Ejecutoria num. 1a./J. 108/2005 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26823664

Ejecutoria num. 1a./J. 108/2005 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 108/2005
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Octubre de 2005
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 84/2005-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS PRIMERO Y DÉCIMO TERCERO, AMBOS EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO. IMPROCEDENCIA DE LA VÍA. CONTRA LA RESOLUCIÓN QUE CONFIRMA LA DE PRIMERA INSTANCIA QUE DECLARA INFUNDADA DICHA EXCEPCIÓN NO PROCEDE EL JUICIO DE AMPARO INDIRECTO.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 84/2005-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS PRIMERO Y D�CIMO TERCERO, AMBOS EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

TERCERO

En primer lugar, debe determinarse si en el caso existe contradicci�n de criterios.

Para que haya materia a dilucidar respecto de cu�l criterio es el que debe prevalecer, deben concurrir los siguientes supuestos:

  1. Que al resolver los negocios se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes;

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas, y

  3. Que los diferentes criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Al respecto, es aplicable la jurisprudencia P./J. 26/2001, emitida por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n de rubro: "CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA."(1)

  1. se�alar que, aun cuando los criterios sustentados por los tribunales contendientes no constituyen jurisprudencia debidamente integrada, ello no es requisito indispensable para proceder a su an�lisis y establecer si existe la contradicci�n planteada y, en su caso, cu�l es el criterio que debe prevalecer, siendo aplicable la tesis P. L/94, de rubro: "CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA SU INTEGRACI�N NO ES NECESARIO QUE SE TRATE DE JURISPRUDENCIAS.", emitida por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n.(2)

Establecido lo anterior, es procedente examinar si en la especie se da o no contradicci�n de criterios, de acuerdo con la siguiente relaci�n:

El D�cimo Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver por mayor�a de votos el recurso de reclamaci�n 5/2004-13, tom� en cuenta las consideraciones que a continuaci�n se sintetizan:

Por actos de imposible reparaci�n deben considerarse aquellos cuyas consecuencias son susceptibles de afectar derechos personales, reales o del estado civil de las personas, cuyos efectos no puedan repararse en el juicio del que dimanan tales actos y sean ciertos, inmediatos e independientes de cualquier tr�mite y resoluci�n del juicio; por su parte, son actos procesales los que s�lo tienen como consecuencia la afectaci�n de derechos de naturaleza adjetiva o procesal, los cuales son reparados si se obtiene una resoluci�n acorde a los intereses del inconforme y de no ser as�, dicha afectaci�n procesal ser�a reparable a trav�s del juicio de amparo directo.

Como ejemplos de los actos procesales que tienen una ejecuci�n de imposible reparaci�n est�n el embargo, la imposici�n de multas, el decreto de alimentos, el arresto, el auto que ordena la intercepci�n de correspondencia de alg�n gobernado, el que conmina para que forzosamente se desempe�e un trabajo, el arraigo, etc�tera, casos en los que se pueden afectar las propiedades y posesiones, la libertad personal, el derecho a la inviolabilidad de correspondencia, la libertad de trabajo o la garant�a de tr�nsito, y ninguna de esas afectaciones se puede reparar en una actuaci�n posterior en el juicio.

La resoluci�n que confirma la interlocutoria que declar� infundada la excepci�n de improcedencia de la v�a (incluso en juicios ejecutivos mercantiles) no irroga perjuicio o lesi�n alguna en la esfera jur�dica sustantiva del gobernado, esto es, no afecta directa e inmediatamente sus prerrogativas fundamentales (propiedades, posesiones o derechos), toda vez que los efectos de dicha resoluci�n consisten en desestimar la excepci�n dilatoria procesal opuesta por la demandada a fin de que se siga con el procedimiento en la forma en que fue ordenado en el auto admisorio de la demanda, para que previo el tr�mite del juicio se dicte el fallo definitivo, de manera que la materia de la sentencia que declara injustificada la excepci�n de improcedencia de la v�a es exclusivamente procedimental, pues lo que contra ella se alegue en el amparo versar�a s�lo sobre normas procedimentales y se tratar�a adem�s de una violaci�n cometida durante la secuela del procedimiento que culminar�a con la sentencia definitiva o con la resoluci�n que pusiera fin al juicio.

Dichos razonamientos dieron lugar a la tesis I.13o.C.26 C, cuyo tenor literal es el siguiente:

"V�A, EXCEPCI�N DE LA. AMPARO INDIRECTO IMPROCEDENTE CONTRA LA INTERLOCUTORIA QUE LA DECLAR� INFUNDADA. La resoluci�n que confirma la interlocutoria que declar� infundada la excepci�n de improcedencia de la v�a (incluso en juicio ejecutivo mercantil) no irroga perjuicio o lesi�n alguna en la esfera jur�dica sustantiva de la quejosa, esto es, no afecta directa e inmediatamente sus prerrogativas fundamentales (propiedades, posesiones o derechos), ya que los efectos de dicha resoluci�n no son otros sino los de desestimar la excepci�n dilatoria procesal opuesta por la demandada a fin de que se siga con el procedimiento en la forma en que fue ordenado en el auto admisorio de la demanda, para que previo el tr�mite del juicio se dicte el fallo definitivo, pues el embargo no es decretado en aquella resoluci�n (en la que se resolvi� la excepci�n procesal de m�rito), sino en el auto que admiti� la demanda en la v�a ejecutiva mercantil. De manera que no puede hacerse depender la subsistencia de tales determinaciones (mandamiento con efectos de ejecuci�n y el correspondiente embargo) de la resoluci�n que desestim� la excepci�n de improcedencia de la v�a, pues de ese modo se desnaturalizar�a no solamente el juicio de amparo en la v�a indirecta, cuya procedencia se encuentra reservada para que, trat�ndose de actos emitidos dentro del procedimiento, solamente pueda analizarse la constitucionalidad de aquellos que afecten directa e inmediatamente los derechos sustantivos del gobernado, sino tambi�n el sentido de la jurisprudencia emitida por la otrora Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, bajo el rubro: ?APELACI�N MERCANTIL. LA RESOLUCI�N QUE NO ADMITE LA INTERPUESTA EN CONTRA DEL AUTO QUE ADMITE LA DEMANDA EN UN JUICIO EJECUTIVO ES ACTO DE IMPOSIBLE REPARACI�N, RECLAMABLE EN AMPARO INDIRECTO.?, al establecer que el referido auto admisorio es el que tiene como efecto que se requiera de pago a la demandada y, no haci�ndolo, el embargo de bienes suficientes para cubrir la deuda amparada con el documento base de la acci�n, que trae aparejada ejecuci�n, as� como las costas respectivas, seg�n lo previsto por el art�culo 1392 del C�digo de Comercio, pues estimar lo contrario equivaldr�a a aceptar que basta con que mediante la interlocutoria correspondiente se declare injustificada cualquier otra excepci�n procesal o de previo y especial pronunciamiento en un juicio ejecutivo o que la parte demandada solicite el levantamiento del embargo trabado sobre sus bienes, para que contra las resoluciones desestimatorias, respectivamente, de la excepci�n o de la petici�n de liberarla de dicho gravamen, proceda el amparo indirecto bajo el argumento de que con ellas se est� dejando subsistente el secuestro de su peculio."(3)

Por su parte, el Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver los amparos en revisi�n 137/2005 y 138/2005, consider�, en s�ntesis, lo siguiente:

La imposible reparaci�n a que se refiere la fracci�n IV del art�culo 114 de la Ley de Amparo estriba en la afectaci�n inmediata de alguno de los derechos fundamentales del hombre (garant�as individuales), como lo son la vida, la integridad personal, la libertad, la propiedad, porque esta afectaci�n o sus efectos no se destruyen con el solo hecho de que quien la sufre obtenga una sentencia definitiva favorable a sus pretensiones en el juicio.

La sentencia que confirma la declaraci�n consistente en que es infundada la excepci�n de improcedencia de la v�a s� es un acto de imposible reparaci�n, porque afecta a la parte demandada en grado predominante o superior, pues esa determinaci�n lo sujeta a continuar e intervenir en todo el procedimiento, lo que al final puede ser ocioso, adem�s de que los alcances vinculatorios de la sentencia que llegara a conceder el amparo no tiene el efecto de que se reponga el procedimiento a partir del punto en que se cometi� la violaci�n, sino el de que se emita otra en la que se declare improcedente la excepci�n se�alada, con lo que se pone fin al juicio, de ah� que s� se produzcan efectos de imposible reparaci�n, con lo que se evidencia la afectaci�n exorbitante que produce dicho acto procesal que amerita quedar sujeto a control constitucional mediante el juicio de amparo indirecto.

En efecto, la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n ha sostenido que los actos de imposible reparaci�n son los siguientes:

  1. Aquellos que afectan directamente los derechos sustantivos protegidos por las garant�as individuales, ya que la afectaci�n no podr�a repararse de obtenerse sentencia favorable en el juicio por haberse consumado irreversiblemente la violaci�n en el disfrute de la garant�a de que se trate.

  2. Los actos procesales que afectan a las partes en grado predominante o superior, de manera exorbitante por equiparaci�n a aqu�llos, lo que acaece cuando por su naturaleza procesal depende la suerte de todo el juicio, porque se asegura la continuaci�n de todo su tr�mite o porque conlleva la posibilidad de evitar el desarrollo ocioso o in�til de un procedimiento.

Trat�ndose de la resoluci�n que confirma lo infundado de la excepci�n de improcedencia de la v�a, la misma causa a una de las partes un perjuicio inmediato de imposible reparaci�n, por afectar el grado predominante o superior a la parte demandada, pues dicha resoluci�n obliga a �sta a continuar con la tramitaci�n de todo el juicio, lo que resultar�a ocioso.

En el caso, la irreparabilidad no estriba en las molestias seguidas de la mera instauraci�n de un juicio, sino en que se obligue a continuar con la tramitaci�n del procedimiento cuando resulta factible que el mismo resulta ocioso.

La resoluci�n que resuelve la excepci�n de improcedencia de la v�a comparte las mismas caracter�sticas que las excepciones procesales enunciadas en el art�culo 159 de la Ley de Amparo y que son reclamables en el amparo directo, pues afectan las defensas del quejoso y trascienden al resultado del fallo, pero cuando la parte demandada opone la excepci�n mencionada, no s�lo se afectan sus defensas y la violaci�n trasciende al resultado del fallo, sino que a diferencia de las violaciones procesales contempladas en los art�culos 159 y 160 de la Ley de Amparo, de resultar fundada la violaci�n, la consecuencia no es reponer el procedimiento, sino poner fin al juicio.

De esta forma, los efectos de esa decisi�n exceden la materia estrictamente procesal y afectan derechos sustantivos y por todas esas razones que tienen que ver con la naturaleza de la instituci�n procesal que est� en juicio (en el caso, un presupuesto procesal), con los efectos jur�dicos y trascendencia de lo resuelto, as� como por los particulares efectos de la sentencia de amparo que llegara a emitirse, cabe concluir que las resoluciones sobre improcedencia de la v�a, cuando dirimen esta cuesti�n previamente a la sentencia definitiva, deben ser examinadas a trav�s del juicio de amparo indirecto, excepto cuando la autoridad judicial la declara procedente, porque entonces la resoluci�n le pone fin al juicio y debe impugnarse en amparo directo.

Con ello, se da seguridad y certeza jur�dica a las partes y se evita la tramitaci�n de juicios que implican p�rdida de tiempo, desperdicio de recursos econ�micos y causaci�n de molestias innecesarias; el an�lisis constitucional correspondiente cumplir� con una exigencia de una pronta administraci�n de justicia, porque aun cuando el vicio del acto no exista, esa misma cuesti�n ya no se estudiar� en el amparo directo que la parte interesada pudiera promover para el caso de que la sentencia definitiva le fuera desfavorable.

En seguimiento del principio general de derecho que establece que donde opera la misma raz�n debe aplicarse la misma disposici�n, resulta que el mismo criterio que utiliz� la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n para considerar a la excepci�n de falta de personalidad en el actor como un acto reclamable en amparo indirecto, debe ser aplicado a este caso para concluir que la resoluci�n que confirma la declaraci�n de tener por infundada la excepci�n de improcedencia de la v�a es reclamable en amparo indirecto.

Ello es as�, debido a la analog�a que existe entre las dos excepciones, pues en ambos casos si resultan fundadas las cuestiones planteadas, el efecto es dar por terminado el juicio y se provoca que no se despliegue un juicio innecesario hasta el dictado de la sentencia.

CUARTO

De la confrontaci�n de las consideraciones emitidas en las resoluciones de los tribunales contendientes, se llega a la conclusi�n de que s� existe la contradicci�n de criterios, pues en los negocios resueltos se examinaron cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adoptaron posiciones o criterios jur�dicos discrepantes, obteni�ndose diferencia de criterios en los razonamientos, proviniendo del an�lisis de los mismos elementos, lo cual se comprueba con los razonamientos siguientes:

En los criterios discordantes se realiz� el examen de los mismos elementos, pues ambos tribunales abordaron el estudio de casos en los que se solicit� el amparo en la v�a indirecta en contra de la resoluci�n que declar� infundada la excepci�n de improcedencia de la v�a.

Ambos tribunales realizaron el an�lisis de una misma cuesti�n de derecho. En este aspecto, los dos contendientes resolvieron si era o no procedente el amparo indirecto en contra de la resoluci�n que declara infundada la excepci�n de improcedencia de la v�a. Sin embargo, la soluci�n que cada tribunal le dio al problema anterior fue diferente. As�, el D�cimo Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito consider� que el amparo indirecto no era procedente en contra de dichas resoluciones, porque las mismas no constitu�an un acto de imposible reparaci�n, mientras que el Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito estim� que dichas resoluciones s� pueden ser impugnables a trav�s del amparo indirecto, porque s� son actos de imposible reparaci�n.

As�, se llega a la conclusi�n de que se realiz� el examen de los mismos elementos (solicitudes de amparo en la v�a indirecta contra la resoluci�n que declara infundada la excepci�n de improcedencia de la v�a) sobre una misma cuesti�n jur�dica (si es o no procedente el amparo indirecto cuando el acto reclamado lo constituyen dichas resoluciones), pero las decisiones a las que llegaron fueron diferentes (por un lado, que las resoluciones mencionadas s� pueden impugnarse mediante el amparo indirecto y, por otro lado, que contra las mismas el juicio de garant�as en la v�a indirecta no es procedente).

El problema de la presente contradicci�n, toda vez que se ha declarado existente, es el siguiente: �En contra de una resoluci�n que confirma la interlocutoria de primera instancia que declara infundada la excepci�n de improcedencia de la v�a, procede o no el juicio de amparo indirecto? Para encontrar la respuesta a la anterior cuesti�n ser� necesario establecer si este tipo de resoluciones constituye un acto de imposible reparaci�n, en los t�rminos del art�culo 114 de la Ley de Amparo.

QUINTO

Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n considera que debe prevalecer, con el car�cter de jurisprudencia, el criterio que se sustenta en el presente fallo, de conformidad con los siguientes razonamientos.

El art�culo 107 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos establece lo siguiente:

"Art�culo 107. Todas las controversias de que habla el art�culo 103 se sujetar�n a los procedimientos y formas del orden jur�dico que determine la ley, de acuerdo a las bases siguientes:

"...

"III. Cuando se reclamen actos de tribunales judiciales, administrativos o del trabajo, el amparo s�lo proceder� en los casos siguientes:

"a) Contra sentencias definitivas o laudos y resoluciones que pongan fin al juicio, respecto de las cuales no proceda ning�n recurso ordinario por el que puedan ser modificados o reformados, ya sea que la violaci�n se cometa en ellos o que, cometida durante el procedimiento, afecte a las defensas del quejoso, trascendiendo al resultado del fallo; siempre que en materia civil haya sido impugnada la violaci�n en el curso del procedimiento mediante el recurso ordinario establecido por la ley e invocada como agravio en la segunda instancia, si se cometi� en la primera. Estos requisitos no ser�n exigibles en el amparo contra sentencias dictadas en controversias sobre acciones del estado civil o que afecten al orden y a la estabilidad de la familia;

"b) Contra actos en juicio cuya ejecuci�n sea de imposible reparaci�n, fuera de juicio o despu�s de concluido, una vez agotados los recursos que en su caso procedan, y

"c) Contra actos que afecten a personas extra�as al juicio. ..."

De conformidad con lo anterior, cuando se impugnan actos dentro de un proceso, es procedente el amparo indirecto, siempre y cuando dichos actos sean de imposible reparaci�n. Lo anterior es repetido por la Ley de Amparo, concretamente en su art�culo 114, fracci�n IV, cuando establece que el amparo ante el Juez de Distrito se pide "contra actos en el juicio que tengan sobre las personas o las cosas una ejecuci�n que sea de imposible reparaci�n."

Ahora bien, el concepto de irreparabilidad ha sido definido por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n de la siguiente manera:

  1. Los actos procesales dentro del juicio s�lo tienen ejecuci�n de imposible reparaci�n para efectos del art�culo 114, fracci�n IV, de la Ley de Amparo, cuando afectan de manera cierta e inmediata alg�n derecho sustantivo protegido por las garant�as individuales, de modo tal que esa afectaci�n no sea susceptible de repararse con el hecho de obtener una sentencia favorable en el juicio, por haberse consumado irreparablemente la violaci�n en el disfrute de la garant�a individual de que se trate.

  2. No pueden ser considerados como actos de imposible reparaci�n aquellos que tengan como consecuencia una afectaci�n a derechos de naturaleza adjetiva o procesal, pues los efectos de ese tipo de violaciones son meramente formales y son reparables si el afectado obtiene una sentencia favorable.

De esta forma, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n ya estableci� que un acto dentro del juicio es de "ejecuci�n irreparable" cuando afecta de modo directo e inmediato los derechos sustantivos consagrados en la Constituci�n, y nunca en los casos en que s�lo afecta derechos adjetivos o procesales, de tal forma que cualquier violaci�n procesal, sea cual sea, debe ser impugnada �nicamente en el momento en que se promueva el amparo directo en contra de la sentencia definitiva dictada en el procedimiento respectivo.

Este criterio se plasm� en varias tesis, destacando entre ellas la jurisprudencia P./J. 24/92 del Pleno, cuyos rubro y texto son los siguientes:

"EJECUCI�N IRREPARABLE. SE PRESENTA, PARA EFECTOS DE LA PROCEDENCIA DEL AMPARO INDIRECTO CONTRA ACTOS DENTRO DEL JUICIO, CUANDO �STOS AFECTAN DE MODO DIRECTO E INMEDIATO DERECHOS SUSTANTIVOS. El art�culo 114 de la Ley de Amparo, en su fracci�n IV previene que procede el amparo ante el Juez de Distrito contra actos en el juicio que tengan sobre las personas o las cosas una ejecuci�n que sea de imposible reparaci�n, debi�ndose entender que producen ejecuci�n irreparable los actos dentro del juicio, s�lo cuando afectan de modo directo e inmediato derechos sustantivos consagrados en la Constituci�n, y nunca en los casos en que s�lo afectan derechos adjetivos o procesales, criterio que debe aplicarse siempre que se estudie la procedencia del amparo indirecto, respecto de cualquier actodentro del juicio."(4)

Los derechos sustantivos protegidos por la Constituci�n que no pueden ser reparados mediante el dictado de la sentencia definitiva son aquellos que se refieren a los derechos personales o reales de los gobernados, mismos que surten efectos independientemente de cualquier juicio o procedimiento.

De esta manera, el arresto, el arraigo, el embargo o la imposici�n de multas son figuras jur�dicas que pueden causar un agravio irreparable a los gobernados, pues limitar�an las garant�as de libertad personal y de tr�nsito, de propiedad, de posesi�n, etc�tera, mismas cuyo goce ten�a el gobernado independientemente de cualquier juicio o procedimiento y que no ser�an susceptibles de restituirse, aunque se dictara una sentencia favorable al gobernado afectado, pues no obstante que se le dejara en libertad, se cancelara el embargo o se le devolvieran los bienes, ser�a imposible restituirle esos derechos por el tiempo que de ellos se priv� al gobernado.

Por el contrario, los derechos de naturaleza adjetiva o procesal tienen como caracter�stica que surgen y se generan durante el tr�mite de un juicio o procedimiento, de tal forma que antes de �ste el gobernado no los ten�a y si dichos derechos fueran violados, la sentencia definitiva que se dictara a favor del gobernado agraviado podr�a tener como efecto la restituci�n de los mismos, pues se repondr�a el procedimiento y se restablecer�a el derecho violado; en caso contrario, si la sentencia fuera en contra del afectado y esas violaciones procesales trascendieran el resultado del fallo, el gobernado podr�a reclamar �stas a trav�s del juicio de amparo directo en t�rminos de los art�culos 107, fracci�n III, inciso a), de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, as� como 158, 159 y 161 de la Ley de Amparo.

As�, la negativa de admitir una prueba, la declaratoria de confeso, la declaraci�n consistente en qu� posiciones de la prueba confesional son legales, la admisi�n de testigos no id�neos para declarar sobre los hechos materia de la litis, etc�tera, son ejemplos de actos que violan derechos procesales o adjetivos. En estos casos si se dictara una sentencia favorable al afectado, todas esas violaciones procesales quedar�an reparadas, porque a pesar de haberse realizado, el afectado ver�a satisfecha su pretensi�n.

Ahora bien, la resoluci�n que confirma la diversa de primera instancia que desecha o desestima una excepci�n de improcedencia de la v�a �nicamente puede afectar derechos de naturaleza procesal, porque de cualquier forma, si se dictara sentencia a favor del demandado, dicha violaci�n procesal no causar�a un perjuicio o lesi�n en su esfera jur�dica sustantiva, porque el �nico efecto que ello tendr�a ser�a que el juicio se desarrollara en todas sus etapas, siendo que la parte demandada, en todo caso, tendr�a la oportunidad de ser o�da y obtener un fallo favorable, pudiendo quedar la violaci�n procesal insubsistente al resolverse en juicio y en caso de que la resoluci�n le fuera desfavorable, podr�a reclamarla a trav�s del juicio de amparo directo.

Debe tomarse en cuenta que la procedencia del juicio de amparo indirecto en contra de actos dictados durante el juicio se encuentra reservada para los actos que afecten directa e inmediatamente los derechos sustantivos de los gobernados, y estimar que la decisi�n que confirma lo infundado de la excepci�n de improcedencia de la v�a es impugnable a trav�s del amparo indirecto desnaturalizar�a a �ste.

No obsta para lo anterior el hecho de que el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n en las tesis P./J. 4/2001 y P./J. 55/2003, de rubros: "PERSONALIDAD. EN CONTRA DE LA RESOLUCI�N QUE DIRIME ESTA CUESTI�N, PREVIAMENTE AL FONDO, PROCEDE EL AMPARO INDIRECTO."(5) y "AMPARO INDIRECTO, RESULTA PROCEDENTE CONTRA LA RESOLUCI�N QUE DESECHA LA EXCEPCI�N DE FALTA DE COMPETENCIA."(6), haya determinado que respecto de las resoluciones que confirman las diversas que desechan o desestiman las excepciones de falta de personalidad y de incompetencia del tribunal es procedente el amparo indirecto, porque si bien en esos casos se trata de presupuestos procesales al igual que respecto de la excepci�n de improcedencia de la v�a, el Pleno de este Alto Tribunal en momento alguno ha determinado que proceda el amparo indirecto contra todos los presupuestos procesales.

Adem�s, las razones por las cuales el Pleno consider� que esas cuestiones eran impugnables mediante el amparo indirecto fueron las siguientes:

  1. En primer lugar, el art�culo 107, fracci�n III, inciso b), de la Constituci�n, al establecer que cuando se reclamen actos de tribunales judiciales, administrativos o del trabajo, el amparo s�lo procede contra actos en juicio cuya ejecuci�n sea de imposible reparaci�n, no hace distinci�n entre actos sustantivos y adjetivos o intraprocesales, ni excluye a estos �ltimos, que tambi�n pueden tener ejecuci�n de imposible reparaci�n.

  2. Las violaciones adjetivas o intraprocesales pueden tambi�n ser consideradas como actos de imposible reparaci�n, porque pueden ser tan trascendentes como una violaci�n material; en ambos casos, eventualmente, se pueden transgredir las garant�as individuales de modo irreparable.

  3. Sin embargo, las violaciones procesales s�lo excepcionalmente pueden ser reclamadas mediante amparo indirecto. Esto se justifica porque si todas las violaciones procesales o adjetivas dieran lugar al amparo indirecto, se multiplicar�a a tal grado el n�mero de amparos dentro de los procedimientos judiciales o jurisdiccionales, que los juicios se prolongar�an en forma desmedida produci�ndose un resultado indeseable que quiso evitarse, precisamente, con la restricci�n del amparo indirecto dentro de juicio y el establecimiento del amparo directo en contra de las sentencias definitivas y las resoluciones que ponen fin a juicio. As�, las violaciones procesales o adjetivas son impugnables, ordinariamente, en amparo directo, cuando se reclama la sentencia definitiva, pero pueden ser combatidas en amparo indirecto, de modo excepcional, cuando afectan a las partes en grado predominante o superior.

  4. El grado predominante o superior de la afectaci�n debe determinarse objetivamente, tomando en cuenta la instituci�n procesal que est� en juego, la extrema gravedad de los efectos de la violaci�n y su trascendencia espec�fica, as� como los alcances vinculatorios de la sentencia que llegara a conceder el amparo en caso de que la afectaci�n se impugnara a trav�s del juicio de garant�as.

Respecto a lo anterior, se puede concluir que el Pleno consider� que las cuestiones que resolv�an la personalidad o la competencia del tribunal eran cuestiones que pod�an afectar en grado predominante o superior a los gobernados.

Sin embargo, lo anterior no es aplicable al caso de la improcedencia de la v�a, porque no se da una afectaci�n de esas caracter�sticas cuando la misma se declara infundada, pues como ya se dijo, el �nico efecto que ello tendr�a ser�a la continuaci�n del juicio en la v�a propuesta por el actor, cuesti�n que no vulnera ning�n derecho sustantivo de los gobernados.

En efecto, la procedencia de la v�a es una cuesti�n netamente procesal y se encuentra dentro de los supuestos de los art�culos 159 y 160 de la Ley de Amparo, mismos que se refieren a la procedencia del amparo directo, pues se trata de una violaci�n procesal que afecta las defensas del quejoso y trasciende al resultado del fallo.

De acuerdo con la exposici�n precedente, debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia, en t�rminos del art�culo 192 de la Ley de Amparo, el criterio que sustenta la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n a continuaci�n:

IMPROCEDENCIA DE LA V�A. CONTRA LA RESOLUCI�N QUE CONFIRMA LA DE PRIMERA INSTANCIA QUE DECLARA INFUNDADA DICHA EXCEPCI�N NO PROCEDE EL JUICIO DE AMPARO INDIRECTO.-De conformidad con los art�culos 107, fracci�n III, inciso b), de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos y 114, fracci�n IV, de la Ley de Amparo, los actos dictados durante el juicio s�lo pueden impugnarse a trav�s del amparo indirecto cuando tengan una ejecuci�n de imposible reparaci�n. Ahora bien, respecto del concepto de ?actos de imposible reparaci�n?, la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n ha sostenido que son aquellos que afectan de manera directa e inmediata los derechos sustantivos de las partes, los cuales est�n protegidos por las garant�as individuales, y que no podr�an repararse aun cuando el afectado obtuviera una sentencia favorable. De esta forma, es improcedente el juicio de amparo indirecto contra la resoluci�n que confirma la diversa de primera instancia que declara infundada la excepci�n de improcedencia de la v�a, en tanto que tal resoluci�n �nicamente puede tener como efecto la violaci�n de derechos adjetivos, porque de cualquier forma, si se dictara sentencia a favor del demandado, dicha violaci�n procesal no causar�a un perjuicio o lesi�n en su esfera jur�dica sustantiva, pues su �nico efecto ser�a que el juicio se desarrollara en todas sus etapas, y la parte demandada tendr�a la oportunidad de ser o�da y obtener un fallo favorable, pudiendo quedar la violaci�n procesal insubsistente al resolverse en juicio, y si la resoluci�n le fuera desfavorable podr�a reclamarla v�a amparo directo.

Por lo expuesto y fundado se

resuelve:

PRIMERO

S� existe la contradicci�n de tesis a que este expediente se refiere, en los t�rminos del considerando cuarto de esta resoluci�n.

SEGUNDO

Debe prevalecer, con car�cter de jurisprudencia, el criterio sustentado por esta Primera Sala, en los t�rminos de la tesis redactada en el �ltimo considerando del presente fallo.

TERCERO

D�se publicidad a la tesis jurisprudencial que se sustenta en la presente resoluci�n, en t�rminos del art�culo 195 de la Ley de Amparo.

N.�quese y, en su oportunidad, arch�vese el expediente como asunto concluido.

As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cuatro votos de los se�ores Ministros: S.A.V.H.�ndez, J.N.S.M., J.R.�n C.�o D�az (ponente) y presidenta O.S.C. de G.�a V.. Ausente el se�or Ministro Jos� de Jes�s G.�o P..

________________

1 Esa jurisprudencia se encuentra visible en la p�gina 76 del T.X., correspondiente al mes de abril de 2001 del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca.

  1. Visible en la p�gina 35, N�mero 83, noviembre de 1994, de la Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca.

  2. Publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, T.X., marzo de 2004, p�gina 1643.

  3. Publicada en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, N�mero 56, agosto de 1992, p�gina 11.

  4. Novena �poca, Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, T.X., enero de 2001, p�gina 11.

  5. Novena �poca, Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, T.X., septiembre de 2003, p�gina 5.