Ejecutoria num. 1a./J. 4/2000 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26827723

Ejecutoria num. 1a./J. 4/2000 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 4/2000
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Mayo de 2000
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 95/96. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO Y TERCERO Y QUINTO TRIBUNALES COLEGIADOS, AMBOS EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.INTESTAMENTARIO, JUICIO SUCESORIO. PRUEBA DEL PARENTESCO DE LOS HIJOS NACIDOS FUERA DE MATRIMONIO. INFORMACIÓN TESTIMONIAL (ALCANCE PROBATORIO DEL PÁRRAFO FINAL DEL ARTÍCULO 801 DEL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL).

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 95/96. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO Y TERCERO Y QUINTO TRIBUNALES COLEGIADOS, AMBOS EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

PRIMERO

Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, de conformidad con lo dispuesto en los art�culos 197-A de la Ley de Amparo, 21, fracci�n VIII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, y los puntos segundo y tercero, fracci�n V, del Acuerdo 1/1997, es legalmente competente para conocer de la presente denuncia de contradicci�n de tesis ya que como sucede en el caso, se trata de criterios sustentados por tres Tribunales Colegiados de Circuito en la materia civil, competencia de esta Primera Sala, y que se refieren a la prueba del parentesco de los herederos en el juicio intestamentario.

SEGUNDO

El Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver el recurso de revisi�n 2184/96, consider� lo siguiente:

"CUARTO.-Los agravios son fundados.-La sentencia impugnada descansa esencialmente en la consideraci�n de que el acta de nacimiento exhibida por el tercero perjudicado, y la declaraci�n testimonial desahogada, son suficientes para tener por acreditado el entroncamiento de dicho tercero con el autor de la sucesi�n de que se trata, sobre la base de que por regla general el estado civil de las personas se acredita con las partidas del Registro Civil, pero que tal regla tiene excepciones, contenidas en los art�culos 382, 383 y 384 del C�digo Civil para el Distrito Federal, para demostrar el parentesco entre el padre y los hijos nacidos fuera del matrimonio, en cuanto que el precepto citado en �ltimo lugar prev� que dicho v�nculo puede demostrarse a trav�s de los medios ordinarios de prueba, que adminiculados a lo dispuesto en los art�culos 289 y 801 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, permiten demostrar el entroncamiento mencionado con la prueba testimonial.-En la sentencia impugnada tambi�n se afirma que el primero de estos preceptos permite toda clase de pruebas que puedan producir convicci�n al juzgador ?sobre hechos controvertidos y dudosos?, en tanto que el segundo de esos numerales establece que los descendientes del de cujus podr�n obtener la declaraci�n de su derecho, prob�ndolo con documentos o con la prueba que sea legalmente posible, incluso su parentesco con la informaci�n testimonial, de tal manera que, se agrega en el fallo federal, ?si el derecho del tercero perjudicado se encontraba controvertido o era dudoso, precisamente por las objeciones hechas en primera instancia?, la prueba de testigos mencionada era pertinente para demostrar tal extremo; la a quo federal concluy� que, por todas esas razones, son aplicables las ejecutorias que cita en la resoluci�n que constituye el acto reclamado, bajo los rubros: ?HEREDEROS EN JUICIO INTESTAMENTARIO. PRUEBAS DEL PARENTESCO DE LOS.?, consultable en el Tomo XIV-Diciembre de 1994, Octava �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n, p�gina 385, y ?HEREDEROS AB INTESTATO. PRUEBA DE SU DERECHO.? (sic), publicada en el Tomo VIII, S�ptima �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n, p�gina 2738, respectivamente.-Las tesis invocadas por la autoridad responsable, cuya aplicaci�n consider� correcta la J. Federal, emitidas por los Tribunales Quinto y Tercero Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito, respectivamente, son del siguiente tenor: ?HEREDEROS EN JUICIO INTESTAMENTARIO, PRUEBA DEL PARENTESCO DE LOS.-Es cierto que el art�culo 369 del C�digo Civil para el Distrito Federal, en relaci�n con el numeral 69 del ordenamiento citado, establecen la forma en que debe hacerse el reconocimiento de un hijo nacido fuera de matrimonio, en cuyos supuestos no se encuentra el denunciante del juicio intestamentario; sin embargo, ello no es �bice para tener por acreditado el entroncamiento entre este �ltimo y el autor de la herencia, ya que el reconocimiento de hijo nacido fuera de matrimonio a que se contraen los preceptos citados, rige cuando se trata de demostrar la filiaci�n para todos los efectos legales, pero en cuanto hace al derecho de heredar por parte de los descendientes habidos fuera de matrimonio, cobra plena aplicaci�n la hip�tesis normativa del art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles, que dispone que dicha filiaci�n o parentesco se puede demostrar con la prueba que legalmente sea posible.?. ?HEREDEROS AB INTESTATO, PRUEBA DEL PARENTESCO DE LOS.-Trat�ndose de la justificaci�n del parentesco con el de cujus por parte de sus descendientes, no puede exigirse que necesariamente aporten las constancias del Registro Civil que lleven a ese resultado, en caso de falta de las mismas o que no hayan sido inscritos, pues si bien el art�culo 39 del c�digo de la materia estatuye que el estado civil se acredita por aquel medio, y que ning�n otro documento o medio de prueba es admisible para el caso, ello debe entenderse que rige cuando se trata de justificar la filiaci�n para todos los efectos legales, pero no en cuanto hace al derecho a suceder por herencia, pues en este evento, en concordancia con lo dispuesto por el art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles, los descendientes podr�n demostrar su parentesco con la prueba que legalmente sea posible, como puede ser la testimonial, porque es as� reconocida por la ley, independientemente de su utilidad, conforme al mismo precepto, como justificaci�n de que el interesado o las personas que designe, son los �nicos herederos.?.-De la lectura de las tesis transcritas se advierte, de la primera, que el tribunal emisor sostiene que los art�culos 369 y 69 del C�digo de Procedimientos Civiles local, establecen la forma en que debe hacerse el reconocimiento de un hijo nacido fuera de matrimonio ?cuando se trata de demostrar la filiaci�n para todos los efectos legales?, pero que trat�ndose del derecho a heredar, por parte de los descendientes habidos fuera de matrimonio, resulta aplicable lo dispuesto por el art�culo 801 de ese ordenamiento legal ?que dispone que dicha filiaci�n o parentesco se puede demostrar con la prueba que legalmente sea posible.?.-El segundo criterio de los mencionados, establece que para demostrar el parentesco de los descendientes con el de cujus no necesariamente deben exhibirse las constancias del Registro Civil, como lo exige el art�culo 39 mencionado, porque este precepto ?debe entenderse que rige cuando se trata de justificar la filiaci�n para todos los efectos legales, pero no en cuanto hace al derecho a heredar?, de conformidad con lo dispuesto por el art�culo 801 del ordenamiento legal mencionado, porque en ese caso ?los descendientes podr�n demostrar su parentesco con la prueba que legalmente sea posible?, como la testimonial ?independientemente de su utilidad, conforme al mismo precepto, como justificaci�n de que el interesado o las personas que designe, son los �nicos herederos.?.-Este Tribunal Colegiado ya se pronunci� acerca del tema, al resolver, el doce de octubre de mil novecientos noventa y cinco, el expediente RC. 1740/95, relativo al recurso de revisi�n interpuesto por la Beneficencia P�blica, contra la sentencia de catorce de agosto de ese a�o, dictada por la J. Segundo de Distrito en Materia Civil en el Distrito Federal, en el juicio de garant�as 472/95-V, promovido por la hoy recurrente, contra actos de la D�cima Cuarta Sala del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, con la circunstancia de que en ese fallo se analiz� la tesis citada en segundo lugar.-Por cuanto hace a la tesis citada en primer lugar, de rubro ?HEREDEROS EN JUICIO INTESTAMENTARIO, PRUEBA DEL PARENTESCO DE LOS.?, se proceder� a su examen por primera ocasi�n.-Este �rgano jurisdiccional no comparte los criterios mencionados.-Del an�lisis de las tesis se advierte que se sustentan en las siguientes consideraciones: a) El art�culo 39 del C�digo Civil para el Distrito Federal que establece que el estado civil de las personas se acredita con las constancias del Registro Civil, y que ning�n otro documento o medio de prueba es admisible al efecto, s�lo rige cuando se trata de justificar la filiaci�n, pero no en cuanto hace al derecho para suceder. b) Conforme al art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, el derecho a heredar se puede acreditar con las pruebas que legalmente sea posible, y que la testimonial mencionada por dicho precepto sirve para acreditar el derecho a heredar, y no s�lo para demostrar que el interesado o las personas que indique son los �nicos herederos.-Estos dos aspectos ya fueron materia de pronunciamiento por este Tribunal Colegiado, al resolver el expediente RC. 1740/95, relativo al recurso de revisi�n interpuesto por la Beneficencia P�blica, mencionado.-En esa sentencia, que se tiene a la vista, tambi�n se emiti� pronunciamiento para demostrar que, para efectos de sucesi�n, los conceptos de estado civil, filiaci�n y entroncamiento est�n estrecha e indisolublemente unidos.-Aunque en la especie ese tema no fue abordado por la autoridad responsable, ni por la J. Federal, se estima conveniente, para mayor claridad del asunto, atender los agravios que en ese sentido plantea la inconforme, aunque en realidad ha hecho suyos los razonamientos vertidos por este Tribunal Colegiado al resolver el recurso de revisi�n RC. 1740/95 mencionado.-Acerca de ese tema, se afirm� lo siguiente en tal sentencia: ?En t�rminos generales, entendemos por persona a todo ser capaz de derechos y obligaciones.-Las personas f�sicas o seres humanos cuentan con los siguientes atributos: estado civil, capacidad, patrimonio, nombre, domicilio y nacionalidad.-Respecto al estado de las personas, P. y R. se�alan: �Se llama ?estado? de una persona (status o conditio) a determinadas cualidades que la ley toma en consideraci�n para atribuirles ciertos efectos jur�dicos.� As�, las cualidades de franc�s, de mayor edad, de hijo leg�timo, son estados jur�dicos.? (Tratado Elemental de Derecho Civil. Tomo I. Segunda edici�n. P�gina 197. C�rdenas E. y D.. M�xico. 1991).-R.V. aprecia al estado de las personas desde un doble punto de vista: del familiar y del pol�tico. As�, considera que el estado de una persona consiste en la situaci�n jur�dica concreta que guarda relaci�n con la familia y con el Estado o naci�n.-Por lo que hace a la situaci�n jur�dica concreta que una persona guarda en relaci�n con la familia, a la que denomina estado civil o de familia, se�ala que se descompone en las distintas calidades de hijo, padre, esposo y pariente por consanguinidad, por afinidad o por adopci�n; y por lo que ve a la situaci�n jur�dica concreta que una persona guarda en relaci�n con el Estado o la naci�n, a la que denomina estado pol�tico, destaca que sirve para determinar las calidades de nacional o extranjero (Derecho Civil Mexicano. Tomo V. Sexta edici�n. P�gina 453. E.ial Porr�a. M�xico. 1990).-De lo anterior se advierte que el estado civil se constituye, entre otras causas, con el estado jur�dico surgido de la ley por la relaci�n que guarda la persona con los distintos miembros de su familia, lato sensu.-A fin de profundizar en ese punto, es conveniente precisar qu� se entiende por familia, parentesco y filiaci�n.-En la obra citada, P. y R. se�alan que en sentido amplio, familia es el conjunto de personas unidas por el matrimonio o por la filiaci�n, y excepcionalmente por la adopci�n; y que los estados de los miembros de una familia pueden ser de esposos, creado por el matrimonio, y el de parientes por consanguinidad o por afinidad, pues el parentesco es creado por la filiaci�n y la adopci�n.-Asimismo, se�alan que parentesco es la relaci�n existente entre dos personas, de las cuales una desciende de la otra, como el hijo y el padre, el nieto y el abuelo, o que descienden de un autor com�n, como dos hermanos, dos primos.-Finalmente, establecen que en un sentido literal de la palabra, filiaci�n es la descendencia en l�nea recta.-Como puede advertirse, todas las figuras se�aladas no son extra�as entre s�, sino que est�n �ntimamente unidas unas a las otras, pues el concepto de estado civil de una persona constituye un g�nero de los estados jur�dicos que surgen de las distintas relaciones que guarda una persona con los dem�s miembros de su familia, en raz�n del nexo familiar que los une, como puede ser el del matrimonio, que ocasionar� una relaci�n de esposos con el c�nyuge, o el parentesco, que ocasionar� distintas relaciones dependiendo de la persona frente a la cual se establezca, la del nieto frente al abuelo, y la del hijo frente al padre, que en t�rminos generales pueden denominarse relaciones de filiaci�n; la del sobrino frente al t�o, la de primo frente a primo, etc�tera.-Ahora bien, las situaciones correspondientes al estado civil originan determinados derechos subjetivos, algunos no valorables econ�micamente, como el de llevar el apellido de los progenitores, y otros de tipo patrimonial, como lo es el de exigir alimentos o el de heredar en la sucesi�n leg�tima.-En efecto, en atenci�n al estado civil o situaci�n jur�dica concreta que una persona guarde con los dem�s miembros de su familia, est� en aptitud de heredarlos bien sea como descendiente, c�nyuge, ascendiente, o pariente dentro del cuarto grado, seg�n se ubique en alguno de esos supuestos previstos en la fracci�n I del art�culo 1602 del C�digo Civil para el Distrito Federal, que establece qui�nes pueden heredar por sucesi�n leg�tima.-Para hacer valer ese derecho a heredar en la sucesi�n leg�tima, es necesario acreditar esa relaci�n de tipo familiar que une al denunciante o a quien se considera heredero, con el de cujus; y aunque en el �mbito del derecho sucesorio esa relaci�n con el autor de la sucesi�n se denomina entroncamiento, no es otra cosa que el estado civil de la persona que pretende se le considere heredero en la sucesi�n leg�tima, en relaci�n con el de cujus; esto es, la relaci�n familiar o parentesco o lazo como refiere el art�culo 799 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal que lo uni� al autor de la herencia, en el grado en el que pueda considerarse heredero leg�timo, de conformidad con el art�culo 1602 del C�digo Civil para el Distrito Federal.-Entonces, contrariamente a lo considerado en los criterios de cuyo an�lisis nos ocupamos, para efectos sucesorios s� confluyen los conceptos de estado civil, filiaci�n y entroncamiento.?.-Respecto a las consideraciones torales en que descansan las tesis invocadas por la autoridad responsable, cuya aplicaci�n consider� correcta la J. Federal, este Tribunal Colegiado, al resolver el recurso de revisi�n en comentario, consider� lo siguiente: ?... el art�culo 39 del C�digo Civil rige para probar que todos los actos del estado civil, dentro de los cuales est� el supuesto en que se trata de justificar el derecho a heredar leg�timamente, sea por existir la filiaci�n entre el pretendiente a la herencia o cualquiera de los dem�s v�nculos de parentesco, como ascendientes, descendientes o colaterales, por lo cual estas situaciones se deben acreditar en principio con las constancias del Registro Civil, sin que ning�n otro documento o medio de prueba sea admisible para acreditarlo, salvo en los casos expresamente exceptuados por la ley, seg�n lo previene el precepto citado.?.-Por lo que ve al art�culo 801, aunque establece que los herederos ab intestato que sean descendientes del finado, pueden obtener la declaraci�n de su derecho, justificando con los correspondientes documentos o con la prueba que sea legalmente posible, su parentesco con el mismo, con esto no establece un r�gimen de excepci�n respecto a los medios probatorios que se deben aportar para acreditar el parentesco, pues con la referencia a ?los documentos correspondientes?, se hace una clara remisi�n a las constancias que acreditan el estado civil, conforme al art�culo 39 del C�digo Civil y si bien se se�ala que en su defecto, el derecho a heredar se puede acreditar con la prueba legalmente posible, dicha menci�n no es suficiente para considerar que el legislador autoriza que se acredite el parentesco con cualquier otro medio de convicci�n de los previstos en la ley para otras situaciones o en general, pues jur�dicamente no es posible apartarse del texto del precepto en comento, relativo a ?la prueba que sea legalmente posible?, lo cual implica la necesidad de que adem�s de esta norma, exista otra que contemple como posibles determinadas pruebas, como situaciones de excepci�n a la regla consignada en el art�culo 40 de este ordenamiento sustantivo, que determina que, cuando no hayan existido registros, se hayan perdido, estuvieran ilegibles o faltaren las formas en que se pueda suponer que se encontraba el acta ?se podr� recibir prueba del acto por instrumento o testigos.?.-Por cuanto hace a que ?... el derecho a heredar se puede acreditar con la informaci�n testimonial prevista por el art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, tambi�n resulta incorrecta, en atenci�n a que, por un lado, como ya se estableci�, en dicho precepto no se autoriza a acreditar con cualquier medio de convicci�n el derecho a heredar, y por el otro, porque de la lectura del precepto se advierte que la informaci�n testimonial ah� prevista y desahogada en sus t�rminos, tiene como objeto claramente definido el de acreditar que las personas que comparecen y las designadas por �stas son los �nicos posibles herederos, pero s�lo para eso, pues al efecto se establece: con la informaci�n testimonial que acredite que ellas o los que se designen son los �nicos herederos.?.-En esa tesitura, se reitera que este �rgano jurisdiccional no comparte la tesis de rubro: ?HEREDEROS AB INTESTATO, PRUEBA DEL PARENTESCO DE LOS.? (que la autoridad responsable cita bajo el rubro ?HEREDEROS AB INTESTATO. PRUEBA DE SU DERECHO.?), sustentada por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, y que la contradicci�n de tesis entre las sostenidas por aqu�l y por este tribunal resolutor, ya fue denunciada ante la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en cumplimiento a lo ordenado en la ejecutoria dictada en el expediente RC. 1740/95 mencionado.-En cambio, respecto a la tesis sustentada por el Quinto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, de rubro: ?HEREDEROS EN JUICIO INTESTAMENTARIO. PRUEBAS DEL PARENTESCO DE LOS.?, que sostiene que aunque los art�culos 369 y 69 del C�digo Civil para el Distrito Federal establecen la forma en que debe hacerse el reconocimiento de un hijo nacido fuera de matrimonio, debe entenderse que tales normas rigen ?cuando se trata de demostrar la filiaci�n para todos los efectos legales?, pero que en relaci�n con el derecho a heredar por parte de los descendientes habidos fuera de matrimonio, la filiaci�n o parentesco ?se puede demostrar con la prueba que legalmente sea posible?, por lo que, se sostiene en dicha tesis, cobra plena aplicaci�n la hip�tesis normativa del art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles, es decir, se sostiene la tesis de que la prueba testimonial, prevista en el numeral mencionado, sirve para demostrar la filiaci�n o parentesco.-En p�rrafos precedentes se estableci� que este �rgano jurisdiccional no comparte tal criterio, sobre la base de que la filiaci�n con el padre, de los hijos nacidos fuera de matrimonio, puede demostrarse de manera excepcional por el reconocimiento voluntario o por una sentencia que declare la paternidad, de conformidad con lo dispuesto por el art�culo 360 del C�digo Civil local, pues ya se dijo que la menci�n en el art�culo 801 de ese ordenamiento legal, de los ?documentos correspondientes? es una clara remisi�n a las constancias que acreditan el estado civil, en t�rminos del art�culo 39 del C�digo Civil, y la menci�n de ?la prueba que sea legalmente posible? est� referida a los casos legales de excepci�n, como son los mencionadosen los art�culos 40 y 369 del C�digo Civil.-Por ende, tales remisiones a medios supletorios de prueba deben entenderse referidas a los casos de excepci�n a la regla general prevista por el art�culo 39 del C�digo Civil, consistente en que el estado civil s�lo se comprueba con las constancias relativas del Registro Civil, y ning�n otro medio de prueba es admisible para comprobarlo, salvo los casos expresamente exceptuados por la ley; y en relaci�n con los hijos nacidos fuera de matrimonio, como en el caso concreto, se establece que tal reconocimiento puede ser en la partida de nacimiento ante el J. del Registro Civil, por acta especial ante el mismo J., por escritura p�blica, por testamento, o por confesi�n judicial directa y expresa, o en su caso la sentencia que hubiera declarado la paternidad, en los supuestos del art�culo 382 de ese ordenamiento legal, que prev� los supuestos en los cuales puede ser investigada la paternidad de los hijos habidos fuera de matrimonio; de ah� que las citadas expresiones s�lo contengan la remisi�n a los casos de excepci�n previstos expresamente en otros preceptos legales, pero no establece un caso de excepci�n por s� mismo; por lo que la informaci�n testimonial ah� prevista tiene el objeto claramente definido de acreditar que los herederos que comparecen, y los se�alados por estos, son los �nicos.-En apoyo de las anteriores consideraciones, se invoca la tesis sustentada por el Octavo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, cuyo criterio comparte este �rgano resolutor, consultable en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, Tomo XV-l, febrero de 1995, p�gina 195, del sumario: ?INFORMACI�N TESTIMONIAL. SU OFRECIMIENTO POR PARTE DE LOS HEREDEROS DEL DE CUJUS, NO TIENE POR OBJETO PROBAR LOS DERECHOS HEREDITARIOS DE LOS ASPIRANTES A LA HERENCIA, SINO EL DE ACREDITAR QUE SON ELLOS LOS �NICOS HEREDEROS.-Si bien es cierto que el art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, autoriza el ofrecimiento de la informaci�n testimonial por parte de los herederos del de cujus, tambi�n lo es el hecho que de una correcta e integral intelecci�n de dicho precepto legal se desprende, en primer lugar, que la expresi�n relativa a �los herederos ab intestato que sean descendientes del finado ...�, se refiere a aquellos que lo sean en l�nea recta, es decir que quienes est�n en condiciones de acreditar su entroncamiento en los t�rminos que autoriza dicho numeral son los hijos, los nietos, etc., del autor de la sucesi�n; y en segundo t�rmino, la informaci�n testimonial a que se refiere la parte final del dispositivo que se analiza, no tiene por objeto probar los derechos hereditarios de los aspirantes a la herencia, sino el de acreditar que son ellos los �nicos herederos. Si los que promueven el juicio intestamentario se ostentan como descendientes en l�nea colateral, no son aplicables en su favor las disposiciones del invocado art�culo 801 del c�digo adjetivo. Circunstancia que se corrobora con el contenido del numeral 807 del propio cuerpo normativo, relativo a cuando la denuncia la realizan los parientes colaterales del mismo, en cuyo caso este �ltimo precepto s� es tajante en cuanto a exigir de �stos �... los justificantes del entroncamiento ...�, y aun cuando despu�s agrega �... y la informaci�n testimonial del art�culo 801 ...�, lo cierto es que ya anteriormente se precis� que tal probanza no tiene como finalidad acreditar el entroncamiento, sino demostrar que no hay otras personas con derecho a suceder distintas a los denunciantes del juicio intestamentario.?.-En consecuencia, al existir contradicci�n de criterios sustentados en juicios de amparo en materia civil, procede denunciarla ante la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por conducto del presidente de este Tribunal Colegiado, con fundamento en lo dispuesto en los art�culos 197-A de la Ley de Amparo, 21, fracci�n VI de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, y con el acuerdo 7/1995 del Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n.-En ese orden de ideas, resultan fundados los alegatos referentes a que el fallo impugnado es ilegal, sobre la base de que se tuvo por acreditado el entroncamiento del tercero perjudicado con el de cujus, en contravenci�n a lo dispuesto en los preceptos que menciona, del C�digo Civil local, en relaci�n con el art�culo 801 del de procedimientos civiles.-De conformidad con las razones expuestas en p�rrafos precedentes, la prueba de testigos mencionada por el art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles local, est� prevista para que se informe al juzgador si en la sucesi�n de que se trate existen herederos, aparte de los que hasta ese momento se hubieran mencionado en el procedimiento, pero no para acreditar durante ese tr�mite la filiaci�n o el parentesco o entronque con el de cujus.-Por cuanto hace al acta de nacimiento presentada por el hoy tercero perjudicado, la J. Federal consider� que, de conformidad con lo dispuesto por el art�culo 289 del ordenamiento legal mencionado, son admisibles como prueba los elementos que puedan producir convicci�n en el juzgador sobre hechos controvertidos y dudosos, de tal manera que si el derecho del tercero perjudicado se encontraba controvertido o era dudoso, por la objeciones hechas en primera instancia por la hoy quejosa, la adminiculaci�n de la prueba testimonial al acta de nacimiento hac�a prueba plena del entronque con el de cujus.-Ya se estableci� que la prueba de testigos es insuficiente para demostrar tal extremo, y en cuanto hace al atestado del Registro Civil, tambi�n se mencion� que el art�culo 39 del C�digo Civil establece la regla general de que el estado civil de las personas se prueba con las constancias de la oficina correspondiente, salvo los casos de excepci�n previstos legalmente.-Del examen de las constancias que integran el cuaderno principal, especialmente del toca de apelaci�n de donde deriva el acto reclamado, que la autoridad responsable acompa�� a su informe justificado, se advierte que P.M.E. de los Monteros denunci� el juicio sucesorio intestamentario a bienes de P.R.M.; relat� que el de cujus y A.M.�a E. de los Monteros vivieron en uni�n libre, desde el cinco de enero de mil novecientos sesenta y nueve hasta junio de mil novecientos ochenta y uno, lapso durante el cual procrearon al denunciante, a D.E. y a O., de apellidos Ram�rez E. de los Monteros; durante el procedimiento las personas mencionadas en segundo lugar repudiaron los posibles derechos que pudieran tener en la sucesi�n en comentario (fojas 228 y 229); para acreditar su entroncamiento con el de cujus, el denunciante present� copia de su acta de nacimiento, certificada por la oficina del Registro Civil.-Del examen de ese documento se advierte que el hoy tercero perjudicado fue presentado para su anotaci�n en el Registro Civil, �nicamente por A.M.�a E. de los Monteros, y no as� por el de cujus, aunque en el rengl�n correspondiente se anot� a P.R.�rez como padre del presentado.-El C�digo Civil para el Distrito Federal contiene las siguientes disposiciones: ?Art. 77. Si el padre o la madre de un hijo natural, o ambos, lo presentaren para que se registre su nacimiento, el acta surtir� todos los efectos del reconocimiento legal, respecto del progenitor compareciente.?.-?Art. 360. La filiaci�n de los hijos nacidos fuera de matrimonio resulta, con relaci�n a la madre, del solo hecho del nacimiento. Respecto del padre, s�lo se establece por el reconocimiento voluntario o por una sentencia que declare la paternidad.?.-?Art. 366. El reconocimiento hecho por uno de los padres produce efectos respecto de �l y no respecto del otro progenitor.?.-?Art. 370. Cuando el padre o la madre reconozcan separadamente a un hijo, no podr�n revelar en el acto del reconocimiento el nombre de la persona con quien fue habido, ni exponer ninguna circunstancia por donde aqu�lla pueda ser identificada. Las palabras que contengan la revelaci�n se testar�n de oficio, de modo que queden absolutamente ilegibles.?.-?Art. 60. Para que se haga constar en el acta de matrimonio el nombre del padre de un hijo fuera de matrimonio, es necesario que aqu�l lo pida por s� o por apoderado especial constituido en la forma establecida en el art�culo 44, haci�ndose constar la petici�n. ...?.-?Art. 69. Se proh�be absolutamente al J. del Registro Civil y a los testigos que conforme al art�culo 58 deben asistir al acto, hacer inquisici�n sobre la paternidad. En el acta s�lo se expresar� lo que deben declarar las personas que presenten al ni�o, aunque aparezcan sospechosas de falsedad; sin perjuicio de que �sta sea castigada conforme a las prescripciones del C�digo Penal.?.-?Art. 80. Los actos ejecutados contra el tenor de las leyes prohibitivas o de inter�s p�blico ser�n nulos, excepto en los casos en que la ley ordene lo contrario.?.-Es sabido que las normas relativas al estado civil son de orden p�blico, y as� lo sostuvo la extinta Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en la tesis consultable en el Tomo XXVII, p�gina 1854, Quinta �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n, del sumario: ?ESTADO CIVIL.-Las cuestiones relativas al estado civil de las personas, no pueden seguirse en juicio arbitral, porque revisten el car�cter de cuestiones de orden p�blico.?.-En esa tesitura, y al tenor de los preceptos transcritos, la anotaci�n en el acta de nacimiento del tercero perjudicado, en el sentido de que P.R.�rez fue su progenitor, no surte efecto legal alguno, sin que para ello deba declararse expresamente la nulidad de tal anotaci�n, ni la del acta misma, pues de acuerdo con las razones expuestas en p�rrafos precedentes, los conceptos de filiaci�n y entroncamiento significan lo mismo y, por tanto, quien se crea con derecho a que se le declare heredero en determinada sucesi�n, debe acreditar por los medios legales, el v�nculo familiar que lo una con el de cujus, y en el caso concreto, no est� probado que haya existido reconocimiento del de cujus, en favor del tercero perjudicado, como su hijo nacido fuera de matrimonio, o sentencia firme que declare la paternidad; tampoco es el caso de considerar que se haya demostrado que el tercero en comentario tuviera la posesi�n de estado de hijo, o que su madre haya vivido en concubinato con el de cujus, pues ya se asent� que la informaci�n testimonial, prevista por el art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, tiene por objeto informar al juzgador si existen m�s pretendientes a suceder, aparte del o de los denunciantes del intestado, o no.-Sirve de apoyo a la anterior consideraci�n la tesis sustentada por la extinta Tercera Sala mencionada, consultable en el Volumen 73, Cuarta Parte, p�gina 131, del Semanario Judicial de la Federaci�n, S�ptima �poca, del sumario: ?HIJOS NATURALES, FILIACI�N DE.-El estado civil se demuestra con las constancias relativas del registro, salvo los casos expresamente exceptuados por la ley, y si se trata de hijos naturales deben presentarse: el acta de nacimiento, en la que conste que el interesado fue reconocido como hijo natural; el acta especial; la confesi�n judicial; el testamento en que aparece el reconocimiento, o bien, la sentencia que hubiere declarado la paternidad; y si el interesado no present� alguno de dichos documentos, ni demuestra la existencia de alg�n fallo que declare la relaci�n de parentesco en un juicio contradictorio, el J. carece de bases legales para declarar probado el entroncamiento. Ni l�gica ni jur�dicamente puede establecerse que porque un hombre sea amasio de una mujer, forzosamente el hijo que nazca de �sta sea de aqu�l, m�xime si se considera que en trat�ndose de la filiaci�n natural, ni siquiera puede operar el principio de la fidelidad, que es uno de los principios b�sicos sobre los que se sustenta el matrimonio y, por tanto, la filiaci�n leg�tima, pero no en el amasiato (que desde luego no debe confundirse con el concubinato) ni, mucho menos, la filiaci�n que de tal amasiato se derive.?.-Tambi�n sirve de apoyo a las anteriores consideraciones, la tesis sustentada por el �rgano jurisdiccional indicado, publicada en la compilaci�n mencionada, misma �poca, V.X., Cuarta Parte, p�gina 27, que establece: ?HIJOS NATURALES, FILIACI�N DE.-El estado civil se demuestra con las constancias relativas del registro, salvo los casos expresamente exceptuados por la ley, y si se trata de hijos naturales deben presentarse: el acta de nacimiento, en la que conste, que el interesado fue reconocido como hijo natural; el acta especial; la confesi�n judicial; el testamento en que aparece el reconocimiento, o bien la sentencia que hubiere declarado la paternidad, y si el interesado no present� alguno de dichos documentos, ni demuestra la existencia de alg�n fallo que declare la relaci�n de parentesco en un juicio contradictorio, el J. carece de bases legales para declarar probado el entroncamiento.?.-Tambi�n se cita la tesis emitida por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, consultable en el Tomo XVIII, p�gina 1314, Quinta �poca, del Semanario Judicial de la Federaci�n, del sumario: ?HIJOS NATURALES.-El reconocimiento de un hijo natural s�lo producir� efectos legales, si se hiciere en la partida de nacimiento, ante el J. del Registro Civil; por acta especial, ante el mismo J.; por escritura p�blica; en testamento, y por confesi�n judicial directa y expresa; y la que se hiciere en otra forma, carece de validez legal.?.-As� como la tesis sustentada por la Sala en comentario, que aparece publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta �poca, Tomo XCVIII, p�gina 1977, de rubro: ?HIJOS NATURALES, NO TIENE VALOR LEGAL LA DECLARACI�N DE LA MADRE QUE HACE EL RECONOCIMIENTO A NOMBRE DEL PADRE, SIN TENER PODER �STE.-No es correcto el laudo que da valor al acta en que la madre, al registrar a una menor, hace manifestaci�n de que es voluntad del padre reconocer como hija suya a la misma menor, atestiguando el acto dos personas; pues un reconocimiento de hijo natural no hecho por el padre ante el oficial del Registro Civil, sino mediante una declaraci�n de la madre, que no obra por poder, de estar aqu�l interesado en el reconocimiento, no produce efecto legal alguno.?.-En tales condiciones, al resultar fundados los agravios, procede revocar la sentencia recurrida y en su lugar conceder el amparo solicitado, para el efecto de que la autoridad responsable: 1. Dicte una nueva resoluci�n; 2. Acate los lineamientos de esta ejecutoria; 3. Considere que P.M.E. de los Monteros no demostr� su entroncamiento con el de cujus."

Este tribunal sustent� el criterio siguiente: "el derecho a heredar leg�timamente se comprueba con las constancias del Registro Civil y que el objeto de la informaci�n testimonial es exclusivamente acreditar que los pretendientes de la herencia son los �nicos"; invoca la tesis sustentada por el Octavo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, cuyo criterio comparte, consultable en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, Tomo XV-1, febrero, p�gina 195, que es del tenor literal siguiente:

INFORMACI�N TESTIMONIAL. SU OFRECIMIENTO POR PARTE DE LOS HEREDEROS DEL DE CUJUS, NO TIENE POR OBJETO PROBAR LOS DERECHOS HEREDITARIOS DE LOS ASPIRANTES A LA HERENCIA, SINO EL DE ACREDITAR QUE SON ELLOS LOS �NICOS HEREDEROS.-Si bien es cierto que el art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, autoriza el ofrecimiento de la informaci�n testimonial por parte de los herederos del de cujus, tambi�n lo es el hecho que de una correcta e integral intelecci�n de dicho precepto legal se desprende, en primer lugar, que la expresi�n relativa a ?los herederos ab intestato que sean descendientes del finado ...?, se refiere a aquellos que lo sean en l�nea recta, es decir que quienes est�n en condiciones de acreditar su entroncamiento en los t�rminos que autoriza dicho numeral son los hijos, los nietos, etc., del autor de la sucesi�n; y en segundo t�rmino, la informaci�n testimonial a que se refiere la parte final del dispositivo que se analiza, no tiene por objeto probar los derechos hereditarios de los aspirantes a la herencia, sino el de acreditar que son ellos los �nicos herederos. Si los que promueven el juicio intestamentario se ostentan como descendientes en l�nea colateral, no son aplicables en su favor las disposiciones del invocado art�culo 801 del c�digo adjetivo. Circunstancia que se corrobora con el contenido del numeral 807 del propio cuerpo normativo, relativo a cuando la denuncia la realizan los parientes colaterales del mismo, en cuyo caso este �ltimo precepto s� es tajante en cuanto a exigir de �stos ?... los justificantes del entroncamiento ...?, y aun cuando despu�s agrega ?... y la informaci�n testimonial del art�culo 801 ...?, lo cierto es que ya anteriormente se precis� que tal probanza no tiene como finalidad acreditar el entroncamiento, sino demostrar que no hay otras personas con derecho a suceder distintas a los denunciantes del juicio intestamentario.

El Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver el amparo en revisi�n n�mero 743/85, sostuvo lo siguiente:

CUARTO.-El primero de los agravios transcritos es infundado.-Los razonamientos que emple� el J. de Distrito para rechazar el primer motivo de inconformidad que adujo la quejosa, en donde manifest� que la sentencia reclamada es ilegal porque se consider� probado el entroncamiento de los aspirantes a la herencia con los autores de las sucesiones acumuladas en base a pruebas diversas a las constancias del Registro Civil que debieron exhibirse al efecto, sin perjuicio de que son conformes a las constancias que obran en el toca respectivo y se ci�en a los preceptos legales y ejecutoria a que se remiti� el citado funcionario, esta �ltima intitulada ?HEREDEROS AB INTESTATO, PRUEBA DE SU PARENTESCO CON EL DE CUJUS (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE HIDALGO).?, aplicable al caso debatido porque se refiere a un precepto id�ntico al art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles del Distrito Federal, dichos razonamientos no se destruyen por el simple argumento de que el J. de Distrito realiz� una apreciaci�n indebida ni tampoco por el contenido de las ejecutorias que invoca el representante de la inconforme, ya que la primera de ellas no excluye la posibilidad (admitida por el art�culo 39, in fine, del C�digo Civil, en relaci�n con el art�culo 801 del c�digo adjetivo de la materia) de que los presuntos herederos impedidos racionalmente de acreditar su entroncamiento con el de cujus a trav�s de las partidas del registro, a m�s de la prueba testimonial que acredite que son los �nicos con derecho a la herencia, aporten otras justificaciones, incluso la testimonial que es un medio de prueba reconocido por la ley, para en su conjunto llevar al �nimo del juzgador la convicci�n de que son parientes del finado con el consiguiente derecho a sucederlo en todos sus bienes, derechos y obligaciones que no se extinguen por la muerte; y la segunda de aquellas ejecutorias, es evidente que contempla una hip�tesis diversa, la cual es, en t�rminos generales, la filiaci�n de los hijos naturales, esto es, la filiaci�n para todos los efectos legales, y no, porque no reza as� aquel precedente, la prueba del derecho a suceder en el caso de la herencia.-El diverso argumento que contiene el agravio es ineficaz en virtud de lo razonado al respecto por el J. de Distrito, quien puso de manifiesto que los presuntos herederos estuvieron impedidos de aportar las constancias del Registro Civil que en principio requiere la ley.-QUINTO.-El segundo y �ltimo agravio tambi�n es infundado, pues efectivamente, del principio del segundo concepto de violaci�n de la demanda de garant�as, se advierte su deficiencia al no precisar con la debida claridad cu�les fueronlas pruebas incorrectamente apreciadas por la Sala responsable y por qu� estim� la quejosa que no fueron debidamente valoradas, que, en esa situaci�n, impidi� al J. de Distrito resolver lo conducente, ya que no se estaba en ninguno de los casos en que la ley permite la suplencia de la queja.-Por lo dem�s, en cuanto ve a las constancias parroquiales que exhibieron los aspirantes a herederos, en la sentencia a revisi�n qued� sentado que no fue el �nico medio de prueba allegado por aqu�llos, ya que la responsable tambi�n tom� en cuenta la testimonial, y del conjunto de esos elementos obtuvo la justificaci�n del entroncamiento, razonamiento que, apegado a las constancias glosadas al toca respectivo, permiti� al J. de Distrito establecer que no se demostr� que sea ilegal lo considerado por la Sala; sin que la recurrente combata este aspecto de la sentencia a revisi�n, que, por tanto, debe permanecer intocado.-Por �ltimo, el argumento de la parte inconforme sobre que los denunciantes debieron demostrar la inexistencia de los libros del Registro Civil con las certificaciones correspondientes, y que como no lo hicieron la responsable no debi� haber presumido su inexistencia de oficio, aunque no se dirige en contra del fallo a revisi�n y por ende es inoperante, es infundado, ya que de ese modo se pretende arrojar la carga de la prueba de un hecho que, de ser posible para los interesados, es obvio que hubieran demostrado.-Consecuentemente, ante la injustificaci�n de que la sentencia recurrida se aparte de la legalidad, merece ser confirmada y, por sus propios fundamentos, negarse el amparo.

La tesis que sustenta el criterio anterior, aparece publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n, S�ptima �poca, tomo 199-204, Sexta Parte, p�gina 87 que es del tenor literal siguiente:

HEREDEROS AB INTESTATO, PRUEBA DEL PARENTESCO DE LOS.-Trat�ndose de la justificaci�n del parentesco con el de cujus por parte de sus descendientes, no puede exigirse que necesariamente aporten las constancias del Registro Civil que lleven a ese resultado, en caso de falta de las mismas o que no hayan sido inscritos, pues si bien el art�culo 39 del c�digo de la materia estatuye que el estado civil se acredita por aquel medio, y que ning�n otro documento o medio de prueba es admisible para el caso, ello debe entenderse que rige cuando se trata de justificar la filiaci�n para todos los efectos legales, pero no en cuanto hace al derecho a suceder por herencia, pues en este evento, en concordancia con lo dispuesto por el art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles, los descendientes podr�n demostrar su parentesco con la prueba que legalmente sea posible, como puede ser la testimonial, porque es as� reconocida por la ley, independientemente de su utilidad, conforme al mismo precepto, como justificaci�n de que el interesado o las personas que designe, son los �nicos herederos.

TERCERO

El Quinto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, remiti� para su estudio en la presente contradicci�n, las resoluciones dictadas en los recursos de revisi�n 1435/94 y 1485/94. Por ser similar el contenido de ambas resoluciones, se transcribe en la parte que interesa, la primera de ellas:

CUARTO.-En los conceptos de agravio antes transcritos, que se examinan en conjunto dada la �ntima vinculaci�n que guardan entre s�, se sustenta como argumento toral que la J. de Distrito actu� ilegalmente al estimar apegada a derecho la sentencia interlocutoria pronunciada por la D�cimo Tercera Sala del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, en el toca de apelaci�n n�mero 89/94, en donde se consider� que A.O.M. en el juicio sucesorio intestamentario a bienes de J.G.C.O.L., tramitado ante la J. Sexto de lo Familiar de esta ciudad, expediente 691/92, acredit� debidamente con los medios de convicci�n que aport�, su entroncamiento con el autor de la sucesi�n como su descendiente directo.-En principio y para una mejor comprensi�n de la problem�tica que se plantea, es conveniente dejar asentado que los medios de prueba a que se alude en el p�rrafo que antecede, seg�n se advierte de las constancias del mencionado juicio sucesorio que en copia certificada corren agregadas al toca 89/94, mismo que remiti� la autoridad responsable en apoyo a su informe justificado y que cuentan con valor probatorio pleno en t�rminos de lo dispuesto por los art�culos 197 y 202 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles de aplicaci�n supletoria a la Ley de Amparo, son: a) Acta federal relativa a la defunci�n de J.� Guadalupe Carmen Ortega Lona en donde consta que dicha persona falleci� el siete de septiembre de mil novecientos noventa y uno (f. 44 del amparo 287/94); b) Atestado del Registro Civil de esta capital correspondiente al nacimiento de ?J.�s A.M.?, el veintitr�s de octubre de mil novecientos cuarenta, en donde aparece que dicha persona fue registrado �nicamente por su madre, F.M.S. como ?hijo natural? (f. 46); c) Certificado de bautismo expedido el diecisiete de octubre de mil novecientos noventa y uno, por la Parroquia de San Gabriel Arc�ngel, en donde consta que ?el primero de enero de mil novecientos cuarenta y uno, se bautiz� a un ni�o que naci� en Tacuba, el veintitr�s de octubre del a�o pasado, a quien puse por nombre J.�s A., hijo natural de J.G.O. y de F.M. ...?; documental que aparece cotejada por el notario p�blico n�mero ochenta y siete del Distrito Federal (f. 47 y 48); y d) Prueba testimonial desahogada en la audiencia prevista por el art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, el trece de enero mil novecientos noventa y tres, a cargo de Mar�a T.V. y A.I. Viuda de M. (f. 83 a 85).-Ahora bien, en contra de lo que se sostiene en los agravios, debe decirse que la a quo federal estim� correctamente que en el juicio sucesorio de que se trata la potestad jurisdiccional com�n aplic� en debida forma, la hip�tesis prevista por el art�culo 801 del c�digo adjetivo civil, que previene que los herederos ab intestato que sean descendientes del finado podr�n obtener la declaraci�n de su derecho, justificando, con los correspondientes documentos ?o con la prueba que sea legalmente posible, su parentesco con el mismo y con informaci�n testimonial que acredite que ellos o los que designen son los �nicos herederos.?. En efecto, en primer t�rmino debe se�alarse que es verdad que A.O.M. al iniciar el tr�mite sucesorio intestamentario a bienes de J.G.C.O.L., ostent�ndose como hijo de este �ltimo, exhibi� un atestado del Registro Civil en donde aparece que fue registrado �nicamente por su madre, F.M.S., sin embargo, es igualmente cierto que el propio denunciante tambi�n aport� al propio juicio universal tanto su certificado de bautismo, cotejado por notario p�blico, como la prueba testimonial a cargo de Mar�a T.V. y A.I. viuda de M., medios de convicci�n de los que se infiere, seg�n se advierte; que el progenitor del aludido A.O.M. fue, precisamente, el autor de la sucesi�n de m�rito, por lo que de acuerdo con lo dispuesto por el numeral en cita, el mencionado O.M. s� demostr� en la intestamentaria en cuesti�n, con los medios de convicci�n arriba apuntados, su entroncamiento con el de cujus, como su descendiente directo, ya que para demostrar la filiaci�n en un juicio de la naturaleza como la del que nos ocupa, los descendientes aspirantes a la herencia a bienes de sus progenitores pueden demostrar su parentesco con la prueba que legalmente sea posible, inclusive, el numeral en comentario imperativamente establece como prueba para tal efecto, la testimonial, a la que se puede sumar, sin g�nero de duda, el certificado de bautismo cotejado por notario p�blico, m�s todav�a cuando tal certificado constituye un principio de prueba por escrito que evidencia que el sacramento a que se contrae acaeci� aproximadamente dos meses despu�s de que se registr� secularmente el nacimiento del denunciante de la intestamentar�a; medios de convicci�n que hacen fe en el procedimiento hereditario hasta que se demuestre lo contrario.-Aunado a lo anterior, cabe considerar que la circunstancia relativa a que J.G.C.O.L., autor del juicio sucesorio, no haya comparecido al Registro Civil del Distrito Federal a reconocer como hijo suyo a A.O.M., pues seg�n se vio, s�lo compareci� a registrarlo ante dicha instituci�n su se�ora madre, como ?hijo natural?, no es bastante para considerar, para los efectos del juicio universal, que el primero de los mencionados no es el ascendiente del segundo, pues en el presente caso la filiaci�n padre-hijo qued� establecida a trav�s de los medios de prueba a que se hace referencia en el p�rrafo que antecede, por as� permitirlo el art�culo 801 pluricitado.-En apoyo a lo anterior cabe citar, por el esp�ritu que las rige, las tesis siguientes: ?HEREDEROS AB INTESTATO, PRUEBA DEL PARENTESCO DE LOS.-Trat�ndose de la justificaci�n del parentesco con el de cujus por parte de sus descendientes, no puede exigirse que necesariamente aporten las constancias del Registro Civil que lleven a ese resultado, en caso de falta de las mismas o que no hayan sido inscritos, pues si bien el art�culo 39 del c�digo de la materia estatuye que el estado civil se acredita por aquel medio, y que ning�n otro documento o medio de prueba es admisible para el caso, ello debe entenderse que rige cuando se trata de justificar la filiaci�n para todos los efectos legales, pero no en cuanto hace al derecho a suceder por herencia, pues en este evento, en concordancia con lo dispuesto por el art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles, los descendientes podr�n demostrar su parentesco con la prueba que legalmente sea posible, como puede ser la testimonial, porque es as� reconocida por la ley, independientemente de su utilidad, conforme al mismo precepto, como justificaci�n de que el interesado o las personas que designe, son los �nicos herederos.? (Consultable en la p�gina 2738, del tomo VIII, del Semanario Judicial de la Federaci�n, S�ptima �poca, Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil de este Circuito).-Tambi�n cabe citar, en lo conducente y por el esp�ritu que la rige, la segunda tesis relacionada con la jurisprudencia 1830, visible en las p�ginas 2949 y 2950, del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1988, Segunda Parte, S. y tesis comunes que dice: ?HEREDEROS AB INTESTATO, PRUEBA DE SU PARENTESCO CON EL DE CUJUS (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE HIDALGO).-No es cierto que el art�culo 787 del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de H., reserve la informaci�n testimonial exclusivamente para acreditar que quienes se ostentan herederos ab intestato que sean descendientes del finado, son los �nicos herederos, pues si bien es verdad que la parte final de dicho art�culo dice que con tal informaci�n debe acreditarse que aqu�llos o los que designen son los �nicos herederos, tambi�n lo es que la primera parte del propio art�culo es tan clara que no hay duda de que �ste, haciendo una excepci�n a la regla general de que el estado civil de las personas s�lo se comprueba con las constancias relativas del registro, establece que �los herederos ab intestato que sean descendientes del finado podr�n obtener la declaraci�n de su derecho, justificado con los correspondientes documentos o con la prueba que sea legalmente posible, su parentesco con el mismo�; y la de testigos es legalmente posible, puesto que la propia ley procesal (art�culo 286, fracci�n VI) la reconoce como uno de los medios de prueba admisibles en todo procedimiento.?.-En estrecha vinculaci�n con lo que antecede, cabe precisar que aun cuando es cierto que el art�culo 369, en relaci�n con el 60, ambos del C�digo Civil para el Distrito Federal, establecen la forma en que debe hacerse el reconocimiento de un hijo nacido fuera del matrimonio, en cuyos supuestos no se encuentra el denunciante de la intestamentaria de m�rito, ello no es �bice para tener por acreditado el entroncamiento entre este �ltimo y el autor de la herencia, como bien lo consider� la J. de garant�as, ya que el reconocimiento de hijo nacido fuera del matrimonio a que se contraen los numerales arriba citados, rige cuando se trata de demostrar la filiaci�n para todos los efectos legales, pero en cuanto hace al derecho de heredar por herencia por parte de los descendientes habidos fuera del matrimonio, cobra plena aplicaci�n la hip�tesis normativa del art�culo 801 del c�digo adjetivo de la materia, por el que dicha filiaci�n se puede demostrar con la prueba que legalmente sea posible, por lo que al respecto ning�n perjuicio se ocasiona a la recurrente.-Con base en todo lo razonado y fundamentado, es evidente que la J. Federal analiz� debidamente las pruebas que obran en el toca de apelaci�n del que deriva el acto reclamado en el amparo, y que interpret� con pulcritud jur�dica los numerales que indica la recurrente en sus agravios, preceptos que han sido materia de esta ejecutoria y toda vez que en �sta se citan criterios de interpretaci�n que a juicio de este Tribunal Colegiado resultan m�s congruentes con el particular, debe se�alarse la inaplicabilidad de las tesis que cita la disconforme en sus motivos de agravio.-No es superfluo dejar firmemente establecido que el entroncamiento (filiaci�n) evidenciado en la especie, dadas las particularidades jur�dicas del asunto, debe entenderse referido �nicamente en lo que respecta al juicio sucesorio de que se trata.-En consecuencia, lo procedente es confirmar en sus t�rminos la sentencia sujeta a revisi�n que neg� el amparo y protecci�n de la Justicia Federal solicitado.

Las anteriores consideraciones dieron origen a la tesis publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, Tomo XIV-Diciembre, fojas 385, que dice:

HEREDEROS EN JUICIO INTESTAMENTARIO, PRUEBA DEL PARENTESCO DE LOS.-Es cierto que el art�culo 369 del C�digo Civil para el Distrito Federal, en relaci�n con el numeral 69 del ordenamiento citado, establecen la forma en que debe hacerse el reconocimiento de un hijo nacido fuera de matrimonio, en cuyos supuestos no se encuentra el denunciante del juicio intestamentario; sin embargo, ello no es �bice para tener por acreditado el entroncamiento entre este �ltimo y el autor de la herencia, ya que el reconocimiento de hijo nacido fuera de matrimonio a que se contraen los preceptos citados, rige cuando se trata de demostrar la filiaci�n para todos los efectos legales, pero en cuanto hace al derecho de heredar por parte de los descendientes habidos fuera de matrimonio, cobra plena aplicaci�n la hip�tesis normativa del art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles, que dispone que dicha filiaci�n o parentesco se puede demostrar con la prueba que legalmente sea posible.

CUARTO

Como cuesti�n previa a cualquier otra, debe establecerse si efectivamente existe la contradicci�n de tesis denunciada.

De las resoluciones preinsertas, se aprecia que el Cuarto Tribunal Colegiado contendiente sostiene que, para demostrar el parentesco de los descendientes con el de cujus para heredar leg�timamente, se comprueba con las constancias del Registro Civil y que el objeto de la informaci�n testimonial es exclusivamente acreditar que los pretendientes de la herencia son los �nicos. El Tercer y Quinto Tribunales Colegiados concluyen que para demostrar el parentesco de los descendientes con el de cujus, no necesariamente deben exhibirse las constancias del Registro Civil, porque el art�culo 801, del C�digo de Procedimientos Civiles del Distrito Federal, autoriza a demostrarlo con la prueba que legalmente sea posible, incluso la testimonial.

Por otra parte, tambi�n se desprende que estos tribunales se apoyan en diversos preceptos del C�digo Civil y de Procedimientos Civiles del Distrito Federal, para fundar sus sentencias, los cuales se transcriben para mejor comprensi�n del problema.

C�digo Civil para el Distrito Federal.

"Art�culo 39. El estado civil s�lo se comprueba con las constancias relativas del Registro Civil; ning�n otro documento ni medio de prueba es admisible para comprobarlo, salvo los casos expresamente exceptuados por la ley."

"Art�culo 69. Se proh�be absolutamente al J. del Registro Civil y a los testigos que conforme al art�culo 58 deben asistir al acto, hacer inquisici�n sobre la paternidad. En el acta s�lo se expresar� lo que deben declarar las personas que presenten al ni�o, aunque aparezcan sospechosas de falsedad; sin perjuicio de que �sta sea castigada conforme a las prescripciones del C�digo Penal."

"Art�culo 369. El reconocimiento de un hijo nacido fuera del matrimonio, deber� hacerse de alguno de los modos siguientes:

"I. En la partida de nacimiento, ante el J. del Registro Civil;

"II. Por acta especial ante el mismo J.;

"III. Por escritura p�blica;

"IV. Por testamento;

V. Por confesi�n judicial directa y expresa.

C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal.

"Art�culo 801. Los herederos ab intestato que sean descendientes del finado, podr�n obtener la declaraci�n de su derecho justificando con los correspondientes documentos o con la prueba que sea legalmente posible, su parentesco con el mismo y con informaci�n testimonial que acredite que ellos o los que designen son los �nicos herederos."

"Art�culo 807. Si la declaraci�n de herederos la solicitaron parientes colaterales dentro del cuarto grado, el J., despu�s de recibir los justificantes del entroncamiento y la informaci�n testimonial del art�culo 801, mandar� fijar avisos en los sitios p�blicos del lugar del juicio y en los lugares del fallecimiento y origen del finado, anunciando su muerte sin testar y los nombres y grado de parentesco de los que reclaman la herencia y llamando a los que se crean con igual o mejor derecho para que comparezcan en el juzgado a reclamarlo dentro de cuarenta d�as.

"El J. prudentemente podr� ampliar el plazo anterior cuando por el origen del difunto u otras circunstancias, se presuma que podr� haber parientes fuera de la Rep�blica.

Los edictos se insertar�n adem�s dos veces de diez en diez d�as en un peri�dico de informaci�n si el valor de los bienes hereditarios excediere de cinco mil pesos.

Como se colige de lo anterior se aprecia que s� existe la contradicci�n de criterios que se denuncia, ya que por una parte, se sostiene que para demostrar el parentesco de los descendientes con el de cujus, para heredar leg�timamente se comprueba con las constancias del Registro Civil y que el objeto de la informaci�n testimonial es exclusivamente para acreditar que los pretendientes de la herencia son los �nicos, y por la otra, que para demostrar tal circunstancia no necesariamente deben exhibirse las constancias del Registro Civil, porque el art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, autoriza a demostrarlo con la prueba que legalmente sea posible, incluso la testimonial.

La materia de la presente contradicci�n constri�e a determinar el alcance probatorio de la prueba testimonial contenida en el referido art�culo 801, respecto de los juicios sucesorios intestamentarios.

Sirve de apoyo a la anterior consideraci�n la tesis aislada visible en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, Tomo IV, Primera Parte, p�gina 219, de la anterior Tercera Sala y que a la letra dice:

"CONTRADICCI�N DE TESIS. REQUISITOS PARA LA PROCEDENCIA DE LA DENUNCIA.-Es verdad que en el art�culo 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n y dentro de la Ley de Amparo, no existe disposici�n que establezca como presupuesto de la procedencia de la denuncia de contradicci�n de tesis, la relativa a que �sta emane necesariamente de juicios de id�ntica naturaleza, sin embargo, es la interpretaci�n quetanto la doctrina como esta Suprema Corte han dado a las disposiciones que regulan dicha figura, las que s� han considerado que para que exista materia a dilucidar sobre cu�l criterio debe prevalecer, debe existir, cuando menos formalmente, la oposici�n de criterios jur�dicos en los que se controvierta la misma cuesti�n. Esto es, para que se surta su procedencia, la contradicci�n denunciada debe referirse a las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas vertidas dentro de la parte considerativa de las sentencias respectivas, que son las que constituyen precisamente las tesis que se sustentan por los �rganos jurisdiccionales. No basta pues que existan ciertas o determinadas contradicciones si �stas s�lo se dan en aspectos accidentales o meramente secundarios dentro de los fallos que originan la denuncia, sino que la oposici�n debe darse en la sustancia del problema jur�dico debatido; por lo que ser� la naturaleza del problema, situaci�n o negocio jur�dico analizado, la que determine materialmente la contradicci�n de tesis que hace necesaria la decisi�n o pronunciamiento del �rgano competente para establecer el criterio prevaleciente, con car�cter de tesis de jurisprudencia.

Contradicci�n de tesis 4/89. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado del S�ptimo Circuito y Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Quinto Circuito. 6 de octubre de 1989. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: S.H.C.G.�rrez. Secretario: J.R.�l O.G.�a.

Por tales razones, s� existe contradicci�n de criterios motivo de la denuncia, por lo que se procede al an�lisis de la misma.

Para el presente estudio es necesario establecer los elementos que son comunes a los juicios materia de la contradicci�n:

  1. Se trata de juicios sucesorios ab intestato;

  2. Se trata de hijos nacidos fuera de matrimonio;

  3. Que se aportaron pruebas diversas a las constancias del Registro Civil como la testimonial para probar el entroncamiento, ya que de las actas del Registro Civil aparece que s�lo fueron reconocidos los hijos por la madre.

QUINTO

Con base en los elementos precisados en el considerando anterior, es de concluirse que en el caso debe de prevalecer la tesis sustentada por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en el sentido de que la informaci�n testimonial a que se refiere el art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, no tiene por objeto proteger o constituir el derecho a heredar del promovente, sino a impedir que terceros con derechos a la herencia sean excluidos.

En efecto, de conformidad con el precepto mencionado que establece la hip�tesis de que los herederos ab intestato que sean descendientes del finado, puedan obtener la declaraci�n de su derecho, justific�ndolo con los correspondientes documentos, o con la prueba que legalmente sea posible, no significa que la informaci�n testimonial a que se refiere la parte final del citado art�culo, tenga por objeto demostrar el parentesco con el de cujus y por ende el derecho a heredar por parte de los aspirantes, sino s�lo de acreditar mediante el establecimiento de una presunci�n legal que los convocados son los �nicos herederos y no hay otros.

Para una mejor comprensi�n de la presente contradicci�n, se transcribe nuevamente el art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal:

"Art�culo 801. Los herederos ab intestato que sean descendientes del finado, podr�n obtener la declaraci�n de su derecho justificando con los correspondientes documentos o con la prueba que sea legalmente posible, su parentesco con el mismo y con informaci�n testimonial que acredite que ellos o los que designen son los �nicos herederos."

La parte final del precepto que se comenta, no tiene como objeto probar o demostrar los derechos hereditarios de los aspirantes a la herencia, como lo pretende el Tercer y Quinto Tribunales Colegiados en Materia Civil, sino simplemente de acreditar que ellos son los �nicos herederos y que no tienen conocimiento de otros, impidiendo que terceros con derecho a la herencia sean excluidos. Esta informaci�n testimonial es una prueba complementaria e independiente de la que los supuestos herederos puedan rendir y que tiene como finalidad, como se dijo, demostrar al J., que adem�s de quienes han deducido derechos hereditarios, no hay otras personas, con derecho a suceder.

Si bien es cierto que el art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, autoriza el ofrecimiento de la informaci�n testimonial por parte de los herederos del de cujus, tambi�n lo es, el hecho que de una correcta e integral intelecci�n de dicho precepto legal se desprende, en primer lugar, que la expresi�n relativa a los "... herederos ab intestato que sean descendientes del finado ...", se refiere a aquellos que lo sean en l�nea recta, es decir, que quienes est�n en condiciones de acreditar su entroncamiento en los t�rminos que autoriza dicho numeral son los hijos, los nietos, etc., del autor de la sucesi�n; y en segundo t�rmino, la informaci�n testimonial a que se refiere la parte final del dispositivo que se analiza, no tiene por objeto probar los derechos hereditarios de los aspirantes a la herencia, sino el de acreditar que son ellos los �nicos herederos y que sean incluidos los terceros con derecho a heredar.

De conformidad con las razones expuestas en p�rrafos precedentes, la prueba de testigos mencionada por el art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles local, est� prevista para que se informe al juzgador si en la sucesi�n de que se trate existen herederos, aparte de los que hasta ese momento se hubieran mencionado en el procedimiento, pero no para acreditar durante ese tr�mite la filiaci�n o el parentesco o entronque con el de cujus.

Sirve de apoyo a la anterior consideraci�n la tesis sustentada por la extinta Tercera Sala mencionada, consultable en el Volumen 73, Cuarta Parte, p�gina 131, del Semanario Judicial de la Federaci�n, S�ptima �poca, del sumario:

"HIJOS NATURALES, FILIACI�N DE.-El estado civil se demuestra con las constancias relativas del registro, salvo los casos expresamente exceptuados por la ley, y si se trata de hijos naturales deben presentarse: el acta de nacimiento, en la que conste que el interesado fue reconocido como hijo natural; el acta especial; la confesi�n judicial; el testamento en que aparece el reconocimiento, o bien, la sentencia que hubiere declarado la paternidad; y si el interesado no present� alguno de dichos documentos, ni demuestra la existencia de alg�n fallo que declare la relaci�n de parentesco en un juicio contradictorio, el J. carece de bases legales para declarar probado el entroncamiento. Ni l�gica ni jur�dicamente puede establecerse que porque un hombre sea amasio de una mujer, forzosamente el hijo que nazca de �sta sea de aqu�l m�xime, si se considera que en trat�ndose de la filiaci�n natural, ni siquiera puede operar el principio de la fidelidad, que es uno de los principios b�sicos sobre los que se sustenta el matrimonio y, por tanto, la filiaci�n leg�tima, pero no en el amasiato (que desde luego no debe confundirse con el concubinato) ni, mucho menos, la filiaci�n que de tal amasiato se derive.

Amparo directo 2645/73. S.M.B.�tez. 10 de enero de 1975. Cinco votos. Ponente: D.F.R.�guez.

Tambi�n sirve de apoyo a las anteriores consideraciones, la tesis sustentada por el �rgano jurisdiccional indicado, publicada en la compilaci�n mencionada, misma �poca, V.X., Cuarta Parte, p�gina 27, que establece:

"HIJOS NATURALES, FILIACI�N DE.-El estado civil se demuestra con las constancias relativas del registro, salvo los casos expresamente exceptuados por la ley, y si se trata de hijos naturales deben presentarse: el acta de nacimiento, en la que conste que el interesado fue reconocido como hijo natural; el acta especial; la confesi�n judicial; el testamento en que aparece el reconocimiento, o bien la sentencia que hubiere declarado la paternidad, y si el interesado no present� alguno de dichos documentos, ni demuestra la existencia de alg�n fallo que declare la relaci�n de parentesco en un juicio contradictorio, el J. carece de bases legales para declarar probado el entroncamiento.

"Amparo directo 1955/71. M.A.�ntara L.. 7 de septiembre de 1972. Cinco votos. Ponente: R.R.V..

"Sexta �poca, Cuarta Parte:

"Volumen CXXI, p�g. 59. Amparo directo 8341/65, Mario C�sar Ch�vez Milikan. 3 de julio de 1967. Cinco votos. Ponente: R.R.V..

"Nota: Esta tesis tambi�n aparece en:

"Ap�ndice de 1917-1985, Tercera Sala, tesis relacionada con jurisprudencia 158, p�g. 478."

Tambi�n se cita la tesis emitida por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, consultable en el Tomo XVIII, p�gina 1314, Quinta �poca, del Semanario Judicial de la Federaci�n, del sumario:

"HIJOS NATURALES.-El reconocimiento de un hijo natural s�lo producir� efectos legales, si se hiciere en la partida de nacimiento, ante el J. del Registro Civil; por acta especial, ante el mismo J. por escritura p�blica; en testamento, y por confesi�n judicial directa y expresa; y la que se hiciere en otra forma, carece de validez legal.

"Amparo civil en revisi�n 3195/24. E.M., sucesi�n de. 26 de junio de 1926. Mayor�a de siete votos. Disidentes: G.A.V., F.D.L. y M.P.. La publicaci�n no menciona el nombre del ponente."

As� como la tesis sustentada por la Cuarta Sala, que aparece publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta �poca, Tomo XCVIII, p�gina 1977, de rubro:

"HIJOS NATURALES, NO TIENE VALOR LEGAL LA DECLARACI�N DE LA MADRE QUE HACE EL RECONOCIMIENTO A NOMBRE DEL PADRE, SIN TENER PODER �STE.-No es correcto el laudo que da valor al acta en que la madre, al registrar a una menor, hace manifestaci�n de que es voluntad del padre reconocer como hija suya a la misma menor, atestiguando el acto dos personas; pues un reconocimiento de hijo natural no hecho por el padre ante el oficial del Registro Civil, sino mediante una declaraci�n de la madre, que no obra por poder, de estar aqu�l interesado en el reconocimiento, no produce efecto legal alguno.

Amparo directo en materia de trabajo 8659/45. S.A. viuda de M.I.. 8 de diciembre de 1948. Unanimidad de tres votos. Ausente: A.I.B.. La publicaci�n no menciona el nombre del ponente.

En tal virtud, y como qued� precisado en p�rrafos precedentes, debe prevalecer el criterio sustentado por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, con las precisiones se�aladas, por lo que con fundamento en lo dispuesto en el art�culo 195, de la Ley de Amparo, la tesis correspondiente debe quedar redactada con el siguiente rubro y texto:

INTESTAMENTARIO, JUICIO SUCESORIO. PRUEBA DEL PARENTESCO DE LOS HIJOS NACIDOS FUERA DE MATRIMONIO. INFORMACI�N TESTIMONIAL (ALCANCE PROBATORIO DEL P�RRAFO FINAL DEL ART�CULO 801 DEL C�DIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL).-De conformidad con el art�culo 801 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal que precept�a la hip�tesis de que los herederos ab intestato que sean descendientes del finado, pueden obtener la declaraci�n de su derecho, justific�ndolo con los correspondientes documentos o con la prueba que legalmente sea posible, no significa que la informaci�n testimonial a que se refiere la parte final del mencionado art�culo 801, tenga por objeto proteger o constituir el derecho a heredar del promovente, sino a impedir que terceros con derechos a la herencia sean excluidos, en tanto que la hip�tesis normativa prevista en este numeral tiene como finalidad �nicamente acreditar mediante el establecimiento de una presunci�n legal, que los convocados son los �nicos herederos y no hay otros.

Por lo expuesto y fundado y con apoyo adem�s, en los art�culos 197-A de la Ley de Amparo, y 21, fracci�n VIII de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, se

resuelve:

PRIMERO

S� existe contradicci�n entre la tesis sustentada por el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, y las emitidas por el Tercero y Quinto Tribunales Colegiados, ambos en Materia Civil del Primer Circuito.

SEGUNDO

Se declara que debe prevalecer la tesis sustentada por esta Primera Sala, que se especifica en el �ltimo considerando de este fallo.

TERCERO

R.�tase de inmediato la tesis que se sustenta en la presente resoluci�n a la Coordinaci�n General de Compilaci�n y S.�n de Tesis, para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, a las S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, Tribunales Colegiados de Circuito y Jueces de Distrito, en acatamiento a lo previsto en el art�culo 195, de la Ley de Amparo. R.�tase asimismo a la propia coordinaci�n la parte considerativa de la resoluci�n para su publicaci�n �ntegra en el Semanario.

N.�quese; con testimonio de esta resoluci�n comun�quese a los Tribunales Colegiados de Circuito sustentantes y, en su oportunidad, arch�vese el toca.

As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros: J.V.C. y C., H.R.P., J.N.S.M., O.S.C. de G.�a V. (ponente) y presidente J.� de J.�s G.�o P..