Ejecutoria num. 1a./J. 38/2003 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26825417

Ejecutoria num. 1a./J. 38/2003 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 38/2003
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Agosto de 2003
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 103/2002-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL TERCER CIRCUITO Y EL ENTONCES SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEGUNDO CIRCUITO (ACTUALMENTE PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PROPIO CIRCUITO).FRAUDE FISCAL GENÉRICO PREVISTO EN EL ARTÍCULO 108 DEL CÓDIGO FISCAL DE LA FEDERACIÓN. NO PROCEDE LA SUBSUNCIÓN EN ÉL, DEL EQUIPARADO CONTENIDO EN EL ARTÍCULO 109, FRACCIÓN I, DEL PROPIO CÓDIGO.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 103/2002-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL TERCER CIRCUITO Y EL ENTONCES SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEGUNDO CIRCUITO (ACTUALMENTE PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PROPIO CIRCUITO).

CONSIDERANDO:

SEGUNDO

Las consideraciones de las ejecutorias pronunciadas por los Tribunales Colegiados de Circuito mencionados, que dieron origen a la denuncia de contradicci�n, son las siguientes:

Ejecutoria del amparo directo 171/2002, pronunciada por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito:

CUARTO. Los conceptos de violaci�n en parte son infundados, en otra parte inatendibles y en la otra inoperantes ... En lo concerniente a las cuestiones formales, el Tribunal Unitario responsable cit� los preceptos aplicables al caso, tales como el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n, vigente en la �poca de los hechos, as� como los numerales 280, 285, 286, 288 y 290 del C�digo Federal de Procedimientos Penales; de la misma forma, la responsable expuso las circunstancias especiales, razones particulares y causas inmediatas que tuvo en consideraci�n para la emisi�n del acto; asimismo, hizo la adecuaci�n entre los motivos aducidos y las normas aplicables, para valorar las probanzas respectivas, con las cuales concluy� que el quejoso ... con el car�cter de administrador general �nico y socio mayoritario de la empresa denominada Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable, mediante enga�os omiti� el pago parcial de los impuestos sobre la renta y al valor agregado en el ejercicio fiscal comprendido del primero de enero al treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y cuatro, derivados de las operaciones mercantiles llevadas a cabo con la empresa Colgate Palmolive, Sociedad An�nima de Capital Variable, haci�ndose consistir el enga�o en que s�lo declar� ingresos por un mill�n quinientos sesenta y un mil doscientos cincuenta pesos, sin incluir, adem�s, la suma de seis millones doscientos treinta y dos mil quinientos pesos ochenta y cuatro centavos, que tambi�n fueron parte de los ingresos obtenidos con motivo de esas operaciones, de lo que ten�a conocimiento el quejoso dado que su representada expidi� las facturas a nombre de la diversa ya se�alada, de enero a diciembre de mil novecientos noventa y cuatro, las que estaban registradas en los libros contables de dicha empresa; de modo que el monto de los impuestos omitidos ascendi� a doscientos sesenta y nueve mil setecientos ochenta y nueve pesos setenta y un centavos, relativos al impuesto sobre la renta, y de seiscientos cuarenta y tres mil ciento noventa y siete pesos sesenta y cuatro centavos, por concepto de impuesto al valor agregado, lo que hace un total de novecientos doce mil novecientos ochenta y siete pesos treinta y cinco centavos de impuestos omitidos; con lo anterior, el Tribunal Unitario estim� actualizados los elementos del delito y su plena responsabilidad en su comisi�n; por �ltimo, dio contestaci�n a los agravios que se expusieron por parte del quejoso; por tanto, el fallo reclamado no contraviene la garant�a de seguridad jur�dica prevista por el art�culo 16 de la Constituci�n Federal, porque se encuentra adecuadamente fundado y motivado. Lo anterior, permite estimar infundado el concepto de queja, relativo a que en la sentencia reclamada no se precis� en qu� consisti� el enga�o pues, como se ve, la responsable lo hace valer como la declaraci�n rendida por el quejoso en la que consign� ingresos menores a los realmente obtenidos. Es aplicable a esta consideraci�n la jurisprudencia 204, publicada en la p�gina 166 del T.o VI, Materia Com�n del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-2000, S�ptima �poca, sustentada por la Segunda S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que dice: ?FUNDAMENTACI�N Y MOTIVACI�N. De acuerdo con el art�culo 16 de la Constituci�n Federal todo acto de autoridad debe estar adecuada y suficientemente fundado y motivado, entendi�ndose por lo primero que ha de expresarse con precisi�n el precepto legal aplicable al caso y, por lo segundo, que deben se�alarse, con precisi�n, las circunstancias especiales, razones particulares o causas inmediatas que se hayan tenido en consideraci�n para la emisi�n del acto; siendo necesario, adem�s, que exista adecuaci�n entre los motivos aducidos y las normas aplicables, es decir, que en el caso concreto se configuren las hip�tesis normativas.?. Por otra parte, contrario a lo expuesto en los conceptos de violaci�n, el Tribunal Unitario responsable estuvo en lo justo al tener por acreditados los elementos del delito de defraudaci�n fiscal, previsto y sancionado por el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n, vigente en la �poca de los hechos, as� como la plena responsabilidad del ahora quejoso en su comisi�n. Antes de proceder al estudio de tales requisitos, resulta conveniente hacer la siguiente precisi�n. El Tribunal Unitario tom� en consideraci�n el texto del art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n, vigente hasta antes de las reformas publicadas en el Diario Oficial de la Federaci�n el d�a veintid�s de julio de mil novecientos noventa y cuatro cuyo tenor, en lo que interesa, establec�a: ?Comete el delito de defraudaci�n fiscal quien con uso de enga�os o aprovechamiento de errores, omita total o parcialmente el pago de alguna contribuci�n u obtenga un beneficio indebido con perjuicio del fisco federal. El delito de defraudaci�n fiscal se sancionar� con prisi�n de tres meses a seis a�os si el monto de lo defraudado no excede de $30'000,000.00; cuando exceda, la pena ser� de tres a nueve a�os de prisi�n ...?. El numeral mencionado con motivo de dichas reformas sufri� cambios en su p�rrafo segundo, en el que se establece la cuant�a para los efectos de las penas aplicables, de manera que qued� como sigue: ?Comete el delito de defraudaci�n fiscal quien con uso de enga�os o aprovechamiento de errores, omita total o parcialmente el pago de alguna contribuci�n u obtenga un beneficio indebido con perjuicio del fisco federal. El delito de defraudaci�n fiscal se sancionar� con prisi�n de tres meses a seis a�os si el monto de lo defraudado no excede de N$100,000.00; cuando exceda, la pena ser� de tres a nueve a�os de prisi�n ...?. Como ya qued� precisado renglones arriba, la conducta que se imputa al quejoso consiste en que como representante de una persona moral omiti� el pago de diversos impuestos mediante enga�o, el que fue producto de una declaraci�n en la que manifest� ingresos menores a los percibidos dentro del periodo comprendido del primero de enero al treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y cuatro. Ahora bien, la declaraci�n que se us� para omitir tales impuestos fue presentada el diecinueve de junio de mil novecientos noventa y cinco, seg�n puede constatarse a foja 87, tomo II, del cuaderno de pruebas. Lo anterior permite establecer que la omisi�n de impuestos que se imputa al promovente aconteci� en la fecha se�alada en el p�rrafo que antecede, en que enter� al fisco federal el importe de los impuestos respectivos; luego, el art�culo aplicable es el transcrito en segundo t�rmino, pues continu� con ese texto hasta las reformas publicadas el d�a treinta de diciembre de mil novecientos noventa y seis, sin que obste que la declaraci�n comprenda al periodo de mil novecientos noventa y cuatro, puesto que lo que aconteci� en �l, fueron los ingresos que percibi� la empresa representada por el quejoso, pero la manifestaci�n falsa de ellos que dio lugar a la omisi�n del pago de los impuestos respectivos, ocurri� el diecinueve de junio de mil novecientos noventa y cinco, lo que da aplicabilidad al texto reformado. No obstante lo descrito, no se est� en el caso de conceder el amparo al quejoso, en virtud de que la materia de las reformas no afect� de ninguna manera a la figura delictiva, esto es, en uno y otro textos la descripci�n legal del il�cito sigui� siendo exactamente la misma, salvo lo relacionado con la cuant�a para los efectos de la aplicaci�n de la pena. Apoya a esta consideraci�n la tesis publicada en la p�gina 94 de los Vol�menes 151-156, Segunda Parte, del Semanario Judicial de la Federaci�n, S�ptima �poca, sustentada por la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que dispone: ?RETROACTIVIDAD EN CASO DE DISPOSICIONES ID�NTICAS. Cuando la disposici�n vigente en la �poca de la comisi�n del il�cito es id�ntica a la del nuevo cuerpo legal, es irrelevante para los efectos del art�culo 14 constitucional que el juzgador invoque el anterior o el reciente numeral, en tanto que esta circunstancia en nada perjudica al inculpado.?. Asimismo, es aplicable la tesis consultable en la p�gina 194, V.X., Cuarta Parte, del Semanario Judicial de la Federaci�n, Sexta �poca, emitida por la Tercera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que establece: ?LEYES DEROGADAS, INVOCACI�N DE LAS. Cuando una resoluci�n se apoya en un cuerpo de leyes derogado, que contiene disposiciones id�nticas en contenido a las del c�digo en vigor, no existe por ello violaci�n de garant�as, sino tan s�lo una menci�n equivocada de la ley, ya que la disposici�n legal es el contenido del art�culo y no el n�mero de �ste.?. Salvada dicha cuesti�n, debe decirse que el delito de defraudaci�n fiscal tiene por objeto salvaguardar los ingresos del Estado. El delito cuenta con sujetos calificados, pues el activo tiene que tener la calidad de contribuyente, en tanto que el pasivo, desde luego, debe ser el fisco federal. La hip�tesis delictiva se compone de medios comisivos, como lo son el uso del enga�o o el aprovechamiento del error; sobre el primero cabe abundar de manera general, que se caracteriza por ser un artificio, un ardid o una trampa empleada para provocar en la v�ctima un estado de error sobre las caracter�sticas de una cosa, un acontecimiento o un hecho, y que facilita al agente la obtenci�n de alguna cuesti�n favorable, esto es, enga�ar a una persona es adoptar o emplear una actitud falsa para hacer incurrir a alguien en una creencia de igual calidad. En cuanto a los elementos objetivos, �stos consisten en la omisi�n del pago total o parcial de alguna contribuci�n o la obtenci�n de un beneficio indebidamente, mismos que tambi�n llegan a constituir el n�cleo del tipo. El tribunal responsable para tener por acreditados esos elementos as� como la plena responsabilidad del quejoso, tom� en consideraci�n el escrito de veinte de octubre de mil novecientos noventa y ocho, mediante el cual la Secretar�a de Hacienda y Cr�dito P�blico, a trav�s del subprocurador fiscal federal de Investigaciones, formul� querella contra el quejoso ... como administrador general �nico y socio mayoritario de la empresa denominada Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable, porque seg�n precis�, omiti� mediante enga�os y maquinaciones el pago de los impuestos sobre la renta y al valor agregado por el ejercicio fiscal comprendido del primero de enero al treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y cuatro, causando un perjuicio al fisco federal en cantidad de novecientos doce mil novecientos ochenta y siete pesos con treinta y cinco centavos, toda vez que declar� ingresos menores a los realmente percibidos (fojas 7 a 19 del proceso). La querella se encuentra formulada de conformidad con lo dispuesto por los art�culos 92, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n, 118 y 119 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, pues adem�s de precisarse en ella los hechos, se encuentra debidamente ratificada por ... ante el Ministerio P�blico de la Federaci�n, el que acredit� debidamente su car�cter con copia certificada de su nombramiento y de la credencial expedida por la Secretar�a de Hacienda y Cr�dito P�blico a su nombre (foja 27 del proceso). Para acreditar los hechos narrados en la querella, el tribunal responsable adecuadamente tom� en consideraci�n la copia certificada de la escritura n�mero 4412, de trece de junio de mil novecientos noventa y uno, pasada ante la fe del notario p�blico titular n�mero 23 de Guadalajara, Jalisco, en la que se constituy� la sociedad an�nima denominada Avanti Promociones, con mil acciones, de las cuales quinientas diez pertenecen a ... quien fue designado como administrador general �nico de dicha sociedad (fojas 70 a 81 del tomo II del cuaderno de pruebas). Igualmente, tom� en consideraci�n las copias certificadas de las solicitudes de inscripci�n efectuadas por la empresa denominada Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable, ante el Registro Federal de Contribuyentes (fojas 82 y 85 del tomo II del cuaderno de pruebas). La responsable a tales documentos adecuadamente les otorg� valor probatorio en t�rminos del art�culo 280 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, puesto que acreditan la calidad del sujeto activo, esto es, que se trata del representante de una persona moral, la que est� registrada como contribuyente. Los anteriores medios de convicci�n, el Tribunal Unitario correctamente los concaten� con la copia certificada de la declaraci�n anual del ejercicio fiscal de la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable, del periodo del primero de enero al treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y cuatro, formulada por ... como representante legal de la referida empresa, en la que manifest� haber obtenido en esa anualidad un total de ingresos de un mill�n quinientos sesenta y un mil doscientos cincuenta pesos; un total de ingresos acumulables de un mill�n seiscientos setenta y siete mil setecientos cuarenta y nueve pesos; un total de deducciones fiscales de un mill�n quinientos sesenta y cuatro mil cincuenta y ocho pesos; utilidad fiscal de ciento trece mil seiscientos noventa y un pesos; resultado fiscal de ciento trece mil seiscientos noventa y un pesos; impuesto determinado de treinta y nueve mil quinientos ocho pesos; pagos provisionales de diecisiete mil novecientos cuarenta y nueve pesos; y neto a cargo de veinti�n mil quinientos cincuenta y nueve pesos (fojas 86 a 90 del tomo II del cuaderno de pruebas). La responsable correctamente le otorg� valor probatorio de conformidad con el art�culo 280 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, la que demuestra el medio que utiliz� el quejoso para producir la omisi�n de los impuestos sobre la renta y al valor agregado que se le imputa. Los anteriores medios de convicci�n se enlazaron con la copia certificada del oficio 05644/97, de diecisiete de marzo de mil novecientos noventa y siete, mediante el que el director de Auditor�a F. del Estado de Jalisco orden� la pr�ctica de visita domiciliaria en la empresa denominada Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable, por el ejercicio fiscal comprendido del primero de enero al treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y cuatro (fojas 64 y 65 del tomo II del cuaderno de pruebas). Tal documento cuenta con valor probatorio pleno, al tenor del numeral 280 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, el que demuestra la orden de visita a la empresa representada por el peticionario por el periodo correspondiente a mil novecientos noventa y cuatro. Asimismo, la responsable ponder� la copia certificada del acta de visita parcial de inicio de diecinueve de marzo de mil novecientos noventa y siete, practicada en la empresa denominada Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable, por los auditores visitadores adscritos a la Direcci�n de Auditor�a F. de la Secretar�a de Finanzas del Estado de Jalisco ... en la cual se concedi� un plazo a la contribuyente visitada para que presentara la documentaci�n contable requerida (fojas 66 a 69 del tomo II del cuaderno de pruebas). De la misma forma se ponderaron las copias certificadas de las actas parciales de hechos, relativas a la orden de visita RIM. 49/94/97, practicadas a la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable, de fechas veintinueve de abril, dos y siete de julio de mil novecientos noventa y siete (fojas 234 a 236, 240 a 245 del tomo II, y 1679 a 1682 del tomo IV). Igualmente, se consider� la copia certificada de la �ltima acta parcial de veinticinco de noviembre de mil novecientos noventa y siete, relativa a la visita domiciliaria practicada en la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable, por el auditor visitador adscrito a la Direcci�n de Auditor�a F. de la Secretar�a de Finanzas del Estado de Jalisco, respecto del ejercicio fiscal del uno de enero al treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y cuatro, en la que se obtuvo que dicha negociaci�n hab�a omitido declarar ingresos por la cantidad de seis millones ciento ochenta y dos mil cuatrocientos ochenta y un pesos (fojas 1741 a 1754 del tomo IV del cuaderno de pruebas). As� tambi�n la copia certificada del acta final de visita de diecisiete de diciembre de mil novecientos noventa y siete, practicada por el auditor visitador adscrito a la Direcci�n de Auditor�a F. de la Secretar�a de Finanzas del Estado de Jalisco, en la que se determin� que la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable, en el periodo correspondiente a mil novecientos noventa y cuatro omiti� declarar ingresos por la cantidad de seis millones ciento ochenta y dos mil cuatrocientos ochenta y un pesos (fojas 1755 a 1775 del tomo IV del cuaderno de pruebas). Cabe mencionar que en dicha acta se hizo constar que la empresa representada por el ahora quejoso exhibi� en esa visita el escrito presentado ante la propia autoridad visitadora el dos de diciembre de mil novecientos noventa y siete, para desvirtuar los hechos conocidos en la �ltima acta de visita parcial, donde aclar� que el primero de julio de mil novecientos noventa y siete y diecinueve de noviembre del mismo a�o, rindi� la primera y la segunda declaraciones complementarias del ejercicio de mil novecientos noventa y cuatro. El Tribunal Unitario responsable correctamente les asign� a tales actas de visita valor probatorio de indicio, con apoyo en el art�culo 285 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, las cuales demuestran la forma en que los visitadores se percataron de que la empresa representada por el quejoso hab�a obtenido ingresos mayores a los declarados en el ejercicio correspondiente al a�o de mil novecientos noventa y cuatro. Al respecto, por analog�a, cabe aplicar la tesis publicada en la p�gina 129, de la Tercera Parte del T.o LX, del Semanario Judicial de la Federaci�n, Sexta �poca, emitida por la Segunda S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que dice: ?PRUEBAS EN MATERIA FISCAL, VALORACI�N DE LAS. La presunci�n de validez establecida por el art�culo 201, fracci�n IV, del C�digo F., s�lo opera respecto de la resoluci�n administrativa que se impugna, y no en lo que concierne a un documento, el acta de visita en el cual pretenda apoyarse la resoluci�n. El acta de visita es un documento p�blico, que tiene pleno valor de convicci�n -salvo prueba en contrario-, en cuanto a los hechos que directa y expresamente hace constar el funcionario que lo expidi�, pero no en lo que ata�e a las deducciones o inferencias que de los hechos observados extraiga el visitador.?. Dichas actas de visita, como atinadamente lo consider� el tribunal responsable, se encuentran sustentadas con los siguientes documentos, de los cuales los funcionarios visitadores obtuvieron que la empresa representada por el quejoso hab�a obtenido percepciones mayores a las declaradas por el ejercicio fiscal de mil novecientos noventa y cuatro: a) Copia certificada del papel de trabajo denominado impuestos pagados, elaborado por peritos adscritos a la Administraci�n General de Auditor�a F.F., relativo al ejercicio fiscal de mil novecientos noventa y cuatro, de la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable (foja 91 del tomo II del cuaderno de pruebas). b) Copia certificada del formulariode pagos provisionales del ejercicio fiscal de mil novecientos noventa y cuatro, de la empresa mencionada. c) Copia certificada de la solicitud de pr�stamo de documentos fuente, relativa a la declaraci�n de mil novecientos noventa y cuatro, de la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable (foja 97 del tomo II del cuaderno de pruebas). d) Copias certificadas de las impresiones computarizadas de los libros diario y mayor, correspondientes a mil novecientos noventa y cuatro, relativos a la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable (fojas 107 a 233 del tomo II del cuaderno de pruebas). e) Copia certificada de los papeles de trabajo elaborados por contadoras adscritas a la Administraci�n General de Auditor�a F.F., denominados an�lisis de ingresos, an�lisis de actos o actividades y suban�lisis de actos o actividades, de mil novecientos noventa y cuatro, de la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable (fojas 246 a 261 del tomo II del cuaderno de pruebas). f) Copias certificadas de las facturas expedidas por la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable, de enero a diciembre de mil novecientos noventa y cuatro (fojas 262 a 616 del tomo II del cuaderno de pruebas). g) Copia certificada de la forma H.D.F. 8 llenada por contadoras p�blicas adscritas a la Administraci�n General de Auditor�a F.F., relativa al procedimiento de integraci�n mensual de los ingresos registrados en el libro diario computarizado del a�o mil novecientos noventa y cuatro, del causante Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable (foja 617 del tomo III del cuaderno de pruebas). h) Copia certificada de la forma H.D.F. 8 llenada por contadoras p�blicas adscritas a la Administraci�n General de Auditor�a F.F., relativa al procedimiento sumario de p�lizas de ingresos del a�o mil novecientos noventa y cuatro, del causante Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable (foja 618 del tomo III del cuaderno de pruebas). i) Copias certificadas de las p�lizas de ingresos y egresos con la respectiva ficha de dep�sito, del a�o de mil novecientos noventa y cuatro de la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable (fojas 619 a 734 del tomo III del cuaderno de pruebas). j) Copias certificadas de los papeles de trabajo elaborados por contadoras p�blicas adscritas a la Administraci�n General de Auditor�a F.F., denominados resumen de bancos, an�lisis de bancos y suban�lisis de bancos, relativas al ejercicio fiscal de mil novecientos noventa y cuatro, de la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable (fojas 735 a 751 del tomo III del cuaderno de pruebas). k) Copias certificadas de los estados de cuenta bancarios de mil novecientos noventa y cuatro, de la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable (fojas 752 a 1014 del tomo III del cuaderno de pruebas). l) Copias certificadas de los papeles de trabajo elaborados por las contadoras p�blicas adscritas a la Administraci�n General de Auditor�a F.F., denominados comparativa de ingresos y an�lisis de ingresos de mil novecientos noventa y cuatro de la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable (fojas 1015 a 1030 del tomo III del cuaderno de pruebas). m) Copia certificada de la relaci�n de facturas pagadas a Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable por Colgate Palmolive, Sociedad An�nima de Capital Variable; �rdenes de trabajo, solicitudes de cheques y facturas expedidas por Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable (fojas 1034 a 1162 del tomo III del cuaderno de pruebas y 1163 a 1659 del tomo IV del cuaderno de pruebas). n) Copia certificada de la forma H.D.F. 8 llenada por contadoras p�blicas adscritas a la Administraci�n General de Auditor�a F.F., respecto del procedimiento sumario de informaci�n proporcionada por Colgate Palmolive, Sociedad An�nima de Capital Variable, relativo a mil novecientos noventa y cuatro (foja 1660 del tomo IV del cuaderno de pruebas). �) Copia certificada de los papeles de trabajo elaborados por las contadoras p�blicas adscritas a la Administraci�n General de Auditor�a F.F., denominados sumaria de aportaci�n de datos de terceros y an�lisis de ingresos de mil novecientos noventa y cuatro, relativos a la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable (fojas 1661 a 1676 del tomo IV del cuaderno de pruebas). A dichos documentos, la responsable les otorg� valor probatorio de indicio de conformidad con lo dispuesto por el art�culo 285 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, los que efectivamente acreditan la existencia de las constancias que se tomaron en consideraci�n en las visitas practicadas a la empresa representada por el ahora impetrante de garant�as, de las cuales se dedujo que hab�a manifestado ingresos menores a los realmente percibidos por tal empresa. Correctamente, el Tribunal Unitario apoy� los anteriores medios de convicci�n con el dictamen contable de doce de octubre de mil novecientos noventa y ocho, emitido por ... contadoras p�blicas del Servicio de Administraci�n General de Auditor�a F.F. dependiente del Servicio de Administraci�n Tributaria de la Secretar�a de Hacienda y Cr�dito P�blico, en el cual expresaron: ?... Por todo lo anteriormente expuesto en el presente dictamen y del an�lisis y cuantificaci�n efectuado a las facturas de venta, libros de contabilidad, p�lizas de ingresos, fichas de dep�sito y dem�s documentaci�n anexa a las mismas, estados de cuenta bancarios propiedad del contribuyente Avanti Promociones, S. de C.V., as� como de la informaci�n proporcionada por terceros, documentaci�n que corresponde a las operaciones celebradas por el periodo comprendido del 1o. de enero al 31 de diciembre de 1994, se concluye que dicho contribuyente incurri� en dicho ejercicio en las siguientes irregularidades: Omiti� declarar ingresos acumulables propios de la actividad que desarrolla, para efectos de impuesto sobre la renta, as� como valor de actos o actividades para efectos del impuesto al valor agregado, por la cantidad de $6'232,506.84, mismos que fueron cuantificados con base en facturas de venta, los cuales se encuentran registrados en libros de contabilidad, propiedad de dicho contribuyente, de los cuales se comprob� que casi la totalidad de ellos fueron depositados en las cuentas bancarias n�meros 0206635-0 de B. y 45793670-3 de Banco del Atl�ntico, S., abiertas a nombre de Avanti Promociones, S. de C.V., y que fueron debidamente registrados en p�lizas de ingresos y libros de contabilidad, propiedad del contribuyente visitado. a) Asimismo, se corrobor� a trav�s de aportaci�n de datos por terceros que el contribuyente visitado Avanti Promociones, S. de C.V., efectivamente percibi� los ingresos determinados en el presente dictamen, en virtud de que fueron pagados y depositados en las cuentas bancarias se�aladas en el p�rrafo que antecede, mismas que son propiedad de dicho contribuyente. Por todo lo anteriormente expuesto en el presente dictamen, se concluye que el contribuyente visitado Avanti Promociones, S. de C.V., omiti� cubrir el impuesto sobre la renta e impuesto al valor agregado, correspondiente al ejercicio de 1994, derivados de las operaciones celebradas con el contribuyente Colgate Palmolive, S. de C.V., por concepto de prestaci�n de servicios ...?; asimismo, los peritos concluyeron que con motivo de la cantidad que no fue declarada, el contribuyente visitado Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable, en relaci�n con el periodo comprendido del primero de enero al treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y cuatro, omiti� cubrir en su oportunidad al fisco federal la suma de doscientos sesenta y nueve mil setecientos ochenta y nueve pesos con setenta y un centavos, por concepto de impuesto sobre la renta, y la cantidad de seiscientos cuarenta y tres mil ciento noventa y siete pesos con sesenta y cuatro centavos, relativa al impuesto al valor agregado, lo que arroj� un total de novecientos doce mil novecientos ochenta y siete pesos con treinta y cinco centavos (fojas 1776 a 1807 del tomo IV del cuaderno de pruebas). Dicho dictamen fue ratificado ante el Ministerio P�blico de la Federaci�n consignador (sic) el diecis�is de noviembre de mil novecientos noventa y ocho (foja 29 y 32 del proceso). De id�ntico modo, el Tribunal Unitario concaten� dicho dictamen con la cuantificaci�n del perjuicio fiscal causado al erario federal por la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable, efectuada por ... administrador general de Auditor�a F.F., en el que se asent� que el da�o pecuniario ascendi� a la suma de doscientos sesenta y nueve mil setecientos ochenta y nueve pesos con setenta y un centavos, por concepto de impuesto sobre la renta, y la cantidad de seiscientos cuarenta y tres mil ciento noventa y siete pesos con sesenta y cuatro centavos, relativa al impuesto al valor agregado, lo que arroj� un total de novecientos doce mil novecientos ochenta y siete pesos con treinta y cinco centavos (fojas 1808 a 1810 del tomo IV del cuaderno de pruebas). Sobre el mismo tema, el Tribunal Unitario tom� en cuenta el dictamen emitido por ... peritos contables de la Procuradur�a General de la Rep�blica, quienes determinaron que la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable, omiti� el pago de impuestos a la Secretar�a de Hacienda y Cr�dito P�blico, por la cantidad de novecientos doce mil novecientos ochenta y siete pesos treinta y cinco centavos, correspondiente al ejercicio fiscal de mil novecientos noventa y cuatro (fojas 53 y 54 del proceso). A los dict�menes referidos, se les otorg� valor probatorio de indicio, de conformidad con el art�culo 288 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, pues fueron rendidos por peritos nombrados por la Secretar�a de Hacienda y Cr�dito P�blico, as� como por el Ministerio P�blico de la Federaci�n, en el que practicaron las operaciones que su ciencia les sugiri�, expresaron los hechos y circunstancias que les sirvieron de fundamento para emitir su opini�n, por lo que son aptos para acreditar que la suma que manifest� el quejoso en la declaraci�n que rindi� con el car�cter de representante de la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable, era menor a los ingresos realmente percibidos en el ejercicio fiscal de mil novecientos noventa y cuatro, espec�ficamente derivada por transacciones realizadas con la diversa empresa Colgate Palmolive, Sociedad An�nima, as� como el monto de los impuestos omitidos con motivo de esa declaraci�n que no correspond�a a los ingresos reales. Sirve de sustento a lo anterior, la tesis de la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que aparece en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta �poca, T.o CXXIII, p�gina 711, que es del rubro y texto siguientes: ?PRUEBA PERICIAL EN MATERIA PENAL. No habiendo objetado el acusado, en su oportunidad, el dictamen emitido por un perito, ni cuidado de ofrecer y rendir una prueba pericial para contrariarlo, procedi� legalmente el juzgador al tomarlo en cuenta y concederle fuerza probatoria, en uso de la facultad que le concede el art�culo 288 del C�digo Federal de Procedimientos Penales.?. El tribunal responsable estuvo en lo correcto al realizar un enlace de los indicios que se derivan de las pruebas a que se ha hecho alusi�n, de conformidad con lo dispuesto por los dispositivos 280, 285, 288 y 290 del C�digo Federal de Procedimientos Penales, con los que se tuvo por demostrado que el quejoso ... con el car�cter de administrador general �nico y socio mayoritario de la empresa denominada Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable, mediante enga�os omiti� el pago parcial de los impuestos sobre la renta y al valor agregado, en el ejercicio fiscal comprendido del primero de enero al treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y cuatro, por un monto total de novecientos doce mil novecientos ochenta y siete pesos treinta y cinco centavos, derivados de las operaciones mercantiles llevadas a cabo con la empresa Colgate Palmolive, Sociedad An�nima de Capital Variable, haci�ndose consistir el enga�o en que en su declaraci�n presentada el d�a diecinueve de junio de mil novecientos noventa y cinco, �nicamente manifest� ingresos por la cantidad de un mill�n quinientos sesenta y un mil doscientos cincuenta pesos; sin embargo, de las visitas domiciliarias practicadas a dicha empresa, se obtuvo que aparte de la cifra declarada, hab�a tenido una percepci�n adicional de seis millones doscientos treinta y dos mil quinientos pesos ochenta y cuatro centavos, de lo que estaba enterado el quejoso dado que su representada expidi� las facturas a nombre de la diversa ya se�alada, de enero a diciembre de mil novecientos noventa y cuatro, las que estaban registradas en los libros contables respectivos, mismos que sirvieron de base para establecer tales ingresos y que, desde luego, eran del conocimiento del impetrante de garant�as. De tal manera, el peticionario caus� un da�o al bien jur�dico tutelado por la norma, como lo es el patrimonio del erario federal, pues no obstante que tuvo pleno conocimiento de su antijuridicidad, por ser una persona imputable, realiz� esa conducta il�cita por s� mismo, de conformidad con el art�culo 95, fracci�n II, del C�digo F. de la Federaci�n, a pesar de que le era exigible que actuara apegado a la norma y cumpliera como representante de dicha persona moral, con las obligaciones fiscales de la misma, manifestando los ingresos que realmente hab�a percibido, por lo que el Tribunal Unitario responsable actu� de modo correcto al reprocharle penalmente su proceder. Por los anteriores razonamientos, se encuentran demostrados los elementos del delito de defraudaci�n fiscal, previsto y sancionado por el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n y la plena responsabilidad del quejoso en su perpetraci�n. Se comparte, por analog�a, la tesis VII.P.104 P, publicada en la p�gina 1003 del T.o IX, mayo de 1999, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, emitida por el Tribunal Colegiado en Materia Penal del S�ptimo Circuito, que dispone: ?DEFRAUDACI�N FISCAL, LA CONDUCTA PREVISTA POR EL ART�CULO 109 FRACCI�N IV, DEL C�DIGO FISCAL DE LA FEDERACI�N, SE SUBSUME EN LA PREVISTA POR EL ART�CULO 108 DEL MISMO ORDENAMIENTO. De la lectura de los art�culos 108 y 109 fracci�n IV, del C�digo F. de la Federaci�n, se advierte que el primero describe el delito de defraudaci�n fiscal como la omisi�n total o parcial del pago de contribuciones para obtener un beneficio indebido, en perjuicio del fisco federal, utilizando el enga�o o aprovechando el error del pasivo, y en el segundo de los preceptos aludidos se contempla como tipo equiparado a la defraudaci�n fiscal la ejecuci�n de dos o m�s actos relacionados entre s�, con el �nico prop�sito de obtener un beneficio indebido en perjuicio del fisco. Luego, si el activo empleando maniobras enga�osas en dos declaraciones fiscales obtuvo un beneficio indebido en perjuicio de la hacienda p�blica, es claro, que se actualiz� la hip�tesis contenida en el citado art�culo 108, y la repetici�n de dichas conductas enga�osas quedan subsumidas en �l, y no de manera aut�noma en la fracci�n IV del art�culo 109 del C�digo F. de la Federaci�n, pues de lo contrario se recalificar�a el proceder enga�oso.?. No es obst�culo para arribar a esta consideraci�n, el hecho de que se haya formulado por parte de la empresa Avanti Promociones, dos declaraciones complementarias para corregir las omisiones de la correspondiente al ejercicio fiscal de mil novecientos noventa y cuatro, en virtud de que como bien lo se�al� la responsable, ello resulta independiente de la responsabilidad penal en que hubiere incurrido por la omisi�n de las contribuciones relativas, m�xime que tampoco puede considerarse como un cumplimiento espont�neo de sus obligaciones fiscales, acorde a lo dispuesto por el p�rrafo cuarto del art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n, vigente en la �poca de los hechos, ya que fueron posteriores a la fecha de la visita domiciliaria ordenada contra la empresa representada por el quejoso, esto es, la visita domiciliaria se inici� el d�a diecinueve de marzo de mil novecientos noventa y siete, mientras que las declaraciones complementarias las rindi� el primero de julio y diecinueve de noviembre del mismo a�o lo que, desde luego, le resta espontaneidad a su cumplimiento. Apoya a este criterio la tesis publicada en la p�gina 404 del T.o XII, agosto de 1993, del Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, sustentada por el Tercer Tribunal Colegiado del Segundo Circuito, que dice: ?DEFRAUDACI�N FISCAL, DELITO DE. LA CORRECCI�N AUTORIZADA POR EL C�DIGO TRIBUTARIO NO EXIME DE RESPONSABILIDAD AL INFRACTOR. Aun cuando el art�culo 58 del C�digo F. de la Federaci�n autoriza al contribuyente a corregir su situaci�n fiscal, mediante la presentaci�n de una forma de correcci�n y no obstante que se hubieran pagado los impuestos omitidos, ello resulta independiente de la responsabilidad penal en que se incurra, puesto que la correcci�n entra�a una garant�a para regularizar la situaci�n fiscal, con independencia de la situaci�n penal que pudiera fincarse al haber sido descubierta �sta, seg�n se desprende de los art�culos 70 y 94 del propio ordenamiento legal en cita.?. En otro orden de ideas, es infundado el concepto de violaci�n relativo a que, en el caso, no se encuentra acreditado el medio comisivo del delito consistente en el enga�o, pues contrario a lo afirmado por el quejoso, se tiene que principalmente est� demostrado con la declaraci�n fiscal que suscribi� el propio quejoso en su car�cter de representante de la empresa Avanti Promociones, Sociedad An�nima de Capital Variable, en la que manifest� determinada cantidad por concepto de ingresos de dicha persona moral durante el a�o de mil novecientos noventa y cuatro; enlazado con lo anterior, se tiene el resultado de las (sic) visita domiciliaria practicada en el a�o de mil novecientos noventa y siete a la misma empresa, en la que los funcionarios encontraron que los ingresos reales de tal sociedad mercantil durante el ejercicio fiscal mencionado, hab�an sido mayores a los declarados por el quejoso; la visita mencionada est� sustentada con las copias certificadas de los documentos que los funcionarios analizaron para comprobar el cumplimiento de las obligaciones fiscales a cargo de la sociedad mercantil representada por el peticionario, los que adem�s, fueron analizados por ... contadoras p�blicas del Servicio de Administraci�n General de Auditor�a F.F. dependiente del Servicio de Administraci�n Tributaria de la Secretar�a de Hacienda y Cr�dito P�blico, quienes con base en ellos igualmente determinaron que los ingresos de la sociedad mercantil referida durante el a�o de mil novecientos noventa y cuatro, hab�an sido superiores a los declarados por el quejoso como representante de la misma y que, por tanto, hab�a omitido el pago parcial de los impuestos que correspond�an por esos ingresos, determinaci�n que ratificaron ante el Ministerio P�blico de la Federaci�n, lo que evidencia la falsedad con la que el quejoso se condujo al declarar ingresos que no eran acordes a los realmente percibidos. Tambi�n es infundado su argumento en el sentido de que se debi� a un error la omisi�n de declarar los ingresos realmente percibidos por su representada, en primer t�rmino dado que en la instrucci�n no aport� prueba alguna para acreditar tal circunstancia; por otro lado, el quejoso personalmente firm� la declaraci�n rendida ante la Secretar�a de Hacienda y Cr�dito P�blico, de modo que como representante de la empresa, era su obligaci�n cerciorarse que los datos contenidos realmente fueran acordes con la situaci�npatrimonial de �sta, de tal forma que pudiera pagar en su totalidad los impuestos correspondientes; m�xime que de las �rdenes de trabajo de la sociedad mercantil denominada Colgate Palmolive, cuyo pago dio lugar a los ingresos no manifestados por el quejoso, estaban dirigidas a �ste, lo que pone en evidencia de que estaba consciente de las percepciones omitidas, aunado a que obran los documentos en donde consta que las cantidades provenientes de esos pagos fueron depositadas a las cuentas bancarias a nombre de Avanti Promociones. Sobre el particular, cobra aplicaci�n la tesis emitida por la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, publicada en la p�gina 114 de los Vol�menes 175-180, Segunda Parte, del Semanario Judicial de la Federaci�n, S�ptima �poca, que dice: ?PERSONAS MORALES, RESPONSABILIDAD PENAL DE LOS REPRESENTANTES DE LAS. No puede admitirse que carezcan de responsabilidad quienes act�an a nombre de las personas morales, pues de aceptarse tal argumento los delitos que llegaran a cometer los sujetos que ocupan los puestos de los diversos �rganos de las personas morales, quedar�an impunes, ya que las sanciones deber�an ser para la persona moral, lo cual es un absurdo l�gica y jur�dicamente hablando, pues las personas morales carecen de voluntad propia y no es sino a trav�s de las personas f�sicas como act�an. Es por esto que los directores, gerentes, administradores y dem�s representantes de las sociedades, responden en lo personal de los hechos delictuosos que cometan en nombre propio o bajo el amparo de la representaci�n corporativa.?. Desde otro �ngulo, es inexacto lo arg�ido por el quejoso en el sentido de que los hechos no actualizan la hip�tesis contenida en el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n, sino la diversa prevista por el art�culo 109, parte inicial de la fracci�n I, del mismo ordenamiento fiscal, dado que omiti� el pago de impuestos en virtud de la declaraci�n en la que report� ingresos menores a los percibidos durante mil novecientos noventa y cuatro. Para una mayor comprensi�n de la conclusi�n a que se arriba, es menester citar de nueva cuenta lo dispuesto por el primero de los numerales: ?Art�culo 108. Comete el delito de defraudaci�n fiscal quien con uso de enga�os o aprovechamiento de errores, omita total o parcialmente el pago de alguna contribuci�n u obtenga un beneficio indebido con perjuicio del fisco federal. El delito de defraudaci�n fiscal se sancionar� con prisi�n de tres meses a seis a�os si el monto de lo defraudado no excede de N$100,000.00; cuando exceda, la pena ser� de tres a nueve a�os de prisi�n. ...?. De igual forma, el texto del art�culo y fracci�n mencionados en segundo t�rmino, vigentes en la �poca de los hechos, dispon�a: ?Art�culo 109. Ser� sancionado con las mismas penas del delito de defraudaci�n fiscal, quien: I.C. en las declaraciones que presente para efectos fiscales, deducciones falsas o ingresos menores a los realmente obtenidos o determinados conforme a las leyes. ...?. Del an�lisis de tales numerales, se desprende que ambos tienen por objeto salvaguardar los ingresos del Estado; asimismo, los dos il�citos cuentan con sujetos calificados, los que les son comunes, pues tanto en uno como en otro, el activo tiene que tener la calidad de contribuyente, mientras que el pasivo, desde luego, debe ser el fisco federal. Sin embargo, los delitos de defraudaci�n fiscal y su equiparado pierden su similitud en los elementos comisivos y en el n�cleo del tipo, puesto que en el primero lo son el uso de enga�o o el aprovechamiento del error, adem�s de que el n�cleo principal del tipo viene a constituirlo la omisi�n total o parcial del pago de alguna contribuci�n o la obtenci�n de un beneficio indebido con perjuicio del fisco federal. En cambio, el segundo de los injustos, de manera particular carece de medios comisivos y el n�cleo del tipo penal es distinto, pues lo constituye la consignaci�n en las declaraciones fiscales de deducciones falsas o ingresos menores a los realmente obtenidos o determinados por la ley, sin que en el caso sacramentalmente exija el resultado, como lo es la omisi�n de las contribuciones respectivas, pues s�lo sanciona determinada conducta que constituye un estadio de la figura principal. Ello acontece, dado que el segundo de los art�culos en menci�n es subsidiario respecto del primero que contempla la descripci�n principal. Ciertamente, el resultado pudiera estar impl�cito en ese delito, sin embargo, aparte de que el numeral no lo establece, por lo general, la forma de llevar a cabo el enga�o en perjuicio de la autoridad hacendaria es por medio de la declaraci�n, la que al servir como medio para alcanzar la omisi�n de los impuestos, actualiza el n�cleo del tipo del art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n. En efecto, el principio de subsidiaridad consiste en que cuando una ley o disposici�n legal tiene el car�cter subsidiario respecto de otra, la aplicabilidad de �sta excluye la aplicaci�n de aqu�lla. En otras palabras, una ley tiene ese car�cter en relaci�n con otra, cuando ambas describen grados o estadios diversos de la violaci�n del mismo bien jur�dico, de modo que el descrito por la disposici�n subsidiaria, por ser menos grave que el descrito por la principal, queda absorbido por �sta cuando se encuentra acreditada. Entonces, la hip�tesis subsidiaria �nicamente debe aplicarse cuando el hecho no constituya un delito m�s grave. Se afirma que la defraudaci�n equiparada que nos ocupa, sanciona un estadio que est� contenido en el tipo de la principal, porque en este �ltimo se erige como un medio comisivo que se presenta con anterioridad al n�cleo del tipo; de ah� que si los hechos surten la figura principal, como en la especie sucede, entonces se excluye a la subsidiaria. No obsta para lo anterior, el hecho de que ambos se encuentran sancionados con las mismas penas, pues de cualquier forma jur�dicamente tiene mayor trascendencia la descripci�n principal del injusto, en la medida que en ella el agente alcanza la obtenci�n del resultado, lo que incluso motiv� que el legislador la previera en primer orden. Dicho de otra manera, la declaraci�n que contempla el art�culo 109, parte inicial de la fracci�n I, del ordenamiento en cita, como n�cleo del tipo, se erigi� como medio comisivo en el delito de defraudaci�n descrito en el numeral 108 del mismo, el que se reitera, tiene mayor trascendencia y gravedad jur�dicas, pues en ese supuesto el activo alcanza la omisi�n del pago de contribuciones. Ahora bien, la conducta atribuida al peticionario consiste en que omiti� el pago parcial de los impuestos sobre la renta y al valor agregado, en el ejercicio fiscal comprendido del primero de enero al treinta y uno de diciembre de mil novecientos noventa y cuatro, por un monto total de novecientos doce mil novecientos ochenta y siete pesos treinta y cinco centavos, derivados de las operaciones mercantiles llevadas a cabo con la empresa Colgate Palmolive, Sociedad An�nima de Capital Variable, haci�ndose consistir el enga�o en que en su declaraci�n presentada el d�a diecinueve de junio de mil novecientos noventa y cinco, �nicamente manifest� ingresos por la cantidad de un mill�n quinientos sesenta y un mil doscientos cincuenta pesos; sin embargo, de las visitas domiciliarias practicadas a dicha empresa, se obtuvo que aparte de la cifra declarada, hab�a tenido una percepci�n adicional de seis millones doscientos treinta y dos mil quinientos pesos ochenta y cuatro centavos. Con la actualizaci�n de tales hechos, es de considerarse que la figura equiparada qued� absorbida en la principal, pues efectivamente el impetrante present� una declaraci�n en la que consign� ingresos menores; sin embargo, dicha declaraci�n s�lo vino a constituirse en un elemento de ejecuci�n para enga�ar a la autoridad hacendaria, porque trascendi� de tal forma que la empresa en cuya representaci�n declar� el quejoso, omiti� el pago de las contribuciones antes precisadas lo que, desde luego, actualiza el n�cleo principal del delito de defraudaci�n contemplado por el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n. De ah� que, contrario a lo sostenido por el peticionario, los hechos no acreditan el supuesto previsto en el art�culo 109, fracci�n I, de la misma legislaci�n penal, en virtud de que qued� absorbido por el primero. Partiendo de las anteriores premisas, se estima que tales il�citos no se excluyen con base en el principio de especialidad de la ley, puesto que �ste se concreta cuando una misma materia est� regulada por dos leyes o disposiciones de ley, de tal forma que la ley o disposici�n especial ser� la que prevalezca sobre la general. Esto es, se entiende que dos disposiciones legales se hallan en relaci�n con general y especial, cuando los requisitos del tipo general est�n todos contenidos en el especial, en el que figuran adem�s otras condiciones calificativas en virtud de las cuales la ley especial tiene preferencia sobre la general en su aplicaci�n. Luego, tal principio no opera respecto de los delitos de defraudaci�n fiscal y su equiparado, dado que no se est� ante una misma entidad delictiva con id�ntico n�cleo del tipo, pero con calificativas distintas, sino de tipos penales que sancionan diversos estadios de la conducta que, si bien lesionan el mismo bien jur�dico, sin embargo, difieren en la medida que tienen n�cleos del tipo de distinta especie; por ello, se ha afirmado que se est� en presencia de una figura principal y de otra subsidiaria, lo que hace prevalecer la primera sobre la segunda de la forma ya precisada. As� las cosas, es oportuno destacar que el Segundo Tribunal Colegiado del Segundo Circuito, sustent� la tesis que aparece publicada en la p�gina 256 del T.o XI, marzo de 1993, del Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, que dice: ?DEFRAUDACI�N FISCAL, DELITO DE. TIPO GEN�RICO Y TIPOS ESPEC�FICOS. SU DIFERENCIA. Del texto de los art�culos 108 y 109 fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n, se desprende que el primero describe el delito de defraudaci�n fiscal mediante una conducta que, con el uso de enga�o o aprovechamiento de error, omita total o parcialmente el pago de alguna contribuci�n o bien obtenga un beneficio indebido en perjuicio del fisco federal. En cambio, en la descripci�n del tipo contenido en el art�culo 109 fracci�n I, del propio ordenamiento, se alude al mismo delito de defraudaci�n fiscal, cuando el medio de ejecuci�n sea la declaraci�n fiscal en la que presente ingresos menores a los realmente obtenidos o deducciones falsas. Luego, en ambos delitos el bien jur�dico tutelado es el patrimonio del fisco, en ambos el sujeto activo es el causante o persona f�sica o moral que omite total o parcialmente el pago de sus contribuciones. Las diferencias entre ambos tipos estriban en que para el previsto en el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n, el medio de ejecuci�n es el uso de enga�os o aprovechamiento de errores, y en cambio el medio de ejecuci�n del segundo tipo previsto en la fracci�n I del art�culo 109 del C�digo F. de la Federaci�n, es consignar en las declaraciones que presente el causante para efectos fiscales, ingresos menores a los realmente obtenidos o deducciones falsas. As�, no hay un concurso aparente de leyes en que se presente confusi�n sobre la norma que debe regular la conducta tipificada, pues cuando el medio de ejecuci�n sea el enga�o o aprovechamiento de error no plasmado en una declaraci�n fiscal, ni se trate de las conductas establecidas en las fracciones II a V, del art�culo 109 del C�digo F. de la Federaci�n, la conducta est� descrita en el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n y cuando la conducta consista en haber declarado para efectos fiscales ingresos menores a los realmente obtenidos o deducciones falsas, la norma aplicable ser� la contenida en la fracci�n I, del art�culo 109 del C�digo F. de la Federaci�n. Si el principio de subsidiaridad radica en que dos normas describan grados o estadios diversos de la violaci�n del mismo bien jur�dico, de modo que el descrito por la disposici�n subsidiaria, por ser menos grave que el descrito por la principal quede absorbida por �sta (M.E.M., citado por L.J.�nez de As�a, en la obra Tratado de Derecho Penal, tomo II p�gina 550), entonces de la comparaci�n de los dos tipos delictivos a estudio no se advierte que en el art�culo 108 citado que contenga una norma principal y el 109 fracci�n I, del propio ordenamiento, una norma subsidiaria de menor gravedad, puesto que en ambos tipos el bien jur�dico es el mismo pero la gravedad es id�ntica como lo denota la igualdad de las penas. En cambio lo que existe es una relaci�n de general a especial y esta raz�n de especialidad deriva precisamente de la naturaleza del medio de ejecuci�n de tal manera que cuando �sta consista en una declaraci�n fiscal en que se declaran ingresos menores de los obtenidos o deducciones falsas, entonces la norma aplicable es �nica y exclusivamente la tipificada en el art�culo 109 fracci�n I del C�digo F. de la Federaci�n.?. Tal criterio se contrapone con lo que se sostiene en esta ejecutoria, puesto que este Tribunal Colegiado considera que existe subsidiaridad entre los il�citos de defraudaci�n fiscal y su equiparado, previstos, respectivamente, por los art�culos 108 y 109, parte inicial de la fracci�n I, ambos del C�digo F. de la Federaci�n, y al acreditarse el primero se excluye el segundo; mientras tanto, el �rgano colegiado que emiti� la tesis que se transcribe, ponder� que no existe tal subsidiaridad, sino que ambos il�citos mantienen una relaci�n de general a especial, la cual deriva de la naturaleza del medio de ejecuci�n, por lo cual al acreditarse el segundo de los delitos se excluye al primero. Por tanto, al advertirse la contraposici�n de criterios mencionada, lo que procede es denunciar dicha contradicci�n de tesis, por lo que se ordena remitir a la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, copia autorizada de esta resoluci�n para los efectos del art�culo 197-A de la Ley de Amparo. En lo correspondiente a la individualizaci�n de la pena, que ascendi� a tres meses de prisi�n, debe decirse que ning�n perjuicio le irroga al quejoso, no obstante que la responsable aplic� el texto del art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n que estaba modificado en las cuant�as para establecer las penas por reformas publicadas en el Diario Oficial de la Federaci�n el d�a veintid�s de julio de mil novecientos noventa y cuatro, dado que, acorde al numeral que realmente estaba vigente en la �poca de los hechos, se le impuso la prevista para el monto inferior a cien mil pesos, en tanto que la cuant�a de la defraudaci�n que se atribuye al quejoso asciende a la suma de novecientos doce mil novecientos ochenta y siete pesos treinta y cinco centavos, esto es, la pena es inferior a la m�nima aplicable para el monto superior a cien mil pesos, que le correspond�a por ese il�cito. Al respecto, es aplicable por analog�a, la jurisprudencia n�mero 247, del T.o II, Materia Penal, del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-2000, Sexta �poca, emitida por la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que dice: ?PENA M�NIMA QUE NO VIOLA GARANT�AS. El incumplimiento de las reglas para la individualizaci�n de la pena no causa agravio que amerite la protecci�n constitucional, si el sentenciador impone el m�nimo de la sanci�n que la ley se�ala para el delito cometido.?. Por �ltimo, no irroga perjuicio alguno al peticionario, la orden de amonestarlo y la suspensi�n de sus derechos pol�ticos, por ser consecuencias ineludibles de la sentencia condenatoria, decretadas con apoyo en los art�culos 42, 45 y 46 del C�digo Penal Federal. En consecuencia, al resultar infundados los conceptos de violaci�n expresados, aun suplidos en su deficiencia con apoyo en lo dispuesto por el art�culo 76 bis, fracci�n II, de la Ley de Amparo, lo que procede es negar la protecci�n constitucional al quejoso, contra el acto que reclam� del Magistrado del Tercer Tribunal Unitario del Tercer Circuito, que hizo consistir en la sentencia dictada el veinticuatro de abril del a�o dos mil dos, en el toca penal n�mero 90/2002.

Ejecutoria del amparo directo 628/92, pronunciada por el entonces Segundo Tribunal Colegiado del Segundo Circuito:

QUINTO. Son fundados los conceptos de violaci�n expuestos, seg�n pasa a demostrarse. El art�culo 108, primer p�rrafo, del C�digo F. establece: ?Art�culo 108. Comete el delito de defraudaci�n fiscal quien con uso de enga�os o aprovechamiento de errores, omita total o parcialmente el pago de alguna contribuci�n u obtenga un beneficio indebido con perjuicio del fisco federal.?. En forma espec�fica establece el art�culo 109, fracci�n I. ?Art�culo 109. Ser� sancionado con las mismas penas del delito de defraudaci�n fiscal, quien: I.C. en las declaraciones que presente para efectos fiscales, ingresos menores a los realmente obtenidos o deducciones falsas.?. De la lectura de ambos preceptos se desprende que el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n, describe el delito de defraudaci�n fiscal mediante una conducta que con el uso de enga�o o aprovechamiento de error, omita total o parcialmente el pago de alguna contribuci�n, o bien, obtenga un beneficio indebido en perjuicio del fisco federal. En cambio, en la descripci�n del tipo contenido en el art�culo 109, fracci�n I, del propio ordenamiento, se alude al mismo delito de defraudaci�n fiscal, cuando el medio de ejecuci�n sea la declaraci�n fiscal en la que presente ingresos menores a los realmente obtenidos o deducciones falsas. Luego, en ambos delitos el bien jur�dico tutelado es el patrimonio del fisco, en ambos el sujeto activo es el causante o persona f�sica o moral que omite total o parcialmente el pago de sus contribuciones. Las diferencias entre ambos tipos estriban en que para el previsto en el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n, el medio de ejecuci�n es el uso de enga�os o aprovechamiento de errores y en cambio el medio de ejecuci�n del segundo tipo previsto en la fracci�n I del art�culo 109 del C�digo F., es consignar en las declaraciones que presente el causante para efectos fiscales, ingresos menores a los realmente obtenidos o deducciones falsas. As�, no hay un concurso aparente de leyes en que se presente confusi�n sobre la norma que debe regular la conducta tipificada, pues cuando el medio de ejecuci�n sea el enga�o o aprovechamiento de error no plasmado en una declaraci�n fiscal, ni se trate de las conductas establecidas en las fracciones II a V del art�culo 109 del C�digo F., la conducta esta descrita en el art�culo 108 del C�digo F. y cuando la conducta consista en haber declarado para efectos fiscales ingresos menores a los realmente obtenidos o deducciones falsas, la norma aplicable ser� la contenida en la fracci�n I del art�culo 109 del C�digo F. de la Federaci�n. Si el principio de subsidiariedad radica en que dos normas describan grados o estadios diversos de la violaci�n del mismo bien jur�dico, de modo que el descrito por la disposici�n subsidiaria, por ser menos grave que el descrito por la principal quede absorbida por �sta (M.M., citado por L.J.�nez de Azua, en la obra ?Tratado de Derecho Penal?, tomo II, p�gina 550), entonces de la comparaci�n de los dos tipos delictivos a estudio no se advierte que en el art�culo 108 citado se contenga una norma principal y en el 109, fracci�n I, del propio ordenamiento, una norma subsidiaria de menor gravedad, puesto que en ambos tipos el bien jur�dico es el mismo pero la gravedad es id�ntica como lo denota la igualdad en las penas. En resumen, en ambos il�citos se tutela el mismo bien jur�dico y se estima la conducta de igual gravedad, por lo que no puede operar el principio de subsidiariedad. Consecuencia de lo expuesto es que siendo diverso el medio de ejecuci�n en ambos il�citos, entonces las conductas que regulan ambos preceptosson diferentes y la norma aplicable ser� la que derive de la conducta realizada y si �sta consisti� en declarar para efectos fiscales ingresos menores a los realmente obtenidos o deducciones falsas, la norma aplicable ser� la contenida en la fracci�n I del art�culo 109 del C�digo F., y si la conducta acreditada fue el uso de enga�os o aprovechamiento de errores que trajeron como consecuencia la omisi�n total o parcial del pago de alguna contribuci�n y con ella la obtenci�n por parte del causante de un beneficio indebido con perjuicio del fisco federal (sin configurar alguna de las conductas previstas en las fracciones II a V del art�culo 109 del C�digo F. de la Federaci�n), entonces la norma aplicable es la contenida en el art�culo 108 del C�digo F.. Lo que implica evidentemente que no es posible jur�dicamente aplicar a la conducta que regula el art�culo 108 citado, la sanci�n de esa norma aunada a la del 109, fracci�n I, ni a la conducta de este �ltimo es dable aplicar esa sanci�n aunada a la del 108, pues siendo conductas diversas y teniendo cada una de ellas una norma que la tipifica, ser� la conducta encuadrada en el tipo respectivo la que debe aplicarse. Cuesti�n distinta ser� la realizaci�n por un causante de las dos conductas, pues en tal hip�tesis existir� un concurso real de delitos en que se aplicar�n ambas normas aunque con las reglas de esa acumulaci�n real para efectos de la penalidad. En el caso a estudio, en la denuncia presentada por el procurador fiscal de la Federaci�n, se dijo: ?Plomo de M�xico, S., evadi� mediante enga�os y maquinaciones al fisco federal el pago del impuesto sobre la renta de las sociedades mercantiles e impuesto al valor agregado, por la cantidad de $334?393,960.71 (trescientos treinta y cuatro millones trescientos noventa y tres mil novecientos sesenta pesos 71/100 M.N.), ya que declar� para efectos fiscales ingresos menores a los realmente percibidos y actos o actividades gravables en cantidad menor a los efectuados, durante el ejercicio comprendido del primero de enero al treinta y uno de diciembre de mil novecientos ochenta y nueve, los cuales le fueron determinados con base en informaci�n y documentaci�n proporcionada por terceros (clientes)?; se dict� auto de formal prisi�n a ... por estimarse que en su car�cter de administrador �nico de Plomo de M�xico, S., mediante enga�os y maquinaciones evadi� el pago de impuestos federales, pues declar� para efectos fiscales ingresos menores a los realmente percibidos y actos o actividades gravables en cantidad menor a los efectuados, y por ello se estim� acreditado el cuerpo de los delitos previstos en los art�culos 108 y 109 del C�digo F. de la Federaci�n; el Ministerio P�blico formul� conclusiones acusando al ahora quejoso como penalmente responsable de los delitos de defraudaci�n fiscal y defraudaci�n fiscal equiparable, previstos y sancionados en los art�culos 108 y 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n; la sentencia de primer grado se emiti� estimando acreditados los elementos t�picos de los il�citos previstos en los art�culos 108 y 109, fracci�n I, de la ley en cita. Como en la sentencia de primer grado se estim� acreditado el cuerpo del delito y la plena responsabilidad del inculpado tanto en la comisi�n del delito previsto en el art�culo 108 del C�digo F. como en el previsto en el art�culo 109, fracci�n I, del mismo ordenamiento, ello motiv� que el sentenciado apelara y expresara, entre otros agravios, el primero en el que invoc� la infracci�n a los preceptos citados porque defin�an dos conductas t�picas diferentes, el primero una conducta general y el segundo una conducta especial; aleg� que no hab�a cometido dos actos sino s�lo uno y que con �ste no afectaba dos bienes jur�dicos tutelados diferentes, por lo que no exist�a acumulaci�n ideal; que as� era imposible que en la sentencia de primer grado se estimara impl�citamente que con la misma conducta hab�a cometido dos il�citos diferentes porque el hecho que se le imputaba era haber declarado ingresos inferiores a los realmente obtenidos, pero esta conducta especial se encuentra prevista y sancionada por una disposici�n distinta a la prevista en el art�culo 108, pues est� prevista en el art�culo 109, fracci�n I; que tampoco era el caso estimar que existiera concurso de normas pero no de delitos, porque al tenor del art�culo 6o. del C�digo Penal, cuando una misma conducta aparezca regulada por diversas disposiciones, la especial prevalecer� sobre la general; que por ello no hab�a cometido el delito de fraude fiscal gen�rico previsto en el art�culo 108 del C�digo F., ya que la conducta que se le atribuye est� regulada especialmente por la fracci�n I del art�culo 109 del C�digo F. de la Federaci�n, y �sta debe prevalecer sobre la gen�rica. Esto es, que el agravio del apelante consisti�, en s�ntesis, en la infracci�n del art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n, porque no hab�a cometido tal il�cito y en cambio el hecho que se le atribu�a estaba tipificado en el diverso tipo previsto en el art�culo 109, fracci�n I, por lo que no exist�a ni acumulaci�n ideal ni acumulaci�n real ni concurso de normas. En la sentencia reclamada se estim� fundado tal agravio. Empero, el razonamiento para declararlo fundado fue inverso a lo que le fue planteado, pues expres�: ?En efecto, en cuanto al delito de defraudaci�n fiscal equiparable previsto y sancionado en el art�culo 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n, es pertinente destacar que la Juez de primer grado no debi� condenar a ... por la comisi�n de tal il�cito, teniendo como base que seg�n el principio de subsidiaria t�cita, ese antijur�dico queda excluido por la aplicaci�n del precepto correspondiente al diverso de defraudaci�n fiscal, previsto y penado por el art�culo 108 del mencionado cuerpo de leyes. Seg�n el principio de referencia, cuando la figura legal (auxiliar) tiene car�cter subsidiario respecto de otra de �ndole principal, la aplicaci�n de �sta excluye la operancia de aqu�lla. Ahora bien, en el caso concreto, resulta incuestionable que el precepto legal que capta al delito de defraudaci�n fiscal es la principal y la que describe la defraudaci�n fiscal equiparada es la subsidiaria. Por tanto, si al acusado se le sentenci� por el il�cito de defraudaci�n fiscal, que es la norma principal, no puede aplic�rsele, en forma concomitante, el tipo delictivo que describe el delito de defraudaci�n fiscal equiparada en virtud de que la lex primaria derogat legi subsidiariae. Por el anterior linaje de razones, procede absolver a ... del antijur�dico de defraudaci�n fiscal equiparada?. As�, el apelante pidi� que no se le sancionara por los delitos previstos en los art�culos 108 y 109, fracci�n I, porque la conducta que de �l se imputaba no estaba contemplada en el art�culo 108 sino en el 109 y, en cambio, en la sentencia reclamada se estima que la conducta encuadra en el 108 que regula el fraude gen�rico de defraudaci�n fiscal y lo absuelve del delito previsto en el art�culo 109, facci�n I, del mismo ordenamiento. La raz�n o motivaci�n de tal determinaci�n la hace consistir la autoridad responsable en que el art�culo 109, fracci�n I, del C�digo F. es subsidiario del delito previsto en el art�culo 108 y que atentos al principio de ?subsidiaria t�cita? ese antijur�dico queda excluido por la aplicaci�n del art�culo 108 del mismo ordenamiento. Que seg�n ese principio, cuando una figura legal (auxiliar) tiene car�cter subsidiario respecto de otra de �ndole principal, la aplicaci�n de �sta excluye la operancia de aqu�lla; y que como el delito de defraudaci�n fiscal (108) es la principal y la que describe la defraudaci�n fiscal equiparada es la subsidiaria, entonces si al acusado se le sentenci� por el il�cito de defraudaci�n fiscal (108) que es la norma principal, no puede aplic�rsele en forma concomitante el tipo delictivo que describe el delito de defraudaci�n fiscal equiparada (109, facci�n I), en virtud de que la ley primaria deroga a la ley subsidiaria y por ese linaje de razones proced�a absolver a ... del antijur�dico de defraudaci�n fiscal equiparada, pasando a estudiar el delito de defraudaci�n fiscal gen�rico en el que concluy� que como estaba acreditado que hab�a declarado para efectos fiscales ingresos menores a los obtenidos durante el ejercicio fiscal respectivo, era correcta en ese aspecto la sentencia recurrida. Como se advierte, el argumento toral en que descansa la sentencia reclamada estriba en considerar que existe un concurso de normas en los art�culos 108 y 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n, que el primero es la norma principal y el segundo la norma subsidiaria. Lo anterior es incorrecto porque seg�n ha quedado evidenciado con antelaci�n, cada uno de estos art�culos regula una conducta diferente, de modo que no hay relaci�n de principal a subsidiario sino de general a especial y esta raz�n de especialidad deriva precisamente de la naturaleza del medio de ejecuci�n, de tal manera que cuando �sta consiste en una declaraci�n fiscal en que se declaran ingresos menores de los obtenidos o deducciones falsas, entonces la norma aplicable es �nica y exclusivamente la contenida y tipificada en el art�culo 109, fracci�n I, que fue invocado como agravio. En consecuencia, resulta que por el hecho imputado de haber presentado una declaraci�n fiscal en la que se asentaron ingresos menores de los obtenidos y que tipifica el art�culo 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n, la sentencia reclamada absolvi� al sentenciado y apelante, lo que no puede ser materia de este juicio de garant�as que se constri�e a la legalidad de la sentencia reclamada en la parte en que confirm� la sentencia de primer grado que conden� por la comisi�n del diverso delito previsto en el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n. De donde, si no hay duda de que el hecho imputado por el procurador fiscal de la Federaci�n y por el agente del Ministerio P�blico Federal, es el haber presentado declaraci�n fiscal asentando ingresos menores de los obtenidos, esto conlleva necesariamente a concluir que la sentencia reclamada infringe el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n por inexacta aplicaci�n, pues tal conducta no est� prevista en ese precepto sino en el diverso art�culo 109, fracci�n I, del mismo ordenamiento, por el que correctamente se dict� formal prisi�n y sentencia de primer grado, y por el cual fue absuelto por la responsable. Lo anterior es acorde a lo resuelto por este tribunal en el amparo directo 629/92, promovido por el mismo quejoso contra la sentencia dictada en el diverso toca n�mero 139/92, por la misma autoridad responsable. Por ende, la sentencia reclamada infringe el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n y deviene en violatorio del art�culo 14 constitucional, por lo que procede otorgar el amparo y protecci�n de la Justicia Federal solicitados.

TERCERO

En primer lugar, debe determinarse si existe contradicci�n entre los criterios sostenidos por los Tribunales Colegiados en comento, pues s�lo en tal supuesto es dable pronunciarse acerca de cu�l debe prevalecer.

Para ello, debe haber una oposici�n de criterios jur�dicos en los que se analice la misma cuesti�n, es decir, para que se surta la procedencia, la contradicci�n denunciada debe referirse a las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas vertidos dentro de la parte considerativa de las sentencias respectivas.

En otras palabras, existe contradicci�n de criterios cuando concurren los siguientes supuestos:

  1. Que al resolver los negocios se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes;

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y,

  3. Que los criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Al respecto, es aplicable la siguiente jurisprudencia:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"T.o: XIII, abril de 2001

"Tesis: P./J. 26/2001

"P�gina: 76

"CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la S. que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

"Contradicci�n de tesis 1/97. Entre las sustentadas por el Segundo y el Primer Tribunales Colegiados en Materia Administrativa, ambos del Tercer Circuito. 10 de octubre de 2000. Mayor�a de ocho votos. Ausente: J.� de Jes�s G.�o P.. Disidentes: J.V.A.A.�n y G.D.G.�ngora P.. Ponente: S.S.A.. Secretario: F.O.A..

"Contradicci�n de tesis 5/97. Entre las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito y el Cuarto Tribunal Colegiado del Sexto Circuito. 10 de octubre de 2000. Unanimidad de diez votos. Ausente: J.� de Jes�s G.�o P.. Ponente: O.S.C. de G.�a V.. Secretario: C.M.A..

"Contradicci�n de tesis 2/98-PL. Entre las sustentadas por el Segundo y Tercer Tribunales Colegiados en Materia Civil del Tercer Circuito. 24 de octubre de 2000. Once votos. Ponente: S.S.A.. Secretario: J.C.R.N..

"Contradicci�n de tesis 28/98-PL. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, el Primer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, el Cuarto Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, el Segundo Tribunal Colegiado del Octavo Circuito y el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito. 16 de noviembre de 2000. Unanimidad de nueve votos. Ausentes: G.I.O.M. y J.V.A.A.�n. Ponente: J.N.S.M.. Secretario: R.D.A.S.��ez.

"Contradicci�n de tesis 44/2000-PL. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito y el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito. 18 de enero de 2001. Mayor�a de diez votos. Disidente: H.R.P.. Ponente: O.S.C. de G.�a V.. Secretario: J.L.V.C..

"El Tribunal Pleno, en su sesi�n privada celebrada hoy veintinueve de marzo en curso, aprob�, con el n�mero 26/2001, la tesis jurisprudencial que antecede. M�xico, Distrito Federal, a veintinueve de marzo de dos mil uno."

As�, de las ejecutorias transcritas se advierte que el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito, se pronunci�, entre otras cuestiones y respecto de la parte que interesa, para efecto de determinar si existe o no la contradicci�n de criterios, en el sentido siguiente:

- Que para efecto de determinar el momento en que un contribuyente incurre en omisi�n de impuestos, debe tomarse en cuenta la fecha en que fue presentada la declaraci�n correspondiente y, por ende, tambi�n aplicar la legislaci�n fiscal que se encontraba vigente en ese momento.

- Que el delito de defraudaci�n fiscal previsto en el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n vigente en mil novecientos noventa y cinco, tiene por objeto salvaguardar los ingresos del Estado, siendo el sujeto activo aquel que tiene la calidad de contribuyente y sujeto pasivo el fisco federal; que los medios comisivos son el uso de enga�o o el aprovechamiento del error.

- Que el enga�o se caracteriza por ser un artificio, un ardid o una trampa para provocar en la v�ctima un estado de error sobre la caracter�stica de una cosa, un acontecimiento o un hecho, y que facilita al agente la obtenci�n de alguna cuesti�n favorable.

- Que enga�ar a una persona es adoptar o emplear una actitud falsa para hacer incurrir a alguien en una creencia de igual calidad.

- Que en cuanto a los elementos objetivos del delito referido, consisten en la omisi�n del pago total o parcial de alguna contribuci�n o la obtenci�n de un beneficio indebidamente, mismos que tambi�n llegan a constituir el n�cleo del tipo.

- Que v�lidamente del an�lisis de actas de visita y diversa documentaci�n se concluy� que el contribuyente hab�a manifestado ingresos menores a los realmente percibidos en el ejercicio declarado, es decir, que mediante enga�os omiti� el pago parcial de los impuestos sobre la renta y al valor agregado, y que por ello se encontraban demostrados los elementos del delito de defraudaci�n fiscal previsto y sancionado por el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n y la plena responsabilidad del quejoso en su perpetraci�n.

- Que es infundado que se debi� a un error la omisi�n de declarar los ingresos realmente percibidos, pues no se aport� prueba de ello, adem�s de que fue el propio contribuyente quien personalmente firm� la declaraci�n rendida ante la Secretar�a de Hacienda y Cr�dito P�blico, de modo que era su obligaci�n cerciorarse que los datos contenidos realmente fueran acordes con su situaci�n patrimonial, de manera que pagara en su totalidad los impuestos correspondientes.

- Que consecuentemente la omisi�n del pago de impuestos en virtud de la declaraci�n en la que report� el contribuyente ingresos menores a los percibidos (por los antecedentes se�alados), no actualizan la hip�tesis contenida en el art�culo 109, parte inicial de la fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n.

- Que en el delito de defraudaci�n fiscal previsto en el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n, los elementos comisivos son el uso de enga�o o el aprovechamiento del error, adem�s de que el n�cleo principal del tipo viene a constituirlo la omisi�n total o parcial del pago de alguna contribuci�n o la obtenci�n de alg�n beneficio indebido con perjuicio del fisco federal.

- Que en el delito de defraudaci�n fiscal equiparado previsto en el art�culo 109, parte inicial de la fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n, de manera particular carece de medios comisivos y el n�cleo del tipo penal es distinto, pues lo constituye la consignaci�n en las declaraciones fiscales de deducciones falsas o ingresos menores a los realmente obtenidos o determinados por la ley. Que este delito es subsidiario del referido en el p�rrafo anterior que contempla la descripci�n principal.

- Que la forma de llevar a cabo el enga�o en perjuicio de la autoridad hacendaria es por medio de la declaraci�n, la que al servir como medio para alcanzar la omisi�n de los impuestos, actualiza el n�cleo del tipo del art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n.

- Que el principio de subsidiariedad consiste en que, cuando una ley o disposici�n legal tiene el car�cter subsidiario respecto de otra, la aplicabilidad de �sta excluye la aplicaci�n de aqu�lla. Esto es, una ley tiene ese car�cter en relaci�n con otras cuando ambas describen grados o estadios diversos de la violaci�n del mismo bien jur�dico, de modo que el descrito por la disposici�n subsidiaria por ser menos grave que el descrito por la principal queda absorbido por �sta cuando se encuentran acreditadas.

- Que la declaraci�n que contempla el art�culo 109, parte inicial de la fracci�n I, del C�digo F. de laFederaci�n, como n�cleo del tipo, se erigi� como medio comisivo en el delito de defraudaci�n descrito en el art�culo 108 de ese ordenamiento, que es el que tiene mayor trascendencia y gravedad jur�dicas pues, en ese supuesto, el activo alcanza la omisi�n del pago de contribuciones.

- Que la figura equiparada del fraude fiscal queda absorbida en la principal, cuando el contribuyente presenta una declaraci�n en la que consigna ingresos menores, sin embargo, dicha declaraci�n s�lo viene a constituirse en un elemento de ejecuci�n para enga�ar a la autoridad hacendaria, lo que actualiza el n�cleo principal del delito de defraudaci�n contemplado en el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n que absorbe al previsto en el art�culo 109, fracci�n I, del referido c�digo.

- Que existe subsidiariedad entre los il�citos de defraudaci�n fiscal y su equiparado previstos, respectivamente, por los art�culos 108 y 109, parte inicial de la fracci�n I, ambos del C�digo F. de la Federaci�n, y al acreditarse el primero se excluye el segundo.

En suma, el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito, estim� que en el juicio de amparo directo del que le correspondi� conocer se actualizaba en perjuicio del contribuyente el delito de defraudaci�n fiscal previsto en el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n, vigente en mil novecientos noventa y cinco, precisando su objeto, los sujetos, medios comisivos, espec�ficamente lo que debe entenderse por enga�o, as� como los elementos objetivos, como lo es la omisi�n del pago total o parcial de alg�n contribuyente, o la obtenci�n de un beneficio indebidamente, que llegan a constituir el n�cleo del tipo. En relaci�n con estos elementos objetivos dicho tribunal sostuvo que el enga�o se da por un contribuyente cuando manifiesta ingresos menores a los realmente percibidos en el ejercicio declarado, quedando acreditados los elementos del delito referido y la plena responsabilidad del inculpado, y no as� el previsto en el art�culo 109, parte inicial de su fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n, en el cual se prev� el delito de defraudaci�n fiscal equiparado, en el que se carece de medios comisivos, siendo el n�cleo del tipo penal la consignaci�n en las declaraciones fiscales de deducciones falsas o ingresos a los realmente obtenidos o determinados por la ley. Y que este �ltimo delito es subsidiario del primeramente citado que contempla la descripci�n principal del delito de defraudaci�n fiscal, es decir, que la figura equiparada del fraude fiscal queda absorbida en la principal, o sea, al acreditarse el delito previsto en el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n, excluye el diverso 109, parte inicial de la fracci�n I, del mismo c�digo.

Por su parte, de la resoluci�n (ejecutoria) del Segundo Tribunal Colegiado del Segundo Circuito, actualmente Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, se aprecia, en esencia:

- Que al parecer los art�culos 108 y 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n a que se aluden, corresponden al a�o de mil novecientos noventa, pues existe informaci�n de que los impuestos sobre los cuales se declar� corresponden al ejercicio de mil novecientos ochenta y nueve, y es precisamente en el a�o primeramente citado en que la autoridad fiscal orden� con fecha treinta y uno de agosto la pr�ctica de visita domiciliaria al contribuyente.

- Que las diferencias entre los tipos previstos en los art�culos 108 y 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n, estriban en que para el regulado por el primero de dichos preceptos, el medio de ejecuci�n es el uso de enga�os o aprovechamiento de errores, y que en cambio, para el regulado por el segundo de esos preceptos, el medio de ejecuci�n es consignar en las declaraciones que presente el causante para efectos fiscales, ingresos menores a los realmente obtenidos o deducciones falsas.

- Que en ambos il�citos (los preceptuados en las disposiciones legales se�aladas en el p�rrafo anterior) se tutela el mismo bien jur�dico y se estima la conducta de igual gravedad, por lo que no puede operar el principio de subsidiariedad.

- Que siendo diverso el medio de ejecuci�n en ambos il�citos, entonces las conductas que regulan ambos preceptos son diferentes y la sanci�n aplicable ser� la que derive de la conducta realizada.

- Que es incorrecto considerar que existe un concurso de normas en los art�culos 108 y 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n, al estimarse que el primero es la norma principal y el segundo la norma subsidiaria.

- Que cada uno de los referidos preceptos regula una conclusi�n diferente, de manera que no hay relaci�n de principal a subsidiario, sino de general a especial, y que esta raz�n de especialidad deriva precisamente de la naturaleza del medio de ejecuci�n.

- Que si no hay duda de que el hecho imputado al contribuyente lo sea el haber presentado declaraci�n fiscal asentando ingresos menores a los obtenidos, esto lleva a concluir que tal conducta se encuentra prevista en el art�culo 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n.

As� pues, del contenido de la ejecutoria emitida por el entonces Segundo Tribunal Colegiado del Segundo Circuito, en forma breve, se puede destacar que los art�culos 108 y 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n a que se refiri�, corresponden a los vigentes en mil novecientos noventa, y que tambi�n precis� que entre ambos tipos o delitos que regulan existe como diferencia el medio de ejecuci�n, el primero al usar enga�os o aprovechamiento del error y que en el segundo no, sino que depende de haber presentado una declaraci�n reportando ingresos menores a los obtenidos o deducciones falsas, aunque en ambos se tutela el mismo bien jur�dico, y que al considerar la conducta de igual gravedad no puede operar el principio de subsidiariedad; igualmente, dicho tribunal destac� que al ser conductas diferentes la sanci�n aplicable ser� la que derive de la efectivamente realizada, que no existe un concurso de normas entre los preceptos del C�digo F. de la Federaci�n, es decir, no hay una norma principal y subsidiaria sino una general y una especial.

Ahora bien, del an�lisis comparativo entre los criterios sustentados por los Tribunales Colegiados de referencia, se desprende que ambos coinciden en analizar los delitos que se encuentran previstos en los art�culos 108 y 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n, sin que obste el hecho de que el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito se haya referido al texto vigente en mil novecientos noventa y cinco y el entonces Segundo Tribunal Colegiado del Segundo Circuito al vigente en mil novecientos noventa, pues tales disposiciones siguen regulando el mismo delito de defraudaci�n fiscal y su equiparado, respectivamente, resultando intrascendente la circunstancia de que el monto de lo defraudado (para efecto de la sanci�n que se impone) haya variado, dado que es un dato que no es determinante para la declaraci�n o no de la contradicci�n de tesis.

As� entonces, no obstante la coincidencia de los Tribunales Colegiados contendientes en analizar lo dispuesto en los art�culos 108 y 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n, es decir, id�nticos preceptos respecto de asuntos similares, resulta claro que ambos tribunales adoptan criterios diferentes en su soluci�n, dado que mientras que el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito b�sicamente sostiene que el delito de defraudaci�n fiscal equiparado previsto en el art�culo 109, fracci�n I, parte inicial, es subsidiario del previsto en el art�culo 108, que previene el fraude fiscal principal, es decir, que la figura equiparada del fraude fiscal queda absorbida en esa principal, o sea, que la acreditaci�n del delito previsto en el segundo de los preceptos excluye la actualizaci�n del supuesto previsto en el primero de esos preceptos; en cambio, el entonces Segundo Tribunal Colegiado del Segundo Circuito por su parte sostiene, en esencia, que al considerar los dispositivos legales en menci�n que la conducta que cada uno regula es de igual gravedad (pues la sanci�n que se impone es id�ntica, a saber: de tres meses a seis a�os de prisi�n o de tres a nueve a�os de prisi�n, dependiendo el monto de lo defraudado), entonces no puede operar el principio de subsidiariedad, es decir, que no hay una norma principal y una subsidiaria, y que se trata de una conducta diferente, y que por ello la sanci�n aplicable ser� la que derive de la que en verdad se realice; por todo ello no existe duda que s� existe problema de contradicci�n pues adoptan posiciones jur�dicas distintas.

Por las razones expresadas se concluye, que s� existe contradicci�n de criterios en el presente asunto.

CUARTO

Esta Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n considera que el criterio que debe prevalecer con el car�cter de jurisprudencia es el que, previas consideraciones, se integra al final de esta resoluci�n.

En principio, para mejor comprensi�n del asunto es importante recordar los criterios en contradicci�n, a saber, el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito sostiene, en esencia, que el delito de defraudaci�n fiscal equiparado previsto en el art�culo 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n, es "subsidiario" del previsto en el art�culo 108, que previene el fraude fiscal principal, es decir, que la figura equiparada del fraude fiscal queda absorbida en esa principal, o sea, que la acreditaci�n de ese delito principal excluye la actualizaci�n del supuesto relativo al equiparado; en cambio, el entonces Segundo Tribunal Colegiado del Segundo Circuito sostiene fundamentalmente que al considerar los dispositivos legales en menci�n que la conducta que cada uno regula es de igual gravedad, entonces no puede operar el principio de subsidiariedad, esto es, que no hay una norma principal y una "subsidiaria", que se trata de una conducta diferente y que por ello la sanci�n aplicable ser� la que derive de la que en verdad se realice.

Asimismo, conviene destacar el contenido de los art�culos 108 y 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n, bastando citar su texto aplicable en mil novecientos noventa y cinco, en que se apoy� el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito pues, en esencia, es el mismo al en que se apoy� el entonces Segundo Tribunal Colegiado del Segundo Circuito, dado que en ambas disposiciones se sanciona de igual forma al delito de defraudaci�n fiscal y a su equiparado, aunque la pena de prisi�n y el monto de lo defraudado difiera en mil novecientos noventa y cinco.

"Art�culo 108. Comete el delito de defraudaci�n fiscal quien con uso de enga�os o aprovechamiento de errores, omita total o parcialmente el pago de alguna contribuci�n u obtenga un beneficio indebido con perjuicio del fisco federal.

"El delito de defraudaci�n fiscal se sancionar� con prisi�n de tres meses a seis a�os si el monto de lo defraudado no excede de N$100,000.00; cuando exceda, la pena ser� de tres a nueve a�os de prisi�n. (Esta cantidad deber� actualizarse en enero de 1995; ver art�culo 92).

Cuando no se pueda determinar la cuant�a de lo que se defraud�, la pena ser� de tres meses a seis a�os de prisi�n.

Como se puede advertir del texto de la disposici�n que antecede, en la primera se establece o define el tipo de la defraudaci�n fiscal, as� como tambi�n se precisa la forma en que se sancionar� a la persona que incurra en dicho delito, ya sea que se determine o no la cuant�a del asunto.

"Art�culo 109. Ser� sancionado con las mismas penas del delito de defraudaci�n fiscal, quien:

"I.C. en las declaraciones que presente para efectos fiscales, deducciones falsas o ingresos menores a los realmente obtenidos o determinados conforme a las leyes. ..."

En cambio, en esta �ltima disposici�n que antecede se precisa uno de los tipos que se consideran como defraudaci�n fiscal equiparada, as� como la sanci�n que le corresponde al infractor.

Cabe precisar que en ambas disposiciones se sanciona de igual forma al delito de defraudaci�n fiscal y a su equiparado.

Se puede advertir del texto de las disposiciones que anteceden, que en la primera se establece o define el tipo de la defraudaci�n fiscal, as� como tambi�n se precisa la forma en que se sancionar� a la persona que incurra en dicho delito, ya sea que se determine o no la cuant�a del asunto.

En cambio, en esta �ltima disposici�n que antecede tambi�n se precisa uno de los tipos que se consideran como defraudaci�n fiscal equiparada, as� como la sanci�n que le corresponde al infractor.

Igualmente, en ambas disposiciones se sanciona con la misma pena al delito de defraudaci�n fiscal y a su equiparado.

En estas condiciones y a fin de precisar qu� es lo que la doctrina considera como subsidiariedad, t�rmino aplicado por los tribunales contendientes para afirmar o negar que el delito de defraudaci�n fiscal equiparado, previsto en el art�culo 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n es absorbido o "subsidiario" del tipo principal de defraudaci�n fiscal previsto en el diverso art�culo 108 del ordenamiento legal en cita, conviene se�alar lo siguiente:

El t�rmino subsidiariedad proviene del lat�n subsidium, que significa ayuda, remedio, reserva. El principio de subsidiariedad aplicado a la sociedad significa que las organizaciones sociales mayores, especialmente el Estado, han de intervenir en forma auxiliar y complementaria, para favorecer el desarrollo de las organizaciones sociales menores y de los individuos.

Como se puede advertir de lo anterior, ni el vocablo lat�n de subsidiariedad ni el fundamento de �sta a que se ha hecho referencia, guardan relaci�n o ayudan a indagar a qu� obedece la aplicaci�n de ese t�rmino en el campo del derecho penal, y m�s concretamente, a qu� atiende que un �rgano jurisdiccional aluda en una ejecutoria, a que un delito es subsidiario de otro o a que hay un delito secundario y uno principal, o bien, niegue ese car�cter "subsidiario", como acontece en la presente contradicci�n de criterios.

Por tal raz�n resulta conveniente citar algunas conceptualizaciones que la doctrina da a los t�rminos "subsidiario" como "subsidiariedad".

As�, de una manera simple, se afirma que el t�rmino "subsidiario" es lo que sirve como subsidio, lo que auxilia, lo que socorre, lo que es secundario y lo que es supletorio.

Por "subsidiaridad" se entiende lo que es �ndole de lo subsidiario, de lo que se suple o sustituye.

El t�rmino "subsidiario" es la aplicaci�n que se da a la acci�n o responsabilidad que suple o robustece a otra principal.

Tambi�n se afirma que el t�rmino "supletorio" es el refuerzo o sustituci�n de lo principal, se considera que es lo que remedia una falta, lo complementario de aplicaci�n o vigilancia subsidiaria.

De igual forma, al tratar la doctrina el concepto de lo subsidiario, tambi�n se refiere a la existencia de un "derecho supletorio", la cual se�ala que se utiliza en diversos contextos para indicar el sistema de correcci�n de vac�os legislativos o el complemento de la legislaci�n especial, o establecer un sistema de relaci�n entre distintos ordenamientos territoriales.

Para finalizar esta idea, la doctrina por el t�rmino "complementario" aduce que es lo que completa, incluye o perfecciona.

De lo antes transcrito se desprende que la doctrina le da un significado muy similar a las expresiones "subsidiario", "supletorio" y "complementario", esto es, b�sicamente, como algo que suple, auxilia o robustece a una idea o un supuesto principal, o m�s concretamente aplicado al campo del derecho penal, a un tipo o figura delictiva, denominado como delito equiparado y no gen�rico, a efecto de no sancionar por los dos delitos previstos en los preceptos legales relativos en forma aut�noma, sino en realidad, s�lo por la conducta que realice el infractor.

Ahora bien, cabe destacar el sentido que le dio el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito, al t�rmino "subsidiario" al referirse a los tipos penales previstos en los art�culos 108 y 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n.

A este respecto, sostuvo que el principio de "subsidiaridad" consiste en que cuando una ley o disposici�n legal tiene el car�cter subsidiario respecto de otra, la aplicaci�n de �sta excluye la aplicaci�n de aqu�lla. Y esa ley tiene precisamente ese car�cter (en relaci�n con otra) cuando ambas describen grados o estadios diversos de la violaci�n del mismo bien jur�dico, de modo que el descrito por la disposici�n subsidiaria, por ser menos grave que el descrito por la principal, queda absorbida por �sta cuando se encuentra acreditada.

Que aunque el fraude fiscal gen�rico y el equiparado previstos en los dispositivos indicados se encuentren sancionados con las mismas penas, tiene mayor trascendencia la descripci�n principal del injusto, pues alcanza la obtenci�n del resultado por la conducta del enga�o.

En otro orden, el sentido que en su resoluci�n le dio el Segundo Tribunal Colegiado del Segundo Circuito al t�rmino "subsidiario" o principio de subsidiariedad, radica en que dos normas describan grados o estadios diversos de la violaci�n del mismo bien jur�dico, de modo que el descrito por la disposici�n subsidiaria, por ser menos grave que el descrito por la principal quede absorbida por �sta; por lo que de la comparaci�n de los tipos penales previstos en los art�culos 108 y 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n, no se advierte una norma subsidiaria de menor gravedad, puesto que en ambos tipos el bien jur�dico es el mismo pero la gravedad es id�ntica como lo denota la igualdad de las penas.

En este orden de ideas y de acuerdo con lo hasta ahora asentado, los Tribunales Colegiados contendientes en t�rminos generales, se pronuncian en el sentido de determinar si una conducta o tipo penal puede ser absorbida por otra, caso espec�fico, los regulados por los art�culos 108 y 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n, lo que en realidad, conforme a lo que se ha precisado, no ser�a propiamente una subsidiariedad, sino una subsunci�n, t�rmino �ste que tiene la misma idea de lo subsidiario, no siendo factible que sean analizados por separado, pues es precisamente el tema de contradicci�n, aunque los referidos tribunales no lo hubieren expresado exactamente as�.

En tales condiciones y para mayor claridad, se estima pertinente destacar lo que debe entenderse por el t�rmino subsumir, el cual significa incluir algo como componente en una s�ntesis o clasificaci�n m�s "abarcadora". Considerar algo como parte de un conjunto m�s amplio o como caso particular sometido a un principio o norma general. As� tambi�n, enlazar o unir l�gicamente una situaci�n particular, espec�fica y concreta, con la previsi�n abstracta, gen�rica e hipot�tica realizada de antemano por el legislador. De ah� que consecuentemente la palabra subsunci�n es la acci�n y efecto de subsumir o subsumirse.

De igual forma, para tener mayor certeza del t�rmino subsunci�n, es conveniente citar, entre otras, las siguientes tesis que ha sostenido esta S.:

"S�ptima �poca

"Instancia: Primera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Vol�menes: 205-216, Segunda Parte

"P�gina: 40

"SALUD, DELITO CONTRA LA. POSESI�N Y TRANSPORTACI�N CUANDO SE TRATA DEL MISMO ESTUPEFACIENTE. SE SUBSUMEN. Procede considerar que cuando se trata del mismo estupefaciente, no es posible sancionar las modalidades de posesi�n y transporte en forma aut�noma, pues, o bien la posesi�n se subsume en la transportaci�n por ser condici�n la primera de la segunda, o se excluye la transportaci�n por ser dicha actividad un mero acto de manejo sobre la hierba pose�da, siendo indiferente sancionar una u otra modalidad en atenci�n al principio de alternatividad que rige laconcurrencia de normas incompatibles, trat�ndose de conductas realizadas por el mismo sujeto activo.

"Amparo directo 7238/85. Jes�s �lvarez S.. 23 de abril de 1986. Cinco votos. Ponente: Ra�l C.M.S.: M.M.C..

"Nota: En el Informe de 1986, la tesis aparece bajo el rubro ?SALUD, DELITO CONTRA LA. MODALIDADES DE POSESI�N Y TRANSPORTACI�N CUANDO SE TRATA DEL MISMO ESTUPEFACIENTE.?."

"S�ptima �poca

"Instancia: Primera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Vol�menes: 193-198, Segunda Parte

"P�gina: 36

"SALUD, DELITO CONTRA LA. POSESI�N Y TRANSPORTACI�N. CASO EN QUE NO SE SUBSUMEN. Si el inculpado llev� consigo la droga de uno a otro lugares distantes, su conducta por esa sola circunstancia constituye la modalidad de transportaci�n; y si ya en el lugar de arribo guard� la droga bajo el �mbito de su disponibilidad en espera de ser vendida, ese hecho configura la modalidad aut�noma de posesi�n, que en tal caso no puede subsumirse en la transportaci�n, ya que ambas modalidades adquirieron independencia y autonom�a en cuanto a su existencia.

"Amparo directo 7305/84. J.M.R. F�lix. 5 de junio de 1985. Cinco votos. Ponente: L.F.�ndez Doblado. Secretario: Julio C�sar V�zquez M.G.

"V�ase: Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1985, Segunda Parte, Primera S., tesis 260, p�gina 576, bajo el rubro ?SALUD, DELITO CONTRA LA. POSESI�N. SE SUBSUME EN LA TRANSPORTACI�N.?

"Nota: En el Informe de 1985, la tesis aparece bajo el rubro ?POSESI�N Y TRANSPORTACI�N, CONCURRENCIA DE AMBAS MODALIDADES.?."

"S�ptima �poca

"Instancia: Primera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Vol�menes: 163-168, Segunda Parte

"P�gina: 53

"FRAUDE, TENTATIVA DE, QUE NO SE SUBSUME EN EL MISMO. Es verdad que los actos ejecutivos se absorben por la consumaci�n, cuando progresivamente se cometen los primeros como medio para da�ar el bien jur�dico tutelado y dentro del ?iter criminis?; pero si la situaci�n es a la inversa, en que primero se consuma el fraude, y despu�s, de nuevo, se llevan a cabo actos ejecutivos encaminados a lesionar el patrimonio del ofendido, sin que esto llegue a su plena consumaci�n por causas ajenas a la voluntad del agente, no puede absorberse la tentativa de fraude en un il�cito que ya estaba agotado totalmente con anterioridad.

"Amparo directo 1259/82. F.G.�lez de la O. 18 de octubre de 1982. Cinco votos. Ponente: M.R.S.."

"S�ptima �poca

"Instancia: Primera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Vol�menes: 145-150, Segunda Parte

"P�gina: 101

"FALSIFICACI�N DE DOCUMENTOS. NO SE SUBSUME AL DELITO DE ROBO. Si bien es cierto que el delito de falsificaci�n de documentos puede servir como medio para consumar determinadas conductas delictuosas, la ley sanciona el delito de falsificaci�n de documentos independiente de cualquier otro que resulte cometido, de donde se deduce que dicho il�cito no se subsume en el delito de robo, porque los referidos delitos son figuras aut�nomas y subsisten con independencia la una de la otra.

"Amparo directo 216/81. J.�n V�zquez Montes de Oca. 17 de junio de 1981. Cinco votos. Ponente: M.R.S.. Secretario: F.H.�ndez R..

"Nota: En el Informe de 1981, la tesis aparece bajo el rubro ?ROBO. NO SE SUBSUME AL DELITO DE FALSIFICACI�N DE DOCUMENTOS.?."

"Novena �poca

"Instancia: Primera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"T.o: VIII, julio de 1998

"Tesis: 1a./J. 39/98

"P�gina: 37

"AUTO DE FORMAL PRISI�N. ES EN ESA RESOLUCI�N CUANDO DE SER PROCEDENTE DEBE DECRETARSE LA SUBSUNCI�N DE MODALIDAD EN UN DELITO CONTRA LA SALUD. Al pronunciarse auto de formal prisi�n, de conformidad a lo dispuesto en la parte inicial del primer p�rrafo del art�culo 19 de la Constituci�n General de la Rep�blica en vigor, en el delito contra la salud, a que se contraen los art�culos 194 y 195 del C�digo Penal Federal, reformado por el art�culo primero del decreto publicado en el Diario Oficial de la Federaci�n de diez de enero de mil novecientos noventa y cuatro, en vigor el primero de febrero del mismo a�o, debe decretarse la subsunci�n de modalidades. En el caso de que as� proceda, como cuando quien transporta un estupefaciente que forzosamente posey�, ya que en ese sentido la posesi�n queda comprendida dentro de la transportaci�n, sin perder de vista que cualquiera que sea la modalidad, el delito permanece en su unidad como una infracci�n penal, ya que por la subsunci�n no es factible sancionar simult�neamente ambas modalidades y que t�cnicamente debe conservarse la menos gen�rica o m�s espec�fica, pero si por un error de t�cnica jur�dica o por determinadas situaciones procesales, el hecho se aprecia dentro de la hip�tesis m�s general (posesi�n), con exclusi�n de la particular (transportaci�n) no se violan garant�as del acusado por el hecho de que una modalidad absorba a otra, significa s�lo que no pueden considerarse ambas simult�neamente, pero si alternativamente.

"Contradicci�n de tesis 16/97. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado del Quinto Circuito y el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Quinto Circuito. 10 de junio de 1998. Cinco votos. Ponente: J.V.C. y C.. Secretario: H.S.�nchez Cort�s.

"Tesis de jurisprudencia 39/98. Aprobada por la Primera S. de este Alto Tribunal, en sesi�n de diecisiete de junio de mil novecientos noventa y ocho, por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros: presidente H.R.P., J.V.C. y C., J.� de Jes�s G.�o P., J.N.S.M. y O.S.C. de G.�a V.."

"S�ptima �poca

"Instancia: Primera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Vol�menes: 187-192, Segunda Parte

"P�gina: 31

"ERROR DE SUBSUNCI�N INVERTIDO. Aun cuando el inculpado manifieste ?que sab�a el delito que ten�a por encubrir a sus dos amigos a quienes no denunci� ante las autoridades por la amistad que lleva con sus amigos?, tal apreciaci�n subjetiva no amerita un pronunciamiento de responsabilidad en su contra, puesto que configura un delito putativo, por error de subsunci�n invertido -entendido este �ltimo en sentido amplio y no s�lo como un error sobre el significado jur�dico penal de un elemento del tipo-, pues estim� err�neamente que su conducta (omisi�n de denunciar el hecho delictuoso) encuadraba en el tipo contenido en las fracciones IV y V del art�culo 345 del C�digo Penal del Estado de Michoac�n, cuando en realidad tal adecuaci�n no opera.

"Amparo directo 6354/83. V�ctor M.E.L.�n. 5 de noviembre de 1984. Cinco votos. Ponente: F.P.�n V.. Secretario: T.�s H.F.."

"S�ptima �poca

"Instancia: Primera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Vol�menes: 121-126, Segunda Parte

"P�gina: 196

"SALUD, DELITO CONTRA LA. POSESI�N Y TRANSPORTACI�N, ALTERNATIVAMENTE SANCIONABLES. Es cierto que quien transporta un estupefaciente debe forzosamente poseerlo y, en ese sentido, la posesi�n queda comprendida dentro de la transportaci�n. Sin embargo, no debe perderse de vista que cualquiera que sea la modalidad, el delito permanece en su unidad como una sola infracci�n penal; la posesi�n al mismo tiempo que por s� misma constituye una modalidad, aunada a otra actividad (traslado del estupefaciente), configura una diversa (transportaci�n). El problema queda planteado en la cuesti�n de si aquella conducta simple desaparece al configurarse esta otra compleja; m�s concretamente: d�ndose la transportaci�n, pero no siendo motivo de la sentencia reclamada en el amparo, �la posesi�n es en s� misma sancionable? No admite pol�mica que por la subsunci�n no es factible sancionar simult�neamente ambas modalidades y que t�cnicamente debe conservarse s�lo la menos gen�rica o m�s espec�fica o cualificada, en el caso la transportaci�n. Pero si por un error de t�cnica jur�dica o por determinadas situaciones procesales, el hecho se aprecia dentro de la hip�tesis m�s general, con exclusi�n de la particular, no se violan las garant�as del acusado. En concreto, el hecho de que una modalidad absorba a otra, significa s�lo que no puedan considerarse ambas simult�neamente coexistentes; pero alternativamente, s�lo una u otra, s� pueden ser motivo de condena, indistintamente, siempre que por ella se haya decretado la formal prisi�n y no se cambie el pliego acusatorio al resolver.

"Amparo directo 5134/78. S.C.�o R.�rez. 15 de marzo de 1979. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: A.R.C..

V�ase: Semanario Judicial de la Federaci�n, S�ptima �poca, Volumen 81, Segunda Parte, p�gina 30, tesis de rubro ?SALUD, DELITO CONTRA LA. POSESI�N. SE SUBSUME EN LA TRANSPORTACI�N.?.

Ahora bien, del contenido del t�rmino de subsumir y de las tesis que han sido transcritas, se puede v�lidamente afirmar que de estimarse por un �rgano jurisdiccional que se produce la subsunci�n entendida �sta como la absorci�n de una conducta penal en otra, es decir, que se da al analizar dos delitos o tipos previstos en la ley de la materia relativa, con ello se impide sancionar simult�neamente ambas modalidades y, t�cnicamente, debe conservarse s�lo la menos gen�rica o m�s espec�fica, empero de no acontecer as�, sino al contrario, tal circunstancia de ning�n modo constituir�a una violaci�n a las garant�as del inculpado, pues el hecho de que una modalidad absorba a otra, significa, se reitera, tan s�lo que no puedan considerarse ambas simult�neamente pero s� alternativamente, s�lo una u otra, s� pueden ser motivo de condena, indistintamente, siempre que por ella se haya decretado la formal prisi�n y no se cambie el pliego acusatorio al resolver.

Sin embargo, contra el criterio sostenido por el entonces Segundo Tribunal Colegiado del Segundo Circuito, el hecho de que los dispositivos legales del C�digo F. de la Federaci�n en an�lisis, consideren que la conducta que cada uno regula es de igual gravedad por la sanci�n que se impone, ello no implica que no pueda producirse la figura de la subsunci�n, puesto que depende tan s�lo de si una conducta penal efectivamente queda contenida en otra, sin que pase por alto esta S. que puede darse el caso de que se trate de delitos con figuras aut�nomas y en tal hip�tesis subsistir�n con independencia la una de la otra, al no ser factible su absorci�n, adem�s de que pudiera tambi�n acontecer que uno de los delitos ya se hubiera agotado totalmente con anterioridad.

En estas condiciones, para determinar si el delito de fraude fiscal equiparado previsto en el art�culo 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n debe quedar subsumido por el delito de fraude fiscal gen�rico o principal, previsto en el art�culo 108 de ese ordenamiento legal, materia de la contradicci�n entre los tribunales contendientes, debe hacerse un an�lisis minucioso de los elementos que integran los aludidos preceptos, y as� se tiene que:

El art�culo 108 prev� como requisito del delito de defraudaci�n fiscal que el sujeto activo debe usar enga�os o aprovechamiento de errores, en la omisi�n total o parcial del pago de alguna contribuci�n, o en la obtenci�n de un beneficio indebido con perjuicio del fisco federal, y su sanci�n depender� del monto del fraude o de la posibilidad de su determinaci�n, con una pena que comprender� de tres meses a seis a�os o de tres a nueve a�os de prisi�n.

As�, el t�rmino enga�o significa, en sentido amplio, faltar a la verdad en lo que se hace, dice, piensa, cree o discurre, pero a sabiendas, el enga�o tiene como caracter�stica el ser consciente. Tambi�n puede considerarse como una simulaci�n, y concretamente en los delitos, como la voluntad intencional, prop�sito de cometerlos o infracci�n maliciosa en el cumplimiento de las obligaciones contra�das.

Por su parte, el t�rmino de error, implica un concepto o apreciaci�n equivocada o un juicio falso.

En cambio, para el delito de fraude equiparado previsto en el art�culo 109, fracci�n I, del C�digo F. de la Federaci�n, aun cuando las sanciones que se fijan al sujeto activo son id�nticas a las indicadas en el art�culo 108, �stas conforme al primero de los preceptos, se le impondr�n a aquel que consigne en las declaraciones que presente para efectos fiscales deducciones falsas o ingresos menores a los realmente obtenidos.

De lo anterior se desprende que el n�cleo del tipo previsto en el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n, es que el sujeto activo mediante enga�os o aprovechamiento de errores, omita total o parcialmente el pago de alguna contribuci�n u obtenga un beneficio indebido en perjuicio del fisco federal, es decir, que se trate de la omisi�n parcial o total del pago de una contribuci�n o alg�n otro beneficio indebido de �ndole fiscal que puede ser una exenci�n, un est�mulo fiscal, un subsidio o cualquier otro beneficio que se obtenga, sin tener derecho a �l mediante enga�os o aprovechamiento de error, no siendo necesario la presentaci�n de declaraciones.

En otro orden, el n�cleo del tipo previsto en el art�culo 109 del C�digo F. de la Federaci�n, consiste necesariamente en presentar declaraciones para efectos fiscales en las que se consignen deducciones falsas o ingresos menores a los realmente obtenidos conforme a la ley.

Ahora bien, del contenido de los preceptos legales a que se ha aludido, se desprende que el legislador necesariamente quiso establecer dos delitos distintos, con caracter�sticas y elementos propios y diversos entre s�, de manera que el delito de defraudaci�n fiscal principal (art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n), difiere del equiparado (regulado en el art�culo 109, fracci�n I, del citado ordenamiento legal), desde el momento en que �ste �ltimo, para que se actualice, requiere de que alguien presente declaraciones para efectos fiscales que contengan deducciones falsas o ingresos menores a los realmente obtenidos o determinados por ley; mientras que el previsto en el precepto legal citado en primer t�rmino, prev� que, para que se actualice, una persona debe incurrir en enga�os o aprovechamiento de errores al realizar el pago parcial o total de una contribuci�n, obteniendo un indebido beneficio, es decir, no precisa que s�lo tenga que ser mediante declaraci�n como en el caso anterior, por lo que tal disposici�n deja entrever que podr�a ser mediante alguna otra forma, empero siempre que exista alguno de esos medios comisivos, aunque ambos delitos tienen como nota com�n perjudicar al fisco federal.

Ante la imposibilidad de probar en todos los casos el elemento subjetivo el legislador cre� un delito por equiparaci�n en el que predomina lo objetivo.

Por tanto, atendiendo a lo establecido en el p�rrafo tercero del art�culo 14 de la Constituci�n Federal, en cuanto a que en los juicios del orden criminal queda prohibido imponer, por simple analog�a y aun por mayor�a de raz�n, pena alguna que no est� decretada por una ley exactamente aplicable al delito de que se trata, debe estimarse, que por las razones precisadas con anterioridad en el delito de defraudaci�n fiscal contenido en el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n, no cabe la subsunci�n o no puede ser subsumido el diverso delito de defraudaci�n fiscal equiparado, previsto en el art�culo 109, fracci�n I, del ordenamiento legal en cita, pues se reitera, var�an los elementos para la integraci�n de uno y otro, ya que ambas modalidades adquirieron independencia y autonom�a en cuanto a su existencia.

A mayor abundamiento, de gran trascendencia resulta que los �rganos jurisdiccionales analicen debidamente las diversas conductas punitivas de los inculpados, para que en su caso pueda determinarse la subsunci�n o subsumirse una a otra, pues podr�an ser afectados al momento de ser condenados por un delito (al que se subsumi� otro) que es calificado como doloso, es decir, en el que existi� enga�o o aprovechamiento del error, al traer consigo la posibilidad de no alcanzar el otorgamiento y disfrute de algunos beneficios que pudiera establecer la ley de la materia, por ejemplo, para tratar de alcanzar el beneficio de la condena condicional, se contempla, entre otros requisitos, que el sentenciado no sea reincidente, precisamente por delito doloso (art�culo 90, fracci�n I, inciso b), del C�digo Penal Federal). Igualmente, de hacerse una indebida subsunci�n en un delito doloso, tampoco se podr�a obtener al momento de dictarse sentencia la sustituci�n de la pena de conformidad con lo establecido en el art�culo 70, �ltimo p�rrafo, del C�digo Penal Federal.

As� pues, la tesis que debe prevalecer con el car�cter de jurisprudencia, es la siguiente:

FRAUDE FISCAL GEN�RICO PREVISTO EN EL ART�CULO 108 DEL C�DIGO FISCAL DE LA FEDERACI�N. NO PROCEDE LA SUBSUNCI�N EN �L, DEL EQUIPARADO CONTENIDO EN EL ART�CULO 109, FRACCI�N I, DEL PROPIO C�DIGO. De lo dispuesto en los art�culos mencionados, se desprende que el legislador estableci� dos delitos distintos, con caracter�sticas y elementos propios y diversos entre s�, es decir, con independencia y autonom�a en cuanto a su existencia, de manera que el delito de defraudaci�n fiscal gen�rico o principal previsto en el art�culo 108 del C�digo F. de la Federaci�n, difiere del equiparado contenido en el art�culo 109, fracci�n I, del propio c�digo, ya que para que se actualice este �ltimo se requiere que alguien presente declaraciones para efectos fiscales, que contengan deducciones falsas o ingresos menores a los realmente obtenidos o determinados por ley; mientras que el delito de defraudaci�n fiscal gen�rico o principal se actualiza cuando una persona con uso de enga�os o al aprovechar errores omite el pago parcial o total de una contribuci�n u obtiene un beneficio indebido en perjuicio del fisco federal, es decir, no precisa que tenga que ser mediante declaraci�n como en el equiparado, por lo que podr�a configurarse mediante alguna otra forma; no obstante que ambos delitos tengan como nota com�n el referido perjuicio. Por tanto, en atenci�n a lo establecido en el p�rrafo tercero del art�culo 14 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, en cuanto a que en los juicios del orden criminal queda prohibido imponer por simple analog�a, y aun por mayor�a de raz�n, pena alguna que no est� decretada por una ley exactamente aplicable al delito de que se trata, debe estimarse que en el delito de defraudaci�n fiscal contenido en el art�culo 108 del c�digo indicado, no cabe la subsunci�n o no puede ser absorbido el diverso delito de defraudaci�n fiscal equiparado, previsto en el art�culo 109, fracci�n I, del ordenamiento legal en cita, pues, se reitera, var�an los elementos para su integraci�n.

En consecuencia, en t�rminos de lo dispuesto en el art�culo 195 de la Ley de Amparo, la jurisprudencia que se sustenta en este fallo deber� identificarse con el n�mero que le corresponda y remitirse a la Coordinaci�n General de Compilaci�n y S.�n de Tesis para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, as� como al Tribunal Pleno y a la Segunda S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a los Tribunales de Circuito y a los Juzgados de Distrito para su conocimiento.

Por lo expuesto y fundado, se resuelve:

PRIMERO

Existe contradicci�n entre las tesis sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito y el entonces Segundo Tribunal Colegiado del Segundo Circuito, actualmente Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del propio circuito, por las razones que se indican en el considerando tercero de esta resoluci�n.

SEGUNDO

Debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia, el criterio sustentado por esta Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, conforme a la tesis que ha quedado redactada en la parte final del �ltimo considerando de esta misma resoluci�n.

TERCERO

R.�tase de inmediatola tesis jurisprudencial precisada en la presente resoluci�n a la Coordinaci�n General de Compilaci�n y S.�n de Tesis para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, as� como al Tribunal Pleno y Segunda S. de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a los Tribunales de Circuito y Jueces de Distrito, en acatamiento a lo previsto en el art�culo 195 de la Ley de Amparo.

N.�quese; con testimonio de la presente resoluci�n y devoluci�n de los autos que hubieren sido enviados por los Tribunales Colegiados contendientes y, en su oportunidad, arch�vese el toca.

As� lo resolvi� la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros: J.V.C. y C., H.R.P., J.� de Jes�s G.�o P. (ponente), O.S.C. de G.�a V. y presidente J.N.S.M..