Tesis de Suprema Corte de Justicia, Tercera Sala

EmisorTercera Sala
MateriaCivil

CONYUGE SUPERSTITE.

Este puede tener dos calidades diferentes: la de heredero, que se rige por los principios legales relativos, y la de miembro de una sociedad legal. En este último carácter, debe tenerse en cuenta que la comunidad de bienes en una sociedad legal, no puede compararse a una indivisión ordinaria, ni el marido administrador, a un copropietario ordinario. Los poderes que la ley confiere al marido, son intangibles e indestructibles. La mujer, desde el momento que acepta la comunidad, está obligada a aceptar todas las consecuencias de los actos del marido; queda obligada, por estos actos, porque la ley da poder al marido para realizarlos, y porque, por otra parte, la administración de la comunidad, sería imposible, si la mujer pudiera, después de la solución, negar la validez de las operaciones realizadas por el marido; la mujer, al aceptar la comunidad, asume la carga de las deudas que la gravan y que hubieren sido contraídas por el marido o se deban a éste; pero no se le puede exigir que pague estas deudas más que hasta la cantidad que alcanza la mitad, y aún en el caso de insolvencia, su obligación se limita al importe de su emolumento, es decir, a los bienes que hayan sido colocados en su lote, y siempre que se hayan inventariado con toda fidelidad los bienes comunes. Esta restricción, que se impone al derecho de los acreedores comunes, constituye un privilegio a favor de la mujer, porque, en derecho común, un socio está siempre obligado ultra vires, por el importe de las deudas sociales. Cuando se reclama, como deuda que grava a la comunidad, un dinero perteneciente a un menor, que administraba el marido, padre del menor, y que no fue entregado a ese menor al llegar a su mayor edad, y que quedó, por tanto, en el caudal de la comunidad, no puede alegar la viuda que ella no administró ni cobró los capitales que se cobran, sino que los administró el marido; pues el fundamento de esa demanda, es el de que ese marido, administrador de la sociedad legal, administraba bienes que no le pertenecían, y que tampoco correspondían a la sociedad legal y que, sin embargo, estaban dentro de ella, sin haber sido entregados a quien legítimamente correspondían; se trata, por tanto, de una deuda que grava los bienes de la sociedad legal; por lo que la mujer, al aceptar la comunidad, asumió esa carga.

Amparo civil directo 2895/30. C. viuda de M.C., sucesión de. 7 de abril de 1932. Mayoría de tres votos. Disidentes: F.D.L. y R.C.. La publicación no menciona el nombre del ponente.