Ejecutoria num. P. CLXXXV/2000 de Suprema Corte de Justicia, Pleno - Jurisprudencia - VLEX 26827460

Ejecutoria num. P. CLXXXV/2000 de Suprema Corte de Justicia, Pleno

Emisor:Pleno
Número de Resolución:P. CLXXXV/2000
Localizacion:GUILLERMO I. ORTIZ MAYAGOITIA.
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Octubre de 2000
RESUMEN

REVISIÓN ADMINISTRATIVA (CONSEJO) 6/2000. MAGISTRADOS DE CIRCUITO Y JUECES DE DISTRITO. EL CONSEJO DE LA JUDICATURA FEDERAL PUEDE DESTITUIRLOS POR CAUSAS DE RESPONSABILIDAD ADMINISTRATIVA DISTINTAS DE LAS PREVISTAS EN EL PÁRRAFO SEGUNDO DEL ARTÍCULO 136 DE LA LEY ORGÁNICA DEL PODER JUDICIAL DE LA FEDERACIÓN.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

REVISI�N ADMINISTRATIVA (CONSEJO) 6/2000.

MINISTRO PONENTE: G.I.O.M..

SECRETARIA: MAR�A ELENA ROSAS L�PEZ.

M�xico, Distrito Federal. Acuerdo del Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n correspondiente al d�a cuatro de septiembre de dos mil.

VISTOS; Y,

RESULTANDO:

PRIMERO

Por escrito de fecha dieciocho de febrero del a�o dos mil, presentado en la Oficina de Certificaci�n J. y Correspondencia del Consejo de la Judicatura Federal ... por su propio derecho, interpuso recurso de revisi�n en contra de la resoluci�n del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, emitida en la sesi�n correspondiente al ocho de febrero del a�o dos mil en la que se determin� su destituci�n como M. de Circuito.

SEGUNDO

El recurso de revisi�n fue remitido, para su tr�mite, a la Subsecretar�a General de Acuerdos de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, la que, a su vez, dio cuenta a su presidente en funciones, quien emiti� el acuerdo de veinticinco de febrero del a�o dos mil, en los siguientes t�rminos:

"Con los oficios de cuenta, as� como con los originales de promoci�n del recurso de revisi�n administrativa y el escrito registrado con el n�mero 501760, del licenciado ... y sus anexos, recibidos en la Subsecretar�a General de Acuerdos de este Alto Tribunal el veintiuno y veinticuatro del mes en curso, respectivamente, f�rmese y reg�strese el expediente que se indica al rubro. Ac�sese recibo. Ahora bien, como en el caso el recurrente hace valer recurso de revisi�n administrativa en contra de la resoluci�n del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, dictada en sesi�n extraordinaria celebrada el ocho de febrero del a�o en curso, al resolver el expediente de denuncia n�mero 13/98, del �ndice del referido consejo, mediante la cual se determin� la destituci�n del licenciado ... en el cargo de M. de Circuito, adscrito al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito; y en virtud de que el referido recurso, fue interpuesto en tiempo y forma legales, con fundamento en lo dispuesto por los art�culos 100, noveno p�rrafo, de la C.�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos; 11, fracci�n VIII, 14, fracci�n II, primer p�rrafo, 122, 123, fracci�n II, 124, 127 y 128 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, se acuerda:

"I. Se admite el recurso de revisi�n administrativa, que hace valer el licenciado ... .

"II. G�rese oficio al Consejo de la Judicatura Federal, remiti�ndole copia certificada de este auto, as� como copia de traslado del escrito presentado por el recurrente, a fin de que dentro del plazo de cinco d�as, uno de los consejeros que lo integran, rinda el informe a que se refiere la parte final del art�culo 124 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n.

"III. Recibido el informe de referencia, pase el asunto al Ministro que corresponda, seg�n el turno que para el efecto se lleva en la Subsecretar�a General de Acuerdos, a fin de que conforme a lo establecido en el art�culo 127 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en su caso, dictamine respecto a la admisi�n de las pruebas pericial y testimonial ofrecidas en el escrito que se acuerda (fojas cuarenta y cuarenta y cuatro) y, adem�s, formule el proyecto respectivo para dar cuenta con �l al Pleno de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n. Se tiene como autorizada para o�r y recibir notificaciones y documentos a la persona referida en el escrito de promoci�n del recurso y, como domicilio para dichos efectos, el indicado en dicho escrito.

"IV. Por �ltimo, con fundamento en el art�culo 126 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n que dispone: 'Trat�ndose de los recursos de revisi�n administrativos interpuestos contra las resoluciones de nombramiento o adscripci�n, no se admitir�n m�s pruebas que las documentales p�blicas, las cuales deber�n ser ofrecidas por el promovente o el tercero perjudicado en el correspondiente escrito de recurso o contestaci�n a �ste.', como lo solicita el promovente en su diverso escrito de dieciocho de febrero pasado, registrado con el n�mero 11867, t�ngase a la vista en el momento de resolver el presente asunto, el expediente de denuncia 13/98, del �ndice del multicitado Consejo de la Judicatura, promovido por los M.s O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez; en consecuencia, requi�rase al Consejo de la Judicatura Federal, por conducto del secretario ejecutivo del Pleno y Carrera J., para que a la brevedad posible remita el expediente mencionado.

V.N.�quese por lista y personalmente al recurrente, en t�rminos del art�culo 310 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles, de aplicaci�n supletoria.

TERCERO

El primero de marzo del a�o dos mil, el consejero J.M.M.�n Z., que fue el comisionado por el Consejo de la Judicatura Federal para dar cumplimiento al mandato de la Suprema Corte de Justicia, rindi� el informe solicitado.

CUARTO

Mediante acuerdo de tres de marzo del a�o dos mil, el presidente en funciones de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, orden� dar vista al recurrente con el informe rendido por el consejero J.M.M.�n Z. y las pruebas que present�, por el plazo de tres d�as, a fin de que manifestara lo que a su derecho conviniera.

Mediante escrito presentado el ocho de marzo del a�o dos mil, ante la Oficina de Certificaci�n J. y Correspondencia de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, el recurrente dio contestaci�n a la refutaci�n de agravios formulada por el consejero J.M.M.�n Z..

QUINTO

Por acuerdo de diez de marzo del a�o dos mil se turn� el expediente para su estudio al M.G.I.O.M..

SEXTO

Por escrito presentado en la Oficina de Certificaci�n J. y Correspondencia de esta Suprema Corte el veintitr�s de marzo del a�o dos mil ... solicit� ordenar la apertura de un t�rmino probatorio dentro del presente recurso de revisi�n, para el desahogo de la prueba pericial m�dica y psicol�gica sobre su persona y tener por anunciada la prueba testimonial a cargo de los licenciados R.G.J. y J.O.P., quienes fungieron como secretarios t�cnicos del M. visitador al realizarse la investigaci�n ordenada por el Consejo de la Judicatura Federal, que dio origen a la sentencia que se combate.

Mediante prove�do suscrito el siete de abril del a�o dos mil, el Ministro ponente, atento al contenido del escrito presentado por el licenciado ... mediante el cual solicit� la apertura de un t�rmino probatorio y ofreci� las pruebas pericial y testimonial, solicit� al presidente de este Alto Tribunal realizar los tr�mites necesarios para la apertura del periodo probatorio previsto en el art�culo 127 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, respecto a la prueba testimonial anunciada a cargo de los licenciados R.G.J. y J.O.P., secretarios t�cnicos del M. visitador al realizar la investigaci�n intraprocedimental ordenada por el Consejo de la Judicatura, al referir el recurrente, bajo protesta de decir verdad, que los ofrec�a en relaci�n a hechos supervenientes de los cuales no tuvo conocimiento sino hasta despu�s de cerrada la instrucci�n, y que ten�an relaci�n directa con la forma y t�rminos en que se llev� a cabo el interrogatorio de la investigaci�n.

En dicho acuerdo no se admiti� el desahogo de la pericial m�dica y psicol�gica sobre la persona del recurrente, en virtud de que conforme al art�culo 127 en cita, en caso de que el recurso de revisi�n administrativa se presente en contra de resoluciones de remoci�n, el Ministro ponente podr� ordenar la apertura de un t�rmino probatorio hasta por el t�rmino de diez d�as, caso en el que �nicamente son admisibles las pruebas documental y testimonial, por lo que no se establece la admisibilidad de la prueba pericial. Adem�s, si bien dicha pericial se propuso por el comit� investigador -que se form� por acuerdo del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal para investigar sobre la conducta del referido M.- con el objeto de que se le practicaran los estudios m�dicos necesarios a fin de determinar su estado de salud f�sica y mental, por lo que se gir� oficio al director general de Coordinaci�n de S.icios Periciales de la Procuradur�a General de la Rep�blica; sin embargo, posteriormente la misma comisi�n dio cuenta al Pleno del Consejo que estaba debidamente agotada la investigaci�n ordenada, sin que fuera obst�culo que no se hubieran realizado los requerimientos acordados sobre la indagaci�n del estado de salud del referido M., dados los resultados preliminares arrojados por la investigaci�n, y se consider� innecesario su desahogo en esta instancia, toda vez que el resultado de la misma se referir�a a circunstancias actuales, no a las acontecidas durante el periodo a que se refieren los hechos de la denuncia que dieron origen a la investigaci�n correspondiente.

Mediante acuerdo del presidente en funciones de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n de doce de abril de dicho a�o, se agreg� al expediente a fin de que surtiera los efectos legales procedentes el referido prove�do, y atento a su contenido, se abri� el recurso de revisi�n administrativa a prueba por el plazo de diez d�as, contados a partir de la legal notificaci�n de este �ltimo acuerdo, admitiendo como prueba del recurrente la testimonial anunciada, requiri�ndole para que exhibiera los interrogatorios respectivos, determinando que no se admite la prueba pericial m�dica ofrecida, toda vez que el Ministro ponente no consider� necesario su desahogo, adem�s de que, conforme al art�culo 127 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, solamente son admisibles las pruebas documental y testimonial.

Por acuerdo de fecha nueve de junio del a�o dos mil, el presidente en funciones de este Alto Tribunal orden� agregar al expediente los oficios suscritos por los licenciados R.G.J.�nez y J.A.O.P., mediante los cuales dieron cumplimiento al requerimiento hecho en el prove�do de veinticuatro de mayo del a�o en cita, dando vista con los mismos al Consejo de la Judicatura Federal y al recurrente.

Mediante acuerdo de diecis�is de junio del a�o dos mil, el presidente en funciones de este M�ximo Tribunal orden� agregar al expediente los oficios suscritos por el licenciado ... y el M. J.M.M.�n Z., quien comparece en su car�cter de consejero de la Judicatura Federal, mediante los cuales dieron cumplimiento al requerimiento formulado en el prove�do que antecede, y regresar los autos a la atenci�n del Ministro G.I.O.M., a fin de que formulara el proyecto respectivo.

CONSIDERANDO:

PRIMERO

Este Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, es competente para conocer del presente recurso, de conformidad con lo establecido por los art�culos 97, p�rrafo primero, 100, p�rrafo octavo, de la C.�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos; y 11, fracci�n VIII, 122 y 128 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, pues se interpone en contra de la decisi�n del Consejo de la Judicatura Federal que determin� remover del cargo de M. de Circuito al recurrente.

SEGUNDO

De las consideraciones de la resoluci�n impugnada destacan las siguientes:

"NOVENO. Para una mejor comprensi�n de este asunto conviene narrar los siguientes antecedentes:

"I. Los M.s O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez, en ocurso de diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, denunciaron ante la entonces presidenta de la C.�n de Disciplina de este Consejo de la Judicatura Federal, los hechos que a continuaci�n se sintetizan:

"a) Que las sesiones del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, no se hab�an llevado a cabo en forma regular, en virtud de las frecuentes inasistencias del M. ... quien se reportaba enfermo, exhibiendo para justificar aqu�llas, diversas constancias m�dicas. Que esta situaci�n, que ocasion� rezago en la resoluci�n de los asuntos ya listados, qued� asentada en el acta de veintitr�s de junio de mil novecientos noventa y ocho, que levant� el visitador judicial, M. P.A.I.F.�ndez.

"b) El M. ... tiene un car�cter 'ambivalente, contradictorio e impredecible, producto de afecci�n al consumo de bebidas alcoh�licas'. Esto lo hace irritable en su trato con los dem�s. As�, el cinco de junio de mil novecientos noventa y seis, en el sal�n de plenos, impugn� un proyecto en forma agresiva, lo que motiv� que la M.S.�a D.�n abandonara la sesi�n; el M. ... la sigui� hasta su oficina, a la que entr� intempestivamente, empuj� a la M. y le quit� los lentes, y�ndose despu�s a llorar a una esquina; enseguida llam� al licenciado J.�s M.V., secretario adscrito a la ponencia de la M. y lo trat� de agredir. En ocasiones el M. ... ha llegado en estado de ebriedad al tribunal, como sucedi� el d�a en que la M.S.�a D.�n le solicit� se retirara a su domicilio por el lamentable estado en que aqu�l se present�. En esa ocasi�n, en el sal�n de plenos ... jal� de los brazos a la M. y le puso las manos en el cuello. Asimismo, en otra ocasi�n, en la sala de sesiones, el M. ... sac� de su portafolios una pistola, alterando la tranquilidad del tribunal. El Consejo de la Judicatura Federal otorg� al M. ... dos licencias por quince d�as cada una, que comprendieron del primero al quince de julio de mil novecientos noventa y ocho, y del quince de agosto al dos de septiembre del mismo a�o. Estas licencias, seg�n informes del propio M., las emple� para atender 'los serios problemas de salud que padece'.

"c) El diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho ... se comunic�, por v�a telef�nica, con la M.S.�a D.�n, manifest�ndole que se encontraba en la Ciudad de M�xico y que hab�a permanecido en el aeropuerto hasta las 00:15 horas de ese d�a, ya que el avi�n que lo llevar�a a Ciudad Victoria, Tamaulipas, no hab�a partido por mal tiempo. Lo anterior result� falso, pues de acuerdo a la informaci�n proporcionada por Aerocalifornia, dicho vuelo con destino a Ciudad Victoria, lleg� sin ning�n contratiempo.

"La denuncia de que se trata, se radic� con el n�mero 13/98.

"II. Tomando en cuenta lo asentado en el referido escrito de denuncia, el Pleno de este Consejo de la Judicatura Federal, en acuerdo de treinta de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, determin� que el M. ... pudo haber incurrido en las siguientes causas de responsabilidad:

"a) La prevista en el art�culo 131, fracci�n III, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, consistente en: 'Tener una notoria ineptitud o descuido en el desempe�o de las funciones o labores que deban realizar.'. Los hechos atribuidos al M. ... (que se precisan en el citado acuerdo), en relaci�n con la referida causa de responsabilidad, son los siguientes: '... con sus inasistencias a las sesiones convocadas, por reportarse enfermo en la mayor�a de las ocasiones, sin que se tenga conocimiento que haya exhibido las correspondientes incapacidades m�dicas, ha tra�do como consecuencia un rezago considerable en la resoluci�n de asuntos listados, que asciende a la cantidad de 146, a la vez que esa misma actitud impuso al tribunal la necesidad de reducir de 15 a 10 el n�mero de asuntos listados, lo que se ha traducido en un considerable rezago, que seg�n la �ltima visita de inspecci�n que le fue practicada a ese �rgano jurisdiccional, al d�a veintitr�s de junio del a�o en curso, ascend�a a la cantidad de 1591 expedientes, resultado muy significativo que tambi�n, presuntivamente, propicia el retardo en el desarrollo de las sesiones al ponerse a leer y releer los proyectos de discusi�n, enfrasc�ndose en discusiones in�tiles ...'.

"b) La prevista en la fracci�n X de la misma disposici�n legal, consistente en: 'Abandonar la residencia del Tribunal de Circuito o Juzgado de Distrito al que est� adscrito, o dejar de desempe�ar las funciones o las labores que tenga a su cargo.'. En el acuerdo de treinta de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, precis� que los hechos atribuidos al M., constitutivos de la referida causa de responsabilidad, son los siguientes: '... sin causa hasta ahora justificada, el d�a diecisiete de los corrientes, abandon� la residencia del tribunal al que se encuentra adscrito, dejando de cumplir con ese comportamiento las funciones inherentes a su cargo, traducidas en que no se pudo llevar a cabo la sesi�n del tribunal programada para ese fecha, provocando con tal comportamiento la suspensi�n del servicio. No es �bice a lo anterior, el argumento defensista del M. ... en el sentido de que la causa que motiv� su inasistencia a la sesi�n de diecisiete de los corrientes, lo fue porque el �nico vuelo a Ciudad Victoria, Tamaulipas, el d�a diecis�is de septiembre del a�o en curso, no oper� por mal tiempo; pues frente a tal versi�n obra la correspondiente a que ese vuelo se efect�o sin ning�n contratiempo, por lo que su dicho, en su caso, ser� motivo de prueba'.

"c) La prevista en la fracci�n XI del citado art�culo 131 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con el art�culo 47, fracci�n V, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, consistente en el incumplimiento de la siguiente obligaci�n: 'Observar buena conducta en su empleo, cargo o comisi�n, tratando con respeto, diligencia, imparcialidad y rectitud a las personas con las que tenga relaci�n con motivo de �ste.'. En el acuerdo antes mencionado, el Pleno del Consejo precis� que los hechos que se imputan al M. ... en relaci�n con la referida causa de responsabilidad, son los siguientes: '... la licenciada O.I.S.�a D.�n, M. presidente del �rgano jurisdiccional al que se encuentran adscritos, le atribuye que en la sesi�n correspondiente al cinco de junio de mil novecientos noventa y seis, estando en el sal�n de plenos de ese �rgano jurisdiccional, sin motivo alguno el M. ... empez� a impugnar en forma agresiva el proyecto de resoluci�n relativo al juicio de amparo directo laboral 280/95, que presentaba a su discusi�n, lo que motiv� que dicha M. abandonara la sala de plenos, sigui�ndola el M. ... hasta su oficina, a la que entr� intempestivamente, d�ndole un empuj�n para que se sentara y no saliera del privado, quit�ndole los lentes, para despu�s irse a llorar a una esquina, habiendo tratado inclusive de agredir a un secretario de la aludida M. de nombre J.�s M.V.; asimismo, el M. ... en una ocasi�n, denotando una actitud poco seria a la funci�n, se present� a una sesi�n plenaria y sac� de un portafolios de pl�stico una pistola, con la cual apunt� a la M.S.�a D.�n, pidi�ndole el M.C.G.�lez, que la guardara porque pod�a estar cargada, manifestando el M. ... que el arma no se encontraba abastecida, sin embargo, este hecho alter� la tranquilidad de los integrantes del tribunal, como en el que tambi�n acaeci� en una �ltima ocasi�n, cuando el M. a que se viene haciendo referencia, se present� al tribunal en estado de ebriedad, lo que motiv� que la M.S.�a D.�n, en la sala de plenos, lo invitara a retirarse a su domicilio por el lamentable estado en que se encontraba, pero �ste la jal� de los brazos y luego le puso las manos en el cuello, provocando con esa actitud, en el �nimo de la M., un estado de desconfianza e inseguridad. Lo que se lleva dicho es suficiente para poner en relieve que el M. ... de manera probable no ha venido observando buenaconducta, respecto con el trato de sus compa�eros de ponencia, en el desempe�o de sus funciones inherentes a su alta investidura de M. de Circuito.'. Asimismo, en el acuerdo que se analiza, se asent�: 'Adem�s de que tambi�n, de manera presuntiva, se pone de manifiesto que su car�cter (del M. ...), ambivalente, contradictorio e impredecible derivado de su afecci�n al consumo de bebidas alcoh�licas ...'.

"En el propio acuerdo, el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, con fundamento en el art�culo 134, fracci�n V, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, suspendi� temporalmente al licenciado ... en el cargo de M. de Circuito, con el goce del cincuenta por ciento de sus percepciones econ�micas.

"III. La denuncia en cuesti�n, fue turnada al entonces consejero A. O�ate L.. �ste formul� un dictamen a efecto de que se ampliara la investigaci�n, con el fin de que pudieran allegarse mayores elementos para resolver la denuncia y as� estar en aptitud de abarcar otros aspectos, relacionados con los hechos narrados, imputados al M. ... .

"El dictamen que antecede, fue aprobado por el Pleno del Consejo de la Judicatura, en sesi�n de veinticuatro de marzo de mil novecientos noventa y nueve. Asimismo, en el propio acuerdo plenario, se prorrog� la suspensi�n temporal del M. ... por seis meses m�s y se orden� la integraci�n de un comit� de investigaci�n, encargado de recabar m�s informaci�n sobre la conducta del M. ... Dicho comit� qued� integrado por la licenciada A.L.C.G., secretaria ejecutiva de Disciplina de este consejo, el visitador judicial, M.J.�.M.G. y el doctor J.R.R., director general de Responsabilidades de la Contralor�a del Poder J. de la Federaci�n.

"IV. Con fecha doce de abril de mil novecientos noventa y nueve, se declar� instalado el comit� de investigaci�n. �ste, despu�s de analizar los antecedentes del caso, consider� procedente, entre otras cuestiones, recabar de la Direcci�n General de Responsabilidades del Poder J. de la Federaci�n, copia certificada de las declaraciones patrimoniales rendidas por el M. ... as� como el estudio de su evoluci�n patrimonial.

"V. El tres de mayo del a�o pr�ximo pasado, el comit� de investigaci�n, estim� procedente la pr�ctica de una visita extraordinaria al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, la cual fue encomendada al M.J.�.M.G.. Lo anterior, a fin de que pudieran allegarse los elementos probatorios necesarios, para conocer la conducta desplegada por el M. ... Esta visita se desahog� en el mes de mayo de mil novecientos noventa y nueve.

"VI. En reuni�n de trabajo de veintiuno de mayo de mil novecientos noventa y nueve, el comit� de investigaci�n, tomando en consideraci�n que del estudio de evoluci�n patrimonial, elaborado por la Direcci�n General de Responsabilidades, se desprend�an diversas irregularidades en la elaboraci�n de las declaraciones patrimoniales rendidas por el M. ... orden� girar oficio al contralor del Poder J. de la Federaci�n, a fin de que procediera a elaborar el dictamen relativo a la situaci�n patrimonial del citado funcionario judicial.

"VII. El dictamen a que se alude en el p�rrafo que antecede, fue emitido el veintisiete de mayo del pasado a�o. En �ste se concluy�: 'Primera. Como consecuencia de las omisiones y de las discordancias detectadas en sus declaraciones patrimoniales de los a�os de mil novecientos noventa y cinco a mil novecientos noventa y siete, el licenciado ... M. del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito de Ciudad Victoria, Tamaulipas, incurri�, de manera probable, en la causa de responsabilidad administrativa prevista en la fracci�n XI del art�culo 131 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con las fracciones XVIII y XXII del art�culo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos ...'.

"VIII. En sesi�n de cuatro de agosto de mil novecientos noventa y nueve, el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, a propuesta del comit� de investigaci�n, determin� examinar conjuntamente los hechos que se imputaron al M. en la denuncia formulada por los M.s S.�a D.�n y C.G.�lez, con los que se derivaron del dictamen de evoluci�n patrimonial.

"IX. Finalmente, en acuerdo plenario de veintinueve de septiembre del a�o en cita, se orden� prorrogar la suspensi�n del M. ... por seis meses m�s. Lo anterior, en virtud de que hasta esa fecha, a�n no se hab�a concluido el procedimiento administrativo, debido a que se encontraban pendientes de desahogo, diversas testimoniales ofrecidas por el M. ... as� como la comparecencia de este funcionario judicial ante la C.�n de Disciplina de este Consejo de la Judicatura Federal.

"D�CIMO. De lo expuesto en el considerando precedente, se concluye que las causas de responsabilidad que en la presente denuncia se imputan al M. ... son: a) El rezago que origin� en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, con motivo de sus inasistencias a las sesiones; b) El abandono, sin causa justificada, de la residencia del citado Tribunal Colegiado, con fecha diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho; c) Las omisiones y discordancias en que incurri� al rendir sus declaraciones patrimoniales, correspondientes a los a�os de mil novecientos noventa y cinco, mil novecientos noventa y seis y mil novecientos noventa y siete; y d) No observar buena conducta en el desempe�o de su cargo como M. de Circuito, por haber faltado al respeto a sus compa�eros M. y a un secretario del tribunal. Lo anterior, debido a su afecci�n a las bebidas alcoh�licas.

"Este Consejo de la Judicatura Federal, por razones metodol�gicas, analizar� en primer t�rmino, la �ltima de las referidas causas de responsabilidad; esto es, la prevista en la fracci�n XI del art�culo 131 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con el art�culo 47, fracci�n V, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos.

"A juicio de este �rgano colegiado, la causa de responsabilidad de que se trata, se encuentra plenamente acreditada, por las razones que a continuaci�n se exponen. De la lectura de los hechos que se atribuyen al M. ... se desprende que �ste, efectivamente, ha observado mala conducta en el desempe�o de su cargo, por haber incurrido en faltas graves de respeto a sus compa�eros M.O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez y al secretario del tribunal licenciado J.�s M.V.. Lo anterior, debido a su afecci�n a las bebidas embriagantes. Las pruebas con las que se acreditan tales hechos, son la testimonial, la circunstancial y la fama p�blica, seg�n se demuestra a continuaci�n.

"UND�CIMO. Se imputa al M. ... no haber observado buena conducta en el tribunal al que se encontraba adscrito, debido a que, por ser adicto a las bebidas alcoh�licas, alter� la buena marcha de aqu�l, present�ndose al mismo en estado de ebriedad. Como consecuencia de lo anterior, se atribuye al citado funcionario judicial, haber faltado al respeto a sus compa�eros M.O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez y al secretario del tribunal J.�s M.V.. Los actos concretos que, en relaci�n a esta �ltima conducta, se imputan a ... son: a) haber empujado a la M. quit�ndole los lentes; b) haber jalado de los brazos a la propia M., poni�ndole las manos en el cuello; c) haber tratado de agredir al secretario M.V., ya que le lanz� un pu�etazo que fue detenido por �ste; y d) haber sacado de su portafolios una pistola, alterando la tranquilidad del tribunal.

"La referida conducta, encuadra en el art�culo 131, fracci�n XI, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con el art�culo 47, fracci�n V, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos. Estos preceptos dicen: 'Art. 131. Ser�n causas de responsabilidad para los servidores p�blicos del Poder J. de la Federaci�n: ... XI. Las previstas en el art�culo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, siempre que no fueren contrarias a la naturaleza de la funci�n jurisdiccional.' y 'Art. 47. Todo servidor p�blico tendr� las siguientes obligaciones, para salvaguardar la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia que deben ser observadas en el desempe�o de su empleo, cargo o comisi�n, y cuyo incumplimiento dar� lugar al procedimiento y a las sanciones que correspondan, sin perjuicio de sus derechos laborales, as� como de las normas espec�ficas que al respecto rijan en el servicio de las fuerzas armadas: ... V.O. buena conducta en su empleo, cargo o comisi�n, tratando con respeto, diligencia, imparcialidad y rectitud a las personas con las que tenga relaci�n con motivo de �ste.'.

"A juicio de este Consejo de la Judicatura Federal, en la especie se encuentra plenamente acreditado, que el funcionario judicial de que se trata, incurri� en la referida causa de responsabilidad administrativa, en virtud de las siguientes consideraciones:

"De las diligencias que se iniciaron el trece de mayo de mil novecientos noventa y nueve, llevadas a cabo con motivo de la visita especial practicada al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, por el visitador judicial, M.J.�.M.G., se desprende que se desahog� la prueba testimonial a cargo de diversos funcionarios y empleados de dicho �rgano jurisdiccional, destacando las siguientes deposiciones:

"A) J.H.P.G.�a (secretario proyectista adscrito a la ponencia de la M. O.I.S.�a D.�n), en lo conducente, manifest�: '... que nunca vio al M. ... llegar al pleno en estado de ebriedad, pero que en una ocasi�n, aproximadamente a finales del a�o de mil novecientos noventa y siete, lleg� al privado de la M. O.I. con copas porque lo ve�a muy alegre y efusivo y ol�a a alcohol; que en esa ocasi�n los llam� la M. a su privado al de la voz y al licenciado P.P., y pudo advertir que la M. hizo que llevaran una taza de caf� ... que la conducta del M. ... fue acorde a su cargo de M. con la salvedad de la ocasi�n en que ha dicho lo vio con copas; que ha declarado lo anterior porque forma parte de este tribunal y le consta lo que ha dicho por la misma raz�n.' (fojas 166 y 167, tomo II).

"B) J.�s M.V. (secretario proyectista adscrito a la ponencia de la M. O.I.S.�a D.�n), en lo conducente declar�: '... aproximadamente a principios de junio de mil novecientos noventa y seis, no se termin� la sesi�n en el transcurso de la ma�ana y continu� por la tarde y se le mand� llamar para que diera cuenta con un asunto de los que estaban listados ... cuando entr� a la sala el M. en forma agresiva le levant� la voz y le dijo que por qu� proyectaste este asunto as�, y se percat� que ten�a aliento alcoh�lico, pero que no sabe si andaba en estado de ebriedad y en su caso en qu� grado, ya que no es perito y la M. le respondi� que al de la voz no le deb�a reclamar ya que ella era la que se�alaba c�mo se proyectaban los asuntos y que le pidieron que se retirara de la sala de sesi�n y el declarante se qued� en el pasillo y despu�s vio que la M. sali� del pleno llorando y que �l la sigui� a su privado y como a los 5 minutos observ� que pas� el M. ... hacia el privado de la M. y como a los 10 minutos el M. ... abri� la puerta y le pidi� a una secretaria que llamaran al de la voz y al tocar la puerta y entrar vio que la M. estaba llorando y el M. le volvi� a decir al de la voz que por qu� hab�a hecho as� el proyecto, que estaba mal e intent� agredirlo, lanz�ndole un pu�etazo que el de la voz alcanz� a detener con el brazo y que la M. ya desesperada le dec�a que se calmara y posteriormente se tranquiliz�, dici�ndole la M. al declarante que se retirara; que despu�s la M. una vez que se retir� el M. ... a su privado le coment� al declarante que llor� por el hecho de que el M. le hab�a dado un empuj�n quedando ella sobre un mueble; que en otra ocasi�n oy� comentarios de la M. O.I.S.�a de que le hab�a puesto las manos en el cuello; que cuando fungi� como presidente en el a�o de mil novecientos noventa y tres su actuaci�n fue correcta, pero que a finales de mil novecientos noventa y siete, hasta antes de la suspensi�n del M. ... su actuaci�n fue irregular porque faltaba a las sesiones ... que no le consta que en los momentos de inestabilidad emocional del M. fuera agresivo, s�lo en el caso que ya relat� y que s�lo levantaba la voz; que por comentarios de otros compa�eros se enteraba que el M. andaba en estado de ebriedad ... que la raz�n de su dicho es que sabe y le consta lo declarado porque trabaja en ese tribunal y por haber presenciado el primer hecho narrado en su declaraci�n.' (fojas 170, 171, 172 y 173, tomo II).

"C) E.M.P.�a (secretario proyectista adscrito a la ponencia del M. L.A.C.G.�lez), en lo conducente sostuvo: '... que s� le consta que el M. incurri� en faltas de asistencia, retraso e interrupci�n de las sesiones del Pleno, porque esto fue motivo de reporte por la M. presidenta de este Tribunal Colegiado al Consejo de la Judicatura Federal, y por estar adscrito a la Secretar�a de Acuerdos del referido �rgano firm� diversas constancias de irregularidades que se enviaron al citado consejo; que en una ocasi�n vio al M. ... presentarse al tribunal en estado de ebriedad y al parecer no sesionaron por ese motivo, sin recordar la fecha ... Que la raz�n de su dicho le consta porque por lo menos los seis o siete meses que estuvo fungiendo como secretario de Acuerdos, son los pormenores que puede dar del mencionado M..' (fojas 176 y 177, tomo II).

"D) J. de la Fuente Ornelas (secretario de Acuerdos), en lo que interesa, declar�: '... que posteriormente, la conducta del M. tuvo cierta alteraci�n por su adicci�n al alcohol, que se le concedi� una licencia por quince d�as y le fue prorrogada para tomar un tratamiento, que a su vencimiento se reintegr� a sus labores y a partir de ah� es que el declarante not� cambios y empez� a haber fricciones y en ocasiones las sesiones no se celebraron y posteriormente cuando le concedieron licencia para su tratamiento, ya lo requer�a, porque esa conducta se vino agravando, y aun as� se despachaban los asuntos pero que �ltimamente tuvo un cambio de actitud, a grado tal que la situaci�n rompi� con todo, es decir, trastoc� su responsabilidad como M. pues constantemente eran las inasistencias a las sesiones; que el M. ... s� estudiaba los asuntos, pero el problema estaba en que el d�a de la sesi�n no se presentaba y eso retrasaba el trabajo, ya que ese problema de inasistencia se fue incrementando y los cambios de conducta tambi�n influ�an en suspensi�n de sesiones que ya hab�an empezado, recordando que esto pudo haber sido en tres o cuatro ocasiones; que el declarante no not� que el M. estuviera en alguna ocasi�n en la sala de sesiones en estado de ebriedad, pero en algunas ocasiones s� se present� al tribunal por la tarde, despu�s de las seis de la tarde, en estado de ebriedad; que cuando pidi� licencia para su tratamiento se notaba ya grave su problema y a punto de explotar; que lo declarado le consta porque los dos, el M. ... y el de la voz, est�n adscritos a este Tribunal Colegiado.' (fojas 189 y 190, tomo II).

"E) M.�a V.P. Pulido (oficial judicial adscrita a la ponencia de la M. O.I.S.�a D.�n), en lo conducente manifest�: '... que la conducta del M. ... para ella fue regular; que la califica regular por las constantes inasistencias a las sesiones que afectaban el curso normal del trabajo; que el motivo de las inasistencias era porque se reportaba indispuesto, porque en varias ocasiones le toc� contestar las llamadas telef�nicas de �l pas�ndoselas a la M. O.I., enter�ndose despu�s que no se presentar�a al trabajo; que de o�das solamente ten�a conocimiento de las causas por las cuales no asist�a el M. ... a la sesi�n; que las causas eran que a veces andaba tomado; que para ella andar tomado significa estar en estado de embriaguez; que no puede precisar las ocasiones en que el M. ... no asisti� a las sesiones por andar tomado; pero que fueron muchas; que el periodo en que el M. ... no acud�a a las sesiones fue como en estas fechas del a�o pasado o sea mayo de mil novecientos noventa y ocho y que s�lo recuerda esa fecha porque en el mes de agosto se incapacit� ... que lo que motiv� el retraso de las sesiones fue la constante inasistencia del M. ... que nunca vio al M. ... llegar en estado de ebriedad; que todo lo que ha manifestado lo sabe porque trabaja en el tribunal ...' (fojas 199 y 199 vuelta, tomo II).

"F) M.�a del C. L�pez F.�n (secretaria ejecutiva del M. L.A.C.G.�lez), declar�, en lo conducente: '... que s� sabe que hubo un problema entre los tres M.s; que el problema ha sido en relaci�n al desempe�o del funcionamiento del tribunal; que s� conoce las causas del problema que eran ocasionadas por la falta del M. ... a las sesiones que originaban preocupaci�n a los M.L.C. y O.I.S.�a, que al principio las sesiones se prolongaban todo un d�a completo y en ocasiones no se terminaban las tres cuentas el mismo d�a que se citaba para la sesi�n cit�ndose para el d�a siguiente y en ocasiones al d�a siguiente el M. ... no asist�a, se citaba para la siguiente semana y en ocasiones tampoco estaba presente ... esta situaci�n se fue haciendo cada vez m�s fuerte lo que provoc� que tuvi�ramos varias listas de asuntos sin resolver ... que s� sabe y le constan las causas por las que el M. ... no llegaba a las sesiones ... pero que debe aclarar que las causas por las que el M. no asist�a a las sesiones fueron �nicamente las que ella considera y que es el hecho de que hab�a tomado alcohol y no estaba en condiciones para presentarse a las sesiones; la raz�n de lo que acaba de declarar es porque sin recordar la fecha de una tarde, la sesi�n se hab�a suspendido al medio d�a para continuarla en la tarde y el M. ... lleg� con retraso y con aliento alcoh�lico, considero que no estaba en condiciones de sesionar, pues la sesi�n fue suspendida por los M.s O.I.S.�a y L.C. y los comentarios fueron en el sentido de que no ten�a la lucidez suficiente para sesionar.' (fojas 204 y 204 vuelta, tomo II).

"G) B.M.L.P. (secretaria ejecutiva de la M. O.I.S.�a D.�n), declar� en lo que interesa: '... que la conducta del M. ... en este tribunal fue irregular; que lo considera as� porque en alguna ocasi�n fue al despacho de la M. O.I.S.�a en estado inconveniente; para la declarante estado inconveniente, es que ten�a signos de estar en estado de embriaguez; que se dio cuenta de lo anterior porque ten�a un poco de dificultad al caminar y al expresarse ten�a aliento alcoh�lico; que s� se afectaron las labores del tribunal por las anteriores circunstancias ...'. A pregunta expresa del M. ... la testigo contest� que fue a finales del a�o de mil novecientos noventa y siete, cuando el M. ... se present� en la oficina de la M.S.�a D.�n en estado inconveniente (fojas 207 y 208, tomo II).

"H) J.G.C.�n �valos(oficial de servicio y mantenimiento adscrito al Tribunal Colegiado), en lo atinente, sostuvo: '... que el M. ... de primero s� estaba asistiendo bien a sus labores, ya luego se comunicaba que no pod�a venir a trabajar, ya el d�a de sesiones y se suspend�an las sesiones porque andaba en estado de ebriedad, se nos dec�a que continuar�an las sesiones una vez que regresaran en la tarde pero ya no sab�a si regresaba a dichas sesiones, pienso que es una l�stima en �l porque es una persona muy inteligente y que deber�a dedicarse m�s al trabajo ... que s�lo desea agregar que al M. se le hiciera un estudio o tratamiento por el bien de �l, para que no se perjudique �l y no perjudique a la dem�s gente y al trabajo, como al personal de este tribunal'. El M. ... formul� al testigo, entre otras, la siguiente pregunta: 'Que diga el declarante �qu� clase de tratamiento y estudio sugiere para atender el mal que en su opini�n tiene el M. ...?' Respuesta: '... un tratamiento para que no tomara, para que no se haga da�o, porque es una persona joven de mucho talento e inteligente y que ser�a una l�stima que se echara a perder.' (fojas 209 y 210, tomo II).

"Con fecha primero de octubre de mil novecientos noventa y nueve, se desahogaron ante este Consejo de la Judicatura Federal, las testimoniales ofrecidas por el M. ... a cargo de diversos funcionarios y empleados del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito. Entre ellas, destacan las emitidas por E.M.P.�a, J. de la Fuente Ornelas y J.�s M.V., quienes ya hab�an declarado ante el visitador M.G. en la visita extraordinaria referida con antelaci�n.

"a) El primero de los citados testigos, E.M.P.�a, en esta segunda declaraci�n, acept� haber declarado con anterioridad que vio al M. ... en estado de ebriedad, sin embargo, aclar� que en esa primera declaraci�n se�al� que aparentemente en una sola ocasi�n lo vio al parecer tomado, a�adiendo que en realidad esto no lo pod�a afirmar, puesto que su funci�n en el tribunal no era estar vigilando la conducta de sus superiores, sino �nicamente desempe�ar la funci�n de secretario de Acuerdos; agreg� que si bien el M. ... se ausentaba en algunas sesiones, sin embargo, justificaba las faltas con las constancias m�dicas correspondientes, que �l se encargaba de recepcionar y dar cuenta con las mismas. Dicho testigo dijo no ratificar la declaraci�n que rindi� ante el visitador J.M.G., manifestando textualmente lo siguiente: 'no se puede sostener abiertamente que una persona est� ebria, porque en realidad no estaba ebrio, estaba aparentemente tomado.'. Sin embargo, el propio deponente reconoci� como suya la firma que aparece en el acta que se levant� con motivo de su primera deposici�n (fojas 639, 640 y 640 vuelta, tomo II).

"b) Por su parte, el testigo J. de la Fuente Ornelas, en su segunda comparecencia, manifest� que no ratificaba la declaraci�n que rindi� el trece de mayo de mil novecientos noventa y nueve, ante el visitador judicial M.G.. Sin embargo, reconoci� como suya la firma que calza el acta en la que se contiene tal declaraci�n. El propio deponente, en esta segunda declaraci�n sostuvo, esencialmente, que se enter� que el M. ... solicit� licencias al Consejo de la Judicatura Federal porque estaba sujeto a un tratamiento; por otra parte, acept� haber visto al M. ... en estado de ebriedad, aclarando que no fue en el tribunal sino que '... pasamos al tribunal a recoger su camioneta al estacionamiento despu�s de que concluy� una posada o un cumplea�os, que no recuerdo si fue en septiembre o diciembre.' (fojas 643 vuelta, 644 y 644 vuelta, tomo II).

"c) Finalmente, el testigo J.�s M.V., en su segunda declaraci�n, sostuvo esencialmente: que hasta el a�o de mil novecientos noventa y siete, la conducta del M. ... fue buena y a partir de mil novecientos noventa y ocho se torn� en regular, en virtud de que las sesiones se prolongaban en forma marat�nica, debido a que el M. ... en muchas ocasiones dejaba de asistir a las mismas, o bien se le ten�an que leer los proyectos o explicar los antecedentes del acto reclamado. El propio testigo en esta declaraci�n, hizo menci�n al incidente ocurrido en junio de mil novecientos noventa y seis, en que el M. ... agredi� a la M.S.�a en su despacho, despu�s de discutir en el Pleno un asunto, e incluso, reiterando que el M. le intent� dar (al declarante) un pu�etazo. Tambi�n sostuvo que por comentarios de sus compa�eros, se hab�a enterado que el M. ... andaba tomado. Asimismo, al responder la vig�sima segunda pregunta, el testigo manifest� que en una ocasi�n el M. ... ten�a aliento alcoh�lico, de lo cual se percat�. El deponente aclar� que aunque no se tengan estudios especializados en toxicolog�a o qu�mica, se puede distinguir cu�ndo una persona tiene aliento alcoh�lico (fojas 657, 658, 659, 660, tomo II).

"De las anteriores transcripciones, se desprende que fueron ocho los testigos que declararon en el sentido de que el M. ... es afecto a las bebidas embriagantes. En efecto, varios de ellos sostuvieron haber visto al referido funcionario, presentarse al tribunal en estado de ebriedad. As�, el testigo J.H.P.G.�a, manifest� que aproximadamente a finales del a�o de mil novecientos noventa y siete, en el despacho de la M.S.�a D.�n 'vio con copas' al M. ... quien ol�a a alcohol.

"Por su parte, el deponente J.�s M.V., narr� los hechos acaecidos en el mes de junio de mil novecientos noventa y seis, en los que el M. ... agredi� f�sicamente a la M.S.�a D.�n, despu�s de impugnar un proyecto en la sala de plenos; evento en el que tambi�n trat� de agredir al propio M.V.. Agreg� dicho testigo, que el M. ... faltaba continuamente a las sesiones y que, por comentarios de sus compa�eros, se enter� de que andaba en estado de ebriedad. Respecto de este testigo, cabe destacar que al rendir su segunda declaraci�n ante este Consejo de la Judicatura, el primero de octubre de mil novecientos noventa y nueve, reiter�, esencialmente, su primera deposici�n. En dicha diligencia, al responder la vig�sima segunda pregunta que se le formul�, sostuvo que en una ocasi�n el M. ... ten�a aliento alcoh�lico, de lo cual pudo percatarse. Tambi�n explic�, que para darse cuenta del estado de ebriedad de una persona, no se necesita tener estudios en toxicolog�a o qu�mica.

"El testigo E.M.P.�a, sostuvo que en una ocasi�n vio al M. ... presentarse al tribunal en estado de ebriedad, por lo que no se llev� a cabo la sesi�n plenaria. Cabe destacar que este deponente, al declarar ante este Consejo de la Judicatura Federal el primero de octubre de mil novecientos noventa y nueve, se retract� de su primera declaraci�n. En efecto, M.P.�a, en la segunda declaraci�n, sostuvo que si bien ante el visitador judicial M.G. hab�a declarado que en una ocasi�n, al parecer, vio tomado a ... en realidad no pod�a afirmar tal hecho, puesto que su funci�n no era la de vigilar la conducta de sus superiores.

"Sobre el particular, debe destacarse que el M�ximo Tribunal del pa�s, en forma reiterada, ha sostenido que cuando los testigos se retractan en una segunda comparecencia, debe darse cr�dito a sus primeras declaraciones, tomando en consideraci�n que en �stas, los testigos no tuvieron tiempo de reflexionar sobre la conveniencia de alterar los hechos. Por tanto, para que pueda darse valor a una retractaci�n, resulta indispensable que la misma se funde en elementos de prueba que lleven a la convicci�n plena de que las declaraciones iniciales fueron falsas. Por lo anterior, en el caso a estudio, debe considerarse que la primera declaraci�n emitida por M.P.�a, debe prevalecer sobre la segunda en la que se retract�, pues esta �ltima no se encuentra apoyada por ning�n medio de convicci�n que la justifique.

"En apoyo de lo expuesto en el p�rrafo precedente, resulta conveniente transcribir la tesis jurisprudencial de la extinta Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visible en la p�gina 253, del Volumen VI, Segunda Parte, Sexta �poca del Semanario J. de la Federaci�n, que dice:

"'RETRACTACI�N DE LOS TESTIGOS. Las retractaciones s�lo se admiten cuando, adem�s de fundarse, est�n demostradas las causas o fundamentos invocados.'

"Tambi�n resulta aplicable al caso, la tesis de la citada S. del m�s Alto Tribunal del pa�s, visible en la p�gina 215, del Volumen XIX, Segunda Parte, Sexta �poca del Semanario J. de la Federaci�n, que dice:

"'RETRACTACI�N DE LOS TESTIGOS. Aun cuando varios declarantes variaron sus primitivas manifestaciones, con acierto el sentenciador desestim� las retractaciones si no se fundaron en elemento alguno de convicci�n y, en cambio, las primeras informaciones se corroboran con elementos de autos.'

"Asimismo, el testigo J. de la Fuente Ornelas, al rendir su testimonio ante el M. visitador M.G., expuso que en algunas ocasiones, despu�s de las seis de la tarde, el M. ... se present� al tribunal en estado de ebriedad. Adem�s, indic� que la conducta del M. tuvo cierta alteraci�n por su adicci�n al alcohol y que, por tal motivo, se le concedi� una licencia de quince d�as, que le fue prorrogada, para someterse a un tratamiento. Este testigo, en su segunda declaraci�n ante este Consejo de la Judicatura Federal, tambi�n manifest� que no ratificaba su primera declaraci�n. Ahora bien, adem�s del argumento antes expuesto, relativo a la preponderancia de la primera declaraci�n de un testigo, debe considerarse que en su segunda deposici�n, J. de la Fuente Ornelas volvi� a manifestar que vio al M. ... en estado de ebriedad, aclarando esta vez, que ese hecho no lo presenci� en el tribunal, sino en una ocasi�n en la que pasaron a recoger su camioneta al estacionamiento del Tribunal Colegiado, despu�s de una celebraci�n. Tambi�n es preciso se�alar, que en dicha segunda declaraci�n, el testigo hizo nuevamente referencia a las licencias concedidas al M. ... por este consejo, para su 'tratamiento'.

"La testigo M.�a V.P.P., sostuvo que el motivo del retraso de las sesiones del tribunal, fueron las constantes inasistencias del M. ... quien se reportaba indispuesto para asistir a aqu�llas. A este respecto, la deponente que de lo anterior se enter�, en virtud de que, en algunas ocasiones, contest� las llamadas del M., en las que �ste comunicaba a la M. O.I. que no se presentar�a al trabajo; agreg� que la causa por la que el M. no asist�a al tribunal, era que aqu�l, a veces 'andaba tomado'.

"La testigo M.�a del C. L�pez F.�n sostuvo, b�sicamente, que la causa por la que el M. ... no asist�a a las sesiones, era porque 'hab�a tomado alcohol y no estaba en condiciones para presentarse a las sesiones'. Agreg� dicha testigo que, en una ocasi�n, al haberse diferido una sesi�n para la tarde, el M. ... lleg� con retraso y con aliento alcoh�lico, por lo que la sesi�n fue suspendida, escuchando que los M.s O.I.S.�a y L.C., determinaron dicha suspensi�n debido a que aqu�l no ten�a lucidez para sesionar.

"Blanca M.L.P., al rendir su testimonio ante el M. visitador M.G., expuso que en una ocasi�n, el M. ... entr� al despacho de la M.S.�a D.�n en estado inconveniente, pues ten�a signos de embriaguez. Agreg� dicha testigo, que se dio cuenta de lo anterior, porque el M. ten�a dificultad para caminar y porque ten�a aliento alcoh�lico. La declarante afirm� que el referido hecho, sucedi� aproximadamente a finales del a�o de mil novecientos noventa y siete.

"Finalmente, el intendente J.G.C.�n �valos declar�, en lo que interesa, que las sesiones del tribunal eran suspendidas porque el M. ... 'andaba en estado de ebriedad'. El citado testigo, expres� su deseo de que dicho funcionario se sometiera a un tratamiento. A pregunta expresa del licenciado ... el testigo contest� que el tratamiento al que deb�a someterse el M., era para que dejara de tomar.

"A juicio de este Consejo de la Judicatura Federal, las anteriores declaraciones testimoniales, adminiculadas con los indicios que despu�s se examinar�n, y con la fama p�blica, tienen pleno valor probatorio, de conformidad con los art�culos 286, 289 y 290 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, aplicables supletoriamente al presente procedimiento de responsabilidad administrativa; esto es, en virtud de las siguientes razones. Los testigos de que se trata, por su edad, capacidad e instrucci�n, tienen criterio suficiente para deponer respecto de la conducta desplegada por el M. ... motivada por su afecci�n a las bebidas embriagantes. Este hecho, es susceptible de conocerse por medio de los sentidos, ya que el estado de embriaguez puede ser justificado mediante el dicho de personas que convivan con quien est� afectado por ese mal.

"Con respecto a este �ltimo punto, es conveniente formular las siguientes consideraciones. Aun cuando la prueba id�nea para acreditar el h�bito de la embriaguez, es la pericial m�dica, sin embargo, no es �sta el �nico medio de convicci�n con el que se puede demostrar el referido padecimiento. Esto es as�, pues la embriaguez es un estado que puede ser apreciado a trav�s de los sentidos, con la sola observaci�n del hecho. Por lo tanto, es posible percatarse de que una persona es afecta a las bebidas alcoh�licas, mediante el simple examen de los datos que as� lo revelen, los cuales son conocidos por el com�n de las personas adultas. Siendo as�, es dable considerar, que el h�bito de la embriaguez puede ser justificado mediante testigos, conocedores de la conducta o modo ordinario de proceder de una persona.

"Sobre el particular es aplicable, anal�gicamente, el criterio sustentado por la extinta Cuarta S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en la tesis publicada a fojas 21, Vol�menes 187-192, Quinta Parte, de la S�ptima �poca del Semanario J. de la Federaci�n, que dice: 'EMBRIAGUEZ, APRECIACI�N DEL ESTADO DE. La embriaguez es un estado que puede ser apreciado a trav�s de los sentidos con la sola observaci�n del hecho; esto es, que es posible percatarse que una persona se encuentra intoxicada por haber consumido bebidas alcoh�licas, cuando su aspecto y su conducta son distintas de las que normalmente siguen las dem�s personas; y para lo cual no son necesarios conocimientos especiales, como tampoco es necesario que se detallen todos los s�ntomas que presente ese estado para llegar a esa conclusi�n.'.

"En este sentido, debe considerarse que varios de los mencionados testigos, conocieron por s� mismos el hecho materia de su declaraci�n, puesto que al laborar en el Tribunal Colegiado en que el licenciado ... se desempe�aba como M., es l�gico que tuvieron conocimiento directo de la conducta de aqu�l. Asimismo, de las declaraciones que se analizan, se desprende, en forma clara y precisa, que el M. ... en ocasiones no asist�a a trabajar debido al problema de alcoholismo que lo afecta y, otras veces, asist�a al tribunal en estado de ebriedad. Por otra parte, no hay ning�n elemento que haga suponer que los referidos testigos, al emitir sus declaraciones, hubieran sido obligados a rendir su testimonio en un determinado sentido, o bien, que hubiesen actuado por error o soborno.

"Adem�s, debe considerarse que, por regla general, los funcionarios y empleados administrativos que prestan sus servicios en un �rgano jurisdiccional, no suelen expresarse mal de sus superiores jer�rquicos ante los visitadores judiciales. En este sentido, si en la especie, ocho de ellos aludieron directa o indirectamente a la adicci�n a las bebidas embriagantes del M. ... es inconcuso que debe darse pleno valor acreditativo a sus deposiciones.

"Es cierto que cada una de las referidas declaraciones, en forma aislada, no ser�a apta para justificar los hechos en cuesti�n, pero el an�lisis conjunto de todas ellas, llevan a este consejo a la convicci�n de que las mismas se ajustan a la verdad. A este respecto, es importante anotar lo siguiente. El derecho procesal moderno rechaza el examen aislado e independiente de cada una de las declaraciones testimoniales, admitiendo que la convicci�n del juzgador se debe formar del mismo modo como se forma toda convicci�n humana, esto es, por el engarce y relaci�n de los diferentes testimonios. Por tanto, en el caso de la prueba testimonial, debe estimarse demostrado un hecho cuando de la adminiculaci�n de los diversos testimonios, se llegue a la convicci�n de que el hecho narrado por los declarantes es verdadero. Esto, independientemente de que a cada una de las deposiciones, per se, no puede d�rsele pleno valor demostrativo.

"Tambi�n es importante anotar, que el valor acreditativo de la prueba testimonial se robustece, cuando, como sucede en la especie, adem�s de dicha probanza, existen indicios que la corroboran.

"No obsta a lo anterior, el hecho de que algunos de los declarantes estuvieran adscritos a las ponencias de los M.s S.�a D.�n y C.G.�lez, por las razones que enseguida se exponen. En materia penal la prueba testimonial no reviste las caracter�sticas que tiene en el derecho civil, como es la existencia de tachas en los testigos y la afectaci�n de parcialidad en su dicho, por tener alg�n v�nculo con los interesados. En efecto, lo que realmente importa es que tomando en cuenta las circunstancias del caso concreto, existan razones l�gicas para estimar que son verdaderas las declaraciones de los testigos. Por tanto, si en la especie, ocho funcionarios y empleados del tribunal de que se trata coincidieron, sustancialmente, en que el M. ... es afecto a las bebidas embriagantes y varios de ellos manifestaron que se presentaba en estado inconveniente al tribunal (hechos que se encuentran corroborados por otros indicios, como se demostrar� despu�s), no existe ninguna raz�n valedera para dudar de la veracidad de las referidas declaraciones testimoniales.

"A este respecto, es importante insistir, en que las personas que laboraban en el Tribunal Colegiado en el que se desempe�aba como M. el licenciado ... fueron m�s id�neas para fungir como testigos, respecto de la conducta desplegada por aqu�l, con motivo de su adicci�n a las bebidas alcoh�licas. Lo anterior, en virtud de que fueron precisamente estas personas, las que estaban en contacto directo con el referido funcionario y, en consecuencia, pudieron percatarse de los hechos en cuesti�n.

"Para corroborar lo expuesto en los p�rrafos anteriores, es importante invocar aqu�, los siguientes art�culos del C�digo Federal de Procedimientos Penales, de aplicaci�n supletoria. El art�culo 242, p�rrafo primero, que establece: 'Toda persona que sea testigo est� obligada a declarar respecto a los hechos investigados. ...'. El art�culo 243 del mismo cuerpo de leyes, dispone: 'No se obligar� a declarar al tutor, curador, pupilo o c�nyuge del inculpado ni a sus parientes por consanguinidad o afinidad en la l�nea recta ascendente o descendente sin limitaci�n de grados y en la colateral hasta el cuarto inclusive, ni a los que est�n ligados con el inculpado por amor, respeto, cari�o o estrecha amistad; pero si estas personas tuvieren voluntad de declarar se har� constar esta circunstancia y se recibir� su declaraci�n.'. El art�culo 289 del propio ordenamiento, dice: 'Para apreciar la declaraci�n de un testigo el tribunal tendr� en consideraci�n: I. Que por su edad, capacidad e instrucci�n, tenga el criterio necesario para juzgar del acto; II. Que por su probidad, la independencia desu posici�n y antecedentes personales, tenga completa imparcialidad; III. Que el hecho de que se trate sea susceptible de conocerse por medio de los sentidos, y que el testigo lo conozca por s� mismo y no por inducciones ni referencias de otro; IV. Que la declaraci�n sea clara y precisa, sin dudas ni reticencias, ya sobre la sustancia del hecho, ya sobre sus circunstancias esenciales; y V. Que el testigo no haya sido obligado por fuerza o miedo, ni impulsado por enga�o, error o soborno. El apremio judicial no se reputar� fuerza.'. El art�culo 290 del mismo c�digo procesal, dispone: 'Los tribunales, en sus resoluciones, expondr�n los razonamientos que hayan tenido en cuenta para valorar jur�dicamente la prueba.'.

"De la lectura cuidadosa de las disposiciones antes transcritas, se desprende que, en materia penal federal (y por ende en los procedimientos administrativos de responsabilidad), cualquier persona que haya presenciado los hechos que se pretenden acreditar, salvo las enumeradas en el art�culo 243, debe rendir testimonio. Por otra parte, cualquiera de las personas a que se refiere el precepto �ltimamente mencionado, aunque est� vinculada con el inculpado (o denunciado en el caso de los procedimientos de responsabilidad administrativa), por v�nculos de parentesco, amor, respeto, cari�o o estrecha amistad, si tuviere voluntad de declarar, podr� hacerlo. De lo anterior se desprende claramente, que en las materias penal y de responsabilidad administrativa, el hecho de que los testigos estuvieran ligados por un v�nculo de respeto con los denunciantes, no los imposibilitaba para rendir testimonio, ni dicha circunstancia, por s� misma, impide a este cuerpo colegiado darle valor probatorio a sus deposiciones.

"No deja de advertir este consejo, que el intendente J.G.C.�n �valos, al ser interrogado respecto a su idoneidad como testigo, manifest� tener amistad con el M. ... Sin embargo, esta circunstancia no resta valor acreditativo a su declaraci�n por lo siguiente. En primer lugar, ya se dijo antes que en materia penal federal no existen tachas de testigos, por lo que, obviamente, la declaraci�n de un amigo que no le es favorable al denunciado, s� constituye un elemento de cargo en contra de �ste; y por otro lado, porque el testigo, al contestar a pregunta expresa que le formul� el propio ... aclar� que la amistad la entend�a como 'ser compa�eros de trabajo'.

"DUOD�CIMO. En virtud de que este Consejo de la Judicatura Federal, advierte que durante el procedimiento administrativo, comparecieron diversos testigos que no formularon imputaci�n alguna al M. ... se pasa enseguida a examinar sus declaraciones, en debido acatamiento al principio de exhaustividad.

"El M. ... en la diligencia de veintis�is de octubre de mil novecientos noventa y ocho, celebrada en las oficinas de este consejo, present� a sus testigos G.E.C.G.�mez, R.�n G.Z. y S.A. L�pez S.�n.

"G.E.C.G.�mez, en lo que interesa, manifest�: que presta sus servicios al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito desde el a�o de mil novecientos noventa y tres; que se encuentra adscrita a la ponencia del M. ... que la relaci�n de �ste con el personal del tribunal ha sido muy buena; que los licenciados D.R.M.N. y J.�s M.V., fueron secretarios particulares de ... quien los capacit�; que el licenciado J.H.P.G.�a fue alumno del propio M.; que la relaci�n entre ... y M.V. ha sido muy buena; que cuando aqu�l fungi� como presidente del tribunal las sesiones se llevaban a cabo con formalidad y seriedad; que en las sesiones en que fungi� como presidenta la M.S.�a D.�n, no exist�a un orden del d�a para tratar los asuntos y que dichas sesiones se celebraban de manera informal y se interrump�an con comentarios ajenos a los asuntos, que la M. se refer�a a asuntos personales, a la ropa que tra�a puesta, a las joyas, o a temas de su disciplina vegetariana yoguista; que nunca ha visto que el M. ... utilice armas de fuego; que nunca se suscit� conflicto personal de car�cter f�sico entre el M. ... y la M.S.�a.

"Por su parte, el testigo R.�n G.Z., en lo conducente, manifest�: que se encuentra adscrito a la ponencia del M. ... desde el mes de mayo de mil novecientos noventa y cuatro; que su relaci�n con �ste ha sido de respeto y de cordialidad; que ... ha tenido una relaci�n de respeto con los M.s Guadalupe M�ndez, G.�n V.�mez y L.A.C.G.�lez; que los secretarios M.N., J.H.P.G.�a y M.V., est�n vinculados con el M. ... por haber sido su secretario particular, su alumno y su secretario particular, respectivamente; que la relaci�n entre ... y M.V. fue 'primeramente de respeto y cordialidad'. En lo dem�s, este testigo contest�, sustancialmente, lo mismo que la anterior declarante G.E.C.G.�mez.

"El testigo S.A.L.S.�n, manifest�: que conoce al M. ... desde hace m�s de veinte a�os; que se encuentra adscrito a la ponencia del citado M. desde el d�a primero de enero de mil novecientos noventa y tres; que su relaci�n con dicho funcionario ha sido cordial y respetuosa; que ... tuvo una buena relaci�n con los M.s P�rez T., M�ndez H.�ndez, C.G.�lez y G.�n V.�mez; que en la �ltima integraci�n del tribunal, la mayor parte del tiempo los M.s han sostenido una relaci�n de respeto, afecto y ayuda mutua; que el licenciado D.R.N.M. fue secretario particular de ... que el licenciado H.P.G.�a fue secretario del M. ... que el licenciado M.V. fue secretario particular del propio M.; que la relaci�n entre ... y M.V. ha sido amable y de trabajo, que ... no acostumbraba usar armas de fuego; que no le consta que se haya suscitado un conflicto personal de car�cter f�sico entre el M. ... y la M.S.�a.

"Como se ve, las anteriores deposiciones no resultan aptas para desvirtuar lo declarado por los ocho testigos mencionados en el considerando precedente, en relaci�n a la adicci�n de ... al alcohol y al hecho de que asist�a al tribunal en estado de embriaguez. Esto es as�, ya que ninguna de las preguntas formuladas a los anteriores testigos, vers� sobre los mencionados hechos. Por este motivo, independientemente de que existan algunas contradicciones entre estos �ltimos declarantes y los referidos ocho testigos, debe prevalecer lo manifestado por �stos.

"DECIMOTERCERO. Por otra parte, en las actas relativas a las diligencias desahogadas ante el visitador judicial, M.J.�.M.G., constan las declaraciones de otros empleados y funcionarios del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, que tampoco formularon imputaciones al M. ... Las declaraciones de dichos testigos fueron, en lo que interesa, las siguientes:

"El licenciado A.O.�n G., manifest�: que ingres� al citado tribunal en mil novecientos noventa y cuatro, como secretario adscrito a la ponencia del M. C.G.�lez; que la conducta del M. ... con los M.s O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez, en lo que a �l le consta, ha sido buena; que en lo que se refiere a la conducta del citado M. con el personal del tribunal, no le constaba c�mo hab�a sido, pues �l permanec�a en su cub�culo haciendo su trabajo; que tampoco le consta nada, por lo que toca a la conducta del M. con litigantes y p�blico en general; que no le consta que el M. ... estuviera enfermo; que no sabe, ni le consta, el motivo por el que el citado M. se ve�a imposibilitado para asistir con regularidad a su trabajo; que s� le consta que ... incurri� en faltas de asistencia a las sesiones del Pleno, y que el M.C.G.�lez le comunicaba que aqu�l exhib�a incapacidades, pero que no le consta que ... hubiera estado enfermo; que no vio a �ste presentarse al tribunal en estado de ebriedad, que en lo que �l conoci�, la conducta de ... fue acorde con el cargo que desempe�aba; que le comentaron un incidente entre la M.S.�a D.�n y el M. ... pero que de los pormenores no sabe nada.

"El licenciado L.P.M.�nez, manifest�: que ingres� hace dos a�os y medio al referido tribunal; que no puede hacer manifestaci�n de c�mo fue la conducta de ... dado que no est� autorizado para calificarla; que estima que la conducta del citado funcionario, en su relaci�n con los M.s O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez fue buena; que no vio el trato que ten�an entre ellos; que en cuanto a la conducta del referido M. con los dem�s miembros del tribunal fue normal; que no le consta que ... estuviera enfermo; que no sabe, ni le consta, por qu� el referido funcionario se ve�a imposibilitado a asistir con regularidad a su trabajo; que no le consta que el M. hubiera incurrido en faltas de asistencia a las sesiones del Pleno; que no vio al M. presentarse al tribunal en estado de ebriedad, que su conducta s� fue acorde con el cargo que desempe�a.

"A.�s F.M.�n S. manifest�: que ingres� a laborar en octubre de mil novecientos noventa y seis en la ponencia del M. ... quien es estricto y serio en su trabajo; que la relaci�n del citado M. con sus compa�eros M. fue buena; que no se dio cuenta del trato de ellos en las sesiones o reuniones por no haber estado presente, pero que se imagina que el trato fue bueno; que no le toc� ver que tuvieran alg�n problema; que ... no ten�a un trato muy estrecho y frecuente con los secretarios del tribunal, salvo con los de su ponencia; que en relaci�n con el personal de apoyo, solamente exig�a que le tuviera aseada su oficina y si no lo hac�an les llamaba la atenci�n; que no le consta que ... haya convivido con litigantes y p�blico en general; que los lugares que frecuentaba el M. y que al de la voz le toc� estar presente, fueron al restaurante 'P.G.' y otro que se llama 'La Posta'; que el comportamiento del M. en las convivencias del tribunal era normal, ya que s�lo platicaban y escuchaban m�sica; que en ocasiones ... se presentaba con un problema de la garganta, pero en cuanto a su presentaci�n f�sica era normal; que debido a su afecci�n en la garganta no recib�a audiencias y en ocasiones solicitaba le enviaran el trabajo a su domicilio; que en ocasiones no acud�a a las sesiones debido a su enfermedad de la garganta, pero que presentaba constancia m�dica.

"J. �ngel E.L., manifest�: que ingres� a laborar en mayo de mil novecientos noventa y cinco o mil novecientos noventa y seis, con el nombramiento de oficial judicial y que actualmente se desempe�a como actuario; que la actuaci�n del M. ... como integrante del tribunal fue muy buena, porque los proyectos que le toc� ver de su ponencia le parecen bastante claros, adem�s no sabe qu� responder en relaci�n a la actuaci�n del M. ... que la conducta del M. con los secretarios y actuarios fue respetuosa; que en relaci�n con el personal administrativo no le consta c�mo fue el trato, que en el tiempo en que estuvo adscrito a la ponencia de ... su relaci�n fue cordial, ya que a todos los trataba igual con amabilidad; que no podr�a decir c�mo se comportaba el M. fuera del tribunal; que en algunas ocasiones ... se presentaba al tribunal enfermo de la garganta y en otras de gastritis; que no puede precisar si con motivo de las afecciones del M. se ausentara de sus labores, que no le consta que los litigantes invitaran a ... a convivios; que la actuaci�n del M. se apeg� a las cualidades inherentes a su cargo; que se�ala lo anterior, por la dedicaci�n del M. a su trabajo; que todo lo anterior le consta porque fue su secretario particular por un a�o.

"L.E. L�pez Rueda, manifest�: que tiene laborando ocho a�os en el tribunal; que la conducta del M. ... como M. integrante del tribunal fue regular; que considera as� la conducta del M., porque en algunas ocasiones se retrasaban las sesiones; que el motivo de ese retraso es porque ... se reportaba enfermo; que la conducta del M. ... con los M.s O.I.S.�a y L.A.C. fue irregular, porque las sesiones estaban atrasadas y los litigantes ven�an a preguntar por los asuntos; que no se daba cuenta de cu�l era la conducta del M. con los secretarios y actuarios; que no sabe c�mo fue la conducta del M. con los oficiales judiciales; que la conducta del M. cuando fue presidente del tribunal fue buena; que el M. ... durante el tiempo que actu� en el tribunal no present� ninguna enfermedad; que la actuaci�n del M. fue acorde a su cargo; que lo considera as� porque escuchaba que era una persona conocedora, que se desempe�aba como maestro.

"R.�n G.Z., quien ya hab�a sido presentado antes como testigo por el M. ... manifest�: que tiene cinco a�os trabajando en el tribunal; que se desempe�a como secretario adscrito a la ponencia del M. ... que la conducta del M. fue intachable; que fue una persona muy respetuosa y muy humana; que s� ha convivido con el M. fuera del tribunal; que los invitaba a comer a su casa o a algunos restaurantes en ocasiones, que el comportamiento del M. ... en esos convivios era muy 'musical', porque conoce la m�sica, ama la m�sica, toca el piano; los lugares en los que se desarrollaban los convivios sociales eran los restaurantes 'P.G.' y 'Posta Plaza'; por lo general �ramos los secretarios de la ponencia del M. los que asist�amos a esos convivios y en algunas ocasiones asist�an abogados litigantes; no era un abogado determinado, eran diversos que se agregaban a la reuni�n; desconoce a los abogados litigantes de esta ciudad (Ciudad Victoria); que de la conducta del M. con los abogados litigantes, postulantes y p�blico en general, s�lo pueden responder los abogados mismos, porque ellos le ten�an mucho aprecio porque los trataba bien; que el M. ... no tiene amistad estrecha con los abogados de esta ciudad; que la conducta del M. en sus funciones fue buena.

"El M. ... formul�, entre otras, las siguientes repreguntas, a las que el citado testigo, respondi� de la manera que a continuaci�n se indica: '�Sabe si el M. ... ten�a amigos ajenos al Poder J. Federal en Ciudad Victoria?' Calificada de legal, contest�: 'Que personales hasta donde �l sabe no'; 'Los casos en que lleg� a haber convivencias fuera del tribunal �participaban en ellas personas ajenas al Poder J. Federal?' Calificada de legal, contest�: 'Realmente no �bamos los secretarios y por lo general gente del Poder J. Federal', '�La relaci�n del M. ... con los dem�s M.s y dem�s personal, lleg� a enterarse de que hubiera alg�n conflicto?' Calificada de legal, contest�: 'Que no, que era cordial la relaci�n e incluso los M.s se visitaban en sus cub�culos, pues la M. O.I. llegaba a visitarlo y comentaban sus asuntos, hasta que sucedi� esto' ... '�Le consta que en alguna ocasi�n el M. ... haya faltado a su deber present�ndose al tribunal en condiciones anormales?' Calificada de legal, contest�: 'Que no.'.

"M.�a de la Luz V�zquez M., declar�: que labora en el tribunal desde mil novecientos noventa; que no se daba cuenta si ten�an diferencias los M.s integrantes del Tribunal Colegiado, porque su trabajo era salir a la calle a hacer diligencias.

"M.�a de la Luz S�nchez �lvarez, indic�: que tiene nueve a�os de laborar en el tribunal; que la conducta del M. ... como integrante del tribunal, fue regular, que estima que su conducta fue regular, porque en el tiempo que �l estuvo, en algunas ocasiones no se llevaban a cabo las sesiones, porque �l llamaba por tel�fono diciendo que no lo esperaran a la sesi�n porque estaba indispuesto; que se enteraba de las llamadas porque a ella le toc� contestar el tel�fono cuando �l llamaba para que se le avisara a la M. O.I.S.�a; que no puede precisar la fecha en que recibi� la llamada; que no puede especificar la causa de la indisposici�n del M. ... para asistir a la sesi�n.

"La citada testigo fue repreguntada por el M. ... en los siguientes t�rminos: '�Si mi conducta como M. la calific� como regular, fue exclusivamente porque no asist� a algunas sesiones o hab�a m�s razones?' Calificada de legal, contest�: 'Que no sab�a, pero cuando contest� la llamada telef�nica usted me dijo que estaba indispuesto para asistir a la sesi�n, pues considero que ese sea un motivo, mas no s� si haya habido otros.' '�Podr�a especificar cu�ntas ocasiones no hubo sesi�n por su inasistencia y en qu� fechas?' Calificada de legal, contest�: 'Que no sabr�a especificar y tampoco las fechas.'.

"G.M.M., manifest�: que tiene laborando en el tribunal desde que se inici�; que la conducta del M. como presidente del tribunal fue buena, porque siempre firmaba los acuerdos; la relaci�n que ten�a con �l era s�lo la firma del acuerdo, s�lo ten�a contacto con �l cuando hab�a alg�n error; que no not� ning�n cambio en la conducta del M. ... durante el periodo que fue presidente a la fecha; que no ten�an mucho contacto por estar en �reas distintas, pero que no sab�a si �l se encontraba aqu� en el tribunal.

"G.V.A., se�al�: que tiene cinco a�os y meses de trabajar en el tribunal; que la conducta del M. ... antes de su suspensi�n fue regular; que las razones podr�an ser, por ocasiones, en que se retrasaron las sesiones nada m�s; que no le consta que sepa algo espec�fico del porqu� se suspend�an las sesiones, ya que s�lo se enteraba de que �stas eran suspendidas, que su dicho lo funda porque ella s�lo estaba concentrada en su trabajo, y que no le consta el porqu� se suspend�an las sesiones.

"A juicio de este Consejo de la Judicatura Federal, las anteriores declaraciones testimoniales, tampoco resultan aptas para desvirtuar lo declarado por los ocho testigos mencionados en el considerando und�cimo de esta resoluci�n en relaci�n a la adicci�n de ... al alcohol y al hecho de que �ste asist�a al tribunal en estado de embriaguez. Esto, en virtud de las razones siguientes:

"Por lo que toca a lo declarado por el licenciado A.O.�n G., debe considerarse que el mismo manifest�: que 'se manten�a al margen de estar en otras ponencias, que se manten�a en su cub�culo haciendo sus proyectos y de ah�, ven�a a dar cuenta al Pleno'. Como se ve, aunque, en general, lo declarado por este testigo favoreci� a ... su dicho no puede desvirtuar lo manifestado por los testigos de cargo, ya que �l mismo reconoci� que se manten�a al margen de lo que suced�a en el tribunal, ya que permanec�a encerrado en su cub�culo.

"Por lo que toca a lo declarado por el licenciado L.P.M.�nez, es importante referirse a la siguiente aseveraci�n que formul�: 'que no puede hacer manifestaci�n de c�mo fue la conducta del M. ... en su actuaci�n como funcionario de este tribunal, dado que no est� autorizado para calificar esa conducta.'.

"Como se ve, el citado testigo consider� que �l, como secretario del tribunal no pod�a calificar la conducta de uno de sus superiores jer�rquicos. Adem�s, el propio declarante se contradijo, pues despu�s de aseverar lo anterior, afirm� que la conducta de ... hab�a sido buena. Se trata, en consecuencia de un testimonio ineficaz.

"Por lo que respecta al testigo A.�s F.M.�n S., cabe se�alar que en forma expresamanifest�: que no se dio cuenta del trato entre los M.s del tribunal en las sesiones o en las reuniones que ten�an, por no haber estado presente. Tambi�n debe considerarse que de lo dicho por este testigo, se desprende que ... asist�a a convivios con miembros de su ponencia y que frecuentaba dos restaurantes de la localidad y aunque afirm� que 'la presentaci�n f�sica' de aqu�l era normal, sus declaraciones, obviamente, no son aptas para desvirtuar lo manifestado por los testigos de cargo.

"Por lo que se refiere al testigo J. �ngel E.L., es importante se�alar que el mismo sostuvo que no sab�a qu� responder en relaci�n a la actuaci�n del M. ... Tambi�n manifest� que no pod�a decir c�mo se comportaba el M. afuera del tribunal. De lo anterior se desprende, que lo declarado por este testigo, tampoco resulta apto para desvirtuar las deposiciones de los testigos de cargo.

"Por lo que se refiere a la testigo L.E. L�pez Rueda, cabe se�alar que la misma sostuvo que la conducta del M. ... como integrante del tribunal fue regular; que �ste, en ocasiones 'se retrasaba en las sesiones'; que el motivo de tal retraso era porque ... se reportaba enfermo, que la conducta de aqu�l, con respecto a los M.O.I.S.�a y L.A.C.G.�lez fue irregular, por el atraso del tribunal. Estas manifestaciones, si bien no se relacionan en forma directa con la adicci�n al alcohol del funcionario de que se trata, tampoco resultan favorables a �ste.

"Por lo que concierne al testigo R.�n G.Z., es importante anotar que, al ser interrogado por el visitador judicial M.G., manifest�: que los secretarios de la ponencia del M. ... asist�an a convivios sociales en los restaurantes 'P.G.' y 'Posta Plaza' y que a estos convivios, en algunas ocasiones, asist�an abogados litigantes; que no era un abogado determinado, sino diversos los que se agregaban a las reuniones. Posteriormente, el propio testigo, al ser repreguntado por ... contradici�ndose, afirm� que en las convivencias realizadas fuera del tribunal, s�lo participaban secretarios y gente del Poder J. Federal. Esta contradicci�n, como es l�gico, resta credibilidad a la deposici�n del citado testigo.

"La testigo M.�a de la Luz V�zquez M. manifest�: que no se hab�a dado cuenta si los M.s integrantes del tribunal, ten�an diferencias entre s�, en virtud de que su trabajo era salir a la calle para practicar diligencias. De lo anterior se desprende, que lo dicho por la citada testigo, l�gicamente no puede favorecer a ... .

"Por lo que se refiere a la testigo M.�a de la Luz S�nchez �lvarez, debe considerarse que la misma sostuvo que la conducta del M. ... como integrante del Tribunal Colegiado de que se trata, fue regular, ya que en ocasiones no se llevaban a cabo las sesiones, porque aqu�l llamaba por tel�fono, diciendo que no lo esperaran porque se encontraba indispuesto; que la testigo se enteraba de las llamadas, porque a ella tocaba contestar el tel�fono. De lo anterior se desprende que si bien la referida declarante, no atestigu�, en forma directa, sobre la adicci�n al alcohol de ... en forma indirecta se refiri� a un hecho que puede ser indicativo de tal adicci�n, como es, el que el M., en reiteradas ocasiones, hablaba por tel�fono al tribunal, para reportarse indispuesto.

"Por lo que toca a la testigo G.M.M., cabe se�alar que la misma manifest�: que la relaci�n que ten�a con ... era s�lo la firma del acuerdo y que no ten�a mucha relaci�n con �l, por trabajar 'en �reas distintas'. Lo anterior significa, que las declaraciones de la referida testigo, resultan intrascendentes.

"Por su parte, la testigo G.V.A., adujo que la conducta del M. ... antes de su suspensi�n, fue regular, porque en ocasiones �ste retrasaba las sesiones. De aqu� se sigue, que lo dicho por esta testigo, tampoco puede considerarse favorable al M. ... .

"Como se ve, del an�lisis hecho en los p�rrafos precedentes a las diversas declaraciones de los mencionados testigos (que no imputaron en forma directa a ... la adicci�n a las debidas embriagantes, ni el hecho de haberse presentado en estado inconveniente al tribunal), se desprende, que las mismas de ninguna manera son aptas para desvirtuar las deposiciones de los ocho testigos que, en forma directa, imputaron al referido M. los citados hechos.

"DECIMOCUARTO. En la diligencia de primero de octubre de mil novecientos noventa y nueve, celebrada ante el J. Segundo de Distrito en el Estado de Tamaulipas, quien actu� en auxilio de este Consejo de la Judicatura Federal, se desahog� la prueba testimonial ofrecida por ... a cargo de diversos funcionarios y empleados del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito. Estas declaraciones se sintetizan a continuaci�n, con excepci�n de las de E.M.�n Pi�a, J. de la Fuente Ornelas y J.�s M.V., ya que �stas fueron analizadas en el considerando und�cimo de la presente resoluci�n.

"La testigo M.�a I. L�pez Rueda, en lo conducente, declar�: Que trabaja en el Poder J. Federal desde hace doce a�os; que trabaj�, entre otros, con la M. O.I.S.�a D.�n, el M. L.A.C.G.�lez y el M. ... que considera que la conducta del licenciado ... fue siempre muy buena; que su trato con �l fue de amabilidad y cordialidad; que siempre escuch� que dicho funcionario era una persona amable y dispuesta a apoyar al personal en las labores del trabajo; que no supo que los litigantes se inconformaran por alguna conducta indebida de ... que no conoce de ning�n incidente agresivo entre el M. ... y la M.S.�a D.�n.

"La testigo C.S.C., manifest�: que ingres� a laborar al Segundo Tribunal Colegiado el primero de julio de mil novecientos noventa; que labor� para los M.s H.H. D�az ... L.A.C.G.�lez y actualmente con el M.A.M.�a P. de Le�n; que fue buena la conducta de ... como M.; que el trato de ... con los secretarios del tribunal fue normal; que el trato con el personal fue bueno; que su trato con los dem�s M. fue normal; que no recuerda que haya firmado alguna declaraci�n en contra del M. ... que no sabe, ni le consta, que �ste acudiera al tribunal tomado; que nunca se enter� que hubiera habido alg�n incidente de agresi�n entre los M.s ... y S.�a D.�n; que ella no elev� ninguna queja contra sus jefes inmediatos ante el M. ... que no le consta que el M. ... haya tenido problemas con el M. Castillo G.�lez; que nadie la invit� para que declarara en contra del M. ... en la reciente visita del M. J.�.M.; que el M. ... no distrajo a su personal para llevarlos a otro sitio; que no le consta que los secretarios convivieran con ... en otro sitio; que no le consta que los secretarios de ... fueran a tomar con �l a otro sitio.

"La testigo Blanca E.C.I., manifest�: que tiene nueve a�os de trabajar en el Segundo Tribunal Colegiado; que labor� para los M.s H.H. D�az ... y G.L.M.�nez; que la conducta de ... con los secretarios del tribunal fue buena; que el trato de ... con el personal, por lo que se refiere a ella, fue bueno; que no sabe c�mo se llevaba ... con los otros M.s; que no firm� ninguna declaraci�n contra ... durante el a�o de mil novecientos noventa y siete; que no sabe ni le consta que ... acudiera al tribunal tomado, porque el privado de �ste se encuentra retirado del sitio donde la testigo labora; que no le consta que se hubiera registrado alg�n incidente de agresi�n entre los M.s ... y S.�a D.�n, que no elev� ninguna queja en contra de sus jefes inmediatos ante el M. ... que no elev� ninguna protesta en contra del M. ... ante su superior; que no sabe si el M. ... tuvo problemas con el M.C.G.�lez; que ninguna persona la invit� para que declarara en contra del M. ... en la reciente visita del M. J.�.M.; que no sabe c�mo era la relaci�n entre el M. ... y el licenciado J.�s M.V., que s�lo sabe que �ste fue su secretario particular; que no le consta que ... haya distra�do al personal para llevarlo a otro sitio; que no le consta que los secretarios del tribunal convivieran con ... en otro sitio; que no le consta que los secretarios del M. ... fueran a tomar con �l a otro sitio; que no puede precisar los motivos por los que el M. ... lleg� a faltar a las sesiones; que no sabe que alg�n litigante se haya inconformado por alguna conducta indebida del M. ... .

"La testigo G.P.G.�a, declar�: que tiene nueve a�os de trabajar en el Segundo Tribunal Colegiado; que trabaj� para los M.s Murgu�a C�mara, H.H. D�az ... y G.L.M.�nez; que la conducta del M. ... fue excelente; que �ste llevaba buena relaci�n con sus secretarios; que ... fue muy humanitario con el personal; que la relaci�n de ... con los otros M. fue de cordialidad; que s� firm� una declaraci�n contra el M. ... durante el a�o de mil novecientos noventa y siete, en relaci�n a la conducta de �ste, respondiendo a las preguntas que le formul� un visitador; que no le consta que ... acudiera al tribunal tomado; que no le consta que se hubiera registrado alg�n incidente entre los M.s ... y S.�a D.�n; que ella jam�s tuvo ning�n incidente personal con ... que nunca elev� queja contra sus jefes inmediatos ante el M. ... que en ning�n momento elev� alguna protesta en contra del M. ... ante un superior; que no le consta que el M. ... haya tenido problemas con el M. Castillo G.�lez; que nadie la invit� para que declarara en contra del M. ... en la reciente visita del M. J.�.M.; que la relaci�n entre ... y el licenciado M.V. fue de cordialidad; que el M. ... no distrajo a su personal para llevarlo a otro sitio; que no le consta que los secretarios del tribunal convivieran con el M. ... en otro sitio; que no le consta que los secretarios de ... fueran a tomar con �l a otro sitio; que fue por motivos de salud, por los que el M. lleg� a faltar a las sesiones; que nunca se dio cuenta que alg�n litigante se hubiera inconformado en contra del M..

"El testigo J.�s F.M. de los R., manifest�: que tiene cuatro a�os de trabajar para el Segundo Tribunal Colegiado; que labor� para los tres M.s (L.A.C.G.�lez, I.S.�a D.�n y ...); que la conducta de ... como M. fue buena; que el trato del M. ... con los secretarios del tribunal, en t�rminos generales, fue bueno; que tambi�n fue bueno el trato del M. con el personal; que no sabe c�mo fue la relaci�n del M. ... con los otros M.s, pero que cree que fue buena; que no firm� ninguna declaraci�n contra el M. ... durante el a�o de mil novecientos noventa y siete; que no le consta que el M. ... acudiera al tribunal tomado; que no le consta que se hubiera registrado alg�n incidente de agresi�n entre los M.s ... y S.�a D.�n; que no elev� ninguna queja contra sus jefes inmediatos ante el M. ... que no elev� ninguna protesta contra el M. ... ante un superior; que no le consta que el M. ... haya tenido problemas con el M.C.G.�lez; que ninguna persona lo invit� para que declarara en contra del M. ... en la reciente visita del M. M.; que las veces en que pas� a las sesiones, la actitud del M. ... era normal y tranquila; que no le consta c�mo era la relaci�n del M. ... con el licenciado M.V.; que no le consta que el M. ... haya distra�do a su personal para llevarlos del edificio del tribunal a otro sitio; que no le consta que los secretarios del tribunal convivieran con el M. ... en otro sitio; que no le consta que los secretarios del licenciado ... fueran a tomar con �l a otro sitio; que no puede precisar los motivos por los que el M. lleg� a faltar a las sesiones; que no sabe que alg�n litigante se hubiera inconformado por alguna conducta indebida del M. ... .

"Por su parte, el testigo J.A.H.�ndez S�nchez, manifest�: que trabaja para el Poder J. de la Federaci�n, desde el diecis�is de marzo de mil novecientos noventa; que considera que la conducta del M. ... fue buena; que desconoce c�mo era la relaci�n entre el M. ... y los dem�s titulares; que tiene conocimiento de que hubo una desavenencia entre los M.s del tribunal que motiv� la suspensi�n; que la M. O.I.S.�a D.�n, no habit� una casa del Poder J. Federal, porque le manifest� que no cubr�a las necesidades que ella ten�a y porque la casa estaba junto a la de los dem�s titulares en una privada, que s� convivi� con el M. ... fuera de su oficina, que esto fue por la visita de una persona del Consejo de la Judicatura, ocasi�n en la que fueron a cenar a un restaurante, que la raz�n de su dicho es por la funci�n que desarrolla como administrador regional.

"La testigo G.E.C.G.�mez, manifest�: que trabaja en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, desde mayo de mil novecientos noventa y tres, hasta noviembre de mil novecientos noventa y ocho; que la conducta del M. ... fue intachable, que trabajaban con el M. ... a veces hasta las dos y tres de la ma�ana; que el M. ... nunca le solicit� que abandonara el tribunal para acudir con �l a otro sitio.

"El testigo S.A.L.S.�n, sostuvo: que trabaj� en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, del d�a tres de enero de mil novecientos noventa y tres al diecis�is de noviembre de mil novecientos noventa y ocho; que por lo que concierne a la conducta del M. ... �ste es una persona altamente calificada por su entrega al trabajo, su capacidad jur�dica es excelente; que en el tiempo que lleva laborando para el Poder J. de la Federaci�n, no conoce a ninguna otra persona que tenga su capacidad o que lo iguale en conocimientos jur�dicos y cultura en general; que ordinariamente la hora de salida era entre las once treinta y doce de la noche; pero que hace aproximadamente seis a�os permanec�an en el tribunal trabajando hasta las tres de la ma�ana; que durante todo el tiempo en que prest� sus servicios, los secretarios del tribunal entraban a las sesiones; que el testigo aprendi� escuchando al M. ... que los debates eran de mucho respeto intelectual y cordialidad y que las diferencias eran s�lo de car�cter intelectual; que el M. ... nunca hubiera permitido que no cumpliera con sus funciones de secretario para acudir con �l a sitio diverso.

"El testigo D.R.M.N., declar�: que entr� a trabajar al Poder J. de la Federaci�n en noviembre de mil novecientos noventa y siete; que por lo que toca a la relaci�n entre el M. ... y los otros dos M.s, pudo observar que se discut�an los asuntos y que por lo que respecta a sus relaciones personales poco pudo ver; que la relaci�n entre el M. ... y el personal de apoyo fue muy buena; que la conducta del M. ... fue excelente; que la relaci�n del M. ... con el licenciado M.V. fue igual a la que aqu�l ten�a con los dem�s secretarios, que el debate en las sesiones era minucioso; que los asuntos se discut�an entre los propios M.s; que el M. ... permanec�a en el tribunal con su personal hasta las doce de la noche o una de la ma�ana; que no le consta que el licenciado ... haya solicitado a sus secretarios que abandonaran el tribunal para ir con �l a sitio diverso; que no le consta que el M. ... se ausentara del tribunal por andar en estado de ebriedad.

"El anterior testigo fue repreguntado por el M. ... en los siguientes t�rminos: '... Que diga el testigo cu�les fueron los motivos de la renuncia.' Calificada de legal, contest�: 'Me sent�a muy presionado, dado que ten�a problemas tanto de �ndole familiar, como ciertas incomodidades en el aspecto laboral, en concreto, porque me sent�a aislado, es decir, trabajando en un equipo en el que se me consideraba como un contrario, debo decir tambi�n que una semana antes de que diera mi renuncia la M. me llam� a su privado, para recomendarme que ser�a conveniente que me definiera yo en cuanto a su equipo de trabajo, en t�rminos coloquiales, que deb�a de ponerme la camiseta o frases an�logas pero que no pod�a seguir siendo amigo, conocido o tenerle alguna gratitud al M. ... raz�n por la que sin que ella me pidiera la renuncia yo entend� lo inc�modo que resultaba tanto para la se�ora M. como para un servidor el estar trabajando en esas condiciones, y prefer� extender mi renuncia.'.

"La testigo M.�a M.J.H., declar�: que tiene nueve a�os, un mes, trabajando para el Segundo Tribunal Colegiado; que labor� para el M. ... y estaban tambi�n los M.s L.A.C.G.�lez y O.I.S.�a D.�n; que respecto de la conducta del M. ... tuvo trato con respeto y cordialidad; que el M. mandaba llamar a sus secretarios para ver los asuntos que se estaban resolviendo y que de ah� en fuera no sabe m�s; que el M. ... siempre fue cordial con su personal; que les daba las �rdenes con diligencia como todo jefe o superior; que la relaci�n del M. ... con los otros M.s, fue normal, o sea de cordialidad y amistad, seg�n se ve�a; que no firm� ninguna declaraci�n contra el M. ... durante el a�o de mil novecientos noventa y siete; que no sabe y ni le consta que el M. ... acudiera al tribunal tomado, porque estaba por otro sitio diverso al de la testigo; que no le consta que se hubiera registrado alg�n incidente de agresi�n entre los M.s ... y S.�a D.�n, porque su jefe inmediato trabajaba con la puerta cerrada y no ten�an vista hacia fuera; que no tuvo ning�n incidente personal con el M. ... que no elev� ninguna queja contra sus jefes inmediatos ante el M. ... que no elev� ninguna protesta contra el M. ... ante alg�n superior; que no sabe si el M. ... tuvo problemas con el M.C.G.�lez; que ninguna persona la invit� para que declarara en contra del M. ... en la reciente visita del M. M., que no sabe c�mo era la actitud del M. ... en las sesiones; que se imagina que la relaci�n del M. ... con el licenciado M.V. era de amistad, como con la de todos los que laboraban en el tribunal; que no le consta que el M. ... haya distra�do al personal del tribunal para llevarlo a otro sitio; que no le consta que los secretarios del tribunal convivieran con el M. ... en otro sitio; que no le consta, no vio, ni sabe, que los secretarios del licenciado ... fueran a tomar con �l a otro sitio; que si el M. lleg� a faltar alguna vez, fue porque estaba un poco delicado de salud, seg�n se enteraron; que no sabe que alg�n litigante se haya inconformado por alguna conducta indebida del M. ... .

"La testigo M.�a del R.V.M.�nez, expuso: que trabaja en el Segundo Tribunal Colegiado desde mil novecientos noventa; que labor� primero con el M. P�r.T., enseguida con el M. ... y m�s recientemente con el M. Loreto; que en relaci�n a la conducta del M. ... en el tiempo en que la testigo estuvo trabajando ah�, lo vio como una persona honesta, trabajadora, y eficiente; laconducta fue buena; fue lo �nico que vio; que el trato del M. ... con los secretarios del tribunal fue bueno; que el M. ... siempre tuvo buen trato con el personal; que la relaci�n del M. ... con los otros M.s estaba dentro de lo normal; que la testigo no ha firmado ninguna declaraci�n en contra del M.; que la testigo nunca vio al M. ... tomado; que nunca vio ning�n incidente de agresi�n entre los M.s ... y S.�a D.�n; que nunca tuvo alg�n incidente personal con el M. ... que no elev� ninguna queja contra sus jefes inmediatos ante el M. ... que no present� ninguna protesta ante un superior, en contra del M. ... que no sabe si el M. ... tuvo problemas con el M.C.G.�lez; que ninguna persona la invit� para que declarara en contra del M. ... en la reciente visita del M. M., que, hasta donde sabe, la relaci�n del M. ... con el licenciado M.V. era buena; que el M. ... no distrajo a su personal para llevarlo a otro sitio; que no le consta que los secretarios del tribunal convivieran con el M. ... en otro sitio; que no le consta que los secretarios del M. ... fueran a tomar con �l a otro sitio; que no sabe que el M. ... haya faltado alguna vez a una sesi�n; que no sabe que alg�n litigante se haya inconformado por alguna conducta indebida del M. ... .

"La testigo N.H.G.M., adujo: que tiene nueve a�os de trabajar para el Segundo Tribunal Colegiado; que no puede calificar la conducta de ning�n M., puesto que no trabaja para un M. sino para el tribunal; que no sabe c�mo fue el trato del M. ... con los secretarios del tribunal, porque los oficiales judiciales no est�n en contacto con ellos; que el trato del M. ... con el personal fue bueno, que la pregunta que se refiere a la relaci�n del M. ... con los otros M.s, s�lo la pueden contestar ellos; que no firm� ninguna declaraci�n contra el M. ... durante el a�o de mil novecientos noventa y siete; que no sabe ni le consta que el M. ... acudiera tomado al tribunal; que no le consta que se hubiera registrado alg�n incidente de agresi�n entre los M.s ... y S.�a D.�n; que no tuvo ning�n incidente personal con el M. ... que no ha presentado ninguna queja en contra de sus jefes inmediatos ante el M. ... que no ha presentado ninguna protesta en contra del M. ... ante alg�n superior de �ste; que no sabe si el M. ... tuvo problemas con el M.C.G.�lez; que ninguna persona la invit� para que declarara en contra del M. ... en la reciente visita del M. J.�.M.; que no sabe c�mo era la relaci�n del M. ... con el licenciado V.; que el M. ... no ha distra�do a su personal para llevarlo del edificio a otro sitio; que no le consta que los secretarios del tribunal convivieran con el M. ... en otro sitio; que no le consta que los secretarios del licenciado ... fueran a tomar con �l a otro sitio; que la testigo s�lo escuchaba que se hab�a suspendido la sesi�n, pero no le informaban la causa; que no sabe que alg�n litigante se haya inconformado por alguna conducta indebida del M. ... .

"La testigo Y.E.G.�a, manifest�: que trabaja para el Segundo Tribunal Colegiado desde noviembre de mil novecientos noventa y seis a la fecha; que labor� para el M. ... que califica buena y muy propia la conducta del M. ... que el trato del M. ... con los secretarios del tribunal, fue muy correcto y amable; que el trato del M. ... con el personal fue bueno; que la relaci�n del M. ... con los otros M. fue siempre buena, ya que nunca vio ning�n mal comportamiento; que no firm� ninguna declaraci�n contra el M. ... durante el a�o de mil novecientos noventa y siete; que no sabe ni le consta que el M. ... acudiera al tribunal tomado; que no le consta hubiera habido alg�n incidente de agresi�n entre los M.s ... y S.�a D.�n; que nunca tuvo alg�n incidente personal con el M. ... que no present� alguna queja en contra de sus jefes inmediatos ante el M. ... que no ha presentado ninguna protesta contra el M. ... ante un superior de �ste; que no sabe si el M. ... tuvo problemas con el M.C.G.�lez; que ninguna persona la invit� para que declarara en contra del M. ... en la reciente visita del M. M.; que en cuanto a la relaci�n del M. ... con el licenciado V., se saludaban bien y nunca vio nada extra�o, todo era normal; que el M. ... no distrajo a su personal para llevarlo del edificio del tribunal a otro lugar; que no le consta que los secretarios del tribunal convivieran con el M. ... en otro sitio; que tampoco le consta que los secretarios del licenciado ... fueran a tomar con �l a otro sitio; que no sabe los motivos por los que el M. lleg� a faltar a las sesiones; que no sabe que alg�n litigante se haya inconformado por alguna conducta indebida del M. ... .

"La testigo A.R.A.�s M.�nez, indic�: que labora para el Poder J. Federal, desde el primero de febrero de mil novecientos ochenta y siete; que ha ocupado los cargos de jefe de secci�n, pagador y jefe de departamento; que de acuerdo al puesto que la testigo desempe�a y al trato que ha tenido con el M. ... califica como buena la conducta de �ste; que su relaci�n con el M. ... ha sido de trabajo; que no sabe c�mo era la relaci�n del M. ... con los otros titulares; que tampoco sabe c�mo era la relaci�n del M. ... con el personal de apoyo; que no conoce alguna conducta irregular del M. ... que s� ha elaborado manualmente las declaraciones tributarias del M. ... que lo anterior lo ha hecho a partir de mil novecientos noventa y tres.

"A juicio de este Consejo de la Judicatura Federal, las anteriores declaraciones testimoniales, tampoco son aptas para desvirtuar las imputaciones que, en contra del M. ... formularon los ocho testigos que se mencionaron en el considerando und�cimo de esta resoluci�n. En efecto, en primer lugar, es importante considerar que las diligencias practicadas por el visitador M.G., en las que depusieron los referidos ocho testigos, se verificaron durante el mes de mayo de mil novecientos noventa y nueve, en tanto que los testimonios que se mencionan en el presente considerando, se rindieron hasta el mes de octubre del mismo a�o. Esto significa, que estos �ltimos testigos carecen de espontaneidad, ya que sab�an, que, varios meses antes, se hab�a practicado una visita de inspecci�n extraordinaria por el M.M. y, por tal raz�n conoc�an de antemano cu�l era la finalidad de los interrogatorios que, en el mes de octubre, se les formularon.

"Por otra parte, de un an�lisis cuidadoso de las respuestas dadas por los testigos que aqu� se analizan, se llega a la conclusi�n de que la mayor�a de ellos dieron respuesta al interrogatorio en t�rminos casi id�nticos, lo cual engendra sospecha sobre la veracidad de sus declaraciones. Sobre este punto, es importante se�alar que la inmensa mayor�a de las respuestas dadas por estos testigos, son exageradamente favorables al M. ... tratando de resaltar su buena conducta, sus cualidades de jurista, su buen trato, etc�tera. La uniformidad de esas declaraciones, hechas varios meses despu�s a la suspensi�n del M. ... lleva a considerar que dichos testigos no fueron objetivos en sus declaraciones, sino que comparecieron con la sola intenci�n de favorecer al citado funcionario judicial.

"Al respecto, este Consejo de la Judicatura Federal comparte la tesis del Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, visible en la p�gina 741, del Tomo XIV, Octava �poca del Semanario J. de la Federaci�n, que dice: 'PRUEBA TESTIMONIAL, APRECIACI�N DE LA. DECLARACIONES PERFECTAS. La perfecci�n en las declaraciones engendra sospecha sobre la sinceridad de los testigos, por lo que no puede estimarse contraria a las reglas de la l�gica la apreciaci�n del juzgador que, ante las respuestas de los testigos en los mismos t�rminos y hasta con id�nticas palabras, deduzca que han sido aleccionados previamente, pues tal calificaci�n emana de un juicio prudente, acorde con las exigencias de la sana cr�tica.'.

"Asimismo, este �rgano colegiado advierte que existen motivos para dudar de la veracidad de las citadas declaraciones testimoniales. En efecto, el testigo J. de la Fuente Ornelas, quien rindi� testimonio en la misma fecha que los testigos que se mencionan en este considerando, manifest� que en ocasiones conviv�a con el M. ... fuera del tribunal y acept� ser afecto a las bebidas alcoh�licas e incluso haberse sometido a un tratamiento por esa causa. En cambio, los referidos testigos, negaron que el M. conviviera con sus secretarios y personal administrativo, fuera del tribunal. Esta negativa no resulta cre�ble, no s�lo por lo manifestado por de la Fuente Ornelas, y por los otros testigos que formularon imputaciones en contra de ... sino por los indicios, que despu�s se mencionar�n, los cuales adminiculados entre s�, llevan a la conclusi�n irrefutable de que el M. ... es adicto a las bebidas embriagantes y, adem�s, que en varias ocasiones se present� en estado inconveniente al tribunal al que estaba adscrito.

"Tambi�n es importante se�alar que ... en la diligencia que aqu� se examina (de primero de octubre de mil novecientos noventa y nueve), present� como testigos de su parte a los licenciados J. de la Fuente Ornelas, E.M.P.�a y J.�s M.V., quienes ya hab�an comparecido en mayo de mil novecientos noventa y nueve, ante el visitador M.G.. Ahora bien, seg�n se vio, los dos primeros en su segunda comparecencia, variaron sustancialmente sus declaraciones iniciales, pretendiendo con esto favorecer al M. ... .

"Por otro lado, el licenciado ... al interrogar a la mayor�a de los testigos que se mencionan en este considerando, les pregunt� si alguna persona las hab�a invitado para que declararan en su contra, en la reciente visita del M. J.�.M.. Esta pregunta, obviamente, ten�a la intenci�n de restar validez a los testimonios rendidos ante el citado visitador judicial. Tan es as�, que el testigo M.P.�a, quien se retract� parcialmente de su primera declaraci�n, contest� en forma afirmativa dicha pregunta, manifestando que al parecer, la secretaria particular del M. L.A.C.G.�lez, hab�a invitado a varios funcionarios y empleados del tribunal para que rindieran declaraci�n en contra de ... .

"Ahora bien, la anterior es una circunstancia m�s, para considerar que los testigos que aqu� se analizan, no se condujeron con verdad. Esto es as�, pues el propio ... en su ocurso de veinte de agosto de mil novecientos noventa y nueve, manifest� que: 'El se�or visitador M. siempre actu� en forma transparente y profesional'.

"No est� por dem�s agregar, que a pesar de que ... hizo la manifestaci�n anterior, en su comparecencia de veintis�is de octubre del presente a�o, ante la C.�n de Disciplina de este Consejo de la Judicatura, en forma contradictoria, asever� que M.G. acos� a los testigos en los interrogatorios que formul� 'de una manera ilegal, inconstitucional, como si fuese un inquisidor'. Este consejo, no puede pasar por alto este radical cambio de opini�n de ... quien, seg�n se vio, en un principio, manifest� que el visitador M. se condujo en forma profesional y transparente, posteriormente, al presentar sus testigos de descargo, pretendi� demostrar lo contrario y, finalmente, al formular sus alegatos en la citada audiencia, calific� de inconstitucional la actuaci�n del M. M..

"Ahora bien, este Consejo de la Judicatura Federal, considera que ante la contradicci�n de los dos grupos de testigos (esto es, entre el grupo que afirm� que ... es adicto a las bebidas embriagantes y se present� a su tribunal en estado inconveniente y el grupo que aval� la buena conducta de aqu�l), debe prevalecer el dicho de los testigos del primer grupo, esto, en virtud de las siguientes razones.

"En primer t�rmino, cabe apuntar que en los casos en los que exista una contradicci�n sustancial entre las declaraciones de dos grupos de testigos, el criterio para determinar a cu�l de ellas debe otorgarse valor acreditativo, no es necesariamente el de car�cter num�rico. En efecto, lo que debe ponderarse en tales casos, son las circunstancias en que cada una de tales declaraciones se rindieron, los dem�s elementos que hayan sido aportados para probar los hechos y, en general, todos aquellos factores que, en forma l�gica y racional, lleven al juzgador a la indagaci�n de la verdad buscada.

"En la especie, los testigos pertenecientes al primer grupo, rindieron su declaraci�n en el mes de mayo de mil novecientos noventa y nueve, fecha en que el visitador M.G. practic� la visita extraordinaria ordenada por este Consejo de la Judicatura; en tanto que los testigos M.�a I. L�pez Rueda, C.S.C., Blanca E.C.I., G.P.G.�a, J.�s F.M. de los R., J.A.H.�ndez S�nchez, G.E.C., S.A.L.S.�n, D.R.M.N., M.�a M.J.H., M.�a del R.V.M.�nez, N.H.G.M., Y.E.G.�a y A.R.A.�s M.�nez, presentados por ... rindieron sus declaraciones hasta el d�a primero de octubre de mil novecientos noventa y nueve. Lo anterior significa que estos �ltimos, presumiblemente, fueron aleccionados, tomando en cuenta el tiempo transcurrido. Adem�s, debe considerarse que en la especie existen una serie de indicios (que ser�n analizados en el siguiente considerando), que corroboran el dicho del primer grupo de testigos, lo cual se considera suficiente para desestimar las declaraciones del segundo grupo. Adem�s, tambi�n es importante se�alar que el hecho de que un n�mero importante de personas avalen la buena conducta de un M., l�gicamente no demuestra que �ste no sea afecto a las bebidas alcoh�licas. A juicio de este consejo, la incriminaci�n de los ocho funcionarios y empleados, compa�eros de trabajo de ... resulta contundente, pues es denotativa de la crisis provocada por �ste en el referido �rgano jurisdiccional, ya que, seg�n se dijo antes, s�lo en casos excepcionales los funcionarios y empleados de un tribunal, no se expresan en buenos t�rminos ante un visitador judicial, del titular o titulares del mismo.

"En relaci�n a lo expuesto en el p�rrafo anterior, se invoca el criterio sustentado por la extinta Tercera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en la tesis publicada a fojas 460, Tomo CXXIX, de la Quinta �poca del Semanario J. de la Federaci�n, que dice: 'PRUEBA TESTIMONIAL, VALORACI�N DE LA. Si en un juicio resultan encontradas, por contradecirse unas con otras, las declaraciones de dos grupos de testigos (el grupo del actor y el grupo del demandado), debe hacerse preponderar, en cuanto al cr�dito que legalmente hay que darles, las que se encuentren apoyadas por las dem�s constancias de autos.'.

"DECIMOQUINTO. Seg�n se anot� en el considerando precedente, en el caso a estudio, la prueba testimonial con la que se demostr� que ... es adicto a las bebidas alcoh�licas y se present� al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito en estado inconveniente, debe adminicularse con la prueba circunstancial. �sta, como es sabido, se funda en la demostraci�n de indicios que, por su �ntima relaci�n, llevan al juzgador a la certeza de un hecho que desconoce; esto es, que mediante un procedimiento de orden intelectivo, establece una relaci�n entre lo que conoce (indicios) y lo que desconoce (la verdad hist�rica buscada). Esta prueba se encuentra regulada por el art�culo 286 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, aplicable supletoriamente al presente procedimiento de responsabilidad administrativa, que estatuye: 'Los tribunales, seg�n la naturaleza de los hechos y el enlace l�gico y natural, m�s o menos necesario que existe entre la verdad conocida y la que se busca, apreciar�n en conciencia el valor de los indicios hasta poder considerarlos como prueba plena.'.

"Los indicios que en el presente caso existen, son los siguientes: a) denuncia formulada por los M.s O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez, de fecha diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho; b) licencias otorgadas por este Consejo de la Judicatura Federal al M. ... durante los periodos comprendidos del primero al quince de julio y del quince de agosto al dos de septiembre de mil novecientos noventa y ocho; c) informe de dieciocho de marzo de mil novecientos noventa y siete, rendido por el visitador judicial, licenciado P.A.I.F.�ndez, al visitador general del Consejo de la Judicatura Federal, en el que constan las declaraciones vertidas por las oficiales judiciales C.F. y Blanca E.C.I.; d) nota period�stica publicada el dos de marzo de mil novecientos noventa y cinco, en el peri�dico matutino 'El Mercurio de Ciudad Victoria', Tamaulipas; y, e) la aceptaci�n expresa de ... de que tiene serios problemas emocionales y padece de depresiones profundas; as� como su aceptaci�n sobre la mala relaci�n que llevaba con sus compa�eros M.O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez.

"A. Por lo que se refiere al indicio precisado en el inciso a), cabe mencionar lo siguiente. En el considerando noveno de la presente resoluci�n, se parafrase� el escrito de diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, presentado por los M.s O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez. En dicho ocurso, los referidos funcionarios judiciales, imputan al M. ... una serie de actos indebidos, cometidos en su agravio, producto de la adicci�n de aqu�l a las bebidas embriagantes.

"Ahora bien, el escrito de que se trata constituye un documento p�blico, en los t�rminos del art�culo 281 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, aplicado supletoriamente, en relaci�n con el art�culo 129 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles. Estos preceptos dicen: 'Art. 281. Son documentos p�blicos los que se�ale como tales el C�digo Federal de Procedimientos Civiles o cualquiera otra ley federal.' y 'Art. 129. Son documentos p�blicos aquellos cuya formaci�n est� encomendada por la ley, dentro de los l�mites de su competencia, a un funcionario p�blico revestido de la fe p�blica, y los expedidos por funcionarios p�blicos, en el ejercicio de sus funciones. La calidad de p�blicos se demuestra por la existencia regular, sobre los documentos, de los sellos, firmas u otros signos exteriores que, en su caso, prevengan las leyes.'.

"Se dice que el ocurso mencionado tiene el car�cter de documento p�blico, en virtud de las siguientes razones: De una recta interpretaci�n del art�culo 132 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, se desprende que los M.s de un Tribunal Colegiado de Circuito, tienen la obligaci�n de poner en conocimiento de este Consejo de la Judicatura Federal, cualquier falta administrativa grave cometida por otro funcionario o empleado del �rgano jurisdiccional en que laboren. El citado precepto, en lo conducente, dice: 'El procedimiento para determinar las responsabilidades de los servidores p�blicos del Poder J. de la Federaci�n a que se refiere este t�tulo se iniciar� de oficio, por queja o denuncia presentada por cualquier persona, por el servidor p�blico que tengaconocimiento de los hechos o por el agente del Ministerio P�blico Federal. ...'. Esto significa, que una de las funciones de car�cter administrativo de un M. de Circuito, es la de denunciar ante este consejo las faltas administrativas graves de los servidores p�blicos integrantes de su tribunal. Por tanto, un escrito suscrito por dos M.s de Circuito, en el que se contiene la denuncia de una falta administrativa, al ser expedido en ejercicio de las funciones de aqu�llos, tiene el car�cter de documento p�blico, de conformidad con los preceptos antes referidos.

"Ahora bien, es verdad que, en los t�rminos del art�culo 280 del citado C�digo Federal de Procedimientos Penales, los documentos p�blicos hacen prueba plena. Sin embargo, en aquellos casos en que uno o dos de los M.s integrantes de un Tribunal Colegiado de Circuito hacen una imputaci�n a otro de sus compa�eros M.s -como sucede en la especie- lo que debe tenerse por acreditado en forma plena, es el hecho de que tal imputaci�n efectivamente proviene de el o los M.s firmantes del documento, pero no el hecho imputado, ya que �ste debe ser demostrado por los denunciantes en forma plena a trav�s de otros medios justificativos.

"No obstante lo anterior, las imputaciones formuladas por los M.s S.�a D.�n y C.G.�lez en contra de su compa�ero, constituyen un indicio de que los hechos atribuidos a �ste son verdaderos. Esto es as�, pues resulta excepcional, que dos M.s integrantes de un Tribunal Colegiado, formulen acusaciones graves en contra del otro integrante. Lo com�n, es que los miembros de un tribunal ventilen sus diferencias internamente, sin que las mismas trasciendan a los �rganos superiores. Por tanto, si en un caso de excepci�n, dos M.s formulan una denuncia, sobre faltas graves, como la que se present� en el caso a estudio, la misma constituye un indicio de que los hechos contenidos en la misma son apegados a la verdad.

"B. Este Consejo de la Judicatura Federal tiene a la vista el k�rdex, del que se desprende que ... disfrut� 'por asuntos personales', de dos licencias, de quince d�as cada una. �stas comprendieron del primero al quince de julio de mil novecientos noventa y ocho, y del quince de agosto al dos de septiembre del mismo a�o, las que, seg�n lo reconoci� el propio M. ... le fueron concedidas para que atendiera 'los serios problemas de salud que padece'.

"Ahora bien, de la denuncia formulada por los M.s O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez, se desprende que �stos aludieron al problema de alcoholismo que padece ... haciendo menci�n que constantemente se reportaba enfermo y refiri�ndose asimismo a las mencionadas licencias. Por su parte, el testigo J. de la Fuente Ornelas (secretario de Acuerdos), mencion� que '... la conducta del M. tuvo cierta alteraci�n por su adicci�n al alcohol, que se le concedi� una licencia por quince d�as y le fue prorrogada para tomar un tratamiento ...'.

"Por tanto, aun cuando en los archivos de este consejo, s�lo consta que las licencias de que se trata, se concedieron a ... para atender asuntos personales, las mismas constituyen un indicio de que, efectivamente, dicha persona tiene problemas de alcoholismo. Esto es as�, pues las citadas licencias deben relacionarse con las referidas manifestaciones de sus compa�eros M.s y con la citada declaraci�n del testigo J. de la Fuente Ornelas.

"C. El informe al que se alude en el inciso c), se encuentra suscrito por el visitador M. P.A.I.F.�ndez, con motivo de la visita ordinaria practicada al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, con sede en Ciudad Victoria, Tamaulipas, en el mes de junio de mil novecientos noventa y ocho. En este documento se dice, en lo conducente: '... pude advertir la existencia de un rezago m�s o menos considerable en el despacho de los asuntos que en el mismo se ventilan (puede constatarse en el acta levantada con motivo de la propia visita). Por tal raz�n, me aboqu� a investigar, primeramente, de manera superficial, los motivos de ello. De esa manera me pude enterar de algunos hechos que ameritan tratarse con sumo cuidado y discreci�n, dado que involucran aspectos que pudieran considerarse graves, a cuyo conocimiento se lleg�, gracias a los informes de diversas personas que, por su propia seguridad, tanto en lo que se refiere al trabajo, como a su integridad f�sica, suplicaron una discreci�n absoluta. Por ello, me permito rendirle la presente informaci�n, por separado, de lo que es el acta normal de la visita realizada. Inicialmente, se recibi� un reclamo, hecho en forma comedida, por la generalidad del personal de apoyo, en el sentido de que, desde hac�a un tiempo, se les estaba obligando a realizar jornadas de trabajo muy prolongadas, en ocasiones hasta horarios de las veintid�s y veintitr�s horas, principalmente en los d�as en que se llevan a cabo las sesiones del tribunal, ya que �stas, invariablemente, se prolongaban largamente y, mientras ello ocurre, ellos tienen que permanecer ah�, sin hacer nada. Al interrogarlos sobre las razones por las que se prolongan tanto las sesiones manifestaron, primero, desconocerlas y, posteriormente, que m�s bien s� las conoc�an, pero cre�an que nadie se atrever�a a hablar. Con tal motivo, previa exhortaci�n a que proporcionaran informaci�n con el fin de poder solucionarles el problema, se les propuso que todo el personal de apoyo, pasara a hablar con el suscrito visitador; pero persona por persona, con el compromiso de que se cuidar�a de la manera m�s estricta la discreci�n de los informes que proporcionaran primero, no incluy�ndolos en el acta y, posteriormente, transmitiendo esta s�plica al visitador general y a cualquier otro �rgano que tuviese que intervenir, con motivo de los hechos, lo cual fue aceptado. Realizada la entrevista de la forma mencionada, s�lo cuatro personas expresaron hechos que tuviesen relevancia al respecto, ellas fueron: C.F.. Oficial judicial, adscrita a la ponencia del M. L.A.C.G.�lez. Expuso que considera que el rezago del tribunal se debe a que el M. ... siempre est� tomado; que las sesiones se prolongan por parte de �l; porque, como se la pasa tomando, no tiene tiempo de estudiar los proyectos y s�lo se entera de su contenido hasta que est� en la sesi�n y, constantemente, se aplazan asuntos de todos los M.s por esas razones. Blanca E.C.I.. Oficial judicial, adscrita a la ponencia del M. ... Manifest� que las sesiones se prolongan tanto en virtud de que el M. ... no reparte los proyectos a tiempo, ya que hay veces en que el mismo d�a de la sesi�n los revisa y les hace cambios. En otras ocasiones, no viene a trabajar hasta por d�as seguidos y, adem�s, en esos d�as llama a sus secretarios y ellos se van con �l a tomar juntos ... En estos aspectos, se interrog� al M. L.A.C.G.�lez quien confirm� toda esta informaci�n y adem�s, expuso que, en varias, ocasiones se ha visto en la necesidad de suspender sesiones ya que el M. ... llega en estado de ebriedad ...'.

"De la transcripci�n que antecede, se advierte que el visitador judicial, M. P.A.I.F.�ndez, al practicar la referida visita ordinaria, para indagar las causas del rezago en el mencionado �rgano colegiado, entrevist�, entre otras, a las oficiales judiciales C.F. y Blanca E.C.I., quienes, en forma coincidente, se�alaron que el M. ... constantemente inger�a bebidas embriagantes. El dicho de las citadas deponentes, fue corroborado ante el propio visitador, por el M.L.A.C.G.�lez, quien manifest� que, en ocasiones, se vio en la necesidad de suspender las sesiones, debido a que ... se presentaba en estado de ebriedad.

"Ahora bien, es verdad que las declaraciones que anteceden no fueron emitidas dentro de la presente denuncia y que, por tal motivo, el M. ... no tuvo oportunidad de intervenir en el desahogo de dicha testimonial. Sin embargo, tales declaraciones no pueden desestimarse en absoluto, ya que su existencia est� plenamente acreditada en autos (en las fojas 543 a 546, del tomo II, obra copia certificada del referido informe de dieciocho de marzo de mil novecientos noventa y siete, en el que constan las deposiciones en cuesti�n). En este sentido, debe considerarse que tales declaraciones constituyen indicios que deben ser considerados en los t�rminos del art�culo 286 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, de aplicaci�n supletoria.

"Sobre el particular, se invoca por analog�a, la tesis de la extinta Tercera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, publicada a fojas 71, Volumen 31, Cuarta Parte, S�ptima �poca del Semanario J. de la Federaci�n, que dice: 'PRUEBA TESTIMONIAL RENDIDA COMO ACTO PREJUDICIAL, VALORACI�N DE LA. Las declaraciones de testigos rendidas como acto prejudicial, sin que tuviera ocasi�n de intervenir la parte contraria, carecen de valor y no son aptas para acreditar los elementos a que se refieren; sin embargo, esas declaraciones no pueden desestimarse en absoluto, porque aun cuando por s� mismas no valgan dentro del juicio civil como prueba testimonial, no puede dejar de reconocerse que por estar plenamente acreditada su existencia a trav�s de las actuaciones en que constan, tienen alg�n valor probatorio como meros indicios, que deben ser tomados en cuenta y valorados por el juzgador, en relaci�n con los dem�s elementos probatorios aportados en el juicio.'.

"D. La nota period�stica que se mencion� en el inciso d), dice, en lo conducente: 'Amenaza sembrar droga M. tamaulipeco ... De tr�fico de influencias y amenazas fueron acusados esta ma�ana el sedicente M. del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Tamaulipas ... as� como el agente del Ministerio P�blico F.R.M.R.�rez y un comandante de apellidos V., ante el Ministerio P�blico del Fuero Com�n de la III Agencia Investigadora de la Procuradur�a de Justicia del Distrito en la averiguaci�n previa 3/874/95. L.M.R.A. y E.P.�rez Ch�vez, empleados del Restaurante Bar La Concordia, acusaron a los se�alados de cargarlos con droga de no aceptar una extorsi�n. En su denuncia los mencionados indicaron que hace d�as ... hizo consumo en dicho establecimiento por 1,500.00 nuevos pesos, mismos que se negaba pagar y que finalmente cubri� con una tarjeta de cr�dito; luego de un fuerte altercado y que d�as despu�s regres� acompa�ado de M.R.�rez y varios sujetos que se ostentaron como agentes federales del Instituto Nacional de Combate a las Drogas, para acusar a los empleados de haberle robado joyas al M.. Seg�n la querella los empleados dijeron que M.R.�rez y acompa�antes, ante la negativa de prestarse a la extorsi�n, con gritos e insultos les dijeron que �vamos a armar un operativo para cargarlos con droga y armas y de la c�rcel no se salvan�, por lo que temerosos de que cumplan su palabra hicieron denuncia de hechos.'.

"Es verdad que una nota period�stica, si no es objetada en cuanto a su autenticidad, s�lo demuestra en forma plena que lo que dice dicha nota se public� en el medio masivo de comunicaci�n de que se trate, pero l�gicamente tal documento no es id�neo para acreditar plenamente el hecho publicado. Sin embargo, s� puede considerarse a la referida informaci�n period�stica como un indicio, en los t�rminos del multicitado art�culo 286 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, de aplicaci�n supletoria. Es importante aqu�, resaltar el hecho narrado en la mencionada nota, consistente en que ... en un restaurante bar, hizo un consumo que import� un mil quinientos pesos.

"E. El M. ... en su escrito de alegatos presentado ante este consejo de veinte de agosto de mil novecientos noventa y nueve, manifest� textualmente: 'Por sugerencia de la C.�n de Disciplina de la anterior integraci�n, tom� dos licencias por quince d�as cada una ... con la finalidad de atenderme problemas emocionales de depresi�n profunda, que por m�ltiples razones me afectaban en esa �poca ...'. Asimismo, en el mismo ocurso manifest�: 'Hasta este momento, estimo que quitando el testimonio m�s favorable y el radicalmente desfavorable, s�lo queda que a nadie le consta que se haya agredido a la M., ni empujado; tampoco que se haya llevado un arma a sesi�n; las veces que me ausent� s� fue por motivos de enfermedad u otros; que el ep�teto de alcoholismo que han usado mis detractores est� muy lejos de serlo, y sobre todo que no fue la causa actuante del rezago, sino la incompatibilidad de los integrantes del tribunal que ha permeado en todo el personal, a grado de dividirlos en grupos antag�nicos. Lo anterior, en opini�n del suscrito, dar�a motivo a un serio y terminante extra�amiento p�blico, con advertencia que de reincidir, la sanci�n ser�a m�xima y definitiva. M�s el inevitable cambio de adscripci�n, sin duda.'.

"Ahora bien, el hecho de que el propio M. ... haya aceptado que tiene problemas emocionales y de depresi�n profunda, es un indicio m�s de que, efectivamente, tiene el padecimiento de alcoholismo, pues es un hecho notorio que dichos problemas ps�quicos suelen tenerlos quienes sufren tal padecimiento.

"Por otro lado, de lo manifestado por ... se desprende que no pudo integrarse con sus compa�eros M. y que result� muy grave el distanciamiento que existi� entre �l y los otros dos M.s. Asimismo, el referido funcionario opina que dicha situaci�n debe dar motivo a una sanci�n, consistente en un extra�amiento p�blico con el apercibimiento que de reincidir se imponga una sanci�n definitiva.

"Las anteriores manifestaciones, tambi�n constituyen un indicio de que ... es adicto a las bebidas alcoh�licas, pues es un hecho conocido que las personas afectadas por el vicio de la embriaguez, suelen tener problemas de convivencia. A este respecto, resulta muy significativo para este consejo que el propio M. ... admita que la conducta observada por �l y por sus compa�eros M.s, debe ser sancionada por este cuerpo colegiado.

"DECIMOSEXTO. Finalmente, este consejo estima que, en el caso a estudio, a la prueba testimonial y circunstancial, antes mencionadas, debe adminicularse la prueba de la fama p�blica, para tener por acreditada la citada causa de responsabilidad administrativa, prevista en la fracci�n V del art�culo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos. Lo anterior, en virtud de las siguientes razones. El art�culo 206 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, de aplicaci�n supletoria, establece lo siguiente: 'Se admitir� como prueba en los t�rminos del art�culo 20 fracci�n V de la C.�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, todo aquello que se ofrezca como tal, siempre que pueda ser conducente, y no vaya contra el derecho, a juicio del J. o tribunal. Cuando la autoridad judicial lo estime necesario, podr� por alg�n otro medio de prueba, establecer su autenticidad.'.

"Del precepto transcrito se desprende que la autoridad judicial (y en el caso de los procedimientos de responsabilidad administrativa, este Consejo de la Judicatura Federal), tienen la facultad discrecional para allegarse otros medios de prueba, que corroboren la autenticidad de los recibidos durante el procedimiento.

"Ahora bien, con base en la citada disposici�n, este Consejo de la Judicatura Federal, para corroborar la veracidad de las declaraciones testimoniales e indicios antes mencionados, en uso de la facultad que le confiere el propio dispositivo, invoca el elemento acreditativo relativo a la fama p�blica.

"Es sabido que los funcionarios del Poder J. de la Federaci�n, tienen, por raz�n del propio trabajo, comunicaci�n entre s�. En este sentido, resulta relativamente f�cil enterarse de la manera de ser de un determinado funcionario, a trav�s de las opiniones de sus compa�eros. En el caso del M. ... existe en el medio del Poder J. de la Federaci�n, fama p�blica de que el mismo es adicto a las bebidas embriagantes. Consecuentemente, esta opini�n com�n que en el medio se tiene acerca del M. ... sirve para corroborar el pleno valor acreditativo de las probanzas analizadas en los anteriores considerandos.

"El anterior aserto, se apoya tambi�n en la tesis del Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, que se aplica por analog�a, visible en la p�gina 215, del Tomo VIII, diciembre, Octava �poca del Semanario J. de la Federaci�n, que dice: 'FAMA P�BLICA, COMO MEDIO DE PRUEBA. La reforma del art�culo 289 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, publicada en el Diario Oficial de la Federaci�n, el diez de enero de mil novecientos ochenta y seis, no tiende a limitar los medios de prueba que ya exist�an, sino por el contrario a ampliarlos, estimando los avances cient�ficos y tecnol�gicos que se han producido durante la segunda mitad de este siglo y que sin duda seguir�n produci�ndose; por lo que al establecer como medios de prueba �aquellos elementos que puedan producir convicci�n en el �nimo del juzgador acerca de los hechos controvertidos o dudosos�, debe considerarse comprendida en el precitado numeral, la fama p�blica, como medio probatorio.'.

"De acuerdo a lo expuesto, resulta incuestionable que en la especie se encuentra plenamente acreditado que el M. ... es adicto a las bebidas embriagantes y que concurr�a en estado de ebriedad al tribunal en el que prestaba sus servicios. Seg�n se vio, estos hechos se encuentran demostrados, tanto con las pruebas testimonial y circunstancial, como con la prueba relativa a la fama p�blica.

"DECIMOS�PTIMO. Por otra parte, con las anteriores probanzas, tambi�n qued� demostrado que el referido funcionario judicial incurri� en graves faltas de respeto a sus compa�eros M.O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez, as� como al secretario del tribunal, licenciado J.�s M.V.. Esto es as�, pues los actos de agresi�n e intimidaci�n, que los dos primeros narraron en su escrito de denuncia, aunque no se encuentran probados en forma directa con los indicados medios acreditativos, pueden inferirse l�gicamente de los hechos plenamente probados, consistentes en el vicio del alcoholismo que tiene ... y en la asistencia de �ste a su centro de trabajo en estado inconveniente. Lo anterior, con apoyo en el art�culo 286 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, aplicable supletoriamente.

"En efecto, es sabido que una persona que se encuentra constantemente alcoholizada incurre en actos de molestia y de falta de respeto hacia las personas con las que convive. Esto, debido a los efectos que ordinariamente se producen con la ingesti�n de bebidas alcoh�licas. Por tanto, si est� plenamente justificada la adicci�n del citado funcionario p�blico a las bebidas embriagantes, es inconcuso que �ste no observ� buena conducta en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito al que se encontraba adscrito; lo que obliga a concluir que se actualiz� la causa de responsabilidad administrativa prevista en los art�culos 131, fracci�n XI, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con el art�culo 47, fracci�n V, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos.

"DECIMOCTAVO. En segundo t�rmino, tambi�n por raz�n de m�todo se analiza la causa de responsabilidad administrativa que se imputa al M. ... prevista en el art�culo 131, fracci�n XI, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con el art�culo 47, fracci�n XVIII, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos. Esta causa de responsabilidad se encuentra plenamente demostrada, por las razones que a continuaci�n se exponen.

"Los citadospreceptos dicen: 'Art. 131. Ser�n causas de responsabilidad para los servidores p�blicos del Poder J. de la Federaci�n: ... XI. Las previstas en el art�culo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, siempre que no fueren contrarias a la naturaleza de la funci�n jurisdiccional.' y 'Art. 47. Todo servidor p�blico tendr� las siguientes obligaciones, para salvaguardar la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia que deben ser observadas en el desempe�o de su empleo, cargo o comisi�n, y cuyo incumplimiento dar� lugar al procedimiento y a las sanciones que correspondan, sin perjuicio de sus derechos laborales, as� como de las normas espec�ficas que al respecto rijan en el servicio de las fuerzas armadas: ... XVIII. Presentar con oportunidad y veracidad, las declaraciones de situaci�n patrimonial, en los t�rminos establecidos por esta ley.'.

"En efecto, en autos obra el dictamen de veintisiete de mayo de mil novecientos noventa y nueve, elaborado por el contador p�blico R.H.D.T. y P., en su car�cter de contralor del Poder J. de la Federaci�n. Este dictamen tiene el car�cter de documento p�blico, en los t�rminos del art�culo 281 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, en relaci�n con el art�culo 129 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles. Tales preceptos dicen: 'Art. 281. Son documentos p�blicos los que se�ale como tales el C�digo Federal de Procedimientos Civiles o cualquier otra ley federal.' y 'Art. 129. Son documentos p�blicos aquellos cuya formaci�n est� encomendada por la ley, dentro de los l�mites de su competencia, a un funcionario p�blico revestido de la fe p�blica, y los expedidos por funcionarios p�blicos, en el ejercicio de sus funciones. La calidad de p�blicos se demuestra por la existencia regular, sobre los documentos, de los sellos, firmas u otros signos exteriores que, en su caso, prevengan las leyes.'.

"En el caso, el dictamen de que se trata fue expedido por un funcionario p�blico, como es el contralor del Poder J. de la Federaci�n, en ejercicio de sus funciones. Se estima lo anterior porque, en los t�rminos de los art�culos 103 y 104, fracci�n III, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, la Contralor�a del Poder J. de la Federaci�n, tiene a su cargo las facultades de control y la inspecci�n del cumplimiento de las normas de funcionamiento administrativo, a que est�n sujetos los servidores p�blicos del Poder J. de la Federaci�n, con excepci�n de los que presten sus servicios en la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n. Adem�s, dicha contralor�a tiene, entre otras atribuciones, la de llevar, con excepci�n del relativo al m�s Alto Tribunal del pa�s, el registro y seguimiento de la evoluci�n de la situaci�n patrimonial de los servidores p�blicos del Poder J. de la Federaci�n, a que se refiere la fracci�n VI del art�culo 80 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos. Este �ltimo precepto, dice: 'Art. 80. Tienen la obligaci�n de presentar declaraciones de situaci�n patrimonial, ante la autoridad competente, conforme a lo dispuesto por el art�culo 79, bajo protesta de decir verdad, en los t�rminos que esta ley se�ala: ... VI. En el Poder J. Federal: Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, M.s de Circuito, Jueces de Distrito, secretarios judiciales y actuarios de cualquier categor�a o designaci�n.'.

"Ahora bien, el dictamen de que se trata, en lo conducente, establece: 'Tercero. Como consecuencia de lo acabado de transcribir y, concretamente de que del estudio de evoluci�n patrimonial destacan irregularidades, se procede, a continuaci�n, a analizarlas ... Dichas irregularidades son las siguientes: ... 3. En las declaraciones de mil novecientos noventa y dos a mil novecientos noventa y siete, el M. ... manifest� -en los rubros �Rentas, regal�as, intereses y dividendos�-, que obtuvo ingresos por esos conceptos, sin especificar cu�l fue su origen ni formular comentario alguno. Ello a pesar de que estaba obligado a hacerlo en los rubros �Observaciones y aclaraciones�... 9. Igualmente, en la declaraci�n arriba anotada (correspondiente al a�o de mil novecientos noventa y cinco), el M. ... -en relaci�n con la cuenta de valores (o de cheques, como hizo notar a partir de su declaraci�n de 1994) n�mero 093730223-1- anot� en la columna �Monto seg�n su declaraci�n anterior� la cantidad de $900,000. Ello a pesar de que, en la declaraci�n de 1994, apunt� en la columna �Monto al 31 de diciembre ...� la cantidad de $290,000. Esta discordancia trajo consigo que la cantidad asentada en la columna �V.�n neta durante el periodo�, de la declaraci�n de 1995 fuera err�nea ... 10. En sus declaraciones anuales de 1995 y de 1996, el M. ... asent� haber obtenido, respectivamente -por concepto de �Rentas, regal�as, intereses y dividendos� las cantidades de $1'270,000 y $1'600,000. Sin embargo, el M. tambi�n anot� estas cantidades en el total de las columnas �V.�n neta durante el periodo�, correspondientes a los rubros �Inversiones en instituciones bancarias, burs�tiles, cajas de ahorro ...� ... 11. En la declaraci�n de 1996, el M. ... -en relaci�n con la cuenta de cheques n�mero 093730223-1, de Banca S.�n, S.A. anot�, en la columna �Monto seg�n declaraci�n anterior�, el importe de $100,000. Ello a pesar de que, en la declaraci�n de 1995, apunt� -en el rengl�n �Monto al 31 de diciembre ...�- la cantidad de $270,000. Esta discordancia trajo consigo que la cantidad que el M. asent� en la columna �V.�n neta durante el periodo�, de la declaraci�n de 1995, fuera err�nea ... 12. Asimismo, en la declaraci�n de 1996, el M. -en relaci�n con la cuenta de inversi�n n�mero 09370223-1 de Banca S.�n, S.A. anot�, en la columna �Monto seg�n declaraci�n anterior�, el importe de $1'270,000. Ello a pesar de que, en la declaraci�n de 1995, apunt� -en el rengl�n �Monto al 31 de diciembre ...�- la cantidad de $2'000,000- ... 14. En la declaraci�n de 1997, el M., al referirse a la cuenta de valores n�mero 093730223-1 de Banca S.�n, S.A., anot� -en la columna �Monto seg�n declaraci�n anterior�- el importe de $1'600,000. Ello a pesar de que, en la declaraci�n de 1996, apunt� -en el rengl�n �Monto al 31 de diciembre ...�- la cantidad de $2'870,000 ... 15. En las declaraciones de 1992 a 1997, el M. ... manifest� -en los rubros �Rentas, regal�as, intereses y dividendos�- que obtuvo ingresos por esos conceptos, sin especificar cu�l fue su origen ni formular comentario alguno ...'.

"La documental que antecede tiene pleno valor acreditativo, en los t�rminos del art�culo 280 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, de aplicaci�n supletoria al procedimiento administrativo de responsabilidad.

"Este Consejo de la Judicatura Federal, estima significativas las irregularidades precisadas en los incisos 9), 11), 12) y 14) del dictamen antes transcrito, por las razones que a continuaci�n se exponen:

"a) No es justificable, que si el licenciado ... en su declaraci�n correspondiente al a�o de mil novecientos noventa y cuatro, apunt�, en relaci�n con la cuenta de valores n�mero 093730223-1, la cantidad de doscientos noventa mil pesos, como monto al treinta y uno de diciembre de ese a�o, haya anotado en su declaraci�n correspondiente a mil novecientos noventa y cinco, en la columna 'Monto seg�n declaraci�n anterior', la cantidad de novecientos mil pesos. Es decir, entre ambas declaraciones, existe una discrepancia de setecientos diez mil pesos.

"b) Lo mismo puede decirse de la irregularidad asentada en el inciso 11) del dictamen de que se trata. En efecto, el M. ... al rendir su declaraci�n de mil novecientos noventa y seis, en relaci�n con la cuenta de cheques n�mero 093730223-1, de Banca S.�n, S.A., asent� en la columna 'Monto seg�n declaraci�n anterior', la cantidad de cien mil pesos, a pesar de que en su declaraci�n anterior, manifest� que el monto al treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y cinco, era de doscientos setenta mil pesos. Por lo que en este caso, la diferencia importa la cantidad de ciento setenta mil pesos.

"c) De igual manera, en el inciso 12) del dictamen en cuesti�n, aparece que en relaci�n con la cuenta de inversi�n n�mero 093730223-1 de Banca S.�n, S.A., el M. ... al rendir su declaraci�n de mil novecientos noventa y seis, anot� la cantidad de un mill�n doscientos setenta mil pesos, como monto seg�n su declaraci�n anterior, en tanto que en �sta (es decir la declaraci�n correspondiente al a�o de mil novecientos noventa y cinco), manifest� que el monto al treinta y uno de diciembre de este a�o, ascend�a a dos millones de pesos; lo que implica una diferencia de setecientos treinta mil pesos.

"d) Finalmente, en el inciso 14) del citado dictamen, se alude a la irregularidad consistente en que el M. ... en su declaraci�n de mil novecientos noventa y siete, respecto de la cuenta de valores n�mero 093730223-1 de Banca S.�n, S.A., asent� la cantidad de un mill�n seiscientos mil pesos, como monto de su declaraci�n anterior, en tanto que en la declaraci�n correspondiente al a�o anterior, o sea, la relativa a mil novecientos noventa y seis, se�al� que el monto al treinta y uno de diciembre de este a�o, era de dos millones ochocientos setenta mil pesos; esto origina que la diferencia sea de un mill�n doscientos setenta mil pesos.

"Las discrepancias a que se hace alusi�n en los p�rrafos que anteceden, resultan bastante significativas y, en consecuencia, ponen de relieve que, como bien lo asent� el contralor del Poder J. de la Federaci�n en el dictamen que se analiza, el licenciado ... no se condujo con veracidad al rendir sus declaraciones patrimoniales correspondientes a los a�os de mil novecientos noventa y cinco, mil novecientos noventa y seis y mil novecientos noventa y siete.

"Por tanto, como en los t�rminos del art�culo 47, fracci�n XVIII, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, es obligaci�n de todo servidor p�blico presentar con veracidad sus declaraciones de situaci�n patrimonial, resulta incuestionable que, si en la especie, seg�n se vio, el M. denunciado incumpli� con tal precepto, debe concluirse que qued� plenamente acreditada la causa de responsabilidad de que se trata.

"Sin embargo, de las cuatro irregularidades antes mencionadas, s�lo puede fincarse responsabilidad al M. ... respecto de las tres �ltimas, pues en el caso de la primera de ellas, como bien lo apunta dicho funcionario p�blico, las facultades sancionadoras de este Consejo de la Judicatura Federal, se encuentran prescritas, seg�n se pasa a demostrar enseguida.

"El art�culo 78 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, estatuye:

"'Las facultades del superior jer�rquico y de la secretar�a para imponer las sanciones que esta ley prev� se sujetar�n a lo siguiente: I.P.�n en un a�o si el beneficio o el da�o causado por el infractor no excede de diez veces el salario m�nimo mensual vigente en el Distrito Federal; II. En los dem�s casos prescribir�n en tres a�os; ... III. El derecho de los particulares a solicitar la indemnizaci�n de da�os y perjuicios, prescribir� en un a�o, a partir de la notificaci�n de la resoluci�n administrativa que haya declarado cometida la falta administrativa. En todos los casos la prescripci�n a que se alude en este precepto se interrumpir� al iniciarse su (sic) procedimiento administrativo previsto por el art�culo 64.'

"Ahora bien, en la especie, la conducta que se atribuye al M. ... en relaci�n con la citada causa de responsabilidad, es simplemente la de falta de veracidad en la presentaci�n de sus declaraciones patrimoniales (y no la de haber obtenido un indebido provecho econ�mico), por lo que, atento a lo previsto en el mencionado precepto legal, en el caso concreto el t�rmino de prescripci�n es de tres a�os. Dicho t�rmino debe computarse a partir del d�a siguiente a aquel en que se hubiera incurrido en responsabilidad, y se interrumpe al iniciarse el correspondiente procedimiento administrativo de responsabilidad.

"En este orden de ideas, si la irregularidad a la que se hizo menci�n en el inciso a) precedente, se cometi� en la declaraci�n patrimonial correspondiente al a�o de mil novecientos noventa y cinco, es inconcuso que ya transcurri� el t�rmino de prescripci�n para sancionar la mencionada conducta. Se estima lo anterior, pues la declaraci�n correspondiente al a�o de mil novecientos noventa y cinco, seg�n lo asentado en el dictamen de referencia, se present� el cinco de mayo de mil novecientos noventa y seis. Por tanto, de esta �ltima fecha, al veintisiete de mayo de mil novecientos noventa y nueve (en que se emiti� el dictamen de la Contralor�a del Poder J. de la Federaci�n, que determin� la existencia de causa de responsabilidad, derivada de la declaraci�n correspondiente al a�o de mil novecientos noventa y cinco), es incuestionable que transcurri� el t�rmino de tres a�os que se establece en la fracci�n II del referido art�culo 78 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos.

"Conforme a lo anterior, en el caso a estudio, s�lo puede considerarse que se encuentra demostrada la causa de responsabilidad prevista en el art�culo 131, fracci�n XI, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n al art�culo 47, fracci�n XVIII, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, respecto de las irregularidades asentadas en los incisos b), c) y d) precedentes.

"No pasa inadvertido para este cuerpo colegiado, que en los incisos 3), 10) y 15) del dictamen de veintisiete de mayo de mil novecientos noventa y nueve, se alude a ciertas omisiones en que incurri� el M. ... al rendir sus declaraciones patrimoniales correspondientes a los a�os de mil novecientos noventa y seis y mil novecientos noventa y siete. Sin embargo, tales omisiones resultan intrascendentes y, seguramente, se deben a la falta de conocimiento por parte del referido funcionario judicial, del procedimiento para llenar los formatos de las declaraciones patrimoniales. De aqu� que tales omisiones resulten intrascendentes y, en consecuencia, insuficientes para fincar responsabilidad al M. ... .

"DECIMONOVENO. La causa de responsabilidad prevista en la fracci�n X del art�culo 131 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, no qued� acreditada en el presente procedimiento de responsabilidad administrativa. Este precepto dice: 'Ser�n causas de responsabilidad para los servidores p�blicos del Poder J. de la Federaci�n: ... X. Abandonar la residencia del Tribunal de Circuito o Juzgado de Distrito al que est� adscrito, o dejar de desempe�ar las funciones o las labores que tenga a su cargo.'.

"En el caso a estudio, se imputa al licenciado ... haber abandonado la residencia del tribunal al que se encontraba adscrito (Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito), el d�a diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, dejando de cumplir con ese comportamiento, las funciones inherentes a su cargo.

"Ahora bien, es verdad que como el propio licenciado ... lo reconoce, �l mismo se ausent� de su tribunal en la mencionada fecha. Sin embargo, dicho funcionario hizo valer una causa que justifica dicha inasistencia, la cual se encuentra plenamente probada, como se pasa a demostrar enseguida.

"Adujo ... textualmente, lo siguiente:

"'Se me atribuye haber abandonado la plaza el d�a diecisiete de septiembre, en que deb�a encontrarme presente a fin de celebrar sesi�n. Tambi�n se afirma que me comuniqu� telef�nicamente con la M. para informarle que el �nico vuelo por l�nea Aerocalifornia correspondiente al diecis�is de septiembre a las siete treinta de la noche �no hab�a operado por el mal tiempo�. En el acuerdo de suspensi�n que me notific� el H. Consejo se tiene como verdad absoluta lo afirmado por la se�ora M., sin embargo no se toma en consideraci�n que jam�s expres� tales motivos, sino que cuando me comuniqu� por tel�fono con ella le manifest� que habiendo estado en el aeropuerto de la Ciudad de M�xico esperando la salida del vuelo 900, continuamente se me inform� que ante el mal tiempo existente en Ciudad Victoria y en el Distrito Federal, dicho vuelo operar�a con retraso indeterminado, para se�alar posteriormente que no operar�a, que aguard� casi hasta las doce de la noche en ese lugar; pero ante la incertidumbre de abordar el avi�n o no, sobrevino una noticia telef�nica de car�cter familiar alrededor de las doce de la noche en que se me informaba mediante el tel�fono celular, que mi padre acababa de sufrir un principio de coma diab�tico que lo puso en estado grave de salud y estaba siendo atendido en su domicilio en el Distrito Federal, atento lo cual en uni�n de dos amigos que me acompa�aban en el aeropuerto y despu�s de estar cuatro horas en ese lugar me dirig� a mi domicilio para auxiliar a mi se�or padre, quien no ten�a mayor posibilidad de ayuda que mi madre, ambos de edad avanzada.'

"Los anteriores hechos, se encuentran justificados con los indicios que a continuaci�n se mencionan, los que, adminiculados entre s�, hacen prueba plena, en los t�rminos del art�culo 286 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, de aplicaci�n supletoria. Estos indicios son:

"a) Constancia de la agencia de viajes American Travel, en Ciudad Victoria, suscrita por la licenciada A.C.�n de la Fuente, gerente de ventas, que es del tenor siguiente: 'Por medio de la presente y a solicitud del M. ... hago constar que el vuelo novecientos del d�a de ayer, entre la Ciudad de M�xico y esta ciudad, oper� con cinco horas de retraso debido al mal tiempo, habi�ndose informado en las distintas gestiones de los pasajeros que era dudoso que operara, habiendo arribado finalmente a las 01:00 horas del diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho ...'.

"b) Certificado m�dico, expedido por el doctor A.�n D.B.G., egresado de la Universidad Nacional Aut�noma de M�xico, con c�dula profesional n�mero 677494, y registro de la Secretar�a de Salubridad y Asistencia n�mero 85958, expedido el diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, que es del tenor siguiente: 'H. Consejo de la Judicatura Federal, Presente. Se hace constar que el se�or ... de sesenta y nueve a�os, es paciente diab�tico de veinte a�os de evoluci�n de dif�cil control; y fue atendido por el suscrito el d�a diecis�is de septiembre a las 23:45 p.m., en su domicilio, ya que presentaba signos y s�ntomas compatibles con estado de coma diab�tico, por lo que se procedi� a proporcionar las medidas terap�uticas en este tipo de casos. Habiendo dejado al paciente con tratamiento a las 8:00 a.m., del d�a diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho.'.

"La documental que antecede, fue ratificada por su suscriptor ante la Secretar�a de Disciplina de este Consejo, en diligencia de diecis�is de octubre de mil novecientos noventa y ocho. En la misma diligencia ... interrog� al doctor B.G., quien a las preguntas formuladas, contest�: Que conoce al M. ... desde la fecha en que expidi� el certificado m�dico de que se trata (diecis�is de septiembre de mil novecientos noventa y ocho); que en esta fecha, aproximadamente a las veintiuna treinta horas, lo fue a buscar a su domicilio, la esposa del se�or ... (padre del M. ...); que de su domicilio se trasladaron al domicilio del paciente, ubicado en Auditores veinticuatro, en la colonia S.�n, en donde encontr� que el pap� del M. ... presentaba un cuadro compatible con descompensaci�n diab�tica, que su estado era delicado, pues de no ser atendido m�dicamente, se pondr�a en riesgo su vida; que aproximadamente a las veintitr�s cuarenta y cinco horas del d�ase�alado, lleg� al domicilio del paciente el M. ... quien presentaba un estado de preocupaci�n y angustia; que en ese momento acompa�aban al M. ... dos personas que desconoce; que se retir� del domicilio, aproximadamente a las ocho horas del d�a diecisiete de septiembre, pues el paciente estaba delicado y que durante todo ese tiempo, el M. ... estuvo presente en el domicilio de su padre.

"c) Testimonios de los se�ores G.�n A.S.G. y G.F.�ndez R. de L., rendidos ante este Consejo de la Judicatura, en diligencia de diecisiete de octubre de mil novecientos noventa y ocho, ante la presencia del secretario ejecutivo de Disciplina y dos testigos de asistencia. Las declaraciones vertidas por los citados deponentes confirman, sustancialmente, la anterior versi�n del licenciado ... .

"As�, el primero de tales testigos, en lo conducente, manifest�: 'El d�a diecis�is de septiembre mencionado, como en algunas otras ocasiones, le ofreci� al licenciado ... trasladarlo al aeropuerto de la Ciudad de M�xico, para que tomara su avi�n a Ciudad Victoria, Tamaulipas, a lo que �l accedi�, de tal manera que como a las cinco treinta horas, se prepar� para llevarlo al aeropuerto, junto con su compa�ero de generaci�n y amigo G.R. ... lo cual hicieron llegando por el M. aproximadamente a las seis de la tarde al domicilio del M., encontr�ndose con �l, traslad�ndose al aeropuerto llegando al mismo aproximadamente a las seis horas con treinta minutos; que una vez constituidos en el mostrador de la l�nea a�rea Aerocalifornia para registrar su vuelo, les fue informado por la empleada de la l�nea a�rea que el vuelo ven�a retrasado por algunas horas, que despu�s supieron que fueron m�s de cinco; que la raz�n era porque hab�a mal tiempo; que estuvieron esperando deambulando en el aeropuerto ... posteriormente, siendo aproximadamente las once horas con treinta minutos, el licenciado ... recibi� una llamada en su celular, en donde le comunicaban que el pap� del M. ten�a un problema muy serio de salud ... el M. estaba visiblemente preocupado y le pidi� que si pod�a llevarlo a su domicilio ... posteriormente se trasladaron a su domicilio donde su mam� estaba muy afligida, que a su pap� no lo vio porque estaba en la parte de arriba en las rec�maras; posteriormente, baj� ... con el doctor que atend�a al pap� del M. ... que cuando baj� el doctor explic� que le hab�a subido el az�car, utilizando t�rminos m�dicos ... que permanecieron ah� aproximadamente una hora o una hora y media, quiz� casi hasta las dos de la ma�ana, para posteriormente retirarse ...'.

"Por su parte, el testigo G.G.R.F.�ndez de L., en lo que interesa, expuso: '... Que ese d�a (diecis�is de septiembre de mil novecientos noventa y ocho), se encontraba en la casa de G.�n S., quien le indic� que si lo acompa�aba a llevar al M. ... al aeropuerto, por lo que pasaron por �l a su casa y de ah� se trasladaron al aeropuerto, en donde permanecieron bastante tiempo, en virtud de que al parecer estaba retrasado el vuelo que hab�a contratado el M. para trasladarlo con destino a Ciudad Victoria, Tamaulipas; que llegaron al aeropuerto, aproximadamente a la seis y media, porque el vuelo sal�a a las siete, y que les indicaron que estaba retrasado, porque hab�a mal tiempo y �que iba para largo�; estuvieron en el aeropuerto dando vueltas y aproximadamente como a las once horas con treinta minutos y once cuarenta y cinco horas, el M. recibi� una llamada telef�nica, en la cual despu�s les comunic� que indicaban que su padre se hab�a puesto enfermo, por lo que le pidi� a G.�n que lo llevara a su domicilio para saber realmente qu� hab�a pasado y ver el estado de salud de su padre, por lo que se trasladaron a la casa del pap� del M. ... llegando ah� aproximadamente como a las doce horas con quince minutos, que al llegar hab�a varias personas de las que conoc�a �nicamente a la mam� del M. ... por lo que junto con una persona que dec�a ser el doctor subi� el M. a la parte alta, qued�ndome en la planta baja del inmueble, y al bajar el doctor explic� al M. que era algo relacionado con la diabetes ... por lo anterior se retiraron de ese lugar como a las dos de la ma�ana por tratarse de algo familiar, por lo que se retir� con el licenciado S. ...'.

"Los anteriores indicios, debidamente adminiculados, resultan suficientes, seg�n se dijo, para justificar la inasistencia del citado funcionario p�blico al Segundo Tribunal del D�cimo Noveno Circuito, el d�a diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho. En efecto, de las relatadas constancias se infiere que, efectivamente, el diecis�is de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, el M. ... tuvo un contratiempo que le impidi� regresar a Ciudad Victoria, Tamaulipas, para asistir a sus labores del diecisiete del mismo mes y a�o. Lo anterior es as�, porque con la constancia expedida por la agencia de viajes American Travel, los testimonios de los se�ores G.�n A.S.G. y G.F.�ndez R. de L., as� como con el certificado m�dico expedido por el doctor A.�n D.B.G. y la ratificaci�n del mismo, se llega a la convicci�n de que en la fecha primeramente citada ... no pudo tomar el vuelo que lo llevar�a de la Ciudad de M�xico a Ciudad Victoria, Tamaulipas, debido a que �ste se encontraba retrasado debido al mal tiempo; adem�s que durante la espera de la salida de ese vuelo, recibi� una llamada telef�nica, en la que se le informaba el grave estado de salud en que se encontraba su progenitor, por lo que al acudir a visitarlo y percatarse de lo delicado de su enfermedad, permaneci� con �l hasta el d�a siguiente (diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho). Esto implic� que inasistiera a sus labores en esta fecha. Lo anterior, obliga a concluir, que en relaci�n con la causa de responsabilidad en estudio, se actualiz� una eximente de responsabilidad.

"As� las cosas, procede declarar infundada la presente denuncia por cuanto a la causal en estudio se refiere.

"VIG�SIMO. Finalmente, debe declararse sin materia la presente denuncia, en relaci�n con la causa de responsabilidad que se imputa al M. ... prevista en la fracci�n III del art�culo 131 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n.

"Seg�n qued� establecido con antelaci�n, los hechos que se atribuyen al licenciado ... en relaci�n con esa causa de responsabilidad, son los siguientes: '... con sus inasistencias a las sesiones convocadas, por reportarse enfermo la mayor�a de las ocasiones, sin que se tenga conocimiento de que haya exhibido las correspondientes incapacidades m�dicas, ha tra�do como consecuencia un rezago considerable en la resoluci�n de los asuntos listados, que asciende a la cantidad de 146, a la vez que esa misma actitud impuso al tribunal la necesidad de reducir de 15 a 10 el n�mero de asuntos listados, lo que se ha traducido en un considerable rezago, que seg�n la �ltima visita de inspecci�n, que le fue practicada a ese �rgano jurisdiccional, el d�a veintis�is de junio del a�o en curso, ascend�a a la cantidad de 1591 expedientes.'.

"De la transcripci�n que antecede, se infiere que la conducta que se imputa al servidor p�blico denunciado, es el rezago que exist�a en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, detectado en la visita practicada el veintis�is de junio de mil novecientos noventa y ocho.

"Ahora bien, de la foja trescientos sesenta y tres a la foja trescientos ochenta y nueve (II), del presente expediente, obra copia certificada de la resoluci�n de nueve de febrero de mil novecientos noventa y nueve, emitida por el Pleno de este Consejo de la Judicatura Federal, que puso fin a la denuncia n�mero 16/98. Dicha documental tiene pleno valor probatorio en t�rminos del art�culo 280 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, de aplicaci�n supletoria al presente procedimiento administrativo de responsabilidad.

"De la citada resoluci�n, se desprende lo siguiente: a) del veintitr�s al veintis�is de junio de mil novecientos noventa y ocho, el visitador judicial P.I.F.�ndez, practic� visita de inspecci�n ordinaria al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito; b) con fecha treinta de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, el Pleno de este Consejo de la Judicatura Federal aprob� el dictamen emitido respecto de dicha visita, por la Secretar�a Ejecutiva de Disciplina. En este dictamen, se estableci� que las irregularidades detectadas en tal visita (concernientes al rezago de dicho �rgano colegiado, debido a que los M.C.G.�lez ... y S.�a D.�n, desatendieron la recomendaci�n que se les formul� en la visita de cinco de diciembre de mil novecientos noventa y siete, en el sentido de que dictaran sus resoluciones dentro de los plazos legales), podr�an configurar una falta administrativa. Por consiguiente, se form� el expediente de denuncia n�mero 16/98; y c) la denuncia que antecede, fue resuelta en el fallo de nueve de febrero de mil novecientos noventa y nueve, que concluy� con el siguiente punto resolutivo: '�NICO. No se acreditan las causas de responsabilidad atribuidas a los licenciados L.A.C.G.�lez ... y O.I.S.�a D.�n, M.s del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, analizadas en el considerando cuarto de esta resoluci�n.'.

"Como se ve, los hechos relativos al rezago existente en el citado �rgano jurisdiccional, detectado durante la visita practicada en el mes de junio de mil novecientos noventa y ocho, ya fueron materia de an�lisis en la denuncia n�mero 16/98.

"Siendo as�, resultar�a contrario a derecho pronunciarse nuevamente, respecto de los hechos de que se trata, dado que �stos ya fueron objeto de un procedimiento administrativo de responsabilidad. Estimar lo contrario, implicar�a violar el principio de la cosa juzgada.

"Lo anterior obliga a declarar sin materia la presente denuncia, exclusivamente por lo que se refiere a la causa de responsabilidad prevista en el art�culo 131, fracci�n III, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, que se imput� al M. ... Sobre el particular, se invoca el criterio sustentado por la C.�n de Disciplina del anterior Consejo de la Judicatura Federal, al resolver la queja administrativa n�mero 418/96, cuyo rubro es: 'QUEJA ADMINISTRATIVA. DEBE DECLARARSE SIN MATERIA CUANDO LOS HECHOS YA FUERON ANALIZADOS EN OTRA QUEJA.'.

"VIGESIMOPRIMERO. Enseguida, este Consejo de la Judicatura Federal, estudiar� cada uno de los alegatos que se contienen en los informes rendidos por el M. ... de fechas ocho de octubre de mil novecientos noventa y ocho y veinte de agosto de mil novecientos noventa y nueve, as� como los alegatos que en forma verbal expuso en las audiencias de trece de octubre de mil novecientos noventa y ocho y veintis�is de octubre de mil novecientos noventa y nueve, respectivamente.

"En el primero de tales informes, el funcionario judicial manifest�, en lo conducente:

"1. Acept� que a partir de la primera quincena de abril de mil novecientos noventa y siete, en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, se listaban quince asuntos semanales; sin embargo, a partir de noviembre del mismo a�o, se redujo a diez el n�mero de asuntos listados. Lo anterior, en virtud de que los proyectos presentados por sus compa�eros M.s eran de baja calidad, lo que provocaba discusiones prolongadas y sesiones interminables, e incluso, los asuntos ten�an que rehacerse nuevamente.

"2. S� inasisti� a las sesiones que habr�an de celebrarse los d�as cinco, diez y doce de diciembre de mil novecientos noventa y siete, siete y ocho de enero, y cinco de junio de mil novecientos noventa y ocho, sin embargo, en esas ocasiones se report� enfermo, justificando este extremo, con las correspondientes incapacidades expedidas por el ISSSTE. En este sentido, considera que no puede atribu�rsele el rezago del tribunal, m�xime cuando en todo caso, s�lo falt� siete ocasiones, en aproximadamente diez meses.

"3. Niega que se enfrascara en discusiones in�tiles, durante las sesiones que se celebraban en el Tribunal Colegiado. Lo cierto es que la M.S.�a D.�n, en esas sesiones, sacaba a colaci�n infinidad de comentarios y temas ajenos a su funci�n llegando al grado de inventar una figura no prevista en la ley, a efecto de que los asuntos no fueran aprobados, ni desechados sino que 'continuaran en lista', originando con esto que se rezagara el despacho de los asuntos.

"4. La M.S.�a D., le atribuye un car�cter ambivalente, contradictorio e impredecible, producto, seg�n el dicho de la propia funcionaria, de su afecci�n a las bebidas alcoh�licas. Tales afirmaciones, seg�n el M. ... son de car�cter meramente subjetivo, carentes de soporte probatorio. Por el contrario, su car�cter queda acreditado, con el buen trato que tiene con el personal de su ponencia, tan es as�, que sus tres secretarios proyectistas, llevan varios a�os trabajando para �l.

"5. La M.S.�a D.�n, es una persona sumamente dif�cil en su trato, debido a los m�ltiples problemas personales que tiene con motivo del alcoholismo de su esposo y la enfermedad mental de su padre, tambi�n derivada de la adicci�n a las bebidas embriagantes.

"6. Son falsos y, por ende, carentes de soporte probatorio, los hechos que se le atribuyen en el sentido de que el cinco de junio de mil novecientos noventa y seis, hubiera empujado a la M.S.�a D.�n, despu�s de una discusi�n en el Pleno por un proyecto presentado por la propia M.. Adem�s, resulta incre�ble y absurdo que hayan transcurrido m�s de dos a�os, para que se denunciaran esos supuestos hechos.

"7. Tambi�n es falso que en la fecha se�alada haya agredido al licenciado V., pues siempre ha tenido buena relaci�n con el citado funcionario. Esto se corrobora, con la circunstancia de que �l (M. ...), invit� al licenciado V. a trabajar en el Tribunal Colegiado como su secretario particular, adem�s, lo ense�� a elaborar proyectos; as� fue como el citado licenciado se integr� como proyectista de la ponencia de la M.S.�a D.�n.

"8. Niega categ�ricamente que en alguna ocasi�n se haya presentado en estado de ebriedad al sal�n del Pleno, y menos que hubiera jalado de los brazos a la M.S.�a D., ni que le pusiera las manos en el cuello, ni que en alguna sesi�n plenaria haya sacado un arma de fuego. Tales hechos no se encuentran justificados con ning�n medio probatorio, adem�s de que la M. denunciante, no se�ala las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que supuestamente ocurrieron tales hechos. Tambi�n debe tomarse en consideraci�n que, si como lo afirman los M.s denunciantes, en alguna ocasi�n, al presentarse a la sala de sesiones hubiera portado arma de fuego, entonces lo procedente habr�a sido que se levantara el acta respectiva, en la que el secretario de Acuerdos diera fe de la existencia de esa arma y, en todo caso, dar vista al Ministerio P�blico.

"9. El rezago existente en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, tambi�n se ocasion� porque los M.s S.�a D.�n y C.G.�lez, continuamente se declaraban impedidos para conocer de determinados asuntos.

"10. De la �ltima visita practicada al citado Tribunal Colegiado, se advierte que ha fallado el mismo n�mero de asuntos que la M.S.�a D.�n.

"11. Si bien solicit� que se difiriera la sesi�n plenaria de tres de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, fue porque precisamente ese d�a, se incorpor� a sus labores despu�s de una licencia que le fue concedida por el Consejo de la Judicatura Federal. Tal diferimiento resultaba indispensable, ya que era imposible que en un solo d�a estudiara los asuntos listados para la sesi�n de tres de septiembre.

"12. El cuatro de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, no se llev� a cabo la sesi�n plenaria, en virtud de que el M. L.A.C.G.�lez, solicit� licencia para ausentarse del tribunal.

"13. Es verdad que no labor� el diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, sin embargo, este hecho no puede ser causa de responsabilidad. Lo anterior, en virtud de que el d�a anterior a esa fecha, se retras� el vuelo que lo llevar�a de M�xico a Ciudad Victoria, y en el transcurso de esa espera, recibi� una llamada telef�nica de que su padre se encontraba grave; esto origin� que no realizara su viaje a Ciudad Victoria, comunic�ndoselo as� a la M.S.�a D.�n.

"14. Aun cuando niega categ�ricamente los hechos que en forma personal le atribuye la M.S.�a D.�n, tambi�n debe tomarse en consideraci�n que respecto de tales hechos ha operado la prescripci�n de las facultades sancionadoras, en t�rminos del art�culo 78, fracci�n I, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, que establece que las facultades para imponer sanciones, prescriben en tres meses cuando la responsabilidad no fuese estimable en dinero. En este punto, el M. ... destaca que la prescripci�n oper� esencialmente, respecto de los hechos que le atribuye la M.S.�a acaecidos el cinco de julio (sic) de mil novecientos noventa y seis, en que, supuestamente, fue maltratada f�sicamente en su despacho despu�s de haber discutido en el pleno por un proyecto presentado por la propia funcionaria.

"El M. ... en su informe de veinte de agosto de mil novecientos noventa y nueve, manifest� esencialmente:

"15. Los M.s S.�a D.�n y C.G.�lez con fecha diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, decidieron 'no sesionar m�s' enviando al consejo el escrito que conform� la presente denuncia 13/98. Esta forma de actuar de los M.s, no s�lo es inconstitucional, sino atentatoria del m�s elemental principio del Estado de derecho, al negarse deliberadamente a sesionar, dejando sin efectos, de facto, un Tribunal Colegiado.

"16. La presente denuncia se tramit� como si se tratara de una queja administrativa, ya que se rindi� el informe respectivo, se compareci� a la audiencia de ley, en la que se ofrecieron las pruebas conducentes, teni�ndose por desahogadas las documentales, dada su propia naturaleza, en tanto que las testimoniales se desahogaron en la sede del consejo.

"17. Los M.s denunciantes ofrecieron las testimoniales de los licenciados S.A. L�pez S.�n, G.E.C.G.�mez y R.�n G.�lez Zamora (los cuales tambi�n fueron presentados como testigos por el M. ...); sin embargo, esta prueba les fue desechada a los denunciantes, por acuerdo emitido por el entonces presidente del consejo V.A.A.�n.

"18. Despu�s de seis meses de encontrarse suspendido, el asunto se list� para sesi�n de pleno, en la que se determin� que ante la insuficiencia de elementos para fincar en su contra responsabilidad administrativa, proced�a prorrogar la suspensi�n por otros seis meses, a fin de ordenar una investigaci�n con la finalidad de conocer su conducta en su actuaci�n como M.. Tal determinaci�n es ilegal, puesto que la denuncia debi� resolverse en esa sesi�n con los elementos que obraran en autos; de tal manera que al ordenarse la ampliaci�n de la investigaci�n, esto implica una persecuci�n atentatoria del principio de seguridad jur�dica, previsto en los art�culos 14 y 16 constitucionales, as� como una violaci�n al principio de non bis in idem, ya que los hechos de la denuncia quedaron precisados desde el momento en que se present� la misma.

"19. El Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, al ordenar la ampliaci�n de la investigaci�n, debi� precisar los hechos sobre los cuales deb�a efectuarse dichainvestigaci�n, y no limitarse a determinar que se proceder�a a 'investigar la conducta del licenciado ... como M. del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito', lo que hace ambiguo el acuerdo en que se decret� tal ampliaci�n. En este punto ser�a procedente cuestionar la constitucionalidad del art�culo 58 del Acuerdo 44/98 emitido por el propio Pleno (publicado en el Diario Oficial de la Federaci�n de quince de diciembre de mil novecientos noventa y ocho), as� como el art�culo 134, fracci�n IV, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, los cuales sirvieron de fundamento para decretar la pr�rroga de la suspensi�n provisional y para ordenar la investigaci�n intraprocesal.

"20. El acuerdo que antecede (relativo a la ampliaci�n de la investigaci�n), coloc� al visitador judicial J.� �ngel M.G. (integrante del comit� de investigaci�n que al respecto se form�) en un clima de inseguridad, al no precisarle el tema que deb�a investigar. Tambi�n se cre� un clima de incertidumbre, al designar como integrante de dicho comit� al doctor J.R.R., director de Responsabilidades de la Contralor�a. Esto, debido a que la especialidad de este profesional la constituyen las cuestiones patrimoniales, sin embargo, del estudio de la evoluci�n patrimonial que se le practic�, no se desprende alguna falta que no sea de error humano en que incurri� al rendir las declaraciones, m�xime que �l (M. ...), no es perito contable.

"21. Tanto la forma en que se emiti� el acuerdo de pr�rroga de suspensi�n (sin precisar los hechos concretos sobre los cuales versar�a la investigaci�n), como la integraci�n del comit� investigador que oblig� a tocar temas ajenos a la denuncia, respecto de los cuales nunca se le cuestion� (como es el relativo a la correcta presentaci�n de sus declaraciones patrimoniales), constituyen violaciones procesales que vician la segunda parte del procedimiento; por lo que debe resolverse atendiendo, �nicamente, a lo actuado antes de la pr�rroga de la suspensi�n.

"22. D.ante el primer d�a en que el visitador judicial M.G. interrog� a varios testigos, se aplicaron las reglas que establece el C�digo Federal de Procedimientos Civiles; sin embargo, el segundo d�a, previa consulta del Acuerdo General N�mero 48/1998, emitido por el Consejo de la Judicatura Federal, se lleg� a la conclusi�n de que el procedimiento deb�a seguirse conforme a lo dispuesto por el C�digo Federal de Procedimientos Penales. Siendo as�, debe considerarse que esta indebida fundamentaci�n, es suficiente para ordenar la reposici�n del procedimiento.

"23. El resultado de su evoluci�n patrimonial, los hechos sobre los que declararon los testigos o cualquier otro aspecto que pudiera integrar causa de responsabilidad, no puede ser materia de an�lisis, dado que respecto de los mismos, oper� la prescripci�n.

"24. Respecto del rezago del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, que se le atribuye, ya existe cosa juzgada. Lo anterior, en virtud de que esa cuesti�n fue materia de an�lisis y resoluci�n dentro del expediente de denuncia n�mero 16/98.

"25. D.ante los seis a�os que fungi� como M. de Circuito, jam�s se declar� queja fundada en su contra.

"26. No obstante que ten�a derecho a defenderse en el procedimiento administrativo, la diligencia de trece de mayo de mil novecientos noventa y nueve, en que el visitador M. interrog� a diversos empleados y funcionarios judiciales, se llev� a cabo sin su comparecencia.

"27. Las notas period�sticas (independientemente de que de ninguna de ellas se desprende alguna conducta irregular que hubiera desplegado en su car�cter de M. de Circuito), carecen de valor probatorio, ya que su elaboraci�n y contenido se encuentran sujetos a m�ltiples factores. Adem�s, tambi�n debe destacarse que respecto de los hechos asentados en esas notas period�sticas, tambi�n ha operado la prescripci�n, tomando en consideraci�n las fechas de las distintas publicaciones.

"28. En su oportunidad se le corri� traslado con el escrito presentado ante el visitador judicial M.G., suscrito por J.L.M.R., en el que se le calumnia, imput�ndosele diversos actos de corrupci�n, al manifestarse en dicho escrito, que recibi� dinero para resolver en determinado sentido un asunto. Al respecto niega categ�ricamente tales hechos, pues el �nico trato que tuvo con la abogada de J.L.M.R., fue en relaci�n con la queja administrativa n�mero 171/99, promovida por el propio M.R., en contra de la negativa de la suspensi�n decretada dentro del juicio de amparo directo laboral n�mero 76/98, de la ponencia del M. L.A.C.G.�lez.

"29. Al analizarse sus declaraciones patrimoniales de mil novecientos noventa y dos a mil novecientos noventa y siete, la Contralor�a del Poder J. de la Federaci�n se excedi� en sus atribuciones. Esto, en virtud de que dicha dependencia no tiene facultades para revisar, sin l�mite, la situaci�n de un funcionario judicial, pues s�lo podr� hacer tal revisi�n respecto de los tres a�os anteriores, pues de lo contrario opera la prescripci�n.

"30. Aun cuando hubiera cometido errores humanos en el llenado de los formatos en que se presentan las declaraciones patrimoniales, ello obedeci� a la falta de capacitaci�n t�cnica de que adolecen los funcionarios del Poder J. Federal, para formular tales declaraciones; por lo que considera que tales errores no pueden constituir falta administrativa.

"En la audiencia de trece de octubre de mil novecientos noventa y ocho, el M. ... expuso verbalmente los siguientes alegatos:

"31. Que �l no es responsable del rezago del tribunal, por las seis o siete faltas de asistencia que tuvo durante un lapso aproximado de diez meses; que present� ante la C.�n de Disciplina, los comprobantes correspondientes para justificar sus inasistencias, por causas de car�cter m�dico. Que la alternativa de listar cuarenta y cinco asuntos por semana, no pod�a darse dentro de una actitud responsable, puesto que en tan corto tiempo, no pueden ser revisados tantos asuntos. Que lo que motiv� que no pudieran resolverse todos los asuntos listados, fue que la M.S.�a D.�n, constantemente, se declaraba impedida para conocer de los asuntos, debido al parentesco que tiene con el defensor de oficio de uno de los Tribunales Unitarios. Que por otro lado, el M. L.A.C.G.�lez igualmente se ten�a que estar declarando impedido, debido a que un hermano suyo litiga en Tampico. Que sus compa�eros no presentaban los proyectos correspondientes en forma satisfactoria.

"32. Sobre la imputaci�n que le hace la M.S.�a D.�n, respecto a su inasistencia al tribunal, debido a que no pudo regresar a Ciudad Victoria, porque no sali� a tiempo el avi�n de la Ciudad de M�xico, lo cierto es que esta situaci�n la comunic� tanto a la M., como al Consejo de la Judicatura. Adem�s, existe otra raz�n que lo oblig� a permanecer en la Ciudad de M�xico, y fue, precisamente, que su padre sufri� un coma diab�tico.

"33. Como consta en la certificaci�n secretarial que exhibe, nunca se ha dado fe de que durante una sesi�n haya sacado un arma de fuego.

"34. Debe tomarse en cuenta la antigua solicitud de cambio de adscripci�n, hecha por su compa�era M., lo que evidencia la incompatibilidad de caracteres entre ellos.

"En la audiencia de veintis�is de octubre de mil novecientos noventa y nueve, el M. ... en forma verbal, expres� los siguientes alegatos:

"35. Que la presente denuncia 13/98, se tramit� como una queja administrativa, pues una vez suspendido, se le solicit� informe, que rindi� en cinco d�as; que adem�s ofreci� pruebas, con las que se dio vista a los M.s denunciantes.

"36. Que encontrados en el edificio del consejo esperando que �ste emitiera resoluci�n, despu�s de seis meses de suspensi�n, se le notific� un acuerdo en el que se le dijo que se hab�a decidido realizar una investigaci�n. Que esto fue ilegal, porque el tr�mite dado al presente asunto fue el de queja administrativa; que indebidamente se le notific� una pr�rroga de su suspensi�n y se orden� una investigaci�n, sin precisarse la materia sobre la que �sta versar�a, con lo cual se le dej� en total estado de indefensi�n 'pues simplemente se orden� investigar la conducta del M. ... del Segundo Tribunal Colegiado'.

"37. Que desea denunciar que el visitador judicial, acos� a los testigos de una manera ilegal, inconstitucional, como si fuese un inquisidor.

"38. Que nunca supo por qu� se prorrog� la investigaci�n, ni sobre qu� aspectos versar�a �sta.

"39. Que se form� un comit� de investigaci�n integrado por el visitador J.�.M.G., la licenciada A.L.C.G. en su car�cter de secretaria ejecutiva de Disciplina y el doctor J.R.R., director de Responsabilidades de la Contralor�a. Que esta �ltima designaci�n es il�gica, ya que a �l jam�s se le ha hecho una imputaci�n de irregularidades patrimoniales.

"40. Que el visitador realiz� su investigaci�n sin ninguna objetividad, de una manera inquisitorial; que las personas que aqu�l acos�, el declarante las volvi� a citar, ofreciendo sus declaraciones como pruebas a su favor.

"41. Que en la investigaci�n se dice que las personas llegaron solas a declarar en su contra, pero que eso es mentira, ya que el se�or visitador M., de com�n acuerdo con los M.s denunciantes y por indicaciones del consejero L.G.V.C.�vez, se�alaron a las personas que ten�an que llamar a declarar, las que fueron obligadas; que el licenciado J. de la Fuente Ornelas, fue acosado durante dos horas y media para rendir su declaraci�n.

"42. Que el visitador M. durante el primer d�a de las diligencias que practic�, se bas� en el C�digo de Procedimientos Civiles, en lugar de aplicar el C�digo Federal de Procedimientos Penales. Lo anterior es suficiente para echar abajo toda la investigaci�n.

"43. Que durante la primera integraci�n del tribunal, el se�or consejero L.G.V.C.�vez era el titular del Tribunal Unitario de Ciudad Victoria; que dicha persona nunca soport� que se cuestionaran sus lineamientos jur�dicos y sus sentencias, lo cual gener� una enemistad muy grande entre �l y el citado consejero; que tambi�n se enemistaron gravemente el otro integrante del Tribunal Colegiado, que era el M. P�rez T. y el propio M. V.C.�vez. Que por esta raz�n aqu�l lleva siete procedimientos de investigaci�n.

"44. Que son tres las causas de responsabilidad que se le atribuyen: las previstas en el art�culo 131, fracciones III, X y XI de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, esta �ltima, en relaci�n con el art�culo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos. Que con relaci�n a la primera de dichas causales, relativa a la 'notoria ineptitud o descuido de las funciones que deba realizar', no puede considerarse acreditada. Que esto es as�, ya que desde su primera comparecencia, exhibi� alrededor de treinta o cuarenta asuntos en los que �l tuvo que dictar �ntegramente las correspondientes ejecutorias; que tampoco hubo ineptitud de su parte ya que �l siempre list� la misma cantidad de asuntos que sus compa�eros M.s; que el problema era que a la hora de sesionar tardaban mucho tiempo, porque los proyectos de sus compa�eros no le satisfac�an ni en forma ni en fondo.

"45. Que en relaci�n a la causal prevista en la fracci�n X, consistente en 'abandonar la residencia del tribunal o dejar de desempe�ar las funciones o labores que tengan a su cargo', expone lo siguiente: Es cierto que no regres� a Ciudad Victoria, Tamaulipas, el d�a diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, fecha en que se envi� el escrito de denuncia al consejo; pero tambi�n es cierto que se encontr� en el aeropuerto de la Ciudad de M�xico hasta las doce de la noche y que en ese momento se le avis� por tel�fono celular que su padre tuvo un problema de crisis hipogluc�mica intempestiva, con convulsiones y dem�s s�ntomas graves. Que por esta raz�n decidi� regresar a su casa, ante la duda de si iba o no a salir el vuelo.

"46. Que por lo que toca a la causal prevista en la fracci�n XI de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n al art�culo 47, fracci�n V, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos (que dice: 'Observar buena conducta en su empleo, cargo o comisi�n, tratando con respeto, diligencia, imparcialidad y rectitud a las personas con las que tenga relaci�n ...'), expone lo siguiente: Que la M. O.I.S.�a aduce que �l no la trataba con el debido respeto; que la se�ora es una persona con muchos conflictos; que dijo que, en cierta ocasi�n del a�o de mil novecientos noventa y cinco, el declarante impugn� agresivamente un proyecto que present� con el licenciado M.V., uno de sus secretarios; alega la M. que se vio obligada a suspender la sesi�n y salir corriendo hacia su privado, que el declarante la sigui� y en su oficina la avent�, poni�ndole las manos en el cuello, aunque despu�s supo que era para darle un abrazo. Que lo anterior no es cierto; que lo que la M. pretend�a, era que se realizara un cambio de integraci�n del tribunal; que el licenciado M.V. manifest� que desconoc�a cu�l fue el proyecto que el declarante impugn�, en qu� d�a sucedieron los hechos, y sobre qu� materia versaba el proyecto; que M.V. tambi�n sostuvo que no le constaba que el declarante hubiera tenido una actitud agresiva con la M.S.�a D.�n y que tambi�n manifest� que la M. le hab�a indicado c�mo deb�a declarar, coincidiendo esta versi�n con lo aseverado por otros testigos.

"47. Que la causal de responsabilidad, consistente en no tratar con respeto a sus compa�eros, tiene que ser materia de prueba plena, la cual no existe en el caso concreto.

"48. Que con las pruebas que ofreci�, puso en evidencia, sin lugar a dudas, que los testigos un d�a dicen 'a' y otro d�a dicen 'b' y que no fueron constantes en sus declaraciones, cuando menos en los aspectos torales.

"49. Que en otra parte de la denuncia, se dice que entr� a una sesi�n con un arma de fuego; que �l en su vida ha tenido una pistola entre las manos; que en dado caso se deb�a haber dado vista al Ministerio P�blico; que el declarante demostr� que el secretario de Acuerdos nunca asent� en un acta lo relacionado con el arma de fuego.

"50. Que es tan clara la animadversi�n de la M. O.I.S.�a D.�n en contra de �l, que �sta empez� contra �l una 'cacer�a de brujas' contra los secretarios del declarante. Que existen declaraciones de �stos, en el sentido de que decidieron renunciar por el acoso de la M.. Que con motivo del concurso para selecci�n de secretarios de Estudio y Cuenta de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, entre otros requisitos, se solicit� una constancia de los titulares de los �ltimos �rganos a los que los interesados hubieran estado adscritos; que la M.S.�a no les otorg� dicha carta a sus secretarios, por haber declarado en el presente procedimiento.

"51. Que hay aspectos t�cnicos relevantes en el presente procedimiento, relacionados con la constitucionalidad de leyes, el control difuso de la C.�n, el indebido fundamento de la suspensi�n, dos pr�rrogas inexplicables, la ilegalidad del procedimiento y la falta de prueba de las causas imputadas.

"52. Que en diez meses falt� a cinco sesiones y que sus inasistencias las justific� con certificados m�dicos oficiales, expedidos por el director del ISSSTE en el Estado.

"53. Que de lo anterior se deriv� el procedimiento de denuncia n�mero 16/98, a ra�z de una visita practicada por el visitador P.I.; que dada la �ntima relaci�n de esta denuncia con la presente 13/98, se acord� por el Pleno de este consejo que los dos expedientes fueran turnados al ex consejero O�ate L.; que por razones t�cnicas, se dict� primero la resoluci�n a la denuncia 16/98, resoluci�n 'en la cual el consejo se hizo cargo de todas las cuestiones de car�cter personal, que el declarante endereza en contra de los M.s y ellos contra �l, como supuestas causas de rezago, m�s las inasistencias a las que se ha referido'. Que hace mucho tiempo se le notific� la resoluci�n en la cual se dice que ninguno de los tres M.s tiene la culpa del rezago. Que como se declar� infundada la denuncia 16/98, existe cosa juzgada sobre el tema anterior.

"Por razones metodol�gicas se estudiar�n, en primer lugar, los alegatos n�meros catorce, veintitr�s, veintisiete y veintinueve. Tales alegatos, resultan infundados en virtud de las consideraciones que en seguida se exponen.

"El art�culo 78 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, dice: 'Art�culo 78. Las facultades del superior jer�rquico y de la secretar�a para imponer las sanciones que esta ley prev� se sujetar�n a lo siguiente: I.P.�n en un a�o si el beneficio o el da�o causado por el infractor no excede de diez veces del salario m�nimo mensual vigente en el Distrito Federal; II. En los dem�s casos prescribir�n en tres a�os; ... III. El derecho de los particulares a solicitar la indemnizaci�n de da�os y perjuicios, prescribir� en un a�o, a partir de la notificaci�n de la resoluci�n administrativa que haya declarado cometida la falta administrativa. El plazo de prescripci�n se contar� a partir del d�a siguiente a aquel en que se hubiera incurrido en la responsabilidad o a partir del momento que hubiese cesado, si fue de car�cter continuo. En todos los casos la prescripci�n a que alude en este precepto se interrumpir� al iniciarse el procedimiento administrativo previsto por el art�culo 64.'.

"De acuerdo a lo prescrito en el art�culo anterior, trat�ndose de faltas administrativas en las que el infractor no haya obtenido un beneficio o causado un da�o econ�mico, el t�rmino de prescripci�n es de tres a�os. Este plazo se debe contar a partir del d�a siguiente a aquel en que se hubiera incurrido en responsabilidad, o a partir del momento en que la infracci�n hubiere cesado, si �sta fue de car�cter continuo. Adem�s, la prescripci�n se interrumpe en el momento en que se inicia el procedimiento administrativo correspondiente.

"Ahora bien, en la especie, del escrito de denuncia suscrito por los M.s S.�a D.�n y C.G.�lez, se desprende que hasta la fecha en que se present� tal ocurso (veintiuno de septiembre de mil novecientos noventa y ocho), no hab�a cesado la causal relativa a la mala conducta, que se imputa al M. ... derivada de su adicci�n a las bebidas alcoh�licas y en el hecho de presentarse al tribunal en estado de ebriedad. As� se desprende claramente de los siguientes p�rrafos contenidos en el referido escrito.

"'Por otra parte, su car�cter ambivalente, contradictorio e impredecible, producto de afecci�n al consumo de bebidas alcoh�licas, lo hace presa de excesiva irritabilidad sobre los dem�s ...

"'Tenemos conocimiento que el H. Consejo de la Judicatura Federal, otorg� dos licencias por el t�rmino de quince d�as al M. ... que comprendieron del primero al quince de julio y del quince de agosto al dos de septiembre del a�o que transcurre; mismas que, seg�n nos ha informado el propio M., las ha utilizado para atender los serios problemas de salud que padece.'

"Por la forma en que est�n redactados los mencionados p�rrafos, se llega al conocimiento de que al momento en que se present� el escrito en cuesti�n, ante el Consejo de la Judicatura Federal, el M. ... segu�a siendo adicto a las bebidas alcoh�licas. En este sentido, como la causal de que se trata es de tracto sucesivo y no hay datos de que la misma hayacesado, es incuestionable que, de acuerdo a lo dispuesto en el citado precepto legal, no ha operado la prescripci�n respecto de la misma. Sobre este punto, cabe apuntar que la adicci�n alcoh�lica no se produce en un momento determinado, sino que se traduce en un estado patol�gico de car�cter continuo.

"Por otra parte, por lo que toca a la prescripci�n de las facultades sancionadoras de este consejo, en relaci�n a la causal relativa a la evoluci�n patrimonial del M. ... este cuerpo colegiado se remite a lo que se expuso en el considerando decimoctavo de la presente resoluci�n.

"En segundo t�rmino, se estudiar�n los alegatos sintetizados en los n�meros del diecis�is a veintid�s; veintis�is a treinta y cinco; cuarenta y dos y cincuenta y uno, por tratarse en ellos cuestiones de car�cter procesal. Tales argumentaciones deben desestimarse por infundadas.

"El art�culo 132 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, estatuye: 'El procedimiento para determinar las responsabilidades de los servidores p�blicos del Poder J. de la Federaci�n a que se refiere este t�tulo se iniciar� de oficio, por queja o denuncia presentada por cualquier persona, por el servidor p�blico que tenga conocimiento de los hechos o por el agente del Ministerio P�blico Federal. Las denuncias an�nimas s�lo ser�n tramitadas cuando est�n acompa�adas de pruebas documentales fehacientes. ...'. Por otra parte, el art�culo 134 del mismo ordenamiento, establece el procedimiento que debe seguirse en tales casos.

"De los preceptos anteriores se desprende que, independientemente de que el procedimiento de responsabilidad administrativa se haya iniciado por queja o por denuncia, el tr�mite procesal que debe seguirse en cualquiera de dichos supuestos, es sustancialmente el mismo. En efecto, de conformidad con el art�culo 134 de la referida ley org�nica, en cualquiera de tales supuestos, el servidor p�blico tiene la oportunidad de rendir un informe sobre los hechos que se le atribuyen y ofrecer las pruebas que a su inter�s convenga. Asimismo, cuando se trate de faltas graves de M.s de Circuito y Jueces de Distrito, que puedan ser sancionadas con la destituci�n o inhabilitaci�n del funcionario, el presunto responsable, en cualquiera de estos casos, debe ser citado a una audiencia, en la que se observar�n las formalidades que se se�alan en la disposici�n antes mencionada.

"As� las cosas, resulta absolutamente intrascendente lo aducido por el M. ... en el sentido de que la presente denuncia, se tramit� como si se tratara de una queja administrativa.

"Por otra parte, debe decirse que no depara perjuicio al M. ... lo expuesto en el alegato n�mero diecisiete. En efecto, no agravia al citado funcionario, el hecho de que el presidente del Consejo de la Judicatura Federal haya desechado a los M.s denunciantes los interrogatorios que presentaron, respecto a los testigos S.A. L�pez S.�n, G.E.C.G.�mez y R.�n G.Z.. Esto es as�, pues tal desechamiento, en su caso, s�lo perjudicar�a a los propios denunciantes, quienes presentaron los mencionados interrogatorios. Adem�s, conviene destacar que los citados testigos, fueron presentados por ... en la diligencia de veintis�is de octubre de mil novecientos noventa y ocho; asimismo, los dos primeros testigos, tambi�n declararon en la diligencia de primero de octubre de mil novecientos noventa y nueve. De aqu� que el agravio en estudio carezca de trascendencia jur�dica.

"Por lo que se refiere a la resoluci�n del Pleno de este Consejo de la Judicatura Federal, de veinticuatro de marzo de mil novecientos noventa y nueve, en la que se aprob� el dictamen formulado por el entonces consejero A. O�ate L., para el efecto de que se ampliara la investigaci�n administrativa a la que se encontraba sujeto el licenciado ... cabe formular las consideraciones siguientes:

"El art�culo 134 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en el que se establece el procedimiento para la determinaci�n de responsabilidades de los servidores p�blicos de la Federaci�n, en su fracci�n IV, estatuye: 'Si del informe o de los resultados de la audiencia no se desprenden elementos suficientes para resolver o se advierten otros que impliquen nueva responsabilidad administrativa a cargo del presunto responsable o de otras personas, se podr� disponer la pr�ctica de investigaciones y acordar la celebraci�n de otra u otras audiencias en su caso.'.

"Del anterior precepto se desprende, que la resoluci�n en la que se ordena la ampliaci�n de una investigaci�n, encuentra su apoyo en el citado precepto, motivo por el cual, el M. ... no tiene raz�n de cuestionar la legalidad de dicha medida. Por otra parte, este cuerpo colegiado carece de facultades para pronunciarse sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad del citado precepto de la ley org�nica, as� como del diverso art�culo 58 del Acuerdo N�mero 44/98, emitido por este Consejo de la Judicatura Federal.

"Es infundado el argumento en el que ... aduce, que al ordenarse la ampliaci�n de la investigaci�n, no se determin� el objeto de �sta, lo que provoc� que se le dejara en estado de indefensi�n. Lo anterior es as�, porque el punto primero del dictamen elaborado por el ex consejero, licenciado A. O�ate L., dice textualmente: 'De los elementos que obran en autos, se colige que existen algunos aspectos no comprendidos en la comunicaci�n de los M.s O.I.S.�a y L.A.C.G.�lez, de fecha diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, referidos en el antecedente primero del presente, y que se analizaron en la investigaci�n ordenada por el acuerdo del Pleno de fecha treinta de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, que permiten concluir que se requiere ampliar la investigaci�n ya practicada, con el fin de que el Pleno pueda allegarse mayores elementos para resolver la denuncia antes citada y poder abarcar algunos otros aspectos que pudieran estar relacionados con los hechos narrados.'.

"Por otra parte, en la resoluci�n del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal que aprob� el anterior dictamen, se parafrasea el punto anterior.

"Como se ve, la ampliaci�n de investigaci�n se acord� con esta doble finalidad: a) que el Pleno pudiera allegarse mayores elementos, para resolver los hechos planteados en la denuncia formulada por los M.s O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez; b) que se hiciera una indagaci�n sobre otros aspectos que pudieran estar vinculados con los anteriores hechos.

"Tambi�n es importante anotar aqu�, que en la sesi�n del Pleno de este Consejo de la Judicatura Federal, de veinticuatro de marzo de mil novecientos noventa y nueve, se propuso la formaci�n de un comit� de investigaci�n, para que se encargara 'de indagar sobre la conducta del servidor p�blico'. Este comit� qued� integrado por la licenciada A.L.C.G., secretaria ejecutiva de Disciplina, el M.J.�.M.G., visitador judicial y el doctor J.R.R., director general de Responsabilidades de la Contralor�a del Poder J. de la Federaci�n.

"Con fecha cuatro de agosto de mil novecientos noventa y nueve, se celebr� sesi�n ordinaria del Pleno de este Consejo de la Judicatura Federal, en el que se tuvo por recibido el informe que present� la licenciada A.L.C.G., secretaria ejecutiva de Disciplina, en cumplimiento al acuerdo pronunciado por el comit� de investigaci�n al que antes se hizo menci�n.

"Con motivo del informe de referencia, el Pleno del Consejo tuvo por agotada la ampliaci�n de la investigaci�n ordenada, sobre la conducta del licenciado ... y orden� se citara a �ste a una nueva audiencia, con apoyo en el art�culo 134, fracci�n III, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, con el objeto de que rindiera un nuevo informe sobre su actuaci�n, ofreciera pruebas y alegara lo que a su derecho conviniera; en la inteligencia de que adem�s de las conductas probablemente constitutivas de faltas administrativas que se precisaron en la denuncia presentada en su contra, se hab�a resuelto acumular a las anteriores, la diversa conducta derivada del dictamen de la evoluci�n patrimonial del referido funcionario, en el cual se se�alan diversas irregularidades. En consecuencia, el Pleno del Consejo determin�, que el M. ... deber�a tambi�n informar respecto de las causas de responsabilidad previstas en las fracciones XVIII y XXII del art�culo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, en relaci�n con la fracci�n XI del art�culo 131 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n.

"De lo expuesto en los p�rrafos precedentes, se desprende que este Consejo de la Judicatura Federal, actu� con estricto apego a la ley, por lo que resulta inexacto que se haya dejado al licenciado ... en estado de indefensi�n. En efecto, por una parte, la formaci�n de los comit�s de investigaci�n se encuentra prevista en los art�culos 51 a 66 del Acuerdo General N�mero 44/1998, del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, que regula la organizaci�n y funcionamiento de la Visitadur�a J. del Consejo de la Judicatura Federal. Por otra parte, debe considerarse que, en los t�rminos del art�culo 132 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, el procedimiento para determinar las responsabilidades de los servidores p�blicos del Poder J. de la Federaci�n, puede iniciarse de oficio. En este orden de ideas, si en la sesi�n de cuatro de agosto de mil novecientos noventa y nueve, antes mencionada, el Pleno de este consejo resolvi� acumular a la denuncia inicial formulada por los M.s S.�a D.�n y C.G.�lez (cuyos hechos ya hab�an quedado debidamente precisados en el acuerdo del Pleno de treinta de septiembre de mil novecientos noventa y ocho), los hechos indagados oficiosamente por el citado comit� de investigaci�n, relativos a la evoluci�n patrimonial del M. ... es irrefutable que tal proceder se hizo con estricto apego a la ley. Adem�s, debe destacarse que en el multicitado acuerdo de cuatro de agosto de mil novecientos noventa y nueve se estableci�, claramente, que el licenciado ... deber�a rendir su informe, ofrecer pruebas y comparecer a la audiencia de ley, para defenderse respecto de la nueva conducta que se le imputaba. Esto se cumpliment�, pues ... en el informe que present� el veinte de agosto de mil novecientos noventa y nueve, se refiri� expresamente a la causa de responsabilidad relativa a su evoluci�n patrimonial; y en la audiencia de ley, verificada el veintis�is de octubre de mil novecientos noventa y nueve ante la C.�n de Disciplina de este consejo, expres� lo que a su derecho convino, respecto a la referida causal.

"Por otra parte, resulta inexacto que al visitador M.G., integrante del comit� de investigaci�n al que antes se hizo referencia, se le haya 'colocado en un clima de inseguridad, al no precisarle el tema que deb�a investigar'. En efecto, ya qued� precisado, que la ampliaci�n de la investigaci�n se orden�, tanto para que se ahondara sobre los hechos que hab�an sido materia de la denuncia inicial, como para que se indagara sobre otros hechos que pudieran tener conexi�n con aqu�llos. Siendo as�, es evidente que en las diligencias que practic� el visitador judicial M.G. durante el mes de mayo de mil novecientos noventa y nueve, �ste conoc�a perfectamente el objeto de las mismas; esto es, sab�a que los hechos a investigar, fundamentalmente, deb�an referirse a aquellos que constituyeron la materia de la denuncia formulada por los M.s S.�a D.�n y C.G.�lez.

"Resultan inoperantes los alegatos n�meros veintid�s y cuarenta y dos en los que el M. ... refiere a que fue indebida la aplicaci�n del C�digo Federal de Procedimientos Civiles (ya que el aplicable era el C�digo Federal de Procedimientos Penales) hecha por el visitador M.G., al interrogar a los funcionarios y empleados del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito. En efecto, el inconforme no precisa en qu� aspectos concretos de las diligencias practicadas en el mes de mayo de mil novecientos noventa y nueve, el referido visitador judicial realiz� tal aplicaci�n indebida del mencionado c�digo, ni explica tampoco en qu� le perjudic� la misma. Es importante destacar, que tal precisi�n resultaba indispensable, a fin de que este Consejo de la Judicatura Federal, pudiera determinar si le depar� o no perjuicio a ... la forma de proceder que atribuye al M. M.G..

"En relaci�n al argumento del inconforme, en el sentido de que la diligencia de trece de mayo de mil novecientos noventa y nueve en la que el visitador M. interrog� a diversos empleados y funcionarios judiciales, se llev� a cabo sin su comparecencia, cabe se�alar lo siguiente.

"A fojas 156, tomo II, del expediente relativo a la presente denuncia, obra la c�dula por la que se notific� a ... el oficio n�mero 3886, emitido por la secretaria ejecutiva de Disciplina del Consejo de la Judicatura Federal, el tres de mayo de mil novecientos noventa y nueve. En este oficio, se dice textualmente: '... le comunico que a partir del trece de los corrientes, en el Tribunal Colegiado de su adscripci�n, el visitador judicial M.J.�.M.G., proceder� a recabar elementos documentales necesarios, recibir� los testimonios de las personas a quienes les consten hechos relacionados con su actuaci�n y dem�s medios de convicci�n que estime pertinentes a fin de conocer sobre su conducta como M. integrante del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito. Lo que se hace de su conocimiento, para que haga valer lo que a sus intereses convenga.'.

"Como se ve ... fue notificado de la celebraci�n de las diligencias de que se trata, por lo que si no compareci� a algunas de ellas, ello fue en su propio perjuicio.

"Tambi�n deben desestimarse los alegatos de ... en el sentido de que el visitador judicial M.G.: a) acos� a los testigos, como si fuera un inquisidor; y b) de com�n acuerdo con los M.s denunciantes y con el ex consejero M. V.C.�vez, obligaron a declarar a los funcionarios y empleados del Tribunal Colegiado.

"En relaci�n al primero de dichos alegatos, no obra en autos ning�n elemento del que se desprende el supuesto acoso que ejerci� el M. M.G. a los testigos. Por el contrario, el M. ... en su ocurso presentado el veinte de agosto de mil novecientos noventa y nueve, textualmente manifest�: '... el se�or visitador M., quien siempre actu� de forma transparente y profesional'. Dicha manifestaci�n, l�gicamente desvirt�a la relativa al referido acoso.

"El segundo de los alegatos en estudio, se traduce en una afirmaci�n dogm�tica, carente de sustento. Se estima lo anterior, porque ... no precisa el tipo de acuerdo que, seg�n su dicho, tomaron el visitador judicial, los M.s denunciantes y el ex consejero V.C.�vez, para obligar a los testigos a declarar en determinado sentido, adem�s de que en la especie, ni aun presuntivamente, existe alg�n medio de prueba del que pudiera inferirse tal aserto.

"Por otra parte, seg�n aparece de la s�ntesis realizada con antelaci�n, en los alegatos n�meros uno a tres; nueve a doce, veinticuatro, treinta y uno, cuarenta y cuatro, cincuenta y dos y cincuenta y tres, el M. ... formula una serie de argumentaciones, relacionadas con la causal prevista en el art�culo 131, fracci�n III, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, que se hizo consistir en el rezago en que, por causas a �l imputables, presentaba el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito.

"Resulta innecesario el an�lisis de los mencionados alegatos. En efecto, seg�n se estableci� en el considerando vig�simo de este fallo, respecto de la citada causa de responsabilidad, se declar� sin materia la presente denuncia. Esto, en virtud de que los hechos en que se sustent� la propia causal de responsabilidad, ya hab�an sido analizados al resolverse la diversa denuncia n�mero 16/98.

"Tambi�n, es innecesario el examen de los alegatos sintetizados en los n�meros trece, treinta y dos y cuarenta y cinco, en los que el M. ... formula diversas consideraciones, en relaci�n a la causal prevista en el art�culo 131, fracci�n X, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n relativa al abandono de la residencia del Tribunal Colegiado en que laboraba, el d�a diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho.

"Lo anterior es as�, porque seg�n qued� establecido en el considerado decimonoveno de la presente resoluci�n, respecto de la citada causa, se acredit� una eximente de responsabilidad.

"El licenciado ... en el alegato n�mero cuatro, aduce que la M.S.�a D., le atribuye un car�cter ambivalente, contradictorio e impredecible, producto de su afecci�n a las bebidas alcoh�licas; sin embargo, tal afirmaci�n, seg�n ... carece de soporte probatorio. Por otra parte, aduce que su car�cter qued� acreditado con el buen trato que tiene con su personal; tan es as�, que sus tres secretarios proyectistas, llevan varios a�os trabajando para �l.

"El anterior alegato debe desestimarse por lo siguiente. Ya se vio antes que, en la especie, lo que qued� plenamente acreditado es el hecho de que el citado funcionario judicial, es adicto a las bebidas alcoh�licas y que se presentaba en estado de ebriedad al tribunal en el que prestaba sus servicios. Estos hechos, seg�n qued� establecido, permiten presumir que el M. ... no observ� buena conducta en su centro de trabajo, ni trat� en forma respetuosa a sus compa�eros M. y al licenciado secretario M.V.. Por este motivo, no puede decirse que las imputaciones que le hizo la M.S.�a D.�n, carezcan de soporte probatorio. En todo lo que concierne a este punto, este consejo se remite a las consideraciones expuestas con motivo del an�lisis de la causa de responsabilidad prevista en el art�culo 47, fracci�n V, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos.

"En los alegatos n�meros seis, ocho, treinta y tres, cuarenta y siete y cuarenta y nueve el M. ... aduce que los diversos hechos concretos que se le atribuyen (agresiones f�sicas a la M.S.�a D.�n y al secretario M.V., haber sacado en una sesi�n un arma, etc�tera), no quedaron probados, por lo que la denuncia hecha por sus compa�eros M.s, carece de soporte probatorio.

"Las argumentaciones que anteceden son infundadas, por lo siguiente. Es cierto que los mencionados hechos no quedaron acreditados de modo directo. Sin embargo, como qued� establecido con antelaci�n, qued� plenamente demostrado que ... es adicto a las bebidas alcoh�licas y que se presentaba al tribunal al que estaba adscrito en estado inconveniente. La prueba directa de estos hechos, seg�n se explic�, genera la presunci�n vehement�sima de que efectivamente ... no se comport� de manera adecuada con sus compa�eros de trabajo y que, los hechos que �stos le atribuyen, son ciertos. A este respecto, no debe olvidarse que la prueba presuncional humana, a la que se refiere el art�culo 286 del C�digo Federal de Procedimientos Penales (que el juzgador debe apreciar oficiosamente), consiste en deducir, en forma l�gica, de los hechos probados, los hechos desconocidos. En este orden de ideas, resulta incuestionable que s� qued� plenamente demostrada la adicci�n de ... a las bebidas embriagantes, y su asistencia a su centro de trabajo en estado de ebriedad, los hechos mencionados con anterioridad, tambi�n deben tenerse por acreditados, dado que son una consecuencia l�gica de estos �ltimos.

"Enseguida, este Consejo de laJudicatura Federal, analizar� los alegatos n�meros siete, cuarenta y seis, cuarenta y ocho y cincuenta, en los que el M. ... cuestiona el valor probatorio de las declaraciones de los testigos que depusieron en su contra. Los mencionados alegatos deben desestimarse, en virtud de las consideraciones siguientes.

"Aduce ... que es inveros�mil que haya agredido al licenciado M.V., pues siempre ha tenido buena relaci�n con �ste, ya que �l lo invit� a trabajar en el Tribunal Colegiado, como su secretario particular, adem�s de que lo ense�� a elaborar proyectos. Adem�s, respecto del hecho que se le atribuye, en el que estuvo involucrado el citado M.�nez V. ... manifiesta que debe considerarse que aqu�l adujo que desconoc�a cu�l fue el proyecto que el M. ... impugn�, en qu� d�a sucedieron los hechos y sobre qu� materia versaba el proyecto impugnado; agrega que M.V., tambi�n sostuvo que no le constaba que el M. hubiera tenido una actitud agresiva con la M.S.�a D.T.�n debe tomarse en cuenta que M.V. manifest� que la M. le indic� c�mo deb�a declarar, coincidiendo esta manifestaci�n con lo aseverado por otros testigos. Por otra parte, aduce ... que las pruebas que ofreci�, pusieron en evidencia, que los testigos un d�a dijeron una cosa y otro d�a dijeron otra y que los mismos, en los aspectos torales, no fueron contestes. Finalmente, agrega que existen declaraciones de los que fueron sus secretarios proyectistas, en el sentido de que decidieron renunciar a prestar sus servicios en el Tribunal Colegiado, por el acoso de la M.S.�a D.�n; que con motivo del concurso para la selecci�n de secretarios de Estudio y Cuenta de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, la propia funcionaria judicial, se neg� a otorgar cartas de recomendaci�n a dichos secretarios, por haber declarado en el presente procedimiento.

"Los anteriores argumentos carecen de justificaci�n. En efecto, con respecto a lo que expone ... en relaci�n al testigo M.V., cabe se�alar que el hecho de que aqu�l haya invitado a trabajar a �ste al Tribunal Colegiado, no es una circunstancia que reste credibilidad al dicho del testigo. Esto es as� pues, en primer t�rmino, tal hecho no denota la existencia ni de amistad ni de enemistad entre ambos; y en segundo lugar, ya se explic� antes, que en los procedimientos de responsabilidad administrativa (igual que en los procedimientos de car�cter penal), toda persona que tenga conocimiento de un hecho, est� obligada a declarar. Por otra parte, es inexacto que M.V. haya manifestado desconocer el proyecto que el M. ... impugn�, el d�a que �ste intent� agredir a aqu�l. En efecto, M.V. se�al� que el proyecto de que se trata versaba sobre la materia laboral y que en dicho asunto se mandaron solicitar unas constancias a un Juzgado de Distrito, respecto de un procedimiento paraprocesal que obraba en un juicio de amparo; que en esa ocasi�n el proyecto se aplaz� y que el nuevo proyecto no fue elaborado por �l, en virtud de que fue cambiado a la Secretar�a de Acuerdos, como secretario auxiliar.

"La anterior contestaci�n dada por M.V., de ning�n modo indica que mintiera, cuando afirm� que ... le reclam� por la forma como proyect� dicho asunto. Por el contrario, la mencionada respuesta es congruente con lo declarado por el secretario, en relaci�n a los hechos de que se trata, pues dada la cantidad de asuntos que se ventilan en un tribunal, resulta imposible que los secretarios recuerden el nombre de los quejosos y los detalles de los asuntos, aunque s� suelen acordarse de algunas peculiaridades de �stos, como sucedi� en la especie.

"Por otro lado, cabe se�alar que tanto en la diligencia de trece de mayo de mil novecientos noventa y nueve, como en la diligencia de primero de octubre del mismo a�o, M.V. hizo menci�n a los hechos en los que ... falt� al respeto a la M.S.�a D.�n. En efecto, en la primera de dichas diligencias, narr� que el d�a de los hechos se percat� que ... ten�a aliento alcoh�lico y que en la sesi�n, el propio M., en forma agresiva le levant� la voz, dici�ndole que cu�l era la raz�n por la que hab�a proyectado el asunto as�; que le pidieron que se retirara de la sala de sesiones y �l se qued� en el pasillo; que despu�s vio que la M. sali� del sal�n de plenos llorando y que, como a los cinco minutos, se dirigi� ... hacia el privado de la M.; que como a los diez minutos despu�s de haber ingresado al privado ... lo mand� llamar y al entrar M.V. al privado, vio que la M. estaba llorando y el M. le volvi� a decir que por qu� hab�a elaborado as� el proyecto e intent� agredirlo, lanz�ndole un pu�etazo, que alcanz� a detener con el brazo; que despu�s de que ... se retir�, la M. le coment� que aqu�l le hab�a dado un empuj�n. Por otra parte, en la diligencia de primero de octubre de mil novecientos noventa y nueve, M.V. volvi� a narrar el mismo hecho y manifest� que si en su primera declaraci�n hab�a sostenido que ... ten�a aliento alcoh�lico, era porque cualquier persona, aunque no tenga estudios especializados en toxicolog�a o qu�mica, puede distinguir cu�ndo una persona se encuentra en tal estado. Asimismo, a pregunta expresa que se le formul�, en el sentido de que si consideraba tener la capacidad para afirmar que el M. ... no estudiaba los asuntos, contest� que s� y que lo que declar� en su primera declaraci�n 'fue en virtud de que cuando el suscrito daba cuenta con los asuntos, observaba que el M. ... estaba a la expectativa, para haber (sic) qu� dec�an los dem�s M.s en cuanto a los proyectos, para as� poder rebatir en un momento dado los argumentos de los proyectos'. Por otra parte, aunque ciertamente el citado testigo no se�al� de manera precisa el d�a que sucedieron los anteriores hechos, el mismo aclar� que fue aproximadamente entre el mes de mayo y principios de junio de mil novecientos noventa y seis, lo cual coincide con la fecha contenida en la denuncia (cinco de junio de mil novecientos noventa y seis). Debe asimismo aclararse, que de ninguna de las respuestas dadas por M.V. en las citadas diligencias, se desprende que �ste haya manifestado que la M. le indic� c�mo deb�a declarar.

"Por cuanto se refiere a la afirmaci�n de ... en el sentido de que las pruebas que ofreci�, pusieron en evidencia que los testigos un d�a dijeron una cosa y otro d�a dijeron otra y que los mismos, en los aspectos torales, no fueron contestes, cabe se�alar lo siguiente.

"... no precisa cu�les son las pruebas que ofreci�, conducen a la conclusi�n que indica, ni tampoco aclara en qu� aspectos torales los testigos no fueron contestes. Por tanto como las citadas afirmaciones de ... son gen�ricas, ambiguas e imprecisas, este cuerpo colegiado no puede analizarlas.

"Finalmente, es cierto que el testigo D.R.M.N., manifest� que una semana antes de que renunciara, la M.S.�a D.�n le dijo que no pod�a seguir siendo amigo del M. ... y que 'se pusiera la camiseta'. Este hecho, contrario a lo que sostiene el M. ... resulta absolutamente irrelevante para la soluci�n del presente asunto. Asimismo, la afirmaci�n de ... en el sentido de que la M.S.�a D.�n no extendi� a los secretarios de aqu�l la carta de recomendaci�n que le solicitaron, es un hecho ajeno al presente asunto, sin que est� por dem�s aclarar, que es un derecho de todo funcionario negar la expedici�n de este tipo de recomendaciones.

"Por lo que se refiere a los alegatos n�meros cinco, quince y treinta y cuatro, en los que el inconforme hace observaciones acerca del car�cter de la M.S.�a D.�n y de la forma de actuar de sus compa�eros M.s, debe decirse que tales hechos, aun en el caso de que fueran ciertos, no desvirtuar�an la causa de responsabilidad en la que incurri� el M. ... Adem�s, debe destacarse, que la presente denuncia no versa sobre el car�cter de la M.S.�a D.�n, por lo que esta cuesti�n resulta ajena a la materia de la litis de este procedimiento de responsabilidad.

"Son infundados los alegatos n�meros treinta y treinta y nueve, en los que el inconforme argumenta que, al formular sus declaraciones patrimoniales, no incurri� en irregularidades que ameriten una sanci�n de car�cter administrativo. En efecto, seg�n qued� establecido en el considerando decimoctavo del presente fallo, en el caso a estudio se demostr� plenamente la causa de responsabilidad relacionada con la evoluci�n patrimonial del M. ... .

"Por otra parte, aun cuando es cierto que el licenciado ... no es perito en materia contable; sin embargo, esta circunstancia no es suficiente para eximirlo de responsabilidad, en cuanto a las irregularidades que se advirtieron en sus declaraciones patrimoniales correspondientes a los a�os de mil novecientos noventa y seis y mil novecientos noventa y siete. Esto es as�, porque no se necesita ser perito en esa materia, para asentar en forma correcta, el monto de una determinada cuenta bancaria al finalizar el a�o respectivo, y asentar dicho monto en la declaraci�n patrimonial que corresponda al a�o siguiente. Por consiguiente, si en la especie, el licenciado ... no asent� correctamente tales datos en sus declaraciones de mil novecientos noventa y seis y mil novecientos noventa y siete, es incuestionable que no se condujo con veracidad y, en consecuencia, incurri� en la citada causa de responsabilidad.

"En relaci�n con lo expuesto por el inconforme en el alegato sintetizado en el n�mero veintiocho, cabe se�alar que el escrito al que ah� alude, no fue tomado en cuenta por este Consejo de la Judicatura para fincarle responsabilidad; lo que obliga a desestimar dicho agravio.

"Por lo que se refiere a la enemistad que dice tener ... con el se�or M. L.G.V.C.�vez, se trata de una afirmaci�n dogm�tica, que no encuentra apoyo en ninguna constancia de autos; lo que obliga a desestimar el alegato n�mero cuarenta y tres.

"Por otra parte, contra lo que afirma ... en el alegato n�mero veinticinco, el hecho de que durante los seis a�os en que fungi� como M. de Circuito, no se le haya declarado fundada ninguna queja, l�gicamente no constituye un impedimento para estimar que en el presente caso el mismo incurri� en responsabilidad.

"Por �ltimo, en relaci�n con el alegato n�mero cincuenta y uno, relativo a los aspectos t�cnicos relacionados con la constitucionalidad de leyes y el control difuso de la C.�n, cabe se�alar que este Consejo de la Judicatura Federal, carece de facultades para pronunciarse sobre tales cuestiones.

"VIGESIMOSEGUNDO. El M. ... ofreci� las siguientes pruebas:

"1. Acta de inspecci�n levantada por el visitador judicial P.A.I.F.�ndez, respecto de la visita practicada al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, del veintitr�s al veintis�is de junio de mil novecientos noventa y ocho.

"2. Incapacidades m�dicas relativas a los d�as cinco, diez, once y doce de diciembre de mil novecientos noventa y siete, siete de enero, cinco de junio y diez de septiembre de mil novecientos noventa y ocho.

"3. Relaci�n de asuntos que ingresaron y fueron resueltos por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, de enero a septiembre de mil novecientos noventa y ocho.

"4. Certificaciones del secretario de Acuerdos del citado �rgano jurisdiccional, en las que se hace constar: a) que al primero de octubre de mil novecientos novena y ocho (d�a en que fue suspendido), solamente se encontraban pendientes de resolver los asuntos listados para la sesi�n de treinta de septiembre del mismo a�o; b) los asuntos en los que la M.S.�a D.�n se declar� impedida; y c) que el M.C.G.�lez se declar� impedido en un asunto por ser familiar del abogado litigante.

"5. Copia certificada del oficio n�mero 5668, en el que consta que el Consejo de la Judicatura Federal le acord� la pr�rroga de su licencia por el periodo del quince de agosto al dos de septiembre de mil novecientos noventa y ocho.

"6. Copia certificada del oficio 6414/98, en el que consta la licencia con goce de sueldo que se otorg� al M. L.A.C.G.�lez por el d�a cuatro de septiembre de mil novecientos noventa y ocho.

"7. Constancia expedida por la representante de American Travel de Victoria, S.A. de C.V., relativa al retraso de cinco horas que tuvo el vuelo 900, M�xico-Ciudad Victoria, el diecis�is de septiembre de mil novecientos noventa y ocho.

"8. Testimonial a cargo de G.�n S.G. y G.R.F.�ndez de L..

"9. Certificado m�dico de atenci�n del se�or ... (padre del M. ...), de diecis�is de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, suscrito por el doctor A.�n D.B.G.. En relaci�n con esta prueba se ofreci� la ratificaci�n a cargo del citado m�dico, as� como la testimonial tambi�n a cargo del propio doctor B.G..

"10. Testimonial a cargo de los licenciados S.A. L�pez S.�n, G.E.C.G.�mez, R.�n G.Z. (secretarios proyectistas del oferente) y J.�s M.V. (secretario proyectista de la M.S.�a D.�n).

"11. Testimoniales a cargo de S.A.L.S.�n, A.H.�ndez S�nchez, A.R.A.�s M.�nez, I. L�pez Rueda, M.�a del R.V.�s M.�nez, M.�a M.J.H., Y.E.G.�a, Blanca E.C.I., N.H.G.M., G.P.G.�a, J.�s F.M. de los R., G.E.C.G.�mez y D.R.M.N..

"12. Copia certificada de la resoluci�n emitida dentro de la denuncia n�mero 16/98.

"13. Certificaci�n levantada por el secretario de Acuerdos del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, en la cual hizo constar que en ninguna de las actas levantadas con motivo de las sesiones plenarias de ese �rgano colegiado, se asent� haber encontrado alg�n arma de fuego, ni los M.s solicitaron se levantara una raz�n en tal sentido.

"14. Copia al carb�n de doce proyectos presentados por el M. L.A.C.G.�lez, en el lapso comprendido entre la primera quincena del mes de abril de mil novecientos noventa y siete a finales de noviembre del mismo a�o. Esta prueba se ofreci� con la finalidad de justificar que cada uno de esos asuntos se presentaba en un sentido y, finalmente, en la sesi�n del Pleno se propon�a una soluci�n contraria, originando as� el rezago en el despacho de los asuntos.

"15. Copias al carb�n de veintid�s proyectos presentados en el mismo lapso por la M. O.I.S.�a D.D. documental se ofreci� para los mismos efectos a que se hace alusi�n en el p�rrafo que antecede.

"16. C. vitae del M. ... al que se adjuntaron una serie de diplomas, menciones honor�ficas, certificados, reconocimientos, constancias de agradecimiento, felicitaciones, invitaciones a eventos acad�micos y culturales y otros, recibidos por el citado servidor p�blico, durante su carrera judicial y docente.

"Resulta innecesario el an�lisis de las pruebas se�aladas en los apartados 1, 2, 3, 4, 14 y 15. Esto es as�, porque la pretensi�n del M. ... al ofrecer tales medios de convicci�n, fue la de acreditar que no era atribuible a �l el rezago existente en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito. Por tanto, si en el considerando vig�simo de la presente resoluci�n, se determin� que respecto de la causa de responsabilidad relativa al rezago de ese �rgano colegiado, proced�a declarar sin materia la presente denuncia, al operar la figura jur�dica de cosa juzgada, es incuestionable que ser�a ocioso el examen de tales pruebas. Por el mismo motivo, tambi�n ser�a ocioso el examen de la documental precisada en el apartado 12, ya que precisamente con base en la denuncia 16/98, se determin� la existencia de cosa juzgada.

"Por lo que se refiere a las pruebas mencionadas en los apartados 7, 8 y 9 cabe se�alar que, seg�n se desprende del considerando decimonoveno de este fallo, las mismas ya fueron analizadas por este consejo. �ste estim� que tales probanzas son suficientes para declarar infundada la causa de responsabilidad que se atribuy� al licenciado ... prevista en el art�culo 131, fracci�n X, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n.

"Por otra parte en cuanto a las testimoniales precisadas en los apartados 10 y 11, este Consejo de la Judicatura Federal se remite, en obvio de repeticiones innecesarias, al an�lisis que realiz� de las mismas, en los considerandos precedentes.

"Respecto de la documental mencionada en el apartado 5, es preciso destacar que la licencia a que en dicha prueba se alude, constituy� uno de los indicios que sirvieron de base para fincar responsabilidad en contra del M. denunciado, respecto de la causa de responsabilidad establecida en el art�culo 47, fracci�n V, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos. En este sentido, resulta indudable que ese medio de convicci�n no beneficia a su oferente.

"Carece de relevancia la documental citada en el apartado 6. Lo anterior en virtud de que la misma acredita la licencia con goce de sueldo que se otorg� al M. L.A.C.G.�lez, por el d�a cuatro de septiembre de mil novecientos noventa y ocho. Esto es, justifica un hecho que ninguna relaci�n guarda con la presente denuncia.

"En cuanto a la documental se�alada en el apartado 13, se estima lo siguiente. La circunstancia de que el secretario de Acuerdos del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, haya expedido la certificaci�n en la que asent� que en ninguna de las actas levantadas con motivo de las sesiones plenarias, se hubiera hecho constar la existencia de un arma de fuego, en forma alguna desvirt�a los hechos probados de que el M. ... es afecto a las bebidas embriagantes y que se present� en estado inconveniente al �rgano colegiado al que se encontraba adscrito. Asimismo, tal certificaci�n tampoco es apta para desvirtuar el hecho probado, mediante la prueba presuncional, de que ... debido a su adicci�n a las bebidas alcoh�licas, falt� al respeto a sus compa�eros de trabajo. En este sentido, el hecho de que el secretario de Acuerdos, en ning�n momento hubiera dado fe de la existencia del arma, no es l�gicamente suficiente para restar eficacia acreditativa a las pruebas testimonial, circunstancial y de fama p�blica, con las que se demostr� la causa de responsabilidad prevista en el art�culo 47, fracci�n V, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos.

"Finalmente, tambi�n deben desestimarse las pruebas a que se refiere el apartado 16. En efecto, la documental en estudio s�lo justifica el curriculum vitae del M. ... el otorgamiento de diplomas, reconocimientos y, en general, otros datos relativos a sus estudios y experiencia profesional. Sin embargo, esas documentales no desvirt�an las causas de responsabilidad administrativa, respecto de las cuales se ha declarado fundada la presente denuncia.

"VIGESIMOTERCERO. Procede ahora determinar la sanci�n que debe imponerse al M. ... Para tal efecto, resulta conveniente transcribir los art�culos 135, 136, p�rrafos primero y segundo, y 137 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, as� como el art�culo 54 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos:

"'Art�culo 135. Las sanciones aplicables a las faltas contempladas en el presente t�tulo y en el art�culo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos consistir�n en: I. Apercibimiento privado o p�blico; II. A.�n privada o p�blica; III. Sanci�n econ�mica; IV. Suspensi�n; V.Destituci�n del puesto, y VI. Inhabilitaci�n temporal para desempe�ar empleos, cargos o comisiones en el servicio p�blico.'

"'Art�culo 136. Las faltas ser�n valoradas y, en su caso sancionadas, de conformidad con los criterios establecidos en los tres �ltimos p�rrafos del art�culo 53 y los art�culos 54 y 55 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos. En todo caso, se considerar�n como faltas graves, el incumplimiento de las obligaciones se�aladas en las fracciones XI a XIII, y XV a XVII del art�culo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, en las fracciones I a VI del art�culo 131 de esta ley, y las se�aladas en el art�culo 101 de la C.�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos.'

"'Art�culo 137. Trat�ndose de Jueces y M.s, la destituci�n s�lo proceder� en los siguientes casos: I. Cuando incurran en una causa de responsabilidad grave en el desempe�o de sus cargos, y II. Cuando reincidan en una causa de responsabilidad sin haber atendido a las observaciones o amonestaciones que se les hagan por faltas a la moral o a la disciplina que deben guardar conforme a la ley y a los reglamentos respectivos.'

"'Art�culo 54. Las sanciones administrativas se impondr�n tomando en cuenta los siguientes elementos: I. La gravedad de la responsabilidad en que se incurra y la conveniencia de suprimir pr�cticas que infrinjan, en cualquier forma, las disposiciones de esta ley o las que se dicten con base en ella; II. Las circunstancias socioecon�micas del servidor p�blico; III. El nivel jer�rquico, los antecedentes y las condiciones del infractor; IV. Las condiciones exteriores y los medios de ejecuci�n; V. La antig�edad del servicio; VI. La reincidencia en el incumplimiento de obligaciones; y VII. El monto del beneficio, da�o o perjuicio econ�micos derivado del incumplimiento de obligaciones.'

"Ahora bien, para determinar la sanci�n que deber� imponerse al citado funcionario judicial, este �rgano colegiado considera los elementos a que se refiere el art�culo 54 antes transcrito de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos.

"1. La falta administrativa prevista en la fracci�n V del art�culo 47 de este �ltimo ordenamiento legal, en la que incurri� el licenciado ... es de car�cter grave. Para explicar este aserto, es conveniente, previamente, formular las siguientes consideraciones. Seg�n se vio antes, el p�rrafo segundo del art�culo 136 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, establece cu�les faltas, en todo caso, se considerar�n graves. Ahora bien, de una interpretaci�n literal de dicha disposici�n, se desprende que cuando un funcionario judicial incurra en alguna de las faltas que en el referido precepto se se�alan, necesariamente, la misma debe ser considerada grave; pero, obviamente, lo establecido en tal precepto no significa que no pueda considerarse grave una falta distinta a las que en la propia disposici�n se se�alan; en la inteligencia que si una falta no comprendida en el citado art�culo se reputa grave, este Consejo de la Judicatura Federal est� obligado a exponer las razones por las que lo considere as�.

"Conforme a lo antes expuesto, este �rgano colegiado expondr� a continuaci�n los motivos por los que considera grave la citada falta administrativa en la que incurri� el M. ... .

"Un M. de Circuito es un funcionario p�blico; es por ello que cuenta con un poder que se refiere al bien com�n. Su funci�n, es la impartici�n de la justicia dentro del marco legalmente establecido. Ahora bien, la dignidad del M. de Circuito, derivada de la autoridad que en nombre de la comunidad ejerce, exige un comportamiento adecuado a esa funci�n de preeminencia en la comunidad, de modo que los justiciables que recurren a los Tribunales Colegiados de Circuito, puedan tener la confianza absoluta de que �stos est�n integrados por personas, no s�lo conocedoras del derecho, sino merecedoras de respeto por observar un comportamiento acorde a su dignidad. Por esta raz�n, el h�bito de la embriaguez, resulta absolutamente incompatible con la funci�n jurisdiccional. Esto es as�, pues es sabido que dicho h�bito impide la toma ecu�nime de decisiones; la asiduidad; el sigilo profesional; la convivencia respetuosa con los M.s integrantes del tribunal; el ejercicio recto de la autoridad con los subordinados y, en general, un comportamiento acorde con la dignidad de un funcionario judicial.

"En este sentido, este Consejo de la Judicatura Federal estima que no puede permitirse que ejerza la funci�n de un M. de Circuito, a un funcionario judicial a quien se le ha comprobado plenamente su adicci�n al alcohol y su asistencia al tribunal al que fue adscrito, en estado de ebriedad.

"Esto determina que, en la especie, deba considerarse grave la falta administrativa en la que incurri� el licenciado ... prevista en la fracci�n XI del art�culo 131 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con la fracci�n V del art�culo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos.

"Tambi�n debe considerarse que el M. ... adem�s de haber incurrido en la causal prevista en esta �ltima disposici�n legal, incurri� en la diversa causal a que se refiere la fracci�n XVIII del art�culo 47 de la citada Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, al no presentar, con veracidad, sus declaraciones de situaci�n patrimonial correspondiente a los a�os de mil novecientos noventa y seis y mil novecientos noventa y siete.

"2. Por lo que toca a las circunstancias socioecon�micas del servidor p�blico sancionado, cabe apuntar que el salario que percibe un M. de Circuito, es alto, lo que determina que, en general, estos funcionarios pertenezcan a la clase media alta. Lo anterior determina que, dado el puesto que desempe�aba ... estuviera obligado a observar buena conducta.

"3. En atenci�n a que el licenciado ... se desempe�a como M. de Circuito, que es un puesto situado en el segundo rango de importancia dentro del Poder J. Federal, la falta administrativa en que incurri� afect�, de manera importante, al prestigio del Poder J. de la Federaci�n. Por otra parte, el hecho de que ... tenga una antig�edad de casi 18 a�os en el Poder J. de la Federaci�n, no justifica de manera alguna su indebido comportamiento. Adem�s, debe considerarse que, seg�n lo acept� el citado funcionario judicial, �ste tiene problemas de car�cter psicol�gico, lo cual es una raz�n m�s para no considerarlo apto para el desempe�o de la funci�n de M. de Circuito.

"4. Tambi�n es importante considerar, que no s�lo se prob� que el licenciado ... tiene adicci�n a las bebidas embriagantes, sino que se present� en estado inconveniente al tribunal al que se encontraba adscrito, no observando buena conducta dentro del mismo.

"5. Aunque en el caso no puede hablarse de reincidencia, s� debe considerarse que la causal antes mencionada, es de tracto sucesivo.

"No deja de advertirse, que del expediente personal del M. ... que obra en este Consejo de la Judicatura Federal, no se desprende la existencia de otras quejas administrativas fundadas, o de otros procedimientos de denuncia, en los que se haya considerado probada alguna otra causa de responsabilidad. Sin embargo, ni esta circunstancia, ni ninguna otra, obsta para imponerle la sanci�n que m�s adelante se precisar�, dada la naturaleza de la falta administrativa en que aqu�l incurri�.

Por lo anterior, atento a que el h�bito de la embriaguez es absolutamente incompatible con el ejercicio de la funci�n jurisdiccional, ya que resulta de extrema gravedad el que un juzgador federal concurra a su tribunal en estado de ebriedad y, como consecuencia, falte al respeto a sus compa�eros de trabajo, este Consejo de la Judicatura Federal estima que, en el caso, procede destituir al licenciado ... de su puesto de M. de Circuito del Poder J. de la Federaci�n. Lo anterior, con apoyo en las disposiciones legales antes mencionadas y en el art�culo 135, fracci�n V, de la referida ley org�nica.

TERCERO

En el escrito de revisi�n, el recurrente expres� los siguientes agravios:

"Primero. Inconstitucionalidad del art�culo 134, fracciones V y IV, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n.

"Procedencia de la v�a.

"De conformidad con lo que disponen los art�culos 103, fracciones I y II, y 107 de la C.�n as� como primero (sic) fracciones I y II, de la Ley de Amparo, en nuestro sistema jur�dico es posible impugnar la inconstitucionalidad de leyes que sean contrarias a las garant�as individuales que consagra la C.�n Federal, siendo la v�a procedente el juicio de amparo. Dicha impugnaci�n s�lo puede hacerse efectiva cuando las normas causan un agravio personal y directo a los gobernados, ya sea que se trate de aquellas que perjudican a trav�s de sus actos de aplicaci�n o bien que al introducir a los particulares en sus supuestos de manera autom�tica producen tales perjuicios.

"El juicio de amparo se encuentra establecido, entre otros motivos, para impedir que se sigan produciendo perjuicios jur�dicos y materiales por la aplicaci�n de las normas jur�dicas, y por �stas contempladas como producto de la funci�n legislativa.

"Lo anterior significa que en un Estado de derecho como lo es el que impera en nuestro pa�s, ninguna ley puede escapar al control constitucional, por ello, se han implementado los procedimientos correspondientes tanto en la C.�n como en la Ley de Amparo para que los gobernados tengan acceso al planteamiento de las cuestiones constitucionales y est�n en la aptitud de conseguir que no les sean aplicadas las leyes o los preceptos de la Carta Magna, con independencia de que la actuaci�n de las autoridades aplicadoras se haya realizado o no con apego al texto de las normas, pues la inconstitucionalidad de la ley deriva de la contradicci�n entre su letra y lo que preconiza la Ley Suprema.

"Se trata de conflictos de derecho puro, en los cuales la funci�n jurisdiccional constitucional tiene como principal objetivo el estudio en abstracto del contenido de la norma, para as� hacerla congruente con el r�gimen constitucional imperante. Sin embargo, es de explorada jurisprudencia sustentada por ese Alto Tribunal que la llave de acceso para el an�lisis de la constitucionalidad de las normas est� constituido por los actos de su aplicaci�n, que son los que en �ltima instancia permiten la oportunidad de cuestionar el contenido normativo.

"Pues bien, durante el transcurso del procedimiento as� como en el cuerpo de la resoluci�n impugnada, se aplicaron diversos art�culos que en opini�n del suscrito son vulneratorios de las garant�as individuales consignadas en la C.�n; concretamente, al determinarse ipso iure y al principio del procedimiento la suspensi�n del suscrito en su cargo como M. Federal, afect�ndose de inmediato y sin posibilidad de defensa previa sus derechos y bienes, as� como su prestigio y buen nombre, lo cual es violatorio de la Carta Magna como quedar� demostrado en su momento. De igual manera durante el procedimiento se orden� la pr�ctica de una investigaci�n intraprocedimental, a todas luces atentatoria de las garant�as contenidas en los art�culos 14, 16, 22 y 23 de la C.�n.

"No obstante lo anterior me v� imposibilitado t�cnicamente para acudir al juicio de garant�as a plantear estos temas, porque de conformidad con el art�culo 100 de la propia Carta Fundamental, las decisiones del consejo son definitivas e inatacables y contra ellas no procede juicio ni recurso alguno, existiendo como �nica excepci�n la hip�tesis en que hoy me encuentro, consistente en que habi�ndose sustanciado alg�n procedimiento ante esa autoridad se culmine con alguna resoluci�n que imponga la pena m�xima a J. de Distrito o M. de Circuito, consistente en la destituci�n de su cargo.

"En tal orden de ideas, la �nica posibilidad factible para que la H. Suprema Corte de Justicia de la Naci�n asuma su car�cter de custodio m�ximo de la constitucionalidad de las leyes que aplica el Consejo de la Judicatura Federal, es el recurso de revisi�n administrativa; por ello como primer agravio se plantear� la inconstitucionalidad del marco normativo conforme al cual fue sustanciada la denuncia formulada contra el suscrito.

"Estoy consciente de que la v�a ha sido poco explorada hasta la fecha, ya que en los anales de jurisprudencia casi no se localizan precedentes de planteamiento por v�a distinta del amparo de problemas de constitucionalidad de leyes; sin embargo, la doctrina del derecho constitucional mexicano, as� como los tratadistas de amparo y garant�as individuales coinciden en que el control difuso de la C.�n es necesario en casos en que no existe a disposici�n de los particulares alguna otra forma de planteamiento. En vista de lo anterior considero que el M�ximo Tribunal de la Rep�blica debe asumir en este caso especial el estudio de los temas que sobre ese t�pico se propondr�n, pues de lo contrario el marco normativo que ci�e la actuaci�n de la Judicatura Federal quedar�a sin control y fuera del contexto de la Carta Magna, situaci�n inadmisible en cualquier Estado de derecho, pues este problema se extender�a no solamente a la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, sino a cualquier otra ley procesal o de fondo que fuese aplicada por el mencionado consejo durante su actuaci�n, quedando fuera de examen gran parte del producto legislativo federal que podr�a ser franca y absolutamente contrario a la C.�n sin remedio, situaci�n que adquiere proporciones de extrema gravedad trat�ndose de la destituci�n de los altos servidores del Poder J. Federal, a quienes parad�jicamente se encuentra encomendada la custodia de la Carta Magna.

"El Consejo de la Judicatura Federal en la resoluci�n que se combate a fojas 248, considerando decimonoveno, eludi� el estudio de la tem�tica planteada se�alando textualmente 'Por otra parte este cuerpo colegiado carece de facultades para pronunciarse sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad del citado precepto de la ley org�nica as� como del diverso art�culo 58 del Acuerdo N�mero 44/98, emitido por este Consejo de la Judicatura Federal.'.

"Considero que este razonamiento abre la puerta para que este Alto Tribunal asuma la competencia que constitucionalmente tiene conferida y examine los agravios de inconstitucionalidad que a continuaci�n se plantear�n, haciendo notar que son de sustancial importancia, pues de resultar fundados, con independencia de la ilegalidad de los actos de aplicaci�n de los preceptos combatidos, lo cual es un tema independiente, ser�a m�s que suficiente para dejar sin efecto la investigaci�n practicada y resolver la controversia hasta antes de la pr�ctica de la investigaci�n intraprocedimental con los elementos, suficientes o insuficientes que hasta ese punto hubieren allegado los denunciantes y el suscrito, siendo innecesario el estudio de los restantes temas.

"A.�n. Se impugna primeramente la fracci�n V del art�culo 134 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, y posteriormente el contenido de la fracci�n IV, porque en ese orden fueron aplicados durante el procedimiento.

"Texto: 'Para la determinaci�n de las responsabilidades a que se refiere este t�tulo deber� seguirse el siguiente procedimiento: V. En cualquier momento, previo o posteriormente a la recepci�n del informe o celebraci�n de la audiencia, la Suprema Corte de Justicia, el Consejo de la Judicatura Federal, el presidente de la Suprema Corte de Justicia o el �rgano que determine el Consejo de la Judicatura Federal, seg�n corresponda podr�n determinar la suspensi�n temporal de los presuntos responsables de sus cargos, empleos o comisiones, siempre que a su juicio as� conviene para la conducci�n o continuaci�n de las investigaciones, la cual cesar� cuando as� lo resuelvan independientemente de la iniciaci�n, continuaci�n o conclusi�n del procedimiento a que se refiere el presente art�culo; la suspensi�n temporal no prejuzga sobre la responsabilidad que se impute lo cual se har� constar expresamente en la determinaci�n de la suspensi�n. Si el servidor p�blico suspendido temporalmente no resultare responsable de la falta que se le imputa, ser� restituido en el goce de sus derechos y se le cubrir�n las percepciones que debiera haber recibido durante el tiempo en que se hallare suspendido. ...'.

"El art�culo 14 constitucional en su segundo p�rrafo establece que nadie podr� ser privado de la vida, de su libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos y conforme a las leyes expedidas con anterioridad al hecho.

"Tanto la doctrina como la jurisprudencia han sido coincidentes al considerar que esta garant�a en el sentido amplio, debe proteger a los particulares contra cualquier acto de privaci�n, sea provisional o definitivo.

"Lo anterior es as�, ya que no solamente al final de un procedimiento o juicio se suscita la privaci�n de derechos. En efecto, debe distinguirse entre una privaci�n definitiva que se presenta cuando ya no hay posibilidad de iure o de facto para restituir al particular en sus derechos, y una privaci�n que aunque se decreta bajo el rubro de 'provisional' lo cierto es que momento a momento est� produciendo perjuicios irreparables que ya no pueden ser materia de restituci�n aun cuando se obtenga sentencia favorable.

"En la especie el precepto tildado de inconstitucional permite al Consejo de la Judicatura Federal que discrecionalmente, en forma previa al procedimiento de investigaci�n, en cualquier momento del mismo ordene la suspensi�n de los Jueces de Distrito y M.s de Circuito, cuando 'lo considere conveniente' para el desarrollo de la investigaci�n, sin exigir la menor formalidad, pues otorga una facultad irrestricta para que ese organismo pr�cticamente anticipe los efectos de una resoluci�n destitutoria, sin haber contado previamente siquiera con un apoyo documental o pruebas de otra naturaleza, y por supuesto sin haber permitido al funcionario que rinda informe, ofrezca pruebas y alegue antes de ese acto indudablemente atentatorio de sus derechos.

"Ser�a ilusorio considerar que la suspensi�n decretada en estos t�rminos en contra de un funcionario judicial federal, por recibir el nombre de 'provisional' y no prejuzgar sobre la responsabilidad presunta no es un acto de privaci�n, pues siendo directos y sin sofismas, lo cierto es que momento a momento se est� causando una privaci�n de tracto sucesivo en los derechos del funcionario suspendido, ya que se le impide ejercer sus facultades de juzgador sin siquiera contar con pruebas presuntivas en su contra y mucho menos haberle escuchado en defensa de sus intereses. No es cierto que la mera posibilidad de ser restituido en su cargo y en los emolumentos no percibidos, si obtiene sentencia favorable, resarza al servidor p�blico en los da�os irreparables que ya se le han ocasionado con la suspensi�n, pues el problema no es simplemente econ�mico, sino del ejercicio de la potestad que tiene constitucionalmente conferida y que se le impide desplegar por una intempestiva determinaci�n previa al procedimiento investigatorio. Considerar que el p�rrafo II (sic) de la fracci�n V, del art�culo combatido, al permitir que se pague lo no percibido y se reintegre al funcionario en su cargo, cambia la naturaleza privativa del acto de suspensi�n, ser�a tanto como desconocer la realidad de las cosas, pues se reitera, no se trata simplemente de pagar un sueldo o permitir que se contin�e con la funci�n a posteriori, sino de una especie de destituci�n provisional con todo lo que lo significa y que no puede minimizarse para restarle importancia, menos a�n trat�ndose de los mandos decisorios del Poder J. Federal,cuya funci�n continua e ininterrumpida es la de custodiar la integridad del orden constitucional del Estado de derecho, por lo tanto, en este caso de excepcional trascendencia, el legislador no puede pasar sobre la garant�a de audiencia, legalidad y defensa preconizada sint�ticamente en el segundo p�rrafo del art�culo 14 constitucional, pues la facultad as� conferida, sin cortapisas ni condiciones para su ejercicio, es francamente atentatoria de la seguridad jur�dica con que deben contar para el ejercicio de sus funciones de manera imparcial y objetiva los altos mandos del Poder J. de la Federaci�n, y no encontrarse en continuo estado de incertidumbre, porque de acuerdo a lo estipulado en la ley secundaria puedan ser suspendidos en cualquier momento sin el menor pre�mbulo.

"Como referencia se puede aludir a otros casos similares de actos 'provisionales' que en realidad producen un perjuicio irreparable como lo es la privaci�n provisional de libertad de los gobernados durante el procedimiento penal, por ser presuntamente responsables en la comisi�n de delitos, sin embargo, aunque no puede sostenerse que por provisional no sea clara y absoluta una privaci�n de libertad, lo cierto es, que en estos casos la propia C.�n la permite como una excepci�n a la garant�a del art�culo 14 constitucional, por interpretaci�n arm�nica con el 16 y 20, situaci�n que no se presenta trat�ndose del caso que nos ocupa, pues no existe precepto en la Carta Magna que autorice como excepci�n el caso de los Jueces de Distrito y M.s de Circuito, cuya suspensi�n es permitida por un precepto de ley secundaria que no encuentra apoyo constitucional, d�ndose un peor tratamiento a tales servidores p�blicos que a los presuntos delincuentes.

"Violaci�n al art�culo 22 constitucional. El precepto antes se�alado proh�be terminantemente 'las penas infamantes'.

"Para entender la log�stica de esta violaci�n constitucional perpetrada por el art�culo en comento, es necesario dejar sentado que la naturaleza de los procedimientos de responsabilidad administrativa de los servidores p�blicos del Poder J. de la Federaci�n pertenecen al g�nero de los procedimientos penales, tan es as� que por disposici�n expresa de la ley se rigen por el C�digo Federal de Procedimientos Penales. La diferencia espec�fica estriba en que no se trata de dilucidar y en su caso penalizar la supuesta comisi�n de delitos; sino de dilucidar y en su caso sancionar la supuesta comisi�n de faltas administrativas.

"En otro orden de ideas, cuando la C.�n se refiere a 'penas infamantes' prohibiendo terminantemente su imposici�n, debe entenderse el t�rmino en su sentido amplio, pues ser�a absurdo que la infamia se prohibiera como penal y se permitiese con ligereza como sentido de afectaci�n en cualquier otro acto incluso de car�cter administrativo.

"Ese Alto Tribunal ha sostenido en reiterados criterios que las penas prohibidas por el art�culo 22 constitucional, por mayor�a de raz�n se encuentran prohibidas como contenido de actos diferentes de las penas y de menor jerarqu�a, as� lo ha estimado trat�ndose de multa excesiva por dar un ejemplo. Pues bien, el precepto que se tilda de inconstitucional permite al Consejo de la Judicatura Federal que en cualquier momento previo o durante la investigaci�n, estigmatice a los Jueces de Distrito y M.s de Circuito haci�ndolos objeto de una suspensi�n de sus cargos sin el menor pre�mbulo, exhibi�ndolos ante la comunidad judicial y la sociedad entera, sin permitirles previamente ni siquiera rendir un informe, mucho menos ofrecer pruebas o alegar en defensa de sus intereses, lo que indiscutiblemente les causa, ipso facto, perjuicios irreparables en su prestigio, especialmente en el caso que nos ocupa dada la alta investidura de los funcionarios judiciales de la infamante determinaci�n; resultando incuestionable que el texto del art�culo 134, fracci�n V, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, aprobado por el legislador, es francamente contrario a la letra y la naturaleza de la garant�a consignada en el art�culo 22 de la Carta Fundamental, lo cual sin duda alguna coloca a los servidores del Poder J. de la Federaci�n en una condici�n inmediata de desprestigio que nunca podr� reivindicarse, aun en el caso de que obtengan resoluci�n favorable en el procedimiento administrativo de responsabilidad que se endereza en su contra.

"Por tales asertos el art�culo que se analiza es inconstitucional.

"Segundo. Inconstitucionalidad del art�culo 134, fracci�n IV, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n.

"Texto: 'IV. Si del informe o de los resultados de la audiencia no se desprenden elementos suficientes para resolver o se advierten otros que impliquen nueva responsabilidad administrativa a cargo del presunto responsable o de otras personas, se podr� disponer la pr�ctica de investigaciones y acordar la celebraci�n de otra u otras audiencias en su caso.'.

"Violaci�n al art�culo 14 constitucional. La garant�a prevista en el art�culo citado establece que los procedimientos tendientes a la privaci�n de derechos de cualquier persona deben estar consignados en leyes en las que se establezcan las formalidades esenciales de dichos procedimientos.

"La expresi�n 'Nadie podr� ser privado', comprende a cualquier persona, lo que es congruente con el art�culo primero constitucional que se�ala 'En los Estados Unidos Mexicanos todo individuo gozar� de las garant�as que otorga esta C.�n, las cuales no podr�n restringirse ni suspenderse, sino en los casos que ella misma establece.'. En ese orden de ideas es claro que los procedimientos tendientes al fincamiento de responsabilidad administrativa de los altos funcionarios del Poder J. de la Federaci�n, deben estar contenidos exhaustivamente en leyes emitidas por el Congreso de la Uni�n, que deben pormenorizar la forma y t�rminos en que se d� la intervenci�n correspondiente al servidor p�blico a quien se pretende responsabilizar.

"Es de explorado derecho avalado por abundantes criterios de la jurisprudencia, que las formalidades esenciales del procedimiento consisten en la irrestricta oportunidad de defensa que debe darse al afectado previamente a privarlo definitivamente de un derecho, y tales formalidades deben estar contenidas en el texto de la ley. Basta la lectura del precepto que se tilda de inconstitucional para advertir que es omiso en se�alar la forma y t�rminos en que se podr� disponer la pr�ctica de investigaciones intraprocedimentales en contra de los Jueces de Distrito y M.s de Circuito, ya que no precisa si debe darse o no intervenci�n a los funcionarios investigados, los puntos que debe abarcar la investigaci�n, y en general la forma en que �sta debe llevarse a cabo, lo que se traduce en un estado de indefensi�n en que el precepto coloca a los servidores p�blicos, ya que es inconcuso e inobjetable que el legislador federal no proporcion� en el texto legal, las condiciones que debe revestir la investigaci�n superveniente.

"Lo anterior produce que esa parte del procedimiento se vaya creando conforme se estime pertinente sin existir par�metros legales firmes que sean aplicables a todos los casos por determinaci�n de la propia soberan�a federal, lo que si es inadmisible trat�ndose de los particulares, priva igual raz�n en cuanto a los servidores p�blicos del Poder J. Federal que no pueden contemplarse en desigualdad respecto de los gobernados ante la potestad constitucional, pues no se les proteger�a de igual manera.

"No es obst�culo a la anterior conclusi�n que el art�culo 100 constitucional establezca que el Consejo de la Judicatura estar� facultado para expedir acuerdos generales para el adecuado ejercicio de sus funciones, pues dicha facultad est� condicionada expresamente y por disposici�n de la propia Carta Magna 'de conformidad con lo que establezca la ley'. Ya que precisamente en este tema la ley nada dice, de all� su inconstitucionalidad por incompleta.

"Uno de los principios fundamentales de la C.�n, por ello inmutable, radica en que los procedimientos previos a los actos de privaci�n sean establecidos en leyes material y formalmente, por tanto, el hecho de que el Consejo de la Judicatura haya emitido acuerdos mediante los cuales pudiera tratar de salvar las omisiones en que incurri� el legislador estableciendo formalidades de acuerdo a las cuales deban desarrollarse las investigaciones intraprocedimentales, no purga el vicio de inconstitucionalidad de que adolece la propia ley, ni ello es constitucionalmente permisible.

"En las relacionadas condiciones, ante la inconstitucionalidad del marco legal que motiv� el acuerdo del consejo que orden� prorrogar la suspensi�n del suscrito para efectuar la investigaci�n procedimental, y como consecuencia t�cnica, es claro que dicha parte del procedimiento debe quedar insubsistente resolvi�ndose con los elementos que se allegaron a los autos hasta ese momento procesal, y si son insuficientes como as� lo considera el propio consejo, declarar� infundada la denuncia con independencia de que si existen quejas diversas relacionadas o no con los hechos de la citada denuncia, se le d� tr�mite independientemente, y se resuelvan como en derecho proceda.

"Violaci�n al art�culo 17 constitucional. Este precepto establece la garant�a de administraci�n de justicia pronta y expedita.

"El texto del art�culo combatido es contrario a la garant�a enunciada, ya que permite que si llegado un procedimiento de responsabilidad a fase de resoluci�n, no se allegaron elementos suficientes para resolver, el procedimiento se deje en suspenso y se abra una investigaci�n para rastrear o encontrar nuevos datos sobre los hechos que motivaron la denuncia o cualquier otro o nuevos elementos, permitiendo que se prolonguen indefinidamente en el tiempo tales actuaciones sin contar con resoluci�n que establezca una situaci�n jur�dica firme y proporcione seguridad al funcionario judicial federal; cuando lo adecuado al sentido de la garant�a en estudio es resolver con los elementos que hay en autos, y practicar por separado con base en otras quejas y denuncias, o hasta oficiosamente los procedimientos que se estimen pertinentes.

"Huelga decir que en el caso del suscrito, la violaci�n a la garant�a individual mencionada producto del texto del inconstitucional art�culo, produjo que la suspensi�n se prolongara por un a�o y cinco meses, sin llegarse a sentencia; lo cual evidencia que lo inconstitucionalmente recabado en la investigaci�n intraprocedimental debe quedar insubsistente por ser un fruto viciado de la aplicaci�n de una ley contraria a la Carta Magna.

"Violaci�n al art�culo 23 constitucional. Esta garant�a proh�be la pr�ctica de 'absolver de la instancia'. Ha quedado expuesto en p�rrafos anteriores que el procedimiento de responsabilidad de los funcionarios p�blicos del Poder J. de la Federaci�n, pertenece al g�nero de los procedimientos penales, aunque constituye la diferencia espec�fica. En congruencia con lo anterior le es aplicable el principio de no absolver la instancia, que significa no dejar un procedimiento sin resoluci�n en espera de nuevos datos para perfeccionar o completar los que motivaron la denuncia ante la insuficiencia de elementos para condenar.

"Pues bien, el precepto combatido transgrede la garant�a individual, porque precisamente permite que ante la insuficiencia de elementos para fincar responsabilidad, se prorrogue la suspensi�n de los funcionarios judiciales a fin de ordenar investigaciones intraprocedimentales y obtener nuevos datos sobre lo planteado originalmente, cuando lo correcto es dictar la resoluci�n que corresponde, con independencia de que puedan sustanciarse otros procedimientos por cuestiones diversas.

"Es absurdo que trat�ndose de delincuentes del orden com�n la averiguaci�n de los hechos presuntamente constitutivos de delito deba ser previa a la realizaci�n del procedimiento, y trat�ndose de presuntas faltas administrativas de los altos funcionarios de la Federaci�n, ante la falta de elementos para resolver se permita abrir una investigaci�n posterior dentro del mismo procedimiento en lugar de decidir la controversia y establecer la situaci�n jur�dica que por esa queja o denuncia prevalezca en torno del funcionario p�blico presuntamente responsable.

"Violaci�n al art�culo 20, fracci�n VIII, de la C.�n. Como ya ha quedado expuesto la naturaleza de los procedimientos de responsabilidad de los servidores p�blicos del Poder J. Federal, se rige por el C�digo Federal de Procedimientos Penales, por lo que debe considerarse dentro de los procedimientos de este tipo con la diferencia espec�fica anotada en cuanto a que se trata de fincar responsabilidades administrativas. Pues bien, el art�culo constitucional citado establece par�metros temporales de certidumbre en los plazos para resolver los procedimientos a fin de proporcionar seguridad jur�dica a los justiciables, y si ello es aplicable a quienes son procesados por la comisi�n de delitos, por mayor�a de raz�n tambi�n lo es a los Jueces y M.s de la Federaci�n.

"As� las cosas, el art�culo de la ley deviene inconstitucional porque permite que los procedimientos instaurados contra los servidores p�blicos de referencia queden indefinidamente suspendidos por virtud de la pr�ctica de investigaciones intraprocedimentales que pueden ser en n�mero indeterminado, lo que sin duda atenta contra el principio de certeza jur�dica preconizado por la garant�a en comento.

"De conformidad con lo expuesto ante la inconstitucionalidad del art�culo que permite la pr�ctica irrestricta y ambigua de investigaciones intrapocedimentales contra los Jueces de Distrito y M.s de Circuito, con independencia de la forma y t�rminos en que se haya practicado la relativa al suscrito, cuyos vicios propios ser�n materia de los subsecuentes agravios, deben dejarse sin efecto los actos aplicativos de la ley contraria a la C.�n, y ante la insuficiencia de elementos que pudieran fincar responsabilidad administrativa en contra del M. presuntamente responsable, revocar la resoluci�n dictada por el Consejo de la Judicatura Federal y declarar infundada la denuncia 13/98 que motiv� el procedimiento en cuesti�n.

"Tercer agravio. Violaci�n a las reglas esenciales del procedimiento.

"La resoluci�n combatida a fojas 252 alude al estudio de una violaci�n sustancial cometida al inicio del procedimiento de investigaci�n intraprocedimental, que se expres� como alegato al desahogar la vista que se me dio con el resultado de la misma.

"Dicha violaci�n se hizo consistir en que el M. visitador J.�.M.G., desahog� la primera parte de la diligencia con fundamento legal indebido, pues interrog� a parte del personal del Tribunal Colegiado siguiendo lineamientos y con las formalidades previstas en el C�digo Federal de Procedimientos Civiles (sic).

"Con tal apoyo realiz� los apercibimientos respectivos a los testigos, y fue diligenciando el desahogo de los interrogatorios citando prescripciones de dicho c�digo y requiriendo a los testigos para que se sujetaran en forma r�gida a las normas reguladoras de tal procedimiento; cuando por disposici�n expresa de la ley las condiciones para recabar esos testimonios deb�an sujetarse al C�digo Federal de Procedimientos Penales. Al hac�rsele notar tal irregularidad, suspendi� la diligencia para realizar una consulta telef�nica a la Secretar�a Ejecutiva de Disciplina del consejo, para posteriormente reanudarla acordando 'que se reservar�a tal situaci�n para que se decidiera lo conducente por el propio consejo'; y continu� la audiencia bas�ndose en el C�digo Federal de Procedimientos Penales, de todo ello obra constancia en la parte relativa del expediente.

"La sentencia impugnada se�ala que los alegatos son inoperantes en virtud 'de que no se precis� en qu� aspectos concretos el visitador judicial realiz� tal aplicaci�n indebida ni en qu� le perjudic� la misma, lo que resultaba indispensable a fin de que el consejo determinara si le depar� o no perjuicio la forma de proceder del visitador'.

"Sin embargo, pasa por alto que la objeci�n se realiz� como un planteamiento de derecho puro y un presupuesto procesal, ya que con independencia del contenido o del resultado de la diligencia, es condici�n primordial para el dictado de los actos autoritarios que se funden en la ley aplicable; pues de lo contrario se estar�a dando validez a diligencias captadas ilegalmente con flagrante violaci�n al art�culo 16 constitucional que en este caso adquiere especial relevancia, en virtud de que se trata del enjuiciamiento que el Consejo de la Judicatura practica a un M. de Circuito; am�n que la declaraci�n de esos testigos finalmente trascendi� al resultado del fallo, pues en parte de sus deposiciones se apoya la prueba presuncional en la que se pretende basar la pena m�xima de destituci�n del cargo impuesta al suscrito.

"No debe pasar inadvertido que se trat� de diligencias expresamente ordenadas para recabar datos que apoyaran de alguna forma el sentido del fallo, por lo que si el fundamento con el que se practic� no fue el correcto resultan ilegales y por ende inconstitucionales, no pudiendo ser sustento de una resoluci�n como la que fue emitida.

"La respuesta dada a esta violaci�n procesal equivale a soslayar el verdadero motivo de inconformidad bajo el argumento de que no se expres� en qu� causaba perjuicio la violaci�n cometida que equivaldr�a a que en un procedimiento del orden penal se aceptaran las declaraciones de los testigos con apoyo en el C�digo de Procedimientos Civiles, lo que por s� mismo echa por tierra cualquier validez que pudiera darse a los mencionados atestos. No puede fincarse la legalidad de la resoluci�n en testimoniales carentes de fundamento legal, se reitera con independencia de lo que haya sucedido en la diligencia; y mucho menos ser�a admisible trat�ndose de un procedimiento de esta jerarqu�a, el cual se supone fue desahogado por un M. visitador que es perito en derecho, y proporcion� la base para que el Pleno del Consejo de la Judicatura determinara destituir a un M. Federal.

"La violaci�n anterior se robustece con la simple consideraci�n de que los testimonios captados con apoyo en el C�digo Federal de Procedimientos Civiles, fueron valorados en la resoluci�n que se combate con apoyo en el C�digo Federal de Procedimientos Penales, lo que constituye una incongruencia b�sica entre el procedimiento y la resoluci�n que a �l recay�, con independencia de los vicios propios que en la valoraci�n probatoria se cometieron. Am�n que basta la lectura de la resoluci�n que se combate, para advertir que se refiere indistintamente a la legislaci�n procesal penal y la procesal civil, citando tesis de jurisprudencia en ambas materias seg�n convenga para apoyar las consideraciones tendientes a adminicular indicios en contra del suscrito, as� como de desestimar dogm�ticamente los elementos probatorios a mi favor, creando una verdadera anarqu�a en el desarrollo de la valoraci�n probatoria con el simple objetivo de encuadrar forzadamente alguna causa de responsabilidad en contra del suscrito.

"Cuarto agravio. Violaciones de legalidad.

"De los antecedentes expuestos en la sentencia que se combate se desprende que las causas de responsabilidad que en la denuncia se imputaron al suscrito son:

"a) El rezago que origin� en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, con motivo de algunas inasistencias a sesiones o a la continuaci�n de las mismas.

"b) El abandono sin causa justificada de la residencia del Tribunal Colegiado con fecha 17 de septiembre de 1998.

"c) Las omisiones y discordancias en que incurri� al rendir sus declaraciones patrimoniales correspondientes a los a�os 1995, 1996 y 1997.

"d) No observar buena conducta en eldesempe�o de su cargo como M. de Circuito, por haber faltado al respeto a sus compa�eros M. y a un secretario del tribunal. Lo anterior debido a su 'afecci�n a las bebidas alcoh�licas' (sic).

"Por lo tocante a la causa de responsabilidad que se menciona en el inciso a), debe excluirse de la litis toda vez que en el considerando vig�simo de la resoluci�n se declar� sin materia por haber sido decidida en la diversa denuncia 16/98 formulada en contra de los tres M.s integrantes del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, en donde se declar� que no era imputable a ninguno de los funcionarios judiciales el rezago existente, habi�ndose hecho un an�lisis respecto de la inasistencia de algunas sesiones por parte del suscrito por motivos de incapacidad debidamente acreditada con certificados m�dicos oficiales; base sustentadora del fallo que tiene su consecuencia en el resolutivo tercero, y que sostiene una verdad legal inmodificable para todos los efectos de este procedimiento y su resoluci�n, que resulta incongruente porque al analizar las declaraciones de algunos testigos da validez a que dijeron que las inasistencias se deb�an a que el M. 'andaba tomado', o a locuciones o expresiones similares que no pueden tomarse en cuenta porque es verdad formal que el motivo de las inasistencias fue por razones de car�cter m�dico debidamente demostradas; no pudiendo darse credibilidad a las declaraciones de los testigos de cargo que se�alaron 'que oyeron' que el motivo del retraso en el desahogo de los asuntos era porque el M. hab�a tomado.

"En efecto, la resoluci�n combatida es t�cnicamente incongruente cuando por una parte reconoce como cosa juzgada que las inasistencias del M. a algunas sesiones fueron por afecciones en su salud debidamente amparadas por documentales p�blicas como lo son los certificados m�dicos, y por la otra da validez indiciaria a algunos de los testigos de cargo que sostienen que el motivo de las inasistencias era porque el M. andaba tomado; o es una cosa o es otra, no pueden existir ambas versiones en forma coexistente porque se excluyen una a la otra, sin embargo la resoluci�n materia del recurso en un inusitado esfuerzo por considerar debidamente probada alguna causa de responsabilidad en contra del suscrito, incurre en este notorio e insalvable error, que se pone en evidencia para que sea resarcido por esa H. Superioridad.

"N�tese que la t�nica del fallo siempre va a ser en ese estilo, es decir a guisa de cumplir con el principio de 'exhaustividad', tocar� e insistir� reiteradamente en un solo punto, pero valorando con parcialidad manifiesta las diversas pruebas que obran en el sumario, para encuadrar forzadamente una causa de responsabilidad; alej�ndose de la t�cnica que debe seguirse en el dictado de estas resoluciones.

"Lo anterior es as� porque a veces transcribe parcialmente el contenido de las declaraciones de los testigos sin referirse a las repreguntas del suscrito y otras s�lo extrae lo que conviene al sentido del fallo, mas no los indicios que lo contradicen, lo que evidencia una clara falta de imparcialidad de que adolece la resoluci�n que se combate, como se seguir� poniendo de manifiesto a lo largo del presente ocurso.

"Por lo que toca a la causa de responsabilidad marcada con el inciso b), la misma no se acredit� por estar demostrada plenamente una eximente de responsabilidad, lo que se razona en el considerando decimonoveno del fallo y su consecuente resolutivo segundo, por lo tanto queda excluida de la litis.

"En relaci�n a la causa identificada con el inciso c), en el considerando decimonoveno del fallo se consider� 'intrascendente' para fincar responsabilidad al suscrito, aunque el resolutivo primero la considera acreditada, irregularidad que no tiene consecuencia alguna, por lo que tambi�n queda eliminada de la controversia.

"Como resultado de la anterior depuraci�n de la litis, s�lo queda combatir la resoluci�n en sus considerandos del und�cimo al decimos�ptimo, en los que se realiza una indebida valoraci�n del acervo probatorio, con falta de t�cnica y de manera parcial descalificando todos los elementos que me favorecen y eligiendo s�lo aquellos que pudieran perjudicarme.

"Efectivamente, se consider� acreditada plenamente la causa de responsabilidad prevista en el art�culo 47, fracci�n V, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, que es del tenor literal siguiente: 'Observar buena conducta en su empleo, cargo o comisi�n, tratando con respeto, diligencia, imparcialidad y rectitud a las personas con las que tenga relaci�n con motivo de �ste.'.

"Dicha causal se tuvo por demostrada con las pruebas testimonial, circunstancial y fama p�blica (sic) seg�n se se�ala en el considerando d�cimo del fallo.

"La base estructural en la que se apoya la sentencia para imponer como sanci�n al suscrito la destituci�n en su cargo, pena m�xima que puede recaer como resultado de la comisi�n de una falta administrativa se hace consistir en la siguiente log�stica:

"a) El M. ... es afecto a las bebidas alcoh�licas;

"b) Su afecci�n es incompatible con su funci�n de M. 'dado que una persona que se encuentra constantemente alcoholizada (fojas 207 de la resoluci�n) incurre en actos de molestia y de falta de respeto a las personas con que convive';

"c) Por ende, no puede seguir siendo M. de Circuito, procediendo su destituci�n;

"d) Es innecesario que se acredite la reincidencia en la conducta porque se trata de una falta 'de tracto sucesivo'.

"Pues bien, como se demostrar� a continuaci�n las premisas antes rese�adas no encuentran apoyo probatorio pleno de las constancias de autos y menos a�n para llegar a la conclusi�n final del fallo, que se reitera por ser la pena m�xima, los motivos de su imposici�n deben encontrarse demostrados en forma directa, con los medios id�neos y sin la posibilidad m�s m�nima de duda.

"En efecto, siguiendo el orden metodol�gico de la sentencia combatida con independencia de que sea o no correcto, a fin de impugnar su contenido en forma completa se advierte, que se apoya en el extracto de las declaraciones de ocho personas a quienes el visitador seleccion� como lo estim� pertinente, siendo inexacto que ellos se hayan presentado voluntariamente a rendir su testimonio.

"Previamente al an�lisis de los testigos, deseo plantear un vicio de origen de la forma en que se desarrollo la visita intraprocedimental.

"En efecto, habi�ndose desahogado la primera parte del procedimiento y llegando a la conclusi�n de que no hab�a elementos suficientes para resolver, se orden� prorrogar la suspensi�n del suscrito y ordenar se realizara la investigaci�n en forma completamente ambigua, es decir 'para que se indagara la conducta del M. ... en su funci�n como M. adscrito al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito', pero no se indic� qu� aspectos de la conducta deb�an ser objeto de an�lisis, lo cual provoc� que el visitador preguntara a los testigos que eligi� examinar 'c�mo consideraban la conducta del M.', a lo que tanto secretarios como oficiales judiciales y un intendente, manifestaron seg�n cada uno quiso hacerlo 'que buena o regular', entrando el asunto en un clima de inseguridad inusitada, porque ten�a primero que precisarse qu� se entend�a como conducta de M., para despu�s saber por qu� motivos, que variaron de persona a persona, la consideraban as�.

"No se requiere de muchas argumentaciones para imaginar que cada quien de acuerdo a su entender, su grado de escolaridad y dem�s circunstancias personales, tuvo en ese momento que crearse una escala de calificaci�n mental para encuadrar c�mo a su parecer fue mi conducta, siendo a todas luces absurdo que se someta al enjuiciamiento subjetivo de todo el personal un tema como la conducta del titular, en una denuncia derivada de opiniones vertidas por otros titulares quienes tambi�n se encuentran condicionadas por m�ltiples circunstancias.

"En suma, es falso lo que se indica en la sentencia, en el sentido de que el acuerdo por el que se inici� la investigaci�n precis� que la indagatoria deb�a:

"a) Ahondar sobre los hechos de la denuncia.

"b) Recabar elementos nuevos.

"Pues lo �nico cierto es que se refiri� en general a indagar sobre la conducta del suscrito, sin limitaci�n ni condici�n alguna, lo que adem�s viola el texto expreso del art�culo 66 del Acuerdo General 44/1998, emitido por el propio Consejo de la Judicatura, que ordena que en estos casos especial�simos en que se puede disponer la pr�ctica de una visita intraprocedimental, es condici�n indispensable que se se�alen los hechos concretos que deber�n investigarse, de los cuales no podr� rebasarse la multirreferida investigaci�n, sin embargo eso no aconteci� en la especie, y aunque la resoluci�n combatida trata de corregir ese vicio diciendo que la multicitada investigaci�n se orden� para ahondar en los hechos de la citada denuncia o para captar hechos nuevos, ello s�lo es una forma de disfrazar que lo que en realidad se orden� fue ambiguo e impreciso, permiti�ndose al visitador indagar sobre cualquier cosa, vicio evidente que la resoluci�n intenta disimular, pero que trasciende a la forma en que se captaron los testimonios en que se apoy� la resoluci�n combatida, todo lo cual por la inseguridad jur�dica que conlleva, deja sin sustento dicha sentencia, ya que, se reitera, el investigador no tuvo ning�n l�mite para realizar sobre mi persona una persecuci�n irrestricta, y los testigos entraron en graves conflictos para declarar, lleg�ndose al extremo absurdo de que desde los secretarios, oficiales judiciales y un intendente, tuvieron que calificar en forma por dem�s subjetiva y sorpresiva mi conducta como M., tema por dem�s complicado por desentra�ar por su propia naturaleza. Pero lo cierto es que todo ello se vio provocado por la falta de precisi�n del acuerdo que orden� la diligencia y su ejecuci�n incontrolada. En t�rminos m�s directos, al visitador se le dio autorizaci�n para que recabara los elementos que fuesen, sobre los extremos que quisiera, a fin de encontrar elementos para establecer alguna responsabilidad en mi contra.

"Es de sustancial importancia lo que aqu� alego, pues el procedimiento concebido en estos t�rminos desde su origen produjo que el personal se viera en la sorpresiva necesidad de calificar mi conducta como M. como buena, mala o regular, lo cual denota una presi�n evidente del visitador sobre los declarantes, con independencia de que en alg�n momento de las m�ltiples declaraciones ante el consejo, haya manifestado en alguna comparecencia que el visitador se produjo 'con profesionalismo', pues ello no fue m�s que una f�rmula de cortes�a o una simple expresi�n verbal del suscrito que no tiene la relevancia que se le da en la sentencia combatida, misma que en ese aspecto es tendenciosa, pues intenta desprender de una expresi�n intrascendente un hecho que se encuentra contradicho por la forma misma en que se desarroll� la investigaci�n. En efecto, la resoluci�n combatida en varias de sus consideraciones, pr�ctica y coloquialmente intenta 'tapar el sol con un dedo', y perdonando la expresi�n, es que no encuentro f�rmula m�s clara para hacer notar que la resoluci�n multicitada soslaya, evade lo que alegu� en el procedimiento bajo argumentos, aparentemente de 'estudio exhaustivo' de los puntos de la litis, haciendo esfuerzos por darle legalidad, imparcialidad y seguridad jur�dica a un procedimiento viciado de origen, por lo cual el fallo combatido no es congruente con las actuaciones de los autos.

"En consecuencia, lo que sucedi� al captarse los testimonios de cargo, cae en una completa ambig�edad sobre la calificaci�n de mi conducta como M., lleg�ndose al extremo, como se ver� m�s adelante, de que el intendente seleccionado por el visitador para calificar mi conducta se conduce en t�rminos que no son propios de una persona con su nivel de escolaridad, recitando expresiones, sugerencias, deseos sobre tratamientos, y hasta preocupaciones propias de los M.s, que no hacen sino poner en evidencia el caos declaratorio al que se lleg� por la forma en que se practic� la investigaci�n intraprocedimental, sin l�mites ni cortapisas, y aunque la resoluci�n combatida quiera disimular, y darle visos de legalidad a este proceder a todas luces incorrecto del consejo, lo cierto es que el acuerdo de origen al ordenar en forma gen�rica que se investigara la conducta del licenciado ... en su actuaci�n como M., lo que se interpreta por la sentencia como 'ahondar en los hechos de la denuncia o en otros diversos', en buen espa�ol indica investigar lo que se quiera y como se quiera, lo que es claramente contrario al m�s elemental principio de seguridad jur�dica, y al texto expreso del Acuerdo General 44/98, art�culo 66, que pido se tenga por reproducido a la letra en esta parte del escrito de revisi�n.

"Violaci�n al art�culo 289, fracciones I y II del C�digo Federal de Procedimientos Penales, as� como principios rectores de la valoraci�n de la prueba testimonial, en materia procesal penal federal.

"El considerando und�cimo, expone la valoraci�n probatoria que a criterio contenido en la resoluci�n combatida, constituye el acervo probatorio en el que se finca el acreditamiento pleno de la causa de responsabilidad, por no guardar el debido respeto a sus compa�eros de trabajo y un secretario del tribunal, producto de mi supuesta afici�n a las bebidas alcoh�licas, regulada en la fracci�n V del art�culo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos.

"Pues bien, la espina dorsal sobre la que descansa el fallo condenatorio se constituye por los atestos de ocho personas, que fueron indebidamente valorados en la resoluci�n que se combate, pues por diversos motivos que se expondr�n a continuaci�n no se les puede dar el alcance que la sentencia pretende.

"Estas personas son J.H.P.G.�a, J.�s M.V., E.M.P.�a, J. de la Fuente Ornelas, M.�a V.P.P., M.�a del C. L�pez F.�n, B.M.L.P. y J.G.C.�n �valos.

"Ahora bien, el art�culo 289, fracci�n II, del C�digo Federal de Procedimientos Penales, indica que para apreciar la declaraci�n de un testigo el tribunal tendr� en consideraci�n que por probidad, independencia de su posici�n y antecedentes personales, tenga completa imparcialidad.

"La sentencia recurrida dice que los atestos de las personas antes citadas son plenamente v�lidos para fincarme responsabilidad y proceder a mi destituci�n, ya que aun cuando se trata de individuos que tienen completa cercan�a con los M.s denunciantes, en materia procesal penal, no existe 'la tacha de testigos', que cualquier persona a quien le consten los hechos est� obligada a declararlos y que trat�ndose de la conducta de un M., el personal que ah� labora es el m�s id�neo para rendir testimonio sobre la misma.

"Pues bien, todo lo anterior es insuficiente para constituir prueba plena en contra del suscrito a fin de proceder a su destituci�n, porque no se logra demostrar con los atestos de las personas citadas los extremos de la f�rmula log�stica en que se apoya la resoluci�n combatida, a fin de sostener la aplicaci�n de la pena m�xima en contra del M. recurrente.

"En efecto, si bien en materia procesal penal federal no procede la tacha de testigos, el art�culo 289, fracci�n II, del C�digo Federal de Procedimientos Penales, dispone tajantemente que para apreciar la declaraci�n de un testigo debe considerar el tribunal que �ste por la independencia de su posici�n y antecedentes personales tenga completa imparcialidad, extremos que no se cumplen trat�ndose del atesto de J.H.P.G.�a, J.�s M.V., M.�a V.P.P. y B.M.L.P., pues todos ellos son personal propuesto y nombrado por la M. O.I.S.�a D.�n y adscrito a su ponencia, por lo que no pueden guardar la independencia de posici�n a que se refiere el precepto legal citado y menos actuar con completa imparcialidad.

"Ahora bien, en cuanto a:

"a) J.H.P.G.�a, secretario proyectista de la M., manifiesta que no le consta y nunca vio al suscrito M. llegar en estado de ebriedad al Pleno del tribunal, haciendo una referencia ambigua y tangencial, falta de la firmeza que debe revestir un atesto respecto que en el a�o de 1997, en alguna ocasi�n lo vio alegre y efusivo en el privado de la M. y que ol�a a alcohol, pero que la conducta del M. fue acorde a su cargo siempre.

"Es claro que este testigo no puede con su atesto demostrar que el suscrito sea adicto al alcohol de tal manera que su afecci�n lo imposibilite para fungir como M. de Circuito.

"b) Por lo correspondiente a J.�s M.V., se trata de un testigo a todas luces aleccionado, lo anterior se advierte con facilidad si se lee el texto de la denuncia que dio origen a la presente controversia, y la declaraci�n del testigo expuesta ante el M. visitador, pues son literalmente exactas, lo que hace presumir que el deponente tuvo conocimiento, o bien la denuncia se la aprendi� y la repiti� como su propia declaraci�n, lo que se robustece ya que al ser ofrecida la ampliaci�n de declaraci�n de mi parte a cargo de dicha persona, volvi� a repetir literalmente lo mismo; lo que indiscutiblemente significa que aprendi� como una recitaci�n lo que ten�a que decir, atento lo cual su atesto carece de valor probatorio, lo que encuentra apoyo en la tesis del Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, visible en la p�gina 741, del Tomo XIV, Octava �poca del Semanario J. de la Federaci�n, que dice:

"'PRUEBA TESTIMONIAL, APRECIACI�N DE LA. DECLARACIONES PERFECTAS. La perfecci�n en las declaraciones engendra sospecha sobre la sinceridad de los testigos, por lo que no puede estimarse contraria a las reglas de la l�gica la apreciaci�n del juzgador que, ante las respuestas de los testigos en los mismos t�rminos y hasta con id�nticas palabras, deduzca que han sido aleccionados previamente, pues tal calificaci�n emana de un juicio prudente, acorde con las exigencias de la sana cr�tica.'

"Con independencia de lo anterior, el atesto de M.V. s�lo indica que una ocasi�n se percat� que el M. ten�a aliento alcoh�lico, mas nunca que se hubiera presentado en estado de embriaguez a su trabajo, como contrariamente se deduce en la resoluci�n combatida, que por ello resulta violatoria de los principios rectores de la valoraci�n de la prueba, pues no obedece a una sana y recta interpretaci�n, incurriendo en vicios en el raciocinio.

"Por lo dem�s a este testigo no le consta personalmente, como a ning�n otro testigo, que el suscrito haya empujado a la M. en alguna ocasi�n 'le haya puesto las manos en el cuello', o alg�n otro acto de agresi�n contra ella; y en cambio manifiesta expresamente que eso lo sabe porque la M. se lo dijo, y que �l se lo coment� a otras personas de la ponencia y del tribunal, siendo explicables as� 'los rumores' a los que en otros atestos se refieren diversos testigos, pero que no resisten un an�lisis serio y t�cnico de la probanza, ya que es de explorado derecho que los testigos de o�das carecen de valor probatorio; esto �ltimo se desprende tambi�n de la ampliaci�n de declaraci�n de dicho testigo ofrecida por el suscrito y tales asertos los expres� precisamente como respuesta a las repreguntas que le formulara el representante del Consejo de la Judicatura Federal, quien a continuaci�n ya no sigui� repreguntando por considerar suficiente lo declarado para considerar que se trata de rumores no probados en forma plena.

"Cap�tulo especial merecen las aseveraciones de este testigo, en el sentido de que en una ocasi�n le impugn�un proyecto que present� en forma agresiva, y que lo intent� agredir f�sicamente, declaraci�n unilateral que tampoco encuentra respaldo en ning�n otro atesto, por lo que no pasa de ser un dicho aislado.

"En las relacionadas condiciones el testimonio de esta persona no es suficiente para probar que el M. ... tenga una afici�n a las bebidas alcoh�licas que lo inhabilite para fungir como M. de Circuito y haga necesaria su inmediata destituci�n, que es la log�stica sobre la cual descansa el fallo que impugno, cuyos extremos no se colman.

"Este testigo en su calificaci�n sobre la conducta la estim� regular, porque dice llegu� a faltar a algunas sesiones y por comentarios se enter� que se deb�a a que andaba en estado de ebriedad, situaci�n que no es de tomarse en cuenta porque ya fue resuelto que las contadas inasistencias a sesi�n fueron justificadas por incapacidades m�dicas oficiales, lo que constituy� cosa juzgada.

"c) En cuanto al testimonio rendido por M.�a V.P.P., oficial adscrita a la ponencia de la M.S.�a, dice que en varias ocasiones le toc� contestar el tel�fono, pasando las llamadas a la M., pero que de o�das ten�a conocimiento de que andaba tomado; lo que nuevamente es un testimonio de o�das que carece de valor probatorio pleno; am�n que considera regular la conducta del M. porque alguna vez dice no asist� a sesi�n. Esta testigo tampoco cumple con la imparcialidad que exige el C�digo Federal de Procedimientos Penales, ya que se trata de una subordinada directa y cercana de la M.S.�a, lo que se puede advertir claramente de las repreguntas a que fue sometida. Pero con independencia de lo anterior, lo declarado por la testigo no puede ser soporte de la resoluci�n destitutoria que se combate, ya que con ella no se arriba a la conclusi�n de que el M. ... tenga una afici�n a las bebidas alcoh�licas, de tal manera que haga incompatible su funci�n como M. y amerite la remoci�n de su cargo.

"d) B.M.L.P., cuyo testimonio es completamente inadmisible, incluso como indicio y sin acudir a ning�n procedimiento de tacha, contrariamente a lo que se�ala la sentencia combatida que le da valor probatorio contra las disposiciones de la ley; pues se trata de la amiga �ntima y personal de la M.S.�a, y su secretaria particular quien no puede declarar otra cosa que lo que apoye la denuncia presentada por su jefa; am�n que dice que 'en una ocasi�n' vio al suscrito 'en estado inconveniente' porque ten�a aliento alcoh�lico y precisa que fue a finales de 1997; a repreguntas del suscrito qued� plenamente probado que sostiene relaci�n de amistad �ntima con la M.S.�a, participando con ella en eventos ecol�gicos fuera del tribunal y visit�ndose familiarmente como amigas entra�ables.

"N�tese que el deposado de este testigo no colma el soporte sobre el que se basa la sentencia destitutoria, pues no prueba que el suscrito tenga afici�n a las bebidas alcoh�licas que hagan incompatible su funci�n de M. de Circuito, y que hiciere necesaria su destituci�n.

"e) E.M.P.�a, secretario adscrito a la ponencia del M. L.C., que precisamente por esa dependencia no cumple con los requisitos de idoneidad pues no puede rendir testimonio imparcialmente, �l se refiere al tema de las inasistencias que ya no puede ser tomado en consideraci�n en virtud de ser cosa juzgada; refiriendo en otro orden de ideas que en una ocasi�n sin precisar circunstancias de modo, tiempo y lugar, vio al M. en estado de ebriedad; sin embargo, no se�ala c�mo se percat� de ello, cu�ndo fue y por qu� opina o declara tal cosa.

"Este testigo declar� en ampliaci�n de declaraci�n retract�ndose de sus asertos que si bien ante el visitador hab�a declarado como qued� expuesto, en realidad no pod�a afirmar tal hecho pues no estaba seguro; a lo cual la sentencia combatida no da importancia porque dice que debe estarse a la primigenia declaraci�n aplicando algunas tesis de jurisprudencia sobre retractaci�n de testigos; sin embargo, lo importante es que no se trata de un testigo conteste ni constante, y en tales condiciones sus asertos son insuficientes para fincar responsabilidad; am�n que no prueba la base sobre la que descansa el fallo en el sentido de que el suscrito por su afecci�n al alcohol tenga incompatibilidad grave con su funci�n de M. que amerite su destituci�n.

"f) J. de la Fuente Ornelas, quien dice se me concedieron dos licencias para 'mi tratamiento', sin embargo no dice c�mo le consta, circunstancia que se encuentra contradicha con pruebas documentales como lo son las licencias otorgadas al suscrito, que si fueron cada una por 15 d�as y por tener problemas de salud, nada tiene que ver con los atestos del testigo que, tendenciosamente orientado, es el �nico que con tintes dram�ticos narra una verdadera novela en donde llega al grado de decir il�gicamente que despu�s de mis licencias romp� con todo, y se contradice porque manifiesta que s� estudiaba los asuntos pero que inasist�a a las sesiones (nuevamente queda superado este tema por la cosa juzgada que establece el motivo de las inasistencias); se�ala que nunca vio al suscrito en la sala de sesiones en estado de ebriedad. Este testimonio se vio abandonado por el propio testigo en la ampliaci�n de declaraci�n, en el que se contradice y afirma que declar� as�, pero no ratifica el contenido de la declaraci�n, haciendo salvedades y diciendo que no le consta que el suscrito se haya presentado al tribunal o a la sala de sesiones en estado de ebriedad.

"Con independencia de lo anterior, la sentencia combatida es err�nea cuando afirma que se le debe dar valor probatorio a la primigenia declaraci�n, porque no se tuvo tiempo de reflexionar cuando expres� su primera versi�n de los hechos; sin embargo, vuelve a perder la objetividad el fallo combatido pues dicho testigo, por mendaz e inveros�mil, no puede ser tomado en cuenta ni a favor ni en mi contra, por las m�ltiples contradicciones en que incurri�, ya que por una parte dice que sabe los motivos de mis licencias, mas no existe forma de corroborar ese hecho, pues esta persona no tiene acceso a dicha documentaci�n. Por otra parte emplea expresiones teatrales como que yo estoy afecto a un problema a punto de estallar, sin precisar en qu� apoya su temerario aserto. H�gase notar que ning�n otro testigo se pronunci� en estos mismos t�rminos, am�n que en la ampliaci�n de declaraci�n se retracta y dice otra historia inveros�mil en el sentido de que en una ocasi�n, sin precisar circunstancias de modo, tiempo y lugar, y s�lo en esa ocasi�n, pasamos una tarde al tribunal a recoger mi camioneta despu�s de una celebraci�n de fin de a�o. Pues bien, la sentencia impugnada viola los principios de valoraci�n probatoria tambi�n en este caso, ya que le da preeminencia y valor probatorio a este testigo que por las razones antes expresadas no es de tomarse en cuenta, y en el mismo tenor de exageraci�n, el fallo dice que lo cierto es que alg�n d�a De la Fuente me vio en estado de ebriedad.

"Salta a la vista lo tendencioso del fallo que sin apoyo firme, da valor probatorio a circunstancias aisladas, contradictorias que ni por asomo pueden demostrar la estructura en que se apoya la sanci�n destitutoria, es decir, lo ya reiterado en el sentido de que el suscrito es afecto a las bebidas embriagantes y su afecci�n lo inhabilita para fungir como M. de Circuito, debiendo ser destituido.

"g) J.G.C.�n �valos (oficial de servicios y mantenimiento); este testigo se encuentra claramente aleccionado por su cercan�a con la M.S.�a, misma que qued� demostrada en la fase de repreguntas que le formul�; por principio de cuentas, en forma dolosa manifiesta ser amigo del suscrito, situaci�n que yo desconozco; ello es suficiente para que dicha prueba no pueda tomarse en cuenta ni como indicio, de conformidad con el art�culo 289, fracci�n II, del C�digo Federal de Procedimientos Penales. Pues carece de la independencia para producirse con imparcialidad y al no considerarlo as� la sentencia recurrida nuevamente contraviene los principios rectores de la prueba.

"Por otra parte, el atesto es contradictorio en s� mismo, ya que en su declaraci�n el testigo manifiesta su cercan�a con la M.S.�a, quien es en realidad su amiga a quien le sirve incondicionalmente, al grado tal de alejarse de su �rea de trabajo para permanecer afuera de su privado a fin de atenderla, y el mismo admite que tuvo problemas conmigo porque le llamaba la atenci�n, atento a que se ausentaba del tribunal para acompa�ar a la M. a donde fuera como si se tratara de su empleado.

"Estas circunstancias sin que se traduzcan a una tacha de testigos como err�neamente se sugiere en la sentencia recurrida, s� hace dudar seriamente de la verosimilitud de lo declarado por esta persona, am�n que su lenguaje tambi�n es histri�nico, impropio de un intendente, quien en forma del todo incre�ble sostiene que tiene acceso a las l�neas privadas de los M.s y as� se enter� que yo hab�a llamado para avisar que alguna vez no asistir�a a la sesi�n, situaci�n que como ya se ha dicho qued� resuelta por cosa juzgada y nada tiene que ver en este asunto.

"Con independencia de lo anterior, a juicio del se�or intendente mi comportamiento como M. fue regular, que por la forma de comportarme en mi trabajo, en su car�cter de expresarse hacia uno, pues uno tiene derecho a ser tratado bien; que las sesiones se suspend�an a veces porque andaba en estado de ebriedad, sin decir c�mo le constaba, ni c�mo se enter� de ese hecho; agregando en una verdadera recomendaci�n al suscrito que deber�a dedicarme m�s al trabajo, que el trabajo hay que sacarlo adelante porque es su responsabilidad y afecta a uno como a los litigantes de afuera, que es una lastima en �l, porque es una persona muy inteligente, que no le importa lo que hace fuera del trabajo porque es su vida; que s�lo desea agregar que al M. se le hiciera un estudio o tratamiento para que no se perjudique �l y a la dem�s gente; a continuaci�n el M. visitador no formul� m�s preguntas.

"Salta a la vista que tales conceptos y su forma de expresi�n, no son propios de un intendente, pues no es usual que estos servidores p�blicos se interesen por la vida privada de los M.s, y en lo que aqu� interesa no precisa circunstancias de modo, tiempo y lugar, por las que asume una postura proteccionista y orientadora, lo que acusa un claro aleccionamiento por parte de la M.S.�a a quien se encuentra estrechamente ligado como se demostr� en las repreguntas, lo cierto es que esta deposici�n tampoco prueba los extremos de la estructura a la que finalmente arriba la sentencia sobre la adicci�n del suscrito a las bebidas que lo hagan incompatible en sus funciones como M. para que fuese procedente la destituci�n dictaminada.

"Al considerar de modo contrario la resoluci�n combatida, esta declaraci�n viola los principios de la valoraci�n de la prueba.

"h) M.�a del C. L�pez F.�n, esta testigo es secretaria del M. L.C., por lo que sin que signifique tacha alguna, su atesto no puede ser absolutamente imparcial, y s�lo refiere que se percat� por el olfato en alguna ocasi�n que el suscrito hab�a tomado alcohol, pero adolece de las mismas deficiencias su declaraci�n que las de los otros antes rese�ados; am�n que particularmente sobre esta persona priva la aseveraci�n de algunos testigos, en especial E.M.P.�a, quien en su ampliaci�n de declaraci�n sostuvo que ten�a noticia de que hab�a reunido en el archivo del tribunal al personal por indicaciones del titular para convencerlos de que declarasen en mi contra.

"Es claro que la base testimonial en que la resoluci�n combatida intenta apoyar la destituci�n es insuficiente para llegar a ese extremo, ya que no se sabe si el suscrito lleg� a presentarse con aliento alcoh�lico al centro de trabajo, en qu� d�a, cuantas veces, y si ello fue producto inmediato de una incompatibilidad manifiesta y absoluta que hiciera imposible la funci�n de M.; m�xime si se considera que durante casi seis a�os se vino desempe�ando normalmente dicha funci�n sin que se registrara queja alguna de los dem�s integrantes con quienes en cinco configuraciones diferentes compart� el tribunal, ni del foro, o partes interesadas en los asuntos.

"La forma en que la resoluci�n intenta sostener su determinaci�n final revela parcialidad argumental, ya que no toma en consideraci�n ninguno de los elementos que me favorecen derivados de los testigos que declararon cuestiones contrarias a los de cargo y por ende favorables al suscrito.

"En efecto no puede dividirse la valoraci�n de las pruebas testimoniales separando las de cargo y las de descargo, sino que debe realizarse una valoraci�n integral de todos los testimonios rendidos, poniendo frente a frente el caudal probatorio en ambos sentidos y as� determinar qu� opini�n debe prevalecer, la resoluci�n impugnada incurre en el vicio de no cumplir con estas prescripciones, concret�ndose a extraer los elementos que estima pueden favorecer el resultado del fallo y en forma dogm�tica restar valor a las otras testimoniales.

"Admite la sentencia recurrida que los testigos considerados en lo individual no tienen el alcance de probar los extremos que se persiguen, pero que adminiculados entre s� constituyen presunci�n probatoria; sin embargo, eso es un error t�cnico, ya que no es posible adminicular indicios que en lo suyo y en lo individual carecen de eficacia probatoria para que la suma de elementos insuficientes por determinaci�n de la ley, constituyan prueba plena unidos.

"En efecto, la uni�n de datos afectados de invalidez por la forma y t�rminos en que fueron expuestos, no pueden constituir testimonio pleno a fin de que apoyen una sentencia, y menos con el resultado de imponer la sanci�n m�xima a un M. de Circuito como lo es la destituci�n.

"Esta �ltima conclusi�n ha sido reiterada en m�ltiples ocasiones por la jurisprudencia tanto de los Tribunales de Circuito como de ese Alto Tribunal.

"A fojas 197, la sentencia dice que los testigos por su capacidad, edad e instrucci�n tienen criterio suficiente para deponer sobre la conducta del suscrito, sin embargo, ello es irrelevante ya que como qued� expuesto por su falta de independencia, incongruencia en lo declarado y falta de precisi�n, no tienen el alcance que se pretende.

"A fojas 158 se�ala que el estado de embriaguez puede ser percibido por los sentidos, aun cuando la prueba id�nea para acreditar el h�bito de la embriaguez (sic), citando una tesis de la antigua Cuarta S. de la H. Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, aplicada anal�gicamente seg�n afirma.

"Esta consideraci�n cae por su propio peso, ya que los testigos de cargo ni siquiera en ese punto fueron contestes, ya que unos dicen haberme visto alguna ocasi�n sin precisar cu�ndo, con aliento alcoh�lico y otros que de o�das sab�an que andaba tomado; expresiones poco serias que no pueden constituir prueba plena de un estado grave de embriaguez que haga necesaria la destituci�n de un M. Federal, por lo tanto la tesis que se cita, que adem�s se sustent� en la materia laboral, tampoco puede tener el alcance de apoyar la remoci�n administrativa de mi cargo, pues se trata de un procedimiento que se rige por los lineamientos de los procesos penales, siendo absolutamente indispensable que se hubiese desahogado la �nica prueba id�nea para acreditar el h�bito de embriaguez, que es la pericial m�dica como el propio fallo lo reconoce.

"Este punto merece cap�tulo aparte. El comit� investigador formado por orden del Consejo de la Judicatura Federal para atender mi caso, primeramente consider� que deb�a desahogarse la prueba pericial m�dica y psicol�gica sobre mi persona, a fin de determinar si efectivamente se presentaba el problema del alcoholismo, y dado que se trata de una materia de estricto derecho en donde las conductas deben estar perfectamente adecuadas a la ley, a fin de dictaminar la sanci�n administrativa que corresponda, se tuvo en cuenta la posibilidad de desahogar oficiosamente dicha probanza, empero por determinaci�n del propio comit� se me notific� que dado el curso de la investigaci�n se consideraba innecesario desahogar tal probanza. Como es l�gico yo acat� la determinaci�n, quedando la prueba directa e id�nea para acreditar la enfermedad del alcoholismo o h�bito de embriaguez sin desahogo debido a la propia determinaci�n del comit�.

"En las relacionadas condiciones, si como la propia resoluci�n lo afirma, la prueba atingente no se diligenci�, es claro que la sentencia no se apoya en la prueba necesaria para que un estricto encuadramiento de la conducta se pueda llegar a la destituci�n del suscrito, como se arrib� en la conclusi�n del fallo; en consecuencia, las testimoniales a que nos hemos venido refiriendo son pruebas insuficientes para sostener una condena de tales dimensiones. Sin embargo, toda vez que a criterio del se�or Ministro ponente que conozca del asunto puede ordenarse dentro del tr�mite de esta revisi�n una nueva dilaci�n probatoria, desde ahora anuncio que ofrezco la prueba pericial m�dica y psicol�gica sobre mi persona a cargo de los profesionales que en su oportunidad se�alar�, de reconocido prestigio a fin de que clarifiquen esta circunstancia b�sica para disuadir cualquier indicio que pudiera poner en duda mi capacidad, tanto f�sica como mental, para desarrollar las funciones de M., atento a la supuesta enfermedad del alcoholismo que se me imputa sin prueba plena.

"A fojas 159, 160 y 161, concluye el considerando und�cimo con consideraciones accesorias acerca del derecho procesal moderno, la inexistencia de tachas de testigos en materia penal, la estimaci�n subjetiva de que los funcionarios y empleados administrativos 'no suelen expresarse mal de sus superiores jer�rquicos, que las personas que est�n en contacto directo con el funcionario son las id�neas para declarar', cuestiones todas ellas que no tienen el alcance de colmar la prueba plena a que se ha venido haciendo referencia, y que es necesaria para imponer la pena m�xima en contra del hoy recurrente.

"En los considerandos duod�cimo, decimotercero y decimocuarto (fojas de la 163 a la 162 del fallo), la resoluci�n combatida es violatoria de los principios rectores de la prueba, ya que omite la valoraci�n pormenorizada de todos los dem�s testigos que en forma abundante y variada declararon algunos en forma conteste, que el suscrito observ� buena conducta en su desempe�o como M., llev� relaciones cordiales y respetuosas con el personal profesional y administrativo; los integrantes del foro, las partes interesadas en los asuntos de su competencia, los defensores p�blicos adscritos a los Juzgados de Distrito y Tribunales de Circuito, que en obvio de repeticiones se precisan en las declaraciones de G.E.C.G.�mez, R.�n G.Z., S.A.L.S.�n, A.O.�n G., L.P.M.�nez, A.�s F.M.�n S., todos ellos secretarios adscritos al tribunal; M.�a de la Luz V�zquez M. y J.E.L., actuarios adscritos al tribunal, G.M.M., G.V.A., M.�a I. y L.E. L�pez Rueda, M.�a de la Luz S�nchez �lvarez, C.S.C., Blanca E.C.I., J.�s F.M. de los R., M.�a M.J.H., M.�a del R.V.M.�nez, N.H.G.M. y Y.E.G.�a, todos ellos oficiales judiciales, adscritos al tribunal; J.A.H.�ndez S�nchez, administrador adscrito a la Coordinaci�n de la Delegaci�n Ciudad Victoria del Consejo de la Judicatura Federal.

"Respecto de todos esos testimonios la resoluci�n se limita atranscribir una s�ntesis de lo declarado por cada una de estas personas y sin analizar pormenorizadamente su contenido en forma exhaustiva, las desestima bajo el argumento de que se presumen aleccionadas, porque se refieren a resaltar el buen trato y comportamiento del suscrito; cuando se trata de deposados que si bien coinciden en lo sustancial, son diferentes en las circunstancias accesorias y tienen valor probatorio indiciario en contra de las testimoniales de cargo que se�alan lo contrario. Por lo tanto, la tesis invocada a fojas 189 publicada bajo el rubro 'PRUEBA TESTIMONIAL, APRECIACI�N DE LA. DECLARACIONES PERFECTAS.', no es aplicable para restarles valor probatorio a los atestos mencionados.

"Menciona la resoluci�n que cuando hay dos grupos de testigos que expresan opiniones contrarias sobre el mismo tema, es irrelevante el n�mero de cada bando, ya sean de cargo o de descargo; empero, soslaya que no fueron ofrecidos por mi parte en base a un n�mero mayor o menor, sino para estarse en aptitud de enfrentar las opiniones del restante personal que no fue llamado a declarar por el M. visitador, y a quien tambi�n le consta mi conducta como M.; omisi�n que debe ser reparada en grado de revisi�n valorando en forma integral el material probatorio. Cabe resaltar que ninguno de estos testigos, que tambi�n estuvieron cerca del suscrito, menciona haberme visto en alguna ocasi�n durante los seis a�os que fung� como M. en estado de ebriedad o con aliento alcoh�lico, lo cual hace dudar fundamentalmente de que exista prueba plena constituida para llegar a mi destituci�n.

"Especial menci�n merece la testimonial rendida por el licenciado D.R.M.N., quien habiendo sido secretario adscrito a la ponencia de la M. O.I.S.�a, declara haber sido acosado y presionado para que renunciara por la simple sospecha de que pudiese tener alguna relaci�n con el suscrito, lo cual da indicios de la forma en que se conduc�a la denunciante hacia mi persona y mis colaboradores, dando luz respecto de cuestiones que podr�an explicar lo que subyace en el fondo del problema, pero que para efectos de este recurso tambi�n constituyen indicios en mi favor soslayados en el fallo que se combate.

"Se dice en la sentencia que los testigos antes enunciados declararon varios meses despu�s de que se decret� mi suspensi�n; sin embargo, ese no es un argumento suficiente para desestimarlos en forma dogm�tica, ni presumir su aleccionamiento, y para ello basta examinar en qu� forma declararon aludiendo a circunstancias accesorias diferentes cada uno de ellos. En obvio de repeticiones me remito a sus deposados y pido se tengan por reproducidos a la letra.

"Por otra parte, el mismo razonamiento cabr�a en su caso respecto de los testigos que proporcionan indicios incriminatorios, ya que tambi�n fueron examinados varios meses despu�s de mi suspensi�n con la agravante de que al continuar laborando en el tribunal son f�cilmente presionables por los M.s en funciones, pues de ellos depende su permanencia en el empleo y todos son empleados directos de los denunciantes; en cambio, por mi condici�n de suspendido en casi un a�o y medio alejado del tribunal, ninguna influencia podr�a tener respecto de aquellos que declararon libremente en mi favor, ni ser�a posible aleccionamiento alguno por no verlos durante todo ese tiempo. Todo esto no se consider� en el fallo que se combate, que pr�cticamente eludi� sopesar en forma equilibrada los datos relativos para llegar a la duda razonable que del material probatorio se desprende en cuanto a mi conducta. En cambio la resoluci�n se�ala que existe 'una presunci�n vehement�sima' respecto a que pudiera encuadrarse una causa de responsabilidad en mi contra que ameritase la destituci�n prima fase (sic), y como ya se mencion� antes sin haberse desahogado la �nica prueba id�nea y directa que pudiera dar sustento efectivo a tan grave conclusi�n.

"A fojas 191 se considera que el suscrito admiti� que el visitador M. act�a en forma transparente y profesional; y que en comparecencia posterior se�al� lo contrario, pues hab�a sido inquisitorial en su actuaci�n acosando a los testigos para obtener datos incriminatorios. Esa consideraci�n es irrelevante, pues ninguna influencia tiene sobre los aspectos t�cnicos y de valoraci�n probatoria que han venido quedando establecidos a lo largo de este ocurso; y se trata de uno m�s de los argumentos del fallo para sostener forzadamente la causa de responsabilidad en mi contra revelando alguna tendencia a darle respaldo a la denuncia. No obstante y toda vez que el se�or Ministro a quien corresponda elaborar la ponencia en este asunto puede ordenar dilaciones probatorias en grado de revisi�n, desde ahora ofrezco la testimonial superveniente del secretario t�cnico R.G.J., quien fuera uno de los auxiliares del visitador en la pr�ctica de la diligencia, para que declare al tenor del interrogatorio que en su oportunidad acompa�ar� sobre hechos supervenientes del cual el suscrito, bajo protesta de decir verdad, manifiesto haber tenido conocimiento de ellos despu�s de cerrada la instrucci�n y que tienen que ver directamente con la forma y t�rminos en que se llev� a cabo el interrogatorio de la investigaci�n.

"En el considerando decimoquinto se alude a un supuesto indicio consistente en una nota de peri�dico matutino 'El Mercurio de Ciudad Victoria', dato que por su propio peso carece totalmente de valor probatorio, en primer lugar porque data del a�o de 1995, a m�s de tres a�os de presentada la denuncia; y por otra parte, porque esas notas solamente demuestran que fueron publicadas en los diarios, mas no la veracidad de su contenido.

"La mencionada nota se public� bajo el rid�culo rubro 'M. tamaulipeco amenaza con sembrar droga', en su oportunidad dicha publicaci�n fue materia de aclaraci�n ante las autoridades respectivas, pues se gener� a ra�z del robo del que fui objeto, pues me robaron mi cartera en el aeropuerto en donde se encontraba una tarjeta de cr�dito de S.�n y mi credencial oficial de M.; el uso que se dio a esos documentos y lo que hayan hecho con ellos quienes me los robaron son enteramente desconocidos para el suscrito, todo lo cual fue perfectamente aclarado en aquella �poca. Me llama la atenci�n que la sentencia combatida se ocupe de extraer ese dato aislado, cuando se orden� por el comit� investigador una exhaustiva b�squeda hemerogr�fica en los peri�dicos locales que ning�n dato arroj� para la investigaci�n, en cambio, los muy numerosos reportes period�sticos sobre cursos y conferencias que impart� en nada figuran, cuando trat�ndose de medios masivos de comunicaci�n lo que haya aparecido en todos estos a�os ha sido en mi favor y no en mi contra. Sin embargo, debe notarse lo exagerado de la consideraci�n que intenta obtener datos incriminatorios a toda costa, a fin de tener por acreditada la responsabilidad del suscrito y sostener la destituci�n a la que se arriba como conclusi�n.

"En el mismo considerando se alude a que de acuerdo al art�culo 281 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles, as� como el 129 del mismo ordenamiento, la denuncia suscrita por los dos M.s tiene el car�cter de documento p�blico y que hace p�blico lo que en ella se contiene, sosteni�ndose que es extra�o que los dos M.s hayan sostenido la denuncia en mi contra cuando esos problemas se ventilan interiormente en el tribunal.

"Tal consideraci�n es absurda, pues en primer lugar se apoya en el C�digo Federal de Procedimientos Civiles, inaplicable a la materia que nos ocupa, haci�ndose notar la anarqu�a conforme a la cual se desarrolla la sentencia combatida, pues cita indistintamente la ley procesal penal o civil en forma indistinta, pues inmediatamente despu�s alude al art�culo 280 del C�digo Federal de Procedimientos Penales para proporcionar valor probatorio pleno a la denuncia. Este razonamiento no puede ni debe ni siquiera tomarse en consideraci�n, pues sostener lo que en �l se aduce implicar�a que cuanta denuncia presentaran los M.s y Jueces de Distrito contra otro compa�ero, hiciera prueba plena de su contenido, relev�ndose de la necesidad de demostrar lo que en ella se afirma durante los procedimientos que para tal efecto establecen las leyes; admitir lo sostenido implicar�a la ociosidad de todo el procedimiento sustanciado durante a�o y medio, as� como el desahogo de las pruebas y la pr�ctica de las investigaciones respectivas.

"Es elemental que cualquier denuncia deba ser demostrada en su contenido por las pruebas id�neas, por lo tanto, la consideraci�n vertida en sentido opuesto a lo antes se�alado no proporciona ni siquiera un elemento aislado de que los hechos atribuidos al suscrito sean verdaderos; admitir lo contrario, bastar�a el acuerdo de dos M.s para que un tercer M. fuera destituido de su cargo ipso iure y sin mayor tr�mite.

"Relacionado con lo anterior y en contra de lo que se sostiene en la sentencia combatida, a ninguno de los testigos de cargo les consta en forma directa lo que all� se aduce y solamente se enteraron por rumores y o�das.

"Adem�s de lo anterior, es l�gico que cada M. se haga responsable de lo que a �l corresponda al escrito de denuncia, aunque hayan firmado los dos dicho documento; congruente con lo anterior, el M.C.G.�lez, s�lo pudo suscribir la parte relativa a las inasistencias del suscrito y el supuesto rezago imputable a mi persona, lo cual qued� resuelto por cosa juzgada y no puede ser materia de esta litis, mientras que los aspectos personales son meramente alusivos a la M.S.�a, y en nada le constan directamente al otro compa�ero, m�s a�n al resto del personal.

"En ese mismo considerando se se�ala que solicit� dos licencias por quince d�as cada una para atender asuntos personales, pero que yo mismo reconoc� que me fueron concedidas para atender los serios problemas de salud que padezco. Lo anterior, se intenta robustecer con la declaraci�n de De la Fuente Ornelas, que dijo que me ausent� para seguir mi tratamiento. Tal consideraci�n tambi�n carece de relevancia para fincarme responsabilidad, pues las licencias se solicitaron para atender asuntos personales de diversa �ndole y el suscrito nunca dijo que para atender serios problemas de salud, am�n que la referencia que se hace a que cuando me ausent� de las sesiones en algunas ocasiones bien determinadas ya durante el procedimiento me report� enfermo, ello fue por los males de salud consignados en los certificados m�dicos oficiales y nunca por los motivos que imagina o supone. Esta parte de la resoluci�n combatida yo jam�s he aceptado tener una grave enfermedad de alcoholismo, y ello tuvo que ser materia de la prueba pericial m�dica que el propio comit� investigador tuvo a bien no desahogar, pero que tan me encuentro seguro de lo que digo, as� como de mi estado de salud f�sica y mental, que ya la he ofrecido en p�rrafos anteriores a desahogarse durante la instancia de revisi�n, para disuadir de una vez por todas las dudas al respecto.

"A fojas 198 a la 201 del fallo que se combate se hace alusi�n a un documento por mi hasta hoy desconocido, relativo a un informe que data del mes de junio de 1998, signado por el visitador P.B. (sic) F.�ndez, en donde se dice que algunas oficiales judiciales se acercaron en secreto a formularle algunos comentarios sobre mi persona que pudieran motivar el principio de una queja administrativa, sin embargo por tratarse de cuestiones ajenas a este procedimiento de denuncia, tal documento no ten�a por qu� aludirse en la resoluci�n, am�n de que no se encuentra firmado por ninguna de las oficiales que supuestamente declararon y antes al contrario en preguntas directas se les formul� durante la investigaci�n si hab�an signado alguna declaraci�n de este tipo a quienes all� aparecen negando tales hechos en forma rotunda. De all� que la tesis de la Tercera S. de la anterior integraci�n de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n que se cita bajo el rubro 'PRUEBA TESTIMONIAL RENDIDA COMO ACTO PREJUDICIAL, VALORACI�N DE LA.', no es aplicable en este asunto, am�n que se refiere a actos prejudiciales a un juicio civil, que ninguna relaci�n guarda con los temas que se discuten en este asunto, resalt�ndose nuevamente la anarqu�a de fundamentos que se manejan durante el transcurso y el desarrollo del fallo combatido.

"En el considerando decimosexto se intenta introducir la prueba de 'fama p�blica', apoy�ndose en el art�culo 20, fracci�n V, de la C.�n, y se�alando ahora nuevamente dentro del contexto penal que en el caso del suscrito, que en el medio judicial existe fama p�blica de mi adicci�n a las bebidas alcoh�licas, lo que representa el m�ximo esfuerzo para encuadrar sin prueba directa una causa grave que sostenga mi destituci�n, ni siquiera se alude a qui�nes lo sostienen, por qu� motivo, en qu� se apoyan, cayendo en el terreno de las suspicacias en donde todo es posible no s�lo respecto de mi persona, sino de la de cualquier integrante del Poder J. de la Federaci�n, en contra de quienes se pudiera esgrimir fama p�blica en cualquier sentido para fincarle responsabilidades administrativas; en consecuencia la tesis jurisprudencial que ha seguido de cita es intrascendente, am�n de que tambi�n se refiere a la materia civil.

"En el considerando decimos�ptimo se realiza una especie de conclusi�n producto de las consideraciones precedentes que caen en v�a de consecuencia en aras de todo lo antes esgrimido en los agravios.

"Los considerandos decimoctavo, decimonoveno y vig�simo, se refieren a las causas de responsabilidad que se declararon sin materia y que no fueron acreditadas plenamente, a lo que ya se hizo alusi�n en p�rrafos anteriores.

"En el considerando vigesimoprimero se hace alusi�n a los alegatos que expres� durante el procedimiento y que ya han sido suficientemente comentados en el cuerpo de este ocurso. Igualmente sucede con las pruebas ofrecidas de mi parte que se rese�an en el considerando vigesimosegundo, y que fueron materia tambi�n de los agravios precedentes por su indebida valoraci�n.

"Finalmente, en el considerando vigesimotercero se intenta razonar las condiciones personales del suscrito a fin de individualizar la sanci�n aplicable, haci�ndose menci�n a que un M. de Circuito percibe un salario alto y pertenece a la clase media alta (sic), por lo que estaba obligado a observar buena conducta, consideraci�n absurda que induce a pensar que s�lo los ricos est�n obligados a comportarse bien y no as� las personas de menos recursos.

"Se�ala que el hecho de que el suscrito tenga 18 a�os al servicio del Poder J. de la Federaci�n y que no se hayan registrado quejas administrativas fundadas ni otros procedimientos administrativos, no es obst�culo para imponerme la sanci�n que m�s adelante precisar�.

"Concluyendo que el h�bito de la embriaguez es incompatible con la funci�n jurisdiccional, pues impide razonar en forma ecu�nime dar el trato respetuoso a los dem�s servidores p�blicos y actuar con el 'sigilo' necesario para la funci�n.

"Como puede verse no se llega a ninguna conclusi�n con el supuesto razonamiento de mis condiciones personales, pues como se ha venido sosteniendo a lo largo del cuerpo de este ocurso, no se encuentra probado en forma directa con la �nica prueba id�nea que el suscrito padezca una enfermedad de alcoholismo aunada a problemas psicol�gicos que tuvieran que producir mi destituci�n inmediata en el cargo de M., antes al contrario mis 18 a�os de servicios sin queja alguna ni por falta leve son una presunci�n que me favorece, y la ausencia probatoria plena de los motivos que autorizar�an imponerme la pena m�xima prima facie, producen el efecto exactamente contrario, es decir, la improcedencia de tal sanci�n y al no considerarlo as�, el fallo combatido es inconstitucional e ilegal debiendo ser revocado por los motivos aducidos en los agravios antes expuestos.

"Como observaci�n final deseo hacer notar a este Alto Tribunal que se pas� por alto enteramente el examen del art�culo 137 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, aunque yo hice algunas menciones durante el procedimiento que no fueron atendidas, sin que con ello hubiese admitido encontrarme en alguna de las hip�tesis del precepto se�alado que a continuaci�n comento por ser de gran importancia.

"En efecto, el dispositivo se�ala que trat�ndose de Jueces y M.s, la destituci�n s�lo proceder� en un primer caso cuando incurran en una causa de responsabilidad grave en el desempe�o de sus cargos y en una segunda hip�tesis cuando reincidan en una segunda causa de responsabilidad sin haber atendido a las observaciones o amonestaciones que se les hagan por faltas a la moral o la disciplina que deben guardar conforme a la ley y a los reglamentos respectivos.

"En las relacionadas condiciones, trat�ndose de faltas relativas a la conducta del funcionario nunca puede irse directamente a una destituci�n sin que previamente se le hayan formulado las amonestaciones respectivas y �ste las hubiese atendido (sic) incurriendo en reincidencia; la ley as� redactada no admite interpretaci�n distinta de su texto, por ser clara y expresa.

Aun en el caso que no acepto de que hubiere incurrido en una falta de conducta, pues todo lo relativo al desempe�o de las funciones qued� resuelto por cosa juzgada en la queja 16/98, era inconducente dictaminar en forma directa la destituci�n, pues el precepto antes comentado no lo permite, y si bien se intenta obviar la observaci�n del art�culo se�alando que la supuesta falta cometida es de tracto sucesivo, lo cual no est� demostrado, pues implicar�a que momento a momento se hubiera estado cometiendo; lo cierto es que 18 a�os sin queja ni denuncia fundada echan por tierra el argumento de la falta de tracto sucesivo, que por otra parte no encuentra apoyo legal, pues nunca antes en mis antecedentes judiciales se me hab�a formulado una denuncia por tales motivos, en raz�n de lo cual la violaci�n al precepto es inobjetable.

CUARTO

El informe rendido por el consejero J.M.M.�n Z., es del tenor literal siguiente:

"Refutaci�n de agravios.

"A) El licenciado ... en el primero y segundo de sus agravios, plantea la inconstitucionalidad del art�culo 134, fracciones IV y V, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n.

"Respecto de los mencionados motivos de inconformidad cabe se�alar que este Consejo de la Judicatura Federal no tiene facultades para pronunciarse respecto de la inconstitucionalidad de leyes, por lo que el H. Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, al resolver el presente recurso de revisi�n administrativa, deber� desestimar los mencionados agravios.

"B) En el tercer agravio se plantea una violaci�n de car�cter procesal. Sobre el particular, el recurrente aduce que el visitador judicial J.�.M.G., en la primera fase de las diligencias en que interrog� a diversos empleados y funcionarios del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, sigui� los lineamientos y formalidades previstas en el C�digo Federal de Procedimientos Civiles, sin tomar en consideraci�n que, por disposici�n expresa de la ley que rige el procedimiento administrativo de responsabilidad, el desahogo de las citadas testimoniales debi� sujetarse a lo prescrito en el C�digo Federal de Procedimientos Penales. En este sentido, el recurrente solicita se ordene la reposici�n del procedimiento, a fin de que se subsane la citada violaci�n.

"El agravio que antecede es inoperante, pues el inconforme no especific� el momento o momentos de las diligencias de que se trata, en que el visitador aplic� err�neamente el citado ordenamiento adjetivo civil. Esto imposibilitar� al H. Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n para determinar, en caso de haberexistido la violaci�n procesal que se invoca, si la misma afect� las defensas del inconforme, trascendiendo al resultado del fallo.

"Independientemente de lo anterior, se sostiene la legalidad de la parte del fallo recurrido en la que se determin� la inoperancia de los argumentos en los que el ahora inconforme plante� la violaci�n procesal antes mencionada. Esto es as�, porque ... tanto en la audiencia de trece de octubre de mil novecientos noventa y ocho, como en su informe de veinte de agosto de mil novecientos noventa y nueve, se limit� a manifestar que durante el primer d�a en que el visitador M.G. interrog� al personal del Tribunal Colegiado de que se trata, aplic� las reglas que para el desahogo de esa prueba se�ala el C�digo Federal de Procedimientos Civiles, a pesar de que el ordenamiento aplicable era el C�digo Federal de Procedimientos Penales. En este sentido, si al formularse esos alegatos, el funcionario judicial denunciado, no precis� en qu� momentos concretos de las diligencias practicadas por el visitador judicial se aplic� indebidamente el mencionado c�digo, ni tampoco explic� en qu� le perjudic� la aplicaci�n de este ordenamiento, es incuestionable que fue correcto que este consejo desestimara los mencionados argumentos del inconforme.

"En el mismo tercer agravio ... manifiesta que en la resoluci�n recurrida se alude, indistintamente, a la legislaci�n procesal civil y a la legislaci�n procesal penal, y que adem�s, se invocan jurisprudencias sustentadas en materia civil. Esto, seg�n el inconforme, determin� que no se realizara correctamente la valoraci�n de las pruebas.

"Resulta infundado el agravio que antecede. Es inexacto que en el fallo emitido por este consejo, se hayan aplicado, indistintamente, los C�digos Federales de Procedimientos Penales y Civiles, pues en todo momento se aplic� el primero de ellos, el cual, por disposici�n del art�culo 199 del Acuerdo General 48/1998 de este Consejo de la Judicatura Federal, es el aplicable supletoriamente. Por otra parte, es verdad que en el fallo que se combate, se invocaron jurisprudencias relativas a materias diversas a la penal; sin embargo, ello se hizo, por considerarse que aqu�llas son aplicables anal�gicamente al presente procedimiento de responsabilidad administrativa. Independientemente de lo anterior, la resoluci�n recurrida se apoya en preceptos legales que son suficientes para fundamentar jur�dicamente la resoluci�n impugnada.

"C) En el ep�grafe que el recurrente denomina 'Cuarto agravio', se combaten los fundamentos y consideraciones que sustentan el fallo recurrido. Ahora bien, como en dicho cap�tulo se plantean diversas cuestiones, se pasa enseguida a contestar cada una de ellas.

"1. Aduce el licenciado ... que la resoluci�n recurrida es incongruente. Lo anterior, en virtud de que, en una parte, se sostiene que existe cosa juzgada respecto de las inasistencias del inconforme, por motivos de salud, a las sesiones del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito y, por otra parte, se concede valor probatorio al dicho de algunos de los testigos, quienes informaron que el motivo de tales inasistencias se debi� a que el licenciado ... se encontraba en estado de ebriedad.

"El anterior agravio es infundado. En efecto, seg�n se desprende del considerando vig�simo de la resoluci�n recurrida, la denuncia 13/98 se declar� sin materia respecto de la causa de responsabilidad que se imput� al licenciado ... derivada del rezago que se detect� en el citado �rgano jurisdiccional, durante la visita practicada por el visitador judicial P.A.I.F.�ndez en el mes de junio de mil novecientos noventa y ocho. Lo anterior, por considerarse que los hechos concernientes a ese rezago, ya hab�an sido materia de an�lisis y resoluci�n en la diversa denuncia 16/98. En este sentido, el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, al pronunciar el fallo recurrido, estim� la existencia de cosa juzgada, por cuanto a esa causa de responsabilidad se refiere.

"De acuerdo a lo expuesto, es indudable que, como se desprende de la resoluci�n recurrida, s�lo puede sostenerse que existe cosa juzgada respecto de la causa de responsabilidad consistente en el rezago que se imput� a los miembros del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito y no respecto a la causal relativa a la mala conducta observada por el M. ... ocasionada por su afecci�n a las bebidas alcoh�licas.

"2. El licenciado ... manifiesta que en el considerando decimoctavo del fallo que se combate, se estimaron intrascendentes para fincarle responsabilidad, las omisiones y discordancias en que incurri� al rendir sus declaraciones patrimoniales, y que a pesar de esto, en el resolutivo primero del propio fallo, se tuvo por acreditada la causa de responsabilidad derivada de tal conducta.

"Resulta infundado el citado agravio. Esto es as�, porque en el considerando decimoctavo del fallo recurrido, se determin� que el licenciado ... al rendir sus declaraciones patrimoniales correspondientes a los a�os de mil novecientos noventa y seis y mil novecientos noventa y siete, no se condujo con veracidad. Lo anterior, porque de tales declaraciones, seg�n el dictamen emitido por el contralor del Poder J. de la Federaci�n, se advirtieron una serie de irregularidades significativas que motivaron se tuviera por acreditada la causa de responsabilidad prevista por el art�culo 131, fracci�n XI, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con el art�culo 47, fracci�n XVIII, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos.

"Cabe apuntar que las citadas irregularidades fueron las siguientes: a) en la declaraci�n de mil novecientos noventa y seis, en relaci�n con la cuenta de cheques n�mero 093730223-1 de Banca S.�n, S.A., en la columna 'Monto seg�n declaraci�n anterior', se asent� la cantidad de $100,000, a pesar de que en su declaraci�n anterior, el licenciado ... manifest� que el monto al treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y cinco, fue de $270,000. Como se ve, en el presente caso, la diferencia entre ambas declaraciones fue de $170,000; b) el licenciado ... al rendir su declaraci�n de mil novecientos noventa y seis, en relaci�n con la cuenta de inversi�n n�mero 093730223-1 de Banca S.�n, S.A., anot� la cantidad de $1'270,000, como monto seg�n su declaraci�n anterior; en tanto que en �sta manifest� que el monto al treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y cinco, fue de $2'000,000. En este caso, la diferencia entre lo asentado en ambas declaraciones fue de $730,000; c) en la declaraci�n de mil novecientos noventa y siete, respecto de la cuenta de valores n�mero 093730223-1 de Banca S.�n, S.A., el licenciado ... asent� la cantidad de $1'600,000, como monto de su declaraci�n anterior; en tanto que en la declaraci�n correspondiente al a�o anterior, se�al� que el monto al treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y seis, fue de $2'870,000. En este caso, la diferencia entre ambas declaraciones fue de $1'270,000.

"Seg�n se dijo, en la resoluci�n impugnada se sostuvo que estas irregularidades, por su importancia, actualizaban la antes referida causa de responsabilidad. Adem�s, al exponerse en el citado fallo las razones por las que se consideraba procedente destituir a ... no s�lo se consider� que �ste hab�a incurrido en la causal prevista en el art�culo 47, fracci�n V, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, relativa a la mala conducta, sino que tambi�n se estim� que proced�a imponerle la mencionada sanci�n, por haber incurrido en la causal prevista en la fracci�n XVIII del mismo precepto, consistente en no haber elaborado con veracidad, sus declaraciones de situaci�n patrimonial, correspondientes a los a�os de mil novecientos noventa y seis y mil novecientos noventa y siete.

"De lo anterior se desprende que ... se conform� con una parte sustancial del fallo recurrido; esto es, con la parte en la que se estableci� motivadamente que hab�a incurrido en la causal relacionada con la falta de veracidad al elaborar sus declaraciones patrimoniales, consintiendo las consideraciones formuladas por este consejo, en las que se estim� que las citadas irregularidades resultaban significativas o importantes y consintiendo, asimismo, las consideraciones en las que se estim� procedente la destituci�n por la comisi�n de la mencionada infracci�n administrativa. El hecho de haber consentido ... esta parte del fallo, que es de car�cter toral, determinar�, sin lugar a dudas, que ese H. Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n confirme la sanci�n impuesta al citado funcionario.

"No est� por dem�s se�alar, que en el �ltimo p�rrafo del considerando decimoctavo del fallo sujeto a revisi�n, se determin� que si bien el licenciado ... al rendir sus declaraciones correspondientes a los a�os de mil novecientos noventa y seis y mil novecientos noventa y siete, incurri� en otras omisiones, sin embargo, �stas son intrascendentes, pues seguramente incurri� en las mismas debido a su falta de conocimiento, en cuanto al procedimiento para llenar los formatos de las declaraciones patrimoniales.

"Como se ve, contrario a lo afirmado por el recurrente, las omisiones en que incurri� al rendir sus declaraciones, que se estimaron 'intrascendentes' en la resoluci�n que ahora se combate, no se refieren a aquellas irregularidades que, por su car�cter significativo, fueron el sustento para concluir que aqu�l no se condujo con veracidad al rendir sus declaraciones patrimoniales y, en consecuencia, para fincarle responsabilidad administrativa.

"D) Aduce ... que al ordenarse la ampliaci�n de la investigaci�n dentro de la denuncia 13/98, no se indic� qu� aspectos de su conducta deb�an ser objeto de an�lisis. Por este motivo considera que se infringi� lo dispuesto por el art�culo 66 del Acuerdo General N�mero 44/1998, emitido por el Consejo de la Judicatura Federal, que ordena que en los casos en que se disponga la pr�ctica de una visita intraprocedimental, es condici�n indispensable que se se�alen los hechos concretos que deber�n investigarse.

"El agravio que antecede es infundado. En efecto, como qued� establecido en el fallo reclamado, la ampliaci�n de la investigaci�n se orden�, tanto para que se ahondara sobre los hechos que hab�an sido materia de la denuncia inicial, como para que se indagara sobre otros aspectos que pudieran estar vinculados con los anteriores hechos. Siendo as�, es evidente que al practicarse la visita extraordinaria al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, el visitador judicial M.G., ten�a pleno conocimiento del objeto de esa visita. Esto es, el visitador sab�a que los hechos a investigar, deb�an referirse a los que motivaron la denuncia formulada por los M.s O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez, relativos a la conducta desplegada por ... en su funci�n como M. integrante del referido �rgano jurisdiccional, derivada de su afecci�n a las bebidas embriagantes.

"E) El licenciado ... se�ala que el visitador judicial M.G. seleccion�, como estim� pertinente, a ocho personas, quienes fueron las que declararon en su contra, por lo que tales testigos no se presentaron voluntariamente a rendir su declaraci�n.

"Resulta infundado el agravio de que se trata por las siguientes razones. De las diligencias practicadas por el visitador judicial M.G., se advierte que interrog�, aproximadamente, a dieciocho integrantes del personal profesional y administrativo del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito. De estos testigos, ocho aludieron a la adicci�n del licenciado ... a las bebidas embriagantes.

"De acuerdo a lo anterior, es inexacto lo que afirma el inconforme, en el sentido de que el citado visitador judicial seleccion� a los ocho testigos que le imputaron dicha adicci�n. Por otra parte, no existe prueba que acredite que los ocho testigos de referencia, hayan sido coaccionados para rendir su declaraci�n en esos t�rminos.

"F) Manifiesta el licenciado ... que si al ordenarse la ampliaci�n de la investigaci�n no se se�alaron los hechos concretos a investigar, tal omisi�n produjo que el personal del �rgano jurisdiccional de que se trata, se viera en la necesidad de calificar, como buena, mala o regular, su conducta como M.. De la citada irregularidad se desprende, seg�n el inconforme, que el visitador presion� a los testigos. Concluye ... que, por este motivo, es irrelevante que haya manifestado que el visitador M.G. se condujo con profesionalismo.

"Seg�n qued� establecido, al ordenarse la ampliaci�n de la investigaci�n, s� se precisaron los hechos concretos que ser�an materia de la misma. Por tanto, es inexacto que los testigos interrogados por M.G. hayan sido presionados para emitir sus declaraciones en un determinado sentido.

"Por otra parte, no puede considerarse intrascendente la circunstancia de que ... en su informe de veinte de agosto de mil novecientos noventa y nueve, haya manifestado que el visitador M. actu� en forma transparente y profesional y, con posterioridad, al comparecer ante este Consejo de la Judicatura Federal, el veintis�is de octubre del a�o pr�ximo pasado, adujera que el referido visitador acos� a los testigos 'de una manera ilegal, inconstitucional, como si fuera un inquisidor'. A este respecto, cabe se�alar que la referida contradicci�n en la que incurri� el inconforme, denota que no es verdad lo sostenido por �ste en el sentido de que el visitador presion� a los testigos para que declararan en un determinado sentido.

"G) Sostiene el recurrente que al valorarse los testimonios de las ocho personas que declararon en su contra, se infringi� lo dispuesto por el art�culo 289, fracci�n II, del C�digo Federal de Procedimientos Penales. Lo anterior, porque ninguno de esos testigos puede considerarse imparcial, si se toma en consideraci�n que todos ellos depend�an de los M.s denunciantes O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez.

"El agravio que antecede debe desestimarse. En primer t�rmino es conveniente apuntar aqu�, que los secretarios y empleados de un Tribunal Colegiado de Circuito no est�n subordinados exclusivamente a un M., pues el �rgano m�ximo de decisi�n es el Pleno del �rgano jurisdiccional. Por otra parte, es inexacto que todos los declarantes estuvieran adscritos a la ponencia de los M.s denunciantes, pues uno de ellos fue el secretario de Acuerdos del tribunal y otro el intendente del mismo. Adem�s, como se explica en la propia resoluci�n, y lo admite el propio inconforme, en materia penal (aplicable al procedimiento de responsabilidad administrativa), no es admisible tachar a los testigos, pudiendo tener este car�cter cualquier persona que haya presenciado los hechos materia de la prueba, tal y como se desprende de los art�culos 242 y 243 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, aplicable supletoriamente. Adem�s, en materia de responsabilidad de un M., las personas m�s id�neas para declarar son, l�gicamente, los propios empleados y funcionarios del tribunal, ya que por su cercan�a con aqu�l, son los que est�n mejor enterados de su conducta.

"Independientemente de lo anterior, es preciso destacar que las declaraciones de los testigos de que se trata, no se analizaron en forma aislada, sino en conjunto y, adem�s, se adminicularon con la prueba circunstancial y la fama p�blica. Esos elementos, de conformidad con lo dispuesto por el art�culo 286 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, acreditaron plenamente que el licenciado ... no observ� buena conducta en el desempe�o de su funci�n como M. de Circuito, debido a su adicci�n a las bebidas embriagantes.

"Por otra parte, este consejo, en obvio de repeticiones innecesarias, se remite a las consideraciones que se formularon en el fallo recurrido, para otorgar valor probatorio a las deposiciones vertidas por los referidos ocho testigos de cargo.

"H) Aduce el inconforme, que en la resoluci�n combatida se incurri� en el vicio de valorar las pruebas testimoniales, separando las de cargo y las de descargo, siendo que lo correcto hubiera sido que se realizara una valoraci�n integral de todos los testimonios rendidos, poniendo frente a frente el caudal probatorio de ambas partes, para determinar a cu�l de �stas asist�a la raz�n.

"Tambi�n resulta infundado el agravio que antecede. En efecto, como se sostuvo en el fallo sujeto a revisi�n, cuando ambas partes dentro de un procedimiento ofrecen sendas pruebas testimoniales y �stas resultan encontradas, por contradecirse las declaraciones de los dos grupos de testigos, lo procedente es ponderar las circunstancias en que cada una de tales declaraciones se rindieron, considerando los dem�s elementos que hayan sido aportados para probar los hechos y, en general, todos aquellos factores que, en forma l�gica y racional, lleven al juzgador a la indagaci�n de la verdad buscada. Ahora bien, en el caso concreto, este consejo, al emitir la resoluci�n reclamada, despu�s de ponderar las testimoniales ofrecidas por ambas partes, y los dem�s elementos existentes en autos, consider� acreditada la causa de responsabilidad que se imput� al licenciado ... prevista en el art�culo 131, fracci�n XI, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con el art�culo 47, fracci�n V, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos. Por tanto, no puede considerarse que se realiz� una indebida valoraci�n del material probatorio.

"I) Por otra parte, el inconforme aduce que la prueba pericial es la id�nea para acreditar el h�bito de la embriaguez. Tan es as�, que el comit� que se integr� para investigar su conducta, consider� que deb�a desahogarse esa prueba. Por tanto, si el propio comit�, con posterioridad, estim� innecesaria la recepci�n de la pericial, es claro que la resoluci�n reclamada no se apoy� en la prueba id�nea para justificar la conducta con base en la cual se decret� su destituci�n. Concluye ... que las testimoniales desahogadas son insuficientes para sostener una condena de tal dimensi�n.

"Es infundado el agravio que antecede. Seg�n qued� establecido en la resoluci�n reclamada, aun cuando es cierto que la prueba m�s apropiada para acreditar el h�bito de la embriaguez, es la pericial m�dica, sin embargo, no es �sta el �nico medio de convicci�n con el que se puede demostrar tal padecimiento. En efecto, la embriaguez es un estado que puede ser apreciado a trav�s de los sentidos, con la sola observaci�n del hecho. Siendo as�, es dable considerar que ese h�bito puede ser justificado mediante testigos conocedores de la conducta o modo ordinario de proceder de una persona afectada por ese padecimiento. Por tanto, si en la especie los ocho testigos que depusieron en contra del licenciado ... debido a sus funciones, estuvieron en contacto directo con aqu�l, es l�gico que se percataron de la conducta desplegada por el citado funcionario, con motivo de su adicci�n a las bebidas alcoh�licas. De aqu� que la prueba testimonial de que se trata, adminiculada con los restantes elementos que se analizaron en el fallo recurrido, fue suficiente para tener por acreditada la causa de responsabilidad en que se sustent� la destituci�n del ahora inconforme.

"J) Aduce ... que el fallo recurrido es violatorio de los principios rectores de la prueba, dado que se limit� a realizar una s�ntesis de las testimoniales que ofreci� a cargo de diversos funcionarios y empleados del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito (quienes en forma abundante y variada, avalaron la buena conducta que observ� en su desempe�o como M. de Circuito), sin que se analizara el contenido de dichos testimonios. Asimismo, se�ala el inconforme, que en la resoluci�n impugnada, tampoco se analizaronlas declaraciones que rindieron algunos integrantes del foro y los defensores p�blicos adscritos a algunos �rganos jurisdiccionales federales.

"Es infundado el agravio que antecede. En efecto, resulta inexacto lo que afirma el recurrente, en el sentido de que no se analizaron las declaraciones que rindieron sus testigos, ya que en el considerando decimocuarto del fallo, despu�s de realizarse una s�ntesis de tales declaraciones se formularon una serie de consideraciones para desestimar tales deposiciones. Estas consideraciones aparecen a fojas 189, 190, 191, 192 y 193 de la resoluci�n que constituye la materia del presente recurso de revisi�n, mismas que se tienen aqu� por reproducidas en obvio de repeticiones innecesarias. Cabe se�alar que el inconforme, en sus agravios, no combate en su totalidad las citadas consideraciones, por lo que �stas deben reputarse consentidas.

"Por otra parte, de las constancias de autos se advierte que durante el desahogo de la inspecci�n extraordinaria que realiz� el visitador judicial M.G., comparecieron, personalmente y por escrito, diversos abogados integrantes del foro del Estado de Tamaulipas, dos notarios p�blicos de Ciudad Victoria, as� como el defensor p�blico federal adscrito al Primer Tribunal Unitario del D�cimo Noveno Circuito, quienes, en lo general, manifestaron que el licenciado ... observ� buena conducta en el desempe�o de su labor como M. de Circuito. Ahora bien, este consejo no analiz� tales testimonios, en virtud de que de �stos s�lo se desprende que los declarantes aludieron, en general, a la buena conducta de ... pero en ning�n momento desvirtuaron los hechos materia de la denuncia formulada por los M.s O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez. Por este motivo, resultaba ocioso el an�lisis de las mencionadas probanzas.

"K) En otra parte de sus agravios, el inconforme manifiesta que la valoraci�n de las pruebas realizada por este �rgano colegiado, se apoy� en el C�digo Federal de Procedimientos Civiles, el cual resultaba inaplicable al procedimiento administrativo de responsabilidad.

"Es infundado el agravio en estudio. En ning�n momento este consejo se apoy� en el C�digo Federal de Procedimientos Civiles para realizar la valoraci�n de las pruebas ofrecidas en esta causa, y si bien es verdad que en una parte del fallo se invoca al art�culo 129 de dicho ordenamiento, esto se debe a que el art�culo 281 del c�digo procesal penal federal, remite expresamente a aquel precepto legal para determinar las hip�tesis en las que un documento debe considerarse p�blico.

"L) Manifiesta el inconforme que no es verdad lo asentado en la resoluci�n sujeta a revisi�n, en el sentido de que durante el procedimiento administrativo acept� que las dos licencias que se le concedieron, fueron para atender serios problemas de salud, adem�s, tambi�n aduce que es falso que haya aceptado tener problemas de car�cter psicol�gico.

"El agravio de que se trata es infundado. En contra de lo que afirma el recurrente, al rendir �ste su informe de veinte de agosto de mil novecientos noventa y nueve, acept� que las licencias en cuesti�n las solicit� para atender sus problemas de salud f�sica y mental. La parte conducente de dicho informe dice: 'Por sugerencia de la C.�n de Disciplina de la anterior integraci�n, tom� dos licencias por quince d�as cada una, la primera durante los d�as 1o. al 15 de julio de 1998 (sic), para unirla con las vacaciones (del 16 al 31) y reunir un mes de disponibilidad. Regres� el primero de agosto de ese a�o, labor� la primera quincena y tom� como licencia la segunda para reintegrarme el 2 de septiembre. El motivo de los permisos fue para darme atenci�n sobre problemas de salud f�sica ... as� como, con la finalidad de atenderme problemas emocionales de depresi�n profunda que por m�ltiples razones me afectaban en esa �poca.'.

"M) En otra parte de sus agravios ... se�ala que no debieron tomarse en consideraci�n las declaraciones que rindieron en su contra algunas de las oficiales judiciales del �rgano jurisdiccional al que se encontraba adscrito, las cuales obran en el informe de dieciocho de marzo de mil novecientos noventa y siete, que rindi� el M. P.A.I.F.�ndez, al visitador general del Consejo de la Judicatura Federal. Lo anterior, en virtud de que el informe en el que obran esos testimonios no fueron suscritos por las deponentes, adem�s de que �stas, al ser interrogadas durante el procedimiento de la denuncia 13/98, negaron haber emitido tales declaraciones.

"Se estima infundado el agravio que antecede. En efecto, debe considerarse que a las declaraciones contenidas en el informe que rindi� el visitador P.A.I.F.�ndez s�lo se les otorg� valor indiciario, en los t�rminos del art�culo 286 del C�digo Federal de Procedimientos Penales. Por este motivo, carece de raz�n el inconforme al considerar que dichas deposiciones fueron consideradas como testigos de cargo.

"N) Aduce el licenciado ... que otra de las pruebas en que se fundament� la resoluci�n que se combate, fue la 'fama p�blica'; sin embargo, �sta no debe tomarse en consideraci�n para fincarle responsabilidad, puesto que en el propio fallo se omite se�alar qui�n o qui�nes de los integrantes del Poder J. de la Federaci�n, han vertido opini�n en cuanto a su adicci�n a las bebidas embriagantes.

"Este agravio tambi�n debe desestimarse. La fama p�blica se integra cuando un hecho motivo de opini�n p�blica, es del conocimiento directo o indirecto de la generalidad de las personas que integran una comunidad, un vecindario, un centro laboral, etc.

"De acuerdo a lo anterior, si en el medio del Poder J. de la Federaci�n, existe fama p�blica de que el licenciado ... es adicto a las bebidas embriagantes, esta opini�n com�n, legalmente sirvi� para corroborar el pleno valor acreditativo que el consejo concedi� a las pruebas testimonial y circunstancial, con las que se tuvo por acreditada la causa de responsabilidad en que se fundament� la destituci�n de aqu�l. A este respecto cabe se�alar, que la parte final del art�culo 206 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, concede a este consejo la facultad de allegarse cualquier medio de prueba para corroborar la autenticidad de los elementos probatorios aportados en el procedimiento administrativo. Por esta raz�n, este cuerpo colegiado, a fin de confirmar el valor acreditativo de las mencionadas pruebas testimonial y circunstancial, invoc� a la citada prueba, relativa a la fama p�blica. Cabe agregar, que es inexacto lo afirmado por el recurrente en el sentido de que era indispensable que se asentara con precisi�n, qui�n o qui�nes de los integrantes del Poder J. de la Federaci�n, fueron los que vertieron la opini�n de que es adicto a las bebidas embriagantes, ya que si se tuviera que hacer tal precisi�n, se estar�a en presencia de diversos testimonios y no de la fama p�blica del funcionario.

"O) Asimismo, el recurrente sostiene que al individualizarse la sanci�n, se mencion�, que dado el salario que percibe un M. de Circuito, el inconforme pertenec�a a la clase media alta, por lo que estaba obligado a observar buena conducta. Esta determinaci�n, seg�n ... induce a pensar que s�lo los ricos est�n obligados a comportarse bien y no as� las personas de escasos recursos.

"Es inexacto lo que se afirma en el agravio a estudio. En efecto, en el cuarto p�rrafo de la foja 272 del fallo que se recurre, no se determin� lo que aduce el inconforme, en el sentido de que debi� observar buena conducta, por percibir un salario alto y pertenecer a la clase media alta; sino que, lo que ah� se expuso, fue que ... debi� observar buena conducta, en raz�n de que se desempe�aba como M. de Circuito.

"P) Finalmente ... aduce que en el fallo reclamado no se observ� lo dispuesto por el art�culo 137 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, dado que al no tratarse de una falta grave, ni haber incurrido en reincidencia, no proced�a su destituci�n.

"Dicho agravio es infundado. En efecto, seg�n qued� establecido en el fallo sujeto a revisi�n, el art�culo 136, p�rrafo segundo, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, establece las faltas que, en todo caso, se considerar�n graves. Lo establecido en ese precepto, no significa que no pueda estimarse como grave, una falta distinta a las se�aladas en esa disposici�n. En este orden de ideas, es indudable que este Consejo de la Judicatura Federal, puede v�lidamente considerar como grave a una infracci�n administrativa no incluida en el citado precepto legal, con la condici�n de que exponga los motivos de la gravedad de la conducta sancionada, tal y como lo hizo en el caso presente.

"De acuerdo a lo anterior, lo procedente es confirmar la resoluci�n de ocho de febrero del a�o en curso, pronunciada por el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, dentro de la denuncia n�mero 13/98.

Para justificar lo expuesto en el presente informe, se remiten los autos que integran la denuncia de que se trata.

QUINTO

El recurrente dio contestaci�n a la refutaci�n de agravios formulada por el consejero J.M.M.�n Z., en los t�rminos siguientes:

"En el inciso A), se�ala el consejero M.�n que deben desestimarse los agravios primero y segundo del escrito de revisi�n en donde se plantea la inconstitucionalidad del art�culo 134, fracciones IV y V, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en raz�n de que el consejo no tiene facultades para pronunciarse respecto de la inconstitucionalidad de leyes, lo que supone en consecuencia, aunque no lo dice as�, que el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n tampoco puede hacerlo.

"Desafortunadamente no se comprendi� el planteamiento realizado en el escrito de agravios respecto del tema de inconstitucionalidad de leyes, toda vez que precisamente en aras de que el consejo carece de competencia para pronunciarse sobre este punto, es que se hace valer ante el Supremo Tribunal de la Rep�blica. Al efecto, a fojas 5, 6, 7 y 8 de la revisi�n bajo el rubro 'Procedencia de la v�a' se dan los motivos por los cuales consideramos que es precisamente el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n quien debe estudiar el problema de inconstitucionalidad del marco legislativo que rige la actuaci�n del Consejo de la Judicatura Federal, pues de lo contrario quedar�a sin posibilidad de control constitucional gran parte del producto normativo que indiscutiblemente tambi�n se encuentra supeditado a los lineamientos que la Carta Magna establece.

"Desestimar los agravios como se pretende, implicar�a autorizar una fractura al Estado de derecho que nos rige y colocar a la Suprema Corte en una situaci�n de renuncia a sus facultades constitucionalmente otorgadas como revisor en �ltimo grado de la constitucionalidad de las leyes que integran el sistema jur�dico mexicano.

"En el recurso de revisi�n se plantearon estos temas como una excepci�n al amparo contra leyes, atento que el juicio constitucional es improcedente contra las resoluciones emitidas por el Consejo de la Judicatura Federal, utilizando lo que la doctrina ha identificado como 'control difuso de la C.�n', por lo tanto siendo la resoluci�n destitutoria el acto de aplicaci�n definitivo de las normas cuya inconstitucionalidad se pretende, con independencia de que el consejo tenga o no facultades para abordar la tem�tica, solamente una posibilidad existe de defensa para los particulares, por cierto posibilidad extrema que se actualiza cuando un M. de Circuito o un J. de Distrito es removido, pues s�lo en ese extremo se puede intentar la revisi�n administrativa; por ello estimamos que la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n puede v�lidamente hacerse cargo de los agravios primero y segundo expuestos en el recurso.

"En el inciso B) el representante del consejo sostiene que el agravio tercero del recurso de revisi�n debe declararse inoperante, porque cuando se plante� la violaci�n procesal en que incurri� el visitador oficial el primer d�a de desahogo de las diligencias interrog� a los testigos con apoyo en las reglas del C�digo Federal de Procedimientos Civiles, cuando el aplicable era el C�digo Federal de Procedimientos Penales, testigos que posteriormente sirvieron para fundar la resoluci�n destitutoria, apoyando su aserto en que, seg�n dice el suscrito, no precis� en qu� parte de las diligencias se cometi� la violaci�n aludida que amerite la reposici�n del procedimiento 'lo que imposibilitar� al H. Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n para determinar, en caso de haber existido la violaci�n procesal que se invoca, si la misma afect� las defensas del inconforme, trascendiendo al resultado del fallo.'.

"Al respecto nos remitimos al texto del tercer agravio expuesto en el recurso de revisi�n, ya que la refutaci�n al mismo s�lo reitera lo que se dijo en la resoluci�n recurrida, y que fue abundantemente combatida en el recurso, por lo cual lo que deviene inoperante es la refutaci�n al agravio y no el agravio mismo como se pretende.

"En obvio de repeticiones in�tiles solicito se tenga por reproducido el tercer agravio de nuestro escrito de revisi�n; y dada la insistencia de la refutaci�n en que, independientemente del contenido de las diligencias practicadas por el visitador M.G. y como se dijo en el recurso, el vicio procesal hecho valer es de origen, pues resulta ilegal y por ende inconstitucional que los visitadores recaben testimonios a fin de allegar datos para fincar responsabilidad a los M.s de Circuito con apoyo en leyes procesales que no son aplicables a las materias por disposici�n expresa de la ley.

"Lo anterior significa que los testimonios captados con apoyo en la ley civil en lugar de la ley penal carecen completamente de validez formal y no puede estudiarse el contenido de esas diligencias por haber sido obtenidas contra texto expreso del art�culo 16 constitucional, ya que carecen completamente de fundamento; como se dijo en el agravio tercero, se trata de un presupuesto procesal equivalente a que una averiguaci�n previa en materia penal se hubiera practicado con apoyo en la ley procesal civil, y aun con ese vicio se le diera valor probatorio en el juicio penal a las diligencias as� practicadas.

"No se comprende en la refutaci�n la naturaleza de la violaci�n alegada que no es en cuanto al contenido de los testimonios, cuyos t�rminos se impugnan en agravios posteriores, sino que se trata de un problema de origen que indudablemente trasciende al resultado del fallo, ya que con apoyo en los asertos de esos testigos se finc� la sanci�n impuesta. As� las cosas, la soluci�n t�cnica a la violaci�n cuya existencia es innegable no puede ser otra sino la reposici�n del procedimiento; o bien simplemente determinar que el testimonio de esos testigos carece de valor probatorio y excluirlos de la resoluci�n, que no podr�a sostenerse en consecuencia.

"Es claro que la refutaci�n carece de sustento al no encontrarse argumentos para decir que no se cometi� la violaci�n procesal apuntada. Lo anterior es as�, ya que se insiste en un tema que fue debidamente combatido en los agravios. En efecto, lo que los testigos dijeron se impugn� en otros agravios, pues dada la inconsistencia de sus deposiciones y las contradicciones en que incurrieron, es obvio que carecen de solidez para apoyar una resoluci�n destitutoria; sin embargo, lo alegado se traduce en una violaci�n que viene a constituir presupuesto procesal, ya que en ning�n juicio penal podr�a darse valor probatorio a diligencias tomadas con apoyo en las leyes civiles. Se dijo en la revisi�n que simplemente la manera de formular los apercibimientos y realizar los interrogatorios es diferente en la materia civil que en la penal, habida cuenta que en la primera declaran quienes son requeridos para ello o bien voluntariamente cuando les constan hechos que desean declarar; y en la segunda, se trata de pruebas ofrecidas por las partes contendientes y desahogadas a petici�n de ellas mismas, obviamente con el fin de acreditar los extremos que le conviene a cada una de las partes oferentes, lo cual nada tiene que ver con la din�mica de investigaci�n de hechos.

"Sin embargo, y con independencia de la pr�ctica de estas diligencias, simplemente carecen de valor por haber sido captadas sin fundamento legal, ya que fundar un acto autoritario es apoyarlo en la ley aplicable, por lo que la cita de preceptos legales inaplicables equivale a una falta absoluta de fundamentaci�n, o bien sea entendido como la inexistencia jur�dico-procesal, situaci�n t�cnica que afecta las deposiciones de J.H.P.G.�a, J.�s M.V., E.M.P.�a y J. de la Fuente Ornelas, todos ellos considerados por la resoluci�n para fincar responsabilidad al suscrito.

"Es de explorado derecho y jurisprudencia que existiendo un vicio de inconstitucionalidad de origen resulta innecesario entrar al an�lisis de las violaciones de fondo, luego, la insistencia vertida en la refutaci�n al agravio que reitera que no se dijo en qu� afecta la violaci�n al sentido del fallo es inoperante, ya que simplemente esas testimoniales no pueden tomarse en cuenta, lo que es de extrema importancia, pues se trata de algunos secretarios del Tribunal. Por lo dem�s, las restantes testimoniales mediante las cuales el visitador intent� resarcir la violaci�n a media diligencia, son las de las secretarias particulares de los M.s denunciantes, y la secretaria auxiliar de confianza as� como el intendente, adscritos a la potestad directa de la M. I.S.�a D.H. notar a esa H. Suprema Corte de Justicia, la importancia de la violaci�n procesal y su trascendencia al sentido del fallo, ya que pr�cticamente la destituci�n se apoya en indicios que ni siquiera cuentan con fundamento legal, lo que llevar� a ese Pleno a estimar que no puede legitimarse, evadirse o soslayarse un aspecto de tan grandes dimensiones como se pretende en la refutaci�n, cuestiones todas que ya fueron planteadas en el recurso. En consecuencia, la frase 'esto imposibilitar� al H. Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, para determinar en caso de haber existido la violaci�n procesal que se invoca, si la misma afect� las defensas del inconforme, trascendiendo al resultado del fallo ...', es inatendible porque cambia la naturaleza de la violaci�n alegada a fin de que no sea estudiada tal y como se plante�.

"Respecto a lo aducido en los agravios, en el sentido de que la resoluci�n combatida alude indistintamente durante su desarrollo al C�digo Federal de Procedimientos Civiles y al C�digo Federal de Procedimientos Penales, seg�n convenga para sostener el sentido del fallo, eso no amerita ni refutaci�n siquiera, ya que basta la lectura de la sentencia para advertirlo, aunque en el escrito correspondiente de justificaci�n del mencionado fallo se diga lo contrario; y en cuanto a que se citaron criterios aislados de jurisprudencia en materia civil para sostener las consideraciones de la resoluci�n y que ello se hizo 'por analog�a', nunca se dijo en qu� consiste esa analog�a, situaci�n inadmisible desde el punto de vista t�cnico, am�n que lo �nico que revela es la intenci�n de sostener a toda costa el sentido del fallo, cuando debi� ce�irse a los lineamientos de la ley procesal penal y los criterios de jurisprudencia establecidos en la interpretaci�n de las normas penales, y no es cierto que la resoluci�n se sostenga s�lo en art�culos que son suficientes, pues tambi�n en eso ostenta anarqu�a total al apoyarse casi alternativamente en preceptos civiles y penales, a pesar de que la refutaci�n intente restar importancia a tales errores que consideramos, el Pleno de la Suprema Corte de la Naci�n, no puede consentir, ya que nunca lo ha hecho ni siquiera al revisar las resoluciones de los Jueces deDistrito.

"En el inciso C) indica el refutante que si bien existe cosa juzgada declarando la inexistencia de causa de responsabilidad por lo que toca a un supuesto rezago atribuido a que el suscrito inasisti� a algunas sesiones durante el a�o de 1998, esa determinaci�n no puede alcanzar el aspecto relativo a que las inasistencias se debieron a motivos de enfermedad plenamente justificados por documentales p�blicas. En efecto, la resoluci�n combatida se�ala que debe darse valor probatorio a algunos testigos en cuanto dicen que el motivo de las inasistencias seg�n 'oyeron' era porque el 'suscrito andaba tomado', situaci�n que queda fuera de contexto, toda vez que est� demostrado documentalmente y reconocido de cosa juzgada del propio consejo, que esas inasistencias (muy pocas por cierto) se debieron a problemas de salud f�sica, y todo ello representa una verdad formal inmodificable.

"El refutante pretende que el dicho de esos testigos referido al rezago, las inasistencias y las consecuentes causas de responsabilidad sea v�lido en cuanto a 'la mala conducta observada por el M. ... ocasionado por su afecci�n a las bebidas alcoh�licas', mas no cuanto al rezago mismo, lo cual es l�gicamente inadmisible, pues las ausencias, o bien se debieron a que seg�n se oy� 'andaba tomado' o bien se encontraba enfermo, pero no pueden asumirse los dos extremos simult�neamente como lo pretende el M. suscriptor del oficio de refutaci�n de agravios; por lo tanto, existiendo cosa juzgada en lo respectivo al aspecto m�dico, los rumores que en otro tenor aludieron algunos 'testigos' am�n de que ni siquiera lo son por no constarles los hechos directamente, quedan eliminados ante la documental p�blica reconocida por cosa juzgada.

"En el punto 2 del inciso C) de la refutaci�n de los agravios, se pretende que la resoluci�n destitutoria debe subsistir con apoyo en la causa de responsabilidad prevista en el art�culo 131, fracci�n XI, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con el art�culo 47, fracci�n XVIII, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, atento que, seg�n se dice, se trata de una parte toral de la resoluci�n que no fue combatida y que por ende, por s� sola apoya la sanci�n impuesta.

"El alegato es inoperante para los efectos que se pretenden, pues de la lectura del considerando decimoctavo de la resoluci�n se desprende que si bien estimaron que al presentar las declaraciones patrimoniales correspondientes a los a�os de 1996 y 1997, incurri� en algunas discrepancias, textualmente se se�ala que �stas resultan 'bastante significativas' por lo que se pone de relieve que el suscrito no se condujo con verdad al rendir las mencionadas declaraciones patrimoniales. Ahora bien, al estudiarse lo relativo a la prescripci�n de facultades del consejo para sancionar dicha falta literalmente se dice '... En la especie la conducta que se atribuye al M. ... en relaci�n con la citada causa de responsabilidad, es simplemente la de falta de veracidad en la presentaci�n de sus declaraciones patrimoniales (y no la de haber obtenido un indebido provecho econ�mico), por lo que, atento lo previsto en el mencionado precepto legal, en el caso concreto el t�rmino de prescripci�n es de tres a�os.' (sic).

"Se remata el considerando diciendo que respecto de otras omisiones en las mismas declaraciones 'resultan intrascendentes y seguramente se debe a la falta de conocimiento por falta del referido funcionario judicial del procedimiento para llenar los formatos de las declaraciones patrimoniales. De aqu� que tales resoluciones resulten intrascendentes y ... insuficientes para fincar responsabilidad al M. ...' (sic).

"Pues bien, resulta claro el sentido del considerando cuando estima que las incongruencias en las declaraciones son simplemente eso, errores humanos, significativos o no, que obedecen a falta de conocimiento del suscrito para llenar los formatos respectivos, pero que no se obtuvo un indebido provecho econ�mico ni se tuvo como finalidad la ocultaci�n de bienes, por lo que aun en el caso de haberse detectado no pueden constituir falta administrativa grave y menos que por s� solas ameriten la destituci�n del M.. As� pues, la pretensi�n t�cnica que se persigue al se�alar que por no haberse controvertido directamente el hecho de asentarse datos equivocados en las declaraciones, esa omisi�n puede sostener la destituci�n dictaminada es inoperante, pues no puede tener esos alcances.

"Con independencia de lo anterior cabe se�alar que al interpretar el dictamen del contralor del Poder J. Federal no pueden aplicarse criterios dis�mbolos en cuanto a algunos errores en los asentamientos de las declaraciones y otros, pues lo cierto es que en todo momento se reconoce que las faltas son simplemente equivocaciones, mas no llevan dolo, de tal suerte que se hubiese pretendido obtener beneficios patrimoniales o fines de ocultaci�n de bienes, de ah� que el hecho de existir las mencionadas incongruencias siguen siendo intrascendentes para el fincamiento de responsabilidad grave en contra del suscrito.

"Comentario aparte amerita la particular circunstancia de que al momento en que se orden� desahogar la visita intraprocedimental y se form� el comit� investigador, �ste fue integrado por la secretaria ejecutiva de Disciplina, el visitador M.G., y el doctor J.R.R., director general de Responsabilidades del Poder J. de la Federaci�n. Como es l�gico, este �ltimo enfoc� su atenci�n en la presentaci�n de declaraciones y emiti� un dictamen de evoluci�n patrimonial que en obvio de repeticiones pido se tenga por reproducido en esta parte del ocurso, en el que textualmente dice: 'Que las incongruencias anotadas se deben a errores en asentamiento de los datos, mas no a intenciones dolosas de ocultar bienes o de obtener un beneficio econ�mico', dictamen emitido por quien realiz� la investigaci�n y como en ese documento se asienta, realiz� las operaciones matem�ticas correctas para llegar a esa conclusi�n, por lo tanto, el hecho de que despu�s el contralor del Poder J. haya emitido otro dictamen es intrascendente para fincar responsabilidad al suscrito, apoy�ndose en esos temas, todo esto se aleg� ante el propio consejo y fue considerado en la resoluci�n combatida, por lo cual no es un asunto importante que pueda sostener la resoluci�n restitutoria (sic) como lo pretende el refutante.

"A guisa de aclaraci�n conviene hacer notar que la investigaci�n intraprocedimental tuvo como objetivo 'investigar la conducta' del suscrito en su actuaci�n como M., y estas cuestiones de presentaci�n de declaraciones nada tienen que ver con ello.

"Efectivamente, existen tres tipos de faltas que se pueden cometer por los servidores p�blicos:

"Las relativas al desempe�o de sus funciones;

"Las correspondientes a la conducta del servidor p�blico;

"Las tocantes a irregularidades patrimoniales; estas �ltimas tienen que ver con la obtenci�n de un indebido provecho econ�mico; y si en la propia resoluci�n se sostiene que en el caso que nos ocupa no la hubo, ni fue ese el sentido del fallo, es claro que bajo ning�n supuesto tal situaci�n puede sostener un fallo destitutorio como se pretende en el escrito que se contesta.

"Por �ltimo y en torno al mismo tema, toda vez que se trata de un problema de prescripci�n de las facultades sancionadoras del consejo, cuesti�n que puede estudiarse de oficio y en cualquier tiempo, se plantea que por lo que toca a las supuestas irregularidades de la declaraci�n presentada en mayo de 1996, al 8 de febrero del 2000, fecha en que se dict� la resoluci�n que ordena la restituci�n (sic), ya hab�an transcurrido con exceso los tres a�os que la ley respectiva confiere para ejercitar las facultades correspondientes.

"En efecto, el art�culo 78 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos se�ala que las facultades para imponer sanciones, fracci�n II, prescribir�n en tres a�os contados a partir del momento en que se hubiese incurrido en la responsabilidad. Luego, de mayo de 1996 a febrero de 2000, el plazo prescriptorio transcurri�, por lo que ni siquiera esa irregularidad puede ser sancionada.

"En el inciso D), aduce el representante del consejo que el acuerdo mediante el cual se orden� la pr�ctica de la visita intraprocedimental fue claro en se�alar los aspectos a investigarse, argumento que cae por su propio peso y para ello me remito al propio acuerdo que obra en las constancias de autos pidiendo se tenga por reproducido a la letra en este momento del escrito; am�n que no es cierto que el visitador judicial tuviera pleno conocimiento de los hechos a investigar, cuando se le dijo que deb�a abocarse a indagar sobre 'La conducta del licenciado ... como M. integrante del D�cimo Noveno Circuito', lo que es ambiguo e impreciso, pues nunca se habl� de una supuesta afecci�n a las bebidas embriagantes.

"La refutaci�n en este tema no agota ni alcanza a objetar las consideraciones expuestas en las fojas 22, 23, 24 y 25 del escrito de revisi�n, a las cuales nos remitimos en obvio de repeticiones, y baste se�alar que como ah� se dijo el visitador tuviese que preguntar a secretarios, oficiales judiciales, secretarios particulares e incluso un intendente, c�mo consideraban la conducta del suscrito y que ellos contestaran buena o regular, siendo a todas luces absurdo que se sometiera al enjuiciamiento subjetivo de parte del personal un tema como la conducta in genere, atento que tuvieron que elaborar al momento un cat�logo de valores y calificar intempestivamente para producir una respuesta, lo cual es inusitado, sin embargo, nos remitimos en abundancia a lo manifestado en el recurso, pues como ah� se dijo, el propio fallo indica que se orden� investigar para 'ahondar en los hechos de la denuncia o en otros diversos' (no dice as� el acuerdo), pero en buen espa�ol indica investigar lo que se quiera y como se quiera.

"En cuanto al inciso E) manifestamos, que no es cierto lo que dice el consejero en el sentido de que se interrogaron 'aproximadamente' (sic) a dieciocho elementos del tribunal, de quienes ocho aludieron a la adicci�n del licenciado a las bebidas embriagantes; y que no hay constancia de que hubieran sido coaccionados para declarar.

"Al respecto decimos que como el mismo consejero lo menciona se interrog� aproximadamente a 18 personas, de ellas dice que s�lo ocho hicieron referencia a la afecci�n del suscrito a consumir bebidas embriagantes, lo anterior, obviamente presupone que los otros diez testigos no dijeron que el suscrito ten�a afecci�n a las bebidas embriagantes, y por ello indebidamente no fueron tomados en cuenta al momento de valuar su testimonio en la sentencia que se combate cuando tambi�n generan presunci�n contraria a la de los ocho mencionados; adem�s de esos ocho, como se dijo en el recurso, ninguno pudo afirmar, como indebidamente se sostiene en la resoluci�n, que el suscrito tuviera afecci�n a bebidas embriagantes y que la misma hiciera imposible mi actuaci�n como M.; pues algunos son de o�das, otros dicen que alguna ocasi�n se percataron del 'aliento alcoh�lico', pero ninguno fue preciso ni contest� sobre circunstancias de tiempo, modo y lugar, de la supuesta afecci�n de que se trata.

"Por otro lado, es significativo que los ocho testigos que declararon que el suscrito ten�a afecci�n a las bebidas embriagantes tienen relaci�n directa y personal con los M.s denunciantes, por lo que existe la 'presunci�n vehement�sima' de que fueron escogidos por el visitador previo consenso con los denunciantes; ya que ante la parcialidad demostrada en su escrito se vio en la necesidad de ofrecer el testimonio del personal restante como testigos que obviamente no fueron tomados en cuenta en la resoluci�n, ya que a ninguno de ellos les const� que el M. se hubiese presentado en estado inconveniente a las instalaciones del tribunal, cuando todos formaban parte del mismo personal y tuvieron que haberse percatado de esa situaci�n.

"Explica lo anterior el hecho de que no hayan sido escogidos por el visitador ni sus testimonios valorados en la resoluci�n combatida, pues nada de lo que me beneficia fue tomado en cuenta.

"Con independencia de lo anterior, adem�s de la presunci�n arrojada, en su momento se ofrecer� la testimonial de los dos secretarios t�cnicos que auxiliaron al visitador en la pr�ctica de la investigaci�n, a fin de allegar mayores elementos para que se pueda resolver conforme a la verdad hist�rica de lo sucedido.

"En cuanto al inciso F) nos remitimos a lo se�alado en las fojas 24 y 25 del escrito de revisi�n, pues reitera los argumentos que de una forma gramatical distinta se expresaron en la resoluci�n combatida y fueron destruidos en el recurso.

"En el inciso G) que se contesta reitera cuestiones destruidas a fojas de la 25 a la 34 del recurso administrativo que se promovi�, por lo cual nos remitimos a lo hoy (sic) expuesto.

"Por lo tocante a que el personal no est� subordinado exclusivamente a un M. es falso, atento que es bien sabido que si se trabaja directamente y en confianza con alguno de los titulares, de quien depende incluso la permanencia en el empleo del auxiliar de que se trate; y en cuanto a que uno de los interrogados fue secretario de Acuerdos del tribunal, en el momento en que fue interrogado ya hab�a dejado de serlo, y transferido a la Secretar�a de Compilaci�n de Tesis (J. de la Fuente Ornelas), lo que genera tambi�n presunci�n de la manera en que fue presionado por los titulares; am�n que en la ampliaci�n de declaraci�n se retract� de lo dicho originalmente, por lo cual ese testigo, con independencia del contenido de sus declaraciones contradictorias, no es digno de fe, precisamente porque no se sostiene en una misma l�nea de declaraci�n, y no debemos perdernos en lo que propone el refutante cuando cita criterios sobre el principio de inmediatez procesal y el valor de las primigenias declaraciones, pues ese no es el tema a discutirse.

"Por lo que toca al intendente, en las repreguntas reconoci� su relaci�n estrecha con la M. denunciante, as� como su incondicional subordinaci�n llegando al grado que era amigo del suscrito en franca contradicci�n en sus deposados, am�n de que como se dijo en el recurso, basta leer su declaraci�n para advertir que fue francamente aleccionado; sin que lo anterior signifique una tacha de testigos, y tampoco pueda en forma dogm�tica sostenerse que las personas id�neas son los propios empleados del tribunal, ya que la gran mayor�a de personas interrogadas tanto por el visitador como posteriormente por el suscrito, afirmaron que no les consta de ninguna forma mi supuesta adicci�n a las bebidas embriagantes; testimonios que fueron tomados en cuenta, cuando en el mismo tenor de ideas debi� haberles constado.

"Se�ala el consejero que los testigos no se analizaron en forma aislada sino en conjunto y adem�s se adminicularon con la prueba circunstancial y la de fama p�blica.

"Lo anterior es inoperante, puesto que la prueba de fama p�blica como se dijo en nuestro recurso, es inexistente en nuestro derecho por lo subjetivo de la misma, ya que s�lo puede crear perjuicios mas nunca tener la seriedad para constituir un elemento que adminiculado con otros se considere prueba plena.

"En cuanto a la circunstancial que alude, es un elemento nuevo que intenta introducir en el informe justificado a fin de perfeccionar su fallo, pues nunca se estructur� la resoluci�n a manera de crear una prueba circunstancial propiamente, como se maneja en la materia penal, armando un argumento definitivo que sostuviera la ecuaci�n l�gica con la que se lleg� a la sanci�n destitutoria.

"En efecto, como se dijo en el recurso, la resoluci�n s�lo toca indicios aislados que estudiados en lo individual carecen de eficacia probatoria cada uno de ellos, por haber sido captados ilegalmente, por inconsistencia en las declaraciones trat�ndose de testigos, intentando el absurdo de enlazar datos ilegales, por ende inv�lidos para crear como conclusi�n una prueba legal, v�lida y plena.

"Esa no es la t�cnica de la circunstancial, resultando innegable que no tom� en cuenta las dem�s testimoniales, ya que de haberlas puesto en la balanza nunca hubiera podido integrarse la presuncional, y no debemos confundirnos con el argumento del refutante, pues no se trata de mayor o menor n�mero de testigos, sino de sopesar las circunstancias de todos y cada uno de ellos y cuestionar el resultado de por qu� s�lo algunos hicieron referencias veladas o aisladas a una supuesta afecci�n a las bebidas embriagantes y otros con igual punto de contacto con el suscrito o mayor a�n dijeron lo contrario; situaci�n que cuando menos destruye cualquier posibilidad de prueba plena e impide armar una circunstancial condenatoria.

"En cuanto al inciso H) se insiste en que los testigos fueron correctamente valorados utilizando formas preestablecidas que en nada refutan los agravios que al respecto se expresaron en el recurso.

"El inciso H) vuelve a sostener que aunque la prueba id�nea para demostrar el h�bito de la embriaguez es la pericial m�dica, ello en nada impide que mediante 'testigos conocedores de la conducta o modo ordinario de proceder de una persona afecta por ese padecimiento' se pueda demostrar ese extremo.

"Aqu� debe decirse que los testigos en ning�n momento sostienen que les conste un h�bito de embriaguez del suscrito sino hacen referencias aisladas 'aliento alcoh�lico', debe destacarse que al resoluic�n restitutoria (sic) se apoya en la f�rmula log�stica planteada a fojas 22 del recurso que lleva al grado extremo de considerar en una especie de interdicto la situaci�n del suscrito como que hace imposible su funci�n como M. siendo indiscutible que ese extremo s�lo puede acreditarse con prueba directa; nos remitimos a las partes conducentes del escrito de revisi�n ante lo reiterativo de la refutaci�n.

"En el apartado J) se sostiene que el suscrito consinti� la valoraci�n de los testigos que propuse por mi parte; sin embargo eso es inexacto ya que claramente se se�al� en el recurso que dichos deposados no se tomaron en cuenta bajo el argumento absurdo de que en ning�n momento desvirtuaron los hechos motivo de la denuncia; sin embargo lo que se adujo es que los testigos tuvieron que declarar sobre la conducta del suscrito por tener proximidad con �l, y si se�alaron que la conducta hab�a sido buena, am�n que nunca se percataron de situaciones inconvenientes o producidas por una supuesta afecci�n a las bebidas embriagantes, lo cierto es que dicho acervo probatorio no fue debidamente apreciado como se indica en los agravios, a los cuales nos remitimos en obvio de repeticiones in�tiles; sin que hubiere sido necesario como absurdamente se pretende que el suscrito se refiriera frase por frase a cada testigo.

"El inciso K) sostiene dogm�ticamente que la sentencia no se apoy� en el C�digo Federal de Procedimientos Civiles, lo cual cae por su propio peso, seg�n se aprecia de la lectura del fallo.

"En el inciso L) se aduce que acept� tener problemas de car�cter psicol�gico, sin embargo eso no es cierto, pues las licencias fueron para atender problemas de salud diversos que quedaron evidenciados en los certificados m�dicos oficiales aportados para justificar algunas inasistencias a las sesiones, am�n que la depresi�n no es un grave problema psicol�gico, pero ello s�lo pudo haber sido determinado por la prueba pericial correspondiente que no se desahog� por causas imputables al consejo.

"Respecto del inciso M) nos remitimos a lo se�alado a fojas 42, 43 y 44 del recurso, en donde claramente se se�ala que las personas que supuestamente hab�an declarado en marzo de 1997, ante el visitador P.A.I.F.�ndez, expresamente negaron haber firmado esa declaraci�n e incluso haber declarado enmi contra, y con ello es suficiente para desvirtuar ese indicio.

"En cuanto al inciso N) nos remitimos a las fojas 45 y 46 de la revisi�n, pues en cuanto a la fama p�blica, no puede reputarse como un medio de prueba aceptado en nuestro derecho, y menos como se intenta justificar, pues en el terreno de las especulaciones y dentro del medio del Poder J. Federal, existe fama p�blica de la gran mayor�a de sus integrantes en diversos sentidos, por lo que no puede invocarse como elemento probatorio en t�rminos del art�culo 206 del C�digo Federal de Procedimientos Penales.

"Respecto al inciso O) es igualmente inoperante, pues no fue en ese sentido que se formul� el agravio correspondiente a la individualizaci�n de la pena; sino que se puso en evidencia clara que no se tomaron en consideraci�n las circunstancias personales del suscrito, vali�ndose de argumentos que resultan tambi�n absurdos para justificar la imposici�n de la pena m�xima como la situaci�n econ�mica del funcionario.

"Finalmente en el inciso P) cambia el agravio formulado en la revisi�n, ya que el art�culo 137 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n es claro cuando distingue entre faltas graves cometidas en el desempe�o de sus funciones y faltas de conducta; respecto de estas �ltimas necesariamente se requiere reincidencia para dictaminar la destituci�n, sin embargo se elude el verdadero sentido del agravio cuando se se�ala que si bien el art�culo 136 de la propia ley establece cu�les faltas se considerar�n graves, el consejo puede v�lidamente agregar otras no incluidas en el precepto, lo que implicar�a absurdamente permitir que el consejo legislara, cuando la aplicaci�n de las sanciones es de estricto derecho, y el legislador estableci� en forma clara y precisa cu�les son las faltas graves imponiendo como valladar que trat�ndose de las relativas a la conducta sea formulada previamente una amonestaci�n y en caso de reincidencia proceder a imponer la pena m�xima.

"Pues bien, la parte final del informe da la raz�n al suscrito, ya que ni est� probado fehacientemente el problema de adicci�n a que se alude, mucho menos que lo inhabilite para funcionar como M. y tampoco que por la reiteraci�n momento a momento sea de tracto sucesivo, de tal suerte que sea innecesaria la reincidencia; pues todos esos postulados se abandonaron en la refutaci�n, que ahora cambia la motivaci�n del fallo destitutorio, sosteniendo que el consejo a su libre arbitrio pasando por alto el texto expreso de la ley puede fabricar una causa grave que implique la destituci�n fulminante de un M. por una supuesta falta de conducta, lo que francamente rebasa cualquier argumento de l�gica jur�dica llegando a extremos inaceptables desde cualquier punto de vista; cuando es bien sabido que el informe no puede cambiar las consideraciones del fallo combatido a fin de mejorarlo."

QUINTO

Previamente al an�lisis de los agravios expuestos por el recurrente se estima pertinente establecer los antecedentes del caso.

  1. Los M.s O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez el diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, denunciaron ante la entonces presidenta de la C.�n de Disciplina del Consejo de la Judicatura Federal los hechos que dieron origen a la denuncia 13/98, consistentes en:

    1. Las sesiones del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito no se hab�an llevado a cabo en forma regular, originando rezago en el despacho de los asuntos, en virtud de las frecuentes inasistencias del M. ... quien se reportaba enfermo, exhibiendo para su justificaci�n diversas constancias m�dicas (lo que ocasion� el rezago que qued� asentado en el acta de veintitr�s de junio de ese a�o que levant� el M. visitador P.A.I.F.�ndez).

    2. El M. ... tiene un car�cter "ambivalente, contradictorio e impredecible, producto de afecci�n al consumo de bebidas alcoh�licas", lo que lo hace irritable en su trato con los dem�s. El cinco de junio de mil novecientos noventa y seis, en el sal�n de plenos, impugn� el proyecto del amparo directo laboral 280/95 en forma agresiva, ante el licenciado J.�s M.V., quien lo hab�a proyectado, motivo por el cual se dio por terminada la sesi�n, retir�ndose la M.S.�a D.�n a su privado, hasta donde la sigui� el M. ... que empuj� a la M. y le quit� los lentes, y�ndose despu�s a llorar a una esquina; enseguida llam� al licenciado M.V., y lo trat� de agredir al lanzarle un pu�etazo que �ste detuvo. En otra ocasi�n en la sala de sesiones, el M. ... sac� de su portafolios una pistola, alterando la tranquilidad del tribunal. En una de las veces en que el M. ... lleg� al tribunal en estado de ebriedad, estando en el sal�n de plenos, la M.S.�a D., le solicit� que se retirara a su domicilio por el lamentable estado en que se present�, jal�ndola �ste de los brazos y poni�ndole las manos en el cuello.

    3. El diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho el M. ... sin causa justificada no se present� en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, pues si bien se comunic� telef�nicamente con la M.S.�a D.�n para manifestarle que se encontraba en la Ciudad de M�xico y que el avi�n que lo llevar�a a Ciudad Victoria, Tamaulipas, no hab�a partido por mal tiempo, esto result� falso de acuerdo a la informaci�n proporcionada por Aerocalifornia (fojas 3 a 8, tomo I, del expediente 13/98).

  2. Mediante acuerdo del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal de treinta de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, se suspendi� temporalmente al M. ... en el cargo de M. de Circuito, con goce del cincuenta por ciento de su percepciones econ�micas, debido a que pudo haber incurrido en las siguientes causas de responsabilidad:

    1. La prevista en la fracci�n III del art�culo 131 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, consistente en: "Tener una notoria ineptitud o descuido en el desempe�o de las funciones o labores que deban realizar", debido al rezago en la resoluci�n de asuntos por sus inasistencias a las sesiones convocadas, por reportarse enfermo en la mayor�a de las ocasiones, sin que se tenga conocimiento de que hubiere exhibido las incapacidades correspondientes.

    2. La prevista en la fracci�n X de la misma disposici�n legal, consistente en: "Abandonar la residencia del Tribunal de Circuito o Juzgado de Distrito al que est� adscrito, o dejar de desempe�ar las funciones o las labores que tenga a su cargo.", porque sin causa justificada el diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, abandon� la residencia del tribunal al que se encuentra adscrito, dejando de cumplir las funciones inherentes a su cargo.

    3. La prevista en la fracci�n XI del art�culo invocado, en relaci�n con el 47, fracci�n V, de la Ley de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, consistente en el incumplimiento de la obligaci�n de: "Observar buena conducta en su empleo, cargo o comisi�n, tratando con respeto, diligencia, imparcialidad y rectitud a las personas con las que tenga relaci�n con motivo de �ste.", debido a los incidentes precisados en el inciso b) del punto anterior, lo que denota que el referido M. no ha venido observando buena conducta en el trato con sus compa�eros de ponencia, en el desempe�o de sus funciones como M. de Circuito, adem�s de ponerse de manifiesto de manera presuntiva que su car�cter ambivalente, contradictorio e impredecible, es derivado de su afecci�n al consumo de bebidas alcoh�licas (fojas 280 a 288, tomo I, del expediente 13/98).

  3. En sesi�n ordinaria del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, de veinticuatro de marzo de mil novecientos noventa y nueve, se aprob� por unanimidad la propuesta del consejero A. O�ate L., relativa a ampliar la investigaci�n administrativa a que estaba sujeto el M. ... por un t�rmino no mayor de seis meses "... debido a que de los elementos que obran en autos se colige que existen algunos aspectos no comprendidos en la comunicaci�n de diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho que hicieron los licenciados O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez, M.s integrantes del Tribunal Colegiado aludido; por lo que para el cumplimiento de tal medida somete a consideraci�n de este �rgano colegiado se determine ampliar la investigaci�n ya practicada, con el fin de que el Pleno pueda allegarse mayores elementos para resolver la denuncia de cuenta y poder abarcar otros aspectos que pudieran estar relacionados con los hechos que obran en la misma ...". Asimismo el Pleno aprob� por unanimidad la propuesta presentada por el se�or presidente del Consejo, M.G.D.G.�ngora P., relativa a la integraci�n de un comit� de investigaci�n para que se encargara de indagar sobre la conducta del servidor p�blico, integrado por la licenciada A.L.C.G., secretaria ejecutiva de Disciplina, el licenciado J.�.M.G., visitador judicial y el doctor J.R.R., director general de Responsabilidades de la Contralor�a del Poder J. de la Federaci�n, bajo la coordinaci�n de la primera mencionada, en los siguientes t�rminos: "Por unanimidad de seis votos, el Pleno del Consejo aprob� la integraci�n del comit� de investigaci�n a que se hace m�rito, que se encargar� de indagar sobre la conducta del licenciado ... en su actuaci�n como M. integrante del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, con residencia en Ciudad Victoria, Tamaulipas." (fojas 15 y 16, tomo II, expediente 13/98).

  4. El comit� de investigaci�n se declar� instalado el doce de abril de mil novecientos noventa y nueve, en cumplimiento del acuerdo que antecede, y estim� procedente, entre otras cuestiones, recabar de la Direcci�n General de Responsabilidades del Poder J. de la Federaci�n, copia certificada de las declaraciones patrimoniales rendidas por el M. ... as� como el estudio de su evoluci�n patrimonial (fojas 21 y 22, tomo II, del expediente 13/98).

    En la segunda reuni�n de trabajo del comit� investigador, celebrada el tres de mayo de mil novecientos noventa y nueve, estim� procedente efectuar por parte del M. M.G., una visita extraordinaria en el tribunal de la adscripci�n del servidor p�blico "... para allegarse de todos los elementos documentales necesarios a fin de conocer sobre su conducta y los dem�s medios de convicci�n que estime pertinentes; igualmente comisi�nesele para que con el auxilio del secretario de Acuerdos del tribunal y con conocimiento del servidor p�blico recabe la declaraci�n del personal del tribunal y de los abogados y personas que, en general, tengan que declarar sobre la conducta del M. ... N.�quese al M. ... que a partir del d�a trece de mayo en curso, en la sede del tribunal de su adscripci�n, el M. visitador proceder� a recibir los testimonios de las personas a quienes les consten hechos relacionados con su conducta, lo que se hace de su conocimiento para que haga valer lo que a sus intereses convenga ..." (fojas 39 y 40, tomo II, expediente 13/98).

    En la tercera reuni�n de trabajo del comit� investigador efectuada el veintiuno de mayo de mil novecientos noventa y nueve, entre otros aspectos, visto el resultado del estudio de evoluci�n patrimonial elaborado por la Direcci�n General de Responsabilidades del Poder J. de la Federaci�n, del que se desprenden posibles irregularidades en la elaboraci�n de las declaraciones patrimoniales del M. ... orden� girar oficio al contralor del Poder J. de la Federaci�n, solicit�ndole la elaboraci�n del dictamen relativo a la situaci�n patrimonial del M. referido (fojas 232 y 233, tomo II, expediente 13/98).

  5. El contralor del Poder J. de la Federaci�n en el dictamen emitido el veintisiete de mayo de mil novecientos noventa y nueve concluy�, en lo conducente, que como consecuencia de las omisiones y de las discordancias detectadas en sus declaraciones patrimoniales de los a�os de mil novecientos noventa y cinco a mil novecientos noventa y siete, el licenciado ... incurri�, de manera probable, en la causa de responsabilidad administrativa prevista en la fracci�n XI del art�culo 131 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con las fracciones XVIII y XXII del art�culo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos. En tanto que las omisiones y discrepancias apreciadas en sus declaraciones de mil novecientos noventa y dos a mil novecientos noventa y cuatro, no son sancionables, por haber transcurrido el t�rmino de tres a�os que establece la fracci�n II del art�culo 78 de la ley �ltima citada (fojas 247 a 256, tomo II, expediente 13/98).

  6. En sesi�n ordinaria del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, de cuatro de agosto de mil novecientos noventa y nueve, se tuvo por agotada la investigaci�n ordenada sobre la conducta del licenciado ... y se autoriz� a la secretaria ejecutiva de Disciplina para que lo citara a la audiencia respectiva para que rindiera un informe sobre su actuaci�n calificada de responsabilidad administrativa, ofreciera pruebas y alegara lo que a su derecho conviniera, indic�ndole que "... adem�s de las conductas probablemente constitutivas de falta administrativa que se precisaron en la denuncia presentada en su contra, se registra la acumulaci�n de diversa conducta que se deriva del estudio y dictamen de su evoluci�n patrimonial, la cual se�ala diversas irregularidades en las declaraciones patrimoniales que ha presentado ..." (fojas 306 y 307, tomo II, expediente 13/98).

  7. Acuerdo del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, correspondiente a la sesi�n del veintinueve de septiembre de mil novecientos noventa y nueve, mediante el cual se orden� prorrogar la suspensi�n del licenciado ... en el cargo de M. de Circuito, por el t�rmino de seis meses, en virtud de que la ampliaci�n de la investigaci�n no se encontraba terminada, al estar pendiente de desahogo diversas testimoniales ofrecidas por dicho M., as� como la comparecencia de �ste ante la C.�n de Disciplina del Consejo (fojas 418 a 422, tomo II, expediente 13/98).

  8. En la resoluci�n emitida el ocho de febrero del a�o dos mil por el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, respecto a la denuncia formulada contra el licenciado ... en su car�cter de M. integrante del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, se abordaron las causas de responsabilidad siguientes:

  9. El rezago que origin� en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, con motivo de las inasistencias a las sesiones.

  10. El abandono sin causa justificada de la residencia del citado tribunal, con fecha diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho.

  11. Las omisiones y discordancias en que incurri� al rendir sus declaraciones patrimoniales, correspondientes a los a�os de mil novecientos noventa y cinco a mil novecientos noventa y siete.

  12. No observar buena conducta en el desempe�o de su cargo como M. de Circuito, por haber faltado al respeto a sus compa�eros M. y a un secretario del tribunal, lo anterior debido a su afecci�n a las bebidas alcoh�licas. Los hechos concretos que, en relaci�n a esta �ltima conducta, se imputan al hoy recurrente son: a) haber empujado a la M.S.�a D.�n quit�ndole los lentes; b) haber jalado de los brazos a la referida M., poni�ndole las manos en el cuello; c) haber tratado de agredir al secretario M.V., al lanzarle un pu�etazo que fue retenido por �ste; y d) haber sacado de su portafolios una pistola, alterando la tranquilidad del tribunal.

    Por lo tocante a la causa de responsabilidad que se menciona en el punto 1, qued� excluida de la litis, al haberse declarado sin materia por haber sido decidida en la diversa denuncia 16/98, formulada en contra de los tres M.s integrantes del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, toda vez que no era imputable a ninguno de los funcionarios judiciales el rezago existente.

    Por lo que respecta a la causa de responsabilidad marcada en el punto n�mero 2, no ser� materia de estudio en virtud de que la misma fue desestimada por el Consejo de la Judicatura Federal.

    En relaci�n a la causa identificada con el punto 3, se consider� que el licenciado ... al rendir sus declaraciones patrimoniales correspondientes a los a�os de mil novecientos noventa y seis y mil novecientos noventa y siete, no se condujo con veracidad, toda vez que seg�n el dictamen emitido por el contralor del Poder J. de la Federaci�n, se advirtieron una serie de irregularidades significativas que motivaron que tuviera por acreditada la causa de responsabilidad prevista en el art�culo 131, fracci�n XI, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con el art�culo 47, fracci�n XVIII, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos.

    Por �ltimo, respecto a la causa establecida en el punto 4, se consider� plenamente acreditada, toda vez que debido a su afecci�n a las bebidas alcoh�licas, se present� en diversas ocasiones al Tribunal Colegiado de su adscripci�n en estado de ebriedad, y falt� al respeto a sus compa�eros M. y a un secretario proyectista, conducta que encuadra en el art�culo 131, fracci�n XI, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con el art�culo 47, fracci�n V, de la Ley General de Responsabilidades de los S.idores P�blicos.

SEXTO

En s�ntesis, la parte recurrente expres� los siguientes agravios:

  1. Que durante el transcurso del procedimiento administrativo que culmin� con su destituci�n como M. de Circuito, as� como en la resoluci�n impugnada, se aplic� el art�culo 134, fracciones IV y V, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, las cuales vulneran garant�as individuales consignadas en la C.�n; concretamente, al determinarse ipso iure y al principio del procedimiento la suspensi�n del suscrito en su cargo como M. Federal, afect�ndose de inmediato y sin posibilidad de defensa previa sus derechos y bienes, as� como su prestigio y buen nombre, adem�s de que se orden� la pr�ctica de una investigaci�n intraprocedimental, atentatoria de las garant�as contenidas en los art�culos 14, 16, 20, fracci�n VIII, 22 y 23 de la C.�n Federal.

  2. Que en el procedimiento de investigaci�n intraprocesal se violaron las reglas esenciales del procedimiento, en virtud de que el M. visitador J.� �ngel M.G. desahog� la primera parte de la diligencia con indebido fundamento legal, pues interrog� a parte del personal del Tribunal Colegiado siguiendo lineamientos y con las formalidades previstas en el C�digo Federal de Procedimientos Civiles, cuando por disposici�n expresa de la ley las condiciones para recabar esos testimonios deb�an sujetarse al C�digo Federal de Procedimientos Penales, ya que con independencia del contenido o resultado de las diligencias, es condici�n primordial que el dictado de los actos autoritarios se funden en la ley aplicable, pues de lo contrario se estar�a dando validez a diligencias desahogadas ilegalmente con flagrante violaci�n a lo dispuesto en el art�culo 16 constitucional. Asimismo, los testimonios recabados con apoyo en el C�digo de Procedimientos Civiles fueron valorados en la resoluci�n que se combate con fundamento en el C�digo Federal de Procedimientos Penales, lo que constituye una incongruencia b�sica entre el procedimiento y la resoluci�n que a �l recay�, adem�s de que en la sentencia se refiere indistintamente a la legislaci�n procesal penal y la procesal civil, citando tesis de jurisprudencia en ambas materias, creando unaverdadera anarqu�a en la valoraci�n probatoria.

  3. Que la resoluci�n combatida es t�cnicamente incongruente, toda vez que por una parte reconoce como cosa juzgada que las inasistencias del licenciado ... a algunas sesiones fueron por afecci�n en su salud debidamente amparadas por certificados m�dicos, y por otra da validez indiciaria a algunos de los testigos de cargo que sostienen que el motivo de las inasistencias era porque el M. andaba tomado; siendo que no pueden existir ambas versiones porque una excluye a la otra.

    Que de las causas de responsabilidad que en la denuncia formulada se le imputaron, quedaron fuera de la litis: el rezago que se origin� en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito con motivo de algunas inasistencias a sesiones, por haberse decidido en la diversa denuncia 16/98 formulada en contra de los tres M.s integrantes del mencionado tribunal, que no era imputable a alguno de ellos el rezago existente; el abandono de la residencia de dicho tribunal con fecha diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, al haberse acreditado plenamente una eximente de responsabilidad; as� como las omisiones y discordancias en que incurri� al emitir sus declaraciones patrimoniales correspondientes a los a�os de mil novecientos noventa y cinco a mil novecientos noventa y siete, en virtud de que se consideraron "intrascendentes" para fincarle responsabilidad, aunque en el resolutivo primero la considera acreditada, irregularidad que no tiene consecuencia alguna por lo que tambi�n queda eliminada de la controversia.

  4. Que en la sentencia combatida se consider� acreditada plenamente en perjuicio del recurrente la causa de responsabilidad prevista en el art�culo 47, fracci�n V, de la Ley de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, consistente en no observar buena conducta en su cargo, tratando con respeto, diligencia, imparcialidad y rectitud a las personas con que tenga relaci�n con motivo de �ste, con las pruebas testimonial, circunstancial y fama p�blica, con base en las cuales se le impuso como sanci�n la destituci�n del cargo que ven�a desempe�ando como M. de Circuito, pena m�xima que recay� como resultado de la supuesta comisi�n de la falta administrativa relativa a que, al ser afecto a las bebidas alcoh�licas, su afecci�n es incompatible con su funci�n de M., por lo que proced�a su destituci�n, siendo innecesario que se demostrara la reincidencia en la conducta, porque se trata de una falta de tracto sucesivo, siendo que las premisas rese�adas no encuentran apoyo probatorio pleno en las constancias de autos por lo siguiente:

    1. En el desarrollo de la vista intraprocesal existi� un vicio de origen, al realizarse la investigaci�n en forma completamente ambigua, es decir "para que se indagara la conducta del M. ... en su funci�n como M. adscrito al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito", sin indicarse qu� aspectos de la conducta deb�an ser objeto del an�lisis, lo que provoc� que el visitador preguntara, de manera gen�rica "c�mo consideraban la conducta del M.", lo que dio lugar a que cada uno respondiera que buena, mala o regular, seg�n lo que entendieron como conducta de un M.. Aunque la resoluci�n combatida trata de corregir ese vicio diciendo que la multicitada investigaci�n se orden� para ahondar en los hechos de la denuncia formulada en su contra o para captar hechos nuevos, ello s�lo es una forma de disfrazar que lo que en realidad se orden� fue impreciso, permiti�ndosele indagar sobre cualquier cosa, sin l�mite alguno.

    2. Que la resoluci�n se apoya en las declaraciones de ocho personas a quienes el visitador seleccion� como lo estim� pertinente, siendo inexacto que ellos se hubieran presentado voluntariamente a rendir su testimonio, viol�ndose los principios rectores de valoraci�n de la prueba testimonial, porque si bien en materia procesal penal federal no procede la tacha de testigos, el art�culo 289, fracci�n II, del C�digo Federal de Procedimientos Penales dispone de manera precisa que para apreciar la declaraci�n de un testigo se debe considerar que �ste, por la independencia de su posici�n y antecedentes personales, tenga completa imparcialidad, extremos que no se cumplen en los testigos J.H.P.G.�a, J.�s M.V., M.�a V.P.P. y B.M.L.P., todos ellos personal propuesto y nombrado por la M. O.I.S.�a D.�n; E.M.P.�a, J. de la Fuente Ornelas y M.�a del C. L�pez F.�n, personal del M. L.C.; y J.G.C.�n �valos, oficial de servicios y mantenimiento del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito.

    3. El testimonio de las anteriores personas no puede ser apto para demostrar que el recurrente sea adicto al alcohol, de tal manera que su afecci�n lo imposibilite para fungir como M. de Circuito en atenci�n a lo siguiente:

      J.H.P.G.�a refiri� que en el a�o de mil novecientos noventa y siete en alguna ocasi�n lo vio alegre y efusivo en el privado de la M. y que ol�a a alcohol, pero que la conducta del M. fue siempre acorde a su cargo.

      J.�s M.V. de manera literalmente exacta al texto de la denuncia, declar� que en una ocasi�n se percat� que el M. ten�a aliento alcoh�lico, mas nunca que se hubiera presentado en estado de ebriedad a su trabajo; el hecho de referir que el M. empuj� a la M. en alguna ocasi�n y que le puso las manos en el cuello, no le consta personalmente, como a ning�n otro testigo; en cambio, manifest� que eso lo sab�a porque la M. se lo dijo y que �l se lo coment� a otras personas de la ponencia y del tribunal, siendo explicable as� "los rumores" a los que en otros atestos se refieren diversos testigos, los cuales no resisten un an�lisis serio y t�cnico, ya que es de explorado derecho que los testigos de o�das carecen de valor probatorio. Adem�s, las aseveraciones de este testigo en el sentido de que en una ocasi�n le impugn� un proyecto en forma agresiva, y que lo intent� agredir f�sicamente, constituye una declaraci�n unilateral que no encuentra respaldo en ning�n otro testimonio. Por �ltimo, respecto a que lleg� a faltar a algunas sesiones y por comentarios se enter� que se deb�a a que andaba en estado de ebriedad, no es de tomarse en cuenta, porque fue resuelto en diversa revisi�n administrativa que las contadas inasistencias a sesi�n fueron justificadas por incapacidades m�dicas oficiales, lo que constituy� cosa juzgada.

      M.�a V.P.P. refiri� que en varias ocasiones le toc� contestar el tel�fono pasando las llamadas a la M., pero que de o�das ten�a conocimiento de que el hoy recurrente andaba tomando, considerando irregular su conducta porque alguna vez no asisti� a sesi�n, testimonio de o�das que carece de valor probatorio.

      Blanca M.L.P. se�al� que "en una ocasi�n" vio al hoy recurrente "en estado inconveniente", porque ten�a aliento alcoh�lico, y precisa que fue a finales de mil novecientos noventa y siete. El deposado de esta testigo no colma el soporte sobre el que se basa la sentencia destitutoria, pues no prueba la afici�n a las bebidas alcoh�licas que haga incompatible su funci�n de M. de Circuito.

      E.M.P.�a determin� que en una ocasi�n, sin precisar circunstancias de modo, tiempo y lugar, vio al M. en estado de ebriedad; sin embargo, se retract� en su ampliaci�n de declaraci�n, se�alando que en realidad no pod�a afirmar tal hecho pues no estaba seguro; a lo cual la sentencia combatida no da importancia porque dice que debe estarse a la primigenia declaraci�n. Debe tomarse en consideraci�n que no se trata de un testigo conteste ni constante y, en tales condiciones, sus asertos son insuficientes para fincar responsabilidad, adem�s de que no prueba la base sobre la que descansa el fallo en el sentido de que por su afecci�n al alcohol tiene incompatibilidad grave con su funci�n de M..

      1. de la Fuente Ornelas dice que al hoy recurrente le concedieron dos licencias para su "tratamiento", sin se�alar c�mo le consta, circunstancia que se encuentra contradicha con las licencias que le fueron otorgadas, que si fueron cada una por quince d�as y por tener problemas de salud, nada tiene que ver con los atestos del testigo, quien, con tintes dram�ticos, manifiesta que despu�s de las licencias rompi� con todo, y se contradice porque determina que s� estudiaba los asuntos pero que inasist�a a las sesiones, se�alando que nunca lo vio en la sala de sesiones en estado de ebriedad. Ese testimonio se vio abandonado en la ampliaci�n de declaraci�n en la que se contradice y afirma que declar� as�, pero no ratifica su contenido, al no constarle que el inconforme se hubiera presentado al tribunal o a la sala de sesiones en estado de ebriedad. La sentencia combatida es err�nea cuando afirma que se le debe dar valor probatorio a la primigenia declaraci�n, toda vez que en la ampliaci�n de la misma dice otra historia inveros�mil en el sentido de que en una ocasi�n, sin precisar circunstancias de modo, tiempo y lugar, pasaron una tarde al tribunal a recoger la camioneta del hoy recurrente despu�s de una celebraci�n de fin de a�o, estableciendo al respecto en el fallo, de manera tendenciosa, que lo cierto es que alg�n d�a De la Fuente lo vio en estado de ebriedad.

      J.G.C.�n �valos en forma del todo incre�ble se�ala que el comportamiento del inconforme como M. fue regular, por "la forma de comportarme en mi trabajo en su car�cter de expresarse hacia uno, pues uno tiene derecho a ser tratado bien; que las sesiones se suspend�an a veces porque andaba en estado de ebriedad, sin decir c�mo le constaba, ni c�mo se enter� de ese hecho; agregando en una verdadera recomendaci�n al suscrito que deber�a dedicarme m�s al trabajo, que el trabajo hay que sacarlo adelante porque es su responsabilidad y afecta a uno como a los litigantes de afuera, que es una l�stima en �l porque es una persona muy inteligente, que no le importa lo que hace fuera del trabajo porque es su vida, que s�lo desea agregar que al M. se le hiciera un estudio o tratamiento para que no se perjudique �l y a la dem�s gente", saltando a la vista que tales conceptos y su forma de expresi�n no son propios de un intendente, pues no es usual que estos servidores p�blicos se interesen por la vida privada de los M.s, y en lo que aqu� interesa no precisa circunstancias de modo, tiempo y lugar por las que asume una postura proteccionista y orientadora, lo que acusa un claro aleccionamiento por parte de la M.S.�a a quien se encuentra estrechamente ligado, como se demostr� en las repreguntas. Adem�s, esta deposici�n tampoco prueba los extremos de la estructura a la que finalmente arriba la sentencia sobre su adicci�n a las bebidas que lo haga incompatible con sus funciones como M..

      M.�a del C. L�pez F.�n refiere que se percat� por el olfato en alguna ocasi�n que hab�a tomado alcohol, pero adolece de las mismas deficiencias su declaraci�n que la de los otros antes rese�ados, adem�s de que sobre esta persona priva la aseveraci�n de algunos testigos, en especial E.M.P.�a, quien sostuvo que ten�a noticia de que hab�an reunido en el archivo del tribunal al personal por indicaciones del titular para convencerlos de que declarasen en su contra.

    4. Que la base testimonial en que la resoluci�n combatida intenta apoyar la destituci�n es insuficiente para llegar a ese extremo, ya que no se sabe si lleg� a presentarse con aliento alcoh�lico al centro de trabajo, en qu� d�a, cu�ntas veces y si ello fue producto inmediato de una incompatibilidad manifiesta y absoluta que hiciera imposible la funci�n de M., m�xime que si se considera que durante casi seis a�os desempe�� normalmente dicha funci�n sin que se registrara queja alguna de los dem�s integrantes con quienes en cinco configuraciones diferentes comparti� el tribunal, ni del foro o partes interesadas en los asuntos.

  5. Que en la sentencia recurrida se admite que los testigos considerados en lo individual no tienen el alcance de probar los extremos que se persiguen, pero que adminiculados entre s� constituyen presunci�n probatoria; sin embargo, eso es un error t�cnico, ya que no es posible conjuntar indicios afectados de invalidez por la forma y t�rminos en que fueron expuestos para que en suma constituyan prueba plena.

  6. Que la forma en que la resoluci�n intenta sostener su determinaci�n final revela parcialidad, ya que no toma en consideraci�n ninguno de los elementos que le favorecen derivados de los testigos que declararon cuestiones contrarias a los de cargo y, por ende, que le fueron favorables. En la resoluci�n se transcribe una s�ntesis de lo declarado por los testigos que le favorece sin analizar pormenorizadamente su contenido, los que desestima bajo el argumento de que se presumen aleccionados, porque resaltan el buen trato y comportamiento del hoy recurrente, cuando si bien coinciden en lo sustancial son diferentes en las circunstancias accesorias y tienen valor indiciario contra los de cargo. Adem�s ninguno de estos testigos, que estuvieron cerca de �l, menciona haberlo visto en alguna ocasi�n durante los seis a�os que fungi� como M., en estado de ebriedad o con aliento alcoh�lico, lo que hace dudar fundadamente que exista prueba plena para llegar a su destituci�n, y el hecho de haber declarado varios meses despu�s de que se decret� su suspensi�n no resulta ser un argumento suficiente para desestimarlos en forma dogm�tica, pues el mismo razonamiento podr�a hacerse respecto de los testigos que proporcionan indicios incriminatorios, con la agravante de que �stos, al continuar laborando en el tribunal son f�cilmente presionables por los M.s en funciones, pues de ellos depende su permanencia en el empleo, en cambio, en su condici�n de suspendido en casi a�o y medio ninguna influencia podr�a tener respecto de aquellos que declararon libremente en su favor.

  7. Que en la sentencia impugnada se determina que el estado de ebriedad puede ser percibido por los sentidos aun cuando la prueba id�nea para acreditar el h�bito de embriaguez es mediante la pericial. Sin embargo, aun cuando la comisi�n investigadora consider� que deber�a desahogarse dicha prueba, finalmente no se diligenci�, por lo que es claro que la sentencia no se apoya en la prueba necesaria para que con un estricto encuadramiento de la conducta en la hip�tesis que se le imputa se pueda llegar a su destituci�n como M..

  8. Que en la sentencia recurrida se alude a un supuesto indicio consistente en una nota del peri�dico matutino "El Mercurio de Ciudad Victoria" el cual carece de valor probatorio, porque data de mil novecientos noventa y cinco, y s�lo demuestra lo que se public� en el diario mas no la veracidad de su contenido, m�xime que en su oportunidad dicha publicaci�n fue materia de aclaraci�n ante las autoridades respectivas, sin que la comisi�n investigadora considerara relevantes los numerosos reportes period�sticos sobre cursos y conferencias que el hoy recurrente imparti�.

  9. Que a la denuncia suscrita por los dos M.s se le otorga valor probatorio pleno, porque se dice que tiene el car�cter de documento p�blico y que hace p�blico lo que en ella se contiene, sosteni�ndose que es extra�o que los dos M.s hayan hecho la denuncia en su contra, cuando esos problemas se ventilan interiormente en el tribunal. Este razonamiento no debe tomarse en consideraci�n, pues implicar�a que cuanta denuncia presentaran los M.s y Jueces contra otro compa�ero hiciera prueba plena, relev�ndose de la necesidad de demostrar lo que en ella se afirma durante los procedimientos que para tal efecto establecen las leyes. Adem�s, si bien ambos M.s firmaron la denuncia, el M.C.G.�lez s�lo puede suscribir la parte relativa a las inasistencias y al supuesto rezago que se le imputa, mientras que los aspectos personales s�lo son alusivos a la M.S.�a, y en nada le constan directamente al otro compa�ero.

  10. Que carece de relevancia para fincarle responsabilidad el hecho de que hubiera reconocido que las dos licencias que solicit� por quince d�as cada una fue para atender los serios problemas de salud que padec�a, lo que se intenta robustecer con la declaraci�n de De la Fuente Ornelas, pues las licencias que solicit� fueron para atender asuntos personales de diversa �ndole, nunca dijo que para atender serios problemas de salud.

  11. Que no ten�a porqu� considerarse un indicio el informe signado por el visitador P.A.I.F.�ndez, ya que el mismo no se encuentra firmado por ninguna de las oficiales que supuestamente declararon y, al contrario, a la pregunta formulada durante la investigaci�n de si hab�an signado alguna declaraci�n de ese tipo, negaron los hechos.

  12. Que al introducirse en la resoluci�n impugnada la prueba de fama p�blica, representa el m�ximo esfuerzo por encuadrar, sin prueba directa, una causa grave que fundamente su destituci�n, ya que ni siquiera se alude a qui�nes la sostienen, por qu� motivo o en qu� se apoyan.

  13. Que conforme a lo dispuesto en el art�culo 137 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, s�lo procede la destituci�n de Jueces y M.s, en un primer caso, cuando incurran en una causa de responsabilidad grave en el desempe�o de sus cargos y, en una segunda hip�tesis, cuando reincidan en una segunda causa de responsabilidad sin haber atendido a las observaciones o amonestaciones que se les hicieran por faltas a la moral o la disciplina que deben guardar conforme a la ley y a los reglamentos respectivos. Por tanto, trat�ndose de faltas relativas a la conducta del funcionario nunca puede irse directamente a una destituci�n sin que previamente se le hayan formulado las amonestaciones conducentes y �ste hubiera incurrido en reincidencia, y si bien se intenta en la resoluci�n combatida obviar la observaci�n del art�culo se�alado con que la supuesta falta cometida es de tracto sucesivo, lo cierto es que esto �ltimo no est� demostrado, pues implicar�a que momento a momento se hubiera estado cometiendo, y lo cierto es que en dieciocho a�os no existe queja ni denuncia fundada en su contra, lo que destruye el argumento del referido tracto sucesivo.

S�PTIMO

A continuaci�n se aborda el estudio de los conceptos de agravio expuestos, en el orden en que fueron sintetizados en el considerando que antecede.

El recurrente alega que la resoluci�n impugnada es ilegal, ya que se funda en las fracciones IV y V del art�culo 134 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, las cuales vulneran derechos fundamentales consignados en la C.�n; concretamente, al determinarse ipso iure y al principio del procedimiento, la suspensi�n del suscrito en su cargo como M. federal, afect�ndose de inmediato y sin posibilidad de defensa previa sus derechos y bienes, as� como su prestigio y buen nombre, adem�s de que se orden� la pr�ctica de una investigaci�n intraprocedimental, atentatoria de las garant�as contenidas en los art�culos 14, 16, 20, fracci�n VIII, 22 y 23 de la C.�n Federal.

Los anteriores argumentos son inoperantes en atenci�n a lo siguiente:

En primer lugar debe destacarse que el recurso de revisi�n administrativa no es la v�a id�nea para plantear la inconstitucionalidad de normas, como se desprende de lo dispuesto por los art�culos 100, octavo p�rrafo, de la C.�n Federal y 122 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, que al efecto establecen:

"Art�culo 100.

"...

"Las decisiones del consejo ser�n definitivas e inatacables, salvo las que se refieran a la designaci�n, adscripci�n y remoci�n de M.s y Jueces, las cualespodr�n ser revisadas por la Suprema Corte de Justicia, �nicamente para verificar que hayan sido adoptadas conforme a las reglas que establezca la ley org�nica respectiva."

Art�culo 122. Las decisiones dictadas por el Consejo de la Judicatura Federal ser�n definitivas e inatacables, salvo las que se refieren al nombramiento, adscripci�n, cambios de adscripci�n y remoci�n de M. de Circuito y Jueces de Distrito, las cuales podr�n impugnarse ante el Pleno de la Suprema Corte de Justicia, mediante el recurso de revisi�n administrativa. El recurso de revisi�n administrativa tendr� como �nico objeto que el Pleno de la Suprema Corte de Justicia determine si el Consejo de la Judicatura Federal nombr�, adscribi�, readscribi� o removi� a un M. de Circuito o J. de Distrito, con estricto apego a los requisitos formales previstos en esta ley, o en los reglamentos interiores y acuerdos generales expedidos por el propio Consejo de la Judicatura Federal.

De los preceptos transcritos se concluye que efectivamente, en este tipo de recursos �nicamente pueden impugnarse decisiones del Consejo de la Judicatura Federal, en las que se resuelva sobre la designaci�n, adscripci�n, cambio de adscripci�n o remoci�n de M.s de Circuito y Jueces de Distrito, y �nicamente para el efecto de verificar que hayan sido adoptadas conforme a las reglas que establezca la ley org�nica respectiva, los reglamentos interiores y los acuerdos generales expedidos por el propio Consejo de la Judicatura Federal.

En estas condiciones, fuera de los casos se�alados y para los efectos precisados, en los recursos de revisi�n administrativa no puede impugnarse alg�n otro tipo de actos ni para otros efectos de los ya se�alados; por lo tanto, se llega a la convicci�n de que en este medio de defensa no es factible plantear la inconstitucionalidad de normas, aunque sean las que funden la resoluci�n recurrida.

Lo anterior encuentra apoyo en la tesis de jurisprudencia n�mero P. XXXVI/2000, sustentada por el Tribunal Pleno de este Alto Tribunal, del tenor siguiente:

"REVISI�N ADMINISTRATIVA, RECURSO DE. EN ESTE MEDIO DE DEFENSA NO PUEDE PLANTEARSE INCONSTITUCIONALIDAD DE LEYES. De los art�culos 100, octavo p�rrafo, de la C.�n Federal y 122 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, se advierte que en el recurso de revisi�n administrativa �nicamente pueden impugnarse decisiones del Consejo de la Judicatura Federal, en las que se resuelva sobre la designaci�n, adscripci�n, cambio de adscripci�n o remoci�n de M.s de Circuito y Jueces de Distrito, y �nicamente para el efecto de verificar que hayan sido adoptadas conforme a las reglas que establezca la ley org�nica respectiva, los reglamentos interiores y los acuerdos generales expedidos por el propio Consejo de la Judicatura Federal. En consecuencia, fuera de los casos se�alados y para los efectos precisados, en este tipo de recursos no puede impugnarse alg�n otro tipo de actos o para otros efectos, por lo que en este medio de defensa resulta improcedente plantear la inconstitucionalidad de normas, aunque sean las que funden la resoluci�n recurrida." (P�gina 107, Tomo XI, marzo 2000, Novena �poca del Semanario J. de la Federaci�n).

En consecuencia, toda vez que conforme a lo dispuesto en el art�culo 100 de la Carta Magna y 122 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, esta Suprema Corte s�lo puede analizar en la revisi�n administrativa la decisi�n del Consejo de la Judicatura Federal sobre la remoci�n de un M. o J., la circunstancia de que �sta haya sido adoptada conforme a las reglas que establezca su ley org�nica, reglamentos internos y acuerdos generales expedidos por el propio consejo, no procede analizar cuesti�n diversa, como lo es, en el caso, la impugnaci�n de inconstitucionalidad de las fracciones IV y V del art�culo 134 de la ley org�nica en cita.

OCTAVO

En los agravios sintetizados en el punto 2, el recurrente sostiene que el procedimiento administrativo que concluy� con su destituci�n se desahog� conforme al C�digo Federal de Procedimientos Civiles, cuando debi� efectuarse el tr�mite y valoraci�n de los testimonios de acuerdo a lo establecido en el C�digo Federal de Procedimientos Penales, adem�s de que en la sentencia se refiere indistintamente a la legislaci�n penal y civil, citando jurisprudencia de ambas materias.

Es infundada la afirmaci�n relativa a que el visitador judicial M.G. realiz� los apercibimientos a los testigos y fue diligenciando el desarrollo de los interrogatorios citando prescripciones del C�digo Federal de Procedimientos Civiles, ordenamiento procesal que no es aplicable a la materia por disposici�n expresa de la ley.

En efecto, si bien el licenciado ... en la audiencia de trece de octubre de mil novecientos noventa y ocho, as� como en su informe de veinte de agosto de mil novecientos noventa y nueve, manifest� que durante el primer d�a en que el visitador judicial interrog� al personal del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, aplic� las reglas que para el desahogo de esa prueba se�ala el C�digo Federal de Procedimientos Civiles; sin embargo, no precis�, ni se aprecia de actuaciones, en qu� momento concreto de dichas diligencias se aplic� el mencionado c�digo, por lo que resulta correcto que el consejo desestimara los mencionados argumentos del inconforme.

As� es, el M.M.G. realiz� las diligencias que constan en las actas levantadas los d�as trece, catorce y quince de mayo de mil novecientos noventa y nueve, visibles a fojas ciento setenta y nueve a doscientos veinte, tomo II, sin que de su lectura se advierta la cita del C�digo Federal de Procedimientos Civiles.

Inclusive, al practicar los interrogatorios respectivos, al exhortar a los testigos para conducirse con veracidad se�alaba: "Acto seguido y exhortado que fue para que se conduzca con verdad, record�ndole que como perito en derecho que es conoce las penas en que incurren quienes declaran con falsedad ante autoridad distinta a la judicial, y enterado del objeto de esta diligencia manifest� ..."

Adem�s, lo �nico que manifest� el licenciado ... en la diligencia de fecha catorce de mayo de mil novecientos noventa y nueve fue: "Que desea dejar constancia que al principio de este procedimiento de denuncia la Secretar�a Ejecutiva de Disciplina del Consejo de la Judicatura Federal formul� un acuerdo que fue notificado al suscrito haci�ndole notar que la legislaci�n aplicable por supletoriedad a este tipo de procedimientos lo es el C�digo Federal de Procedimientos Penales, y que en ese sentido se hab�a pronunciado el Pleno del Consejo". A continuaci�n el M. visitador consider� que se reservaba el punto de derecho para que el �rgano competente fuera el que lo resolviera (foja 193 vuelta, tomo II).

Por otra parte, en cuanto a la valoraci�n de pruebas aportadas al juicio, �sta se realiz� de conformidad con el C�digo Federal de Procedimientos Penales, por lo cual ning�n agravio se irrog� al recurrente en la sentencia impugnada.

En efecto, como se desprende de la sentencia impugnada, las disposiciones jur�dicas en que se fund� el Consejo de la Judicatura Federal para realizar la valoraci�n de las pruebas aportadas, fue conforme al C�digo Federal de Procedimientos Penales, lo cual es acorde con el criterio sustentado por el Tribunal Pleno de esta Suprema Corte de Justicia, cuyo rubro, texto y datos de localizaci�n son los siguientes:

"RESPONSABILIDAD ADMINISTRATIVA DE MAGISTRADOS DE CIRCUITO Y JUECES DE DISTRITO. EN EL PROCEDIMIENTO RELATIVO SON APLICABLES, SUPLETORIAMENTE, LAS DISPOSICIONES DEL C�DIGO FEDERAL DE PROCEDIMIENTOS PENALES. El C�digo Federal de Procedimientos Penales, y no su similar el de Procedimientos Civiles, es el ordenamiento aplicable supletoriamente en los procedimientos seguidos en las quejas administrativas que tengan por objeto investigar si la conducta de los M.s de Circuito o Jueces de Distrito se ajusta a las disposiciones constitucionales y legales, con el fin de salvaguardar la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia que tales funcionarios deben observar en el ejercicio de su cargo y, en su caso, fincarles responsabilidad y aplicarles la sanci�n respectiva en t�rminos de lo dispuesto en la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos. Lo anterior porque esta ley establece, en su art�culo 45, que 'En todas las cuestiones relativas al procedimiento no previstas en esta ley, as� como en la apreciaci�n de las pruebas, se observar�n las disposiciones del C�digo Federal de Procedimientos Penales', lo cual excluye de considerar para ese efecto al C�digo Federal de Procedimientos Civiles. Dicha supletoriedad opera no obstante que el citado precepto se encuentra en el cap�tulo IV, relativo a las disposiciones comunes para los cap�tulos II y III del t�tulo segundo (procedimiento en el juicio pol�tico), pues la redacci�n de ese art�culo permite establecer con claridad que la intenci�n del legislador no fue limitar la aplicaci�n supletoria del C�digo Federal de Procedimientos Penales a las cuestiones no previstas en la sustanciaci�n y resoluci�n de los juicios pol�ticos, sino a cualquiera de los procedimientos establecidos en la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, dentro de los que se encuentra el seguido por el Consejo de la Judicatura Federal en contra de M.s de Circuito o Jueces de Distrito."

(P�gina 466, Tomo III, marzo de 1996, Novena �poca del Semanario J. de la Federaci�n y su Gaceta).

As�, respecto a la retractaci�n de los testigos E.M.P.�a y J. de la Fuente Ornelas, determin� que debe darse cr�dito a sus primeras declaraciones, tomando en consideraci�n que en �stas, los testigos no tuvieron tiempo de reflexionar sobre la conveniencia de alterar los hechos, pues su retractaci�n no se encuentra apoyada por ning�n medio de convicci�n que la justifique, corroborando lo expuesto en las tesis de jurisprudencia de la anterior Primera S. de este Alto Tribunal, ambas con el rubro "RETRACTACI�N DE LOS TESTIGOS." (fojas 765, tomo II, expediente 13/98).

Al analizar las declaraciones de los ocho testigos que manifestaron en relaci�n a la adicci�n del licenciado ... a las bebidas embriagantes, y que �ste se present� al tribunal de su adscripci�n en estado de ebriedad, determin� que: "las anteriores declaraciones testimoniales adminiculadas con los indicios que despu�s examinar�, y con la fama p�blica, tienen pleno valor probatorio, de conformidad con los art�culos 286, 289 y 290 del C�digo Federal de Procedimientos Penales aplicable supletoriamente al presente procedimiento de responsabilidad administrativa", en virtud de que por su edad, capacidad e instrucci�n tienen criterio suficiente para deponer respecto de la conducta desplegada por el M. ... motivada por su afecci�n a las bebidas embriagantes, hecho que es susceptible de conocerse por medio de los sentidos, y aplica anal�gicamente el criterio sustentado por la anterior Cuarta S. de esta Suprema Corte bajo el rubro "EMBRIAGUEZ, APRECIACI�N DEL ESTADO DE." (foja 766, tomo II, expediente 13/98).

Para corroborar el hecho de que no obsta para dar valor a los testimonios de los declarantes que estaban adscritos a las ponencias de los M.s S.�a D.�n y C.G.�lez, porque en materia penal no existe tacha en los testigos y en la afectaci�n de parcialidad de su dicho, ya que lo que realmente importa es que, tomando en cuenta las circunstancias del caso concreto, existan razones l�gicas parta estimar que son verdaderas sus declaraciones, transcribe lo dispuesto en los art�culos 242, p�rrafo primero, 243, 289 y 290 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, de aplicaci�n supletoria, concluyendo que: "De la lectura cuidadosa de las disposiciones antes transcritas se desprende que, en materia federal (y por ende en los procedimientos administrativos de responsabilidad), cualquier persona que haya presenciado los hechos que se pretenden acreditar, salvo las enumeradas en el art�culo 243, deben rendir testimonio." (foja 768, tomo II, expediente 13/98).

Respecto a la valoraci�n de los testigos presentados por el M. ... se determin� que no eran aptos para desvirtuar las imputaciones que en su contra formularon los ocho testigos que se mencionaron en el considerando und�cimo de esa resoluci�n, porque adem�s de que declararon varios meses despu�s de que se hab�a practicado una visita de inspecci�n extraordinaria por el M.M. y, por tal raz�n conoc�an de antemano cu�l era la finalidad de los interrogatorios, la mayor�a de ellos dieron respuesta a los mismos en t�rminos casi id�nticos, lo que engendr� sospecha sobre la veracidad de sus declaraciones, transcribiendo la tesis del Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito cuyo rubro es: "PRUEBA TESTIMONIAL, APRECIACI�N DE LA. DECLARACIONES PERFECTAS." (foja 782, tomo II, expediente 13/98).

Como en el caso existe una contradicci�n sustancial entre las declaraciones de dos grupos de testigos, el criterio que se utiliz� en la sentencia recurrida para otorgar a uno de ellos valor acreditativo, consisti� en ponderar las circunstancias en que cada una de tales declaraciones se rindieron, los dem�s elementos que fueron aportados para probar los hechos, as� como todos aquellos factores que en forma l�gica y racional llevaron a la indagaci�n de la verdad buscada, invocando el criterio de la anterior Tercera S. de esta Suprema Corte de Justicia de rubro: "PRUEBA TESTIMONIAL VALORACI�N DE LA." (foja 782, tomo II, expediente 13/98).

La prueba testimonial con la que se tuvo por demostrado que el M. ... es adicto a las bebidas alcoh�licas y se present� al Tribunal Colegiado de su adscripci�n en estado inconveniente, se adminicul� con la prueba circunstancial. "Esta prueba se encuentra regulada por el art�culo 286 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, aplicable supletoriamente al presente procedimiento de responsabilidad administrativa." (foja 784, tomo II, expediente 13/98).

En la sentencia impugnada se consider� como uno de los indicios de la prueba circunstancial, la denuncia formulada por los M.s S.�a D.�n y C.G.�lez, la que se consider� "constituye un documento p�blico, en los t�rminos del art�culo 281 del C�digo Federal de Procedimientos Penales aplicado supletoriamente, en relaci�n con el art�culo 129 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles" as� como con el 132 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, refiriendo que si bien en los t�rminos del art�culo 280 del C�digo Federal de Procedimientos Penales los documentos p�blicos hacen prueba plena; sin embargo, en el caso de la presente denuncia debe tenerse por acreditado que tal imputaci�n efectivamente proviene de los M.s firmantes del documento, pero el hecho imputado debe ser demostrado en forma plena a trav�s de otros medios justificativos (foja 785, tomo II, expediente 13/98).

En el informe rendido por el visitador judicial P.A.I.F.�ndez, constan las declaraciones vertidas por dos oficiales judiciales, quienes en forma coincidente se�alaron que el M. ... constantemente inger�a bebidas embriagantes, "constituyen indicios que deben ser considerados en t�rminos del art�culo 286 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, de aplicaci�n supletoria.". Se invoca por analog�a, la tesis de la anterior Tercera S. de este Alto Tribunal, cuyo rubro es "PRUEBA TESTIMONIAL RENDIDA COMO ACTO PREJUDICIAL, VALORACI�N DE LA." (foja 788, tomo II, expediente 13/98).

Por �ltimo, adminicul� a las pruebas testimonial y circunstancial, la de fama p�blica, en virtud de que del art�culo 206 del C�digo Federal de Procedimientos Penales de aplicaci�n supletoria "se desprende que la autoridad judicial (y en el caso de los procedimientos de responsabilidad administrativa, este Consejo de la Judicatura Federal), tiene la facultad discrecional para allegarse otros medios de prueba, que corroboren la autenticidad de los recibidos en el procedimiento. Lo anterior se apoya en la tesis del Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, que se aplica por analog�a, cuyo rubro dice: "FAMA P�BLICA COMO MEDIO DE PRUEBA.".

De lo expuesto se desprende que la resoluci�n impugnada se fund� en el C�digo Federal de Procedimientos Penales, s�lo por analog�a se aplicaron algunas tesis en materia civil y laboral, y la �nica referencia de la legislaci�n civil, la constituye el art�culo 129, que prev� qu� debe entenderse por documentos p�blicos, al cual remite el 281 del C�digo Federal de Procedimientos Penales.

Por tanto, resultan infundados los agravios relativos a que en la sentencia impugnada la valoraci�n de las pruebas se fund� indistintamente en la ley procesal penal y procesal civil, toda vez que con base en el C�digo Federal de Procedimientos Penales se realiz� la valoraci�n respectiva, lo que es acorde con lo que establece el art�culo 166 del Acuerdo General 48/1998 del Consejo de la Judicatura Federal, relativo a que este c�digo es el aplicable supletoriamente en el procedimiento administrativo.

NOVENO

Es falso lo afirmado por el recurrente en los agravios sintetizados en el punto 3, al referir que la resoluci�n combatida es incongruente porque por una parte reconoce como cosa juzgada que las inasistencias del licenciado ... al Tribunal Colegiado fueron por afecciones a su salud, debidamente amparadas por certificados m�dicos, y por otra da validez indiciaria a algunos de los testigos de cargo que sostienen que el motivo de tales inasistencias era porque el M. andaba tomado.

La circunstancia de que en la denuncia 16/98, formulada contra los tres M.s integrantes del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, se hubiera declarado que no era imputable a ninguno de dichos funcionarios judiciales el rezago existente en tal tribunal, habi�ndose hecho un an�lisis de las inasistencias a algunas sesiones por parte del licenciado ... por motivos de incapacidad debidamente acreditada con certificados m�dicos oficiales, no es obst�culo para estimar ciertas las afirmaciones de algunos testigos en la presente denuncia que refieren que las inasistencias de dicho funcionario al tribunal o a las sesiones fue con motivo de que "andaba tomado", toda vez que lo que constituye cosa juzgada es que el rezago del referido tribunal no es imputable a ninguno de los M.s integrantes del mismo, mas la valoraci�n de las pruebas con las que se arrib� a tal conclusi�n es independiente de la que en la presente denuncia se haga de las pruebas que al efecto obran en actuaciones, m�xime que este procedimiento se refiere a diversa causa de responsabilidad que deriva de diferentes situaciones de hecho.

Adem�s, como se concluir� m�s adelante, la prueba testimonial adminiculada con la circunstancial o indiciaria, conducen a la convicci�n de que las inasistencias del licenciado ... al tribunal referido y a algunas sesiones, s� se debi� a su afecci�n a las bebidas embriagantes.

Por cuanto a lo referido por el recurrente en relaci�n a que las omisiones y discordancias en que incurri� al rendir sus declaraciones patrimoniales revisadas se estimaron intrascendentes para fincarle responsabilidad, aunque en el resolutivo primero la consider� acreditada, es una irregularidad que no tiene consecuencia alguna, es inexacto.

En el considerando D�cimo Octavo del fallo recurrido, se determin� que el licenciado ... al rendir sus declaraciones patrimoniales de mil novecientos noventa y seis y mil novecientos noventa y siete, no se condujo con veracidad, seg�n se desprende del dictamen emitido por el contralor del Poder J. de la Federaci�n, el que advirti� una serie de irregularidades significativas que motivaron se tuviera por acreditada la causa de responsabilidadprevista en el art�culo 131, fracci�n XI, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con el art�culo 47, fracci�n XVIII, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos.

Contrario a lo afirmado por el recurrente, las omisiones en que incurri� al rendir las referidas declaraciones, que se estimaron "intrascendentes" en la resoluci�n impugnada, no se refieren a aquellas irregularidades que, por su car�cter significativo, fueron el sustento para concluir que aqu�l no se condujo con veracidad al rendir sus declaraciones patrimoniales y, en consecuencia, para fincarle responsabilidad administrativa.

En efecto, en la resoluci�n recurrida se determin� que por irregularidades advertidas en sus declaraciones de mil novecientos noventa y seis y mil novecientos noventa y siete, se encuentra demostrada la causa de responsabilidad prevista en el art�culo 131, fracci�n IX, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n al 47, fracci�n XVIII, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, consistentes en que en dichas declaraciones, en relaci�n con la cuenta de cheques n�mero 093730223-1 de Banca S.�n, S.A., asent� cantidades diferentes a las manifestadas en las declaraciones anteriores.

D�CIMO

En los agravios sintetizados en los puntos 4, 5 y 6, los que se estudian en conjunto por la �ntima relaci�n que guardan entre s�, el recurrente aduce que existieron una serie de irregularidades significativas que motivaron se tuviera por acreditada la causa de responsabilidad prevista en el art�culo 131, fracci�n XI, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con el art�culo 47, fracci�n V, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, toda vez que no se indic� qu� aspectos de su conducta deb�an ser objeto de investigaci�n, se seleccion� a ocho personas cuyos testimonios no pueden servir para establecer su afecci�n a las bebidas embriagantes que imposibiliten su desempe�o como M. de Tribunal Colegiado; que los testimonios individuales, al carecer de eficacia probatoria, no pueden adminicularse para que en conjunto prueben plenamente en su contra; que se considera que los testimonios de cargo en lo individual no tienen el alcance de probar los hechos que se persiguen, pero al conjuntar esos indicios afectos de invalidez se determina que constituyen prueba plena; y la determinaci�n final revela parcialidad, porque no toma en consideraci�n los elementos que le favorecen derivados de los testigos que declaran cuestiones contrarias a los de cargo.

Previo a dar contestaci�n a esos agravios, se considera necesario transcribir la denuncia formulada por los M.s O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez en contra del M. ... de fecha diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho.

"Que preocupados por el n�mero excesivo de asuntos radicados en este tribunal, que se encuentran pendientes de resolver, los firmantes en uni�n del M. ... a partir de la primera quincena del mes de abril de mil novecientos noventa y siete, implementamos un sistema de trabajo s�lido, que en lo esencial consisti� en aumentar de diez a quince asuntos en el listado que se realiza los viernes de cada semana, para verse en la sesi�n de los d�as mi�rcoles siguientes; asuntos cuya discusi�n y votaci�n se agotaba por lo general el d�a de la sesi�n y, excepcionalmente se continuaba �sta el d�a siguiente cuando as� lo ameritaba la ocasi�n; sistema que funcion� hasta finales del mes de noviembre del mismo a�o. En acuerdo plenario de fecha trece de marzo del a�o en curso, se acord� que el listado de los asuntos se redujera a diez por semana que ser�an sesionados los d�as mi�rcoles. Sin embargo, advertimos que nos hemos apartado de los acuerdos tomados, ya que las sesiones no se han llevado a cabo en forma regular, no obstante que el listado de asuntos por semana disminuy� de cuarenta y cinco a treinta, no ha sido factible agotar en una sola sesi�n la lista de treinta asuntos, puesto que �sta se contin�a los d�as jueves y viernes, por la raz�n de que el compa�ero M. ... no ha asistido regularmente a las sesiones por reportarse enfermo en la mayor�a de las ocasiones, exhibiendo en las siguientes sesiones constancias m�dicas que describen los problemas de salud que confronta el M., a quien se le ha brindado la comprensi�n y el apoyo haciendo los ajustes necesarios que se requieran para el debido funcionamiento del tribunal, y en respuesta nos ha expresado que est� dispuesto a colaborar en la medida y forma que se necesite; empero, su palabra empe�ada no la ha cumplido por razones de salud, seg�n aduce. De la forma en que se ha venido sesionando se percat� el M. visitador P.A.I.F.�ndez, quien asent� en el acta respectiva de fecha veintitr�s de junio de mil novecientos noventa y ocho, lo siguiente: 'En este tribunal se programan sesiones ordinarias semanales, mediante publicaci�n de las listas de los asuntos que en ellas ser�n vistos. Sin embargo, la celebraci�n de tales sesiones se lleva a cabo con retardos e interrupciones frecuentes, seg�n se advierte de los datos siguientes: ... (transcribe). La suscrita M. O.I.S.�a D.�n, con el car�cter de presidenta de este tribunal hace del conocimiento de la C.�n de Disciplina, que las sesiones plenarias no se han celebrado con la regularidad y la celeridad correspondientes, debido a las inasistencias del M., quien en algunas ocasiones solicita el postergamiento de las mismas, por diversas razones, lo que ha tra�do como consecuencia, de acuerdo al comunicado que con fecha 1o. de junio de 1998, dirig� al Ministro, J.V.A.A.�n, presidente del Consejo de la Judicatura y de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, un rezago en la resoluci�n de los asuntos listados, pues a esa fecha se encontraban en este tribunal un promedio de 196 asuntos listados pendientes de resolver, y que hasta la fecha llegan a 146 asuntos; seg�n se desprende de la certificaci�n secretarial que se adjunta. El retardo en el desarrollo de las sesiones se debe en gran parte a que el se�or M. ... se pone a leer y releer los proyectos que se van a discutir, enfrasc�ndose en discusiones in�tiles, propiciando el retardo de la resoluci�n, lo que motiv� que de quince asuntos que se ven�an listando a la semana por ponencia, se redujeran a diez asuntos �nicamente, pues de lo contrario se incrementar�a el rezago de asuntos listados, no resueltos. Por otra parte, su car�cter ambivalente, contradictorio e impredecible, producto de su afecci�n al consumo de bebidas alcoh�licas, lo hace presa de excesiva irritabilidad sobre los dem�s, como en aquella ocasi�n (5 de junio de 1996) en que estando en el sal�n de pleno, sin motivo alguno empez� a impugnar en forma agresiva el proyecto de resoluci�n del amparo directo laboral 280/95, que la suscrita presentaba a discusi�n, lo que motiv� que yo abandonara la S. del Pleno, sigui�ndome hasta mi oficina, a la que entr� intempestivamente, d�ndome un empuj�n para que me sentara y no saliera del privado, quit�ndome los lentes, para despu�s irse a llorar a una esquina, llamando a continuaci�n a uno de los secretarios de mi ponencia (L.. J.�s M.V., al que trat� de agredir, situaci�n que origin� en m� un profundo deseo de ser cambiada de adscripci�n ante la actitud del M. ... quien en ocasiones ha llegado a este tribunal en estado de ebriedad como la �ltima ocasi�n en que cuando lo invitaba a retirarse a su domicilio, por el lamentable estado en que se present�, me jal� de los brazos y luego me puso las manos en el cuello, hecho que sucedi� en la sala de plenos de este tribunal, y si bien despu�s se disculp� y me asegur� que s�lo hab�a tratado de abrazarme, lo cierto es, que su actitud ha provocado en m� desconfianza e inseguridad, que no debe reinar entre quienes integramos este tribunal; debiendo agregar tambi�n que en ocasi�n anterior a estos hechos, el M. ... denotando una actitud poco seria a la funci�n, se present� a una sesi�n plenaria y sac� de un portafolios de pl�stico una pistola, con la cual apunt� a la suscrita M., pidi�ndole el M.C.G.�lez que la guardara, porque podr�a estar cargada, manifestando el M. ... que el arma no se encontraba abastecida, sin embargo, este hecho alter� la tranquilidad de los dem�s integrantes del tribunal. Ahora bien, despu�s de su �ltimo permiso, por diversas razones ha motivado el diferimiento de las sesiones, seg�n se advierte de las constancias certificadas que se anexan, relativas a las actas levantadas con fechas tres y diez de septiembre actual, y el d�a de hoy en que deb�amos de haber sesionado se comunic� conmigo por v�a telef�nica, argumentando que se encontraba en la Ciudad de M�xico, porque no hab�a partido el avi�n a Ciudad Victoria, por el mal tiempo, habiendo permanecido en el aeropuerto de M�xico, D.F., hasta las 00:15 horas, siendo que de acuerdo a la informaci�n proporcionada por Aerocalifornia, el avi�n con destino a esta ciudad lleg� el d�a de ayer por la noche sin ning�n contratiempo; todo ello acent�a la falta de seriedad del compa�ero que se traduce en la inestabilidad del trabajo de este tribunal; lo que motiv� el levantamiento del acta correspondiente, de la cual se adjunta copia certificada por el secretario de Acuerdos. Tenemos conocimiento que el H. Consejo de la Judicatura Federal, otorg� dos licencias por el t�rmino de quince d�as al M. ... que comprendieron del primero al quince de julio y del quince de agosto al dos de septiembre del a�o que transcurre; mismas que seg�n nos ha informado el propio M. las ha utilizado para atender los serios problemas de salud que padece, habiendo sesionado este tribunal en esos periodos en forma sucesiva, con los licenciados S.A.L.S.�n y G.E.C. G�mez, quienes fueron autorizados por el Pleno de ese H. Consejo para que en funciones de M.s intervinieran en la discusi�n y resoluci�n de los asuntos listados, en sustituci�n del M. ausente, quien se reincorpor� a sus labores el d�a tres de septiembre actual. Estamos conscientes de la responsabilidad que asumimos al aceptar el cargo de M.s de Circuito y que por ello debemos hacer los esfuerzos adicionales que la funci�n nos exija, sin embargo: ignoramos si los problemas de salud que aquejan al M. ... son de tal magnitud que le impiden aportar la contribuci�n que en este momento precisa el tribunal, por lo que, nos permitimos solicitar por su digno conducto, al Pleno del H. Consejo de la Judicatura Federal que a fin de lograr la continuidad y adoptar el ritmo de trabajo debido, se autorice el nombramiento provisional de un M. sustituto, o en su defecto de un secretario de este tribunal para que de acuerdo con la ley funja como M. provisionalmente; pues de acuerdo al acta de esta fecha los suscritos acordamos sesionar hasta que la comisi�n que usted dignamente preside acuerde lo conducente. Adjuntamos copia certificada de la misma para los efectos consiguientes."

Por otra parte, resulta relevante precisar el contexto normativo dentro del cual se desarroll� la visita extraordinaria realizada los d�as catorce al diecis�is de mayo de mil novecientos noventa y nueve, por el M. visitador J.� �ngel M.G., que se estim� procedente efectuar en la reuni�n del comit� investigador celebrada el tres de mayo de dicho a�o (fojas 39 y 40, tomo II).

Por principio destaca que el referido comit� de investigaci�n se integr� por acuerdo del Consejo de la Judicatura Federal de veinticuatro de marzo de mil novecientos noventa y nueve, con el fin de indagar sobre la conducta del licenciado ... en su actuaci�n como M. integrante del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, con residencia en Ciudad Victoria, Tamaulipas, al haberse aprobado en la misma sesi�n, en sus t�rminos, la propuesta presentada por el consejero A. O�ate L., respecto a la ampliaci�n de la investigaci�n administrativa a que estaba sujeto el licenciado ... "... debido a que de los elementos que obran en autos se colige que existen algunos aspectos no comprendidos en la comunicaci�n de diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, que hicieron los licenciados O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez, M.s integrantes del Tribunal Colegiado aludido; por lo que para el cumplimiento de tal medida somete a consideraci�n de este �rgano colegiado se determine ampliar la investigaci�n ya practicada, con el fin de que el Pleno pueda allegarse mayores elementos para resolver la denuncia de cuenta, y poder abarcar algunos otros aspectos que pudieran estar relacionados con los hechos que obran en la misma." (fojas 15 y 16, tomo II).

Ahora bien, tales comit�s de investigaci�n se establecen y regulan en el t�tulo tercero "De los comit�s de investigaci�n", cap�tulo �nico, del Acuerdo 44/1998 del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, precisando en los art�culos 28 al 66 lo relativo a la investigaci�n intraprocedimental, estim�ndose oportuno transcribir los numerales 58 a 60 y 66, que dicen:

"Art�culo 58. La investigaci�n intraprocedimental se practicar� en el supuesto de la fracci�n IV del art�culo 134 de la ley, trat�ndose de las faltas que dieron origen al procedimiento. De ella y de su objeto se informar� por escrito al servidor p�blico investigado con una anticipaci�n no menor de cinco ni mayor de quince d�as h�biles."

"Art�culo 59. El informe a que alude el art�culo anterior ser� proporcionado por quienes vayan a practicar la investigaci�n. De ello deber� quedar constancia en el expediente y en el acta que se levante."

"Art�culo 60. El servidor p�blico investigado podr� intervenir en el desarrollo de la investigaci�n intraprocedimental, repreguntando en su caso a peritos y testigos y manifestando lo que estime pertinente en relaci�n con la investigaci�n y con el contenido del acta."

"Art�culo 66. La investigaci�n deber� concretarse a los hechos espec�ficos que determine el Pleno, la C.�n de Receso o el secretario ejecutivo, y de ella se levantar� acta circunstanciada que se entregar� a quien la orden�, para que determine lo conducente."

El comit� en comento orden� la pr�ctica de una visita extraordinaria al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Segundo Circuito "... para allegarse de todos los elementos documentales necesarios a fin de conocer sobre su conducta y los dem�s medios de convicci�n que estime pertinentes; igualmente comisi�nesele para que con el auxilio del secretario de Acuerdos del tribunal y con conocimiento del servidor p�blico recabe la declaraci�n del personal del tribunal y de los abogados y personas que, en general, tengan que declarar sobre la conducta del M. ... N.�quese al M. ... que a partir del d�a trece de mayo en curso, en la sede del tribunal de su adscripci�n, el M. visitador proceder� a recibir los testimonios de las personas a quienes les consten hechos relacionados con su conducta, lo que se hace de su conocimiento para que haga valer lo que a sus intereses convenga ..." (fojas 39 y 40, tomo II).

El marco jur�dico que regula el desarrollo de tales visitas se encuentra establecido en el cap�tulo VI "De las visitas extraordinarias" del Acuerdo General 44/1998, del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, que dispone:

"Art�culo 39. Cuando existan elementos de prueba que a juicio del Pleno o del secretario ejecutivo hagan presumir irregularidades cometidas por un M. de Circuito o J. de Distrito, dispondr�n la pr�ctica de una visita extraordinaria que se efectuar� en lo aplicable, en la forma y t�rminos del cap�tulo anterior. En el acuerdo correspondiente se fijar�n los puntos concretos materia de la investigaci�n."

"Art�culo 40. Las visitas extraordinarias podr�n llevarse a cabo aun en d�as y horas inh�biles, sin que sea necesaria la previa comunicaci�n al titular del �rgano visitado. El visitador podr� solicitar al titular toda la informaci�n que estime pertinente."

"Art�culo 41. En la pr�ctica de las visitas extraordinarias, los visitadores deber�n ce�irse estrictamente a los puntos acordados por el Pleno o el secretario ejecutivo; y durar�n el tiempo que se estime necesario para cumplir con el objeto de ella."

"Art�culo 42. Al inicio de la visita extraordinaria los visitadores, previa identificaci�n, har�n saber, mediante oficio, al titular del �rgano jurisdiccional, qui�n la orden� y cu�ndo y, de considerarlo conveniente el Pleno, el objeto de ella.

"Los elementos obtenidos durante la pr�ctica de la visita deber�n mantenerse en secreto hasta en tanto el consejo o la C.�n de Disciplina resuelvan lo conducente."

De los art�culos transcritos se desprende que las visitas extraordinarias se practicar�n cuando existan elementos de prueba que a juicio del Pleno y del secretario ejecutivo hagan presumir irregularidades cometidas por un M. o J. Federal, las que se efectuar�n "en lo aplicable", en la forma y t�rminos de las visitas ordinarias; podr�n llevarse a cabo aun en d�as y horas inh�biles; el visitador podr� solicitar al titular toda la informaci�n que estime pertinente; deber�n ce�irse estrictamente a los puntos acordados por el Pleno o secretario ejecutivo; y a su inicio har�n saber al titular del �rgano jurisdiccional qui�n la orden� y cu�ndo.

Las disposiciones relativas de las visitas ordinarias, en lo que interesa son las siguientes:

"Art�culo 21. Las visitas ordinarias de inspecci�n tienen efectos primordialmente preventivos, de control o para recabar informaci�n respecto al funcionamiento de los �rganos jurisdiccionales, al desempe�o de sus miembros, a las condiciones de trabajo y a las necesidades del �rgano jurisdiccional."

"Art�culo 22. Las visitas ordinarias de inspecci�n se llevar�n a cabo cuando menos dos veces por a�o. Para tal efecto, el secretario ejecutivo sortear� peri�dicamente entre los visitadores, los Tribunales de Circuito y los Juzgados de Distrito que deban visitarse conforme al programa elaborado por el visitador general.

"Tales sorteos ser�n generales y se realizar�n para cubrir periodos de visita no mayores de dos a�os; sin perjuicio de efectuar los que resulten necesarios por impedimento, ausencia o falta definitiva del visitador sorteado o por cualquiera otra causa justificada.

"Los visitadores podr�n inspeccionar m�s de una vez un mismo �rgano jurisdiccional durante ese lapso."

"Art�culo 23. Una vez que se conozca el resultado de los sorteos a que se refiere el art�culo anterior, el visitador general lo har� saber a los visitadores mediante oficio, para que �stos presenten su propuesta de programa de visitas y, previo el aviso a que se refiere el p�rrafo tercero del art�culo 100 de la ley, procedan a practicar las que les correspondieron, conforme al programa aprobado por la visitadur�a."

"Art�culo 24. La asignaci�n de los �rganos jurisdiccionales a los visitadores no ser� susceptible de cambio entre �stos, pero si alguno tuviere impedimento legal para realizar una visita de inspecci�n, lo expresar� por escrito ante la C.�n de Disciplina, dentro de las veinticuatro horas siguientes a la notificaci�n del resultado del sorteo o a la en que tenga conocimiento del impedimento, la cual resolver� lo conducente; si el impedimento es calificado de legal, la comisi�n informar� al secretario ejecutivo, para que sortee el �rgano jurisdiccional entre los restantes visitadores; de no calificarse as�, el visitador proceder� a practicar la visita."

"Art�culo 25. Para la pr�ctica de las visitas ordinarias de inspecci�n, el visitador general deber� informar con la debida oportunidad al titular del �rgano jurisdiccional o a su presidente, trat�ndose deTribunales Colegiados, el d�a en que se iniciar� la visita ordinaria de inspecci�n para que proceda a fijar el aviso correspondiente en los estrados del �rgano con una anticipaci�n m�nima de quince d�as, en el que haga saber a los litigantes, abogados postulantes y p�blico en general, la fecha en que iniciar� la inspecci�n, el nombre del visitador, que �ste ocurre en representaci�n del consejo y que durante el desarrollo de la visita se recibir�n las quejas o denuncias que hubiere contra los servidores p�blicos del �rgano visitado, la cual s�lo podr� posponer el visitador general cuando el titular del �rgano se encuentre en una comisi�n del consejo, previo aviso que d� a la comisi�n."

"La falta de fijaci�n de los avisos no ser� obst�culo para que la visita inicie y, de ser ese el caso, el visitador dispondr� que sean fijados; pudiendo incluso, de ser necesario, firmar y publicar por s� mismo el aviso que los supla; de todo lo anterior se asentar� constancia en el acta."

"Art�culo 26. Las visitas ordinarias de inspecci�n ser�n atendidas por el titular del juzgado, por el M. del Tribunal Unitario, por el presidente del Tribunal Colegiado, o por quienes en su caso se encuentren encargados del despacho."

"Art�culo 27. Las visitas ordinarias se efectuar�n en d�as y horas h�biles, a menos que sea imprescindible, a juicio de los visitadores, practicarlas aun en d�as y horas inh�biles; caso en el cual deber�n hacerse constar en el acta las causas excepcionales que lo ameriten. En este supuesto, el personal que a juicio del titular sea necesario deber� permanecer en el �rgano jurisdiccional visitado.

"Para los efectos del p�rrafo anterior se entender�n como d�as h�biles todos los del a�o, excepto los s�bados y domingos y los previstos en las leyes, as� como en los acuerdos emitidos por el Pleno. Asimismo, ser�n horas h�biles las comprendidas entre las nueve y las veinte horas.

"Las visitas iniciar�n a las nueve horas del d�a se�alado para ello, salvo que por alguna circunstancia especial tenga que posponerse la hora o la fecha de inicio. Si se difiere la fecha ser� necesario fijar avisos al p�blico indic�ndole esa circunstancia."

"Art�culo 28. La pr�ctica de las visitas ordinarias de inspecci�n no podr� exceder, salvo causa justificada, a juicio del visitador, de tres d�as trat�ndose de Tribunales Unitarios; de cuatro d�as trat�ndose de Tribunales Colegiados; y, de cinco d�as para los Juzgados de Distrito."

"Art�culo 29. En la pr�ctica de las visitas ordinarias de inspecci�n, el visitador deber� verificar el funcionamiento del �rgano visitado, el desempe�o de sus integrantes y, en su caso, el funcionamiento de la oficina de correspondencia com�n, por el periodo que abarca la visita."

"Art�culo 30. El visitador se constituir� en el �rgano visitado haci�ndose acompa�ar, en su caso, del secretario o secretarios t�cnicos que lo asistan; se identificar�n con la credencial oficial del Poder J. de la Federaci�n; asimismo, el visitador constatar� que el aviso de la visita se haya fijado oportunamente, proceder� a imprimir el sello de la visita en los libros de control, el cual contendr� la fecha de inicio de la visita."

"Art�culo 31. La impresi�n del sello con la oportunidad se�alada en el art�culo anterior, tendr� por objeto no entorpecer las labores del �rgano visitado y fijar el l�mite temporal de la visita. Por tanto, dicha impresi�n se efectuar� inmediatamente despu�s del �ltimo registro o de la �ltima anotaci�n que se haya hecho el d�a anterior al de la visita, y se entender� puesta sin perjuicio de la revisi�n que de los propios libros deber� hacerse de acuerdo con la ley y este acuerdo general.

"Los visitadores, al concluir la revisi�n de los expedientes, estampar�n en la �ltima actuaci�n el sello y firma correspondientes."

"Art�culo 32. Al finalizar la inspecci�n y antes del cierre del acta, el visitador permitir� que el interesado o interesados se impongan del contenido de �sta, con el objeto de que manifiesten lo que a su derecho convenga, para lo cual contar�n con un tiempo m�nimo de cuatro horas y como m�ximo el que el visitador estime prudente."

"Art�culo 33. En la pr�ctica de cualquier visita ordinaria de inspecci�n, los visitadores:

"I.V.�n que el aviso anunciando la visita haya sido colocado en los estrados del �rgano visitado con la anticipaci�n requerida por los art�culos 100 de la ley y 25 de este acuerdo general, as� como si en el mismo se contienen los datos a que se refiere este �ltimo numeral. Al acta que se levante se anexar� copia de dicho aviso, con la certificaci�n que haya levantado el secretario del �rgano visitado respecto a la fecha de fijaci�n del aviso;

"II. Solicitar�n al titular del �rgano visitado, designe al secretario que dar� fe de todas las actuaciones que se practiquen durante la visita y proporcionar� todos los elementos y datos que se le soliciten. Si el titular no designa a ning�n secretario, la visita se realizar� con el secretario del �rgano que determine el propio visitador;

"III. Asentar�n en el acta el nombre del titular o titulares que integran el �rgano visitado; y, en este �ltimo caso, qui�n es el presidente, as� como la fecha de sus respectivas adscripciones, cuando hayan sido posteriores a la �ltima visita;

"IV. Har�n constar el lapso que comprende la visita y si se cumplieron las indicaciones o recomendaciones que se hubieran hecho, de acuerdo con el dictamen del acta de visita anterior;

"V. Respecto al personal del �rgano visitado, llevar�n a cabo lo siguiente:

"a) Pedir�n la lista del personal, comprobar�n su asistencia y solicitar�n informe sobre los movimientos habidos durante el periodo que abarque la visita;

"b) Consultar�n al titular o titulares del �rgano visitado, respecto de las actas administrativas que se hayan levantado con motivo de alguna irregularidad imputable al personal; y,

"c) Proceder�n a verificar que los secretarios y actuarios cumplan con los requisitos establecidos en los art�culos 106 y 107 de la ley, as� como que en su expediente personal obren copias certificadas del t�tulo y c�dula profesionales;

"VI. Har�n constar el sistema de control de asistencia del personal, el horario de labores y la puntualidad de los servidores p�blicos, as� como si se hicieron efectivos los descuentos por retardos o inasistencias injustificadas;

"VII.V.�n que en los libros de control se hayan hecho las anotaciones correspondientes de manera correcta, as� como si se asentaron en forma limpia, legible, ordenada, sin tachaduras o enmendaduras y, en caso de que haya existido alg�n error, si �ste fue salvado por el secretario respectivo.

"Asimismo, har�n constar los libros que haya abierto el titular o titulares del �rgano visitado para la debida organizaci�n del mismo, sin que ello implique que puedan hacer observaciones con respecto a �stos;

"VIII. Har�n constar, con vista a los libros de control y con apoyo en las relaciones que el titular o titulares del �rgano visitado presenten para ese efecto, el movimiento estad�stico en el periodo comprendido del primer d�a en que comenz� la �ltima visita al d�a anterior en que inicie la que se practica, para lo cual se�alar�n por secci�n, seg�n el �rgano visitado, el tipo de asunto, la materia, los que ingresaron, los egresados, por no haberse admitido o por haber concluido, as� como los que queden en existencia, distinguiendo los que se encuentren en tr�mite y pendientes de resoluci�n, especificar�n en su caso, la fecha de la audiencia respectiva; asimismo, asentar�n el n�mero global de asuntos existentes de acuerdo con el acta de la visita anterior, los que ingresaron y egresaron durante ese lapso, as� como los que queden en existencia, distinguiendo los que se encuentren en tr�mite y pendientes de resoluci�n. Los datos anteriores se har�n constar en gr�ficas;

"IX. Revisar�n si los registros en los libros coinciden con el movimiento que durante el periodo que abarca la visita se report� en la estad�stica correspondiente al �rgano visitado;

"X. Asentar�n cualquier hecho o acto del que se percaten durante la pr�ctica de la visita y que pudiera ser constitutivo de responsabilidad de cualquier funcionario o empleado del �rgano visitado;

"XI. Ejecutar�n las medidas provisionales a que se refiere el art�culo 9o., fracci�n V, de este acuerdo general;

"XII. Har�n constar las demandas de amparo que se encuentren pendientes de acordar, especificando la fecha en que fueron recibidas en la oficial�a de partes correspondiente;

"XIII. Revisar�n los expedientes de amparo que estimen pertinentes. De �stos verificar�n en los que se haya declarado la incompetencia del �rgano para conocer del asunto, la autoridad a favor de quien la declin�, indicando la fecha de presentaci�n de la demanda y la del acuerdo o de la resoluci�n correspondiente, el n�mero bajo el cual qued� registrada en el libro respectivo, la fecha en que se remitieron los autos a esa autoridad y cu�ndo los recibi�; en su caso si la autoridad a favor de quien se declin� la competencia la acept� o no, y si se suscit� conflicto competencial, a favor de qui�n se resolvi�; en los que se tenga por no interpuesta o se haya desechado la demanda, la fecha en que se present� la promoci�n, el d�a en que se provey�, el n�mero bajo el cual qued� registrada; en su caso, la fecha de notificaci�n al quejoso y cu�ndo fenece el plazo otorgado para desahogar la aclaraci�n;

"XIV. Obtendr�n, con vista a los libros de control y con apoyo en las relaciones que presenten el titular o titulares para ese efecto, el n�mero de juicios en los que se concedi� la protecci�n constitucional, para determinar aquellos en que todav�a no se requiere a las responsables y aquellos en que ya se requiri�, y de �stos, en cu�ntos se cumpli� con la ejecutoria de amparo y en cu�les las autoridades responsables a�n no cumplen con la misma; en el caso procedente, deber� hacerse la precisi�n de cu�ndo se hizo el �ltimo requerimiento;

"XV. Revisar�n los expedientes que estimen conveniente relativos a los juicios en los que se concedi� la protecci�n constitucional y, en aquellos asuntos en los que no se hubiere declarado ejecutoriada la sentencia, asentar�n la causa por la que no se ha hecho; y verificar�n que se haya dictado oportunamente el acuerdo que la declar� ejecutoriada, y en los casos en que las autoridades responsables a�n no hayan cumplido con la ejecutoria de amparo, verificar�n que se hubiere seguido el procedimiento que previenen los art�culos 104, 105, 106, 107, 108 y 113 de la Ley de Amparo;

"XVI. Obtendr�n, con vista a los libros de control y con apoyo en las relaciones que presenten el titular o titulares para ese efecto, el n�mero de asuntos que, en caso de haber sido recurridos, fuesen confirmados, modificados o revocados;

"XVII. Con vista a los libros de control y con apoyo en las relaciones que presenten el titular o titulares para ese efecto, recabar�n el n�mero de asuntos en los que, habi�ndose promovido amparo, se haya concedido o negado �ste;

"XVIII. Revisar�n las condiciones en que se archivan los expedientes; libros de control y dem�s documentos importantes, y las del local destinado para tal fin, as� como las instalaciones del �rgano jurisdiccional visitado;

"XIX. Entrevistar�n al personal que presta sus servicios en el �rgano que se visita para escuchar las opiniones y propuestas;

"XX. Har�n constar las peticiones que formulen los integrantes del �rgano visitado;

"XXI. Har�n las recomendaciones a que se refiere el art�culo 101, fracci�n VI, de la ley. En caso de que se advierta que la formulaci�n de una recomendaci�n ser�a contradictoria con alguna de las emitidas en la visita anterior, el visitador se abstendr� de hacerla y dar� cuenta con dicha situaci�n a la C.�n de Disciplina; y,

"XXII. Supervisar�n el funcionamiento de las oficinas de correspondencia com�n, se�alando qui�n es el responsable, el estado en que se encuentran los libros respectivos, as� como las anotaciones asentadas en ellos, y que se lleve adecuadamente el sistema computarizado para la recepci�n y distribuci�n de asuntos."

"Art�culo 34. El visitador que inspeccione el �rgano jurisdiccional en que se encuentre la plantilla del personal que integra la oficina de correspondencia com�n, tambi�n har� lo propio respecto a esta �ltima."

"Cap�tulo III

"De las visitas ordinarias de inspecci�n a Tribunales Colegiados de Circuito.

"Art�culo 35. Adem�s de las reglas precisadas en el cap�tulo anterior, en la pr�ctica de las visitas ordinarias de inspecci�n a los Tribunales Colegiados de Circuito, los visitadores, con vista en los libros de control y con apoyo en las relaciones que los titulares presenten para ese efecto:

"I. Comprobar�n que los valores y documentos importantes relacionados con los asuntos de que conozca el tribunal est�n debidamente resguardados;

"II. Har�n constar, de acuerdo al ingreso total de asuntos que se reportan en el periodo, cu�l fue el ingreso mensual promedio recibido, as� como cu�ntos asuntos se resolvieron por ponencia cada mes, con el objeto de establecer si existe o no rezago;

"III. Expresar�n la cantidad de asuntos fallados por mayor�a de votos, en cu�ntos se formul� voto particular y qu� M. lo hizo;

"IV. Har�n constar el n�mero de amparos directos en que se decret� el sobreseimiento por inactividad procesal, el n�mero de amparos en revisi�n en que oper� la caducidad de la instancia y el nombre del M. al que se turnaron o returnaron y la fecha de los acuerdos respectivos;

"V. Asentar�n el n�mero de los asuntos pendientes de engrose de cada uno de los M.s y la fecha en que fueron fallados;

"VI. Revisar�n el n�mero de tesis sustentadas por el tribunal y si �stas se remitieron a la Coordinaci�n de Tesis de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n y a los �rganos jurisdiccionales; y,

"VII. Pedir�n los expedientes que estimen convenientes relativos a juicios de amparo directo, amparos en revisi�n, recursos de queja, recursos de reclamaci�n, impedimentos y excusas, exhortos y despachos, as� como conflictos de competencia y, en su caso, revisiones fiscales; verificar�n que los datos contenidos en los libros de control coincidan con las actuaciones respectivas, as� como la fecha de su radicaci�n, el acuerdo que les haya reca�do, el estado en que se hallen; si ya fueron turnados, la fecha en que esto ocurri�, la ponencia en la que se localicen, la fecha en que hayan sido listados para sesi�n y lo acordado en �sta, aquella en la que se concluy� el engrose y, en su caso, el d�a en que la o las autoridades responsables recibieron el oficio de notificaci�n respectivo. Determinar�n si los asuntos anteriores, se tramitaron o se tramitan en los t�rminos y plazos que marca la Ley de Amparo; si los acuerdos y resoluciones han sido dictados y cumplidos oportunamente; y, cuando no sea as�, asentar�n los datos y circunstancias que permitan determinar al Pleno o a la C.�n de Disciplina, en su caso, si se justifica la tardanza.

Adem�s de lo anterior, los visitadores asentar�n aquellos otros aspectos que estimen puedan reflejar el funcionamiento del �rgano visitado y la conducta de sus integrantes.

De la interpretaci�n sistem�tica de las disposiciones transcritas se advierte que con el fin de recabar elementos suficientes para resolver sobre la responsabilidad administrativa de un servidor p�blico del Poder J. de la Federaci�n, se podr� disponer la pr�ctica de investigaciones, las cuales para desarrollarse dentro de un �rgano judicial se realizar�n a trav�s de una visita extraordinaria.

Siendo el objeto de la investigaci�n recabar elementos de prueba, como se desprende de lo establecido en el art�culo 60 del referido Acuerdo 44/1998, podr� realizarse el desahogo de diversas pruebas como testimoniales o periciales, las cuales deber�n relacionarse directamente con los hechos espec�ficos que haya determinado el Pleno al integrar el comit� de investigaci�n.

De las anteriores disposiciones normativas se advierte que el comit� investigador tiene amplias facultades para efectuar las indagaciones que estime pertinentes para realizar sus funciones, previ�ndose exclusivamente que de ella y de su objeto se informar� por escrito al servidor p�blico investigado con la debida anticipaci�n, quien podr� intervenir en el desarrollo de la misma, repreguntando en su caso a peritos y testigos, as� como manifestando lo que estime oportuno en relaci�n con la investigaci�n y con el contenido del acta respectiva.

A continuaci�n se pasa a abordar el estudio de los agravios sintetizados en los puntos 4, 5 y 6, los cuales se refieren al desarrollo de la visita intraprocedimental llevada a cabo dentro del expediente de denuncia 13/98, y la valoraci�n de los testimonios que obran en actuaciones.

Se estima pertinente transcribir el contenido de los art�culos 131, fracci�n XI, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con el art�culo 47, fracci�n V, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, que prev�n la causa de responsabilidad que tuvo por acreditada el Consejo de la Judicatura Federal para proceder a la destituci�n del licenciado ... en su cargo de M. de Circuito.

"Art�culo 131. Ser�n causas de responsabilidad para los servidores p�blicos del Poder J. de la Federaci�n:

"...

"XI. Las previstas en el art�culo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, siempre que no fueren contrarias a la naturaleza de la funci�n jurisdiccional."

"Art�culo 47. Todo servidor p�blico tendr� las siguientes obligaciones, para salvaguardar la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia que deben ser observadas en el desempe�o de su empleo, cargo o comisi�n, y cuyo incumplimiento dar� lugar al procedimiento y a las sanciones que correspondan, sin perjuicio de sus derechos laborales, as� como de las normas espec�ficas que al respecto rijan en el servicio de las fuerzas armadas:

"...

V.O. buena conducta en su empleo, cargo o comisi�n, tratando con respeto, diligencia, imparcialidad y rectitud a las personas con las que tenga relaci�n con motivo de �ste.

En relaci�n al argumento del inconforme en cuanto a que al ordenarse la ampliaci�n de la investigaci�n dentro de la denuncia 13/98 no se indic� qu� aspectos de su conducta, como M., deb�an ser objeto de an�lisis, �ste es infundado, toda vez que dicha ampliaci�n se orden�, tanto para que se ahondara sobre los hechos que hab�an sido materia de la denuncia inicial, como para que se indagara sobre otros aspectos que pudieran estar vinculados con los anteriores.

En efecto, en el acta correspondiente a la sesi�n ordinaria del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal de veinticuatro de marzo de mil novecientos noventa y nueve, se someti� a la consideraci�n del Pleno y se aprob� en sus t�rminos, el dictamen del consejero A. O�ate L. en el que propuso ampliar la investigaci�n administrativa a que estaba sujeto el M. ... propuesta que fue del tenor siguiente:

"... debido a que de los elementos que obran en autos se colige que existen algunos aspectos no comprendidos en la comunicaci�n de diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho que hicieron los licenciados O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez, M.s integrantes del Tribunal Colegiado aludido; por lo que para el cumplimiento de tal medida somete a consideraci�n de este �rgano colegiado se determine ampliar la investigaci�n ya practicada, con el fin de que el Pleno pueda allegarse mayores elementos para resolver la denuncia de cuenta y poder abarcar otros aspectos que pudieran estar relacionados con los hechos que obran en la misma ..." (foja 61, tomo II).

Ahora bien, de la denuncia presentada por los M.s S.�a D.�n y C.G.�lez ante la C.�nde Disciplina del Consejo de la Judicatura Federal, se desprende que los hechos en que se basa consisten en las frecuentes inasistencias del licenciado ... que ocasionaron el rezago en el Tribunal Colegiado al que estaban adscritos; que por el car�cter de �ste "ambivalente, contradictorio e impredecible, producto de afecci�n al consumo de bebidas alcoh�licas", lo hace irritable en su trato con los dem�s, lo que ha motivado faltas de respeto a sus compa�eros M.s y a un secretario proyectista; y, que abandon� sin causa justificada la residencia de dicho tribunal el d�a diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho.

Por tanto, es evidente que al practicar la visita extraordinaria al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, el visitador judicial ten�a pleno conocimiento del objeto de esa visita, esto es, sab�a que los hechos a investigar deb�an referirse a los que motivaron la denuncia referida, en especial los relativos a la conducta atribuida al licenciado ... en su funci�n como M. integrante del referido �rgano jurisdiccional, derivada de su afecci�n a las bebidas embriagantes.

En consecuencia, en el caso se cumpli� con el requisito previsto en el art�culo 66 del Acuerdo General N�mero 44/1998 del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, que a la letra dice:

Art�culo 66. La investigaci�n deber� concretarse a los hechos espec�ficos que determine el Pleno, la C.�n de Receso o el secretario ejecutivo, y de ella se levantar� acta circunstanciada que se entregar� a quien la orden�, para que determine lo conducente.

Asimismo, no es causa de irregularidad en el desarrollo de la visita al tribunal referido, el hecho de que el personal del �rgano jurisdiccional tuviera que calificar su conducta como M., toda vez que, obviamente, cada uno de los testigos, seg�n su apreciaci�n personal, calific� la misma como buena o regular.

No resulta absurdo que se investigue sobre la conducta de un M. en el tribunal donde labora, preguntando sobre la misma al personal adscrito a dicho tribunal, pues precisamente los hechos de la denuncia se fundaron en el comportamiento del M. en ese lugar, siendo el personal que se encuentra en �l quien puede dar referencia sobre tal comportamiento y, en virtud de que cada persona tiene su propia percepci�n sobre lo que considera c�mo debe ser la conducta de un M., en esa escala de valores lo ubicaron como buena o regular, expresando la raz�n de su dicho.

Contrariamente a lo expuesto por el recurrente, no resulta irrelevante que �ste haya manifestado que el visitador M.G. se condujo con profesionalismo, y despu�s expresara que los testigos interrogados fueron presionados por �ste para emitir sus declaraciones en un determinado sentido, toda vez que ante tales contradicciones se denota que no es verdad lo sostenido por el recurrente en el sentido de que el visitador presion� a los testigos para que declararan en un determinado sentido, sino que el interrogatorio se llev� a cabo sin presi�n alguna, emitiendo libremente sus declaraciones el personal de ese Tribunal Colegiado.

Resulta infundado el agravio relativo a que el visitador judicial seleccion�, como estim� pertinente, a ocho personas para que declararan en su contra, por lo que tales testigos no se presentaron en forma voluntaria, toda vez que de las diligencias practicadas por dicho visitador se advierte que interrog� a dieciocho integrantes del personal profesional y administrativo del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito y, de �stos, ocho aludieron a la adicci�n del licenciado ... a las bebidas embriagantes, sin que exista prueba alguna que acredite que tales testigos hubieran sido coaccionados para rendir su declaraci�n en esos t�rminos.

Para el efecto de demostrar la forma irregular en que se llevaron a cabo las diligencias en la visita extraordinaria practicada los d�as trece, catorce, quince y diecisiete de mayo de mil novecientos noventa y nueve, en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, practicadas por el M. visitador J.� �ngel M.G., el recurrente ofreci� las testimoniales a cargo de los secretarios t�cnicos que en ellas asistieron a dicho M., los licenciados J.A.O.P. y R.G.J.�nez. A continuaci�n se transcriben el interrogatorio y los oficios mediante los cuales dieron contestaci�n al mismo.

Interrogatorio al tenor del cual deber�n examinarse a los testigos R.G.J. y J.O.P., en el expediente 6/2000, recurso de revisi�n administrativa, promovido por ...

"Dir� el testigo si sabe y le consta:

"1. Si conoce a su presentante.

"2. En caso afirmativo desde cuando lo conoce.

"3. Que diga el testigo por qu� lo conoce.

"4. Que diga el testigo qu� trabajo desempe�� los d�a 13, 14, 15 y 17 de mayo del a�o de 1999, en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

"5. Que diga el testigo qui�n o qui�nes eran sus jefes inmediatos, en el mes de mayo de 1999, en su calidad de secretario t�cnico.

"6. Que diga el testigo cu�les eran sus funciones como secretario t�cnico.

"7. Que diga el testigo en qu� lugar desempe�� su labor como secretario t�cnico los d�as 13, 14, 15 y 17 de mayo del a�o de 1999 (pido se le pongan a la vista las audiencias de fechas 14, 15 y 17 de mayo de 1999 que obran en el expediente).

"8. Que diga el testigo en qu� lugar se encontraba el d�a 17 de mayo de 1999, a las 12:05 (doce horas con cinco minutos). Pido se le ponga a la vista la audiencia de esa misma fecha que obra en autos.

"9. C�mo se traslad� al lugar que menciona en las preguntas 7 y 8.

"10. Con qu� personas se traslad� al lugar en donde desempe�� sus labores como secretario t�cnico los d�as 13, 14, 15 y 17 de mayo de 1999.

"11. Que diga el testigo con qu� personas trabajo cuando se desempe�� como secretario t�cnico los d�as 13, 14, 15 y 17 de mayo de 1999.

"12. Cu�l era la funci�n de las personas con quien trabaj� como secretario t�cnico los d�as 13, 14, 15 y 17 de mayo de 1999.

"13. Que diga el testigo en qu� lugar se hospedaron las personas con quien usted trabaj� como secretario t�cnico los d�as 13, 14, 15 y 17 de mayo de 1999, en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

"14. Que diga el testigo en qu� lugar se hospedaron �l y las personas que viajaron con �l y con qui�nes trabaj� cuando fung�a como secretario t�cnico los d�as 13, 14, 15 y 17 de mayo de 1999.

"15. Que diga el testigo qui�n o qui�nes lo visitaron en el hotel en que se hosped� el declarante, en Ciudad Victoria, Tamaulipas, el 13 de mayo de 1999.

"16. Que diga el testigo qui�n o qui�nes visitaron a las personas que trabajaron con �l cuando fung�a como secretario t�cnico los d�as 13, 14, 15 y 17 de mayo de 1999, en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

"17. Que diga el testigo qui�n es el licenciado J.�.M.G..

"18. Que diga el testigo d�nde lo conoci�.

"19. Que diga el testigo por qu� lo conoci�.

"20. Que diga el testigo si sabe y le consta qu� trabajo desempe�aba el M.J.�.M., en el mes de mayo de 1999, en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

"21. En caso afirmativo por qu� sabe qu� trabajo desempe�aba el M.J.�.M., en el mes de mayo de 1999, en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

"22. Si sabe y le consta en qu� lugar el M.J.�.M., trabaj� como visitador adscrito a la Judicatura Federal en el mes de mayo de 1999.

"23. Por qu� sabe lo anterior.

"24. Que diga el testigo si sabe y le consta a cu�ntas diligencias de desahogo de pruebas testimoniales asisti� en la queja n�mero 13/98.

"25. Que diga el testigo si sabe contra qui�n se inici� la queja 13/98.

"26. Que diga el testigo en qu� lugar se llevaron a cabo las diligencias de desahogo de pruebas testimoniales en la queja n�mero 13/98, iniciada en contra del licenciado ... .

"27. Que diga el testigo c�mo se cit� a los testigos J.H.P.G.�a, J.�s M.V., J. de la Fuente Ornelas, para que declararan en la diligencia de fecha 13 de mayo de 1999, en la queja 13/98.

"28. Que diga el testigo c�mo se cit� a los testigos J.H.P.G.�a, J.�s M.V., J. de la Fuente Ornelas, para que declararan en la diligencia de fecha 13 de mayo de 1999, en la queja iniciada en contra del licenciado ... .

"29. Que diga el testigo en qu� forma se cit� a los testigos L.E. L�pez Rueda, M.�a V.P.P., G.V.A., M.�a del C. L�pez F.�n, B.M.L.P., M.�a de la Luz S�nchez �lvarez y J.G.C.�n �valos, para que declararan en la diligencia de fecha 14, 15 y 17 de mayo del a�o de 1999, en la queja 13/98.

"30. Que diga el testigo en qu� forma se cit� a los testigos L.E. L�pez Rueda, M.�a V.P.P., G.V.A., M.�a del C. L�pez F.�n, B.M.L.P., M.�a de la Luz S�nchez �lvarez y J.G.C.�n �valos, para que declararan en la diligencia de fecha 14, 15 y 17 de mayo del a�o de 1999, en la queja iniciada en contra del licenciado ... .

"31. Que diga el testigo si sabe qui�n seleccion� a los testigos J.H.P.G.�a, J.�s M.V., J. de la Fuente Ornelas, L.E. L�pez Rueda, M.�a V.P.P., G.V.A., M.�a del C. L�pez F.�n, B.M.L.P., M.�a de la Luz S�nchez �lvarez y J.G.C.�n �valos, para que declararan los d�as 13, 14, 15 y 17 de mayo de 1999, en la queja 13/98, iniciada en contra del licenciado ... .

"32. Si sabe y le consta c�mo fueron seleccionados los testigos J.H.P.G.�a, J.�s M.V., J. de la Fuente Ornelas, L.E. L�pez Rueda, M.�a V.P.P., G.V.A., M.�a del C. L�pez F.�n, B.M.L.P., M.�a de la Luz S�nchez �lvarez y J.G.C.�n �valos, para que declararan los d�as 13, 14, 15 y 17 de mayo de 1999, en la queja 13/98, iniciada en contra del licenciado ... .

"33. Que diga el testigo si sabe y le consta si los testigos J.H.P.G.�a, J.�s M.V., J. de la Fuente Ornelas, L.E. L�pez Rueda, M.�a V.P.P., G.V.A., M.�a del C. L�pez F.�n, B.M.L.P., M.�a de la Luz S�nchez �lvarez y J.G.C.�n �valos, se presentaron a declarar en forma voluntaria y espont�nea en la queja 13/98, iniciada en contra del licenciado ... los d�as 13, 14, 15 y 17 de mayo de 1999.

"34. Que diga el testigo en qu� forma se presentaron a declarar los testigos J.H.P.G.�a, J.�s M.V., J. de la Fuente Ornelas, L.E. L�pez Rueda, M.�a V.P.P., G.V.A., M.�a del C. L�pez F.�n, B.M.L.P., M.�a de la Luz S�nchez �lvarez y J.G.C.�n �valos, en la queja 13/98, iniciada en contra del licenciado ... los d�as 13, 14, 15 y 17 de mayo de 1999.

"35. Que diga el testigo si sabe y le consta en qu� forma se les interrog� a los testigos a que se refieren las preguntas de la 29 a la 34 de este pliego.

"36. Que diga el testigo si sabe y le consta qui�n los interrog�.

"37. Que diga el testigo qui�n es el licenciado J. de la Fuente Ornelas.

"38. Que diga por qu� sabe qui�n es el licenciado J. de la Fuente Ornelas.

"39. D�nde lo conoci� y por qu�.

"40. Que diga el testigo si sabe y le consta qui�n interrog� al licenciado J. de la Fuente Ornelas, en la audiencia de fecha 13 de mayo de 1999, en la queja iniciada en contra del licenciado ... .

"41. Que diga el testigo si sabe y le consta cu�nto tiempo dur� su interrogatorio.

"42. Que diga el testigo si sabe y le consta por qu� se interrog� al testigo de nombre J. de la Fuente Ornelas, en el tiempo que menciona en la pregunta anterior.

"43. Que diga el testigo si conoce a los M.L.A.C.G.�lez y O.I.S.�a D.�n.

"44. Por qu� conoce a los M.L.A.C.G.�lez y O.I.S.�a D.�n.

"45. Que diga el testigo d�nde conoci� a los M.L.A.C.G.�lez y O.I.S.�a D.�n.

"46. Que diga el testigo si vio juntos alguna vez a los M.J.�.M. y al M. denunciante L.A.C.G.�lez, en Ciudad Victoria, Tamaulipas el a�o de 1999.

"47. En caso afirmativo que diga el lugar d�nde los vio juntos.

"48. Que diga el testigo si sabe y le consta cu�ndo vio juntos al M. J.� �ngel M.G. y a los M.s denunciantes L.A.C.G.�lez y O.I.S.�a D.�n, en el a�o de 1999.

"49. Que diga el testigo en qu� lugares vio juntos al M. J.� �ngel M. y a los M.L.C. y O.I.S.�a D.�n, en el a�o de 1999.

"50. Que diga el testigo en qu� lugar vio juntos al M.J.�.M. y a la M. O.I.S.�a D.�n.

"51. Que diga el testigo en qu� lugar vio juntos al M. J.� �ngel M. y al M. L.A.C.G.�lez, en Ciudad Victoria, Tamaulipas en el a�o de 1999.

"52. Que diga el testigo en qu� lugar vio juntos al M. J.� �ngel M. y al M. L.A.C.G.�lez, en el a�o de 1999.

"53. Que diga el testigo por qu� los vio juntos.

"54. Que diga el testigo si sabe y le consta cu�ntas ocasiones se entrevistaron el M.J.M.G. y los M.s L.A.C.G.�lez y O.I.S.�a D.�n.

"55. Que diga el testigo si sabe y le consta cu�nto tiempo dur� la entrevista que tuvo el M.J.�.M. con el M. L.A.C.G.�lez.

"56. Que diga el testigo si sabe y le consta cu�nto tiempo dur� la entrevista que tuvo el M.J.�.M.G. y la M. O.I.S.�a D.�n.

"57. Si sabe en qu� lugar se realiz� (sic) las entrevistas que menciona en las preguntas 54 a 56.

"58. Si sabe y le consta qu� tema trataron en las entrevistas que tuvieron el M.J.�.M.G. y el M. L.A.C.G.�lez.

"59. Que diga el testigo si sabe y le consta en qu� lugar o lugares se entrevistaron el M.J.�.M. y el M. denunciante L.C., durante el a�o de 1999.

"60. Que diga el testigo si sabe y le consta en qu� lugar o lugares se entrevistaron el M.J.�.M.G. y la M. O.I.S.�a D.�n, durante el a�o de 1999.

"61. Que diga el testigo si sabe y le consta por qu� motivo se entrevistaron el M.J.�.M.G. y el M. L.A.C.G.�lez.

"62. Que diga el testigo si sabe y le consta si el M. ... se entrevist� con el M.J.�.M., durante su recurso de queja 13/98.

"63. Que diga el testigo si sabe y le consta en qu� lugar se realizaron esas entrevistas.

"64. Que diga el testigo qu� tema trataron en esas entrevistas.

"65. Que diga el testigo la raz�n de su dicho, esto es, por qu� sabe todo lo que ha declarado.

"66. Que diga el testigo si tiene inter�s en el presente asunto."

"Las repreguntas formuladas a los referidos testigos por el consejero de la Judicatura Federal son las siguientes:

"En relaci�n con la pregunta directa n�mero 1;

"A) Que diga el testigo si con anterioridad a la recepci�n de la presente prueba testimonial, el licenciado ... lo busc� para formularle alguna petici�n.

"En caso de que el testigo responda en forma afirmativa a la citada repregunta se le formular� la siguiente:

"B) Que diga el testigo cu�l fue la petici�n que le formul� el licenciado ... en relaci�n con la pregunta directa n�mero 3;

"A) Si tiene alg�n tipo de amistad con el licenciado ..."

"Respuestas que emite el secretario t�cnico de la Visitadur�a J. del Consejo de la Judicatura Federal, licenciado J.A.O.P. con relaci�n al interrogatorio formulado por el promovente de la revisi�n administrativa n�mero 6/2000.

"A la n�mero 1: S�, de vista.

"A la n�mero 2: Desde el mes de mayo de mil novecientos noventa y nueve.

"A la n�mero 3: En virtud de que asist� como secretario t�cnico al M.J.�.M.G., a la visita extraordinaria que practic� al presentante del recurso administrativo 6/2000, en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, con residencia en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

"A la n�mero 4: Teniendo en consideraci�n que se me corri� traslado con las copias certificadas de las audiencias de fechas 13, 14, 15 y 17 de mayo del a�o de 1999, de ellas advierto que el trabajo que desempe�� esos d�as en Ciudad Victoria, Tamaulipas, consisti� en la asistencia que di como secretario t�cnico del visitador judicial J.� �ngel M.G. en las diligencias practicadas con motivo de la visita extraordinaria a que me refer� con antelaci�n.

"A la n�mero 5: El M. J.� �ngel M.G..

"A la n�mero 6: Asistir al visitador judicial en la pr�ctica de las visitas y dem�s diligencias en las que intervenga.

"A la n�mero 7: Con vista en las audiencias a que se alude en la pregunta que se contesta, reitero que asist� al visitador judicial mencionado en las diligencias que llev� a cabo en la visita extraordinaria, en las instalaciones del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, con residencia en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

"A la n�mero 8: Despu�s de dar lectura �ntegra a la copia de las audiencias con que se me da vista, manifiesto que a la hora y fecha que en la propia pregunta se alude, el suscrito me encontraba en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, con residencia en Ciudad Victoria, Tamaulipas, seg�n consta en el folio 000211.

"A la n�mero 9: Dado que ha transcurrido m�s de un a�o de los hechos sobre los que se me cuestiona, manifiesto que no recuerdo en qu� me traslad� al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, con residencia en Ciudad Victoria, Tamaulipas, m�xime que fueron varios d�as de estancia en ese lugar.

"A la n�mero 10: Me permito responder en forma similar a la respuesta que antecede, por razones obvias del tiempo transcurrido.

"A la n�mero 11: Como se evidencia de la copia certificada de los documentos con los que se me corri� traslado, trabaj� con el visitador judicial que practic� la visita extraordinaria que se le encomend�, asisti�ndolo en las diligencias relativas, como tambi�n lo hizo mi compa�ero secretario t�cnico, licenciado R.G. y el secretario de Acuerdos del tribunal visitado, licenciado J.L.S., quien actu� como fedatario de dichas actuaciones.

"A la n�mero 12: La funci�n del visitador judicial con quien trabaj� los d�as a que se alude en la pregunta, consisti� en realizar las diligencias que le encomendaron con motivo de la visita extraordinaria antes referida, la funci�n tanto del suscrito como la de mi compa�ero secretario t�cnico licenciado R.G., fue asistir al visitador judicial en la encomienda que se le hizo y la funci�n del secretario de Acuerdos del tribunal visitado, tuvo por objeto que actuara como fedatario de las diligencias que se llevaron a cabo con motivo de la referida visita.

"A la n�mero 13: El visitador judicial con quien trabaj� como secretario t�cnico, y mi hom�logo se hospedaron en un hotel del centro de Ciudad Victoria, Tamaulipas, cuyo nombre no recuerdo.

"A la n�mero 14: Aunque me resulta ambigua la pregunta, tratar� de responderla en los siguientes t�rminos: Las personas con quien viaj� fueron el visitador judicial licenciado J.�.M.G. y el secretario t�cnico licenciado R.G. y la personacon quien trabaj� fue el mencionado en primer t�rmino. Por otra parte, respondo que los tres nos hospedamos en un hotel de la ciudad mencionada en la respuesta anterior.

"A la n�mero 15: No obstante que ha transcurrido m�s de un a�o que me hosped� en un hotel de Ciudad Victoria, Tamaulipas, manifiesto que nadie me visit� ni el d�a que se cita en la pregunta, ni alg�n otro, durante mi estancia en esa poblaci�n, porque es algo que no puede pasar inadvertido.

"A la n�mero 16: No me consta si fueron visitados en su hotel el M. visitador o el otro secretario t�cnico.

"A la n�mero 17: Un M. de Circuito del Poder J. de la Federaci�n, que en la �poca de los hechos sobre los que se rinde testimonio estuvo comisionado como visitador judicial.

"A la n�mero 18: En la Visitadur�a J..

"A la n�mero 19: Porque era compa�ero de la visitadora judicial, licenciada A.M.G.�n, con quien inici� mi cargo de secretario t�cnico y ella me lo present�.

"A la n�mero 20: La visita extraordinaria al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, con residencia en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

"A la n�mero 21: Porque lo asist� como secretario t�cnico.

"A la n�mero 22: En el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito.

"A la n�mero 23: Porque estuve presente.

"A la n�mero 24: No recuerdo la cantidad, pero asist� al visitador judicial en todas las que practic�.

"A la n�mero 25: En contra del licenciado ... tal y como se infiere de la siguiente pregunta.

"A la n�mero 26: En las instalaciones del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, con residencia en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

"A la n�mero 27: Dado que ha transcurrido m�s de un a�o de los hechos sobre los que se me cuestiona, manifiesto que no recuerdo.

"A la n�mero 28: Por las razones indicadas en la respuesta que antecede, expreso que no recuerdo.

"A la n�mero 29: En virtud del excesivo tiempo transcurrido reitero lo expuesto en las dos respuestas anteriores, en el sentido de que no lo recuerdo.

"A la n�mero 30: Respondo en los mismos t�rminos de la anterior y por las mismas razones.

"A la n�mero 31: No recuerdo si se hizo o no selecci�n de testigos, ni en su caso, quien la hizo, dado el tiempo transcurrido.

"A la n�mero 32: Se contesta en el mismo sentido que la anterior.

"A la n�mero 33: No lo recuerdo, pues ha transcurrido m�s de un a�o en que se llevaron a cabo esas diligencias, seg�n consta en las actuaciones que tengo a la vista.

"A la n�mero 34: Tampoco lo recuerdo, por las razones antes expuestas.

"A la n�mero 35: En la forma que est� redactado en la copia certificada con la que se me corri� traslado.

"A la n�mero 36: De la lectura de la copia certificada de las actuaciones con las que se me corri� traslado, se advierte que los testigos fueron interrogados por el visitador judicial que practic� las diligencias (v.g. folio 000166).

"A la n�mero 37: De las constancias que tuve a la vista, advierto que es secretario del tribunal visitado (folio 000187).

"A la n�mero 38: Por las razones expuestas en la respuesta que antecede.

"A la n�mero 39: No lo conozco personalmente, pero de las constancias que se me pusieron a la vista se advierte que es secretario del Segundo Tribunal Colegiado en Ciudad Victoria, Tamaulipas y compareci� a rendir testimonio durante el desarrollo de la visita extraordinaria que practic� el visitador judicial J.�.M. a dicho �rgano jurisdiccional, por lo que es obvio que lo vi en ese tribunal, con motivo de su comparecencia.

"A la n�mero 40: De la copia certificada de las actuaciones que me entregaron con el interrogatorio, se advierte que el testigo fue interrogado por el visitador judicial que practic� la diligencia (folio 000188).

"A la n�mero 41: No lo recuerdo, con motivo de tanto tiempo transcurrido.

"A la n�mero 42: No se puede responder, dado que en la pregunta anterior no se precis� cu�nto tiempo dur� el interrogatorio del profesionista de referencia.

"A la n�mero 43: S�, los conozco de vista.

"A la n�mero 44: Porque son integrantes del Tribunal Colegiado en que se llev� a cabo la visita extraordinaria antes mencionada y al inicio de la misma tanto el visitador judicial que la practic�, como los secretarios t�cnicos, nos presentamos e identificamos en los t�rminos que establece el Acuerdo General 44/1998 del Pleno del Consejo de la Judicatura Federal.

"A la n�mero 45: En el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, con residencia en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

"A la n�mero 46: No, nunca los vi juntos.

"A la n�mero 47: No se responde, por ser en sentido negativo la respuesta anterior.

"A la n�mero 48: La �nica vez que vi juntos al visitador judicial M. J.� �ngel M.G. y a los M.L.A.C.G.�lez y O.I.S.�a D., fue al inicio de la visita extraordinaria, cuando el visitador les comunic� la pr�ctica de dicha inspecci�n y realiz� la presentaci�n e identificaci�n de �l y sus secretarios t�cnicos.

"A la n�mero 49: �nicamente en las instalaciones del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, con residencia en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

"A la n�mero 50: En ning�n lugar.

"A la n�mero 51: En ning�n lugar.

"A la n�mero 52: En ning�n lugar.

"A la n�mero 53: Nunca los vi juntos.

"A la n�mero 54: �nicamente la ocasi�n que se indic� en la respuesta n�mero 48, con la aclaraci�n de que no fue entrevista, sino la comunicaci�n de la pr�ctica de la visita extraordinaria y la presentaci�n e identificaci�n del visitador judicial y sus secretarios t�cnicos.

"A la n�mero 55: Como lo se�al� anteriormente, no se ni me consta que se haya entrevistado el M.J.�.M.G. con el M. L.A.C.G.�lez.

"A la n�mero 56: Como lo se�al� anteriormente, no s� ni me consta que se haya entrevistado el M.J.�.M.G. con la M. O.I.S.�a D.�n.

"A la n�mero 57: La �nica vez que me consta que se vieron, aclarando que no fue entrevista, fue al inicio de la visita extraordinaria, cuando el visitador les comunic� la pr�ctica de dicha inspecci�n y realiz� la presentaci�n e identificaci�n de �l y sus secretarios t�cnicos, en las instalaciones del Segundo Tribunal Colegiado de Ciudad Victoria, Tamaulipas.

"A la n�mero 58: Como reiteradamente lo he respondido a lo largo de este cuestionario, no me consta que se haya entrevistado el M.J.�.M.G. con el M. L.A.C.G.�lez, por ende, menos me consta si trataron tema alguno.

"A la n�mero 59: Como se�al� anteriormente, no s� ni me consta que se haya entrevistado el M.J.�.M.G. con el M. L.A.C.G.�lez, en consecuencia, tampoco el lugar.

"A la n�mero 60: Reitero una vez m�s que no me consta que se haya entrevistado el M.J.�.M.G. con la M. O.I.S.�a D.�n, en consecuencia, tampoco el lugar.

"A la n�mero 61: Como ya lo he se�alado antes, no s� ni me consta que se haya entrevistado el M.J.�.M.G. con el M. L.A.C.G.�lez, por ende ignoro si hubo alg�n motivo.

"A la n�mero 62: No s� ni me consta que se haya entrevistado el M. ... con el M.J.�.M.G. y menos durante su recurso de queja 13/98 a que alude en la pregunta que se responde.

"A la n�mero 63: Como consecuencia de lo expuesto en la respuesta anterior, no me consta si se entrevistaron los M.s mencionados, menos en qu� lugar.

"A la n�mero 64: En congruencia con lo expuesto en las dos respuestas que anteceden, no me consta si se entrevistaron los M.s mencionados, menos qu� tema trataron.

"A la n�mero 65: La raz�n de mi dicho la fundo en lo siguiente: Me consta lo que he declarado porque estuve presente en las instalaciones del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, con residencia en Ciudad Victoria, Tamaulipas, asistiendo como secretario t�cnico en las diligencias realizadas en la visita extraordinaria practicada por el visitador judicial J.�.M.G., desde su inicio hasta la conclusi�n y por ello consta mi firma en las actuaciones que se me ponen a la vista. Por otra parte, expongo con fundamento de mis respuestas que con motivo de las m�ltiples visitas en que asist� al visitador judicial J.�.M.G., resulta extremadamente dif�cil recordar en forma pormenorizada c�mo se desarrollaron cada una de ellas, m�s a�n despu�s de tanto tiempo en que se llevaron a cabo.

"A la n�mero 66: Ninguna.

"Con relaci�n a las repreguntas formuladas por el consejero de la Judicatura Federal, contest�:

"A la repregunta A, se contesta: 'No'.

"A la repregunta B, se contesta: 'No tengo ning�n tipo de amistad con el licenciado ...'."

"Respuestas que emite el secretario del Juzgado Duod�cimo de Distrito en Materia Civil en el Distrito Federal, licenciado R.G.J., con relaci�n al interrogatorio formulado por el promovente de la revisi�n administrativa n�mero 6/2000.

"1. S� conozco al licenciado ... .

"2. Que lo conozco desde el a�o de mil novecientos ochenta y ocho aproximadamente.

"3. Que el motivo de conocer al licenciado ... se debe a que el suscrito entr� a laborar a la Secretar�a General de Acuerdos de ese Alto Tribunal y tuve oportunidad de conocer a varios de los que en esas fechas se desempe�aban como secretarios de Estudio y Cuenta, entre ellos el citado profesionista.

"4. En esos d�as me encontraba adscrito a la Visitadur�a J. y concretamente al M. visitador licenciado J.�.M.G., el que fue comisionado para realizar una visita extraordinaria, la cual tuvo verificativo dentro de esas fechas en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, con residencia en Ciudad Victoria, Tamaulipas, y yo asist� al desahogo de dicha visita en la que se investigaba al licenciado ... .

"5. Como ya qued� contestada en la pregunta anterior, en el mes de mayo de mil novecientos noventa y nueve, me encontraba adscrito a la Visitadur�a J. y mi jefe inmediato era el entonces M. visitador licenciado J.� �ngel M.G..

"6. Entre otras y fundamentalmente, asistir al M. visitador en el desarrollo de las visitas de inspecci�n a los �rganos jurisdiccionales federales que le son encomendadas.

"7. En Ciudad Victoria, Tamaulipas, concretamente en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito ubicado en el Palacio de Justicia Federal de dicha ciudad.

"8. Ya qued� contestada en la pregunta anterior.

"9. No lo recuerdo con exactitud dado el tiempo que ha transcurrido de esa fecha a la actualidad; sin embargo, creo que caminando del hotel en que me hospedaba al citado �rgano jurisdiccional, ya que s�lo eran unas cuantas cuadras.

"10. Con los dem�s secretarios t�cnicos que colaboramos con el M. visitador en el desarrollo de esa visita extraordinaria, esto es, el licenciado J.A.O.P. y creo que otro licenciado de nombre M., pero sin recordar sus apellidos.

"11. Con el M. visitador licenciado J.�.M.G. y los secretarios t�cnicos se�alados en la respuesta anterior.

"12. Llevar a cabo el desahogo de la visita de inspecci�n encomendada al M. visitador, relativa a la investigaci�n de la conducta del M. ... .

"13. Recuerdo que el M. visitador se hosped� en un hotel llamado Santor�n o algo parecido y los secretarios t�cnicos nos hospedamos en otro hotel, sin poder recordar su nombre.

"14. Ya qued� contestada en la anterior respuesta.

"15. Que yo recuerde nadie me visit�.

"16. No lo s�

"17. El licenciado J.�.M.G. actualmente es M. de Circuito y tengo entendido que en la actualidad se encuentra adscrito a un Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, sin poder precisar cu�l ya que no lo s� y tengo tiempo de no verlo.

"18. Conoc� al M. M.G. en el Juzgado Cuarto de Distrito en Materia Administrativa en el Distrito Federal.

"19. Conoc� al M. M.G. porque a finales del a�o de mil novecientos setenta y siete yo ingres� al Poder J. de la Federaci�n como actuario judicial y mi adscripci�n fue ese juzgado y en ese entonces el aludido M. se desempe�aba como secretario de ese �rgano jurisdiccional, esto es, durante alg�n tiempo fuimos compa�eros de ese juzgado.

"20. S� y me consta que se desempe�aba como visitador judicial.

"21. Porque el declarante era uno de los secretarios t�cnicos que estaba adscrito al M. M.G..

"22. Sin poder precisar otros lugares porque no lo recuerdo con precisi�n, pero en ese mes de mayo del a�o pasado estuvo, y yo con �l, en Ciudad Victoria, Tamaulipas.

"23. Porque durante todo el tiempo que estuve adscrito a la Visitadur�a J. siempre estuve en los lugares y �rganos jurisdiccionales que al M.M.G. le toc� visitar.

"24. Creo que a todas las que se celebraron aunque sin poder precisar el n�mero dado el tiempo que ha transcurrido hasta la fecha.

"25. Tengo entendido que contra el M. ... .

"26. Creo que fue en el lugar que ocupa el sal�n de sesiones del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito.

"27. Hasta donde recuerdo, parece que el M. los mand� llamar.

"28. Ya qued� contestada en la respuesta anterior.

"29. Me parece que tambi�n fueron mandados llamar por el M. visitador.

"30. Ya di respuesta en el punto anterior.

"31. Creo que fueron seleccionados los testigos por el M. visitador.

"32. Que no lo recuerdo, aunque creo que fueron seleccionados como testigos de acuerdo a una relaci�n del personal de ese tribunal que ten�a el M. visitador.

"33. No, hasta donde recuerdo fueron mandados llamar por el visitador judicial.

"34. Como ya se dijo, parece que se presentaron al llamado del M. M.G..

"35. La forma del interrogatorio fue verbal, esto es, el M. visitador les formulaba las preguntas y se asentaban en el acta respectiva las respuestas que se dieron.

"36. El M. visitador J.� �ngel M.G..

"37. Es uno de los secretarios que formaban parte de la plantilla de personal adscrito al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito.

"38. Porque lo conoc� a ra�z de las visitas de inspecci�n que practicamos al referido �rgano colegiado.

"39. Creo que ha quedado contestada en mi respuesta anterior.

"40. Fue interrogado directamente por el M. visitador.

"41. Sin poderlo asegurar, dado el tiempo transcurrido, creo que un poco m�s de dos horas.

"42. Seg�n recuerdo porque al principio de su declaraci�n el licenciado de la Fuente Ornelas fue muy ambiguo e impreciso en sus respuestas y el M. visitador lo conmin� a que respondiera con mayor precisi�n.

"43. S�, s� los conozco.

"44. Porque estuve presente en el desarrollo de esa visita de inspecci�n y ellos integraban el Tribunal Colegiado que visitamos.

"45. Los conoc� en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito.

"46. S�, s� los vi juntos.

"47. En el local del tribunal, ya que normalmente por las ma�anas, al iniciar nuestras actividades el M. visitador iba a saludarlo y por las noches, cuando nos dispon�amos a retirarnos a nuestro hotel, iba a despedirse el visitador.

"48. Lo s� y me consta en la forma y t�rminos que han quedado precisados en la respuesta anterior.

"49. Ya se mencion� en la respuesta marcada con el n�mero cuarenta y siete.

"50. La respuesta es igual a la anterior.

"51. Me remito a lo contestado en la respuesta dada a la pregunta cuarenta y siete.

"52. Igual que la anterior.

"53. Igual que la anterior.

"54. No lo recuerdo.

"55. No lo recuerdo.

"56. Igual a la anterior respuesta.

"57. Ya se precis� el lugar al contestar la pregunta n�mero cuarenta y siete, a la cual me remito para dar respuesta a esta interrogante.

"58. No lo s� ni me consta.

"59. Ya se mencion� el lugar al responder la pregunta n�mero cuarenta y siete de este interrogatorio.

"60. La respuesta es igual a la pregunta anterior.

"61. No lo s� ni me consta.

"62. S� y me consta que el M. ... y el M. visitador judicial tuvieron una o dos pl�ticas durante el desarrollo de esa visita de inspecci�n.

"63. Estas entrevistas se realizaron en el local del Tribunal Colegiado donde se desarroll� la visita de inspecci�n y platicaron, seg�n recuerdo el primer d�a en que asisti� al desahogo de las testimoniales y, tal vez, en alg�n intervalo entre las declaraciones de uno y otro testigo, aunque sin poder precisar cu�ntas veces, ya que no lo recuerdo con exactitud.

"64. Hasta donde recuerdo, el tema que trataron fue precisamente el relativo a la investigaci�n encomendada al M. visitador.

"65. La raz�n de mi dicho se debe al hecho de que el suscrito particip� en el desahogo de esa visita de inspecci�n, en mi car�cter de secretario t�cnico en aquel entonces.

"66. No, no tengo ning�n inter�s en el presente asunto.

"Con relaci�n a las repreguntas formuladas por el consejero de la Judicatura Federal, contest�:

"En relaci�n a la pregunta directa n�mero uno, se contesta de la siguiente manera: 'No me busc� para formularme alguna petici�n.'."

"En relaci�n con la pregunta directa n�mero tres, se contesta de la siguiente forma: 'No tengo ning�n tipo de amistad con el licenciado ... pudiendo afirmar que solamente somos conocidos.'."

De los interrogatorios practicados a los secretarios t�cnicos del Consejo de la Judicatura Federal, J.A.O.P. y R.G.J.�nez, se desprende lo siguiente:

Que asistieron al M. visitador J.� �ngel M.G. en la visita extraordinaria llevada a cabo los d�as trece, catorce, quince y diecisiete de mayo de mil novecientos noventa y nueve, en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, en la que se investig� la conducta del licenciado ... (4 a 8).

Que participaron en el desahogo de las pruebas testimoniales que se efectuaron durante la visita extraordinaria (4, 24 y 26).

Que sab�an que la queja 13/98 se inici� contra el M. ... (25).

Que en relaci�n a c�mo se cit� a diversos testigos para que declararan; qui�n los seleccion� para tal fin, si se presentaron a declarar en forma voluntaria y espont�nea, y c�mo se presentaron a declarar, el licenciado O.P. contest� que no recuerda dado que ha transcurrido m�s de un a�o de los hechos que se le cuestionan (27 a 30), que no recuerda si se hizo selecci�n o no, ni en su caso qui�n la hizo (31 y 32), y que no se acuerda si algunos testigos se presentaron a declarar en forma voluntaria y c�mo se presentaron a declarar (33 y 34); en tanto que el licenciado G.J.�nez respondi� que hasta donde recuerda, parece que el M. visitador mand� llamar a los testigos (27 a 30), que cree que los testigos a que se refiere la pregunta fueron seleccionados por el M. visitador con base en una relaci�n de personal del propio tribunal (31 y 32), que hasta donde recuerda el M. los mand� llamar (33 y 34).

Que en relaci�n a la forma en que se interrog� a los testigos, el licenciado O.P. determin� que fue en la forma en que est� redactada en la copia certificada con la que se le corri� traslado, y el licenciado G.J. dijo que fue verbal, el M. visitador formulaba las preguntas y se asentaban en el acta de respuestas (35).

Que respecto al interrogatorio del testigo J. de la Fuente Ornelas, �ste se practic� por el M. visitador, y enrelaci�n a cu�nto tiempo dur� el interrogatorio, el licenciado O.P., se�al� que no recuerda, en tanto que el licenciado G.J.�nez determin� que sin poder asegurar, dado el tiempo transcurrido cree un poco m�s de dos horas, y se le interrog� durante ese lapso porque al principio el testigo fue muy ambiguo e impreciso en sus respuestas y el M. visitador lo conmin� para que respondiera con mayor precisi�n.

Que s�lo vieron que el M. visitador habl� con los M.s denunciantes en el Tribunal Colegiado en que se practic� la visita extraordinaria.

Del an�lisis de las declaraciones vertidas por los testigos se pone de manifiesto que con las mismas no se acredita que en la visita extraordinaria realizada por el visitador judicial M.G. los d�as trece, catorce, quince y diecisiete de mayo de mil novecientos noventa y nueve, en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, para investigar sobre la conducta del M. ... se hayan cometido irregularidades.

Si bien el licenciado G.J.�nez determina que el mencionado visitador mand� llamar a los testigos para que declararan, de ello no se advierte que hubieran sido obligados a declarar en forma forzosa, sino que deb�a seguirse un orden y presentarse de uno en uno, los cuales llamaba de acuerdo a la relaci�n del personal de ese tribunal que ten�a el referido visitador; y aun cuando al dar respuesta a las preguntas 31 y 33 determin� que cree que fueron "seleccionados" los testigos por el referido M. visitador, con ello se refiere a que se llamaron a atestiguar conforme a la relaci�n de personal que ten�a del propio tribunal; sin embargo, tal palabra deriva de que la misma se emple� en la pregunta formulada.

Adem�s, el licenciado O.P. determin� que la forma en que se interrog� a los testigos es como se encuentra redactada en las actas respectivas a tales diligencias, y el licenciado G.J. manifest� que el interrogatorio fue verbal, es decir, el M. visitador les formulaba las preguntas y se asentaban en el acta respectiva las respuestas.

Incluso, a diversas preguntas que se hicieron con relaci�n a si vieron juntos a los M.s denunciantes con el M. visitador, los testigos contestaron que s�lo los vieron en el tribunal en que se practic� la visita.

El licenciado ... respecto a los anteriores testimonios contest�:

Desahogo de la vista que se orden� dar al licenciado ... de los informes rendidos por los licenciados R.G.J.�nez y J.A.O.P..

"Como puede apreciarse de la declaraci�n de ambos testigos se infiere la siguiente informaci�n:

"Por lo que hace al licenciado J.A.O.P., �ste presta sus servicios como secretario t�cnico 'A' de la Visitadur�a J., lo que le impide contestar las preguntas que se le formularon, pretextando no acordarse de los hechos, concluimos lo anterior en funci�n de que efectivamente y como lo menciona el testigo los hechos sobre los que ha declarado se verificaron hace un a�o, pero es de vital importancia tener en cuenta que las preguntas formuladas al testigo no son relativas a hechos pormenorizados, o detalles insignificantes, sino que son relativas a hechos que sabe y le constan por virtud de haber desempe�ado en ese tiempo su labor como secretario t�cnico del Consejo de la Judicatura Federal y firmar las diligencias en que intervino como 'testigo de asistencia', lo que desde luego le concede una calidad muy especial a saber por lo siguiente:

"a) Las preguntas formuladas son relativas a su trabajo, del cual es perito, esto marca una diferencia muy grande en relaci�n a cualquier otro testigo que puede declarar sobre hechos circunstanciales, moment�neos e impredecibles que por aras del destino le toc� presenciar, por lo que no observa detalles de los hechos, no siendo �ste el caso del testigo J.A.O.P., debido a que lo que se le pregunta es parte sustancial de su trabajo, tan es as�, que firma las diligencias en que interviene como 'testigo de asistencia' del visitador. Por lo tanto, su �nica funci�n es observar lo que ocurre en el transcurso de las diligencias en las que firma como testigo, esto obviamente lo pone en una situaci�n de conciencia de que como perito en derecho que es, sabe perfectamente qu� es un testigo y cu�les son las obligaciones de �ste, cuando participa por virtud de su trabajo como tal, no es posible que si ese es su trabajo manifieste que no se acuerda de lo que se le pregunta porque ha transcurrido mucho tiempo, de ah� que en el caso concreto el 'no me recuerdo', no es otra cosa que evadir las respuestas a las preguntas que se le formularon porque de otra manera tendr�a que mentir o comprometer al M. visitador que representa a la misma instituci�n para la que �l trabaja.

"Se insiste en lo anterior, porque el testigo al dar respuesta a las preguntas de la 27 a la 34 no neg� ninguno de los hechos en las preguntas relativas a c�mo fueron citados los testigos y qui�n los seleccion�, pues al contestar estas preguntas de una manera por dem�s extra�a el testigo dice: 'no recuerdo', nunca dice no s�, lo cual es totalmente diferente, pues al decir no s�, se acreditar�a que el testigo no se percat� por medio de sus sentidos de lo que se le pregunta, pero al decir 'no recuerdo' el testigo constata que los hechos que se le preguntan los presenci�, los vio y los conoci�, pero ya no se acuerda de ellos.

"Lo anterior es extra�o, repetimos, porque al testigo no se le hicieron preguntas relativas a detalles de las diligencias practicadas, las cuales firm� como 'testigo de asistencia', porque ese es su trabajo, sin que sea v�lido decir que no recuerda debido a que ha transcurrido un a�o de los hechos sobre los cuales se le pide su testimonio, lo anterior en funci�n de que eso es parte de su trabajo atestiguar sobre hechos, que un a�o no es tiempo suficiente para olvidar circunstancias generales de una diligencia en la que el testigo particip� precisamente con esa calidad, adem�s de que el testigo nunca afirm� que no se acordara debido al c�mulo de trabajo desempe�ado, situaci�n que har�a desde luego m�s cre�ble el hecho de que no se acordara de lo que se le pregunt�. No obstante lo cual ni siquiera eso era pretexto porque obviamente las preguntas formuladas versaban sobre cuestiones procedimentales que el testigo debe conocer como lo es, la forma en que fueron citados los testigos a las diligencias en las que �l particip�, porque eso lo regulan los reglamentos y Acuerdos de la Judicatura (lo que resulta hasta incluso ser rutina en el trabajo que desempe�a el testigo).

"Es as� que a las preguntas formuladas al testigo J.A.O.P. de los n�meros del 27 al 34, en relaci�n a si sabe y le consta c�mo fueron seleccionados y citados los testigos, manifest� que no recuerda debido al tiempo transcurrido, siendo lo m�s l�gico que el testigo contestara que hab�a sido conforme a derecho o que lo ignoraba, y al decir que no recuerda pone en tela de juicio que la citaci�n y selecci�n de los testigos realmente se hayan realizado conforme a los procedimientos establecidos en la ley, por lo que esta respuesta lejos de perjudicarme me beneficia debido a que robustece lo que ha venido manifestando el suscrito en el sentido de que la citaci�n y selecci�n de los testigos no se hizo conforme a derecho, esto es, fijando listas para que se presentaran a declarar las personas que quisieran hacerlo; la verdad de las cosas es que el M. visitador seleccion� a quienes iban a declarar y curiosamente todos los testigos de cargo lo eran personal de la ponencia de los M.s denunciantes, lo que m�s adelante demostraremos porque se encuentra acreditado con otros elementos dentro del juicio.

"A lo anterior se suma el hecho de que el licenciado R.G.J., al dar respuesta a las preguntas de la 27 a la 34, manifest�:

"Que los testigos fueron citados y seleccionados por el M. visitador J.� �ngel M.G..

"Por tanto, las respuestas evasivas del testigo de un hecho por �l conocido aunado a la declaraci�n del testigo de nombre R.G.J.�nez que manifest� que los testigos de cargo fueron seleccionados por el M. visitador, que en las mismas diligencias de desahogo de pruebas testimoniales celebradas hay constancia de que el testigo R.�n G.Z., manifest� 'Que por qu� lo volv�an a llamar a declarar sobre lo mismo', y que la audiencia de desahogo de prueba a cargo del licenciado J. de la Fuente Ornelas, el d�a 13 de mayo de 1999, se realiz� por espacio de dos horas o m�s, debido a que sus respuestas a las preguntas eran ambiguas y el M. visitador lo conmin�, a que fuera preciso �un testigo que se presenta en forma voluntaria a declarar, no tiene por qu� ser ambiguo en sus respuestas, y menos conminado a declarar en forma precisa!

"No obstante lo anterior, el testigo, al presentarse nuevamente a declarar el d�a 1o. de octubre de 1999, no ratific� su declaraci�n de fecha 13 de mayo de 1999, lo cual implica que no es cierto que los testigos se presentaron a declarar en forma voluntaria seg�n las listas que se fijaron en el tribunal, como lo asent� el M. visitador sino que �stos fueron seleccionados, situaci�n que prueba que efectivamente los testigos fueron obligados a declarar por el M. visitador asentando falsamente que �stos se presentaron en forma voluntaria, para no dejar en claro que al declarar bajo presi�n su testimonio careciera de valor probatorio.

"Todo lo anterior no (sic) lleva a concluir lo siguiente:

"a) El testigo no declara lo que vio y presenci� en su trabajo como 'testigo de asistencia' del visitador, porque como �l mismo lo refiere sigue trabajando como secretario t�cnico 'A' de la Visitadur�a J., por ello obviamente su declaraci�n carece de independencia de su posici�n, no obstante lo anterior sus evasivas a contestar aportan a la presente causa los siguientes elementos:

"b) Que el licenciado J.A.O.P., jam�s afirm� que los testigos no hayan sido citados, ni que acudieron al juzgado en forma voluntaria porque se fijaron unas listas para que todas las personas que tuvieran inter�s en declarar lo hicieran, lo anterior incluso porque ese es un procedimiento que contiene la ley y que obviamente el testigo deb�a conocer, porque fung�a como secretario t�cnico asistiendo al M. visitador durante el desarrollo del procedimiento, de lo contrario s�lo tendr�a la calidad de firmante en las diligencias, �l las firmaba como testigo de asistencia y esa no es su funci�n. Adem�s de que tan apegado a las constancias que se muestran el testigo, al s�lo afirmar lo que aprecia en las actas con las que se le corri� traslado para que contestara a las preguntas formuladas, debi� observar que en las actas que firmaba como testigo el M. visitador asentaba que los testigos se estaban presentando en forma voluntaria. Cuestiones procedimentales que el testigo no puede decir no recordar, en primer lugar porque es su trabajo, en segundo lugar porque en las actas que firmaba como testigo dec�a en qu� forma se presentaban los testigos y tercero porque lo dice la ley, reglamentos y circulares de la Judicatura que regulan los procedimientos de las actas que estaba firmando como testigo de asistencia. Un a�o no es tant�simo tiempo para no recordar lo que se le pregunt�, lo anterior si consideramos que no se les pregunt� �C�mo iban vestidos los testigos? �Cu�l testigo declar� primero y cu�l despu�s?, porque las preguntas formuladas versaron �nica y exclusivamente sobre cuestiones relativas a las funciones que desempe�a en su trabajo, las cuales inclusive pueden ser de rutina y desde luego, para nada desconocidas para �l, porque de lo contrario podr�a incurrir en responsabilidad.

"Es as� que esta forma tan ambigua de responder a las preguntas entra�a la vehement�sima presunci�n de que no es que el testigo no recuerda lo que se le pregunta, sino que se niega a responder a ellas puesto que al decir la verdad tendr�a que mencionar que los testigos no acudieron voluntariamente a declarar sino que se sab�a perfectamente qu� gente deb�a declarar y todos curiosamente eran personal adscrito a la ponencia de los M.s denunciantes, que esta selecci�n de testigos la realiz� el M. visitador J.�.M., seg�n pl�ticas que ten�a con los M.s denunciantes, ya que despu�s de estas pl�ticas el M. visitador seleccionaba a los testigos y no como �ste manifiesta que los testigos se presentaron a declarar voluntariamente, y que por tanto, esa forma de seleccionar testigos necesariamente hace prueba de que en la investigaci�n intraprocedimental llevada a cabo no hubo imparcialidad y �sta no se adecu� a los procedimientos establecidos para fincarme responsabilidad administrativa y como consecuencia de ello la destituci�n de mi cargo como M. Federal.

"b) Que por parte del M. visitador y los M.s denunciantes exist�a una actitud hac�a el suscrito de animadversi�n, situaci�n que constituy� al M. visitador en inquisidor durante el procedimiento seguido en mi contra, lo que a todas luces es contrario a la ley.

"c) Que la ambig�edad con la que contest� el testigo no me perjudica y s� me beneficia porque con ello se acredita que hubo irregularidades en el procedimiento seguido en mi contra y que el testigo ante la disyuntiva de mentir o no, prefiere decir que no recuerda, lo que pone en tela de duda el proceder del M. visitador quien no sigui� el procedimiento de responsabilidad en mi contra conforme a la ley, sino con un �nimo de encuadrar en mi persona la denuncia presentada al precio que fuera.

"d) Que el M.J.�.M., quien en sus diligencias de desahogo de pruebas testimoniales asent� que los testigos se presentaron voluntariamente a declarar, miente, lo que se acredita con las razones dadas con anterioridad y con otros medios de prueba como son: la diligencia de desahogo de la prueba testimonial a cargo del licenciado J. de la Fuente Ornelas, caso al que posteriormente nos referiremos.

"e) Que de las diligencias de desahogo de la prueba testimonial llevadas a cabo en el juicio de responsabilidad seguido en mi contra estuvieron presentes el M. visitador J.�.M., y como secretarios t�cnicos los licenciados J.A.O.P. y R.G.J.�nez, de lo que no existe ninguna duda, tampoco hay duda de que �stos �ltimos firmaban las diligencias como 'testigos de asistencia', lo anterior se pone de manifiesto en raz�n de que ambos testigos presenciaron lo mismo, porque esa era su funci�n 'presenciar y atestiguar', lo anterior derivado de su trabajo lo que tambi�n es claro.

"Una vez hecha esta consideraci�n decimos al dar respuesta el testigo J.A.O.P., a las preguntas de la 37 a la 42 del pliego interrogatorio relativas a si conoci� al licenciado J. de la Fuente Ornelas, y si sabe �c�mo fue citado a declarar? y �qu� tiempo dur� su interrogatorio? El testigo contest�:

"'37. De las constancias que tuve a la vista, advierto que es el secretario del tribunal visitado.'

"'40. De la copia certificada de las actuaciones que me entregaron con el interrogatorio, se advierte que el testigo fue interrogado por el visitador judicial que practic� la diligencia'.

"'41. No lo recuerdo, con motivo de tanto tiempo transcurrido.'

"'42. No se puede responder, dado que en la pregunta anterior no se precis� cuanto tiempo duro el interrogatorio del profesionista de referencia.'

"A estas mismas preguntas el licenciado R.G.J., respondi�:

"'37. Que es uno de los secretarios que formaban parte de la planilla de personal adscrito al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito.'

"'40. Fue interrogado directamente por el M. visitador.'

"'41. Sin poderlo asegurar, dado el tiempo transcurrido creo que un poco m�s de dos horas.'

"'42. Seg�n recuerdo porque al principio de su declaraci�n el licenciado de la Fuente Ornelas fue muy ambiguo e impreciso en sus respuestas y el M. visitador lo conmin� a que respondiera con mayor precisi�n.'

"Tomando en consideraci�n que el testigo de nombre J.A.O.P., presta sus servicios para la Judicatura Federal, como secretario t�cnico 'A' de la Visitadur�a J., lo que lo puede intimidar para no dar contestaci�n veraz a las preguntas, porque no es cre�ble que haya sido testigo de asistencia en una diligencia de la cual no se acuerda de 'nada', eso no s�lo no es cre�ble sino hasta peligroso que un funcionario p�blico tenga p�rdida de memoria total sobre hechos que �l mismo est� reconociendo que estuvo presente y que un a�o no es un tiempo para olvidar circunstancias generales de lo que presenci�, por lo que concluimos que dicho testigo no ignora los hechos, simplemente no quiere declarar lo que sabe y le consta.

"Es curioso que el otro testigo de asistencia de nombre R.G.J., s� recuerde que al testigo de nombre J. de la Fuente Ornelas, se le haya interrogado por el M. visitador por espacio de m�s de dos horas, y que el interrogatorio haya durado ese tiempo porque en un principio el licenciado de la Fuente Ornelas, fue muy ambiguo e impreciso en sus respuestas y que fue conminado por el M. visitador para que dejara de serlo.

"Conforme al art�culo 250 del C�digo Federal de Procedimientos Penales las declaraciones de los testigos deben ser redactadas con claridad usando hasta donde sea posible las mismas palabras usadas por el testigo, si quiere dictar o escribir su declaraci�n se le permitir� hacerlo.

"Asimismo, el art�culo 253 establece que siempre que se examine a un testigo cuya declaraci�n sea sospechosa de falta de veracidad, se har� constar esto en el acta.

"El interrogar a un testigo por m�s de dos horas, sin precisar en el acta respectiva la sospecha de que el testigo no estaba siendo veraz, es intimidaci�n, puesto que el testigo estaba contestando a las preguntas formuladas, si su testimonio a criterio del M. visitador era ambiguo e impreciso eso se debi� asentar en el acta para ser valorado en la sentencia definitiva, lo anterior si tomamos en cuenta que es obligaci�n del testigo declarar lo que sabe y le consta, sobre los hechos en los que declara, no declarar lo que quiere o�r el M. visitador.

"Declarar a un testigo por m�s de dos horas porque sus respuestas son ambiguas en todos los idiomas se llama 'intimidaci�n', y �sta es una prueba m�s de que el testigo no se present� voluntariamente a declarar, porque cabe la duda razonable de por qu� un testigo que se presenta a declarar en forma voluntaria es ambiguo e impreciso en sus respuestas lo que origin� que fuera conminado por el M. visitador para que sea m�s preciso, seg�n lo refiri� el propio testigo de asistencia R.G.J., l�gico que cualquier declaraci�n en esos t�rminos no puede constituir prueba plena en ning�n juicio, menos a�n cuando concretamente este testigo, al rendir su ampliaci�n de declaraci�n de fecha 1o. de octubre de 1999, declar� que no ratificaba el contenido de su declaraci�n emitida el d�a 13 de mayo de 1999, en la cual se refiere el testigo R.G.J., que el testigo fue conminado por el M. visitador para que fuera m�s preciso en sus respuestas.

"Es de hacerse notar que no es com�n que un testigo declare en una diligencia por espacio de dos horas o m�s, sobre todo si el testigo lo �nico sobre lo que iba a declarar era sobre el funcionamiento del tribunal y sobre la conducta del suscrito, siendo una circunstancia poco com�n lo que aconteci� respecto a este testigo en el sentido de que se le haya declarado por espacio de m�s de dos horas, espr�cticamente imposible que el licenciado J.O.P., no lo recuerde, quiz� no el tiempo exacto pero s� el aproximado, debido a que, repetimos, el interrogatorio a un testigo por tanto tiempo no es situaci�n com�n, y por ello no es algo f�cil de olvidar sobre todo si apreciamos que el otro testigo s� lo refiri� y que ambos testigos estuvieron en la misma diligencia, lo anterior crear�a una vehement�sima presunci�n de que el testigo J.A.O.P., no estuvo presente en ninguna de las diligencias y que al final s�lo como formalidad se le dio el acta para que la firmara, con lo cual estar�a faltando al desempe�o de sus funciones como secretario t�cnico.

"Con todo lo anterior demostramos lo siguiente:

"No es cierto que el testigo J.A.O.P., no recuerde lo que se le pregunta, sino que sus circunstancias personales y de trabajo le impiden recordar lo que vio y oy�, y que lo anterior lejos de perjudicarme me beneficia porque da certeza a lo afirmado por el suscrito en el sentido de que:

"En las diligencias de desahogo de prueba testimonial seguidas en el juicio de responsabilidad iniciado en mi contra no se observaron las formalidades esenciales del procedimiento, porque conforme a las leyes, circulares y acuerdos que regulan el procedimiento en cuesti�n, se deben fijar comunicados en lugares visibles y p�blicos a efecto de que toda persona que quiera declarar sobre la conducta de un funcionario lo hagan, en el caso del suscrito los testigos que declararon fueron seleccionados por el M. visitador, en una selecci�n a todas luces injusta y arbitraria porque su selecci�n fue sobre testigos que conforman el personal de los M.s denunciantes y que por ello obviamente no ten�an independencia en su posici�n para rendir testimonio, y todav�a m�s arbitrario es que s�lo se haya tomado en cuenta lo declarado por ellos para emitir la sentencia de destituci�n en mi cargo.

"No es ajeno al suscrito que puede haber una cr�tica debido a que no debe tomarse en cuenta la declaraci�n emitida por el licenciado R.G.J., porque �ste siempre contest� diciendo, 'creo', 'sin poder asegurar', lo que es comprensible si consideramos que este testigo sigue trabajando en el Poder J., pero que no es posible que sus respuestas sean mentiras, o que est� fantaseando, cuando lo que dijo tiene apoyo con otras constancias de autos y en la falta de memoria para declarar del otro testigo el cual nunca contradice lo que afirma el testigo R.G.J.�nez."

Es infundado lo manifestado por el recurrente en relaci�n a que al haber contestado el licenciado O.P. que "no recuerda, dado el tiempo transcurrido", a preguntas de vital importancia de las que tuvo que haberse percatado por corresponder a la funci�n que realizaba al asistir al M. visitador en la visita extraordinaria mediante la cual se investig� la conducta del licenciado ... como M., denota que la circunstancia de prestar sus servicios en la Visitadur�a J. le impide contestar a las preguntas formuladas, porque un a�o no es un tiempo suficientemente largo para olvidar circunstancias generales de una diligencia en la que el testigo particip� precisamente con esa calidad.

En efecto, el hecho de que el licenciado O.P. hubiera respondido a diversas preguntas que se le formularon en el sentido de no recordar los hechos a que se refieren las preguntas, en virtud del tiempo transcurrido, no implica que su intenci�n fuera eludir las respuestas por el cargo que desempe�a en la Judicatura Federal, ya que no necesariamente las personas deben recordar todos los incidentes sucedidos en las diligencias en las que participan, en virtud de que un a�o s� es un periodo de tiempo suficiente en el cual pueden no estar intactos en la mente todos los hechos ocurridos en el desahogo de una diligencia que se realiz� durante cuatro d�as, por lo que si dice no recordar c�mo fueron citados los testigos, ni si se les seleccion� o no, ni por qui�n, no implica que no hubiera estado presente en la pr�ctica de las mismas, ni ello pone en absoluto en tela de juicio que la citaci�n de los testigos realmente se haya realizado conforme a los procedimientos establecidos en la ley de la materia.

Ahora bien, la circunstancia de que el licenciado G.J.�nez hubiera contestado a ese respecto que "Hasta donde recuerdo, parece que el M. los mand� llamar", no implica que, por el hecho de que �l alcance a recordar esa circunstancia, el deposado del diverso secretario t�cnico que dijo no acordarse denote que evada las respuestas o que no presenci� los hechos y s�lo firm� el acta.

Asimismo, en relaci�n a que se seleccion� a las personas que ten�an que declarar, en realidad no puede considerarse que de las respuestas vertidas por los testigos se llegue a dicha conclusi�n, en el sentido de que existi� una elecci�n predeterminada de personas para que emitieran una declaraci�n en determinado sentido, ya que si bien al contestar el licenciado G.J.�nez a las preguntas relativas a qui�n y c�mo se seleccionaron a los testigos, respondi� "Que no lo recuerdo, aunque creo que fueron seleccionados como testigos de acuerdo a una relaci�n del personal de ese tribunal que ten�a el M. visitador", tal palabra la emple� porque la misma estaba inserta en la pregunta que se le formul� al respecto, en tanto que el testigo O.P. a la misma respondi� "No recuerdo o no si se hizo selecci�n de testigos ni en su caso qui�n la hizo, dado el tiempo transcurrido".

Ahora bien, aun cuando para el desahogo de las visitas extraordinarias no se establecen requisitos sobre el aviso correspondiente en los estrados del �rgano jurisdiccional en el que se haga saber al p�blico en general sobre la inspecci�n relativa, en el caso se realiz� la certificaci�n respectiva, como consta en la foja ciento cincuenta y siete, del tomo II, que realiz� el secretario de Acuerdos del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, en la cual hace constar lo siguiente:

"Que con esta propia fecha se fijaron en los lugares que al final se citar�n, el aviso al p�blico en general, de fecha trece de mayo del a�o en curso, signado por el visitador J.� �ngel M.G., para el efecto de hacer del conocimiento la visita extraordinaria que practica dicho visitador a este tribunal en relaci�n con la conducta del M. ... y que se fijaron en los siguientes lugares: de este propio Tribunal Colegiado, estrados de la Secretar�a de Acuerdos, Actuar�a, las dos puertas de acceso, oficial�a de partes del tribunal; as� como en la oficina de partes com�n de los Tribunales Colegiados de este circuito y puerta de acceso al edificio."

Por otra parte, no pasa inadvertido que respecto a las preguntas 27 y 29, se encuentran redactadas, respectivamente, en los mismos t�rminos que las n�meros 28 y 30, y que el contenido de las preguntas 31 a 34 es id�ntico a las anteriores 27 a 30, excepto en que se introduce la palabra "seleccionar", si los testigos a los que se refiere se presentaron a declarar en forma voluntaria y en qu� forma se presentaron a declarar los mismos, preguntas que en esencia fueron contestadas coincidentemente por cada uno de los testigos: Uno dijo no recordar debido al tiempo transcurrido, y el otro que el M. visitador mand� llamar a los testigos para declarar.

En relaci�n al interrogatorio del testigo J. de la Fuente Ornelas, el recurrente sostiene que al haber declarado el licenciado G.J.�nez que dicho interrogatorio se realiz� por espacio de m�s de dos horas, y que ello se debi� a que en un principio el licenciado de la Fuente Ornelas fue muy ambiguo e impreciso en sus respuestas, por lo que fue conminado por el M. visitador para que dejara de serlo, al no asentarse en el acta respectiva la sospecha de que el testigo no estaba siendo veraz, constituye una intimidaci�n.

Son infundados los anteriores argumentos en virtud de que si bien el interrogatorio de dicho testigo pudo haber durado mucho tiempo, ello se desprende claramente de los autos del expediente 13/98, en virtud de que en dicha declaraci�n manifest� como se hab�a ido transformando la conducta del licenciado ... en los �ltimos a�os de su desempe�o como M. del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito.

Por otra parte, si bien el licenciado G.J.�nez utiliz� la palabra "conmin�", para referirse a la actitud del M. visitador por medio de la cual llam� la atenci�n del testigo para que se expresara con claridad, no implica que se hubiera obligado al testigo a declarar en un determinado sentido, sino a que organizara sus ideas para poder imprimirlas con propiedad en el acta respectiva.

Adem�s, la circunstancia de que dentro de un procedimiento administrativo se interrogue a un testigo y se le conmine a expresarse con la mayor precisi�n posible no conlleva intimidaci�n alguna, ni es s�mbolo de parcialidad, pues con ello �nicamente se busca obtener mayores elementos de prueba que puedan favorecer tanto a la pretensi�n sancionadora como a la postura del servidor p�blico sujeto al procedimiento, de ah� que la circunstancia referida �nicamente revela que el visitador busc� obtener elementos de prueba que en virtud del principio de adquisici�n probatoria permitieran conocer con mayor veracidad cu�l fue el comportamiento del licenciado ... como M. de Circuito, lo cual, adem�s, es precisamente el objeto de la referida visita de inspecci�n.

Asimismo, es inexacto que en el acta respectiva se debi� haber asentado la sospecha de que el testigo no estaba siendo veraz, toda vez que tal cuesti�n no fue apreciada por el visitador judicial, por el contrario, al ser cre�ble su declaraci�n, en todo caso s�lo se le ped�a precisi�n al verterla; y, en relaci�n con la retractaci�n del testigo de la Fuente Ornelas, la misma carece de eficacia probatoria, como m�s adelante se determina.

En consecuencia, los testimonios de los secretarios t�cnicos que asistieron al M. visitador J.� �ngel M.G. en la visita extraordinaria ordenada en la denuncia 13/98, no son aptas para acreditar irregularidades en el procedimiento llevado a cabo durante el desahogo de las testimoniales celebradas los d�as trece, catorce, quince y diecisiete de mayo de mil novecientos noventa y nueve, en la referida visita extraordinaria.

Ahora bien, para proseguir con al an�lisis de los agravios formulados, se estima pertinente transcribir las declaraciones de los testigos, realizadas en la diligencia de trece de mayo de mil novecientos noventa y nueve, llevada a cabo con motivo de la visita extraordinaria practicada al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, por el visitador judicial, M.J.� �ngel M.G. (las primeras cuatro sin la asistencia del licenciado ... no obstante que fue informado con la debida oportunidad).

  1. J.H.P.G.�a (secretario proyectista adscrito a la ponencia de la M. O.I.S.�a D.�n), manifest�: "Que tiene dos periodos de laborar en este tribunal del a�o de mil novecientos noventa al noventa y cuatro y el segundo de mil novecientos noventa y seis a la fecha, que siempre se ha desempe�ado como secretario de Estudio y Cuenta, actualmente adscrito a la ponencia de la M. O.I.S.�a D., que tiene aproximadamente de conocer al M. ... como once a�os, con motivo de que fue su maestro en un curso de especializaci�n de amparo en el a�o de mil novecientos noventa y ocho; que la actuaci�n del licenciado ... como M. en la primera etapa que lo conoci� fue intachable y en la segunda etapa se dio cuenta que faltaba en varias ocasiones a sus labores, que no le consta el motivo del porqu� faltaba, pero que la M. le comentaba que porque se reportaba enfermo, que en lo que el de la voz advert�a, el trato entre el M. ... y los M.s S.�a D.�n y C.G.�lez era bueno, cuando �l los ve�a en el Pleno; y no le consta c�mo era su conducta con los dem�s secretarios y actuarios y personal administrativo adscrito a las ponencias del tribunal; que en la primera etapa que estuvo el de la voz en el tribunal, el M. ... ocup� la presidencia del mismo; que le parece que la conducta del M. ... como presidente del tribunal fue correcta; que se pudo percatar que el trato del M. ... con los litigantes y p�blico en general era bueno, ya que atend�a a todo mundo, eso en la primera etapa que estuvo en el tribunal, pero que en la segunda no le consta, porque el de la voz est� en otra ponencia; que nunca vio al M. ... llegar al Pleno en estado de ebriedad, pero que en una ocasi�n, aproximadamente a finales del a�o de mil novecientos noventa y siete, lleg� al privado de la M. O.I. con copas porque lo ve�a muy alegre y efusivo y ol�a a alcohol; que en esa ocasi�n los llam� la M. a su privado, al de la voz y al licenciado P.P., y pudo advertir que la M. hizo que llevaran una taza de caf�; que no sabe que el M. ... haya incurrido en el retraso de las sesiones, pero que s� exist�a atraso en la celebraci�n de sesiones y en el fallo de los asuntos listados, pero sin que le conste que sea atribuible a �l; que no le consta que el M. ... se jactara de tener amistad con altos funcionarios o funcionarios p�blicos, pero que s� sabe que tiene muchas amistades. Que la conducta del M. ... fue acorde a su cargo de M. con la salvedad de la ocasi�n en que ha dicho lo vio con copas; que ha declarado lo anterior porque forma parte de este tribunal y le consta lo que ha dicho por la misma raz�n." (fojas 166 y 167, tomo II).

  2. J.�s M.V. (secretario proyectista adscrito a la ponencia de la M. O.I.S.�a D.�n), en lo conducente declar�: "Que ingres� al tribunal a partir del primero de febrero de mil novecientos noventa y tres, que inici� como oficial judicial adscrito a la Secretar�a de Acuerdos y actualmente se desempe�a como secretario de Estudio y Cuenta adscrito a la ponencia de la M. O.I.S.�a D.�n; que tiene de conocer al M. ... a mediados de enero de mil novecientos noventa y tres, en virtud de que le imparti� clases en el Instituto de la Judicatura Federal; que la actuaci�n del licenciado ... como M. integrante de este tribunal la considera irregular, porque dio motivo a suspender las sesiones debido a que, seg�n comentarios de algunos de sus compa�eros, andaba en estado de ebriedad; que aproximadamente a principios de junio de mil novecientos noventa y seis no se termin� la sesi�n en el transcurso de la ma�ana y continu� por la tarde y se le mand� llamar para que diera cuenta con un asunto de los que estaban listados, pues era costumbre que cuando el M. ... estaba integrando el tribunal mandaran llamar a la sesi�n a los secretarios, y que ese d�a cuando entr� a la S.e.M. en forma agresiva le levant� la voz y le dijo que por qu� proyectaste este asunto as�, y se percat� que ten�a aliento alcoh�lico, pero que no sabe si andaba en estado de ebriedad y en su caso en qu� grado, ya que no es perito y la M. le respondi� que al de la voz no le deb�a reclamar ya que ella era la que se�alaba c�mo se proyectaban los asuntos y que le pidieron que se retirara de la sala de sesi�n y el declarante se qued� en el pasillo y despu�s vio que la M. sali� del Pleno llorando y que �l la sigui� a su privado y como a los cinco minutos observ� que pas� el M. ... hacia el privado de la M. y como a los diez minutos el M. ... abri� la puerta y le pidi� a una secretaria que llamaran al de la voz y al tocar la puerta y entrar vio que la M. estaba llorando y el M. le volvi� a decir al de la voz que por qu� hab�a hecho as� el proyecto, que estaba mal e intent� agredirlo, lanz�ndole un pu�etazo que el de la voz alcanz� a detener con el brazo y que la M. ya desesperada le dec�a que se calmara y posteriormente se tranquiliz�, dici�ndole la M. al declarante que se retirara; que despu�s la M. una vez que se retir� el M. ... a su privado le coment� al declarante que llor� por el hecho de que el M. le hab�a dado un empuj�n quedando ella sobre un mueble; que en otra ocasi�n oy� comentarios de la M. O.I.S.�a de que le hab�a puesto las manos en el cuello; que cuando fungi� como presidente en el a�o de mil novecientos noventa y tres su actuaci�n fue correcta, pero que a finales de mil novecientos noventa y siete, hasta antes de la suspensi�n del M. ... su actuaci�n fue irregular porque faltaba a las sesiones; que no sabe exactamente si el motivo de la suspensi�n de las sesiones se deb�a a la conducta del M. ... pero que por comentarios de la M. O.I. sab�a que el M. solicitaba la suspensi�n de las sesiones; que cuando lo llamaban al Pleno el de la voz se dio cuenta de que la M. daba una explicaci�n sobre lo que se trataba el asunto y que el M. ... le�a la parte medular del proyecto y s�lo estaba a la expectativa de lo que dijeran los otros dos M.s para rebatir el proyecto, pero que en su opini�n le daba la impresi�n de que el M. ... no hab�a estudiado bien los asuntos; sin que tampoco le conste que antes de la sesi�n hubiere estudiado los asuntos; que no le consta que el M. ... se jactara de tener amigos de alto nivel; que la actuaci�n del M. ... por todo lo ya antes manifestado en preguntas anteriores la considera irregular; que en ocasiones el M. ... levantaba la voz y en otras se portaba muy serio y en otras muy amable; que en su concepto no era prepotente con el personal, pero que su estabilidad en el trato no era constante; que no le consta que en los momentos de inestabilidad emocional del M. fuera agresivo, s�lo en el caso que ya relat� y que s�lo levantaba la voz; que por comentarios de otros compa�eros se enteraba que el M. andaba en estado de ebriedad; as� como tambi�n la M. les dec�a que no iba a haber sesi�n ya que el M. hablaba para decirles que estaba enfermo, sin que ello le conste y en otras ocasiones s� ven�a, pero estando se�alada la sesi�n para las once horas llegaba a las doce o doce y media del d�a, lo que daba lugar a que las sesiones se prolongaran por la tarde o, incluso por dos o tres d�as, que la raz�n de su dicho es que sabe y le consta lo declarado porque trabaja en ese tribunal y por haber presenciado el primer hecho narrado en su declaraci�n." (fojas 170, 171, 172 y 173, tomo II).

  3. E.M.P.�a (secretario proyectista adscrito a la ponencia del M. L.A.C.G.�lez), en lo conducente sostuvo: "Que ingres� a este tribunal a partir del primero de enero de mil novecientos noventa y ocho, que inici� como secretario auxiliar adscrito a las tres ponencias, de enero al tres de marzo y de esta fecha al treinta y uno de diciembre fungi� como secretario de Acuerdos y actualmente se desempe�a como secretario de Estudio y Cuenta adscrito a la ponencia del M. L.A.C.G.�lez; que conoce al M. ... pr�cticamente desde que lo adscribieron a este tribunal ... que la conducta del M. ... con los M.s O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez, no le consta nada, que lo llamaban al Pleno pero de ah� que haya advertido alguna conducta mala, nada; que solamente sabe de aquel reporte que hizo la M.S.�a D.�n de que el M. ... hab�a tratado de ahorcarla pero que nunca lo llamaron para que diera fe; que en cuanto a la conducta del referido M. con los secretarios, actuarios, personal administrativo y de apoyo, considera que era normal, como era su trato con todos, esdecir, bueno en ese aspecto; que nunca oy� que el M. gritara o que le llamara la atenci�n a algunos de sus compa�eros, que como secretario de Acuerdos le absorb�a todo el tiempo ... que la conducta del M. ... con el personal de la Secretar�a de Acuerdos, durante su estancia en esta �rea, simplemente fue buena, que tampoco le consta nada de la conducta que el M. observ� con los litigantes y p�blico en general porque no estuvo en su ponencia para que pudiera advertir alguna irregularidad; que en dos ocasiones concretamente el M. ... lo llam� a su cub�culo, donde le consta que ten�a un derrame sangu�neo nasal, mismo que seg�n el declarante era el motivo por el que el M. se pon�a delicado; que alguna vez el propio M. report� telef�nicamente que ten�a ese problema nasal; que fuera de ello, se ve�a saludable, que no le consta el motivo, causa o raz�n del por qu� el M. ... se ve�a imposibilitado para asistir con regularidad a su trabajo, que las excusas que aqu�l dio no podr�a valorarlas por no ser experto como secretario de Acuerdos; que s� le consta que el M. incurri� en faltas de asistencia, retraso e interrupci�n de las sesiones del Pleno, porque esto fue motivo de reporte por la M. presidenta de este Tribunal Colegiado al Consejo de la Judicatura Federal, y por estar adscrito a la Secretar�a de Acuerdos del referido �rgano firm� diversas constancias de irregularidades que se enviaron al citado consejo; que en una ocasi�n vio al M. ... presentarse al tribunal en estado de ebriedad y al parecer no sesionaron por ese motivo, sin recordar la fecha; que no puede decir que el M. se hubiera jactado de tener amistad con funcionarios p�blicos de alto nivel, porque generalmente no charlaba con �l, ni tuvo oportunidad de tener conversaci�n con el referido M., de ninguna �ndole, salvo indicaciones por cuestiones de trabajo, indicaciones que fueron muy propias y que nunca le dirigi� alguna palabra inadecuada. Que la raz�n de su dicho le consta porque por lo menos los seis o siete meses que estuvo fungiendo como secretario de Acuerdos, son los pormenores que puede dar del mencionado M.." (fojas 175 a 177, tomo II).

  4. J. de la Fuente Ornelas (secretario de Acuerdos), en lo que interesa, declar�: "Que la conducta del M. la puedo apreciar como integrante del colegiado y atendiendo a sus funciones; que lo tuvo dos veces como jefe, ya que el declarante era secretario de Acuerdos, que el M. es un hombre exigente, estricto, que a veces le gustaba convivir con sus subalternos en cumplea�os, onom�sticos, pero siempre guardando la distancia en raz�n de su investidura, que su actuar era en ocasiones comprensible, en otras exigente, que la conducta del M. debe considerarse buena; que en cuanto a la relaci�n con sus compa�eros M. era buena, que s� hubo diferencias pero ser�a por los asuntos, sin que le constara haber visto alguna fricci�n entre ellos; que su conducta hac�a que no fuera f�cil adaptarse a su forma de trabajo, que llamaba la atenci�n al personal; que cuando fue presidente se ten�a que estar pendiente de todo, ya que se consideraba que el de la voz ten�a el car�cter de jefe de personal de la Secretar�a de Acuerdos y hab�a que estar muy al pendiente de que estuvieran trabajando y no perdieran el tiempo en los corredores ... que los litigantes ten�an acceso con el M., ya que les daba audiencia respecto de los asuntos que se iban a listar, que atend�a al p�blico y si exist�an quejas �stas se tramitaban en M�xico, y tiene entendido que ya todas est�n resueltas; que no se encontraba en un lugar donde se pudiera dar cuenta de la conducta del M. con el p�blico y litigantes, estimando que su funci�n fue de atenci�n para ellos, aunque no estaba en el lugar donde se daban las audiencias; que posteriormente, la conducta del M. tuvo cierta alteraci�n por su adicci�n al alcohol, que se le concedi� una licencia por quince d�as y le fue prorrogada para tomar un tratamiento, que a su vencimiento se reintegr� a sus labores y a partir de ah� es que el declarante not� cambios y empez� a haber fricciones y en ocasiones las sesiones no se celebraron y posteriormente cuando le concedieron licencia para su tratamiento, ya lo requer�a, porque esa conducta se vino agravando, y aun as� se despachaban los asuntos pero que �ltimamente tuvo un cambio de actitud, a grado tal que la situaci�n rompi� con todo, es decir, trastoc� su responsabilidad como M. pues constantemente eran las inasistencias a las sesiones; que el M. ... s� estudiaba los asuntos, pero el problema estaba en que el d�a de la sesi�n no se presentaba y eso retrasaba el trabajo, ya que ese problema de inasistencia se fue incrementando y los cambios de conducta tambi�n influ�an en suspensi�n de sesiones que ya hab�an empezado, recordando que esto pudo haber sido en tres o cuatro ocasiones; que el declarante no not� que el M. estuviera en alguna ocasi�n en la sala de sesiones en estado de ebriedad, pero en algunas ocasiones s� se present� al tribunal por la tarde, despu�s de las seis de la tarde, en estado de ebriedad; que cuando pidi� licencia para su tratamiento se notaba ya grave su problema y a punto de explotar; que lo declarado le consta porque los dos, el M. ... y el de la voz, est�n adscritos a este Tribunal Colegiado." (fojas 189 y 190, tomo II).

    Se continu� con las siguientes diligencias estando presente el licenciado ... .

  5. M.�a V.P. Pulido (oficial judicial adscrita a la ponencia de la M. O.I.S.�a D.�n), en lo conducente manifest�: "Que tiene ocho a�os y medio de trabajar en este tribunal; desempe��ndose como secretaria particular con el M.M.R., y despu�s como oficial judicial con el M. Guadalupe M�ndez H.�ndez y con los que pasaron interinos y actualmente en la ponencia de la M. O.I. ... que la conducta del M. ... para ella fue regular; que la califica regular por las constantes inasistencias a las sesiones que afectaban el curso normal del trabajo; que el motivo de las inasistencias era porque se reportaba indispuesto, porque en varias ocasiones le toc� contestar las llamadas telef�nicas de �l pas�ndoselas a la M. O.I., enter�ndose despu�s que no se presentar�a al trabajo; que de o�das solamente ten�a conocimiento de las causas por las cuales no asist�a el M. ... a la sesi�n; que las causas eran que a veces andaba tomado; que para ella andar tomado significa estar en estado de embriaguez; que no puede precisar las ocasiones en que el M. ... no asisti� a las sesiones por andar tomado; pero que fueron muchas; que el periodo en que el M. ... no acud�a a las sesiones fue como en estas fechas del a�o pasado o sea mayo de mil novecientos noventa y ocho, y que s�lo recuerda esa fecha porque en el mes de agosto se incapacit�; que la conducta del M. ... con los otros M.s, por o�das sabe que tuvo un problema con el M.A.C. y con la M. O.I., a esta �ltima por agresi�n; que los rumores nunca salen de una sola persona, raz�n por la que no puede se�alar el nombre de las personas que hicieron el comentario; que los rumores s�lo eran en la ponencia de la M. O.I.S.�a, porque trataban de ser muy discretos; el motivo por el que deb�an guardar discreci�n era para no hacer m�s grande el problema; que lo que motiv� el retraso de las sesiones fue la constante inasistencia del M. ... que nunca vio al M. ... llegar en estado de ebriedad; que todo lo que ha manifestado lo sabe porque trabaja en el tribunal.". A la pregunta formulada por el licenciado ... relativa a qu� tipo de agresi�n o lesi�n tuvo conocimiento que sucedi� entre los M.s ... y S.�a, contest�: "que de o�das se enter� que en una ocasi�n el M. ... lleg� al privado de la M. O.I.S.�a y la empuj� ..." (fojas 199 y 200, tomo II).

  6. M.�a del C. L�pez F.�n (secretaria ejecutiva del M. L.A.C.G.�lez) declar�, en lo conducente: "Que ingres� el primero de junio de mil novecientos noventa y seis a laborar en este tribunal, con el nombramiento de secretaria ejecutiva 'A' en la ponencia del M. C.G.�lez; que s� conoce al M. ... desde la primera semana que ingres� a trabajar a este tribunal; que s� sabe que hubo un problema entre los tres M.s; que el problema ha sido en relaci�n al desempe�o del funcionamiento del tribunal; que s� conoce las causas del problema que eran ocasionadas por la falta del M. ... a las sesiones que originaban preocupaci�n a los M.L.C. y O.I.S.�a, que al principio las sesiones se prolongaban todo un d�a completo y en ocasiones no se terminaban las tres cuentas el mismo d�a que se citaba para la sesi�n, cit�ndose para el d�a siguiente y en ocasiones al d�a siguiente el M. ... no asist�a, se citaba para la siguiente semana y en ocasiones tampoco estaba presente ... esta situaci�n se fue haciendo cada vez m�s fuerte lo que provoc� que tuvi�ramos varias listas de asuntos sin resolver ... que s� sabe y le constan las causas por las que el M. ... no llegaba a las sesiones ... pero que debe aclarar que las causas por las que el M. no asist�a a las sesiones fueron �nicamente las que ella considera y que es el hecho de que hab�a tomado alcohol y no estaba en condiciones para presentarse a las sesiones; la raz�n de lo que acaba de declarar es porque sin recordar la fecha de una tarde, la sesi�n se hab�a suspendido al medio d�a para continuarla en la tarde y el M. ... lleg� con retraso y con aliento alcoh�lico, considero que no estaba en condiciones de sesionar, pues la sesi�n fue suspendida por los M.s O.I.S.�a y L.C. y los comentarios fueron en el sentido de que no ten�a la lucidez suficiente para sesionar.". A la pregunta formulada por el licenciado ... relativa a que diga c�mo le consta que lleg� con aliento alcoh�lico el M. ... a una continuaci�n de sesi�n en la tarde, contest� que: "Yo estaba en el privado del M. L.C. parada frente a la puerta cuando el M. ... entr� pasando junto a m� y pude percibir su aliento." (fojas 204 y 205, tomo II).

  7. B.M.L.P. (secretaria ejecutiva de la M. O.I.S.�a D.�n), declar� en lo que interesa: "Que a partir de mil novecientos noventa y siete entr� a laborar en este tribunal ... entr� como secretaria ejecutiva 'A' de la M. O.I. ... que s� conoce al M. ... desde que entr� a trabajar a este tribunal; que la conducta del M. ... en este tribunal fue irregular; que lo considera as� porque en alguna ocasi�n fue al despacho de la M. O.I.S.�a en estado inconveniente; para la declarante estado inconveniente, es que ten�a signos de estar en estado de embriaguez; que se dio cuenta de lo anterior porque ten�a un poco de dificultad al caminar y al expresarse ten�a aliento alcoh�lico; que s� se afectaron las labores del tribunal por las anteriores circunstancias; que la conducta en relaci�n con el M. L.A.C. no lo puede decir, pues no estaba con �l; y respecto a la M. O.I., en ocasiones era agresiva, seg�n algunas versiones alguna vez la lleg� a empujar en su despacho; que no le consta el hecho anterior; que no puede indicar qui�nes eran las personas que dijeron esos rumores; que los rumores proven�an de muchos lugares no pudiendo precisar exactamente de donde.". A pregunta expresa del M. ... relativa a que precise la circunstancias de modo, tiempo y lugar de la ocasi�n en que se present� el M. ... a la oficina de la M.S.�a D.�n en estado inconveniente, contest�: "que no puede precisar exactamente el d�a, pero que fue a finales del a�o de mil novecientos noventa y siete." (fojas 207 y 208, tomo II).

  8. J.G.C.�n �valos (oficial de servicio y mantenimiento adscrito al Tribunal Colegiado), en lo atinente, sostuvo: "Que la conducta del M. ... fue regular; que califica as� la conducta ... por la forma de comportarse en el trabajo, en su car�cter de expresarse hacia uno, en concreto es por la forma de tratarlos, es muy prepotente, y cree que debe tratar bien a las personas, pues uno tiene derecho a ser tratado bien, que debe ser uno respetado en el trabajo tanto M. como oficiales, tener m�s respeto; que el M. ... de primero s� estaba asistiendo bien a sus labores, ya luego se comunicaba que no pod�a venir a trabajar ya el d�a de sesiones y se suspend�an las sesiones porque andaba en estado de ebriedad, se nos dec�a que continuar�an las sesiones una vez que regresaran en la tarde pero ya no sab�a si regresaba a dichas sesiones, pienso que es una l�stima en �l porque es una persona muy inteligente y que deber�a dedicarse m�s al trabajo ... que s�lo desea agregar que al M. se le hiciera un estudio o tratamiento por el bien de �l, para que no se perjudique �l y no perjudique a la dem�s gente y al trabajo, como al personal de este tribunal.". El licenciado ... formul� al testigo la pregunta consistente en que diga por qu� el M. no trabajaba, a lo que contest�: "... pues no se presentaba, sin recordar las fechas, porque andaba tomado", y la relativa a qu� clase de tratamiento y estudio sugiere para atender el mal que en su opini�n tiene el M. ... a lo que contest�: "... un tratamiento para que no tomara, para que no se haga da�o, porque es una persona joven de mucho talento e inteligencia y que ser�a una l�stima que se echara a perder." (fojas 209 y 210, tomo II).

    Los elementos que deben tomarse en consideraci�n para valorar la declaraci�n de un testigo, se encuentran establecidos en el art�culo 289 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, los cuales son los siguientes:

    "Art�culo 289. Para apreciar la declaraci�n de un testigo el tribunal tendr� en consideraci�n:

    "I. Que por su edad, capacidad e instrucci�n, tenga el criterio necesario para juzgar del acto;

    "II. Que por su probidad, la independencia de su posici�n y antecedentes personales, tenga completa imparcialidad;

    "III. Que el hecho de que se trate sea susceptible de conocerse por medio de los sentidos, y que el testigo lo conozca por s� mismo y no por inducciones ni referencias de otro;

    "IV. Que la declaraci�n sea clara y precisa, sin dudas ni reticencias, ya sobre la sustancia del hecho, ya sobre sus circunstancias esenciales; y

    "V. Que el testigo no haya sido obligado por fuerza o miedo, ni impulsado por enga�o, error o soborno. El apremio judicial no se reputar� fuerza."

    Ahora bien, las anteriores declaraciones, constituyen la prueba testimonial de la que se desprende la afecci�n del M. ... a las bebidas embriagantes y al hecho de que asist�a al tribunal en estado de embriaguez.

    En efecto, destacan las declaraciones emitidas por J.H.P.G.�a, quien refiri� que: "en una ocasi�n, aproximadamente a mediados de mil novecientos noventa y siete lleg� al privado de la M. con copas porque lo ve�a muy alegre y efusivo y ol�a a alcohol"; de J.�s M.V., quien manifest� que: "aproximadamente a principios de junio del novecientos noventa y seis ... cuando entr� a la S., el M. en forma agresiva le levant� la voz y le dijo que por qu� proyectaste este asunto as� y se percat� que ten�a aliento alcoh�lico ... le pidieron que se retirara de la S. de Sesi�n y el declarante se qued� en el pasillo y despu�s vio que la M. sali� del Pleno llorando y que �l la sigui� a su privado y como a los cinco minutos observ� que pas� el M. ... hacia el privado de la M. y como a los diez minutos el M. ... abri� la puerta y le pidi� a una secretaria que llamaran al de la voz y al tocar la puerta y entrar vio que la M. estaba llorando y el M. le volvi� a decir al de la voz que por qu� hab�a hecho as� el proyecto, que estaba mal e intent� agredirlo, lanz�ndole un pu�etazo que el de la voz alcanz� a detener con el brazo y que la M. ya desesperada le dec�a que se calmara y posteriormente se tranquiliz�; E.M.P.�a, quien determin� que: "en una ocasi�n vio al M. ... presentarse al tribunal en estado de ebriedad y al parecer no sesionaron por ese motivo"; J. de la Fuente Ornelas, dijo: "que en algunas ocasiones s� se present� al tribunal por la tarde, despu�s de las seis de la tarde, en estado de ebriedad"; M.�a del C.L.F.�n, quien especific�: "que una tarde la sesi�n se hab�a suspendido al mediod�a para continuarla en la tarde y el M. ... lleg� con retraso y con aliento alcoh�lico ... la sesi�n fue suspendida ... los comentarios fueron en el sentido de que no ten�a la lucidez suficiente para sesionar"; y B.M.L.P., quien refiri� que: "en alguna ocasi�n fue al despacho de la M. O.I.S.�a en estado inconveniente ... ten�a signos de estar en estado de embriaguez ... ten�a un poco de dificultad al caminar y al expresarse ten�a aliento alcoh�lico".

    Por su parte M.�a V.P.P. declar� que: "de o�das solamente ten�a conocimiento de las causas por las cuales no asist�a el M. ... a la sesi�n; que las causas eran que a veces andaba tomado; que no puede precisar las ocasiones en que el M. ... no asisti� a las sesiones por andar tomado, pero que fueron muchas"; y J.G.C.�n �valos, manifest� que: "el M. ... de primero s� estaba asistiendo bien a sus labores, ya luego se comunicaba que no pod�a venir a trabajar ... se suspend�an las sesiones porque andaba en estado de ebriedad".

    Los testigos de que se trata, por su edad, capacidad e instrucci�n, tienen criterio suficiente para deponer respecto de la conducta desplegada por el licenciado ... motivada por su afecci�n a las bebidas alcoh�licas; por su probidad, la independencia de su posici�n y antecedentes personales, tienen completa imparcialidad; el hecho de se trata es susceptible de conocerse y lo conocieron por medio de sus sentidos; sus declaraciones son claras y precisas y no fueron obligados a declarar por fuerza o miedo, ni impulsados por enga�o, error o soborno.

    En efecto, son personas mayores de edad; con capacidad e instrucci�n al desempe�ar labores propias que requieren de esas caracter�sticas; se presume su probidad, precisamente por ser servidores del Poder J. de la Federaci�n, tienen independencia de su posici�n respecto a un determinado titular del �rgano en que laboran, pues lo hacen para el Tribunal Colegiado respectivo, con independencia de la ponencia a la que est�n adscritos; no existe constancia o conocimiento de que tengan antecedentes negativos; el hecho sobre el que depusieron es susceptible de conocerse y lo conocieron por medio de sus sentidos, ya que �ste consisti� en apreciar la conducta de una persona que se encuentra bajo los efectos de bebidas embriagantes; declararon en forma precisa sobre la sustancia del hecho y sus circunstancias accidentales, y no existe constancia alguna de que fueran obligados a declarar por la fuerza, ni impulsados por enga�o, error, ni soborno.

    De tales declaraciones se desprende, en forma clara y precisa, que el M. ... debido al problema de alcoholismo que lo afectaba a veces asist�a al tribunal en estado de ebriedad, pues al laborar en el mismo Tribunal Colegiado que el licenciado ... conocieron por s� mismos el hecho materia de su declaraci�n, por lo que es l�gico que tuvieron conocimiento directo de su conducta.

    As�, los testigos por su edad, capacidad e instrucci�n se advierte que tienen el criterio necesario para juzgar sobre la conducta delM. ... puesto que basta que �stos hubieren expresado algunas caracter�sticas que se identifiquen con la forma de comportamiento de un ebrio, para que el hecho se hubiera justificado, ya que esas caracter�sticas son f�cilmente perceptibles y denotan el estado de embriaguez de una persona, como lo es el aliento alcoh�lico y la conducta diferente a la habitual que dicha persona realiza, esto es, el estado de embriaguez puede ser apreciado a trav�s de los sentidos con la sola observaci�n del hecho, ya que es posible percatarse que una persona se encuentra intoxicada por haber consumido bebidas alcoh�licas cuando su aspecto y su conducta son distintas de las que normalmente siguen y para lo cual no son necesarios conocimientos especiales, como tampoco es necesario que se detallen todos los s�ntomas que presente ese estado para llegar a tal conclusi�n.

    Por su probidad y antecedentes personales, se considera que los testigos declararon con imparcialidad, m�xime que en la materia penal y de responsabilidad administrativa no existe tacha de testigos, por lo que el hecho de que �stos estuvieren ligados por un v�nculo de respeto con los M.s denunciantes, no los imposibilitaba para rendir testimonio, ni impide que se les otorgue valor probatorio a sus deposiciones. Por tanto, no obsta a lo anterior el hecho de que algunos declarantes estuvieran adscritos a las ponencias de los M.s S.�a D.�n y C.G.�lez, ya que ello no afecta la imparcialidad en su dicho, pues tomando en consideraci�n las circunstancias del presente caso, resulta evidente que son las personas id�neas para declarar sobre la conducta del M. ... en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, por laborar precisamente en dicho lugar, teniendo contacto con el referido M. ... .

    El hecho de que se trata lo conocieron por medio de los sentidos, no por inducciones ni referencias de otros, puesto que al laborar en el Tribunal Colegiado en que el licenciado ... se desempe�aba como M., tuvieron conocimiento directo de la conducta de aqu�l; sus declaraciones son claras y precisas, sin dudas ni reticencias, sobre la sustancia y circunstancias esenciales del hecho; y no hay ning�n elemento que haga suponer que los referidos testigos, al emitir sus declaraciones, hubieran sido obligados a rendir su testimonio en un determinado sentido.

    Resulta relevante la consideraci�n que el Consejo de la Judicatura Federal hace en la resoluci�n combatida, respecto a que, por regla general, los funcionarios y empleados administrativos que prestan sus servicios en un �rgano jurisdiccional no suelen expresarse mal de sus superiores jer�rquicos ante los visitadores judiciales -afirmaci�n que no se desvirt�a en momento alguno-, en virtud de que dicha opini�n se emite con base en la experiencia derivada de las m�ltiples visitas realizadas por dicha autoridad a los �rganos jurisdiccionales del Poder J. de la Federaci�n, y que por tanto, si ocho testigos aludieron directa o indirectamente a la adicci�n a las bebidas embriagantes del M. ... debe d�rsele valor probatorio a sus deposiciones, m�xime que en materia penal no existe tacha de testigos, pues corresponde a la autoridad, en este caso administrativa, aceptar o rechazar un testimonio seg�n el grado de confianza que le merezca su dicho, de acuerdo con las circunstancias que rodearon el hecho y la posibilidad de que el testigo haya podido presenciar el acontecimiento o tener noticia de �l por otros medios.

    Se estima aplicable la tesis aislada de la Primera S. de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, consultable en la p�gina 69, tomo XLVIII, Segunda Parte, Sexta �poca del Semanario J. de la Federaci�n, que dice:

    "TESTIGOS, NO EXISTE TACHA DE LOS. EN MATERIA PENAL. En materia penal no existen tachas de testigos y corresponde a la autoridad judicial aceptar o rechazar un testimonio seg�n el grado de confianza que le merezca su dicho, de acuerdo con las circunstancias que rodearon el hecho y la posibilidad de que el testigo haya podido presenciar el acontecimiento o tener noticia de �l por otros medios. El parentesco de la testigo con la v�ctima tampoco invalida su testimonio, salvo que existieran datos que fundaran una sospecha sobre su parcialidad."

    No pasa inadvertido que dos de dichos testigos, en posterior declaraci�n, no ratificaron el contenido de sus declaraciones, las que se transcriben en lo sustancial, a continuaci�n:

    E.M.�n Pi�a a las preguntas formuladas manifest�: Quinta. Diga si le constan personalmente los motivos de las ausencias del M. ... a algunas sesiones. "Algunas de ellas fueron con motivo de su estado de salud, las cuales justific� con las constancias m�dicas correspondientes y eso me consta por haber fungido como secretario de Acuerdos de dicho tribunal, pues me encargaba de recepcionarlas y dar cuenta con ellas". Novena. Se�ale las circunstancias de modo, tiempo, lugar y ocasi�n en que dice que vio en estado de ebriedad al M. ... "Es cierto que hice un breve se�alamiento en ese sentido, pero se�al� que aparentemente en una ocasi�n lo vi al parecer que hab�a tomado, pero en realidad no lo puedo afirmar porque mi funci�n en el tribunal no era la de estar vigilando la conducta de mis superiores sino �nicamente desempe�ar la funci�n encomendada de secretario de Acuerdos". D�cima segunda. Diga si acostumbraba usted convivir con el M. ... fuera de las instalaciones del tribunal. "No, porque nunca me invit� pero si lo hubiera hecho con mucho gusto hubiera ido". Tercera repregunta. Que diga el testigo si ratifica su declaraci�n que rindi� el trece de mayo de mil novecientos noventa y nueve ante el visitador judicial J.� �ngel M.G.. "No, no la ratifico porque no es el t�rmino adecuado a como lo he precisado en esta declaraci�n y porque, repito, no se puede sostener abiertamente que una persona est� ebria porque en realidad no estaba ebrio, estaba aparentemente tomado, pero, repito, yo no puedo afirmar la respuesta en esos t�rminos; pero s� reconozco una de las firmas que aparecen en dicha declaraci�n por haber sido puesta de mi pu�o y letra." (fojas 639 a 641).

  9. de la Fuente Ornelas a las preguntas que se le hicieron contest�: Sexta. Diga usted si conviv�a con el M. ... fuera del tribunal. "Bueno, en algunas ocasiones". Vig�sima primera. Se�ale las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que dice una vez haber visto al M. ... en estado de ebriedad en el tribunal. "No, no fue en el tribunal, pasamos al tribunal a recoger su camioneta al estacionamiento despu�s de que concluy� una posada o cumplea�os, que no recuerdo si fue en septiembre o en diciembre". Vig�sima sexta. Explique por qu� estima que el problema del M. se "notaba grave a punto de estallar". "Yo, supongo o imagino que fue debido a las licencias que le fueron concedidas para un tratamiento para ese efecto". Tercera repregunta. En qu� ocasiones conviv�a con el M. "Cuando �bamos a comer o en alguna celebraci�n del tribunal o cualquier fecha conmemorativa a celebrar". Primera repregunta. Que diga el testigo si ratifica su declaraci�n que rindi� el trece de mayo de mil novecientos noventa y nueve ante el visitador judicial J.� �ngel M.G.. "Que no ratifico la declaraci�n que di el trece de mayo de mil novecientos noventa y nueve en la parte que dice 'no tiene amistad estrecha con el M. ...' y la otra parte que dice 'pero en algunas ocasiones s� se present� al tribunal por la tarde, despu�s de las seis de la tarde, en estado de ebriedad'". Segunda repregunta. Que diga el testigo si reconoce como suya la firma que calza dicha acta. "S� es mi firma". Tercera repregunta. Que diga el testigo el motivo por el cual estamp� su firma en una declaraci�n cuyo contenido no reconoce "Yo estoy haciendo la salvedad de dos aspectos que no ratifico, que en lo dem�s s� reconozco mi firma." (fojas 642 a 645).

    Sobre dichas retractaciones debe destacarse que este Alto Tribunal ha sostenido, en forma reiterada, que s�lo se admiten las retractaciones de las declaraciones de los testigos cuando, adem�s de fundarse, est�n demostradas las causas o fundamentos invocados, toda vez que de lo contrario debe otorgarse valor probatorio a sus primigenias declaraciones, tomando en cuenta que en �stas los testigos no tuvieron tiempo de reflexionar sobre la conveniencia de alterar los hechos.

    Si bien el testigo E.M.P.�a dijo que no pod�a afirmar que una ocasi�n vio al M. ... en estado de ebriedad, pues su funci�n no era la de vigilar a sus superiores, que "no se puede sostener abiertamente que una persona est� ebria, porque en realidad no estaba ebrio, estaba aparentemente tomado", sin embargo, reconoci� como suya la firma que aparece en el acta en que consta su primera declaraci�n. Por tanto, aun cuando no ratific� su primera declaraci�n, en esta segunda comparecencia reitera que en una ocasi�n vio al M. ... en el tribunal aparentemente bajo los efectos de haber consumido bebidas alcoh�licas, lo que apreci� a trav�s de sus sentidos, con la sola observaci�n de dicha persona, por lo que se deduce pudo apreciar que su aspecto y conducta eran distintas de las que normalmente ten�a.

    Por su parte, el testigo J. de la Fuente Ornelas acept� haber visto al M. ... en estado de ebriedad, aclarando que no fue dentro del tribunal, sino en el estacionamiento del mismo, en una ocasi�n en que concluy� una posada o un cumplea�os, sin aportar elemento alguno de prueba que corrobore dicha versi�n, y reconoci� como suya la firma que calza el acta en la que se contiene su primera declaraci�n.

    Como correctamente se sostuvo en la resoluci�n recurrida, este Alto Tribunal en forma reiterada ha sostenido que las retractaciones de los testigos s�lo tienen validez cuando se apoyan en elementos de prueba que llevan a la convicci�n plena de que las declaraciones iniciales fueron falsas, pues de lo contrario debe darse cr�dito a sus primeras declaraciones, ya que tomando en cuenta el principio de inmediatez procesal, en �stas los testigos rinden sus declaraciones sin tener tiempo de reflexionar sobre la conveniencia de alterar los hechos. Por tanto, en el presente caso, las primeras declaraciones de E.M.P.�a y J. de la Fuente Ornelas deben prevalecer sobre las segundas en las que se retractaron, pues �stas no se encuentran justificadas con prueba alguna.

    Son aplicables la jurisprudencia y la tesis sustentadas por la Primera S. de esta Suprema Corte de Justicia, visibles en las p�ginas 253 y 43, tomo Segunda Parte, VI y LXXVI, respectivamente, de la Sexta �poca del Semanario J. de la Federaci�n, que dicen:

    "RETRACTACI�N DE LOS TESTIGOS. Las retractaciones s�lo se admiten cuando, adem�s de fundarse, est�n demostradas las causas o fundamentos invocados."

    "TESTIGOS, RETRACTACI�N DE LOS. Seg�n lo ha establecido esta Primera S., las primeras declaraciones merecen mayor cr�dito, pues por su cercan�a con los sucesos son generalmente m�s exactas, ya que no ha habido tiempo para que quienes las producen reflexionen sobre la conveniencia de alterar los hechos, pudiendo admitirse la retractaci�n cuando la causa de ella se prueba."

    Por otra parte, el recurrente aduce que no se tomaron en consideraci�n las declaraciones de los testigos que, perteneciendo al Tribunal Colegiado en que se desempe�aba como M., no manifestaron que se hubieran percatado de que asisti� a dicho tribunal en estado de ebriedad, que su conducta fuera incorrecta con los M.s y dem�s personal, as� como que tuviera adicci�n por las bebidas alcoh�licas.

    Las declaraciones de dichos testigos, en lo conducente, son las siguientes:

    A.O.�n G. manifest� que: "ingres� a este tribunal a partir de ... mil novecientos noventa y cuatro, como secretario de tribunal adscrito a la ponencia del M. L.A.C.G.�lez; que la conducta del M. ... con los M.s O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez, en lo que a �l le consta la conducta fue buena; que en lo que se refiere a la conducta del citado M. con los secretarios, actuarios, personal administrativo y de apoyo, que no le consta, porque se manten�a al margen de estar en otras ponencias, que se manten�a en su cub�culo haciendo sus proyectos ... que tampoco le consta nada, porque nunca vio la conducta que el M. observ� con litigantes y p�blico en general; que no le consta que el M. ... estuviera enfermo; que no sabe, ni le consta, el motivo, causa o raz�n del por qu� el M. ... se ve�a imposibilitado para asistir con regularidad a su trabajo; que s� le consta que el M. incurri� en faltas de asistencia a las sesiones del Pleno, y que el M.C.G.�lez le comunicaba que el M. ... justificaba con alguna incapacidad; que no vio al M. ... presentarse al tribunal en estado de ebriedad ... que en lo que el de la voz conoci�, la conducta del M. ... durante su desempe�o en ese Tribunal Colegiado fue acorde con el cargo que lo acredita como funcionario judicial. Que le comentaron que hab�a habido un incidente entre la M. O.I.S.�a D.�n y el M. ... y que fue motivo de una denuncia, pero de los pormenores no sabe nada." (fojas 180 y 181, tomo II).

    L.P.M.�nez declar� que: "ingres� hace dos a�os y medio a este tribunal ... que no puede hacer manifestaci�n de c�mo fue la conducta del M. ... dado que no est� autorizado para calificarla; que estima que la conducta del M. ... con los M.s O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez fue buena; que no vio el trato que ten�an entre ellos; que en cuanto a la conducta del referido M. con los secretarios, actuarios, personal administrativo y de apoyo, considera que fue normal ... que tampoco le consta que el M. ... estuviera enfermo; que no sabe, ni le consta, el motivo, causa o raz�n del por qu� el M. ... se ve�a imposibilitado a asistir con regularidad a su trabajo; que no le consta que el M. incurri� en faltas de asistencia a las sesiones del Pleno; que no vio al M. ... presentarse al tribunal en estado de ebriedad ... Que la conducta del licenciado ... s� fue acorde con el cargo que lo acredita como M. de este tribunal." (fojas 184 y 185, tomo II).

    A.�s F.M.�n S. manifest�: "Que ingres� a laborar en octubre de 1996 en la ponencia del M. ... quien es estricto y serio en su trabajo; que la relaci�n del citado M. con sus compa�eros M.O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez fue buena, sin darse cuenta del trato de ellos en las sesiones o en las reuniones por no haber estado presente, pero que se imagina que el trato fue bueno; que no le toc� ver que aqu� o en ninguna parte tuvieran alg�n problema ... con los secretarios del tribunal no hab�a un trato muy estrecho y frecuente, salvo con los de su ponencia; en relaci�n con el personal de apoyo, solamente exig�a que le tuviera aseada su oficina y si no lo hac�an se les llamaba la atenci�n ... que los lugares que frecuentaba el M. y que al de la voz le toc� estar presente, fue el restaurante 'P.G.' y que tambi�n recuerda otro que se llama 'La Posta'; que el comportamiento del M. ... en las convivencias del tribunal era normal, ya que s�lo platicaban y escuchaban m�sica; que en ocasiones se presentaba con un problema de la garganta, pero en cuanto a su presentaci�n f�sica era normal; que debido a su afecci�n en la garganta no recib�a audiencias y en ocasiones solicitaba le enviaran el trabajo a su domicilio; que en ocasiones no acud�a a la sesi�n debido a la afecci�n que presentaba en la garganta, pero que presentaba la constancia m�dica; que s� fue acorde a su cargo la actuaci�n del M. ... como integrante de este Tribunal Colegiado." (fojas 191 y 192, tomo II).

  10. �ngel E.L. refiri�: "Que ingres� a laborar en mayo de 1995 o 1996, sin recordar exactamente, con el nombramiento de oficial judicial y que actualmente se desempe�a como actuario ... que la actuaci�n del M. ... como integrante de este tribunal, que fue muy buena ... porque los proyectos que le toc� ver de su ponencia le parecen bastante claros, adem�s no sabe qu� responder en relaci�n a la actuaci�n del M. ... que la conducta del M. ... con los secretarios y actuarios de este tribunal, fue respetuosa; que en relaci�n con el personal administrativo no le consta c�mo fue el trato; que en el tiempo en que perteneci� a la ponencia del M. ... como fue su relaci�n cordial, ya que no hab�a diferencia, a todos los trataba igual, con amabilidad; que no podr�a decir c�mo se comportaba el M. ... fuera del tribunal; que en ocasiones el M. ... se presentaba al tribunal enfermo de la garganta y en otras de gastritis; que no puede precisar si con motivo de las afecciones del M. ... se ausentara de sus labores; que la actuaci�n del M. ... se apeg� a las cualidades inherentes a su cargo; que se�ala lo anterior, por la dedicaci�n del M. ... a su trabajo; que todo lo anterior le consta porque fue su secretario particular por un a�o." (fojas 192 y 193, tomo II).

    L.E. L�pez Rueda manifest� que: "Tiene laborando ocho a�os en este tribunal ... que la conducta del M. ... como M. integrante de este tribunal fue regular; que considera as� la conducta del M. ... porque en algunas ocasiones se retrasaban las sesiones; que el motivo de ese retraso es porque el M. ... se reportaba enfermo; que la conducta del M. ... con los M.s O.I.S.�a y L.A.C. fue irregular, porque las sesiones estaban atrasadas y los litigantes ven�an a preguntar por los asuntos; que no se daba cuenta de cu�l era la conducta del M. ... con los secretarios y actuarios ... que no sabe c�mo fue la conducta del M. ... con los oficiales judiciales de este tribunal; que la conducta del M. ... cuando fue presidente de este tribunal fue buena ... que el M. ... durante el tiempo que actu� en el tribunal no present� ninguna enfermedad ... que la actuaci�n del M. ... en este tribunal fue acorde a su cargo; que lo considera as� porque escuchaba que era una persona conocedora de su trabajo, que se desempe�aba como maestro de mucho conocimiento en las materias que �l impart�a." (fojas 194 y 195, tomo II).

    R.�n G.Z. manifest� que: "Tiene cinco a�os trabajando en este tribunal; que se desempe�a como secretario de tribunal adscrito a la ponencia del M. ... que la conducta del M. ... fue intachable, que fue una persona muy respetuosa, una persona muy humana; que s� ha convivido con el M. ... fuera de este tribunal; que los invitaba a comer a su casa o a algunos restaurantes en ocasiones; que el comportamiento del M. ... en esos convivios era muy musical, porque conoce la m�sica, ama la m�sica, toca el piano ... los lugares en los que se desarrollaban los convivios sociales eran en el restaurante P.G., restaurante Posta Plaza ... por lo general �ramos los secretarios de la ponencia del M. ... los que asist�amos a esos convivios y en algunas ocasiones asist�an abogados litigantes; no era un abogado determinado, eran diversos que se agregaban a la reuni�n; desconoce a los abogados litigantes de esta ciudad; que la conducta del M. para desempe�ar sus funciones en este tribunal fue buena". A las preguntas del M. ... consistentes en si participaban personas ajenas al Poder J. Federal en las convivencias fuera del tribunal, si lleg� a enterarse de que hubiera alg�n conflicto entre la relaci�n que �ste ten�a conlos dem�s M.s y personal, y si en alguna ocasi�n falt� a su deber present�ndose al tribunal en condiciones anormales, contest� que no "�bamos los secretarios y por lo general gente del Poder J. ... que era cordial la relaci�n, e incluso los M.s se visitaban en sus cub�culos, pues la M. O.I. llegaba a visitarlo y comentaban sus asuntos, hasta que sucedi� esto." (fojas 195 vuelta a 197, tomo II).

    M.�a de la Luz V�zquez M. declar� que: "Tiene desde mil novecientos noventa laborando en este tribunal; que no sab�a porque su trabajo era salir a la calle a hacer diligencias y por eso no se daba cuenta si ten�an diferencias los M.s integrantes de este Tribunal Colegiado." (fojas 197 vuelta y 198, tomo II).

    M.�a de la Luz S�nchez �lvarez, indic� que: "Tiene nueve a�os laborando en este tribunal ... que la conducta del M. ... como integrante de este Tribunal Colegiado, fue regular; que estima que su conducta fue regular, porque en el tiempo que �l estuvo en algunas ocasiones no se llevaban a cabo las sesiones porque �l llamaba por tel�fono diciendo que no lo esperaran a la sesi�n porque estaba indispuesto; que se enteraba de las llamadas porque a ella le toc� contestar el tel�fono cuando �l llamaba para que se le avisara a la M. O.I.S.�a; que no puede precisar la fecha en que recibi� la llamada; que no puede especificar la causa de la indisposici�n del M. ... para asistir a la sesi�n." (fojas 200 y 201, tomo II).

    G.M.M., manifest� que: "Tiene laborando en este tribunal desde que se inici� ... que la conducta del M. como presidente fue buena, porque siempre firmaba los acuerdos; la relaci�n que ten�an con respecto a �l era s�lo la firma del acuerdo, s�lo ten�an contacto con �l cuando hab�a alg�n error; que no not� ning�n cambio en la conducta del M. ... durante el periodo que fue presidente a la fecha; que con lo que respecta a ella no ten�an mucho contacto por estar en �reas distintas, pero que no sab�a si �l se encontraba aqu� en el tribunal." (fojas 201 vuelta y 202, tomo II).

    G.V.A., se�al� que: "Tiene cinco a�os y meses de trabajar en este tribunal ... que la conducta del M. ... fechas antes de su suspensi�n fue regular; que las razones podr�an ser, por ocasiones, en que se retrasaron las sesiones nada m�s; que no le consta que sepa algo espec�fico del por qu� se suspend�an las sesiones, s�lo se enteraba de que �stas eran suspendidas, que su dicho lo funda porque ella s�lo est� concentrada en su trabajo sin darse cuenta de muchas cosas y que no le consta el por qu� se suspend�an las sesiones." (fojas 202 y 203, tomo II).

    Del an�lisis de las anteriores declaraciones se desprende que no resultan aptas para desvirtuar lo manifestado por los ocho testigos que refieren sobre la conducta del M. ... en relaci�n a su afecci�n a las bebidas alcoh�licas, y el presentarse al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito en estado de ebriedad. Lo anterior debido a que A.O.�n G. reconoci� que se manten�a al margen de lo que suced�a en el tribunal, al permanecer encerrado en su cub�culo; L.P.M.�nez consider� que no pod�a calificar la conducta de sus superiores jer�rquicos, contradici�ndose al afirmar que la de ... hab�a sido buena; A.�s F.M.�n S. manifest� que no se dio cuenta del trato de los M.s del tribunal en las reuniones o sesiones que ten�an, por no estar presente; J. �ngel E.L. se�al� que no sab�a qu� responder en relaci�n a la actuaci�n del M. ... L.E. L�pez Rueda se concret� a referir que la conducta del M. ... fue regular, porque en ocasiones se retrasaban las sesiones porque se reportaba enfermo; R.�n G.Z. se contradice al haber dicho que el M. ... asist�a a convivios sociales en los que, en algunas ocasiones, asist�an abogados litigantes, y posteriormente manifest� que en las convivencias realizadas fuera del tribunal s�lo participaban secretarios y gente del Poder J. Federal; M.�a de la Luz V�zquez M., se�al� que no se dio cuenta si los M.s integrantes del tribunal ten�an diferencias entre s�, en virtud de que su trabajo era salir a la calle para practicar diligencias; M.�a de la Luz S�nchez �lvarez, sostuvo que la conducta del licenciado ... fue regular porque en reiteradas ocasiones hablaba por tel�fono al tribunal para reportarse indispuesto; G.M.M., dijo no tener mucha relaci�n con �l, por trabajar en �reas distintas; y G.V.A., determin� que la conducta del M. ... fue regular porque en ocasiones �ste retrasaba la sesi�n.

    Por consiguiente, los referidos testimonios aun cuando, en general, favorecen al licenciado ... su dicho no desvirt�a la conducta que al mismo le atribuyen los testigos de cargo, pues la mayor�a se�alan que no tienen un trato continuo y cercano con el M. ... o que no pueden hacer manifestaci�n sobre la conducta del mismo, y G.V.A. y L.E. L�pez Rueda calificaron su conducta como regular, debido a que por sus inasistencias a las sesiones se retrasaba la resoluci�n de los asuntos.

    En el agravio sintetizado en el punto cinco, el recurrente determina que constituye un error t�cnico que los testigos considerados en lo individual no tienen el alcance de probar los extremos que se persiguen, pero que adminiculados entre s� constituyen presunci�n probatoria.

    Son infundados los anteriores argumentos toda vez que los testimonios en forma aislada no carecen de valor probatorio, sino que constituyen un indicio de que lo declarado por ellos es verdad, por lo que aunado a lo referido por los otros testigos de cargo, constituyen la prueba testimonial que, corroborada con las pruebas circunstancial y de fama p�blica, s� generan en el caso la prueba plena relativa a que el M. ... incurri� en la causa de responsabilidad prevista en la fracci�n XI del art�culo 131 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, en relaci�n con la fracci�n V del art�culo 47 de la Ley de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, relativa a no observar buena conducta en su empleo, toda vez que no trat� con respeto y rectitud a las personas con quienes ten�a relaci�n con motivo de �ste, toda vez que se demostr� la comisi�n de conductas agresivas de falta de respeto hacia sus compa�eros M.s integrantes de dicho tribunal y hacia un secretario proyectista del mismo, al presentarse al mencionado tribunal en estado de ebriedad.

    Por tanto, si bien los ocho testigos de cargo que declararon sobre la adicci�n del licenciado ... a las bebidas embriagantes, cada uno en lo individual no ser�a apto para acreditar dicha conducta; sin embargo, adminiculados entre s� y con las pruebas circunstancial y fama p�blica, conducen a la convicci�n de que el referido licenciado debido a su afecci�n a las bebidas alcoh�licas s� lleg� a presentarse al tribunal de su adscripci�n en estado de ebriedad, realizando en ocasiones actitudes que denotaron falta de respeto, diligencia y rectitud con las personas con las que ten�a relaci�n con motivo de �ste.

    En efecto, algunos de los testigos determinaron que en cierta ocasi�n se percataron de que el M. ... lleg� al tribunal con aliento alcoh�lico; otros manifestaron que era conocido que las inasistencias de dicho M. a las sesiones se deb�an a que "andaba tomando"; y algunos refieren que en una ocasi�n se suspendi� la sesi�n porque el referido funcionario pretendi� participar en la misma encontr�ndose en estado de ebriedad.

    Ahora bien, la embriaguez puede ser apreciada por una simple observaci�n emp�rica, en tanto tal estado indudablemente provoca una disminuci�n o alteraci�n en los sentidos y movimientos corporales del sujeto, que pueden apreciarse por el com�n de las personas, por tanto, si los testigos que declararon sobre la conducta irregular del M. ... conoc�an su comportamiento cotidiano, es l�gico que se percataran cuando su conducta era diferente debido a encontrarse bajo los efectos de las bebidas alcoh�licas.

    Debe precisarse que si bien no todos los testigos se manifestaron conocedores de la circunstancia de que el M. ... ten�a afecci�n a las bebidas alcoh�licas y que lleg� a presentarse al tribunal en estado de ebriedad; no por ello se le resta validez a los deposados que s� corroboran tal circunstancia, toda vez que no necesariamente por laborar en el mismo tribunal todo el personal deb�a tener conocimiento de la conducta irregular que, en diversas ocasiones, realiz� el M. ... por encontrarse bajo el influjo de las bebidas alcoh�licas.

    Asimismo son infundados los agravios sintetizados en el punto 6, en el que el recurrente determina que la resoluci�n impugnada revela parcialidad, al no tomar en consideraci�n ninguno de los elementos que le favorecen derivados de los testigos que declarado cuestiones contrarias a los de cargo, ya que s�lo se transcribe una s�ntesis de lo declarado por �stos, sin analizar pormenorizadamente su contenido, los que se desestiman bajo el argumento de que se presumen aleccionados, siendo que si bien coinciden en lo sustancial son diferentes en las circunstancias accesorias y tienen valor indiciario contra los de cargo.

    Se estima pertinente transcribir, en lo conducente, las declaraciones de los testigos ofrecidos por el M. ... .

    G.E.C. G�mez en comparecencia de fecha veintis�is de octubre de mil novecientos noventa y ocho, manifest� que trabaja en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito desde mayo de mil novecientos noventa y tres; que se encuentra adscrita a la ponencia del M. ... que la relaci�n de �ste con el personal del tribunal ha sido muy buena; que los licenciados D.R.M.N. y J.�s M.V., fueron secretarios particulares de ... quien los capacit�; que el licenciado J.H.P.G.�a fue alumno del propio M.; que la relaci�n entre ... y M.V. ha sido muy buena; que cuando aqu�l fungi� como presidente del tribunal las sesiones se llevaban a cabo con formalidad y seriedad; que en las sesiones en que fungi� como presidenta la M.S.�a D.�n, no exist�a un orden del d�a para tratar los asuntos y que dichas sesiones se celebraban de manera informal y se interrump�an con comentarios ajenos a los asuntos, que la M. se refer�a a asuntos personales, a la ropa que tra�a puesta, a las joyas, o a temas de su disciplina vegetariana yoguista; que nunca ha visto que el M. ... utilice armas de fuego; que el M. ... nunca le mostr� un arma de fuego; que nunca se suscit� conflicto personal de car�cter f�sico entre el M. ... y la M.S.�a (fojas 558 vuelta a 560, tomo I). En posterior comparecencia de fecha primero de octubre de mil novecientos noventa y nueve, manifest�: que la conducta del M. ... fue intachable; que trabajaban con el mencionado M. a veces hasta las dos, tres de la ma�ana; que �ste nunca le solicit� que abandonara el tribunal para acudir con �l a otro sitio (fojas 631 y 632, tomo II).

    R.�n G.Z. refiri� que se encuentra adscrito a la ponencia del M. ... desde el mes de mayo de mil novecientos noventa y cuatro; que su relaci�n con �ste ha sido de respeto y de cordialidad; que ... ha tenido una relaci�n de respeto con los M.s Guadalupe M�ndez, G.�n V.�mez y L.A.C.G.�lez; que los secretarios M.N., J.H.P.G.�a y M.V., est�n vinculados con el M. ... por haber sido su secretario particular, su alumno y su secretario particular, respectivamente; que la relaci�n entre ... y M.V. fue primeramente de respeto y cordialidad; que cuando el M. fung�a como presidente del tribunal se llevaba un orden respecto a los asuntos con los que se daba cuenta; que se platicaban en la sesi�n diversos t�picos y al final se tocaban los asuntos a discutir; que no tiene conocimiento que el M. ... acostumbre usar armas de fuego; que el M. ... nunca le mostr� un arma de fuego; que no tiene conocimiento de que alguna vez se hubiere suscitado un conflicto personal de car�cter f�sico entre el M. ... y la M.S.�a (fojas 560 vuelta a 562, tomo I).

    S.A. L�pez S.�n en comparecencia de fecha veintis�is de octubre de mil novecientos noventa y ocho, relat� que conoce al M. ... desde hace m�s de veinte a�os; que se encuentra adscrito a la ponencia del citado M. desde el d�a primero de enero de mil novecientos noventa y tres; que su relaci�n con dicho funcionario ha sido cordial y respetuosa; que ... tuvo una buena relaci�n con los M.s P�rez T., M�ndez H.�ndez, C.G.�lez y G.�n V.�mez; que en la �ltima integraci�n del tribunal, la mayor parte del tiempo los M.s han sostenido una relaci�n de respeto, afecto y ayuda mutua; que el licenciado D.R.N.M. fue secretario particular de ... que el licenciado H.P.G.�a fue secretario del M. ... que el licenciado M.V. fue secretario particular del propio M.; que la relaci�n entre ... y M.V. ha sido amable y de trabajo; que no le consta si existe un orden del d�a para tratar los asuntos administrativos bajo la actual presidencia del tribunal; que la t�nica que segu�an las sesiones bajo la actual presidencia es de armon�a y de respeto; que en los momentos en que entr� a dar cuenta en algunas ocasiones los M.s tocaban temas fuera de los asuntos que se estaban tramitando, en los que por respeto y educaci�n se manten�a al margen, pero dichos comentarios eran moment�neos; que ... no acostumbraba usar armas de fuego; que dicho M. nunca le mostr� un arma de fuego; que no le consta que se haya suscitado un conflicto personal de car�cter f�sico entre el M. ... y la M.S.�a (fojas 562 vuelta a 566, tomo I). En posterior comparecencia de fecha primero de octubre de mil novecientos noventa y nueve, relat� que trabaj� en el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, del d�a tres de enero de mil novecientos noventa y tres al diecis�is de noviembre de mil novecientos noventa y ocho; que la conducta del M. ... es excelente, es una persona altamente calificada por su entrega al trabajo y su capacidad jur�dica; que en el tiempo que lleva laborando para el Poder J. de la Federaci�n, no conoce a ninguna otra persona que tenga su capacidad o que lo iguale en conocimientos jur�dicos y cultura en general; que ordinariamente la hora de salida era entre las once treinta y doce de la noche; pero que hace aproximadamente seis a�os permanec�an en el tribunal trabajando hasta las tres de la ma�ana; que durante todo el tiempo en que prest� sus servicios, los secretarios del tribunal entraban a las sesiones; que el testigo aprendi� escuchando al M. ... que los debates eran de mucho respeto intelectual y cordialidad y que las diferencias eran s�lo de car�cter intelectual; que el M. ... nunca hubiera permitido que no cumpliera con sus funciones de secretario para acudir con �l a sitio diverso (fojas 632 vuelta a 635, tomo II).

    M.�a I. L�pez Rueda declar� que trabaja en el Poder J. Federal desde hace doce a�os; que trabaj�, entre otros, con la M. O.I.S.�a D.�n, el M. L.A.C.G.�lez y el M. ... que considera que la conducta del licenciado ... fue siempre muy buena; que su trato con �l fue de amabilidad y cordialidad; que siempre escuch� que dicho funcionario era una persona amable y dispuesta a apoyar al personal en las labores del trabajo; que no supo que los litigantes se inconformaran por alguna conducta indebida de ... que no conoce de ning�n incidente agresivo entre el M. ... y la M.S.�a D.�n (fojas 616 y 617, tomo II).

    C.S.C. manifest� que ingres� a laborar al Segundo Tribunal Colegiado el primero de julio de mil novecientos noventa; que labor� para los M.s H.H. D�az ... L.A.C.G.�lez y actualmente con el M.A.M.�a P. de Le�n; que fue buena la conducta de ... como M.; que el trato de �ste con los secretarios del tribunal fue normal; que el trato con el personal fue bueno; que su trato con los dem�s M. fue normal; que no recuerda que haya firmado alguna declaraci�n en contra del M. ... que no sabe, ni le consta, que �ste acudiera al tribunal tomado; que nunca se enter� que hubiera habido alg�n incidente de agresi�n entre los M.s ... y S.�a D.�n; que ella no elev� ninguna queja contra sus jefes inmediatos ante el M. ... que no le consta que el M. ... haya tenido problemas con el M. Castillo G.�lez; que nadie la invit� para que declarara en contra del M. ... en la reciente visita del M. J.�.M.; que el M. ... no distrajo a su personal para llevarlos a otro sitio; que no le consta que los secretarios convivieran con ... en otro sitio; que no le consta que los secretarios de ... fueran a tomar con �l a otro sitio (fojas 618 a 620, tomo II).

    Blanca E.C.I. dijo que tiene nueve a�os de trabajar en el Segundo Tribunal Colegiado; que labor� para los M.s H.H. D�az ... y G.L.M.�nez; que la conducta de ... con los secretarios y con el personal del tribunal fue buena; por lo que se refiere a ella, fue bueno; que no sabe c�mo se llevaba ... con los otros M.s; que no firm� ninguna declaraci�n contra �l durante el a�o de mil novecientos noventa y siete; que no sabe ni le consta que ... acudiera al tribunal tomado, porque el privado de �ste se encuentra retirado del sitio donde la testigo labora; que no le consta que se hubiera registrado alg�n incidente de agresi�n entre los M.s ... y S.�a D.�n, que no elev� ninguna queja en contra de sus jefes inmediatos ante el M. ... que no elev� ninguna protesta en contra del M. ... ante su superior; que no sabe si el M. ... tuvo problemas con el M.C.G.�lez; que ninguna persona la invit� para que declarara en contra del M. ... en la reciente visita del M. J.�.M.; que no sabe c�mo era la relaci�n entre el M. ... y el licenciado J.�s M.V., que s�lo sabe que �ste fue su secretario particular; que no le consta que ... haya distra�do al personal para llevarlo a otro sitio; que no le consta que los secretarios del tribunal convivieran con ... en otro sitio; que no le consta que los secretarios del M. ... fueran a tomar con �l a otro sitio; que no puede precisar los motivos por los que el M. ... lleg� a faltar a las sesiones; que no sabe que alg�n litigante se haya inconformado por alguna conducta indebida del M. ... (fojas 621 a 623, tomo II).

    G.P.G.�a declar� que tiene nueve a�os de trabajar en el Segundo Tribunal Colegiado; que trabaj� para los M.s Murgu�a C�mara, H.H. D�az ... y G.L.M.�nez; que la conducta del M. ... fue excelente; que �ste llevaba buena relaci�n con sus secretarios; que ... fue muy humanitario con el personal; que la relaci�n de ... con los otros M. fue de cordialidad; que s� firm� una declaraci�n contra el M. ... durante el a�o de mil novecientos noventa y siete, en relaci�n a la conducta de �ste, respondiendo a las preguntas que le formul� un visitador; que no le consta que ... acudiera al tribunal tomado; que no le consta que se hubiera registrado alg�n incidente entre los M.s ... y S.�a D.�n; que ella jam�s tuvo ning�n incidente personalcon ... que nunca elev� queja contra sus jefes inmediatos ante el M. ... que en ning�n momento elev� alguna protesta en contra del M. ... ante un superior; que no le consta que el M. ... haya tenido problemas con el M. Castillo G.�lez, que nadie la invit� para que declarara en contra del M. ... en la reciente visita del M. J.�.M.; que la relaci�n entre ... y el licenciado M.V. fue de cordialidad; que el M. ... no distrajo a su personal para llevarlo a otro sitio; que no le consta que los secretarios del tribunal convivieran con el M. ... en otro sitio; que no le consta que los secretario de ... fueran a tomar con �l a otro sitio; que por motivos de salud el referido M. lleg� a faltar a las sesiones; que nunca se dio cuenta que alg�n litigante se hubiera inconformado en contra del M. ... (fojas 623 vuelta a 625, tomo II).

    J.�s F.M. de los R. manifest� que tiene cuatro a�os de trabajar para el Segundo Tribunal Colegiado; que labor� para los tres M.s (L.A.C.G.�lez, I.S.�a D.�n y ...); que la conducta de ... como M. fue buena; que el trato del M. ... con los secretarios y el personal del tribunal, en t�rminos generales, fue bueno; que no sabe c�mo fue la relaci�n del M. ... con los otros M.s, pero que cree que fue buena, que no firm� ninguna declaraci�n contra el M. ... durante el a�o de mil novecientos noventa y siete; que no le consta que dicho M. acudiera al tribunal tomado; que no le consta que se hubiera registrado alg�n incidente de agresi�n entre los M.s ... y S.�a D.�n; que no elev� ninguna queja contra sus jefes inmediatos ante el M. ... que no elev� ninguna protesta contra el M. ... ante un superior; que no le consta que el M. ... haya tenido problemas con el M.C.G.�lez; que ninguna persona lo invit� para que declarara en contra del M. ... en la reciente visita del M. M.; que las veces en que pas� a las sesiones, la actitud del M. ... era normal y tranquila; que no le consta c�mo era la relaci�n del M. ... con el licenciado M.V.; que no le consta que el M. ... haya distra�do a su personal para llevarlos del edificio del tribunal a otro sitio; que no le consta que los secretarios del tribunal convivieran con el M. ... en otro sitio; que no le consta que los secretarios del licenciado ... fueran a tomar con �l a otro sitio; que no puede precisar los motivos por los que el M. lleg� a faltar a las sesiones; que no sabe que alg�n litigante se hubiera inconformado por alguna conducta indebida del M. ... (fojas 626 a 628, tomo II).

    J.A.H.�ndez S�nchez manifest� que trabaja para el Poder J. de la Federaci�n, desde el diecis�is de marzo de mil novecientos noventa; que la conducta del M. ... fue buena; que no conoci� como irregular alguna conducta del licenciado ... cuando �ste fue coordinador de Jueces y M.s; que tiene conocimiento de que hubo una desavenencia entre los M.s del tribunal que motiv� la suspensi�n; que la M. O.I.S.�a D.�n, no habit� una casa del Poder J. Federal, porque le manifest� que no cubr�a las necesidades que ella ten�a y porque la casa estaba junto a la de los dem�s titulares en una privada, que s� convivi� con el M. ... fuera de su oficina, que esto fue por la visita de una persona del Consejo de la Judicatura, ocasi�n en la que fueron a cenar a un restaurante, que la raz�n de su dicho es por la funci�n que desarrolla como administrador regional (fojas 628 vuelta a 630, tomo II).

    D.R.M.N. sostuvo que entr� a trabajar al Poder J. de la Federaci�n en noviembre de mil novecientos noventa y siete; que poco pudo ver por lo que toca a las relaciones personales entre el M. ... y los otros dos M.s; que la relaci�n entre el M. ... y el personal de apoyo fue muy buena; que su conducta fue excelente; que su relaci�n con el licenciado M.V. fue igual a la que aqu�l ten�a con los dem�s secretarios; que el debate en las sesiones era minucioso; que los asuntos se discut�an entre los propios M.s; que el M. ... permanec�a en el tribunal con su personal hasta las doce de la noche o una de la ma�ana; que no le consta que �ste hubiera solicitado a sus secretarios que abandonaran el tribunal para ir con �l a sitio diverso; que no le consta que el M. ... se ausentara del tribunal por andar en estado de ebriedad. A la pregunta formulada por el licenciado ... consistente en el motivo de su renuncia, contest� que se sent�a muy presionado, dado que ten�a problemas tanto de �ndole familiar, como ciertas incomodidades en el aspecto laboral, en concreto, porque se sent�a aislado, es decir, trabajando en un equipo en el que se consideraba como un contrario; que una semana antes de que renunciara, la M. le llam� a su privado, para recomendarle que ser�a conveniente que se definiera en cuanto a su equipo de trabajo, en t�rminos coloquiales, que deb�a de ponerse la camiseta o frases an�logas pero que no pod�a seguir siendo amigo, conocido o tenerle alguna gratitud al M. ... raz�n por la que sin que ella le pidiera la renuncia entendi� lo inc�modo que resultaba tanto para la M. como para �l estar trabajando en esas condiciones, y prefiri� extender su renuncia (fojas 636 a 638, tomo II).

    M.�a M.J.H. manifest� que tiene nueve a�os, un mes, trabajando para el Segundo Tribunal Colegiado; que labor� para el M. ... y estaban tambi�n los M.s L.A.C.G.�lez y O.I.S.�a D.�n; que respecto de la conducta del M. ... tuvo trato con respeto y cordialidad; que el M. mandaba llamar a sus secretarios para ver los asuntos que se estaban resolviendo y que de ah� en fuera no sabe m�s; que el M. ... siempre fue cordial con su personal; que les daba las �rdenes con diligencia como todo jefe o superior; que la relaci�n del M. ... con los otros M.s, fue normal, o sea de cordialidad y amistad, seg�n se ve�a; que no firm� ninguna declaraci�n contra el M. ... durante el a�o de mil novecientos noventa y siete; que no sabe ni le consta que el M. ... acudiera al tribunal tomado, porque �l entraba por otra ala de donde ella estaba; que no le consta que se hubiera registrado alg�n incidente de agresi�n entre los M.s ... y S.�a D.�n, porque su jefe inmediato trabajaba con la puerta cerrada y no ten�an vista hacia fuera; que no tuvo ning�n incidente personal con el M. ... que no elev� ninguna queja contra sus jefes inmediatos ante el M. ... que no elev� ninguna protesta contra el M. ... ante alg�n superior; que no sabe si el M. ... tuvo problemas con el M.C.G.�lez; que ninguna persona la invit� para que declarara en contra del M. ... en la reciente visita del M. M., que no sabe c�mo era la actitud del M. ... en las sesiones; que se imagina que la relaci�n del M. ... con el licenciado M.V. era de amistad, como con la de todos los que laboraban en el tribunal; que no le consta que el M. ... haya distra�do al personal del tribunal para llevarlo a otro sitio; que no le consta que los secretarios del tribunal convivieran con el M. ... en otro sitio; que no le consta, que los secretarios del licenciado ... fueran a tomar con �l a otro sitio; que si el M. lleg� a faltar alguna vez, fue porque estaba un poco delicado de salud, seg�n se enteraron; que no sabe que alg�n litigante se haya inconformado por alguna conducta indebida del M. ... (fojas 646 a 648, tomo II).

    M.�a del R.V.M.�nez relat� que trabaja en el Segundo Tribunal Colegiado desde mil novecientos noventa, primero con el M. P�r.T., enseguida con el M. ... y m�s recientemente con el M. Loreto; que en relaci�n a la conducta del M. ... en el tiempo en que la testigo estuvo trabajando ah�, lo vio como una persona honesta, trabajadora y eficiente; la conducta fue buena; fue lo �nico que vio; que el trato del M. ... con los secretarios del tribunal fue bueno; que el M. ... siempre tuvo buen trato con el personal; que la relaci�n del M. ... con los otros M.s estaba dentro de lo normal; que la testigo no ha firmado ninguna declaraci�n en contra del M., que la testigo nunca vio al M. ... tomado; que nunca vio ning�n incidente de agresi�n entre los M.s ... y S.�a D.�n; que nunca tuvo alg�n incidente personal con el M. ... que no elev� ninguna queja contra sus jefes inmediatos ante el M. ... que no present� ninguna protesta ante un superior, en contra del M. ... que no sabe si el M. ... tuvo problemas con el M.C.G.�lez; que ninguna persona la invit� para que declarara en contra del M. ... en la reciente visita del M. M., que, hasta donde sabe, la relaci�n del M. ... con el licenciado M.V. era buena; que el M. ... no distrajo a su personal para llevarlo a otro sitio; que no le consta que los secretarios del tribunal convivieran con el M. ... en otro sitio; que no le consta que los secretarios del M. ... fueran a tomar con �l a otro sitio; que no sabe que el M. ... haya faltado alguna vez a una sesi�n; que no sabe que alg�n litigante se haya inconformado por alguna conducta indebida del M. ... (fojas 648 vuelta a 650, tomo II).

    N.H.G.M. manifest� que tiene nueve a�os de trabajar para el Segundo Tribunal Colegiado; que no puede calificar la conducta de ning�n M., puesto que no trabaja para un M. sino para el tribunal; que no sabe c�mo fue el trato del M. ... con los secretarios del tribunal, porque los oficiales judiciales no est�n en contacto con ellos; que el trato del M. ... con el personal fue bueno, que la pregunta que se refiere a la relaci�n del M. ... con los otros M.s, s�lo la pueden contestar ellos; que no firm� ninguna declaraci�n contra el M. ... durante el a�o de mil novecientos noventa y siete; que no sabe que el M. ... acudiera tomado al tribunal; que no le consta que se hubiera registrado alg�n incidente de agresi�n entre los M.s ... y S.�a D.�n; que no tuvo ning�n incidente personal con el M. ... que no ha presentado ninguna queja en contra de sus jefes inmediatos ante el M. ... que no ha presentado ninguna protesta en contra del M. ... ante alg�n superior de �ste; que no sabe si el M. ... tuvo problemas con el M.C.G.�lez; que ninguna persona la invit� para que declarara en contra del M. ... en la reciente visita del M. J.�.M.; que no sabe c�mo era la relaci�n del M. ... con el licenciado V.; que el M. ... no ha distra�do a su personal para llevarlo del edificio a otro sitio; que no le consta que los secretarios del tribunal convivieran con el M. ... en otro sitio; que no le consta que los secretarios del licenciado ... fueran a tomar con �l a otro sitio; que la testigo s�lo escuchaba que se hab�a suspendido la sesi�n, pero no le informaban la causa; que no sabe que alg�n litigante se haya inconformado por alguna conducta indebida del M. ... (fojas 651 a 653, tomo II).

    Y.E.G.�a declar� que trabaja para el Segundo Tribunal Colegiado desde noviembre de mil novecientos noventa y seis a la fecha; que labor� para el M. ... que califica buena y muy propia la conducta del M. ... que el trato del M. ... con los secretarios del tribunal, fue muy correcto y amable; que el trato del M. ... con el personal fue bueno; que la relaci�n del M. ... con los otros M. fue siempre buena, ya que nunca vio ning�n mal comportamiento; que no firm� ninguna declaraci�n contra el M. ... durante el a�o de mil novecientos noventa y siete; que no sabe ni le consta que el M. ... acudiera al tribunal tomado; que no le consta hubiera habido alg�n incidente de agresi�n entre los M.s ... y S.�a D.�n; que nunca tuvo alg�n incidente personal con el M. ... que no present� alguna queja en contra de sus jefes inmediatos ante el M. ... que no ha presentado ninguna protesta contra el M. ... ante un superior de �ste; que no sabe si el M. ... tuvo problemas con el M.C.G.�lez; que ninguna persona la invit� para que declarara en contra del M. ... en la reciente visita del M. M.; que en cuanto a la relaci�n del M. ... con el licenciado V., se saludaban bien y nunca vio nada extra�o, todo era normal; que el M. ... no distrajo a su personal para llevarlo del edificio del tribunal a otro lugar; que no le consta que los secretarios del tribunal convivieran con el M. ... en otro sitio; que tampoco le consta que los secretarios del licenciado ... fueran a tomar con �l a otro sitio; que no sabe los motivos por los que el M. lleg� a faltar a las sesiones; que no sabe que alg�n litigante se haya inconformado por alguna conducta indebida del M. ... (fojas 654 a 656, tomo II).

    A.R.A.�s M.�nez dijo que labora para el Poder J. Federal desde el primero de febrero de mil novecientos ochenta y siete; que ha ocupado los cargos de jefe de secci�n, pagador y jefe de departamento; que de acuerdo al puesto que desempe�a y al trato que ha tenido con el M. ... califica como buena la conducta de �ste; que su relaci�n con el M. ... ha sido de trabajo; que no sabe c�mo era la relaci�n del M. ... con los otros titulares; que tampoco sabe c�mo era la relaci�n del M. ... con el personal de apoyo; que no conoce alguna conducta irregular del M. ... que s� ha elaborado manualmente las declaraciones tributarias del M. ... que lo anterior lo ha hecho a partir de mil novecientos noventa y tres (fojas 661 a 664, tomo II).

    Del an�lisis de las anteriores declaraciones se desprende que, de manera coincidente, los tres primeros testigos manifestaron que la relaci�n del M. ... con el personal del tribunal ha sido buena; que nunca vieron que dicho M. utilizara armas de fuego; que nunca se suscit� conflicto personal de car�cter f�sico entre el M. ... y la M.S.�a. Los dem�s testigos, de forma id�ntica, determinaron que la conducta del M. ... fue buena; que el trato del referido M. con los secretarios y con el dem�s personal del tribunal fue bueno; que no saben como fue la relaci�n de dicho M. con los otros M.s; que no les consta que el M. ... acudiera al tribunal tomado; que no les consta que se hubiera registrado alg�n incidente de agresi�n entre los M.s ... y S.�a D.�n; que no elevaron ninguna queja contra sus jefes inmediatos ante el M. ... ni protesta alguna contra �ste ante un superior; que no les consta que el citado M. hubiera tenido problemas con el M.C.G.�lez; que ninguna persona los invit� para que declararan en contra del M. ... en la reciente visita del M. M.; que no saben c�mo era la conducta del M. ... en las sesiones, porque nunca estaban presentes en ellas; que no saben c�mo era la relaci�n del M. ... con el licenciado J.�s M.V.; que no les consta que el M. ... haya distra�do a su personal para llevarlos del edificio del tribunal a otro sitio, ni que los secretarios del tribunal convivieran con �l en otro sitio; que no pueden precisar los motivos por los que el M. ... lleg� a faltar a las sesiones; que no saben que alg�n litigante se hubiera inconformado por alguna conducta indebida del M. ... .

    Adem�s, la mayor�a de ellos dieron respuesta al interrogatorio en t�rminos casi id�nticos, denot�ndose el af�n de favorecer al M. ... resaltando su buena conducta, as� como sus cualidades en el conocimiento del derecho; sin embargo, la uniformidad de esas declaraciones realizadas varios meses despu�s de haberse efectuado la visita de inspecci�n extraordinaria por el M.M., llevan a considerar que dichos testigos no fueron objetivos en sus declaraciones, pues conoc�an de antemano la finalidad de los interrogatorios que se les formularon. Es inexacto que no deban presumirse aleccionados los testigos presentados por el recurrente por la circunstancia de que declararon varios meses despu�s de que se decret� su suspensi�n, pues es evidente, por los t�rminos en que declararon, que pretend�an favorecer al M. ... aludiendo a su buen comportamiento.

    Es aplicable la tesis sustentada por la Primera S. de este Alto Tribunal, consultable en la p�gina 43, Volumen 63, Segunda Parte, S�ptima �poca del Semanario J. de la Federaci�n, del tenor siguiente:

    "TESTIGOS, UNIFORMIDAD EN LAS DECLARACIONES DE LOS. Si bien es verdad que en materia penal no existe tacha de testigos, tambi�n lo es que las declaraciones de quienes atestiguan en el proceso deben valorarse por la autoridad jurisdiccional, y si las mismas se encuentran en contradicci�n con los dem�s elementos de convicci�n que obran en el sumario y, adem�s, los t�rminos usados por dichos testigos son casi id�nticos, al estimar la responsable como parciales los testimonios y negarles eficacia probatoria, no viola garant�a alguna en perjuicio del acusado."

    Por otra parte, no cabe respecto de los testigos que proporcionan indicios incriminatorios considerar que fueron aleccionados para declarar en el sentido que lo hicieron por continuar laborando en el tribunal y ser f�cilmente presionables por los M.s en funciones, toda vez que as� como algunos testigos declararon sobre la adicci�n a las bebidas alcoh�licas del M. ... y el haberse presentado �ste al tribunal de su adscripci�n en estado de ebriedad, otros que rindieron declaraci�n en el mismo periodo de investigaci�n, no adujeron tal circunstancia por no constarles, de lo que se advierte que no existi� presi�n alguna de los M.s denunciantes en relaci�n a que los testigos declaran en determinado sentido, porque de ello dependiera su permanencia o no en el empleo.

    Ahora bien, el hecho de que ninguno de los testigos diversos a los de cargo hubiera visto al M. ... en alguna ocasi�n durante los seis a�os que fungi� como M., en estado de ebriedad o con aliento alcoh�lico, no hace dudar fundadamente que exista prueba plena en relaci�n al hecho de haberse presentado al tribunal de su adscripci�n en estado de ebriedad y haber incurrido en conductas agresivas que denotaron faltas de respeto y rectitud con las personas que laboraran en dicho tribunal, esto debido a su adicci�n a las bebidas alcoh�licas, pues lo importante es la circunstancia de que en un periodo de tiempo que transcurri� entre mil novecientos noventa y seis y mil novecientos noventa y ocho, en algunas ocasiones, lleg� a presentarse al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito en estado de ebriedad, realizando conductas agresivas de falta de respeto con las personas que ten�a que tratar con motivo de su desempe�o en dicho recinto como M..

UND�CIMO

En los agravios sintetizados en el punto 7, el recurrente se�ala que toda vez que la prueba id�nea para acreditar el h�bito de la embriaguez es la pericial m�dica, al no apoyarse la resoluci�n en dicha prueba, no se demostr� el encuadramiento de su conducta en la hip�tesis quese le imputa.

Es infundado que en el caso no se hubiera acreditado plenamente, con las pruebas testimonial, circunstancial y fama p�blica, la causa de responsabilidad en que incurri� el M. ... consistente en no haber observado buena conducta en el desempe�o de sus funciones debido a la falta de respeto a sus compa�eros M. y a un secretario proyectista, motivada por su afecci�n a las bebidas alcoh�licas, porque era "absolutamente indispensable que se hubiera desahogado la �nica prueba id�nea para acreditar el h�bito de embriaguez, que es la pericial m�dica".

Si bien la prueba pericial m�dica es la id�nea para acreditar el h�bito de la embriaguez; sin embargo no es la �nica con que puede demostrarse el mismo, en vista de que al ser el h�bito el modo especial de conducirse o proceder de una persona, adquirido por repetici�n de actos semejantes, es dable considerar que el h�bito de la embriaguez puede ser justificado por testigos conocedores de la conducta o modo de proceder en forma asidua de un individuo, cuando �stos informan a ese respecto, como ocurre en la especie, en que los testigos dijeron en concreto que el M. ... lleg� a presentarse al tribunal de su adscripci�n en estado de ebriedad, destac�ndose que sab�an lo narrado por laborar en el tribunal en que ocurr�an los hechos, lo que conlleva a considerar que �stos pudieron darse cuenta por la mera observaci�n del hecho de que el referido M. se encontraba bajo los efectos de haber consumido bebidas alcoh�licas.

Basta que los testigos hubieran expresado algunas caracter�sticas que se identificaran con la forma de comportamiento de una persona que se encuentra bajo los efectos de bebidas alcoh�licas, para que el hecho se hubiera justificado, ya que estas caracter�sticas son f�cilmente perceptibles y denotan el estado de embriaguez de una persona.

As�, J.H.P.G.�a refiri� que el M. ... una vez lleg� al privado de la M. O.I. "con copas" porque lo ve�a muy alegre y efusivo y ol�a a alcohol; B.M.L.P. determin� que en alguna ocasi�n el M. fue al despacho de la M. en estado inconveniente "ten�a signos de estar en estado de embriaguez"; que se dio cuenta de lo anterior porque ten�a un poco de dificultad al caminar y al expresarse ten�a aliento alcoh�lico; M.�a del C. L�pez F.�n refiri� que el M. ... lleg� al tribunal de su adscripci�n con aliento alcoh�lico; J.�s M.V., J. de la Fuente Ornelas y J.G.C.�n �valos destacaron la alteraci�n en su conducta; toda vez que el primero refiri� que cuando entr� a la S.e.M. en forma agresiva le levant� la voz y le dijo "por qu� proyectaste este asunto as�", y se percat� que ten�a aliento alcoh�lico, y como a los quince minutos en el privado de la M. intent� agredirlo lanz�ndole un pu�etazo que alcanz� a detener con el brazo; el segundo manifest� que la conducta del M. tuvo cierta alteraci�n por su adicci�n al alcohol, que despu�s de las licencias que se concedieron para tomar un tratamiento not� cambios y empez� a haber fricciones y en ocasiones las sesiones no se celebraron, su conducta se vino agravando, pero �ltimamente tuvo un cambio de actitud a tal grado que "la situaci�n rompi� con todo, es decir, trastoc� su responsabilidad como M. pues constantemente eran las inasistencias a las sesiones", agregando que en algunas ocasiones se present� al tribunal por la tarde, despu�s de las seis, en estado de ebriedad; y el �ltimo de los nombrados sostuvo que el M. primero s� estaba asistiendo a sus labores, despu�s se comunicaba que no pod�a asistir a trabajar, que se suspend�an las sesiones porque andaba en estado de ebriedad, sugiriendo que se le hiciera un tratamiento para que no se perjudique �l, a la dem�s gente ni al trabajo. Por su parte, E.M.P.�a determin� que en una ocasi�n vio al M. ... presentarse al tribunal en estado de ebriedad, sin referir la raz�n de su dicho.

Todas estas manifestaciones constituyen la expresi�n de lo que se percataron los testigos por medio de sus sentidos, toda vez que siendo personas adultas y conociendo la conducta regular del M., advirtieron que en alguna o algunas ocasiones �ste se lleg� a presentar al tribunal en que laboraban bajo el influjo de bebidas alcoh�licas. Por tanto, la circunstancia de que los testigos de cargo hubieran mencionado haberse percatado de que el M. ... acudi� al tribunal de su adscripci�n en estado de ebriedad, es suficiente para considerar que �ste se present� a dicho sitio bajo tal estado, independientemente del grado o nivel alcoh�lico que tuviera, pues con la simple observaci�n realizada por dichos testigos se percataron de la conducta diversa a la habitual de dicho funcionario, en tanto que tal estado indudablemente provoca una disminuci�n o alteraci�n en los sentidos y movimientos corporales del sujeto, que pueden apreciarse por las personas que conviven con �l en el trabajo.

Corrobora lo anterior las tesis sustentadas por la Primera y Cuarta S. de esta Suprema Corte de Justicia, las cuales son aplicables, ya que si bien fueron emitidas en materia laboral, se encuentran estrechamente vinculadas con los hechos materia de la presente revisi�n administrativa, tesis cuyos rubro, texto y datos de localizaci�n son los siguientes:

"EBRIEDAD, COMPROBACI�N DEL ESTADO DE. No es absolutamente imprescindible, para demostrar el estado de embriaguez de una persona, el ce�irse a determinado e invariable m�todo de comprobaci�n, si por otros medios se llega a igual certidumbre." (P�gina 49, tomo 115-120, Segunda Parte, Instancia: Primera S., S�ptima �poca del Semanario J. de la Federaci�n).

"EMBRIAGUEZ, APRECIACI�N DEL ESTADO DE. La embriaguez es un estado que puede ser apreciado a trav�s de los sentidos con la sola observaci�n del hecho; esto es, que es posible percatarse que una persona se encuentre intoxicada por haber consumido bebidas alcoh�licas, cuando su aspecto y su conducta son distintas de las que normalmente siguen las dem�s personas; y para lo cual no son necesarios conocimientos especiales, como tampoco es necesario que se detallen todos los s�ntomas que presente ese estado para llegar a esa conclusi�n." (P�gina 21, tomo 187-192, Quinta Parte, Instancia: Cuarta S., S�ptima �poca del Semanario J. de la Federaci�n).

"EMBRIAGUEZ, PRUEBA TESTIMONIAL DE LA. No existe motivo racional alguno para desestimar las declaraciones de testigos que manifiesten haberse percatado de que una persona se encontraba en estado de embriaguez bajo el pretexto de que para ello se requiera alguna prueba de car�cter t�cnico, pues la generalidad de las personas en edad adulta pueden darse cuenta por la mera observaci�n del hecho de si alguien se encuentra intoxicado por haber consumido bebidas alcoh�licas." (P�gina 23, tomo LXXIV, Quinta Parte, Instancia: Cuarta S., Sexta �poca del Semanario J. de la Federaci�n).

"EMBRIAGUEZ, PRUEBA DEL ESTADO DE. Basta que los testigos hubieran expresado algunas caracter�sticas que se identificaran con la forma de comportamiento de un ebrio, para que el hecho se hubiera justificado, ya que esas caracter�sticas son f�cilmente perceptibles y denotan el estado de embriaguez de una persona." (P�gina 70, tomo XXIV, Quinta Parte, Instancia: Cuarta S., Sexta �poca del Semanario J. de la Federaci�n).

"EMBRIAGUEZ, PRUEBA DE LA. No es exacto que la embriaguez s�lo pueda probarse con examen m�dico, por ser un estado patol�gico cuyas caracter�sticas no se escapan al com�n de las gentes." (P�gina 83, tomo XV, Quinta Parte, Instancia: Cuarta S., Sexta �poca del Semanario J. de la Federaci�n).

"EMBRIAGUEZ, PRUEBA DE LA. Es inexacto que la embriaguez, s�lo pueda ser dictaminada por un m�dico, puesto que es evidente que cualquier persona puede darse cuenta de si otra est� o no ebria." (P�gina 14, tomo LXXVII, Quinta Parte, Instancia: Cuarta S., Sexta �poca del Semanario J. de la Federaci�n).

Ahora bien, el comit� investigador primeramente consider� que deb�a desahogarse la prueba pericial m�dica y psicol�gica sobre la persona del M. ... a fin de determinar si efectivamente presentaba el problema del alcoholismo; sin embargo, posteriormente consider� innecesario desahogar tal probanza "dado el curso de la investigaci�n", toda vez que el contenido de las pruebas testimoniales lo estim� suficiente para acreditar que debido a la adicci�n de dicho M. a las bebidas alcoh�licas, se present� en algunas ocasiones al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito en estado de ebriedad, faltando al respeto y diligencia en el trato con las personas con las que tiene que tratar con motivo de su desempe�o como M..

DUOD�CIMO

Previamente a analizar los siguientes agravios, se estima oportuno resaltar que en la resoluci�n recurrida se destituy� al licenciado ... como M. de Circuito, por considerar acreditada la causa de responsabilidad consistente en no observar buena conducta en el desempe�o de su cargo, por haber faltado al respeto a sus compa�eros M. y a un secretario del tribunal, lo anterior debido a su afecci�n a las bebidas alcoh�licas, lo que encontr� apoyo y sustento en las pruebas testimonial, circunstancial y fama p�blica, las que se consider� ten�an pleno valor probatorio, conforme a lo dispuesto por los art�culos 286, 289 y 290 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, aplicable supletoriamente al procedimiento de responsabilidad administrativa.

Ahora bien, los citados art�culos 289 y 290, que se refieren a la prueba circunstancial, son del tenor siguiente:

"Art�culo 286. Los tribunales, seg�n la naturaleza de los hechos y el enlace l�gico y natural, m�s o menos necesario que exista entre la verdad conocida y la que se busca, apreciar�n en conciencia el valor de los indicios hasta poder considerarlos como prueba plena."

Art�culo 290. Los tribunales, en sus resoluciones, expondr�n los razonamientos que hayan tenido en cuenta para valorar jur�dicamente la prueba.

La prueba indiciaria o circunstancial consiste en que a trav�s de una relaci�n causal o de identidad, es posible de un hecho, vestigio, huella o circunstancia conocido, establecer la existencia de otro, esto es, de un hecho conocido y comprobado es posible llegar por v�a de inferencia a otro desconocido. As�, un hecho se convierte en indicio cuando determina la existencia de una relaci�n a trav�s de la cual es posible presumir la de otro hecho.

En efecto, la prueba circunstancial surge de la apreciaci�n en su conjunto de varios indicios, mediante el enlace de unos con otros para obtener una verdad resultante, y en su concatenaci�n, como condici�n l�gica, cada indicio debe ser de un hecho conocido y comprobado, para en su conjunto construir la verdad legal, es decir, para la integraci�n de la prueba circunstancial es necesario que se encuentren probados los hechos b�sicos de los cuales deriven las presunciones, as� como la armon�a l�gica, natural y concatenamiento legal que exista entre la verdad conocida y la que se busca, apreciando en su conjunto los elementos probatorios que aparezcan en actuaciones, los cuales no deben considerarse aisladamente, sino que de su enlace natural habr� de establecerse una verdad resultante que inequ�vocamente lleve a la verdad buscada, siendo en consecuencia dicho enlace objetivo y no puramente subjetivo, esto es, debe ponerse de manifiesto para que sea digno de aceptarse por quien lo examine con recto criterio.

La moderna legislaci�n en materia penal ha elevado al m�s alto rango a la prueba circunstancial por ser m�s t�cnica que otras, al estar basada sobre la inferencia o el razonamiento, y tener como punto de partida hechos o circunstancias que est�n probados y de los cuales se trata de desprender su relaci�n con el hecho inquirido.

Lo anterior encuentra apoyo en la tesis sustentada por la Primera S. de esta Suprema Corte de Justicia, aplicable por analog�a, pues aun cuando se refiere a la materia penal, guarda relaci�n con el caso concreto, por tratarse �ste de una resoluci�n emitida en el �mbito sancionador administrativo del Poder J. de la Federaci�n, tesis cuyo rubro, texto y datos de localizaci�n son los siguientes:

"PRUEBA CIRCUNSTANCIAL, IMPORTANCIA DE LA. La moderna legislaci�n en materia penal ha relegado a segundo t�rmino la declaraci�n confesoria del acusado, a la que concede un valor indiciario que cobra relevancia s�lo cuando est� corroborada con otras pruebas, y, por el contrario, se ha elevado al rango de 'reina de las pruebas', la circunstancial, por ser m�s t�cnica y porque ha reducido los errores judiciales. En efecto, dicha prueba est� basada sobre la inferencia o el razonamiento y tiene, como punto de partida, hechos o circunstancias que est�n probados y de los cuales se trata de desprender su relaci�n con el hecho inquirido; esto es, ya un dato por completar, ya una inc�gnita por determinar, ya una hip�tesis por verificar, lo mismo sobre la materialidad del delito que sobre la identificaci�n del culpable y acerca de las circunstancias del acto incriminado." (P�gina 21, Volumen 22 Segunda Parte, S�ptima �poca del Semanario J. de la Federaci�n).

Asimismo, son aplicables, por analog�a, las tesis de la Primera S. de este Alto Tribunal, del tenor siguiente:

"PRUEBA CIRCUNSTANCIAL, REGLAS FUNDAMENTALES DE LA. La prueba circunstancial debe someterse a dos reglas fundamentales: que se encuentren probados los hechos de los cuales se derivan las presunciones; y que exista un enlace natural m�s o menos necesario entre la verdad conocida y la que se busca; tal enlace ha de ser objetivo y no puramente subjetivo, es decir, debe ponerse de manifiesto para que sea digno de aceptarse por quien lo examina con recto criterio. En consecuencia, cuando los hechos b�sicos carecen de la calidad de certeza, de evidencia, de ellos no pueden derivarse consecuencia alguna que conduzca a descubrir la verdad que se busca. As�, el juzgador parte de un hecho que carece de la calidad de certeza, si �nicamente se�ala que el acusado pudo tener acceso al lugar de la comisi�n del delito, mas en manera alguna se demuestra que efectivamente hubiera penetrado a ese lugar, por lo que resulta falsa la afirmaci�n en el sentido de que se encuentra plenamente acreditada la responsabilidad penal del acusado en la comisi�n del delito de que se trate." (P�gina 55, Volumen 38, Segunda Parte, S�ptima �poca del Semanario J. de la Federaci�n).

"PRUEBA CIRCUNSTANCIAL, VALORACI�N DE LA. Para la constituci�n de prueba plena, no es indispensable la existencia de datos que directamente demuestren el hecho delictivo, sino que tambi�n se configura con un conjunto de indicios que, globalmente apreciados, evidencien el hecho, integr�ndose, en tal hip�tesis, la prueba plena circunstancial; pero si de los indicios constantes en autos no se llega a la certeza de que el reo haya participado en el delito que se le imputa, se impone la absoluci�n, por insuficiencia de pruebas, para establecer el juicio de culpabilidad." (P�gina 30, Volumen CXIII, Segunda Parte, Sexta �poca del Semanario J. de la Federaci�n).

En el presente caso, el Consejo de la Judicatura Federal, acertadamente, consider� que los indicios que constituyen la prueba circunstancial son los siguientes:

  1. La denuncia formulada por los M.s O.I.S.�a D.�n y L.A.C.G.�lez, de fecha diecisiete de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, con la que tiene por acreditado en forma plena el hecho de que tal imputaci�n proviene de los M.s firmantes del documento.

  2. Las licencias otorgadas por el Consejo de la Judicatura Federal al M. ... durante las primeras quincenas de julio y agosto de mil novecientos noventa y ocho, las que relacionadas con la denuncia anterior y la declaraci�n del testigo de la Fuente Ornelas, demuestran que se pidieron para atender el problema de alcoholismo que presentaba el hoy recurrente.

  3. Informe de dieciocho de marzo de mil novecientos noventa y siete, en el cual el visitador judicial, M.I.F.�ndez, hace constar declaraciones de oficiales judiciales respecto a que el licenciado ... inger�a bebidas embriagantes.

  4. Nota period�stica publicada el dos de marzo de mil novecientos noventa y cinco, en el peri�dico "El Mercurio de Ciudad Victoria", Tamaulipas, en lo que se refiere al consumo que hizo en un restaurante-bar, que import� la cantidad de mil quinientos pesos.

  5. La aceptaci�n expresa del licenciado ... de que tiene serios problemas emocionales y padece de depresiones profundas, as� como el reconocimiento de la mala relaci�n que llevaba con sus compa�eros los M.s S.�a D.�n y C.G.�lez.

A continuaci�n se aborda el an�lisis de las agravios relativos a los indicios que el Consejo de la Judicatura Federal consider� como constitutivos de la prueba circunstancial referida.

El recurrente alega en los agravios resumidos en el punto 8, que el supuesto indicio de la nota del peri�dico matutino "El Mercurio de Ciudad Victoria" carece totalmente de valor probatorio porque data de m�s de tres a�os anteriores a la presentaci�n de la denuncia, y s�lo demuestra que se public� en el diario, m�s no la veracidad de su contenido, m�xime que en su oportunidad dicha publicaci�n fue materia de aclaraci�n.

Es infundado que la referida nota period�stica carezca totalmente de valor probatorio, pues tiene un valor indiciario que, adminiculado con los dem�s indicios, genera la prueba circunstancial, toda vez que si bien tal publicaci�n s�lo demuestra que lo que la nota contiene se public� en ese peri�dico, pero no es id�nea para acreditar plenamente el hecho publicado (esc�ndalo en un lugar p�blico); sin embargo, resulta relevante que en la misma se determine que el M. ... realiz� en un restaurant-bar un consumo que import� mil quinientos antiguos pesos, y aun cuando el recurrente aduce que en su oportunidad dicha publicaci�n fue materia de aclaraci�n, esto no lo demostr� con elemento alguno de prueba.

Por lo que respecta a los agravios resumidos en el punto 9, en los que se�ala que a la denuncia suscrita por los M.s indebidamente se les otorg� valor probatorio pleno, al atribu�rsele el car�cter de documento p�blico, es infundado.

En efecto, no asiste raz�n al inconforme en relaci�n a que indebidamente el consejo determin� que la denuncia formulada por los dos M.s tiene el car�cter de documento p�blico y que hace p�blico lo que en ella se contiene, con apoyo en lo dispuesto en el C�digo Federal de Procedimientos Civiles, ordenamiento inaplicable al procedimiento de responsabilidad administrativa, y que sostener que la denuncia constituye un documento p�blico equivaldr�a a relevar de la demostraci�n lo que en ella se afirma, resultando ocioso el procedimiento que se llev� a cabo durante un a�o y medio.

Si bien en la sentencia que se analiza se determin� que la denuncia tiene el car�cter de documento p�blico por haber sido expedido por funcionarios p�blicos en el ejercicio de sus funciones, toda vez que como M.s Federales los denunciantes ten�an la obligaci�n de poner en conocimiento del Consejo de la Judicatura Federal las faltas administrativas graves cometidas por otro funcionario o empleado del �rgano judicial en que laboren, lo anterior con fundamento en lo dispuesto en el art�culo 281 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, en relaci�n con los art�culos 129 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles y 139 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n; sin embargo, claramente especifica que en el caso de los procedimientos de responsabilidad administrativa s�lo demuestra plenamente que la denuncia la suscribieron dos M.s, por lo que las circunstancias que senarran en la misma deben ser corroboradas con otros medios de prueba. Por tanto, la referida denuncia no se considera un documento p�blico que constituya prueba plena, sino que es un indicio que adminiculado con otros sirve de sustento a la prueba circunstancial, es decir, los hechos materia de la denuncia deben apoyarse con otros elementos de prueba.

Por otra parte, s� constituye un fuerte indicio la circunstancia de que dos M.s eleven al conocimiento del Consejo de la Judicatura Federal la conducta de uno de sus compa�eros debido a que esto pone de manifiesto lo trascendente de los hechos en que se fundan, para el correcto funcionamiento de dicho �rgano colegiado.

Asimismo, es inexacto que el M.C.G.�lez s�lo pudo suscribir la parte de la demanda relativa a sus inasistencias y al supuesto rezago que le imputan, pero no respecto a los aspectos personales de la M.S.�a, porque en nada le constan.

Como ha quedado establecido en esta resoluci�n, la denuncia que formularon los M.C.G.�lez y S.�a D.�n se bas� en tres hechos: el rezago del tribunal; el abandono del local del tribunal el diecis�is de septiembre de mil novecientos noventa y ocho; y la conducta indebida del M. ... por no tratar con respeto a las personas con las que labora en el tribunal de su adscripci�n, debido a que por su afecci�n a las bebidas alcoh�licas al presentarse en dicho tribunal en estado de ebriedad, motiv� que en algunas ocasiones se suspendieran las sesiones y en otras que actuara con falta de respeto hacia las personas con las que ten�a que tratar con motivo de su cargo como M., espec�ficamente: se opuso en forma agresiva a un proyecto de la ponencia de la M.S.�a D.�n, lo que motiv� se suspendiera la sesi�n, siguiendo a la M. a su privado, en donde la avent� y al llamar al licenciado proyectista, trat� de darle un pu�etazo, que �ste logr� detener; en otra ocasi�n en la S. de Sesi�n sac� de su portafolios una pistola con la cual apunt� a la referida M.; y, en diversa ocasi�n, en la S. de Sesi�n jal� de los brazos a la citada M. y le puso las manos en el cuello.

Por tanto, el �nico hecho que no le puede constar al M.C.G.�lez es el relativo a lo que sucedi� en el privado de la M. el d�a en que previamente en la S. de Sesiones el M. ... se present� en estado de ebriedad y en forma agresiva impugn� un proyecto, en virtud de que los dem�s hechos le constan por haber sucedido en la referida S. ante su presencia, y si bien no puede constatar lo sucedido en el privado de la M., el dicho de �sta se corrobora con el indicio de que momentos previos, en la misma S. el M. ... se condujo de manera agresiva, conducta que continu� manifestando al seguirla a su privado, como se corrobora con el testimonio del licenciado M.V..

Es infundado el agravio relativo a que carece de relevancia para fincarle responsabilidad que le hayan concedido dos licencias por quince d�as cada una para atender asuntos personales, pues �stas se solicitaron para atender asuntos de diversa �ndole y no serios problemas de salud.

Aun cuando es cierto que no consta que las dos licencias que se le concedieron fueran para someterse a alg�n tratamiento debido a su afecci�n a las bebidas alcoh�licas; sin embargo, seg�n consta en la denuncia el propio M. ... les inform� a sus compa�eros M.s que las mismas las utiliz� para atender serios problemas de salud que padece; lo que debe adminicularse con lo dicho por el M. ... en su escrito de alegatos presentado ante el Consejo de la Judicatura Federal el veinte de agosto de mil novecientos noventa y nueve, en relaci�n a que tom� dos licencias por quince d�as con la finalidad de atenderse "problemas emocionales de depresi�n profunda", y con lo declarado por J. de la Fuente Ornelas, quien se�al� que la conducta del M. tuvo cierta alteraci�n por su adicci�n al alcohol, que se le concedieron dos licencias "para su tratamiento", el cual ya lo requer�a, porque esa conducta se vino agravando, a grado tal que la situaci�n rompi� con todo, es decir, "trastoc� su responsabilidad como M. pues constantemente inasist�a a las sesiones".

En relaci�n al informe signando por el visitador P.I.F.�ndez, aduce el recurrente que no ten�a por qu� considerarse un indicio, ya que el mismo no se encuentra firmado por ninguna de las oficiales que supuestamente declararon y, al contrario, a la pregunta formulada durante la investigaci�n de si hab�an signado alguna declaraci�n de ese tipo, negaron los hechos.

El informe relativo con motivo de la visita extraordinaria practicada al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, en el mes de junio de mil novecientos noventa y ocho, en lo conducente, es del tenor siguiente:

... pude advertir la existencia de un rezago m�s o menos considerable en el despacho de los asuntos que en el mismo se ventilan (puede constatarse en el acta levantada con motivo de la propia visita). Por tal raz�n, me avoqu� a investigar, primeramente, de manera superficial, los motivos de ello. De esa manera me pude enterar de algunos hechos que ameritan tratarse con sumo cuidado y discreci�n, dado que involucran aspectos que pudieran considerarse graves, a cuyo conocimiento se lleg�, gracias a los informes de diversas personas que, por su propia seguridad, tanto en lo que se refiere al trabajo, como a su integridad f�sica, suplicaron una discreci�n absoluta. Por ello, me permito rendirle la presente informaci�n, por separado de lo que es el acta normal de la visita realizada. Inicialmente, se recibi� un reclamo, hecho en forma comedida, por la generalidad del personal de apoyo, en el sentido de que, desde hac�a un tiempo, se les estaba obligando a realizar jornadas de trabajo muy prolongadas, en ocasiones hasta horarios de las veintid�s y veintitr�s horas, principalmente en los d�as en que se llevan a cabo las sesiones del tribunal, ya que �stas, invariablemente, se prolongaban largamente y, mientras ello ocurre, ellos tienen que permanecer ah�, sin hacer nada. Al interrogarlos sobre las razones por las que se prolongan tanto las sesiones, manifestaron, primero, desconocerlas y, posteriormente, que m�s bien si las conoc�an, pero cre�an que nadie se atrever�a a hablar. Con tal motivo, previa exhortaci�n a que proporcionaran informaci�n con el fin de poder solucionarles el problema, se les propuso que todo el personal de apoyo pasara a hablar con el suscrito visitador; pero persona por persona, con el compromiso de que se cuidar�a de la manera m�s estricta la discreci�n de los informes que proporcionaran, primero, no incluy�ndolos en el acta y, posteriormente, transmitiendo esta s�plica al visitador general y a cualquier otro �rgano que tuviese que intervenir, con motivo de los hechos, lo cual fue aceptado. Realizada la entrevista de la forma mencionada, s�lo cuatro personas expresaron hechos que tuviesen relevancia al respecto, ellas fueron: C.F.. Oficial judicial, adscrita a la ponencia del M. L.A.C.G.�lez. Expuso que considera que el rezago del tribunal se debe a que el M. ... siempre est� tomado; que las sesiones se prolongan por parte de �l; porque, como se la pasa tomando, no tiene tiempo de estudiar los proyectos y s�lo se entera de su contenido hasta que est� en la sesi�n y, constantemente, se aplazan asuntos de todos los M.s por esas razones. Blanca E.C.I., oficial judicial, adscrita a la ponencia del M. ... Manifest� que las sesiones se prolongan tanto en virtud de que el M. ... no reparte los proyectos a tiempo, ya que hay veces en que el mismo d�a de la sesi�n los revisa y les hace cambios. En otras ocasiones, no viene a trabajar hasta por d�as seguidos y, adem�s, en esos d�as, llama a sus secretarios y ellos se van con �l a tomar juntos ... en estos aspectos, se interrog� al M. L.A.C.G.�lez quien confirm� toda esta informaci�n y adem�s, expuso que, en varias ocasiones se ha visto en la necesidad de suspender sesiones ya que el M. ... llega en estado de ebriedad ...

Son infundadas los argumentos del recurrente en atenci�n a que, si bien el recurrente no tuvo oportunidad de hacer preguntas a las oficiales judiciales cuyos testimonios constan en el informe del visitador P.I.F.�ndez, raz�n por la cual no se consideran como pruebas testimoniales, sin embargo, al constar en autos, constituyen uno de los indicios que integran la prueba circunstancial.

Asimismo resulta infundado que al introducirse en la resoluci�n reclamada la prueba de fama p�blica, representa el m�ximo esfuerzo por encuadrar, sin prueba directa, una causa grave que sostenga su destituci�n, ya que ni siquiera se alude a qui�nes la sostienen, por qu� motivo o en qu� se apoyan.

La fama p�blica consiste en el conocimiento general que se tiene sobre un hecho determinado por un grupo de personas, es decir, se integra cuando un hecho es del conocimiento directo de la generalidad. Por tanto, no es necesario que espec�ficamente se citen los nombres de las personas que conocen de ese hecho o el motivo o fundamento de dicho conocimiento, pues, para constituir la prueba de fama p�blica, basta que sea un hecho conocido en t�rminos generales que genere una opini�n aceptada por una comunidad.

As�, la fama p�blica se integra cuando un hecho es del conocimiento directo de la generalidad, prueba que nuestras leyes aceptan, la cual si bien no produce certeza sobre los hechos a que se contrae; sin embargo, s� genera un indicio m�s sobre el motivo que constituye ese hecho.

As�, en la resoluci�n impugnada, acertadamente, se precisa que en el medio del Poder J. de la Federaci�n existe conocimiento sobre la adicci�n del licenciado ... a las bebidas embriagantes, toda vez que, en efecto, en dicho medio del Poder J. de la Federaci�n es conocido de manera contundente que el M. ... es afecto al consumo de bebidas embriagantes.

D�CIMO TERCERO

Por �ltimo, el recurrente sostiene que fue ilegal sancionarlo con la destituci�n en el cargo de M. que desempe�aba. Esto, en virtud de que el art�culo 137 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, s�lo establece estos dos supuestos en los que procede la destituci�n de los Jueces y M.s: a) Cuando incurran en causa de responsabilidad grave en el desempe�o de sus cargos; y b) Cuando reincidan en una causa de responsabilidad, sin haber atendido a las observaciones o amonestaciones que se les hagan por faltas a la moral o a la disciplina que deben guardar conforme a la ley y a los reglamentos respectivos. Aduce el inconforme, que las causales que, en el caso concreto, el Consejo de la Judicatura Federal estim� fundadas, no se consideran graves en el segundo p�rrafo del art�culo 136 del ordenamiento antes mencionado. En este sentido como las �nicas causales que pueden reputarse graves, son las que se mencionan en esta �ltima disposici�n, y las faltas que se le imputaron al recurrente no se incluyen en ella, resulta ilegal la destituci�n decretada en su contra.

El anterior motivo de inconformidad es infundado, en virtud de las consideraciones siguientes:

Previamente, conviene transcribir en lo conducente los art�culos 133, 135, 136 y 137 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, los cuales disponen:

"Art�culo 133. Ser�n competentes para conocer de las responsabilidades de los servidores p�blicos del Poder J. de la Federaci�n, as� como para aplicar las sanciones a que se refiere el art�culo 135 de esta ley:

"I. La Suprema Corte de Justicia funcionando en Pleno, trat�ndose de faltas de los Ministros y de las faltas graves cometidas por sus servidores p�blicos;

"II. El presidente de la Suprema Corte de Justicia, trat�ndose de servidores p�blicos de este �rgano, en los casos no comprendidos en la fracci�n anterior;

"III. El Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, trat�ndose de faltas graves de M.s de Circuito y Jueces de Distrito, cuando las sanciones aplicables sean las de destituci�n o inhabilitaci�n temporal para desempe�ar empleos, cargos o comisiones en el servicio p�blico, y

"IV. El �rgano colegiado que determine el Consejo de la Judicatura Federal, en los casos no comprendidos en la fracci�n anterior.

"Siempre que de un mismo acto se derive responsabilidad por una falta grave de un M. de Circuito o J. de Distrito, y otro u otros servidores p�blicos del Poder J. de la Federaci�n, se estar� a lo previsto en la fracci�n III de este art�culo.

"El Consejo de la Judicatura Federal podr� se�alar, mediante acuerdos generales, los casos en que la Contralor�a del Poder J. de la Federaci�n sea competente para conocer de los procedimientos de responsabilidad comprendidos en la fracci�n IV de este art�culo."

"Art�culo 135. Las sanciones aplicables a las faltas contempladas en el presente t�tulo y en el art�culo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos consistir�n en:

"I. Apercibimiento privado o p�blico;

"II. A.�n privada o p�blica;

"III. Sanci�n econ�mica;

"IV. Suspensi�n;

".D.�n del puesto, y

"VI. Inhabilitaci�n temporal para desempe�ar empleos, cargos o comisiones en el servicio p�blico."

"Art�culo 136. Las faltas ser�n valoradas y, en su caso sancionadas, de conformidad con los criterios establecidos en los tres �ltimos p�rrafos del art�culo 53 y los art�culos 54 y 55 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos.

"En todo caso, se considerar�n como faltas graves, el incumplimiento de las obligaciones se�aladas en las fracciones XI a XIII, y XV a XVII del art�culo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, en las fracciones I a VI del art�culo 131 de esta ley, y las se�aladas en el art�culo 101 de la C.�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos.

"Trat�ndose de los Ministros, la destituci�n s�lo proceder� en los casos a que se refiere el art�culo 101 y el t�tulo IV de la C.�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, as� como las fracciones XI, XIII, y XV a XVII del art�culo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos."

"Art�culo 137. Trat�ndose de Jueces y M.s, la destituci�n s�lo proceder� en los siguientes casos:

"I. Cuando incurran en una causa de responsabilidad grave en el desempe�o de sus cargos, y

II. Cuando reincidan en una causa de responsabilidad sin haber atendido a las observaciones o amonestaciones que se les hagan por faltas a la moral o a la disciplina que deben guardar conforme a la ley y a los reglamentos respectivos.

Asimismo, es conveniente transcribir el art�culo 54 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos (al cual remite el primer p�rrafo del art�culo 136 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n), que dice:

"Art�culo 54. Las sanciones administrativas se impondr�n tomando en cuenta los siguientes elementos:

"I. La gravedad de la responsabilidad en que se incurra y la conveniencia de suprimir pr�cticas que infrinjan, en cualquier forma, las disposiciones de esta ley o las que se dicten con base en ella;

"II. Las circunstancias socioecon�micas del servidor p�blico;

"III. El nivel jer�rquico, los antecedentes y las condiciones del infractor;

"IV. Las condiciones exteriores y los medios de ejecuci�n;

"V. La antig�edad del servicio;

"VI. La reincidencia en el incumplimiento de obligaciones; y

VII. El monto del beneficio, da�o o perjuicio econ�micos derivado del incumplimiento de obligaciones.

Ahora bien, en la especie, las faltas por las que se destituy� al licenciado ... fueron las previstas en el art�culo 47, fracciones V y XVIII de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos. Estas fracciones se refieren a las siguientes obligaciones de los servidores p�blicos:

"Art�culo 47.

"...

"V.O. buena conducta en su empleo, cargo o comisi�n, tratando con respeto, diligencia, imparcialidad y rectitud a las personas con las que tenga relaci�n con motivo de �ste;

"...

"XVIII. Presentar con oportunidad y veracidad, las declaraciones de situaci�n patrimonial, en los t�rminos establecidos por esta ley."

De lo anterior se desprende que la infracci�n a las dos disposiciones transcritas, no est� comprendida dentro de las faltas que se consideran como graves en el segundo p�rrafo del referido art�culo 136 de la ley org�nica.

Consecuentemente, la cuesti�n que debe dilucidarse es, si de conformidad con los preceptos antes transcritos, s�lo puede destituirse a un J. o M. cuando incurra en las faltas graves espec�ficamente se�aladas en el p�rrafo segundo del art�culo 136 de la citada ley org�nica, o si, por el contrario, tambi�n puede ser destituido por la comisi�n de cualquiera de las dem�s faltas administrativas previstas en el art�culo 131 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n y 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos.

A juicio de este Alto Tribunal, de una correcta interpretaci�n de los preceptos antes transcritos, se desprende que el Consejo de la Judicatura Federal, s� puede destituir a un M. de Circuito o J. de Distrito por una causa de responsabilidad administrativa distinta de las que se mencionan en el citado p�rrafo segundo del art�culo 136 de la referida ley org�nica.

En efecto, en el primer p�rrafo de este �ltimo precepto se establece claramente que las faltas administrativas en las que incurran los servidores p�blicos del Poder J. de la Federaci�n deben ser valoradas y, en su caso, sancionadas, de conformidad con los criterios establecidos en los tres �ltimos p�rrafos del art�culo 53 y los art�culos 54 y 55 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos.

Ahora bien, de la fracci�n I del art�culo 54 del ordenamiento �ltimamente citado, se desprende que uno de los elementos que debe considerarse para la imposici�n de una sanci�n administrativa es la gravedad de la responsabilidad en que se incurre. En este sentido, el juzgador, al aplicar este precepto, necesariamente tendr� que determinar si la falta cometida por el funcionario denunciado fue o no grave. Esto es as�, pues ser�a absurdo que para determinar la gravedad de la responsabilidad de aqu�l, el Consejo de la Judicatura Federal s�lo pudiera considerar a las faltas no graves o leves. Consecuentemente, si el citado primer p�rrafo del art�culo 136 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, establece que las faltas deben ser valoradas (y sancionadas) de conformidad con los elementos previstos en el art�culo 54 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, es inconcuso que las faltas administrativas no mencionadas en el segundo p�rrafo del propio art�culo 136, pueden ser consideradas graves, menos graves o leves, pues de otra manera, carecer�a de sentido que el juzgador realizara tal valoraci�n. Dicho de otra manera, el hecho de que en el primer p�rrafo del art�culo 136 de la ley org�nica en cita se diga que las faltas ser�n valoradas de conformidad con los criterios establecidos en los art�culos 54 y 55 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, significa que el juzgador debe apreciar si la falta cometida fue o no grave, pues de otra manera tal disposici�n carecer�a de sentido.

Cabe aqu� aclarar, que la ponderaci�n de los elementos establecidos en el art�culo 54 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, obviamente, s�lo debe hacerla el Consejo de la Judicatura Federal, trat�ndose de las faltas administrativas no mencionadas en el segundo p�rrafo del art�culo 136 de la ley org�nica en cita, pues respecto de las faltasah� se�aladas, tal ponderaci�n es innecesaria, ya que esas infracciones en todo caso deben reputarse graves y, por ende, conforme a la fracci�n I del art�culo 137 de la misma ley org�nica, su comisi�n, necesariamente, tiene como consecuencia la destituci�n del funcionario.

Por otra parte, es importante explicar el significado de la locuci�n "En todo caso, se considerar�n como faltas graves", que se emplea en el segundo p�rrafo del art�culo 136 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n. A juicio de este �rgano colegiado, tal expresi�n significa que las faltas mencionadas en dicha disposici�n, siempre deben considerarse graves. Esto es, el referido precepto debe interpretarse en el sentido de que en ning�n caso pueden dejar de considerarse graves las faltas administrativas que en el mismo se mencionan, pero, desde el punto de vista literal, la disposici�n no puede interpretarse en el sentido de que �nicamente puedan considerarse graves las faltas ah� previstas, ya que gramaticalmente, la frase "En todo caso", no puede significar "solamente".

Con respeto a lo antes expuesto, cabe se�alar que no s�lo la interpretaci�n literal o filos�fica del precepto, lleva a concluir que las faltas que pueden reputarse graves no son �nicamente las previstas en el segundo p�rrafo del art�culo 136, sino que tambi�n la interpretaci�n l�gica de la norma lleva a la misma conclusi�n.

En efecto, empleando el argumento de la l�gica formal denominado reductio ad absurdum, puede establecerse que si el precepto en cuesti�n se interpretara en el sentido de que las conductas de los funcionarios judiciales no previstas en el mismo, no pueden, en ning�n caso, ser consideradas como faltas graves, se llegar�a al absurdo de considerar que un J. o M. que cometiera la falta de conducta m�s ominosa, que pudiera encuadrar en alguno de los supuestos previstos en el art�culo 131 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n o 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, pero que no se mencionara en el referido segundo p�rrafo del art�culo 136 de aquel ordenamiento, no podr�a ser sancionado con la destituci�n en su cargo.

Por otra parte, no debe perderse de vista que frente a dos posibles interpretaciones de una norma siempre debe prevalecer la que ofrezca un sentido m�s razonable. En el caso concreto, resulta incuestionable que si se sostuviera que s�lo es posible destituir a un funcionario judicial por las causas de responsabilidad mencionadas en el segundo p�rrafo del art�culo 136 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, se impedir�a al Consejo de la Judicatura Federal el ejercicio cabal de la facultad disciplinaria que le otorga el cuarto p�rrafo del art�culo 100 de la C.�n Pol�tica. Esto, en virtud de que la mayor�a de las causas legales de responsabilidad que no se mencionan en el segundo p�rrafo del art�culo 136 en cita, se refieren a conductas que, en los t�rminos en que est�n redactadas, no es posible calificar a priori como leves, menos graves o graves. Tal calificaci�n s�lo es posible cuando, por haberse actualizado el supuesto normativo, el juzgador tiene que valorar la conducta. He aqu� un par de ejemplos:

La fracci�n V del art�culo 47 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, estatuye: "Todo servidor p�blico tendr� las siguientes obligaciones ? V.O. buena conducta en su empleo, cargo o comisi�n, tratando con respeto, diligencia, imparcialidad y rectitud a las personas con las que tenga relaci�n con motivo de �ste.". Es obvio que la responsabilidad en que puede incurrir un funcionario judicial al infringir este precepto puede ser de car�cter leve, menos grave o grave, ya que la mala conducta de las personas, en la pr�ctica, se manifiesta de muy diversa manera.

La fracci�n XVIII del art�culo 47 de la Ley Federal de los S.idores P�blicos, dice: "Todo servidor p�blico tendr� las siguientes obligaciones ? XVIII. Presentar con oportunidad y veracidad las declaraciones de situaci�n patrimonial, en los t�rminos establecidos por esta ley.". En la pr�ctica, igual que en el caso anterior, el grado de responsabilidad en que pueden incurrir los infractores de este precepto puede ser muy diverso, as�, lo asentado falsamente en una declaraci�n puede, por su monto, carecer de trascendencia; o puede ser significativo o incluso denotar un enriquecimiento inexplicable.

Consecuentemente, la comisi�n de una infracci�n de tal �ndole, puede en la pr�ctica traducirse en un mal menor, remediable mediante la aplicaci�n de una sanci�n diversa a la destituci�n del funcionario; o, por el contrario, puede ser denotativa de una situaci�n que de perdurar, ponga en riesgo la prestaci�n eficiente del servicio de impartici�n de justicia. Resulta pues, incuestionable, que el art�culo 136 de la ley org�nica en cita (relacionado con la fracci�n I del art�culo 54 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos), debe interpretarse en el sentido de que el Consejo de la Judicatura Federal, trat�ndose de faltas administrativas previstas en la ley, no mencionadas en el segundo p�rrafo del referido art�culo 136, tiene la facultad de determinar, en cada caso concreto, el grado de responsabilidad del funcionario denunciado, y en el supuesto de que �sta sea grave, proceder a la destituci�n del mismo, como lo establece la fracci�n I del art�culo 137 de la referida ley org�nica.

Por otro lado, para la correcta interpretaci�n de una norma tambi�n debe indagarse cu�les son los bienes jur�dicos protegidos por ella. En este sentido, resulta evidente que no s�lo el art�culo 136 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, al que se ha hecho menci�n, sino todos y cada uno de los preceptos contenidos en el t�tulo relativo a la responsabilidad de los funcionarios judiciales en dicho ordenamiento, preservan el servicio de impartici�n de justicia, a efecto de que �ste se preste conforme a los principios de excelencia, objetividad, imparcialidad, profesionalismo e independencia, a que se refiere el p�rrafo s�ptimo del art�culo 100 de la C.�n Pol�tica. Consecuentemente, si se considera que ese es el bien jur�dico protegido, tanto por el art�culo 136 de la referida ley org�nica, como por el 54 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, es incuestionable que las normas que en ellos se contienen deben de interpretarse en los t�rminos antes apuntados, pues, obviamente, no destituir a un funcionario judicial cuya permanencia en el cargo resulta inconveniente, contravendr�a al citado bien jur�dico.

La interpretaci�n del precepto, en los t�rminos propuestos por el recurrente llevar�a al absurdo de considerar que la sanci�n m�s grave que podr�a imponerse a un funcionario que incurriera en las faltas administrativas no mencionadas en dicha disposici�n, ser�a, de conformidad con los art�culos 135, fracci�n IV, de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n y 56, fracci�n I, de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos, la suspensi�n por un periodo de tres meses.

No deja de advertir este Alto Tribunal, que en la fracci�n III del art�culo 133 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, se establece que el Pleno de la Consejo de la Judicatura Federal es competente para conocer de las faltas graves de M.s de Circuito y Jueces de Distrito, cuando las sanciones aplicables sean la de destituci�n o inhabilitaci�n para desempe�ar empleos, cargos o comisiones en el servicio p�blico; y que en la fracci�n IV del mismo precepto, se establece que el �rgano colegiado que determine dicho consejo, ser� competente para conocer de los casos no comprendidos en la fracci�n anterior.

De las disposiciones antes mencionadas, tampoco podr�a desprenderse que para la determinaci�n del �rgano competente que deba conocer de una queja administrativa o denuncia, s�lo deben reputarse como faltas graves las que se mencionan en el segundo p�rrafo del art�culo 136 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n. Este punto de vista ser�a inaceptable por lo siguiente:

El art�culo 80 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n establece que:

"Art�culo 80. En todos aquellos casos en los que no fuere posible la resoluci�n de un asunto en comisiones, su conocimiento y resoluci�n pasar� al Pleno del Consejo de la Judicatura Federal."

De lo anterior se sigue que en todos aquellos casos en los que la C.�n de Disciplina del Consejo de la Judicatura Federal, considere que el funcionario denunciado incurri� en una falta administrativa grave, no comprendida en el multicitado segundo p�rrafo del art�culo 136 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, deber� turnar el asunto al Pleno del propio Consejo, para su resoluci�n, en los t�rminos de la disposici�n antes transcrita. Siendo esto as�, resulta incuestionable que las reglas de competencia establecidas en el art�culo 133 de la mencionada ley org�nica, resultan compatibles con la interpretaci�n del segundo p�rrafo del art�culo 136 de la misma ley org�nica, hecha en la presente resoluci�n.

Conforme a lo expuesto en los p�rrafos precedentes cabe concluir que el sistema establecido en la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n para la destituci�n de los Jueces de Distrito y los M.s de Circuito, consiste en que, en el caso de que se acredite la comisi�n de alguna de las faltas administrativas mencionadas en el segundo p�rrafo del art�culo 136 de la ley org�nica en cita, el Consejo de la Judicatura Federal, sin realizar la ponderaci�n de los elementos previstos en el art�culo 54 de la Ley Federal de Responsabilidades de los S.idores P�blicos (por ser innecesaria), deber� decretar la destituci�n del funcionario denunciado, en los t�rminos de la fracci�n I del art�culo 137 del ordenamiento primeramente citado. En el supuesto de que la falta que resulte probada, no se encuentre se�alada en el segundo p�rrafo del art�culo 136 de la referida ley org�nica, el Consejo de la Judicatura Federal deber� valorar los elementos mencionados en el invocado art�culo 54, particularmente el relativo a la gravedad de la infracci�n previsto en la fracci�n I de este precepto. En la hip�tesis de que, realizada tal ponderaci�n, concluya que la falta cometida fue grave, deber� destituir al funcionario denunciado, de acuerdo con lo preceptuado en la fracci�n I del art�culo 137 de la multicitada ley org�nica.

S�lo resta agregrar que, aun en el supuesto de que alguno o algunos de los preceptos que regulan el anterior sistema, fueran inconstitucionales, tal cuesti�n no podr�a ser analizada por este Alto Tribunal en el presente recurso de revisi�n administrativa, atento a lo dispuesto en la tesis de jurisprudencia, n�mero P. XXXVI/2000, sustentada por el Pleno de este cuerpo colegiado, de rubro: "REVISI�N ADMINISTRATIVA, RECURSO DE. EN ESTE MEDIO DE DEFENSA NO PUEDE PLANTEARSE INCONSTITUCIONALIDAD DE LEYES." (transcrita a fojas 324 y 325 de la presente resoluci�n).

Por lo anteriormente expuesto y fundado, y con apoyo adem�s en lo dispuesto por los art�culos 100, p�rrafo octavo, de la C.�n Federal, 122, 123, fracci�n II y 128 de la Ley Org�nica del Poder J. de la Federaci�n, se resuelve:

PRIMERO

Es procedente, pero infundado el presente recurso de revisi�n administrativa.

SEGUNDO

Se reconoce la validez de la resoluci�n de ocho de febrero del a�o dos mil, emitida por el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal, en el expediente de denuncia administrativa 13/98, que decret� la destituci�n del licenciado ... como M. de Circuito.

N.�quese con copia autorizada de la presente resoluci�n, personalmente al interesado; por oficio al Consejo de la Judicatura Federal; publ�quese, en su totalidad, en el Semanario J. de la Federaci�n; agr�guese un tanto al expediente personal del promovente; y, en su oportunidad, arch�vese este asunto como concluido.

As�, lo resolvi� el Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de diez votos de los se�ores Ministros A.A., A.G.�itr�n, D�az R., A.A.�n, G.�o P., O.M., R.P., S.C., S.M. y presidente en funciones, el se�or Ministro C. y C.. El se�or Ministro presidente G�ngora P. no asisti�, por estar realizando otras actividades inherentes a su cargo.