Ejecutoria num. 2a./J. 13/2001 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala - Jurisprudencia - VLEX 26827052

Ejecutoria num. 2a./J. 13/2001 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala

Emisor:Segunda Sala
Número de Resolución:2a./J. 13/2001
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Marzo de 2001
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 82/2000-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL NOVENO CIRCUITO Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO SÉPTIMO CIRCUITO. PRUEBA DOCUMENTAL EN EL PROCEDIMIENTO LABORAL. LAS MANIFESTACIONES EFECTUADAS POR LAS PARTES EN RELACIÓN CON SU ALCANCE PROBATORIO NO DEBEN TENERSE COMO OBJECIÓN.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 82/2000-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL NOVENO CIRCUITO Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL D�CIMO S�PTIMO CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

TERCERO

En el amparo directo laboral 99/95 fallado el treinta de marzo de mil novecientos noventa y cinco, el Primer Tribunal Colegiado del Noveno Circuito, consider� lo que a continuaci�n se transcribe en las partes que interesan:

QUINTO.-Son infundados por una parte y deficientes por otra, los conceptos de violaci�n.-En efecto, en ellos se alega ... que la Junta responsable hace un indebido planteamiento de la litis al incluir en �sta un hecho no controvertido por la parte actora ... relativo a la negativa de este �ltimo a recibir el aviso rescisorio de la relaci�n laboral.-Al respecto cabe se�alar que ello no es exacto ... dicho punto fue incluido correctamente como parte del debate porque s� fue controvertido, tomando en consideraci�n que al contestar la demanda, el apoderado jur�dico de la quejosa se�al� que ... al respecto el apoderado del trabajador replic� que ... cabe destacar que el cuarto punto del cap�tulo de hechos de la demanda en cuesti�n se refiere a ... como se ve, lo relativo al aviso recisiorio ... s� fue discutido por las partes ... pero independientemente ... y aun cuando el trabajador actor no hubiera controvertido lo relativo al ... aviso rescisorio, es de advertir que, de cualquier modo, la parte patronal debe probar en juicio que intent� hacer entrega a su trabajador de tal notificaci�n y que �ste se neg� a recibirla ... as� pues, debe considerarse que el perfeccionamiento y por ende, la eficacia de la entrega del aviso ... conlleva a la demostraci�n en juicio de que �ste se neg� a recibirlo previamente.-Asiste raz�n a la quejosa en cuanto alega que la negativa del trabajador a recibir el aviso rescisorio, se demostr� en autos, mediante la prueba documental, consistente en las constancias del expediente paraprocesal n�mero 114/93/7-A que en copia fotost�tica certificada se exhibi�, relativo a la solicitud de la demandada para que, por medio de la propia autoridad responsable, se notificara al trabajador el aviso rescisorio de la relaci�n laboral. De entre tales constancias se destaca el escrito fechado el treinta de marzo de mil novecientos noventa y tres, que el Ing. (sic) F. de la Maza Garc�a dirige al trabajador J.V.R., aqu� tercero perjudicado, mediante el cual le hace saber que, por haber incurrido en las causales de rescisi�n a que se refieren las fracciones II, XI, XIII y XV del art�culo 47 de la Ley Federal del Trabajo, se le rescindi� con esa fecha su contrato de trabajo; debiendo destacarse que en la parte inferior de tal escrito, obran las firmas de A.M.M.. (sic) y de I.T.B., quienes fungieron como testigos ... as� como la raz�n de que: ?se neg� a firmar? (foja 26) colocada en la parte destinada a la suscripci�n del trabajador.-En opini�n de este tribunal, tal acta es suficiente para demostrar el extremo cuestionado, toda vez que su contenido no fue objetado por el actor en juicio; tampoco fue refutado en cuanto a las firmas que en �l obran, sino �nicamente en cuanto al alcance probatorio que pudiera corresponderle (foja 33), lo cual, por cierto, no constituye propiamente una objeci�n legal, pues toca a la autoridad laboral fijar el valor de las diversas pruebas aportadas en los autos (sic), para lo cual es intrascendente que, trat�ndose de documentos, �stos sean o no objetados por las partes; o sea, su valoraci�n depende de un juicio de apreciaci�n razonada de los mismos, tomando en consideraci�n si se impugnan de falsos (objeciones al contenido y/o firmas), pero no ha de tomarse en cuenta la opini�n de las partes sobre el valor probatorio, pues esto es una atribuci�n exclusiva de la autoridad laboral, lo cual debe llevar a efecto conforme a las disposiciones legales correspondientes y a un raciocinio l�gico conforme al an�lisis que se haga de cada una de las pruebas, atendiendo a su naturaleza ...

De la anterior ejecutoria se desprendi� la siguiente tesis aislada:

"PRUEBA DOCUMENTAL. SU ALCANCE PROBATORIO NO DEPENDE DE LAS OBJECIONES QUE EN TAL SENTIDO SE PLANTEEN EN JUICIO.-La impugnaci�n sobre el alcance probatorio de una prueba documental, no constituye propiamente una objeci�n legal, pues toca a la autoridad laboral fijar el valor de las diversas pruebas aportadas a los autos, para lo cual es intrascendente que, trat�ndose de documentos, �stos sean o no objetados por las partes sobre su valor de prueba; o sea, su valoraci�n depende de un juicio o apreciaci�n razonada de los mismos, tomando en cuenta �nicamente si se impugnan de falsos (objeciones al contenido y/o firmas), pero no debe tomarse en consideraci�n la opini�n de las partes sobre el valor probatorio, pues esto es una atribuci�n exclusiva de la autoridad laboral, la cual se debe llevar a efecto conforme a las disposiciones legales correspondientes y a un raciocinio l�gico, de acuerdo al an�lisis que haga de cada una de las pruebas, atendiendo a su naturaleza." (Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Tomo I, junio de 1995, p�gina 508, tesis IX.1o.1 L).

CUARTO

Por su parte, el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo S�ptimo Circuito, al resolver por unanimidad de votos el amparo en revisi�n 114/2000 el siete de septiembre de dos mil, sostuvo lo siguiente:

QUINTO.-El primer concepto de violaci�n ... resulta fundado ... para ... mayor claridad, cabe decir que el ahora quejoso en el punto ... dos de la demanda laboral, expres� lo siguiente: ... La demandada Petr�leos Mexicanos, en relaci�n al hecho n�mero 2 ... contest� en los siguientes t�rminos ... Con el objeto de acreditar la anterior excepci�n, la ... demandada paraestatal en su escrito de ofrecimiento de pruebas ofreci� (sic) entre otras, la siguiente: ?VIII. La documental, consistente en el acta administrativa sindical No. 001/93 ... con la cual se acredita ... la cancelaci�n de la plaza por agotamiento de trabajo ...?.-La mencionada acta administrativa, en su parte conducente expresa: ... La parte actora haciendo uso de su derecho de objetar pruebas, en su escrito de 23 de agosto de 1994, en relaci�n con la prueba mencionada con antelaci�n, expuso lo siguiente: ?E) Se objeta en cuanto a su autenticidad, contenido y firma, alcance y valor probatorio que la demandada Pemex pretende dar a la prueba documental ofrecida bajo el apartado VIII de su escrito de pruebas, objeci�n que se hace valer en cuanto que, en principio del documento (sic) en estudio no se desprende el que se hubiese dado intervenci�n alguna al hoy actor, a fin de que lo concertado (sic) en el documento en estudio lo obligase conforme a derecho, y lo que es m�s, de la lectura del documento que nos ocupa se desprende que el mismo obedece a dar cumplimiento a un supuesto oficio SACN-ZN-206/93 de fecha 13 de mayo de 1993 emanado, seg�n se dice, de la Superintendencia de Almacenes de Concentraci�n Nacional, zona norte, mismo oficio que de autos se desprende, no aparece, a fin de respaldar los acuerdos que se contienen en el documento que se objeta. A m�s de lo antes se�alado se objeta el documento en estudio en cuanto del mismo se desprende la cancelaci�n de la plaza T.7. correspondiente a la categor�a de almacenista, siendo que la categor�a que mi mandante desarrollaba para Pemex ... era la de ayudante �A� de almac�n con clave 765-21406, as� pues, suponiendo sin conceder que el documento objetado fuese aut�ntico, con el mismo no se acreditar�a en forma alguna el despido del hoy actor, habida cuenta de que la plaza que se autoriz� a suprimir ser�a la de almacenista y no la que mi mandante desempe�aba a la fecha de su despido injusto ... as� pues es falso lo que pretende establecer la demandada ...?.-Ahora bien, de la lectura del laudo combatido no se advierte que la responsable al momento de valorar la documental de m�rito, hubiese tomado en consideraci�n la objeci�n v�lida que el actor hizo respecto a tal probanza, en relaci�n al alcance probatorio, objeci�n esta que seg�n se advierte de la transcripci�n relativa fue debidamente particularizada por el objetante, es decir, expres� cu�les eran los motivos legales por los que no deb�a otorg�rsele valor probatorio a la misma y por tanto la responsable se encontraba ligada a analizar tal objeci�n, por lo que al no hacerlo incurri� en la violaci�n de los art�culos 841 y 842 de la Ley Federal del Trabajo, sin que resulte �bice a lo anterior lo esgrimido por la Junta resolutora ... en el sentido de que el actor no objet� las pruebas, ya que ello, como se precisa, no resulta ser verdad, ya que ... tal medio de prueba se objet� en relaci�n a la autenticidad de su contenido y firma (sic), as� como respecto a su alcance probatorio especific�ndose el porqu� no deb�a otorg�rsele valor probatorio pleno, objeci�n esta que ... debi� ser estudiada por la responsable al momento de valorar tal probanza por tratarse de una objeci�n v�lida en la que se particularizaron las circunstancias que a criterio del objetante hac�an que la prueba careciera de valor.-No pasa inadvertido para este cuerpo colegiado el criterio sustentado por el Primer Tribunal Colegiado del Noveno Circuito, el cual se encuentra inserto en la p�gina 508 del Tomo I, junio de 1995, Novena �poca, Tribunales Colegiados de Circuito del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, el cual es del tenor literal siguiente: ?PRUEBA DOCUMENTAL. SU ALCANCE PROBATORIO NO DEPENDE DE LAS OBJECIONES QUE EN TAL SENTIDO SE PLANTEEN EN JUICIO.-La impugnaci�n sobre el alcance probatorio de una prueba documental, no constituye propiamente una objeci�n legal, pues toca a la autoridad laboral fijar el valor de las diversas pruebas aportadas a los autos, para lo cual es intrascendente que, trat�ndose de documentos, �stos sean o no objetados por las partes sobre su valor de prueba; o sea, su valoraci�n depende de un juicio o apreciaci�n razonada de los mismos, tomando en cuenta �nicamente si se impugnan de falsos (objeciones al contenido y/o firmas), pero no debe tomarse en consideraci�n la opini�n de las partes sobre el valor probatorio, pues esto es una atribuci�n exclusiva de la autoridad laboral, la cual debe llevar a efecto conforme a las disposiciones legales correspondientes y a un raciocinio l�gico, de acuerdo al an�lisis que haga de cada una de las pruebas, atendiendo a su naturaleza.?.-Ahora bien, el pretranscrito criterio no es compartido por este cuerpo colegiado y, por ello, debe denunciarse la correspondiente contradicci�n de tesis, ya que, a pesar del respeto que merece dicho criterio, este cuerpo colegiado considera que la impugnaci�n sobre el alcance probatorio de una prueba documental s� constituye una objeci�n y debe tomarse en consideraci�n al resolver, independientemente de que la valoraci�n de las pruebas sea una atribuci�n exclusiva de la autoridad laboral, debiendo precisarse que la aludida objeci�n deber� tomarse como tal �nica y exclusivamente cuando se precisen las circunstancias por las cuales se considere que a determinada prueba no se le debe otorgar valor probatorio.-La transcendencia de la objeci�n de m�rito radica en que va dirigida a destruir el valor probatorio del documento privado exhibido por la patronal para acreditar la excepci�n hecha valer por dicha parte (la patronal) al contestar la demanda entablada en su contra, excepci�n consistente en que hab�a terminado voluntariamente la relaci�n temporal y transitoria de trabajo que un�a al ahora quejoso con Petr�leos Mexicanos y que la plaza que en forma transitoria ocupaba el trabajador fue cancelada por agotamiento de la materia de trabajo, de acuerdo al acta administrativa sindical que tambi�n se exhibi� como prueba por parte de la patronal.-Lo anterior es as�, pues de prosperar lo argumentado por el ahora quejoso en el sentido de que la plaza cancelada es totalmente diferente en cuanto a n�mero de clave y puesto a la que desempe�aba, ello traer�a como consecuencia que la patronal no hubiera acreditado su excepci�n y que el despido pudiera considerarse como injustificado. Por ello, se reitera, la Junta responsable s� ten�a la obligaci�n de tomar en consideraci�n al momento de valorar la probanza de m�rito, la objeci�n de referencia, habida cuenta de que a dicha documental le confiri� valor probatorio pleno, para acreditar con la misma la excepci�n de la parte patronal.-En virtud de lo anterior, cabe decir que resulta fundado y suficiente lo alegado en el primer concepto de violaci�n por el quejoso en el sentido de que: ?... que con la prueba documental exhibida por la hoy tercera perjudicada, consistente la misma en el acta administrativa sindical de fecha treinta de junio de mil novecientos noventa y tres, misma probanza que fue oportunamente objetada ante el a quo por diverso apoderado del suscrito quejoso mediante escrito de fecha veintitr�s de agosto de mil novecientos noventa y cuatro, visible el mismo a fojas de la 155 a la 157 de los autos que forman el expediente laboral 565/93 seguido ante la hoy responsable, objeci�n que se dej� particularizada en su parte conducente en los siguientes t�rminos: �a m�s de lo antes se�alado, se objeta el documento en estudio en cuanto que del mismo se desprende la cancelaci�n de la plaza T.7., correspondiente a la categor�a de almacenista, siendo que la categor�a que mi mandante desarrollaba para Pemex al momento de su despido, era la de ayudante de almac�n, con clave de plaza 765-21406; as� pues, suponiendo sin conceder que el documento objetado fuera aut�ntico, con el mismo no se acreditar�a en forma alguna el despido del hoy actor, habida cuenta que la plaza que se autoriz� suprimir ser�a la de almacenista y no la que mi mandante desempe�aba a la fecha de su despido injusto por parte de la demandada Pemex�, no obstante la objeci�n as� planteada la Junta de trabajo se�alada como responsable absuelve a la hoy tercera perjudicada de los reclamos del suscrito quejoso, confiriendo valor probatorio pleno al acta administrativa sindical de fecha treinta de junio de mil novecientos noventa y tres, desatendiendo las objeciones que fueron hechas a la probanza en cita por conducto de diverso apoderado ...?.-Atento lo anterior y dado lo fundado del primer concepto de violaci�n, se impone en el caso concederle al quejoso la protecci�n de la Justicia Federal para el efecto de que la Junta responsable deje insubsistente el laudo reclamado y dicte otro en el que analice la objeci�n hecha por el quejoso a la prueba consistente en el acta administrativa sindical n�mero 001/93 de fecha treinta de junio de mil novecientos noventa y tres, y que fue enumerada con el n�mero VIII, del escrito de ofrecimiento de pruebas que obra de fojas sesenta a sesenta y cinco de los autos del juicio laboral, hecho que sea, dicte un nuevo laudo conforme a derecho proceda.-Atento lo anterior, resulta innecesario analizar los restantes conceptos de violaci�n, pues fuese cual fuere el resultado del mismo no cambiar�a el sentido de la presente resoluci�n.

De la ejecutoria transcrita se desprendi� la siguiente tesis:

PRUEBA DOCUMENTAL PRIVADA, CASO EN QUE DEBE ANALIZARSE LA OBJECI�N EN CUANTO AL ALCANCE Y VALOR PROBATORIO DE LA.-Si del laudo reclamado se advierte que la Junta responsable, al momento de valorar una documental privada, no tom� en consideraci�n la objeci�n que una de las partes en el juicio hizo respecto de tal probanza, en relaci�n a su alcance probatorio, expresando los motivos legales por los cuales no deb�a conced�rsele valor, lo que la responsable se encontraba obligada a analizar y al no hacerlo, viol� lo dispuesto por los art�culos 841 y 842 de la Ley Federal del Trabajo, pues si bien la valoraci�n de las pruebas corresponde exclusivamente a la autoridad laboral, lo cierto es que tal objeci�n va dirigida a destruir la excepci�n de la patronal basada en dicha probanza.

QUINTO

Existe contradicci�n de tesis.

En efecto, mientras el Primer Tribunal Colegiado del Noveno Circuito, consider� que la opini�n de las partes con respecto al alcance probatorio de una prueba documental privada no constituye propiamente una objeci�n, sino solamente un argumento ligado a la valoraci�n de pruebas que en su caso debe realizar la autoridad jurisdiccional laboral en uso de su facultad exclusiva, el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo S�ptimo Circuito, estima que por efectos de los art�culos 841 y 842 de la Ley Federal del Trabajo, esta clase de alegaciones s� son verdaderas objeciones cuando se elaboran, de tal forma que van encaminadas a destruir una excepci�n opuesta por la parte patronal demandada, y por tanto deben ser invariablemente atendidas como tales por las Juntas al emitir sus laudos.

As�, se tiene por acreditada la contradicci�n de tesis, pues mientras un tribunal afirma que las alegaciones con respecto al alcance demostrativo de una documental privada constituyen una objeci�n que debe ser atendida por la autoridad laboral, el otro niega esa posici�n sosteniendo que esta clase de argumentos no son objeciones al documento privado.

Al respecto, resulta aplicable el criterio contenido en la jurisprudencia de la hoy extinta Tercera Sala n�mero 3a./J. 38/93 que se publica en la p�gina 45 del tomo 72, diciembre de 1993 de la Octava �poca, de la Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n, que literalmente expresa:

"CONTRADICCI�N DE TESIS, PARA QUE SE GENERE SE REQUIERE QUE UNA TESIS AFIRME LO QUE LA OTRA NIEGUE O VICEVERSA.-La existencia de una contradicci�n de tesis entre las sustentadas en sentencias de juicios de amparo directo, no se deriva del solo dato de que en sus consideraciones se aborde el mismo tema, y que en un juicio se conceda el amparo y en otro se niegue, toda vez que dicho tema pudo ser tratado en diferentes planos y, en consecuencia, carecer de un punto com�n respecto del cual lo que se afirma en una sentencia se niegue en la otra o viceversa, oposici�n que se requiere conforme a las reglas de la l�gica para que se genere la referida contradicci�n."

SEXTO

Debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia el criterio que sustenta esta Segunda Sala.

Si en un juicio laboral las partes "objetan" una documental privada, en relaci�n a su alcance probatorio, mediante razonamientos que se refieren a aspectos de valoraci�n de pruebas, t�cnicamente no se est� ante una objeci�n en t�rminos de la Ley Federal del Trabajo, y por tanto �sta debe tenerse por no hecha, pero ello no significa que tales argumentos no puedan ser tomados en consideraci�n por la Junta respectiva en uso de su facultad libre y discrecional de valoraci�n de pruebas, si acaso �sta lo juzga pertinente para resolver la litis del juicio.

A la anterior conclusi�n se llega con base en los siguientes razonamientos:

Las pruebas documentales, sean p�blicas o privadas, pueden ser apreciadas en juicio laboral por las Juntas atendiendo a su autenticidad (la que incluye la inexactitud o falsedad del documento en todo o en alguna de sus partes); y a su alcance probatorio, el primer aspecto pertenece a la objeci�n de documentos, y el segundo al de valoraci�n de pruebas.

La objeci�n o impugnaci�n de documentos (p�blicos o privados) en el juicio laboral es un procedimiento a trav�s del cual la contraparte de la oferente ataca la documental exhibida en el proceso alegando y probando que no es aut�ntica por ser inexacta o falsa.

El fin que se persigue con la objeci�n de documentos es lograr que el exhibido no sea considerado por la Junta al momento de entrar a valorar las pruebas integrantes del sumario y dictar el laudo respectivo.

La Ley Federal del Trabajo establece los casos en que procede la objeci�n de documentos y los procedimientos que al efecto deben ser desarrollados para cada caso, de tal suerte que �sta s�lo cabr� en los supuestos previstos en la norma que son los que se instituyen en losart�culos 797, 798, 799, 800, 801, 802, 807, 810 y 811 que a continuaci�n ser�n transcritos:

"Art�culo 797. Los originales de los documentos privados se presentar�n por la parte oferente que los tenga en su poder; si �stos se objetan en cuanto a contenido y firma se dejar�n en autos hasta su perfeccionamiento; en caso de no ser objetados, la oferente podr� solicitar la devoluci�n del original, previa copia certificada en autos."

"Art�culo 798. Si el documento privado consiste en copia simple o fotost�tica se podr� solicitar, en caso de ser objetado, la compulsa o cotejo con el original; para este efecto, la parte oferente deber� precisar el lugar donde el documento original se encuentre."

"Art�culo 799. Si el documento original sobre el que deba practicarse el cotejo o compulsa se encuentra en poder de un tercero, �ste estar� obligado a exhibirlo."

"Art�culo 800. Cuando un documento que provenga de tercero ajeno al juicio, resulta impugnado, deber� ser ratificado en su contenido y firma por el suscriptor, para lo cual deber� ser citado en los t�rminos de la fracci�n VII del art�culo 742 de esta ley.

"La contraparte podr� formular las preguntas en relaci�n con los hechos contenidos en el documento."

"Art�culo 801. Los interesados presentar�n los originales de los documentos privados y, cuando formen parte de un libro, expediente o legajo, exhibir�n copias para que se compulse la parte que se�alen, indicando el lugar en donde �stos se encuentren."

"Art�culo 802. Se reputa autor de un documento privado al que lo suscribe.

"Se entiende por suscripci�n, la colocaci�n al pie del escrito de la firma o huella digital que sean id�neas, para identificar a la persona que suscribe.

"La suscripci�n hace plena fe de la formulaci�n del documento por cuenta del suscriptor cuando sea ratificado en su contenido y firma o huella digital; excepto en los casos en que el contenido no se repute proveniente del autor, circunstancia que deber� justificarse con prueba id�nea y del se�alado en el art�culo 33 de esta ley."

"Art�culo 807. Los documentos existentes en el lugar donde se promueva el juicio, que se encuentren en poder de la contraparte, autoridades o terceros, ser�n objeto de cotejo o compulsa, a solicitud de la oferente, por conducto del actuario.

"Los documentos existentes en lugar distinto del de la residencia de la Junta, que se encuentren en cualquiera de los supuestos mencionados en el p�rrafo anterior, se cotejar�n o compulsar�n a solicitud del oferente, mediante exhorto dirigido a la autoridad que corresponda.

"Para que proceda la compulsa o cotejo, deber� exhibirse en la audiencia de ofrecimiento de pruebas, copia del documento que por este medio deba ser perfeccionado."

"Art�culo 810. Las copias hacen presumir la existencia de los originales, conforme a las reglas procedentes; pero si se pone en duda su exactitud, deber� ordenarse su cotejo con los originales de que se tomaron, siempre y cuando as� se haya ofrecido."

Art�culo 811. Si se objeta la autenticidad de alg�n documento en cuanto a contenido, firma o huella digital; las partes podr�n ofrecer pruebas con respecto a las objeciones, las que se recibir�n, si fueren procedentes, en la audiencia de desahogo de pruebas a que se refiere el art�culo 884 de esta ley.

De los art�culos transcritos, se desprende que los documentos p�blicos y/o privados pueden ser objetados por inexactitud cuando se ponga en duda su contenido y se solicite la compulsa o cotejo con los originales para lograr su perfeccionamiento (art�culos 797, 798, 799, 801, 807 y 810); o cuando se ponga en tela de juicio la autenticidad de la firma de un tercero en un documento y sea necesaria la ratificaci�n de �ste (art�culos 797, 800, 802, primer p�rrafo y primera parte del segundo p�rrafo); o bien pueden ser objetados por falsedad (redarg�idos de falsos), supuestos en los que ser� necesario que el promovente objetive el motivo de falsedad y acredite con prueba id�nea el motivo del redarg�imiento (art�culo 802, segundo p�rrafo, �ltima parte y 811).

Como puede verse, en los art�culos mencionados no se establece que las partes puedan objetar documentos �nicamente mediante razonamientos.

De ah� se desprende que cuando las partes del juicio laboral formulan argumentos tendentes a orientar a la Junta con respecto al alcance demostrativo que puede tener una documental p�blica o privada, t�cnicamente no se est� ante una objeci�n sino ante un alegato de valoraci�n de pruebas.

En efecto, no es el nombre que se le da a las cosas por las partes lo que determina su naturaleza jur�dica, sino sus caracter�sticas; y como los simples razonamientos que controvierten la eficacia demostrativa de un documento no se colocan en alguna de las hip�tesis de objeci�n descritas anteriormente, entonces tales argumentaciones no constituyen propiamente una objeci�n ni pueden generar las mismas consecuencias que �sta, lo que se traduce en una objeci�n no hecha.

Es de considerarse tambi�n el fin que persiguen por un lado las objeciones, y por otro las alegaciones de valoraci�n, pues no es lo mismo que una Junta deje de considerar un documento privado por haber resultado fundada una objeci�n, que concluir que la prueba documental privada resulta no id�nea, inconducente, impertinente o ineficaz como consecuencia de su an�lisis; es decir, la objeci�n se refiere a un momento procesal anterior a la valoraci�n, mientras que el alegato de valor demostrativo se encamina al acto de acreditaci�n en s� mismo.

En esa tesitura debe concluirse que las Juntas deben tener por no hechas las objeciones si �stas s�lo se refieren al alcance probatorio de las documentales exhibidas en juicio, y en tal supuesto no ser�a correcto conceder el amparo para el efecto de devolver jurisdicci�n a la Junta responsable para que se ocupe en forma destacada del estudio de la objeci�n inexistente.

Al respecto resulta aplicable por analog�a el criterio que a continuaci�n se transcribe:

"DOCUMENTOS, OBJECIONES A LOS. DEBEN TENERSE POR NO HECHAS SI S�LO SE REFIEREN AL ALCANCE PROBATORIO.-Si la objeci�n a diversas facturas aportadas como prueba se hace consistir exclusivamente en que �stas no acreditan los hechos que con las mismas pretendieron demostrarse, debe considerarse que ello no constituye en realidad una objeci�n que impida otorgarles valor probatorio, pues no se controvierte su autenticidad, sino exclusivamente su alcance probatorio, debiendo, por tanto, tenerse como objetadas y, otorg�ndoles valor probatorio, determinar su alcance conforme a las circunstancias del caso, a las dem�s pruebas aportadas, si las hubo, y a los argumentos esgrimidos para desvirtuar lo que con ellas se pretende acreditar."

(Octava �poca, Tercera Sala, Semanario Judicial de la Federaci�n, p�gina 291 del Tomo I, Primera Parte-1, enero a junio de 1988).

No obstante todo lo anterior, debe tenerse presente que conforme al art�culo 841 de la Ley Federal del Trabajo, en materia laboral las reglas de valoraci�n de los medios de convicci�n no son absolutas, ni formalistas por regirse esta materia por un sistema libre de evaluaci�n de pruebas y deben entenderse moderadas por el principio de resoluci�n "en conciencia".

Ello conduce a concluir, por otro lado, que si a una Junta se le hacen manifestaciones con respecto al alcance probatorio de un documento, el �rgano jurisdiccional de trabajo puede discrecionalmente considerarlas sin estar obligada a realizar un estudio destacado de ello, pues finalmente la libre valoraci�n que haga respecto de las pruebas puede ser censurada posteriormente en juicio de amparo donde en su caso se podr�n retomar esas argumentaciones como vicio cometido en el dictado del laudo si acaso se hace la propuesta correspondiente en la demanda.

As� las cosas, debe regir con car�cter de jurisprudencia la tesis que a continuaci�n se redacta en los siguientes t�rminos:

PRUEBA DOCUMENTAL EN EL PROCEDIMIENTO LABORAL. LAS MANIFESTACIONES EFECTUADAS POR LAS PARTES EN RELACI�N CON SU ALCANCE PROBATORIO NO DEBEN TENERSE COMO OBJECI�N.-Si se toma en consideraci�n que las pruebas documentales, sean p�blicas o privadas, pueden ser apreciadas en el juicio laboral, por las Juntas de Conciliaci�n y Arbitraje en atenci�n tanto a su autenticidad (lo que incluye la inexactitud o falsedad del documento en todo o en alguna de sus partes), que es materia de objeci�n, como a su alcance probatorio, lo que implica su valoraci�n, y que de conformidad con lo dispuesto en los art�culos 797, 798, 799, 800, 801, 802, 807, 810 y 811 de la Ley Federal del Trabajo, que establecen los casos en que procede la objeci�n de documentos y los procedimientos que al efecto deben ser desarrollados para cada caso, puede concluirse que cuando las partes efect�an alegaciones en relaci�n con el alcance probatorio de una documental, mediante razonamientos que se refieren exclusivamente a aspectos de valoraci�n, no se est� ante una objeci�n en t�rminos de los preceptos aludidos ni puede generar las mismas consecuencias que �sta, por lo que las Juntas deben tenerlas por no hechas. Ello es as� porque, por un lado, la objeci�n o impugnaci�n de documentos es un procedimiento a trav�s del cual la contraparte de la oferente ataca la documental exhibida en el proceso alegando y, en su caso, probando que no es aut�ntica por ser inexacta o falsa, con el fin de lograr que no sea considerada por la Junta al momento de valorar las pruebas integrantes del sumario y dictar el laudo respectivo y, por otro, porque no obstante lo anterior, conforme a lo previsto en el art�culo 841 de la propia ley, en el procedimiento laboral las reglas de valoraci�n de los medios de convicci�n no son absolutas ni formalistas y deben entenderse moderadas por el principio de que la Junta debe resolver en conciencia, lo que significa que �sta puede, discrecionalmente, considerar las manifestaciones realizadas en relaci�n con el alcance probatorio de un documento sin estar obligada a realizar un estudio destacado de ello.

Por lo expuesto y fundado, se

resuelve:

PRIMERO

Existe contradicci�n de tesis entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado del Noveno Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo S�ptimo Circuito.

SEGUNDO

Debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia el criterio que sustenta esta Segunda Sala que aparece en el �ltimo considerando de esta sentencia.

N.�quese; por medio de oficio con testimonio de esta resoluci�n al procurador general de la Rep�blica y a los Tribunales Colegiados que sostuvieron los criterios contradictorios; asimismo, rem�tase la tesis de jurisprudencia aprobada al Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, para efectos de su publicaci�n y en su oportunidad, arch�vese este expediente como asunto concluido.

As�, lo resolvi� la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros: J.D.R., M.A.G.�itr�n, S.S.A.A., J.V.A.A.�n y presidente G.I.O.M.. Fue ponente el M.J.V.A.A.�n.