Tesis de Suprema Corte de Justicia, Tercera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26955585

Tesis de Suprema Corte de Justicia, Tercera Sala

Emisor:Tercera Sala
Materia:Constitucional
RESUMEN

RETROACTIVIDAD DE LA LEY (TEORIA DE LOS DERECHOS ADQUIRIDOS) (LEGISLACIONES DEL DISTRITO FEDERAL Y DE YUCATAN).

 
CONTENIDO

RETROACTIVIDAD DE LA LEY (TEORIA DE LOS DERECHOS ADQUIRIDOS) (LEGISLACIONES DEL DISTRITO FEDERAL Y DE YUCATAN).

El C�digo Civil de Yucat�n como los dem�s que rigen en los diversos Estados del pa�s, calcados del C�digo del Distrito Federal de mil novecientos veintiocho, ha pretendido resolver el problema de la retroactividad de la ley, mediante la siguiente f�rmula: "Las disposiciones de �ste c�digo regir�n los efectos jur�dicos de los actos anteriores a su vigencia, en cuanto con su aplicaci�n no se violen derechos adquiridos" (art�culo 2o. transitorio). El legislador acogi� en este precepto, la teor�a del llamado "derecho adquirido", respecto de la cual N.�s C., en su obra "Doctrina General del Derecho Civil" dice: que no s�lo es vaga e incierta en s� misma y sin s�lida base cient�fica, sino tambi�n de aplicaci�n dif�cil y a menudo imposible, para resolver los casos variad�simos que se presentan; que no hay acuerdo entre los varios autores de la teor�a, sobre si la intangibilidad del derecho adquirido significa respecto de su existencia �nicamente, o tambi�n de las consecuencias que constituyen sus varias manifestaciones, y que hay tambi�n desacuerdo sobre el concepto mismo de "derecho adquirido", locuci�n �sta que es defectuosa, pues si no puede haber en concreto un derecho subjetivo, sin un hecho adquisitivo, del cual derive en favor de una persona determinada un poder para con otra, lo mismo vale "derecho" a secas, que "derecho adquirido". Tambi�n R.R., al referirse a la noci�n del "derecho adquirido", en sus "instituciones de derecho civil", expresa que sus definiciones son tantas, cuantos son los escritores que las suscriben. Ante semejante desconcierto doctrinal, ha habido quien sostenga que dicha teor�a debe desterrarse del campo de la ciencia jur�dica, y algunos c�digos modernos no la han acogido, apart�ndose de la antigua tradici�n. (C�digo Civil alem�n). De cualquier modo, es necesario fijar la interpretaci�n del art�culo 2o. transitorio del C�digo Civil de Yucat�n, antes transcrito, y para ello debe notarse que ese precepto excluye la aplicaci�n de la nueva ley, respecto de los derechos que tuvieron lugar antes de su vigencia, ya que s�lo habla de los efectos jur�dicos de tales hechos, y excluye tambi�n los efectos realizados antes de la aparici�n de dicha ley, por la primordial raz�n que domina toda esta materia y que consiste en que "la ley no puede obligar antes de existir"; pero si la ley no puede gobernar las causas que produjeron aquellos efectos, ni los efectos mismos, porque unas y otros son anteriores a su aparici�n, no puede decirse lo propio con respecto a los efectos jur�dicos realizados despu�s de dicha aparici�n, por mas que resulten generados por hechos ocurridos antes; en otros t�rminos, no cabe aplicar la nueva ley ni a los actos ni a los efectos de los mismos, que se hubieran realizado bajo el imperio de la ley anterior, sino tan solo a los efectos que se realizaren despu�s. Esta interpretaci�n encuentra apoyo en la concepci�n romana. La c�lebre ley 7, t�tulo XIV, libro I del c�digo, se haya concebida en estos t�rminos: "Es cosa cierta que las leyes y constituciones rigen y disciplinan negocios futuros, y no hechos pasados, salvo que expresamente hayan estatuido lo contrario, ya sea comprendiendo el tiempo pasado o bien los negocios que est�n todav�a pendientes". Esto quiere decir que si una expl�cita declaraci�n en contrario, del legislador, los hechos jur�dicos y todas sus consecuencias legales se rigen exclusivamente por la ley que se hallaba en vigor al tiempo en que aqu�llos se produjeron. La ley romana, en el silencio del legislador, admite en toda su pureza el principio de la irretroactividad, seg�n el cual, la ley s�lo dispone para lo futuro, no para lo pasado, y en �ste se comprende, seg�n el pensamiento de P.F., no s�lo el hecho de que puede depender la adquisici�n de un derecho, sino tambi�n los efectos legales de ese hecho, ya nacido e individualmente adquirido, "que se deben considerar como derechos accesorios de aquel derecho principal, y por tanto, sujetos a la autoridad de la misma ley vigente en el momento en que naci� el derecho principal de que emanan". (De la Irretroactividad e Interpretaci�n de las Leyes), C., en su obra citada, expone as� su teor�a: "La ley nueva no es aplicable a consecuencias de hechos pasados, aun efectuadas bajo su imperio, cuando su aplicaci�n tenga como presupuesto necesario el hecho pasado, ya porque no fue conforme a la nueva ley, o bien por constituir el elemento de hecho de que surgen consecuencias jur�dicas que no habr�an nacido para la antigua ley; en cambio la nueva es aplicable en la hip�tesis contraria ...". M�s adelante, el propio autor resume as� su teor�a: "La m�xima ley no tiene fuerza retroactiva", significa que el J. no puede aplicarla a hechos pasados, o desconociendo las consecuencias ya realizadas, o quitando eficacia o atribuyendo una diversa a las consecuencias nuevas, sobre la base �nica de la apreciaci�n del hecho pasado". Hecha esta exposici�n doctrinal, entremos al estudio del art�culo 2o., transitorio, del C�digo Civil de Yucat�n y observemos que este precepto impone una cortapisa a la aplicaci�n de la nueva ley, en cuanto a los efectos jur�dicos realizados despu�s de la aparici�n de aquella, cortapisa que consiste en que con tal aplicaci�n no se violen derechos adquiridos, esto es, derechos engendrados en virtud del acto que se consumo al amparo de la ley reguladora del mismo. La Suprema Corte de Justicia, desecha toda idea, toda invocaci�n a al doctrina inexistente del "derecho adquirido", contrapuesta a la noci�n de mera expectativa, y reteniendo s�lo la primera noci�n, por tal entiende el derecho a secas, esto es, "cualquier inter�s jur�dicamente protegido". Conviene, antes de terminar este estudio, hacer referencia a la doctrina de F.. "La teor�a que nosotros proponemos (dice el tratadista), es la del respeto de los hechos realizados, pero rigurosamente formulada sin restricciones ni adiciones complementarias. Se trata de una regla �nica y precisa que puede formularse as�: 'Tempus regit factum'. 'Todo hecho jur�dico, ya sea un acontecimiento casual o un acto jur�dico, se regula tanto en lo que mira a sus condiciones de forma como de sustancia, cuanto por lo que ata�e a todos sus efectos -pasados, presentes o futuros-, por la ley del tiempo en que el hecho qued� jur�dicamente realizado, salvo que la nueva ley quiera excluir en mayor o menor medida la eficacia del antiguo ordenamiento jur�dico.'. Pero mientras esta cl�usula de exclusi�n de la nueva ley, no resulta establecida expresa o t�citamente, rige el ordenamiento jur�dico anterior que acompa�a los hechos y relaciones que nacieron bajo su imperio, a trav�s del nuevo r�gimen jur�dico". (Tratado de Derecho Civil Italiano). La Suprema Corte de Justicia considera que la disposici�n transitoria del c�digo de Yucat�n, no se ajusta exactamente ni a las doctrinas ni a la norma romana antes invocadas, si bien �stas prestan seguro apoyo a la interpretaci�n que se ha dado a ese precepto. En resumen, hay que distinguir dos categor�as de efectos: los que se produjeron con anterioridad a la vigencia de la nueva ley, y los posteriores a la misma; los primeros caen bajo el r�gimen de la ley derogada; los segundos se gobiernan por la ley derogatoria. Lo m�s jur�dico ser�a que tambi�n estos �ltimos se normaran por la de abolida; pero esta interpretaci�n tan radical, no puede sostenerse frente a los t�rminos de la disposici�n legal de que se trata.

Amparo civil directo 9379/42. M.C.M.. 4 de noviembre de 1943. Mayor�a de cuatro votos. Disidente: E.P.A.. La publicaci�n no menciona el nombre del ponente.