Ejecutoria num. 1a./J. 13/2000 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26827485

Ejecutoria num. 1a./J. 13/2000 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 13/2000
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Octubre de 2000
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 60/98. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO CIRCUITO Y SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO SÉPTIMO CIRCUITO.EXCLUYENTES DE RESPONSABILIDAD PENAL. PROCEDE SU ESTUDIO EN EL JUICIO DE AMPARO DIRECTO, NO OBSTANTE QUE NO HAYAN FORMADO PARTE DE LA LITIS EN PRIMERA Y SEGUNDA INSTANCIAS.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 60/98. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL SEGUNDO CIRCUITO Y SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL D�CIMO S�PTIMO CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

PRIMERO

Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n es competente para conocer y resolver la presente contradicci�n de tesis, de conformidad con lo dispuesto en los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, 197-A de la Ley de Amparo, 21, fracci�n VIII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, toda vez que se trata de una denuncia sobre una posible contradicci�n de criterios sustentados por Tribunales Colegiados de Circuito, sobre un tema de la materia penal, la cual es exclusiva de esta Primera Sala.

SEGUNDO

Es conveniente precisar que el hecho de que el procurador general de la Rep�blica no hizo manifestaci�n alguna sobre la presente contradicci�n de criterios, en el t�rmino de treinta d�as que le fue otorgado para tal efecto, no es obst�culo para su resoluci�n, ya que debe considerarse que aqu�l estim� pertinente no intervenir.

Sirve de apoyo a lo anterior, la jurisprudencia que a continuaci�n se transcribe:

"Octava �poca

"Instancia: Tercera Sala

"Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: 56, agosto de 1992

"Tesis: 3a./J. 13/92

"P�gina: 24

"CONTRADICCI�N DE TESIS. LA ABSTENCI�N DEL PROCURADOR GENERAL DE LA REP�BLICA DE EXPONER SU PARECER DEBE INTERPRETARSE EN EL SENTIDO DE QUE NO ESTIM� PERTINENTE INTERVENIR EN ELLA.-En el art�culo 197-A, primer p�rrafo, de la Ley de Amparo concede una facultad potestativa al procurador general de la Rep�blica para que, por s� o por conducto del agente del Ministerio P�blico Federal que al efecto designe, emita su parecer dentro del plazo de treinta d�as en relaci�n con las contradicciones de tesis que sustenten los Tribunales Colegiados de Circuito; en consecuencia, cuando el mencionado servidor p�blico se abstiene de formular su parecer en el t�rmino de referencia debe interpretarse que no estim� pertinente intervenir en el asunto de que se trate, lo que por consiguiente vuelve procedente se dicte la resoluci�n que corresponda sin la opini�n de m�rito.

"Contradicci�n de tesis 19/90. Entre las sustentadas por el Primer y Segundo Tribunales Colegiados en Materia Civil del Tercer Circuito. 5 de noviembre de 1990. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: J.A.L.D.. Ponente: M.A.G.�itr�n. Secretaria: Mar�a E.F.M.G.P..

"Contradicci�n de tesis 35/90. Entre las sustentadas por el Segundo y el Cuarto Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito. 11 de febrero de 1991. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: S.H.C.G.�rrez. Secretario: M.M.V.�a.

"Contradicci�n de tesis 30/90. Entre las sustentadas por el Segundo y el Quinto Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito. 13 de mayo de 1991. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: S.H.C.G.�rrez. Secretario: F.J.C.R.�rez.

"Contradicci�n de tesis 11/90. Entre las sustentadas por el Primer y el Tercer Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito. 3 de agosto de 1992. Cinco votos. Ponente: M.A.G.�itr�n. Secretaria: Mar�a E.F.M.G.P..

"Contradicci�n de tesis 14/91. Entre las sustentadas por el Segundo y el Quinto Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito. 3 de agosto de 1992. Mayor�a de cuatro votos. V.� en contra el Ministro I.M.C. y M.G.�rrez. Ponente: M.A.G.�itr�n. Secretaria: Mar�a E.F.M.G.P..

Tesis de jurisprudencia 13/92. Aprobada por la Tercera Sala de este Alto Tribunal en sesi�n privada celebrada el diecisiete de agosto de mil novecientos noventa y dos. Cinco votos de los se�ores Ministros: presidente J.T.L.C.�rdenas, M.A.G.�itr�n, S.H.C.G.�rrez, I.M.C. y M.G.�rrez y M.M.G.�a.

TERCERO

Con el prop�sito de verificar si en el presente caso existe contradicci�n entre los criterios sustentados por los Tribunales Colegiados contendientes, se tiene presente el contenido de la jurisprudencia de la anterior Cuarta Sala de este Alto Tribunal, que a continuaci�n se transcribe:

"Octava �poca

"Instancia: Cuarta Sala

"Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: 58, octubre de 1992

"Tesis: 4a./J. 22/92

"P�gina: 22

"CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA.-De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia, o de la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) Que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y c) Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

"Contradicci�n de tesis 76/90. Sustentadas por los Tribunales Colegiados Primero del Cuarto Circuito y Primero del D�cimo Noveno Circuito. 12 de agosto de 1991. Cinco votos. Ponente: I.M.�a C�rdenas. Secretario: N�stor G.D.�nguez.

"Contradicci�n de tesis 30/91. Sustentadas por los Tribunales Colegiados Tercero y Cuarto, ambos del Primer Circuito en Materia de Trabajo. 2 de marzo de 1992. Cinco votos. Ponente: I.M.�a C�rdenas. Secretario: P.J.�s H.�ndez M..

"Contradicci�n de tesis 33/91. Sustentadas por los Tribunales Colegiados Sexto en Materia de Trabajo del Primer Circuito y actualmente Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Tercer Circuito. 16 de marzo de 1992. Cinco votos. Ponente: J.D.�az R.. Secretario: R.�n G.A.�n.

"Contradicci�n de tesis 71/90. Sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito y el Tribunal Colegiado del D�cimo Tercer Circuito. 30 de marzo de 1992. Cinco votos. Ponente: C.G.�a V�zquez. Secretario: El�as �lvarez Torres.

"Contradicci�n de tesis 15/91. Sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, el Segundo Tribunal Colegiado del S�ptimo Circuito y el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 17 de agosto de 1992. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: C.G.�a V�zquez. Secretario: El�as �lvarez Torres.

Tesis de jurisprudencia 22/92. Aprobada por la Cuarta Sala de este Alto Tribunal en sesi�n privada celebrada el cinco de octubre de mil novecientos noventa y dos. Unanimidad de cuatro votos de los se�ores Ministros: presidente C.G.�a V�zquez, J.D.R., I.M.�a C�rdenas y J.A.L.D.. Ausente: F.L.C., previo aviso.

De la sentencia dictada en el juicio de amparo directo y del criterio sustentado por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito, se obtiene que estim� que en t�rminos del art�culo 17 del C�digo Penal Federal, las causas de exclusi�n del delito (art�culo 15 del ordenamiento legal citado) deben estudiarse de oficio en el amparo, aun cuando no hayan formado parte de la litis en primera y segunda instancia de conformidad con el art�culo 76 bis de la Ley de Amparo.

Lo anterior, dio lugar al criterio siguiente:

"Novena �poca

"Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: VIII, agosto de 1998

"Tesis: II.1o.P.50 P

"P�gina: 835

"CAUSAS DE EXCLUSI�N DEL DELITO. SU ESTUDIO EN EL AMPARO AUN CUANDO NO HAYAN FORMADO PARTE DE LA LITIS EN PRIMERA Y SEGUNDA INSTANCIA.-En t�rminos del art�culo 17 del C�digo Penal Federal, las excluyentes del delito contempladas en el art�culo 15 del mismo ordenamiento, deben estudiarse de oficio en el amparo, aun cuando no hayan formado parte de la litis en primera y segunda instancia de conformidad al art�culo 76 bis de la Ley de Amparo.

"Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito.

Amparo directo 515/97. J.M.M.�nez �lvarez. 21 de noviembre de 1997. Unanimidad de votos. Ponente: R.S.�nchez Alc�uter. Secretaria: G.B.H.�ndez.

Por otra parte, en las sentencias dictadas en los juicios de amparo directo por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo S�ptimo Circuito, y de la lectura de la jurisprudencia que sustent�, se obtiene que �ste consider� que si una excluyente de incriminaci�n a que se refiere el art�culo 24 del C�digo Penal para el Estado de Chihuahua, no form� parte de la litis penal, ni en primera ni en segunda instancia, no es posible abordar su estudio en el juicio de amparo directo, cuando se alega como concepto de violaci�n, dado que de hacerlo equivaldr�a a sustituirse al criterio del juzgador en un caso que no est� permitido por la ley, cuando ese examen se encuentra reservado exclusivamente a �l.

El anterior criterio, se ve reflejado en la jurisprudencia siguiente:

"Octava �poca

"Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

"Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: 82, octubre de 1994

"Tesis: XVII.2o. J/12

"P�gina: 65

"EXCLUYENTE DE INCRIMINACI�N. NO ES POSIBLE SU ESTUDIO EN AMPARO DIRECTO, SI NO FORM� PARTE DE LA LITIS EN PRIMERA Y SEGUNDA INSTANCIAS.-Si una excluyente de incriminaci�n no form� parte de la litis penal, ni en primera ni en segunda instancias, es evidente que no es posible abordarla en un juicio de amparo directo, cuando es alegada como concepto de violaci�n, porque hacerlo equivaldr�a a sustituirse al criterio del juzgador de origen, en un caso que no est� permitido por la ley, pues su examen se encuentra reservado exclusivamente a �l.

"Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo S�ptimo Circuito.

"Amparo directo 393/92. C.R.N.. 11 de febrero de 1993. Unanimidad de votos. Ponente: J.L.G.M.. Secretaria: O.C.M..

"Amparo directo 131/93. E.F.L.. 13 de mayo de 1993. Unanimidad de votos. Ponente: �ngel G.V.�zquez G.�lez. Secretaria: S.O.G.C..

"Amparo directo 125/93. E.F.L.. 20 de mayo de 1993. Unanimidad de votos. Ponente: �ngel G.V.�zquez G.�lez. Secretaria: S.O.G.C..

"Amparo directo 42/94. O.O.D.�nguez. 24 de febrero de 1994. Unanimidad de votos. Ponente: J.L.G.M.. Secretaria: N. L�pez L�pez.

Amparo directo 172/94. M.P.�a Villa. 8 de junio de 1994. Unanimidad de votos. Ponente: V�ctor M.C.M.. Secretaria: Mar�a de L.V.G.�n.

De las consideraciones de los Tribunales Colegiados contendientes se obtiene que:

  1. Que al resolver los respectivos juicios de amparo directo ambos �rganos colegiados examinaron la misma cuesti�n jur�dica, es decir, las causas de exclusi�n del delito o tambi�n denominadas causas excluyentes de incriminaci�n.

  2. Que la diferencia de criterios se presenta en las consideraciones de las sentencias respectivas.

  3. Que los criterios provienen del examen de los mismos elementos, pues ambos Tribunales Colegiados atendiendo a lo dispuesto a los C�digos Penales Federal y de Chihuahua (an�logos en cuanto al tema en comento), determinaron si era posible o no analizar las causas de exclusi�n del delito o excluyentes de incriminaci�n en el juicio de amparo directo, aun cuando no hayan formado parte de la litis en primera y segunda instancia.

De todo lo que se lleva dicho se llega a la conclusi�n de que en este caso s� existe contradicci�n de tesis, pues mientras el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito, sostiene que las causas de exclusi�n del delito deben estudiarse de oficio en el juicio de amparo, aun cuando no hayan formado parte de la litis en primera y en segunda instancia, haciendo referencia a la suplencia de la deficiencia de la queja, el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo S�ptimo Circuito, sostiene lo contrario, porque se�ala, hacerlo equivaldr�a a sustituirse al criterio del juzgador de origen.

No pasa inadvertido para esta Primera Sala, que aun cuando uno de los criterios en contradicci�n no constituye jurisprudencia, ello no resulta ser impedimento para que se decida qu� criterio es el que debe prevalecer, aserto que se corrobora con la tesis que a continuaci�n se transcribe:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: II, agosto de 1995

"Tesis: P. LIII/95

"P�gina: 69

"CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA QUE PROCEDA LA DENUNCIA BASTA QUE EN LAS SENTENCIAS SE SUSTENTEN CRITERIOS OPUESTOS.-Los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal, 197 y 197-A de la Ley de Amparo, establecen el procedimiento para dirimir las contradicciones de tesis que sustenten los Tribunales Colegiados de Circuito o las S. de la Suprema Corte. El vocablo ?tesis? que se emplea en dichos dispositivos debe entenderse en un sentido amplio, o sea, como la expresi�n de un criterio que se sustenta en relaci�n con un tema determinado, por los �rganos jurisdiccionales en su quehacer legal de resolver los asuntos que se someten a su consideraci�n, sin que sea necesario que est� expuesta de manera formal, mediante una redacci�n especial, en la que se distinga un rubro, un texto, y datos de identificaci�n del asunto en donde se sostuvo, ni menos a�n, que constituya jurisprudencia obligatoria, en los t�rminos previstos por los art�culos 192 y 193 de la Ley de Amparo, porque ni la Ley Fundamental ni la ordinaria en alguno de sus preceptos, establecen esos requisitos. Por lo tanto para denunciar una contradicci�n de tesis, basta con que se hayan sustentado criterios opuestos sobre la misma cuesti�n por S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o Tribunales Colegiados de Circuito, en resoluciones dictadas en asuntos de su competencia.

"Contradicci�n de tesis 9/95. Entre las sustentadas por el Cuarto y S�ptimo Tribunales Colegiados en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 5 de junio de 1995. Unanimidad de once votos. Ponente: M.A.G.�itr�n. Secretario: J.D.G.�n G.�lez.

El Tribunal Pleno en su sesi�n privada celebrada el diecis�is de agosto en curso, por unanimidad de diez votos de los se�ores Ministros presidente J.V.A.A.�n, S.S.A.A., M.A.G.�itr�n, J.D.R., G.D.G.�ngora P., J.� de Jes�s G.�o P., G.I.O.M., H.R.P., O.M.�a S�nchez C. y J.N.S.M.; aprob�, con el n�mero LIII/95 (9a.) la tesis que antecede; y determin� que la votaci�n es id�nea para integrar tesis de jurisprudencia. M�xico, Distrito Federal, a diecis�is de agosto de mil novecientos noventa y cinco.

CUARTO

En el tema de contradicci�n, debe prevalecer con el car�cter de jurisprudencia el criterio de esta Primera Sala que coincide sustancialmente con el sustentado por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito.

Sirve de apoyo a lo anterior, la jurisprudencia de la anterior Cuarta Sala, cuyo criterio a continuaci�n se transcribe:

"Octava �poca

"Instancia: Cuarta Sala

"Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: 74, febrero de 1994

"Tesis: 4a./J. 2/94

"P�gina: 19

"CONTRADICCI�N DE TESIS. NO TIENE QUE RESOLVERSE INVARIABLEMENTE DECLARANDO QUE DEBE PREVALECER UNO DE LOS CRITERIOS QUE LA ORIGINARON, PUESTO QUE LA CORRECTA INTERPRETACI�N DEL PROBLEMA JUR�DICO PUEDE LLEVAR A ESTABLECER OTRO.-La finalidad perseguida por los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, al otorgar competencia a las S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n para resolver las contradicciones de tesis que surjan entre los Tribunales Colegiados de Circuito, estableciendo cu�l tesis debe prevalecer, es la de preservar la unidad en la interpretaci�n de las normas que integran el orden jur�dico nacional, fijando su verdadero sentido y alcance, lo que, a su vez, tiende a garantizar la seguridad jur�dica; tan importante y trascendental prop�sito se tornar�a inalcanzable si se llegara a concluir que la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n est� obligada, inexorablemente, a decidir en relaci�n con el criterio que se establece en una de las tesis contradictorias, a pesar de considerar que ambas son incorrectas o jur�dicamente insostenibles. Por consiguiente, la Suprema Corte v�lidamente puede acoger un tercer criterio, el que le parezca correcto, de acuerdo con el examen l�gico y jur�dico del problema, lo que es acorde, adem�s, con el texto de las citadas disposiciones en cuanto indican que la Sala debe decidir ?... cu�l tesis debe prevalecer?, no, cu�l de las dos tesis debe prevalecer.

"Contradicci�n de tesis 1/91. Entre el Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito y el Tribunal Colegiado del D�cimo Segundo Circuito. 1o. de julio de 1992. Cinco votos. Ponente: F.L.C.. Secretario: G.L.M.�nez.

"Contradicci�n de tesis 24/91. Entre el Primero y Segundo Tribunales Colegiados del D�cimo Noveno Circuito. 1o. de julio de 1992. Cinco votos. Ponente: J.D.�az R.. Secretaria: A.C. de O..

"Contradicci�n de tesis 34/92. Entre el Tercero y Quinto Tribunales Colegiados en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 18 de enero de 1993. Cinco votos. Ponente: I.M.�a C�rdenas. Secretario: S.G.�a M�ndez.

"Contradicci�n de tesis 35/92. Entre el Primer y Octavo Tribunales Colegiados en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 12 de abril de 1993. Cinco votos. Ponente: J.A.L.D.. Secretario: F.E.V.�squez.

"Contradicci�n de tesis 80/90. Entre el Sexto y S�ptimo Tribunales Colegiados en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 3 de mayo de 1993. Cinco votos. Ponente: C.G.�a V�zquez. Secretario: E.A.G.�rrez.

Tesis jurisprudencial 2/94. Aprobada por la Cuarta Sala de este Alto Tribunal en sesi�n privada del treinta y uno de enero de mil novecientos noventa y cuatro, por cinco votos de los se�ores Ministros: presidente I.M.�a C�rdenas, J.D.R., C.G.�a V�zquez, F.L.C. y J.A.L.D..

El Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito, fund� su criterio en los art�culos 15 y 17 del C�digo Penal Federal y 76 bis de la Ley de Amparo, que en ese orden establecen:

"Art�culo 15. El delito se excluye cuando: I. El hecho se realice sin intervenci�n de la voluntad del agente; II. Falte alguno de los elementos del tipo penal del delito de que se trate; III. Se act�e con el consentimiento del titular del bien jur�dico afectado, siempre que se llenen los siguientes requisitos: a) Que el bien jur�dico sea disponible; b) Que el titular del bien tenga la capacidad jur�dica para disponer libremente del mismo; y c) Que el consentimiento sea expreso o t�cito y sin que medie alg�n vicio; o bien, que el hecho se realice en circunstancias tales que permitan fundadamente presumir que, de haberse consultado al titular, �ste hubiese otorgado el mismo; IV. Se repela una agresi�n real, actual o inminente, y sin derecho, en protecci�n de bienes jur�dicos propios o ajenos, siempre que exista necesidad de la defensa y racionalidad de los medios empleados y no medie provocaci�n dolosa suficiente e inmediata por parte del agredido o de la persona aquien se defiende.-Se presumir� como defensa leg�tima, salvo prueba en contrario, el hecho de causar da�o a quien por cualquier medio trate de penetrar, sin derecho, al hogar del agente, al de su familia, a sus dependencias, o a los de cualquier persona que tenga la obligaci�n de defender, al sitio donde se encuentren bienes propios o ajenos respecto de los que exista la misma obligaci�n; o bien, lo encuentre en alguno de aquellos lugares en circunstancias tales que revelen la probabilidad de una agresi�n; V. Se obre por la necesidad de salvaguardar un bien jur�dico propio o ajeno, de un peligro real, actual o inminente, no ocasionado dolosamente por el agente, lesionando otro bien de menor o igual valor que el salvaguardado, siempre que el peligro no sea evitable por otros medios y el agente no tuviere el deber jur�dico de afrontarlo; VI. La acci�n o la omisi�n se realicen en cumplimiento de un deber jur�dico o en ejercicio de un derecho, siempre que exista necesidad racional del medio empleado para cumplir el deber o ejercer el derecho, y que este �ltimo no se realice con el solo prop�sito de perjudicar a otro; VII. Al momento de realizar el hecho t�pico, el agente no tenga la capacidad de comprender el car�cter il�cito de aqu�l o de conducirse de acuerdo con esa comprensi�n, en virtud de padecer trastorno mental o desarrollo intelectual retardado, a no ser que el agente hubiere provocado su trastorno mental dolosa o culposamente, en cuyo caso responder� por el resultado t�pico siempre y cuando lo haya previsto o le fuere previsible.-Cuando la capacidad a que se refiere el p�rrafo anterior s�lo se encuentre considerablemente disminuida, se estar� a lo dispuesto en el art�culo 69 bis de este c�digo; VIII. Se realice la acci�n o la omisi�n bajo un error invencible: A) Sobre alguno de los elementos esenciales que integran el tipo penal; o B) Respecto de la ilicitud de la conducta, ya sea porque el sujeto desconozca la existencia de la ley o el alcance de la misma, o porque crea que est� justificada su conducta.-Si los errores a que se refieren los incisos anteriores son vencibles, se estar� a lo dispuesto por el art�culo 66 de este c�digo; IX. Atentas las circunstancias que concurren en la realizaci�n de una conducta il�cita, no sea racionalmente exigible al agente una conducta diversa a la que realiz�, en virtud de no haberse podido determinar a actuar conforme a derecho; o X. El resultado t�pico se produce por caso fortuito."

"Art�culo 17. Las causas de exclusi�n del delito se investigar�n y resolver�n de oficio o a petici�n de parte, en cualquier estado del procedimiento."

Art�culo 76 bis. Las autoridades que conozcan del juicio de amparo deber�n suplir la deficiencia de los conceptos de violaci�n de la demanda, as� como la de los agravios formulados en los recursos que esta ley establece, conforme a lo siguiente: ... II. En materia penal, la suplencia operar� aun ante la ausencia de conceptos de violaci�n o de agravios del reo. ...

En cuanto al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo S�ptimo Circuito, para emitir su jurisprudencia tom� en cuenta lo que al respecto dispone el art�culo 24 del C�digo Penal para el Estado de Chihuahua, que a la letra dice:

Art�culo 24. Son causas excluyentes de incriminaci�n: I. Obrar impulsado por una fuerza f�sica exterior irresistible; II. H. al cometer el delito, en un estado de trastorno mental transitorio o casual, cuando no pueda apreciar el car�cter il�cito de su conducta o inhibir sus impulsos antisociales; III. Repeler una agresi�n ileg�tima, actual o inminente, protegiendo bienes jur�dicos propios o ajenos, de la cual resulte un peligro inmediato, siempre que no haya podido ser f�cilmente evitada, exista necesidad racional del medio empleado para repelerla, no mediare provocaci�n suficiente por parte del que se defiende y que el da�o que iba a causar el agresor no hubiese podido ser f�cilmente reparable despu�s por medios legales.-Se presumir� que concurren los requisitos de la leg�tima defensa, salvo prueba en contrario, respecto de aquel que cause un da�o a quien a trav�s de la violencia, del escalamiento o por cualquier otro medio, trate de penetrar sin derecho, a su hogar, al de su familia, a sus dependencias o a los de cualquier persona que tenga el mismo deber de defender o al sitio donde se encuentren bienes jur�dicos propios o ajenos respecto de los que tenga la misma obligaci�n; o bien lo encuentre en alguno de aquellos lugares en circunstancias tales que revelen la posibilidad de agresi�n.-IV. El miedo grave, el estado de necesidad o el temor fundado e irresistible de un mal inminente y grave en la persona del contraventor o la necesidad de salvar su propia persona o sus bienes o la persona o bienes de otro de un peligro real, grave e inminente, siempre que no exista otro medio practicable y menos perjudicial.-No operar�n estas causas excluyentes de incriminaci�n cuando el que las invoca, por su empleo o cargo, tenga el deber legal de afrontar el peligro; V.O. en cumplimiento de un deber o en el ejercicio de un derecho consignados en la ley; VI. Realizar el hecho bajo un error invencible respecto de alguno de los elementos esenciales que integran la descripci�n legal, o que por el mismo error estime el sujeto activo que es l�cita su conducta; VII. Realizar una conducta que s�lo pueda considerarse delictuosa por circunstancias del ofendido, si el acusado las ignoraba inculpablemente al tiempo de obrar; VIII. Contravenir las disposiciones de la ley omitiendo hacer lo que manda, por un impedimento leg�timo; IX. Ocultar al autor de un delito o los efectos, objetos o instrumentos del mismo, o impedir que se investigue, cuando no se hiciere por un inter�s bastardo, si no se emplea alg�n medio reprobado por la ley, siempre que se trate de ascendientes o descendientes consangu�neos o afines, los c�nyuges, los concubinos y parientes colaterales por consanguinidad hasta el cuarto grado y por afinidad hasta el segundo; y los que est�n ligados con el delincuente por amor, respeto, gratitud o estrecha amistad; X. Cuando con motivo de la conducci�n de veh�culos se cause, a t�tulo culposo, la muerte o lesiones de los ascendientes, descendientes, hermanos, c�nyuge o concubino; salvo que el agente se encontrare en estado de ebriedad o bajo el influjo de estupefacientes, psicotr�picos, sustancias inhalantes u otros que produjeran similares efectos; y XI. Causar da�o por mero accidente, sin dolo ni culpa, ni preterintenci�n alguna, ejecutando un hecho l�cito con todas las precauciones debidas.-Estas causas se har�n valer de oficio.

De la lectura de los art�culos 15 del C�digo Penal Federal, as� como del 24 del C�digo Penal para el Estado de Chihuahua, se obtiene respecto del punto que aqu� interesa, que ambos art�culos son similares en cuanto a su contenido, cambiando �nicamente por lo que hace a su nomenclatura, ya que en el primero de los numerales precitados se habla de causas de exclusi�n del delito, mientras que en el segundo se le denominan causas excluyentes de incriminaci�n; asimismo, los sendos preceptos describen en forma diferente las hip�tesis que dan lugar al aspecto negativo del delito, pero ello no resulta �bice para determinar el criterio que debe prevalecer, puesto que el aspecto neur�lgico del presente asunto no lo constituye la nomenclatura que utiliz� el legislador federal y el local al momento de crear ambos preceptos.

Como se ha observado con anterioridad, el tema a dilucidar en la presente contradicci�n de tesis, consiste en establecer si en el juicio de amparo directo, se pueden analizar las causas de exclusi�n del delito, tambi�n denominadas excluyentes de incriminaci�n, cuando �stas no formaron parte de la litis en primera y en segunda instancia.

Es importante establecer, que durante la tramitaci�n del procedimiento penal, los �rganos jurisdiccionales de primera y segunda instancia, tienen la obligaci�n de analizar oficiosamente, dada su trascendencia, las referidas causas de exclusi�n del delito o excluyentes de incriminaci�n, tal y como lo establecen los art�culos 17 del C�digo Penal Federal y 24, parte �ltima, del C�digo Penal para el Estado de Chihuahua; en el �mbito del juicio de amparo en materia penal, dicha obligaci�n se dirige al �rgano de control constitucional, traduci�ndose en lo que constituye la suplencia de la queja deficiente, que prev� el numeral 76 bis, fracci�n II, de la Ley de Amparo, ordenamiento legal que es en el que rige su actuaci�n este �ltimo.

Para efectos del an�lisis del punto de contradicci�n, resulta necesario atender a lo que dispone el art�culo 76 bis, fracci�n II, el cual qued� transcrito, as� como lo que establece el diverso 78 de la Ley de Amparo, que dice:

Art�culo 78. En las sentencias que se dicten en los juicios de amparo, el acto reclamado se apreciar� tal como aparezca probado ante la autoridad responsable, y no se admitir�n ni se tomar�n en consideraci�n las pruebas que no se hubiesen rendido ante dicha autoridad para comprobar los hechos que motivaron o fueron objeto de la resoluci�n reclamada.-En las propias sentencias s�lo se tomar�n en consideraci�n las pruebas que justifiquen la existencia del acto reclamado y su constitucionalidad o inconstitucionalidad.-El Juez de amparo deber� recabar oficiosamente pruebas que, habiendo sido rendidas ante la responsable, no obren en autos y estime necesarias para la resoluci�n del asunto.

Como una cuesti�n previa se puede establecer, que en el juicio de amparo el �rgano de control constitucional debe analizar en toda su amplitud la legalidad del acto reclamado, sin que ello implique el uso de facultades que no le est�n permitidas.

Lo anterior se hace m�s patente, en el caso del juicio de amparo en materia penal, en el que el juzgador tiene la obligaci�n, de manera oficiosa, de suplir la queja deficiente de todos aquellos preceptos y argumentos que sean indispensables para conocer la verdad sobre los elementos, circunstancias o caracter�sticas de los hechos que se le atribuyen al quejoso.

En estas condiciones, en el juicio de amparo en materia penal, la figura jur�dica de la suplencia de la deficiencia de la queja tiene un alcance m�s amplio con respecto a otras materias, por as� establecerlo el art�culo 76 bis, fracci�n II, de la Ley de Amparo, en virtud de que opera aun ante la ausencia de conceptos de violaci�n y de agravios; por ende, el �rgano de control constitucional, independientemente de analizar los argumentos que le ponen a su consideraci�n, tiene la obligaci�n de introducir oficiosamente otros, que de no hacerlo, producir�an la indefensi�n del quejoso, adem�s de que con ello, no encontrar�a la verdad que se busca.

Las facultades para suplir la deficiencia de la queja tienen su origen en la necesidad de proteger intereses sociales, sin menoscabo de los particulares, los cuales no se ver�n afectados si la consecuencia jur�dica y el supuesto de hecho, corresponden con exactitud a la conducta desplegada por el quejoso.

Siguiendo este orden de ideas, la suplencia de la queja deficiente en materia penal tiene como finalidad dar seguridad jur�dica, es decir, dar seguridad al quejoso de que es legal la resoluci�n reclamada emitida dentro de un procedimiento de naturaleza penal.

Corrobora lo anterior, el criterio siguiente:

"Novena �poca

"Instancia: Segunda Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: III, febrero de 1996

"Tesis: 2a. VIII/96

"P�gina: 267

"SUPLENCIA DE LA QUEJA DEFICIENTE EN MATERIA PENAL. SU FINALIDAD ES DAR SEGURIDAD JUR�DICA AL QUEJOSO PRIVADO DE LA LIBERTAD.-La suplencia de la queja deficiente en materia penal, prevista en el art�culo 76 bis, fracci�n II de la Ley de Amparo, tiene como finalidad proporcionar seguridad jur�dica al quejoso privado de su libertad, circunstancia que vincula al juzgador de amparo para que, al ejercerla, deba otorgar al indiciado, procesado o sentenciado la seguridad de que es legal la resoluci�n reclamada emitida dentro de un procedimiento de naturaleza penal, independientemente de que el sentido de la resoluci�n pronunciada en el juicio de amparo o en la tramitaci�n y resoluci�n de los recursos establecidos en la ley de la materia favorezca o no al quejoso o recurrente que encuadre en esos supuestos.

Recurso de reclamaci�n en el amparo en revisi�n 370/95. L. �ngel H.�ndez P.. 11 de agosto de 1995. Cinco votos. Ponente: G.D.G.�ngora P.. Secretaria: R.B.V.�zquez.

En relaci�n al tema de las causas de exclusi�n del delito o excluyentes de incriminaci�n, si bien �stas no formaron parte de la litis en primera y en segunda instancia, y se plantean en el juicio de amparo directo, no existe motivo para que el �rgano de control constitucional no pueda analizarlas y resolver lo que en derecho proceda, ya que dichas causas forman parte del examen de la legalidad de la resoluci�n reclamada.

Ello no significa que el �rgano de control constitucional, al proceder de esta forma, se sustituya al criterio del juzgador de origen, ni tampoco es contrario a lo que previene el art�culo 78 de la Ley de Amparo.

Lo anterior en raz�n de que lo �nico que hace el �rgano de control constitucional, es asumir las facultades, que en el �mbito y dada la naturaleza de la materia penal, le han sido concedidas.

En efecto, de acuerdo a lo que dispone el art�culo 78 de la Ley de Amparo, el acto reclamado se debe apreciar tal y como aparezca probado ante la autoridad responsable; lo que se traduce en que el juzgador no puede allegarse m�s pruebas que le permitan conocer los hechos, que aquellas que tuvo la autoridad responsable para emitir el acto reclamado.

Respecto de las causas de exclusi�n del delito o excluyentes de incriminaci�n, el �rgano de control constitucional al momento de abordar su an�lisis, tendr� que valorar los elementos de prueba que obran en el expediente y no limitarse a las que hayan o no sido estudiadas en primera o en segunda instancia dentro del procedimiento penal.

Por otra parte, el quejoso durante el procedimiento penal, incluso, en su demanda de garant�as, puede omitir hacer referencia a una causa de exclusi�n del delito o excluyente de incriminaci�n, pero dicha circunstancia no impide que el �rgano de control constitucional, en suplencia de la queja deficiente, la analice y determine, de acuerdo con las pruebas que obren en autos, si qued� acreditada o no plenamente la misma; no resultando necesario que establezca los motivos cuando advierta que no se actualiza alguna.

Sirve de apoyo a lo anterior, el criterio sustentado por la entonces Primera Sala, que es del tenor siguiente:

"Quinta �poca

"Instancia: Primera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: CXXI

"P�gina: 2013

"EXCLUYENTES DE RESPONSABILIDAD (SUPLENCIA DE LA QUEJA EN EL AMPARO PENAL).-El acusado, por ignorancia, puede dejar de alegar alguna circunstancia excluyente durante el proceso; y la Suprema Corte, en el amparo directo, est� facultado para suplir esas deficiencias, pero para ello no basta aducir una causa justificativa, si no se llegan a comprobar los extremos que la configure.

Amparo penal directo 775/53. Por acuerdo de la Primera Sala, de fecha 8 de junio de 1953, no se menciona el nombre del promovente. 3 de septiembre de 1954. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: L.C.G.. Ponente: A.�n Mercado Alarc�n.

En conclusi�n, en el juicio de amparo directo, se deben analizar las causas de exclusi�n del delito, tambi�n denominadas excluyentes de incriminaci�n, aun cuando �stas no formaron parte de la litis en primera y en segunda instancia.

En las condiciones apuntadas, a juicio de esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, debe prevalecer con el car�cter de jurisprudencia obligatoria en los t�rminos precisados en el �ltimo p�rrafo del art�culo 192 de la Ley de Amparo, la tesis que a continuaci�n se precisa, debiendo ordenarse su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n para los efectos del art�culo 192 del mismo ordenamiento.

La tesis indicada es la siguiente:

EXCLUYENTES DE RESPONSABILIDAD PENAL. PROCEDE SU ESTUDIO EN EL JUICIO DE AMPARO DIRECTO, NO OBSTANTE QUE NO HAYAN FORMADO PARTE DE LA LITIS EN PRIMERA Y SEGUNDA INSTANCIAS.-En el juicio de amparo directo, el �rgano de control constitucional debe analizar las causas de exclusi�n del delito, tambi�n denominadas excluyentes de incriminaci�n, aun cuando �stas no hayan formado parte de la litis en primera y segunda instancias, y resolver lo que en derecho proceda, de conformidad con lo dispuesto en el art�culo 76 bis, fracci�n II, de la Ley de Amparo, ya que dichas causas forman parte del examen de la legalidad de la resoluci�n reclamada, en raz�n de que el estudio de las mismas debe realizarse de oficio en el procedimiento penal, seg�n lo establece el art�culo 17 del C�digo Penal Federal y sus similares de las legislaciones locales. Adem�s, al proceder de esta forma, el tribunal de amparo no se sustituye al criterio del juzgador de origen, y tampoco es contrario a lo que previene el art�culo 78 de la citada ley, en el sentido de que el acto reclamado se debe apreciar tal y como aparezca probado ante la autoridad responsable, lo que se traduce en que el juzgador de amparo no puede allegarse m�s pruebas que aquellas que tuvo la autoridad responsable para emitir dicho acto. Finalmente, debe indicarse que la referida obligaci�n del �rgano de control constitucional, no implica que �ste deba pronunciarse sobre causas excluyentes del delito o de responsabilidad cuando �stas no se hagan valer, y adem�s de oficio no advierta que se actualiza alguna.

Por lo expuesto y fundado, se

resuelve:

PRIMERO

S� existe contradicci�n entre la tesis sustentada por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Segundo Circuito, con la sostenida por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo S�ptimo Circuito.

SEGUNDO

Debe prevalecer el criterio sustentado por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en los t�rminos precisados en el considerando cuarto de esta resoluci�n.

TERCERO

Rem�tase de inmediato la tesis jurisprudencial que se sustenta en la presente resoluci�n, a la Coordinaci�n General de Compilaci�n y S.�n de Tesis, para la publicaci�n de la misma y de la parte considerativa en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, as� como a las S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a los Tribunales Colegiados y Unitarios de Circuito y, a los Jueces de Distrito, en acatamiento a lo previsto en el art�culo 195 de la Ley de Amparo.

N.�quese; y en su oportunidad arch�vese el expediente como asunto concluido.

As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cuatro votos de los se�ores Ministros: J.V.C. y C., J.N.S.M. (ponente), O.S.C. de G.�a V. y presidente J.� de Jes�s G.�o P.. Ausente el M.H.R.P., previo aviso a la Presidencia.