Ejecutoria num. 2a./J. 138/2007 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala - Jurisprudencia - VLEX 35494153

Ejecutoria num. 2a./J. 138/2007 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala

Emisor:Segunda Sala
Número de Resolución:2a./J. 138/2007
Localizacion:JOSÉ FERNANDO FRANCO GONZÁLEZ SALAS.
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Septiembre de 2007
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 125/2007-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS OCTAVO Y DÉCIMO TERCERO, AMBOS EN MATERIA DE TRABAJO DEL PRIMER CIRCUITO.TESTIMONIAL EN MATERIA LABORAL. PARA ACREDITAR LA DURACIÓN DE LA JORNADA DE TRABAJO, EN SU DESAHOGO RIGE EL PRINCIPIO DE LIBRE INTERROGATORIO.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 125/2007-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS OCTAVO Y D�CIMO TERCERO, AMBOS EN MATERIA DE TRABAJO DEL PRIMER CIRCUITO.

MINISTRO PONENTE: J.F.F.G.S..

SECRETARIA: M.E.H.F..

CONSIDERANDO:

PRIMERO

Esta Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n es competente para conocer de la presente denuncia de contradicci�n de tesis, de acuerdo con lo dispuesto en los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n General de la Rep�blica; 197-A de la Ley de A.; y 21, fracci�n VIII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, publicada en el Diario Oficial de la Federaci�n el veintis�is de mayo de mil novecientos noventa y cinco y en el Acuerdo Plenario 5/2001, de veintiuno de junio de dos mil uno, en virtud de que las ejecutorias de las que deriva la denuncia, corresponden a la materia de trabajo en cuyo conocimiento est� especializada esta Segunda Sala.

SEGUNDO

La denuncia de contradicci�n de tesis proviene de parte leg�tima, en t�rminos de lo dispuesto por el art�culo 197-A de la Ley de A., toda vez que la formularon los Magistrados integrantes del Octavo Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito.

TERCERO

A continuaci�n se transcribir�n las ejecutorias denunciadas como contradictorias, en lo que ata�e a los requisitos que deben satisfacer las declaraciones de los testigos para que puedan ser aptas para acreditar la duraci�n de la jornada laboral del trabajador.

  1. Octavo Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito

    1. directo DT. 1288/2007

    CUARTO. ... De la misma forma, resultan infundados los argumentos en que se aduce lo siguiente: (se transcribe). Lo anterior es as�, porque consta en autos que en el desahogo de sus testimoniales, los declarantes J. de Jes�s B.�n y S.G.�a A., fueron contestes y uniformes al se�alar que el horario en que labor� el actor fue de nueve de la ma�ana a siete de la noche, de viernes a mi�rcoles con descanso el jueves, con dos horas para tomar sus alimentos de dos a cuatro de la tarde fuera del centro de trabajo, pues as� deriva de las testimoniales citadas que se desahogaron como sigue: (se transcribe), sin que las cuestiones que plantea el ahora quejoso desvirt�en o resten valor a las declaraciones de que se trata, pues aunque a J. de Jes�s B.�n se le imput� en el hecho tres de la demanda el despido injustificado que invoc� el actor, tal hecho no qued� probado en autos y, por lo mismo, no est� acreditado que J. de Jes�s B.�n efectuara el citado despido; en igual forma, el hecho de que dicho declarante se�alara que conoci� al actor en Operadora Wal Mart, Sociedad de Responsabilidad Limitada de Capital Variable, ubicada en Calzada de Tlalpan n�mero 1037, colonia Nativitas, y no en Nextengo n�mero 78, colonia Santa Cruz Acayucan, en esta ciudad, no hace ineficaz su testimonio, pues el lugar en que lo conoci� pudo no ser el que ahora ostenta la demandada como sus oficinas, siendo lo importante que lo conoci� en la negociaci�n, y no se advierte alguna situaci�n que demerite el testimonio indicado, del hecho de que el declarante dijera haber conocido al actor en marzo de dos mil dos, no obstante que �ste dijo haber ingresado a laborar el once de octubre de dos mil, pues ello s�lo implica que lo conoci� despu�s, y no antes, para que se considerara incongruente su testimonio, y en cuanto a que dijo como raz�n de su dicho s�lo que ?me constan los hechos?, ello constituye una raz�n suficiente para que la declaraci�n se considerara eficaz, sin que la manifestaci�n de ese declarante respecto a que el actor jam�s labor� tiempo extra est� desvirtuada con los recibos de pago que obran en autos, puesto que en ninguno de esos documentos consta el pago de tiempo extra al actor, dado que ese pago se identifica con la clave 003 y la misma no consta en alg�n pago contenido en los citados recibos. En cuanto a lo que se manifiesta sobre las declaraciones de S.G.�a A., resultan aplicables las consideraciones antes expuestas, en especial, en lo que se alega sobre la raz�n de su dicho que es id�ntico a lo que se alega respecto al otro testigo, y no es admisible lo concerniente a que debi� consider�rsele como un testigo singular, porque ya qued� expuesto que el declarante J. de Jes�s B.�n, rindi� un testimonio eficaz; tampoco demerita las declaraciones de ambos testigos, el hecho de que J. de Jes�s B.�n se�alara ser coordinador de perecederos, y S.G.�a A. manifestara desempe�ar el puesto de jefe de prevenci�n, y deban ser considerados como altos funcionarios de la empresa demandada, a fin de declarar ineficaces sus testimonios, en t�rminos de la jurisprudencia que invoca el quejoso, con el rubro: ?PRUEBA TESTIMONIAL EN MATERIA LABORAL, LA DESAHOGADA POR LOS DIRECTORES, ADMINISTRADORES Y GERENTES DEL PATR�N, ES IMPROCEDENTE, PERO SI SE RECIBE, LO DECLARADO NO BENEFICIA A �STE, Y S� LO PERJUDICA.?; lo anterior, porque del propio texto de la jurisprudencia que se transcribe, se advierte que la misma se refiere a los testimonios de directores, administradores y gerentes del patr�n, siendo que los cargos que dijeron desempe�ar los declarantes, no son de tal naturaleza, ni pueden equipararse a los mismos; por esa raz�n, resulta inaplicable la jurisprudencia indicada. Finalmente, el hecho de que los testigos no se�alaran el a�o en que el actor hubiera laborado en el horario que se�alan, as� como los d�as de la semana o el mes, como circunstancias de tiempo, modo y lugar de los hechos sobre los que depusieron, no afecta la eficacia conferida a tales declaraciones, pues ambos testigos coincidieron en se�alar que ese era un horario en que se laboraba en la negociaci�n y que eran compa�eros del actor, lo cual bastaba para considerar que �ste laboraba en dicho horario, m�xime cuando el mismo se�al� que labor� tiempo extra de diecinueve a veintitr�s horas diariamente, de viernes a mi�rcoles, desde el mes de febrero de dos mil dos, en que, seg�n afirm�, la demandada le asign� un horario de (se transcribe), pues de ello se desprende que ese horario lo tuvo invariablemente a partir de la fecha citada, y el hecho de que con la testimonial se demostrara que labor� en diferente horario antes de la fecha del despido que invoc�, echa por tierra su afirmaci�n de que siempre labor� tiempo extraordinario; en consecuencia, debe concluirse que la Junta responsable valor� debidamente la prueba testimonial y absolvi� justificadamente del pago de tiempo extra reclamado, pues con dicha prueba la demandada acredit� el horario en que afirm� que laboraba el actor y ahora quejoso. Por lo antes expuesto, resulta inaplicable la jurisprudencia que invoca el ahora quejoso, del Tercer Tribunal Colegiado del Cuarto Circuito, publicada en la p�gina 58, Volumen 60 (sic), de la Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n, correspondiente al mes de diciembre de mil novecientos noventa y dos, cuyo texto es como sigue: ?PRUEBA. CARGA DE LA, CUANDO EXISTE CONTROVERSIA SOBRE EL HORARIO DE TRABAJO Y SE RECLAMA TIEMPO EXTRAORDINARIO.? (se transcribe), toda vez que en la especie, la prueba testimonial que ofreci� la demandada result� eficaz para demostrar el horario que se�al� como aquel en que el actor prest� sus servicios. Tambi�n son inaplicables la jurisprudencia de la entonces Cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, publicada con el n�mero 639, en la p�gina 519, Tomo V, Materia del Trabajo, Volumen I del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n, 1917-2000, cuyo texto es como sigue: ?TESTIGOS PRESENCIALES, IDONEIDAD DE LOS.? (se transcribe), y la tesis del Tribunal Colegiado del Vig�simo Circuito, publicada en la p�gina 554, Tomo I, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, correspondiente al mes de junio de mil novecientos noventa y cinco, con el texto siguiente: ?TESTIGOS NO ID�NEOS EN MATERIA LABORAL.? (se transcribe); lo anterior, porque si los declarantes eran compa�eros de trabajo del ahora quejoso, no ten�a por qu� justificarse su presencia en el lugar de los hechos, pues ello constituye un aspecto que s�lo se requiere justificar cuando la presencia del testigo en el lugar de los hechos no es explicable, lo que no es el caso. En cuanto a la jurisprudencia que el ahora quejoso invoca con el rubro y texto siguientes: ?HORARIO DE TRABAJO. PARA QUE SEA APTA LA TESTIMONIAL QUE SE OFREZCA PARA DEMOSTRARLO, LOS TESTIGOS DEBEN PRECISAR LA FORMA EN QUE EL ACTOR DESARROLLABA SU JORNADA.? (se transcribe) siguiendo los supuestos del art�culo 196 de la Ley de A., este Tribunal Colegiado verifica la existencia de la jurisprudencia invocada, apareciendo que la misma fue emitida por el D�cimo Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, y se encuentra publicada con el n�mero I..T. J/6, en la p�gina 1296, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, Tomo XXI, mayo de dos mil cinco; asimismo, se constata que el criterio tiene aplicaci�n al caso, puesto que versa sobre la valoraci�n de la declaraci�n de los testigos que es el tema que se examina en este apartado; sin embargo, este Tribunal Colegiado no comparte el citado criterio y, por lo mismo, no lo aplica al caso concreto, pues del texto del mismo se advierte que fija reglas respecto a c�mo deben declarar los testigos en el desahogo de la prueba y c�mo deben elaborarse los cuestionarios en cuanto a su contenido, para establecer a partir de ah�, que una prueba testimonial que se desahogue en t�rminos distintos a esas reglas debe calificarse no apta o no id�nea al valorarse, lo que determina que exija requisitos en el desahogo de la prueba que no se�alan los art�culos 777, 778, 780, 781, 813, 815 y dem�s relativos de la Ley Federal del Trabajo, y tambi�n establece reglas de valoraci�n, cuando en el art�culo 841 de la propia Ley Federal del Trabajo se establece que las Juntas no est�n obligadas a someterse a reglas o formulismos en la valoraci�n de las pruebas, lo cual la entonces Cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en aplicaci�n del correlativo precepto de la Ley Federal del Trabajo de mil novecientos treinta y uno, interpret� diciendo que las Juntas s�lo violan garant�as individuales al valorar pruebas si alteran los hechos o incurren en defectos de l�gica en el raciocinio; criterio que se contiene en la jurisprudencia publicada con el n�mero 473, en la p�gina 387, Tomo V, Volumen II del Semanario Judicial de la Federaci�n, 1917-2000, cuyo texto es como sigue: ?PRUEBAS, APRECIACI�N DE LAS, POR LAS JUNTAS DE CONCILIACI�N Y ARBITRAJE.? (se transcribe) por ello, deber� ordenarse la remisi�n de los presentes autos a la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, para que resuelva sobre la contradicci�n de tesis que deriva de lo antes expuesto. ...

  2. D�cimo Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito.

    1. directo 19693/2003

      CUARTO. ... Por otro lado, discute la impetrante que la Junta fue omisa en cumplir con la apreciaci�n y valoraci�n de las pruebas, toda vez que dej� de analizar la prueba testimonial que ofreci� la demandada a cargo de A.R. L�pez y S.A.G.�a, quienes fueron contestes en todas y cada una de las respuestas, ya que coincidieron en se�alar que eran compa�eros de trabajo del actor Iv�n G�mez Enr�quez y que, por tanto, les constaba que el horario que ten�an era de las siete a las diecis�is horas, de lunes a s�bado, con dos horas para tomar alimentos, de las doce a las catorce horas, ya que conocieron al reclamante desde hac�a dos a�os anteriores a la celebraci�n de la audiencia en que tuvieron lugar esas testimoniales, razones por las que deb�a d�rseles pleno valor probatorio a las mismas, pues aun cuando, como lo se�al� la ejecutoria de este tribunal, que el com�n de los hombres puede laborar en esas condiciones, un hecho objetivo concreto y claro era que se acredit� que la jornada de labores del ahora tercero perjudicado conclu�a a las diecis�is horas de lunes a s�bado, adem�s que la demandada manifest� que no llevaba control de asistencia, por lo que la testimonial era una prueba eficaz para acreditar la jornada de trabajo. Son fundados, pero inoperantes los argumentos que preceden. Del an�lisis del laudo reclamado, efectivamente se advierte que la Junta del conocimiento no se pronunci� sobre la prueba testimonial que aport� la demandada, no obstante que los efectos del amparo anterior fueron �nicamente para que estimara que el com�n de los hombres pod�a desarrollar la jornada extraordinaria se�alada por el actor, pero que resolviera lo conducente respecto al pago de tiempo extra. Sin embargo, ello no es suficiente para devolver los autos a la autoridad responsable a fin de que se pronunciara sobre tales testimonios, en atenci�n a lo siguiente: Para demostrar la jornada de trabajo del actor que se�al� en su escrito de contestaci�n y as� desvirtuar el horario precisado en el escrito inicial, Uribe Ingenieros Asociados, Sociedad An�nima de Capital Variable ofreci� los testimonios de A.R. L�pez y S.A.G.�a que arrojaron, para lo que aqu� importa, el siguiente resultado: Testimonial a cargo de A.R. L�pez: (se transcribe). Testimonial a cargo de S.A.G.�a: (se transcribe). Como se puede observar, aun cuando la prueba testimonial resulta id�nea para demostrar el horario de labores en t�rminos del art�culo 776 en relaci�n con el 784, fracci�n VIII, de la Ley Federal del Trabajo, en el presente caso los testimonios transcritos en manera alguna resultaron aptos para demostrar que el actor no labor� en jornada extraordinaria. Avala lo anterior, la jurisprudencia 242, que emiti� la entonces Cuarta Sala del m�s Alto Tribunal que aparece visible en la p�gina 194, Tomo V, Volumen 1 del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-2000, que dice: ?HORAS EXTRAORDINARIAS, CARGA DE LA PRUEBA DE LAS.? (se transcribe). En la especie, la circunstancia de que los atestes fueran compa�eros de trabajo del reclamante por m�s de dos a�os, no es raz�n para afirmar que conoc�an la jornada real en que se desarrollaba el obrero, pues cosa diferente era demostrar el horario que se segu�a en la empresa, como condici�n laboral pactada, al horario en que realmente se desempe�� el empleado. En otras palabras, no es suficiente que los testigos hayan se�alado, al dar la raz�n de su dicho, que, como compa�eros de trabajo del actor, entraban a las siete de la ma�ana y sal�an a las catorce horas, de lunes a s�bado, con dos horas para comer, ya que para que la testimonial de referencia alcanzara el valor que pretende la quejosa, los testigos deb�an precisar por qu� motivo ten�an como horario de salida las catorce horas; es decir, debieron indicar por qu� causa, junto con el actor, siempre sal�an a esa hora, para lo cual se estima que entre el cuestionario que se les formul� deber�a existir una pregunta relativa a c�mo era la jornada que desempe�aba realmente el trabajador, o sea, un cuestionamiento tendiente a que los atestes precisaran que les constaba fehacientemente que a la hora en que sal�an, el actor ya no regresaba a laborar o bien, que a la hora que se�alaron se cerraba la empresa y no quedaba ning�n trabajador laborando. De ah� que con independencia de que (sic) si la demandada afirm� que no llevaba ning�n control de asistencia, lo que debe prevalecer en la especie es el hecho que los atestes de referencia no fueron eficaces para probar que el actor no labor� horas extras. Conforme a las consideraciones expuestas, este Tribunal Colegiado emite la siguiente tesis: ?HORAS EXTRAS. PARA QUE SEA APTA LA TESTIMONIAL QUE SE OFREZCA PARA DESVIRTUARLAS, LOS TESTIGOS DEBEN PRECISAR LA FORMA EN QUE EL ACTOR SE DESARROLLABA EN LA JORNADA.? (se transcribe). En las narradas circunstancias al desestimarse los conceptos de violaci�n, debe negarse el amparo impetrado.

    2. directo 4393/2004

      CUARTO. ... Sigue diciendo la quejosa en el tercero de los conceptos de violaci�n, que se absolvi� del pago de horas extras, no obstante que los testigos propuestos por la demandada para acreditar la jornada laboral, se abstuvieron de proporcionar el domicilio de la empresa, por lo que no les pod�a constar el horario de la quejosa; tampoco dieron raz�n fundada de su dicho; el primero de dichos declarantes manifest� que la categor�a fue de ?ejecutiva de cuenta? siendo que realmente desempe�aba la de ?agente de ventas?; no manifestaron expresamente la hora de descanso y si se disfrutaba fuera de la fuente de trabajo; finalmente que no pod�an afirmar que a la quejosa la vieron por �ltima vez trabajando desde las nueve de la ma�ana del nueve de septiembre de dos mil dos, pues ese d�a fue reinstalada a las diez horas. Es fundado lo anterior, de acuerdo con lo siguiente. A foja ciento veintiuno del cuaderno de antecedentes consta el desahogo de la testimonial, propuesta por la empresa para acreditar la jornada de la quejosa, bajo el tenor siguiente: (se transcribe). De lo que se puede desprender, que los testigos aun cuando dieron como raz�n fundada de su dicho que eran compa�eros de trabajo de la quejosa, ello es insuficiente para tener por acreditado el horario que la tercera perjudicada adujo como el que desempe�� la trabajadora, toda vez que entre las preguntas directas que les hizo la demandada, no aparece ninguna relativa a c�mo era la jornada, esto es, aparte de la hora de entrada a qu� hora sal�an, si la actora ya no regresaba y que a la hora precisada se cerraba la empresa y no quedaba ning�n trabajador en ella, entre otras razones por lo que con tal elemento de convicci�n no se prob� la jornada de trabajo en relaci�n con el tiempo extra. Sirve de apoyo a lo anterior, la tesis de este tribunal, relativa a la Novena �poca, Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, XVIII (sic), diciembre de 2003, p�gina 1397, tesis I..T.53 L, tesis aislada, que dice: ?HORARIO DE TRABAJO. PARA QUE SEA APTA LA TESTIMONIAL QUE SE OFREZCA PARA DEMOSTRARLO, LOS TESTIGOS DEBEN PRECISAR LA FORMA EN QUE EL ACTOR DESARROLLABA SU JORNADA.? (se transcribe). En consecuencia, con la prueba testimonial no prob� la tercera perjudicada la jornada de trabajo como estaba obligada conforme a la tesis de jurisprudencia publicada con el n�mero 242 en el Ap�ndice 1917-2000, Tomo V, materia del trabajo, jurisprudencia, Volumen 1 p�ginas 194 y 195, que dice: ?HORAS EXTRAORDINARIAS, CARGA DE LA PRUEBA DE LAS.? (se transcribe) y, por ello, fue incorrecta la absoluci�n respecto del pago de tiempo extra reclamado por la quejosa. ...

    3. directo 7553/2004

      CUARTO. ... Por otra parte, resulta fundado el octavo y d�cimo conceptos de violaci�n, relativos el primero de ellos, a la valoraci�n de la prueba testimonial ofrecida por la parte demandada a cargo de A.F.M. y Mar�a L.M.V., pues no re�nen en sus atestes los requisitos de certidumbre, uniformidad, imparcialidad y congruencia con los hechos por acreditar, ya que por un lado se�alaron estas testigos que el horario fue de nueve a dieciocho horas con una de descanso, y la parte demandada dijo que el actor autoadministraba su horario, por lo que hay contradicci�n en una y otra manifestaci�n, y el segundo en el sentido de que la parte demandada debi� acreditar la autorizaci�n escrita para laborar tiempo extraordinario, ya que as� se excepcion� al contestar la demanda, por lo que al no hacerlo era procedente el pago de dos horas extras diarias. En primer lugar, es menester se�alar que el actor manifest� que su jornada de trabajo era de las nueve a las diecinueve horas con una hora para tomar alimentos y, por tanto, demandaba el pago de dos horas extras diarias durante todo el tiempo que dur� la relaci�n de trabajo. Al contestar la demanda, espec�ficamente la aclaraci�n y modificaci�n a la misma, la parte demandadase�al� que el horario de labores del actor era de las nueve a las dieciocho horas de lunes a s�bado con una hora diaria para tomar alimentos fuera de las instalaciones del centro de trabajo. Conforme a lo anterior, la carga de la prueba para acreditar la jornada de trabajo, corresponde a la patronal, de acuerdo a la jurisprudencia por contradicci�n 3/2002, de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visible en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, Tomo XV, febrero de 2002, p�gina 40, que es del tenor siguiente: ?JORNADA DE TRABAJO. LA CARGA DE LA PRUEBA SOBRE SU DURACI�N RECAE EN EL PATR�N, AUN CUANDO EL TRABAJADOR HAYA DESEMPE�ADO FUNCIONES DE DIRECCI�N O ADMINISTRACI�N.? (se transcribe). Conforme a lo anterior, es al patr�n a quien le recae la carga de demostrar la jornada de trabajo. Ofreci� para tal efecto, la testimonial a cargo de A.F.M. y Mar�a L.M.V., quienes fueron contestes en se�alar que el trabajador laboraba en una jornada de las nueve a las dieciocho horas de lunes a s�bado, contando con una hora para tomar sus alimentos fuera del centro de trabajo, manifestando que les constaba porque hab�an laborado con el actor en la empresa se�alada como demandada. Sin embargo, a juicio de este Tribunal Colegiado, dicha testimonial no fue suficiente para acreditar la jornada de trabajo, pues solamente las testigos se enfocaron a se�alar el horario de labores que de manera general ten�a el trabajador, empero no es raz�n suficiente para conocer el horario real de �ste, esto es, en el que realmente se desempe�� el actor, sino �nicamente el horario que se segu�a en la empresa, por lo que al no precisar el motivo del por qu� ten�an como horario de salida el que indicaban, la causa de por qu� sal�an a la hora que se�alaron o cualquier otro indicio que demuestre el verdadero horario del actor, tal probanza no alcanza pleno valor demostrativo; sin que sea �bice que la responsable hubiera adminiculado tal prueba con el contrato individual de trabajo, ya que �ste demuestra un horario diverso al que dijo la parte demandada al contestar la demanda, motivo por el cual al no haber acreditado el horario del actor la parte demandada, la responsable ten�a que se�alar que el horario demostrado en autos fue el que el actor se�al�. Sirve de apoyo, la tesis TC0113053.9 LA 1, de este Tribunal Colegiado y que en el presente asunto se reitera, cuyo rubro y texto son del tenor literal siguiente: ?HORARIO DE TRABAJO. PARA QUE SEA APTA LA TESTIMONIAL QUE SE OFREZCA PARA DEMOSTRARLO, LOS TESTIGOS DEBEN PRECISAR LA FORMA EN QUE EL ACTOR DESARROLLABA SU JORNADA.? (se transcribe). De lo anterior, se desprende que al no haber acreditado la jornada de trabajo la parte patronal deb�a estarse a la que se�al� el actor. ...

    4. directo 11173/2004

      QUINTO. ... Primeramente, debe decirse que la demandada ofreci� la prueba testimonial a fin de acreditar, entre otros extremos, el horario de labores del reclamante, en esa tesitura se destacan los siguientes antecedentes: O.I.M.Z., reclam� el pago de treinta y seis horas de tiempo extraordinario, laboradas semanalmente, ya que su horario comprend�a de las seis a las veinte horas de jueves a martes. El demandado neg� derecho al actor para reclamar el tiempo extraordinario, en virtud de que �ste siempre labor� dentro de su jornada ordinaria de labores que se encuentra dentro de los m�ximos permitidos por la Ley Federal del Trabajo, es decir, de las seis a las catorce horas, con treinta minutos para tomar alimentos fuera de las instalaciones del centro de trabajo, de jueves a martes, de cada semana. La Junta determin� que la demandada acredit� con el desahogo de la testimonial ofrecida a cargo de M.R.H.�ndez e I.R.R., que el actor labor� en una jornada comprendida de las seis a las catorce horas, de jueves a martes, con treinta minutos para tomar alimentos y un d�a de descanso a la semana de lo cual deriv� la absoluci�n del pago de tiempo extraordinario reclamado. Lo as� considerado por la Junta, es incorrecto por las razones siguientes. El demandado ofreci� la testimonial a cargo de M.R.H.�ndez e I.R.�guez R., por lo que se refiere al primero de ellos, contest� el siguiente interrogatorio directo. (se transcribe). A repreguntas formuladas por la contraparte, contest�: (se transcribe). Por lo que respecta a la ateste I.R.�guez R., contest� las preguntas directas siguientes: (se transcribe). A repreguntas formuladas por el actor contest�: (se transcribe). Como se puede observar, aun cuando la prueba testimonial resulta id�nea para demostrar el horario de labores en t�rminos del art�culo 776 en relaci�n con el 784, fracci�n VIII, de la Ley Federal del Trabajo, en el presente caso los testimonios transcritos en manera alguna resultaron aptos para demostrar que el actor no labor� en jornada extraordinaria, pues para ello era necesario que los testigos hubiesen precisado la forma en que el trabajador desarrollaba su jornada. Avala lo anterior, la jurisprudencia 242, que emiti� la entonces Cuarta Sala del m�s Alto Tribunal que aparece visible en la p�gina ciento noventa y cuatro, Tomo V, Volumen 1, del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-2000, que dice: ?HORAS EXTRAORDINARIAS, CARGA DE LA PRUEBA DE LAS.? (se transcribe). En la especie, la circunstancia de que los atestes fueran compa�eros de trabajo del reclamante, no es raz�n para afirmar que conoc�an la jornada real en que se desarrollaba el trabajador, pues cosa diferente era demostrar el horario que se segu�a en la empresa, como condici�n laboral pactada, al horario en que realmente se desempe�� el empleado. En otras palabras, no es suficiente que los declarantes hayan se�alado, al dar la raz�n de su dicho, que como compa�eros de trabajo del actor, sab�an el horario de labores en que se desempe�aba para la empresa demandada, es decir, que el horario de labores del accionante era de jueves a martes de seis a catorce horas, con treinta minutos para tomar alimentos fuera de las instalaciones, toda vez que para que la testimonial de referencia alcanzara el valor que pretend�a la demandada, los testigos deb�an precisar por qu� motivo ten�an como horario de salida las catorce horas; es decir, debieron indicar por qu� causa, junto con el quejoso, siempre sal�an a esa hora, para lo cual se estima que entre el cuestionario que se les formul� deber�a existir una pregunta relativa a c�mo era la jornada que desempe�aba realmente el trabajador, o sea, un cuestionamiento tendiente a que los atestes precisaran que les constaba fehacientemente que a la hora que sal�an, el actor ya no regresaba a laborar o bien, que a la hora que se�alaron se cerraba la empresa y no quedaba ning�n trabajador laborando, m�s a�n, cuando indicaron diversos d�as de descanso al del impetrante, pues no les constaba si en esos d�as trabaj� tiempo extraordinario. Esto es, el testigo M.R.H.�ndez se�al� que descansaba los jueves de cada semana (respuesta a la repregunta once) y la ateste I.R.�guez R. al contestar la repregunta cuatro manifest� que sus d�as de reposo eran los viernes y domingos; adem�s, que esta �ltima se contradijo, al dar respuestas a las repreguntas seis y ocho, se�al� que no recordaba cu�l era el d�a de descanso y horario para tomar alimentos del reclamante; sin embargo, en la repregunta diez indic� que ten�a el mismo horario que el actor; de ah� que los deponentes de referencia no fueron eficaces para probar que el actor no labor� horas extras. Conforme a las consideraciones expuestas, encuentra apoyo en la tesis I..T.53 L, emitida por este Tribunal Colegiado, en la Novena �poca, T.X., diciembre de 2003, p�gina 1397, publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, cuyos rubro y texto dicen: ?HORARIO DE TRABAJO. PARA QUE SEA APTA LA TESTIMONIAL QUE SE OFREZCA PARA DEMOSTRARLO, LOS TESTIGOS DEBEN PRECISAR LA FORMA EN QUE EL ACTOR DESARROLLABA SU JORNADA.? (se transcribe). ...

    5. directo 4833/2005

      QUINTO. ... En otro orden de ideas, es fundado pero inoperante el segundo concepto de violaci�n que hizo valer el quejoso, en el sentido de que la responsable viol� en su perjuicio las garant�as individuales contenidas en los art�culos 14 y 16 constitucionales, en virtud que en el laudo que por esta v�a se impugna indebidamente la responsable absolvi� a la tercera perjudicada al pago de las horas extras reclamadas por el quejoso en su escrito inicial con base en la prueba testimonial que ofreci� el demandado. Ello es as� porque el trabajador reclam� entre otras prestaciones: (se transcribe), y fund� su reclamaci�n en los siguientes hechos: (se transcriben). Al respecto, la demandada cuando contest� la demanda en su contra se�al�: (se transcriben). El demandado para acreditar su dicho, respecto de la prestaci�n que se analiza, ofreci� en como (sic) pruebas de su parte la testimonial a cargo de L.H.G.�a T., G.A.G.C.�n y A.R.�guez N.. Las testimoniales de referencia se admitieron en audiencia de diecisiete de mayo de dos mil dos y en la diversa audiencia de once de noviembre de dos mil dos, se declar� la deserci�n de la testimonial a cargo de G.A.G.C.�n y se desahogaron las restantes, en los siguientes t�rminos: (se transcribe). De lo anterior se advierte que fue incorrecto el proceder de la Junta cuando al valorar dichas testimoniales estim�: (se transcribe), para concluir (se transcribe). Ello es as� porque, en primer lugar, los testigos nunca dijeron que la hora y media para comer se disfrutaba fuera del centro de labores, ya que el testigo L.H.G.�a T. a la pregunta cinco s�lo contest�: (se transcribe). De ah� que, incorrectamente sostuvo la Junta que los testigos fueron contestes en referir que la hora y media que ten�an para comer los empleados de la empresa demandada se llevara a cabo fuera del centro de trabajo. En segundo lugar, aun cuando se advierte por este Tribunal Colegiado que como dijo la Junta los testimonios de L.H.G.�a T. y de A.R.�guez N. s� fueron contestes en afirmar que el actor ten�a como horario de labores de lunes a viernes de 08:30 a 19:30 horas, contando con una hora y media para tomar alimentos; ello no es suficiente para acreditar las excepciones y defensas que al respecto hizo valer la demandada en el sentido de que el trabajador ten�a tres horas para comer fuera del centro de labores, porque nunca dijeron que tuviera tres horas para comer fuera del centro de trabajo, lo que pone en evidencia que no fue correcto el proceder de la Junta. Y, en tercer lugar, la circunstancia de que los testigos fueran compa�eros de trabajo del reclamante no es raz�n para afirmar que conoc�an el horario real en que se desarrollaba el obrero, pues una cosa es demostrar el horario que se segu�a en la empresa como condici�n de trabajo pactada y otra es probar el horario en que realmente se desempe�� el empleado; esto es, no es suficiente que los testigos se�alen, al dar la raz�n de su dicho, que como compa�eros de trabajo del actor entraban y sal�an a determinada hora, con tiempo para comer, pues para que tal probanza alcance valor, los testigos deben precisar por qu� motivo ten�an el horario que indican, para lo cual se estima que entre el cuestionario que se les formule debe existir una pregunta relativa a c�mo era la jornada que desempe�aba realmente el trabajador, un cuestionamiento tendiente a que los atestes precisen que les consta fehacientemente que la hora de entrada, de salida y la de comer, que tienen la generalidad de los trabajadores, es la misma a la que le corresponde al actor, entre otras razones. Sirve de apoyo, por analog�a, la tesis aislada emitida por este tribunal, visible en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, T.X., diciembre de 2003, p�gina 1397, que dice: ?HORARIO DE TRABAJO. PARA QUE SEA APTA LA TESTIMONIAL QUE SE OFREZCA PARA DEMOSTRARLO, LOS TESTIGOS DEBEN PRECISAR LA FORMA EN QUE EL ACTOR DESARROLLABA SU JORNADA.? (se transcribe). Por tanto, fue incorrecto el proceder de la Junta al considerar la prueba testimonial que ofreci� el demandado para absolver al tercero perjudicado de las horas extras; sin embargo, aun cuando result� fundado el concepto de violaci�n en ese aspecto, el mismo deviene inoperante, porque la Junta responsable para absolver a la tercera perjudicada del pago de horas extras, consider�, adem�s de la testimonial que ofreci� la demandada, la manifestaci�n expresa que realiz� el quejoso en el recibo que suscribi�, misma que textualmente dice: ?... hago constar que esta empresa no me adeuda cantidad alguna por ...? ?... tiempo extraordinario al no haberlo laborado...?; lo cual fue correcto porque dicha manifestaci�n constituy� una confesi�n expresa del trabajador en el sentido de que no labor� horas extras. Ello es as�, porque al haber quedado acreditado que el quejoso firm� el documento de m�rito, lo cual lo reput� autor (sic) de su contenido, la manifestaci�n aqu� analizada le es atribuible y constituye un reconocimiento de que no labor� tiempo extraordinario, pues su dicho entra�� una confesi�n que se hizo fuera de juicio pero que una vez que se introdujo como prueba por ambas partes al procedimiento debi� ser considerada por la responsable, como lo hizo. Por tanto, de autos se advierte espec�ficamente del recibo que suscribi� el trabajador, que �ste no labor� horas extras y que por ello no se le adeudaban, fue correcto absolver a la empresa demandada del tiempo extraordinario reclamado, en raz�n de la confesi�n que formul� el quejoso en el recibo que suscribi� al dar por terminada su relaci�n de trabajo con la tercera perjudicada. ...

      De los criterios del D�cimo Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito que han quedado transcritas en lo conducente, deriv� la jurisprudencia cuyos datos de identificaci�n y contenido son los siguientes:

      "No. Registro: 178,447

      "Jurisprudencia

      "Materia(s): Laboral

      "Novena �poca

      "Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

      "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

      "Tomo: XXI, mayo de 2005

      "Tesis: I..T. J/6

      "P�gina: 1296

      HORARIO DE TRABAJO. PARA QUE SEA APTA LA TESTIMONIAL QUE SE OFREZCA PARA DEMOSTRARLO, LOS TESTIGOS DEBEN PRECISAR LA FORMA EN QUE EL ACTOR DESARROLLABA SU JORNADA. Aun cuando la prueba testimonial resulta id�nea para demostrar el horario de labores en t�rminos del art�culo 776 en relaci�n con el diverso 784, fracci�n VIII, de la Ley Federal del Trabajo, la circunstancia de que los testigos fueran compa�eros de trabajo del reclamante no es raz�n para afirmar que conoc�an el horario real en que se desarrollaba el obrero, pues cosa diferente es demostrar el horario que se segu�a en la empresa como condici�n de trabajo pactada, al horario en que realmente se desempe�� el empleado. En otras palabras, no es suficiente que los testigos se�alen, al dar la raz�n de su dicho, que como compa�eros de trabajo del actor entraban y sal�an a determinada hora, con tiempo para comer, pues para que tal probanza alcance valor los testigos deben precisar por qu� motivo ten�an como horario de salida el que indican, precisando por qu� causa, junto con el actor, siempre sal�an a esa hora, para lo cual se estima que entre el cuestionario que se les formule debe existir una pregunta relativa a c�mo era la jornada que desempe�aba realmente el trabajador, o sea, un cuestionamiento tendiente a que los atestes precisen que les consta fehacientemente que a la hora en que sal�an, el actor ya no regresaba a laborar, o bien, que a la hora que se�alaron se cerraba la empresa y no quedaba ning�n trabajador laborando, entre otras razones.

CUARTO

Corresponde ahora verificar si en el caso existe o no la contradicci�n denunciada entre los criterios sustentados por los Tribunales Colegiados que intervienen en el presente asunto, para lo cual es importante tener en cuenta que tal contradicci�n se da cuando los Tribunales Colegiados contendientes, al resolver los negocios jur�dicos implicados en la denuncia, examinan cuestiones jur�dicas esenciales iguales, ante las cuales adoptan posiciones o criterios jur�dicos discrepantes, y esa diferencia de criterios se presenta en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas, siempre que los criterios provengan del examen de los mismos elementos, como se establece en la jurisprudencia, cuyo contenido y datos de publicaci�n son los siguientes:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XIII, abril de 2001

"Tesis: P./J. 26/2001

"P�gina: 76

CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de A., cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Del an�lisis de las ejecutorias que han quedado transcritas se advierte que en el caso s� se configura la divergencia de criterios denunciada, ya que ambos Tribunales Colegiados de Circuito examinaron cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y provenientes de los mismos elementos, y adoptaron criterios jur�dicos discrepantes.

Lo anterior se estima as�, pues ambos tribunales se pronunciaron sobre el mismo tema jur�dico, esto es, sobre si los interrogatorios a que deban someterse los testigos para acreditar la duraci�n de la jornada laboral del trabajador deben sujetarse a reglas o formulismos espec�ficos para que sus declaraciones sean aptas para formar convicci�n; el an�lisis respectivo lo realizaron a la luz de las disposiciones de la Ley Federal del Trabajo, entre otros, los art�culos 777, 778, 780, 781, 813 y 815, que regulan el ofrecimiento y desahogo de la prueba testimonial en el juicio laboral, y llegaron a conclusiones divergentes, pues mientras el D�cimo Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito fija reglas conforme a las cuales debe desahogarse la prueba testimonial para que sea id�nea para demostrar el horario de trabajo del empleado, entre otras, que el deponente declare sobre la forma en que el actor desarrollaba su jornada; el Octavo Tribunal Colegiado de la misma materia y circuito dijo no compartir ese criterio, porque exige requisitos que no se�alan los art�culos 777, 778, 780, 781, 813, 815 y dem�s relativos de la Ley Federal del Trabajo, m�xime que conforme al art�culo 841 de esa normatividad las Juntas no est�n obligadas a someterse a reglas o formulismos en la valoraci�n de las pruebas.

Por tanto, el punto de contradicci�n se contrae a determinar si los interrogatorios al tenor de los cuales deban declarar los testigos para acreditar la duraci�n de la jornada laboral del trabajador deben cumplir con formulismos o reglas espec�ficas para que su testimonio sea apto para formar convicci�n.

QUINTO

La Ley Federal del Trabajo en sus art�culos 776, 777, 778, 779, 781, 784, fracci�n VIII, 804, fracci�n III, 813, 814, 815, 820 y 841 se�alan:

"Art�culo 776. Son admisibles en el proceso todos los mediosde prueba que no sean contrarios a la moral y al derecho, y en especial los siguientes:

"I. Confesional;

"II. Documental;

"III. Testimonial;

"IV. Pericial;

"V.I.�n;

"VI. Presuncional;

"VII. Instrumental de actuaciones; y

"VIII. F.�as y, en general, aquellos medios aportados por los descubrimientos de la ciencia."

"Art�culo 777. Las pruebas deben referirse a los hechos controvertidos cuando no hayan sido confesados por las partes."

"Art�culo 778. Las pruebas deber�n ofrecerse en la misma audiencia, salvo que se refieran a hechos supervenientes o que tengan por fin probar las tachas que se hagan valer en contra de los testigos."

"Art�culo 779. La Junta desechar� aquellas pruebas que no tengan relaci�n con la litis planteada o resulten in�tiles o intrascendentes, expresando el motivo de ello."

"Art�culo 781. Las partes podr�n interrogar libremente a las personas que intervengan en el desahogo de las pruebas sobre los hechos controvertidos, hacerse mutuamente las preguntas que juzguen convenientes, y examinar los documentos y objetos que se exhiban."

"Art�culo 784. La Junta eximir� de la carga de la prueba al trabajador, cuando por otros medios est� en posibilidad de llegar al conocimiento de los hechos, y para tal efecto requerir� al patr�n para que exhiba los documentos que, de acuerdo con las leyes, tiene la obligaci�n legal de conservar en la empresa, bajo el apercibimiento de que de no presentarlos, se presumir�n ciertos los hechos alegados por el trabajador. En todo caso, corresponder� al patr�n probar su dicho cuando exista controversia sobre:

"...

"VIII. Duraci�n de la jornada de trabajo; ..."

"Art�culo 804. El patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los documentos que a continuaci�n se precisan:

"...

"III. Controles de asistencia, cuando se lleven en el centro de trabajo; ..."

"Art�culo 813. La parte que ofrezca prueba testimonial deber� cumplir con los requisitos siguientes:

"I. S�lo podr�n ofrecerse un m�ximo de tres testigos por cada hecho controvertido que se pretenda probar;

"II. Indicar� los nombres y domicilios de los testigos; cuando exista impedimento para presentar directamente a los testigos, deber� solicitarse a la Junta que los cite, se�alando la causa o motivo justificados que le impidan presentarlos directamente;

"III. Si el testigo radica fuera del lugar de residencia de la Junta, el oferente deber� al ofrecer la prueba, acompa�ar interrogatorio por escrito, al tenor del cual deber� ser examinado el testigo; de no hacerlo, se declarar� desierta. Asimismo, exhibir� copias del interrogatorio, las que se pondr�n a disposici�n de las dem�s partes, para que dentro del t�rmino de tres d�as presenten su pliego de repreguntas en sobre cerrado; y

"IV. Cuando el testigo sea alto funcionario p�blico, a juicio de la Junta, podr� rendir su declaraci�n por medio de oficio, observ�ndose lo dispuesto en este art�culo en lo que sea aplicable."

"Art�culo 814. La Junta, en el caso de la fracci�n II del art�culo anterior, ordenar� se cite al testigo para que rinda su declaraci�n, en la hora y d�a que al efecto se se�ale, con el apercibimiento de ser presentado por conducto de la polic�a."

"Art�culo 815. En el desahogo de la prueba testimonial se observar�n las normas siguientes:

"I. El oferente de la prueba presentar� directamente a sus testigos, salvo lo dispuesto en el art�culo 813, y la Junta proceder� a recibir su testimonio;

"II. El testigo deber� identificarse ante la Junta cuando as� lo pidan las partes y si no puede hacerlo en el momento de la audiencia, la Junta le conceder� tres d�as para ello;

"III. Los testigos ser�n examinados por separado, en el orden en que fueran ofrecidos. Los interrogatorios se formular�n oralmente, salvo lo dispuesto en las fracciones III y IV del art�culo 813 de esta ley;

"IV. Despu�s de tomarle al testigo la protesta de conducirse con verdad y de advertirle de las penas en que incurren los testigos falsos, se har� constar el nombre, edad, estado civil, domicilio, ocupaci�n y lugar en que se trabaja y a continuaci�n se proceder� a tomar su declaraci�n;

"V. Las partes formular�n las preguntas en forma verbal y directamente. La Junta admitir� aquellas que tengan relaci�n directa con el asunto de que se trata y que no se hayan hecho con anterioridad al mismo testigo, o lleven impl�cita la contestaci�n;

"VI. Primero interrogar� el (sic) oferente de la prueba y posteriormente a las dem�s partes. La Junta, cuando lo estime pertinente, examinar� directamente al testigo;

"VII. Las preguntas y respuestas se har�n constar en autos, escribi�ndose textualmente unas y otras;

"VIII. Los testigos est�n obligados a dar la raz�n de su dicho, y la Junta deber� solicitarla, respecto de las respuestas que no la lleven ya en s�; y

"IX. El testigo, enterado de su declaraci�n, firmar� al margen de las hojas que la contengan y as� se har� constar por el secretario; si no sabe o no puede leer o firmar la declaraci�n, le ser� le�da por el S. e imprimir� su huella digital y una vez ratificada, no podr� variarse ni en la substancia ni en la redacci�n."

"Art�culo 820. Un solo testigo podr� formar convicci�n, si en el mismo concurren circunstancias que sean garant�a de veracidad que lo hagan insospechable de falsear los hechos sobre los que declara, si:

"I. Fue el �nico que se percat� de los hechos;

"II. La declaraci�n no se encuentre en oposici�n con otras pruebas que obren en autos; y

"III. C. en el testigo circunstancias que sean garant�a de veracidad."

"Art�culo 841. Los laudos se dictar�n a verdad sabida, y buena fe guardada y apreciando los hechos en conciencia, sin necesidad de sujetarse a reglas o formulismos sobre estimaci�n de las pruebas, pero expresar�n los motivos y fundamentos legales en que se apoyen."

De las disposiciones transcritas se obtiene que:

? En el juicio laboral son admisibles toda clase de pruebas, salvo las que sean contrarias a la moral o el derecho, siempre que sean pertinentes y tengan relaci�n con la litis planteada.

? Las partes podr�n interrogar libremente a las personas que intervengan en el desahogo de las pruebas.

? El patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio, entre otros, los controles de asistencia cuando se lleven en el centro de trabajo.

? La carga de probar la duraci�n de la jornada de trabajo en el juicio laboral, cuando hay controversia, corresponde al patr�n.

? Los art�culos 813 y 815 que regulan el ofrecimiento y desahogo de la prueba testimonial, al referirse al interrogatorio al tenor del cual deber� examinarse a los testigos, s�lo exigen que las preguntas contenidas en �stos no lleven impl�cita la respuesta y que se encuentren en relaci�n directa con el asunto de que se trata.

? El art�culo 815, fracci�n VIII, se�ala que los testigos est�n obligados a dar raz�n de su dicho y la Junta deber� solicitarla "respecto de las respuestas que no la lleven ya en s�".

? Los laudos se dictar�n a verdad sabida y buena fe guardada, y apreciando los hechos en conciencia, sin necesidad de sujetarse a reglas o formulismos sobre estimaci�n de las pruebas, pero expresar�n los motivos y fundamentos legales en que se apoyen.

Cabe destacar que el derecho de las partes para interrogar libremente a las personas que intervengan en el desahogo de las pruebas sobre los hechos controvertidos en t�rminos del art�culo 781 de la Ley Federal del Trabajo rige para todos los medios probatorios, como lo establece en lo conducente la siguiente tesis:

"DOCUMENTAL EN MATERIA LABORAL, SU RATIFICACI�N Y LA PRUEBA TESTIMONIAL. NO PUEDEN EQUIPARARSE.-De los art�culos 813 a 820 de la Ley Federal del Trabajo se advierte que testigo es quien declara sobre los hechos ocurridos, materia del proceso, de los cuales tuvo conocimiento a trav�s de los sentidos, lo cual marca una diferencia con los comparecientes en el juicio laboral con la finalidad de ratificar un documento que suscribieron, pues su participaci�n se limita precisamente al contenido y firma del mismo, es decir, no se refiere a los hechos materia del proceso. No se opone a lo anterior que la contraparte tenga la oportunidad de formular preguntas al ratificante, dado que esa posibilidad no es exclusiva de la prueba testimonial, ya que el art�culo 781 de la ley en cita, el cual se ubica en la secci�n primera, "Reglas generales", del cap�tulo XII "De las pruebas", dispone que las partes podr�n interrogar libremente a las personas que intervengan en el desahogo de las pruebas sobre los hechos controvertidos, hacerse mutuamente las preguntas que juzguen convenientes, y examinar los documentos y objetos que se exhiban. Por tanto, se trata de una disposici�n que rige para el desahogo de todos los medios probatorios y, en consecuencia, se desprende la facultad o derecho de las partes para "interrogar libremente a las personas que intervengan en el desahogo de las pruebas sobre los hechos controvertidos"; por tanto, esa facultad de las partes excluye la posibilidad de que todos los destinatarios del interrogatorio deban considerarse como testigos. En ese orden, trat�ndose de la ratificaci�n de documento, si bien pueden formularse interrogantes al suscriptor de un documento, ello no motiva que ese medio de perfeccionamiento se equipare a la testimonial, en virtud de que las preguntas dirigidas al ratificante deben ser "en relaci�n con los hechos contenidos en el documento", por mandato expreso del segundo p�rrafo del citado art�culo 800."(1)

De ello se sigue que las reglas se�aladas son aplicables, entre otras, a la prueba testimonial, que por su propia naturaleza debe ser cierta, uniforme, imparcial y congruente con los hechos que se declaran, lo que se confirma con la tesis siguiente:

"TESTIMONIAL. CARACTER�STICAS DE ESTA PRUEBA.-La prueba testimonial, por su propia naturaleza, ha de reunir caracter�sticas de certidumbre, para que por medio de ella se acrediten los hechos de su contenido. As�, la Junta debe negar valor probatorio a la prueba de referencia por falta de certidumbre, cuando los testigos declaran tener inter�s en que el juicio sea favorable a una de las partes, o bien, cuando alguno de los testigos tenga instaurada demanda en contra de alguna de ellas."(2)

Asimismo, importa resaltar que la prueba se rige por dos principios complementarios e intr�nsecos: 1) el de la pertinencia, que consiste en la relaci�n l�gica o jur�dica entre el medio de prueba y el hecho por probar, el cual puede existir a pesar de que su valor de convicci�n resulte nugatorio; y 2) el del valor de convicci�n de la prueba, que mira al contenido esencial de la misma.

Ambos principios tienen como prop�sito que la pr�ctica de la prueba no resulte in�til, para lo cual es necesario que el hecho pueda demostrarse legalmente por ese medio y que el contenido de la prueba se relacione con el hecho y sea capaz de formar convicci�n en el juzgador; por tanto, una cosa es la pertinencia o aptitud de la prueba para probar un hecho y otra, la idoneidad o pertinencia de su contenido para formar convicci�n.

Dichas reglas fundamentales se encuentran recogidas en la Ley Federal del Trabajo, concretamente en sus art�culos 777, 779 y 815, fracci�n V, conforme a los cuales las pruebas deben ser id�neas o pertinentes para probar los hechos y no in�tiles o intrascendentes y, adem�s, deben estar en relaci�n directa con los hechos que se pretenden probar.

Lo hasta aqu� expuesto permite establecer que para que las declaraciones rendidas en el desahogo de la prueba testimonial ofrecida en el juicio laboral para acreditar la duraci�n de la jornada de trabajo, sean capaces de crear convicci�n en el juzgador sobre la existencia o inexistencia de los hechos objeto de esa probanza, basta que aqu�llas sean veros�miles, uniformes en lo esencial, imparciales y congruentes con la litis planteada, sin que sea indispensable que exista declaraci�n sobre la forma en que el actor desarrollaba su jornada, porque la ley no establece reglas o formulismos para interrogar a los deponentes, sino que acoge el principio de libre interrogatorio que tiene como �nica limitante que las preguntas no sean insidiosas y tengan relaci�n directa con la litis planteada, todo lo cual, aunado a la obligaci�n de los testigos de dar la raz�n de su dicho, debe ser valorado por la Junta para esclarecer la verdad de los hechos.

En raz�n de lo expuesto, esta Segunda Sala procede a fijar el criterio que habr� de regir con car�cter de jurisprudencia, en t�rminos del art�culo 192 de la Ley de A., en los siguientes t�rminos:

TESTIMONIAL EN MATERIA LABORAL. PARA ACREDITAR LA DURACI�N DE LA JORNADA DE TRABAJO, EN SU DESAHOGO RIGE EL PRINCIPIO DE LIBRE INTERROGATORIO.-La Ley Federal del Trabajo en el art�culo 781, aplicable a todos los medios probatorios, establece el derecho de las partes para interrogar libremente a quienes intervengan en el desahogo de las pruebas sobre los hechos controvertidos; en los numerales 813 y 815, que regulan el ofrecimiento y desahogo de la prueba testimonial, exigen como requisitos del interrogatorio que las preguntas que contenga no lleven impl�cita la respuesta y que se encuentren en relaci�n directa con la litis planteada; y en el diverso 841 se�ala que los laudos se dictar�n a verdad sabida y buena fe guardada y apreciando los hechos en conciencia, sin sujetarse a reglas o formulismos sobre estimaci�n de las pruebas y expresando los motivos y fundamentos legales en que se apoyen. En ese tenor, para que las declaraciones rendidas en el desahogo de la prueba testimonial ofrecida en el juicio laboral a fin de acreditar la duraci�n de la jornada de trabajo creen convicci�n en el juzgador sobre la existencia o inexistencia de los hechos objeto de esa probanza, basta con que sean veros�miles, uniformes en lo esencial, imparciales y congruentes con la litis planteada, sin que resulte indispensable que exista declaraci�n sobre la forma en que el actor desarrollaba su jornada, porque la ley no establece reglas o formulismos para interrogar a los deponentes, sino que acoge el principio de libre interrogatorio cuya �nica limitante es que las preguntas no sean insidiosas y que tengan relaci�n directa con la contienda, todo lo cual, aunado a la manifestaci�n de los testigos sobre la raz�n de su dicho, debe valorarse por la Junta para esclarecer la verdad de los hechos.

Por lo expuesto y fundado, se

resuelve:

PRIMERO

S� existe la contradicci�n de tesis denunciada.

SEGUNDO

Se declara que debe prevalecer con el car�cter de jurisprudencia, el criterio establecido por esta Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, contenido en la tesis que ha quedado redactada en la parte final del �ltimo considerando de la presente resoluci�n.

Notif�quese; rem�tase testimonio de esta resoluci�n a los Tribunales Colegiados contendientes y la tesis jurisprudencial que se establece a la Direcci�n General de la Coordinaci�n de Compilaci�n y S.�n de Tesis para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, y h�gase del conocimiento del Pleno y de la Primera Sala de esta Suprema Corte y de los Tribunales Colegiados de Circuito y Juzgados de Distrito la tesis jurisprudencial que se sustenta en la presente resoluci�n, en acatamiento a lo previsto en el art�culo 195 de la Ley de A.; y, en su oportunidad, arch�vese el expediente.

As� lo resolvi� la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros Mariano Azuela G�itr�n, G.D.G.�ngora P., S.S.A.A., J.F.F.G.S. y presidenta M.B.L.R.. Fue ponente el M.J.F.F.G.S..

____________

  1. Tesis n�mero 2a. LXXI/2005, visible en la foja 502 del Tomo XXII, julio de 2005, Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Segunda Sala, Novena �poca.

  2. Tesis publicada en la p�gina 59, Volumen 55, Quinta Parte, Semanario Judicial de la Federaci�n, Cuarta Sala, S�ptima �poca.