Ejecutoria num. 2a./J. 57/2005 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala - Jurisprudencia - VLEX 26823861

Ejecutoria num. 2a./J. 57/2005 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala

Emisor:Segunda Sala
Número de Resolución:2a./J. 57/2005
Localizacion:JUAN DÍAZ ROMERO.
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Julio de 2005
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 15/2005-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIGÉSIMO CIRCUITO Y EL ENTONCES TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL CUARTO CIRCUITO, ACTUALMENTE TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL CUARTO CIRCUITO.RELACIÓN DE TRABAJO. PRESUNCIÓN DE SU EXISTENCIA. REQUISITOS QUE DEBEN REUNIR LAS DECLARACIONES DE LOS TESTIGOS PARA OTORGARLES VALOR PROBATORIO.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 15/2005-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIG�SIMO CIRCUITO Y EL ENTONCES TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL CUARTO CIRCUITO, ACTUALMENTE TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL CUARTO CIRCUITO.

MINISTRO PONENTE: JUAN D�AZ ROMERO.

SECRETARIO: J.L.R.C.M..

CONSIDERANDO:

PRIMERO

Esta Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n es competente para conocer y resolver la presente denuncia de contradicci�n de tesis, de conformidad con lo dispuesto en los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, 197-A de la Ley de A. y 21, fracci�n VIII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, en relaci�n con los puntos segundo y cuarto del Acuerdo 5/2001, dictado por el Pleno de este Alto Tribunal, publicado en el Diario Oficial de la Federaci�n el veintis�is de junio de dos mil uno, en virtud de que las ejecutorias de las cuales deriva la denuncia, corresponden a la materia laboral en cuyo conocimiento est� especializada esta Segunda Sala.

SEGUNDO

La denuncia de contradicci�n de tesis proviene de parte leg�tima, pues fue formulada por la presidenta del Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Circuito, que fue el que emiti� uno de los criterios que participan en la presente contradicci�n, por lo que se actualiza el supuesto previsto en el p�rrafo primero del art�culo 197-A de la Ley de A., que expresamente dispone:

Art�culo 197-A. Cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, los Ministros de la Suprema Corte de Justicia, el procurador general de la Rep�blica, los mencionados tribunales o los Magistrados que lo integren, o las partes que intervinieron en los juicios en que tales tesis hubieran sido sustentadas, podr�n denunciar la contradicci�n ante la Suprema Corte de Justicia, la que decidir� cu�l tesis debe prevalecer. ...

TERCERO

El entonces Tercer Tribunal Colegiado del Cuarto Circuito (actualmente especializado en materia de trabajo), al resolver los amparos 750/92, 23/93, 680/93, 297/95 y 385/95, sostuvo lo siguiente:

  1. directo 750/92 promovido por A.L.C..

    "CUARTO. Son infundados los conceptos de violaci�n.

    "Para estimar probada la relaci�n de trabajo es necesario que los elementos de convicci�n aportados al juicio patenticen de manera fidedigna la subordinaci�n del trabajador para con la empleadora respecto de la prestaci�n de servicios, acatamiento de �rdenes y dependencia econ�mica.

    "Sobre el particular, el quejoso adujo que mediante la prueba testimonial a cargo de Efra�n M�rquez Enr�quez y S.�n A.G.�mez comprob� el v�nculo de trabajo que dijo le un�a con el ingeniero E.M., pues los informantes proporcionaron datos suficientes para tener por cumplida la carga procesal impuesta.

    "Ahora bien, del examen �ntegro del juicio laboral adjuntado al informe con justificaci�n, se observa que la Junta valor� con acierto las pruebas de la intenci�n del quejoso. Ciertamente, las informativas de los testigos propuestos por el accionante no est�n investidas de credibilidad, por m�s que el inconforme aduzca que son testigos de calidad por haber aplicado su fuerza de trabajo en la fabricaci�n de dos tanques de cincuenta mil litros de capacidad, en cuanto las respuestas al interrogatorio est�n desprovistas de datos que permitiesen establecer en forma fundada y motivada la relaci�n laboral supuestamente habida con el demandado, dado que no basta el dicho de los atestantes en el sentido que conocen a las partes en litigio; que el demandado dio �rdenes de trabajo al actor y que existe un problema entre ellos porque el ingeniero E. no quiere pagar el tiempo extra invertido en la elaboraci�n de dos tanques de cincuenta mil litros de capacidad, para dar por cierto el v�nculo de trabajo en cuesti�n, pues como bien lo se�ala la responsable, las declaraciones de m�rito son imprecisas por limitarse a los datos ya mencionados, que no contienen las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que se dio la relaci�n de trabajo alegada, puesto que los testigos no expresaron de d�nde surgi� la obligaci�n del trabajador de prestar sus servicios bajo la direcci�n y dependencia del patr�n demandado; cu�l era el horario en que la parte empleadora dispon�a de la fuerza de trabajo, y en qu� lugar se desarroll� el trabajo. Ante estas deficiencias, es imposible legalmente tener por justificado el v�nculo jur�dico laboral afirmado por el quejoso, m�xime que la confesional a cargo del tercero perjudicado no produjo resultados al inconforme por la negativa categ�rica del demandado absolvente y la presuncional en su doble aspecto as� como la instrumental, no contienen datos o inferencias que establezcan aun indiciariamente, la relaci�n laboral cuestionada.

    En las relacionadas circunstancias, dado lo infundado de los motivos de inconformidad analizados y sin que sea el caso suplir deficiencia, procede negar el amparo de la Justicia Federal. ...

  2. directo 23/93 promovido por E.R.�guez M.�nez.

    "CUARTO. Son infundados los conceptos de violaci�n.

    "Para estimar probada la relaci�n de trabajo es necesario que los elementos de convicci�n aportados al juicio patenticen de manera fidedigna la subordinaci�n del trabajador para con el patr�n respecto de la prestaci�n de servicios, acatamiento de �rdenes y dependencia econ�mica.

    "En torno a lo anterior, el quejoso adujo que mediante la prueba testimonial a cargo de J.Z. y J.L.T.�o acredit� el v�nculo de trabajo que dijo le un�a con el ingeniero J.L.R. de la Cruz y la empresa Restaurant Disco Cristal, pues los informantes proporcionaron datos suficientes para justificar la relaci�n laboral de m�rito.

    "Ahora bien, se dice que los motivos de inconformidad vertidos carecen de raz�n, en virtud de que la Junta responsable valor� con acierto las pruebas de la intenci�n del quejoso, dado que las informativas de los testigos nombrados no producen convicci�n para estimar cumplida la carga procesal impuesta, en cuanto las respuestas dadas al interrogatorio est�n desprovistas de datos convincentes que permitiesen establecer en forma fundada y motivada la relaci�n laboral supuestamente habida con el demandado, puesto que no basta el dicho de los atestantes en el sentido de que conocen al actor y al negocio denominado Disco Cristal, y que la relaci�n habida entre ambos era de trabajo, dando como raz�n de su dicho el haber estado trabajando ah�, con el se�or E.R.�guez en los banquetes viernes y s�bados, para dar por cierto el v�nculo de trabajo en cuesti�n, pues como bien lo se�ala la responsable, las declaraciones de los testigos son imprecisas por no mencionar las circunstancias de modo, tiempo y lugar, en que se dio la relaci�n de trabajo alegada, dado que los testigos no expresaron en qu� condiciones se desarrollaba el trabajo y en qu� forma la parte empleadora dispon�a de la fuerza de trabajo, para estar en aptitud de tener por evidenciado el nexo jur�dico laboral que obligara al trabajador a prestar sus servicios bajo la direcci�n y dependencia de la parte demandada. Ante esas deficiencias, es imposible legalmente tener por justificada la relaci�n de trabajo afirmada por el quejoso, m�xime que la confesional a cargo del tercero perjudicado no produjo resultados positivos al inconforme y la presuncional en su doble aspecto as� como la instrumental, no contienen datos o inferencias que establezcan la relaci�n laboral cuestionada.

    En las relatadas circunstancias, procede negar el amparo de la Justicia Federal sin que sea el caso de suplir deficiencias de queja por estimar el acto reclamado ajustado a la legalidad. ...

  3. directo 680/93 promovido por Antonio Casas S�nchez.

    "CUARTO. Son infundados los conceptos de violaci�n.

    "Este Tribunal Colegiado al resolver los juicios de amparo directo 750/92 y 23/93 sustent� el criterio de que para estimar probada la relaci�n de trabajo es necesario que los elementos de prueba patenticen de manera fidedigna la subordinaci�n del trabajador para con el patr�n respecto de la prestaci�n de servicios, acatamiento de �rdenes y dependencia econ�mica.

    "A este prop�sito, el quejoso adujo que mediante la testimonial a cargo de G.M.R.�guez y J.M.J.G.�a demostr� el v�nculo de trabajo existente entre el actor del juicio de origen con el propietario del centro de trabajo denominado Restaurant Bar El Almirante y E.V.F., ya que los atestantes dieron datos uniformes y suficientes para justificar la relaci�n laboral de m�rito.

    "En respuesta de lo anterior, cabe considerar que el argumento del peticionario de garant�as carece de raz�n, en virtud de que la Junta responsable valor� con acierto las pruebas ofrecidas por el reclamante, dado que las informativas de los testigos nombrados no producen convicci�n para estimar cumplida la carga procesal impuesta, en cuanto las respuestas dadas al interrogatorio si bien son coincidentes y uniformes, est�n desprovistas de convicci�n y como tambi�n adolecen de otros elementos de prueba que en su conjunto permitiesen establecer en forma fundada y motivada la relaci�n laboral supuestamente habida con la parte demandada, puesto que no basta el dicho de los informantes en el sentido de que conocen al actor y al demandado, que la relaci�n entre ambos era de trabajo desempe�ando el quejoso la labor de mesero y cantinero en el Restaurant Bar El Almirante, dando como raz�n de su dicho el primero de los testigos el acudir al restaurant a comprar tacos, lonches y refrescos, ya que trabaja cerca del lugar, y el segundo dijo tener un negocio enfrente del centro de trabajo y va a cenar al restaurant, para dar por cierto el v�nculo de trabajo en cuesti�n, pues como bien lo se�ala la responsable, las declaraciones de los testigos son imprecisas por no mencionar las circunstancias de tiempo y lugar, en que se dio la relaci�n de trabajo alegada, dado que no expresaron en qu� horario la empleadora dispon�a de la fuerza de trabajo as� como las condiciones en que se desarrollaba la misma; consecuentemente, es obvio que en la especie no se est� en aptitud de tener por evidenciado el nexo jur�dico laboral y, ante esas deficiencias, debe concluirse que el laudo reclamado no transgrede los derechos p�blicos alegados por el quejoso, m�xime que la confesional a cargo del tercero perjudicado no produjo resultados positivos para el inconforme y la presuncional en su doble aspecto no contiene datos o inferencias que establezcan la relaci�n laboral cuestionada.

    En las relatadas circunstancias, procede negar el amparo de la Justicia Federal, sin que sea el caso de suplir deficiencias de queja por estimar el acto reclamado ajustado a la legalidad. ...

  4. directo 297/95 promovido por A.A.G.�lez.

    "CUARTO. Es infundado el concepto de violaci�n.

    "La autoridad responsable al pronunciar el laudo reclamado, no conculc� en perjuicio del ahora quejoso A.A.G.�lez, las garant�as individuales previstas en los art�culos 14 y 16 de la Constituci�n Federal, porque correctamente neg� valor probatorio a los testimonios que ofreci� en la fase procesal correspondiente del juicio de origen, a cargo de R.M.�a F. y A.H.C., con la finalidad de acreditar haber trabajado para la empresa demandada ante la negativa de �sta de aceptar ese evento al contestar la reclamaci�n formulada en su contra.

    "En efecto, el medio convictivo apuntado se desahog� mediante diligencia de primero de febrero del a�o actual (fojas 44 a 50 del expediente de origen), conforme al interrogatorio que formul� a los testigos su oferente, el cual, comprendi� diecis�is preguntas directas m�s nueve repreguntas efectuadas por el representante legal de la parte demandada.

    "Conviene precisar, en relaci�n con el tema en comento, que este �rgano colegiado al resolver los juicios de amparo directo 750/92 y 23/93, sustent� el criterio de que para estimar demostrada la relaci�n de trabajo, es necesario que los elementos de prueba aportados para esa finalidad, patenticen de manera fidedigna la subordinaci�n del trabajador para con el patr�n, respecto de la prestaci�n de servicios, acatamiento de �rdenes y dependencia econ�mica.

    "Ahora bien, en oposici�n a los argumentos vertidos por el ahora quejoso en su �nico concepto de violaci�n, la autoridad responsable en estricta observancia de los principios contenidos en el art�culo 841 de la Ley Federal del Trabajo, justipreci� con acierto la prueba de que se trata, determinando su ineficacia jur�dica, toda vez que las informativas de los testigos nombrados, no producen convicci�n para estimar cumplida la carga procesal impuesta, al adolecer de elementos que, en su conjunto, permitan establecer en forma fundada y motivada la relaci�n laboral supuestamente habida con la negociaci�n demandada en el litigio de origen, pues no basta que los testigos en las respuestas que dieron a las preguntas formuladas hayan manifestado conteste y uniformemente conocer al actor y a la demandada; que la relaci�n entre ambos era de trabajo, en virtud de que el accionante desempe�a el puesto de t�cnico en computaci�n, en un horario comprendido de las ocho a las dieciocho horas de lunes a s�bado, con una percepci�n salarial de aproximadamente dos mil pesos mensuales, dando como raz�n de su dicho el testigo R.M.�a F.: ?A. era nuestro contacto con Innovaciones Comerciales Internacionales y durante el tiempo que nuestra empresa le prest� servicios a Innovaciones Comerciales, llegamos a platicar, sobre todo porque hace algo similar a lo que nosotros hacemos, es la persona que era nuestro medio de trabajo con ellos, con Innovaciones Comerciales y el trato era con A.A.?, y el segundo de los atestantes A.H.�ndez Castillo: ?Por la relaci�n que hab�a de trabajo con la empresa, como trabajador de la empresa que iba con nosotros para pedirnos trabajo de la compa��a para la cual laboraba?, para as� dar por cierto el v�nculo de trabajo en cuesti�n, pues como bien lo se�al� la responsable en su fallo, las respuestas de los declarantes examinadas en forma pormenorizada son imprecisas por no indicar en forma fehaciente las circunstancias en que seg�n aseveraron se daba la relaci�n de trabajo, ya que omiten expresar si les constaba directamente haber presenciado en momento alguno que el actor desempe�ara en la negociaci�n demandada el puesto que afirm�, as� como que haya recibido �rdenes de F.R., persona �sta a quien se atribuy� en el escrito de demanda el car�cter de gerente de la demandada, para ejecutar las labores inherentes a su puesto, y sobre todo, soslayaron indicar los motivos por los que ten�an conocimiento pleno del salario que dijeron percib�a el ahora quejoso, en virtud de que en las respuestas que dieron no indicaron presenciar el hecho de que la demandada pagara sueldo alguno al actor por la prestaci�n de los servicios que �ste dijo haber desempe�ado.

    "En ese orden de ideas, es incontrovertible que de la prueba testimonial desahogada no puede concluirse, como atinadamente lo expuso la Junta, la existencia de la relaci�n de trabajo alegada por el quejoso y, de ah� que, es infundado el argumento de haber sido valorado ilegalmente el medio convictivo en comento, m�xime que la confesional a cargo de la parte demandada no produjo resultados positivos para el inconforme y la presuncional en su doble aspecto, no contiene datos o inferencias que establezcan la relaci�n laboral cuestionada.

    En las relatadas consideraciones, y ante lo infundado de los conceptos de violaci�n, procede negar el amparo y protecci�n solicitados. ...

  5. directo 385/95 promovido por H.G.A..

    "CUARTO. Son infundados los conceptos de violaci�n.

    "... Respecto a los restantes motivos de inconformidad, cabe decir que este Tribunal Colegiado al resolver los juicios de amparo directo n�meros 750/92, 23/93, 680/93 y 397/95 sustent� el criterio de que para estimar probada la relaci�n de trabajo, es necesario que los elementos de prueba patenticen de manera fidedigna la subordinaci�n del trabajador para con el patr�n respecto de la prestaci�n de servicios, acatamiento de �rdenes y dependencia econ�mica.

    "A este prop�sito, el promovente del amparo adujo que mediante la testimonial a cargo de A.M.�a H.J.�rez demostr� el v�nculo de trabajo existente entre el actor del juicio de origen, con los ahora terceros perjudicados, ya que la informante ten�a relaciones de trabajo con el actor y con los demandados y, por la naturaleza de dicha relaci�n se dio cuenta de los acontecimientos.

    "En respuesta de lo anterior, cabe considerar que el argumento del solicitante de garant�as carece de raz�n, dado que la informativa proporcionada por la nombrada testigo no produce convicci�n para estimar cumplida la carga procesal impuesta, en cuanto el ofrecimiento de la prueba no se hizo en t�rminos del art�culo 820 de la Ley Federal del Trabajo, pues adem�s de que no se precis� que la deponente H.J.�rez fuese la �nica persona que conoci� los hechos, como lo exige la fracci�n I del invocado numeral, la respuesta dada al interrogatorio est� desprovista de convicci�n, puesto que no basta el dicho de la informante en el sentido de que conoce al actor y a los demandados, que la relaci�n entre ambos era de trabajo, desempe�ando el quejoso el puesto de agente de ventas, dando como raz�n de su dicho: ?pues por los tratos que tuvimos respecto a esas relaciones de las ventas y otras cosas, poco m�s de amistad?, dado que como bien lo se�ala la responsable tal declaraci�n resulta imprecisa por no mencionar las circunstancias de tiempo en que se dio la relaci�n de trabajo alegada, omitiendo indicar los motivos por los cuales conoci� que el accionante desarrollaba el puesto de agente de ventas, qu� productos vend�a ni haber presenciado de manera directa el hecho de que los demandados pagaran sueldo al actor, ni el monto de �ste, en cuanto a la octava directa contest�: ?pues seg�n ellos �l ganaba N$2,650.00 por semana?. En ese orden de ideas, es incontrovertible que de la prueba testimonial desahogada no puede evidenciarse la existencia de la relaci�n de trabajo y como las dem�s probanzas no arrojaron resultados favorables al reclamante de garant�as, pues en la inspecci�n practicada en el domicilio de la persona moral demandada, el actuario diligenciante dio fe que en las liquidaciones de cuotas al seguro social, en las listas de raya y registros de asistencia no aparec�a el nombre del actor; la confesional tampoco le favorece al negar los absolventes todas las posiciones formuladas; la pericial tambi�n le fue adversa al indicar los expertos de la demandada y el tercero en discordia, que la firma impresa en el contrato de trabajo exhibido por el actor, no proven�a del pu�o y letra de G.P.G.�lez; y, por �ltimo la presuncional en su doble aspecto no contiene datos o inferencias que establezcan la relaci�n laboral cuestionada.

    En las relatadas circunstancias, ante lo infundado de los conceptos de violaci�n y sin que se advierta deficiencia de queja en los mismos, lo procedente es negar el amparo solicitado de la Justicia Federal. ...

    Los criterios vertidos en las resoluciones anteriores, dieron origen a la jurisprudencia IV.3o. J/16, visible en la p�gina 197, Tomo III, enero de 1996, correspondiente a la Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, cuyo texto se�ala:

    PRUEBA TESTIMONIAL. CASO EN QUE NO JUSTIFICA UNA RELACI�N DE TRABAJO. POR NO EXPRESARSE LAS CIRCUNSTANCIAS DE TIEMPO, MODO Y LUGAR. Para estimar aprobada la relaci�n de trabajo es necesario que los elementos de convicci�n aportados al juicio patenticen de manera fidedigna lasubordinaci�n del trabajador para con la empleadora respecto de la prestaci�n de servicios, acatamiento de �rdenes y dependencia econ�mica, por lo tanto, las informativas de los testigos propuestos para justificar el v�nculo laboral deben estar investidas de credibilidad para establecer en forma fundada y motivada la relaci�n laboral supuestamente habida con el demandado, ya que no basta el dicho de los atestantes en el sentido de que conocen a las partes en litigio o que el demandado dio �rdenes de trabajo al actor, para dar por cierto el v�nculo de trabajo en cuesti�n, ya que es necesario que dichos atestados contengan las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se dio la relaci�n de trabajo, es decir, deben exponer de d�nde surgi� la obligaci�n del trabajador de prestar sus servicios bajo la direcci�n y dependencia del patr�n demandado; cu�l era el horario en que la empleadora dispon�a de la fuerza de trabajo o en qu� lugar se desarroll� el trabajo; as� como el salario que le era entregado al trabajador por sus servicios, por lo cual si los atestados carecen de estas circunstancias es obvio que no son aptos para justificar el nexo jur�dico laboral.

CUARTO

El Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Circuito, al resolver el amparo directo laboral 128/2004, en sesi�n de doce de enero de dos mil cinco, se bas�, en lo conducente, en las siguientes consideraciones:

"SEXTO. Los conceptos de violaci�n resultan fundados, suplidos en su deficiencia en t�rminos de la fracci�n IV del art�culo 76 bis de la Ley de A..

"...

"Por otra parte, el apoderado del quejoso esencialmente expres�, que la autoridad responsable no valor� debidamente lo expuesto por los testigos J.L.M.M. y A.J.M.L., que resultaron id�neos pues el primero era trabajador de las empresas demandadas, en tanto que el segundo era el apoderado legal de las mismas.

"Le asiste la raz�n al apoderado de las quejosas, porque en el considerando cuarto del laudo impugnado, la Junta responsable le neg� valor probatorio a la prueba testimonial ofrecida por el actor, y apoy� esa determinaci�n en que las informativas de los testigos aludidos est�n desprovistas de convicci�n, porque no basta que dijeran que conocen al actor y demandado, por tanto, carecen de evidencia sobre la existencia de la relaci�n de trabajo, datos o inferencias que establezcan la relaci�n laboral cuestionada, o que patenticen de manera fidedigna la subordinaci�n del trabajador para con el patr�n respecto de la prestaci�n de servicios, en acatamiento de �rdenes y dependencia econ�mica. En apoyo a su determinaci�n invoc� la jurisprudencia J/16, sostenida por el Tercer Tribunal Colegiado del Cuarto Circuito, visible en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, Tomo III, enero de 1996, p�gina 197, de rubro: ?PRUEBA TESTIMONIAL. CASO EN QUE NO JUSTIFICA UNA RELACI�N DE TRABAJO. POR NO EXPRESARSE LAS CIRCUNSTANCIAS DE TIEMPO, MODO Y LUGAR.?

"Ahora bien, el art�culo 20 de la Ley Federal del Trabajo, establece lo siguiente: (se transcribe).

"Como se advierte, en este precepto, el legislador estableci� que para tener por existente la relaci�n laboral se deber�an colmar los supuestos siguientes:

"a) La prestaci�n de un trabajo personal subordinado a una persona; y

"b) El pago de un salario como retribuci�n del esfuerzo f�sico o intelectual o de ambos.

"Como se advierte, el elemento esencial de la relaci�n de trabajo, que permite distinguirla de otras relaciones jur�dicas, es el de la subordinaci�n en la prestaci�n del servicio, la cual se traduce en la facultad del patr�n de disponer de la fuerza de trabajo del obrero de acuerdo con la ley o el contrato.

"No obstante lo anterior, los art�culos 8o., 10 y 21 de la ley mencionada, establecen lo siguiente: (se transcriben).

"En relaci�n con la presunci�n laboral, el tratadista M. de la Cueva, en su obra El Nuevo Derecho Mexicano del Trabajo (Historia, Principios Fundamentales, Derecho Individual y Trabajos Especiales), Tomo I, d�cima edici�n, Editorial Porr�a, S.A, M�xico 1985, p�ginas 91, 92, 191 y 192, dice lo siguiente: ?La ley de 1931 rompi� las hostilidades, y con la espada de la justicia y de la dignidad humana, reivindic� las actividades que indebidamente reten�an el derecho civil y el mercantil. En uno de sus mejores aciertos, el legislador de 1931 arroj� la fuerza expansiva del estatuto laboral sobre el art�culo 18, acu�ando lo que hemos denominado la presunci�n laboral: se presume la existencia del contrato de trabajo entre el que presta un servicio personal y el que lo recibe.

"?Fue grande la importancia de la presunci�n, pues por vez primera en nuestra historia, el derecho del trabajo arrincon� al derecho civil y al mercantil y les dijo que �nicamente tolerar�a su intervenci�n si le demostraban en alg�n caso concreto que la prestaci�n de servicios no satisfac�a los caracteres del contrato de trabajo. De este planteamiento deriv� una consecuencia segunda: la presunci�n laboral invirti� lo que los procesalistas conocen con el nombre de la carga de la prueba, lo que determin� que el �nico deber procesal del trabajador fuera la comprobaci�n de la realidad de la prestaci�n del trabajo, en tanto el empresario tendr�a que demostrar que no coincid�a con los caracteres del contrato de trabajo.

"?Sin embargo, la concepci�n contractualista impidi� la victoria total y la expansi�n del derecho del trabajo a muchas actividades que le pertenec�an, porque abri� las puertas a la simulaci�n: una y otra vez, como en el caso de los agentes de comercio y en el de los choferes de ruleteo, los empresarios afirmaron y aun probaron que el documento que suscribieron conten�a las cl�usulas de un contrato de comisi�n mercantil o las de un contrato de arrendamiento.

"?El enterramiento del contrato y su sustituci�n por la idea de la relaci�n de trabajo le hizo producir sus mejores efectos a la presunci�n laboral y facilit� para el futuro la expansi�n del derecho del trabajo: desde luego, la simulaci�n de relaciones civiles o mercantiles se torn� inoperante, porque al desligarse la relaci�n de trabajo de su origen, ya no podr� aducirse la existencia de un acuerdo de voluntades como elemento determinante de la naturaleza de la relaci�n. Pero la consecuencia m�s importante de las nuevas ideas es la transformaci�n del binomio derecho privado-derecho del trabajo, que deber� presentarse desde ahora con los t�rminos cambiados, esto es, derecho del trabajo derecho-privado. Hoy d�a puede ya aseverarse que en el terreno del trabajo del hombre, el estatuto laboral es la regla general, o para emplear una f�rmula legendaria, el derecho com�n para las prestaciones de servicios, en tanto el derecho civil y el mercantil son las normas de excepci�n, esto es, con el lenguaje kelseniano, puede ya declararse el primado del derecho del trabajo ... C) La presunci�n laboral. ... La ley de 1931, lo hemos repetido m�s de una vez, no supo salvar el escollo del contractualismo, pero sus autores se dieron tal vez cuenta de lo escarpado del camino que tendr�a que recorrer el trabajo sometido al r�gimen de un contrato como base �nica de sus derechos, y quiz� comprendieron que la prueba de la existencia del contrato y de las condiciones de trabajo, era otra de las invenciones sat�nicas del derecho civil. A fin de remediar el inconveniente, consignaron en el art�culo 18 la presunci�n laboral, a la que nos referimos brevemente en el cap�tulo los caracteres del derecho del trabajo: Se presume la existencia del contrato de trabajo entre el que presta un servicio personal y el que lo recibe. A falta de estipulaciones expresas de este contrato, la prestaci�n de servicios se entender� regida por esta ley y por las normas que le son supletorias. El efecto de la presunci�n fue hacer producir consecuencias jur�dicas al hecho puro de la prestaci�n de un servicio personal, las que consistieron en la creaci�n de una presunci�n juris tantum en favor del trabajador, a quien le bastaba la prueba de la existencia del servicio personal para arrojar sobre el empresario la carga de la prueba de la inexistencia del contrato de trabajo previo o de la existencia de un contrato distinto de prestaci�n de servicios. Esta soluci�n qued� reforzada en el art�culo 31, seg�n el cual la falta del contrato escrito no privar�a al trabajador de sus derechos, pues se imputar�a al patrono la falta de la formalidad. La ley nueva recogi� la idea de la presunci�n laboral en su art�culo 21, en el que se lee que se presume la existencia de la relaci�n y del contrato de trabajo entre el que presta un trabajo personal y el que lo recibe. Los efectos de las normas de las dos leyes aparentemente son los mismos, pero existe la diferencia que se da entre la idea simple de la relaci�n de trabajo y la concepci�n contractualista: La ley nueva crea una presunci�n juris tantum, de que toda prestaci�n personal de servicios, independientemente del acto que le hubiera dado origen, es una relaci�n de trabajo regida por nuestro estatuto, lo que implica que el patrono, para evitar la aplicaci�n de esa consecuencia, tendr�a que probar que la prestaci�n de trabajo, considerada en s� misma e independientemente del acto que le dio origen, no satisface los requisitos de la definici�n del art�culo 20 ...?

"Dicha argumentaci�n jur�dica se estima correcta, pues est� acorde con la legislaci�n positiva, ya que en t�rminos del art�culo 21 de la Ley Federal del Trabajo, basta acreditar la prestaci�n de un trabajo personal y el que lo recibe, para que se presuma la existencia del contrato y de la relaci�n de trabajo, tomando en consideraci�n que cuando alguien tiene a su favor una presunci�n legal s�lo debe probar los supuestos de la misma, sin que le incumba la prueba de su contenido, como se ver� m�s adelante y, por lo mismo, este �rgano jurisdiccional hace suya dicha opini�n.

"Sirve de apoyo a lo anterior, la tesis n�mero 2a. LXIII/2001, de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, T.X., mayo de 2001, p�gina 448, de rubro y texto siguientes: ?DOCTRINA. PUEDE ACUDIRSE A ELLA COMO ELEMENTO DE AN�LISIS Y APOYO EN LA FORMULACI�N DE SENTENCIAS, CON LA CONDICI�N DE ATENDER, OBJETIVA Y RACIONALMENTE, A SUS ARGUMENTACIONES JUR�DICAS.? (se transcribe).

"Por consiguiente, se estima que la responsable no atendi� dicha presunci�n, al restarle eficacia demostrativa a la prueba testimonial a cargo de J.L.M.M. y A.J.M.L., porque del contenido del interrogatorio se advierte que est�n investidos de credibilidad, para establecer fundada y motivadamente la existencia del servicio personal prestado por el actor a favor de los demandados, pues contrario a lo sostenido por la responsable, los deponentes expresaron con seguridad y certeza cu�ndo, c�mo y por qu� conocieron esa prestaci�n de servicios, al dar como raz�n de su dicho el primero que tambi�n hab�a laborado en las empresas demandadas y fueron compa�eros de trabajo, en tanto que el segundo dijo que intervino directamente en la elaboraci�n del contrato de prestaci�n de servicios entre el actor y los demandados, adem�s porque tuvo contacto varias veces con los �ltimos ya que en relaci�n con su profesi�n (abogado), fue contratado por el propio accionante en su calidad de gerente general de las empresas demandadas para la recuperaci�n de un cr�dito; lo anterior, aunado a que no demostraron aleccionamiento previo y fueron semejantes en sus declaraciones, seg�n se observa del contenido de la diligencia de diez de septiembre de dos mil dos (fojas 125 a 130), al indicar en forma coincidente que conoc�an a las partes en litigio; que la relaci�n entre ambos era de trabajo; que el actor desempe�� el puesto de ?gerente general?; que recib�a �rdenes directas del demandado f�sico D.C.�o A..

"En ese orden de ideas, si los testigos en forma precisa y congruente, al dar la raz�n de su dicho, indicaron que conocieron al actor en la fuente de trabajo, porque eran trabajador y apoderado legal de la misma, respectivamente, debe presumirse que el trabajo lo desempe�aban bajo las indicaciones de los patrones en la fuente de trabajo, quienes recib�an la actividad en su beneficio, m�xime que los demandados al dar respuesta a las prestaciones reclamadas se limitaron a negar la relaci�n laboral.

"Sirve de apoyo a lo anterior, la tesis XX.2o.9 L, sostenida por este Tribunal Colegiado, consultable en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, T.X., enero de 2003, p�gina 1856, del tenor siguiente: ?RELACI�N LABORAL. PARA DEMOSTRAR LA PRESUNCI�N DE SU EXISTENCIA BASTA QUE SE ACREDITE EL HECHO EN QUE SE FUNDE Y NO LAS CONDICIONES DE TRABAJO.? (se transcribe).

"De igual manera, se invoca la tesis sustentada por el Segundo Tribunal Colegiado del Cuarto Circuito, que este �rgano de control de legalidad comparte, visible en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, T.V., enero de 1991, p�gina 426, que dice: ?RELACI�N DE TRABAJO. PRESUNCI�N DE SU EXISTENCIA.? (se transcribe).

"Tambi�n, se comparte el criterio sustentado por el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito, en la tesis II.T.153 L, publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, Tomo XI, abril de 2000, p�gina 992, que reza: ?RELACI�N DE TRABAJO. CU�NDO SE PRESUME SU EXISTENCIA.? (se transcribe).

"En ese orden de ideas, al haber demostrado el actor la existencia de la prestaci�n del servicio en favor de la parte demandada, se actualiza la presunci�n legal prevista en el art�culo 21 de la Ley Federal del Trabajo.

"Esto es as�, pues respecto a la prueba presuncional, los art�culos 830, 831, 832 y 833 de la mencionada ley laboral, establecen lo siguiente: (se transcriben) ... Por ello, si conforme con lo dispuesto en los art�culos 8o. y 10 de la ley laboral, trabajador es la persona que presta a otra, f�sica o moral, un servicio personal subordinado; patr�n es quien utiliza las actividades de uno o varios empleados y en el diverso 21 de ese cuerpo de normas, establece como presunci�n juris tantum, en favor del trabajador que toda prestaci�n personal de servicios, independientemente del acto que le hubiera dado origen, es una relaci�n de trabajo, que al ser demostrado ese hecho por la parte obrera, en t�rminos del precepto 832 de la propia ley, se presume la existencia del contrato y de la relaci�n de trabajo, salvo prueba en contrario, es decir, para evitar la aplicaci�n de esa consecuencia la patronal persona f�sica o moral tendr�a que probar que la prestaci�n del trabajo, considerada en s� misma e independientemente del acto que la origina, no satisface los requisitos de la definici�n del diverso 20 del cat�logo de normas en consulta.

"En consecuencia, la responsable inobserv� que el objetivo principal de la prueba testimonial, es que los testigos formen o produzcan convencimiento en el juzgador sobre la existencia o inexistencia de los hechos importantes para el proceso, generadores de las pretensiones jur�dicas deducidas por las partes, lo que se obtiene del cuidadoso an�lisis y valoraci�n de sus respectivas declaraciones, que para ser atendibles deben reunir circunstancias que denoten veracidad por expresarse los motivos razonables que originaron la presencia de �stos en el momento y lugar en que acaecieron los hechos sobre los que declararon; por ende, las razones jur�dicas expuestas por la responsable para restarle eficacia a las declaraciones de los referidos testigos, resultaban insuficientes para estimar que no se acredit� la prestaci�n del trabajo, pues de considerar lo contrario, desvirtuar�a la naturaleza jur�dica de la prueba testimonial, porque en el proceso laboral, s�lo a las partes que intervienen compete la obligaci�n de demostrar en juicio la certeza de sus afirmaciones producidas en la demanda o en su contestaci�n y de satisfacer las cargas probatorias que de ello resulten.

"Por consiguiente, no es �bice que la responsable para soportar su determinaci�n invocara la jurisprudencia J/16, sostenida por el Tercer Tribunal Colegiado del Cuarto Circuito, visible en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, Tomo III, enero de 1996, p�gina 197, de rubro y texto siguientes: ?PRUEBA TESTIMONIAL. CASO EN QUE NO JUSTIFICA UNA RELACI�N DE TRABAJO. POR NO EXPRESARSE LAS CIRCUNSTANCIAS DE TIEMPO, MODO Y LUGAR.? (se transcribe) ... sin embargo, este �rgano de control de legalidad no comparte la jurisprudencia en menci�n, conforme con los razonamientos antes expuestos, respecto de la presunci�n de la relaci�n de trabajo, conforme con lo dispuesto en los art�culos 8o., 10, 21 y 832 de la Ley Federal del Trabajo.

"Aunado a lo anterior, porque el art�culo 21 de la Ley Federal del Trabajo, no exige demostrar las condiciones de trabajo conforme a los hechos planteados en la demanda, como elementos para presumir la existencia de la relaci�n de trabajo, como se sostiene en la jurisprudencia aludida -en el sentido de que los testigos deben indicar inclusive cu�l era el horario en que la empleadora dispon�a de la fuerza de trabajo o en qu� lugar se desarroll�, as� como el salario que le era entregado al obrero por sus servicios-; adem�s, en t�rminos del diverso 26 de la propia ley, son complementos secundarios, los cuales deben ser acreditados por el patr�n una vez que el trabajador demuestra el nexo laboral, como en la especie aconteci�.

"Al respecto resulta aplicable, la tesis sustentada por el Segundo Tribunal Colegiado del Cuarto Circuito, que este �rgano de control de legalidad comparte, visible en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, T.V., enero de 1991, p�gina 425, que dice: ?RELACI�N DE TRABAJO, EXISTENCIA DE LA. NO EST� SUJETA A LA PRUEBA DEL MONTO DEL SALARIO Y CATEGOR�A DEL TRABAJADOR.? (se transcribe).

"Por consiguiente, con fundamento en el art�culo 197-A de la Ley de A., por conducto del presidente de este tribunal, procede denunciar la posible contradicci�n de tesis ante la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, entre la sostenida por este Tribunal Colegiado de rubro: ?RELACI�N LABORAL. PARA DEMOSTRAR LA PRESUNCI�N DE SU EXISTENCIA BASTA QUE SE ACREDITE EL HECHO EN QUE SE FUNDE Y NO LAS CONDICIONES DE TRABAJO.?; que se reitera en el presente asunto, y la jurisprudencia del Tercer Tribunal Colegiado del Cuarto Circuito, de rubro: ?PRUEBA TESTIMONIAL. CASO EN QUE NO JUSTIFICA UNA RELACI�N DE TRABAJO. POR NO EXPRESARSE LAS CIRCUNSTANCIAS DE TIEMPO, MODO Y LUGAR.?; cuyos datos de identificaci�n fueron precisados en esta ejecutoria; lo anterior para los efectos consecuentes.

"En consecuencia, al no observar la Junta lo antes expuesto, infringi� en perjuicio de las quejosas los art�culos 841 y 842 de la Ley Federal del Trabajo, por indebida apreciaci�n de pruebas que se traduce en violaci�n a las garant�as de legalidad y seguridad jur�dica, consagradas por los art�culos 14 y 16 constitucionales.

En las relacionadas consideraciones, al ser violatorio de garant�as el acto reclamado, lo que procede es conceder el amparo y protecci�n de la Justicia Federal, para el efecto de que la Junta responsable dicte un nuevo laudo en el que deje insubsistente el impugnado y, siguiendo los lineamientos de esta ejecutoria, determine que qued� probada la presunci�n de la existencia del contrato, y de la relaci�n de trabajo a trav�s de la confesi�n ficta del demandado f�sico y la declaraci�n de los testigos ofrecidos y con base en ello, analice el restante material convictivo aportado por las partes y, con libertad de jurisdicci�n, resuelva lo que en derecho corresponda. ...

De las consideraciones transcritas, se desprende que al resolver el amparo directo laboral 128/2004, el Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Circuito, reiter� el criterio sustentado en el diverso amparodirecto laboral 244/2002, que dio origen a la tesis XX.2o. 9 L, visible en la p�gina 1856, T.X., enero de 2003, correspondiente a la Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, cuyo texto se�ala:

RELACI�N LABORAL. PARA DEMOSTRAR LA PRESUNCI�N DE SU EXISTENCIA BASTA QUE SE ACREDITE EL HECHO EN QUE SE FUNDE Y NO LAS CONDICIONES DE TRABAJO. De conformidad con lo dispuesto en los art�culos 8o. y 10 de la Ley Federal del Trabajo, trabajador es la persona que presta a otra, sea f�sica o moral, un servicio personal subordinado, y patr�n es quien utiliza los servicios de uno o varios empleados. Ahora bien, el art�culo 21 de la misma ley establece una presunci�n juris tantum en favor del trabajador, en el sentido de que toda prestaci�n personal de servicios, independientemente del acto que le hubiere dado origen, genera la presunci�n de la existencia de la relaci�n laboral; por su parte, el diverso precepto 832 del mismo ordenamiento legal dispone que quien tiene una presunci�n a su favor basta que acredite el hecho en que la funde y no su contenido. De una interpretaci�n arm�nica de los preceptos citados en �ltimo t�rmino, se desprende que basta que el trabajador demuestre el hecho en que funde su relaci�n de trabajo para tenerla por demostrada, con independencia de que se prueben las condiciones en que �sta se desarrollaba y el acto que le hubiese dado origen, lo cual, en todo caso, corresponder� acreditar al patr�n, en quien recae la carga de la prueba para demostrar que la prestaci�n de trabajo no re�ne los requisitos de la definici�n del precepto 20 de la legislaci�n obrero-patronal; de donde se sigue que si los testigos del empleado se�alan que conocieron a �ste precisamente en el establecimiento propiedad del demandado, porque era quien los atend�a, es evidente que se presume la existencia del contrato y, por ende, de la relaci�n de trabajo en t�rminos del invocado numeral 21.

No es obst�culo para resolver lo que en derecho proceda, el hecho de que las tesis generadas con motivo de las ejecutorias dictadas por el Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Circuito no hayan integrado jurisprudencia, ya que dicha circunstancia no es necesaria para la procedencia de la denuncia de contradicci�n de tesis.

Sirve de apoyo a lo anterior, la tesis 2a. VIII/93 sustentada por esta Segunda Sala, visible en la p�gina 41, T.X., diciembre de 1993, correspondiente a la Octava �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n, cuyo texto se�ala:

CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA SU RESOLUCI�N NO ES NECESARIO QUE �STAS TENGAN EL CAR�CTER DE JURISPRUDENCIA. El procedimiento para dirimir contradicciones de tesis no tiene como presupuesto necesario el que los criterios que se estiman opuestos tengan el car�cter de jurisprudencia, pues los art�culos 107, fracci�n XIII de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de A. no lo establecen as�.

QUINTO

Con el prop�sito de dilucidar si existe la contradicci�n de tesis denunciada, se toma en consideraci�n en primer lugar, lo dispuesto en el art�culo 107, fracci�n XIII, p�rrafo primero, de la Constituci�n General de la Rep�blica, as� como en el art�culo 197-A de la Ley de A., que regulan espec�ficamente la hip�tesis de tesis contradictorias entre Tribunales Colegiados de Circuito, al se�alar lo siguiente:

"Art�culo 107. Todas las controversias de que habla el art�culo 103 se sujetar�n a los procedimientos y formas del orden jur�dico que determine la ley, de acuerdo a las bases siguientes:

"...

"XIII. Cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, los Ministros de la Suprema Corte de Justicia, el procurador general de la Rep�blica, los mencionados tribunales, o las partes que intervinieron en los juicios en que dichas tesis fueron sustentadas, podr�n denunciar la contradicci�n ante la Suprema Corte de Justicia, a fin de que el Pleno o la Sala respectiva, seg�n corresponda, decidan la tesis que debe prevalecer como jurisprudencia."

"Art�culo 197-A. Cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, los Ministros de la Suprema Corte de Justicia, el procurador general de la Rep�blica, los mencionados tribunales o los Magistrados que los integren, o las partes que intervinieron en los juicios en que tales tesis hubieran sido sustentadas, podr�n denunciar la contradicci�n ante la Suprema Corte de Justicia, la que decidir� cu�l tesis debe prevalecer.

"...

La resoluci�n que se dicte no afectar� las situaciones jur�dicas concretas derivadas de los juicios en los cuales se hubiesen dictado las sentencias contradictorias. ...

Como se advierte, los preceptos transcritos en su parte relativa, se refieren espec�ficamente a aquellos casos en que existe contradicci�n o discrepancia entre tesis o criterios jur�dicos sustentados por los Tribunales Colegiados de Circuito porque la finalidad de dichos preceptos constitucional y legal, es unificar criterios ante los �rganos de impartici�n de justicia en la interpretaci�n de un determinado precepto, instituci�n o problema jur�dico. Ello, porque la resoluci�n que se dicte, por mandato constitucional, s�lo tiene el efecto de fijar la jurisprudencia y no afecta ni puede afectar v�lidamente las situaciones jur�dicas concretas derivadas de las sentencias dictadas en los juicios correspondientes.

Sentado lo anterior, y a efecto de estar en posibilidad de determinar si existe o no la contradicci�n de criterios denunciada y, en su caso, pronunciarse sobre el criterio que deba prevalecer, procede analizar las ejecutorias y tesis a las que ya se hizo menci�n.

Del examen de las consideraciones sustentadas por cada uno de los Tribunales Colegiados involucrados, se advierte que s� existe la contradicci�n de tesis que se ha denunciado y para comprobarlo es conveniente tener en cuenta lo siguiente:

El Pleno de este Alto Tribunal, ha sostenido que para que se configure una contradicci�n de tesis entre Tribunales Colegiados de Circuito es menester que se actualicen los siguientes supuestos:

  1. Que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes;

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y,

  3. Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

    Sobre el particular tiene aplicaci�n la jurisprudencia del Tribunal Pleno n�mero P./J. 26/2001, publicada en la p�gina 76 del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, T.X., abril de 2001, Novena �poca, con el rubro y texto que enseguida se reproducen:

    CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de A., cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

    En los juicios de amparo directo resueltos por el entonces Tercer Tribunal Colegiado del Cuarto Circuito (actualmente especializado en la materia de trabajo), se estableci� que la �nica forma en que la relaci�n de trabajo puede ser acreditada mediante declaraciones de testigos, es cuando en ellas se precisan las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se dio la relaci�n de trabajo, esto es, los testigos deben exponer de d�nde surgi� la obligaci�n del trabajador de prestar sus servicios bajo la direcci�n y dependencia del patr�n demandado; cu�l era el horario en que la empleadora dispon�a de la fuerza de trabajo o en qu� se desarroll� el trabajo; as� como el salario que le era entregado al trabajador por sus servicios, ya que de lo contrario dichas declaraciones no ser�n aptas para acreditar el nexo laboral.

    Por su parte, el Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Circuito sostiene que en las declaraciones que rindan los testigos, basta con que se acredite la prestaci�n del trabajo personal, ya que con ello se presume la existencia de la relaci�n laboral, sin que sea necesario que los testigos declaren en torno a las condiciones de modo, tiempo y lugar en que se desarroll� la relaci�n de trabajo, ya que dichos elementos son complementos secundarios, cuya carga probatoria corresponde en todo caso al patr�n.

    Como se advierte de la rese�a anterior, en los asuntos abordados en cada uno de los amparos directos resueltos por los Tribunales Colegiados de Circuito que participan en la presente contradicci�n de tesis, se examinaron en las consideraciones correspondientes cuestiones jur�dicas esencialmente iguales adopt�ndose criterios jur�dicos discrepantes, como a continuaci�n se expone:

  4. En ambos casos se analiz� el valor que debe otorgarse a las declaraciones de testigos para acreditar la existencia de la relaci�n laboral.

  5. En los asuntos resueltos por el entonces Tercer Tribunal Colegiado del Cuarto Circuito (actualmente especializado en materia de trabajo), se determin� que la relaci�n laboral �nicamente puede acreditarse cuando los testigos precisan las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que �sta se dio, haciendo menci�n expresa de d�nde surgi� la obligaci�n del trabajador de prestar sus servicios bajo la direcci�n y dependencia del patr�n demandado; cu�l era el horario en que la empleadora dispon�a de la fuerza de trabajo o en qu� se desarroll� el trabajo; as� como el salario que le era entregado al trabajador por sus servicios.

  6. Por su parte, en los asuntos resueltos por el Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Circuito, se determin� que basta con que los testigos acrediten la prestaci�n del trabajo personal para presumir la existencia de la relaci�n laboral, en virtud de que la carga probatoria respecto de las circunstancias de modo, tiempo y lugar relacionados con la forma en que se origin� la obligaci�n de prestar los servicios; el horario y lugar en que �stos se desarrollaban, as� como el salario que recib�a el trabajador, constituyen elementos concurrentes, cuya carga probatoria corresponde al patr�n.

    En m�rito de lo anterior, es inconcuso que los Tribunales Colegiados en comento, al resolver los asuntos que participan en la presente contradicci�n, examinaron cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y adoptaron posiciones o criterios jur�dicos discrepantes, d�ndose dicha diferencia de criterios en las consideraciones de las sentencias respectivas en las que se examinaron los mismos elementos, lo cual permite concluir que en la especie s� existe la oposici�n de criterios denunciada.

    As�, el punto concreto de contradicci�n que corresponde dilucidar a esta Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n consiste en determinar si para tener por acreditada la relaci�n laboral basta con que los testigos acrediten la prestaci�n del trabajo personal, o bien si resulta necesario que �stos hagan menci�n expresa de las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se desarrollaba la relaci�n laboral, haciendo referencia al origen que tuvo la obligaci�n de prestar los servicios personales subordinados, el horario y lugar en que se desarrollaban, as� como el salario que recib�a el trabajador.

SEXTO

Conforme a las consideraciones que a continuaci�n se exponen, debe prevalecer el criterio que sostiene esta Segunda Sala, el cual recoge, en esencia, el asumido por el Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Circuito.

En este sentido, resulta necesario analizar en primer t�rmino, el concepto de relaci�n laboral, para despu�s establecer la forma en que puede acreditarse su existencia dentro de juicio.

Para tal efecto, el art�culo 20 de la Ley Federal del Trabajo brinda una definici�n de lo que debe entenderse por relaci�n de trabajo, al se�alar textualmente lo siguiente:

"Art�culo 20. Se entiende por relaci�n de trabajo, cualquiera que sea el acto que le d� origen, la prestaci�n de un trabajo personal subordinado a una persona, mediante el pago de un salario.

"Contrato individual de trabajo, cualquiera que sea su forma o denominaci�n, es aquel por virtud del cual una persona se obliga a prestar a otra un trabajo personal subordinado, mediante el pago de un salario.

La prestaci�n de un trabajo a que se refiere el p�rrafo primero y el contrato celebrado producen los mismos efectos.

En t�rminos de lo dispuesto en el art�culo antes transcrito, la relaci�n laboral se integra por diversos componentes, a saber, la prestaci�n de un trabajo personal subordinado y el pago de un salario como contraprestaci�n.

Ahora bien, los elementos que componen una relaci�n de trabajo pueden acreditarse mediante cualquiera de los medios de prueba previstos en el art�culo 776 de la Ley Federal del Trabajo, el cual dispone lo siguiente:

"Art�culo 776. Son admisibles en el proceso todos los medios de prueba que no sean contrarios a la moral y al derecho, y en especial los siguientes:

"I. Confesional;

"II. Documental;

"III. Testimonial;

"IV. Pericial;

".I.�n;

"VI. Presuncional;

"VII. Instrumental de actuaciones; y,

VIII. F.�as y, en general, aquellos medios aportados por los descubrimientos de la ciencia.

Entrando al estudio espec�fico de la prueba testimonial, misma que es materia de la presente contradicci�n, los art�culos 813 al 820 de la Ley Federal del Trabajo, regulan lo relativo a su ofrecimiento y desahogo, al disponer textualmente:

"Art�culo 813. La parte que ofrezca prueba testimonial deber� cumplir con los requisitos siguientes:

"I.S. podr�n ofrecerse un m�ximo de tres testigos por cada hecho controvertido que se pretenda probar;

"II. Indicar� los nombres y domicilios de los testigos; cuando exista impedimento para presentar directamente a los testigos, deber� solicitarse a la Junta que los cite, se�alando la causa o motivo justificados que le impidan presentarlos directamente;

"III. Si el testigo radica fuera del lugar de residencia de la Junta, el oferente deber� al ofrecer la prueba, acompa�ar interrogatorio por escrito, al tenor del cual deber� ser examinado el testigo; de no hacerlo, se declarar� desierta. Asimismo, exhibir� copias del interrogatorio, las que se pondr�n a disposici�n de las dem�s partes, para que dentro del t�rmino de tres d�as presenten su pliego de repreguntas en sobre cerrado; y,

"IV. Cuando el testigo sea alto funcionario p�blico, a juicio de la Junta, podr� rendir su declaraci�n por medio de oficio, observ�ndose lo dispuesto en este art�culo en lo que sea aplicable."

"Art�culo 814. La Junta, en el caso de la fracci�n II del art�culo anterior, ordenar� se cite al testigo para que rinda su declaraci�n, en la hora y d�a que al efecto se se�ale, con el apercibimiento de ser presentado por conducto de la polic�a."

"Art�culo 815. En el desahogo de la prueba testimonial se observar�n las normas siguientes:

"I. El oferente de la prueba presentar� directamente a sus testigos, salvo lo dispuesto en el art�culo 813, y la Junta proceder� a recibir su testimonio;

"II. El testigo deber� identificarse ante la Junta cuando as� lo pidan las partes y si no puede hacerlo en el momento de la audiencia, la Junta le conceder� tres d�as para ello;

"III. Los testigos ser�n examinados por separado, en el orden en que fueran ofrecidos. Los interrogatorios se formular�n oralmente, salvo lo dispuesto en las fracciones III y IV del art�culo 813 de esta ley;

"IV. Despu�s de tomarle al testigo la protesta de conducirse con verdad y de advertirle de las penas en que incurren los testigos falsos, se har� constar el nombre, edad, estado civil, domicilio, ocupaci�n y lugar en que se trabaja y a continuaci�n se proceder� a tomar su declaraci�n;

"V. Las partes formular�n las preguntas en forma verbal y directamente. La Junta admitir� aquellas que tengan relaci�n directa con el asunto de que se trata y que no se hayan hecho con anterioridad al mismo testigo, o lleven impl�cita la contestaci�n;

"VI. Primero interrogar� el (sic) oferente de la prueba y posteriormente a las dem�s partes. La Junta, cuando lo estime pertinente, examinar� directamente al testigo;

"VII. Las preguntas y respuestas se har�n constar en autos, escribi�ndose textualmente unas y otras;

"VIII. Los testigos est�n obligados a dar la raz�n de su dicho, y la Junta deber� solicitarla, respecto de las respuestas que no la lleven ya en s�; y

"IX. El testigo, enterado de su declaraci�n, firmar� al margen de las hojas que la contengan y as� se har� constar por el secretario; si no sabe o no puede leer o firmar la declaraci�n, le ser� le�da por el S. e imprimir� su huella digital y una vez ratificada, no podr� variarse ni en la sustancia ni en la redacci�n."

"Art�culo 816. Si el testigo no habla el idioma espa�ol rendir� su declaraci�n por medio de int�rprete, que ser� nombrado por el tribunal, el que protestar� su fiel desempe�o. Cuando el testigo lo pidiere, adem�s de asentarse su declaraci�n en espa�ol, deber� escribirse en su propio idioma, por �l o por el int�rprete."

"Art�culo 817. La Junta, al girar el exhorto para desahogar la prueba testimonial, acompa�ar� el interrogatorio con las preguntas calificadas, e indicar� a la autoridad exhortada, los nombres de las personas que tienen facultad para intervenir en la diligencia."

"Art�culo 818. Las objeciones o tachas a los testigos se formular�n oralmente al concluir el desahogo de la prueba para su apreciaci�n posterior por la Junta.

"Cuando se objetare de falso a un testigo, la Junta recibir� las pruebas en la audiencia de desahogo de pruebas a que se refiere el art�culo 884 de esta ley."

"Art�culo 819. Al testigo que dejare de concurrir a la audiencia, no obstante haber sido citado legalmente, se le har� efectivo el apercibimiento decretado, y la Junta dictar� las medidas necesarias para que comparezca a rendir su declaraci�n, el d�a y hora se�alados."

"Art�culo 820. Un solo testigo podr� formar convicci�n, si en el mismo concurren circunstancias que sean garant�a de veracidad que lo hagan insospechable de falsear los hechos sobre los que declara, si:

"I. Fue el �nico que se percat� de los hechos;

"II. La declaraci�n no se encuentre en oposici�n con otras pruebas que obren en autos; y,

III. C. en el testigo circunstancias que sean garant�a de veracidad.

Resulta conveniente se�alar en este punto, que la Ley Federal del Trabajo no contiene reglas espec�ficas sobre valoraci�n de pruebas, sino que los laudos deben dictarse a verdad sabida y buena fe guardada, apreciando los hechos en conciencia, tal y como lo dispone el art�culo 841 del ordenamiento en comento, al disponer lo siguiente:

Art�culo 841. Los laudos se dictar�n a verdad sabida, y buena fe guardada y apreciando los hechos en conciencia, sin necesidad de sujetarse a reglas o formulismos sobre estimaci�n de las pruebas, pero expresar�n los motivos y fundamentos legales en que se apoyen.

No obstante lo anterior, la entonces Cuarta Sala determin� que al valorar la prueba testimonial, los tribunales deben constre�irse �nicamente a la circunstancia de que las declaraciones rendidas por los testigos re�nan los requisitos decertidumbre, uniformidad, imparcialidad y congruencia con los hechos que se pretenden acreditar.

Lo anterior encuentra apoyo en el criterio sostenido por la citada Sala, al resolver la contradicci�n de tesis 66/91, misma que dio origen a la jurisprudencia 4a./J. 21/93, visible en la p�gina 19, N�mero 65, mayo de 1993, correspondiente a la Octava �poca de la Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n, cuyo texto se�ala:

TESTIMONIAL. VALORACI�N DE ESTA PRUEBA EN MATERIA LABORAL.-Tomando en consideraci�n que por disposici�n expresa del art�culo 841 de la Ley Federal del Trabajo, las autoridades laborales no est�n obligadas a sujetarse a reglas o formulismos en la estimaci�n de las pruebas, cuya valoraci�n, trat�ndose de la testimonial se debe constre�ir �nicamente a la circunstancia de que la declaraci�n rendida re�ne los requisitos de certidumbre, uniformidad, imparcialidad y congruencia con los hechos que se pretenden acreditar, y en atenci�n adem�s, a que los testigos acuden al juicio para que con base en el interrogatorio que se les formule expongan los hechos que tienen relaci�n directa con la contienda laboral y que son de importancia para el proceso, es por lo que se estima que bien pueden al producir su contestaci�n, ampliar la respuesta correspondiente, adelant�ndose inclusive a preguntas que no se les han formulado, sin que esto signifique que existe una preparaci�n previa, y que por esa raz�n carezca de valor su declaraci�n.

Expuesto lo anterior, a efecto de determinar los requisitos que deben reunir las declaraciones de testigos para poder acreditar la existencia de una relaci�n laboral, conviene se�alar en primer t�rmino, que desde la Ley Federal del Trabajo de mil novecientos treinta y uno, se tendi� a proteger a la clase obrera, pues se estableci� en el art�culo 18 que la prestaci�n de un trabajo personal presum�a la existencia de la relaci�n laboral.

Dicha presunci�n fue adoptada por la vigente Ley Federal del Trabajo, al disponer en su art�culo 21 lo siguiente:

Art�culo 21. Se presumen la existencia del contrato y de la relaci�n de trabajo entre el que presta un trabajo personal y el que lo recibe.

En este sentido, conviene analizar la forma en la que opera procesalmente la presunci�n de m�rito, para lo cual debe tomarse en consideraci�n lo dispuesto por los art�culos 830 al 834 de la Ley Federal del Trabajo, cuyo texto se�ala:

"Art�culo 830. Presunci�n es la consecuencia que la ley o la Junta deducen de un hecho conocido para averiguar la verdad de otro desconocido."

"Art�culo 831. Hay presunci�n legal cuando la ley la establece expresamente; hay presunci�n humana cuando de un hecho debidamente probado se deduce otro que es consecuencia de aqu�l."

"Art�culo 832. El que tiene a su favor una presunci�n legal, s�lo est� obligado a probar el hecho en que la funda."

"Art�culo 833. Las presunciones legales y humanas, admiten prueba en contrario."

Art�culo 834. Las partes al ofrecer la prueba presuncional, indicar�n en qu� consiste y lo que se acredita con ella.

En t�rminos de lo dispuesto por los preceptos antes citados, la presunci�n es la consecuencia que se deduce de un hecho conocido para averiguar otro desconocido; trat�ndose de presunciones legales, quien la tiene a su favor �nicamente se encuentra obligado a probar el hecho conocido para que pueda derivarse la consecuencia respectiva.

Atento a lo anterior, puede concluirse que la presunci�n de existencia de la relaci�n de trabajo entre quien presta un trabajo personal y el que lo recibe, es de tipo legal al encontrarse prevista en el art�culo 21 de la Ley Federal del Trabajo.

En este sentido, una vez analizados en forma conjunta los art�culos 21 y 832 de la Ley Federal del Trabajo, puede decirse que corresponde al trabajador acreditar la prestaci�n del trabajo personal para que opere la presunci�n de existencia de la relaci�n laboral.

Lo anterior encuentra apoyo en el criterio sustentado por la entonces Cuarta Sala al resolver, mediante sentencia de veintitr�s de julio de mil novecientos cincuenta y nueve, el amparo directo 4781/58 promovido por J.M.�n G.�a, mismo que dio origen a la tesis visible en la p�gina 56, Quinta Parte, Volumen XXV, Sexta �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n, cuyo texto se�ala:

CONTRATO LABORAL, PRESUNCI�N DE SU EXISTENCIA.-Si el demandado neg� toda relaci�n laboral, al trabajador le corresponde �nicamente demostrar que ha prestado servicios en la negociaci�n, para presumir la existencia del contrato de trabajo.

Ahora bien, para que opere la presunci�n de m�rito, no es necesario que los testigos expresen todas las caracter�sticas particulares del contrato de trabajo, sino que basta con que acrediten la prestaci�n del trabajo personal para presumir la existencia de la relaci�n laboral.

Este criterio fue adoptado por la entonces Cuarta Sala, al resolver el veintiuno de junio de mil novecientos cincuenta y seis, el amparo directo 4405/55 promovido por An�huac Machinery, Co., que dio origen a la tesis visible en la p�gina 639, Tomo CXXVIII, correspondiente a la Quinta �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n, cuyo texto se�ala:

CONTRATO DE TRABAJO, PRESUNCI�N DE LA EXISTENCIA DEL.-No opera la presunci�n del art�culo 18 de la Ley Federal del Trabajo mientras no se demuestren las caracter�sticas de un contrato laboral. El mencionado art�culo 18 establece que se presume la existencia de un contrato de trabajo entre el que presta un servicio personal y el que lo recibe. El enunciado anterior es bastante claro; se establece una presunci�n legal derivada de una situaci�n de hecho y por lo tanto cuantas veces se realice el supuesto de una prestaci�n de servicios, es valedera la presunci�n de que hay contrato de trabajo. Si fuera necesario para establecer esa presunci�n la demostraci�n de las caracter�sticas definitivas del contrato, entonces ya no se estar�a frente a una presunci�n, sino frente a una certidumbre de la existencia de �ste; por ello, no es exacto que para presumir la existencia del contrato de trabajo se tengan que probar todas sus caracter�sticas, porque considerarlo as� ser�a dejar sin objeto alguno el referido art�culo 18 de la ley laboral. Primordialmente, la ley ha establecido la presunci�n que puede sacarse cuando se est� ante el caso de una prestaci�n personal de servicios, siendo �ste un punto de partida para llegar a una certidumbre que sirve de base a una resoluci�n legal, certidumbre que se adquiere al trav�s de las pruebas que se rindan.

De igual forma conviene citar el criterio de la citada Sala al resolver el nueve de abril de mil novecientos cincuenta y nueve, el amparo directo 4779/58 promovido por J.G.�a Loreto, visible en la p�gina 34, Quinta Parte, V.X., correspondiente a la Sexta �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n, cuyo texto se�ala:

CONTRATO DE TRABAJO, EXISTENCIA DEL.-Dada la presunci�n que se deriva de lo dispuesto por el art�culo 18 de la Ley Federal del Trabajo, no era necesario que los testigos del actor declararan acerca de los pormenores de la contrataci�n, para que se estimase probada la existencia del contrato de trabajo, bastando para ello la circunstancia objetiva de que el trabajador hubiera prestado servicios a una determinada persona, que los recib�a; y como en tales t�rminos declararon los testigos, precisando que vieron trabajando al actor como pintor en la negociaci�n, dando como raz�n de su dicho que ellos mismos prestaron servicios en ese lugar, y sin que esta circunstancia hubiera sido desvirtuada por el demandado, ni aparezca que hubiese incurrido en contradicciones, resulta inconsecuente la conclusi�n a que la Junta llega en su exigencia de que precisaran los elementos del contrato de trabajo, En tal virtud, la Junta responsable debi� tener por acreditada la existencia del v�nculo contractual con la prueba testimonial rendida por el quejoso, por lo que procede la concesi�n del amparo para el efecto de que la Junta responsable dicte nuevo laudo, en el que consider�ndolo as�, resuelva lo que proceda.

No pasa inadvertido para esta Sala que las consideraciones vertidas en las tesis antes mencionadas se refieren al art�culo 18 de la Ley Federal del Trabajo de mil novecientos treinta y uno; sin embargo, como se expuso con antelaci�n, la presunci�n prevista en el citado precepto fue recogida en el art�culo 21 de la Ley Federal del Trabajo vigente, motivo por el cual resultan aplicables al presente caso.

En tal virtud, debe concluirse que para acreditar la existencia de la relaci�n de trabajo, basta con que en las declaraciones testimoniales se acredite la prestaci�n del trabajo personal para que opere la presunci�n prevista en el art�culo 21 de la Ley Federal del Trabajo; lo anterior, sin que resulte necesario que los testigos declaren en torno al origen que tuvo la obligaci�n de prestar los servicios personales subordinados, el horario y lugar en que se desarrollaban, as� como el salario que recib�a el trabajador.

Esto es as�, toda vez que en t�rminos del art�culo 784 de la Ley Federal del Trabajo, la carga de la prueba de dichas condiciones laborales corresponde al patr�n y no al trabajador, tal y como se desprende de la lectura del precepto en cita, mismo que dispone lo siguiente:

"Art�culo 784. La Junta eximir� de la carga de la prueba al trabajador, cuando por otros medios est� en posibilidad de llegar al conocimiento de los hechos, y para tal efecto requerir� al patr�n para que exhiba los documentos que, de acuerdo con las leyes, tiene la obligaci�n legal de conservar en la empresa, bajo el apercibimiento de que de no presentarlos, se presumir�n ciertos los hechos alegados por el trabajador. En todo caso, corresponder� al patr�n probar su dicho cuando exista controversia sobre:

"I.F. de ingreso del trabajador;

"II. A.�edad del trabajador;

"III. Faltas de asistencia del trabajador;

"IV. Causa de rescisi�n de la relaci�n de trabajo;

"V. Terminaci�n de la relaci�n o contrato de trabajo para obra o tiempo determinado, en los t�rminos del art�culo 37, fracci�n I y 53, fracci�n III, de esta ley;

"VI. Constancia de haber dado aviso por escrito al trabajador de la fecha y causa de su despido;

"VII. El contrato de trabajo;

"VIII. D.�n de la jornada de trabajo;

"IX. Pagos de d�as de descanso y obligatorios;

".D. y pago de las vacaciones;

"XI. Pago de las primas dominical, vacacional y de antig�edad;

"XII. Monto y pago del salario;

"XIII. Pago de la participaci�n de los trabajadores en las utilidades de las empresas; y,

XIV. I.�n y aportaci�n al Fondo Nacional de la Vivienda.

No obstante lo anterior, si bien es cierto que mediante una prueba testimonial puede acreditarse la prestaci�n de un trabajo personal, y con ello presumirse la existencia de la relaci�n laboral, tambi�n lo es que las declaraciones que rindan los testigos deben reunir los requisitos de certidumbre, uniformidad, imparcialidad y congruencia con los hechos que se pretenden acreditar.

En este sentido, para otorgar valor probatorio a su dicho, no basta que los testigos manifiesten que conoc�an al trabajador o bien que �ste prestaba un trabajo personal al patr�n como lo sostuvo el Segundo Tribunal Colegiado del Vig�simo Circuito en las ejecutorias analizadas, sino que es necesario que precisen la raz�n de su dicho en t�rminos de la fracci�n VIII del art�culo 815 de la Ley Federal de Trabajo, para lo cual deber�n se�alar las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que se percataron de la prestaci�n de los trabajos personales, ya que de no hacerlo as�, no podr� tenerse por acreditada la prestaci�n referida y, por tanto, no operar� a favor del trabajador la presunci�n prevista en el art�culo 21 de la Ley Federal del Trabajo.

Similar criterio en la parte conducente, sostuvo la entonces Cuarta Sala, en la jurisprudencia 552, visible en la p�gina 363, Tomo V, Primera Parte, del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917 -1995, cuyos rubro y texto se�alan:

TESTIGOS, INEFICACIA DE LAS DECLARACIONES DE LOS.-Cuando los testigos presentados en un juicio laboral, no expresen la raz�n de su dicho, ni de sus respectivas declaraciones se desprendan las razones por las cuales hayan conocido los hechos sobre los que depusieron, tal probanza resulta ineficaz.

Es importante destacar en este punto, que si bien las declaraciones de los testigos pueden servir para acreditar la prestaci�n de un trabajo personal, y con ello presumir la existencia de la relaci�n de trabajo en t�rminos del art�culo 21 de la Ley Federal del Trabajo, la presunci�n en comento admite prueba en contrario, motivo por el cual, el valor probatorio que se otorgue a dichas declaraciones testimoniales deber� estar sujeta al an�lisis conjunto que realice la Junta respectiva, para en su caso determinar si existen elementos probatorios que permitan desvirtuar la presunci�n en comento.

Por las razones expuestas debe prevalecer como jurisprudencia la tesis que a continuaci�n se expone:

RELACI�N DE TRABAJO. PRESUNCI�N DE SU EXISTENCIA. REQUISITOS QUE DEBEN REUNIR LAS DECLARACIONES DE LOS TESTIGOS PARA OTORGARLES VALOR PROBATORIO.-El art�culo 21 de la Ley Federal del Trabajo establece que se presume la existencia del contrato y de la relaci�n laboral entre el que presta un trabajo personal y el que lo recibe. En ese sentido, se concluye que para que se acredite la prestaci�n y, por ende, opere esa presunci�n, basta que las declaraciones rendidas por los testigos sean congruentes respecto a las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que se percataron de la prestaci�n del trabajo personal, sin que sea necesario que declaren en torno al origen de la obligaci�n de prestar los servicios personales subordinados, el horario y lugar espec�ficos en que se desarrollaban, as� como el salario que percib�a el trabajador, toda vez que en t�rminos del art�culo 784 de la ley citada, cuando existe controversia sobre esos hechos, la carga probatoria corresponde al patr�n.

Por lo expuesto y fundado se

resuelve:

PRIMERO

S� existe la contradicci�n de tesis que se denuncia.

SEGUNDO

Debe prevalecer con el car�cter de jurisprudencia la tesis de esta Sala que aparece en la parte final del �ltimo considerando de este fallo.

TERCERO

Publ�quese �ntegramente la parte considerativa del presente fallo en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, para lo cual rem�tase copia certificada a la Direcci�n General de la Coordinaci�n de Compilaci�n y S.�n de Tesis de este Alto Tribunal. Rem�tanse copias certificadas de la tesis aprobada al Tribunal Pleno, a la Primera Sala, a los Tribunales Colegiados y Unitarios de Circuito y a los Juzgados de Distrito.

N.�quese; con testimonio de esta resoluci�n vuelvan los autos a su lugar de origen y, en su oportunidad, arch�vese el expediente como totalmente concluido.

As� lo resolvi� la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros M.B.L.R., G.D.G.�ngora P., S.S.A.A., G.I.O.M. y presidente y ponente Ministro Juan D�az R..