Ejecutoria num. 1a./J. 83/99 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26827989

Ejecutoria num. 1a./J. 83/99 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 83/99
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Diciembre de 1999
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 95/98. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL SEGUNDO CIRCUITO Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL MISMO CIRCUITO.DESAHUCIO, JUICIO ESPECIAL DE. PRUEBA PARA ACREDITAR LA EXISTENCIA DE UN CONTRATO VERBAL DE ARRENDAMIENTO CONFORME AL CÓDIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES DEL ESTADO DE MÉXICO.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 95/98. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL SEGUNDO CIRCUITO Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL MISMO CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

PRIMERO

Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n es legalmente competente para conocer y resolver sobre la denuncia de contradicci�n de tesis a que se refiere este expediente de conformidad con lo dispuesto por los art�culos 197-A de la Ley de Amparo y 21, fracci�n VIII de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, por tratarse de una denuncia de contradicci�n de criterios entre dos Tribunales Colegiados en Materia Civil, exclusiva de esta Sala.

SEGUNDO

El Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, al resolver con fecha veinticuatro de junio de mil novecientos noventa y ocho, el amparo directo n�mero 233/98, interpuesto por C.M.�nez D�az, consider� lo siguiente:

... Por raz�n de orden se analiza el concepto de violaci�n en el que el impetrante se�ala que la sentencia reclamada no se encuentra debidamente fundada ni motivada.-Es inexacto lo anterior.-En efecto, de la lectura que este Tribunal Colegiado ha realizado a la sentencia que constituye el acto reclamado, se aprecia que la Sala responsable cit� con precisi�n los preceptos legales aplicables al caso concreto, entre los que cit� los art�culos 269 y 848, del C�digo de Procedimientos Civiles vigente en la entidad; as� como los diversos art�culos 2285 al 2288 y 2299 del C�digo Civil para el Estado de M�xico, se�alando con precisi�n, las circunstancias especiales, razones particulares o causas inmediatas que se tuvieron en consideraci�n para confirmar la sentencia de primera instancia; siendo �stas, en esencia, que no se aportaron elementos de prueba fehacientes, con los que se evidenciaba la calidad de arrendador con la que se ostent� el quejoso, la que necesariamente debi� dimanar de un consenso de arrendamiento, y que si bien, el numeral 848 del c�digo procesal civil no exige que se acompa�e documento probatorio de la propiedad, s� era menester, que para hacer valer una acci�n como la que se analiza, que se demostrara que se tiene la facultad para dar en arrendamiento un inmueble; adem�s, se evidencia, que existe adecuaci�n entre los motivos aducidos y las normas aplicables; es decir, que en el caso se configuraron las hip�tesis normativas.-Tiene aplicaci�n al caso, la jurisprudencia emitida por la anterior Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que se publica con el n�mero doscientos sesenta, en la p�gina ciento setenta y cinco, T.V., Materia Com�n, del �ltimo Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n, que dice: ?FUNDAMENTACI�N Y MOTIVACI�N.? (la transcribe).-Por �ltimo, contrariamente a lo aseverado por el impetrante, debe decirse que la Sala responsable analiz� debidamente los agravios que se le expusieron en apelaci�n, as� como el material probatorio que se aport�, por ello es que concluy� que el actor y hoy quejoso no acredit� su legitimaci�n como arrendador para instaurar la acci�n que intent� y determin� confirmar la sentencia de primera instancia.-As� es, en la especie, como lo estim� la Sala ad quem, la relaci�n de arrendamiento que pregona el impetrante, no qued� acreditada de manera fehaciente, pues si bien, obran los medios preparatorios a juicio especial de desahucio, conforme al art�culo 269 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico, el actor debi� haber probado los hechos constitutivos de su acci�n, empero plenamente, con medios de prueba contundentes lo aseverado en la propia demanda, por lo que independientemente de que el demandado, presentara un contrato de arrendamiento y recibos que no cumplen, seg�n el demandante del amparo, con los requisitos fiscales, no son medios id�neos, para la parte actora, para acreditar sus pretensiones, pues se debieron aportar las pruebas necesarias para tal efecto, lo que no se hizo.-A mayor abundamiento, este Tribunal Colegiado estima que si el impetrante promovi� el juicio de desahucio y no exist�a contrato de arrendamiento por escrito, en t�rminos de lo previsto por el art�culo 848 del c�digo procesal civil del Estado de M�xico, tal circunstancia se justificar�a por medio de informaci�n testimonial, que se practicar�a como un medio preparatorio a juicio; adem�s, de la lectura al diverso precepto 520, en su fracci�n I, del c�digo referido, debi� citarse a la parte contraria, pidiendo su declaraci�n bajo protesta, acerca de la calidad de su posesi�n o tenencia del inmueble; por lo que si no se cumple con lo anterior, los medios preparatorios a juicio carecen de valor probatorio, lo que trae como consecuencia que el actor no acredite la existencia del contrato verbal de arrendamiento y, por consecuencia, la inexistencia de uno de los elementos b�sicos de la acci�n de desahucio.-As�, conforme con lo se�alado, es evidente que no se prob� la calidad de arrendador con la que se ostenta el quejoso, y por lo tanto menos la relaci�n de arrendamiento; por lo que, indefectiblemente, prospera la excepci�n opuesta por el demandado de falta de legitimaci�n activa, cuenta habida que dichos medios preparatorios, si bien constituyen una documental p�blica, tambi�n es, que como se desprende de los mismos, �nicamente se basaron en la prueba testimonial, la cual es insuficiente para tener por acreditada dicha relaci�n de arrendamiento, pues como ya se dijo era necesario, en t�rminos del art�culo 520, fracci�n I, del c�digo adjetivo civil, promover como medio preparatorio a juicio la citaci�n de su contraparte para que rindiera su declaraci�n respecto a la calidad con la que posee el inmueble en cuesti�n.-En virtud de lo anterior, resulta inatendible lo alegado por el quejoso respecto de la valoraci�n hecha por la Sala responsable respecto de la informaci�n testimonial que promovi� el propio quejoso previamente al juicio y de las documentales ofrecidas por el demandado.-Adem�s, es importante mencionar que el impetrante no combate las consideraciones de la Sala responsable respecto del valor probatorio de los medios preparatorios a juicio dentro del procedimiento contencioso; en ese evento, es inconcuso determinar que tal consideraci�n debe seguir rigiendo el sentido del fallo reclamado por falta de impugnaci�n expresa.-Por �ltimo, estuvo conforme a derecho la condena en costas en ambas instancias, que realiz� en contra del impetrante la Sala responsable, porque en la especie se surtieron los presupuestos del art�culo 241, fracci�n III, del C�digo de Procedimientos Civiles, al ser condenado el quejoso por dos sentencias conformes de toda conformidad en su parte resolutiva; de ah�, lo inaceptable de su alegato.-En las anteriores condiciones, al haber resultado infundados los conceptos de violaci�n aducidos lo procedente es negar la protecci�n de la Justicia Federal.

La ejecutoria transcrita dio origen a la tesis que dice:

DESAHUCIO. LA EXISTENCIA DEL CONTRATO DE ARRENDAMIENTO, SI NO CONSTA POR ESCRITO, DEBE JUSTIFICARSE POR MEDIO DE LA DECLARACI�N DEL DEMANDADO Y NO MEDIANTE UNA INFORMACI�N TESTIMONIAL (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE M�XICO).-Cuando se promueve un juicio de desahucio y no existe contrato de arrendamiento por escrito, en t�rminos de lo establecido por el art�culo 848 del c�digo procesal civil para el Estado de M�xico, el acuerdo de voluntades se justificar� en t�rminos de lo dispuesto por el diverso numeral 520, fracci�n I, del c�digo referido, pidi�ndole al demandado su declaraci�n bajo protesta de decir verdad acerca del hecho relativo a la celebraci�n del arrendamiento. Por tanto la informaci�n testimonial ofrecida no cumple con lo dispuesto por el �ltimo precepto citado, careciendo de valor probatorio para dicho fin, lo que trae como consecuencia que no se acredite la existencia del contrato verbal de arrendamiento y, por consecuencia, tampoco los elementos b�sicos de la acci�n de desahucio.

Es importante aclarar en esta parte del estudio, que el rubro de la tesis transcrita puede crearnos confusiones, por lo que se sugiere leer detenidamente la ejecutoria a la que se refiere para poder notar que no refleja el contenido de �sta.

TERCERO

El Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito al resolver el tres de julio de mil novecientos noventa y siete, el amparo en revisi�n 19/97, interpuesto por S.M.O., consider� lo siguiente:

QUINTO.-Son inatendibles los anteriores motivos de inconformidad, como se pasa a demostrar.-Como una cuesti�n previa conviene dejar precisado que en la sentencia reclamada, la Sala responsable revoc� la de primera instancia por considerar fundados los agravios en que J.P.M. aleg�, sustancialmente, que en el curso del juicio natural acredit� la excepci�n que denomin� falta de legitimaci�n activa en la causa, dado que en su opini�n, la informaci�n testimonial que se exhibi�, como documento base de la acci�n, a fin de acreditar la relaci�n contractual de arrendamiento que lo vinculaba con el demandado, no satisfizo las exigencias previstas en el art�culo 524 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico, por haberse tramitado en v�a de jurisdicci�n voluntaria a la cual no se cit� al interesado J.P.M., a fin de que pudiera formular repreguntas.-Ahora, el impetrante argumenta, a ese respecto, que la informaci�n testimonial se practic� como medio preparatorio a juicio especial, con fundamento en el art�culo 848 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico, que el art�culo 520 no comprende el examen de testigos a fin de acreditar el arrendamiento en los t�rminos que prev� el art�culo 848, por lo que el ad quem aplic� indebidamente el art�culo 524 y por ello su resoluci�n est� carente de fundamentaci�n y motivaci�n.-Son infundados los anteriores argumentos, porque el art�culo 848 de la invocada legislaci�n adjetiva civil estipula que cuando el arrendamiento no se haya otorgado por escrito, una de las formas de justificarlo es por medio de informaci�n testimonial, como medio preparatorio a juicio. Esto quiere decir no como pretende el impetrante, que dentro de las hip�tesis de procedencia de los medios preparatorios a juicio se encuentre expresamente prevista la informaci�n testimonial para acreditar el contrato de arrendamiento que vincula a las partes de un juicio especial de desahucio, sino simplemente que esa informaci�n testimonial se reciba en la misma forma establecida para los medios preparatorios a juicio general, que es con citaci�n de la parte interesada, o sea con quien fungir� como parte demandada en el juicio que se promueve con base en esa diligencia; por ello, su desahogo debe hacerse conforme a las disposiciones contenidas en el cap�tulo relativo (denominado: Medios preparatorios al juicio en general), que en el numeral 520, fracciones VII y VIII establece que el juicio podr� prepararse pidiendo el examen de testigos, que debe practicarse con citaci�n de la parte contraria, acorde con las disposiciones del diverso 524.-En estas condiciones, si las actuaciones del procedimiento natural, con pleno valor probatorio en t�rminos de los art�culos 129 y 202 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles, de aplicaci�n supletoria a la Ley de Amparo, entre las que se encuentra la copia certificada del expediente 1893/95, relativo a la informaci�n testimonial promovida por el peticionario ante el Juzgado Primero Civil de Texcoco, revela que las actuaciones relativas se desahogaron en la v�a de jurisdicci�n voluntaria y aun cuando en el auto en que se orden� su desahogo se hizo menci�n del art�culo 848 ya invocado (foja 7), pero se omiti� citar a la parte contraria, como lo prev� el precepto n�mero 524, resulta inconcuso que la determinaci�n del tribunal de apelaci�n se encuentra apegada a derecho y por ello debidamente fundada y motivada.-Por lo dem�s, no es aplicable al caso, la tesis de jurisprudencia que se invoca con el rubro: ?ACCI�N. PROCEDENCIA DE LA.?, pues en el caso no se discute si se denomin� o no correctamente la acci�n o pretensi�n del mencionado expediente 1893/95, sino simplemente, si la informaci�n testimonial que en �l se recepcion� se hizo o no de la manera que establece el precepto 848 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico, lo que ya se dijo no ocurri�. Esa tesis resultar�a aplicable �nicamente si se hubiera dado vista al demandado, con independencia de la denominaci�n que se haya dado a las diligencias relativas, lo que no acontece en la especie como ya se ha visto.-Con base en las anteriores consideraciones, resulta intrascendente que en sus agravios el demandado haya referido que el actor fund� su pretensi�n en la testimonial rendida en medios preparatorios, porque el decir el derecho corresponde al Juez y no a las partes.-En consecuencia, la determinaci�n del ad quem al considerar que el peticionario no exhibi� el documento base de la acci�n, en modo alguno irroga violaci�n de garant�as en su perjuicio, porque aun cuando tal expresi�n no es del todo exacta, ya que s� se exhibi� un documento (las indicadas diligencias de jurisdicci�n voluntaria expediente 1893/95), �ste resultaba inepto para atribuirle el car�cter de base de la acci�n, dadas las irregularidades de que adolece pues como se puso de manifiesto en l�neas precedentes, la documental que aport� a fin de acreditar su derecho para poner en marcha la maquinaria judicial, evidencia que en el desahogo de la respectiva testimonial se incumpli� con los requisitos establecidos en el art�culo 524 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico.-Tambi�n arguye el impetrante que, en todo caso debi� considerarse que de acuerdo con la t�cnica jur�dica en materia civil, si bien la testimonial que se rinde como medio preparatorio a juicio de desahucio sin citaci�n del demandado, no prueba en el mismo, �sta puede repetirse en la fase probatoria, con el requisito de contradicci�n que marca la ley, como se hizo en el juicio natural, y que de ese modo se satisface la exigencia establecida en el numeral 848 del la ley adjetiva civil.-Lo inatendible de esta argumentaci�n deviene por una parte, de que la anterior afirmaci�n es de car�cter eminentemente dogm�tica, pues no existe precepto, principio o raz�n l�gica o jur�dica que lo sustente y por otra, porque el art�culo 848 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico, es taxativo por cuanto dispone a que con la demanda de desocupaci�n debe acompa�arse el contrato de arrendamiento o bien la justificaci�n correspondiente rendida como medio preparatorio y no existe disposici�n legal alguna que establezca que esa prueba deba desahogarse en el curso del juicio a fin de acreditar la relaci�n contractual, antes bien, su acreditaci�n constituye un presupuesto necesario para el ejercicio de la acci�n relativa.-Las mismas consideraciones, permiten declarar inoperante el concepto de violaci�n alusivo a que el art�culo 583 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico, s�lo proh�be la admisi�n de la prueba documental, mas no la de otros medios probatorios como lo es la testimonial que se desahog� en el curso del juicio, porque si bien el impetrante est� en lo correcto, por cuanto al contenido exacto de la norma, no debe perderse de vista, que la manera de acreditar su pretensi�n al no contar con documento escrito debi� hacerse en los t�rminos que prev� el art�culo 848, a trav�s de una informaci�n testimonial, o cualquiera otra rendida como medio preparatorio a juicio y no en la secuela del procedimiento.-El peticionario en este punto, tambi�n aduce que lo decidido por la responsable es antijur�dico, porque el apelante no expuso como agravio lo relacionado con la ilegalidad atribuida a la informaci�n testimonial que se exhibi� como base de la acci�n de desahucio.-Es fundado el argumento, porque de la lectura pormenorizada del escrito de agravios no se colige la invocaci�n del razonamiento que estudi� el tribunal de alzada para considerar ilegal el fallo de primer grado. Sin embargo es inoperante, porque la sustancia del mismo est� referida a un presupuesto necesario para el ejercicio de la acci�n que por su naturaleza debe estudiarse aun de oficio, as� lo ha considerado el m�s Alto Tribunal del pa�s en las tesis de jurisprudencia que enseguida se transcriben: ?ACCI�N. ESTUDIO OFICIOSO DE SU IMPROCEDENCIA.-La improcedencia de la acci�n, por falta de uno de sus requisitos esenciales, puede ser estimada por el juzgador, aun de oficio, por ser de orden p�blico el cumplimiento de las condiciones requeridas para la procedencia de dicha acci�n.?.-?ACCI�N, NECESIDAD DE SATISFACER LOS PRESUPUESTOS DE LA.-Si las excepciones opuestas por la parte demandada no prosperaran, no por esa sola circunstancia ha de estimarse procedente la acci�n intentada, sino que en el estudio del negocio deben considerarse tambi�n, y principalmente, los presupuestos de aqu�lla, los cuales deben ser satisfechos, so pena de que su ejercicio se considere ineficaz.? (publicadas en el Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1995, con los n�meros 6 y 2 en las p�ginas 6 y 4 de los Tomos IV y VI, materias civil y com�n, respectivamente).-Adem�s, la responsable tambi�n lo consider� de esa manera; y el peticionario, en esta instancia constitucional no combate tal consideraci�n por lo que la misma debe permanecer inc�lume y continuar rigiendo el sentido del fallo reclamado.-El promovente del amparo sostiene que la responsable actu� indebidamente, porque soslay� que: ?�l, en realidad s� promovi� medios preparatorios a juicio, pues en el ocurso respectivo cit� el art�culo 848 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico?; que en el curso del juicio se dio vista al arrendador con las excepciones y que fue entonces que ofreci� como prueba, de nueva cuenta informaci�n testimonial para acreditar la relaci�n contractual, y que �sta se recibi� con respeto absoluto del principio de contradicci�n por lo que en su opini�n este desarrollo procesal tuvo la virtud de convalidar cualquier irregularidad que pudiera afectar a la informaci�n testimonial que se exhibi� con la demanda natural.-Es infundado este motivo de impugnaci�n porque no existe fundamento l�gico o jur�dico alguno que sustente la ?convalidaci�n? que se aduce. Sobre todo si se toma en cuenta que la responsable correctamente determin� que de acuerdo con lo dispuesto en el art�culo 581 del ordenamiento procesal civil local, la indicada informaci�n testimonial debi� haberse exhibido como documento base de la acci�n precisamente con la demanda inicial. En esas condiciones resulta evidente que la recepci�n posterior de su informaci�n transgredir�a el citado numeral adjetivo.-Por otro lado, el quejoso aduce que es una falacia que la Sala responsable haya considerado que al haberse celebrado el arrendamiento el primero de enero de mil novecientos noventa y cuatro, el acto relativo sea falso, porque la voluntad de las partes es libre y de ser de ese modo, tal criterio tambi�n lo debi� aplicar por cuanto al contrato privado de compraventa que exhibi� el demandado, pues esto se ratific� el cinco de mayo de mil novecientos setenta y seis, porque tambi�n es un d�a inh�bil y por tanto, los juzgados municipales de primera instancia no laboran por lo que todo acto jur�dico realizado en esa fecha es nulo.-Es inoperante la indicada argumentaci�n. Para una mejor comprensi�n del asunto conviene dejar establecido que la consideraci�n combatida se expuso para justificar la depreciaci�n de la prueba testimonial a cargo de H.G.G.�rrez y de A.E.E.; y que dicha valoraci�n se hizo s�lo a manera de ?a mayor abundamiento?, dado que la raz�n fundamental para desestimar la acci�n de desahucio se hizo consistir en que no se satisfizo la exigencia establecida en el art�culo 848 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico de exhibircon la correspondiente demanda el contrato de arrendamiento o la informaci�n testimonial rendida como medios preparatorios a juicio, que justificara la relaci�n arrendaticia entre las partes del juicio de desahucio.-En esa tesitura resulta inconcuso que aun en el evento de que el agraviado tuviera raz�n en lo que alega y por ello debiera considerarse que efectivamente la ad quem no contaba con ning�n sustento l�gico-jur�dico para afirmar que el contrato de arrendamiento relatado en la declaraci�n testimonial no existi� por el solo hecho de haberse celebrado en un d�a inh�bil; de todas maneras tendr�a que prevalecer el sentido de lo decidido dado que permanecer�a intocado lo concerniente a que no se exhibi� la informaci�n testimonial respectiva (tramitada en la v�a de medios preparatorios a juicio). Pero a�n m�s, en la especie, lo combatido se expres� s�lo como una raz�n de la depreciaci�n de la prueba testimonial en comento, siendo que se expusieron otros motivos con la misma finalidad, pues se sostuvo que se desconoce la hora de la celebraci�n del contrato; que G.G.�rrez dijo tener parentesco pol�tico con el hoy quejoso y que tan es as� que precis� que el contrato se celebr� en el comedor del domicilio del arrendador; y que lo declarado por dichos testigos resultaba inveros�mil, pues si las partes pretend�an que hubiera testigos en la contrataci�n resultaba m�s f�cil otorgarlo por escrito; a m�s de que este tipo de actos generalmente se realizan con discreci�n, sin enterar a terceros y menos a�n sobre el monto de la renta. Argumentos estos �ltimos que no se combaten en la demanda de garant�as y por ello deben permanecer intocados.-Asimismo, afirma el peticionario que al desahogarse la testimonial, la repregunta c), correspondiente a la quinta pregunta, no se le formul� a H.G.G.�rrez.-Lo anterior es infundado en virtud, que la actuaci�n relativa que obra a fojas 58 y 58 vuelta, del juicio natural, evidencia que s� se formul� dicha repregunta al testigo mencionado.-Luego expone que resulta contrario a derecho que el ad quem no haya concedido valor probatorio a la testimonial, porque aun cuando los testigos tengan parentesco pol�tico o sean dependientes econ�micos del oferente estas circunstancias no restan su credibilidad.-Tal argumento se torna inoperante, porque como ya se ha visto, el enjuiciante no exhibi� con su demanda inicial el contrato de arrendamiento acreditado en alguna de las formas que prev� el art�culo 848 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico, por lo que aun en el supuesto que, el dicho de los testigos no estuviera afectado de parcialidad, a pesar de que el an�lisis de sus testimonios deja ver que H.G.G.�rrez, es pariente pol�tico del quejoso, en tanto que, A.E.E. manifest� conocerlo desde que tiene uso de raz�n, en nada le beneficiar�a, porque la justificaci�n del arrendamiento debi� preceder al ejercicio de la acci�n y no tratar de justificarlo en el curso del procedimiento.-Por otro lado, el quejoso expresa que el fallo reclamado es ilegal por cuanto al estudio que formul� respecto a las pruebas instrumental y presuncional, pues por una parte, el apelante no expres� agravios al respecto y por otra la conclusi�n a la que lleg� no se encuentra fundada ni motivada. Lo inoperante de esta impugnaci�n deviene de que el tribunal de alzada pretend�a investigar si con ellas pod�a acreditarse la relaci�n contractual que vinculaba a los litigantes, de modo que su examen no obedeci� a la expresi�n de agravios, sino que buscaba justificar el derecho alegado por el actor ahora peticionario; de modo tal que su an�lisis por s� solo, en lugar de causarle perjuicio le beneficiaba y si bien es cierto, que el citado an�lisis condujo a establecer que no hab�a elementos de convicci�n de esa especie, tal circunstancia se corrobora con el examen del expediente, debi�ndose precisar que si el peticionario consider� lo contrario, su conducta procesal debi� exponerse en el sentido de precisar tales medios convictivos, sin embargo no lo hizo pues se limit� a establecer que lo mencionado no estaba fundado ni motivado lo que es jur�dicamente ineficaz puesto que lo considerado se trata tan solo de la expresi�n de una situaci�n de hecho que se puede constatar con las constancias de los expedientes en que se act�an.-Desde luego no es exacto que el fallo reclamado sea ilegal tomando en cuenta que el Juez de la causa valor� como presunci�n que el t�tulo de propiedad que exhibi� el tercero perjudicado para demostrar la propiedad del inmueble arrendado no era apto para tal fin y por ello se deber�a considerar probado el arrendamiento.-Ciertamente, con independencia de que la consideraci�n del a quo antes mencionada resulta inocua ante la falta de acreditaci�n del presupuesto necesario para el ejercicio de la acci�n de desahucio, el razonamiento relativo es ilegal, porque la presunci�n se construye a consecuencia de lo que, la ley o el Juez deducen de un hecho conocido para averiguar la verdad de otro desconocido, pero para eso es indispensable que el deducido sea una consecuencia ordinaria de aqu�l, lo que no ocurre en la especie, pues la posibilidad de que el tercero perjudicado no acreditara ser propietario del bien en litigio, ello no derivar�a a manera de consecuencia necesaria en considerar que es arrendatario ante la expectativa de que tambi�n pudiera ser usufructuario, habituatario, comodatario, hu�sped etc.-En torno a que, sin mediar prueba pericial, el ad quem haya concluido que el inmueble que se detalla en la documentaci�n exhibida por el demandado a fin de acreditar su derecho de propiedad, es el mismo que se precis� en la demanda natural, es inoperante, porque tiene como base de sustentaci�n la circunstancia de que se satisfizo el presupuesto necesario para el ejercicio de la acci�n de desahucio multirreferido. Adem�s de que lo resuelto s�lo tendr�a trascendencia en el evento de que se hubiera considerado fundada la excepci�n basada en que la parte demandada resultaba ser propietaria del inmueble arrendado, la que por los t�rminos en que se pronunci� la sentencia reclamada pas� a ser examinada s�lo a manera de mayor abundamiento.-Tambi�n arguye el peticionario que el contrato de compraventa que el tercero perjudicado exhibi� en el juicio natural no justific� que se encontrara al corriente en el pago de las rentas.-La inoperancia de la inconformidad radica en la circunstancia de que al no haberse acreditado el presupuesto b�sico necesario para el ejercicio de la acci�n, resulta inocuo adentrarse en cuestiones relativas al pago de las rentas cuando no est� probado el arrendamiento.-Por �ltimo, se�ala el peticionario, que en los agravios, el apelante s�lo adujo transgresi�n a los art�culos 209, 210, 391, 396, 400, 404, 412 y 475 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de M�xico y que al dictar su resoluci�n, el ad quem tom� en consideraci�n cuestiones diversas.-Lo anterior resulta inoperante al caso, ya que si bien es cierto, el apelante estim� que dichos preceptos se transgredieron en su perjuicio y el ad quem no hizo pronunciamiento sobre el particular, como se hizo ver en la resoluci�n reclamada, tambi�n es verdad que dada la t�cnica del recurso de apelaci�n, resultaba innecesario hacer un pronunciamiento al respecto, toda vez que de manera previa se examin� un presupuesto necesario para el ejercicio de la acci�n de desahucio que al no encontrarse satisfecho hac�a innecesario el an�lisis de los agravios relativos a la contienda propiamente dicha, tanto en su aspecto procedimental como en el de fondo.-Consecuentemente al no resultar fundados los motivos de inconformidad ni encontrar este tribunal alg�n motivo legal para suplirla, debe negarse el amparo.

El anterior criterio dio origen a la tesis siguiente:

ARRENDAMIENTO. EL ACREDITAMIENTO A TRAV�S DE LA INFORMACI�N TESTIMONIAL COMO MEDIO PREPARATORIO AL JUICIO DE DESAHUCIO, REQUIERE DE CITACI�N DE PARTE INTERESADA (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE M�XICO).-De conformidad con lo establecido en el art�culo 848 del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de M�xico, cuando el arrendamiento no se otorga por escrito, una de las formas de justificarlo es por medio de la informaci�n testimonial, como medio preparatorio a juicio. Esto no quiere decir que dentro de las hip�tesis de procedencia de los medios preparatorios a juicio se encuentre expresamente prevista la informaci�n testimonial para acreditar el contrato de arrendamiento que vincula a las partes de un juicio especial de desahucio, sino simplemente que esa informaci�n testimonial se reciba en la misma forma establecida para los medios preparatorios al juicio en general, que es con citaci�n de la parte interesada, o sea con quien fungir� como parte demandada en el juicio que se promueve con base en esa diligencia; por ello, su desahogo debe hacerse conforme a las disposiciones contenidas en el cap�tulo relativo (denominado: Medios preparatorios del juicio en general), que en el numeral 520, fracciones VII y VIII, establece que el juicio podr� prepararse pidiendo el examen de testigos, y debe practicarse con citaci�n de la parte contraria, acorde con las disposiciones del diverso 524 de la indicada legislaci�n adjetiva.

CUARTO

Es procedente que esta Primera Sala realice el an�lisis de la presente denuncia de contradicci�n de tesis y dicte la resoluci�n que corresponda, aun sin contar con la opini�n del procurador general de la Rep�blica, pues debe entenderse que dicho funcionario no estim� pertinente intervenir en el asunto, facultad que le confiere el art�culo 197-A, p�rrafo primero de la Ley de Amparo.

Al respecto sirve de apoyo la siguiente tesis del Tribunal Pleno:

"CONTRADICCI�N DE TESIS. LA ABSTENCI�N DEL PROCURADOR GENERAL DE LA REP�BLICA DE EXPONER SU PARECER DEBE ENTENDERSE EN EL SENTIDO DE QUE NO ESTIM� PERTINENTE INTERVENIR EN ELLA.-El art�culo 197-A, primer p�rrafo, de la Ley de Amparo, concede una facultad potestativa al procurador general de la Rep�blica para que, por s� o por conducto del agente del Ministerio P�blico Federal que al efecto designe, emita su parecer dentro del plazo de treinta d�as en relaci�n con las contradicciones de tesis que sustenten los Tribunales Colegiados de Circuito; en consecuencia, cuando el mencionado servidor p�blico se abstiene de formular su parecer en el t�rmino de referencia, debe entenderse que no estim� pertinente intervenir en el asunto de que se trate, lo que posibilita dictar la resoluci�n que corresponda sin la opini�n de m�rito.". Visible en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, T.I., correspondiente al mes de enero de mil novecientos noventa y dos, p�gina treinta y dos.

Asimismo, es posible hacer el estudio correspondiente a pesar de que los criterios sostenidos por los tribunales en desacuerdo no integran jurisprudencias sino criterios aislados, con apoyo en la tesis plenaria visible a fojas treinta y cinco, del Tomo 83, correspondiente al mes de noviembre de mil novecientos noventa y cuatro, Octava �poca de la Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n, cuyo rubro y texto es como sigue:

CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA SU INTEGRACI�N NO ES NECESARIO QUE SE TRATE DE JURISPRUDENCIAS.-Para la procedencia de una denuncia de contradicci�n de tesis no es presupuesto el que los criterios contendientes tengan la naturaleza de jurisprudencias, puesto que ni el art�culo 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal ni el art�culo 197-A de la Ley de Amparo, lo establecen as�.

QUINTO

Es preciso establecer si en el caso sujeto a estudio, existe contradicci�n entre las tesis sustentadas por los Tribunales Colegiados Primero y Segundo en Materia Civil del Segundo Circuito, al resolver los juicios de amparo directo cuyas consideraciones esenciales reci�n se han transcrito, ya que s�lo en tal hip�tesis ser� posible efectuar pronunciamiento en relaci�n al fondo del asunto.

Resulta importante recordar al respecto la tesis jurisprudencial sustentada por la Cuarta Sala de este M�ximo Tribunal del pa�s en su anterior integraci�n, visible a fojas 22 y 23 de la Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n, N�mero 58, octubre de mil novecientos noventa y dos que a la letra dispone:

CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA.-De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia, o de la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) Que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Para dilucidar esta cuesti�n ser� de vital importancia distinguir cada una de las situaciones jur�dicas concretas que se sometieron a la decisi�n judicial.

Efectivamente, en la ejecutoria pronunciada por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito al resolver el amparo directo 233/98, se produjeron las siguientes hip�tesis:

  1. C.M.�nez D�az, demand� de M. �ngel T., la desocupaci�n y entrega del inmueble arrendado, con apoyo en el argumento de que no se le cubrieron las pensiones rent�sticas correspondientes a cinco a�os, y al mismo tiempo reclam� el pago de los gastos y costas del juicio.

  2. El proceso se resolvi� en el sentido de que el actor no prob� los extremos de su acci�n y el demandado, en cambio, acredit� la excepci�n de falta de legitimaci�n activa.

  3. Inconforme con dicha decisi�n, el perdidoso promovi� recurso de apelaci�n que se decidi� confirmando la sentencia recurrida.

  4. Debido a lo anterior, C.M.�nez promovi� juicio de amparo directo que fue resuelto en el sentido de negarle la protecci�n constitucional solicitada porque el contrato de arrendamiento verbal, uno de los requisitos b�sicos para el ejercicio de la acci�n de desahucio que intentaba en los t�rminos del art�culo 848 del c�digo adjetivo civil del Estado de M�xico, no qued� acreditado fehacientemente, pues si bien era cierto que constaban en el expediente diligencias de informaci�n testimonial al respecto, tambi�n lo era que dicha informaci�n resultaba insuficiente para acreditar el extremo pretendido, pues se requer�a, adem�s, desahogar el medio preparatorio del juicio establecido en la fracci�n I del art�culo 520 del c�digo en comento, consistente en citar a la parte contraria, con la finalidad de que rindiera su declaraci�n bajo protesta de decir verdad acerca de hechos relacionados con su personalidad, o la calidad de su posesi�n o tenencia.

    A la resoluci�n dictada por el Primer Tribunal Colegiado del Segundo Circuito correspondieron las siguientes hip�tesis.

  5. Se demand�, la desocupaci�n y entrega del inmueble arrendado debido al incumplimiento en el pago de las rentas, as� como la satisfacci�n de los gastos y costas del juicio.

  6. Seguido el procedimiento, �ste se resolvi� en el sentido de decretar el desahucio y condenar al demandado a cubrir las mensualidades reclamadas y, de igual forma, los gastos y costas exigidos.

  7. Inconforme con dicha determinaci�n, el sentenciado interpuso en su contra recurso de apelaci�n que se resolvi� revocando el fallo impugnado y absolvi�ndolo.

  8. El actor, perdidoso en segunda instancia, promovi� entonces el juicio de amparo directo que fue resuelto neg�ndole la protecci�n constitucional solicitada, en virtud de que exhibi� como documento base de la acci�n de desahucio establecida en el art�culo 848 del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de M�xico, diligencias de informaci�n testimonial que debido a que se proveyeron incorrectamente, no lograron acreditar la existencia de un contrato de arrendamiento verbal, como se pretend�a.

    En otras palabras, al emitir esta decisi�n, el �rgano colegiado de referencia sostuvo esencialmente que la informaci�n testimonial como prueba para acreditar el acuerdo verbal de voluntades en un juicio de desahucio, s� era suficiente, siempre y cuando se diligenciara debidamente, es decir, en los t�rminos del cap�tulo correspondiente a los medios preparatorios.

    Como se observa, ambos tribunales discreparon al interpretar el texto del art�culo 848 en an�lisis.

    Efectivamente, el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, sostuvo que en un juicio especial de desahucio, para acreditar un contrato verbal de arrendamiento, se requiere adem�s de la informaci�n testimonial diligenciada como medio preparatorio del juicio, el agotamiento de un medio preparatorio, consistente en citar a la parte contraria para que �sta declare, bajo protesta de decir verdad, alg�n hecho relativo a su personalidad, la calidad de su posesi�n o tenencia, medio que de no existir provocar�a la insuficiencia probatoria de la informaci�n testimonial ofrecida.

    En cambio, el Primer Tribunal Colegiado del propio circuito, afirm� que para esos fines s�lo bastaba, de conformidad con el numeral discutido, con la informaci�n testimonial diligenciada como un medio preparatorio del juicio.

    Con base en estos argumentos puede decirse que el punto medular en el que estriba la contradicci�n de criterios entre los dos Tribunales Colegiados, reside en si la informaci�n testimonial desahogada como medio preparatorio del juicio, es suficiente por s� sola o no, para acreditar el contrato verbal de arrendamiento en el juicio de desahucio que se contempla en el art�culo 848 del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de M�xico.

    No resulta obst�culo a esta afirmaci�n, la tesis sustentada por el Segundo Tribunal Colegiado del Segundo Circuito, la cual, parece referirse a una hip�tesis distinta a la que aqu� se plantea, puesto que para efectos de decidir una contradicci�n de criterios debe atenderse especialmente a la sentencia que le dio origen y no simplemente a la tesis redactada que en el caso especial resulta incorrecta o confusa al realizar afirmaciones que no se sostuvieron en la ejecutoria de m�rito.

    Cobra aplicaci�n en este aspecto, el criterio sostenido por el Pleno de este M�ximo Tribunal del pa�s que a la letra refiere:

    "CONTRADICCI�N DE TESIS. CUANDO ES CONFUSA O INCOMPLETA LA TESIS REDACTADA, DEBE ATENDERSE A LA EJECUTORIA RESPECTIVA.-Si del an�lisis de una tesis y de la ejecutoria respectiva se advierte que aqu�lla resulta confusa o no refleja lo que en la ejecutoria se sostiene, para efectos de la contradicci�n debe atenderse a �sta y no a la tesis redactada, puesto que el criterio que sustenta el �rgano que resuelve se encuentra en las consideraciones de la propia resoluci�n. En esta hip�tesis, la inexactitud de la tesis en relaci�n con la ejecutoria a la que se refiere, lleva, adem�s y con independencia de la existencia o inexistencia de la contradicci�n que se hubiere denunciado, a la correcci�n de la tesis relativa, pues si a trav�s de la publicaci�n de las tesis se dan a conocer los diversos criterios que sustentan los �rganos resolutores, es l�gico que por razones de seguridad jur�dica deba corregirse y darse a conocer el verdadero criterio del juzgador que no fue reflejado con fidelidad.". Tesis que puede consultarse a foja 81 del Tomo II, correspondiente al mes de octubre de mil novecientos noventa y cinco, Novena �poca, del Semanario Judicial de la Federaci�n.

    Es decir, para analizar la postura del Segundo Tribunal Colegiado del Segundo Circuito, es necesario atender a laejecutoria que le dio origen, y no simplemente a la tesis redactada, que se apart� de las verdaderas consideraciones de la sentencia de la que eman�.

    Aclarado el punto anterior, se insiste, la cuesti�n a dilucidar ser�a si la declaraci�n testimonial desahogada, como un medio preparatorio del juicio, es suficiente, seg�n el numeral 848 del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de M�xico, para acreditar la existencia de un contrato verbal de arrendamiento o si es necesario que adem�s en forma conjunta, se desahogue un medio preparatorio del juicio, como lo es la citaci�n a la contraparte para que rinda declaraci�n bajo protesta.

    En primer t�rmino es necesario recordar el contenido del art�culo cuya interpretaci�n se discute:

    "Art�culo 848. La demanda de desocupaci�n debe fundarse en la falta de pago de m�s de dos mensualidades y se acompa�ar� con el contrato escrito del arrendamiento cuando ello fuere necesario, para la validez del acto conforme al c�digo civil. En caso de no ser necesario el contrato escrito o de haberse cumplido voluntariamente por ambos contratantes sin otorgamiento de documento, se justificar� por medio de informaci�n testimonial, prueba documental o cualquiera otra bastante como medio preparatorio del juicio."

    Seg�n se advierte prev� dos hip�tesis trat�ndose del ejercicio de la acci�n de desahucio.

    En la primera de ellas se parte del supuesto de que exista un contrato escrito de arrendamiento (hip�tesis que no nos interesa en el caso) y en la segunda se advierte la existencia de casos en que esto no fue as�, lo que hace preciso justificar el acuerdo verbal de voluntades, por otros medios de prueba espec�ficamente determinados en el art�culo en comento, tales como documentales, informaci�n testimonial u alg�n otro que resulte suficiente.

    La voluntad del legislador del Estado de M�xico fue que un arrendador, aun cuando no contara con un contrato escrito de arrendamiento, demostrara su derecho a exigir la desocupaci�n y entrega de su inmueble, justificando la existencia de un contrato verbal a trav�s de informaci�n testimonial, prueba documental o cualquier otro medio suficiente, probanzas a las que concedi� un valor de tal envergadura que cada una de ellas, podr�a ser capaz de posibilitar la comprobaci�n de la existencia de la relaci�n de arrendamiento a que nos referimos.

    La redacci�n del numeral discutido en su segunda hip�tesis que es la que nos ocupa y especialmente el hecho de que utilice la conjunci�n disyuntiva "o" que denota alternativa, permite apreciar con claridad que no exige para sus fines, el desahogo conjunto de dos o m�s de las probanzas que menciona, sino que otorga la importancia suficiente a cada una de ellas, para que aun por separado, sean capaces de demostrar la existencia de un contrato verbal de arrendamiento, siempre que se desahoguen correctamente.

    Esto debe entenderse en el sentido de que la ley impone la obligaci�n de que el desahogo de un �nico medio probatorio de los establecidos en el art�culo 848, del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de M�xico, se arregle al cap�tulo correspondiente a los medios preparatorios del juicio en general.

    La expresi�n contenida en la parte final del numeral de referencia que se refiere a "... como medio preparatorio del juicio", no quiere decir que dentro de las hip�tesis de procedencia de los medios preparatorios del juicio (a que se refiere el art�culo 520 del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de M�xico), se encuentre expresamente prevista la informaci�n testimonial para acreditar un contrato de arrendamiento que vincula a las partes en un juicio especial de desahucio, sino simplemente significa que la informaci�n testimonial que prev� el art�culo 848 de la propia legislaci�n debe desahogarse en la forma establecida para los medios preparatorios a juicio en general, lo que implica, trat�ndose de este medio de prueba, la citaci�n de la parte contraria.

    Es decir, cuando el art�culo analizado menciona a los medios preparatorios del juicio, no se refiere a ellos como un ejemplo de cualquier otro medio de prueba que adminiculado a la informaci�n testimonial, la har�a suficiente para acreditar el extremo pretendido, sino a que las probanzas que el dispositivo menciona precedentemente deber�n diligenciarse como medios preparatorios al juicio en general.

    En estas condiciones, cuando se desahogue la informaci�n testimonial a que se refiere el art�culo 848 del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de M�xico, como un medio preparatorio del juicio de desahucio, ser� posible la acreditaci�n de un contrato verbal de arrendamiento, sin que sea necesario agotar en forma conjunta alg�n medio preparatorio del juicio, pues con independencia de que sea posible diligenciarlo, lo cierto es que aquella prueba puede ser suficiente, en los t�rminos del art�culo analizado, para demostrar la premisa pretendida.

    Ahora bien, en el caso que nos ocupa fueron ofrecidas diligencias de informaci�n testimonial cuyo desahogo consider� incorrecto el Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Segundo Circuito, por lo que se hace preciso recalcar que para diligenciarse correctamente la testimonial, es necesario cumplir con los requisitos establecidos para los medios preparatorios del juicio en el cap�tulo correspondiente, eso implica que deber� citarse a la contraparte tal como se deduce de lo que disponen los art�culos 520 y 524 que dicen:

    "Art�culo 520. El juicio podr� prepararse: I. Pidiendo declaraci�n bajo protesta el que pretende demandar, de aqu�l contra quien se propone dirigir la demanda acerca de alg�n hecho relativo a su personalidad o a la calidad de su posesi�n o tenencia; si no comparece, o se niega a declarar se usar�n los medios de apremio; II. Pidiendo la exhibici�n de la cosa mueble que haya de ser objeto de la acci�n real que se trate de entablar; III. Pidiendo el legatario o cualquier otro que tenga el derecho de elegir una o m�s cosas entre varias, la exhibici�n de ellas; IV. Pidiendo el que sea heredero, coheredero o legatario la exhibici�n de un testamento; V. Pidiendo el comprador al vendedor, o el vendedor al comprador, en el caso de evicci�n, la exhibici�n de t�tulos u otros documentos que se refieran a la cosa vendida; VI. Pidiendo un socio o comunero la presentaci�n de los documentos y cuentas de la sociedad o comunidad, al consorcio o condue�o que los tenga en su poder; VII. Pidiendo el examen de testigos, cuando �stos sean de edad avanzada o se hallen en peligro inminente de perder la vida, o pr�ximos a ausentarse a un lugar con el cual sean tard�as o dif�ciles las comunicaciones y no pueda deducirse a�n la acci�n, por depender su ejercicio de un plazo o de una condici�n que no se haya cumplido todav�a; VIII. Pidiendo el examen de testigos para probar alguna excepci�n, siempre que la prueba sea indispensable y los testigos se hallen en alguno de los casos se�alados en la fracci�n anterior."

    "Art�culo 524. Las diligencias preparatorias de que se trata en las fracciones II a IV y VII y VIII del art�culo 520 se practicar�n con citaci�n de la parte contraria a quien se correr� traslado de la solicitud por el t�rmino de tres d�as y se aplicar�n las reglas establecidas para la pr�ctica de la prueba testimonial. Promovido el juicio, el tribunal, a solicitud del que hubiere pedido la preparaci�n, mandar� agregar las diligencias practicadas para que surtan sus efectos ..."

    La circunstancia de que se provea la citaci�n a la contraparte y se se�ale que "se aplicar�n las reglas establecidas para la pr�ctica de la prueba testimonial", tiene que ver necesariamente con el objetivo que se persigue, es decir, que la contraparte tenga la oportunidad de conocer los testimonios y la posibilidad de repreguntar a los testigos y con ello, de cuestionar sus dichos y su idoneidad.

    As� se desprende de las mencionadas reglas para la pr�ctica de la prueba testimonial que en su art�culo 359 menciona:

    "Art�culo 359. El examen de los testigos se har� con sujeci�n a los interrogatorios que presenten las partes, al promover esa prueba y desde luego el Juez se�alar� d�a para su recepci�n, mandando dar copia del interrogatorio a los dem�s interesados en el juicio, quienes podr�n presentar interrogatorio de repreguntas hasta en el momento en que vaya a practicarse la diligencia.-Al final del examen de cada testigo, las partes podr�n, por una sola vez y en forma oral, formularle preguntas o repreguntas, previa autorizaci�n solicitada al Juez, quien de acuerdo a su criterio podr� concederla o negarla. La autorizaci�n a una de las partes implica la autorizaci�n a la otra."

    En esta tesitura, debe concluirse que las diligencias de informaci�n testimonial, prove�das como medios preparatorios al juicio de desahucio, son suficientes para acreditar un contrato verbal de arrendamiento, siempre y cuando, claro est�, sean debidamente diligenciadas, lo que incluye la cita a la contraparte para que �sta conozca los testimonios y pueda repreguntar a los testigos.

    En otras palabras, en t�rminos de lo previsto por el numeral 848 del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de M�xico, la informaci�n testimonial ofrecida con el prop�sito de acreditar la existencia de un contrato verbal de arrendamiento dentro de un juicio especial de desahucio, puede ser prueba suficiente para acreditarlo pero es requisito indispensable, seg�n lo prev� la parte final del propio dispositivo en comento, su diligenciaci�n ajustada al cap�tulo correspondiente a los medios preparatorios del juicio en general, lo que implica necesariamente citar a la contraparte para que �sta tenga la posibilidad de repreguntar a los testigos.

    En esas condiciones debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia la tesis sostenida por esta Primera Sala que qued� redactada de la siguiente manera:

    DESAHUCIO, JUICIO ESPECIAL DE. PRUEBA PARA ACREDITAR LA EXISTENCIA DE UN CONTRATO VERBAL DE ARRENDAMIENTO CONFORME AL C�DIGO DE PROCEDIMIENTOS CIVILES DEL ESTADO DE M�XICO.-El art�culo 848 del c�digo adjetivo civil del Estado de M�xico en la parte que interesa dispone "... En caso de no ser necesario el contrato escrito o de haberse cumplido voluntariamente por ambos contratantes sin otorgamiento de documentos, se justificar� por medio de informaci�n testimonial, prueba documental o cualquier otra bastante como medio preparatorio del juicio.". De donde se sigue que en un juicio especial de desahucio, para probar la existencia de un contrato verbal de arrendamiento es suficiente la informaci�n testimonial diligenciada como medio preparatorio del juicio, lo que incluye necesariamente la citaci�n de la contraparte para que �sta pueda repreguntar a los testigos en t�rminos de lo dispuesto por el art�culo 524 del mismo ordenamiento legal, pero tambi�n puede optar por cualquier otro medio preparatorio de juicio que resulte id�neo.

    Por lo expuesto y con fundamento en los art�culos 197-A de la Ley de Amparo y 21 fracci�n VIII de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, se

    resuelve:

PRIMERO

S� existe contradicci�n entre las tesis sustentadas por los Tribunales Primero y Segundo en Materia Civil del Segundo Circuito.

SEGUNDO

Debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia la tesis elaborada por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n.

TERCERO

Rem�tase la tesis que se sustenta en la presente resoluci�n as� como la parte considerativa de la misma a la Coordinaci�n General de Compilaci�n y S.�n de Tesis para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n as� como al Pleno y a la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, los Tribunales Colegiados de Circuito y Juzgados de Distrito para su conocimiento en acatamiento a lo ordenado en el art�culo 195 de la Ley de Amparo.

N.�quese; y rem�tase testimonio de esta resoluci�n a los Tribunales Colegiados de Circuito, y en su oportunidad, arch�vese el expediente como concluido.

As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cuatro votos de los se�ores Ministros: J.V.C. y C., J.� de Jes�s G.�o P. (ponente), O.S.C. de G.�a V. y presidente H.R.P.. Ausente el M.J.N.S.M..

Nota: Las tesis de rubros: "DESAHUCIO. LA EXISTENCIA DEL CONTRATO DE ARRENDAMIENTO, SI NO CONSTA POR ESCRITO, DEBE JUSTIFICARSE POR MEDIO DE LA DECLARACI�N DEL DEMANDADO Y NO MEDIANTE UNA INFORMACI�N TESTIMONIAL (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE M�XICO)." y "ARRENDAMIENTO. EL ACREDITAMIENTO A TRAV�S DE LA INFORMACI�N TESTIMONIAL COMO MEDIO PREPARATORIO AL JUICIO DE DESAHUCIO, REQUIERE DE CITACI�N DE PARTE INTERESADA (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE M�XICO).", citadas en esta ejecutoria, aparecen publicadas en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, T.V., octubre de 1998, p�gina 1137, tesis II.2o.C.106 C, y T.V., octubre de 1997, p�gina 726, tesis II.1o.C.147 C, respectivamente.