Ejecutoria num. 1a./J. 17/98 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26829042

Ejecutoria num. 1a./J. 17/98 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 17/98
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Marzo de 1998
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 32/97. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEGUNDO Y EL PRIMER TRIBUNALES COLEGIADOS DEL DÉCIMO PRIMER CIRCUITO.APELACIÓN, PROCEDENCIA DEL RECURSO DE, EN CONTRA DEL AUTO QUE DENIEGA PRUEBAS EN UN JUICIO MERCANTIL (LEGISLACIÓN APLICABLE PARA AQUELLOS ASUNTOS REFERIDOS A CRÉDITOS CONTRATADOS CON ANTERIORIDAD A LA ENTRADA EN VIGOR DE LAS REFORMAS PUBLICADAS EN EL DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACIÓN DE VEINTICUATRO DE MAYO DE MIL NOVECIENTOS NOVENTA Y SEIS).

 
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 32/97. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEGUNDO Y EL PRIMER TRIBUNALES COLEGIADOS DEL D�CIMO PRIMER CIRCUITO.
CONSIDERANDO:
SEGUNDO. El Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito, al dictar resoluci�n en el amparo directo civil n�mero 130/97, promovido por M.�n Le�n M.�nez, sostuvo, en la parte que interesa, lo siguiente:
"Aun cuando la Magistrada responsable var�a en una parte el sentido del agravio en comento, pues su resoluci�n quedaba constre�ida a decidir si conforme al texto de la fracci�n II del art�culo 1339 de la ley comercial proced�a el recurso de apelaci�n contra la denegaci�n de prueba pero s�lo cuando dimanara de interlocutoria y no de auto, si�ndolo en este caso el de revocaci�n, por exclusi�n, porque as� fue planteado y no en el sentido de que era la interlocutoria que dirimiera el de revocaci�n frente a la que proced�a el de apelaci�n como inexactamente lo apreci� en el primero y tercero de los apartados relativos; tergiversaci�n en que pudiera haber incurrido dicha responsable que deja de impugnar el promovente del amparo; es inexacto que en el particular se surta la violaci�n procesal que se aduce en el primer concepto de violaci�n, como se ver� enseguida:-Los art�culos 1334 y 1335 del C�digo de Comercio, antes de su reforma, establec�an en su orden que: ?Los autos que no fueren apelables y los decretos pueden ser revocados por el J. o tribunal que los dict� o por el que los sustituya en el conocimiento del negocio.? y ?Del auto en que se decida si se concede o no la revocaci�n no habr� m�s recurso que el de responsabilidad.?. Por su parte, el diverso 1338 del referido ordenamiento dispone que la apelaci�n puede admitirse en el efecto devolutivo y en el suspensivo, o s�lo en el primero; en tanto que el 1339 se�alaba, antes de su reforma, que: ?En los juicios mercantiles, tanto ordinarios como ejecutivos, proceder� la apelaci�n en ambos efectos: I. Respecto de sentencias definitivas; II. Respecto de sentencias interlocutorias que resuelvan sobre personalidad, competencia o incompetencia de jurisdicci�n, denegaci�n de prueba o recusaci�n interpuesta. En cualquiera otra resoluci�n que sea apelable, la alzada s�lo se admitir� en el efecto devolutivo.?. Mientras que el numeral 1341 del repetido C�digo de Comercio, estatuye: ?Las sentencias interlocutorias son apelables, si lo fueren las definitivas, conforme al art�culo anterior (alude a la cuant�a del negocio). Con la misma condici�n son apelables los autos si causan un gravamen que no pueda repararse en la definitiva, o si la ley expresamente lo dispone.?. De donde es de concluirse que s�lo a trav�s de la interpretaci�n no aislada del art�culo 1339, fracci�n II, del C�digo de Comercio, sino sistem�tica en relaci�n con lo previsto en su p�rrafo �ltimo y en el 1341, parte segunda, as� como en los relativos al recurso de revocaci�n, puede determinarse lo del que resulte procedente contra el auto que deniega una prueba; toda vez que la procedencia del de revocaci�n es por exclusi�n, al quedar supeditado a que el auto que no sea apelable puede ser revocado por el J., por lo que si el primero de los preceptos enumera en sus dos fracciones las resoluciones que admiten el recurso de apelaci�n en ambos efectos, en tanto que en su parte final y en los restantes se establece la regla general de las que lo admiten en el efecto devolutivo, pero sin enunciarlas expl�citamente, es inconcuso que la armonizaci�n de tales disposiciones mercantiles permite definir los casos en que cabe el recurso de apelaci�n en un solo efecto al establecer su procedencia contra interlocutorias y autos que causan un gravamen irreparable en sentencia definitiva, pero a condici�n de que �sta lo fuere por la cuant�a del negocio; de ah� que conforme a esta regla general puedan determinarse las resoluciones y autos que son apelables en el efecto devolutivo y, por exclusi�n, los que son revocables. As� lo han sostenido el Tribunal Colegiado del Octavo Circuito, el Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito y el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, en las tesis publicadas en el Semanario Judicial de la Federaci�n, la de aqu�l correspondiente a la S�ptima �poca, Volumen 2, p�gina 34, y las de �stos a la Octava �poca, Tomos XIV-Julio, Segunda Parte y II, Segunda Parte-1, p�ginas 792 y 96, que en su orden dicen: ?APELACI�N Y NO REVOCACI�N, CUANDO SE CAUSA UN GRAVAMEN NO REPARABLE EN LA SENTENCIA DEFINITIVA. Cabe sostener que la resoluci�n que declar� rebelde a la parte tercero perjudicado, es de aquellas que causan un gravamen no reparable en la sentencia definitiva, pues la lesi�n jur�dica que pudiera causarse con su pronunciamiento no ser� objeto de estudio en la sentencia definitiva, la que en todo caso versar� solamente sobre la procedencia de la acci�n ejercitada, sin que pueda ocuparse sobre la legalidad o ilegalidad de la resoluci�n mencionada, por no autorizarlo ninguna de las disposiciones que rigen las sentencias en el juicio ejecutivo mercantil; y en ese orden de ideas, es procedente el recurso de apelaci�n, para corregir el agravio que se hubiere causado, de conformidad con lo dispuesto por el art�culo 1341 del C�digo de Comercio. Por consiguiente, siendo el inter�s del litigio de donde deriva el acto reclamado superior al m�nimo previsto por el art�culo 1340 de dicho ordenamiento legal, estuvo en lo justo el J. de Distrito al conceder el amparo, ya que el auto que declar� rebelde a la tercero perjudicado debi� atacarse mediante el recurso de apelaci�n y no mediante el de revocaci�n.?; ?REVOCACI�N EN JUICIOS MERCANTILES. CU�NDO PROCEDE. De la correcta interpretaci�n del art�culo 1334 del C�digo de Comercio, es de concluirse que el mismo condiciona la procedencia del recurso de revocaci�n al hecho de que trat�ndose de autos �stos no admitan el de apelaci�n, es decir, en lo referente a los autos pronunciados en juicios de �ndole mercantil la procedencia del recurso de revocaci�n es por excepci�n, cuando no admitan el de apelaci�n.?; y ?APELACI�N EN MATERIA MERCANTIL. PROCEDE CONTRA EL AUTO QUE ADMITE PRUEBAS CUANDO ES APELABLE LA SENTENCIA DEFINITIVA. El auto que admite pruebas es recurrible, seg�n los art�culos 1340 y 1341 del C�digo de Comercio, de los cuales es posible inferir que acogen el recurso de apelaci�n contra dicha determinaci�n, cuando el negocio jur�dico excede de cinco mil pesos, porque la sentencia definitiva es recurrible en apelaci�n, aunado a que ese prove�do causa un gravamen irreparable al recurrente que no podr� repararse en la sentencia.?. Por lo que si bien el art�culo 1339, fracci�n II, prev� la procedencia del recurso de apelaci�n en ambos efectos respecto de sentencias interlocutorias que resuelvan sobre denegaci�n de prueba, entre otras, no ha de entenderse la improcedencia de ese medio ordinario de defensa para combatir el auto que la deniegue pues, en todo caso, lo �nico que dispone es su admisi�n en ambos efectos cuando se trate de denegaci�n de prueba que provenga de interlocutoria, pero en modo alguno impide que tambi�n proceda cuando la denegaci�n de prueba derive de auto sino que, en este supuesto, habr� de serlo en el devolutivo seg�n la interpretaci�n sistem�tica de los preceptos que ven tanto a la apelaci�n como a la revocaci�n; punto de vista que se establece en virtud de que el J. no podr� -en su sentencia definitiva- ocuparse del estudio de la legalidad o ilegalidad del auto que deneg� la admisi�n de pruebas y de que, si el que las decreta es apelable, con mayor raz�n lo ser� el que las rechaza, contra lo aducido por el quejoso. De ah� que aun cuando el caso particular no pudiera quedar comprendido en la disposici�n contenida en la fracci�n y numeral se�alados, el recurso de apelaci�n era el procedente para impugnar los dos autos por los que al quejoso le fueron denegados los dos art�culos de prueba testimonial, y no el de revocaci�n como lo sostiene; y al estimarlo as� la responsable, es inconcuso que no vulner� garant�as individuales en su perjuicio. No obsta a la anterior consideraci�n, el que el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito, al resolver el juicio de amparo directo n�mero 584/95, promovido por Loreto �valos R. y A. �valos, seg�n ejecutoria del cinco de septiembre de mil novecientos noventa y cinco, haya determinado que ?... como acertadamente lo expresan los quejosos, el desechamiento del recurso de revocaci�n que hicieron valer contra la determinaci�n de la J. de no admitirles la confesional de posiciones de la actora, no se encuentra ajustado a derecho, en cuanto que tal determinaci�n de la J. no recay� en una sentencia interlocutoria, para convenir con la responsable de que en su contra cab�a el recurso de apelaci�n a que se refiere la fracci�n II del art�culo 1339 del C�digo de Comercio, sino que como el desechamiento lo provey� la J. en un auto, es indudable que el mismo resultaba impugnable por medio del recurso de revocaci�n a que alude el art�culo 1334 del ordenamiento mercantil invocado; y como el Magistrado responsable dict� la sentencia combatida, sin ordenar la reposici�n del procedimiento, para que se admitiera a los ahora quejosos el recurso que legalmente hab�an interpuesto, es evidente que cometi� en su contra la violaci�n al procedimiento contemplada por el art�culo 159, fracci�n IX, de la Ley Reglamentaria de los Art�culos 103 y 107 de la Constituci�n Federal; la que trascendi� al resultado del fallo ...?, invocando en apoyo de esa determinaci�n las tesis de la entonces Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, publicadas en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta �poca, Tomos LXXXVIII y LXVIII, p�ginas 3559 y 3129, de los rubros: ?APELACI�N MERCANTIL, PROCEDENTE.? y ?APELACI�N MERCANTIL PROCEDENCIA.?; toda vez que este Segundo Tribunal Colegiado no la comparte, pues parte de la interpretaci�n literal y aislada de una norma mercantil cuando, se ha visto, resulta insuficiente para definir lo relativo al recurso procedente contra el auto que deniega la admisi�n de pruebas, sino que debe atenderse a la interpretaci�n sistem�tica para resolver el caso concreto, cuenta habida de que no se forma incidente alguno para la admisi�n o denegaci�n de pruebas en el procedimiento del juicio ejecutivo mercantil a efecto de que pueda recaer una interlocutoria y surtirse la hip�tesis prevista en la fracci�n II del art�culo 1339 del C�digo de Comercio. Tampoco son �bice las tesis citadas en la ejecutoria que se comenta, pues la primera mira a la improcedencia del recurso de revocaci�n contra la interlocutoria que resuelve en segunda instancia la excepci�n de incompetencia por declinatoria y la segunda a la procedencia de la apelaci�n contra la que decide cuestiones de recusaci�n y no cuando es dirimida de plano en un auto; mas no ven al auto que deniega la admisi�n de pruebas."
De dicha ejecutoria deriv� la siguiente tesis:
"APELACI�N. PROCEDE CONTRA LA DENEGACI�N DE PRUEBAS EN AUTO DICTADO EN JUICIO MERCANTIL, Y NO REVOCACI�N. La interpretaci�n sistem�tica de los art�culos 1334, 1335, 1338, 1339, fracci�n II y p�rrafo �ltimo, y 1341 del C�digo de Comercio, antes de su �ltima reforma, permite definir como regla general que cabe apelaci�n en el efecto devolutivo contra interlocutorias y autos que causan un gravamen irreparable en sentencia definitiva, a condici�n de que �sta sea tambi�n recurrible a trav�s de ese recurso, y los que no fueren apelables, por exclusi�n, son revocables; de donde se concluye que, aun cuando conforme al cuarto precepto en la fracci�n citada, procede la apelaci�n en ambos efectos respecto de sentencias interlocutorias que resuelvan sobre denegaci�n de pruebas, no ha de entenderse improcedente para combatir el auto que las deniegue pues, en este caso, proceder� en el efecto de devolutivo, pero no el de revocaci�n. Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito. Amparo directo 130/97. M.�n Le�n M.�nez. 13 de marzo de 1997. Unanimidad de votos. Ponente: Ra�l M.D.. Secretario: V.R.R.."
Por su parte, el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito, al resolver el amparo directo civil 584/95 promovido por Loreto �valos R. y A. �valos, determin�:
"De la lectura de la resoluci�n reclamada y de los autos de donde emana, se desprende que la tercero perjudicado, a trav�s de su endosatario en procuraci�n, acudi� ante el J. Sexto de lo Civil de Morelia, M.�n, demandando a los ahora quejosos en la v�a ejecutiva mercantil, sobre pago de pesos, de intereses pactados y de gastos y costas. Los quejosos A. �valos M.�nez y Loreto �valos R. contestaron la demanda entablada en su contra oponiendo, el primero, la excepci�n de falta de legitimaci�n pasiva derivada del pagar� base de la controversia, y ambos, la de pago total del adeudo reclamado, adjuntando el justificante correspondiente. Durante el tr�mite del juicio natural, los demandados ofrecieron la confesional de la actora exhibiendo el pliego de posiciones respectivo. A dicha petici�n recay� el auto de veintitr�s de septiembre del a�o pr�ximo pasado, en el que la J. neg� la admisi�n de la prueba, por considerar que su ofrecimiento se efectu� fuera del t�rmino probatorio y que el art�culo 1201 del C�digo de Comercio ordena que las diligencias de prueba se practiquen dentro de dicha dilaci�n. Inconformes con este prove�do, los demandados interpusieron el recurso de revocaci�n, por estimar que el art�culo 1214 del conjunto (sic) mercantil invocado, contempla la posibilidad de que la confesi�n de posiciones se ofrezca y desahogue en cualquier estado del juicio, contestada que sea la demanda y hasta la citaci�n para sentencia. Dicho recurso fue desechado por la J. del conocimiento con base en que la determinaci�n que ella hab�a adoptado de no admitir la confesional de la actora, no es atacable en revocaci�n, conforme a lo que dispone el art�culo 1334 del C�digo de Comercio, que dice que: ?Los autos que no fueren apelables y los decretos pueden ser revocados por el J. o tribunal que los dict� o por el que los sustituya en el conocimiento del negocio.?, sino que, en su criterio, era impugnable en apelaci�n, a la luz de lo que establece el art�culo 1339 del propio ordenamiento legal, que dice que: ?En los juicios mercantiles, tanto ordinarios como ejecutivos, proceder� la apelaci�n en ambos efectos: ... II. Respecto de sentencias interlocutorias que resuelvan sobre personalidad, competencia o incompetencia de jurisdicci�n, denegaci�n de prueba o recusaci�n interpuesta ...?. Tal determinaci�n, adoptada por la J. en su auto de tres de octubre del a�o pr�ximo pasado, fue confirmada por el Magistrado responsable en la sentencia que ahora constituye el acto reclamado. Ahora bien, de lo expuesto se advierte que, como acertadamente lo expresan los quejosos, el desechamiento del recurso de revocaci�n que hicieron valer contra la determinaci�n de la J. de no admitirles la confesional de posiciones de la actora, no se encuentra ajustado a derecho, en cuanto que tal determinaci�n de la J. no recay� en una sentencia interlocutoria, para convenir con la responsable de que en su contra cab�a el recurso de apelaci�n a que se refiere la fracci�n II del art�culo 1339 del C�digo de Comercio, sino que como el desechamiento lo provey� la J. en un auto, es indudable que el mismo resultaba impugnable por medio del recurso de revocaci�n a que alude el art�culo 1334 del ordenamiento mercantil invocado; y como el Magistrado responsable dict� la sentencia combatida sin ordenar la reposici�n del procedimiento para que se admitiera a los ahora quejosos el recurso que legalmente hab�an interpuesto, es evidente que cometi� en su contra la violaci�n al procedimiento contemplada por el art�culo 159, fracci�n IX, de la Ley Reglamentaria de los Art�culos 103 y 107 de la Constituci�n Federal la que trascendi� al resultado del fallo, en raz�n de que en la sentencia se consider� que los demandados acreditaron un abono a la suerte principal, siendo que aqu�llos pretenden probar que la entrega de dinero a la acreedora fue por el total de las prestaciones que se les reclaman en juicio. En esas condiciones, al constatarse la violaci�n procesal aducida en los conceptos de violaci�n, el acto reclamado es violatorio de la garant�a individual consagrada por el art�culo 14 constitucional y, por ello, debe concederse a los quejosos la protecci�n federal solicitada, para el efecto de que la autoridad responsable deje insubsistente la sentencia reclamada y, en su lugar, dicte otra en la que reponga el procedimiento, conforme a los t�rminos se�alados en esta ejecutoria, y as� el J. subsane la violaci�n procesal referida; y hecho lo anterior, previos los tr�mites legales, se vuelva a resolver con plenitud de jurisdicci�n la controversia sometida a su consideraci�n. Pueden invocarse para orientar el criterio antes sustentado, las tesis de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visibles en las p�ginas 3259 y 3129, de los Tomos LXXXVIII y LXVIII, Quinta �poca, del Semanario Judicial de la Federaci�n, que dicen: ?APELACI�N MERCANTIL, PROCEDENTE. Conforme a lo dispuesto por el art�culo 1334 del C�digo de Comercio, los autos que no fueren apelables y los decretos, pueden ser revocados por el J. o tribunal que los dict�; pero no es procedente dicho recurso si no se trata de un auto o decreto, sino de una sentencia interlocutoria que decidi� en segunda instancia sobre la excepci�n dilatoria de incompetencia por declinatoria.? y ?APELACI�N MERCANTIL. PROCEDENCIA. De los t�rminos del art�culo 1339 del C�digo de Comercio, se desprende claramente que el recurso de apelaci�n en ambos efectos, s�lo cabe trat�ndose de las cuestiones de recusaci�n, cuando �stas son resueltas por medio de una sentencia interlocutoria, y no cuando se resuelven de plano por medio de un auto.?."
TERCERO. Por raz�n de m�todo debe estudiarse, en primer lugar, si en el presente asunto concurren o no las hip�tesis de contradicci�n y, por ende, determinar si en la especie existe o no materia para resolver la presente denuncia.
Del an�lisis del problema jur�dico abordado por ambos Tribunales Colegiados, resulta que en la especie se dan los requisitos para la existencia de la contradicci�n de tesis denunciada, porque en las ejecutorias, cuya parte medular se ha transcrito, se analizaron cuestiones similares como lo es la procedencia del recurso de apelaci�n o revocaci�n en contra del auto del J. natural que deniega la admisi�n de pruebas dentro de un juicio ejecutivo mercantil, determin�ndose por uno que el recurso era el de apelaci�n y por el otro que era el de revocaci�n.
En efecto, el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito, para arribar a la conclusi�n de que en contra del auto que deniega la admisi�n de pruebas procede el recurso de apelaci�n y no el de revocaci�n, analiz� en forma sistem�tica los art�culos 1334, 1335, 1338, 1339 y 1341 del C�digo de Comercio (antes de su reforma, en raz�n de tratarse de cr�ditos contratados con anterioridad a la misma), determinando que, sobre todo de este �ltimo precepto en su parte segunda, se desprende que el auto que deniega una prueba es un "auto que causa un gravamen irreparable en sentencia definitiva", supuesto que prev� dicho art�culo 1341 por lo que el mismo es susceptible de atacarse mediante el recurso de apelaci�n.
Por su parte, el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito estableci� b�sicamente que, acorde con lo dispuesto por el art�culo 1339 del C�digo de Comercio, la apelaci�n procede contra sentencias interlocutorias que denieguen pruebas, y como en el caso el acto controvertido era un auto y no una interlocutoria, s�lo era procedente el recurso de revocaci�n previsto en el art�culo 1334 del propio ordenamiento.
As�, la contradicci�n de tesis que se suscita se da en raz�n de establecer cu�l es el recurso que procede en unjuicio ejecutivo mercantil contra el auto que deniegue pruebas.
Los preceptos que analizaron los Tribunales Colegiados contendientes contemplan precisamente los recursos que cada uno determin� ser procedente en contra del referido auto, uno el de revocaci�n y otro el de apelaci�n.
Debe hacerse menci�n de que el problema que en este asunto se plantea, ya fue resuelto por el actual C�digo de Comercio, a ra�z de las reformas publicadas en el Diario Oficial de la Federaci�n del veinticuatro de mayo de mil novecientos noventa y seis, estableci�ndose en el art�culo 1203 la procedencia del recurso de apelaci�n en el efecto devolutivo, en contra de la determinaci�n en que se deseche cualquier prueba que ofrezcan las partes o terceros llamados a juicio, en los siguientes t�rminos:
"Art�culo 1203. Al d�a siguiente en que termine el periodo del ofrecimiento de pruebas, el J. dictar� resoluci�n en la que determinar� las pruebas que se admitan sobre cada hecho, pudiendo limitar el n�mero de testigos prudencialmente. En ning�n caso se admitir�n pruebas contra del derecho o la moral; que se hayan ofrecido extempor�neamente, sobre hechos no controvertidos o ajenos a la litis; sobre hechos imposibles o notoriamente inveros�miles, o bien que no re�nan los requisitos establecidos en el art�culo 1198 de �ste c�digo. Contra el auto que admita alguna prueba que contravenga las prohibiciones se�aladas anteriormente o que no re�na los requisitos del art�culo 1198, procede la apelaci�n en efecto devolutivo, cuando sea apelable la sentencia en lo principal. En el mismo efecto devolutivo ser� apelable la determinaci�n en que se deseche cualquier prueba que ofrezcan las partes o terceros llamados a juicio, a los que siempre se les considerar� como partes en el mismo."
Dicha situaci�n, en principio, har�a improcedente la denuncia de la presente contradicci�n, empero, cabe aclarar que la disposici�n en comento rige �nicamente para aquellos juicios en donde se ventilen controversias relativas a cr�ditos contratados con posterioridad a la entrada en vigor del decreto que reform� diversos preceptos del C�digo de Comercio, seg�n el art�culo primero transitorio del mismo, que a la letra dice: "Primero. Las reformas previstas en los art�culos 1o. y 3o., del presente decreto, entrar�n en vigor sesenta d�as despu�s de su publicaci�n en el Diario Oficial de la Federaci�n y no ser�n aplicables a persona alguna que tenga contratados cr�ditos con anterioridad a la entrada en vigor del presente decreto. Tampoco ser�n aplicables trat�ndose de la novaci�n o reestructuraci�n de cr�ditos contra�dos con anterioridad a la entrada en vigor de este decreto."; por lo que para los asuntos relativos a cr�ditos contratados con anterioridad a la entrada en vigor de las reformas referidas, se mantienen los textos originales de los art�culos motivo de las mismas.
Tal es el supuesto de la contradicci�n que se plantea y que obviamente repercute en las controversias ventiladas a la luz de los preceptos respectivos, bajo los anteriores textos, lo cual no s�lo hace procedente, sino necesaria la decisi�n de la misma.
Partiendo de tal hip�tesis, a continuaci�n se transcriben los textos originales de los preceptos que sirvieron de sustento para que los tribunales contendientes llegaren a conclusiones opuestas respecto del recurso procedente en contra del auto que deniega la admisi�n de pruebas.
De igual forma, en la columna del lado izquierdo aparecen, para mejor comprensi�n del asunto, los textos vigentes motivo de la reforma citada.


"Art�culo 1338. La apelaci�n puede admitirse en el efecto devolutivo y en el suspensivo, o s�lo en el primero."


"Art�culo 1340. La apelaci�n s�lo procede en juicios mercantiles cuando su inter�s exceda de ciento ochenta y dos veces el salario m�nimo general vigente, en la fecha de interposici�n en el lugar en que se ventile el procedimiento."
"Art�culo 1341. Las sentencias interlocutorias son apelables, si lo fueren las definitivas, conforme al art�culo anterior. Con la misma condici�n son apelables los autos si causan un gravamen que no pueda repararse en la definitiva, o si la ley expresamente lo dispone."
De conformidad con el art�culo 1323 del C�digo de Comercio (que no ha sido reformado hasta la fecha), sentencia interlocutoria es la que decide un incidente, un art�culo sobre excepciones dilatorias o una competencia.
De lo anterior se desprende que la �nica posibilidad para que la admisi�n de pruebas se resolviera en una interlocutoria, ser�a que fuera necesario abrir un incidente para dicha admisi�n.
Revisando el texto original del C�digo de Comercio, as� como las reformas que ha sufrido en m�s de un siglo de vida, no se advierte que en alguna �poca la admisi�n de pruebas en un juicio mercantil haya sido materia de un incidente y, por tanto, resuelta en una interlocutoria.
Dado que el texto original propiamente no tuvo exposici�n de motivos, se desconoce la raz�n de por qu� se habla de interlocutorias que resuelvan sobre denegaci�n de pruebas; de igual forma, de la doctrina relativa a las cuestiones probatorias en materia mercantil, no se encontr� dato alguno que reflejara la causa de tal establecimiento en cuanto a la denominaci�n, o bien las hip�tesis en las que se generara, dentro de un procedimiento mercantil, la emisi�n de una interlocutoria que denegara la admisi�n de pruebas.
Por otro lado, en la exposici�n de motivos de las reformas efectuadas al C�digo de Comercio, seg�n decreto del veintiuno de mayo de mil novecientos noventa y seis, tampoco se da raz�n alguna para suprimir la menci�n en el art�culo 1339 de las sentencias interlocutorias que denegaran pruebas; por tanto, se desconocen las causas que dieron origen a su inclusi�n, as� como las que motivaron su supresi�n.
As�, debe partirse del hecho de que las pruebas se admiten o no en un auto, por lo que, para efectos de dilucidar la contradicci�n, debe partirse del an�lisis de los art�culos 1334 y 1341 del C�digo de Comercio (antes de su reforma) y determinar cu�l es el recurso que procede en contra del auto que no admite pruebas en un juicio de naturaleza mercantil, si el de revocaci�n o el de apelaci�n.
La prueba es la condici�n a que est� sujeto el �xito de la acci�n o de la excepci�n, atento la regla que rige para todos los juicios contenciosos, que dispone que "el actor debe probar los hechos constitutivos de su acci�n y el reo los de sus excepciones.".
Este principio significa que aquel que afirma est� obligado a probar y, por tanto, que el que toma la iniciativa en la contienda judicial, a quien se designa con el nombre de actor, debe probar la existencia del derecho que afirma tener, y aquel a quien se exige el cumplimiento de una obligaci�n, y que se llama demandado, debe probar a su vez el hecho en el cual se funda su defensa.
En este orden de ideas, para que el J. pueda llegar al descubrimiento del t�rmino medio que une el hecho con la disposici�n de la ley, es absolutamente indispensable que le conste la verdad de la existencia del hecho; y de aqu� la obligaci�n que aqu�lla impone a los litigantes, de probar los hechos de donde derivan sus respectivos derechos.
Es tan relevante la fase probatoria y siguiendo con la consecuencia l�gica del principio antes mencionado, que si el actor no aporta o no se le admiten las pruebas que demuestren los elementos constitutivos de la acci�n que ejercita, se absolver� al demandado, aunque este �ltimo no rinda prueba alguna en su defensa. Por el contrario, acreditados o probados los elementos de la acci�n, y limitada la posibilidad del demandado de demostrar la veracidad de sus excepciones, al deneg�rsele la admisi�n de sus pruebas, la sentencia le ser� condenatoria.
Por ello, esta Primera Sala considera que, tal como lo sostiene el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito, en contra del auto que deniega pruebas, dentro de un juicio mercantil procede el recurso de apelaci�n, en t�rminos del art�culo 1341 del C�digo de Comercio, cuyo texto vuelve a transcribirse para mejor comprensi�n:
"Art�culo 1341. Las sentencias interlocutorias son apelables, si lo fueren las definitivas, conforme al art�culo anterior. Con la misma condici�n son apelables los autos si causan un gravamen que no pueda repararse en la definitiva, o si la ley expresamente lo dispone."
La �ltima parte del precepto transcrito establece que los autos que causen un gravamen que no pueda repararse en la definitiva ser�n apelables, con la �nica condici�n de que lo sean las sentencias definitivas, esto es, si el inter�s del negocio excede de 182 veces el salario m�nimo general vigente en la fecha de interposici�n en el lugar en donde se ventile el procedimiento.
Pues bien, acorde con la �ltima parte del art�culo 1341 del C�digo de Comercio, el auto que deniega pruebas en un juicio de naturaleza mercantil, causa un gravamen irreparable, al privar a la parte que las hubiera ofrecido de un medio de defensa, violent�ndose as� las formalidades esenciales del procedimiento, al romperse la igualdad de las partes en cuanto al derecho que tienen de defenderse, reflej�ndose los efectos de tal providencia en forma adversa en la sentencia, por lo que el da�o que se produce debe considerarse como irreparable.
En consecuencia, dada la trascendencia y gravedad del auto que deniega pruebas, el mismo debe ser impugnado mediante el recurso de apelaci�n, con el prop�sito de que sea el tribunal de alzada el que revise la legalidad de tal actuaci�n, teni�ndose as� la oportunidad de corregir los errores que en su apreciaci�n hubiere tomado en cuenta el inferior; obvio es precisar que en este supuesto, el recurso de apelaci�n proceder� en el efecto devolutivo en t�rminos del �ltimo p�rrafo del art�culo 1339 del citado C�digo de Comercio.
En tal virtud, no se comparte el criterio del Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito, toda vez que, en t�rminos del art�culo 1334 del C�digo de Comercio, el recurso de revocaci�n procede s�lo por excepci�n y si, de acuerdo con el texto de la segunda parte del art�culo 1341 del propio ordenamiento, se advierte que el auto que deniega pruebas, es de los que causan un gravamen irreparable, resulta claro que el mismo debe quedar dentro del recurso de apelaci�n y, por ende, no cobra aplicabilidad la excepci�n referida por el Tribunal Colegiado citado.
Por tanto, el criterio que debe prevalecer es el que sustenta esta Primera Sala, y que coincide con la tesis sustentada por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito, en los siguientes t�rminos:
APELACI�N, PROCEDENCIA DEL RECURSO DE, EN CONTRA DEL AUTO QUE DENIEGA PRUEBAS EN UN JUICIO MERCANTIL (LEGISLACI�N APLICABLE PARA AQUELLOS ASUNTOS REFERIDOS A CR�DITOS CONTRATADOS CON ANTERIORIDAD A LA ENTRADA EN VIGOR DE LAS REFORMAS PUBLICADAS EN EL DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACI�N DE VEINTICUATRO DE MAYO DE MIL NOVECIENTOS NOVENTA Y SEIS).-Acorde con la �ltima parte del art�culo 1341 del C�digo de Comercio, el auto que deniega pruebas en un juicio de naturaleza mercantil causa un gravamen irreparable, al privar a la parte que las hubiera ofrecido, de un medio de defensa, violent�ndose as� las formalidades esenciales del procedimiento, al romperse la igualdad de las partes en cuanto al derecho que tienen de defenderse, reflej�ndose los efectos de tal providencia en forma adversa en la sentencia, por lo que el da�o que se produce debe considerarse como irreparable. En consecuencia, dada la trascendencia y gravedad del auto que deniega pruebas, debe ser impugnado mediante el recurso de apelaci�n, con el prop�sito de que sea el tribunal de alzada el que revise la legalidad de tal actuaci�n, teni�ndose as� la oportunidad de corregir los errores que en su apreciaci�n hubiere tomado en cuenta el inferior; en este supuesto, el recurso de apelaci�n proceder� en el efecto devolutivo en t�rminos del �ltimo p�rrafo del art�culo 1339 del citado C�digo de Comercio.
Por lo expuesto y fundado, se resuelve:
PRIMERO.-S� existe contradicci�n de tesis entre los criterios sustentados por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito al resolver el amparo directo civil 130/97 y el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Primer Circuito al resolver el amparo directo civil 584/95.
SEGUNDO.-Debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia la tesis sustentada por esta Primera Sala, en los t�rminos redactados en el �ltimo considerando de este fallo.
TERCERO.-Rem�tase la tesis que se menciona al Semanario Judicial de la Federaci�n para su publicaci�n correspondiente y comun�quese a los tribunales contendientes la misma.
N.�quese; rem�tase testimonio de la presente resoluci�n a los Tribunales Colegiados aludidos y, en su oportunidad, arch�vese este expediente.
As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los Ministros presidente H.R.P., J.V.C. y C., J.� de Jes�s G.�o P., J.N.S.M. y O.S.C. de G.�a V. (ponente).
Nota: Las tesis que en esta ejecutoria se citan con los rubros "APELACI�N MERCANTIL PROCEDENTE." y "APELACI�N MERCANTIL. PROCEDENCIA.", aparecen publicadas en el Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta �poca, Tomo LXXXVIII, p�gina 3259 y LXVIII, p�gina 3129, respectivamente, de la siguiente manera: "INCOMPETENCIA, REVOCACI�N IMPROCEDENTE CONTRA INTERLOCUTORIAS EN MATERIA DE." y "APELACI�N EN MATERIA MERCANTIL EN CASO DE RECUSACI�N.".
La tesis "APELACI�N. PROCEDE CONTRA LA DENEGACI�N DE PRUEBAS EN AUTO DICTADO EN JUICIO MERCANTIL.", citada en el cuerpo de esta ejecutoria, aparece publicada en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, Tomo V, abril de 1997, p�gina 219.