Tesis de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 27077985

Tesis de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Materia:Penal
 
CONTENIDO

CAREOS.

Si no consta en autos que el quejoso hubiera sido careado con los testigos que declararon en su contra y cuyos dichos sirvieron para fincar su responsabilidad, resultando as� plenamente demostrada la violaci�n a la garant�a establecida en la fracci�n IV del art�culo 20 de la Constituci�n General de la Rep�blica, origin�ndose de all� la transgresi�n al procedimiento que causa la indefensi�n del quejoso, enunciada en la fracci�n III del art�culo 160 de la Ley de Amparo, debe reponerse, con fundamento en el art�culo �ltimamente invocado, el procedimiento, para el efecto de que se caree al acusado con los testigos de que se trat�, y desahogada que sea tal diligencia, se dicte la nueva sentencia que corresponda. La anterior determinaci�n no s�lo se apoya en los preceptos que se invocan con antelaci�n, sino adem�s en las consideraciones que son esencia y ser de la vida jur�dica del careo y que en seguida se se�alan. a) Si el art�culo 20 de la Constituci�n, en su fracci�n IV, contiene el mandato imperativo, absoluto e indiscutible de que todo acusado "ser� careado con los testigos que depongan en su contra" entonces tendr�a que admitirse tambi�n que el incumplimiento de �l, por cualquiera de las autoridades del orden penal que intervengan en el proceso, es notoriamente violatorio de esa garant�a destacada del procesado, que no admite interpretaciones ni distingos por su calidad de necesaria, ineludible y forzosa; y b) Si se advierte que este mandato, contiene, adem�s, la salvedad de que los testigos "declarar�n en su presencia (la del acusado), si estuvieren en el lugar del juicio, para que pueda hacerles todas las preguntas conducentes a su defensa" entonces tendr� que aceptarse, tambi�n, que radicando dichos testigos en el lugar del juicio, no existe raz�n alguna para privar al quejoso de que se cumpla con la garant�a establecida a su favor, de ser careado con los que "deponga en su contra" porque lo contrario ser�a violar, a m�s de la garant�a establecida en el art�culo 20 invocado, la del art�culo 14 constitucional, que expresamente ordena que nadie puede ser privado de su libertad y de sus derechos, sino conforme a las leyes exactamente aplicables al caso.

Amparo penal directo 5752/49. H.�ndez L�pez M.. 16 de febrero de 1951. Mayor�a de tres votos. Disidentes: F. de la Fuente y L.G.C.. La publicaci�n no menciona el nombre del ponente.