Ejecutoria num. 1a./J. 48/99 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26828082

Ejecutoria num. 1a./J. 48/99 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 48/99
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Octubre de 1999
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 100/98. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO Y EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO CIRCUITO.SERVIDUMBRE DE PASO, PERSONAS QUE PUEDEN EJERCER LA ACCIÓN CONFESORIA.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 100/98. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL CUARTO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO Y EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL D�CIMO CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

SEGUNDO

El Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Circuito, en Villahermosa, Tabasco, al resolver el amparo directo 216/94 civil, promovido por M.�a G.F.�ndez D�az, por su propio derecho, en lo que interesa sustent� las siguientes consideraciones:

CUARTO.-Son infundados los conceptos de violaci�n transcritos, dadas las consideraciones que a continuaci�n se pasan a exponer.-M.�a G.F.�ndez D�az (quejosa) y otros, promovieron en la v�a sumaria civil servidumbre de paso en contra de la empresa Constructora Ipasa, Ingenier�a P.�a, Asesor�a y Servicios Industriales, S.A. de C.V., haciendo valer entre otras cosas, la declaraci�n por sentencia firme de que los terrenos ubicados en la colonia Primavera, que fueron parte del terreno con superficie original de 7-69-28 hect�reas, propiedad de D.L.P.�rez y del que se segregaron los terrenos de los que dijeron ser propietarios, ten�an a su favor un derecho real de servidumbre de paso, en virtud de que dicha servidumbre la adquirieron por escrituras p�blicas; as� como la orden de cese de la violaci�n de ese derecho real constituido a favor de sus predios y que viene a ser el �nico acceso posible a los mismos (fojas 1, 3 y 5 de autos).-Por sentencia de catorce de mayo de mil novecientos noventa y tres, dictada en el expediente n�mero 137/92, relativo al juicio sumario civil de servidumbre legal de paso, radicado con motivo de la demanda descrita, el Juez natural declar� que la acci�n intentada hab�a sido improcedente y dejaron a salvo de los actores sus derechos para ejercitarlos en la v�a y forma procedentes, con base en que aqu�llos no acreditaron durante el juicio que fueran propietarios de los predios se�alados como dominantes en relaci�n al gravamen que constituye la servidumbre de paso, lo que deven�a indispensable en virtud de que la demostraci�n del derecho de propiedad ata�e a la procedencia de la acci�n y no a su ejercicio (fojas 253 vuelta y 254).-Inconformes, los actores interpusieron el recurso de apelaci�n, registr�ndose el toca 919/93, del �ndice de la Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia del Estado, mediante el cual por sentencia de diez de febrero de mil novecientos noventa y cuatro se confirm� la sentencia definitiva de primer grado, en atenci�n a que no acreditaron la propiedad de los inmuebles sobre los cuales ped�an que se declarara la existencia de una servidumbre de paso, siendo que era requisito indispensable que hubieran demostrado que eran titulares de un derecho real; ya que si bien M.�a G.F.�ndez D�az hab�a exhibido una certificaci�n notarial en la que se hab�a hecho constar que la escritura p�blica n�mero 4298, volumen 125, deducida de la compraventa que celebr� en relaci�n al predio urbano ubicado en la calle sin nombre de la colonia Primavera de esta ciudad, se encontraba en tr�mite, dicha constancia ning�n beneficio le otorgaba para acreditar legalmente su propiedad, porque carec�a del nombre del vendedor, de las declaraciones de los otorgantes, de los antecedentes del �ltimo t�tulo de propiedad, de los datos de inscripci�n en el Registro P�blico para esclarecer si sobre el inmueble pesaba alg�n gravamen y, de la personalidad de los comparecientes al acto de compraventa; las diversas constancias aportadas por los coautores eran copias fotost�ticas de sus respectivas escrituras, que por consiguiente carec�an de todo valor probatorio, m�xime que a pesar de que la juzgadora los previno para que ofrecieran los originales o copias debidamente certificadas, aqu�llos no cumplieron con tal condici�n; que aunque el fallo del inferior deven�a incongruente al determinar por una parte que la acci�n intentada por los actores no proced�a por no haber acreditado su derecho de propiedad y por otra parte que la acci�n no hab�a sido probada porque los predios propiedad de los actores s� ten�an acceso a la v�a p�blica de acuerdo con el informe del jefe de Departamento de Catastro y de Impuesto Predial, tal inconformidad resultaba fundada pero irrelevante, porque en realidad los actores probaron ser los propietarios de los inmuebles en cuyo favor pretend�an que se declarara la existencia de la servidumbre, evidenciando as� la improcedencia de la acci�n, que hac�a imposible el estudio del fondo del negocio judicial.-Pues bien, contrario a lo alegado por la aqu� quejosa M.�a G.F.�ndez D�az, la sentencia anterior se encuentra apegada a derecho. Esto es as�, en virtud de que en efecto no demostr� ser propietaria del inmueble en cuyo favor pretendi� que se declarara la existencia de la servidumbre legal de paso reclamada, ya que la certificaci�n notarial a que alude, visible a fojas dieciocho de autos, deviene por s� sola insuficiente para acreditar de manera contundente el se�alado extremo, dado que como dijo la Sala, carece de los datos indispensables para el debido reconocimiento del exigido derecho de propiedad, como son el nombre del vendedor, las declaraciones de los otorgantes, los antecedentes del �ltimo t�tulo de propiedad, inscripci�n en el Registro P�blico para conocer si sobre el inmueble motivo de la operaci�n pesaba alg�n gravamen, m�xime que en el propio escrito inicial hicieron hincapi� en que la servidumbre legal de paso reclamada la hab�an adquirido por escritura p�blica al obtener supuestamente la propiedad de los inmuebles en cuyo favor pretend�an que se declarara la existencia de la servidumbre y, de la personalidad de los comparecientes al acto de compraventa; todo lo cual resulta necesario en virtud de que trat�ndose de contratos de compraventa la ley exige determinada formalidad externa y, mientras dicho contrato no revista esa forma no puede producir efectos frente a terceros, sino s�lo entre las partes que intervinieron y, tendr� eficacia demostrativa en la medida en que conste en forma aut�ntica o pueda ser comprobado debidamente para hacerlo valer. No basta entonces para la validez de los contratos de compraventa la sola certificaci�n notarial, de que se llev� a cabo la operaci�n y de que la escritura correspondiente se encuentra en tr�mite, sino que es menester que el contrato conste de manera fehaciente y sea otorgado en escritura p�blica que el notario deber� levantar en su protocolo, ya que la certificaci�n notarial ni siquiera re�ne la calidad de contrato privado y, menos a�n tiene esos alcances.-As� las cosas, resulta intrascendente la circunstancia de que la constancia de m�rito haya o no sido objetada por la parte contraria, pues el estudio de la acci�n es de orden p�blico y la controviertan o no las partes debe analizarse, al tenor de la jurisprudencia n�mero 18, consultable en la p�gina 25, de la Segunda Parte del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1988, de voz: ?ACCI�N. ESTUDIO OFICIOSO DE SU IMPROCEDENCIA.-La improcedencia de la acci�n, por falta de uno de sus requisitos esenciales, puede ser estimada por el juzgador, aun de oficio, por ser de orden p�blico el cumplimiento de las condiciones requeridas para la procedencia de dicha acci�n.?.-En lo relativo a que la Sala hizo una incorrecta apreciaci�n de los agravios planteados en relaci�n con la incongruencia de la sentencia de primer grado cabe decir, que los conceptos de violaci�n hechos valer al respecto, adem�s de que no son muy claros y precisos, se estiman irrelevantes, porque como dijo la Sala responsable la incongruencia del Juez natural de declarar por una parte pr�cticamente acreditada la propiedad de los coautores de la quejosa, en relaci�n con los inmuebles en cuyo favor pretend�an la servidumbre y, por la otra de tener por demostrado que los predios en cuesti�n s� ten�an acceso a la v�a p�blica, estudiando en esta forma el fondo del negocio, no puede llegar al extremo de pasar por alto la improcedencia de la acci�n intentada, puesto que al margen de tales argumentos del Juez natural, lo cierto es que la aqu� quejosa no demostr� con prueba id�nea ser la propietaria del inmueble tantas veces referido.-Por �ltimo, en cuanto a que la Sala Civil no ten�a por qu� haber analizado la propiedad de los inmuebles sino �nicamente la posesi�n, cabe responder que no tiene raz�n la quejosa, cuenta habida que las servidumbres constituyen desmembramientos precisamente de la propiedad, pues son derechos y grav�menes reales o tambi�n llamados cargas predispuestas a favor de un predio, de tal forma que revelan un poder jur�dico ejercitable directa e inmediatamente sobre una cosa para su aprovechamiento parcial, que es oponible a todo mundo como sujeto universal pasivo y a un sujeto pasivo determinado, o sea el due�o del predio sirviente. La verdad jur�dica s�lo es una; el derecho se otorga y se impone exclusivamente a los propietarios, esto es: del predio dominante y del predio sirviente.-Lo anterior se desprende del art�culo 1057 del C�digo Civil del Estado, dado que dispone que la servidumbre es un gravamen real impuesto sobre un inmueble en beneficio de otro perteneciente a distinto due�o; as� como del 1097 y dem�s relativos del citado ordenamiento, que establece que el propietario de una finca o heredad enclavada entre otras ajenas sin salida a la v�a p�blica, tiene derecho de exigir paso, para el aprovechamiento de aqu�lla por las heredades vecinas, sin que sus respectivos due�os puedan reclamarle otra cosa que una indemnizaci�n equivalente al perjuicio que les ocasione este gravamen.-Luego, es de estimarse que para que exista una servidumbre legal de paso debe demostrarse en primer orden, como elemento de la acci�n intentada, ser propietario de una finca, pues dada su naturaleza real s�lo puede concebirse en relaci�n con quien ejerce sobre un inmueble un derecho de la misma �ndole, quedando en segundo t�rmino el demostrar, por supuesto, los dem�s elementos que la hacen procedente, como son que dicha finca se encuentra enclavada entre otras ajenas y que la misma, no tiene salida a la v�a p�blica. No debe olvidarse que la propiedad, por ser un derecho real est� protegida por acciones, pues la posesi�n en cambio, por ser un estado de hecho, goza de protecci�n mediante los llamados interdictos. La servidumbre entonces, se impone como una limitaci�n al derecho de propiedad y como un medio para establecer la mayor equidad y para evitar el mayor perjuicio entre propietarios, �nicamente procurando armonizar claro est� sus derechos y obligaciones.-A mayor abundamiento, si como en el caso, la actora asegur� que el derecho real de servidumbre de paso constituido a favor de su predio, lo adquiri� por escritura p�blica, pues en ella se pact�, es indiscutible que debi� probar plenamente el t�tulo constitutivo de la misma (su causa), toda vez que al que pretende tener derecho a una servidumbre toca probar, incluso aunque est� en posesi�n de ella, el t�tulo en virtud del cual la goza.

TERCERO

El Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver el amparo directo DC-4724/98, promovido por F.B.Z. y A.G.�rrez L., sustent� las siguientes consideraciones:

"QUINTO.-Son inatendibles los conceptos de violaci�n.-Es fundada, pero inoperante la parte inicial del primero de ellos, donde se alega que la responsable no acat� la tesis del rubro: ?SERVIDUMBRE DE PASO. DERECHO DE PROPIEDAD SOBRE EL INMUEBLE EN CUYO FAVOR SE DEMANDA, REQUISITO INDISPENSABLE PARA LA PROCEDENCIA DE LA ACCI�N DE LA.?. Pues debe se�alarse que aun cuando efectivamente la Sala no atendi� el contenido de esa tesis, en el sentido de considerar como elemento esencial de la acci�n intentada, que el actor sea el propietario del predio dominante, esto no causa agravio a la ahora impetrante de garant�as, ya que este tribunal considera que no s�lo siendo propietario, sino tambi�n poseedor del predio dominante, ha lugar a intentar la acci�n de servidumbre de paso legal. Previamente al estudio de la normatividad vigente, es necesario recordar, seg�n lo explica J.A.M.G.�lez, en la obra: Diccionario Jur�dico Mexicano, tomo VIII, M�xico, 1984, que mediante la instituci�n de servidumbre, en el derecho romano se impon�a una limitaci�n a la propiedad, y �sta pod�a ser de car�cter real o personal.-La segunda se daba en beneficio de una persona determinada, en tanto que la primera se constitu�a sobre otro inmueble y nunca contra su propietario o alguna persona determinada. Actualmente, el doctor I.G.G. y el licenciado J.A.M.G.�lez, al comentar el art�culo 1097 del C�digo Civil, de id�ntico texto al actual en la obra: C�digo Civil para el Distrito Federal en Materia Com�n y para toda la Rep�blica en Materia Federal comentado, tomo II, M�xico, 1988, expresaron a la letra: ?Las nuevas disposiciones dictadas por la SAHOP ya no consideran como mera facultad dispositiva del due�o del predio dominante la exigencia de un corredor de acceso, sino que ello se establece como obligaci�n del due�o del predio sirviente incluso antes de la constituci�n misma de la propiedad.?.-En este contexto, puede deducirse f�cilmente que la servidumbre es un derecho real que se instituye sobre un bien inmueble respecto de otro, lo cual quiere decir que no se lleva a cabo en atenci�n a los due�os de los predios colindantes, sino en consideraci�n a la necesidad de que un predio deba tener acceso a la v�a p�blica para su debido aprovechamiento; derecho que una vez establecido persistir�, aun cuando sean diferentes los due�os o poseedores.-Ahora bien, en la actualidad es raro que un predio urbano pueda quedar enclavado en medio de otros sin acceso a la v�a p�blica, ya que efectivamente, antes de lotificarse o seccionarse un predio, se planifican por parte de las autoridades correspondientes, los accesos y vialidades id�neas para la lotificaci�n o fraccionamiento, lo cual tiene justificadas razones, ya sea en el �rea urbana o rural, pues en el primer caso permitir� una mayor comodidad a sus habitantes, y en el segundo, adem�s, dar� lugar a un mejor aprovechamiento del predio, ya se trate de tierras de cultivo, de pastoreo, etc�tera.-Actualmente, la instituci�n en comento ha evolucionado a tal grado, que efectivamente el titular del predio sirviente no puede oponerse. En caso de que as� se declare, al establecimiento de la servidumbre de paso, y �nicamente tiene derecho a la indemnizaci�n correspondiente, tal como se desprende del art�culo 1097 del C�digo Civil del Distrito Federal, que se�ala literalmente: ?El propietario de una finca o heredad enclavada entre otras ajenas sin salida a la v�a p�blica, tiene derecho de exigir paso, para el aprovechamiento de aqu�lla por las heredades vecinas, sin que sus respectivos due�os puedan reclamarle otra cosa que una indemnizaci�n equivalente al perjuicio que les ocasione este gravamen.?.-De dicho numeral se observa que se halla impl�cita la idea de que el predio enclavado pueda ser aprovechado mediante el establecimiento de una servidumbre de paso en perjuicio de alguno de los predios vecinos; sin embargo, debe hacerse notar que tal numeral se refiere al propietario del predio dominante, sin tomar en cuenta que este derecho se establece en atenci�n a la necesidad de paso para que un predio sea aprovechado, y por ende, debe interpretarse que no s�lo el propietario puede ejercitar la acci�n, sino tambi�n el poseedor originario, pues por otra parte el precepto no lo proh�be.-En este aspecto es claro el C�digo de Procedimientos Civiles del Distrito Federal, que en su art�culo 11, establece: ?Compete la acci�n confesoria al titular del derecho real inmueble y al poseedor del predio dominante que est� interesado en la existencia de la servidumbre. Se da esta acci�n contra el tenedor o poseedor jur�dico que contrar�a el gravamen para que se obtenga el reconocimiento, la declaraci�n de los derechos y obligaciones del gravamen y el pago de frutos, da�os y perjuicios, en su caso, y se haga cesar la violaci�n. Si fuere la sentencia condenatoria, el actor puede exigir del reo que afiance el respeto del derecho.?.-Como puede observarse, el c�digo adjetivo aventaja al sustantivo, ya que el legislador consider� en el primero, que tanto el titular del derecho real inmueble como el poseedor del predio dominante, interesado en la existencia de la servidumbre, pueden ejercitar la acci�n confesoria, lo que es obvio si se atiende, sobre todo en el caso de predios rurales, a que se exploten los recursos que deriven del predio, y m�s a�n, porque el derecho se establece en atenci�n a la explotaci�n econ�mica del bien y no a las personas titulares de los inmuebles.-La precitada idea se halla corroborada por el jurista E.P., quien en su obra: Tratado de las Acciones Civiles, comentarios al C�digo de Procedimientos Civiles, M�xico, 1981, p�gina 181, expresa a la letra: ?... Compete igualmente la acci�n confesoria en los casos de servidumbre, al poseedor del predio dominante que est� interesado en la existencia de la servidumbre. En este caso, puede intentar la acci�n no s�lo el due�o del predio dominante, sino el usufructuario, el arrendatario o el simple depositario.?.-Es de concluirse entonces, que de la interpretaci�n arm�nica de los c�digos sustantivo y adjetivo civiles, se desprende que la acci�n para reclamar el establecimiento de una servidumbre de paso, se concede tanto al propietario como al poseedor del predio dominante, de ah� que este �rgano jurisdiccional no comparte el criterio del Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Circuito, consultable en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, Tomo XIV-Septiembre, p�gina 438, del rubro: "?SERVIDUMBRE DE PASO. DERECHO DE PROPIEDAD SOBRE EL INMUEBLE EN CUYO FAVOR SE DEMANDA, REQUISITO INDISPENSABLE PARA LA PROCEDENCIA DE LA ACCI�N DE LA.?.-En virtud de lo anterior, al suscitarse la contradicci�n de tesis en los t�rminos del art�culo 197-A de la Ley de Amparo, y como se actualiza la hip�tesis prevista en la fracci�n VIII del art�culo 21 de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, atento que ambos criterios se sustentan en juicios de amparo procede realizar la denuncia correspondiente, por conducto del presidente del tribunal, para cuya sustanciaci�n debe enviarse el toca en que se act�a.-Son fundadas, pero inoperantes las alegaciones restantes del concepto de queja en comento, as� como los iniciales del segundo, ya que en s�ntesis se refieren a que la responsable no toma en cuenta que, en v�a de agravios, se le hizo notar que se da indebido valor al contrato base de la acci�n, pues se trata de un simple recibo de compraventa respecto de un terreno, el cual en ninguna de sus colindancias menciona a los enjuiciados; el nombre de L.G.T., quien les vendi�, o el terreno propiedad de aqu�llos. Adem�s, tal documento no puede surtir efectos contra terceros, porque consigna un acto traslativo de dominio y por ello debi� haberse celebrado con los requisitos legales establecidos para la celebraci�n de la compraventa.-Tales alegaciones son fundadas, ya que como efectivamente lo se�alan los ahora quejosos, la Sala responsable �nicamente consider� el contrato privado de compraventa exhibido por los actores, en el que se indican las medidas y colindancias del inmueble del que �stos se dicen propietarios, y estableci� que debe tenerse a los actores como propietarios del predio dominante, a pesar de que el contrato a�n no se encuentra inscrito en el Registro P�blico de la Propiedad, ya que la inscripci�n no es constitutiva de derechos, pues esto es resultado de la operaci�n de compraventa; sin embargo, aqu�lla no razon� por qu� deber�a otorgarse valor al documento base de la acci�n para acreditar la propiedad de los actores, no obstante que es un documento privado realizado entre terceros, con el cual no estuvieron conformes los ahora quejosos, seg�n lo expresaron en v�a de agravios.-Pero a pesar delo anterior, tales argumentos son inoperantes para conceder el amparo solicitado, ya que de las constancias existentes en autos, si bien es cierto, no se aprecia ninguna prueba que acredite eficazmente la propiedad de los actores respecto del predio dominante, tambi�n lo es que se desahog� la prueba testimonial a cargo de L.E.T. y M.E.G., ofrecida por la parte enjuiciante, as� como la rendida por H.C.G.�rrez y J.A.J.R., ofrecida por la parte demandada, de las que se desprende que los actores son poseedores del predio dominante, sin que se haya dado motivo para que tales declaraciones pudieran ser desestimadas, lo cual da como resultado que los enjuiciantes estuvieran legitimados para intentar la acci�n motivo del juicio natural; esto, independientemente del valor que pueda tener el documento en que la Sala sustent� su consideraci�n de tenerlos como propietarios del predio dominante.-Es aplicable en la especie la tesis de jurisprudencia 170, sustentada por la otrora Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, consultable en el Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1995, T.V., Materia Com�n, a p�g. 114, del siguiente rubro: ?CONCEPTOS DE VIOLACI�N FUNDADOS, PERO INOPERANTES.? (la transcribe).-Por �ltimo, es inoperante el argumento final del segundo concepto de violaci�n, en el que se expresa que la responsable valora incorrectamente el contenido del contrato privado de compraventa de diez de octubre de mil novecientos noventa y uno, mediante el que los enjuiciados adquirieron el terreno que se pretende sirviente en el juicio natural, y que compraron a L.G.T., quien supuestamente era el propietario del predio dominante, toda vez que dicho contrato no establece que el predio adquirido colinde con el de los actores; esto es as�, pues debe se�alarse que el Juez de primera instancia consider� que la servidumbre de paso demandada, era de establecerse en el predio propiedad de los enjuiciados, con base en la prueba pericial desahogada, lo que se corrobor� con la inspecci�n judicial realizada a los inmuebles dominante y sirviente, en diligencia de cuatro de diciembre de mil novecientos noventa y siete; y por su parte la autoridad responsable confirm� la sentencia apelada y por ende las consideraciones en que �sta se sustent�; y para ello determin� que los agravios mediante los cuales se combati� la valoraci�n a las probanzas en comento, eran ineficaces, al no realizarse un razonamiento l�gico-jur�dico, en el que se ilustrara el incorrecto valor que se les otorg�; en tanto que en esta v�a de amparo directo, no se combatieron las consideraciones de m�rito, mediante los conceptos de violaci�n que exponen los impetrantes de garant�as, ya que �nicamente insisten, como lo hicieron en el segundo agravio, en que no se dio la correcta valoraci�n al contrato ya referido, ya que mediante �ste se demuestra que los inmuebles motivo del juicio no son vecinos contiguos, y en consecuencia no hab�a lugar a la determinaci�n de la servidumbre de paso demandada, sin embargo no ilustra por qu� el documento de m�rito da lugar a desestimar las pruebas pericial y de inspecci�n judicial ya se�aladas.-Es aplicable en la especie la tesis de jurisprudencia 699, que comparte este �rgano jurisdiccional, sustentada por el Primer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, consultable en el Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1995, T.V., Materia Com�n, a p�g. 470, del siguiente tenor: ?CONCEPTOS DE VIOLACI�N INATENDIBLES, SI NO RAZONAN CONTRA EL ACTO IMPUGNADO.? (la transcribe).-Al ser inatendibles los conceptos de violaci�n y no haber motivo para suplir la deficiencia de la queja, procede negar el amparo solicitado."

CUARTO

El art�culo 197-A, primer p�rrafo de la Ley de Amparo, dispone:

"Cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, los Ministros de la Suprema Corte de Justicia, el procurador general de la Rep�blica, los mencionados tribunales o los Magistrados que los integren, o las partes que intervinieron en los juicios en que tales tesis hubieran sido sustentadas, podr�n denunciar la contradicci�n ante la Suprema Corte de Justicia, la que decidir� cu�l tesis debe prevalecer. El procurador general de la Rep�blica, por s� o por conducto del agente que al efecto designe, podr�, si lo estima pertinente, exponer su parecer dentro del plazo de treinta d�as."

En la especie, los treinta d�as para que el procurador general de la Rep�blica emitiera su parecer en relaci�n con la contradicci�n a estudio, comenzaron a correr el treinta de noviembre de mil novecientos noventa y ocho y terminaron el trece de enero de mil novecientos noventa y nueve, descont�ndose por inh�biles 5, 6, 12, 13, 19, 20, 25, 26 y 27 de diciembre, 1o., 2, 3, 9 y 10 de enero.

Consecuentemente, como en el caso el procurador general de la Rep�blica se abstuvo de exponer por s� o por conducto de uno de los agentes del Ministerio P�blico Federal, su parecer en relaci�n a la presente contradicci�n de tesis, debe entenderse que no estim� pertinente intervenir en este asunto, en virtud de que la facultad que le concede el art�culo acabado de transcribir es potestativa y no obligatoria, lo que implica, que procede se dicte la resoluci�n que corresponda sin la opini�n de m�rito.

QUINTO

Por raz�n de m�todo debe estudiarse en primer lugar, si en el caso concurren o no los supuestos de contradicci�n y, por ende, si en la especie existe o no materia para resolver la presente denuncia.

El an�lisis de los criterios sustentados por los Tribunales Colegiados referidos en los juicios de amparo que se han hecho m�rito, revela la contradicci�n de tesis denunciada, que se produce porque mientras el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, en el Distrito Federal, al resolver el amparo directo DC-4724/98, promovido por F.B.Z. y A.G.�rrez L., sostiene que en trat�ndose de servidumbre de paso, debe entenderse de la interpretaci�n arm�nica de los art�culos 1097 del C�digo Civil y 11 del C�digo de Procedimientos Civiles ambos para el Distrito Federal, que la acci�n para reclamar el establecimiento de la servidumbre de paso se concede tanto al propietario como al poseedor del predio dominante, lo que se dice resulta evidente, sobre todo en el caso de predios rurales, ya que el derecho se establece en atenci�n a la explotaci�n econ�mica del bien y no a las personas titulares de derechos sobre los inmuebles.

Por su parte el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Circuito, en Villahermosa, Tabasco, al resolver el amparo directo 216/94 civil, sostuvo que para que exista una servidumbre legal de paso debe demostrarse en primer orden, como elemento de la acci�n intentada, ser propietario de la finca, pues dada su naturaleza real s�lo puede concebirse un derecho de la misma �ndole, quedando en segundo t�rmino el demostrar los dem�s elementos que la hacen procedente, como son el que dicha finca se encuentre enclavada entre otras ajenas y que la misma, no tenga salida a la v�a p�blica.

Como puede apreciarse, en el presente asunto existen al resolver los negocios jur�dicos oposici�n de criterios jur�dicos, en los que se controvierte la misma cuesti�n esencial relativa a la procedencia de la acci�n intentada cuando se trata de servidumbres de paso y por virtud de la cual se adoptan posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; puesto que el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, refiere que de una interpretaci�n arm�nica de los art�culos 1097 del C�digo Civil y 11 del C�digo de Procedimientos Civiles ambos del Distrito Federal, se desprende que la acci�n para reclamar el establecimiento de una servidumbre de paso se concede tanto al propietario como al poseedor del predio dominante, en tanto que el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Circuito, alude a que para que exista una servidumbre de paso debe demostrarse en primer lugar, como elemento indispensable de la acci�n intentada, ser propietario de una finca y posteriormente los dem�s elementos, no se trata s�lo de contradicciones accidentales o secundarias dentro de los fallos que originan la denuncia, pues se examina el problema jur�dico, para finalmente establecer dichos �rganos jurisdiccionales criterios antag�nicos, por lo que se confirma que existe la contradicci�n que permite entrar a su estudio, adem�s de haberse plasmado tales criterios en las tesis que emitieron los referidos Tribunales Colegiados, Cuarto en Materia Civil del Primer Circuito y Primero del D�cimo Circuito, respectivamente, al tenor de los siguientes rubros: "SERVIDUMBRE DE PASO. PERSONAS QUE PUEDEN EJERCITAR LA ACCI�N CONFESORIA." y "SERVIDUMBRE DE PASO. DERECHO DE PROPIEDAD SOBRE EL INMUEBLE EN CUYO FAVOR SE DEMANDA, REQUISITO INDISPENSABLE PARA LA PROCEDENCIA DE LA ACCI�N.", lo que corrobora la existencia de criterios opuestos de los �rganos colegiados al resolver sobre un mismo punto de derecho, provenientes del examen de los mismos elementos.

Sirve de apoyo a lo anterior la jurisprudencia 178, de la anterior Cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visible en la p�gina 120, del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1995, T.V. y tesis aislada n�mero LIII/95, sostenida por el Pleno de este Alto Tribunal consultable en la p�gina 69 del Tomo II, correspondiente al mes de agosto de mil novecientos noventa y cinco, del Semanario Judicial de la Federaci�n que respectivamente en su texto se�alan:

"CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA.-De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia, o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) Que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y c) Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos."

"CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA QUE PROCEDA LA DENUNCIA BASTA QUE EN LAS SENTENCIAS SE SUSTENTEN CRITERIOS OPUESTOS.-Los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal, 197 y 197-A de la Ley de Amparo, establecen el procedimiento para dirimir las contradicciones de tesis que sustenten los Tribunales Colegiados de Circuito o las S. de la Suprema Corte. El vocablo ?tesis? que se emplea en dichos dispositivos debe entenderse en un sentido amplio, o sea, como la expresi�n de un criterio que se sustenta en relaci�n con un tema determinado, por los �rganos jurisdiccionales en su quehacer legal de resolver los asuntos que se someten a su consideraci�n, sin que sea necesario que est� expuesta de manera formal, mediante una redacci�n especial, en la que se distinga un rubro, un texto, y datos de identificaci�n del asunto en donde se sostuvo, ni menos a�n, que constituya jurisprudencia obligatoria, en los t�rminos previstos por los art�culos 192 y 193 de la Ley de Amparo, porque ni la Ley Fundamental ni la ordinaria en alguno de sus preceptos, establecen esos requisitos. Por lo tanto para denunciar una contradicci�n de tesis, basta con que se hayan sustentado criterios opuestos sobre la misma cuesti�n por S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o Tribunales Colegiados de Circuito, en resoluciones dictadas en asuntos de su competencia."

A ese respecto, y tomando en cuenta lo anteriormente expuesto, es correcta la apreciaci�n que hace el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, en el Distrito Federal, al sostener que una interpretaci�n arm�nica de los art�culos 1097 del C�digo Civil y 11 del C�digo de Procedimientos Civiles ambos del Distrito Federal, se desprende que la acci�n para reclamar el establecimiento de una servidumbre de paso se concede tanto al propietario como al poseedor del predio dominante.

Para respaldar esta postura es menester remontarse a los diversos conceptos jur�dicos y al contenido de los preceptos legales que se refieren con antelaci�n a efecto de sostener el criterio plasmado.

As�, los art�culos 1097 del C�digo Civil y 11 del C�digo de Procedimientos Civiles ambos para el Distrito Federal, refieren en su orden, lo siguiente:

"Art�culo 1097. El propietario de una finca o heredad enclavada entre otras ajenas sin salida a la v�a p�blica, tiene derecho de exigir paso, para el aprovechamiento de aqu�lla por las heredades vecinas, sin que sus respectivos due�os puedan reclamarle otra cosa que una indemnizaci�n equivalente al perjuicio que les ocasione este gravamen."

"Art�culo 11. Compete la acci�n confesoria al titular del derecho real inmueble y al poseedor del predio dominante que est� interesado en la existencia de la servidumbre. Se da esta acci�n contra el tenedor o poseedor jur�dico que contrar�a el gravamen para que se obtenga el reconocimiento, la declaraci�n de los derechos y obligaciones del gravamen y el pago de frutos, da�os y perjuicios, en su caso, y se haga cesar la violaci�n. Si fuere la sentencia condenatoria, el actor puede exigir del reo que afiance el respeto del derecho."

Los preceptos transcritos refieren, en el primero, los presupuestos relativos a la servidumbre de paso, con sus caracter�sticas propias de este gravamen y en el segundo la procedencia de la acci�n confesoria y qui�nes la pueden ejercer, dentro de los que se encuentran el titular del derecho del bien inmueble y el poseedor del predio dominante, cuando se tiene inter�s en la existencia de la servidumbre.

Precisamente aqu� se abre la postura de que en trat�ndose de la servidumbre de paso, a efecto de la procedencia de la acci�n, sobre quienes pueden ejercerla, si es el caso de que se tenga el inter�s en la existencia de la servidumbre, estas personas ser�an tanto el propietario del derecho del bien como el poseedor del predio dominante; lo anterior en atenci�n a una interpretaci�n arm�nica entre los dos preceptos legales enumerados, que ampl�an la funci�n al poseedor del predio dominante para ejercer la acci�n, cuando existe el inter�s de la existencia de la servidumbre.

Es importante se�alar que el poseedor del predio dominante como persona interesada en la servidumbre de paso, su inter�s radica, en que trat�ndose de la explotaci�n de recursos que se deriven del predio, el derecho se establece en funci�n a la explotaci�n econ�mica del bien y no de las personas titulares de los inmuebles, esto es, que el gravamen de la servidumbre, como acci�n real que es, afecta a la cosa no a la persona.

Por cuanto hace al derecho de ejercer la acci�n confesoria se concede para lograr el mejor aprovechamiento de un inmueble y no en relaci�n a los propietarios del mismo, es decir, la ley impone a determinadas personas, ciertos derechos y obligaciones en raz�n y en la medida de las cosas sobre las cuales tiene derecho, �stos se pueden contraer por el hecho de adquirir un derecho real sobre una cosa, se trasmiten, al trasmitirse la cosa o el derecho real, sin necesidad del consentimiento del acreedor, por lo que, si el due�o del predio sirviente cambia, la servidumbre no se extingue, ya que se otorga en raz�n del mejor aprovechamiento de un inmueble; en conclusi�n, a pesar de que exista un cambio de propiedad en el predio sirviente, la servidumbre contin�a, ya que es inseparable de la cosa, este derecho real no sigue a las personas sino que sigue a la cosa, este beneficio puede ser aprovechado tanto por el propietario como por el poseedor del predio dominante, para la mejor utilizaci�n del predio.

Cabe hacer menci�n que tanto el art�culo 11 del C�digo de Procedimientos Civiles del Distrito Federal, como el 11 del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de Tabasco (vigente en ese momento), establecen que la acci�n confesoria se puede ejercer en contra del tenedor o poseedor jur�dico que contrar�a el gravamen, es decir, tanto el tenedor como el poseedor jur�dico de un predio sirviente pueden estorbar el ejercicio de la servidumbre y contra ellos se puede ejercer dicha acci�n; en este caso el C�digo de Procedimientos Civiles, no limita el ejercicio de la acci�n en contra del propietario �nicamente, sino que permite que se establezca tambi�n contra el poseedor, ya que �ste puede en un momento determinado perturbar el ejercicio de la servidumbre, luego, no existe justificaci�n para pretender limitarla en trat�ndose del caso que se estudia.

Ahora bien, cabe hacer menci�n que en trat�ndose de la acci�n confesoria, los efectos de �sta se hacen consistir, no solamente en obtener el reconocimiento o la declaraci�n de los derechos y obligaciones del gravamen, sino tambi�n que el propio poseedor del predio dominante invocando el derecho de car�cter real, pueda tener el pleno goce de la servidumbre existente.

Sin que pase desapercibido para esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que la servidumbre no deja de ser un gravamen real impuesto sobre un inmueble en beneficio de otro perteneciente a distinto due�o; en esas circunstancias, se involucran dos predios de los cuales al trav�s de la doctrina y la propia ley, se han denominado predio dominante y predio sirviente, refiriendo el primero a aquel inmueble a cuyo favor est� constituida la servidumbre y el segundo a aquel que sufre precisamente la servidumbre.

Consecuentemente, esta Primera Sala por las razones que se expresan, con fundamento en lo dispuesto en el art�culo 195 de la Ley de Amparo, sostiene la tesis que debe quedar redactada con el siguiente rubro y texto:

SERVIDUMBRE DE PASO, PERSONAS QUE PUEDEN EJERCER LA ACCI�N CONFESORIA.-Entendida la servidumbre como un derecho real que se impone sobre un bien inmueble respecto de otro, en consideraci�n a la necesidad de que un predio tenga acceso a la v�a p�blica para su debido aprovechamiento, pues bien, de la interpretaci�n arm�nica de los art�culos 1097 del C�digo Civil y 11 del C�digo de Procedimientos Civiles, ambos para el Distrito Federal, debe entenderse, que la acci�n para reclamar el establecimiento de una servidumbre de paso se concede tanto al propietario como al poseedor del predio dominante, y no tan s�lo al due�o como lo dispone el primer numeral mencionado, sino como lo prev� el segundo, que contempla no s�lo al titular del derecho real inmueble sino tambi�n al poseedor del predio dominante. Sobre todo en el caso de predios rurales, ya que el derecho se establece en atenci�n a la explotaci�n econ�mica del bien y no a las personas titulares de derechos sobre los inmuebles y sin perder de vista que los efectos de la acci�n confesoria, se hacen consistir, no solamente en obtener el reconocimiento o la declaraci�n de los derechos y obligaciones del gravamen, sino que tambi�n que el propio poseedor del predio dominante invocando el derecho de car�cter real, pueda tener el pleno goce de la servidumbre existente.

Por lo expuesto y con fundamento en los art�culos 197-A de la Ley de Amparo y 21 fracci�n VIII de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, se resuelve:

PRIMERO

S� existe contradicci�n entre las tesis sustentadas por los Tribunales Colegiados, Cuarto en Materia Civil del Primer Circuito en el Distrito Federal y Primero del D�cimo Circuito, con residencia en Villahermosa, Tabasco, al resolver los juicios de amparo directo DC-4724/98 y 216/94 civil, promovidos por F.B.Z. y A.G., y M.�a G.F.�ndez D�az, respectivamente.

SEGUNDO

Se declara que debe prevalecer la tesis sustentada por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en los t�rminos precisados en esta resoluci�n, sin que se afecte la situaci�n jur�dica concreta derivada del juicio en que incurri� la contradicci�n.

TERCERO

Con testimonio de la presente resoluci�n, h�gase del conocimiento de los Tribunales Colegiados que se mencionan, la decisi�n de esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, para los efectos legales conducentes; y,

N.�quese; rem�tase el texto de la tesis jurisprudencial a que se refiere la parte final del considerando �ltimo de la presente resoluci�n al Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, para su publicaci�n; as� como a los �rganos jurisdiccionales que menciona la fracci�n III, del art�culo 195 de la Ley de Amparo para su conocimiento, y en su oportunidad arch�vese el expediente como asunto concluido.

As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n por unanimidad de cuatro votos de los se�ores Ministros Jos� de Jes�s G.�o P., J.N.S.M. (ponente), O.S.C. de G.�a V. y presidente en funciones J.V.C. y C.. Ausente el se�or M.H.R.P..

Nota: Las tesis de rubros: "SERVIDUMBRE DE PASO. PERSONAS QUE PUEDEN EJERCITAR LA ACCI�N CONFESORIA." y "SERVIDUMBRE DE PASO. DERECHO DE PROPIEDAD SOBRE EL INMUEBLE EN CUYO FAVOR SE DEMANDA, REQUISITO INDISPENSABLE PARA LA PROCEDENCIA DE LA ACCI�N.", citadas en esta ejecutoria, aparecen publicadas en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, T.V., noviembre de 1998, p�gina 577, tesis I.4o.C.25 C y en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, Tomo XIV septiembre de 1994, p�gina 438, tesis X.1o.49 C, respectivamente.