Tesis de Suprema Corte de Justicia, Cuarta Sala - Jurisprudencia - VLEX 27007687

Tesis de Suprema Corte de Justicia, Cuarta Sala

Emisor:Cuarta Sala
Materia:Laboral
RESUMEN

CONVENCION COLECTIVA DE TRABAJO Y TARIFAS DE SALARIOS 1925-1927.

 
CONTENIDO

CONVENCION COLECTIVA DE TRABAJO Y TARIFAS DE SALARIOS 1925-1927.

El Decreto del 10 de julio de 1939, que estableci� como contrato ley, que el contrato colectivo de trabajo obligatorio y tarifas m�nimas uniformes de la industrial textil de algod�n y sus mixturas, y los decretos posteriores que prorrogaron por un t�rmino sucesivo de 6 meses, la vigencia de dicho contrato, no pueden considerarse como actos distintos, ya que para expedirse las pr�rrogas indispensable la existencia del decreto primero y los decretos subsecuentes no pudieron existir ni explicarse sino como pr�rrogas del propio contrato, ya que no puede prolongarse cuando menos en relaci�n a determinado sujeto, la vigencia en el tiempo, de actos que no tienen existencia jur�dica para �l, y si bien se trata de actos sucesivos en un lapso determinado, y que adem�s, requieran algunos otros elementos circunstanciales para existir, no tienen la independencia necesaria en la forma que ser�a precisa, para considerar los desligados entre s� y diversos en su esencia. Por otra parte, la circunstancia de que para que tenga lugar las pr�rrogas del contrato colectivo obligatorio, concretamente se requiere que los patronos y trabajadores de la industria, no hagan manifestaciones en sentido contrario, no implica que se trate de actos diversos, ya que esa falta de manifestaci�n oportuna de inconformidad, no produce autom�ticamente y por s� sola, el efecto de la pr�rroga, si no existe con anterioridad el contrato b�sico de esa determinaci�n, o sea, el contrato que ha de prorrogarse. Por tanto, las pr�rrogas a que se alude, son una consecuencia del decreto citado, que elev� el contrato a la categor�a de obligatorio, y si se concedi� al patrono la protecci�n federal contra el primer acto, o sea, el originario, para �l no pueden tener efecto los decretos de pr�rroga, y si la autoridad responsable, apoy�ndose a uno de estos decretos de pr�rroga, impone una multa al patrono, no obstante el amparo que se le hab�a concedido contra el decreto primero, obr� desconociendo el alcance del fallo constitucional. No tiene importancia que el quejoso haya promovido para cada decreto de pr�rroga, un juicio de amparo, y que no se le haya concedido la suspensi�n definitiva en el amparo, y que esto se invoque para fundar la multa, pues dicho quejosos no se encontraba en la obligaci�n de promover un juicio de amparo para cada uno de los decretos de pr�rroga, cuando hab�a sido amparo respecto de un decreto primitivo. La tesis del jurisconsulto V., sobre la improcedencia del amparo contra las leyes, es discutible en la �poca actual, pues se apoya en la doctrina imperante entonces, pero por otra parte, no puede considerarse que el amparo pedido contra los decretos de pr�rroga y contra el en que se elev� a la categor�a de obligatorio un contrato de trabajo, sean propiamente amparos amparos contra las leyes, pues dichos decretos tienen el car�cter de leyes, m�s no lo son por raz�n de su subsistencia o materia que es el criterio determinante de la clasificaci�n o diferenciaci�n cient�fica entre la funci�n legislativa del Estado y otras de las que le incumben.

Queja en materia de trabajo 310/42. S.�a del Trabajo y P.�n Social. 27 de agosto de 1942. Unanimidad de cinco votos. R.: H. L�pez S�nchez.