Ejecutoria num. 1a./J. 8/2005 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26824102

Ejecutoria num. 1a./J. 8/2005 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 8/2005
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Abril de 2005
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 67/2004-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL QUINTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL TERCER CIRCUITO Y EL ENTONCES TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO, ACTUALMENTE EN MATERIA CIVIL.PERSONALIDAD. PARA ACREDITARLA CON PODER OTORGADO POR EL ADMINISTRADOR ÚNICO DE UNA SOCIEDAD MERCANTIL, NO BASTA QUE EL NOTARIO AFIRME QUE EL OTORGANTE ESTABA FACULTADO PARA ELLO.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 67/2004-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL QUINTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL TERCER CIRCUITO Y EL ENTONCES TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO, ACTUALMENTE EN MATERIA CIVIL.

CONSIDERANDO:

SEGUNDO

El Quinto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito, al conocer del juicio de amparo n�mero 157/2004 consider�, en lo que interesa, lo siguiente:

CUARTO. El concepto de violaci�n que se analizar� es fundado en la medida que se suple su deficiencia de conformidad con el art�culo 76 bis, fracci�n VI, de la Ley de Amparo, lo que hace innecesario el estudio de los restantes en t�rminos de la jurisprudencia 107 del Tomo VI del �ltimo Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n que precept�a: ?CONCEPTOS DE VIOLACI�N, ESTUDIO INNECESARIO DE LOS.? (se transcribe). Antes de continuar se estima pertinente reproducir el poder con el que G.M.A. inst� el juicio natural contra el aqu� quejoso, en nombre de la persona moral denominada Hermanos Ar�mbula Sociedad An�nima de Capital Variable. ?R.V.H.�ndez. Notar�a P�blica No. 2. A., J.. N�mero 527 (quinientos veintisiete). En A., J., a los 30 treinta d�as del mes de octubre del a�o 2001 (dos mil uno), ante m�, licenciado R.V.H.�ndez, notario p�blico titular n�mero 2 dos de esta municipalidad, compareci� el se�or R.A.�mbula H.�ndez, en su car�cter de administrador general �nico, de la empresa mercantil denominada Hermanos Ar�mbula, Sociedad An�nima de Capital Variable, a otorgar un poder general judicial para pleitos y cobranzas, actos de administraci�n, en favor del se�or licenciado G.M.A., de conformidad con las siguientes: Cl�usulas: Primera. El se�or R.A.�mbula H.�ndez, otorga a favor del se�or licenciado en derecho G.M.A., un poder general judicial para pleitos y cobranzas, actos de administraci�n, para que lo ejerza en los t�rminos del art�culo 2207 (dos mil doscientos siete) del C�digo Civil del Estado de J. y su correlativo el art�culo 2554 (dos mil quinientos cincuenta y cuatro) del C�digo Civil del Distrito Federal, incluyendo toda clase de facultades generales y especiales que requieran poder o cl�usula especial en forma enunciativa y no limitativa, el apoderado queda facultado para la realizaci�n de los siguientes actos: a) Competencia: Representar al poderdante dentro y fuera de la Rep�blica Mexicana, ante cualquier autoridad administrativa, legislativa o judicial, ya fuere federal, estatal o municipal y ante cualquier persona f�sica o moral. b) Facultades judiciales: Para que pueda contestar, demandar, interponer y absolver posiciones de prueba confesional, aun en la modalidad de confesi�n personal y/o personal�sima, iniciar y proseguir toda clase de juicios y desistirse de la acci�n o de la instancia, seg�n proceda; presentar denuncias y querellas penales; otorgar perd�n y coadyuvar con el Ministerio P�blico; prorrogar jurisdicci�n; recusar y alegar incompetencia; renunciar al fuero de domicilio de la mandante y someterla a otra competencia, ofrecer y rendir pruebas y tachar las del contrario, articular y absolver posiciones; promover toda clase de incidentes, consentir sentencias; interponer recursos ordinarios y extraordinarios y desistirse de ellos, aun del juicio de amparo; asistir a remates; hacer posturas, pujas y mejoras; pedir adjudicaci�n de bienes, transigir; comprometer en �rbitros o arbitradores; pactar procedimientos convencionales en los casos permitidos por la ley, intentar toda clase de acciones y recursos y desistirse aun cuando se trate del juicio de amparo, articular y absolver posiciones, recusar, hacer y recibir pagos, transigir o comprometer en �rbitros, arbitradores o amigables componedores, formular y presentar toda clase de denuncias y querellas penales y desistirse de las mismas cuando las leyes lo consientan, coadyuvar con el Ministerio P�blico y exigir la reparaci�n del da�o, acudir y transar en las audiencias de conciliaci�n previstas por el art�culo 282 bis doscientos ochenta y dos bis del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado y en general realizar todos los actos necesarios para lograr el objeto que se pretende con el otorgamiento de este poder. c) Facultades de administraci�n: Conservar y acrecentar los negocios y bienes del mandante; hacer y recibir pagos, otorgar recibos; dar y recibir en arrendamiento y comodato; constituir fianzas e hipotecas a favor del mandante y cancelarlas extinguida la obligaci�n principal. Segunda. D.�n del mandato. Asimismo le hago saber al compareciente que de conformidad a lo dispuesto por el art�culo 2,214 (dos mil doscientos catorce) del C�digo Civil para el Estado, el presente mandato tendr� una duraci�n de 5 (cinco a�os) contados a partir de la fecha de la firma del presente instrumento; sin embargo si durante la vigencia del poder se hubiera iniciado un negocio cuya duraci�n trascienda el t�rmino de su vigencia, se entender�n prorrogadas las facultades hasta su conclusi�n. Personalidad. El se�or R.A.�mbula H.�ndez, me acredita su personalidad, con la escritura p�blica n�mero 16,682 (diecis�is mil seiscientos ochenta y dos), de fecha 3 (tres) de octubre de 1996 (mil novecientos noventa y seis), otorgada ante la fe del notario p�blico n�mero 5 (cinco) de la Municipalidad de Tlaquepaque, J., licenciado H.G.�n O., y en la cual se constituy� la sociedad mercantil Hermanos Ar�mbula, Sociedad An�nima de Capital Variable, y dentro de su objeto social, es: la compra, venta, renta, importaci�n, exportaci�n y maquila de toda clase de maquinaria pesada, implementos, veh�culos automotores, y refacciones para la industria y la agricultura, para la construcci�n de obras civiles, caminos, puentes, bordos, acarreos de materiales y tierras, etc�tera ... El domicilio lo ser� en A., J., pudiendo establecer sucursales ... La duraci�n ser� de 99 (noventa y nueve a�os) ... en sus cl�usulas transitorias. Primera. Queda designado administrador general el se�or R.A.�mbula H.�ndez ... Dicha escritura se encuentra incorporada bajo la inscripci�n n�mero 70 (setenta), del tomo 2 (dos), del libro 1 (primero) de la secci�n de comercio, de la oficina del Registro P�blico de la Propiedad de esta ciudad. Fe notarial. Yo el notario doy fe de los siguientes hechos: a) De que como al compareciente no lo conozco, se me identifica con el pasaporte mexicano, expedido por la Secretar�a de Relaciones Exteriores, con n�mero 95140013724 (nueve cinco uno cuatro cero cero uno tres siete dos cuatro). Persona a quien concept�o con capacidad legal para contratar y obligarse, en virtud de no observar en �l incapacidad natural y de no tener conocimiento de que se encuentre sujeto a incapacidad civil. b) De que me expres� por sus generales: Ser mexicano, mayor de edad, originario de Tepatitl�n de Morelos, J., donde naci� el d�a 29 (veintinueve) de septiembre de 1973 (mil novecientos setenta y tres), soltero, comerciante, con domicilio en la calle R.S.�nchez n�mero 6 (seis), en esta ciudad. Respecto del pago del impuesto sobre la renta me manifest� bajo protesta de decir verdad y previas las advertencias de ley, que se encuentra al corriente del mismo sin acredit�rmelo en estos momentos. Le�da y explicada la anterior escritura al compareciente y advertido de su valor y alcance y consecuencias legales, se manifest� conforme con su contenido, la ratifica y firma en uni�n del suscrito notario que autoriza y da fe a las 16:30 (diecis�is horas con treinta minutos) del d�a de su fecha. Firmados: R.A.�mbula H.�ndez, firma ilegible. Licenciado R.V.H.�ndez, firmado. El sello de autorizar. C�digo Civil del Estado de J.. Art�culo 2207 (dos mil doscientos siete). En los poderes generales judiciales, bastar� decir que se dan con ese car�cter, para que el apoderado pueda representar al poderdante en todo negocio de jurisdicci�n voluntaria, mixta y contenciosa, desde su principio hasta su fin; siempre que no se trate de actos que conforme a las leyes requieran poder especial, pues en tal caso se consignar�n detalladamente las facultades que se confieran con su car�cter de especialidad. Este tipo de poderes s�lo podr� otorgarse a personas que tengan el t�tulo de abogado, licenciado en derecho o a quien no tenga ese car�cter se encuentre asesorado necesariamente por profesionales del derecho, quien deber� suscribir y actuar conjuntamente con el apoderado, en todos los tr�mites judiciales. En los poderes generales para administrar bienes, bastar� decir que se otorgan con tal car�cter para que el apoderado tenga toda clase de facultades administrativas. En los poderes generales para ejercer actos de dominio, ser� suficiente que se exprese que se confieren con ese car�cter, a efecto de que el apoderado tenga todas las facultades de propietario, en lo relativo a los bienes, como en su defensa. C�digo Civil para el Distrito Federal. Art�culo 2554 (dos mil quinientos cincuenta y cuatro). En todos los poderes generales para pleitos y cobranzas bastar� que se diga que se otorga con todas las facultades generales y las especiales que requieran cl�usula especial conforme a la ley, para que se entiendan conferidos sin limitaci�n alguna. En los poderes generales para administrar bienes, bastar� expresar que se dan con ese car�cter, para que el apoderado tenga toda clase de facultades administrativas. En los poderes generales, para ejercer actos de dominio, bastar� que se den con ese car�cter para que el apoderado tenga todas las facultades de due�o, tanto en lo relativo a los bienes, como para hacer toda clase de gestiones a fin de defenderlos. Doy fe de que los anteriores insertos concuerdan fielmente con su original. La nota al calce del protocolo en lo conducente dice. Agrego al libro de documentos correspondiente a este libro VII (s�ptimo) del tomo I (primero) del protocolo a mi cargo, bajo los n�meros 08 (ocho) al 19 (diecinueve), respectivamente: Copia del aviso del C. Director del Archivo de Instrumentos P�blicos y al jefe de la Oficina Recaudadora de Rentas del Estado; recibo por la cantidad de $70.00 (setenta pesos), del impuesto pagado al Estado; copia certifica (sic) de la sociedad; m�s copia certificada de la identificaci�n del compareciente. A., J., a 31 (treinta y uno) de octubre del a�o 2001 (dos mil uno). Por haberse satisfecho los requisitos establecidos en el art�culo 125 (ciento veinticinco) de la Ley del Notariado en vigor se sac� de su matriz este primer testimonio, que se expide en 2 (dos) fojas �tiles a solicitud del interesado el se�or licenciado G.M.A.. Queda cotejado y corregido. A., J., a 31 (treinta y uno) de octubre del a�o 2001 (dos mil uno). (Firma ilegible)?. Como se puede observar, no se vislumbra que R.A.�mbula H.�ndez (quien confiri� el poder a G.M.A., en su car�cter de administrador general �nico de la supracitada empresa mercantil, tenga facultades para realizar ese tipo de actos, ya que no obra transcrita la parte relativa del documento en que se contengan las atribuciones del otorgante, ni se relaciona por el notario lo que hace que el mandato en cuesti�n sea insuficiente para soportar la aludida representaci�n. No es �bice que dicho mandato lo haya expedido el administrador �nico de la aludida persona moral, pues aun cuando en los administradores recae la representaci�n legal de la sociedad que personifican y pueden otorgar poderes en nombre de �stas, tal como se infiere de los art�culos 10 y 149 de la Ley General de Sociedades Mercantiles, esa potestad est� sujeta a lo que disponga el contrato social y particularmente condicionada por las facultades con que cuenten aquellos �rganos representativos. Dicho de otra manera, la prerrogativa de los administradores para conferir poderes en nombre de la sociedad que representan, no surge por su nombramiento, sino de las atribuciones con que hayan sido investidos. Es por ello que, para que pueda estimarse plenamente comprobada la personalidad del apoderado que aparezca designado por el administrador de una empresa mercantil, es indispensable justificar que este �ltimo ha obrado dentro de sus facultades, lo que se lograr� si en la escritura en que consta el mandato que confiri� se insertan las cl�usulas o datos indispensables que justifiquen las aludidas facultades, a fin de que el �rgano jurisdiccional que conozca del asunto pueda juzgar acerca de la comprobaci�n fehaciente de la personalidad. Sobre el particular cobra aplicaci�n la tesis de la entonces Tercera S.la de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que con el n�mero 3a. LXXVIII/91 aparece publicada a foja 42 del Tomo VII, correspondiente al mes de mayo de mil novecientos noventa y uno, Octava �poca, que precept�a: ?PERSONALIDAD. REQUISITOS QUE DEBEN LLENAR LOS PODERES OTORGADOS POR LOS ADMINISTRADORES DE UNA SOCIEDAD MERCANTIL.? (se transcribe). Igual de ilustrativas resultan tanto la jurisprudencia como la tesis del Tribunal Pleno y la Segunda S.la, ambas del M�ximo �rgano de Justicia de la Naci�n, la primera publicada en la p�gina 233 del Tomo IV del referido Ap�ndice, en tanto que la del segundo de los �rganos mencionados, es la identificada con el n�mero 2a. XI/92, consultable a foja 9 del Tomo X de diciembre de mil novecientos noventa y dos, de la Octava �poca del citado Semanario Judicial de la Federaci�n, que respectivamente estatuyen: ?MANDATO. EL MANDATARIO CON PODER GENERAL PARA PLEITOS Y COBRANZAS NO PUEDE SUSTITUIRLO, SIN CONTAR CON FACULTADES EXPRESAS PARA ELLO.? (se transcribe). ?PODERES NOTARIALES. NO ACREDITAN LA PERSONALIDAD DEL PROMOVENTE CUANDO NO CONSTA EN ELLOS QUE QUIEN LOS OTORGA EST� FACULTADO PARA DELEGARLOS.? (se transcribe). Por los motivos acabados de exponer, es por lo que no se comparte el criterio del entonces Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, sustentado en la tesis publicada en la p�gina 91 del Tomo VIII de septiembre de mil novecientos noventa y uno, de la Octava �poca del referido Semanario, que se�ala: ?ADMINISTRADOR �NICO DE UNA SOCIEDAD AN�NIMA. ES INNECESARIO QUE EN EL INSTRUMENTO EN EL QUE DELEGUE PODERES, SE TRANSCRIBAN SUS FACULTADES.? (se transcribe). As� las cosas, al demostrarse la ilegalidad de la sentencia reclamada, se impone conceder la protecci�n constitucional solicitada para el efecto de que la S.la de apelaci�n deje insubsistente el fallo tildado de inconstitucional y, en su lugar, pronuncie otro en el que, partiendo de la base de que el poder referido en este considerando es insuficiente para justificar la personalidad con que compareci� al juicio g�nesis, G.M.A., resuelva fundada y motivadamente lo que en derecho corresponda. Dicha protecci�n se hace extensiva a los actos de ejecuci�n reclamados a la autoridad se�alada con ese car�cter, en t�rminos de la jurisprudencia sustentada por la entonces Tercera S.la de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, identificable con el n�mero 88 del Tomo VI, Materia Com�n, del �ltimo Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n, que dice: ?AUTORIDADES EJECUTORAS, ACTOS DE, NO RECLAMADOS POR VICIOS PROPIOS.? (se transcribe). No resta m�s que destacar que no se analizar�n los alegatos formulados por el tercero perjudicado, ya que �stos no forman parte de la litis conforme a lo preceptuado por la jurisprudencia 39 del Tomo VI del �ltimo Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n, de la voz: ?ALEGATOS NO FORMAN PARTE DE LA LITIS EN EL JUICIO DE AMPARO.?.

TERCERO

El Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito, al resolver el amparo directo 61/99, determin� lo siguiente:

QUINTO. Es fundado el concepto de violaci�n aducido por la parte quejosa, en el que sostuvo que resulta contraria a derecho la consideraci�n de la S.la responsable, de que el poder con el que se aperson� al juicio en primera instancia, no cumple con los requisitos legales para acreditar su personalidad, por no aparecer en �l, las facultades del administrador �nico de su poderdante, puesto que es suficiente que el notario p�blico d� fe de la existencia y personalidad de la persona moral de que se trate, en el cap�tulo respectivo del poder. En efecto, en el caso concreto por escrito presentado con fecha diez de febrero de mil novecientos noventa y siete, ante el Juzgado Cuarto de lo Civil de esa ciudad, S.�l M.V., se ostent� como mandatario para pleitos y cobranzas de la negociaci�n mercantil denominada Autos Los Pilares, S.A. de C.V. y exhibiendo la escritura notarial donde consta tal mandato, solicit� fecha para cancelar el endoso en procuraci�n que su representada ten�a otorgado a favor de F.R.�guez R.�n en el documento fundatorio de la acci�n; a lo que recay� el acuerdo de once de febrero del mismo a�o, por el cual la J. Cuarto de lo Civil de Puebla, tuvo por presentado a S.�l M.V. en su car�cter de mandatario para pleitos y cobranzas de la negociaci�n mercantil denominada Autos Los Pilares, S.A. de C.V., teniendo por acreditada dicha personalidad en t�rminos del instrumento notarial 7249, de la Notar�a P�blica N�mero Treinta y Tres de esta ciudad y, por diligencia de fecha veinticinco de marzo de mil novecientos noventa y siete, se le tuvo por presentado, cancelando el endoso en procuraci�n que ten�a otorgado su representada a favor de F.R.�guez R., y se orden� la continuaci�n del procedimiento en su car�cter de mandatario para pleitos y cobranzas de la mencionada negociaci�n. Las cl�usulas de la escritura de mandato general para pleitos y cobranzas de que se trata, son del tenor literal siguiente: ?Primera. La sociedad mercantil denominada Autos Los Pilares, Sociedad An�nima de Capital Variable, representada en este acto por su administrador �nico, se�or X.M.V., en t�rminos de lo dispuesto por la fracci�n primera del art�culo dos mil cuatrocientos cuarenta del C�digo Civil del Estado Libre y Soberano de Puebla, su correlativo el dos mil quinientos cincuenta y cuatro del C�digo Civil para el Distrito Federal y los concordantes de los dem�s Estados de la Rep�blica, confiere a favor del se�or S.�l M.V., vecino de esta ciudad, un mandato general para pleitos y cobranzas, con todas las facultades generales y las particulares que requieran poder o cl�usula especial conforme a la ley. Segunda. Por consiguiente, el mandato podr� ejercer, en nombre y representaci�n de la sociedad mandante, las facultades que, enunciativa y no limitativamente, a continuaci�n se expresan: a) Comparecer ante particulares y ante toda clase de autoridades judiciales y administrativas, ya sean federales, estatales o municipales, aun trat�ndose de Juntas de Conciliaci�n y Arbitraje, Instituto Mexicano del Seguro Social, Procuradur�a Federal del Consumidor, Fonacot, o de cualquier organismo descentralizado. b) Promover y contestar toda clase de demandas o de asuntos, sigui�ndolos por todos sus tr�mites, instancias e incidentes, hasta su total resoluci�n, con facultades expresas para articular y absolver posiciones, recusar, comprometer en �rbitros, transigir y desistirse de cualquier juicio o procedimiento, inclusive el de amparo. c) Presentar denuncias y querellas de toda especie y constituirse en parte civil en cualquier proceso, coadyuvando a la acci�n del Ministerio P�blico, en t�rminos de lo dispuesto por las fracciones tercera y cuarta del art�culo sesenta y dos del C�digo de Procedimientos en Materia de Defensa Social del Estado y sus correlativos del Distrito Federal y de las dem�s entidades de la Rep�blica. Existencia de la sociedad y personalidad. El se�or X.M.V. la acredita con lo siguiente: a) La legal existencia de la sociedad mercantil denominada Autos Los Pilares, Sociedad An�nima de Capital Variable, con el testimonio de la escritura constitutiva marcada con el n�mero mil cuarenta y cinco,de fecha diez de septiembre de mil novecientos noventa y uno, otorgada en el protocolo de la Notar�a P�blica N�mero Treinta y Nueve de las de esta capital, el cual qued� inscrito en el Registro P�blico de la Propiedad y del Comercio de este Distrito Judicial, bajo el n�mero noventa, a fojas noventa, tomo setenta y tres, del libro sexto de comercio. b) Su car�cter de administrador �nico de la mencionada sociedad mercantil, con el testimonio de la escritura de protocolizaci�n marcada con el n�mero mil cuatrocientos cuarenta y siete, de fecha once de septiembre de mil novecientos noventa y dos, otorgada en el protocolo de la mencionada Notar�a P�blica N�mero Treinta y Nueve de las de esta capital, cuyo testimonio qued� inscrito en el Registro P�blico de la Propiedad y del Comercio de este Distrito Judicial, bajo el n�mero trescientos noventa y cinco, a fojas ciento setenta y cinco vuelta. Tomo veintis�is, del sexto de comercio. De los documentos antes mencionados, obtengo copia certificada para agregarla al ap�ndice de este instrumento y anexarlas a los testimonios que del mismo se expidan. Yo, el notario, certifico: I. Que el compareciente me es personalmente conocido y tiene a mi juicio capacidad legal para la celebraci�n de este acto. III. Que el se�or X.M.V. por sus generales dijo ser mexicano, nacido el d�a veintitr�s de julio de mil novecientos sesenta y dos, casado, comerciante, con domicilio en la casa n�mero diez de la calle Indiana, fraccionamiento V.A., de esta ciudad. III. Que habiendo le�do al compareciente el contenido de este instrumento, explic�ndole el valor y alcances legales del mismo, lo aprobaron y ratificaron en todas sus partes, firmando en comprobaci�n. Doy fe.?. Lo anterior pone de manifiesto que la negociaci�n mercantil denominada Autos de Pilares, Sociedad An�nima de Capital Variable, representada por su administrador �nico X.M.V., confiri� a favor de S.�l M.V. mandato general para pleitos y cobranzas. Al respecto la S.la responsable consider� que la parte actora no acredit� debidamente su personalidad, puesto que S.�l M.V. compareci� a continuar el juicio ejecutivo mercantil, como mandatario para pleitos y cobranzas de la negociaci�n denominada Autos Los Pilares S.A. de C.V., acreditando su personalidad con la escritura de dicho mandato otorgado por la citada empresa, a trav�s de su administrador �nico X.M.V.; sin embargo, este �ltimo no justific� contar con tal representaci�n, cuenta habida que no se agregaron al ap�ndice de este instrumento notarial, las copias de los documentos donde constan tales facultades. Ahora bien, este tribunal federal despu�s de analizar el contenido de los art�culos 10, 44 y 149 de la Ley General de Sociedades Mercantiles, concluye que la representaci�n de una sociedad mercantil corresponde al administrador �nico, quien puede realizar todas las operaciones relacionadas con el objeto de la sociedad, que est� facultado para hacer uso de la raz�n social de la persona moral; y, que dentro de sus facultades, se encuentra la de conferir poderes en nombre de la sociedad; por ello, si en el instrumento notarial en que se otorg� el poder de que se trata, se asent� que esto lo hizo el administrador �nico de la persona moral denominada Autos Los Pilares S.A. de C.V., a favor de S.�l M.V., y en dicho documento el notario dio fe de que el compareciente X.M.V. (administrador �nico), acredit� su personalidad y la legal existencia de la persona moral respectivamente con el testimonio de la escritura de protocolizaci�n marcada con el numeral 1446, de fecha once de septiembre de mil novecientos noventa y dos y con el testimonio de la escritura constitutiva marcada con el numeral 1045 de fecha diez de septiembre de mil novecientos noventa y uno, mismos que quedaron inscritos en el Registro P�blico de la Propiedad y del Comercio de esta ciudad, y de los cuales el notario obtuvo copia certificada para agregarla al ap�ndice de ese instrumento y anexarlas a los testimonios que del mismo se expidieran; es inconcuso que el apoderado S.�l M.V. s� se encontraba facultado para representar a la Sociedad Mercantil Autos Los Pilares, S.A. de C.V., en el juicio ejecutivo mercantil, no obstante que en el instrumento en que se le otorg� ese poder no se transcribieron las facultades del administrador �nico, toda vez que este �ltimo se encuentra capacitado para delegar poderes a nombre de esa persona moral, en t�rminos de lo dispuesto por el art�culo 149 de la Ley General de Sociedades Mercantiles; es decir, esta ley lo faculta para delegar poderes, por lo que resulta innecesario que en el instrumento en el que el referido mandatario deleg� poder a S.�l M.V. se hiciera constar que est� facultado para delegar dicho poder, pues esta facultad se la otorga la ley invocada. Sirve de apoyo a lo anterior en lo atinente la tesis sustentada por este Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, publicada en la p�gina 91 del Tomo VII, correspondiente al mes de septiembre, Octava �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n, bajo el rubro y texto siguientes: ?ADMINISTRADOR �NICO DE UNA SOCIEDAD AN�NIMA ES INNECESARIO QUE EN EL INSTRUMENTO EN EL QUE DELEGUE PODERES, SE TRANSCRIBAN SUS FACULTADES. De conformidad con los art�culos 10, 44 y 149 de la Ley General de Sociedades Mercantiles, se concluye que la representaci�n de una sociedad mercantil corresponde al administrador �nico, quien podr� realizar todas las operaciones realizadas con el objeto de la sociedad; que dicho administrador est� facultado para hacer uso de la raz�n social de la persona moral y que dentro de las facultades de aqu�l, se encuentra la de conferir poderes en nombre de la sociedad. Por lo tanto, si en el instrumento notarial en el que se otorg� un poder, se asienta que �ste lo hizo el administrador �nico de una persona moral a favor de un tercero y en dicho documento, el notario dio fe que el compareciente (administrador �nico) acredit� su personalidad y la legal existencia de la persona moral; es evidente que el apoderado s� se encontraba facultado para representar a la sociedad mercantil en un juicio fiscal, no obstante que en ese instrumento no se transcribieran las facultades del administrador �nico, toda vez que este �ltimo se encuentra capacitado para delegar poderes a nombre de esa persona moral, en t�rminos del art�culo 149 de la Ley General de Sociedades Mercantiles.?. En este orden de ideas, es incorrecto lo resuelto por la S.la responsable, pues como ya se dijo, no es necesario que en el poder en el que el administrador �nico de una sociedad mercantil otorga mandato para pleitos y cobranzas, se transcriban las facultades de �ste para representar a la sociedad mercantil. Las consideraciones que preceden, conducen a conceder el amparo solicitado, para el efecto de que la S.la responsable deje insubsistente la sentencia combatida y dicte otra en la que, siguiendo los lineamientos de esta ejecutoria, le reconozca personalidad al apoderado de la parte actora, para comparecer en su nombre y representaci�n, y resuelva lo que proceda en derecho.

Asimismo, al resolver la revisi�n fiscal 11/1991, consider� lo siguiente:

CUARTO.... Del an�lisis integral al agravio en estudio, este cuerpo colegiado advierte que lo que realmente plantea la autoridad recurrente, es el hecho de que F.A.G.�n T., no acredit� debidamente su personalidad, lo que en todo caso podr�a configurar la causal de improcedencia contemplada en la fracci�n XII del multicitado art�culo 202 del C�digo F. de la Federaci�n, en relaci�n con el diverso 200 del mismo ordenamiento, ya que este �ltimo proh�be expresamente la gesti�n de negocios ante el Tribunal F. de la Federaci�n. En efecto, la Subprocuradur�a F. Regional del Golfo Centro aduce que F.A.G.�n T. no se encontraba en capacidad jur�dica para instaurar el juicio fiscal a nombre de C.�n Industrial de la Moda, S.A. de C.V., toda vez que del instrumento notarial que exhibi� para justificar su personalidad, no se desprend�a en forma expresa que J.�n J.H.�ndez, administrador �nico de la persona moral, estuviera facultado para delegar poderes a favor de terceros; y que el hecho de que el poderdante fuera el administrador �nico de la empresa, no era suficiente para estimarlo capacitado para delegar poderes, ya que esto �ltimo �nicamente podr�a ser en relaci�n con el objeto de la empresa, dentro del cual no se incluye a la representaci�n legal. Precisado lo anterior, este cuerpo colegiado considera que, contrariamente a lo afirmado por la autoridad inconforme, tampoco se configura la causal de improcedencia a que se ha hecho referencia en los dos p�rrafos que anteceden, por los siguientes motivos: De la lectura de la copia certificada del instrumento notarial n�mero tres mil doscientos veintis�is que obra a fojas cuarenta y siete a cincuenta del juicio fiscal n�mero 470/90, se aprecia (en su cl�usula �nica) que J.�n J.H.�ndez, en su car�cter de administrador �nico de C.�n Industrial de la Moda, S.A. de C.V., otorg� a favor del se�or F.A.G.�n T., un poder general para pleitos y cobranzas, para que este �ltimo representara a la persona moral ante toda clase de personas y autoridades judiciales, administrativas, civiles y penales. Por otra parte, el notario p�blico n�mero cuatro de Tehuac�n, Puebla, Mois�s T.D., en el cap�tulo de ?personalidad?, precis� que el compareciente (el administrador �nico) acreditaba su personalidad y la legal existencia de la interesada (persona moral) con el documento que en copia certificada agreg� al ap�ndice del instrumento n�mero tres mil doscientos veintis�is, marcado con la letra ?A?. Es decir, del texto del instrumento notarial a que se hace referencia, se desprende indudablemente que J.�n J.H.�ndez, es administrador �nico de la empresa denominada C.�n Industrial de la Moda, S.A. de C.V. Ahora bien, los art�culos 10, 44 y 149 de la Ley General de Sociedades Mercantiles, textualmente establecen: ?Art�culo 10. La representaci�n de toda sociedad mercantil corresponder� a su administrador o administradores, quienes podr�n realizar todas las operaciones inherentes al objeto de la sociedad, salvo lo que expresamente establezcan la ley y el contrato social.?; ?Art�culo 44. El uso de la raz�n social corresponde a todos los administradores, salvo que en la escritura constitutiva se limite a uno o varios de ellos.? y ?Art�culo 149. El administrador o el consejo de administraci�n y los gerentes podr�n, dentro de sus respectivas facultades, conferir poderes en nombre de la sociedad, los cuales ser�n revocables en cualquier tiempo.?. De las anteriores transcripciones, se obtienen las siguientes conclusiones: a) La representaci�n de la sociedad mercantil corresponde al administrador �nico, quien podr� realizar todas las operaciones relacionadas con el objeto de la sociedad. b) El administrador �nico est� facultado para hacer uso de la raz�n social de la persona moral. c) El administrador �nico, dentro de sus facultades, podr� conferir poderes en nombre de la sociedad. Por tanto, si en el caso a estudio est� plenamente acreditado que a F.A.G.�n T. le fue delegado un poder general para pleitos y cobranzas, por parte del administrador �nico de C.�n Industrial de la Moda, S.A. de C.V., es evidente que se encontraba legalmente capacitado para instaurar a nombre de la persona moral, el juicio fiscal que se radic� con el n�mero 470/90, ante la responsable.

La resoluci�n antes transcrita motiv� la publicaci�n de la siguiente tesis:

"ADMINISTRADOR �NICO DE UNA SOCIEDAD AN�NIMA. ES INNECESARIO QUE EN EL INSTRUMENTO EN EL QUE DELEGUE PODERES, SE TRANSCRIBAN SUS FACULTADES. De conformidad con los art�culos 10, 44 y 149 de la Ley General de Sociedades Mercantiles, se concluye que la representaci�n de una sociedad mercantil corresponde al administrador �nico, quien podr� realizar todas las operaciones relacionadas con el objeto de la sociedad; que dicho administrador est� facultado para hacer uso de la raz�n social de la personal moral; y que dentro de las facultades de aqu�l, se encuentra la de conferir poderes en nombre de la sociedad. Por lo tanto, si en el instrumento notarial en el que se otorg� un poder, se asienta que esto lo hizo el administrador �nico de una persona moral en favor de un tercero y en dicho documento, el notario dio fe que el compareciente (administrador �nico) acredit� su personalidad y la legal existencia de la persona moral; es evidente que el apoderado s� se encontraba facultado para representar a la sociedad mercantil en un juicio fiscal, no obstante que en ese instrumento no se transcribieran las facultades del administrador �nico, toda vez que este �ltimo se encuentra capacitado para delegar poderes a nombre de esa persona moral, en t�rminos de art�culo 149 de la Ley General de Sociedades Mercantiles.

"R.�n fiscal 11/91. C.�n Industrial de la Moda, S.A. de C.V. 21 de junio de 1991. Unanimidad de votos. Ponente: J.M.M.�n Z.. Secretario: Jos� de Jes�s E.C.."

CUARTO

En primer lugar debe determinarse si en el caso existe contradicci�n de criterios, pues s�lo en tal supuesto es dable determinar cu�l es el que debe prevalecer.

Para que exista materia a dilucidar respecto de cu�l criterio es el que debe prevalecer, debe haber, cuando menos formalmente, una oposici�n de criterios jur�dicos en los que se analice la misma cuesti�n; es decir, para que se surta su procedencia, la contradicci�n denunciada debe referirse a las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas vertidos dentro de la parte considerativa de las sentencias respectivas.

En otras palabras, existe contradicci�n de criterios cuando concurren los siguientes supuestos:

  1. Que al resolver los negocios se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes;

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas, y

  3. Que los diferentes criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Establecido lo anterior, es procedente examinar si en la especie se da o no contradicci�n de criterios.

En el caso, existe la contradicci�n de tesis denunciada.

Esto es as�, mientras que el Quinto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito sostuvo que el poder otorgado por el administrador �nico de una sociedad mercantil en el que "no obre transcrita la parte relativa del documento en que se contengan las atribuciones del otorgante ni se relacione por el notario" es insuficiente para acreditar la representaci�n; el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito resolvi� que el administrador �nico de una sociedad mercantil se encuentra facultado por ley para otorgar poderes en nombre de la sociedad que representa, por lo que en el instrumento en que otorgue un poder no es necesario que se transcriban las facultades del administrador �nico, ni que se haga constar que est� facultado para ello.

As�, en la especie concurren los requisitos necesarios para la configuraci�n de la contradicci�n de tesis:

Ambos tribunales examinaron si se acreditaba la excepci�n de falta de personalidad por el hecho de que en la escritura en la que se hizo constar el poder notarial, -conforme la cual la sociedad mercantil pretendi� acreditar su personalidad,- no se transcribieron las facultades del administrador �nico ni se hizo constar que estaba facultado para ello.

Como se anticip�, los tribunales contendientes arribaron a conclusiones distintas, pues el Quinto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito determin� que el poder era insuficiente para justificar la personalidad, mientras que el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito resolvi� que el poder resultaba v�lido no obstante no contener las inserciones referidas, al estimar que el administrador �nico tiene tales facultades por disposici�n de la Ley General de Sociedades Mercantiles.

Por tanto, la diferencia de criterios se presenta en las consideraciones de las sentencias respectivas, pues ambos tribunales analizaron los mismos elementos y las mismas disposiciones de la Ley General de Sociedades Mercantiles.

As�, el tema de la contradicci�n se refiere a determinar si se acredita o no la personalidad en el juicio con un poder otorgado por el administrador �nico de una sociedad mercantil, cuando en la escritura p�blica en que se haga constar no se transcribieron las facultades del administrador �nico ni se hizo constar que estaba facultado para ello.

Apoya lo dicho en este considerando la tesis jurisprudencial siguiente:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XIII, abril de 2001

"Tesis: P./J. 26/2001

"P�gina: 76

CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la S.la que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

No es obst�culo a lo anterior, la circunstancia de que los criterios en contraposici�n no constituyan jurisprudencia, porque los art�culos 107, fracci�n XIII, p�rrafos primero y tercero, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, que establecen el procedimiento para resolverla, no imponen dicho requisito.

Al respecto, cobra aplicaci�n la tesis de jurisprudencia sustentada por el Tribunal Pleno de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que literalmente dice:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XIII, abril de 2001

"Tesis: P./J. 27/2001

"P�gina: 77

CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA QUE PROCEDA LA DENUNCIA BASTA QUE EN LAS SENTENCIAS SE SUSTENTEN CRITERIOS DISCREPANTES. Los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal, 197 y 197-A de la Ley de Amparo establecen el procedimiento para dirimir las contradicciones de tesis que sustenten los Tribunales Colegiados de Circuito o las S.las de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n. El vocablo ?tesis? que se emplea en dichos dispositivos debe entenderse en un sentido amplio, o sea, como la expresi�n de un criterio que se sustenta en relaci�n con un tema determinado por los �rganos jurisdiccionales en su quehacer legal de resolver los asuntos que se someten a su consideraci�n, sin que sea necesario que est� expuesta de manera formal, mediante una redacci�n especial, en la que se distinga un rubro, un texto, los datos de identificaci�n del asunto en donde se sostuvo y, menos a�n, que constituya jurisprudencia obligatoria en los t�rminos previstos por los art�culos 192 y 193 de la Ley de Amparo, porque ni la Ley Fundamental ni la ordinaria establecen esos requisitos. Por tanto, para denunciar una contradicci�n de tesis, basta con que se hayan sustentado criterios discrepantes sobre la misma cuesti�n por S. de la Suprema Corte o Tribunales Colegiados de Circuito, en resolucionesdictadas en asuntos de su competencia.

QUINTO

Esta Primera S.la estima que, con el car�cter de jurisprudencia debe prevalecer el criterio sustentado en esta resoluci�n, con base en los siguientes razonamientos:

Como qued� expuesto, la materia de la presente contradicci�n estriba en determinar si se acredita la personalidad en juicio, con un poder otorgado por el administrador �nico de una sociedad an�nima, en cuya escritura p�blica no se transcribieron las facultades del administrador �nico ni se hizo constar que estaba facultado para ello.

Ahora bien, los tribunales al emitir la sentencia correspondiente analizaron los siguientes art�culos de la Ley General de Sociedades Mercantiles:

"Art�culo 10. La representaci�n de toda sociedad mercantil corresponder� a su administrador o administradores, quienes podr�n realizar todas las operaciones inherentes al objeto de la sociedad, salvo lo que expresamente establezcan la ley y el contrato social.

"Para que surtan efecto los poderes que otorgue la sociedad mediante acuerdo de la asamblea o del �rgano colegiado de administraci�n, en su caso, bastar� con la protocolizaci�n ante notario de la parte del acta en que conste el acuerdo relativo a su otorgamiento, debidamente firmada por quienes actuaron como presidente o secretario de la asamblea o del �rgano de administraci�n seg�n corresponda, quienes deber�n firmar el instrumento notarial, o en su defecto lo podr� firmar el delegado especialmente designado para ello en sustituci�n de los anteriores.

"El notario har� constar en el instrumento correspondiente, mediante la relaci�n, inserci�n o el agregado al ap�ndice de las certificaciones, en lo conducente, de los documentos que al efecto se le exhiban, la denominaci�n o raz�n social de la sociedad, su domicilio, duraci�n, importe del capital social y objeto de la misma, as� como las facultades que conforme a sus estatutos le correspondan al �rgano que acord� el otorgamiento del poder y, en su caso, la designaci�n de los miembros del �rgano de administraci�n.

"Si la sociedad otorgare el poder por conducto de una persona distinta a los �rganos mencionados, en adici�n a la relaci�n o inserci�n indicadas en el p�rrafo anterior, se deber� dejar acreditado que dicha persona tiene las facultades para ello."

Art�culo 149. El administrador o el Consejo de Administraci�n y los gerentes podr�n, dentro de sus respectivas facultades, conferir poderes en nombre de la sociedad, los cuales ser�n revocables en cualquier tiempo.

De la transcripci�n precedente se puede v�lidamente advertir, en lo que interesa, que el administrador �nico tiene a su cargo la representaci�n de la sociedad mercantil y puede realizar todas las operaciones inherentes al objeto de la sociedad, salvo lo que expresamente establezca la ley y el contrato social; consecuentemente, puede conferir poderes en nombre de la sociedad.

Ahora bien, para efecto de resolver la presente contradicci�n de criterios importa determinar cu�les son los requisitos necesarios para que el administrador �nico otorgue poder a otra persona.

Los requisitos formales para que surtan efectos los poderes otorgados por el administrador �nico de una sociedad mercantil, como �rgano de administraci�n unitario, son:

  1. La protocolizaci�n ante notario p�blico del mandato.

  2. El imperativo expreso de que el notario haga constar en el instrumento correspondiente, mediante la relaci�n, inserci�n o el agregado al ap�ndice de las certificaciones, en lo conducente, de los documentos que al efecto se le exhiban; incluyendo la denominaci�n o raz�n social de la sociedad, su domicilio, duraci�n, importe del capital social y objeto de la misma, as� como las facultades que conforme a sus estatutos le correspondan al �rgano que acord� el otorgamiento del poder y, en su caso, la designaci�n de los miembros del �rgano de administraci�n.

Por otro lado, es conveniente destacar que en una sociedad an�nima, el �rgano de administraci�n -ya sea administrador �nico o consejo de administraci�n-, es el encargado de representar a la sociedad. Sin embargo, �ste es nombrado por la asamblea general de accionistas.

La asamblea general de accionistas es el �rgano supremo de la sociedad an�nima, al estar constituida por los socios -personas f�sicas- que la integran. As�, es �sta quien otorga el poder al �rgano de administraci�n

Esto es as�, pues las personas morales denominadas sociedad an�nima, surgen a la vida jur�dica cuando dos o m�s personas convergen en la decisi�n de formar una persona colectiva, distinta en personalidad, derechos, obligaciones y patrimonio de quienes la integran; confirmando as� la esencia misma de la creaci�n de toda sociedad mercantil: el acuerdo de voluntades. En este sentido, esa misma voluntad amplia y general que los socios manifestaron al momento de crear la sociedad, es la que externan al nombrar al �rgano administrador y delegarle ciertas facultades, sin m�s condiciones que las adoptadas en sus acuerdos.

Por tanto, las facultades que tiene el administrador �nico de una sociedad an�nima le son delegadas por la asamblea general de accionistas.

Ahora bien, el objeto del numeral 10 de la Ley General de Sociedades Mercantiles, es regular las obligaciones de los notarios p�blicos en la protocolizaci�n de actas que contengan poderes otorgados por las sociedades mercantiles, disponiendo que para reconocerles validez se requiere satisfacer, entre otros extremos, la constancia a cargo del fedatario de haber relacionado, insertado o agregado al ap�ndice de certificaciones, entre otros, los documentos que acrediten las facultades del �rgano social que acord� el otorgamiento del poder, conforme a los estatutos de la sociedad.

La finalidad de exigir tales requisitos es dejar constancia de que el poderdante efectivamente goza de las facultades y calidad con que se ostenta, y de que legal y estatutariamente est� autorizado para otorgar el poder de referencia. Con ello, se busca brindar seguridad jur�dica a los terceros que celebren actos jur�dicos con las sociedades mercantiles, por conducto de quienes se ostenten como sus apoderados.

Sin embargo, para acreditar que quien promueve, cuenta con poder otorgado por una persona -en este caso el administrador �nico- que contaba con facultades para ello, deber� exhibir los documentos necesarios para ello, pues no basta la simple afirmaci�n del notario p�blico de que el administrador �nico estaba facultado para otorgar poderes a nombre de la sociedad an�nima, sino que es necesario que en la escritura que contiene el poder se transcriba la parte relativa del instrumento en el que se contengan las facultades del otorgante o, en su defecto, que se exhiba este �ltimo.

As�, se puede v�lidamente concluir que para que un poder otorgado por el administrador �nico -o el consejo de administraci�n- sea suficiente para acreditar la personalidad que representa, resulta necesario que el notario p�blico, ante cuya fe se celebre el acto, transcriba las facultades de quien acord� el otorgamiento del poder, conforme a los estatutos de la sociedad, pues se trata de una facultad delegada o, en su defecto, exhiba ante el J. o tribunal del conocimiento la escritura p�blica que contenga el poder otorgado al administrador �nico.

Por tanto, es necesaria la transcripci�n de las facultades del administrador �nico para otorgar el poder, de lo contrario, se deber� exhibir la escritura p�blica en la que quedaron establecidas las facultades con que cuenta el administrador �nico.

Al respecto, existe criterio firme de esta Primera S.la que, aunque se refiere a sociedades de responsabilidad limitada, es ilustrativo en lo conducente:

"Novena �poca

"Instancia: Primera S.la

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XX, julio de 2004

"Tesis: 1a./J. 46/2004

"P�gina: 163

"PODER OTORGADO POR LA ASAMBLEA GENERAL DE UNA SOCIEDAD MERCANTIL. ES INNECESARIO QUE LA ESCRITURA P�BLICA EN LA QUE SE HAGA CONSTAR CONTENGA LA INSERCI�N RELATIVA A LAS FACULTADES DEL OTORGANTE.-El art�culo 10 de la Ley General de Sociedades Mercantiles se�ala que en la protocolizaci�n de actas que contengan poderes otorgados por dichas sociedades, los notarios p�blicos har�n constar, mediante la relaci�n, inserci�n o el agregado al ap�ndice de las certificaciones de los documentos que al efecto se le exhiban, que se acreditan las facultades del �rgano social que acord� el otorgamiento del poder, conforme a los estatutos de la sociedad. De ah� que la finalidad de exigir los requisitos destacados no puede ser otra que la de dejar constancia de que el poderdante efectivamente goza de las facultades y calidad con que se ostenta, y de que legal y estatutariamente est� autorizado para otorgar el poder de referencia, con lo que se brinda seguridad jur�dica a terceros que celebren actos jur�dicos con las sociedades mercantiles, a trav�s de quien se ostente como su apoderado. Por lo anterior, es indudable que cuando es la asamblea de socios, en manifestaci�n de la voluntad de sus integrantes, quien otorga el poder es innecesario que se acredite con los estatutos que dicho �rgano cuenta con facultades para ello, porque no se trata de una facultad delegada -como ser�a el caso en que el poder fuera otorgado por el �rgano de administraci�n- sino del ejercicio directo de esa facultad, por la propia sociedad mercantil; m�xime si el art�culo 78 de la Ley General de Sociedades Mercantiles se�ala que la asamblea de socios tiene facultades amplias de autodeterminaci�n de la sociedad mercantil, entre otras, las de nombrar y remover a los gerentes, modificar el contrato social e, incluso, decidir sobre la disoluci�n de la sociedad; pues en esos t�rminos, si las facultades de la asamblea de socios son tan amplias que sus decisiones pueden repercutir, incluso, en su subsistencia o insubsistencia, con mayor raz�n aqu�lla puede decidir lo relativo al nombramiento de apoderados, siendo aplicable al respecto el principio jur�dico consistente en que "quien puede lo m�s puede lo menos".

Contradicci�n de tesis 7/2003-PS. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Segundo y Cuarto, ambos del D�cimo Sexto Circuito. 26 de mayo de 2004. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: H.R.P.. Ponente: J.N.S.M.. Secretario: L.F.A.J..

Para el caso de poder otorgado con facultades delegadas esta Primera S.la ha establecido el criterio jurisprudencial -por reiteraci�n de cinco ejecutorias- relativo a que para acreditar la representaci�n de una sociedad, no basta que el notario afirme que el otorgante estaba facultado, sino que es necesario que en la escritura que contiene el poder se transcriba la parte relativa del instrumento en el que se contengan las facultades del otorgante o, en su caso, que se exhiba este �ltimo.

Debe puntualizarse que tal criterio no deja sin materia la presente contradicci�n de criterios, pues en ella esta Primera S.la realiz� un pronunciamiento gen�rico -se refiere al otorgante- y, en la especie, se trata espec�ficamente del poder otorgado por un administrador �nico.

"Novena �poca

"Instancia: Primera S.la

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: VIII, diciembre de 1998

"Tesis: 1a./J. 62/98

"P�gina: 296

PODER PARA REPRESENTAR A UNA SOCIEDAD. NO BASTA PARA ACREDITARLO QUE EL NOTARIO AFIRME QUE EL OTORGANTE ESTABA FACULTADO.-De conformidad con lo dispuesto por los art�culos 4o. y 8o. de la Ley Reglamentaria de los Art�culos 103 y 107 Constitucionales, por regla general, el amparo puede promoverse �nicamente por la parte a quien perjudique la ley o acto que se reclame, pudiendo hacerlo por s� o por su representante legal, y trat�ndose de personas morales privadas podr�n hacerlo por medio de sus representantes leg�timos; a su vez, en los t�rminos de lo previsto por el art�culo 10 de la Ley General de Sociedades Mercantiles, la representaci�n de toda sociedad mercantil corresponder� a su administrador o administradores, quienes podr�n realizar todas las operaciones inherentes al objeto de la sociedad, salvo lo que expresamente establezca la ley y el contrato social. En esa virtud, si el amparo se promueve por una persona que se ostenta como apoderado de una sociedad, el promovente debe acreditar fehacientemente que el poder le fue otorgado por quien contaba con facultades para hacerlo, exhibiendo los documentos respectivos, puesto que no basta para ello la simple afirmaci�n del notario p�blico de que el otorgante estaba facultado para otorgar poderes a nombre de la sociedad, sino que es necesario que en la escritura que contiene el poder se transcriba la parte relativa del instrumento en el que se contengan las facultades del otorgante o, en su caso, que se exhiba este �ltimo.

Por las razones que se expresan, y con fundamento en lo dispuesto en el art�culo 195 de la Ley de Amparo, debe prevalecer, con car�cter de jurisprudencia, el criterio sustentado por esta Primera S.la de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, al tenor de la tesis redactada con el siguiente rubro y texto:

PERSONALIDAD. PARA ACREDITARLA CON PODER OTORGADO POR EL ADMINISTRADOR �NICO DE UNA SOCIEDAD MERCANTIL, NO BASTA QUE EL NOTARIO AFIRME QUE EL OTORGANTE ESTABA FACULTADO PARA ELLO.-De los art�culos 10 y 149 de la Ley General de Sociedades Mercantiles se advierte que corresponde a los administradores o al administrador �nico la representaci�n de la sociedad mercantil, quienes pueden conferir poderes en nombre de �sta; sin embargo tales facultades est�n sujetas a lo expresamente establecido en la ley y en el contrato social, y particularmente condicionadas a las decisiones de la asamblea general de accionistas, la cual, en su calidad de �rgano supremo de la sociedad, le confiere atribuciones al �rgano de administraci�n. En ese tenor, para acreditar la personalidad de quien promueve en nombre de una sociedad mercantil con poder otorgado por el administrador �nico, no basta la simple afirmaci�n del notario p�blico ante cuya fe se celebre tal acto, en el sentido de que aqu�l est� facultado para otorgar poderes a nombre de la sociedad, sino que es necesario que en la protocolizaci�n que contiene el poder se transcriba la parte relativa del instrumento que contenga las facultades del otorgante, conforme a los estatutos de la sociedad o, en su defecto, deber� exhibirse la escritura p�blica en la que quedaron establecidas las facultades del administrador �nico.

Por lo expuesto y fundado se

resuelve:

PRIMERO

Existe la contradicci�n de tesis a que se refiere este expediente.

SEGUNDO

Debe prevalecer con el car�cter de jurisprudencia la tesis sustentada por esta Primera S.la de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n.

TERCERO

D�se publicidad a la tesis, en los t�rminos del art�culo 195 de la Ley de Amparo.

N.�quese; con testimonio de esta resoluci�n a los tribunales contendientes y, en su oportunidad, arch�vese este asunto como concluido.

As�, lo resolvi� la Primera S.la de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros Jos� de Jes�s G.�o P. (ponente), S.A.V.H.�ndez, J.N.S.M., J.R.�n C.�o D�az y presidenta O.S.C. de G.�a V..