Ejecutoria num. 1a./J. 11/2005 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26824100

Ejecutoria num. 1a./J. 11/2005 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 11/2005
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Abril de 2005
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 33/2004-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS CUARTO Y NOVENO, AMBOS EN MATERIA PENAL DEL PRIMER CIRCUITO.PRIVACIÓN ILEGAL DE LA LIBERTAD CUANDO SE LLEVA A CABO ÚNICAMENTE PARA COMETER LOS DELITOS DE ROBO O EXTORSIÓN. ES UN TIPO ESPECIAL CUYA ACTUALIZACIÓN EXCLUYE LA ACREDITACIÓN EN FORMA AUTÓNOMA DE ESAS FIGURAS DELICTIVAS.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 33/2004-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS CUARTO Y NOVENO, AMBOS EN MATERIA PENAL DEL PRIMER CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

TERCERO

Ahora bien, con la finalidad de establecer y determinar si existe o no la contradicci�n de tesis denunciada, se estima conveniente transcribir, para su posterior an�lisis, las consideraciones y argumentaciones en que basaron sus resoluciones los Tribunales Colegiados contendientes.

Las consideraciones del Noveno Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito al resolver el veintisiete de febrero de dos mil cuatro, el amparo directo penal 99/2004 son, en lo que interesa, las siguientes:

"QUINTO. Son infundados los conceptos de violaci�n que hizo valer el quejoso, por las razones que a continuaci�n se expresan.

"Debe decirse que la responsable ordenadora dict� sentencia en contra de ... en la cual tuvo por legalmente acreditada, en t�rminos del art�culo 122 del C�digo de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, la existencia de los delitos de robo y privaci�n ilegal de la libertad personal, previstos y sancionados por los art�culos 220, fracci�n IV y 160, p�rrafo final (hip�tesis de cuando la privaci�n de la libertad se lleve a cabo �nicamente para el delito de robo), del nuevo C�digo Penal para el Distrito, as� como la responsabilidad penal del ahora quejoso en su comisi�n, en t�rminos del art�culo 22, fracci�n II, del C�digo Penal en cita, con las siguientes constancias probatorias declaraciones de los polic�as preventivos remitentes ... del denunciante ... del testigo ... de ... fe de veh�culo, fe de factura del veh�culo; fe de dictamen de mec�nica y aval�o y fe de dict�menes en materia de fotograf�a y valuaci�n; constancias probatorias que se encuentran ampliamente especificadas con antelaci�n y que en este apartado �nicamente se tienen por reproducidas, las que adminiculadas entre s� y valoradas debidamente en t�rminos de los art�culos 248, 253, 255, 261 y 268 del C�digo de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, se traducen en prueba id�nea de la que se obtiene, como ya se dijo, la existencia de los delitos en estudio y la responsabilidad del ahora peticionario de garant�as en su comisi�n, al desprenderse de las mismas que el veintisiete de marzo de dos mil tres, aproximadamente a las nueve horas, el sujeto pasivo ... encontr�ndose a bordo del veh�culo de la marca ... tipo ... modelo ... con placas de circulaci�n ... estacion�ndolo, sobre la calle de ... frente al n�mero ... en la colonia ... D.�n ... al momento en que se le aproximaba frente a �l, un veh�culo ... color ... del cual descendi� ... junto con otro sujeto, quienes se acercaron por el lado izquierdo del veh�culo ... con placas de circulaci�n ... sacando de entre sus ropas armas de fuego, con las cuales amagaron al pasivo ... dici�ndole que se pasara hacia atr�s del citado veh�culo, aproxim�ndose el hijo del pasivo, a quien el acompa�ante del ahora quejoso, le dijo ?usted h�gase para all�, si no le damos en su pinche madre?, al tiempo en que le apuntaba con una pistola, por lo que de esta forma dicho individuo procedi� a subirse al veh�culo ... con placas de circulaci�n ... del lado izquierdo, es decir al lado del volante, por lo que el sujeto activo ... se subi� del lado del copiloto, con el �nimo de dominio y sin consentimiento de quien legalmente pod�a otorgarlo, que era ... se apoder� del veh�culo antes mencionado, por lo que despu�s de media hora de haber privado ilegalmente de su libertad a ... con el prop�sito de cometer el delito de robo, en contra de dicho ofendido, y que fue la cantidad de trescientos setenta pesos, as� como una licencia y credencial de elector, toda vez que se encontraban circulando sobre ... a la altura de la calle ... el polic�a ... quien momentos antes hab�a recibido por radio el reporte de los hechos, percat�ndose del veh�culo ... al tiempo que la tripulaci�n de la patrulla ... cerraron el paso al multicitado veh�culo, baj�ndose del mismo el acompa�ante del activo, quien pretendi� darse a la fuga, siendo alcanzado por el polic�a ... en las calles de ... y el polic�a ... sigui� a ... logrando asegurarlo en la calle de ... lesionando de esta manera el bien jur�dico tutelado por la norma penal, que lo es el patrimonio de las personas, y en cuanto al delito de privaci�n ilegal de la libertad personal, consisti� en la afectaci�n al bien jur�dico tutelado, que en el caso lo fue la libertad deambulatoria del pasivo ...

"Por cuanto a que la acci�n il�cita de robo antes descrita se cometi� bajo la circunstancia agravante consistente en que fue ejecutada mediante violencia moral, a que se refiere el art�culo 225, fracci�n I (hip�tesis de violencia moral), del nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, sobre la cual el agente del Ministerio P�blico, hizo la acusaci�n respectiva en sus conclusiones que obran de las fojas trescientos veintid�s a la trescientos cuarenta y cuatro, de la causa penal n�mero 53/2003, se aprecia que la misma fue debidamente acreditada por la Sala responsable, pues como lo argument� en la sentencia que constituye el acto reclamado en congruencia con dicha petici�n ministerial, de acuerdo con los medios de convicci�n existentes en autos, se desprende que el d�a que ocurrieron los hechos, el sujeto pasivo se encontraba a bordo del veh�culo de la marca ... tipo ... modelo ... con placas de circulaci�n ... estacion�ndolo sobre la calle de ... frente al n�mero ... en la colonia ... D.�n ... al momento en el que se le aproximaba frente a �l, un veh�culo ... del cual descendi� el activo con otro sujeto, quienes se acercaron por el lado izquierdo del veh�culo ... sacando de entre sus ropas armas de fuego, con las cuales amagaron al pasivo del delito, dici�ndole que se pasara hacia atr�s del citado veh�culo, aproxim�ndose el hijo del ofendido, a quien el otro individuo le dijo ?usted h�gase para all�, sino le damos en su pinche madre? al tiempo que le apuntaba con una pistola, lo que fue para causar al pasivo del delito un mal presente, capaz de intimidarlo, tan es as� que vencieron la posible resistencia que podr�a haber opuesto, logrando de esta forma, apoderarse del veh�culo y pertenencias personales del pasivo.

"Por lo que hace a la calificativa prevista en el art�culo 223, fracci�n II, hip�tesis de cuando el robo se cometa respecto de un veh�culo automotriz y actualmente prevista en el numeral 224, fracci�n VIII, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, la autoridad responsable consider� que no se pod�a tener como acreditada, pues el art�culo 223, fracci�n II, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal vigente al momento de los hechos, y a partir de las reformas publicadas en la Gaceta Oficial del Distrito Federal del quince de mayo de dos mil tres, previsto en el numeral 224, fracci�n VIII, del citado ordenamiento legal, se�ala como agravante cuando el robo se cometa respecto de veh�culo automotriz, siendo que ante tal situaci�n no se puede agravar el delito de robo cuando se cometa bajo esa hip�tesis, ya que se incriminar�a al activo del delito del apoderamiento il�cito del veh�culo marca ... tipo ... modelo ... con placas de circulaci�n ... al ser dicho veh�culo precisamente el bien mueble ajeno sobre el que recay� la conducta del activo, por la cual fue sancionada dicha conducta, por lo que de considerarla agravada por tratarse de un veh�culo automotriz, se estar�a calificando una conducta dos veces, lo cual ser�a violatorio de derechos p�blicos subjetivos, por lo que se tuvo por no acreditada la calificativa referida.

"Siendo aplicables las jurisprudencias n�meros doscientos setenta y cinco y doscientos setenta y seis, publicadas en las p�ginas doscientos y doscientos uno del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n, correspondiente a los a�os mil novecientos diecisiete al dos mil, Tomo II, Materia Penal, que respectivamente dicen: ?PRUEBA CIRCUNSTANCIAL, VALORACI�N DE LA.? (se transcribe). ?PRUEBA INDICIARIA, COMO OPERA LA, EN MATERIA PENAL.? (se transcribe).

En las condiciones apuntadas, es dable concluir que la Sala ordenadora correctamente, como ya se dijo tuvo por demostrada la existencia de los delitos de privaci�n ilegal de la libertad, ejecutado �nicamente con el prop�sito de cometer el il�cito de robo, previsto y sancionado por el �ltimo p�rrafo del art�culo 160 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal y robo calificado, previsto y sancionado por el diverso 220, fracci�n IV, en relaci�n con el 225, fracci�n I (hip�tesis de violencia moral), del mismo ordenamiento legal antes invocado, as� como la plena responsabilidad del ahora promovente del amparo en su comisi�n, preceptos legales que fueron aplicados para la existencia de los delitos antes mencionados, debiendo precisar que en el caso no se puede considerar de acuerdo con las pruebas valoradas en el proceso, que una norma quede comprendida en la otra, ni de acuerdo a la mec�nica de los hechos una sola abarque ambos supuestos sancionados por la ley ni que contengan id�ntica pretensi�n normativa respecto al hecho particularmente considerado, pues adem�s de que ambos delitos contienen elementos estructurales distintos como ha quedado demostrado en p�rrafos precedentes, las dos normas que prev�n los delitos en estudio no tienen id�ntica pretensi�n normativa respecto al hecho considerado, pues mientras en la primera la pretensi�n punitiva es la privaci�n de la libertad de una persona que si bien la raz�n es para cometer un robo, resulta que el bien jur�dico tutelado es la libertad deambulatoria de las personas; mientras que en el robo la pretensi�n punitiva es desapoderamiento de un objeto, que lesiona el patrimonio del ofendido; bienes jur�dicos tutelados distintos, pues mientras que en el primer il�cito el sujeto pasivo lo constituye ... en el delito de robo cuya comisi�n se atribuy� al ahora quejoso resulta ser diverso pasivo, lo cual hace improcedente jur�dicamente la operancia del principio en comento, pues de acuerdo a los tratadistas F.P.�n V. y M. �ngel A.A., tal principio no opera cuando se lesionan bienes jur�dicos distintos y exista diversidad de sujetos pasivos.

Cabe mencionar que el criterio sostenido en la ejecutoria reci�n transcrita no dio lugar a tesis expuesta de manera formal.

CUARTO

Ahora bien, las consideraciones del Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito en sus ejecutorias, en la parte relevante, son del tenor siguiente:

  1. en revisi�n 1534/2003, de diez de octubre de dos mil tres.

    "SEXTO. ... Este Tribunal Colegiado con fundamento en el art�culo 91, fracci�n I, de la Ley de A., asume la jurisdicci�n y estima que el J. de Distrito, no estuvo en lo correcto al se�alar que los medios de convicci�n que constan en la causa penal relacionados entre s� y valorados en su conjunto de manera l�gica y jur�dica, eran aptos y suficientes para acreditar los cuerpos de los delitos de robo calificado y privaci�n ilegal de la libertad agravada, ya que de las constancias de autos se advierte, que el pasivo fue bajado del transporte p�blico en que viajaba al resistirse a ser despojado de sus pertenencias, lo que aconteci� despu�s fue el robo en el lugar y la retenci�n del pasivo hasta que fue conducido al otro extremo de la calle en donde lo alcanzaron los otros involucrados y el tercer coinculpado lo despoj� de un celular, por lo que se procede al an�lisis del acto reclamado, porque a juicio de este Tribunal Colegiado, el J. responsable realiz� una apreciaci�n inexacta de los hechos y con ello infringi� las reglas fundamentales de la l�gica, ya que si bien tiene facultades para apreciar los mismos, el arbitrio con el que cuenta no es absoluto, sino restringido por determinadas reglas basadas en los principios de la l�gica, de las cuales no debe separarse, pues al hacerlo, su apreciaci�n, aunque no infrinja directamente la ley, s� vulnera los principios l�gicos en que descansa, y dicha transgresi�n es violatoria del art�culo 14, en relaci�n con el 19 constitucionales, dado que indebidamente tuvo por acreditado el delito previsto en el art�culo 220, en relaci�n con el 225 del vigente C�digo Penal para el Distrito Federal, con el material probatorio que obra en autos, al estimar cometido en principio el delito de robo y despu�s el de privaci�n de la libertad, cuando en principio se advierte que se actualiz� una privaci�n con fines de robo, ya que de acuerdo a la narraci�n de los hechos, el pasivo era acechado por tres de los asaltantes, quienes se hab�an puesto de acuerdo para despojarlo de sus pertenencias, luego cuando subi� al microb�s, ellos hicieron lo mismo, ubic�ndose dos en la parte posterior, en donde ya estaba el denunciante, despu�s uno de ellos lo sujet� de la petaca que llevaba y el otro de la playera, oblig�ndolo a bajarse y al mismo tiempo lo amenazaban al decirle ?b�jate cabr�n con nosotros, b�jate?, optando por hacerlo el pasivo ante la agresividad, y cuando estaba abajo fue desapoderado del numerario y tarjetas telef�nicas. Luego, se confirma la idea original de privar de la libertad con el fin de robar y al no resolverse as� se est� recalificando la conducta de los quejosos.

    "En efecto, se estima que la autoridad responsable, en el presente caso despu�s de resumir las constancias de prueba, textualmente concluy� lo siguiente: (se transcribe).

    "Para llegar a la anterior conclusi�n el J. responsable no apreci� debidamente los hechos y con ello infringi� las reglas fundamentales de la l�gica, y ello hace posible que este tribunal pueda v�lidamente sustituirse a �sta en la apreciaci�n de los elementos de convicci�n.

    "En esta tesitura, resulta aplicable la jurisprudencia 280, emitida por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visible en la p�gina doscientos cuatro, Tomo II, Penal, del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-2000, que establece: ?PRUEBAS, APRECIACI�N DE LAS, EN EL AMPARO.? (se transcribe).

    "En efecto, el J. recurrido en la sentencia motivo de revisi�n, asever� que el J. responsable fund� y motiv� debidamente el auto de t�rmino constitucional de treinta y uno de marzo de dos mil tres; se cumplieron las formalidades del procedimiento; no se transgredieron los principios de legalidad y tipicidad, ya que ambos delitos de robo y privaci�n de la libertad personal, son aut�nomos y que no se estaba en presencia de un concurso aparente de normas, por ende no proced�a aplicar algunos de los principios de especialidad, consunci�n, subsidiariedad o absorci�n, en consecuencia consider� que la ordenadora realiz� una legal apreciaci�n de los hechos, al igual que realiz� una correcta valoraci�n de las pruebas, satisfaciendo as� las garant�as contenidas en los art�culos 14, 16 y 19 constitucionales.

    "Sin embargo, contrario a lo que indica la autoridad recurrida, no estuvo en lo correcto la autoridad responsable, ya que del an�lisis de la resoluci�n que constituye el acto reclamado y de las constancias que obran en los autos del juicio de garant�as que aqu� se revisa, se advierte que el referido auto de formal prisi�n no cumple con los requisitos establecidos en los art�culos 14 y 19 constitucionales se�alados con anterioridad, pues no se hizo una apreciaci�n correcta de los hechos, dado que para tal efecto es necesaria la exacta aplicaci�n de la ley, en el caso concreto la actualizaci�n de las hip�tesis normativas de los preceptos que se invocan, asimismo la justificaci�n del auto de formal prisi�n, con la expresi�n del delito con base en los datos que arroje la averiguaci�n previa, los que deber�n ser bastantes para comprobar el cuerpo del delito y probable responsabilidad, ya que por �stos se seguir� el proceso.

    "Para una mejor comprensi�n del asunto, es necesario se�alar que los delitos objeto de estudio en la sentencia recurrida, est�n previstos en los numerales siguientes:

    "El art�culo 220 del Nuevo C�digo Penal vigente, enuncia: (se transcribe).

    "El art�culo 160 del mismo ordenamiento, es del tenor: (se transcribe).

    "El p�rrafo quinto (se transcribe).

    "Pues en el caso concreto dej� de observar que conforme a la narrativa de los hechos, se advierte que la conducta que se actualiz� fue la de privaci�n de la libertad, con fines de robo, en virtud de que desde el momento en que el pasivo fue bajado del microb�s, se coart� su libertad, y ya bajo esas circunstancias fue desapoderado de sus pertenencias, pues el robo ocurri� como un acto posterior, luego no es acertado considerar que cuando lo bajaron se cometi� un robo y despu�s una privaci�n de la libertad con fines de robo, dado que por tratarse la privaci�n de la libertad como un delito continuo, la conducta de privar se inicia y se consuma desde que lo bajan hasta que lo desapoderan del celular, y esa finalidad era para concretar el robo, cuya actitud violenta se da por la privaci�n misma, pues se constri�e su libertad desde que queda sometido, y a ello se agrega la calificativa de pandilla, al haberse cometido por m�s de dos sujetos reunidos de manera transitoria y sin estar organizados con fines delictivos, por ende no se actualiza el robo calificado con el material probatorio existente, pero si el previsto y sancionado por el numeral 160, p�rrafo quinto (privaci�n para cometer robo), del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, al concretar el supuesto de robo con motivo de una privaci�n de la libertad, pues precisa que debe mediar la conducta de privar de la libertad y como finalidad llevar a cabo un robo, como sucedi� en la especie, con la retenci�n indebida del pasivo.

    "La acci�n t�pica del citado delito contra la libertad personal, consiste en que sin precisar elemento de temporalidad para la consumaci�n del tipo, basta se impida el libre desplazamiento, actuaci�n o acci�n, sin el prop�sito de obtener un lucro o causar un da�o, cuya conducta se agravar� sustancialmente si el objeto de la privaci�n es para cometer robo o extorsi�n, pues la reforma que condujo a la elaboraci�n de tipos penales en el nuevo c�digo, tuvo como finalidad en este tipo de delitos de mayor recurrencia, corregir problemas t�cnicos legislativos y crear una figura de mayor espectro, que contemple o describa grados o contenga elementos de otra disposici�n con mayor rigor punitivo y as� adecuar la que colme la conducta il�cita.

    "En esencia se advierte que en los delitos contra la libertad personal, que enuncia el tipo del art�culo 160 del vigente C�digo Penal, se compone de seis cap�tulos, con fines diversos, por ello incluye en el p�rrafo quinto, respecto de la ?privaci�n de la libertad?, cuando se lleve a cabo ?�nicamente para cometer los delitos de robo y extorsi�n?, con una pena agravada, y en el primer p�rrafo, cuando no exista el prop�sito de obtener un lucro, causar un da�o o perjuicio a la persona privada de su libertad o cualquier otra, una pena menor. Por el contrario, se tratar�a de la hip�tesis del art�culo 220 del vigente C�digo Penal (robo), si el agente del delito endereza �nicamente su conducta a perpetrar el delito de robo y act�a en consecuencia a desapoderar al pasivo de sus pertenencias inclusive con uso de la violencia como medio para lograrlo, pero sin retener a la persona, ya que de llevarse a cabo esa detenci�n indebida, ser�a un medio utilizado como fin para lograr el desapoderamiento y tipifica el delito que enuncia el art�culo 160, p�rrafo quinto, del vigente c�digo, pero no actualiza la de robo con violencia, por ser parte integrante del tipo espec�fico creado para punir ese tipo de conductas y proteger ese bien jur�dico de mayor importancia, ya que contra esa libertad personal recurren y encaminan su conducta con mayor incidencia los grupos delictivos, cre�ndose por ello una figura t�pica delictiva para ese tipo de hip�tesis.

    "De lo antes expuesto, se puede concluir que cuando como en el caso se priva de la libertad a un individuo y esta privaci�ntiene como finalidad �nica cometer el delito de robo, se estar� en presencia de una privaci�n de la libertad personal prevista y sancionada por el precepto 160, p�rrafo quinto, del vigente C�digo Penal para el Distrito Federal, sin perjuicio de la agravante de pandilla, si se comete en com�n por tres o m�s personas. As� en el caso de quien con �nimo de dominio y sin consentimiento de quien puede otorgarlo, se apodera de una cosa ajena mueble, cometer� el delito de robo, previsto y sancionado por el numeral 220 del citado ordenamiento, el que podr� ser calificado, si se utiliza como medio la violencia.

    "As�, es evidente que de acuerdo a los hechos narrados y trat�ndose de una sola conducta y finalidad, privar de la libertad para robar, actualiza un solo delito, con la agravante que resulte, dado que en el presente caso se advierte que robar fue el objetivo planeado, aunque para garantizar el �xito del robo originalmente ideado, realizaran la retenci�n indebida del pasivo como en el presente caso se advierte de autos, al se�alar el denunciante que trat� de pedir auxilio en el momento que era despojado del numerario y pertenencias, lo que se corrobora, de acuerdo a la declaraci�n de los involucrados, al se�alar que lo bajaron del microb�s y lo sentaron en una ?parada?, le dijeron que se trataba de un asalto y que cooperara, se lo llevaron caminando y comenz� a gritar, lo golpearon y le dijeron que no hiciera nada, que cooperara y para eso pidieron un taxi y lo subieron, por ende debe apuntarse que en el caso presente se excluyen entre s� ambas conductas, en virtud de lo antes expuesto y deben regirse por la mec�nica de los hechos.

    "En resumen, no es exacto como lo afirma la responsable, que se trate de dos delitos, ya que respecto del robo se trata de un acto posterior, y desde que se priva de la libertad personal al pasivo no hubo interrupci�n, pues al ser desapoderado de dinero y tarjetas persist�a la privaci�n y continu� al llevarlo al otro lado de la calle, aun en el momento de ser despojado del celular en el taxi, hasta su detenci�n, con lo que se transgrede el art�culo 14 en relaci�n con el 19 constitucionales, por inexacta aplicaci�n de la ley. El J. de amparo estuvo de acuerdo con la responsable, ya que hizo referencia a dos acciones t�picas distintas, mencion� que las pruebas acreditaban ambos delitos como aut�nomos, un apoderamiento y la privaci�n de la libertad, lo que denota existe inexacta aplicaci�n de la ley al caso concreto, al considerar la existencia de dos delitos, pues en cambio se estima que �nicamente se cometi� el delito de privar de la libertad con fines de robo, de ah� que el J. responsable juzg� incorrectamente los hechos y el juzgador de amparo debi� observarlo al resolver y, por tanto, existe una inexacta observaci�n de los hechos y aplicaci�n de la ley que toda autoridad debe atender al pronunciar resoluciones de esa naturaleza, m�xime que por el delito fijado en el auto de formal prisi�n debe seguirse el proceso.

    "Acorde a las consideraciones previamente expuestas, es inconcuso que la privaci�n de la libertad personal, con la finalidad de cometer el delito de robo, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, constituye un tipo penal espec�fico, que incluye para su acreditaci�n los elementos de aqu�l, de ah� que su �mbito de protecci�n comprenda tanto la libertad deambulatoria, como el patrimonio de las personas; por tanto, su acreditamiento excluye la aplicaci�n en forma aut�noma de la figura delictiva de robo, prevista en el art�culo 220 del citado ordenamiento punitivo, pues de lo contrario se recalificar�a la conducta il�cita cometida. No obstante lo anterior, la no integraci�n de alguno de los elementos que conforman los b�sicos o fundamentales de privaci�n de la libertad y robo, s�lo genera una traslaci�n al tipo penal b�sico demostrado, no as� la atipicidad, lo que implicar�a una cuesti�n de grado.

    "En esta tesitura, fue incorrecto que la autoridad responsable determinara que se actualizaba el delito de robo con la calificativa de violencia moral y el de privaci�n de la libertad personal, con la calificativa de pandilla, respecto de los mismos objetos motivo de apoderamiento, y la misma conducta de privar de la libertad con el fin de robar, considerado como un concurso ideal de delitos (una sola acci�n, varios delitos), lo que resultar�a contradictorio, ya que de acuerdo a su examen, defini� un robo y despu�s una privaci�n de la libertad con fines de robo, y lo que se observa de la narraci�n de constancias, es que fue bajado del transporte p�blico en que viajaba al resistirse a ser despojado de sus pertenencias, lo que aconteci� despu�s fue el robo en el lugar y la retenci�n del pasivo hasta que fue conducido al otro extremo de la calle en donde lo alcanzaron los otros involucrados y el tercer coinculpado lo despoj� de un celular, pero desde el inicio de acuerdo a la confesi�n de cada uno de ellos, la finalidad era perpetrar el robo al denunciante, luego existe una apreciaci�n incorrecta de los hechos que llev� a considerar dos delitos como aut�nomos, ya que no pueden coexistir y debe prevalecer el tipo penal espec�fico de privaci�n de la libertad, con la agravante de pandilla, con lo que se violentan las garant�as de seguridad jur�dica y legalidad de los quejosos.

    "Resulta aplicable la jurisprudencia 1a./J. 20/2000, sustentada por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visible en la p�gina setenta y nueve, del Tomo XII, octubre de 2000, Materia Penal del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n, Novena �poca, de rubro y texto: ?AUTO DE FORMAL PRISI�N O DE SUJECI�N A PROCESO. EN EL DICTADO DE DICHA RESOLUCI�N PUEDEN VIOLARSE GARANT�AS DISTINTAS A LAS CONSAGRADAS EN EL ART�CULO 19 CONSTITUCIONAL.? (se transcribe).

    "En esa virtud como subsiste el delito de privaci�n de la libertad personal, las consecuencias del auto de formal procesamiento, consistente en el estudio de personalidad, ficha signal�tica e informes de ingresos anteriores a prisi�n, son correctas y no resultan violatorias de garant�as individuales de los quejosos, ya que al respecto existe disposici�n, la que fue fundada por la responsable en el art�culo 298 del ordenamiento adjetivo penal, y as� lo destac� el J. de amparo, al se�alar que no se trastocan garant�as individuales, al ordenarse en los puntos resolutivos del auto combatido, que queden formalmente presos, se ordene la identificaci�n administrativa, estudios de personalidad e informes de ingresos anteriores a prisi�n, pues constituyen consecuencia de un auto de formal prisi�n, por delito que merece pena corporal, y as� se ordena en los art�culos 296 bis y 298 del C�digo de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, medida administrativa que aporta m�s elementos al J. y allegarse de datos para conocer sus circunstancias peculiares, costumbres, conductas anteriores, para individualizar la pena.

    "En consecuencia debe concederse la protecci�n constitucional para que se elimine por no actualizarse de manera aut�noma el delito de robo calificado (cometido con violencia moral) y se siga el proceso por el delito de privaci�n de la libertad personal calificado (cometido en pandilla), como lo estim� el J. responsable y correctamente lo aval� el juzgador de amparo, en su resoluci�n al valorar las pruebas conducentes, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, en concordancia con el diverso 252, ambos del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, por acreditarse la probable responsabilidad en su comisi�n.

    "No se soslaya el criterio sostenido por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en la jurisprudencia publicada en la p�gina 32, Vol�menes 193-198, Segunda parte, del Semanario Judicial de la Federaci�n, S�ptima �poca, de rubro y texto. ?PRIVACI�N ILEGAL DE LA LIBERTAD, DELITO NO CONFIGURADO, EN CASO DE ROBO CON VIOLENCIA.? (se transcribe).

    Pues ese criterio, como es de observarse es una tesis aislada de la S�ptima �poca, cuyo contenido imperaba hasta antes de la vigencia del Nuevo C�digo Penal, cuya figura delictiva fue creada con motivo del �ndice delictivo y recurrencia en este tipo de conductas de los grupos delictivos, como se expuso con antelaci�n, tarea del legislativo que ahora corresponde interpretar a los juzgadores, con el objeto de no sancionar dos veces una misma acci�n, bajo la �ptica de dos preceptos, que contienen tipos penales similares, pero que uno de ellos describe con mayor amplitud una conducta il�cita.

  2. directo penal 1564/2003, de diez de octubre de dos mil tres.

    "SEXTO. En suplencia de la deficiencia de los conceptos de violaci�n hechos valer por el impetrante de amparo ... en t�rminos de lo dispuesto por el art�culo 76 bis de la Ley de A., este �rgano colegiado estima que el acto reclamado es violatorio del art�culo 14, p�rrafo tercero, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos; por tanto, debe concederse la protecci�n constitucional solicitada, para los efectos que se precisan en esta ejecutoria.

    "...

    "Establecido lo anterior, en suplencia de la deficiencia de los conceptos de violaci�n expresados por el impetrante de amparo ... con fundamento en lo dispuesto por el art�culo 76 bis de la Ley de A., se procede a analizar la violaci�n constitucional a la cual se hizo referencia al inicio del presente considerando, en la que incide la sentencia reclamada.

    "En primer t�rmino debe se�alarse que por disposici�n del art�culo 14, p�rrafo tercero, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, en los juicios del orden criminal queda prohibido imponer por simple analog�a y aun por mayor�a de raz�n, pena alguna que no est� decretada por una ley exactamente aplicable al delito de que se trate; lo cual constituye la garant�a de legalidad, relativa al principio de exacta aplicaci�n de la ley penal.

    "Ahora bien, en el caso en concreto la Sala responsable, acorde a la acusaci�n formulada por el Ministerio P�blico, al dictar el acto reclamado resolvi� que estaban acreditados los delitos de privaci�n de la libertad personal, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, y robo agravado, cuya descripci�n t�pica y sanci�n establecen los ordinales 220, p�rrafo primero y fracci�n IV, en relaci�n a los numerales 224, p�rrafo primero y fracci�n III, y 225, p�rrafo primero y fracci�n I, todos del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal; as� como la correspondiente plena responsabilidad penal del impetrante de amparo ... en relaci�n a dichos il�citos; y en tales t�rminos individualiz� las sanciones impuestas.

    "Declaratoria judicial que constituye una violaci�n a la garant�a de legalidad, relativa al principio de exacta aplicaci�n de la ley penal, consagrada en el p�rrafo tercero del art�culo 14 de la Constituci�n Federal, pues al tener por acreditadas ambas figuras delictivas, la autoridad responsable incorrectamente recalific� la conducta penalmente reprochable al impetrante de amparo, dado que la descripci�n t�pica del il�cito de privaci�n de la libertad personal, contenida en el p�rrafo quinto del art�culo 160 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, conforme a su estructuraci�n normativa es un tipo penal espec�fico, que excluye el acreditamiento aut�nomo del delito de robo y, por tanto, su punici�n.

    "A fin de sustentar jur�dicamente la aseveraci�n de este �rgano de control constitucional, es indispensable analizar el contenido de los art�culos 160 y 220, p�rrafo primero, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, normas que describen los il�citos referidos, cuyo texto es el siguiente: (se transcriben).

    "Tambi�n resulta relevante destacar las razones que motivaron al legislador, para estimar como delictiva, con car�cter espec�fico, la conducta de privaci�n de la libertad con la finalidad de apoderarse il�citamente de bienes muebles; lo cual es posible advertir del contenido del dictamen presentado por la Comisi�n de Administraci�n y P.�n de Justicia, de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en relaci�n al proyecto de decreto de promulgaci�n del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, aprobado en sesi�n del Pleno de dicho �rgano legislativo, el treinta de abril de dos mil, del cual en lo conducente se desprende lo siguiente: (se transcribe).

    "Del an�lisis sistem�tico de las descripciones t�picas transcritas, as� como de las razones que motivaron su creaci�n, se desprende que la libertad personal, constituye el segundo de los bienes que el legislador local estim� de mayor val�a para la sociedad; por tanto, al advertir que era recurrente su vulneraci�n por parte de la delincuencia, consider� indispensable que jur�dicamente se tutelara su protecci�n; de ah� que en el p�rrafo primero del art�culo 160 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, haya establecido como delito la privaci�n de la libertad personal, cuyo contenido como tipo penal b�sico se actualiza cuando un particular priva a otro de su libertad, sin el prop�sito de obtener un lucro, causar un da�o o perjuicio a la persona privada de su libertad o a cualquier otra.

    "Y en atenci�n a las diversas modalidades que se actualizan en la comisi�n del il�cito analizado, en los p�rrafos segundo y cuarto del mismo ordinal, el legislador estableci� como circunstancias agravantes de la punibilidad, el hecho de que su ejecuci�n exceda de veinticuatro horas, se realice con violencia, la v�ctima sea menor de edad o mayor de sesenta a�os o por cualquier circunstancia, la v�ctima est� en situaci�n de inferioridad f�sica o mental respecto del agente; y, en t�rminos del p�rrafo tercero del citado dispositivo legal, precis� como atenuante de la punibilidad, el hecho de que el agente liberara espont�neamente a la v�ctima, siempre que ello acontezca dentro de las veinticuatro horas siguientes a la comisi�n del delito; en tal contexto, para la determinaci�n de las sanciones aplicables al respecto, acogi� el sistema de incremento y disminuci�n de los par�metros de punibilidad establecidos para el tipo penal b�sico, seg�n corresponda.

    "Sin embargo, en el p�rrafo quinto del art�culo 160 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, el legislador cre� un tipo penal espec�fico, cuya estructuraci�n t�pica requiere del acreditamiento de los elementos del tipo penal b�sico del delito de privaci�n de la libertad; as� como, la demostraci�n de un elemento subjetivo espec�fico, consistente en el objeto o finalidad de la comisi�n del il�cito, concretamente la realizaci�n de otras figuras delictivas, a las cuales hace remisi�n, entre ellas la del delito de robo, previsto en el ordinal 220 del precitado ordenamiento legal; lo cual sustent� en la mayor reprochabilidad de la conducta delictiva, pues es evidente que con la comisi�n de dicha conducta delictiva, no solamente se vulnera la libertad deambulatoria de las personas, sino que su realizaci�n tiene impl�cita la finalidad de afectar el patrimonio de las personas; por tal motivo, son ambos bienes jur�dicos los que constituyen el �mbito de protecci�n de la norma penal analizada; aunado a lo anterior, se aprecia que la norma penal en estudio, establece par�metros de punibilidad concretos e independientes a los establecidos para el tipo penal b�sico.

    "En tal contexto, al apreciarse del an�lisis del acto reclamado, que los hechos que estim� delictivos la Sala responsable, sustancialmente se constri�en a que el impetrante de amparo ... de manera conjunta con otra persona, en las circunstancias temporales y eventuales del hecho, priv� de la libertad a la ofendida ... cuando �sta se encontraba a bordo del autom�vil ... tipo ... modelo ... placas de circulaci�n ... del Distrito Federal, pues la oblig� a pasarse del asiento de conductor al del copiloto, y enseguida se apoder� de la citada unidad automotriz, propiedad de ... posteriormente condujo el veh�culo por diversas calles y durante el transcurso la desapoder� de una bolsa para dama, marca ... color claro, de material sint�tico con lona, una cartera, marca ... negra, de material sint�tico; dos tarjetas de cr�dito la primera ... y la segunda ... una tarjeta de d�bito ... y un mil ciento cincuenta pesos en efectivo, todos ellos propiedad de la citada ofendida; y, el tel�fono celular ... propiedad del ofendido ... es inconcuso que la conducta desplegada por el impetrante de amparo, consistente en privar de la libertad a un particular, �nicamente para apoderarse de cosas muebles que le eran ajenas, con el �nimo de dominio y sin el consentimiento de quien legalmente pudiera otorgarlo, acredita los elementos del tipo penal espec�fico de privaci�n de la libertad personal, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal.

    "Acorde a las consideraciones previamente expuestas, es inconcuso que la privaci�n de la libertad personal, con la finalidad de cometer el delito de robo, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, constituye un tipo penal espec�fico, que incluye para su acreditaci�n los elementos de aqu�l, de ah� que su �mbito de protecci�n comprenda tanto la libertad deambulatoria, como el patrimonio de las personas; por tanto, su acreditamiento excluye la aplicaci�n en forma aut�noma de la figura delictiva de robo, prevista en el ordinal 220 del citado ordenamiento punitivo, pues de lo contrario se recalificar�a la conducta il�cita cometida. No obstante lo anterior, en virtud de que el referido tipo penal espec�fico, se constituye por los b�sicos o fundamentales de privaci�n de la libertad personal y robo, la no integraci�n de alguno de los elementos que lo conforman, s�lo genera una traslaci�n al tipo penal b�sico que est� demostrado, no as� la atipicidad.

    "Consecuentemente, el hecho de que la autoridad responsable, al dictar el acto reclamado, haya resuelto acreditar de manera aut�noma, los il�citos de privaci�n de la libertad personal y robo agravado, previstos y sancionados, respectivamente, en los art�culos 160, p�rrafo quinto (hip�tesis del particular que prive a otro de su libertad �nicamente para cometer el delito de robo) y 220, p�rrafo primero y fracci�n IV, en relaci�n al numeral 224, p�rrafo primero y fracci�n III (hip�tesis de v�ctima abordo de veh�culo particular), y 225, p�rrafo primero y fracci�n I (hip�tesis de violencia f�sica y moral), del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, evidencia que el acto reclamado es ilegal, porque con tal actuaci�n la Sala responsable recalific� la conducta il�cita cometida; m�xime que al individualizar las sanciones aplicables, tom� en consideraci�n las circunstancias exteriores de ejecuci�n de ambos delitos.

    "En tales condiciones, al resultar violatorio de la garant�a de legalidad, relativa al principio de exacta aplicaci�n de la ley penal, consagrada en el art�culo 14 de la Constituci�n Federal, el que la Sala responsable haya tenido por acreditados en forma aut�noma los delitos de privaci�n de la libertad personal y robo agravado, y conforme a dicha declaratoria individualizara las sanciones impuestas, sin estimar que el delito mencionado en primer t�rmino constituye un tipo penal espec�fico, que excluye la aplicaci�n aut�noma del segundo; en suplencia de la deficiencia de los conceptos de violaci�n expresados en la demanda de amparo, con fundamento en el art�culo 76 bis de la Ley de A., lo procedente es conceder a ... el amparo y protecci�n de la Justicia Federal, contra el acto que reclam� de la S�ptima Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, para el efecto de que dicha autoridad ordenadora deje insubsistente la sentencia definitiva de veintitr�s de junio de dos mil tres, dictada en el toca de apelaci�n 633/2003, que constituye el acto reclamado, y en su lugar emita una nueva resoluci�n, en la cual reitere elacreditamiento del delito de privaci�n de la libertad personal, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, la responsabilidad penal del sentenciado por lo que a dicho il�cito se refiere, pero elimine el acreditamiento del diverso il�cito de robo agravado, que se describe y sanciona en los ordinales 220, p�rrafo primero y fracci�n IV, en relaci�n a los numerales 224, p�rrafo primero y fracci�n III, y 225, p�rrafo primero y fracci�n I, del citado ordenamiento punitivo, conforme a los lineamientos establecidos en esta ejecutoria; hecho lo cual proceda a individualizar las sanciones correspondientes.

    "La concesi�n del amparo se hace extensiva a las autoridades ejecutoras, J.V.�simo Tercero Penal, director del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente y director de Ejecuci�n de Sanciones Penales de la Subsecretar�a de Gobierno, todas del Distrito Federal, en virtud de que el acto que se les reclama no fue impugnado por vicios propios, sino que su inconstitucionalidad se hace derivar de la que se atribuye al acto reclamado por el que se concedi� el amparo.

    Sirve de apoyo la jurisprudencia ochenta y ocho, sustentada por la Tercera Sala del M�ximo Tribunal del pa�s, Quinta �poca, visible en la p�gina setenta, del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-2000, S.�n Jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, Materia Com�n, publicada con el t�tulo y contenido siguientes: ?AUTORIDADES EJECUTORAS, ACTOS DE. NO RECLAMADOS POR VICIOS PROPIOS.? (se transcribe).

    Las ejecutorias referidas dieron origen a la siguiente tesis:

    "Novena �poca

    "Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

    "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

    "Tomo: XIX, enero de 2004

    "Tesis: I..P.27 P

    "P�gina: 1591

    "PRIVACI�N DE LA LIBERTAD PERSONAL PARA COMETER EL DELITO DE ROBO. POR SER UN TIPO PENAL ESPEC�FICO, SU ACREDITAMIENTO EXCLUYE LA APLICACI�N EN FORMA AUT�NOMA DE LA FIGURA DELICTIVA DE ROBO (LEGISLACI�N DEL DISTRITO FEDERAL). La privaci�n de la libertad personal, con la finalidad de cometer el delito de robo, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, constituye un tipo penal espec�fico, que incluye para su acreditaci�n los elementos de aqu�l; de ah� que su �mbito de protecci�n comprenda tanto la libertad deambulatoria, como el patrimonio de las personas; y, por tanto, su acreditamiento excluye la aplicaci�n en forma aut�noma de la figura delictiva de robo, prevista en el ordinal 220 del citado ordenamiento punitivo, pues de lo contrario se recalificar�a la conducta il�cita cometida. No obstante lo anterior, en virtud de que el referido tipo penal espec�fico se constituye por los b�sicos o fundamentales de privaci�n de la libertad personal y robo, la no integraci�n de alguno de los elementos que lo conforman s�lo genera una traslaci�n al tipo penal b�sico que est� demostrado, no as� la atipicidad.

    "CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL PRIMER CIRCUITO.

    "A. en revisi�n 1534/2003. 10 de octubre de 2003. Unanimidad de votos. Ponente: O.E.E.. Secretario: J.R.E.G.�rrez.

    A. directo 1564/2003. 10 de octubre de 2003. Unanimidad de votos. Ponente: M. �ngel A. L�pez. Secretario: J.V.�n Sena Vel�zquez.

    Dicho criterio el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito lo reiter� en las ejecutorias, cuyos considerandos, en la parte que interesa, establecen lo siguiente:

  3. en revisi�n 2084/2003, de veintid�s de enero de dos mil cuatro.

    "SEXTO. ... Este Tribunal Colegiado con fundamento en el art�culo 91, fracci�n I, de la Ley de A., asume la jurisdicci�n y estima que el J. de Distrito, no estuvo en lo correcto al se�alar que en autos exist�an datos suficientes para acreditar los elementos de los delitos de robo calificado y privaci�n ilegal de la libertad agravada, ya que de las constancias de autos se desprende, que ... fue obligado a bajarse del transporte p�blico en que viajaba al resistirse a ser despojado de sus pertenencias, en cambio el robo aconteci� despu�s, aunque se dio en el lugar y la retenci�n del pasivo al ser conducido al otro extremo de la calle en donde lo alcanzaron el taxista y otro de los involucrados y un tercer coinculpado lo despoj� de un celular.

    "Precisado lo anterior, procede al an�lisis del acto reclamado, porque a juicio de este Tribunal Colegiado, el J. responsable realiz� una apreciaci�n inexacta de los hechos y con ello infringi� las reglas fundamentales de la l�gica, dado que si bien tiene facultades para apreciar los mismos, el arbitrio con el que cuenta no es absoluto, sino restringido por determinadas reglas basadas en los principios de la l�gica, de las cuales no debe separarse, pues al hacerlo, su apreciaci�n, aunque no infrinja directamente la ley, s� vulnera los principios l�gicos en que descansa, y dicha transgresi�n es violatoria del art�culo 14, en relaci�n con el 19 constitucionales, dado que indebidamente tuvo por acreditado el delito previsto en el art�culo 220, en relaci�n con el 225, del vigente C�digo Penal para el Distrito Federal, con el material probatorio que obra en autos, al considerar cometido en principio el delito de robo y despu�s el de privaci�n de la libertad, cuando en realidad lo que se advierte es que se actualiz� una privaci�n de la libertad personal de un individuo para despojarlo de sus pertenencias, ya que de acuerdo a la narraci�n de los hechos por parte de los involucrados ... era acechado por tres de los inculpados, quienes se hab�an puesto de acuerdo para despojarlo de sus pertenencias, luego cuando subi� al microb�s, ellos hicieron lo mismo, ubic�ndose dos en la parte posterior, en donde ya estaba el denunciante, despu�s uno de ellos lo sujet� de la petaca que llevaba y el otro de la playera, oblig�ndolo a bajarse y al mismo tiempo lo amenazaban al decirle ?b�jate cabr�n con nosotros, b�jate?, luego no obstante que el pasivo lo hizo, fue con motivo de la agresi�n de la que fue objeto, y cuando estaba abajo fue desapoderado del numerario y tarjetas telef�nicas. Luego, se confirma la intenci�n delictual de privarlo de la libertad para cometer el robo y al no haberlo resuelto as� se estima que se est� recalificando la conducta del quejoso.

    "En efecto, se estima que la autoridad responsable, en el presente caso despu�s de resumir las constancias de prueba y tener por acreditados los elementos del delito de robo, argument� lo siguiente: (se transcribe).

    "Sin embargo, para llegar a la anterior conclusi�n el J. responsable no apreci� debidamente los hechos y con ello infringi� las reglas fundamentales de la l�gica, y ello hace posible que este tribunal pueda v�lidamente sustituirse a �sta en la apreciaci�n de los elementos de convicci�n.

    "Resulta aplicable la jurisprudencia 280, emitida por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visible en la p�gina doscientos cuatro, Tomo II, Penal, del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-2000, que establece: ?PRUEBAS, APRECIACI�N DE LAS, EN EL AMPARO.? (se transcribe).

    "Como se advierte, el J. recurrido en la sentencia motivo de revisi�n, en forma incorrecta asever� que el J. responsable expres� las causas y motivos que lo llevaron a estimar acreditadas las hip�tesis normativas, por lo que el auto de formal prisi�n de treinta y uno de marzo de dos mil tres, no carece de fundamentaci�n y motivaci�n; adem�s se cumplieron las formalidades del procedimiento; y no se transgredieron los principios de legalidad y seguridad jur�dica, como lo adujo el peticionario de amparo, satisfaciendo as� el acto combatido las garant�as contenidas en los art�culos 14, 16 y 19 constitucionales.

    "En cambio, contrario a lo que indica el J. recurrido, se sostiene que no estuvo en lo correcto la autoridad responsable, ya que del an�lisis de la resoluci�n que constituye el acto reclamado y de las constancias que obran en los autos del juicio de garant�as que aqu� se revisa, se advierte que el referido auto de formal prisi�n no cumple con los requisitos establecidos en los art�culos 14 y 19 constitucionales se�alados con anterioridad, pues no se hizo una apreciaci�n correcta de los hechos, dado que para tal efecto es necesaria la exacta aplicaci�n de la ley, en el caso concreto la actualizaci�n de las hip�tesis normativas de los preceptos que se invocan, asimismo la justificaci�n del auto de formal prisi�n, con la expresi�n del delito con base en los datos que arroje la averiguaci�n previa, los que deber�n ser bastantes para comprobar el cuerpo del delito y probable responsabilidad, ya que por �stos se seguir� el proceso, ello por cuanto a uno de los delitos se refiere.

    "Para una mejor comprensi�n del asunto, es necesario se�alar que los delitos objeto de estudio en la sentencia recurrida, se enuncian en los numerales siguientes:

    "El art�culo 220 del Nuevo C�digo Penal vigente, enuncia: (se transcribe).

    "El art�culo 160 del mismo ordenamiento, es del tenor: (se transcribe).

    "El p�rrafo quinto (se transcribe).

    "Por ende, se considera que en el caso concreto dej� de observar que conforme a la narrativa de los hechos, se advierte que la conducta que se actualiz� fue la de privaci�n de la libertad, para cometer el robo, en virtud que desde el momento en que el pasivo fue bajado del microb�s, se coart� su libertad, y ya bajo esas circunstancias fue desapoderado de sus pertenencias, pues el robo ocurri� como un acto posterior, luego no es acertado considerar que cuando lo bajaron se cometi� un robo y despu�s una privaci�n de la libertad para cometer el robo, dado que por tratarse la privaci�n de la libertad como un delito continuo, la conducta de privar se inicia y se consuma desde que lo bajan hasta que lo desapoderan del celular, y esa actividad era para concretar el robo, cuya actitud violenta se da por la privaci�n misma, pues se constri�e su libertad desde que queda sometido, y a ello se agrega la calificativa de pandilla, al haberse cometido por m�s de dos sujetos reunidos de manera transitoria y sin estar organizados con fines delictivos, por ende no se actualiza el robo calificado con el material probatorio existente, pero s� el previsto y sancionado por el numeral 160, p�rrafo quinto (privaci�n de la libertad personal, para cometer el delito de robo) del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, al concretar el supuesto de robo con motivo de una privaci�n de la libertad, pues precisa que debe mediar la conducta de privar de la libertad para llevar a cabo un robo, como sucedi� en la especie, con la retenci�n indebida del pasivo.

    "La acci�n t�pica del citado delito contra la libertad personal, consiste en que sin precisar elemento de temporalidad para la consumaci�n del tipo, basta se impida el libre desplazamiento, actuaci�n o acci�n, sin el prop�sito de obtener un lucro o causar un da�o, cuya conducta se agravar� sustancialmente si el objeto de la privaci�n es para cometer robo o extorsi�n, pues la reforma que condujo a la elaboraci�n de tipos penales en el nuevo c�digo, tuvo como finalidad en este tipo de delitos de mayor recurrencia, corregir problemas t�cnicos legislativos y crear una figura de mayor espectro, que contemple o describa grados o contenga elementos de otra disposici�n con mayor rigor punitivo y as� adecuar la que colme la conducta il�cita.

    "En esencia se advierte que en los delitos contra la libertad personal, que enuncia el tipo del art�culo 160 del vigente C�digo Penal, se compone de seis cap�tulos, con fines diversos, por ello incluye en el p�rrafo quinto, respecto de la ?privaci�n de la libertad?, cuando se lleve a cabo ?�nicamente para cometer los delitos de robo y extorsi�n?, con una pena agravada, y en el primer p�rrafo, cuando no exista el prop�sito de obtener un lucro, causar un da�o o perjuicio a la persona privada de su libertad o cualquier otra, una pena menor. Por el contrario, se tratar�a de la hip�tesis del art�culo 220 del vigente C�digo Penal (robo), si el agente del delito endereza �nicamente su conducta a perpetrar el delito de robo y act�a en consecuencia a desapoderar al pasivo de sus pertenencias inclusive con uso de la violencia como medio para lograrlo, pero sin retener a la persona, ya que de llevarse a cabo esa detenci�n indebida, ser�a un medio utilizado para lograr el desapoderamiento y tipifica el delito que enuncia el art�culo 160, p�rrafo quinto, del vigente c�digo, pero no actualiza la de robo con violencia, por ser parte integrante del tipo espec�fico creado para punir ese tipo de conductas y proteger ese bien jur�dico de mayor importancia, ya que contra esa libertad personal recurren y encaminan su conducta con mayor incidencia los grupos delictivos, cre�ndose por ello una figura t�pica delictiva para ese tipo de hip�tesis.

    "De lo antes expuesto, se puede concluir que cuando como en el caso se priva de la libertad a un individuo y esta privaci�n es para cometer el delito de robo, se estar� en presencia de una privaci�n de la libertad personal prevista y sancionada por el precepto 160, p�rrafo quinto, del vigente C�digo Penal para el Distrito Federal, sin perjuicio de la agravante de pandilla, si se comete en com�n por tres o m�s personas. As� en el caso de quien con �nimo de dominio y sin consentimiento de quien puede otorgarlo, se apodera de una cosa ajena mueble, cometer� el delito de robo, previsto y sancionado por el numeral 220 del citado ordenamiento, el que podr� ser calificado, si se utiliza como medio la violencia.

    "As�, es evidente que de acuerdo a los hechos narrados y trat�ndose de una sola conducta y objetivo, privar de la libertad para robar, actualiza un solo delito, con la agravante que resulte, dado que en el presente caso se advierte que robar fue el objetivo planeado, aunque para garantizar el �xito del robo originalmente ideado, realizaran la retenci�n indebida del pasivo como en el presente caso se advierte de autos, al se�alar el denunciante que trat� de pedir auxilio en el momento que era despojado del numerario y pertenencias, lo que se corrobora, de acuerdo a la declaraci�n de los involucrados, al se�alar que lo bajaron del microb�s y lo sentaron en una ?parada?, le dijeron que se trataba de un asalto y que cooperara, se lo llevaron caminando y comenz� a gritar, lo golpearon y le dijeron que no hiciera nada, que cooperara y para eso pidieron un taxi y lo subieron, por ende debe apuntarse que en el caso presente se excluyen entre s� ambas conductas, en virtud de lo antes expuesto y deben regirse por la mec�nica de los hechos.

    "En resumen, no es exacto como lo afirma la responsable, que se trate de dos delitos, ya que respecto del robo se trata de un acto posterior, y desde que se priva de la libertad personal al pasivo no hubo interrupci�n, pues al ser desapoderado de dinero y tarjetas persist�a la privaci�n y continu� al llevarlo al otro lado de la calle, aun en el momento de ser despojado del celular en el taxi, hasta su detenci�n, con lo que se transgrede el art�culo 14 en relaci�n con el 19 constitucionales, por inexacta aplicaci�n de la ley, por cuanto a uno de los delitos se refiere, en concordancia con el art�culo 304-bis-A del C�digo de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, referido a que el auto de formal prisi�n se dictar� por el delito que realmente aparezca comprobado, tomando en cuenta s�lo los hechos materia de la consignaci�n, y considerando los elementos del tipo y la probable responsabilidad correspondientes aun cuando con ello se modifique la clasificaci�n hecha en promociones o resoluciones anteriores.

    "El J. de amparo estuvo de acuerdo con la responsable, ya que hizo referencia a dos acciones t�picas distintas, mencion� que las pruebas acreditaban ambos delitos, un apoderamiento y la privaci�n de la libertad, lo que denota existe inexacta aplicaci�n de la ley al caso concreto, al considerar la existencia de dos delitos, pues en cambio se estima que �nicamente se actualiz� el delito de privar de la libertad para cometer el robo, de ah� que el J. responsable juzg� incorrectamente los hechos y el juzgador de amparo debi� observarlo al resolver y, por tanto, existe una inexacta observaci�n de los hechos y aplicaci�n de la ley que toda autoridad debe atender al pronunciar resoluciones de esa naturaleza, m�xime que por el delito fijado en el auto de formal prisi�n debe seguirse el proceso.

    "Acorde a las consideraciones previamente expuestas, es inconcuso que la privaci�n de la libertad personal, para cometer el delito de robo, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, constituye un tipo penal espec�fico, que incluye para su acreditaci�n los elementos de aqu�l, de ah� que su �mbito de protecci�n comprenda tanto la libertad deambulatoria, como el patrimonio de las personas; por tanto, su acreditamiento excluye la aplicaci�n en forma aut�noma de la figura delictiva de robo, prevista en el art�culo 220 del citado ordenamiento punitivo, pues de lo contrario se recalificar�a la conducta il�cita cometida. No obstante lo anterior, la no integraci�n de alguno de los elementos que conforman los b�sicos o fundamentales de privaci�n de la libertad y robo, s�lo genera una traslaci�n al tipo penal b�sico demostrado, no as� la atipicidad, lo que implicar�a una cuesti�n de grado.

    "En esta tesitura, fue incorrecto que la autoridad responsable determinara que se actualizaba el delito de robo con la calificativa de violencia moral y el de privaci�n de la libertad personal, con la calificativa de pandilla, respecto de los mismos objetos motivo de apoderamiento, y la misma conducta de privar de la libertad para cometer el robo, considerado como un concurso ideal de delitos (una sola acci�n, varios delitos), lo que resultar�a contradictorio, ya que de acuerdo a su examen, defini� un robo y despu�s una privaci�n de la libertad para robar, y lo que se observa de la narraci�n de constancias, es que fue bajado del transporte p�blico en que viajaba al resistirse a ser despojado de sus pertenencias, lo que sucedi� despu�s fue el robo ante el desapoderamiento de las pertenencias del pasivo, en el lugar inmediato a ese hecho y la retenci�n del pasivo continu� hasta que fue conducido al otro extremo de la calle en donde lo alcanzaron los otros involucrados identificados como el taxista y el ahora quejoso y ah� lo despoj� de un celular, pero desde el inicio conforme a la confesi�n de cada uno de los coinculpados del quejoso, el objetivo era perpetrar el robo al denunciante, luego existe una apreciaci�n incorrecta de los hechos que llev� a considerar dos delitos acreditados con todos sus elementos integrantes, ya que no pueden coexistir y debe prevalecer el tipo penal espec�fico de privaci�n de la libertad personal, para cometer el delito de robo, con la agravante de pandilla, con lo que se transgreden las garant�as de seguridad jur�dica y legalidad del quejoso.

    "Resulta aplicable la jurisprudencia 1a./J. 20/2000, sustentada por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visible en la p�gina setenta y nueve, del Tomo XII, octubre de 2000, Materia Penal del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, de rubro y texto: ?AUTO DE FORMAL PRISI�N O DE SUJECI�N A PROCESO. EN EL DICTADO DE DICHA RESOLUCI�N PUEDEN VIOLARSE GARANT�AS DISTINTAS A LAS CONSAGRADAS EN EL ART�CULO 19 CONSTITUCIONAL.? (se transcribe).

    "En esa virtud como subsiste el delito de privaci�n de la libertad personal, las consecuencias del auto de formal procesamiento, consistente en el estudio de personalidad e informes de ingresos anteriores a prisi�n, son correctas y no resultan violatorias de garant�as individuales del quejoso, ya que al respecto existe disposici�n, la que fue fundada por la responsable en el art�culo 298 delordenamiento adjetivo penal, y as� lo destac� el J. de amparo, al se�alar que son indispensables en el proceso para seguir un orden en la secuela del juicio y no esperar a que sea declarado culpable, ya que al momento de sentenciar se debe contar con dichos medios, ya que de lo contrario se carecer�a de elementos de juicio para resolver, aunado a que no revisten la caracter�stica de una pena y basta que se origine con un auto de formal prisi�n como en el caso acontece para que el J. tenga por cumplidos los requisitos de ley y ordene dichas medidas administrativas.

    "En consecuencia debe concederse la protecci�n constitucional para que se elimine por no actualizarse de manera aut�noma el delito de robo calificado (cometido con violencia moral) y se siga el proceso por el delito de privaci�n de la libertad personal, para cometer el delito de robo, calificado (cometido en pandilla), como lo estim� el J. responsable y correctamente lo aval� el juzgador de amparo, en su resoluci�n al valorar las pruebas conducentes, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, en concordancia con el diverso 252, ambos del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, por acreditarse la probable responsabilidad en su comisi�n.

    "No se soslaya el criterio sostenido por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en la jurisprudencia publicada en la p�gina 32, Vol�menes 193-198, Segunda parte, del Semanario Judicial de la Federaci�n, S�ptima �poca, de rubro y texto. ?PRIVACI�N ILEGAL DE LA LIBERTAD, DELITO NO CONFIGURADO, EN CASO DE ROBO CON VIOLENCIA.? (se transcribe).

    "Pues ese criterio, como es de observarse es una tesis aislada de la S�ptima �poca, cuyo contenido imperaba hasta antes de la vigencia del Nuevo C�digo Penal, cuya figura delictiva fue creada con motivo del �ndice delictivo y recurrencia en este tipo de conductas de los grupos delictivos, como se expuso con antelaci�n, tarea del legislativo que ahora corresponde interpretar a los juzgadores, con el objeto de no sancionar dos veces una misma acci�n, bajo la �ptica de dos preceptos, que contienen tipos penales similares, pero que uno de ellos describe con mayor amplitud una conducta il�cita.

    "No escapa a la atenci�n de este tribunal que el recurrente en el segundo de los agravios hizo valer que el delito que se le pod�a imputar era el de robo simple y que el de privaci�n ilegal de la libertad debi� quedar inmerso en el de robo, lo que debi� ser resuelto as�, ante un concurso aparente de normas, de lo que no se ocup� el juzgador de amparo. Lo anterior es cierto, y este Tribunal Colegiado con fundamento en el art�culo 91 de la Ley de A., asume la jurisdicci�n y estima infundadas las alegaciones, ya que no tiene raz�n al sostener que en el caso concreto el delito de robo debe quedar inmerso en el de privaci�n de la libertad, pues contrario a lo que sostiene este tribunal estima que si se aplicara la figura del concurso aparente de normas, el robo deber�a quedar inmerso en el de privaci�n ilegal de la libertad, por contener �ste mayores elementos que describen con mayor amplitud una conducta il�cita como la atribuida al quejoso, de forma tal que la efectividad de una de ellas excluye necesariamente la otra, aunado a lo anteriormente expuesto por este Tribunal Colegiado, de que se trata de un hecho y finalidad concreto con el resultado mencionado, que acreditaba el delito de privaci�n ilegal de la libertad con fines de robo con la calificativa de pandilla, asimismo que de la valoraci�n de los elementos de prueba que obran en autos, llevaron a tener por acreditado dicho delito y la probable responsabilidad penal del quejoso recurrente en su comisi�n, hasta esta etapa procesal.

    "Sirven de apoyo a lo anterior, por identidad de raz�n la tesis 2902, consultada en la red jur�dica nacional, la que aparece publicada en la p�gina 1351, S�ptima �poca, Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-2000, Tomo II, Primera Sala, Materia Penal, de rubro y texto: ?SALUD, DELITO CONTRA LA. POSESI�N Y TRANSPORTACI�N. ABSORCI�N INOPERANTE CUANDO SE CONDENA POR UNA SOLA MODALIDAD.? (se transcribe); asimismo, la tesis 2860, consultable en la p�gina 1330, S�ptima �poca, Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-2000, Tomo II, Materia Penal, Primera Sala, de rubro y texto: ?SALUD, DELITO CONTRA LA. IMPORTACI�N ILEGAL DE ESTUPEFACIENTES. ABSORCI�N DE LAS MODALIDADES DE POSESI�N Y TRANSPORTACI�N.? (se transcribe).

    "Ahora bien, por cuanto hace a la probable responsabilidad del ahora recurrente en la comisi�n del delito de privaci�n ilegal de la libertad agravada, es correcto que la autoridad la haya tenido por acreditada, pues como lo se�al� con los medios de prueba que integran el sumario, se advierte que aun cuando el quejoso manifest� que s�lo particip� en contratar al taxi, se advert�a que estuvo de acuerdo con sus coinculpados desde el momento en que acept� subir al microb�s en el que ya era observado el pasivo con la finalidad de robarle, ya que al haber sido bajado del microb�s en forma violenta nuevamente estuvo presente en el momento en que los tres involucrados le dijeron que se trataba de un asalto y despu�s ayud� a subir al ofendido al taxi en el que fue desapoderado por el ahora quejoso de un celular, lo que se acredit� con lo depuesto por el ofendido, quien ubic� al impetrante de amparo y dos individuos m�s en el microb�s del servicio p�blico, m�xime que de lo declarado por ... se acredit� que estaban reunidos y juntos acordaron subir al microb�s y que la acci�n desplegada por el quejoso consisti� en que cuando ya ten�an al pasivo abajo del veh�culo los tres dijeron que era un asalto y que cooperara, asimismo le pidieron les entregara sus otras pertenencias, al negarse lo golpearon y fue conducido al taxi que solicit� el ahora quejoso, quien ayud� a los otros individuos a subirlo por la fuerza y en ese lugar lo desapoder� de un tel�fono celular, el que le fue localizado en su poder en la bolsa delantera del pantal�n, lo que se corrobor� con lo depuesto por los agentes aprehensores, medios de prueba eficaces jur�dicamente para comprobar la probable responsabilidad del quejoso en la comisi�n del delito de privaci�n de la libertad personal, para cometer el robo, calificado.

    As� las cosas, este tribunal concluye que el acto reclamado es violatorio de los art�culos 14 y 19 constitucionales, pues el auto con el cual se cierra la fase procesal de preinstrucci�n, es de trascendental importancia, ya que en �l se fijan los hechos materia de la causa y permite que los inculpados tengan la oportunidad de conocerlos y ejercer su derecho de defensa en forma adecuada, al conocer con el dictado del mismo el delito, entendido como la clasificaci�n legal contenida en el C�digo Penal, dando certeza jur�dica al proceso que habr� de seguirse, por la autoridad judicial, en congruencia con el principio de que todo proceso debe seguirse forzosamente por el o los delitos contemplados en el auto de formal procesamiento, salvaguard�ndose de esa manera las garant�as de seguridad jur�dica y legalidad, de lo que carece dicha resoluci�n, lo que determina modificar parcialmente la sentencia recurrida y conceder al quejoso el amparo y protecci�n de la Justicia Federal solicitado, para el efecto de que el J.T.�simo Primero Penal del Distrito Federal, deje insubsistente la resoluci�n combatida y, en su lugar, dicte una nueva en la que elimine por no actualizarse el delito aut�nomo de robo calificado (cometido con violencia moral), previsto y sancionado por el art�culo 220, fracci�n II, en relaci�n con el 225 del vigente C�digo Penal y se reitere por el delito de privaci�n de la libertad personal, para cometer el delito de robo, calificado (cometido en pandilla), por el que se deber� seguir el procedimiento, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, en concordancia con el diverso 252, ambos del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, tomando en cuenta las consideraciones de la presente ejecutoria.

  4. directo 54/2004, de treinta de enero de dos mil cuatro.

    "SEXTO. Los conceptos de violaci�n expresados por el quejoso, son infundados e inatendibles, por las razones que a continuaci�n se exponen.

    "...

    "Al respecto, se contesta que en primer t�rmino, de autos se advierte que los hechos ocurrieron el tres de enero de dos mil tres, fecha en la que ya se encontraba vigente el Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal que contempla el il�cito de privaci�n ilegal de la libertad personal, por el que fue condenado el quejoso ... pues dicho ordenamiento inici� su vigencia desde el doce de noviembre de dos mil dos; y, por ende, la resoluci�n de la Sala responsable, al considerar que con las conductas perpetradas por el quejoso, consistentes en la privaci�n de la libertad del pasivo ... con el �nico fin de cometer un delito de robo; as� como la realizaci�n concreta del apoderamiento de diversos productos de la empresa ... sin derecho y sin consentimiento de quien leg�timamente pod�a otorgarlo, integraban un s�lo delito de privaci�n de la libertad personal agravado con violencia moral, precisamente el previsto por el art�culo 160, p�rrafo quinto, en relaci�n con el p�rrafo cuarto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, no es violatoria de la garant�a de legalidad que alega el impetrante, pues como se dijo en p�rrafos precedentes, el ordenamiento legal en cita ciertamente fue expedido con anterioridad a la �poca del evento; sin que para ello sea obst�culo que esto no haya sido considerado por el J. de primer grado, dado que como el mismo quejoso lo destaca, es obligaci�n del tribunal ad quem, analizar la legalidad de la resoluci�n apelada, y si para ello requiere plasmar razonamientos que no expres� el a quo, este proceder por s� solo no es violatorio de garant�as, con tal de que no sea en perjuicio del sentenciado cuando �ste es el �nico apelante, pues por ser la apelaci�n un recurso propiamente dicho, el tribunal de segundo grado se sustituye al de primera instancia y est� en posibilidad de perfeccionar la sentencia apelada, para apegar su contenido a la legalidad; as� pues, este tribunal estima legalmente correcto que la Sala responsable hubiere considerado que con la conducta atribuida a ... �nicamente resultaba cometido un solo delito de privaci�n de la libertad agravado con violencia moral y no dos, como lo hab�a estimado el a quo, pues ciertamente se trata de un delito espec�fico creado por el legislador para proteger simult�neamente dos bienes jur�dicos, consistentes en la libertad deambulatoria y el patrimonio de las personas; como este tribunal lo ha sostenido en la revisi�n penal 1534/2003 y amparo directo 1564/2003, que dieron lugar a la tesis pendiente de publicaci�n que enseguida se cita, y m�xime que tal consideraci�n reporta un beneficio palpable al quejoso, pues la pena finalmente impuesta fue de siete a�os seis meses de prisi�n.

    "?PRIVACI�N DE LA LIBERTAD PERSONAL, TIPO PENAL ESPEC�FICO, SU ACREDITAMIENTO EXCLUYE LA APLICACI�N AUT�NOMA DEL DELITO DE ROBO (ART�CULO 160, P�RRAFO QUINTO, DEL NUEVO C�DIGO PARA EL DISTRITO FEDERAL.)? (se transcribe).

    "Por otra parte, de oficio, se debe se�alar que la Sala responsable, al dictar la sentencia reclamada, lo hizo en estricto cumplimiento a la garant�a de legalidad relativa a la fundamentaci�n y motivaci�n, pues del acto reclamado se advierte que se citaron los preceptos legales que sirvieron de apoyo y se expresaron los razonamientos que llevaron a dicha autoridad a concluir, como lo hizo, con independencia de lo acertado de su decisi�n, que el asunto que nos ocupa, encuadraba en las normas que invoc�. Lo anterior es as�, en atenci�n a que la Sala ordenadora, se�al� los motivos que influyeron para conceder valor a los elementos probatorios que tom� en cuenta, pues hizo referencia a los diversos atestos existentes en la causa, correspondientes a las declaraciones vertidas por el ofendido ... los agentes aprehensores ... y el testigo presencial ... los cuales adminicul� con las diversas diligencias practicadas por el agente del Ministerio P�blico investigador, aunado a las documentales privadas y p�blicas exhibidas durante el proceso; con la expresi�n a trav�s de razones particulares del contenido de cada uno de dichos atestes, actuaciones y documentales que se mencionan.

    "Sirve de apoyo a lo anterior, la tesis de jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, publicada con el n�mero 73, en el Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n, de mil novecientos noventa y cinco, S�ptima �poca, Tomo III, p�gina 42, cuyo t�tulo y contenido son:

    "?FUNDAMENTACI�N Y MOTIVACI�N.? (se transcribe).

    "En otro orden de ideas, el quejoso argumenta que la Sala dict� sentencia condenatoria en su contra, pese a que no se acredit� el delito de privaci�n de la libertad agravado con violencia moral, ni su plena responsabilidad; sin embargo, lleg� a esta conclusi�n porque no valor� debidamente el material probatorio.

    "Al respecto, se debe contestar al agraviado que contrariamente a lo que aduce, este �rgano colegiado estima que el tribunal ad quem no viol� garant�as en su perjuicio, al estimar que se encontraba debidamente acreditado el delito de privaci�n de la libertad personal agravado con violencia moral, previsto y sancionado por el art�culo 160, p�rrafo quinto, en relaci�n con el p�rrafo cuarto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, as� como la plena responsabilidad de ... en su comisi�n; pues se debe precisar que la hip�tesis t�pica del delito por el cual fue condenado el quejoso, se hizo consistir en ?el sujeto que lleva a cabo la privaci�n de la libertad, �nicamente para cometer un delito de robo?; supuesto que se estim� acreditado por la responsable, en los t�rminos indicados en el considerando cuarto de esta ejecutoria, luego de valorar debidamente las pruebas que conforman la causa de origen, de conformidad con los art�culos 245, 246, 250, 251, 252, 253, 254, 255, 261 y 286 del C�digo de Procedimientos Penales del Distrito Federal; las cuales se estimaron aptas y suficientes para acreditar el delito en comento, as� como para sustentar el respectivo juicio de reproche en contra del ahora quejoso ... toda vez que de lo manifestado por el pasivo ... se advierte que a las quince horas con cinco minutos, del tres de marzo de dos mil tres, en la calle ... colonia ... D.�n ... el ahora quejoso ... previo a ser detenido, le patent� que se trataba de un asalto, pues se le acerc� con una mano bajo la playera que vest�a, simulando que sacaba un objeto, le dijo suelta el billete; posteriormente lo oblig� a abordar el veh�culo marca ... tipo ... propiedad de la empresa ... sitio en el que lo mantuvo cautivo y amedrentado, pues manten�a su mano bajo la playera, lo que fue suficiente para generar en el pasivo el temor de verse afectado por un mal grave e inminente, al tiempo que le exig�a que condujera el veh�culo hasta la calle ... y al llegar a la esquina de la ... el impetrante le orden� que detuviera la combi y descendiera de la misma, enseguida lo coloc� agachado en la parte trasera de la combi donde iba la mercanc�a, momento en que contrat� los servicios de un taxi y se apoder� de cinco cajas de productos ... cuatro de las cuales logr� introducir a la cajuela del taxi; en ese instante arribaron al lugar los elementos captores, quienes lograron detener al ahora quejoso; imputaci�n que como bien lo destac� la ordenadora, se robusteci� con el dicho del testigo ... quien confirm� que ... le solicit� sus servicios de transporte para trasladar unas cajas a la colonia ... al aceptar, observ� que el sujeto introdujo dos cajas a la cajuela del taxi, despu�s se dirigi� a una combi que ten�a el logotipo de ... y tom� otras dos cajas que volvi� a colocar en el taxi; en ese instante se dio cuenta de que el chofer de la combi le hac�a se�as d�ndole a entender que lo estaban asaltando, motivo por el cual solicit� el auxilio de una unidad policiaca que pasaba por el lugar, cuyos tripulantes lograron detener al ahora agraviado; por su parte, los elementos captores se�alaron coincidentemente que al acercarse a las unidades motrices, observaron que el peticionario de amparo pretend�a guardar una quinta caja de productos ... en la cajuela del taxi, por lo que se aproximaron hasta el conductor de la combi de ... quien se encontraba en el interior de dicho veh�culo con la cabeza hacia abajo y quien les manifest� que el quejoso lo estaba asaltando; todo lo anterior, aunado a las diligencias realizadas por el Ministerio P�blico, en las que dio fe de tener a la vista cinco cajas de cart�n con diversos productos ... as� como de los veh�culos involucrados en los hechos, una camioneta marca ... placas de circulaci�n ... con varias cajas de cart�n en su interior; y veh�culo marca ... placas de circulaci�n ... en cuya cajuela se encontraban las cinco cajas de cart�n que conten�an los productos ... fueron elementos que la responsable valor� adecuadamente y estim� suficientes para tener por acreditado el delito en comento y la plena responsabilidad del quejoso en su comisi�n.

    As� pues, contrariamente a lo que aduce ... la Sala responsable no transgredi� sus garant�as individuales al considerar acreditado el delito de privaci�n de la libertad personal agravado con violencia moral, previsto y sancionado por el art�culo 160, p�rrafo quinto, en relaci�n con el cuarto p�rrafo, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, pues seg�n se ha dicho, los elementos de prueba rese�ados con anterioridad, debidamente valorados por la ordenadora, fueron suficientes para arribar a tal conclusi�n y, en tales condiciones, se pone de manifiesto lo infundado de este concepto de violaci�n.

  5. directo 454/2004 de fecha once de marzo de dos mil cuatro.

    "QUINTO. En suplencia de la deficiencia de los conceptos de violaci�n hechos valer por el impetrante de amparo ... en t�rminos de lo dispuesto por el art�culo 76 bis, fracci�n II, de la Ley de A., este �rgano colegiado estima que el acto reclamado es violatorio del art�culo 14, p�rrafo tercero, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos; por tanto, debe concederse la protecci�n constitucional solicitada, para los efectos que se precisan en esta ejecutoria.

    "...

    "Establecido lo anterior, en suplencia de la deficiencia de los conceptos de violaci�n expresados por el impetrante de amparo ... con fundamento en lo dispuesto por el art�culo 76 bis, fracci�n II, de la Ley de A., se procede a analizar la violaci�n constitucional a la cual se hizo referencia al inicio del presente considerando, en la que incide la sentencia reclamada.

    "En primer t�rmino debe se�alarse que por disposici�n del art�culo 14, p�rrafo tercero, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, en los juicios del orden criminal queda prohibido imponer por simple analog�a y aun por mayor�a de raz�n, pena alguna que no est� decretada por una ley exactamente aplicable al delito de que se trate; lo cual constituye la garant�a de legalidad, relativa al principio de exacta aplicaci�n de la ley penal.

    "Ahora bien, en el caso en concreto la Sala responsable, acorde a la acusaci�n formulada por el Ministerio P�blico, al dictar el acto reclamado resolvi� que estaban acreditados los delitos de privaci�n de la libertad personal, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, y robo agravado, cuya descripci�n t�pica y sanci�n establecen los ordinales 220, p�rrafo primero y fracci�n IV, en relaci�n a los numerales 224, p�rrafo primero y fracci�n III, y 225, p�rrafo primero y fracci�n I, todos del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal; as� como la correspondiente plena responsabilidad penal del impetrante de amparo ... en relaci�n a dichos il�citos; y en tales t�rminos individualiz� las sanciones impuestas.

    "Declaratoria judicial que constituye una violaci�n a la garant�a de legalidad,relativa al principio de exacta aplicaci�n de la ley penal, consagrada en el p�rrafo tercero del art�culo 14 de la Constituci�n Federal, pues al tener por acreditadas ambas figuras delictivas, la autoridad responsable incorrectamente recalific� la conducta penalmente reprochable al impetrante de amparo, dado que la descripci�n t�pica del il�cito de privaci�n de la libertad personal, contenida en el p�rrafo quinto del art�culo 160 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, conforme a su estructuraci�n normativa es un tipo penal espec�fico, que excluye el acreditamiento aut�nomo del delito de robo y, por tanto, su punici�n.

    "En efecto, del an�lisis sistem�tico de las descripciones t�picas de los delitos precisados, as� como de las razones que motivaron su creaci�n, se desprende que la libertad personal, constituye el segundo de los bienes que el legislador local estim� de mayor val�a para la sociedad; por tanto, al advertir que era recurrente su vulneraci�n por parte de la delincuencia, consider� indispensable que jur�dicamente se tutelara su protecci�n; de ah� que en el p�rrafo primero del art�culo 160 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, haya establecido como delito la privaci�n de la libertad personal, cuyo contenido como tipo penal b�sico se actualiza cuando un particular priva a otro de su libertad, sin el prop�sito de obtener un lucro, causar un da�o o perjuicio a la persona privada de su libertad o a cualquier otra.

    "Sin embargo, en el p�rrafo quinto del art�culo 160 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, el legislador cre� un tipo penal espec�fico, cuya estructuraci�n t�pica requiere del acreditamiento de los elementos del tipo penal b�sico del delito de privaci�n de la libertad; as� como, la demostraci�n de un elemento subjetivo espec�fico, consistente en el objeto o finalidad de la comisi�n del il�cito, concretamente la realizaci�n de otras figuras delictivas, a las cuales hace remisi�n, entre ellas la del delito de robo, previsto en el ordinal 220 del precitado ordenamiento legal; lo cual sustent� en la mayor reprochabilidad de la conducta delictiva, pues es evidente que con la comisi�n de dicha conducta delictiva, no solamente se vulnera la libertad deambulatoria de las personas, sino que su realizaci�n tiene impl�cita la finalidad de afectar el patrimonio de las personas; por tal motivo, son ambos bienes jur�dicos los que constituyen el �mbito de protecci�n de la norma penal analizada; aunado a lo anterior, se aprecia que la norma penal en estudio, establece par�metros de punibilidad concretos e independientes a los establecidos para el tipo penal b�sico.

    "En este sentido se ha pronunciado este Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Penal, en la tesis I..P.27 P publicada en la p�gina un mil quinientos noventa y uno, del T.X., correspondiente a enero de dos mil cuatro, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, en los t�rminos siguientes:

    "?PRIVACI�N DE LA LIBERTAD PERSONAL PARA COMETER EL DELITO DE ROBO. POR SER UN TIPO PENAL ESPEC�FICO, SU ACREDITAMIENTO EXCLUYE LA APLICACI�N EN FORMA AUT�NOMA DE LA FIGURA DELICTIVA DE ROBO (LEGISLACI�N DEL DISTRITO FEDERAL).? (se transcribe).

    "En tal contexto, al apreciarse del an�lisis del acto reclamado, que los hechos que estim� delictivos la Sala responsable, sustancialmente se constri�en a que el impetrante de amparo ... de manera conjunta con otra persona, en las circunstancias temporales y eventuales del hecho, priv� de la libertad a la ofendida ... cuando �sta se encontraba a bordo del autom�vil ... placas de circulaci�n ... pues la oblig� a pasarse del asiento del conductor al del copiloto, y enseguida se apoder� de la citada unidad automotriz, propiedad de ... posteriormente condujo el veh�culo por diversas calles y durante el transcurso la desapoder� de una bolsa para dama, marca ... una cartera, marca ... dos tarjetas de cr�dito la primera ... y la segunda ... una tarjeta de d�bito ... todos ellos propiedad de la citada ofendida; y, el tel�fono celular ... propiedad del ofendido ... es inconcuso que la conducta desplegada por el impetrante de amparo, consistente en privar de la libertad a un particular, �nicamente para apoderarse de cosas muebles que le eran ajenas, con el �nimo de dominio y sin el consentimiento de quien legalmente pudiera otorgarlo, acredita los elementos del tipo penal espec�fico de privaci�n de la libertad personal, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal.

    Consecuentemente, el hecho de que la autoridad responsable, al dictar el acto reclamado, haya resuelto acreditar de manera aut�noma, los il�citos de privaci�n de la libertad personal y robo agravado, previstos y sancionados, respectivamente, en los art�culos 160, p�rrafo quinto (hip�tesis del particular que prive a otro de su libertad �nicamente para cometer el delito de robo), y 220, p�rrafo primero y fracci�n IV, en relaci�n al numeral 224, p�rrafo primero y fracci�n III (hip�tesis de v�ctima a bordo de veh�culo particular), y 225, p�rrafo primero y fracci�n I (hip�tesis de violencia f�sica y moral), del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, evidencia que el acto reclamado es ilegal, porque con tal actuaci�n la Sala responsable recalific� la conducta il�cita cometida; m�xime que al individualizar las sanciones aplicables, tom� en consideraci�n las circunstancias exteriores de ejecuci�n de ambos delitos.

QUINTO

Como una cuesti�n previa a resolver la existencia de la contradicci�n denunciada, debe se�alarse que, para que se surta su procedencia, es necesario que las posiciones opuestas se susciten en un mismo plano de an�lisis, de modo que no basta atender a la conclusi�n del razonamiento, sino que es necesario tener en cuenta las circunstancias f�cticas y jur�dicas que por su enlace l�gico son fundamento del criterio asumido, ya que �nicamente cuando exista tal coincidencia puede presentarse una contradicci�n de tesis.

Asimismo, al estudiar las circunstancias aludidas se debe distinguir entre las que sirven de fundamento a los criterios emitidos, de aquellas que aun cuando aparentemente son sustento de las consideraciones respectivas, no constituyen un presupuesto l�gico del razonamiento.

En otros t�rminos, se actualiza la contradicci�n de tesis cuando concurren los siguientes supuestos:

  1. Que al resolver los asuntos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten criterios discrepantes;

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y,

  3. Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

    Al respecto, es aplicable la siguiente tesis de jurisprudencia:

    "Octava �poca

    "Instancia: Cuarta Sala

    "Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n

    "N�mero: 58, octubre de 1992

    "Tesis: 4a./J. 22/92

    "P�gina: 22

    CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de A., cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia, o de la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) Que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y c) Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

    Precisado lo anterior, debe se�alarse que en la especie, se acreditan los extremos a que se refieren los incisos anteriores, entre los criterios sustentados por el Noveno y el Cuarto Tribunales Colegiados en Materia Penal del Primer Circuito, al resolver, el primero de ellos, el amparo directo 99/2004 y, el segundo, los amparos en revisi�n 1534/2003 y 2084/2003, y los amparos directos 1564/2003-158, 54/2004 y 454/2004.

    Sin que sea obst�culo a lo anterior el que el criterio sustentado por el Noveno Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito en el amparo directo 99/2004, no haya dado lugar a tesis expuesta de manera formal. Ello en virtud de que para que exista contradicci�n de tesis basta con que se hayan sustentado criterios discrepantes sobre la misma cuesti�n por los Tribunales Colegiados de Circuito, en resoluciones dictadas en asuntos de su competencia.

    Lo anterior encuentra apoyo en lo sostenido por el Pleno de este Alto Tribunal en el siguiente criterio jurisprudencial:

    "Novena �poca

    "Instancia: Pleno

    "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

    "Tomo: XIII, abril de 2001

    "Tesis: P./J. 27/2001

    "P�gina: 77

    "CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA QUE PROCEDA LA DENUNCIA BASTA QUE EN LAS SENTENCIAS SE SUSTENTEN CRITERIOS DISCREPANTES. Los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal, 197 y 197-A de la Ley de A. establecen el procedimiento para dirimir las contradicciones de tesis que sustenten los Tribunales Colegiados de Circuito o las S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n. El vocablo ?tesis? que se emplea en dichos dispositivos debe entenderse en un sentido amplio, o sea, como la expresi�n de un criterio que se sustenta en relaci�n con un tema determinado por los �rganos jurisdiccionales en su quehacer legal de resolver los asuntos que se someten a su consideraci�n, sin que sea necesario que est� expuesta de manera formal, mediante una redacci�n especial, en la que se distinga un rubro, un texto, los datos de identificaci�n del asunto en donde se sostuvo y, menos a�n, que constituya jurisprudencia obligatoria en los t�rminos previstos por los art�culos 192 y 193 de la Ley de A., porque ni la Ley Fundamental ni la ordinaria establecen esos requisitos. Por tanto, para denunciar una contradicci�n de tesis, basta con que se hayan sustentado criterios discrepantes sobre la misma cuesti�n por S. de la Suprema Corte o Tribunales Colegiados de Circuito, en resoluciones dictadas en asuntos de su competencia."

    Dicho lo anterior, lo que procede es demostrar que se acreditan los extremos a que se ha hecho referencia, y para ello se hace la siguiente relaci�n:

    1. directo 99/2004.

      Quejoso: ...

      Acto reclamado y autoridad responsable: la sentencia definitiva dictada por la Cuarta Sala del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal el veinticuatro de octubre de dos mil tres, en el toca penal n�mero 1609/2003, en la que se le consider� penalmente responsable en la comisi�n de los delitos de robo calificado y privaci�n ilegal de la libertad personal.

      Resoluci�n del Tribunal Colegiado: la emitida en sesi�n de veintisiete de febrero de dos mil cuatro, en la que se determin� negar el amparo solicitado por el quejoso.

      Consideraciones de la ejecutoria:

      ? El acto reclamado se dict� conforme a derecho, en raz�n de que correctamente tuvo por demostrada la responsabilidad penal de los quejosos en la comisi�n de los delitos de: 1) Privaci�n ilegal de la libertad ejecutada con el �nico prop�sito de cometer el il�cito de robo, previsto y sancionado por el �ltimo p�rrafo del art�culo 160 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal; y, 2) Robo calificado, previsto y sancionado por el diverso 220, fracci�n IV, en relaci�n con el 225, fracci�n I, del mismo ordenamiento legal antes invocado.

      ? Lo anterior, al considerar que de acuerdo a las pruebas valoradas en el proceso, no es posible afirmar que una norma quede comprendida en la otra, ni que de acuerdo a la mec�nica de los hechos, un solo precepto abarque ambos supuestos sancionados por la ley, ya que los mismos no contienen id�ntica pretensi�n normativa respecto al hecho particularmente considerado, pues ambos il�citos contienen elementos estructurales distintos.

      ? Esto es as�, pues mientras en el primero de los art�culos mencionados la pretensi�n punitiva es la privaci�n de la libertad de una persona que si bien la raz�n es para cometer un robo, resulta que el bien jur�dico tutelado es la libertad deambulatoria de las personas, mientras que en el robo la pretensi�n punitiva es el desapoderamiento de un objeto, lo que lesiona el patrimonio del ofendido.

      Revisi�n penal 1534/2003.

      Quejosos: ...

      Autoridad que conoci� del juicio de amparo indirecto: J. Quinto de Distrito "B" de A. en Materia Penal en el Distrito Federal.

      Acto reclamado y autoridad responsable: el auto de t�rmino constitucional dictado el treinta y uno de marzo de dos mil tres, por el J. Trig�simo Primero Penal del Distrito Federal, en el que se les decret� la formal prisi�n o preventiva como probables responsables en la comisi�n de los delitos de robo calificado y privaci�n ilegal de la libertad calificada.

      Resoluci�n dictada en amparo indirecto: la dictada el treinta y uno de octubre de dos mil tres, en el expediente 1088/2003, en la que se neg� el amparo solicitado por los quejosos.

      Recurso de revisi�n: interpuesto por los quejosos ...

      Resoluci�n dictada en el recurso de revisi�n: El Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, en sesi�n de diez de octubre de dos mil tres, dict� sentencia en la que concedi� para efectos la protecci�n constitucional solicitada por los quejosos.

      Consideraciones de la ejecutoria:

      ? Declar� parcialmente fundados los agravios expresados por los inconformes, por lo que revoc� el fallo recurrido, y en t�rminos de lo previsto en la fracci�n I del art�culo 91 de la Ley de A., reasumi� jurisdicci�n para analizar el acto reclamado por el quejoso.

      ? As�, consider� que el J. responsable no apreci� debidamente los hechos, ya que del estudio de las constancias de autos se desprende que indebidamente tuvo por acreditada la probable responsabilidad de los quejosos en la comisi�n de los delitos de: 1) Privaci�n ilegal de la libertad ejecutado con el �nico prop�sito de cometer el il�cito de robo, previsto y sancionado por el �ltimo p�rrafo del art�culo 160 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal; y, 2) Robo, previsto y sancionado por el diverso 220, fracci�n II, del mismo ordenamiento legal antes invocado.

      ? En realidad, la privaci�n de la libertad personal, con la finalidad de cometer el delito de robo, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, constituye un tipo penal espec�fico, que incluye para su acreditaci�n los elementos de aqu�l, de ah� que su �mbito de protecci�n comprenda tanto la libertad deambulatoria como el patrimonio de las personas, por tanto, su acreditamiento excluye la aplicaci�n en forma aut�noma de la figura delictiva de robo, prevista en el art�culo 220 del citado ordenamiento punitivo, pues de lo contrario se recalificar�a la conducta il�cita cometida. No obstante lo anterior, la no integraci�n de alguno de los elementos que conforman los b�sicos o fundamentales de privaci�n de la libertad y robo, s�lo genera una traslaci�n al tipo penal b�sico demostrado, no as� la atipicidad, lo que implicar�a una cuesti�n de grado.

    2. directo 1564/2003.

      Quejoso: ...

      Acto reclamado y autoridad responsable: la sentencia definitiva de veintitr�s de junio de dos mil tres, dictada en el toca de apelaci�n 633/2003, por la S�ptima Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

      Resoluci�n del Tribunal Colegiado: la emitida en sesi�n de diez de octubre de dos mil tres, en la que se determin� conceder para efectos la protecci�n constitucional solicitada por el quejoso.

      Consideraciones de la ejecutoria:

      ? En suplencia de la deficiencia de los conceptos de violaci�n hechos valer por el quejoso, se consider� que el acto reclamado violentaba la garant�a de exacta aplicaci�n de la ley, contenida en el p�rrafo tercero del art�culo 14 constitucional.

      ? Esto es as�, ya que indebidamente tuvo por acreditada la responsabilidad de los quejosos en la comisi�n de los delitos de: 1) Privaci�n de la libertad personal, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal; y, 2) Robo agravado, previsto y sancionado por los numerales 220, p�rrafo primero y fracci�n IV, en relaci�n con el 224, p�rrafo primero y fracci�n III, y 225, p�rrafo primero, del mismo ordenamiento legal antes invocado.

      ? De acuerdo a las razones expuestas por el legislador para crear el tipo penal previsto en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, resulta ser un tipo penal espec�fico, cuya estructuraci�n requiere del acreditamiento de los elementos del tipo penal b�sico del delito de privaci�n de la libertad, as� como la demostraci�n de un elemento subjetivo espec�fico, consistente en el objeto o finalidad de la comisi�n del il�cito, concretamente, la realizaci�n de otras figuras delictivas, a las cuales hace remisi�n, entre ellas, la del delito de robo, previsto en el ordinal 220 del precitado ordenamiento legal; lo cual sustent� en la mayor reprochabilidad de la conducta delictiva pues es evidente que con la comisi�n de dicha conducta delictiva, no solamente se vulnera la libertad deambulatoria de las personas, sino que su realizaci�n tiene impl�cita la finalidad de afectar el patrimonio de las personas; aunado a que establece par�metros de punibilidad concretos e independientes a los establecidos para el tipo penal b�sico.

      ? De lo contrario, se recalificar�a la conducta il�cita cometida. No obstante, la no integraci�n de alguno de los elementos que conforman los b�sicos o fundamentales de privaci�n de la libertad y robo, s�lo genera una traslaci�n al tipo penal b�sico demostrado, no as� la atipicidad, lo que implicar�a una cuesti�n de grado.

      Revisi�n penal 2084/2003.

      Quejoso: ...

      Autoridad que conoci� del juicio de amparo indirecto: J. Primero de Distrito "A" de A. en Materia Penal en el Distrito Federal.

      Acto reclamado y autoridad responsable: el auto de t�rmino constitucional dictado el treinta y uno de marzo de dos mil tres, por el J. Trig�simo Primero Penal, en el que se le decret� la formal prisi�n o preventiva como probables responsables en la comisi�n de los delitos de robo calificado y privaci�n ilegal de la libertad calificada.

      Resoluci�n dictada en amparo indirecto: la dictada el treinta y uno de octubre de dos mil tres, en el expediente 1267/2003, en la que se neg� el amparo solicitado por los quejosos.

      Recurso de revisi�n: interpuesto por el quejoso ...

      Resoluci�n dictada en el recurso de revisi�n: El Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito en sesi�n de veintid�s de enero de dos mil cuatro, dict� sentencia en la que concedi� para efectos la protecci�n constitucional solicitada por el quejoso.

      Consideraciones de la ejecutoria:

      ? Declar� parcialmente fundados los agravios expresados por el inconforme, por lo que revoc� el fallo recurrido, y en t�rminos de lo previsto en la fracci�n I del art�culo 91 de la Ley de A., reasumi� jurisdicci�n para analizar el acto reclamado por el quejoso.

      ? As�, consider� que el J. responsable no apreci� debidamente los hechos, ya que del estudio de las constancias de autos se desprende que indebidamente tuvo por acreditada la probable responsabilidad de los quejosos en la comisi�n de los delitos de: 1) Privaci�n ilegal de la libertad ejecutado con el �nico prop�sito de cometer el il�cito de robo, previsto y sancionado por el �ltimo p�rrafo del art�culo 160 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal; y, 2) Robo, previsto y sancionado por el diverso 220,fracci�n II, del mismo ordenamiento legal antes invocado.

      ? En realidad, la privaci�n de la libertad personal, con la finalidad de cometer el delito de robo, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, constituye un tipo penal espec�fico, que incluye para su acreditaci�n los elementos de aqu�l, de ah� que su �mbito de protecci�n comprenda tanto la libertad deambulatoria como el patrimonio de las personas, por tanto, su acreditamiento excluye la aplicaci�n en forma aut�noma de la figura delictiva de robo, prevista en el art�culo 220 del citado ordenamiento punitivo, pues de lo contrario se recalificar�a la conducta il�cita cometida. No obstante lo anterior, la no integraci�n de alguno de los elementos que conforman los b�sicos o fundamentales de privaci�n de la libertad y robo, s�lo genera una traslaci�n al tipo penal b�sico demostrado, no as� la atipicidad, lo que implicar�a una cuesti�n de grado.

    3. directo 54/2004.

      Quejosos: ...

      Acto reclamado y autoridad responsable: la sentencia de nueve de octubre de dos mil tres, dictada en el toca penal 1041/2003, por la Sexta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

      Resoluci�n del Tribunal Colegiado: la pronunciada en sesi�n de treinta de enero de dos mil cuatro, en la que se determin� negar el amparo solicitado por el quejoso.

      Consideraciones de la ejecutoria:

      ? Son infundados los conceptos de violaci�n hechos valer por el quejoso, pues estim� legalmente correcto que la Sala responsable hubiere considerado que con la conducta atribuida a los quejosos �nicamente resultaba cometido un solo delito de privaci�n de la libertad agravado con violencia moral y no dos, ya que se trata de un delito espec�fico creado por el legislador para proteger simult�neamente dos bienes jur�dicos, consistentes en la libertad deambulatoria y el patrimonio de las personas; m�xime que tal consideraci�n reporta un beneficio palpable al quejoso, pues la pena finalmente impuesta fue inferior a la inicialmente determinada.

    4. directo 454/2004.

      Quejoso: ...

      Acto reclamado y autoridad responsable: la sentencia de veintitr�s de junio de dos mil tres, dictada en el toca penal 633/2003, por la S�ptima Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

      Resoluci�n del Tribunal Colegiado: la aprobada en sesi�n de once de marzo de dos mil cuatro, en la que determin� conceder para efectos la protecci�n constitucional solicitada por el quejoso.

      Consideraciones de la ejecutoria:

      ? En suplencia de la deficiencia de los conceptos de violaci�n hechos valer por el quejoso, se consider� que el acto reclamado violentaba la garant�a de exacta aplicaci�n de la ley, contenida en el p�rrafo tercero del art�culo 14 constitucional.

      ? Esto es as�, ya que indebidamente tuvo por acreditada la responsabilidad de los quejosos en la comisi�n de los delitos de: 1) Privaci�n de la libertad personal, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal; y, 2) Robo agravado, previsto y sancionado por los numerales 220, p�rrafo primero y fracci�n IV, en relaci�n con el 224, p�rrafo primero y fracci�n III, y el 225, p�rrafo primero, del mismo ordenamiento legal antes invocado.

      ? La hip�tesis prevista en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, resulta ser un tipo penal espec�fico, cuya estructuraci�n requiere del acreditamiento de los elementos del tipo penal b�sico del delito de privaci�n de la libertad, as� como la demostraci�n de un elemento subjetivo espec�fico, consistente en el objeto o finalidad de la comisi�n del il�cito, concretamente, la realizaci�n de otras figuras delictivas, a las cuales hace remisi�n, entre ellas, la del delito de robo, previsto en el ordinal 220 del precitado ordenamiento legal; lo cual sustent� en la mayor reprochabilidad de la conducta delictiva, pues es evidente que con la comisi�n de dicha conducta delictiva no solamente se vulnera la libertad deambulatoria de las personas, sino que su realizaci�n tiene impl�cita la finalidad de afectar el patrimonio de las personas; aunado a que establece par�metros de punibilidad concretos e independientes a los establecidos para el tipo penal b�sico.

      Ahora bien, de la lectura de los aspectos destacados en las ejecutorias mencionadas en los p�rrafos anteriores, se desprende que el Noveno y el Cuarto Tribunales Colegiados en Materia Penal del Primer Circuito, al resolver, el primero de ellos, el amparo directo penal 99/2003 y, el segundo, los amparos directos penales 1564/2003-158, 54/2004 y 454/2004 y los amparos en revisi�n penales 1534/2003 y 2084/2003; s� se pronunciaron en torno a un problema jur�dico cuyas caracter�sticas y antecedentes resultan ser esencialmente id�nticos, en los t�rminos siguientes:

  4. Aun cuando las ejecutorias materia de la presente contradicci�n resolvieron juicios de distinta naturaleza, como lo son: el amparo directo y el recurso de revisi�n contra la sentencia reca�da en un amparo indirecto, lo cierto es que en cuanto a uno de los temas de estudio que motiv� el sentido de las ejecutorias existi� identidad, concretamente, el relativo a determinar si el delito de privaci�n de la libertad personal cuando se lleve a cabo con el �nico prop�sito de cometer el delito de robo, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, constituye un tipo penal espec�fico y, por tanto, su �mbito de protecci�n comprende tanto la libertad deambulatoria como el patrimonio de las personas; con lo que su acreditamiento excluye la aplicaci�n en forma aut�noma de la figura delictiva de robo, previsto y sancionado en el art�culo 220 del propio ordenamiento punitivo.

  5. As�, mientras el Noveno Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, al resolver el amparo directo penal 99/2004, sostuvo que no se puede considerar que el tipo penal de robo quede comprendido en la norma que contempla el delito de privaci�n de la libertad personal cuando se lleve a cabo con el �nico prop�sito de cometer el delito de robo, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal. En virtud de que ambos delitos contienen elementos estructurales distintos, ya que en el primero de los art�culos mencionados la pretensi�n punitiva es la privaci�n de la libertad de una persona, que si bien es con el prop�sito de cometer un robo, resulta que el bien jur�dico tutelado en dicho supuesto es �nicamente la libertad deambulatoria de las personas, en tanto que en el robo la pretensi�n punitiva es el desapoderamiento de un objeto, lo que lesiona el patrimonio del ofendido.

  6. Por su parte, el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, al resolver los juicios de amparo directo 1564/2003, 54/2004 y 454/2004, y los amparos en revisi�n penal 1534/2003 y 2084/2003, sostuvo que el delito de privaci�n de la libertad personal, cuando se lleve a cabo con el �nico prop�sito de cometer el delito de robo, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, constituye un tipo penal espec�fico, que incluye para su acreditaci�n los elementos del robo, de ah� que su �mbito de protecci�n comprenda tanto la libertad deambulatoria como el patrimonio de las personas, por tanto, su acreditamiento excluye la aplicaci�n en forma aut�noma de la figura delictiva de robo, pues de lo contrario se recalificar�a la conducta il�cita cometida.

    En ese orden de ideas, queda evidenciado que no obstante que los antecedentes y elementos jur�dicos a evaluar resultaban esencialmente iguales, en el aspecto espec�fico del orden de estudio apuntado, ambos �rganos jurisdiccionales concluyeron con posiciones jur�dicas discrepantes y hasta contradictorias.

    As� las cosas, resulta v�lido colegir, como se anunci�, que en el caso se han reunido los extremos precedentemente se�alados para la existencia de una contradicci�n de criterios del conocimiento de esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en virtud de que el Noveno y Cuarto Tribunales Colegiados en Materia Penal del Primer Circuito, han expresado una posici�n contrastante en torno a un tema determinado, en el que se controvierte el mismo planteamiento jur�dico.

    Con lo anterior, queda acreditada la existencia de la contradicci�n de tesis. De conformidad con lo expuesto en esta consideraci�n, la materia del estudio de fondo de esta contradicci�n de tesis quedar� limitada a determinar si el delito de privaci�n de la libertad personal, cuando se lleve a cabo con el �nico prop�sito de cometer el delito de robo, previsto y sancionado en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, constituye un tipo penal espec�fico, que incluye para su acreditaci�n los elementos del tipo de robo, con lo cual su comprobaci�n excluye la aplicaci�n en forma aut�noma de la citada figura delictiva, prevista en el numeral 220 del propio ordenamiento punitivo; o si, por el contrario, se trata de dos figuras aut�nomas con elementos estructurales distintos y con distinta pretensi�n normativa y, por tanto, en uno de ellos no se pueden abarcar ambos supuestos delictivos.

SEXTO

Establecido lo anterior, debe prevalecer el criterio sustentado por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, conforme a las consideraciones que enseguida se expresan.

Para estar en posibilidad de resolver la presente contradicci�n de tesis, deber�n examinarse los siguientes t�picos: a) contenido de la garant�a de exacta aplicaci�n de la ley en materia penal, b) concurso aparente de normas, c) clasificaci�n de los tipos penales, d) an�lisis estructural del tipo penal previsto en el art�culo 160, quinto p�rrafo, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, y e) determinar con base en lo anterior si la actualizaci�n de dicho tipo penal excluye la acreditaci�n independiente del delito de robo, previsto en el numeral 220 del propio ordenamiento punitivo.

  1. Contenido de la garant�a de exacta aplicaci�n de la ley en materia penal.

    El art�culo 14 de la Constituci�n Federal consagra la garant�a de exacta aplicaci�n de la ley en materia penal (legalidad).

    Esta garant�a contempla la protecci�n del inculpado para que en el juicio que se le siga no le sea impuesta por analog�a o por mayor�a de raz�n pena que no establezca la ley para la conducta que se ha cometido.

    Este principio b�sico del derecho penal exige que la materia de la prohibici�n contenida en los tipos penales debe ser precisa y no contener ambig�edades, de tal suerte que se advierta cu�l es la conducta sancionable para que el particular no quede sujeto a la discrecionalidad del juzgador al aplicar la ley.

    La garant�a de exacta aplicaci�n de la ley en materia penal, contenida en el tercer p�rrafo del art�culo 14 constitucional, deriva de los principios nullum crimen sine lege y nulla poena sine lege, que son aceptados y recogidos en nuestra Carta Magna, al igual que en la mayor�a de los pa�ses, con el objeto de dar seguridad jur�dica a los gobernados y evitar arbitrariedades gubernamentales.

    En virtud de dichos principios, cualquier hecho que no est� se�alado por la ley como delito no ser� delictuoso y, por tanto, no es susceptible de acarrear la imposici�n de una pena y, por otra parte, para todo hecho catalogado como delito la ley debe prever expresamente la pena que le corresponda, en caso de su consumaci�n.

    Con el prop�sito de que se respete la garant�a constitucional de exacta aplicaci�n de la ley en materia penal, se proscribe la imposici�n de penas por analog�a y por mayor�a de raz�n.

    Este requisito de aplicaci�n exacta de la ley penal se traduce en la tipificaci�n previa de la conducta o hecho que se reputen como il�citos y que el se�alamiento de las sanciones tambi�n est�n consignados con anterioridad al comportamiento incriminatorio.

    La analog�a consiste en la decisi�n de un caso penal no contenido por la ley, apoy�ndose en el esp�ritu latente de �sta y en la semejanza del caso planteado con otro que la ley ha definido en su texto. En la analog�a se aplica a un caso concreto una regla que disciplina un caso semejante.

    Por tanto, la imposici�n por analog�a de una pena implica tambi�n la aplicaci�n por analog�a de una norma que contiene una determinada sanci�n penal a un caso que no est� expresamente castigado por �sta. Esta imposici�n y aplicaci�n por analog�a es la que proscribe la garant�a de exacta aplicaci�n de la ley penal, ya que la pena que se pretendiera imponer al hecho no penado en la ley no tendr�a una existencia legal previa, viol�ndose con ello el principio nullum poena, nullum delictum sine lege.

    Encuentra apoyo la conclusi�n anterior en la tesis aislada de esta Primera Sala, que si bien se refiere a que es inconstitucional imponer penas que no han sido previstas por el legislador, tambi�n informa el criterio relativo a la garant�a del inculpado contenida en el p�rrafo tercero del art�culo 14 constitucional, que se ha analizado; dicha tesis es la siguiente:

    "Quinta �poca

    "Instancia: Primera Sala

    "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

    "Tomo: XXXVIII

    "P�gina: 2434

    "PENAS INDETERMINADAS, INCONSTITUCIONALIDAD DE LAS. El art�culo 14 de la Constituci�n Federal, estatuye, en sus p�rrafos segundo y tercero, que nadie podr� ser privado de la vida, de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las leyes expedidas con anterioridad al hecho, y que en los juicios del orden criminal queda prohibido imponer, por simple analog�a y aun por mayor�a de raz�n, pena alguna que no est� decretada por una ley exactamente aplicable al delito de que se trata. Los principios consignados en los p�rrafos que anteceden, no son sino el reconocimiento de c�nones fundamentales formulados con respecto a la ley penal y a fin de garantizar la libertad de los individuos, y conforme a aqu�llos, no puede considerarse delictuoso un hecho sino por expresa declaraci�n de la ley; por tanto, no puede aplicarse pena alguna que no se halle determinada en la ley y nadie puede ser sometido a una pena sino en virtud de un juicio leg�timo. Analizando los sistemas concernientes a la duraci�n de las penas, dice F.�n, que la ley puede presentar tres aspectos: a) puede estar determinada absolutamente, esto es, la ley fija la especie y la medida de la pena, de manera que el J. no tiene otra tarea que su mera aplicaci�n al caso concreto; b) puede estar determinada relativamente esto es, la ley fija la naturaleza de la pena y establece el m�ximo y el m�nimo de ella, y el J. tiene facultad de fijar la medida entre diversas penas indicadas por la ley y aplicar algunas medidas que son consecuencias penales; c) por �ltimo, la ley puede estar absolutamente indeterminada, es decir, declara punible una acci�n, pero deja al J. la facultad de determinar y aplicar la pena, de la cual no indica ni la especie, ni menos a�n la cantidad. Es f�cil observar que el primero y tercer m�todos deben excluirse; el primero sustituye el legislador al J. y hace a �ste, instrumento ciego y material de aqu�l; el tercero, sustituye el J. al legislador y abre la puerta a la arbitrariedad, infringiendo el sagrado principio, baluarte de la libertad, nullum crimen sine lege, nulla poena sine lege por lo que, establecido que el art�culo 14 de la Constituci�n proclama los principios que el tratadista invocado reputa que se destruyen o desconocen con las penas de duraci�n indeterminada, cabe concluir que las sanciones de esa especie son contrarias a la Constituci�n Federal y debe concederse el amparo que contra las mismas se solicite, para el efecto de que la autoridad responsable dicte nueva sentencia, imponiendo al reo la penalidad que corresponda, dentro de los l�mites se�alados por los preceptos legales referentes al delito por el que el mismo fue acusado.

    A. penal directo 1178/32. V.M.��n I.. 8 de agosto de 1933. Unanimidad de cinco votos en cuanto a la concesi�n del amparo; mayor�a de tres votos, por lo que hace a los fundamentos del fallo. Disidentes: F. de la Fuente y E.O.A.. La publicaci�n no menciona el nombre del ponente.

    Asimismo, respecto del principio de legalidad en materia penal, es conveniente precisar que �ste no s�lo obliga al legislador a declarar que un hecho es delictuoso, sino que tambi�n describa con claridad y precisi�n el hecho o la conducta que se considera delictivo; esta descripci�n no es otra cosa que el tipo penal, el cual debe estar claramente formulado. Lo anterior es as�, porque la m�xima nullum crimen sine lege comprende necesariamente a las figuras t�picas, ya que no puede ser respetado si previamente no existe una delimitaci�n del contenido, esencia, alcance y l�mites de los tipos penales.

    Las figuras t�picas son las que delimitan los hechos punibles, raz�n por la que en las descripciones del injusto que acotan y recogen, el legislador debe armonizar la seguridad jur�dica y la tutela de los intereses vitales que hacen posible la justicia y la paz social, para lo cual puede integrar aqu�llas con elementos externos, subjetivos y normativos inherentes a las conductas antijur�dicas, que de realizarse funden los juicios de reproche sobre sus autores y la imposici�n de penas, previa y especialmente establecidas, por tanto, el tipo penal es un instrumento legal necesario que es de naturaleza predominantemente descriptiva, cuya funci�n es la individualizaci�n de conductas humanas penalmente sancionables.

    Encuentra apoyo lo anterior en la tesis del Pleno de este Alto Tribunal, que a continuaci�n se transcribe:

    "Novena �poca

    "Instancia: Pleno

    "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

    "Tomo: I, mayo de 1995

    "Tesis: P. IX/95

    "P�gina: 82

    "EXACTA APLICACI�N DE LA LEY EN MATERIA PENAL, GARANT�A DE. SU CONTENIDO Y ALCANCE ABARCA TAMBI�N A LA LEY MISMA. La interpretaci�n del tercer p�rrafo del art�culo 14 constitucional, que prev� como garant�a la exacta aplicaci�n de la ley en materia penal, no se circunscribe a los meros actos de aplicaci�n, sino que abarca tambi�n a la propia ley que se aplica, la que debe estar redactada de tal forma, que los t�rminos mediante los cuales especifique los elementos respectivos sean claros, precisos y exactos. La autoridad legislativa no puede sustraerse al deber de consignar en las leyes penales que expida, expresiones y conceptos claros, precisos y exactos, al prever las penas y describir las conductas que se�alen como t�picas, incluyendo todos sus elementos, caracter�sticas, condiciones, t�rminos y plazos, cuando ello sea necesario para evitar confusiones en su aplicaci�n o dem�rito en la defensa del procesado. Por tanto, la ley que carezca de tales requisitos de certeza, resulta violatoria de la garant�a indicada prevista en el art�culo 14 de la Constituci�n General de la Rep�blica.

    A. directo en revisi�n 670/93. R. �lvaro P�rez T.. 16 de marzo de 1995. Mayor�a de siete votos. Ponente: J.D.�az R.. Secretario: J.C.R..

  2. Concurso aparente de normas.

    A pesar de lo anterior, puede acontecer, como en las ejecutorias que dieron origen a la presente contradicci�n de tesis, que no es tan n�tido para el �rgano jurisdiccional saber cu�l es la ley exactamente aplicable al caso, pues se pueden presentar casos en los que la conducta imputada al sujeto activo es abarcada por dos o m�s tipos penales considerados aisladamente, y surge entonces un concurso aparente de normas, esto es, que diversas disposiciones legales resultaran aplicables a un mismo hecho; sin embargo, es inconcuso que esto no puede suceder, ya quede ser as� se estar�a recalificando la conducta del sujeto activo, es decir, se considerar�a t�pica respecto de dos hip�tesis normativas, con lo cual se le sancionar�a doblemente por una sola conducta, por lo que consecuentemente se estar�a violentando la garant�a de exacta aplicaci�n de la ley penal.

    En efecto, en el supuesto planteado en el p�rrafo precedente, si bien es cierto que aparentemente varias normas son aplicables a un mismo hecho, lo cierto es que de acuerdo a la t�cnica que aporta la dogm�tica jur�dico-penal s�lo una de ellas es realmente aplicable, toda vez que las restantes quedar�n desplazadas mediante la aplicaci�n de distintos criterios de diferenciaci�n, con base en los cuales se podr� determinar cu�ndo a una conducta que al parecer est� comprendida en varios tipos penales le es aplicable s�lo uno de ellos, porque comprende la totalidad de lo injusto de la conducta realizada por el sujeto.

    Esto es, no obstante que parezca en principio que dos o m�s normas son aplicables a un mismo hecho, s�lo una de ellas es realmente aplicable, quedando desplazadas las dem�s conforme a tres principios fundamentales: especialidad, subsidiariedad y consunci�n o absorci�n, que sustancialmente se encuentran recogidos en el art�culo 13 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, que a la letra dice:

    "Art�culo 13 (Principio de especialidad, consunci�n y subsidiariedad). Cuando una misma materia aparezca regulada por diversas disposiciones:

    "I. La especial prevalecer� sobre la general;

    "II. La de mayor protecci�n al bien jur�dico absorber� a la de menor alcance; o

    III. La principal excluir� a la subsidiaria.

    Como se deduce de la propia redacci�n del art�culo precedente, en realidad el aparente concurso de leyes tiene que ver con un problema de interpretaci�n para determinar la ley o el precepto legal aplicable.

    As�, de acuerdo al principio de especialidad (lex specialis derogat lex generalis), contenido en la fracci�n I del art�culo 13 del c�digo punitivo para el Distrito Federal, cuando se relacionan dos o m�s tipos, uno de ellos excluye al otro, en la medida que abarca las mismas caracter�sticas que el excluido, pero agregando alguna nota complementaria que toma en cuenta otro punto de vista en cuanto a la lesividad. En este caso, el tipo con mayor n�mero de caracter�sticas es especial respecto del otro, que es general. Esta relaci�n de subordinaci�n se presenta en la forma de encerramiento conceptual, pues no se concibe la realizaci�n de una acci�n que encuadre en el tipo especial sin que al mismo tiempo lo haga en lo general. Por tanto, el precepto especial se aplicar� con preferencia al general.

    El segundo de los principios contenidos en el art�culo mencionado, lo es el llamado principio de subsidiariedad (lex primaria derogat legis secundariae), el cual se puede conceptualizar como el fen�meno jur�dico valorativo que tiene lugar cuando la tipicidad corresponde a una afectaci�n m�s intensa del bien jur�dico e interfiere a la que abarca una afectaci�n de menor intensidad. En t�rminos generales, existe subsidiariedad si diferentes preceptos jur�dicos se refieren al mismo bien jur�dico en diferentes grados de afectaci�n. As�, la determinaci�n penal subsidiaria no tiene aplicaci�n despu�s de la realizaci�n de la primaria, porque aqu�lla, pese a haber tenido lugar en forma necesaria, como grado menos peligroso de afectaci�n, queda fuera de consideraci�n como menos significativa. Por tanto, la norma subsidiaria se aplicar� s�lo en defecto de la principal, ya se declare expresamente dicha subsidiariedad, ya sea �sta t�citamente deducible. As�, el principio de subsidiariedad es una forma de evitar que la no concurrencia de determinados requisitos deje sin sanci�n un hecho que, de todos modos, puede ser sancionado por otro precepto que no exige todos esos requisitos.

    En tanto que el tercer principio contenido en el Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal es el de consunci�n o absorci�n (lex consumens derogat legi consuntae), el cual se puede definir como la relaci�n que se establece entre los tipos cuando uno encierra al otro, pero no porque lo abarque conceptualmente, sino porque consume el contenido material de su prohibici�n. Se distingue del de especialidad, porque la relaci�n de consunci�n tiene lugar en el caso del hecho posterior. Esto es, muchas veces un delito engloba otros hechos, ya de por s� constitutivos de delito, que no se castigan aut�nomamente, porque su desvalor va incluido ya en el desvalor del delito del que forman parte, es decir, el precepto penal m�s amplio o complejo absorber� a los que castiguen las infracciones consumidas en aqu�l.

  3. Clasificaci�n de los tipos penales.

    Ciertamente, dentro de la dogm�tica jur�dico penal, existen multiplicidad de criterios para clasificar los tipos penales, por ejemplo, atendiendo al n�mero de sujetos activos que se requiere para su comisi�n, al n�mero de conductas que se requieren para su actualizaci�n, en cuanto al resultado o al bien jur�dico tutelado, etc�tera; sin embargo, para el prop�sito del presente estudio debemos concentrarnos en la clasificaci�n que atiende a la estructuraci�n o conformaci�n del tipo penal.

    Conforme a dicho criterio tenemos que los tipos pueden ser: b�sicos, complementados o especiales.

    Los primeros, son los que sirven de eje o base y del cual se derivan otros, con el mismo bien jur�dico tutelado. �ste contiene el m�nimo de elementos y constituye la columna vertebral de cada grupo de delitos, entre ellos, por ejemplo, se encuentra el delito de homicidio.

    Los tipos complementados o derivados son tipos b�sicos, adicionados de otros aspectos o circunstancias que modifican su penalidad, de manera que lo agravan o aten�an, pero sin llegar a tener vida aut�noma. Se forman cuando es imposible abarcar en un solo tipo las diversas formas de aparici�n de un mismo delito. Un ejemplo de �stos ser�a un homicidio cometido con ventaja, que conlleva una penalidad agravada, lo que integra el llamado tipo penal cualificado. Otras veces, las circunstancias aten�an la pena, por ejemplo, el hecho de que el homicidio se cometa en ri�a, en este caso, estamos ante un tipo privilegiado. Tanto los tipos complementados agravantes como los privilegiados son simples derivaciones del tipo b�sico, por lo que las reglas aplicables a �stos tambi�n son aplicables a aqu�llos.

    Distinto es lo que ocurre cuando al tipo derivado se le a�aden caracter�sticas y peculiaridades que lo distinguen hasta tal punto del tipo b�sico, que lo convierten en un tipo aut�nomo. �ste es el caso de los tipos especiales, que si bien se derivan de un tipo b�sico, incluye otros elementos que le dan autonom�a o vida propia. Tiene un r�gimen penal distinto que el tipo b�sico, pues sus elementos fundamentales se han visto modificados: contiene una estructura jur�dica unitaria, un contenido y �mbito de aplicaci�n propios y un marco penal aut�nomo; a manera de ejemplo, podemos referir el delito de homicidio en raz�n del parentesco.

    Conforme a lo anterior, podemos establecer que para saber cu�ndo estamos ante un tipo cualificado o privilegiado y cu�ndo ante uno aut�nomo o especial, es necesario acudir a la interpretaci�n partiendo de la regulaci�n legal completa, sin que puedan establecerse a priori algunos criterios vinculantes al margen de la regulaci�n legal positiva. Aun cuando de forma general se puede establecer que los tipos cualificados o privilegiados a�aden circunstancias agravantes o atenuantes al tipo b�sico, pero no modifican sus elementos fundamentales; mientras que el tipo especial constituye, por el contrario, una estructura jur�dica unitaria, con un contenido y �mbito de aplicaci�n propios, con un marco penal aut�nomo.

    Sirve de apoyo a lo anterior, el criterio adoptado por esta Primera Sala, dentro de la tesis que a continuaci�n se transcribe:

    "Sexta �poca

    "Instancia: Primera Sala

    "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

    "Volumen: XV, Segunda Parte

    "P�gina: 68

    "DELITOS. AUTONOM�A DE LOS TIPOS. Desde un punto de vista doctrinario en relaci�n con la autonom�a de los tipos, �stos se han clasificado en: b�sicos, especiales y complementarios. Los b�sicos se estiman tales en raz�n ?de su �ndole fundamental? y por tener plena independencia; los especiales ?suponen el mantenimiento de los caracteres de tipo b�sico, pero a�adi�ndole alguna otra peculiaridad, cuya nueva existencia excluye la aplicaci�n del tipo b�sico y obliga a subsumir los hechos bajo el tipo especial?, de tal manera que �ste elimina al b�sico; por �ltimo, los tipos complementarios ?presuponen la aplicaci�n del tipo b�sico al que se incorporaran?. Como ejemplos, para apreciar el alcance de la clasificaci�n anterior, podemos se�alar, dentro de nuestra legislaci�n federal, el homicidio como un tipo b�sico; el homicidio calificado como tipo complementario y el infanticidio como tipo especial. El peculado es un delito de tipicidad especial, en raz�n de que el tipo contiene una referencia al ?sujeto activo?, de tal manera que s�lo pueden cometer este delito aquellos que re�nan las condiciones o ?referencias t�picas en el sujeto?; lo mismo sucede en los llamados delitos de funcionarios, los cuales s�lo pueden cometer las personas que tienen tal ?calidad?.

    "A. directo 6551/55. R.V.V.�zquez. 19 de septiembre de 1958. Unanimidad de 4 votos. Ponente: R.C.S.

  4. An�lisis estructural del tipo penal previsto en el art�culo 160, quinto p�rrafo, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal.

    El art�culo 160, p�rrafo quinto, del mencionado ordenamiento legal, a la letra dice:

    "Art�culo 160. ...

    Cuando la privaci�n de la libertad se lleve a cabo �nicamente para cometer los delitos de robo o extorsi�n, previstos en los art�culos 220 y 236 de este c�digo respectivamente, la pena ser� de cinco a veinte a�os de prisi�n.

    Del an�lisis del precepto transcrito se desprenden los siguientes elementos estructurales:

    1) Una conducta, necesariamente de acci�n, con la cual el o los sujetos activos (admite la coautor�a y la participaci�n) privan de la libertad a una persona �nicamente para cometer los delitos de robo o extorsi�n.

    2) Es un delito cuya realizaci�n, en el �mbito subjetivo, es necesariamente doloso en cuanto a su aspecto gen�rico, esto es, que la voluntad del o de los sujetos activos debe estar dirigida a privar de la libertad al ofendido �nicamente para cometer los delitos de robo o extorsi�n, previstos en los art�culos 220 y 236 del propio c�digo punitivo, respectivamente.

    3) Dentro de su conformaci�n incluye elementos normativos de valoraci�n jur�dica, en los t�rminos siguientes:

    ? En primer t�rmino, porque para dar contenido a la conducta consistente en privar de la libertad es necesario acudir a la descripci�n que el propio legislador efectu� en el primer p�rrafo del art�culo 160 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, es decir, para su comprobaci�n es necesario atender a la conformaci�n del delito b�sico de privaci�n de la libertad personal, de cuyo tipo penal adopta sus caracter�sticas esenciales y las integra en una nueva descripci�n t�pica a la cual se a�aden nuevos elementos que le dan autonom�a.

    ? En segundo lugar, porque para acreditar el otro elemento que exige como indispensable para su acreditaci�n el tipo penal en estudio, esto es, que la conducta se lleve a cabo �nicamente para cometer los delitos de robo o extorsi�n, es indispensable acudir a la descripci�n que de dichos delitos hace el legislador en los art�culos 220 y 236 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, respectivamente, cuyos elementos caracter�sticos necesariamente se deben entender contenidos en la disposici�n legal que se analiza, ya que no ser�a posible afirmar la existencia del elemento en cuesti�n, sin acudir a las descripciones que se realizan en los tipos penales b�sicos de robo y extorsi�n.

    4) Con base en lo anterior, es inconcuso que el tipo penal previsto en el art�culo 160, quinto p�rrafo, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, tiene como finalidad o pretensi�n punitiva el proteger como bienes jur�dicos valiosos tanto la libertad deambulatoria como el patrimonio de las personas.

    5) Adem�s, la hip�tesis normativa en estudio prev� como consecuencia de su comisi�n una punibilidad espec�fica (de cinco a veinte a�os de prisi�n) para el sujeto que realice la conducta prohibida, esto es, el privar de la libertad �nicamente para cometer el delito de robo o extorsi�n. Pena que es aut�noma, independiente e, incluso, m�s severa que la contemplada para el delito b�sico de privaci�n de la libertad personal (de seis meses a tres a�os de prisi�n) en el p�rrafo primero del propio art�culo 160 del c�digo punitivo del Distrito Federal, al igual que la prevista en cualquiera de las fracciones de los art�culos 220 (la m�s alta es de cuatro a diez a�os de prisi�n) y 236 (de dos a ocho a�os de prisi�n) del mismo ordenamiento penal citado, que contienen los tipos penales b�sicos de robo y extorsi�n.

    As�, vemos que el tipo previsto en el p�rrafo quinto del art�culo 160 es un tipo espec�fico aut�nomo, con elementos objetivos y subjetivos propios. Dentro de los primeros se encuentra la acci�n consistente en la privaci�n al sujeto pasivo de la posibilidad de determinar por s� mismo su situaci�n en el espacio f�sico, con indiferencia de las proporciones de este �ltimo, �nicamente para cometer el delito de robo o extorsi�n, con lo que se afecta el patrimonio de dicho sujeto pasivo. En los segundos se encuentra el dolo, que requiere la voluntad de privar de la libertad ambulatoria a una persona con el fin de afectar su patrimonio mediante la comisi�n de dicho delito.

    De lo anterior, que estemos ante la presencia de un tipo especial y no de uno complementado, ni dos tipos b�sicos aut�nomos, pues del an�lisis realizado en p�rrafos anteriores se puede advertir que el p�rrafo quinto del art�culo 160 del C�digo Penal para el Distrito Federal prev� un tipo que, si bien incluye en su estructura los delitos b�sicos de robo o extorsi�n y el de privaci�n ilegal de la libertad, al unirse ambas conductas como una sola en la descripci�n legal en comento, el tipo en cuesti�n adquiere caracter�sticas y peculiaridades que lo distinguen de los tipos b�sicos que le dieron origen, y lo convierten en un tipo aut�nomo.

    En efecto, el p�rrafo quinto del multicitado numeral si bien parte del tipo b�sico de privaci�n ilegal de la libertad, previsto en el p�rrafo primero del mismo numeral, en la medida en que proh�be la privaci�n ilegal de la libertad a persona alguna, protegiendo con ello la libertad ambulatoria, dicho tipo se distingue del b�sico, pues a �ste se a�ade un elemento que lo distingue de aqu�l, a saber, el que dicha privaci�n se lleve a cabo �nicamente para cometer los delitos de robo o extorsi�n. As�, este tipo espec�fico protege a su vez otro bien jur�dico que no tutela el tipo b�sico de privaci�n ilegal de la libertad, es decir, el patrimonio de las personas.

    As�, el tipo que se analiza se dota de un r�gimen penal distinto que el tipo b�sico de privaci�n de la libertad y de robo o extorsi�n, pues contiene una estructura jur�dica unitaria, un contenido y �mbito de aplicaci�n propio y un marco penal aut�nomo, con lo que modifica los elementos fundamentales de los otros tipos b�sicos que le dan origen.

    Inclusive, la penalidad propia prevista para la figura delictiva en comento evidencia la intenci�n del legislador de sancionar la conducta que establece con su propia penalidad, diferenci�ndolo de esa forma de los tipos aut�nomos que integra, y otorg�ndole autonom�a propia.

    Para robustecer lo anterior, resulta indispensable atender a las razones que motivaron al legislador, para estimar como delictiva, con car�cter espec�fico, la conducta de privaci�n de la libertad llevada a cabo �nicamente para cometer los delitos de robo o extorsi�n, prevista en el p�rrafo quinto del art�culo 160 del C�digo Penal para el Distrito Federal, lo cual es posible advertir del contenido del dictamen presentado por la Comisi�n de Administraci�n y P.�n de Justicia de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en relaci�n al proyecto de decreto de promulgaci�n del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, aprobado en sesi�n del Pleno de dicho �rgano legislativo, el treinta de abril de dos mil, del cual, en lo conducente, se desprende lo siguiente:

    T�tulo Cuarto. Delitos contra la libertad personal, que se compone de seis cap�tulos, despu�s de la vida, el bien jur�dico tutelado de mayor importancia lo es, sin duda la libertad personal, es precisamente contra este bien que con mayor recurrencia los grupos delictivos encaminan su actuaci�n, con el fin de dotar de instrumentos precisos y claros se han corregido los problemas t�cnicos que este tipo delictivo ha presentado, ahora no se precisa un elemento de temporalidad para la consumaci�n del tipo, sino que, con el solo hecho de que a la persona se le impida el libre desplazamiento, actuaci�n o acci�n, sin el prop�sito de obtener lucro o causar da�o, basta para que el tipo delictivo se configure plenamente, el que se ver� incrementado en su penalidad por cada veinticuatro horas que transcurran, la conducta se agravar� sustancialmente si el objeto de la privaci�n es cometer robo o extorsi�n en contra de la v�ctima, previendo de cinco a veinte a�os de prisi�n, si el hecho se realiza con violencia o la v�ctima es un menor de edad o persona mayor de sesenta a�os, estas circunstancias agravan adicionalmente la penalidad. Existe un factor que aten�a la sanci�n y es cuando el agente libera espont�neamente a la v�ctima, dentro de las veinticuatro horas siguientes a la comisi�n del il�cito, sin lograr el fin o prop�sito.

    Del an�lisis sistem�tico de la descripci�n t�pica transcrita, as� como de las razones que motivaron su creaci�n, se desprende que la libertad personal constituye el segundo de los bienes que el legislador local estim� de mayor val�a para la sociedad, por tanto, al advertir que era recurrente su vulneraci�n por parte de la delincuencia, consider� indispensable que jur�dicamente se tutelara su protecci�n; de ah� que en el p�rrafo primero del art�culo 160 del C�digo Penal para el Distrito Federal haya establecido como delito la privaci�n de la libertad personal, cuyo contenido como tipo penal b�sico se actualiza cuando un particular priva a otro de su libertad, sin el prop�sito de obtener un lucro, causar un da�o o perjuicio a la persona privada de su libertad o a cualquier otra.

    Sin embargo, en el p�rrafo quinto del art�culo 160 del C�digo Penal para el Distrito Federal, el legislador cre� un tipo penal especial cuya estructuraci�n t�pica requiere del acreditamiento de los elementos del tipo penal b�sico del delito de privaci�n de la libertad, as� como la demostraci�n de un elemento consistente en la realizaci�n de otras figuras delictivas, a las cuales hace remisi�n, robo y extorsi�n, previstas en los ordinales 220 y 236, respectivamente, del precitado ordenamiento legal; lo cual sustent� en la mayor reprochabilidad de la conducta delictiva, pues es evidente que con la comisi�n de dicha conducta delictiva no solamente se vulnera la libertad ambulatoria de las personas, sino que su realizaci�n tambi�n afecta el patrimonio de las personas; por tal motivo, son ambos bienes jur�dicos los que constituyen el �mbito de protecci�n de la norma penal analizada. Aunado a lo anterior, se aprecia que la norma penal en estudio establece par�metros de punibilidad concretos e independientes a los establecidos para el tipo penal b�sico.

    De lo anterior se puede colegir que el prop�sito del legislador al crear el tipo penal en an�lisis, lo fue el dar una herramienta �til para las autoridades encargadas de la procuraci�n e impartici�n de justicia para acreditar las conductas que cotidianamente se realizan en la sociedad, concretamente la relativa a los actos deprivaci�n de la libertad moment�neos o de corta duraci�n, que son cometidos no para solicitar un rescate, sino para perpetrar los delitos de robo o extorsi�n, es decir, el llamado secuestro expr�s.

    Esto es as�, ya que los delitos de robo o extorsi�n re�nen caracter�sticas que no consideran dentro de sus elementos la privaci�n ilegal de la libertad, es por ello que se consider� necesaria la creaci�n de un tipo espec�fico, como el que se analiza, para cubrir una laguna legal, incorporando el supuesto de que cuando se prive de la libertad �nicamente para cometer los delitos de robo o extorsi�n le sea aplicada una pena espec�fica, con lo cual se pretende que las conductas de ese tipo no se sancionen �nicamente como un delito de robo o extorsi�n, sino que tambi�n se considere dentro de la gravedad del il�cito la afectaci�n a la libertad de la persona, que tambi�n actualiza la conducta descrita.

    Por tanto, la inclusi�n de este tipo penal espec�fico en el p�rrafo quinto del art�culo 160 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal tuvo como objetivo principal solucionar la pol�mica existente, en el sentido de si esta conducta es una modalidad de la privaci�n ilegal de la libertad, o un robo o extorsi�n agravado, ya que este tipo penal engloba a ambas conductas y las sanciona con una pena espec�fica. En este orden de ideas, es inconcuso que el tipo penal en cuesti�n subsume al robo o a la extorsi�n, sin la posibilidad de acumulaci�n de sanciones por esos delitos, porque para establecer la punibilidad espec�fica (de cinco a veinte a�os de prisi�n) se tom� en cuenta el hecho en su conjunto.

    Otro aspecto a destacar es el hecho de que de adoptar una posici�n distinta a la planteada en los p�rrafos precedentes, es decir, considerar que el tipo penal previsto en el p�rrafo quinto del art�culo 160 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal se integra con un elemento subjetivo espec�fico, consistente en que la privaci�n ilegal de la libertad se realice con el �nimo o prop�sito de cometer los delitos de robo o extorsi�n, implicar�a:

  5. Una consecuencia negativa en la pr�ctica, ya que resultar�a m�s complejo para las autoridades acreditar dicho elemento, lo que se podr�a traducir en la imposibilidad para acreditar el mismo, con lo que algunas conductas podr�an quedar impunes.

  6. El que de manera adicional a este delito se tuviera que acreditar de forma aut�noma el de robo o extorsi�n, ya que la figura delictiva en an�lisis se agotar�a con la sola finalidad o prop�sito de cometer estos delitos y la consumaci�n de los mismos representar�a una conducta independiente, situaci�n que estar�a en oposici�n del prop�sito del legislador al crear este tipo penal como espec�fico; aunado a que ello implicar�a la violaci�n al principio de non bis in idem, al asignarse dos consecuencias punitivas a una misma conducta.

  7. �La comprobaci�n del tipo penal especial previsto en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal excluye la actualizaci�n de forma aut�noma de los delitos de robo o extorsi�n, previstos en los numerales 220 y 236, respectivamente, del propio ordenamiento punitivo?

    Habiendo establecido que el tipo penal previsto en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, por su estructuraci�n, es de los denominados especiales, ya que en el mismo se integran elementos espec�ficos de los tipos b�sicos de privaci�n de la libertad personal y robo o extorsi�n, seg�n el caso, previstos a su vez en los numerales 160, p�rrafo primero, 220 y 236, respectivamente, del propio ordenamiento punitivo; por lo que dicha hip�tesis normativa tutela como bienes jur�dicos tanto la libertad deambulatoria como el patrimonio y, adem�s, prev� una sanci�n espec�fica para dicha conducta, la cual resulta ser m�s severa que la prevista para los delitos b�sicos de referencia en lo individual.

    Resulta v�lido colegir que en el supuesto de que se actualice la conducta o deber jur�dico que se proh�be en la citada descripci�n t�pica, no nos encontramos ante el caso en que una sola conducta infringe varias disposiciones, lo que constituir�a el concurso ideal pues, como ha quedado establecido, no es posible afirmar que cuando una persona priva de la libertad a otra �nicamente para cometer robo o extorsi�n, la misma infrinja simult�neamente tanto el art�culo 160, p�rrafo quinto, como el 220 o el 236, todos del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, pues de considerarse as� se estar�a recalificando la conducta del individuo.

    En efecto, si bien el p�rrafo quinto del art�culo 160 del ordenamiento penal invocado hace referencia a los delitos de robo y extorsi�n, ello no quiere decir que los mismos se acrediten independientemente de �ste, sino que precisamente porque se incluyen en dicha descripci�n t�pica es que su actualizaci�n independiente queda excluida, pues el bien jur�dico que tutelan los delitos de robo y extorsi�n lo es el patrimonio de las personas, mismo que a su vez ya se encuentra protegido por el tipo penal previsto en el art�culo 160, p�rrafo quinto, de la legislaci�n penal del Distrito Federal, ya que en el mismo el desvalor que se le otorga a la conducta cometida es englobada por el tipo especial, sin necesidad que nuevamente se acredite mediante el diverso tipo b�sico pues, en ese caso, se estar�a recalificando la conducta, con lo que se violar�an las garant�as del individuo, concretamente, la relativa a la exacta aplicaci�n de la ley penal, a que se refiere el p�rrafo tercero del art�culo 14 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos.

    De esta forma, la aplicaci�n del tipo especial agota la valoraci�n plena del complejo delictivo, sin necesidad de la aplicaci�n simult�nea de todos los tipos delictivos realizados, que se encuentran englobados en el espec�fico, pues el tipo especial, precisamente en esta l�nea de razonamiento, ya prev� una pena propia de mayor magnitud que las que prev�n por separado los tipos b�sicos.

    Dicho lo anterior, es claro que el problema suscitado entre los tribunales contendientes al emitir las ejecutorias que integran la presente contradicci�n de tesis parte de un aparente concurso de normas, relativo a si, en un caso concreto, se deben actualizar al mismo tiempo, tanto el tipo penal previsto en el p�rrafo quinto del art�culo 160 como el contenido en el numeral 220, ambos del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, ya que en criterio del Noveno Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito ambas normas son aplicables al hecho delictivo, mientras que para el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito s�lo una de ellas es realmente aplicable, concretamente, la se�alada en primer t�rmino.

    Lo que procede, entonces, es definir conforme a qu� principio de interpretaci�n, de los analizados en el apartado b) de este considerando, se resuelve el concurso aparente de normas, es decir, si por raz�n de especialidad, subsidiariedad o consunci�n.

    As�, con todo lo expuesto hasta el momento se puede concluir que nos encontramos ante el caso en el que el tipo de privaci�n de la libertad, cuando se lleve a cabo �nicamente para cometer los delitos de robo o extorsi�n, previsto y sancionado en el p�rrafo quinto del art�culo 160 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, subsume materialmente la tipicidad que eventualmente pudiera darse respecto de los delitos b�sicos de referencia, previstos en los diversos numerales 160, p�rrafo primero, 220 y 236 del mismo ordenamiento, respectivamente. Esto es, nos encontramos ante un aparente concurso de normas que se resuelve mediante el principio de consunci�n o absorci�n aludido.

    En efecto, si como se ha demostrado el delito de privaci�n ilegal de la libertad cuando se lleve a cabo �nicamente para cometer los delitos de robo o extorsi�n constituye un tipo penal especial, que se integra por los b�sicos o fundamentales de privaci�n ilegal de la libertad personal y robo o extorsi�n y, por tanto, incluye para su acreditaci�n elementos particulares de ambas figuras t�picas, de ah� que su �mbito de protecci�n comprenda tanto la libertad ambulatoria como el patrimonio de las personas; por ello, su acreditamiento excluye la aplicaci�n en forma aut�noma de las figuras delictivas de robo o extorsi�n, previstas en los ordinales 160, p�rrafo primero, 220 y 236 del citado ordenamiento punitivo, pues de lo contrario se recalificar�a la conducta il�cita cometida.

    As�, de acuerdo al principio de consunci�n o absorci�n (lex consumens derogat legi consuntae), el tipo que es exactamente aplicable al caso lo es el contenido en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, que absorbe el contenido material de las prohibiciones contenidas en cada uno de los tipos en lo individual.

    Esto es as�, ya que existe consunci�n o absorci�n cuando un delito engloba otros hechos que ya de por s� son constitutivos de delito, pero que no se castigan aut�nomamente, porque su desvalor va incluido en la gravedad del delito del que forman parte, es decir, el precepto penal m�s amplio o complejo absorber� a los que castiguen las infracciones consumidas en aqu�l, como en el caso concreto ocurre, ya que, como qued� establecido en el apartado d) del presente considerando, el bien jur�dico que protege el tipo especial se identifica tanto con la libertad deambulatoria como con el patrimonio.

    As�, las normas penales consumidas no tienen aplicaci�n despu�s de la actualizaci�n del tipo penal que las absorbe, porque en �ste ya se incluye la gravedad de aqu�llas, es decir, no es jur�dicamente aceptable que despu�s de haber tenido por comprobado el delito de privaci�n ilegal de la libertad, cuando se lleve a cabo �nicamente para cometer los delitos de robo o extorsi�n, de forma paralela se afirme que el mismo coexiste con el diverso de robo o extorsi�n, entendidos de manera aut�noma, ya que aun cuando sus elementos t�picos en el mundo f�ctico se realicen, lo cierto es que los mismos forman parte de la descripci�n legal contenida en el tipo especial. Afirmar lo contrario implicar�a dar una doble consecuencia jur�dica a una sola conducta, es decir, como agravante del delito de privaci�n ilegal de la libertad y como conducta aut�noma comisiva del delito de robo o extorsi�n, lo cual se traduce necesariamente en la recalificaci�n de la conducta, en detrimento de la garant�a de exacta aplicaci�n de la ley del gobernado, ya que la consecuencia de lo anterior ser�a la imposici�n de una pena por cada uno de esos aspectos (como calificativa y como delito aut�nomo), con lo cual se violar�a el principio de non bis in idem.

    No obsta a lo anterior, que en atenci�n al contenido del propio principio de consunci�n o absorci�n en el supuesto de que no se acredite alguno de los elementos que integran el tipo especial, por ejemplo, que no se materialice el robo o la extorsi�n, en virtud de que el agente o los agentes del delito son detenidos antes de obtener el beneficio patrimonial que persegu�an o por alguna causa diversa no lo consiguen, la autoridad judicial est� en posibilidad de tener por acreditada la conducta delictiva en grado de tentativa.

    As�, de acuerdo al principio de consunci�n o absorci�n, la no materializaci�n de todos los elementos que integran el tipo espec�fico no deja sin sanci�n un hecho que, de todos modos, puede ser sancionado en grado de tentativa, al haberse realizado todos los actos tendientes a su perpetraci�n, sin haberlo logrado por causas ajenas a la voluntad del sujeto activo, es decir, la no materializaci�n del robo o la extorsi�n como conductas que integran el tipo especial, s�lo genera el reproche de la conducta en grado de tentativa respecto de ese tipo espec�fico, no as� la atipicidad.

    A manera de ejemplo, puede establecerse que habi�ndose decretado formal prisi�n por el delito previsto en el tipo especial en an�lisis, si en la secuela procesal quedara probado que no se materializ� el robo o la extorsi�n, al momento de dictarse sentencia tendr�a que condenarse al acusado por el delito de privaci�n ilegal de la libertad cuando se lleve a cabo �nicamente para cometer los delitos de robo o extorsi�n en grado de tentativa.

    Lo anterior encuentra apoyo en lo establecido en la fracci�n XVI, segundo p�rrafo, del art�culo 160 de la Ley de A., en la que se se�ala como violaci�n a las leyes del procedimiento el que una persona sea sentenciada por delito diverso por el que se le sigui� proceso, aclarando que no se considerar� que el delito es diverso cuando el que se exprese en la sentencia s�lo difiera en grado del que haya sido materia del proceso.

    Con independencia de lo antes razonado, debe se�alarse que en el supuesto de que durante la realizaci�n de los hechos que actualicen el tipo penal espec�fico que se ha analizado se llegasen a perpetrar por el sujeto activo conductas il�citas que tipifiquen un delito que lesione bienes jur�dicos de diversa entidad a los que protege el tipo penal especial, esto es, la libertad deambulatoria y el patrimonio, como pudieran ser los delitos de homicidio, lesiones, violaci�n, abuso sexual, etc�tera; respecto de dichas conductas s� se actualizar�a un concurso real de delitos y, por tanto, tendr�an que acreditarse y sancionarse de manera aut�noma al delito previsto en el p�rrafo quinto del art�culo 160 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, en virtud de que dicho precepto, aun cuando es especial, no absorbe dentro de su estructura la protecci�n a bienes jur�dicos distintos al patrimonio y la libertad.

    No es �bice al criterio determinado en esta contradicci�n de tesis, el hecho de que por decreto publicado el quince de septiembre de dos mil cuatro, en la Gaceta Oficial del Distrito Federal, se adicion� al C�digo Penal para el Distrito Federal el art�culo 163 bis, en el que se contempla de forma espec�fica la figura delictiva de privaci�n de la libertad en la modalidad de secuestro expr�s, al que se atribuye una penalidad espec�fica y reglas particulares para su punici�n. Lo anterior es as�, en virtud de que el criterio que se expresa en esta ejecutoria tiene como origen la interpretaci�n del art�culo 160, p�rrafo quinto, del propio C�digo Penal para el Distrito Federal, respecto del cual existieron posiciones encontradas por los Tribunales Colegiados contendientes, siendo el caso que, en raz�n de lo reciente de la reforma en que se adicion� el precepto antes citado al c�digo punitivo local, es razonablemente previsible que en la actualidad se encuentren a�n tramit�ndose procedimientos penales con base en el art�culo que en esta resoluci�n se interpreta, por lo que para �stos ser� aplicable el criterio aqu� determinado.

    Y m�s a�n, aun cuando con la reforma antes mencionada de quince de septiembre de dos mil cuatro, en los t�rminos antes mencionados, se adicion� el art�culo 163 bis al C�digo Penal para el Distrito Federal, lo cierto es que el art�culo 160, p�rrafo quinto, del propio ordenamiento, al cual se refiere esta contradicci�n de tesis, no sufri� modificaci�n alguna con motivo de dicha reforma, esto es, actualmente se encuentra vigente, por lo que el mismo es susceptible de ser aplicado a cualquier gobernado.

    En las relatadas condiciones, esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia determina que debe prevalecer, con car�cter de jurisprudencia, el criterio que se sustenta en la presente resoluci�n, el cual queda redactado con el siguiente rubro y texto:

    PRIVACI�N ILEGAL DE LA LIBERTAD CUANDO SE LLEVA A CABO �NICAMENTE PARA COMETER LOS DELITOS DE ROBO O EXTORSI�N. ES UN TIPO ESPECIAL CUYA ACTUALIZACI�N EXCLUYE LA ACREDITACI�N EN FORMA AUT�NOMA DE ESAS FIGURAS DELICTIVAS. La figura delictiva de privaci�n de la libertad cuando se lleva a cabo �nicamente para cometer los delitos de robo o extorsi�n, prevista en el art�culo 160, p�rrafo quinto, del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, acorde con su estructura, constituye un tipo especial, toda vez que aun cuando para su conformaci�n incluye elementos objetivos y subjetivos que forman parte de las descripciones contenidas en aquellos delitos, lo cierto es que dichos elementos pasan a formar parte de la nueva descripci�n legal que, al tutelar como bien jur�dico tanto a la libertad deambulatoria como el patrimonio, prev� una sanci�n m�s severa como consecuencia de su comisi�n. En esa tesitura, es evidente que la acreditaci�n de este tipo penal no puede coexistir con la de los dos tipos penales b�sicos de robo o extorsi�n, esto es, excluye su aplicaci�n aut�noma respecto de los mismos hechos, pues lo contrario implicar�a dar una doble consecuencia jur�dica a una sola conducta, es decir, como agravante del delito de privaci�n de la libertad y como conducta aut�noma comisiva de los delitos de robo o extorsi�n, lo cual necesariamente se traduce en la recalificaci�n de la conducta, en detrimento de la garant�a de exacta aplicaci�n de la ley en materia penal. En este orden de ideas, el aparente concurso de normas suscitado entre los art�culos 160, p�rrafo quinto y 220 o 236 del Nuevo C�digo Penal para el Distrito Federal, se resuelve con apoyo en el llamado principio de consunci�n, contenido en la fracci�n II del art�culo 13 del ordenamiento legal citado, conforme al cual el tipo que es exactamente aplicable al caso, es el de mayor protecci�n al bien jur�dico, el cual absorbe a los de menor alcance, que quedar�n marginados, es decir, deber� acreditarse solamente el delito de privaci�n de la libertad cuando se lleve a cabo �nicamente para cometer los delitos de robo o extorsi�n, y no as� en forma paralela y aut�noma estos �ltimos, pues de lo contrario, como se dijo, se recalificar�a la conducta il�cita cometida. No obsta a lo anterior que en el supuesto de no acreditarse alguno de los elementos que integran el tipo especial, s�lo se generar� el reproche de la conducta en grado de tentativa respecto de ese tipo espec�fico, no as� la atipicidad. Adem�s, con independencia de lo expuesto, debe se�alarse que en caso de que durante la realizaci�n de los hechos se cometan otras conductas il�citas que tipifiquen un delito que lesione bienes jur�dicos diversos a los que protege el tipo penal especial, s� se actualizar�a un concurso real de delitos, en virtud de que dicho precepto, aun cuando es especial, no absorbe dentro de su estructura la protecci�n a bienes jur�dicos distintos al patrimonio y la libertad deambulatoria.

    Lo anterior, sin afectar las situaciones jur�dicas concretas derivadas de los juicios que dieron origen a las sentencias contradictorias, de conformidad con el art�culo 197, p�rrafo segundo, de la Ley Reglamentaria de los Art�culos 103 y 107 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos.

    Finalmente, en t�rminos de lo dispuesto en el art�culo 195 de la Ley de A., la tesis jurisprudencial que se sustenta en este fallo deber� identificarse con el n�mero que le corresponda y remitirse a la Direcci�n General de la Coordinaci�n de Compilaci�n y S.�n de Tesis para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, as� como a la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a los Tribunales Colegiados de Circuito y a los Juzgados de Distrito, para su conocimiento.

    Por lo expuesto y fundado se

    resuelve:

PRIMERO

S� existe contradicci�n de tesis entre los criterios sustentados por el Noveno y el Cuarto Tribunales Colegiados en Materia Penal del Primer Circuito al resolver, el primero de ellos, el amparo directo penal 99/2003 y, el segundo, los amparos en revisi�n penal 1534/2003 y 2084/2003, y los amparos directos penales 1564/2003-158, 54/2004 y 454/2004.

SEGUNDO

Se declara que debe prevalecer, con el car�cter de jurisprudencia, la tesis sustentada por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en los t�rminos precisados en esta resoluci�n, sin que se afecte la situaci�n jur�dica concreta derivada de losjuicios en que ocurri� la contradicci�n.

TERCERO

Rem�tase el texto de la tesis jurisprudencial a que se refiere la parte final del considerando �ltimo de la presente resoluci�n a la Direcci�n General de la Coordinaci�n de Compilaci�n y S.�n de Tesis, para su publicaci�n, as� como a los �rganos jurisdiccionales que menciona la fracci�n III del art�culo 195 de la Ley de A., para su conocimiento.

N.�quese; con testimonio de la presente resoluci�n, h�gase del conocimiento de los Tribunales Colegiados en controversia y, en su oportunidad, arch�vese el expediente como asunto concluido.

As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por mayor�a de tres votos de los se�ores Ministros: Jos� de Jes�s G.�o P., S.A.V.H.�ndez y J.R.�n C.�o D�az (ponente) en contra del voto de los se�ores M.J.N.S.M. y presidenta O.S.C. de G.�a V..

Nota: La tesis I..P.27 P citada en esta ejecutoria, integr� la jurisprudencia I..P. J/10, publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, T.X., mayo de 2004, p�gina 1622.