Ejecutoria num. 2a./J. 17/2003 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala - Jurisprudencia - VLEX 26825653

Ejecutoria num. 2a./J. 17/2003 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala

Emisor:Segunda Sala
Número de Resolución:2a./J. 17/2003
Localizacion:JUAN DÍAZ ROMERO.
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Abril de 2003
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 177/2002-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEXTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL PRIMER CIRCUITO Y EL TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL SEGUNDO CIRCUITO.CONFESIÓN FICTA DEL TRABAJADOR Y PRUEBA DE INSPECCIÓN RESPECTO DE DOCUMENTOS NO EXHIBIDOS QUE EL PATRÓN TIENE OBLIGACIÓN DE CONSERVAR. SI LOS RESULTADOS QUE GENERAN SON CONTRADICTORIOS, SU VALOR PROBATORIO SE NEUTRALIZA, A MENOS QUE EXISTA OTRA PROBANZA QUE CONFIRME EL SENTIDO DE UNA DE ELLAS.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 177/2002-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEXTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL PRIMER CIRCUITO Y EL TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL SEGUNDO CIRCUITO.

MINISTRO PONENTE: JUAN D�AZ ROMERO.

SECRETARIO: �S.R.�..

CONSIDERANDO:

TERCERO

A fin de verificar la existencia de la contradicci�n denunciada, se hacen las siguientes transcripciones:

El Sexto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, en las diversas ejecutorias que integran la jurisprudencia que m�s adelante se transcribe, en la parte que interesa, dicen:

  1. directo n�mero 11576/94.

    TERCERO. Los conceptos de violaci�n son parcialmente fundados. Combate el quejoso la consideraci�n de la responsable respecto a que con la confesional ficta del actor se acredit� el pago de las prestaciones reclamadas, no obstante que con la prueba de inspecci�n ofrecida por su parte consta que el demandado no cumpli� con el requerimiento de exhibir los recibos de pago, estableciendo la presunci�n de ser ciertos los puntos de dicha prueba. Ahora bien, del an�lisis de autos se desprende que el actor, hoy quejoso, no compareci� al desahogo de la prueba confesional a su cargo, por lo que se le tuvo por fictamente confeso de las posiciones formuladas en el sentido de que se le pagaron las prestaciones reclamadas y el monto del salario (foja 63). Y a foja 60 del expediente laboral aparece la raz�n del actuario en la que hace constar que la parte demandada manifest�: ?Que no se niega a exhibir la documentaci�n pero que no puede exhibir la documentaci�n original ya que la misma no se encuentra en dicho archivo, ya que los originales est�n en poder del trabajador y los que tienen ah� �nicamente son copias simples sin firma del trabajador en los recibos de pago.?. Sin embargo, la inspecci�n ofrecida por parte del actor, es ineficaz para probar lo pretendido, dado el resultado contradictorio con la confesi�n ficta a cargo del actor, hoy quejoso, toda vez que cuando se tiene por fictamente confesa a una de las partes y, por ello, se presumen ciertos los hechos que pretendieron acreditarse en la confesi�n, pero a la vez existe la prueba de inspecci�n, en cuyo desahogo no se exhibieron los documentos requeridos y de ello deriva la presunci�n de ser ciertos los extremos que pretend�an probarse, y ambas pruebas arrojan resultados contradictorios, los efectos de las mismas deben anularse, criterio que ha sido sostenido por este tribunal en el amparo directo 8396/89, promovido por J.L.T. y resuelto en sesi�n de trece de febrero de mil novecientos noventa por mayor�a de votos. Sin embargo, asiste raz�n al quejoso respecto a que es obligaci�n de la parte patronal exhibir los documentos para acreditar el pago de prestaciones, conforme a los art�culos 804 y 805 de la Ley Federal del Trabajo. Por tanto, es fundado el concepto de violaci�n referente a que la Junta no tom� en consideraci�n que en el desahogo de la prueba de inspecci�n ofrecida por el demandado (foja 59), el actuario se�al� que los documentos requeridos consistentes en recibos de pago se exhibieron en copias al carb�n carentes de firma, circunstancia que la responsable debi� tomar en cuenta al valorar dicha prueba. Asimismo, el laudo impugnado resulta violatorio de garant�as al omitir resolver sobre todas y cada una de las cuestiones debatidas en el juicio, pues como alega el quejoso, la Junta no resolvi� lo procedente respecto del pago de la prima vacacional reclamada. En consecuencia, procede conceder al quejoso la protecci�n constitucional para el efecto de que la Junta responsable deje insubsistente el laudo impugnado y dicte otro en el que, considerando la circunstancia a que se ha hecho referencia, d� el valor probatorio que corresponde a la inspecci�n ofrecida por la parte demandada y, en relaci�n con todo el dem�s material probatorio, resuelva con libertad de jurisdicci�n sobre todas y cada una de las cuestiones deducidas en el juicio.

  2. directo n�mero 9736/95.

    Por otro lado, resultan infundados los motivos de inconformidad del d�cimo quinto al vig�simo tercero, los cuales se estudian en forma conjunta por guardar relaci�n entre s�; en el sentido de que �ste �nicamente contaba con once a�os, diez meses y veintid�s d�as, tal y como se estableci� en el convenio de trece de diciembre de mil novecientos noventa y uno, y no la que manifest� que gener� a partir del treinta y uno de mayo de mil novecientos setenta y uno al trece de diciembre de mil novecientos noventa y uno; antig�edad que, aduce el quejoso, acredit� con la prueba de inspecci�n que ofreci� en el apartado dos de su escrito respectivo, ya que el demandado no ofreci� los documentos materia de �sta y se tuvo por presuntamente cierta �sta. Lo anterior porque aun cuando el hoy quejoso ofreci� la prueba de inspecci�n a fin de probar ... a) que el actor ingres� al servicio de la empresa demandada Ferrocarriles Nacionales de M�xico el 31 de mayo de 1971 (foja 56); prueba que no se desahog�, dado que no se exhibi� la documentaci�n correspondiente, por lo que la Junta tuvo por presuntivamente ciertos los hechos con los que en ella se pretend�an probar (folio 130 vuelta); ahora bien, contrariamente a lo aducido con dicha prueba no se demuestra la antig�edad que manifest�, en virtud de que esta presunci�n legal se contrapone con la presunci�n legal derivada de la prueba confesional ofrecida por el patr�n a cargo del trabajador, a quien se le tuvo por fictamente confeso de las posiciones que se le formularon, entre las que constan los n�meros seis y nueve, que versan sobre lo siguiente: ?... 6. Que usted ingres� a prestar sus servicios para la demandada a partir del 1o. de octubre de 1979 ... 9. Que usted labor� para la demandada un total de 11 a�os, 10 meses y 22 d�as de servicios ...? (folio 130). Ahora bien, al ser contradictorios los resultados del desahogo de ambas pruebas, por lo que a la antig�edad del actor se refiere, los efectos de las mismas deben anularse. Tiene aplicaci�n la tesis sustentada por este Tribunal Colegiado, visible a foja 390 del Tomo V, Segunda Parte-1 del Semanario Judicial de la Federaci�n, correspondiente a enero-junio de mil novecientos noventa, que dice: ?PRUEBAS CONTRADICTORIAS. CONFESI�N FICTA Y PRESUNCI�N DERIVADA DE LA PRUEBA DE INSPECCI�N, SE ANULAN.? (se transcribe). Consiguientemente, si el resultado de la prueba de inspecci�n en cuesti�n no puede tomarse en cuenta para acreditar la antig�edad del trabajador y en autos obra la prueba documental, ofrecida por el organismo ferrocarrilero, consistente en el recibo finiquito en el que consta lo siguiente ?... Antig�edad 01-10-79 ...?, el cual fue firmado por el actor y que obra a foja 96 de autos, as� como la documental referente al convenio de trece de diciembre de mil novecientos noventa y uno, exhibida tanto por el actor como por el demandado, en el que aparece que por prima de antig�edad se le cubrieron 142.7 d�as (fojas 63 a 66 y 93 a 95), debe considerarse que es correcta la determinaci�n de la Junta responsable de tener como antig�edad del trabajador la que consta en �stas, de once a�os, diez meses y veintid�s d�as, y no as� la pretendida por el quejoso.

  3. directo n�mero 11336/98.

    TERCERO. El estudio de los conceptos de violaci�n conduce a determinar lo siguiente: Alega el quejoso que la autoridad responsable debi� tener por acreditada la existencia de la relaci�n laboral entre las partes, con el desahogo de la prueba de inspecci�n, al que �nicamente compareci� el apoderado de la parte actora y no as� persona alguna por la parte demandada. Del an�lisis de los autos aparece que A.R.V., hoy quejoso, demand� de Operadora Internacional de Alta Cocina, S.A. de C.V. y J.A.F.R., el pago de indemnizaci�n constitucional y salarios vencidos, entre otras prestaciones, por despido injustificado. La parte demandada neg� la existencia de la relaci�n laboral y controvirti� los hechos de la demanda (fojas 23 y 24). El actor ofreci�, entre otras pruebas : ?5. La inspecci�n ocular, que se realice por conducto del C.A. adscrito a esta H. Junta, por el periodo comprendido del 2 de mayo de 1997 al 30 de septiembre de 1997, es decir, por todo el tiempo en que prest� sus servicios para los demandados, prueba que deber� versar sobre contratos individuales de trabajo, listas de raya, recibos de pago, recibos de n�mina, tarjetas de asistencia, cuadro general de antig�edades, documentos que los demandados acostumbran utilizar y que por disposici�n legal est�n obligados a ello, probanza que deber� desahogarse en el local de esta H. Junta por econom�a procesal, o bien, si esta autoridad no lo considera procedente, en el domicilio de la parte demandada, precisado en el proemio del escrito de demanda; esta autoridad laboral deber� comisionar al fedatario de referencia para el desahogo de la probanza que se ofrece y se�alar d�a y hora para tal efecto, apercibiendo a los demandados que en caso de no exhibir la documentaci�n base de la inspecci�n se tendr�n por presuntivamente ciertos los hechos que se pretenden acreditar; el actuario deber� dar fe si en el rengl�n correspondiente a cada actor aparece lo que enseguida se precisa, prueba ofrecida en t�rminos de lo exigido en los art�culos 827 y 828 de la Ley Federal del Trabajo y a efecto de acreditar los siguientes extremos: a) Que el actor aparece laborando al servicio de los demandados, a partir del primer d�a h�bil del mes de mayo de 1997. b) Que el actor aparece desempe�ando la categor�a de capit�n de meseros, al servicio de los demandados. c) Que el actor aparece pactando en su contrato individual de trabajo la cantidad de $100.00 diarios por concepto de salario base. d) Que el actor aparece pactando en su contrato individual de trabajo la cantidad de $150.00 diarios por concepto de propinas. e) Que el actor aparece pactando en su contrato individual de trabajo la cantidad $250.00 diarios por concepto de salario integrado. f) Que el actor aparece laborando al servicio de los demandados en un horario laboral efectivo de las 13:00 a las 23:00 horas, de martes a domingo de cada semana. g) Que el actor aparece pagado de la cantidad de $50.00 diarios a cuenta de su salario base pactado en su contrato individual de trabajo.? (folios 26 y 27). La parte demandada manifest�: ?La inspecci�n ocular que ofrece la parte actora tambi�n deber� ser desechada, en primer lugar, porque no est� ofrecida conforme a derecho, en segundo lugar, porque pretende que el actuario que la realice se convierta en investigador, lo que no est� permitido, ya que solamente puede dar fe de ciertas cosas o hechos y en esos t�rminos se dice y, en tercer lugar, porque son pesquisas prohibidas por la ley, pero en el supuesto no concedido de que dicha inspecci�n ocular sea aceptada, deber� ser aceptada sin prejuzgar sobre la existencia de los documentos que se�ala la parte actora al ofrecerla, ya que como se ha manifestado a lo largo de esta diligencia, entre el hoy actor y mis representados jam�s ha existido relaci�n de trabajo alguna, haciendo notar bajo protesta legal de decir verdad que su representada Operadora Internacional de Alta Cocina, S.A. de C.V., solamente para el control de sus trabajadores lleva y cuenta �nica y exclusivamente con listas de raya en las que indiscutiblemente no aparece el hoy actor, ya que jam�s le prest� sus servicios, reserv�ndose el uso de la voz si es que fuese necesario.? (folios 33 y 33 vuelta). La Junta acord�: ?Se provee: De la parte actora, la inspecci�n ofrecida en su apartado cinco, se desahogar� por econom�a procesal en el local de esta H. Junta, y la misma se acepta sin prejuzgar sobre la existencia base de los documentos que se�ala, en t�rminos de las manifestaciones vertidas por la parte demandada ...? (folio 33 vuelta). As� en el laudo impugnado, la responsable estim�: ?Por lo que hace a la inspecci�n ocular de foja 48 de autos, no se exhibieron los documentos que se solicitaron, pero esta probanza se acept� sin prejuzgar sobre la existencia de los documentos, como aparece a foja 33 reverso ...? (folio 77). De lo relatado aparece que aun cuando la autoridad responsable mand� preparar la prueba de inspecci�n sin prejuzgar sobre la existencia de los documentos, lo cual es jur�dicamente incorrecto, de acuerdo con la tesis n�mero 20/97, aprobada por la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que aparece publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, Tomo V, mayo de 1997, Pleno y Salas, p�gina 307, bajo el rubro: ?INSPECCI�N DE DOCUMENTOS EN MATERIA LABORAL. LA PR�CTICA DE MANDARLA PREPARAR �SIN PREJUZGAR SOBRE SU EXISTENCIA�, ES JUR�DICAMENTE INCORRECTA Y AMERITA LA CONCESI�N DEL AMPARO PARA QUE SE REPONGA EL PROCEDIMIENTO, SI LA VIOLACI�N TRASCIENDE AL SENTIDO DEL LAUDO.?, tambi�n es cierto que de conformidad con la tesis de jurisprudencia n�mero 38/95, sostenida por la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, bajo el rubro: ?RELACI�N LABORAL, LA PRESUNCI�N DE SU EXISTENCIA SE ACTUALIZA SI CONFORME A LA PRUEBA DE INSPECCI�N, EL PATR�N NO EXHIBE LOS DOCUMENTOS QUE CONFORME A LA LEY EST� OBLIGADO A CONSERVAR.?, que invoca el propio quejoso, si el patr�n no exhibe la documentaci�n requerida, se actualiza la presunci�n de la existencia de la relaci�n laboral. Sin embargo, en el caso, frente a tal presunci�n de existencia del v�nculo de trabajo, como resultado del desahogo de la prueba de inspecci�n, se encuentra la presunci�n derivada de la confesi�n ficta del actor en los siguientes t�rminos: ?... 1P. Que el absolvente se abstuvo de prestar servicios personales subordinados para mi representada Operadora Internacional de Alta Cocina, S.A. de C.V. 2P. Que el absolvente se abstuvo de prestar sus servicios personales subordinados en el domicilio de mi representada ubicado en Avenida de la Rep�blica 135-1, colonia Tabacalera, D.�n Cuauht�moc. 3P. Que el absolvente se abstuvo de trabajar para A.�s M.S.. 4P. Que el absolvente se abstuvo de trabajar para mi representada durante mil novecientos noventa y siete del mes de mayo, al treinta de septiembre de mil novecientos noventa y siete. 5P. Que el absolvente jam�s prest� sus servicios para mi representada Operadora Internacional de Alta Cocina, S.A. de C.V. ...? (folios 67 y 67 vuelta). Y toda vez que no existe prueba fehaciente en autos que demuestre que efectivamente existi� la relaci�n de trabajo entre el actor y los demandados, ante la contradicci�n de las presunciones derivadas de la prueba de inspecci�n y de la confesi�n ficta del actor, mismas que se anulan entre s�, resulta correcta la conclusi�n a la que arrib� la autoridad responsable al considerar que no se acredit� la existencia del v�nculo laboral entre las partes, porque al ser negada la existencia de la relaci�n de trabajo, correspond�a al trabajador acreditar la misma, lo cual no hizo y, por ello, la Junta correctamente absolvi� a los demandados de las prestaciones reclamadas. Sirve de apoyo a lo anterior, la tesis sostenida por este Sexto Tribunal Colegiado, que aparece publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, enero-junio 1990, Segunda Parte-1, p�gina 390, bajo el rubro: ?PRUEBAS CONTRADICTORIAS: CONFESI�N FICTA Y PRESUNCI�N DERIVADA DE LA PRUEBA DE INSPECCI�N, SE ANULAN.? (se transcribe). En consecuencia, al no ser violatorio de garant�as el laudo impugnado, procede negar el amparo y la protecci�n de la Justicia Federal.

  4. directo n�mero DT. 4656/2000.

    Ahora bien, del an�lisis de los conceptos de violaci�n que se hacen valer, este Tribunal Colegiado advierte que el quejoso, en esencia, impugna el laudo en el punto relativo a la absoluci�n decretada por la Junta sobre las prestaciones reclamadas a la sociedad denominada Confecciones Ole, S.A. de C.V., pues afirma el promovente que con la prueba de inspecci�n desahogada el veintitr�s de junio de mil novecientos noventa y nueve, qued� acreditada la existencia de la relaci�n laboral, ya que la demandada dej� de exhibir la documentaci�n respectiva. Sobre el argumento anterior cabe hacer notar que, contrario a lo que afirma el quejoso, en el caso a estudio fue correcto el proceder de la autoridad al se�alar que en todo caso la presunci�n derivada de la prueba de inspecci�n no operaba, en virtud de que se encontraba en contradicci�n con la confesi�n ficta a cargo del actor, desahogada el primero de octubre de mil novecientos noventa y ocho, seg�n consta a foja 59 de los autos; de ah� que la apreciaci�n del quejoso resulte infundada, sirviendo de apoyo al criterio anterior la tesis emitida por este Sexto Tribunal Colegiado, que dice: ?PRUEBAS CONTRADICTORIAS: CONFESI�N FICTA Y PRESUNCI�N DERIVADA DE LA PRUEBA DE INSPECCI�N, SE ANULAN.? (se transcribe). En este sentido debe decirse que con ninguno de los elementos de prueba restantes, la parte actora logr� acreditar la existencia de la relaci�n de trabajo con la empresa Confecciones Ole, S.A. de C.V., ya que de la lectura de la confesional a cargo de dicha empresa desahogada el veintid�s de mayo de mil novecientos noventa y ocho (foja 53), aparece en sentido negativo; la confesional de los codemandos personas f�sicas J.B., C.E.B. y D.B., aun cuando contestada en sentido afirmativo debido a la incomparecencia de �stos (fojas 59 y 60), no puede servir de base para establecer la presunci�n de la existencia de relaci�n de trabajo entre el actor y la sociedad demandada, pues fueron demandados como personas f�sicas y no como representantes de la sociedad codemandada, adem�s de que sobre la carta de recomendaci�n que ofreci� el actor en el apartado 5 de sus pruebas, debe decirse que �sta fue firmada a t�tulo personal por el codemandado persona f�sica J.B.M. y la tarjeta de presentaci�n que se anexa a dicho documento ninguna presunci�n establece sobre la relaci�n laboral entre el actor y la empresa, ni de los actos del car�cter que en su caso tuviera el citado J.B.M. dentro de la sociedad, raz�n por la cual tambi�n es correcta la determinaci�n de la Junta al desestimar tales probanzas para tener por acreditada la relaci�n laboral negada por la empresa codemandada. Finalmente, debe decirse que la confesional para hechos propios a cargo de E.O. y A.H.�ndez C., no se desahog� debido al desistimiento expreso de la parte actora visible a foja 71 del expediente laboral, elementos que se analizan en su integridad para poder concluir que la parte actora no demostr� la existencia de la relaci�n laboral entre ella y la sociedad codemandada, adem�s de que en autos tampoco obra prueba alguna ofrecida por las partes que pudiera acreditar el extremo en cuesti�n, raz�n por la cual ni la instrumental p�blica de actuaciones, ni la presuncional legal y humana, tienen el alcance para demostrar la relaci�n laboral que pretende el quejoso. Es aplicable al caso la jurisprudencia emitida por la entonces Cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n que dice: ?DESPIDO DEL TRABAJADOR. CARGA DE LA PRUEBA.? (se transcribe) (Sexta �poca. Instancia: Cuarta Sala. Fuente: Ap�ndice de 1995. Tomo: V, Parte SCJN. Tesis: 146. P�gina: 99). En este orden de ideas, al no ser violatorio de garant�as el laudo impugnado ni advertirse deficiencia de la queja que suplir, procede negar el amparo y protecci�n de la Justicia Federal solicitada.

  5. directo n�mero DT. 9866/2000.

    CUARTO. Es infundado el concepto de violaci�n. El quejoso hace valer como �nico concepto de inconformidad que la autoridad responsable al dictar el laudo consider� que la prueba de inspecci�n fue menoscabada con la confesi�n ficta del actor, lo cual fue incorrecto tomando en cuenta que las posiciones formuladas por la contraparte debieron haber sido desechadas, por ser insidiosas e in�tiles, porque dentro de la litis planteada la parte demandada jam�smencion� que el actor haya prestado sus servicios para persona diversa a ellos; de ah� que la carga probatoria del actor para acreditar la relaci�n laboral se satisfizo con la presuncional de la inspecci�n. Para una mejor comprensi�n del asunto es necesario dejar asentados los siguientes antecedentes: Del an�lisis de las constancias laborales se advierte que el actor demand� la indemnizaci�n constitucional por despido injustificado, entre otras prestaciones. La empresa D.M., S.A. de C.V. y los codemandados personas f�sicas M.M.G.�lez y J.A.L.�n y V�lez Vasco negaron de forma lisa y llana la relaci�n laboral (folios 56 a 58). El trabajador para acreditar la relaci�n de trabajo que lo un�a con los demandados ofreci�, entre otras pruebas: ?... 6. La inspecci�n que se practique en el local de esta H. Junta por econom�a procesal a trav�s del C.A. adscrito a la misma, en el rengl�n correspondiente al actor �ngel S.Q., por un periodo comprendido del 9 de septiembre de 1994 al 24 de febrero de 1997, tomando como base los documentos tales como contrato individual de trabajo, recibos, n�minas de pago, recibos de pago de prestaciones, inscripci�n ante el IMSS, tarjetas y listas de asistencia, con el fin de acreditar los siguientes extremos: 1. Sobre el contrato individual de trabajo del actor para acreditar que: a) Que los demandados contrataron al actor con fecha 9 de septiembre de 1994. b) Que los demandados le asignaron al actor la categor�a de subcontratista. c) Que los demandados le asignaron la categor�a de subcontratista. d) Que los demandados le asignaron al actor un salario diario de $300.00. 2. Sobre tarjetas o listas de asistencia del actor para acreditar: a) Que los demandados le asignaron al actor como horario de inicio de labores 8:00 horas por un periodo comprendido del 24 de febrero de 1996 al 24 de febrero de 1997. b) Que los demandados le asignaron al actor como horario de terminaci�n de labores las 18:00 por un periodo comprendido del 24 de febrero de 1996 al 24 de febrero de 1997. c) Que los demandados le asignaron al actor una jornada de trabajo comprendida de lunes a s�bado de cada semana por un periodo comprendido del 24 de febrero de 1996 al 24 de febrero de 1997 ...? (folio 67); misma que se desahog� con fecha diecinueve de marzo de mil novecientos noventa y nueve (folio 112), sin que la parte patronal exhibiera la documentaci�n requerida, acordando la Junta lo siguiente: ?... se tiene por desahogada la prueba de inspecci�n en los t�rminos de la referida acta y en consideraci�n de que la demandada no exhibi� la documentaci�n base de la inspecci�n se tienen por presuntivamente ciertos los extremos que se pretenden probar con dicha inspecci�n, lo anterior con apoyo en el art�culo 828 de la Ley Federal del Trabajo.? (folio 113). Por su parte, la parte patronal ofreci� como pruebas, entre otras: ?3. La confesional a cargo del actor. Al tenor de las posiciones que se le articularan el d�a y hora que esa H. Junta se�ale para tales efectos, mismas que versar�n sobre todos los puntos de la litis planteada, debiendo quedar notificado y apercibido en t�rminos de lo dispuesto por los art�culos 786 y 789 de la Ley Federal del Trabajo.? (folio 79), la cual fue admitida por la Junta y desahogada con fecha diez de febrero de mil novecientos noventa y nueve, en los siguientes t�rminos: ?Confesional a cargo del actor se�or �ngel S.Q., quien voceado que fue por tres veces consecutivas y en voz alta en esta Sala de audiencias por el C. Auxiliar y no estando presente el mismo a pesar de estar debidamente notificado como consta en autos, ni personas a, se dice, en este acto se procede a formularles las siguientes posiciones a las que dir� si es cierto como lo es: 1P. Que el absolvente labor� para persona distinta a D.M., S.A. de C.V., M.M.G.�lez y J.A.L.�n y V�lez Vasco. 2P. Que el absolvente recib�a sus salarios por conducto de persona distinta a J.A.L.�n y V�lez Vasco, D.M., S.A. de C.V., M.M.G.�lez. 3P. Que el absolvente estaba bajo la subordinaci�n de persona distinta a D.M., S.A. de C.V., M.M.G.�lez y J.A.L.�n y V�lez Vasco. ... Y toda vez que no comparece el actor S.Q. �ngel, a pesar de estar debidamente notificado como consta en autos y habiendo sido llamado en esta Sala de audiencias por tres veces consecutivas en voz alta por el C. Auxiliar y ante la presencia de la C. Secretaria de Acuerdos que act�a y da fe, se le tiene por fictamente confeso de las posiciones que le fueron formuladas por el apoderado de la demandada y que previamente fueron calificadas de legales en t�rminos de la presente acta, lo anterior con fundamento en los art�culos 788 y 789 de la Ley Federal del Trabajo ...? (folio 87). En el laudo impugnado la Junta responsable estim�: ?III. En virtud de que la parte demandada neg� lisa y llanamente la existencia de la relaci�n laboral con la parte actora, �sta asume la carga procesal de acreditar ese presupuesto vital de su acci�n. El examen de las pruebas de la demandante evidencia que �sta no prob� el v�nculo jur�dico-contractual con la demandada, ya que la confesional que desahogaron los demandados D.M.S. de C.V., M.M.G.�lez y J.A.L.�n y V�lez Vasco (fojas 85, 88 frente y vuelta, respectivamente), no se colige ning�n dato que coadyuve con los intereses de la reclamante, pues los absolventes se produjeron en t�rminos congruentes con lo que manifestaron en la contestaci�n a la demanda; de la testimonial propuesta por la mandante no se colige dato alguno, puesto que se le declar� la deserci�n de la misma (foja 89) y de la inspecci�n que desahog� el actuario (foja 112) tampoco se desprende un elemento fehaciente que acredite el v�nculo jur�dico-contractual-laboral que se investiga, a pesar de haberse hecho efectivo el apercibimiento de tenerse por presuntivamente ciertos los hechos que pretend�a probar la reclamante con tal probanza, habida cuenta de que la presunci�n que entra�a esta prueba por s� sola carece de la relevancia suficiente para acreditar el nexo laboral entre las partes y para acreditar las condiciones generales de la misma, asimismo esta presunci�n se encuentra menoscabada por la presunci�n que implica la confesi�n ficta de las posiciones articuladas al actor (foja 86 vuelta), destacando la n�mero uno de los codemandados en este juicio. En conclusi�n, esta Junta est� en posibilidad fundada y motivada de tener como improcedente la acci�n intentada por la actora, por lo que se absuelve a D.M., S.A. de C.V., M.M.��z G.�lez y J.A.L.�n y V�lez Vasco de todas las prestaciones que les reclama la actora en este juicio.? (folios 118 y 119). Ahora bien, de lo transcrito anteriormente se advierte que, contrario a lo que aduce el quejoso, la Junta responsable correctamente calific� de legales las posiciones formuladas por la parte demandada en el desahogo de la confesional a cargo del actor, toda vez que el art�culo 790 de la Ley Federal del Trabajo claramente dispone que: (se transcribe) y de la lectura de las posiciones en comento se observa que las mismas no son insidiosas, pues no pretenden ofuscar la inteligencia del absolvente, con el fin de obtener una respuesta contraria a la verdad, ni in�tiles porque no versan sobre hechos previamente confesados o que se encuentran en contradicci�n con una prueba o hecho fehaciente que conste en autos o en los que no existe controversia, motivo por el cual el argumento del quejoso en el sentido de que en la contestaci�n a la demanda los demandados jam�s mencionaron que el actor trabajara para otras personas, no es raz�n v�lida para desechar las posiciones que se formularon, como ahora lo pretende el quejoso, toda vez que al haberse negado la relaci�n laboral de forma lisa y llana, las mismas s� versan sobre hechos controvertidos y, se reitera, de ninguna forma resultan insidiosas o in�tiles, pues los demandados pretend�an demostrar con dicha confesional que entre ellos y el actor no existi� relaci�n de trabajo alguna. Aunado a lo anterior cabe se�alar que le correspond�a a la parte actora acreditar plenamente la existencia de la relaci�n de trabajo con los demandados, de conformidad con la jurisprudencia emitida por la entonces Cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que aparece publicada con el n�mero 146 en el Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1995, Tomo V, p�gina 99, cuyos rubro y texto a la letra dicen: ?DESPIDO DEL TRABAJADOR. CARGA DE LA PRUEBA.? (se transcribe), lo cual no hizo, pues tal y como lo sostuvo la Junta si bien es cierto que se tuvieron por presuntivamente ciertos los extremos que con la inspecci�n se pretend�an acreditar, la presunci�n derivada de dicha prueba no oper�, en virtud de que se encontraba en contradicci�n con la confesi�n ficta a cargo del actor (folio 86 vuelta), anul�ndose los efectos de ambas, sin que existiera dentro del juicio laboral otra prueba con la que el actor demostrara la existencia de la relaci�n de trabajo aducida. Sirve de apoyo al criterio anterior, la tesis aislada n�mero TC016173 LAB, emitida por este Sexto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo, que aparece publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Tomo V, Segunda Parte-1, enero a junio de 1990, p�gina 390, que a la letra dice: ?PRUEBAS CONTRADICTORIAS: CONFESI�N FICTA Y PRESUNCI�N DERIVADA DE LA PRUEBA DE INSPECCI�N, SE ANULAN.? (se transcribe). En este orden de ideas, sin que se advierta deficiencia de la queja que suplir, con fundamento en el art�culo 76 bis, fracci�n IV, de la Ley de A., procede negar el amparo y protecci�n de la Justicia Federal solicitado.

    Dichas ejecutorias integran la siguiente jurisprudencia:

    "Novena �poca

    "Instancia: Sexto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito

    "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

    "Tomo: XII, noviembre de 2000

    "Tesis: I.6o.T. J/33

    "P�gina: 836

    PRUEBAS CONTRADICTORIAS. CONFESI�N FICTA Y PRESUNCI�N DERIVADA DE LA PRUEBA DE INSPECCI�N, SE ANULAN. Cuando se tiene por fictamente confesa a una de las partes y por ello se presumen ciertos los hechos que pretendieron acreditarse en la confesi�n, pero a la vez existe la prueba de inspecci�n, en cuyo desahogo no se exhibieron los documentos requeridos y de ello deriva la presunci�n de ser ciertos los extremos que pretend�an, y ambas pruebas arrojan resultados contradictorios, los efectos de las mismas deben anularse.

    Por su parte, el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito, al resolver el amparo directo n�mero DT. 510/2002 refiere:

    En el segundo concepto de violaci�n se aduce incorrecta absoluci�n del pago de los salarios devengados del periodo comprendido del diecis�is de julio al primero de agosto de dos mil uno porque, estima, los demandados no acreditaron con la prueba de inspecci�n que la actora ofreci� que se los hayan pagado como lo aseguran. Es infundado el rese�ado motivo de inconformidad, como enseguida se ver�. Ciertamente, la accionante reclam�, entre otras prestaciones, la siguiente: ?e) Los salarios devengados del 16 de julio al 1o. de agosto de 2001.?. La trabajadora ofreci�, entre otras pruebas, la inspecci�n ocular, con el fin de acreditar el siguiente extremo: ?f) Que aparece que los demandados adeudan a la hoy actora el pago de los salarios que deveng� por el periodo correspondiente del 16 de julio al 1o. de agosto del a�o dos mil uno ...?. El Ayuntamiento demandado tach� de improcedente dicha reclamaci�n, aduciendo al respecto que los mismos le fueron pagados oportunamente a la actora y para acreditar ese hecho ofreci�, entre otras probanzas, la confesional de la actora y la inspecci�n ocular, con el fin de acreditar el siguiente extremo: ?f) Que la actora en este juicio cobr� oportunamente los salarios que le correspondieron por el periodo comprendido del 16 de julio del dos mil uno al 1o. de agosto del mismo a�o.?. Dichos medios de convicci�n fueron admitidos por la juzgadora, quien se�al� las once horas con cuarenta y cinco minutos del d�a primero de febrero del a�o dos mil dos, para el desahogo de la confesional, apercibiendo a la absolvente que en caso de no comparecer en el d�a y hora se�alados, se le tendr�a por confesa fictamente de las posiciones que se le formularan y que previamente se calificaran de procedentes y legales, y las doce horas del treinta y uno de enero del mismo a�o para el desahogo de la ocular, apercibiendo a la demandada de que para el caso de no exhibir la documentaci�n base de dicha probanza, se tendr�an por presuntivamente ciertos los extremos que pretend�a acreditar la actora y se le decretar�a la deserci�n de la prueba que ofreci� el demandado, en t�rminos de lo establecido por el art�culo 828 de la ley laboral. De la diligencia de inspecci�n realizada por el actuario adscrito al tribunal responsable se desprende, entre otras cosas, lo siguiente: ?Acto seguido procedo a requerir la documentaci�n base para el desahogo de la inspecci�n ofrecida por la actora a la compareciente por la demandada y para el desahogo del inciso ... f) Para el desahogo de este inciso no me exhiben ning�n documento. Aclarando que en los recibos antes descritos aparecen firmas en tinta negra en donde aparece la leyenda firma de conformidad. Acto seguido procedo al desahogo de la inspecci�n ofrecida por la demandada en este mismo domicilio, sobre las n�minas, recibos de pago del periodo de un a�o anterior a la fecha de la presentaci�n de la demandada, se dice, de la demanda, asimismo procedo a requerir la documentaci�n base del desahogo del inciso ... f) Para �ste no se dice en el desahogo de este inciso no me exhiben ning�n documento.?. Del acta levantada en la audiencia de ley celebrada el primero de febrero del dos mil uno, se advierte la no comparecencia de la actora para el desahogo de la confesional ofrecida por la parte demandada y que, entre otras posiciones, se le formul� la 2 que dice: ?2. Que el absolvente cobr� y disfrut� oportunamente sus salarios devengados correspondientes del 16 de julio al primero de agosto del a�o dos mil uno.?. Y el acuerdo siguiente: ?Vista la certificaci�n que hace la secretar�a de que no comparece la C.S.G.B., se le hace efectivo el apercibimiento decretado en el prove�do de fecha diecinueve de diciembre del a�o dos mil uno, teni�ndosele por confesa fictamente de las posiciones que formul� el apoderado legal de la parte demandada y que previamente se calificaron de procedentes y de legales, de conformidad con lo establecido por los art�culos 789, 790, fracci�n II y 883 de la Ley Federal del Trabajo, de aplicaci�n supletoria. Debiendo estar las partes a lo acordado en el prove�do de fecha diecinueve de diciembre del a�o en curso.?. La Junta responsable al valorar dichas probanzas consider�: ?La inspecci�n ocular realizada por el C.A. de este tribunal cuyo desahogo obra a fojas 24 y 25 de los autos, la cual perjudica a la oferente y la cual merece pleno valor probatorio, en virtud de haber sido realizada por un funcionario investido de fe p�blica, quien dio fe de tener a la vista los recibos de pago exhibidos por la demandada como es de verse del desahogo de los incisos a), b), c), d) y e) y con los cuales se tiene por acreditado el salario que percib�a la actora siendo la cantidad total de $883.15, integrado de sueldo base $843.15 y ayuda para la despensa de $40.00, esto es, en forma quincenal, del mismo modo se tiene como cierto que la patronal le cubri� a la accionante lo correspondiente al aguinaldo y prima vacacional en su parte proporcional al a�o dos mil uno, correspondi�ndole por dichos conceptos las cantidades de $1,108.80 y $554.40, respectivamente; por lo que hace a los incisos en los cuales la demandada no le exhibi� al funcionario de este tribunal la documentaci�n para el desahogo de dichos incisos, a �sta se le hizo efectivo el apercibimiento decretado en autos, teni�ndosele por presuntivamente ciertos los extremos que pretende acreditar la parte actora. La confesional a cargo de la actora C.S.G.B., cuyo desahogo obra a fojas 26 vuelta y 27 de los autos, probanza que beneficia a la oferente, toda vez que la actora no compareci� a absolver posiciones y se le hizo efectivo el apercibimiento decretado en autos, teni�ndosele por confesa fictamente de las posiciones formuladas en la audiencia de m�rito y marcadas con los numerales de la 1 a la 8, probanza que merece pleno valor probatorio con base en la jurisprudencia que lleva como t�tulo: ?CONFESI�N FICTA EN EL PROCEDIMIENTO LABORAL.? (se transcribe). Visible en el Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1995. Tomo V. Tesis 86. P�gina 62. Y con la cual se tiene por acreditado que la accionante se abstuvo de entrevistarse con el C.J.C.B.R.�n el d�a dos de agosto del a�o dos mil uno, aproximadamente a las 14:00 horas; que cobr� y disfrut� de sus salarios devengados correspondientes del diecis�is de julio al primero de agosto del a�o dos mil uno; que percibi� como �ltimo salario quincenal la cantidad de $883.15, integrado por $843.15 por sueldo base y $40.00 por concepto de ayuda de despensa, y que la absolvente disfrut� oportunamente de las vacaciones, prima vacacional y aguinaldo en su parte proporcional al a�o dos mil uno. La inspecci�n ocular realizada por el C.A. de este tribunal cuyo desahogo obra a fojas 24 y 25 de los autos, la cual perjudica a la oferente y la cual merece pleno valor probatorio, en virtud de haber sido realizada por un funcionario investido de fe p�blica, quien dio fe de tener a la vista los recibos de pago exhibidos por la demandada como es de verse del desahogo de los incisos a), b), c) y d) y con los cuales se tiene por acreditado el salario que percib�a la actora siendo la cantidad total de $883.15, integrado de sueldo base $843.15 y ayuda para la despensa de $40.00, esto es, en forma quincenal, del mismo modo se tiene como cierto que la patronal le cubri� a la accionante lo correspondiente al aguinaldo y prima vacacional en su parte proporcional al a�o dos mil uno, correspondi�ndole por dichos conceptos las cantidades de $1,108.80 y $554.40, respectivamente, y finalmente estim� absolver al demandado del pago de los salarios devengados. El valor otorgado por la responsable a la prueba confesional, con la cual absolvi� del pago de los salarios devengados fue correcto. Esto es, los art�culos 788 y 789 de la Ley Federal del Trabajo, aplicados supletoriamente a la ley burocr�tica local, establecen: (se transcriben). De los art�culos transcritos con anterioridad se advierte que la confesi�n ficta obtiene un valor an�logo al de la confesi�n expresa, esto es, se considera como si el absolvente hubiese comparecido y confesado las posiciones que, siendo calificadas de legales, se le hubiesen formulado, pues en dichos art�culos no se hace distinci�n alguna al respecto. Lo anterior, no podr�a ser de otra manera, porque de estimarse que la confesi�n ficta tuviera un valor menor a la expresa, el absolvente con su mera inasistencia impedir�a que dicha probanza tuviera el diverso mayor valor que se le otorga a la confesi�n expresa y provocar�a que pudiera, en este entendido, su valor ser anulado ante otras pruebas que no tendr�an este efecto ante la confesi�n expresa. Lo cual, de suyo, ser�a incorrecto porque la asistencia o inasistencia del absolvente generalmente no depende del oferente de la prueba y a �ste se le impedir�a prevalerse de una probanza que est� legalmente regulada para generar convicci�n en el tribunal, de la misma manera como si se hubiera desahogado de forma expresa, por una circunstancia que est� fuera de su alcance y que finalmente ha de decidir, precisamente, su contraparte. Aunado a ello, la prueba confesional ficta no puede equipararse a una presunci�n queadmita prueba en contrario, toda vez que cuando una persona no comparece sin justa causa a absolver posiciones, incurre en violaci�n del deber de contestar el interrogatorio formulado por su adversario, y ello no puede interpretarse sino como admisi�n de los hechos que son legalmente objeto del interrogatorio. As�, el no comparecer a absolver posiciones viene a probar que carece de valor para presentarse a admitir un hecho y un pretexto para no reconocer una verdad que redunda en su perjuicio, salvo que se justifique de manera indubitable que la no asistencia a su desahogo, obedeci� a una circunstancia de fuerza mayor. En efecto, el silencio del interrogado se atribuye a la conciencia de no poder negar un hecho ante la presencia judicial y bajo protesta de decir verdad, pues seg�n se ha afirmado, la confesi�n es un fen�meno contrario a la naturaleza del hombre, siempre presto a huir de lo que puede da�arle. Luego, a la confesi�n ficta debe otorg�rsele el mismo valor probatorio como si se tratara de la expresa, salvo que est� en contradicci�n con alguna otra prueba o hecho fehaciente que conste en autos. E.�ndose por esta �ltima, aquella que de una manera indubitable aparezca acreditada en el juicio y sobre la cual el juzgador obtenga la certeza y el convencimiento judicial en relaci�n con la verdad o falsedad de una afirmaci�n o a la existencia o inexistencia de un hecho, que de conformidad con las reglas de la l�gica y la experiencia genere mayor convicci�n que la citada confesi�n. Empero, en el concepto de prueba fehaciente no es encuadrable la inspecci�n cuyo resultado es presuntivo debido a la no exhibici�n de los documentos sobre los que deb�a desahogarse y que legalmente deben obrar en poder del patr�n, precisamente por constituir ese resultado una presunci�n juris tantum que atendiendo al valor pleno de confesi�n ficta no se puede considerar como fehaciente la citada presunci�n. Adem�s, en la especie, la citada presunci�n no destruye el valor convictivo generado por la citada confesi�n, en tanto que como tal admite la posibilidad de que no fueron mostrados los recibos de pago durante el desahogo de la inspecci�n, por no haberse �stos extendido y, sin embargo, el patr�n s� haber realizado esos pagos que al accionante se le tuvieron por reconocidos a trav�s de la confesi�n ficta. En efecto, los art�culos 804, 805 y 828 de la Ley Federal del Trabajo, respectivamente, establecen: (se transcriben). De los preceptos transcritos se evidencia que la ley de la materia impone a la parte patronal determinadas cargas probatorias y la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio una serie de documentos, todo ello relacionado con hechos y prestaciones que se generan con la existencia, desarrollo y terminaci�n de la relaci�n laboral. Adem�s, que para el caso de incumplimiento de tales imperativos se establece la consecuencia procesal consistente en que se presumir�n ciertos los hechos que al respecto haya alegado el trabajador actor en su demanda, salvo prueba en contrario. As�, la presunci�n derivada de la falta de exhibici�n de los documentos requeridos en la prueba de inspecci�n, no constituye una prueba directa ni fehaciente, en virtud de que la misma se cimienta en otra prueba que es precisamente la inspecci�n ocular, y no deriva m�s que del razonamiento de que si la ley le obliga al patr�n a conservar y exhibir ciertos documentos, se presume que el patr�n debe tenerlos en su poder; luego, su no exhibici�n u ocultaci�n obedece a su determinaci�n de no mostrarlos, porque considera le son desfavorables, de acuerdo a su defensa. Establecer lo contrario ser�a tanto como que cualquier otro elemento de convicci�n presentado en contrario, por in�til, tendr�a que desecharse, o bien, carecer�a de la eficacia suficiente para desvirtuar la presunci�n, inclusive, la propia confesi�n del trabajador, para todo lo cual no existe fundamento de ninguna especie. Por otra parte, la Ley Federal del Trabajo establece en su art�culo 776, la regla gen�rica de que en el proceso laboral son admisibles todos los medios de prueba con tal de que no sean contrarios a la moral y al derecho, adem�s dicho precepto enumera una serie de pruebas que considera admisibles, entre las que se encuentra la confesional y, a su vez, el diverso numeral 779 dispone que la Junta desechar� las pruebas que no tengan relaci�n con la litis planteada o que resulten in�tiles o intrascendentes. Es evidente que de ambas disposiciones se desprende la regla general de que para demostrar en el juicio sus pretensiones, las partes pueden valerse de todos los medios probatorios a su alcance, menos de aquellos que sean contrarios a la moral y al derecho, o bien, que no tengan relaci�n con la litis o que resulten in�tiles o intrascendentes. Por otro lado, no existe raz�n alguna para entender que lo establecido en el art�culo 804, en cuanto a que el patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los documentos que en dicho numeral se precisan, se limite a que �nicamente con esos documentos puedan probarse los hechos respectivos, sino que dicho precepto debe interpretarse en un sentido m�s amplio que permita que tales extremos pueden acreditarse con otros medios probatorios que contempla la propia legislaci�n. Confirma lo anterior la jurisprudencia 554, resuelta por contradicci�n de tesis 1/95, visible en la p�gina 452 del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-2000, que dice: ?SALARIO, MONTO Y PAGO DEL. PUEDE ACREDITARSE CON CUALQUIERA DE LOS MEDIOS PROBATORIOS ESTABLECIDOS EN LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO.? (se transcribe). Por tanto, si el cap�tulo XII, secci�n segunda, de la ley de la materia, regula a la prueba confesional estableciendo que cada parte podr� solicitar se cite a su contraparte para que concurra a absolver posiciones y que la Junta ordenar� se cite a los absolventes personalmente o por conducto de sus apoderados, apercibi�ndolos de que si no concurren el d�a y la hora se�alados, se les tendr� por confesos de las posiciones que se les articulen, de tal suerte que si se hace efectivo este apercibimiento por no concurrir los trabajadores a absolver posiciones, a esta confesi�n ficta debe otorg�rsele valor probatorio pleno cuando no est� en contradicci�n con alguna otra prueba fehaciente que conste en autos. Y si como ya se dijo, la presunci�n derivada de la inspecci�n ocular no puede considerarse como un medio de convicci�n fehaciente, por ende, no contradice a la prueba confesional ficta, porque con la primera el juzgador no puede tener la seguridad de que son ciertos los hechos a demostrar y s�, por el contrario, con la declaraci�n confesa de las posiciones se puede tener por reconocido plenamente el hecho. Es aplicable a estas consideraciones la jurisprudencia sustentada por la Cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visible en la p�gina 62 del Tomo V, Materia del Trabajo, Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1995, que dice: ?CONFESI�N FICTA EN EL PROCEDIMIENTO LABORAL.? (se transcribe). Lo que aqu� se sostiene, no contradice lo establecido en el art�culo 841 de la Ley Federal del Trabajo, en virtud de que la prueba confesional ficta debe seguir siendo valorada al prudente arbitrio del juzgador, el cual debe examinar si dentro de todo el material probatorio aportado al juicio y con sujeci�n a las reglas de la l�gica, de la raz�n y las dem�s dispuestas por este numeral, existe la prueba directa y fehaciente que desvirt�a a la aludida confesi�n ficta. Consecuentemente, si en el caso el patr�n ofreci� la confesional de la actora para acreditar que le cubri� los salarios del quince de julio al primero de agosto de dos mil uno, y esa parte no asisti� a su desahogo, su consecuencia, como ya se dijo, es tenerla por confesa de manera an�loga como si la hubiera hecho expresamente y, por ende, otorgarle valor probatorio pleno a dicha prueba, porque la misma no se destruye con la presunci�n juris tantum derivada de la inspecci�n ocular ofrecida por la accionante, con la finalidad de que no le fueron cubiertos los emolumentos devengados del quince de julio al primero de agosto de dos mil uno. En similares t�rminos se resolvi� la contradicci�n de tesis 11/90, de la extinta Cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, Octava �poca, visible en la p�gina 15 del tomo 52, abril de 1992, Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n, que dice: ?CONFESI�N FICTA A CARGO DEL TRABAJADOR. TIENE VALIDEZ PARA ACREDITAR HECHOS, AUN LOS RELACIONADOS CON DOCUMENTOS QUE EL PATR�N TIENE OBLIGACI�N LEGAL DE CONSERVAR Y EXHIBIR EN JUICIO.? (se transcribe). En estas condiciones, al no haber resultado el laudo impugnado violatorio de los art�culos 14 y 16 constitucionales y no advertirse deficiencia que suplir, procede negar el amparo y protecci�n de la Justicia Federal solicitada.

    Dicho criterio dio origen a la siguiente tesis, a�n no publicada:

    CONFESI�N FICTA, NO SE DESTRUYE CON LA PRESUNCI�N DERIVADA DE LA INSPECCI�N OCULAR, PUESTO QUE �STA NO CONSTITUYE UNA PRUEBA FEHACIENTE. Si bien conforme a la jurisprudencia de rubro: ?CONFESI�N FICTA EN EL PROCEDIMIENTO LABORAL.?, la confesi�n ficta puede contradecirse con alguna otra prueba fehaciente que conste en autos, tambi�n es cierto que la presunci�n derivada de la inspecci�n ocular no puede constituir una prueba fehaciente capaz de desvirtuar la confesional ficta, ya que por aqu�lla debe entenderse la que aparezca aportada en el juicio y le permita al juzgador obtener la certeza y el convencimiento judicial, en relaci�n con la verdad o falsedad de una afirmaci�n o con la existencia o inexistencia de un hecho, y que de conformidad con las reglas de la l�gica y la experiencia genere mayor convicci�n que la confesional de m�rito. En consecuencia, en el concepto de prueba fehaciente no encuadra la presunci�n emanada de la inspecci�n que conforme al art�culo 828 de la Ley Federal del Trabajo admite prueba en contrario y que �nicamente deriva del razonamiento de si la ley le obliga al patr�n a conservar y exhibir ciertos documentos, se presume que el patr�n debe tenerlos en su poder; luego, su no exhibici�n u ocultaci�n obedece a su determinaci�n de no mostrarlos, porque considera le son desfavorables. En cambio, mediante la confesi�n ficta se tiene por plenamente reconocido el hecho a probar.

CUARTO

Una vez asentado lo anterior debe precisarse si existe la contradicci�n de tesis se�alada.

Al respecto, el art�culo 197-A de la Ley de A. establece:

Art�culo 197-A. Cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, los Ministros de la Suprema Corte de Justicia, el procurador general de la Rep�blica, los mencionados tribunales o los Magistrados que los integren, o las partes que intervinieron en los juicios en que tales tesis hubieran sido sustentadas, podr�n denunciar la contradicci�n ante la Suprema Corte de Justicia, la que decidir� cu�l tesis debe prevalecer. El procurador general de la Rep�blica, por s� o por conducto del agente que al efecto designe, podr�, si lo estima pertinente, exponer su parecer dentro del plazo de treinta d�as. La resoluci�n que se dicte no afectar� las situaciones jur�dicas concretas derivadas de los juicios en los cuales se hubiesen dictado las sentencias contradictorias. La Suprema Corte deber� dictar la resoluci�n dentro del t�rmino de tres meses y ordenar su publicaci�n y remisi�n en los t�rminos previstos por el art�culo 195.

Para determinar cu�ndo existe contradicci�n de tesis, esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n ha dicho:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XIII, abril de 2001

"Tesis: P./J. 26/2001

"P�gina: 76

"CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de A., cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos."

"Novena �poca

"Instancia: Primera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XI, junio de 2000

"Tesis: 1a./J. 5/2000

"P�gina: 49

CONTRADICCI�N DE TESIS. REQUISITOS PARA LA PROCEDENCIA DE LA DENUNCIA. Es verdad que en el art�culo 107, fracci�n XIII de la Constituci�n y dentro de la Ley de A., no existe disposici�n que establezca como presupuesto de la procedencia de la denuncia de contradicci�n de tesis, la relativa a que �sta emane necesariamente de juicios de id�ntica naturaleza, sin embargo, es la interpretaci�n que tanto la doctrina como esta Suprema Corte han dado a las disposiciones que regulan dicha figura, las que s� han considerado que para que exista materia a dilucidar sobre cu�l criterio debe prevalecer, debe existir, cuando menos formalmente, la oposici�n de criterios jur�dicos en los que se controvierta la misma cuesti�n. Esto es, para que se surta su procedencia, la contradicci�n denunciada debe referirse a las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas vertidas dentro de la parte considerativa de las sentencias respectivas, que son las que constituyen precisamente las tesis que se sustentan por los �rganos jurisdiccionales. No basta pues que existan ciertas o determinadas contradicciones si �stas s�lo se dan en aspectos accidentales o meramente secundarios dentro de los fallos que originan la denuncia, sino que la oposici�n debe darse en la sustancia del problema jur�dico debatido; por lo que ser� la naturaleza del problema, situaci�n o negocio jur�dico analizado, la que determine materialmente la contradicci�n de tesis que hace necesaria la decisi�n o pronunciamiento del �rgano competente para establecer el criterio prevaleciente con car�cter de tesis de jurisprudencia.

Tomando en cuenta las transcripciones realizadas en el considerando anterior, puede v�lidamente concluirse que existe la contradicci�n de tesis denunciada, ya que en las ejecutorias transcritas se examinaron cuestiones esencialmente iguales y se adoptaron criterios discrepantes, partiendo del examen de los mismos elementos.

Efectivamente, el Sexto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito considera que cuando se tiene por fictamente confesa a una de las partes en el juicio laboral, con lo que se presumen ciertos los hechos que se pretendieron acreditar, pero a la vez existe prueba de inspecci�n, en cuyo desahogo no se exhibieron los documentos requeridos al patr�n, de lo que tambi�n deriva la presunci�n de ser ciertos los extremos que se pretend�an demostrar y ambas pruebas arrojan resultados contradictorios, las dos probanzas deben anularse respecto del punto en debate.

Por su parte, el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito consider� en un asunto donde se aplic� supletoriamente la Ley Federal del Trabajo, que en el mismo supuesto precisado en el p�rrafo anterior, toda vez que la confesi�n ficta tiene un valor an�logo a la expresa, no puede equipar�rsele a una presunci�n que admita prueba en contrario, salvo que est� contradicha por una prueba fehaciente o indubitable, calificativos en los que no puede encuadrarse a la inspecci�n donde no se mostraron documentos que deben obrar en poder de la parte patronal, ya que ello s�lo genera una presunci�n, lo que no destruye el valor convictivo generado por la confesional ficta, en consecuencia, �sta debe prevalecer.

En s�ntesis, el problema radica en determinar, a la luz de la Ley Federal del Trabajo, si al ser contradictorios los resultados de una confesi�n ficta de un trabajador y de una inspecci�n donde no se mostraron documentos que el patr�n tiene obligaci�n de conservar, se debe neutralizar el valor de ambas probanzas o subsistir la primera de ellas.

QUINTO

Una vez precisado el punto de contradicci�n, debe determinarse qu� criterio debe prevalecer.

Para ello es importante tener presente la regulaci�n que hace la Ley Federal del Trabajo de diversas pruebas:

En primer lugar, respecto de la confesional y, en particular, de la confesi�n ficta, se prev�:

"Art�culo 786. Cada parte podr� solicitar se cite a su contraparte para que concurra a absolver posiciones.

"T.�ndose de personas morales la confesional se desahogar� por conducto de su representante legal; salvo el caso a que se refiere el siguiente art�culo."

"Art�culo 788. La Junta ordenar� se cite a los absolventes personalmente o por conducto de sus apoderados, apercibi�ndolos de que si no concurren el d�a y hora se�alados, se les tendr� por confesos de las posiciones que se les articulen."

"Art�culo 789. Si la persona citada para absolver posiciones, no concurre en la fecha y hora se�alada, se har� efectivo el apercibimiento a que se refiere el art�culo anterior y se le declarar� confesa de las posiciones que se hubieren articulado y calificado de legales."

"Art�culo 790. En el desahogo de la prueba confesional se observar�n las normas siguientes:

"...

VII. Si el absolvente se niega a responder o sus respuestas son evasivas, la Junta de oficio o a instancia de parte, lo apercibir� en el acto de tenerlo por confeso si persiste en ello.

De lo anterior se desprende que cuando una persona deba absolver posiciones y no asista ante la Junta, se le tendr� por confesa respecto de los puntos sobre los que versaba esa probanza, incluso lo mismo suceder� si el absolvente se presenta a desahogar la prueba pero se niega a responder o lo hace con evasivas.

Esto es lo que se conoce como confesi�n ficta.

Conforme a las leyes del trabajo de mil novecientos treinta y uno, y mil novecientos setenta, seg�n la interpretaci�n realizada por esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, dicha prueba, para tener pleno valor probatorio, no deb�a estar en contradicci�n con alguna otra probanza fehaciente, seg�n se advierte de la siguiente jurisprudencia:

"S�ptima �poca

"Instancia: Cuarta Sala

"Fuente: Ap�ndice 1917-2000

"Tomo: V, Laboral, Secci�n Jurisprudencia SCJN

"Tesis: 79

"P�gina: 69

"CONFESI�N FICTA. JURISPRUDENCIA EN MATERIA DE. LA LEY DE 1970 CONTEMPLA IGUAL PREVENCI�N QUE LA ABROGADA. Si bien es cierto que la tesis de jurisprudencia n�mero 31, visible en la p�gina 41, Quinta Parte, del volumen correspondiente a la Cuarta Sala del �ltimo Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n, que dice: ?CONFESI�N FICTA EN EL PROCEDIMIENTO LABORAL. Para que la confesi�n ficta de una de las partes, tenga pleno valor probatorio en materia de trabajo, es menester que no est� en contradicci�n con alguna otra prueba fehaciente que conste en autos de acuerdo con el art�culo 527 de la Ley Federal del Trabajo de 1931.?, alude a la legislaci�n laboral abrogada, cabe precisar que el criterio sustentado en dicha tesis sigue siendo aplicable, en tanto que la ley vigente contempla sustancialmente la misma prevenci�n que el art�culo 527 de la ley abrogada.

Nota: El art�culo 527 citado, corresponde al 760, fracci�n VI, inciso d), de la Ley Federal del Trabajo de 1970, que guarda relaci�n con el 789 de la ley en vigor.

Las ejecutorias que integran la tesis citada en la jurisprudencia transcrita dicen, en la parte medular, lo siguiente:

  1. directo 7114/39.

    El segundo agravio tambi�n es infundadopuesto que la Junta responsable, para desestimar la prueba de confesi�n ficta del demandado, no se apoya exclusivamente en la ejecutoria que invoca en relaci�n con la facultad que tienen las Juntas para apreciar la eficacia y valor probatorio de una prueba de esa �ndole, sino que fundamentalmente se basa en el hecho de que la citada confesi�n est� desvirtuada en lo absoluto por las declaraciones rendidas por los testigos F.N. y E.N., con las que se demostr� que el reclamante no prest� servicios al propio demandado, que es precisamente lo que pretendi� demostrarse con las posiciones que a este �ltimo se articularon. Y como quiera que en la apreciaci�n de la citada prueba testimonial us� la Junta responsable la facultad soberana de apreciaci�n en conciencia que a dichos tribunales concede el art�culo 550 de la Ley Federal del Trabajo, sin que en relaci�n con la estimaci�n de esa prueba se aduzca agravio alguno, es evidente que dentro de estas circunstancias no se fundamenta tampoco el agravio que se alega respecto de la desestimaci�n de la mencionada prueba confesional, tanto m�s cuanto que, de acuerdo con lo que precept�a el mismo art�culo 527 de la mencionada ley, la confesi�n ficta a que dicho precepto se refiere, solamente tiene eficacia cuando la misma no est� en contradicci�n con alguna otra prueba o hecho fehaciente que conste en autos, como en el caso sucede.

  2. directo 5668/40.

    QUINTO. El tercer concepto de violaci�n es improcedente. La actora en su demanda ejercit� la acci�n de reposici�n de su empleo de recamarera que desempe�aba al servicio de los se�ores T., arguyendo que fue despedida de su cargo sin causa justificada, por lo cual reclamaba los salarios ca�dos y su reinstalaci�n en el trabajo. Los quejosos se excepcionaron alegando que G.G.�a no hab�a sido separada de su empleo, sino que lo hab�a abandonado voluntariamente sin haber regresado al mismo y que lo ten�a a su disposici�n, m�xime que estaban necesitando los servicios de una recamarera, solicitando se citara a la actora a absolver posiciones en caso de que no aceptara continuar prest�ndoles sus servicios. El apoderado de la demandante pidi� a la Junta que comisionara al actuario para que le diera posesi�n de su empleo a la G.�a, (sic) a lo que se acord� de conformidad. En la diligencia de reposici�n de empleo llevada a cabo por el actuario de la Junta responsable, se hizo constar que constituido en la casa de los demandados asociados de G.G.�a, a efecto de dar cumplimento a lo determinado por la Junta, no fueron recibidos por la se�ora T., quien por conducto del chofer les mand� decir que ten�a su abogado y que entendieran con el mismo todo lo relacionado con el asunto, pues que dicha se�ora no estaba dispuesta a atender a nadie y menos a la actora. Los demandados en la audiencia de pruebas, a la cual fue citada la actora debidamente, con el apercibimiento de ley, rindieron la confesi�n de aqu�lla, y al efecto articularon las siguientes posiciones: ?que diga si es cierto, como lo es, que abandon� voluntariamente su empleo el treinta de enero �ltimo, y que diga si es cierto, como lo es, que los demandados no le adeudaban nada por ning�n concepto.?. La Junta en vista de la ausencia de la actora, apoyada en el art�culo 527 de la Ley Federal del Trabajo, haciendo efectivo el apercibimiento con que fue conminada G.G.�a, la declar� confesa en las posiciones que le fueron articuladas. En el laudo combatido, para no d�rsele validez probatoria a la confesi�n ficta de la actora, se razona de esta manera: ?Por m�s que de tal confesi�n resulta que ella abandon� voluntariamente su trabajo, no debe ten�rsele por confesa sobre este particular porque est� en contradicci�n con la diligencia que practic� el actuario de esta Junta con fecha cinco de abril de mil novecientos treinta y ocho de la que se desprende que la demandada no quiso recibir al funcionario de referencia, quien iba a reponer a la actora en su trabajo, por haberlo dispuesto as� la Junta, ya que se le ofreci� por los demandados en audiencia de arbitraje que volviera a �l, y si la propia actora estuvo dispuesta a volver al trabajo procede considerar, al dictaminar en consecuencia, que mal pudo abandonar sus labores y, en consecuencia, debe estimarse que no habiendo los demandados justificado el abandono, procede la reposici�n y condena de los salarios ca�dos ...?. Ahora bien, esta Cuarta Sala de la Suprema Corte, en ejecutoria reca�da en el amparo n�mero 7114/39/2a., promovido por F�lix A., al interpretar el art�culo 527 de la Ley Federal del Trabajo, sostuvo la tesis de que la confesi�n ficta a que el mismo se refiere, solamente tiene eficacia cuando la misma no est� en contradicci�n con alguna otra prueba o hechos fehacientes que consten en autos. Apareciendo de los que se tienen a la vista que los quejosos, a pesar del ofrecimiento que hicieron sobre el particular, no repusieron en su trabajo a la actora, es evidente que ese hecho contradice el resultado de la prueba de confesi�n y que al decidirlo as� la Junta responsable en su laudo, procedi� en todo de acuerdo con las facultades que tiene para estimar las probanzas y con la interpretaci�n que al art�culo 537 de la ley citada le ha dado este alto cuerpo.

  3. directo 3191/44.

    SEGUNDO. Los conceptos de violaci�n son improcedentes por estas razones. La confesi�n ficta de una de las partes en el juicio de trabajo s�lo produce efectos en lo que no est� en contradicci�n con alguna otra prueba o hecho fehaciente que conste en autos, aun cuando esa demostraci�n provenga del articulante, siendo �sta la interpretaci�n que debe darse al primer p�rrafo del art�culo 527 de la ley de la materia, de tal manera que la consideraci�n de la responsable en el sentido de que la confesi�n ficta puede ser desvirtuada por las dem�s pruebas aportadas por las partes no es ilegal. La acci�n procede en juicio por m�s que no se determine con su nombre espec�fico, siempre y cuando se deduzca la pretensi�n del actor, o sea, lo que pide y por qu� lo pide, ya que conforme al art�culo 440 de la citada ley no se exige a los interesados forma especial en sus escritos, promociones o alegaciones que hagan y solamente precisi�n en los puntos petitorios y fundamentos de �stos. En la especie, la reclamante C.V.�n demand� expresamente de Mar�a L.G. de C. el pago de la cantidad de ciento cincuenta y tres pesos como importe de tres meses de salarios y ciento setenta pesos de veinte d�as por a�o durante los cinco que llevaba al servicio de la demandada, fundada en que tanto Mar�a L.G. de C. como su esposo F.C. la estaban maltratando de palabra y que �ste �ltimo le dijo que estaba dispuesto a pagarle su indemnizaci�n, apoyando su demanda en los art�culos 15, 16, 42, 53, 112, fracci�n V, 440 y 511 de la Ley Federal del Trabajo, y de los t�rminos de esa demanda no se infiere necesariamente que la reclamante pidiese la rescisi�n del contrato de trabajo que ten�a celebrado con la se�ora G. de C. y, consecuentemente, su indemnizaci�n constitucional, puesto que no demand� esa rescisi�n, y menos la apoy� en precepto alguno de la Ley Federal del Trabajo, por cuyo motivo la responsable estim� que no habiendo acreditado la trabajadora que hubiera sido despedida de sus labores, no ten�a derecho a la indemnizaci�n que reclamaba y tambi�n por no haber solicitado la rescisi�n de su contrato, m�xime que al absolver posiciones dijo que fue separada de sus labores, pero que luego fue reinstalada, de todo lo cual se llegaba a la conclusi�n de que no hubo el despido injustificado y esa estimaci�n no es violatoria del art�culo 550 de la invocada ley, como quiera que la responsable analiz� las pruebas a trav�s de la litis formada en el asunto para hacer esa declaraci�n, teniendo en cuenta que la confesi�n ficta de la demandada Mar�a L.G. de C. no acreditaba que la actora hubiera sido objeto de despido de su trabajo, pues sobre ese particular no le articul� ninguna posici�n, y que los malos tratamientos y palabras tampoco las acredit� la reclamante, en virtud de que sus testigos A.M.�a S. y V.R. se concretaron a afirmar que la expresada se�ora y F.C. le daban esos malos tratos a la demandante y le profer�an insultos, pero sin precisar aqu�llos y �stos, y si se examinan las posiciones que C.V.�n articul� a la repetida se�ora G. de C., que se tuvieron por contestadas afirmativamente en virtud de no haber comparecido a la diligencia de confesi�n, se llega f�cilmente a establecer la certeza de lo aseverado por la responsable, debiendo advertirse que �sta con recto criterio no apreci� la tercera de esas posiciones en la cual se pregunt� a la demandada si era cierto que C.V.�n durante el desempe�o de su trabajo era ofendida de palabra por F.C., porque es bien sabido que las posiciones deben articularse sobre hechos propios del absolvente, y s�lo perjudica a �ste cuando se trate de esa clase de hechos. Las testigos A.M.�a S. y Victoria, examinadas a instancias de la quejosa, se limitaron a exponer que conoc�an a Mar�a L.G. de C. y les constaba por haberlo presenciado por m�s de tres ocasiones que esa se�ora y F.C. le daban malos tratos a la actora y le profer�an insultos, pero como no concretaron en qu� consist�an esos malos tratos ni las palabras injuriosas, �poca y lugar en que se verificaron, y si fue o no durante las horas de trabajo, necesariamente hay que convenir que al estimar la responsable que esos testimonios eran insuficientes para dar por acreditado esos malos tratamientos, no puede decirse que haya violado el art�culo 550 de la supradicha ley. As� pues, el laudo reclamado no es violatorio de las garant�as individuales de la quejosa, a quien es de negarse el amparo que solicita.

  4. directo 8200/46.

    Ahora bien, a la prueba de confesi�n en que deb�a absolver posiciones el actor, no concurri� �ste y se le dio por confeso fictamente de las posiciones que se le articularon, entre las que qued� confeso de que se le hab�a aplicado legalmente la cl�usula de exclusi�n, pero la confesi�n ficta s�lo hace prueba cuando no hay otra prueba que la contradiga y, en el caso, las actas y la inspecci�n a que se ha aludido es evidente prueba en contrario de lo confesado fictamente y, consiguientemente, la responsable al valorizar dichas pruebas sumando a los concurrentes a la sesi�n de la ma�ana con los concurrentes a la sesi�n de la tarde, hizo de tales pruebas deducciones il�gicas que no est�n apegadas a los hechos probados en autos, por lo que debe concederse el amparo al quejoso, para el efecto de que la responsable dicte nuevo laudo en el que teniendo por probada la acci�n ejercitada resuelva lo pertinente.

  5. directo 5881/45.

    SEXTO. Como lo asevera el quejoso las dos �nicas probanzas que tom� en consideraci�n la responsable para condenarlo fueron su confesi�n ficta y la del actor A.D., con las cuales dio por comprobada la acci�n ejercitada por este �ltimo. Examinando esas confesiones de ellas aparece que por la falta de comparecencia del agraviado a la diligencia de posiciones, la responsable lo dio por confeso de las que le articul� el actor, y as� que conoc�a a A.D. desde el treinta de abril de mil novecientos cuarenta; que es propietario del establo de Canutillo, siendo cierto que conoc�a a A.G.�rrez que estaba encargado de la oficina o despacho del establo; que igualmente conoc�a a L.A., quien era su socio en dicho establo; que A.D. le prest� sus servicios en el negocio aludido, con el car�cter de cajero contador, a partir del veintid�s de abril al veintitr�s de mayo del a�o mencionado, mediante un salario de cincuenta pesos semanarios, m�s alimentos, habitaci�n y ropa limpia; que no le fue pagado el salario de compensaci�n de emergencia; que el trabajo de D. fue eficiente y no hubo causa justificada para su separaci�n y que conoc�a a A.B.Z. quien, por su orden, recibi� la caja de D. el veintitr�s de mayo del expresado a�o. De la confesi�n prestada por el actor, de acuerdo con las diversas posiciones que en sobre cerrado le articul� el quejoso, se viene en conocimiento de estos hechos: que estando en el sanatorio fue entrevistado por A.G.�rrez quien le indic� que iba en nombre de I.F.�ndez y L.A. para que lo sustituyera en su trabajo en la hacienda de Canutillo, propiedad de la sucesi�n de C.R.P. y de la cual eran arrendatarios en parte los mismos F.�ndez y A., y en donde ten�an un establo y la casa de esa finca, habiendo aceptado la proposici�n que se le hac�a, por hab�rsele ofrecido cincuenta pesos semanarios, casa, alimentos y lavado de ropa; que G.�rrez fue a verlo el dieciocho o diecinueve de abril de mil novecientos cuarenta y cuatro, y el veintid�s de ese mes le hizo entrega de la caja y de los libros de contabilidad, pues se le contrat� como cajero contador, pero no de I.F.�ndez en lo personal sino de la negociaci�n o establo de esa finca, y mediante el conducto de A.G.�rrez; que F.�ndez le pag� por su trabajo la cantidad de cincuenta pesos semanarios m�s casa y comida; que el veintitr�s de mayo fue despedido sin previo aviso del puesto de cajero de F.�ndez e hizo la liquidaci�n correspondiente y la entreg� a A.B.Z.; que despu�s de prestar sus servicios de cajero contador ten�a que esperar el cami�n de leche diariamente despu�s de las ocho de la noche y frecuentemente hasta las doce, y que esa espera era indispensable, pues formaba parte de su trabajo, ya que ten�a que dar una boleta y recibir del chofer el dinero que llevaba procedente de la leche vendida, y que trabajaba cuatro horas extraordinarias. Ahora bien, la confesi�n ficta de una de las partes en un juicio de trabajo hace fe plena siempre que no est� contradicha con alguna otra prueba o hecho fehaciente que conste en autos, pues si lo est� carece de toda eficacia probatoria. La confesi�n expresa de un litigante es la prueba por excelencia y al tomarse en lo que le perjudica destruye toda otra demostraci�n en contrario. En la especie, obran, como ya se dijo, la confesi�n ficta del quejoso y la producida personalmente por el actor A.D., esta �ltima que contradice aqu�lla, pues quien la rindi� afirm� que sus servicios no fueron contratados por I.F.�ndez, sino por A.G.�rrez, quien a su vez era cajero contador del establo de la hacienda de Canutillo, y que trabaj� para ese negocio o establo y no en lo personal para el agraviado; luego, en esas condiciones, es fuera de toda duda que esa afirmaci�n de A.D., que lo perjudic�, es justificativa de la inexistencia del v�nculo contractual que asever� lo un�a con el demandado y quejoso y, por tanto, la estimaci�n en contrario que hizo la responsable de esas pruebas confesionales es violatoria de las disposiciones legales citadas por el agraviado y de sus garant�as individuales.

    De tal suerte que se concluy� que la confesi�n ficta, al ser s�lo una sanci�n procesal ante la incomparecencia del absolvente, �nicamente generaba la presunci�n establecida en la ley de ser cierto lo que se pretende probar con las posiciones respectivas, argumento que se robustece tomando en cuenta que se consider� que esta prueba nunca adquir�a el valor de una confesi�n expresa, tal y como se desprende del siguiente criterio:

    "Quinta �poca

    "Instancia: Cuarta Sala

    "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

    "Tomo: XCIX

    "P�gina: 681

    CONFESI�N FICTA Y CONFESI�N EXPRESA EN EL PROCEDIMIENTO OBRERO. La confesi�n ficta de una de las partes en un juicio de trabajo, hace fe plena, siempre que no est� contradicha con alguna otra prueba o hecho fehaciente que conste en autos, pues si lo est�, carece de toda eficacia probatoria. La confesi�n expresa de un litigante es la prueba por excelencia, y al tomarse en lo que perjudica destruye toda otra demostraci�n en contrario. Ahora bien, si el demandado no concurri� a absolver posiciones, existe una confesi�n ficta de su parte, que probar�a el v�nculo contractual con el actor, pero como tambi�n existe la confesi�n producida personalmente por �ste, en t�rminos contradictorios a aqu�lla, es de concluirse que esa confesi�n del actor, es justificativa de la inexistencia del v�nculo contractual, que asever� lo un�a con el demandado.

    El precedente de esta tesis es el amparo directo en materia de trabajo 5881/45, transcrito a foja 60 de esta misma ejecutoria.

    De lo hasta aqu� expuesto, en s�ntesis, puede se�alarse que la confesi�n ficta, como sanci�n procesal, generaba una presunci�n y que s�lo ten�a valor pleno cuando no estaba contradicha por alguna otra prueba fehaciente porque expresamente as� se preve�a.

    En efecto, el art�culo 527 de la ley de mil novecientos treinta y uno establec�a:

    Art�culo 527. Cuando una de las partes lo pida, la otra deber� concurrir personalmente a la audiencia para contestar las preguntas que se le hagan, a menos que la Junta la exima por causa de enfermedad, ausencia u otro motivo fundado o por calificar de f�til e impertinente el objeto con que se pida la comparecencia. Hecho el llamamiento y desobedecido por el citado, la Junta tendr� por contestadas en sentido afirmativo las preguntas que formule la contraria y cuyas respuestas no est�n con contradicci�n con alguna otra prueba o hecho fehaciente que consten en autos. ...

    Incluso, el art�culo 760, fracci�n VI, inciso d), de la ley de mil novecientos setenta se�alaba:

    "Art�culo 760. En la audiencia de ofrecimiento de pruebas se observar�n las normas siguientes: ... VI. Si se ofrece prueba confesional, se observar�n las normas siguientes: ... d) La Junta ordenar� se cite a los absolventes, apercibi�ndolos de tenerlos por confesos en las posiciones que se les articulen si no concurren el d�a y hora se�alados, siempre que las preguntas no est�n en contradicci�n con alguna prueba suficiente o hecho fehaciente que conste en autos."

    Y si bien, con la reforma procesal de mil novecientos ochenta, el actual art�culo 789 no contempla textualmente que la confesi�n ficta admite prueba en contrario, ya que s�lo se�ala: "Si la persona citada para absolver posiciones, no concurre en la fecha y hora se�alada, se har� efectivo el apercibimiento a que se refiere el art�culo anterior y se le declarar� confesa de las posiciones que se hubieren articulado y calificado de legales.", ese simple hecho no desvirt�a la circunstancia de que la conclusi�n a la que arrib� este Alto Tribunal sea v�lida en la actualidad, pues si bien, como ya se dijo, las ejecutorias en que se apoyan las tesis mencionadas interpretan al art�culo 527 de la Ley Federal del Trabajo del mil novecientos treinta y uno, y al 760, fracci�n VI, inciso d), de la ley de mil novecientos setenta, estos numerales son conceptualmente iguales al ahora 789.

    Si bien es cierto que la exposici�n de motivos que gener� la reforma procesal de mil novecientos ochenta pretend�a que "a la prueba confesional se le da un amplio desarrollo en las disposiciones que rigen, para orientar bien su desahogo y se�alar con claridad las consecuencias adversas que puede tener, para la persona citada para absolver posiciones, su ausencia", la reforma pas� por alto una de esas consecuencias, a saber, el valor probatorio de la confesi�n ficta por incomparecencia del absolvente debidamente citado.

    Pese a ello, no puede considerarse que tal omisi�n arroje la consecuencia de que tenga un valor pleno, pues de admitir tal trascendencia se pasar�an por alto los principios procesales que rigen en materia de pruebas.

    En efecto, la doctrina, aunque en otras materias, considera que la confesi�n ficta admite prueba en contrario.

    J.O.F., en su obra Derecho Procesal Civil (1999), al comentar respecto del C�digo de Procedimientos Civiles delDistrito Federal, dice:

    La confesi�n judicial t�cita o ficta, es la que presume la ley cuando el que haya sido citado para confesar se coloque en alguno de los siguientes supuestos: 1) no comparezca sin causa justa; 2) compareciendo, se niegue a declarar, o 3) declarando, insista en no responder afirmativa o negativamente (art�culo 322). Tambi�n se produce la confesi�n ficta cuando se dejan de contestar hechos de la demanda o se contestan con evasivas (art�culo 266) o cuando simplemente no se contesta la demanda (art�culo 271), salvo en caso de demandas que afecten las relaciones familiares o el estado civil de las personas y en los casos en que el emplazamiento se hubiere hecho por edictos, pues en tales hip�tesis se produce una negativa ficta. La confesi�n ficta constituye s�lo una presunci�n relativa, ya que admite prueba en contrario.

    En otras latitudes, D.E.�a, en su obra Compendio de Pruebas Judiciales (Bogot�, 1969) se�ala:

    I) Consecuencias de no comparecer o permanecer en su casa, para la diligencia; primer caso de confesi�n ficta o presunta ... Los hechos favorecidos por esta presunci�n de ser ciertos, pueden ser desvirtuados mediante libre prueba en contrario, sin necesidad de arg�ir y demostrar error ni elemento subjetivo de ninguna clase. No se trata de revocar o retractar la confesi�n, sino de probar en contrario de una presunci�n judicial. La carga de la prueba recae, por tanto, sobre el citado, ya que debe desvirtuar la presunci�n de ser ciertos esos hechos. Es un caso de aplicaci�n de la carga de la prueba a cuestiones procesales. ... �) Consecuencias de la negativa a responder o de hacerlo evasivamente (segundo caso de confesi�n ficta o presunta). Se trata de una carga procesal, id�ntica a la de comparecer al despacho judicial o permanecer en la casa de habitaci�n para la diligencia, en el d�a y la hora se�alados. La ausencia o el silencio de la parte citada a posiciones, se considera una confesi�n impl�cita de los hechos contenidos en esas preguntas; la renuencia a contestar categ�ricamente produce el mismo efecto, cuando es manifiesta. Pero el absolvente puede desvirtuarlos probando libremente en contrario, es decir, llevando al J. el convencimiento de la realidad objetiva que los excluya, sin necesidad de probar error, dolo, violencia ni vicio alguno de consentimiento (C. de P.C., Art. 617). No se trata, pues, de revocar la confesi�n o de retractarse de ella, sino de impugnarla o de desvirtuar la presunci�n de ser ciertos esos hechos. Cuando la renuencia a dar respuestas precisas no es manifiesta, se tiene como indicio m�s o menos grave de la verdad del hecho preguntado, seg�n los otros medios de prueba que existan en el expediente. Se trata, pues, de dos situaciones cuyos efectos probatorios son muy diferentes. Si el absolvente se niega a contestar o la respuesta es manifiestamente evasiva y no aparece prueba en contrario, el J., sin necesidad de incidente previo (que no es procedente), debe asignarle a esa confesi�n presunta el valor de plena prueba, siempre que el hecho no requiera, por ley, otro medio especial, tal como ocurre cuando el absolvente no comparece a la diligencia. En cambio, si el J. no est� seguro de que se trata de renuencia intencional a responder categ�ricamente, aun cuando no aparezca prueba en contrario, puede negarse a reconocer como cierto el hecho preguntado, por no parecerle cre�ble o por no existir una adecuada concordancia con los dem�s hechos que resulten demostrados, ya que entonces no est� en presencia de una confesi�n presunta, sino de un simple indicio. En el primer caso existe una tarifa legal y en el segundo completa libertad de valoraci�n. Lo l�gico ser�a dar esa libertad al J., en ambos casos.

    Esta Suprema Corte ha admitido igual criterio en materia civil, tal y como se advierte con la siguiente jurisprudencia:

    "Sexta �poca

    "Instancia: Tercera Sala

    "Fuente: Ap�ndice 1917-2000

    "Tomo: IV, Civil, Secci�n Jurisprudencia SCJN

    "Tesis: 155

    "P�gina: 127

    CONFESI�N FICTA. La confesi�n ficta, producida tanto por la falta de contestaci�n a la demanda, cuanto por no haber comparecido a absolver posiciones, constituye s�lo una presunci�n que admite prueba en contrario.

    A mayor abundamiento, si la Ley Federal del Trabajo le hubiere querido dar el alcance de una confesi�n expresa a la ficta, as� se hubiera establecido como se hace en los numerales 792 y 794 que dicen:

    "Art�culo 792. Se tendr�n por confesi�n expresa y espont�nea, las afirmaciones contenidas en las posiciones que formule el articulante."

    Art�culo 794. Se tendr�n por confesi�n expresa y espont�nea de las partes, sin necesidad de ser ofrecida como prueba, las manifestaciones contenidas en las constancias y las actuaciones del juicio.

    As�, es de concluirse que la incomparecencia del absolvente en el procedimiento laboral genera la presunci�n de ser ciertos los hechos a probar (confesi�n ficta), salvo que exista prueba en contrario, por lo que tendr� pleno valor probatorio si no est� contradicha por otra probanza fehaciente.

    Ahora bien, en cuanto a la prueba de inspecci�n, la ley se�ala:

    "Art�culo 827. La parte que ofrezca la inspecci�n deber� precisar el objeto materia de la misma; el lugar donde debe practicarse; los periodos que abarcar� y los objetos y documentos que deben ser examinados. Al ofrecerse la prueba, deber� hacerse en sentido afirmativo, fijando los hechos o cuestiones que se pretenden acreditar con la misma."

    Art�culo 828. Admitida la prueba de inspecci�n por la Junta, deber� se�alar d�a, hora y lugar para su desahogo; si los documentos y objetos obran en poder de alguna de las partes, la Junta la apercibir� que, en caso de no exhibirlos, se tendr�n por ciertos presuntivamente los hechos que se tratan de probar. Si los documentos y objetos se encuentran en poder de personas ajenas a la controversia se aplicar�n los medios de apremio que procedan.

    Respecto de los documentos que el patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio, el mismo ordenamiento dice:

    "Art�culo 804. El patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los documentos que a continuaci�n se precisan:

    "I. Contratos individuales de trabajo que se celebren, cuando no exista contrato colectivo o contrato ley aplicable;

    "II. Listas de raya o n�mina de personal, cuando se lleven en el centro de trabajo; o recibos de pagos de salarios;

    "III. Controles de asistencia, cuando se lleven en el centro de trabajo;

    "IV. Comprobantes de pagos de participaci�n de utilidades, de vacaciones, de aguinaldos, as� como las primas a que se refiere esta ley; y

    "V. Los dem�s que se�alen las leyes.

    "Los documentos se�alados por la fracci�n I deber�n conservarse mientras dure la relaci�n laboral y hasta un a�o despu�s; los se�alados por las fracciones II, III y IV durante el �ltimo a�o y un a�o despu�s de que se extinga la relaci�n laboral, y los mencionados en la fracci�n V, conforme lo se�alen las leyes que los rijan."

    Art�culo 805. El incumplimiento a lo dispuesto por el art�culo anterior, establecer� la presunci�n de ser ciertos los hechos que el actor exprese en su demanda, en relaci�n con tales documentos, salvo la prueba en contrario.

    En interpretaci�n arm�nica de tales preceptos, el m�s Alto Tribunal del pa�s ha emitido diversas tesis en cuanto a la prueba de inspecci�n de documentos que obran en poder del patr�n, de ellas destacan:

    "Octava �poca

    "Instancia: Cuarta Sala

    "Fuente: Ap�ndice 1917-2000

    "Tomo: V, Laboral, Secci�n Jurisprudencia SCJN

    "Tesis: 282

    "P�gina: 226

    "INSPECCI�N, PRUEBA DE. PROCEDE SU ADMISI�N PARA DEMOSTRAR HECHOS RELACIONADOS CON DOCUMENTOS QUE EL PATR�N TIENE OBLIGACI�N LEGAL DE CONSERVAR Y EXHIBIR EN JUICIO. De los art�culos 784, 804 y 805 de la Ley Federal del Trabajo, se desprende que la parte patronal tiene determinadas cargas probatorias y la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio diversos documentos relacionados con hechos y prestaciones que se generan con la existencia, desarrollo y terminaci�n de la relaci�n laboral. Adem�s, que en caso de controversia sobre alguno de los puntos alegados, si el patr�n incumple con dicha obligaci�n, se genera en su contra una sanci�n, consistente en que se tendr�n por presuntivamente ciertos los hechos que al respecto haya alegado el trabajador en su demanda, salvo prueba en contrario. Sin embargo, tal omisi�n no le impide acreditar los hechos controvertidos relacionados con tales documentos, con alg�n otro elemento o medio probatorio que la ley de la materia reconoce y admite, en raz�n de que no se establece en los preceptos invocados, ni en alg�n otro, la exclusividad de la prueba documental para la demostraci�n de esos hechos, pues la referida sanci�n no es absoluta, toda vez que no implica que �stos se deban tener por ciertos, sino que existe la posibilidad de desvirtuarlos con otra u otras pruebas, al disponer el citado art�culo 805 que la presunci�n derivada de la no presentaci�n de los documentos, admite prueba en contrario, lo que significa que no �nicamente con la documental puede el patr�n probar su dicho en cuanto a la controversia que se suscite con relaci�n a los que se derivan de los documentos que tiene la obligaci�n de conservar y exhibir, sino que la ley le permite demostrar lo procedente con cualquier otra prueba que sea id�nea para el fin determinado, verbigracia la inspecci�n, la cual si se ofrece debe admitirse y, por ende, otorg�rsele el valor probatorio que le corresponde. De lo contrario, se limitar�a, en perjuicio de la parte oferente, el derecho que tiene de probar en juicio los hechos que alegue en defensa de sus intereses, al no permit�rsele desahogar uno de los elementos de prueba que la propia ley de la materia reconoce como v�lido. En consecuencia, se modifica el criterio sostenido en la jurisprudencia publicada con el n�mero 1730, en la p�gina 2778, Segunda Parte del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1988, cuyo rubro es: ?SALARIOS, PRUEBA DE INSPECCI�N OFRECIDA POR EL PATR�N, IMPROCEDENTE PARA DEMOSTRAR EL MONTO DE LOS.?."

    "Novena �poca

    "Instancia: Segunda Sala

    "Fuente: Ap�ndice 1917-2000

    "Tomo: V, Laboral, Secci�n Jurisprudencia SCJN

    "Tesis: 276

    "P�gina: 222

    "INSPECCI�N DE DOCUMENTOS EN MATERIA LABORAL. EL APERCIBIMIENTO A LA PARTE QUE LOS HA DE EXHIBIR, DEBE HACERSE TOMANDO EN CUENTA LA CLASE DE DOCUMENTOS Y LA PARTE QUE LOS PUEDE TENER EN SU PODER. A efecto de determinar la procedencia del apercibimiento previsto por el art�culo 828 de la Ley Federal del Trabajo, deben distinguirse las siguientes situaciones: a) Si se trata de documentos previstos por el art�culo 804, que el patr�n tiene la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio; y b) Si ha de versar sobre cualesquiera otros documentos no comprendidos en el art�culo 804 y leyes a las que remite. En el primer supuesto, la obligaci�n probatoria la impone la ley al patr�n sin importar el car�cter con que concurre al proceso. Por ello, trat�ndose de ese tipo de documentos, la autoridad laboral, al preparar la prueba de inspecci�n, debe requerir al patr�n para que los exhiba apercibido que de no hacerlo se tendr� el hecho como presuntivamente cierto, salvo prueba en contrario, proceder que se ajusta a los principios que rigen la obligaci�n probatoria, derivados de los art�culos 784, 804 y 805 de la propia ley, de los cuales se infiere, en principio, que los documentos existen y est�n en poder del patr�n. En cambio, el apercibimiento no se justifica en el supuesto mencionado en el inciso b), aun cuando el obligado sea el patr�n, a menos que haya, por lo menos, un indicio de que la parte obligada tiene el documento en su poder, porque la ley no impone conservar, ni presume siquiera, la existencia de documentos como los anotados. En esta virtud, debe entenderse con base en la interpretaci�n razonada, l�gica y sistem�tica de la ley, que impone a la autoridad del conocimiento el deber de formular el apercibimiento en cuesti�n, no en forma indiscriminada, sino condicionado a que existan indicios de que los documentos a inspeccionar obran en poder de la parte obligada a exhibirlos; en caso contrario, no se justifica el apercibimiento de tener por presuntivamente ciertos los hechos a probar, para no propiciar pr�cticas insanas de la oferente, como manifestar que obra en poder de su contraparte un documento que realmente no existe, con la finalidad de que se tenga por cierto, aun en forma presuntiva, al no ser exhibido, pese que esto obedezca a una imposibilidad jur�dica o material."

    "Novena �poca

    "Instancia: Segunda Sala

    "Fuente: Ap�ndice 1917-2000

    "Tomo: V, Laboral, Secci�n Jurisprudencia SCJN

    "Tesis: 278

    "P�gina: 223

    "INSPECCI�N DE DOCUMENTOS EN MATERIA LABORAL. SI HA PROCEDIDO EL APERCIBIMIENTO A LA CONTRAPARTE DEL OFERENTE PARA QUE PERMITA SU AN�LISIS, LA NO EXHIBICI�N S�LO PRODUCE LA PRESUNCI�N DE QUE SON CIERTOS LOS HECHOS A PROBAR, SALVO PRUEBA EN CONTRARIO. Tanto el art�culo 805 de la Ley Federal del Trabajo, que se refiere espec�ficamente a los documentos que el patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir, como el diverso 828 del mismo ordenamiento, el cual regula de modo gen�rico la inspecci�n ocular, sea sobre documentos u objetos, y que abarca a cualquiera de las partes si dichas cosas obran en su poder, son acordes, por interpretaci�n, de que en el supuesto de que la parte obligada y apercibida no exhiba lo requerido, se tendr�n por ciertos, salvo prueba en contrario, los hechos que se pretenden probar. Acorde con ello ha de rechazarse la conclusi�n de que la no exhibici�n del documento u objeto, por s� sola, hace prueba plena, pues conforme a la ley s�lo produce una presunci�n susceptible de ser desvirtuada mediante prueba en contrario."

    "Novena �poca

    "Instancia: Segunda Sala

    "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

    "Tomo: XIII, Marzo de 2001

    "Tesis: 2a./J. 12/2001

    "P�gina: 148

    RELACI�N LABORAL. LA PRESUNCI�N DERIVADA DE LA PRUEBA DE INSPECCI�N SOBRE DOCUMENTOS QUE EL PATR�N DEBE CONSERVAR Y QUE NO PRESENT�, ES SUFICIENTE POR S� SOLA PARA ACREDITAR DICHA RELACI�N SI NO APARECE DESVIRTUADA POR OTRA PRUEBA. La inspecci�n es uno de los medios de prueba permitidos por la ley para que el juzgador pueda llegar al conocimiento real de la verdad de los hechos expuestos por las partes, y tiene por objeto que el tribunal verifique, por conducto del funcionario facultado para ello, hechos que no requieren de conocimientos t�cnicos, cient�ficos o art�sticos especiales, esto es, la existencia de documentos, cosas o lugares y sus caracter�sticas espec�ficas, perceptibles a trav�s de los sentidos. Por otra parte, de conformidad con lo dispuesto en el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo, el patr�n tiene la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio, entre otros documentos, los contratos individuales de trabajo que se celebren, cuando no exista contrato colectivo o contrato-ley aplicable; las listas de raya o n�mina de personal, cuando se lleven en el centro de trabajo, o los recibos de pago de salarios; los controles de asistencia, tambi�n cuando se lleven en el centro de trabajo, as� como los comprobantes de pagos de participaci�n de utilidades, de vacaciones, de aguinaldos y primas a que se refiere dicha ley; a su vez, el art�culo 805 del propio ordenamiento legal prev� que el incumplimiento a lo dispuesto en el citado art�culo 804, establecer� la presunci�n de ser ciertos los hechos que el actor exprese en su demanda, en relaci�n con tales documentos, salvo prueba en contrario. En ese tenor, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n en la jurisprudencia 2a./J. 38/95, que aparece publicada en la p�gina 174 del Tomo II, correspondiente al mes de agosto de 1995, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, sostuvo que la presunci�n de la existencia de la relaci�n laboral se actualiza, si para el desahogo de una prueba de inspecci�n, el patr�n no exhibe los documentos que conforme a la ley est� obligado a conservar. Por tanto, atendiendo a lo anterior y a los principios tuteladores que rigen en materia de trabajo a favor de quien presta sus servicios a un patr�n, necesariamente ha de concluirse que cuando la referida presunci�n no se encuentre desvirtuada con medio alguno de prueba aportado por el patr�n, por s� sola resultar� suficiente para acreditar la existencia de la relaci�n laboral.

    La ejecutoria de esta �ltima tesis dice:

    ... Ahora bien, la Ley Federal del Trabajo contiene reglas espec�ficas que tienen el prop�sito de suplir la desventajosa situaci�n del trabajador; este �nimo protector que cuenta con sustento en las normas constitucionales, se hace evidente aun en los principios procesales que rigen los juicios de car�cter laboral. Una de las innovaciones de la reforma procesal de mil novecientos ochenta, fue la introducci�n de un nuevo sistema de distribuci�n de las cargas probatorias, o m�s bien, la creaci�n del principio relativo a la obligaci�n probatoria, sustitutivo del principio tradicional ?el que afirma est� obligado a probar?, de car�cter civilista y que se sustenta en la realidad formal de que las partes se encuentran en situaci�n de absoluta igualdad en el proceso. C. distingue la ?carga probatoria? de la ?obligaci�n de probar?, al definir a la primera como una mera posibilidad de obrar por propio inter�s para evitar un perjuicio, sin que exista sanci�n alguna por la omisi�n de actuar. La obligaci�n de probar, en cambio, supone un deber jur�dico que no queda a la voluntad del propio obligado, sino sobre todo al inter�s de terceros, por imposici�n de la ley y sujeto a una sanci�n (Cfr. F.C.. Sistema del Derecho Procesal Civil, Tomo II. Editorial Uthea, Buenos Aires, Argentina. 1944, pp. 617 y ss.). As�, en relaci�n con la prueba en materia de trabajo, la citada ley laboral dispone: (se transcribe). Como se advierte, los art�culos 784, 804 y 805 de la Ley Federal del Trabajo adoptan la teor�a de la obligaci�n probatoria, en sustituci�n de la carga de probar, con la finalidad de que en el proceso laboral existan los elementos de prueba que conduzcan realmente al conocimiento de la verdad, como resultado del reconocimiento de la situaci�n de desigualdad entre patrones y trabajadores, independientemente de que opere tambi�n el principio de la adquisici�n procesal. El primero de los dispositivos aludidos impone reglas generales y espec�ficas, que es preciso distinguir: 1. Las Juntas han de eximir al trabajador de la carga de la prueba, si existen otros medios para conocer los hechos. 2. Requerir�n al patr�n la exhibici�n de los documentos que por disposici�n legal ha de conservar en la empresa, bajo el apercibimiento que de no presentarlos, se presumir�n ciertos los hechos alegados por el trabajador. 3. En lo espec�fico, corresponde al patr�n demostrar las cuestiones fundamentales de la relaci�n laboral. El primer punto rese�ado, incluye una manifestaci�n del principio inquisitorio, que se refleja en diversas disposiciones legales de la Ley Federal del Trabajo, como son, entre otros, los art�culos 771 (cuidar que los juicios no queden inactivos); 772 (requerimiento al trabajador, de ser necesaria su promoci�n, para evitar la caducidad); 790, fracci�n VI (intervenci�n de la Junta en la confesional); 803, 883 y 884, fracci�n III (solicitud de informes por la Junta); 886 (diligencias para mejor proveer); 940 (provisi�n de medidas necesarias para la pronta ejecuci�n de los laudos), etc�tera. El segundo constituye, propiamente, la obligaci�n probatoria del patr�n, consistente en exhibir en juicio los documentos que las leyes (no s�lo la laboral) le imponen conservar, estableciendo la consecuencia de tener por ciertos los hechos alegados por el trabajador, salvo prueba en contrario, de no exhibirlos. Se trata entonces de una obligaci�n de probar aun cuando el que venga afirmando sea el trabajador, en raz�n de que�ste no tiene acceso a los documentos propios de la fuente de trabajo.-En el tercer punto, sobre los conceptos contenidos en las fracciones del art�culo 784, se consigna otra manifestaci�n de la obligaci�n probatoria.-Referente a las pruebas documentales, el art�culo 804, en concordancia con el 784, enumera las que el patr�n debe conservar y exhibir en juicio, con arreglo a las leyes; y el 805 fija la sanci�n por el incumplimiento de esta obligaci�n, al disponer la presunci�n de tener por ciertos, salvo prueba en contrario, los hechos expresados por el trabajador.-Las reglas antes analizadas, presentes en todo proceso laboral, conducen a concluir que la obligaci�n probatoria se distingue de la carga de probar, porque lleva aparejada una consecuencia procesal para el caso de incumplimiento, consistente en tener por ciertos los hechos afirmados por el trabajador en su demanda, salvo prueba en contrario.-Ahora bien, por lo que respecta a la inspecci�n, que es uno de los medios de prueba permitidos por la ley para que el juzgador pueda llegar al conocimiento real de la verdad de los hechos expuestos por las partes, aparece regulada por primera vez en la Ley Federal del Trabajo, con motivo de la reforma procesal de mil novecientos ochenta, bajo los art�culos 827 a 829 que fueron transcritos con anterioridad, y tiene por objeto que el tribunal verifique, por conducto del funcionario facultado para ello, hechos que no requieran de conocimientos t�cnicos, cient�ficos o art�sticos especiales, esto es, la existencia de documentos, cosas o lugares y sus caracter�sticas espec�ficas, perceptibles a trav�s de los sentidos. De all� su utilidad, sobre todo en los casos en que el objeto a inspeccionar no puede ser trasladado ante la presencia del tribunal.-Por tanto, la parte que ofrezca dicha prueba deber� precisar el objeto materia de la misma, el lugar donde debe practicarse, los periodos que abarcar� y los objetos y documentos que deben ser examinados, determinando que su ofrecimiento, deber� hacerse en sentido afirmativo, fijando los hechos o cuestiones que se pretenden acreditar con la misma.-Conforme a ello, cuando se trate de documentos u objetos que obren en poder de una de las partes, �stas tendr�n la obligaci�n de presentarlos y la Junta apercibir� que en caso de no exhibirlos se tendr�n por presuntivamente ciertos los hechos que con ella trata de probar el oferente.-Sin embargo, para la procedencia de tal apercibimiento en contra de la parte patronal, debe distinguirse si se trata de documentos previstos por el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo, que el patr�n tiene la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio, o de cualesquiera otro documento no comprendido en dicho precepto y leyes a las que remite; pues trat�ndose de los primeros, la Junta, al preparar la prueba, debe requerir al patr�n para que los exhiba apercibi�ndolo que de no hacerlo se tendr� el hecho que se pretende probar como presuntivamente cierto, salvo prueba en contrario, pero si se trata de otro tipo de documentos el apercibimiento no se justifica.-As� lo ha sustentado esta Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n en la jurisprudencia por contradicci�n de tesis n�mero 19/97, publicada en la p�gina 284 del Tomo V, mayo de 1997, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta que a la letra dice: ?INSPECCI�N DE DOCUMENTOS EN MATERIA LABORAL. EL APERCIBIMIENTO A LA PARTE QUE LOS HA DE EXHIBIR, DEBE HACERSE TOMANDO EN CUENTA LA CLASE DE DOCUMENTOS Y LA PARTE QUE LOS PUEDE TENER EN SU PODER.? (se transcribe). ... Lo hasta aqu� dicho permite v�lidamente concluir que trat�ndose de documentos que por disposici�n de la ley debe conservar el patr�n, pesa sobre �ste la carga de su exhibici�n, pues de no hacerlo, se tendr�n por presuntivamente ciertos los hechos que se tratan de probar, salvo prueba en contrario.-En el caso, como ya se precis�, los criterios de los Tribunales Colegiados parten del hecho de que en los juicios laborales el patr�n neg� la existencia de la relaci�n laboral, y que para desvirtuar tal negativa el trabajador ofreci� la prueba de inspecci�n que deb�a realizarse sobre los documentos que por ley obran en poder del patr�n, y como �ste omiti� exhibir los documentos que le fueron solicitados, oper� la presunci�n de certeza de los hechos que con dicha prueba se pretend�an acreditar, sosteniendo uno de los citados �rganos colegiados que esa presunci�n al no haberse desvirtuado con alg�n otro medio de prueba es suficiente para tener por cierta la existencia de la relaci�n laboral, en tanto que el otro tribunal, por el contrario, sostiene que dicha presunci�n al encontrarse aislada, es insuficiente por s� sola para engendrar convicci�n plena respecto a la existencia del v�nculo laboral.-Esta Sala estima que el primer criterio es el que se ajusta a los principios tuteladores que rigen en materia de trabajo en favor de quien presta sus servicios a un patr�n.-Ciertamente, el derecho del trabajo se estableci� a favor de la clase m�s desprotegida que es el trabajador por considerarse que no existe un equilibrio de fuerzas y recursos econ�micos de los que participa el patr�n. As�, tomando en cuenta, por ejemplo, que el patr�n est� sujeto a determinadas obligaciones fiscales, tiene que llevar un control de las erogaciones que haga la empresa y todo lo relacionado con sus obreros. Generalmente suele suceder que cuando el patr�n despide al trabajador, �ste carece de los medios de prueba necesarios para demostrar su aseveraci�n, ya sea porque ninguno de sus compa�eros de labores est� dispuesto a comparecer ante la Junta por temor a las represalias que, en su caso, pudiera tomar en su contra el patr�n, o bien porque el accionante no cuente con la constancia relativa que acredite los pagos recibidos mediante la cual demuestre la relaci�n laboral que dice existe con el demandado, pues com�nmente �ste �nicamente se limita a recibir su pago mas no la constancia de pago que necesariamente debe firmar y entregarla al empleado, quien con dicho documento se ampara para posibles aclaraciones.-En esa tesitura, el trabajador que dice haber sido despedido del trabajo no tiene otra opci�n que recurrir a la prueba de inspecci�n a efecto de que mediante las listas de raya, n�mina de personal o recibos de pago que tiene en su poder el patr�n, la autoridad de trabajo constate la existencia del v�nculo laboral que niega el patr�n.-Por tanto, si para el desahogo de dicha prueba, solicita que el actuario se constituya en el domicilio de la empresa y requiera a �sta que presente dicha documentaci�n, con el apercibimiento que de no exhibirla se tendr�n por presuntivamente ciertos los hechos que con ella se pretende demostrar, y durante el desarrollo de la diligencia respectiva, el actuario que la practica hace constar que la empresa no le proporcion� los documentos que le fueron requeridos, se actualiza la presunci�n de la existencia de la relaci�n laboral.-As� lo ha sustentado esta Segunda Sala en la jurisprudencia por contradicci�n de tesis n�mero 38/95, que aparece publicada en la p�gina 174 del Tomo II, agosto de 1995, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, que reza: ?RELACI�N LABORAL, LA PRESUNCI�N DE SU EXISTENCIA SE ACTUALIZA SI CONFORME A LA PRUEBA DE INSPECCI�N, EL PATR�N NO EXHIBE LOS DOCUMENTOS QUE CONFORME A LA LEY EST� OBLIGADO A CONSERVAR.? (se transcribe).-Consecuentemente, si para desvirtuar dicha presunci�n, el patr�n no aporta ninguna prueba en contrario, es incuestionable que, atendiendo a los principios tutelares que rigen en materia de trabajo a favor de la clase trabajadora, la misma resulta suficiente para acreditar la existencia del v�nculo laboral, ya que de no considerarlo as�, en el caso de que el accionante no contara con alguna otra prueba para acreditar tal circunstancia, aparte de la inspecci�n en los documentos que el patr�n tenga la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio, bastar�a con que �ste se negara a exhibirlos, para que no se pudiese justificar dicho v�nculo, pues no obstante de que se ver�a sancionado con la presunci�n de certeza de los hechos que con dicha probanza se pretendieran acreditar, al resultar insuficiente, el trabajador quedar�a imposibilitado para demostrar la existencia de la relaci�n laboral por carecer de otro medio convictivo.

    De aqu� se desprende que la prueba de inspecci�n respecto de documentos que el patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio, generan la presunci�n de que de no presentarlos se consideran ciertos los extremos que se pretenden demostrar, salvo prueba en contrario.

    En consecuencia, se puede afirmar que ambas pruebas as� desahogadas s�lo generan presunciones que admiten prueba en contrario, tal y como lo prev� la propia Ley Federal del Trabajo, en los siguientes numerales:

    "Art�culo 830. Presunci�n es la consecuencia que la ley o la Junta deducen de un hecho conocido para averiguar la verdad de otro desconocido."

    "Art�culo 831. Hay presunci�n legal cuando la ley la establece expresamente; hay presunci�n humana cuando de un hecho debidamente probado se deduce otro que es consecuencia de aqu�l."

    "Art�culo 832. El que tiene a su favor una presunci�n legal, s�lo est� obligado a probar el hecho en que la funda."

    Art�culo 833. Las presunciones legales y humanas, admiten prueba en contrario.

    En suma, ambas pruebas, la confesi�n ficta de un trabajador y la inspecci�n respecto de documentos que el patr�n tiene la obligaci�n de conservar, generan presunciones respecto de lo que el oferente pretende probar, por lo que, si los resultados que ellas arrojen son contradictorios, su valor convictivo se neutraliza, a menos que exista alguna otra prueba que robustezca a alguna de ellas, atendiendo a los principios procesales que en materia laboral rigen la valoraci�n de pruebas, los cuales est�n plasmados en el siguiente art�culo de la ley.

    Art�culo 841. Los laudos se dictar�n a verdad sabida, y buena fe guardada y apreciando los hechos en conciencia, sin necesidad de sujetarse a reglas o formulismos sobre estimaci�n de las pruebas, pero expresar�n los motivos y fundamentos legales en que se apoyen.

    Lo anterior tiene apoyo adem�s en la siguiente tesis, cuyo precedente, en la parte que interesa, refiere:

    "Sexta �poca

    "Instancia: Cuarta Sala

    "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

    "Volumen: LXXXVIII, Quinta Parte

    "P�gina: 11

    CONFESI�N FICTA, LA NEGATIVA A EXHIBIR DOCUMENTOS PARA INSPECCI�N OCULAR EN UNA DILIGENCIA CONSTITUYE UNA.-La sanci�n que establece el art�culo 89 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles para el litigante que se negare a exhibir en el acto de la diligencia relativa, los documentos que deban ser objeto de una inspecci�n ocular, no es otra cosa, que una confesi�n ficta la cual por su propia naturaleza, puede ser desvirtuada mediante la aportaci�n de prueba bastante en contrario.

  6. directo 49/63. B.S.V.. 8 de octubre de 1964. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: A.P., que dice:

    "TERCERO.-Los anteriores conceptos de violaci�n, resultan infundados. En efecto, de los propios t�rminos en que se expresan dichos conceptos de violaci�n, claramente se advierte que lo que en s� reclama la quejosa es la valoraci�n que efectu� la responsable de las pruebas de inspecci�n judicial que aport� y documentales rendidas por su contraparte, toda vez que en concreto adujo que la citada responsable valor� ilegalmente dichas probanzas al pretender que con las documentales aludidas se desvirtuaron los efectos que en los t�rminos del art�culo 89 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles, se produjeron en el proceso laboral al no haber exhibido el demandado, en el acto de la diligencia relativa, los documentos que debieron de haber sido objeto de la multicitada inspecci�n.-Ahora bien, la sanci�n que establece el invocado art�culo 89 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles para el litigante que se negare a exhibir en el acto de la diligencia relativa, los documentos que deb�an ser objeto de una inspecci�n ocular, no es otra cosa, como justamente establece la Junta responsable, que una confesi�n ficta la cual por su propia naturaleza, puede ser desvirtuada mediante la aportaci�n de prueba bastante en contrario. En la especie, con la susodicha inspecci�n se trat� de demostrar: Que el demandante no hab�a pagado a la actora durante el tiempo que estuvo a sus servicios, por lo menos el salario m�nimo legal, as� como las prestaciones que se hicieron consistir en vacaciones, tiempo extra y s�ptimos d�as; y si bien, por auto de diecisiete de marzo de mil novecientos sesenta y dos, la Junta del conocimiento provey�: ?T�ngase por ciertos los hechos que trata de probar la parte actora con dicha inspecci�n.?; resulta que, como acertadamente establece la responsable, con las pruebas documentales que rindi� el demandado que corren agregadas a fojas de la siete a la doce del expediente laboral, y que no fueron desvirtuadas en forma alguna por la contraparte, est�n plenamente demostrados los siguientes extremos: a) Que el dos de abril de mil novecientos sesenta y uno, le fueron pagados a la actora ochenta y cuatro pesos por concepto de vacaciones correspondientes al �ltimo a�o laborado; y b) que respecto de las �ltimas cuatro semanas que trabaj� la actora con el demandado, le otorg� sendos recibos al recibir el importe de sus salarios correspondientes a cada una de dichas semanas, apareciendo de cada uno de esos recibos, por una parte, que la referida demandante percib�a el salario m�nimo vigente en la regi�n; y por la otra, que manifest� la propia demandante respaldado con su firma, que siempre percibi� el pago del importe de los s�ptimos d�as y d�as festivos, haciendo constar al final de cada recibo, lo siguiente: ?Que no se me adeudan salarios anteriores de ninguna naturaleza.?. En consecuencia, no existe duda en cuanto a que la multicitada Junta responsable al pronunciarse el laudo reclamado valor� conforme a derecho las pruebas aportadas por las partes en litigio y a que se ha hecho relaci�n por lo que al haber pronunciado laudo absolutorio bas�ndose en la justa valoraci�n de las pruebas aludidas, con ello no pudo haber incurrido en perjuicio de la actora laboral y hoy quejosa en violaci�n de garant�as, por lo que habr� de negarse a dicha quejosa B.S.V., el amparo y la protecci�n de la Justicia Federal que solicit�."

    As�, conforme a lo explicado, debe prevalecer el criterio adoptado por esta Segunda Sala, coincidente con el del Sexto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, el que de acuerdo con lo dispuesto por el art�culo 195 de la Ley de A., debe regir con car�cter jurisprudencial, en los siguientes t�rminos:

    CONFESI�N FICTA DEL TRABAJADOR Y PRUEBA DE INSPECCI�N RESPECTO DE DOCUMENTOS NO EXHIBIDOS QUE EL PATR�N TIENE OBLIGACI�N DE CONSERVAR. SI LOS RESULTADOS QUE GENERAN SON CONTRADICTORIOS, SU VALOR PROBATORIO SE NEUTRALIZA, A MENOS QUE EXISTA OTRA PROBANZA QUE CONFIRME EL SENTIDO DE UNA DE ELLAS.-De la interpretaci�n arm�nica de lo dispuesto en los art�culos 786, 788, 789, 804, 805, 827, 828, 830 al 833 de la Ley Federal del Trabajo, se desprende que en el procedimiento laboral tanto la confesi�n ficta del trabajador, como la prueba de inspecci�n sobre documentos no exhibidos que el patr�n tiene la obligaci�n de conservar, generan presunciones respecto de lo que el oferente pretende probar, por lo que si los resultados que arroje su desahogo son contradictorios, se neutraliza su valor probatorio, a menos que exista otra prueba que robustezca el sentido de una de las dos, en atenci�n a los principios procesales que en esta materia rigen la valoraci�n, plasmados en el diverso art�culo 841 de la ley citada.

    Por lo expuesto y fundado, se

    resuelve:

PRIMERO

Existe la contradicci�n de tesis precisada en el considerando quinto de esta resoluci�n.

SEGUNDO

Debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia el criterio de esta Segunda Sala que se menciona en la parte final del considerando quinto de esta sentencia.

N.�quese; rem�tase la tesis jurisprudencial referida en el punto resolutivo segundo de esta ejecutoria al Pleno, a la Primera Sala y a los Tribunales Colegiados que no intervinieron en la contradicci�n, as� como al Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta; env�ese copia de esta ejecutoria a los Tribunales Colegiados de los que deriv� la contradicci�n; en su oportunidad, arch�vese el expediente.

As� lo resolvi� la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros: J.D.R., G.D.G.�ngora P., S.S.A.A., G.I.O.M. y presidente J.V.A.A.�n. Fue ponente el Ministro Juan D�az R..

Nota: La tesis de rubro: "CONFESI�N FICTA, NO SE DESTRUYE CON LA PRESUNCI�N DERIVADA DE LA INSPECCI�N OCULAR, PUESTO QUE �STA NO CONSTITUYE PRUEBA FEHACIENTE.", citada en esta ejecutoria, aparece publicada con el n�mero II.T.245 L, en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, T.X., febrero de 2003, p�gina 1032.