Ejecutoria num. 2a./J. 176/2004 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala - Jurisprudencia - VLEX 26824257

Ejecutoria num. 2a./J. 176/2004 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala

Emisor:Segunda Sala
Número de Resolución:2a./J. 176/2004
Localizacion:GUILLERMO I. ORTIZ MAYAGOITIA.
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Febrero de 2005
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 83/2004-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL CUARTO CIRCUITO Y EL ENTONCES TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL TERCER CIRCUITO.TESTIMONIAL EN EL JUICIO LABORAL. LA CIRCUNSTANCIA DE QUE EL ARTÍCULO 815, FRACCIONES III Y V, DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO, DISPONGA QUE EL INTERROGATORIO CORRESPONDIENTE DEBE SER ORAL, NO IMPIDE QUE EL OFERENTE DE LA PRUEBA PUEDA PRESENTARLO POR ESCRITO PARA SU DESAHOGO.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 83/2004-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL CUARTO CIRCUITO Y EL ENTONCES TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL TERCER CIRCUITO.

MINISTRO PONENTE: G.I.O.M..

SECRETARIO: L.V.P..

CONSIDERANDO:

TERCERO

A fin de estar en aptitud de resolver el presente asunto, conviene tener presentes las consideraciones que sustentan los criterios jur�dicos materia de la contradicci�n de tesis:

  1. Segundo Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Cuarto Circuito.

    "S�PTIMO. Es fundado parcialmente el concepto de violaci�n hecho valer por el impetrante de garant�as, aunque para declararlo as� se tenga que suplir la deficiencia de la queja en t�rminos del art�culo 76 bis, fracci�n IV, de la Ley de Amparo. El quejoso esencialmente argumenta que la Junta responsable incurri� en violaci�n al art�culo 815, fracci�n III, de la Ley Federal del Trabajo, que establece que en el desahogo de la prueba testimonial se observar� la norma siguiente: ?... III. Los testigos ser�n examinados por separado, en el orden en que fueron ofrecidos. Los interrogatorios se formular�n oralmente salvo lo dispuesto en las fracciones III y IV del art�culo 813 de esta ley.?, pues dice que el tercero perjudicado incumpli� con lo establecido en dicho numeral al acompa�ar el interrogatorio en forma escrita, contraviniendo las reglas o normas establecidas en dicha disposici�n que establecen que los interrogatorios se deber�n de formular oralmente, estableciendo como excepci�n a la regla �nicamente lo establecido en las fracciones III y IV, cuando el testigo radica fuera del lugar de residencia de la Junta o cuando el testigo es un alto funcionario p�blico, por ende, dicha prueba debi� declararse desierta. La prueba se ofreci� en los siguientes t�rminos: 1. ?Testimonial. Que se hace consistir en el testimonio que deber�n rendir los CC. R.�n �ngel C.M.�nez, quien tiene su domicilio ubicado en la calle M.N. 104 en la colonia Miraflores, en San Nicol�s de los Garza, Nuevo Le�n; y el C.J.O.G.�lez, quien tiene su domicilio ubicado en la calle Tierra Blanca No. 104, en la colonia Am�rica Obreg�n en Guadalupe, Nuevo Le�n; solicitando a esta H. Junta se le env�e c�dula citatoria, ya que las mismas mencionaron que no acudir�an a declarar si no eran citadas legalmente y solicito se fije d�a y hora para el desahogo de la presente probanza, esta prueba se ofrece a fin de acreditar el horario de labores que desempe�aba el actor con mi representada.? (foja 51). La Junta la admiti� y se�al� las diez horas del veintis�is de febrero de dos mil tres para su desahogo, orden�ndolos citar en los domicilios se�alados por el oferente, con el apercibimiento de que en caso de no presentarse ser�an presentados por la fuerza p�blica (foja 54). En audiencia celebrada el doce de marzo de dos mil tres, se llev� a cabo el desahogo de la prueba testimonial ofrecida por la parte demandada, y en uso de la palabra el apoderado jur�dico de la empresa demandada manifest�: ?... Que exhibo escrito a una foja �til por un solo lado signado por el de la voz, el cual ratifico en cada una de sus partes escrito que contiene interrogatorio al tenor del cual deber�n contestar los testigos R.�n �ngel C.M.�nez y J.O.G.�lez, testigos se�alados como de mi intenci�n, el cual solicito se califique de legal.? (foja 90), la Junta calific� de legales dichos cuestionamientos por considerarlos apegados a derecho y a la litis planteada, se llev� a cabo el desahogo de los atestes de referencia, y finalmente, el apoderado de la parte accionante se�al�: ?... asimismo se solicita se declare desierta la prueba testimonial ofrecida por la demandada, toda vez que la desahog� en forma contraria a lo establecido en la fracci�n III del art�culo 814 (sic) de la Ley Federal del Trabajo.? (foja 91). Al respecto, la Junta responsable acord�: ?Tener por celebrada la presente probanza, en los t�rminos en que ha quedado vertido en la presente audiencia, asimismo y en cuanto a la solicitud de la parte actora la misma se desestima ya que resultan irrelevantes sus objeciones, pues basta que el interrogatorio sea encaminado a acreditar los hechos para los cuales se ofreci� la prueba independientemente la forma en que �ste sea formulado (verbal o escrito) ...? (foja 91). Ahora, los art�culos 813 y 815 de la Ley Federal del Trabajo establecen: ?Art�culo 813. La parte que ofrezca prueba testimonial deber� cumplir con los requisitos siguientes: I.S. podr�n ofrecerse un m�ximo de tres testigos por cada hecho controvertido que se pretenda probar; II. Indicar� los nombres y domicilios de los testigos; cuando exista impedimento para presentar directamente a los testigos, deber� solicitarse a la Junta que los cite, se�alando la causa o motivo justificados que le impidan presentarlos directamente; III. Si el testigo radica fuera del lugar de residencia de la Junta, el oferente deber� al ofrecer la prueba, acompa�ar interrogatorio por escrito, al tenor del cual deber� ser examinado el testigo; de no hacerlo, se declarar� desierta. Asimismo, exhibir� copias del interrogatorio, las que se pondr�n a disposici�n de las dem�s partes, para que dentro del t�rmino de tres d�as presenten su pliego de repreguntas en sobre cerrado; y IV. Cuando el testigo sea alto funcionario p�blico, a juicio de la Junta, podr� rendir su declaraci�n por medio de oficio, observ�ndose lo dispuesto en este art�culo en lo que sea aplicable.?. ?Art�culo 815. En el desahogo de la prueba testimonial se observar�n las normas siguientes: I. El oferente de la prueba presentar� directamente a sus testigos, salvo lo dispuesto en el art�culo 813, y la Junta proceder� a recibir su testimonio; II. El testigo deber� identificarse ante la Junta cuando as� lo pidan las partes y si no puede hacerlo en el momento de la audiencia, la Junta le conceder� tres d�as para ello; III. Los testigos ser�n examinados por separado, en el orden en que fueran ofrecidos. Los interrogatorios se formular�n oralmente, salvo lo dispuesto en las fracciones III y IV del art�culo 813 de esta ley; IV. Despu�s de tomarle al testigo la protesta de conducirse con verdad y de advertirle de las penas en que incurren los testigos falsos, se har� constar el nombre, edad, estado civil, domicilio, ocupaci�n y lugar en que se trabaja y a continuaci�n se proceder� a tomar su declaraci�n; V. Las partes formular�n las preguntas en forma verbal y directamente. La Junta admitir� aquellas que tengan relaci�n directa con el asunto de que se trata y que no se hayan hecho con anterioridad al mismo testigo, o lleven impl�cita la contestaci�n; VI. Primero interrogar� el (sic) oferente de la prueba y posteriormente a las dem�s partes. La Junta, cuando lo estime pertinente, examinar� directamente al testigo; VII. Las preguntas y respuestas se har�n constar en autos, escribi�ndose textualmente unas y otras; VIII. Los testigos est�n obligados a dar la raz�n de su dicho, y la Junta deber� solicitarla, respecto de las respuestas que no la lleven ya en s�; y IX. El testigo, enterado de su declaraci�n, firmar� al margen de las hojas que la contengan y as� se har� constar por el secretario; si no sabe o no puede leer o firmar la declaraci�n, le ser� le�da por el secretario e imprimir� su huella digital y una vez ratificada, no podr� variarse ni en la sustancia ni en la redacci�n.?. De la interpretaci�n gramatical de los art�culos 813, fracciones III y IV y 815, fracciones III y V, de la Ley Federal del Trabajo, se desprende que la parte que ofrezca la prueba testimonial debe de cumplir con ciertos requisitos, entre ellos la formulaci�n de los interrogatorios en forma oral, con excepci�n de lo dispuesto en las fracciones III y IV del primero de dichos numerales, casos en los que las preguntas se formular�n por escrito, lo cual no es susceptible de interpretarse de distinta manera. As� es, tanto la fracci�n tercera como la quinta del aludido art�culo 815, en forma clara y sin dejar duda en cuanto a su sentido literal, establecen que el interrogatorio o interrogatorios a los testigos se har�n oralmente. Es m�s, la segunda de esas fracciones dispone que las preguntas se formular�n en forma verbal y directa. Es decir, el oferente, ya sea por s� o por su apoderado, de viva voz deber� hacer las preguntas al testigo, quien igualmente deber� contestarlas de esa forma. Es de traer a colaci�n que cuando el legislador establece maneras optativas para el desahogo de ciertas pruebas, as� lo establece, como por ejemplo en la confesional, en la que en el art�culo 790, fracci�n I, de la Ley Federal del Trabajo se dispone que las posiciones podr�n formularse en forma oral o por escrito. N�tese que esta expresi�n est� separada por la conjunci�n disyuntiva ?o?, que quiere decir que el oferente de esa prueba puede optar por formular las posiciones ya sea en forma oral, ya por escrito. Lo anterior es l�gico si se tiene en cuenta que en la testimonial el oferente de la prueba generalmente tiene contacto con los testigos y de esa manera, si se permitiera la formulaci�n del interrogatorio por escrito, se prestar�a a una mayor facilidad para aleccionarlos al saber de antemano qu� es lo que se les va a preguntar. En cambio en la confesional se ofrece a cargo de la contraparte del oferente, esto es, de quien tiene intereses opuestos a �ste, por lo que es obvio que aqu� s� hay esa optatividad de presentar por escrito o en forma verbal las posiciones que deber� absolver una de las partes o sus directivos, etc�tera. Ahora bien, como se desprende de lo anteriormente rese�ado, la parte oferente en la audiencia se�alada para el desahogo de la prueba testimonial de su intenci�n present� de manera escrita el interrogatorio al tenor del cual sus testigos deber�an contestar, a pesar de no estarse en las hip�tesis de las fracciones III y IV del aludido numeral 813 de la Ley Federal del Trabajo, esto es, no se trata de testigos que radicaran fuera del lugar del juicio o que fueran altos funcionarios p�blicos (pues en esas condiciones desde el ofrecimiento de la prueba se tendr�a que haber exhibido por escrito el interrogatorio); sin embargo, la Junta responsable en forma ilegal desahog� la prueba de referencia y desestim� la solicitud del apoderado del actor de que se declarara desierta -aun cuando esto �ltimo no proced�a como se ver� m�s adelante- argumentando que bastaba que el interrogatorio ?sea encaminado a acreditar los hechos para los cuales se ofreci� ... independientemente la forma en que �ste sea formulado (verbal o escrito)?, razonamiento contrario en forma palmaria al contenido del art�culo 815, fracciones III y V, de la ley laboral, ya que, como se dijo, este dispositivo es muy claro al establecer que las preguntas se formular�n en forma verbal y directamente. No obstante que ello, si bien constituye una violaci�n al procedimiento laboral en t�rminos del art�culo 159, fracci�n III, de la Ley de Amparo, al haber recibido dicha prueba en contravenci�n a los dispositivos se�alados, esto es, que la prueba no se llev� a cabo formulando las preguntas de manera verbal y directa a los testigos propuestos; no conlleva a considerar que por dicha circunstancia se declare desierta la prueba testimonial como lo pretende la parte quejosa, pues no existe precepto legal que autorice a la responsable a declarar la deserci�n de dicha prueba cuando el oferente de la misma haya comparecido a su desahogo, sino que el efecto que resulta de la infracci�n de los preceptos analizados, es que la responsable debi� apercibir a la parte oferente para que en el desahogo de la prueba testimonial formulara las preguntas de manera verbal y directa a los atestes, ya que aqu�l se encontraba presente en el desahogo de dicha probanza. C.�n distinta ser�a si en el caso no hubiera comparecido, pues en tales circunstancias la consecuencia tendr�a que haber sido la deserci�n de ese medio probatorio ya que no se estar�a en aptitud de formular verbal y directamente las preguntas a los testigos. Por tal circunstancia este tribunal no comparte el criterio sustentado en la tesis del entonces Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Tercer Circuito, consultable en la p�gina 383, Tomo V, Segunda Parte-1, enero a junio de 1990, del Semanario Judicial de la Federaci�n, correspondiente a la Octava �poca, que establece: ?PRUEBA TESTIMONIAL, INTERROGATORIO PARA EL DESAHOGO DE LA.? (se transcribe). Ello en virtud de que en dicho precedente se sustenta el criterio de que no constituye violaci�n procesal el presentar en el momento de la audiencia interrogatorio por escrito, pues es contrario al sostenido en el presente asunto, en el que se hace una interpretaci�n gramatical de los preceptos referentes a las normas que rigen el desahogo de la prueba testimonial, lo cual conduce a establecer que en donde el legislador no tuvo la intenci�n de disponer -como en el caso de la prueba confesional en el que se permite se formulen las posiciones de manera oral o por escrito- que se formulen las preguntas de manera distinta a la prevista en la ley, debe entenderse que los dispositivos relativos al desahogo de la testimonial no admiten interpretaci�n diversa, pues son claros en establecer que las preguntas se formular�n de manera verbal y directa al absolvente. Este tribunal comparte en lo conducente, por analog�a, el criterio sostenido por la anterior Cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en la tesis aislada, consultable en la p�gina 27, Volumen 75, 5a. Parte, del Semanario Judicial de la Federaci�n, correspondiente a la S�ptima �poca, que establece el siguiente criterio: ?PRUEBA TESTIMONIAL, COMPARECENCIA INDISPENSABLE DEL OFERENTE AL DESAHOGO DE LA.?. Adem�s, este Tribunal comparte en lo conducente, el criterio sostenido en la tesis II.T.92 L, sustentada por el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito consultable en la p�gina 784, Tomo X, agosto de 1999, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, correspondiente a la Novena �poca, que establece el siguiente criterio: ?PRUEBA TESTIMONIAL POR EXHORTO. SU DESAHOGO DEBE LIMITARSE A LAS PREGUNTAS CONTENIDAS EN EL PLIEGO RESPECTIVO.? (se transcribe). Ahora bien, como se se�al� anteriormente la responsable debi� haber apercibido a la parte oferente para que formulara su interrogatorio de manera verbal y directa, al no haberlo hecho as� incurri� en violaciones al procedimiento laboral en t�rminos del art�culo 159, fracci�n III, de la Ley de Amparo al haberse recibido dicha prueba en contravenci�n a las leyes que rigen el procedimiento laboral. En efecto, la Junta responsable infringi� las normas que rigen el procedimiento, pues al desahogarse la prueba testimonial permiti� al oferente presentar su interrogatorio de manera escrita ya que con tal proceder se incumple lo preceptuado en la fracci�n V del art�culo 815 de la Ley Federal del Trabajo, conforme al cual se formular�n las preguntas de manera verbal y directa a los atestes; ya que en todo caso, la Junta debi� conminar a la parte oferente oficiosamente para que formulara su interrogatorio de manera verbal y directa, apercibi�ndolo de declarar desierta la prueba si no formulaba de dicha manera las preguntas, y al no hacerlo, es claro que se actualiza una violaci�n procesal, conforme al art�culo 159, fracci�n III, de la Ley de Amparo, que trascendi� al resultado del laudo, en la medida que los testimonios desahogados en contravenci�n a las disposiciones procesales sirvieron como sustento a la responsable para considerar que la empresa demandada acredit� con dicha prueba el horario de trabajo, para absolver del pago de las horas extras reclamadas. Cabe aclarar que si bien la ley laboral no establece en el caso que acontece, la formulaci�n del apercibimiento mencionado, lo cierto es que la responsable se encuentra facultada para lograr que las partes en el juicio se conduzcan de buena fe, sin recurrir a artilugios o maquinaciones, en cuyo caso debi� apercibir a la parte oferente para que formulara el interrogatorio en forma verbal y directamente a sus testigos. Para demostrar lo anterior, cabe indicar que el proceso laboral no es de estricto derecho sino que se trata del procedimiento m�s liberal existente en la legislaci�n mexicana, pues los actos que lo integran no se sujetan a reglas o formulismos rigoristas, ni se exige a las partes ninguna solemnidad; ya que de acuerdo con los art�culos 685 y 687 de la Ley Federal del Trabajo, su naturaleza es predominantemente oral, sencilla, gratuita y libre de solemnidades, y busca la mayor concentraci�n y econom�a. Lo anterior es de ese modo, porque la observancia de las reglas previstas para la testimonial, permiten que se observen y cumplan los principios y finalidades del derecho del trabajo, en la medida que se procura la oralidad y la b�squeda de la verdad, sin sujetar su desahogo a formalismos y solemnidades, y se faculta a la Junta responsable para lograr que las partes en el juicio se conduzcan de buena fe, sin recurrir a artilugios o maquinaciones para evadir sus responsabilidades, que pudieran llevar a considerar que los testigos conoc�an el interrogatorio antes de que se les formularan las preguntas, de donde se sigue que la formalidad de que se trata es acorde con la concepci�n del proceso recogido en la Ley Federal del Trabajo, con motivo de la reforma de mil novecientos ochenta, pues permite consolidar el r�gimen participativo de quienes intervienen en el juicio, el cual es una pieza b�sica del sistema de justicia laboral, en cuanto permite a las Juntas apreciar el valor real de las pruebas aportadas y resolver, efectivamente, como tribunales de conciencia. Pudiera afirmarse que el principio de la oralidad del interrogatorio no impide que las preguntas se formulen por escrito y que hasta se cuestione si es o no necesario que se dicten de manera verbal, buscando sustento en que las partes -como gobernados- pueden hacer todo lo que no les est� prohibido por la norma jur�dica; sin embargo, ha de puntualizarse al respecto que, aun cuando no existe prohibici�n expresa en la ley laboral para que el interrogatorio de preguntas se formule de manera escrita, como acontece en algunas legislaciones procesales civiles, en el sentido de que no se presentar�n interrogatorios escritos para el examen de testigos sino que las preguntas ser�n formuladas verbal y directamente, la intenci�n del legislador de que sea de esta forma en la materia laboral fue estrat�gico y determinante, pues de no haber sido esa, no se explicar�a que en una fracci�n lo dispusiera y luego lo confirmara en otra, por un lado; y, por otro lado, no debe ignorarse que en el derecho J. hubo desconfianza hacia los testigos, pues a medida que deca�a el sentimiento de la libertad y dignidad individuales, esa desconfianza crec�a en la sociedad y, por tanto, en ese derecho; tal pareciera que ocurr�a que hab�a personas siempre dispuestas a testificar y la legislaci�n, desconfiando de esta artima�a, trat� de evitar el peligro al grado de crear reglas de apreciaci�n como las de un testigo o atender a la clase social a la que pertenec�a bajo el supuesto de que se pod�a confiar un poco m�s en quienes tuvieran menos necesidad; de suerte que ahora al interrogatorio, como un medio de provocar testimonio sobre los hechos, se le sujeta por el derecho positivo a ciertas condiciones: 1. R., por cuanto el testigo es quien enuncia lo que sabe; 2. Particularizado, dado que el testigo es quien debe precisar el hecho en s�, las circunstancias que lo rodean; y 3. Impremeditado, toda vez que importa que el testigo no sepa de antemano la forma ni el orden de las preguntas que ha de responder, ni le quede tiempo de acomodar sus contestaciones; y esto �ltimo encuentra un m�nimo de garant�as con la disposici�n jur�dica, no s�lo de que los interrogatorios se formular�n oralmente sino de que las partes formular�n laspreguntas en forma verbal y directamente; interpretaci�n teleol�gica-hist�rica que viene a confirmar a la literal. En congruencia con lo anterior es claro que en el caso, la Junta infringi� las normas que rigen el procedimiento en materia laboral, pues omiti� prevenir al oferente de la prueba testimonial para que formulara su interrogatorio de forma verbal y directa en el momento del desahogo de la misma."

    Las anteriores consideraciones dieron motivo a que el referido Tribunal Colegiado de Circuito sustentara la tesis cuyos datos de identificaci�n, rubro y texto, son los siguientes:

    "Novena �poca

    "Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

    "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

    "Tomo: XIX, junio de 2004

    "Tesis: IV.2o.T.83 L

    "P�gina: 1460

    PRUEBA TESTIMONIAL EN MATERIA LABORAL. EL INTERROGATORIO A LOS TESTIGOS DEBE EFECTUARSE DE MANERA VERBAL Y DIRECTA, SALVO QUE DEBA DESAHOGARSE POR EXHORTO U OFICIO. De la interpretaci�n gramatical de los art�culos 813, fracciones III y IV, y 815, fracciones III y V, de la Ley Federal del Trabajo se desprende que la parte que ofrezca la prueba testimonial debe cumplir con ciertos requisitos, entre ellos, la formulaci�n de los interrogatorios en forma oral, con excepci�n de lo dispuesto en las fracciones III y IV del primero de dichos numerales, casos en los que las preguntas se formular�n por escrito. As� es, tanto la fracci�n III como la V del aludido art�culo 815, en forma clara y sin dejar duda en cuanto a su sentido literal, establecen que el interrogatorio o interrogatorios a los testigos se har�n oralmente. Es m�s, la segunda de esas fracciones dispone que las preguntas se formular�n en forma verbal y directa, es decir, el oferente, ya sea por s� o por su apoderado, de viva voz deber� hacer las preguntas al testigo, quien igualmente deber� contestarlas de esa forma. Lo anterior es l�gico si se tiene en cuenta que en la testimonial el oferente de la prueba generalmente tiene contacto con los testigos, y de esa manera, si se permitiera la formulaci�n del interrogatorio por escrito se prestar�a a una mayor facilidad para aleccionarlos al saber de antemano qu� es lo que se les va a preguntar, lo cual conduce a establecer que en donde el legislador no tuvo la intenci�n de disponer -como en el caso de la prueba confesional, en la que se permite se formulen las posiciones de manera oral o por escrito- que se formulen las preguntas de manera distinta a la prevista en la ley, debe entenderse que los dispositivos relativos al desahogo de la testimonial no admiten interpretaci�n diversa, pues son claros en establecer que las preguntas se formular�n de manera verbal y directa al absolvente.

  2. Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Tercer Circuito (actualmente Primer Tribunal).

    "TERCERO. El estudio de los anteriores conceptos de violaci�n permite arribar a las siguientes consideraciones. As�, se tiene que son inoperantes los conceptos de violaci�n relativos a la aprobaci�n que hizo la Junta responsable del interrogatorio que por escrito present� el representante legal del propietario de la fuente de trabajo demandada para el desahogo de las testimoniales de F.G.B. y F.J.O. P�rez (fojas 94 a 100), cuando que, alegan los agraviados, debi� desecharse el interrogatorio por no formularse en forma verbal seg�n lo establece el art�culo 815, fracci�n III, de la Ley Federal del Trabajo; pues si bien dicho precepto se�ala que en el desahogo de la prueba testimonial los interrogatorios se formular�n oralmente, salvo lo dispuesto en las fracciones III y IV del art�culo 813 de la propia ley, tambi�n lo es que, si la Junta responsable admiti� que el oferente presentara por escrito el interrogatorio relativo, cuando compareci� personalmente a la audiencia de recepci�n de la probanza, y exhibi� dicho escrito para el desahogo de aquel elemento de convicci�n, fue, como la misma Junta lo dijo, con el fin de no entorpecer la tramitaci�n del juicio natural, esto es, para lograr una mayor econom�a, concentraci�n y sencillez del proceso, facultad que le es otorgada por el numeral 685 de la citada ley obrera, y sin desatender lo que se�ala el art�culo 713 del mismo ordenamiento legal, acerca de que en las audiencias que se celebren se requerir� de la presencia f�sica de las partes o, de sus representantes o apoderados, salvo disposici�n en contrario de la ley, lo que, en el caso aconteci�, pues como se dijo, el oferente compareci� personalmente a la audiencia; de ah� que, por ese motivo, sea correcta la admisi�n del interrogatorio a que se hizo referencia; en otras palabras, seg�n se desprende de lo que disponen los art�culos 685, 687 y 713 de la Ley Federal del Trabajo, el procedimiento en materia laboral es de naturaleza especial, inmediato, sencillo y preponderantemente oral; por tanto, las partes no pueden comparecer a las audiencias por escrito, sino que deben hacerlo personalmente, y as�, si una de ellas s�lo comparece por escrito, debe ten�rsele por no presente en la audiencia, haci�ndose acreedora a las medidas o disposiciones que para la respectiva audiencia fija la ley, como ser�a, tener por contestada la demanda en sentido afirmativo, por perdido el derecho a ofrecer pruebas o por desiertos aquellos elementos de convicci�n que deber�an desahogarse y que requer�an de su presencia; o sea, que la Ley Federal del Trabajo, al reglamentar el procedimiento ante las Juntas de Conciliaci�n y Arbitraje, atendiendo a los principios y a los fines que informan al art�culo 123 de la Carta Fundamental, adopta la forma de juicio preponderantemente oral, cuyas caracter�sticas difieren del juicio escrito, pero ello no implica que los sujetos de la relaci�n procesal no puedan servirse de un escrito para el ofrecimiento o desahogo de sus pruebas, pues en todo caso debe atenderse que lo que es indispensable es que los escritos correspondientes sean llevados f�sicamente por el oferente, quien por s� o por conducto de sus apoderados debe asistir a la audiencia relativa o bien, si se presentaron con anterioridad, reproducirlos o rectificarlos oralmente en la audiencia. Apoya la anterior consideraci�n, adem�s, el criterio sustentado por este Tribunal Colegiado, al decidir, el ocho de noviembre �ltimo, el RP. 46/89, que dice: ?ORALIDAD, PRINCIPIO DE.? (se transcribe)."

    La anterior ejecutoria dio motivo a que el referido Tribunal Colegiado de Circuito sustentara la tesis cuyos datos de identificaci�n, rubro y texto, son los siguientes:

    "Octava �poca

    "Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

    "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

    "Tomo: V, Segunda Parte-1, enero a junio de 1990

    "P�gina: 383

    PRUEBA TESTIMONIAL, INTERROGATORIO PARA EL DESAHOGO DE LA. Si en el desahogo de la prueba testimonial la responsable admite que el oferente presente por escrito el interrogatorio relativo, cuando comparece personalmente a la audiencia de recepci�n de la probanza, no viola el art�culo 815, fracci�n III, de la Ley Federal del Trabajo que se�ala que el desahogo de la prueba testimonial los interrogatorios se formular�n oralmente, salvo lo dispuesto por las fracciones III y V del numeral 813 de la propia ley, pues su actuar es con el fin de no entorpecer la tramitaci�n del juicio, logrando con ello una mayor concentraci�n y sencillez del proceso, facultad que le es otorgada por el art�culo 685 de la Ley Federal del Trabajo.

CUARTO

Para determinar la existencia de la contradicci�n de tesis denunciada, es necesario que se re�nan los siguientes requisitos:

  1. Que al resolver los negocios jur�dicos se hayan examinado cuestiones de derecho esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes;

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las resoluciones respectivas, y

  3. Que los criterios discrepantes provengan del examen de los mismos elementos.

Lo anterior deriva de la naturaleza y caracter�sticas propias de los conflictos de contradicci�n de tesis, as� como de la tesis de jurisprudencia del Tribunal Pleno, cuyos rubro, texto y datos de identificaci�n son los siguientes:

"CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos." (Novena �poca. Instancia: Pleno. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta. Tomo XIII, abril de 2001. Tesis P./J. 26/2001. P�gina 76).

De acuerdo con los criterios sustentados por cada uno de los �rganos colegiados participantes, se advierte la existencia de la contradicci�n de tesis denunciada, por lo siguiente:

1) El Segundo Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Cuarto Circuito, al resolver el amparo directo n�mero 1139/2003, en esencia sostuvo que de una interpretaci�n gramatical de los art�culos 813, fracciones III y IV y 815, fracciones III y V, de la Ley Federal del Trabajo, la parte que ofrezca la prueba testimonial debe de cumplir con ciertos requisitos, entre ellos la formulaci�n oral, con excepci�n de lo dispuesto en las fracciones III y IV del primero de los art�culos citados, caso en los que las preguntas se formular�n por escrito.

Adem�s, sostiene que en t�rminos de dichos preceptos, el interrogatorio o interrogatorios a los testigos se har�n oralmente; que las preguntas se formular�n en forma verbal y directa, de viva voz por el oferente o por su apoderado y que el testigo igualmente deber� contestarlas de esta forma.

Por tanto, concluye que el desahogo de la prueba testimonial sin que el oferente formule las preguntas en forma verbal y directa, constituye una violaci�n al procedimiento laboral en t�rminos del art�culo 159, fracci�n III, de la Ley de Amparo, ya que la Junta responsable debi� apercibir a la parte oferente para que cumpliera con ese requisito si estaba presente en el desahogo de dicha prueba.

2) Por su parte, el entonces Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Tercer Circuito, al fallar el amparo directo n�mero 25/90, determin� que si bien el art�culo 815, fracci�n III, de la Ley Federal del Trabajo establece que en el desahogo de la prueba testimonial los interrogatorios se formular�n oralmente, salvo lo dispuesto en las fracciones III y IV del art�culo 813 de la propia ley, tambi�n lo es que si la Junta responsable admiti� que el oferente presentara por escrito el interrogatorio relativo cuando compareci� personalmente a la audiencia de recepci�n de la probanza y exhibi� dicho escrito, para el desahogo de ese elemento de convicci�n, fue, como la misma Junta lo dijo, con el fin de no entorpecer la tramitaci�n del juicio natural, es decir, para lograr una mayor econom�a, concentraci�n y sencillez del proceso, facultad que le es otorgada por el art�culo 685 de la citada ley obrera y, sin desatender lo que se�ala el art�culo 713 del mismo ordenamiento, acerca de que en las audiencias que se celebren se requerir� de la presencia f�sica de las partes, o sus representantes o apoderados.

De lo expuesto se advierte que en el caso concreto s� se cumplen los presupuestos se�alados al inicio del presente considerando, para estimar que existe una contradicci�n de criterios entre Tribunales Colegiados de Circuito, por lo siguiente:

Ambos Tribunales Colegiados de Circuito se pronunciaron sobre cuestiones jur�dicas esencialmente iguales, a saber, si el oferente de la prueba testimonial en juicio laboral puede o no formular el interrogatorio correspondiente por escrito.

Al resolver la cuesti�n planteada, los �rganos colegiados en cita, arribaron a conclusiones dis�miles, pues el Segundo Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Cuarto Circuito consider� que en t�rminos de los art�culos 813, fracciones III y IV y 815, fracciones III y V, de la Ley Federal del Trabajo, la parte que ofrezca la prueba testimonial debe cumplir con ciertos requisitos, entre ellos, la formulaci�n del interrogatorio de manera oral y no por escrito; en cambio, el entonces Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Tercer Circuito, determin� que si bien el art�culo 815, fracci�n III, de la aludida ley laboral, se�ala que en el desahogo de la prueba testimonial los interrogatorios se formular�n oralmente, salvo lo dispuesto en las fracciones III y IV del art�culo 813 de la propia ley, ello no impide que la Junta responsable permita que el oferente presente por escrito el interrogatorio relativo, atendiendo a la finalidad de lograr una mayor econom�a, concentraci�n y sencillez del proceso.

Aunado a lo anterior, los criterios antes precisados parten de los mismos elementos, a saber:

Se trata del ofrecimiento de la prueba testimonial.

En la litis laboral se cuestiona si la formulaci�n de los interrogatorios pueden presentarse por escrito o el oferente de la prueba necesariamente debe formular las preguntas en forma verbal y directa.

Para arribar a sus respectivas conclusiones, los Tribunales Colegiados parten del an�lisis de los art�culos 813, fracciones III y IV y 815, fracci�n III, de la Ley Federal del Trabajo.

Lo expuesto conduce a establecer que s� existe la contradicci�n de tesis denunciada, dado que los mencionados Segundo Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Cuarto Circuito y el entonces Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Tercer Circuito, al resolver los respectivos asuntos de su competencia, examinaron cuestiones jur�dicas esencialmente iguales, adoptando criterios jur�dicos discrepantes, con base en el examen de los mismos elementos.

En consecuencia, el punto de derecho en el que se centra la presente contradicci�n de tesis consiste en determinar si durante el desahogo de la prueba testimonial en un juicio laboral, el oferente puede presentar el interrogatorio relativo por escrito, o bien, si es necesario que formule las preguntas en forma verbal y directa.

QUINTO

Debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia el criterio que se sustenta en esta resoluci�n.

En principio conviene analizar los art�culos 813, fracciones III y IV y 815 de la Ley Federal del Trabajo, cuya interpretaci�n dio lugar a los criterios jur�dicos divergentes. Tales preceptos dicen:

"Art�culo 813. La parte que ofrezca prueba testimonial deber� cumplir con los requisitos siguientes:

"...

"III. Si el testigo radica fuera del lugar de residencia de la Junta, el oferente deber� al ofrecer la prueba, acompa�ar interrogatorio por escrito, al tenor del cual deber� ser examinado el testigo; de no hacerlo, se declarar� desierta. Asimismo, exhibir� copias del interrogatorio, las que se pondr�n a disposici�n de las dem�s partes, para que dentro del t�rmino de tres d�as presenten su pliego de repreguntas en sobre cerrado; y

"IV. Cuando el testigo sea alto funcionario p�blico, a juicio de la Junta, podr� rendir su declaraci�n por medio de oficio, observ�ndose lo dispuesto en este art�culo en lo que sea aplicable. ..."

"Art�culo 815. En el desahogo de la prueba testimonial se observar�n las normas siguientes:

"I. El oferente de la prueba presentar� directamente a sus testigos, salvo lo dispuesto en el art�culo 813, y la Junta proceder� a recibir su testimonio;

"II. El testigo deber� identificarse ante la Junta cuando as� lo pidan las partes y si no puede hacerlo en el momento de la audiencia, la Junta le conceder� tres d�as para ello;

"III. Los testigos ser�n examinados por separado, en el orden en que fueran ofrecidos. Los interrogatorios se formular�n oralmente, salvo lo dispuesto en las fracciones III y IV del art�culo 813 de esta ley;

"IV. Despu�s de tomarle al testigo la protesta de conducirse con verdad y de advertirle de las penas en que incurren los testigos falsos, se har� constar el nombre, edad, estado civil, domicilio, ocupaci�n y lugar en que trabaja y a continuaci�n se proceder� a tomar su declaraci�n;

"V. Las partes formular�n las preguntas en forma verbal y directamente. La Junta admitir� aquellas que tengan relaci�n directa con el asunto de que se trata y que no se hayan hecho con anterioridad al mismo testigo, o lleven impl�cita la contestaci�n;

"VI. Primero interrogar� el oferente de la prueba y posteriormente las dem�s partes. La Junta, cuando lo estime pertinente, examinar� directamente al testigo;

"VII. Las preguntas y respuestas se har�n constar en autos, escribi�ndose textualmente unas y otras;

"VIII. Los testigos est�n obligados a dar la raz�n de su dicho, y la Junta deber� solicitarla, respecto de las respuestas que no la lleven ya en s�; y

IX. El testigo, enterado de su declaraci�n, firmar� al margen de las hojas que la contengan y as� se har� constar por el secretario; si no sabe o no puede leer o firmar la declaraci�n, le ser� le�da por el secretario e imprimir� su huella digital y una vez ratificada, no podr� variarse ni en la sustancia ni en la redacci�n.

El primero de los numerales transcritos, establece los requisitos que debe satisfacer el oferente de la prueba testimonial y, de manera concreta, en la fracci�n III refiere que cuando el testigo radique fuera del lugar de residencia de la Junta, deber� acompa�ar el interrogatorio por escrito, al tenor del cual deber� ser examinado el testigo; y en la fracci�n IV, el propio art�culo se�ala que cuando el testigo sea alto funcionario p�blico, a juicio de la Junta, podr� rendir su declaraci�n por medio de oficio, observ�ndose lo dispuesto en ese art�culo en lo que sea aplicable.

Por su parte, el art�culo 815 establece los requisitos que deben observarse para el desahogo de la prueba testimonial; en la fracci�n III se�ala que los interrogatorios se efectuar�n oralmente salvo lo dispuesto en las fracciones III y IV del art�culo 813 y en la fracci�n V que las partes formular�n las preguntas en forma verbal y directa.

La interpretaci�n conjunta del citado art�culo 815, en relaci�n con las fracciones III y IV del art�culo 813, conduce a establecer como regla general que los interrogatorios se formular�n oralmente, lo cual implica que, en el desahogo de la prueba testimonial a los testigos se les deben formular las preguntas en forma verbal y directa, tal como lo se�ala la fracci�n V del propio precepto que se analiza.

Al respecto, se advierte que la salvedad que se hace en relaci�n con la formulaci�n del interrogatorio de forma oral, trat�ndose de testigos que radican fuera del lugar de residencia de la Junta y de altos servidores p�blicos, tiene raz�n de ser porque en el primero de los casos, tal interrogatorio debe presentarse por escrito a fin de que la autoridad que lleve a cabo el desahogo de la prueba la formule a los testigos tambi�n en forma verbal y, en el segundo de los casos, dada la investidura del testigo, el interrogatorio relativo no podr� formularse oralmente, dado que si as� lo determina la Junta, no se requiere de su presencia f�sica y puede rendir su declaraci�n por medio de oficio. Es decir, en esos supuestos existe la obligaci�n de presentar el interrogatorio por escrito, por ser �ste un elemento necesario para el desahogo de la prueba.

Ahora bien, la obligaci�n de que los interrogatorios se formulenoralmente conlleva a establecer que el oferente de la prueba no est� obligado a presentarlos por escrito, salvo los casos a que se refiere la fracci�n III del art�culo 813, donde s� es necesario para que la autoridad que deba desahogar la prueba en lugar distinto de la residencia de la Junta correspondiente o donde se lleve el juicio, est� en posibilidad de formular las preguntas en forma verbal y directa al testigo; y, adem�s, en el caso de la fracci�n IV del propio precepto, que se refiere a los casos en que el testigo sea alto funcionario p�blico.

En estas condiciones, es verdad que la fracci�n V del art�culo 815 precisa que las partes formular�n las preguntas de forma verbal y directa, sin embargo, esta disposici�n no debe interpretarse de forma aislada, sino de manera arm�nica con lo que prev�n las diversas fracciones VI y VII del propio precepto, en el sentido de que la Junta cuando lo estime pertinente examinar� directamente al testigo; lo anterior significa que el derecho de las partes a formular las preguntas de forma verbal y directa no es irrestricto, sino que est� sujeto a la apreciaci�n, o a lo que estime pertinente la Junta seg�n las particularidades de cada caso, tan es as� que previamente debe calificar las preguntas del interrogatorio que se presenten por escrito, para que de manera verbal y directa le sean formuladas al testigo; ante ello, cuando el legislador establece que las preguntas deben formularse de esta manera, no existe imposibilidad jur�dica para que el oferente de la prueba presente el interrogatorio en forma escrita ya sea al ofrecerse o durante su desahogo, para que si la Junta lo estima pertinente sea ella la que directamente examine al testigo o, en su caso, d� esa posibilidad a las partes; adem�s, el propio legislador define que las preguntas y respuestas, deben de constar en autos, escribi�ndose textualmente unas y otras, luego, al quedar obligada la Junta de hacer constar por escrito las preguntas que se formulen a los testigos, es factible que el oferente de la prueba testimonial pueda presentar por escrito el interrogatorio respectivo, lo que contribuye a lograr la econom�a y sencillez del juicio laboral en t�rminos del art�culo 685 de la Ley Federal del Trabajo.

Por consiguiente, la interpretaci�n conjunta y relacionada de las fracciones III, V, VI y VII del art�culo 815, en relaci�n con las fracciones III y IV del art�culo 813 de la Ley Federal del Trabajo, conduce a establecer que aun cuando el legislador define que las preguntas se formular�n de forma verbal y directa, no existe imposibilidad jur�dica para que el oferente de la prueba presente el interrogatorio en forma escrita.

Sirven de apoyo a lo anterior, en la parte conducente, los siguientes criterios:

"PRUEBA TESTIMONIAL. INTERROGATORIO ESCRITO.-El hecho de que el oferente de la prueba testimonial lleve apuntadas las preguntas para ayudar a su memoria y consulte sus apuntes para formularlas, no constituye un interrogatorio por escrito en los t�rminos que la ley lo entiende." (Tesis aislada. Materia(s): Com�n. Sexta �poca. Instancia: Tercera Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n, Volumen L, Cuarta Parte, p�gina 124).

"TESTIMONIAL EN JUICIO LABORAL. PROCEDE LA DESERCI�N DE LA PRUEBA, SI EL DOMICILIO DE LOS TESTIGOS SE UBICA FUERA DEL LUGAR DE RESIDENCIA DE LA JUNTA Y EL OFERENTE NO ACOMPA�A EL INTERROGATORIO POR ESCRITO.-La falta de exhibici�n del interrogatorio por escrito cuando se ofrece la prueba testimonial de personas que radiquen fuera del lugar de residencia de la Junta, da lugar al desechamiento de la prueba y no a su prevenci�n, en t�rminos de lo expresamente dispuesto en el art�culo 813, fracci�n III, de la Ley Federal del Trabajo, congruentemente con lo se�alado en el numeral 780 en torno a que las pruebas deben ofrecerse acompa�adas de todos los elementos necesarios para su desahogo, pues de acuerdo con el art�culo 817 del propio ordenamiento, el interrogatorio es necesario para el desahogo de la probanza ofrecida en tales t�rminos, ya que debe ser acompa�ado al exhorto que se gire para el desahogo de la prueba, exhorto que la Junta est� obligada a proveer en el t�rmino de setenta y dos horas conforme al numeral 758 de la propia ley, debiendo exhibirse, adem�s, las copias del mismo, conforme al propio art�culo 813, fracci�n III, pues son necesarias para que las dem�s partes puedan, dentro del t�rmino de tres d�as, presentar su pliego de repreguntas en sobre cerrado. Ahora bien, si en esta hip�tesis la Junta, en vez de desechar la prueba testimonial, acuerda que los testigos sean presentados directamente por el oferente de la prueba, es claro que en el juicio de amparo el concepto de violaci�n ser� inoperante, pues aunque la Junta haya actuado incorrectamente con tal acuerdo, la reposici�n del procedimiento ning�n beneficio acarrear�a al oferente, pues en aplicaci�n del art�culo 813, fracci�n III, de la ley referida, la Junta tendr�a que declarar la deserci�n de la prueba." (Novena �poca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, T.I., noviembre de 1995, tesis 2a./J. 62/95, p�gina 292).

Cabe precisar que si bien es cierto que la presentaci�n del interrogatorio por escrito en forma anticipada, puede tener como consecuencia que la contraparte del oferente o el propio testigo se enteren de las preguntas, tal circunstancia, s�lo es atribuible a dicho oferente, dado que no est� obligado a presentar el interrogatorio de esa forma y ser� en su perjuicio si as� lo hace.

Por otra parte, de conformidad con lo previsto en el art�culo 685 de la Ley Federal del Trabajo, el proceso del derecho laboral ser� p�blico, gratuito, inmediato, predominantemente oral y se iniciar� a instancia de parte.

Atendiendo estos principios, se advierte que la estructura fundamental del proceso laboral se establece con la simplificaci�n, uniformidad y eficacia de los tr�mites, que adopta un procedimiento breve, oral y p�blico y que no se sacrificar� la justicia por la omisi�n de formalidades no esenciales; la oralidad se entiende como una instituci�n procesal fundamental para que el procedimiento judicial del trabajo sea un instrumento que permita la efectiva realizaci�n de la justicia y el cumplimiento del fin social de la misma, este principio se desarrolla de manera principal en la audiencia, donde participan directamente los tres sujetos procesales a saber: el demandante, el demandado y la Junta sea local o federal.

En las relatadas condiciones, cada una de las fracciones que componen el mencionado art�culo 815 de la Ley Federal del Trabajo, no deben de interpretarse de forma aislada, sino de manera arm�nica, por lo que el hecho de que la fracci�n V disponga que las partes formular�n las preguntas en forma verbal y directamente, ello no obliga o impide que el oferente de la prueba pueda presentar su interrogatorio de manera escrita, para que previa calificaci�n que se haga en t�rminos de ley, si la Junta lo estima pertinente sea ella la que directamente examine al testigo o, en su caso, d� esa posibilidad a las partes.

Luego, en el supuesto de que el oferente de la prueba presente su interrogatorio en forma escrita, tal circunstancia no es ilegal, ni constituye violaci�n procesal alguna si finalmente se cumple con el requisito de formular las preguntas al testigo en forma verbal y directa, lo cual cumple con el principio de oralidad que rige en el juicio laboral.

En atenci�n a lo antes considerado, esta Segunda Sala establece, de conformidad con lo dispuesto en el art�culo 192 de la Ley de Amparo, que debe prevalecer con el car�cter de jurisprudencia el criterio que aqu� se sustenta, el cual queda redactado con el rubro y texto que a continuaci�n se indican:

TESTIMONIAL EN EL JUICIO LABORAL. LA CIRCUNSTANCIA DE QUE EL ART�CULO 815, FRACCIONES III Y V, DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO, DISPONGA QUE EL INTERROGATORIO CORRESPONDIENTE DEBE SER ORAL, NO IMPIDE QUE EL OFERENTE DE LA PRUEBA PUEDA PRESENTARLO POR ESCRITO PARA SU DESAHOGO.-La interpretaci�n conjunta de las fracciones III y V del citado art�culo, en relaci�n con las fracciones III y IV del numeral 813 del propio ordenamiento, conduce a establecer como regla general que en la prueba testimonial los interrogatorios se formular�n oralmente, lo cual implica que, en su desahogo, a los testigos se les formulen las preguntas de manera verbal y directa, a excepci�n de los que radiquen fuera del lugar de residencia de la Junta y de altos servidores p�blicos. En estas condiciones, las referidas fracciones III y V del art�culo 815 de la Ley Federal del Trabajo no deben interpretarse aisladamente, sino en uni�n con lo que prev�n las fracciones VI y VII del propio precepto, pues aunque el legislador establece que las preguntas se formular�n de forma verbal y directa, no existe impedimento para que el oferente de la prueba presente el interrogatorio en forma escrita, ya sea al ofrecerse o durante su desahogo, a fin de que la Junta, si lo estima pertinente, sea la que directamente examine al testigo o, en su caso, d� esa posibilidad a las partes; adem�s, el propio legislador estableci� que las preguntas y respuestas, deben constar en autos, escribi�ndose textualmente unas y otras; luego, al quedar obligada la Junta a hacer constar por escrito las preguntas que se formulen a los testigos, es factible que el oferente de la prueba testimonial pueda presentar por escrito el interrogatorio, lo que contribuye a lograr la econom�a y sencillez del juicio laboral en t�rminos del art�culo 685 de la indicada ley.

Por lo expuesto y fundado en los art�culos 197-A de la Ley de Amparo y 21, fracci�n VIII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, se

resuelve:

PRIMERO

S� existe la contradicci�n de tesis denunciada entre los criterios sustentados por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Cuarto Circuito, en contra del sostenido por el entonces Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Tercer Circuito, al resolver los amparos directo n�mero ADL. 1139/2003 y 25/90, respectivamente.

SEGUNDO

Se declara que debe prevalecer con car�cter jurisprudencial el criterio establecido en esta resoluci�n, bajo la tesis que ha quedado redactada en la parte final del �ltimo considerando de este fallo.

N.�quese; rem�tanse de inmediato al Semanario Judicial de la Federaci�n la tesis de jurisprudencia que se sustenta y h�ganse del conocimiento de los Tribunales Colegiados de Circuito, para los efectos establecidos en el art�culo 195 de la Ley de Amparo, y env�ese copia de esta ejecutoria a los Tribunales Colegiados contendientes; en su oportunidad, arch�vese el expediente como asunto concluido.

As� lo resolvi� la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros: M.B.L.R., G.D.G.�ngora P., S.S.A.A., G.I.O.M. y presidente J.D.R.. Fue ponente en este asunto el M.G.I.O.M..