Ejecutoria num. 1a./J. 39/2003 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26825408

Ejecutoria num. 1a./J. 39/2003 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 39/2003
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Septiembre de 2003
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 96/2002-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL DÉCIMO PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO, EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO PRIMER CIRCUITO Y EL TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.ACCIÓN CAMBIARIA DIRECTA. EL AVALISTA DE UN TÍTULO DE CRÉDITO QUE SOLIDARIAMENTE CUBRIÓ SU IMPORTE, SE ENCUENTRA LEGITIMADO PARA EJERCITARLA EN CONTRA DEL OBLIGADO PRINCIPAL Y/O DE SUS DEMÁS AVALISTAS.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 96/2002-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL D�CIMO PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO, EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL D�CIMO PRIMER CIRCUITO Y EL TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

CUARTO

Las tesis aisladas que se encuentran en contradicci�n son del tenor literal siguiente:

a) La sustentada por el D�cimo Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito:

"Novena �poca

"Instancia: D�cimo Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XVI, julio de 2002

"Tesis: I.11o.C.18 C

"P�gina: 1351

"PAGAR�. ACCI�N CAMBIARIA DIRECTA Y NO DE REGRESO. LA TIENE EL AVALISTA QUE PAG� EN CONTRA DEL OBLIGADO PRINCIPAL O SUS AVALISTAS. El art�culo 151 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito dispone que la acci�n cambiaria es directa o de regreso; directa, cuando se deduce contra el aceptante o sus avalistas; de regreso, cuando se ejercita contra cualquier otro obligado; de ello se deduce que la naturaleza de la acci�n cambiaria depende de los sujetos pasivos contra los que endereza la acci�n el tenedor. Cuando se emite un t�tulo puede suceder que �ste nunca circule; as�, el obligado a pagarlo ser� el suscriptor o sus avalistas si los hubiere; en este caso el documento se les podr� reclamar en v�a directa de conformidad con dicho precepto. Sin embargo, en el caso de que un avalista del obligado pague el documento y ejercite la acci�n cambiaria contra el obligado y otro avalista, la acci�n no es de regreso sino directa. La raz�n elemental de la diferencia entre las denominaciones acci�n directa y de regreso, es que se habla de regreso cuando el tenedor se dirige a personas que le preceden en el orden de la circulaci�n del t�tulo de cr�dito, esto es, dirige su acci�n en sentido inverso del curso normal del t�tulo hacia cualesquiera otros obligados que le preceden y lo ser� en v�a directa cuando lo haga contra el aceptante o sus avalistas. El regreso o acci�n regresiva acontece cuando al haber circulado el documento, el beneficiario ha cambiado; en tal caso hay otras personas que se obligan en el t�tulo, que aunque no crearon la obligaci�n responden de que el t�tulo se pague, porque se valieron del documento (art�culo 154 del ordenamiento invocado). As�, cuando el t�tulo vence el �ltimo tenedor podr� exigir el pago en v�a directa a la persona que se oblig� a pagar (aceptante o sus avalistas), pero si �ste no quiere o no puede hacerlo, entonces se regresa contra cualquiera de los que lo utilizaron antes de la fecha en que �l lo recibi�. Y si el que paga es uno de los que se valieron del t�tulo y no el obligado, el que pag� podr� recobrar el pago en v�a directa contra aquel que debi� hacerlo (aceptante o sus avalistas) pero si �ste vuelve a fallar, podr� regresar contra cualquiera de los que utilizaron el t�tulo antes que �l, y as� hasta que pague el obligado, s�lo que la acci�n que se endereza contra este �ltimo o sus avalistas por disposici�n legal es directa y no de regreso.

Amparo directo 24/2002. 21 de febrero de 2002. Unanimidad de votos. Ponente: F.J.R.P.�a, secretario de tribunal autorizado por el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal para desempe�ar las funciones de Magistrado. Secretario: E.J.N.G.�a.

Las consideraciones que sustentaron a la ejecutoria antes referida, son del tenor siguiente:

"QUINTO. ... Debe decirse que la mayor�a de las disposiciones regulatorias de los t�tulos de cr�dito contenidas en la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito se refieren a la letra de cambio, sin embargo, ellas le son aplicables al pagar�; por ello, se estima pertinente resaltar que aunque en la ley se refiera a la letra de cambio y aunque en el caso el documento base de la acci�n se trata de un pagar�, las disposiciones que se invocan deben entenderse referidas en lo conducente a este �ltimo, de conformidad con el art�culo 174 de la ley citada.

"El art�culo 115 de dicho ordenamiento legal dispone que el avalista que paga la letra tiene acci�n cambiaria contra el avalado y contra los que est�n obligados para con �ste en virtud de la letra; sin embargo, no se�ala qu� tipo de acci�n corresponde.

"El art�culo 150, fracci�n II, aplicable al pagar�, establece que la acci�n cambiaria se ejercita en caso de falta de pago.

"Por su parte, el art�culo 151 del mismo ordenamiento dispone:

"?Art�culo 151. La acci�n cambiaria es directa o de regreso; directa, cuando se deduce contra el aceptante o sus avalistas; de regreso, cuando se ejercita contra cualquier otro obligado.?

"Aqu� debemos distinguir cu�ndo la acci�n cambiaria es directa y cu�ndo de regreso.

"De conformidad con dicho precepto, la acci�n cambiaria directa es aquella que se deduce contra el aceptante o sus avalistas.

"Ser� de regreso cuando se ejercita contra cualquier otro obligado.

"Esto significa que de acuerdo a dicho precepto, la naturaleza de la acci�n cambiaria depende de los sujetos pasivos contra los que se endereza, es decir, directa contra el aceptante o sus avalistas, de regreso contra cualquier otro obligado.

"Como se ve, para el ejercicio de dichas acciones dicho precepto no establece calidad en el sujeto activo, por ello es infundado que la acci�n cambiaria directa sea la que s�lo pudo haber ejercitado el acreedor primario, Autofinanciamiento M�xico, Sociedad An�nima de Capital Variable, o que un avalista que paga no tenga dicha acci�n directa, ya que dicho precepto no limita la calidad en el sujeto activo en la acci�n sino que debe entenderse como tal al titular o tenedor del documento cambiario.

"En efecto, debe decirse que el tratadista J.�n R.�guez R.�guez en su obra Derecho Mercantil, vig�simo quinta edici�n, P.�a, M�xico, 2001, p�gina 385, sostiene al conceptuar la acci�n cambiaria directa como:

"?Llamamos acci�n cambiaria directa a aquella que corresponde al titular de una letra de cambio para obtener su cobro judicial del aceptante o de sus avalistas (art�culo 151).?

"Entonces, la acci�n cambiaria directa tiene lugar cuando se endereza contra el suscriptor del pagar� o sus avalistas por el titular o tenedor del documento, ya que en t�rminos del art�culo 154, p�rrafo segundo, del ordenamiento legal invocado, los avalistas se obligan a pagar el t�tulo de cr�dito en la misma forma y circunstancias en que hubiese tenido que pagarla la persona a la que avalan, cuando sean avalistas del suscriptor; por ello, dicha acci�n directa puede deducirse contra este �ltimo o sus avalistas, y dicho precepto no dispone que dicha acci�n s�lo puede ser ejercitada por el acreedor primario o que no pueda ejercitarla un avalista que pag�, como lo estiman las quejosas, por el solo hecho de ser avalista.

"La acci�n cambiaria de regreso se deduce contra cualquier otro obligado, esto es, los obligados indirectos, no contra el suscriptor ni sus avalistas de �ste, porque entonces ser�a directa.

"Lo que sostiene el tratadista F. de J.T.R.�rez en su obra Derecho Mercantil Mexicano, s�ptima edici�n, P.�a, M�xico, p�gina 526, al afirmar lo siguiente:

"?La acci�n cambiaria de regreso, o sea la que puede ejercitar el tenedor de una letra de cambio contra los obligados indirectos ...?

"El autor J.�n G., en su obra ?Curso de Derecho Mercantil?, novena edici�n, P.�a, M�xico, mil novecientos noventa y ocho, p�ginas 910 y 911, explica el regreso:

"?IV. El regreso. 1) D.�n del concepto. El curso normal de la letra supone su aceptaci�n, cuando a este efecto es presentada al librado, y su pago por el aceptante el d�a del vencimiento. Pero la adquisici�n de las letras en el tr�fico no se funda s�lo en esta doble expectativa, sino, principalmente, en la garant�a que el librador y los endosantes ofrecen de que la letra ser� aceptada, si es susceptible de aceptaci�n, y sea pagada cuando venza. El regreso es, sencillamente, el ejercicio que hace el portador de la letra de ese derecho de garant�a contra el librador y los endosantes en caso de falta de aceptaci�n, en caso de falta de pago y en caso de insolvencia del librado. Estos tres son los supuestos legales del ejercicio de regreso. ... Cuando en la doctrina espa�ola se habla de regreso se piensa exclusivamente en el pago regresivo de la letra. Pero es evidente que tambi�n cuando el tenedor se vuelve hacia un endosante o hacia el librador para reclamar la cauci�n efectiva, ejercita un derecho de regreso, porque se dirige a personas que le preceden en el orden de la circulaci�n de la letra: dirige su acci�n en sentido inverso del curso normal de la letra (regreso).?

"Por su parte, el primeramente invocado autor J.�n R.�guez R.�guez explica el contenido de la obligaci�n de regreso, al expresar (op. cit. p�gina 387 y 398):

"?Este contenido es diverso seg�n que la acci�n regresiva la ejerza el �ltimo tenedor o alguno de los que paguen a �ste, y se dirija regresivamente hacia los obligados que le preceden.?

"Esto es, dicha acci�n regresiva pueden ejercitarla el �ltimo tenedor del documento o el que pag� a �ste y as� regresivamente hacia los obligados que le preceden, de modo que no por el hecho de que un avalista que pag� ejercita una acci�n cambiaria, �sta no necesariamente es de regreso como lo estima la quejosa, ya que en t�rminos del art�culo 151 antes transcrito ser� as� cuando la ejercite contra cualquier otro obligado que no sean el aceptante o sus avalistas, de lo contrario, como en caso (sic) acontece, es directa.

"Ello, en virtud de la naturaleza propia de los t�tulos de cr�dito que son susceptibles de transmitirse o de circular; puede acontecer que en un t�tulo de cr�dito aparezcan varias personas oblig�ndose a su pago, no s�lo el aceptante y, en su caso, sus avalistas, si los hubiere, contra quienes se deduce la acci�n cambiaria directa, sino que al circular el documento, surgen otros que adquieren derechos u obligaciones derivados de la transmisi�n del t�tulo en relaci�n con su endosante, los cuales son los obligados indirectos, contra los que se deduce la acci�n cambiaria de regreso.

"En la letra de cambio intervienen: el librador que es el gira (sic) o emite la letra; el tomador o beneficiario, que es el que recibe la letra y a quien ha de hacerse el pago; y aquel a cuyo cargo se gira la letra, el cual se llama girado o aceptante, luego que se compromete a pagarla.

"En el pagar� interviene el suscriptor del pagar� que al obligarse se constituye en aceptante, y el tomador o beneficiario que es la persona a quien ha de hacerse el pago y, en su caso, los avalistas del obligado.

"Si hay negociaci�n, transmisi�n o circulaci�n del t�tulo intervienen m�s personas, los cuales son los obligados indirectos.

"En efecto, el tomador o beneficiario puede transmitir todos sus derechos a una tercera persona por la v�a del endoso y garantizar con uno o m�s avalistas y desde entonces se hace endosante y los otros avalistas del endosante con respecto al tercero que lo recibe a quien ha transmitido sus derechos, el cual se llama portador o tenedor, este �ltimo puede, a su vez, endosar la letra o pagar� a otro, y as� sucesivamente; de manera que el nombre de portador o tenedor pertenece en definitiva a la �ltima persona a quien se ha transmitido el documento.

"De modo que en un t�tulo de cr�dito pueden intervenir, adem�s de las personas primeramente se�aladas, el endosante, los avalistas del endosante, el portador o �ltimo tenedor del t�tulo de cr�dito, y as� seg�n la �ltima persona a quien se haya transmitido; as� lo explica el tratadista J.�n E., en su obra Diccionario Razonado de L.�n y Jurisprudencia, C�rdenas Editor y Distribuidor, M�xico, 1991, tomo II, p�gina 1161.

"As�, para entender por qu� una acci�n se llama directa y la otra de regreso, se debe atender al concepto de obligado por el pago de un t�tulo.

"Cuando se emite un t�tulo puede suceder que �ste nunca cambie de manos, pero podr�a ocurrir que varias personas se valgan de �l, es el caso cuando un t�tulo se endosa varias veces.

"A diferencia del beneficiario, que siempre puede cambiar, toda vez que el t�tulo se puede endosar constantemente, el obligado a pagarlo no cambia jam�s, sino al contrario, se conoce desde el principio y acaso por esa raz�n el t�tulo tuvo una m�s f�cil o dif�cil circulaci�n, seg�n la solvencia y el prestigio del que se oblig�.

"Cuando hay otras personas que se obligan con el t�tulo, que aunque no crearon la obligaci�n tambi�n llevan parte de la responsabilidad del pago, porque, al igual que el obligado, se valieron del documento para obtener un beneficio patrimonial, es decir, tambi�n les sirvi�. Es por esto que debe distinguirse el obligado al pago, como el individuo cuya firma aparece en el texto como creaci�n y aceptaci�n de la obligaci�n contra�da; del responsable del pago, por ejemplo, el que fue a la vez endosante y endosatario, porque en alguna �poca tuvo la propiedad del t�tulo, pero la transmiti� a cambio de un beneficio patrimonial, raz�n por la cual tambi�n debe responder de que el t�tulo se pague, de conformidad con el art�culo 154 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito.

"As� las cosas, cuando el t�tulo vence, el �ltimo tenedor (a quien le toc� ser su due�o en la fecha del vencimiento) exigir� el pago directamente a la persona que se oblig� a pagar al principal obligado, pero si �ste no quiere o no puede hacerlo, entonces se regresa contra cualquiera de los que lo utilizaron antes que �l, es decir, contra cualquiera de los endosantes que se valieron del t�tulo antes de la fecha en que �l lo recibi� (he ah� la raz�n m�s elemental de la diferencia entre las denominaciones acci�n directa y de regreso). Y si el que paga es uno de los responsables y no el obligado, �l tambi�n podr� recobrar el pago hecho directamente con aquel que lo debi� hacer -principal obligado- pero si �ste vuelve a fallar, podr� regresar una vez m�s contra cualquiera de los que utilizaron el t�tulo, siempre que sea alguno de aquellos que lo utilizaron antes, porque los posteriores no responden ante �l, sino �nicamente ante los que les sigan, y as� hasta que pague el obligado.

"En el mismo sentido, el tratadista C.F.D.�valos M.�a en su obra T�tulos de Cr�dito, segunda edici�n, Harla, M�xico, mil novecientos noventa y uno, p�gina 123, distingue la acci�n cambiaria directa y la de regreso, en los t�rminos siguientes:

"?La directa se distingue por lo siguiente: Solamente se puede intentar contra el principal obligado o contra sus avalistas (art�culo 151 LGTOC). Esta acci�n no caduca en virtud de que, como se dijo, no deben agotarse los requisitos que son necesarios para que la de regreso no caduque (art�culos 160, proemio y 162, proemio). Sin embargo, se debe considerar el tipo especial de caducidad del cheque (art�culo 191, III, LGTOC) y que veremos m�s adelante. Esta acci�n prescribe en tres a�os (art�culo 165 LGTOC) despu�s de la exigibilidad del t�tulo, seg�n cada tipo de vencimiento. Esta acci�n puede ser intentada indistintamente por el �ltimo tenedor o por el responsable en v�a de regreso que pague el t�tulo. Por su parte, la acci�n en v�a de regreso se distingue por lo siguiente: Puede intentarse contra cualquiera de los signatarios, excepci�n contra el principal obligado y sus avalistas (art�culo 151 LGTOC). Esta acci�n s� caduca cuando no se cumplan los requisitos de cobro y protesto que adelante se mencionar�n (art�culos 160 y 161 LGTOC). Esta acci�n prescribe tres meses despu�s de la fecha del protesto (art�culos 160, V y 161, II LGTOC). No obstante que se utiliza el t�rmino caducidad, como veremos, se trata de una prescripci�n, porque aqu�lla implica la nunca existencia de una acci�n y �sta la existencia de una que se perdi�. Esta acci�n s�lo se puede intentar en contra de los que hayan firmado el t�tulo antes de la fecha en que lo hizo el que la ejercite, pues ning�n signatario se puede responsabilizar con los anteriores a �l, por la simple raz�n de que los anteriores se valieron del documento antes que �l, luego, ellos responden, pero ante los ulteriores.?

"El invocado tratadista J.�n R.�guez R.�guez, en la obra antes citada, p�ginas 387, 388 a 392, explica tres clases de acciones regresivas o de regreso:

"Dicho autor manifiesta que existe la acci�n cambiaria de regreso por falta de aceptaci�n, la cual surge cuando el obligado al pago no acepta la obligaci�n contenida en la letra a su cargo, o cuando condiciona su aceptaci�n o cuando no se puede tener su aceptaci�n por ausencia, muerte u otro impedimento, acci�n prevista en el art�culo 150, fracciones I y III, de la invocada Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito.

"Dicha acci�n no acontece en el pagar�, ya que �ste no requiere aceptaci�n por parte del obligado, ya que desde que lo signa el suscriptor se constituye en aceptante u obligado, de conformidad con el �ltimo p�rrafo del art�culo 174 del mismo ordenamiento, por ende, no puede promoverse acci�n cambiaria de regreso por falta de aceptaci�n, como podr�a acontecer con la letra de cambio, pues para su pago el girado debe aceptar la obligaci�n contenida en la letra; de ah� que en el caso a estudio no se actualiza tal supuesto para considerar que la acci�n es de regreso.

"Adem�s, explica dicho tratadista que la acci�n regresiva en t�rminos del art�culo 151 se ejercita contra cualquier obligado, siendo que la acci�n no es regresiva cuando se dirige contra el aceptante o sus avalistas; por consiguiente, los obligados son el girador, los endosantes y sus respectivos avalistas u otros.

"Que hay acci�n cambiaria de regreso por falta de pago, se�alando:

"?La acci�n regresiva por falta de pago es la que el tenedor de la letra ejerce contra el librador, los endosantes y sus avalistas en el caso de no pago de la letra por el aceptante o por el librado.?

"Esto es, que aceptada la letra el obligado no la pague, entonces procede la acci�n de regreso contra el librador, los endosantes y sus avalistas, que son precisamente obligados indirectos, lo que lleva al pagar�, y atendiendo al art�culo 151 arriba transcrito, la de regreso por falta de pago no se deduce contra el aceptante ni sus avalistas, pues entonces ser�a directa, sin importar qui�n sea el tenedor del t�tulo, y por ello en el caso no se actualiza dicho supuesto.

"La acci�n de regreso, por mayor seguridad, que seg�n el art�culo 150, fracci�n III, del mismo cuerpo legal procede cuando el girado o el aceptante fueron declarados en estado de quiebra o de concurso, lo que en el caso no acontece para estimar que la acci�n ejercitada en el juicio natural sea cambiaria de regreso.

En consecuencia, debe concluirse que, contrario a lo sostenido por las quejosas, la acci�n cambiaria ejercitada por la actora es directa porque la dedujo contra el aceptante y su avalista, de conformidad con el art�culo 151 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito. ...

b) La tesis aislada sustentada por el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito es del tenor literal siguiente:

"Octava �poca

"Instancia: Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: XIV, noviembre de 1994

"Tesis: XI. 1o. 219 C

"P�gina: 543

"T�TULOS DE CR�DITO. CASO EN QUE EST� LEGITIMADO EL AVALISTA PARA EJERCER LA ACCI�N CAMBIARIA DE REGRESO. El aval que tiene en su poder los pagar�s cuyo importe exige y demuestra que liquid� su valor a la beneficiaria, est� legitimado, en t�rminos de los art�culos 17, 115 y 129 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, para ejercer en contra del suscriptor y deudor principal la acci�n cambiaria de regreso, sin que se requiera que la beneficiaria original endose en propiedad los t�tulos de cr�dito en favor del aval, habida cuenta que el solo hecho de que�ste los tenga en su poder, autoriza a presumir que los pag� a aqu�lla, presunci�n que se robustece con la constancia que en tal sentido se le extienda.

Amparo directo 307/94. R.C.G.�lez. 22 de agosto de 1994. Unanimidad de votos. Ponente: J.G.J.�nez. Secretario: R.D.�az Ch�vez.

Las consideraciones que sustentan a la tesis de m�rito son las siguientes:

"CUARTO. Son fundados los conceptos de violaci�n transcritos.

"Afirma el quejoso que la sentencia reclamada transgrede en su perjuicio los art�culos 14 y 16 de la Constituci�n Federal y 26, 29 y 38, segundo p�rrafo, de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, ya que las conclusiones a que arrib� el Magistrado responsable son ilegales, puesto que si �l, como avalista del ahora tercero perjudicado, pag� los documentos base de la acci�n que ejerce en su contra, lo cual justific� plenamente con la constancia expedida por la empresa beneficiaria, es evidente que con ello se liber� de la obligaci�n que le impone el art�culo 114 de la citada Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito; que el Magistrado de la S. responsable dej� de tomar en cuenta que el numeral 17 de la misma ley impone al tenedor de un t�tulo de cr�dito la obligaci�n de restituirlo, transmisi�n que implica el traspaso del derecho principal en �l consignado; que adem�s, de acuerdo con el art�culo 115 de la referida Ley de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, el avalista que paga la letra de cambio tiene acci�n cambiaria contra el avalado, sin que precepto alguno contemple como requisito indispensable para deducir esa acci�n el endoso en propiedad por parte del beneficiario del documento.

"Los anteriores argumentos son fundados, tomando en cuenta que el art�culo 17 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito dispone lo siguiente: ?El tenedor de un t�tulo tiene la obligaci�n de exhibirlo para ejercitar el derecho que en �l se consigna. Cuando sea pagado, debe restituirlo. Si es pagado s�lo parcialmente o en lo accesorio, debe hacer menci�n del pago en el t�tulo. En los casos de robo, extrav�o, destrucci�n o deterioro grave, se estar� a lo dispuesto por los art�culos 42 al 68, 74 y 75.?; el numeral 115 del propio ordenamiento dice: ?El avalista que paga la letra, tiene acci�n cambiaria contra el avalado y contra los que est�n obligados para con �ste en virtud de la letra.?; y el art�culo 129 de la ley en consulta previene que: ?El pago de la letra debe hacerse precisamente contra su entrega.?

"De los preceptos legales antes transcritos se deduce, sin lugar a dudas, que en los casos como el presente, en que el aval, R.C.G.�lez, tiene en su poder los pagar�s cuyo importe exige y demuestra, con una constancia no objetada en su autenticidad, que liquid� su valor a la beneficiaria Autocamiones Ixtapa, S.A. de C.V., sucursal L�zaro C�rdenas, est� legitimado, en t�rminos de aquellos numerales, para ejercer en contra del suscriptor y deudor principal la acci�n cambiaria de regreso, sin que fuese indispensable, al contrario de lo que sostuvo el tribunal ad quem, que la beneficiaria original endosara en propiedad los t�tulos de cr�dito en favor del aval, habida cuenta que el solo hecho de que los tenga en su poder autoriza a presumir que los pag� a aqu�lla, presunci�n que se robustece con la constancia que en tal sentido le extendi� la misma y si cubri� su importe y recibi� los documentos es claro que est� facultado legalmente para intentar la acci�n cambiaria frente al suscriptor.

Sirve de apoyo a lo anterior la tesis de la Tercera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visible en la p�gina 151, segunda parte del Informe rendido por el presidente de ese Alto Tribunal del pa�s, al concluir el a�o de 1977, que dice: ?T�TULOS DE CR�DITO. AVALISTA. CASO EN QUE TIENE LEGITIMACI�N. Si el avalista tiene en su poder el t�tulo base de la acci�n y adem�s ofrece pruebas que demuestran que cubri� oportunamente el documento a la beneficiaria original, debe estimarse que est� legitimado para ejercitar v�lidamente en contra del avalado la acci�n cambiaria.?.

c) Y el criterio sustentado por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito es del tenor literal siguiente:

"Novena �poca

"Instancia: Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: IX, abril de 1999

"Tesis: I.3o.C.165 C

"P�gina: 484

"ACCI�N CAMBIARIA DE REGRESO, LEGITIMACI�N DEL AVALISTA PARA EJERCITAR LA. SE ACREDITA CON EL PAGO DEL T�TULO DE CR�DITO. El avalista que paga un t�tulo de cr�dito al beneficiario del pagar�, adquiere legitimaci�n para ejercitar la acci�n de regreso en contra del deudor principal, al demostrar su derecho sobre el t�tulo de cr�dito exigiendo el pago que liquid�, sin que sea necesario el requisito se�alado por la alzada, sobre la existencia del endoso en propiedad del beneficiario para la continuidad en los endosos, dado que ello no es exigible cuando el aval es quien paga el referido t�tulo de cr�dito; por tanto con �ste y el recibo correspondiente se adquiere legitimaci�n para ejercitar la acci�n cambiaria de regreso, m�xime si de conformidad con la �ltima parte del art�culo 40 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, la transmisi�n por recibo produce los efectos de un endoso sin responsabilidad.

"Amparo directo 1923/98. M.C.A. y otro. 3 de diciembre de 1998. Unanimidad de votos. Ponente: Ma. S.H.�ndez de M.. Secretario: H.S.Z..

"V�ase: Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, T.X., noviembre de 1994, p�gina 543, tesis XI.1o.219 C, de rubro: ?T�TULOS DE CR�DITO. CASO EN QUE EST� LEGITIMADO EL AVALISTA PARA EJERCER LA ACCI�N CAMBIARIA DE REGRESO.?

"SEXTO. Los conceptos de violaci�n que hace valer la parte impetrante son esencialmente fundados para la concesi�n del amparo solicitado.

"En efecto, sustancialmente los peticionarios de amparo aducen que la apreciaci�n de la alzada en el sentido de que el pagar� no reun�a los requisitos legales al dejar de contener lugar y fecha del endoso, no se encuentra debidamente fundado y motivado, ya que no se observ� lo que dispone el art�culo 30 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, en donde se establece la forma de reparar las omisiones se�aladas; que, adem�s, ello no hab�a sido materia de agravios. Que se aplic� incorrectamente lo dispuesto por el art�culo 39, en armon�a con el 17, 115 y 129 de la legislaci�n citada, al analizar defectuosamente los agravios de su contrario y valorar las constancias de autos, ya que al presentar la demanda se exhibi� el pagar� base de la acci�n junto con el recibo por el cual acredit� el pago y que con ello se demostr� la titularidad, propiedad y posesi�n del pagar� base de la acci�n, por lo que la alzada entendi� incorrectamente la naturaleza de ese documento y su anexo, desestim�ndolo al considerar que el endoso no constaba en el mismo o en hoja adherida y porque no exist�a continuidad de los endosos; que debe tomarse en cuenta, en contra de lo aducido por la responsable, que se anex� el documento b�sico junto con el pago que realiz� al beneficiario de ese t�tulo de cr�dito y con ello acredit� que era el avalista quien firm� el mismo como obligado solidario; que dicho pago se realiz� con el car�cter de avalista, ya que de otra forma no se pod�a entender c�mo ten�a el t�tulo de cr�dito, porque conforme al art�culo 115 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito el avalista que paga la letra tiene acci�n cambiaria contra el avalado y contra los obligados para con �ste; que obtuvo el recibo del beneficiario y por ello pag� el t�tulo y se le entreg� para demandar su cobro, adem�s de ser el propietario de los derechos literales y econ�micos como poseedor leg�timo y nuevo titular con derecho a demandar del avalado su pago, y cuya tenencia es leg�tima con lo que acredita su legitimaci�n sustantiva y adjetiva; que adem�s, con la contestaci�n de la demanda acredit� que su contrario firm� y se oblig� a pagar; que el quejoso se sujet� y firm� como avalista; que su contrario se oblig� al haber firmado como obligado principal y que, ante ello, s� tiene personalidad y facultades para endosar el t�tulo de cr�dito como leg�timo propietario; que adem�s, el endoso no es la �nica forma de transmisi�n de un t�tulo de cr�dito, sino que la ley prev� otras como la cesi�n de derechos, cesi�n de deuda, el pago, etc.; por lo que en el caso, el t�tulo no ten�a por qu� ser endosado por el beneficiario original, ya que el avalista est� designado como obligado en el t�tulo exhibido y que al haberse pagado, autom�ticamente se le transmite la propiedad y posesi�n de los derechos que se deriven del t�tulo y lo leg�tima para pedir el reembolso; que tambi�n la sola exhibici�n del t�tulo hace presumir el pago del mismo y, por ello, su legitimaci�n y facultades para endosar el t�tulo a su favor y ejercitar la acci�n cambiaria, y que ante ello, no pod�a aducirse una interrupci�n de endosos, para que carezca de legitimaci�n. Se apoyan los quejosos en las tesis bajo los rubros: ?T�TULOS DE CR�DITO. CASO EN QUE EST� LEGITIMADO EL AVALISTA PARA EJERCER LA ACCI�N CAMBIARIA DE REGRESO.? Y ?LETRAS DE CAMBIO, PAGO HECHO POR EL AVAL DE LAS. LA ACCI�N CAMBIARIA DIRECTA NACE DEL PAGO EFECTUADO SIN NECESIDAD DE CONSTANCIA.?

"Les asiste la raz�n a los impetrantes de garant�as, ya que jur�dicamente no es posible que un aval que paga el t�tulo de cr�dito y ejercita una acci�n de regreso en contra del deudor principal tenga que acreditar una continuidad de endosos, ya que basta, como en el caso, que se acredite el pago que hizo al beneficiario del pagar� para ejercitar la acci�n cambiaria por estar legitimado para ello.

"Si se le exigiera al avalista el endoso en propiedad del t�tulo de cr�dito, como lo considera la alzada, se llegar�a al extremo de que existiera en un momento dado una confusi�n de derechos, ya que el beneficiario endosar�a en propiedad en favor de un deudor solidario, lo que no es l�gico ni jur�dico, y ante ello, su derecho para endosar el pagar� en favor de otras personas nace precisamente de su titularidad como propietario del documento para ejercer la acci�n de regreso conforme lo dispone el art�culo 115 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito.

"Ahora bien, la ley mercantil, y especialmente el art�culo 33 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, prev� las facultades para endosar en procuraci�n los t�tulos de cr�dito para ejercitar la acci�n correspondiente, que no es otra cosa que otorgar poder a terceras personas para ejercitar la acci�n a nombre del titular de ese documento, cuesti�n que no establece el C�digo Civil cuando se refiere al mandato, ya que para otorgar poderes se deben llenar los requisitos legales que ah� se establecen. Lo anterior es en raz�n de que la ley mercantil busca la celeridad para la cobranza de los documentos de este tipo, al otorgarle representatividad a los procuradores para el cobro de ese t�tulo de cr�dito.

"Ante lo anterior, con s�lo acreditar el derecho sobre el t�tulo de cr�dito, como lo hizo el amparista, la representatividad que otorg� a sus procuradores est� legalmente satisfecha, sin que sea necesaria la exigencia se�alada por la alzada, es decir, la existencia del endoso en propiedad del beneficiario para que se diera una continuidad en los endosos.

"Adem�s, el endoso en procuraci�n se encuentra en el propio pagar�, en su parte posterior, por lo que en ese aspecto es legal la transmisi�n en esa calidad otorgada por el avalista que pag� el t�tulo de cr�dito y pretende cobrarlo en v�a de regreso al deudor principal, el cual se encuentra legitimado para endosar el t�tulo de cr�dito para su cobro, por el simple hecho de haberlo pagado con tal car�cter.

"La continuidad de los endosos que dispone el art�culo 39 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito se establece en relaci�n con el beneficiario del t�tulo, es decir, el que paga tiene el derecho de verificar la identidad de la persona que presente el t�tulo como �ltimo tenedor y la continuidad de los endosos, y ello s�lo es necesario para acreditar que no hubiere habido una interrupci�n de esos endosos y se pretenda el cobro por una persona sin derecho para ello, lo cual no sucede si es el aval quien paga directamente el t�tulo de cr�dito.

"Este tribunal comparte el criterio sustentado por el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito en la tesis n�mero XI.1o.219 C, visible a foja 543 del Semanario Judicial de la Federaci�n, T.X., noviembre, Octava �poca, que dice: ?T�TULOS DE CR�DITO. CASO EN QUE EST� LEGITIMADO EL AVALISTA PARA EJERCER LA ACCI�N CAMBIARIA DE REGRESO. El aval que tiene en su poder los pagar�s cuyo importe exige y demuestra que liquid� su valor a la beneficiaria, est� legitimado, en t�rminos de los art�culos 17, 115 y 129 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, para ejercer en contra del suscriptor y deudor principal la acci�n cambiaria de regreso, sin que se requiera que la beneficiaria original endose en propiedad los t�tulos de cr�dito a favor del aval, habida cuenta que el solo hecho de que �ste los tenga en su poder, autoriza a presumir que los pag� a aqu�lla, presunci�n que se robustece con la constancia que en tal sentido se le extienda.?

Adem�s, en lo atinente, tiene aplicaci�n la tesis sustentada por la extinta Tercera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visible a foja 2371 del Semanario Judicial de la Federaci�n, Tomo CXXI, Quinta �poca, que dice: ?AVALISTA, ACCI�N DEL (LETRAS DE CAMBIO, LITERALIDAD DE LAS). T.�ndose de determinar si para el ejercicio de la acci�n que tiene el avalista cuando paga una letra de cambio, en contra del aceptante, es necesario que en el texto mismo del documento conste la raz�n del pago hecho por aqu�l, resulta indudable que aunque no haya tal constancia, el requisito de la �literalidad� se encuentra satisfecho si no se objeta que quien dedujo la acci�n no hubiese figurado en la creaci�n y expedici�n del documento, ni que el monto de lo reclamado no correspondiera al importe de la letra o bien que se hubiese probado que en el propio documento se omitieron algunos requisitos o menciones exigidos por la ley, pues no existe precepto legal que imponga al avalista la obligaci�n de consignar en el documento la operaci�n de pago, siendo de advertir que la acci�n que aqu�l tiene contra el avalado, nace precisamente por el hecho de haber hecho el pago, con lo cual pone t�rmino a la circulaci�n de la letra de cambio; y por otra parte, s�lo trat�ndose de alguien que no intervino en la creaci�n y emisi�n del documento, se necesita una constancia de pago para que pueda ejercitar la acci�n cambiaria contra la persona por quien pag� y contra los obligados anteriores a ella; pero trat�ndose del avalista, su situaci�n es distinta, si se atiende a que el pago de la letra debe hacerse precisamente contra su entrega.?.

QUINTO

Una vez establecido lo anterior, debe determinarse si en el caso existe contradicci�n entre los criterios antes referidos, pues s�lo en tal supuesto es dable que esta S. emita un pronunciamiento en cuanto al fondo de la presente denuncia.

Al respecto, debe tenerse en cuenta el contenido de la jurisprudencia sostenida por el Pleno de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que se�ala lo siguiente:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XIII, abril de 2001

"Tesis: P./J. 26/2001

"P�gina: 76

"CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la S. que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

"Contradicci�n de tesis 1/97. Entre las sustentadas por el Segundo y el Primer Tribunales Colegiados en Materia Administrativa, ambos del Tercer Circuito. 10 de octubre de 2000. Mayor�a de ocho votos. Ausente: Jos� de Jes�s G.�o P.. Disidentes: J.V.A.A.�n y G.D.G.�ngora P.. Ponente: S.S.A.A.. Secretario: F.O.A..

"Contradicci�n de tesis 5/97. Entre las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito y el Cuarto Tribunal Colegiado del Sexto Circuito. 10 de octubre de 2000. Unanimidad de diez votos. Ausente: Jos� de Jes�s G.�o P.. Ponente: O.S.C. de G.�a V.. Secretario: C.M.A..

"Contradicci�n de tesis 2/98-PL. Entre las sustentadas por el Segundo y Tercer Tribunales Colegiados en Materia Civil del Tercer Circuito. 24 de octubre de 2000. Once votos. Ponente: S.S.A.A.. Secretario: J.C.R.N..

"Contradicci�n de tesis 28/98-PL. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, el Primer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, el Cuarto Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, el Segundo Tribunal Colegiado del Octavo Circuito y el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito. 16 de noviembre de 2000. Unanimidad de nueve votos. Ausentes: G.I.O.M. y J.V.A.A.�n. Ponente: J.N.S.M.. Secretario: R.D.A.S.��ez.

"Contradicci�n de tesis 44/2000-PL. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito y el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito. 18 de enero de 2001. Mayor�a de diez votos. Disidente: H.R.P.. Ponente: O.S.C. de G.�a V.. Secretario: J.L.V.C..

El Tribunal Pleno, en su sesi�n privada celebrada hoy veintinueve de marzo en curso, aprob�, con el n�mero 26/2001, la tesis jurisprudencial que antecede. M�xico, Distrito Federal, a veintinueve de marzo de dos mil uno.

De conformidad con la jurisprudencia transcrita, para que exista contradicci�n de tesis deben reunirse los siguientes elementos:

  1. Que al resolver los negocios se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes;

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y

  3. Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

En la especie, todos los extremos requeridos para la existencia de la contradicci�n de tesis se encuentran satisfechos, seg�n se expone a continuaci�n:

a) Los tres tribunales analizan una misma situaci�n jur�dica, consistente en determinar si el avalista, tenedor del documento, que cubri� el importe de un t�tulo de cr�dito denominado pagar�, se encuentra legitimado para ejercitar la acci�n cambiaria directa o la de regreso, en contra del obligado principal del documento.

Los tribunales en contienda sostuvieron criterios divergentes, toda vez que el D�cimo Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito estim� que el aval que cubri� el importe del t�tulo de cr�dito se encuentra legitimado paraejercitar la acci�n cambiaria directa en contra del obligado principal.

En cambio, tanto el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito y el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito estimaron que el aval tenedor del documento que cubri� el importe a favor del beneficiario principal, se encuentra legitimado para ejercitar en contra del obligado principal la acci�n cambiaria de regreso.

b) Para sostener cada uno de sus criterios, los mencionados tribunales hicieron sus propias consideraciones e interpretaciones jur�dicas en sus correspondientes ejecutorias.

i) El D�cimo Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito argument� categ�ricamente que el aval se encuentra legitimado para ejercitar en contra del obligado principal (o dem�s avalistas) la acci�n cambiaria directa, toda vez que la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito no condiciona el ejercicio de la acci�n cambiaria a la calidad del actor, sino que dicha acci�n gira en torno a los sujetos pasivos, los cuales pueden ser el obligado principal del documento, los dem�s avalistas o ambos.

ii) Por su parte, los otros dos Tribunales Colegiados argumentan que el aval que cubri� la cantidad amparada por el t�tulo de cr�dito (pagar�) se encuentra legitimado para ejercitar en contra del obligado principal la acci�n cambiaria de regreso por el solo hecho de haber realizado el pago, sin necesidad de que el beneficiario le haya endosado en propiedad el t�tulo de cr�dito.

c) En cuanto a que los diferentes criterios provienen del examen de los mismos elementos, se aprecia que los tribunales involucrados analizan en sus ejecutorias lo dispuesto por el art�culo 115 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, en relaci�n con el t�tulo de cr�dito denominado pagar�, raz�n por la cual se tiene por acreditado dicho requisito.

No escapa del conocimiento de esta Primera S. que si bien es cierto el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito y el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito, en sus ejecutorias, analizan los preceptos jur�dicos de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito referentes a la figura del endoso, tales razonamientos no encuentran contraposici�n con el criterio sustentado por el D�cimo Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, toda vez que en lo sustancial califican la acci�n que debe ejercitar el avalista contra el obligado principal; en consecuencia, en la presente contradicci�n de tesis es factible determinar, �nicamente, cu�l es la acci�n id�nea que tiene el avalista tenedor del documento para lograr el reembolso de la cantidad cubierta, si lo es la acci�n cambiaria directa o de regreso, entablada en contra del obligado principal.

Siendo suficiente para esta S. que en las ejecutorias se sustenten criterios divergentes para determinar que en el presente caso s� existe contradicci�n de criterios.

Es aplicable al caso, en lo referente al antagonismo de criterios, la tesis de jurisprudencia sustentada por el Pleno de este M�ximo Tribunal, la cual establece:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XIII, abril de 2001

"Tesis: P./J. 27/2001

"P�gina: 77

"CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA QUE PROCEDA LA DENUNCIA BASTA QUE EN LAS SENTENCIAS SE SUSTENTEN CRITERIOS DISCREPANTES. Los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal, 197 y 197-A de la Ley de Amparo establecen el procedimiento para dirimir las contradicciones de tesis que sustenten los Tribunales Colegiados de Circuito o las S.s de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n. El vocablo ?tesis? que se emplea en dichos dispositivos debe entenderse en un sentido amplio, o sea, como la expresi�n de un criterio que se sustenta en relaci�n con un tema determinado por los �rganos jurisdiccionales en su quehacer legal de resolver los asuntos que se someten a su consideraci�n, sin que sea necesario que est� expuesta de manera formal, mediante una redacci�n especial, en la que se distinga un rubro, un texto, los datos de identificaci�n del asunto en donde se sostuvo y, menos a�n, que constituya jurisprudencia obligatoria en los t�rminos previstos por los art�culos 192 y 193 de la Ley de Amparo, porque ni la Ley Fundamental ni la ordinaria establecen esos requisitos. Por tanto, para denunciar una contradicci�n de tesis, basta con que se hayan sustentado criterios discrepantes sobre la misma cuesti�n por S. de la Suprema Corte o Tribunales Colegiados de Circuito, en resoluciones dictadas en asuntos de su competencia.

"Contradicci�n de tesis 9/95. Entre las sustentadas por el Cuarto y S�ptimo Tribunales Colegiados en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 5 de junio de 1995. Once votos. Ponente: M.A.G.�itr�n. Secretario: J.D.G.�n G.�lez.

"Contradicci�n de tesis 32/96. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Cuarto Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Quinto Circuito. 6 de julio de 1998. Once votos. Ponente: Jos� de Jes�s G.�o P.. Secretario: I.M.P.�o.

"Contradicci�n de tesis 37/98. Entre las sustentadas por el Octavo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito y el Primer Tribunal Colegiado del Noveno Circuito. 8 de junio de 2000. Unanimidad de nueve votos. Ausentes: Jos� de Jes�s G.�o P. y G.I.O.M.. Ponente: H.R.P.. Secretario: U.M.H.�ndez.

"Contradicci�n de tesis 55/97. Entre las sustentadas por el Sexto y Noveno Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito. 7 de diciembre de 2000. Unanimidad de diez votos. Ausente: J.V.C. y C.. Ponente: J.V.A.A.S.: B.A.Z..

"Contradicci�n de tesis 44/2000-PL. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito y el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito. 18 de enero de 2001. Mayor�a de diez votos. Disidente: H.R.P.. Ponente: O.S.C. de G.�a V.. Secretario: J.L.V.C..

El Tribunal Pleno, en su sesi�n privada celebrada hoy veintinueve de marzo en curso, aprob�, con el n�mero 27/2001, la tesis jurisprudencial que antecede. M�xico, Distrito Federal, a veintinueve de marzo de dos mil uno.

SEXTO

Para que esta Primera S. se encuentre en posibilidad de determinar cu�l ser� el criterio que prevalecer� en la presente contradicci�n de tesis, es necesario analizar, en primer t�rmino, la naturaleza jur�dica del aval dentro de los t�tulos de cr�dito y, en segundo lugar, la naturaleza jur�dica de la acci�n cambiaria directa y de regreso, figuras todas ellas previstas en la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito.

Los preceptos legales que establecen las figuras del aval, la acci�n cambiaria directa y la de regreso, en la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, se refieren a la letra de cambio; sin embargo, por disposici�n expresa del numeral 174 del ordenamiento en cita, las disposiciones relativas a dichas figuras le son aplicables al pagar�.

El referido art�culo, en su primer p�rrafo, dispone:

Art�culo 174. Son aplicables al pagar�, en lo conducente, los art�culos 77, p�rrafo final, 79, 80, 81, 85, 86, 88, 90, 109 al 116, 126 al 132, 139, 140, 142, 143, p�rrafos segundo, tercero y cuarto, 144, p�rrafos segundo y tercero, 148, 149, 150, fracciones II y III, 151 al 162, y 164 al 169.

Precisado lo anterior, se procede a transcribir los art�culos que establecen la figura del aval:

"Art�culo 109. Mediante el aval se garantiza en todo o en parte el pago de la letra de cambio."

"Art�culo 110. Puede prestar el aval quien no ha intervenido en la letra y cualquiera de los signatarios de ella."

"Art�culo 111. El aval debe constar en la letra o en hoja que se le adhiera. Se expresar� con la f�rmula ?por aval?, u otra equivalente, y debe llevar la firma de quien lo presta. La sola firma puesta en la letra, cuando no se le pueda atribuir otro significado, se tendr� como aval."

"Art�culo 112. A falta de menci�n de cantidad, se entiende que el aval garantiza todo el importe de la letra."

"Art�culo 113. El aval debe indicar la persona por quien se presta. A falta de tal indicaci�n, se entiende que garantiza las obligaciones del aceptante y, si no lo hubiere, las del girador."

"Art�culo 114. El avalista queda obligado solidariamente con aquel cuya firma ha garantizado, y su obligaci�n es v�lida, aun cuando la obligaci�n garantizada sea nula por cualquier causa."

"Art�culo 115. El avalista que paga la letra, tiene acci�n cambiaria contra el avalado y contra los que est�n obligados para con �ste en virtud de la letra."

Art�culo 116. La acci�n contra el avalista estar� sujeta a los mismos t�rminos y condiciones a que est� sujeta la acci�n contra el avalado.

Se advierte que la figura del aval consiste en una declaraci�n unilateral de la voluntad que tiene por objeto garantizar cambiariamente el pago total o parcial de la cantidad amparada por un t�tulo de cr�dito; que la persona que presta el aval adquiere el car�cter de obligado solidario con su avalado y que, por tanto, el avalista y el avalado se obligan en los mismos t�rminos y condiciones ante el beneficiario; asimismo, que si el avalista cubre el importe del documento tendr� acci�n cambiaria contra los dem�s avalistas, si los hubiere, o contra el obligado principal.

En efecto, el art�culo 115 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito categ�ricamente expresa que el aval que cubra el importe total o parcial de un t�tulo de cr�dito tiene acci�n cambiaria en contra del obligado principal o sus dem�s avalistas.

Por su importancia para resolver la presente contradicci�n, conviene reiterar el contenido del citado art�culo:

Art�culo 115. El avalista que paga la letra, tiene acci�n cambiaria contra el avalado y contra los que est�n obligados para con �ste en virtud de la letra.

El art�culo anterior prev� dos hip�tesis en las que el avalista puede ejercitar la acci�n cambiaria:

a) En contra del obligado principal (su avalado), cuando al momento de la suscripci�n del t�tulo de cr�dito se prest� un solo aval a favor del obligado principal; y

b) Cuando el obligado principal garantiza el pago del documento con varios avales, en este caso, cuando uno de los avales cubre el importe del documento, podr� exigir el reembolso al obligado principal (su avalado) o dem�s avalistas.

Pero como se advierte de lo anterior, la ley no califica el tipo de acci�n cambiaria que tiene el avalista que paga el t�tulo de cr�dito, en contra del obligado principal y sus dem�s avalistas, por tanto, enseguida se procede a analizar la naturaleza jur�dica de la acci�n cambiaria directa y la de regreso.

Es acci�n cambiaria aquella que se fundamenta exclusiva y excluyentemente en un papel de comercio, en tanto que t�tulo de cr�dito abstracto es un documento constitutivo y dispositivo del derecho de cr�dito en �l representado.

Los art�culos de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito que regulan estas acciones son los siguientes:

"Art�culo 150. La acci�n cambiaria se ejercita:

"I. En caso de falta de aceptaci�n o de aceptaci�n parcial;

"II. En caso de falta de pago o de pago parcial;

"III. Cuando el girado o el aceptante fueren declarados en estado de quiebra o de concurso.

"En los casos de las fracciones I y III, la acci�n puede deducirse aun antes del vencimiento por el importe total de la letra, o trat�ndose de aceptaci�n parcial, por la parte no aceptada."

"Art�culo 151. La acci�n cambiaria es directa o de regreso; directa, cuando se deduce contra el aceptante o sus avalistas; de regreso, cuando se ejercita contra cualquier otro obligado."

"Art�culo 152. Mediante la acci�n cambiaria, el �ltimo tenedor de la letra puede reclamar el pago:

"I.D. importe de la letra;

"II. De intereses moratorios al tipo legal, desde el d�a del vencimiento;

"III. De los gastos de protesto y de los dem�s gastos leg�timos;

"IV. Del premio de cambio entre la plaza en que deber�a haberse pagado la letra y la plaza en que se la haga efectiva, m�s los gastos de situaci�n.

"Si la letra no estuviere vencida, de su importe se deducir� el descuento, calculado al tipo de inter�s legal."

"Art�culo 153. El obligado en v�a de regreso que paga la letra tiene derecho a exigir, por medio de la acci�n cambiaria:

"I. El reembolso de lo que hubiere pagado, menos las costas a que haya sido condenado;

"II. Intereses moratorios al tipo legal sobre esa suma desde la fecha de su pago;

"III. Los gastos de cobranza y los dem�s gastos leg�timos; y

"IV. El premio del cambio entre la plaza de su domicilio y la del reembolso, m�s los gastos de situaci�n."

De los art�culos transcritos se advierten los supuestos de procedencia de la acci�n cambiaria en general (art�culo 150), que la acci�n cambiaria puede ser directa o de regreso (art�culo 151), as� como las pretensiones que el actor puede deducir a trav�s de cada una de las mencionadas acciones (art�culos 152 y 153).

Es importante destacar que el art�culo 151 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito establece como particularidad de cada tipo de acci�n cambiaria a los sujetos pasivos de cada una de ellas; siendo para la directa, el obligado principal y/o dem�s avalistas (si los hubiere); y los dem�s obligados, si se trata de la de regreso.

Como se advierte, el art�culo 151 ofrece una pauta muy importante para resolver esta contradicci�n de tesis, toda vez que una primera interpretaci�n indica que la citada acci�n cambiaria directa puede ejercitarse en contra del obligado principal y/o los dem�s avalistas, situaci�n que precisamente se plantea en el presente asunto. Sin embargo, en el referido precepto no se menciona qui�n es el sujeto activo de la acci�n.

Sobre el particular, debe reflexionarse lo siguiente: La legitimaci�n activa para ejercitar esa acci�n nace al momento del vencimiento del t�tulo de cr�dito; en consecuencia, si el obligado principal o sus avales no cubren el pago, a �stos se les considera como sujetos pasivos y, por tanto, el beneficiario del t�tulo puede ejercitar la mencionada acci�n y lograr su cobro. Lo anterior bien puede desprenderse de la naturaleza del t�tulo de cr�dito como t�tulo-valor, as� como del an�lisis de los art�culos 150 y 151 de la ley de la materia que fueron transcritos con anterioridad.

As�, puede concluirse preliminarmente que el avalista que pag� el t�tulo de cr�dito puede demandar el reembolso precisamente al obligado principal y/o sus dem�s avalistas, quienes se vincularon de manera solidaria con �l y, por tanto, en los mismos t�rminos y condiciones, tal como se desprende del art�culo 116 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito.

Con base en lo anterior, bien puede establecerse hasta este momento que el avalista que pag� el t�tulo de cr�dito puede ejercitar la acci�n cambiaria directa, sin que sea necesario que la ley lo faculte expresamente. Sin embargo, un an�lisis de la acci�n cambiaria de regreso nos brindar� mayores elementos para confirmar esta conclusi�n.

En lo relativo a la acci�n cambiaria de regreso, el art�culo 151 nos da la pauta para determinar que los sujetos pasivos de dicha acci�n ser�n los "dem�s" obligados dentro del t�tulo de cr�dito.

De nueva cuenta se aprecia que la diferencia que existe entre la acci�n cambiaria directa y la cambiaria en v�a de regreso radica esencialmente en la calidad de los sujetos pasivos de las mismas. Esto es, por disposici�n expresa del art�culo 151 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, la acci�n cambiaria directa es aquella que se entabla en contra del obligado directo o sus avalistas, o ambos; y la acci�n cambiaria en v�a de regreso es aquella que se ejercita en contra de los "dem�s obligados" de un t�tulo de cr�dito.

De lo afirmado en el p�rrafo anterior, resulta necesario precisar cu�ndo las personas que intervienen en la suscripci�n de un pagar� adquieren las calidades de obligado principal, aval y dem�s obligados.

El art�culo 170 de la Ley General de T�tulos y Operaciones Cr�dito establece lo siguiente:

"Art�culo 170. El pagar� debe contener:

"I. La menci�n de ser pagar�, inserta en el texto del documento;

"II. La promesa incondicional de pagar una suma determinada de dinero;

"III. El nombre de la persona a quien ha de hacerse el pago;

"IV. La �poca y el lugar del pago;

"V. La fecha y el lugar en que se suscriba el documento; y

"VI. La firma del suscriptor, o de la persona que firme a su ruego o en su nombre."

De la lectura del precepto transcrito se desprende que en la suscripci�n de un pagar� intervienen necesariamente:

a) El suscriptor, quien a su vez es el obligado directo.

b) El beneficiario del t�tulo de cr�dito.

Del an�lisis de las disposiciones relativas a la figura del aval (ya transcritos), v�lidamente se puede concluir que en la suscripci�n de un pagar� pueden intervenir tanto la figura del beneficiario como las del obligado directo (suscriptor) y aval o avales del suscriptor.

Sin embargo, durante la existencia de un pagar� puede presentarse lo que la legislaci�n y la doctrina denominan "circulaci�n cambiaria", con base en la cual se explica la referencia a los "dem�s obligados".

Los t�tulos de cr�dito, por su naturaleza cambiaria, son susceptibles de transmitirse, entre otros medios, a trav�s del endoso, tal como lo dispone el art�culo 26 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito:

Art�culo 26. Los t�tulos nominativos ser�n transmisibles por endoso y entrega del t�tulo mismo, sin perjuicio de que puedan transmitirse por cualquier otro medio legal.

De tal modo que cuando un pagar� presenta la figura del endoso (sin por ello descartar su transmisi�n por cualquier otro medio legal) se afirma que el mismo se encuentra en circulaci�n.

Un pagar� puede ser endosado por el beneficiario principal del documento en favor de otra persona, ya sea f�sica o moral, a la cual se le denominar� endosatario, a fin de que se convierta en el nuevo beneficiario del t�tulo. Por medio del endoso, espec�ficamente cuando �ste es en propiedad, el beneficiario de un pagar� transmite sus derechos consignados en el documento y el endosatario se sustituye en los mismos, cambiando el pagar� de tenedor, con lo cual resulta obligado el endosante para con el endosatario en caso de que este �ltimo no obtenga el importe del pagar�.

Lo anterior se advierte de la lectura de los art�culos 34 y 90 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito:

"Art�culo 34. El endoso en propiedad, transfiere la propiedad del t�tulo y todos los derechos a �l inherentes. El endoso en propiedad no obligar� solidariamente al endosante, sino en los casos en que la ley establezca la solidaridad.

"Cuando la ley establezca la responsabilidad solidaria de los endosantes, �stos pueden librarse de ella mediante la cl�usula ?sin mi responsabilidad? o alguna equivalente."

"Art�culo 90. El endoso en propiedad de una letra de cambio, obliga al endosante solidariamente con los dem�s responsables del valor de la letra, observ�ndose, en su caso, lo que dispone el p�rrafo final del art�culo 34."

Debiendo recordar que en t�rminos del art�culo 174 del mismo ordenamiento legal, el referido art�culo 90 resulta aplicable a la figura del pagar�.

Por su parte, la persona que endosa un pagar� puede ofrecer como garant�a de pago la figura del aval, en este caso, existir�a un avalista del endosante. Y si el t�tulo se sigue transmitiendo por su tenedor, se puede presentar de manera ilimitada esta situaci�n, de tal suerte que el �ltimo tenedor del t�tulo de cr�dito puede verse respaldado en el pagopor su propio endosante y el aval de este �ltimo. Se aprecia que se trata de obligados diversos al suscriptor y a su correspondiente aval, contra quienes se puede ejercitar la acci�n cambiaria directa. Por tanto, s�lo cuando el pagar� entra en circulaci�n puede advertirse la existencia de otras personas que han intervenido en respaldo de ese documento de cr�dito y a quienes acertadamente la ley denomina como los "dem�s obligados" a responder por el pago de un t�tulo de cr�dito.

Por tanto, de la circulaci�n cambiaria del pagar� se puede advertir que al momento en el que �ste pasa de un tenedor a otro, se pueden obligar diversas personas, esto es, los endosantes y/o avalistas de los endosantes.

Con base en la explicaci�n anterior, queda claro el porqu� las acciones cambiarias se denominan "directa" y "de regreso": La primera se ejercita de manera inmediata contra el obligado principal y su avalista, en cambio, la segunda se interpone en contra de quien endos� el pagar� y su respectivo avalista, si lo hubiere, s�lo en el caso de que no hubiere obtenido del obligado principal la prestaci�n debida.

As� las cosas, y toda vez que categ�ricamente dispone el art�culo 151 de la ley general en comento que la acci�n cambiaria es directa cuando se entabla en contra del obligado principal y dem�s avalistas, y es de regreso cuando se ejercita en contra de los "dem�s obligados" dentro del documento, es incuestionable que el tipo de acci�n que puede ejercitar el avalista que solidariamente cubri� el t�tulo de cr�dito en contra del obligado principal y/o sus avalistas, es la acci�n cambiaria directa, toda vez que no la va a ejercitar en contra de los "dem�s obligados" por el documento.

Inclusive, para afianzar esta conclusi�n, resulta relevante transcribir los art�culos 115 y 151 de la ley de la materia:

"Art�culo 115. El avalista que paga la letra, tiene acci�n cambiaria contra el avalado y contra los que est�n obligados para con �ste en virtud de la letra."

Art�culo 151. La acci�n cambiaria es directa o de regreso; directa, cuando se deduce contra el aceptante (el avalado) o sus avalistas (personas que est�n obligadas con este �ltimo en virtud del t�tulo); de regreso, cuando se ejercita contra cualquier otro obligado.

De donde se advierte que la acci�n a la cual se refer�a el legislador en el art�culo 115 era a la acci�n cambiaria directa.

En las relatadas condiciones, deber� prevalecer, con car�cter de jurisprudencia, el criterio que sustenta esta Primera S. en la presente resoluci�n, debiendo quedar redactado con el siguiente rubro y texto:

ACCI�N CAMBIARIA DIRECTA. EL AVALISTA DE UN T�TULO DE CR�DITO QUE SOLIDARIAMENTE CUBRI� SU IMPORTE, SE ENCUENTRA LEGITIMADO PARA EJERCITARLA EN CONTRA DEL OBLIGADO PRINCIPAL Y/O DE SUS DEM�S AVALISTAS.-De la interpretaci�n sistem�tica de los art�culos 115, 150, 151, 152, 153 y 174 de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, se advierte que el avalista de un pagar� que cubre el importe del t�tulo de cr�dito, se encuentra legitimado para ejercitar la acci�n cambiaria directa en contra del obligado principal y de los dem�s avalistas. Lo anterior es as�, en virtud de la diferencia entre los sujetos pasivos tanto de la acci�n cambiaria en v�a directa, como de la en v�a de regreso, pues de conformidad con el referido art�culo 151, la citada en primer lugar se entabla precisamente en contra de los obligados directos o de sus avalistas o de ambos; mientras que la acci�n cambiaria en v�a de regreso se ejercita en contra de los dem�s obligados de un t�tulo de cr�dito, es decir, de los diversos al suscriptor y a su correspondiente avalista, ya que durante la circulaci�n del t�tulo, al pasar de un tenedor a otro, puede obligar a diversas personas, ya sea a los endosantes y/o a sus avalistas; por tanto, la acci�n id�nea que puede ejercitar el avalista que solidariamente pag� el importe del t�tulo de cr�dito, en contra del obligado principal y/o dem�s avalistas, para exigir el pago de la cantidad cubierta, es la cambiaria en v�a directa.

Finalmente, en t�rminos de lo dispuesto en el art�culo 195 de la Ley de Amparo, la tesis jurisprudencial que se sustenta en este fallo deber� identificarse con el n�mero que le corresponda y remitirse a la Coordinaci�n General de Compilaci�n y S.�n de Tesis para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, as� como al Tribunal Pleno y a la Segunda S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a los Tribunales Colegiados de Circuito y a los Juzgados de Distrito, para su conocimiento.

Por lo expuesto y fundado se

resuelve:

PRIMERO

S� existe contradicci�n entre las tesis sustentadas por los Tribunales Tercero y D�cimo Primero Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito y Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito.

SEGUNDO

Debe prevalecer, con car�cter de jurisprudencia, el criterio sustentado por esta Primera S., conforme a la tesis que ha quedado redactada en la parte final del �ltimo considerando de esta resoluci�n.

TERCERO

Rem�tase de inmediato la tesis jurisprudencial que se sustenta en la presente resoluci�n a la Coordinaci�n General de Compilaci�n y S.�n de Tesis para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, as� como al Tribunal Pleno y a la Segunda S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a los Tribunales Colegiados y Unitarios de Circuito y a los Juzgados de Distrito, para su conocimiento.

N.�quese; y, en su oportunidad, arch�vese el toca.

As� lo resolvi� la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por mayor�a de tres votos de los se�ores M.J.V.C. y C., H.R.P. y O.S.C. de G.�a V., en contra de los votos emitidos por los Ministros Jos� de Jes�s G.�o P. (ponente) y presidente J.N.S.M..