Ejecutoria num. 1a./J. 10/2000 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26827439

Ejecutoria num. 1a./J. 10/2000 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 10/2000
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Noviembre de 2000
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 54/99-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO PRIMER CIRCUITO Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO CUARTO CIRCUITO.FRAUDE ESPECÍFICO, CONFIGURACIÓN DEL DELITO DE (LEGISLACIONES DE LOS ESTADOS DE MICHOACÁN Y CAMPECHE).

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 54/99-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL D�CIMO PRIMER CIRCUITO Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL D�CIMO CUARTO CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

SEGUNDO

El Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito, con residencia en la ciudad de Morelia, Estado de Michoac�n, al resolver el seis de mayo de mil novecientos noventa y nueve el amparo en revisi�n n�mero 63/99, interpuesto por ... sostuvo, en la parte que a nuestro estudio interesa, lo siguiente:

"Pues bien, tal como lo adujo la potestad com�n en la orden de aprehensi�n reclamada y con acierto lo reiter� el Juez de Distrito en la sentencia recurrida, los anteriores elementos de prueba son aptos y suficientes para estimar que en el caso se encuentra fehacientemente demostrada la materialidad del delito de fraude espec�fico, previsto por el art�culo 325, fracci�n II, del C�digo Penal del Estado, vigente en la �poca de los acontecimientos, al igual que la probable responsabilidad del inconforme en su comisi�n.-Es as� porque, del enlace l�gico y natural de dichas probanzas, valoradas en t�rminos de los numerales 198, 319, 320, 321, 322, 325, 327 y 328 del c�digo procesal penal del Estado, se arriba al conocimiento, entre otras cosas, de que el treinta de julio de mil novecientos noventa y dos, el peticionario de garant�as acudi� al establecimiento en que el ofendido J.G.�a G.�a desempe�a su actividad de compraventa, comisi�n y consignaci�n de autos usados, sito en el boulevard G.�a de Le�n n�mero 1455 de esta capital, lugar donde le ofreci� en venta la camioneta marca Chevrolet, tipo Suburban, color rojo, modelo 1990, serie n�mero 3GCEEC26L2LMI22C32, motor n�mero M122C32 en la cantidad de cuarenta y siete millones de antiguos pesos, misma que le fue cubierta mediante el cheque n�mero 98-00241-3, a cargo de la instituci�n denominada Banco Internacional; habiendo realizado esa operaci�n a sabiendas de que no ten�a derecho para disponer de dicho veh�culo.-As� pues, de los hechos narrados con antelaci�n se evidencian los elementos estructurales del delito de fraude espec�fico que, de conformidad con el numeral 325, fracci�n II, del c�digo punitivo del Estado vigente en la fecha del evento criminal, son: a) Que alguien, a t�tulo oneroso, enajene una cosa, o la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo; b) Que esa persona lleve a cabo cualquiera de tales conductas con conocimiento de que no tiene derecho para disponer de la cosa; y, c) Que haya recibido el precio, el alquiler, la cantidad en que la grava, parte de ellos o un lucro equivalente.-No siendo �bice a lo anterior la alegaci�n que hace el recurrente, en el sentido de que para que se configure dicho delito es menester que el activo, despu�s de efectuar la enajenaci�n de la cosa y haber recibido el precio correspondiente, realice tambi�n alguno de los otros actos que prev� el normativo antes citado, es decir, que la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo, cuya argumentaci�n apoya en la tesis sustentada por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Cuarto Circuito, del rubro: ?FRAUDE ESPEC�FICO, NO SE CONFIGURA CUANDO SE ENAJENA UN BIEN HIPOTECADO (INTERPRETACI�N DEL ART�CULO 363, F.I., DEL C�DIGO PENAL PARA EL ESTADO DE CAMPECHE.?; pues una recta interpretaci�n de los elementos del tipo a que se contrae el art�culo 325, fracci�n II, del C�digo Penal del Estado similar al que se contempla en el numeral 363, fracci�n II, del de la entidad federativa antes mencionada, permite concluir que la hip�tesis delictiva en comento se actualiza cuando el sujeto activo realiza cualquiera de las conductas que ah� se indican, cuenta habida que dicho precepto es claro en se�alar que ese delito se da cuando alguien, con conocimiento de que no puede disponer de una cosa, la enajene a t�tulo oneroso, o la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo. Lo que significa que utiliz�ndose en la redacci�n legal la "o" como disyuntiva, de ello se colige que para que el tipo se integre no es necesario que el activo, adem�s de enajenar la cosa, despu�s lleve a cabo alguna de las otras conductas que establece el normativo de m�rito. De ah� que al no compartir este �rgano el criterio que invoca el recurrente del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Cuarto Circuito, lo procedente sea denunciar la correspondiente contradicci�n de tesis ante la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en t�rminos de los art�culos 107, fracci�n XIII constitucional, 197-A de la Ley de Amparo y 21, fracci�n VIII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n.-Virtud a lo anterior, es inexacto lo que aduce el recurrente acerca de que en todo caso se dar�a otro delito, pero no el que se le atribuye; ya que, como se dijo, para que se actualice la hip�tesis delictiva basta con que el activo, a sabiendas de que no tiene derecho para disponer de una cosa, la enajene a t�tulo oneroso; como justamente aconteci� en la especie, seg�n los datos que obran en el proceso.-As� tambi�n, en lo tocante a la probable responsabilidad criminal del inconforme en la comisi�n del delito de que se viene hablando, la misma, contra lo que alega, hasta el momento se encuentra acreditada en autos; sobre todo con su propia declaraci�n ministerial, en la que lisa y llanamente admite que efectivamente el d�a treinta de julio de mil novecientos noventa y dos le vendi� a J.L.G.�a G.�a la camioneta afecta al proceso, en la cantidad de cuarenta y siete millones de pesos; y que ?... esa unidad que le vend� a J.L. no era m�a y nunca lo fue, yo se la vend� a �l porque a m� me pidi� que vendiera la mencionada unidad el se�or A.R.a (sic) N., a lo que yo acced� puesto que ya en otras varias ocasiones yo ya hab�a vendido unidades de este se�or, tambi�n debo decir que el se�or N. me hizo saber a m� que la camioneta de la cual estoy hablando no era de su propiedad ...?. Y es de ese modo, porque aun cuando sea cierto lo que afirma en el sentido de que en autos no se infieren datos acerca de que �l sab�a que la unidad automotriz que enajen� al ofendido fuera robada, sino que fue un favor que le hizo a su amigo A.R.N., del que dice recibi� la suma de ocho mil pesos como comisi�n por su intervenci�n de esa venta, lo cual se encuentra corroborado con el deposado ministerial de este �ltimo (foja 63 del principal), quien al respecto refiere que dicha camioneta era propiedad de su amigo R.G.�lez y fue �l el que le autoriz� para que la vendiera a fin de que cubriera un pr�stamo de dinero que le hab�a conseguido, entreg�ndole inclusive la documentaci�n de la misma, pero como no logr� su prop�sito fue entonces que recurri� al aqu� recurrente para que intentara venderla, lo cual hizo el treinta de julio de mil novecientos noventa y dos, siendo ese mismo d�a cuando ... enajen� el veh�culo a J.L.G.�a G.�a. Todo ello, sin embargo, por lo pronto, no basta para relevarlo de responsabilidad criminal, cuenta habida que, hasta el momento, no existe prueba alguna que demuestre de manera fehaciente que A.R.�n N. realmente hubiera estado autorizado por R.G.�lez (a quien se atribuye la propiedad de la citada unidad) para que la enajenara; y s�, por el contrario, en el proceso existen evidencias de que tal camioneta era robada. De ah� que se imponga reiterar que la orden de aprehensi�n librada en su contra no viole sus garant�as individuales, porque hasta ahora los datos incriminatorios que obran en el proceso son suficientes para hacer probable su responsabilidad penal en la comisi�n del delito que se le imputa.-En congruencia con lo anterior, y sin que se advierta deficiencia alguna que suplir en favor del inconforme, lo procedente es confirmar en sus t�rminos el fallo sujeto a revisi�n."

La anterior resoluci�n dio origen a la tesis, cuyo rubro y texto son los siguientes:

"Novena �poca

"Instancia: Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: X, agosto de 1999

"Tesis: XI.2o.26 P

"P�gina: 756

"FRAUDE ESPEC�FICO. SE CONFIGURA CUANDO SE REALIZA CUALQUIERA DE LAS CONDUCTAS A QUE SE CONTRAE EL ART�CULO 325, F.I., DEL C�DIGO PENAL PARA EL ESTADO DE MICHOAC�N.-El precepto en cita contempla como fraude espec�fico, el que alguna persona con conocimiento de que no tiene derecho para disponer de una cosa, la enajene a t�tulo oneroso, o bien la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo, si ha recibido el precio, el alquiler, la cantidad en que la grav�, parte de ellos o un lucro equivalente. Luego, una recta interpretaci�n de los elementos del tipo en comento, permite concluir que dicha hip�tesis delictiva se actualiza cuando el sujeto activo realiza cualquiera de las conductas que ah� se indican; cuenta habida que el numeral en cita es claro en se�alar que ese delito se da cuando alguien, con conocimiento de que no puede disponer de una cosa, la enajene a t�tulo oneroso, ?o? la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo. Lo que significa que utiliz�ndose en la redacci�n legal la ?o? como disyuntiva, de ello se colige que para que el tipo se integre no es necesario que el activo, adem�s de enajenar la cosa, lleve posteriormente a cabo alguna de las otras conductas que establece el normativo de m�rito, sino que basta para que el il�cito se configure el que el activo realice cualquiera de tales actos.

Amparo en revisi�n 63/99. 6 de mayo de 1999. Unanimidad de votos. Ponente: H.S.H.�ndez. Secretario: G.D.O..

TERCERO

Por su parte, el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Cuarto Circuito, con residencia en la ciudad de M�rida, Estado de Yucat�n, al resolver el treinta de enero de mil novecientos noventa y siete, el amparo en revisi�n 601/96, interpuesto por ... sostuvo, en la parte que a nuestro estudio importa, lo siguiente:

SEXTO.-Es esencialmente fundado el segundo agravio ya transcrito en el considerando tercero de esta resoluci�n, hecho valer por el recurrente ... atentas las consideraciones siguientes.-En efecto, en principio cabe recordar que en el presente caso el quejoso, ahora recurrente, impugn� en la v�a constitucional la orden de aprehensi�n y detenci�n que decretara en su contra el Juez Tercero de Primera Instancia del R.o Penal del Primer Distrito Judicial del Estado de C. y su ejecuci�n, mediante la cual se estima su probable responsabilidad en la comisi�n del delito de fraude (espec�fico), a que se refiere el numeral 363, fracci�n II, del C�digo Penal del Estado de C.. El Juez de Distrito, al emitir el fallo sujeto a revisi�n, estima b�sicamente que el mencionado ordenamiento aprehensorio se ajusta al esquema previsto en el art�culo 16 constitucional, pues en opini�n de dicho resolutor federal, en la especie se colman y satisfacen los elementos que en esos extremos exige el invocado precepto de la Carta Magna, esto es, los elementos del tipo ya referido, as� como la probable responsabilidad del acusado en la perpetraci�n de dicho injusto patrimonial, raz�n por la cual deb�a concluirse que el Juez natural, obr� conforme a derecho al librar la orden de b�squeda y captura, y por tanto, era procedente negar la protecci�n constitucional que se instaba.-No es ocioso agregar, que los hechos delictivos imputados al amparista, que seg�n el Juez responsable y el de amparo, son constitutivos del delito de fraude espec�fico, en concreto se hacen consistir, en que el cuatro de febrero de mil novecientos noventa y cuatro, en la ciudad de C., con el car�cter de administrador �nico de la persona moral denominada Fraccionadora L.d.C., Sociedad An�nima de Capital Variable, le vendi� en abonos por la suma de ciento cuarenta mil cuatrocientos pesos, ya cubiertos en su totalidad, a la querellante, un terreno de quinientos cuarenta metros cuadrados, siendo �ste el marcado como lote noventa y cinco, del fraccionamiento residencial campestre denominado L.d.C.; sin enterarle al celebrar la operaci�n, que el referido lote, el cual forma parte de uno mayor que reporta dos hipotecas a favor del Banco Uni�n, anteriores a la celebraci�n de la compraventa, por la suma total de seis millones de pesos moneda nacional; grav�menes de los que se enter� al solicitar un certificado de libertad o grav�menes del lote referido, el veinticinco de enero de mil novecientos noventa y seis.-El art�culo 363, fracci�n II, del aludido c�digo punitivo campechano, contempla un tipo espec�fico de fraude ya que dicho precepto establece que incurre en ese delito: ?II. Al que por t�tulo oneroso enajene alguna cosa con conocimiento de que no tiene derecho para disponer de ella, o la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo, si ha recibido el precio, el alquiler, la cantidad en que lo grav�, parte de ellos o un lucro equivalente.?.-De esta descripci�n t�pica se infiere, que los elementos constitutivos del il�cito en cuesti�n se traducen en los siguientes: a) Que el activo enajene alguna cosa, con conocimiento de que no tiene derecho para disponer de ella, b) Que posteriormente a esa operaci�n, la d� en arrendamiento, la hipoteque, la empe�e o la grave de cualquier modo; y, c) S. y cuando que al hacer alguna de estas operaciones, haya recibido el precio, el alquiler o la cantidad en que la grav�, parte de ella o un lucro equivalente.-De lo anterior, salta a la vista que el tipo penal en consulta exige que el activo, despu�s de efectuar la enajenaci�n de la cosa y recibido el precio correspondiente, realice alguno de los actos a que expresamente alude la norma punitiva; es decir, precisa que el agente posteriormente a la operaci�n de compraventa, imponga sobre la cosa determinado gravamen, no obstante que recibi� en pago el precio de la misma, obteniendo de esta manera una ganancia indebida. De esto se sigue, que la hip�tesis t�pica en cuesti�n, busca proteger a aquellas personas que han adquirido bienes libres de todo gravamen y de esta manera no sean burladas por sujetos, que despu�s del acto de enajenaci�n y despu�s de recibir el precio, le afecte el r�gimen jur�dico del bien vendido y por tanto, le impongan trabas y grav�menes, lo que en s� implica una estafa en contra del pasivo. Cabe a�adir que esta conducta encierra en s� un marcado dolo, pues como se ha destacado, sorprende la buena fe del comprador que despu�s de pagado el precio de la cosa, se encuentra en la desagradable noticia de que ese mismo bien ha sido gravado y por consiguiente, se ve en la imperiosa necesidad de eliminar dichos grav�menes, a fin de conseguir y obtener el dominio de la cosa.-De las razones precedentes, se desprende que asiste raz�n al inconforme cuando aduce que la sentencia reclamada le agravia, porque el Juez Federal viol� en su perjuicio los art�culos 76, 77 y 78 de la Ley de Amparo, al tener por demostrados los elementos del tipo penal del delito que se le imputa. Se dice lo anterior, en virtud de que no existe en el sumario prueba alguna que justifique que el quejoso, luego de venderle a la querellante el lote de terreno n�mero noventa y cinco, lo hubiese gravado en forma alguna; o bien, que al vend�rselo a la querellante careciera del derecho para disponer de �l; pues se reitera, que las hipotecas que pesan sobre el inmueble ya las reportaba con anterioridad a la enajenaci�n y por lo que ve al derecho del quejoso para vender el inmueble, este derecho no lo pierde por la circunstancia de que existan sobre el inmueble las hipotecas se�aladas; lo anterior, con independencia de que la compradora tuviese o no conocimiento de la existencia de dichas hipotecas al celebrar el contrato de compraventa.-Por consiguiente, el hecho de que al celebrarse el contrato, el quejoso no le hubiese informado a la adquirente que el inmueble reportaba dos hipotecas, no configura el il�cito de fraude espec�fico a que se refiere el art�culo 363 fracci�n II, del C�digo Penal del Estado de C., el cual para su integraci�n no requiere de la existencia del enga�o ni del aprovechamiento del error, pues como ya se dijo, dicho antisocial se configura al enajenar el activo un bien del cual tenga conocimiento que carece de derecho para disponer de �l, hip�tesis que no se actualiz� en el caso de que se trata y al no haberlo considerado as� el Juez natural al emitir el mandamiento de captura combatido, ni el Juez Federal al declarar su constitucionalidad, este �ltimo con su proceder, s� le caus� perjuicio al promovente del amparo, raz�n por la cual, en reparaci�n del mismo, en la materia de la revisi�n, procede revocar la sentencia revisada y concederle al agraviado el amparo y protecci�n de la Justicia de la Uni�n que solicita.

La anterior resoluci�n dio origen a la tesis, cuyo rubro y texto son los siguientes:

"Novena �poca

"Instancia: Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Cuarto Circuito

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: VII, mayo de 1998

"Tesis: XIV.2o.57 P

"P�gina: 1019

"FRAUDE ESPEC�FICO. NO SE CONFIGURA CUANDO SE ENAJENA UN BIEN HIPOTECADO (INTERPRETACI�N DEL ART�CULO 363, F.I., DEL C�DIGO PENAL PARA EL ESTADO DE CAMPECHE).-El art�culo 363, fracci�n II, del C�digo Penal de C. contempla un tipo espec�fico de fraude, ya que establece que incurre en ese delito: ?... II. Al que por t�tulo oneroso enajene alguna cosa con conocimiento de que no tiene derecho, para disponer de ella, o la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo, si ha recibido el precio, el alquiler, la cantidad en que lo grav�, parte de ellos o un lucro equivalente.?. De dicha descripci�n t�pica se infiere que este tipo penal exige que el activo, despu�s de efectuar la enajenaci�n de la cosa y habiendo recibido el precio correspondiente, realice alguno de los actos a que expresamente alude la norma punitiva (la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo), dado que su finalidad es, entre otras, proteger a aquellas personas que han adquirido bienes libres de todo gravamen y que de esta manera no sean burladas por otras que, despu�s del acto de enajenaci�n y luego de haber recibido el precio, afecten el r�gimen jur�dico del bien vendido mediante la imposici�n de alg�n gravamen, sorprendiendo la buena fe del comprador. Consecuentemente, no se actualiza la hip�tesis delictiva se�alada, si al celebrarse el contrato de compraventa, el quejoso no le inform� a la adquirente que el inmueble ya reportaba una hipoteca, dado que para su integraci�n es necesario que el gravamen se constituya con posterioridad a su celebraci�n y no antes.

Amparo en revisi�n 601/96. 30 de enero de 1997. Unanimidad de votos. Ponente: F.A.�s I.. Secretario: L.M.V.S..

CUARTO

Es procedente que esta S. realice el estudio de la presente denuncia de contradicci�n de tesis y dicte la resoluci�n correspondiente aun sin contar con la opini�n del procurador general de la Rep�blica, pues debe entenderse que dicho funcionario no estim� pertinente intervenir en el asunto, facultad que le confiere el art�culo 197-A, p�rrafo primero de la Ley de Amparo.

Al respecto, es aplicable la tesis aislada del Tribunal Pleno, que dice:

"Octava �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: IX, enero de 1992

"Tesis: P. XXVI/92

"P�gina: 32

"CONTRADICCI�N DE TESIS. LA ABSTENCI�N DEL PROCURADOR GENERAL DE LA REP�BLICA DE EXPONER SU PARECER DEBE ENTENDERSE EN EL SENTIDO DE QUE NO ESTIM� PERTINENTE INTERVENIR EN ELLA.-El art�culo 197-A, primer p�rrafo, de la Ley de Amparo, concede una facultad potestativa al procurador general de la Rep�blica para que, por s� o por conducto del agente del Ministerio P�blico que al efecto designe, emita su parecer dentro del plazo de treinta d�as en relaci�n con las contradicciones de tesis que sustenten los Tribunales Colegiados de Circuito; en consecuencia, cuando elmencionado servidor p�blico se abstiene de formular su parecer en el t�rmino de referencia, debe entenderse que no estim� pertinente intervenir en el asunto de que se trate, lo que posibilita dictar la resoluci�n que corresponda.

"Contradicci�n de tesis 25/90. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo S�ptimo Circuito y el Primer Tribunal Colegiado del Segundo Circuito. 14 de noviembre de 1991. El proyecto se aprob� por unanimidad de quince votos de los se�ores Ministros: presidente S.O., de S.N., M.�a C�rdenas, L.C.�rdenas, Alba Leyva, L�pez Contreras, F.�ndez Doblado, L.D., Cal y M.G.�rrez, G. de L., V.L., M.F., G.�a V�zquez, A.G.�itr�n y C.G.�rrez. Ausentes: Casta��n Le�n, A.G., R.�guez R.�n, G.M.�nez y D�az R.. Ponente: M.A.G.�itr�n. Secretario: Di�genes C.F..

Tesis n�mero XXVI/92 aprobada por el Tribunal en Pleno en sesi�n privada celebrada el mi�rcoles ocho de enero de mil novecientos noventa y dos. Unanimidad de diecinueve votos de los se�ores Ministros: presidente U.S.O., C. de S.N., I.M.�a C�rdenas, J.T.L.C.�rdenas, S.A.L., F.L.C., L.F.�ndez Doblado, J.A.L.D., V.A.G., S.R.�guez R.�n, I.M.�s Cal y M.G.�rrez, C.G. de L., A.G.M.�nez, J.M.V.L., F.M.F., C.G.�a V�zquez, M.A.G.�itr�n, J.D.�az R. y S.H.C.G.�rrez. Ausente: No� Casta��n Le�n. M�xico, Distrito Federal, a trece de enero de mil novecientos noventa y dos.

Tambi�n es aplicable la tesis de jurisprudencia de la Tercera S. de la anterior organizaci�n de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que dice:

"Octava �poca

"Instancia: Tercera S.

"Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: 56, agosto de 1992

"Tesis: 3a./J. 13/92

"P�gina: 24

"CONTRADICCI�N DE TESIS. LA ABSTENCI�N DEL PROCURADOR GENERAL DE LA REP�BLICA DE EXPONER SU PARECER DEBE INTERPRETARSE EN EL SENTIDO DE QUE NO ESTIM� PERTINENTE INTERVENIR EN ELLA.-En el art�culo 197-A, primer p�rrafo, de la Ley de Amparo concede una facultad potestativa al procurador general de la Rep�blica para que, por s� o por conducto del agente del Ministerio P�blico Federal que al efecto designe, emita su parecer dentro del plazo de treinta d�as en relaci�n con las contradicciones de tesis que sustenten los Tribunales Colegiados de Circuito; en consecuencia, cuando el mencionado servidor p�blico se abstiene de formular su parecer en el t�rmino de referencia debe interpretarse que no estim� pertinente intervenir en el asunto de que se trate, lo que por consiguiente vuelve procedente se dicte la resoluci�n que corresponda sin la opini�n de m�rito.

"Contradicci�n de tesis 19/90. Entre las sustentadas por el Primer y Segundo Tribunales Colegiados en Materia Civil del Tercer Circuito. 5 de noviembre de 1990. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: J.A.L.D.. Ponente: M.A.G.�itr�n. Secretaria: Mar�a E.F.M.G.P.�n de tesis 35/90. Entre las sustentadas por el Segundo y el Cuarto Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito. 11 de febrero de 1991. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: S.H.C.G.�rrez. Secretario: M.M.V.�n de tesis 30/90. Entre las sustentadas por el Segundo y el Quinto Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito. 13 de mayo de 1991. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: S.H.C.G.�rrez. Secretario: F.J.C.�rdenas R.�rez.-Contradicci�n de tesis 11/90. Entre las sustentadas por el Primer y el Tercer Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito. 3 de agosto de 1992. Cinco votos. Ponente: M.A.G.�itr�n. Secretaria: Mar�a E.F.M.G.P.�n de tesis 14/91. Entre las sustentadas por el Segundo y el Quinto Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito. 3 de agosto de 1992. Mayor�a de cuatro votos. V.� en contra el Ministro I.M.C. y M.G.�rrez. Ponente: M.A.G.�itr�n. Secretaria: Mar�a E.F.M.G.P..

Tesis de jurisprudencia 13/92. Aprobada por la Tercera S. de este Alto Tribunal en sesi�n privada celebrada el diecisiete de agosto de mil novecientos noventa y dos. Cinco votos de los se�ores Ministros: presidente J.T.L.C.�rdenas, M.A.G.�itr�n, S.H.C.G.�rrez, I.M.C. y M.G.�rrez y M.M.G.�a.

QUINTO

En primer t�rmino debe se�alarse que los Tribunales Colegiados, por pertenecer a distintos circuitos, en sus resoluciones analizan preceptos vigentes en las respectivas entidades federativas en las cuales tienen jurisdicci�n, por lo que para una mayor claridad de nuestro estudio conviene, previamente, transcribir los art�culos que se relacionan con los asuntos que fueron sometidos al conocimiento de los Tribunales Colegiados de que se trata.

Art�culos 324 y 325, fracci�n II, del C�digo Penal del Estado de Michoac�n.

"Art�culo 324. Comete el delito de fraude, quien enga�ando a alguien o aprovech�ndose del error en que �ste se halla, se haga il�citamente de alguna cosa o alcance un lucro indebido para s� o para otro.

"Al responsable del delito de fraude se le sancionar� conforme a las siguientes reglas: ..."

"Art�culo 325. Las mismas sanciones se�aladas en el art�culo anterior se impondr�n:

"...

II. Al que a t�tulo oneroso enajene alguna cosa con conocimiento de que no tiene derecho para disponer de ella, o la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo, si ha recibido el precio, el alquiler, la cantidad en que la grav�, parte de ellos o un lucro equivalente.

Art�culos 362 y 363, fracci�n II, del C�digo Penal del Estado de C..

"Art�culo 362. Comete el delito de fraude el que enga�ando a uno o aprovech�ndose del error en que �ste se halla, se hace il�citamente de alguna cosa o alcanza un lucro indebido.

"Este delito se sancionar� como sigue: ..."

"Art�culo 363. Las mismas penas se�aladas en el art�culo anterior se impondr�n:

"...

II. Al que por t�tulo oneroso enajene alguna cosa con conocimiento de que no tiene derecho, para disponer de ella, o la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo, si ha recibido el precio, el alquiler, la cantidad en que lo grav�, parte de ellos o un lucro equivalente.

A juicio de esta Primera S., s� existe la contradicci�n de tesis denunciada, entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito, al resolver el amparo en revisi�n n�mero 63/99, interpuesto por ... y el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Cuarto Circuito, al resolver el amparo en revisi�n 601/96, interpuesto por ... pues mientras que el primero de dichos tribunales considera que el art�culo 325, fracci�n II, del C�digo Penal del Estado de Michoac�n, que contempla como fraude espec�fico, el que alguna persona con conocimiento de que no tiene derecho para disponer de una cosa, la enajene a t�tulo oneroso, o bien la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo, si ha recibido el precio, el alquiler, la cantidad en que la grav�, parte de ellos o un lucro equivalente, se actualiza la hip�tesis delictiva cuando el sujeto activo realiza cualquiera de las conductas que ah� se indican; sin que sea necesario para que se integre el tipo penal que el activo, adem�s de enajenar la cosa, lleve posteriormente a cabo alguna de las otras conductas que establece el normativo de m�rito; mientras que el segundo de los tribunales mencionados estima que el art�culo 363, fracci�n II, del C�digo Penal de C., que contempla un tipo espec�fico de fraude (esencialmente igual al que se refiere el art�culo 325, fracci�n II, del C�digo Penal del Estado de Michoac�n), es menester para que se configure, que el activo despu�s de efectuar la enajenaci�n de la cosa y habiendo recibido el precio correspondiente, realice alguno de los actos a que expresamente alude la norma punitiva (la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo).

De lo anterior deriva que los criterios sustentados por los Tribunales Colegiados referidos parten de los mismos supuestos, al resolver amparos en revisi�n de �ndole penal; empero llegaron a conclusiones contrarias, pues mientras que el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito, considera que se comete el delito cuando el sujeto activo realiza cualquiera de las conductas que el precepto que analiza indica, el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Cuarto Circuito estima que no es suficiente llevar a cabo cualquiera de las conductas que menciona la disposici�n que examina, sino que es necesario que el activo, con posterioridad a la enajenaci�n de la cosa y recibido el precio correspondiente, adem�s realice alguno de los actos a que expresamente alude la norma punitiva.

Al respecto es aplicable el contenido de la jurisprudencia de la anterior Cuarta S. de este Alto Tribunal, cuyo criterio se comparte, que a continuaci�n se transcribe:

"Octava �poca

"Instancia: Cuarta S.

"Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: 58, octubre de 1992

"Tesis: 4a./J. 22/92

"P�gina: 22

"CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA.-De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia, o de la S. que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) Que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y c) Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Contradicci�n de tesis 76/90. Sustentadas por los Tribunales Colegiados Primero del Cuarto Circuito y Primero del D�cimo Noveno Circuito. 12 de agosto de 1991. Cinco votos. Ponente: I.M.�a C�rdenas. Secretario: N�stor G.D.�n de tesis 30/91. Sustentadas por los Tribunales Colegiados Tercero y Cuarto, ambos del Primer Circuito en Materia de Trabajo. 2 de marzo de 1992. Cinco votos. Ponente: I.M.�a C�rdenas. Secretario: P.J.�s H.�ndez Moreno.-Contradicci�n de tesis 33/91. Sustentadas por los Tribunales Colegiados Sexto en Materia de Trabajo del Primer Circuito y el actual Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Tercer Circuito. 16 de marzo de 1992. Cinco votos. Ponente: J.D.�az R.. Secretario: R.�n G.A.�n de tesis 71/90. Sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito y el Tribunal Colegiado del D�cimo Tercer Circuito. 30 de marzo de 1992. Cinco votos. Ponente: C.G.�a V�zquez. Secretario: El�as �lvarez T..-Contradicci�n de tesis 15/91. Sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, el Segundo Tribunal Colegiado del S�ptimo Circuito y el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 17 de agosto de 1992. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: C.G.�a V�zquez. Secretario: El�as �lvarez T..

Tambi�n es aplicable la tesis aislada del Tribunal Pleno, que dice:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: II, agosto de 1995

"Tesis: P. LIII/95

"P�gina: 69

"CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA QUE PROCEDA LA DENUNCIA BASTA QUE EN LAS SENTENCIAS SE SUSTENTEN CRITERIOS OPUESTOS.-Los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal, 197 y 197-A de la Ley de Amparo, establecen el procedimiento para dirimir las contradicciones de tesis que sustenten los Tribunales Colegiados de Circuito o las S. de la Suprema Corte. El vocablo ?tesis? que se emplea en dichos dispositivos debe entenderse en un sentido amplio, o sea, como la expresi�n de un criterio que se sustenta en relaci�n con un tema determinado, por los �rganos jurisdiccionales en su quehacer legal de resolver los asuntos que se someten a su consideraci�n, sin que sea necesario que est� expuesta de manera formal, mediante una redacci�n especial, en la que se distinga un rubro, un texto, y datos de identificaci�n del asunto en donde se sostuvo, ni menos a�n, que constituya jurisprudencia obligatoria, en los t�rminos previstos por los art�culos 192 y 193 de la Ley de Amparo, porque ni la Ley Fundamental ni la ordinaria en alguno de sus preceptos, establecen esos requisitos. Por lo tanto para denunciar una contradicci�n de tesis, basta con que se hayan sustentado criterios opuestos sobre la misma cuesti�n por S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o Tribunales Colegiados de Circuito, en resoluciones dictadas en asuntos de su competencia.

"Contradicci�n de tesis 9/95. Entre las sustentadas por el Cuarto y S�ptimo Tribunales Colegiados en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 5 de junio de 1995. Unanimidad de once votos. Ponente: M.A.G.�itr�n. Secretario: J.D.G.�n G.�lez.

El Tribunal Pleno en su sesi�n privada celebrada el diecis�is de agosto en curso, por unanimidad de diez votos de los se�ores Ministros: presidente J.V.A.A.�n, S.S.A.A., M.A.G.�itr�n, J.D.R., G.D.G.�ngora P., J.� de Jes�s G.�o P., G.I.O.M., H.R.P., O.M.�a S�nchez C. y J.N.S.M.; aprob�, con el n�mero LIII/95 (9a.) la tesis que antecede; y determin� que la votaci�n es id�nea para integrar tesis de jurisprudencia. M�xico, Distrito Federal, a diecis�is de agosto de mil novecientos noventa y cinco.

Igualmente, es aplicable la tesis de jurisprudencia de la anterior Tercera S., cuyo criterio esta Primera S. tambi�n comparte, que dice:

"Octava �poca

"Instancia: Tercera S.

"Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: 72, diciembre de 1993

"Tesis: 3a./J. 38/93

"P�gina: 45

"CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA QUE SE GENERE SE REQUIERE QUE UNA TESIS AFIRME LO QUE LA OTRA NIEGUE O VICEVERSA.-La existencia de una contradicci�n de tesis entre las sustentadas en sentencias de juicios de amparo directo, no se deriva del solo dato de que en sus consideraciones se aborde el mismo tema, y que en un juicio se conceda el amparo y en otro se niegue, toda vez que dicho tema pudo ser tratado en diferentes planos y, en consecuencia, carecer de un punto com�n respecto del cual lo que se afirma en una sentencia se niegue en la otra o viceversa, oposici�n que se requiere conforme a las reglas de la l�gica para que se genere la referida contradicci�n.

"Contradicci�n de tesis 21/89. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito; Segundo y Tercero, por una parte, y Quinto por la otra, al resolver los amparos directos n�meros 3027/88, 1078/89 y 3045/89, respectivamente. 12 de noviembre de 1990. Cinco votos. Ponente: S.R. D�az. Secretario: A.S.O.�n de tesis 38/90. Entre las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito y el Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito. 4 de marzo de 1991. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: M.A.G.�itr�n. Secretaria: Ma. Estela F.M.G.P.�n de tesis 43/90. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo S�ptimo Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del Quinto Circuito. 27 de mayo de 1991. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: J.A.L.D.. Secretario: A.L.M.�n de tesis 5/92. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Quinto, Segundo y Cuarto, los tres en Materia Civil del Primer Circuito. 1o. de febrero de 1993. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: J.T.L.C.�rdenas. Secretario: A.G.�a T..-Contradicci�n de tesis 7/93. Entre las sustentadas por el Primero y Tercero Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito. 8 de noviembre de 1993. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: J.T.L.C.�rdenas. Secretario: S.P.G.�a.

Tesis jurisprudencial 38/93. Aprobada por la Tercera S. de este Alto Tribunal, en sesi�n de quince de noviembre de mil novecientos noventa y tres, por unanimidad de cuatro votos de los se�ores Ministros: presidente J.T.L.C.�rdenas, M.A.G.�itr�n, S.H.C.G.�rrez y M.M.G.�a.

Finalmente, es aplicable la tesis aislada de la anterior Tercera S., que dice:

"Octava �poca

"Instancia: Tercera S.

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: XI, febrero de 1993

"Tesis: 3a. XIII/93

"P�gina: 7

"CONTRADICCI�N DE TESIS. REQUISITOS PARA SU PROCEDENCIA.-Los art�culos 107 fracci�n XIII constitucional y 197-A de la Ley de Amparo, previenen la contradicci�n de tesis como una forma o sistema de integraci�n de jurisprudencia. As�, siendo la tesis el criterio jur�dico de car�cter general que sustenta el �rgano jurisdiccional al examinar un punto de derecho controvertido en el asunto que se resuelve, para que exista dicha contradicci�n es indispensable que se presente una oposici�n de criterios en torno a un mismo problema jur�dico, de tal suerte que, interpretando y fund�ndose los tribunales en iguales o coincidentes disposiciones legales, uno afirme lo que otro niega o viceversa. De no darse estos supuestos es manifiesta la improcedencia de la contradicci�n que al respecto se plantee.

Contradicci�n de tesis 5/92. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Quinto, Segundo y Cuarto, los tres en Materia Civil del Primer Circuito. 1o. de febrero de 1993. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: J.T.L.C.�rdenas. Secretario: A.G.�a T..

SEXTO

Debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia el criterio sustentado por esta Primera S., que coincide con el criterio que sostiene el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito, de acuerdo a las siguientes consideraciones.

Para una mayor precisi�n, conviene de nueva cuenta transcribir las fracciones II de los C�digos Penales de los Estados de Michoac�n y de C., que tipifican el fraude espec�fico, las que, en su orden y a la letra, dicen:

"II. Al que a t�tulo oneroso enajene alguna cosa con conocimiento de que no tiene derecho para disponer de ella, o la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo, si ha recibido el precio, el alquiler, la cantidad en que la grav�, parte de ellos o un lucro equivalente."

"II. Al que por t�tulo oneroso enajene alguna cosa con conocimiento de que no tiene derecho, para disponer de ella, o la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo, si ha recibido el precio, el alquiler, la cantidad en que lo grav�, parte de ellos o un lucro equivalente."

De la sola lectura de las disposiciones transcritas se advierte que los elementos del delito de fraude espec�fico son:

  1. Que alguien, a t�tulo oneroso, enajene una cosa, o la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo;

  2. Que esa persona lleve a cabo cualquiera de tales conductas con conocimiento de que no tiene derecho para disponer de la cosa; y,

  3. Que haya recibido el precio, el alquiler, la cantidad en que la grava, parte de ellos o un lucro equivalente.

L. se comprende m�s f�cilmente si se considera que las disposiciones de que se trata pueden interpretarse en el sentido de que comete el il�cito quien sin tener derecho para disponer de una cosa, la enajene, arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier modo.

En este orden de consideraciones, los elementos ya indicados permiten establecer que se trata de un tipo penal de formulaci�n alternativa o alternativamente formado, en donde cualquiera de las hip�tesis que prev�, consuman el delito, esto es, es suficiente que el sujeto activo del delito incurra en cualquiera de las hip�tesis referidas para que su conducta se subsuma en la figura legal.

Por tanto, es inconcuso que comete el il�cito de fraude espec�fico que nos ocupa, la persona que realice cualquiera de las conductas descritas, o sea quien con conocimiento de que no tiene derecho a disponer de la cosa, a t�tulo oneroso, la enajene, arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo, sin que sea necesario para que se configure dicho delito que el activo, despu�s de efectuar la enajenaci�n de la cosa y haber recibido el precio correspondiente, realice tambi�n alguno de los otros actos que prev�n las disposiciones anteriormente transcritas (u otras de C�digos Penales de distintos Estados), pero que contemplen el tipo de fraude espec�fico esencialmente igual al que se refieren los art�culos 325, fracci�n II, del C�digo Penal del Estado de Michoac�n y 363, fracci�n II, del C�digo Penal de C.; es decir, que adem�s la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo, lo cual se corrobora porque en las hip�tesis en cuesti�n se utiliza la "o" como disyuntiva y no una conjunci�n.

En las relacionadas consideraciones, debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia obligatoria en los t�rminos precisados en el �ltimo p�rrafo del art�culo 192 de la Ley de Amparo, el criterio que sustenta esta Primera S., que coincide, en lo fundamental, con el adoptado por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito, de acuerdo a la tesis que a continuaci�n se precisa, debiendo ordenarse su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, para los efectos del art�culo 195 de la misma Ley Reglamentaria de los Art�culos 103 y 107 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, con los siguientes rubro y texto:

FRAUDE ESPEC�FICO, CONFIGURACI�N DEL DELITO DE (LEGISLACIONES DE LOS ESTADOS DE MICHOAC�N Y CAMPECHE).-Los art�culos 325, fracci�n II del C�digo Penal de Michoac�n y 363, fracci�n II del C�digo Penal de C., tipifican el delito de fraude espec�fico como la conducta de la persona que con conocimiento de que no tiene derecho para disponer de una cosa, la enajene a t�tulo oneroso, o bien la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo, si ha recibido el precio, el alquiler, la cantidad en que lo grav�, parte de ellos o un lucro equivalente. Por tanto, la hip�tesis delictiva se actualiza cuando el sujeto activo realiza cualquiera de las conductas indicadas, sin que sea necesario para que se configure el delito de fraude espec�fico que el activo, despu�s de haber efectuado la enajenaci�n de la cosa y de haber recibido el precio correspondiente, realice tambi�n alguno de los otros actos que se prev�n en las disposiciones mencionadas, o en los C�digos Penales de otros Estados, pero que contemplen el tipo de fraude espec�fico en forma esencialmente igual a como lo hacen los art�culos mencionados; es decir, no es necesario que enajene la cosa y adem�s la arriende, hipoteque, empe�e o grave de cualquier otro modo, lo cual se corrobora porque en los dispositivos en cuesti�n se utiliza la "o" como conjunci�n disyuntiva.

Por lo expuesto y fundado, se

resuelve:

PRIMERO

S� existe contradicci�n entre la tesis sustentada por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito y la sostenida por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Cuarto Circuito.

SEGUNDO

Se declara que debe de prevalecer la tesis sustentada por esta Primera S. que coincide con el criterio adoptado por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito, en los t�rminos precisados en el �ltimo considerando de esta resoluci�n.

TERCERO

Rem�tase de inmediato la tesis de jurisprudencia que se sustenta en la presente resoluci�n a la Coordinaci�n General de Compilaci�n y S.�n de Tesis, para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, as� como a los Tribunales Colegiados de Circuito y a los Jueces de Distrito en acatamiento a lo previsto por el art�culo 195 de la Ley de Amparo.

N.�quese; c�mplase, rem�tase testimonio de este fallo a los Tribunales Colegiados que sostuvieron las tesis contradictorias, y en su oportunidad arch�vese el expediente.

As� lo resolvi� la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros: J.V.C. y Castro (ponente), H.R.P., J.N.S.M., O.S.C. de G.�a V. y presidente J.� de Jes�s G.�o P..