Ejecutoria num. 2a./J. 151/2002 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala - Jurisprudencia - VLEX 26825788

Ejecutoria num. 2a./J. 151/2002 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala

Emisor:Segunda Sala
Número de Resolución:2a./J. 151/2002
Localizacion:GUILLERMO I. ORTIZ MAYAGOITIA.
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Febrero de 2003
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 128/2001-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL SEGUNDO CIRCUITO, EL TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL PRIMER CIRCUITO Y EL SEXTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL PRIMER CIRCUITO.PRUEBA DOCUMENTAL EN EL PROCEDIMIENTO LABORAL. EL APERCIBIMIENTO QUE REALICE LA JUNTA DE CONCILIACIÓN Y ARBITRAJE AL ORDENAR LA PRÁCTICA DEL COTEJO O COMPULSA, CONSISTENTE EN TENER COMO AUTÉNTICO EL DOCUMENTO OBJETADO EN CASO DE NO EXHIBIRSE SU ORIGINAL, EN HIPÓTESIS DIVERSAS A LAS PREVISTAS EN LOS ARTÍCULOS 784, 804 Y 805 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO, CONSTITUYE UNA VIOLACIÓN A LAS LEYES DEL PROCEDIMIENTO.PRUEBA DOCUMENTAL EN EL PROCEDIMIENTO LABORAL. LA INSERCIÓN DEL FORMULISMO "SIN PREJUZGAR" SOBRE LA EXISTENCIA DE LOS DOCUMENTOS ORIGINALES, U OTRO SIMILAR, AL ACORDAR LA ADMISIÓN DE SU COTEJO O COMPULSA, AUN CUANDO CARECE DE FUNDAMENTO JURÍDICO, NO DA LUGAR A ORDENAR LA REPOSICIÓN DEL PROCEDIMIENTO.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 128/2001-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL SEGUNDO CIRCUITO, EL TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL PRIMER CIRCUITO Y EL SEXTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL PRIMER CIRCUITO.

MINISTRO PONENTE: G.I.O.M..

SECRETARIO: ALBERTO D�AZ D�AZ.

CONSIDERANDO:

TERCERO

A fin de estar en aptitud de resolver la contradicci�n de tesis denunciada, es preciso atender a las consideraciones sustentadas por los �rganos colegiados que emitieron las respectivas ejecutorias, siendo las que a continuaci�n se transcriben.

El Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito, en la ejecutoria que dict� al resolver el amparo directo n�mero 721/99, promovido por R.A.C., en lo conducente, sostuvo:

"Merecen an�lisis preferente los conceptos de violaci�n relacionados con la incorrecta admisi�n de las pruebas, consistentes en la inspecci�n ocular en el domicilio de la demandada, as� como el cotejo y compulsa con su original de la documental, consistente en un escrito por medio del cual se comunica al actor las instrucciones a seguir en el desempe�o de sus funciones, pues se admitieron sin prejuzgar sobre la existencia del documento, as� como la calificaci�n indebida de las posiciones n�meros 2, 3 y 5 que le fueron formuladas por su contraria, argumentos todos estos que entra�an violaciones al procedimiento, que de resultar fundados se estar�a en imposibilidad de examinar el fondo del asunto y llevar�a a conceder el amparo para el efecto de que fueran subsanadas las violaciones procesales de que se trata.

"El art�culo 159, fracci�n III, de la Ley de Amparo, al prever que: ?Art�culo 159. ... III. Cuando no se le reciban las pruebas que legalmente haya ofrecido, o cuando no se reciban conforme a la ley.? contempla, entre otras cosas, como violaciones al procedimiento el que no se admitan correctamente las pruebas legalmente ofrecidas, por lo cual, quedando encuadradas en tal hip�tesis las violaciones que se invocan, a continuaci�n se procede a examinar si �stas son ciertas o no, si dejan en estado de indefensi�n al promovente y trascienden al resultado del fallo.

"De las constancias que obran en el juicio laboral n�mero J.9/517/97, aparece que en la audiencia del d�a quince de diciembre de mil novecientos noventa y siete, la actora, entre otras probanzas, ofreci� las siguientes: ?VI. La documental consistente en un escrito por medio del cual se le comunica al actor instrucciones a seguir, para que a su vez informe a los conductores de combis y microbuses de la empresa Autotransportes Ixtlixochitl, S.A. de C.V. de dichas instrucciones, expedida por el se�or J.C.B.C., en fecha 31 de agosto de 1993, documental que para el caso de ser objetada, por ser una copia, se ofrece el cotejo y compulsa con su original que obra en las oficinas de la demandada. ...?.

"...

"El nueve de enero de mil novecientos noventa y ocho, la responsable acord�, en relaci�n con las pruebas anotadas, lo siguiente:

"?De las pruebas que ofrece la parte actora, las mismas se aceptan en su totalidad por estar ofrecidas conforme a derecho, ordenando se agregue en autos las documentales exhibidas por la actora para que surtan sus efectos legales correspondientes, con la aclaraci�n de que, por lo que respecta a los documentos base del cotejo y la inspecci�n, se le aceptan sin prejuzgar sobre la existencia de los mismos ...?

"...

"Por cuanto hace a la admisi�n de las pruebas de inspecci�n, el cotejo y compulsa, sin prejuzgar sobre la existencia de los documentos en relaci�n con los cuales fueron ofrecidas, es correcta por las razones que a continuaci�n se exponen.

"Para mayor comprensi�n del punto a esclarecer, conviene transcribir los siguientes art�culos:

"?Art�culo 784. La Junta eximir� de la carga de la prueba al trabajador, cuando por otros medios est� en posibilidad de llegar al conocimiento de los hechos, y para tal efecto requerir� al patr�n para que exhiba los documentos que, de acuerdo con las leyes, tiene la obligaci�n legal de conservar en la empresa, bajo el apercibimiento de que de no presentarlos, se presumir�n ciertos los hechos alegados por el trabajador. En todo caso, corresponder� al patr�n probar su dicho cuando exista controversia sobre:

"?I.F. de ingreso del trabajador;

"?II. A.�edad del trabajador;

"?III. Faltas de asistencia del trabajador;

"?IV. Causa de rescisi�n de la relaci�n de trabajo;

"?V.T.�n de la relaci�n o contrato de trabajo para obra o tiempo determinado, en los t�rminos del art�culo 37 fracci�n I y 53 fracci�n III de esta ley;

"?VI. Constancia de haber dado aviso por escrito al trabajador de la fecha y causa de su despido;

"?VII. El contrato de trabajo;

"?VIII. D.�n de la jornada de trabajo;

"?IX. Pagos de d�as de descanso y obligatorios;

"?X.D. y pago de las vacaciones;

"?XI. Pago de las primas dominical, vacacional y de antig�edad;

"?XII. Monto y pago del salario;

"?XIII. Pago de la participaci�n de los trabajadores en las utilidades de las empresas; y

"?XIV. I.�n y aportaci�n al Fondo Nacional de la Vivienda.?

"?Art�culo 804. El patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los documentos que a continuaci�n se precisan:

"?I.C. individuales de trabajo que se celebren, cuando no exista contrato colectivo o contrato ley aplicable;

"?II. Listas de raya o n�mina de personal, cuando se lleven en el centro de trabajo; o recibos de pagos de salarios;

"?III. Controles de asistencia, cuando se lleven en el centro de trabajo;

"?IV. Comprobantes de pagos de participaci�n de utilidades, de vacaciones, de aguinaldos, as� como las primas a que se refiere esta ley; y

"?V. Los dem�s que se�alen las leyes.

"?Los documentos se�alados por la fracci�n I deber�n conservarse mientras dure la relaci�n laboral y hasta un a�o despu�s; los se�alados por las fracciones II, III y IV durante el �ltimo a�o y un a�o despu�s de que se extinga la relaci�n laboral, y los mencionados en la fracci�n V, conforme lo se�alen las leyes que los rijan.?

"?Art�culo 805. El incumplimiento a lo dispuesto por el art�culo anterior, establecer� la presunci�n de ser ciertos los hechos que el actor exprese en su demanda, en relaci�n con tales documentos, salvo la prueba en contrario.?

"?Art�culo 828. Admitida la prueba de inspecci�n por la Junta, deber� se�alar d�a, hora y lugar para su desahogo; si los documentos y objetos obran en poder de alguna de las partes, la Junta la apercibir� que, en caso de no exhibirlos, se tendr�n por ciertos presuntivamente los hechos que se tratan de probar. Si los documentos y objetos se encuentran en poder de personas ajenas a la controversia se aplicar�n los medios de apremio que procedan.?

"De estos preceptos se desprende que la parte patronal tiene la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio diversos documentos relacionados con hechos y prestaciones que se generan con la existencia, desarrollo y terminaci�n de la relaci�n laboral. Adem�s, de que en caso de controversia sobre alguno de los puntos alegados, si el patr�n incumple con dicha obligaci�n se genera en su contra la sanci�n consistente en que se tendr�n por presuntivamente ciertos los hechos que con relaci�n a ella hubiere razonadamente alegado el trabajador en su demanda, salvo prueba en contrario.

"Tambi�n la H. Suprema Corte de Justicia de la Naci�n ha se�alado a trav�s de la tesis jurisprudencial n�mero 2a./J. 19/97, T.V., mayo de 1997, p�gina 284, Segunda Sala (sic) del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, rubro: ?INSPECCI�N DE DOCUMENTOS EN MATERIA LABORAL. EL APERCIBIMIENTO A LA PARTE QUE LOS HA DE EXHIBIR, DEBE HACERSE TOMANDO EN CUENTA LA CLASE DE DOCUMENTOS Y LA PARTE QUE LOS PUEDE TENER EN SU PODER.?, que para determinar la procedencia del apercibimiento previsto por el art�culo 828 de la Ley Federal del Trabajo, deben distinguirse dos situaciones:

"a) Si se trata de documentos previstos por el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo, que el patr�n tiene la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio; y

"b) Si ha de versar sobre cualesquiera otros documentos no comprendidos en el art�culo 804 y leyes a las que remite.

"En el primer supuesto nos dice que la obligaci�n probatoria la impone la ley al patr�n sin importar el car�cter con que ocurre al proceso.

"Por ello, trat�ndose de este tipo de documentos la autoridad laboral, al preparar la prueba de inspecci�n, debe requerir al patr�n para que los exhiba, apercibido que de no hacerlo se tendr� el hecho como presuntivamente cierto, salvo prueba en contrario, proceder que se ajusta a los principios que rigen la obligaci�n probatoria derivada de los art�culos 784, 804, 805 y 828 de la propia ley, que se sustentan en que: El patr�n es el que cuenta con mayores elementos probatorios cuando se controvierten determinadas prestaciones porque, incluso, existe obligaci�n legal a su cargo de confeccionar y conservar los documentos relacionados con ellos; por lo que, precisamente, de tal obligaci�n se deriva la presunci�n de que obran en su poder, y su no exhibici�n se traduce, a la vez, en un indicio de querer ocultarlos y de ah� la referida sanci�n.

"Ahora, si la inspecci�n ha de versar sobre cualesquiera otros documentos no comprendidos en el art�culo 804 y leyes a las que remite, aun cuando afirme el oferente que obran en poder del patr�n, a menos de que as� sea, el apercibimiento no se justifica porque la ley no impone al patr�n su confecci�n, ni conservaci�n y no existe dato que presuma los tenga en su poder.

"Esto significa que la ley y la jurisprudencia establecen una regla gen�rica consistente en que al admitir la inspecci�n ocular, e incluso la documental, el cotejo o compulsa (ya que comparte la misma naturaleza) no debe indiscriminadamente realizarse la prevenci�n contenida en los art�culos 784 y 828 de la Ley Federal del Trabajo, sino que ha de realizarse minucioso an�lisis de los documentos sobre los cuales deba versar la prueba y, en principio, proceder� formularlo cuando se trate de documentos rese�ados en el citado art�culo 804, o no estando comprendidos en este precepto existan indicios de que el patr�n los tiene en su poder.

"Sin embargo, esta regla gen�rica presenta dos excepciones:

"a) Cuando el demandado niega la relaci�n laboral. Respecto de la documentaci�n rese�ada en el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo, s�lo proceder�:

"a.1.) Cuando se ofrezca en t�rminos gen�ricos, comprendiendo a todos los trabajadores de la empresa (y no �nicamente referida al actor), con la finalidad de probar mediante su examen cuidadoso que en ella s� figura este �ltimo y, por ende, la relaci�n laboral; y

"a.2.) Sobre documentos particularizados del actor, cuando primeramente se hubiere ofrecido en los t�rminos antes se�alados a.1.), debiendo el apercibimiento formularse en el entendido de que s�lo se har� efectivo si se llegare a demostrar, a trav�s del citado examen, la existencia de la relaci�n laboral.

"b) Cuando niega ser patr�n, due�o o responsable de la fuente de trabajo.

"En el presente asunto, de las constancias anteriormente rese�adas se advierte que la prueba de inspecci�n ocular el actor la ofreci� sobre ?... en el rengl�n correspondiente al actor, precisamente y en controles de asistencia, n�minas, recibos de pago de salario, recibos de pago de vacaciones, recibo de pago de aguinaldo, altas y bajas ante el IMSS, tarjetas checadoras, listas de asistencia y/o cualquier otro documento que en forma administrativa acostumbre llevar la demandada respecto a sus trabajadores ...?, para verificar si en un periodo de un a�o anterior a la fecha en que fue despedido, en los recibos de pago de aguinaldo, vacaciones y prima vacacional correspondientes al a�o de 1996, y los correspondientes a la prima dominical, as� como del pago de salarios, aparec�a que �stos le hab�an sido cubiertos al actor; si se le pagaron sus salarios en los d�as comprendidos del nueve al veinticuatro de junio de ese a�o; si en los controles de asistencia aparec�a que el actor labor� el treinta de junio de 1996, as� como todos los domingos que se�ala.

"Lo anterior pone de manifiesto que si bien el accionante ofreci� la prueba mencionada sobre documentos rese�ados en el citado numeral 804 (n�minas y controles de asistencia) lo hizo en forma particularizada en el rengl�n correspondiente a su persona y no para acreditar la relaci�n laboral, sino otras cuestiones.

"Por lo que si la patronal neg� la existencia del v�nculo laboral aducido por el actor, y �ste s�lo ofrece la inspecci�n mencionada en forma particularizada, no para demostrar ese nexo, sino para que el actuario verificara en los documentos se�alados si aparec�an cubiertas las prestaciones indicadas, y la responsable admite la prueba de inspecci�n ?sin prejuzgar?, esto es, sin formular el apercibimiento en cuesti�n sobre la existencia de esos documentos, debe concluirse que fue correcta tal admisi�n, pues no se surten las referidas circunstancias que el legislador impl�citamente tuvo en cuenta para establecer el citado apercibimiento: la obligaci�n del patr�n de confeccionarlos y conservarlos, cuenta habida de que malamente se le podr�a imponer esa obligaci�n con respecto al actor cuando el patr�n niega la relaci�n laboral, como en la especie, o bien, niega tener el car�cter de patr�n, o de responsable o propietario de la fuente de trabajo. Am�n de que har�a nugatorio, sin justificaci�n alguna, tanto el principio procesal de que quien afirma est� obligado a probar, como el jurisprudencial ampliamente reconocido de que cuando el patr�n niega lisa y llanamente la referida relaci�n es al trabajador a quien corresponde probarla, pues, en la especie, bastar�a que el patr�n no exhibiera documento alguno de los mencionados por el actor (tal y como ocurri�), referidos a este �ltimo, porque verdaderamente no obre en su poder, congruente con su negativa a aceptar la existencia de la relaci�n laboral, para que se generara la presunci�n de �sta (y tambi�n lo que con esos documentos se pretendi� probar), con lo cual se invertir�a la carga de la prueba, correspondi�ndole al patr�n aportar prueba en contrario para desvirtuarla, lo cual resultar�a absurdo.

"No es �bice para la conclusi�n anterior, la diversa tesis jurisprudencial n�mero 2a./J. 20/97, publicada en la p�gina trescientos siete del T.V., mayo de 1997, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, cuyo texto dice:

"?INSPECCI�N DE DOCUMENTOS EN MATERIA LABORAL. LA PR�CTICA DE MANDARLA PREPARAR �SIN PREJUZGAR SOBRE SU EXISTENCIA�, ES JUR�DICAMENTE INCORRECTA Y AMERITA LA CONCESI�N DEL AMPARO PARA QUE SE REPONGA EL PROCEDIMIENTO, SI LA VIOLACI�N TRASCIENDE AL SENTIDO DEL LAUDO. Cuando la Ley Federal del Trabajo, en su art�culo 828 consigna que �... si los documentos y objetos obran en poder de alguna de las partes, la Junta la apercibir� que, en caso de no exhibirlos, se tendr�n por ciertos presuntivamente los hechos que se tratan de probar.�, impone a las autoridades del trabajo la obligaci�n de tomar en consideraci�n las diversas hip�tesis sobre las que puede versar la prueba, para dar a cada una de ellas el trato que ameritan; de all� que si de modo indiscriminado, mediante el formulismo indicado o alg�n otro de contenido similar, la Junta ordena la preparaci�n de la prueba de inspecci�n, procede conceder el amparo para que se reponga el procedimiento, siempre y cuando esta violaci�n trascienda efectivamente al sentido del laudo reclamado.? (Novena �poca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta. Tomo: V, mayo de 1997. Tesis: 2a./J. 20/97. P�gina: 307).

"Toda vez que una lectura atenta y cuidadosa de la misma, as� como de la ejecutoria de la que deriv�, se aprecia que no es la mera limitante de admitir la prueba de inspecci�n ?sin prejuzgar sobre la existencia de los documentos que ha de versar? lo que constituye la violaci�n procesal, sino el hacerlo de esa forma de ?modo indiscriminado?, esto es, tambi�n en los casos en los que s� procede formular el apercibimiento al patr�n que de no exhibirlos se tendr�n por presuntivamente ciertos los hechos que con ellos el actor pretenda probar. Adem�s, porque �nicamente en estos �ltimos supuestos genera agravio la limitante de m�rito, y no en los casos en que no procede formular apercibimiento alguno, en los que la citada expresi�n ?sin prejuzgar sobre la existencia de los documentos que ha de versar?, se significa simplemente como una precisi�n en el sentido de que no procede el apercibimiento multicitado.

"Por otro lado, en cuanto a la admisi�n del medio de perfeccionamiento relativo al cotejo y compulsa de la documental privada que obra a fojas 58 del expediente laboral, la cual fue admitida ?sin prejuzgar? sobre su existencia, en virtud de lo ya expuesto tambi�n fue correcta.

"En efecto, la prueba de cotejo o compulsa se ofreci� para que la documental consistente en la copia fotost�tica del escrito de fecha treinta y uno de agosto de mil novecientos noventa y tres, fuera cotejada y compulsada con el original que obraba en las oficinas de la demandada, sin embargo, dicho documento no es de los que tenga el patr�n obligaci�n de conservar, conforme al art�culo 804 de la ley federal citada, sino que se trata de un documento privado que fue exhibido en copia fotost�tica y, por tanto, no hab�a lugar a admitir la prueba con el apercibimiento a que se refieren los art�culos 784 y 828 del propio ordenamiento, dado que, como antes se dijo, la demandada neg� el v�nculo laboral.

"Respecto a la tesis que se invoca, publicada en la p�gina ochocientos veintiocho del Tomo III, junio de 1996, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, cuyo texto es: ?DOCUMENTOS, ADMISI�N DE LA COMPULSA O COTEJO DE LOS, �SIN PREJUZGAR� SOBRE SU EXISTENCIA. CONSTITUYE VIOLACI�N PROCESAL. En los casos en que la Junta de Conciliaci�n y Arbitraje admite el cotejo o compulsa propuestos como perfeccionamiento de los documentos ofrecidos, estableciendo que se acepta sin prejuzgar sobre la existencia de los originales respectivos, viola las leyes que rigen el procedimiento laboral, de conformidad con el art�culo 159, fracci�n III, de la Ley de Amparo, porque el art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo, no se�ala si el perfeccionamiento se debe admitir prejuzgando o no sobre la existencia de dichos originales.? (Novena �poca. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta. Tomo: V, mayo de 1997. Tesis: I.3o.T. J/5. P�gina: 522).

"Este tribunal no comparte dicho criterio, en tanto que en �l se considera que siempre que se admita ese medio de perfeccionamiento con la limitante de ?sin prejuzgar sobre la existencia de los originales que ha de versar?, constituye invariablemente una violaci�n procesal que afecta la defensa del quejoso, encuadrable en la fracci�n III del art�culo 159 de la Ley de Amparo.

"Lo anterior, porque si bien es cierto que el art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo no prev� que ese medio de perfeccionamiento se admita prejuzgando o no respecto de la existencia de los originales, tambi�n lo es que comparte las caracter�sticas de la prueba de inspecci�n, en virtud de que cuando �sta recae sobre documentos, ambas tienen la finalidad de que el secretario de la Junta haga constar y d� fe de su existencia y contenido, con la diferencia de que en el cotejo o la compulsa tal constataci�n se debe hacer necesariamente sobre el original del documento que en copia ya fue aportado, esto es, el cotejo o la compulsa se viene a significar como una inspecci�n sui generis y, por tanto, una interpretaci�n sistem�tica del referido art�culo 798, con los diversos 784, 804, 805 y 828, permite v�lidamente formularelapercibimiento previsto en este �ltimo numeral cuando verse sobre alguno de los documentos previstos en el diverso art�culo 804, o bien, existan indicios de que obran en poder del patr�n y, por el contrario, formular la precisi�n de que se hace ?sin prejuzgar sobre la existencia de esos originales?, cuando no se est� en esos supuestos; luego entonces, conforme a estos razonamientos no resulta exacto que tal limitante invariablemente configure la violaci�n procesal referida.

"Siendo, por ende, infundado su concepto de violaci�n.

"...

Consecuentemente, no siendo violatorio el laudo reclamado de las garant�as individuales del quejoso, lo procedente es negarle la protecci�n federal solicitada.

La resoluci�n que antecede dio lugar a la tesis aislada n�mero II.T.135 L, visible en la p�gina 1041, Tomo XI, febrero de 2000, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, del tenor siguiente:

COMPULSA O COTEJO. SU ADMISI�N ?SIN PREJUZGAR SOBRE LA EXISTENCIA DEL ORIGINAL? TRAT�NDOSE DE DOCUMENTOS QUE EL PATR�N NO EST� OBLIGADO A CONSERVAR, NO CONSTITUYE VIOLACI�N PROCESAL. Es exacto que el art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo no prev� que la compulsa o cotejo de un documento en copia con su original se admita prejuzgando o no respecto de la existencia de este �ltimo. Sin embargo, al compartir tal medio de perfeccionamiento la naturaleza de la prueba de inspecci�n cuando �sta recae sobre documentos, ya que ambas tienen la finalidad de dar fe de su existencia y contenido, con la diferencia de que en el cotejo o la compulsa, la constataci�n se debe hacer necesariamente sobre el original del documento aportado en copia; una interpretaci�n sistem�tica del art�culo citado, con los diversos 784, 804, 805, 807 y 828 de la misma ley, permite v�lidamente formular al patr�n el apercibimiento previsto en el �ltimo numeral, si el oferente de la compulsa o cotejo afirma que el original respectivo obra en su poder y versa sobre alguno de los documentos que est� obligado a conservar y exhibir de conformidad con lo previsto en el mencionado art�culo 804, o bien si existen indicios de que en efecto lo posee. Por consiguiente, cuando no se trata de esta clase de documentos, la precisi�n que hace la Junta al admitir ese medio de perfeccionamiento en el sentido de que no prejuzga sobre la existencia de los mismos, no infringe ninguna disposici�n procesal ni causa agravio al oferente de la prueba que lo deje en estado de indefensi�n.

CUARTO

El Sexto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, en la ejecutoria que dict� al fallar el amparo directo n�mero 506/90, interpuesto por Petr�leos Mexicanos, expuso las consideraciones del tenor siguiente:

"CUARTO. El concepto de violaci�n hecho valer por el quejoso es fundado.

"En efecto, la Junta responsable consider� indebidamente que con la copia fotost�tica del escrito de fecha treinta y uno de marzo de mil novecientos ochenta y seis (foja 17), se acredit� el pago a favor del actor de una cantidad equivalente a veinte veces el importe de la compensaci�n mensual extraordinaria, ya que por tratarse de una copia fotost�tica que no fue perfeccionada, aun cuando se llev� a cabo el cotejo correspondiente, pero la Junta no hizo efectivo el apercibimiento, motivo por el cual la copia fotost�tica de referencia carece de valor probatorio, de conformidad con la jurisprudencia n�mero 66, publicada en la p�gina 64 de la Quinta Parte del �ltimo Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n, que expresa: ?COPIAS FOTOST�TICAS, VALOR PROBATORIO DE LAS. REQUISITO DE FORMA. No se le puede conceder valor probatorio alguno a las pruebas documentales fotost�ticas cuando son objetadas seg�n lo ordena el art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo vigente, si al ofrecerlas no se cumple con los requisitos de forma, como son el que se acompa�en de su original; a falta de este �ltimo, el que se ofrezca su cotejo con su original; a falta del citado cotejo, el que la propia documental fotost�tica se encuentre certificada por un funcionario con fe p�blica que manifieste haber tenido el original a la vista y que ambos concuerdan en todas sus partes.?; y, adem�s, una vez admitido el cotejo tendiente a perfeccionar la documental consistente en una copia fotost�tica propuesta como prueba, necesariamente debe llevarse a cabo, sin embargo, no puede legalmente presumirse la certeza de los hechos que con ella se pretenden acreditar, por falta de la exhibici�n de su original.

En ese orden de ideas, debe concederse el amparo al quejoso para el efecto de que la Junta responsable dicte un nuevo laudo en el que considere que el actor no prob� la procedencia del pago de la cantidad equivalente a veinte veces el importe de la compensaci�n mensual extraordinaria reclamada.

Asimismo, el citado tribunal, en la ejecutoria que dict� al resolver el amparo directo n�mero 6096/89, promovido por J.�s J.D.G.�n, en lo conducente sostuvo:

"CUARTO. Los conceptos de violaci�n, mismos que por raz�n de t�cnica se estudian en orden diverso al planteado, son en parte inoperantes, por otra infundados, y resulta fundado s�lo uno de ellos.

"...

Ahora bien, en cuanto a que el ahora quejoso continu� laborando en su puesto del once al diecis�is de agosto de mil novecientos ochenta y cinco, y que por ello la renuncia dej� de surtir efectos, tal afirmaci�n no qued� acreditada en autos, pues la copia fotost�tica de la tarjeta de asistencia por �l ofrecida y que aparece a fojas 48 carece de eficiencia demostrativa, no obstante que se haya ofrecido su perfeccionamiento mediante su cotejo, puesto que al llevarse a cabo su desahogo (foja 135), el actuario asent� que ?... no se encontr� la tarjeta de tiempo Pemex 3, forma 25, del actor, y en la cual consta que chec� los d�as indicados en el presente cotejo, correspondiente a la documental IX de pruebas de la actora.?, ya que una vez admitido el cotejo tendiente a perfeccionar la documental consistente en una copia fotost�tica propuesta como prueba necesariamente debe llevarse a cabo; sin embargo, no puede legalmente presumirse la certeza de los hechos que con ella se pretenden acreditar, por falta de exhibici�n de su original, criterio que ya ha sido sostenido por este tribunal al resolver el diverso amparo directo n�mero DT. 506/90, promovido por Petr�leos Mexicanos, fallado el veintiocho de febrero del a�o en curso por unanimidad de votos. ...

Las resoluciones que anteceden dieron lugar a la tesis aislada consultable en la p�gina 368, T.V., Segunda Parte-1, enero a junio de 1990, Octava �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n, cuyos rubro y texto son los siguientes:

PRUEBA DOCUMENTAL EN COPIAS FOTOST�TICAS, SU VALOR PROBATORIO. REQUISITOS DE FORMA. Una vez admitido el cotejo tendiente a perfeccionar la documental, consistente en una copia fotost�tica propuesta como prueba, necesariamente debe llevarse a cabo, sin embargo, no puede legalmente, presumirse la certeza de los hechos que en ella se pretende acreditar, por falta de exhibici�n de su original.

QUINTO

Por su parte, el Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito se pronunci� en los siguientes t�rminos:

En el amparo directo n�mero 733/96, promovido por S.R.�os �vila, sostuvo:

"TERCERO. Son fundados los conceptos de violaci�n.

"El actor afirm� en su demanda laboral que el veintiuno de diciembre de mil novecientos noventa y dos fue contratado por las empresas Desarrollo de Infraestructura, Sociedad An�nima de Capital Variable y Grupo Mexicano de Desarrollo, Sociedad An�nima de Capital Variable, para prestarles sus servicios en las obras de construcci�n de la autopista M�xico-Acapulco, en el tramo correspondiente entre Chilpancingo, G. y Cuernavaca, M., y que el veintinueve de diciembre del mismo a�o fue despedido injustificadamente de su empleo.

"La empresa demandada, Desarrollo de Infraestructura, Sociedad An�nima de Capital Variable, acept� la relaci�n laboral, habiendo negado el despido, aduciendo que el actor renunci� a su trabajo el d�a treinta de diciembre de mil novecientos noventa y dos, y la empresa codemandada, Grupo Mexicano de Desarrollo, Sociedad An�nima de Capital Variable, neg� la relaci�n de trabajo con el demandante.

"De las constancias que obran en el expediente laboral, se advierte que el actor hoy quejoso ofreci� como prueba, entre otras: ?3. La documental consistente en dos copias de pago de prestaciones por conducto de Grupo Mexicano de Desarrollo, S.A. de C.V., fechadas los d�as veintitr�s y veinticuatro de diciembre del a�o pr�ximo pasado; por lo que hace a la documental de fecha veintitr�s de diciembre del a�o pr�ximo pasado, la demandada Grupo Mexicano de Desarrollo, S.A. de C.V., le entrega al actor un catre con colchoneta y un cobertor, esto en la obra de Huitzuco, Estado de G.; y por lo que hace a la documental de veinticuatro de diciembre del a�o pr�ximo pasado, se le cubre al actor una prestaci�n en nuevos pesos por las cantidades de N$300.00, N$300.00, N$110.00 y la de N$300.15, prueba que se ofrece en copia fotost�tica, las que solicito se agreguen a los autos para todos los efectos a que haya lugar, y particularmente para destruir la excepci�n propuesta por dicha empresa en el sentido de que entre ella y el actor no existe ni existi� relaci�n de trabajo alguna, prueba que se relaciona con todos los hechos de la demanda y para el supuesto caso de que fueran objetadas, por tratarse de copias fotost�ticas, se ofrece desde ahora el cotejo o compulsa con sus originales que obran en poder de la citada codemandada y en el domicilio que se se�al� para ser emplazada, debiendo apercibirse a la misma de que si se niega a exhibir los originales en cuesti�n se tengan por perfeccionados dichos documentos (fojas treinta y nueve vuelta y cuarenta).?.

"La parte demandada, en relaci�n con la documental de que se trata, dijo:

"?3. Se objeta en cuanto a su autenticidad de contenido y firma, y en cuanto a su alcance y valor probatorio, en virtud de que se trata de documentales llenadas unilateralmente por la parte actora, en el cual no se aprecia qu� persona suscribe dicho documento, adem�s de tratarse de una hoja simple donde no aparece en el rengl�n correspondiente a �recib� qu� persona recibe, sino que nada m�s aparece un garabato, sin que hagan fe plena de que se trata de un documento perteneciente al actor y se hace del conocimiento de esta H. Junta que dichos documentos no existen en su original, porque fueron elaborados unilateralmente por la parte actora y desde este momento se reserva el derecho para ejercitar con posterioridad ante la autoridad que proceda, adem�s de que debe ser desechada por no estar ofrecida conforme a derecho con las anteriores, se dice, las anteriores manifestaciones son por igual por lo que hace al vale de resguardo sin n�mero y al supuesto recibo de pago, dicho documento no aparece que se trate de ning�n recibo, porque simplemente es una hoja en el que aparece un garabato y no manifiesta qu� persona suscribe dicho documento ni qu� persona lo recibe.?

"La Junta al acordar sobre la admisi�n de pruebas, en lo conducente, expres�:

"?De la parte actora, el cotejo ofrecido por su parte, el mismo se acepta sin prejuzgar sobre la existencia de dichos originales, toda vez que no se establece firma alguna por lo que respecta a la empresa demandada (foja cuarenta y uno vuelta), se�al�ndose con posterioridad fecha y hora para su desahogo (foja ciento quince vuelta) y llev�ndose a cabo el mismo sin que la codemandada Grupo Mexicano de Desarrollo, Sociedad An�nima de Capital Variable, exhibiere los originales, seg�n consta en el acta que al efecto levant� el actuario de la Junta (foja ciento diecis�is), pues adujo la mencionada empresa que no es posible la exhibici�n de los originales, toda vez que se trata de copias fotost�ticas elaboradas por la parte actora unilateralmente, ante lo cual la Junta tuvo por desahogado el citado cotejo mediante acuerdo de veintisiete de abril de mil novecientos noventa y cinco, expresando que a las documentales objeto del mismo se les dar� valor en el momento de dictar resoluci�n.?

"El art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo, establece:

"?Art�culo 798. Si el documento privado consiste en copia simple fotost�tica se podr� solicitar, en caso de ser objetado, la compulsa o cotejo con el original; para este efecto, la parte oferente deber� precisar el lugar donde el documento original se encuentre.?

"Ahora bien, el actor ofreci� como prueba de su parte la documental n�mero tres, antes transcrita, para comprobar la relaci�n de trabajo con la demandada Grupo Mexicano de Desarrollo, Sociedad An�nima de Capital Variable, y para el caso de que fuera objetada, el propio actor ofreci� la compulsa con sus originales, precisando el domicilio en donde deber�a llevarse a cabo, y como dicha empresa objet� la documental en cuesti�n, resulta evidente que al haberse admitido el citado medio de perfeccionamiento por la Junta, estableciendo que se aceptaba ?sin prejuzgar sobre la existencia de dichos originales?, toda vez que no se establece firma alguna por lo que respecta a la empresa demandada, dicha responsable conculc� las garant�as individuales del quejoso, pues no admiti� la prueba de que se trata conforme a lo establecido por la ley, ya que �sta, en el transcrito art�culo 798, no se�ala si el perfeccionamiento se debe admitir prejuzgando o no sobre la existencia de los originales objeto del cotejo, por lo que se actualiza el supuesto previsto por la fracci�n III del art�culo 159 de la Ley de Amparo.

En m�rito de lo antes expuesto, procede conceder el amparo al quejoso para el efecto de que la Junta, dejando insubsistente el laudo reclamado, reponga el procedimiento, y siguiendo los lineamientos de esta ejecutoria mande practicar el cotejo de los documentos ofrecidos como prueba n�mero tres del actor, en los t�rminos establecidos por el art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo y, en su oportunidad, resuelva la controversia como en derecho corresponda.

En el amparo directo n�mero 8803/96, promovido por J.A.G.�lez Leyva, resolvi�:

"... La Junta responsable, al admitir el medio de perfeccionamiento consistente en el cotejo de la documental ofrecida por el actor en el apartado VI de su escrito de pruebas, precis� lo siguiente:

"?Por lo que hace a la documental, en el apartado VI, toda vez que la misma es objetada, se se�alan las, se dice, g�rese atento exhorto a la Junta Especial No. 28 para que se sirva llevar a cabo el cotejo de la documental antes mencionada, en el domicilio de la secci�n 24 del STPRM, sito en Salamanca, Gto., el cual deber� desahogar sin prejuzgar sobre la existencia del mismo por Pemex (foja 120).?

"El proceder de la Junta responsable, transcrito con anterioridad, actualiz� la hip�tesis prevista en la fracci�n III del art�culo 159 de la Ley de Amparo, al no haber admitido el cotejo de la documental de foja ciento veinte (120), conforme a la ley, es decir, al recibir el cotejo propuesto por el actor ?sin prejuzgar sobre su existencia? incurri� en violaci�n procesal, pues ning�n precepto de la Ley Federal del Trabajo faculta a las Juntas para admitir el perfeccionamiento de las pruebas ?sin prejuzgar sobre la existencia?, por ello, al haber recibido el cotejo de la documental n�mero VI del escrito de pruebas del actor en los t�rminos antes precisados, transgredi� el art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo y, en consecuencia, dej� en estado de indefensi�n al quejoso al haber admitido una prueba de su parte en forma ilegal.

"La violaci�n procesal destacada con anterioridad afecta las defensas del quejoso y transgrede (sic) el resultado del fallo, porque en el laudo reclamado la Junta del conocimiento desestim� la documental consistente en la solicitud sindical de fojas setenta y uno (71), misma con la que el actor intent� acreditar haber solicitado al sindicato ser propuesto para ocupar un puesto de planta, por lo cual al haberse admitido el perfeccionamiento sin prejuzgar y al haber sido objetada por Petr�leos Mexicanos y el sindicato codemandado, la Junta transgredi� en perjuicio del quejoso las leyes procesales.

"Adem�s, el proceder de la Junta antes relacionado dej� sin defensa al quejoso, pues desestim� la prueba en estudio, en los t�rminos siguientes:

"?Respecto del documento ofrecido por el actor en el apartado VI, consistente en la documental de la solicitud formulada ante la secci�n 24 del STPRM, que se encuentra a folio 71, objetada en autenticidad, literalidad de contenido y firma por la secci�n 24 del STPRM, en virtud de no haber recibido ninguna solicitud del actor, por tanto, se orden� el cotejo propuesto por la parte actora, seg�n consta a foja 120, sin prejuzgar sobre la existencia del documento en el domicilio de la secci�n 24 sindical, que se realiz� el 6 de abril de 1995, seg�n consta a fojas 135; sin embargo, de la citada acta se desprende que la secci�n 24 no exhibi� documento a fin de realizar el cotejo ordenado y seg�n se desprende por acuerdo de 23 de agosto de 1995, toda vez que la documental de foja 71, fue admitida sin prejuzgar sobre su existencia, por tanto, la no exhibici�n del citado documento no perjudica los intereses de la demandada por lo ya se�alado; en tal virtud, el actor no acredita haber cumplido con el requisito contemplado en el art�culo 155 de la ley de la materia (fojas 141 y 142).?

"Lo anterior reitera el criterio sostenido por este Tribunal Colegiado, visible en la p�gina ochocientos veintiocho (828) del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, relativo al mes de junio de mil novecientos noventa y seis (1996), Tomo tres (III), Novena �poca, cuyos texto y rubro son los siguientes:

"?DOCUMENTOS, ADMISI�N DE LA COMPULSA O COTEJO DE LOS. SIN PREJUZGAR SOBRE SU EXISTENCIA. CONSTITUYE VIOLACI�N PROCESAL.? (se transcribe).

Consecuentemente, lo procedente es conceder el amparo solicitado para que la Junta responsable deje insubsistente el laudo reclamado y reponga el procedimiento, a efecto de ordenar el correcto desahogo de la inspecci�n V ofrecida por el quejoso, as� como admitir correctamente el cotejo ofrecido como perfeccionamiento de la documental VI del escrito de pruebas del actor, omitiendo la expresi�n sin prejuzgar, y apercibiendo a la secci�n sindical que de no exhibir la documentaci�n materia del cotejo se tendr� por perfeccionada.

En el amparo directo n�mero 11903/96, promovido por S.L.R.�guez, puntualiz�:

"... As�, en la anunciada suplencia de la queja resulta pertinente relatar que el actor ofreci� en el expediente 416/93, en el apartado II, inciso B, de su escrito de ofrecimiento de pruebas (fojas treinta bis), la documental consistente en:

"?b) Copia Pemex 12 forma 59, en la cual consta que la demandada le solicit� al H.C.� ejecutivo local de la secci�n 47 del STPRM, candidato para ocupar candidato para ocupar (sic) la vacante definitiva como operario especialista combusti�n y/o electr�nico adscrito a la Superintendencia de Producci�n D.. C., con motivo de una vacante definitiva. Consta, asimismo, que la secci�n en la misma forma propuso al actor S. L�pez R.�guez. Aparece una leyenda que dice �deber� desistir de la demanda que tiene contra Pemex� una firma ilegible. R. esta prueba con el hecho 2 de la demanda. En caso de ser objetada en cuanto a su autenticidad solicito su perfeccionamiento mediante cotejo que se haga con su original que obra en el departamento de personal de la demandada en Ciudad del C., C., y para la cual deber� girarse exhorto a la autoridad competente.?

"La empresa demandada objet� las pruebas de la parte actora en los siguientes t�rminos:

"...

"En la etapa de ofrecimiento y admisi�n de pruebas, en la audiencia de fecha veintisiete de octubre de mil novecientos noventa cuatro, laJuntaresponsable acord�, respecto de la remisi�n de las pruebas de referencia, lo siguiente:

"?Asimismo, deber� se�alar lo necesario para el desahogo del cotejo ofrecido por la actora en el apartado IV, inciso b), de pruebas, en el domicilio se�alado en autos, apercibida Pemex que de no existir el principal requerido se tendr� por perfeccionada dicha documental de conformidad con el art�culo 810 de la ley de la materia.?

"El anterior acuerdo, al ser revocado por los integrantes de la Junta, no alcanz� mayor�a, por lo que con fecha veintiocho de noviembre de mil novecientos noventa y cuatro (fojas sesenta y siete), se emiti� nuevo acuerdo en los siguientes t�rminos:

"?Vistos los votos emitidos por los representantes de los trabajadores y patrones en contra del gobierno, y respecto al acuerdo de 27 de octubre de 1994, y en cumplimiento a los votos de referencia, se aclara que el desahogo de la documental II, inciso b), de la actora, se ordena su desahogo sin prejuzgar sobre la existencia de su original.?

"La anterior decisi�n de la responsable es ilegal, porque no existe disposici�n alguna en la Ley Federal del Trabajo que tal cosa prevea, y s� por el contrario cabr�a apercibir que en caso de no exhibir la documentaci�n se tendr�a por perfeccionada, atendiendo a lo previsto en el art�culo 810 de la Ley Federal del Trabajo, dado que se trata de un documento expedido por el propio demandado, sin que sea exacto que el mismo no se halle firmado, pues en �l se aprecia el nombre y r�brica del superintendente de producci�n del Distrito C., por lo que las objeciones resultaron inatendibles.

"Resulta aplicable al caso, el criterio sostenido por este propio Tribunal que aparece publicado en la p�gina ochocientos veintiocho del Tomo III, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, correspondiente al mes de junio de mil novecientos noventa y seis, que a la letra dice:

"?DOCUMENTOS, ADMISI�N DE LA COMPULSA O COTEJO DE LOS, SIN PREJUZGAR SOBRE SU EXISTENCIA. CONSTITUYE VIOLACI�N PROCESAL.? (se transcribe).

"La violaci�n procesal puesta de manifiesto trascendi� al resultado del fallo en tanto que la Junta, en el laudo combatido, consider� que el demandante no demostr�, como le correspond�a, que exist�a a su favor propuesta sindical para ocupar la plaza definitiva, surti�ndose de esta manera lo previsto en la fracci�n III del art�culo 159 de la Ley de Amparo, y al no haberse recibido conforme a derecho proced�a la prueba documental de referencia.

En consecuencia, habiendo violado las leyes del procedimiento, se debe conceder el amparo de la Justicia Federal solicitada para el efecto de que la responsable deje insubsistente el laudo combatido y reponga �ste, procediendo a ordenar el cotejo de la documental marcada con el inciso b) del punto II del escrito de ofrecimiento de pruebas, con el apercibimiento que de no exhibir el documento se tendr� por perfeccionado, atendiendo a lo previsto en el art�culo 810 de la Ley Federal del Trabajo, prosiga con el procedimiento como proceda en derecho.

En el amparo directo n�mero 12543/96, promovido por A.P.M., sostuvo:

"La Junta responsable, al dictar el acuerdo sobre admisi�n de pruebas, previ� en lo conducente lo que a continuaci�n se transcribe:

"?... la misma autoridad antes se�alada practicar� el cotejo de la documental VI de la actora con su original que obra en la secci�n veinticuatro del STPRM, domicilio conocido en Salamanca, Guanajuato, siendo el apercibimiento sin prejuzgar sobre la existencia de las mismas ...?

"Respecto al expediente acumulado 366/94, el peticionario de este amparo, en la audiencia de ofrecimiento y admisi�n de pruebas, llevada a cabo el d�a tres de mayo de mil novecientos noventa y cinco, ofreci� bajo el numeral 6 la misma prueba documental analizada en p�rrafos anteriores, consistente en la solicitud que present� ante la secci�n veinticuatro del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la Rep�blica Mexicana, pero la copia en los siguientes t�rminos:

"?6. Documental consistente en la copia de la solicitud del, se dice, que el actor present� ante la secci�n 24 del STPRM, y con la que se acredita que dio cumplimiento a lo dispuesto por el art�culo 155 de la Ley Federal del Trabajo; para el caso que el documento sea objetado en cuanto a su autenticidad, se ofrece su perfeccionamiento mediante el cotejo con el original que obra en poder de la secci�n 24 del STPRM, en su domicilio perfectamente conocido en la esq. de las calles de �bano y �rbol Grande, en la colonia Bella Vista, en Salamanca, Gto., solicitando se gire atento exhorto a la Junta Especial N�mero 28, en Guanajuato, Guanajuato, para que en auxilio de las labores de esta Junta se sirva desahogar el cotejo ofrecido, debiendo apercibirse a la secci�n 24 del STPRM, que para el caso de que no presente el documento necesario para el cotejo ofrecido, y toda vez que el mismo tiene el sello de recibido de dicha secci�n, se tendr� por perfeccionado el documento y har� prueba plena; que se reserva su derecho para objetar y adicionar las pruebas de su contraria una vez que le sean dadas a conocer.?

"Por su parte, la Junta al acordar sobre la admisi�n de las pruebas, en lo tocante a la probanza en comento, asent� a fojas ciento veinticuatro vuelta del expediente en cuesti�n:

"?La misma autoridad antes invocada deber� de practicar el cotejo de la documental n�mero seis de la actora con su original que obra en poder de la secci�n veinticuatro del STPRM, domicilio conocido en la esquina de las Calles de �bano y �rbol Grande, en la colonia Bella Vista, en Salamanca, Guanajuato, siendo el apercibimiento sin prejuzgar sobre la existencia de la misma.?

"As� las actuaciones, es de establecerse que los apercibimientos expuestos por la autoridad responsable sobre ?sin prejuzgar sobre la existencia de la misma?, es ilegal, en virtud de que no existe precepto alguno que disponga tal cosa, dado que lo que proced�a era tener por perfeccionado el documento ante la no exhibici�n del mismo, como fue solicitado por el oferente de la prueba. Resulta aplicable al caso, la tesis sostenida por este tribunal, que aparece publicada en la p�gina ochocientos veintiocho del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Tomo III, correspondiente al mes de junio de mil novecientos noventa y seis, cuyo rubro es:

"?DOCUMENTOS, ADMISI�N DE LA COMPULSA O COTEJO DE LOS. SIN PREJUZGAR SOBRE SU EXISTENCIA. CONSTITUYE VIOLACI�N PROCESAL.? (se transcribe).

"La violaci�n procesal anterior transcendi� al resultado del fallo, en tanto que la Junta le neg� valor probatorio, por tratarse de una copia susceptible de alteraci�n, surti�ndose de esta manera lo previsto en la fracci�n III del art�culo 159 de la Ley de Amparo.

En consecuencia, habiendo incurrido la Junta responsable en violaciones de car�cter procesal, tanto en el expediente �ndice 365/96, como su acumulado 366/96, se debe conceder el amparo de la Justicia Federal solicitado para el efecto de que la responsable deje insubsistente el laudo combatido y proceda a reponer el procedimiento, dictando nuevos acuerdos en los cuales admita la prueba documental ofrecida por el actor en los puntos VI de su escrito de ofrecimiento de pruebas, respecto del expediente 365/94 y numeral seis ofrecida en la audiencia de ofrecimiento y admisi�n de pruebas en el expediente 366/94, y prescinda del apercibimiento de ?sin prejuzgar sobre la existencia de la misma?, y en su lugar establezca el de tener por perfeccionado el documento en caso de no exhibirse el original, contin�e con aqu�l como legalmente corresponde.

Por �ltimo, en el amparo directo n�mero 223/97, promovido por G.V.�zquez G.�lez, resolvi�:

"... En cambio, en suplencia de la queja debe decirse que la Junta responsable incurri� en violaci�n a las leyes del procedimiento, al haber dejado de proveer respecto al desahogo del reconocimiento y, en su caso, de las periciales que ofreci� el actor, ahora quejoso, para acreditar su objeci�n respecto de las pruebas ofrecidas por la demandada bajo los incisos a) y c) de su apartado dos de su escrito de pruebas, consistentes en diverso contrato de trabajo y veintis�is recibos de pago de salario, ello, no obstante de haber sido admitidos mediante acuerdo admisorio de siete de febrero de mil novecientos noventa y dos, actualiz�ndose as� la hip�tesis prevista en la fracci�n III del art�culo 159 de la Ley de Amparo.

"...

"Por �ltimo, en suplencia de la queja deficiente debe establecerse que la Junta responsable incurri� en violaci�n procesal al decidir admitir, sin prejuzgar sobre su existencia, el cotejo de la documental ofrecida por el actor, ahora quejoso, en el apartado n�mero seis de su ofrecimiento de pruebas, actuaci�n que configura la hip�tesis prevista por la fracci�n III del art�culo 159 de la Ley de Amparo.

"As� es, el actor, ahora peticionario de amparo, ofreci� de entre sus pruebas la marcada con el n�mero seis, que hizo consistir en diverso recibo de pago de fecha veintiocho de febrero de mil novecientos noventa, en los siguientes t�rminos:

"?6. La documental privada de fecha ocho de enero de mil novecientos, se dice, la documental privada consistente en recibo de n�mina de fecha ocho de enero de mil novecientos noventa, debidamente suscrita por el actor, y donde aparece el nombre de la negociaci�n demandada, prueba que se ofrece relacionada con la litis, y para acreditar que el actor, independientemente de su salario base que ten�a en ese entonces, percib�a comisiones bajo el rubro �otros�, con lo que se desvirt�a la afirmaci�n de la demandada de que el actor percib�a exclusivamente un salario base y no percib�a cantidad alguna por ning�n otro concepto; para el caso de objeci�n se ofrece su cotejo o compulsa con el original que obra en poder de la demandada cuyo domicilio obra en el proemio de la demanda, y con el apercibimiento del art�culo 805 de la ley laboral, debi�ndose comisionar para tal efecto a un actuario.? (foja 79).

"Cabe precisar que si bien el actor en su ofrecimiento se refiri� a que la fecha del recibo en comento era la de ocho de enero de mil novecientos noventa, lo cierto es que de la propia documental se aprecia que es de veintiocho de febrero de mil novecientos noventa.

"Por su parte, la Junta del conocimiento, al admitir la referida probanza, determin� lo siguiente:

"?... el perfeccionamiento que indica en el apartado 6, consistente en el cotejo con su original, se acepta sin prejuzgar sobre la existencia del original de dicho documento ...? (foja 83).

"Asimismo, en el desahogo del cotejo en comento el actuario (sic) asent�, lo que a continuaci�n se transcribe:

"?M�xico, Distrito Federal, siendo las diez horas del d�a veintiocho de enero de mil novecientos noventa y tres, d�a y hora se�alado para el cotejo ofrecido por la parte actora, me constituyo en las calles de Jos� Mar�a Castorena No. 253, esq. J.�s del Monte, colonia Cuajimalpa, y cerciorada de ser este el domicilio de la parte demandada por medio del nombre de la calle de la mencionada colonia y por informe que en tal sentido me da la persona que dijo ser cajera y jefa de piso, y llamarse E.R.A., a quien (sic) este acto le informo del motivo de mi presencia mediante lectura �ntegra y en voz alta del auto de fecha ocho de diciembre de mil novecientos noventa y dos, y una vez enterada la requiero para que me exhiba recibo de n�mina del d�a ocho de enero de mil novecientos noventa, en uso de la palabra Elo�sa R.A. dijo: que no exhibo el documento por no tenerlo en mi poder. Vista la manifestaci�n de la parte demandada la suscrita da por terminada la presente diligencia, en virtud de no ser posible el desahogo del mismo, ya que no hay documentos que cotejar y firmaron al margen los que comparecen y al calce la suscrita actuaria da fe. Doy fe. La actuaria, firma ilegible. L.. Mar�a E.G.R. (foja 108 y 108 vuelta).?

"Como se ve, el proceder de la Junta responsable fue incorrecto, pues actualiz� la hip�tesis prevista en la fracci�n III del art�culo 159 de la Ley de Amparo, al no haber admitido el cotejo de la documental de fojas treinta y cinco conforme la ley, es decir, al recibir el cotejo propuesto por el actor ?sin prejuzgar sobre su existencia?, incurri� en violaci�n procesal, pues ning�n precepto de la Ley Federal del Trabajo faculta a las Juntas para admitir el perfeccionamiento de las pruebas ?sin prejuzgar sobre la existencia?, por ello, al haber recibido el cotejo de la documental n�mero VI del escrito de pruebas del actor en los t�rminos antes precisados, transgredi� el art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo y, en consecuencia, dej� en estado de indefensi�n al quejoso al haber admitido una prueba de su parte en forma ilegal.

"La violaci�n procesal destacada con anterioridad, afecta las defensas del quejoso y transgrede el resultado del fallo, porque en el laudo reclamado la Junta del conocimiento desestim� la documental consistente en diverso recibo de pago de foja treinta y cinco, con el que intent� acreditar el monto de su salario establecido en el laudo, lo que a continuaci�n se transcribe:

"?De la misma forma el recibo de pago de salario de foja 35, s�lo se encuentra escrito a m�quina, s�lo con la firma del actor, que es quien presenta el documento a juicio y no se pudo perfeccionar el mismo a foja 126, ya que el original de ese documento no existe, por lo que tampoco tiene valor probatorio en juicio el mismo (foja 178).?

"Lo anterior reitera el criterio sostenido por este Tribunal Colegiado, visible en la p�gina ochocientos veintiocho del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, relativo al mes de junio de mil novecientos noventa y seis, Tomo III, Novena �poca, cuyos texto y rubro son los siguientes:

"?DOCUMENTOS, ADMISI�N DE LA COMPULSA O COTEJO DE LOS, SIN PREJUZGAR SOBRE SU EXISTENCIA. CONSTITUYE VIOLACI�N PROCESAL.? (se transcribe).

Consecuentemente, lo procedente es conceder el amparo solicitado para que la Junta responsable deje insubsistente el laudo reclamado y reponga el procedimiento respecto del desahogo de los medios probatorios que ofreci� el actor al objetar las documentales ofrecidas por la demandada bajo los incisos a) y c) de su apartado dos del escrito de pruebas, consistente en un contrato de trabajo y veintis�is recibos de pago de salarios; y, finalmente, admita sin prejuzgar la documental de foja treinta y cinco, ofrecida por el actor, ahora quejoso, y aperciba a la empresa demandada que de no exhibir la documentaci�n materia del cotejo se tendr� por perfeccionada la exhibida por la oferente; hecho lo anterior contin�e con el procedimiento. ...

Las anteriores resoluciones dieron lugar a la tesis de jurisprudencia I.3o.T. J/5, T.V., mayo de 1997, p�gina 522, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, cuyo texto es del tenor siguiente:

DOCUMENTOS, ADMISI�N DE LA COMPULSA O COTEJO DE LOS, ?SIN PREJUZGAR? SOBRE SU EXISTENCIA. CONSTITUYE VIOLACI�N PROCESAL. En los casos en que la Junta de Conciliaci�n y Arbitraje admite el cotejo o compulsa propuestos como perfeccionamiento de los documentos ofrecidos, estableciendo que se acepta sin prejuzgar sobre la existencia de los originales respectivos, viola las leyes que rigen el procedimiento laboral, de conformidad con el art�culo 159, fracci�n III, de la Ley de Amparo, porque el art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo, no se�ala si el perfeccionamiento se debe admitir prejuzgando o no sobre la existencia de dichos originales.

SEXTO

Con el fin de corroborar si existe la contradicci�n de tesis denunciada, es necesario constatar que se encuentran cumplidos todos los requisitos que determinan la existencia de una contradicci�n de tesis, trat�ndose de criterios emanados de Tribunales Colegiados de Circuito, a saber:

  1. Que al resolver los negocios jur�dicos se hayan examinado cuestiones de derecho esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes;

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las resoluciones respectivas; y

  3. Que los criterios discrepantes provengan del examen de los mismos elementos.

    Lo anterior deriva de la naturaleza y caracter�sticas propias de los conflictos de contradicci�n de tesis, as� como de la tesis de jurisprudencia del Tribunal Pleno, cuyos rubro, texto y datos de identificaci�n son los siguientes:

    "CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos." (Novena �poca. Instancia: Pleno. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta. Tomo: XIII, abril de 2001. Tesis: P./J. 26/2001. P�gina: 76).

    De acuerdo con los criterios sustentados por cada uno de los �rganos colegiados participantes y atento los requisitos antes enunciados, se advierte la existencia de la contradicci�n de tesis denunciada �nicamente entre el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito y el Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, como enseguida se analizar�.

    1. Que al resolver los negocios jur�dicos se hayan examinado cuestiones de derecho esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes.

    El Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito se pronunci� estableciendo que el art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo, ciertamente no contemplaba que la admisi�n del cotejo o compulsa se realice prejuzgando o no respecto de la existencia del documento materia del mismo, pero que teniendo en cuenta que la prueba en comento comparte la naturaleza de la inspecci�n cuando �sta recae sobre documentos, ya que ambas tienen la finalidad de dar fe de su existencia y contenido, con la diferencia de que en la primera la constataci�n se debe hacer necesariamente sobre el original del documento aportado en copia, por lo que conforme a la interpretaci�n arm�nica del invocado precepto y los diversos 784, 804, 805, 807 y 828 de la ley citada, era v�lido formular al patr�n el apercibimiento previsto en el �ltimo numeral citado, esto es, que de no exhibirse el documento se tendr�an por ciertos presuntivamente los hechos que se traten de probar, cuando el oferente de la compulsa o cotejo afirmara que el original respectivo se encuentra en poder de aqu�l y versa sobre alguno de los documentos que est� obligado a conservar y exhibir de acuerdo con el mencionado art�culo 804, o bien, si exist�an indicios de que en efecto lo posee. En consecuencia, cuando no se trata de esa clase de documentos la precisi�n que hace la Junta al admitir el medio de perfeccionamiento en comento, en el sentido de que no prejuzga sobre la existencia de los mismos, no infringe ninguna disposici�n procesal ni causa agravio al oferente de la prueba que lo deje en estado de indefensi�n.

    Del criterio anterior se desprende que el citado Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito, sostuvo los siguientes puntos jur�dicos:

  4. El art�culo 798 de laLeyFederal del Trabajo no prev� que la compulsa o cotejo de un documento en copia con su original se admita prejuzgando o no respecto de la existencia de este �ltimo.

  5. La prueba de cotejo o compulsa comparte la naturaleza de la de inspecci�n cuando �sta recae sobre documentos, ya que ambas tienen la finalidad de dar fe de su existencia y contenido, con la diferencia de que en la primera de ellas la constataci�n debe hacerse necesariamente sobre el original del documento aportado en copia.

  6. Es menester distinguir la clase de documentos sobre los que recae el cotejo o compulsa.

  7. Trat�ndose de los documentos que el patr�n debe conservar y exhibir en juicio conforme lo ordena el art�culo 804 de la ley citada, o bien, de documentos respecto de los cuales existan indicios de que aqu�l los posee, s� es v�lido efectuar el apercibimiento contemplado por el art�culo 828 de la norma invocada ("... si los documentos ... obran en poder de alguna de las partes, la Junta la apercibir� que, en caso de no exhibirlos, se tendr�n por ciertos presuntivamente los hechos que se tratan de probar.").

  8. Por tanto, trat�ndose de la clase de documentos precisados en el inciso anterior, si la Junta al admitir el cotejo o compulsa se�ala que es "sin prejuzgar" la existencia de esos documentos, s� infringe las disposiciones procesales y causa agravio al oferente de la prueba que lo deja en estado de indefensi�n.

  9. En cambio, cuando los documentos materia de la compulsa o cotejo no son de aquellos que el patr�n debe conservar y exhibir en juicio en t�rminos del invocado art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo, ni tampoco existen indicios de que aqu�l los tenga en su poder "la precisi�n que hace la Junta al admitir ese medio de perfeccionamiento en el sentido de que no prejuzga sobre la existencia de los mismos, no infringe ninguna disposici�n procesal ni causa agravio al oferente de la prueba que lo deje en estado de indefensi�n".

    Por su parte, el Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, sostuvo que en los casos en que la Junta de Conciliaci�n y Arbitraje admite el cotejo o compulsa propuesto como perfeccionamiento de documentos ofrecidos, estableciendo que se acepta sin prejuzgar sobre la existencia de los originales, viola las leyes que rigen el procedimiento laboral, de conformidad con el art�culo 159, fracci�n III, de la Ley de Amparo, porque el art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo no se�ala si el perfeccionamiento se debe admitir prejuzgando o no sobre la existencia de dichos originales; por lo que para subsanar la violaci�n procesal la Junta responsable deb�a ordenar la reposici�n del procedimiento para admitir la prueba de cotejo o compulsa, apercibiendo a la contraparte de la oferente que, en caso de no exhibir el original del documento materia de la prueba, �ste �ltimo se tendr�a por perfeccionado.

    Es importante resaltar que el se�alamiento concreto sobre la forma en que deb�a proceder la Junta responsable al reponer el procedimiento, s�lo se expuso en cuatro de las cinco resoluciones que integraron la jurisprudencia que participa en la presente contradicci�n, seg�n se desprende de las ejecutorias emitidas en los amparos directos 8803/96, 12543/96, 223/97 y 11903/96.

    De los pronunciamientos del Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, se obtienen las siguientes conclusiones:

  10. El art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo no se�ala si la compulsa o cotejo de un documento en copia con su original se admita prejuzgando o no respecto de la existencia de este �ltimo.

  11. Por tanto, el que la Junta admita el cotejo o compulsa "estableciendo que se acepta sin prejuzgar sobre la existencia de los originales respectivos," viola las leyes que rigen el procedimiento laboral.

  12. El criterio sustentado no distingue sobre la clase de documentos sobre los que recaer� el cotejo o compulsa, es decir, se da el mismo tratamiento a todos los casos; lo que se corrobora al tener en cuenta las diversas documentales que en los respectivos juicios laborales constituyeron la materia de la prueba en comento:

    ? Comunicado al actor de instrucciones a seguir para que a su vez informara a otros trabajadores de la empresa (amparo 721/99);

    ? Recibo de pago de prestaciones (amparo 733/96);

    ? Solicitud dirigida al sindicato (amparo 8803/96);

    ? Solicitud para ocupar vacante definitiva (amparo 11903/96);

    ? Solicitud para obtener puesto de planta (amparo 12543/96); y

    ? Recibo de pago (amparo 223/97).

    Como puede verse, el pronunciamiento del Tribunal Colegiado se efectu� respecto, tanto de documentos incluidos en el listado del art�culo 804 de la ley de la materia, como de otros que no lo est�n.

  13. Con motivo de la violaci�n procesal, la Junta al reponer el procedimiento debe admitir la prueba de cotejo o compulsa, apercibiendo a la contraparte del oferente, en el sentido de que en caso de no exhibir el original del documento materia de la prueba, el mismo se tendr� por perfeccionado (criterio sostenido s�lo en los amparos directos 8803/96, 12543/96, 223/97 y 11903/96).

    Cabe se�alar que no es obst�culo para la integraci�n del presente expediente, que el criterio jur�dico se�alado en el �ltimo inciso no haya sido sustentado por el �rgano colegiado en las cinco resoluciones que integraron la jurisprudencia que participa en este asunto, sino s�lo en cuatro de ellas, pues para que se actualice la contradicci�n de tesis basta que la postura jur�dica haya sido externada en un solo asunto, es decir, aun cuando no constituya jurisprudencia.

    Al caso resulta aplicable la tesis del Tribunal Pleno de la anterior integraci�n de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, del tenor siguiente:

    "CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA SU INTEGRACI�N NO ES NECESARIO QUE SE TRATE DE JURISPRUDENCIAS. Para la procedencia de una denuncia de contradicci�n de tesis no es presupuesto el que los criterios contendientes tengan la naturaleza de jurisprudencias, puesto que ni el art�culo 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal ni el art�culo 197-A de la Ley de Amparo, lo establecen as�." (Octava �poca. Instancia: Pleno. Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n. Tomo: 83, noviembre de 1994. Tesis: P. L/94. P�gina: 35).

    Del mismo modo es pertinente anotar que para atender al criterio jur�dico detallado en el inciso d), basta que obre en alguna de las ejecutorias (en el caso concreto en cuatro) que emiti� el Tribunal Colegiado de m�rito, aun cuando no se haya redactado ni publicado formalmente una tesis en el que dicho criterio se vea reflejado.

    Sobre el particular tiene aplicaci�n la tesis de jurisprudencia de esta Segunda Sala, del tenor siguiente:

    "CONTRADICCI�N DE TESIS. SU EXISTENCIA REQUIERE DE CRITERIOS DIVERGENTES PLASMADOS EN DIVERSAS EJECUTORIAS, A PESAR DE QUE NO SE HAYAN REDACTADO NI PUBLICADO EN LA FORMA ESTABLECIDA POR LA LEY. Los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n General de la Rep�blica, 197 y 197-A de la Ley de Amparo, regulan la contradicci�n de tesis sobre una misma cuesti�n jur�dica como forma o sistema de integraci�n de jurisprudencia, desprendi�ndose que la tesis a que se refieren es el criterio jur�dico sustentado por un �rgano jurisdiccional al examinar un punto concreto de derecho, cuya hip�tesis, con caracter�sticas de generalidad y abstracci�n, puede actualizarse en otros asuntos; criterio que, adem�s, en t�rminos de lo establecido en el art�culo 195 de la citada legislaci�n, debe redactarse de manera sint�tica, controlarse y difundirse, formalidad que de no cumplirse no le priva del car�cter de tesis, en tanto que esta investidura la adquiere por el solo hecho de reunir los requisitos inicialmente enunciados de generalidad y abstracci�n. Por consiguiente, puede afirmarse que no existe tesis sin ejecutoria, pero que ya existiendo �sta, hay tesis a pesar de que no se haya redactado en la forma establecida ni publicado y, en tales condiciones, es susceptible de formar parte de la contradicci�n que establecen los preceptos citados." (Novena �poca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta. Tomo: XII, noviembre de 2000. Tesis: 2a./J. 94/2000. P�gina: 319).

    De igual forma resulta oportuno precisar que no se estima que la tesis de jurisprudencia del Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, que se analiza, del rubro: "DOCUMENTOS, ADMISI�N DE LA COMPULSA O COTEJO DE LOS, ?SIN PREJUZGAR? SOBRE SU EXISTENCIA. CONSTITUYE VIOLACI�N PROCESAL.", est� incompleta al no haber incluido en su texto el criterio especificado en el referido inciso d), pues el mismo s�lo se extern� en cuatro de las cinco resoluciones que integran esa tesis y, por ende, al no estar reiterado en la totalidad de los precedentes, ciertamente no existe raz�n por la que dicho criterio deb�a reflejarse en la tesis jurisprudencial.

    Sentado lo anterior, debe puntualizarse que de las posturas jur�dicas sustentadas por cada uno de los mencionados Tribunales Colegiados de Circuito que han sido detalladas, se obtienen las conclusiones siguientes:

    1. Ambos �rganos colegiados coinciden en que el art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo no se�ala que el cotejo o compulsa de un documento en copia con su original se admita prejuzgando o no respecto de la existencia de este �ltimo; por tanto, no existe divergencia de criterios en este punto.

    2. En otro aspecto, debe tenerse presente lo siguiente:

      ? El Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, afirma que al admitir la Junta la prueba de cotejo o compulsa "sin prejuzgar" sobre la existencia del documento original, invariablemente se materializa una violaci�n a las leyes que rigen el procedimiento laboral, es decir, que dicha violaci�n se actualiza sin importar la clase de documentos materia de cotejo, esto es, no se hace distinci�n alguna sobre los mismos.

      ? Por su parte, el Tribunal Colegiado del Segundo Circuito, especializado en la misma materia, sostiene que la violaci�n procesal aludida se comete:

      ? Cuando los documentos objeto de la compulsa son de aquellos previstos por el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo, que el patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio, o

      ? Cuando existen indicios de que aqu�l los tiene en su poder.

      ? Por tanto, debe concluirse que en la generalidad del criterio del primero de los Tribunales Colegiados mencionados, virtualmente quedan inmersos los dos supuestos espec�ficos sobre los que versa el pronunciamiento del segundo de los referidos �rganos jurisdiccionales; consecuentemente, queda en claro que ambos �rganos colegiados convergen al considerar que en relaci�n con dichos supuestos espec�ficos, la pr�ctica de admitir el cotejo o compulsa "sin prejuzgar" sobre la existencia de los originales, constituye una violaci�n a las leyes que regulan el procedimiento laboral, es decir, cuando se trata de documentos previstos por el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo, o cuando existen indicios de que el patr�n los tiene en su poder, raz�n por la que este aspecto tampoco es materia de contradicci�n.

      ? A mayor abundamiento, debe precisarse que en los supuestos antes analizados, ambos Tribunales Colegiados coinciden en que la Junta, al admitir la prueba, debe apercibir a la contraparte del oferente que, en caso de no exhibir el original, se tendr�n por presuntivamente ciertos los hechos que se tratan de probar, es decir, que se tendr� por perfeccionado el documento (copia) materia de cotejo.

      ? No pasa inadvertido para esta Segunda Sala que la postura rese�ada en el apartado precedente, uno de los �rganos colegiados la fundamenta en el art�culo 828 de la Ley Federal del Trabajo, y el otro en el diverso 810 del mismo ordenamiento, sin embargo, independientemente del precepto que invocan, ambos convergen sobre las consecuencias procesales que se le debe dar a la postura contumaz de la contraparte del oferente, que es el aspecto medular de su criterio.

    3. En cambio, los referidos Tribunales Colegiados en Materia de Trabajo s� sostienen criterios divergentes trat�ndose del supuesto en que el documento materia de cotejo o compulsa no es de los contemplados por el invocado art�culo 804 de la ley de la materia, ni existen indicios de que el patr�n efectivamente lo posea, como enseguida se ver�:

      ? En el caso espec�fico, el Tribunal Colegiado del Segundo Circuito expresamente sostuvo que "la precisi�n que hace la Junta al admitir ese medio de perfeccionamiento, en el sentido de que no prejuzga sobre la existencia de los mismos, no infringe ninguna disposici�n procesal ni causa agravio al oferente de la prueba que lo deje en estado de indefensi�n".

      ? Mientras que el Tercer Tribunal Colegiado del Primer Circuito, como ya se vio, sostuvo como regla general que "en los casos en que la Junta de Conciliaci�n y Arbitraje admite el cotejo o compulsa propuestos como perfeccionamiento de los documentos ofrecidos, estableciendo que se acepta sin prejuzgar sobre la existencia de los originales respectivos, viola las leyes que rigen el procedimiento laboral".

      ? Por lo que debe estimarse que al no hacer distinci�n alguna sobre los documentos materia del cotejo, el Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito consider� que el se�alamiento de que se admite el cotejo o compulsa "sin prejuzgar" sobre la existencia de los documentos originales, actualiza la violaci�n procesal en relaci�n con cualquier clase de documentos, quedando incluida, obviamente, la espec�fica que ahora se analiza y de la que se ocup� concretamente el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito. En otras palabras, la hip�tesis espec�fica en comento (a la que alude expresamente el Tribunal Colegiado del Segundo Circuito) qued� inmersa en la regla general (pronunciada por el Tercer Tribunal Colegiado del Primer Circuito).

      ? Por tanto, en el supuesto que se examina, precisado al inicio de este apartado, el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito sostiene que no existe violaci�n a las leyes del procedimiento laboral; en cambio, el Tercer Tribunal Colegiado en la misma materia del Primer Circuito se pronunci� en el sentido de que s� se materializa dicha violaci�n.

      ? En consecuencia, de lo anterior tambi�n se desprende que mientras el Tribunal Colegiado del Segundo Circuito impl�citamente sostiene que en el caso concreto aludido no procede efectuar ning�n apercibimiento a la contraparte del oferente de la prueba de cotejo, el Tercer Tribunal Colegiado del Primer Circuito, ambos en Materia de Trabajo, de acuerdo con la regla general que entra�a su criterio, estima que s� debe apercib�rsele en caso de que no se exhiba el documento materia de la prueba en comento.

      Es menester reiterar que para la integraci�n y examen de la contradicci�n de tesis no constituye impedimento el que el mencionado Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito no se haya referido de manera expresa a las hip�tesis espec�ficas que se desprenden del criterio del Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito, pues al haber sostenido el primer �rgano un criterio gen�rico, sin excepciones, es claro que en el mismo incluy� todos los supuestos, por lo que impl�citamente en ellos se encuentran los aludidos por el �rgano colegiado citado en �ltimo t�rmino.

      Al caso, cabe citar la tesis de esta Segunda Sala del rubro, texto y datos de identificaci�n siguientes:

      "CONTRADICCI�N DE TESIS. PROCEDE SU AN�LISIS AUNQUE UNO DE LOS CRITERIOS DIVERGENTES SEA IMPL�CITO, SIEMPRE Y CUANDO EL SENTIDO DE �STE PUEDA DEDUCIRSE INDUBITABLEMENTE. El hecho de que uno de los criterios divergentes materia de la contradicci�n de tesis denunciada, sea impl�cito, no impide que pueda analizarse y resolverse la contradicci�n planteada, pero para que la divergencia tenga jur�dicamente los mismos efectos que un desacuerdo expreso al resolver cuestiones esencialmente iguales, se requiere que el sentido atribuido al criterio t�cito sea indubitable." (Novena �poca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta. Tomo: II, septiembre de 1995. Tesis: 2a. LXXVIII/95. P�gina: 372).

      En consecuencia, el punto de derecho en el que se centra la presente contradicci�n de tesis, consiste en:

      ? Si conforme al art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo, la Junta de Conciliaci�n y Arbitraje, ante el ofrecimiento de la prueba de cotejo o compulsa sobre documentos que el patr�n no se encuentra obligado a conservar y exhibir en juicio, en t�rminos del art�culo 804, o bien, que no existan indicios de que aqu�l los posea, al emitir el acuerdo de admisi�n debe abstenerse de se�alar que lo hace "sin prejuzgar" y apercibir a la contraparte del oferente, ya que de lo contrario se violan las leyes del procedimiento laboral, o bien, si dicho se�alamiento no infringe ninguna disposici�n procesal ni causa agravio al oferente de la prueba que lo deje en estado de indefensi�n.

      1. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las resoluciones respectivas.

        En la especie, los criterios sustentados fueron expuestos por los Tribunales Colegiados de Circuito indicados, en la parte considerativa de las resoluciones dictadas en los juicios de amparo directo, destacando que cada uno sostuvo, desde su particular �ptica, la forma en que deb�a admitirse la prueba de cotejo o compulsa conforme a lo dispuesto por el art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo y las consecuencias de su inobservancia.

      2. Que los criterios discrepantes provengan del examen de los mismos elementos.

        En el caso a estudio, los dos Tribunales Colegiados de m�rito, cuyos criterios discrepan, examinaron los mismos elementos consistentes en:

        ? El art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo.

        ? La forma en que debe admitirse la prueba de compulsa o cotejo.

        ? Los t�rminos en los que, en su caso, debe efectuarse el apercibimiento a la contraparte del oferente, para el supuesto de que no exhiba los originales materia de la prueba en comento.

        De acuerdo con lo anterior, debe concluirse que, tal como se precis�, s� existe la contradicci�n de tesis denunciada, dado que los mencionados Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito y Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, al resolver los respectivos asuntos de su competencia, examinaron cuestiones jur�dicas esencialmente iguales, adoptando criterios jur�dicos discrepantes, con motivo de diversas interpretaciones jur�dicas de los mismos elementos de conocimiento.

S�PTIMO

En lo que respecta al Sexto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, el criterio sostenido en los amparos directos 6096/89 y 506/90, no participa en la presente contradicci�n de tesis, atento las consideraciones siguientes.

De acuerdo con lo sostenido por este Alto Tribunal, para que sea existente una contradicci�n de tesis resulta necesario que las resoluciones relativas se hayan adoptado respecto de una misma cuesti�n jur�dica, suscitada en un mismo plano, y que expresa o impl�citamente hayan arribado a conclusiones opuestas sobre esa cuesti�n, por lo que para determinar si efectivamente existe dicha oposici�n no basta atender a la conclusi�n del razonamiento vertido en las correspondientes actuaciones judiciales, sino que es indispensable tomar en cuenta las circunstancias de hecho y de derecho que por enlace l�gico sirven de base o presupuesto al criterio respectivo, ya que �nicamente cuando exista coincidencia en tales circunstancias podr� afirmarse, v�lidamente, que existe una contradicci�n de tesis cuya resoluci�n dar� lugar a un criterio jurisprudencial que, por sus caracter�sticas de generalidad y abstracci�n, podr� aplicarse en asuntos similares.

De ah� que al estudiar las circunstanciasf�cticasy jur�dicas que sirven de marco a las resoluciones que generan una supuesta contradicci�n de tesis, esta Suprema Corte debe distinguir entre las que, por servir de basamento l�gico a los criterios emitidos, se erigen en verdaderos presupuestos que han de presentarse en las determinaciones opositoras, y entre aquellas que aun cuando aparentemente sirven de sustento a las consideraciones respectivas, no constituyen un presupuesto l�gico del criterio emitido.

As�, para que efectivamente exista la contradicci�n denunciada ser� necesario que los criterios opositores hayan partido de los mismos supuestos esenciales, es decir, de los que sirven de basamento l�gico a las conclusiones divergentes adoptadas.

En este orden de ideas, debe se�alarse que si bien los criterios emitidos por el mencionado Tribunal Colegiado y los Tribunales Colegiados en Materia de Trabajo del Segundo Circuito y Tercero del Primer Circuito, se refieren gen�ricamente a la prueba de cotejo, sin embargo, examinan cuestiones jur�dicas diversas, como a continuaci�n se detalla.

Como se precis� en el considerando anterior, el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito y el Tercer Tribunal Colegiado en la misma materia del Primer Circuito, se pronunciaron sobre la forma en que deb�a realizarse la admisi�n de la prueba de cotejo o compulsa, si deb�a apercibirse a la contraparte del oferente en caso de no exhibir el original del documento materia de la prueba, y si ello pod�a o no constituir una violaci�n procesal.

Por su parte, el Sexto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito estim� que "una vez admitido el cotejo tendiente a perfeccionar la documental, consistente en una copia fotost�tica propuesta como prueba, necesariamente debe llevarse a cabo, sin embargo, no puede legalmente presumirse la certeza de los hechos que en ella se pretende acreditar, por falta de exhibici�n de su original".

De lo expuesto se advierte con nitidez que el criterio sustentado por el Sexto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito, no participa en la presente contradicci�n respecto de los sustentados por el Tribunal Colegiado en la misma materia del Segundo Circuito y del Tercer Tribunal Colegiado en dicha materia del Primer Circuito, en atenci�n a que si bien sus respectivas ejecutorias se refieren a la prueba de cotejo, empero, examinan cuestiones jur�dicas diversas, pues mientras los �rganos citados en �ltimo t�rmino se refirieron a la etapa de admisi�n del cotejo o compulsa, es decir, a la forma en que deb�a llevarse a cabo y, en su caso, el apercibimiento por no exhibirse en original el documento materia de aqu�l, el primero de los �rganos colegiados se pronunci� respecto a las etapas de desahogo y valoraci�n de dicha prueba, esto es, teniendo como presupuesto que ya hab�a sido admitida, en relaci�n con lo cual no hizo ning�n se�alamiento.

En efecto, el criterio sostenido por el Sexto Tribunal Colegiado del Primer Circuito no se ocupa de la etapa de admisi�n, sino de las posteriores, lo cual se desprende claramente de la expresi�n "una vez admitido el cotejo ...", lo que denota que el citado tribunal tuvo como presupuesto que la admisi�n ya se hab�a realizado, lo que no le motiv� mayor an�lisis. Adem�s, se afirma que hizo referencia a la etapa de desahogo, ya que puntualiz�: "una vez admitido el cotejo tendiente a perfeccionar la documental ... necesariamente debe llevarse a cabo"; como puede verse, su criterio se encuentra dirigido a resaltar la obligatoriedad de desahogar el cotejo, lo que desde luego es posterior a su admisi�n. Finalmente, se dice que la tesis del aludido �rgano colegiado tambi�n se ubica en la etapa de valoraci�n de la prueba en comento, pues se�ala: "no puede legalmente presumirse la certeza de los hechos que en ella se pretende acreditar, por falta de exhibici�n de su original", es decir, analiza el supuesto de que al efectuarse el cotejo no se exhibi� el documento original, caso en el que sostiene "no puede legalmente presumirse la certeza de los hechos que en ella se pretende acreditar", por tanto, dicho criterio revela el alcance demostrativo que al momento de emitirse el laudo correspondiente debe d�rsele a una prueba de cotejo cuyo desahogo se efectu� en los t�rminos indicados, mereciendo destacarse que tal postura en ning�n momento se vincul� con la existencia de alg�n apercibimiento al admitirse la prueba, pues como ya se dijo, no se hizo ninguna referencia sobre la etapa de admisi�n.

Como puede verse, el Sexto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito examina elementos distintos a los de los restantes �rganos colegiados, pues �stos se concretaron a las particularidades que presenta la forma en que debe admitirse la prueba de cotejo o compulsa (fase de admisi�n), mientras que el citado tribunal, sin ocuparse de esa etapa, se pronunci� sobre la obligatoriedad de llevarse a cabo el cotejo (fase de desahogo) y que no deb�a presumirse la certeza de los hechos que se pretenden acreditar con la documental materia de aqu�l, por falta de exhibici�n de su original, es decir, precis� el alcance demostrativo de la prueba en el supuesto indicado (fase de valoraci�n).

Por tanto, aun cuando los mencionados Tribunales Colegiados coinciden en su pronunciamiento en cuanto al medio probatorio que lo motiv�: cotejo o compulsa, lo cierto es que no examinaron los mismos elementos, ya que se ocuparon de las particularidades que se presentan en distintas etapas, pues mientras los Tribunales Colegiados en Materia de Trabajo del Segundo Circuito y Tercero del Primer Circuito concretaron su an�lisis a la etapa de admisi�n, el Sexto del Primer Circuito, sin referirse a �sta, su pronunciamiento abarc� las de desahogo y valoraci�n; de ah� la inexistencia de la contradicci�n de tesis en comento.

Tiene aplicaci�n al caso la tesis de jurisprudencia de esta Segunda Sala del tenor siguiente:

"CONTRADICCI�N DE TESIS. ES INEXISTENTE SI LOS CRITERIOS DIVERGENTES TRATAN CUESTIONES ESENCIALMENTE DISTINTAS. Para que se configure la contradicci�n de tesis a que se refiere el art�culo 197-A de la Ley de Amparo, es menester que las resoluciones pronunciadas por los Tribunales Colegiados que sustenten criterios divergentes traten cuestiones jur�dicas esencialmente iguales; por tanto, si la disparidad de criterios proviene de temas diferentes, la contradicci�n es inexistente." (Novena �poca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta. Tomo: II, julio de 1995. Tesis: 2a./J. 24/95. P�gina: 59).

OCTAVO

A fin de resolver el criterio que debe prevalecer con el car�cter de jurisprudencia, esta Segunda Sala procede al estudio del punto materia de la contradicci�n, con base en lo siguiente:

Como en su oportunidad se precis�, la divergencia de criterios se centra en la forma en que debe ordenarse por parte de la Junta de Conciliaci�n y Arbitraje el perfeccionamiento de la prueba documental consistente en una copia que ha sido objetada, es decir, el cotejo o compulsa de la misma.

Por principio, conviene puntualizar que el art�culo 776 de la Ley Federal del Trabajo dispone que son admisibles en el proceso todos los medios de prueba que no sean contrarios a la moral y al derecho, enunciando en especial algunos de ellos, entre los que destaca para el presente asunto, en la fracci�n II, la documental.

El mencionado medio de prueba se encuentra regulado en los art�culos 795 a 812 del ordenamiento citado, incluidos en la secci�n tercera, del cap�tulo XII, intitulado "De las pruebas", del t�tulo catorce, denominado "Derecho procesal del trabajo".

Los referidos preceptos son del tenor siguiente:

"Art�culo 795. Son documentos p�blicos aquellos cuya formulaci�n est� encomendada por la ley a un funcionario investido de fe p�blica, as� como los que expida en ejercicio de sus funciones.

"Los documentos p�blicos expedidos por las autoridades de la Federaci�n, de los Estados, del Distrito Federal o de los Municipios, har�n fe en el juicio sin necesidad de legalizaci�n."

"Art�culo 796. Son documentos privados los que no re�nen las condiciones previstas por el art�culo anterior."

"Art�culo 797. Los originales de los documentos privados se presentar�n por la parte oferente que los tenga en su poder; si �stos se objetan en cuanto a contenido y firma se dejar�n en autos hasta su perfeccionamiento; en caso de no ser objetados, la oferente podr� solicitar la devoluci�n del original, previa copia certificada en autos."

"Art�culo 798. Si el documento privado consiste en copia simple o fotost�tica se podr� solicitar, en caso de ser objetado, la compulsa o cotejo con el original; para este efecto, la parte oferente deber� precisar el lugar donde el documento original se encuentre."

"Art�culo 799. Si el documento original sobre el que deba practicarse el cotejo o compulsa se encuentra en poder de un tercero, �ste estar� obligado a exhibirlo."

"Art�culo 800. Cuando un documento que provenga de tercero ajeno al juicio, resulta impugnado, deber� ser ratificado en su contenido y firma por el suscriptor, para lo cual deber� ser citado en los t�rminos de la fracci�n VII del art�culo 742 de esta ley.

"La contraparte podr� formular las preguntas en relaci�n con los hechos contenidos en el documento."

"Art�culo 801. Los interesados presentar�n los originales de los documentos privados y, cuando formen parte de un libro, expediente o legajo, exhibir�n copia para que se compulse la parte que se�alen, indicando el lugar en donde �stos se encuentren."

"Art�culo 802. Se reputa autor de un documento privado al que lo suscribe.

"Se entiende por suscripci�n, la colocaci�n al pie del escrito de la firma o huella digital que sean id�neas, para identificar a la persona que suscribe.

"La suscripci�n hace plena fe de la formulaci�n del documento por cuenta del suscriptor cuando sea ratificado en su contenido y firma o huella digital; excepto en los casos en que el contenido no se repute proveniente del autor, circunstancia que deber� justificarse con prueba id�nea y del se�alado en el art�culo 33 de esta ley."

"Art�culo 803. Cada parte exhibir� los documentos u objetos que ofrezca como prueba para que obren en autos. Si se trata de informes, o copias, que deba expedir alguna autoridad, la Junta deber� solicitarlos directamente."

"Art�culo 804. El patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los documentos que a continuaci�n se precisan:

"I.C. individuales de trabajo que se celebren, cuando no exista contrato colectivo o contrato ley aplicable;

"II. Listas de raya o n�mina de personal, cuando se lleven en el centro de trabajo; o recibos de pagos de salarios;

"III. Controles de asistencia, cuando se lleven en el centro de trabajo;

"IV. Comprobantes de pagos de participaci�n de utilidades, de vacaciones, de aguinaldos, as� como las primas a que se refiere esta ley; y

"V. Los dem�s que se�alen las leyes.

"Los documentos se�alados por la fracci�n I deber�n conservarse mientras dure la relaci�n laboral y hasta un a�o despu�s; los se�alados por las fracciones II, III y IV durante el �ltimo a�o y un a�o despu�s de que se extinga la relaci�n laboral, y los mencionados en la fracci�n V, conforme lo se�alen las leyes que los rijan."

"Art�culo 805. El incumplimiento a lo dispuesto por el art�culo anterior, establecer� la presunci�n de ser ciertos los hechos que el actor exprese en su demanda, en relaci�n con tales documentos, salvo la prueba en contrario."

"Art�culo 806. Siempre que uno de los litigantes pida copia o testimonio de un documento, pieza o expediente que obre en las oficinas p�blicas, la parte contraria tendr� derecho de que, a su costa, se adicione con lo que crea conducente del mismo documento, pieza o expediente."

"Art�culo 807. Los documentos existentes en el lugar donde se promueva el juicio, que se encuentren en poder de la contraparte, autoridades o terceros, ser�n objeto de cotejo o compulsa, a solicitud de la oferente, por conducto del actuario.

"Los documentos existentes en lugar distinto del de la residencia de la Junta, que se encuentren en cualquiera de los supuestos mencionados en el p�rrafo anterior, se cotejar�n o compulsar�n a solicitud del oferente, mediante exhorto dirigido a la autoridad que corresponda.

"Para que proceda la compulsa o cotejo, deber� exhibirse en la audiencia de ofrecimiento de pruebas, copia del documento que por este medio deba ser perfeccionado."

"Art�culo 808. Para que hagan fe en la Rep�blica, los documentos procedentes del extranjero deber�n presentarse debidamente legalizados por las autoridades diplom�ticas o consulares, en los t�rminos que establezcan las leyes relativas."

"Art�culo 809. Los documentos que se presenten en idioma extranjero deber�n acompa�arse de su traducci�n; la Junta, de oficio nombrar� inmediatamente traductor oficial, el cual presentar� y ratificar�, bajo protesta de decir verdad, la traducci�n que haga dentro del t�rmino de cinco d�as, que podr� ser ampliado por la Junta, cuando a su juicio se justifique."

"Art�culo 810. Las copias hacen presumir la existencia de los originales, conforme a las reglas procedentes; pero si se pone en duda su exactitud, deber� ordenarse su cotejo con los originales de que se tomaron, siempre y cuando as� se haya ofrecido."

"Art�culo 811. Si se objeta la autenticidad de alg�n documento en cuanto a contenido, firma o huella digital; las partes podr�n ofrecer pruebas con respecto a las objeciones, las que se recibir�n, si fueren procedentes, en la audiencia de desahogo de pruebas a que se refiere el art�culo 884 de esta ley."

"Art�culo 812. Cuando los documentos p�blicos contengan declaraciones o manifestaciones hechas por particulares, s�lo prueban que las mismas fueron hechas ante la autoridad que expidi� el documento.

"Las declaraciones o manifestaciones de que se trate prueban contra quienes las hicieron o asistieron al acto en que fueron hechas, y se manifestaron conformes con ellas."

De los art�culos insertos, para efectos del presente estudio, destacan las siguientes disposiciones:

� Cada parte exhibir� los documentos que ofrezca como prueba para que obren en autos.

� Los documentos que pueden ofrecerse en el juicio laboral pueden ser p�blicos o privados.

� Son documentos p�blicos aquellos cuya formulaci�n est� encomendada por la ley a un funcionario investido de fe p�blica, as� como los que expida en ejercicio de sus funciones; los expedidos por las autoridades de la Federaci�n, de los Estados, del Distrito Federal o de los Municipios, har�n fe en el juicio sin necesidad de legalizaci�n.

� Son documentos privados los que no re�nen las condiciones previstas para ser considerados p�blicos.

� Los documentos privados pueden consistir en copia simple o fotost�tica.

� Las copias hacen presumir la existencia de los originales, salvo que se ponga en duda su exactitud, supuesto en el que deber� ordenarse su cotejo con los originales de que se tomaron, siempre y cuando as� se haya ofrecido.

� En cualquier caso, trat�ndose de copias simples o fotost�ticas, que sean objetadas, se podr� solicitar la compulsa o cotejo con el original, para tal efecto, la parte oferente deber� precisar el lugar donde el documento original se encuentre.

� Los documentos existentes en el lugar donde se promueva el juicio, que se encuentren en poder de la contraparte, autoridades o terceros, ser�n objeto de cotejo o compulsa a solicitud de la oferente, por conducto del actuario.

� Los documentos existentes en lugar distinto del de la residencia de la Junta, que se encuentren en cualquiera de los supuestos mencionados en el apartado precedente, se cotejar�n o compulsar�n a solicitud del oferente mediante exhorto dirigido a la autoridad que corresponda.

� Para que proceda la compulsa o cotejo, deber� exhibirse en la audiencia de ofrecimiento de pruebas copia del documento que por este medio deba ser perfeccionado.

Ahora bien, como en su oportunidad se anot�, la divergencia de criterios de los Tribunales Colegiados de Circuito se centra en la forma en que la Junta debe ordenar la admisi�n del cotejo o compulsa que solicita la parte oferente del documento consistente en copia simple o fotost�tica, por haber sido objetado.

De acuerdo con el Diccionario de la Lengua Espa�ola de la Real Academia (vig�sima primera edici�n, Madrid, 2000), cotejar es: "confrontar una cosa con otra u otras; compararlas teni�ndolas a la vista.". A su vez, cotejo significa: "acci�n y efecto de cotejar."; en derecho: "Prueba pericial que se practica cuando no se reconoce o niega la autenticidad de un documento privado presentado en juicio.". Por su parte, compulsar se define como: "examinar dos o m�s documentos, cotej�ndolos o compar�ndolos entre s�."; en derecho: "sacar compulsas.". Por �ltimo, compulsa significa: "acci�n y efecto de compulsar."; en derecho: "Copia o traslado de una escritura, instrumento o autos, sacado judicialmente y cotejado con su original.".

De lo anterior se puede obtener que el cotejo o compulsa tiene por objeto que la Junta, por conducto del actuario (tal como lo dispone el art�culo 807, primer p�rrafo, de la ley de la materia), confronte o compare el documento exhibido en autos (copia simple o fotost�tica) con su original.

Ahora bien, en las resoluciones de amparo de los �rganos colegiados que motivaron la presente contradicci�n, se advierte que en todos los casos las Juntas responsables al admitir el cotejo o compulsa solicitados, lo hicieron "sin prejuzgar sobre la existencia" del documento original materia de aqu�l.

Por principio, es necesario puntualizar que ni el art�culo 798 de la Ley Federal del Trabajo, en que se apoyan las posturas de los Tribunales Colegiados participantes, ni los restantes preceptos que regulan la prueba documental, contemplan alguna disposici�n respecto a la forma en que debe llevarse a cabo la admisi�n del cotejo o compulsa, es decir, que concretamente no prev�n que ese acto se realice "sin prejuzgar" sobre la existencia del original.

Lo anterior conduce a establecer que la inserci�n del formulismo indicado o de alg�n otro similar al acordar sobre la admisi�n del cotejo o compulsa, por principio, carece de fundamento jur�dico; sin embargo, tambi�n debe reconocerse que no se cuenta con sustento legal para considerar que con tal inserci�n se violan las reglas del procedimiento laboral, y menos a�n que se afectan las defensas del oferente del aludido medio de perfeccionamiento, por el solo evento de incluir la aludida leyenda u otra de contenido an�logo en el prove�do admisorio, pues tal se�alamiento resulta inocuo, dado que no tiene trascendencia jur�dica.

En efecto, una vez que la Junta atendiendo la solicitud de la parte oferente ordena la realizaci�n del cotejo o compulsa, la mera inclusi�n del formulismo en comento o alg�n otro semejante, en lo absoluto influye en la pr�ctica y desarrollo de ese medio de perfeccionamiento.

De acuerdo con los art�culos 798 y 807 de la Ley Federal del Trabajo, la parte que solicite la compulsa o cotejo del documento objetado "deber� precisar el lugar donde el documento original se encuentre", en la inteligencia que trat�ndose de "los documentos existentes en el lugar donde se promueva el juicio, que se encuentren en poder de la contraparte", el cotejo se llevar� a cabo "por conducto del actuario".

Ahora bien, al realizarse la diligencia correspondiente pueden presentarse tres hip�tesis, a saber:

  1. El documento original es exhibido ante el actuario y �ste practica el cotejo en los t�rminos ordenados.

  2. El destinatario del requerimiento de exhibici�n del original manifiesta que no es posible cumplir con esa determinaci�n, cualquiera que sea la raz�n que aduzca, por ejemplo, que el documento no existe, que no lo tiene en su poder, etc�tera, supuesto en el cual elactuario asentar� en el acta respectiva dichas manifestaciones y dar� cuenta con ellas a la Junta.

  3. Por �ltimo, tambi�n puede suceder que el requerido manifieste que el original solicitado no se encuentra en el domicilio que se lleva a cabo la diligencia, sino en uno diverso, proporcion�ndolo al caso, supuesto en el cual el funcionario que desahoga la diligencia tambi�n dejar� constancia de ello en autos y dar� cuenta a la Junta.

Como puede verse, si bien el resultado de la diligencia de cotejo o compulsa es variable, lo cual obedece a las situaciones concretas que pueden presentarse al pretender llevar a cabo ese perfeccionamiento de la documental, es decir, a las circunstancias de facto que puedan materializarse, por ejemplo, la postura que adopte el destinatario del requerimiento, mas en modo alguno estar�n determinadas por la forma en que la Junta orden� la pr�ctica del cotejo o compulsa, esto es, el que lo haya hecho "sin prejuzgar" o no, carecer� de impacto en el desarrollo del medio de perfeccionamiento; de ah� la inocuidad que se atribuye al formulismo cuestionado.

A mayor abundamiento, es conveniente puntualizar que el resultado del medio de perfeccionamiento en comento debe ser valorado hasta la emisi�n del laudo correspondiente, seg�n lo dispuesto en los art�culos 840, fracci�n IV y 841 de la Ley Federal del Trabajo, que disponen:

"Art�culo 840. El laudo contendr�:

"...

"IV. E.�n de las pruebas y apreciaci�n que de ellas haga la Junta."

Art�culo 841. Los laudos se dictar�n a verdad sabida, y buena fe guardada y apreciando los hechos en conciencia, sin necesidad de sujetarse a reglas o formulismos sobre estimaci�n de las pruebas, pero expresar�n los motivos y fundamentos legales en que se apoyen.

Ahora bien, es importante destacar que un aspecto distinto al examinado con antelaci�n, lo constituye la admisi�n del cotejo o compulsa de la copia objetada, cuando ante el se�alamiento del oferente de que el original se encuentra en poder de la contraparte, a �sta la Junta le efect�a alg�n apercibimiento.

Al caso es menester tener en cuenta lo dispuesto por los art�culos 784, 804 y 805 de la Ley Federal del Trabajo, del tenor siguiente:

"Art�culo 784. La Junta eximir� de la carga de la prueba al trabajador, cuando por otros medios est� en posibilidad de llegar al conocimiento de los hechos, y para tal efecto requerir� al patr�n para que exhiba los documentos que, de acuerdo con las leyes, tiene la obligaci�n legal de conservar en la empresa, bajo el apercibimiento de que de no presentarlos, se presumir�n ciertos los hechos alegados por el trabajador. En todo caso, corresponder� al patr�n probar su dicho cuando exista controversia sobre:

"I.F. de ingreso del trabajador;

"II. A.�edad del trabajador;

"III. Faltas de asistencia del trabajador;

"IV. Causa de rescisi�n de la relaci�n de trabajo;

"V.T.�n de la relaci�n o contrato de trabajo para obra o tiempo determinado, en los t�rminos del art�culo 37 fracci�n I y 53 fracci�n III de esta ley;

"VI. Constancia de haber dado aviso por escrito al trabajador de la fecha y causa de su despido;

"VII. El contrato de trabajo;

"VIII. D.�n de la jornada de trabajo;

"IX. Pagos de d�as de descanso y obligatorios;

".D. y pago de las vacaciones;

"XI. Pago de las primas dominical, vacacional y de antig�edad;

"XII. Monto y pago del salario;

"XIII. Pago de la participaci�n de los trabajadores en las utilidades de las empresas; y

"XIV. I.�n y aportaci�n al Fondo Nacional de la Vivienda."

"Art�culo 804. El patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los documentos que a continuaci�n se precisan:

"I.C. individuales de trabajo que se celebren, cuando no exista contrato colectivo o contrato ley aplicable;

"II. Listas de raya o n�mina de personal, cuando se lleven en el centro de trabajo; o recibos de pagos de salarios;

"III. Controles de asistencia, cuando se lleven en el centro de trabajo;

"IV. Comprobantes de pagos de participaci�n de utilidades, de vacaciones, de aguinaldos, as� como las primas a que se refiere esta ley; y

"V. Los dem�s que se�alen las leyes.

"Los documentos se�alados por la fracci�n I deber�n conservarse mientras dure la relaci�n laboral y hasta un a�o despu�s; los se�alados por las fracciones II, III y IV durante el �ltimo a�o y un a�o despu�s de que se extinga la relaci�n laboral, y los mencionados en la fracci�n V, conforme lo se�alen las leyes que los rijan."

Art�culo 805. El incumplimiento a lo dispuesto por el art�culo anterior, establecer� la presunci�n de ser ciertos los hechos que el actor exprese en su demanda, en relaci�n con tales documentos, salvo la prueba en contrario.

Los art�culos anteriores contemplan la obligaci�n probatoria que en materia laboral se encuentra establecida para la parte patronal en relaci�n con determinados aspectos de la controversia.

Al respecto, resulta oportuno citar la tesis de esta Segunda Sala, cuyos rubro, texto y datos de identificaci�n son los siguientes:

"CARGA DE LA PRUEBA EN EL PROCEDIMIENTO LABORAL. SUS CARACTER�STICAS.-Del an�lisis sistem�tico de lo dispuesto en los art�culos 784, 804 y 805 de la Ley Federal del Trabajo, se desprende que la carga de la prueba en materia laboral tiene caracter�sticas propias, toda vez que su objeto es garantizar la igualdad procesal del trabajador frente al patr�n en el juicio, para lo cual se impone a los empleadores, en mayor medida, la obligaci�n de acreditar los hechos en litigio, para eximir al trabajador de probar los que son base de su acci�n en aquellos casos en los cuales, por otros medios, a juicio del tribunal, se puede llegar al conocimiento de tales hechos. Lo anterior se traduce en que, la carga de la prueba corresponde a la parte que, de acuerdo con las leyes aplicables, tiene la obligaci�n de conservar determinados documentos vinculados con las condiciones de la relaci�n laboral, tales como antig�edad del empleado, duraci�n de la jornada de trabajo, monto y pago del salario, entre otros, con el apercibimiento de que de no presentarlos se presumir�n ciertos los hechos alegados por el trabajador; adem�s, la obligaci�n de aportar probanzas no s�lo corresponde al patr�n, sino a cualquier autoridad o persona ajena al juicio laboral que tenga en su poder documentos relacionados con los hechos controvertidos que puedan contribuir a esclarecerlos, seg�n lo dispone el art�culo 783 de la ley invocada." (Novena �poca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta. Tomo: XV, mayo de 2002. Tesis: 2a. LX/2002. P�gina: 300).

Como se advierte de los art�culos insertos y de su interpretaci�n, el legislador estableci� expresamente los supuestos en los que, trat�ndose de la no exhibici�n de documentos en el juicio, puede apercibirse a una de las partes en el procedimiento laboral, que en el caso es a la patronal, y los alcances de ese apercibimiento.

Sobre el particular es conveniente tener en cuenta que la obligaci�n de exhibir determinados documentos en juicio no implica la exigencia de presentarlos materialmente ante la Junta, ya que dicha exhibici�n es susceptible de lograrse tambi�n cuando se muestren en el desahogo de alguna probanza ofrecida en el juicio.

Resulta aplicable la tesis de jurisprudencia de la Cuarta Sala de este Alto Tribunal, en su anterior integraci�n, del tenor siguiente:

"INSPECCI�N OFRECIDA POR EL PATR�N RESPECTO DE DOCUMENTOS QUE TIENE OBLIGACI�N DE CONSERVAR Y EXHIBIR EN JUICIO. INTERPRETACI�N DEL ART�CULO 804 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO.-No existe raz�n para entender que lo establecido en el art�culo 804 mencionado, en cuanto a que el patr�n tiene la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los documentos que ah� se precisan, se traduzcan en la exigencia de presentarlos materialmente ante la Junta, ya que tal precepto debe entenderse en un sentido m�s amplio, esto es, que tal exhibici�n es susceptible de lograrse tambi�n, con validez jur�dica impecable, cuando se muestren los documentos en el desahogo de la inspecci�n, pues con ello tambi�n se est�n exhibiendo en el juicio, en t�rminos de los art�culos 828 y 829 de la Ley Federal del Trabajo." (Octava �poca. Instancia: Cuarta Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n. Tomo: VIII, julio de 1991. Tesis: 4a./J. 9/91. P�gina: 69).

En ese tenor, debe concluirse que fuera de las hip�tesis previstas por los art�culos 784, 804 y 805 de la Ley Federal de Trabajo, el apercibimiento que realice la Junta de Conciliaci�n y Arbitraje al ordenar la pr�ctica del cotejo o compulsa, consistente en tener como aut�ntico el documento objetado en caso de no exhibirse su original, carece de fundamento jur�dico y, por ende, constituye una violaci�n a las leyes del procedimiento, en la inteligencia que dicha transgresi�n procesal s�lo dar�a lugar al otorgamiento de la protecci�n constitucional en caso de que trascendiera al resultado del laudo y, adem�s, afectara las defensas del quejoso.

NOVENO

Acorde a lo considerado, los criterios que deben prevalecer son los establecidos por esta Segunda Sala, que habr�n de regir, en t�rminos del �ltimo p�rrafo del art�culo 192 de la Ley de Amparo, con car�cter de jurisprudencia:

PRUEBA DOCUMENTAL EN EL PROCEDIMIENTO LABORAL. LA INSERCI�N DEL FORMULISMO "SIN PREJUZGAR" SOBRE LA EXISTENCIA DE LOS DOCUMENTOS ORIGINALES, U OTRO SIMILAR, AL ACORDAR LA ADMISI�N DE SU COTEJO O COMPULSA, AUN CUANDO CARECE DE FUNDAMENTO JUR�DICO, NO DA LUGAR A ORDENAR LA REPOSICI�N DEL PROCEDIMIENTO.-La inserci�n del formulismo indicado o de alg�n otro similar al acordar sobre la admisi�n del aludido medio de perfeccionamiento, carece de fundamento jur�dico; sin embargo, tambi�n debe reconocerse que no se cuenta con sustento legal para considerar que con tal inserci�n se violan las reglas del procedimiento laboral y, menos a�n, que se afectan las defensas del oferente del aludido medio de perfeccionamiento, pues la inclusi�n de la aludida leyenda u otra de contenido an�logo resulta inocua, dado que no tiene trascendencia jur�dica, ya que en lo absoluto influye en la pr�ctica y desarrollo del cotejo o compulsa. Lo anterior en virtud de que si bien el resultado de la diligencia correspondiente es variable, lo cual obedece a las situaciones concretas que pueden presentarse al pretender llevar a cabo ese perfeccionamiento de la documental, es decir, a las circunstancias de facto que puedan materializarse, por ejemplo, la postura que adopte el destinatario del requerimiento, ello en modo alguno estar� determinado por la forma en que la Junta orden� la pr�ctica del cotejo o compulsa; esto es, el que lo haya hecho "sin prejuzgar" o no, carecer� de impacto en el desarrollo del medio de perfeccionamiento, m�xime que el resultado de �ste debe ser valorado hasta la emisi�n del laudo correspondiente, seg�n lo dispuesto en los art�culos 840, fracci�n IV y 841 de la Ley Federal del Trabajo.

PRUEBA DOCUMENTAL EN EL PROCEDIMIENTO LABORAL. EL APERCIBIMIENTO QUE REALICE LA JUNTA DE CONCILIACI�N Y ARBITRAJE AL ORDENAR LA PR�CTICA DEL COTEJO O COMPULSA, CONSISTENTE EN TENER COMO AUT�NTICO EL DOCUMENTO OBJETADO EN CASO DE NO EXHIBIRSE SU ORIGINAL, EN HIP�TESIS DIVERSAS A LAS PREVISTAS EN LOS ART�CULOS 784, 804 Y 805 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO, CONSTITUYE UNA VIOLACI�N A LAS LEYES DEL PROCEDIMIENTO.-Los citados preceptos contemplan la obligaci�n probatoria que en materia laboral se encuentra establecida para la parte patronal, en relaci�n con determinados aspectos de la controversia, as� como los supuestos en los que trat�ndose de la no exhibici�n de documentos en el juicio puede apercibirse a una de las partes en el procedimiento laboral y los alcances de ese apercibimiento. En ese tenor, debe concluirse que fuera de las hip�tesis previstas en los invocados art�culos, el apercibimiento que realice la Junta de Conciliaci�n y Arbitraje al ordenar la pr�ctica del cotejo o compulsa, consistente en tener como aut�ntico el documento objetado en caso de no exhibirse su original carece de fundamento jur�dico y, por ende, constituye una violaci�n a las leyes del procedimiento, en la inteligencia de que dicha transgresi�n procesal s�lo dar�a lugar al otorgamiento de la protecci�n constitucional en caso de que trascendiera al resultado del laudo y, adem�s, afectara las defensas del quejoso.

Por lo expuesto y fundado en los art�culos 197-A de la Ley de Amparo y 21, fracci�n VIII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, se

resuelve:

PRIMERO

S� existe la contradicci�n de tesis denunciada entre las sustentadas por el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito y el Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito.

SEGUNDO

No participa en la presente contradicci�n de tesis el criterio sustentado por el Sexto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito.

TERCERO

Se declara que deben prevalecer con car�cter jurisprudencial los criterios establecidos en esta resoluci�n, bajo las tesis que han quedado redactadas en la parte final del �ltimo considerando de este fallo.

N.�quese; rem�tanse de inmediato al Semanario Judicial de la Federaci�n las tesis de jurisprudencia que se sustentan y h�ganse del conocimiento de los Tribunales Colegiados de Circuito, para los efectos establecidos en el art�culo 195 de la Ley de Amparo, y env�ese copia de esta ejecutoria a los Tribunales Colegiados contendientes; en su oportunidad, arch�vese el expediente como asunto concluido.

As� lo resolvi� la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cuatro votos de los se�ores Ministros: J.D.R., M.A.G.�itr�n, G.I.O.M. y presidente J.V.A.A.�n. Ausente el se�or M.S.S.A.A., previo aviso dado a la Presidencia.

Fue ponente el M.G.I.O.M..

Nota: Los rubros a que se alude al inicio de esta ejecutoria corresponden a las tesis 2a./J. 151/2002 y 2a./J. 150/2002, publicadas en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, Tomo XVII, enero de 2002, p�ginas 495 y 496, respectivamente.