Ejecutoria num. 1a./J. 25/2006 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26822751

Ejecutoria num. 1a./J. 25/2006 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 25/2006
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Septiembre de 2006
RESUMEN

ARBITRAJE COMERCIAL. COMPETENCIA PARA CONOCER DE LA ACCIÓN DE NULIDAD DEL ACUERDO DE ARBITRAJE PREVISTA EN EL PRIMER PÁRRAFO DEL ARTÍCULO 1424 DEL CÓDIGO DE COMERCIO, CORRESPONDE AL JUEZ Y NO AL TRIBUNAL ARBITRAL.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

ARBITRAJE COMERCIAL. COMPETENCIA PARA CONOCER DE LA ACCI�N DE NULIDAD DEL ACUERDO DE ARBITRAJE PREVISTA EN EL PRIMER P�RRAFO DEL ART�CULO 1424 DEL C�DIGO DE COMERCIO, CORRESPONDE AL JUEZ Y NO AL TRIBUNAL ARBITRAL.

CONTRADICCI�N DE TESIS 51/2005-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS SEXTO Y D�CIMO, AMBOS EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

PRIMERO

Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n es competente para conocer de la contradicci�n de tesis denunciada, de conformidad con lo dispuesto en los art�culos 107, fracci�n XIII, p�rrafo segundo, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, 197 de la Ley de Amparo y 10, fracci�n VIII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, as� como en los puntos sexto y octavo, fracci�n VI, del Acuerdo Plenario 5/2001, y puntos segundo y tercero del Acuerdo Plenario 4/2002, toda vez que el tema jur�dico planteado es de naturaleza civil, especialidad de esta Sala.

SEGUNDO

La denuncia de contradicci�n de tesis proviene de parte leg�tima en t�rminos del art�culo 197-A de la Ley de Amparo, en raz�n de que fue formulada por los Magistrados del D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, �rgano colegiado que resolvi� por unanimidad de votos el recurso de revisi�n 31/2005, en que se sustenta el criterio que se dice en contradicci�n con el del Sexto Tribunal Colegiado de la misma materia y circuito.

En efecto, de acuerdo con dicho numeral, cuando se sustenten criterios contradictorios entre Tribunales Colegiados de Circuito en asuntos que son de su competencia, la denuncia correspondiente ante esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n s�lo puede plantearse por:

  1. Los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n.

  2. El procurador general de la Rep�blica.

  3. Los Tribunales Colegiados o los Magistrados que los integren o las partes que intervinieron en los juicios en que tales criterios contradictorios se hayan sustentado.

En el caso que nos ocupa, la propuesta de denuncia de contradicci�n de tesis provino, como se dijo antes, de los Magistrados de uno de los tribunales que participan en la contradicci�n de criterios, por tanto, queda patente que quien realiza la propuesta tiene legitimaci�n para motivar la denuncia.

TERCERO

Por otra parte, para que exista materia a dilucidar respecto de cu�l criterio es el que debe prevalecer, debe existir, cuando menos formalmente, una oposici�n de criterios jur�dicos en los que se analice la misma cuesti�n; es decir, para que se surta su procedencia, la contradicci�n denunciada debe referirse a las situaciones jur�dicas, consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas vertidas dentro de la parte considerativa de las sentencias respectivas.

En otras palabras, existe contradicci�n de criterios cuando concurren los siguientes supuestos:

  1. Que al resolver los asuntos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes.

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas.

  3. Que los diferentes criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Al respecto es aplicable la siguiente jurisprudencia:

Novena �poca

Instancia: Pleno

Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

Tomo: XIII, abril de 2001

Tesis: P./J. 26/2001

P�gina: 76

CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos."

CUARTO

Los antecedentes y consideraciones que sustentan la resoluci�n dictada por el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, por unanimidad de votos, el once de noviembre de dos mil cuatro, en el recurso de revisi�n 3836/2004, que se advierten en la copia certificada glosada en autos, documental p�blica con valor probatorio pleno conforme al art�culo 202 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles, de aplicaci�n supletoria a la Ley de Amparo, son los que a continuaci�n se rese�an:

  1. LDC, Sociedad An�nima de Capital Variable, en la v�a ordinaria mercantil demand� a la C�mara Nacional de Comercio de la Ciudad de M�xico y ADT Security Services, Sociedad An�nima de Capital Variable, entre otras prestaciones, las siguientes:

    1. De la primera, la declaraci�n judicial para que se abstenga de conocer por s� o a trav�s de la Comisi�n de M.�n y Arbitraje de cualquier procedimiento o juicio de arbitraje que pudiera intentar o haya intentado la codemandada citada en segundo t�rmino, en contra de la actora.

    2. De ADT Security Services, Sociedad An�nima de Capital Variable, entre otras:

    1. La declaraci�n judicial de que es nula de pleno derecho la notificaci�n de terminaci�n del contrato de distribuidor autorizado que celebraron el seis de enero de dos mil.

    2. La declaraci�n judicial de que es nulo por ineficaz el compromiso arbitral pactado por ambas partes a que se refiere el art�culo 18.8 del mencionado contrato de distribuidor autorizado, del tenor literal siguiente: "18.8. Ley aplicable y resoluci�n de disputas. Este contrato se rige por las leyes de la Ciudad de M�xico, Distrito Federal. Cualquier controversia, todo litigio o reclamaci�n resultante de este contrato o relativo a este contrato, su incumplimiento, resoluci�n o nulidad, se resolver� definitivamente mediante arbitraje de conformidad con el Reglamento de M.�n y Arbitraje de la C�mara Nacional de Comercio de la Ciudad de M�xico. El lugar del arbitraje ser� la Ciudad de M�xico, Distrito Federal."

    3. La declaraci�n judicial de que la C�mara Nacional de Comercio de la Ciudad de M�xico y/o la Comisi�n de Arbitraje integrada en dicha c�mara es incompetente para conocer de cualquier conflicto o interpretaci�n derivado del mencionado contrato de distribuidor autorizado.

    4. El cumplimiento del contrato de m�rito.

    5. El pago de pesos por distintas prestaciones, gastos y costas del juicio.

  2. Al contestar la demanda, las codemandadas plantearon la incompetencia legal del Juez Quincuag�simo de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, a quien toc� conocer del asunto, quien con fundamento en el art�culo 1116 (sic) del C�digo de Comercio, form� testimonio de incompetencia y la remiti� a la Tercera Sala Civil para la sustanciaci�n y resoluci�n de la misma.

  3. Mediante sentencia de primero de junio de dos mil cuatro, la Tercera Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal resolvi� la excepci�n de incompetencia por declinatoria hecha valer por las codemandadas en el sentido de que es fundada; que el Juez de origen es incompetente para seguir conociendo del asunto, ya que la competencia corresponde al tribunal arbitral de la Ciudad de M�xico, ordenando al Juez remitir los autos a la Comisi�n de M.�n y Arbitraje Comercial de la C�mara Nacional de Comercio de la Ciudad de M�xico, para que designe al Tribunal de Arbitraje que corresponda.

  4. LDC, Sociedad An�nima de Capital Variable, por conducto de su apoderado, solicit� el amparo y protecci�n de la Justicia Federal en contra del fallo destacado en el punto anterior, ante el Juzgado Segundo de Distrito en Materia Civil en el Distrito Federal, quien dict� sentencia el once de agosto de dos mil cuatro, en la que concedi� el amparo y protecci�n de la Justicia Federal. Las razones principales son en el sentido de que si bien el art�culo 1424 del C�digo de Comercio establece como regla general que el J. al que se haya sometido un litigio sobre un asunto que sea objeto de un acuerdo de arbitraje, remitir� a las partes al arbitraje en el momento en que lo solicite cualquiera de ellas, sin embargo, debe exceptuarse el caso en que se demanda la nulidad del acuerdo arbitral, porque de lo contrario impl�citamente se decidir�a sobre la validez del acuerdo arbitral antes del dictado de la sentencia correspondiente y se someter�a a una de las partes a la competencia de un Juez particular, creado a trav�s de un acuerdo que la propia parte considera inv�lido.

    De ah� que si se demand� la nulidad del acuerdo arbitral contenido en la cl�usula 18.8 del contrato de distribuidor autorizado, la Sala responsable no pod�a fincar la competencia para conocer del asunto a favor del tribunal arbitral que designara la Comisi�n de M.�n y Arbitraje Comercial de la C�mara Nacional de Comercio de la Ciudad de M�xico, y estimar incompetente al Juez Quincuag�simo de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, porque una de las prestaciones principales consiste en la declaraci�n de nulidad del acuerdo de arbitraje la que s�lo ser� materia de decisi�n en la sentencia que se dicte en el juicio.

  5. El Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, por unanimidad de votos, al resolver el once de noviembre de dos mil cuatro el recurso de revisi�n 3836/2004, interpuesto por la parte tercera perjudicada ADT Security Services, Sociedad An�nima de Capital Variable, en contra de la sentencia dictada en la audiencia constitucional del juicio de amparo indirecto destacada en el punto anterior, revoc� la misma, para en su lugar negar a la quejosa el amparo y protecci�n de la Justicia Federal.

    Las consideraciones medulares que sustentan ese fallo son las siguientes:

    1. Que no asiste raz�n al Juez de Distrito al estimar que cuando se demanda la nulidad del acuerdo arbitral no puede remitirse a las partes al arbitraje.

    2. Que de los art�culos 1424 y 1432 del C�digo de Comercio y 26 del reglamento de arbitraje, aunado a lo dispuesto en la cl�usula 18.8 del contrato de distribuidor autorizado, celebrado entre LDC, Sociedad An�nima de Capital Variable, quejosa, y ADT Security Services, Sociedad An�nima de Capital Variable, se desprende que el J. al que se someta un litigio sobre un asunto que sea objeto de un acuerdo de arbitraje, remitir� a las partes al arbitraje en el momento en que lo solicite cualquiera de ellas.

    3. Que dicha remisi�n se har� a menos que se compruebe que el acuerdo de arbitraje es nulo, ineficaz o de ejecuci�n imposible.

    4. Que la cl�usula de arbitraje es independiente de las dem�s estipulaciones del contrato del que forma parte.

    5. Que el tribunal arbitral est� facultado para decidir acerca de las objeciones respecto de la existencia o la validez del acuerdo de arbitraje.

    6. Que las partes contendientes acordaron que todo litigio o reclamaci�n resultante del contrato de distribuidor autorizado o relativo al mismo, su incumplimiento, resoluci�n o nulidad, se resolver�a definitivamente mediante arbitraje de conformidad con el Reglamento de M.�n y Arbitraje de la C�mara Nacional de Comercio de la Ciudad de M�xico.

    7. Que independientemente de que se hubiere demandado, entre otras prestaciones, la nulidad del compromiso arbitral pactado en la cl�usula transcrita, as� como el cumplimiento del contrato de distribuidor autorizado base de la acci�n, resulta ajustado a derecho que la Sala responsable declinara la competencia del asunto a favor del tribunal arbitral de la Ciudad de M�xico, ya que es incuestionable que tales cuestiones deben resolverse mediante arbitraje, conforme a los dispositivos legales transcritos y a lo pactado por las partes en la aludida cl�usula, en virtud de que �sta implica una renuncia al conocimiento de la controversia por la autoridad judicial y una sumisi�n expresa de las partes al tribunal arbitral, en t�rminos de lo dispuesto por el art�culo 1092 del C�digo de Comercio, independientemente de la nulidad del compromiso arbitral que se reclama.

    8. Que el solo hecho de que dicho tribunal conozca de la nulidad planteada por la parte actora, no implica en modo alguno que impl�citamente se est� decidiendo sobre la validez del acuerdo arbitral, porque en todo caso, la resoluci�n que al respecto dicte el referido tribunal arbitral, no es por s� misma definitiva al requerirse para tal efecto la mediaci�n de un acto realizado por un �rgano jurisdiccional.

QUINTO

Por otra parte, los antecedentes y consideraciones que sustentan la sentencia dictada por el D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, por unanimidad de votos, el primero de marzo de dos mil cinco, en el recurso de revisi�n 31/2005, que se advierten en la copia certificada glosada en autos, documental p�blica con valor probatorio pleno conforme al art�culo 202 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles, de aplicaci�n supletoria a la Ley de Amparo, son los siguientes:

  1. Servicio Electr�nico Digital, Sociedad An�nima de Capital Variable, en la v�a ordinaria mercantil demand� a la C�mara Nacional de Comercio de la Ciudad de M�xico y ADT Security Services, Sociedad An�nima de Capital Variable, entre otras prestaciones, las siguientes:

    1. De la primera, la declaraci�n judicial para que se abstenga de conocer por s� o a trav�s de la Comisi�n de Mediaci�n y Arbitraje de cualquier procedimiento o juicio de arbitraje que pudiera intentar o haya intentado la codemandada citada en segundo t�rmino, en contra de la actora.

    2. De ADT Security Services, Sociedad An�nima de Capital Variable, entre otras:

    1. La declaraci�n judicial de que es nulo por ineficaz el compromiso arbitral pactado por ambas partes a que se refiere el art�culo 18.8 del contrato de distribuidor autorizado celebrado entre ambas partes el quince de mayo de dos mil, del tenor literal siguiente: "18.8. Ley aplicable y resoluci�n de disputas. Este contrato se rige por las leyes de la Ciudad de M�xico, Distrito Federal. Cualquier controversia, todo litigio o reclamaci�n resultante de este contrato o relativo a este contrato, su incumplimiento, resoluci�n o nulidad, se resolver� definitivamente mediante arbitraje de conformidad con el Reglamento de M.�n y Arbitraje de la C�mara Nacional de Comercio de la Ciudad de M�xico. El lugar del arbitraje ser� la Ciudad de M�xico, Distrito Federal."

    2. La declaraci�n judicial de que la C�mara Nacional de Comercio de la Ciudad de M�xico y/o la Comisi�n de Arbitraje integrada en dicha C�mara, es incompetente para conocer de cualquier conflicto o interpretaci�n derivado del mencionado contrato de distribuidor autorizado.

    3. El cumplimiento del contrato de m�rito.

    4. El pago de pesos por distintas prestaciones, gastos y costas del juicio.

  2. Al contestar la demanda, las codemandadas opusieron la excepci�n de sometimiento de la parte actora al arbitraje, y el Juez Cuadrag�simo Noveno de lo Civil del Distrito Federal, a quien correspondi� conocer del asunto, mediante auto de veintinueve de junio de dos mil cuatro, orden� remitir los autos del juicio al arbitraje para la soluci�n de la controversia.

  3. Mediante sentencia de treinta de septiembre de dos mil cuatro, la D�cima Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, resolvi� el recurso de apelaci�n que hizo valer la persona moral Servicio Electr�nico Digital, Sociedad An�nima de Capital Variable, y revoc� el auto destacado en el punto anterior.

  4. ADT Security Services, Sociedad An�nima de Capital Variable, por conducto de su representante legal, solicit� el amparo y protecci�n de la Justicia Federal en contra del fallo destacado en el punto anterior, ante el Juez Octavo de Distrito en Materia Civil en el Distrito Federal, quien dict� sentencia el veintid�s de diciembre de dos mil cuatro, en la que concedi� el amparo y protecci�n de la Justicia Federal. Las razones medulares son, en s�ntesis, las siguientes:

    1. Que resulta contraria a derecho la resoluci�n de la Sala responsable al estimar que cuando se demanda la nulidad del acuerdo arbitral no puede remitirse a las partes al arbitraje.

    2. Que de los art�culos 1424 y 1432 del C�digo de Comercio y 26 del Reglamento de Arbitraje, aunado a lo dispuesto en la cl�usula 18.8 del contrato de distribuidor autorizado, celebrado entre Servicios Administrativos de Emergencia (sic), Sociedad An�nima de Capital Variable y ADT Security Services, Sociedad An�nima de Capital Variable, se desprende que el J. al que se someta un litigio sobre un asunto que sea objeto de un acuerdo de arbitraje, remitir� a las partes al arbitraje en el momento en que lo solicite cualquiera de ellas.

    3. Que dicha remisi�n se har� a menos que se compruebe que el acuerdo de arbitraje es nulo, ineficaz o de ejecuci�n imposible.

    4. Que la cl�usula de arbitraje es independiente de las dem�s estipulaciones del contrato del que forma parte.

    5. Que el tribunal arbitral est� facultado para decidir acerca de las objeciones respecto de la existencia o la validez del acuerdo de arbitraje.

    6. Que las partes contendientes acordaron que todo litigio o reclamaci�n resultante del contrato de distribuidor autorizado o relativo al mismo, su incumplimiento, resoluci�n o nulidad, se resolver�a definitivamente mediante arbitraje de conformidad con el Reglamento de M.�n y Arbitraje de la C�mara Nacional de Comercio de la Ciudad de M�xico.

    7. Que independientemente de que se hubiere demandado, entre otras prestaciones, la nulidad del compromiso arbitral pactado en la cl�usula transcrita, as� como el cumplimiento del contrato de distribuidor autorizado base de la acci�n, contrario a lo argumentado por la Sala responsable, resulta procedente la competencia del asunto a favor del tribunal arbitral de la Ciudad de M�xico, ya que es incuestionable que tales cuestiones deben resolverse mediante arbitraje, conforme a los dispositivos legales transcritos y a lo pactado por las partes en la aludida cl�usula, en virtud de que �sta implica una renuncia al conocimiento de la controversia por la autoridad judicial, y una sumisi�n expresa de las partes al tribunal arbitral, en t�rminos de lo dispuesto por el art�culo 1092 del C�digo de Comercio, independientemente de la nulidad del compromiso arbitral que se reclama.

    Apoy� sus consideraciones en la tesis aislada de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, de rubro: "JUICIO ARBITRAL. SE CONSIENTEN EXPRESAMENTE LOS PRECEPTOS DE LA LEY QUE CONSIGNAN EL JUICIO ARBITRAL, SI EN UN CONTRATO LAS PARTES ACUERDAN, PARA EL CASO DE CONFLICTO, SOMETERSE AL MISMO."

  5. El D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, por unanimidad de votos, al resolver el primero de marzo de dos mil cinco, el recurso de revisi�n 31/2005, interpuesto por la parte tercera perjudicada Servicio Electr�nico Digital, Sociedad An�nima de Capital Variable, en contra de la sentencia dictada en la audiencia constitucional del juicio de amparo indirecto, destacada en el punto anterior, revoc� la misma para en su lugar negar a la quejosa el amparo y protecci�n de la Justicia Federal.

    Las consideraciones medulares que sustentan ese fallo son las siguientes:

    1. Que resultan fundados los argumentos de la recurrente en los que aduce que al haber entablado la acci�n prevista en el art�culo 1424 del C�digo de Comercio, el Juez de primera instancia en el juicio natural conocer� y resolver� sobre la nulidad del compromiso arbitral.

    2. A.� y defini� los conceptos "cl�usula compromisoria" y "compromiso arbitral" conforme a la doctrina jur�dica.

    3. Que el art�culo 1424 del C�digo de Comercio establece en forma expresa que el J. al que se someta un litigio sobre un asunto que sea objeto de un acuerdo de arbitraje, remitir� a las partes al arbitraje en el momento en que lo solicite cualquiera de ellas, a menos que se compruebe que dicho acuerdo es nulo, ineficaz o de ejecuci�n imposible. Que la hip�tesis del precepto legal conduce a establecer que respecto de la acci�n de nulidad de un acuerdo de arbitraje, un Juez ser� el competente para decidir sobre esa nulidad, si se ejerce la acci�n ante �l, empero tal acci�n no impide que se inicien o contin�en las actuaciones arbitrales e incluso se puede dictar el laudo en tanto est� pendiente ante el Juez la decisi�n de la nulidad, como lo dispone el mismo precepto legal.

      Que si la parte demandada en el juicio de origen solicit� la nulidad del acuerdo de arbitraje o cl�usula compromisoria ante el Juez, entonces �ste ser� el competente para resolver tal controversia, en virtud de disposici�n expresa del art�culo 1424 del C�digo de Comercio.

    4. Que no obsta a la anterior conclusi�n, que el art�culo 1432 del C�digo de Comercio prevea la facultad del tribunal arbitral para conocer sobre las excepciones relativas a la existencia o validez del acuerdo de arbitraje, porque la parte actora en el juicio natural opt� para decidir sobre la nulidad planteada el acudir al �rgano jurisdiccional de primera instancia, como lo autoriza el art�culo 1424 del C�digo de Comercio.

    5. Que es conveniente puntualizar que el hecho de que se someta la nulidad a la decisi�n del Juez del origen, como lo autoriza el art�culo 1424 del C�digo de Comercio, ello no afecta la voluntad de las partes, ya que debe establecerse que una cuesti�n jur�dica es el acuerdo de arbitraje y otras diversas las que surjan con motivo de ese acuerdo de voluntades que son precisamente las que se someter�n al arbitraje, e incluso el art�culo 1432 establece que la cl�usula compromisoria se considerar� un acuerdo independiente de las dem�s estipulaciones del contrato.

    6. Que es incorrecta la determinaci�n del Juez Federal al establecer que con independencia de que se hubiere demandado la nulidad del compromiso arbitral pactado, as� como el cumplimiento del contrato base de la acci�n, resulta competente un tribunal arbitral, ya que la cl�usula implica una renuncia al conocimiento de la controversia por la autoridad judicial, y una sumisi�n expresa de las partes al tribunal arbitral, en t�rminos de lo previsto en el art�culo 1092 del C�digo de Comercio, con independencia de la nulidad del compromiso reclamado; ya que el Juez Federal no tom� en consideraci�n la hip�tesis prevista en el art�culo 1424 del C�digo de Comercio, que establece en forma expresa que de la acci�n de nulidad del acuerdo de arbitraje ser� competente el Juez, cuando as� se ejerza la acci�n, y que en el caso la ahora recurrente ya hab�a entablado la acci�n de nulidad.

    7. Que en suma de lo expuesto, si bien el arbitraje es un procedimiento al que se someten las partes para dirimir un conflicto, y en �l establecen las condiciones a trav�s de las cuales se llevar� a cabo la ejecuci�n de la cl�usula compromisoria, �ste es un contrato aut�nomo con vida jur�dica propia. En tal raz�n, al existir diferencia entre ambos conceptos, cuando alguna de las partes que intervinieron en el acuerdo de arbitraje ejerce la acci�n prevista en el art�culo 1424, primera parte, del C�digo de Comercio, corresponde al Juez y no al �rbitro resolver la acci�n, ya que dicho precepto le confiere esa competencia, sin que ello pugne con la voluntad de las partes, porque la cl�usula compromisoria es independiente de las dem�s estipulaciones del contrato.

      Al advertir la incompatibilidad de criterio con el del Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, contenido en la ejecutoria de once de noviembre de dos mil cuatro, en el recurso de revisi�n 3836/2004, con fundamento en el art�culo 197-A de la Ley de Amparo, hizo la denuncia correspondiente a esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n.

      De la resoluci�n que se destaca en este apartado surgi� la tesis aislada que se identifica y lee como sigue:

      Novena �poca

      Instancia: D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito

      Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

      Tomo: XXI, mayo de 2005

      Tesis: I.10o.C.50 C

      P�gina: 1416

      ARBITRAJE. CUANDO ALGUNA DE LAS PARTES QUE INTERVIENE EN ESE ACUERDO EJERCE LA ACCI�N PREVISTA EN EL PRIMER P�RRAFO DEL ART�CULO 1424 DEL C�DIGO DE COMERCIO, CORRESPONDE RESOLVERLA AL JUEZ DE PRIMERA INSTANCIA Y NO AL �RBITRO. Si bien el arbitraje es un procedimiento al que se someten las partes para dirimir un conflicto, y en �l se establecen las condiciones a trav�s de las cuales se llevar� a cabo la ejecuci�n de la cl�usula compromisoria, �ste es un contrato aut�nomo con vida jur�dica propia. En tal virtud, al existir diferencia entre ambos conceptos, cuando alguna de las partes que intervinieron en el acuerdo de arbitraje, ejerce la acci�n prevista en el art�culo 1424, primera parte, del C�digo de Comercio, corresponde al Juez y no al �rbitro resolver la acci�n, ya que dicho precepto le confiere esa competencia, sin que ello pugne con la voluntad de las partes, porque la cl�usula compromisoria es independiente de las dem�s estipulaciones del contrato.

      Amparo en revisi�n 31/2005. Servicio Electr�nico Digital, S.A. de C.V. 1o. de marzo de 2005. Unanimidad de votos. Ponente: V�ctor H.D.A.. Secretaria: M.P.S.H.�ndez."

SEXTO

De lo hasta ahora expuesto, se advierte que s� se produce la discrepancia de criterios, habida cuenta de que ante el planteamiento de problemas esencialmente iguales, cada uno de los tribunales pronunci� una soluci�n diametralmente opuesta.

De la rese�a de los dos asuntos se advierte que la problem�tica planteada consiste en determinar lo que jur�dicamente debe ocurrir en casos en que una de las partes ataca de nula la cl�usula compromisoria, y a su vez el cumplimiento del contrato donde aqu�lla se encuentra �Qui�n tiene competencia para decidir sobre la acci�n de nulidad de la cl�usula compromisoria y del cumplimiento del contrato, el Juez estatal o el �rbitro?

En efecto, en los dos juicios de amparo destacan las siguientes similitudes:

  1. Tienen su origen en el ejercicio de la acci�n judicial ante un Juez de Primera Instancia de lo Civil en el Distrito Federal, en que se reclama, entre otros, la nulidad de un acuerdo de arbitraje o cl�usula compromisoria y el cumplimiento del contrato de distribuidor autorizado que las partes decidieron someter al arbitraje, adem�s del pago de distintas prestaciones derivadas del mismo contrato.

  2. En ambos casos, la correspondiente Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal resolvi� en definitiva sobre la competencia para conocer del asunto; la Tercera Sala en el sentido de que el J. es incompetente ya que la competencia corresponde al Tribunal de Arbitraje de la Ciudad de M�xico; mientras que la D�cima Sala consider� que la competencia corresponde al Juez de lo Civil.

  3. Ambas determinaciones originaron sendos juicios de amparo indirecto, y luego, los recursos de revisi�n 3836/2004 del Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito y 31/2005 del D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, el primero que resolvi� b�sicamente en el sentido de que la competencia para conocer del asunto radica en el Tribunal de Arbitraje de la Ciudad de M�xico, en virtud de que el acuerdo de arbitraje implica una renuncia al conocimiento de la controversia por la autoridad judicial, y la sumisi�n expresa de las partes al tribunal arbitral, independientemente de la nulidad que se demande del compromiso arbitral; mientras que el segundo sostuvo que si la parte demandada en el juicio de origen solicit� la nulidad del acuerdo de arbitraje o cl�usula compromisoria ante el Juez, �ste ser� el competente para resolver la controversia.

  4. Los dos Tribunales Colegiados apoyan sus fallos en forma principal en los art�culos 1092, 1424 y 1432 del C�digo de Comercio.

En consecuencia, los Tribunales Colegiados de Circuito participantes en la contradicci�n de tesis, emitieron sus consideraciones teniendo como denominador com�n el examen de la misma ley, pero arribaron a conclusiones jur�dicamente discrepantes, basados sustancialmente en el cuestionamiento de si corresponde a un J. o a un Tribunal de Arbitraje el conocimiento del asunto en que se demanda adem�s de la nulidad del acuerdo de arbitraje o cl�usula compromisoria, el cumplimiento del contrato que las partes decidieron someter al arbitraje.

En esas circunstancias, debe concluirse que los fallos emitidos por los referidos Tribunales Colegiados de Circuito s� re�nen los requisitos para generar una contradicci�n de tesis, pues al resolver los respectivos recursos de revisi�n, examinaron situaciones de hecho y cuestiones jur�dicas esencialmente iguales, adoptando criterios jur�dicos discrepantes en las consideraciones medulares que sustentan sus respectivas sentencias con base en el examen de los mismos elementos.

Ante esas referencias, resulta que el punto materia de la contradicci�n se limita a determinar si la competencia radica en el �rgano jurisdiccional o en el Tribunal de Arbitraje cuando se demanda ante el primero la nulidad del acuerdo de arbitraje comercial o cl�usula compromisoria y el cumplimiento del contrato que las partes decidieron someter al juicio arbitral, entre otros.

Es pertinente establecer desde ahora, que no resulta obst�culo para la existencia de la contradicci�n de tesis el hecho de que los criterios de ambos tribunales no se hayan formalizado en jurisprudencia o en tesis el de uno de ellos, en raz�n de que de conformidad con lo dispuesto por los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, y 197 y 197-A de la Ley de Amparo, basta con que las Salas de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o los Tribunales Colegiados de Circuito, al dictar resoluciones en asuntos de su competencia sustenten criterios diferentes sobre un mismo punto de derecho, para que proceda decidir cu�l es el que deba prevalecer.

Resulta aplicable al caso la tesis de jurisprudencia que se identifica y lee como sigue:

Novena �poca

Instancia: Pleno

Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

Tomo: XIII, abril de 2001

Tesis: P./J. 27/2001

P�gina: 77

CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA QUE PROCEDA LA DENUNCIA BASTA QUE EN LAS SENTENCIAS SE SUSTENTEN CRITERIOS DISCREPANTES. Los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal, 197 y 197-A de la Ley de Amparo establecen el procedimiento para dirimir las contradicciones de tesis que sustenten los Tribunales Colegiados de Circuito o las Salas de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n. El vocablo �tesis� que se emplea en dichos dispositivos debe entenderse en un sentido amplio, o sea, como la expresi�n de un criterio que se sustenta en relaci�n con un tema determinado por los �rganos jurisdiccionales en su quehacer legal de resolver los asuntos que se someten a su consideraci�n, sin que sea necesario que est� expuesta de manera formal, mediante una redacci�n especial, en la que se distinga un rubro, un texto, los datos de identificaci�n del asunto en donde se sostuvo y, menos a�n, que constituya jurisprudencia obligatoria en los t�rminos previstos por los art�culos 192 y 193 de la Ley de Amparo, porque ni la Ley Fundamental ni la ordinaria establecen esos requisitos. Por tanto, para denunciar una contradicci�n de tesis, basta con que se hayan sustentado criterios discrepantes sobre la misma cuesti�n por S. de la Suprema Corte o Tribunales Colegiados de Circuito, en resoluciones dictadas en asuntos de su competencia."

S�PTIMO

Precisada la existencia y el tema de la contradicci�n de tesis y examinadas las resoluciones que dieron origen a la misma, se considera que debe prevalecer la tesis jurisprudencial sustentada en la presente resoluci�n.

Como punto de partida debe puntualizarse que los art�culos 1415 al 1463 del C�digo de Comercio, establecen la posibilidad de que los particulares puedan sujetar sus controversias al arbitraje comercial, que de acuerdo a la exposici�n de motivos de la iniciativa del Ejecutivo Federal de veintisiete de octubre de mil novecientos ochenta y ocho, presentada ante la C�mara de Diputados: "En la presente iniciativa se respeta la tradici�n comercial, en el sentido de que el procedimiento mercantil preferente es el que libremente convengan las partes, con las limitaciones que la ley establece, pero se distingue en la regulaci�n lo que actualmente est� parcialmente confundido, para dejar con normas especiales al procedimiento convencional ante tribunales y al procedimiento arbitral."

El juicio arbitral definido en la doctrina jur�dica, es aquel que se tramita ante personas o instituciones que no son Jueces del Estado, o que si�ndolo no act�an como tales, sino como particulares, por lo que llegado el momento de la ejecuci�n del laudo arbitral, debe intervenir la autoridad jurisdiccional, lo que se conoce como reconocimiento u homologaci�n que otorgan las autoridades a dicho laudo para proveerlo de la fuerza jur�dica suficiente para su completa obligatoriedad.

En otra forma se ha dicho que el arbitraje es una instituci�n jur�dica en virtud de la cual las partes entre las que existe una controversia, deciden que la resoluci�n de la misma no venga por la participaci�n de los Jueces estatales sino de la actuaci�n de �rbitros, quienes decidir�n la pendencia siguiendo la ley y el procedimiento elegido por �stas. Que el arbitraje es la facultad o potestad dada a las partes por la ley de sustraer las controversias que las separan del conocimiento de los tribunales del Estado, someti�ndolas a J. elegidos por ellas y que se denominan �rbitros.

Los �rbitros reciben sus facultades directamente de las partes, s�lo en relaci�n con �stas reciben el car�cter de Jueces y no pueden pronunciarse m�s que sobre las cuestiones que ellas les propongan.

La posibilidad de apartar la justicia estatal de la intervenci�n en una causa y de poder someterla al arbitraje, es una manifestaci�n del derecho que tienen los particulares de poder renunciar a sus derechos subjetivos y de establecer los dispositivos legales a los cuales desean someterse.

Por otra parte, no se desconoce que la doctrina jur�dica ha establecido diferencias entre lo que denominan "cl�usula compromisoria" y "compromiso arbitral", empero, la Ley Modelo de Naciones Unidas sobre Arbitraje Comercial Internacional, aprobada por la Comisi�n de Naciones Unidas para el Derecho Mercantil el veintiuno de junio de mil novecientos ochenta y cinco, que si bien no constituye derecho interno, fue la base de nuestra actual legislaci�n en materia de arbitraje comercial, en su cap�tulo II, se refiere a la cl�usula compromisoria y al compromiso arbitral como "acuerdos de arbitraje".

Dicha convenci�n no solamente equipara la cl�usula compromisoria al compromiso arbitral conceptualmente, llam�ndoles "acuerdos", sino que tambi�n les otorga los mismos efectos jur�dicos, que son la facultad de poder apartar al Juez estatal del conocimiento de las controversias que surjan en virtud de contratos donde tales cl�usulas se encuentren insertas.

La importancia de la convenci�n internacional en comento radica en que, como se dijo antes, la legislaci�n de nuestro pa�s adopt� el mismo sistema o concepto en las reformas al C�digo de Comercio, publicadas en el Diario Oficial de la Federaci�n el veintid�s de julio de mil novecientos noventa y tres, al definir los distintos conceptos para el entendimiento del arbitraje comercial regulado en el t�tulo cuarto, particularmente en los art�culos 1416 y 1423, entre otros, su texto es el siguiente:

Art�culo 1416. Para los efectos del presente t�tulo se entender� por:

  1. Acuerdo de arbitraje, el acuerdo por el que las partes deciden someter a arbitraje todas o ciertas controversias que hayan surgido o puedan surgir entre ellas respecto de una determinada relaci�n jur�dica, contractual o no contractual. El acuerdo de arbitraje podr� adoptar la forma de una cl�usula compromisoria incluida en un contrato o la forma de un acuerdo independiente;

  2. Arbitraje, cualquier procedimiento arbitral de car�cter comercial, con independencia de que sea o no una instituci�n arbitral permanente ante la que se lleve a cabo;

  3. Arbitraje internacional, aquel en el que:

    1. Las partes al momento de la celebraci�n del acuerdo de arbitraje, tengan sus establecimientos en pa�ses diferentes; o

    2. El lugar de arbitraje, determinado en el acuerdo de arbitraje o con arreglo al mismo, el lugar del cumplimiento de una parte sustancial de las obligaciones de la relaci�n comercial o el lugar con el cual el objeto del litigio tenga una relaci�n m�s estrecha, est� situado fuera del pa�s en el que las partes tienen su establecimiento.

    Para los efectos de esta fracci�n, si alguna de las partes tienen m�s de un establecimiento, el establecimiento ser� el que guarde una relaci�n m�s estrecha con el acuerdo de arbitraje; y si una parte no tiene ning�n establecimiento, se tomar� en cuenta su residencia habitual;

  4. Costas, los honorarios del tribunal arbitral; los gastos de viaje y dem�s expensas realizadas por los �rbitros; costo de la asesor�a pericial o de cualquier otra asistencia requerida por el tribunal arbitral; gastos de viaje y otras expensas realizadas por los testigos, siempre que sean aprobados por el tribunal arbitral; costo de representaci�n y asistencia legal de la parte vencedora si se reclam� dicho costo durante el procedimiento arbitral y s�lo en la medida en que el tribunal arbitral decida que el monto es razonable; y honorarios y gastos de la instituci�n que haya designado a los �rbitros;

  5. Tribunal arbitral, el �rbitro o �rbitros designados para decidir una controversia."

    Art�culo 1423. El acuerdo de arbitraje deber� constar por escrito, y consignarse en documento firmado por las partes o en un intercambio de cartas, t�lex, telegramas, facs�mil u otros medios de telecomunicaci�n que dejen constancia del acuerdo, o en un intercambio de escritos de demanda y contestaci�n en los que la existencia de un acuerdo sea afirmada por una parte sin ser negada por la otra. La referencia hecha en un contrato a un documento que contenga una cl�usula compromisoria, constituir� acuerdo de arbitraje siempre que dicho contrato conste por escrito y la referencia implique que esa cl�usula forma parte del contrato."

    De ah� que la �nica distinci�n expresa que pudiera advertirse es que el "acuerdo de arbitraje" adquiere la denominaci�n de "cl�usula compromisoria" cuando forma parte de un contrato que conste por escrito, como ocurre en los procedimientos que originaron los juicios de amparo, en que los correspondientes Tribunales Colegiados sustentan las tesis que hoy se encuentran en contradicci�n, pues debe recordarse que el acto reclamado se origina en la acci�n de nulidad de la cl�usula compromisoria (acuerdo de arbitraje) y el cumplimiento del contrato de distribuidor autorizado celebrado por escrito en que se contiene dicha cl�usula, acci�n ejercida ante un Juez estatal, es decir, un �rgano jurisdiccional del fuero com�n.

    Tambi�n debe recordarse que la disyuntiva que se presenta, consiste en determinar lo que jur�dicamente debe ocurrir en estos casos, en que una de las partes ejerce la acci�n de nulidad de la cl�usula compromisoria, y a su vez la relativa al cumplimiento del contrato donde aqu�lla se encuentra �Qui�n tiene competencia para decidir sobre la acci�n de nulidad de la cl�usula compromisoria y del cumplimiento del contrato, el Juez estatal o el �rbitro?

    En la actualidad, en la doctrina jur�dica se acepta la autonom�a de la cl�usula arbitral frente a las dem�s cl�usulas del contrato donde aqu�lla est� incluida, siguiendo lo as� dispuesto en el art�culo 24 de la Ley Modelo de la Comisi�n de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional. El legislador en M�xico no se qued� a la zaga en cuanto al reconocimiento de la autonom�a de la cl�usula compromisoria, y en la reforma al art�culo 1432 del C�digo de Comercio publicada en el Diario Oficial de la Federaci�n el veintid�s de julio de mil novecientos noventa y tres, as� lo estableci� de forma expresa seg�n se lee a continuaci�n:

    Art�culo 1432. El tribunal arbitral estar� facultado para decidir sobre su propia competencia, incluso sobre las excepciones relativas a la existencia o validez del acuerdo de arbitraje. A ese efecto, la cl�usula compromisoria que forme parte de un contrato se considerar� como un acuerdo independiente de las dem�s estipulaciones del contrato. La decisi�n de un tribunal arbitral declarando nulo un contrato, no entra�ar� por ese solo hecho la nulidad de la cl�usula compromisoria.

    La excepci�n de incompetencia del tribunal arbitral deber� oponerse a m�s tardar en el momento de presentar la contestaci�n. Las partes no se ver�n impedidas de oponer la excepci�n por el hecho de que hayan designado a un �rbitro o participado en su designaci�n. La excepci�n basada en que el tribunal arbitral ha excedido su mandato, deber� oponerse tan pronto como se plantee durante las actuaciones arbitrales la materia que supuestamente exceda su mandato. El tribunal arbitral podr�, en cualquiera de los casos, estimar una excepci�n presentada con posterioridad si considera justificada la demora.

    El tribunal arbitral podr� decidir las excepciones a que se hace referencia en el p�rrafo anterior, desde luego o en el laudo sobre el fondo del asunto. Si antes de emitir laudo sobre el fondo, el tribunal arbitral se declara competente, cualquiera de las partes dentro de los treinta d�as siguientes a aquel en que se le notifique esta decisi�n, podr� solicitar al Juez resuelva en definitiva; resoluci�n que ser� inapelable. Mientras est� pendiente dicha solicitud, el tribunal arbitral podr� proseguir sus actuaciones y dictar laudo."

    Se entiende la autonom�a aceptada por el legislador, ya que la cl�usula compromisoria no es una cl�usula semejante a las otras cl�usulas contractuales. Estas �ltimas son cl�usulas que reglamentan los diversos aspectos de la negociaci�n y est�n relacionadas fundamentalmente con las normas que rigen el contrato. Por su lado, la cl�usula arbitral tiene car�cter eminentemente procesal; es por su intermedio que las partes prev�n que el conocimiento y la resoluci�n de posibles conflictos venga por la participaci�n de �rbitros.

    Ahora bien, por regla general, el hecho de que un acuerdo de arbitraje conste en escrito por separado o incluido en un contrato como cl�usula compromisoria, otorga competencia a los �rbitros para intervenir y conocer e inclusive decidir en relaci�n con la existencia o validez del propio contrato, as� como de la cl�usula compromisoria; de lo contrario se estar�a violando la voluntad de las partes que decidieron renunciar a sus derechos subjetivos y establecieron los dispositivos legales a los cuales desean someterse, al decidir que cualquier conflicto que surgiese en la negociaci�n ser�a sometido al conocimiento de los �rbitros y no de la justicia estatal, con transgresi�n al art�culo 1092 de la ley en comento que se lee como sigue, y encierra el axioma pacta sunt servanda que ense�a que la voluntad de los contratantes es la ley suprema en el acto jur�dico que realizan:

    Art�culo 1092. Es J. competente aquel a quien los litigantes se hubieren sometido expresa o t�citamente."

    Tampoco se soslaya que la misma regla general se encierra en los art�culos 78 del C�digo de Comercio, y 1796 y 1797 del C�digo Civil Federal de aplicaci�n supletoria conforme al art�culo 2o. del primer c�digo citado, de los que se advierte que en las convenciones mercantiles cada uno se obliga en los t�rminos que aparezca que quiso obligarse, as� como que los contratos se perfeccionan por el mero consentimiento, excepto aquellos que deben revestir una forma establecida por la ley; que desde que se perfeccionan obligan a los contratantes no s�lo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino tambi�n a las consecuencias que, seg�n su naturaleza, son conformes a la buena fe, al uso o a la ley; que la validez y el cumplimiento de los contratos no puede dejarse al arbitrio de uno de los contratantes.

    Luego, cabe establecer que si conforme al art�culo 1432 del C�digo de Comercio se ejerciera ante el tribunal arbitral la acci�n relativa a la existencia o validez del acuerdo de arbitraje, o bien, se opusiere en reconvenci�n o v�a excepci�n al contestar la demanda, dicho tribunal ser�a el competente para decidir la cuesti�n, desde luego o en el laudo sobre el fondo del asunto, en la inteligencia de que si se resuelve antes la excepci�n que involucre la decisi�n sobre competencia del �rbitro, cualquier parte puede solicitar dentro del t�rmino de treinta d�as, la resoluci�n definitiva e inatacable por parte del �rgano jurisdiccional. Esto es, el Juez del Estado, si lo solicitan las partes, resolver� en definitiva la cuesti�n relativa a la competencia del �rbitro y, por ende, incluso el diferendo sobre la existencia o validez del acuerdo de arbitraje y del contrato que las partes hayan decidido someter al conocimiento de �rbitros.

    Debe puntualizarse que el mismo art�culo 1432 establece de modo expreso en su segundo p�rrafo, el derecho de las partes de oponer excepciones aun cuando hayan designado a un �rbitro o participado en su designaci�n, y la forma gen�rica en que est� redactado el precepto, autoriza cualquier clase de excepciones, no s�lo las que expresamente se�ala como las de existencia y validez del acuerdo de arbitraje o nulidad del contrato, o incompetencia del tribunal arbitral, o la relativa a que �ste ha excedido su mandato.

    As�, entendemos que el principio de que la voluntad de los contratantes es la ley suprema en el acto jur�dico que realizan no es absoluto, sino que admite excepciones, reconocidas por la propia ley; pues como se ha visto, aunque las partes hayan convenido en la designaci�n de un �rbitro o participado en su designaci�n, pueden oponer excepciones, incluso la relativa a la existencia y validez de la cl�usula compromisoria o acuerdo de arbitraje, lo que se encuentra en armon�a con el art�culo 1421 del C�digo de Comercio, en referencia a los asuntos que se rijan por el arbitraje comercial, pues dispone que no se requerir� intervenci�n judicial "salvo disposici�n en contrario"; mientras que el art�culo 1422 establece las reglas de competencia concurrente de los Jueces Federales o del orden com�n cuando se requiera intervenci�n judicial.

    Por su parte, el art�culo 11 del C�digo Civil Federal de aplicaci�n supletoria, prev� la existencia de excepciones a las reglas generales, al decir:

    Art�culo 11. Las leyes que establecen excepci�n a las reglas generales, no son aplicables a caso alguno que no est� expresamente especificado en las mismas leyes."

    De lo hasta ahora expuesto, y abordando el tema preciso de la contradicci�n, se advierte que una excepci�n a la regla general de competencia de los �rbitros, se presenta en casos como el que nos ocupa, que ante el �rgano jurisdiccional se someta un litigio sobre un asunto que sea objeto de un acuerdo de arbitraje, y se ejerza al mismo tiempo la acci�n para que dicho acuerdo o cl�usula compromisoria se declare nula, ineficaz o de ejecuci�n imposible, ya que en ese caso ser� necesaria una decisi�n judicial previa sobre la acci�n de nulidad, pues en tanto que la jurisdicci�n y la competencia de los �rbitros provienen de la autonom�a de la voluntad de las partes, si cualquiera de �stas alega, por ejemplo, la existencia de vicio de la voluntad en el acto que otorga dicha jurisdicci�n, la acci�n de nulidad alegada debe resolverse por el �rgano jurisdiccional. Tal es el sentido del art�culo 1424 del C�digo de Comercio, que se lee como sigue:

    Art�culo 1424. El J. al que se someta un litigio sobre un asunto que sea objeto de un acuerdo de arbitraje, remitir� a las partes al arbitraje en el momento en que lo solicite cualquiera de ellas, a menos que se compruebe que dicho acuerdo es nulo, ineficaz o de ejecuci�n imposible.

    Si se ha entablado la acci�n a que se refiere el p�rrafo anterior, se podr� no obstante, iniciar o proseguir las actuaciones arbitrales y dictar un laudo mientras la cuesti�n est� pendiente ante el Juez."

    Este precepto supone que una de las partes someta el diferendo sobre un asunto a la decisi�n del �rgano jurisdiccional; que el asunto de que se trate sea objeto de un acuerdo de arbitraje; y que alguna de las partes pida la remisi�n del asunto al arbitraje. En esta forma natural de ejercicio de la acci�n de cumplimiento o cualquiera derivada del contrato que contiene la cl�usula compromisoria, el Juez debe remitir a las partes al juicio arbitral.

    Por la forma en que est� redactado el transcrito precepto, pareciera que solamente v�a reconvenci�n o excepci�n puede hacerse valer que el acuerdo de arbitraje es nulo, ineficaz o de ejecuci�n imposible. Empero, debe tenerse presente que el C�digo de Comercio, en el art�culo 1417, fracci�n III, se�ala que las disposiciones contenidas en el t�tulo "Del arbitraje comercial", referidas a una demanda, se entender�n referidas a la reconvenci�n, su texto es el siguiente:

    Art�culo 1417. Cuando una disposici�n del presente t�tulo:

    ...

  6. Se refiera a una demanda, se aplicar� tambi�n a una reconvenci�n, y cuando se refiera a una contestaci�n se aplicar� asimismo a la contestaci�n a esa reconvenci�n, excepto en los casos previstos en la fracci�n I del art�culo 1441 y el inciso a) de la fracci�n II del art�culo 1449. Lo anterior, sin perjuicio de la decisi�n de los �rbitros sobre su competencia para conocer de la demanda y de la reconvenci�n."

    De ah� que tambi�n v�a acci�n pueda hacerse valer ante el �rgano jurisdiccional que el acuerdo de arbitraje es nulo, ineficaz o de ejecuci�n imposible, como ocurri� en los asuntos resueltos por los Tribunales Colegiados que participan en esta contradicci�n, en que adem�s se demand� el cumplimiento del contrato, particularmente el de distribuidor autorizado sometido al arbitraje.

    Ahora bien, cuando se ejerce no s�lo la acci�n derivada o relativa al cumplimiento del contrato, sino tambi�n la nulidad de la cl�usula compromisoria, como ocurre en la especie, el Juez conserva jurisdicci�n s�lo para decidir la acci�n de nulidad. Tan es as� que del segundo p�rrafo se entiende que mientras la cuesti�n est� pendiente -se refiere a la relativa a que el acuerdo de arbitraje es nulo, ineficaz o de ejecuci�n imposible- se pueden iniciar o proseguir las actuaciones ante el �rbitro, lo cual indica que el �rgano jurisdiccional s�lo tiene competencia para resolver la cuesti�n relativa a la impugnaci�n del acuerdo arbitral o cl�usula compromisoria ejercida en v�a de acci�n, mas no de las dem�s acciones atinentes al cumplimiento del contrato, quedando a salvo los derechos de las partes para que en t�rminos del segundo p�rrafo del art�culo 1424 que se comenta, puedan iniciar las actuaciones arbitrales por lo que se refiere al diferendo que derive del referido cumplimiento del contrato.

    No se puede entender de otra forma el que se diga que se puedan iniciar o proseguir las actuaciones arbitrales, que incluso supone que iniciado el juicio arbitral se pueda ejercer ante el �rgano jurisdiccional competente la acci�n relativa a que el acuerdo de arbitraje es nulo, ineficaz o de ejecuci�n imposible.

    La interpretaci�n anterior no significa dividir la continencia de la causa, si como ya se dijo antes, la propia ley establece la autonom�a del acuerdo de arbitraje o cl�usula compromisoria del contrato que le da origen, seg�n se establece, entre otros, de los art�culos 1416, fracci�n I y 1432, primer p�rrafo, del C�digo de Comercio, transcritos en otro apartado de este considerando, los que revelan que la cl�usula compromisoria se considera como un acuerdo independiente de las dem�s estipulaciones del contrato.

    La interpretaci�n que se hace del art�culo 1424 del C�digo de Comercio, no se contrapone con el contenido del art�culo 1432 del mismo ordenamiento legal, pues si bien en �ste tambi�n se otorga competencia al tribunal arbitral para decidir sobre las excepciones relativas a la existencia o validez del acuerdo arbitral que necesariamente de prosperar han de concluir con la declaraci�n de nulidad del acuerdo de arbitraje o cl�usula compromisoria, sino que se trata del establecimiento en ley de una figura especial, en tanto que se confiere al �rgano jurisdiccional Juez del Estado, lo mismo que al tribunal arbitral, la idoneidad para conocer o llevar a cabo determinadas funciones o actos jur�dicos. Empero, la elemental l�gica jur�dica indica que ejercida la acci�n correspondiente en determinada v�a, esto es, ante el Juez del Estado �rgano jurisdiccional, o bien, ante tribunal arbitral, no puede a la par o con posterioridad ejercerse la otra, de donde se obtiene que las reglas de competencia dispuestas en ambos preceptos 1424 y 1432 se excluyen entre s�, como tambi�n se excluye la posibilidad de someter el diferendo a la decisi�n del Juez Federal cuando ya se someti� al Juez del orden com�n o viceversa.

    Adem�s, no debe soslayarse que existe en el derecho interno una indudable retensi�n de imperium del �rgano jurisdiccional estatal sobre el arbitral, entendido el imperium como el atributo propio de la jurisdicci�n que faculta a los Jueces para impartir las �rdenes de coerci�n requeridas para el cumplimiento de sus resoluciones. Basta imponerse del contenido de los art�culos que conforman el t�tulo cuarto del C�digo de Comercio relativos al arbitraje comercial, para darnos cuenta de que aunque las partes hayan acordado ajustarse a las reglas del procedimiento arbitral, ha de reconocerse la existencia del debido control judicial sobre ese arbitraje, a fin de revisar toda posible transgresi�n de disposiciones de esa naturaleza.

    As�, por ejemplo, fuera de la interpretaci�n que se ha dado de los art�culos 1424 y 1432, tenemos que el art�culo 1422 establece la divisi�n de competencias entre el Juez de primera instancia federal o del orden com�n, para el reconocimiento y ejecuci�n del laudo, entre otros, el art�culo 1425 establece la posibilidad de que antes de las actuaciones arbitrales o durante su transcurso, el Juez pueda dictar medidas cautelares que le soliciten las partes; por su parte, el art�culo 1427, en las fracciones III, IV y V, encomienda diversas acciones al Juez, algunas inapelables, referidas en su mayor�a a la designaci�n del �rbitro cuando no exista acuerdo entre las partes; mientras que en los art�culos 1429 y 1430, existen reglas sobre la recusaci�n e impedimento de los �rbitros que en determinados casos son resueltas en definitiva por el �rgano jurisdiccional; a su vez, el art�culo 1444, prev� la posibilidad de que el Juez asista al tribunal arbitral en el desahogo de las pruebas. Sobre todo, debe destacarse lo ya expuesto en otro apartado de esta sentencia, que incluso cuando las partes decidan someter el diferendo sobre la existencia o validez del acuerdo de arbitraje al tribunal arbitral, en t�rminos del art�culo 1432 del C�digo de Comercio, la resoluci�n definitiva e inatacable queda a cargo del �rgano jurisdiccional si lo solicitan las partes dentro del plazo de treinta d�as a que se notifique la decisi�n del tribunal arbitral. Finalmente, no debe perderse de vista que el art�culo 1457 del C�digo de Comercio, otorga competencia al �rgano jurisdiccional, no al tribunal arbitral, para anular los laudos arbitrales, entre otros, cuando la parte que intente la acci�n pruebe que alguna de las partes en el acuerdo de arbitraje estaba afectada por alguna incapacidad, o que dicho acuerdo no es v�lido en virtud de la ley a que las partes lo han sometido.

    En las relatadas condiciones, esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n considera que debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia la tesis que dice:

    ARBITRAJE COMERCIAL. COMPETENCIA PARA CONOCER DE LA ACCI�N DE NULIDAD DEL ACUERDO DE ARBITRAJE PREVISTA EN EL PRIMER P�RRAFO DEL ART�CULO 1424 DEL C�DIGO DE COMERCIO, CORRESPONDE AL JUEZ Y NO AL TRIBUNAL ARBITRAL.-

    La posibilidad de apartar la intervenci�n de la justicia estatal en un conflicto, a fin de someterlo al arbitraje comercial, es una manifestaci�n de la potestad de los particulares para renunciar a sus derechos subjetivos y establecer los dispositivos legales a los cuales desean someterse; de ah� que un acuerdo de arbitraje pueda estar incluido en un contrato como cl�usula compromisoria, lo que por regla general y en t�rminos del art�culo 1432 del C�digo de Comercio, otorga su competencia a los �rbitros para intervenir, conocer y decidir aun sobre la existencia o validez del propio contrato, as� como de dicha cl�usula compromisoria, lo contrario violar�a la voluntad de las partes. Sin embargo, existe una excepci�n a dicha regla, cuando en t�rminos del art�culo 1424 del citado C�digo, ante un �rgano jurisdiccional se somete el diferendo, sobre un contrato que contenga una cl�usula compromisoria, y se ejerza al mismo tiempo la acci�n para que la misma se declare nula, ineficaz o de ejecuci�n imposible, la que en dicho supuesto har�a necesaria una decisi�n judicial previa, sobre la acci�n de nulidad. Lo anterior porque, por un lado, no debe soslayarse la existencia del debido control judicial sobre el arbitraje y, por el otro, la competencia de los �rbitros proviene de la autonom�a de la voluntad de las partes, de manera que si se alega, por ejemplo, la existencia de alg�n vicio de la voluntad en el acto que otorga competencia al �rbitro, la acci�n de nulidad debe resolverse previamente por el �rgano jurisdiccional, quedando a salvo los derechos de las partes para que en t�rminos del segundo p�rrafo del referido art�culo 1424 puedan iniciarse las actuaciones arbitrales relativas a la disputa sobre el cumplimiento e inclusive la existencia o validez del propio contrato que contiene la cl�usula compromisoria, ya que a ese respecto el tribunal arbitral conserva su competencia exclusiva.

    Lo resuelto no afecta las situaciones jur�dicas concretas derivadas de los juicios de amparo en los cuales se dictaron las ejecutorias materia de la contradicci�n, por as� ordenarlo el art�culo 197-A, p�rrafo segundo, de la Ley de Amparo.

    Por lo expuesto y fundado, se resuelve:

PRIMERO

S� existe la contradicci�n de tesis a que este expediente 51/2005-PS se refiere, en los t�rminos del considerando sexto de esta resoluci�n.

SEGUNDO

Debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia el criterio sustentado por esta Primera Sala, en los t�rminos de la tesis redactada en el �ltimo considerando del presente fallo.

TERCERO

D�se publicidad a la tesis jurisprudencial que se sustenta en la presente resoluci�n, en t�rminos del art�culo 195 de la Ley de Amparo.

N.�quese; c�mplase y, en su oportunidad, arch�vese el toca relativo a la presente contradicci�n de tesis como asunto concluido.

As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por mayor�a de tres votos de los se�ores Ministros: Jos� de Jes�s G.�o P., S.A.V.H.�ndez y J.N.S.M. (ponente). Votaron en contra la Ministra Olga S�nchez C. de G.�a V. y el presidente Jos� Ram�n C.�o D�az, quienes manifestaron que formular�an voto de minor�a.

Tesis:

N�mero tesis: 174303

Rubro: ARBITRAJE COMERCIAL. COMPETENCIA PARA CONOCER DE LA ACCI�N DE NULIDAD DEL ACUERDO DE ARBITRAJE PREVISTA EN EL PRIMER P�RRAFO DEL ART�CULO 1424 DEL C�DIGO DE COMERCIO, CORRESPONDE AL JUEZ Y NO AL TRIBUNAL ARBITRAL.

Localizacion: 9a. �poca; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; XXIV, Septiembre de 2006; P�g. 5; [J];