Ejecutoria num. 1a./J. 71/2004 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26824668

Ejecutoria num. 1a./J. 71/2004 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 71/2004
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Septiembre de 2004
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 93/2003-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS SEGUNDO, TERCERO Y DÉCIMO, TODOS EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.ALBACEA. PARA QUE SOBREVENGA SU INCAPACIDAD PARA HEREDAR POR TESTAMENTO POR MALA CONDUCTA SE REQUIERE LA DEMOSTRACIÓN PLENA DE ÉSTA (LEGISLACIÓN DEL DISTRITO FEDERAL).ALBACEA. SU REMOCIÓN DEL CARGO NO GENERA, POR SÍ MISMA, INCAPACIDAD PARA HEREDAR POR TESTAMENTO, PUES PARA ELLO DEBE DEMOSTRARSE QUE EXISTIÓ MALA CONDUCTA (LEGISLACIÓN DEL DISTRITO FEDERAL).

 
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 93/2003-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS SEGUNDO, TERCERO Y D�CIMO, TODOS EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.
CONSIDERANDO:
CUARTO. El criterio sustentado por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, que es materia de esta sentencia proviene de la ejecutoria dictada en el recurso de revisi�n 582/89, interpuesto por ... en el juicio de amparo indirecto promovido por ... cuyo recurso se resolvi� por unanimidad de votos en sesi�n de dicho Tribunal Colegiado correspondiente al treinta de junio de mil novecientos ochenta y nueve.
Cabe aclarar que despu�s de practicar un estudio preliminar del asunto y por las razones que m�s adelante ser�n evidentes, se estima innecesario relacionar los antecedentes del caso, como s� se har� en lo relativo a los criterios de los diversos tribunales que se mencionaron en los considerandos que anteceden a �ste, raz�n por la cual s�lo se efectuar� la reproducci�n de la parte considerativa que decide el recurso de revisi�n 582/89, antes identificado:
"III. ... Se estudiar�n en conjunto los agravios, por encontrarse �ntimamente relacionados, los cuales resultan infundados. En efecto, contrariamente a lo sostenido por la recurrente, no existe violaci�n al art�culo 1331 del C�digo Civil pues, por el contrario, la Juez constitucional hizo una debida interpretaci�n de dicho precepto, ya que sujet�ndose en un principio a la literalidad de dicho numeral, la citada juzgadora estableci� que la norma en comento exig�a, no s�lo la remoci�n del cargo de albacea, para perder el heredero su capacidad de heredar, sino que era menester que tal remoci�n del cargo de albacea se debiera a la mala conducta observada por el heredero en su actuaci�n como albacea, pues dicho precepto as� lo se�ala en forma expresa. Lo anterior, se repite, es consecuencia de la interpretaci�n literal que la Juez de Distrito hizo en forma por dem�s estricta, que de manera alguna desvirt�a la agraviada. Ahora bien, como el numeral en cita no puntualiza lo que debe entenderse por mala conducta, la Juez Federal recurri� a una ex�gesis del precepto y de la intencionalidad del legislador, concluyendo que ?... por mala conducta debe entenderse aquella actuaci�n o aquellos actos tendientes a da�ar a la sucesi�n o a cometer fraude en detrimento de los dem�s herederos, realizar actos sin el consentimiento de los herederos, como en el caso espec�fico ser�a, el de gravar e hipotecar los bienes del acervo hereditario, etc. ...?; consideraci�n que este Tribunal Colegiado estima conforme a derecho, porque la interpretaci�n de la Juez de Distrito integra el sentido l�gico del precepto, pues si la intenci�n del legislador hubiera sido considerar en s� la remoci�n judicial del cargo de albacea, como una traici�n a la confianza del testador, no se hubiera incluido la exigencia de la mala conducta; lo que evidentemente implica que no toda remoci�n conlleva la p�rdida de la capacidad para heredar, sino �nicamente, y en forma espec�fica, cuando se haya rehusado sin justa causa, el cargo (lo que no acontece en el caso), o debido a la mala conducta del albacea; y en este sentido, conforme a toda l�gica, una mala conducta, obviamente, es aquella que se dirige en contra de lo que originalmente fue planeado, como en la especie, el buen manejo de los intereses de la sucesi�n, tal como era la intenci�n. En este orden de ideas, como lo precis� la juzgadora constitucional, la mala conducta coincidir�a con aquellos actos que tendieran a da�ar a la sucesi�n, de ah� que carezca de raz�n la recurrente al afirmar que la sola remoci�n implica la mala conducta, pues de ser as�, el precepto s�lo se hubiera referido a la remoci�n, sin necesidad de exigir la mala conducta, lo que por otra parte, no patentiza la agraviada, ni este tribunal observa en los autos relativos al incidente, pues la remoci�n s�lo se debi� al hecho de que el albacea no formul� los aval�os ni los inventarios en el t�rmino legal; pero a�n m�s como la propia Juez de Distrito lo puso de manifiesto, conforme a la cl�usula cuarta del testamento, el autor prorrog� al albacea el tiempo necesario para realizar su cometido, y aun cuando caus� estado la interlocutoria que decret� la remoci�n, es evidente que el no haber hecho los aval�os y los inventarios en el t�rmino legal, no podr�a constituir un acto en contra de la confianza depositada por el testador, pues �ste hab�a eximido al albacea de dicho t�rmino, lo que hace evidente que no se justifica la mala conducta. En cuanto a que el art�culo 1313 fracci�n VI del C�digo Civil prev� que la sola remoci�n es causa para perder la capacidad para heredar, ello no deja de ser una falacia en los t�rminos en que la agraviada lo expone, pues dicho precepto no constituye una norma aislada, sino que simplemente enumera en sus diversas fracciones las causas por las que se pierde dicha capacidad para heredar y, luego, en los siguientes art�culos, particulariza y detalla los requisitos concretos de cada una de esas causas, como el art�culo 1331, que se refiere concretamente a la remoci�n, la que debe ser a causa de la mala conducta del removido, como ya se vio con anterioridad. Por lo anteriormente narrado y razonado, se concluye que la agraviada no prob� las ilegalidades aducidas y, por tanto, es de confirmarse la sentencia constitucional recurrida." (fojas 147 a 151 del toca).
Las anteriores consideraciones dieron lugar a la tesis siguiente:
"Octava �poca
"Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n
"Tomo: III, Segunda Parte-1, enero a junio de 1989
"P�gina: 88
"ALBACEA, LA REMOCI�N POR MALA CONDUCTA DEL, ES CAUSA DE INCAPACIDAD PARA HEREDAR. De la debida interpretaci�n del art�culo 1331 del C�digo Civil se desprende que dicha norma exige, no s�lo la remoci�n del cargo de albacea para perder el heredero su capacidad de heredar, sino que es necesario que tal remoci�n se deba a la mala conducta observada por el heredero en su actuaci�n como albacea pues el precepto en comento lo se�ala en forma expresa, lo que evidentemente implica que no toda remoci�n conlleva a la p�rdida de la capacidad para heredar, sino, �nicamente y en forma espec�fica, cuando se haya rehusado sin justa causa el cargo de albacea o debido a la mala conducta como tal y en este sentido, conforme a toda l�gica �sta consiste en todo acto tendiente a da�ar la sucesi�n, de donde se concluye que la sola remoci�n no implica la mala conducta, pues de ser as� el precepto s�lo se hubiera referido a la remoci�n sin exigir adem�s la mala conducta y si como en el caso, la remoci�n s�lo se debi� al hecho de que el albacea no hizo los aval�os ni los inventarios en el t�rmino legal; pero conforme a la cl�usula cuarta del testamento, el autor prorrog� al albacea el tiempo necesario para realizar su cometido, y aun cuando caus� estado la interlocutoria que decret� la remoci�n, es evidente que al no haber realizado aval�os e inventarios dentro del plazo legal no podr� ser una acci�n en contra de la confianza del testador, pues �ste hab�a eximido al albacea de dicho t�rmino, lo que pone de manifiesto que no se justifica la mala conducta, la que debe configurarse para perder la capacidad para heredar conforme a los requisitos contenidos en el art�culo 1331 del C�digo Civil en cita.
"SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.
"A. en revisi�n 582/89. B.R.�n M.S.. 30 de junio de 1989. Unanimidad de votos. Ponente: I.M.C. y M.G.�rrez. Secretario: J.V.P.."
QUINTO. El criterio sustentado por el T. Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, que es materia de esta sentencia proviene de la ejecutoria dictada en el amparo directo 6080/92, resuelto por unanimidad de votos en sesi�n de dicho Tribunal Colegiado correspondiente al veintis�is de noviembre de mil novecientos noventa y dos.
Los antecedentes de dicha sentencia fueron los que a continuaci�n se detallan:
1. Por escrito presentado el siete de septiembre de mil novecientos noventa, ante el Juez D�cimo Sexto de lo F. del Distrito Federal, ... albacea de la sucesi�n de ... en la v�a ordinaria civil, demand� de ... entre otras cosas, la p�rdida del car�cter de heredero a bienes de la se�ora ... porque habiendo sido nombrado heredero y albacea en el testamento que otorg� la autora de la sucesi�n, fue removido del cargo de albacea, por causa imputable a �l y dicha remoci�n se produjo por resoluci�n judicial.
2. El demandado ... dio contestaci�n a la demanda, negando la procedencia de las prestaciones reclamadas y, seguido el juicio en sus etapas, el Juez D�cimo Sexto de lo F. del Distrito Federal, pronunci� sentencia el dieciocho de septiembre de mil novecientos noventa y uno, en la que sostuvo en lo que aqu� interesa, que el actor no prob� los elementos substanciales de la acci�n que dedujo y fueron procedentes las excepciones y defensas opuestas por el demandado, absolviendo a ... de las reclamaciones consistentes en la p�rdida de su car�cter de heredero a bienes de ...
3. En contra de la mencionada sentencia del Juez de lo familiar ... albacea de la sucesi�n testamentaria de ... interpuso recurso de apelaci�n del cual conoci� la D�cimo Cuarta Sala F. del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, misma que por sentencia de trece de agosto de mil novecientos noventa y dos, modific� la de primer grado, en el sentido de condenar a ... a la p�rdida de su capacidad para heredar, revocando parcialmente la sentencia definitiva.
4. Contra la sentencia dictada en apelaci�n ... promovi� juicio de amparo mediante escrito presentado el siete de septiembre de mil novecientos noventa y dos, ante la D�cima Cuarta Sala F. del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, contra el acto de dicha Sala, consistente en la referida sentencia definitiva de trece de agosto de mil novecientos noventa y dos, dictada en el toca de apelaci�n 1492/91.
5. Del juicio de amparo directo, correspondi� conocer por raz�n de turno al T. Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, form�ndose el expediente DC. 6080/92 y en sesi�n de veintis�is de noviembre de mil novecientos noventa y dos, se resolvi� por unanimidad de votos, lo que a continuaci�n se transcribir� en las partes conducentes:
"CUARTO. ... Estos conceptos de violaci�n carecen de fundamento. Contrariamente a lo que aduce ... la p�rdida de la capacidad para heredar a que tienen derecho todos los habitantes de cualquier edad del Distrito Federal, que se encuentra contemplada por el art�culo 1313 fracci�n VI del C�digo Civil en relaci�n con el art�culo 1331 de ese ordenamiento, que se refiere a la renuncia o remoci�n de alg�n cargo que se haya conferido en el testamento al heredero, no puede ni debe adminicularse o confundirse con la diversa hip�tesis jur�dica de p�rdida del derecho hereditario que contempla la fracci�n II del art�culo 1313 del C�digo Civil que a su vez se encuentra relacionada con el art�culo 1316 del c�digo sustantivo, el cual hace alusi�n a la p�rdida de la capacidad para heredar debido a la comisi�n de alg�n delito en contra del autor de la sucesi�n o de alguna de las personas que el ordenamiento legal citado en segundo t�rmino menciona, puesto que estas causas que determinan la incapacidad para heredar, as� como las restantes que tambi�n contempla el propio art�culo 1313 del C�digo Civil, constituyen diferentes e independientes supuestos que no se pueden confundir ni adminicular entre s�; por esta raz�n, si el actual albacea de la sucesi�n a bienes de ... demand� de ... la p�rdida de su car�cter de heredero, porque hab�a sido removido de su cargo de albacea, el cual le fue conferido por ... en el testamento que otorg� el veintinueve de octubre de mil novecientos setenta y tres, ante el notario p�blico n�mero 98 de esta ciudad (fojas 29 a 31), en virtud de que no formul� el inventario que conformaban los bienes de la masa hereditaria y omiti� rendir cuentas, seg�n se constata del prove�do de siete de septiembre de mil novecientos ochenta y ocho (foja 47), es evidente que la conducta observada por el amparista no puede ser considerada como un delito a los que se refiere el art�culo 1316 del C�digo Civil y s� por el contrario encuadra en lo dispuesto en la multireferida fracci�n VI del art�culo 1313 del C�digo Civil en relaci�n con lo dispuesto por el art�culo 1331 de ese mismo ordenamiento legal, que establece, como ya se dijo, la incapacidad para heredar por testamento al que habiendo sido nombrado como albacea, por mala conducta haya sido separado judicialmente de su ejercicio, entendi�ndose por tal, todo comportamiento voluntario, activo u omisivo, del tutor, curador o albacea designado por el autor de la sucesi�n, que puede ser en su beneficio o de terceras personas, y que va en detrimento de la masa hereditaria y de los derechos de los herederos, defraudando con su proceder la confianza que le brind� el testador al nombrarlo con tal car�cter; por ese motivo, el legislador determin� como una sanci�n a esa conducta la p�rdida de la capacidad para heredar, estableciendo una condici�n resolutoria por disposici�n de la ley, puesto que sujet� los derechos del heredero designado como albacea, tutor o curador al correcto ejercicio de tales encargos, que en caso de no realizarlos as�, hace que sobrevenga la incapacidad para suceder al autor de la sucesi�n, perdiendo cualquier derecho a la masa hereditaria; de ah� que no se requer�a que la hubiese establecido expresamente la testadora, tal como lo alega el amparista, no siendo tampoco fundado el aserto de �ste en el sentido de que la mala conducta debe referirse a un comportamiento contrario a la moral o a las buenas costumbres, puesto que de aceptarse tal criterio, conducirla al absurdo de que los herederos perdieran el derecho a suceder en sus bienes a la autora de la sucesi�n por la conducta inmoral o contraria a las buenas costumbres que observaran, aun cuando ninguna relaci�n tuvieran con su encargo siendo, por tanto, evidente que tal concepto s�lo se encuentra referido a los actos u omisiones realizados en el desempe�o del cargo de albacea. De todo lo anterior es posible establecer que no le asiste la raz�n a ... puesto que la Sala responsable realiz� un estudio de la cuesti�n debatida apegada a la litis; valorando conforme a derecho las pruebas que le fueron aportadas por las partes, con las cuales se demostr� la separaci�n del cargo de albacea del ahora peticionario de garant�as, por la conducta indebida que asumi� en el desempe�o de su cargo, toda vez que el inventario que present� no s�lo lo hizo extempor�neamente, sino que tampoco incluy� la totalidad de los bienes de la autora de la sucesi�n, aunado a ello que no rindi� cuentas en los t�rminos del art�culo 848 del c�digo procesal civil, lo que desvirt�a su dicho de que no tuvo intenci�n de da�ar a nadie."
Dicho criterio est� reflejado en la tesis que enseguida se transcribe:
"Octava �poca
"Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito
"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n
"Tomo: XI, febrero de 1993
"Tesis: I.3o.C.555 C
"P�gina: 203
"ALBACEA. INCAPACIDAD PARA HEREDAR POR TESTAMENTO. POR HABER SIDO SEPARADO JUDICIALMENTE DE SU EJERCICIO POR MALA CONDUCTA. Si el albacea de una sucesi�n demand� de un heredero la p�rdida de la capacidad para heredar, porque fue removido de su cargo de albacea, en virtud de que no formul� el inventario que conformaban los bienes de la masa hereditaria y omiti� rendir cuentas, es evidente que la conducta observada por �ste no puede ser considerada como un delito a los que se refiere el art�culo 1316 del C�digo Civil y s� por el contrario encuadra en lo dispuesto en la fracci�n VI del art�culo 1313 del c�digo invocado en relaci�n con lo dispuesto por el art�culo 1331 del mismo ordenamiento, que establece la incapacidad para heredar por testamento al que habiendo sido nombrado albacea, por mala conducta haya sido separado judicialmente de su ejercicio, entendi�ndose por tal todo comportamiento voluntario, activo u omisivo, del tutor, curador o albacea designado por el autor de la sucesi�n, que puede ser en su beneficio o de terceras personas y que va en detrimento de la masa hereditaria y de los derechos de los herederos, defraudando con su proceder la confianza que le brind� el testador al nombrarlo con tal car�cter; por ese motivo, el legislador determin� como una sanci�n a esa conducta la p�rdida de la capacidad para heredar, estableciendo una condici�n resolutoria por disposici�n de la ley, puesto que sujet� los derechos del heredero designado como albacea, tutor o curador al correcto ejercicio de tales encargos, que en caso de no realizarlos as�, hace que sobrevenga la incapacidad para suceder al autor en la sucesi�n, perdiendo cualquier derecho a la masa hereditaria; en base a lo se�alado con anterioridad, la mala conducta no puede referirse a un comportamiento contrario a la moral o a las buenas costumbres, puesto que de aceptarse tal criterio, conducir�a al absurdo de que los herederos perdieran el derecho a suceder en sus bienes a la autora de la sucesi�n por la conducta inmoral o contraria a las buenas costumbres que observaran, aun cuando ninguna relaci�n tuvieran con su encargo, siendo por tanto evidente que tal concepto s�lo se encuentra referido a los actos u omisiones realizados en el desempe�o del cargo de albacea.
"TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.
"A. directo 6080/92. D.G.�rrez N�jera. 26 de noviembre de 1992. Unanimidad de votos. Ponente: J.R.A.. Secretario: F.S.P.."
SEXTO. Por otra parte, el criterio sustentado por el D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, que es materia de esta sentencia proviene de la ejecutoria dictada en el amparo directo DC. 335/2001, resuelto por unanimidad de votos en sesi�n de dicho Tribunal Colegiado correspondiente al veintid�s de mayo de dos mil uno.
Los antecedentes de dicha sentencia fueron los que a continuaci�n se detallan:
1. Por escrito presentado el cuatro de febrero de dos mil, ante la Oficial�a de Partes Com�n Civil F. del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, que por raz�n de turno se radic� ante el Juzgado Vig�simo de lo F. del Distrito Federal, la sucesi�n a bienes de ... por conducto de su albacea ... quien a su vez es representado por su apoderado ... demand� en la v�a ordinaria civil de ... entre otras cosas, la declaraci�n de p�rdida por causa sobrevenida, de la capacidad para heredar bienes o derechos que formaban parte de la masa hereditaria de la sucesi�n a bienes de ... Lo anterior, en virtud de que el seis de abril de mil novecientos noventa y nueve, la se�ora ... por conducto de su apoderado, promovi� ante el Juez de origen, el incidente de remoci�n de albacea, en virtud de que la se�ora ... se abstuvo de concluir el inventario y aval�o de los bienes que conformaban la masa hereditaria de la referida sucesi�n, dentro del t�rmino de sesenta d�as a que se refiere el art�culo 816 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal; en cuyo incidente se dict� sentencia interlocutoria de treinta y uno de mayo de mil novecientos noventa y nueve, misma en que se decret� la remoci�n de plano del albacea ... design�ndose en su lugar con dicho car�cter de albacea al licenciado ... Cabe destacar que esta resoluci�n dictada se impugn� mediante recurso de apelaci�n hecho valer por la se�ora ... de la cual conoci� la D�cimo T.a Sala F. del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, bajo el toca 2066/99, en el que con fecha doce de julio de mil novecientos noventa y nueve se dict� sentencia mediante la que se confirm� la diversa interlocutoria que removi� de plano a la mencionada, del cargo de albacea en la sucesi�n a bienes de ...
2.Respecto de la prestaci�n que se reclam� a la se�ora ... consistente en la declaraci�n de p�rdida por causa sobrevenida, de la capacidad para heredar bienes o derechos que formaban parte de la masa hereditaria de la sucesi�n, por haber sido removida del cargo de albacea, a trav�s de resoluci�n judicial, la demandada contest� lo que a su inter�s convino, y tramitado el juicio en sus etapas procesales, el J.V.�simo Cuarto de lo F. en el Distrito Federal, dict� sentencia el veinticuatro de octubre de dos mil, en la que resolvi� que la actora no prob� su acci�n y la demandada justific� sus excepciones, por lo cual absolvi� a la demandada ... de las prestaciones que le fueron reclamadas.
3. Contra la sentencia antes mencionada, la parte actora interpuso recurso de apelaci�n, el cual fue del conocimiento de la Segunda Sala F. del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, en diversa sentencia de cinco de marzo de dos mil, mediante la que se confirm� la sentencia definitiva de veinticuatro de octubre del a�o dos mil, pronunciada por el J.V.�simo Cuarto de lo F. en el Distrito Federal.
4. Contra la mencionada resoluci�n de la Sala, la sucesi�n a bienes de ... por conducto de su albacea ... quien a su vez fue representado por su apoderado ... promovi� juicio de amparo directo mediante escrito presentado ante la Oficial�a de Partes de la Segunda Sala F. del Tribunal Superior de Justicia.
5. Del juicio de amparo directo, correspondi� conocer por raz�n de turno al D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, form�ndose el expediente DC. 335/2001, mismo que, previo los tr�mites de ley, en sesi�n de veintid�s de mayo de dos mil uno, resolvi� por unanimidad de votos, lo que a continuaci�n se transcribir� en la parte conducente:
"SEXTO. ... El art�culo 1313, fracci�n VI, del C�digo Civil para el Distrito Federal, prev� que la capacidad para heredar puede perderse cuando tenga lugar la ?renuncia o remoci�n de alg�n cargo conferido en el testamento?. Por otra parte, el art�culo 1331 del citado ordenamiento legal, establece que ?por renuncia o remoci�n de un cargo, son incapaces para heredar por testamento los que, nombrados en �l tutores, curadores o albaceas, hayan rehusado, sin justa causa, el cargo, o por mala conducta hayan sido separados judicialmente de su ejercicio.?. Lo anterior pone de relieve que el legislador en forma gen�rica estableci� en el numeral citado en primer t�rmino, una de las causas que puede originar la p�rdida de la capacidad para heredar. En cambio, en el art�culo 1331 del C�digo Civil, enumer� los requisitos que deben concurrir para que se actualice la incapacidad para heredar. Por un lado, consider� que debe rehusarse el cargo sin justa causa y, por otro lado, dispuso que debe existir mala conducta que d� lugar a la separaci�n judicial del cargo. En tal virtud, no asiste raz�n a la quejosa al sostener que la incapacidad para heredar resulta por la sola remoci�n del albacea, pues el legislador expresamente consider� que debe existir mala conducta en el ejercicio del cargo. Luego, si el adjetivo ?mala? denota lo que puede da�ar o perjudicar, es inconcuso que el comportamiento del albacea debe generar un da�o a la sucesi�n, que necesariamente debe determinarse en cada caso particular y no deducirse como lo pretende la quejosa al manifestar que la omisi�n de formular en tiempo los aval�os e inventarios caus� un perjuicio a la sucesi�n al retrasar la conclusi�n del juicio sucesorio, ya que necesariamente debe precisarse el menoscabo que se caus� a la masa hereditaria."
Cabe destacar que las anteriores consideraciones, no fueron plasmadas en alguna tesis que hubiese sido publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n pero, ello no es �bice para que esta Primera Sala se encuentre en aptitud de entrar al estudio de la cuesti�n planteada, ya que, para la existencia de la contradicci�n de tesis, s�lo se requieren criterios divergentes plasmados en diversas ejecutorias, sustentados por �rganos jurisdiccionales terminales, al examinar un punto concreto de derecho, cuya hip�tesis, con caracter�sticas de generalidad y abstracci�n, pueda actualizarse en otros asuntos, a pesar de que no se hayan redactado ni publicado en la forma establecida por la ley.
Sobre este particular, tiene aplicaci�n la jurisprudencia de la Segunda Sala, criterio que se comparte y que a la letra dice lo siguiente:
"Novena �poca
"Instancia: Segunda Sala
"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta
"Tomo: XII, noviembre de 2000
"Tesis: 2a./J. 94/2000
"P�gina: 319
"CONTRADICCI�N DE TESIS. SU EXISTENCIA REQUIERE DE CRITERIOS DIVERGENTES PLASMADOS EN DIVERSAS EJECUTORIAS, A PESAR DE QUE NO SE HAYAN REDACTADO NI PUBLICADO EN LA FORMA ESTABLECIDA POR LA LEY. Los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n General de la Rep�blica, 197 y 197-A de la Ley de A., regulan la contradicci�n de tesis sobre una misma cuesti�n jur�dica como forma o sistema de integraci�n de jurisprudencia, desprendi�ndose que la tesis a que se refieren es el criterio jur�dico sustentado por un �rgano jurisdiccional al examinar un punto concreto de derecho, cuya hip�tesis, con caracter�sticas de generalidad y abstracci�n, puede actualizarse en otros asuntos; criterio que, adem�s, en t�rminos de lo establecido en el art�culo 195 de la citada legislaci�n, debe redactarse de manera sint�tica, controlarse y difundirse, formalidad que de no cumplirse no le priva del car�cter de tesis, en tanto que esta investidura la adquiere por el solo hecho de reunir los requisitos inicialmente enunciados de generalidad y abstracci�n. Por consiguiente, puede afirmarse que no existe tesis sin ejecutoria, pero que ya existiendo �sta, hay tesis a pesar de que no se haya redactado en la forma establecida ni publicado y, en tales condiciones, es susceptible de formar parte de la contradicci�n que establecen los preceptos citados."
S�PTIMO. No existe contradicci�n de tesis entre el criterio sustentado por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito por un lado, y el T. y D�cimo Tribunales de la misma materia y circuito, por los motivos que m�s adelante se detallar�n.
En el caso particular, debe decirse de la simple lectura de las consideraciones de los tribunales involucrados, as� como de sus antecedentes, mismas que est�n transcritas en los considerandos previos, se advierte que efectivamente no se re�nen los requisitos necesarios para que exista contradicci�n de tesis.
Lo anterior, en virtud de que si bien, los tribunales involucrados en el presente asunto analizaron el contenido de los art�culos 1313, fracci�n VI, en relaci�n con el 1331 del C�digo Civil, lo cierto es que el criterio que sostuvo el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito al resolver el asunto antes mencionado, no examin� los mismos elementos que los diversos Tribunales T.o y D�cimo de la misma materia y circuito, ya que el tribunal citado en primer t�rmino, para arribar a la conclusi�n que sustent� en la ejecutoria transcrita en el cuarto considerando de esta resoluci�n, adem�s de interpretar los referidos preceptos legales, tambi�n tom� en consideraci�n el contenido de una disposici�n testamentaria reflejada en la cl�usula cuarta del testamento, relacionado con el juicio, en la cual el autor de la sucesi�n preventivamente prorrog� al albacea el tiempo necesario para realizar su cometido.
Por lo anterior es evidente que el elemento antes mencionado, s�lo fue estudiado por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, y ante tales circunstancias, lo que se impone es resolver que en este asunto no existe contradicci�n de tesis, entre lo sustentado por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito al resolver el d�a treinta de junio de mil novecientos ochenta y nueve el recurso de revisi�n 582/89, interpuesto por ... en el juicio de amparo promovido por ... y lo resuelto por los diversos T. y D�cimo Tribunales Colegiados de la misma materia y circuito, al resolver respectivamente el amparo directo 6080/92, el d�a veintis�is de noviembre de mil novecientos noventa y dos, y el amparo directo DC. 335/2001 el d�a veintid�s de mayo de dos mil uno; toda vez que los distintos criterios no provienen del examen de los mismos elementos, lo cual genera, como se anticip�, que se torne inexistente la contradicci�n de tesis denunciada, s�lo en este aspecto.
Cabe destacar, a fin de robustecer la consideraci�n antes vertida, que de conformidad con lo previsto por los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal y 197-A, de Ley de A., para que exista contradicci�n de tesis entre Tribunales Colegiados de Circuito, deben concurrir los siguientes supuestos:
a) Que exista oposici�n de criterios jur�dicos respecto de cuestiones jur�dicas esencialmente iguales;
b) Que tal oposici�n de criterios surja entre las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y
c) Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.
Los anteriores requisitos han sido precisados en la jurisprudencia P./J. 26/2001 sustentada por el Tribunal Pleno, publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, T.X., abril de 2001, p�gina 76, que dice:
"Novena �poca
"Instancia: Pleno
"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta
"Tomo: XIII, abril de 2001
"Tesis: P./J. 26/2001
"P�gina: 76
"CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de A., cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos."
En tales consideraciones, como ya se ha se�alado, resulta evidente que en este caso no existe contradicci�n de tesis.
OCTAVO. Por otra parte, s� existe contradicci�n de tesis entre los criterios sustentados por el T. y D�cimo Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito al resolver respectivamente el amparo directo 6080/92, y el amparo directo DC. 335/2001.
Por tanto, se procede al an�lisis de los criterios sustentados por los citados Tribunales Colegiados, de cuya confrontaci�n se advierte la presencia de una discrepancia generadora de contradicci�n de tesis.
En el caso particular del an�lisis de la parte considerativa de ambas resoluciones que obran transcritas respectivamente en los considerandos quinto y sexto de esta resoluci�n, se puede advertir lo siguiente:
El T. Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver el amparo directo 6080/92 ya mencionado, sostuvo en lo esencial que si el albacea de la sucesi�n a bienes de ... demand� de ... la p�rdida de su car�cter de heredero, porque hab�a sido removido de su cargo de albacea, en virtud de que no formul� el inventario que conformaban los bienes de la masa hereditaria y omiti� rendir cuentas, es evidente que tal conducta encuadra en lo dispuesto en la fracci�n VI del art�culo 1313 del C�digo Civil en relaci�n con lo dispuesto por el art�culo 1331 de ese mismo ordenamiento legal, que establece la incapacidad para heredar por testamento al que habiendo sido nombrado como albacea, por mala conducta haya sido separado judicialmente de su ejercicio, agregando que por ese motivo, el legislador determin� como una sanci�n a esa conducta la p�rdida de la capacidad para heredar, estableciendo una condici�n resolutoria por disposici�n de la ley, puesto que sujet� los derechos del heredero designado como albacea, tutor o curador al correcto ejercicio de tales encargos, que en caso de no realizarlos as�, hace que sobrevenga la incapacidad para suceder al autor de la sucesi�n, perdiendo cualquier derecho a la masa hereditaria.
Asimismo el citado tribunal, en lo que aqu� interesa, tambi�n estim� correcto que la autoridad responsable decretara la p�rdida de la capacidad para heredar del quejoso, al haberse demostrado la separaci�n del cargo de albacea por la conducta indebida que asumi� en el desempe�o de su cargo, toda vez que el inventario que present� fue extempor�neo.
Por su parte, el D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al fallar el citado amparo directo DC. 335/2001, sostuvo en lo conducente que el art�culo 1313, fracci�n VI, del C�digo Civil para el Distrito Federal, regula de forma gen�rica las causas por las que se puede perder la capacidad para heredar, dentro de las que se encuentra la de haber sido removido del cargo de albacea, pero destaca que el art�culo 1331 del mismo ordenamiento, enumer� los requisitos que deben concurrir para que se actualice la incapacidad para heredar, dentro del que destaca la hip�tesis de que el albacea sea removido por mala conducta en su ejercicio de su cargo, razonamiento del que parte para afirmar, que no es correcto sostener que la incapacidad para heredar resulta por la sola remoci�n del albacea, pues el legislador expresamente consider� que debe existir mala conducta en el ejercicio del cargo. Aclarando que si el adjetivo "mala" denota lo que puede da�ar o perjudicar, es inconcuso que el comportamiento del albacea debe generar un da�o a la sucesi�n, que necesariamente debe determinarse en cada caso particular y no deducirse como lo pretendi� la quejosa al manifestar que la omisi�n de formular en tiempo los aval�os e inventarios caus� un perjuicio a la sucesi�n a retrasar la conclusi�n del juicio sucesorio, ya que necesariamente debe precisarse el menoscabo que se caus� a la masa hereditaria.
En ese orden, es evidente que s� existe contradicci�n entre lo resuelto por los Tribunales Colegiados referidos, ya que por una parte, el T. Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, sostiene que es correcto decretar la p�rdida de la capacidad para heredar, al haberse acreditado la remoci�n del cargo de albacea por su omisi�n de formular en tiempo los inventarios y aval�os, estimando as� que se actualiza la hip�tesis prevista por el art�culo 1331 del C�digo Civil, que establece la p�rdida de la capacidad para heredar por remoci�n del cargo de albacea, cuando �sta haya sido derivada de mala conducta observada en el ejercicio de su cargo; y por otra parte, el D�cimo Tribunal Colegiado de la misma materia y circuito, consider� que no es suficiente para decretar la p�rdida de la capacidad para heredar, el que el albacea haya sido removido de su cargo por formular los inventarios y aval�os de forma extempor�nea, ya que a criterio de dicho tribunal, ese solo hecho por s� mismo, no acredita la existencia de la mala conducta, para que se actualice la hip�tesis que prev� el art�culo 1331 del C�digo Civil para el Distrito Federal, consistente en que se pierde la capacidad para heredar, al haber sido removido del cargo de albacea por mala conducta en su ejercicio, pues a criterio de este tribunal necesariamente debe precisarse el menoscabo que se caus� a la masa hereditaria, ya que el comportamiento del albacea debe generar un da�o a la sucesi�n, que necesariamente debe determinarse en cada caso particular.
Sobre este aspecto, cabe destacar que en este caso s� se cumplen los requisitos de existencia de la contradicci�n de tesis entre Tribunales Colegiados, porque en el caso a estudio la oposici�n de criterios se presenta respecto a cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y, los distintos criterios provienen del examen de los mismos elementos, dado que ambos Tribunales Colegiados analizaron lo siguiente, a la luz de lo que sobre el tema disponen el art�culo 1313, fracci�n VI, en relaci�n con el 1331 del C�digo Civil:
? Incapacidad para heredar del albacea en una sucesi�n testamentaria.
? Por haber sido removido del cargo.
? Mala conducta en el desempe�o del cargo.
? F.�n de inventario y aval�o extempor�neo.
Asimismo, la oposici�n de criterios surge entre las consideraciones, razonamientos e interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas, ya que precisamente al analizar lo anterior ambos llegan a conclusiones diversas, pues como ya se precis�, el T. Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, sostiene en esencia que es correcto declarar la p�rdida de la capacidad para heredar, al haberse demostrado la remoci�n del cargo de albacea, por presentar los inventarios y aval�os extempor�neamente, estimando que este hecho constituye por s� mismo mala conducta, por lo cual estima que tal conducta encuadra en lo dispuesto por el art�culo 1313, fracci�n VI, del C�digo Civil, en relaci�n con el art�culo 1331 del mismo ordenamiento, que establece la incapacidad para heredar por testamento al que habiendo sido nombrado albacea, por mala conducta hubiera sido separado judicialmente de su ejercicio; siendo que por el contrario, el D�cimo Tribunal Colegiado de la misma materia y circuito, sostuvo que no es suficiente para decretar la p�rdida de la capacidad para heredar, el que el albacea haya sido removido de su cargo por formular los inventarios y aval�os de forma extempor�nea, ya que a criterio de este tribunal, ese solo hecho por s� mismo, no acredita la existencia de la mala conducta, para que se actualice la hip�tesis que prev� el art�culo 1331, en relaci�n con el diverso art�culo 1313, fracci�n VI, del C�digo Civil para el Distrito Federal, consistente en que se pierde la capacidad para heredar, al haber sido removido del cargo de albacea por mala conducta en su ejercicio, pues a criterio de este tribunal necesariamente debe precisarse el menoscabo que se caus� a la masa hereditaria, ya que el comportamiento del albacea debe generar un da�o a la sucesi�n, que necesariamente debe determinarse en cada caso particular.
No pasa inadvertido para esta Primera Sala, que no obstante que el D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, manifest� compartir los criterios materia de esta controversia, mismos que sostuvieron los diversos Tribunales Colegiados Segundo y T.o, ambos en Materia Civil del Primer Circuito, lo que se observa a foja 32 de su ejecutoria de veintid�s de mayo de dos mil uno relativa al amparo directo DC. 335/2001, que en la parte conducente se transcribi� en el considerando sexto de la presente resoluci�n; lo cierto es que, en realidad al dictar su resoluci�n materialmente no comparti� los criterios de los citados tribunales, lo cual ya fue debidamente analizado en los apartados que anteceden.
Es decir, una lectura apresurada de las sentencias que se encuentran en contradicci�n de tesis, podr�a llevar a una idea equivocada en el sentido de que la antagon�a descubierta, es inexistente, concepci�n que se rompe, como se anunci�, con s�lo efectuar un an�lisis detallado de los antecedentes de los asuntos involucrados, as� como de las consecuencias que en cada caso tuvieron los pronunciamientos respectivos, lo cual ya se destac� en los considerandos que anteceden.
Por otra parte, es preciso destacar que tanto el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, como el T. Tribunal Colegiado de la misma materia y circuito, para arribar a los criterios controvertidos en esta v�a, analizaron el art�culo 1313,fracci�n VI, en relaci�n con el 1331, ambos del C�digo Civil para el Distrito Federal en Materia Com�n, y para toda la Rep�blica en Materia Federal, promulgado por decreto publicado en el Diario Oficial de la Federaci�n, el veintis�is de marzo de mil novecientos veintiocho, en vigor a partir del primero de octubre de mil novecientos treinta y dos, dado que a la fecha en que emitieron sus resoluciones, �ste se encontraba vigente.
En cambio, el D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, para llegar al criterio materia de esta contradicci�n, analiz� el contenido del art�culo 1313, fracci�n VI, en relaci�n con el 1331, ambos del C�digo Civil para el Distrito Federal, publicado en la Gaceta Oficial del Distrito Federal, el veinticinco de mayo de dos mil.
Sobre este aspecto, debe puntualizarse que no obstante que los Tribunales Colegiados involucrados en el presente asunto interpretaron preceptos que formalmente pertenecen a distinta legislaci�n, la presente contradicci�n de tesis debe resolverse en virtud de que las hip�tesis normativas que prev�n los art�culos analizados por los tribunales involucrados son esencialmente iguales; es decir, el D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al emitir la ejecutoria materia de esta contradicci�n, analiz� el contenido del art�culo 1313, fracci�n VI, en relaci�n con el 1331, ambos preceptos del citado C�digo Civil para el Distrito Federal, mientras que los diversos Segundo y T. Tribunales Colegiados de la misma materia y circuito, al resolver los asuntos de donde derivaron los criterios materia de esta contradicci�n de tesis, analizaron los mismos numerales, pero de diversa legislaci�n, el ya referido C�digo Civil para el Distrito Federal en Materia Com�n y para toda la Rep�blica en Materia Federal.
Lo anterior se advierte con toda claridad de la comparaci�n de los preceptos involucrados, que se anotan en el siguiente cuadro:


Al respecto y para el fin de apoyar la anterior consideraci�n, resulta aplicable por analog�a la tesis de la Segunda Sala de este tribunal, que se comparte, misma que a continuaci�n se inserta:
"Novena �poca
"Instancia: Segunda Sala
"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta
"Tomo: XII, septiembre de 2000
"Tesis: 2a./J. 87/2000
"P�gina: 70
"CONTRADICCI�N DE TESIS. DEBE RESOLVERSE, AUNQUE DIMANE DE LA INTERPRETACI�N DE PRECEPTOS LEGALES DEROGADOS, SI SU CONTENIDO SE REPITI� EN LOS VIGENTES. A pesar de que los criterios divergentes deriven del examen de disposiciones legales o reglamentarias que ya no se encuentren en vigor, por haber sido derogados o abrogados los ordenamientos a que pertenecen, es necesario resolver la contradicci�n de tesis denunciada en el caso de que los ordenamientos vigentes, que sustituyeron a aqu�llos repitan, en lo esencial, las hip�tesis normativas cuya interpretaci�n por los Tribunales Colegiados de Circuito o por las Salas de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, dio lugar a la contradicci�n de tesis, puesto que este proceder tiende a fijar criterios que conservan vigencia y utilidad en la preservaci�n de la seguridad jur�dica."
NOVENO. Toda vez que existe contradicci�n de tesis, debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia el criterio que sustentar� esta Primera Sala en la presente sentencia y que esencialmente coincidir� con el criterio proveniente del D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito.
A continuaci�n se proceder� a su estudio de fondo, en la inteligencia de que su materia de an�lisis quedar� constre�ida al tema de la remoci�n de alg�n cargo de albacea, como causa de incapacidad de heredar por testamento, ya que los criterios materia de la presente contradicci�n, como ya se destac� en los considerandos que anteceden, precisamente analizaron el supuesto de que un albacea fue removido judicialmente de su cargo, por incumplimiento a su obligaci�n de presentar en tiempo los inventarios y aval�os.
De lo anterior, se justifica que en esta resoluci�n se analice �nicamente lo relativo al incumplimiento del albacea, en su obligaci�n de presentar los inventarios y aval�os dentro del t�rmino de sesenta d�as.
En efecto, como se demostrar�, la remoci�n del cargo de albacea, por s� misma no genera la incapacidad para heredar, ya que para que sobrevenga la referida incapacidad, es necesario la concurrencia de elementos de naturaleza subjetiva, tales como que haya existido mala conducta en el ejercicio del cargo de albacea y, que por �sta se le haya separado judicialmente del cargo siendo, que en todo caso, para arribar a la conclusi�n de que existi� mala conducta, el comportamiento del albacea debe generar da�os o perjuicios a la sucesi�n o a la masa hereditaria, que necesariamente debe determinarse en cada caso particular, de modo tal que necesariamente debe probarse el menoscabo que se caus� a la masa hereditaria o a la sucesi�n; adem�s que, para estimar que existi� mala conducta, debe existir un comportamiento del albacea, voluntario activo o negativo, doloso encaminado al prop�sito de generar un aprovechamiento indebido para s� o para terceros; o bien, se causen da�os o perjuicios a la sucesi�n o a la masa hereditaria.
La conclusi�n preliminar deriva de lo siguiente:
Tanto el C�digo Civil para el Distrito Federal en Materia Com�n y para toda la Rep�blica en Materia Federal vigente a partir del primero de octubre de mil novecientos treinta y dos, como el C�digo Civil para el Distrito Federal, publicado en la Gaceta Oficial del Distrito Federal el veinticinco de mayo de dos mil, respectivamente, establecen en su art�culo 1313, fracci�n VI, en relaci�n con los diversos 1331, lo relativo a la incapacidad para heredar.
Por la identidad de los preceptos citados, para hacer referencia a los mismos en esta sentencia, se aludir� al C�digo Civil, en el entendido de que lo considerado al respecto, ata�e a ambas legislaciones, por la particularidad de �stos, misma que ya se ha destacado en este estudio.
El C�digo Civil en sus art�culos 1313, fracci�n VI, en relaci�n con el 1331, establecen:
"Art�culo 1313. Todos los habitantes del Distrito Federal de cualquier edad que sean, tienen capacidad para heredar, y no pueden ser privados de ella de un modo absoluto; pero con relaci�n a ciertas personas y a determinados bienes, pueden perderla por alguna de las causas siguientes:
"...
"VI. Renuncia o remoci�n de alg�n cargo conferido en el testamento."
"Art�culo 1331. Por renuncia o remoci�n de un cargo, son incapaces de heredar por testamento, los que, nombrados en �l tutores, curadores o albaceas, hayan rehusado, sin justa causa, el cargo, o por mala conducta hayan sido separados judicialmente de su ejercicio."
De la lectura de los art�culos antes transcritos, se puede advertir que el art�culo 1313, establece de forma gen�rica las causas por las que puede sobrevenir la incapacidad para heredar, dentro de las que destaca para efectos de este estudio, la prevista por la fracci�n VI, del art�culo de referencia, debe aclararse que la citada fracci�n, regula dos supuestos por los que puede sobrevenir la multicitada incapacidad para heredar, a saber:
a) Por renunciar al desempe�o de un cargo conferido en testamento.
b) Por remoci�n de alg�n cargo conferido en el testamento.
Ahora bien, es preciso destacar que el art�culo en cita, establece, como ya se anticip�, de forma gen�rica las causas por la que puede sobrevenir la incapacidad para heredar, pero precisamente el diverso art�culo 1331, de forma espec�fica regula los requisitos que deber�n concurrir para que se actualice la incapacidad para heredar por testamento.
En efecto, el mencionado art�culo 1331 del C�digo Civil, precisa en que casos la renuncia o remoci�n de un cargo conferido en un testamento, tendr� la consecuencia de que sobrevenga la incapacidad para heredar por testamento.
De la lectura de dicho precepto, se puede advertir que los supuestos en �l establecidos, son los siguientes:
Por renuncia sin causa justa de un cargo conferido en testamento.
Por remoci�n de un cargo conferido en testamento, cuando dicha remoci�n haya sido por declaraci�n judicial, a causa de mala conducta.
Para efectos de esta contradicci�n de tesis, se analizar� �nicamente el segundo de los supuestos establecidos en el art�culo 1331 del C�digo Civil, consistente en la remoci�n de un cargo conferido en testamento, cuando dicha remoci�n haya sido por declaraci�n judicial, a causa de mala conducta.
Entonces, para estar en posibilidad de determinar el alcance del supuesto en cuesti�n, es preciso desentra�ar el sentido que tienen las palabras "mala conducta", dentro de la redacci�n del art�culo 1331 del C�digo Civil.
Como ha sido acotado en la puntualizaci�n de la materia de esta contradicci�n de tesis, el citado art�culo 1331 del C�digo Civil, establece una condici�n sine qua non, para que se actualice la incapacidad para heredar por testamento.
Dicha condici�n consiste precisamente en la existencia de la mala conducta, como causa para remover judicialmente al albacea de su cargo; en tal virtud para el solo efecto de estar en aptitud de poder delimitar qu� debe entenderse por mala conducta, trat�ndose de aquellos casos en que un albacea haya sido removido por resoluci�n judicial de su cargo, se analizar� brevemente lo siguiente:
La instituci�n del albacea de una sucesi�n testamentaria, debe ser entendida desde la perspectiva de que �sta, es la persona que estar� encargada de ejecutar la voluntad del testador plasmada en el testamento.
Cabe destacar que seg�n lo dispone el art�culo 1295 del C�digo Civil, el testamento es un acto personal�simo, revocable y libre, por el cual una persona capaz dispone de sus bienes y derechos, y declara o cumple deberes para despu�s de su muerte.
En tales consideraciones, debe entenderse que en atenci�n a lo que dispone el art�culo 1681 del C�digo Civil, el testador tiene la facultad de designar en su testamento, a aquella o aquellas personas a las que encomendar� la ejecuci�n de su voluntad, es decir, el o los albaceas de su sucesi�n; por ende, al momento de que la persona o personas a las que se les design� tal car�cter, aceptan y protestan el desempe�ar el cargo conferido, impl�citamente aceptan que cumplir�n fielmente con todas las obligaciones inherentes al desempe�o de su cargo, esto �ltimo, en concordancia con lo que dispone el diverso art�culo 1695 del citado C�digo Civil, mismo que se�ala: "El cargo de albacea es voluntario; pero el que lo acepte, se constituye en la obligaci�n de desempe�arlo."
Ahora bien, para una mejor comprensi�n del tema en estudio, se transcribe a continuaci�n el art�culo 1706 del C�digo Civil:
"Art�culo 1706. Son obligaciones del albacea general:
"I. La presentaci�n del testamento;
"II. El aseguramiento de los bienes de la herencia;
"III. La formaci�n de inventarios;
"IV. La administraci�n de los bienes y la rendici�n de las cuentas del albaceazgo;
"V. El pago de las deudas mortuorias, hereditarias y testamentarias;
"VI. La partici�n y adjudicaci�n de los bienes entre los herederos y legatarios;
"VII. La defensa, en juicio y fuera de �l, as� de la herencia como de la validez del testamento;
"VIII. La de representar a la sucesi�n en todos los juicios que hubieren de promoverse en su nombre o que se promovieron contra de ella;
"IX. Las dem�s que le imponga la ley."
Asimismo, se transcribe el art�culo 1708 del C�digo Civil, que se�ala:
"Art�culo 1708. El albacea tambi�n est� obligado, dentro de los tres meses contados desde que acepte su nombramiento, a garantizar su manejo, con fianza, hipoteca o prenda, a su elecci�n, conforme a las bases siguientes:
"I. Por el importe de la renta de los bienes ra�ces en el �ltimo a�o y por los r�ditos de los capitales impuestos, durante ese mismo tiempo;
"II. Por el valor de los bienes muebles;
"III. Por el de los productos de las fincas r�sticas en un a�o, calculados por peritos o por el t�rmino medio en un quinquenio, a elecci�n del Juez;
"IV. En las negociaciones mercantiles e industriales por el veinte por ciento del importe de las mercanc�as, y dem�s efectos muebles, calculado por los libros si est�n llevados en debida forma o a juicio de peritos."
De los preceptos transcritos, se observa que el desempe�o del cargo de albacea, implica una serie de obligaciones que en dichos preceptos se se�alan.
Las anteriores transcripciones se hicieron para tener un panorama del conjunto de obligaciones que recaen en el albacea de una sucesi�n, pero por las particularidades de los temas que examinaron los tribunales involucrados en la presente contradicci�n, s�lo se analizar� lo relativo a la obligaci�n que se regula en el art�culo 1706, fracci�n III, relativa a la formaci�n de inventarios, toda vez que, como anteriormente se pudo advertir en los antecedentes de los cuales derivaron los criterios sustentados por los Tribunales T.o y D�cimo Colegiados, ambos en Materia Civil del Primer Circuito, la causa por la que fueron removidos los albaceas involucrados en los juicios de amparo de los que conocieron, fue precisamente por no haber cumplido en t�rmino con la obligaci�n prevista en la fracci�n III del art�culo 1706.
Debe destacarse que esta obligaci�n, se regula de forma gen�rica en la citada fracci�n III del art�culo 1706 del C�digo Civil, y de manera espec�fica en el art�culo 1712, en relaci�n con el art�culo 816, del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, preceptos que se�alan:
"Art�culo 1712. El albacea debe formar el inventario dentro del t�rmino se�alado por el C�digo de Procedimientos Civiles. Si no lo hace, ser� removido."
"Art�culo 816. Dentro de diez d�as de haber aceptado su cargo el albacea debe proceder a la formaci�n de inventarios y aval�os, dando aviso al juzgado para los efectos del art�culo 819 y dentro de los sesenta d�as de la misma fecha deber� presentarlo.
"El inventario y aval�o se practicar�n simult�neamente, siempre que no fuere imposible por la naturaleza de los bienes."
Puntualizado lo anterior, debe analizarse el contenido de las disposiciones anotadas.
Al efecto, de la simple lectura de dichos preceptos, resulta evidente que el incumplimiento a la formulaci�n de inventarios y aval�os dentro del t�rmino de sesenta d�as al en que se acept� el cargo de albacea, genera la sanci�n que prev� el art�culo 1712, que textualmente dice que: "... Si no lo hace, ser� removido.".
Es decir, del contenido del art�culo 1712 del C�digo Civil, se advierte que el incumplimiento a la obligaci�n en �l prevista, trae en s� misma la consecuencia de que el albacea de la sucesi�n sea removido de su cargo. Empero, el hecho de que se haya decretado la remoci�n a que se refiere el art�culo 1712 del C�digo Civil, no implica que se debe tener por actualizada la causa de incapacidad para heredar por testamento, debido a que para que esto suceda, debe demostrarse que en el caso concreto se actualiza la hip�tesis prevista por el art�culo 1331 del C�digo Civil, es decir, que la remoci�n de un cargo conferido en testamento, cuando dicha remoci�n haya sido por declaraci�n judicial, a causa de mala conducta, observada en el desempe�o de su cargo.
En tal virtud, debe concluirse que, para decretar la p�rdida de la capacidad para heredar por testamento, no es suficiente que se demuestre que el albacea fue removido del cargo por haber formulado extempor�neamente los inventarios y aval�os, pues como ya se anot�, la remoci�n que prev� el art�culo 1712 del C�digo Civil, es de car�cter objetivo, es decir, para que se actualice tal hip�tesis, s�lo se atiende al hecho de que el sujeto haya incurrido en el incumplimiento de la obligaci�n que en �l se regula, la de presentar el inventario y aval�o de la sucesi�n, dentro del t�rmino de sesenta d�as, sin tomar en consideraci�n las causas que llevaron al sujeto a incumplir; en cambio, la hip�tesis contenida en el art�culo 1331 del mismo ordenamiento, ya se�alada, s� considera dentro de su regulaci�n un aspecto meramente subjetivo, el de la "mala conducta", ya que como se anot�, la norma en cuesti�n en lo que interesa, se�ala que ser�n incapaces para heredar por testamento, los que nombrados en �l albaceas, por "mala conducta" hayan sido removidos judicialmente de su cargo. Lo que implica que para que se pueda actualizar la referida hip�tesis normativa, es preciso que se atienda a cuestiones de tipo subjetivo, para poder establecer hasta qu� punto se puede estimar que el albacea se condujo con mala conducta en el desempe�o de su cargo, a cuya causa se le haya removido del cargo.
A manera de abundamiento y para una mejor comprensi�n de lo hasta aqu� expuesto, debe decirse que en el campo del derecho, se puede entender la conducta, como un comportamiento humano, voluntario activo o negativo, encaminado a un prop�sito que produce un resultado; entendida de esa forma la conducta, para conceptuar que es la "mala conducta", en el contexto del art�culo 1331 del C�digo Civil, puede estimarse que �sta se puede traducir en un comportamiento del albacea, voluntario, activo o negativo y doloso, encaminado al prop�sito de generar un aprovechamiento indebido para s� o para terceros; o bien se causen da�os o perjuicios a la sucesi�n o a la masa hereditaria.
Por otra parte, en principio es v�lido sostener que la falta de presentaci�n en tiempo de los inventarios y aval�os, efectivamente puede retrasar la tramitaci�n de la sucesi�n, precisamente por ello es que el legislador estableci� la sanci�n que prev� el art�culo 1712, que se�ala para tales casos la remoci�n del cargo de albacea; pero, para que esa remoci�n pueda generar per se, la p�rdida de la capacidad para heredar, debe haber existido mala conducta por parte del albacea, la cual debe ser determinada en cada caso particular, atendiendo a las caracter�sticas que antes se anotaron, pues para que se pueda estimar que existi� mala conducta, deben concurrir las condiciones ya mencionadas, es decir, un comportamiento del albacea voluntario, activo o negativo y doloso encaminado al prop�sito de generar un aprovechamiento indebido para s� o para terceros; o bien se causen da�os o perjuicios a la sucesi�n o a la masa hereditaria.
En virtud de lo anterior, debe precisarse que la remoci�n del cargo de albacea, por s� misma no genera la incapacidad para heredar, ya que para que sobrevenga la referida incapacidad, es necesario la concurrencia de elementos de naturaleza subjetiva, tales como que haya existido mala conducta en el ejercicio del cargo de albacea, y que por �sta se le haya separado judicialmente del cargo; siendo que en todo caso, para arribar a la conclusi�n de que existi� mala conducta, el comportamiento del albacea debe generar da�os o perjuicios a la sucesi�n o a la masa hereditaria, que necesariamente debe determinarse en cada caso particular, de modo tal que necesariamente debe probarse el menoscabo que se caus� a la masa hereditaria o a la sucesi�n; adem�s que, para estimar que existi� mala conducta, debe existir un comportamiento del albacea, voluntario activo o negativo doloso encaminado al prop�sito de generar: un aprovechamiento indebido para s� o para terceros; o bien, se causen da�os o perjuicios a la sucesi�n o a la masa hereditaria.
En el orden de ideas que ha quedado plasmado en este considerando, con apoyo en lo dispuesto por el art�culo 192, �ltimo p�rrafo, de la Ley de A., deben regir con car�cter jurisprudencial las siguientes tesis:
ALBACEA. SU REMOCI�N DEL CARGO NO GENERA, POR S� MISMA, INCAPACIDAD PARA HEREDAR POR TESTAMENTO, PUES PARA ELLO DEBE DEMOSTRARSE QUE EXISTI� MALA CONDUCTA (LEGISLACI�N DEL DISTRITO FEDERAL). Para que se decrete la p�rdida de la capacidad del albacea para heredar por testamento, es insuficiente demostrar que fue removido del cargo por haber formuladoextempor�neamente los inventarios y aval�os, pues la remoci�n prevista en el art�culo 1712 del C�digo Civil para el Distrito Federal es de car�cter objetivo, por lo que para su actualizaci�n s�lo se atiende al hecho de que el sujeto haya incurrido en el incumplimiento de la obligaci�n en �l regulada, dentro del t�rmino de sesenta d�as se�alado en el art�culo 816 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, sin tomar en consideraci�n las causas que lo llevaron a incumplir; en cambio, la hip�tesis contenida en el art�culo 1331 del citado C�digo Civil considera un aspecto meramente subjetivo al se�alar que ser�n incapaces para heredar por testamento los albaceas que hayan sido removidos judicialmente de su cargo por "mala conducta", lo que implica que para que pueda actualizarse dicho supuesto, es preciso atender a cuestiones de tipo subjetivo, para poder estimar que el albacea observ� mala conducta en el desempe�o de su cargo y que por esa causa fue removido.
ALBACEA, PARA QUE SOBREVENGA SU INCAPACIDAD PARA HEREDAR POR TESTAMENTO POR MALA CONDUCTA SE REQUIERE LA DEMOSTRACI�N PLENA DE �STA (LEGISLACI�N DEL DISTRITO FEDERAL).-El art�culo 1331 del C�digo Civil para el Distrito Federal se�ala que son incapaces para heredar por testamento, entre otros, los albaceas que por mala conducta hayan sido separados judicialmente de su ejercicio. Ahora bien, la mala conducta puede traducirse en un comportamiento del albacea, voluntario, activo u omisivo, y doloso encaminado a generar un aprovechamiento indebido para s� o para terceros, o a causar da�os o perjuicios a la sucesi�n o la masa hereditaria, de manera que para que sobrevenga la referida incapacidad debe demostrarse plenamente que la remoci�n del cargo de albacea se origin� al actualizarse alguno de los supuestos mencionados.
Por lo expuesto y fundado, se

resuelve:
PRIMERO.-No existe contradicci�n de tesis entre el criterio sustentado por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito por un lado y, el T. y D�cimo Tribunales de la misma materia y circuito, por otro, en los t�rminos de lo expuesto en el s�ptimo considerando de esta resoluci�n.
SEGUNDO.-S� existe contradicci�n de tesis entre los criterios sustentados por el T. y D�cimo Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito, en los t�rminos precisados en el octavo considerando de esta resoluci�n.
TERCERO.-Deben prevalecer con car�cter de jurisprudencia los criterios que sustenta esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que aparecen en el �ltimo considerando de esta sentencia.
N.�quese; rem�tase testimonio de esta ejecutoria a los Tribunales Colegiados de Circuito que intervinieron y a la Direcci�n General de Compilaci�n y S.�n de Tesis de este Alto Tribunal para los efectos de los art�culos 192, 195, fracciones II y III, y 197-B de la Ley de A., c�mplase y en su oportunidad, arch�vese.
As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n por unanimidad de cuatro votos de los se�ores Ministros: Jos� de Jes�s G.�o P. (ponente), J.N.S.M., J.R.�n C.�o D�az, y presidenta O.S.C. de G.�a V..