Ejecutoria num. 1a./J. 27/98 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26828943

Ejecutoria num. 1a./J. 27/98 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 27/98
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Mayo de 1998
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 76/97. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO NOVENO CIRCUITO.RECONVENCIÓN, IMPROCEDENCIA DE LA, EN JUICIOS EJECUTIVOS MERCANTILES.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 76/97. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL D�CIMO NOVENO CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

SEGUNDO

Las consideraciones de las ejecutorias pronunciadas por los Tribunales Colegiados de Circuito mencionados, que dieron origen a la denuncia de contradicci�n, son las siguientes:

Ejecutoria del amparo directo 426/94, promovido por E.C.Y., pronunciada por el Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito:

"CUARTO.-Los antecedentes del caso son los siguientes.

"Por escrito presentado el quince de enero de mil novecientos noventa y dos, ante el J. D�cimo de lo Civil de esta ciudad de Puebla, H�ctor M.R., en su car�cter de endosatario en procuraci�n de M.�a D.S.A., promovi� juicio ejecutivo mercantil en contra de E.C.Y., demandando el pago de dos mil doscientos veinticinco nuevos pesos como suerte principal, los intereses moratorios pactados desde que incurri� en incumplimiento a raz�n del veinte por ciento mensual y el pago de gastos y costas.

"Expuso como hechos que el ocho de febrero y veintiocho de noviembre de mil novecientos noventa y uno, E.C.Y., suscribi� a nombre de M.�a D.S.A. dos pagar�s por quinientos y setecientos veinticinco nuevos pesos respectivamente, que en los referidos t�tulos de cr�dito se estipularon como fechas de vencimiento el veintiocho de febrero y quince de diciembre del mismo a�o, se�al�ndose el veinte por ciento mensual por concepto de intereses moratorios, que consta al reverso de los mencionados pagar�s que le fueron legalmente endosados en procuraci�n para efectuar el cobro correspondiente. Que a pesar de que los referidos documentos se encuentran vencidos, y no obstante las gestiones extrajudiciales realizadas para que se liquide su importe, el demandado se niega a hacer el pago correspondiente.

"Previo emplazamiento, E.C.Y. contest� la demanda oponi�ndose a las prestaciones reclamadas, en relaci�n a los hechos manifest� que es cierto que suscribi� los pagar�s que se le reclaman, aclarando que el t�tulo de cr�dito signado el ocho de febrero de mil novecientos noventa y uno ya le fue pagado a M.�a D.S.A. y que respecto del documento suscrito el veintiocho de noviembre del referido a�o, abon� la cantidad de un mill�n de pesos, que es cierto que en ambos t�tulos de cr�dito se establecieron como fechas de vencimiento las se�aladas en el escrito de demanda, pero que es falso que en ellos se haya estipulado el veinte por ciento mensual por concepto de intereses moratorios ya que en el momento en que se firm� los documentos, los espacios correspondientes a los mencionados intereses moratorios quedaron en blanco, por lo que opon�a como excepciones las de alteraci�n de documentos y de pago parcial.

"Por otra parte E.C.Y., demand� en la v�a reconvencional de M.�a D.S.A., la devoluci�n del pagar� de ocho de febrero de mil novecientos noventa y uno porque seg�n dijo ya lo hab�a pagado, solicitando al J. del conocimiento la declaraci�n de nulidad de la estipulaci�n de intereses moratorios al veinte por ciento mensual en los t�tulos de cr�dito presentados por la demandada reconvencional al ejercitar su acci�n en el juicio principal, as� como el pago de gastos y costas. Expuso como hechos que el ocho de febrero y veintiocho de noviembre de mil novecientos noventa y uno, firm� dos pagar�s a la orden de M.�a D.S.A., por la cantidad de quinientos y mil setecientos veinticinco nuevos pesos respectivamente, se�al�ndose como fechas de vencimiento el veintiocho de febrero y quince de diciembre del mismo a�o, sin haberse estipulado inter�s alguno, que el primero de los documentos enunciados fue pagado personalmente a M.�a D.S.A. el quince de septiembre del a�o en cita, manifest�ndole su acreedora que en ese momento, no llevaba consigo el pagar� de referencia, pero que al d�a siguiente se lo entregar�a, que este hecho ocurri� en el domicilio del actor reconvencional en presencia de varios testigos, y que ambos t�tulos de cr�dito fueron alterados por su contraparte en los espacios correspondientes a los intereses moratorios, ya que en el momento de suscribirlos dichos espacios quedaron en blanco y que el n�mero veinte que aparece en ellos fue elaborado por persona distinta.

"Por auto de once de marzo de mil novecientos noventa y dos, se tuvo a E.C.Y. dando contestaci�n en tiempo y forma a la demanda instaurada en su contra y por desechada su demanda reconvencional, al considerar el J. de origen que la naturaleza del juicio no admite reconvenci�n.

"Inconforme con el desechamiento de la demanda reconvencional, E.C.Y. interpuso revocaci�n, recurso que se resolvi� el treinta de agosto de mil novecientos noventa y tres, declar�ndose que no se revocaba la segunda parte del auto impugnado.

"Durante la dilaci�n probatoria �nicamente la parte actora ofreci� pruebas, que fueron la documental p�blica de actuaciones, la documental privada consistente en dos pagar�s que acompa�� a su demanda, la confesional expresa y la presuncional en su doble aspecto, las cuales fueron admitidas y desahogadas.

"Previos los tr�mites procesales correspondientes, el tres de junio del a�o en curso, el J. D�cimo de lo Civil de esta ciudad, dict� sentencia definitiva cuyos puntos resolutivos quedaron transcritos en el resultando primero de esta ejecutoria. Este fallo constituye el acto reclamado en el presente juicio de garant�as.

"QUINTO.-Son fundados los conceptos de violaci�n.

"Para as� estimarlo, conviene precisar que toda controversia judicial est� caracterizada por la diferencia de pretensiones entre dos o m�s partes, y siendo �sta su esencia, resulta indudable que el juzgador para dilucidar las cuestiones que le sean sometidas, debe tomar en consideraci�n no solamente lo alegado por la parte actora, sino tambi�n lo aducido por el demandado, pues es de explorado derecho que a toda acci�n corresponde una excepci�n que puede extinguirla o modificarla, de lo cual resulta que no es suficiente que se acrediten los elementos constitutivos de aqu�lla para que el juzgador deba producir la declaraci�n o condena consecuente a la pretensi�n deducida, sino que debe examinar, cuando la ley le permita o no lo proh�ba, la excepci�n opuesta.

"En la especie, se estima incorrecta la consideraci�n del J. responsable al desechar por improcedente la reconvenci�n planteada por el demandado al contestar la demanda, al aducir que en el cap�tulo correspondiente al juicio ejecutivo mercantil, no se prev� que el demandado pueda ejercitar acci�n reconvencional alguna, corroborando tal situaci�n el art�culo 726 del c�digo adjetivo civil, que declara inadmisible la reconvenci�n.

"Sobre esta cuesti�n, debe decirse que si bien en el libro quinto t�tulo tercero del C�digo de Comercio, no se establece expresamente la procedencia de la reconvenci�n, sin embargo, en dicho apartado no existe disposici�n alguna que impida al demandado hacerla valer, por lo que resulta violatorio de garant�as el coartar la libertad de una de las partes para defenderse en el juicio, ya sea oponiendo una excepci�n, una defensa o bien una acci�n reconvencional; sostener lo contrario traer�a como consecuencia que en los juicios ejecutivos mercantiles se produjera una indefensi�n irremediable para las partes. Por ello, debe concluirse que en la materia mercantil son procedentes las reconvenciones dentro de juicios ordinarios o ejecutivos.

"No es obst�culo para lo anterior el hecho de que el art�culo 726 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de Puebla, establezca que la reconvenci�n es inadmisible en el juicio ejecutivo, pues si bien es cierto que en el diverso art�culo 1054 del C�digo de Comercio se autoriza la aplicaci�n supletoria del c�digo adjetivo civil en cita, tambi�n lo es que el J. natural, al conocer de juicios ejecutivos mercantiles, no est� sujeto a las formalidades expresas del derecho com�n, sino a las se�aladas en el libro quinto, t�tulo tercero del C�digo de Comercio, en el que como ya se dijo no existe disposici�n alguna que impida al demandado oponer la reconvenci�n al momento de contestar la demanda, por lo que nada impide que se haga su estudio.

Las consideraciones que preceden conducen a conceder al quejoso el amparo y protecci�n solicitados para el efecto de que la autoridad responsable deje insubsistente la resoluci�n reclamada y reponga el procedimiento a partir del auto de once de marzo de mil novecientos noventa y dos, debiendo admitir la acci�n reconvencional hecha valer por el quejoso, y una vez que siga el juicio por todas sus etapas procesales, resuelva lo que en derecho corresponda.

La anterior ejecutoria dio lugar a la siguiente tesis del Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito:

ACCI�N RECONVENCIONAL, PROCEDENCIA DE LA, EN JUICIOS EJECUTIVOS.-Si bien en el libro quinto t�tulo tercero del C�digo de Comercio, no se establece expresamente la procedencia de la reconvenci�n, sin embargo, en dicho apartado no existe disposici�n alguna que impida promoverla al demandado, por lo que resultar�a violatorio de garant�as al coartar la libertad de una de las partes para defenderse en el juicio ejercitando una acci�n reconvencional; sostener lo contrario traer�a como consecuencia que en los juicios ejecutivos mercantiles se produjera una indefensi�n irremediable para las partes, por lo cual debe concluirse que en materia mercantil son procedentes las reconvenciones tanto en los juicios ordinarios, como en los ejecutivos.

Ejecutoria del amparo en revisi�n 326/96, promovido por G.E.L., pronunciada por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito:

"SEXTO.-El agravio que se formula resulta infundado.

"En efecto, contrario a lo alegado por el recurrente, la acci�n de enriquecimiento ileg�timo por pago de lo indebido que en v�a reconvencional hizo valer y pretende se le admita en el juicio ejecutivo mercantil de origen, resulta improcedente, pues como bien lo estim� el J. de Distrito, las disposiciones legales que regulan el procedimiento del juicio ejecutivo mercantil, en modo alguno contemplan la posibilidad de que el demandado pueda reconvenir al actor, porque una vez emplazado al juicio el demandado, s�lo puede, en t�rminos de lo dispuesto en el art�culo 1396 del C�digo de Comercio, hacer paga llana de la cantidad reclamada y las costas u oponer las excepciones que tuviere para ello.

"A lo anterior, no obsta lo establecido en el art�culo 1380 del citado ordenamiento que invoca el inconforme, toda vez que tal precepto, como se desprende en forma clara de su contenido, s�lo es aplicable a los juicios ordinarios mercantiles atento que dispone: ?En la contestaci�n a la demanda, en los juicios ordinarios, deber� proponerse la reconvenci�n en los casos en que proceda. De la reconvenci�n se dar� traslado a la parte contraria para que la conteste dentro del t�rmino de nueve d�as. El juicio principal y la reconvenci�n se discutir�n al propio tiempo y se decidir�n en la misma sentencia.?.

En consecuencia, al resultar infundado el agravio hecho valer y no encontrarse el caso en alguna de las hip�tesis previstas en el art�culo 76 bis, de la Ley de Amparo que ameritara suplir la deficiencia de la queja, procede confirmar la sentencia recurrida y negar la protecci�n constitucional solicitada.

La anterior ejecutoria dio lugar a la siguiente tesis del Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito:

JUICIO EJECUTIVO MERCANTIL. RECONVENCI�N IMPROCEDENTE.-La reconvenci�n en los juicios ejecutivos mercantiles resulta improcedente pues las disposiciones legales que regulan el procedimiento de dicho juicio, en modo alguno contemplan la posibilidad de que el demandado pueda reconvenir al actor, porque una vez emplazado al juicio, �ste s�lo puede, en t�rminos del art�culo 1396 del C�digo de Comercio, hacer pago llano de la cantidad reclamada y las costas u oponer las excepciones que tuviere para ello.

TERCERO

En primer lugar debe determinarse si en el caso existe contradicci�n de criterios, pues s�lo en tal supuesto es dable determinar cu�l es el que debe prevalecer.

Para que exista materia a dilucidar respecto de cu�l criterio es el que debe prevalecer, debe existir, cuando menos formalmente, una oposici�n de criterios jur�dicos en los que se analice la misma cuesti�n; es decir, para que se surta su procedencia, la contradicci�n denunciada debe referirse a las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas vertidos dentro de la parte considerativa de las sentencias respectivas.

En otras palabras, existe contradicci�n de criterios cuando concurren los siguientes supuestos:

  1. Que al resolver los negocios se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes;

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas, y

  3. Que los diferentes criterios provengan del examen de los mismos elementos.

    Al respecto, es aplicable la jurisprudencia 22/92 de la entonces Cuarta Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visible en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, Tomo 58, octubre de 1992, p�gina 22, que dice:

    CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA.-De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia, o de la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) Que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y c) Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

    Establecido lo anterior, es procedente examinar si en la especie se da o no contradicci�n de criterios.

    El Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito sostuvo que la reconvenci�n s� es procedente en un juicio ejecutivo mercantil.

    El Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, por su parte, sostuvo que en el juicio ejecutivo mercantil es improcedente la reconvenci�n.

    As� las cosas, esta Primera Sala considera que s� existe la contradicci�n de tesis denunciada, por las siguientes razones:

  4. Los dos Tribunales Colegiados mencionados examinaron si en un juicio ejecutivo mercantil es procedente la reconvenci�n.

  5. Los dos Tribunales Colegiados adoptaron posiciones o criterios jur�dicos discrepantes: Uno consider� que no es procedente y otro que s�.

  6. La diferencia de criterios se presenta en las consideraciones y razonamientos de las sentencias respectivas, y

  7. Los diferentes criterios provienen del examen de los mismos elementos, dado que los dos Tribunales Colegiados sostuvieron su criterio atendiendo a lo dispuesto en el C�digo de Comercio.

CUARTO

Esta Primera Sala considera que debe prevalecer, con el car�cter de jurisprudencia, el criterio que se sustenta en la presente resoluci�n, que coincide sustancialmente con el sustentado por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, en atenci�n a los siguientes razonamientos.

La materia de la presente contradicci�n se reduce a determinar si en un juicio ejecutivo mercantil es procedente o no la reconvenci�n.

El C�digo de Comercio, en las disposiciones relativas a los juicios ejecutivos, a diferencia de lo que sucede en relaci�n con los juicios ordinarios, expresamente no proh�be ni permite que el demandado, al contestar la demanda, reconvenga al actor.

En efecto, los art�culos 1380 y 1396 del C�digo de Comercio disponen lo siguiente.

"Art�culo 1380. En la contestaci�n a la demanda, en los juicios ordinarios, deber� proponerse la reconvenci�n en los casos en que proceda. De la reconvenci�n se dar� traslado a la parte contraria para que la conteste dentro del t�rmino de nueve d�as, y con dicha contestaci�n se dar� vista al reconveniente para los mismos fines que se indican en el �ltimo p�rrafo del art�culo 1378 de este c�digo.

"El juicio principal y la reconvenci�n se discutir�n al propio tiempo y se decidir�n en la misma sentencia."

Art�culo 1396. Hecho el embargo, acto continuo se notificar� al deudor, o a la persona con quien se haya practicado la diligencia para que dentro del t�rmino de cinco d�as comparezca el deudor ante el juzgado a hacer paga llana de la cantidad demandada y las costas, o a oponer las excepciones que tuviere para ello.

As� las cosas, en virtud de que no existe disposici�n expresa en el C�digo de Comercio en relaci�n con la procedencia o no de la reconvenci�n en juicios ejecutivos mercantiles, es necesario interpretar sistem�ticamente dicho cuerpo normativo, para dilucidar el problema.

Hasta enero de mil novecientos ochenta y nueve, la �nica disposici�n del C�digo de Comercio que hac�a referencia a la reconvenci�n era el art�culo 1062, ya que en esa fecha el art�culo 1380 se refer�a a la forma de sustanciar determinadas excepciones dilatorias:

"Art�culo 1062. Lo dispuesto en la fracci�n III del art�culo que precede, se observar� tambi�n respecto de los escritos en que se opongan excepciones de compensaci�n o reconvenci�n, y de los en que se promueva alg�n incidente."

Art�culo 1380. No se comprenden entre las excepciones de que habla el art�culo anterior (las dilatorias) la incompetencia por inhibitoria, ni la recusaci�n, las cuales se sustanciar�n en la forma especial para cada una prescrita en este mismo c�digo.

En la iniciativa de reformas al C�digo de Comercio que present� el Ejecutivo Federal a la C�mara de Diputados el veinticinco de octubre de mil novecientos ochenta y ocho, se propuso el siguiente texto:

Art�culo 1380. En la contestaci�n de la demanda, deber� proponerse la reconvenci�n, en los casos en que proceda; de la reconvenci�n se dar� traslado a la parte contraria para que la conteste dentro del t�rmino de nueve d�as. El juicio principal y la reconvenci�n se discutir�n al propio tiempo y se decidir�n en la misma sentencia.

En el dictamen de la Comisi�n de Comercio de la C�mara de Diputados, que fue la c�mara de origen, en relaci�n con el art�culo 1380, se expuso lo siguiente:

"La comisi�n propone en la redacci�n de los siguientes art�culos, modificaci�n en su texto para efectos de procurar mayor claridad y congruencia con el objetivo que se persigue en dichas propuestas que se hacen en el dictamen.

"En tal virtud, se proponen las siguientes modificaciones: ...

"En el art�culo 1380 de la iniciativa, se sugiere hacer referencia a que la disposici�n se relaciona a los juicios ordinarios por ser �sta la aplicable a este tipo de juicios ...

"Por lo antes expuesto y con fundamento en ... la comisi�n que suscribe somete a la consideraci�n de la asamblea el siguiente proyecto de Decreto que Reforma, Adiciona y Deroga diversas disposiciones del C�digo de Comercio.

"Art�culo primero. Se reforman los art�culos ... 1380 ... del C�digo de Comercio, para quedar en los siguientes t�rminos: ...

"Art�culo 1380. En la contestaci�n de la demanda, en los juicios ordinarios, deber� proponerse la reconvenci�n en los casos en que proceda. De la reconvenci�n se dar� traslado a la parte contraria para que la conteste dentro del t�rmino de nueved�as.

"El juicio principal y la reconvenci�n se discutir�n al propio tiempo y se decidir�n en la misma sentencia."

En la discusi�n del dictamen llevado a cabo en la C�mara de Diputados el veintisiete de octubre de mil novecientos ochenta y ocho, nada se dijo en relaci�n con el art�culo 1380, siendo aprobado con el texto propuesto en dicho dictamen por la Comisi�n de Comercio.

En la C�mara de Senadores, como c�mara revisora, igualmente nada se dijo en relaci�n con el texto del art�culo 1380, raz�n por la cual se aprob� en los t�rminos en que fue aprobado por la C�mara de Diputados.

Es pertinente aclarar que el art�culo 1380 del C�digo de Comercio fue reformado nuevamente mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federaci�n el veinticuatro de mayo de mil novecientos noventa y seis, en vigor sesenta d�as despu�s de dicha publicaci�n. Sin embargo, para efectos del tema que nos ocupa, dicha reforma no reviste mayor trascendencia, dado que �nicamente se le agreg� en el primer p�rrafo: "y con dicha contestaci�n se dar� vista al reconveniente para los mismos fines que se indican en el �ltimo p�rrafo del art�culo 1378 de este c�digo", para quedar como sigue:

"Art�culo 1380. En la contestaci�n a la demanda, en los juicios ordinarios, deber� proponerse la reconvenci�n en los casos en que proceda. De la reconvenci�n se dar� traslado a la parte contraria para que la conteste dentro del t�rmino de nueve d�as, y con dicha contestaci�n se dar� vista al reconveniente para los mismos fines que se indican en el �ltimo p�rrafo del art�culo 1378 de este c�digo.

El juicio principal y la reconvenci�n se discutir�n al propio tiempo y se decidir�n en la misma sentencia.

En el mismo decreto publicado en el Diario Oficial de la Federaci�n el veinticuatro de mayo de mil novecientos noventa y seis, se reform� el art�culo 1062, traslad�ndose la disposici�n relativa al �ltimo p�rrafo del art�culo 1061, para quedar como sigue:

"Art�culo 1061. Al primer escrito se acompa�ar�n precisamente:

"I. El poder que acredite la personalidad del que comparece en nombre de otro;

"II. El documento o documentos que acrediten el car�cter con que el litigante se presente en juicio en el caso de tener representaci�n legal de alguna persona o corporaci�n o cuando el derecho que reclame provenga de hab�rsele transmitido por otra persona;

"III. Los documentos en que el actor funde su acci�n y aquellos en que el demandado funde sus excepciones. Si se tratare del actor, y carezca de alg�n documento, deber� acreditar en su demanda haber solicitado su expedici�n con la copia simple sellada por el archivo, protocolo, dependencia o lugar en que se encuentren los originales, para que, a su costa, se les expida certificaci�n de ellos, en la forma que prevenga la ley. Si se tratare del demandado deber� acreditar la solicitud de expedici�n del documento de que carezca, para lo cual la copia simple sellada por el archivo, protocolo o dependencia, deber� exhibirla con la contestaci�n o dentro de los tres d�as siguientes al del vencimiento del t�rmino para contestar la demanda.

"Se entiende que las partes tienen a su disposici�n los documentos, siempre que legalmente puedan pedir copia autorizada de los originales y exista obligaci�n de exped�rselos. Si las partes no tuvieren a su disposici�n o por cualquier otra causa no pudiesen presentar los documentos en que funden sus acciones o excepciones, lo declarar�n al J., bajo protesta de decir verdad, el motivo por el que no pueden presentarlos. En vista a dicha manifestaci�n, el J., ordenar� al responsable de la expedici�n que el documento se expida a costa del interesado, apercibi�ndolo con la imposici�n de alguna de las medidas de apremio que autoriza la ley.

"Salvo disposici�n legal en contrario o que se trate de pruebas supervenientes, de no cumplirse por las partes con alguno de los requisitos anteriores, no se le recibir�n las pruebas documentales que no obren en su poder al presentar la demanda o contestaci�n como tampoco si en esos escritos no se dejan de identificar las documentales, para el efecto de que oportunamente se exijan por el tribunal y sean recibidas;

"IV. Adem�s de lo se�alado en la fracci�n III, con la demanda y contestaci�n se acompa�ar�n todos los documentos que las partes tengan en su poder y que deban de servir como pruebas de su parte; y, los que presentaren despu�s, con violaci�n de este precepto, no le ser�n admitidos, salvo que se trate de pruebas supervenientes, y

"V. Copia simple o fotost�tica siempre que sean legibles a simple vista, tanto del escrito de demanda como de los dem�s documentos referidos, incluyendo la de los que se exhiban como prueba seg�n los p�rrafos precedentes para correr traslado a la contraria.

"Lo dispuesto en la fracci�n anterior, se observar� tambi�n respecto de los escritos en que se oponga la excepci�n de compensaci�n o se promueva reconvenci�n o alg�n incidente.

"Art�culo 1062. En el caso de que se demuestre haber solicitado al protocolo dependencia o archivo p�blico la expedici�n del documento y no se expida, el J. ordenar� al jefe o director responsable, que lo expida a costa del solicitante dentro del plazo de tres d�as y le informe al J. con apercibimiento en caso de no hacerlo de imposici�n de sanci�n pecuniaria hasta por los importes autorizados por la ley, que se aplicar� en beneficio de la parte perjudicada."

De lo hasta aqu� expuesto, aunque sea de manera muy sucinta, se desprende que la intenci�n del legislador s� fue limitar la procedencia de la reconvenci�n a los juicios mercantiles ordinarios, ya que as� se desprende del dictamen de la Comisi�n de Comercio de la C�mara de Diputados relativo a la reforma de mil novecientos ochenta y nueve, cuando dice "En el art�culo 1380 de la iniciativa, se sugiere hacer referencia a que la disposici�n se relaciona a los juicios ordinarios por ser �sta la aplicable a este tipo de juicios.".

Esa intenci�n del legislador se hace m�s patente si se atiende a lo dispuesto en el art�culo 1396 del C�digo de Comercio, en el que se se�alan las �nicas dos posibilidades de actuaci�n del demandado luego de ser emplazado: pagar u oponer excepciones.

Vale la pena volver a transcribir el art�culo 1396 del C�digo de Comercio:

Art�culo 1396. Hecho el embargo, acto continuo se notificar� al deudor, o a la persona con quien se haya practicado la diligencia para que dentro del t�rmino de cinco d�as comparezca el deudor ante el juzgado a hacer paga llana de la cantidad demandada y las costas, o a oponer las excepciones que tuviere para ello.

Como se ve, si la intenci�n del legislador hubiera sido permitir al demandado proponer la reconvenci�n al contestar la demanda en los juicios ejecutivos mercantiles, no hubiera limitado las posibilidades de actuaci�n del demandado a pagar u oponer excepciones, sino que hubiera agregado tambi�n la posibilidad de reconvenir al actor.

Sin embargo, no s�lo no consigna la posibilidad de que el demandado pueda reconvenir al actor, sino que incluso se�ala limitativamente las excepciones que puede oponer en los juicios ejecutivos mercantiles.

En efecto, el art�culo 1399 del C�digo de Comercio dispone lo siguiente:

Art�culo 1399. Dentro de los cinco d�as siguientes al requerimiento de pago, al embargo, en su caso y al emplazamiento, el demandado deber� contestar la demanda, refiri�ndose concretamente a cada hecho, oponiendo �nicamente las excepciones que permite la ley en el art�culo 1403 de este c�digo, y trat�ndose de t�tulos de cr�dito las del art�culo 8o. de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, y en el mismo escrito ofrecer� pruebas, relacion�ndolas con los hechos y acompa�ando los documentos que exige la ley para las excepciones.

As� pues, es claro que la intenci�n del legislador fue limitar la procedencia de la reconvenci�n a los juicios ordinarios.

La conclusi�n anterior, adem�s, es congruente con la naturaleza de los juicios ejecutivos, como se demuestra a continuaci�n.

El juicio ejecutivo es un procedimiento sumario por el que se trata de llevar a efecto, por embargo y venta de bienes, el cobro de cr�ditos que constan en alg�n t�tulo que tiene fuerza suficiente para constituir, por s� mismo, plena probanza; no se dirige, en principio, a declarar derechos dudosos o controvertidos, sino a llevar a efecto los que se hayan reconocido por actos o en t�tulos de tal fuerza, que constituyen una presunci�n juris tantum de que el derecho del actor es leg�timo y est� suficientemente probado, para que sea desde luego atendido.

Lo dicho anteriormente est� plasmado en el C�digo de Comercio en su art�culo 1392, que dice lo siguiente:

Art�culo 1392. Presentada por el actor su demanda acompa�ada del t�tulo ejecutivo, se proveer� auto, con efectos de mandamiento en forma, para que el deudor sea requerido de pago, y no haci�ndolo se le embarguen bienes suficientes para cubrir la deuda, los gastos y costas, poni�ndolos bajo la responsabilidad del acreedor, en dep�sito de persona nombrada por �ste.

Por otra parte, siendo el juicio ejecutivo un procedimiento extraordinario, s�lo puede usarse de �l cuando medie la existencia de un t�tulo que lleve aparejada ejecuci�n, conforme a lo dispuesto en la ley aplicable, siendo necesario, adem�s, que en el t�tulo se consigne la existencia de un cr�dito, que �ste sea cierto, l�quido y exigible.

Lo anterior se encuentra plasmado en el art�culo 1391 del C�digo de Comercio, que dice lo siguiente:

"Art�culo 1391. El procedimiento ejecutivo tiene lugar cuando la demanda se funda en documento que traiga aparejada ejecuci�n.

"Traen aparejada ejecuci�n:

"I. La sentencia ejecutoriada o pasada en autoridad de cosa juzgada y la arbitral que sea inapelable, conforme al art. 1346, observ�ndose lo dispuesto en el 1348;

"II. Los instrumentos p�blicos;

"III. La confesi�n judicial del deudor, seg�n el art�culo 1288;

"IV. Los t�tulos de cr�dito;

"V. Las p�lizas de seguros conforme a la ley de la materia;

"VI. La decisi�n de los peritos designados en los seguros para fijar el importe del siniestro, observ�ndose lo prescrito en la ley de la materia;

"VII. Las facturas, cuentas corrientes y cualesquiera otros contratos de comercio firmados y reconocidos judicialmente por el deudor, y

.. Los dem�s documentos que por disposici�n de la ley tienen el car�cter de ejecutivos o que por sus caracter�sticas traen aparejada ejecuci�n.

Ahora bien, por la propia naturaleza de los juicios ejecutivos, en cuanto pretenden la satisfacci�n efectiva, r�pida e inmediata de un cr�dito, no puede quedar abierta la posibilidad de que el demandado se defienda por cualquier medio, sino s�lo con aquellos que no desvirt�en esa naturaleza.

Esa es la raz�n por la cual el legislador se�ala limitativamente las excepciones que se pueden hacer valer en los juicios ejecutivos mercantiles, incluso condicionando la admisi�n de algunas a determinados requisitos, al disponer, en los art�culos 1396, 1399 y 1403 del C�digo de Comercio y 8o. de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, lo siguiente:

"Art�culo 1396. Hecho el embargo, acto continuo se notificar� al deudor, o a la persona con quien se haya practicado la diligencia para que dentro del t�rmino de cinco d�as comparezca el deudor ante el juzgado a hacer paga llana de la cantidad demandada y las costas, o a oponer las excepciones que tuviere para ello.

"Art�culo 1399. Dentro de los cinco d�as siguientes al requerimiento de pago, al embargo, en su caso y al emplazamiento, el demandado deber� contestar la demanda, refiri�ndose concretamente a cada hecho, oponiendo �nicamente las excepciones que permite la ley en el art�culo 1403 de este c�digo, y trat�ndose de t�tulos de cr�dito las del art�culo 8o. de la Ley General de T�tulos y Operaciones de Cr�dito, y en el mismo escrito ofrecer� pruebas, relacion�ndolas con los hechos y acompa�ando los documentos que exige la ley para las excepciones.

"Art�culo 1403. Contra cualquier otro documento mercantil que traiga aparejada ejecuci�n, son admisibles las siguientes excepciones:

"I. Falsedad del t�tulo o del contrato contenido en �l;

"II. Fuerza o miedo;

"III. P.�n o caducidad del t�tulo;

"IV. Falta de personalidad en el ejecutante, o del reconocimiento de la firma del ejecutado, en los casos en que ese reconocimiento es necesario;

".I.d.J.;

"VI. Pago o compensaci�n;

"VII. R.�n o quita;

".. Oferta de no cobrar o espera;

"IX. N.�n de contrato.

"Las excepciones comprendidas desde la fracci�n IV a la IX s�lo ser�n admisibles en juicio ejecutivo, si se fundaren en prueba documental."

"Art�culo 8o. Contra las acciones derivadas de un t�tulo de cr�dito, s�lo pueden oponerse las siguientes excepciones y defensas:

"I. Las de incompetencia y de falta de personalidad en el actor;

"II. Las que se funden en el hecho de no haber sido el demandado quien firm� el documento;

"III. Las de falta de representaci�n, de poder bastante o de facultades legales en quien subscribi� el t�tulo a nombre del demandado, salvo lo dispuesto en el art�culo 11;

"IV. La de haber sido incapaz el demandado al suscribir el t�tulo;

"V. Las fundadas en la omisi�n de los requisitos y menciones que el t�tulo o el acto en �l consignado deben llenar o contener y la ley no presuma expresamente, o que no se hayan satisfecho dentro del t�rmino que se�ala el art�culo 15;

"VI. La de alteraci�n del texto del documento o de los dem�s actos que en �l consten, sin perjuicio de lo dispuesto en el art�culo 13;

"VII. Las que se funden en que el t�tulo no es negociable;

".. Las que se basen en la quita o pago parcial que consten en el texto mismo del documento, o en el dep�sito del importe de la letra en el caso del art�culo 132;

"IX. Las que se funden en la cancelaci�n del t�tulo, o en la suspensi�n de su pago ordenada judicialmente, en el caso de la fracci�n II del art�culo 45;

"X. Las de prescripci�n y caducidad y las que se basen en la falta de las dem�s condiciones necesarias para el ejercicio de la acci�n;

XI. Las personales que tenga el demandado contra el actor.

Por su parte la reconvenci�n es la petici�n que deduce el demandado contra el demandante, en el mismo juicio, al contestar la demanda, ejercitando cualquier acci�n que contra �ste tenga.

As�, si el demandado reconviene al actor, la litis del juicio versar� sobre dos pretensiones distintas, la de la acci�n principal y la de la acci�n reconvencional, las cuales deben ser discutidas al mismo tiempo y decididas en la misma sentencia.

Ahora bien, si la acci�n ejercitada en v�a reconvencional es ordinaria, no podr�an ser discutidas al mismo tiempo las dos pretensiones, pues para una correr�an los t�rminos correspondientes a los juicios ejecutivos y para otra los correspondientes a los juicios ordinarios. Adem�s, para ser decididas en la misma sentencia, tendr�a que retardarse la decisi�n relativa a la acci�n ejecutiva hasta que transcurrieran los t�rminos de la ordinaria, lo cual desvirtuar�a la naturaleza de los juicios ejecutivos, en cuanto pretenden la satisfacci�n efectiva, r�pida e inmediata de un cr�dito.

En ese orden de ideas, el hecho de que el C�digo de Comercio no establezca la procedencia de la reconvenci�n en juicios ejecutivos mercantiles, como s� lo hace en relaci�n con los juicios mercantiles ordinarios, obedece, por un lado, a que la voluntad del legislador fue limitarla a estos �ltimos y, por otro, a la propia naturaleza de los primeros.

La conclusi�n anterior, contrariamente a lo considerado por el Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, no implica que se deje al demandado en un estado de indefensi�n irremediable, dado que el hecho de que no pueda hacer valer una acci�n en v�a reconvencional en contra del actor en un juicio ejecutivo mercantil, no impide que la pueda hacer valer en juicio independiente y en la v�a correspondiente.

Adem�s, del examen del caso concreto del que deriv� el criterio sustentado por el Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, se advierte que lo que se demand� en v�a reconvencional fue la devoluci�n de uno de los pagar�s, fundatorios de la acci�n principal, as� como la declaratoria de nulidad de la estipulaci�n de intereses moratorios en el diverso pagar�. Sin embargo, en la propia contestaci�n de la demanda se hicieron valer como excepciones la de pago total de un documento y la de alteraci�n del otro en cuanto a la estipulaci�n de intereses moratorios.

Esto es, lo que se pretendi� hacer valer en v�a de excepci�n se pretendi� hacer valer tambi�n en v�a de acci�n reconvencional.

Luego, en modo alguno puede considerarse que por el hecho de no haberse admitido la reconvenci�n se haya producido en contra del demandado una indefensi�n irremediable, ya que, por un lado, de haber prosperado su excepci�n de pago de uno de los documentos, hubiera obtenido exactamente lo mismo que lo que pretendi� al demandar la devoluci�n del t�tulo en v�a reconvencional y, por otro, de haber prosperado su excepci�n de alteraci�n del diverso documento en cuanto a la estipulaci�n de intereses moratorios, igualmente hubiera obtenido exactamente lo mismo que pretendi� al demandar la nulidad de la estipulaci�n de intereses moratorios en ese t�tulo.

En las relatadas condiciones, debe prevalecer, con car�cter de jurisprudencia, el criterio que sustenta esta Primera Sala en la presente resoluci�n, que coincide sustancialmente con el sustentado por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, debiendo quedar redactado con el siguiente rubro y texto:

RECONVENCI�N, IMPROCEDENCIA DE LA, EN JUICIOS EJECUTIVOS MERCANTILES.-El hecho de que el C�digo de Comercio no establezca expresamente la procedencia de la reconvenci�n en juicios ejecutivos mercantiles, como s� lo hace en relaci�n con los juicios mercantiles ordinarios en su art�culo 1380, obedece a que la voluntad del legislador fue limitarla a estos �ltimos, voluntad que, por lo dem�s, es congruente con la propia naturaleza de los juicios ejecutivos, que tienen por objeto llevar a cabo el cobro de cr�ditos ciertos, l�quidos y exigibles, que constan en alg�n t�tulo que tiene fuerza suficiente para constituir, por s� mismo, plena probanza; es decir, no se dirigen, en principio, a declarar derechos dudosos o controvertidos, sino a llevar a efecto los que se hayan reconocido por actos o en t�tulos de tal fuerza, que constituyen una presunci�n juris tantum de que el derecho del actor es leg�timo y est� suficientemente probado, para que sea desde luego atendido. En esa tesitura, debe concluirse que la reconvenci�n es improcedente en los juicios ejecutivos mercantiles, ya que, de lo contrario, se estar�a desvirtuando su naturaleza.

Finalmente, en t�rminos de lo dispuesto en el art�culo 195 de la Ley de Amparo, la tesis jurisprudencial que se sustenta en este fallo deber� identificarse con el n�mero que le corresponda y remitirse a la Coordinaci�n General de Compilaci�n y S.�n de Tesis para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, as� como al Tribunal Pleno y a la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a los Tribunales Colegiados de Circuito y a los Juzgados de Distrito para su conocimiento.

Por lo expuesto y fundado, se resuelve:

PRIMERO

S� existe contradicci�n entre las tesis sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito y por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito.

SEGUNDO

Debe prevalecer, con car�cter de jurisprudencia, el criterio sustentado por esta Primera Sala, conforme a la tesis que ha quedado redactada en la parte final del �ltimo considerando de esta resoluci�n.

TERCERO

Rem�tase de inmediato la tesis jurisprudencial que se sustenta en la presente resoluci�n a la Coordinaci�n General de Compilaci�n y S.�nde Tesis para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, as� como al Tribunal Pleno y a la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a los Tribunales Colegiados de Circuito y a los Juzgados de Distrito, para su conocimiento.

N.�quese; con testimonio de la presente resoluci�n, devu�lvase al Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito el expediente del juicio de amparo en revisi�n 326/96 y, en su oportunidad, arch�vese el toca.

As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los se�ores M.J.V.C. y C., J.� de Jes�s G.�o P. (ponente), J.N.S.M., O.S.C. de G.�a V. y el presidente H.R.P..