Ejecutoria num. 1a./J. 22/2003 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26825640

Ejecutoria num. 1a./J. 22/2003 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 22/2003
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Mayo de 2003
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 113/2002-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS CUARTO Y QUINTO, AMBOS EN MATERIA CIVIL DEL TERCER CIRCUITO.CADUCIDAD DE LA INSTANCIA EN MATERIA MERCANTIL. OPERA DESDE EL PRIMER AUTO QUE SE DICTE EN EL JUICIO AUNQUE NO SE HAYA EMPLAZADO AL DEMANDADO.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 113/2002-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS CUARTO Y QUINTO, AMBOS EN MATERIA CIVIL DEL TERCER CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

TERCERO

El Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito, al resolver el amparo directo 1993/2000, promovido por Bancrecer, S.A., Instituci�n de Banca M�ltiple, Grupo Financiero Bancrecer, el veintiocho de septiembre de dos mil, en la parte que interesa consider�:

SEXTO. Los conceptos de violaci�n que hace valer la parte quejosa resultan infundados e inoperantes, por las siguientes consideraciones. De igual forma, por cuesti�n de m�todo dichos motivos de queja se analizar�n en orden distinto al que se plantearon en la demanda de amparo. El peticionario de garant�as alega que la Sala responsable indebidamente consider� que oper� la caducidad de la instancia a partir del primer auto dictado en el juicio, sin que se requiera que haya integraci�n de la litis ni que exista juicio, en virtud de que, seg�n sostiene el quejoso, para que haya juicio se requiere que el demandado sea emplazado a fin de que se llegue a fijar la litis, en caso de haber contestaci�n a la demanda, es decir, el juicio se establece propiamente hasta el emplazamiento y no antes. Por tanto, el primer auto dictado en el juicio debe considerarse aquel que provea acuse de rebeld�a, o bien, en el que se tenga al demandado dando contestaci�n a la demanda; asimismo, el inconforme agrega que el t�rmino para la caducidad de la instancia constituye un t�rmino judicial y, por ende, �ste empezar� a correr desde el d�a siguiente a aquel en que hayan (sic) surtido efectos el emplazamiento, ya que el juicio inicia con el mismo; por tanto, se�ala el impetrante del amparo que al no haberse requerido de pago, embargado y emplazado a la codemandada Transportes y Servicios Agr�colas, Sociedad An�nima de Capital Variable, circunstancia imprescindible para que corra el t�rmino de la caducidad, dicha figura no opera; el anterior concepto de violaci�n resulta infundado. Esto es as�, en raz�n de que, al respecto, el art�culo 1076 del C�digo de Comercio en vigor, aplicable al presente asunto, establece textualmente lo siguiente: ?Art�culo 1076. En ning�n t�rmino se contar�n los d�as en que no puedan tener lugar actuaciones judiciales, salvo los casos de excepci�n que se se�alen por la ley. La caducidad de la instancia operar� de pleno derecho, sea porque se decrete de oficio o a petici�n de parte, cualquiera que sea el estado del juicio, desde el primer auto que se dicte en el mismo y hasta la citaci�n para o�r sentencia, en aquellos casos en que concurran las siguientes circunstancias: a) Que hayan transcurrido 120 d�as contados a partir del d�a siguiente a aquel en que surti� efectos la notificaci�n de la �ltima resoluci�n judicial dictada, y b) Que no hubiere promoci�n de cualquiera de las partes, dando impulso al procedimiento para su tr�mite, solicitando la continuaci�n para la conclusi�n del mismo. Los efectos de la caducidad ser�n los siguientes: I.E. la instancia pero no la acci�n, convirtiendo en ineficaces las actuaciones del juicio y volviendo las costas (sic) al estado que ten�an antes de la presentaci�n de la demanda y se levantar�n los embargos, mand�ndose cancelar su inscripci�n en los registros p�blicos correspondientes; II. Se except�a de la ineficacia se�alada, las resoluciones firmes de las excepciones procesales que regir�n en cualquier juicio que se promoviera. De igual manera las pruebas rendidas en el proceso que se haya declarado caduco podr�n invocarse de oficio, o por las partes, en el nuevo proceso que se promueva; III. La caducidad de la segunda instancia deja firmes las resoluciones apeladas; IV. La caducidad de los incidentes s�lo afectar� las actuaciones del mismo, sin comprender la instancia principal, aunque haya quedado en suspenso por la resoluci�n de aqu�l, si transcurren sesenta d�as; V.N. ha lugar a la caducidad en los juicios universales de concurso, pero si en aquellos que se tramiten en forma independiente aunque est�n relacionados o surjan de los primeros; VI. Tampoco opera la caducidad cuando el procedimiento est� suspendido por causa de fuerza mayor y el J. y las partes no pueden actuar; as� como en los casos en que es necesario esperar una resoluci�n de cuesti�n previa o conexa por el mismo J. o por otras autoridades; y en los dem�s casos previstos por la ley; VII. La resoluci�n que decrete la caducidad ser� apelable en ambos efectos, en caso de que el juicio admita la alzada. Si la declaratoria se hace en segunda instancia se admitir� reposici�n, y VIII. Las costas ser�n a cargo del actor, cuando se decrete la caducidad del juicio en primera instancia. En la segunda instancia ser�n a cargo del apelante, y en los incidentes las pagar� el que lo haya interpuesto. Sin embargo, las costas ser�n compensables con las que corran a cargo del demandado cuando hubiera opuesto reconvenci�n, compensaci�n, nulidad y en general las excepciones o defensas que tiendan a variar la situaci�n jur�dica que privaba entre las partes antes de la presentaci�n de la demanda.?. Asimismo, el significado etimol�gico de la palabra caducidad corresponde al vocablo latino caducus a, um (de cado-caer), que significa decr�pito, poco estable, cercano a caerse y acabarse. Como instituci�n jur�dica le es aplicable el sentido perecedero, de ah� sus equivalentes; perentorio, perenci�n, que provienen de premptorius, onis, la acci�n de dar muerte; perentorius a, um (deperime) mort�fero; perentorio a su vez de perimo, is: extinguir, aniquilar, destruir, matar, hacer perecer. La caducidad es la sanci�n que la ley establece a la inactividad procesal de las partes, esto es, es una pena natural que opera ante la falta de deseo de llevar el proceso adelante y de perder todo inter�s en continuar la contienda. En ese sentido, la sociedad y el Estado tienen inter�s en que no haya litigios ni juicios, porque �stos son estados patol�gicos del organismo jur�dico, perturbaciones m�s o menos graves de la normalidad, tanto social como legal. Ser�a de desearse que no los hubiese nunca, pero en la imposibilidad de que tal ideal se alcance, cuando es posible poner fin a un juicio, hay que aprovechar la ocasi�n. Es irracional que un juicio en el cual durante meses, a�os y aun siglos no se ha promovido nada, pueda surgir de nuevo y dar nacimiento a nuevas incertidumbres, gastos, p�rdida de tiempo y de energ�a, inseguridad jur�dica, etc�tera. La estabilidad y firmeza de las relaciones tanto econ�micas como jur�dicas y morales exigen que se d� muerte a un proceso que deber�a estar enterrado mucho tiempo ha (sic). Luego, de acuerdo con la doctrina generalizada, la caducidad es una figura procesal cuya finalidad es la extinci�n de la instancia originada por la inactividad de las partes, y que adem�s se le asemeja al desistimiento de la demanda, en cuanto a que �ste consiste en la manifestaci�n expresa que hace el actor de renunciar a la instancia, mientras que la caducidad es la presunci�n legal de un abandono t�cito de la instancia. Conforme a lo anterior, resulta claro que lo que caduca es la instancia, de ah� la necesidad de establecer su definici�n. Seg�n el concepto de E.P., en su obra Diccionario de Derecho Procesal Civil, p�gina 426, vig�sima cuarta edici�n, Editorial Porr�a, S.A., M�xico, 1998 ?La palabra instancia tiene dos acepciones, una general con la que se expresa cualquiera petici�n, solicitud o demanda que se hace a la autoridad, y otra especial, que quiere decir el ejercicio de la acci�n judicial desde la demanda hasta la sentencia definitiva. La primera instancia se lleva a cabo ante el J. inferior, y la segunda ante el tribunal de apelaci�n.?. De lo anterior se concluye que la instancia inicia con la presentaci�n de la demanda. En ese contexto, se concluye que conforme lo establece el contenido del precitado art�culo 1076 del C�digo de Comercio, respecto al momento procesal en que opera la caducidad, es en cualquiera que sea el estado del juicio, desde el primer auto que se dicte en el mismo, esto es, a partir del acuerdo admisorio de la demanda. No es obst�culo a lo anterior lo que sostiene el inconforme, en cuanto a que si el art�culo en menci�n dispone que operar� dicha figura desde el primer auto que se dicte en el juicio, ello implique que, para la existencia del juicio, sea necesario que se fije la litis mediante el emplazamiento de las partes, para que as�, el primer auto dictado en el juicio corresponda al acuerdo en que se tenga a la parte demandada contestando la demanda o decretando la rebeld�a de la parte en menci�n, toda vez que se estima que en el precitado numeral se utiliz� el t�rmino juicio como sin�nimo de instancia, ya que no se especifica que dicha figura s�lo pueda configurarse despu�s del emplazamiento (como ocurre, verbigracia, con el C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de Jalisco, que lo contempla en forma expresa en su art�culo 29 bis), sino que puede surtirse antes, dada la expresi�n cualquiera que sea el estado del juicio, desde el primer auto que se dicte en el mismo, conforme los razonamientos expuestos en los p�rrafos que preceden. Adem�s de que no debe perderse de vista, que como se dijo, la caducidad es una sanci�n que se impone al litigante ante su notorio desinter�s, y que, por ende, ocasiona que concluya la instancia ante la inactividad procesal; de ah� que si dicha instancia inicia con la presentaci�n de la demanda, es inconcuso que tal figura puede operar desde el primer auto en que se admita la misma y no hasta que se emplace a los demandados, pues en todo caso tal requisito ser� necesario para la integraci�n de la litis, y la falta de �sta de manera alguna releva al actor de mantener viva la instancia, ya que para impulsar el procedimiento, para su tr�mite, solicitando la continuaci�n para la conclusi�n del mismo, no es indispensable la promoci�n plural de las partes, sino s�lo la de alguna de ellas, como en el caso del demandante, en t�rminos de lo dispuesto por el inciso b) del referido art�culo 1076 del C�digo de Comercio. Sin que tampoco sea �bice la diversa afirmaci�n del quejoso en el sentido de que la caducidad constituye un t�rmino judicial y, por ende, �ste empezar� a correr desde el d�a siguiente a aquel en que haya surtido efectos el emplazamiento; toda vez que, en primer t�rmino, la caducidad no es propiamente un t�rmino, sino una sanci�n ante la inactividad procesal del litigante, y si bien se requiere de un t�rmino de inacci�n para que proceda, �ste lo contempla el dispositivo legal precitado, sin que, por tanto, sea necesario acudir a las reglas que se�ala el diverso numeral 1075 de la codificaci�n en menci�n, respecto a cu�ndo inician los t�rminos judiciales. En consecuencia, por los razonamientos antes expuestos, resultan inaplicables las tesis de rubros: ?CADUCIDAD, NO OPERA SI FALTA EL EMPLAZAMIENTO (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE JALISCO).?, ?CADUCIDAD DE LA INSTANCIA. NO OPERA EN TANTO NO SE EMPLACE A TODOS LOS DEMANDADOS, INCLUYENDO A LOS TERCEROS LLAMADOS A JUICIO.? y ?CADUCIDAD. EL C�MPUTO RESPECTIVO NO CORRE SI LA PARTE RECONVENIDA NO HA SIDO EMPLAZADA (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE VERACRUZ).?, ya que dichos criterios interpretan art�culos de diversas codificaciones civiles, y en el caso se est� en presencia de la figura de la caducidad en materia mercantil, regulada en forma determinada en el C�digo de Comercio reformado; asimismo, resulta inatendible la tesis de ep�grafe: ?COMPETENCIA POR INHIBITORIA EN JUICIO ORDINARIO MERCANTIL. EL T�RMINO PARA HACERLA VALER ES DE TRES D�AS SIGUIENTES AL EMPLAZAMIENTO.?, en raz�n de que contempla una hip�tesis diversa a la del presente asunto, como es el t�rmino para hacer valer la competencia por inhibitoria ...

CUARTO

El Quinto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito, al resolver por mayor�a el amparo directo 27/2001, interpuesto por F.Y.G.�rrez, el siete de diciembre de dos mil uno, en la parte que interesa consider�:

"... Por otro lado, porque la interpretaci�n que debe darse a la parte conducente del citado art�culo 1076 del C�digo de Comercio, es la que se adopta en este fallo, habida cuenta que si en el auto que dio entrada a la demanda natural se acord� requerir, embargar y emplazar al demandado, no hay duda alguna de que era a este �ltimo precisamente a quien iba dirigida la resoluci�n, no al actor; de ah� que cuando el precepto establece que el lapso de inactividad debe contarse desde cuando ?surti� efectos la notificaci�n de la �ltima resoluci�n judicial?, debe entenderse que es para el reo, ya que, se reitera, a �l es a quien debi� notificarse. A lo expresado debe a�adirse que en la exposici�n de motivos del decreto de veintinueve de abril de mil novecientos noventa y seis, publicado en el Diario Oficial de la Federaci�n del veinticuatro de mayo del mismo a�o, que reform�, entre otros ordenamientos, al C�digo de Comercio y por el que se instituy� la caducidad en los asuntos mercantiles, se dijo: ?Las reformas propuestas a este c�digo persiguen los mismos fines que las descritas para el ordenamiento procesal civil. Por ello, la gran mayor�a de las figuras, t�rminos, modificaciones y adiciones contenidas en el c�digo adjetivo para el Distrito Federal, se recogen en este proyecto de reformas al C�digo de Comercio.?. Esto es, la intenci�n del proyecto fue que la caducidad rigiera en la misma forma que aparece en el c�digo procesal civil del Distrito Federal, y sucede que en �ste, el art�culo 137 bis dispone expresamente que la perenci�n opera desde el emplazamiento, de lo que se infiere que lo que se quiso sancionar fue a la inactividad producida, pero hasta una vez que estuviera planteada la litis, no antes. Finalmente, si el susodicho art�culo 1076 previene que para que opere la caducidad, aparte del lapso de inactividad, no debe haber promoci�n de cualquiera de las partes dando impulso al procedimiento, al hablarse en plural de las partes, cabe inducir, como se ha venido sosteniendo, que la figura opera hasta que ya est� emplazado el demandado, dado que el legislador no pudo haberse referido a las promociones de las partes si aqu�l todav�a no ha sido llamado a juicio. Procede entonces conceder la protecci�n federal solicitada, para el efecto de que en la nueva sentencia que pronuncie en sustituci�n de la reclamada, la Sala determine conforme a los lineamientos que se puntualizan en el presente fallo, que en la especie no oper� la caducidad de la instancia y contin�e el juicio por sus dem�s etapas.

Voto particular emitido por la Magistrada A.G.C.P.. La suscrita Magistrada se permite disentir de la opini�n de la mayor�a, en atenci�n a las siguientes consideraciones: En el presente caso, la Sala responsable confirm� la caducidad de la instancia decretada por el J., considerando que hab�an transcurrido los 120 d�as se�alados por el art�culo 1076 del C�digo de Comercio, entre la fecha en la que se dict� el auto de radicaci�n y el d�a en que se emplaz� a la demandada. Ahora bien, el citado art�culo 1076 del C�digo de Comercio, en la parte conducente, textualmente establece: ?La caducidad de la instancia operar� de pleno derecho, sea porque se decrete de oficio o a petici�n de parte, cualquiera que sea el estado del juicio, desde el primer auto que se dicte en el mismo y hasta la citaci�n para o�r sentencia, en aquellos casos en que concurran las siguientes circunstancias: a) Que hayan transcurrido 120 d�as contados a partir del d�a siguiente a aquel en que surti� efectos la notificaci�n de la �ltima resoluci�n judicial dictada, y b) Que no hubiere promoci�n de cualquiera de las partes, dando impulso al procedimiento para su tr�mite, solicitando la continuaci�n para la conclusi�n del mismo.?, de donde se advierte, sin lugar a dudas, que para que opere la caducidad no se necesita que est� entablada la litis, ni que la �ltima resoluci�n dictada est� notificada a todas las partes, bastando para decretarla que est� notificada la parte contra la que corri�. Lo anterior lo considero as�, en virtud de que si el legislador hubiera querido que operara desde el emplazamiento, como lo estima la mayor�a, as� lo hubiera plasmado expresamente, como acontece en el art�culo 137 bis del c�digo procesal civil del Distrito Federal, que expresamente dice que a partir del emplazamiento corre la caducidad; en cambio, el precepto del C�digo de Comercio que nos ocupa, establece que operar� la caducidad en cualquier estado del juicio, desde el primer auto que se dicte en el mismo y hasta la citaci�n para o�r sentencia, siendo evidente que el primer auto es el de radicaci�n y, por ello, si �ste se notific� a la actora y no promovi� durante el plazo de 120 d�as requerido, es claro que oper� en su contra la caducidad, m�xime que no existe disposici�n expresa que exija que para que corra debe estar emplazado el reo. No constituye obst�culo para estimar lo anterior, la circunstancia de que en la exposici�n de motivos del decreto del 29 de abril de 1996, que reform� el C�digo de Comercio, se haya dicho: ?Las reformas propuestas a este c�digo persiguen los mismos fines que las descritas para el ordenamiento procesal civil. Por ello, la gran mayor�a de las figuras, t�rminos, modificaciones y adiciones contenidas en el c�digo adjetivo para el Distrito Federal, se recogen en este proyecto de reformas al C�digo de Comercio.?, pues se refiere a la gran mayor�a, es decir, no a todas las figuras, t�rminos, modificaciones y adiciones y, por ende, no puede v�lidamente deducirse que el legislador quiso que la caducidad rigiera en la misma forma que aparece en el c�digo procesal civil del Distrito Federal, sobre todo porque en el art�culo 1076 del C�digo de Comercio no se plasm� lo que dice en el 137 bis del referido c�digo del Distrito Federal, sino que, por el contrario, como ya se dijo, se estatuy� que el lapso de inactividad procesal operar� desde el primer auto que se dicte, como sucedi� en el caso que nos ocupa; por lo que considero irrelevante que en el auto que dio entrada a la demanda natural se haya ordenado requerir, embargar y emplazar a la demandada y no a la actora, dado que la caducidad corri� en perjuicio de esta �ltima parte, quien s� fue notificada del referido auto y no impugn� su validez en modo alguno, por lo que, adem�s, considero incorrecto que la mayor�a tome en cuenta los posibles errores cometidos en esa notificaci�n para no tomarla en cuenta, como base para que empiece a correr el plazo de la perenci�n, cuando el quejoso la consinti�. Por �ltimo, si bien es cierto que el referido art�culo 1076 establece que no debe haber promoci�n de cualquiera de las partes dando impulso al procedimiento, es decir, que se habla en plural de las partes tambi�n lo es que de esta circunstancia no se puede inducir, como lo sostiene la mayor�a, que la caducidad opera hasta que ya est� emplazado el demandado, dado que considero que lo que el legislador quiso decir en el inciso b) del art�culo que nos ocupa, es que cualquiera de las partes puede interrumpir el plazo de 120 d�as, pero de ninguna manera que operar� hasta que ambas partes est�n en posibilidades de promover, porque entonces no tendr�a sentido que antes hubiera establecido que la caducidad opera ?cualquiera que sea el estado del juicio, desde el primer auto que se dicte en el mismo?; razones por las que estimo que debi� negarse el amparo.

El citado tribunal, al resolver tambi�n por mayor�a el amparo directo 57/2001, interpuesto por C.M.M., el catorce de enero de dos mil dos, en lo que interesa consider�:

"CUARTO. Son fundados los conceptos de violaci�n hechos valer. El art�culo 1076 del C�digo de Comercio, en lo conducente, establece: ?En ning�n t�rmino se contar�n los d�as en que no puedan tener lugar actuaciones judiciales, salvo los casos de excepci�n que se se�alen por la ley. La caducidad de la instancia operar� de pleno derecho, seaporque se decrete de oficio o a petici�n de parte, cualquiera que sea el estado del juicio, desde el primer auto que se dicte en el mismo y hasta la citaci�n para o�r sentencia, en aquellos casos en que concurran las siguientes circunstancias: a) Que hayan transcurrido 120 d�as contados a partir del d�a siguiente a aquel en que surti� efectos la notificaci�n de la �ltima resoluci�n judicial dictada, y b) Que no hubiere promoci�n de cualquiera de las partes, dando impulso al procedimiento para su tr�mite, solicitando la continuaci�n para la conclusi�n del mismo.?. De lo acabado de transcribir claramente se advierte que el t�rmino de la caducidad en asuntos mercantiles debe empezar a correr a partir del d�a siguiente a aquel en que surti� efectos la notificaci�n de la �ltima resoluci�n. Luego, si en el caso tal resoluci�n lo fue el auto que admiti� la demanda natural, sin que se advierta que se hubiera practicado alguna notificaci�n antes del auto reclamado que decret� la caducidad de la instancia, es obvio que ni siquiera hab�a iniciado el plazo de la perenci�n, toda vez que la notificaci�n a que alude el precepto invocado lo es precisamente el emplazamiento, el cual todav�a no se ha efectuado. As�, no queda duda de que el J. responsable transgredi� en perjuicio de la quejosa las garant�as consagradas por los art�culos 14 y 16 constitucionales. A lo expresado debe a�adirse que en la exposici�n de motivos del decreto de veintinueve de abril de mil novecientos noventa y seis, publicado en el Diario Oficial de la Federaci�n de veinticuatro de mayo del mismo a�o, que reform�, entre otros ordenamientos, al C�digo de Comercio, y por el que se instituy� la caducidad en los asuntos mercantiles, se dijo: ?Las reformas propuestas a este c�digo persiguen los mismos fines que las descritas para el ordenamiento procesal civil. Por ello, la gran mayor�a de las figuras, t�rminos, modificaciones y adiciones contenidas en el c�digo adjetivo para el Distrito Federal, se recogen en este proyecto de reformas al C�digo de Comercio.?. Esto es, la intenci�n del proyecto fue que la caducidad rigiera en la misma forma que aparece en el c�digo procesal civil del Distrito Federal, y sucede que en �ste, el art�culo 137 bis dispone expresamente que la perenci�n opera desde el emplazamiento, de lo que se infiere que lo que se quiso sancionar fue la inactividad producida pero hasta una vez que estuviera planteada la litis, no antes. Por otro lado, si el citado art�culo 1076 previene que para que opere la caducidad, aparte del lapso de inactividad, no debe haber promoci�n de cualquiera de las partes dando impulso al procedimiento, al hablarse en plural de las partes, cabe concluir que la figura opera hasta que ya est� emplazado el demandado, dado que el legislador no pudo haberse referido a las promociones de las partes si aqu�l todav�a no ha sido llamado a juicio. A lo anterior debe agregarse, como bien lo sostiene la quejosa, que si el precepto aludido dispone que una de las consecuencias de la declaraci�n de caducidad es la de que se levantar�n los embargos, es claro que para que �stos existan tuvo que haberse practicado la diligencia ordenada en el auto de exequendo (el requerimiento, el embargo y el emplazamiento). Voto particular emitido por la Magistrada A.G.C.P.." (no se transcribe, ya que es id�ntico al que formul� en el amparo directo 27/2001).

QUINTO

Precisado lo anterior, por cuesti�n de orden sistem�tico, antes de proceder al an�lisis correspondiente, es oportuno establecer si en el caso sujeto a estudio existe la contradicci�n de tesis denunciada entre los criterios sustentados por el Cuarto y Quinto Tribunales Colegiados, ambos en Materia Civil del Tercer Circuito, cuyas consideraciones esenciales se transcribieron en los considerandos tercero y cuarto de esta resoluci�n, ya que s�lo bajo ese supuesto es posible efectuar el estudio relativo a fin de determinar cu�l es el criterio que debe prevalecer.

En t�rminos de la jurisprudencia emitida por el Tribunal Pleno, en cuanto a que, para que exista materia a dilucidar respecto de cu�l criterio debe prevalecer, debe existir, cuando menos formalmente, una oposici�n de criterios jur�dicos en los que se controvierta la misma cuesti�n, es decir, para que se surta su procedencia la contradicci�n denunciada debe referirse a las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas vertidas dentro de la parte considerativa de las sentencias respectivas, que son las que originaron, precisamente, los criterios que sustentan los �rganos jurisdiccionales contendientes.

En otros t�rminos, se da la contradicci�n anterior cuando concurren los siguientes supuestos:

  1. Que al resolver los asuntos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten criterios discrepantes;

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y

  3. Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

La tesis de jurisprudencia de referencia, cuyos datos de localizaci�n, texto y precedentes, es la siguiente:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XIII, abril de 2001

"Tesis: P./J. 26/2001

"P�gina: 76

"CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

"Contradicci�n de tesis 1/97. Entre las sustentadas por el Segundo y el Primer Tribunales Colegiados en Materia Administrativa, ambos del Tercer Circuito. 10 de octubre de 2000. Mayor�a de ocho votos. Ausente: Jos� de Jes�s G.�o P.. Disidentes: J.V.A.A.�n y G.D.G.�ngora P.. Ponente: S.S.A.A.. Secretario: F.O.A..

"Contradicci�n de tesis 5/97. Entre las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito y el Cuarto Tribunal Colegiado del Sexto Circuito. 10 de octubre de 2000. Unanimidad de diez votos. Ausente: Jos� de Jes�s G.�o P.. Ponente: O.S.C. de G.�a V.. Secretario: C.M.A..

"Contradicci�n de tesis 2/98-PL. Entre las sustentadas por el Segundo y Tercer Tribunales Colegiados en Materia Civil del Tercer Circuito. 24 de octubre de 2000. Once votos. Ponente: S.S.A.A.. Secretario: J.C.R.N..

"Contradicci�n de tesis 28/98-PL. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Primer Circuito, el Primer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, el Cuarto Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, el Segundo Tribunal Colegiado del Octavo Circuito y el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito. 16 de noviembre de 2000. Unanimidad de nueve votos. Ausentes: G.I.O.M. y J.V.A.A.�n. Ponente: J.N.S.M.. Secretario: R.D.A.S.��ez.

"Contradicci�n de tesis 44/2000-PL. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito y el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito. 18 de enero de 2001. Mayor�a de diez votos. Disidente: H.R.P.. Ponente: O.S.C. de G.�a V.. Secretario: J.L.V.C..

El Tribunal Pleno, en su sesi�n privada celebrada hoy veintinueve de marzo en curso, aprob�, con el n�mero 26/2001, la tesis jurisprudencial que antecede. M�xico, Distrito Federal, a veintinueve de marzo de dos mil uno.

Adem�s, en t�rminos de la tesis emitida por el Tribunal Pleno que a continuaci�n se transcribe, y que esta Primera Sala hace suya, basta con que se hayan sustentado criterios opuestos sobre la misma cuesti�n jur�dica por Tribunales Colegiados de Circuito, en resoluciones dictadas en asuntos de su competencia, para que proceda la denuncia de contradicci�n de tesis, sin que sea necesario que est�n expuestas de manera formal, mediante una redacci�n especial, en la que se distinga un rubro, un texto, los datos de identificaci�n del asunto en donde se sostuvo y, menos a�n, que constituya jurisprudencia.

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XIII, abril de 2001

"Tesis: P./J. 27/2001

"P�gina: 77

"CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA QUE PROCEDA LA DENUNCIA BASTA QUE EN LAS SENTENCIAS SE SUSTENTEN CRITERIOS DISCREPANTES. Los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal, 197 y 197-A de la Ley de Amparo establecen el procedimiento para dirimir las contradicciones de tesis que sustenten los Tribunales Colegiados de Circuito o las S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n. El vocablo ?tesis? que se emplea en dichos dispositivos debe entenderse en un sentido amplio, o sea, como la expresi�n de un criterio que se sustenta en relaci�n con un tema determinado por los �rganos jurisdiccionales en su quehacer legal de resolver los asuntos que se someten a su consideraci�n, sin que sea necesario que est� expuesta de manera formal, mediante una redacci�n especial, en la que se distinga un rubro, un texto, los datos de identificaci�n del asunto en donde se sostuvo y, menos a�n, que constituya jurisprudencia obligatoria en los t�rminos previstos por los art�culos 192 y 193 de la Ley de Amparo, porque ni la Ley Fundamental ni la ordinaria establecen esos requisitos. Por tanto, para denunciar una contradicci�n de tesis, basta con que se hayan sustentado criterios discrepantes sobre la misma cuesti�n por S. de la Suprema Corte o Tribunales Colegiados de Circuito, en resoluciones dictadas en asuntos de su competencia.

"Contradicci�n de tesis 9/95. Entre las sustentadas por el Cuarto y S�ptimo Tribunales Colegiados en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 5 de junio de 1995. Once votos. Ponente: M.A.G.�itr�n. Secretario: J.D.G.�n G.�lez.

"Contradicci�n de tesis 32/96. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Cuarto Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Quinto Circuito. 6 de julio de 1998. Once votos. Ponente: Jos� de Jes�s G.�o P.. Secretario: I.M.P.�o.

"Contradicci�n de tesis 37/98. Entre las sustentadas por el Octavo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito y el Primer Tribunal Colegiado del Noveno Circuito. 8 de junio de 2000. Unanimidad de nueve votos. Ausentes: Jos� de Jes�s G.�o P. y G.I.O.M.. Ponente: H.R.P.. Secretario: U.M.H.�ndez.

"Contradicci�n de tesis 55/97. Entre las sustentadas por el Sexto y Noveno Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito. 7 de diciembre de 2000. Unanimidad de diez votos. Ausente: J.V.C. y C.. Ponente: J.V.A.A.S.: B.A.Z..

"Contradicci�n de tesis 44/2000-PL. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito y el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito. 18 de enero de 2001. Mayor�a de diez votos. Disidente: H.R.P.. Ponente: O.S.C. de G.�a V.. Secretario: J.L.V.C..

El Tribunal Pleno, en su sesi�n privada celebrada hoy veintinueve de marzo en curso, aprob�, con el n�mero 27/2001, la tesis jurisprudencial que antecede. M�xico, Distrito Federal, a veintinueve de marzo de dos mil uno.

Este �rgano colegiado considera que se re�nen los requisitos para la existencia de la contradicci�n de tesis, ya que el tema espec�fico abordado por ambos tribunales discrepantes es el mismo, la diferencia de criterios se presenta en las consideraciones jur�dicas de las sentencias a estudio y los criterios que cada uno de ellos adopta provienen del examen de los mismos elementos.

En efecto, el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito sostuvo que, en t�rminos del art�culo 1076 del C�digo de Comercio, el momento procesal en que opera la caducidad de la instancia es en cualquier estado del juicio, desde el primer auto y no hasta que se emplace a los demandados.

Por su parte, el Quinto Tribunal Colegiado de la misma materia y similar circuito, se�ala que la interpretaci�n que debe darse al art�culo 1076 del C�digo de Comercio, es en el sentido de que la caducidad opera a partir de que se haya emplazado al demandado, es decir, una vez que estuviera planteada la litis, no antes.

Por tanto, el tema espec�fico abordado por los Tribunales Colegiados es en el sentido de que si para que opere la caducidad de la instancia en materia mercantil, es o no indispensable que exista el emplazamiento del demandado, siendo que ambos tribunales adoptan criterios opuestos.

As� las cosas, se concluye que la presente denuncia de contradicci�n de tesis existe y debe, por ende, resolverse, es decir, deber� establecerse el momento procesal en que empieza a correr el t�rmino que la ley mercantil fija para que se produzca la caducidad.

SEXTO

As�, precisado el punto de contradicci�n, debe prevalecer el criterio sustentado por esta Primera Sala, que coincide sustancialmente con el que sostiene el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito.

El C�digo de Comercio se reform� mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federaci�n de veinticuatro de mayo de mil novecientos noventa y seis, y en lo que interesa, en el art�culo 1076 se instituy� la caducidad en los asuntos mercantiles, dispositivo que interpretaron los citados Tribunales Colegiados para sostener su postura. Dicho numeral se�ala:

(Reformado, D.O.F. 24 de mayo de 1996)

"Art�culo 1076. En ning�n t�rmino se contar�n los d�as en que no puedan tener lugar actuaciones judiciales, salvo los casos de excepci�n que se se�alen por la ley.

"La caducidad de la instancia operar� de pleno derecho, sea porque se decrete de oficio o a petici�n de parte, cualquiera que sea el estado del juicio, desde el primer auto que se dicte en el mismo y hasta la citaci�n para o�r sentencia, en aquellos casos en que concurran las siguientes circunstancias:

"a) Que hayan transcurrido 120 d�as contados a partir del d�a siguiente a aquel en que surti� efectos la notificaci�n de la �ltima resoluci�n judicial dictada, y

"b) Que no hubiere promoci�n de cualquiera de las partes, dando impulso al procedimiento para su tr�mite, solicitando la continuaci�n para la conclusi�n del mismo.

"Los efectos de la caducidad ser�n los siguientes:

"I.E. la instancia pero no la acci�n, convirtiendo en ineficaces las actuaciones del juicio y volviendo las cosas al estado que ten�an antes de la presentaci�n de la demanda y se levantar�n los embargos, mand�ndose cancelar su inscripci�n en los registros p�blicos correspondientes;

"II. Se except�a de la ineficacia se�alada, las resoluciones firmes de las excepciones procesales que regir�n en cualquier juicio que se promoviera. De igual manera las pruebas rendidas en el proceso que se haya declarado caduco podr�n invocarse de oficio, o por las partes, en el nuevo proceso que se promueva;

"III. La caducidad de la segunda instancia deja firmes las resoluciones apeladas;

"IV. La caducidad de los incidentes s�lo afectar� las actuaciones del mismo, sin comprender la instancia principal, aunque haya quedado en suspenso por la resoluci�n de aqu�l, si transcurren sesenta d�as;

".N. ha lugar a la caducidad en los juicios universales de concurso, pero s� en aquellos que se tramiten en forma independiente aunque est�n relacionados o surjan de los primeros;

"VI. Tampoco opera la caducidad cuando el procedimiento est� suspendido por causa de fuerza mayor y el J. y las partes no pueden actuar; as� como en los casos en que es necesario esperar una resoluci�n de cuesti�n previa o conexa por el mismo J. o por otras autoridades; y en los dem�s casos previstos por la ley;

"VII. La resoluci�n que decrete la caducidad ser� apelable en ambos efectos, en caso de que el juicio admita la alzada. Si la declaratoria se hace en segunda instancia se admitir� reposici�n, y

"VIII. Las costas ser�n a cargo del actor, cuando se decrete la caducidad del juicio en primera instancia. En la segunda instancia ser�n a cargo del apelante, y en los incidentes las pagar� el que lo haya interpuesto. Sin embargo, las costas ser�n compensables con las que corran a cargo del demandado cuando hubiera opuesto reconvenci�n, compensaci�n, nulidad y en general las excepciones o defensas que tiendan a variar la situaci�n jur�dica que privaba entre las partes antes de la presentaci�n de la demanda."

En primer lugar, antes de proceder al an�lisis del art�culo transcrito, cabe se�alar que etimol�gicamente la palabra caducidad corresponde al vocablo latino caducus, que significa decr�pito, poco estable, cercano a caerse y acabarse.

La caducidad tambi�n se le conoce con el nombre de perenci�n, palabra que procede del verbo latino perimere peremptuni, que quiere decir extinguir, destruir, anular.

La caducidad tiene sus or�genes en el derecho romano, donde se instituy� con la finalidad de impedir que los litigios entre particulares se eternizaran por la inacci�n de sus derechos. E.P., en su obra Diccionario de Derecho Procesal Civil, p�ginas 119 y 120, vig�simo sexta edici�n, Editorial Porr�a, al igual que J.B.B., en su obra "El Proceso Civil en M�xico", mencionan que fue J. quien en el a�o 530 estableci� el remedio de dicho mal en la Constituci�n denominada Properandum, pues, agrega P. "... el C�digo, Ley 11, del t�tulo I, Cap. II, dice: ?Temeroso de que los procesos se hagan casi eternos, y para que no sobrepasen la vida humana (como ya anteriormente nuestra ley ha fijado para la decisi�n de los negocios criminales dos a�os, y como los civiles son m�s numerosos y frecuentemente dan origen a los primeros), nos ha parecido necesario para apresurar su tramitaci�n, establecer en todo el universo la presente ley que no ser� restringida en ning�n caso y en ning�n lugar: 1o. Es por causa de ello por lo que ordenamos que todos los procesos intentados, sea sobre bienes, sea cual fuere su valor, sobre acciones personales, sobre los derechos de las ciudades y de los particulares, sobre la posesi�n, la servidumbre, etc�tera ... se terminen en el espacio de tres a�os a contar de la litis contestatio ...?.".

De acuerdo con lo anterior, el derecho romano estableci�, por un lado, la esencia y naturaleza de la caducidad, o sea, la instituy� como una figura extintiva del proceso cuando las partes no promovieran en �l despu�s de transcurrido cierto lapso de tiempo, caracter�sticas que acepta la doctrina generalizada, pues la considera como la extinci�n de la instancia originada por la inactividad de las partes, lo que, dicho sea de paso y a manera de comparaci�n, se asemeja al desistimiento de la demanda en cuanto que �ste implica el abandono expreso del proceso y aqu�lla su abandono t�cito, por el desinter�spresumido en la falta de impulso procesal. Por otro lado, el propio derecho romano, en la mencionada Constituci�n, consider� que el inicio de la caducidad fuera a partir de la litis contestatio (que es el estado que guarda el proceso despu�s de que ha sido contestada la demanda), o sea, con posterioridad a la pr�ctica del emplazamiento, y es precisamente en este aspecto donde divergen diversas legislaciones del pa�s, como se ver� m�s adelante.

G.C., en su obra "Curso de Derecho Procesal Civil", expresa que la caducidad es un modo de extinci�n de la relaci�n procesal que se produce despu�s de cierto periodo de tiempo, en virtud de la inactividad de los sujetos procesales, ya que cierra la relaci�n procesal con todos sus efectos procesales y sustantivos.

As�, la caducidad es una figura procesal cuya finalidad es la extinci�n de la instancia originada por la inactividad de las partes. La sanci�n es para las partes.

Conviene precisar que las partes de la relaci�n procesal cuya inactividad genera la perenci�n son los particulares que controvierten sus derechos ante el �rgano jurisdiccional, el que pide la prestaci�n de la actividad jurisdiccional se llama actor y aquel en relaci�n con el cual demanda el actor una determinada providencia jurisdiccional se llama demandado.

Por otro lado, como de acuerdo con la doctrina y la mayor�a de las legislaciones que la adoptan, lo que caduca es la instancia (aunque algunas legislaciones aluden a proceso o juicio), se hace necesario se�alar qu� significa instancia.

Seg�n la define E.P., la palabra instancia "tiene dos acepciones, una general con la que se expresa cualquier petici�n, solicitud o demanda que se hace a la autoridad, y otra especial, que quiere decir el ejercicio de la acci�n judicial desde la demanda hasta la sentencia definitiva. La primera instancia se lleva a cabo ante el J. inferior, y la segunda ante el tribunal de apelaci�n ... Algunos c�digos procesales utilizan el t�rmino juicio como sin�nimo de instancia y dicen ?Se tendr� por abandonado el juicio y por perdido el derecho de las partes ...?, pero se entiende que el abandono del juicio es precisamente una de las caracter�sticas de la perenci�n de la instancia, y por ello debe tenerse como tal.".

De lo anterior se tiene que la instancia se inicia con la presentaci�n de la demanda. La demanda de manera general se define como el acto jur�dico mediante el cual se inicia el ejercicio de la acci�n. As�, uno de los efectos procesales de la presentaci�n de la demanda es el de se�alar el principio de la instancia.

Pues bien, pese a que las leyes procesales civiles del pa�s han acogido la caducidad y aceptan su esencia, naturaleza y caracter�sticas, difieren entre otros aspectos respecto al momento procesal en que tiene inicio.

As�, a manera de ejemplo, la legislaci�n procesal civil del Distrito Federal (art�culo 137 bis) y la de Jalisco (art�culo 29 bis), establecen que la caducidad de la instancia operar� de pleno derecho cualquiera que sea el estado del juicio desde el emplazamiento.

El art�culo 137 bis del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, en su primer p�rrafo, textualmente dispone:

"Art�culo 137 bis. Operar� de pleno derecho la caducidad de la primera instancia cualquiera que sea el estado del juicio desde el emplazamiento hasta antes de que concluya la audiencia de pruebas, alegatos, y sentencia, si transcurridos ciento veinte d�as contados a partir de la notificaci�n de la �ltima determinaci�n judicial no hubiere promoci�n de cualquiera de las partes."

En cambio, la de Tamaulipas (art�culo 103, fracci�n IV) se�ala que la caducidad opera cualquiera que sea el estado del procedimiento, y las partes no promuevan durante ciento ochenta d�as naturales consecutivos lo necesario para que quede en estado de sentencia; la de Q.�taro (art�culo 670, fracci�n IV) �nicamente previene que el t�rmino de la caducidad debe contarse a partir de la fecha en que se haya realizado el �ltimo acto procesal o en que se haya hecho la �ltima promoci�n; la legislaci�n relativa de Nuevo Le�n (art�culo 3o.) dispone que: "... En los juicios contenciosos la instancia caducar� cualquiera que sea el estado en que se encuentre ... los t�rminos ... empezar�n a contar a partir del d�a siguiente al de la �ltima actuaci�n judicial."; la de Yucat�n (art�culo 53, segundo p�rrafo) establece que la caducidad se contar� "desde la �ltima resoluci�n o notificaci�n que se hubiere hecho a las partes"; la ley procesal civil de Baja California (art�culo 138) establece: "La caducidad de la instancia operar�, cualquiera que sea el estado del procedimiento, si transcurridos seis meses naturales contados a partir de la notificaci�n de la �ltima determinaci�n judicial ..."; el C�digo Federal de Procedimientos Civiles establece en su art�culo 373, fracci�n IV, que a excepci�n de dos hip�tesis que precisa (y que no viene al caso citar), que el proceso caduca "... cuando cualquiera que sea el estado del procedimiento, no se haya efectuado ning�n acto procesal ni promoci�n durante un t�rmino mayor de un a�o, as� sea con el solo fin de pedir el dictado de la resoluci�n pendiente. El t�rmino debe contarse a partir de la fecha en que se haya realizado el �ltimo acto procesal o en que se haya hecho la �ltima promoci�n. ..."; esto es, tales codificaciones no contienen disposici�n espec�fica sobre que dicha figura s�lo pueda configurarse despu�s del emplazamiento, como s� lo hacen las legislaciones del Distrito Federal y Jalisco antes indicadas.

Y se hace menci�n a las anteriores legislaciones, porque en nuestro sistema jur�dico no existe uniformidad en cuanto al momento procesal a partir del que debe iniciar el t�rmino de la caducidad de la instancia; incluso, ya se han denunciado posibles contradicciones de tesis sobre el tema suscitado y esta Sala las ha declarado inexistentes (contradicciones de tesis 60/95, 36/96 y 11/2000), precisamente porque se ha resuelto que los criterios de los Tribunales Colegiados se basan en disposiciones legales distintas. As�, es evidente que un asunto que se tramite bajo una determinada legislaci�n deber� resolverse de conformidad con lo que establece el ordenamiento correspondiente aplicable al caso.

Retomando el an�lisis del art�culo 1076 del C�digo de Comercio, en �ste se se�ala de modo categ�rico el momento a partir del cual puede tener configuraci�n la caducidad, ya que establece que la misma opera de pleno derecho, cualquiera que sea el estado del juicio, desde el primer auto que se dicte en el mismo y hasta la citaci�n para o�r sentencia, cuando hayan transcurrido ciento veinte d�as contados a partir del d�a siguiente a aquel en que surti� efectos la notificaci�n de la �ltima resoluci�n judicial dictada, y que no hubiere promoci�n de cualquiera de las partes, dando impulso al procedimiento para su tr�mite, solicitando la continuaci�n para la conclusi�n del mismo, as� como los efectos.

Esto es, dada la expresi�n "cualquiera que sea el estado del juicio, desde el primer auto que se dicte en el mismo y hasta la citaci�n para o�r sentencia", ello indudablemente ata�e a cualquier momento procesal dentro de una instancia, que comprende desde el primer auto que se dicte en dicho juicio con motivo de la presentaci�n de una demanda, hasta que el J. cite a las partes para o�r la sentencia correspondiente y de manera alguna desde el emplazamiento del demandado, pues ning�n dispositivo de la legislaci�n mercantil exige esa actuaci�n procesal para que opere esta figura, como s� ocurre en otras legislaciones.

Por tanto, contrario a lo sostenido por el citado Quinto Tribunal Colegiado, no es el emplazamiento al demandado la actuaci�n a partir de la cual puede configurarse la caducidad, sino la notificaci�n del primer auto que se dicte en el juicio como consecuencia de la presentaci�n de la demanda, pues es �sta la que da principio a la instancia.

Adem�s, como se mencion�, la caducidad es una sanci�n al litigante ante su notorio desinter�s y que, por ende, ocasiona que concluya la instancia ante la inactividad procesal; por lo que si la instancia inicia con la presentaci�n de la demanda, es evidente que tal figura puede operar desde el primer auto que se dicte en la misma, y no a partir del que se emplace al demandado, pues en todo caso, ese requisito ser� necesario para la integraci�n de la litis, pero la falta de �sta de manera alguna releva al actor de mantener viva la instancia, ya que para impulsar el procedimiento para su tr�mite, solicitando la continuaci�n para la conclusi�n del mismo, no es indispensable la promoci�n plural de las partes, sino s�lo la de alguna de ellas, que en el caso ser�a la del demandante.

La determinaci�n a que se llega se refuerza si se tiene en cuenta que la declaraci�n correspondiente en nada afecta a la parte demandada que no ha sido emplazada, dado que, para todas las partes, las cosas volver�n al estado que ten�an antes de la presentaci�n de la demanda, en tanto que su ausencia en el proceso no releva al actor de la obligaci�n de promover para conservar viva su petici�n o instancia de justicia y evitar la sanci�n procesal de referencia, pues para impulsar el proceso tampoco se requiere de la petici�n plural de las partes, sino de la de alguna de ellas.

No es �bice para concluir lo anterior lo sostenido por el Quinto Tribunal Colegiado en el sentido de que el hecho de que en la exposici�n de motivos del decreto (de veintinueve de abril de mil novecientos noventa y seis), que dio como resultado la reforma al C�digo de Comercio, publicada en el Diario Oficial de la Federaci�n de veinticuatro de mayo de mil novecientos noventa y seis, y por el que se instituy� la caducidad en los asuntos mercantiles, haya se�alado que las reformas propuestas al C�digo de Comercio persiguen los mismos fines que las del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, y que por ello la gran mayor�a de las figuras, t�rminos, modificaciones y adiciones contenidas en el segundo ordenamiento se recogen en el C�digo de Comercio, y que ello lleva a considerar que la intenci�n del legislador fue que la figura de la caducidad rigiera en la misma forma que en el C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, dispositivo que expresamente dispone que la caducidad opera desde el emplazamiento.

Lo anterior, porque en la parte relativa de la exposici�n de motivos a la reforma al C�digo de Comercio se se�ala:

"Las reformas propuestas a este c�digo persiguen los mismos fines que las descritas para el ordenamiento procesal civil. Por ello, la gran mayor�a de las figuras, t�rminos, modificaciones y adiciones contenidas en el c�digo adjetivo para el Distrito Federal, se recogen en este proyecto de reformas al C�digo de Comercio."

Es cierto que muchas figuras contenidas en el c�digo adjetivo para el Distrito Federal se recogieron en el proyecto de reformas al C�digo de Comercio, entre las que se puede citar, a manera de ejemplo, la figura del litisconsorcio, ya que tanto en el art�culo 52 del primer c�digo como en el 1060 del segundo, regulan dicha figura en los mismos t�rminos, es decir, aqu� s� la intenci�n del legislador fue que el litisconsorcio en materia mercantil rigiera en la misma forma que aparece en el c�digo procesal civil del Distrito Federal.

Sin embargo, como se advierte de la exposici�n de motivos, �sta se refiri� a "la gran mayor�a de las figuras, t�rminos, modificaciones y adiciones", es decir, no se refiri� a todas, en cuyo caso s� cabr�a la posibilidad de hacer una interpretaci�n como lo hizo el Quinto Tribunal Colegiado; por consiguiente, no puede considerarse que el legislador quiso que la figura jur�dica de la caducidad rigiera en la misma forma que aparece en el C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal.

Lo anterior, porque si esa hubiera sido la intenci�n del legislador, en los mismos t�rminos en que propuso el art�culo 137 bis del c�digo adjetivo del Distrito Federal (en forma espec�fica en el primer p�rrafo) hubiera redactado el art�culo 1076 del C�digo de Comercio, cosa que no ocurri� (como s� lo hizo trat�ndose del litisconsorcio), sino que, por el contrario, en el segundo p�rrafo del �ltimo numeral se estatuy� que el lapso de inactividad procesal operar� en cualquiera que sea el estado del juicio, desde el primer auto que se dicte en el mismo.

Situaci�n que se corrobora a�n m�s al analizar y comparar en forma espec�fica los numerales en comento, en sus fracciones IV y V del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, con las fracciones III y IV del C�digo de Comercio, cuando respectivamente aluden a la caducidad de segunda instancia y de los incidentes, en donde se hace m�s evidente que el legislador no tuvo la misma intenci�n de que la figura jur�dica en comento se regulara en los mismos t�rminos en ambas legislaciones.

En efecto, el art�culo 137 bis del c�digo procesal civil para el Distrito Federal, reformado y adicionado en el mismo decreto publicado en el Diario Oficial de la Federaci�n de veinticuatro de mayo de mil novecientos noventa y seis, se�ala:

"Art�culo 137 bis.

(Reformado primer p�rrafo, D.O.F. 24 de mayo de 1996)

"Operar� de pleno derecho la caducidad de la primera instancia cualquiera que sea el estado del juicio desde el emplazamiento hasta antes de que concluya la audiencia de pruebas, alegatos, y sentencia, si transcurridos ciento veinte d�as contados a partir de la notificaci�n de la �ltima determinaci�n judicial no hubiere promoci�n de cualquiera de las partes.

(Adicionado, D.O.F. 24 de mayo de 1996)

"Los efectos y formas de su declaraci�n se sujetar�n a las siguientes normas:

(Adicionada, D.O.F. 31 de enero de 1964)

"I. La caducidad de la instancia es de orden p�blico, irrenunciable y no puede ser materia de convenios entre las partes. El J. la declarar� de oficio o a petici�n de cualquiera de las partes cuando concurran las circunstancias a que se refiere el presente art�culo.

(Adicionada, D.O.F. 31 de enero de 1964)

"II. La caducidad extingue el proceso pero no la acci�n; en consecuencia se puede iniciar un nuevo juicio, sin perjuicio de lo dispuesto en la fracci�n V de este art�culo.

(Reformada, D.O.F. 24 de mayo de 1996)

"III. La caducidad de la primera instancia convierte en ineficaces las actuaciones del juicio y las cosas deben volver al estado que ten�an antes de la presentaci�n de la demanda y se levantar�n los embargos preventivos y cautelares. Se except�an de la ineficacia referida las resoluciones firmes sobre competencia, litispendencia, conexidad, personalidad y capacidad de los litigantes, que regir�n en el juicio ulterior si se promoviere. Las pruebas rendidas en el proceso extinguido por caducidad, podr�n ser invocadas en el nuevo, si se promoviere, siempre que se ofrezcan y precisen en la forma legal;

(Reformada, D.O.F. 24 de mayo de 1996)

"IV. La caducidad de la segunda instancia se da si en el lapso de sesenta d�as contados a partir de la notificaci�n de la �ltima determinaci�n judicial ninguna de las partes hubiere promovido impulsando el procedimiento y su efecto ser� dejar firme lo actuado ante el J.;

(Reformada, D.O.F. 24 de mayo de 1996)

V. La caducidad de los incidentes se causa por el transcurso de treinta d�as contados a partir de la notificaci�n de la �ltima determinaci�n judicial, sin promoci�n alguna de las partes; la declaraci�n respectiva s�lo afectar� a las actuaciones del incidente sin abarcar las de la instancia principal aunque haya quedado en suspenso �sta por la aprobaci�n de aqu�l ...

No obstante haberse transcrito en p�rrafos precedentes el art�culo 1076 del C�digo de Comercio, para precisar la distinci�n entre ambos se hace necesario reproducir su contenido:

(Reformado, D.O.F. 24 de mayo de 1996)

"Art�culo 1076. En ning�n t�rmino se contar�n los d�as en que no puedan tener lugar actuaciones judiciales, salvo los casos de excepci�n que se se�alen por la ley.

"La caducidad de la instancia operar� de pleno derecho, sea porque se decrete de oficio o a petici�n de parte, cualquiera que sea el estado del juicio, desde el primer auto que se dicte en el mismo y hasta la citaci�n para o�r sentencia, en aquellos casos en que concurran las siguientes circunstancias:

"a) Que hayan transcurrido 120 d�as contados a partir del d�a siguiente a aquel en que surti� efectos la notificaci�n de la �ltima resoluci�n judicial dictada, y

"b) Que no hubiere promoci�n de cualquiera de las partes, dando impulso al procedimiento para su tr�mite, solicitando la continuaci�n para la conclusi�n del mismo.

"Los efectos de la caducidad ser�n los siguientes:

"I.E. la instancia pero no la acci�n, convirtiendo en ineficaces las actuaciones del juicio y volviendo las cosas al estado que ten�an antes de la presentaci�n de la demanda y se levantar�n los embargos, mand�ndose cancelar su inscripci�n en los registros p�blicos correspondientes;

"II. Se except�a de la ineficacia se�alada, las resoluciones firmes de las excepciones procesales que regir�n en cualquier juicio que se promoviera. De igual manera las pruebas rendidas en el proceso que se haya declarado caduco podr�n invocarse de oficio, o por las partes, en el nuevo proceso que se promueva;

"III. La caducidad de la segunda instancia deja firmes las resoluciones apeladas;

"IV. La caducidad de los incidentes s�lo afectar� las actuaciones del mismo, sin comprender la instancia principal, aunque haya quedado en suspenso por la resoluci�n de aqu�l, si transcurren sesenta d�as;

".N. ha lugar a la caducidad en los juicios universales de concurso, pero s� en aquellos que se tramiten en forma independiente aunque est�n relacionados o surjan de los primeros;

"VI. Tampoco opera la caducidad cuando el procedimiento est� suspendido por causa de fuerza mayor y el J. y las partes no pueden actuar; as� como en los casos en que es necesario esperar una resoluci�n de cuesti�n previa o conexa por el mismo J. o por otras autoridades; y en los dem�s casos previstos por la ley;

"VII. La resoluci�n que decrete la caducidad ser� apelable en ambos efectos, en caso de que el juicio admita la alzada. Si la declaratoria se hace en segunda instancia se admitir� reposici�n, y

"VIII. Las costas ser�n a cargo del actor, cuando se decrete la caducidad del juicio en primera instancia. En la segunda instancia ser�n a cargo del apelante, y en los incidentes las pagar� el que lo haya interpuesto. Sin embargo, las costas ser�n compensables con las que corran a cargo del demandado cuando hubiera opuesto reconvenci�n, compensaci�n, nulidad y en general las excepciones o defensas que tiendan a variar la situaci�n jur�dica que privaba entre las partes antes de la presentaci�n de la demanda."

De lo anterior se advierte que la caducidad de la segunda instancia que regula el c�digo procesal civil se actualiza si en un lapso de sesenta d�as ninguna de las partes impulsa el procedimiento; en tanto que para que opere la caducidad de la segunda instancia en materia mercantil, el t�rmino sigue siendo de ciento veinte d�as, ya que no se dispone otro.

Por otra parte, trat�ndose de la caducidad de los incidentes, el c�digo adjetivo civil del Distrito Federal se�ala que �sta opera por el transcurso de treinta d�as, mientras que en el C�digo de Comercio opera si transcurren sesenta d�as.

No es obst�culo para llegar a la conclusi�n alcanzada, el que en el art�culo 1076 en comento se haga referencia al t�rmino "partes" para se�alar que son las que deben promover la normal consecuci�n de la instancia, ya que, por evidente t�cnica legislativa, ese t�rmino fue utilizado en plural por el legislador con la finalidad de abarcar todos los supuestos que se pudieran presentar, es decir, tanto el caso en que a�n no son llamados a juicio los demandados y s�lo queda a cargo del actor la obligaci�n de impulsar el proceso, comoes el caso en que ya se integr� la relaci�n jur�dico-procesal.

Tampoco es �bice que el art�culo 1075 del C�digo de Comercio estatuya que: "Todos los t�rminos judiciales empezar�n a correr desde el d�a siguiente a aquel en que hayan surtido efectos el emplazamiento o las notificaciones y se contar� en ellos el d�a de vencimiento.", y que de ah� pudiera desprenderse que el t�rmino de caducidad no opera sino despu�s del emplazamiento, lo anterior porque:

  1. El t�rmino de caducidad no es propiamente un t�rmino judicial, sino legal, pues no lo otorga el juzgador sino la ley; ni mixto, porque el juzgador no puede ampliarlo ni disminuirlo, ni requiere de declaraci�n judicial para su apertura; y,

  2. Tal precepto no s�lo alude al emplazamiento, sino tambi�n a la "notificaci�n", obviamente de cualquiera determinaci�n judicial que pueda emitirse desde y con motivo de la presentaci�n de la demanda, de suerte que tal precepto s�lo puede ser interpretado en el sentido de que para la parte demandada cualquier t�rmino judicial s�lo puede comenzar a correr a partir del d�a siguiente a su emplazamiento (en concreto, el t�rmino para contestar la demanda) y, en general, para todas las partes a partir del d�a siguiente a la notificaci�n de la decisi�n del rector del proceso que establezca el espacio procesal para ejercer alg�n derecho o cumplir con alguna carga.

En conclusi�n, en t�rminos del art�culo 1076 del C�digo de Comercio, reformado mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federaci�n de veinticuatro de mayo de mil novecientos noventa y seis, para que opere la caducidad de la instancia no se requiere que se haya emplazado al demandado, pues �sta inicia desde el primer auto que se dicte en el juicio y hasta la citaci�n para la sentencia, sin que sea el caso, en t�rminos del art�culo 2o. del referido C�digo de Comercio, aplicar supletoriamente o remitirse al art�culo 137 bis del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, y sus correlativos de los Estados, pues existe disposici�n expresa en el propio c�digo que regula en forma concreta esta figura jur�dica.

S�lo a mayor abundamiento de que no todas las figuras ni t�rminos contenidos en el c�digo adjetivo para el Distrito Federal se recogieron en el proyecto de reformas al C�digo de Comercio, se menciona al art�culo 129 del primer ordenamiento, el cual se�ala que los t�rminos empezar�n a contar desde el d�a siguiente a aquel en que se hubiere hecho el emplazamiento o notificaci�n, mientras que el numeral 1075 del C�digo de Comercio dispone que todos los t�rminos judiciales empezar�n a correr desde el d�a siguiente a aquel en que hayan surtido efectos el emplazamiento o notificaciones, y que las notificaciones personales surten efectos al d�a siguiente en que se hayan practicado y las dem�s surten al d�a siguiente de aquel en que se hubieren hecho por bolet�n, gaceta o peri�dico oficial.

En tal virtud, debe prevalecer con el car�cter de obligatorio, en t�rminos del �ltimo p�rrafo del art�culo 192 de la Ley de Amparo, el criterio sustentado por esta Primera Sala, que se plasma en la tesis que se redacta en los t�rminos que a continuaci�n se indica, debiendo ordenarse la publicaci�n de la misma en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, para los efectos del art�culo 195 de la propia ley.

CADUCIDAD DE LA INSTANCIA EN MATERIA MERCANTIL. OPERA DESDE EL PRIMER AUTO QUE SE DICTE EN EL JUICIO AUNQUE NO SE HAYA EMPLAZADO AL DEMANDADO.-El art�culo 1076 del C�digo de Comercio se�ala que la caducidad de la instancia operar� de pleno derecho cualquiera que sea el estado del juicio, desde el primer auto que se dicte en el mismo y hasta la citaci�n para o�r sentencia, cuando hayan transcurrido ciento veinte d�as contados a partir del d�a siguiente a aquel en que surti� efectos la notificaci�n de la �ltima resoluci�n judicial dictada, y que no hubiere promoci�n de cualquiera de las partes, dando impulso al procedimiento para su tr�mite, solicitando la continuaci�n para la conclusi�n del mismo. La expresi�n "cualquiera que sea el estado del juicio, desde el primer auto que se dicte en el mismo", indudablemente ata�e a cualquier momento procesal dentro de una instancia, la cual da inicio con la presentaci�n de la demanda; por lo que es evidente que la caducidad de la instancia puede operar desde el primer auto que se dicte en �sta, y no a partir de que se emplace al demandado, pues ning�n dispositivo de la legislaci�n mercantil exige esa actuaci�n procesal para que opere esta figura, ya que en todo caso, ese requisito ser� necesario para la integraci�n de la litis, pero la falta de �sta, de manera alguna releva al actor de mantener viva la instancia.

Por lo expuesto y fundado, se resuelve:

PRIMERO

S� existe contradicci�n de tesis entre los criterios sustentados por los Tribunales Colegiados Cuarto y Quinto, ambos en Materia Civil del Tercer Circuito.

SEGUNDO

Debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia el criterio sustentado por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que aparece en la parte final del �ltimo considerando de esta ejecutoria.

TERCERO

Rem�tase de inmediato la tesis jurisprudencial que se sustenta en la presente resoluci�n a la Coordinaci�n General de Compilaci�n y S.�n de Tesis para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, as� como al Tribunal Pleno, a la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a los Tribunales Colegiados de Circuito y a los Juzgados de Distrito, para su conocimiento.

N.�quese; c�mplase y, en su oportunidad, arch�vese el expediente.

As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros: J.V.C. y C., H.R.P., Jos� de Jes�s G.�o P., O.S.C. de G.�a V. (ponente) y presidente J.N.S.M..