Ejecutoria num. 1a./J. 80/2006 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26822517

Ejecutoria num. 1a./J. 80/2006 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 80/2006
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Diciembre de 2006
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 6/2006-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS PRIMERO, TERCERO Y DÉCIMO TERCERO, TODOS EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.ACCIÓN DE OBJECIÓN AL PAGO DE CHEQUE PREVISTA EN EL ARTÍCULO 194 DE LA LEY GENERAL DE TÍTULOS Y OPERACIONES DE CRÉDITO. PROCEDE CUANDO SE DEMANDA LA DEVOLUCIÓN DE LAS CANTIDADES QUE PAGÓ EL LIBRADO, ALEGÁNDOSE QUE LA FIRMA FUE FALSIFICADA, Y NO ASÍ LA DE NULIDAD ABSOLUTA O DE INEXISTENCIA DEL CHEQUE.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 6/2006-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS PRIMERO, TERCERO Y D�CIMO TERCERO, TODOS EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

PRIMERO

Competencia.

Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n es competente para conocer y resolver sobre la presente denuncia de contradicci�n de tesis, de conformidad con lo dispuesto por los art�culos 107, fracci�n XIII, p�rrafo primero, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos; 197-A de la Ley de A.; y 21, fracci�n VIII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, en relaci�n con los puntos segundo y cuarto del Acuerdo General 5/2001, y punto segundo del diverso Acuerdo 4/2002 del Tribunal Pleno de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en virtud de que se trata de una denuncia de contradicci�n suscitada entre criterios de Tribunales Colegiados de Circuito, en un tema que, por su naturaleza mercantil, corresponde a la materia de la especialidad de la Primera Sala.

SEGUNDO

L.�n del denunciante.

La denuncia de contradicci�n de tesis proviene de parte leg�tima, de conformidad con lo previsto por los art�culos 107, fracci�n XIII, segundo p�rrafo, constitucional, y 197-A, p�rrafo primero, de la Ley de A., pues, en el caso, la contradicci�n de tesis fue denunciada por el Magistrado presidente del Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, por lo que formalmente se actualiza el supuesto de legitimaci�n a que aluden los referidos preceptos.

TERCERO

Ejecutorias que participan en la contradicci�n.

En primer lugar, debe determinarse si en el caso existe contradicci�n de criterios, para lo cual es necesario analizar las ejecutorias que participan en la misma.

  1. El Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver el amparo directo 760/2005, consider� un asunto en el cual se demand� la nulidad de un cheque, porque la firma del librador era falsificada y esa cuesti�n constituy� la materia del amparo. Al resolver esa cuesti�n, el Tribunal Colegiado consider�, en s�ntesis, lo siguiente:

    En principio conviene precisar que la autoridad responsable determin� que la figura de la nulidad no se encontraba regulada en la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, sin distinguir si se refer�a a la nulidad absoluta, a la nulidad relativa o a la nulidad en general; por su parte, el quejoso coincide en que efectivamente, en la legislaci�n especial la palabra "nulidad" o "acci�n de nulidad" no se encuentra integrada, pero agrega que esa circunstancia no es �bice para que el juzgador efect�e la declaratoria de nulidad, ya que la propia ley, en su art�culo 176, contempla en forma gen�rica los elementos de existencia y de validez del t�tulo de cr�dito denominado cheque al establecer la firma como una manifestaci�n de voluntad del librador para obligarse para con el girado.

    Al respecto, debe decirse que ambos, autoridad responsable y quejosa, parten de una premisa err�nea al sostener que la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito no contempla la instituci�n jur�dica de "nulidad", pues contrario a lo que sostienen, dicha legislaci�n contiene diversos art�culos que aluden a la nulidad de ciertos actos. De ah� que contrario a lo que aducen tanto la autoridad responsable como el impetrante del amparo, la legislaci�n especial aplicable en el presente asunto, s� contiene disposiciones expresas en cuanto a la instituci�n jur�dica de la nulidad, la que de suyo es aplicable en toda la normatividad de nuestro sistema jur�dico, si se considera que toda nulidad se inspira en el inter�s general y tiene por fin protegerlo.

    En efecto, las leyes que rigen nuestro sistema jur�dico no son sino normas que regulan conductas humanas que deben producir consecuencias jur�dicas, es decir, actos jur�dicos celebrados por aquellos sujetos a quienes se encuentran dirigidas; luego, si en cada acto y en cada instituci�n, la ley y la doctrina establecen una serie de elementos de existencia o de requisitos de validez, es evidente que ante la falta de uno o varios de esos elementos o requisitos debe aplicarse la teor�a de las nulidades en los t�rminos en que el legislador la haya introducido al ordenamiento legal aplicable al caso.

    Luego, si en el caso, la parte actora demand� la declaraci�n de nulidad absoluta de determinados t�tulos de cr�dito denominados cheques, por considerar que tales documentos carecen del requisito contenido en el art�culo 176, fracci�n VI, de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, atento que la firma que los calza no proviene de su pu�o y letra, es evidente que lo as� alegado se traduce en que el acto jur�dico que se documenta en cada uno de los cheques, cuya nulidad se pretende, carece del consentimiento del librador, y en esa virtud, como afirma la impetrante del amparo, es cierto que impl�citamente la ley especial permite ejercer la acci�n de nulidad respecto de esos t�tulos de cr�dito.

    Adem�s, se observa que los supuestos derivados del art�culo 194 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, para objetar el pago de un cheque, tienen en com�n la falta de consentimiento o de voluntad del supuesto librador para su expedici�n, lo que invariablemente es requisito para declarar la nulidad absoluta del acto jur�dico documentado en esos t�tulos.

    Asimismo, debe precisarse que la procedencia de la acci�n de nulidad de un cheque, de ninguna manera involucra a un sujeto ajeno a la relaci�n contractual como lo es la persona que cobra el t�tulo, toda vez que el libramiento de un cheque supone la existencia de tres sujetos, a saber: el librador, el librado y el tomador (beneficiario), este �ltimo puede ser persona incierta (al portador) o espec�fica (nominativo que inclusive puede ser el propio librador), de suerte tal que la declaraci�n de nulidad debe afectar a todos aquellos que intervinieron en la celebraci�n del acto nulo, pues las nulidades absolutas y las nulidades relativas coinciden en que, una vez pronunciadas, el acto que era atacado es integral y retroactivamente destruido; por ende, si dicha declaraci�n influye tambi�n en el beneficiario (que se oculta al amparo de una firma falsa), de ning�n modo resulta contrario a derecho, antes bien, es una consecuencia l�gica de esa instituci�n jur�dica.

    Ciertamente, el que con motivo de la declaraci�n de nulidad se faculte al librado para repetir contra el beneficiario, de ninguna manera contraviene la finalidad que se establece en el art�culo 2226 del C�digo Civil para el Distrito Federal, antes bien, la facultad as� adquirida por la instituci�n bancaria se encuentra dirigida a restituir las cosas al estado que guardaban antes de la celebraci�n del acto nulo, el que evidentemente no s�lo debe afectar al librador y al librado, sino que debe influir en todos los que dieron lugar al acto nulo, inclusive el beneficiario, no obstante la dificultad que signifique la posibilidad de que �ste tambi�n restituya los bienes recibidos ni que su intervenci�n derive de la comisi�n de un hecho il�cito, pues es precisamente esa ilicitud la que dio origen a la nulidad del acto, al depender de la demostraci�n de un acto il�cito que es fuente de obligaciones para el falsificador de la firma.

    Por tanto, en virtud de que al disponer el art�culo 194 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, que la instituci�n bancaria se encuentra obligada a no realizar el pago de los cheques cuando la firma difiere notoriamente de la que se encuentra registrada en sus archivos o cuando existe aviso de robo o extrav�o del talonario respectivo, es evidente que esa disposici�n atiende a la posibilidad de que el cuentahabiente no haya otorgado su voluntad para expedir ese documento y que, por ende, el mismo se encuentre afectado de nulidad; empero, si a pesar de que la firma sea notoriamente discrepante, el banco realiza el pago al beneficiario, no puede alegar que la acci�n de nulidad no procede ante la imposibilidad o dificultad que tiene para repetir contra el tercero a quien hizo el pago de los cheques, pues no se puede beneficiar con ese argumento a quien dio lugar a la verificaci�n del acto nulo.

  2. Por su parte, el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver el amparo directo 150/2005, tambi�n abord� un asunto en el cual se hizo valer la nulidad de un cheque, porque -aduc�a el actor- la firma del librador estaba falsificada. Las consideraciones que al respecto sostuvo el Tribunal Colegiado fueron las que a continuaci�n se sintetizan:

    Es necesario indicar que tanto la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, la legislaci�n mercantil general, as� como los usos bancarios y mercantiles, no regulan la instituci�n jur�dica de la nulidad, por lo que se deben aplicar en forma supletoria las normas del C�digo Civil Federal, pues no obstante que el art�culo 194 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, establezca el derecho a objetar un pago, no se puede considerar que son figuras id�nticas con la nulidad.

    Ahora bien, dentro de la teor�a general de la nulidad de los actos civiles, se reconocen varios grados de invalidez, y la doctrina cl�sica admitida por la legislaci�n civil federal, se�ala la inexistencia, la nulidad absoluta y la nulidad relativa.

    El principio general es que la nulidad sea absoluta y s�lo ser� nulidad relativa cuando la ley expresamente lo diga o la caracterice como tal, permitiendo que puedan convalidarse por confirmaci�n expresa o t�cita por el cumplimiento voluntario del acto viciado.

    No obstante, se precisa que en contra de los cheques al portador, pagados a determinada persona, no procede la acci�n de nulidad absoluta en virtud de que el caso hipot�tico de que se llegase a decretar fundada la acci�n, la naturaleza jur�dica de la nulidad no lograr�a su fin, esto es, eliminar los efectos que produjo el propio acto nulo desde el momento en que se constituy�, puesto que quedar�a latente el derecho de acci�n correspondiente entre la instituci�n de cr�dito que lo pag� y la persona que en su caso haya falsificado la firma, rompi�ndose as� con la finalidad sustancial de la nulidad absoluta que, como ya se apunt�, es que el acto deje de surtir efecto alguno, puesto que no s�lo existir�a la relaci�n jur�dica entre el librador y la instituci�n que lo pag�, sino tambi�n estar�a jur�dicamente vinculado el supuesto librado que cobr� el cheque.

    En esas condiciones, es evidente que el hecho de que el Juez responsable atendiera la litis integrada en primera instancia con la aplicaci�n del derecho de objeci�n de pago contenido en el art�culo 194 de la Ley General de T�tulos de Operaciones de Cr�dito, es una cuesti�n que result� legal, pues, por una parte, como ya se precis�, la actora s� expuso en sus hechos lo concerniente a la notoriedad de la falsificaci�n de la firma y cit� una tesis que interpreta e invoca ese art�culo y, por la otra, de ning�n modo se dej� en estado de indefensi�n a la parte demandada, ya que �sta, al dar contestaci�n a la demanda, encamin� su defensa y excepciones sobre ese derecho previsto en el precitado art�culo 194.

    Este mismo tribunal, al resolver el amparo directo 208/2004, analiz� un caso en el que un tarjetahabiente hac�a valer que su tarjeta de cr�dito hab�a sido robada y que, por tanto, las firmas que se hab�an hecho en los pagar�s -vouchers- que soportaban la deuda que la instituci�n de cr�dito quer�a cobrarle, no eran suyas.

    El Tribunal Colegiado consider� lo siguiente:

    Las tarjetas de cr�dito indirectas o bancarias (en las cuales la prestaci�n de servicios corre a cargo de terceros) no constituyen un t�tulo de cr�dito, ni son el cr�dito mismo, pues para que funcione es necesario invariablemente que con anterioridad el banco celebre con el futuro cuentahabiente un contrato.

    El contrato de apertura de cr�dito en cuenta corriente es aquel en virtud del cual el banco acreditante pone a disposici�n de una persona f�sica o moral (acreditado) una cierta cantidad de dinero, la cual, conforme vaya haciendo uso de la misma, el acreditado puede ir regresando en pagos parciales, de forma que aunque disponga de parte del monto, el l�mite m�ximo de cr�dito nunca se agote, es decir, que el acreditado puede disponer permanentemente de una cantidad, la cual nunca se terminar� durante la vigencia del contrato, siempre que no exceda el l�mite. El banco se obliga a pagar por cuenta del tarjetahabiente los bienes que �ste adquiere o los servicios que se le prestan mediante el uso de la tarjeta de cr�dito en los establecimientos afiliados; asimismo, los bancos deben celebrar los contratos correspondientes de comisi�n o cobranza con los establecimientos afiliados en los que �stos se obligan a aceptar el pago de bienes y servicios, mediante la identificaci�n con la tarjeta de cr�dito y la firma de los pagar�s correspondientes en las notas de compra o de consumo, de las cuales se hacen varias copias, quedando una original en poder del banco para su cobro, una copia en poder del establecimiento afiliado y una para el cliente o usuario.

    P.�dicamente los establecimientos afiliados presentan en las oficinas del banco relaciones de los pagar�s para que �stos les sean devueltos o acreditados en sus cuentas de cheques, y los pagos y abonos respectivos aparecen reflejados en los estados mensuales de cuenta que los bancos est�n obligados a enviar a los tarjetahabientes y que servir�n de prueba si llegaren a existir divergencias en relaci�n con el monto de las disposiciones.

    As�, las instituciones de cr�dito s�lo pueden cargar a sus acreditados el importe de los pagar�s suscritos por �stos, y en los contratos que suscriban las instituciones con los proveedores deber� especificarse que el proveedor quedar� obligado, entre otras cosas, a comprobar que la firma del tarjetahabiente corresponde a la que aparece en la tarjeta respectiva, es decir, que la instituci�n de cr�dito se encuentra en aptitud de efectuar cargos a la cuenta de un tarjetahabiente, siempre y cuando se demuestre que la firma que calza en los pagar�s es la del tarjetahabiente.

    De acuerdo al art�culo 2o. de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, los actos y operaciones de cr�dito se rigen por lo dispuesto en la ley en cita y en las dem�s leyes especiales relativas y, en su defecto, por la legislaci�n mercantil general, en su caso, por los usos bancarios y mercantiles y, en defecto de �stos, por el C�digo Civil Federal.

    Ni la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, ni la legislaci�n mercantil y los usos bancarios y mercantiles regulan la instituci�n jur�dica de la nulidad, por lo que se deben aplicar en forma supletoria las normas del C�digo Civil Federal, pues no obstante que en las reglas a las que habr�n de sujetarse las instituciones de banca m�ltiple en la misi�n y operaci�n de tarjetas de cr�dito se establezca el procedimiento para objetar los estados de cuenta que expidan las instituciones crediticias, no se puede considerar que son figuras id�nticas la nulidad y la objeci�n de estados de cuenta.

    En contra de los pagar�s suscritos en virtud de una compra que se realiza a trav�s de una tarjeta de cr�dito no procede la acci�n de nulidad absoluta, en virtud de que en el caso hipot�tico de que se llegase a decretar fundada la acci�n, la naturaleza jur�dica de la nulidad no lograr�a su fin, esto es, eliminar los efectos que produjo el acto nulo desde el momento en que se constituy�, puesto que quedar�a latente el derecho de acci�n correspondiente entre el banco emisor y la negociaci�n afiliada, rompi�ndose as� con la finalidad sustancial de la nulidad absoluta, que es que el acto deje de surtir efectos.

    Cosa distinta sucede con los pagar�s suscritos en virtud de la simple entrega de determinada cantidad de dinero entre personas f�sicas o morales y que no emanan del pago realizado mediante una tarjeta de cr�dito, esto es, que su suscripci�n no se gener� por diverso acto jur�dico m�s que el que es contenido en la propia redacci�n del documento.

    Es claro que la acci�n de nulidad absoluta de ning�n modo puede decretarse fundada, puesto que en ese supuesto, prevalecer�an los efectos del acto nulo entre el banco emisor y la empresa afiliada, m�xime que lo que puede reclamarse es la liberaci�n del cargo sobre la base de que el establecimiento y en su caso el banco emisor de la tarjeta de cr�dito omitieron cumplir con el deber de cuidado consistente en verificar a simple vista si la firma del pagar� es la del tarjetahabiente, sin que se requiera la demostraci�n de falsedad con prueba pericial, porque no se trata de anular el voucher por vicio de la firma falsa, sino de anular el cargo efectuado a la cuenta del cliente por falta de cumplimiento al deber de cuidado que implica una diligencia ordinaria.

    Dichos razonamientos dieron lugar a la tesis I.3o.C.494 C, cuyo tenor literal es el siguiente:

    "NULIDAD ABSOLUTA PREVISTA EN EL ART�CULO 2225 DEL C�DIGO CIVIL FEDERAL. NO ES APLICABLE EN TRAT�NDOSE DE CHEQUES O DE LOS PAGAR�S QUE SE SUSCRIBEN POR VIRTUD DE UNA COMPRA A TRAV�S DE UNA TARJETA DE CR�DITO. La Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, la legislaci�n mercantil general, as� como los usos bancarios y mercantiles, no regulan la instituci�n jur�dica de la nulidad absoluta, por lo que se deben aplicar en forma supletoria las normas del C�digo Civil Federal, pues no obstante que el art�culo 194 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito establezca el derecho a objetar un pago, no se puede considerar que son figuras id�nticas con la nulidad. Dentro de la teor�a general de la nulidad de los actos civiles, se reconoce la denominada nulidad absoluta admitida por la legislaci�n civil federal en los art�culos 2225 y 2226 del C�digo Civil Federal. El acto nulo, aun atacado de nulidad absoluta, por la buena y sola raz�n de que ese acto es una realidad mientras que no ha sido destruido por una decisi�n judicial, surte sus efectos como acto nulo, pero de proceder la acci�n de nulidad, todos los efectos se retrotraer�n como si nunca hubiera existido. El art�culo 2226 del propio ordenamiento legal se�ala como caracter�sticas de la nulidad absoluta, que de ella puede prevalerse todo interesado y no desaparece por la confirmaci�n o la prescripci�n; por lo tanto, en contra de los cheques pagados a determinada persona, o de los pagar�s que se suscriben por virtud de una compra a trav�s de una tarjeta de cr�dito, no procede la acci�n de nulidad absoluta en virtud de que en el caso hipot�tico de que se llegase a decretar fundada la acci�n, la naturaleza jur�dica de la nulidad no lograr�a su fin, esto es, eliminar los efectos que produjo el propio acto nulo desde el momento en que se constituy�, al quedar latente el derecho de acci�n correspondiente entre la instituci�n de cr�dito que lo pag� y la persona que en su caso falsific� la firma, rompi�ndose as� con la finalidad sustancial de la nulidad absoluta que es que el acto deje de surtir efecto alguno, puesto que no s�lo existir�a la relaci�n jur�dica entre el titular de la cuenta bancaria y la instituci�n que lo pag�, sino tambi�n estar�a jur�dicamente vinculado el supuesto sujeto que cobr� el cheque o firm� el pagar�."(1)

  3. Por su parte, el D�cimo Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver el amparo en revisi�n 570/2004-13, analiz� un asunto en el cual se hizo valer la nulidad de un cheque, porque la firma del librado se hab�a falsificado. Al respecto, el Tribunal Colegiado consider� lo que a continuaci�n se sintetiza:

    Se debe partir de la premisa que nulo es aquel acto jur�dico que no re�ne las condiciones esenciales para su existencia, pero se encuentra privado de efectos por la ley; de tal suerte que el efecto de la declaraci�n de nulidad por el Juez ser�a el de destruir retroactivamente los efectos del acto, obligando a las partes arestituirse mutuamente lo recibido o percibido en virtud o por consecuencia de dicho acto.

    En la especie, el cheque librado y pagado por la instituci�n de cr�dito demandada no puede ser objeto de la declaraci�n de nulidad, porque no obstante que el cheque es propiamente un acto jur�dico, su efecto (el pago) no puede destruirse retroactivamente y que las partes se restituyan mutuamente lo recibido, ya que, como seg�n refiere el actor, no fue �l quien recibi� la cantidad de dinero amparada por el t�tulo de cr�dito base de la acci�n.

    De esta manera, al declararse la nulidad del cheque, el quejoso deber�a devolver la cantidad no recibida a cambio del cheque que dice es nulo, lo que ser�a jur�dicamente incorrecto, habida cuenta que se estar�a en presencia de una acci�n contradictoria a las pretensiones del actor.

    De la citada premisa se obtiene que trat�ndose de cheques librados y pagados a un tercero resulta improcedente la acci�n de nulidad, pues, como se dijo, dicha acci�n es totalmente contraria a la pretensi�n del actor; por ello, la ley previ� la acci�n de objeci�n de pago del cheque librado y pagado por la instituci�n de cr�dito, cuando �sta no verific� que la firma es notoriamente distinta a las registradas por su librador en dicha instituci�n, tal como lo dispone el art�culo 194 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, pues de ser procedente esta acci�n, obligar�a a la demandada al pago de la cantidad tomada de la cuenta de dep�sito con dinero a la vista que abri� con la instituci�n de cr�dito tercera perjudicada, lo cual no acontece en la acci�n de nulidad, cuyo efecto es la restituci�n mutua de lo recibido y, en el caso particular, el quejoso no puede restituir al banco demandado una cantidad que no recibi�.

    Dichos razonamientos dieron lugar a la tesis I.13o.C.30 C, cuyo tenor literal es el siguiente:

    "CHEQUES. ACCI�N DE NULIDAD, IMPROCEDENTE. Conforme al art�culo 194 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, contra el pago indebido de un cheque por la notoria falsedad o alteraci�n de la firma del librador procede la acci�n de objeci�n de pago, cuya finalidad es la restituci�n de la cantidad en dinero que la instituci�n de cr�dito respectiva tom� de la cuenta de dep�sito con dinero a la vista del actor, dejando a salvo sus derechos para repetir contra la persona que efectu� el cobro indebido y no la de nulidad prevista en el art�culo 2225 del C�digo Civil para el Distrito Federal, cuya consecuencia ser�a la restituci�n mutua de lo recibido, en virtud de que conforme al principio de especialidad de leyes debe prevalecer la acci�n regulada en la ley especial; habida cuenta que de promoverse la acci�n de nulidad fund�ndose en la notoria falsedad o alteraci�n de la firma del librador, el actor no podr�a restituir al banco la cantidad cobrada a merced del cheque cuestionado porque no fue �l quien recibi� el numerario ni permitir�a a la instituci�n de cr�dito repetir en contra del cobro indebido precisamente por lo nulo del t�tulo."(2)

    Por su parte, al resolver el amparo directo 591/2004-13, este Tribunal Colegiado conoci� de un asunto en el cual la parte actora del juicio natural demand� la nulidad de los pagar�s -vouchers- en los que obraban los actos jur�dicos cargados a su cuenta bancaria y, como consecuencia de lo anterior, la cancelaci�n y devoluci�n de los cargos indebidos efectuados por la demandada, haciendo valer que la firma de esos t�tulos de cr�dito no era suya. La parte demandada se defendi� aduciendo que la acci�n de nulidad era improcedente, porque la figura jur�dica de la nulidad de los pagar�s no estaba prevista en la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito y, por ende, no era aplicable el C�digo Civil Federal.

    El Tribunal Colegiado consider� al respecto, lo siguiente:

    Es nulo cualquier acto que no re�ne las condiciones esenciales para su existencia, de suerte que el efecto de declaraci�n de nulidad por el Juez ser�a el de destruir retroactivamente los efectos del acto obligando a las partes a restituirse mutuamente lo recibido o percibido en virtud o por consecuencia de dicho acto jur�dico.

    En la especie, los pagar�s o vouchers no pueden ser objeto de la declaraci�n de nulidad, porque las partes no puedan restituirse mutuamente las cosas que en su caso se recibieron a cambio.

    Los efectos de la declaraci�n de nulidad por un Juez consistir�an en destruir los efectos del acto jur�dico retroactivamente y que las partes se restituyan mutuamente lo recibido, por lo que no obstante que los referidos pagar�s son actos jur�dicos, su efecto no puede destruirse retroactivamente y las partes no pueden restituirse mutuamente lo recibido, ya que seg�n refiere el actor, no fue �l quien realiz� las compras cargadas a su cuenta bancaria amparadas por los t�tulos de cr�dito (en cuanto el actor sostiene que se trata de pagar�s), de tal suerte que de declararse la nulidad de ellos, el actor deber�a devolver las mercanc�as que dice que no adquiri� a cambio de dichos pagar�s, lo que ser�a jur�dicamente imposible; adem�s, se estar�a en una acci�n contradictoria a las pretensiones del actor, quien en realidad pretende a trav�s de dicha nulidad la cancelaci�n y devoluci�n de los cargos indebidos, pero nada dice en relaci�n con la devoluci�n de la contraprestaci�n recibida con la suscripci�n de tales pagar�s -vouchers-, que por tratarse de t�tulos de cr�dito, como se expres�, su acci�n s�lo puede sustentarse en la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito que es la objeci�n de pago prevista en el art�culo 194 de ese ordenamiento legal, el cual, aunque se refiere al caso de los cheques, se aplica por identidad de raz�n trat�ndose de pagar�s, porque:

    1. La instituci�n de cr�dito no particip� en la suscripci�n de los pagar�s, pues s�lo tuvo que realizar el pago, como sucede en los cheques.

    2. Para el cobro de documentos es necesario que se hubiere solicitado el pago por el tenedor de los mismos, como sucede en los cheques.

    3. Los documentos fueron cargados a la cuenta bancaria del actor, como sucede tambi�n en caso de los cheques.

    Luego, de haber sido procedente la acci�n propuesta por el actor, se obligar�a a la demandada a la devoluci�n de la cantidad tomada de la cuenta de dep�sito con dinero a la vista que se abri� con la instituci�n de cr�dito demandada, lo cual no acontece en la acci�n de nulidad, cuyo efecto es la restituci�n mutua de lo recibido, y en el caso particular el enjuiciante no podr�a restituir al banco enjuiciado una cantidad de dinero o mercanc�as que dice que no recibi�.

    Por tanto, trat�ndose de pagar�s, resulta improcedente la acci�n de nulidad, porque no est� prevista en la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito.

    Adem�s, el art�culo 2o. de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito establece que la aplicaci�n de ese cuerpo normativo, as� como de otros especiales, es de aplicaci�n preferente sobre los ordenamientos generales se�alados en el propio dispositivo y, por otra parte, el C�digo Civil Federal establece que las leyes que establezcan excepciones a las reglas generales �nicamente son aplicables en las hip�tesis espec�ficamente se�aladas en aqu�llas.

    Entonces, no resulta aplicable el C�digo Civil Federal respecto a la nulidad de los pagar�s, porque, como se dijo, las prestaciones que pudiera reclamar la instituci�n bancaria demandada en el juicio natural, �nicamente ser�an las reguladas espec�ficamente en la ley especial, como es la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, que en el caso es la objeci�n de pago de los t�tulos de cr�dito.

    La figura de la nulidad de los t�tulos de cr�dito no est� prevista en la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, siendo que conforme a la regla contenida en el art�culo 2o. de esa ley, al encontrarse el caso a estudio espec�ficamente reglamentado en una norma jur�dica especial, debe prevalecer la aplicaci�n de �sta sobre la aplicaci�n de una norma de car�cter m�s general.

CUARTO

Existencia de la contradicci�n.

Para que haya materia a dilucidar respecto de cu�l criterio es el que debe prevalecer, deben concurrir los siguientes supuestos:

  1. Que al resolver los negocios se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes;

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y,

  3. Que los diferentes criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Al respecto, es aplicable la jurisprudencia 26/2001, emitida por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, de rubro: "CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA."(3)

Cabe se�alar que, aun cuando los criterios sustentados por los tribunales contendientes no constituyen jurisprudencia debidamente integrada, ello no es requisito indispensable para proceder a su an�lisis y establecer si existe la contradicci�n planteada y, en su caso, cu�l es el criterio que debe prevalecer, siendo aplicable la tesis L/94, de rubro: "CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA SU INTEGRACI�N NO ES NECESARIO QUE SE TRATE DE JURISPRUDENCIAS.", emitida por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n.(4)

Las ejecutorias 208/2004 y 591/2004-13, emitidas respectivamente por los Tribunales Colegiados Tercero y D�cimo Tercero en Materia Civil del Primer Circuito no forman parte de la presente contradicci�n, porque como se ver� m�s adelante, �sta consiste en determinar si procede o no la acci�n de nulidad absoluta del cheque cuando se hace valer que se falsific� la firma del librador, mientras que en las ejecutorias mencionadas se analizaron casos en los cuales lo que se demand� fue la nulidad de los pagar�s firmados con motivo de las compras realizadas a trav�s de tarjetas de cr�dito.

Esa diferencia permite establecer que entre las ejecutorias mencionadas y la sustentada por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito no existe contradicci�n de criterios, pues entre ellas no se analizaron los mismos elementos (por una parte, se analiza la posibilidad de nulificar los pagar�s y, por otra, los cheques) y, consecuentemente, no existe la misma cuesti�n jur�dica entre ellas, por lo que no puede existir una contradicci�n de criterios.

Por otra parte, de la confrontaci�n de las consideraciones emitidas en las resoluciones de los amparos directos 150/2005 y 570/2004-1-3, emitidas respectivamente por los Tribunales Colegiados Tercero y D�cimo Tercero en Materia Civil del Primer Circuito y la sostenida por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, se llega a la conclusi�n de que s� existe la contradicci�n de criterios, pues en los negocios resueltos se examinaron cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adoptaron posiciones o criterios jur�dicos discrepantes, obteni�ndose diferencia de criterios en los razonamientos, proviniendo del an�lisis de los mismos elementos, lo cual se demuestra con los razonamientos siguientes:

En primer lugar, los tres tribunales contendientes analizaron los mismos elementos, pues resolvieron asuntos en los cuales el librador demand� en el juicio natural la nulidad del cheque que el librado pag� a un tercero, impugn�ndose la firma de dicho t�tulo de cr�dito.

En segundo lugar, los tres tribunales analizaron la misma cuesti�n jur�dica: determinar si procede la acci�n de nulidad cuando se hace valer la falsificaci�n de la firma de un cheque para obtener la restituci�n de la cantidad pagada por el librado, o si, por el contrario, la acci�n que debe ejercerse es la de objeci�n al pago establecida en el art�culo 194 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito; sin embargo, el criterio que cada uno de los tribunales adopt� al resolver la litis fue diferente.

As�, mientras el Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito consider� que es posible ejercer la acci�n de nulidad del cheque cuando se hacen valer alteraciones a la cantidad o falsificaci�n de la firma de dicho t�tulo de cr�dito, los otros tribunales contendientes consideraron que la acci�n de nulidad en esos casos no proced�a y que, en todo caso, debi� ejercerse la acci�n de objeci�n al pago hecho por el librado, establecida en el art�culo 194 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito.

As�, se llega a la conclusi�n de que se realiz� el examen de los mismos elementos (asuntos en los que se hizo valer la nulidad absoluta de los cheques para obtener la restituci�n de lo pagado por el librado con base en esos cheques) sobre una misma cuesti�n jur�dica (si en esos casos procede la acci�n de nulidad, o si, por el contrario, debe ejercerse la acci�n de objeci�n al pago establecida en el art�culo 194 del la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito), pero las decisiones a las que llegaron fueron divergentes, pues un tribunal consider� que s� era procedente la acci�n de nulidad en dichos casos; y otro consider� que ello no era posible porque exist�a una acci�n en la propia Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito y esa es la que deb�a ejercerse.

Establecido lo anterior, el problema de la presente contradicci�n, toda vez que se ha declarado existente, es el siguiente: �Cuando se demanda al librado la devoluci�n de las cantidades que pag� por un cheque cuya firma es falsa, puede hacerse valer la acci�n de nulidad absoluta o, por el contrario, es necesario que en esos casos se ejerza la acci�n de objeci�n prevista en el art�culo 194 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito?

QUINTO

D.�n del criterio a prevalecer.

Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n considera que debe prevalecer, con el car�cter de jurisprudencia, el criterio que se sustenta en el presente fallo, de conformidad con los siguientes razonamientos.

El an�lisis de la presente contradicci�n se realizar� a trav�s de las siguientes etapas:

  1. En primer lugar, se realizar� un estudio sobre la posibilidad de demandar la ineficacia de los actos jur�dicos, de conformidad con el C�digo Civil Federal, para lo cual se hablar� sobre la inexistencia y la nulidad, estableci�ndose sus principales caracter�sticas y sus efectos.

  2. Posteriormente, se precisar�n los elementos y caracter�sticas principales de la acci�n de objeci�n al pago prevista por el art�culo 194 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito.

  3. Despu�s se har� un estudio sobre el principio de especialidad en la aplicaci�n de las leyes.

  4. Una vez realizado lo anterior, se estar� en posibilidad de establecer cu�l es el criterio que debe prevalecer.

  5. La inexistencia y la nulidad de los actos jur�dicos en la legislaci�n civil federal.

    1. La inexistencia de los actos jur�dicos.

      La validez de los actos jur�dicos puede definirse como la existencia perfecta del acto, porque re�ne sus elementos esenciales y no tiene ning�n vicio interno o externo.

      As�, en cuanto a los elementos esenciales, de conformidad con el art�culo 2224 del C�digo Civil Federal,(5) los actos jur�dicos que se definen como la manifestaci�n de la voluntad para producir consecuencias de derecho, generalmente -salvo en casos como el matrimonio, en el que la solemnidad es un elemento de existencia- necesitan para existir de dos elementos:

      1. Existencia de consentimiento.

      2. Existencia del objeto.

      Si esos elementos no concurren, entonces se est� ante la inexistencia del acto correspondiente y, por ello, no es susceptible de surtir efectos jur�dicos.

      De esta manera, si se declara que un acto jur�dico es inexistente, cualquier prestaci�n que se hayan dado las partes del mismo queda insubsistente y, por tanto, deben restituirse mutuamente lo recibido en virtud del acto cuya inexistencia se declar�.

    2. La nulidad de los actos jur�dicos.

      Ahora bien, adem�s de la concurrencia de esos elementos esenciales, para que un acto sea v�lido, no debe tener ning�n vicio interno o externo, o de lo contrario se est� ante un acto viciado de nulidad, supuesto en el cual el acto jur�dico existe, pero no es eficaz, es decir, no produce efectos jur�dicos.

      Sirve de apoyo a lo anterior la siguiente tesis aislada de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n:

      "INEXISTENCIA Y NULIDAD. DIFERENCIAS. La inexistencia se presenta cuando faltan los elementos esenciales del acto jur�dico, aquellos elementos sin los cuales, el acto no nace a la vida jur�dica; en cambio, la nulidad presupone la existencia del acto, aun cuando sea de manera imperfecta. Dicho en otras palabras, el acto existe, pero est� viciado por la falta de alguno o algunos de los elementos de validez."(6)

      La legislaci�n civil prev� una consecuencia para el caso de que los actos jur�dicos tengan alg�n vicio que la propia ley establece como causante de invalidez, como sucede cuando el objeto es il�cito, no se observaron las formas legales para el acto, existe error, dolo o violencia en la manifestaci�n de la voluntad o si las partes eran incapaces. En cualquiera de esos casos, el acto jur�dico en cuesti�n existe, pero esa existencia es imperfecta.

      Esa existencia imperfecta de los actos jur�dicos es lo que las leyes y la doctrina conocen como nulidad y no es otra cosa m�s que, por una lado, una sanci�n y, por el otro, una protecci�n prevista por el legislador para el caso de que los actos jur�dicos se realicen con alg�n vicio de los mencionados.

      Ahora bien, esta sanci�n o protecci�n legislativa no tiene siempre las mismas consecuencias para cualquier clase de vicio. La legislaci�n civil es clara al se�alar que la nulidad de un acto jur�dico puede ser absoluta o relativa, seg�n lo establezca la ley.

      Al respecto, el art�culo 2226 del C�digo Civil Federal se�ala que la nulidad absoluta no impide que el acto produzca efectos de manera provisional, pero cuando se decreta la nulidad, los efectos se destruyen retroactivamente.

      Por su parte, el art�culo 2227 del C�digo Civil Federal se�ala que cualquier nulidad diferente a la absoluta se considerar� relativa, y se distingue precisamente en que siempre producir� efectos jur�dicos, y cuando se decrete la nulidad, ese decreto no destruir� retroactivamente los efectos del acto en cuesti�n, sino s�lo los efectos hacia futuro.

      En cuanto a los efectos que la nulidad produce, el art�culo 2239 se�ala que la anulaci�n de un acto jur�dico constri�e a las partes a restituirse mutuamente lo que hubieren recibido derivado del acto jur�dico anulado.

      Entonces, puede demandarse la invalidez de los efectos de un acto jur�dico porque carece de sus elementos esenciales o porque est� viciado de una forma tal que la ley no permite que se produzcan las consecuencias de derecho v�lidamente.

  6. La acci�n de objeci�n al pago, regulada por el art�culo 194 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito.

    Por su parte, el art�culo 194 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito establece:

    "Art�culo 194. La alteraci�n de la cantidad por la que el cheque fue expedido, o la falsificaci�n de la firma del librador, no pueden ser invocadas por �ste para objetar el pago hecho por el librado, si el librador ha dado lugar a ellas por su culpa, o por la de sus factores, representantes o dependientes.

    "Cuando el cheque aparezca extendido en esqueleto de los que el librado hubiere proporcionado al librador, �ste s�lo podr� objetar el pago si la alteraci�n o la falsificaci�n fueren notorias, o si, habiendo perdido el esqueleto o el talonario, hubiere dado aviso oportuno de la p�rdida al librado.

    Todo convenio contrario a lo dispuesto en este art�culo, es nulo.

    De lo dispuesto en el art�culo transcrito se advierte que, por regla general, el librador no puede objetar el pago que el librado hace al tenedor del cheque, haciendo valer que la firma no es suya o que se alter� elcontenido del t�tulo, cuando �ste se expidi� en uno de los esqueletos proporcionados por el banco. La raz�n por la cual ello sucede generalmente, es porque se presume que la culpa de la alteraci�n o falsificaci�n es del librador o de sus empleados, factores, representantes o dependientes, por lo cual tiene la obligaci�n de vigilar el buen uso que se d� a la chequera proporcionada por el banco.

    No obstante, esa presunci�n se rompe en dos supuestos, a saber:

    1. Cuando la alteraci�n de la cantidad o la falsificaci�n son notorias, de manera tal que los empleados de la instituci�n de cr�dito puedan advertirlas f�cilmente. Es obvio que si a simple vista la firma no coincide con la que tiene registrada el banco o la cantidad se advierte alterada, la instituci�n de cr�dito debe negarse al pago, porque se prefiere que el tenedor del t�tulo se inconforme a que se haga el pago, es decir, se protege al cliente de la instituci�n bancaria, independientemente de que hubiera dado aviso o no sobre la p�rdida o robo del talonario o esqueleto correspondiente.

    2. Cuando se da aviso al librado de que los esqueletos proporcionados al librador se extraviaron o fueron robados. Este aviso es necesario, porque el librado no puede saber por s� mismo si los t�tulos fueron robados o se extraviaron, es decir, existe la presunci�n, basada en un principio de buena fe, de que el tenedor del t�tulo lo es porque tiene derecho a la cantidad literal establecida en el cheque y no porque sea resultado del robo o extrav�o. En estos casos no se requiere que la alteraci�n o falsificaci�n de la firma sean notorias, porque es suficiente el aviso oportuno al banco librado de la p�rdida o robo de los documentos.

    Esta posibilidad de objetar el pago responde a la intenci�n legislativa de generar seguridad a los clientes de los bancos, a trav�s de la garant�a de que la instituci�n de cr�dito ejecutar� la voluntad originalmente plasmada en el t�tulo en la cantidad se�alada por el librador y a trav�s de su firma aut�ntica. As�, en los casos en los que la firma del librador es notoriamente distinta, la instituci�n de cr�dito debe rehusarse al pago, pues no podr�a privar al cliente de su patrimonio cuando su voluntad no est� plasmada en el documento y se considera mejor que el supuesto librado se inconforme por no poder cobrar el t�tulo-valor, a que dicha voluntad se desv�e en relaci�n con el destino que quiso dar a su patrimonio, circunstancia que el legislador quiso prevenir.

    La idea es proteger los intereses de las personas que han depositado en la instituci�n bancaria su confianza al haber dejado bajo su potestad una cantidad determinada de dinero, pues los servicios que competen a las instituciones de cr�dito deben ser seguros, lo que significa que la instituci�n de cr�dito est� obligada a realizar el cotejo de las firmas o revisar si la cantidad est� alterada o no, por ser una cuesti�n de capital importancia para evitar el pago indebido del cheque.

    De resultar fundada la acci�n de oposici�n, procede la restituci�n de la cantidad en dinero que la instituci�n de cr�dito respectiva tom� de la cuenta de dep�sito con dinero a la vista del actor, dejando a salvo los derechos de la instituci�n de cr�dito para repetir contra la persona que efectu� el cobro indebido.

  7. El principio de especialidad de la ley.

    Est� constitucionalmente previsto en los art�culos 14 y 16 de la Ley Fundamental, que en los juicios del orden civil lato sensu (materias civil, mercantil, laboral), debe estarse a la letra de la ley, a la interpretaci�n jur�dica de la misma y a los principios generales del derecho y que todos los actos de autoridad deben estar correctamente fundados, es decir, deben encontrar sustento en una norma v�lida.

    De lo anterior puede colegirse que existe en los preceptos mencionados una garant�a de legalidad, seg�n la cual las autoridades no pueden apartarse de las normas expresamente creadas por las autoridades competentes para ser aplicadas por aqu�llas. Si una autoridad aplicara una ley que no corresponde a un caso concreto, transgredir�a las garant�as mencionadas.

    Las propias leyes establecen cu�l va a ser su �mbito de aplicaci�n y las caracter�sticas de �sta.

    En el derecho mercantil mexicano, el art�culo segundo del C�digo de Comercio, se�ala que:

    Art�culo 2o. A falta de disposiciones de este ordenamiento y las dem�s leyes mercantiles, ser�n aplicables a los actos de comercio las del derecho com�n contenidas en el C�digo Civil aplicable en materia federal.

    De acuerdo a lo anterior, en la materia mercantil, por regla general y a falta de disposici�n de las leyes mercantiles, son aplicables a los actos de comercio las disposiciones del C�digo Civil Federal.

    Por su parte, la ley que se encarga de regular la figura jur�dica de los cheques establece un orden de aplicaci�n de las normas respecto de los actos y operaciones que regula,(7) a saber:

    "Art�culo 2o. Los actos y las operaciones a que se refiere el art�culo anterior, se rigen:

    "I. Por lo dispuesto en esta ley, y en las dem�s leyes especiales relativas; en su defecto,

    "II. Por la legislaci�n mercantil general; en su defecto,

    "III. Por los usos bancarios y mercantiles y, en defecto de �stos,

    IV. Por el derecho com�n, declar�ndose aplicable en toda la Rep�blica, para los fines de esta ley, el C�digo Civil del Distrito Federal.

    Como puede advertirse, la ley especial mencionada se�ala c�mo debe realizarse la aplicaci�n de las normas cuando se trate de alguna de las figuras reguladas en la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito.

    As�, en principio y antes de aplicar cualquier otra disposici�n, debe hacerse uso de las normas dispuestas por la propia Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, y s�lo cuando ello no sea posible, por existir una defectuosa reglamentaci�n se debe acudir a otro sistema de normas. En el caso de los t�tulos de cr�dito se deben aplicar, primeramente, las leyes especiales correspondientes, despu�s el C�digo de Comercio, posteriormente la costumbre bancaria o mercantil, y en su defecto por el C�digo Civil del Distrito Federal, pero por disposici�n expresa del art�culo segundo transitorio de la reforma al C�digo Civil Federal publicada el treinta de mayo de dos mil, debe entenderse que se aplica supletoriamente el C�digo Civil Federal,(8) es decir, se establece un sistema de aplicaci�n de normas que se caracteriza porque establece la aplicaci�n de las normas especiales sobre las generales.

    As�, las disposiciones mencionadas establecen un principio de especialidad conforme al cual, en principio, debe aplicarse la ley especial sobre la general.

  8. Criterio que debe prevalecer.

    En los casos en los que se pretende recuperar el dinero que paga un banco con base en un cheque cuya firma fue falsificada, no procede solicitar la nulidad absoluta del cheque, sino que debe ejercerse la acci�n de objeci�n al pago establecida por el art�culo 194 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, seg�n las siguientes consideraciones:

    En principio, debe se�alarse que la firma de un cheque es considerada un elemento de existencia, pues si el grafismo que calza el cheque no es el del titular de la cuenta bancaria, no existe el consentimiento de �ste. En efecto, adem�s de que, como ya se dijo, un elemento de existencia de los actos jur�dicos es el consentimiento, la propia Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito establece, en su art�culo 176, que:

    "Art�culo 176. El cheque debe contener:

    "I. La menci�n de ser cheque, inserta en el texto del documento;

    "II. El lugar y la fecha en que se expide;

    "III. La orden incondicional de pagar una suma determinada de dinero;

    "IV. El nombre del librado;

    "V. El lugar del pago; y

    VI. La firma del librador.

    Por tanto, en t�rminos estrictos, no proceder�a la acci�n de nulidad absoluta de un cheque por la falsedad de la firma, pues en todo caso, se deber�a demandar la inexistencia, pues ante la falta del consentimiento del librador, no est� uno de los elementos esenciales para la existencia del acto jur�dico que es el consentimiento.

    No obstante lo anterior, ha sido criterio reiterado de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que la distinci�n entre nulidad absoluta e inexistencia �nicamente tiene un valor doctrinal, porque independientemente de que se pretenda nulificar absolutamente el acto o declararlo inexistente, los efectos de la declaraci�n de nulidad absoluta o de inexistencia ser�an los mismos, pues se dejar�a el acto jur�dico sin la posibilidad de producir sus efectos, y en los dos casos, �stos desaparecer�an retroactivamente.

    Sirven de apoyo a lo anterior, por analog�a, las siguientes tesis aisladas, emitidas por la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n:

    "NULIDAD ABSOLUTA E INEXISTENCIA. SUS DIFERENCIAS SON CONCEPTUALES Y SIMPLEMENTE TE�RICAS, Y SUS SANCIONES SON SEMEJANTES. Si por actos inexistentes debe entenderse, aquellos que adolecen de un elemento esencial, ya sea el consentimiento o el objeto, y que no re�nen los elementos de hecho que suponen su naturaleza o su finalidad, y en ausencia de los cuales, l�gicamente es imposible concebir su existencia; y por cuanto se refiere a los actos jur�dicos viciados de nulidad absoluta, puede sostenerse que son aquellos en que el acto se ha realizado de manera imperfecta, aunque sus elementos esenciales se presenten completos, ya que al haber sido celebrados sin observar las reglas imperativas establecidas en la ley, carecen de perfecci�n conforme a las normas previstas para garantizar la defensa del inter�s general o de orden p�blico, y as�, asegurar la protecci�n de un inter�s privado; es indudable que, atento lo anterior, de conformidad con los art�culos 2078, 2079 y 2080 del C�digo Civil del Estado de M�xico, el acto jur�dico que adolezca de objeto o de consentimiento, o haya ilicitud en el objeto, en el fin o en la condici�n, no es susceptible de valer ni desaparecer por confirmaci�n, cuyos vicios pueden invocarse por todo interesado, a efecto de prevalecerse contra los mismos. En tal virtud, al ser iguales las sanciones para tales actos, por consistir en que no pueden engendrar alguna consecuencia jur�dica, pues aunque produzcan provisionalmente ciertos efectos, �stos se retrotraer�n al momento en que se declarase judicialmente la nulidad absoluta o la inexistencia, con lo que se destruye el acto de que se trate, tales circunstancias implican que, en la realidad, las diferencias entre nulidad absoluta e inexistencia, son puramente conceptuales y te�ricas, de acuerdo con la doctrina. Por lo cual, si el matrimonio es un contrato civil, como as� se establece en el p�rrafo tercero del art�culo 130 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, es evidente que las nulidades y las inexistencias de los actos jur�dicos pueden afectar el matrimonio, en raz�n de ser un contrato; y sin embargo, es v�lido afirmar que el matrimonio como contrato tiene particularidades y efectos, de las que los dem�s actos jur�dicos y contratos no participan y, consecuentemente, las sanciones civiles que se aplicaren, en el caso de nulidad absoluta o de inexistencia, sustraen al matrimonio del r�gimen general de las nulidades y de las inexistencias, por lo que los hijos habidos dentro de un matrimonio declarado nulo, deben conservar su filiaci�n, seg�n lo estatuye el art�culo 326 del C�digo Civil del Estado de M�xico."(9)

    Entonces, en el caso hipot�tico de que pudiera demandarse la nulidad o la inexistencia del cheque para obtener la restituci�n del pago que hizo el banco al librado, el camino que tendr�a que seguir la parte actora al momento de exponer sus pretensiones ser�a demandar la nulidad o la inexistencia del cheque y, como consecuencia de esa declaraci�n de nulidad absoluta o inexistencia, la invalidez del pago que hizo el banco, pero como se demostrar� a continuaci�n, ello no es jur�dicamente posible.

    En efecto, independientemente de que exista o no la figura de la acci�n de nulidad en la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito o en las leyes mercantiles, por el principio de especialidad de la ley, existe una norma espec�ficamente dise�ada para los casos en los cuales se pretende la devoluci�n del dinero que el banco le pag� al supuesto beneficiario del cheque cuya firma se falsific�.

    En efecto, como se dijo, los derechos y obligaciones derivados de los actos o contratos que dan lugar a la transmisi�n de los t�tulos de cr�dito o se hayan practicado con �stos se rigen por las normas en el orden establecido por el art�culo 2o. de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, o sea, primero por dicha ley y las dem�s especiales, y s�lo ante el defecto de esas normas para regular una situaci�n jur�dica concreta, puede acudirse a las normas m�s generales hasta llegar a la legislaci�n civil federal.

    As�, independientemente de que exista o no la figura de la nulidad en las leyes que regulan a los t�tulos de cr�dito, existe una acci�n espec�fica con sus propias condiciones de ejercicio, para el caso de que se quiera recuperar el pago hecho indebidamente por un banco que pag� un cheque que ten�a la firma falsificada, por lo que atendiendo al principio de especialidad, deber�a ejercerse esa acci�n y no la de nulidad o inexistencia.

    Esas condiciones de ejercicio de la acci�n responden a una intenci�n del legislador de establecer un sistema de responsabilidad basado en la culpa derivada de la falta de cuidado, ya sea por parte del titular de la cuenta de cheques o por parte del librado, respecto de los esqueletos o talonarios de los cheques.

    En efecto, como se se�al� ya, la acci�n de objeci�n al pago establecida por la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito establece que no se puede invocar la falsedad de la firma de un cheque cuando se quiere recuperar el pago indebido que hizo un banco cuando el librador dio lugar a la falsificaci�n por su culpa o por la de sus factores, representantes o dependientes.

    Entonces, existe la responsabilidad de quien expide los cheques o de sus dependientes o factores de dar un buen uso a la chequera. Incluso el propio art�culo mencionado se�ala que cuando el cheque aparece extendido en un talonario del banco, s�lo puede objetarse el pago en dos supuestos: a) si la alteraci�n o la falsificaci�n son notorias; o si b) se pierde el talonario o esqueleto y no se avisa oportunamente de la p�rdida al banco.

    As�, se advierte una intenci�n legislativa de establecer cierto grado de vigilancia por parte del tenedor de los t�tulos de cr�dito para que se le d� un buen uso a los talonarios o esqueletos que le proporciona una instituci�n de cr�dito. Si la chequera o un esqueleto son robados, en principio el titular de la cuenta de cheques est� obligado a responder con el dinero que tenga en la cuenta y s�lo puede exonerarse de esa responsabilidad si demuestra que le dio aviso al banco. Si se da aviso al banco, entonces, �ste no debe pagar, independientemente del parecido entre la firma del librador registrada por el banco y la que calce en el cheque.

    Ahora bien, en caso de que no se diera aviso oportuno, existe la obligaci�n de responder del pago hecho por el banco con los recursos de la cuenta bancaria y en esos casos, �nicamente si la firma del cheque es notoriamente diferente a la que tiene registrada el banco, �ste podr� negarse a pagar.

    Entonces, existe un sistema de responsabilidad creado por el legislador, espec�ficamente dise�ado para los cheques que tiene sus propias normas y sus posibilidades de ejercicio, como la condici�n de que exista culpa del banco al pagar (i.e. si dio aviso y el banco pag� o si la firma era completamente diferente) o como las excepciones que en este caso el banco podr�a oponer en caso de que se demandara la restituci�n de la cantidad que pag� (i.e. como demostrar que fue culpa exclusiva del titular de la cuenta de cheques, de sus factores o dependientes, que no dio aviso oportuno del robo o del extrav�o de los talonarios o esqueletos o que la firma que tiene registrada y la del cheque son tan parecidas que s�lo un perito en la materia podr�a advertir la falsificaci�n). Ese sistema contiene una serie de reglas especiales que el legislador estableci� y que no pueden soslayarse.

    En el caso de que se quisiera ejercer la acci�n de nulidad o de inexistencia, desaparecer�a todo ese sistema de responsabilidad basado en la culpa que dise�� el legislador por las razones ya descritas. As�, al ejercerse la acci�n, lo �nico que tendr�a que demostrarse es que la firma del librador no es la suya y el banco no tendr�a defensa alguna, es decir, no podr�a argumentar que no le dieron aviso de la p�rdida o del robo de la chequera o que las formas eran extremadamente parecidas, es decir, no podr�a demostrar la culpa del tenedor de la cuenta de cheques, de sus factores o representantes, con lo cual se violar�a la intenci�n del legislador de establecer ese sistema de responsabilidad basado en la comprobaci�n de la culpa del banco si paga cuando se le da aviso de la p�rdida o robo de los talonarios o esqueletos o cuando la firma del cheque es notoriamente distinta a la del librador, o en su caso, en la prueba de la culpa del titular de la cuenta de cheques por no haber tenido cuidado con su chequera o por no dar aviso oportuno del robo o extrav�o de �sta al librado.

    De acuerdo con las consideraciones antepuestas, debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia, en t�rminos del art�culo 192 de la Ley de A., el criterio que sustenta la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a continuaci�n:

    ACCI�N DE OBJECI�N AL PAGO DE CHEQUE PREVISTA EN EL ART�CULO 194 DE LA LEY GENERAL DE T�TULOS Y OPERACIONES DE CR�DITO. PROCEDE CUANDO SE DEMANDA LA DEVOLUCI�N DE LAS CANTIDADES QUE PAG� EL LIBRADO, ALEG�NDOSE QUE LA FIRMA FUE FALSIFICADA, Y NO AS� LA DE NULIDAD ABSOLUTA O DE INEXISTENCIA DEL CHEQUE. Atento al principio de especialidad previsto en el art�culo 2o. de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito -conforme al cual prevalece la aplicaci�n de las normas especiales sobre las generales- y en virtud de que el numeral 194 de dicha ley establece una norma espec�fica, con sus propias condiciones de ejercicio, especialmente dise�ada para los casos en los cuales se pretende la devoluci�n del dinero que la instituci�n bancaria pag� al tenedor del cheque, haciendo valer que la firma en �l plasmada se falsific�, se concluye que en la referida hip�tesis procede la acci�n de objeci�n al pago regulada en el art�culo 194 citado y no la de nulidad absoluta o de inexistencia del cheque. Lo anterior es as�, ya que no debe soslayarse la intenci�n del legislador al establecer un sistema de responsabilidades respecto de los esqueletos o talonarios de los cheques, en el cual, por un lado, se garantice que las instituciones crediticias ejecuten la voluntad del librador originalmente plasmada en el t�tulo de cr�dito y, por otro, se vigile que el librador, sus factores, representantes o dependientes le den un buen uso al talonario; de ah� que el se�alado art�culo 194 prev� que cuando el cheque aparece extendido en un esqueleto del banco, el librador s�lo puede objetar su pago en dos supuestos: a) si la alteraci�n o la falsificaci�n son notorias, o b) si el talonario o esqueleto se pierden o son robados y se avisa oportunamente de esa circunstancia al banco librado. En cambio, con la pretensi�n de ejercer la acci�n de nulidad o de inexistencia, desaparecer�a todo ese sistema de responsabilidad basado en la culpa, pues con el solo hecho de demostrar que la firma del cheque no es la del supuesto librador, el banco quedar�a en estado de indefensi�n ya que no podr�a argumentar la falta de aviso de la p�rdida o del robo de la chequera o que las firmas eran extremadamente parecidas, es decir, no podr�a demostrar la culpa del tenedor de la cuenta de cheques, de sus factores orepresentantes, consistente en no haber vigilado el buen uso del talonario correspondiente.

    Por lo expuesto y fundado, se

    resuelve:

PRIMERO

S� existe la contradicci�n de tesis a que este expediente se refiere, en los t�rminos del considerando cuarto de esta resoluci�n.

SEGUNDO

Debe prevalecer, con car�cter de jurisprudencia, el criterio sustentado por esta Primera Sala, en los t�rminos de la tesis redactada en el �ltimo considerando del presente fallo.

TERCERO

D�se publicidad a la tesis jurisprudencial que se sustenta en la presente resoluci�n, en t�rminos del art�culo 195 de la Ley de A..

N.�quese y, en su oportunidad, arch�vese el expediente como asunto concluido.

As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros: Jos� de Jes�s G.�o P., S.A.V.H.�ndez, J.N.S.M., O.S.C. de G.�a V. y presidente Jos� Ram�n Coss�o D�az (ponente).

_________________

  1. Publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, del Tomo XXII, julio de 2005, p�gina 1471.

  2. Ib�d. Novena �poca, del Tomo XXI, febrero de 2005, p�gina 1641.

  3. Ib�d. Novena �poca, T.X., abril de 2001, p�gina 76.

  4. Ib�d. Octava �poca, tomo 83, noviembre de 1994, p�gina 35.

  5. As�, el art�culo 2224 se�ala que: "El acto jur�dico inexistente por la falta de consentimiento o de objeto que pueda ser materia de �l, no producir� efecto legal alguno. No es susceptible de valer por confirmaci�n, ni por prescripci�n; su inexistencia puede invocarse por todo interesado."

  6. Ib�d. S�ptima �poca, tomo 24, Cuarta Parte, p�gina 13. El precedente es: A. directo 2313/67. F.O.C.B.�zar. 2 de diciembre de 1970. Mayor�a de cuatro votos. Ponente: R.R.V..

  7. Dichos actos y operaciones se encuentran enumerados en el art�culo 1o. de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, el cual se�ala que: "Son cosas mercantiles los t�tulos de cr�dito. Su emisi�n, expedici�n, endoso, aval, o aceptaci�n y las dem�s operaciones que en ellos se consignen, son actos de comercio. Los derechos y obligaciones derivados de los actos o contratos que hayan dado lugar a la emisi�n o trasmisi�n de t�tulos de cr�dito, o se hayan practicado con �stos, se rigen por las normas enumeradas en el art�culo 2o., cuando no se puedan ejercitar o cumplir separadamente del t�tulo, y por la ley que corresponda a la naturaleza civil o mercantil de tales actos o contratos, en los dem�s casos.-Las operaciones de cr�dito que esta ley reglamenta son actos de comercio."

  8. Dicho art�culo establece:

    "Segundo. Las menciones que en otras disposiciones de car�cter federal se hagan al C�digo Civil para el Distrito Federal en Materia Com�n y para toda la Rep�blica en Materia Federal, se entender�n referidas al C�digo Civil Federal. ...", de forma tal que en �ltima instancia, en materia de t�tulos y operaciones de cr�dito, se aplican las disposiciones del C�digo Civil Federal.

  9. Ib�d. S�ptima �poca, tomo 205-216, Cuarta Parte, p�gina 116. El precedente es: A. directo 4060/85. F�lix H.E.V.. 13 de octubre de 1986. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: V.A.G. de I.. Secretario: V.A.S.C..

    Tambi�n las siguientes tesis aisladas establecen el criterio de que la diferencia entre la inexistencia y la nulidad absoluta es meramente doctrinal:

    1) "NULIDAD O INEXISTENCIA. IRRELEVANCIA EN EL EJERCICIO DE LAS ACCIONES.-Si la acci�n intentada en juicio fue la de nulidad, y la responsable la denomin� de inexistencia, esta diversidad de nombres de la acci�n no tiene trascendencia, si lo que se persigue, y en ambos casos se obtiene, es la privaci�n de los efectos legales del contrato.".-Ib�d. S�ptima �poca. Tercera Sala, tomo 53, Cuarta Parte, p�gina 15. El precedente es: A. directo 680/70. P.V.E.. 4 de mayo de 1973. Mayor�a de cuatro votos. Disidente: R.R.V.. Ponente: J.R.P.V..

    2) "NULIDAD E INEXISTENCIA.-Aunque el demandante deduzca la acci�n de nulidad de un contrato con sus consecuencias legales inherentes, y la Sala responsable la denomine de inexistencia, no puede estimarse que �sta incurra en violaci�n de garant�as, porque de acuerdo con nuestra legislaci�n, los efectos, tanto de la declaraci�n de nulidad de un acto jur�dico, como el reconocimiento de su inexistencia, son los mismos, pues en uno y en otro caso, el acto queda privado de toda eficacia; o sea, que esta diversidad de nombres de la acci�n, no tiene trascendencia, si lo que se persigue en ambos casos, es la privaci�n de los efectos del acto."-Ib�d. S�ptima �poca, Tercera Sala, tomo 52, Cuarta Parte, p�gina 45. El precedente es: A. directo 5605/71. Mar�a G.�lez de Zarza. 13 de abril de 1973. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: J.R.P.V..

    3) "NULIDAD E INEXISTENCIA. SUS DIFERENCIAS SON MERAMENTE TE�RICAS.-El art�culo 2224 del C�digo Civil del Distrito no tiene, en cuanto a la base que pretende dar para establecer la distinci�n entre la inexistencia y la nulidad, sino meros efectos te�ricos, ya que el tratamiento que en �l reciben las inexistencias es el de las nulidades, como lo demuestra el siguiente an�lisis de casos de inexistencia tratados como si fueran de nulidad: la falta de objeto hace inexistente el acto seg�n dicho art�culo 2224; mas sin embargo, en los art�culos 1427, 1422 y 1434, se prev�n factiespecies de inexistencia y se les trata como nulidades. Los contratos sobre cosas que est�n fuera del comercio, t�cnicamente carecen de objeto; pero los art�culos 1826 y 2950, fracci�n III, que se refieren a la transacci�n sobre una sucesi�n futura, prev�n uno de estos casos de falta de objeto y lo tratan por medio de la nulidad. El objeto de la compraventa es, indiscutiblemente, la transferencia del derecho de propiedad, seg�n el art�culo 2248; pero ello obstante, a la venta de cosa ajena se le llama nula en el art�culo 2270. Y si de la venta de un cr�dito inexistente se trata, mismo que en el momento de la cesi�n engendra, seg�n el art�culo 2042, el efecto de obligar al cedente a presentar la garant�a de su existencia, no hay sino decir que esta situaci�n no se compagina con la instituci�n de la inexistencia, que es la nada jur�dica. Lo mismo puede decirse en el caso del contrato de renta vitalicia declarado nulo por el art�culo 2779, si el beneficiario muere antes del otorgamiento. Y si a falta de consentimiento se refiere, los art�culos 1802 y 2183 que prev�n algunos de estos casos, le dan el tratamiento de la nulidad, mismo que deber� darse por falta de texto adecuado, al caso del acto celebrado por un incapaz en quien la ausencia de consentimiento es absoluta, pues habr� que tratarlo por el sistema de las incapacidades, originadora de la nulidad relativa, seg�n el art�culo 2230; el profesor B.S., que seg�n las ?Notas? de G.�a T�llez inspir� la adopci�n de las inexistencias en el C�digo Civil vigente, pasa de la inexistencia a la nulidad sin puente alguno al referirse precisamente al art�culo 1802: ?Cuando una persona, dice (Teor�a de las Obligaciones, tomo I, p�ginas 361 y 362, primera edici�n), celebra un contrato a nombre de otra sin ser su representante, a ese contrato le falta uno de los elementos esenciales: el consentimiento del representado. No hay hasta entonces la oferta del otro contratante; no existe a�n contrato por falta de consentimiento. �sta es, pues, la naturaleza de la nulidad a que se refieren los art�culos citados en el n�mero anterior?. Ahora bien, seg�n los art�culos 2162, 2163 y 2164 del C�digo Civil del Estado de H. (iguales a los n�meros 2180, 2181 y 2182 del C�digo del Distrito), es simulado el acto en que las partes declaran o confiesan falsamente lo que en realidad no ha pasado o no se ha convenido entre ellas, siendo la simulaci�n absoluta cuando el acto simulado nada tiene de real, y relativa, cuando a un acto jur�dico se le da una falsa apariencia que oculta su verdadero car�cter, no produciendo ning�n efecto jur�dico la simulaci�n absoluta, mientras que en trat�ndose de la relativa, descubierto el acto real que la oculta, ese acto no ser� nulo si no hay ley que as� lo declare. Si la simulaci�n planteada es absoluta, naturalmente que tambi�n se plantea como herida de nulidad absoluta, seg�n el texto legal correspondiente antes citado, pero que dentro del m�s riguroso logicismo de la teor�a tripartita de la invalidez podr�a ser un caso de inexistencia, por lo que tomando en cuenta que conforme al citado art�culo 2206 y el 2208 del C�digo Civil, bien que se trate de un caso de inexistencia o bien de nulidad, la acci�n correspondiente es imprescriptible." Ib�d. Sexta �poca, Tomo XCVI, Cuarta Parte, p�gina 67. El precedente es: A. directo 8286/63. Concretos Premezclados, S.A. 24 de junio de 1965. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: R.R.V..