Ejecutoria num. 1a./J. 11/2000 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26827435

Ejecutoria num. 1a./J. 11/2000 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 11/2000
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Noviembre de 2000
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 35/98. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL SÉPTIMO CIRCUITO Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL NOVENO CIRCUITO.ACCIÓN REIVINDICATORIA. IMPROCEDENCIA DE SU EJERCICIO ENTRE COPROPIETARIOS.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 35/98. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL S�PTIMO CIRCUITO Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL NOVENO CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

CUARTO

El Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito, sustenta la siguiente tesis aislada:

"Novena �poca

"Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: V, abril de 1997

"Tesis: VII.1o.C.11 C

"P�gina: 277

"REIVINDICATORIA, IMPROCEDENCIA DE LA ACCI�N, ENTRE COPROPIETARIOS, CUANDO NO HA HABIDO DIVISI�N DE LA COSA (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE VERACRUZ).-Para que sea procedente la acci�n reivindicatoria que un condue�o ejercita en contra de su copropietario, es menester que se efect�e antes la divisi�n de tal r�gimen de propiedad, a fin de que se determine lo relativo a las porciones individualmente consideradas y as� tener la certeza de lo que corresponde a cada uno, ya que si el bien se mantiene indiviso, el derecho de cada uno de ellos se extiende a toda la cosa en copropiedad, de acuerdo con los art�culos 974 y 977 del C�digo Civil del Estado que disponen: ?Art�culo 974. Hay copropiedad cuando una cosa o un derecho pertenecen pro indiviso a varias personas.? y ?Art�culo 977. Cada part�cipe podr� servirse de las cosas comunes, siempre que disponga de ellas conforme a su destino y de manera que no perjudique el inter�s de la comunidad ni impida a los copropietarios usarlas seg�n su derecho.?. As� entonces, si no se ha promovido legalmente tal divisi�n, ello impide que uno de los condue�os ejercite la acci�n reivindicatoria en contra de otro u otros, puesto que todos participan de la propiedad del bien en su integridad, de manera que no puede legalmente privarse a ninguno de ellos de la parte que ocupa en uso de su derecho compartido, al no traducirse en il�cita la ocupaci�n de m�rito, sino por el contrario, �sta debe ser considerada como una posesi�n legal amparada en aquel derecho real.

A. directo 121/95. J.�n M.T. y otro. 29 de marzo de 1995. Unanimidad de votos. Ponente: A.O.D.�az. Secretario: S.H.�ndez L..

La tesis en cuesti�n se emiti� al resolver el amparo directo civil 121/95, promovido por J.�n M.T. y otro, resoluci�n que en su parte conducente dice:

... En otro aspecto, lo que se esgrime en los conceptos de violaci�n primero, segundo, tercero y cuarto, en torno a que la sentencia reclamada es transgresora de los art�culos constitucionales invocados en la demanda de amparo motivadora de este asunto, es infundado, puesto que adversamente a lo sostenido por los peticionarios del amparo y como con acierto lo destac� la Sala ad quem al desestimar los agravios que en apelaci�n plantearon estos �ltimos en contra de la sentencia de primer grado, en el caso a estudio es incuestionable que adminiculando la propia confesi�n de los contendientes, contenida respectivamente en sus escritos de demanda y contestaci�n, a las documentales p�blicas que aportaron al juicio los actores civiles (aqu� quejosos), visibles a fojas de la catorce a la treinta y ocho de los autos principales, consistentes en los testimonios notariales n�meros 3279 de cuatro de agosto de mil novecientos ochenta y nueve, 3920 de veintiuno de diciembre de mil novecientos noventa y uno, y 3527 de ocho de junio de mil novecientos noventa, se obtiene con tales probanzas la demostraci�n plena de que tanto los quejosos como la demandada aqu� tercero perjudicada, son copropietarios pro indiviso del inmueble en litigio ubicado en la esquina que forman las calles de I. de la Llave y B.J.�rez, de Zongolica, Veracruz, caso en el cual no es dable afirmar v�lidamente que la posesi�n que detenta la demandada de una parte espec�fica del inmueble en comento se traduzca en una ocupaci�n il�cita como err�neamente lo conciben los repetidos quejosos, habida cuenta que de la recta interpretaci�n de los art�culos 974 y 977 del c�digo sustantivo civil local, que literalmente disponen: (los transcribe), claramente se deduce, como bien lo apunt� la responsable, que la copropiedad implica un estado de indivisi�n en el que cada copropietario ejerce su derecho no sobre una parte determinada de la cosa, sino respecto de toda ella, y por ende, que sobre toda la cosa el condue�o ejerce un derecho de goce, lo que presupone que en la especie tienen derecho a su parte al�cuota y al mismo tiempo a la totalidad del bien en tanto no se divida o liquide la copropiedad en cuesti�n, quedando as� de relieve que la posesi�n de la tercero perjudicada es l�cita, al estar amparada por un derecho real contemplado en los preceptos legales invocados, lo que permite establecer, cabe agregar, la improcedencia de la acci�n que en contra de aqu�lla dedujeron en el juicio los promoventes, a trav�s de la cual reclaman la desocupaci�n y entrega material del bien com�n de que se trata, por lo que es incierto que la Sala ad quem hubiese aplicado incorrectamente el numeral citado en segundo lugar. Al caso es aplicable, en lo conducente, la tesis jurisprudencial n�mero 39 del m�s Alto Tribunal del pa�s, visible en la p�gina sesenta y cinco de la Segunda Parte, volumen I, del �ltimo Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1988, que dice: ?ACCI�N REIVINDICATORIA. SU EJERCICIO POR UN COPROPIETARIO.? (la transcribe).-Asimismo no les asiste la raz�n a los promoventes en cuanto a que aducen que por ser mayor su copropiedad en proporci�n a la de la demandada e impedirles �sta el uso del inmueble en litigio, de ello se deriva la ilicitud de la posesi�n de dicha demandada, dado que tal circunstancia s�lo confirma que los actores civiles est�n en la misma situaci�n legal que la tercero perjudicada, pues aun cuando alegan que tienen derecho a una parte mayor dentro de la indivisi�n del inmueble de m�rito, al no estar legalmente determinado qu� porci�n le corresponde a cada uno de los condue�os, es indiscutible que los actores constitucionales, al igual que su contraparte, tienen derecho a la totalidad de la cosa com�n que se reclama, a m�s de que, como ya se vio, los argumentos de los quejosos parten de la base err�nea de que la posesi�n que detenta la tercero perjudicada es il�cita, circunstancia que no acontece en la especie, si se atiende a que seg�n se ha dicho ya, tal posesi�n est� amparada en el derecho real a que se alude renglones anteriores, derecho que es oponible a la acci�n reivindicatoria de que se habla, la cual tiene como presupuesto esencial la falta de derecho a ocupar por el demandado, fortaleci�ndose as� la improcedencia de lo pretendido en el juicio natural por los promoventes de la acci�n constitucional.-En este orden de ideas, es incuestionable que carece de consistencia jur�dica el argumento de los quejosos enfocado a poner de manifiesto que en el juicio de origen dejaron satisfechos los requisitos b�sicos de la acci�n reivindicatoria, o sea, su derecho de propiedad y la detentaci�n indebida por parte de la demandada sobre el inmueble en litigio, as� como la identidad entre lo pose�do y lo reclamado, y se afirma lo anterior, porque con independencia de las consideraciones puntualizadas con antelaci�n, es de verse que como bien lo ponder� la responsable, de accederse a la procedencia de dicha acci�n real, condenando a la tercero perjudicada a la desocupaci�n del bien com�n en litigio, a no dudar se violar�a en perjuicio de esta �ltima el derecho que precisamente se alega violado en contra de los promoventes, es decir, que se privar�a a aqu�lla de la posesi�n legal y del derecho que como ya se dijo, le conceden los art�culos 974 y 977 del C�digo Civil del Estado, de todo lo cual se deduce que en el caso a estudio es incierto que concurran los elementos requeridos para que prospere la indicada acci�n reivindicatoria, resultando por ende infundado, lo que se aduce en cuanto a que esta acci�n procede aun en contra del copropietario, habida cuenta de que la tesis jurisprudencial al efecto invocada por �stos en su escrito apelatorio, como bien lo se�al� la responsable, debe interpretarse en el sentido de que un copropietario s� puede ejercitar la acci�n reivindicatoria, lo que no es cuestionable, pero ello no significa en modo alguno que la acci�n se pueda ejercitar por un copropietario en contra de otro y en relaci�n al bien respecto del cual se hallen en la indivisi�n, quedando as� de relieve que, en casos como en el presente se debe intentar antes la divisi�n de la copropiedad para que se determine lo relativo a las porciones individualmente consideradas y as� tener la certeza de lo que le corresponde a cada uno de los condue�os, requisito de procedibilidad sin el cual no es posible alcanzar el fin perseguido por los quejosos. Al caso es aplicable la tesis de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visible en la p�gina doscientos trece, V.V., Sexta �poca, del Semanario Judicial de la Federaci�n, que literalmente expresa: ?REIVINDICACI�N EN CASO DE COPROPIEDAD.? (la transcribe).

QUINTO

El Segundo Tribunal Colegiado del Noveno Circuito, sustenta la siguiente tesis aislada que a continuaci�n se transcribe:

"Novena �poca

"Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: VII, mayo de 1998

"Tesis: IX.2o.17 C

"P�gina: 1061

"REIVINDICATORIA. PROCEDE TAL ACCI�N ENTRE COPROPIETARIOS, AUNQUE PREVIAMENTE NO SE HAYA DIVIDIDO LA COSA COM�N (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE SAN LUIS POTOS�).-Del contenido de los art�culos 736, 742, 743, 883 y 888 del C�digo Civil del Estado, se desprende que si no se encuentra dividida la cosa com�n perteneciente a varios copropietarios, todos tienen el derecho de goce y de dominio extendido sobre toda la cosa, cuando permanece indivisa. Por tanto, cuando uno de los copropietarios ha sido privado de la posesi�n respecto del bien tambi�n de su propiedad, por otro de los copropietarios, tiene derecho a reclamar la restituci�n de la cosa com�n en iguales circunstancias a las que disfruta de la misma el que la posee; pues no puede concebirse que, en la realidad, siendo copropietario no disfrute como tal de la posesi�n del bien mientras no se defina la divisi�n de la cosa, pues ello resulta atentatorio de su derecho de uso, disfrute y disposici�n del bien del que es due�o en mancom�n, pro indiviso y por partes iguales. Y para lograr esa restituci�n, la acci�n que compete al copropietario no puede ser otra que la reivindicatoria, por corresponder a quien no est� en posesi�n de la cosa de la que tiene la propiedad, aunque sea en mancom�n y pro indiviso, d�ndose contra el copropietario que tiene la posesi�n del bien de manera exclusiva, a fin de que �ste se la restituya mediante el acto de respetarle sin obst�culo alguno el ejercicio pleno de coposeer dicho bien, del cual puede v�lidamente disfrutar al igual que el copropietario demandado y se declare que tiene el dominio sobre la parte al�cuota materia de la copropiedad.

"SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL NOVENO CIRCUITO.

A. directo 161/97. G. D�az de Le�n E.. 12 de junio de 1997. Unanimidad de votos. Ponente: P.E.�as S.L.. Secretario: R.R.D.�n.

Por su parte, el Segundo Tribunal Colegiado del Noveno Circuito, resolvi� el amparo directo civil 161/97, y en la parte conducente sostuvo:

... Establecido lo anterior, debe decirse que como al inicio de este considerando se apunt�, asiste la raz�n a la quejosa, al sostener que es incorrecto el proceder de la Sala responsable, en cuanto consider� al igual que el J. de primer grado que la acci�n reivindicatoria intentada era improcedente, ya que a juicio de la responsable, el bien com�n debe estar dividido previamente, para que pueda tomar posesi�n, sin tomar en cuenta que su �nica pretensi�n es tomar posesi�n de la casa, es decir, que no pretend�a recuperarla porque sigue siendo due�a, ni que su condue�a se la entregue, ni que la desocupe, como err�neamente sosten�a en su criterio la responsable, sin que pretendiera reivindicar la totalidad del predio en perjuicio de la copropietaria, puesto que en sus agravios siempre se refiri� a tomar posesi�n del bien com�n, aunque no estuviera definida la parte al�cuota que le correspondiera; resultando en su concepto, que al no encontrarse determinada su parte al�cuota, era l�gico que ejercitara su acci�n por todo el inmueble, sin que por ello pretendiera arrebatarle la propiedad a su condue�a, sino que su �nico deseo era tomar posesi�n del bien com�n.-En efecto, la antigua Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, ha sostenido los siguientes criterios: jurisprudencia n�mero 20, consultable en la p�gina 14, Tomo IV, Materia Civil del �ltimo Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n, que a la letra dice: ?ACCI�N REIVINDICATORIA. SU EJERCICIO POR UN COPROPIETARIO.? (la transcribe).-Tesis visible en la p�gina 137, Tomo CXXIV, del catorce de abril de 1955, relativo a la Quinta �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n, bajo el rubro y texto que dicen: ?COPROPIEDAD, REIVINDICACI�N EN CASO DE.? (la transcribe).-Tesis publicada en la p�gina 693, Tomo LXXVI, Quinta �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n, que a la letra dice: ?COPROPIEDAD, CAR�CTER INDIVISIBLE DE LA.? (la transcribe).-Por su parte, el C�digo Civil vigente en el Estado, en lo relativo a la copropiedad dispone: ?Art�culo 883.? (lo transcribe).-?Art�culo 888.? (lo transcribe).-En lo relativo a la posesi�n el c�digo en consulta establece lo siguiente: ?Art�culo 736.? (lo transcribe).-?Art�culo 742.? (lo transcribe).-?Art�culo 743.? (lo transcribe).-De lo expuesto se puede v�lidamente arribar a la primera conclusi�n en el sentido de que si no se encuentra dividida la cosa com�n perteneciente a varios copropietarios, todos tienen el derecho de goce extendido sobre toda la cosa, cuando permanece indivisa; de manera tal que si uno de los copropietarios ha sido despose�do de su derecho de dominio respecto del bien de su propiedad por otro de los copropietarios, aqu�l tiene derecho a reclamar del copropietario la restituci�n de la cosa en iguales circunstancias de las que disfruta el que la posee, puesto que no puede concebirse que siendo propietario tambi�n (copropietario) de la cosa, no pueda en la realidad disfrutar del bien mientras no se defina la divisi�n de la cosa, porque resulta atentatorio a su derecho de uso, goce, disfrute y disposici�n del bien del que, al igual que quien lo posee, tambi�n es due�o en mancom�n, pro indiviso y por partes iguales, siempre que no impida al copropietario tambi�n conforme a su derecho, por el tiempo que dure la indivisi�n.-Ahora bien, la acci�n que le compete al copropietario no puede ser otra que la reivindicatoria, pues compete a quien no est� en posesi�n de la cosa de la cual tiene la propiedad, aunque �sta sea en mancom�n, y pro indiviso, y se da contra el copropietario quien tiene la posesi�n del bien de manera exclusiva, a fin de que �ste le restituya en la coposesi�n de que debe disfrutar al igual que el copropietario demandado, y se declare que tiene el dominio sobre la parte al�cuota del bien objeto de la copropiedad.-Bajo esa tesitura, la Sala responsable en forma err�nea interpreta la tesis visible en la p�gina 136 del tomo 205-216, Sexta Parte, 7a. �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n, sustentado por el Tribunal Colegiado del D�cimo Tercer Circuito, que dice: ?COPROPIETARIOS. ACCI�N REIVINDICATORIA ENTRE LOS.? (la transcribe), porque al expresar dicha tesis que cuando un copropietario que haya sido despose�do de su parte al�cuota de un inmueble, tiene derecho a reclamar de su copropietario la reivindicaci�n, no significa que previamente el bien inmueble debe ser dividido, puesto que el derecho (parte al�cuota) no recae sobre una porci�n f�sica determinada de la cosa com�n, sino sobre la totalidad, porque la expresi�n ?parte al�cuota? no se expresa para significar un concepto de partes materiales del bien, sino para definir el derecho de propiedad dividido entre los copropietarios, ya sea en partes iguales, un tercio, un cuarto, y recae sobre todas y cada una de las mol�culas de la cosa, de manera que no es necesario que para el ejercicio de la acci�n reivindicatoria sea dividido materialmente el bien.-En el caso de que se trata, como ya qued� precisado, la acci�n intentada fue la reivindicatoria, cuyos elementos se establecen en la jurisprudencia 40 sustentada por la entonces Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visible en la p�gina 67 de la Segunda Parte, del �ltimo Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n, cuyo sumario a la letra dice: ?ACCI�N REIVINDICATORIA. SUS ELEMENTOS.? (la transcribe).-El primero de tales elementos, qued� justificado con la documental exhibida por la actora, consistente en la copia fotost�tica certificada, de la escritura que se inscribi� ante las oficinas del Registro P�blico de la Propiedad y del Comercio de esta ciudad, respecto del contrato de compraventa que tanto la actora hoy quejosa G. D�az de Le�n E. como la demandada aqu� tercero perjudicada Celia D�az de Le�n E. celebraron en su car�cter de compradoras, con la se�ora Mar�a D.M.P. de Somomano, el d�a catorce de junio de mil novecientos sesenta y nueve, y que por ser un documento debidamente certificado por la licenciada Mar�a L.J. L�pez, subdirectora de dichas oficinas, tiene el valor probatorio que le confieren los art�culos 323, fracci�n V y 388 del C�digo de Procedimientos Civiles vigente para el Estado, documento que ampara la copropiedad del bien inmueble en cuesti�n, sito en la calle de Montes de Oca n�mero 360, de esta ciudad de San Luis Potos�.-El segundo y tercer elementos igualmente se encuentran demostrados puesto que si la demandada aqu� tercero perjudicada no compareci� a absolver posiciones, origin� se le tuviera por confesa de las que conten�a el pliego respectivo, y la testimonial a cargo de C.M.�ndez y Estela Salda�a S., revelan que la actora y la demandada son propietarias en com�n del inmueble motivo de la reivindicaci�n; es as� que de tales probanzas, confesi�n ficta no desvirtuada por ning�n medio de convicci�n y testimonial, se desprenden con claridad meridiana, los restantes elementos de la acci�n de que se trata, consistentes en la posesi�n por la demandada y la identidad del bien; porque el bien objeto de la acci�n reivindicatoria resulta plenamente identificado cuando la parte demandada confiesa que se encuentra en posesi�n precisamente del bien que la actora reclama, por constituir esto un reconocimiento expreso de la identidad del mismo.-Sin embargo, la Sala responsable inexactamente sostiene que el J. de origen no viol� lo dispuesto en los art�culos 883, 888, 736, 742 y 743 del C�digo Civil vigente en el Estado, porque la apelante en su escrito de demanda sostuvo que el predio materia de la reivindicaci�n fue adquirido junto con su demandada en mancom�n, pro indiviso y por partes iguales; que luego entonces conforme a lo previsto por los numerales 883 y 888 de la ley sustantiva de la materia, ambas partes son titulares indivisibles, y que en tanto subsista ese r�gimen de propiedad respecto a dicho predio torna improcedente la acci�n reivindicatoria entre las mismas por la totalidad del predio, mientras tanto no se defina la parte al�cuota del mismo, entendiendo equivocadamente seg�n se explic� que la parte al�cuota se refiere a la divisi�n material del bien.-Ello es as�, porque como seg�n se precis�, es criterio reiterado de la H. Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que la copropiedad supone un estado de indivisi�n en el que cada copropietario ejerce su derecho, no sobre una parte determinada de la cosa, sino respecto de toda ella; y sobre toda la cosa el copropietario ejerce un derecho de goce; y que en consecuencia, teniendo por objeto la acci�n reivindicatoria la protecci�n del derecho de propiedad, esl�gico reconocer en el copropietario, la facultad de ejercer dicha acci�n, sin que valga decir que s�lo puede ejercerla por una parte proporcional, pues su derecho se extiende a toda la cosa, en consecuencia, al estar demostrado que la actora aqu� quejosa fue despose�da de su parte al�cuota del inmueble de que se trata por su copropietaria, en contra de lo considerado por la responsable, aqu�lla s� est� legitimada para comparecer a juicio a defender la totalidad de la cosa materia de la copropiedad, con el prop�sito de que sea restituida en la coposesi�n de que debe disfrutar al igual que la demandada, y se declare adem�s que tiene dominio sobre la parte al�cuota del bien objeto de la copropiedad, y al no haber sido considerado as� por la Sala responsable, viol� las garant�as de la quejosa, por lo que procede conceder el amparo impetrado, para el efecto de que la responsable deje insubsistente la resoluci�n reclamada y en su lugar emita otra, en la que conforme a los lineamientos se�alados en esta ejecutoria, suprima el criterio incorrecto de que es improcedente la acci�n reivindicatoria intentada por la actora hoy quejosa hasta en tanto no se defina la parte material que les corresponde del bien com�n y, hecho lo anterior, con vista en los agravios expresados, que conforman la litis en la apelaci�n resuelva como mejor proceda en derecho.-Dicha concesi�n amparatoria deber� hacerse extensiva a los actos de ejecuci�n que se reclaman del J. Cuarto del R.o Civil, por v�a de consecuencia y no por vicios propios.

SEXTO

Es procedente que esta Primera Sala realice el an�lisis de la presente denuncia de contradicci�n de tesis y dicte la resoluci�n que corresponda, a pesar de que los criterios sostenidos por los tribunales contendientes no integren jurisprudencias sino criterios aislados, con apoyo en la tesis plenaria cuyo rubro y texto es como sigue:

"Octava �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: 83, noviembre de 1994

"Tesis: P. L/94

"P�gina: 35

"CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA SU INTEGRACI�N NO ES NECESARIO QUE SE TRATE DE JURISPRUDENCIAS.-Para la procedencia de una denuncia de contradicci�n de tesis no es presupuesto el que los criterios contendientes tengan la naturaleza de jurisprudencias, puesto que ni el art�culo 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal ni el art�culo 197-A de la Ley de A., lo establecen as�.

Contradicci�n de tesis 8/93. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Tercer Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del S�ptimo Circuito (en la actualidad Tribunal Colegiado en Materia Penal). 13 de abril de 1994. Unanimidad de veinte votos. Ponente: F.M.F.. Secretario: J.C.C.R..

S�PTIMO

El Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito sostiene en esencia, que es improcedente la acci�n reivindicatoria ejercida por un copropietario en contra de otro copropietario, en relaci�n al bien respecto del cual existe la indivisi�n, debi�ndose intentar antes la divisi�n de la copropiedad para que se determine lo relativo a las porciones individualmente consideradas, y as� tener la certeza de lo que corresponde a cada uno de los condue�os, pues de condenar a la desocupaci�n del bien com�n en litigio, se privar�a al condue�o demandado de la posesi�n legal y de los derechos que le otorga la ley.

Por su parte, el Segundo Tribunal Colegiado del Noveno Circuito sostiene que si la cosa com�n perteneciente a varios copropietarios no se encuentra dividida, todos tienen derecho de goce extendido sobre toda la cosa, cuando permanece indivisa; de manera tal que si uno de los copropietarios ha sido despose�do de su derecho de dominio respecto del bien de su propiedad por otro de los copropietarios, aqu�l tiene derecho a reclamar del copropietario la restituci�n de la cosa en iguales circunstancias, de las que disfruta el que las posee aun cuando no se defina la divisi�n de la cosa, sin que con ello se pretenda arrebatarle la propiedad a su condue�a, sino que lo que se propone es tomar posesi�n del bien com�n.

En otras palabras, mientras que el Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito afirma que es improcedente la acci�n reivindicatoria intentada entre copropietarios cuando no ha existido la divisi�n de la cosa com�n, el Segundo Tribunal Colegiado del Noveno Circuito afirma que s� es procedente tal acci�n entre los condue�os aunque previamente no se haya dividido el bien com�n.

A efecto de esclarecer la materia de la presente contradicci�n, es conveniente realizar las siguientes precisiones.

Aun y cuando los dos tribunales contendientes parten de una premisa equivocada al se�alar la improcedencia o la procedencia de la acci�n reivindicatoria ejercitada entre copropietarios sin que antes haya existido la divisi�n del bien com�n, pues una de las formas de extinguirse la copropiedad consiste precisamente en la divisi�n de la cosa, del contenido integral de las resoluciones sujetas a an�lisis as� como de las tesis sustentadas por ambos tribunales, se concluye que la presente contradicci�n radica en que mientras el Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito afirma que es improcedente la acci�n reivindicatoria ejercitada por un copropietario en contra de otro copropietario, en relaci�n al bien respecto del cual existe la indivisi�n, el Segundo Tribunal Colegiado del Noveno Circuito sostiene que s� es procedente.

En efecto, tanto la legislaci�n civil del Estado de San Luis Potos� como la del Estado de Veracruz, normas aplicables de donde derivaron los criterios opuestos, concuerdan en se�alar que una de las formas de extinci�n del r�gimen de copropiedad consiste en la divisi�n del bien com�n. El art�culo 921 del C�digo Civil para el Estado de San Luis Potos� y el 987 del Estado de Veracruz, establecen literalmente:

"Art�culo 921. La copropiedad cesa, por la divisi�n de la cosa com�n; por la destrucci�n o p�rdida de ella; por su enajenaci�n y por la consolidaci�n o reuni�n de todas las cuotas en un solo copropietario."

Art�culo 987. La copropiedad cesa, por la divisi�n de la cosa com�n; por su destrucci�n o p�rdida; por su enajenaci�n; y por la consolidaci�n o reuni�n de todas las cuotas en un solo copropietario.

Mediante la divisi�n de la cosa com�n, la parte ideal o al�cuota de cada copropietario se convierte en una parte material e individualmente determinada, circunstancia que produce tanto la extinci�n de la figura jur�dica de la copropiedad como la calidad de los part�cipes en su car�cter de condue�os del bien com�n.

Por ello, la afirmaci�n del Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito en el que se�ala que es improcedente la acci�n reivindicatoria intentada entre copropietarios si no se ha dividido la cosa com�n, debe entenderse en el sentido de que mientras subsista el r�gimen de copropiedad no procede tal acci�n entre los part�cipes del bien com�n.

En cambio, la aseveraci�n del Segundo Tribunal Colegiado del Noveno Circuito en la que determina la procedencia de la acci�n reivindicatoria entre copropietarios aun cuando no se encuentre dividida la cosa com�n, debe entenderse en el sentido de que subsistiendo el r�gimen de copropiedad, esta acci�n s� es procedente entre ellos.

Atento a lo anterior, la materia de la presente contradicci�n consiste en determinar la procedencia o improcedencia de la acci�n reivindicatoria ejercitada por un copropietario en contra de otro copropietario respecto del bien com�n, sin que sea necesario referirse a la oportunidad en cuanto a la divisi�n de la cosa com�n, pues este concepto conlleva a la extinci�n de tal r�gimen de propiedad y, por ende, no podr�a hablarse de una persona en su calidad de copropietaria.

OCTAVO

Debe prevalecer el criterio sustentado por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en atenci�n a las razones que a continuaci�n se expresan.

En primer lugar resulta conveniente acudir al contenido de los preceptos relativos a la posesi�n y a la copropiedad, que fueron fundamento de las resoluciones que ahora se analizan:

C�digo Civil del Estado de San Luis Potos�.

"Art. 736. Es poseedor de una cosa el que ejerce sobre ella un poder de hecho, salvo lo dispuesto en el art�culo 739. Posee un derecho el que goza de �l."

"Art. 742. Cuando varias personas poseen una cosa indivisa podr� cada una de ellas ejercer actos posesorios sobre la cosa com�n, con tal que no excluya los actos posesorios de los otros coposeedores."

"Art. 743. Se entiende que cada uno de los part�cipes de una cosa que se posee en com�n, ha pose�do exclusivamente, por todo el tiempo que dura la indivisi�n, la parte que al dividirse le tocare."

"Art. 883. Hay copropiedad cuando una cosa o derecho pertenece pro indiviso a varias personas."

Art. 888. Cada part�cipe podr� servirse de las cosas comunes, siempre que disponga de ellas conforme a su destino y de manera que no perjudique el inter�s de la comunidad, ni impida a los copropietarios usarlas seg�n su derecho.

C�digo Civil del Estado de Veracruz.

"Art. 826. Es poseedor de una cosa el que ejerce sobre ella un poder de hecho, salvo lo dispuesto en el art�culo 829. Posee un derecho el que goza de �l."

"Art. 832. Cuando varias personas poseen una cosa indivisa podr� cada una de ellas ejercer actos posesorios sobre la cosa com�n, con tal que no excluya los actos posesorios de los otros coposeedores."

"Art. 833. Se entiende que cada uno de los part�cipes de una cosa que se posee en com�n, ha pose�do exclusivamente, por todo el tiempo que dure la indivisi�n, la parte que al dividirse le tocare."

"Art. 974. Hay copropiedad cuando una cosa o un derecho pertenecen pro indiviso a varias personas."

Art. 977. Cada part�cipe podr� servirse de las cosas comunes, siempre que disponga de ellas conforme a su destino y de manera que no perjudique el inter�s de la comunidad ni impida a los copropietarios usarlas seg�n su derecho.

En primer t�rmino, resulta conveniente se�alar que tanto la legislaci�n civil del Estado de San Luis Potos�, como la del Estado de Veracruz, son coincidentes en definir que existe copropiedad cuando una cosa o un derecho pertenecen pro indiviso a varias personas.

Lo anterior implica que los copropietarios no tienen dominio sobre partes determinadas de la cosa, sino un derecho de propiedad sobre todas y cada una de las partes de la cosa en cierta proporci�n, es decir, sobre parte al�cuota.

La parte al�cuota es una parte ideal determinada desde el punto de vista aritm�tico, en funci�n de una idea de proporci�n. Esto significa que cada copropietario tiene una participaci�n respecto de cada una de las mol�culas de la cosa y �sta variar� seg�n los derechos de �stos, es decir, no se puede deslindar la parte material de cada uno de los copropietarios, ni establecer cuando haya varias cosas, cu�l corresponde a unos y cu�l a otros, ya que todas son tratadas como una unidad.

Es decir, el derecho de cada uno de los copropietarios se limita a una parte indivisa, o sea que ninguno de ellos puede circunscribir su derecho a una parte de la cosa f�sicamente determinada, siendo titular de una cuota ideal o parte indivisa, expresada por una cifra, es decir un medio, un cuarto, un tercio.

Debe precisarse que tal y como se desprende de los art�culos arriba transcritos, cada part�cipe tiene el derecho de libre uso de la cosa com�n, con la condici�n de no darle un destino impropio ni de causar da�o ni perturbaci�n a la posesi�n de los dem�s; sin embargo, siendo los copropietarios part�cipes aun de la parte m�s peque�a del bien com�n, no puede restringirse a ninguno de ellos, salvo convenio en contrario, el derecho de usar la totalidad de la cosa, puesto que ambos tienen, por igual, derechos de copropiedad sobre todas sus partes.

Ahora bien, el art�culo 4o. del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de San Luis Potos�, determina con relaci�n a la acci�n reivindicatoria lo siguiente:

Art�culo 4o. La acci�n reivindicatoria compete a quien no est� en posesi�n de la cosa, de la cual tiene la propiedad, y su efecto ser� declarar que el actor tiene dominio sobre ella y se la entregue el demandado con sus frutos y accesiones en los t�rminos prescritos por el C�digo Civil.

A su vez, el art�culo 3o. del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de Veracruz, aun y cuando no define puntualmente lo que debe entenderse por la acci�n reivindicatoria, establece textualmente con relaci�n a las acciones reales que:

"Art�culo 3o. La acci�n real puede ejercitarse contra cualquier poseedor."

Desde el punto de vista hist�rico, la acci�n reivindicatoria o actio rei vindicatio, fue concebida originalmente en las Doce Tablas del Derecho Romano. En principio, el proceso de propiedad se desenvolv�a mediante la formula de la legis actio sacramento in rem. En ella, las partes involucradas afirmaban el mismo derecho, es decir, el de propiedad, realizando una apuesta sacramental que tra�a como consecuencia para el vencido en juicio la p�rdida a t�tulo de pena, del dinero de dicha apuesta.

Posteriormente, en la �poca cl�sica del derecho romano la acci�n reivindicatoria pod�a ser ejercitada mediante la f�rmula per formulam petitoriam, en �sta no se trata ya de un juicio entre pretensores de la propiedad, sino entre dos partes que ocupan una posici�n distinta, la de actor, el propietario, y la del demandado, el poseedor, cuyo objeto principal consist�a en restituir al propietario, si demostraba su pretensi�n, el bien en disputa m�s los frutos que entre tanto hubiere adquirido su poseedor.

En t�rminos generales, esta �ltima f�rmula fue acogida por los distintos pa�ses que adoptaron el sistema jur�dico romanista, conteniendo actualmente en nuestra legislaci�n los mismos elementos, requisitos y finalidades que desde entonces reun�a dicha instituci�n.

Doctrinalmente, existe unidad de criterios entre los diversos autores mexicanos al se�alar que la acci�n reivindicatoria es la acci�n real que tiene el propietario de un bien mueble o inmueble, que se dirige contra el poseedor del mismo, para recuperarlo y obtener se le entreguen los frutos y accesiones de la cosa.

En efecto, la reivindicaci�n compete a quien no est� en posesi�n de la cosa, de la cual tiene la propiedad, y su efecto ser� declarar judicialmente que el actor tiene dominio sobre ella y que el demandado se la entregue con sus frutos y accesiones en los t�rminos previstos por el C�digo Civil aplicable. En otras palabras, la reivindicaci�n es la acci�n derivada de los hechos il�citos que impidieren absolutamente los derechos reales que puedan ejercerse por medio de la posesi�n, a efecto de que �sta se restituya.

El autor mexicano E.P. en su obra "Tratado de las Acciones Civiles" (Ed. Porr�a, p�g. 109), se�ala lo que debe entenderse por dicha figura al manifestar textualmente:

La acci�n reivindicatoria es la acci�n real que compete al propietario contra quien posee la cosa para obtener la entrega de la misma, sus frutos y accesiones.

Posteriormente, al tratar el objeto de dicha figura el mencionado autor establece:

"Puede ser objeto de esta acci�n cualquier cosa material mueble o inmueble, con tal de que est� determinada en forma tal que no haya duda sobre cu�l sea la cosa que el actor exige al demandado, salvo las siguientes excepciones:

"a) Las cosas que est�n fuera del comercio, sea por su intr�nseca naturaleza como el aire, el mar; por ser de uso com�n o por disposici�n de la ley.

"Las cosas fungibles no determinadas seg�n su naturaleza, es decir, por su peso, su calidad, su n�mero, su medida, etc.

"b) Las cosas que pertenecen en copropiedad indivisa porque en tal caso lo que procede es la acci�n de divisi�n de la cosa en los t�rminos de los art�culos del C�digo Civil y no propiamente la reivindicatoria.

"c) La porci�n de un predio que confina con otro y otros y no ha sido debidamente deslindado. Lo mismo que en la especie anterior, el propietario debe acudir al procedimiento del apeo y deslinde, previsto en los art�culos 932 y siguientes del C�digo de Procedimientos Civiles, para precisar la parte que corresponde obtener la declaraci�n de que es propietario de ella, pero si hay oposici�n habr� de promover juicio ordinario de acuerdo con lo que dispone la fracci�n IV del art�culo 936. En otros t�rminos, en el caso que se examina, la acci�n de deslinde es prejudicial a la reivindicatoria.

d) En los casos de acci�n en que un bien se incorpora, mezcla, se confunde o se agrega a otro, tampoco es procedente ejercitar la acci�n reivindicatoria.

Otros autores mexicanos definen a la acci�n reivindicatoria en los siguientes t�rminos:

Es la acci�n mediante la cual el propietario que no posee materialmente su cosa, hace efectivo su derecho de persecuci�n contra el poseedor material, pero no propietario de la cosa.

De los conceptos antes se�alados puede concluirse que la acci�n reivindicatoria constituye la m�s propia y eficaz defensa ordinaria de la propiedad, pues tiene como finalidad el reconocimiento del derecho de dominio y, en consecuencia, la restituci�n de la cosa que indebidamente retiene un tercero.

Por ello, la sentencia que se dicte en el proceso, si la acci�n se acredita, tiene un doble efecto, a saber:

1) Declarativo, en el sentido de que el actor tiene el dominio sobre la cosa.

2) C., en tanto que el demandado debe de restituir la cosa con todos sus frutos y accesiones en los t�rminos prescritos por el C�digo Civil aplicable.

Por otro lado, entre los elementos de la mencionada acci�n, y para lo que aqu� interesa, deben tomarse en cuenta los siguientes:

  1. Que el actor tenga la propiedad de la cosa;

  2. Que el demandado tenga la posesi�n de la cosa;

  3. Que exista identidad del bien de que se trate.

Lo anterior se encuentra robustecido con la tesis jurisprudencial, que a la letra dice:

"Octava �poca

"Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

"Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: 53, mayo de 1992

"Tesis: VI.2o. J/193

"P�gina: 65

"ACCI�N REIVINDICATORIA. SUS ELEMENTOS.-La reivindicaci�n compete a quien no est� en posesi�n de la cosa de la cual tiene la propiedad y su efecto es declarar que el actor tiene dominio sobre ella y se la entregue al demandado con sus frutos y accesiones. As�, quien la ejercita debe acreditar: a) La propiedad de la cosa que reclama; b) La posesi�n por el demandado de la cosa perseguida y c) La identidad de la misma, o sea que no pueda dudarse cu�l es la cosa que pretende reivindicar y a la que se refieren los documentos fundatorios de la acci�n, precisando situaci�n, superficie y linderos, hechos que demostrar� por cualquiera de los medios de prueba reconocidos por la ley.

"SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO.

"A. directo 518/89. J.P. viuda de Z. y otros. 10 de julio de 1990. Unanimidad de votos. Ponente: A.N.V.. Secretario: N.L.V..

"A. directo 185/91. R.H.�ndez R.�rez. 17 de mayo de 1991. Unanimidad de votos. Ponente: A.N.V.. Secretario: N.L.V..

"A. directo 306/91. Mar�a L.M.�nez viuda de Galicia y otras. 27 de septiembre de 1991. Unanimidad de votos. Ponente: A.N.V.. Secretario: N.L.V..

"A. directo 49/91. F.�n S.T. y otra. 24 de marzo de 1992. Unanimidad de votos. Ponente: A.N.V.. Secretario: N.L.V..

A. directo 107/92. E.M.B.�n y otra. 24 de marzo de 1992. Unanimidad de votos. Ponente: J.G.�n R.. Secretario: A.C.�s G.�n.

De lo relacionado con antelaci�n, debe concluirse que en el caso de que un copropietario se vea privado de su derecho de goce del bien que es objeto decopropiedad por otro de los copropietarios, no es procedente la acci�n reivindicatoria para recuperar el derecho perdido, toda vez que de declararse fundada dicha acci�n, se desconocer�an los derechos de dominio que le otorga el C�digo Civil al copropietario que se encuentra en posesi�n.

En efecto, como qued� precisado con antelaci�n, una de las consecuencias de la acci�n reivindicatoria es que el demandado entregue el bien con sus frutos y accesiones al actor, cuyo derecho de dominio ha sido reconocido; sin embargo, en el caso que se plantea dicha circunstancia no ser�a viable, toda vez que al tratarse de un bien que se encuentra en copropiedad, y es precisamente uno de los copropietarios el que est� privando a otro de su derecho de goce, no se podr�a, como consecuencia de la sentencia que se dictara, desconocer el derecho de goce del copropietario demandado, pues este �ltimo tambi�n tiene derecho de propiedad sobre el bien en litigio.

No se puede pretender que mediante la acci�n reivindicatoria se reconozca el derecho de goce que le fue desconocido al accionante copropietario respecto del bien indiviso, pues implicar�a desconocer el derecho que tambi�n asiste al copropietario demandado, desvirtu�ndose as� la naturaleza de la copropiedad y de la acci�n reivindicatoria tal y como se conciben en nuestro sistema jur�dico.

En este sentido, es evidente que los efectos y finalidades de la acci�n reivindicatoria no podr�an actualizarse cuando �sta fuera ejercitada entre copropietarios; en primer lugar, porque no podr�a declararse judicialmente que el actor tiene dominio sobre el bien ya que el copropietario demandado tambi�n es part�cipe del bien com�n, y porque adem�s, no se podr�a condenar al copropietario demandado a la entrega de la cosa, pues su derecho de goce se extiende a toda la cosa y no a una parte f�sicamente determinada.

Por ello, el copropietario no podr�a reclamar mediante la acci�n reivindicatoria la restituci�n del bien en su integridad, ya que en �ste tambi�n asiste derecho al copropietario demandado.

Tampoco podr�a requerir la restituci�n de una parte materialmente determinada, pues como se ha venido mencionando, la copropiedad existe cuando una cosa o un derecho pertenecen pro indiviso (sin divisi�n material de partes) a varias personas.

Por otra parte, es principio conocido en esta materia, que la acci�n reivindicatoria como medio ordinario de defensa de la propiedad no procede respecto de las cosas gen�ricas no determinadas al entablarse la demanda, es decir, respecto de los bienes que no resultan individualmente considerados e indubitablemente designados, esto en atenci�n a que no existe plena certeza sobre la determinaci�n del bien perseguido. El fin que persigue el legislador al introducir excepciones respecto de la procedencia de dicha acci�n, tiene por objeto que no exista duda sobre cu�l es la cosa que se pretende recuperar, y las mismas razones y motivos que existen para establecer la improcedencia de la acci�n reivindicatoria cuando se reclama una cosa gen�rica no determinada al entablarse la demanda, deben subsistir en los casos en que �sta se ejercite entre copropietarios, pues aun y cuando no pueda afirmarse que el bien objeto de la copropiedad sea una cosa gen�rica e indeterminada, lo cierto es que al permanecer la cosa indivisa, es decir, sin divisi�n material de partes, es inconcuso que no existe certeza y determinaci�n respecto de la porci�n que le corresponde f�sicamente al accionante y que pretende recuperar mediante el ejercicio de la acci�n reivindicatoria.

En otras palabras, al traducirse la propiedad que tiene un condue�o sobre la cosa com�n en una parte al�cuota o parte ideal determinada en funci�n de una idea de proporci�n, resulta evidente que en este caso la acci�n reivindicatoria se dirigir�a a la restituci�n de un derecho que se ejerce sobre una parte que no se encuentra f�sicamente determinada.

Adem�s, de los elementos de la acci�n reivindicatoria contenidos en la tesis jurisprudencial antes transcrita, se desprende que dicha acci�n s�lo compete al propietario contra quien posee la cosa, mas no contra quien adem�s de poseedor tiene la calidad de condue�o del bien perseguido.

No pasa inadvertido para esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, el hecho de que la entonces Tercera Sala de este Alto Tribunal haya sostenido el criterio consistente en que la acci�n reivindicatoria s� pod�a ejercitarse entre copropietarios, criterios que se derivan del contenido de las resoluciones dictadas en los amparos directos n�meros 4419/57 y 6304/60, y que dieron lugar a las siguientes tesis aisladas que a la letra establecen:

"Sexta �poca

"Instancia: Tercera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Volumen: Cuarta Parte, XVII

"P�gina: 21

"ACCI�N REIVINDICATORIA EJERCITADA POR UN COPROPIETARIO, PROCEDENCIA DE LA (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE MICHOAC�N).-La fisonom�a jur�dica de la acci�n reivindicatoria es clara cuando el derecho de propiedad est� individualizado, lo que no sucede cuando se ejercita entre copropietarios, como en el caso de herederos sin divisi�n del caudal yacente, en que el demandado es tambi�n condue�o; mas atendiendo entonces a que un comunero tiene derecho a la propiedad y posesi�n, limitada por igual derecho del de sus cond�minos, si aqu�l, abusando, excluye a �stos en la posesi�n por invadirla toda y aprovecharla para s� sin derecho de due�o absoluto, se llega a la conclusi�n de que en la hip�tesis, se satisfacen los requisitos b�sicos de la procedencia de la acci�n reivindicatoria: derecho de propiedad en el actor y posesi�n o detentaci�n indebida en el demandado sobre la cosa perseguida.

"A. directo 4419/57. M.A.C.. 10 de noviembre de 1958. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: M.R.�rez V�zquez."

"Sexta �poca

"Instancia: Tercera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Volumen: Cuarta Parte, LXIX

"P�gina: 9

"ACCI�N REIVINDICATORIA EJERCITADA POR UN COPROPIETARIO, PROCEDENCIA DE LA.-Un copropietario puede ejercitar la acci�n real reivindicatoria en contra del copropietario que se haya apoderado de toda la copropiedad como cosa propia, en concepto de due�o exclusivo de la misma, as� que con mayor raz�n debe admitirse que un copropietario puede ejercitar la acci�n reivindicatoria contra un extra�o.

A. directo 6304/60. Mar�a M�rida de R.�guez. 28 de marzo de 1963. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: M.A..

Sin embargo, una nueva reflexi�n sobre el tema en estudio, lleva a esta Primera Sala a apartarse de los criterios contenidos en las tesis que reconoc�an en el condue�o la facultad de hacer efectivos sus derechos a trav�s de la acci�n reivindicatoria. Las razones que obedecen a la separaci�n de dicho criterio consisten en que si bien la entonces Tercera Sala se�al� que en el caso de que la acci�n se ejercitara entre copropietarios se satisfac�an los requisitos b�sicos para su procedencia, lo cierto es que del an�lisis respecto de las figuras jur�dicas de la copropiedad y de la reivindicaci�n, se concluye que los efectos y finalidades de este medio de protecci�n a la propiedad tal y como se encuentra concebido en nuestro sistema jur�dico, no podr�an actualizarse cuando �ste es ejercitado entre los part�cipes del bien com�n, pues ello conllevar�a a desconocer los derechos de dominio que tambi�n le asisten al copropietario demandado.

Por �ltimo, cabe se�alar que lo anterior no deja indefenso al copropietario que no est� en posesi�n del bien com�n, en atenci�n a que �ste puede exigir el respeto de sus derechos como copropietario mediante las acciones legales conducentes, sin que esto implique el desconocimiento del derecho que asiste a otros copropietarios.

En efecto, la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n ha se�alado que al ser los interdictos posesorios medios de defensa que no preocupan cuestiones de propiedad o de posesi�n definitiva, sino que se limitan a proteger la posesi�n interina que de hecho ejerce una persona, pueden v�lidamente ser ejercitados entre los copropietarios. Sirve de apoyo al aserto anterior, la siguiente tesis, que a la letra dice:

"Sexta �poca

"Instancia: Tercera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Volumen: Cuarta Parte, XXXI

"P�gina: 53

"INTERDICTOS POSESORIOS. PUEDEN EJERCITARLOS ENTRE S� LOS COPROPIETARIOS.-Es bastante para la procedencia del interdicto que uno de los copropietarios o coposeedores ejercite la acci�n correspondiente, no siendo obst�culo para dicha procedencia, que el demandado sea a la vez coposeedor, puesto que los copropietarios pueden ejercitar entre s� los interdictos posesorios. En efecto, cada copropietario tiene la posesi�n de toda la cosa y no de la simple cuota que le corresponde, que en ning�n caso consiste en una porci�n f�sica o material; pero su posesi�n no es exclusiva sino conjunta con los dem�s copropietarios, que asimismo poseen toda la cosa. Se trata de una coposesi�n que corresponde de hecho a lo que la copropiedad significa de derecho. Es una situaci�n igual a la simple posesi�n pero limitada por la concurrencia de otras posesiones exactamente iguales. Sin embargo, cada coposeedor ejerce la posesi�n en inter�s propio y no en nombre o en inter�s de los dem�s y de ello pueden resultar intromisiones y perturbaciones que perjudiquen el derecho de cada uno de los coposeedores, quienes tienen derecho a que los dem�s no les quiten la posesi�n erigi�ndose en poseedores �nicos. En el caso del interdicto de retener, ocurre com�nmente que uno de los coposeedores perturbe la posesi�n de los dem�s cambiando el estado de hecho establecido en el uso y disfrute de la cosa o pretende constituirse en poseedor independiente de una determinada porci�n de terreno. En ese caso el coposeedor que ejercite el interdicto de retener se limita a pedir la protecci�n de su posesi�n como la estuvo disfrutando el a�o anterior, es decir, con la limitaci�n que de hecho le hab�an marcado los dem�s coposeedores, independientemente de que ese l�mite corresponda o no a la cuota que le pertenece seg�n el t�tulo de copropiedad correspondiente.

"A. directo 1373/58. J.G.L.C.. 7 de enero de 1960. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: G.G.�a R.."

Asimismo, todo copropietario que sufra una perturbaci�n en su derecho de goce puede v�lidamente ejercitar la acci�n de divisi�n de la cosa com�n, situaci�n que como se ha mencionado anteriormente, tiene como efecto la extinci�n del r�gimen de copropiedad, y una vez hecho lo anterior, ejercitar cualquier medio de defensa que la ley le otorga como propietario exclusivo, de entre los cuales se encuentra, sin lugar a dudas, la acci�n reivindicatoria, pues en este caso la acci�n se dirige ya no en contra del part�cipe del bien, sino en contra de un tercero que posee indebidamente la cosa y que en ning�n caso se le puede considerar como copropietario.

NOVENO

En m�rito de lo anterior, debe prevalecer el criterio sustentado por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, de acuerdo con la siguiente jurisprudencia:

ACCI�N REIVINDICATORIA. IMPROCEDENCIA DE SU EJERCICIO ENTRE COPROPIETARIOS.-Un nuevo estudio de las figuras jur�dicas de la copropiedad y la reivindicaci�n llevan a esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n a apartarse de los criterios contenidos en las resoluciones dictadas en los amparos directos n�meros 4419/57 y 6304/60, y que dieron lugar a las tesis emitidas por la entonces Tercera Sala, de rubros: "ACCI�N REIVINDICATORIA EJERCITADA POR UN COPROPIETARIO, PROCEDENCIA DE LA (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE MICHOAC�N)." y "ACCI�N REIVINDICATORIA EJERCITADA POR UN COPROPIETARIO, PROCEDENCIA DE LA.", las cuales reconoc�an al copropietario la posibilidad de ejercitar la acci�n reivindicatoria en contra del tambi�n part�cipe de la cosa com�n. Las razones a las que obedece la separaci�n de dichos criterios consisten en que si bien en aquellas resoluciones se se�al� que en el caso de que la acci�n reivindicatoria se ejercitara entre copropietarios se satisfac�an los requisitos b�sicos para su procedencia, lo cierto es que del an�lisis sobre el objeto y finalidad de este medio ordinario de protecci�n a la propiedad se desprende que sus efectos no pueden actualizarse cuando �ste es intentado entre copropietarios; en principio, porque no podr�a declararse judicialmente que el actor tiene dominio sobre el bien ya que el copropietario demandado tambi�n es part�cipe del bien com�n y, porque adem�s, no se podr�a condenar al condue�o demandado a la entrega de la cosa, pues su derecho de goce se extiende a toda la cosa y no a una parte materialmente determinada. En efecto, la copropiedad es el derecho de propiedad que compete a varias personas sobre una misma cosa, que no pertenece a los copropietarios sino en una parte proporcional, ideal y abstracta, adem�s de que supone un estado de indivisi�n, en el que cada copropietario ejerce su derecho de goce respecto de toda la cosa. Por su parte, la acci�n reivindicatoria es la acci�n real que tiene el propietario de un bien mueble o inmueble, cuyo objeto es que se declare judicialmente su derecho de dominio y que se le devuelva el bien con sus frutos y accesiones. Atento a lo anterior, resulta necesario concluir que un copropietario que ha sido despose�do por otro copropietario del bien com�n, no puede pretender que se le reconozca el derecho de goce desconocido a trav�s de la acci�n reivindicatoria, pues implicar�a desconocer el derecho que tambi�n le asiste al copropietario demandado, as� como desvirtuar la naturaleza de la copropiedad y de la acci�n reivindicatoria tal y como se conciben en nuestro sistema jur�dico. Ello no deja indefenso al copropietario que no est� en posesi�n del bien com�n ya que �ste puede v�lidamente ejercitar los llamados interdictos de recuperar la posesi�n que se limitan a proteger la posesi�n interina que de hecho ejerce una persona, o bien, solicitar la divisi�n de la cosa com�n y, una vez hecho lo anterior, ejercitar cualquier medio de defensa que la ley le otorga como propietario exclusivo, de entre los cuales se encuentra, evidentemente, la acci�n reivindicatoria pues en este caso la acci�n se dirige ya no en contra del part�cipe del bien, sino en contra de un tercero que posee indebidamente la cosa y que en ning�n caso se le puede considerar como copropietario.

Por �ltimo, cabe se�alar que la determinaci�n que se adopte al resolver la contradicci�n debe precisar el criterio que en el futuro deber� prevalecer con el car�cter de jurisprudencia, sin afectar las situaciones jur�dicas concretas resultantes de las sentencias opuestas.

Por lo expuesto y fundado se

resuelve:

PRIMERO

S� existe contradicci�n de tesis entre los criterios sustentados por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito, al resolver el amparo directo civil 121/95 y el Segundo Tribunal Colegiado del Noveno Circuito, al resolver el amparo directo civil 161/97.

SEGUNDO

Se declara que debe prevalecer el criterio sustentado por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, bajo la tesis jurisprudencial que ha quedado redactada en el �ltimo considerando de esta resoluci�n.

TERCERO

Rem�tase de inmediato la tesis jurisprudencial que se sustenta en la presente resoluci�n a la Coordinaci�n General de Compilaci�n y S.�n de Tesis para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, as� como al Tribunal Pleno y a la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a los Tribunales Colegiados de Circuito y a los Juzgados de Distrito, para su conocimiento.

N.�quese; c�mplase y en su oportunidad arch�vese el expediente.

As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cuatro votos de los se�ores Ministros: J.V.C. y C., J.N.S.M., O.S.C. de G.�a V. (ponente); y presidente J.� de Jes�s G.�o P.. Ausente el M.H.R.P..