Ejecutoria num. 1a./J. 16/2006 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26822824

Ejecutoria num. 1a./J. 16/2006 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 16/2006
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Agosto de 2006
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 145/2005-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIGÉSIMO SEGUNDO CIRCUITO, SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL SEXTO CIRCUITO Y EL CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL SEGUNDO CIRCUITO.NULIDAD DEL TÍTULO BASE DE LA ACCIÓN. CUANDO SE HACE VALER COMO EXCEPCIÓN, NO SURGE LITISCONSORCIO NECESARIO EN RELACIÓN CON QUIENES INTERVINIERON EN EL ACTO RESPECTO DEL CUAL SE OPONE.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 145/2005-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIG�SIMO SEGUNDO CIRCUITO, SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL SEXTO CIRCUITO Y EL CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL SEGUNDO CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

PRIMERO

Esta Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n es competente para conocer de esta denuncia de contradicci�n de tesis, de conformidad con lo dispuesto en los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, 197-A de la Ley de A. y 21, fracci�n VIII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, as� como con los puntos segundo y cuarto del Acuerdo 5/2001, del Pleno de la Suprema Corte de Justicia, en virtud de que la materia sobre la que versa la contradicci�n es de �ndole civil, esto es, de la competencia exclusiva de esta S..

SEGUNDO

La presente denuncia de contradicci�n de criterios proviene de parte leg�tima, dado que fue formulada por un Magistrado del Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Segundo Circuito, que emiti� uno de los criterios materia de la contradicci�n a estudio y, por ende, se encuentra facultado para formularla de conformidad con los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos y 197-A de la Ley de A..

TERCERO

Previo a la cita de las consideraciones del Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Segundo Circuito y con el objeto de facilitar la exposici�n de la problem�tica a resolver, conviene narrar los antecedentes del caso sometido a su consideraci�n:

1) Que en juicio sumario civil se demand� la venta de un inmueble sujeto al r�gimen de copropiedad y que el producto se repartiera por partes iguales.

Como documento fundatorio, el actor exhibi� escritura p�blica en que consta adjudicaci�n en su favor del porcentaje de copropiedad que obtuvo en un juicio ejecutivo mercantil.

La parte demandada adujo a manera de excepci�n la nulidad de esa adjudicaci�n por no notific�rsele el remate o venta judicial de ese porcentaje, para poder hacer valer el derecho del tanto.

2) El J. consider� en sentencia que no pod�a atenderse ni estudiarse esa excepci�n, por no estar integrada la relaci�n procesal en cuanto a lo planteado en la misma al no ser parte del juicio los que fueron demandados en el diverso del que deriv� la adjudicaci�n, dejando a salvo los derechos de la parte demandada para que los hiciera valer en la v�a y forma correspondientes.

3) La parte demandada interpuso recurso de apelaci�n, del que conoci� la S. Electoral en auxilio de la S. Civil del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Quer�taro. Dicha instancia confirm� la sentencia apelada y sostuvo en lo que aqu� interesa:

? Que no es procedente el examen de la nulidad que se hizo valer como excepci�n porque como con ella se pretende nulificar la citada adjudicaci�n entonces debi� aducirse en reconvenci�n o en nuevo juicio.

? Que aun como excepci�n es obst�culo para su estudio que no se llamara al tercero que intervino en el juicio del que deriv� la adjudicaci�n porque de ser procedente se dar�a el supuesto de declarar nulo el acto, aunque fuera s�lo para efectos de destruir la acci�n, sin escuchar a todos los que intervinieron en el mismo.

4) Contra la sentencia de esa S., la parte demandada promovi� juicio de amparo, que qued� radicado en el Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Segundo Circuito, bajo el expediente de amparo directo 3274/2000, en el que como conceptos de violaci�n se hicieron valer, entre otros:

? Que existen diferencias entre la excepci�n de nulidad y la acci�n (o reconvenci�n) de nulidad, pues a trav�s de la primera se pretende la destrucci�n de la acci�n intentada por el demandante, demostrando la ineficacia del t�tulo con que se act�a u objetar la validez del mismo, y no que las cosas se restituyan al estado que guardaban antes de la celebraci�n del acto anulado, mientras que la acci�n s� persigue esa restituci�n.

? Que por ello no puede exigirse que la nulidad tenga que hacerse valer como acci�n principal o en reconvenci�n, ni es obst�culo analizarla como excepci�n, que no se haya llamado a los que participaron en la formaci�n del acto jur�dico que se impugna de nulo, porque esa excepci�n, s�lo aprovecha a quien la opone, sin afectar a terceros.

En respuesta a tales planteamientos el referido Tribunal Colegiado consider� en lo conducente:

"Es infundado este concepto de violaci�n, con base en los siguientes razonamientos:

"...

"... la declaraci�n de nulidad de que se trata, se pretende fundar en la falta de respeto al derecho del tanto que la parte demandada considera que le corresponde y que, como consecuencia de no hab�rsele permitido gozar de �l, pretende que se dicte una resoluci�n judicial en la que se declare nula la adjudicaci�n decretada y, por ende, nulo el documento jur�dico en que �sta consta declarando en consecuencia, improcedente la acci�n ejercitada que se funda en �l.

"Con base en lo anterior, puede afirmarse que, el motivo de nulidad que se invoca, se refiere a una circunstancia que, no solamente afecta a los derechos que las partes actora y demandada tienen en la especie, sobre ese negocio, sino que por el contrario, afecta al acto jur�dico en general.

"Conforme a lo que se ha expuesto, para que pueda ser operante la nulidad de la adjudicaci�n que se invoca como excepci�n, necesariamente debe existir una determinaci�n judicial que la declare, pues la nulidad de un acto jur�dico no opera oficiosamente, es decir, forzosamente se requiere que la autoridad jurisdiccional emita una resoluci�n judicial, en la que determine que el acto que se tild� de nulo, no puede surtir efecto legal alguno, con motivo del vicio o la irregularidad invocada por quien haya opuesto dicha excepci�n.

"Consecuentemente, la decisi�n que se tome al respecto, no solamente interesa a las partes actora y demandada en este asunto, sino que interesa tambi�n, a todas las dem�s partes que intervinieron en el juicio cuya ejecuci�n de sentencia produjo al (sic) acto que se pretende nulificar, pues esta decisi�n puede afectar a sus intereses.

"Por ello, cabe precisar que, independientemente de que la nulidad pretendida se produzca como consecuencia del ejercicio de una acci�n o, de la invocaci�n de una defensa o excepci�n; e, independientemente tambi�n, de que con sus efectos, se pretenda restituir la situaci�n jur�dica del inmueble al estado en que se encontraba o, solamente se pretenda impedir la procedencia de la acci�n ejercitada, lo cierto es que, los efectos de la determinaci�n de nulidad que se pretende, no pueden legalmente limitarse a afectar s�lo los derechos del actor y del demandado y tampoco resulta posible limitar los efectos de una resoluci�n de dicha naturaleza (que declare la nulidad de un acto) solamente, en relaci�n con la procedencia de la acci�n ejercitada en este juicio, toda vez que, cuando un acto jur�dico ha sido declarado nulo a trav�s de una declaraci�n judicial formal, dicha determinaci�n adquiere el car�cter de cosa juzgada y, en consecuencia, adquiere la fuerza legal que se requiere para considerar incontrovertible la conclusi�n del juzgador, eliminando la posibilidad de que dicha cuesti�n vuelva a ser sometida directamente al an�lisis judicial, conforme a lo dispuesto por los art�culos 427 y 428 del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de Quer�taro que, respectivamente, se�alan lo siguiente: (se transcriben)

"Adem�s, sirve de apoyo a lo anterior, la tesis IX.1o.71 C, consultable en la p�gina 1582 del Tomo XX, agosto de 2004, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, que se�ala lo siguiente:

"?COSA JUZGADA, EXCEPCI�N DE. OPERA CUANDO SE RECLAMA LA NULIDAD DE UN CONTRATO QUE YA FUE MATERIA DE UNA SENTENCIA FIRME, AUN CUANDO LOS MOTIVOS DE INVALIDEZ ADUCIDOS SEAN DISTINTOS.? (se transcribe).

"Asimismo, sirve de apoyo la tesis IX.1o.74 C, consultable en la p�gina 1581 del Tomo XX, agosto de 2004, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, que dispone lo siguiente:

"?COSA JUZGADA EN MATERIA CIVIL. PUEDE EXISTIR AUN CUANDO LAS ACCIONES QUE SE EJERCITAN EN EL CASO YA RESUELTO Y EN EL QUE SE INVOCA LA EXCEPCI�N NO SEAN LAS MISMAS, SI AQU�LLAS TIENDEN A OBTENER EL MISMO RESULTADO (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE SAN LUIS POTOS�).? (se transcribe).

"Tambi�n sirve de apoyo a lo anterior, la jurisprudencia I.6o.C. J/43, consultable en la p�gina 803 del T.X.III, noviembre de 2003, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, que se�ala:

"?COSA JUZGADA REFLEJA.? (se transcribe).

"Consecuentemente, en el caso de que se trata, no es posible obligar a la responsable a resolver la excepci�n de nulidad opuesta por la ahora quejosa, por no haber sido llamadas al juicio todas las personas interesadas, es decir, por no haberse integrado debidamente la litisconsorcio pasiva necesaria, dada la trascendencia de la determinaci�n que se pretende obtener, cuyos efectos no pueden limitarse en los t�rminos que se aduce en los conceptos de violaci�n; de ah�, que resulte infundado el motivo de inconformidad en estudio.

"Sirve de apoyo a lo anterior y, este tribunal comparte el criterio sostenido por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, en la tesis de jurisprudencia II.3o.C. J/1, consultable en la p�gina 1256, T.X., diciembre de 2000, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, que literalmente se�ala lo siguiente:

"?NULIDAD. ESTUDIO IMPROCEDENTE DE LA INTENTADA EN V�A DE EXCEPCI�N Y DE RECONVENCI�N, CUANDO EXISTE LITISCONSORCIO PASIVO NECESARIO Y SE OMITE LLAMAR A LAS PARTES A JUICIO.? (se transcribe).

"Asimismo, sirve de apoyo la tesis II.1o.C.T.124 C, consultable en la p�gina n�mero 643, del Tomo V, mayo de 1997, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, que se�ala lo siguiente:

"?NULIDAD PLANTEADA EN V�A DE EXCEPCI�N. ES IMPROCEDENTE CUANDO EN EL ACTO JUR�DICO CUYA NULIDAD SE RECLAMA, INTERVINO UN TERCERO AJENO A LA CONTROVERSIA JUDICIAL, SIN QUE HAYA SIDO DECLARADA PREVIAMENTE EN DIVERSO JUICIO.? (se transcribe).

"Y no es �bice a lo anterior, la tesis sustentada por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito (consultable en la p�gina 1060 del T.X.II, junio de 2003, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta), que fue invocada por la quejosa, cuyo rubro y texto, se�alan lo siguiente:

"?REIVINDICACI�N. EXCEPCI�N DE NULIDAD DEL T�TULO BASE DE LA ACCI�N. PROCEDE SU ESTUDIO INDEPENDIENTEMENTE DE QUE NO SE LLAME A JUICIO A TODOS LOS LITISCONSORTES.? (se transcribe).

"En efecto, se afirma lo anterior, toda vez que este tribunal no comparte el criterio sustentado por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito en la tesis invocada, por los motivos que se expresaron en las consideraciones que han quedado precisadas a lo largo de este fallo y, adem�s, porque este �rgano colegiado considera que, resulta jur�dicamente imposible que la autoridad jurisdiccional pueda declarar la nulidad de un acto jur�dico, limitando los efectos que a dicha resoluci�n correspondan, �nicamente para el caso en particular que se est� juzgando; es decir, �nicamente para que dentro de un determinado procedimiento judicial, el acto de que se trate, no surta sus efectos o se le considere ineficaz, pues, como ya se precis�, una vez que un acto jur�dico ha sido judicialmente declarado nulo pierde la eficacia y la validez ante cualquier persona o autoridad y, no solamente para un efecto en especial.

"Por ello, se considera que, contrariamente a lo que se sostiene en la tesis referida, se estima que, en los casos en que la excepci�n de nulidad opuesta implique resolver sobre la validez o la nulidad de un acto jur�dico, afectando no solamente los derechos que sobre ese acto le corresponda a las partes (actora y demandada), sino tambi�n afectando derechos de terceros que no son parte en el procedimiento, la autoridad jurisdiccional debe abstenerse de hacer pronunciamiento alguno, cuando no se haya integrado debidamente la litis consorcio necesaria.

Con base en todo lo anterior, es infundado el motivo de inconformidad que se analiza.

CUARTO

Conviene tambi�n, previo a la exposici�n del criterio del Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito aqu� controvertido, narrar algunos antecedentes del amparo directo n�mero 691/2001; estos son:

1) Que en juicio ordinario civil se ejercit� acci�n reivindicatoria basada en una daci�n de pago hecha en favor de la parte actora.

Los codemandados reconvinieron de la parte actora as� como de uno de los dadores en pago, la nulidad del t�tulo base de la acci�n, aduciendo haber adquirido el bien reclamado antes que aqu�lla, por compra que celebraron con el dador reconvenido, as� como por ser irregular el poder otorgado por �ste con el que se celebr� compraventa con la accionante; nulidad que se hizo valer adem�s como excepci�n.

2) El J. consider� en su sentencia, que esa reconvenci�n, era improcedente, por el momento, por no estar integrada la relaci�n jur�dico procesal en cuanto a ella por existir litisconsorcio pasivo necesario, y no haberse llamado a los litisconsortes y, por otra parte, declar� procedente la acci�n reivindicatoria.

3) Inconformes con esa resoluci�n, la parte actora y los codemandados interpusieron recurso de apelaci�n, del que conoci� la Segunda S. Regional Civil de Tlalnepantla del Tribunal Superior de Justicia del Estado de M�xico, misma que revoc� esa resoluci�n y declar� la imposibilidad de la autoridad de instancia para pronunciar sentencia de fondo en relaci�n con la acci�n principal y la reconvencional, porque el litisconsorcio pasivo necesario determinado en �sta, tambi�n imped�a dictar resolver la principal.

4) La parte actora promovi� juicio de amparo, que qued� radicado en el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, bajo el expediente de amparo directo 282/2001, en el que se emiti� ejecutoria por la que se concedi� la protecci�n constitucional solicitada a partir de considerar que si la acci�n principal estaba debidamente ventilada e integrada la relaci�n jur�dico procesal respecto a la misma, entonces deb�a resolverse sin importar la existencia de litisconsorcio pasivo necesario respecto de la reconvencional de nulidad.

5) En cumplimiento a esa ejecutoria, la referida S. Regional, sostuvo, en lo que interesa, que aunque se actualiz� litisconsorcio pasivo respecto de esa reconvencional, y no se integr� la relaci�n procesal en cuanto a la misma, no imped�a que el juzgador se pronunciara por cuanto a la acci�n principal, procediendo luego al an�lisis, en los t�rminos que estim� pertinentes, de los agravios expuestos por la actora y por uno de los codemandados resolviendo confirmar la sentencia apelada.

6) No conforme con esa resoluci�n, ambos codemandados promovieron juicio de amparo, que qued� radicado en el citado Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, bajo el expediente de amparo directo 691/2001, en el que como conceptos de violaci�n adujeron, en lo que aqu� interesa, que la S. responsable no advirti� que la nulidad invocada se hizo valer adem�s a manera de excepci�n y, por ende, al no haberse llamado a los que intervinieron en el acto tildado de nulo, no debi� emitirse sentencia respecto de la acci�n principal.

En respuesta a ese esencial planteamiento, el citado Tribunal Colegiado sostuvo, en lo conducente:

"... devienen atendibles pero infundados los diversos argumentos expuestos por el quejoso, en relaci�n con la imposibilidad que a su decir ten�a la autoridad responsable de resolver en relaci�n con la acci�n principal, dado que la nulidad no s�lo la reconvino, sino que adem�s la opuso como excepci�n y, por ello, el hecho de haber opuesto dicha nulidad v�a excepci�n, evidencia tambi�n la imposibilidad de la autoridad para resolver la acci�n principal, dada la inadecuada integraci�n jur�dico procesal, la cual debi� vigilar el actor, fundando lo anterior en la jurisprudencia de rubro: ?NULIDAD. ESTUDIO IMPROCEDENTE DE LA INTENTADA EN V�A DE EXCEPCI�N Y DE RECONVENCI�N, CUANDO EXISTE LITISCONSORCIO PASIVO NECESARIO Y SE OMITE LLAMAR A LAS PARTES A JUICIO.?; adem�s de considerar que esta tesis supera ?... en cuanto a su aplicaci�n, contenido y actualizaci�n a la exhibida por la S. responsable. ...?

"Al respecto, primeramente debe puntualizarse de nueva forma que si bien este Tribunal Colegiado efectu� con anterioridad un pronunciamiento en el cual estableci� que es dable que la autoridad responsable dicte sentencia de fondo en relaci�n con la acci�n principal reivindicatoria, a pesar de que en la reconvencional de nulidad no se integr� debidamente la relaci�n jur�dico procesal; sin embargo, no menos cierto resulta que este �rgano de amparo se pronunci� al respecto, sin tomar en cuenta si es dable dictar sentencia en la acci�n principal, a pesar de haberse opuesto tambi�n como excepci�n la nulidad reconvenida (lo anterior, debido a que esto �ltimo no form� parte de la litis constitucional en el juicio de garant�as 282/2001), lo cual propicia que este tribunal v�lidamente aborde el an�lisis de esta �ltima tem�tica.

"As� pues, y antes de proceder a dar respuesta al referido argumento, debe decirse que no pasa inadvertido para este tribunal, el que al dar contestaci�n a la demanda inicial instaurada en contra del promovente (acci�n principal), �ste no opuso expresamente la excepci�n de nulidad de los instrumentos notariales con los cuales la parte actora pretend�a acreditar su derecho de propiedad sobre el bien sujeto a reivindicaci�n; no obstante lo anterior, lo cierto es que a lo largo del escrito respectivo fue alegada dicha anomal�a (tanto en el cap�tulo de contestaci�n a los hechos, como en parte de las excepciones denominadas de falta de acci�n y derecho para demandar y de utilizaci�n de documento falso) y, por tanto, de acuerdo con lo sentado por la extinta Tercera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en la jurisprudencia visible en la p�gina 175, del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1995, Tomo IV, P.S., tesis n�mero 258, de rubro y texto: ?EXCEPCIONES.? (se transcribe), es inconcuso que lo alegado al respecto form� parte de la controversia natural.

"En este orden, y a pesar de que en t�rminos de lo dispuesto por el numeral 193 de la Ley Reglamentaria de los Art�culos 103 y 107 Constitucionales, el cual establece que la jurisprudencia que establezca un Tribunal Colegiado ser� obligatoria para ciertos �rganos; lo cierto es que, de acuerdo al propio dispositivo, la jurisprudencia establecida por un Tribunal Colegiado no es obligatoria para otro �rgano del mismo grado, de ah� que este colegiado se encuentre en plena libertad de acoger o no el criterio invocado por el peticionario, por lo que bajo este contexto, y una vez analizado el mismo, este �rgano no comparte el criterio ah� asumido, por lo que a efecto de evidenciar las razones por las cuales no se acoge, se estima necesario invocar su texto y contenido:

"La mencionada jurisprudencia es sustentada por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, localizable en la p�gina 1256, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, T.X., del mes de diciembre de 2000, tesis n�mero II.3o.C.J/1 la cual es del tenor siguiente: ?NULIDAD. ESTUDIO IMPROCEDENTE DE LA INTENTADA EN V�A DE EXCEPCI�N Y DE RECONVENCI�N, CUANDO EXISTE LITISCONSORCIO PASIVO NECESARIO Y SE OMITE LLAMAR A LAS PARTES A JUICIO.? (se transcribe).

"Ahora bien, se dice que este tribunal de amparo no comparte dicho criterio, debido a que la nulidad, opuesta como excepci�n, no puede tener los mismos efectos que la planteada v�a reconvencional, o acci�nprincipal.

"En efecto, cuando se alega en juicio una nulidad, v�a acci�n principal o reconvencional, el fin perseguido por �sta no es otro sino que se declare por la autoridad jurisdiccional, que el documento que se atribuye de nulo, no surte efecto alguno, dado el vicio legalmente acreditado.

"En este tenor, la consecuencia pr�ctica de la nulidad v�a reconvenci�n ser� que a trav�s del t�tulo declarado nulo, no se pueda alegar alg�n derecho adquirido, o liberado, no s�lo en el juicio en el cual se demand� o reconvino, sino en todo acto en el cual se pretenda hacer valer alg�n derecho que amparaba el t�tulo declarado judicialmente nulo.

"En cambio, la nulidad planteada como excepci�n, no tendr� otro efecto que el de evidenciar ante el juzgador que, en el juicio en donde se opuso dicha excepci�n, y dado el vicio demostrado por quien la opuso, el t�tulo respectivo no puede tener los alcances probatorios pretendidos por quien lo presenta.

"Bajo este contexto, y teniendo en cuenta que el objetivo perseguido por la excepci�n, no es otro sino impedir el pronunciamiento de fondo por parte del juzgador (excepciones procesales), o bien la absoluci�n en sentencia de la pretensi�n del actor (excepciones sustanciales), como es el caso de la nulidad de los documentos base de la acci�n, entonces la excepci�n siempre se traducir� en aqu�l poder que tiene a su disposici�n el demandado para oponer, frente a la pretensi�n de quien lo demanda, aquellas cuestiones que le permitan demostrar que no es dable legalmente declarar procedente el reclamo presentado por el actor, claro est�, exclusivamente en el juicio en donde se opone.

"De ah� que se estime que el hecho de no haber llamado al juicio que nos ocupa a los litisconsortes que intervinieron en los actos aducidos de nulos, a partir de la excepci�n opuesta, no puede ser un obst�culo para que el juzgador emita sentencia en la acci�n en la cual se opuso dicha excepci�n, pues como se ha visto, a la nulidad opuesta de esta manera, no se le puede dar un tratamiento an�logo al que se debe dar cuando es reclamada v�a acci�n, ya sea principal o reconvencional; por ello es dable concluir que la necesidad de escuchar a todas las partes que intervinieron en los documentos que se aducen en nulos, s�lo se justifica cuando se trae al procedimiento v�a acci�n (principal o reconvencional), dados los efectos fuera de juicio que podr�a tener la sentencia.

"En efecto, la sentencia que se dicte en este �ltimo caso indudablemente pudiera afectar la esfera de los diversos individuos que intervinieron en el acto que se aduce de nulo, y que no se han tra�do a juicio, pues en caso de que la autoridad jurisdiccional estime procedente la nulidad reclamada v�a acci�n (principal o reconvencional), la declaraci�n respectiva tendr� efectos erga omnes; de ah� la obligaci�n del juzgador en este caso (v�a acci�n principal o reconvencional), de vigilar oficiosamente la posible existencia de un litisconsorcio, pues en caso de no encontrarse debidamente integrada la relaci�n jur�dico procesal, impedir� que el juzgador v�lidamente pronuncie sentencia de fondo.

"Por el contrario, en el supuesto de ser planteada a manera de excepci�n, los efectos en caso de acreditarse la nulidad s�lo incidir�n en los alcances probatorios del t�tulo evidenciado de nulo, y seguramente en la inminente improcedencia de la acci�n, lo cual, por regla general, s�lo perjudicar� al actor, dado que la sentencia no contendr� una declaraci�n general de nulidad; por ello en el caso que nos ocupa, el hecho de no haber llamado a los diversos litisconsortes, no puede afectar al demandante que cumpli� con su carga de llamar a juicio a los entes correctos, dada la acci�n por �l intentada; de ah� que el no traer a juicio a los diversos integrantes de la relaci�n que cre� el documento que se atribuye de nulo, no puede de suyo, impedir que la autoridad pronuncie sentencia en la acci�n en donde se opuso la excepci�n de nulidad, siempre que el actor hubiere llamado a juicio a los individuos correctos, a partir de la pretensi�n reclamada.

"En este tenor, atendiendo a los elementos de la reivindicatoria intentada, y de acuerdo con la confesi�n de los propios demandados, quienes admitieron encontrarse en posesi�n del bien materia de litis (contestaci�n al hecho cuatro de la demanda principal), de suyo evidencia que la relaci�n jur�dico procesal en la acci�n principal se encuentra debidamente integrada y de ah� la obligaci�n de la autoridad de dictar sentencia de fondo en esta acci�n.

"Es por ello que, contrariamente a lo aducido por el quejoso, el hecho de que la nulidad se oponga como excepci�n, no significa que tambi�n el actor tenga la carga de llamar a los diversos part�cipes en el contrato que se aduce de nulo, pues como se ha dicho, esa obligaci�n exclusivamente es atribuible a quien alega la nulidad, pero v�a acci�n principal o reconvencional.

"Por ello, cabe recalcar que cuando la nulidad es planteada a manera de excepci�n, la autoridad cumple con vigilar que en esa acci�n principal el actor hubiere llamado a juicio a las personas necesarias para que pueda desarrollarse el juicio, siempre atendiendo a la acci�n intentada y no a la excepci�n, y por su parte el actor cumple con demandar a juicio a los individuos correctos, atendiendo tambi�n a la acci�n intentada, y no a las excepciones opuestas; raz�n por la cual no puede estimarse que en este supuesto, la autoridad deba vigilar oficiosamente que se llame al procedimiento a los diversos litisconsortes.

"Consecuentemente, en el supuesto que nos ocupa, es decir, cuando la nulidad se opone v�a excepci�n debe decirse que opera la misma raz�n jur�dica vertida por este �rgano federal al momento de resolver el diverso amparo en el cual se estim� ilegal la negativa a dictar sentencia en relaci�n con la acci�n principal, debido a la inadecuada integraci�n de la relaci�n jur�dico procesal en la diversa reconvencional.

"En efecto, atendiendo a lo expuesto con anterioridad, y de conformidad con lo dispuesto por el art�culo 209 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico, el juzgador est� obligado a decidir el punto litigioso sometido a su consideraci�n, siendo claro, preciso y congruente con las demandas y contestaciones respectivas; por ello, el hecho de que la relaci�n jur�dico procesal se encuentre debidamente integrada en la acci�n principal, dado que el actor llam� a juicio a las partes necesarias para tramitar su acci�n intentada (reivindicatoria), am�n de haber agotado las etapas procesales que la ley prev�, de suyo obliga a la autoridad a dictar sentencia resolviendo los puntos litigiosos objeto del debate.

Por estas razones, es inconcuso que el criterio asumido por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, no es compartido por este �rgano de amparo, y de ah� que se considere legalmente v�lido el pronunciar sentencia de fondo en relaci�n con la acci�n principal, no obstante de haberse opuesto la nulidad como excepci�n; raz�n por la cual es de estimarse infundado el argumento expuesto al respecto.

La anterior resoluci�n dio origen a la siguiente tesis:

"Novena �poca

"Instancia: Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XV, abril de 2002

"Tesis: II.4o.C.5 C

"P�gina: 1302

"NULIDAD, EL HECHO DE NO INTEGRAR DEBIDAMENTE LA RELACI�N JUR�DICO PROCESAL, EN LA RECONVENCIONAL DE, NO ES UN MOTIVO LEGALMENTE V�LIDO PARA EVITAR EL PRONUNCIAMIENTO DE FONDO POR CUANTO HACE A LA ACCI�N PRINCIPAL, A PESAR DE QUE TAMBI�N SE HUBIERA PLANTEADO DICHA NULIDAD COMO EXCEPCI�N. Por regla general, cuando en un juicio se reclama la nulidad de un documento, v�a acci�n principal o reconvencional, el fin perseguido por quien la intenta es el que la autoridad jurisdiccional declare que el documento cuestionado no surte efecto alguno, dado el vicio legalmente acreditado; por ello, la consecuencia pr�ctica de la nulidad, planteada como acci�n reconvencional, ser� el que a trav�s del t�tulo declarado nulo no se pueda alegar alg�n derecho adquirido o liberado, no s�lo en el juicio en el cual se reconvino, sino en todo acto que se pretenda efectuar, amparado en el t�tulo declarado judicialmente nulo. Por el contrario, cuando la nulidad del documento basal es planteada como excepci�n, el efecto no podr� ser otro sino el evidenciar ante el juzgador que, en el juicio en donde se opuso, el t�tulo respectivo no puede tener los alcances probatorios pretendidos por quien lo presenta, dado el vicio demostrado. En efecto, el fin perseguido al oponer una excepci�n es impedir el pronunciamiento de fondo por parte del juzgador (excepciones procesales), o bien, la absoluci�n en sentencia de la pretensi�n del actor (excepciones sustanciales); por ello, la excepci�n siempre se traducir� �nicamente en aquel poder que tiene a su disposici�n el demandado para oponer, frente a la pretensi�n de quien lo demanda, aquellas cuestiones que le permitan demostrar que no es dable legalmente declarar procedente el reclamo presentado por el actor. De acuerdo a lo anterior, es innegable que la nulidad opuesta como excepci�n no puede tener los mismos efectos que la planteada como acci�n reconvencional; por ello, el hecho de haber decretado el litisconsorcio pasivo necesario en la reconvenci�n de nulidad, dada la inadecuada integraci�n de la relaci�n jur�dico procesal, no puede justificar el nulo pronunciamiento de fondo en relaci�n con la acci�n principal intentada, pues si bien la nulidad, adem�s, fue alegada a manera de excepci�n, lo cierto es que la necesidad de escuchar a todas las partes que intervinieron en los documentos que se aducen de nulos, s�lo se justifica cuando �sta se alega en el procedimiento v�a acci�n, pues en caso de estimarse procedente la nulidad, la declaraci�n respectiva tendr� efectos erga omnes, lo cual no acontece cuando es planteada a manera de excepci�n, pues, en este caso, los efectos, en caso de acreditarse el vicio respectivo, s�lo incidir�n en los alcances probatorios del t�tulo que se atribuye de nulo y, consecuentemente, en la inminente improcedencia de la acci�n, lo cual, por regla general, s�lo perjudicar� al actor, dado que la sentencia no contendr� una declaraci�n general de nulidad. Por ello, si al plantearse la nulidad como excepci�n no se llama a juicio a todos los litisconsortes, es una omisi�n que no puede afectar al demandante, pues la integraci�n de la relaci�n jur�dico procesal, exigible a �ste, obedecer� a la acci�n intentada en juicio y no atender� a las excepciones opuestas; adem�s, si de conformidad con lo dispuesto por el art�culo 209 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico, el juzgador est� obligado a decidir el punto litigioso sometido a su consideraci�n, siendo claro, preciso y congruente con las demandas y contestaciones respectivas, entonces, el hecho de que la relaci�n jur�dico procesal se encuentre debidamente integrada en la acci�n principal, dado que el actor llam� a juicio a las partes necesarias para tramitar su acci�n intentada, am�n de haber agotado las etapas procesales que la ley prev�, de suyo obliga a la autoridad a dictar la sentencia respectiva, resolviendo los puntos litigiosos objeto del debate.

A. directo 691/2001. C�sar O.S.G.�lez y otra. 29 de enero de 2002. Unanimidad de votos. Ponente: J.M.P.R.. Secretario: F.S.C.�n.

Por otra parte, los antecedentes del amparo directo 554/2002, tambi�n radicado en el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, son los siguientes:

1) Que en juicio ordinario civil se ejercit� acci�n reivindicatoria basada en un contrato de compraventa.

El demandado opuso excepci�n de nulidad del t�tulo base de la acci�n, aduciendo que fue simulado por el actor (comprador) y por quien fungi� como vendedor.

2) En sentencia, el J. consider� que devino la figura jur�dica de litisconsorcio pasivo necesario en cuanto a esa nulidad y dej� a salvo los derechos de las partes.

3) Inconforme con esa resoluci�n, la parte actora interpuso recurso de apelaci�n, del que conoci� la Primera S. Civil Regional de Texcoco del Tribunal Superior de Justicia del Estado de M�xico. Esta instancia confirm� la resoluci�n apelada y sostuvo, en lo que interesa:

? Que fue correcto que se haya considerado que el demandado s� opuso excepci�n de nulidad por simulaci�n, as� como que deb�a llamarse a los que intervinieron en el acto materia de esa nulidad, por lo que si no se hab�a hecho, fue acertado tambi�n entonces que no se hiciere pronunciamiento respecto de la acci�n principal.

4) La parte actora promovi� juicio de amparo, que qued� radicado en el referido Tribunal Colegiado bajo el citado expediente de amparo, en el que como conceptos de violaci�n se hizo valer, entre otros:

? Que si la referida nulidad no se dedujo como acci�n, fue incorrecto que la S. responsable haya estimado a la opuesta a manera de excepci�n, como una acci�n aut�noma e independiente que no fue hecha valer y citando un litisconsorcio pasivo de una demanda de nulidad que no se plante� por las partes.

Al respecto, el referido Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito sostuvo, en lo que interesa, lo siguiente:

"Son fundados los motivos de inconformidad propuestos por el quejoso.

"En efecto, este Tribunal Federal al resolver en veintinueve de enero de dos mil dos, el amparo directo n�mero 691/2001, promovido por C�sar Orlando Su�rez G.�lez consider�, que el hecho de haber decretado en un juicio la existencia de un litisconsorcio pasivo necesario dada la inadecuada integraci�n de la relaci�n jur�dico procesal, no pod�a justificar el nulo pronunciamiento de fondo en relaci�n con la acci�n principal intentada.

"Este criterio, se sustenta en la necesidad de escuchar a todas las partes que intervinieron en los documentos que se aducen de nulos, s�lo se justifica cuando �sta se alega en el procedimiento v�a acci�n, pues en caso de estimarse procedente la nulidad, la declaraci�n respectiva tendr�a efectos erga omnes, lo cual no acontec�a cuando dicha nulidad era planteada a manera de excepci�n, pues los efectos, en caso de acreditarse el vicio respectivo, s�lo incidir�n en los alcances probatorios del t�tulo que se atribu�a de nulo y, consecuentemente, en la inminente improcedencia de la acci�n, lo cual, por regla general, s�lo perjudicar�a al actor, dado que la sentencia no contendr�a una declaraci�n general de nulidad.

"Por ello, si al plantearse la nulidad como excepci�n no se llama a juicio a todos los litisconsortes, esa omisi�n no puede afectar al demandante, pues la integraci�n de la relaci�n jur�dico procesal exigible a �ste, obedecer� a la acci�n intentada en juicio y no atender� a las excepciones opuestas.

"Adem�s, de conformidad con lo dispuesto por el art�culo 209 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico, el juzgador est� obligado a decidir el punto litigioso sometido a su consideraci�n, siendo claro, preciso y congruente con las demandas y contestaciones respectivas, por tanto, el hecho de que la relaci�n jur�dico procesal se encuentre debidamente integrada en la acci�n principal, dado que el actor llam� a juicio a las partes necesarias para tramitar su acci�n intentada, am�n de haber agotado las etapas procesales que la ley prev�, de suyo obliga a la autoridad a dictar la sentencia respectiva, resolviendo los puntos litigiosos objeto del debate.

"Al respecto este Tribunal Federal emiti� la tesis visible en las p�ginas 1302, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, T.X., abril de 2002 que dice: ?NULIDAD, EL HECHO DE NO INTEGRAR DEBIDAMENTE LA RELACI�N JUR�DICO PROCESAL, EN LA RECONVENCIONAL DE, NO ES UN MOTIVO LEGALMENTE V�LIDO PARA EVITAR EL PRONUNCIAMIENTO DE FONDO POR CUANTO HACE A LA ACCI�N PRINCIPAL, A PESAR DE QUE TAMBI�N SE HUBIERA PLANTEADO DICHA NULIDAD COMO EXCEPCI�N.? (se transcribe).

"Tesis que se considera aplicable al caso a estudio, porque el tercero perjudicado al dar contestaci�n a la demanda instaurada en su contra, se�al� que opon�a la excepci�n derivada de los art�culos 2008, 2009, 2010 y 2011 del C�digo Civil vigente para el Estado de M�xico, toda vez que el actor conjuntamente con el se�or T.B.�n B�rcenas, hab�a simulado un contrato de compra venta para tratar de perjudicarlo, por lo que desde ese momento y en atenci�n a que ese acto simulado le causaba perjuicios ped�a la nulidad del mismo; argumento, que la responsable ilegalmente tom� como base para no pronunciarse respecto de la acci�n intentada, estimando la existencia del litisconsorcio pasivo necesario.

En estas condiciones, siendo fundados los motivos de inconformidad en estudio, lo procedente es conceder el amparo y protecci�n de la Justicia Federal que solicita el quejoso, para que dejando insubsistente la sentencia reclamada, la S. responsable dicte otra en la que con plenitud de jurisdicci�n, se pronuncie respecto de la acci�n principal intentada, tomando en cuenta que al plantearse la nulidad como excepci�n, no es necesario que se llame a juicio a todos los que intervinieron en el acto sobre el cual se opone la excepci�n de nulidad.

QUINTO

Tambi�n es pertinente se�alar, de manera previa a la cita de las consideraciones del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito, los antecedentes del amparo directo civil n�mero 115/2003 de su �ndice:

1) Que se ejercit� acci�n reivindicatoria basada en escritura p�blica que deriv� de un juicio de otorgamiento de escritura que promovieron los actores contra las personas que les vendieron el bien reclamado.

El demandado adujo la nulidad del t�tulo base de la acci�n, se�alando ser leg�timo propietario de ese bien por adquirirlo antes que los actores mediante contrato que celebr� con personas diversas de quienes vendieron a los reivindicantes; que adem�s, quienes enajenaron a �stos, hab�an adquirido el bien, mediante juicio de usucapi�n promovido contra los que a su vez hab�an vendido al demandado, siendo que, adujo, la usucapi�n no puede comenzar ni correr entre ascendientes y descendientes y, por tanto, ese juicio de usucapi�n se encuentra afectado de nulidad absoluta.

2) El J. tuvo por probada la acci�n reivindicatoria ejercitada e inconforme con su fallo, el demandado interpuso apelaci�n, de la que conoci� la Cuarta S. del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Puebla, misma que confirm� aquel fallo.

3) Contra la resoluci�n de esa S., el demandado promovi� juicio de amparo, que qued� radicado en el referido Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito, bajo el expediente de amparo directo 498/2002, en el que emiti� ejecutoria por la que se orden� a la S. responsable, que en nueva resoluci�n, analizara la indicada excepci�n de nulidad.

4) La citada S. emiti� otra resoluci�n, por la que confirm� la resoluci�n apelada y sostuvo, en lo conducente, que para declarar probada esa excepci�n, se requer�a la instauraci�n de un juicio de nulidad en el que fuesen escuchados los que fungieron como actores y demandados en el referido juicio de usucapi�n, a fin de cumplir con los requisitos exigidos por los art�culos 14 y 16 constitucionales y como ello no fue as�, era indudable que el juicio de usucapi�n deb�a reputarse v�lido, m�xime, indic�, que no existe nulidad de pleno derecho.

5) En desacuerdo tambi�n con esta nueva resoluci�n, el demandado promovi� juicio de amparo, que qued� radicado en el citado Tribunal Colegiado, bajo el expediente de amparo directo 115/2003, en el que como conceptos de violaci�n hizo valer, en lo conducente:

? Que no es correcto considerar, que para declarar probada dicha excepci�n, se requiera la promoci�n de un juicio en el que fueran escuchados los que fueron actores en el juicio de usucapi�n, porquedicho argumento ya es materia de cosa juzgada en el anterior amparo directo n�mero 498/2002, en el que se determin� la posibilidad de oponer la nulidad como excepci�n.

A ello, el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito expres�, en lo conducente:

"QUINTO. Son en parte fundados aunque insuficientes los conceptos de violaci�n, infundados e inoperantes en lo dem�s.

"En primer lugar, cabe dejar precisado que en el juicio de amparo directo 498/2002, promovido por el propio M.L.C. en contra de la sentencia dictada por la S. responsable el veinticinco de octubre de dos mil dos, este Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito, sostuvo que la nulidad de t�tulo de propiedad base de la acci�n en juicio reivindicatorio, no necesariamente debe hacerse valer como acci�n, y menos aun con anterioridad a la promoci�n de la acci�n reivindicatoria, toda vez que ello puede intentarse como excepci�n o bien como acci�n reconvencional, dado que conforme a lo establecido por los art�culos 245, 248, 248 bis y 249 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de Puebla, se deduce que la ley faculta a la parte demandada a oponer como defensa cualquier cuesti�n que le convenga, y que tambi�n la autoriza a reconvenir al actor en el propio escrito de contestaci�n, sin que por otra parte establezca impedimento alguno para que en v�a de excepci�n o en reconvenci�n pueda oponer o hacer valer la nulidad del documento de propiedad base de la acci�n, pues por el contrario, del contenido de dichos preceptos se infiere la facultad que tiene la parte demandada para hacer valer la nulidad como excepci�n o como acci�n reconvencional, al se�alar que las excepciones, cualquiera que sea su naturaleza, se har�n valer en la contestaci�n, y que de existir objeci�n a los documentos exhibidos junto con el escrito de demanda, en su contestaci�n el demandado expresar� el motivo o causa de su objeci�n, pudiendo reconvenir en el propio ocurso; que as�, debe diferenciarse entre la acci�n reconvencional y la excepci�n de nulidad, pues mientras la primera tiene como finalidad la declaraci�n judicial de ser nulo el documento o t�tulo respectivo, la nulidad opuesta como defensa surtir� efectos para establecer la ineficacia, invalidez o ineptitud del documento cuestionado para acreditar la propiedad en ese juicio del inmueble que se pretende reivindicar, y como consecuencia para tener por no demostrado el primer elemento de la acci�n reivindicatoria; en su apoyo se invocaron las tesis tituladas: ?REIVINDICACI�N, EXCEPCI�N DE NULIDAD DE T�TULO BASE DE LA ACCI�N. PROCEDE SU ESTUDIO PREVIO A LA ACCI�N DE.? y ?ACCI�N REIVINDICATORIA, NULIDAD DEL T�TULO BASE DE LA. PUEDE INTENTARSE COMO ACCI�N RECONVENCIONAL U OPONERSE COMO EXCEPCI�N.?. En concordancia con dichas consideraciones, este �rgano colegiado concedi� el amparo solicitado a M.L.C. para el efecto, entre otro, de que la S. responsable dejara insubsistente la sentencia reclamada, y en su lugar dictara otra en la cual analizara la excepci�n de nulidad del t�tulo de propiedad fundatorio de la acci�n que opuso la parte demandada, decidiendo con plenitud de jurisdicci�n lo que en derecho correspondiera.

"En esas condiciones, como bien lo expresa el quejoso, la S. responsable, en debido cumplimiento y acatamiento de la citada ejecutoria pronunciada por este Tribunal Colegiado, ten�a que dejar establecida la oportunidad y el derecho de la parte demandada para oponer en el juicio reivindicatorio de origen la excepci�n de nulidad del t�tulo de propiedad base de la acci�n, para posteriormente proceder a analizar su demostraci�n y procedencia con base en el estudio y valoraci�n de las pruebas aportadas para tal fin. De ah�, que resulte incorrecto y contrario a los lineamientos de aquella ejecutoria de amparo, lo considerado por la S. responsable en el sentido de que para declarar probada la acci�n (sic) de nulidad que hizo valer M.L.C., se requer�a la promoci�n de un juicio de nulidad en el que adem�s de ser escuchados los actores en el juicio de usucapi�n S.P.O. y Salustia Chocolatl, tambi�n fueran o�dos B.C.G.�a y R.T.C., demandados en dicho juicio, a fin de dar cumplimiento con lo establecido por los art�culos 14 y 16 constitucionales, y de esa manera lograr la declaraci�n de nulidad de ese juicio de usucapi�n, del que deriva el t�tulo de propiedad de los actores, toda vez que no existe nulidad de pleno derecho.

"No est� por dem�s se�alar, como se dijo en la citada sentencia del juicio de garant�as 498/2002, que cuando se reclama la nulidad de un documento, en v�a de acci�n principal o reconvencional, el objeto perseguido es la declaraci�n judicial de que el documento cuestionado no surte efecto alguno y que, por ende, carece de validez ante cualquier persona o autoridad, en tanto que si la nulidad del documento base de la acci�n es planteada como excepci�n, su finalidad no es otra que la de poner de manifiesto ante la autoridad judicial la ineficacia del documento para justificar los extremos pretendidos por la parte actora ante el vicio demostrado; por lo cual, al no tener los mismos efectos la nulidad planteada como acci�n (principal o reconvencional), o como excepci�n, es intrascendente que en la especie el demandado en el juicio de origen no hubiera promovido la nulidad del t�tulo de propiedad base de la acci�n en contra de los actores y de los demandados en el procedimiento de usucapi�n, por virtud del cual los causantes de los promoventes de la acci�n reivindicatoria hubieran adquirido la propiedad del inmueble controvertido, si como se dijo, la excepci�n de nulidad planteada s�lo ten�a por finalidad poner de manifiesto ante la autoridad judicial la ineficacia del t�tulo fundatorio de esta acci�n, mas no establecer la nulidad absoluta de ese documento de propiedad. Al caso tiene aplicaci�n en lo conducente la tesis del Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, publicada bajo el n�mero II.4o.C.5 C., en la p�gina mil trescientos dos, T.X., abril de dos mil dos, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta que dice: ?NULIDAD, EL HECHO DE NO INTEGRAR DEBIDAMENTE LA RELACI�N JUR�DICO PROCESAL, EN LA RECONVENCIONAL DE, NO ES UN MOTIVO LEGALMENTE V�LIDO PARA EVITAR EL PRONUNCIAMIENTO DE FONDO POR CUANTO HACE A LA ACCI�N PRINCIPAL, A PESAR DE QUE TAMBI�N SE HUBIERA PLANTEADO DICHA NULIDAD COMO EXCEPCI�N.?

"No obstante, independientemente de que la S. responsable de manera incorrecta hubiera citado tal consideraci�n en relaci�n con la necesidad de que el demandado en el juicio de origen, hoy quejoso, promoviera juicio de nulidad de t�tulo de propiedad base de la acci�n reivindicatoria, pasando por alto lo resuelto sobre el particular por este Tribunal Colegiado en la ejecutoria del juicio de amparo D-498/2002, lo que realmente importa es que como quiera que sea se avoc� al an�lisis de la excepci�n de nulidad planteada, con base en las pruebas ofrecidas por M.L.C., declar�ndola no probada.

"En esos t�rminos, aun cuando fundados en ese aspecto los conceptos de violaci�n hechos valer por el quejoso, lo procedente es declararlos inoperantes por su insuficiencia para resolver el asunto favorablemente a sus intereses por ese solo motivo.

"...

Las anteriores consideraciones conducen a negar el amparo solicitado.

Resoluci�n de la que deriv� la siguiente tesis:

"Novena �poca

"Instancia: Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XVII, junio de 2003

"Tesis: VI.2o.C.346 C

"P�gina: 1060

"REIVINDICACI�N. EXCEPCI�N DE NULIDAD DEL T�TULO BASE DE LA ACCI�N. PROCEDE SU ESTUDIO INDEPENDIENTEMENTE DE QUE NO SE LLAME A JUICIO A TODOS LOS LITISCONSORTES. Cuando se reclama la nulidad de un documento en v�a de acci�n principal o reconvencional, el objeto perseguido es la declaraci�n judicial de que el documento cuestionado no surte efecto alguno, y que, por ende, carece de validez ante cualquier persona o autoridad, esto es, la consecuencia de la nulidad planteada como acci�n ser� el que a trav�s del t�tulo declarado nulo no se pueda alegar alg�n derecho adquirido o liberado, no s�lo en el juicio en el cual se ejercit� o reconvino, sino en todo acto que se pretenda efectuar amparado en el t�tulo declarado judicialmente nulo, en tanto que si la nulidad del documento base de la acci�n es planteada como excepci�n, su finalidad no es otra que evidenciar ante el juzgador que, en el juicio en donde se opuso, el t�tulo respectivo no puede tener los alcances probatorios pretendidos por quien lo presenta, dado el vicio demostrado, esto, en virtud de que el fin perseguido al oponerse una excepci�n es impedir el pronunciamiento de fondo por parte del juzgador, o la absoluci�n en sentencia de la pretensi�n del actor y, porque, adem�s, la excepci�n no es otra cosa que la facultad que tiene el demandado para oponer, frente a la pretensi�n de quien lo demanda, aquellas cuestiones que le permitan demostrar que no es dable legalmente declarar procedente el reclamo presentado por el actor. Por lo cual, al no tener los mismos efectos la nulidad planteada como acci�n (principal o reconvencional), o como excepci�n, es intrascendente que el demandado en el juicio de origen no haya promovido la nulidad del t�tulo de propiedad base de la acci�n en contra de los actores y de los demandados en el procedimiento de usucapi�n, por virtud del cual los causantes de los promoventes de la acci�n reivindicatoria hubieran adquirido la propiedad del inmueble controvertido si, como se dijo, la excepci�n de nulidad planteada s�lo ten�a por finalidad poner de manifiesto ante la autoridad judicial la ineficacia del t�tulo fundatorio de esta acci�n, mas no establecer la nulidad absoluta de ese documento de propiedad; en otras palabras, la omisi�n de llamar a juicio a todos los litisconsortes no puede afectarlos ni ser una cuesti�n para establecer la improcedencia de la excepci�n de nulidad del t�tulo de los actores opuesta por los demandados, pues la integraci�n de la relaci�n jur�dico-procesal, exigible al actor, obedecer� a la acci�n intentada en juicio y no atender� a las excepciones opuestas.

A. directo 115/2003. 19 de mayo de 2003. Unanimidad de votos. Ponente: G.C.R.. Secretario: H.S.R..

SEXTO

Es criterio firme de este Alto Tribunal que en primer t�rmino debe determinarse si en el caso existe contradicci�n de criterios, pues s�lo en tal supuesto se podr� determinar cu�l es el que debe prevalecer.

Para que exista materia a dilucidar respecto de cu�l criterio es el que habr� de prevalecer, debe haber, cuando menos formalmente, una oposici�n de opiniones jur�dicas en las que se analice la misma cuesti�n; es decir, para que se surta su procedencia, la contradicci�n denunciada debe referirse a las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas vertidos dentro de la parte considerativa de las sentencias respectivas.

En otras palabras, existe contradicci�n de criterios cuando concurren los siguientes supuestos:

  1. Que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes;

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y,

  3. Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

En ese sentido se ha pronunciado el Pleno de este Alto Tribunal en la jurisprudencia transcrita a continuaci�n:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XIII, abril de 2001

"Tesis: P./J. 26/2001

"P�gina: 76

CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de A., cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la S. que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Establecido lo anterior, se tiene que del an�lisis de las transcritas ejecutorias emitidas se advierte que s� existe la contradicci�n de tesis denunciada, entre el criterio sustentado por el Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Segundo Circuito y el sostenido por el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito.

En efecto, el Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Segundo Circuito, al resolver el amparo directo 688/2004, sostuvo que cuando a manera de excepci�n se opone la nulidad del documento fundatorio de la acci�n, por no respetarse el derecho del tanto, se pretende entonces la nulidad del acto contenido en ese documento, lo cual no s�lo afecta los derechos que el actor y demandado tienen en la especie sobre ese negocio, sino al acto en general, por lo que la nulidad interesa a todos los que intervinieron en el proceso de donde deriv� el mismo, pues los efectos de su declaraci�n no s�lo guardan relaci�n con la procedencia de la acci�n, ya que adquiere car�cter de cosa juzgada y, en consecuencia, la fuerza legal que se requiere para considerar incontrovertible la conclusi�n del juzgador, eliminando la posibilidad de que dicha cuesti�n vuelva a ser sometida directamente al an�lisis judicial; es decir, pierde la eficacia y validez ante cualquier persona o autoridad.

Que, por tanto, no se puede obligar al juzgador a resolver la excepci�n de nulidad as� opuesta, si no han sido llamadas al juicio todas las personas interesadas en esa nulidad, es decir, por no haberse integrado el litisconsorcio pasivo necesario en ese aspecto.

Por otra parte, en sus transcritas ejecutorias, el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito sostuvo, en lo conducente, que cuando la nulidad del t�tulo base de la acci�n se plantea como excepci�n, s�lo tiene por efecto evidenciar el vicio que del mismo se invoque y que, por ende, no puede tener los alcances probatorios pretendidos por quien lo presenta e incidir� en la procedencia de la acci�n lo cual s�lo perjudica al actor, pues a la nulidad as� opuesta no se le puede tratar de manera an�loga a cuando es reclamada v�a acci�n, sea principal o reconvencional, porque en este caso, la sentencia que se dicte s� afecta a quienes intervinieron en el acto aducido de nulo y, por tanto, s� es necesario escucharlos ya que su declaraci�n tendr� efectos erga omnes, lo que no sucede al hacerse valer como excepci�n.

De ah� la apuntada existencia de la contradicci�n de tesis, pues el Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Segundo Circuito, determin� que cuando se hace valer la nulidad del t�tulo base de la acci�n a manera de excepci�n, s� es necesario llamar al juicio a los interesados en el acto cuya nulidad se aduce porque los efectos de su declaraci�n no se limitan al actor y al demandado ni �nicamente en relaci�n a la procedencia de la acci�n ejercitada, mientras que el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito sostuvo, en lo que esencialmente interesa, que cuando la nulidad se hace valer como excepci�n, su finalidad es evidenciar al juzgador la ineficacia del documento para justificar la procedencia de la acci�n ejercitada con base en �l y, por ende, no es necesario integrar el litisconsorcio respecto de esa nulidad, pues esto s�lo es as� cuando se hace valer como acci�n principal o en reconvenci�n.

En ese orden de ideas, la materia de la presente contradicci�n determinada existente entre dichos Tribunales Colegiados, consiste en establecer, si cuando la nulidad del t�tulo base de la acci�n se hace valer como excepci�n, surge litisconsorcio necesario respecto de los que intervinieron en el acto jur�dico contenido en ese t�tulo.

No es �bice a la apuntada determinaci�n de existencia de contradicci�n, el hecho de que el siete de junio y uno de julio de dos mil dos, respectivamente, se publicaron en la Gaceta del Gobierno del Estado de M�xico decretos por los que se abrogaron el C�digo Civil del Estado de M�xico de mil novecientos cincuenta y seis; y el C�digo de Procedimientos Civiles expedido en mil novecientos treinta y siete, bajo cuya vigencia se tramitaron y resolvieron los juicios materia de los amparos directos 691/2001 y 554/2002 del Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito.

Ello es as�, pues la materia en discusi�n versa sobre un aspecto general sobre legislaci�n procesal civil, como es la excepci�n, el cual tambi�n ser�a aplicable a preceptos de c�digos procesales de otras entidades federativas que coincidieran con los preceptos del correspondiente ya abrogado del Estado de M�xico, a partir del cual surgi� uno de los criterios en contradicci�n.

Al respecto se cita, en la idea que resulta conducente y aplicable en el caso, la jurisprudencia de esta Primera S., que dice:

"Novena �poca

"Instancia: Primera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XVIII, diciembre de 2003

"Tesis: 1a./J. 64/2003

"P�gina: 23

CONTRADICCI�N DE TESIS. DEBE RESOLVERSE AUN CUANDO LOS CRITERIOS QUE CONSTITUYEN SU MATERIA DERIVEN DE PRECEPTOS LEGALES DEROGADOS. Es procedente resolver la denuncia de contradicci�n de tesis propuesta respecto de tesis en pugna referidas a preceptos legales derogados, pues aun cuando el sentido �nico de la resoluci�n que se dicte sea fijar el criterio que debe prevalecer, sin afectar las situaciones jur�dicas concretas derivadas de los asuntos en los que se hubieren dictado las sentencias que sustentaron las tesis opuestas, conforme a lo dispuesto en el segundo p�rrafo del art�culo 197-A de la Ley de A., la definici�n del criterio jurisprudencial es indispensable, ya que es factible que aunque se trate de normas derogadas, puedan encontrarse pendientes algunos asuntos que, regulados por ellas, deban resolverse conforme a la tesis que llegue a establecerse con motivo de la contradicci�n.

Se cita adem�s, tambi�n en la idea conducente, la tesis de la entonces Tercera S. de este Alto Tribunal, que dice:

"Octava �poca

"Instancia: Tercera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: I, Primera Parte-1, enero a junio de 1988

"P�gina: 284

CONTRADICCI�N DE TESIS. DETERMINACI�N DEL CRITERIO QUE DEBE PREVALECER, AUNQUE SE REFIERA A PRECEPTOS PROCESALES CIVILES DEROGADOS. Es procedente resolver la denuncia de contradicci�n de tesis propuesta, respecto de tesis en pugna que se refieran a preceptos procesales civiles de una entidad federativa que ya se encuentren derogados, pues aun cuando el sentido �nico de la resoluci�n que se dicte sea fijar el criterio que debe prevalecer, sin afectar las situaciones concretas de los asuntos en los que se sustentaron las tesis opuestas conforme a lo dispuesto en el segundo p�rrafo del art�culo 197-A de la Ley de A., la definici�n del criterio jurisprudencial es indispensable, por una parte, porque es factible que no obstante tratarse de preceptos procesales civiles locales derogados, pudieran encontrarse pendientes algunos asuntos que, regulados por dichos preceptos, deban resolverse conforme a la tesis que llegue a establecerse con motivo dela contradicci�n y, por otra parte, porque trat�ndose de un criterio general sobre legislaci�n procesal civil, el mismo tambi�n ser�a aplicable a preceptos de c�digos procesales de otras entidades federativas que coincidieran con los preceptos que fueron derogados.

Tampoco es obst�culo a la se�alada determinaci�n de existencia de contradicci�n de tesis, el hecho de que sean diferentes las acciones intentadas y la naturaleza de los juicios de origen, pues el correspondiente al Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Circuito, resulta ser un juicio sumario civil en el que se dedujo la venta de un bien sujeto al r�gimen de copropiedad mientras que el del Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, deviene ser un juicio ordinario civil en el que se ejercit� la acci�n reivindicatoria.

Se dice que no es �bice lo anterior, pues la cuesti�n sobre la que gira la contradicci�n resulta del hecho de que la nulidad del t�tulo base de la acci�n se hizo valer como excepci�n.

Por otra parte, no es obst�culo para dilucidar la apuntada contradicci�n, la circunstancia de que la ejecutoria emitida por el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, en el amparo directo 691/2001, haya sido parte de la contradicci�n de tesis 16/2002, en relaci�n con lo sostenido por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil de ese mismo circuito, en el amparo directo 518/99, y que fuera resuelta en sesi�n de nueve de abril de dos mil tres, en el sentido de considerar existente la contradicci�n y declararla sin materia, dado que en esa previa contradicci�n se estim� como punto de divergencia, si pod�a resolverse la acci�n principal, aun cuando en la reconvencional de nulidad no estuviera debidamente integrado el litisconsorcio pasivo inherente a esa reconvenci�n.

H.�ndose considerado adem�s que conforme a la nueva legislaci�n adjetiva y sustantiva civil del Estado de M�xico, el juzgador est� impedido para declarar o constituir un derecho o imponer una condena, tanto en la acci�n principal como en la reconventora, por estar estrechamente vinculadas entre s�, y no ser factible, por consiguiente, resolver sobre ellas sin prevenir al reconventor de ampliar su demanda en contra de todos aquellos que intervinieron en los actos objeto de la controversia.

Punto contradictorio establecido en aquella contradicci�n que es distinto del considerado a resolver en la presente, pues �ste versa por cuanto a determinar si surge litisconsorcio necesario en relaci�n con la nulidad del t�tulo base de la acci�n cuando es planteada como excepci�n, y no as� como reconvenci�n, que es respecto de lo cual fueron enfocadas las consideraciones esenciales de la ejecutoria emitida en dicha contradicci�n de tesis 16/2002, pues no otra cosa se deduce de lo que se transcribe de la misma:

"CUARTO. Existe contradicci�n de tesis, pues los Tribunales Colegiados involucrados estudiaron la misma cuesti�n jur�dica, tomaron en cuenta similares elementos y, al resolver, llegaron a conclusiones opuestas.

"As� es, el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, sostiene que el hecho de no integrar debidamente la relaci�n jur�dico procesal en la reconvencional de nulidad no es motivo legalmente v�lido para evitar el pronunciamiento de fondo por cuanto hace a la acci�n principal, a pesar de que tambi�n se hubiera planteado dicha nulidad como excepci�n.

"En cambio, el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito sostiene algo distinto; es decir, que dada la �ntima relaci�n que existe entre la excepci�n de nulidad con la reconvenci�n de nulidad, si no se ha resuelto el litisconsorcio pasivo necesario de la reconvencional, el juzgador se encuentra impedido para pronunciarse respecto de la acci�n principal.

"Como se ve, ambos tribunales se ocuparon del mismo tema: determinaron si era procedente resolver la acci�n principal en casos en los que el demandado opuso la excepci�n de nulidad y la acci�n reconvencional de nulidad y se gener� un litisconsorcio pasivo necesario respecto a la acci�n ejercida en segundo t�rmino.

"Sin que pueda constituir obst�culo el que el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito haya determinado que el promovente ?no opuso expresamente la excepci�n de nulidad de los instrumentos notariales con los cuales la parte actora pretend�a acreditar su derecho de propiedad sobre el bien sujeto a reivindicaci�n; no obstante lo anterior, lo cierto es que a lo largo del escrito respectivo fue alegada dicha anomal�a. ... Y, por tanto, de acuerdo con lo sentado por la extinta Tercera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, es inconcuso que lo alegado al respecto form� parte de la controversia natural?, pues lo cierto es que resolvi� el asunto sobre la base de que s� se hab�a interpuesto la excepci�n de nulidad.

"Apoya lo dicho en este considerando la tesis jurisprudencial siguiente:

"?Novena �poca

"?Instancia: Pleno

"?Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"?Tomo: XIII, abril de 2001

"?Tesis: P./J. 26/2001

"?P�gina: 76

"?CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA.? (se transcribe).

"QUINTO. Ahora bien, no obstante ha quedado acreditada la existencia de la contradicci�n de tesis denunciada, esta Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n estima que debe ser declarada sin materia, pues los C�digos Civil y de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico, que sirvieron de base para la emisi�n de las resoluciones en an�lisis fueron abrogados y, con la expedici�n de nuevos c�digos el legislador resolvi� el problema a que se refiere el presente asunto.

"Para mayor claridad en el desarrollo del presente asunto, resulta �til transcribir -en lo que interesa- el texto de las normas vigentes al momento en que los Tribunales Colegiados emitieron su resoluci�n.

"...

"Ahora bien, el punto contradictorio en el presente asunto lo era el determinar si se pod�a resolver la acci�n principal, si en la reconvencional no estaba debidamente integrado el litisconsorcio, existiendo los siguientes antecedentes:

"? Que se hubiere ejercitado la acci�n reivindicatoria,

"? que el demandado opusiera la excepci�n de nulidad y al mismo tiempo demandara la acci�n reconvencional de nulidad y,

"? que en esta �ltima se integrara litisconsorcio pasivo necesario.

"Al respecto, se presentaron dos posturas:

"El Cuarto Tribunal resolvi� que el hecho de que exista litisconsorcio pasivo necesario en la reconvencional y no se hubiera llamado a juicio a todos los litisconsortes no imped�a que el Tribunal de alzada se pronunciara respecto de la acci�n principal; mientras que el Tercer Tribunal determin� lo contrario.

"As�, aun cuando la oposici�n de criterios se dio, es importante precisar que los C�digos Civiles vigentes en ese momento no conten�an disposici�n alguna que resolviera el problema en cuesti�n.

"Por tanto, los tribunales de referencia no ten�an ninguna referencia o disposici�n que les resolviera el problema.

"Sin embargo, con la publicaci�n y entrada en vigor del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico se adicion� en el t�tulo sexto un cap�tulo segundo, denominado ?Del litisconsorcio?, mismo que, en lo que interesa dispone:

"?1.84. Hay litisconsorcio cuando una parte, sea activa o pasiva, est� compuesta por varias personas.?

"?1.86. Es necesario el litisconsorcio, cuando las cuestiones que en el juicio se ventilan, afectan a m�s de dos personas, de tal manera que no sea posible pronunciar sentencia v�lida, sin o�rlas a todas ellas.?

"?1.87. El J. en cualquier momento analizar� de oficio la presencia del litisconsorcio necesario.?

"?1.88. El J. al examinar la demanda o reconvenci�n prevendr� al actor para que la ampli� contra las personas que formen litisconsorcio necesario.?

"Con la inclusi�n de tales normas, el punto medular del presente asunto ha quedado resuelto, pues, en el supuesto que se est� analizando, el J. al advertir que est� en presencia de un litisconsorcio necesario tiene la obligaci�n de prevenir al reconventor para que ampli� su acci�n en contra de las personas que formen el litisconsorcio.

"As�, hecha la anterior prevenci�n, lo consecuente es que se llame a los litisconsortes y quede debidamente integrado el litisconsorcio para poder resolver tanto la acci�n principal como la reconvencional.

"Por otro lado, resulta importante precisar lo que dispone el art�culo 1.211 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico vigente, que a la letra dice:

"?1.211. La sentencia firme produce acci�n y excepci�n contra los que litigaron y contra terceros llamados legalmente a juicio.?

"Tambi�n conviene precisar que seg�n el reci�n publicado C�digo Civil para el Estado de M�xico, la anulaci�n del contrato traer�a como efecto que los participantes tuvieran la obligaci�n de restituirse las prestaciones que hubieran recibido con motivo del acto anulado, seg�n lo dispuesto en su art�culo 7.26, que dispone:

"?Art�culo 7.26. La anulaci�n del acto obliga a las partes a restituirse mutuamente lo que han recibido o percibido en virtud o por consecuencia del acto anulado.?

"As�, el juzgador est� impedido para declarar o constituir un derecho o imponer una condena, tanto en la acci�n principal como en la reconventora, por estar estrechamente vinculadas entre s�, y no ser factible, por consiguiente, resolver sobre ellas sin prevenir al reconventor de ampliar su demanda en contra de todos aquellos que intervinieron en los actos objeto de la controversia.

"En las apuntadas condiciones, si el legislador determin� lo que el J. habr� de hacer en el caso de que se integre un litisconsorcio necesario, resulta irrelevante un pronunciamiento respecto al punto de contradicci�n de la presente denuncia, pues a nada pr�ctico conducir�a, porque, se insiste, ahora hay una norma que resuelve el problema.

"En las relatadas condiciones, debe declararse sin materia esta contradicci�n de tesis, dado que la resoluci�n que eventualmente pudiera emitirse por esta S. sobre el punto central de desavenencia entre los Tribunales Colegiados contendientes, no tendr�a por finalidad la de dirimir y determinar cu�l de las tesis en conflicto debe prevalecer para dar certeza y seguridad jur�dica a la instituci�n procesal sobre la que se vierte.

"De lo antes expuesto, se puede concluir que la nueva legislaci�n civil para el Estado de M�xico provoca que, de presentarse nuevamente la problem�tica en estudio, deber� atenderse a lo dispuesto en el cap�tulo del litisconsorcio, sin que sea posible la aplicaci�n de los c�digos abrogados.

De ah� que esta S. considere que ha quedado sin materia el presente asunto.

S�PTIMO

En lo que corresponde a lo sostenido por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito, al resolver el amparo directo 115/2003, se tiene que no existe contradicci�n de tesis respecto a los criterios sustentados por los otros Tribunales Colegiados contendientes.

Ello es as�, pues como se dijo, el Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Segundo Circuito consider� que cuando se hace valer la nulidad del t�tulo base de la acci�n a manera de excepci�n, s� es necesario llamar al juicio a los interesados en el acto cuya nulidad se aduce, porque los efectos de su declaraci�n no se limitan al actor y al demandado ni �nicamente en relaci�n a la procedencia de la acci�n ejercitada.

Mientras que el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito sostuvo que cuando la nulidad se hace valer como excepci�n, su finalidad �nica es evidenciar al juzgador la ineficacia del documento para justificar la procedencia de la acci�n ejercitada con base en �l y, por ende, no es necesario integrar el litisconsorcio respecto de esa nulidad.

Lo que desde luego no se contrapone con lo sostenido por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito, ya que �ste determin� que para declarar probada esa excepci�n, no es requisito que se haya promovido diverso juicio de nulidad en el que fueran escuchados los que resulten litisconsortes en cuanto a esa cuesti�n ni que ello debiera haberse promovido previamente al juicio reivindicatorio en que se opuso aqu�lla, empero, sin determinar si debi� haberse integrado el litisconsorcio en relaci�n con esa nulidad en el propio juicio en que se opuso como excepci�n, como lo estim� el Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Segundo Circuito.

Esto es, el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito de ninguna manera abord� la cuesti�n relativa a si era o no necesaria la integraci�n del litisconsorcio en relaci�n con la nulidad planteada como excepci�n en el propio juicio en que se opuso, sino que, acorde a lo resuelto en la sentencia reclamada en el amparo directo en que emiti� su respectiva ejecutoria, se limit� a determinar que para estimar probada esa excepci�n, no era necesario promover previamente, juicio en que se demandara dicha nulidad.

No pasa inadvertido que el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito expres�, adem�s, que la nulidad se puede invocar en v�a de acci�n principal o reconvencional y como excepci�n, y que en la primera hip�tesis se persigue la declaraci�n judicial de que el documento cuestionado no surte efecto alguno y que, por ende, carece de validez ante cualquier persona o autoridad, mientras que cuando se aduce como excepci�n, su finalidad no es otra que la de poner de manifiesto ante la autoridad judicial la ineficacia del documento para justificar los extremos pretendidos por la parte actora ante el vicio demostrado y no la nulidad absoluta de aquel t�tulo.

Empero, como se dijo, nunca concluy� por cuanto a si era o no necesaria la integraci�n del litisconsorcio en relaci�n con la nulidad planteada como excepci�n en el propio juicio en que se opuso, sino que se limit� a determinar que para estimar probada esa excepci�n, no era necesario promover previamente, juicio en que se demandara dicha nulidad.

No es �bice a lo considerado, la circunstancia de que en el rubro y la parte final del texto de la transcrita tesis que deriv� del mencionado amparo directo 115/2003, se haga referencia a que se puede estudiar la excepci�n de nulidad del t�tulo base de la acci�n independientemente de que no se llame a juicio a todos los que les resulte el car�cter de litisconsortes en relaci�n con esa nulidad, as� como que esa omisi�n no les puede afectar a �stos, ni ser una cuesti�n para establecer la improcedencia de esa excepci�n, lo que parecer�a ser contrario a lo sostenido por el Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Segundo Circuito, en tanto que �ste concluy� que no pod�a resolverse sobre la misma si no se hizo ese llamamiento.

Lo anterior es as�, pues de la transcrita ejecutoria que dio origen a dicha tesis, se advierte que no se hizo de manera indubitable ese preciso pronunciamiento plasmado en su rubro y texto, o sea, por cuanto a que se pueda estudiar esa excepci�n aunque no se hubiera verificado el llamamiento en comento en el juicio en donde se opuso, por tanto, aunque incorrectamente se incluyera ese aspecto en la tesis referida, lo cierto es que no procede integrar ese elemento a la contradicci�n de tesis, ya que ante la apuntada inconsistencia entre la tesis y la ejecutoria que le dio origen, debe tomarse en cuenta lo que se haya especificado en esta �ltima para determinar la existencia o no de la contradicci�n de tesis denunciada, dado que el criterio que sustenta el �rgano jurisdiccional de que se trata se encuentra inmerso en las consideraciones de la sentencia, y no as� en la tesis que le sucedi�, porque, en t�rminos del art�culo 195 de la Ley de A., las tesis tienen como finalidad �nica la difusi�n del criterio contenido en la ejecutoria de que se trate.

Es decir, que cuando del an�lisis de tesis y de la ejecutoria que le dio origen, se adviertan diferencias, como por ejemplo que la tesis contenga elementos o supuestos jur�dicos no abordados en la ejecutoria, entonces, a fin de analizar la existencia o no de la contradicci�n de tesis denunciada, debe atenderse a las consideraciones de la ejecutoria respectiva y no a la tesis.

En apoyo a lo anterior se cita la jurisprudencia de esta Primera S., que dice:

"Novena �poca

"Instancia: Primera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XIII, marzo de 2001

"Tesis: 1a./J. 1/2001

"P�gina: 57

CONTRADICCI�N DE TESIS. CUANDO UNA DE LAS TESIS CONTENDIENTES ES CONFUSA O INCOMPLETA DEBE ATENDERSE A LA EJECUTORIA RESPECTIVA. Si del an�lisis de una tesis y de la ejecutoria respectiva se advierte que aqu�lla resulta confusa o no refleja lo que en la ejecutoria se sostiene, para efectos de la contradicci�n debe atenderse a �sta y no a la tesis redactada, puesto que el criterio que sustenta el �rgano que resuelve se encuentra en las consideraciones de la propia resoluci�n.

Se cita adem�s, la tesis 1a. XXIII/2005, de esta S., que dice:

"Novena �poca

"Instancia: Primera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XXI, abril de 2005

"Tesis: 1a. XXIII/2005

"P�gina: 723

CONTRADICCI�N DE TESIS. CUANDO LA TESIS REDACTADA CONTIENE ELEMENTOS O SUPUESTOS JUR�DICOS NO ABORDADOS EN LA EJECUTORIA QUE LA ORIGIN�, DEBE ATENDERSE A ESTA �LTIMA PARA VERIFICAR SU EXISTENCIA. Si del an�lisis de una tesis y de la ejecutoria que la origin� se advierte que la primera contiene elementos o supuestos jur�dicos no abordados en �sta, debe atenderse a la ejecutoria y no a la tesis redactada, a fin de verificar la existencia de la contradicci�n de criterios, pues si se toma en cuenta que las tesis se redactan en forma sint�tica a fin de controlarse y difundirse -en t�rminos del art�culo 195 de la Ley de A.- y que ello vuelve a dicho criterio gen�rico y abstracto, es evidente que en ocasiones tales caracter�sticas impiden que contengan todos los elementos necesarios para determinar la existencia o no de la contradicci�n de tesis, en tanto que para su actualizaci�n se exige que al resolverse los negocios se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten criterios discrepantes; que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos e interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Por tanto, en vista de que la transcrita tesis del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito, no refleja el criterio jur�dico que se desprende de las consideraciones que constituyen el sustento del sentido de la ejecutoria de la cual deriv�, por razones de seguridad jur�dica, y con el fin de evitar confusiones acerca de cu�l es el criterio que sigue el �rgano jurisdiccional referido sobre el tema materia de la presente contradicci�n de tesis, procede ordenar a la Direcci�n General de Coordinaci�n de Compilaci�n y S.�n de Tesis su modificaci�n a fin de que refleje el criterio sustentado en la ejecutoria que le dio origen.

Al respecto, se cita la tesis P. LXXXI/95 del Pleno de este Alto Tribunal, que dice:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: II, octubre de 1995

"Tesis: P. LXXXI/95

"P�gina: 81

"CONTRADICCI�N DE TESIS. CUANDO ES CONFUSA O INCOMPLETA LA TESIS REDACTADA, DEBE ATENDERSE A LA EJECUTORIA RESPECTIVA. Si del an�lisis de una tesis y de la ejecutoria respectiva se advierte que aqu�lla resulta confusa o no refleja lo que en la ejecutoria se sostiene, para efectos de la contradicci�n debe atenderse a �sta y no a la tesis redactada, puesto que el criterio que sustenta el �rgano que resuelve se encuentra en las consideraciones de la propia resoluci�n. En esta hip�tesis, la inexactitud de la tesis en relaci�n con la ejecutoria ala que se refiere, lleva, adem�s y con independencia de la existencia o inexistencia de la contradicci�n que se hubiere denunciado, a la correcci�n de la tesis relativa, pues si a trav�s de la publicaci�n de las tesis se dan a conocer los diversos criterios que sustentan los �rganos resolutores, es l�gico que por razones de seguridad jur�dica deba corregirse y darse a conocer el verdadero criterio del juzgador que no fue reflejado con fidelidad."

OCTAVO

Fijada la materia sobre la que versa la presente contradicci�n, esta Primera S. estima que el criterio que debe prevalecer es el que se sustenta en esta resoluci�n.

Para ello es menester establecer primeramente, lo siguiente:

La entonces Tercera S. de este Alto Tribunal, sostuvo en la ejecutoria emitida en la contradicci�n de tesis 14/88,(1) en lo conducente: Que hay procesos en que intervienen partes complejas, o sea puede haber juicios en donde intervienen varios actores contra un demandado, o un actor contra varios demandados.

A esa complejidad doctrinalmente se le denomina litisconsorcio.

Vocablo que se compone del prefijo litis, que significa litigio y consortium, que quiere decir participaci�n y comuni�n.

De ah� que se pueda definir ese t�rmino, como todo litigio en donde varias personas participan de una misma acci�n o excepci�n.

De donde surge tambi�n el vocablo litisconsorcio pasivo, que es el que corresponde a varios demandados o activo, a varios actores.

As� se desprende la noci�n tambi�n, de la existencia del litisconsorcio voluntario y del necesario.

El voluntario es aquel en el que cuando el actor, pudiendo ejercitar varias acciones en procedimientos diferentes contra distintos demandados, en un solo escrito los demanda a todos, mientras que el litisconsorcio necesario surge cuando la obligaci�n de concurrir al pleito deriva del litigio.

A su vez, la entonces S. Auxiliar de este Alto Tribunal, en su tesis de rubro: "LITISCONSORCIO NECESARIO. LLAMAMIENTO A JUICIO DE LOS INTERESADOS." Sostuvo:(2)

Que trat�ndose de litisconsorcio necesario, existe la obligaci�n de llamarse a juicio a todas las personas a las que pudieran afectarles las cuestiones jur�dicas que en �l se ventilan, pues de otra manera no ser�a posible pronunciar sentencia v�lida y eficaz sin o�rlas a todas ellas.

Que el litisconsorcio necesario tiene lugar, generalmente, cuando se ejercita el derecho potestativo de producir un efecto �nico respecto de varias personas, y es necesario y obligatorio, porque habr�a imposibilidad jur�dica de sentenciar por separado, respecto de varias personas, una relaci�n jur�dica en la que est�n interesadas todas ellas.

Que de acuerdo con esto, la sentencia que se pronunciara con relaci�n a una sola persona, no tendr�a por s� misma ning�n valor, ni podr�a resolver legalmente la litis.

De lo expuesto, es factible concluir que el litisconsorcio necesario surge cuando conforme a lo discutido en el juicio, puede producirse un efecto �nico respecto de varias personas en cuanto a una relaci�n jur�dica en la que est�n interesadas todas ellas.

En segundo lugar ha de se�alarse:

Que al hablar de nulidad, se est� en el entendido que se hace referencia al derecho subjetivo p�blico (acci�n y excepci�n), por virtud del cual los contendientes dentro de un litigio pretenden dejar sin efectos legales un acto jur�dico, el cual, se encuentra establecido en una norma.

Que en trat�ndose de la acci�n de nulidad, se est� frente a lo que la doctrina denomina "acci�n declarativa", toda vez que se advierte que la intenci�n de quien la deduce es la obtenci�n de una declaratoria por parte del juzgador para que se considere nulo un contrato.

Sin embargo, dicha nulidad no s�lo puede hacerse valer mediante el ejercicio de la acci�n, sino tambi�n a trav�s de la excepci�n, porque de lo contrario se estar�a en el absurdo jur�dico de que al tratarse del mismo objeto, que es el contrato, una acci�n de nulidad deba ser ventilada en otra v�a, lo cual podr�a desembocar en resoluciones contradictorias, o m�s a�n, que se sostuviera la hip�tesis de que el demandado no encuentre forma legal alguna en virtud de la cual expusiera las acciones que tuviera en contra del actor, esto es, a guisa de ejemplo, que al desahogarse por la v�a ordinaria se resolviera �sta, quedando como cosa juzgada, mientras que simult�neamente en la v�a sumaria a�n no se dictara sentencia.

Consideraciones que en similares t�rminos fueron expresadas en la ejecutoria emitida en la contradicci�n de tesis 62/99-PS.(3)

Al respecto se citan las tesis emitidas por la entonces Tercera S. de este Alto Tribunal, que dicen:

"Sexta �poca

"Instancia: Tercera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Volumen: LXXIX, Cuarta Parte

"P�gina: 46

"NULIDAD. PUEDE HACERSE VALER COMO ACCI�N O EXCEPCI�N. La nulidad de un negocio jur�dico no s�lo puede hacerse valer por v�a de acci�n, sino tambi�n como excepci�n y en ambas hip�tesis el juzgador debe examinar el vicio o vicios cong�nitos del acto que acarrean su ineficacia jur�dica, calificando las pruebas aportadas por el demandado para fundar su excepci�n o reconvenci�n."

"Sexta �poca

"Instancia: Tercera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Volumen: XIII, Cuarta Parte

"P�gina: 259

"NULIDAD COMO ACCI�N Y COMO EXCEPCI�N. Nada impide que a la acci�n sobre incumplimiento de un contrato, se oponga la nulidad del mismo como excepci�n, pues no es jur�dico considerar que la nulidad del contrato deba ser necesariamente materia de una contrademanda."

"Sexta �poca

"Instancia: Tercera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Volumen: VII, Cuarta Parte

"P�gina: 230

"NULIDAD COMO ACCI�N Y COMO EXCEPCI�N. La nulidad como excepci�n descansa en hechos que por s� mismos no excluye la acci�n, y quien la opone en realidad solicita que el juzgador reconozca en la sentencia que es nulo el acto jur�dico de que se trata; esto es, que la nulidad puede hacerse valer como acci�n o como excepci�n."

De lo que se sigue entonces, que la nulidad es el derecho subjetivo p�blico que puede invocarse, entre otras formas, a manera de excepci�n en un litigio con la pretensi�n de que se deje sin efectos legales un acto jur�dico.

En tercer lugar, establecido que la nulidad puede hacerse valer, adem�s, como excepci�n, procede ahora ocuparse de la naturaleza de esta �ltima figura.

Al respecto, la doctrina suele considerar que en un sentido amplio se denomina excepci�n a la oposici�n que el demandado formula frente a la demanda, bien como obst�culo definitivo o provisional a la actividad provocada, mediante el ejercicio de la acci�n en el �rgano jurisdiccional, bien para contradecir el derecho material que el actor pretende hacer valer, con el objeto de que la sentencia que ha de poner t�rmino a la relaci�n procesal lo absuelva totalmente o de un modo parcial (no reconociendo la justicia de la pretensi�n en toda la extensi�n en que el demandante la haya formulado).

Sobre dicho tema, la entonces Cuarta S. de este Alto Tribunal, en tesis de rubro: "EXCEPCI�N, CONCEPTO DE.", sostuvo(4) que las excepciones son defensas que se oponen a las pretensiones del actor, pero sin llegar a negar la existencia del hecho constitutivo afirmado por �ste, sino alegando hechos impeditivos, extintivos o modificativos que justifican la actitud del demandado de no reconocer la pretensi�n jur�dica deducida en la acci�n.

A su vez, en la ejecutoria emitida en la contradicci�n de tesis 36/92, la Tercera S. de este Alto Tribunal expres�, en lo conducente,(5) que la excepci�n es un derecho que el demandado tiene en contra del actor, que puede hacer valer en el juicio donde se le demanda y es de tal naturaleza que por medio de ella el demandado opone a los hechos constitutivos de la acci�n otros que sean impeditivos o extintivos de la misma.

Por otra parte, ha de decirse tambi�n, que adem�s se han formulado distintas clasificaciones de las excepciones, como por ejemplo las sustanciales o de fondo y las procesales o de forma, que son equiparables a las denominadas perentorias y dilatorias, respectivamente.

Por cuanto se identifican como sustanciales o de fondo, la doctrina ha se�alado que se dirigen, a semejanza de la pretensi�n del demandante, a lograr tambi�n un pronunciamiento tambi�n de fondo por el juzgador, s�lo que a diferencia de aquella pretensi�n, con tales excepciones se pide que el pronunciamiento de fondo sea absolutorio para el demandado.

En tanto se identifican como perentorias o dilatorias, ha de decirse que las primeras son las que producen la ineficacia definitiva de la acci�n y consisten en hechos extintivos, modificativos o impeditivos de la acci�n y son materia del pronunciamiento de fondo (lo que incluso aparece as� plasmado en el art�culo 35 del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de Quer�taro), mientras que las dilatorias s�lo suspenden temporalmente sus efectos.

En el caso de la excepci�n de nulidad la entonces Tercera S. de este Alto Tribunal sostuvo que es de naturaleza perentoria en la tesis que dice:

"Quinta �poca

"Instancia: Tercera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: XLVIII

"P�gina: 1999

"NULIDAD DE LOS ACTOS JUR�DICOS, EXCEPCI�N DE. Ninguna disposici�n legal establece que la nulidad de un acto jur�dico, por simulaci�n del mismo, no pueda oponerse como excepci�n, ni menos que dicha nulidad deba ser necesariamente discutida en un juicio especial de aspecto notoriamente exclusivo; pues por el contrario, la nulidad por simulaci�n, con tendencias directas a procurar la ineficacia del acto jur�dico de que se hacen derivar los derechos de un tercerista, tiene las caracter�sticas de las excepciones perentorias, toda vez que constituye una defensa encaminada a destruir la acci�n del tercerista, y al ser propuesta en el litigio, obliga a su estudio y decisi�n a la autoridad judicial, ya que es elemental derecho que los Jueces y tribunales deben pronunciar sus sentencias, estudiando las acciones intentadas y las excepciones opuestas."

De manera pues, que desde un punto de vista general, el t�rmino "excepci�n" consiste en un medio de defensa y constituye la facultad legal que tiene el demandado de oponerse a la pretensi�n que el actor ha aducido ante los �rganos jurisdiccionales.

De tal forma que presentada la demanda respectiva ante la autoridad, en caso de ser admitida, se integra un reclamo que afecta la esfera jur�dica de un tercer sujeto de derecho que resulta ser el demandado.

As�, el actor acciona y al hacerlo ejerce un derecho en el proceso, que s�lo en la sentencia se sabr� si su reclamaci�n es fundada. Por otra parte, quien resulta ser demandado presenta sus defensas, las que tambi�n en la sentencia se sabr� si son fundadas o no.

Cabe precisar que si bien las denominadas excepciones, que opone el demandado en el juicio natural, tienden a destruir o dilatar la acci�n que se ejercita, verdad es tambi�n que no pueden constituir un derecho, o sea, no conducen a obtener una declaraci�n a favor del excepcionante, en ese sentido.

Es decir, que tienden �nicamente a destruir o dilatar la acci�n que se ejercita, mas no a constituir un derecho a favor de quien las opone.

Ideas las anteriores que en similares t�rminos fueron expresadas en la ejecutoria emitida en la contradicci�n de tesis 70/97-PS.(6)

De lo expuesto se sigue:

1) Que el litisconsorcio necesario surge cuando conforme a lo discutido en un juicio, puede producirse un efecto �nico respecto de varias personas en cuanto a una relaci�n jur�dica en la que est�n interesadas todas ellas.

2) Que la intenci�n de quien deduce la nulidad es la obtenci�n de una declaratoria por parte del juzgador para que se considere nulo un acto.

3) Que esa nulidad se puede hacer valer como acci�n y como excepci�n y bajo esta �ltima queda comprendida dentro de aquellas que tienden a destruir la acci�n.

4) Que la excepci�n es la facultad legal que tiene el demandado de oponerse a la pretensi�n del actor y tiende �nicamente a destruir o dilatar la acci�n que se ejercita, mas no a constituir un derecho a favor de quien las opone, sino a obtener un pronunciamiento de fondo absolutorio para el demandado.

Expuesto lo anterior, es factible establecer entonces, que si bien la nulidad puede hacerse valer como excepci�n, y que la intenci�n del demandado es la obtenci�n de una declaratoria por parte del juzgador para que se considere nulo el t�tulo base de la acci�n deducida en su contra, verdad es tambi�n que no puede desligarse esa pretensi�n de nulidad de la naturaleza de la figura por medio de la cual se invoca, o sea, la de excepci�n.

Esto es, que si dicha pretensi�n se hace valer como excepci�n, entonces tiene que sujetarse a la naturaleza de esta figura, dado que es a trav�s de ella que se introduce esa nulidad en el juicio.

Luego, si la excepci�n consiste en el medio a trav�s del cual el demandado se opone a la pretensi�n del actor y tiende �nicamente a destruir la acci�n que se ejercita, mas no a constituir un derecho a su favor, sino a obtener un pronunciamiento de fondo absolutorio, entonces la demostraci�n de la nulidad as� hecha valer, s�lo puede llevar a declarar la ineficacia del t�tulo, para sustentar la acci�n que en �l se funda, esto es, a considerarlo nulo �nicamente en relaci�n a esa acci�n.

Al respecto se cita, en la idea que resulta conducente y aplicable en el caso, la tesis emitida por la entonces Tercera S. de este Alto Tribunal, que dice:

"Octava �poca

"Instancia: Tercera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: I, Primera Parte-1, enero a junio de 1988

"P�gina: 337

REIVINDICACI�N. COMPETENCIA DE UN JUEZ DEL FUERO COM�N EN EL JUICIO ORDINARIO CIVIL Y NO DE LOS JUECES DE DISTRITO, SI LA NULIDAD DE UN T�TULO DE PROPIEDAD EXPEDIDO POR EL PRESIDENTE DE LA REP�BLICA SE HACE VALER COMO EXCEPCI�N. El hecho de que al contestarse la demanda en un juicio ordinario civil reivindicatorio se haga valer como excepci�n la nulidad de un t�tulo de propiedad expedido por el presidente de la Rep�blica, que la parte actora menciona en su demanda como origen de la propiedad que alega respecto del terreno materia de la controversia, y que de conformidad con el art�culo 80 de la Ley de Terrenos Bald�os y Nacionales, D.�as y Excedencias ?Ning�n t�tulo expedido por autoridad competente podr� ser nulificado, si no es mediante juicio seguido ante los tribunales competentes de la Federaci�n; excepto en los casos a que se refiere la fracci�n XVIII del art�culo 27 constitucional.?, no trae como consecuencia que se surta en favor de los Jueces de Distrito la competencia para conocer del referido juicio, ya que esa excepci�n perentoria tiene por objeto destruir el ejercicio de la acci�n, pues con ella se pretende que el t�tulo es nulo y no que el J. declare su nulidad. Por consiguiente, sus efectos procesales, en caso de que al examinarla se considerar� fundada, ser�a �nicamente que el �rgano jurisdiccional declarara la improcedencia de la acci�n reivindicatoria ejercitada, sin declarar la nulidad del t�tulo en cuesti�n, m�s a�n si en el juicio no se formula reconvenci�n sobre este tema, por lo que, adem�s, s�lo se afectar�an derechos de particulares, y en esta virtud, al no darse el supuesto previsto por el numeral antes citado la competencia se surte en favor de los Jueces del fuero com�n.

De manera pues, que si la nulidad del t�tulo base de la acci�n se opone a manera de excepci�n y su efecto, de probarse, es considerarlo nulo �nicamente para sustentar la procedencia de la acci�n, no surge entonces la exigencia de llamar al juicio a quienes intervinieron en el acto contenido en el mismo.

Lo anterior es as�, pues si el litisconsorcio necesario, o sea, la obligaci�n de concurrir al juicio se da cuando conforme a lo discutido en el mismo, puede producirse un efecto �nico respecto de varias personas en cuanto a una relaci�n jur�dica en la que est�n interesadas todas ellas, es claro entonces que tal obligaci�n no se da cuando la nulidad se hace valer a manera de excepci�n, pues �sta no producir� una declaraci�n de nulidad de manera plena o total del acto contenido en ese t�tulo, sino s�lo establecer la inutilidad de �ste para sustentar la acci�n fundada en el mismo y, por ende, destruirla.

De ah� que si esa declaraci�n de ser nulo el t�tulo se circunscribe al juicio en que se hace valer su nulidad como excepci�n, esto es, s�lo para destruir la acci�n respecto de la cual se opone, entonces no tiene porqu� llamarse a quienes intervinieron en el acto contenido en aqu�l.

En apoyo a lo anterior se cita, en la idea que resulta conducente y aplicable en el caso, la tesis emitida por la entonces Tercera S. de este Alto Tribunal, que dice:

"Quinta �poca

"Instancia: Tercera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: CII

"P�gina: 1169

"NULIDAD DE T�TULOS DE PROPIEDAD, EXCEPCI�N DE, EN JUICIO REIVINDICATORIO. Si en un juicio reivindicatorio el demandado opuso la excepci�n de nulidad, por causa de simulaci�n, del t�tulo de propiedad fundatorio de la acci�n, no hab�a motivo para que la autoridad responsable aplicara a dicha excepci�n, las reglas que pudieran regir con respecto a la acci�n de nulidad. Si se requiriera siempre un juicio en que se oyera a todos los interesados, para declarar la nulidad de un t�tulo, �sta s�lo podr�a obtenerse por v�a de acci�n, y sin embargo, la ley no prohibe el oponer la nulidad como excepci�n o defensa, que entonces se sujeta a reglas distintas. Cuando se entabla una acci�n de nulidad, conviene a los intereses del actor demandar a todas las personas que intervinieron en el acto que se impugna, pero cuando la nulidad se hace valer por v�a de excepci�n, no tiene por que llamarse al juicio a personas extra�as a la contienda, aunque hubieran intervenido tambi�n en el acto nulo. Por otra parte, el actor en el juicio en que se opone la excepci�n de nulidad, no puede hacer valer como agravio el de que no se haya o�do a todos los interesados, por carecer de personalidad para ello. En consecuencia, opuesta la excepci�n de nulidad, debe resolverse en los t�rminos en que se propone, sin traer a colaci�n a personas ajenas a la contienda, y la sentencia que se pronuncie se limitar� a producir efectos respecto de quienes fueron parte en el juicio."

En las relatadas condiciones y con fundamento en los art�culos 192, p�rrafo tercero y 195 de la Ley de A., esta Primera S. considera que debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia, el criterio sustentado en esta ejecutoria en t�rminos de la tesis, cuyos rubro y texto son del tenor siguiente:

NULIDAD DEL T�TULO BASE DE LA ACCI�N. CUANDO SE HACE VALER COMO EXCEPCI�N, NO SURGE LITISCONSORCIO NECESARIO EN RELACI�N CON QUIENES INTERVINIERON EN EL ACTO RESPECTO DEL CUAL SE OPONE. Si bien es cierto que la intenci�n del demandado al oponer la nulidad como excepci�n es obtener una declaratoria por parte del juzgador para que se considere nulo el acto materia del t�tulo base de la acci�n, verdad es tambi�n, que al intentarse esa pretensi�n mediante excepci�n, entonces debe sujetarse a la naturaleza de esta figura, porque es a trav�s de ella que se introduce esa nulidad al juicio, de ah� que la oposici�n de dicha excepci�n s�lo puede llevar a declarar nulo ese acto pero �nicamente en relaci�n con esa acci�n; m�xime si se toma en cuenta que la excepci�n es el medio por el cual aqu�l se opone a la pretensi�n del actor y s�lo tiende a destruir la acci�n que se ejercita, mas no a constituir un derecho a su favor, sino a obtener un pronunciamiento absolutorio. Por lo anterior, cuando se hace valer como excepci�n la nulidad del t�tulo base de la acci�n, no surge litisconsorcio necesario respecto de quienes intervinieron en ese acto, porque la obligaci�n de concurrir a un juicio s�lo se genera cuando, conforme a lo que en �ste se discute, puede producirse un efecto �nicorespecto de varias personas en cuanto a la relaci�n jur�dica en la que est�n interesadas todas ellas, lo que desde luego no sucede al deducirse la nulidad como excepci�n, pues sus efectos se limitan al juicio en que se opone.

Por lo expuesto y fundado, se

resuelve:

PRIMERO

No existe la contradicci�n de tesis denunciada entre el criterio sostenido por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito, con los sustentados por el Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Segundo Circuito y el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito.

SEGUNDO

S� existe la contradicci�n de tesis denunciada entre los criterios sustentados por el Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Segundo Circuito y el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito.

TERCERO

Debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia la tesis sustentada por esta Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en t�rminos del �ltimo considerando de esta resoluci�n.

CUARTO

D�se publicidad de inmediato a esta resoluci�n, en t�rminos del art�culo 195 de la Ley de A..

QUINTO

Comun�quese la presente resoluci�n a la Direcci�n General de la Coordinaci�n de Compilaci�n y S.�n de Tesis, a fin de que tome las medidas conducentes para modificar la tesis del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito, referida en la parte final del considerando quinto de esta resoluci�n.

Notif�quese; con testimonio de esta resoluci�n, comun�quese a los Tribunales Colegiados sustentantes y, en su oportunidad, arch�vese el expediente.

As� lo resolvi� la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros: Jos� de Jes�s G.�o P. (ponente), S.A.V.H.�ndez, J.N.S.M., O.S.C. de G.�a V. y presidente Jos� Ram�n Coss�o D�az.

_________________

  1. Novena �poca, Pleno, Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, T.X., abril de 2004, tesis P./J. 21/2004, p�gina 97: "NOTARIO. TIENE LEGITIMACI�N PASIVA CUANDO EN UN JUICIO SE DEMANDA LA NULIDAD, POR VICIOS FORMALES, DE UN INSTRUMENTO AUTORIZADO POR �L.-Cuando se demanda la nulidad de un instrumento notarial por vicios formales, el notario que lo autoriz� tiene legitimaci�n pasiva, por lo que en aquellos casos en que la resoluci�n que llegara a dictarse pudiera ocasionarle consecuencias jur�dicas adversas de acuerdo con las normas que rigen su actuaci�n, se le debe llamar a juicio, aun de oficio, en cumplimiento a la garant�a de audiencia que establece el art�culo 14 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos; sin embargo, cuando lo que se demanda es la nulidad del acto jur�dico contenido en el instrumento notarial, es innecesario llamar a juicio al fedatario p�blico, ya que la nulidad que llegara a declararse no afectar�a sus intereses jur�dicos, en tanto que los vicios a aqu�l atribuidos no emanan de su actuaci�n, de manera que en esta hip�tesis no existe raz�n para ordenar reponer el procedimiento con el objeto de que intervenga en un juicio en el que no es parte.".-Contradicci�n de tesis 14/88. Entre las sustentadas por el Tribunal Colegiado del D�cimo Octavo Circuito y el Tribunal Colegiado del Vig�simo Circuito. 7 de mayo de 1990. Cinco votos. Ponente: I.M.�a C�rdenas. Secretario: M.A.A.N. t�rminos de la resoluci�n de 9 de marzo de 2004, pronunciada por el Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en el expediente varios 3/2002-PL, relativo a la solicitud de modificaci�n de la tesis de jurisprudencia 3a./J.65 15/90, publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, Tomo V, Primera Parte, enero a junio de 1990, p�gina 233, se publica nuevamente la jurisprudencia citada con las modificaciones aprobadas por el propio tribunal.

  2. S�ptima �poca, S.A., Semanario Judicial de la Federaci�n, Vol�men 9, S�ptima Parte, p�gina 35: "LITISCONSORCIO NECESARIO. LLAMAMIENTO A JUICIO DE LOS INTERESADOS.-Trat�ndose de litisconsorcio necesario, existe la obligaci�n de llamarse a juicio a todas las personas a las que pudieran afectarles las cuestiones jur�dicas que en el se ventilan, pues de otra manera no ser�a posible pronunciar sentencia v�lida y eficaz sin o�rlas a todas ellas. El litisconsorcio necesario tiene lugar, generalmente, cuando se ejercita el derecho potestativo de producir un efecto �nico respecto de varias personas, y es necesario y obligatorio, porque habr�a imposibilidad jur�dica de sentenciar por separado, respecto de varias personas, una relaci�n jur�dica en la que est�n interesadas todas ellas. De acuerdo con esto, la sentencia que se pronunciara con relaci�n a una sola persona, no tendr�a por si misma ning�n valor, ni podr�a resolver legalmente la litis." A. directo 7306/66. Jes�s Pe�a S., por s� y por su representaci�n. 10 de septiembre de 1969. Cinco votos. Ponente: S.M.�n Guerra. Secretario: H.C.U..

  3. Novena �poca, Primera S., Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, T.X., noviembre de 2001 tesis, 1a./J. 73/2001, p�gina 16: "NULIDAD. AUN CUANDO ES IMPROCEDENTE SU EJERCICIO EN FORMA RECONVENCIONAL EN LOS JUICIOS SUMARIOS, ELLO NO IMPIDE EL QUE PUEDA OPONERSE COMO EXCEPCI�N (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE JALISCO).-Si bien es cierto que la reconvenci�n dentro de la v�a sumaria no encuentra fundamento jur�dico para su procedencia en el C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de Jalisco, tambi�n lo es que ello no obedece a una omisi�n del legislador local, pues de la lectura detallada de la exposici�n de motivos de la reforma a dicho ordenamiento adjetivo, publicada el veintisiete de agosto de mil novecientos setenta en el Peri�dico Oficial de esa entidad federativa, se advierte que esta instituci�n procesal fue intencionalmente derogada, con el prop�sito definido de fortalecer la naturaleza expedita de los juicios sumarios impidiendo que las partes expongan cuestiones ajenas a la litis. Sin embargo, el hecho de que no proceda interponer la nulidad en forma reconvencional por la v�a sumaria, no implica dejar en estado de indefensi�n a la parte demandada, toda vez que �sta puede hacer valer la nulidad como excepci�n." Contradicci�n de tesis 62/99. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito y Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito. 14 de febrero de 2001. Cinco votos. Ponente: Jos� de Jes�s G.�o P.. Secretario: A.S.L..

  4. Sexta �poca, C.S., Semanario Judicial de la Federaci�n, Volumen XXXVII, Quinta Parte, p�gina 33: "EXCEPCI�N, CONCEPTO DE.-Las excepciones son defensas que se oponen a las pretensiones del actor, pero sin llegar a negar la existencia del hecho constitutivo afirmado por �ste, sino alegando hechos impeditivos, extintivos o modificativos que justifican la actitud del demandado de no reconocer la pretensi�n jur�dica deducida en la acci�n." A. directo 7536/59. V. y E.K., S. A. 4 de julio de 1960. Cinco votos. Ponente: G.V..

  5. Octava �poca, Tercera S., Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n, N�mero 66, junio de 1993, tesis 3a./J. 9/93, p�gina 12: "DERECHO DEL TANTO Y NULIDAD DE LA ESCRITURA DE COMPRAVENTA REALIZADA EN CONTRAVENCI�N A AQU�L. LOS JUECES DEL ARRENDAMIENTO INMOBILIARIO SON COMPETENTES PARA CONOCER DE TALES CUESTIONES CUANDO SE HAGAN VALER MEDIANTE RECONVENCI�N Y DERIVEN DE UN CONTRATO DE ARRENDAMIENTO DE FINCA URBANA DESTINADA A LA HABITACI�N (LEGISLACI�N DEL DISTRITO FEDERAL).-El art�culo 60 D de la Ley Org�nica de los Tribunales de Justicia del Fuero Com�n para el Distrito Federal, dispone que los Jueces del arrendamiento inmobiliario conocer�n de todas las controversias que se susciten en materia de arrendamiento de inmuebles, entre otros, de los destinados a habitaci�n. Asimismo, en el cap�tulo IV, del t�tulo sexto, del C�digo Civil para el Distrito Federal, que se refiere al arrendamiento de dicho tipo de inmuebles, concretamente, en los art�culos 2448 I y 2448 J, fracci�n VI, se establece el derecho del tanto, que no es otra cosa que el derecho que concierne al arrendatario de ser preferido en caso de que el arrendador quiera vender la finca arrendada, as� como la nulidad de la compraventa y su escrituraci�n que se hubiese realizado sin respetar aqu�l. De los preceptos aludidos deriva que los Jueces del arrendamiento inmobiliario son competentes, de origen, para conocer y resolver de aquellos juicios en los que se planteen tales cuestiones, por cuanto les fueron atribu�das expl�citamente por el legislador, dentro de las atribuciones propias del fuero al que pertenecen, independientemente de que se hagan valer por v�a de excepci�n o mediante demanda reconvencional, supuesto que no existe precepto legal alguno que haga esa distinci�n. Ello es as�, porque cuando tales derechos se hacen valer mediante demanda reconvencional, que se define como la petici�n o nueva demanda que dirige el demandado contra el actor ante el mismo J. que le emplaz�, en oposici�n a la demanda del contrario, su estudio no puede desvincularse del contrato de arrendamiento del que dimanan, dado lo dispuesto por el art�culo 31 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, que dispone que cuando haya varias acciones contra una misma persona, respecto de una misma cosa y provengan de una misma causa, deben intentarse en una sola demanda, adem�s de que, el art�culo 160 del mismo ordenamiento legal, previene que en la reconvenci�n es J. competente el que lo sea para conocer de la demanda principal, aunque el valor de aqu�llas sea inferior a la cuant�a de su competencia, pero no a la inversa. Asimismo, debe decirse que los derechos que se contienen en los art�culos 2448 I y 2448 J, son derechos de �ndole personal, que se definen como la facultad correspondiente a una persona para exigir de otro sujeto pasivo individualmente determinado, el cumplimiento de una obligaci�n de dar, hacer o no hacer, y tanto es as�, que no siempre el cumplimiento de la obligaci�n del arrendador de dar aviso al arrendatario de su deseo de vender el inmueble arrendado, culmina con la adquisici�n de la finca por parte del inquilino." Contradicci�n de tesis 36/92. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Quinto y Sexto en Materia Civil, ambos del Primer Circuito. 3 de mayo de 1993. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: M.M.G.�a. Secretaria: X�chitl G.G.�n.

  6. Novena �poca, Primera S., Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, T.X., mayo de 2001, tesis 1a./J. 9/2001, p�gina 170: "PRESCRIPCI�N POSITIVA O ADQUISITIVA. DEBE DEDUCIRSE MEDIANTE EL EJERCICIO DE LA ACCI�N O RECONVENCI�N CORRESPONDIENTES, SIN QUE PUEDA PROSPERAR A TRAV�S DE UNA EXCEPCI�N.-Desde un punto de vista general el t�rmino ?excepci�n? consiste en un derecho de defensa, y constituye la facultad legal que tiene el demandado de oponerse a la pretensi�n que el actor ha aducido ante los �rganos jurisdiccionales. Cabe precisar, que las excepciones que opone el demandado en el juicio natural, tienden a destruir la acci�n que se ejerce, pero no pueden constituir un derecho, es decir, no conducen a obtener una declaraci�n a favor de la excepcionante. Ahora bien, de la lectura de los art�culos 1157 y 1155, del C�digo Civil para el Distrito Federal y C�digo Civil del Estado de Sinaloa, respectivamente, se advierte que la prescripci�n adquisitiva s�lo puede deducirse como acci�n, porque esos numerales aluden al caso de que sea procedente la acci�n, y no, cuando se declara procedente la excepci�n, por lo que no puede ampliarse el contenido de dichos preceptos legales, para incluir esta �ltima hip�tesis. La excepci�n de prescripci�n como tal, no debe confundirse con la facultad que otorga la ley al demandado de reconvenir a su contraria, en tanto que la figura jur�dica de la reconvenci�n, es la actitud que adopta el demandado, en la que aprovechando que la relaci�n procesal ya se encuentra establecida, formula nuevas pretensiones contra el actor. Siguiendo este orden de ideas, exigir que la prescripci�n se deduzca como acci�n o en v�a reconvencional y no como simple excepci�n, es sencillamente respetar el derecho de defensa de la parte actora, en virtud de que con las excepciones que se opongan no se corre traslado al actor para que dentro de un plazo a su vez oponga excepciones y ofrezca pruebas. En cambio, cuando se ejerce un derecho como acci�n o en v�a reconvencional, s� se corre traslado a la contraria para que pueda excepcionarse, es decir, de este modo la contraria tendr�a la oportunidad de contradecir. Lo expuesto no implica que el demandado forzosamente tenga que hacer valer la reconvenci�n, ya que el hecho de omitirla, no hace que precluya su derecho, para ejercer, en juicio por separado, alguna acci�n derivada de la misma causa o t�tulo que dio origen a la demanda principal." Contradicci�n de tesis 70/97. Entre las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito y el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Segundo Circuito. 16 de junio de 1999. Cinco votos, por lo que respecta a los puntos resolutivos primero y tercero y al considerando de existencia de contradicci�n de tesis. Por mayor�a de tres votos de los se�ores Ministros Jos� de Jes�s G.�o P., O.S.C. de G.�a V. y presidente H.R.P., en relaci�n con el segundo punto resolutivo, las restantes consideraciones del proyecto y la tesis propuesta para prevalecer. Ponente: J.N.S.M.. Secretario: J.F.C.. Se comision� al Ministro Jos� de Jes�s G.�o P. para la formulaci�n de la parte considerativa del engrose rectora del sentido de la resoluci�n.