Tesis de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 27059614

Tesis de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Materia:Penal
RESUMEN

CONDENA CONDICIONAL, BENEFICIO DE.

 
CONTENIDO

CONDENA CONDICIONAL, BENEFICIO DE.

Las legislaciones sobre esta materia, se han formado al influjo de dos sistemas principales: el que corresponde a los iniciadores norteamericanos y el llamado franco-belga o continental y que se concretan en la suspensi�n de la pena impuesta por la sentencia, en el primer sistema, y en la facultad del Juez para no pronunciar la sentencia, en el segundo. A estos procedimientos se unen otros que toman las caracter�sticas del sistema germano o sea el perd�n judicial. Esta clase de reformas proviene, principalmente, de la inutilidad que presenta, en la mayor�a de los casos, el cumplimiento de las penas cortas privativas de la libertad, por parte de los delincuentes primarios o por imprudencia que s�lo en condiciones verdaderamente extraordinarias, se han visto obligados a delinquir; y se ha partido de la idea de que los novicios en el crimen, que ameritan correcciones disciplinarias, arrestos y reclusiones, nada aprovechan con el castigo, y la sociedad no tiene necesidad de la defensa que la sanci�n representa; siendo, m�s bien, perjudicial la separaci�n de esos individuos, sobre todo, si se tiene en cuenta el mal que entra�a para los delincuentes primarios, la reclusi�n en convivencias con individuos habituales al delito, cuyo ejemplo influye desfavorablemente en el �nimo de los autores de infracciones m�s o menos leves y que no tienen el car�cter de reincidentes; tom�ndose, tambi�n, en cuenta, las p�simas condiciones de los establecimientos penitenciarios. Las consecuencias inmediatas de la suspensi�n decretada que se realizan de pleno derecho y que caracterizan la condena condicional en su forma pura, se refieren, principalmente, a los efectos de la suspensi�n, cuando transcurre el t�rmino de la misma, sin que se haya producido motivo alguno bastante para revocarla. Cuando tal cosa acontece, la sentencia condenatoria se tiene por no dictada y cesan todos los efectos penales de la condena, siempre que no exista una disposici�n expresa en contrario, salvo las consecuencias civiles que subsisten en toda su integridad y en ese sistema, el acto por el cual el Magistrado ordena la suspensi�n de la ejecuci�n de la pena, es un acto jurisdiccional, puesto que no se pueden separar en la sentencia, como elementos independientes, la orden de suspensi�n y la decisi�n, porque ambas salen de la valorizaci�n de las pruebas y del estudio que se hace del acervo de la causa y del delincuente. Entre nosotros, en el proyecto de reformas al C�digo Penal de 1971, la introducci�n de la condena condicional tuvo por base el sistema europeo continental, a que ya se ha hecho referencia, con las limitaciones que se fijaron en el proyecto; y te�ricamente, las condiciones para otorgarla corresponden a las que privan en la Guanajuato vigente, salvo algunos detalles; pero difiere, en que en el propio proyecto la terminaci�n satisfactoria del periodo probatorio, cinco a�os, ten�a por efecto que se tuviera por no pronunciada la sentencia; y en el C�digo de 1931 as� como en el de 1929, se considera que el efecto de la suspensi�n �nicamente es el de que se considere extinguida la sanci�n fijada en la sentencia. la reducci�n a tres a�os del periodo probatorio, es una de las peculiaridades notables de la ley vigente, y por ella se puede presumir el deseo del legislador de ampliar los beneficios de la instituci�n y quitarle restricciones y, adem�s, existe la diversidad de medios para conseguir el beneficio a petici�n de parte y de oficio; innovaci�n que produce la impresi�n de que el prop�sito del legislador fue el de extender los beneficios de la condena condicional, en forma que no quedara supeditada a la solicitud de parte interesada, que en la mayor�a de los casos no conoce los lineamientos de la ley represiva y las facilidades que presta a los delincuentes que lo ameriten. por otra parte, en nuestra ley no se determina la necesidad de argumentar sobre la edad, condiciones de vida, antecedentes y circunstancias de todas clases que concurren en el delincuente. en otros pa�ses, la condena condicional se encuentra unida indefectiblemente al arbitrio judicial y constituye una facultad omn�moda del Magistrado, sujeta s�lo a los requisitos procesales. En nuestra ley, se excluyen el arbitrio judicial; y esto se deduce, del hecho de que la citada instituci�n es simplemente una suspensi�n de la ejecuci�n y no una verdadera condena condicional; por ello, los efectos del cumplimiento de la condici�n, no afectan todo el contenido penal de la condena, haci�ndolo desaparecer, y lo que en realidad existe es una absoluci�n condicional sui generis, en virtud de que la suspensi�n es una cosa distinta de la sentencia, un agregado de la misma, cuyos efectos son simplemente los de suspender la ejecuci�n de la pena; y la determinaci�n judicial de la suspensi�n, no es jurisdiccional, porque no es una exteriorizaci�n de esa funci�n, sino un acto secundario casi administrativo, formulado por el funcionario judicial, en tr�mite de ejecuci�n, como funci�n ejecutiva accesoria de la jurisdiccional; tesis que se confirma, porque la fracci�n I del art�culo 90 del C�digo Penal, divide perfectamente la sentencia de la orden de suspensi�n, y solamente exige que esta �ltima sea dictada al pronunciarse el fallo. No puede decirse, l�gicamente, que la expresi�n "podr� suspenderse", que usa nuestra ley, d� la base para estimar que la condena condicional es facultad de los Jueces, que se les otorga en nombre del arbitrio judicial; porque, en situaciones semejantes, el c�digo adopta esa forma gramatical de posibilidad, que en la pr�ctica no ha dado lugar a problemas como el que se estudia; tal es el caso de la libertad preparatoria, establecida en el art�culo 84; y en otros casos, como en los de los delitos pol�ticos, se establece claramente, para el Ejecutivo Federal, la facultad discrecional para otorgar la conmutaci�n al igual de los Jueces que pueden cambiar ciertas penas de prisi�n, por la multa respectiva. Por otra parte, la expresi�n "podr� suspenderse" rige y concuerda exclusivamente con la concurrencia de los requisitos que el art�culo 90 del c�digo establece; lo cual significa que la posibilidad de otorgar o negar la condena condicional, depende �nicamente de que se llenen, o no, los mencionados requisitos, y si esto sucede, el juzgador est� obligado a otorgar el beneficio y el sistema contrario, o sea, otorgar facultades discrecionales ampl�simas, no cabe ni dentro del orden jur�dico, ni dentro del constitucional que no es propio; mucho menos, si se tiene en cuenta que los resultados de la condena condicional, no pueden ser conocidos sino a posteriori despu�s del tiempo de vigilancia sobre la conducta del delincuente, y lo m�s probable es que el J. no se encuentre en posibilidad, con el llamado estudio psicol�gico o sociol�gico del delincuente, de prever, con m�s o menos certeza, si determinado individuo no incurrir� en una nueva infracci�n, porque el tiempo de probaci�n, subsecuente a la sentencia, es el que en definitiva decide sobre la utilidad de la condena condicional y todo juicio previo es casi siempre aventurado, respecto a la posibilidad de regeneraci�n de un delincuente, a�n el el caso de que se posean multitud de datos sobre su peligrosidad y sus tendencias criminales. Como consecuencia de lo expuesto, debe concluirse que la negativa de la condena condicional, cuando se han llenado las exigencias de la ley, constituye una violaci�n de garant�as y lo mismo puede decirse cuando se omite el estudio de la cuesti�n, si no ha habido petici�n de parte interesada, porque entonces, el silencio del Magistrado, constituye una violaci�n que deja sin defensa al reo.

Tomo XLIX, p�gina 2174. I.A.�tico. Amparo directo 1988/33. M. L�pez D.. 22 de septiembre de 1936. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: R.A.�in. R.: H. L�pez S�nchez.

Tomo XLIX, p�gina 530. Amparo penal directo 1931/35. C.C.J.�. 23 de julio de 1936. Mayor�a de tres votos. Ausente: J.M.O. Tirado. Disidente: R.A.�in. R.: R.A.�in.

V�ase: Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta Epoca, Tomo XLVII, p�gina 3614, tesis de rubro "CONDENA CONDICIONAL.".