Ejecutoria num. 1a./J. 43/2005 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26823986

Ejecutoria num. 1a./J. 43/2005 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 43/2005
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Junio de 2005
RESUMEN

CONFESIÓN JUDICIAL COMO MEDIO PREPARATORIO A JUICIO EJECUTIVO. PARA LA PROCEDENCIA DE LA VÍA EJECUTIVA MERCANTIL, AQUÉLLA DEBE SER PLENA EN RELACIÓN CON EL RECONOCIMIENTO DEL ADEUDO EN CANTIDAD CIERTA, LÍQUIDA Y EXIGIBLE.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONFESI�N JUDICIAL COMO MEDIO PREPARATORIO A JUICIO EJECUTIVO. PARA LA PROCEDENCIA DE LA V�A EJECUTIVA MERCANTIL, AQU�LLA DEBE SER PLENA EN RELACI�N CON EL RECONOCIMIENTO DEL ADEUDO EN CANTIDAD CIERTA, L�QUIDA Y EXIGIBLE.

CONTRADICCI�N DE TESIS 68/2004-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL D�CIMO CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO, SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL SEGUNDO CIRCUITO Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

TERCERO

A fin de estar en aptitud de determinar si existe la contradicci�n de tesis denunciada y, en su caso, resolverla, es preciso tener presentes los criterios sustentados por los �rganos colegiados que la motivaron y que a continuaci�n en la parte que interesa se transcriben:

  1. El Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver el treinta y uno de octubre de dos mil dos, el juicio de amparo n�mero DC. 12442/2002, promovido por Unigas, Sociedad An�nima de Capital Variable, sostuvo lo siguiente:

SEXTO

Para una mejor comprensi�n del asunto, conviene precisar que al emitir la sentencia reclamada de veintid�s de agosto de dos mil dos, la Octava Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal sostuvo, esencialmente, lo siguiente: 1. Que de las copias certificadas de los medios preparatorios a juicio ejecutivo mercantil promovidos por la actora Unigas, Sociedad An�nima de Capital Variable, se advierte que el once de junio de dos mil uno se desahog� la prueba confesional a cargo de A.E., Sociedad An�nima de Capital Variable, en la que el absolvente reconoci�: Que la actora le prestaba un servicio consistente en la entrega de gas licuado de petr�leo, para lo cual se le exped�an contrarrecibos y facturas. Que los contrarrecibos se le enviaban (a la actora) �nicamente con la intenci�n de que con posterioridad se enviara la factura (a la demandada) para su revisi�n, porque los litros de gas que se depositaban no correspond�an a los que se�alaban las facturas. Que los contrarrecibos se exped�an por los litros de gas que supuestamente hab�a recibido la empresa Acabados Estrella, Sociedad An�nima, pero sin que �sta verificara si el n�mero de litros que pretend�a cobrar la empresa actora era el mismo n�mero de litros que se hab�an depositado en los tanques estacionarios de la demandada. 2. Que el apoderado de la demandada �nicamente reconoci� tener un adeudo con la actora, pero no reconoci� la firma de los contrarrecibos, ni que dicho adeudo fuera el reclamado por la promovente de los medios preparatorios a juicio, por lo que al no existir la certeza de una deuda determinada, los medios preparatorios a juicio mercantil eran insuficientes para tener por acreditada la procedencia de la v�a ejecutiva mercantil, ya que con los mismos, �nicamente se demuestra que la demandada reconoci� tener un adeudo en favor de la parte actora, sin que precisara tal cantidad adeudada, siendo que es necesario que exista una cantidad l�quida y exigible, en t�rminos del art�culo 1391 del C�digo de Comercio. 3. Que las excepciones derivadas de la fracci�n IV del art�culo 1403 del C�digo de Comercio, que la demandada hizo consistir en que: los contrarrecibos exhibidos por la actora no traen aparejada ejecuci�n, porque el representante de la demandada no reconoci� la firma y contenido de los mismos, resultaban fundadas, en virtud de que de la lectura de los medios preparatorios a juicio ejecutivo mercantil se advert�a que, efectivamente, el representante de dicha sociedad no reconoci� la firma de los documentos exhibidos, ni adeudar la cantidad que se le reclam�, sino que �nicamente reconoci� tener un adeudo con la actora, pero sin precisar qu� cantidad era la adeudada, por lo que al no existir certeza en el reconocimiento de la cantidad adeudada resultaba improcedente la v�a ejecutiva mercantil. 4. Que al haber resultado improcedente la v�a ejecutiva mercantil proced�a condenar a la actora al pago de costas causadas en el juicio natural. Por su parte, al esgrimir conceptos de violaci�n en contra de la sentencia reclamada, la quejosa sostuvo medularmente lo siguiente: 1. Que la Octava Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, indebidamente consider� que la demandada enviaba los contrarrecibos �nicamente con la intenci�n de que con posterioridad se le enviara la factura para su revisi�n, siendo que, seg�n se�ala la demandada, en primer t�rmino se entregaba a A.E., Sociedad An�nima de Capital Variable, por parte de Unigas, Sociedad An�nima de Capital Variable, la factura por los litros de gas suministrados, e inmediatamente despu�s la demandada exhib�a el contrarrecibo correspondiente, por lo que la demandada ten�a oportunidad de rechazar la factura si no la encontraba elaborada conforme a la realidad, y afirma que tal circunstancia fue reconocida por el apoderado de la demandada durante el desahogo de la prueba confesional de once de junio de dos mil uno, en la que afirm� que en virtud de haber recibido las facturas, la demandada exped�a el contrarrecibo respectivo. 2. Que el apoderado de A.E., Sociedad An�nima de Capital Variable, manifest� que su representada expidi� todos y cada uno de los veintitr�s contrarrecibos que se le pusieron a la vista, lo que implica necesariamente que reconoci� su contenido, y que la firma proviene de persona autorizada por la tercera perjudicada; agrega la quejosa, que aun cuando el deponente al responder a la quinta posici�n verbal dijo desconocer qui�n estamp� la firma, ello no desvirt�a su aseveraci�n en el sentido de que su representada s� expidi� los contrarrecibos. 3. Que contrario a lo sostenido por la Sala responsable, para preparar la v�a ejecutiva mercantil no se requiere tener por reconocida una cantidad determinada, sino �nicamente que la deuda sea cierta y, en el caso concreto, la cantidad adeudada por la demandada se encuentra especificada en los contrarrecibos que fueron expedidos por A.E., Sociedad An�nima de Capital Variable, que sirvieron de base tanto en los medios preparatorios, como en el juicio natural. 4. Que el apoderado de la demandada reconoci� que existe un adeudo con la actora, por lo que en concepto de �sta debe tenerse la certeza de dicho adeudo, conforme a las cantidades consignadas en los mencionados contrarrecibos. 5. Que la sola aceptaci�n del adeudo era suficiente para tener por preparada la v�a ejecutiva mercantil, y deb�a quedar a cargo de la demandada el acreditar en v�a de excepci�n cu�les eran las sumas que reconoc�a y los litros de gas que supuestamente le fueron suministrados. 6. Que contrario a lo sostenido por la Sala responsable, de la lectura del art�culo 1391 del C�digo de Comercio, no se desprende la necesidad de que exista cantidad l�quida exigible para la procedencia de la v�a ejecutiva. 7. Que toda vez que el apoderado de la demandada reconoci� la firma de los recibos base de la acci�n, al admitir que fueron expedidos por su representada, la cantidad exigible qued� plenamente determinada con los propios contrarrecibos, por lo que en todo caso, la demandada debi� indicar y acreditar cu�l era la suma que desconoc�a y cu�l era la correcta, sin que lo hubiese hecho, puesto que no ofreci� prueba alguna al respecto. 8. Que la Sala responsable indebidamente conden� a la actora al pago de costas, no obstante que el Juez natural declar� procedente la v�a ejecutiva mercantil y s�lo por sentencia de segunda instancia se declar� improcedente. S�PTIMO. En ese contexto debe decirse que los conceptos de violaci�n resumidos con los n�meros 5, 6 y 7, mismos que por estar �ntimamente relacionados se analizan en conjunto, resultan esencialmente fundados, por las siguientes razones: En dichos motivos de inconformidad aduce la quejosa que la sola aceptaci�n del adeudo por parte de la demandada era suficiente para tener por preparada la v�a ejecutiva mercantil, y que deb�a quedar a cargo de dicha parte el acreditar en v�a de excepci�n cu�les eran las sumas que reconoc�a y los litros de gas que supuestamente le fueron suministrados. Asimismo, se�ala que contrario a lo sostenido por la Sala responsable, de la lectura del art�culo 1391 del C�digo de Comercio, no se desprende la necesidad de que exista cantidad l�quida exigible para la procedencia de la v�a ejecutiva. Finalmente sostiene la quejosa, que toda vez que el apoderado de la demandada reconoci� la firma de los recibos base de la acci�n, al admitir que fueron expedidos por su representada, la cantidad exigible qued� plenamente determinada con los propios contrarrecibos, por lo que en todo caso, la demandada debi� indicar y acreditar cu�l era la suma que desconoc�a y cu�l era la correcta, sin que lo hubiese hecho, puesto que no ofreci� prueba alguna al respecto. Ahora bien, el art�culo 1162 del C�digo de Comercio establece lo siguiente (se transcribe). Conforme al texto literal de dicho precepto se llega a la conclusi�n de que uno de los medios preparatorios del juicio ejecutivo mercantil es precisamente solicitar la confesi�n judicial al deudor, en cuyo caso habr� de se�alarse d�a y hora para la comparecencia y notificarle al deudor el objeto de la diligencia, la cantidad que se le reclama y el origen del adeudo, as� como correrle traslado con copia de la solicitud respectiva, cotejada y sellada. En el caso concreto, con las constancias que integran los autos del juicio natural, espec�ficamente de la copia certificada de los medios preparatorios a juicio ejecutivo mercantil, promovidos por Unigas, Sociedad An�nima de Capital Variable, mismas que por tratarse de documentos p�blicos merecen valor probatorio pleno, en t�rminos de los art�culos 129 y 202 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles, de aplicaci�n supletoria a la Ley de Amparo, se acredita lo siguiente: a) Que mediante escrito presentado ante la Oficial�a de Partes Com�n a los Juzgados en Materias Civil y Familiar del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, Unigas, Sociedad An�nima de Capital Variable, promovi� medios preparatorios a juicio para el efecto de que la empresa Acabados Estrella, Sociedad An�nima de Capital Variable, reconociera la firma que aparece en los veintitr�s contrarrecibos con las fechas, n�meros y cantidades que se detallan en dicho escrito y que hacen un total de $2'966,569.85 (dos millones novecientos sesenta y seis mil quinientos sesenta y nueve pesos 85/100 M.N.), en la inteligencia de que dicha promovente solicit� que la empresa Acabados Estrella, Sociedad An�nima de Capital Variable, compareciera al juzgado a rendir confesi�n judicial, a efecto de que reconociera la firma estampada en los contrarrecibos que se exhibieron como base de los medios preparatorios, as� como el origen y monto del adeudo. b) Que una vez admitidos a tr�mite los referidos medios preparatorios, el once de junio de dos mil uno se llev� a cabo el desahogo de la prueba confesional a cargo de la presunta demandada A.E., Sociedad An�nima de Capital Variable, por conducto de su apoderado F.J.G.�a T., quien dio respuesta al pliego de setenta y cuatro posiciones que fue exhibido por la actora y reconoci� que la empresa absolvente ha solicitado de Unigas, Sociedad An�nima de Capital Variable, el suministro de gas licuado de petr�leo; que recibi� de Unigas, S.A. de C.V., las facturas correspondientes a las cargas de gas, en la inteligencia de que el absolvente hizo la aclaraci�n de que las facturas exhibidas por la actora contienen cantidades en litros distintas a las que fueron entregadas a la empresa demandada; que por cada factura recibida de Unigas, Sociedad An�nima de Capital Variable, la demandada exped�a un contrarrecibo, aclarando el absolvente que esos contrarrecibos se enviaron con la intenci�n de recibir posteriormente la factura para su revisi�n, toda vez que los litros de gas que se depositaban no corresponden a los que se�alaban las facturas. Asimismo, al contestar las posiciones verbales que formul� la actora, el absolvente reconoci� que su representada s� exped�a los contrarrecibos, pero para verificar los litros de gas que efectivamente se suministraban; por otra parte, manifest� desconocer qui�n estamp� la firma en los contrarrecibos exhibidos por la actora, y aclar� que existe una diferencia entre los que la empresa gasera pretende cobrar en litros y los litros depositados en el tanque estacionario de la demandada, y que no ser�a hasta llegar a un arreglo sobre la verdadera cantidad de litros de gas que le fueron entregados a su representada cuando �sta pagar�a lo que adeuda. Como puede advertirse de dichas constancias, la empresa Acabados Estrella, Sociedad An�nima de Capital Variable, por conducto de su apoderado legal reconoci� haber expedido los contrarrecibos que fueron exhibidos por la promovente de los medios preparatorios a juicio, Unigas, Sociedad An�nima de Capital Variable, y tambi�n reconoci� tener un adeudo con dicha empresa; de modo que no obstante que el absolvente de la prueba confesional manifest� diversas razones por las que pretendi� justificar la expedici�n de tales contrarrecibos, como fue el se�alar que se exped�an con el objeto de verificar que los litros de gas suministrados por la empresa gasera efectivamente eran los que se se�alaban en las facturas correspondientes, lo cierto es que en el caso concreto est� demostrado que la demandada reconoci� el adeudo que tiene con la actora, aqu� quejosa, y que admiti� haber expedido los contrarrecibos que contienen diversas cantidades y fechas y que se le pusieron a la vista durante el desahogo de la prueba confesional que se llev� a cabo el once de junio de dos mil uno, durante la diligenciaci�n de los medios preparatorios a juicio. Por lo anterior debe decirse que asiste raz�n a la quejosa, en el sentido de que ante tal reconocimiento del adeudo por parte de la demandada s� resultaba procedente la v�a ejecutiva mercantil, y que la carga de demostrar que los litros de gas suministrados por la empresa gasera a la demandada no eran los mismos que se encontraban se�alados en las facturas expedidas para tal efecto, correspond�a precisamente a la demandada, quien al haber reconocido que tiene un adeudo con la empresa actora, derivado del suministro de gas y que se encuentra relacionado con los contrarrecibos, cuya expedici�n fue tambi�n reconocida por dicha tercera perjudicada, ten�a la carga probatoria de demostrar que la cantidad reclamada por la actora no era la adeudada; en la inteligencia de que, como correctamente lo se�ala la impetrante, no resultaba necesario que la empresa Acabados Estrella, Sociedad An�nima de Capital Variable, reconociera adeudar una cantidad determinada para que fuera procedente la v�a ejecutiva mercantil, porque como ha quedado de manifiesto, la promovente de los medios preparatorios a juicio solicit� de A.E., Sociedad An�nima de Capital Variable, el reconocimiento de adeudo de la cantidad de $2'966,569.85 (dos millones novecientos sesenta y seis mil quinientos sesenta y nueve pesos 85/100 M.N.), derivado de diversos recibos que fueron expedidos por la citada empresa, y si bien �sta no reconoci� lisa y llanamente adeudar tal cantidad, lo cierto es que s� admiti� tener un adeudo con la aqu� quejosa Unigas, Sociedad An�nima de Capital Variable, por lo que a dicha demandada correspond�a acreditar a trav�s de los medios legales procedentes dentro de la tramitaci�n del juicio natural, que la cantidad adeudada no era la reclamada por la actora, sino una diversa. En efecto, el art�culo 1391 del C�digo de Comercio, en el que se sustent� la Sala responsable para emitir su resoluci�n y que es del siguiente tenor (se transcribe). Como puede apreciarse del art�culo transcrito, de �ste no se desprende la necesidad de que exista cantidad l�quida exigible para la procedencia de la v�a ejecutiva mercantil. En tal tesitura, y ante lo fundado de los conceptos de violaci�n, debe decirse que en la especie se encuentra demostrada la violaci�n de garant�as individuales en perjuicio de la quejosa, por lo que procede concederle el amparo y protecci�n de la Justicia Federal solicitados

..."

  1. El Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, al resolver el seis de agosto de dos mil dos, el juicio de amparo n�mero 386/2002, promovido por Penske Truck Arrendadora de M�xico, Sociedad An�nima de Capital Variable, determin� lo siguiente:

QUINTO

Para debida comprensi�n de la litis constitucional planteada, conviene efectuar una relaci�n sucinta de los antecedentes procesales m�s relevantes que la informan: 1. Ante el Juzgado Cuarto del Ramo Civil de Cuant�a M. con residencia en Cuautitl�n, M�xico, A.�s A.M., en su car�cter de apoderado de la persona moral denominada Penske Truck Arrendadora M�xico, Sociedad An�nima de Capital Variable, en la �v�a ejecutiva mercantil�, seg�n lo indic� en el ocurso relativo, demand� de la empresa Fletes Avella, Sociedad An�nima de Capital Variable, las siguientes prestaciones: El pago de doscientos dos mil doscientos cincuenta y dos d�lares con setenta y nueve centavos de d�lar, moneda de los Estados Unidos, o su equivalente en moneda nacional; el pago de los intereses correspondientes a raz�n del 12% (doce por ciento) anual, y el pago de los gastos y costas del juicio. Las precedentes reclamaciones se sustentaron en los siguientes hechos: Adujo la referida actora que el veintitr�s de enero de dos mil uno celebr� un convenio con la demandada mediante el cual �sta reconoci� deberle las facturas n�meros 1253, 1254, 1272, 1273, 1288, 1289 y 1301, por un total de setecientos seis mil quinientos treinta y cuatro d�lares con cincuenta y ocho centavos de d�lar, moneda americana. Que de la referida suma, F.A., Sociedad An�nima de Capital Variable, adeuda a�n a Penske Truck, la cantidad reclamada en el precedente inciso a), la cual dijo debi� ser liquidada el treinta de marzo del dos mil uno, seg�n el convenio de fecha veintitr�s de enero del propio a�o; sin embargo, ante la omisi�n de pago de la cantidad debida, el cumplimiento se le requer�a en la v�a judicial propuesta, ya que conforme a la propia afirmaci�n de la promovente, en los medios preparatorios a juicio practicados ante el Juzgado Primero Civil de Cuautitl�n, M�xico, y seg�n el expediente n�mero 387/2001, se argument� que �ah� existe una confesi�n expresa de tal adeudo�, lo que, en el criterio de la accionante, hac�a procedente la reclamaci�n de pago en la v�a ejecutiva. 2. Con fecha seis de diciembre de dos mil uno, el Juez del conocimiento dict� auto admisorio de la demanda con efectos de mandamiento en forma; consecuentemente, el veinticinco de enero del dos mil dos se llev� a cabo la diligencia de exequendum, donde se embarg� la negociaci�n mercantil denominada F.A., Sociedad An�nima de Capital Variable. 3. Inconforme con el referido auto de seis de diciembre de dos mil uno, E.T.A., en cuanto apoderado de la referida empresa demandada, interpuso recurso de apelaci�n, el cual fue sustanciado ante la Primera Sala Civil Regional de Tlalnepantla, del Tribunal Superior de Justicia del Estado de M�xico, con el toca n�mero 188/2002, donde el quince de marzo de dos mil dos se resolvi� que resultaron parcialmente operantes los agravios propuestos por la persona moral apelante y, por ende, se modific� en la parte conducente el auto de seis de diciembre del dos mil uno, decret�ndose que fue de inadmitirse la demanda propuesta por la parte actora, en virtud de que el documento base de la acci�n que exhibi�, consistente en los medios preparatorios a juicio obtenidos mediante confesi�n del deudor, no reun�a los requisitos para ser considerado como t�tulo ejecutivo, al no contener confesi�n expresa en el sentido de adeudo de la cantidad l�quida reclamada por la parte actora, consistente en la suma de doscientos dos mil doscientos cincuenta y dos d�lares 79/100 moneda de los Estados Unidos de Am�rica y, en consecuencia, se dejaron a disposici�n del promovente los documentos exhibidos con su escrito inicial de demanda, mand�ndose archivar el asunto como concluido (fojas de la 192 a la 197 del juicio). 4. Contra dicha resoluci�n, A.J.C.M., como apoderado de Penske Truck Arrendadora de M�xico, Sociedad An�nima de Capital Variable, promovi� la demanda de garant�as de que se trata ... . En otro aspecto, la persona moral quejosa aleg� que carec�a de sustento el acto de autoridad reclamado, pues contra lo se�alado por la responsable en los medios preparatorios a juicio exhibidos como base de la acci�n en la v�a ejecutiva, s� se conten�a un reconocimiento expreso respecto de la deuda en cantidad cierta, l�quida y vencida, ya que en tales diligencias, seg�n el punto de vista de la promovente, la parte demandada confes� haber suscrito un convenio, respecto del cual reconoci� adeudar determinada cantidad que ser�a cubierta en tres exhibiciones los d�as treinta y uno de enero, veintiocho de febrero y treinta de marzo del a�o dos mil uno, por lo cual, indic� la promovente, resultaba obvio que exist�a una cantidad l�quida, y que aun cuando podr�a existir inexactitud entre la cantidad l�quida que se reclam� con aquella que seg�n la inconforme se reconoci� como suma adeudada, de cualquier manera ello no pod�a significar que el adeudo fuere inexigible en la v�a ejecutiva, ya que insisti� en que la confesi�n de la aqu� tercero perjudicada s� constitu�a t�tulo ejecutivo, pues dijo que las diligencias preparatorias cumpl�an con los requisitos exigidos por el art�culo 1162 del C�digo de Comercio; luego, reiter� la promovente que si en este particular exist�a ese reconocimiento del adeudo de una cantidad l�quida, cierta y vencida, entonces, opuesto a lo sostenido por la resolutora ad quem, los medios preparatorios a juicio constituyeron t�tulo ejecutivo, puesto que el representante de la demandada reconoci� deber la suma reclamada. Los sustanciados asertos tambi�n resultan infundados, como a continuaci�n se explica. En otro aspecto, la persona moral quejosa aleg� que carec�a de sustento el acto de autoridad reclamado, pues contra lo se�alado por la responsable, en los medios preparatorios a juicio exhibidos como base de la acci�n en la v�a ejecutiva, s� se conten�a un reconocimiento expreso respecto de la deuda en cantidad cierta, l�quida y vencida, ya que en tales diligencias, seg�n el punto de vista de la promovente, la parte demandada confes� haber suscrito un convenio, respecto del cual reconoci� adeudar determinada cantidad que ser�a cubierta en tres exhibiciones los d�as treinta y uno de enero, veintiocho de febrero y treinta de marzo del a�o dos mil uno, por lo cual, indic� la promovente, resultaba obvio que exist�a una cantidad l�quida, y que aun cuando podr�a existir inexactitud entre la cantidad l�quida que se reclam� con aquella que seg�n la inconforme se reconoci� como suma adeudada, de cualquier manera ello no pod�a significar que el adeudo fuere inexigible en la v�a ejecutiva, ya que insisti� en que la confesi�n de la aqu� tercera perjudicada s� constitu�a t�tulo ejecutivo, pues dijo que las diligencias preparatorias cumpl�an con los requisitos exigidos por el art�culo 1162 del C�digo de Comercio; luego, reiter� la promovente, que si en este particular exist�a ese reconocimiento del adeudo de una cantidad l�quida, cierta y vencida, entonces, opuesto a lo sostenido por la resolutora ad quem, los medios preparatorios a juicio constituyeron t�tulo ejecutivo, puesto que el representante de la demandada reconoci� deber la suma reclamada. Los sustanciados asertos tambi�n resultan infundados, como a continuaci�n se explica. Es cierto que de acuerdo con lo dispuesto por el art�culo 1162 del C�digo de Comercio, el juicio ejecutivo puede prepararse pidiendo al deudor confesi�n judicial bajo protesta de decir verdad; tambi�n ver�dico resulta que de conformidad con lo previsto por el numeral 1288 del invocado c�digo, cuando la confesi�n judicial haga prueba plena y afecte a toda la demanda, cesar� el juicio ordinario si el actor lo pidiera as�, y se proceder� en la v�a ejecutiva. Tambi�n debe tenerse en cuenta que en t�rminos del art�culo 1391, fracci�n III, del aludido c�digo, el procedimiento ejecutivo mercantil tiene lugar cuando la demanda se funda en documento(s) que traiga(n) aparejada ejecuci�n, precis�ndose en tal apartado de dicho precepto que traen aparejada ejecuci�n, entre otros supuestos, la confesi�n judicial del deudor, de conformidad con el referido precepto 1288. Ahora, atenta la naturaleza del referido procedimiento ejecutivo, para que �ste resulte procedente con base en la confesi�n judicial del deudor, contenida en los medios preparatorios a juicio, tal confesi�n debe ser plena en orden con la deuda reclamada, siendo menester que en dicha confesi�n se reconozca el adeudo de una cantidad cierta, l�quida y exigible; es decir, que la confesi�n judicial obtenida como medio preparatorio para la procedencia del juicio ejecutivo mercantil, debe constar fehacientemente y no inferirse por deducci�n de otras respuestas dadas por el absolvente, sino que, se insiste, tal confesi�n ha de ser expresa y directa en relaci�n con el reconocimiento del adeudo exigible en la v�a ejecutiva. Incluso, el numeral 1165 del c�digo de la materia refiere que cuando se tenga por reconocida la firma o por ver�dica la certeza de la deuda, se ordenar� la expedici�n de copias certificadas de todo lo actuado a favor del promovente, para que �ste formule su demanda en la v�a ejecutiva ante el propio juzgado que conoci� de los medios preparatorios, acompa��ndose as� la copia certificada respectiva como documento fundatorio de su acci�n. Es decir, que la propia norma precedentemente invocada manda que para la procedencia de la v�a ejecutiva, es menester que la deuda se tenga como cierta y reconocida, por lo que mientras ello no suceda, obviamente no podr� prosperar la indicada v�a, como en el caso aconteci�, dado que, seg�n lo determin� la autoridad responsable, inexiste confesi�n expresa por parte de la demandada respecto de un adeudo cierto, l�quido y exigible, como a continuaci�n se denota: Para sustentar debidamente la precedente determinaci�n, se transcriben las posiciones octava, novena y d�cima articuladas al representante de Fletes Avella, Sociedad An�nima de Capital Variable, as� como la correspondiente respuesta, seg�n consta en las fojas de la 108 a la 111 y 111 vuelta del expediente de amparo; las referidas posiciones respectivamente, dicen: �8. Que su representada realiz� respecto de la tercera exhibici�n un pago parcial por la cantidad de $36,000.00 d�lares de los Estados Unidos de Am�rica, incluido en esta suma, el doce por ciento de inter�s ordinario a que se oblig� su mandante.�. �9. Que su representada se ha abstenido de realizar el pago a que se oblig� en t�rminos del convenio celebrado con la articulante, por la suma faltante respecto de la tercera exhibici�n a que se comprometi�.�. �10. Que, en consecuencia, su representada adeuda y reconoce deber a la articulante a la fecha la suma total de $202,252.79, por capital, m�s los intereses ordinarios y moratorios que se han causado, este �ltimo al tipo legal, derivada del convenio de origen en su primer p�rrafo.�. A tales cuestionamientos, E.T.A., en su car�cter de representante de Fletes Avella, Sociedad An�nima de Capital Variable, a cada posici�n, en su orden, contest�: �S�, aclarando que lo hizo de manera err�nea como ha quedado de manifiesto al contestar las anteriores posiciones.�. �S�, aclarando que lo hizo porque al tomar posesi�n de la administraci�n del taller, pudo observar que no le deb�a cantidad alguna a la actora y que las facturas que le present� la misma, de manera dolosa inclu�an trabajos no realizados, por lo que el convenio de referencia es nulo.�. �No, aclarando que mi representada no debe cantidad alguna a la actora, pues su consentimiento para la firma del convenio fue arrancado por dolo, ya que las facturas que supuestamente adeudaba mi representada, se refieren a trabajos no realizados o cobrados en exceso donde no se respet� ni siquiera el manual del fabricante al momento de efectuarse las supuestas reparaciones.�. De dicha diligencia de recepci�n de tal confesional parcialmente transcrita, se concluye sin hesitaci�n (sic) alguna, adversamente a lo aseverado por la quejosa, que ah� no existe reconocimiento alguno en el sentido de que F.A., Sociedad An�nima de Capital Variable, adeudara a Penske Truck Arrendadora de M�xico, Sociedad An�nima de Capital Variable, la cantidad de doscientos dos mil doscientos cincuenta y dos d�lares con setenta y nueve centavos, moneda de los Estados Unidos de Am�rica, ni su equivalente en moneda nacional; consecuentemente, aunque al absolver las posiciones de la primera a la s�ptima, el representante de la persona moral demandada, aqu� tercera perjudicada, haya reconocido la suscripci�n del convenio de veintitr�s de enero de dos mil uno, mediante el cual se reconoc�a deber a Penske Truck Arrendadora de M�xico, Sociedad An�nima de Capital Variable, diversas facturas por un monto total de setecientos seis mil quinientos treinta y cuatro d�lares y cincuenta y ocho centavos, moneda de los Estados Unidos de Am�rica, y que asum�a la obligaci�n de pagar tal cantidad en tres exhibiciones, los d�as treinta y uno de enero, veintiocho de febrero y treinta de marzo de dos mil uno, as� como que cumpli� con el pago de las dos primeras exhibiciones, y parcialmente la tercera de ellas, en tanto que cubri� treinta y seis mil d�lares, donde dijo fue incluido el inter�s ordinario generado; de cualquier forma ello en s�, no puede constituir procesalmente una confesi�n expresa sobre el adeudo de la cantidad exigida en la demanda ejecutiva mercantil, esto es, la suma de doscientos dos mil doscientos cincuenta y dos d�lares y setenta y nueve centavos moneda de los Estados Unidos de Am�rica. Por tanto, como lo determin� la autoridad responsable, si en este particular inexisti� una confesi�n directa y expresa en la que se reconociera el monto total de ese alegado adeudo, entonces, los medios preparatorios a juicio ejecutivo, exhibidos como base de la acci�n, no pueden resultar suficientes para sustentar la reclamaci�n de pago en la v�a ejecutiva mercantil, pues se reitera que para ello fue menester que efectivamente se hubiera confesado en forma plena la deuda reclamada, para que de esa manera los indicados medios preparatorios a juicio fuesen legalmente eficaces para constituir t�tulo ejecutivo; sin que, como inicialmente se indic�, en el particular, de dicho reconocimiento parcial pudiera presumirse, por mera deducci�n, la aceptaci�n por parte de la demandada, tanto de haber firmado el convenio de fecha veintitr�s de enero de dos mil uno, mediante el cual F.A., Sociedad An�nima de Capital Variable, a trav�s de su representante, como el monto total del adeudo aducido por Penske Truck Arrendadora de M�xico, Sociedad An�nima de Capital Variable, por diversas facturas, por un monto de setecientos seis mil quinientos treinta y cuatro d�lares y cincuenta y ocho centavos de d�lar de los Estados Unidos de Am�rica, y que su saldo fuere la preindicada suma reclamada, precisamente porque, por una parte, inexiste identidad entre la antes indicada cifra con la que fue objeto de reclamo en la demanda primigenia, y adem�s, porque esa aceptaci�n fue s�lo parcial, esto es, s�lo en lo concerniente a la firma del convenio, pero no as� en cuanto al adeudo reclamado en el juicio intentado, porque este fue negado expresa y enf�ticamente, seg�n la confesional parcialmente transcrita con antelaci�n. Luego, como en este particular no se actualizaron los supuestos de los numerales 1162, 1288 y 1391 del C�digo de Comercio, deviene patente e incuestionable que los medios preparatorios a juicio ejecutivo exhibidos como base de la acci�n resultaron insuficientes para sustentar la reclamaci�n de pago en la v�a ejecutiva mercantil, como con apego a derecho lo resolvi� la autoridad responsable; as�, es de concluir que el acto reclamado no vulner� en perjuicio de la quejosa las normas constitucionales que invoc�, ni las dem�s disposiciones de la ley secundaria que estim� infringidas y, por tanto, este tribunal constitucional debe negar la protecci�n federal instada, sin que deba aqu� suplirse la deficiencia de la queja, porque en materia mercantil, af�n a la civil, opera con mayor rigor el principio de estricto derecho y, adem�s, no se advierte alguna violaci�n manifiesta de la ley que dejara sin defensa a la hoy promovente, lo que se hace extensivo respecto de los actos de ejecuci�n relativos, por obvias y legales razones de accesoriedad."

De la anterior resoluci�n deriv� la tesis aislada cuyos datos de identificaci�n, rubro y texto a continuaci�n se transcriben:

CONFESI�N JUDICIAL COMO MEDIO PREPARATORIO A JUICIO EJECUTIVO. PARA QUE �STE SEA PROCEDENTE RESULTA NECESARIO QUE AQU�LLA CONSTITUYA PRUEBA FEHACIENTE Y DIRECTA, Y NO INFERIRSE POR DEDUCCI�N DE OTRAS RESPUESTAS. Es cierto que de acuerdo con lo dispuesto por el art�culo 1162 del C�digo de Comercio, el juicio ejecutivo puede prepararse pidiendo del deudor confesi�n judicial bajo protesta de decir verdad; tambi�n ver�dico resulta que de conformidad con lo previsto por el diverso numeral 1288 del invocado c�digo, cuando la confesi�n judicial haga prueba plena y afecte a toda la demanda, cesar� el juicio ordinario si el actor lo pidiere y se proceder� en la v�a ejecutiva. Por su parte, el art�culo 1391, fracci�n III, del ordenamiento referido estatuye que el procedimiento ejecutivo mercantil tiene lugar cuando la demanda se funde en documento(s) que traiga(n) aparejada ejecuci�n, precisando adem�s que es de aparejada ejecuci�n, la confesi�n judicial del deudor, entre otros supuestos, de conformidad con el referido numeral 1288. Ahora, atento la naturaleza del procedimiento ejecutivo, para que con base en la confesi�n judicial del deudor contenida en unos medios preparatorios a juicio, aqu�l resulte procedente, dicha confesi�n debe ser plena, fehaciente y directa en su contexto, en orden con lo reclamado, ante lo cual es menester que ah� se reconozca de modo expreso el adeudo de una cantidad cierta, l�quida y exigible, sin poderse inferir por deducci�n de otras respuestas del absolvente. Consecuentemente, mientras ello no acontezca as�, obviamente que en tal supuesto no podr�n prosperar la indicada v�a y acci�n intentadas.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL SEGUNDO CIRCUITO.

Amparo directo 386/2002. Penske Truck Arrendadora de M�xico, S.A. de C.V. 6 de agosto de 2002. Unanimidad de votos. Ponente: V.A.S.C.. Secretario: F.G.�a A.." (Novena �poca, Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, T.X., octubre de 2002, tesis II.2o.C.373 C, p�gina 1350).

  1. Finalmente, el D�cimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver el tres de mayo de dos mil cuatro, el juicio de amparo n�mero DC. 246/2004, promovido por Unigas, Sociedad An�nima de Capital Variable, sostuvo lo siguiente:

QUINTO

En una parte del primero y en el cuarto conceptos de violaci�n, el promovente del amparo aduce que al revocar la Sala responsable en la resoluci�n reclamada el auto de admisi�n de demanda en la v�a ejecutiva mercantil, al considerar que los medios preparatorios que anex� a su demanda como documento base de la acci�n que ejerci�, no conten�an el reconocimiento de parte de la demandada del contenido y firma de las facturas remisi�n, conforme a lo dispuesto en el art�culo 1167 del C�digo de Comercio, aplic� incorrectamente dicha disposici�n, pues no consider� que en los medios preparatorios a juicio ejecutivo mercantil que promovi�, solicit� la confesi�n judicial bajo protesta en t�rminos de lo dispuesto en los diversos art�culos 1162, 1163 y 1164 del C�digo de Comercio (reconocimiento de adeudo), y no en el reconocimiento de la firma de documentos. En primer t�rmino cabe precisar que de la lectura del escrito en el que promovi� medios preparatorios a juicio ejecutivo mercantil de once de septiembre de dos mil tres, se advierte que Unigas, Sociedad An�nima de Capital Variable, se�al�: �Que vengo a promover medios preparatorios a juicio ejecutivo mercantil por la cantidad de $291,376.95 (doscientos noventa y un mil trescientos setenta y seis pesos 95/100 M.N.), en contra de Alimentos Par, S.A. de C.V., quien tiene su domicilio para efectos que pueda ser notificada, el ubicado en Sierra Nevada, n�meros 6, 12 y 14 en el Parque Industrial, Ciudad Nezahualc�yotl, en este Municipio. Quien por conducto de su representante legal deber� comparecer el d�a y hora que su Se�or�a se�ale para que bajo protesta rinda su declaraci�n judicial, al tenor del pliego de posiciones que para tal efecto se exhibe, acompa�ando al presente ocurso, apercibido que de no comparecer sin justa causa ser� declarado confeso de aquellas que fueran calificadas de legales, lo anterior en t�rminos de los art�culos 1162 y 1165 del C�digo de Comercio.�. En el cap�tulo de hechos de dicho escrito, la aqu� quejosa refiri� tener una relaci�n comercial con Alimentos Par, Sociedad An�nima de Capital Variable, consistente en el suministro de gas recibido en sus instalaciones, derivado de doscientas setenta y seis facturas remisi�n recibidas por dicha empresa, por un monto de doscientos noventa y un mil trescientos setenta y seis pesos noventa y cinco centavos moneda nacional, cuyo pago se neg� a cubrirle. En el caso, la promovente de esos medios preparatorios a juicio anex� pliego de posiciones constante de ochocientas treinta y cinco posiciones (con independencia del pliego complementario exhibido en la audiencia correspondiente y que const� de veinticuatro posiciones m�s). En atenci�n a lo planteado, la Sala responsable consider� en la resoluci�n reclamada que de lo declarado por el representante de Alimentos Par, Sociedad An�nima de Capital Variable, no se advert�a que �ste hubiera reconocido adeudo alguno sobre cantidad l�quida, ni que hubiese reconocido el contenido y firma de los documentos a que se refieren las posiciones que se le formularon en la audiencia correspondiente. Como se ve, al dictar la resoluci�n reclamada la Sala responsable no s�lo atendi� al reconocimiento de contenido y firma, sino tambi�n al de la falta de reconocimiento de adeudo sobre cantidad l�quida, ambos supuestos que prev� el propio art�culo 1167 del C�digo de Comercio. Por tanto, no es cierto, como lo aduce el quejoso, que la Sala responsable determinara �nicamente, con base en que no se hab�a reconocido el contenido y firma de las facturas remisi�n, la improcedencia de la v�a ejecutiva mercantil declarada en la sentencia reclamada, sino que adem�s invoc�, con ese fin, la falta de reconocimiento del adeudo, lo que ser� motivo de estudio en subsecuentes p�rrafos. Por otra parte, el promovente del amparo aduce, esencialmente, en las restantes partes del primero, as� como en el segundo y tercer conceptos de violaci�n, lo siguiente: Que al revocar la Sala responsable el auto de admisi�n de la demanda que promovi� en la v�a ejecutiva mercantil en contra de Alimentos Par, Sociedad An�nima de Capital Variable, al considerar fundados los agravios que �sta expres� contra dicho auto (en los que afirm� que era improcedente la v�a y que no debi� despacharse ejecuci�n, porque de los medios preparatorios en los que la fund� no se advert�a la confesi�n de adeudo por cantidad l�quida, ya que la audiencia de veintiuno de octubre de dos mil dos, en la que se desahog� la confesi�n judicial bajo protesta del representante de la sociedad demandada, �ste se hab�a limitado a controvertir la legalidad de los documentos), dicha autoridad dej� de considerar que son dos los tipos de actos prejudiciales regulados en el art�culo 1162 del C�digo de Comercio, consistentes, uno, en la confesi�n judicial, y el otro, en el reconocimiento de contenido y firma de un documento privado. Que la Sala responsable debi� atender al hecho de que promovi� los medios preparatorios a juicio tramitados ante el Juez Cuarto de lo Civil de Primera Instancia del Distrito Judicial de Nezahualc�yotl, en el expediente 724/2002, que exhibi� junto con su escrito de demanda, como documentos base de la acci�n, con el fin de obtener confesi�n judicial de la parte demandada, por conducto de su apoderado, precisamente para el reconocimiento del suministro de gas �LP� que realiz� en las instalaciones ubicadas en el domicilio de la demandada, que dio lugar a la expedici�n de doscientas setenta y seis facturas remisi�n, con un monto de doscientos noventa y un mil trescientos setenta y seis pesos noventa y cinco centavos. Que de la audiencia celebrada el veintiuno de octubre de dos mil dos, en la que el representante de Alimentos Par, Sociedad An�nima de Capital Variable, dio respuesta a las posiciones que se le articularon, se advert�a, espec�ficamente de las respuestas a las posiciones uno, dos, ocho, diecis�is y ochocientos treinta y cinco, que dicho representante reconoci� la relaci�n comercial existente entre las partes, el suministro de gas realizado en sus instalaciones por el periodo del primero de abril al veintis�is de agosto de dos mil dos, y que el monto del adeudo y el suministro se encontraba inflado y no correspond�a a la realidad del consumo de la empresa, as� como la aceptaci�n de haber recibido la factura 484255 exhibida, no obstante que manifestara que �sta carec�a de los requisitos de ley, lo que no le exim�a del cumplimiento al pago del adeudo. Que la responsable viol� lo dispuesto en el art�culo 81 del C�digo de Procedimientos Civiles, al no estudiar en su conjunto las posiciones absueltas por el apoderado de la demandada conforme a lo previsto en los art�culos 1324 y 1325 del C�digo de Comercio. Que ante el reconocimiento de la certeza de la deuda, no era necesario el reconocimiento de una cantidad determinada ni el reconocimiento de la firma de los documentos exhibidos por el monto reclamado, como lo estableci� la responsable, porque le correspond�a, en su caso, a la demandada demostrar sus afirmaciones dentro del juicio, esto es, que el monto reclamado no era exacto y que la factura recibida no reun�a los requisitos de ley por haber tenido la oportunidad de hacerlo ante el conocimiento de tales circunstancias a trav�s de los medios preparatorios a juicio. Que se deben considerar los diversos criterios contenidos en la ejecutoria de veintiuno de febrero de dos mil tres, emitida por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, en el juicio de amparo directo civil DC. 542/2003 promovido por A.E., Sociedad An�nima de Capital Variable, y la pronunciada por el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, en el juicio de amparo directo civil DC. 7526/2003, promovido por G.V.S., Sociedad An�nima de Capital Variable. Para hacerse cargo de los planteamientos anteriores, debe tomarse en consideraci�n que los preceptos 1162 y 1167 del C�digo de Comercio disponen lo siguiente (se transcriben). De los preceptos transcritos se colige que para que resulte procedente el juicio ejecutivo mercantil con base en la confesi�n judicial del deudor obtenida en los medios preparatorios a juicio, la confesi�n debe ser plena y en ella debe reconocerse el adeudo de una cantidad cierta, l�quida y exigible; esto es, que la confesi�n judicial en tal caso debe contener el reconocimiento expreso de una deuda, como cantidad l�quida que se debe e importe que puede ser exigible al demandado, en atenci�n a que el car�cter extraordinario de dicho procedimiento s�lo puede seguirse en circunstancias determinadas y siempre que medie la existencia de documento con fuerza suficiente para constituir prueba plena, lo que no puede concebirse si no se satisfacen los requisitos legalmente previstos para su formaci�n. Por tanto, la confesi�n debe constar fehacientemente y no inferirse por deducci�n de otras respuestas dadas por el absolvente (como lo pretende el promovente del amparo), sino que, como se dijo, la confesi�n debe ser expresa y directa en relaci�n con el reconocimiento del adeudo que se pretende obtener en ese procedimiento prejudicial. Lo anterior se corrobora con lo dispuesto en el art�culo 1165 del C�digo de Comercio, que establece (se transcribe). El precepto transcrito claramente prev� que cuando se tenga reconocida la firma o por cierta la deuda, se ordenar� la expedici�n de copias certificadas de todo lo actuado a favor del promovente, para que �ste formule su demanda en la v�a ejecutiva ante el propio juzgado que conoci� de los medios preparatorios, acompa�ando la copia certificada respectiva como documento fundatorio de la acci�n. Esto es, la propia norma transcrita exige que para la procedencia de la v�a ejecutiva, es necesario que la deuda que se pretende sea reconocida, tenga el car�cter de cierta, l�quida y exigible, de modo que mientras no se actualice dicho supuesto, obviamente la acci�n ejecutiva no puede prosperar, como en el caso sucedi�, cuando la Sala responsable correctamente determin� que al no existir confesi�n expresa de la presunta demandada respecto de un adeudo cierto y l�quido, la v�a ejecutiva mercantil era improcedente. La afirmaci�n anterior se sustenta en la naturaleza jur�dica del procedimiento ejecutivo, que es de car�cter privilegiado, porque en dicho procedimiento el J., de inmediato y sin mayor tr�mite, despacha el embargo de bienes en el patrimonio del demandado, suficientes para garantizar la deuda, sobre la base de una confesi�n judicial, equiparada a una prueba preconstituida de la acci�n (que no permite considerar como tal a la que se refiere a derechos dudosos o controvertidos), porque contiene el reconocimiento expreso del adeudo por cantidad cierta y l�quida, que da lugar a su aceptaci�n y a la emisi�n del auto de exequendo. Por tanto, si con el embargo se garantiza la deuda exigida durante el procedimiento, ya que en t�rminos del art�culo 1394 del C�digo de Comercio, el embargo se practicar� mediante el se�alamiento de bienes suficientes a garantizar las prestaciones reclamadas, si en el caso no se exigiera que la confesi�n fuese sobre una cantidad debida cierta y l�quida, no habr�a certeza acerca del monto a garantizar mediante el embargo, caracter�stica singular del juicio ejecutivo, y con ello se correr�a el riesgo de embargar por una cantidad ilimitada e incierta, en perjuicio del demandado. En apoyo de lo anterior, se cita la tesis sustentada por el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, cuyo criterio este tribunal comparte, visible en la p�gina 764, Tomo I, Segunda Parte-2, enero a junio de 1988, de la Octava �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n, con el rubro y texto siguientes: �V�A EJECUTIVA, ESTUDIO OFICIOSO DE LA.� (se transcribe). Ahora bien, si la Sala responsable consider� que el demandado no reconoci� la existencia de un adeudo l�quido y exigible en ninguna de las respuestas contenidas en la diligencia practicada en los medios preparatorios a juicio, y el promovente del amparo s�lo afirma que tal reconocimiento consta en la respuesta a las posiciones que dio el representante de la demandada -tercera perjudicada-, marcadas con los n�meros uno, dos, ocho, diecis�is y ochocientos treinta y cinco, debe entenderse que la valoraci�n que de dichas respuestas realiz� dicha autoridad, respecto de las restantes posiciones no se controvierte en modo alguno por el inconforme en los conceptos de violaci�n, en cuya medida no puede abordar su estudio particular este tribunal. As�, la cuesti�n a dilucidar en esta sentencia �nicamente consistir� en determinar si de las posiciones que expresamente refiere el promovente del amparo se advierte o no el reconocimiento expreso de la demandada, acerca de la existencia de una deuda cierta, l�quida y exigible a favor de la parte actora. En el caso, de las respuestas a las posiciones que se le articularon al representante de la demandada en la audiencia celebrada dentro de los medios preparatorios y en los que la actora pretendi� fundar la procedencia de la v�a ejecutiva, no se advierte, como lo consider� la Sala responsable, el reconocimiento de una deuda cierta, l�quida y exigible. En efecto, al contestar las posiciones uno, dos, cuatro, ocho, diecis�is y ochocientos treinta y cinco, el representante de la demandada adujo lo siguiente: �1. Que desde hace dieciocho a�os su representada inici� relaciones comerciales con la sociedad Unigas, S.A. de C.V.�. A la uno. �No, aclarando que si bien es cierto que hace tiempo tenemos relaci�n comercial, no se puede precisar por el momento el tiempo exacto de la existencia de las mismas.�. �2. Que la relaci�n comercial indicada en la posici�n inmediata anterior, consisti� en que la empresa Unigas, S.A. de C.V., suministraba a su representada gas �LP�.�. A la dos. �No, aclarando que adem�s del suministro existe entre las partes otro tipo de relaciones.�. �4. Que las facturas remisi�n que extend�a la sociedad Unigas, S.A. de C.V., eran entregadas a su representada para su revisi�n.�. A la cuatro. �No, aclarando que dichos documentos que como ya se dijo no son facturas, se dejaban con cualquier persona sin que el que lo recibiera fuese representante o apoderado de mi representada.�. �8. Que en virtud de la relaci�n comercial sostenida entre su representada y la articulante, le fue suministrado gas �LP� dentro del periodo comprendido del 1o. de abril al 26 de agosto del a�o 2002.�. A la ocho. �S�.�. �16. Que en la fecha 1o. de abril del a�o 2002, su representada recibi� de Unigas, S.A. de C.V., el original de la factura remisi�n n�mero 484255.�. A la diecis�is. �No, aclarando que el documento que se recibi�, no constituye factura alguna, por no reunir los requisitos legales y que la persona que los recibi� no especifica su nombre, cargo, si est� legalmente facultado para comprometer a mi representada, as� como no ostenta ning�n sello de recibo por parte de mi representada.�. �835. Que a la fecha en que se absuelven las presentes posiciones, su representada adeuda a la sociedad Unigas, S.A. de C.V., la cantidad de $291,376.95 (doscientos noventa y un mil trescientos setenta y seis 95/100 M.N.).�. A la ochocientos treinta y cinco. �No, aclarando que mi representada no reconoce ese importe, en virtud de las anomal�as en el suministro, considerando que dicha suma y su suministro se encuentra inflado y no corresponde a la realidad del consumo efectuado por la empresa.�. Como se ve, de la contestaci�n a las posiciones en las que el promovente del amparo pretende sustentar el reconocimiento de adeudo del representante de Alimentos Par, Sociedad An�nima de Capital Variable, no se advierte que exista el reconocimiento del adeudo de doscientos noventa y un mil trescientos setenta y seis pesos con noventa y cinco centavos, como cantidad cierta del adeudo, por la que se promovieron precisamente los medios preparatorios a juicio ejecutivo mercantil, y en cuyas copias certificadas se fund� la v�a ejecutiva. En particular, en lo que ata�e a la contestaci�n a la posici�n ochocientos treinta y cinco transcrita, no obstante que dicho representante haya reconocido la relaci�n comercial con la actora por el suministro de gas �LP�, que el monto del adeudo se encontraba inflado y que al aceptar haber recibido la factura 484255 exhibida, manifest� que �sta carec�a de los requisitos de ley, s�lo constituye una aceptaci�n parcial de los hechos que se pretendieron demostrar con los medios preparatorios a juicio ejecutivo mercantil, pero no incidi� en el aspecto fundamental, id�neo para justificar la procedencia de la v�a ejecutiva mercantil: el reconocimiento de una deuda cierta, l�quida y exigible. Por otra parte, no es cierto que la Sala responsable analiz� en forma individual la respuesta a las posiciones articuladas a la demandada, al considerar que de �stas no se advert�a el reconocimiento de un adeudo por cantidad l�quida, porque del p�rrafo precedente se observa que dicha autoridad analiz� en conjunto las posiciones uno, dos, cuatro, ocho, diecis�is y ochocientos treinta y cinco, a las cuales, como se dijo, espec�ficamente se refiere el solicitante del amparo. De acuerdo con lo anterior, es correcto que la Sala responsable determinara la improcedencia de la v�a ejecutiva mercantil, porque si bien es cierto que en t�rminos de lo dispuesto en el art�culo 1162 del C�digo de Comercio, el juicio ejecutivo s�lo puede prepararse pidiendo al deudor confesi�n judicial bajo protesta de decir verdad, tambi�n lo es que el citado precepto exige que dicha confesi�n, atendiendo a la posibilidad de que consolide una prueba preconstituida de la acci�n, contenga el reconocimiento de la existencia de cantidad l�quida y exigible en relaci�n directa con lo reclamado, sin que estas caracter�sticas peculiares y distintas puedan inferirse por deducci�n de otras respuestas del absolvente, pues con ello se permitir�a, sin justificaci�n legal, que la actora tuviese acceso a una v�a privilegiada con apoyo en derechos dudosos o controvertidos en perjuicio de la parte demandada. En apoyo de lo anterior se cita la tesis del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, cuyo criterio este tribunal comparte, publicada en la p�gina 1350, T.X., octubre de 2002, de la Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, cuyo contenido es del tenor siguiente: �CONFESI�N JUDICIAL COMO MEDIO PREPARATORIO A JUICIO EJECUTIVO. PARA QUE �STE SEA PROCEDENTE RESULTA NECESARIO QUE AQU�LLA CONSTITUYA PRUEBA FEHACIENTE Y DIRECTA, Y NO INFERIRSE POR DEDUCCI�N DE OTRAS RESPUESTAS.� (se transcribe). Luego, al no actualizarse los supuestos previstos en los art�culos 1162 y 1165 del C�digo de Comercio, es obvio que los medios preparatorios a juicio ejecutivo mercantil, exhibidos como base de la acci�n, resultaron insuficientes para justificar la reclamaci�n de pago en la v�a ejecutiva mercantil, como correctamente lo determin� la Sala responsable, al revocar el auto de admisi�n de la demanda. Por otra parte, no es cierto que al analizar el supuesto de procedencia de la v�a ejecutiva mercantil, con base en que en los medios preparatorios no se hab�a obtenido el reconocimiento de la existencia de una cantidad cierta, l�quida y exigible de la deuda, la Sala responsable dej� de considerar que son dos los tipos de actos prejudiciales contenidos en el art�culo 1162 del C�digo de Comercio. Lo anterior es as�, porque con independencia de que la Sala responsable consider� improcedente la v�a porque no exist�a el reconocimiento de contenido y firma de los documentos en los que se fundaba la acci�n, lo cierto es que principalmente enfoc� el estudio del supuesto de la inexistencia del reconocimiento del adeudo, derivado del propio contenido de los medios preparatorios que la actora tramit� ante el Juez Cuarto de lo Civil de Primera Instancia del Distrito Judicial de Nezahualc�yotl, expediente 724/2002, con los que pretendi� el reconocimiento de Alimentos Par, Sociedad An�nima de Capital Variable, de un adeudo por el suministro de gas �LP�, que motiv� la expedici�n de doscientas setenta y seis facturas remisi�n, por un monto de doscientos noventa y un mil trescientos setenta y seis centavos, en la que pretendi� el reconocimiento del adeudo. Por tal motivo, no existe en el caso la violaci�n al art�culo 1162 del C�digo de Comercio que invoca infundadamente el promovente del amparo. En raz�n de lo antes considerado, este tribunal no comparte lo decidido en la ejecutoria de trece de febrero de dos mil tres, emitida por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, en el juicio de amparo directo civil DC. 542/2003, promovido por A.E., Sociedad An�nima de Capital Variable (que es la �nica ejecutoria que exhibi� el promovente del amparo, y no la que le atribuy� al Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito), contra actos de la Octava Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, consistente en la sentencia definitiva de dieciocho de noviembre de dos mil dos, dictada en el toca 2163/2002, en cumplimiento de la diversa ejecutoria emitida por el propio tribunal el treinta y uno de octubre de dos mil dos, en el juicio de amparo directo DC. 12442/2002, promovido por Unigas, Sociedad An�nima de Capital Variable, contra la sentencia dictada en el toca 2163/2002, de veintid�s de agosto de dos mil dos (que declar� la improcedencia de la v�a ejecutiva mercantil). En efecto, en la ejecutoria emitida el trece de febrero de dos mil tres en el juicio de amparo directo DC. 542/2003, el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito neg� el amparo a A.E., Sociedad An�nima de Capital Variable, en lo que interesa, al declarar inoperantes los conceptos de violaci�n en los que aqu�lla aduc�a la improcedencia de la v�a ejecutiva mercantil, porque en la diversa ejecutoria que se cumplimentaba se le hab�a concedido a Unigas, Sociedad An�nima de Capital Variable, para el efecto de que la Sala responsable analizara los agravios de manera fundada y motivada, siguiendo los lineamientos establecidos en la propia ejecutoria, en la que se determin� que la v�a ejecutiva mercantil intentada por la actora s� era procedente y que en todo caso correspond�a a la demandada A.E., Sociedad An�nima de Capital Variable, acreditar durante el procedimiento que la cantidad que le hab�a sido reclamada en el juicio, era distinta a la adeudada. En la ejecutoria de treinta y uno de octubre de dos mil dos, dictada en el juicio de amparo directo DC. 12442/2002, promovido por Unigas, Sociedad An�nima de Capital Variable, contra la sentencia dictada en el toca 2163/2002, de veintid�s de agosto de dos mil dos (que declar� la improcedencia de la v�a ejecutiva mercantil), el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito concedi� el amparo solicitado al considerar fundados los conceptos de violaci�n aducidos por el promovente del amparo, con sustento en las siguientes consideraciones (se transcriben). En las ejecutorias transcritas, el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito determin� que es suficiente para la procedencia de la v�a ejecutiva mercantil que en los medios preparatorios a juicio se reconozca una deuda, no obstante que no sea por cantidad l�quida y exigible, correspondi�ndole a la demandada demostrar que la cantidad reclamada por la actora no es la adeudada, criterio que este tribunal no comparte de acuerdo con lo expuesto en las consideraciones anotadas en p�rrafos precedentes, porque al resolver de ese modo no se atiende a la naturaleza jur�dica del procedimiento ejecutivo, en particular a su car�cter de v�a privilegiada, a las consecuencias graves que implica un auto de ejecuci�n con base en un derecho dudoso o controvertido, que lo es si se trata de una deuda incierta. A�n m�s, no es posible invocar en el caso el art�culo 1391 del C�digo de Comercio para afirmar que en esta norma no se exige la necesidad de que exista cantidad l�quida para la procedencia de la v�a ejecutiva mercantil, porque en el caso de la confesi�n judicial obtenida en medios preparatorios a juicio, su car�cter de prueba preconstituida de la acci�n no se encuentra en dicha disposici�n (no se menciona expresamente esta hip�tesis), sino en lo dispuesto en los art�culos 1161 y 1162 del C�digo de Comercio -que se refieren a la preparaci�n del procedimiento ejecutivo mediante la obtenci�n de confesi�n judicial-, pero de modo especial a la naturaleza peculiar de dicho procedimiento, que presupone una deuda cierta, l�quida y exigible, como condici�n para concretar las consecuencias que derivan de un procedimiento ejecutivo mercantil (como lo relativo al embargo, por ejemplo). Con motivo de lo anterior, deber� procederse a formular la denuncia de contradicci�n de tesis ante la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, con fundamento en los art�culos 196 y 197-A de la Ley de Amparo. Por tanto, debido a lo infundado de los conceptos de violaci�n, y como este tribunal no advierte motivo que justifique suplir su deficiencia, en t�rminos del art�culo 76 bis de la Ley de Amparo, lo procedente es negar el amparo solicitado."

CUARTO

Es conveniente precisar que aun cuando los criterios sustentados por el Segundo y D�cimo Cuarto Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito no formaron tesis en tanto que el diverso sostenido por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito s� lo hizo, ello no es requisito indispensable para proceder a su an�lisis y establecer si existe la contradicci�n planteada y, en su caso, cu�l criterio debe prevalecer.

En efecto, basta con que se hayan sustentado criterios opuestos sobre la misma cuesti�n jur�dica por Tribunales Colegiados de Circuito, en resoluciones dictadas en asuntos de su competencia para que proceda la denuncia de contradicci�n de tesis, sin que sea necesario que est�n expuestas de manera formal, mediante una redacci�n especial, en la que se distinga un rubro, un texto, los datos de identificaci�n del asunto en donde se sostuvo, y menos a�n, que constituya jurisprudencia.

El criterio referido ha sido sustentado por el Tribunal Pleno de esta Suprema Corte de Justicia, en la tesis cuyo tenor es:

CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA SU INTEGRACI�N NO ES NECESARIO QUE SE TRATE DE JURISPRUDENCIAS. Para la procedencia de una denuncia de contradicci�n de tesis no es presupuesto el que los criterios contendientes tengan la naturaleza de jurisprudencias, puesto que ni el art�culo 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal ni el art�culo 197-A de la Ley de Amparo, lo establecen as�.

Contradicci�n de tesis 8/93. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Tercer Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del S�ptimo Circuito (en la actualidad Tribunal Colegiado en Materia Penal). 13 de abril de 1994. Unanimidad de veinte votos. Ponente: F.M.F.. Secretario: J.C.C.R.." (Octava �poca, P., Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n, N�mero 83, noviembre de 1994, tesis P. L/94, p�gina 35).

Asimismo, es aplicable la siguiente tesis de jurisprudencia sustentada por la Segunda Sala de esta Suprema Corte, criterio que comparte esta Primera Sala:

CONTRADICCI�N DE TESIS. SU EXISTENCIA REQUIERE DE CRITERIOS DIVERGENTES PLASMADOS EN DIVERSAS EJECUTORIAS, A PESAR DE QUE NO SE HAYAN REDACTADO NI PUBLICADO EN LA FORMA ESTABLECIDA POR LA LEY. Los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n General de la Rep�blica, 197 y 197-A de la Ley de Amparo, regulan la contradicci�n de tesis sobre una misma cuesti�n jur�dica como forma o sistema de integraci�n de jurisprudencia, desprendi�ndose que la tesis a que se refieren es el criterio jur�dico sustentado por un �rgano jurisdiccional al examinar un punto concreto de derecho, cuya hip�tesis, con caracter�sticas de generalidad y abstracci�n, puede actualizarse en otros asuntos; criterio que, adem�s, en t�rminos de lo establecido en el art�culo 195 de la citada legislaci�n, debe redactarse de manera sint�tica, controlarse y difundirse, formalidad que de no cumplirse no le priva del car�cter de tesis, en tanto que esta investidura la adquiere por el solo hecho de reunir los requisitos inicialmente enunciados de generalidad y abstracci�n. Por consiguiente, puede afirmarse que no existe tesis sin ejecutoria, pero que ya existiendo �sta, hay tesis a pesar de que no se haya redactado en la forma establecida ni publicado y, en tales condiciones, es susceptible de formar parte de la contradicci�n que establecen los preceptos citados." (Novena �poca, Segunda Sala, Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Tomo XII, noviembre de 2000, tesis 2a./J. 94/2000, p�gina 319).

QUINTO

Como cuesti�n previa a cualquier otra, cabe determinar si la presente contradicci�n de tesis denunciada entre los criterios sustentados por el Segundo y D�cimo Cuarto Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito re�nen o no los requisitos para su existencia, conforme lo dispone la jurisprudencia P./J. 26/2001 del Tribunal Pleno de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, T.X., abril de dos mil uno, p�gina setenta y seis, que establece:

CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos."

Tambi�n lo previsto en los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, que se interpretan en la jurisprudencia antes transcrita, sirve como marco de referencia para dilucidar si en el presente caso existe o no la contradicci�n de tesis denunciada. Dichos numerales prev�n:

Art�culo 107. Todas las controversias de que habla el art�culo 103 se sujetar�n a los procedimientos y formas del orden jur�dico que determine la ley, de acuerdo a las bases siguientes:

...

XIII. Cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, los Ministros de la Suprema Corte de Justicia, el procurador general de la Rep�blica, los mencionados tribunales o las partes que intervinieron en los juicios en que dichas tesis fueron sustentadas, podr�n denunciar la contradicci�n ante la Suprema Corte de Justicia, a fin de que el Pleno o la Sala respectiva, seg�n corresponda, decidan la tesis que debe prevalecer como jurisprudencia."

Art�culo 197-A. Cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, los Ministros de la Suprema Corte de Justicia, el procurador general de la Rep�blica, los mencionados tribunales o los Magistrados que los integren, o las partes que intervinieron en los juicios en que tales tesis hubieran sido sustentadas, podr�n denunciar la contradicci�n ante la Suprema Corte de Justicia, la que decidir� cual tesis debe prevalecer. El procurador general de la Rep�blica, por s� o por conducto del agente que al efecto designe, podr�, si lo estima pertinente, exponer su parecer dentro del plazo de treinta d�as.

La resoluci�n que se dicte no afectar� las situaciones jur�dicas concretas derivadas de los juicios en los cuales se hubiesen dictado las sentencias contradictorias. La Suprema Corte deber� dictar la resoluci�n dentro del t�rmino de tres meses y ordenar su publicaci�n y remisi�n en los t�rminos previstos por el art�culo 195."

Como se ve, los preceptos constitucional y reglamentario, as� como el criterio jurisprudencial antes transcrito, refieren a la figura jur�dica de la contradicci�n de tesis como mecanismo para integrar jurisprudencia. Tal mecanismo se activa cuando existen dos o m�s criterios discrepantes, divergentes u opuestos en torno a la interpretaci�n de una misma norma jur�dica o punto concreto de derecho, y que por seguridad jur�dica deben uniformarse a trav�s de la resoluci�n que proponga la jurisprudencia que debe prevalecer, y dada su generalidad pueda aplicarse para resolver otros asuntos de id�ntica o similar naturaleza.

En la jurisprudencia aludida se precisan los requisitos de existencia que debe reunir la contradicci�n de tesis, como son: a) Que en las ejecutorias materia de la contradicci�n se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten criterios discrepantes; b) Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, argumentaciones o razonamientos que sustentan las sentencias respectivas; y, c) Que los criterios discrepantes provengan del examen de los mismos elementos.

De lo anterior, cabe destacar que la existencia de la contradicci�n de tesis requiere de manera indispensable que la oposici�n de criterios surja entre las consideraciones, argumentaciones o razonamientos que sustentan la interpretaci�n de un mismo precepto legal o tema concreto de derecho, ya que, precisamente, como antes se defini�, esas consideraciones justifican el criterio jur�dico que adopta cada uno de los �rganos jurisdiccionales para decidir la controversia planteada a trav�s de las ejecutorias de amparo materia de la contradicci�n de tesis.

Precisadas las premisas aludidas que delimitan el marco te�rico en que se desenvuelve este asunto, debe establecerse si en el caso existe oposici�n entre los criterios denunciados, y para ponerlo de manifiesto son de considerarse los antecedentes medulares de las ejecutorias dictadas por los Tribunales Colegiados que dieron origen a la presente contradicci�n, y de los cuales se advierte lo siguiente:

I. De la sentencia que el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito dict� en el amparo directo 12442/2004, en la parte que interesa, se advierte lo siguiente:

En la ejecutoria mencionada el acto reclamado consisti� en la resoluci�n que la Sala responsable emiti� con motivo de la apelaci�n interpuesta por la demandada A.E., Sociedad An�nima de Capital Variable, en contra de la sentencia definitiva pronunciada en el juicio natural por el Juez Cuadrag�simo Tercero de lo Civil, en la cual revoc� el fallo recurrido y declar� improcedente la v�a ejecutiva mercantil, y como consecuencia dej� a salvo los derechos de la parte actora Unigas, Sociedad An�nima de Capital Variable, para que los hiciera valer como correspondiera.

Lo anterior, la autoridad responsable mencionada lo sustent� con base en que los medios preparatorios, en los que se desahog� la prueba confesional a cargo de A.E., Sociedad An�nima de Capital Variable, eran ineficaces para tener por acreditada la procedencia de la v�a ejecutiva mercantil, porque de �stos �nicamente tuvo por demostrado que la demandada reconoci� por conducto de su apoderado tener un adeudo a favor de la actora, sin que hubiera precisado la suma adeudada, lo que era necesario para tener la certeza de una cantidad l�quida y exigible en t�rminos del art�culo 1391 del C�digo de Comercio.

En la ejecutoria dictada por el Tribunal Colegiado citado, estim� esencialmente fundados los conceptos de violaci�n que la parte quejosa hizo valer, en el sentido de que resultaba procedente la v�a ejecutiva mercantil, porque en los medios preparatorios a juicio basados en la confesional de la parte demandada, tramitados conforme al art�culo 1162 del C�digo de Comercio, �sta reconoci� tener un adeudo con la empresa actora derivado del suministro de gas relacionado con los contrarrecibos cuya expedici�n fue tambi�n reconocida por la tercera perjudicada, a quien correspond�a demostrar en el juicio ejecutivo mercantil que la cantidad reclamada no era la adeudada.

Lo expuesto, el �rgano colegiado de m�rito lo consider�, porque en los medios preparatorios a juicio la parte actora solicit� de Acabados Estrella, Sociedad An�nima de Capital Variable, el reconocimiento del adeudo de dos millones novecientos sesenta y seis mil quinientos sesenta y nueve punto ochenta y cinco pesos, derivado de diversos recibos que fueron expedidos por la citada empresa, y si bien de las posiciones que se le formularon en esos medios advirti� que �sta no reconoci� lisa y llanamente adeudar tal cantidad, lo cierto es que s� admiti� tener un adeudo con la aqu� quejosa; raz�n por la cual dentro de la tramitaci�n del juicio ejecutivo mercantil, a la demandada le correspond�a acreditar a trav�s de los medios legales procedentes que la cantidad adeudada no era la reclamada por la actora sino una diversa; adem�s de que el art�culo 1391 del C�digo de Comercio, en el que la Sala responsable se sustent� para emitir la resoluci�n impugnada no advirti� que dicha disposici�n previera para la procedencia de la v�a ejecutiva mercantil la existencia de cantidad l�quida y exigible.

II. De la sentencia que el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito dict� en el amparo directo n�mero 386/2002, en la parte que interesa, se advierte lo siguiente:

El acto reclamado consisti� en la sentencia dictada por la Sala responsable en la que resolvi� el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte demandada Fletes Avella, Sociedad An�nima de Capital Variable, en contra del prove�do dictado por el Juez Cuarto del Ramo Civil de Cuant�a M. con residencia en Cuautitl�n, M�xico, por el que admiti� la demanda en la v�a ejecutiva mercantil con efectos de mandamiento en forma, pues la autoridad responsable modific� en la parte conducente el citado auto, en el sentido de no admitirse la demanda propuesta por la actora Penske Truck Arrendadora de M�xico, Sociedad An�nima de Capital Variable, porque el documento base de la acci�n que exhibi�, relativo a los medios preparatorios a juicio ejecutivo, no conten�a confesi�n expresa respecto de la cantidad l�quida reclamada por la parte actora en el juicio ejecutivo mercantil, consistente en la suma de doscientos dos mil doscientos cincuenta y dos d�lares, moneda de los Estados Unidos y, en consecuencia, se dejaron a disposici�n del promovente los documentos exhibidos con su escrito inicial de demanda.

En la ejecutoria de amparo el Tribunal Colegiado mencionado desestim� por infundados los conceptos de violaci�n que la parte quejosa hizo valer en el sentido de que los medios preparatorios a juicio exhibidos como base de la acci�n ejercitada en el juicio ejecutivo mercantil, cumpl�an con los requisitos exigidos por el art�culo 1162 del C�digo de Comercio, para constituir t�tulo ejecutivo, porque en �stos la parte demandada confes� haber suscrito un convenio respecto del cual reconoci� adeudar determinada cantidad que ser�a cubierta en tres exhibiciones, por lo que era obvio que exist�a una cantidad l�quida; no obstante que aun cuando podr�a haber inexactitud entre la suma reclamada en el procedimiento ejecutivo mercantil, con aquella que seg�n la inconforme se reconoci� en los medios preparatorios como la adeudada, de cualquier manera no pod�a significar que la misma fuera inexigible en la v�a ejecutiva, pues insisti� que en las diligencias preparatorias existi� un reconocimiento de una cantidad l�quida, cierta y vencida.

Lo infundado de esos motivos de inconformidad radic� en que a juicio del �rgano colegiado mencionado, si bien era cierto que acorde con el art�culo 1162 del C�digo de Comercio, el juicio ejecutivo mercantil puede prepararse pidiendo al deudor confesi�n judicial bajo protesta de decir verdad; tambi�n lo era que tal confesi�n deb�a ser plena en orden con la deuda reclamada, pues era menester que en dicha confesi�n se reconociera el adeudo de una cantidad cierta, l�quida y exigible, es decir, que la confesi�n judicial obtenida como medio preparatorio para la procedencia del juicio mercantil deb�a constar fehacientemente y no inferirse por deducci�n de otras respuestas dadas por el absolvente, sino que deb�a ser expresa y directa en relaci�n con el reconocimiento del adeudo exigible en la v�a ejecutiva.

Lo anterior, el �rgano colegiado lo sustent� con base en que de las respuestas a las posiciones que le fueron formuladas a la demandada en los medios preparatorios a juicio, advirti� que no existi� reconocimiento alguno por parte de Fletes Avella, Sociedad An�nima de Capital Variable, de adeudar a Penske Truck Arrendadora de M�xico, Sociedad An�nima de Capital Variable, la cantidad de doscientos dos mil doscientos cincuenta y dos d�lares con setenta y nueve centavos, moneda de los Estados Unidos de Am�rica, ni su equivalente en moneda nacional; puesto que aun cuando el absolvente reconoci� haber suscrito el convenio del veintitr�s de enero de dos mil uno, a trav�s del cual reconoc�a deber a la actora diversas facturas por un monto total de setecientos seis mil quinientos treinta y cuatro d�lares, que asum�a la obligaci�n de pagar esa suma en tres exhibiciones, que cumpli� con el pago de las dos primeras exhibiciones y parcialmente la tercera de ellas asum�a la obligaci�n de pagar, ello no puede constituir procesalmente una confesi�n expresa sobre el adeudo de la cantidad exigida en la demanda ejecutiva mercantil, esto es, la suma de doscientos dos mil doscientos cincuenta y dos d�lares, setenta y nueve centavos.

Por tanto, a juicio del �rgano colegiado, como la autoridad responsable lo determin�, si bien en ese particular inexisti� una confesi�n directa y expresa en la que se reconociera el monto total del adeudo alegado, por ello los medios preparatorios a juicio ejecutivo exhibidos como base de la acci�n no eran suficientes para sustentar la reclamaci�n de pago en la v�a ejecutiva mercantil, pues para ello era necesario que se hubiera confesado en forma plena la deuda reclamada para que de esa manera los medios preparatorios indicados fuesen legalmente eficaces para constituir t�tulo ejecutivo, sin que el reconocimiento parcial pudiera presumirse por mera deducci�n la aceptaci�n de la parte demandada tanto de haber firmado el convenio como del monto total del adeudo reclamado en el juicio ejecutivo mercantil; consecuentemente, no se actualizaron los supuestos de los numerales 1162, 1288 y 1391 del C�digo de Comercio para que tales diligencias preparatorias sustentaran la reclamaci�n de pago en la v�a ejecutiva mercantil.

III. En la ejecutoria que el D�cimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito dict� en el amparo directo DC. 246/2004, en la parte que interesa, se advierte lo siguiente:

El acto reclamado consisti� en el fallo dictado por la Sala responsable, en la que resolvi� el recurso de apelaci�n interpuesto por la parte demandada Alimentos Par, Sociedad An�nima de Capital Variable, que interpuso contra el auto que el Juez Cuadrag�simo Cuarto de lo Civil, que se pronunci� en el sentido de admitir la demanda interpuesta por Unigas, Sociedad An�nima de Capital Variable, pues la confesi�n judicial obtenida en los medios preparatorios a juicio no reuni� los requisitos para considerarla como un t�tulo ejecutivo, porque de las respuestas a las preguntas articuladas a la demandada no advirti� que �sta haya reconocido adeudar cantidad l�quida alguna sino s�lo tener un adeudo con la actora.

En la ejecutoria emitida por el Tribunal Colegiado, �ste desestim� por infundados los conceptos de violaci�n planteados, en el sentido de que incorrectamente la Sala responsable hab�a revocado el auto que admiti� la demanda en la v�a ejecutiva mercantil, pues omiti� considerar que en los medios preparatorios a juicio solicit� la confesi�n judicial bajo protesta en t�rminos de lo dispuesto por los art�culos 1162, 1163 y 1164 del C�digo de Comercio (reconocimiento de adeudo y no en el reconocimiento de la firma de documentos).

Lo infundado de los conceptos de violaci�n radic�, a juicio del �rgano colegiado, en que acorde con lo previsto por los art�culos 1162 y 1167 del C�digo de Comercio, para que resulte procedente el juicio ejecutivo mercantil con base en la confesi�n judicial del deudor obtenida en los medios preparatorios a juicio, la confesi�n debe ser plena y en ella debe reconocerse el adeudo de una cantidad cierta, l�quida y exigible, esto es, debe contener el reconocimiento expreso de una deuda como cantidad l�quida que se debe e importe que puede ser exigible al demandado y, en el caso, de las respuestas a las posiciones que se le articularon al representante de la demandada en la audiencia celebrada dentro de los medios preparatorios en los que la actora pretendi� fundar la procedencia de la v�a ejecutiva, no se advierte, como lo consider� la Sala responsable, el reconocimiento de una deuda cierta, l�quida y exigible, pues de las respuestas a las posiciones que se le articularon advirti� que reconoci� la relaci�n con la actora por el suministro de gas, por lo que al no actualizarse los supuestos previstos en los art�culos 1162 y 1165 del C�digo de Comercio, resultaron insuficientes para justificar la reclamaci�n de pago en la v�a ejecutivo mercantil tales medios preparatorios.

Adem�s, el Tribunal Colegiado consider� que no le asist�a la raz�n a la quejosa, porque la Sala responsable analiz� en forma individual la respuesta a las posiciones articuladas a la demandada, al considerar que de �stas no se advert�a el reconocimiento de un adeudo por cantidad l�quida; de ah� que estim� correcto que la autoridad mencionada determinara improcedente la v�a ejecutiva mercantil, porque si bien es cierto que en t�rminos de lo dispuesto en el art�culo 1162 del C�digo de Comercio, el juicio ejecutivo s�lo puede prepararse pidiendo al deudor confesi�n judicial bajo protesta de decir verdad; tambi�n lo era que el citado precepto exige que dicha confesi�n, atendiendo a la posibilidad de que consolide una prueba preconstituida de la acci�n, contenga el reconocimiento de la existencia de cantidad l�quida y exigible en relaci�n directa con la reclamada, sin que estas caracter�sticas peculiares y distintas puedan inferirse por deducci�n de otras respuestas de la absolvente, pues con ello se permitir�a, sin justificaci�n legal, que la actora tuviese acceso a una v�a privilegiada con apoyo en derechos dudosos o controvertidos en perjuicio de la parte demandada.

SEXTO

Del an�lisis de las ejecutorias resumidas en l�neas precedentes, se pone de manifiesto que no existe la contradicci�n de tesis denunciada por los Magistrados integrantes del D�cimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver el amparo directo 246/2004, en relaci�n con los criterios sustentados por el Segundo Tribunal Colegiado en la misma materia y circuito, y el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, al resolver respectivamente los amparos directos 12442/2002 y 386/2002.

En efecto, de las partes considerativas de las resoluciones de los Tribunales Colegiados mencionados se advierte que no estudiaron los mismos elementos, por las razones siguientes:

El D�cimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito analiz� la confesional obtenida en los medios preparatorios a juicio ejecutivo, en la cual el demandado s�lo reconoci� la relaci�n comercial con la parte actora, no as� el adeudo que se le reclam�, ni la expedici�n de los contrarrecibos exhibidos.

En tanto que los Tribunales Colegiados Segundo y Segundo, ambos en Materia Civil del Primero y Segundo Circuito, respectivamente, examinaron la confesional obtenida en las diligencias preparatorias a juicio ejecutivo, en las cuales el demandado reconoci� lisa y llanamente adeudar a la parte actora sin especificar cantidad cierta, l�quida y exigible, as� como en un caso haber expedido los contrarrecibos, y en el otro haber suscrito el convenio a trav�s del que reconoci� deber a la actora diversas facturas.

En tal virtud, los Tribunales Colegiados mencionados no analizaron los mismos supuestos jur�dicos, de ah� que al resolver cada uno los conceptos de violaci�n que los quejosos plantearon en los amparos directos que conocieron, carecen de una cuesti�n de estudio com�n, respecto de la cual lo que se afirma en una ejecutoria se niega en la otra, o viceversa, pues opinaron sobre cuestiones y puntos distintos; y, por ende, no se advierte contradicci�n alguna, en raz�n de que no llegaron a criterios divergentes sobre un mismo tema, por lo que se impone reiterar que no existe la contradicci�n de tesis denunciada respecto de los criterios sustentados por los �rganos colegiados citados.

S�PTIMO

De las ejecutorias resumidas en l�neas precedentes se advierte la existencia de la contradicci�n de tesis denunciada, respecto del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito en contraposici�n con el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, al resolver, respectivamente, los amparos directos 12442/2002 y 386/2002.

Lo anterior es as�, porque del examen de las partes considerativas de las resoluciones de los Tribunales Colegiados mencionados, se aprecia que analizaron los siguientes elementos comunes:

  1. Los requisitos que debe reunir la confesional obtenida en los medios preparatorios a juicio ejecutivo, tramitados conforme con lo dispuesto por el art�culo 1162 del C�digo de Comercio, para considerarla legalmente eficaz para constituir t�tulo ejecutivo y que proceda la v�a ejecutiva mercantil.

  2. La confesional obtenida en las diligencias preparatorias mencionadas, en la cual la parte demandada acept� lisa y llanamente adeudar a la actora, sin especificar cantidad cierta, l�quida ni exigible.

    Al respecto cabe se�alar que aun cuando los tribunales contendientes analizaron la confesi�n desahogada en los medios preparatorios a juicio ejecutivo, en la cual la obligaci�n de la parte demandada deriv� en una, de que reconoci� que suscribi� un convenio en el que constaba que deb�a a la actora diversas facturas, y en la otra que expidi� diversos contrarrecibos; no obstante, en ambos casos la demandada reconoci� lisa y llanamente adeudar a la parte actora sin especificar cantidad cierta, l�quida ni exigible.

  3. Los Tribunales Colegiados mencionados interpretaron las mismas hip�tesis jur�dicas, como fueron los art�culos 1162 y 1391, ambos del C�digo de Comercio.

  4. La diferencia de criterios se presenta en las consideraciones o argumentaciones jur�dicas que cada uno de los �rganos colegiados sustent� en las ejecutorias que intervienen en la presente contradicci�n.

    Lo anterior es as�, porque el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito sostiene para que la confesi�n judicial obtenida en los medios preparatorios a juicio exhibidos como documento base de la acci�n ejercitada en la v�a ejecutiva mercantil, sea legalmente eficaz para constituir t�tulo ejecutivo, es menester que en esas diligencias preparatorias el demandado en forma expresa y directa haya reconocido la deuda, as� como que esa confesi�n contenga la aceptaci�n de una cantidad cierta, l�quida y exigible, que son los requisitos exigidos por el art�culo 1391 del C�digo de Comercio, para considerarla como t�tulo ejecutivo y sea procedente la v�a mencionada.

    En tanto que el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito considera que s� es procedente la v�a ejecutiva mercantil basada en la confesi�n desahogada en los medios preparatorios a juicio ejecutivo, en la que el demandado s�lo reconoce adeudar a la actora, sin que sea necesario que en la misma se precise una cantidad cierta, l�quida y exigible, ya que el art�culo 1391 del c�digo invocado no requiere tales requisitos para la procedencia de esa v�a.

    Por tanto, s� existe contradicci�n de tesis, sin que obste a tal conclusi�n que los tribunales contendientes hayan examinado la confesional desahogada en los medios preparatorios a juicio ejecutivo en la cual, en un caso, la obligaci�n deriv� de haber suscrito un convenio, y en el otro, de la expedici�n de diversos contrarrecibos, porque en ambos existe como factor com�n un adeudo reconocido por las partes demandadas, en el que no se espec�fica la cantidad ni la fecha del vencimiento de la obligaci�n, y respecto del cual el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito considera que es suficiente ese reconocimiento para que sea procedente la v�a ejecutiva mercantil, pues el art�culo 1391 del C�digo de Comercio, no exige como requisitos una deuda cierta, l�quida y exigible; mientras que el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito estima que tal reconocimiento es insuficiente para considerar preparada la v�a ejecutiva mercantil, pues es necesario que la confesi�n obtenida como medio preparatorio ha de ser expresa y directa en relaci�n con el adeudo exigible, as� como que la misma contenga la aceptaci�n de una cantidad cierta, l�quida y exigible, que son los requisitos exigidos por el art�culo invocado para considerarla como t�tulo ejecutivo.

    En consecuencia, la materia de la contradicci�n consiste en determinar si la confesi�n judicial obtenida como medio preparatorio para que sea legalmente eficaz para constituir t�tulo ejecutivo y proceda la v�a ejecutiva mercantil, debe ser plena en relaci�n con la deuda reclamada, as� como que en �sta se reconozca el adeudo de una cantidad cierta, l�quida y exigible; o bien, la sola aceptaci�n lisa y llana del adeudo por parte de la demandada es suficiente para tener por preparada la v�a ejecutiva mercantil, pues para su procedencia el art�culo 1391 del C�digo de Comercio no exige que satisfaga como requisitos las tres condiciones mencionadas.

OCTAVO

Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n considera que debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia el criterio que se define en esta resoluci�n atento a las consideraciones siguientes:

A fin de dilucidar la presente contradicci�n consistente en si la confesi�n judicial obtenida como medio preparatorio para la procedencia del juicio ejecutivo mercantil debe ser plena en relaci�n con la deuda reclamada, y si en �sta el deudor debe reconocer el adeudo de una cantidad cierta, l�quida y exigible, es menester atender a la naturaleza de los medios preparatorios a juicio, as� como al procedimiento ejecutivo mercantil.

El Nuevo Diccionario Jur�dico Mexicano del Instituto de Investigaciones Jur�dicas de la Universidad Nacional Aut�noma de M�xico (Editorial Porr�a, M�xico, 2001, p. 2108), define a los medios preparatorios del juicio como "los actos o requisitos jur�dicos que puede o debe realizar una de las partes generalmente el futuro actor, o en materia penal el Ministerio P�blico, para iniciar con eficacia un proceso posterior.", es decir, son aquellos procedimientos anteriores al juicio que tienden a proporcionar a quien los promueve elementos de conocimiento o de prueba que le permitan promover un juicio mercantil posterior sea ordinario o ejecutivo.

Cabe se�alar que el libro quinto del C�digo de Comercio divide los juicios en ordinarios y ejecutivos. En los primeros, de conformidad con el art�culo 1377 del ordenamiento legal citado, se ventilan todas las contiendas entre partes que no tengan se�alada tramitaci�n especial, es decir, es el proceso contencioso t�pico al que se ajustan todas las controversias entre partes que no tienen se�alado un procedimiento especial.

En cambio, el juicio ejecutivo mercantil es un proceso especial generalmente sumario, que se inicia con el embargo de bienes cuyo objeto es el cobro de cr�ditos que constan en un t�tulo ejecutivo, al que la ley le confiere la presunci�n iuris tantum de la existencia de un cr�dito, as� como la posibilidad de iniciar un juicio ejecutivo y la casi inmediata ejecuci�n, como se advierte de lo dispuesto por los art�culos 1391 y 1394 del c�digo invocado.

Ahora bien, tanto los juicios ordinarios mercantiles como los ejecutivos se inician con la presentaci�n de la demanda, pero en algunos casos la misma no puede llevarse a cabo, ya sea porque el que ha de intentarla carece de alg�n antecedente, sin cuyo conocimiento la acci�n podr�a ser err�neamente planteada, ya porque sea necesario constatar un hecho o verificar una prueba para evitar que pudiera desaparecer por la acci�n del tiempo o de la persona que va a ser demandada, por tanto, los medios preparatorios como su nombre lo indica son aquellos que preparan la acci�n.

En el caso del juicio ejecutivo mercantil, la preparaci�n de las diligencias mencionadas consiste en perfeccionar el t�tulo ejecutivo, agregando a �ste alg�n requisito que le falte, a saber, su autenticidad o el car�cter l�quido de la deuda.

Lo anterior es as�, porque la base de la acci�n mencionada es la existencia de un t�tulo ejecutivo, el cual no s�lo ha de ser suficiente, sino que debe bastarse por s� mismo, es decir, contener todos los elementos que se requieren para el ejercicio de la acci�n ejecutiva, como son el consignar la obligaci�n de una suma de dinero, que esa cantidad sea l�quida o f�cilmente liquidable y exigible, o sea, de plazo vencido y que no se halle sujeta a condici�n, ya que la ausencia de cualquiera de estas condiciones hace inh�bil el t�tulo para la ejecuci�n; puesto que para la procedencia de la v�a ejecutiva se requiere un t�tulo que traiga aparejada ejecuci�n, debido a que �ste forma la prueba preconstituida de la acci�n, que no est� dirigida a que se declaren derechos dudosos o controvertidos, sino llevar a efecto los que han sido reconocidos por un t�tulo de tal fuerza que constituye una presunci�n de que el derecho del actor se legitim� y est� suficientemente probado para que se atienda y a que el demandado oponga, as� como pruebe sus defensas.

En efecto, el art�culo 1391 del C�digo de Comercio prev�:

Art�culo 1391. El procedimiento ejecutivo tiene lugar cuando la demanda se funda en documento que traiga aparejada ejecuci�n.

Traen aparejada ejecuci�n:

I. La sentencia ejecutoriada o pasada en autoridad de cosa juzgada y la arbitral que sea inapelable, conforme al art�culo 1346, observ�ndose lo dispuesto en el 1348;

II. Los instrumentos p�blicos, as� como los testimonios y copias certificadas que de los mismos expidan los fedatarios p�blicos;

III. La confesi�n judicial del deudor, seg�n el art�culo 1288;

IV. Los t�tulos de cr�dito;

V. Las p�lizas de seguros conforme a la ley de la materia;

VI. La decisi�n de los peritos designados en los seguros para fijar el importe del siniestro, observ�ndose lo prescrito en la ley de la materia;

VII. Las facturas, cuentas corrientes y cualesquiera otros contratos de comercio firmados y reconocidos judicialmente por el deudor, y

VIII. Los dem�s documentos que por disposici�n de la ley tienen el car�cter de ejecutivos o que por sus caracter�sticas traen aparejada ejecuci�n."

La disposici�n citada prev� que la v�a ejecutiva mercantil tiene lugar siempre que la demanda se funde en documentos que traigan aparejada ejecuci�n, y espec�ficamente en la fracci�n III de dicha disposici�n se se�ala a la confesi�n judicial efectuada seg�n el art�culo 1288 del C�digo de Comercio, cuando "... haga prueba plena y afecte a toda la demanda, cesar� el juicio ordinario, si el actor lo pidiere as�, y se proceder� en la v�a ejecutiva."

En tal virtud, esa confesi�n debe reconocer la existencia de una deuda cierta, l�quida y exigible, condiciones �stas que son esenciales en el t�tulo ejecutivo, pues no se puede despachar la ejecuci�n cuando el t�tulo no es ejecutivo por no contener en s� la prueba preconstituida de esos tres elementos.

Una vez precisado lo anterior, cabe se�alar que el juicio ejecutivo mercantil puede prepararse de la siguiente manera: a) por confesi�n judicial; b) por reconocimiento de firma hecho ante el Juez; y, c) por reconocimiento de firma ante notario p�blico o corredor, para efectos de la presente resoluci�n el estudio se concretara a la confesi�n judicial prevista en el art�culo 1162 del C�digo de Comercio, el cual prev�:

Art�culo 1162. Puede prepararse el juicio ejecutivo, pidiendo al deudor confesi�n judicial bajo protesta de decir verdad, para lo cual el J. se�alar� d�a y hora para la comparecencia. En este caso el deudor habr� de estar en el lugar del juicio cuando se le haga la citaci�n, y �sta deber� ser personal, expres�ndose en la notificaci�n el nombre y apellidos del promovente, objeto de la diligencia, la cantidad que se reclame y el origen del adeudo, adem�s de correrle traslado con copia de la solicitud respectiva, cotejada y sellada."

Por su parte, el art�culo 1167 del ordenamiento legal invocado establece:

Art�culo 1167. Si es instrumento p�blico o privado reconocido o contiene cantidad l�quida, puede prepararse la acci�n ejecutiva siempre que la liquidaci�n pueda hacerse en un t�rmino que no exceder� de nueve d�as."

Como se ha dicho en l�neas precedentes, una de las formas a trav�s de las cuales se podr� preparar el juicio ejecutivo mercantil es pidiendo al deudor confesi�n judicial bajo protesta de decir verdad, para lo cual se seguir�n las formalidades relativas a que el J. se�alar� d�a y hora para la comparecencia personal del deudor, y en la notificaci�n se expresar� el nombre y apellidos de quien promueve, objeto de la diligencia, la cantidad que se reclame y el origen del adeudo, adem�s de correrle traslado con la solicitud respectiva, cotejada y sellada.

Asimismo, del precepto transcrito en segundo t�rmino se colige que para que resulte procedente el juicio ejecutivo mercantil con base en la confesi�n judicial del deudor obtenida en los medios preparatorios a juicio, �sta debe ser plena y en ella debe reconocerse el adeudo de una cantidad cierta, l�quida y exigible, esto es, que la confesi�n judicial en tal caso debe contener el reconocimiento de una deuda como cantidad l�quida que se debe e importe que puede ser exigible al demandado, en atenci�n a que el car�cter extraordinario de dicho procedimiento s�lo puede seguirse en circunstancias determinadas y siempre que medie la existencia de documento con fuerza suficiente para constituir prueba plena, lo que no puede actualizarse si no se satisfacen los requisitos legalmente previstos para su formaci�n; raz�n por la cual la confesi�n debe constar fehacientemente y no inferirse por deducci�n de otras respuestas dadas por el absolvente sino que, como ya se se�al� en l�neas precedentes, �sta debe ser expresa y directa en relaci�n con el reconocimiento del adeudo que se pretende obtener en ese procedimiento prejudicial.

Lo anterior se corrobora con lo dispuesto en el art�culo 1165 del C�digo de Comercio, que establece:

Art�culo 1165. El documento privado que contenga deuda l�quida y sea de plazo cumplido, permitir� al acreedor, promover medios preparatorios a juicio, exhibiendo el documento al J. a quien se le har� saber el origen del adeudo, solicit�ndole que ordene el reconocimiento de la firma, monto del adeudo y causa del mismo.

Para tal fin, el Juez ordenar� al actuario o ejecutor que se apersone en el domicilio del deudor para que se le requiera que bajo protesta de decir verdad, haga reconocimiento de su firma, as� como del origen y monto del adeudo, y en el mismo acto se entregue c�dula de notificaci�n en que se encuentre transcrita la orden del Juez, as� como copia simple cotejada y sellada de la solicitud.

De no entenderse la diligencia personalmente con el deudor cuando se trate de persona f�sica o del mandatario para pleitos y cobranzas o actos de dominio trat�ndose de personas morales o del representante legal, en otros casos, el actuario o ejecutor se abstendr� de hacer requerimiento alguno, y dejar� citatorio para que ese deudor, mandatario o representante legal, lo espere para la pr�ctica de diligencia judicial en aquellas horas que se se�ale en el citatorio, la que se practicar� despu�s de las seis y hasta las setenta y dos horas siguientes. Tambi�n el actuario o ejecutor podr�, sin necesidad de providencia judicial, trasladarse a otro u otros domicilios en el que se pueda encontrar el deudor, con la obligaci�n de dejar constancia de estas circunstancias. Si despu�s de realizadas hasta un m�ximo de cinco b�squedas del deudor �ste no fuere localizado, se dar�n por concluidos los medios preparatorios a juicio, devolvi�ndose al interesado los documentos exhibidos y dejando a salvo sus derechos para que los haga valer en la v�a y forma que corresponda.

Cuando fuere localizado el deudor, su mandatario o representante, e intimado dos veces reh�se contestar si es o no es suya la firma, se tendr� por reconocida, y as� lo declarar� el Juez.

Cuando reconozca la firma, mas no el origen o el monto del adeudo, el actuario o ejecutor lo prevendr� para que en el acto de la diligencia o dentro de los cinco d�as siguientes exhiba las pruebas documentales que acredite su contestaci�n. De no exhibirse, el Juez lo tendr� por cierto en la certeza de la deuda se�alada, o por la cantidad que deje de acreditarse que no se adeuda, al igual que cuando reconozca la firma origen o monto del adeudo.

Cuando el deudor desconozca su firma se dejar�n a salvo los derechos del promovente para que los haga valer en la v�a y forma correspondiente pero de acreditarse la falsedad en que incurri� el deudor, se dar� vista al Ministerio P�blico.

Lo mismo se har� con el mandatario o representante legal del deudor que act�e en la misma forma que lo se�alado en el p�rrafo anterior.

Cuando se tenga por reconocida la firma o por cierta la certeza de la deuda, se ordenar� la expedici�n de copias certificadas de todo lo actuado a favor del promovente y a su costa.

El actor formular� su demanda en v�a ejecutiva, ante el mismo Juez que conoci� de los medios preparatorios acompa�ando la copia certificada como documento fundatorio de su acci�n, copias simples de �stas y dem�s que se requieran para traslado al demandado, y se acumular�n los dos expedientes y en su caso se despachar� auto de ejecuci�n.

Cuando se despache auto de ejecuci�n, se seguir� el juicio en la v�a ejecutiva como marca la ley para los de su clase.

La resoluci�n que niegue el auto de ejecuci�n ser� apelable en ambos efectos, y en caso contrario se admitir� en el efecto devolutivo."

Del texto transcrito se advierte que cuando se tenga reconocida la firma o por cierta la deuda, se ordenar� la expedici�n de copias certificadas de todo lo actuado a favor del promovente para que �ste formule su demanda en la v�a ejecutiva ante el propio juzgado que conoci� de los medios preparatorios, acompa�ando la copia certificada respectiva como documento fundatorio de la acci�n.

Esto es, la propia norma transcrita exige para la procedencia de la v�a ejecutiva, que la deuda que se pretende sea reconocida, tenga el car�cter de cierta, l�quida y exigible, de modo que mientras no se actualice dicho supuesto, obviamente la acci�n ejecutiva no puede prosperar, pues al no existir confesi�n expresa de la presunta demandada respecto de un adeudo cierto y l�quido, la v�a ejecutiva mercantil es improcedente.

Tal afirmaci�n se sustenta en la naturaleza jur�dica del procedimiento ejecutivo que es de car�cter privilegiado, porque en �ste el Juez de inmediato y sin mayor tr�mite despacha embargo de bienes en el patrimonio del demandado, suficientes para garantizar la deuda, sobre la base de una confesi�n judicial equiparada a una prueba preconstituida de la acci�n (que no permite considerar como tal a la que se refiere a derechos dudosos o controvertidos), porque contiene el reconocimiento expreso del adeudo por cantidad cierta y l�quida, que da lugar a su aceptaci�n y a la emisi�n del auto de exequendo.

Por tanto, si con el embargo se garantiza la deuda exigida durante el procedimiento, ya que en t�rminos del art�culo 1394 del C�digo de Comercio, el embargo se practicar� mediante el se�alamiento de bienes suficientes a garantizar las prestaciones reclamadas, si en el caso no se exigiera que la confesi�n fuese sobre una cantidad debida cierta y l�quida, no habr�a certeza acerca del monto a garantizar mediante el embargo, caracter�stica singular del juicio ejecutivo, y con ello se correr�a el riesgo de embargar por una cantidad ilimitada e incierta en perjuicio del demandado.

En consecuencia, se concluye que si los medios preparatorios a juicio ejecutivo mercantil como su nombre lo indica preparan la acci�n y �sta requiere para su procedencia de un documento que traiga aparejada ejecuci�n, entendido como aquel en el que consta una cantidad cierta, l�quida y exigible, es evidente que atento a la naturaleza del procedimiento ejecutivo, para que �ste resulte procedente con base en la confesi�n judicial del deudor, contenida en los medios preparatorios a juicio, tal confesi�n debe ser plena en orden con la deuda reclamada, siendo menester que en �sta se reconozca el adeudo de una cantidad cierta, l�quida y exigible, condiciones �stas que son esenciales en el t�tulo ejecutivo, pues no se puede despachar la ejecuci�n cuando el t�tulo no es ejecutivo por no contener en s� la prueba preconstituida de esos tres elementos.

No obsta a la conclusi�n expuesta que el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver el amparo directo civil 12442/2002, haya considerado que el art�culo 1391 del C�digo de Comercio, para la procedencia de la v�a ejecutiva mercantil no requiere que exista cantidad l�quida exigible; puesto que tal disposici�n establece que el "procedimiento ejecutivo tiene lugar cuando la demanda se funda en documento que traiga aparejada ejecuci�n.", y como tal, se entiende aquel que preconstituye el derecho del acreedor para que proceda la v�a ejecutiva; de ah� la exigencia de que la confesi�n judicial como medio preparatorio, ha de ser expresa y directa en relaci�n con el reconocimiento del adeudo exigible en la v�a ejecutiva.

Adem�s, en el caso de la confesi�n judicial desahogada en los medios preparatorios a juicio, su car�cter de prueba preconstituida de la acci�n no est� regulada expresamente en la disposici�n citada (que no menciona expresamente esta hip�tesis), sino en lo dispuesto por los art�culos 1161 y 1162 del ordenamiento legal mencionado -que se refieren a la preparaci�n del procedimiento ejecutivo mediante la obtenci�n de confesi�n judicial-, pero atendiendo la naturaleza especial de dicho procedimiento, que presupone una deuda cierta, l�quida y exigible, como condici�n para concretar las consecuencias que derivan de un procedimiento ejecutivo mercantil, como ser�a, entre otras, lo relativo al embargo.

Por tanto, esta S. considera que debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia el criterio sustentado en la presente resoluci�n, el cual se plasma en la tesis que se redacta en los t�rminos que a continuaci�n se indican, debiendo ordenarse la publicaci�n de la misma en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, para los efectos del art�culo 195 de la Ley de Amparo.

CONFESI�N JUDICIAL COMO MEDIO PREPARATORIO A JUICIO EJECUTIVO. PARA LA PROCEDENCIA DE LA V�A EJECUTIVA MERCANTIL, AQU�LLA DEBE SER PLENA EN RELACI�N CON EL RECONOCIMIENTO DEL ADEUDO EN CANTIDAD CIERTA, L�QUIDA Y EXIGIBLE.-

Los medios preparatorios a juicio ejecutivo mercantil preparan la acci�n y �sta, conforme al art�culo 1391 del C�digo de Comercio, requiere para su procedencia que la demanda se funde en un documento que traiga aparejada ejecuci�n, entendido como aquel en el que consta una cantidad cierta, l�quida y exigible. Por tanto, es evidente que atento a la naturaleza del procedimiento ejecutivo mercantil, para que �ste resulte procedente con base en la confesi�n judicial del deudor obtenida en la diligencia de medios preparatorios -tramitada acorde con el art�culo 1162 del c�digo citado-, como prueba preconstituida de esa acci�n; dicha confesi�n debe ser plena en relaci�n con el reconocimiento de un adeudo en cantidad cierta, l�quida y exigible, condiciones que son esenciales en un t�tulo ejecutivo, pues no se puede despachar la ejecuci�n cuando �ste no contiene en s� la prueba preconstituida de esos tres elementos.

Por lo expuesto y fundado, se resuelve:

PRIMERO

No existe la contradicci�n de tesis denunciada entre el criterio sustentado por el D�cimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, en relaci�n con los criterios sostenidos por el Segundo Tribunal Colegiado en la misma materia y circuito y el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito al resolver, respectivamente, los amparos directos 246/2004, 12442/2002 y 386/2002.

SEGUNDO

S� existe la contradicci�n de tesis entre los criterios sustentados por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito y el sostenido por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, al resolver, respectivamente, los amparos directos 12442/2002 y 386/2002.

TERCERO

Se declara que debe prevalecer el criterio sustentado por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, bajo la tesis jurisprudencial que ha quedado redactada en el �ltimo considerando de esta resoluci�n.

CUARTO

Rem�tase de inmediato la tesis que se sustenta en la presente resoluci�n a la Direcci�n General de la Coordinaci�n de Compilaci�n y S.�n de Tesis para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, as� como al Tribunal Pleno, a la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a los Tribunales Colegiados de Circuito y a los Juzgados de Distrito para su conocimiento.

N.�quese; c�mplase y, en su oportunidad, arch�vese el expediente.

As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por mayor�a de cuatro votos de los se�ores Ministros: Jos� de Jes�s G.�o P., S.A.V.H.�ndez, J.N.S.M., y presidenta O.S.C. de G.�a V. (ponente), en contra del voto emitido por el se�or Ministro Jos� Ram�n C.�o D�az.

Tesis:

N�mero tesis: 178221

Rubro: CONFESI�N JUDICIAL COMO MEDIO PREPARATORIO A JUICIO EJECUTIVO. PARA LA PROCEDENCIA DE LA V�A EJECUTIVA MERCANTIL, AQU�LLA DEBE SER PLENA EN RELACI�N CON EL RECONOCIMIENTO DEL ADEUDO EN CANTIDAD CIERTA, L�QUIDA Y EXIGIBLE.

Localizacion: 9a. �poca; 1a. Sala; S.J.F. y su Gaceta; XXI, Junio de 2005; P�g. 24; [J];