Tesis de Suprema Corte de Justicia, Tercera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26971495

Tesis de Suprema Corte de Justicia, Tercera Sala

Emisor:Tercera Sala
Materia:Civil
RESUMEN

DIVORCIO, ACUSACION CALUMNIOSA DE UN CONYUGE HACIA EL OTRO COMO CAUSAL DE.

 
CONTENIDO

DIVORCIO, ACUSACION CALUMNIOSA DE UN CONYUGE HACIA EL OTRO COMO CAUSAL DE.

Es correcto admitir que la acusaci�n calumniosa que un c�nyuge hace al otro puede ser calificada como tal por un tribunal civil, sin necesidad de ocurrir o sujetarse al arbitrio penal, pero no es exacto el vicio reflejo que reclama el promovente en el sentido de exigirse la concurrencia de todos los elementos del delito de calumnia, pues aparte de que la Suprema Corte de Justicia ha establecido en casos similares que la connotaci�n de los vocablos "acusaci�n calumniosa hecha por un c�nyuge contra otro", debe establecerse de acuerdo con las prescripciones del C�digo Penal, tambi�n debe sostenerse, en determinado caso, que en manera alguna debe calificarse de calumniosa la afirmaci�n de la esposa en el sentido de que su esposo cometi� el delito de bigamia; en efecto, debe advertirse que tal aseveraci�n no es acusaci�n en sentido formal, desde el momento que est� reservado al Ministerio P�blico acusar (mediante el acto de consignaci�n a los tribunales), y menos puede calificarse de calumniosa la imputaci�n porque el agente de Ministerio P�blico (adscrito al Juzgado Civil) dijera que "por no existir hechos delictuosos que perseguir, se absten�a de hacer promoci�n alguna encaminada a la averiguaci�n del delito de bigamia". Debe agregarse que no es factible apartarse de los conceptos que, debida o indebidamente, establece la fracci�n XIII del art�culo 267 del C�digo Civil, o sea que haya mediado acusaci�n calumniosa de un c�nyuge contra otro por delito que amerita pena mayor de dos a�os de prisi�n: podr�a sostenerse que quiso referirse la causal a la imputaci�n dolosa, pero ni en esos t�rminos, en un caso, si dada la situaci�n jur�dica de los c�nyuges, es decir, al percatarse la se�ora que su v�nculo matrimonial permanec�a intacto, a virtud del amparo que le concedi� la Suprema Corte de Justicia y ante el hecho evidente de que su esposo contrajo diversas nupcias.

Amparo directo 325/55. L.H.�n V.. 6 de octubre de 1955. Unanimidad de cuatro votos. El Ministro G.G.�a R. no estuvo presente en la discusi�n de este negocio, por las razones que constan en el acta del d�a. Ponente: G.V..