Ejecutoria num. 2a./J. 146/2005 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala - Jurisprudencia - VLEX 26823356

Ejecutoria num. 2a./J. 146/2005 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala

Emisor:Segunda Sala
Número de Resolución:2a./J. 146/2005
Localizacion:JUAN DÍAZ ROMERO.
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Enero de 2006
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 28/2005-PL. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO Y EL TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL, AMBOS DEL SEXTO CIRCUITO.PODERES NOTARIALES. EL HECHO DE QUE SUS COPIAS CERTIFICADAS SEAN OBTENIDAS A PARTIR DE OTRAS DE LA MISMA ÍNDOLE Y QUE EL NOTARIO RESPECTIVO HUBIERE ASENTADO AL CALCE LA LEYENDA "ES FIEL REPRODUCCIÓN DEL ORIGINAL", NO LES RESTA VALOR PROBATORIO (LEY DEL NOTARIADO DEL ESTADO DE PUEBLA, PUBLICADA EN EL PERIÓDICO OFICIAL EL 5 DE NOVIEMBRE DE 1968).CONTRADICCIÓN DE TESIS ENTRE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. EXISTE AUN CUANDO LAS SENTENCIAS QUE CONTIENEN LOS CRITERIOS RELATIVOS HAYAN SIDO EMITIDAS POR MAYORÍA DE VOTOS.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 28/2005-PL. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO Y EL TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL, AMBOS DEL SEXTO CIRCUITO.

MINISTRO PONENTE: JUAN D�AZ ROMERO.

SECRETARIO: J.B.H..

CONSIDERANDO:

PRIMERO

Esta Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n es competente para conocer la presente denuncia de contradicci�n de tesis, de conformidad con lo dispuesto por los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n General de la Rep�blica, 197-A de la Ley de Amparo y 21, fracci�n XI, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, en relaci�n con el punto cuarto del Acuerdo Plenario N�mero 5/2001, publicado en el Diario Oficial de la Federaci�n el veintinueve de junio de dos mil uno, y el sentido de los Acuerdos Plenarios 4/2002 y 6/2003, pues si bien se trata de una contradicci�n de criterios en materia com�n entre Tribunales Colegiados de Circuito, no es necesaria la intervenci�n del Tribunal Pleno, al no tratarse de un asunto que revista un inter�s excepcional.

En efecto, los acuerdos mencionados, en la parte que interesa, disponen lo siguiente:

Acuerdo 4/2002

... SEGUNDO. Las contradicciones de tesis suscitadas entre los Tribunales Colegiados de Circuito que se encuentren en las ponencias y las que est�n con proyecto en la Secretar�a General de Acuerdos ser�n enviadas a las Salas de este Alto Tribunal, excepto las que determinen los se�ores Ministros integrantes del Comit� de Listas.

Acuerdo 6/2003

"... PRIMERO. El Pleno enviar� a las Salas y, en su caso, �stas conservar�n para su resoluci�n, los asuntos anteriores al a�o dos mil tres, con excepci�n de los siguientes:

"...

e) Contradicciones suscitadas entre Tribunales Colegiados que se encuentren en la Secretar�a General de Acuerdos con proyecto.

Ahora bien, atendiendo a las razones que dieron origen a esos acuerdos, debe decirse que subsiste la clara intenci�n por parte del Pleno de agilizar la resoluci�n de asuntos que se tramitan en la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, para lo cual ha estimado necesario conservar �nicamente los de mayor inter�s y relevancia para el �mbito jur�dico nacional, correspondiendo a las Salas la resoluci�n de los dem�s asuntos que no revistan estas caracter�sticas, seg�n se desprende de la siguiente transcripci�n:

Acuerdo 4/2002

"... S�PTIMO. Que si bien la aplicaci�n de los acuerdos citados en el considerando que antecede permiti� al Pleno de la Suprema Corte de Justicia pronunciarse sobre asuntos de importancia y trascendencia para el orden jur�dico nacional; sin embargo, a la fecha se encuentran pendientes de resoluci�n en el propio Pleno m�s de cuarenta contradicciones de tesis suscitadas entre los Tribunales Colegiados de Circuito, as� como m�s de cuarenta amparos en revisi�n programados en t�rminos de lo ordenado en el punto segundo del Acuerdo General 2/2001, de diecinueve de febrero de dos mil uno;

"OCTAVO. Que el Pleno de la Suprema Corte de Justicia debe pronunciarse sobre diversos asuntos que revisten un inter�s excepcional como son, entre otros, las controversias constitucionales relacionadas con el reglamento de la Ley del Servicio P�blico de Energ�a El�ctrica, las reformas a la Constituci�n Pol�tica del Estado de Veracruz, la reforma constitucional en materia ind�gena y los conflictos de l�mites entre diversos Estados de la Uni�n; las acciones de inconstitucionalidad en materia electoral, los amparos en revisi�n relacionados con la constitucionalidad de la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada y el art�culo 224 del C�digo Penal Federal; las contradicciones entre tesis sustentadas por las Salas y por los Tribunales Colegiados cuando sean varias sobre el mismo tema y las suscitadas entre la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federaci�n y este Pleno; lo que le impide resolver con la prontitud necesaria los asuntos referidos en la parte final del considerando que antecede.

NOVENO. Que para agilizar la resoluci�n de las contradicciones de tesis suscitadas entre los Tribunales Colegiados de Circuito resulta conveniente que las Salas de esta Suprema Corte de Justicia conozcan, incluso, de las que por raz�n de la materia no sean exclusivas de la competencia de alguna de ellas, pues aun cuando puedan surgir criterios dis�miles al seno de este Alto Tribunal, los que deber�n resolverse con la mayor prontitud, se establecer� el criterio jurisprudencial que genere certidumbre a los gobernados sobre los respectivos puntos de derecho y permitir� cumplir con la finalidad de esa instituci�n; m�xime que, en t�rminos del art�culo 192 de la Ley de Amparo, tales criterios son obligatorios con independencia de la Sala que los haya emitido.

Acuerdo 6/2003

... S�PTIMO. Que para avanzar en el cumplimiento de la garant�a de una justicia pronta y completa establecida en el art�culo 17 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, es conveniente remitir a las Salas de la Suprema Corte de Justicia los asuntos anteriores al a�o dos mil tres de la competencia originaria de este Pleno.

En este sentido, con la finalidad de resolver un asunto cuya naturaleza no exige la intervenci�n del Pleno, dado que no reviste un inter�s excepcional, se estima que su conocimiento corresponde a esta Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n.

SEGUNDO

La denuncia de contradicci�n de tesis proviene de parte leg�tima, pues fue formulada por los integrantes del Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Sexto Circuito, que emiti� uno de los criterios que participan en la presente contradicci�n, por lo que se actualiza el supuesto previsto en el p�rrafo primero del art�culo 197-A de la Ley de Amparo, que expresamente dispone:

Art�culo 197-A. Cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, los Ministros de la Suprema Corte de Justicia, el procurador general de la Rep�blica, los mencionados tribunales o los Magistrados que lo integren, o las partes que intervinieron en los juicios en que tales tesis hubieran sido sustentadas, podr�n denunciar la contradicci�n ante la Suprema Corte de Justicia, la que decidir� cu�l tesis debe prevalecer.

TERCERO

El entonces Cuarto Tribunal Colegiado del Sexto Circuito (actualmente Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Sexto Circuito), al resolver el amparo en revisi�n 662/98, sostuvo en la parte que interesa lo siguiente:

"OCTAVO. Es sustancialmente fundado y suficiente para conceder el amparo y protecci�n de la Justicia Federal solicitados, el concepto de violaci�n que hace valer el apoderado de los quejosos, supliendo en lo conducente la deficiencia de la queja de conformidad con lo dispuesto por el art�culo 76 bis, fracci�n IV, de la Ley Reglamentaria de los Art�culos 103 y 107 de la Constituci�n Federal.

"En efecto, se afirma lo anterior, porque de las copias certificadas que como anexos a su informe remiti� la autoridad responsable, al igual que de las aportadas ante la J. Federal, por los quejosos, como pruebas de su parte, se advierte lo siguiente:

"Que J.M.R.B., para acreditar su personalidad de apoderado de la parte demandada Impulsores El�ctricos de P., Sociedad An�nima de Capital Variable, exhibi� ante la Junta responsable, los siguientes documentos:

"1) Copia fotost�tica del primer testimonio del instrumento cuarenta y cinco mil ciento nueve, del volumen CDLVII, cuatrocientos cincuenta y siete, de la Notar�a P�blica N�mero D. de esta capital, mismo que se encuentra compuesto de cuatro fojas �tiles y en cuya parte final de tal instrumento, el notario p�blico en comento, asent� que expidi� dicho testimonio a Impulsores El�ctricos de P., Sociedad An�nima de Capital Variable en esta capital, el d�a veinte de mayo de mil novecientos noventa y seis debidamente cotejado (fojas 69 a 75).

"2) Copia fotost�tica constante de una foja �til, misma que ostenta el membrete ?L.. J.B.J.�nez, Notar�a P�blica No. 10 P., Pue.?, al igual que el sello de dicha notar�a y la leyenda siguiente ?Presentado a las 12 horas del d�a 20 de enero de 1987 se hace la inscripci�n hoy a las 12 horas bajo el n�mero 77 a foja 78 tomo 50 del libro n�mero 6 de diciembre quedando su copia agregada a folios del 487 al 502, tomo 602 del libro (ilegible). H.P. de Z., a 23 de enero de 1984. El registrador p�blico (firma ilegible)? (foja 76).

"3) Copia fotost�tica constante de siete fojas �tiles, por ambas caras en cuyo frente aparece en todas el membrete ?L.. J.B.J.�nez. Notar�a P�blica No. 10 P., Pue.?, al igual que el sello de dicha notar�a y la leyenda ?cotejado?, esto �ltimo, tanto al frente como a la vuelta de dichas hojas y relativas a los estatutos de la persona moral denominada Impulsores El�ctricos de P., Sociedad An�nima de Capital Variable (fojas 77 a 83 vuelta).

"4) Copia fotost�tica constante de una foja �til por ambas caras, relativa al formato de pago de derechos de inscripci�n en el Registro P�blico de la Propiedad y del Comercio de la persona moral denominada Impulsores El�ctricos de P., Sociedad An�nima de Capital Variable, en cuyo frente de dicha foja aparece el sello de recepci�n de la oficina recaudadora correspondiente, as� como el sello de la Notar�a P�blica N�mero D. de esta ciudad de P. y la leyenda de ?cotejado? y en su reverso, entre otros datos, aparece tambi�n la siguiente leyenda ?Yo licenciado J.B.J., notario p�blico n�mero diez de esta capital en ejercicio certifico. Que la presente copia fotost�tica concuerda fielmente con su original que tuve a la vista, cotej� y que me remito para documentar el instrumento p�blico n�mero 45109 de la notar�a a mi cargo. Lo hago constar en la H. P. de Zaragoza a los veinte d�as del mes de mayo de mil novecientos ochenta y seis. El notario p�blico n�mero 10. L.. J.B.J.�nez (firma ilegible).?, y estampado el sello de dicha notar�a (fojas 84 y 84 vuelta).

"5) Copia fotost�tica constante de una foja �til, por su frente de un recibo de pago de derechos con el logotipo de la Secretar�a de Hacienda y Cr�dito P�blico, en la que aparece entre otros datos la leyenda de Secretar�a de Relaciones Exteriores, y el nombre de Impulsores El�ctricos de P., Sociedad An�nima de Capital Variable; y en el reverso de dicha copia fotost�tica, aparece tambi�n la siguiente leyenda ?Yo el licenciado J.B.J., notario p�blico n�mero diez de esta capital en ejercicio certifico. Que la presente copia fotost�tica concuerda fielmente con su original que tuve a la vista, cotej� y que me remito para documentar el instrumento p�blico n�mero 45109 de la notar�a a mi cargo. Lo hago constar en la H. P. de Zaragoza a los veinte d�as del mes de mayo de mil novecientos ochenta y seis. El notario p�blico n�mero 10. L.. J.B.J.�nez (firma ilegible)?, y estampado el sello de dicha notar�a (fojas 84 y 84 vuelta).

"6) Copia fotost�tica constante de una foja �til por ambas caras en cuyo frente aparece el membrete de la Secretar�a de Relaciones Exteriores y el sello con la leyenda ?L.. J.B.J.�nez, Notar�a P�blica No. 10 P., Pue.?, as� como la de ?cotejado? y relativa al permiso n�mero 22282, expedido el siete de abril de mil novecientos noventa y seis por la referida Secretar�a de Relaciones Exteriores a M. �ngel V.C., para que se constituya la persona moral denominada Impulsores El�ctricos de P., Sociedad An�nima de Capital Variable (fojas 86 y 86 vuelta).

"7) Copia fotost�tica constante de una foja �til en la que aparecen las siguientes leyendas ?Yo el licenciado J.B.J., notario p�blico n�mero diez de esta capital en ejercicio certifico. Que la presente copia fotost�tica concuerda fielmente con su original que tuve a la vista, cotej� y que me remito para documentar el instrumento p�blico n�mero 45109 de la notar�a a mi cargo. Lo hago constar en la H. P. de Zaragoza a los veinte d�as del mes de mayo de mil novecientos ochenta y seis. El notario p�blico n�mero 10. L.. J.B.J.�nez (firma ilegible)?, y el sello de dicha notar�a (foja 87). ?La suscrita abogada S.G.R.P.. Notario p�blico n�mero uno del Distrito Judicial de P.. Certifico: que la presente copia fotost�tica concuerda fielmente con su original que tuve a la vista y a la que me remito. Y a petici�n de parte interesada pongo la presente certificaci�n. En la heroica de P. de Zaragoza a los seis d�as del mes de octubre de mil novecientos noventa y siete. Doy fe. Abogada S.G.R.P.. Notario p�blico n�mero uno del Distrito Judicial de P. (firma ilegible)?, y el sello de dicha notar�a (foja 87).

"De lo hasta aqu� expuesto, se desprende que J.M.R.B., para acreditar su personalidad de apoderado de la parte demandada, Impulsores El�ctricos de P., Sociedad An�nima de Capital Variable, exhibi� ante la Junta responsable, diversas copias fotost�ticas constantes de quince fojas �tiles, las cuales en unas y en otras no se asent� que fueron certificadas con anterioridad por el notario p�blico n�mero diez de esta ciudad de P.; y, finalmente en una foja �til, agregada a dichos documentos, ese mismo funcionario p�blico nuevamente certific� que la presente copia fotost�tica concordaba con su original que tuvo a la vista, la cual cotej� y a la que se remiti� para documentar el instrumento p�blico n�mero cuarenta y cinco mil ciento nueve de la notar�a a su cargo, es decir, dichos documentos que en copia fotost�tica originalmente le fueron exhibidos al notario p�blico n�mero diez de esta ciudad de P., fueron cotejados por �ste con su original que tuvo a la vista, por obrar en el protocolo de su propia notar�a, motivos por los cuales es que en determinado momento, bien pudo realizar la certificaci�n correspondiente. Sin embargo, la notario p�blico n�mero uno de esta ciudad de P., al realizar a su vez la certificaci�n correspondiente de las copias certificadas de los documentos antes relatados, adujo que llev� a cabo la misma, porque tuvo a la vista el original de dichos documentos, pero sin hacer ning�n tipo de certificaci�n en el sentido de que se traslad� a la Notar�a N�mero D. de esta ciudad con el fin de cotejar la copia simple que se le presentaba con su original; que el referido notario p�blico n�mero diez le mostr� el protocolo para tenerlo a la vista con el fin de poder cotejarlo con su original; lo que implica que adujo haber tenido a la vista el original del instrumento n�mero cuarenta y cinco mil ciento nueve de la escritura constitutiva de la persona moral denominada Impulsores El�ctricos de P., Sociedad An�nima de Capital Variable; y los anexos correspondientes a dicho instrumento, consistentes en los estatutos de dicha persona moral, el permiso que se le otorg� por parte de la Secretar�a de Relaciones Exteriores para su constituci�n, y la solicitud de pago de dichos derechos y el pago correspondiente de los mismos, pero sin exponer los hechos en virtud de los cuales lleg� a tener a la vista tales documentos originales con el fin de cotejarlos con las copias fotost�ticas que le fueron exhibidas.

"En este orden de ideas, es evidente que la certificaci�n que asent� la notario p�blico n�mero uno de esta capital, carece de valor pues en la misma no se expusieron los hechos en virtud de los cuales tuvo a la vista los originales.

"Adem�s, es pertinente indicar que de acuerdo a las referidas copias certificadas es imposible que la notario p�blico n�mero uno pudiera haber tenido a la vista los originales de los documentos de m�rito, puesto que de acuerdo a los antecedentes ya narrados se advierte que en primer lugar, el notario p�blico n�mero diez certific� unas copias, y posteriormente el notario p�blico n�mero uno volvi� a certificar tales copias, motivos por los cuales no puede sostenerse que tuviera a la vista los originales, ya que los mismos obraban en la referida Notar�a P�blica N�mero D. y no existe raz�n por parte del notario p�blico n�mero uno de que se hubiera constituido a fin de cerciorarse de que las copias que se le presentaron concordaban fielmente con su original y, por el contrario, consta de la certificaci�n de esta �ltima funcionaria existe otra certificaci�n, lo que implica que en realidad las copias se cotejaron con copias certificadas, sin que exista ninguna raz�n a este respecto.

"Luego entonces, si la notario p�blico n�mero uno de esta ciudad de P., llev� a cabo la certificaci�n de m�rito, autentificando actos o hechos cuyo contenido le era f�sica o legalmente imposible realizar, como lo es, el de haber tenido supuestamente a la vista el original de documentos que obran en el protocolo y ap�ndice de la diversa Notar�a P�blica N�mero D. de esta ciudad, en virtud de no existir ninguna raz�n de que se constituy� en esta �ltima notar�a, por v�a de consecuencia, es evidente que dicha certificaci�n carece de valor probatorio alguno de conformidad con lo dispuesto por los art�culos 136, 142, fracci�n IX, en relaci�n con el 18, fracci�n II, inciso a), todos ellos de la Ley del Notariado, cuyo tenor literal es el siguiente: (se transcribe).

"En efecto, se sostiene lo anterior, porque del contenido de las disposiciones legales transcritas se advierte que los notarios tienen prohibido, autentificar actos o hechos, cuyo contenido les sea f�sica o legalmente imposible realizar y, por ende, las certificaciones notariales para que puedan ser v�lidas, deben respetar tal disposici�n y contener adem�s, los requisitos que establece el art�culo 142 de esa ley.

"A mayor abundamiento, es pertinente indicar que como lo alega la quejosa las referidas copias certificadas no se encuentran ni foliadas ni rubricadas y tampoco existe el entresello de la notar�a, motivos por los cuales tampoco pueden servir para acreditar la personalidad puesto que la forma en que fueron expedidas hace que f�cilmente puedan alterarse y por lo mismo no satisfacen los requisitos legales para tener pleno valor probatorio.

"Sirve de apoyo a lo anterior, aplicada por analog�a, la jurisprudencia sustentada por la otrora Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visible a foja 58, del Tomo VIII, mes de diciembre de 1991, Octava �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n, que a la letra dice: ?COPIAS CERTIFICADAS. PARA ACREDITAR LA PERSONALIDAD DEBEN OSTENTAR EL SELLO Y LA R�BRICA DEL NOTARIO P�BLICO Y LA CERTIFICACI�N DEBE ALUDIR AL N�MERO DE HOJAS QUE INTEGRAN EL DOCUMENTO. (LEY ORG�NICA DEL NOTARIADO DEL ESTADO DE GUERRERO)." (se transcribe).

En este orden de ideas, lo procedente es conceder el amparo y protecci�n de la Justicia Federal solicitados para el efecto de que la Junta responsable deje insubsistente la resoluci�n reclamada y en su lugar emita una nueva en la que siguiendo los lineamientos de esta ejecutoria considere que el poder notarial con que compareci� J.M.R.B. en su car�cter de apoderado de la persona moral denominada Impulsores El�ctricos de P., Sociedad An�nima de Capital Variable, no es suficiente para acreditar su personalidad, resolviendo en plenitud de jurisdicci�n lo que en derecho proceda. ...

De igual forma, el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Sexto Circuito, al resolver el amparo en revisi�n 63/2002, sostuvo en la parte que interesa, lo siguiente:

"SEXTO. Resultan fundados los agravios hechos valer por la recurrente.

"En efecto, en ellos sustancialmente manifiesta que la J. de Distrito actu� incorrectamente al no tomar en consideraci�n que las escrituras p�blicas y actas notariales son documentos originales, consistentes en el acto jur�dico que redacta y protocoliza; dice que de la lectura de las certificaciones practicadas por el notario p�blico n�mero uno del Distrito Judicial de Cholula, se advierteque asent� que las mismas concuerdan fielmente con su original, lo cual es inexacto, pues esos documentos notariales tienen certificaciones que fueron practicadas por notarios diversos; de lo que dice, se desprende que se trata de copias certificadas y no de originales.

"Agrega que, si el notario n�mero uno de Cholula, P., asent� que tuvo a la vista el original de los documentos que obran en el protocolo de las notar�as 50 de la ciudad de P. y 72 de M�xico, Distrito Federal, sin asentar ninguna raz�n de que se constituy� en esas notar�as, es claro que dichos documentos carecen de valor probatorio.

"Dice que el entonces Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Sexto Circuito, actualmente Primer Tribunal Colegiado, resolvi� en la ejecutoria pronunciada en el juicio de amparo en revisi�n R-662/98, que un documento carece de valor si el notario p�blico que lo realiza no asienta raz�n de que se constituy� en diversa notar�a p�blica a fin de certificar documentos.

"Resultan fundados los anteriores motivos de inconformidad.

"En efecto, de las constancias de autos se advierte que, por la parte demandada S. de Oriente, S.A. de C.V. y Operadora S. de Oriente, S.A. de C.V., comparecieron ante la Junta responsable, Ang�lica E.R., P.R.P.�rez y E.M.M.�nez, como sus representantes, mediante carta poder otorgada a su favor por D.G.A., R.M.L. y J.R.V.�zquez, se advierten adem�s, los siguientes documentos:

"a) Copia simple, cotejada por la secretaria de la Junta responsable, del instrumento notarial ciento seis mil trescientos cuarenta y siete, del volumen mil quinientos treinta y siete, de la Notar�a N�mero Dieciocho del Distrito Federal, de fecha veintinueve de julio de mil novecientos noventa y tres, relativa a la sustituci�n del poder general para pleitos y cobranzas, que otorga el se�or licenciado C.G.S.�nchez, respecto del que le tiene conferido la empresa mercantil denominada ?Operadora S. de Oriente, Sociedad An�nima de Capital Variable?, a favor de los se�ores licenciados J.M.G.A. y J.A.G.R..

"b) Instrumento notarial diecisiete mil seiscientos cuarenta y cuatro, volumen trescientos treinta y cuatro, de la Notar�a P�blica N�mero Cincuenta de P., P., de veintinueve de enero de mil novecientos noventa y ocho, relativa al poder general para pleitos y cobranzas y actos de administraci�n, otorgado por la sociedad mercantil denominada ?S. de Oriente, Sociedad An�nima de Capital Variable?, representada por los se�ores J.R.V.�zquez y D.G.A., en sus respectivos caracteres de secretario y tesorero del consejo de administraci�n, respectivamente, a favor del se�or J.M.G.A..

"Este instrumento notarial, fue presentado mediante copia certificada por el notario p�blico n�mero uno del Distrito Judicial de Cholula, P., el cual asent�:

"?De conformidad con lo establecido por el art�culo 124 de la Ley del Notariado vigente en el Estado de P.; yo, el licenciado E.C.D.�nguez. Notario p�blico n�mero uno de este Distrito Judicial en ejercicio, certifico que la presente copia fotost�tica compuesta de seis fojas �tiles, escritas en frente y vuelta, concuerdan fielmente con su original que tuve a la vista y cotej�, autoriz�ndola, a los 9 d�as del mes de abril de 1999. Doy fe. Cholula de Rivadavia, Estado de P.. El notario p�blico n�mero uno. L.. E.C.D.�nguez.?

"c) Instrumento notarial cincuenta y nueve mil cuatrocientos noventa y tres, volumen novecientos trece, de la Notar�a P�blica N�mero Setenta y Dos del Distrito Federal, de veintiuno de septiembre de mil novecientos noventa y dos, relativa a la constituci�n de ?Operadora S. de Oriente, Sociedad An�nima de Capital Variable?.

"Este instrumento notarial, como ha quedado asentado, fue presentado mediante copia certificada por el notario p�blico n�mero uno del Distrito Judicial de Cholula, P., el cual asent�:

"?De conformidad con lo establecido por el art�culo 124, de la Ley del Notariado vigente en el Estado de P.; yo, el licenciado E.C.D.�nguez. Notario p�blico n�mero uno de este Distrito Judicial en ejercicio, certifico que la presente copia fotost�tica compuesta de dieciocho fojas �tiles, escritas en frente �nicamente, concuerdan fielmente con su original que tuve a la vista y cotej�, autoriz�ndola, a los 12 d�as del mes de noviembre de 1998. Doy fe. Cholula de Rivadavia, Estado de P.. El notario p�blico n�mero uno. L.. E.C.D.�nguez.?

"De lo hasta aqu� expuesto se desprende que Ang�lica E.R., P.R.P.�rez y E.M.M.�nez, comparecieron a la audiencia laboral, en representaci�n de la empresa demandada, mediante carta poder otorgada a su favor por D.G.A., R.M.L. y J.R.V.�zquez, adjuntando a esa carta poder, copia certificada de los instrumentos notariales arriba mencionados, n�meros diecisiete mil seiscientos cuarenta y cuatro, volumen trescientos treinta y cuatro, de la Notar�a P�blica N�mero Cincuenta de P., P. y cincuenta y nueve mil cuatrocientos noventa y tres, de la Notar�a Setenta y Dos del Distrito Federal; copias certificadas en las que, el notario p�blico n�mero uno del Distrito Judicial de Cholula, P. asent� que concordaban fielmente con su original que dijo, tuvo a la vista.

"Ahora bien, como ya qued� asentado, el mencionado notario p�blico n�mero uno del Distrito Judicial de Cholula, P., estableci� en la certificaci�n de las copias de los instrumentos notariales diecisiete mil seiscientos cuarenta y cuatro de la Notar�a P�blica N�mero Cincuenta del Distrito Judicial de P., P., y cincuenta y nueve mil cuatrocientos noventa y tres, de la Notar�a P�blica Setenta y Dos del Distrito Federal, que tuvo a la vista su original, con el cual realiz� el cotejo respectivo; sin embargo, no hizo ning�n tipo de certificaci�n, en el sentido de que se traslad� a la Notar�a N�mero Cincuenta de la ciudad de P., P. y a la Setenta y Dos del Distrito Federal con el fin de cotejar las copias simples que se le presentaron, con su original; que los referidos notarios cincuenta y setenta y dos, de P. y del Distrito Federal, respectivamente, le mostraron el protocolo de los citados instrumentos notariales para tenerlos a la vista, pues, como ya qued� establecido, adujo haberlos tenido a la vista.

"En efecto, el mencionado fedatario p�blico adujo haber tenido a la vista los originales de los ya citados instrumentos notariales, pero sin exponer los hechos en virtud de los cuales los lleg� a tener a la vista con el fin de cotejarlos con las copias fotost�ticas que le fueron exhibidas.

"En este orden de ideas, es evidente que la certificaci�n que asent� el notario p�blico n�mero uno del Distrito Judicial de Cholula, P., carece de valor probatorio para acreditar la personalidad de las personas que comparecieron, representando a las morales demandadas, pues en la misma no se expusieron los hechos en virtud de los cuales tuvo a la vista los originales.

"Luego entonces, si el notario p�blico n�mero uno del Distrito Judicial de Cholula, P., llev� a cabo la certificaci�n de m�rito, autentificando actos o hechos cuyo contenido le era f�sica o legalmente imposible realizar, como lo es el de haber tenido supuestamente a la vista los originales de los documentos que obran en los protocolos de las Notar�as P�blicas N�mero Cincuenta de P., P. y la Setenta y Dos del Distrito Federal, en virtud de no existir ninguna constancia de que se constituy� en estas �ltimas notar�as, en v�a de consecuencia, es evidente que dicha certificaci�n, carece de valor probatorio alguno, de conformidad con los art�culos 136, 142, fracci�n IX, en relaci�n con el 18, todos de la Ley del Notariado, los cuales establecen: (se transcribe).

"Se sostiene lo anterior, toda vez que del contenido de las disposiciones legales transcritas se advierte que los notarios tienen prohibido autentificar actos o hechos, cuyo contenido les sea f�sica o legalmente imposible realizar y, por ende, las certificaciones notariales para que puedan ser v�lidas, deben respetarse tales disposiciones.

"Cobra aplicaci�n al caso, la tesis VI.T.13 K, visible en la p�gina 773, T.X., septiembre de 2000, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, sostenida por el entonces Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Sexto Circuito, actualmente este Primer Tribunal Colegiado, que a la letra establece: ?NOTARIOS P�BLICOS, COPIAS CERTIFICADAS POR LOS. CUANDO CARECEN DE VALOR PROBATORIO. (LEY DEL NOTARIADO DEL ESTADO DE PUEBLA).? (se transcribe).

"No resulta obst�culo para arribar a lo anterior, el hecho de que la J. de Distrito cuya sentencia se revisa, haya considerado incorrectamente que el notario p�blico n�mero uno del Distrito Judicial de Cholula, P., cotej� el original del primer testimonio de los instrumentos notariales diecisiete mil seiscientos cuarenta y cuatro de la diversa Notar�a P�blica N�mero Cincuenta de la ciudad de P., P. y cincuenta y nueve mil cuatrocientos noventa y tres de la Notar�a P�blica Setenta y Dos del Distrito Federal, y no se trat� del cotejo del propio protocolo y ap�ndice, toda vez que, dice el J., el notario p�blico fund� su certificaci�n en el art�culo 124 de la Ley del Notariado de P., art�culo que establece: (se transcribe).

"Se dice que resulta incorrecta la apreciaci�n del J. Federal, toda vez que como ya qued� establecido, el notario p�blico n�mero uno de Cholula, P., asent� expresamente: ?Que la presente copia fotost�tica compuesta de seis fojas �tiles, escritas en frente y vuelta, concuerdan fielmente con su original que tuve a la vista y cotej�, autoriz�ndola, a los 9 d�as del mes de abril de 1999?.

"Esto es, no puede v�lidamente argumentar la J. Cuarto de Distrito en el Estado que el citado fedatario p�blico se refer�a, en t�rminos del art�culo en el que fund� la certificaci�n de las copias que le fueron presentadas, al primer testimonio del instrumento notarial diecisiete mil seiscientos cuarenta y cuatro, y cincuenta y nueve mil cuatrocientos noventa y tres, pues, de haberlo hecho as�, hubiera asentado en la certificaci�n respectiva que las copias que cotej�, eran copia fiel del primer testimonio de un instrumento notarial tal y como lo establece el art�culo 124 de la Ley del Notariado, en el que fund� sus certificaciones.

"Esto es, no se puede suponer, como lo hace la J. de Distrito, que se refer�a a la copia de un testimonio y no al documento original, toda vez que un notario p�blico, es un perito en derecho, y sabe claramente la diferencia entre el original de un instrumento y el primer testimonio del mismo; lo anterior en t�rminos del art�culo 1o. de la mencionada Ley del Notariado, que establece: (se transcribe).

En raz�n de lo anterior, al resultar fundados los agravios hechos valer por la recurrente y suficientes para revocar la sentencia sujeta a revisi�n y negar la protecci�n constitucional solicitada, resulta innecesario adentrarse al estudio de los restantes motivos de inconformidad. ...

Similar criterio sostuvo el tribunal de m�rito al resolver, por mayor�a de votos, los amparos en revisi�n 222/2003, 187/2004, 197/2004, 27/2005 y 93/2005.

CUARTO

El Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito, al resolver el amparo en revisi�n 522/99, se bas� en las siguientes consideraciones:

"QUINTO. Son fundados los agravios aducidos por el recurrente.

"En efecto, de los antecedentes que informan del acto reclamado, se desprende lo siguiente:

"Mediante demanda presentada el once de agosto de mil novecientos noventa ocho, Jos� C�sar F.R.�guez, por su propio derecho, promovi� juicio en la v�a ordinaria mercantil en contra del Banco Nacional de M�xico, Sociedad An�nima y del notario p�blico n�mero veintid�s de esta ciudad, a quienes reclam� las prestaciones siguientes: ?a) La nulidad absoluta que declare este �rgano jurisdiccional, respecto del contrato que celebr�, con dicha sociedad crediticia demandada con fecha diez de julio de mil novecientos noventa y dos ante la fe del notario p�blico n�mero 22 de esta capital, contrato al cual me refiero en el subsecuente apartado. Como consecuencia, deber� procederse conforme a los art�culos 1939 y 1924, fracci�n V, del C�digo Civil del Estado de P., es decir, cada una de las partes se debe restituir mutuamente, lo que recibieron en virtud o por consecuencia del acto anulado; o, en su defecto, deber� procederse de acuerdo a lo dispuesto por el art�culo 1946 de la propia codificaci�n civil. b) En el supuesto de que, a juicio de su Se�or�a a quien corresponde calificar los alcances de la nulidad, del citado contrato, estimara que s�lo ha lugar a la relativa en tal caso, se deber� condenar a la instituci�n bancaria al pago de las siguientes prestaciones: I. Declarar insubsistentes o nulas las cl�usulas relativas a la forma de calcular los intereses que genera el capital materia del pr�stamo, esto es, deber� reducirse la tasa de los mismos hasta por la se�alada por la ley. II. Declarar nulas las cl�usulas concernientes a que los intereses deban capitalizarse o formar parte del capital, eliminando cualquier pr�ctica ilegal de anatocismo. III. Modificar las disposiciones contractuales en el sentido de que los pagos que se han realizado al banco, retroactivamente deber�n aplicarse, por ministerio de la ley, y en especial por lo dispuesto por el art�culo 2259, fracci�n II, del C�digo Civil del Estado, en primer lugar al capital y satisfecho �ste, a los intereses; y que esta situaci�n deber� regir en lo subsecuente hasta la total terminaci�n del objeto del contrato tachado de nulo. c) El pago de gastos y costas, ocasionados con motivo de la tramitaci�n del presente juicio.?

"En el cap�tulo de hechos de la demanda, el actor expuso que el contrato cuya nulidad promov�a se intitul� de cr�dito con garant�a hipotecaria para adquisici�n de vivienda media, el cual celebr� el diez de julio de mil novecientos noventa y dos (fojas 2 a 27).

"Por auto de trece de agosto de mil novecientos noventa y ocho, el J. Civil admiti� a tr�mite la referida demanda, orden� emplazar a los demandados agregando lo siguiente: ?... Finalmente, en atenci�n a que el juicio ordinario mercantil que se tramita proviene de un contrato celebrado con anterioridad al Decreto que reform�, adicion� y derog� diversas disposiciones del C�digo de Comercio publicado en el Diario Oficial de la Federaci�n el veinticuatro de mayo de mil novecientos noventa y seis, en t�rminos del art�culo transitorio del indicado decreto, no son aplicables las disposiciones contenidas en el mismo, siendo por lo mismo que el tr�mite del juicio se ventilar� conforme a las normas que reg�an con antelaci�n al indicado decreto? (fojas 29 y 30). Mediante diligencias practicadas el veintisiete de agosto de mil novecientos noventa y ocho se emplaz� a los demandados.

"Por auto de catorce de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, el J. natural tuvo a los demandados contestando en tiempo y forma la demanda instaurada en su contra (foja 36).

"Inconforme con el prove�do de catorce de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, a trav�s del cual el J. Civil reconoci� la personalidad del compareciente por la instituci�n de cr�dito demandada, el actor interpuso recurso de revocaci�n (fojas 108 a 116), el cual se tuvo por admitido el veinticinco de septiembre de mil novecientos noventa y ocho (foja 106), recurso que fue resuelto por el J. natural mediante interlocutoria dictada el seis de mayo de mil novecientos noventa y nueve, al tenor de los puntos resolutivos siguientes: ?PRIMERO. Se revoca el auto de fecha catorce de diciembre (sic) de mil novecientos noventa y ocho dictado por esta autoridad dentro de los autos del expediente marcado con el n�mero 995/98. SEGUNDO. En sustituci�n de la resoluci�n que hoy se deja insubsistente, se dicta otra cuyo tenor es el siguiente: �Agr�guese a las presentes actuaciones el escrito de D.A.E., visto su contenido, con fundamento en lo dispuesto por los art�culos 1061 del C�digo de Comercio anterior a las reformas de fecha veinticuatro de mayo de mil novecientos noventa y seis, en lo ordenado por los numerales 33, 78, 252, 257 fracci�n II, del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de P. que se aplica supletoriamente a la ley mercantil en t�rminos de lo que se�ala el diverso 1054 del �ltimo ordenamiento legal invocado, y en base a lo que determinan los preceptos 18, fracci�n I, 135, 136, 140, 142 y dem�s relativos de la Ley del Notariado de P. t�ngase por presentado al ocursante haciendo las manifestaciones que de su escrito de cuenta se desprenden, y tomando en consideraci�n que comparece al juicio ordinario mercantil en su car�cter de apoderado general para pleitos y cobranzas del Banco Nacional de M�xico, S.A., integrante del Grupo Financiero Banamex-Accival, S.A. de C.V., y pretende acreditar su personalidad en t�rminos de las copias certificadas notarialmente que al efecto exhibe y no del testimonio notarial respectivo, no ha lugar a reconocer la personalidad con que se ostenta, y m�s a�n que la certificaci�n realizada en el documento que acompa�a no cumple los requisitos legales relativos.�-Independientemente de lo anterior, la contestaci�n de demanda se debe desechar en atenci�n a que como se obtiene de las razones asentadas por el oficial mayor de este juzgado, el reo a su primer escrito no acompa�� los documentos a que alude el art�culo 1061 del C�digo de Comercio. Finalmente, teni�ndose en consideraci�n lo anterior, no resta decretar que frente a la falta de contestaci�n de la demanda, se debe tener por contestada en sentido negativo y en rebeld�a de Banco Nacional de M�xico, integrante del Grupo Financiero Banamex-Accival, S.A. de C.V.? (fojas 138 a 152).

"Durante la dilaci�n probatoria tanto el actor como la instituci�n crediticia demandada ofrecieron las pruebas que estimaron pertinentes.

"El dieciocho de mayo de mil novecientos noventa y nueve, el J. Civil dict� sentencia en primera instancia al tenor de los puntos resolutivos siguientes: ?PRIMERO. Ha sido competente este tribunal para conocer y fallar en primera instancia el presente juicio ordinario mercantil. SEGUNDO. Jos� C�sar F.R.�guez, parte actora en este procedimiento judicial, prob� su acci�n. TERCERO. Banco Nacional de M�xico, Sociedad An�nima, no opuso excepciones al haberse desechado la contestaci�n de demanda que al efecto realiz�. CUARTO. En consecuencia de los resolutivos que anteceden, se declara la nulidad absoluta del contrato de mutuo con inter�s y garant�a hipotecaria celebrado el diez de julio de mil novecientos noventa y dos, entre la instituci�n de cr�dito denominada Banco Nacional de M�xico, Sociedad An�nima, instituci�n de banca m�ltiple y Jos� C�sar F.R.�guez, �nica y exclusivamente en las partes conducentes del contrato en donde se estipul� la creaci�n del sistema denominado esquema financiero y los intereses ordinarios y moratorios de tasa variable que dieron como resultado la capitalizaci�n de intereses. QUINTO. Se decreta que a virtud de operar la nulidad del contrato en cuanto a la fijaci�n de los intereses ordinarios y moratorios y el sistema de esquema financiero, la restituci�n de intereses y frutos no procede hasta antes de la presentaci�n de la demanda, y que como resultado de ello, una vez que la instituci�n de cr�dito justifique fehacientemente el saldo a su favor sin considerar el sistema de esquema financiero y el pacto de intereses, considere en favor del acreditado los pagos efectuados, mismos que se deber�n aplicar al importe de la cantidad de doscientos diecisiete mil quinientospesos, y bajo la premisa de que esta suma genera intereses a raz�n del dieciocho por ciento anual a partir del once de agosto de mil novecientos noventa y ocho debiendo considerarse las mensualidades en primer t�rmino a la liquidaci�n del capital y el resto a los intereses, y concedi�ndose el t�rmino originalmente pactado en el contrato de fecha diez de julio de mil novecientos noventa y dos a Jos� C�sar F.R.�guez para que liquide el saldo a favor del banco una vez precisada su cuant�a sobre las bases expuestas. SEXTO. Se condena a la parte demandada al pago de las costas causadas con motivo de la tramitaci�n del juicio en su primera instancia, previa su regulaci�n. S�PTIMO. Una vez que cause ejecutoria la presente sentencia, g�rense los oficios correspondientes con copias certificadas de la resoluci�n al notario p�blico n�mero veintid�s de esta ciudad y al registrador p�blico de la Propiedad y del Comercio para que procedan a hacer las anotaciones en los libros y partidas a su cargo.? (fojas 209 a 254).

"Inconformes con el fallo de primera instancia tanto el actor como la instituci�n de cr�dito demandada interpusieron recursos de apelaci�n, mismos que fueron admitidos por el J. Civil en los prove�dos de veintiocho de mayo (foja 256) y ocho de junio de mil novecientos noventa y nueve, respectivamente (foja 260).

"Mediante diversos escritos el actor en el juicio de origen, interpuso recursos de revocaci�n y de apelaci�n en contra del prove�do de ocho de junio de mil novecientos noventa y nueve, a trav�s del cual el J. Civil tuvo a la instituci�n de cr�dito demandada interponiendo recurso de apelaci�n en contra de la sentencia definitiva de primera instancia; los citados recursos fueron admitidos por auto de treinta de junio de mil novecientos noventa y nueve, por el J. natural (fojas 316 a 318).

"Por otra parte, de las fotocopias certificadas deducidas del expediente n�mero 995/98, relativas al juicio de primera instancia de donde derivan los actos reclamados, mismas que fueron ofrecidas como prueba por el tercero perjudicado, se advierte que, mediante interlocutoria dictada el doce de agosto de mil novecientos noventa y nueve, dentro de los autos del expediente n�mero 995/98, el J. Octavo de lo Civil de esta ciudad, resolvi� el recurso de revocaci�n interpuesto por Jos� C�sar F.R.�guez en contra del auto de ocho de junio del mismo a�o, en el que el J. natural admiti� a tr�mite la apelaci�n interpuesta por A.C.V.A., en su car�cter de apoderado de la instituci�n demandada, en contra de la sentencia definitiva, en la que se revoc� el auto impugnado porque no se acompa�aron las copias del escrito por el que se interpuso el recurso y del escrito que contiene el poder con el que comparec�a el promovente (foja 262).

"Mediante demanda fechada el diez de septiembre de mil novecientos noventa y nueve, Banco Nacional de M�xico, Sociedad An�nima, integrante del Grupo Financiero Banamex-Accival, Sociedad An�nima de Capital Variable, promovi� juicio de amparo directo reclamando del J. Octavo de lo Civil de esta ciudad la interlocutoria dictada el doce de agosto del a�o citado en el expediente n�mero 995/98, del cual conoci� inicialmente el Juzgado Primero de Distrito en el Estado de P. y actualmente se radica en este �rgano colegiado bajo el expediente n�mero D-27/2000.

"Ahora bien, en el presente caso, el quejoso reclam� del J. Octavo de lo Civil de esta ciudad, la interlocutoria dictada el seis de mayo de mil novecientos noventa y nueve, en el expediente n�mero 995/98, a trav�s de la cual se resolvi� el recurso de revocaci�n interpuesto en contra del auto de catorce de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, que revoc� el mismo y desech� la contestaci�n de demanda formulada por la instituci�n de cr�dito enjuiciada.

"El J. Federal en la audiencia constitucional neg� al banco quejoso el amparo solicitado, por estimar que la resoluci�n reclamada se encuentra ajustada a derecho, toda vez que del art�culo 1061 del C�digo de Comercio, anterior a las reformas de que fue objeto por decreto publicado el veinticuatro de mayo de mil novecientos noventa y seis, se desprende que al primer escrito se deben acompa�ar el documento o documentos que acrediten el car�cter con que el litigante se presente en juicio, en el caso de tener representaci�n de alguna persona y una copia en papel com�n del escrito y de los documentos; que el demandado en el juicio de origen no cumpli� con ese imperativo, siendo correcto el desechamiento de la contestaci�n de demanda; adem�s de que el J. responsable no reconoci� la personalidad del quejoso en virtud de que �sta no se justific� en t�rminos de lo dispuesto por los art�culos 127 y 140 de la Ley del Notariado del Estado de P., ya que contiene una certificaci�n del notario p�blico n�mero treinta de esta capital, en el sentido de que la copia del poder que exhibi�, concordaba fielmente con su original y que tuvo a la vista, cuando en realidad lo que tuvo a la vista fue un testimonio; que por ello acertadamente el J. responsable no tuvo por comprobada tal personalidad siendo �ste otro motivo m�s para tener por contestada la demanda en sentido negativo citando la tesis que estim� aplicable.

"El banco recurrente aduce como agravios que la sentencia recurrida carece de motivaci�n y sustento jur�dico; que el J. Federal interpret� indebidamente el art�culo 1061 del C�digo de Comercio aplicable, toda vez que estim� que dicho precepto legal impone la obligaci�n a los demandados de acompa�ar una copia del escrito con que se presenten a dar contestaci�n a la demanda respectiva, interpretaci�n que resulta equivocada, ya que desarmoniza con las disposiciones que regulan la contestaci�n de la demanda.

"Que el art�culo 1061 del C�digo de Comercio en su fracci�n I establece que al primer escrito se acompa�ar�n precisamente ?el documento o documentos que acrediten el car�cter con que el litigante se presente en juicio, en el caso de tener representaci�n legal de alguna persona o corporaci�n, o cuando el derecho que reclame provenga de hab�rsele trasmitido por otra persona?; que la frase ?cuando el derecho que reclame? correspondiente al precepto legal transcrito, debe entenderse como que el litigante es el que se presenta ante un J. a reclamar su derecho, siendo obvio que es el actor, y no el demandado, ya que este �ltimo se presenta al juicio a defender el derecho que el actor reclama, por lo que si bien es cierto, que litigante es el que disputa un juicio con otro sobre alguna cosa, ya sea como actor ya como reo, no menos cierto resulta que el dispositivo legal referido alude al actor, quien es el que se presenta a reclamar un derecho.

"Que la err�nea interpretaci�n que el J. de Distrito hizo del art�culo referido, provoc� parcialidad en la sentencia recurrida.

"Que el J. Federal aplic� supletoriamente el C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de P.; sin embargo, lo hizo parcialmente y no en forma �ntegra, ya que de haberlo hecho de esta �ltima forma, advertir�a que el art�culo 28 del ordenamiento legal citado dispone que la frase ?correr traslado? significa que se entreguen las copias, en los casos en que la ley lo disponga o lo ordene la autoridad judicial; de lo que se desprende que los litigantes estar�n obligados a agregar copias del traslado de manera limitativa, para las hip�tesis a que se refiere el precepto en comento; que el J. Federal se extralimit� al abarcar situaciones jur�dicas distintas a las preceptuadas; que si en la especie no existe disposici�n legal que determine la carga procesal de anexar copias para correr traslado, trat�ndose de la contestaci�n de demanda, es incuestionable que el juzgador de amparo va m�s all� de lo que la ley exige.

"Que el J. Federal interpret� err�neamente el art�culo 33 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de P., ya que el mismo no contempla la carga procesal que refiere el J.F.; que suponiendo sin conceder que dicho precepto no fuera claro, basta remitirse al art�culo 34 del mismo ordenamiento el cual dilucida el problema ya que prev� que la carga procesal mencionada s�lo se aplica de manera general al escrito de interposici�n de la demanda y excepcionalmente a la contestaci�n de �sta, siendo dicho supuesto en el caso de la reconvenci�n y de la demanda incidental, de ah� que si solamente existen las citadas hip�tesis es ilegal aplicarlo a casos diversos como lo hizo el J. Federal.

"Que adem�s, el art�culo 252 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de P. al referirse a la contestaci�n de demanda no impone la carga procesal referida; que el J. Federal desestim� las tesis que cit�; que suponiendo sin conceder que fuera necesario acompa�ar a la contestaci�n de la demanda copias para correr traslado de la misma, lo cierto es que dicha omisi�n no provoca el desechamiento del escrito respectivo.

"Que en su demanda de garant�as expres� su inconformidad con el criterio sostenido por el J. Octavo de lo Civil de esta ciudad, consistente en que consider� insuficiente la copia certificada del testimonio notarial que contiene el poder general por el que acredita su personalidad como apoderado del banco demandado; que tambi�n expres� que cuando las copias certificadas por notario p�blico se expiden con los requisitos que marca la ley deben valorarse como documentos p�blicos en t�rminos de lo dispuesto por los art�culos 1237 y 1292 del C�digo de Comercio, 136, 138 y 140 de la Ley del Notariado del Estado de P.; y no como lo sostuvo la responsable; que el J. Federal respecto de la copia certificada del mandato exhibida sostuvo los mismos razonamientos que el J. responsable; que el J. de Distrito interpret� err�neamente el art�culo 127 de la Ley del Notariado del Estado de P., ya que en el caso del mandato, con el testimonio exhibido se acredita la personalidad de quien lo ejerce, que del texto del precepto citado se desprende que el testimonio acredita el derecho dimanado del contenido del instrumento, con el que el titular en su caso podr� ejercer las acciones correspondientes, debe entenderse que si en dicho testimonio se contiene un contrato, es necesario exhibir el original del mismo; que del an�lisis de los art�culos 136 y 138 de la Ley del Notariado del Estado de P., se deduce como primera premisa que si las copias certificadas son documentos p�blicos, y como segunda premisa, que los documentos p�blicos mientras no se demuestre su falsedad probar�n plenamente el acto en ellos consagrado; luego entonces la copia certificada del mandato exhibido demuestra el mismo y de manera alguna se encuentra investido del principio de incorporaci�n a que alude el J. Federal, no siendo aplicable la tesis que cit� el J. de Distrito registrada con el n�mero 211607, Octava �poca, Tomo XIV, julio de 1994, Segunda Parte, visible a foja 661 de rubro: ?MANDATO. LA COPIA CERTIFICADA NOTARIALMENTE NO ES SUFICIENTE PARA EJERCERLO.?; sin embargo, el J. de amparo desatendi� la tesis que invoc� en su demanda de garant�as.

"Que el J. Federal omiti� pronunciarse sobre el argumento consistente en que err�neamente se rest� valor a la copia certificada del poder notarial con el que acredit� su personalidad sosteniendo que el notario actu� fuera de su jurisdicci�n, siendo que atac� dicha cuesti�n porque el J. responsable se apoy� en el mismo para desestimar dicho instrumento notarial; que precis� la circunstancia consistente en que la copia citada por el notario ?es la del testimonio? y no del protocolo, porque debe observarse detenidamente la raz�n que contiene la certificaci�n de m�rito, para advertir que resulta correcta y suficiente para demostrar la personalidad del compareciente por la parte demandada.

"Ahora bien, de las constancias de autos se advierte, que por prove�do de catorce de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, el J. natural acord� lo siguiente: ?Agr�guese a sus autos el escrito de D.A.E., con fundamento en lo dispuesto por los art�culos 1054 y 1399 del C�digo de Comercio, se tiene al ocursante aperson�ndose en el �presente juicio�, con el instrumento notarial n�mero treinta y tres mil quinientos siete, en su car�cter de apoderado general para pleitos y cobranzas de Banco Nacional de M�xico, S.A., integrante del Grupo Financiero Banamex-Accival, S.A. de C.V., y con ese car�cter se le tiene se�alando domicilio para recibir sus notificaciones y autorizando para recibirlas a los profesionistas que indica. Asimismo se le tiene dando contestaci�n a la demanda instaurada en contra de su representada, oponiendo las excepciones que de su escrito de cuenta se desprenden? (foja 36).

"El veinticinco de septiembre de mil novecientos noventa y ocho, el J. del conocimiento tuvo al actor en el juicio natural interponiendo recurso de revocaci�n en contra del auto que tuvo al banco actor contestando la demanda y oponiendo excepciones; dicho recurso fue resuelto el seis de mayo de mil novecientos noventa y nueve, revocando el prove�do impugnado dictando otro en el que acord� desechar la contestaci�n de demanda al tenor de los argumentos siguientes: ?t�ngase por presentado al ocursante haciendo las manifestaciones que de su escrito de cuenta se desprenden, y tomando en consideraci�n que comparece al juicio ordinario mercantil en su car�cter de apoderado general para pleitos y cobranzas de Banco Nacional de M�xico, S.A., integrante del Grupo Financiero Banamex-Accival, S.A. de C.V., y pretende acreditar su personalidad en t�rminos de las copias certificadas notarialmente que al efecto exhibe y no del testimonio notarial respectivo, no ha lugar a reconocer la personalidad con que se ostenta, y m�s a�n que la certificaci�n realizada en el documento que acompa�a no cumple los requisitos legales relativos. Independientemente de lo anterior, la contestaci�n de demanda se debe desechar en atenci�n a que como se obtiene de las razones asentadas por el oficial mayor de este juzgado, el reo en su primer escrito no acompa�� los documentos a que alude el art�culo 1061 del C�digo de Comercio. Finalmente, teni�ndose en consideraci�n lo anterior, no resta decretar que frente a la falta de contestaci�n de la demanda, se debe tener por contestada en sentido negativo y en rebeld�a de Banco Nacional de M�xico, integrante del Grupo Financiero Banamex-Accival, S.A. de C.V.? (fojas 151 y 152).

"En efecto, resulta fundado el argumento expuesto por el recurrente, en el sentido de que el J. Federal interpret� err�neamente el art�culo 127 de la Ley del Notariado del Estado de P., toda vez que el hecho de que el compareciente por el banco demandado al dar contestaci�n a la demanda haya exhibido una copia certificada notarialmente de la escritura que contiene el poder que le fue conferido no es motivo suficiente para negarle eficacia probatoria.

"Se sostiene lo anterior, porque el art�culo 127 de la Ley del Notariado del Estado de P. dispone: (se transcribe).

"Al disponer dicho precepto que testimonio es la primera copia de las escrituras o actas notariales expedidas por el notario ante quien se otorgaron, con las que se acredita el derecho que dimana de su contenido a fin de que el titular pueda ejercer las acciones correspondientes; se refiere precisamente a la acci�n que pueda derivarse del contenido de dichos documentos, es decir, a los documentos fundatorios de la acci�n, y no a aquellos con los que las partes justifican la calidad con la que promueven, o sea los documentos con que acreditan su personalidad para comparecer a juicio.

"En el presente caso, el banco demandado compareci� al juicio ordinario mercantil entablado en su contra a contestar la demanda a trav�s de su mandatario, quien acredit� su personalidad con la fotocopia certificada por el notario p�blico n�mero treinta de esta ciudad, que en la raz�n respectiva asent� lo siguiente: ?Yo, el licenciado A.R.M.�n, notario p�blico n�mero treinta, en ejercicio de los de esta capital, certifico: que la presente fotocopia, compuesta de veinticinco fojas, todas utilizadas por ambas caras, excepto la primera y la �ltima, concuerda fielmente con su original, que tuve a la vista, cotej� y a que me remito. A solicitud de parte interesada, lo hago constar en la heroica ciudad de P. de Zaragoza, a los veintisiete d�as del mes de agosto, del a�o de mil novecientos noventa y ocho. Doy fe. El notario p�blico n�mero 30 L.. A.R.M.�n?, una firma ilegible (fojas 52 a 100).

"Como puede verse, en la parte final del documento que el notario p�blico tuvo a la vista, se advierte que se trata de un poder general que otorg� Banco Nacional de M�xico, Sociedad An�nima, integrante del Grupo Financiero Banamex-Accival, Sociedad An�nima de Capital Variable, en favor de los licenciados D.A.E. y J.D.C.R.�guez, obrando al final de dicho mandato lo siguiente: ?Es segundo testimonio tercero en su orden sacado de su original, que expido para el se�or licenciado D.A.E., a t�tulo de apoderado. Va en veinticuatro fojas �tiles debidamente cotejadas. Doy fe. M�xico, Distrito Federal, a diez de febrero de mil novecientos noventa y cinco?.

"De la transcripci�n anterior se desprende, que la certificaci�n que hizo el notario p�blico n�mero treinta de esta ciudad, fue respecto del segundo testimonio, tercero en su orden sacado de su original que tuvo a la vista, por lo que resulta inexacto que dicha certificaci�n incumpla con lo dispuesto por los art�culos 127 y 140 de la Ley del Notariado del Estado de P.; y asimismo es incorrecto lo sostenido por el J. Federal en cuanto a que mediante la exhibici�n del testimonio se pueden hacer valer derechos emanados de la escritura del mandato, esto es, que el apoderado formule demandas en representaci�n de su poderdante, conteste las interpuestas en contra de �ste, ofrezca pruebas, absuelva o articule posiciones, y que las copias certificadas solamente acreditan la existencia del documento del que promueven, pero son ineficaces para ejercer las facultades conferidas al mandatario.

"Este �rgano colegiado estima que el hecho de que el compareciente por el banco haya exhibido una fotocopia certificada del poder otorgado por el banco enjuiciado, no es motivo para tener por no acreditada su personalidad, con las facultades conferidas por su mandante.

"En efecto, el art�culo 326, fracciones I y II, del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de P., dispone: (se transcribe).

"Los documentos p�blicos a que se refiere la fracci�n I del precepto transcrito, consisten adem�s de los expedidos por Jueces civiles, en las actas notariales a que se refieren los art�culos 116, 117 y siguientes de la Ley del Notariado del Estado de P., actas que se asientan, numeradas progresivamente, en los libros del protocolo, previamente autorizados de conformidad con dicha ley y cumpliendo con las formalidades que dichos preceptos establecen. Estas actas son la escritura original, por contener las firmas de los otorgantes y del notario que da fe del acto.

"De las actas originales de los protocolos, pueden expedirse, con las formalidades que la ley establece, copias a los interesados que se conocen con el nombre de testimonios, cuya definici�n se establece en el art�culo 127 de la Ley del Notariado del Estado de P. antes transcrito.

"A su vez el art�culo 135 del citado ordenamiento legal dispone: (se transcribe).

"Por su parte el numeral 136 de dicha Ley del Notariado refiere: (se transcribe).

"Asimismo el art�culo 138 de la ley en consulta, dispone: (se transcribe).

"El art�culo 140 de dicho ordenamiento legal, dispone: (se transcribe).

"De la interpretaci�n de los preceptos transcritos se desprende que las copias certificadas expedidas por notarios son documentos p�blicos notariales que probar�n laexactitud de la transcripci�n del documento a que se contraen como lo percibi� el notario por medio de sus sentidos y que hacen prueba plena mientras no fuere declarada judicialmente su falsedad.

"Por consiguiente, si la parte demandada compareci� al juicio de origen exhibiendo una fotocopia certificada del poder notarial mediante el cual se le facult� para comparecer a juicio a defender los derechos de su mandante, esta copia certificada es un documento p�blico en los t�rminos de los preceptos legales transcritos, la cual prueba plenamente el hecho en ella consignado, al no haberse objetado en cuanto a su autenticidad, conforme a lo establecido por los art�culos 138 de la Ley del Notariado del Estado de P. y 424 del C�digo de Procedimientos Civiles de la misma entidad federativa.

"En m�rito de lo anterior y en virtud de que el J. Federal estim� que la copia certificada por notario que adjunt� el apoderado del banco enjuiciado con su escrito de contestaci�n fue insuficiente para acreditar su personalidad, es evidente que interpret� err�neamente los preceptos transcritos como lo aduce el inconforme.

"Es aplicable en la especie, la tesis sustentada por el entonces Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, visible a foja 927, T.X., diciembre de 1993, Octava �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n que establece: ?PERSONALIDAD. ES SUFICIENTE COPIA CERTIFICADA POR NOTARIO P�BLICO DE LA ESCRITURA DEL PODER PARA JUSTIFICAR LA.? (se transcribe).

"Tambi�n, resulta fundado lo que aduce el recurrente, en el sentido de que el J. Federal interpret� err�neamente los art�culos 1061 y 1062 del C�digo de Comercio aplicable al caso que disponen: (se transcribe).

"De la interpretaci�n de los preceptos legales transcritos, se desprende que de manera limitativa se mencionan los casos en que al primer escrito se acompa�ar�n para correr traslado una copia en papel com�n del escrito y de los documentos con que se acredite el car�cter con que el litigante se presente a juicio, y el documento con el que el procurador acredite su personalidad, siendo estos escritos los siguientes: a) el de demanda; b) en donde se oponga la excepci�n de compensaci�n; c) en que se promueva reconvenci�n; y, d) en los que se promueva alg�n incidente.

"Como puede verse, tales preceptos de ninguna manera disponen, fuera de los casos se�alados, que el promovente tenga siempre que acompa�ar los documentos a que alude la fracci�n III del art�culo 1061 del C�digo de Comercio aplicable al caso.

"Es decir, del texto de los referidos preceptos legales no se infiere que con la contestaci�n de demanda deba acompa�arse siempre copia de la misma y del documento notarial que contenga el poder con que acredite su personalidad, para correr traslado a la contraria; pues la frase que contiene el precepto legal en an�lisis relativa a ?que el litigante se presente en juicio?, no debe interpretarse aisladamente sino en forma arm�nica con el texto �ntegro del precepto donde se contiene �sta, as� como del numeral siguiente, para advertir que los requisitos exigidos por la fracci�n III del art�culo 1061 de C�digo de Comercio, �nicamente lo son para los casos que se mencionan.

"Adem�s de lo anterior, los art�culos 33, 34, 252 y 253 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de P., disponen: (se transcribe).

"De lo expuesto, se advierte que las disposiciones legales transcritas son acordes con lo dispuesto por el C�digo de Comercio en cuanto a que es al escrito de demanda, a la reconvenci�n y a la oposici�n de la excepci�n de compensaci�n cuando es imperativo legal que se acompa�e copia del escrito y de los documentos anexos para correr traslado; pero de ninguna manera establece dicha obligaci�n trat�ndose de la contestaci�n de demanda.

"Finalmente, resulta fundado el agravio del recurrente consistente en que el J.F. fue omiso en dar respuesta al tercer concepto de violaci�n que adujo en la demanda consistente en que fue inexacto que en la resoluci�n reclamada se sostuviera que la fotocopia certificada del poder exhibido no cumple con los requisitos legales por haber actuado el notario fuera de su jurisdicci�n.

"En el presente caso, si bien el J.F. omiti� dar respuesta al argumento anterior, este �rgano colegiado con apoyo en lo dispuesto por el art�culo 91, fracci�n I, de la Ley de Amparo, procede a analizar el concepto de violaci�n en cuesti�n el cual resulta fundado.

"Esto es, el art�culo 18, fracci�n I, de la Ley del Notariado del Estado de P., dispone: (se transcribe).

"A su vez los art�culos 124, 135 y 140 de la Ley del Notariado del Estado de P. disponen: (se transcribe).

"De la certificaci�n que calza el poder exhibido por el demandado, hoy recurrente se advierte que el notario p�blico n�mero treinta de esta ciudad asent� lo siguiente: ?Yo el licenciado A.R.M.�n, notario p�blico n�mero treinta en ejercicio de los de esa capital, certifico: que la presente fotocopia, compuesta de veinticinco fojas todas utilizadas por ambas caras, excepto la primera y la �ltima, concuerda fielmente con su original, que tuve a la vista, cotej� y a que me remito. A solicitud de parte interesada, lo hago constar en la heroica ciudad de P. de Zaragoza, a los veintisiete d�as del mes de agosto del a�o de mil novecientos noventa y ocho. Doy fe. El notario p�blico n�mero 30. L.. A.R.M.�n.?. Una firma ilegible (foja 72).

"De la transcripci�n anterior se desprende que la certificaci�n cumple con los requisitos exigidos por el art�culo 124 de la Ley del Notariado del Estado de P., ya que el notario hizo constar al calce de la copia que concuerda fielmente con su original, adem�s de que contiene el sello y la firma del notario; y la frase ?concuerda fielmente con su original? no implica que sea copia del protocolo sino del testimonio que tuvo a la vista como qued� precisado anteriormente.

"Por otro lado, la citada certificaci�n no infringe el art�culo 18, fracci�n I, de la Ley del Notariado del Estado de P., porque su actuaci�n se redujo a cotejar un documento con su copia, m�s de ninguna manera otorg�, extendi� o autoriz� el instrumento ya que �ste se otorg� en M�xico, Distrito Federal el seis de febrero de mil novecientos noventa y cinco, en la Notar�a P�blica N�mero Ciento Treinta y Seis asociada con la Notar�a P�blica N�mero Ciento Treinta y Nueve; por ende, resulta inexacto que el notario p�blico n�mero treinta de la ciudad de P., haya actuado fuera de su demarcaci�n designada, como err�neamente lo sostuvo el J. Federal.

"En consecuencia, tampoco se infringi� el art�culo 142, fracci�n II, del ordenamiento legal citado, que dispone: (se transcribe). Lo anterior porque el notario de la ciudad de P. se limit� a certificar el segundo testimonio tercero en su orden, del poder otorgado por el banco demandado al compareciente en representaci�n de aqu�l, y no se trata del otorgamiento, extensi�n o autorizaci�n de instrumento alguno, sino del cotejo de un documento con su copia, la que re�ne los requisitos legales exigidos por el art�culo 124 transcrito.

En m�rito de lo anterior, procede revocar la sentencia que se revisa y conceder al quejoso el amparo solicitado, para el efecto de que el J. responsable deje insubsistente la resoluci�n reclamada y dicte otra en la que confirme el auto de catorce de septiembre de mil novecientos noventa y ocho. ...

Similares consideraciones sostuvo el tribunal de m�rito al resolver los amparos en revisi�n 403/99, 412/99, 644/98 y 315/93, lo que dio origen a la jurisprudencia VI.3o.C. J/34, visible en la p�gina 849, Tomo XI, mayo de 2000, correspondiente a la Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, que se�ala:

PERSONALIDAD. ES SUFICIENTE COPIA CERTIFICADA POR NOTARIO P�BLICO DE LA ESCRITURA DEL PODER PARA JUSTIFICAR LA (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE PUEBLA). De acuerdo a una interpretaci�n sistem�tica y congruente de los preceptos de la Ley del Notariado del Estado de P., en especial de sus art�culos 135, 136, 138 y 140, las copias certificadas expedidas por notario, son documentos p�blicos que prueban la exactitud de la transcripci�n del documento a que se contrae y, por tanto, hacen prueba plena si no fuere declarada judicialmente su falsedad; luego, si el actor en juicio para acreditar su personalidad anex� a su demanda copia certificada del poder notarial mediante el cual se le faculta para comparecer a juicio a ejercer los derechos de su mandante, esa copia es un documento p�blico que prueba plenamente el hecho en �l consignado, al no haber sido objetado en cuanto a su autenticidad y suficiente para acreditar la personalidad con la que comparece a juicio.

QUINTO

No es obst�culo para resolver lo que en derecho proceda, el hecho de que los asuntos tramitados ante el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito hubieran sido resueltos por mayor�a de votos de sus integrantes, atento al criterio sustentado por esta Segunda Sala en la tesis 2a. XXXVI/2004, visible en la p�gina 384, T.X., junio de 2004, correspondiente a la Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, que se�ala:

CONTRADICCI�N DE TESIS ENTRE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. EXISTE AUN CUANDO LAS SENTENCIAS QUE CONTIENEN LOS CRITERIOS RELATIVOS HAYAN SIDO EMITIDAS POR MAYOR�A DE VOTOS. Los art�culos 184, fracci�n II, de la Ley de Amparo y 35, primer p�rrafo, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n establecen que las resoluciones de los Tribunales Colegiados de Circuito pueden emitirse v�lidamente por mayor�a de votos, de manera que, desde el punto de vista formal, contienen el criterio del �rgano jurisdiccional que las pronuncia y, por ende, son id�neas para la existencia de la contradicci�n de tesis.

Tampoco es obst�culo para resolver la presente denuncia de contradicci�n de tesis, el que la Ley del Notariado del Estado de P., en la cual se fundaron las ejecutorias contendientes, publicada en el Peri�dico Oficial del Estado de P. de cinco de noviembre de mil novecientos sesenta y ocho hubiere sido abrogada al expedirse una nueva Ley del Notariado del Estado de P., seg�n se desprende de la publicaci�n realizada el dos de febrero de dos mil cuatro.

Sirve de apoyo a lo anterior, la jurisprudencia 1a./J. 64/2003, sustentada por la Primera Sala, visible en la p�gina 23, T.X., diciembre de 2003, correspondiente a la Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, que se�ala:

CONTRADICCI�N DE TESIS. DEBE RESOLVERSE AUN CUANDO LOS CRITERIOS QUE CONSTITUYEN SU MATERIA DERIVEN DE PRECEPTOS LEGALES DEROGADOS. Es procedente resolver la denuncia de contradicci�n de tesis propuesta respecto de tesis en pugna referidas a preceptos legales derogados, pues aun cuando el sentido �nico de la resoluci�n que se dicte sea fijar el criterio que debe prevalecer, sin afectar las situaciones jur�dicas concretas derivadas de los asuntos en los que se hubieren dictado las sentencias que sustentaron las tesis opuestas, conforme a lo dispuesto en el segundo p�rrafo del art�culo 197-A de la Ley de Amparo, la definici�n del criterio jurisprudencial es indispensable, ya que es factible que aunque se trate de normas derogadas, puedan encontrarse pendientes algunos asuntos que, regulados por ellas, deban resolverse conforme a la tesis que llegue a establecerse con motivo de la contradicci�n.

SEXTO

Con el prop�sito de dilucidar si existe la contradicci�n de tesis denunciada, se toma en consideraci�n en primer lugar, lo dispuesto en el art�culo 107, fracci�n XIII, p�rrafo primero, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, as� como el art�culo 197-A de la Ley de Amparo, que regulan espec�ficamente la hip�tesis de tesis contradictorias entre Tribunales Colegiados de Circuito, al se�alar lo siguiente:

"Art�culo 107. Todas las controversias de que habla el art�culo 103 se sujetar�n a los procedimientos y formas del orden jur�dico que determine la ley, de acuerdo a las bases siguientes:

"...

"XIII. Cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, los Ministros de la Suprema Corte de Justicia, el procurador general de la Rep�blica, los mencionados tribunales, o las partes que intervinieron en los juicios en que dichas tesis fueron sustentadas, podr�n denunciar la contradicci�n ante la Suprema Corte de Justicia, a fin de que el Pleno o la Sala respectiva, seg�n corresponda, decidan la tesis que debe prevalecer como jurisprudencia."

"Art�culo 197-A. Cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, los Ministros de la Suprema Corte de Justicia, el procurador general de la Rep�blica, los mencionados tribunales o los Magistrados que los integren, o las partes que intervinieron en los juicios en que tales tesis hubieran sido sustentadas, podr�n denunciar la contradicci�n ante la Suprema Corte de Justicia, la que decidir� cu�l tesis debe prevalecer.

"...

La resoluci�n que se dicte no afectar� las situaciones jur�dicas concretas derivadas de los juicios en los cuales se hubiesen dictado las sentencias contradictorias. ...

Como se advierte, los preceptos transcritos se refieren espec�ficamente a aquellos casos en que existe contradicci�n o discrepancia entre tesis o criterios jur�dicos sustentados por los Tribunales Colegiados de Circuito, porque la finalidad de dichos preceptos, constitucional y legal, es unificar criterios ante los �rganos de impartici�n de justicia en la interpretaci�n de un determinado precepto, instituci�n o problema jur�dico. Ello, porque la resoluci�n que se dicte, por mandato constitucional, s�lo tiene el efecto de fijar la jurisprudencia y no afecta ni puede afectar v�lidamente las situaciones jur�dicas concretas derivadas de las sentencias dictadas en los juicios correspondientes.

Sentado lo anterior, debe precisarse que el Pleno de este tribunal ha sostenido que para que se configure una contradicci�n de tesis entre Tribunales Colegiados de Circuito es menester que se actualicen los siguientes supuestos:

  1. Que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes;

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y,

  3. Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Sobre el particular tiene aplicaci�n la jurisprudencia P./J. 26/2001 del Tribunal Pleno, publicada en la p�gina 76 del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, T.X., abril de 2001, Novena �poca, con el rubro y texto que enseguida se reproducen:

"CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos."

En este sentido, puede decirse que los tribunales contendientes examinaron una cuesti�n jur�dica esencialmente igual, esto es, si puede reconocerse validez a una copia certificada de un poder notarial, obtenida a partir de otra de la misma �ndole, no obstante que en la certificaci�n correspondiente, el notario hubiera asentado que concordaba fielmente con su original, cuando en realidad el cotejo se practic� a partir de otra copia certificada.

El Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Sexto Circuito, al resolver los amparos en revisi�n 63/2002, 222/2003, 187/2004, 197/2004, 27/2005 y 93/2005, as� como el diverso amparo en revisi�n 662/98 cuando fung�a como Cuarto Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, sostuvo que la copia certificada del poder respectivo carec�a de validez, toda vez que si el fedatario certific� que concordaba fielmente con su original, debi� asentar la raz�n relativa al traslado que hiciera a la diversa notar�a p�blica en donde originalmente se otorg� el poder, a efecto de poder constatar que la copia relativa coincid�a efectivamente con la escritura que obraba en el protocolo.

Por su parte, el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito, al resolver los amparos en revisi�n 522/99, 403/99, 412/99, 644/98 y 315/93, consider� que dicha copia era v�lida, toda vez que la certificaci�n practicada por el fedatario p�blico en el sentido de que el documento concordaba fielmente con su original, no debe entenderse referida al protocolo notarial donde obra el poder respectivo, sino que el t�rmino "original" se refiere al testimonio o copia certificada que tuvo a la vista el notario p�blico para practicar el cotejo respectivo.

En m�rito de lo anterior, es inconcuso que los tribunales contendientes, al resolver los asuntos que participan en la presente contradicci�n, examinaron cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y adoptaron posiciones o criterios jur�dicos discrepantes, d�ndose dicha diferencia de criterios en las consideraciones de las sentencias respectivas, en las que se examinaron los mismos elementos, lo cual permite concluir que en la especie s� existe la oposici�n de criterios denunciada.

As�, el punto concreto de contradicci�n que corresponde dilucidar a esta Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n consiste en determinar si puede o no reconocerse validez a una copia certificada de un poder notarial, obtenida a partir de otra de la misma �ndole, no obstante que en la certificaci�n correspondiente el notario hubiera asentado que era fiel reproducci�n de su original, cuando el cotejo se practic� a partir de otra copia certificada.

S�PTIMO

Con el prop�sito de resolver la divergencia de criterios, es necesario se�alar que el estudio respectivo se realizar� al tenor de las disposiciones contenidas en la Ley del Notariado del Estado de P. publicada en el peri�dico oficial de dicha entidad el cinco de noviembre de mil novecientos sesenta y ocho, toda vez que los tribunales contendientes se basaron en dicho ordenamiento para resolver los asuntos sometidos a su jurisdicci�n.

En este sentido, conviene destacar en primer t�rmino qu� debe entenderse por fe p�blica, para lo cual se atiende a la definici�n elaborada por A.E.P.D., contenida en la d�cimo quinta edici�n del Diccionario Jur�dico Mexicano, elaborado por el Instituto de Investigaciones Jur�dicas de la Universidad Nacional Aut�noma de M�xico, de cuyas p�ginas 1430 a 1431, se transcribe lo siguiente:

"Fe p�blica. I. El concepto de fe tiene diferentes acepciones que se refieren b�sicamente a un acto subjetivo de creencia o confianza por un lado, o a la seguridad que emana de un documento. C. y de T. explica que mediante la fe p�blica se est� en presencia de afirmaciones que objetivamente deben ser aceptadas como verdaderas por los miembros de una sociedad civil, en acatamiento del ordenamiento jur�dico que lo sustenta.

"Dada la complejidad de las relaciones jur�dicas en una sociedad, fue necesario crear todo un sistema a fin de que pudieran ser aceptados como ciertos algunosnegocios jur�dicos a pesar de no haberse presenciado su realizaci�n. Este sistema inicia con la investidura de determinadas personas con una funci�n autenticadora a nombre del Estado, de tal manera que su dicho es una verdad oficial cuya creencia es obligatoria.

"II. La fe p�blica tiene los requisitos siguientes:

"a) Evidencia, que recae en el autor del documento quien deber� tener conocimiento del acto a fin de que �ste produzca efectos para los destinatarios o terceros. Antiguamente, explica C. y de T., se dec�a que el auto recibe el acto y da fe de �l.

"b) Solemnidad o rigor formal de la fe p�blica que no es m�s que la realizaci�n de un acto de un procedimiento ritual establecido por la ley.

"c) O.�n, momento en el que el hecho manado, adquiere cuerpo mediante una graf�a sobre el papel configurando el documento, mismo que produce la fe escrita previamente valorada por la ley.

"d) Coetaneidad, requisito referido a la producci�n simult�nea de los tres anteriores en un solo acto y en la forma prevista por la ley.

"e) C.�n legal entre el autor y el destinatario.

"Son caracter�sticas de la fe p�blica la exactitud y la integridad. La primera se refiere a la adecuaci�n entre el hecho y la narraci�n, y dota de eficacia probatoria erga omnes al instrumento. Y la segunda proyecta hacia el futuro esa exactitud.

"III. Existen dos tipos y dos clases de fe p�blica. Los tipos son, originario y derivado. El primero se da cuando el documento est� integrado por la narraci�n inmediata de los hechos percibidos por el funcionario; el segundo se da cuando se act�a sobre documentos preexistentes.

Las clases son: fe p�blica judicial, de la que gozan los documentos de car�cter judicial autenticados por el secretario judicial; fe p�blica mercantil que tienen los actos y contratos mercantiles celebrados con intervenci�n del corredor; fe p�blica registral tanto en el Registro Civil como en el Registro P�blico de la Propiedad, y fe p�blica notarial que emana de los actos celebrados ante notario p�blico.

En cuanto a la fe p�blica notarial, el art�culo 2o. de la Ley del Notariado del Estado de P. le otorga un doble contenido, al disponer:

"Art�culo 2o. La fe p�blica notarial tiene y ampara un doble contenido:

"I. Da autenticidad y fuerza probatoria, y, en su caso, solemnidad, a las declaraciones de voluntad de las partes que intervienen en las escrituras.

II. En las actas y certificaciones, acredita la exactitud de lo que el notario hace constar como lo percibi� por sus sentidos.

De la lectura del precepto que antecede, se desprende que trat�ndose de actas y certificaciones, mediante la fe p�blica notarial se acredita la exactitud de lo que el fedatario percibi� a trav�s de sus sentidos.

Ahora bien, dentro de las certificaciones que puede realizar un notario p�blico conforme a la Ley del Notariado del Estado de P., se encuentra la de verificar que un documento es copia fiel de su original, seg�n se advierte de los art�culos 14, 124 y 135 del ordenamiento citado, los cuales disponen:

"Art�culo 14. Notario es el funcionario investido de fe p�blica, para hacer constar los actos y hechos jur�dicos a los que los interesados deban o quieran dar autenticidad y fuerza probatoria, o la solemnidad requerida por la ley. Igualmente es funci�n del notario expedir los testimonios, certificaciones, y copias que legalmente procedan."

"Art�culo 124. Cuando se trate del cotejo de un documento con su copia, se presentar�n ambos al notario, quien har� constar al calce de la copia que es fiel reproducci�n del original, el que se devolver� sellado y rubricado, poniendo el notario la fecha del cotejo, que autorizar� con su firma y sello.

"En este caso, como en el previsto en el art�culo anterior, no ser� necesario levantar acta en el protocolo."

"Art�culo 135. Cuando la copia o reproducci�n de un instrumento u otro documento, tenga por objeto simplemente acreditar la existencia de uno u otro, se llamar� copia certificada, si fuere autorizada con la firma y sello del notario."

En t�rminos de los preceptos que anteceden, dentro de las facultades de los notarios p�blicos se encuentra la de expedir copias certificadas, para lo cual, el interesado deber� exhibir el documento respectivo junto con su copia, la cual ser� cotejada, sellada y rubricada por el fedatario p�blico, quien deber� transcribir al calce la leyenda "es fiel reproducci�n de su original".

Dentro del cat�logo de copias que puede certificar un notario p�blico se encuentran, entre otras, las obtenidas a partir de otro instrumento notarial, ya sea una escritura, testimonio, acta o copia certificada; conceptos �stos que se encuentran definidos en los art�culos 100, 116, 127 y 135 de la Ley del Notariado del Estado de P., que disponen:

"Art�culo 100. Escritura, es el instrumento que el notario asienta en el protocolo, para hacer constar un acto jur�dico, autenticado con su sello y firma."

"Art�culo 116. Acta notarial, es el instrumento p�blico autorizado por notario, en su protocolo, en el cual se consignan hechos que el notario aprecia por medio de sus sentidos y que, por su �ndole peculiar, no pueden calificarse de contratos."

"Art�culo 127. Testimonio es la copia en que el notario transcribe o reproduce, �ntegramente o en lo conducente, una escritura o acta notarial del protocolo, as� como los documentos que obran en el ap�ndice, con el fin de acreditar el derecho dimanado del contenido del instrumento, y con el que el titular, en su caso, podr� ejercer las acciones correspondientes."

"Art�culo 135. Cuando la copia o reproducci�n de un instrumento u otro documento, tenga por objeto simplemente acreditar la existencia de uno u otro, se llamar� copia certificada, si fuere autorizada con la firma y sello del notario."

En este sentido, en t�rminos del art�culo 124 de la Ley del Notariado del Estado de P., a efecto de obtener una copia certificada de cualquiera de los instrumentos referidos con antelaci�n, el interesado deber� presentarlo ante el notario p�blico, quien deber� cotejar la copia exhibida con el documento que le es presentado, hecho lo cual, sellar� y rubricar� la copia de m�rito, asentando al calce que es fiel reproducci�n de su original.

Esta Segunda Sala estima que el t�rmino "original" no puede entenderse referido, trat�ndose de instrumentos notariales, exclusivamente a la escritura que obra en el protocolo del notario ante quien se otorg� el poder correspondiente, sino que el t�rmino "original" tambi�n debe hacerse extensivo a un testimonio o a una diversa copia certificada; lo anterior, si se toma en consideraci�n que la certeza de que el contenido de estos �ltimos coincide plenamente con su original, deriva de la propia certificaci�n que practica el fedatario correspondiente, salvo prueba en contrario.

Lo anterior encuentra apoyo, en la parte relativa, en el criterio sustentado por la Segunda Sala en la jurisprudencia 2a./J. 16/2001, visible en la p�gina 477, T.X., abril de 2001, correspondiente a la Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, que se�ala:

COPIAS FOTOST�TICAS CERTIFICADAS DE OTRAS DE IGUAL �NDOLE, CUYO COTEJO O COMPULSA ORDEN� LA JUNTA. HACEN FE EN EL JUICIO LABORAL, YA QUE PRODUCEN CERTEZA DE QUE SU CONTENIDO COINCIDE PLENAMENTE CON SU ORIGINAL, PUES ESA CONFIABILIDAD SE LA OTORGA LA CERTIFICACI�N, SALVO PRUEBA EN CONTRARIO.-Las copias fotost�ticas certificadas expedidas por la autoridad laboral tienen pleno valor probatorio no s�lo cuando su expedici�n se realiza sustent�ndose en un documento original, sino tambi�n cuando se efect�a con apoyo en una copia certificada extendida por un funcionario p�blico con fe p�blica que manifieste haber tenido el original a la vista y que ambos documentos concuerdan en todas sus partes. Ello es as�, tomando en consideraci�n, por una parte, el principio general para la valoraci�n de pruebas contenido en el art�culo 841 de la Ley Federal del Trabajo, que consiste en que las Juntas gozan de facultades para dictar sus laudos a verdad sabida y buena fe guardada, sin necesidad de sujetarse a reglas sobre la estimaci�n de pruebas, apreciando los hechos seg�n sus miembros lo crean debido en conciencia, pero siempre expresando las razones, motivos y fundamentaciones l�gicas, esto es, sin llegar a conclusiones dogm�ticas; y, por la otra, que la referencia que hace el art�culo 798 de la ley de la materia en el sentido de que cuando se ofrezca como medio de prueba un documento privado consistente en copia simple o fotost�tica se podr� solicitar, en caso de ser objetado, la compulsa o cotejo con el original, de modo alguno constituye un obst�culo para que dicha compulsa pueda realizarse con apoyo en una copia certificada, puesto que tal se�alamiento �nicamente tiene el prop�sito de precisar que aquel documento sirve de prueba id�nea para el cotejo, pero de ninguna manera el de impedir que la compulsa se lleve a cabo con una copia certificada, ya que no debe pasar inadvertido que �sta produce certeza de que su contenido coincide plenamente con su original, pues esa confiabilidad se la otorga la certificaci�n, salvo prueba en contrario. En estas condiciones, cuando la copia simple o fotost�tica sea una reproducci�n del original y est� autenticada por un funcionario con fe p�blica hacen igual fe que el original, lo que encuentra apoyo, en lo esencial, en la jurisprudencia de la anterior Cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n, S�ptima �poca, Vol�menes 181-186, Quinta Parte, p�gina 69, de rubro: ?COPIAS FOTOST�TICAS, VALOR PROBATORIO DE LAS. REQUISITO DE FORMA.?, que establece que: ?No se le puede conceder valor probatorio alguno a las pruebas documentales fotost�ticas cuando son objetadas seg�n lo ordena el art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo vigente, si al ofrecerlas no se cumple con los requisitos de forma, como son el que se acompa�en de su original; a falta de este �ltimo, el que se ofrezca su cotejo con su original; a falta del citado cotejo, el que la propia documental fotost�tica se encuentre certificada por un funcionario con fe p�blica que manifieste haber tenido el original a la vista y que ambos concuerdan en todas sus partes.?.

Expuesto lo anterior, es conveniente se�alar que, trat�ndose de testimonios notariales, el art�culo 133 de la Ley del Notariado del Estado de P. dispone lo siguiente:

"Art�culo 133. Al expedirse un testimonio deber� ponerse raz�n en que se expresen:

"a) El orden de expedici�n, con el nombre de la persona a quien se expida y a qu� t�tulo.

(Reformado, P.O. 6 de agosto de 1976)

"b) El n�mero del volumen a que pertenece el instrumento, y el de �ste, el n�mero de fojas de que se compone el testimonio, y en su caso, el n�mero de documentos o copias que se le anexen.

(Reformado, P.O. 6 de agosto de 1976)

"c) La firma y sello del notario, con los que tambi�n deber� autorizarse la raz�n que pondr� en los anexos o copias.

"d) Al terminar la raz�n de expedici�n, se salvar�n las testaduras y entrerrenglonaduras de la manera prescrita para la matriz."

De la lectura del precepto que antecede, se desprende que al expedir el testimonio de una escritura, el notario p�blico deber� asentar una raz�n en la que exprese el orden de expedici�n, la persona a quien se expidi�, y a qu� t�tulo; de igual forma, deber� se�alar el volumen al que pertenece el instrumento, el n�mero de fojas de que se compone el testimonio, as� como el n�mero de documentos anexos, en el entendido de que deber� estampar su firma y sello, con lo cual se entender� autorizada la expedici�n de dicho instrumento.

Resulta claro que si una persona desea obtener copia certificada de un testimonio, la copia simple que de �ste se obtenga, ostentar� la raz�n a que se refiere el art�culo 133 de la Ley del Notariado del Estado de P., por lo que al ser cotejada la copia simple con el testimonio que para tal efecto se exhiba en t�rminos del art�culo 124 del citado ordenamiento, el notario que autorice la copia certificada asentar� la leyenda "es fiel reproducci�n de su original"; sin embargo, en este caso debe entenderse que el t�rmino "original" se refiere al testimonio y no as� a la escritura que obra en el protocolo del notario, pues es a partir del primero que se obtuvo la copia simple para practicar el cotejo.

Ahora bien, trat�ndose de copias certificadas de instrumentos notariales obtenidas a partir de otras de la misma �ndole, debe decirse que estas �ltimas contienen una raz�n asentada por el notario que las certific�, en el sentido de que concuerdan fielmente con su original; en tal virtud, la copia simple que se obtenga de �stas, tambi�n ostentar� la raz�n de m�rito, por lo que si ambas son presentadas ante un notario p�blico a efecto de que practique el cotejo respectivo, cuando se asiente la leyenda "es fiel reproducci�n de su original", el t�rmino original debe entenderse referido a la copia certificada a partir de la cual se practic� el cotejo de m�rito, y no as� a la escritura que obra en el protocolo del notario ante quien se hubiera otorgado el instrumento respectivo.

En este sentido, debe decirse que contrario a lo que sostuvo el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Sexto Circuito, la copia certificada de un poder notarial, obtenida a partir de otra de la misma �ndole, aun cuando ostente la leyenda "es fiel reproducci�n de su original", no encuadra en ninguno de los supuestos de invalidez a que se refieren los art�culos 142 y 143 de la Ley del Notariado del Estado de P., que disponen:

"Art�culo 142. Los documentos notariales, carecer�n de validez:

"I. Si el notario autorizante estuviere impedido en el ejercicio de sus funciones, al otorgarse el instrumento o al autorizarlo.

"II. Si el instrumento, fuere otorgado, extendido o autorizado fuera de la demarcaci�n designada al notario para actuar.

"III. Cuando el instrumento se redacte en idioma extranjero. Sin embargo, cuando las partes lo soliciten, podr� adicionarse con traducciones en otro idioma, hechas por perito que las mismas designen.

"IV. Cuando se omita la menci�n relativa a la lectura, en los casos en que �sta sea necesaria conforme a la presente ley.

"V. Cuando carezca de las firmas y en su caso de las huellas digitales y de la declaraci�n exigida a falta de firma, de los que deban firmar seg�n esta ley.

"VI. Cuando el instrumento no est� autorizado con la firma y el sello del notario, o cuando lo est� debiendo tener la raz�n de ?no pas�?.

"VII. Si no contiene la expresi�n del lugar y la fecha de su otorgamiento, y el nombre del notario autorizante y n�mero de su notar�a.

"VIII. Si no se hizo constar, en caso de que alguno de los interesados sea sordo-mudo, o est� incapacitado para o�r, que �ste ley� por s� mismo la escritura, o cuando el otorgante est� incapacitado para ver y no se haya hecho la designaci�n de la persona que debi� leer por �l la escritura.

"IX. Cuando faltare alg�n otro requisito cuya omisi�n implique por disposici�n legal expresa la invalidez del instrumento.

"Fuera de los casos expresados, el documento notarial ser� v�lido, aun cuando el notario infractor de alguna otra disposici�n legal quede sujeto a la responsabilidad que en derecho proceda."

"Art�culo 143. Las cretificaciones (sic) notariales carecer�n de validez en los casos previstos por las fracciones I, II, V, VI, VII, VIII y IX del art�culo anterior, en cuanto les fuere aplicable."

Esto es as�, toda vez que contrario a lo que sostiene el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Sexto Circuito, trat�ndose de copias certificadas de poderes notariales obtenidas a partir de otras de la misma �ndole, cuando el fedatario p�blico asienta en t�rminos del art�culo 124 de la Ley del Notariado del Estado de P., que la copia respectiva es fiel reproducci�n de su original, el t�rmino original no puede entenderse referido al que obra en el protocolo de la notar�a ante la cual se hubiera otorgado el instrumento respectivo, sino que dicho t�rmino debe entenderse referido precisamente al documento a partir del cual se practic� el cotejo.

En tal virtud, al asentar la leyenda "es fiel reproducci�n de su original", no es necesario que el notario p�blico asiente raz�n alguna en el sentido de que se traslad� a la notar�a donde se otorg� el poder respectivo, y verifique que la copia simple que le es exhibida coincide con el protocolo respectivo, pues se insiste, el cotejo puede practicarse a partir de testimonios o copias certificadas, sin que el t�rmino "original" deba entenderse referido exclusivamente al que obra en el protocolo.

Por lo expuesto en l�neas precedentes, debe prevalecer con el car�cter de jurisprudencia el siguiente criterio:

PODERES NOTARIALES. EL HECHO DE QUE SUS COPIAS CERTIFICADAS SEAN OBTENIDAS A PARTIR DE OTRAS DE LA MISMA �NDOLE Y QUE EL NOTARIO RESPECTIVO HUBIERE ASENTADO AL CALCE LA LEYENDA "ES FIEL REPRODUCCI�N DEL ORIGINAL", NO LES RESTA VALOR PROBATORIO (LEY DEL NOTARIADO DEL ESTADO DE PUEBLA, PUBLICADA EN EL PERI�DICO OFICIAL EL 5 DE NOVIEMBRE DE 1968).-Los art�culos 14, 124 y 135 de la Ley citada establecen que dentro de las facultades de los notarios p�blicos se encuentra la de expedir copias certificadas, para lo cual el interesado deber� exhibir el documento respectivo junto con su copia, la cual ser� cotejada, sellada y rubricada por el fedatario p�blico, quien deber� transcribir al calce la leyenda "es fiel reproducci�n del original" u otra similar. Ahora bien, esta Segunda Sala considera que trat�ndose de instrumentos notariales el t�rmino "original" no puede entenderse referido exclusivamente a la escritura que obra en el protocolo del notario ante quien se otorg� el poder correspondiente, sino que debe hacerse extensivo a un testimonio o a una diversa copia certificada; ello, si se toma en consideraci�n que la certeza de que el contenido de �stos coincide plenamente con su original, deriva de la propia certificaci�n que practica el fedatario, salvo prueba en contrario. En tal virtud, al transcribir al calce la mencionada leyenda, es innecesario que el notario p�blico asiente raz�n en el sentido de que se traslad� a la notar�a donde se otorg� el poder respectivo y verific� que la copia certificada exhibida coincide con el protocolo respectivo, pues el cotejo puede practicarse no s�lo con �ste, sino tambi�n a partir de testimonios o copias certificadas, sin que esta circunstancia demerite su valor probatorio.

Por lo expuesto y fundado, se

resuelve:

PRIMERO

S� existe la contradicci�n de tesis que se denuncia.

SEGUNDO

Debe prevalecer con el car�cter de jurisprudencia la tesis que aparece en la parte final del �ltimo considerando de este fallo.

TERCERO

Publ�quese �ntegramente la parte considerativa de la presente resoluci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, para lo cual rem�tase copia certificada a la Direcci�n General de la C.�n de Compilaci�n y S.�n de Tesis; por otra parte, rem�tanse copias certificadas de las tesis aprobadas al Tribunal Pleno, a la Primera Sala, a los Tribunales Colegiados y Unitarios de Circuito y a los Juzgados de Distrito.

N.�quese; con testimonio de esta resoluci�n a los tribunales contendientes y, en su oportunidad, arch�vese el expediente como totalmente concluido.

As� lo resolvi� la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cuatro votos de los se�ores Ministros: M.B.L.R., G.D.G.�ngora P., S.S.A.A. y presidente y ponente J.D.R.. Ausente el se�or M.G.I.O.M., por atender comisi�n oficial.