Ejecutoria num. P. LXXIII/99 de Suprema Corte de Justicia, Pleno - Jurisprudencia - VLEX 26828172

Ejecutoria num. P. LXXIII/99 de Suprema Corte de Justicia, Pleno

Emisor:Pleno
Número de Resolución:P. LXXIII/99
Localizacion:JOSÉ DE JESÚS GUDIÑO PELAYO.
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Agosto de 1999
RESUMEN

REVISIÓN ADMINISTRATIVA 3/97. SERVIDORES PÚBLICOS DEL PODER JUDICIAL DE LA FEDERACIÓN ENCARGADOS DE ADMINISTRAR JUSTICIA. NO PUEDEN ABOGAR, ANTE LOS ÓRGANOS JURISDICCIONALES, POR LOS DERECHOS O EL PATRIMONIO DE OTRAS PERSONAS, INCLUSO DE SUS FAMILIARES.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

REVISI�N ADMINISTRATIVA 3/97.

MINISTRO PONENTE: JOS� DE JES�S GUDI�O PELAYO.

SECRETARIO: MARIO FLORES GARC�A.

M�xico, Distrito Federal. Acuerdo del Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, correspondiente al dos de julio de mil novecientos noventa y ocho.

VISTOS; Y,

RESULTANDO:

PRIMERO

Por escrito presentado el veinticinco de abril de mil novecientos noventa y siete, en la Oficial�a de Partes del Consejo de la Judicatura Federal, recibido en la Secretar�a Ejecutiva del Pleno y C.J. del propio Consejo el veintiocho de abril de mil novecientos noventa y siete, ... interpuso recurso de revisi�n contra el acuerdo del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, aprobado en sesi�n de diecis�is de abril de mil novecientos noventa y siete, en que se determin� no ratificarla en el cargo de M. de Circuito.

SEGUNDO

Mediante oficio 2491 de veintiocho de abril de mil novecientos noventa y siete, ingresado en la Oficina de Certificaci�n J. y Correspondencia de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n el treinta de abril de mil novecientos noventa y siete, el secretario ejecutivo del Pleno y C.J. del Consejo de la Judicatura Federal, remiti� el referido recurso de revisi�n para su sustanciaci�n.

TERCERO

Por auto de ocho de mayo de mil novecientos noventa y siete, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, admiti� el recurso de revisi�n administrativa interpuesto; con copia del mismo, orden� girar oficio al Consejo de la Judicatura Federal a fin de que, dentro del t�rmino de cinco d�as, uno de los consejeros que lo integran rinda el informe a que se refiere la parte final del art�culo 124 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n.

Asimismo, en el mismo prove�do, orden� que, una vez recibido el informe de referencia, se remitiese el expediente debidamente integrado al Ministro Jos� de Jes�s G.�o P., a fin de formular el proyecto respectivo.

CUARTO

Por oficio ingresado el diecis�is de mayo de mil novecientos noventa y siete en la Oficina de Certificaci�n J. y Correspondencia de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, el consejero doctor R.M.S., designado por el Consejo de la Judicatura Federal para dar cumplimiento al supracitado acuerdo de presidencia, rindi� el informe solicitado; una vez recibido dicho informe, se turnaron los autos a la ponencia del se�or Ministro Jos� de Jes�s G.�o P., a efecto de que se formulara el proyecto de resoluci�n respectivo.

CONSIDERANDO:

PRIMERO

Este Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, de conformidad con lo dispuesto en los art�culos 97, p�rrafo primero, 100, p�rrafo octavo, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, 11, fracci�n VIII, 122 y 128 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, es competente para conocer del recurso de revisi�n administrativa que se hace valer, pues se interpone contra la decisi�n del Consejo de la Judicatura Federal, que determin� la no ratificaci�n en su cargo a una M. de Circuito.

Cabe citar, desde luego, la tesis del Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n P. CX/96, publicada en la p�gina 17, Tomo IV, septiembre de 1996, Novena �poca del Semanario J. de la Federaci�n y su Gaceta, que dice:

REVISI�N ADMINISTRATIVA CONTRA ACUERDOS DEL CONSEJO DE LA JUDICATURA FEDERAL. EL AN�LISIS DE LA PROCEDENCIA DE ESE RECURSO DEBE REALIZARLO EL PLENO DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACI�N.-El alcance de las facultades del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en cuanto al tr�mite de los asuntos de la competencia del Pleno, queda determinado por la naturaleza del asunto de que se trate, por lo que si el tr�mite a realizar se refiere a un recurso interpuesto en contra de una actuaci�n del Consejo de la Judicatura, en la que tuvo intervenci�n el presidente de la Suprema Corte, quien tiene tambi�n el car�cter de presidente del citado Consejo, en t�rminos de lo dispuesto por los art�culos 100 constitucional y 71 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, la correcta interpretaci�n de las facultades de tr�mite con las que cuenta el presidente de este Alto Tribunal, debe quedar limitada a los actos necesarios para poner el asunto en estado de resoluci�n por el Tribunal Pleno excluyendo, desde luego, la calificaci�n de la procedencia del mismo, pues ello llevar�a al extremo de impedir que el �rgano colegiado decidiera respecto de una cuesti�n de relevancia como lo es la procedibilidad de los recursos que se interpongan en contra de nombramientos de los titulares de los juzgados y tribunales encargados de la administraci�n de justicia, cuesti�n que, de suyo, reviste una importancia trascendental para la funci�n jurisdiccional del Poder J. de la Federaci�n. En efecto, la calificaci�n de la procedencia del recurso de revisi�n administrativa, debe quedar a cargo del Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por tratarse de asuntos que por su naturaleza le corresponde en exclusiva decidir, ya que dicha calificaci�n implica la interpretaci�n de los alcances de la posibilidad de impugnaci�n de las decisiones tomadas, al respecto, por el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, en los casos a que se refiere el art�culo 11, fracci�n IX, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n. Las consideraciones hasta aqu� expuestas, llevan a concluir que el tr�mite del recurso de revisi�n administrativa que establece el art�culo 124 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, debe limitarse a las cuestiones meramente procesales, que no impliquen la calificaci�n de la procedencia del mismo ni de la actualizaci�n de los requisitos formales o esenciales que se establecen en la ley, por ser cuestiones que deben reservarse a la determinaci�n de este Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n.

Por tanto, a fin de corroborar la procedencia del recurso intentado y la competencia de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, conviene transcribir los art�culos 97 y 100 de la referida Carta Magna.

El contenido de tales preceptos, en lo que resulta aplicable, es el siguiente:

"Art. 97. Los M. de Circuito y los Jueces de Distrito ser�n nombrados y adscritos por el Consejo de la Judicatura Federal, con base en criterios objetivos y de acuerdo a los requisitos y procedimientos que establezca la ley. D.�n seis a�os en el ejercicio de su encargo, al t�rmino de los cuales, si fueran ratificados o promovidos a cargos superiores, s�lo podr�n ser privados de sus puestos en los casos y conforme a los procedimientos que establezca la ley."

"Art. 100. La administraci�n, vigilancia y disciplina del Poder J. de la Federaci�n, con excepci�n de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, estar� a cargo del Consejo de la Judicatura Federal en los t�rminos que, conforme a las bases que se�ala esta Constituci�n, establezcan las leyes.

"El Consejo se integrar� por siete miembros de los cuales, uno ser� el presidente de la Suprema Corte de Justicia, quien tambi�n lo ser� del Consejo; un Magistrado de los Tribunales Colegiados de Circuito, un Magistrado de los Tribunales Unitarios de Circuito y un J. de Distrito, quienes ser�n electos mediante insaculaci�n; dos consejeros designados por el Senado y uno por el presidente de la Rep�blica. Los tres �ltimos, deber�n ser personas que se hayan distinguido por su capacidad, honestidad y honorabilidad en el ejercicio de las actividades jur�dicas. Los consejeros deber�n reunir los requisitos se�alados en el art�culo 95 de esta Constituci�n.

"El Consejo funcionar� en Pleno o en comisiones. El Pleno resolver� sobre la designaci�n, adscripci�n y remoci�n de M. y Jueces, as� como de los dem�s asuntos que la ley determine.

"Salvo el presidente del Consejo, los dem�s consejeros durar�n cinco a�os en su cargo, ser�n sustituidos de manera escalonada, y no podr�n ser nombrados para un nuevo periodo.

"Los consejeros ejercer�n su funci�n con independencia e imparcialidad. Durante su encargo, s�lo podr�n ser removidos en los t�rminos del t�tulo cuarto de esta Constituci�n.

"La ley establecer� las bases para la formaci�n y actualizaci�n de funcionarios, as� como para el desarrollo de la carrera judicial, la cual se regir� por los principios de excelencia, objetividad, imparcialidad, profesionalismo e independencia.

"El Consejo estar� facultado para expedir acuerdos generales para el adecuado ejercicio de sus funciones, de conformidad con lo que establezca la ley.

"Las decisiones del Consejo ser�n definitivas e inatacables, salvo las que se refieran a la designaci�n, adscripci�n y remoci�n de M. y Jueces, las cuales podr�n ser revisadas por la Suprema Corte de Justicia, �nicamente para verificar que hayan sido adoptadas conforme a las reglas que establezca la ley org�nica respectiva.

La Suprema Corte de Justicia elaborar� su propio presupuesto y el Consejo lo har� para el resto del Poder J. de la Federaci�n. Con ambos se integrar� el presupuesto del Poder J. de la Federaci�n que ser� remitido por el presidente de la Suprema Corte para su inclusi�n en el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federaci�n. La administraci�n de la Suprema Corte de Justicia corresponder� a su presidente.

El estudio oficioso de la competencia deriva de lo dispuesto en el art�culo 11, fracci�n IX, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, al haber reconocido el legislador federal secundario que la Suprema Corte de Justicia tiene facultad para aplicar e interpretar los art�culos 94, 97, 100 y 101 de la Constituci�n Federal, que son los que establecen los organismos y la integraci�n del Poder J. de la Federaci�n.

Por tanto, como en dichas normas fundamentales se prev� la ratificaci�n de M. de Circuito, el recurso de revisi�n y los casos en los que debe hacerse valer, es facultad oficiosa de este Alto Tribunal determinar, en �nica y suprema instancia, la correspondiente aplicaci�n o interpretaci�n de las susodichas normas fundamentales.

El punto de vista anterior tiene su apoyo en la tesis jurisprudencial XXI/96, publicada en la p�gina 468, Tomo II, mayo de 1966, del Semanario J. de la Federaci�n, que dice:

REVISI�N ADMINISTRATIVA, RECURSO CONTRA RESOLUCIONES DEL CONSEJO DE LA JUDICATURA FEDERAL. ALCANCE DE LAS ATRIBUCIONES DEL PLENO DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACI�N AL RESOLVERLO.-El examen arm�nico de los art�culos 100 constitucional, y 11, fracciones VIII y IX, y 122 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, permite considerar que el Pleno de la Suprema Corte tiene la facultad de interpretar, entre otros preceptos, el citado en primer t�rmino, en cuanto establece el recurso de revisi�n administrativa contra las resoluciones del Consejo de la Judicatura Federal, relativas a la designaci�n, adscripci�n y remoci�n de M. de Circuito y Jueces de Distrito. Para ejercer esa facultad interpretativa, el Tribunal Pleno parte de dos principios esenciales que rigen este medio de impugnaci�n: 1) El respeto a la garant�a de audiencia, que s�lo puede cumplirse cabalmente cuando el afectado tiene oportunidad de invocar en su defensa todos los argumentos y razones que sean de su inter�s en contra de la resoluci�n recurrida, as� como de ofrecer y desahogar todas las pruebas que legalmente procedan; y, 2) La seguridad al J. o Magistrado recurrentes de que la decisi�n correspondiente ser� examinada con apego a derecho por los dos �rganos m�ximos del Poder J. Federal, finalidad fundamental del establecimiento de este recurso administrativo. Las bases rectoras anteriores dan pauta para considerar que, al decidir el recurso de revisi�n administrativa, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n tiene atribuciones para realizar un an�lisis completo y minucioso, tanto del procedimiento que se hubiere llevado a cabo, como de los hechos, pruebas, motivos y fundamentos que sustentan la resoluci�n del Consejo de la Judicatura Federal, y determinar si se cumplieron los requisitos exigidos por la ley, sean de fondo o de forma.

As�, se tiene que el art�culo 11 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n de referencia, en lo que resulta aplicable, es del tenor literal siguiente:

"Art�culo 11. El Pleno de la Suprema Corte de Justicia velar� en todo momento por la autonom�a de los �rganos del Poder J. de la Federaci�n y por la independencia de sus miembros, y tendr� las siguientes atribuciones:

"...

"VIII. Resolver, en los t�rminos que disponga esta ley, de las revisiones administrativas a que se refiere el p�rrafo octavo del art�culo 100 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos;

"IX. Conocer y dirimir cualquier controversia que surja entre las Salas de la Suprema Corte de Justicia, y las que se susciten dentro del Poder J. de la Federaci�n con motivo de la interpretaci�n y aplicaci�n de las disposiciones de lo dispuesto (sic) en los art�culos 94, 97, 100 y 101 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos y en los preceptos relativos de esta ley org�nica."

Es cierto que los preceptos de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n no prev�n de manera literal el recurso de revisi�n contra las decisiones del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal que acuerdan no ratificar a los M. de Circuito o Jueces de Distrito, pues su art�culo 122, en congruencia con lo dispuesto en el numeral 100, p�rrafo octavo, de la Constituci�n Federal, lo prev�, de modo expreso, para los casos de "designaci�n", "adscripci�n" y "remoci�n" de M. de Circuito y Jueces de Distrito.

Empero, el que en la especie, la decisi�n impugnada se trate de un dictamen que decidi� la "no ratificaci�n" de la promovente en el cargo de M. de Circuito implica que se trata de un caso espec�fico que encuadra la hip�tesis de "remoci�n" que refieren los precitados art�culos 100 de la Carta Magna y 122 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n.

En tal virtud, es necesario examinar si contra la "no ratificaci�n", procede o no el recurso de revisi�n que la reforma constitucional estableci� en el art�culo 100, p�rrafo octavo, de la Constituci�n General de la Rep�blica, para los casos "que se refieran a la designaci�n, adscripci�n y remoci�n de M. y Jueces."

Para ese efecto, es preciso interpretar el mencionado art�culo 100, p�rrafo octavo, de la Constituci�n Federal, que la contiene y con ello fijar el alcance de ese medio de impugnaci�n.

Desde el aspecto puramente gramatical basta con destacar el sentido de lo que -a trav�s del lenguaje- quiso expresar el legislador.

Es decir, si utiliz� en espec�fico los t�rminos "designaci�n, adscripci�n y remoci�n", debe atenderse s�lo al significado de esos enunciados o expresiones, en tanto que no limit� la procedencia del recurso a los casos en que expresamente se utilizaran esas palabras.

Por ende, si por el primer t�rmino se entiende el se�alamiento o destino que se da a una persona o cosa para determinado fin; por el segundo, el agregar a una persona al servicio de un cuerpo o destino; y, por el tercero, la privaci�n de un cargo u oficio, cualquier acto o acci�n que actualice o tienda a ese fin debe considerarse como las hip�tesis de excepci�n contra las que s� procede el recurso de revisi�n administrativa. Incluso, sin considerar la existencia de t�rminos o expresiones, ya que �stos, en un caso de arbitrariedad extrema, ni siquiera podr�an existir.

As�, por "designaci�n" debe entenderse cualquier acci�n que tienda a elegir, escoger, se�alar, llamar, requerir, solicitar, investir, ascender, denominar, indicar, etc., a cualquier persona que sea considerada para ocupar el cargo de J. o Magistrado Federal.

Por "adscribir", debe entenderse cualquier acci�n que tienda a asegurar, atribuir, inscribir, agregar, destinar, etc., a dichos funcionarios en un lugar o destino espec�fico.

Finalmente, por "remoci�n" debe entenderse cualquier acci�n que tienda a cesar, despedir, relevar, remover, expulsar, eliminar, suspender, licenciar, apartar, excluir, separar, etc., a los referidos funcionarios en el ejercicio de su encargo.

Si bien es cierto que una decisi�n de esa naturaleza queda inmersa en la facultad administrativa, la singularidad que se reconoce para esos casos, es f�cil advertirla de la letra de la ley, pues de �sta se deduce con exactitud que la voluntad del legislador fue la de instaurar la revisi�n contra cualquier determinaci�n que tenga como consecuencia remover de sus cargos a Jueces de Distrito y M. de Circuito, ya que por tratarse de los juzgadores y, por consiguiente, de los guardianes del sistema jur�dico del mayor nivel, con mayor raz�n se debe evitar cualquier acci�n arbitraria que atente contra su persona y velar, adem�s, por la aplicaci�n adecuada del derecho que respecto de ellos se haga, pues redunda en beneficio de su independencia e imparcialidad.

Por esa raz�n, se llega al conocimiento que el alcance de la norma constitucional es en el sentido de que se permita enterar a los precitados funcionarios judiciales del juicio que sobre ellos se emite para determinar si son o no merecedores de continuar en el ejercicio de sus cargos y, a la vez, escucharles en la defensa del desempe�o que como Jueces o M. hubieran tenido.

La anterior conclusi�n es congruente con las garant�as de audiencia, de fundamentaci�n y de motivaci�n, que, como principios jur�dicos b�sicos, establecen los art�culos 14 y 16 de la Constituci�n General de la Rep�blica, los que, en el caso del medio de impugnaci�n de que se trata, s�lo se cumple, como lo precis� este propio Tribunal Pleno al resolver el recurso de revisi�n administrativa 2/95:

... cuando el afectado tiene oportunidad de invocar en su defensa todos los argumentos y razones que sean de su inter�s en contra de la resoluci�n recurrida, as� como de ofrecer y desahogar todas las pruebas que legalmente procedan.

Adem�s, seg�n tambi�n lo concret� este Alto Tribunal, la finalidad fundamental del recurso:

... es otorgar la seguridad al J. o Magistrado recurrentes, que la decisi�n que lo afecta ser� examinada con apego a derecho por los dos �rganos m�ximos del Poder J. Federal.

Dicha interpretaci�n se funda, adem�s, en el criterio expresado en la tesis publicada en la p�gina 419, Tomo III, Segunda Parte-1, Octava �poca, del Semanario J. de la Federaci�n, cuyo rubro y contenido dice:

INTERPRETACI�N DE NORMAS CONSTITUCIONALES Y DE NORMAS LEGALES. SUS DIFERENCIAS.-El exacto cumplimiento de la Constituci�n s�lo puede lograrse si su int�rprete, liber�ndose de las ataduras de quienes se encargan simplemente de aplicar los textos legales (expresi�n positivizada del derecho), entiende que su funci�n no se agota en la mera subsunci�n autom�tica del supuesto de hecho al texto normativo, ni tampoco queda encerrada en un positivismo formalizado superado muchas d�cadas atr�s, sino que comprende b�sicamente una labor de creaci�n del derecho en la b�squeda de la efectiva realizaci�n de los valores supremos de justicia. Es precisamente en el campo de las normas constitucionales, las que difieren esencialmente de las restantes que conforman un sistema jur�dico determinado, en raz�n no �nicamente de su jerarqu�a suprema, sino de sus contenidos, los que se inspiran rigurosamente en fen�menos sociales y pol�ticos preexistentes de gran entidad para la conformaci�n de la realidad jur�dica en que se halla un pueblo determinado, que la jurisprudencia -pasada la �poca del legalismo-, se ha convertido en una fuente del derecho que, aunque subordinada a la ley que le otorga eficacia normativa, se remonta m�s all� de ella cuando el lenguaje utilizado por el Constituyente (al fin y al cabo una obra inacabada pornaturaleza) exige una recreaci�n por la v�a de la interpretaci�n, para el efecto de ajustarla a las exigencias impuestas por su conveniente aplicaci�n. As�, el int�rprete de la Constituci�n en el trance de aplicarla tiene por misi�n esencial magnificar los valores y principios inmanentes en la naturaleza de las instituciones, convirtiendo a la norma escrita en una expresi�n del derecho vivo, el derecho eficaz que resulta no s�lo de la reconstrucci�n del pensamiento y voluntad que yace en el fondo de la ley escrita (a trav�s de los m�todos cl�sicos de orden gramatical, l�gico, hist�rico o sistem�tico), sino tambi�n de la b�squeda del fin que debe perseguir la norma para la consecuci�n de los postulados fundamentales del derecho.

Igualmente sirve de fundamento el criterio publicado en la p�gina 420, Tomo III, Segunda Parte-1, Octava �poca, del Semanario J. de la Federaci�n, que dice:

INTERPRETACI�N GRAMATICAL DE LAS LEYES. DEBE REALIZARSE EN RELACI�N CON EL M�TODO SISTEM�TICO.-La interpretaci�n gramatical o letrista de las leyes es un m�todo que si bien no debe proscribirse por el int�rprete, s�lo ha de aplicarse en relaci�n con el m�todo sistem�tico, seg�n el cual el entendimiento y sentido de las normas debe determinarse en concordancia con el contexto al cual pertenecen, pues fraccionar el contexto (cap�tulo, t�tulo, libro), de un ordenamiento jur�dico para interpretar los art�culos que lo configuran en forma aislada y literal, s�lo trae como resultado, en muchos casos, la inaplicabilidad de unos en relaci�n con otros, porque el legislador al elaborar las leyes puede emplear la t�cnica de la llamada regla general y de los casos especiales y en estas condiciones al interpretar un art�culo que contenga un caso especial en relaci�n con la regla general, podr�a traer como consecuencia la inoperancia de la misma o viceversa.

Del mismo modo, se toma en cuenta el criterio jurisprudencial de este Tribunal Pleno, publicado en la p�gina 22, Tomo II, Primera Parte, Octava �poca, del Semanario J. de la Federaci�n, que dice:

INTERPRETACI�N DE LA LEY.-Los preceptos de un ordenamiento legal deben interpretarse principalmente en el sentido de que no se contradigan; y para lograrlo, a fin de establecer su verdadero sentido y alcance, deben ser interpretados en relaci�n con los dem�s de la misma ley, arm�nicamente.

Asimismo, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, al resolver la revisi�n administrativa (Consejo) 7/96, sustent� la tesis P. XLVII/97, publicada en la p�gina 259 del Tomo V-M.zo de 1997, Novena �poca del Semanario J. de la Federaci�n y su Gaceta, cuyo rubro dice:

REVISI�N ADMINISTRATIVA. LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACI�N TIENE FACULTAD EXCLUSIVA PARA DETERMINAR, DE OFICIO, SI ES O NO COMPETENTE PARA CONOCER DEL RECURSO PREVISTO EN EL ART�CULO 100, P�RRAFO OCTAVO, DE LA CONSTITUCI�N POL�TICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.-El estudio oficioso por parte de la Suprema Corte de Justicia para determinar si es o no competente para conocer del recurso de revisi�n que establece el art�culo 100, p�rrafo octavo, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, constituye una facultad exclusiva que el legislador federal secundario reconoci� en el art�culo 11, fracci�n IX, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, y que deriva de lo dispuesto en los numerales 94, 97, 100 y 101 de la aludida Constituci�n Federal, en relaci�n con los distintos pronunciamientos que el propio Tribunal Pleno, en uso de sus atribuciones constitucionales, ha emitido con el fin de interpretar el sentido y alcance de distintos preceptos fundamentales a efecto de mantener la integridad de la Constituci�n.

Por lo anterior, se reitera, que el recurso de revisi�n administrativa propuesto, resulta procedente pues aun cuando se interpone contra una decisi�n del Consejo de la Judicatura Federal que determin� la no ratificaci�n de la recurrente, en su cargo de M. de Circuito, se est� propiamente ante una remoci�n a que se refiere el art�culo 100 constitucional.

As� lo consider� tambi�n el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, al resolver por unanimidad de diez votos, el cuatro de febrero de mil novecientos noventa y siete, las revisiones administrativas 7/96 y 8/96, interpuestas por ... y ... respectivamente, contra el Acuerdo del Consejo de la Judicatura Federal por el que se les removi� por no ratificaci�n en su cargo.

Tales resoluciones dieron origen a la tesis P. XLVIII/97, publicada en la p�gina 258 del Tomo V-M.zo de 1997, Novena �poca del Semanario J. de la Federaci�n y su Gaceta, que dice:

REVISI�N ADMINISTRATIVA. EL RECURSO PREVISTO EN EL ART�CULO 100, P�RRAFO OCTAVO, DE LA CONSTITUCI�N POL�TICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, PROCEDE CONTRA LA REMOCI�N DE UN MAGISTRADO DE CIRCUITO, POR CUALQUIER CAUSA.-El decreto del treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y cuatro, que reform� entre otros, el art�culo 100 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, estableci� que las decisiones del Consejo de la Judicatura Federal son inatacables, excepto las que se refieran a designaci�n, adscripci�n y remoci�n de Jueces de Distrito y M. de Circuito. Por tanto, como el legislador no limit� la procedencia del recurso a los casos en que expresa y literalmente se utilizaran esas palabras, debe atenderse s�lo al significado de esos enunciados o expresiones, pues el se�alamiento de ciertos t�rminos no implica exclusi�n de otros que refieren un hecho id�ntico. En consecuencia, si existe una resoluci�n de remoci�n por no haberse ratificado a un Magistrado de Circuito, debe entenderse que s� procede el recurso de revisi�n administrativa establecido en el mencionado precepto constitucional.

SEGUNDO

La resoluci�n recurrida se sustenta en las siguientes consideraciones:

"VISTOS; para dictar resoluci�n de ratificaci�n de la M. ... y,

"RESULTANDO:

"PRIMERO.-Mediante oficio n�mero 0077, de fecha seis de enero de mil novecientos noventa y siete, el secretario ejecutivo del Pleno y C.J. del Consejo de la Judicatura Federal comunic� al consejero ponente lo siguiente:

"?En atenci�n al sistema de turno acordado por el Consejo de la Judicatura Federal, me permito comunicarle que le corresponde a usted elaborar el proyecto de resoluci�n, respecto a la ratificaci�n en su cargo de la licenciada ... M. del Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, con residencia en el Distrito Federal, cuyo nombramiento vencer� el d�a diecis�is de abril de mil novecientos noventa y siete.?

"SEGUNDO.-Por diverso oficio de fecha siete de enero del a�o que transcurre, el citado secretario remiti� el expediente personal n�mero 16784 de la Direcci�n General de R.rsos Humanos, que corresponde a la se�ora M. ... constante de un tomo.

"TERCERO.-Mediante oficios n�meros 104 y 105, fechados el siete de enero de mil novecientos noventa y siete, el secretario ejecutivo del Pleno y C.J. del Consejo de la Judicatura Federal, remiti� al consejero ponente constancias por las que el subsecretario general de Acuerdos de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n y el secretario ejecutivo de Disciplina del propio Consejo, respectivamente, informan acerca de las quejas administrativas promovidas en contra de la M. ... .

"CUARTO.-Por escrito de veinticuatro de marzo de mil novecientos noventa y siete, la M. ... remiti� al consejero ponente diversas documentales relacionadas con el despido del se�or J.L.A.G.�a, documento en el cual tambi�n realiza diversas manifestaciones respecto a impresiones de asuntos que se obtuvieron en la computadora que se encuentra en su privado.

"CONSIDERANDO:

"SEGUNDO.-Del expediente personal 16784, del �ndice de la Direcci�n General de R.rsos Humanos, correspondiente a la licenciada ... que se tiene a la vista, aparece lo siguiente:

"?I.I.� al Poder J. de la Federaci�n el primero de octubre de mil novecientos noventa, con el cargo de coordinadora de asesores de SPS-37, puesto de confianza, en la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, adscrita a la presidencia, cargo que ocup� hasta el treinta y uno de diciembre del a�o referido (fojas 5 y 10).

"?II. El diez de enero de mil novecientos noventa y uno, de la Comisi�n de Gobierno y Administraci�n de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, tuvo a bien aceptar la propuesta a favor de la licenciada ... para que fuera nombrada secretaria de estudio y cuenta, adscrita a la presidencia del M�ximo Tribunal de la Naci�n, con efectos el nombramiento a partir del primero de enero del a�o mencionado.

"?III. En sesi�n celebrada el siete de agosto de mil novecientos noventa, (sic) a propuesta de la Ministra Victoria Adato Green de I., el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n acord� designar a la profesionista aludida M. de Circuito. Por diverso acuerdo del propio Pleno del Alto Tribunal de la Naci�n, de fecha nueve de abril de mil novecientos noventa uno, se resolvi� que el nombramiento y adscripci�n de la licenciada ... fuera al Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, con residencia en la ciudad de Puebla, Puebla, con efectos a partir del diecis�is de abril del a�o citado en �ltimo t�rmino (fojas 19 y 20).?

"TERCERO.-Tambi�n del expediente 16784, se advierte que en el tiempo en que la M. ha integrado los tribunales a los que ha estado adscrita, se practicaron seis visitas reglamentarias.

"A) La primera se efectu� el veintis�is de noviembre de mil novecientos noventa y uno, por el Ministro L.G.V., en el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito.

"En el acta respectiva no se hizo notar irregularidad alguna; sin embargo, del mencionado documento se advierte que tiene relevancia lo siguiente:

"?Ponencia de la M. ... . Tambi�n del d�a primero de diciembre de mil novecientos noventa al veinticinco de noviembre del a�o en curso, le han sido turnados 386 asuntos, de los cuales ha resuelto 418, quedando a su cargo 81 asuntos pendientes de resolver. O.�ndose que la ponencia est� al corriente en sus engroses ... Los empleados no expusieron queja alguna en contra de los M. por lo que el se�or Ministro inspector estima oportuno extender una felicitaci�n tanto a los M. como al personal al servicio del propio tribunal, por su decidida entrega al trabajo ... Del primero de diciembre de mil novecientos noventa al veinticinco de noviembre del a�o en curso, han ingresado 1258 asuntos se han resuelto en total 1269 asuntos, correspondientes 567 a amparos directos, 601 a revisiones (548 principales, 31 incidentes y 22 improcedencias), 65 a quejas, 33 a revisiones fiscales, 2 a reclamaciones y 1 a incidente de acumulaci�n ... El reporte anterior, permite calificar de aceptable la actividad del tribunal, en cuanto al n�mero de asuntos fallados.-Apreciaci�n general. El se�or Ministro visitador manifiesta su plena conformidad con la organizaci�n y desempe�o de labores del tribunal, como se desprende del contenido de esta acta.?

"B) La segunda visita de inspecci�n la verific� tambi�n el Ministro L.G.V., el veinticuatro de noviembre de mil novecientos novena y dos en el tribunal referido.

"Del acta que se levant�, el comentario que el Ministro visitador realiz� respecto de apreciaci�n general es del tenor siguiente:

"?Apreciaci�n general. El se�or Ministro visitador, manifiesta su plena conformidad con la organizaci�n y desempe�o de las labores del tribunal, como se desprende del contenido de esta acta y felicita a los integrantes del Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, a nombre propio y del Pleno de la Honorable Suprema Corte de Justicia de la Naci�n.?

"Respecto de la ponencia a cargo de la M. a ratificar se asent�:

"?Ponencia de la M. ... . Tambi�n el d�a veintisiete de noviembre de mil novecientos noventa y uno al diecinueve de noviembre del a�o en curso, le han sido turnados 400 asuntos, en ese lapso ha resuelto 459 quedando a su cargo 17 asuntos pendientes de resolver en sus engroses. Se anexa constancia firmada por los secretarios proyectistas de los expedientes a su cargo, pendientes de ser fallados. De dicha ponencia se revisaron los siguientes asuntos en tr�mite: amparos directos n�meros 511/92, 521/92, 533/92, 214/92, 525/92 y las revisiones n�meros 575/92, 580/92, 584/92, 578/92 y 582/92; as� como los siguientes asuntos fallados: amparos directos n�meros 151/92, 158/92, 106/92, 243/92, 242/92, 234/92 y 150/92; comprob�ndose que todos estos cuadernos se integraron correctamente, estando foliados, sellados y rubricados, as� como acordados dentro de los t�rminos de ley y conforme a las disposiciones legales antes citadas, habi�ndose fallado y notificado debidamente.?

"C) En la tercera visita, efectuada en el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, por el Ministro M.iano A.G.�itr�n el trece de diciembre de mil novecientos noventa y tres, del acta que se levant� destaca lo siguiente:

"?Se informa al se�or Ministro inspector que al t�rmino de la visita anterior, practicada el diecis�is de octubre de mil novecientos noventa y dos, quedaron pendientes sin fallar 76 expedientes y que durante el periodo que comprende este informe, han ingresado 917 expedientes (hasta el d�a trece de diciembre de mil novecientos noventa y tres), haciendo un total de 993 expedientes. De este volumen se han resuelto a la fecha 957, quedando en tr�mite y turnados a los M. 36.-La ponencia de la M. ... cuenta con 4 ... Por lo que respecta a los recursos de queja, al t�rmino de la visita anterior, quedaron pendientes 3 y durante el periodo de este informe ingresaron 62, haciendo un total de 65. De los cuales han sido resueltos 61, encontr�ndose sin fallar 1, en la ponencia del Magistrado E.R.�n G.�a V., y en tr�mite en la Secretar�a de Acuerdos 3.-En cuanto a reclamaciones hechas valer en amparos directos, se aprecia que al t�rmino de la visita anterior, quedaron pendientes 2, ingresando 5, resolvi�ndose al t�rmino de esta presente visita 6, quedando pendientes en la ponencia de la M. ... 1.-Sobre reclamaciones intentadas respecto de recursos de revisi�n, al t�rmino de la visita anterior, quedaron pendientes 0 y durante el periodo de este informe ingresaron 2 resolvi�ndose 2.-El personal que trabaja en este tribunal, como profesional, secretarias ejecutivas �A�, oficiales judiciales y oficiales de mantenimiento y servicio, cumplen de manera eficiente con las tareas encomendadas, lo que ha permitido que este Tribunal Colegiado funcione correctamente, como se advierte del n�mero de expedientes que ingresaron, tanto con motivo de amparos directos, como de los diversos recursos, de los cuales casi en su totalidad fueron fallados y los que se encuentran pendientes de resolver, son asuntos de reciente ingreso, que se encuentran en tr�mite de integraci�n algunos y otros turnados a las ponencias.?

"D) En la cuarta visita, practicada el veintitr�s de marzo de mil novecientos noventa y cuatro por el Ministro C.S.M., al Tribunal Colegiado antes mencionado, del acta respectiva se advierte que el Ministro inspector, al revisar la estad�stica del referido �rgano, destac� lo siguiente:

"?En la visita anterior, quedaron pendientes de fallo 36 expedientes; en el periodo que abarca la presente visita ingresaron 194 asuntos (haciendo un total de 230 expedientes) y en ese mismo lapso el tribunal resolvi� 189 juicios de amparo directos; quedando pendientes de fallo 41, que se encuentran distribuidos de la siguiente forma: 17 asuntos en la Secretar�a de Acuerdos.-24 asuntos en ponencia de M..-Por lo dem�s no se encontraron irregularidades en el tr�mite de los asuntos mencionados, ya que se han dictado las determinaciones judiciales con toda oportunidad y los expedientes se encuentran debidamente foliados, sellados y rubricados. Al t�rmino de la visita anterior quedaron 13 asuntos sin resolver; durante el periodo que abarca la presente visita ingresaron 52 (haciendo un total de 65); se resolvieron durante el lapso indicado 54 asuntos, quedando en tr�mite y pendientes de fallo 11 asuntos, que se encuentran distribuidos de la siguiente manera: 5 asuntos en la Secretar�a de Acuerdos.-6 asuntos en ponencia de M..-Al t�rmino de la visita anterior quedaron 4 expedientes de queja sin resolver; durante el periodo que abarca la presente visita ingresaron 15 asuntos, que hacen un total de 19, de los cuales han sido resueltos 16, quedando pendientes en tr�mite y turnados a M. un total de 3, distribuidos de la siguiente forma: 1 asunto en ponencia de M..-2 asuntos en la Secretar�a de Acuerdos.?

"En el acta en cuesti�n, el Ministro visitador concluy� en los siguientes t�rminos:

"?E.�n de la gesti�n de los M.. En opini�n del Ministro inspector, como resultado de la visita practicada, los M. licenciados V�ctor Hugo D�az A., ... y E.R.G.�a V., han realizado una excelente labor, como se desprende de la informaci�n contenida en la presente acta. Asimismo, estima que cumplen eficazmente las funciones encomendadas.?

"E) De la quinta visita efectuada al Tribunal Colegiado de referencia, realizada por el visitador judicial licenciado A.N.S., los d�as del tres al ocho de julio de mil novecientos noventa y seis, del acta relativa, en lo que importa se obtiene lo siguiente:

"?VII. Estad�stica. A) Amparos directos. Como ya se asent�, la �ltima visita de inspecci�n se practic� el veintitr�s de marzo de mil novecientos noventa y cuatro; de esa fecha al d�a h�bil anterior al en que inici� la presente inspecci�n, ingresaron mil ochocientos veinticuatro, cantidad a la que deben sumarse cuarenta y uno que quedaron pendientes de resolver en la fecha de la �ltima inspecci�n, de lo que se obtiene un total de mil ochocientos sesenta y cinco asuntos de la �ndole citada.-En el periodo que comprende esta inspecci�n se resolvieron mil ochocientos seis y est�n pendientes de fallo cincuenta y nueve asuntos, de los que trece fueron turnados al Magistrado E.R.G.�a V.; diecinueve a la M. ...; veinte a la M. en funciones M.�a T.C.R. y siete se encuentran en tr�mite.-Asimismo, de los expedientes turnados a la M. ... todos le fueron turnados en el mes de junio del a�o en curso, a excepci�n del amparo directo 2216/96, promovido por P.V.B., que le fue turnado el quince de abril de este a�o, el cual se encuentra listado para verse en la sesi�n del cuatro de julio actual.-B) R.rsos de revisi�n. En la fecha de la �ltima visita practicada al tribunal, estaban pendientes de resolver once recursos de revisi�n y de esa fecha al d�a h�bil anterior al en que empez� la presente inspecci�n, ingresaron seiscientos cuarenta asuntos en revisi�n.-En el periodo que comprende esta inspecci�n se resolvieron seiscientos catorce y est�n pendientes de fallo veintis�is asuntos, de los que ocho le fueron turnados al Magistrado E.R.G.�a V.; ocho a la M. ...; nueve a la M. en funciones C.R., y uno se encuentra en tr�mite.- ... a la M. ... todos los asuntos le fueron turnados en el mes de junio, a excepci�n de los amparos en revisi�n n�meros 756/96, interpuesto por S.Y.A. y otros, que le fue turnado el catorce de mayo pasado, y el 996/96 interpuesto por D.J.S., que se le turn� el diecisiete del mismo mes de mayo, ambos asuntos se encuentran listados para verse en la sesi�n del cuatro de julio en curso; ... C) R.rsos de queja. En la fecha de la �ltima visita exist�an tres recursos de queja y en el periodo a que esta inspecci�n se contrae ingresaron ciento veinte, lo que hace un total de cientoveintitr�s, de los que en el propio lapso se fallaron ciento dieciocho y est�n pendientes de resolver cinco, asuntos de la �ndole mencionada, de los cuales dos le fueron turnados al Magistrado E.R.G.�a V. en el mes de junio pasado, y una de esas quejas, que es la 226/96, se encuentra listada para verse en la sesi�n de cuatro de julio del a�o en curso; a la M. ... se le turn� una queja en el mes de junio pasado, la cual se encuentra listada para verse en la sesi�n de cuatro de julio actual; y dos se encuentran en tr�mite (anexo 7).-D) R.rsos de queja de 48 horas. En el lapso a que se refiere esta inspecci�n se interpusieron quince recursos de queja de cuarenta y ocho horas, recursos que han resuelto en su totalidad.-E) R.rsos de reclamaci�n. En el lapso a que se refiere esta inspecci�n se interpusieron treinta y cinco recursos de reclamaci�n, que sumados a uno que qued� pendiente en la visita anterior, hacen un total de treinta y seis, de los cuales treinta y cinco se encuentran resueltos y uno se encuentra pendiente de resoluci�n, mismo que ha sido turnado a la M. en funciones M.�a T.C.R., encontr�ndose listado para verse en la sesi�n del cuatro de julio actual ...-F) Competencias en el periodo a que se refiere esta inspecci�n, no ingres� ning�n asunto de car�cter competencial.-G) Impedimentos. En el periodo que corresponde a esta visita, se plantearon cinco impedimentos, los cuales todos se encuentran resueltos.-H) Exhortos y despachos recibidos. Se revis� el libro de registro de exhortos despachos. Dicho instrumento de control refleja que en el periodo que abarca la visita se recibieron dos exhortos, los cuales se encuentran debidamente diligenciados, y no se tramit� ning�n despacho.-VIII. Total de asuntos fallados y pendientes de resolver. Los datos asentados en el punto que antecede, ponen de manifiesto que en el lapso a que se refiere esta inspecci�n ingresaron al tribunal, entre juicios de amparo directo, recursos de revisi�n, recursos de queja, recursos de queja de cuarenta y ocho horas, recursos de reclamaci�n, exhortos e impedimentos, dos mil seiscientos quince asuntos, los que sumados a la existencia seg�n la visita anterior, hacen un total de dos mil seiscientos setenta y un expedientes, de los que se resolvieron dos mil quinientos ochenta y est�n pendientes de resoluci�n noventa y un negocios.- ... la M. ... present� ochocientos setenta y un expedientes y cada uno de sus secretarios proyectaron doce por mes, ... -Por su parte, la M. ... present� ochocientos setenta y un expedientes y cada uno de sus secretarios proyectaron doce por mes, ... Por su parte, la M. ... list�: 1. Siete asuntos para la sesi�n del d�a seis de junio y siguientes, de los que en sesi�n de esa fecha, el tribunal aprob� cinco por unanimidad de votos y uno se retir�. Los negocios aprobados fueron los amparos directos siguientes: 2560/96, 2856/96, 2866/96, 2956/96, 3066/96; y el recurso de revisi�n 1016/96; el negocio que se retir� fue el amparo directo 1296/96.-Los expedientes relativos se pasaron a la Secretar�a de Acuerdos para la sesi�n del d�a catorce de junio y siguientes, de los que en sesi�n de esa fecha, el tribunal aprob� todos por unanimidad de votos. Esos negocios fueron los amparos directos siguientes: 1816/96, 2196/96, 3026/96, 3156/96 y 3160/96; los recursos de revisi�n 1056/96, 1076/96, 1156/96; y el recurso de reclamaci�n 11/96.-Los expedientes relativos se pasaron a la Secretar�a de Acuerdos el dieciocho del precitado mes de junio.-3. Siete asuntos para la sesi�n del d�a veinte de junio y siguientes, de los que en sesi�n de esa fecha, el tribunal aprob� todos por unanimidad de votos. Esos negocios fueron los amparos directos siguientes: 3116/96, 3176/96, 3266/96, 3306/96, 3360/96 y 3476/96; y el recurso de revisi�n 1116/96.-Los expedientes relativos se pasaron a la Secretar�a de Acuerdos el veinticinco de junio actual.-4. Seis asuntos para la sesi�n del d�a veintisiete de junio y siguientes, de los que en sesi�n de esa fecha, el tribunal aprob� todos por unanimidad de votos. Esos negocios fueron los amparos directos siguientes: 1296/96 y 3566/96; los recursos de revisi�n 1136/96, 1186/96 y 1226/96; y el recurso de queja 186/96.-Los expedientes relativos se pasaron a la Secretar�a de Acuerdos el dos de julio actual.-XVI. Sugerencias. En vista de que durante el desarrollo de la vista de inspecci�n que se practica, no se detect� irregularidad alguna en el manejo de libros de gobierno, as� como de expedientes o de alguna otra situaci�n que se presente en el tribunal, no se hace ninguna sugerencia al respecto.-El visitador judicial, advirtiendo que este tribunal se encuentra funcionando satisfactoriamente en todas sus �reas, felicita a los se�ores M. que lo integran, a los secretarios, actuarios y a los dem�s servidores p�blicos, exhort�ndolos a que contin�en desempe��ndose con la diligencia, honestidad y capacidad que hasta hoy lo han hecho, porque su trabajo se refleja en una pronta y expedita impartici�n de justicia en beneficio de la sociedad mexicana.?

"F) Por �ltimo, en la sexta visita practicada en el tribunal en menci�n los d�as del once al catorce de febrero de mil novecientos noventa y siete, por el visitador del Consejo de la Judicatura Federal licenciado R.M.B., respecto a la estad�stica del �rgano jurisdiccional inspeccionado, se hizo notar lo siguiente: ?VIII. Estad�stica: a) Amparos directos. Como ya se asent�, la �ltima visita de inspecci�n se practic� del tres al ocho de julio de mil novecientos noventa y seis. De esta fecha al d�a h�bil anterior al en que inici� la presente inspecci�n, ingresaron 595, cantidad a la que deben sumarse 59 que quedaron pendientes de resolver en la fecha de la �ltima inspecci�n, de lo que se obtiene un total de 654 asuntos de la �ndole citada.-En el periodo que comprende esta inspecci�n se resolvieron 498 y est�n pendientes de fallo 156 asuntos, de los que 34 fueron turnados a la M. ...; 25 al Magistrado G.R.P.R.�guez; 62 al Magistrado A.A.L. y 35 se encuentran en tr�mite (anexo doce).-De los asuntos turnados a la M. ... los m�s antiguos son los n�meros: 7060/96, 7726/96, 7856/96 y 7860/96.-Asimismo, de los expedientes turnados al Magistrado G.R.P.R.�guez los m�s antiguos son los n�meros: 7916/96, 8026/96, 8036/96 y 8156/96.-Finalmente de los amparos turnados al Magistrado A.A.L. los m�s antiguos son los n�meros: 5636/96, 5826/96, 5836/96 y 6096/96.-b) R.rsos de revisi�n. En la fecha de la �ltima visita practicada al tribunal, estaban pendientes de resolver 26 recursos de revisi�n y de esa fecha al d�a h�bil anterior al en que empez� la presente inspecci�n, ingresaron 207, lo que hace un total de 233 asuntos en revisi�n.-En el periodo que comprende esta inspecci�n se resolvieron 186 y est�n pendientes de fallo 47 asuntos, de los que 10 fueron turnados a la M. ...; 9 al Magistrado G.R.P.R.�guez; 24 al Magistrado A.A.L., y 4 se encuentran en tr�mite (anexo trece).-De los asuntos turnados, los m�s antiguos son: los amparos en revisi�n n�meros 2806/96, 2876/96 y 56/97 a la M. ...; los amparos en revisi�n n�meros 561/96 (en cuanto a este asunto y a pesar de que se aprecia que es un n�mero bajo en relaci�n a los otros que se detallan en este mismo p�rrafo, no se har� ninguna recomendaci�n, para el efecto de que se resuelva cuanto antes, ya que el mismo se encuentra en la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n por solicitud que hizo �sta, a trav�s de su presidente, obrando el acuse de recibo a fojas doce del cuadernillo de antecedentes, suscrito por el subsecretario general de Acuerdos licenciado A.V.A., de veintiocho de junio de mil novecientos noventa y seis), 2846/96 y 196/97 al Magistrado G.R.P.R.�guez y los amparos en revisi�n n�meros 2116/96, 2146/96 y 2260/96 al Magistrado A.A.L..-c) R.rso de queja.-En la fecha de la �ltima visita exist�an 5 recursos de queja y en el periodo a que esta inspecci�n se contrae ingresaron 48, lo que hace un total de 53, de los que en el propio lapso se fallaron 46 y est�n pendientes de resolver 7 asuntos de la �ndole mencionada, de los cuales 0 fueron turnados a la M. ...; 0 al Magistrado G.R.P.R.�guez; 1 al Magistrado A.A.L., y 6 se encuentran en tr�mite (anexo catorce) ... d) R.rsos de reclamaci�n. En la fecha de la �ltima visita practicada al tribunal, estaba pendiente de resolver 1 recurso de reclamaci�n y de esa fecha al d�a h�bil anterior al en que empez� la presente inspecci�n, ingresaron 5, lo que hace un total de 6 recursos de dicha �ndole.-En el periodo que comprende esta inspecci�n se resolvieron 4 y est�n pendientes de fallo 2 asuntos que son el R.R. 1/97, turnado al Magistrado G.R.P.R.�guez y el R.R. 2/97, turnado al Magistrado A.A.L. (anexo quince).-e) Competencias. En el periodo a que se refiere esta inspecci�n, no ingres� al tribunal visitado ninguna cuesti�n competencial (anexo diecis�is).-f) Impedimentos. En la fecha de la �ltima visita no qued� ning�n impedimento pendiente de resolver, mientras que en el periodo que corresponde a esta inspecci�n, se plantearon 2 impedimentos, habi�ndose resuelto 1 y queda 1 pendiente, mismo que le fue turnado al Magistrado G.R.P.R.�guez (anexo diecisiete).-g) Exhortos y despachos. Se revis� el libro de registro de exhortos y despachos. Dicho instrumento de control refleja que en el periodo que abarca la visita no se recibieron exhortos o despachos ni tampoco qued� pendiente alguno en la �ltima inspecci�n (anexo dieciocho).-IX. Total de asuntos fallados y pendientes de resolver. Los datos asentados en el punto que antecede, ponen de manifiesto que en el lapso a que se refiere esta inspecci�n ingresaron al tribunal, entre juicios de amparo directo, recursos de revisi�n, recursos de queja, recursos de reclamaci�n, cuestiones sobre competencia e impedimentos, 857 asuntos, los que sumados a la existencia seg�n la visita anterior, hacen un total de 948 expedientes, de los que se resolvieron 735 y est�n pendientes de resoluci�n 213 negocios.-De los asuntos que se fallaron en el periodo que comprende la presente visita, a la M. ... le aprobaron 208 proyectos; 206 por unanimidad y 2 por mayor�a, pues en el amparo directo 5436/96 hubo voto particular de la licenciada M.�a T.C.R., al desempe�ar funciones de M. y en el amparo directo 6146/96, el Magistrado A.A.L. formul� voto particular, al Magistrado E.R.G.�a V. le aprobaron 180 proyectos por unanimidad y ninguno por mayor�a y al Magistrado G.R.P.R.�guez, quien lo sustituy� a partir del dos de enero del a�o en curso, se le han aprobado 36 asuntos por unanimidad; en cambio a la licenciada M.�a T.C.R., autorizada para desempe�ar funciones de M., le aprobaron 136 proyectos, 132 por unanimidad y 4 por mayor�a que en los amparos en revisi�n 1216/96 y 1806/96, el amparo directo 3560/96 y la queja 376/96, en los que la M. ... formul� voto particular y al Magistrado A.A.L., le aprobaron 36 proyectos por unanimidad.-As� las cosas, al dividir los asuntos que fueron aprobados a cada uno de los M., en el orden indicado, entre 6 meses, que abarca el periodo de esta inspecci�n, descontados los respectivos periodos vacacionales que hubo en ese lapso, resulta que en promedio, la M. ... present� 34 asuntos mensuales y cada uno de sus secretarios 11 negocios por mes; el Magistrado G.�a V. present� 36 asuntos y cada uno de sus secretarios proyectaron 12 por mes, y la secretaria en funciones de M. T.C.R. present� 27 asuntos y cada uno de sus secretarios proyectaron 9 negocios por mes.?

"En relaci�n a los engroses se dijo lo siguiente: ?Por su parte, la M. ... list�: 1. 6 asuntos para la sesi�n del d�a doce del mes de diciembre y siguientes, de los que en sesi�n de esa fecha, el tribunal aprob� 5 por unanimidad y 0 por mayor�a de votos. Esos negocios fueron los siguientes: los amparos directos 6600/96, 6956/96, 7460/96 y 7556/96, as� como la revisi�n 2616/96, el restante el amparo directo 5846/96, fue retirado para mejor estudio.-Los expedientes relativos se pasaron a la Secretar�a de Acuerdos el doce de diciembre pasado.-2. 15 asuntos para la sesi�n del d�a veintitr�s del mes de enero y siguientes, de los que en sesi�n de esa fecha, el tribunal aprob� 14 por unanimidad y 1 por mayor�a de votos. Esos negocios fueron los siguientes: los amparos directos 5846/96, 6146/96, 6446/96, 7506/96, 7656/96, 7660/96 y 7786/96, las revisiones 2660/96, 2696/96, 2716/96, 2726/96, 2736/96, 2766/96 y 46/97, as� como la reclamaci�n 15/96.-Los expedientes relativos se pasaron a la Secretar�a de Acuerdos los amparos directos 7656/96 y 7786/96, la revisi�n 46/97 y la reclamaci�n 25/96 el veinticuatro de dicho mes y los restantes el veintisiete, tambi�n de enero �ltimo.-3. 10 asuntos para la sesi�n del d�a treinta del mes de enero y siguientes, de los que en sesi�n de esa fecha, el tribunal aprob� 10 por unanimidad y 0 por mayor�a de votos. Esos negocios fueron los siguientes: los amparos directos 6806/96, 6916/96, 7706/96, 7760/96, 7926/96, 7936/96 y 7996/96, las revisiones 2836/96, 2860/96 y 16/97.-Los expedientes relativos se pasaron a la Secretar�a de Acuerdos, la revisi�n 2860/96 el siete de febrero que transcurre, el amparo 7936/96 el diez siguiente y los restantes el cuatro de febrero aludido.-4. 11 asuntos para la sesi�n del d�a seis del mes de febrero y siguientes, de los que en sesi�n de esa fecha, el tribunal aprob� 11 por unanimidad y 0 por mayor�a de votos. Esos negocios fueron los siguientes amparos directos 7226/96, 7356/96, 8056/96, 46/97, 66/97, 176/97 y 186/97, las revisiones 2896/96, 60/97, 126/97 y 216/97.-Los expedientes relativos se pasaron a la Secretar�a de Acuerdos el diez de febrero del presente a�o.?

"En el cap�tulo relativo a quejas de los litigantes, abogados postulantes y p�blico en general as� como en el de sugerencias, se expuso lo siguiente:

"?Iniciada la visita de inspecci�n, se recibi� una llamada telef�nica en la que una voz masculina, que no quiso identificarse, inform� al visitador judicial que la M. ... adem�s de no estudiar los asuntos que le pasan sus compa�eros M. para sesionarlos, ya que se los entrega a sus secretarios para que le hagan una s�ntesis de ellos y as� poderlos discutir, utiliza al licenciado J.S., que es su secretario, y al personal al mando de �ste, para elaborar escritos y promociones en asuntos ajenos a los del tribunal; lo anterior se inform� al visitador general, y enterado de ello dispuso que se tomaran declaraciones, en actas por separado de todas las personas que pudieran tener conocimiento de los hechos denunciados. De esta manera, rindieron declaraci�n las oficiales judiciales A.A.A., A�da G.A., M.�a de la C.G.A., O.R.M. y Alma C. S�nchez, el chofer J.L.A.G.�a, los licenciados J.A.S. �lvarez y C.�moc G.�lez �lvarez, actas que se mandan agregar a la presente, como anexo veintiuno.?

"?Adicionalmente, y con el objeto de establecer la existencia o no de alg�n dato revelador de la formulaci�n de promociones ajenas al Tribunal Colegiado visitado, los visitadores general y judicial, auxiliados de las licenciadas en inform�tica R.�o T.M.�nez y R.�a V.G., adscritas a la Visitadur�a J., as� como de los licenciados en inform�tica N.D., A.A.�n y A.�s M.�nez, estos tres �ltimos al servicio de la Direcci�n General de Inform�tica del Consejo de la Judicatura Federal, al igual que de los secretarios t�cnicos licenciados M.L.P.M.�nez, J.R.O.M.�n, V�ctor M.B.M. y S.G.G.A., adscritos a la Visitadur�a J., procedieron a la b�squeda de archivos en las computadoras asignadas a la ponencia de la M. ... que pudieran relacionarse con la elaboraci�n del tipo de promociones mencionado, con el resultado que arrojaron las actas que se levantaron al efecto, y que se agregan a la presente como anexo veintid�s.-Por otra parte, el secretario Ejecutivo de Disciplina inform�, mediante oficio n�mero 00738/96, que se encuentran pendientes de resolver las quejas administrativas: 375/96 y 400/96, contra el Magistrado G.R.P.R.�guez, mismas que fueron turnadas a los consejeros A.G.�n Villag�mez y L.G.V.C.�vez, respectivamente. Igualmente, del oficio antes se�alado, se advierte que actualmente no se est�n tramitando quejas administrativas contra los M. ... y A.A. Landa (anexo veintitr�s).-XVII. Sugerencias. En atenci�n a lo expuesto en esta acta, el visitador judicial sugiere que: 1. Que los se�ores M. integrantes de este tribunal, tomen las medidas necesarias a efecto de que sea el secretario de acuerdos quien lleve el control de las tarjetas de asistencia y no uno de los intendentes, como acontece a la fecha, lo anterior para un mayor control.-2. Que los M. integrantes de este tribunal en todas las sentencias pongan la fecha en que se firman, para en futuras visitas, poder saber si se cumple con lo dispuesto por el art�culo 188, primer p�rrafo de la Ley de Amparo; y dado que esto no se hace, en esta visita no se revis� ning�n expediente para determinar si los engroses eran oportunos.?

"CUARTO.-En el expediente personal que nos ocupa, debe rese�arse que no obra constancia alguna que indique las quejas administrativas que le fueran formuladas a la M. ... .

"Del informe que rindi� el subsecretario General de Acuerdos de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, se advierte que al treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y cuatro no existi� registrada queja administrativa en contra de la licenciada ...; sin embargo, del oficio que remiti� el Magistrado A.M.�a C�mara, secretario Ejecutivo de Disciplina del Consejo de la Judicatura Federal, se obtiene que en contra de la citada profesionista se formul� la queja administrativa 269/96, promovida por �scar R.O. P�rez, la cual fue decretada improcedente por la Comisi�n de Disciplina del propio Consejo.

"QUINTO.-Cabe resaltar que del expediente personal analizado no se advierte que la licenciada ... haya efectuado alg�n otro estudio profesional al de licenciada en derecho.

"SEXTO.-El p�rrafo primero del art�culo 97 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos establece:

"?Art�culo 97. Los M. de Circuito y los Jueces de Distrito ser�n nombrados y adscritos por el Consejo de la Judicatura Federal, con base en criterios objetivos y de acuerdo a los requisitos y procedimientos que establezca la ley. D.�n seis a�os en el ejercicio de su encargo, al t�rmino de los cuales, si fueran ratificados o promovidos a cargos superiores, s�lo podr�n ser privados de sus puestos en los casos y conforme a los procedimientos que establezca la ley.?

"Por su parte el art�culo 121 de la referida ley org�nica, prev�:

"?Art�culo 121. Para la ratificaci�n de M. de Circuito y Jueces de Distrito a que se refiere el primer p�rrafo del art�culo 97 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, el Consejo de la Judicatura Federal tomar� en consideraci�n, de conformidad con el reglamento respectivo, los siguientes elementos: I. El desempe�o que se haya tenido en el ejercicio de su funci�n; II. Los resultados de las visitas de inspecci�n; III. El grado acad�mico que comprende el nivel de estudios con que cuente el servidor p�blico as� como los diversos cursos deactualizaci�n y especializaci�n acreditados de manera fehaciente; IV. No haber sido sancionado por falta grave, con motivo de una queja de car�cter administrativa, y V. Los dem�s que estime pertinentes, siempre que consten en acuerdos generales publicados con seis meses de anticipaci�n a la fecha de la ratificaci�n.?

"En lo concerniente al t�rmino que la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n disponen para la ratificaci�n de los M. de Circuito, �ste se encuentra plenamente satisfecho, pues del expediente personal 16784, se advierte que la licenciada ... fue nombrada M. de Circuito el siete de agosto de mil novecientos noventa con efectos a partir del diecis�is de abril de mil novecientos noventa y uno, de donde se sigue que el t�rmino de que se trata, transcurre de la fecha citada en segundo lugar al quince de abril del presente a�o.

"En relaci�n a los elementos que el transcrito art�culo 121 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n contempla para la ratificaci�n de los M. de Circuito, debe decirse que el primero y segundo de ellos, consistente en el desempe�o que se haya tenido en el ejercicio de su funci�n y los resultados de las visitas de inspecci�n, respectivamente, no se encuentran satisfechos, por motivos �ticos y administrativos que se se�alan m�s adelante.

"Como cuesti�n previa, es pertinente destacar que de una recta apreciaci�n del art�culo 97 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, se obtiene que el Consejo de la Judicatura Federal es el �rgano constitucionalmente competente para emitir las resoluciones relativas a la ratificaci�n de los M. de Circuito y Jueces de Distrito, en el que, desde luego, debe reflejarse el examen valorativo de la conducta personal y profesional del funcionario.

"Sobre este particular, debe tenerse en consideraci�n que en la ratificaci�n de un J. o Magistrado est� de por medio el inter�s p�blico, en raz�n de la actuaci�n �tica y profesional de los servidores p�blicos.

"En este contexto, al Consejo de la Judicatura Federal se le encomend� constitucionalmente la vigilancia de todos aquellos actos que tiendan a dar cumplimiento al inter�s p�blico, que est� de por medio en la ratificaci�n de Jueces o M., m�xime si se atiende a que el acto de la ratificaci�n, de acuerdo con el art�culo 97 de la Carta Magna, trae como consecuencia la inamovilidad del servidor p�blico, de ah� la trascendencia de examinar el desempe�o general que el funcionario judicial haya tenido.

"A lo anterior debe sumarse lo establecido en el p�rrafo sexto del art�culo 100 constitucional, que dispone como elementos para la formaci�n y actualizaci�n de los funcionarios, los principios de excelencia, objetividad, imparcialidad, profesionalismo e independencia.

"Establecido lo anterior, este Pleno del Consejo de la Judicatura Federal procede a examinar el desempe�o que la licenciada ... ha tenido en el ejercicio de su funci�n judicial.

"Del an�lisis de las cinco actas de visita ordinarias aludidas en primer t�rmino, si bien de alguna manera benefician a la servidora p�blica a ratificar, en tanto de ellas se advierte un desempe�o jurisdiccional positivo; sin embargo, del examen del acta de visita ordinaria de inspecci�n practicada los d�as del once al catorce de febrero de mil novecientos noventa y siete, permite arribar a la conclusi�n de que el desempe�o general de la M. en cuesti�n no es satisfactoria, en raz�n de que en ella se asentaron conductas irregulares trascendentes, como a continuaci�n se ver�.

"En efecto, el cap�tulo XVI del acta en cuesti�n, denominado ?quejas de los litigantes, abogados, postulantes y p�blico en general?, se narr� lo siguiente: ?Iniciada la visita de inspecci�n, se recibi� una llamada telef�nica en la que una voz masculina, que no quiso identificarse, inform� al visitador judicial que la M. ... adem�s de no estudiar los asuntos que le pasan sus compa�eros M. para sesionarlos, ya que se los entrega a sus secretarios para que le hagan una s�ntesis de ellos y as� poderlos discutir, utiliza al licenciado J.S., que es su secretario, y al personal al mando de �ste, para elaborar escritos y promociones en asuntos ajenos a los del tribunal; lo anterior se inform� al visitador general, y enterado de ello dispuso que se tomar�n declaraciones, en actas por separado de todas las personas que pudieran tener conocimiento de los hechos denunciados. De esta manera, rindieron declaraci�n las oficiales judiciales A.A.A., A�da G.A., M.�a de la C.G.A., O.R.M. y Alma C. S�nchez, el chofer J.L.A.G.�a, los licenciados J.A.S. �lvarez y C.�moc G.�lez �lvarez, actas que se mandan agregar a la presente, como anexo veintiuno. Adicionalmente, y con el objeto de establecer la existencia o no de alg�n dato revelador de la formulaci�n de promociones ajenas al Tribunal Colegiado visitado, los visitadores general y judicial, auxiliados de las licenciadas en inform�tica R.�o T.M.�nez y R.�a V.G., adscritas a la Visitadur�a J., as� como de los licenciados en inform�tica N.D., A.A.�n y A.�s M.�nez, estos tres �ltimos al servicio de la Direcci�n General de Inform�tica del Consejo de la Judicatura Federal, al igual que de los secretarios t�cnicos licenciados M.L.P.M.�nez, J.R.O.M.�n, V�ctor M.B.M. y S.G.G.A., adscritos a la Visitadur�a J., procedieron a la b�squeda de archivos en las computadoras asignadas a la ponencia de la M. ... que pudieran relacionarse con la elaboraci�n del tipo de promociones mencionado, con el resultado que arrojaron las actas que se levantaron al efecto, y que se agregan a la presente como anexo veintid�s.?

"Las declaraciones a que se refiere la transcripci�n precedente, son del tenor literal siguiente:

"?En la Ciudad de M�xico, Distrito Federal, siendo las once horas con veinte minutos del trece de febrero de mil novecientos noventa y siete, en el local que ocupa la Visitadur�a J., sito en el Palacio de Justicia Federal, ubicado en E.M. n�mero 2, esquina S. y R., colonia D.P., D.�n V.C., de esta ciudad, compareci� ante el visitador general, licenciado J.H.H.�ndez F. y visitador judicial licenciado R.M.B., asistidos por el licenciado L.A.H., director general de la Visitadur�a J. y por el licenciado S.G.G.A., secretario t�cnico, quien dijo llamarse J.A.S. �lvarez, quien se identific� con licencia para conducir tipo �A�, expedida el diecinueve de noviembre de mil novecientos noventa y seis por el secretario de Transporte y Vialidad del Departamento del Distrito Federal, en cuyo extremo derecho aparece una fotograf�a, que en sus rasgos fison�micos coincide con los del compareciente, identificaci�n que antes de devolverse a su propietario, se obtuvo una copia que en este acto se certifica para agregarla a la presente acta; exhortando el compareciente para que se conduzca con verdad y enterado de las penas en que incurren quienes declaran con falsedad, por ser perito en derecho, a preguntas que se le formularon manifest� bajo protesta de decir verdad: llamarse como ha quedado escrito, mayor de edad, con domicilio en el n�mero treinta y uno de la calle de Robles, F.J. de S.M. en Naucalpan, Estado de M�xico; que ingres� al Poder J. Federal el primero de marzo de mil novecientos noventa y dos, en el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, con residencia en la ciudad de Puebla, adscrito a la ponencia de la se�ora M. ... en donde el declarante estuvo laborando aproximadamente once meses y, despu�s, a partir del primero de febrero de mil novecientos noventa y tres ingres� tambi�n con el car�cter de secretario al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil de este Primer Circuito, adscrito a la ponencia de la propia M. ... en donde actualmente tiene el cargo de secretario de tribunal de base; que las funciones que ha tenido en el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil, hasta la fecha, es de secretario proyectista; que los proyectos que el declarante elabora en la ponencia de la M. ... los elabora directamente en limpio, para listarlos; que antes de listar los proyectos de los asuntos de su ponencia, la M. no los revisa; que cuando se trata de asuntos que revisten complejidad, adem�s de dar cuenta a la M. con el asunto, le elabora una tarjeta con un resumen y su opini�n, en algunas ocasiones; que de los proyectos que se presentan de las ponencias de los otros M. tambi�n le turnan al deponente algunos proyectos para que emita opini�n y algunas veces tambi�n elabora tarjetas en las que anota las cuestiones m�s trascendentes del asunto; que tambi�n a sus compa�eros secretarios les pasa la M. algunos proyectos de los otros M. para que los analicen y emitan sus respectivas opiniones, bajo el mismo sistema; que desde que el declarante labora en el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil, la M. ... le ha ordenado la elaboraci�n, de manera espor�dica e irregular, de escritos o promociones de asuntos jur�dicos ajenos a los que se tramitan en el tribunal que se sustancian en diversas instancias, tanto del fuero com�n como del fuero federal; que esos asuntos a que se ha referido corresponden a algunos problemas de car�cter personal o de propiedades del esposo de la M., el licenciado ... quien tambi�n es abogado; que en algunas ocasiones el deponente le hizo ver a la M. que el propio declarante se encontraba muy presionado por el volumen de trabajo del tribunal para que todav�a le pasara asuntos ajenos a �ste, esto con la intenci�n de que la M. dejara de pasarle esos trabajos, porque consideraba que no era correcto, pero sin embargo el declarante no se pod�a oponer a ello porque se trataba de una orden de la M. y �sta algunas veces le dec�a que era la �ltima vez que acontecer�a, pero que no obstante lo anterior, la M. continuaba orden�ndole esos trabajos, raz�n por la cual, el declarante, incluso, ha intentado ir a laborar en alg�n otro tribunal, sin que hasta la fecha haya logrado una oportunidad, pero la intenci�n del deponente es salir de laborar del Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil por los motivos expuestos, consciente que tarde o temprano se presentar�a un problema por ello; que los trabajos ajenos al tribunal que la M. le ha encomendado al deponente, se los ha dictado a la se�orita A.C., quien los ha elaborado en la computadora que tiene a su cargo, que est� afuera del privado de la M.; que algunos trabajos los ha elaborado el declarante en la computadora personal port�til de su propiedad; que los trabajos los elabora en la computadora pero en disquete y a veces en el disco duro; que el pliego de conclusiones del agente del Ministerio P�blico adscrito al J. D�cimo Octavo Penal del Fuero Com�n, en cuya apostilla se anot�: �Partidas 128/94 y 151/94 acumuladas�, en el que aparece como el citado agente el licenciado J.G.B., constante de cincuenta hojas; el escrito de ofrecimiento de pruebas en el que aparece como promovente N.�s A.I.A., relativo al expediente 542/94, juicio ordinario civil, dirigido al J.T.�simo Segundo del Arrendamiento Inmobiliario del Distrito Federal, constante de cinco hojas; y, el pliego de posiciones al tenor del cual deber�a declarar la se�ora E.E.G.�lez en el expediente 542/94, constante de tres hojas, que se obtuvieron de la impresi�n del disquete aportado a la Visitadur�a J., y despu�s de haberlos visto detenidamente, el declarante manifiesta que son escritos o promociones elaboradas por �l, por �rdenes de la M. ...; que han sido varios asuntos civiles ajenos a los que se tramitan en el tribunal, en los que el declarante ha hecho promociones por �rdenes de la M., y que el esposo de �sta licenciado ... en algunas ocasiones le llev� al declarante documentaci�n para que hiciera trabajos ordenados por la propia M.; que los documentos que el declarante necesitaba para elaborar los trabajos que le encomendaba la M., ajenos a los del tribunal, los recib�a de mano directa de la M. y, a veces, por conducto del chofer de �sta, de nombre J.A.; que el pliego de conclusiones del agente del Ministerio P�blico del fuero com�n lo elabor� el declarante con base en copias que se le proporcionaron para ese efecto; que los escritos o promociones que el declarante elaboraba, se los entregaba a la M. y desconoce c�mo los hac�a llegar a su destino, al parecer el chofer presentaba algunos; que el declarante quiere hacer notar que nunca ha recibido ni se le ha ofrecido emolumento o pago alguno por los trabajos ajenos al tribunal, sino que por el contrario esas instrucciones las recibe con preocupaci�n, porque ello implica quitarle tiempo al trabajo, a su familia y a sus horas de descanso, pues para dictar lo que en ocasiones se le ped�a, evidentemente ten�a que estudiar previamente el asunto sobre el que se le requer�a la elaboraci�n del escrito, y no obstante lo anterior siempre ha cumplido con su trabajo en el Tribunal Colegiado; que respecto a los acuerdos de tr�mite que se elaboran en la Secretar�a de Acuerdos del Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, el deponente y el licenciado C.�moc �lvarez los revisan y hacen las correcciones pertinentes, que devuelven al secretario de acuerdos, licenciado Efra�n M.G.�n, quien una vez hechas las correcciones, pasa nuevamente los acuerdos al compareciente y al licenciado �lvarez, para despu�s llevar los acuerdos a la firma de la M.; que el compareciente sabe que no existe trato entre la M. ... y el personal administrativo; que en cuanto al chofer de la M. ... en una ocasi�n el de la voz lo vio vendado de los ojos y al preguntarle el porqu�, �ste le inform� que toda la noche anterior hab�a estado soldando unas puertas de hierro, sin protecci�n alguna en los ojos, y que en el servicio m�dico le hab�an dicho que se hab�a quemado las c�rneas; que ha tenido conocimiento de la queja formulada por las oficiales judiciales M.�a de la Cruz G.�lez A., A.A., A�da G.A., O.R.M. y J.A.; que con relaci�n a esa queja, una vez que el Consejo de la Judicatura Federal puso del conocimiento de la M. ... la queja, solicit� al declarante su opini�n, y el de la voz le recomend� que en virtud de que se le hab�a dado la oportunidad de que se resolviera internamente, evitando con ello que trascendiera, que aprovechara esa oportunidad y que resolviera el asunto conciliatoriamente y de manera amigable con los inconformes; que efectivamente, sin recordar la fecha exacta, en una ocasi�n, escuch� que la M. se expres� mal de las empleadas que hab�an presentado la queja a la que se ha referido, dici�ndoles �pinches viejas�, que es todo lo que escuch�; que el declarante quiere manifestar tambi�n que est� en la mejor disposici�n de aclarar o responder a cualquier pregunta que se le haga, pues en realidad no ha tenido mayor opci�n que obedecer las �rdenes que se le han dado, a sabiendas de que puede perder su trabajo, que es el sustento de su familia; que es todo lo que tiene que declarar. Con lo anterior se da por concluida la comparecencia, de la cual para constancia se levanta la presente acta que, previa lectura, firman los que en ella intervinieron. Doy fe.?

"?En la Ciudad de M�xico, Distrito Federal, siendo las catorce horas con diez minutos del d�a trece de febrero de mil novecientos noventa y siete, en el local que ocupa la Visitadur�a J. del Consejo de la Judicatura Federal, sito en el m�dulo cinco B, acceso diecis�is, P.B.J.�rez, Palacio de Justicia Federal, S. y R. esquina E.M., colonia D.P. en esta ciudad, compareci� ante el visitador general, licenciado J.H.H.�ndez F. y ante el visitador judicial R.M.B., asistidos por los licenciados L.A.H. y S.G.G.A., director y secretario t�cnico de la Visitadur�a J., respectivamente, quien dijo llamarse Alma C. S�nchez, y en este acto se identifica con gafete del Poder J. de la Federaci�n expedido por el oficial mayor de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n el veinticuatro de febrero de mil novecientos noventa y cuatro, cuya fotograf�a coincide con los rasgos fison�micos de la compareciente, identificaci�n que previo su fotocopiado para agregarse copia al acta que de esta comparecencia se levanta, se le devuelve a la propia compareciente. Protestada para que se conduzca con verdad y enterada que fue de las penas a que se hace acreedor quien declara falsamente ante autoridad distinta a la judicial declar�: Llamarse como ha quedado escrito, soltera, mayor de edad, con domicilio en segunda cerrada de la calle ocho n�mero 195, colonia Granjas San A., D.�n Iztapalapa de esta ciudad, quien a preguntas de los visitadores respondi� lo siguiente: que ingres� a laborar en el Poder J. de la Federaci�n el uno de febrero de mil novecientos noventa y dos, en el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, como oficial judicial, y desde esa fecha se desempe�a como auxiliar de la secretaria ejecutiva �A� (secretaria particular) de la M. ...; que en virtud de las funciones que desempe�a, por �rdenes de la citada M., en varias ocasiones, el licenciado J.A.S. �lvarez le ha dictado escritos con textos jur�dicos que no corresponden a asuntos del Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil, sino a asuntos ajenos al tribunal; que en relaci�n a esos asuntos �nicamente recuerda que uno de ellos trataba sobre la posesi�n de una casa; que siempre quien le dict� los mencionados asuntos fue el licenciado J.A.S. y nunca la M.; que en relaci�n a estos asuntos, la M. llamaba a la deponente a su privado y le ordenaba que le dijera al licenciado J.A.S. que pasara a su privado y ve�a que le entregaba unos folders con documentos; posteriormente, el licenciado S. le indicaba que le iba a dictar lo conducente respecto a asuntos que eran ajenos a los que se tramitan en el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil, pues esto lo advert�a de su texto y el licenciado S. le comentaba que eran asuntos del esposo de la M. ...; que en otras ocasiones la M. la llam� a su privado y �nicamente le dijo que el licenciado S. le iba a dictar unos escritos, y despu�s de llamar a dicho licenciado �ste se los dictaba; que para elaborar los escritos de que se trata, la declarante utiliz� la computadora que se encuentra afuera del privado de la M. y que estaba a cargo de la secretaria particular de la M., de nombre M.�a C.G.�a P.; que no recuerda, con respecto a los dem�s asuntos, de qu� trataban en concreto, por el tiempo que ya transcurri�, y del �nico que recuerda de qu� trataba es el que ya mencion� y que se refiere al problema de desocupaci�n de un inmueble, por ser el m�s reciente, el cual le fue dictado en mil novecientos noventa y seis, entre los meses de septiembre y octubre, y quiere agregar que lo recuerda con mayor precisi�n, porque en varias ocasiones le dictaron sobre el mismo asunto; que la deponente era quien tambi�n llevaba a cabo la impresi�n de esos asuntos, y el escrito correspondiente se lo entregaba al licenciado S., quien despu�s se lo entregaba a la M. ...y de haber alguna correcci�n, se lo regresaban a la dicente por conducto del licenciado S., para que hiciera las correcciones y volviera a imprimir el escrito; que en el a�o de mil novecientos noventa y cuatro, fue en el que le dictaron con mayor frecuencia los escritos a los que se ha referido; que al tener a la vista la impresi�n que se obtuvo de un disquete de los conocidos como blandos o flexibles, referente a unas conclusiones relativas a las �Partidas 128/94 y 151/94 acumuladas� donde figura como procesada Silveria Mercado D�az o Silvia Mercado D�az, por los delitos de despojo, robo y fraude gen�rico en agravio de ... (esposo de la M. ...), de fecha ocho de noviembre de mil novecientos noventa y cinco y suscritas por el agente del Ministerio P�blico adscrito al Juzgado D�cimo Octavo Penal del Distrito Federal, licenciado J.G.B., la deponente reconoce plenamente el contenido de dicho escrito como uno de los que le fueron dictados por el licenciado J.A.S., por �rdenes de la M. ...; que al tener a la vista el escrito que fue obtenido del referido disquete, de fecha veintiocho de enero de mil novecientos noventa y siete, y que se refiere a la solicitud para que le fueran justificados diversos d�as, en sus labores, a la licenciada ... (hija de la M.), dirigido al Magistrado C�sar Esquinca Mu�oa, director general del Instituto de la Judicatura Federal, tambi�n lo reconoce plenamente, porque tambi�n le fue dictado por el licenciado S. y por �rdenes de la M. ...; que aun cuando la dicente no es abogada, se pudo percatar que los escritos o promociones se refer�an a asuntos ajenos a ese Tribunal Colegiado; sin embargo, ella se limitaba a cumplir las �rdenes que sobre ese aspecto le daba la M., pues la funci�n de la deponente como oficial judicial es tomar el dictado de los secretarios o elaborar los escritos que ordene la M., que el hecho de no cumplir las �rdenes de la M. le pod�a costar su trabajo, el cual necesita, ya que de ello vive y solventa su escuela y dem�s gastos; que lo anterior lo lleg� a comentar con el licenciado J.A.S., quien inclusive, extern� a la de la voz su disgusto para realizar esos escritos ajenos a sus funciones; sin embargo, ambos coincidieron en que estaban obligados a llevar a cabo tal trabajo, para no perder su trabajo, que incluso la deponente se vio en diversas ocasiones obligada a perder las clases que se imparten en la escuela a la que asiste, para poder mecanografiar los escritos que, por �rdenes de la M. ... le eran dictados, y que no obstante que la declarante le coment� dicha situaci�n a la citada M., �sta solamente se limit� a decirle: �ya se va a ir temprano�; que la declarante, en virtud de su puesto, se percat� de que los proyectos que se listan de las otras ponencias, distintas a la de la M., �sta los pasa a los secretarios proyectistas de su ponencia, para que la auxiliaran en su estudio, ya para que los comentaran verbalmente o para que le elaboraran una s�ntesis de cada asunto en una tarjeta; que tambi�n sabe y le consta que, en virtud de que la M. dio la orden para que se les descontara a los oficiales judiciales de su ponencia los retardos o faltas acumuladas durante dos o tres meses, estos empleados trataron de entrevistarse con la M. y en virtud de que nunca los recibi�, presentaron un escrito ante el Consejo de la Judicatura Federal, haciendo ver lo relativo a dichos descuentos, pero el Consejo devolvi� dicho escrito a la M., para que esa cuesti�n se resolviera en forma interna; que la M., por lo general, nunca ha tenido un trato directo y amigable con el personal administrativo de su ponencia, por lo que a partir de que se enter� del contenido del citado escrito, su trato empez� a ser m�s �spero y descort�s con estos empleados; en relaci�n con el se�or J.L.A., chofer de la M. ... sabe y le consta que, aproximadamente a mediados de octubre de mil novecientos noventa y seis, seg�n recuerda, lo vio con los ojos muy irritados, y al preguntarle qu� era lo que ten�a, �ste le contest� que luego regresaba, porque iba al servicio m�dico, que se localiza en este Palacio de Justicia Federal, y despu�s, cuando regres�, llam� la atenci�n de todo el personal del tribunal, porque J.A. ten�a los ojos vendados y, adem�s, lo acompa�aba una persona; que despu�s de que el chofer se recuper� del problema que ten�a en los ojos, inform� a la declarante y a otros compa�eros de las labores, que la afecci�n a sus ojos se origin� porque el d�a anterior hab�a estado soldando sin protecci�n. Finalmente, al tener a la vista dos disquetes flexibles o blandos, marcados con los n�meros 1 y 2, los cuales se encontraron en el segundo caj�n del lado derecho, de arriba hac�a abajo, del escritorio que la declarante ocupa en el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, el primero de color gris claro, de la marca �Verbatim Data Life MF2-HD� de alta densidad, que tiene diversas anotaciones respecto a su contenido, y el segundo de color negro, marca �BASE-2HD� de alta densidad, con la anotaci�n �Penal X� y otras, referente a su contenido, los reconoce plenamente, porque efectivamente se encontraban en ese lugar y contienen diversos escritos en relaci�n al dictado que le hizo el licenciado J.S., de asuntos ajenos a las labores del Tribunal Colegiado donde labora; que existe otro disquete blando donde se contienen escritos que se dictaron con motivo de esta clase de asuntos, el cual se lo daba el licenciado S., pero despu�s, ella, al terminar el dictado, se lo devolv�a al licenciado S.. Con lo anterior se da por concluida la presente diligencia, levant�ndose la presente acta que previa lectura firman para constancia los que en ella intervinieron. Doy fe.?

"?En la Ciudad de M�xico, Distrito Federal, siendo las diecis�is horas con quince minutos del once de febrero de mil novecientos noventa y siete, en el local que ocupa la Visitadur�a J., sito en el Palacio de Justicia Federal, ubicado en E.M. n�mero 2, esquina S. y R., colonia D.P., D.�n V.C., de esta ciudad, compareci� ante el visitador general, licenciado J.H.H.�ndez F., y visitador judicial licenciado R.M.B., asistidos por los licenciados S.G.G.A. y J.R.O.M.�n, secretarios t�cnicos, la se�ora A.A.A., oficial judicial adscrita al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, con residencia en esta ciudad, quien se identifica con credencial n�mero 10217 de fecha primero de julio de mil novecientos noventa y uno, expedida por el licenciado J.J.A.D.�nguez, secretario general de Acuerdos de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en cuyo anverso aparece una fotograf�a cuyos rasgos fison�micos coinciden con los de la compareciente, y que los visitadores judiciales dan fe de tener a la vista. Acto seguido y protestada que fue para que se conduzca con verdad, habi�ndose hecho saber las penas en que incurren quienes declaran con falsedad ante autoridad distinta de la judicial, enterada manifest� que as� se expresar�. Interrogada por los visitadores, la se�ora A.A.A. declar�: Que desde hace seis a�os, aproximadamente, labora como oficial judicial en el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, sin que hubiera tenido alg�n problema con los M. que integran las ponencias respectivas o secretarios o dem�s empleados de ese propio tribunal; que la deponente desempe�aba sus funciones en la Secretar�a General de Acuerdos y hace aproximadamente siete meses solicit� su cambio a la M. ... cambio que �sta acept�, ubic�ndola en su ponencia, bajo las �rdenes del licenciado J.A.S. �lvarez, secretario adscrito a esa ponencia; que a partir de la fecha en que fue adscrita a ese lugar, la declarante se dio cuenta de los malos tratos que la M. daba a la mayor�a del personal que se encontraba adscrito a dicha ponencia; que cuando por alg�n motivo de urgencia que ten�a ese personal, para faltar alg�n d�a en sus funciones, se ve�an en la necesidad de pedir el permiso correspondiente, la M. ... siempre se ha negado a recibirlos; que tal motivo, debido a esa necesidad, los empleados del tribunal, inclusive, en una ocasi�n en que hubo una reuni�n con todo el personal, para hablar sobre la limpieza de las instalaciones de ese �rgano jurisdiccional la M. se molest�, haci�ndoles saber que solamente pod�an acudir a esa clase de reuniones con el permiso de ella; que a partir de que la declarante empez� a laborar en esa ponencia, con el secretario, licenciado J.A.S. �lvarez, not� que en diversas ocasiones la M. ... recibi� a su esposo, de quien s�lo recuerda se llama ... para entregarle documentos y de los que se dio cuenta que uno de ellos trataba sobre un recurso de queja y otro de un recurso de revisi�n, promovido por ellos; que estos documentos la M. los entreg� al secretario de su ponencia licenciado J.A.S. �lvarez, exigi�ndole que le elaborara la contestaci�n correspondiente; que sabe y le consta, que el chofer, de nombre J.A., en ocasiones le encargaron que presentara esos escritos en la oficial�a de partes respectiva; que sabe y le consta que el licenciado J.A.S. �lvarez dict� esas contestaciones a la se�orita A.C., quien se encuentra fuera del privado de la M. y es auxiliar de la secretaria particular de la propia M., que responde al nombre de C.; que el dictado lo llevaba a cabo en la computadora que se encontraba en el lugar donde est� la secretaria particular; que esa computadora se pas� a la oficial judicial O.R., en virtud de que llegaron nuevas computadoras y aqu�lla se sustituy� por una nueva, la cual actualmente utilizan la se�ora Alma C. y la secretaria particular de la M., C.; que tambi�n sabe y le consta que en esta �ltima computadora se llegaron a elaborar algunas contestaciones de agravios o formulaci�n de �stos y otra clase de asuntos particulares; que �nicamente recuerda que de los asuntos que en forma particular llevaba la M., uno de ellos se relacionaba con un lanzamiento de una de las casas de su esposo y que al parecer fue el que le dio al licenciado S. �lvarez para que le contestara los agravios, de una queja o revisi�n, otro, relacionado a un asunto penal, pero de �ste no recuerda mayores datos; que todo lo anterior lo sabe y le consta porque el cub�culo donde labora la declarante se encuentra a un costado del privado de la M. y del lugar donde se encuentra su secretaria particular, as� como la auxiliar de �sta; que tambi�n sabe y le consta que al jefe de la declarante, licenciado J.A.S. �lvarez, aun cuando no est� de acuerdo con realizar esa clase de contestaciones, pues ello lo puede involucrar en un problema serio, sin embargo, es notorio que se ha visto obligado y en contra de su voluntad a realizar dichas contestaciones; que insiste en que ello le consta puesto que ha visto que el licenciado J.A.S. �lvarez ha intentado buscar colocaci�n en otros �rganos jurisdiccionales que se encuentran en el Palacio de Justicia Federal, pero no lo ha logrado; que tambi�n le consta que en diversas ocasiones, aun cuando con anticipaci�n los secretarios de esa ponencia entregan a la M. ... los proyectos de las resoluciones que se van a ver en la sesi�n respectiva, antes de entrar a sesi�n les exige a los secretarios de su ponencia que le hagan un resumen o s�ntesis de los asuntos, donde deber�n precisar los motivos y fundamentos del sentido de �stos; que tambi�n sabe y le consta que la M. entrega a los secretarios de su ponencia J.A.S. �lvarez y C.�moc G.�lez los proyectos de las dem�s ponencias y les exige que tambi�n le entreguen un resumen o s�ntesis de los motivos y fundamentos en que se apoya su sentido y le indiquen si est�n bien o est�n mal; que en la actualidad la M. es presidenta del Tribunal Colegiado y los acuerdos de tr�mite que se elaboran en la Secretar�a de Acuerdos los pasa a los citados secretarios para que los revisen y, en su caso, ordenen las correcciones que sean necesarias y, si es pertinente, den la explicaci�n correspondiente a la Secretar�a de Acuerdos; que la M. no resuelve nada de lo de tr�mite, pues son los secretarios los que dan las soluciones jur�dicas; que todos los oficiales adscritos a la ponencia de la M. ... est�n inconformes con los descuentos que se les hacen por retardos o faltas, ya que consideran que no es correcto que se les acumulen estos retardos o faltas que tuvieron en uno, dos y hasta tres meses; que con motivo de estos descuentos, el personal de la ponencia de que se trata present� un recurso de queja ante el Consejo de la Judicatura Federal, exponi�ndole su inconformidad por la forma en que se les acumulaban los retardos y faltas con el fin de descont�rseles parte de su sueldo, pero adem�s precisaban que est�n de acuerdo con que se les descontaran los retardos y faltas siempre y cuando fueran los acumulados en un mes, mas no los de dos y hasta tres meses; que ese escrito de queja aun cuando lo recibi� el Consejo de la Judicatura Federal, sin embargo, como determin� que era un problema laboral lo remiti� a la M. ... lo que caus� un gran disgusto a esta persona y a partir del momento en que lo recibi� les ha demostrado su malestar en diversas formas expresivas e, inclusive, les ha ofendido con palabras obscenas, desagradables, que se las ha expresado hasta delante del licenciado S. �lvarez y p�blicamente en el pasillo cuando se han encontrado compa�eros de ese tribunal y otras personas ajenas al mismo; que debido a la actitud que la M. ... ha tenido con todo el personal de oficiales judiciales de su ponencia, se ven en la necesidad de comparecer ante esta dependencia del Consejo de la Judicatura Federal y exponer estas situaciones, as� como denunciar las irregularidades respecto a la contestaci�n de agravios sobre recursos de queja y revisi�n; que en una ocasi�n, el chofer de la M. ... J.A., coment� a la declarante que regresaba a la casa de la M., que estaba construyendo, para hacer trabajos de alba�iler�a y en otra ocasi�n el chofer lleg� al tribunal con molestias en los ojos y le coment�, a la declarante, que hab�a estado la noche anterior realizando trabajos de soldadura en la casa de la M., hasta la madrugada, y fue llevado al servicio m�dico de este Palacio de Justicia, en donde tuvieron que vendarlo de los ojos y le dijeron que necesitaba atenci�n m�dica especializada porque ten�a las c�rneas quemadas, que esa informaci�n se la dieron a la M., quien por eso se molest� mucho. Con lo anterior se da por concluida la comparecencia, de la cual para constancia se levanta la presente acta que, previa lectura, firman los que en ella intervinieron. Doy fe.?

"?En la Ciudad de M�xico, Distrito Federal, siendo las dieciocho horas con cuarenta y cinco minutos del once de febrero de mil novecientos noventa y siete, en el local que ocupa la Visitadur�a J. del Consejo de la Judicatura Federal, ubicado en el m�dulo 5-b, acceso diecis�is, P.B.J., del Palacio de Justicia Federal, localizado en E.M. n�mero dos esquina S. y R., colonia D.P., D.�n V.C., de esta ciudad, ante el visitador general, licenciado J.H.H.�ndez F., y el visitador judicial licenciado R.M.B., asistidos por los licenciados J.R.O.M.�n y V�ctor M.B.M., secretarios t�cnicos, compareci� la se�orita A�da G.A., oficial judicial de base adscrita al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, identific�ndose con el gafete expedido el veinticuatro de febrero de mil novecientos noventa y cuatro por el oficial mayor de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, con n�mero de expediente 10989, la que los visitadores citados dan fe de tener a la vista y de que la fotograf�a que en �l aparece coincide con los rasgos fison�micos de la compareciente. Acto seguido y protestada que fue para que se conduzca con verdad, habi�ndosele hecho saber las penas en que incurren quienes declaran con falsedad ante autoridad distinta de la judicial, enterada manifest� que as� se expresar�. Interrogada por los mencionados visitadores, la se�orita A�da G.�lez A. declar�: Que ingres� a laborar al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, aproximadamente en el a�o de mil novecientos noventa; que actualmente se desempe�a como oficial judicial de base adscrita a la ponencia de la M. ... quien le asign� la funci�n de auxiliar al licenciado C.�moc G.�lez �lvarez, secretario de tribunal; que se percat� que desde hace aproximadamente tres a�os, el licenciado J.A.S. �lvarez, secretario de tribunal adscrito a la ponencia de la M. ... le dicta a la se�orita A.C., quien desempe�a la labor de secretaria auxiliar de la secretaria particular de la referida M., por instrucciones de �sta, escritos que no corresponden a los asuntos jur�dicos que se ventilan en el Tribunal Colegiado de m�rito, sino por el contrario, se refieren a diversos asuntos legales, cuyo tr�mite se lleva a cabo en juzgados del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal; que lo anterior lo sabe en virtud de que la se�orita M.�a de la Cruz G.�lez A., hermana de la compareciente y quien desde que lleg� al tribunal el licenciado J.A.S. �lvarez se desempe�a como su secretaria, le coment� tal situaci�n, toda vez que inicialmente era a M.�a de la Cruz a quien el licenciado S. dictaba los escritos a la computadora, los que no correspond�an a ning�n asunto de los que se ventilan en el Tribunal Colegiado citado, y ello fue as�, en virtud de que a la compareciente le llam� la atenci�n el hecho de que a ella, junto con sus compa�eras, al momento de estar trabajando sobre asuntos propios del Tribunal Colegiado, el licenciado S. �lvarez o su auxiliar A.C. les solicitaban que desocuparan la computadora, porque la iban a ocupar, coment�ndole tambi�n que los escritos que ella (la hermana de la deponente) mecanografi� correspond�an a asuntos que el esposo de la M. ... litigaba en los �rganos jurisdiccionales del fueron com�n; que una vez que ya se hab�an impreso los ocursos, el licenciado S. �lvarez o bien la secretaria auxiliar A.C. se los daba a la M. referida, para que �sta los revisara y, si ten�a alguna observaci�n, se procediera a llevar a cabo de inmediato su correcci�n, habi�ndole comentado tambi�n la propia M.�a de la Cruz, que tiene en su poder un disquete grabado con algunos de los trabajos precisados, que cuando la M. ... se enter� que dichos escritos se los dictaban a la se�orita M.�a de la Cruz, orden� que no se le volvieran a dictar a ella, sino que los mecanografiara la secretaria auxiliar de la secretaria particular, esto es, a A.C.; que las computadoras que se han utilizado para la captura y posterior impresi�n de los escritos referidos, son tres: 1) La que se encuentra actualmente en el cub�culo que ocupa el licenciado C.G.�lez �lvarez, proporcionada por la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n. 2) La computadora personal del licenciado S. �lvarez, y 3) La que se encuentra en el lugar de trabajo de la secretaria auxiliar, A.C., la que actualmente ocupan para ese fin; que los escritos se capturan en disquetes, proporcionados por la se�orita C.. La compareciente agrega que en una ocasi�n el licenciado J.S. sepresent� en el cub�culo del licenciado C.�moc G.�lez, lugar donde la declarante estaba presente, y escuch� que el primero de los nombrados le dijo al licenciado G.�lez que el esposo de la M. ... hab�a presentado mal los escritos que dicho licenciado S. hab�a dictado en los mismos t�rminos ya rese�ados. La declarante expone respecto al desempe�o de las funciones que lleva a cabo la M. ... lo siguiente: que su jefe inmediato superior, licenciado C.G.�lez �lvarez, se encarga de revisar algunos de los proyectos de sentencia listados para sesi�n de las otras dos ponencias, para lo cual le dicta directo a la m�quina una s�ntesis del asunto o bien las observaciones que estima pertinentes, lo anterior se plasma en unas tarjetas media carta, con las cuales momentos antes de la sesi�n le da cuenta a la M. ... al grado que en ocasiones solamente est� a la espera de su llegada para entregarle la copia de los proyectos y las tarjetas informativas que hab�a elaborado, para que la M. entre a sesi�n, debiendo agregar que esos proyectos que al licenciado G.�lez �lvarez le corresponden realizar, se elaboran directamente en limpio, es decir, no se realiza borrador alguno para que sea revisado por la M., por lo que los asuntos terminados no se ponen a consideraci�n de la titular, sino que �stos se listan directamente por el secretario, que es cuando a la M. ponente se le entrega el expediente con las copias correspondientes para cada Magistrado, con la finalidad de integrar cada una de las carpetas. La compareciente aclara que, en ocasiones, cuando la M. se lleva alg�n asunto para su revisi�n en el fin de semana, la copia del proyecto que le corresponde nunca lo devuelve al secretario proyectista, por lo que as� se lista. Por �ltimo, dice que la de la voz y otros compa�eros presentaron una queja ante el Consejo de la Judicatura Federal en contra de la referida M., por diversos motivos, la que fue remitida para su resoluci�n al tribunal en que presta sus servicios el treinta y uno de enero del a�o en curso, y el tres de febrero de este a�o, aproximadamente a las quince horas, cuando la compareciente entraba, en compa��a de O.R.M., al cub�culo del licenciado C.�moc G.�lez �lvarez, la M. ... quien estaba afuera de dicho cub�culo con el licenciado S., les dijo: �pinches viejas� y se fue a sesi�n. Con lo anterior se da por concluida la comparecencia, de la que para constancia se levanta la presente acta y, previa lectura, firman los que en ella intervinieron. Doy fe.?

"En la Ciudad de M�xico, Distrito Federal, siendo las diecisiete horas del once de febrero de mil novecientos noventa y siete, en el local que ocupa la Visitadur�a J. del Consejo de la Judicatura Federal, ubicado en el Palacio de Justicia Federal E.M. n�mero dos, acceso 16, m�dulo 5-B, colonia D.P., D.�n V.C., Distrito Federal, compareci� ante la presencia del visitador general, licenciado J.H.H.�ndez F. y del visitador judicial licenciado R.M.B., quienes en este acto se encuentran asistidos por el licenciado S.G.G.A., secretario t�cnico, la se�ora M.�a de la Cruz G.�lez A., adscrita al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, en donde el cual el d�a de hoy se inici� visita ordinaria de inspecci�n, quien se identifica con el gafete de identificaci�n expedido por el oficial mayor de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n el veinticuatro de febrero de mil novecientos noventa y cuatro, la que los visitadores dan fe tener a la vista y de que coinciden los rasgos fison�micos de la compareciente con esa fotograf�a que obra en la identificaci�n que ha quedado descrita, la que previa copia certificada que de ella se obtuvo se devuelve a la compareciente. Acto seguido y protestada que fue la compareciente para que se conduzca con verdad, habi�ndosele hecho saber las penas en que incurren quienes declaran con falsedad ante autoridad distinta de la judicial, enterada manifest� que as� se expresar�. Interrogada por el visitador judicial, licenciado M.B., la se�ora M.�a de la Cruz G.�lez A. declar�: Que se encuentra adscrita a la ponencia de la M. ... desde el d�a primero de enero de mil novecientos noventa y tres, en que dicha funcionaria fue adscrita al Tribunal Colegiado referido, pero la declarante ingres� a dicho �rgano jurisdiccional desde el primero de enero de mil novecientos noventa, y antes, en el Poder J., desde el diecis�is de enero de mil novecientos ochenta y cinco; que desde principios del mes de febrero de mil novecientos noventa y tres, tambi�n ingres� a trabajar al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito el licenciado J.A.S. �lvarez, con el car�cter de secretario proyectista del propio tribunal y que la declarante, desde entonces, fue asignada por la M. ... como auxiliar del citado secretario, con quien ha laborado hasta la fecha; que desde el a�o de mil novecientos noventa y cuatro, la declarante se percat� de que el licenciado S. �lvarez, adem�s de elaborar proyectos de sentencia del tribunal, dicta diversos escritos o promociones en juicios que son ajenos al tribunal y de personas tambi�n ajenas a �ste, relativos a escritos como son denuncia de car�cter penal dirigida al Ministerio P�blico del fuero com�n, diversos escritos o promociones de tr�mite, como ofrecimiento de pruebas, en juicios civiles que al parecer se tramitan ante J. del arrendamiento inmobiliario del fueron com�n, conclusiones del Ministerio P�blico del fuero com�n para un proceso, un escrito de demanda de amparo y un escrito de revisi�n; que en el a�o de mil novecientos noventa y cuatro, el licenciado S. �lvarez le dict� a la declarante dos escritos que son: uno fechado el veintinueve de agosto de ese a�o, en el que aparece como promovente N.�s A.I.A., que se relaciona con el expediente n�mero 542/94, juicio ordinario civil, dirigido al J.T.�simo Segundo del Arrendamiento Inmobiliario del Distrito Federal, mediante el cual el promovente ofrece pruebas y el otro escrito es un pliego de posiciones correspondientes al mismo juicio y que al parecer se iba acompa�ar o se acompa�� el mismo escrito de pruebas citado; que esos escritos fueron hechos por la declarante en la computadora que ten�a a su cargo la secretaria auxiliar de la secretaria particular de la M. ...; que del archivo de c�mputo de esa computadora y en el programa works la declarante obtuvo una copia mediante un disquete, que en este momento pone a la vista y entrega a los visitadores judiciales; que poco tiempo despu�s de que en agosto de mil novecientos noventa y cuatro el secretario proyectista dict� a la declarante los dos escritos antes mencionados, la M. orden� que ya no le dictaran a la compareciente esos trabajos sino a la secretaria auxiliar, por lo cual el secretario proyectista licenciado S. �lvarez continu� y contin�a dictando esos escritos y esas promociones a la susodicha secretaria auxiliar de nombre Alma C. S�nchez, que el mencionado secretario tambi�n elabora los escritos a que se ha referido, ajenos al tribunal, en una computadora port�til que es propiedad del secretario, pero que en donde dicta los escritos es en la nueva computadora que actualmente tiene la citada secretaria auxiliar; que la declarante, el a�o pasado, copi� archivos de la computadora port�til del secretario proyectista, que quedaron en el mismo disquete que en esta diligencia ha exhibido; que la declarante copi� esos archivos porque como est� estudiando la carrera de derecho le pareci� de inter�s para saber c�mo se hacen las promociones, pero que ya despu�s se percat� que en realidad se trata de asuntos que al parecer litiga la M. porque por orden de �sta el secretario elabora los diversos escritos o promociones; que desde un principio, cuando la M. lleg� al tribunal, a sus secretarios les encomienda que le hagan una s�ntesis y opini�n de cada uno de los asuntos de la ponencia de la propia M., as� como de las ponencias de los otros dos M.; que esto ocurre hasta la fecha, pues la declarante y el personal se han percatado de ello, porque los secretarios dictan a las oficiales judiciales tarjetas cuyo contenido es precisamente un resumen u opini�n de cada uno de los asuntos que la M. ordena se pasen a los secretarios y a veces �stos se ven muy presionados porque el estudio de los proyectos de los otros M. les impide que los proyectos de la ponencia de la propia M. salgan a tiempo; que en la actualidad, en que es presidenta del Tribunal Colegiado, la M. manda que sus secretarios proyectistas, licenciados S. �lvarez y C.�moc G.�lez �lvarez, revisen todos los acuerdos que se elaboran en la Secretar�a de Acuerdos, para firmarlos; que la declarante vio hace aproximadamente un a�o que lleg� el esposo de la M. ... que responde al nombre de licenciado ... al tribunal y en un portafolios grande entreg� muchos documentos al secretario proyectista licenciado S., para que �ste elaborara un escrito y el secretario tuvo mucho tiempo esos documentos estudi�ndolos y con frecuencia la M. lo mandaba llamar para ver si ya ten�a su ?encargo? o escrito, hasta que el secretario lo elabor�; que la declarante ha visto que, en algunas ocasiones, que llega el esposo de la M., mandan llamar al secretario proyectista S. y se encierran en el cub�culo de la M. por largo rato; que con motivo de que a los oficiales judiciales de la ponencia de la M. ... se les empez� a descontar de su salario los retardos y faltas, pero acumulados, no s�lo de un mes sino de hasta tres meses, por orden de esta M., los oficiales judiciales de que se trata se inconformaron, porque consideraron que dicha acumulaci�n era indebida e injusta; que con motivo de los descuentos, los oficiales solicitaron hablar con la M., pero como �sta se neg� a recibirlos, se vieron obligados a presentar un escrito ante el Consejo de la Judicatura Federal; consider� que esa circunstancia era una cuesti�n laboral, regres� ese escrito a la M., quien al enterarse de su contenido se disgust� mucho con el personal que hab�a presentado ese escrito; que recuerda que a finales del a�o pasado, sin poder precisar la fecha, pero antes de salir de vacaciones correspondientes al segundo periodo, la declarante se encontraba en lugar donde laboran la secretaria particular de la M. y de la auxiliar de �sta, concretamente junto a los sillones de espera, con el fin de solicitarles que le proporcionaran papeler�a y en esos momentos sali� la M. ... a quien al ver al deponente pas� a su lado, pero lo hizo tan pegado a ella que la oblig� a sentarse en uno de los sillones, comportamiento tan notorio que la deponente lo interpret� que fue con el prop�sito de molestarla; que en otra ocasi�n, recuerda que fue como a la siguiente semana de que lleg� el escrito, cuando los M. se encontraban en sesi�n, el secretario de acuerdos dijo a la declarante y a las otras oficiales judiciales que hab�an presentado el escrito de queja ante el Consejo de la Judicatura, que se esperaran porque los M. quer�an hablar con todas, y esperaron hasta un poco despu�s de las quince horas, ya que en esos momentos el propio secretario de acuerdos les dijo que ya se pod�an ir, porque los M. ya no iban a hablar con el personal que esperaba y fue en esos momentos cuando la M., encontr�ndose con el licenciado S. �lvarez, se dirigi� a las oficiales judiciales O., A�da y a la dicente, con palabras groseras, como �pinches viejas�. Con lo anterior se da por concluida la comparecencia, de la cual para constancia se levanta la presente acta que, previa lectura, firman los que en ella intervinieron. Doy fe.?

"?En la Ciudad de M�xico, Distrito Federal, siendo las quince horas con cinco minutos del d�a once de febrero de mil novecientos noventa y siete, en el local que ocupa la Visitadur�a J. del Consejo de la Judicatura Federal, sito en el m�dulo cinco �B�, acceso diecis�is, P.B.J.�rez, Palacio de Justicia Federal, S. y R. esquina E.M., colonia D.P. en esta ciudad, compareci� ante el visitador general, licenciado J.H.H.�ndez F. y ante el visitador judicial R.M.B., asistidos por los licenciados L.A.H. y S.G.G.A., director y secretario t�cnico de la Visitadur�a J., respectivamente, quien dijo llamarse O.R.M., y en este acto se identifica con credencial del Poder J. de la Federaci�n expedida el veinticuatro de febrero de mil novecientos noventa y cuatro por el oficial mayor de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, expediente 11806, identificaci�n que en su parte izquierda tiene una fotograf�a que coincide con los rasgos fison�micos de la compareciente, identificaci�n que previo su fotocopiado, para agregarse copia del acta que de esta comparecencia se levante, se le devuelve a la propia compareciente. Protestada para que se conduzca con verdad y enterada que fue de las penas a que se hacen acreedores quienes declaran falsamente ante autoridad distinta a la judicial, declar�: Llamarse como ha quedado escrito, mayor de edad, con domicilio en la calle de Teatro n�mero sesenta y seis, planta baja, colonia Unidad El Rosario, D.�n Azcapotzalco en esta ciudad; que labora actualmente en el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, en la ponencia de la M. ...; que ocupa el cargo de oficial judicial de base, que ingres� al Poder J. de la Federaci�n el primero de mayo de mil novecientos ochenta y ocho; que a partir del primero de agosto de mil novecientos noventa y dos comenz� a trabajar en el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, en la ponencia del Magistrado J.R.R.A., quien fue sustituido por la citada M. ...; que el motivo de su comparecencia a la Visitadur�a J. obedece a diversas situaciones que considera como irregulares y que son atribuibles a la M. ...; que desde que la mencionada M. lleg� al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, no existi� relaci�n directa con su personal de apoyo, ya que las �rdenes que llegaban a recibir de dicha M. se las hac�a llegar por conducto de sus jefes inmediatos superiores; que esas �rdenes concern�an al mismo trabajo, y entre otras, recuerda las relativas a que registraran en las tarjetas de control de asistencia su entrada y salida, y que se utilizaran hojas gruesas en los proyectos de sentencia que se pasar�an particularmente del tanto que se pasar�a a la propia M. para la revisi�n de los asuntos en la sesi�n respectiva; que para poder hablar con la M. ... el personal de apoyo debe entrevistarse previamente con la secretaria particular de �sta para hacerle saber el motivo de la entrevista, y es la propia secretaria la que en unas ocasiones pasa a hablar con la M. para solicitar la audiencia y, en otras, la que sugiere que mejor ni se pase con la M., porque viene de mal humor; que en una ocasi�n, aproximadamente a mediados de agosto de mil novecientos noventa y tres, sin recordar la fecha exacta, se vio precisada a solicitar audiencia con la M. ... con el objeto de pedirle su autorizaci�n para faltar el d�a siguiente, ante la necesidad de atender los tr�mites relativos a su inscripci�n en la Universidad Nacional Aut�noma de M�xico, ENEP Acatl�n, por haber sido aceptada; que en esa ocasi�n, siendo aproximadamente las catorce horas con treinta minutos, primero se dirigi� a la secretaria particular de la M., de nombre M.�a C.G.�a P., y esta �ltima, luego de entrevistarse con la M., le comunic� a la declarante que pod�a pasar a hablar con la M.; que ya estando dentro del despacho de la M. ... le hizo saber a �sta el motivo de su presencia y, haci�ndole saber que hab�a sido aceptada en la Universidad Nacional Aut�noma de M�xico, le solicit� permiso para faltar, a fin de inscribirse; que la primera respuesta que recibi� a su solicitud fue en sentido negativo, pues le manifest� que ella no daba permisos; sin embargo, como la compareciente insisti� en su petici�n, la M. ... accedi� a otorgar el d�a, justificando la falta; que la narrada, fue la �nica ocasi�n en la que entr� al despacho de la M. ... a pedir un permiso; que la declarante lleg� a tener posteriormente dos entrevistas con la M. ... en virtud de que la propia M. mand� llamar a la dicente para llamarle la atenci�n respecto a los retardos que aparec�an en sus tarjetas de asistencia; que la primera ocasi�n en que existi� llamada de atenci�n, la M., al tener frente a ella a la compareciente, le avent� un reporte de retardos y faltas, y le pregunt� que qu� era eso; que al enterarse la declarante del contenido del reporte, le explic� a la M. que sus retardos y faltas hab�an sido por motivos de salud, pues hab�a estado enferma con problemas digestivos y nerviosos, a lo que la M. le respondi� que ella tambi�n estaba enferma y que no por eso faltaba, pues ella s� iba a trabajar; que la compareciente desea aclarar que antes de la entrevista a la que se viene refiriendo, hizo entrega de recetas de m�dicos particulares a la secretaria particular de la M. para que las hiciera llegar a �sta, a fin de justificar los retardos y las faltas que ten�a, pero que, una vez que la M. las vio, de inmediato las devolvi�, y mand� decir con la secretaria particular que como no eran del ISSSTE, no justificar�a ni los retardos ni las faltas; que la raz�n por la que la dicente no acud�a al ISSSTE para tratarse, sino a m�dicos particulares, obedec�a a que su problema digestivo no hab�a sido debidamente atendido; que la segunda ocasi�n en que la M. ... la mand� llamar a su oficina, tambi�n fue motivada por retardos y faltas; que en tal oportunidad, la M. tambi�n llam� la atenci�n a la compareciente y le dijo que era la segunda vez que la llamaba por los retardos, y que le pregunt� que cu�l era la postura que ten�a al respecto, a lo que la dicente respondi� que segu�a enferma y que sus retardos no eran producto de que no quisiera llegar temprano, sino que su estado de salud se lo imped�a; que tanto en esa segunda entrevista como en la primera, la compareciente fue amenazada por la M. con levantarle un acta administrativa, a lo que la dicente nada respondi�; sin embargo, posteriormente se enter�, por conducto de la auxiliar de la secretaria particular, de nombre, A.C., que la amenaza del levantamiento de un acta administrativa, seg�n le dijo a �sta la M., era para ver si la declarante era muy tonta o muy lista, pues lo que quer�a la M. era provocar a la dicente para que explotara y de all� agarrarse para correrla; que antes de la segunda entrevista con la M., la compareciente siempre quiso entrar a hablar con dicha M. sobre sus retardos y faltas, pero no le fue permitido, porque la M. no le quiso recibir, lo que explicaba la secretaria particular diciendo que la M., o estaba ocupada o estaba enojada; que por cuanto a las sanciones aplicadas por la M. a los retardos de la declarante, quiere aclarar que la M. aguardaba en ocasiones hasta tres meses para comunicar a la Direcci�n General de R.rsos Humanos los descuentos procedentes, y esto daba lugar a que en una quincena resintiera descuentos excesivos que afectaban su patrimonio; que esta forma de realizar descuentos a la declarante motiv� que ella,conjuntamente con otras personas que tambi�n laboran en el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, formularan por escrito una queja que dirigieron al presidente del Consejo de la Judicatura Federal, y que tiene conocimiento que, en fecha reciente, el Consejo de la Judicatura Federal se consider� legalmente incompetente para conocer de la queja, la que orden� remitir para su consideraci�n a la M. ...; que tal determinaci�n le preocupa a la compareciente, pues tiene miedo de que la M. ... vaya a tomar represalias en contra de la dicente, que desea manifestar que, cuando llev� a cabo la visita ordinaria de inspecci�n al Tribunal Colegiado en que labora, el a�o pr�ximo pasado, la M. ... les mand� decir por conducto del licenciado J.S., que si el visitador judicial les preguntaba sobre su relaci�n con ella, le expresaran que era cordial, que todos se llevaban bien, lo que desde luego no era cierto, pues no exist�a como a la fecha no existe comunicaci�n entre la M. ... y su personal; que el escrito de queja al que ya se refiri�, tambi�n fue suscrito por el se�or J.A., chofer de la M. ... quien se inconformaba por el trato que recib�a de la M., la que lo pon�a a realizar actividades diferentes a las de chofer, como eran alba�iler�a y soldadura, haci�ndolo trabajar en horarios inhumanos, hasta la una o tres de la ma�ana, y en semanas completas, incluyendo s�bados y domingos; que respecto a la queja del referido chofer, la dicente tiene conocimiento que corri� con la misma suerte que la de ella; que el citado chofer le hizo entrega a la declarante, el d�a de hoy, de una misiva en la que dicho chofer relata algunos de los problemas que ha enfrentado con la M. ... la que el propio chofer solicit� se hiciera llegar a la Visitadur�a J. para su debido conocimiento; que la raz�n fundamental por la que la compareciente acude a la Visitadur�a J. tiene que ver con hechos diversos a los que motivaron las quejas, y que se encuentran relacionados con la elaboraci�n de escritos que la M. encarga al licenciado J.A.S., escritos que se refieren a diversas promociones relacionadas con asuntos del esposo y de la hija de la M.; que no recuerda los nombres del esposo ni de la hija de la M., que s�lo sabe que la hija se llama ... que la compareciente se enter� de la elaboraci�n de esos escritos desde hace aproximadamente a�o y medio, pues encontr�ndose la dicente en el cub�culo del licenciado J.S., cuando la declarante hablaba con su prima M.�a de la C.G.A., entr� la auxiliar de la secretaria particular (Alma C.) y ella le dijo al citado licenciado que la M. le mandaba decir que contestara el escrito, y se lo entreg�; que en ese acto el licenciado S. contest� a la auxiliar que le dejara el escrito para que le diera contestaci�n; que como lo anterior le pareci� extra�o a la deponente, m�s tarde le pregunt� a su citada prima lo que pasaba, y �sta le respondi� que eran asuntos personales de la M.; que con posterioridad a los anteriores hechos, la declarante tuvo conocimiento de que en el tribunal y por �rdenes de la M. ... se continuaban elaborando promociones de la hija y del esposo de la propia M., los que siempre encargaba al licenciado J.A.S.; que esto lo sabe porque la dicente ha estado presente cuando se le entregan folders al licenciado S., por parte de Alma C., quien al entregarlos a dicho licenciado le expresa que se lo manda la M. para que elabore el escrito; que hace como quince o veinte d�as, la declarante, encontr�ndose en el cub�culo del licenciado C.G.�lez, vio entrar a dicho cub�culo a la auxiliar A.C., quien se dirigi� hacia el licenciado J.A.S., que tambi�n estaba en el cub�culo, para decirle que la mandaba la M. a efecto de que hiciera una renuncia muy bonita y una constancia de que la hija de la M. estuvo enferma; que por otro lado, no quiere pasar por alto que el chofer de la M. J.A. se lastim� la vista con motivo de que la M. ... lo mand� a soldar puertas de un inmueble, al parecer para que ello evitara un lanzamiento decretado en contra del esposo de la propia M.; que por cuanto a la actuaci�n de la M. ... dentro del Tribunal Colegiado en el que labora, la compareciente quiere expresar que dicha M., quien actualmente es presidente del Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, encarga la revisi�n de los acuerdos de tr�mite del tribunal a sus secretarios, los licenciados J.A.S. y C.�moc G.�lez �lvarez, pues los expedientes con los acuerdos se los lleva a dichos secretarios el de acuerdos, licenciado Efra�n M.G.�n, y la M. despu�s de la revisi�n que hacen los licenciados S. y G.�lez �lvarez, ya no revisa los acuerdos, sino �nicamente los firma; que la declarante tambi�n tiene conocimiento que la M. ... encarga la revisi�n de los proyectos de sentencia de los otros dos M. a los secretarios S. y G.�lez �lvarez, y esto lo sabe, porque como oficial judicial adscrita con el licenciado G.�lez �lvarez, �ste le dicta a la deponente res�menes de los antecedentes del caso, de las consideraciones y del juicio del secretario sobre si el proyecto est� bien o mal dictado, res�menes que se hacen llegar a la M. por los secretarios mencionados, quienes le dan cuenta los jueves por la ma�ana, antes de que inicie la sesi�n; la declarante desea agregar que, cuando la M. ... tuvo conocimiento de la queja que la dicente y otras personas formularon en su contra por la notificaci�n que de ella le hizo el Consejo de la Judicatura Federal, mostr� evidente enojo hacia la deponente y los dem�s quejosos, al grado que el domingo dos de febrero en curso le fue abierto su escritorio a la declarante y le desacomodaron sus cosas, como si hubieran buscado algo; y, adem�s, el pasado lunes tres de febrero, como a las quince horas, cuando la declarante y las dem�s promoventes de la queja del sexo femenino caminaban de la cocineta del tribunal hacia sus respectivos cub�culos, y pasaron frente a la M. que se encontraba parada a un lado del cub�culo del licenciado C.G.�lez, escucharon que la M. les dijo �pinches viejas�; que es todo lo que tiene que declarar, pero solicita de la manera m�s atenta y respetuosa, que el Consejo de la Judicatura Federal dicte las medidas que correspondan para evitar que con motivo de las declaraciones que en esta diligencia se han vertido, la M. ... tome represalias en su contra, que pueden traducirse en amonestaciones, actas administrativas, su baja o incluso su cese, pues la declarante tiene necesidad del trabajo y ello es su �nico sost�n, y no merece que sea sancionada al tener el valor civil de acudir a denunciar las irregularidades a las que ha hecho menci�n. Con lo anterior se da por concluida la presente diligencia, levant�ndose la presente acta que previa lectura firman para constancia los que en ella intervinieron. Doy fe.?

"?En la Ciudad de M�xico, Distrito Federal, siendo las diez horas con cuarenta y cinco minutos del d�a doce de febrero de mil novecientos noventa y siete, en el local que ocupa la Visitadur�a J. del Consejo de la Judicatura Federal, sito en el m�dulo cinco �B�, acceso diecis�is, P.B.J.�rez, Palacio de Justicia Federal, S. y R. esquina E.M., colonia D.P. en esta ciudad, compareci� ante el visitador general, licenciado J.H.H.�ndez F. y ante el visitador judicial R.M.B. asistidos por los licenciados L.A.H. y S.G.G.A., director y secretario t�cnico de la Visitadur�a J., respectivamente, quien dijo llamarse J.L.A.G.�a, y en este acto se identifica con credencial del Poder J. de la Federaci�n expedida el doce de enero de mil novecientos noventa y seis por el entonces secretario ejecutivo de Administraci�n del Consejo de la Judicatura Federal, licenciado S.V.�or A., folio n�mero 2307, que en su parte inferior izquierda tiene una fotograf�a que coincide con los rasgos fison�micos del compareciente, identificaci�n que previo su fotocopiado para agregarse copia al acta que de esta comparecencia se levante, se le devuelve al propio compareciente. Protestado para que se conduzca con verdad y enterado que fue de las penas a que se hacen acreedores quienes declaran falsamente ante autoridad distinta a la judicial, declar�: Llamarse como ha quedado escrito, soltero, mayor de edad, con domicilio en Avenida Tierra y Libertad, lote cuatro manzana tres, colonia San A. Chalco, Estado de M�xico; que el motivo de su comparecencia obedece a que desea denunciar ciertos hechos que estima irregulares, cometidos en su agravio por la M. ... que sin recordar la fecha exacta, ingres� al Poder J. de la Federaci�n a principios del a�o de mil novecientos noventa y tres; que al ingresar al Poder J. de la Federaci�n, lo hizo como chofer de la M. ... en el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, cargo que contin�a ocupando en la actualidad; que consigui� el trabajo al leer el peri�dico El Universal en la secci�n correspondiente al Aviso Oportuno, donde se public� un anuncio que m�s o menos dec�a que: �solicito joven de provincia para trabajar en diferentes labores, presentarse con el Lic. ...�; que en el aviso mencionado aparec�a un tel�fono, a donde el compareciente habl� para hacer una cita, y fue atendido por el licenciado ... quien le dio una cita para el d�a siguiente; que el declarante se present� al d�a siguiente en el lugar que se le se�al�, ubicado en la calle Central n�mero noventa y tres, colonia Atl�ntida, en M�xico, Distrito Federal; que en ese lugar fue recibido por el citado licenciado ... con quien sostuvo una pl�tica; que al declarante se le interrog� de d�nde era, qu� vicios ten�a, qu� oficios sab�a aparte de manejar, si era casado, de d�nde eran sus pap�s, el grado de estudios que ten�a; que a tales preguntas respondi� que es originario de Colipa, Veracruz, que no ten�a vicios, pues no fumaba ni tomaba, que conoc�a el oficio de carpinter�a y que los pap�s del compareciente eran originarios tambi�n de Colipa, Veracruz, que el declarante ten�a estudios de preparatoria y un a�o de contadur�a p�blica; que el licenciado ... le dijo que le parec�a muy bien lo del oficio de carpinter�a, pues incluso podr�a ponerle un taller para trabajar juntos y, en cuanto a los estudios, le mencion� que si el declarante se animaba a trabajar con el citado licenciado, podr�a ayudarle a terminar su carrera, ofrecimiento que nunca se hizo realidad; que el licenciado ... tambi�n pregunt� al compareciente si sab�a algo de alba�iler�a, a lo que el deponente contest� que no sab�a nada y el licenciado le respondi� que no hab�a problema, pues en el lugar donde iba a trabajar iba a aprender de todo, porque no s�lo iba a manejar; que el licenciado ... le dijo al deponente que su labor principal ser�a la de chofer de la esposa del primero, la que, seg�n dicho del propio licenciado ... ten�a un cargo muy importante en el gobierno y que adem�s el sueldo era bastante bueno, sin decirle cu�nto; que el licenciado ... le indic� al declarante que adem�s de las labores de chofer, tendr�a que estar al pendiente de que en el domicilio de la esposa del primero no faltara el gas ni agua caliente, que si se iba la luz tendr�a que ver por qu� y arreglar las cosas para que estuvieran en orden y corregirlas, trapear la sala, la cocina y el comedor, barrer el garaje y trapearlo, lo mismo con las escaleras, los ba�os, darle mantenimiento a la casa de pintura, si hab�a puertas descompuestas arreglarlas, etc�tera; que como al compareciente le pareci� atractivo el ofrecimiento de trabajar en el gobierno y percibir un buen sueldo, acept� el trabajo y comenz� al d�a siguiente; que la fecha en que materialmente empez� a trabajar fue como de dos meses antes a la que se�al� como la de su ingreso a la del Poder J. de la Federaci�n, y quiere hacer esta distinci�n, porque en esos dos meses no se le pag� un solo centavo, no obstante la promesa de que iba a ser trabajador del gobierno, periodo en el cual realiz� no s�lo funciones de chofer tanto de la M. ... como del esposo de �sta, sino tambi�n llevaba a cabo labores dom�sticas y de alba�iler�a, en la casa ubicada en el n�mero noventa y tres de la calle Central, colonia Atl�ntida, inmueble que tiene entendido, est� a nombre de un hermano de la M. ... quien se llama ... que el compareciente posteriormente tambi�n realiz� labores de alba�iler�a en dos inmuebles, uno en la Hacienda Ojo de Agua y, otro, en Villa de Las F.; que como a los dos meses de haber empezado a trabajar para la M. ... y para el esposo de �sta, y al dirigirse a la casa de dicho matrimonio ubicada en el n�mero catorce �B� de la calle de Bulgaria, colonia General Anaya en esta ciudad, cargando un bulto de cal que emplear�a para pintar la casa, fue asaltado por tres personas del sexo masculino, quienes lo golpearon y patearon en la cabeza y el abdomen, para quitarle diez pesos; que con motivo de los golpes y patadas que el compareciente recibi�, sufri� lesiones que le imped�a el movimiento normal, pero como pudo y dado que ya estaba cerca de la casa mencionada, arrastr� el bulto de cal, toc� en ese domicilio y respondi� a su llamado la M. ... quien al verle le pregunt� qu� le hab�a pasado, a lo que el dicente declar� que lo hab�an asaltado; que la M. pidi� al declarante esperara a su esposo para que llevaran al compareciente a un m�dico, pero el de la voz prefiri� retirarse a su domicilio, lo cual hizo; que en el camino a su domicilio (viv�a con unos t�os en la calle Nevado de Toluca lote diez manzana tres, colonia Lomas de Zaragoza, D.�n Iztapalapa), el compareciente pas� a una farmacia para que le vendieran medicamento que le aliviara el dolor; que al d�a siguiente en que el declarante fue asaltado, habl� por tel�fono con la M. y �sta le pidi� que se presentara en el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Distrito Federal, a fin de que lo examinaran en el servicio m�dico del Palacio de Justicia Federal de San L�zaro; que atendiendo a tal petici�n, el compareciente se traslad� a este �ltimo lugar, habl� con la M. ... para decirle que ya no era su deseo continuar trabajando para ella y su esposo, y la M. le respondi� que no tomara esa decisi�n, que ella iba a resolver el problema; que acto seguido, la M. ... le orden� al licenciado Efra�n M.G.�n llevara al declarante al servicio m�dico del Palacio de Justicia Federal, lo cual hizo, y el compareciente fue examinado por un doctor, del que recuerda es calvo; que el doctor del servicio m�dico sugiri� que se sacaran al declarante radiograf�as y le entreg� unas pastillas para el dolor; que atendiendo la recomendaci�n del m�dico, e informada la M. de ello, esta �ltima mand� a dos personas para recoger al declarante, a quien se traslad� al Hospital Xoco, donde le fueron tomadas unas radiograf�as, en las que no apareci� fractura y los m�dicos de ese hospital dictaminaron que s�lo se trataba de contusiones que sanar�an con simple reposo; que con motivo de estos acontecimientos, el declarante tuvo conocimiento, por hab�rselo dicho al licenciado J.S., que la M. ... pod�a tener problemas por el accidente que sufri� el compareciente, al no estar formalmente como trabajador del Poder J. de la Federaci�n, que el declarante supone que a ra�z de todo lo anterior y para regularizar su situaci�n laboral, la M. dio �rdenes para que se elaborara su nombramiento, poniendo como fecha de ingreso la de quince d�as antes del asalto del que fue objeto; que para no darle problemas a la M., el declarante ten�a la intenci�n de renunciar, pero fue convencido de que los problemas se arreglar�an sin ninguna consecuencia, por lo que continu� laborando con la M. ... como por cuatro meses m�s, al t�rmino de los cuales el deponente renunci�; que sin recordar con precisi�n la fecha, pero como un a�o despu�s de estos �ltimos hechos, el declarante recibi� un telegrama en el domicilio de sus t�os, que le dirig�a la M. ... para pedirle que regresara a trabajar con ella; que atendiendo al telegrama de m�rito, el deponente se present� en el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil, donde se entrevist� con la citada M., quien le ofreci� nuevamente trabajo y le prometi� que sus labores ser�an �nicamente de chofer, que ya no har�a trabajos de alba�iler�a con su esposo, ni trabajos dom�sticos; que ante tales promesas, el declarante acept� nuevamente el empleo, pero su situaci�n laboral no cambi�, puesto que continu� sirviendo de chofer al esposo de la M. ... y haci�ndole a �ste trabajos de alba�iler�a, pintura y de carpinter�a, en la casa de la calle Central n�mero noventa y tres, colonia Atl�ntida; y labores de pintura en la casa de Bulgaria catorce �B�, colonia General Anaya; que a pesar de las labores que el dicente llevaba a cabo, recib�a, por lo general, buen trato de la M., no as� del esposo de �sta, a quien tambi�n serv�a, pues cuando no se hac�an las cosas como �l quer�a, le profer�a al declarante insultos, dici�ndole que era un pendejo, un hijo de la chingada, que no serv�a para nada; que durante el tiempo que el compareciente ha trabajado con la M. ... no se le han dado vacaciones, salvo las del mes de diciembre pr�ximo pasado; que el horario de trabajo del declarante es de siete de la ma�ana, sin hora de salida, pues lo m�s frecuente es que salga de laborar a las diez u once de la noche, inclusive s�bados y domingos; que a veces ha trabajado hasta las dos o tres de la ma�ana colando castillos y cadenas en el inmueble ubicado en calle Central n�mero noventa y tres; que m�s o menos a fines de mil novecientos noventa y cinco, sin recordar la fecha con precisi�n, tuvo un problema con la M. ... pues encontr�ndose encargado de llevar los autom�viles de �sta a servicio para obtener la calcoman�a de verificaci�n, procedi� a revisar un T. negro para constatar que tuviera el extinguidor, llave de tuercas, gato, herramienta y llanta de refacci�n, comprobando que todo se encontraba en orden, por lo que dej� el auto cerrado estacionado dentro del garaje de la casa de la calle de Bulgaria; que al d�a siguiente, cuando se dispon�a a llevar el citado autom�vil al taller, se percat� que faltaba la llanta de refacci�n, lo que hizo del conocimiento de la M. ... y s�lo obtuvo como respuesta que le pagara la llanta faltante, pues el responsable era el declarante como chofer, y el compareciente respondi� a su vez que la �nica persona que pudo tomar la llanta era el marido de la M., quien tambi�n manejaba el T. negro, pero de nada sirvi� su alegato; que una situaci�n similar se dio una semana despu�s cuando le tocaba servicio a un T. azul marino, ya que el declarante, habi�ndose cerciorado de que no ten�a la llanta de refacci�n, lo cual puso del conocimiento de la M. ... quien le exigi�, molesta, le comprara las dos llantas faltantes; que como el declarante quer�a conservar el trabajo, pero siendo inocente de la sustracci�n de las llantas de refacci�n, no tuvo otro remedio que pagar las llantas con su sueldo; que otro incidente de importancia se dio el d�a dos de octubre de mil novecientos noventa y seis, en el que, por instrucciones de la M. ... acudi� a auxiliar al esposo de �sta, quien le encomend� la soldadura de un zagu�n y una puerta en una casa que se ubica en fraccionamiento Hacienda Ojo de Agua, sin recordar la direcci�n exacta, pero aclar� que setrata de un inmueble con un terreno bardeado de aproximadamente quince metros de frente por treinta de fondo; la barda es aproximadamente dos metros con treinta cent�metros de alto; que en el predio se encuentra edificada una casa de una sola planta, con fachada de color blanco con ventaner�a de madera; que lo que sold� en dicho inmueble fue una peque�a puerta de acceso de la calle al terreno y un zagu�n grande, y seg�n se le inform� al declarante, se soldaran las puertas porque se iba a desalojar el predio, ya que se hab�a perdido un juicio en relaci�n con �l, sin que el deponente tenga conocimiento qui�n sea el propietario de la casa; que el declarante no sab�a soldar ni sab�a que ten�a que protegerse la vista; que como pudo, aplic� puntos de soldadura alrededor de las puertas, en partes met�licas, excluyendo desde luego el piso, s�lo se sold� donde se une el marco met�lico con la puerta; que la planta de soldadura se conect� al switch principal y los puntos de soldadura se aplicaron en el interior; que durante el procedimiento de aplicaci�n de la soldadura, que inici� aproximadamente a las nueve de la noche, el declarante sinti� mucha molestia en sus ojos, pues sold� sin protecci�n, y cuando concluy� con la soldadura, ve�a puras lucesitas y borroso; que cuando concluy� la soldadura, utiliz� dos escaleras de mano para salir del predio, dado que las puertas de acceso al inmueble quedaron selladas por dentro; que los trabajos de soldadura los concluy� a las tres de la ma�ana del d�a tres de octubre; que dado las molestias que el declarante ten�a en sus ojos, se present� ese mismo d�a tres de octubre, como a las once de la ma�ana, en el servicio m�dico del Palacio de Justicia Federal en San L�zaro, y que, en dicho servicio lo atendi� un doctor de apellido G., quien le diagnostic� que era probable que tuviera quemadas las c�rneas, pero suger�a que el compareciente fuera revisado por un oftalm�logo; que en el servicio m�dico de que se trata el doctor puso al declarante unas gotas en los ojos y se los vend�; que ese mismo d�a, y como lleg� con los ojos vendados al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil, ello llam� la atenci�n del personal de dicho tribunal, y varios empleados le preguntaron al dicente lo que le hab�a pasado, y el de la voz narr� c�mo ocurrieron las cosas; que la pl�tica con el personal del tribunal disgust� a la M., quien no quer�a que la gente se enterara, pues le dijo al compareciente que para qu� hac�a tanto teatro por una cosita de nada; que la licenciada A.M.�a N.O. se ofreci� a llevar al declarante a un hospital de oftalmolog�a que est� cerca del monumento a la Revoluci�n, donde el dicente fue atendido y se le diagnostic� quemadura en las c�rneas y se le indic� que el da�o era irreversible, pero que no le impedir�a ver, lo que s� era que tendr�a que ayudarse de unos anteojos para ver mejor; que el declarante contin�a hasta la fecha en tratamiento en el citado hospital, y que d�as despu�s a su accidente, acudi� al ISSSTE para darse de alta y obtener las licencias m�dicas respectivas, si�ndole otorgada incapacidad por veinte d�as; que otra irregularidad de la que el declarante tiene conocimiento es que la M. ... encarga al licenciado J.A.S. el estudio de asuntos particulares, ajenos al Tribunal Colegiado, y que ello lo sabe, porque la M. le ha entregado al deponente sobres cerrados que pide se le entreguen al citado licenciado, y este �ltimo, despu�s de abrir el sobre, pone el contenido sobre su escritorio, y el declarante ha visto que no se trata de documentos oficiales, ya que lo impreso est� en hojas blancas, sin ning�n sello como las que caracterizan las que se usan en el tribunal; que al declarante tambi�n se le encomendaba, por la M. ... hiciera entrega de escritos en Ni�os H�roes en la oficial�a de partes, escritos que se elaboran en el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil en la ponencia de la propia M., pero que iban firmados por el esposo de �sta; que con relaci�n a los escritos de los que habla, en alguna ocasi�n lleg� a o�r que el esposo de la M. rega�aba a su ayudante de nombre N.�s A.I., porque se le pasaban los t�rminos o no iba a ponerse al tanto de los documentos para ver qu� era lo que ten�a que hacer, y que era cuando se mandaban los documentos a la M. y �sta se los pasaba al licenciado S. para su estudio; que cuando el declarante iba a dejar escritos, cada dos o tres meses, se le daba la instrucci�n por parte de la M. ... para que se le sellara una copia del escrito para entreg�rsela a su esposo; que algunas de estas irregularidades las plante� someramente en una queja que present� junto con otras personas; que el Consejo de la Judicatura Federal remiti� la susodicha queja a la M. para que ella resolviera internamente los problemas; que a ra�z del conocimiento que la M. tuvo de la queja, ha cambiado su actitud con el declarante, ya que actualmente ya no se le obliga a trabajar en actividades diferentes a las de chofer de la propia M. ... incluso, el esposo de �sta ya ni le habla al deponente; que es todo lo que tiene que declarar, pero tiene temor de que las anteriores declaraciones sirvan a la M. para tomar represalias en su contra y que si le llega a suceder algo a �l o a su familia, la responsable ser� la M. o su esposo. Con lo anterior se da por concluida la presente diligencia, levant�ndose la presente acta que previa lectura firman para constancia los que en ella intervinieron. Doy fe.?

"?En la Ciudad de M�xico, Distrito Federal, siendo las quince horas con ocho minutos del trece de febrero de mil novecientos noventa y siete, en el local que ocupa la Visitadur�a J., sito en el Palacio de Justicia Federal, ubicado en E.M. n�mero 2, esquina S. y R., colonia D.P., D.�n V.C. de esta ciudad, compareci� ante el visitador general, licenciado J.H.H.�ndez F., asistido por el licenciado L.A.H., director general de la Visitadur�a J., quien dijo llamarse C.G.�lez �lvarez, y por no traer consigo identificaci�n personal, fue identificado por el visitador general quien lo conoce; exhortado el compareciente para que se conduzca con verdad y enterado de las penas en que incurren quienes declaran con falsedad ante autoridades distintas a la judicial, por ser perito en derecho, a preguntas que se le formularon manifest� bajo protesta de decir verdad: llamarse como ha quedado escrito, mayor de edad, con domicilio en calle Once ciento dos, colonia Espartaco, C.�n en esta ciudad; que ingres� al Poder J. Federal en el a�o de mil novecientos setenta y tres, sin recordar la fecha precisa, en el Juzgado Primero de Distrito en Materia Civil en el Distrito Federal; que actualmente labora en el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil de este Primer Circuito, adscrito inicialmente a la ponencia del Magistrado J.R.R.A. y posteriormente con la M. ... que en el referido Tribunal Colegiado ocupa el cargo de secretario de tribunal de base; que su labor en el tribunal se concreta a la elaboraci�n de proyectos de sentencia; que al declarante no se le turnan asuntos de las ponencias de los otros M. para revisarlos o emitir opini�n con relaci�n a su forma o sentido; que el declarante elabora borradores de proyectos de sentencia de los asuntos que le turnan, los pasa a la M. ... para su aprobaci�n y despu�s de aprobados los pasa en limpio para que se listen; que el declarante no sabe ni le consta que la M. encomiende al licenciado J.A.S. la elaboraci�n de promociones o escritos de asuntos ajenos a los del tribunal en donde labora; que ignora si a su compa�era secretaria licenciada A.M.�a N. se le encomiende la revisi�n de acuerdos de tr�mite o de proyectos de sentencias que listan los otros dos M., distintos de la M. ... que el declarante ignora el trato que la M. ... da al personal administrativo, porque el deponente se entiende s�lo con las secretarias que est�n adscritas a �l, de nombres O.R.M. y A�da G.A.; que el declarante tambi�n ignora el trato que la M. ... da a su chofer; que el deponente no sabe si el chofer de la M. ... ha tenido alg�n accidente con motivo del desarrollo de su trabajo o de alguna otra actividad; que el declarante no tiene conocimiento de la existencia de queja alguna del personal administrativo en contra de la M. ... que es todo lo que tiene que declarar con relaci�n a los puntos sobre los que se le interrog�, con lo que se da por concluida la presente diligencia, de la que se levanta la presente acta para constancia. Doy fe.?

"El licenciado J.A.S. �lvarez y la oficial Alma C. S�nchez comparecieron de nueva cuenta en la Visitadur�a General del Consejo de la Judicatura Federal los d�as veinticuatro y veinticinco de marzo de mil novecientos noventa y siete, respectivamente, previa cita, en la que depusieron lo siguiente.

"?En la Ciudad de M�xico, Distrito Federal, siendo las dieciocho horas con cinco minutos del veinticuatro de marzo de mil novecientos noventa y siete, en el local que ocupa la Visitadur�a J. del Consejo de la Judicatura Federal, sito en el m�dulo cinco �B�, acceso diecis�is del Palacio de Justicia Federal, ubicado en S. y R., esquina E.M., colonia D.P. en esta ciudad, y a citaci�n previa de que fue objeto, compareci� ante el visitador general, licenciado J.H.H.�ndez F., asistido por el licenciado J.R.O.M.�n, secretario t�cnico de la propia visitadur�a, quien dijo llamarse J.A.S. �lvarez y se identific� con credencial para votar con clave de elector SRALJM60122809H900, expedida por el Instituto Federal Electoral, Registro Federal de Electores, folio 27169257, a�o de registro 1990, en cuyo extremo derecho aparece una fotograf�a, que en sus rasgos fison�micos coincide con los del compareciente, identificaci�n que antes de devolverse a su propietario se obtuvo una copia que en este acto se agrega a la presente acta; exhortado el compareciente para que se conduzca con verdad y enterado de las penas en que incurren quienes declaran con falsedad, por ser perito en derecho, a preguntas que se le formularon manifest�, bajo protesta de decir verdad; llamarse como ha quedado escrito, mayor de edad, con domicilio en Robles treinta y uno, colonia F.J. de S.M., en Naucalpan de Ju�rez, Estado de M�xico, continuando con la investigaci�n de los hechos denunciados durante la visita ordinaria de inspecci�n practicada al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, el visitador general mand� traer del Juzgado Primero de Distrito en Materia Civil en esta capital, el expediente relativo al juicio de amparo 968/96-VI, promovido por ... contra actos de la Primera Sala del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal y del J. Vig�simo Tercero del Arrendamiento Inmobiliario de esta propia capital, y previa cita que se hizo al licenciado J.A.S. �lvarez para que compareciera en las oficinas de la Visitadur�a J. del Consejo de la Judicatura Federal, quien estando presente y bajo la protesta que tiene dada, se le puso a la vista el citado expediente de amparo, a fin de que examinara los autos e indicara cu�les de las promociones que en el expediente constan fueron dictadas por �l, explicando a qu� persona se las dict� para su elaboraci�n mecanogr�fica y, en su caso, por �rdenes de qu� persona los elabor� o si fue de propia iniciativa, es decir, por cuenta propia. Acto continuo, el compareciente examin� detenidamente las constancias de autos de referencia y, bajo la protesta de decir verdad que ya tiene dada, manifest�: que reconoce como promociones dictadas por �l, las siguientes: escrito de demanda de amparo, fechada el veintiocho de octubre de mil novecientos noventa y seis, suscrita por ... presentada en la Oficial�a de Partes Com�n a los Juzgados de Distrito en el Distrito Federal el treinta de octubre de mil novecientos noventa y seis, que obra a fojas de la uno a la diecinueve; escrito fechado el diecisiete de septiembre del mismo a�o, suscrito por la misma se�ora ... presentado ante el J. Vig�simo Tercero del Arrendamiento Inmobiliario del Distrito Federal el dieciocho de septiembre de mil novecientos noventa y seis, mediante el cual se interpuso recurso de queja en contra del prove�do dictado con fecha once de septiembre del precitado a�o en los autos del expediente 884/76, relativo al juicio ordinario civil promovido por Hacienda Ojo de Agua, S.A., en contra de la propia se�ora ... que aparece a fojas de la cuarenta y siete a la cincuenta y cinco del propio expediente de amparo y que remiti� el Magistrado presidente de la Sala responsable con su informe justificado al J. Federal; escrito firmado por la se�ora ... fechado el siete de abril de mil novecientos noventa y cinco y presentado el d�a ocho del mismo mes ante el Juzgado Vig�simo Tercero del Arrendamiento Inmobiliario, mediante el cual la promovente se opone a que se tenga a la parte actora por desistida de la instancia relativa al juicio 884/76 ya citado, que obra a fojas doscientos seis y doscientos siete del expediente de amparo; escrito fechado el ocho de julio de mil novecientos noventa y seis, firmado por la se�ora ... presentado ante el mismo J. del Arrendamiento Inmobiliario el d�a diez de ese mes de julio, mediante el cual se solicita la declaraci�n judicial de que ha prescrito la acci�n para ejecutar la sentencia dictada en el juicio ordinario civil 8843/76, que obra a fojas doscientos diecinueve a la doscientos veintis�is del expediente de amparo; escrito fechado el ocho de agosto del mismo a�o y presentado en la misma fecha ante el J. del Arrendamiento Inmobiliario de referencia, mediante el cual se acusa rebeld�a, foja doscientos treinta y tres; escrito fechado el tres de septiembre de mil novecientos noventa y seis, presentado el d�a seis del mes en cita ante el mismo J. del Arrendamiento Inmobiliario, mediante el cual se interpone recurso de apelaci�n contra la sentencia interlocutoria dictada en ese juicio ordinario civil el veintisiete de agosto del multicitado a�o; escrito firmado por ... fechado el tres de septiembre, mediante el cual la promovente expresa los agravios relativos a la apelaci�n antes mencionada y que obra a fojas de la doscientos sesenta y uno a la doscientos sesenta y nueve del expediente de amparo (esta promoci�n se encuentra dentro del expedientillo que remiti� la Sala responsable con su informe justificado); y, escrito fechado el tres de diciembre de mil novecientos novecientos noventa y seis, suscrito por la se�ora ... presentado el d�a cuatro del mismo mes ante el Juzgado Primero de Distrito en Materia Civil en el Distrito Federal, mediante el cual se desahoga el requerimiento que se hizo a la quejosa por prove�do de catorce de noviembre del mismo a�o, dicho escrito obra a fojas quinientos cuarenta y dos y quinientos cuarenta y tres. Agrega el declarante, que en respuesta a las preguntas que el visitador general le formul� al principio de esta diligencia aclara que las promociones anteriores son todas las que dict� relacionadas con el juicio de amparo y ordinario civil mencionados y que aparecen en el juicio de amparo n�mero 968/96-VI; que esas promociones se las dict� para que las capturara en computadora a la se�orita A.C., oficial judicial adscrita a la ponencia de la se�ora M. ... y se las dict� en el lugar que dicha se�orita ocupa como auxiliar de la secretaria particular de la M., esto es, en el interior del local que ocupa el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito; que el declarante dict� las promociones a que ha hecho referencia por instrucciones y �rdenes que recibi� de la M. ... y no por cuenta propia, ya que, aclara el declarante, �l no tiene ning�n inter�s en ese asunto y lo que hizo fue por instrucciones de la M., a quien, dado el car�cter de superiora del deponente, no pod�a oponerse a sus instrucciones, pues, en todo caso, es ella la responsable de ese tipo de �rdenes, a quien, como ya en ocasi�n anterior lo hizo notar el compareciente, le hizo ver que estaba mal; que es todo lo que tiene que declarar, con lo que se da por concluida la presente diligencia, de la que se levant� esta acta, la que, previa lectura, firman para constancia los que intervinieron. Doy fe.?

"?En la Ciudad de M�xico, Distrito Federal, siendo las quince horas con cinco minutos del veinticinco de marzo de mil novecientos noventa y siete, en el local que ocupa la Visitadur�a J. del Consejo de la Judicatura Federal, ubicado en S. y R., esquina E.M., colonia D.P. en esta ciudad, y a citaci�n previa de que fue objeto, compareci� ante el visitador general, licenciado J.H.H.�ndez F., asistido por el licenciado J.R.O.M.�n, secretario t�cnico de la propia visitadur�a, la se�orita Alma C. S�nchez, quien en comparecencia ante esta Visitadur�a J. el trece de febrero de mil novecientos noventa y siete, seg�n consta en el acta que al efecto se levant�, se identific� plenamente ante el visitador general. Acto seguido y protestada que fue para que se conduzca con verdad, habi�ndose hecho saber las penas en que incurren quienes declaran con falsedad ante autoridad distinta de la judicial, manifest� que as� se expresar�; y a preguntas que se le formularon manifest�: llamarse como ha quedado escrito, mayor de edad, con domicilio en Segunda Cerrada de la calle n�mero Ciento Noventa y Cinco, colonia Granjas San A., D.�n Iztapalapa, en esta ciudad. Continuando con la investigaci�n de los hechos denunciados durante la visita ordinaria de inspecci�n practicada al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, el visitador general mand� traer del Juzgado Primero de Distrito en Materia Civil en esta capital, el expediente relativo al juicio de amparo 968/96-VI, promovido por ... contra actos de la Primera Sala del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal y del J. Vig�simo Tercero del Arrendamiento Inmobiliario de esta propia capital. A continuaci�n, presente la compareciente y bajo protesta que tiene dada, se le puso a la vista el citado expediente de amparo, a fin de que examinara los autos e indicara cu�les de las promociones que en el expediente constan le fueron dictadas, para su captura en computadora o elaboraci�n mecanogr�fica, por el licenciado J.A.S. �lvarez. Acto continuo, la compareciente examin� detenidamente las constancias de autos de referencia y, en particular, se le mostr� las que precis� en su comparecencia del d�a de ayer el licenciado J.A.S. �lvarez, y hecho lo anterior expres�, que las promociones que el licenciado J.A.S. �lvarez le dict�, para su captura y elaboraci�n en computadora, de trabajos ajenos al citado Tribunal Colegiado, que constan en el expediente de amparo, son las mismas que dicho profesional se�al� en su comparecencia ante esta visitadur�a el d�a de ayer, que puntualiz� de la siguiente manera: �escrito de demanda de amparo, fechada el veintiocho de octubre de mil novecientos noventa y seis, suscrita por ... presentada en la Oficial�a de Partes Com�n a los Juzgados de Distrito en el Distrito Federal el treinta de octubre de mil novecientos noventa y seis, que obra a fojas de la uno a la diecinueve; escrito fechado el diecisiete de septiembre del mismo a�o, suscrito por la misma se�ora ... presentado ante el J. Vig�simo Tercero del Arrendamiento Inmobiliario del Distrito Federal el dieciocho de septiembre de mil novecientos noventa y seis, mediante el cual se interpuso recursode queja en contra del prove�do dictado con fecha once de septiembre del precitado a�o en los autos del expediente 884/76, relativo al juicio ordinario civil promovido por Hacienda Ojo de Agua, S.A., en contra de la propia se�ora ... que aparece a fojas de la cuarenta y siete a la cincuenta y cinco del propio expediente de amparo y que remiti� el Magistrado presidente de la Sala responsable con su informe justificado al J. Federal, escrito firmado por la se�ora ... fechado el siete de abril de mil novecientos noventa y cinco y presentado el d�a ocho del mismo mes ante el Juzgado Vig�simo Tercero del Arrendamiento Inmobiliario, mediante el cual la promovente se opone a que se tenga a la parte actora por desistida de la instancia relativa al juicio 884/76 ya citado, que obra a fojas doscientos seis y doscientos siete del expediente de amparo; escrito fechado el ocho de julio de mil novecientos noventa y seis, firmado por la se�ora ... presentado ante el mismo J. del Arrendamiento Inmobiliario del d�a diez de ese mes de julio, mediante el cual se solicita la declaraci�n judicial de que ha prescrito la acci�n para ejecutar la sentencia dictada en el juicio ordinario civil 884/76, que obra a fojas doscientos diecinueve a la doscientos veintis�is del expediente de amparo, escrito fechado el ocho de agosto de mismo a�o y presentado en la misma fecha ante el J. del Arrendamiento Inmobiliario de referencia, mediante el cual se acusa rebeld�a, fojas doscientos treinta y tres; escrito fechado el tres de septiembre de mil novecientos noventa y seis, presentado el d�a seis del mes en cita ante el mismo J. del Arrendamiento Inmobiliario, mediante el cual se interpone recurso de apelaci�n contra la sentencia interlocutoria dictada en ese juicio ordinario civil el veintisiete de agosto del multicitado a�o; escrito firmado por ... fechado el tres de septiembre, mediante el cual la promovente expresa los agravios relativos a la apelaci�n antes mencionada y que obra a fojas de la doscientos sesenta y uno a la doscientos sesenta y nueve del expediente de amparo (esta promoci�n se encuentra dentro del expedientillo que remiti� la Sala responsable con su informe justificado); y, escrito fechado el tres de diciembre de mil novecientos noventa y seis, suscrito por la se�ora ... presentado el d�a cuatro del mismo mes ante el Juzgado Primero de Distrito en Materia Civil en el Distrito Federal, mediante el cual se desahoga el requerimiento que se hizo a la quejosa por prove�do de catorce de noviembre del mismo a�o, dicho escrito obra a fojas quinientos cuarenta y dos y quinientos cuarenta y tres.�. Agrega la declarante, que esas promociones son las mismas que tom� del dictado de parte del licenciado S. �lvarez, por �rdenes de la se�ora M. ... que despu�s de recibir el dictado y concluir su captura en una de las computadoras del tribunal, el licenciado S. revisaba el texto y una vez corregido la declarante imprim�a el texto de las promociones, con los tantos que el propio licenciado S. le indicaba, y finalmente se los entregaba a �ste, quien los entregaba directamente a la M. ... que en una ocasi�n, en que la declarante se encontraba en el interior de la oficina de la M. ... archivando unos documentos, aproximadamente en el mes de septiembre y octubre de mil novecientos noventa y seis, escuch� que el licenciado S. �lvarez le dec�a a la citada M., despu�s de entregarle un trabajo, de los ajenos al Tribunal Colegiado, que no lo tomara a mal, pero que no estaba de acuerdo con lo que le ped�a que hiciera, refiri�ndose a los mencionados trabajos, ya que eso estaba mal y, adem�s, agreg� el licenciado S., ten�a que hacer su trabajo del tribunal, a lo que la se�ora M. contest� que por favor lo hiciera, que se lo ped�a por favor, y que era lo �ltimo que le har�a; contin�a la declarante, que, a pesar de lo anterior, la M. continu� encomendando trabajos ajenos al tribunal (elaboraci�n de promociones y asuntos) al licenciado S. y �ste comentaba a la deponente su malestar por ello, e incluso la declarante estaba a disgusto con la elaboraci�n de esos trabajos, porque cuando los hac�an sal�a muy tarde del tribunal y con frecuencia perd�a las clases que est� tomando en el Instituto Benjam�n F.. Que es todo lo que tiene que declarar, con lo que se da por concluida la presente diligencia, de la que se levant� esta acta, la que, previa lectura, firman para constancia los que intervinieron. Doy fe.?

"Las anteriores declaraciones, ponen de relieve la existencia de conductas irregulares en el desempe�o general de la licenciada ... las cuales se examinar�n cada una en lo particular, a efecto de dejar claramente establecido la naturaleza de cada una de ellas.

"En la denuncia an�nima a la que alude el visitador judicial licenciado R.M.B. en el acta cuestionada, se dice que la M. ... utiliza al licenciado J.S., que es su secretario, y al personal al mando de �sta, para elaborar escritos y promociones de asuntos ajenos a los del tribunal.

"Sobre este particular al rendir su declaraci�n el licenciado J.A.S. �lvarez, secretario proyectista adscrito a la ponencia de la licenciada ... reconoci� de manera expresa, entre otros aspectos, que la M. ... le ha ordenado la elaboraci�n de manera espor�dica a irregular, de escritos o promociones de asuntos jur�dicos ajenos a los que se tramitan en el tribunal, los cuales se sustancian en diversas instancias, tanto del fuero federal como del fueron com�n; tambi�n reconoce que los trabajos ajenos encomendados por la M. de referencia, se los ha dictado a la se�orita A.C., quien los ha elaborado en la computadora que tiene a su cargo, que est� afuera del privado de la M.; agregando, que algunos trabajos los ha elaborado el declarante en su computadora personal port�til, los cuales efect�a en disquete y a veces en el disco duro, rese�ando algunos de los escritos que ha elaborado, a decir, pliego de conclusiones del agente del Ministerio P�blico adscrito al J. D�cimo Octavo Penal del Fueron Com�n, en cuya apostilla se anot� ?partidas 128/94 y 151/94 acumuladas?; escrito de ofrecimiento de pruebas relativo al expediente 542/94, dirigido al J.T.�simo Segundo del Arrendamiento Inmobiliario del Distrito Federal, en el que aparece como promovente N.�s A.I.A., as� como el pliego de posiciones al tenor del cual deb�a declarar la se�ora E.E.G.�lez, en el expediente 5422/94 aludido.

"El citado licenciado S. �lvarez, declara tambi�n que son varios asuntos civiles ajenos a los que se tramita en el tribunal, en los que ha hecho promociones por �rdenes de la M., y que el esposo de �sta, licenciado ... en algunas ocasiones le llev� documentaci�n para que hiciera trabajos ordenados por la propia M., los cuales necesitaba para elaborar los trabajos encomendados por su superior inmediato, abundando que algunas veces lo recib�a de mano directa de la M. y, otras, por conducto de su chofer, de nombre J.A.. Tambi�n admite el profesionista en cuesti�n que los escritos o promociones se los entregaba a la M., desconociendo c�mo los hac�a llegar a su destino, que al parecer el chofer presentaba algunos.

"Sobre el punto que se examina, la se�orita Alma C. S�nchez, auxiliar de la secretaria ejecutiva A de la M. ... al declarar expuso que en virtud de las funciones que desempe�a, por �rdenes de la citada M., en varias ocasiones el licenciado J.A.S. �lvarez le ha dictado escritos con textos jur�dicos que no corresponden a asuntos del Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil, para lo cual la M. la llamaba a su privado y le ordenaba que le dijera al licenciado que pasara a su privado, de modo que ve�a que le entregaba unos folders con documentos, de modo que posteriormente dicho licenciado S. le indicaba que le iba a dictar lo conducente respecto a asuntos ajenos al tribunal, lo cual advert�a de su texto y porque el licenciado le comentaba que eran asuntos del esposo de la M., agregando que para la elaboraci�n de los escritos utiliz� la computadora que se encuentra fuera del privado de la M. y que estaba a cargo de la secretaria particular, recordando que uno de los asuntos trataba a un problema de desocupaci�n de un inmueble, por ser el m�s reciente. En la declaraci�n en comento, la deponente manifest� tambi�n que una vez impresos los asuntos, el escrito correspondiente se lo entregaba al licenciado S., quien despu�s se lo entregaba a la M. ... y de haber alguna correcci�n, se lo regresaban por el mismo conducto para tal efecto y reimpresi�n, destacando la citada se�orita que en el a�o de mil novecientos noventa y cuatro fue cuando le dictaron con mayor frecuencia los escritos a que se ha referido.

"Las anteriores declaraciones, que merecen pleno valor probatorio por estar corroboradas con diversas documentales y testimonios que m�s adelante se puntualizar�n, demuestran de manera fehaciente que la licenciada ... no se abstuvo de ejercer, al mismo tiempo del destinado al cumplimiento de sus funciones jurisdiccionales, encargos ajenos, como es el litigio de los asuntos resaltados por el licenciado J.A.S. �lvarez y Alma C. S�nchez.

"Lo anterior se afirma, pues ha quedado de relieve que la licenciada ... orden� al licenciado J.A.S. �lvarez, la elaboraci�n de diversos escritos relacionados con asuntos ajenos a los que se ventilan en el Tribunal Colegiado de su adscripci�n, que corresponden a terceras personas, como son: I.J. de amparo indirecto n�mero 968/96, promovido por ... en el que se se�ala como autorizado en t�rminos del art�culo 27 de la Ley de Amparo al licenciado ... persona esta �ltima que resulta ser esposo de la M. cuestionada, seg�n se advierte de la hoja de filiaci�n que obra a fojas uno del expediente personal 16784, de la Direcci�n General de R.rsos Humanos del Consejo de la Judicatura Federal, que corresponde a la licenciada ... en el que se asent� como nombre del c�nyuge, el del profesionista antes mencionado; II.J. ordinario civil seguido por N.�s A.I.A., registrado bajo el n�mero 542/94, radicado en el Juzgado Trig�simo Segundo del Arrendamiento Inmobiliario; III. Causa penal, partidas 128/94 y 151/94, acumuladas, en la que se procesa a Silveria Mercado D�az o Silvia Mercado D�az, por los delitos A) despojo, robo y fraude gen�rico, en agravio de ... B) despojo, en agravio de J.L.T.M. e I.S.M.�nez; y, IV. Juicio ordinario civil promovido por Hacienda Ojo de Agua, S.A., en contra de ... bajo el expediente 884/76.

"La orden referida, se encuentra demostrada con la declaraci�n del propio sujeto a quien la licenciada ... dio la orden para que procediera al estudio y elaboraci�n de los diversos escritos en cada uno de los asuntos rese�ados, pues �ste de manera contundente y sin reticencia alguna, expuso que todos los escritos que dict� en relaci�n a los asuntos mencionados, los efectu� por orden expresa y directa de la M. ... lo cual se encuentra corroborado con la testimonial de la se�orita Alma C. S�nchez, quien al declarar depuso de manera categ�rica que la M. la llamaba a su privado, en el que le indicaba que dijera al licenciado S. que pasara a su despacho y vio que le entregaba unos folders con documentos, por lo que posteriormente el licenciado le indicaba que le iba a dictar lo conducente respecto a asuntos ajenos a los que se tramitan en el tribunal, agregando que en algunas ocasiones la M. la llam� a su oficina y le dijo que el licenciado S. le iba a dictar unos escritos, advirtiendo que eran ajenos los escritos que le dictaba por as� apreciarlo de su texto y por comentarios del licenciado S., en el sentido de que eran asuntos del esposo de la M. ...

"En lo que corresponde a la elaboraci�n de los escritos en cuesti�n, debe resaltarse que dicho aspecto se encuentra demostrado con la declaraci�n del licenciado S. �lvarez transcrita con antelaci�n, en el que admite de manera precisa que los trabajos ajenos al tribunal que la M. le ha encomendado, se los ha dictado a la se�orita A.C., quien los ha elaborado en la computadora que tiene a su cargo, la cual se encuentra afuera del privado de la M. y algunos otros en su computadora personal port�til, lo cual se corrobora con el testimonio de la propia A.C.S.�nchez, quien acepta que en virtud de las funciones que desempe�a, por �rdenes de la M. ... en varias ocasiones el licenciado J.A.S. �lvarez le ha dictado escritos con textos jur�dicos que no corresponden a asuntos del Tribunal Colegiado.

"Lo anterior tambi�n se encuentra robustecido con la declaraci�n de M.�a de la C.G.A., que resulta ser secretaria del licenciado S. �lvarez, quien depuso en el sentido de que desde el a�o de mil novecientos noventa y cuatro se percat� de que el licenciado aludido, adem�s de elaborar proyectos de sentencia del tribunal, ?dicta diversos escritos o promociones en juicios que son ajenos al tribunal y de personas tambi�n ajenas a �ste?, habi�ndole a ella dictado el citado profesionista dos escritos que son uno fechado el veintinueve de agosto de mil novecientos noventa y cuatro, en el que aparece como promovente N.�s A.I.A., bajo el expediente 542/94, mediante el cual el promovente ofrece pruebas, y otro consistente en un pliego de posiciones correspondiente al mismo juicio, los cuales efectu� en la computadora que ten�a a su cargo la auxiliar de la secretaria particular de la M., ordenando tiempo despu�s la M. que ya no le dictaran a ella esos trabajos, sino a la secretaria auxiliar.

"A la anterior declaraci�n deben sumarse las rendidas por las se�oras A.A.A., A�da G.A. y O.R.M., quienes expresaron que, en el caso de la primera, sabe y le consta que el licenciado elabora escritos de asuntos ajenos al tribunal, porque el cub�culo donde labora se encuentra a un lado del privado de la M. y del lugar donde se ubica su secretaria particular, as� como la auxiliar de esta �ltima; y por lo que respecta a las dos restantes, por as� hab�rselos comentado la se�orita M.�a de la Cruz G.�lez A., secretaria del licenciado S..

"En lo que corresponde a la existencia de los escritos ajenos que elabor� el licenciado J.A.S. �lvarez, tambi�n dicha circunstancia se encuentra plenamente demostrada con las declaraciones vertidas por el propio licenciado S. �lvarez y la se�orita Alma C., y con el acta levantada de la revisi�n de los archivos grabados en el disco duro de las computadoras que est�n bajo el resguardo de la M. ... pues el profesionista citado en primer t�rmino, al declarar ante el visitador general del Consejo de la Judicatura Federal, licenciado J.H.H.�ndez F., reconoci� que el pliego de conclusiones del agente del Ministerio P�blico adscrito al J. D�cimo Octavo Penal del Fuero Com�n, en cuya apostilla se anot� 'partidas 128/94 y 151/94 acumuladas?, escrito de ofrecimiento de pruebas, en el que aparece como promovente N.�s A.I.A., bajo el expediente 542/94, dirigido al J.T.�simo Segundo del Arrendamiento Inmobiliario del Distrito Federal, y pliego de posiciones al tenor del cual deber�a declarar la se�ora E.E.G.�lez en el expediente 542/94, que se obtuvieron de la impresi�n del disquete aportado a la Visitadur�a J. por M.�a de la Cruz G.�lez A., son escritos o promociones que �l elabor� por �rdenes de la M. ... agregando que han sido varios asuntos civiles ajenos a los que se tramitan en el tribunal, en los que ha hecho promociones por �rdenes de la M., y que el esposo de �sta, licenciado ... en algunas ocasiones le llev� documentaci�n que necesitaba para elaborar los trabajos encomendados por la citada M., los cuales tambi�n recib�a de mano directa de la mencionada funcionaria y, algunas veces, por conducto de su chofer de nombre J.A..

"A lo anterior, debe sumarse la diversa declaraci�n emitida por el licenciado S. el d�a veinticuatro de marzo de mil novecientos noventa y siete, ante el visitador general del Consejo de la Judicatura Federal previa citaci�n de que fue objeto, quien habi�ndosele puesto a la vista el expediente original relativo al juicio de amparo 968/96, del �ndice del Juzgado Primero de Distrito en Materia Civil en el Distrito Federal, promovido por ... reconoci� como promociones dictadas por �l las siguientes: ?escrito de demanda de amparo, fechada el veintiocho de octubre de mil novecientos noventa y seis, suscrita por ... presentada en la Oficial�a de Partes Com�n a los Juzgados de Distrito Federal el treinta de octubre de mil novecientos noventa y seis, que obra a fojas de la uno a la diecinueve; escrito fechado el diecisiete de septiembre del mismo a�o, suscrito por la misma se�ora ... presentado ante el J. Vig�simo Tercero del Arrendamiento Inmobiliario del Distrito Federal el dieciocho de septiembre de mil novecientos noventa y seis, mediante el cual se interpuso recurso de queja en contra del prove�do dictado con fecha once de septiembre del precitado a�o en los autos del expediente 884, relativo al juicio ordinario civil promovido por Hacienda Ojo de Agua, S.A., en contra de la propia se�ora ... que aparece a fojas de la cuarenta y siete a la cincuenta y cinco del propio expediente de amparo y que remiti� el Magistrado presidente de la Sala responsable con su informe justificado al J. Federal; escrito firmado por la se�ora ... fechado el siete de abril de mil novecientos noventa y cinco y presentado el d�a ocho del mismo mes ante el Juzgado Vig�simo Tercero del Arrendamiento Inmobiliario, mediante el cual la promovente se opone a que se tenga a la parte actora por desistida de la instancia relativa al juicio 884/76 ya citado, que obra a fojas doscientos seis y doscientos siete del expediente de amparo; escrito fechado el ocho de julio de mil novecientos noventa y seis, firmado por la se�ora ... presentado ante el mismo J. de Arrendamiento Inmobiliario el d�a diez de ese mes de julio, mediante el cual se solicita la declaraci�n judicial de que ha prescrito la acci�n para ejecutar la sentencia dictada en el juicio ordinario civil 884/76, que obra a fojas doscientos diecinueve a la doscientos veintis�is del expediente de amparo; escrito fechado el ocho de agosto del mismo a�o y presentado en la misma fecha ante el J. del Arrendamiento Inmobiliario de referencia, mediante el cual se acusa rebeld�a, foja doscientos treinta y tres; escrito fechado el tres de septiembre de mil novecientos noventa y seis, presentado el d�a seis del mes en cita ante el mismo J. del Arrendamiento Inmobiliario, mediante el cual se interpone recurso de apelaci�n contra la sentencia interlocutoria dictada en ese juicio ordinario civil el veintisiete de agosto del multicitado a�o; escrito firmado por ... fechado el tres de septiembre, mediante el cual la promovente expresa los agravios relativos a la apelaci�n antes mencionada y que obra a fojas de la doscientos sesenta y uno a la doscientos sesenta y nueve del expediente de amparo (esta promoci�n se encuentra dentro del expedientillo que remiti� la Sala responsable con su informe justificado); y, escrito fechado el tres de diciembre de mil novecientos noventa y seis, suscrito por la se�ora ... presentado el d�a cuatro del mismo mes ante el Juzgado Primero de Distrito en Materia Civil en el Distrito Federal, mediante el cual se desahoga el requerimiento que se hizo a la quejosa por prove�do de catorce de noviembre del mismo a�o, dicho escritoobra a fojas quinientos cuarenta y dos y quinientos cuarenta y tres.?.

"Por su parte la se�orita Alma C. S�nchez, al rendir declaraci�n el d�a trece de febrero de mil novecientos noventa y siete, al tener a la vista la impresi�n que se obtuvo del disquete que fue aportado por la referida M.�a de la C.G.A., referente a unas conclusiones relativas a las partidas ?128/94 y 151/94 acumuladas?, reconoci� el contenido de dicho escrito como uno de los que le fueron dictados por el licenciado S.. De igual forma, en su comparecencia de veinticinco de marzo de mil novecientos noventa y siete, en el local que ocupa la Visitadur�a General del Consejo de la Judicatura Federal, previa cita, al pon�rsele a la vista el expediente relativo al juicio de amparo 968/96, promovido por ... en particular las actuaciones reconocidas por el licenciado S. �lvarez en su comparecencia de veinticuatro del mes y a�o citados, ante el propio visitador general del Consejo, expres�:

"?Que las promociones que el licenciado J.A.S. �lvarez le dict�, para su captura y elaboraci�n en computadora, de trabajos ajenos al citado Tribunal Colegiado, que constan en el expediente de amparo, son las mismas que dicho profesional se�al� en su comparecencia ante la visitadur�a el d�a de ayer ...?

"Del acta levantada a las trece horas del trece de febrero de mil novecientos noventa y siete, relativa a la revisi�n de los archivos grabados en el disco duro de las computadoras que est�n bajo el resguardo de la M. ... se asent� que en el segundo caj�n del escritorio de la oficial judicial Alma C. S�nchez, auxiliar de la secretaria particular de la M., se encontr� el archivo identificado como ?M.?, que se grab� en un disquete, y los restantes archivos identificados como HR, HR1, HR2, HR3, y Penal X, en otro disquete; que en el primero de los cajones de la secretaria ejecutiva M.�a C.G.�a P., se localiz� un disquete en el que se encontraron los archivos ?bis?, creado el dos de octubre de mil novecientos noventa y cinco, ?151194? y 12894, creados el veintinueve de septiembre del a�o citado, mismos que se grabaron en un disquete; en la computadora con n�mero de serie MX6151195, en el directorio de works se encontraron los archivos ?Aurora X?, creado el tres de diciembre de mil novecientos noventa y seis, ?H.?, creado el diecisiete de septiembre del a�o y ?H.-2? creado el diecisiete de septiembre del a�o en comento; en la computadora port�til notebook propiedad del licenciado S., se encontr� el archivo ?Penal-X?; en la computadora con n�mero de serie MX61650705, se encontraron los archivos ?Proyecto y Proyecto-1?.

"Al tener a la vista las impresiones de dichos disquetes, cobran especial relevancia los escritos relativos a las partidas 128/94 y 151/94 acumuladas, as� como el escrito signado el diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y seis, por ... los cuales fueron reconocidos por el licenciado S. en sus declaraciones respectivas, mismos que se encontraron en los disquetes con el nombre de archivo siguiente: Penal X, Anexo 2 y 5; H. 1, Anexo 4, escrito este �ltimo que fue reconocido por el citado licenciado S. al tener a la vista el juicio de amparo indirecto n�mero 968/96.

"En este mismo sentido, tienen capital relevancia las impresiones obtenidas del disquete que proporcion� la se�orita M.�a de la Cruz G.�lez A., relativas a los escritos de veintinueve de agosto de mil novecientos noventa y cuatro, mediante el cual N.�s A.I.A. ofrece pruebas en el juicio ordinario civil 542/84, y formula pliego de posiciones, ocursos que el licenciado reconoci� haber elaborado y dictado a la se�orita C.S.�nchez, tal y como se advierte de su declaraci�n de trece de febrero de mil novecientos noventa y siete, las cuales coinciden textualmente con las que obran a fojas treinta y cuatro a treinta y siete, y cuarenta y ocho, y cuarenta y nueve, del legajo de las diversas constancias que en copia certificada fueron remitidas por el J.T.�simo Segundo del Arrendamiento Inmobiliario del Distrito Federal, relativas al juicio ordinario civil 542/94, promovido por N.�s A.I.A., destac�ndose de ello la circunstancia de que en el escrito de ofrecimiento de pruebas, en la impresi�n obtenida del disquete en cuesti�n en el punto cuarto, err�neamente se escribe ?en el que aparecen los adeudos?, acontecimiento que tambi�n se refleja en el mismo punto cuarto del escrito de pruebas que obra en el expediente 542/94; de igual forma, en la impresi�n obtenida del disquete aludido relativo al pliego de posiciones, en el punto nueve se escribi� err�neamente ?el importe de la cooperaci�n?, lo cual tambi�n se presenta en el pliego de posiciones que obra en el juicio 542/94, circunstancias estas que ponen de manifiesto la veracidad de las declaraciones vertidas por el licenciado S. �lvarez y Alma C. S�nchez.

"En este contexto, resulta evidente que en la especie ha quedado demostrada la actuaci�n irregular de la M. ... pues se puso de relieve que ejerci� encargos de particulares, como lo es el litigio de los asuntos precisados en p�rrafos anteriores, en tanto ha quedado probado que la citada M. orden� al licenciado S. el estudio y elaboraci�n de los diversos escritos puntualizados, los cuales fueron revisados por ella, apareciendo, adem�s, que en alguno de ellos el autorizado para o�r y recibir notificaciones y oponerse de los autos lo era su esposo, licenciado ... lo que permite advertir que litig� dichos negocios por interp�sita persona.

"Establecida as� la conducta irregular en que incurri� la M., la cual desde luego comprometi� su prestigio personal, ya que el simple hecho de quedar obligada en la defensa de derechos de terceros implica una conducta irregular, en tanto con ello se expuso la libertad, independencia y profesionalismo, que como principios constitucionales rigen en la formaci�n y actualizaci�n de los funcionarios judiciales, con la agravante de que con tal actuaci�n tambi�n se infringi� la protesta que al ser nombrada M. de Circuito efectu�, misma que qued� asentada en el acta de once de abril de mil novecientos noventa y uno, que obra a foja 21 de su expediente personal, pues no desempe�� en forma leal el cargo conferido ni guard� la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos.

"En esta tesitura, es claro que en el presente caso no puede tenerse por satisfecho el desempe�o que ha tenido la licenciada ... en el ejercicio de su cargo como M. de Circuito, pues su conducta personal no es de aquellas que deben reunir los profesionistas que ejercen la funci�n jurisdiccional.

"No es �bice a lo anterior, lo manifestado por la M. al ratificar en el acta de fecha trece de febrero de mil novecientos noventa y siete, levantada durante la practica de la visita ordinaria de inspecci�n al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al exponer, en respuesta a la explicaci�n que se le solicit� sobre los diversos archivos encontrados en las computadoras a cargo de su ponencia, y otra port�til, relativo a escritos o promociones de asuntos que no se tramitan ni corresponden a los que se resuelven en el tribunal, que en relaci�n a los ocursos relativos a los expedientes AD 64/94 y DTS 548/94, las impresiones se hicieron en una de las computadoras de su ponencia, pero ello debido a que el escrito inicial se da��, sin recordar qu� l�quido fue el que se derram� ?encima? de su escritorio, por lo que solicit� se le reimprimiera, en virtud de que dicha afirmaci�n no fue demostrada por la deponente, pues bien en el acto de la diligencia pudo haber solicitado la comparecencia del o de los empleados que intervinieron en la impresi�n que dice orden�, adem�s, de que lo narrado no resulta cre�ble, en tanto la M. en cuesti�n argument� que ?solicit� se imprimiera?, acto este que no justifica el porqu� se encontraba en alguno de los archivos de la computadora, pues no alude al hecho de que hubiera ordenado su captura; por otra parte, en lo que se refiere al alegato en el sentido de que fue presentado un escrito de inconformidad en su contra por diversos empleados de su ponencia, entre ellos el chofer, ha considerado que la p�rdida que hubo de disquetes y de copias que integraban expedientes de asuntos que lleva su esposo, pod�a tener relaci�n con el asunto, es insostenible, en virtud de que dicho aserto se encuentra plenamente desvirtuado con las declaraciones emitidas por el licenciado J.A.S. �lvarez y la oficial judicial Alma C. S�nchez, quienes reconocieron varias de las impresiones obtenidas de los archivos que fueron encontrados en las computadoras a cargo de su ponencia, como aquellas que fueron elaboradas, dictadas y capturadas por los mencionados empleados a virtud de las �rdenes giradas por la licenciada ... A lo anterior, debe sumarse la circunstancia relativa a que el archivo con nombre ?H.?, encontrado en la computadora HP Vectra, con n�mero de serie MX61551195, cuya impresi�n refiere a un recurso de queja interpuesto en el juicio de arrendamiento inmobiliario 884/76, fue reconocido como uno de los escritos que el licenciado S. elabor�, el cual, seg�n el acta de inspecci�n, fue creado el diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y seis, circunstancia esta �ltima que permite advertir que los archivos obran con anterioridad al conflicto que destaca la servidora p�blico, raz�n por la que la aseveraci�n en comento resulta ineficaz.

"El acta aludida en el punto anterior es del tenor literal siguiente:

"?En la Ciudad de M�xico, Distrito Federal, siendo las dieciocho horas con treinta minutos del d�a trece de febrero de mil novecientos noventa y siete, durante la pr�ctica de la visita ordinaria de inspecci�n al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, se constituyeron el visitador judicial licenciado R.M.B., quien practica la visita ordinaria y el visitador general del Consejo de la Judicatura Federal licenciado J.H.H.�ndez F., asistidos de la secretaria t�cnica licenciada M.E.H.F., en la oficina que en dicho tribunal ocupa la se�ora M. ... con el objeto de solicitarle explicaci�n sobre los diversos archivos encontrados en computadoras de su ponencia, concretamente, una a cargo de la se�orita Alma C., otra port�til del licenciado J.A.S. y una tercera computadora que se encuentra en el interior de la oficina de la propia M., relativos a escritos o promociones de asuntos que no se tramitan ni corresponden a los que se resuelven en este Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil, as� de los archivos contenidos en dos disquetes localizados en el interior del segundo caj�n del lado derecho y de arriba hacia abajo del escritorio que ocupa, la se�orita Alma C., oficial judicial de la ponencia de la se�ora M., as� como un tercer disquete localizado en el escritorio de la secretaria particular de la propia M. se�ora M.�a C.G.�a, informada que fue la se�ora M. de los archivos antes mencionados, se procedi� a ense�arle las impresiones escritas de esos archivos de computaci�n, en papel blanco tama�o oficio, a fin de que los examinara y se enterara de su contenido, con el siguiente resultado: 1. Escrito que aparece a nombre de ... dirigido al H. Octavo Tribunal Colegiado en Materia Laboral del Primer Circuito, en cuyo margen superior derecho aparecen los siguientes datos: �Exp. AD 64/94.-DT 548/94.-Quejoso: Instituto Polit�cnico Nacional. Tercero perjudicado: ... .�, en el cual se solicita del tribunal al que est� dirigido el requerimiento para el cumplimiento de una sentencia de amparo. La M. ... respondi�: �... en este momento enterada por conducto del se�or Magistrado visitador general, que el motivo de esta diligencia se debe a que he sido objeto de una denuncia an�nima, que en relaci�n al presente escrito de que he sido inquirida me permito se�alar que efectivamente reconozco que se hizo esa impresi�n en esa computadora, pero que ello se debi� a que lamentablemente el escrito que inicialmente iba a presentar el se�or ... quien es mi hermano, estando de visita en mi privado se da�o, sin recordar exactamente qu� l�quido fue lo que se derram� encima de su escrito, por lo que considerando que no ten�a relevancia solicit� se le imprimiera; que asimismo hace aproximadamente una hora, tambi�n por comentarios que me hizo el se�or Magistrado visitador general, quien inquiri� en relaci�n a unas impresiones que aparecen en la computadora que se encuentra en mi privado relativas a cuotas del Seguro Social y un diverso p�rrafo en el que entre l�neas le� que se alud�a a un fraude con un nombre R., le manifiesto y lo reitero que ignoro el contenido de esas impresiones, y que al pon�rseme a la vista ya impresas el contenido de esas impresiones nuevamente reitero la negativa en cuanto a su procedencia y su contenido; que asimismo y no obstante que el se�or Magistrado visitador general desea ponerse a la vista, al parecer diversos escritos y disquetes, en este momento solicito que quede asentado que tambi�n aproximadamente hace unas dos horas, por comentarios que hice con el se�or Magistrado visitador y habiendo sido enteradas con anterioridad por �l mismo que se iba a proceder a una revisi�n del contenido de las computadoras que se encuentran en mi ponencia, que previamente hab�an sido llamados a la oficina de la Visitadur�a General, la oficial judicial A.C. y el licenciado J.S., no obstante que la suscrita se encontraba en sesi�n con los integrantes de este tribunal, viendo lo que estaba ocurriendo le hice del conocimiento al C. Magistrado que el d�a siete de enero, me parece, fue presentado un escrito de inconformidad hacia la suscrita por diversos empleados de la ponencia, entre ellos el chofer, y que al ver esa situaci�n que estaba prevaleciendo he considerado que la p�rdida que hubo de diversos casetes y de copias que integraban expedientes de asuntos que lleva mi esposo pod�a tener alguna trascendencia o relaci�n con el presente asunto, por lo que, en tal virtud, y ante lo penoso de esta situaci�n, el malestar mental que siento, atentamente solicito de los CC. M. visitadores se me permita reservarme el derecho de declarar, no sin antes tambi�n reconocer que, en alguna ocasi�n, pero en forma muy espor�dica, s� se hizo alg�n escrito, sin que pueda afirmar o negar por no estar en posibilidad de hacerlo, si a los que aluden los se�ores M. sean a los que yo me refiero; solicitando copia de la presente diligencia, as� como de las dem�s constancias relacionadas con el motivo de la queja.�. Con lo anterior y en atenci�n a las manifestaciones vertidas por la se�ora M. ... se da por concluida esta diligencia a las diecinueve horas con siete minutos del d�a de su inicio, que para constancia se levanta la presente acta, que previa lectura firman quienes en ella intervinieron. Damos fe.?

"Por otra parte, la circunstancia de haber desviado la funci�n del licenciado J.A.S. �lvarez y de la oficial judicial Alma C. S�nchez, para satisfacer compromisos particulares, derivado del litigio de los negocios judiciales rese�ados en p�rrafos anteriores, as� como los recursos materiales, tales como el uso de las computadoras, papel y disquetes, que son proporcionados para el desempe�o de las labores jurisdiccionales, es una conducta que afecta al patrimonio del Poder J. de la Federaci�n, al tener que pagar un sueldo a dos empleados que por �rdenes de su superior inmediato, descuidan las funciones para las cuales fueron contratados.

"En este contexto, si bien hubo cuatro visitas que se realizaron por los M. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, y una por un visitador judicial, cuyos resultados fueron satisfactorios, la visita que realiz� el visitador judicial, licenciado R.M.B., los d�as del once al catorce de febrero de mil novecientos noventa y siete, al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, allega al Consejo de la Judicatura Federal elementos resultantes de una revisi�n exhaustiva que denotan un desempe�o deficiente e inconveniente de la M. ... ya que se manifiesta la desviaci�n de recursos del Poder J. de la Federaci�n para el litigio de asuntos, en donde aparecen el esposo y otros familiares, as� como de otras personas, ajenas a la labor del �rgano jurisdiccional de su adscripci�n. Asimismo, es de destacarse, tal como qued� asentado con anterioridad, la imposici�n de tareas distintas al personal del tribunal, para el estudio y elaboraci�n de promociones o escritos de juicios que se sustancian ante �rganos jurisdiccionales tanto del fuero com�n como del federal.

"Todo lo anterior, claramente contrar�a lo preceptuado en el art�culo 100, p�rrafo sexto, constitucional, que contempla a la carrera judicial regida por los principios de excelencia, objetividad, imparcialidad, profesionalismo e independencia, y se advierte una falta manifiesta de �tica en la conducci�n de su funci�n jurisdiccional.

"Expuestas as� las irregularidades que se advirtieron de la visita de inspecci�n ordinaria practicada al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, los d�as del once al catorce de mil novecientos noventa y siete, se llega a la firme conclusi�n de que la licenciada ... no re�ne los principios constitucionales y legales antes invocados para continuar desempe�ando la noble labor de la funci�n jurisdiccional en el cargo de Magistrado de Circuito, en tanto ha quedado probado que su proceder no ha sido �tico, profesional y cuidadoso en el ejercicio de sus funciones como Magistrado de Circuito.

"Al tener en consideraci�n el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal los elementos consignados en las fracciones I y II del art�culo 121 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, se arriba a la conclusi�n de que el resultado de la �ltima visita de inspecci�n practicada dista mucho de ser satisfactoria, as� como tambi�n que el desempe�o desarrollado por la hasta hoy M. en el ejercicio de su funci�n, no cumple con los requisitos �ticos que debe reunir la conducta de los servidores p�blicos que tienen a su cargo la impartici�n de la Justicia Federal. Aunado a lo anterior y como parte de su desempe�o, se advierte un clima en su ponencia, derivado de la propia actuaci�n de la M., que propicia entre su personal el desapego a normas �ticas de rectitud y uso eficiente de los recursos p�blicos destinados a la funci�n jurisdiccional, y actitudes que se estiman ponen en serio riesgo la objetividad e imparcialidad que debe caracterizar la conducta de todo servidor p�blico del Poder J. de la Federaci�n.

"En aras del inter�s p�blico que est� de por medio en la ratificaci�n de los funcionarios p�blicos del Poder J. de la Federaci�n, a que se refiere el p�rrafo transcrito del art�culo 93 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, con el objeto de salvaguardar la actuaci�n �tica y profesional inherente a los cargos de Magistrado de Circuito y J. de Distrito, y habiendo quedado demostrado que la funci�n judicial desplegada por la licenciada ... no es satisfactoria, no ha lugar ratificarla en el cargo de M. de Circuito que en la actualidad viene desempe�ando.

"Por lo expuesto, fundado y con apoyo adem�s, en el art�culo 81, fracci�n VII, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, se

resuelve:

"�NICO.-No se ratifica a la licenciada ... en el cargo de M. de Circuito propietario, que ha venido desempe�ando desde el diecis�is de abril de mil novecientos noventa y uno.

"N.�quese; y personalmente al funcionario judicial.

"As� lo resolvi� elConsejo de la Judicatura Federal en sesi�n plenaria por unanimidad de seis votos de los se�ores consejeros que lo integran, presidente J.V.A.A.�n, A.G.�n Villag�mez, M.M.A., R.M.S., A. O�ate L. y L.G.V.C.�vez, estando ausente la consejera M.�a Concepci�n E.M.�n Argumosa.

Firman los CC. Presidente y consejero ponente con el secretario ejecutivo del Pleno y C.J., que autoriza y da fe.

TERCERO

La recurrente aduce los siguientes agravios:

"... por mi propio derecho, se�alando domicilio para o�r notificaciones la casa n�mero 14 de las calles de Bulgaria de la Col. G.. Anaya de la D.�n B.J.�rez de esta ciudad, c�digo postal 03340, ante usted, con todo respeto comparezco a exponer:

"En t�rminos de los art�culos 122, 123 y 124 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, interpongo por conducto de su Se�or�a el recurso de revisi�n administrativa del que en su momento deber� conocer el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n en contra del acuerdo del Pleno de ese Consejo emitido el 16 de abril de 1997, que me fue notificado el 18 de abril de 1997 y por el que se resuelve no ratificar a la suscrita en el cargo de Magistrado de Circuito propietario que viene desempe�ando desde el 16 de abril de 1991, a �ltimas fechas adscrita al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, de conformidad con los hechos e invocaciones de derecho que enseguida se expresan:

"1. En la resoluci�n combatida en los considerandos primero, segundo, tercero en sus incisos A, B, C, D y E y en el cuarto, se contienen diversos antecedentes del desempe�o de la recurrente al servicio del Poder J. de la Federaci�n con los que, por contener una s�ntesis admisible de los mismos, no hago referencia por ahora y debe estarse a su texto, por econom�a del procedimiento para todos los efectos a que haya lugar.

"2. En el inciso F del citado considerando tercero y en el considerando sexto de la resoluci�n combatida se contienen transcripciones de diligencias practicadas por diversos funcionarios del Consejo de la Judicatura Federal, evaluaciones de prueba y las conclusiones que de ellas desprenden los integrantes de ese �rgano, que me causan los agravios y motivos de inconformidad que se expresan en los siguientes p�rrafos:

"Primero. Los d�as 11 a 14 de febrero de 1996 el visitador judicial R.M. practic� la visita ordinaria al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito ordenada por el Consejo de la Judicatura y en el cap�tulo XVI del acta correspondiente referente a las ?quejas de los litigantes, abogados postulantes y p�blico en general? se hace menci�n a una denuncia an�nima supuestamente recibida por el visitador judicial que no obstante no estar apoyada en prueba alguna fue estimada por el visitador general J.H.H.�ndez, en su momento compareciente, como fundamento para la pr�ctica de las diligencias que bajo la conducci�n de dichos visitador general y visitador judicial y con la asistencia de otros diversos funcionarios tuvieron lugar los d�as 11, 12 y 13 de febrero de 1997 y se levantaran las actas que se transcriben en las p�ginas 14 a 21 y 25 a 69 de la resoluci�n combatida; y los d�as 24 y 25 de marzo de 1997 se practicaron las diligencias y se levantaron las actas que se transcriben en las p�ginas 72 a 80 de esa misma resoluci�n que contienen los resultados de las pesquisas practicadas y las manifestaciones recabadas por dichos funcionarios de quienes responden a los nombres de J.S. �lvarez, Alma C. S�nchez, A.A.A., A�da G.A., M.�a de la C.G.A., O.R.M. y J.L.A.G.�a, de las que los integrantes del Pleno de ese organismo, obtienen la conclusi�n de que la suscrita incurri� en conductas irregulares al haber ejercido encargos de particulares y desviar recursos materiales y humanos del Poder J. Federal al disponer un funcionario y una empleada adscritos a mi ponencia para la elaboraci�n de diversos escritos seg�n las actas de dicha visita de inspecci�n ordinaria.

"Los art�culos 100 y 101 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n establecen los objetivos y formalidades que deben observarse en la pr�ctica de las visitas ordinarias que se practiquen a los Tribunales de Circuito y Juzgados de Distrito de la Rep�blica. Tales art�culos que se refieren espec�ficamente a las visitas ?ordinarias? son aplicables a este recurso, ya que es de esa clase la visita practicada los d�as 11 a 14 de febrero de 1997 y de cuyos resultados se hace desprender la resoluci�n combatida.

"El art�culo 100 de esa ley, en s�ntesis, establece las visitas ordinarias, su frecuencia y la forma en que se deben distribuir esos encargos entre los visitadores. En tanto que el art�culo 101 estipula los objetivos concretos de la visita, que pueden ser los que determinen el Consejo de la Judicatura o los que se indican en las fracciones I a VII del precepto y ordena el levantamiento de un acta circunstanciada agregando que se har� constar en ese documento las quejas o denuncias presentadas en contra de los titulares y dem�s servidores del �rgano que se trate, las manifestaciones que quieran hacer los titulares o servidores y la firma del J. o Magistrado que corresponde y la del visitador.

"Como se puede apreciar del contenido del acta de inspecci�n ordinaria (cap�tulo XVI) no se dio cuenta de queja alguna o denuncia formulada por litigantes, abogados o p�blico en general, antes bien, en el �ltimo p�rrafo de ese cap�tulo se hace referencia al oficio 00738/96 del que se advierte que al momento de la diligencia de inspecci�n no existen quejas administrativas en contra de los M. ... y A.; de modo que, la recepci�n de una supuesta denuncia an�nima por el C. Visitador judicial en el mejor de los casos este funcionario no pudo haber asumido otra conducta que asentar la correspondiente, pero esa denuncia an�nima no pod�a haber sido origen ni fundamento de las diligencias pesquisitorias y toma de declaraciones que se practicaron por orden del visitador general, ya que la elaboraci�n de un acta ordinaria de inspecci�n no es el instrumento id�neo para tramitar una denuncia an�nima o para realizar pesquisas tendientes a robustecerla y perfeccionarla. Independientemente de la improcedencia de la supuesta denuncia an�nima y la inoportunidad de las consecuencias que gener� -que invalidan la diligencia de inspecci�n y el acta levantada en lo que a tal denuncia y sus consecuencias se refiere-, pues es palpable que esa supuesta denuncia y las diligencias que a partir de ella se practicaron no tienen el valor probatorio que les atribuyera el Pleno del Consejo de la Judicatura en la resoluci�n combatida s�, en cambio, esas maniobras demuestran la triqui�uela orquestada para llegar al resultado que se pretende de la resoluci�n que a trav�s de este recurso combato: la no ratificaci�n de la suscrita.

"En efecto:

"a) Consta en el acta ordinaria que partiendo de la supuesta denuncia an�nima, el C. Visitador general orden� que se tomaran declaraciones de ciertos empleados que, circunstancialmente, son los que habiendo incurrido en conductas sancionables y sancionadas (como ya era del conocimiento del Consejo de la Judicatura) y que, en su rebeld�a hab�an intentado recursos administrativos en contra de la suscrita (como tambi�n era del conocimiento de ese organismo), se pudieran ver beneficiados con la negativa de mi ratificaci�n. Independientemente de la nula validez de tales testimonios, la maniobra deja ver claramente el objetivo perseguido por los se�ores visitadores.

"b) A partir de esa denuncia an�nima se incorpor� al personal de la visita a un nutrido grupo de funcionarios del propio Consejo de la Judicatura que, al fin de cuentas, no aport� ning�n elemento v�lido para el objetivo perseguido por los se�ores visitadores. La presencia de estas personas y su participaci�n en las diligencias ordenadas por los se�ores visitadores, no est� prevista ni autorizada por la ley que reglamenta las visitas ordinarias de inspecci�n, por no ser las atribuciones de esos funcionarios adheridos las de opinar, peritar o pesquisitar elementos de convicci�n relacionados con quejas o denuncias recibidas en el acto de la inspecci�n, menos a�n si, como en el caso, se trata de una supuesta denuncia an�nima; por lo que la presencia de esos funcionarios en una actuaci�n como la que se comenta, independientemente de que conlleva la invalidez de la diligencia y de las actas levantadas con ese fin, demuestra la finalidad evidente, que se persigui� con esa demostraci�n de fuerza.

"c) La visita de inspecci�n practicada los d�as 11 y siguientes de febrero de 1997 fue documentada en un acta constante de 72 fojas �tiles por una sola cara y concluy� a las trece horas del d�a 14 del mismo mes y a�o, seg�n aparece a fojas 72 de la propia acta y fue firmada por el visitador judicial R.M., los M. integrantes y secretario del tribunal visitado y el secretario t�cnico. Por separado, pero adheridas a la citada acta de inspecci�n como anexo 21, se elaboraron ocho actas levantadas en el local de la visitadur�a en las que se recibieron declaraciones de las oficiales judiciales A.A., A�da y M.�a de la Cruz G.�lez, O.R. y A.C., el chofer J.A. y los secretarios J.S. y C.�moc G.�lez y otras actas (no se precisa su n�mero) levantadas por los se�ores visitadores auxiliados por los se�ores R.�o Trejo, R.�a Visuet, N.D., A.A.�n, A.�s M.�nez, Mercedes P�rez, R.O., V�ctor B. y S.G.�lez que se adhirieron al acta de visita como anexo 22. Del contenido de las ocho actas en que se vierten las declaraciones de los oficiales judiciales, chofer y secretarios, la suscrita s�lo tiene conocimiento a trav�s de las transcripciones (supuestamente literales) que se hace de ellas en la resoluci�n combatida; en tanto que de las actas levantadas con la participaci�n de los se�ores Trejo, Visuet, D., Albarr�n, M.�nez, P�rez, O., B. y G.�lez la suscrita no tuvo participaci�n en su elaboraci�n ni conocimiento, en su tiempo o actual, de no ser la mera alusi�n que a ellas se hace a fojas 89 (in fine), 90 y 91 de la resoluci�n combatida. Otro tanto ocurre con las declaraciones adicionales de J.S. y Alma C. recabadas por el visitador general los d�as 24 y 25 de marzo de 1997 tambi�n recibidas en el local de la visitadur�a.

"Respecto al valor de estas actuaciones, aunque ?anexadas? al acta de la visita ordinaria bajo los n�meros 21 y 22, es pertinente hacer las siguientes consideraciones: Ya sea que se trate de actuaciones que formalmente deben considerarse integrantes del acta de la visita ordinaria y, por lo tanto, elaboradas en contravenci�n al art�culo 101 de la ley org�nica y, por ende inv�lidas, por haber sido levantadas fuera del lugar del tribunal visitado y no haber intervenido en ellas los funcionarios titulares del �rgano jurisdiccional visitado y en especial su presidente -en este caso la suscrita- y no contar con mi firma; o bien, se trata de diligencia aut�nomas ajenas -formal y materialmente- al acto jur�dico de la visita y elaboradas sin las dem�s formalidades y sin el valor probatorio a que se refiere el art�culo 101 y, por ello, igualmente nulas.

"Pero, con independencia de tales consideraciones de sobre la invalidez de esas actuaciones y de los documentos en que constan, es evidente el prop�sito que persigui� al practicarlas y elaborarlas sin mi participaci�n: manipular, inquisidar y, seguramente, conminar a los declarantes para que sus dichos fuesen aptos para lograr el prop�sito final que se persigui� con tales actuaciones: la no ratificaci�n de la suscrita; prop�sito que evidentemente se hubiera frustrado de hab�rseme dado la oportunidad de intervenir o, al menos, estar presente y carearme con los declarantes o con los funcionarios que, en su ins�lito acto de cateo, materialmente saquearon el equipo y mobiliario de las oficinas del Sexto Tribunal Colegiado Civil. Todo esto se demuestra palpablemente con la lectura de esas declaraciones, su sospecha uniformidad y su t�pica redacci�n que suscitar�a desconfianza y recelo en cualquier J. que tuviera que evaluarlas -no as� en el �rgano emisor de la resoluci�n que combato-, declaraciones que se hace provenir de los oficiales judiciales, chofer y uno de los secretarios que participaron en la elaboraci�n de las actas agregadas como anexo 21 al acto general de la visitadur�a.

"Es realmente incre�ble que un organismo encargado por la ley, entre otras funciones, de juzgar a los Jueces no se haya percatado de la magnitud de los defectos de procedimiento y lo burdo de la maniobra impl�cita en las actuaciones y documentos a que me he referido; y con base en ellos arribe a las conclusiones que sirven de p�bulo para llegar a la finalidad que obviamente persiguieron desde su inicio: la negativa de ratificaci�n de la suscrita como Magistrado de Circuito, en cuyo expediente no existen notas de dem�rito ni constancia alguna que implique, antes de esta conspiraci�n, una conducta irregular, que haya expuesto su libertad, independencia o profesionalismo o implique traici�n a la protesta de ley efectuada al ser nombrada M. Federal; cargo que, pese a las imputaciones que se me han hecho, me precio de haber desempe�ado con empe�o, lealtad, justicia y apego al derecho.

"Segundo. En virtud de los vicios de forma y fondo que han quedado expuestos y que, por lo tanto, invalidan las constancias de que se vali� el Pleno del Consejo de la Judicatura para denegar mi ratificaci�n, es evidente que tanto en las declaraciones y diligencias t�cnicas practicadas, cuanto en las consideraciones del fallo se hacen diversas imputaciones. A tales falsas acusaciones he de referirme en los siguientes p�rrafos, de las cuales no tuve oportunidad de defenderme en su momento ya por hab�rseme negado ese derecho, ya por no haber tenido a mano los elementos materiales de prueba en el momento preciso de las acciones pesquisitorias de que fue objeto.

"Con notoria ambig�edad y calculada intenci�n, en la resoluci�n combatida, se me acusa de:

"a) ?Conductas irregulares en el desempe�o general de la Lic. ...? (p�g. 80).

"b) ?... que la licenciada ... no se abstuvo de ejercer al mismo tiempo del destinado al cumplimiento de sus funciones jurisdiccionales encargos ajenos como es el litigio de los asuntos resaltados por el Lic. J.A.S. �lvarez y Alma C. S�nchez.? (p�g. 83).

"c) ?En este contexto resulta evidente que en la especie ha quedado demostrado la actuaci�n irregular de la M. ... pues se puso de relieve que ejerci� encargo de particulares como lo es el litigio de los asuntos precisados en p�rrafos anteriores, en tanto ha quedado probado que la citada M. orden� al licenciado S. el estudio y elaboraci�n de los diversos escritos puntualizados, los cuales fueron revisados por ella apareciendo adem�s que en alguno de ellos el autorizado para o�r y recibir notificaciones y oponerse de los autos lo era su esposo licenciado ... lo que permite advertir que litig� dichos negocios por interp�sita persona.? (p�gs. 91 y 92).

"d) ?Establecida as� la conducta irregular en que incurri� la M. la cual desde luego comprometi� su prestigio personal ya que el simple hecho de quedar obligada en la defensa de derechos de terceros implica una conducta irregular, en tanto con ello se expuso la libertad, independencia y profesionalismo, que como principios constitucionales rigen en la forma y actuaci�n de los funcionarios judiciales, con la agravante de que con tal actuaci�n tambi�n se infringi� la protesta que al ser nombrada M. de Circuito acept�, misma que qued� asentada en el acta de once de abril de mi novecientos noventa y uno que obra a fojas veintiuno de su expediente personal pues no desempe�� en forma leal el cargo conferido ni guard� la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos.? (p�g. 92).

"e) ?... en el presente caso no puede tenerse por satisfecho el desempe�o que ha tenido la licenciada ... en el ejercicio de su cargo como M. de Circuito pues su conducta personal no es de aquellas que deben reunir los profesionistas que ejercen la funci�n jurisdiccional.? (p�g. 92).

"f) ?Por otra parte la circunstancia de haber desviado la funci�n del licenciado J.A.S. �lvarez y de la oficial judicial Alma C. S�nchez, para satisfacer compromisos particulares derivado del litigio de los negocios judiciales rese�ados en p�rrafos anteriores as� como los recursos materiales, tales como el uso de las computadoras, papel y disquetes que son proporcionados para el desempe�o de las labores jurisdiccionales es una conducta que afecta al patrimonio del Poder J. de la Federaci�n, al tener que pagar un sueldo a dos empleados que por �rdenes de su superior inmediato descuidan las funciones para las cuales fueron contratados.? (foja 97).

"g) ?... La visita que realiz� el visitador judicial licenciado R.M.B. los d�as del once al catorce de febrero de mil novecientos noventa y siete al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, allega al Consejo de la Judicatura Federal elementos resultantes de una revisi�n exhaustiva que denotan un desempe�o deficiente e inconveniente de la M. ya que se manifiesta la desviaci�n de recursos del Poder J. de la Federaci�n para el litigio de asuntos, en donde aparecen el esposo y otros familiares as� como de otras personas, ajenas a la labor del �rgano jurisdiccional de su adscripci�n. Asimismo es de destacarse, tal como qued� asentado con anterioridad, la imposici�n de tareas distintas al personal del tribunal, para el estudio y elaboraci�n de promociones o escrito de juicios que se sustancian ante �rganos jurisdiccionales tanto del fuero com�n y federal.? (p�g. 98).

"h) ?Todo lo anterior claramente contrar�a lo preceptuado en el art�culo 100 p�rrafo sexto constitucional que contempla a la carrera judicial regida por los principios de excelencia, objetividad, imparcialidad, profesionalismo e independencia y se advierte una falta manifiesta de �tica en la conducci�n de su funci�n jurisdiccional.? (p�g. 98).

"i) ?Expuestas as� las irregularidades que se advirtieron de la visita de inspecci�n ordinaria practicada al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito los d�as del once al catorce (sic) de mil novecientos noventa y siete se llega a la firme conclusi�n de que la licenciada ... no re�ne los principios constitucionales y legales antes invocados para continuar desempe�ando la noble labor de la funci�n jurisdiccional en el cargo de Magistrado de Circuito en tanto ha quedado probado que su proceder no ha sido �tico, profesional y cuidadoso en el ejercicio de sus funciones como M. de Circuito.? (p�g. 99).

"j) ?Al tener en consideraci�n el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal los elementos consignados en las fracciones I y II del art�culo 121 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, se arriba a la conclusi�n de que el resultado de la �ltima visita de inspecci�n practicada dista mucho de ser satisfactoria, as� como tambi�n que el desempe�o desarrollado por la hasta hoy M. en el ejercicio de su funci�n no cumple con los requisitos �ticos que debe reunir la conducta de los servidores p�blicos que tiene a su cargo la impartici�n de la Justicia Federal.? (p�g. 99).

"De las actuaciones practicadas por los se�ores visitadores y de las declaraciones vertidas ante �stos por los oficiales, chofer y secretario antes indicados y, pese a su invalidez, se desprende que en el equipo de computaci�n que se encuentra en el Sexto Tribunal ColegiadoCivil del Primer Circuito se hallaron ?archivos? o ?memorias? de escritos de car�cter jur�dico vinculados a los siguientes asuntos o causas civiles, penales o administrativos:

"1) Partidas 128/94 y 151/94 del Juzgado D�cimo Octavo Penal del Fuero Com�n;

"2) Juicio ordinario civil 542/94 del Juzgado Trig�simo Segundo del Arrendamiento Inmobiliario del Distrito Federal en que aparece como promovente N.�s A.I. y como parte, la absolvente E.E.;

"3) Solicitud de ... al C. Director de Instituto de la Judicatura Federal;

"4) Amparo 968/96-VI del Juzgado Primero de Distrito en Materia Civil del Distrito Federal promovido por ... contra actos de la Primera Sala del Tribunal Superior de Justicia del D.F. y J. Vig�simo Tercero del Arrendamiento Inmobiliario de esta ciudad;

"5) Juicio ordinario civil 884/76 del Juzgado Vig�simo Tercero del Arrendamiento Inmobiliario promovido por Hacienda Ojo de Agua, S.A., en contra de ...;

"6) Expedientes AD 64/94 y DTS 548/94; y

"7) Expediente AD/94.-DT 548/94 del Octavo Tribunal Colegiado en Materia Laboral del Primer Circuito, quejoso: Instituto Polit�cnico Nacional, tercero perjudicado: ...

"Siendo que con base en tales hallazgos el Consejo de la Judicatura Federal afirma haber encontrado evidencia suficiente para denegar mi ratificaci�n, me veo en la oportunidad de explicar cu�l es la naturaleza de los asuntos que se refieren los escritos o memoriales a cuyos ?archivos? o ?memorias? se refiere el Pleno del Consejo de la Judicatura, como sigue:

"1) Partidas 128/94 y 151/94 -acumuladas- relativas al proceso incoado a Silveria Mercado D�az por la comisi�n de delitos de robo, despojo y fraude cometidos en agravio de mi esposo ... para cuyo acreditamiento acompa�o al presente escrito como anexo ?1? copia certificada de la sentencia definitiva por la C. J. D�cimo Octavo Penal del Distrito Federal.

"2) Juicio ordinario civil 542/94 promovido por I.A., N.�s A. en contra de E.E.J.�nez (fiadora) y A.E.J.�nez (arrendatario) por el pago de las rentas, consumos de agua, gas y otras prestaciones derivadas del incumplimiento del �ltimo de �stos a las estipulaciones del contrato de arrendamiento celebrado por N.�s I.A. a nombre de la suscrita respecto del departamento 304 del edificio ?A? ubicado en el n�mero 1596 de la calzada T.�a en la colonia Ex-Ejido de Churubusco de esta ciudad. Como se demuestra con la copia simple y sellada de la demanda presentada ante la Oficial�a Com�n de Partes del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal que se acompa�a a este escrito como anexo ?2?.

"El departamento origen de esta controversia es propiedad de la suscrita ... y de mi esposo ... como lo acredito con la copia simple de la escritura p�blica n�mero 49021 pasada ante el notario n�mero 51 del Distrito Federal que acompa�o al presente escrito como anexo ?3?, sin perjuicio de que ya se ha solicitado copia certificada del folio real 64202 correspondiente a ese inmueble, como lo acredito con la copia de acuse de recibo de tal solicitud que acompa�o como anexo ?4?, folio que presentar� en cuanto me sea expedido por el Registro P�blico de la Propiedad.

"El arrendamiento origen de este asunto fue concertado en su propio nombre por N.�s I.A. y, en consecuencia, el juicio que se sigui� para el cobro de las rentas y otras prestaciones se tramit� bajo el rubro ?I.A.N.�s vs. E.E.J.�nez y otro?.

"No obstante, la suscrita desde el a�o de 1980 ha sido copropietaria del departamento en cuesti�n y, en las declaraciones patrimoniales presentadas por la hoy recurrente se ha incluido ese inmueble en el cap�tulo correspondiente como lo acredito con la copia sellada de la manifestaci�n de bienes que se acompa�a como anexo ?5?.

"Por lo dem�s, el departamento en cuesti�n fue adquirido por la suscrita y mi esposo, a trav�s de un financiamiento bancario y los contratos de mutuo e hipoteca que aparecen en la copia de la escritura antes aludida y el folio real solicitado.

"3) Solicitud de justificaci�n de inasistencias formulada al director del Instituto de la Judicatura Federal por ... de quien soy madre para los fines antes indicados y en virtud de la enfermedad e incapacidad temporal sufridas por mi citada hija.

"4) Amparo 968/96 y juicio ordinario civil 884/76, el segundo de ellos correspondiente a la reclamaci�n promovida por Hacienda Ojo de Agua, S.A., en contra de mi concu�a ... y el primero correspondiente al juicio de garant�as promovido por mi citada concu�a por violaciones a garant�as individuales cometidas en las incidencias del aludido juicio ordinario civil y en agravio de la citada quejosa.

"5) Expedientes AD 64/94 y DTS 548/94, de los que en la resoluci�n que combato se hace una escueta referencia y que, enterada de su existencia en los ?archivos? o ?memorias? de las computadoras existentes en la ponencia a mi cargo, he podido constatar, mediante el informe expedido por el se�or J.C.P.O., ingeniero en inform�tica del Poder J. Federal, que se acompa�a al presente escrito como anexo n�mero ?6?, que se trata de impresiones de pruebas de capacidad y conocimientos a que fueron sometidos los aspirantes a puestos vacantes de la Judicatura Federal y que, por razones que desconozco no se borraron de las m�quinas y de los disquetes con que posteriormente se dot� a las diversas dependencias del Poder J. Federal.

"6) Expediente DT 548/94, correspondiente al juicio de amparo directo promovido por el Instituto Polit�cnico Nacional en contra de la resoluci�n por medio de la cual el Tribunal Federal de Conciliaci�n y Arbitraje declar� procedente la queja de mi hermano ... investigador de tiempo completo de esa instituci�n acad�mica.

"Es evidente que los siete asuntos de los que se hacen menciones aisladas o detalladas en las actas de inspecci�n y en la resoluci�n del Consejo de la Judicatura Federal como pruebas de la ?falta manifiesta de �tica? de la suscrita al ?comprometerse en la defensa de derechos de terceros? o ?litigar por interp�sita persona?, como se afirma en la resoluci�n impugnada, en realidad, se trata de asuntos que incumben a la suscrita como copropietaria de un inmueble o como esposa, madre, concu�a y hermana de las personas que, en cada caso, intervinieron en esos asuntos y por lo que esos ?archivos? o ?memorias? no pueden considerarse como pruebas de que la suscrita haya patrocinado profesionalmente asuntos de ?terceros?, ya que todos esos asuntos afectan a mi familia. Por otra parte, esos memoriales realizados en forma tan espor�dica de ninguna manera pueden acreditar la existencia de una pr�ctica continua.

"La resoluci�n que combato me agravia jur�dica y personalmente al atribuirme ?falta manifiesta de �tica? por mi supuesta participaci�n directa o indirecta en la elaboraci�n de esos documentos pues ya sea conforme a criterios generales o moral o, ya sea, contemplada a trav�s de normas de �tica judicial, una conducta de esta naturaleza, aunque imprudente, no puede ser calificada de inmoral por tratarse de asuntos que ata�en al grupo familiar al que pertenezco.

"Sostener lo contrario, equivale a estimar que por el hecho de formar parte de la planta de funcionarios judiciales un J., un Magistrado o un Ministro est� impedido para reclamar justicia o para opinar en los asuntos que afectan a sus familiares que sufren por la falta de ella.

"Tercero. La resoluci�n que combato viola los art�culos 97 y 100 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, los 121, 100 y 101 de la Ley Org�nica del Poder J. Federal, y los art�culos 198 y 129 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles en tanto que al denegar la ratificaci�n de la suscrita que se prev� los preceptos constitucionales en cita, no se cumplen las normas de fondo y de forma que se establecen en la propia ley org�nica y en la ley procesal federal en los numerales en cita.

"En efecto:

"1) El art�culo 100 constitucional estipula la impugnabilidad de las resoluciones del Consejo de la Judicatura Federal ante el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n en los casos en que esas resoluciones hayan sido adoptadas en disconformidad con las normas que establece la Ley Org�nica del Poder J. Federal para garantizar a los M. de Circuito y Jueces de Distrito el cumplimiento de la garant�a de audiencia y la seguridad al afectado de que la decisi�n ser� examinada con apego a derecho por los dos �rganos m�ximos del Poder J. Federal a trav�s de un an�lisis completo y minucioso tanto del procedimiento que se hubiere llevado a cabo, cuanto de los hechos, pruebas, motivos y fundamentos que sustenten la resoluci�n del Consejo de la Judicatura Federal y determinar si se cumplieron los requisitos de fondo y forma establecidos por la ley.

"2) El art�culo 121 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n dispone que para la ratificaci�n de los M. de Circuito, el Consejo de la Judicatura Federal tomar� en consideraci�n, de conformidad con el reglamento respectivo, los siguientes elementos: I. El desempe�o que haya tenido en el ejercicio de su funci�n; II. Los resultados de las visitas de inspecci�n; III. El grado acad�mico con que cuente el servidor p�blico; IV. El no haber sido sancionado por falta grave con motivo de una queja administrativa y V. Las dem�s que estime pertinentes, siempre que consten en acuerdos generales publicados con seis meses de anticipaci�n a la fecha de la ratificaci�n.

"Aunque se afirme lo contrario en la resoluci�n que combato, el Consejo de la Judicatura no tuvo en consideraci�n esos dispositivos al resolver la negativa de mi ratificaci�n como Magistrado de Circuito, ya que si bien es cierto que esa entidad asegura apoyarse en las fracciones I y II del art�culo 121 de la ley org�nica, no es menos cierto que tal afirmaci�n carece de la fundamentaci�n y motivaci�n que deben estar presentes en todo acto de autoridad, como se demuestra a continuaci�n:

"A) En el considerando tercero de la resoluci�n impugnada, en sus incisos A), B), C), D) y E) se hace referencia a las visitas de inspecci�n practicadas a los Tribunales Colegiados de Circuito a los que ha estado adscrita la recurrente, que tuvieron como corolarios ?la plena conformidad del Ministro visitador?, ?el acuerdo oportuno y conforme a las disposiciones legales?, ?la eficiencia y funcionamiento correcto del tribunal?, ?la excelencia de la labor y eficacia de las funciones encomendadas? y ?la felicitaci�n por la diligencia, honestidad y capacidad que se refleja de su trabajo?; esto es, resultados satisfactorios de las visitas de inspecci�n practicadas hasta el mes de julio de 1996.

"B) En el considerando cuarto de esa resoluci�n, se hace referencia a que en el expediente personal de la M. ... no obra constancia alguna de quejas formuladas en contra de la titular; que en el informe que rindi� el subsecretario general de Acuerdos de la Suprema Corte de Justicia no se reporta queja alguna en contra de la misma; y que �nicamente en el oficio remitido por el secretario ejecutivo de Disciplina del Consejo de la Judicatura aparece una queja que fue declarada improcedente. En el propio inciso F) del considerando tercero, al que se refiere enseguida, se hace constar que en la visita practicada los d�as 11 a 14 de febrero de 1997 se ?advierte que actualmente no se est�n tramitando quejas administrativas en contra de la M. ...?. Lo anterior, demuestra que el desempe�o general de la suscrita en el ejercicio de la Magistratura Federal ha sido satisfactorio, por no existir sanci�n por falta alguna con motivo de alguna queja de car�cter administrativo.

"C) Entre las atribuciones que la Ley Org�nica del Poder J. concede al Consejo de la Judicatura se incluyen: Resolver sobre las quejas administrativas y responsabilidad de servidores p�blicos (art�culo 81 fracci�n XII); realizar visitas extraordinarias cuando se estime que se ha cometido una falta grave o lo solicite el Pleno de la Suprema Corte de Justicia (art�culos 81 fracci�n XXXVII y 102); designar a los funcionarios que deban practicar las visitas ordinarias para supervisar las conductas de los integrantes de la Judicatura Federal (art�culos 98 y 100); de lo que se desprende que conforme a la citada ley existen dos tipos de visitas a Jueces o M.: ?ordinarias y extraordinarias? y que de ellas, las primeras deben sujetarse a las normas establecidas por los art�culos 100 y 101.

"D) Estos preceptos disponen que las visitas ordinarias est�n sujetas a las siguientes formalidades:

"a) Ser�n distribuidas entre los visitadores mediante sorteos;

"b) Su frecuencia m�nima es de dos veces al a�o;

"c) El visitador debe informar oportunamente al titular del �rgano visitado;

"d) El titular debe anunciar al p�blico la inminencia de la visita con antelaci�n de 15 d�as;

"e) La visita comprender�, adem�s de lo que determine espec�ficamente el Consejo, la lista del personal, las medidas de seguridad de valores, aseguramiento y guarda de instrumentos y objetos de delito, revisi�n de libros de gobierno, estad�stica de asuntos y revisi�n del cumplimiento de garant�as individuales en asuntos penales y revisi�n de expedientes en tr�mite para comprobar su legalidad y oportunidad.

"f) Como consecuencia de la visita debe levantarse un acta circunstanciada en la que se har�n constar el desarrollo de la misma, las quejas presentadas contra los titulares y dem�s servidores, as� como las manifestaciones de �stos. El acta debe firmarse por los titulares y el visitador y de ella se entregar� un ejemplar a la titular y al secretario de Disciplina para que �ste determine lo que corresponda y en su caso, d� vista al Consejo.

"E) De la anterior s�ntesis o del texto integral de los art�culos 100 y 101 no se advierte que el visitador tenga otras atribuciones o facultades. As� pues: a) No existe disposici�n alguna que faculta al visitador para recibir denuncias an�nimas, ya que �stas s�lo son v�lidas seg�n la ley para los casos y en las condiciones a que alude el art�culo 132 de la propia ley; b) No se conceden al visitador facultades ejecutivas para robustecer o perfeccionar las denuncias de los interesados, ya que sus funciones se reducen a ?hacer constar las quejas o denuncias?, y entregar un ejemplar del acta al ?secretario ejecutivo de Disciplina a fin de que determine lo que corresponda?, para, a su vez, ?dar vista al Consejo de la Judicatura, para que proceda en los t�rminos de esta ley?; c) No se faculta al visitador para recibir testimonios u ordenar la pr�ctica de diligencias de prueba tendientes a establecer la responsabilidad de los servidores denunciados o acusados, ya que esta funci�n compete al Pleno de la Suprema Corte, al presidente de la misma, al Pleno del Consejo de la magistratura, seg�n cada caso, en t�rminos del art�culo 133 fracciones I, II, III y IV y, espec�ficamente, en el caso del Consejo de la Judicatura, conforme a la fracci�n XXXVI del art�culo 81, y, en su caso, estas diligencias deben practicarse en los t�rminos y seg�n las reglas procesales que se contienen en el art�culo 134 especialmente en sus fracciones II, III y IV; y d) Por �ltimo el visitador no est� facultado para hacer intervenir en este tipo de actos al personal de las diversas comisiones o dependencias del Consejo de la Judicatura, quienes reglamentariamente no se encuentran a su servicio, sino al del Pleno del Consejo, en t�rminos del art�culo 83 de la misma ley. En s�ntesis, los visitadores no tienen otras facultades que las que se establecen en los art�culos 100 y 101 de la ley y, con respecto a quejas o denuncias, �nicamente son competentes para recibirlas y dar cuenta con ellas para que los �rganos correspondientes les den la tramitaci�n que legalmente les corresponde.

"Por otra parte, los art�culos 129 y siguientes de la Ley Org�nica del Poder J. Federal establecen los casos, causas, procedimientos y magnitud de las consecuencias de los delitos y las faltas en que incurran los integrantes del Poder J. Federal, para cuyo estudio y resoluci�n, se se�alan los �rganos competentes, �rganos entre los cuales no se encuentra en ning�n caso el organismo que la ley denomina ?Visitadur�a J.?.

"F) Lo anterior viene al caso, ya que la resoluci�n que combato transcribe, recrea, analiza y concede pleno valor probatorio a una serie de actuaciones practicadas por los se�ores visitadores R.M. y J.H.�ndez los d�as 11 a 14 de febrero y los 24 y 25 de marzo de 1997, conforme a las cuales dichos funcionarios convertidos, por propio imperio, en �rganos de averiguaci�n, de instrucci�n y de resoluci�n me encontraron responsable de faltas que, en la resoluci�n que recurro, se consideraron lo suficientemente graves para estimarme indigna de ser ratificada. En otras palabras, los se�ores visitadores me juzgaron y el Pleno del Consejo, simplemente, acept� esa decisi�n para resolver la negativa de mi ratificaci�n, por considerar que mi desempe�o general como funcionario judicial no era satisfactorio; ya que de todas las constancias a que el Pleno del Consejo alude en su resoluci�n de 16 de abril de 1997, las elaboradas por los se�ores M. y H.�ndez, son las �nicas que me incriminan o pueden afectar mi buen nombre o cr�dito. Al actuar de ese modo el Pleno del Consejo de la Judicatura me causa agravio al violar, lo dispuesto por los art�culos 198 y 129 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles -de aplicaci�n supletoria- y que establecen la invalidez de las pruebas rendidas sin apego a la ley y que s�lo deben considerarse documentos p�blicos aquellos cuya formaci�n est� encomendada a funcionarios p�blicos dentro de los l�mites de su competencia.

"G) En conclusi�n, la resoluci�n que combato evidentemente no cumple los requisitos de fondo y forma exigidos por la ley al darle pleno valor probatorio a las actuaciones practicadas por los se�ores visitadores M. y H.�ndez los d�as 11, 12, 13 y 14 de febrero y los 24 y 25 de marzo de 1997, por lo siguiente:

"a) Las actas levantadas los d�as 24 y 25 de marzo de 1997 no tienen sustentaci�n legal alguna por haber sido practicadas fuera del Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, cuarenta d�as despu�s de concluida la visita de inspecci�n y sin cumplimiento de formalidad alguna;

"b) Las actas levantadas los d�as 11, 12 y 13 de febrero de 1997 en el local de la visitadur�a carecen de sustento legal al haber sido ordenadas por un �rgano incompetente, sin base legal alguna y haber sido practicadas fuera del local del tribunal visitado, adem�s de que no cumplen las formalidades de los art�culos 100 y 101 de la Ley Org�nica del Poder J. Federal;

"c) El acta de la inspecci�n ordinaria practicada los d�as 11 a 14 de febrero de 1977 s� cumple las formalidades de los art�culos 100 y 101 y, por lo tanto es plenamente v�lida, hasta el momento en que se asienta en ella la recepci�n de una llamada an�nima por medio de la cual se formaron diversas quejas en contra de la suscrita pero pierde esa sustentaci�n legal a partir de ese momento ya que, sin sujetarse a las formalidades y objetivos de las actas de visita previstos en los art�culos 100 y 101 de la ley org�nica, se asientan en ella las disposiciones dictadas por el C. Visitador general, se hace constar la recepci�n de testimonios y b�squedas ordenadas por �ste y la anexi�n de las actas en que consta el resultado de la recepci�n de esas probanzas y de las b�squedas, y esa diligencia y del documento en que consta pierden su validez, tanto por carecer de competencia el C. Visitador general para ordenarlas, cuanto por la incompetencia de los CC. Visitadores generales y judicial para recibirlas y practicarlas y anexar los documentos resultantes.

"H) En tales condiciones, es evidente que laresoluci�n que combato es violatoria de los art�culos 97 y 100 de la Constituci�n General de la Rep�blica y del art�culo 121 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n al resolver en contra de constancias v�lidas la denegaci�n de mi ratificaci�n como Magistrado de Circuito."

"Cuarto. De las transcripciones de la resoluci�n recurrida que se hacen con anterioridad, se pone de manifiesto su falta de motivaci�n y fundamentaci�n, ya que reconoci�ndose en la propia resoluci�n que fuera de las actuaciones realizadas por los CC. Visitadores judicial y general los d�as 11 a 14 de febrero de 1997 no existe en mi expediente constancia alguna de haber sido sancionada anteriormente, siendo que esa acta correspondiente a la visita ordinaria practicada al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, no contiene menci�n alguna a responsabilidad en que yo haya incurrido, que no sean las que resultaron de la orden del C. Visitador general y las actas levantadas por �ste y el visitador judicial los d�as 11, 12 y 13 de febrero y 24 y 25 de marzo de 1997, cuya validez ha sido suficientemente controvertida. Por lo que es patente que a la resoluci�n impugnada le faltan fundamentaci�n y motivaci�n en t�rminos de ley. Pero m�s a�n, en las transcripciones de las diversas argumentaciones que se contienen en esa resoluci�n y que he hecho anteriormente, se advierte que el Pleno del Consejo de la Judicatura, califica mi desempe�o de insatisfactorio, pero no se invocan las normas legales que supuestamente dej� de cumplir para que mi conducta fuese as� calificada, dej�ndome, de este modo en estado de indefensi�n.

"Por ende, suponiendo, sin consentir, que la suscrita haya incurrido en alguna infracci�n a las normas que regulan la funci�n jurisdiccional, tal falta no puede ser calificada como importante, ya que no se adecua a aquellas que la ley considera graves, pues de otro modo as� se hubiera estipulado en la resoluci�n impugnada.

"Por lo expuesto y fundado.

"A usted C. Presidente del Consejo de la Judicatura, atentamente pido que se me tenga por legal y oportunamente presentada en los t�rminos de este escrito promoviendo el recurso de revisi�n a que se refiere el art�culo 122 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n; dictar las medidas a que se refiere el art�culo 124 del mismo ordenamiento y turnar el asunto al se�or Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n que corresponda para su resoluci�n por el Pleno de este Alto Tribunal a quien solicito desde ahora que al resolverlo lo declaren fundado para los efectos del art�culo 128 de ese cuerpo legal y que conforme a lo que ordena la fracci�n V del art�culo 134 de esa ley, se me restituya en el goce de mis derechos y se me cubran las prestaciones que estoy dejando de recibir a consecuencia de la resoluci�n combatida.

"Protesto lo necesario.

M�xico, D.F., a 24 de abril de 1997.

CUARTO

Por su parte, en el informe rendido por el doctor R.M.S., consejero de la Judicatura Federal, se asienta lo siguiente:

"D.R.M.S., consejero designado en sesi�n extraordinaria del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal de doce de mayo de mil novecientos noventa y siete, para representar a dicho consejo ante la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, durante el procedimiento del recurso de revisi�n administrativa interpuesto por la licenciada ... contra la resoluci�n del Pleno del citado consejo de diecis�is del a�o en curso, dictada en el expediente personal 16784, mediante la que se determin� la no ratificaci�n en su cargo de M. de Circuito, y para rendir el informe a que se refiere la parte final del art�culo 124 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, raz�n por la que respetuosamente procedo a dar contestaci�n a todos los puntos de inconformidad que la recurrente plantea en su escrito de revisi�n de que se trata, en los t�rminos siguientes:

"Antes de hacer referencia a cada uno de los motivos de inconformidad que alega la recurrente, cabe hacer hincapi� en que con absoluta independencia de su validez, debe subsistir la resoluci�n controvertida, toda vez que en el escrito de revisi�n administrativa la promovente confiesa expresamente que formul� escritos dirigidos a asuntos jur�dicos en los que no es parte en sentido material, sino que con tal car�cter intervinieron su c�nyuge, hermano, concu�a y otra persona con la que no guarda ninguna relaci�n de parentesco, lo que aunado a la circunstancia de que no combate en modo alguno la consideraci�n esencial de la resoluci�n impugnada, en el sentido de que utiliz� los recursos humanos y materiales del Poder J. de la Federaci�n para satisfacer compromisos particulares, permite arribar a la conclusi�n de que al tiempo en que ejerc�a la funci�n de impartir justicia, la licenciada ... se dedicaba a realizar actividades totalmente incompatibles con la funci�n que se le hab�a encomendado, y que incluso dispon�a de los elementos humanos y materiales que se pusieron a su disposici�n para ese �nico efecto, para paralelamente servir a particulares, lo que se traduce en una conducta irregular que imped�a la continuaci�n de dicha profesional en el cargo de Magistrado de Circuito, pues �ste debe ejercerse conforme a los principios de independencia, autonom�a, profesionalismo y excelencia, lo que justific� el no tener por satisfactorio su desempe�o en la funci�n jurisdiccional en la resoluci�n controvertida, al quedar de relieve que su proceder no ha sido �tico ni profesional.

"Sentado lo anterior, en primer t�rmino es preciso establecer que la recurrente incurre en inexactitud al sostener que carecen de validez los elementos en que se sustent� la resoluci�n controvertida, porque el visitador judicial que practic� la �ltima visita ordinaria debi� limitarse a asentar en el acta relativa la denuncia an�nima que recibi� y no con motivo de ella realizar diligencias para verificar los hechos denunciados, atento a los siguientes razonamientos.

"El art�culo 81, fracci�n XXXVII, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, establece:

"?Son atribuciones del Consejo de la Judicatura Federal: ... XXXVII. Realizar visitas extraordinarias o integrar comit�s de investigaci�n, cuando estime que se ha cometido una falta grave o cuando as� lo solicit� el Pleno de la Suprema Corte de Justicia, sin perjuicio de las facultades que correspondan a la Visitadur�a J. o a la Contralor�a del Poder J. de la Federaci�n; ...?

"Por su parte, el art�culo 98 de la ley en cita, establece:

"?La Visitadur�a J. es el �rgano auxiliar del Consejo de la Judicatura Federal competente para inspeccionar el funcionamiento de los Tribunales de Circuito y de los Juzgados de Distrito, y para supervisar las conductas de los integrantes de estos �rganos.?

"Asimismo, el art�culo 101, fracci�n VII, p�rrafo segundo, del ordenamiento legal invocado, dispone:

"?En las visitas ordinarias a los Tribunales de Circuito y Juzgados de Distrito, los visitadores tomando en cuenta las particularidades de cada �rgano realizar�n, adem�s de lo que espec�ficamente determine el Consejo de la Judicatura Federal, lo siguiente: ... VII. ... De toda visita de inspecci�n deber� levantarse acta circunstanciada, en la cual se har� constar el desarrollo de la misma, las quejas o denuncias presentadas en contra de los titulares y dem�s servidores del �rgano de que se trata, las manifestaciones que respecto de la visita o del contenido del acta quisieran realizar los propios titulares o servidores del �rgano, y la firma del J. o Magistrado que corresponda y la del visitador. ...?.

"De la interpretaci�n sistem�tica de los art�culos transcritos se llega a la conclusi�n de que la Visitadur�a J. se encuentra expresamente facultada para inspeccionar el funcionamiento de los �rganos jurisdiccionales, verificando y examinando todos los puntos a que se refiere el art�culo 101 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, as� como de aquellos que determine el Consejo de la Judicatura Federal y, adem�s, dicho �rgano auxiliar tambi�n est� expresamente facultado para supervisar la conducta de los integrantes de los tribunales y de los Juzgados de Distrito; de ah� que si durante el desarrollo de una visita ordinaria de inspecci�n se presenta verbalmente o por escrito alguna queja en contra de los titulares de dichos �rganos jurisdiccionales, el visitador judicial no puede limitarse a recibirla, sino que dependiendo en cada caso de los hechos en que se sustente la queja o denuncia, debe actuar de inmediato en consecuencia, para evitar que se oculten o desaparezcan los elementos que deban inspeccionarse, a fin de constatar la veracidad de los hechos denunciados, lo que finalmente ser� tomado en cuenta por el Consejo de la Judicatura Federal para adoptar o dictar las determinaciones encaminadas a remediar la irregularidad denunciada.

"En este orden de ideas, contrariamente a lo que la recurrente sostiene, son v�lidas todas las actuaciones que se llevaron a cabo, derivadas de la denuncia que se recibi� durante la visita ordinaria de inspecci�n que se verific� al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, los d�as del once al catorce de febrero del a�o en curso, en el sentido de que la entonces M. ... utilizaba al licenciado J.S., secretario de tribunal, y al personal bajo las �rdenes de �ste, para elaborar escritos y promociones en asuntos ajenos a los del conocimiento del Tribunal Colegiado citado, toda vez que de no haber actuado de inmediato, recibiendo las declaraciones del personal involucrado y revisando el equipo de c�mputo utilizado en la ponencia respectiva, se corr�a el riesgo de que se destruyeran los elementos materiales que al fin de cuentas revelaron fehacientemente que la entonces M. ... al tiempo que ejerc�a la funci�n jurisdiccional se dedicaba a patrocinar a particulares en asuntos de naturaleza jur�dica.

"No constituye obst�culo para la validez de las diligencias que se realizaron a ra�z de la denuncia an�nima que se recibi� durante el desarrollo de la visita ordinaria a que se ha hecho m�rito, la circunstancia de que dicha denuncia no se hubiera apoyado en prueba alguna, en virtud de que el visitador judicial, en su car�cter de representante del Consejo de la Judicatura Federal, puede llevar a cabo las diligencias que procedan con la finalidad de supervisar la conducta de los integrantes de los �rganos jurisdiccionales, atento a la facultad prevista en el art�culo 98 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n.

"En diverso aspecto, la inconforme pretende que se niegue validez y, por ende, m�rito probatorio a las declaraciones que rindieron algunos de los empleados que estaban bajo sus �rdenes, por la circunstancia de que algunos de ellos hab�an incurrido en conductas sancionables y que pod�an beneficiarse con la no ratificaci�n de la ahora recurrente, sin embargo, del examen de la resoluci�n controvertida se advierte que �sta se sustent� esencialmente en las declaraciones del licenciado J.A.S. �lvarez, secretario de tribunal, y de Alma C. S�nchez, oficial judicial, a quienes no afectan ninguna de las circunstancias de que la inconforme quiere prevalerse para que se niegue a las declaraciones recibidas la eficacia probatoria que se les dio en la resoluci�n impugnada, en tanto que dichos servidores p�blicos no intervinieron en la denuncia a que la recurrente se refiere y, por tanto, no hay base alguna para considerar que su dicho est� viciado de parcialidad.

"Tampoco es �bice para conceder valor y eficacia demostrativa a las diligencias que se realizaron con motivo de la denuncia an�nima a que se ha hecho referencia, la circunstancia de que en esas diligencias hubieran participado personas distintas al visitador general y judicial, en atenci�n a que en ejercicio de sus funciones los representantes del Consejo de la Judicatura Federal deben auxiliarse del personal con que �ste cuenta para llevar a cabo la inspecci�n de los tribunales y Juzgados de Distrito, as� como para supervisar la conducta de sus integrantes, seg�n la naturaleza de los hechos materia de las investigaciones; adem�s de que el personal que asisti� a las diligencias en comento no emiti� alguna opini�n, ni rindi� peritaje alguno en relaci�n con los elementos que se encontraron relacionados con la denuncia presentada, como inexactamente lo hace valer la recurrente; sin que, como ya se dijo, su intervenci�n se limit� a asistir a los visitadores, quienes en todo momento fueron los que dirigieron y practicaron la investigaci�n.

"En otro aspecto, es falso que la licenciada ... hubiera tenido conocimiento de las declaraciones del personal de la que era su ponencia, a trav�s de las transcripciones que se hicieron en la resoluci�n combatida, en virtud de que en el acta de visita ordinaria de inspecci�n aludida aparece que se agregaron a dicho instrumento como anexo veintiuno y, en tales condiciones, ese anexo integra el acta circunstanciada de la visita, como lo reconoce expresamente la recurrente en los primeros renglones de la p�gina cinco del escrito mediante el cual hizo valer el recurso de revisi�n administrativa; de ah� que si al concluir el acta de inspecci�n se asent� que, previa su lectura, la firm�, entre otros, la aqu� recurrente, se presume que se enter� del contenido del acta propiamente dicha y de sus anexos, lo que se corrobora con el dicho de la inconforme contenido en el apartado dieciocho del acta de visita ordinaria de inspecci�n, en cuanto a que ?estaba enterada del contenido del acta?. Ante la circunstancia apuntada, no debe sino concluirse que la impugnante consinti� t�citamente todas y cada una de las declaraciones recibidas y, por ende, debe sostenerse la validez de dichos testimonios.

"Adem�s, en cuanto a las dos actas que se levantaron con motivo de la revisi�n de los archivos gravados en el disco duro de las computadoras que estaban bajo el resguardo de la ponencia de la que era titular la recurrente, o que se utilizaban en �sta, as� como de aquellos que se gravaron en disquetes, es falso que la inconforme no hubiera tenido conocimiento de las mismas, toda vez que en una de ellas se asent� que se le solicit� explicaci�n sobre los diversos archivos encontrados en lo que era su ponencia, relativos a escritos o promociones que no se tramitaban ni correspond�an a los que se resolv�an en el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, y una vez que vio las impresiones de esos archivos y enterada de su contenido manifest� lo que a su derecho convino, e incluso firm� el acta relativa, por lo que ahora no es v�lido que afirme el desconocimiento de tales actas, demostr�ndose plenamente que a la hoy inconforme se le concedi� la oportunidad de defenderse, en la que verti� las explicaciones que estim� pertinentes, las que en la resoluci�n impugnada fueron desestimadas y las consideraciones respectivas no fueron combatidas en forma alguna por la recurrente, motivo por el que permanecen intocadas y son aptas para continuar rigiendo el sentido de la determinaci�n recurrida.

"En relaci�n con las actas de reconocimiento por parte de J.A.S. �lvarez y Alma C. S�nchez de los escritos o promociones que elaboraron por instrucciones de la ahora recurrente y ajenos a los asuntos del tribunal de su adscripci�n, cabe decir que si bien no fueron del conocimiento de la ahora inconforme, ello no constituye obst�culo para considerarlas v�lidas, en virtud de que �nicamente tuvieron por objeto constatar la existencia en los expedientes respectivos de las promociones que elaboraron las citadas personas por instrucciones de la quien ahora interpone el recurso de revisi�n, lo que adem�s la promovente reconoce expresamente en el escrito de inconformidad, pretendiendo justificar su actuaci�n en el hecho de que son sus familiares las personas por quienes elabor� los escritos correspondientes, lo cual no es operante como m�s adelante se ver� y, por ello, la circunstancia a que alude ning�n agravio le causa.

"En otro orden de cosas, la circunstancia de que las declaraciones se hubieran recibido en la oficina de la Visitadur�a J. y no en el local que ocupa el tribunal visitado, no admite servir de base para sostener que las diligencias respectivas carecen de validez, en atenci�n a que no existe base legal para que las investigaciones relacionadas con la supervisi�n de las conductas de los integrantes de los �rganos jurisdiccionales deban efectuarse en el local de �stos.

"La inconforme tambi�n se queja de que las declaraciones se recibieron sin la intervenci�n de los integrantes del Tribunal Colegiado inspeccionado y en especial de su presidente, lo cual ning�n efecto puede producir, en raz�n de que al haber le�do el acta de visita de inspecci�n, de la que indudablemente forma parte su anexo veintiuno, los tres integrantes del tribunal se enteraron del sentido de las declaraciones y estuvieron en aptitud de manifestar lo que a su derecho conviniera, y de considerarlo necesario solicitar al visitador el careo con los deponentes, lo que no hicieron, y ello permite sostener que consintieron las actuaciones o diligencias respectivas.

"Las afirmaciones de la inconforme de que las investigaciones realizadas tuvieron como prop�sito manipular y conminar a los declarantes para que su dicho fuera apto para lograr la no ratificaci�n de la recurrente, deben desestimarse, ya que como se expondr� a continuaci�n, la propia promovente confiesa expresamente que s� elabor� los escritos o promociones a que se refirieron los declarantes, y en esa tesitura sus aseveraciones est�n plenamente desvirtuadas, en tanto que no puede hablarse de que hubo manipulaci�n en la recepci�n de las declaraciones, cuando la propia recurrente admite su intervenci�n en los negocios jur�dicos que mencionaron los deponentes, siendo aplicable al caso el principio general de derecho de que a confesi�n de parte relevo de prueba.

"Por lo expuesto, cabe concluir que en las visitas ordinarias de inspecci�n est� autorizada legalmente la recepci�n de quejas o denuncias, aun an�nimas, en cuanto a la conducta de los integrantes de los �rganos jurisdiccionales; que los visitadores est�n facultados para realizar las investigaciones que procedan durante el desarrollo de la visita en relaci�n con los hechos materia de esas quejas o denuncias; y que no existen las violaciones de forma alegadas, por lo que se sostienen la legalidad de la resoluci�n controvertida y, por ende, debe quedar firme.

"Por otra parte, en la resoluci�n impugnada se sostuvo:

"?Las anteriores declaraciones, que merecen pleno valor probatorio por estar corroboradas con diversas documentales y testimonios que m�s adelante se puntualizar�n, demuestran de manera fehaciente que la licenciada ... no se abstuvo de ejercer, al mismo tiempo del destinado al cumplimiento de sus funciones jurisdiccionales, encargos ajenos, como lo es el litigio de los asuntos resaltados por el licenciado J.A.S. �lvarez y Alma C. S�nchez ...?.

"?En este contexto, resulta evidente que en la especie ha quedado demostrada la actuaci�n irregular de la M. ... pues se puso de relieve que ejerci� encargos de particulares, como lo es el litigio de los asuntos precisados en p�rrafos anteriores, en tanto ha quedado probado que la citada M. orden� al licenciado S. el estudio y elaboraci�n de los diversos escritos puntualizados, los cuales fueron revisados por ella, apareciendo, adem�s, que en alguno de ellos el autorizado para o�r y recibir notificaciones y oponerse de los autos era su esposo, licenciado ... lo que permite advertir que litig� dichos negocios por interp�sita persona ...?.

"?Establecida as� la conducta irregular en que incurri� la M., la cual desde luego comprometi� su prestigio personal, ya que elsimple hecho de quedar obligada en la defensa de derechos de terceros implica una conducta irregular, en tanto con ello se expuso la libertad, independencia y profesionalismo, que como principios constitucionales rigen en la formaci�n y actuaci�n de los funcionarios judiciales, con la agravante de que con tal actuaci�n tambi�n se infringi� la protesta que al ser nombrada M. de Circuito efectu�, misma que qued� asentada en el acta de once de abril de mil novecientos noventa y uno, que obra a fojas 21 de su expediente personal, pues no desempe�� en forma leal el cargo conferido ni guard� la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos ...?.

"En el apartado dos del escrito de inconformidad, particularmente en la p�gina ocho, la recurrente se refiere a los archivos que se encontraron en el equipo de c�mputo a cargo de la ponencia de que era titular, relativos a asuntos de car�cter civil, penal y administrativo, todos ajenos a los que le correspond�a conocer como M. de Circuito adscrita a un Tribunal Colegiado en Materia Civil, y expresamente admite, confiesa, que esos archivos s� estaban en dicho equipo de c�mputo, pues se aboca a describir los juicios, alude a su materia y menciona las partes, para arribar a la conclusi�n que en todos los asuntos jur�dicos ten�a inter�s personal por diversas razones, entre las que se encuentran, en unos casos, la de que alguna de las partes en sentido material era su c�nyuge, su concu�a o su hermano, y en otros, que el inmueble materia del juicio es de la propiedad de la inconforme y de su consorte, pretendiendo as� justificar el patrocinio de todos los asuntos en los que confiesa que se presentaron escritos elaborados bajo sus instrucciones, confesi�n que hace prueba plena por haber sido emitida espont�neamente por la propia recurrente.

"En relaci�n con lo anterior, ante todo cabe tener en cuenta que de conformidad con el art�culo 97 de la Constituci�n Federal, al entrar a ejercer el cargo de M. de Circuito, la licenciada ... protest� guardar la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos.

"La protesta es consecuente con el deber de fidelidad a la Constituci�n, que no es otra cosa que una leal obediencia, una aplicaci�n de respetarla.

"Por su parte, el art�culo 101 de la Carta Magna establece en forma categ�rica y terminante que los M. de Circuito no pueden aceptar ni desempe�ar encargo alguno de particulares, en resguardo de la imparcialidad y excelencia que debe predominar en el ejercicio de la funci�n jurisdiccional.

"Al establecer imperativamente que los M. de Circuito no pueden aceptar ni desempe�ar, en ning�n caso, encargo de particulares, el art�culo 101 de la Constituci�n proh�be a dichos funcionarios judiciales litigar en cualquier jurisdicci�n, y si bien podr�a quedar a salvo de esa prohibici�n, por excepci�n, la atenci�n profesional de asuntos estrictamente personales del Magistrado de Circuito, no ocurre lo mismo con los asuntos en que tenga inter�s su c�nyuge o terceros, como lo son los familiares de �ste o del Magistrado.

"La persona que est� investida de la potestad de administrar justicia no puede dedicarse a defender ante los tribunales el patrimonio o los derechos de las personas, esto es, no puede ejercer la abogac�a, ni aun trat�ndose de asuntos jur�dicos en que alguno de sus familiares intervenga como parte material; mucho menos puede elaborar escritos que constitucional y legalmente corresponde formular al Ministerio P�blico en asuntos del orden penal.

"As� las cosas, cabe tener en cuenta que si bien las partidas 128/94 y 151/94 -acumuladas-, correspondientes al proceso seguido en contra de Silveria Mercado D�az por la comisi�n de los delitos de despojo, robo y fraude gen�rico en agravio de ... as� como por la comisi�n del delito de despojo en agravio de J.L.T.M. e I.S.M.�nez, uno de los sujetos pasivos result� ser el c�nyuge de la ahora inconforme, tambi�n es cierto que la actividad que desarroll� no estaba encaminada directa e inmediatamente a defender el patrimonio o los derechos personales de la aqu� recurrente o de su c�nyuge, como lo pretende establecer la impugnante, sino m�s bien a suplir las funciones del representante social, en tanto que lo que hizo la licenciada ... fue formular las conclusiones acusatorias en un asunto de naturaleza penal. Como puede advertirse, aun en el supuesto no admitido de que ese alto �rgano jurisdiccional considerara que quien desempe�a el cargo de Magistrado de Circuito puede defender ante los tribunales el patrimonio o los derechos de su consorte, en esa hip�tesis no podr�a quedar comprendida en modo alguno la actividad que realiz� la inconforme al elaborar un pliego de conclusiones acusatorias para que lo firmara e hiciera suyo el representante social respectivo, ya que este acto es propio y exclusivo del Ministerio P�blico no de quienes se consideran ofendidos por la comisi�n de los il�citos penales (fojas 318 a 383 del expediente personal n�mero 16784, tomo dos).

"Por otra parte, en relaci�n con el juicio ordinario civil 542/94, promovido por N.�s A.I.A. en contra de E. y A.E.J., cabe destacar que si bien la ahora inconforme demuestra que ella y su consorte son los propietarios del bien inmueble materia del contrato de arrendamiento que sirvi� de base a las pretensiones deducidas en dicho juicio, no debe pasar inadvertido que la acci�n la ejercit� N.�s A.I.A., por su propio derecho, de tal manera que los escritos elaborados por la ahora inconforme para ese asunto, no estaban encaminados a defender sus derechos, sino los derechos personales de un tercero, el actor, derivados de un contrato de arrendamiento que a nombre propio afirm� el demandante haber celebrado en el escrito de demanda, espec�ficamente en el hecho uno.

"Con respecto al juicio de amparo n�mero 968/96 y el juicio ordinario civil 884/76, cabe destacar que la quejosa en el primero y demandada en el segundo, como lo dice la inconforme, es su concu�a ... por lo que es incontrovertible que todas las promociones que en esos asuntos se presentaron y que fueron elaboradas por instrucciones de la licenciada ... tampoco estaban destinadas a defender ante los tribunales los derechos de dicha profesional, sino los de un tercero como lo es la citada ... con quien jur�dicamente no la une ning�n lazo de parentesco, de tal suerte que la recurrente incurre en inexactitud al afirmar que su intervenci�n en esos negocios jur�dicos fue por motivos estrictamente familiares o por imprudencia, pues quien lo hizo es perito en derecho.

"En lo que toca al expediente DT 548/94, relativo al juicio de amparo directo promovido por el Instituto Polit�cnico Nacional en contra de la resoluci�n a trav�s de la que un tribunal laboral declar� procedente la queja de ..., cabe decir que las promociones que para ese asunto se elaboraron por instrucciones de la recurrente, tampoco ten�an por objeto defender alg�n derecho de �sta, sino de su hermano mencionado.

"En las relacionadas condiciones, contrariamente a lo que la recurrente aduce, la elaboraci�n de promociones o escritos para los asuntos que han quedado mencionados, salvo el de naturaleza penal, la licenciada ... se convirti� en el abogado patrono de particulares, como lo son N.�s A.I.A., ... y de ... en tanto que se dedic� a asesorarlos y patrocinarlos ante los tribunales tanto federales como comunes, lo que hizo en forma reiterada y no espor�dica como lo sostiene en su escrito de revisi�n administrativa, tal y como se sostiene en la resoluci�n recurrida, ya que no se est� en el caso de que en alguna ocasi�n formul� alg�n escrito para la defensa de los intereses de las personas citadas, sino m�s bien de una situaci�n en la que se advierte la variedad de escritos formulados para presentarse en los negocios jur�dicos a que se ha hecho m�rito, lo que adquiere mayor relevancia si se tiene en cuenta que incluso formul� conclusiones acusatorias para que las presentara un representante social.

"La intervenci�n de la aqu� recurrente en los asuntos que ella misma cita y que reconoce expresamente haber llevado a cabo, revela que en forma reiterada patrocin� a los intereses en tales negocios jur�dicos y que su participaci�n fue de tal magnitud que se dedic� a ejercer la abogac�a, lo que desde luego era incompatible con el ejercicio de la funci�n jurisdiccional que se le hab�a encargado y contraria a la norma constitucional que establece la prohibici�n para que los M. de Circuito puedan aceptar y desempe�ar encargos de particulares. Ello imped�a que la licenciada ... continuara en el cargo de M. de Circuito, como se consider� en la resoluci�n controvertida.

"No pasa inadvertido para este cuerpo colegiado, que la recurrente omiti� combatir una consideraci�n toral de la sentencia de no ratificaci�n, consistente en que:

"?... la circunstancia de haber desviado la funci�n del licenciado J.A.S. �lvarez y de la oficial judicial Alma C. S�nchez, para satisfacer compromisos particulares, derivado del litigio de los negocios judiciales rese�ados en p�rrafos anteriores, as� como los recursos materiales, tales como el uso de las computadoras, papel y disquetes, que son proporcionados para el desempe�o de las labores jurisdiccionales, es una conducta que afecta al patrimonio del Poder J. de la Federaci�n, al tener que pagar un sueldo a dos empleados que por �rdenes de su superior inmediato, descuidan las funciones para las cuales fueron contratados.?

"Ciertamente, la entonces M. b�sicamente se limit� a controvertir la validez de las diligencias y declaraciones recabadas por la Visitadur�a J., la naturaleza de los archivos y memorias halladas en el equipo de computaci�n que se encontraba en el Tribunal Colegiado visitado, as� como a tildar de falta de sustento legal y de motivaci�n a la resoluci�n impugnada, pero nada dijo con respecto a que distrajo de sus funciones a empleados del cuerpo colegiado en cita y a que utiliz� recursos materiales del propio �rgano jurisdiccional, para la elaboraci�n de los escritos relativos a asuntos de terceros, lo que aunado a la circunstancia de que al tiempo que ejerc�a la funci�n jurisdiccional, la recurrente se aboc� a defender a terceros ante los tribunales, dedic�ndose as� a la abogac�a, lleva a considerar que debe declararse infundado el recurso de revisi�n administrativa hecho valer.

"En otros contextos, debe precisarse que carece de consistencia jur�dica el argumento relativo a que no se tuvo en consideraci�n lo dispuesto por el art�culo 121, fracciones I y II de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en atenci�n a que, seg�n la recurrente, hasta la visita ordinaria de inspecci�n practicada en el mes de julio de mil novecientos noventa y seis su actuaci�n fue satisfactoria y que en el desempe�o de su funci�n como M. no fue sancionada por falta alguna; toda vez que si bien al respecto asiste la raz�n a la promovente, ello no admit�a servir de base para ratificarla en el cargo de M. de Circuito, en raz�n de que de conformidad con la fracci�n II del precepto citado, para ese efecto deben tomarse en consideraci�n los resultados de las visitas de inspecci�n, incluyendo la �ltima, en la que en el caso de advertirse que la aqu� recurrente realiz� actos incompatibles con el ejercicio de la funci�n jurisdiccional, como es el patrocinio en negocios jur�dicos de particulares, y desde luego esa circunstancia no permit�a en ninguna forma que continuara en el referido cargo, porque la funci�n de administrar justicia exige total independencia, autonom�a, imparcialidad y excelencia, principios que se vieron seriamente comprometidos con la conducta desplegada por la inconforme, lo que pone de manifiesto que el desempe�o general no fue satisfactorio, como lo pretende establecer la impugnante.

"En raz�n de todo lo expuesto, debe desestimarse al argumento de la recurrente en cuanto arguye que la resoluci�n impugnada carece de fundamentaci�n y motivaci�n, en tanto lo hace depender de la eficacia de otras de sus alegaciones que ya fueron desvirtuadas, generalmente relativas a violaciones formales; pero independientemente de lo anterior, la lectura de la resoluci�n recurrida pone de relieve que en ella se citaron los preceptos constitucionales y legales aplicables al caso concreto, y se expusieron las razones especiales y particulares que el Consejo de la Judicatura Federal tuvo para no ratificar a la recurrente en el cargo de M. de Circuito que detent�.

"Por �ltimo, aun cuando en la resoluci�n recurrida no se dijo que no era grave la conducta desplegada por la aqu� recurrente, consistente en que se dedicaba ante los tribunales a defender los intereses de particulares, cabe precisar que esa conducta s� es grave para los efectos de la ratificaci�n de los M. de Circuito, ya que incluso se sanciona con la p�rdida del cargo en t�rminos del �ltimo p�rrafo del art�culo 101 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, de ah� lo incorrecto de las apreciaciones de la inconforme.

"As� las cosas, se solicita se declare infundado el recurso de revisi�n administrativa hecho valer por la licenciada ... ante la inconsistencia de los argumentos que hizo valer y atendiendo a la confesi�n expresa en ellos contenida, en cuanto a que ejerci� la abogac�a en favor de quienes dice son sus familiares."

QUINTO

Para atender los motivos de inconformidad que hace valer la M. recurrente, resulta necesario analizar, desde luego, el procedimiento establecido por la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en trat�ndose de las visitas de inspecci�n a los Tribunales de Circuito y Juzgados Distrito, a fin de determinar si la que dio origen a la resoluci�n recurrida, se efectu� o no conforme a los lineamientos precisados en dicho ordenamiento legal.

Lo anterior, en virtud de que al emitir el acuerdo de no ratificaci�n en el cargo de M. de ... el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, se fund� exclusivamente en el resultado de la visita de inspecci�n realizada al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, del once al catorce de febrero de mil novecientos noventa y siete, del cual era integrante la referida promovente y cuyos motivos de inconformidad se enderezan, entre otras cosas, a combatir la forma en que se llev� a cabo tal procedimiento de inspecci�n.

As�, se tiene que la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en su secci�n 4a. "De la Visitadur�a J.", en sus art�culos del 98 al 102, dispone lo siguiente:

"Art�culo 98. La Visitadur�a J. es el �rgano auxiliar del Consejo de la Judicatura Federal competente para inspeccionar el funcionamiento de los Tribunales de Circuito y de los Juzgados de Distrito, y para supervisar las conductas de los integrantes de estos �rganos."

"Art�culo 99. Las funciones que en esta ley se confieren a la Visitadur�a J. ser�n ejercitadas por los visitadores, quienes tendr�n el car�cter de representantes del Consejo de la Judicatura Federal.

"Los visitadores deber�n satisfacer los siguientes requisitos: ser mayor de treinta y cinco a�os, gozar de buena reputaci�n, no tener condena por delito con pena privativa de libertad mayor de un a�o, t�tulo de licenciado en derecho legalmente expedido y pr�ctica profesional de cuando menos diez a�os; su designaci�n se har� por el propio Consejo mediante el concurso de oposici�n que se lleve a cabo en t�rminos de lo previsto en esta ley para el nombramiento de M. de Circuito y Jueces de Distrito.

"El Consejo de la Judicatura Federal establecer�, mediante acuerdos generales, los sistemas que permitan evaluar de manera peri�dica el desempe�o y la honorabilidad de los visitadores para efectos de lo que se dispone en esta ley en materia de responsabilidad."

"Art�culo 100. Los visitadores, de acuerdo con los sorteos peri�dicos que realice el secretario ejecutivo de disciplina, deber�n inspeccionar de manera ordinaria los Tribunales de Circuito y Juzgados de Distrito cuando menos dos veces por a�o, de conformidad con las disposiciones generales que emita el Consejo de la Judicatura Federal en esta materia.

"Ning�n visitador podr� visitar los mismos �rganos por m�s de dos a�os.

"Los visitadores deber�n informar con la debida oportunidad al titular del �rgano jurisdiccional, o al presidente del mismo, trat�ndose de los Tribunales Colegiados, de la visita ordinaria de inspecci�n que vayan a practicar a fin de que procedan a fijar el correspondiente aviso en los estrados del �rgano con una anticipaci�n m�nima de quince d�as, para el efecto de que las personas interesadas puedan acudir a la visita y manifestar sus quejas o denuncias."

"Art�culo 101. En las visitas ordinarias a los Tribunales de Circuito y Juzgados de Distrito, los visitadores tomando en cuenta las particularidades de cada �rgano realizar�n, adem�s de lo que espec�ficamente determine el Consejo de la Judicatura Federal, lo siguiente:

"I.P.�n la lista del personal para comprobar su asistencia;

"II. Verificar�n que los valores est�n debidamente guardados, ya sea en la caja de seguridad del �rgano visitado, o en alguna instituci�n de cr�dito.

"III. Comprobar�n si se encuentran debidamente asegurados los instrumentos y objetos de delito, especialmente las drogas recogidas;

"IV. Revisar�n los libros de gobierno a fin de determinar si se encuentran en orden y contienen los datos requeridos;

"V. Har�n constar el n�mero de asuntos penales y civiles, y de juicios de amparo que hayan ingresado al �rgano visitado durante el tiempo que comprenda la visita, y determinar�n si los procesados que disfrutan de libertad caucional han cumplido con la obligaci�n de presentarse en los plazos fijados, y si en alg�n proceso en suspenso transcurri� el t�rmino de prescripci�n de la acci�n penal;

"VI. Examinar�n los expedientes formados con motivos de las causas penales y civiles que se estime conveniente a fin de verificar que se llevan con arreglo a la ley; si las resoluciones y acuerdos han sido dictados y cumplidos oportunamente; si las notificaciones y diligencias se efectuaron en los plazos legales; si los exhortos y despachos han sido diligenciados y si se han observado los t�rminos constitucionales y dem�s garant�as que la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos otorga a los procesados.

"Cuando el visitador advierta que en un proceso se venci� el t�rmino para dictar sentencia, recomendar� que �sta se pronuncie a la brevedad posible. En cada uno de los expedientes revisados, se pondr� la constancia respectiva, y

"VII. Revisar�n, adem�s de los supuestos de las fracci�n anterior, los expedientes relativos a los juicios de amparo. En estos casos se comprobar� si las audiencias incidentales y de fondo se fijaron y desahogaron dentro de los t�rminos legales; indic�ndose, en su caso, la correcci�n necesaria para que las suspensiones provisionales y definitivas no se prolonguen por m�s tiempo al se�alado en la ley, y verificar�n si las sentencias, interlocutorias y definitivas se pronunciaron oportunamente.

"De toda visita de inspecci�n deber� levantarse acta circunstanciada, en la cual se har� constar el desarrollo de la misma, las quejas o denuncias presentadas en contra de los titulares y dem�s servidores del �rgano de que se trate, las manifestaciones que respecto de la visita o del contenido del acta quisieran realizar los propios titulares o servidores del �rgano, y la firma del J. o Magistrado que corresponda y la del visitador.

"El acta levantada por el visitador ser� entregada al titular del �rgano visitado y al secretario ejecutivo de disciplina a fin de que determine lo que corresponda y, en caso de responsabilidad, d� vista al Consejo de la JudicaturaFederal para que proceda en los t�rminos previstos en esta ley."

"Art�culo 102. El Consejo de la Judicatura Federal y el secretario ejecutivo de Disciplina podr�n ordenar al titular de la Visitadur�a J. la celebraci�n de visitas extraordinarias de inspecci�n o la integraci�n de comit�s de investigaci�n, siempre que a su juicio existan elementos que hagan presumir irregularidades cometidas por un Magistrado de Circuito o J. de Distrito."

De la lectura de tales preceptos, se advierte -en lo que interesa- que, el �rgano competente para inspeccionar el funcionamiento de los Tribunales de Circuito y Juzgados de Distrito, as� como para supervisar las conductas de los integrantes de los mismos, es la Visitadur�a J. como �rgano auxiliar del Consejo de la Judicatura Federal.

Que una vez realizada la inspecci�n y supervisi�n de las actividades propias del �rgano visitado, de acuerdo con las particularidades del mismo, deber� levantarse acta circunstanciada de dicha visita.

En tal acta, adem�s de hacer constar el desarrollo de la visita de inspecci�n, se deben asentar las quejas o denuncias presentadas contra los titulares y dem�s servidores del �rgano visitado, as� como las manifestaciones que �stos quisieran realizar respecto de la visita y contenido del acta respectiva.

La ley, en este aspecto, no distingue ni limita qu� personas pueden formular quejas o denuncias, pues dispone que el aviso anticipado de la realizaci�n de una visita de inspecci�n en los estrados del �rgano a visitar, es "... para el efecto de que las personas interesadas puedan acudir a la visita y manifestar sus quejas o denuncias." (parte final del art�culo 100 del ordenamiento legal invocado).

"El acta levantada por el visitador, deber� ser entregada, a m�s de al titular del tribunal o juzgado correspondiente, al secretario ejecutivo de Disciplina quien -dice la ley- determinar� lo que corresponda respecto del resultado de dicha visita y, en caso de responsabilidad, dar� vista al Consejo de la Judicatura Federal para que se proceda en consecuencia.

En tales condiciones, y atento a lo dispuesto por los art�culos transcritos de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, se llega al conocimiento de que una de las formas para supervisar la conducta de los titulares de los �rganos visitados, consiste precisamente, en dar oportunidad en el acto mismo de la visita, a las personas que deseen formular contra �stos sus quejas o denuncias, las que pueden efectuarse por cualquiera de las partes en un juicio que ah� se sustancie; por los litigantes en general; por el propio personal, etc., pues -como se dijo- la ley dispone que puede ser cualquier persona interesada.

Otra de las formas de supervisi�n, seg�n el art�culo 102 del ordenamiento legal invocado, se da cuando a juicio del referido Consejo o del propio secretario ejecutivo de disciplina, consideren que existen elementos que hagan presumir irregularidades cometidas por un Magistrado de Circuito o J. de Distrito, podr�n ordenar la pr�ctica de visitas extraordinarias o integrar comit�s de investigaci�n para tal efecto.

Es decir, de conformidad con tales disposiciones, existen dos tipos de visitas a los juzgados y tribunales federales: ordinarias y extraordinarias.

Pues bien, volviendo a las quejas y denuncias que se formulen en las visitas ordinarias, de acuerdo con el segundo p�rrafo de la fracci�n VII del art�culo 101 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, �stas se har�n constar en el acta circunstanciada de la visita de inspecci�n, en la que, evidentemente, tendr�an que anexarse las que por escrito fuesen formuladas, o bien las actas de comparecencia respectivas de todas las personas que verbalmente quisiesen quejarse.

Es de entenderse tambi�n, que si para el sustento de tales quejas o denuncias as� lo ameritaran, deber�n aceptarse las pruebas que el denunciante acompa�e u ofrezca, o bien, de estar al alcance del �rgano visitador, �ste podr� allegarse las que estime pertinentes a fin de anexarlas y as� asentarlo en el acta de visita respectiva.

Lo anterior, con el fin de que el secretario ejecutivo de disciplina, o el propio a quien se le entrega el acta levantada por el visitador, en que se asientan las irregularidades encontradas en la visita ordinaria, as� como las quejas o denuncias y, en su caso, las pruebas respectivas, determine lo que corresponda (art�culo 101).

La M. recurrente, por su parte, aduce que la referencia que hace el visitador, respecto de la llamada an�nima que recibi� en el momento de la diligencia de inspecci�n, no pod�a dar origen a la investigaci�n y toma de declaraciones que se hicieron, pues un acta ordinaria de inspecci�n, no es el instrumento id�neo para tramitar ese tipo de denuncias an�nimas o para realizar pesquisas tendientes a robustecerla y perfeccionarla.

A tal efecto, es necesario distinguir cu�ndo realmente la sanci�n a un funcionario se basa en una denuncia an�nima.

El art�culo 132 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, establece el procedimiento para determinar las responsabilidades de los servidores p�blicos regidos por este ordenamiento legal, dispone que se iniciar� de oficio, por queja o denuncia presentada por cualquier persona, por el servidor p�blico que tenga conocimiento de los hechos o por el agente del Ministerio P�blico Federal.

Asimismo, tal precepto dispone que "Las denuncias an�nimas s�lo ser�n tramitadas cuando est�n acompa�adas de pruebas documentales fehacientes.".

De tal suerte que, iniciar un procedimiento de responsabilidad, en base a una mera denuncia an�nima, sin estar apoyadas en pruebas documentales o elementos probatorios suficientes para establecer la existencia de la infracci�n presumiendo dicha responsabilidad y sancionando al servidor p�blico denunciado, es una cuesti�n proscrita por la ley porque, evidentemente, deja al acusado en estado de indefensi�n.

Empero, en el caso, no se est� hablando de procedimiento de responsabilidad alguno en m�rito a dicha denuncia an�nima, pues �sta, al darse dentro de la diligencia de una visita de inspecci�n, s�lo dio pie a una investigaci�n, con los resultados asentados en el acta respectiva.

R.�rdese que, de conformidad con lo dispuesto por el art�culo 98, as� como el �ltimo p�rrafo del art�culo 100 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, la Visitadur�a J., cuenta, entre otras, con facultades para supervisar las conductas de los integrantes de los �rganos visitados; y, el objeto de fijar el aviso previo en los estrados de dichos �rganos es -precisamente- para el efecto de que las personas interesadas puedan acudir a la visita y manifestar sus quejas y denuncias.

Es de tener presente tambi�n, que fueron los propios empleados del tribunal visitado quienes, a instancia del visitador, formularon las denuncias asentadas en el acta respectiva, y que, de acuerdo con lo dispuesto en el pen�ltimo p�rrafo del art�culo 101 de la ley en comento, no s�lo es facultad, sino obligaci�n del visitador, hacer constar el desarrollo de dicha visita, as� como las manifestaciones que respecto de la misma quisieran realizar "los propios titulares o servidores del �rgano".

De tal suerte que, contrariamente a lo argumentando por la recurrente, no fue la denuncia an�nima apoyo para fincarle responsabilidad alguna, pues en trat�ndose de una visita de inspecci�n ordinaria -como se dijo- lo que cuenta son los hechos que se investigan, de los que s�lo se asent� en el acta respectiva el resultado de dicha investigaci�n; de ah� que, en este caso, la denuncia an�nima pas� a segundo t�rmino.

Por tal consideraci�n, carece tambi�n de sustento jur�dico la afirmaci�n de la recurrente en el sentido de que carecen de validez los testimonios recabados por el visitador, m�xime que no se�ala el fundamento de su aseveraci�n, sino s�lo lo hace descansar en el hecho de que los declarantes se pudieran ver beneficiados con la negativa de su ratificaci�n.

Otro de los agravios de la recurrente, se refiere a que la presencia y participaci�n de diversos funcionarios a quienes la Visitadur�a dio intervenci�n, no se encuentra prevista en la ley, lo que conlleva a la invalidez de la diligencia y actas levantadas con ese fin.

Ya se dijo que la obligaci�n de avisar al p�blico en general, con una anticipaci�n de quince d�as, la realizaci�n de una visita de inspecci�n, es de entenderse en el sentido de que, junto con las quejas o denuncias que se llegasen a formular, se acepten las pruebas que las personas interesadas aporten u ofrezcan; de tal suerte que, si para recabar las que se consideren pertinentes se requiere la intervenci�n de personal t�cnico, resulta v�lido tambi�n, que el visitador se auxilie del personal necesario para obtenerlas.

As�, si una de las finalidades de la Visitadur�a J., es la de supervisar la conducta de los integrantes de los �rganos visitados, se llega al conocimiento de que la intervenci�n del personal de inform�tica y secretariado t�cnico, para la obtenci�n de las pruebas vinculadas con el motivo de la investigaci�n, encontradas en los archivos de las computadoras asignadas a la M. recurrente, no restan de eficacia jur�dica la diligencia de visita practicada.

M�xime si como se desprende de la resoluci�n impugnada, dicho personal s�lo coadyuv� en dicha visita; empero, no emiti� opini�n ni peritaje alguno al respecto, que sirviese de apoyo al Consejo de la Judicatura Federal para la determinaci�n que tom�.

El que no se le haya dado oportunidad de intervenir o, al menos, estar presente para carearse con los declarantes o con los funcionarios que recabaron la informaci�n de las computadoras -dice la M.- resta de eficacia legal a tales declaraciones, ante la sospechosa uniformidad y su t�pica redacci�n, que suscitar�a desconfianza y recelo en cualquier J. que tuviera que evaluarlas.

Al respecto, cabe decir que, seg�n el transcrito procedimiento establecido por la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en trat�ndose de una visita de inspecci�n ordinaria, la garant�a de audiencia se respeta, precisamente, en el momento en que el titular o servidor del �rgano visitado, tiene la oportunidad de hacer las manifestaciones correspondientes.

Obra en autos, el acta de visita ordinaria de inspecci�n que practic� el visitador judicial al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, del once al catorce de febrero de mil novecientos noventa y siete, de cuyo resultado se apoy� el Consejo de la Judicatura Federal para emitir la resoluci�n recurrida.

En el cap�tulo XVI de dicha acta, denominado "Quejas de los litigantes, abogados postulantes y p�blico en general", se asent� lo siguiente:

"Iniciada la visita de inspecci�n, se recibi� una llamada telef�nica en la que una voz masculina, que no quiso identificarse, inform� al visitador judicial que la M. ... adem�s de no estudiar los asuntos que le pasan sus compa�eros M. para sesionarlos, ya que se los entrega a sus secretarios para que le hagan una s�ntesis de ellos y as� poderlos discutir, utiliza al licenciado J.S., que es su secretario, y al personal al mando de �ste, para elaborar escritos y promociones en asuntos ajenos a los del tribunal; lo anterior se inform� al visitador general, y enterado de ello dispuso que se tomaran declaraciones, en actas por separado de todas las personas que pudieran tener conocimiento de los hechos denunciados. De esta manera, rindieron declaraci�n las oficiales judiciales A.A.A., A�da G.A., M.�a de la C.G.A., O.R.M. y Alma C. S�nchez, el chofer J.L.A.G.�a, los licenciados J.A.S. �lvarez y C.�moc G.�lez �lvarez, actas que se mandan agregar a la presente, como anexo veintiuno. Adicionalmente, y con el objeto de establecer la existencia o no del alg�n dato revelador de la formulaci�n de promociones ajenas al Tribunal Colegiado visitado, los visitadores general y judicial, auxiliados de las licenciadas en inform�tica R.�o T.M.�nez y R.�a V.G., adscritas a la Visitadur�a J., as� como de los licenciados en inform�tica N.D., A.A.�n y A.�s M.�nez, estos tres �ltimos al servicio de la Direcci�n General de Inform�tica del Consejo de la Judicatura Federal, al igual que de los secretarios t�cnicos licenciados M.L.P.M.�nez, J.R.O.M.�n, V�ctor M.B.M. y S.G.G.A., adscritos a la Visitadur�a J., procedieron a la b�squeda de archivos en las computadoras asignadas a la ponencia de la M. ... que pudieran relacionarse con la elaboraci�n del tipo de promociones mencionado, con el resultado que arrojaron las actas que se levantaron al efecto, y que se agregan a la presente como anexo veintid�s."

Ahora bien, sostiene la M. recurrente que no se le dio oportunidad de carearse con "... los funcionarios que, en su ins�lito acto de cateo, materialmente saquearon el equipo y mobiliario de las oficinas del Sexto Tribunal Colegiado Civil ...".

Y no es cierto.

Cabe decir que s� tuvo la oportunidad, en el momento mismo en que -al practicarse la visita- se le requiri� para que explicara sobre los diversos archivos encontrados en las computadoras de su ponencia.

Tal consideraci�n se corrobora con el acta de comparecencia respectiva, levantada el trece de febrero de mil novecientos noventa y siete (durante la realizaci�n de la visita), en los siguientes t�rminos:

"En la Ciudad de M�xico, Distrito Federal, siendo las dieciocho horas con treinta minutos del d�a trece de febrero de mil novecientos noventa y siete, durante la pr�ctica de la visita ordinaria de inspecci�n al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, se constituyeron el visitador judicial licenciado R.M.B., quien practica la visita ordinaria y el visitador general del Consejo de la Judicatura Federal licenciado J.H.H.�ndez F., asistidos de la secretaria t�cnica licenciada M.E.H.F., en la oficina que en dicho tribunal ocupa la se�ora M. ... con el objeto de solicitarle explicaci�n sobre los diversos archivos encontrados en computadoras de su ponencia, concretamente, una a cargo de la se�orita Alma C., otra port�til del licenciado J.A.S. y una tercera computadora que se encuentra en el interior de la oficina de la propia M., relativos a escritos o promociones de asuntos que no se tramitan ni corresponden a los que se resuelven en este Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil, as� de los archivos contenidos en dos disquetes localizados en el interior del segundo caj�n del lado derecho y de arriba hacia abajo del escritorio que ocupa la se�orita Alma C., oficial judicial de la ponencia de la se�ora M.; as� como un tercer disquete localizado en el escritorio de la secretaria particular de la propia M. se�ora M.�a C.G. Informada que fue la se�ora M. de los archivos antes mencionados, se procedi� a ense�arle las impresiones escritas de esos archivos de computaci�n, en papel blanco tama�o oficio, a fin de que los examinara y se enterara de su contenido, con el siguiente resultado: 1. Escrito que aparece a nombre de ... dirigido al H. Octavo Tribunal Colegiado en Materia Laboral del Primer Circuito, en cuyo margen superior derecho aparecen los siguientes datos: ?Exp: AD 64/94.-DT 548/94.-Quejoso: Instituto Polit�cnico Nacional. Tercero perjudicado: ...?, en el cual se solicita del tribunal al que est� dirigido el requerimiento para el cumplimiento de una sentencia de amparo.-La M. ... respondi� que:

"?... en este momento enterada por conducto del se�or Magistrado visitador general, que el motivo de esta diligencia se debe a que he sido objeto de una denuncia an�nima, que en relaci�n al presente escrito de que he sido inquirida me permito se�alar que efectivamente reconozco que se hizo esa impresi�n en esa computadora, pero que ello se debi� a que lamentablemente el escrito que inicialmente iba a presentar el se�or ... quien es mi hermano, estando de visita en mi privado se da��, sin recordar exactamente qu� l�quido fue lo que se derram� encima de su escrito, por lo que considerando que no ten�a relevancia solicit� se le imprimiera; que asimismo hace aproximadamente una hora tambi�n por comentarios que me hizo el se�or Magistrado visitador general, quien inquiri� en relaci�n a unas impresiones que aparecen en la computadora que se encuentra en mi privado relativas a cuotas del Seguro Social y un diverso p�rrafo en el que entre l�neas le� que se alud�a a un fraude con un nombre R., le manifest� y lo reitero que ignoro el contenido de esas impresiones, y que al pon�rseme a la vista ya impresas el contenido de esas impresiones nuevamente reitero la negativa en cuanto a su procedencia y su contenido; que asimismo y no obstante que el se�or Magistrado visitador general desea ponerme a la vista, al parecer diversos escritos y disquetes, en este momento solicito que quede asentado que tambi�n aproximadamente hace unas dos horas, por comentarios que hice con el se�or Magistrado visitador y habiendo sido enterada con anterioridad por �l mismo que se iba a proceder a una revisi�n del contenido de las computadoras que se encuentran en mi ponencia, que previamente hab�an sido llamados a la oficina de la Visitadur�a General, la oficial judicial A.C. y el licenciado J.S., no obstante que la suscrita se encontraba en sesi�n con los integrantes de este tribunal viendo lo que estaba ocurriendo le hice del conocimiento al C. Magistrado que el d�a siete de enero, me parece, fue presentado un escrito de inconformidad hacia la suscrita por diversos empleados de la ponencia, entre ellos el chofer, y que al ver esa situaci�n que estaba prevaleciendo he considerado que la p�rdida que hubo de diversos cassettes y de copias que integraban expedientes de asuntos que lleva mi esposo pod�a tener alguna trascendencia o relaci�n con el presente asunto, por lo que, en tal virtud, y ante lo penoso de esta situaci�n, el malestar mental que siento, atentamente solicito de los CC. M. visitadores se me permita reservarme el derecho de declarar, no sin antes tambi�n reconocer que, en alguna ocasi�n, pero en forma muy espont�nea, s� se hizo alg�n escrito, sin que pueda afirmar o negar por no estar en posibilidad de hacerlo, si a los que aluden los se�ores M. sean a los que yo me refiero; solicitando copia de la presente diligencia, as� como de las dem�s constancias relacionadas con el motivo de la queja.?

"Con lo anterior y en atenci�n a las manifestaciones vertidas por la se�ora M. ... se da por concluida esta diligencia a las diecinueve horas con siete minutos del d�a de su inicio, que para constancia se levanta la presente acta, que previa lectura firman quienes en ella intervinieron. Damos fe."

Es decir, la existencia de los hechos, que posteriormente constituyeron los anexos veintiuno y veintid�s a que se refiere el acta de visita, fueron del conocimiento de la M. desde el desarrollo mismo de la visita de inspecci�n y nuevamente se�alados en el acta misma que deb�a firmar (circunstancia que, por otra parte, no niega la recurrente); luego, es claro que siempre tuvo oportunidad de enterarse del contenido de dichos anexos y, por ende, objetarlos o solicitar los careos a que alude.

Y no lo hizo.

Esto es as�, pues seg�n se advierte, la M., en uso de la garant�a de audiencia que se le otorg� en su momento, acept� "... por comentarios que hice con el se�or Magistrado visitador y habiendo sido enterada con anterioridad por �l mismo que se iba a proceder a una revisi�n del contenido de las computadoras que se encuentran en mi ponencia, quepreviamente hab�an sido llamados a la oficina de la Visitadur�a General, la oficial judicial A.C. y el licenciado J.S., ..."

As�, ante la oportunidad de defensa otorgada, la M. neg� algunas de las impresiones encontradas en sus computadoras; manifest� sus sospechas, al relacionar un escrito de inconformidad contra ella efectuado por diversos empleados de su ponencia, con la p�rdida de casettes y copias que integraban asuntos que lleva su esposo; reconoci� la posible existencia de alg�n escrito de los que le pusieron a la vista; y, solicit�:

"... ante lo penoso de esta situaci�n, el malestar mental que siento, atentamente solicito de los CC. M. visitadores se me permita reservarme el derecho de declarar ..."

Ahora bien, ante la facultad del visitador judicial, que le otorga el art�culo 98 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, para supervisar las conductas de los integrantes de los �rganos visitados, se encuentra el derecho de �stos, contenido en el pen�ltimo p�rrafo del art�culo 101 del mismo ordenamiento legal, a trav�s de la obligaci�n de dicho visitador, de hacer constar las manifestaciones que respecto de la visita o del contenido del acta quisieran realizar.

De donde se sigue que, si bien el visitador est� facultado para recibir y, en su caso, recabar las pruebas que estime conducentes en relaci�n con la investigaci�n que realice dentro de una visita de inspecci�n, es de entenderse que el mismo derecho tiene el visitado (antes del cierre o firma del acta correspondiente) de que se le permita ofrecer las pruebas que tambi�n considera id�neas para su defensa, solicitando incluso, el tiempo necesario para su obtenci�n.

Por tanto, si seg�n se advierte de ese procedimiento administrativo de visitas de inspecci�n, el titular o servidor del �rgano visitado, cuenta con las garant�as constitucionales de audiencia y defensa de sus derechos, al no ejercerlos la ahora recurrente, es claro que no se le dej� en el estado de indefensi�n que alega, pues siempre tuvo acceso a ese derecho de ser o�da.

En cuanto a que en la resoluci�n combatida, el Consejo de la Judicatura Federal no tuvo en consideraci�n lo dispuesto por las fracciones I y II del art�culo 21 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, pues -dice la recurrente- aunque se apoye en esos dispositivos, tal afirmaci�n carece de la fundamentaci�n y motivaci�n que deben estar presentes en todo acto de autoridad.

Al respecto, es de advertirse que el elemento a que se refiere la fracci�n I del art�culo 121 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, consistente en "el desempe�o que se haya tenido en el ejercicio de su funci�n", se encuentra �ntimamente ligado -en dicha resoluci�n- a los supuestos de la fracci�n II relativo a "los resultados de las visitas de inspecci�n" en que, contrariamente a lo sostenido por la recurrente, el Consejo de la Judicatura Federal bas� su decisi�n de no ratificar en el cargo a la mencionada M..

Esto es as�, en virtud de que as� se advierte a lo largo de la resoluci�n impugnada, la cual, desde luego, ponder� las visitas realizadas con anterioridad, aunque haya tenido como fundamento medular la visita de inspecci�n realizada al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, del once al catorce de febrero de mil novecientos noventa y siete.

Dicha consideraci�n se corrobora de lo asentado en la resoluci�n que nos ocupa, cuando se realizan afirmaciones como las siguientes:

"Del an�lisis de las cinco actas de visita ordinarias aludidas en primer t�rmino, si bien de alguna manera benefician a la servidora p�blico (sic) a ratificar, en tanto de ellas se advierte un desempe�o jurisdiccional positivo; sin embargo, el examen del acta de visita ordinaria de inspecci�n practicada los d�as del once al catorce de febrero de mil novecientos noventa y siete, permite arribar a la conclusi�n de que el desempe�o general de la M. en cuesti�n no es satisfactorio, en raz�n de que en ella se asentaron conductas irregulares trascendentes, ..."

"En este contexto, si bien hubo cuatro visitas que se realizaron por los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, y una por un visitador judicial, cuyos resultados fueron satisfactorios, la visita que realiz� el visitador judicial, licenciado R.M.B., los d�as del once al catorce de febrero de mil novecientos noventa y siete, al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, allega al Consejo de la Judicatura Federal elementos resultantes de una revisi�n exhaustiva que denotan un desempe�o deficiente e inconveniente de la M. ..."

"Expuestas as� las irregularidades que se advirtieron de la visita de inspecci�n ordinaria practicada al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, los d�as del once al catorce (sic) del mil novecientos noventa y siete, se llega a la firme conclusi�n de que la licenciada ... no re�ne los principios constitucionales y legales antes invocados para continuar desempe�ando la noble labor de la funci�n jurisdiccional en el cargo de Magistrado de Circuito, en tanto ha quedado probado que su proceder no ha sido �tico, profesional y cuidadoso en el ejercicio de sus funciones ..."

Con las anteriores manifestaciones, resulta inconcuso la ubicaci�n que hace el Consejo de la Judicatura Federal en los supuestos de las fracciones I y II del art�culo 121 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, al actuar de la M. recurrente.

Por otra parte insiste la promovente en que no existe disposici�n alguna que faculte al visitador para recibir denuncias an�nimas, ya que �stas s�lo son v�lidas, seg�n la ley, para los casos y en las condiciones a que alude el art�culo 132 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n.

Sin embargo, como se dijo, la prohibici�n a que se refiere la promovente, es en cuanto a que no puede finc�rsele responsabilidad a los servidores p�blicos del Poder J. de la Federaci�n, en base a denuncias an�nimas no acompa�adas de pruebas documentales fehacientes; empero, en trat�ndose de una visita de inspecci�n ordinaria, la denuncia an�nima pasa a segundo t�rmino, si se considera s�lo como un acto que puede o no dar paso a una investigaci�n, pues lo que cuenta son los hechos que se investigan; por ende, para efectos de la visita, lo relevante ser�a el resultado de lo investigado.

En el caso, as� fue.

En cuanto a que la ley no faculta al visitador para recibir testimonios u ordenar la pr�ctica de diligencias de pruebas tendientes a establecer la responsabilidad de los servidores p�blicos denunciados, cabe decir que, contrariamente a lo sostenido por la recurrente, el visitador no recab� pruebas para "establecer responsabilidad", sino para apoyar su investigaci�n respecto de los hechos denunciados por los empleados del propio tribunal visitado.

En efecto, la posibilidad de fincar responsabilidad, compete al Consejo de la Judicatura Federal, en base a la vista que le d� el secretario ejecutivo de Disciplina con el resultado de la visita, seg�n se advierte de lo dispuesto por el �ltimo p�rrafo del art�culo 101 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n; procedimiento de responsabilidad, que se sigue en forma diversa a las visitas de inspecci�n, seg�n lo establecen los art�culos 129 a 140 del mismo ordenamiento legal y, aun cuando se apoye en hechos asentados en el acta de visita, no impide que sirvan para decidir respecto de una ratificaci�n o no, pues forman parte de uno de los elementos que se deben tomar en cuenta para tal efecto.

Tal consideraci�n, debe tenerse asimismo, para contestar el agravio de la recurrente, en el sentido de que las actuaciones de los visitadores la encontraron responsable de faltas que el Consejo de la Judicatura Federal consider� suficientemente graves para no ratificarla, siendo que dichos visitadores no fueron los que juzgaron, sino s�lo asentaron hechos que fueron valorados por el referido consejo para llegar a la decisi�n que tom�.

Tampoco le causan agravio a la recurrente, las actas levantadas el veinticuatro y veinticinco de marzo de mil novecientos noventa y siete, pues a m�s que no se cita ni se advierte disposici�n legal alguna que las prive de efectos, las mismas s�lo tuvieron por objeto, que los empleados denunciantes reconocieran en los expedientes respectivos, las promociones que elaboraron por instrucciones de la referida M., siendo que la oportunidad que tuvo para refutar tales denuncias, lo fue en el momento mismo en que tuvo conocimiento de ellas; es decir, antes del cierre del acta de visita respectiva.

Por lo dem�s, cabe destacar que dos fueron los motivos que tuvo el Consejo de la Judicatura Federal para no ratificar en su puesto a la hoy recurrente, seg�n se advierte de la resoluci�n recurrida; a saber:

  1. "... que la licenciada ... no se abstuvo de ejercer, al mismo tiempo del destinado al cumplimiento de sus funciones jurisdiccionales, encargos ajenos, como es el litigio de los asuntos resaltados por el licenciado J.A.S. �lvarez y Alma C. S�nchez ... en tanto ha quedado probado que la citada M. orden� al licenciado S. el estudio y elaboraci�n de los diversos escritos puntualizados, los cuales fueron revisados por ella, apareciendo, adem�s, que en alguno de ellos el autorizado para o�r y recibir notificaciones y oponerse de los autos lo era su esposo, licenciado ... lo que permite advertir que litig� dichos negocios por interp�sita persona", y

  2. "... la circunstancia de haber desviado la funci�n del licenciado J.A.S. �lvarez y de la oficial judicial Alma C. S�nchez, para satisfacer compromisos particulares, derivado del litigio de los negocios judiciales rese�ados en p�rrafos anteriores, as� como los recursos materiales, tales como el uso de computadoras, papel y disquetes, que son proporcionados para el desempe�o de las labores jurisdiccionales, en una conducta que afecta al patrimonio del Poder J. de la Federaci�n, al tener que pagar un sueldo a dos empleados que por �rdenes de su superior inmediato, descuidan las funciones para las cuales fueron contratados."

Sin embargo, como se advierte del escrito por el que se interpone recurso de revisi�n administrativa contra dicha resoluci�n, la recurrente s�lo controvierte uno de ellos, siendo que ambos, por s� mismos, sostienen el sentido de la resoluci�n y no se atacan en su integridad.

En efecto, lo relativo a la desviaci�n de recursos humanos y materiales correspondientes al Poder J. de la Federaci�n, para satisfacer compromisos personales, no es atacado con agravio alguno en el recurso de revisi�n administrativa intentado.

El �nico motivo que controvierte, es el relativo a su participaci�n en el litigio de asuntos ajenos al tribunal, cuyos archivos o memorias fueron encontrados en las computadoras a su cargo, manifestando lo siguiente:

"Es evidente que los siete asuntos de los que se hacen menciones aisladas o detalladas en las actas de inspecci�n y en la resoluci�n del Consejo de la Judicatura Federal como pruebas de la ?falta manifiesta de �tica? de la suscrita al ?comprometerse en la defensa de derechos de terceros? o ?litigar por interp�sita persona?, como se afirma en la resoluci�n impugnada, en realidad, se trata de asuntos que incumben a la suscrita como copropietaria de un inmueble o como esposa, madre, concu�a y hermana de las personas que, en cada caso, intervinieron en esos asuntos y por lo que esos ?archivos? o ?memorias? no pueden considerarse como pruebas de que la suscrita haya patrocinado profesionalmente asuntos de ?terceros?, ya que todos esos asuntos afectan a mi familia. Por otra parte, esos memoriales realizados en forma tan espor�dica de ninguna manera pueden acreditar la existencia de una pr�ctica continua."

Empero, tales argumentos no le favorecen en la medida que, en lugar de desvirtuar los motivos del Consejo de la Judicatura Federal, se refuerzan con su aceptaci�n en la intervenci�n en asuntos que no se pueden considerar "estrictamente personales"; por lo que, si ella misma acepta que recibi� y atendi� encargos distintos a los de su funci�n, incurri� en la falta sancionada por el art�culo 101 constitucional, a que alude el Consejo.

Tal precepto dispone lo siguiente:

"Art�culo 101. Los Ministros de la Suprema Corte de Justicia, los M. de Circuito, los Jueces de Distrito, los respectivos secretarios, y los consejeros de la Judicatura Federal, as� como los M. de la Sala Superior del Tribunal Electoral, no podr�n, en ning�n caso, aceptar ni desempe�ar empleo o encargo de la Federaci�n, de los Estados, del Distrito Federal o de particulares, salvo los cargos no remunerados en asociaciones cient�ficas, docentes, literarias o de beneficencia."

Del precepto transcrito se llega al conocimiento que si bien es cierto que la persona investida de la potestad de administrar justicia, pudiera defenderse en causa propia cuando alguien la demande, tambi�n lo es que por virtud de ese mandato constitucional, no puede ejercer la abogac�a para defender ante los tribunales, el patrimonio de otras personas, ni aun trat�ndose de asuntos jur�dicos en que alguno de sus familiares intervenga como parte material; mucho menos, como se precis� en el acta de visita, elaborar escritos que constitucional y legalmente corresponde formular al Ministerio P�blico en asuntos del orden penal.

En efecto, -al no prohibirlo- se llega al conocimiento que quien desempe�a alg�n cargo de los contenidos en el invocado art�culo 101 constitucional, pudiese convertirse en litigante en causa propia, a fin de defender ante los tribunales, los derechos o el patrimonio estrictamente personal.

Empero, en el caso de la M. recurrente no se est� en ese solo supuesto, en la medida en que aparece probado y ella misma acepta, que formul� escritos dirigidos a asuntos jur�dicos en los que no es parte en sentido material, sino que con tal car�cter intervinieron su esposo (que es abogado), su hermano, su concu�a y otra persona con la que no guarda ninguna relaci�n de parentesco.

Lo anterior, aunado a la consideraci�n del Consejo de la Judicatura Federal, no controvertido por la M., en el sentido de que utiliz� recursos humanos y materiales del Poder J. de la Federaci�n, para satisfacer compromisos particulares.

Por lo hasta aqu� considerado, este Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, considera correcta la apreciaci�n del Consejo de la Judicatura Federal, en el sentido de que, el actuar de la M. en cuesti�n, contrar�a lo preceptuado por el art�culo 100, p�rrafo sexto, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, en cuanto contempla a la carrera judicial regida por los principios de excelencia, objetividad, imparcialidad, profesionalismo e independencia, en tanto ha quedado demostrado que su proceder no ha sido �tico, profesional y cuidadoso en el ejercicio de sus funciones; motivos que obligan a confirmar la resoluci�n recurrida.

Por lo expuesto y fundado, con apoyo, adem�s, en los art�culos 97, 100, p�rrafo sexto, y 101 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, as� como en los art�culos 122 a 127 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, se resuelve:

�NICO.-Resulta infundado el recurso de revisi�n administrativa, interpuesto por ... contra la resoluci�n del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, aprobado en sesi�n de diecis�is de abril de mil novecientos noventa y siete, en que se determin� no ratificarla en el cargo de M. de Circuito.

N.�quese; con copia �ntegra y autorizada de la presente resoluci�n, personalmente a la interesada; por oficio al Consejo de la Judicatura Federal; publ�quese, en su totalidad en el Semanario J. de la Federaci�n; agr�guese un tanto al expediente personal del promovente; y, en su oportunidad, arch�vese este asunto como concluido.

El se�or Ministro presidente J.V.A.A.�n manifest� que, en t�rminos de lo dispuesto en el art�culo 146, fracci�n XVI, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n se encontraba en causa de impedimento para conocer del asunto por haber participado en la sesi�n en la que se emiti� la resoluci�n impugnada. Por unanimidad de ocho votos de los se�ores Ministros A.A., A.G.�itr�n, presidente en funciones C. y C., D�az R., G.�o P., R.P., S�nchez C. y S.M., se aprob� el impedimento planteado. Los se�ores Ministros G�ngora P. y O.M., salieron del sal�n.

As� lo resolvi� el Tribunal Pleno de la H. Suprema Corte de Justicia de la Naci�n en sesi�n del d�a dos de julio de mil novecientos noventa y ocho, por unanimidad de nueve votos de los se�ores Ministros A.A., A.G.�itr�n, D�az R., G�ngora P., G.�o P., O.M., S.C., S.M. y presidente en funciones C. y C.. El se�or M.H.R.P., sali� del sal�n y el Ministro presidente A.A.�n, no vot� por estar en causa de impedimento.

Firman los se�ores Ministros presidente en funciones y ponente con el secretario general de Acuerdos, que autoriza y da fe.

Nota: La tesis de rubro: "REVISI�N ADMINISTRATIVA, RECURSO CONTRA RESOLUCIONES DEL CONSEJO DE LA JUDICATURA FEDERAL. ALCANCE DE LAS ATRIBUCIONES DEL PLENO DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACI�N AL RESOLVERLO.", citada en esta ejecutoria, aparece publicada en el Semanario J. de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, Tomo III, marzo de 1996, p�gina 468.