Ejecutoria num. 1a./J. 92/2004 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26824292

Ejecutoria num. 1a./J. 92/2004 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 92/2004
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Febrero de 2005
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 165/2003-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS CUARTO DEL TERCER CIRCUITO Y QUINTO DEL PRIMER CIRCUITO, AMBOS EN MATERIA CIVIL, Y LOS TRIBUNALES COLEGIADOS PRIMERO DEL VIGÉSIMO CIRCUITO Y TERCERO, ACTUALMENTE EN MATERIA CIVIL, DEL SEXTO CIRCUITO.DIVORCIO NECESARIO. LA CONFESIÓN FICTA, POR SÍ MISMA, ES INSUFICIENTE PARA TENER POR ACREDITADOS LOS HECHOS EN QUE SE FUNDA LA ACCIÓN.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 165/2003-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS CUARTO DEL TERCER CIRCUITO Y QUINTO DEL PRIMER CIRCUITO, AMBOS EN MATERIA CIVIL, Y LOS TRIBUNALES COLEGIADOS PRIMERO DEL VIG�SIMO CIRCUITO Y TERCERO, ACTUALMENTE EN MATERIA CIVIL, DEL SEXTO CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

CUARTO

En primer lugar, debe determinarse si en el caso existe contradicci�n de criterios, pues s�lo en tal supuesto es dable determinar cu�l es el que debe prevalecer.

Para que haya materia a dilucidar respecto de cu�l criterio es el que debe prevalecer, debe existir, cuando menos formalmente, una oposici�n de criterios jur�dicos en los que se analice la misma cuesti�n; es decir, para que se surta su procedencia, la contradicci�n denunciada debe referirse a las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas vertidas dentro de las sentencias respectivas.

En otras palabras, existe contradicci�n de criterios cuando concurren los siguientes supuestos:

  1. Que al resolver los negocios se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes;

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y,

  3. Que los diferentes criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Al respecto, es aplicable, por analog�a, la jurisprudencia que a continuaci�n se transcribe:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XIII, abril de 2001

"Tesis: P./J. 26/2001

"P�gina: 76

CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la S. que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Es igualmente aplicable la tesis de aislada que a continuaci�n se transcribe:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XI, junio de 2000

"Tesis: P. LXXXVI/2000

"P�gina: 22

"CONTRADICCI�N DE TESIS. LOS CRITERIOS OPUESTOS EMITIDOS POR LAS SALAS DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACI�N PUEDEN PROVENIR NO S�LO DE LOS JUICIOS DE AMPARO EN REVISI�N, SINO DE CUALQUIER OTRO RECURSO O PROCEDIMIENTO DE LOS QUE LES CORRESPONDA CONOCER EN ATENCI�N A SU COMPETENCIA O ATRIBUCIONES. La circunstancia de que una contradicci�n de tesis tenga su origen, por un lado, en un criterio jurisprudencial sustentado en una sentencia dictada por una S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, con motivo de una contradicci�n de tesis y, por el otro, en un criterio aislado emitido en una sentencia dictada por otra S., en un juicio de amparo en revisi�n, no es obst�culo para que este Tribunal Pleno conozca de la contradicci�n, ya que ante la divergencia de criterios sobre un tema, cuya aplicabilidad puede presentarse en la mayor�a de los asuntos, se hace indispensable resolver tal discrepancia a fin de lograr uniformidad y, en consecuencia, la seguridad jur�dica en cuanto al criterio que ha de prevalecer en lo subsecuente, ya que debe establecerse el verdadero sentido y alcance de la norma cuya interpretaci�n motiv� la denuncia. Adem�s, si bien es cierto que el art�culo 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal y el diverso 197 de la Ley de Amparo contemplan la contradicci�n de tesis emitidas en juicios de amparo, tambi�n lo es que las S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n conocen no s�lo de juicios de amparo en revisi�n, sino que en atenci�n a la competencia y atribuciones de las que actualmente gozan, tambi�n conocen de otros procedimientos y recursos en cuyas resoluciones puede presentarse, de la misma forma que en los juicios de amparo en revisi�n, divergencia de criterios, en relaci�n con un tema determinado, los cuales deben ser analizados a efecto de preservar la unidad en la interpretaci�n de las normas que integran el orden jur�dico nacional, de suerte tal que, de aceptar que �nicamente los criterios emitidos en juicios de amparo en revisi�n pueden ser susceptibles de configurar la contradicci�n de tesis, provocar�a que el prop�sito de dicha instituci�n no cumpliera realmente su finalidad, pues quedar�an excluidos de conformarla, los fallos dictados en los restantes procedimientos y recursos, aun cuando en los mismos exista divergencia de criterios sobre un mismo punto de derecho. En estas condiciones, debe considerarse que, para que se genere la contradicci�n de tesis basta que en dos o m�s resoluciones dictadas por las S.s de este Alto Tribunal se trate el mismo punto o tema jur�dico, de la interpretaci�n de iguales o similares preceptos legales, con oposici�n de criterios.

"Contradicci�n de tesis 29/98-PL. Entre las sustentadas por la actual Segunda S. y la anterior Primera S., ambas de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n. 15 de febrero de 2000. Mayor�a de seis votos. Disidentes: S.S.A.A., J.D.�az R. y H.R.P.. Ausentes: Jos� de Jes�s G.�o P. y J.N.S.M.. Ponente: O.S.C. de G.�a V.. Secretaria: R.E.G.�lez Tirado."

Establecido lo anterior, es procedente examinar si, en la especie, se da o no contradicci�n de criterios, de acuerdo con la siguiente relaci�n:

El Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito, al resolver el juicio de amparo 16/2003, el treinta y uno de octubre del a�o dos mil tres, consider�, en relaci�n con el tema que nos ocupa, lo que a continuaci�n se sintetiza.

La prueba confesional re�ne los requisitos que establecen la ley del enjuiciamiento civil del Estado para que haga prueba al respecto, sin que la ley niegue valor probatorio a la citada confesional, ni de autos se advierta que exista medio de convicci�n alguno tendiente a desvirtuarla, a hacerla inveros�mil o descubra la intenci�n de defraudar a terceros. Por tanto, es claro que la presunci�n que genera la referida confesi�n ficta, por s� misma, es eficaz y suficiente para demostrar el elemento de la acci�n de divorcio necesario, intentada en cuanto a que el demandado abandon� el domicilio conyugal, sin que requiera estar adminiculada con otros medios de convicci�n, ya que el silencio del absolvente, quien se niega de alguna manera por su incomparecencia a ser interrogado y aprestar su declaraci�n en relaci�n con los hechos materia de la litis sobre los que se le cuestiona, es demostrativo de su intenci�n de eludir la contestaci�n, lo que tiene, como consecuencia, la declaraci�n de confeso respecto de las posiciones calificadas de legales, que equivale a ten�rsele contestando en sentido afirmativo las posiciones que se le formularon, correspondiendo en todo caso a la parte demandada la carga de la prueba para contradecir dicho reconocimiento, sin que en la especie se hubiere ofrecido probanza alguna al respecto.

Tiene aplicaci�n la jurisprudencia n�mero 506, sustentada por el Quinto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, visible en la p�gina 357, Tomo IV, Octava �poca del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n, de rubro: "CONFESI�N FICTA. VALOR PROBATORIO DE LA.". Asimismo, es aplicable la tesis aislada sustentada por el Primer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, localizable en la p�gina 408, Tomo XII, octubre de 1993, Octava �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n, de rubro: "CONFESI�N FICTA, VALOR PROBATORIO PLENO.". Igualmente se aplica la jurisprudencia emitida por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito, consultable en la p�gina 314, Tomo II, agosto de 1995, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, del rubro siguiente: "CONFESI�N FICTA. CU�NDO ES APTA PARA TENER POR DEMOSTRADOS LOS HECHOS REPUTADOS COMO CONFESADOS."

Similar criterio sostuvo dicho Tribunal Colegiado al resolver los juicios de amparo 283/2003 y 612/2003.

Por su parte, el Quinto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver el amparo directo 1480/90, el diecis�is de agosto de mil novecientos noventa, sostuvo las consideraciones que a continuaci�n se sintetizan:

Para que la confesi�n ficta pueda alcanzar su pleno valor probatorio, es indispensable que no se encuentre contradicha con otros medios de prueba existentes en autos o que, estando contradicha, a su vez se encuentre adminiculada con otros medios o elementos probatorios coincidentes, los cuales al ser examinados conforme a las reglas de la l�gica y de la experiencia, produzcan mayor fuerza de convicci�n que aquellos elementos que discrepen de la aludida confesi�n ficta. En efecto, la confesi�n judicial hace prueba plena cuando el que la hace se sujeta a las formalidades establecidas por la ley, siendo �ste una persona capaz de obligarse y deponga sobre hechos propios sin coacci�n y sin violencia.

En el presente caso, la confesi�n ficta tiene valor probatorio pleno, porque, independientemente de que el demandado no contest� la demanda instaurada en su contra, lo cual evidentemente robustece el indicio relativo a la celebraci�n del contrato de compraventa, de las constancias procesales no aparece que el referido demandado haya ofrecido pruebas durante la tramitaci�n del juicio que pudieran contradecir el indicio que se desprende de no haber contestado y, por otro lado, del an�lisis minucioso de los medios probatorios que aport� la actora, tampoco aparece que los mismos demeriten el fuerte valor indiciario que se desprende de la prueba de confesi�n ficta en comento.

Este mismo criterio fue sustentado por el mismo tribunal al resolver los amparos 2860/90, 743/91, 317/91 y 1355/91.

A ra�z de las anteriores consideraciones, el Quinto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, emiti� la tesis que a continuaci�n se transcribe:

"Octava �poca

"Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: VII, mayo de 1991

"Tesis: I.5o.C. J/15

"P�gina: 81

CONFESI�N FICTA. VALOR PROBATORIO DE LA. De acuerdo con las reglas de la l�gica y la experiencia, �nica limitaci�n a la que se encuentra sujeta la libertad del juzgador para apreciar pruebas conforme a la legislaci�n procesal actual, la confesi�n judicial hace prueba plena, cuando el que la hace se sujeta a las formalidades establecidas por la ley, siendo �ste una persona capaz de obligarse, y deponga sobre hechos propios, sin coacci�n o violencia. Ahora bien, el C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, establece en su art�culo 311, que las posiciones deber�n articularse en t�rminos precisos, contener un solo hecho propio y no ser insidiosas; en el numeral 312 se�ala que las posiciones deber�n concretarse a hechos que sean objeto del debate; por su parte, el art�culo 325 dispone que se tendr� por confeso al articulante respecto a los hechos propios que afirmare en las posiciones; finalmente, el art�culo 322 del citado cuerpo procesal de leyes, ordena que el que deba absolver posiciones ser� declarado confeso: ?1o. Cuando sin justa causa no comparezca; 2o. Cuando se niegue a declarar; 3o. Cuando al hacerlo insista en no responder afirmativa o negativamente.? El contenido de tales dispositivos hace evidente la posibilidad jur�dica de que la confesi�n ficta pueda revestir valor probatorio pleno, siempre y cuando re�na las exigencias que los propios preceptos procesales establecen, y no se encuentra contradicha con otros medios de prueba, o est�ndolo, se adminicule con otros elementos probatorios, que al ser examinados conforme a las reglas de la l�gica y de la experiencia, en su conjunto produzcan mayor convicci�n que los discrepantes.

No obstante lo anterior, es necesario mencionar que, de acuerdo con lo que se desprende de las constancias del juicio de amparo directo 317/91, el �rgano colegiado mencionado, si bien en una parte de la resoluci�n sostiene el criterio antes se�alado, en otra parte sostuvo, en s�ntesis, lo siguiente:

La confesi�n ficta por no comparecer a absolver posiciones es insuficiente por s� misma para acreditar plenamente la celebraci�n de un contrato de compraventa, que debe constar por escrito por disposici�n expresa de la ley. El principio esencial de las pruebas en materia civil radica en que el juzgador las aprecie en su conjunto, y atendiendo a las reglas de la l�gica y de la experiencia y, en esa virtud, debe estimarse que la confesi�n ficta, por su propia naturaleza, es un elemento poco confiable para llegar a la verdad objetiva que se busca, pues dicha eficacia que originalmente se otorg� a la aludida confesi�n, se fund� en el principio consistente en que la persona que no comparece a absolver posiciones, lo hace por el temor de llegar a admitir la verdad de algo que puede perjudicarle, a lo que est� presta a huir por naturaleza; pero la validez de este principio no resulta ajustada a la vida actual, ya que seg�n se advierte de las experiencias que �sta arroja, pueden surgir muchos imponderables en cada caso concreto que impiden la comparecencia oportuna ante la autoridad judicial, derivados de la extensi�n territorial de las ciudades contempor�neas, de sus complicados medios de transporte, de sus v�as de comunicaci�n, de la dispersi�n de los inmuebles donde se ubican los tribunales, etc�tera; eventos que suelen constituir los aludidos imponderables, ajenos totalmente al referido temor de admitir la verdad de algo que suele ser perjudicial para el deponente.

La exigencia de la ley de que ciertos actos consten por escrito, como un requisito ad probationem, es con el fin de que produzcan certeza y seguridad plena sobre su existencia y de los derechos y obligaciones que les resulten a las partes; sin embargo, cuando no se celebre uno de esos actos en la forma legal puede acreditarse con otros medios de prueba, pero �stos deben producir fuerza de convicci�n equivalente, por lo menos, a la que generan los documentos privados no objetados. En esas circunstancias, resulta evidente que la confesi�n ficta no satisface por s� sola la exigencia cuestionada, en atenci�n a que las reglas de la l�gica y de la experiencia demuestran que esta probanza no puede producir el mismo grado de convicci�n que un documento privado no objetado ni impugnado de nulidad, por lo que s�lo debe tenerse como un simple indicio cuando se trata de acreditar la existencia de un contrato, como en el caso lo es el de compraventa, indicio que para constituir prueba plena no debe estar desvirtuado, sino al contrario, debe adminicularse con otros elementos de convicci�n.

Por otro lado, el Primer Tribunal Colegiado del Vig�simo Circuito, al resolver el juicio de garant�as 11/97, el diez de octubre de mil novecientos noventa y siete, sostuvo las consideraciones que a continuaci�n se resumen:

Cuando se ejecuta la acci�n de divorcio, apoy�ndose en el abandono de uno de los consortes del domicilio matrimonial por m�s de seis meses, el actor tiene que demostrar la existencia del domicilio. Esta existencia, en la forma expuesta por las testimoniales ofrecidas y lo que se obtiene de la confesional ficta de la demandada, no aparece probada.

El matrimonio es una instituci�n de orden p�blico, por lo que las causas que dan origen a su disoluci�n deben quedar plenamente probadas, y si con las testimoniales ofrecidas y desahogadas, se deja en igual estado de incertidumbre la existencia del inmueble, el �nico dato que subsiste para probar la acci�n intentada es la presunci�n que emana de la confesional ficta de la contraparte del quejoso, la cual, aunque es un fuerte indicio que puede alcanzar el rango de prueba plena, cuando re�ne los requisitos establecidos en la ley, trat�ndose de acciones de divorcio, cuya naturaleza jur�dica y trascendencia igualmente exigen la acreditaci�n indudable de las causas en que se hagan valer, dicha probanza, por s� misma, no puede producir la convicci�n necesaria para acreditar los extremos pretendidos.

A ra�z de las anteriores consideraciones, el Primer Tribunal Colegiado del Vig�simo Circuito emiti� la tesis aislada que a continuaci�n se transcribe:

"Novena �poca

"Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: VII, mayo de 1998

"Tesis: XX.1o.160 C

"P�gina: 1001

"CONFESI�N FICTA. SU ALCANCE, EN TRAT�NDOSE DE LAS ACCIONES DE DIVORCIO. NO PUEDE POR S� MISMA PRODUCIR LA CONVICCI�N NECESARIA PARA ACREDITAR LOS EXTREMOS PRETENDIDOS (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE CHIAPAS). Si bien la confesi�n ficta de una de las partes en el juicio tiene la naturaleza de un fuerte indicio que puede alcanzar el rango de prueba plena cuando re�ne los requisitos establecidos por el art�culo 391 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de Chiapas, trat�ndose de las acciones de divorcio, cuya naturaleza jur�dica y trascendencia igualmente exigen que se acrediten en forma indubitable las causales hechas valer, tal elemento de convicci�n, por s� mismo, no puede producir la certeza necesaria para acreditar los extremos pretendidos.

Amparo directo 11/97. G.N.C.. 10 de octubre de 1997. Unanimidad de votos. Ponente: R.A.S.: F.E.F.S.�nchez.

Por �ltimo, el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, actualmente en Materia Civil, al resolver el amparo 479/88, el veinticinco de enero de mil novecientos ochenta y nueve, sostuvo las consideraciones que a continuaci�n se sintetizan:

La confesi�n ficta produce una presunci�n legal de acuerdo con el art�culo 423 de la legislaci�n adjetiva civil del Estado de P.. Sin embargo, si bien es cierto que de acuerdo con la legislaci�n procesal civil de P., las presunciones juris tantum tienen eficacia probatoria; no es menos cierto que en el caso a estudio, para el efecto de probar la acci�n de divorcio, �nicamente existe la confesi�n ficta aludida con antelaci�n, que constituye una presunci�n legal, desde luego juris tantum y que, si bien no hay alguna prueba que destruya esa presunci�n, tampoco existe alg�n otro elemento de convicci�n que apoyando legalmente a la confesi�n ficta o adminicul�ndose con ella, conduzca a probar plenamente la acci�n de divorcio.

Como el matrimonio es una instituci�n de orden p�blico y la sociedad est� interesada en su preservaci�n, trat�ndose de la acci�n de divorcio resulta indispensable que la causal invocada se encuentre plenamente probada, lo que no acontece en el presente caso, puesto que, como ya se ha dicho, �nicamente se desahog� la prueba confesional a cargo de la demandada, que fue declarada f�ctamente confesa, debiendo destacarse que la prueba testimonial ofrecida por el ahora quejoso, no se desahog� por causas imputables al oferente.

El mencionado Tribunal Colegiado sostuvo el criterio anterior al resolver los amparos 308/99, 255/1990, 463/1991 y 154/2000, con lo cual se form� la jurisprudencia cuyos rubro y texto a continuaci�n se transcriben:

"Novena �poca

"Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XI, mayo de 2000

"Tesis: VI.3o.C. J/35

"P�gina: 826

DIVORCIO NECESARIO. LACONFESI�N FICTA AISLADA, RESULTA INSUFICIENTE PARA PROBAR LAS CAUSALES INVOCADAS EN EL JUICIO DE (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE PUEBLA). Si bien es cierto que de acuerdo con lo dispuesto por el art�culo 439 de la ley adjetiva civil del Estado, las presunciones juris tantum tienen eficacia probatoria, tambi�n es cierto que si en los casos de divorcio necesario, �nicamente existe la confesi�n ficta que constituye una presunci�n legal, desde luego juris tantum, aun cuando no exista alguna otra prueba que destruya esa presunci�n, resulta indispensable la existencia de alg�n otro elemento de convicci�n que apoyando legalmente la confesi�n ficta, o adminicul�ndose con ella, conduzca a probar plenamente la acci�n de divorcio; esto porque la instituci�n del matrimonio es de orden p�blico y la sociedad est� interesada en su preservaci�n, por lo que trat�ndose de la acci�n de divorcio es necesario que la causal invocada se encuentre plenamente probada, lo que no acontece cuando �nicamente se haya desahogado la prueba confesional a cargo de la demandada y �sta haya sido declarada f�ctamente confesa.

De la confrontaci�n de las consideraciones emitidas en las resoluciones de los tribunales contendientes, se llega a la conclusi�n de que s� se dan los requisitos para que exista contradicci�n de tesis, por las siguientes razones:

En principio podr�a parecer que el criterio sustentado por el Quinto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito no forma parte de la presente contradicci�n, pues el mismo, adem�s de ser muy general, se emiti� al resolver una serie de juicios muy diversos (prescripci�n positiva, cumplimiento de contrato, arrendamiento y divorcio necesario), por lo que, en apariencia, no resolvi� cuestiones jur�dicas similares a las que resolvieron los otros �rganos colegiados contendientes. Sin embargo, se considera pertinente incluir el criterio de dicho tribunal en la presente contradicci�n pues, por un lado, el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito, al emitir la resoluci�n de la que deriva uno de los criterios en contradicci�n, apoy� la misma en el criterio sustentado por el referido Quinto Tribunal Colegiado. Asimismo, el tribunal de referencia utiliz� el criterio mencionado para resolver un asunto de divorcio necesario. Por ello, aun cuando pudiera parecer, en un principio, que no existe contradicci�n de tesis entre los dem�s tribunales contendientes, con el sustentado por el Quinto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, de acuerdo con los anteriores razonamientos se concluye que el criterio sustentado por este �ltimo �rgano jurisdiccional s� forma parte de la presente contradicci�n de tesis.

Precisado lo anterior, es de hacer notar que los dem�s tribunales contendientes analizaron casos en los que se configur� la confesi�n ficta y la valoraron como medio de convicci�n, para determinar si se acreditaba o no la acci�n de divorcio necesario intentada.

Sin embargo, la soluci�n que dio cada uno de los tribunales a ese problema jur�dico fue distinta, existiendo discrepancia entre las consideraciones, razonamientos e interpretaciones jur�dicas de las respectivas sentencias, pues por una parte, dos de los tribunales resolvieron que si la prueba confesional ficta no estaba contradicha por otras pruebas, era suficiente para tener por acreditada la acci�n, o bien, si estaba contradicha pero a su vez se encontraba adminiculada con otros medios de convicci�n, tambi�n produc�a convicci�n para demostrar la acci�n.

Por otra parte, los otros tribunales contendientes consideraron que la prueba confesional ficta, si bien es un indicio, por s� misma no puede producir la convicci�n necesaria para acreditar la acci�n de divorcio necesario, aunque no exista otra prueba que la contradiga.

Ahora bien, aun cuando no todas las legislaciones sustantivas de los diversos Estados que se han citado, establecen de manera expresa que el matrimonio es una instituci�n de orden p�blico, esto no es motivo suficiente para considerar que no existe contradicci�n de criterios, pues, como m�s adelante se precisar�, la caracter�stica de orden p�blico que tiene el matrimonio deriva de la interpretaci�n del art�culo 4o. constitucional, y no de que la legislaci�n particular de cada entidad federativa lo establezca.

De lo antes expuesto se desprende que s� existe oposici�n de criterios, puesto que en las resoluciones de ambos tribunales se plantea la misma cuesti�n, pero se resuelve de forma opuesta.

El problema de la presente contradicci�n, toda vez que se ha declarado existente, es determinar el valor probatorio que debe darse a la confesi�n ficta, sea cual fuere su causa (no contestar la demanda, no absolver posiciones, etc�tera), en los casos de divorcio necesario; es decir, si trat�ndose de acciones de divorcio necesario la confesi�n ficta es suficiente por s� misma para tener por acreditada la acci�n o, por el contrario, es necesario que dicha prueba est� adminiculada con otros medios de convicci�n, aunque no est� contradicha por otras pruebas.

Aunque el tema pudiera parecer m�s general, la contradicci�n se centra a las acciones de divorcio necesario, pues los tribunales contendientes le dieron un trato especial a la prueba confesional ficta trat�ndose de este tipo de acciones, distingui�ndola del trato que se le dio en otro tipo de asuntos.

QUINTO

Esta Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n considera que debe prevalecer, con el car�cter de jurisprudencia, el criterio que se sostiene en la presente resoluci�n.

En primer lugar, es importante se�alar que la prueba de confesi�n, en su sentido m�s amplio, es la admisi�n por parte de una persona de determinados hechos que le son propios. Las manifestaciones hechas de esa manera, pueden beneficiar o perjudicar a quien las hace; sin embargo, la confesi�n s�lo tiene valor para el juicio en lo que perjudica a su autor y no en lo que le beneficia, pues esto debe ser probado.

Ahora bien, la confesi�n puede hacerse dentro de juicio o fuera de �l y dependiendo de esto, las consecuencias para el que la produce pueden ser distintas.

La confesi�n que se produce dentro de un juicio es la llamada confesi�n judicial y �sta a su vez puede ser expresa o ficta, la expresa es la que se produce por parte de una persona capaz de obligarse y que se hace ante la autoridad jurisdiccional, ya sea por escrito o de manera verbal, al contestar las preguntas o posiciones formuladas por su contraparte o por el mismo �rgano judicial.

Por su parte, la confesi�n ficta es aquella que se produce por la falta de contestaci�n a la demanda, en cuyo caso, dependiendo de lo que establezca la legislaci�n correspondiente, puede traer como consecuencia que se tenga por contestada en sentido afirmativo o negativo; tambi�n se produce ante la inasistencia sin justa causa del absolvente a la audiencia de desahogo de esa prueba; cuando se niegue a declarar; o cuando al hacerlo conteste con evasivas o insista en no responder afirmativa o negativamente.

Es importante destacar que la prueba confesional no se encuentra regulada de manera igual en todos los Estados de la Rep�blica ni existe uniformidad en cuanto a las consecuencias que produce en cada caso concreto.

En el C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de Jalisco, est� regulada por los siguientes art�culos:

"Art�culo 131. Una vez concluidos los t�rminos fijados a las partes, sin necesidad de que se acuse rebeld�a seguir� el juicio su curso y se tendr� por perdido el derecho que dentro de ellos debi� ejercitarse, salvo los casos en que la ley disponga otra cosa. Los secretarios tendr�n obligaci�n de dar cuenta al J. del vencimiento de los t�rminos para que provea lo que corresponda."

"Art�culo 274. Se presumir�n confesados por el demandado todos los hechos de la demanda a que no se refiera en su contestaci�n, bien sea acept�ndolos, neg�ndolos o expresando los que ignore por no ser propios. Las evasivas en la contestaci�n har�n que se tengan por admitidos los hechos sobre los que no se suscit� la controversia."

"Art�culo 279. ...

"Se presumen confesados los hechos de la demanda que se dej� de contestar."

"Art�culo 323. El que deba absolver posiciones ser� declarado confeso:

"I. Cuando sin justa causa no comparezca a la citaci�n que se le haga.

"II. Cuando se niegue a declarar; y

"III. Cuando al hacerlo insista en no responder afirmativa o negativamente.

"La justa causa para no comparecer, deber� hacerse del conocimiento del J. antes de la hora se�alada para absolver posiciones, exhibi�ndose los justificantes respectivos.

"En el primer caso, el J. abrir� el pliego y calificar� las posiciones antes de hacer la declaraci�n."

"Art�culo 324. No podr� ser declarado confeso el llamado a absolver posiciones, si no hubiere sido apercibido legalmente.

"La declaraci�n se har� cuando la parte contraria lo pidiere, hasta antes de la citaci�n para sentencia."

"Art�culo 326. Se tendr� por confeso al articulante respecto de los hechos que afirmare en las posiciones y contra ellos no se le admitir� prueba testimonial."

"Art�culo 392. La confesi�n judicial hace prueba plena cuando concurren en ella las siguientes condiciones:

"I. Que sea hecha por persona capaz de obligarse.

"II. Que sea hecha por pleno conocimiento y sin coacci�n ni violencia.

"III. Que sea de hecho propio o, en su caso, del representado o del cedente, y concerniente al negocio; y

"IV. Que se haga conforme a las prescripciones de la ley."

"Art�culo 393. El declarado confeso, sin que haya hecho confesi�n, podr� rendir prueba en contrario siempre que esta prueba no importe una excepci�n no opuesta en tiempo oportuno."

Art�culo 397. La confesi�n no producir� el efecto probatorio a que se refieren los art�culos anteriores, en los casos en que la ley lo niegue y en aquellos en que venga acompa�ada de otras pruebas o presunciones que la hagan inveros�mil o descubran la intenci�n de defraudar a terceros. El J., en estos casos, debe razonar cuidadosamente esta parte de su fallo.

En el C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de Chiapas, los art�culos 278, 329, 330, 332, 391, 396, y 393 est�n redactados en t�rminos similares a los precitados art�culos 274, 323, 324, 326, 392, 397 y 393 del C�digo de Procedimientos Civiles de Jalisco, respectivamente.

Adem�s, el art�culo 279 del citado ordenamiento establece lo siguiente:

"Art�culo 279. ...

Se presumir�n confesados los hechos de la demanda que se deje de contestar. Sin embargo, se tendr� por contestada en sentido negativo cuando se trate de asuntos que afecten las relaciones familiares, el estado civil de las personas y en los casos en que el emplazamiento se hubiere hecho por edictos.

En el C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de P., la confesi�n se encuentra regulada por los siguientes art�culos:

"Art�culo 257. El J. tendr� por contestada la demanda:

"I. Cuando el demandado la conteste expresamente y cumpla con los requisitos legales; y,

"II. En sentido negativo y en rebeld�a del demandado, cuando no la conteste dentro del t�rmino que se le fij� en el emplazamiento."

"Art�culo 315. En caso de que el absolvente se negare a contestar o sus respuestas fueren evasivas, el J. lo apercibir� de tenerlo por confeso sobre los hechos respecto de los cuales no declare o sus respuestas no fueren categ�ricas; si la negativa se fundare en la ilegalidad de las posiciones, el J. decidir� en el acto conforme a los art�culos 300 y 301, fundado su resoluci�n, contra la cual no procede recurso."

"Art�culo 318. Si el absolvente no comparece, el J. lo declarar� confeso de las posiciones que se califiquen de legales."

"Art�culo 321. Se tendr� por confeso al articulante respecto de los hechos que afirmare en las posiciones."

"Art�culo 418. La confesi�n judicial de persona capaz de obligarse, hecha con pleno conocimiento y sin coacci�n hace prueba plena."

"Art�culo 419. Los hechos propios de los litigantes, aseverados por ellos mismos en cualquier escrito o actuaci�n, har�n prueba plena en contra de quien los exponga, sin necesidad de petici�n al respecto."

"Art�culo 421. Si s�lo se confiesa parte de la demanda, no se admitir� prueba en contrario sobre los hechos confesados."

"Art�culo 423. La confesi�n ficta produce presunci�n legal; pero �sta presunci�n puede ser desvirtuada por cualquiera de las dem�s pruebas rendidas en el juicio."

"Art�culo 439. Las presunciones ?juris et de jure? hacen prueba plena en todo caso.

Las presunciones ?juris tantum? hacen prueba plena mientras no demuestren lo contrario.

Por �ltimo, el C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal la confesi�n se encuentra regulada por las siguientes disposiciones:

"Art�culo 266. Si en el escrito de contestaci�n el demandado no se refiere a cada uno de los hechos aludidos por el actor, confes�ndolos o neg�ndolos y expresando los que ignore por no ser propios, se tendr�n por f�ctamente confesados por dicho demandado, y esta confesi�n ficta se podr� tomar en consideraci�n en cualquier estado del juicio y aun en la sentencia definitiva.

"...

"Se tendr�n por confesados los hechos sobre los que se guard� silencio o que se evadi� la contestaci�n, exceptuando lo previsto en la parte final del art�culo 271."

"Art�culo 271. ...

"Se presumir�n confesados los (sic) hechos de la demanda que se deje de contestar. Sin embargo, se tendr� por contestada en sentido negativo cuando se trate de asuntos que afecten las relaciones familiares, el estado civil de las personas y en los casos en que el emplazamiento se hubiere hecho por edictos." (Igual al art�culo 279 del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de Chiapas).

"Art�culo 316. ...

"En caso de que el declarante se negare a contestar o contestare con evasivas, o dijere ignorar los hechos propios, el J. lo apercibir� en el acto, de tenerlo por confeso sobre los hechos de los cuales sus respuestas no fueren categ�ricas o terminantes."

"Art�culo 322. El que deba absolver posiciones ser� declarado confeso:

"1o. Cuando sin justa causa no comparezca;

"2o. Cuando se niegue a declarar;

"3o. Cuando al hacerlo insista en no responder afirmativa o negativamente.

"En el primer caso, el J. abrir� el pliego y calificar� las posiciones antes de hacer la declaraci�n."

"Art�culo 325. Se tendr� por confeso al articulante respecto a los hechos propios que afirmare en las posiciones."

Art�culo 402. Los medio de prueba aportados y admitidos, ser�n valorados en su conjunto por el juzgador, atendiendo a las reglas de la l�gica y de la experiencia. En todo caso el tribunal deber� exponer cuidadosamente los fundamentos de la valoraci�n jur�dica realizada y de su decisi�n.

De la lectura de las diversas disposiciones legales que se han transcrito, se advierte que si bien todos los c�digos procesales citados contemplan la confesi�n ficta y los casos en los que procede su declaraci�n, no todos determinan el valor y alcance probatorios que tiene la misma.

En efecto, los ordenamientos adjetivos en menci�n coinciden en que la confesi�n ficta puede darse en los siguientes casos: 1. Cuando no se contesta la demanda o por la parte de �sta, que no se conteste; 2. Cuando el absolvente no comparezca al desahogo de la diligencia correspondiente sin justa causa, salvo que no haya sido apercibido legalmente; 3. Cuando el absolvente se niegue a declarar; y 4. Cuando al contestar lo haga con evasivas o no responda afirmativa o negativamente.

Ahora bien, en cuanto al valor y alcance probatorios de dicha prueba, aunque todos los ordenamientos legales citados coinciden en que la confesi�n ficta que se deriva de la falta de contestaci�n de la demanda produce una presunci�n, los efectos de �sta no son coincidentes.

Mientras la legislaci�n de Jalisco establece que se presumen confesados los hechos de la demanda que se dej� de contestar o todos aquellos de la demanda a que no se refiera la contestaci�n, sin hacer ninguna distinci�n por el tipo de asunto de que se trate, las legislaciones de Chiapas y del Distrito Federal disponen lo mismo, con la salvedad de que, trat�ndose de asuntos que afecten las relaciones familiares, el estado civil de las personas y cuando se haya emplazado por edictos, se tendr� por contestada la demanda en sentido negativo. En el caso de la legislaci�n de P. se dispone que la demanda se tendr� por contestada en sentido negativo, sin hacer distinci�n alguna por el tipo de asunto. Como se ha hecho menci�n, todos estos supuestos se refieren a la confesi�n ficta, derivada de la falta de contestaci�n de la demanda.

Por lo que respecta a la confesi�n ficta derivada de la audiencia de desahogo correspondiente, en la que se puede hacer tal declaraci�n en el caso de inasistencia del absolvente a la misma sin causa justificada, que �ste se niegue a declarar o si lo hace, sea con evasivas o insista en no responder afirmativa o negativamente, las legislaciones de Jalisco, Chiapas y P. establecen que produce presunci�n, la cual puede ser desvirtuada por cualquiera de las dem�s pruebas rendidas en el juicio. En el C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, ninguna menci�n se hace respecto del valor y alcance que debe darse a esta prueba, pues se deja a la libre apreciaci�n del juzgador la valoraci�n de pruebas, quien debe considerarlas en su conjunto y atendiendo a las reglas de la l�gica y de la experiencia.

De lo anterior se puede concluir que, en general, la confesi�n ficta, ya sea por falta de contestaci�n a la demanda o por declararse en los casos que proceda en la audiencia de desahogo correspondiente, produce una presunci�n que puede ser desvirtuada por cualquiera de las dem�s pruebas rendidas en el juicio. Esto significa, de una manera general, que si la confesi�n ficta no se desvirt�a, la presunci�n que produce es suficiente para acreditar la acci�n intentada. Sin embargo, cuando se trata de casos de divorcio la valoraci�n que debe darse a la confesi�n ficta es distinta por excepci�n y por mayor�a de raz�n, atento a lo que se expone a continuaci�n.

El Estado ha manifestado un gran inter�s por la preservaci�n de la familia como n�cleo de la sociedad. As�, en el art�culo 4o. constitucional se establece que la ley proteger� la organizaci�n y el desarrollo de la familia. Por ello, la ley tiende a preservar las relaciones familiares, evitando que en los asuntos que se relacionen con ellas, una inadecuada defensa afecte a esa instituci�n, pues los problemas inherentes a la familia se consideran de orden p�blico por constituir aqu�lla la base de la integraci�n de la sociedad. Acorde con lo anterior, como ya se ha destacado, las legislaciones procesales de Chiapas y del Distrito Federal han ordenado que trat�ndose de estos asuntos, se tendr� por contestada en sentido negativo la demanda que se dej� de contestar.

Tiene aplicaci�n a lo anterior, por analog�a, la jurisprudencia emitida por la Tercera S. de la anterior integraci�n de este Alto Tribunal, al resolver la contradicci�n de tesis 11/91, que a continuaci�n se cita:

"Octava �poca

"Instancia: Tercera S.

"Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n

"N�mero: 56, agosto de 1992

"Tesis: 3a./J. 12/92

"P�gina: 23

DIVORCIO NECESARIO. NO LE SON APLICABLES TODAS LAS REGLAS ESPECIALES DE LAS CONTROVERSIAS DEL ORDEN FAMILIAR, PERO S� LA RELATIVA A LA SUPLENCIA DE LA DEFICIENCIA DE LOS PLANTEAMIENTOS DE DERECHO DE LAS PARTES CUANDO DE ELLAS DEPENDA QUE SE SALVAGUARDE A LA FAMILIA, CON INDEPENDENCIA DE QUE PERMANEZCA O SE DISUELVA EL V�NCULO MATRIMONIAL (C�DIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES DEL DISTRITO FEDERAL). Las reglas y formas especiales s�lo pueden aplicarse a los casos espec�ficos a que las destin� el legislador. Como el divorcio necesario no se encuentra dentro de los casos que prev�el art�culo 942 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, ni tiene una regulaci�n propia para su tramitaci�n dentro del ordenamiento citado, se rige por las disposiciones generales del juicio ordinario y, por tanto, no le son aplicables, en principio, todas las reglas especiales establecidas para las controversias del orden familiar. Sin embargo, como excepci�n y por mayor�a de raz�n, le es aplicable la regla especial que prev� el segundo p�rrafo del art�culo 941 del propio cuerpo legal, relativa a la suplencia de la deficiencia de los planteamientos de derecho de las partes, cuando la aplicaci�n de esta figura procesal d� lugar a salvaguardar a la familia, en virtud de que la intenci�n del legislador al establecer esta regla para las controversias del orden familiar, a saber, el preservar las relaciones familiares evitando que en estos asuntos una inadecuada defensa afecte a esa instituci�n, y la raz�n a la que obedece su establecimiento, que expresamente consigna en el art�culo 940, a saber que los problemas inherentes a la familia se consideran de orden p�blico por constituir aqu�lla la base de la integraci�n de la sociedad, operan de manera m�s clara e imperativa trat�ndose del divorcio necesario pues implicando �ste la disoluci�n del v�nculo matrimonial, problema capital que afecta a la familia, debe garantizarse que no se perjudique a �sta con motivo de una inadecuada defensa. Lo anterior se reafirma si se considera que la raz�n por la que el legislador no incluy� al divorcio necesario dentro del procedimiento para las controversias del orden familiar fue porque rigi�ndose aqu�l por las disposiciones del juicio ordinario, que exigen mayores formalidades y establecen plazos m�s amplios para el ofrecimiento y recepci�n de pruebas, se tiene la posibilidad de preparar una defensa m�s adecuada, lo que favorece la preservaci�n y unidad familiar. Por la importancia social de la familia, prevista en el art�culo 4o., de la Constituci�n, se debe admitir la suplencia referida, l�gicamente cuando la aplicaci�n de esa figura procesal tenga como efecto la salvaguarda de la familia, independientemente de que ello se consiga con la disoluci�n o no del v�nculo conyugal. Adem�s justifica lo anterior el que al introducir esa figura procesal el legislador, no la circunscribi� a las controversias de orden familiar especificadas en el art�culo 942 citado, sino que us� la expresi�n ?en todos los asuntos de orden familiar?, aunque, respecto del divorcio, que tiene esa naturaleza, debe limitarse a la hip�tesis precisada, en que la suplencia conduzca a proteger a la familia.

Siguiendo con este razonamiento, debe decirse que el concepto de seguridad familiar constituye el elemento predominante del contenido del citado art�culo 4o. constitucional, ya que comprende la m�s amplia promoci�n, orientaci�n, protecci�n y asistencia posibles por parte del Estado, al factor natural y b�sico de la sociedad que es la familia, a partir del reconocimiento de los derechos fundamentales de sus integrantes, tanto en el aspecto individual como en el que ostentan al interior del n�cleo: como pareja, como padres o como hijos. Por ello, la protecci�n de la familia establecida por dicho art�culo, lleva a considerar al matrimonio como una instituci�n de orden p�blico, por ser la base de la familia y de la sociedad. De esta manera, es evidente que para su disoluci�n, tomando en cuenta que el Estado debe preocuparse por su estabilidad, como ya se ha dicho, no s�lo debe tenerse en cuenta que sus causas est�n expresamente se�aladas por la ley, sino que, adem�s, queden demostradas en forma indubitable, pues el Estado tiene inter�s en que aqu�l subsista y s�lo por causas excepcionales permite su disoluci�n inter vivos, siendo menester, en estos casos, que quien demande acredite plenamente sus afirmaciones sobre los hechos que integran la causal de divorcio que se invoque, lo que favorece la preservaci�n y unidad familiar.

Se apoya lo anterior en las tesis sustentadas por la Tercera S. de la anterior integraci�n de este Alto Tribunal, que a continuaci�n se transcriben:

"Quinta �poca

"Instancia: Tercera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: CXXVIII

"P�gina: 713

"MATRIMONIO. INTER�S SOCIAL EN SU PERMANENCIA.-Por ser el matrimonio la base de la familia y de la sociedad su mantenimiento es, en principio, de inter�s p�blico y s�lo es leg�tima su disoluci�n cuando concurren causas de divorcio realmente graves y demostradas en forma indubitable.

"Amparo directo 4314/55. J.T.C.. 27 de junio de 1956. Mayor�a de tres votos. Ponente: J.C.E.. Disidentes: H.M. y M.R.�rez V�zquez."

"Quinta �poca

"Instancia: Tercera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: CXXXI

"P�gina: 181

"DIVORCIO, CAUSALES DE.-Trat�ndose de un juicio de divorcio, que tiene por finalidad, como todos los de su especie, disolver el matrimonio, que es la base de la familia y �sta, a su vez, de la sociedad, es evidente que para su disoluci�n no s�lo debe tenerse en cuenta, tomando en consideraci�n que el Estado debe preocuparse por su estabilidad, que sus causas est�n expresamente se�aladas por la ley, sino adem�s que sean verdaderamente graves, y para lo cual el sentenciador, a efecto de decidir si en realidad la conducta externa del c�nyuge demandado puede dar causa a la disoluci�n, debe estar en posesi�n de los hechos constitutivos de las causales.

"Amparo directo 3326/56. A.I.. 25 de enero de 1957. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: G.G.�a R.."

"Sexta �poca

"Instancia: Tercera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Volumen: LVII, Cuarta Parte

"P�gina: 116

"DIVORCIO, DESAVENENCIAS CONYUGALES COMO CAUSAL DE. DEBEN ACREDITARSE EN FORMA CONCRETA (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE NUEVO LE�N).-Aunque se encuentre acreditado, que la separaci�n del hogar de uno de los c�nyuges dur� m�s de un a�o, si ella no obedeci� a la existencia de desavenencias que signifiquen discordias de entidad o magnitud tal, que impidan o hagan imposible la vida en com�n, meras intolerancias, desarmon�as, disgustos eventuales o pasajeros, no pueden constituir la causal establecida en la fracci�n IX, del art�culo 425 del C�digo Civil, y, de consiguiente, no se est� en el caso de tener por demostrada la acci�n de divorcio, porque el matrimonio es una instituci�n de inter�s p�blico, que por ser la base de la familia que a su vez lo es de la sociedad, el Estado tiene inter�s en que aqu�l subsista y s�lo por causas excepcionales, permite que se disuelva, ante la imposibilidad de que se mantenga la armon�a conyugal y el cumplimiento de los deberes matrimoniales.

Amparo directo 3080/960/1a. B.C.M.. 1 de marzo de 1962. Cinco votos. Ponente: M.R.�rez V�zquez.

Por lo anterior, en los casos de divorcio necesario la confesi�n ficta, por s� misma, es insuficiente para tener por demostrada la acci�n relativa, pues por las consecuencias que produce respecto de la unidad familiar, forzosamente debe estar adminiculada con otras pruebas que, valoradas en su conjunto, produzcan en el juzgador la convicci�n necesaria para tener por acreditada dicha acci�n. Es decir, en los asuntos de divorcio, aun cuando la confesi�n ficta no est� en contradicci�n con otras pruebas ni existan en el sumario otras que la desvirt�en, dicha probanza resulta insuficiente, por s� misma, para acreditar la referida acci�n, pues considerar lo contrario, implicar�a ir contra la preservaci�n y unidad familiar antes aludida.

Lo anterior es as� pues el principio esencial del sistema que regula la valoraci�n de pruebas en materia civil radica en que el juzgador las aprecie en conjunto, atendiendo a las reglas de la l�gica y de la experiencia, como se desprende del contenido de los diversos ordenamientos que han sido se�alados en p�rrafos precedentes. De esta manera, debe estimarse que, por su propia naturaleza, la confesi�n ficta es un elemento poco confiable para llegar a la verdad objetiva que se busca, pues el hecho de que una persona no comparezca a absolver posiciones, no se debe al temor de llegar a admitir la verdad de algo que pueda perjudicarle (lo cual fund� en un principio la eficacia de la confesi�n ficta), sino que, de acuerdo con la experiencia de la vida actual, pueden surgir muchos imponderables en cada caso concreto que impidan la comparecencia oportuna ante la autoridad judicial, derivados de la extensi�n territorial de las ciudades, de sus v�as de comunicaci�n, del tr�nsito vehicular, etc�tera, los cuales pueden constituir los aludidos imponderables, ajenos totalmente al referido temor de admitir la verdad de algo que puede ser perjudicial para el deponente.

Si se toman en cuenta los elementos se�alados en los p�rrafos precedentes (la importancia de mantener la integridad familiar y la poca confiabilidad de la confesi�n ficta), se arriba a la conclusi�n de que, trat�ndose de las acciones de divorcio, la confesi�n ficta, por s� misma, no puede crear en el juzgador la convicci�n necesaria para acreditar los hechos en que se funden, aun cuando no se encuentre desvirtuada o en contradicci�n con otras pruebas. Para que este medio de prueba pueda tener eficacia probatoria, es necesario que dicha confesi�n ficta se encuentre apoyada o adminiculada con otros medios de prueba que produzcan en el juzgador la convicci�n suficiente que lo lleven a considerar que se acredit� la verdad objetiva buscada para resolver la acci�n de divorcio.

De acuerdo con la exposici�n precedente, debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia, en t�rminos del art�culo 192 de la Ley de Amparo, el criterio que sustenta la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a continuaci�n:

DIVORCIO NECESARIO. LA CONFESI�N FICTA, POR S� MISMA, ES INSUFICIENTE PARA TENER POR ACREDITADOS LOS HECHOS EN QUE SE FUNDA LA ACCI�N.-Por regla general, la presunci�n que produce la confesi�n ficta puede llevar al juzgador a tener por acreditada la acci�n intentada, siempre y cuando no est� en contradicci�n con otras pruebas o, est�ndolo, se encuentre adminiculada con otras que la apoyen y produzcan en el juzgador convicci�n para acreditar los hechos relativos. Sin embargo, trat�ndose de la acci�n de divorcio necesario, la confesi�n ficta, por s� misma, es insuficiente para tener por acreditados los hechos en que aqu�lla se funda, aun cuando no est� en contradicci�n con otras pruebas o no se encuentre desvirtuada por alguna otra. Lo anterior es as�, en virtud de que el art�culo 4o. de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos establece el inter�s superior de la ley en preservar la unidad familiar y, al ser el matrimonio su base, constituye una instituci�n de orden p�blico, por lo que la sociedad est� interesada en que perdure y, s�lo por excepci�n, la ley permite su disoluci�n inter vivos, siendo menester, en estos casos, que quien demande acredite plenamente sus afirmaciones sobre los hechos que integran la causal de divorcio invocada, lo que favorece la preservaci�n y unidad familiar. Por ello, en estos casos, la confesi�n ficta forzosamente debe estar adminiculada con otras pruebas que, valoradas en su conjunto, produzcan en el juzgador la convicci�n necesaria para tener por acreditada la acci�n intentada, pues considerar lo contrario, implicar�a ir contra la preservaci�n de la unidad familiar antes mencionada.

Por lo expuesto y fundado y con apoyo adem�s en lo dispuesto por los art�culos 192 y 196 de la Ley de Amparo, se

resuelve:

PRIMERO

S� existe contradicci�n de tesis entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Cuarto en Materia Civil del Tercer Circuito y Quinto en Materia Civil del Primer Circuito y los Tribunales Colegiados Primero del Vig�simo Circuito y Tercero en Materia Civil del Sexto Circuito.

SEGUNDO

Se declara que debe prevalecer y regir con el car�cter de jurisprudencia, la tesis sostenida por esta Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, descrita en la parte final del �ltimo considerando de esta resoluci�n.

TERCERO

Rem�tase el texto de la tesis jurisprudencial a que se refiere el resolutivo anterior, a la Direcci�n General de la Coordinaci�n de Compilaci�n y S.�n de Tesis, para su publicaci�n, as� como a los �rganos jurisdiccionales que menciona la fracci�n III del art�culo 195 de la Ley de Amparo.

N.�quese y, en su oportunidad, arch�vese el expediente como asunto concluido.

As� lo resolvi� la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por mayor�a de tres votos de los se�ores Ministros: J.N.S.M., J.R.�n C.�o D�az (ponente) y presidenta O.S.C. de G.�a V., en contra del emitido por el se�or Ministro Jos� de Jes�s G.�o P., quien formular� voto particular.