Tesis de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 27058874

Tesis de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Materia:Civil
RESUMEN

SIMULACION DE CONTRATO, DELITO DE.

 
CONTENIDO

SIMULACION DE CONTRATO, DELITO DE.

Si el apoderado de una persona gira una letra de cambio y la acepta en su car�cter de apoderado, afirmando tener derecho a ello, en virtud de que su poderdante le es deudor de la suma importe de la letra, es evidente que el contrato de cambio, origen de que la letra, fue simulado, puesto que no existi� esa relaci�n contractual entre el girador y el tenedor del documento, lo que vendr�a a constituir la justificaci�n u objeto de la convenci�n cambiarla y queda comprobado el elemento primordial del delito de simulaci�n de contrato a que se refiere el art�culo 1163 del C�digo Penal del Distrito Federal; sin que pueda alegarse que al suscribir el acusado, la letra de cambio, no le caus� perjuicio alguno a su poderdante, porque de todos modos hubiese tenido que hacer el desembolso de la suma que le adeudaba, puesto que, aun probado el adeudo, no se le puede otorgar, al propio acusado, el derecho de hacerlo efectivo por s� y ante s�, pues s�lo los tribunales tienen facultad para establecer el derecho y para ejercitar el poder p�blico, a fin de hacer efectivas sus decisiones; de suerte que por su propio arbitrio, desvinculada su acci�n del sancionamiento de las autoridades, el repetido acusado no puede, leg�timamente, ejecutar actos tendientes al cobro de su cr�dito, y si se consideraba con derecho para percibir aqu�l, debe ocurrir ante los tribunales competentes y no valerse �l mismo de contratos simulados, para alcanzar el mismo fin, y si se hizo al girado objeto de una ejecuci�n judicial indebida, indiscutiblemente que resinti� el perjuicio que viene a perfeccionar el aspecto delictuoso que presenta la simulaci�n del contrato, y el delito se perfeccion� por el hecho de haber aceptado la letra con el car�cter de apoderado del girado, haciendo, as�, aparecer indebidamente a su mandante, como personalmente obligado por el importe del documento.

Amparo penal directo 1594/35. V�zquez T.G.. 24 de octubre de 1936. Unanimidad de cuatro votos. Excusa: H. L�pez S�nchez. La publicaci�n no menciona el nombre del ponente.