Tesis de Suprema Corte de Justicia, Tercera Sala - Jurisprudencia - VLEX 27030662

Tesis de Suprema Corte de Justicia, Tercera Sala

Emisor:Tercera Sala
Materia:Civil
RESUMEN

REMATES Y ADJUDICACIONES EN EL ESTADO DE QUERETARO, APELACION DEL AUTO QUE LOS APRUEBA.

 
CONTENIDO

REMATES Y ADJUDICACIONES EN EL ESTADO DE QUERETARO, APELACION DEL AUTO QUE LOS APRUEBA.

La adjudicaci�n no es sino una modalidad de los remates que, esencialmente, consisten en la venta judicial de lo embargado, para hacer pago con su producto, al actor que obtuvo en el juicio, del importe de la prestaci�n que reclama del obligado; por lo tanto, lo dispuesto en el art�culo 820 del C�digo de Procedimientos Civiles de Q.�taro en relaci�n con la apelabilidad del auto que aprueba un remate, es aplicable, por id�ntica raz�n, al que aprueba una adjudicaci�n, de acuerdo con lo dispuesto por el art�culo 834 del propio ordenamiento. En este sentido se ha unificado la jurisprudencia de los tribunales, que no admite m�s diferencias entre los remates y las adjudicaciones, que la de que, en los primeros, es un tercero adquirente quien necesita garantizar el importe de las posturas, mientras que en las adjudicaciones, lo es el actor, que goza de determinada franquicia, en atenci�n a la garant�a que otorga en su favor, su cr�dito debidamente reconocido y definido por una sentencia; por lo que no existe raz�n fundamental para diferenciar una y otra especies de la venta judicial, para el efecto de los recursos que, respecto de cada una de ellas, concede la ley, ya que en �sta no puede suponerse la intenci�n de establecer una diferenciaci�n irrazonable. El remate o la adjudicaci�n constituyen un acto complejo, que el Juez debe examinar, para dictar el auto que respectivamente los aprueba, ya que bien se verifique �sta en favor de un postor extra�o o del acreedor, en ambos casos existe el mismo inter�s, por parte del reo, para exigir que se cumplan todos los requisitos de forma y solemnidad que establece la ley, por razones de orden p�blico, para las ventas judiciales; de lo que se deduce que se impone la aprobaci�n del remate, al igual que la de la adjudicaci�n, en los asuntos mercantiles, tanto m�s, que en muchas ocasiones no alcanza el cr�dito del actor para cubrir el precio de la cosa y que son unos mismos los requisitos previos de publicaci�n, aval�o, etc�tera, que deben llenarse, trat�ndose de una y otra forma de dar cumplimiento a la sentencia que motiva la ejecuci�n forzada, o sea, la venta judicial; por lo cual deben ser tambi�n iguales los derechos que tenga el reo, para pedir el exacto cumplimiento de las leyes, as� como los recursos que puede intentar en defensa de sus intereses; de lo que se colige que si se aceptara la tesis, en cuanto a la aplicaci�n supletoria del C�digo de Procedimientos Civiles, considerando que la ley mercantil es omisa, en el cap�tulo relativo a los juicios ejecutivos, la misma raz�n imperar�a para aplicar tambi�n supletoriamente los art�culos 819 y 820 del mismo c�digo, lo que har�a que el amparo fuera notoriamente improcedente, y como efectivamente es as�, de acuerdo con la fracci�n IX del art�culo 107 constitucional, tomada contrario sensu, el acto reclamado no es irreparable en su ejecuci�n, condici�n indispensable para la procedencia del amparo indirecto, respecto del mismo.

Amparo civil en revisi�n 703/31. U.D.. 5 de noviembre de 1934. Unanimidad de cinco votos. La publicaci�n no menciona el nombre del ponente.