Ejecutoria num. 1a./J. 5/2001 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26867169

Ejecutoria num. 1a./J. 5/2001 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 5/2001
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Abril de 2001
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 7/98. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL PRIMERO, TERCERO Y CUARTO TRIBUNALES COLEGIADOS DEL PRIMER CIRCUITO EN MATERIA PENAL.ROBO. ARTÍCULO 371, PÁRRAFO TERCERO, DEL CÓDIGO PENAL PARA EL DISTRITO FEDERAL. LA NO INTEGRACIÓN DE ALGUNO DE SUS ELEMENTOS, SÓLO ORIGINA LA TRASLACIÓN DE TIPO AL BÁSICO Y NO LA ATIPICIDAD.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 7/98. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL PRIMERO, TERCERO Y CUARTO TRIBUNALES COLEGIADOS DEL PRIMER CIRCUITO EN MATERIA PENAL.

CONSIDERANDO:

SEGUNDO

Con el prop�sito de establecer y delimitar la materia de la contradicci�n, se estima conveniente transcribir en la parte que interesa los asuntos sometidos al conocimiento de cada uno de los Tribunales Colegiados de Circuito mencionados.

  1. El criterio que sustenta el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, deriva de los siguientes asuntos:

    A.1. Amparo directo 2065/97, promovido por ... fallado con fecha veintiocho de noviembre de mil novecientos noventa y siete, cuya ejecutoria en lo conducente consider�:

    QUINTO.-Los conceptos de violaci�n expresados son infundados: En efecto y contrariamente a lo afirmado por el quejoso, en el caso se cumplieron con las formalidades esenciales del procedimiento, ya que posteriormente al ejercicio de la acci�n penal por el delito de robo, se le tom� al indiciado declaraci�n preparatoria dentro del t�rmino constitucional, se le decret� formal prisi�n por el delito citado; durante la instrucci�n del proceso se desahogaron las pruebas pertinentes ofrecidas por las partes, no se practicaron los careos por no ser deseo del inculpado; cerrada la instrucci�n y previa acusaci�n del Ministerio P�blico se dict� sentencia por la que se conden� a ... por el delito de robo.-De la lectura de la sentencia reclamada, se advierte que la autoridad responsable cumpli� con la garant�a de legalidad que establece el art�culo 16 constitucional, en cuanto a la suficiente fundamentaci�n y motivaci�n de su determinaci�n, porque en ella se citan los preceptos legales que sirvieron de apoyo y se expresan los razonamientos que llevaron a dicha autoridad a concluir como lo hizo, que el asunto que nos ocupa encuadra en los preceptos de las normas legales que se invocan, por lo cual carece de consistencia jur�dica el argumento del hoy quejoso en el sentido de que de la sentencia que constituye el acto reclamado no se hizo exacta aplicaci�n de la ley.-En efecto, el J. se�alado como autoridad responsable, sin vulnerar los principios reguladores del valor de la prueba, ajust�ndose a las constancias procesales existentes en autos y haciendo una justa valoraci�n de las mismas, correctamente tuvo por comprobados los elementos del tipo penal del delito de robo, previsto en el art�culo 367 del C�digo Penal, en t�rminos del art�culo 122 del C�digo de Procedimientos Penales, y por demostrada la responsabilidad penal de ... en su comisi�n, en t�rminos del art�culo 261 del C�digo de Procedimientos Penales, en relaci�n con la fracci�n III del art�culo 13 del C�digo Penal, ya que de los elementos de convicci�n que relacion� de los que destacan las denuncias de R.A.V.V.�zquez y de G.J.C.C.�os; lo declarado por los polic�as preventivos remitentes J.L.G.P.�rez y C.C.R.; lo declarado por F.V.J.�nez testigo de propiedad, fe ministerial de veh�culo, factura, tarjeta de circulaci�n y dictamen de aval�o; y lo declarado por el hoy quejoso ... se desprende que el d�a 19 (diecinueve) de abril de mil novecientos noventa y siete, siendo aproximadamente las 19:40 (diecinueve cuarenta) horas, los ofendidos R.A.V.V.�zquez y su esposo G.J.C.C.�os, estacionaron el veh�culo de la citada ofendida, de la marca Volkswagen, tipo Jetta, modelo mil novecientos noventa y cinco, con placas de circulaci�n 794-HEA, frente a su domicilio calle Norte 79-A n�mero 324, colonia Electricistas, delegaci�n Azcapotzalco, cuando en forma sorpresiva se les acercan el activo en cita y otro sujeto que se encuentra pr�fugo, amag�ndolos con armas de fuego dici�ndole al ofendido ?esto es un asalto, deme las llaves de su coche?; ante esta situaci�n G.J.C.C.�os le entreg� las llaves del veh�culo, procediendo �ste a abrir dicha unidad, mientras el otro sujeto lo desapoderaba de su cartera en la que llevaba cuatro credenciales, su licencia de conducir, tarjeta de cr�dito, cinco d�lares americanos, adem�s de un reloj de pulso marca Citizen, un anillo de oro y una gorra, y a su esposa tambi�n la desapoder� de su cartera en la que portaba dos tarjetas de cr�dito, tres credenciales, veinte d�lares americanos y $30.00 (treinta pesos) en efectivo, todos estos objetos valuados por los peritos oficiales en $655.00 (seiscientos cincuenta y cinco pesos); a continuaci�n, dichos sujetos se dieron a la fuga en dicho veh�culo, apoder�ndose de esta forma tambi�n de la unidad valuada pericialmente en la cantidad de $68,000.00 (sesenta y ocho mil pesos); que la ofendida solicit� v�a telef�nica el auxilio de la patrulla mientras que J.C. era auxiliado por un vecino y elementos policiacos mismos que localizaron el veh�culo, logrando detener al hoy quejoso cuando pretend�a darse a la fuga, vulner�ndose as� el bien jur�dico protegido que es el patrimonio de los ofendidos; de donde en el caso el J. responsable consider� que la autor�a dolosa del activo era encuadrable al tipo previsto en la norma penal mencionada y al acreditarse que el hoy quejoso tuvo conocimiento y voluntad del resultado t�pico producido y dado que no aparece que exista alguna causa de justificaci�n e inculpabilidad, est� fundado el juicio de reproche en su contra.-Tambi�n estuvo en lo justo la autoridad responsable al tener por acreditada la calificativa prevista en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal (hip�tesis de haberse cometido por dos sujetos sin importar el monto de lo robado a trav�s de la violencia moral venciendo la resistencia de los pasivos), misma por la que acus� el Ministerio P�blico en su pliego acusatorio, ya que de los elementos de prueba en que se fund� la autoridad responsable, como son las declaraciones de los ofendidos R.A.V.V.�zquez y G.J.C.C.�os, se desprende que el quejoso y su coautor para cometer el robo del veh�culo y dem�s objetos afectos amagaron con armas de fuego a los ofendidos venciendo as� su resistencia.-No asiste raz�n al peticionario de garant�as al afirmar que el tercer p�rrafo del art�culo 371 del C�digo Penal, no contempla una calificativa sino un tipo penal independiente, atentas las consideraciones siguientes: El Ejecutivo Federal, mediante iniciativa de dieciocho de marzo de mil novecientos noventa y seis, propuso, entre otras reformas, la modificaci�n del art�culo 371 del C�digo Penal, a�adi�ndole un tercer p�rrafo bas�ndose primordialmente para ello, en lo siguiente: ?... La iniciativa comprende los rubros relativos a la definici�n del delito continuado y las nuevas reglas para la aplicaci�n de sanciones en estos casos, as� como para la tentativa punible, el concurso real de delitos y los sustitutivos penales. Asimismo, se establece un nuevo tratamiento para los delitos de quebrantamiento de sanci�n, robo, lesiones, falsificaci�n de documentos, delitos cometidos por y en contra de servidores p�blicos de procuraci�n y administraci�n de justicia y de seguridad p�blica, comercio o tr�fico il�cito de armas, as� como medios de apremio. ... IV. Robo. El robo representa cerca del 70% de los hechos delictivos que se denuncian en el Distrito Federal. De ellos, poco m�s de la mitad son con violencia y cerca de la tercera parte comprende robos de cuant�a menor a $5,000.00 pesos, cometidos principalmente en contra de transe�ntes, cami�n repartidor y autopartes.-Cotidianamente se cometen una considerable cantidad de robos que no rebasan el monto de cien veces el salario m�nimo vigente en el Distrito Federal o bien, no es posible determinar su cuant�a, lo que ocasiona que los inculpados obtengan f�cilmente su libertad bajo cauci�n, en virtud de que estos delitos no son considerados como graves por la ley, a pesar del grado de violencia con que se llevan a cabo en la mayor�a de los casos.-El sistema sancionador vigente para el caso del robo concede beneficios al delincuente, basados en criterios que estiman s�lo el monto de lo robado, y no as� el n�mero de sujetos, su peligrosidad, la violencia empleada o el riesgo para la v�ctima.-La iniciativa propone adicionar el art�culo 371 del C�digo Penal con un p�rrafo, a fin de establecer una nueva forma para sancionar los robos que sean realizados por dos o m�s sujetos activos, mediante la violencia, la acechanza, o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja. Para estas conductas se establece una sanci�n de cinco a veinticinco a�os de prisi�n y hasta mil d�as multa, sin importar el monto de lo robado.-La adici�n busca sancionar severamente estos delitos que frecuentemente llegan a da�ar la integridad f�sica y la dignidad del ciudadano. Bajo el supuesto que se propone, aun cuando el monto de lo robado sea de poca importancia, se atiende a las circunstancias de ejecuci�n del delito, a fin de imponer al delincuente sanciones considerables que inhiban su comisi�n.-Asimismo, se propone imponer a los delincuentes, adem�s de la pena de prisi�n, la prohibici�n de ir a lugar determinado o la vigilancia de la autoridad, cuyo quebrantamiento dar�a lugar a la imposici�n de penas m�s severas. De esta manera se tendr� una constante supervisi�n del delincuente para tratar de evitar que vuelva a delinquir.-Muchos de estos delincuentes, que hacen de los espacios p�blicos su �mbito territorial para la comisi�n de robos, en la mayor�a de los casos son perfectamente conocidos e identificados por grupos de habitantes o residentes de la colonia, quienes por lo general omiten la presentaci�n de denuncias en contra de aqu�llos por temor a las represalias de las que pudieran ser objeto, derivado de la rapidez y facilidad con las que son puestos en libertad bajo cauci�n. ...?.-Concluy�ndose con el respectivo proyecto de decreto, en el cual propusieron la adici�n del tercer p�rrafo del art�culo 371 del C�digo Penal en los siguientes t�rminos: ?Art�culo 371. ... Cuando el robo sea cometido por dos o m�s sujetos, sin importar el monto de lo robado, a trav�s de la violencia, la acechanza o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja, la pena aplicable ser� de cinco a veinticinco a�os de prisi�n y hasta mil d�as multa. Tambi�n podr� aplic�rsele prohibici�n de ir a lugar determinado o vigilancia de la autoridad, hasta por un t�rmino igual al de la sanci�n privativa de la libertad impuesta.?.-Tal proyecto de decreto, seg�n puede consultarse en las consideraciones de la Comisi�n de Justicia de la C�mara de Diputados, a quien fue turnada para su estudio y dictamen la minuta con proyecto de decreto que reforma, adiciona y deroga diversos art�culos del C�digo Penal para el Distrito Federal, entre otras leyes, y que a su vez le hab�a sido enviada por la C�mara de Senadores del Congreso de la Uni�n, fue materia de an�lisis por parte de las Comisiones Unidas de Estudios Legislativos de la C�mara de Senadores, as� como de las comisiones competentes de la C�mara de Diputados, en sesi�n de diez de abril de mil novecientos noventa y seis, as� como en sesi�n celebrada el veinticinco del mes y a�o en cita por la propia comisi�n dictaminadora, quien present� dictamen, en el que en su punto 26 se�ala: ?Se estima al igual que la colegisladora, conveniente disminuir la sanci�n m�xima para el caso del robo agravado propuesta en la iniciativa respectiva del Ejecutivo Federal y pasar de veinticinco a quince a�os.?.-Ahora bien, resulta evidente que al haberse cuestionado el legislador el sistema sancionador vigente en esa �poca, que en el caso concreto del robo, atend�a exclusivamente al monto de lo robado, pero no el n�mero de los sujetos que intervinieron, su peligrosidad, la violencia empleada y el riesgo para las v�ctimas, busc� como la propia iniciativa se�ala, sancionar severamente estos robos que frecuentemente llegaron a da�ar la integridad y la dignidad del ciudadano ofendido, e impedir que por el monto de poca importancia, fueran puestos en libertad bajo cauci�n u obtuvieran al ser sentenciados un sustitutivo que les permitiera salir en libertad, pero ni la iniciativa ni la redacci�n del citado p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal, llevan a concluir que se trate de un delito de robo espec�fico como se alega, que contenga los elementos propios para su existencia, sino una circunstancia cualificante del tipo b�sico de robo a que se refiere el art�culo 367 del c�digo sustantivo citado.-Esto es as�, pues de la simple lectura del p�rrafo en cita se advierte que su contenido est� referido al delito de robo gen�rico, y s�lo agrega a �ste medios comisivos o formas de ejecuci�n espec�ficos: una pluralidad de sujetos activos, la violencia, la acechanza o cualquier otro medio que disminuya la defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja, por lo que para colmar la hip�tesis normativa que contiene, necesariamente se habr�n de acreditar los elementos t�picos del il�cito b�sico, y para ello debe remitirse obligadamente al contenido del art�culo 367 del C�digo Penal, y �nicamente en lo que se aplica el p�rrafo tercero del art�culo 371 a examen, es en relaci�n a la punibilidad diversa que contiene, cuando el robo previsto en el art�culo 367 en cita se comete bajo las circunstancias calificantes citadas, como ocurre en trat�ndose del delito de homicidio simple, en relaci�n con el homicidio calificado, pues �ste tambi�n contiene o prev� una punibilidad independiente respecto de la prevista para el tipo cometido en forma simple, pero ello por s� solo no convierte en un tipo aut�nomo al homicidio calificado.-Ciertamente, debe mencionarse que con relaci�n a la autonom�a de los tipos, �stos doctrinariamente se han clasificado en: b�sicos, especiales y complementados. Los primeros se consideran b�sicos porque su naturaleza fundamental tiene plena independencia con respecto de cualquier otro; los especiales se integran con los elementos del tipo b�sico y otra caracter�stica propia que da lugar a un tipo especial, cuya nueva existencia se debe regir bajo la norma que lo prev�, misma que excluye la aplicaci�n de la que describe el tipo b�sico. Por �ltimo, respecto de los complementados debe decirse que son aquellos cuyos elementos constitutivos son esencialmente los del tipo b�sico, cuya comisi�n se haya realizado con alguna circunstancia modificativa cuya gravedad eleva la penalidad de dicho delito b�sico, en la inteligencia de que tal circunstancia modificativa no forma parte esencial de los elementos relativos al n�cleo del delito, es decir, que en caso de que se llegara a desvirtuar la actualizaci�n de la circunstancia agravante respectiva, ello no afectar�a a los elementos del tipo b�sico, mismos que subsistir�an con independencia de la mencionada circunstancia calificativa.-Sirve de apoyo a lo anterior, el criterio jurisprudencial que aparece publicado en la p�gina 68. Volumen XV. �poca 6a. Fuente: Semanario J. de la Federaci�n. Instancia: Primera Sala, del 4o. CD-ROM, correspondiente al mes de julio de 1994, del Poder J. de la Federaci�n, que dice: ?DELITOS. AUTONOM�A DE LOS TIPOS.? (se transcribe).-As� pues, es evidente que el p�rrafo tercero del referido art�culo 371 de la ley sustantiva penal, no se refiere a un nuevo delito de robo especial que sea aut�nomo o independiente del que describe el art�culo 367 de dicho c�digo punitivo, sino que es claro que se refiere precisamente al delito de robo b�sico cometido por los medios y con las condiciones a que alude dicho p�rrafo, consistentes en que los agentes activos sean dos o m�s, los que sin importar el monto, ejecuten el robo a trav�s de cualquier tipo de violencia, acechanza, o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima, o la ponga en condiciones de desventaja; circunstancia calificativa del robo que s�lo da lugar a la agravaci�n de las penas a imponer, pero que, como ya se dijo, no da origen a un nuevo tipo penal especial, aut�nomo o independiente del il�cito de robo b�sico.-En otras palabras, la espec�fica o propia punibilidad a la cual se asocia un tipo penal complementado o subordinado, no le puede dar a �ste el car�cter de aut�nomo respecto del tipo b�sico del cual deriva, puesto que dicha punibilidad no es parte integrante del tipo y s�lo de los elementos estructurales de �ste, como ya se ha dicho, se puede derivar o no tal autonom�a. Por tanto, la relaci�n excluyente que existe en la especie entre ambas punibilidades (la del tipo b�sico de robo y la del tipo complementado en estudio), �nicamente demuestra la autonom�a de estas punibilidades pero no la de los tipos penales.-Es importante destacar que estimar como robo especial o espec�fico, el previsto en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del c�digo punitivo, podr�a tener como consecuencia contraria al esp�ritu del legislador, que habi�ndose decretado formal prisi�n ?por dicho il�cito?, si en la secuela procesal quedara probado que el il�cito no se cometi� bajo alguna de las circunstancias de ejecuci�n que establece dicho p�rrafo, no obstante que se acreditaren los elementos del tipo b�sico del robo, previsto en el art�culo 367 del C�digo Penal, al no acreditarse alguno de los elementos del ?tipo especial?, esto es, por el cual se fij� la litis al momento de dictarse sentencia, tendr�a en determinados supuestos que absolverse y ordenarse su absoluta e inmediata libertad, ya que no se podr�a aducir una simple variaci�n de grado del delito.-No pasa inadvertido, que en el decreto que reforma el C�digo de Procedimientos Penales del Distrito Federal, publicado en el Diario Oficial de trece de mayo de mil novecientos noventa y seis, se advierte que en el art�culo 268 del ordenamiento legal en cita, se incluye como ?delito grave?, al previsto entre otros en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal, lo que da lugar a confusi�n; sin embargo, una interpretaci�n hermen�utica de tal precepto procesal con el relativo del c�digo sustantivo, nos lleva a la conclusi�n ya se�alada, pues incluso en el propio art�culo 268, se habla como delito grave de otros robos calificados, como son los cometidos bajo las circunstancias de violencia, art�culo 372, aproveche las condiciones de confusi�n que se produzcan por cat�strofe o desorden p�blico; se cometa por una o varias personas armadas o que porten o utilicen objetos peligrosos; contra oficina bancaria, recaudadora, o donde se guarden caudales; o contra personas que guarden o custodien o transporten aqu�llos, art�culos 381, fracciones VIII, IX y X, o robo, a casa habitaci�n o a veh�culo estacionado en la v�a p�blica, art�culo 381 bis, todos del C�digo Penal, por lo que por este concepto tampoco se le violan garant�as al quejoso.-As� tambi�n, el J. responsable al pronunciar el fallo reclamado de la individualizaci�n de la pena impuesta al hoy quejoso, tom� en cuenta lo dispuesto por los art�culos 51 y 52 del C�digo Penal, esto es, la naturaleza dolosa del delito de robo, la forma de comisi�n, el da�o causado, as� como las circunstancias personales del sentenciado como son su edad: veinticuatro a�os; grado de instrucci�n: primaria; ocupaci�n: mec�nico; con ingresos econ�micos de: $350.00 (trescientos cincuenta pesos) a la quincena; que es la segunda vez que se encuentra detenido, lo que se corrobora con su informe de ingreso y ficha signal�tica, que obra a fojas 83 a 86, as� como la certificaci�n que obra a foja 87 vuelta, en la que se asienta que en el Juzgado Cuarto Penal en la partida 139/93, se le proces� por robo en grado de tentativa; y por resoluci�n de la Sala de veintiuno de enero de mil novecientos noventa y cuatro, se decret� su absoluta e inmediata libertad, y que de su estudio criminol�gico se advierte, que se le apreci� capacidad criminal media, adaptabilidad social e �ndice de peligrosidad media, con pron�stico intra yextra institucional desfavorable, todo lo cual llev� a concluir correctamente a la responsable que ... presentaba al examen judicial un grado de culpabilidad equidistante entre la m�nima y la media, imponi�ndole en t�rminos del p�rrafo III del art�culo 371 del C�digo Penal, 7 siete a�os, 6 seis meses de prisi�n y 250 (doscientos cincuenta) d�as multa, de acuerdo al salario m�nimo vigente en el momento en que se suscitaron los hechos ($26.45 veintis�is pesos 45/100), equivalentes a $6,612.50 (seis mil seiscientos doce pesos 50/100), penas las anteriores que son congruentes con la medida de culpabilidad estimada, por lo que por este concepto no se violan garant�as al quejoso.

    A.2. Amparo directo 1433/97, promovido por ... resuelto el trece de noviembre de mil novecientos noventa y siete, en la parte que interesa consider� lo siguiente:

    QUINTO.-Los conceptos de violaci�n expresados son infundados, con excepci�n al relativo a la punici�n por el delito de robo y la calificativa del art�culo 371 del C�digo Penal.-En efecto, y contrariamente a lo afirmado por el quejoso, en el caso se cumplieron con las formalidades esenciales del procedimiento, ya que posteriormente al ejercicio de la acci�n penal por el delito de robo se le tom� al indiciado declaraci�n preparatoria dentro del t�rmino constitucional, se le decret� formal prisi�n por el delito citado; durante la instrucci�n del proceso se desahogaron las pruebas pertinentes ofrecidas por las partes y se practicaron los careos correspondientes; cerrada la instrucci�n y previa acusaci�n del Ministerio P�blico se dict� sentencia por la que se conden� a ... por el delito de robo calificado.-Por otra parte, de la lectura de la sentencia reclamada, se advierte que la autoridad responsable cumpli� con la garant�a de legalidad que establece el art�culo 16 constitucional, en cuanto a la suficiente fundamentaci�n y motivaci�n de su determinaci�n, porque en ella se citan los preceptos legales que sirvieron de apoyo y se expresan los razonamientos que llevaron a dicha autoridad a concluir como lo hizo, que el asunto que nos ocupa encuadra en los preceptos de las normas que se invocan, por lo cual carece de consistencia jur�dica el argumento del hoy quejoso en el sentido de que la sentencia que constituye el acto reclamado no est� motivada.-Ahora bien, la J. Quincuag�simo Noveno Penal del Distrito Federal, se�alada como autoridad responsable, sin vulnerar los principios reguladores del valor de la prueba, ajust�ndose a las constancias procesales existentes en autos y haciendo una justa valoraci�n de las mismas, correctamente tuvo por comprobados los elementos que integran el tipo penal del delito de robo, previsto en el art�culo 367 del C�digo Penal, en t�rminos de lo dispuesto en el art�culo 122 del C�digo de Procedimientos Penales, toda vez que de los elementos de convicci�n en que se fund� la sentencia que ahora reclama, valorados en t�rminos de los art�culos 246, 255, 261 y 286 del C�digo de Procedimientos Penales, dentro de las que destacan: la declaraci�n del polic�a remitente M.�n M.R.; las declaraciones de los denunciantes M.P.V.�o Zamora y A.U.S.E.; la inspecci�n ocular y la declaraci�n del propio encausado ... se llega al convencimiento de que se encuentra plenamente acreditado que el veintiocho de septiembre de mil novecientos noventa y seis, aproximadamente a las veintiuna horas ... junto con su coacusada ... se introdujeron a la panificadora ?El Carmen? ubicada en la calle de L.d.C.1., colonia An�huac; que el primero de los mencionados, con una pistola que sac� de su chamarra, amag� a M.P.V.�o Zamora y A.U.S.E., mientras que ... sacaba tres mil pesos que se encontraban en la caja registradora y que era el producto de la venta del d�a, numerario del que se hicieron sin derecho y sin consentimiento de la persona que pod�a disponer del mismo conforme a derecho; acto seguido, se dieron a la fuga en un veh�culo Ford, para posteriormente ser detenidos por elementos de la polic�a preventiva; conducta la anterior con la que se viol� el bien jur�dicamente tutelado que es el patrimonio de las personas; de donde el J. responsable correctamente consider� que la conducta dolosa del activo era encuadrable al tipo previsto en la norma penal mencionada, y al acreditar que el ahora quejoso tuvo conocimiento y voluntad del resultado t�pico producido, y dado que no aparece que exista alguna causa de justificaci�n o inculpabilidad, est� fundado el juicio de reproche en su contra.-El J. se�alado como autoridad responsable correctamente tuvo por acreditada la calificativa prevista en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal, misma por la que acus� el Ministerio P�blico en sus conclusiones, ya que de los elementos de prueba en que se fund� el J. responsable se desprende fehacientemente que el hoy quejoso ejerci� violencia moral amagando a los sujetos pasivos, mientras la sujeto activo se apoderaba de la cantidad de tres mil pesos, lo cual disminuy� las posibilidades de defensa de las v�ctimas y poni�ndolas en condiciones de desventaja.-No asiste raz�n al peticionario de garant�as al afirmar que en el caso indebidamente se estim� como una calificativa lo dispuesto en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal, atentas las consideraciones siguientes: El Ejecutivo Federal, mediante iniciativa de dieciocho de marzo de mil novecientos noventa y seis, propuso, entre otras reformas, la modificaci�n del art�culo 371 del C�digo Penal, a�adi�ndole un tercer p�rrafo, bas�ndose primordialmente para ello, en lo siguiente: ?... La iniciativa comprende los rubros relativos a la definici�n del delito continuado y las nuevas reglas para la aplicaci�n de sanciones en estos casos, as� como para la tentativa punible, el concurso real de delitos y los sustitutivos penales. Asimismo, se establece un nuevo tratamiento para los delitos de quebrantamiento de sanci�n, robo, lesiones, falsificaci�n de documentos, delitos cometidos por y en contra de servidores p�blicos de procuraci�n y administraci�n de justicia y de seguridad p�blica, comercio o tr�fico il�cito de armas, as� como medios de apremio. ... IV. Robo. El robo representa cerca del 70% de los hechos delictivos que se denuncian en el Distrito Federal. De ellos, poco m�s de la mitad son con violencia y cerca de la tercera parte comprende robos de cuant�a menor a $5,000.00 pesos, cometidos principalmente en contra de transe�ntes, cami�n repartidor y autopartes.-Cotidianamente se cometen una considerable cantidad de robos que no rebasan el monto de cien veces el salario m�nimo vigente en el Distrito Federal o bien, no es posible determinar su cuant�a, lo que ocasiona que los inculpados obtengan f�cilmente su libertad bajo cauci�n, en virtud de que estos delitos no son considerados como graves por la ley, a pesar del grado de violencia con que se llevan a cabo en la mayor�a de los casos.-El sistema sancionador vigente para el caso del robo concede beneficios al delincuente, basados en criterios que estiman s�lo el monto de lo robado, y no as� el n�mero de sujetos, su peligrosidad, la violencia empleada o el riesgo para la v�ctima.-La iniciativa propone adicionar el art�culo 371 del C�digo Penal con un p�rrafo, a fin de establecer una nueva forma para sancionar los robos que sean realizados por dos o m�s sujetos activos mediante la violencia, la acechanza, o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja. Para estas conductas se establece una sanci�n de cinco a veinticinco a�os de prisi�n y hasta mil d�as multa, sin importar el monto de lo robado.-La adici�n busca sancionar severamente estos delitos que frecuentemente llegan a da�ar la integridad f�sica y la dignidad del ciudadano. Bajo el supuesto que se propone, aun cuando el monto de lo robado sea de poca importancia, se atiende a las circunstancias de ejecuci�n del delito, a fin de imponer al delincuente sanciones considerables que inhiban su comisi�n.-Asimismo, se propone imponer a los delincuentes, adem�s de la pena de prisi�n, la prohibici�n de ir a lugar determinado o la vigilancia de la autoridad, cuyo quebrantamiento dar�a lugar a la imposici�n de penas m�s severas. De esta manera se tendr� una constante supervisi�n del delincuente para tratar de evitar que vuelva a delinquir.-Muchos de estos delincuentes, que hacen de los espacios p�blicos su �mbito territorial para la comisi�n de robos, en la mayor�a de los casos son perfectamente conocidos e identificados por grupos de habitantes o residentes de la colonia, quienes por lo general omiten la presentaci�n de denuncias en contra de aqu�llos por temor a las represalias de las que pudieran ser objeto, derivado de la rapidez y facilidad con las que son puestos en libertad bajo cauci�n. ...?.-Concluy�ndose con el respectivo proyecto de decreto, en el cual propusieron la adici�n del tercer p�rrafo del art�culo 371 del C�digo Penal en los siguientes t�rminos: ?Art�culo 371. ... Cuando el robo sea cometido por dos o m�s sujetos, sin importar el monto de lo robado, a trav�s de la violencia, la acechanza o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja, la pena aplicable ser� de cinco a veinticinco a�os de prisi�n y hasta mil d�as multa. Tambi�n podr� aplic�rsele prohibici�n de ir a lugar determinado o vigilancia de la autoridad, hasta por un t�rmino igual al de la sanci�n privativa de la libertad impuesta.?.-Tal proyecto de decreto, seg�n puede consultarse en las consideraciones de la Comisi�n de Justicia de la C�mara de Diputados, a quien fue turnada para su estudio y dictamen la minuta con proyecto de decreto que reforma, adiciona y deroga diversos art�culos del C�digo Penal para el Distrito Federal, entre otras leyes, y que a su vez le hab�a sido enviada por la C�mara de Senadores del Congreso de la Uni�n, fue materia de an�lisis por parte de las Comisiones Unidas de Estudios Legislativos de la C�mara de Senadores, as� como de las comisiones competentes de la C�mara de Diputados, en sesi�n de diez de abril de mil novecientos noventa y seis, as� como en sesi�n celebrada el veinticinco del mes y a�o en cita por la propia comisi�n dictaminadora, quien present� dictamen, en el que en su punto 26 se�ala: ?Se estima al igual que la colegisladora, conveniente disminuir la sanci�n m�xima para el caso del robo agravado propuesta en la iniciativa respectiva del Ejecutivo Federal, y pasar de veinticinco a quince a�os.?.-Ahora bien, resulta evidente que al haberse cuestionado el legislador el sistema sancionador vigente en esa �poca, que en el caso concreto del robo, atend�a exclusivamente al monto de lo robado, pero no al n�mero de los sujetos que intervinieron, su peligrosidad, la violencia empleada y el riesgo para las v�ctimas, busc� como la propia iniciativa se�ala, sancionar severamente estos robos que frecuentemente llegan a da�ar la integridad y la dignidad del ciudadano ofendido, e impedir que por el monto de poca importancia, fueran puestos en libertad bajo cauci�n u obtuvieran al ser sentenciados un sustitutivo que les permitiera salir en libertad, pero ni la iniciativa ni la redacci�n del citado p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal, llevan a concluir que se trate de un delito de robo espec�fico como se alega, que contenga los elementos propios para su existencia, sino una circunstancia cualificante del tipo b�sico de robo a que se refiere el art�culo 367 del c�digo sustantivo citado.-Esto es as�, pues de la simple lectura del p�rrafo en cita se advierte que su contenido est� referido al delito de robo gen�rico, y s�lo agrega a �ste medios comisivos o formas de ejecuci�n espec�ficos: una pluralidad de sujetos activos, la violencia, la acechanza o cualquier otro medio que disminuya la defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja, por lo que para colmar la hip�tesis normativa que contiene, necesariamente se habr�n de acreditar los elementos t�picos del il�cito b�sico, y para ello debe remitirse obligadamente al contenido del art�culo 367 del C�digo Penal, y �nicamente en lo que se aplica el p�rrafo tercero del art�culo 371 a examen, es en relaci�n a la punibilidad diversa que contiene, cuando el robo previsto en el art�culo 367 en cita se comete bajo las circunstancias calificantes citadas, como ocurre en trat�ndose del delito de homicidio simple, en relaci�n con el homicidio calificado, pues �ste tambi�n contiene o prev� una punibilidad independiente respecto de la prevista para el tipo cometido en forma simple, pero ello por s� solo no convierte en un tipo aut�nomo al homicidio calificado.-Ciertamente, debe mencionarse que con relaci�n a la autonom�a de los tipos, �stos doctrinariamente se han clasificado en: b�sicos, especiales y complementados. Los primeros se consideran b�sicos porque su naturaleza fundamental tiene plena independencia con respecto de cualquier otro; los especiales se integran con los elementos del tipo b�sico y otra caracter�stica propia que da lugar a un tipo especial, cuya nueva existencia se debe regir bajo la norma que lo prev�, misma que excluye la aplicaci�n de la que describe el tipo b�sico. Por �ltimo, respecto de los complementados debe decirse que son aquellos cuyos elementos constitutivos son esencialmente los del tipo b�sico, cuya comisi�n se haya realizado con alguna circunstancia modificativa cuya gravedad eleva la penalidad de dicho delito b�sico, en la inteligencia de que tal circunstancia modificativa no forma parte esencial de los elementos relativos al n�cleo del delito, es decir, que en caso de que se llegara a desvirtuar la actualizaci�n de la circunstancia agravante respectiva, ello no afectar�a a los elementos del tipo b�sico, mismos que subsistir�an con independencia de la mencionada circunstancia calificativa.-Sirve de apoyo a lo anterior, el criterio jurisprudencial que aparece publicado en la p�gina 68. Volumen XV. �poca 6a. Fuente: Semanario J. de la Federaci�n. Instancia: Primera Sala, del 4o. CD-ROM, correspondiente al mes de julio de 1994, del Poder J. de la Federaci�n, que dice: ?DELITOS. AUTONOM�A DE LOS TIPOS.? (se transcribe).-As� pues, es evidente que el p�rrafo tercero del referido art�culo 371 de la ley sustantiva penal, no se refiere a un nuevo delito de robo especial que sea aut�nomo o independiente del que describe el art�culo 367 de dicho c�digo punitivo, sino que es claro que se refiere precisamente al delito de robo b�sico cometido por los medios y con las condiciones a que alude dicho p�rrafo, consistentes en que los agentes activos sean dos o m�s, los que sin importar el monto, ejecuten el robo a trav�s de cualquier tipo de violencia, acechanza, o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima, o la ponga en condiciones de desventaja; circunstancia calificativa del robo que s�lo da lugar a la agravaci�n de las penas a imponer, pero que, como ya se dijo, no da origen a un nuevo tipo penal especial, aut�nomo o independiente del il�cito de robo b�sico.-En otras palabras, la espec�fica o propia punibilidad a la cual se asocia un tipo penal complementado o subordinado, no le puede dar a �ste el car�cter de aut�nomo respecto del tipo b�sico del cual deriva, puesto que dicha punibilidad no es parte integrante del tipo y s�lo de los elementos estructurales de �ste, como ya se ha dicho, se puede derivar o no tal autonom�a. Por tanto, la relaci�n excluyente que existe en la especie entre ambas punibilidades (la del tipo b�sico de robo y la del tipo complementado en estudio), �nicamente demuestra la autonom�a de estas punibilidades pero no la de los tipos penales.-Es importante destacar que estimar como robo especial o espec�fico, el previsto en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del c�digo punitivo, podr�a tener como consecuencia contraria al esp�ritu del legislador, que habi�ndose decretado formal prisi�n ?por dicho il�cito?, si en la secuela procesal quedara probado que el il�cito no se cometi� bajo alguna de las circunstancias de ejecuci�n que establece dicho p�rrafo, no obstante que se acreditaren los elementos del tipo b�sico del robo, previsto en el art�culo 367 del C�digo Penal, al no acreditarse alguno de los elementos del ?tipo especial?, esto es, por el cual se fij� la litis al momento de dictarse sentencia tendr�a en determinados supuestos que absolverse y ordenarse su absoluta e inmediata libertad, ya que no se podr�a aducir una simple variaci�n de grado del delito.-No pasa inadvertido, que en el decreto que reforma el C�digo de Procedimientos Penales del Distrito Federal, publicado en el Diario Oficial de trece de mayo de mil novecientos noventa y seis, se advierte que en el art�culo 268 del ordenamiento legal en cita, se incluye como ?delito grave?, al previsto entre otros en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal, lo que da lugar a confusi�n; sin embargo, una interpretaci�n hermen�utica de tal precepto procesal con el relativo del c�digo sustantivo, nos lleva a la conclusi�n ya se�alada, pues incluso en el propio art�culo 268, se habla como delito grave de otros robos calificados, como son los cometidos bajo las circunstancias de violencia, art�culo 372, aproveche las condiciones de confusi�n que se produzcan por cat�strofe o desorden p�blico; se cometa por una o varias personas armadas o que porten o utilicen objetos peligrosos; contra oficina bancaria, recaudadora, o donde se guarden caudales; o contra personas que guarden o custodien o transporten aqu�llos, art�culo 381, fracciones VIII, IX y X, o robo a casa habitaci�n o a veh�culo estacionado en la v�a p�blica, art�culo 381 bis, todos del C�digo Penal.-Este tribunal advierte de la lectura de la sentencia reclamada que la J. se�alada como responsable, al justificar la existencia de los elementos constitutivos de las infracciones a comento, como ya se dijo con anterioridad, se refiri� expresamente al contenido y exigencias del art�culo 122 del c�digo procesal aplicable, al se�alar que en el caso concreto y con base en los elementos de prueba que relaciona, se acreditaban los elementos del tipo penal de robo, precis� la lesi�n a los bienes jur�dicamente protegidos por dicho tipo legal, as� como que la conducta del activo fue dolosa, al justificar que ten�a conocimiento y voluntad del resultado t�pico y de los elementos normativos, objetivos y subjetivos espec�ficos, por lo que debe desestimarse el concepto de violaci�n expresado al respecto.-Por cuanto a lo afirmado por el peticionario de garant�as en el sentido de que no debi� otorgarse valor probatorio a las declaraciones de los denunciantes M.P.V.�o Zamora y A.U.S.E., debe decirse que correctamente fueron tomadas como un indicio m�s que conviene a integrar la prueba circunstancial de eficacia plena, pues fueron testigos presenciales de los hechos por ellos narrados, y que al tener a la vista a ... los reconocieron como los mismos sujetos que se introdujeron a la panificadora ?El Carmen? donde trabajaban, procediendo el ahora quejoso a amenazarlos, mientras ... se apoderaba de tres mil pesos, cantidad que sab�an y les constaba que era la que hab�a en la caja registradora, producto de la venta del d�a, imputaci�n que les sostuvieron ante el J. instructor y que se encuentra corroborada con lo se�alado por los polic�as captores, as� como con la inicial admisi�n del quejoso y su coacusada.-Por otra parte, debe decirse que si bien los citados testigos no acreditaron ser los propietarios de la panificadora ?El Carmen?, tal circunstancia no desvirt�a la conclusi�n se�alada, toda vez que trat�ndose de delitos perseguibles de oficio, como es el delito de robo, contemplado en el art�culo 367 del C�digo Penal, cualquier persona que tenga conocimiento del il�cito lo puededenunciar ante el Ministerio P�blico y basta que la autoridad correspondiente tenga conocimiento de la comisi�n del hecho il�cito, para que act�e en su investigaci�n y consignaci�n ante el J. de la causa, si as� procede, sin que para ello fuere imprescindible la denuncia del propietario del objeto robado, pues no es requisito necesario para la integraci�n del tipo, pues en el caso concreto, esto es, trat�ndose del robo no es necesario acreditar la propiedad, sino la ajeneidad del bien afecto.-Tampoco asiste raz�n al peticionario de garant�as, al afirmar que en el caso no se acredit� el monto de lo robado, puesto que �ste fue fijado acertadamente por la responsable en tres mil pesos, pues �sta fue la cantidad que se�alaron los pasivos, de la que fueron desapoderados producto de la venta del d�a.-Contrariamente a lo alegado por el quejoso, la autoridad responsable al pronunciar el fallo reclamado, para los efectos de la individualizaci�n de la pena, correctamente estuvo a lo dispuesto por los art�culos 51 y 52 del C�digo Penal, como se acredita de la simple lectura de la sentencia reclamada en el cap�tulo respectivo y con su actuar en este aspecto tampoco viol� garant�as al quejoso, toda vez que tom� en cuenta las circunstancias personales del encausado y la de comisi�n del delito; como son su edad: treinta y un a�os; estado civil: uni�n libre; grado de instrucci�n: hasta primer semestre de ingenier�a; de ocupaci�n: contratista; originario del Distrito Federal; que no es afecto a ingerir bebidas embriagantes; que s� es adicto a consumir drogas o enervantes; que en el informe de la Direcci�n General de Reclusorios y Centros de Readaptaci�n Social informan que s� tiene ingresos a prisi�n; circunstancias que llevaron a la autoridad responsable a determinar acertadamente que ... presentaba al examen judicial una culpabilidad superior a la m�nima, y de acuerdo con esa medida le impuso seis a�os, tres meses de prisi�n, y ciento veintisiete d�as multa, equivalentes a dos mil ochocientos setenta pesos con veinte centavos, sanciones que son superiores al m�nimo pero inferiores al medio de las previstas en el tercer p�rrafo del art�culo 371 del C�digo Penal, aplicable al caso y por ende congruentes con la medida de la culpabilidad determinada.-Es fundado el concepto de violaci�n relativo a la indebida forma de sancionar, hecha por el a quo, concepto suplido en sus deficiencias, en t�rminos de la fracci�n II del art�culo 76 bis de la Ley de Amparo. En efecto y como ya se precis� antes, la calificativa prevista en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal, tiene por objeto sancionar m�s severamente aquellos robos, en que sin importar el monto, se cometan bajo las circunstancias agravantes previstas en el citado precepto, por lo que su aplicaci�n excluye la imposici�n de las penas previstas en el art�culo 370 del C�digo Penal, por lo que debe concederse al quejoso la protecci�n constitucional a fin de que la autoridad responsable elimine la pena de dos a�os, tres meses de prisi�n, y ciento diez d�as multa que ilegalmente le impuso.-Finalmente, debe decirse que estuvo en lo justo el J. responsable al condenar al hoy quejoso a la reparaci�n del da�o derivada del delito de robo, consistente en la restituci�n de la cantidad de tres mil pesos, toda vez que �sta tiene el car�cter de pena p�blica derivada de la condena hecha al encausado por el delito de robo, bas�ndose para ello en las declaraciones de M.P.V.�o Zamora y A.U.S.E., testigos presenciales de los hechos, pruebas estas que como ya se dijo con anterioridad fueron correctamente valoradas.-En estas condiciones, debe concederse al quejoso la protecci�n constitucional para el efecto de que el J. responsable dejando firmes los dem�s aspectos de la sentencia reclamada, elimine la pena de dos a�os tres meses de prisi�n y multa de ciento diez d�as que indebidamente le impuso.

    A.3. Amparo directo n�mero 1537/97, promovido por ... resuelto el d�a trece de noviembre de mil novecientos noventa y siete, cuya ejecutoria en la parte que interesa dice lo siguiente:

    QUINTO.-Los conceptos de violaci�n expresados por el quejoso son infundados, unos e inoperantes otros.-En efecto, basta la lectura de la sentencia reclamada para advertir que la autoridad responsable cumpli� con la garant�a de legalidad que establece el 16 constitucional, en cuanto a la suficiente fundamentaci�n y motivaci�n de su determinaci�n, porque en ella se citan los preceptos legales que sirvieron de apoyo y se expresan los razonamientos que llevaron a dicha autoridad a concluir como lo hizo, que el asunto que nos ocupa encuadra en los preceptos de las normas que se invocan, por lo cual carece de consistencia jur�dica el argumento del quejoso en el sentido de que en la sentencia que constituye el acto reclamado no se hizo exacta aplicaci�n de la ley.-Por otra parte, contrariamente a lo afirmado por el peticionario de garant�as, la autoridad se�alada como responsable, sin vulnerar los principios reguladores del valor de la prueba, ajust�ndose a las constancias procesales existentes en autos, y haciendo justa valoraci�n de las mismas, correctamente tuvo por comprobados los elementos del tipo penal del delito de robo, previsto en el art�culo 367 del C�digo Penal para el Distrito Federal, en t�rminos del art�culo 122 del C�digo de Procedimientos Penales, con los elementos de convicci�n en que dicha autoridad fund� su sentencia que ahora se reclama, dentro de los que destacan las declaraciones del denunciante S.C.J., la de S.M.O. y la del apoderado legal A.U.A.�n; las declaraciones de A.P.A. y de los polic�as judiciales E.R.P., F�lix A.G.�o y J.M.R.; dictamen pericial de valuaci�n; fe ministerial de pinzas, de veh�culo, de objetos y mercanc�a consistente en botes y cubetas de pintura de diferentes marcas, de la ropa que vest�a en el momento de su presentaci�n el hoy inconforme, de factura que ampara un cami�n de la marca Ford, modelo 1985, endosada a favor de la ofendida; elementos de convicci�n con los que lleg� al convencimiento, de que se encuentra plenamente acreditado que el d�a 3 (tres) de septiembre de 1996 (mil novecientos noventa y seis), aproximadamente a las 15:30 (quince treinta) horas, el inculpado ... acompa�ado del menor de edad ... subieron al estribo del cami�n conducido por S.C.J.�nez; que el primero amag� al conductor con un objeto cubierto por una bolsa, orden�ndole que desviara su ruta a la vez que le dijo: ?ya vali� madre?, apoder�ndose as� del cami�n y mercanc�a que transportaba, pero al percatarse de la presencia de una patrulla, bajaron del cami�n y pretendieron darse a la fuga lo que no lograron al ser detenidos por los elementos de la misma.-Tambi�n estuvo en lo justo la Sala responsable, al tener como calificado el delito de robo, en los t�rminos que precisa el art�culo 371 del C�digo Penal, toda vez que en su comisi�n intervinieron dos sujetos, y se hizo uso de la violencia moral, consistente en amagar al conductor del cami�n con lo que se simul� era una arma de fuego, lo que surti� efecto, toda vez que fue doblegada su voluntad, obedeciendo las �rdenes que se le dieron; con lo que se consum� el il�cito.-No asiste raz�n al peticionario de garant�as al afirmar que el tercer p�rrafo del art�culo 371 del C�digo Penal, no contempla una calificativa sino un tipo penal independiente, atentas las consideraciones siguientes: El Ejecutivo Federal, mediante iniciativa de dieciocho de marzo de mil novecientos noventa y seis, propuso, entre otras reformas, la modificaci�n del art�culo 371 del C�digo Penal, a�adi�ndole un tercer p�rrafo bas�ndose primordialmente para ello, en lo siguiente: ?... La iniciativa comprende los rubros relativos a la definici�n del delito continuado y las nuevas reglas para la aplicaci�n de sanciones en estos casos, as� como para la tentativa punible, el concurso real de delitos y los sustitutivos penales. Asimismo, se establece un nuevo tratamiento para los delitos de quebrantamiento de sanci�n, robo, lesiones, falsificaci�n de documentos, delitos cometidos por y en contra de servidores p�blicos de procuraci�n y administraci�n de justicia y de seguridad p�blica, comercio o tr�fico il�cito de armas, as� como medios de apremio. ... IV. Robo. El robo representa cerca del 70% de los hechos delictivos que se denuncian en el Distrito Federal. De ellos, poco m�s de la mitad son con violencia y cerca de la tercera parte comprende robos de cuant�a menor a $5,000.00 pesos, cometidos principalmente en contra de transe�ntes, cami�n repartidor y autopartes.-Cotidianamente se cometen una considerable cantidad de robos que no rebasan el monto de cien veces el salario m�nimo vigente en el Distrito Federal o bien, no es posible determinar su cuant�a, lo que ocasiona que los inculpados obtengan f�cilmente su libertad bajo cauci�n, en virtud de que estos delitos no son considerados como graves por la ley, a pesar del grado de violencia con que se llevan a cabo en la mayor�a de los casos.-El sistema sancionador vigente para el caso del robo concede beneficios al delincuente, basados en criterios que estiman s�lo el monto de lo robado, y no as� el n�mero de sujetos, su peligrosidad, la violencia empleada o el riesgo para la v�ctima.-La iniciativa propone adicionar el art�culo 371 del C�digo Penal con un p�rrafo, a fin de establecer una nueva forma para sancionar los robos que sean realizados por dos o m�s sujetos activos mediante la violencia, la acechanza, o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja. Para estas conductas se establece una sanci�n de cinco a veinticinco a�os de prisi�n y hasta mil d�as multa, sin importar el monto de lo robado.-La adici�n busca sancionar severamente estos delitos que frecuentemente llegan a da�ar la integridad f�sica y la dignidad del ciudadano. Bajo el supuesto que se propone, aun cuando el monto de lo robado sea de poca importancia, se atiende a las circunstancias de ejecuci�n del delito, a fin de imponer al delincuente sanciones considerables que inhiban su comisi�n.-Asimismo, se propone imponer a los delincuentes, adem�s de la pena de prisi�n, la prohibici�n de ir a lugar determinado o la vigilancia de la autoridad, cuyo quebrantamiento dar�a lugar a la imposici�n de penas m�s severas. De esta manera se tendr� una constante supervisi�n del delincuente para tratar de evitar que vuelva a delinquir.-Muchos de estos delincuentes, que hacen de los espacios p�blicos su �mbito territorial para la comisi�n de robos, en la mayor�a de los casos son perfectamente conocidos e identificados por grupos de habitantes o residentes de la colonia, quienes por lo general omiten la presentaci�n de denuncias en contra de aqu�llos por temor a las represalias de las que pudieran ser objeto, derivado de la rapidez y facilidad con las que son puestos en libertad bajo cauci�n. ...?.-Concluy�ndose con el respectivo proyecto de decreto, en el cual propusieron la adici�n del tercer p�rrafo del art�culo 371 del C�digo Penal en los siguientes t�rminos: ?Art�culo 371. ... Cuando el robo sea cometido por dos o m�s sujetos, sin importar el monto de lo robado, a trav�s de la violencia, la acechanza o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja, la pena aplicable ser� de cinco a veinticinco a�os de prisi�n y hasta mil d�as multa. Tambi�n podr� aplic�rsele prohibici�n de ir a lugar determinado o vigilancia de la autoridad, hasta por un t�rmino igual al de la sanci�n privativa de la libertad impuesta.?.-Tal proyecto de decreto, seg�n puede consultarse en las consideraciones de la Comisi�n de Justicia de la C�mara de Diputados, a quien fue turnada para su estudio y dictamen la minuta con proyecto de decreto que reforma, adiciona y deroga diversos art�culos del C�digo Penal para el Distrito Federal, entre otras leyes, y que a su vez le hab�a sido enviada por la C�mara de Senadores del Congreso de la Uni�n, fue materia de an�lisis por parte de las Comisiones Unidas de Estudios Legislativos de la C�mara de Senadores, as� como de las comisiones competentes de la C�mara de Diputados, en sesi�n de diez de abril de mil novecientos noventa y seis, as� como en sesi�n celebrada el veinticinco del mes y a�o en cita por la propia comisi�n dictaminadora, quien present� dictamen, en el que en su punto 26 se�ala: ?Se estima al igual que la colegisladora, conveniente disminuir la sanci�n m�xima para el caso del robo agravado propuesta en la iniciativa respectiva del Ejecutivo Federal, y pasar de veinticinco a quince a�os.?.-Ahora bien, resulta evidente que al haberse cuestionado el legislador el sistema sancionador vigente en esa �poca, que en el caso concreto del robo, atend�a exclusivamente al monto de lo robado, pero no el n�mero de los sujetos que intervinieron, su peligrosidad, la violencia empleada y el riesgo para las v�ctimas, busc� como la propia iniciativa se�ala, sancionar severamente estos robos que frecuentemente llegaron a da�ar la integridad y la dignidad del ciudadano ofendido, e impedir que por el monto de poca importancia, fueran puestos en libertad bajo cauci�n u obtuvieran al ser sentenciados un sustitutivo que les permitiera salir en libertad, pero ni la iniciativa ni la redacci�n del citado p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal, llevan a concluir que se trate de un delito de robo espec�fico como se alega, que contenga los elementos propios para su existencia, sino una circunstancia cualificante del tipo b�sico de robo a que se refiere el art�culo 367 del c�digo sustantivo citado.-Esto es as�, pues de la simple lectura del p�rrafo en cita se advierte que su contenido est� referido al delito de robo gen�rico, y s�lo agrega a �ste medios comisivos o formas de ejecuci�n espec�ficos: una pluralidad de sujetos activos, la violencia, la acechanza o cualquier otro medio que disminuya la defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja, por lo que para colmar la hip�tesis normativa que contiene, necesariamente se habr�n de acreditar los elementos t�picos del il�cito b�sico, y para ello debe remitirse obligadamente al contenido del art�culo 367 del C�digo Penal, y �nicamente en lo que se aplica el p�rrafo tercero del art�culo 371 a examen, es en relaci�n a la punibilidad diversa que contiene, cuando el robo previsto en el art�culo 367 en cita se comete bajo las circunstancias calificantes citadas, como ocurre en trat�ndose del delito de homicidio simple, en relaci�n con el homicidio calificado, pues �ste tambi�n contiene o prev� una punibilidad independiente respecto de la prevista para el tipo cometido en forma simple, pero ello por s� solo no convierte en un tipo aut�nomo al homicidio calificado.-Ciertamente, debe mencionarse que con relaci�n a la autonom�a de los tipos, �stos doctrinariamente se han clasificado en: b�sicos, especiales y complementados. Los primeros se consideran b�sicos porque su naturaleza fundamental tiene plena independencia con respecto de cualquier otro; los especiales se integran con los elementos del tipo b�sico y otra caracter�stica propia que da lugar a un tipo especial, cuya nueva existencia se debe regir bajo la norma que lo prev�, misma que excluye la aplicaci�n de la que describe el tipo b�sico. Por �ltimo, respecto de los complementados debe decirse que son aquellos cuyos elementos constitutivos son esencialmente los del tipo b�sico, cuya comisi�n se haya realizado con alguna circunstancia modificativa cuya gravedad eleva la penalidad de dicho delito b�sico, en la inteligencia de que tal circunstancia modificativa no forma parte esencial de los elementos relativos al n�cleo del delito, es decir, que en caso de que se llegara a desvirtuar la actualizaci�n de la circunstancia agravante respectiva, ello no afectar�a a los elementos del tipo b�sico, mismos que subsistir�an con independencia de la mencionada circunstancia calificativa.-Sirve de apoyo a lo anterior, el criterio jurisprudencial que aparece publicado en la p�gina 68. Volumen XV. �poca 6a. Fuente: Semanario J. de la Federaci�n. Instancia: Primera Sala, del 4o. CD-ROM, correspondiente al mes de julio de 1994, del Poder J. de la Federaci�n, que dice: ?DELITOS. AUTONOM�A DE LOS TIPOS.? (se transcribe).-As� pues, es evidente que el p�rrafo tercero del referido art�culo 371 de la ley sustantiva penal, no se refiere a un nuevo delito de robo especial que sea aut�nomo o independiente del que describe el art�culo 367 de dicho c�digo punitivo, sino que es claro que se refiere precisamente al delito de robo b�sico cometido por los medios y con las condiciones a que alude dicho p�rrafo, consistentes en que los agentes activos sean dos o m�s, los que sin importar el monto, ejecuten el que se acreditaren los elementos del tipo b�sico del robo, previsto en el art�culo 367 del C�digo Penal, al no acreditarse alguno de los elementos del ?tipo especial?, esto es, por el cual se fij� la litis al momento de dictarse sentencia tendr�a en determinados supuestos que absolverse y ordenarse su absoluta e inmediata libertad, ya que no se podr�a aducir una simple variaci�n de grado del delito.-No pasa inadvertido, que en el decreto que reforma el C�digo de Procedimientos Penales del Distrito Federal, publicado en el Diario Oficial de trece de mayo de mil novecientos noventa y seis, se advierte que en el art�culo 268 del ordenamiento legal en cita, se incluye como ?delito grave?, al previsto entre otros en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal, lo que da lugar a confusi�n; sin embargo, una interpretaci�n hermen�utica de tal precepto procesal con el relativo del c�digo sustantivo, nos lleva a la conclusi�n ya se�alada, pues incluso en el propio art�culo 268, se habla como delito grave de otros robos calificados, como son los cometidos bajo las circunstancias de violencia, art�culo 372, aproveche las condiciones de confusi�n que se produzcan por cat�strofe o desorden p�blico; se cometa por una o varias personas armadas o que porten o utilicen objetos peligrosos; contra oficina bancaria, recaudadora, o donde se guarden caudales; o contra personas que guarden o custodien o transporten aqu�llos, art�culo 381, fracciones VIII, IX y X, o robo a casa habitaci�n o a veh�culo estacionado en la v�a p�blica, art�culo 381 bis, todos del C�digo Penal.-La autoridad responsable, en la demostraci�n de la culpabilidad justamente concedi�, con base en el art�culo 261 del C�digo de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, eficacia probatoria plena a la prueba circunstancial, por contar con indicios suficientes los que por su enlace legal, l�gico y natural y apreciados en su conjunto se desprende, que ... ciertamente perpetr� el delito materia de su condena, en t�rminos de la fracci�n III del art�culo 13 del C�digo Penal; y por ende, como ya se dijo se encuentra justificado el juicio de reproche en su contra; en tal virtud la sentencia reclamada no es violatoria de garant�as, pues no hace otra cosa que ajustarse a lo dispuesto por el citado art�culo 261, valorando conforme al mismo la prueba circunstancial.-Carece de consistencia jur�dica lo manifestado por el quejoso en cuanto afirma, que no existi� apoderamiento porque el activo de manera voluntaria suspendi� la ejecuci�n del delito; pues a m�s de que el apoderamiento s� existi�, toda vez que como correctamente lo se�al� la responsable, se consum� desde el momento en que los activos doblegando la voluntad del chofer que tripulaba el veh�culo, lo desviaron de su ruta original e impusieron su propia ruta, es decir, desde el momento en que los activos tuvieron el control, poder y disposici�n de dicho veh�culo, pasando a su esfera de dominio el veh�culo y la mercanc�a que transportaba; y si bien es cierto que de las constanciasanalizadas se desprende que el hoy peticionario de garant�as, al percatarse de la presencia de los polic�as le dijo al ofendido: ?no te creas es una broma, a poco te espantaste?, lo anterior de ninguna manera se traduce en desistimiento, en virtud de que el delito ya se hab�a consumado, seg�n lo establecido por el art�culo 369 del C�digo Penal, que se�ala que el delito de robo se consuma desde el momento en que el ladr�n tenga como en el caso, en su poder el objeto robado, aunque lo abandone o lo desapoderen de �l.-Por lo que ve a las testimoniales de A.M.�nez de la Rosa y J.�n R.Q., debe decirse que la Sala responsable correctamente les neg� eficacia probatoria, al considerar que los citados testigos s�lo se concretaron a se�alar, c�mo fue la detenci�n del inconforme, sin aludir a los hechos materia del delito de robo, lo que evidenciaba que no les constaban dichos hechos; adem�s y como bien se asienta en la sentencia reclamada, son sospechosos de veracidad, atento a que lo expuesto por el propio J.�n R., no concuerda con lo manifestado por el propio quejoso, en el careo celebrado con el polic�a captor J.M., este tribunal observa que en el caso se hizo un correcto uso del arbitrio judicial concedido por los art�culos 51 y 52 del C�digo Penal, toda vez que la Sala responsable justipreci� las circunstancias exteriores de ejecuci�n del delito y las peculiares de ... de conformidad con lo dispuesto por los preceptos antes citados, como son fundamentalmente, su edad de 31 (treinta y un) a�os, que es casado, de ocupaci�n comerciante, que cuenta con un ingreso anterior a prisi�n por el delito de portaci�n de arma prohibida por el que fue condenado en el Juzgado Cuarto de Distrito en Materia Penal en el Distrito Federal a un a�o de prisi�n y mil pesos de multa; asimismo, tom� en cuenta el resultado del estudio de personalidad del que se desprende que presenta una capacidad criminal baja, adaptabilidad social media, e �ndice de estado peligroso bajo, todo lo que llev� al ad quem a determinar que presenta un grado de culpabilidad, ligeramente superior a la m�nima, y de acuerdo a esta medida le impuso por el delito de robo que contempla el art�culo 367 y sanciona el art�culo 371, ambos del C�digo Penal, la pena de 5 (cinco) a�os, 3 (tres) meses de prisi�n y 10 (diez) d�as multa, que equivalen a $226.00 (doscientos veintis�is pesos), que en caso de insolvencia podr�n sustituirse por diez jornadas de trabajo no remunerado en favor de la comunidad; sanci�n que resulta ser ligeramente superior a la m�nima de las se�aladas por el art�culo 371 anteriormente citado; esto es congruente con el grado de culpabilidad apreciado; por lo que por este concepto tampoco se le violan garant�as.-Finalmente, cabe hacer notar que la responsable con marcada falta de mesura, se�ala en el considerando V, de su resoluci�n, una pena de 5 (cinco) a�os, 3 (tres) meses de prisi�n y en los puntos resolutivos se�ala 5 (cinco) a�os, 3 (tres) d�as de prisi�n; sin embargo, lo anterior no causa agravio al quejoso, en virtud de que el estudio realizado por la responsable es correcto, al igual que su fundamentaci�n, pues al determinarle al hoy inconforme ... una culpabilidad ligeramente superior a la m�nima, la pena por aplicar conforme al art�culo 371 del C�digo Penal, deb�a quedar dentro de los par�metros se�alados, lo que as� ocurri� al imponer 5 (cinco) a�os, 3 (tres) meses de prisi�n; el error anteriormente anotado y que result� en favor del quejoso, esto es la pena de 5 (cinco) a�os, 3 (tres) d�as de prisi�n, deber� prevalecer sobre la m�s agravada, por favorecerle y para efecto de no violar sus garant�as.-En estas condiciones, al ser infundados los conceptos de violaci�n expresados, debe negarse la protecci�n constitucional al quejoso.

    A.4. Amparo directo 2013/97, resuelto el d�a trece de noviembre de mil novecientos noventa y siete, en el que se determin� lo siguiente:

    QUINTO.-Los conceptos de violaci�n expresados son infundado uno y fundado el otro suplido en sus deficiencias.-En efecto, de la lectura de la sentencia reclamada se advierte que la autoridad responsable cumpli� con la garant�a de legalidad que establece el art�culo 16 constitucional, en cuanto a la suficiente fundamentaci�n y motivaci�n de su determinaci�n, porque en ella se citan los preceptos legales que sirvieron de apoyo y se expresan los razonamientos que llevaron a dicha autoridad a concluir como lo hizo, que el asunto que nos ocupa encuadra en los preceptos de las normas que se invocan, por lo cual carece de consistencia jur�dica el argumento de la hoy quejosa en el sentido de que la sentencia que constituye el acto reclamado no est� motivada.-Ahora bien, aun cuando la quejosa no expres� conceptos de violaci�n respecto del delito materia de su condena y de su responsabilidad en su comisi�n, este tribunal advierte que no existe deficiencia de la queja que deba suplirse en ese aspecto; pues la J. Quincuag�simo Noveno Penal del Distrito Federal, se�alada como autoridad responsable, sin vulnerar los principios reguladores del valor de la prueba, ajust�ndose a las constancias procesales existentes en autos y haciendo una justa valoraci�n de las mismas, correctamente tuvo por comprobados los elementos que integran el tipo penal del delito de robo, previsto en el art�culo 367 del C�digo Penal, en t�rminos de lo dispuesto en el art�culo 122 del C�digo de Procedimientos Penales, toda vez que de los elementos de convicci�n en que se fund� la sentencia que ahora reclama, valorados en t�rminos de los art�culos 246, 255, 261 y 286 del C�digo de Procedimientos Penales, dentro de los que destacan: la declaraci�n del polic�a remitente M.�n M.R.; las declaraciones de los denunciantes M.P.V.�o Zamora y A.U.S.E.; la inspecci�n ocular y la declaraci�n de la propia encausada ... se llega al convencimiento de que se encuentra plenamente acreditado que el veintiocho de septiembre de mil novecientos noventa y seis, aproximadamente a las veintiuna horas ... junto con su coacusado ... se introdujeron a la panificadora ?El Carmen?, ubicada en la calle de L.d.C.1., colonia An�huac, procediendo el segundo de los mencionados, con una pistola que sac� de su chamarra, a amagar a M.P.V.�o Zamora y A.U.S.E., mientras que la hoy quejosa se apoderaba de tres mil pesos que se encontraban en la caja registradora y que era el producto de la venta del d�a, numerario del que se hicieron sin derecho y sin consentimiento de la persona que pod�a disponer de �l conforme a derecho; acto seguido se dieron a la fuga en un veh�culo Ford, para posteriormente ser detenidos por elementos de la polic�a preventiva; conducta la anterior con la que se viol� el bien jur�dicamente tutelado que es el patrimonio de las personas; de donde el J. responsable consider� correctamente que la conducta dolosa de la activo era encuadrable al tipo previsto en la norma penal mencionada, y al acreditar que la ahora quejosa tuvo conocimiento y voluntad del resultado t�pico producido, y dado que no aparece que exista alguna causa de justificaci�n o inculpabilidad, est� fundado el juicio de reproche en su contra.-El J. se�alado como autoridad responsable correctamente tuvo por acreditada la calificativa prevista en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal, misma por la que acus� el Ministerio P�blico en sus conclusiones, ya que de los elementos de prueba en que se fund� el J. responsable se desprende fehacientemente que ... ejerci� violencia moral consistente en amagar a los sujetos pasivos, mientras la hoy quejosa se apoderaba de la cantidad de tres mil pesos, lo cual disminuy� las posibilidades de defensa de las v�ctimas y poni�ndolos en condiciones de desventaja.-Esto es as�, pues de la simple lectura del p�rrafo en cita se advierte que su contenido est� referido al delito de robo gen�rico, y s�lo agrega a �ste medios comisivos o formas de ejecuci�n espec�ficos: una pluralidad de sujetos activos, la violencia, la acechanza o cualquier otro medio que disminuya la defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja, por lo que para colmar la hip�tesis normativa que contiene, necesariamente se habr�n de acreditar los elementos t�picos del il�cito b�sico, y para ello debe remitirse obligadamente al contenido del art�culo 367 del C�digo Penal, y �nicamente en lo que se aplica el p�rrafo tercero del art�culo 371 a examen, es en relaci�n a la punibilidad diversa que contiene, cuando el robo previsto en el art�culo 367 en cita se comete bajo las circunstancias calificantes citadas, como ocurre en trat�ndose del delito de homicidio simple, en relaci�n con el homicidio calificado, pues �ste tambi�n contiene o prev� una punibilidad independiente respecto de la prevista para el tipo cometido en forma simple, pero ello por s� solo no convierte en un tipo aut�nomo al homicidio calificado.-Ciertamente, debe mencionarse que con relaci�n a la autonom�a de los tipos, �stos doctrinariamente se han clasificado en: b�sicos, especiales y complementados. Los primeros se consideran b�sicos porque su naturaleza fundamental tiene plena independencia con respecto de cualquier otro; los especiales se integran con los elementos del tipo b�sico y otra caracter�stica propia que da lugar a un tipo especial, cuya nueva existencia se debe regir bajo la norma que lo prev�, misma que excluye la aplicaci�n de la que describe el tipo b�sico. Por �ltimo, respecto de los complementados debe decirse que son aquellos cuyos elementos constitutivos son esencialmente los del tipo b�sico, cuya comisi�n se haya realizado con alguna circunstancia modificativa cuya gravedad eleva la penalidad de dicho delito b�sico, en la inteligencia de que tal circunstancia modificativa no forma parte esencial de los elementos relativos al n�cleo del delito, es decir, que en caso de que se llegara a desvirtuar la actualizaci�n de la circunstancia agravante respectiva, ello no afectar�a a los elementos del tipo b�sico, mismos que subsistir�an con independencia de la mencionada circunstancia calificativa.-Sirve de apoyo a lo anterior, el criterio jurisprudencial que aparece publicado en la p�gina 68. Volumen XV. �poca 6a. Fuente: Semanario J. de la Federaci�n. Instancia: Primera Sala, del 4o. CD-ROM, correspondiente al mes de julio de 1994, del Poder J. de la Federaci�n, que dice: ?DELITOS. AUTONOM�A DE LOS TIPOS.? (se transcribe).-As� pues, es evidente que el p�rrafo tercero del referido art�culo 371 de la ley sustantiva penal, no se refiere a un nuevo delito de robo especial que sea aut�nomo o independiente del que describe el art�culo 367 de dicho c�digo punitivo, sino que es claro que se refiere precisamente al delito de robo b�sico cometido por los medios y con las condiciones a que alude dicho p�rrafo, consistentes en que los agentes activos sean dos o m�s, los que sin importar el monto, ejecuten el robo a trav�s de cualquier tipo de violencia, acechanza, o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima, o la ponga en condiciones de desventaja; circunstancia calificativa del robo que s�lo da lugar a la agravaci�n de las penas a imponer, pero que, como ya se dijo, no da origen a un nuevo tipo penal especial, aut�nomo o independiente del il�cito de robo b�sico.-En otras palabras, la espec�fica o propia punibilidad a la cual se asocia un tipo penal complementado o subordinado, no le puede dar a �ste el car�cter de aut�nomo respecto del tipo b�sico del cual deriva, puesto que dicha punibilidad no es parte integrante del tipo y s�lo de los elementos estructurales de �ste, como ya se ha dicho, se puede derivar o no tal autonom�a. Por tanto, la relaci�n excluyente que existe en la especie entre ambas punibilidades (la del tipo b�sico de robo y la del tipo complementado en estudio), �nicamente demuestra la autonom�a de estas punibilidades pero no la de los tipos penales.-Es importante destacar que estimar como robo especial o espec�fico, el previsto en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del c�digo punitivo, podr�a tener como consecuencia contraria al esp�ritu del legislador, que habi�ndose decretado formal prisi�n ?por dicho il�cito?, si en la secuela procesal quedara probado que el il�cito no se cometi� bajo alguna de las circunstancias de ejecuci�n que establece dicho p�rrafo, no obstante que se acreditaren los elementos del tipo b�sico del robo, previsto en el art�culo 367 del C�digo Penal, al no acreditarse alguno de los elementos del ?tipo especial?, esto es, por el cual se fij� la litis al momento de dictarse sentencia tendr�a en determinados supuestos que absolverse y ordenarse su absoluta e inmediata libertad, ya que no se podr�a aducir una simple variaci�n de grado del delito.-No pasa inadvertido, que en el decreto que reforma el C�digo de Procedimientos Penales del Distrito Federal, publicado en el Diario Oficial de trece de mayo de mil novecientos noventa y seis, se advierte que el art�culo 268 del ordenamiento legal en cita, se incluye como ?delito grave?, al previsto entre otros en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal, lo que da lugar a confusi�n; sin embargo, una interpretaci�n hermen�utica de tal precepto procesal con el relativo del c�digo sustantivo, nos lleva a la conclusi�n ya se�alada, pues incluso en el propio art�culo 268, se habla como delito grave de otros robos calificados, como son los cometidos bajo las circunstancias de violencia, art�culo 372, aproveche las condiciones de confusi�n que se produzcan por cat�strofe o desorden p�blico; se cometa por una o varias personas armadas o que porten o utilicen objetos peligrosos; contra oficina bancaria, recaudadora, o donde se guarden caudales; o contra personas que guarden o custodien o transporten aqu�llos, art�culo 381, fracciones VIII, IX y X, o robo a casa habitaci�n o a veh�culo estacionado en la v�a p�blica, art�culo 381 bis, todos del C�digo Penal.-Contrariamente a lo alegado por la quejosa, la autoridad responsable al pronunciar el fallo reclamado, para los efectos de la individualizaci�n de la pena correctamente estuvo a lo dispuesto por los art�culos 51 y 52 del C�digo Penal, como se acredita de la simple lectura de la sentencia reclamada en el cap�tulo respectivo y con su actuar en este aspecto tampoco viol� garant�as a la quejosa, toda vez que tom� en cuenta las circunstancias personales de la encausada y la de comisi�n del delito; como son su edad de veintid�s a�os, que viv�a en uni�n libre; que no sab�a leer ni escribir; de ocupaci�n cocinera; originaria de Tlalnepantla, Estado de M�xico; que no era afecta a tomar bebidas embriagantes; que del informe de la Direcci�n General de Reclusorios y Centros de Readaptaci�n Social se desprende que no tiene ingresos anteriores a prisi�n; circunstancias que llevaron a la autoridad responsable a determinar acertadamente que ... presentaba al examen judicial una culpabilidad superior a la m�nima, y de acuerdo a esta medida le impuso cinco a�os, siete meses, quince d�as de prisi�n y sesenta y cinco d�as multa, equivalentes a un mil cuatrocientos sesenta y nueve pesos, de acuerdo al salario m�nimo vigente, sanci�n que es ligeramente superior a la m�nima prevista en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal aplicable al caso, y por ende congruente con la medida de la culpabilidad estimada.-Sin embargo, supliendo en parte la deficiencia de la queja en t�rminos de la fracci�n II del art�culo 76 bis de la Ley de Amparo, este tribunal advierte que el J. responsable, con falta de t�cnica jur�dica sancion� doblemente a la encausada, sin advertir que la procedencia de la punici�n prevista en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal citado, que tiene por objeto sancionar m�s severamente los il�citos de robo que se cometan bajo las circunstancias calificantes que este precepto prev�, esto es, con violencia y acechanza o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de la v�ctima o la ponga en circunstancias de desventaja, con independencia del monto de lo robado, excluye la punici�n del robo de acuerdo al monto, prevista en el art�culo 370, por lo que debe concederse la protecci�n constitucional a la quejosa a efecto de que la responsable elimine la pena de dos a�os, un mes, quince d�as de prisi�n y ciento cinco d�as multa que ilegalmente le impuso.-En estas condiciones, debe concederse a la quejosa la protecci�n constitucional para el �nico efecto de que el J. responsable dejando firmes los dem�s aspectos de la sentencia reclamada, elimine la pena de dos a�os, un mes, quince d�as de prisi�n y ciento cinco d�as multa que ilegalmente le impuso.

    A.5. Amparo directo 2157/97, promovido por ... en cuya ejecutoria de fecha catorce de noviembre de mil novecientos noventa y siete, se estableci� lo siguiente:

    CUARTO.-Los conceptos de violaci�n expresados por el quejoso, son esencialmente, los siguientes: (se transcriben).-QUINTO.-Los conceptos de violaci�n expresados son infundados, con excepci�n al relativo a la punici�n por el delito de robo y la calificativa del art�culo 371 del C�digo Penal.-En efecto, y contrariamente a lo afirmado por el quejoso, en el caso se cumplieron con las formalidades esenciales del procedimiento, ya que posteriormente al ejercicio de la acci�n penal por el delito de robo se le tom� al indiciado declaraci�n preparatoria dentro del t�rmino constitucional, se le decret� formal prisi�n por el delito citado; durante la instrucci�n del proceso se desahogaron las pruebas pertinentes ofrecidas por las partes y se practicaron los careos correspondientes; cerrada la instrucci�n y previa acusaci�n del Ministerio P�blico se dict� sentencia por la que se conden� a ... por el delito de robo calificado.-Por otra parte, de la lectura de la sentencia reclamada, se advierte que la autoridad responsable cumpli� con la garant�a de legalidad que establece el art�culo 16 constitucional, en cuanto a la suficiente fundamentaci�n y motivaci�n de su determinaci�n, porque en ella se citan los preceptos legales que sirvieron de apoyo y se expresan los razonamientos que llevaron a dicha autoridad a concluir como lo hizo, que el asunto que nos ocupa encuadra en los preceptos de las normas que se invocan, por lo cual carece de consistencia jur�dica el argumento del hoy quejoso en el sentido de que la sentencia que constituye el acto reclamado no est� motivada.-Ahora bien, la J. Quincuag�simo Noveno Penal del Distrito Federal, se�alada como autoridad responsable, sin vulnerar los principios reguladores del valor de la prueba, ajust�ndose a las constancias procesales existentes en autos y haciendo una justa valoraci�n de las mismas, correctamente tuvo por comprobados los elementos que integran el tipo penal del delito de robo, previsto en el art�culo 367 del C�digo Penal, en t�rminos de lo dispuesto en el art�culo 122 del C�digo de Procedimientos Penales, toda vez que de los elementos de convicci�n en que se fund� la sentencia que ahora reclama, valorados en t�rminos de los art�culos 246, 255, 261 y 286 del C�digo de Procedimientos Penales, dentro de los que destacan: la declaraci�n del polic�a remitente M.�n M.R., las declaraciones de los denunciantes M.P.V.�o Zamora y A.U.S.E.; la inspecci�n ocular y la declaraci�n del propio encausado ... se llega al convencimiento de que se encuentra plenamente acreditado que el veintiocho de septiembre de mil novecientos noventa y seis, aproximadamente a las veintiuna horas ... junto con su coacusada ... se introdujeron a la panificadora ?El Carmen?, ubicada en la calle de L.d.C.1., colonia An�huac; que el primero de los mencionados, con una pistola que sac� de su chamarra, amag� a M.P.V.�o Zamora y A.U.S.E., mientras que ... sacaba tres mil pesos que se encontraban en la cajaregistradora y que era el producto de la venta del d�a, numerario del que se hicieron sin derecho y sin consentimiento de la persona que pod�a disponer del mismo conforme a derecho; acto seguido se dieron a la fuga en un veh�culo Ford, para posteriormente ser detenidos por elementos de la polic�a preventiva; conducta la anterior con la que se viol� el bien jur�dicamente tutelado que es el patrimonio de las personas; de donde el J. responsable correctamente consider� que la conducta dolosa del activo era encuadrable al tipo previsto en la norma penal mencionada, y al acreditar que el ahora quejoso tuvo conocimiento y voluntad del resultado t�pico producido, y dado que no aparece que exista alguna causa de justificaci�n o inculpabilidad, est� fundado el juicio de reproche en su contra.-El J. se�alado como autoridad responsable correctamente tuvo por acreditada la calificativa prevista en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal, misma por la que acus� el Ministerio P�blico en sus conclusiones, ya que de los elementos de prueba en que se fund� el J. responsable se desprende fehacientemente que el hoy quejoso ejerci� violencia moral amagando a los sujetos pasivos, mientras la sujeto activo se apoderaba de la cantidad de tres mil pesos, lo cual disminuy� las posibilidades de defensa de las v�ctimas y poni�ndolas en condiciones de desventaja.-No asiste raz�n al peticionario de garant�as al afirmar que en el caso indebidamente se estim� como una calificativa lo dispuesto en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal, atentas las consideraciones siguientes: El Ejecutivo Federal, mediante iniciativa de dieciocho de marzo de mil novecientos noventa y seis, propuso, entre otras reformas, la modificaci�n del art�culo 371 del C�digo Penal, a�adi�ndole un tercer p�rrafo bas�ndose primordialmente para ello, en lo siguiente: ?... La iniciativa comprende los rubros relativos a la definici�n del delito continuado y las nuevas reglas para la aplicaci�n de sanciones en estos casos, as� como para la tentativa punible, el concurso real de delitos y los sustitutivos penales. Asimismo, se establece un nuevo tratamiento para los delitos de quebrantamiento de sanci�n, robo, lesiones, falsificaci�n de documentos, delitos cometidos por y en contra de servidores p�blicos de procuraci�n y administraci�n de justicia y de seguridad p�blica, comercio o tr�fico il�cito de armas, as� como medios de apremio. ... IV. Robo. El robo representa cerca del 70% de los hechos delictivos que se denuncian en el Distrito Federal. De ellos, poco m�s de la mitad son con violencia y cerca de la tercera parte comprende robos de cuant�a menor a $5,000.00 pesos, cometidos principalmente en contra de transe�ntes, cami�n repartidor y autopartes.-Cotidianamente se cometen una considerable cantidad de robos que no rebasan el monto de cien veces el salario m�nimo vigente en el Distrito Federal o bien, no es posible determinar su cuant�a, lo que ocasiona que los inculpados obtengan f�cilmente su libertad bajo cauci�n, en virtud de que estos delitos no son considerados como graves por la ley, a pesar del grado de violencia con que se llevan a cabo en la mayor�a de los casos.-El sistema sancionador vigente para el caso del robo concede beneficios al delincuente, basados en criterios que estiman s�lo el monto de lo robado, y no as� el n�mero de sujetos, su peligrosidad, la violencia empleada o el riesgo para la v�ctima.-La iniciativa propone adicionar el art�culo 371 del C�digo Penal con un p�rrafo, a fin de establecer una nueva forma para sancionar los robos que sean realizados por dos o m�s sujetos activos mediante la violencia, la acechanza, o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja. Para estas conductas se establece una sanci�n de cinco a veinticinco a�os de prisi�n y hasta mil d�as multa, sin importar el monto de lo robado.-La adici�n busca sancionar severamente estos delitos que frecuentemente llegan a da�ar la integridad f�sica y la dignidad del ciudadano. Bajo el supuesto que se propone, aun cuando el monto de lo robado sea de poca importancia, se atiende a las circunstancias de ejecuci�n del delito, a fin de imponer al delincuente sanciones considerables que inhiban su comisi�n.-Asimismo, se propone imponer a los delincuentes, adem�s de la pena de prisi�n, la prohibici�n de ir a lugar determinado o la vigilancia de la autoridad, cuyo quebrantamiento dar�a lugar a la imposici�n de penas m�s severas. De esta manera se tendr� una constante supervisi�n del delincuente para tratar de evitar que vuelvan a delinquir.-Muchos de estos delincuentes, que hacen de los espacios p�blicos su �mbito territorial para la comisi�n de robos, en la mayor�a de los casos son perfectamente conocidos e identificados por grupos de habitantes o residentes de la colonia, quienes por lo general omiten la presentaci�n de denuncias en contra de aqu�llos por temor a las represalias de las que pudieran ser objeto, derivado de la rapidez y facilidad con las que son puestos en libertad bajo cauci�n. ...?.-Concluy�ndose con el respectivo proyecto de decreto, en el cual propusieron la adici�n del tercer p�rrafo del art�culo 371 del C�digo Penal en los siguientes t�rminos: ?Art�culo 371. ... Cuando el robo sea cometido por dos o m�s sujetos, sin importar el monto de lo robado, a trav�s de la violencia, la acechanza o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja, la pena aplicable ser� de cinco a veinticinco a�os de prisi�n y hasta mil d�as multa. Tambi�n podr� aplic�rsele prohibici�n de ir a lugar determinado o vigilancia de la autoridad, hasta por un t�rmino igual al de la sanci�n privativa de la libertad impuesta.?.-Tal proyecto de decreto, seg�n puede consultarse en las consideraciones de la Comisi�n de Justicia de la C�mara de Diputados, a quien fue turnada para su estudio y dictamen la minuta con proyecto de decreto que reforma, adiciona y deroga diversos art�culos del C�digo Penal para el Distrito Federal, entre otras leyes, y que a su vez le hab�a sido enviada por la C�mara de Senadores del Congreso de la Uni�n, fue materia de an�lisis por parte de las Comisiones Unidas de Estudios Legislativos de la C�mara de Senadores, as� como de las comisiones competentes de la C�mara de Diputados, en sesi�n de diez de abril de mil novecientos noventa y seis, as� como en sesi�n celebrada el veinticinco del mes y a�o en cita por la propia comisi�n dictaminadora, quien present� dictamen, en el que en su punto 26 se�ala: ?Se estima al igual que la colegisladora, conveniente disminuir la sanci�n m�xima para el caso del robo agravado propuesta en la iniciativa respectiva del Ejecutivo Federal, y pasar de veinticinco a quince a�os.?.-Ahora bien, resulta evidente que al haberse cuestionado el legislador el sistema sancionador vigente en esa �poca, que en el caso concreto del robo, atend�a exclusivamente al monto de lo robado, pero no al n�mero de los sujetos que intervinieron, su peligrosidad, la violencia empleada y el riesgo para las v�ctimas, busc� como la propia iniciativa se�ala, sancionar severamente estos robos que frecuentemente llegan a da�ar la integridad y la dignidad del ciudadano ofendido, e impedir que por el monto de poca importancia, fueran puestos en libertad bajo cauci�n u obtuvieran al ser sentenciados un sustitutivo que les permitiera salir en libertad, pero ni la iniciativa ni la redacci�n del citado p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal, llevan a concluir que se trate de un delito de robo espec�fico como se alega, que contenga los elementos propios para su existencia, sino una circunstancia cualificante del tipo b�sico de robo a que se refiere el art�culo 367 del c�digo sustantivo citado.-Esto es as�, pues de la simple lectura del p�rrafo en cita se advierte que su contenido est� referido al delito de robo gen�rico, y s�lo agrega a �ste medios comisivos o formas de ejecuci�n espec�ficos: una pluralidad de sujetos activos, la violencia, la acechanza o cualquier otro medio que disminuya la defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja, por lo que para colmar la hip�tesis normativa que contiene, necesariamente se habr�n de acreditar los elementos t�picos del il�cito b�sico, y para ello debe remitirse obligadamente al contenido del art�culo 367 del C�digo Penal, y �nicamente en lo que se aplica el p�rrafo tercero del art�culo 371 a examen, es en relaci�n a la punibilidad diversa que contiene, cuando el robo previsto en el art�culo 367 en cita se comete bajo las circunstancias calificantes citadas, como ocurre en trat�ndose del delito de homicidio simple, en relaci�n con el homicidio calificado, pues �ste tambi�n contiene o prev� una punibilidad independiente respecto de la prevista para el tipo cometido en forma simple, pero ello por s� solo no convierte en un tipo aut�nomo al homicidio calificado.-Ciertamente, debe mencionarse que con relaci�n a la autonom�a de los tipos, �stos doctrinariamente se han clasificado en: b�sicos, especiales y complementados. Los primeros se consideran b�sicos porque su naturaleza fundamental tiene plena independencia con respecto de cualquier otro; los especiales se integran con los elementos del tipo b�sico y otra caracter�stica propia que da lugar a un tipo especial, cuya nueva existencia se debe regir bajo la norma que lo prev�, misma que excluye la aplicaci�n de la que describe el tipo b�sico. Por �ltimo, respecto de los complementados debe decirse que son aquellos cuyos elementos constitutivos son esencialmente los del tipo b�sico, cuya comisi�n se haya realizado con alguna circunstancia modificativa cuya gravedad eleva la penalidad de dicho delito b�sico, en la inteligencia de que tal circunstancia modificativa no forma parte esencial de los elementos relativos al n�cleo del delito, es decir, que en caso de que se llegara a desvirtuar la actualizaci�n de la circunstancia agravante respectiva, ello no afectar�a a los elementos del tipo b�sico, mismos que subsistir�an con independencia de la mencionada circunstancia calificativa.-Sirve de apoyo a lo anterior, el criterio jurisprudencial que aparece publicado en la p�gina 68. Volumen XV. �poca 6a. Fuente: Semanario J. de la Federaci�n. Instancia: Primera Sala, del 4o. CD-ROM, correspondiente al mes de julio de 1994, del Poder J. de la Federaci�n, que dice: ?DELITOS. AUTONOM�A DE LOS TIPOS.? (se transcribe).-As� pues, es evidente que el p�rrafo tercero del referido art�culo 371 de la ley sustantiva penal, no se refiere a un nuevo delito de robo especial que sea aut�nomo o independiente del que describe el art�culo 367 de dicho c�digo punitivo, sino que es claro que se refiere precisamente al delito de robo b�sico cometido por los medios y con las condiciones a que alude dicho p�rrafo, consistentes en que los agentes activos sean dos o m�s, los que sin importar el monto, ejecuten el robo a trav�s de cualquier tipo de violencia, acechanza, o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima, o la ponga en condiciones de desventaja; circunstancia calificativa del robo que s�lo da lugar a la agravaci�n de las penas a imponer, pero que, como ya se dijo, no da origen a un nuevo tipo penal especial, aut�nomo o independiente del il�cito de robo b�sico.-En otras palabras, la espec�fica o propia punibilidad a la cual se asocia un tipo penal complementado o subordinado, no le puede dar a �ste el car�cter de aut�nomo respecto del tipo b�sico del cual deriva, puesto que dicha punibilidad no es parte integrante del tipo y s�lo de los elementos estructurales de �ste, como ya se ha dicho, se puede derivar o no tal autonom�a. Por tanto, la relaci�n excluyente que existe en la especie entre ambas punibilidades (la del tipo b�sico de robo y la del tipo complementado en estudio), �nicamente demuestra la autonom�a de estas punibilidades pero no la de los tipos penales.-Es importante destacar que estimar como robo especial o espec�fico, el previsto en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del c�digo punitivo, podr�a tener como consecuencia contraria al esp�ritu del legislador, que habi�ndose decretado formal prisi�n ?por dicho il�cito?, si en la secuela procesal quedara probado que el il�cito no se cometi� bajo alguna de las circunstancias de ejecuci�n que establece dicho p�rrafo, no obstante que se acreditaren los elementos del tipo b�sico del robo, previsto en el art�culo 367 del C�digo Penal, al no acreditarse alguno de los elementos del ?tipo especial?, esto es, por el cual se fij� la litis al momento de dictarse sentencia tendr�a en determinados supuestos que absolverse y ordenarse su absoluta e inmediata libertad, ya que no se podr�a aducir una simple variaci�n de grado del delito.-No pasa inadvertido, que en el decreto que reforma el C�digo de Procedimientos Penales del Distrito Federal, publicado en el Diario Oficial de trece de mayo de mil novecientos noventa y seis, se advierte que en el art�culo 268 del ordenamiento legal en cita, se incluye como ?delito grave?, al previsto entre otros en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal, lo que da lugar a confusi�n; sin embargo, una interpretaci�n hermen�utica de tal precepto procesal con el relativo del c�digo sustantivo, nos lleva a la conclusi�n ya se�alada, pues incluso en el propio art�culo 268, se habla como delito grave de otros robos calificados, como son los cometidos bajo las circunstancias de violencia, art�culo 372, aproveche las condiciones de confusi�n que se produzcan por cat�strofe o desorden p�blico; se cometa por una o varias personas armadas o que porten o utilicen objetos peligrosos; contra oficina bancaria, recaudadora, o donde se guarden caudales; o contra personas que guarden o custodien o transporten aqu�llos, art�culo 381, fracciones VIII, IX y X, o robo a casa habitaci�n o a veh�culo estacionado en la v�a p�blica, art�culo 381 bis, todos del C�digo Penal.-Carece de consistencia jur�dica lo aducido por el quejoso en el sentido de que no se integr� el delito de robo calificado que se le imput�, ya que el ofendido y los polic�as remitentes se�alaron que el d�a de los hechos se encontraban en el lugar tres menores de edad, por lo cual considera se vulneraron sus garant�as ya que dichos menores de acuerdo a la doctrina no son sujetos de derecho; en efecto, contrariamente a lo aducido por el quejoso, debe decirse que de un an�lisis de la redacci�n del art�culo 371, p�rrafo tercero, del C�digo Penal, creado y adicionado por el art�culo primero del decreto de nueve de mayo de mil novecientos noventa y seis, que dice: ?... Cuando el robo sea cometido por dos o m�s sujetos, sin importar el monto de lo robado, a trav�s de la violencia, la acechanza o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja, la pena aplicable ser� de cinco a quince a�os de prisi�n y hasta mil d�as multa. Tambi�n podr� aplicarse la prohibici�n de ir a lugar determinado o vigilancia de la autoridad, hasta por un t�rmino igual al de la sanci�n privativa de la libertad impuesta.?; no se desprende alguna limitante para la integraci�n del delito de robo calificado (cometido por dos o m�s sujetos, sin importar el monto de lo robado, a trav�s de la violencia, la acechanza o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja), en cuanto a que el delito se haya cometido por un sujeto imputable y otros tres menores de edad, habida cuenta que una interpretaci�n arm�nica de dicho precepto, permite considerar que la intenci�n del legislador al crear dicha figura delictiva fue la de sancionar con mayor severidad la comisi�n de delitos cometidos por dos o m�s sujetos a trav�s de la violencia, sin que se advierta haya hecho excepci�n de aquellos casos en que el delito haya sido cometido por un sujeto inimputable y otro u otros menores de edad, es decir, el concepto del legislador en la creaci�n de dicha figura t�pica fue de car�cter sociol�gico, debido a que la comisi�n de este tipo de robo, de acuerdo con la iniciativa del Ejecutivo Federal de dieciocho de marzo de mil novecientos noventa y seis, citada en el p�rrafo que antecede, en la que entre otras reformas se modific� el art�culo 371 del C�digo Penal, a�adi�ndosele un tercer p�rrafo, se bas� en que dicho delito representa un setenta por ciento de los hechos delictivos denunciados en el Distrito Federal, y poco m�s de la mitad y cerca de una tercera parte de �stos comprende robos cuya cuant�a es menor a cinco mil pesos, que se cometen principalmente en contra de transe�ntes, camiones repartidores y de autopartes. Siendo que es considerable el n�mero que de estos delitos se cometen a diario, mismos que no rebasan el monto de cien veces el salario m�nimo vigente en el Distrito Federal, o bien, no es posible determinar su cuant�a, lo que ocasiona que los inculpados obtengan su libertad bajo cauci�n, ya que tales delitos no son considerados como graves por la ley, no obstante el grado de violencia con que se lleva a cabo la mayor�a de los casos.-No asiste raz�n al peticionario de garant�as al sostener que la sentencia reclamada no fuera debidamente fundada y motivada; pues dicho fallo se pronunci� fund�ndose en los preceptos legales aplicables y se ajust� a los lineamientos de valoraci�n con base en las pruebas relacionadas, que resultaron eficaces para comprobar los elementos del delito de que se trata, as� como la plena responsabilidad que le result� a los quejosos en su comisi�n; por lo que en este aspecto resulta infundado lo que aduce el quejoso en el sentido de que en el caso se hizo inexacta aplicaci�n de la ley.-Respecto de la individualizaci�n de la pena, la Sala se�ala como autoridad responsable siguiendo los lineamientos establecidos en los art�culos 51 y 52 del C�digo Penal, y analizando las circunstancias objetivas del evento y las subjetivas del infractor le llevaron a considerarle un grado de culpabilidad ligeramente superior al m�nimo ?... Sin embargo, toda vez que el Ministerio P�blico no se inconform� de manera alguna con la sentencia ahora estudiada, por lo que para no violentar garant�as individuales al encausado, este tribunal se ve impedido para modificar al respecto el fallo recurrido por el sentenciado, por lo que se confirma el grado de culpabilidad m�nimo estimado en primera instancia.?, misma a la que adecu� las sanciones establecidas en el art�culo 371 del citado ordenamiento legal, imponi�ndole cinco a�os de prisi�n y un d�a multa, equivalente a veintid�s pesos con sesenta centavos, sanciones que corresponden al grado de culpabilidad estimado.-En tales condiciones, no siendo la sentencia reclamada violatoria de garant�as, procede negar a ... el amparo y protecci�n de la Justicia Federal que solicita.

    A.6. Las anteriores resoluciones dieron lugar a la tesis I.1o.P. J/8, sustentada por el citado Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, que aparece publicada a foja 736 del Semanario J. de la Federaci�n y su Gaceta, T.V., correspondiente al mes de marzo de mil novecientos noventa y ocho, Novena �poca y que a la letra dice:

    ROBO. EL ART�CULO 371, P�RRAFO TERCERO, DEL C�DIGO PENAL NO CONTEMPLA UN TIPO PENAL ESPECIAL O AUT�NOMO, SINO CIRCUNSTANCIAS AGRAVANTES DEL DELITO (LEGISLACI�N DEL DISTRITO FEDERAL).-El citado p�rrafo, que establece: ?Cuando el robo sea cometido por dos o m�s sujetos, sin importar el monto de lo robado, a trav�s de la violencia, la acechanza o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja, la pena aplicable ser� de cinco a quince a�os de prisi�n y hasta mil d�as multa. Tambi�n podr� aplicarse la prohibici�n de ir a lugar determinado o vigilancia de la autoridad, hasta porun t�rmino igual al de la sanci�n privativa de la libertad impuesta.?, agrega al tipo penal de robo gen�rico, la pluralidad de los sujetos intervinientes y los espec�ficos medios comisivos que se�ala, conformando as� un tipo penal complementado al que se asocia (sin importar el valor de lo robado) una punibilidad agravada e independiente con respecto a la prevista para el delito de robo gen�rico. Sin embargo, esta autonom�a no autoriza a considerar a dicho tipo penal como un nuevo tipo especial o aut�nomo, cuenta habida de que tal punibilidad no es parte integrante del tipo y s�lo de los elementos de �ste se puede o no derivar su autonom�a con respecto a otro; por tanto, la relaci�n excluyente entre la punibilidad del tipo b�sico de robo y la del tipo complementado en comento, �nicamente demuestra la autonom�a de estas punibilidades, pero no la de este �ltimo tipo penal. La anterior distinci�n es trascendente, pues si se considera que el referido tercer p�rrafo del art�culo 371 prev� un tipo especial o aut�nomo, y por �ste acusa el Ministerio P�blico, la no acreditaci�n en sentencia de alguna de las circunstancias que contempla, llevar�a a la conclusi�n de que se est� en presencia de una conducta enteramente at�pica y no de un robo gen�rico.

  2. Por su parte, y sobre el mismo t�pico, el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, al resolver los asuntos que a continuaci�n se identifican, emiti� criterio contrario, seg�n pasa a constatarse.

    B.1. Amparo directo 1436/97, promovido por ... fallado el d�a once de julio de mil novecientos noventa y siete, cuya ejecutoria determin� lo siguiente:

    QUINTO.-Son infundados los conceptos de violaci�n expresados por el quejoso.-En efecto, no le asiste la raz�n al quejoso cuando aduce que el fallo se encuentra carente de fundamento y motivaci�n, por el contrario, de la simple lectura del mismo se advierte que la responsable, no solamente invoc� los preceptos legales sustantivos y adjetivos aplicables al caso en especial, sino que tambi�n realiz� los razonamientos necesarios a trav�s de los cuales arrib� a la verdad buscada, a partir de los datos de autos, encuadrando la conducta del encausado al tipo legal que se analiza; actividades que constituyen finalmente, los requisitos constitucionales apuntados.-Por otra parte, tambi�n carece de fundamento lo que se arguye en cuanto a que no se demostraron los elementos del tipo de robo que prev� el art�culo 371, p�rrafo tercero, del C�digo Penal del Distrito Federal; por el contrario, los mismos tuvieron acreditamiento pleno, en t�rminos de lo dispuesto por el numeral 122 del C�digo de Procedimientos Penales aplicable, con base en la denuncia de F.G.R., en que atribuy� a ... que lo intercept� con otros dos sujetos y que lo rodearon, desapoder�ndolo as� de la cantidad de setenta y dos pesos, siendo detenido por elementos de la Polic�a J.; imputaci�n que se corrobora con el parte de polic�a judicial suscrito por los agentes J.U. �lvarez M. y R.H.�ndez S�nchez, que ratificaron ministerialmente, en que informaron que el d�a del hecho, F.G.R. les pidi� auxilio para detener a tres sujetos que estaban a veinte metros de distancia, que lo hab�an robado, logrando capturar al ahora quejoso ... a quien le encontraron el efectivo objeto del apoderamiento, siendo reconocido por el denunciante como el mismo que lo desapoder� del mismo, en tanto que los otros dos se dieron a la fuga; declaraciones que el J. responsable valor� como suficientes al cumplir con lo dispuesto por el art�culo 255 del C�digo de Procedimientos Penales para el Distrito Federal y que adem�s se fortalecen con la fe ministerial del dinero afecto; con lo que expres� V�ctor M.�n V�zquez O., sobre la posibilidad del denunciante para cobrar una cantidad superior a setenta y dos pesos en el desempe�o de su trabajo y finalmente, con la propia declaraci�n del que solicita el amparo ... en que se ubic� en las condiciones de tiempo, modo, lugar y ocasi�n en que se produjo el acontecimiento. Conjunto de pruebas que valoradas conforme a las reglas establecidas en los art�culos 246, 261 y 286 del C�digo de Procedimientos Penales aplicable, constituyen la circunstancial eficiente con valor convictivo pleno, que demuestra los elementos del tipo a estudio y a la vez la plena responsabilidad del ahora quejoso en su comisi�n, al evidenciarse que el veintid�s de febrero de mil novecientos noventa y siete ... en forma conjunta con otros dos sujetos, hasta el momento pr�fugos, interceptaron al denunciante F.G.R., en las calles de B.J.�rez y Cuitl�huac, en la colonia Pueblo de Santiago Acahualtepec de esta ciudad y lo rodearon, logrando as� intimidar al pasivo y disminuir sus posibilidades de defensa, apoder�ndose as� de la cantidad de setenta y dos pesos; raz�n por la cual, carece de fundamento lo sostenido en relaci�n a que existi� indebida valoraci�n de las pruebas que informan el sumario, y violaci�n a lo dispuesto por los art�culos 122, 246, 247, 248, 255, 261 y 286 del C�digo de Procedimientos Penales aplicable.-En estas condiciones, infundado tambi�n resulta lo que sostiene el quejoso respecto a que no se acreditaron las circunstancias que prev� el art�culo 371, p�rrafo tercero, del c�digo punitivo, respecto de la existencia de dos o m�s sujetos activos y de violencia, porque, seg�n �l, s�lo existe la afirmaci�n aislada del denunciante sobre ese particular. A lo anterior debe contestarse que tal afirmaci�n es inexacta, pues adem�s de que existe la directa imputaci�n de F.G.R. en contra del ahora sentenciado, a quien atribuy� que lo intercept� acompa�ado de otros dos sujetos y que �stos lo rodearon, tambi�n obran en autos las declaraciones de los agentes de la Polic�a J.J.U. �lvarez M. y R.H.�ndez S�nchez, quienes fueron contestes en sostener que G.R. le se�al� a tres sujetos que estaban a veinte metros de distancia, asegurando que ellos lo hab�an robado, pero que �nicamente lograron detener a ... dado que los otros dos se dieron a la fuga y, a su vez, el ahora quejoso acept� que ese d�a encontr� a dos sujetos de los que desconoce sus nombres; conjunto de pruebas que contra lo que aduce el amparista, son suficientes para demostrar la pluralidad de sujetos activos que requiere el numeral a estudio y a la vez que la conducta que �stos desplegaron conjuntamente, dada la superioridad num�rica, es eficaz para intimidar al ofendido y para lograr disminuir sus posibilidades de defensa; raz�n por la cual, estuvo en lo correcto el J. responsable al desestimar la negativa de los hechos por parte del quejoso, en virtud de que �sta obra aislada dentro de la causa y por tanto es insuficiente para destruir la presunci�n incriminatoria generada por las dem�s constancias en conjunto.-Por lo que respecta a las penas impuestas, el J. responsable tom� en consideraci�n que la ficha signal�tica e informe de la Direcci�n General de Reclusorios y Centros de Readaptaci�n Social, reportaron en el que solicita el amparo, tres ingresos anteriores a prisi�n, que se trata de un delito de robo calificado cometido por tres personas, que entre el activo y el pasivo no exist�an v�nculos de amistad o parentesco, que el m�vil fue el apoderamiento de cosa ajena mueble, afectando as� el patrimonio del pasivo y que adem�s, el acusado dijo tener treinta y tres a�os de edad, ser soltero, carpintero, cat�lico, con instrucci�n primaria, que percibe un sueldo semanario de doscientos pesos y que dependen de �l cinco personas; lo que determin� al J. responsable a estimarle un grado de culpabilidad m�nimo y por ende le impuso cinco a�os de prisi�n y multa de tres veces el salario m�nimo, equivalente a sesenta y siete pesos con ochenta centavos, las que se estiman equitativas por corresponder a las m�s bajas que prev� el art�culo 371, p�rrafo tercero, del C�digo Penal para el Distrito Federal.-La sustituci�n de la multa impuesta por tres jornadas de trabajo no remuneradas en favor de la comunidad, se apega a derecho, porque para hacerlo se observaron los lineamientos que prev�n los art�culos 27 y 29 del ordenamiento sustantivo de la materia.-La condena de la reparaci�n del da�o consistente en la devoluci�n de la cantidad de setenta y dos pesos, no irroga perjuicio al sentenciado dado que la misma se tuvo por satisfecha al haberse recuperado esa suma.-El que no se concedieran beneficios al ahora sentenciado es legal, en atenci�n a que la pena de prisi�n que se le impuso excede de los cuatro a�os.-Independientemente de lo anterior, este tribunal advierte que el J. responsable incurri� en una imprecisi�n, pues expres� que el delito configurado en la especie era el de ?robo calificado?. Al respecto, debe decirse que este tribunal con anterioridad se pronunci� en el sentido de que la figura jur�dica prevista por el art�culo 371, p�rrafo tercero, del C�digo Penal para el Distrito Federal, constituye un delito de robo especial, que si bien contiene en s� mismo los elementos del tipo penal de robo simple, a que se refiere el numeral 367 del mismo ordenamiento, se le agregan otros elementos diversos que lo distinguen de aqu�l y que conforman un tipo especial aut�nomo, pues para que �ste se integre se requiere adem�s, que el robo se cometa por dos o m�s sujetos, sin importar el monto de lo robado y por medio de la violencia u otro medio disminuyan las posibilidades de defensa de la v�ctima o la dejen en desventaja, y tiene prevista una sanci�n espec�fica diferente. Ahora bien, es cierto que la redacci�n del art�culo 371, p�rrafo tercero, del mencionado ordenamiento legal, es limitada en cuanto �nicamente previene ?Cuando el robo sea cometido ...? sin describir nuevamente los elementos del ?robo?, lo que lleva a remitirse necesariamente a los que son descritos por el numeral 367 anterior; se advierte que ello es por econom�a legislativa en la descripci�n dentro del numeral 371, de modo que es justificado que la responsable invocara ambos numerales al momento de referir que el delito se encuentra previsto por ambos, pero resulta err�nea la determinaci�n en el sentido de que el il�cito en la especie se trata de un ?robo calificado?, pues los elementos previstos en el 371, p�rrafo tercero, no son calificativas (como podr�a suceder con la circunstancia establecida en el numeral 372 del mismo ordenamiento), dicha figura tiene prevista una sanci�n espec�fica y no un simple aumento de pena sobre el delito b�sico. En consecuencia, el error no constituye una violaci�n a las garant�as del quejoso, pues se advierte que no existi� una incorrecta clasificaci�n del delito; adem�s, lo relevante en la especie es que los mismos hechos por los que fuera ejercitada la acci�n penal, fueron estudiados por la Sala responsable a la luz de los elementos gen�ricos descritos en el art�culo 367 para analizar lo que la ley define como robo y los especiales contemplados en el precepto 371, p�rrafo tercero; la imprecisi�n apuntada �nicamente recae en la indebida nomenclatura del delito como ?robo calificado?, situaci�n que tampoco da lugar a la concesi�n del amparo, pues �nicamente llevar�a a la aclaraci�n de la denominaci�n apuntada por la correcta, pero en nada beneficiar�a al amparista, cuando adem�s de autos se aprecia que todos los elementos t�picos fueron analizados separadamente, se encontraron acreditados y adem�s, se impuso la sanci�n �nica y especial que prev� el art�culo 371, p�rrafo tercero, sin importar el monto de lo robado; de donde se advierte que se cumpli� con el imperativo constitucional de imponer una pena exactamente aplicable, prevista para el delito imputado que apareci� probado en autos.-En virtud de lo anterior, debe negarse al quejoso el amparo y protecci�n de la Justicia Federal que solicita; negativa que se hace extensiva al acto de ejecuci�n que se reclama del director del Reclusorio Preventivo Varonil Oriente de esta ciudad y del director general de Prevenci�n y Readaptaci�n Social de la Secretar�a de G.�n, al no haberse impugnado por vicios propios.

    B.2. El diez de julio de mil novecientos noventa y siete, se resolvi� el amparo directo 1372/97, promovido por ... en el que se consider� lo siguiente:

    V.-Son infundados los anteriores conceptos de violaci�n.-En efecto, no le asiste la raz�n al quejoso cuando aduce que el fallo se encuentra carente de fundamentaci�n y motivaci�n, por el contrario, de la simple lectura del mismo se advierte que la responsable no solamente invoc� los preceptos legales sustantivos y adjetivos aplicables al caso en especial, sino que tambi�n realiz� los razonamientos necesarios a trav�s de los cuales arrib� a la verdad buscada, a partir de los datos de autos, encuadrando la conducta del quejoso al tipo legal analizado; actividades que constituyen finalmente, los requisitos constitucionales apuntados.-Infundadamente aduce el quejoso que existi� insuficiencia probatoria que deb�a derivar en su absoluci�n; por el contrario, la Sala responsable en forma adecuada estim� suficientes las pruebas de autos para acreditar los elementos del tipo penal imputado y la responsabilidad penal del quejoso en su comisi�n, pues aplic� correctamente las reglas de valoraci�n de las pruebas, tomando en consideraci�n, principalmente, lo manifestado por los denunciantes P. y V.M.�as M., y el dicho de R.M.�a T�llez, los dos primeros, en el sentido de imputarle directamente a ... que �l fue uno de los tres sujetos que llegaron a asaltarlos al restaurante en que trabajaban y quien los oblig� a quedarse en la parte trasera del local, mientras sus acompa�antes tomaban el dinero producto de la venta del d�a; la �ltima, en el sentido de haber visto a los tres individuos cuando se acercaban al local, a quienes de inmediato reconoci� como los que con anterioridad ya hab�an asaltado el lugar y luego observ� cuando dos de ellos sacaban sendas armas y amagaban a su esposo y a su cu�ado; apoyado con lo declarado por los agentes remitentes, acerca de que cuando llegaron al establecimiento, observaron que dos sujetos que se encontraban afuera, al verlos, se echaron a correr y m�s tarde, detuvieron al tercero de ellos, hoy quejoso, cuando �ste se escond�a en el ba�o de la taquer�a, const�ndoles la imputaci�n directa por parte de los afectados en su contra, por ser uno de los participantes en el robo; declaraciones que la responsable valor� como suficientes por cumplir con lo dispuesto por el art�culo 255 del C�digo de Procedimientos Penales para el Distrito Federal y que adem�s fueron corroboradas por la diligencia de inspecci�n ocular practicada en el lugar, en donde se apreci� que efectivamente se trataba de un predio de forma cuadrangular, destinado a taquer�a, en cuyo interior hab�a un cuarto de ba�o, con puerta, y se localiz� un mostrador met�lico, debajo del cual quedaba un espacio de veinte cent�metros en donde seg�n el dicho de los denunciantes, se pon�a el dinero; elementos que fueron justipreciados seg�n las reglas de los numerales 261 y 286 del mismo ordenamiento y que fueron bastantes para comprobar que el d�a tres de octubre del a�o pasado, a las cero horas con diez minutos ... en forma conjunta con otros dos sujetos, hasta el momento pr�fugos, se present� en el local de la taquer�a denominada ?El Zarape?, ubicada en San Sebasti�n de Aparicio n�mero 59, colonia Vasco de Q., e hicieron uso de la violencia moral, pues sus coautores iban armados con pistolas y con ellas amagaron a los hoy ofendidos, con lo que lograron disminuir sus posibilidades de defensa; ello con la finalidad directa de apoderarse de una suma de dinero, producto de las ventas del d�a y por tanto, propiedad del due�o del establecimiento I.R.�rez; conclusi�n que se estima acertada, conducta que colma la descripci�n contenida en el tipo penal previsto en el numeral 371, p�rrafo tercero, del C�digo Penal para el Distrito Federal.-Por lo anterior, no le asiste al quejoso raz�n alguna al afirmar que los testigos de cargo no le imputan conducta delictiva alguna; por el contrario, como ya se ha dicho, los denunciantes no s�lo le sostuvieron su participaci�n en el robo, sino tambi�n en otros diversos delitos que dijeron haber sido perpetrados por el mismo inculpado; adem�s, tales imputaciones fueron consistentes y congruentes, sin que exista dato de sospecha en ellos. De lo ya manifestado se desprende que s� existieron imputaciones directas en su contra, por parte de los denunciantes, como participante directo y conjunto en el robo, pues P.M.�as lo identific� como el sujeto que ten�a actitud de l�der, apoyado por los otros dos individuos armados, que junto con �stos, los golpe� y los oblig� a tirarse al suelo, e incluso les revis� sus ropas en busca de m�s dinero; V.M.�as lo reconoci� como el que entr� y directamente les dijo que se trataba de un robo y que les dieran el dinero, para m�s tarde tirarlos al suelo, de donde se aprecia que le imputan conductas espec�ficas y directamente relacionadas con la ejecuci�n del delito, y no es cierto que solamente lo ubiquen circunstancialmente en el lugar de los hechos, como infundadamente alega ahora el amparista. En cuanto a las imprecisiones que alega el quejoso, debe decirse, que es evidente que los activos llevaron a cabo diversas conductas, ya que primeramente, llegaron al local, amagaron a los pasivos, luego los obligaron a pasarse a la parte de atr�s, luego dos de ellos procedieron a tomar el dinero de debajo del mostrador, mientras ... manten�a a los ofendidos en la parte de atr�s, y finalmente, aquellos dos que iban armados, se salieron del local para esperar al hoy quejoso, de donde se desprende que era il�gico que siempre hubieran permanecido afuera dos de los activos, y de la misma manera, no resultan contradictorias las versiones de los denunciantes si uno refiere que los activos se quedaron afuera y otro menciona que s� entraron, pues es evidente que pueden estar aludiendo a momentos distintos; por otro lado, ambos atribuyen al hoy amparista conductas activas, pues lo reconocen como el sujeto que los oblig� a tirarse al suelo; por su parte, V.M.�as nunca refiri� haber salido del establecimiento, sino siempre afirm� haber estado adentro, y cuando refiere que los activos lo obligaron a ?meterse?, aclara que lo llevaron hacia la parte de atr�s del local. Por lo que respecta a las contradicciones que aduce, se advierten en las versiones de R.M.�a T�llez, es de explorado derecho la aplicaci�n del principio de inmediatez procesal, por el cual deben prevalecer las primeras declaraciones del testigo, por presumirse espont�neas al haber sido rendidas sin tiempo de reflexi�n o aleccionamiento, a m�s de que no existe dato alguno para justificar su retracci�n posterior y por ende, �sta no destru�a su primigenia versi�n. Por otra parte, es falso lo afirmado por el quejoso acerca de que esta testigo refiri� que se trataba de cuatro activos, pues en su declaraci�n ministerial habla textualmente de tres sujetos, aludiendo a ... como el ?tercer sujeto?, mencionando que este activo se hace acompa�ar por otras dos ?personas?; durante la instrucci�n, expres� literalmente que uno de los sujetos que acompa�aba al quejoso se llama ... y el otro no sabe c�mo se llama; que no sab�a ?qui�n de los tres sujetos se apoder� del dinero?; que ?cuando llegaron los tres sujetos iban saliendo los �ltimos clientes? y, en fin, que no recordaba de qu� forma vest�an ?el procesado y los dos sujetos?; expresiones de las que se desprende que siempre se refiri� a la presencia de tres asaltantes y nunca de cuatro; y en consecuencia, se advierte que las imprecisiones de los testigos apuntadas por el quejoso realmente no existen, o bien, fueron expresadas en versiones posteriores, en forma injustificada, por lo que no les resta valor a las imputaciones sostenidas en forma primigenia y m�s tarde en careos, frente al procesado ypor ende, la responsabilidad del quejoso no se deriva solamente de que se hubiera encontrado casualmente dentro del ba�o del establecimiento en que ocurri� el robo, como ahora pretende hacer creer. En este mismo sentido, la responsable desestim� la negativa de los hechos por parte del quejoso, en virtud de obrar aislada dentro de la causa, pues por lo que hace a los testigos de descargo, �stos no fueron referidos por el hoy quejoso desde su declaraci�n inicial, a m�s de que nadie los sit�a como presentes en el lugar y momento de los hechos, de donde concluy� que no fueron h�biles como atestes presenciales y no apoyaban la versi�n del inculpado, de modo que esta �ltima obraba aislada y por tanto, insuficiente para destruir la presunci�n incriminatoria generada por las dem�s constancias en conjunto.-Por lo que respecta a las penas impuestas, la Sala responsable tom� en consideraci�n, que la magnitud del da�o fue regular y econ�micamente recuperable; el medio utilizado fue la violencia moral; la naturaleza de la acci�n fue dolosa, en las circunstancias de comisi�n ya precisadas; el m�vil fue la codicia y la obtenci�n f�cil de lucro; as� como consider� que el acusado ten�a veintinueve a�os de edad, era soltero, con instrucci�n al primer a�o de secundaria, originario de esta ciudad, de ocupaci�n chofer, sin ingresos anteriores a prisi�n, con una capacidad criminal e �ndice de estado peligroso bajos, a m�s de una adaptabilidad social media; lo que condujo a los Magistrados responsables a estimarlo con un grado de culpabilidad m�nima y por ende, le impusieron cinco a�os de prisi�n y multa de tres veces el salario, equivalente a sesenta y siete pesos con ochenta centavos, esta �ltima sustituible para el caso de insolvencia, por tres jornadas de trabajo no remunerado en favor de la comunidad, las que resultan congruentes con el grado de culpabilidad apreciado en el amparista y con los t�rminos que previene el numeral 371, p�rrafo tercero, del C�digo Penal para el Distrito Federal, que establece sanciones de cinco a quince a�os de prisi�n y hasta mil d�as multa. Por lo antes mencionado, no le asiste la raz�n al quejoso cuando aduce que en el caso, la ?culpa?, deb�a probarse plenamente, pues se advierte que estamos en presencia de un delito intencional y no culposo, a m�s de que el dolo se prob� en la especie, al haberse acreditado que el quejoso no solamente previ� el resultado de su conducta, sino que lo quiso y lo eligi� con plena libertad, pues conociendo el contenido antijur�dico de su proceder y pudiendo optar por otra conducta, escogi� la que implicaba violaci�n a la norma, siendo exhaustiva la responsable al razonar tal extremo, abundando en que el quejoso dio preponderancia a sus motivos personales, sobre los intereses de la sociedad y desconoci� su deber de garante, para guiarse por sus caprichos con perjuicio de los dem�s miembros de la colectividad, por lo que se evidencia que la intencionalidad del il�cito qued� debidamente comprobada. Por lo que respecta al monto de lo robado, debe decirse primeramente, que para la integraci�n del tipo penal previsto por el art�culo 371, p�rrafo tercero, del c�digo sustantivo, resulta irrelevante el monto de lo robado, como textualmente ah� se expresa; sin embargo, de autos se advierte que adem�s, para efectos de la condena a la reparaci�n del da�o, el monto de la misma s� fue fehacientemente acreditado en autos, pues contrariamente a lo que aduce el quejoso, los denunciantes s� fueron contestes en expresar que se trataba de la cantidad de seiscientos cincuenta pesos, a m�s de que P.M.�as M. expres� que �l mismo hab�a contado la cantidad y V. afirm� que efectivamente su hermano llevaba las cuentas y, por ende, sab�a que esa era la cantidad que ten�an registrada hasta el momento, y as� le constaba tambi�n a R.M.�a T�llez H.�ndez, de modo que es falso que los denunciantes se hubieran referido a sumas distintas, como alega el quejoso; y en tal virtud, la condena a la reparaci�n del da�o se estima aplicada adecuadamente.-Independientemente de lo anterior, este tribunal advierte que la Sala responsable incurri� en una imprecisi�n, pues expres� que el delito configurado en la especie era el de ?robo calificado?. Al respecto, debe decirse que este tribunal con anterioridad se ha pronunciado acerca de que la figura jur�dica prevista por el art�culo 371, p�rrafo tercero, del C�digo Penal para el Distrito Federal, constituye un delito de robo especial, que si bien contiene en s� mismo los elementos del tipo penal de robo simple, a que se refiere el numeral 367 del mismo ordenamiento, se le agregan otros elementos diversos, que lo distinguen de aqu�l y que conforman un tipo penal aut�nomo, pues para que �ste se integre, se requiere adem�s, que el robo se cometa por dos o m�s sujetos, sin importar el monto de lo robado y por medio de la violencia (u otro medio que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la deje en desventaja), y tiene prevista una sanci�n espec�fica y diferente. Ahora bien, es cierto que la redacci�n del art�culo 371, p�rrafo tercero, del mencionado cuerpo legal, es limitada en cuanto �nicamente previene ?Cuando el robo sea cometido ...?, sin describir nuevamente los elementos del ?robo?, lo que lleva a remitirse necesariamente a los que son descritos por el numeral 367 anterior; se advierte que ello es por econom�a legislativa en la descripci�n dentro del numeral 371, de modo que es justificado que la responsable invocara ambos numerales al momento de referir que el delito se encuentra previsto en ambos, pero resulta err�nea la determinaci�n en el sentido de que el il�cito en la especie se trata de un ?robo calificado?, pues los elementos previstos en el 371, p�rrafo tercero, no son calificativas (como podr�a suceder con la circunstancia establecida en el numeral 372 del mismo ordenamiento), pues dicha figura tiene prevista una sanci�n espec�fica y no un simple aumento de pena sobre el delito b�sico. Ahora bien, ese error no constituye en el caso una violaci�n a las garant�as del quejoso, pues se advierte que no existi� una incorrecta clasificaci�n del delito; adem�s, lo relevante en la especie es que los mismos hechos por los que fue ejercida la acci�n penal, fueron estudiados por la Sala responsable a la luz de los elementos gen�ricos descritos en el art�culo 367 para analizar lo que la ley define como ?robo? y los especiales contemplados en el precepto 371, p�rrafo tercero; y la imprecisi�n apuntada �nicamente recae en la indebida nomenclatura del delito, como ?robo calificado?. Ahora bien, esta situaci�n tampoco da lugar en el caso a la concesi�n del amparo, pues �nicamente llevar�a a la aclaraci�n de la denominaci�n apuntada por la correcta, pero en nada beneficiar�a al amparista, cuando adem�s, de autos se aprecia que todos los elementos t�picos fueron analizados separadamente, se encontraron acreditados y adem�s, se impuso la sanci�n �nica y especial que previene el art�culo 371, p�rrafo tercero, sin importar el monto de lo robado; de donde se aprecia que se cumpli� con el imperativo constitucional de imponer una pena exactamente aplicable, prevista para el delito imputado que apareci� probado en autos.-En virtud de lo anterior, y sin perjuicio de lo antes mencionado, deber� negarse el amparo al quejoso, negativa que se entiende extensiva al acto de ejecuci�n que se reclama del director general de Prevenci�n y Readaptaci�n Social de la Secretar�a de G.�n, al no haber sido impugnada por vicios propios.

    B.3. Igualmente, al resolver el d�a once de julio de mil novecientos noventa y siete, el amparo directo 1388/97, promovido por ... el aludido cuerpo colegiado estableci�:

    QUINTO.-Son infundados los conceptos de violaci�n que expresa el que solicita el amparo.-En efecto, no le asiste la raz�n al quejoso cuando aduce que el fallo carece de fundamento y motivaci�n; por el contrario, de la simple lectura del mismo se advierte que la responsable no solamente invoc� los preceptos legales sustantivos y adjetivos aplicables al caso, sino que tambi�n realiz� los razonamientos necesarios a trav�s de los cuales arrib� a la verdad buscada, a partir de los datos de autos, encuadrando la conducta del quejoso al tipo legal analizado; actividades que constituyen finalmente, los requisitos constitucionales apuntados.-Por otra parte, infundadamente se aduce que fueron valoradas ilegalmente las pruebas que informan el sumario, porque s�lo existe en contra del que solicita el amparo la aislada imputaci�n de S.V.R.�rez, insuficiente para demostrar los elementos del tipo y la acci�n atribuida al quejoso, por el contrario, la Sala responsable en forma adecuada estim� suficientes las pruebas de autos para acreditar los elementos del tipo penal imputado y la responsabilidad del ahora quejoso en su comisi�n, dado que aplic� correctamente las reglas de valoraci�n de las pruebas, tomando en cuenta, principalmente, lo manifestado por los denunciantes S.V.R.�rez y J.C.M.S.�nchez, quienes atribuyeron a ... que �l fue uno de los dos sujetos que el d�a del hecho llegaron a asaltarlos en el negocio en que trabajaban, y que lo amag� con la pistola que llevaba para obligarlo a entregarle el producto de las ventas del d�a; imputaciones que corroboradas con lo que expresaron los polic�as J.P.M.�a y R.�n Canto Am�zquita, acerca de que cuando llegaron al lugar del hecho, J.C. les pidi� auxilio porque dos sujetos acababan de asaltar el establecimiento en que trabajaba, a la vez que les se�alaba a uno de ellos que corr�a a diez metros de distancia, logrando la captura del ahora quejoso, quien dijo responder al nombre de ... declaraciones que la Sala responsable valor� como suficientes por cumplir con lo dispuesto por el art�culo 255 del C�digo de Procedimientos Penales para el Distrito Federal y que adem�s se fortalecen con la diligencia de inspecci�n ocular del lugar del evento, en que se hizo constar que se trata de un local en el que se encuentra el negocio denominado ?El Pollo Feliz? y que por la calle de D.A. tiene una puerta destinada a la entrada del personal; elementos de juicio que fueron justipreciados, seg�n las reglas que para hacerlo establecen los art�culos 261 y 286 del mismo ordenamiento y que se estimaron bastantes para demostrar que el seis de junio de mil novecientos noventa y seis, a las dieciocho horas cuarenta minutos ... conjuntamente con otro sujeto, hasta el momento pr�fugo, se present� en la poller�a de referencia, ubicada en la calzada I.Z. n�mero mil setecientos cincuenta y cuatro, e hizo uso de la violencia moral al amagar al ofendido con la pistola que portaba, logrando as� disminuir sus posibilidades de defensa, para apoderarse del producto de la venta del d�a, asimilando su conducta a la descripci�n que contiene el tipo previsto en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal para el Distrito Federal; consecuentemente, carece de fundamento lo aducido respecto a que s�lo existe en contra del ahora quejoso la aislada imputaci�n de S. Vidal R.�rez, para demostrar los elementos del tipo y la acci�n que despleg� y ahora se le reprocha.-En estas condiciones, carece de base lo que se afirma respecto a que indebidamente se le concedi� valor probatorio a lo que expres� S.V.R.�rez y J.C.M.�nez S�nchez, porque, se dice, que su versi�n es il�gica y poco cre�ble; por el contrario, sus afirmaciones son claras y precisas, sin dejar lugar a dudas ni reticencias sobre un hecho susceptible de conocerse por medio de los sentidos, que les constan por s� mismos, siendo contestes en sus afirmaciones respecto de la sustancia del acontecimiento, pues el hecho de que el primero siguiera a los asaltantes sin perderlos de vista, no implica que necesariamente debiera constarle en d�nde qued� el arma y el dinero que llevaba el encausado, como tampoco que �ste y su acompa�ante, no obstante que aqu�l amagaba al denunciante, pudieran impedir a J.C.M.�nez S�nchez salir por la puerta de los trabajadores para pedir auxilio. Por �ltimo, inversamente a lo sostenido por el inconforme, no se advierten contradicciones en lo que expres� M.S.�nchez ante el investigador respecto a que cuando uno de los asaltantes amagaba a S., el otro cerraba la puerta de entrada de la poller�a, por lo que se ech� a correr y S. sali� atr�s de los ladrones a pedir auxilio; pues esta afirmaci�n no se contradice con lo que expres� ante el J. de la causa, acerca de que sali� del negocio por la puerta trasera, fue a la calle de D.A. y desde ah� vio que el encausado cerr� la puerta, para despu�s echarse a correr y solicitar auxilio a los ocupantes de la patrulla; versiones en las que no se advierte contradicci�n, m�s bien, la segunda complementa los datos aportados en la primera.-El que a los polic�as no les constara el hecho del apoderamiento es irrelevante, en la medida en que lo que �stos expresaron solamente fortalece las versiones de los denunciantes, del momento en que pidieron auxilio a los preventivos al de la captura del que solicita el amparo y sobre ese particular, lo que expresaron esos agentes de la autoridad robustece el dicho de Vidal R.�rez y M.�nez S�nchez. Por otra parte, el que se desestimara lo declarado por el quejoso, al afirmar que desconoc�a que su acompa�ante iba a robar en el negocio, se apega a derecho, dado que la versi�n de �ste obra aislada dentro de la causa, pues ning�n elemento se aport� para robustecerlo y adem�s por ser contraria a las presunciones legales derivadas de los autos.-Por otra parte, no es verdad que en la acusaci�n ministerial, para considerar demostrados los elementos del tipo que prev� el p�rrafo tercero del art�culo 371 del ordenamiento sustantivo aplicable, no se invocara la violencia f�sica, pues sobre el particular se�al�: ?... ya que de las constancias procesales se demuestra que el hoy acusado ... cometi� el delito de robo conjuntamente con otro sujeto desconocido y pr�fugo hasta el momento, utilizando como medio comisivo la violencia f�sica y moral.? (foja 93), siendo igualmente inexacto que se suplieran las deficiencias del �rgano t�cnico de acusaci�n, seg�n el inconforme, porque al consignar los hechos el representante social solicit� que para efectos de la pena se estuviera a lo dispuesto por el art�culo 369 del C�digo Penal y en sus conclusiones pidi� que se individualizara la sanci�n con base en lo que dispone el art�culo 371 del mismo ordenamiento; afirmaci�n que carece de sustento, toda vez que el primero de esos dispositivos se refiere a que para fijar el monto de lo robado o el importe de la multa deber� estarse al salario m�nimo y el segundo es el que prev� propiamente la pena que corresponde al il�cito de robo; luego carece de fundamento el concepto en cuesti�n.-Tampoco asiste la raz�n al que solicita el amparo, respecto de su afirmaci�n en el sentido de que en el p�rrafo tercero del art�culo 371 no se encuentra como elemento del tipo la violencia moral, lo que carece de sustento, porque el precepto en cuesti�n en su parte relativa establece ?Cuando el robo sea cometido por dos o m�s sujetos, sin importar el monto de lo robado, a trav�s de la violencia, la acechanza ...?, transcripci�n de la que se advierte que el legislador no distingui� en el tipo de violencia, por lo que cabe concluir que la violencia a que se refiere el art�culo mencionado puede ser f�sica o moral.-Por lo que respecta a las penas impuestas, la Sala responsable tom� en consideraci�n la magnitud del da�o causado, que se consider� leve; que la naturaleza de la acci�n fue dolosa y que el medio utilizado lo fue la violencia moral; asimismo, tom� en cuenta que el acusado ten�a veintid�s a�os de edad, que es la primera vez que se encuentra detenido, seg�n su ficha signal�tica e informe de la Direcci�n General de Reclusorios y Centros de Readaptaci�n Social, que no ingiere bebidas embriagantes ni drogas o enervantes y que su estudio de personalidad le revel� capacidad criminal y adaptaci�n social media e �ndice peligroso bajo; lo que condujo a la Sala responsable a estimarle un grado de culpabilidad ligeramente superior al m�nimo y por ende le impusieron cinco a�os, siete meses de prisi�n y multa de sesenta y tres d�as de salario, equivalentes a un mil cuatrocientos veintitr�s pesos ochenta centavos, las que resultan congruentes con el grado de culpabilidad ligeramente superior al m�nimo apreciado en el amparista y con lo que establece el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal aplicable, que establece sanciones de cinco a quince a�os de prisi�n y hasta mil d�as multa.-En cuanto a la sustituci�n de la prisi�n impuesta no se advierte irregularidad, porque para hacerlo se observaron las reglas establecidas por los art�culos 27 y 29 del ordenamiento citado.-Independientemente de lo anterior, este tribunal advierte que la Sala responsable incurri� en una imprecisi�n, pues expres� que el delito configurado en la especie era el de ?robo calificado?. Al respecto, debe decirse que este tribunal con anterioridad se pronunci� en el sentido de que la figura jur�dica prevista por el art�culo 371, p�rrafo tercero, del C�digo Penal para el Distrito Federal, constituye un delito de robo especial, que si bien contiene en s� mismo los elementos del tipo penal de robo simple, a que se refiere el numeral 367 del mismo ordenamiento, se le agregan otros elementos diversos, que lo distinguen de aqu�l y que conforman un tipo especial aut�nomo, pues para que �ste se integre se requiere adem�s, que el robo se cometa por dos o m�s sujetos, sin importar el monto de lo robado y por medio de la violencia u otro medio se disminuyan las posibilidades de defensa de la v�ctima o la deje en desventaja, y tiene prevista una sanci�n espec�fica diferente. Ahora bien, es cierto que la redacci�n del art�culo 371, p�rrafo tercero, del mencionado ordenamiento legal, es limitada en cuanto �nicamente previene ?Cuando el robo sea cometido ...?, sin describir nuevamente los elementos del ?robo?, lo que lleva a remitirse necesariamente a los que son descritos por el numeral 367 anterior; se advierte que ello es por econom�a legislativa en la descripci�n dentro del numeral 371, de modo que es justificado que la responsable invocara ambos numerales al momento de referir que el delito se encuentra previsto por ambos, pero resulta err�nea la determinaci�n en el sentido de que el il�cito en la especie se trata de un ?robo calificado?, pues los elementos previstos en el 371, p�rrafo tercero, no son calificativas, dicha figura tiene prevista una sanci�n espec�fica y no un simple aumento de pena sobre el delito b�sico. En consecuencia, el error no constituye una violaci�n a las garant�as del quejoso, pues se advierte que no existi� una incorrecta clasificaci�n del delito, la imprecisi�n apuntada �nicamente recae en la indebida nomenclatura del delito como ?robo calificado?, situaci�n que tampoco da lugar a la concesi�n del amparo, pues �nicamente llevar�a a la aclaraci�n de la denominaci�n por la correcta, pero en nada beneficiar�a al amparista, cuando adem�s, de autos se aprecia que todos los elementos t�picos fueron analizados separadamente, se encontraron acreditados y adem�s, se impuso la sanci�n �nica y especial que prev� el art�culo 371, p�rrafo tercero, sin importar el monto de lo robado; de donde se advierte que se cumpli� con el imperativo constitucional de imponer una pena exactamente aplicable, prevista para el delito imputado que apareci� probado en autos.-Lo razonado conduce a negar al ahora quejoso el amparo y protecci�n de la Justicia Federal que solicita contra la sentencia que reclam� de la Octava Sala del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

    B.4. El d�a veintinueve de mayo de mil novecientos noventa y siete, se resolvi� el recurso de revisi�n n�mero 296/97-67, promovido por el J. Quincuag�simo de loPenal del Distrito Federal, en los t�rminos siguientes:

    "QUINTO.-Son infundados los agravios que expresa el J. responsable.-Ciertamente, aduce el que recurre que la sentencia que concedi� a los ahora quejosos el amparo y protecci�n de la Justicia Federal le causa agravio, porque la J. de Distrito indebidamente consider� que la conducta que prev� el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal del Distrito Federal es constitutiva de un delito aut�nomo, seg�n ella, en raz�n de contener elementos propios para su existencia y una sanci�n espec�fica, am�n de que el numeral 268 del C�digo de Procedimientos Penales, contempla a ese tipo como un delito grave y que de acuerdo con la exposici�n de motivos que origin� la reforma del precepto en cita, se busc� sancionar severamente esa clase de il�citos, atendiendo as� a las circunstancias de ejecuci�n del delito y no al monto de lo robado; que tal afirmaci�n de la J. Federal le causa perjuicio, porque: ?el apartado tercero del art�culo 371 del C�digo Penal, constituye una calificativa y no un delito aut�nomo?, dado que en el dictamen de la comisi�n legisladora, emitido con motivo de la iniciativa de reforma en cuesti�n ?se alude al robo con las circunstancias agravantes que consideran como calificativas?; que por otra parte, del decreto de reforma del C�digo de Procedimientos Penales del Distrito Federal ?publicado el trece de mayo del a�o en curso se advierte que en el art�culo 268 se incluye dentro de la clasificaci�n de delitos graves, al previsto en el �ltimo p�rrafo del art�culo 271 del C�digo Penal?; que esa dualidad de posici�n del legislador, ha provocado desconocimiento entre los �rganos responsables de la procuraci�n y administraci�n de justicia; sin embargo, no obstante esa circunstancia, no debe perderse de vista que el p�rrafo tercero del art�culo 14 constitucional proh�be la analog�a o mayor�a de raz�n en materia penal; por tanto, no debe hacerse una elecci�n dogm�tica dentro de la gama de hip�tesis surgidas a virtud de la doble posici�n del legislador, ante lo cual el juzgador debe ?ajustarse a la normatividad exactamente aplicable al caso de que se trata y si la controversia en que si el contexto del art�culo 371, p�rrafo final, del C�digo Penal, es o no delito, ser� el c�digo sustantivo penal, por ser el que define el delito, al que estaremos para ese efecto y no al de procedimientos penales que tan s�lo regula la normatividad del procedimiento (pues) estando el mandato constitucional por encima de la doctrina (que no es fuente del derecho penal), respetaremos el esp�ritu de esta nueva norma, que se desprende del dictamen correspondiente en el que se refiere como agravantes del robo?, en virtud de que el enunciado del art�culo 268 del c�digo adjetivo de la materia, s�lo es un cat�logo de delitos que se clasifican como graves, por lo que considera el J. que recurre ?que debe prevalecer el numeral 367 del C�digo Penal, como descriptivo del tipo de robo y asimismo, persiste en la observancia del art�culo 370 del propio c�digo, para los efectos de la punici�n del il�cito como tipo b�sico y que deber� estarse a lo dispuesto por el art�culo 371, p�rrafo inicial, del mismo c�digo sustantivo, concretamente cuando concurra como una calificativa de robo.?.-Los anteriores argumentos del J. Quincuag�simo Penal del Distrito Federal, son ineficaces para combatir la sentencia que se revisa, porque parten del falso supuesto de que el legislador adopt� criterios diferentes, al adicionar el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal y al reformar el art�culo 268 del C�digo de Procedimientos Penales, ambos del Distrito Federal; afirmaci�n que es inexacta, pues del an�lisis integral y arm�nico de las reformas de ambos preceptos, claramente puede colegirse que en ellos no existe problema doctrinario respecto a la clasificaci�n de la conducta que prev� el p�rrafo tercero del art�culo 371 del c�digo sustantivo de la materia, pues inversamente a lo que aduce el recurrente, no es verdad que en �ste se clasifique la conducta que prev� como un tipo complementado, circunstanciado o subordinado (calificativa) del b�sico de robo previsto en el art�culo 367 del mismo ordenamiento, y que en el 268 del C�digo de Procedimientos Penales lo clasifique como un tipo especial aut�nomo.-En efecto, es indudable la diferencia entre ambos tipos, el especial necesita para su existencia del b�sico o fundamental, pero una vez creado el tipo especial, se independiza del b�sico, tiene autonom�a y propia sustantividad; por su parte el tipo complementado, aunque necesita igualmente del b�sico para su existencia, carece de autonom�a. La diferencia entre los tipos especiales y los complementados, se traduce en que el especial excluye la aplicaci�n del b�sico, en tanto que el complementado no solamente no la excluye, sino que presume su presencia, a la que se agrega como suplemento. En este orden de ideas, no existe duda de que los art�culos 372, 381 y 381 bis del c�digo sustantivo penal, contienen tipos complementados cualificados del b�sico de robo, que prev� el art�culo 367 del mismo ordenamiento, pues el primero de ellos, establece: ?Si el robo se ejecutare con violencia, a la pena que corresponda por el robo simple se agregar�n de seis meses a cinco a�os de prisi�n. Si la violencia constituye otro delito, se aplicar�n las reglas de la acumulaci�n.?; el 381, por su parte, dispone: ?Adem�s de la pena que le corresponda conforme a los art�culos 370 y 371, se aplicar�n al delincuente hasta cinco a�os de prisi�n, en los casos siguientes: ...?, y finalmente el 381 bis establece: ?Sin perjuicio de las sanciones que de acuerdo con los art�culos 370 y 371 deben imponerse, se aplicar�n de tres d�as a diez a�os de prisi�n al que robe en edificios, viviendas, aposento o cuarto que est�n habitados o destinados para habitaci�n ...?; transcripciones todas ellas, de las que se puede advertir con claridad que las penas que se prev�n en estos dispositivos, en todos los casos, deben adicionarse a las del tipo b�sico de robo; luego, los numerales transcritos se refieren a tipos complementados calificados, subordinados al b�sico de robo y al especial; en cambio, el p�rrafo tercero del art�culo 371 del mismo ordenamiento, establece: ?Cuando el robo sea cometido por dos o m�s sujetos, sin importar el monto de lo robado, a trav�s de la violencia, la acechanza o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja, la pena aplicable ser� de cinco a quince a�os de prisi�n y hasta mil d�as multa. Tambi�n podr� aplicarse la prohibici�n de ir a lugar determinado o vigilancia de la autoridad, hasta por un t�rmino igual al de la sanci�n privativa de la libertad impuesta.?; transcripci�n, la que antecede, que revela por una parte, que el tipo que en ella se contempla tiene una penalidad propia, no adicionable a la del delito b�sico, por la otra que requiere de elementos propios adicionados al com�n de apoderamiento de cosa ajena mueble, sin derecho y sin consentimiento de la persona que pueda disponer de ella conforme a la ley, como son, que se trate de dos o m�s sujetos activos, que no importa el monto de lo robado, que el apoderamiento se lleve a cabo a trav�s de la violencia, la acechanza o de cualquier otra circunstancia que disminuya las defensas de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja; elementos todos ellos que permiten concluir, como lo hizo la J. constitucional, que se trata de un delito especial con caracter�sticas y penas propias, y no de una calificativa como lo pretende el J. responsable, pues de ser as�, a la pena del delito b�sico de robo habr�a de adicionarse la que prev� el art�culo 371, y en ese falso supuesto, s� se estar�a aplicando la ley en forma inexacta, con la consecuente violaci�n de las garant�as de los que solicitan el amparo, al sancionarse doblemente la misma conducta. En estas condiciones, al no existir oposici�n entre lo dispuesto por el art�culo 371 del c�digo sustantivo de la materia y el 268 del C�digo de Procedimientos Penales, debe concluirse que estuvo en lo correcto la J. Cuarto de Distrito en Materia Penal en el Distrito Federal, al conceder a los ahora quejosos el amparo y protecci�n de la Justicia Federal para el efecto de que el J. responsable, dejando insubsistente el acto reclamado, con plenitud de jurisdicci�n dicte una nueva resoluci�n en que motive adecuadamente ?acerca de si los tipos penales en comento pueden coexistir en los hechos que dieron pauta al acto reclamado, o bien establecer si en el caso se suscita un concurso aparente de normas, debiendo en esta situaci�n elegir en base a los presupuestos que dirimen el concurso impropio aludido y decidir as� cu�l de las normas penales debe regir el hecho?; pues no debe perderse de vista, que conforme a lo dispuesto por el p�rrafo segundo del art�culo 19 constitucional, el auto de formal prisi�n que se reclama, debe ser la base bajo la cual se rija el procedimiento penal respectivo, consecuentemente para no dejar en estado de indefensi�n a los ahora quejosos, es determinante precisar si en el caso se est� en presencia de un delito de robo calificado, en cuya hip�tesis, en observancia de la jurisprudencia n�mero 6/97, derivada de la contradicci�n de tesis n�mero 42/96, entre las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito y el Segundo del D�cimo Noveno Circuito, deber�n estudiarse en el auto de formal prisi�n relativo, las calificativas que resulten de los hechos atribuidos a los procesados, o si se trata del delito especial que prev� el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal aplicable.-Por identidad jur�dica, es oportuno citar en apoyo de lo anterior, la jurisprudencia n�mero 25/96, derivada de la contradicci�n de tesis n�mero 5/94, entre las sustentadas por el Segundo y Tercer Tribunales Colegiados del Segundo Circuito, consultable en el Tomo IV del Semanario J. de la Federaci�n y su Gaceta, correspondiente al mes de septiembre de mil novecientos noventa y seis, en la p�gina 39, que dice: ?ROBO CON VIOLENCIA, ES UN TIPO ESPECIAL CALIFICADO (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE M�XICO).? (se transcribe).-Lo razonado conduce a confirmar la sentencia que se revisa, para conceder a los quejosos el amparo y protecci�n de la Justicia Federal, contra el auto de formal prisi�n que reclamaron del J. Quincuag�simo Penal de esta ciudad, para los efectos que precis� la J. Cuarto de Distrito en Materia Penal en el Distrito Federal; protecci�n de la Justicia Federal, de la que deben participar los actos de ejecuci�n atribuidos a las restantes autoridades, dado que si el auto de formal prisi�n es violatorio de garant�as, igual declaraci�n debe hacerse respecto de los actos de ejecuci�n del mismo (jurisprudencia 102, p�gina 66, T.V., �ltimo Ap�ndice)."

    B.5. El d�a diez de julio de mil novecientos noventa y siete, se decidi� el recurso de revisi�n n�mero 432/97, interpuesto por ... en los t�rminos siguientes:

    "QUINTO.-Son infundados los agravios que expresan los recurrentes.-En efecto, en el primero de ellos se aduce que indebidamente fueron desechadas las testimoniales de C.C.C., M.B. L�pez, S.M.R.�guez y M.P.H.F., porque, seg�n el inconforme, si bien el art�culo 78 de la Ley de Amparo establece que no se admitir�n ni se tomar�n en consideraci�n pruebas que no se hubieren rendido ante la autoridad responsable, las ?jurisprudencias? consultables en las p�ginas 83 y 84, de la Segunda Parte del Ap�ndice al Semanario J. de la Federaci�n, establecen que esa limitaci�n opera siempre y cuando el afectado hubiera tenido oportunidad de rendir, ante la autoridad responsable, las pruebas que a su derecho conviniera, y que en el caso los ahora quejosos no pudieron hacerlo por carecer de asesor�a legal, dadas las deficiencias de su defensor. El agravio que antecede carece de fundamento, pues de acuerdo con lo estatuido por el art�culo 78 de la Ley de Amparo, esos testimonios no deben tomarse en consideraci�n al resolverse el juicio de garant�as, dado que al no haberse desahogado en la causa relativa, no los tuvo a la vista el J. responsable y el acto que ahora se reclama, debe ser apreciado por el J. Federal tal y como aparezca probado ante la autoridad que lo omiti�, de no ser as� se estar�a variando el marco probatorio existente hasta el momento procesal en que se emiti� el acto controvertido y si bien es verdad que la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en la jurisprudencia cuyas tesis relacionadas transcribe el inconforme, sostiene la posibilidad de que puedan ofrecerse y rendirse pruebas en los juicios de amparo, esa excepci�n s�lo es procedente, seg�n las tesis que se invocan, en los casos en que los que solicitan el amparo no hubiesen estado en aptitud de ofrecerlas ante la autoridad responsable, como ocurre cuando se impugna una orden de aprehensi�n, caso en que los inculpados no tienen conocimiento de los hechos que se les imputan.-Ahora bien, en suplencia de la queja como lo impone el imperativo que contempla la fracci�n II del art�culo 76 bis de la Ley de Amparo, este Tribunal Colegiado advierte que el auto de formal prisi�n que se reclama carece de precisi�n en su fundamento, porque tal y como aparece razonado, es confuso en su fundamento, lo que se considera deja en estado de indefensi�n a los que solicitan la protecci�n de la Justicia Federal, y al no advertirlo as� el J. Octavo de Distrito en Materia Penal en el Distrito Federal, inobserv� lo dispuesto en los art�culos 76, 77 y 78 de la Ley de Amparo, por las siguientes consideraciones: En efecto, en el considerando II del auto de formal prisi�n que se reclama, se razon�: ?... para efectos de determinar si en el presente caso se acreditaron o no los elementos del tipo penal del delito de robo, previsto en los art�culos 367, en concordancia con los numerales 371 (parte primera del �ltimo p�rrafo, hip�tesis de violencia moral) ... se procede a hacer un an�lisis de las pruebas que obran en el sumario y que a saber son ... Los anteriores elementos probatorios tienen el valor que les conceden los numerales 246, 249, 254, 255, 261 y 286 del C�digo de Procedimientos Penales y son aptos y suficientes para acreditar los elementos objetivos, normativos y subjetivos del tipo penal del delito de robo que nos ocupa, y a que se refiere el art�culo 367 del c�digo sustantivo, en relaci�n con los numerales 371, parte primera, del �ltimo p�rrafo (hip�tesis de violencia moral) ... III.-Ahora bien, por lo que respecta a la calificativa a que se refiere el art�culo 371, parte primera, del �ltimo p�rrafo del C�digo Penal (cometido por dos personas sin importar el monto de lo robado, por medio de la violencia moral), a criterio del suscrito, se encuentra configurada en autos partiendo de la base: Que los encausados ... el d�a veintid�s de febrero de mil novecientos noventa y siete ... por todo ello, se surte en la especie la calificativa del numeral 371, parte primera, del �ltimo p�rrafo (cometido por dos personas sin importar el monto de lo robado, por medio de la violencia moral) ...?. Transcripciones, las que anteceden, de las que se advierte claramente que el J. responsable no dio cabal cumplimiento a los presupuestos de fundamentaci�n que, para todo acto de autoridad, exige el art�culo 16, en el caso, en relaci�n con el 19, ambos de la Constituci�n General de la Rep�blica, toda vez que, por una parte, el numeral 367 del C�digo Penal para el Distrito Federal, prev� un tipo de robo en su forma simple de comisi�n, y por la otra, el p�rrafo tercero del 371 del mismo ordenamiento, prev� un diverso tipo de robo especial, con caracter�sticas adicionales.-Ciertamente, es indudable la diferencia entre ambos tipos, el especial necesita para su existencia del b�sico o fundamental, pero una vez creado el tipo especial, se independiza del b�sico, tiene autonom�a y propia sustantividad; por su parte, el tipo complementado, aunque necesita igualmente del b�sico para su existencia, carece de autonom�a. La diferencia entre los tipos especiales y los complementados, se traduce en que el especial excluye la aplicaci�n del b�sico, en tanto que el complementado no solamente no la excluye, sino que presume su presencia, a la que se agrega como suplemento. En este orden de ideas, no existe duda de que los art�culos 372, 381 y 381 bis del c�digo sustantivo penal, contienen tipos complementados cualificados del b�sico de robo, que prev� el art�culo 367 del mismo ordenamiento, pues las penas que prev�n los primeros, en todos los casos, deben adicionarse a las del tipo b�sico de robo; luego, se refieren a tipos complementados cualificados, subordinados al b�sico de robo; en cambio, el p�rrafo tercero del art�culo 371 del mismo ordenamiento, establece: ?Cuando el robo sea cometido por dos o m�s sujetos, sin importar el monto de lo robado, a trav�s de la violencia, la acechanza o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja, la pena aplicable ser� de cinco a quince a�os de prisi�n y hasta mil d�as multa. Tambi�n podr� aplicarse la prohibici�n de ir a lugar determinado o vigilancia de la autoridad, hasta por un t�rmino igual al de la sanci�n privativa de la libertad impuesta.?; transcripci�n, la que antecede, que revela por una parte que el tipo que en ella se contempla tiene una penalidad propia, que adem�s de que no tiene relaci�n con la cuant�a de los objetos robados no es adicionable a la del delito b�sico, y por la otra, que requiere de elementos propios adicionados al com�n del apoderamiento de cosa ajena mueble, sin derecho y sin consentimiento de la persona que pueda disponer de ella conforme a la ley, como son: Que se trate de dos o m�s sujetos activos, que no importe el monto de lo robado, que el apoderamiento se lleve a cabo a trav�s de la violencia, la acechanza o de cualquier otra circunstancia que disminuya las defensas de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja; elementos, todos ellos, que permiten concluir, inversamente a como lo hizo el J. Quincuag�simo Noveno Penal del Distrito Federal, que se trata de un delito especial, con caracter�sticas y pena propias, y no de una calificativa como lo pretende el J. responsable, pues de ser as� a la pena del delito b�sico de robo habr�a de adicionarse la que prev� el art�culo 371, y en ese falso supuesto, s� se estar�a aplicando la ley en forma inexacta, con la consecuente violaci�n de las garant�as del que solicita el amparo, al sancionarse doblemente la misma conducta. Igual criterio fue sostenido por este tribunal, en tesis derivada de la resoluci�n pronunciada en la revisi�n penal n�mero 296/97-67, deducida del juicio de amparo promovido por ... y otros, contra actos del J. Quincuag�simo Penal del Distrito Federal.-En este orden de ideas, si ambos dispositivos penales prev�n dos diversos tipos de robo y el J. responsable, en el auto de t�rmino constitucional que se combate sostiene que se trata de uno solo calificado, previsto por el art�culo 367, en relaci�n con el p�rrafo tercero del 371 del ordenamiento sustantivo de la materia, es incuestionable que dicho acto de autoridad es impreciso en su fundamentaci�n y que adolece de la motivaci�n que requiere el art�culo 16 constitucional, al invocar como fundamento de la calificativa un precepto que no contiene elementos de un tipo complementado cualificado, sino, como se dijo, los de uno especial aut�nomo de robo, que por naturaleza, excluye al que prev� el 367 del mismo ordenamiento; en consecuencia, ante la falta de precisi�n del il�cito por el que se decret� a los ahora quejosos el auto de formal prisi�n que se reclama, y siendo �ste el que rija la secuela del procedimiento penal por el que necesariamente deber� juzgarse a los procesados, esa falta de precisi�n en el delito por el que se les decret� prisi�npreventiva, implica una carencia de fundamentaci�n que transgrede las garant�as de los que solicitan el amparo y los deja en estado de indefensi�n, pues en esa forma no tienen pleno conocimiento de los fundamentos de la resoluci�n que reclaman.-En estas condiciones, ante la falta de adecuada fundamentaci�n del acto controvertido, este tribunal se encuentra imposibilitado para abordar el estudio de fondo del auto de formal prisi�n que se reclama, por carecerse de los elementos necesarios para hacerlo, pues desconocido el fundamento, los mismos no pueden ser objeto de apreciaci�n jur�dica alguna, raz�n por la cual es improcedente el estudio de los restantes conceptos de inconformidad expresados respecto a cuestiones de fondo del auto de t�rmino constitucional que se impugna.-En base a lo ya considerado, procede revocar la sentencia que se revisa para conceder a los ahora quejosos la protecci�n de la Justicia Federal, para el efecto de que el J. responsable sin restituir en su libertad a los que solicitan el amparo, y sin dem�rito de las actuaciones posteriores, deje insubsistente el auto de formal prisi�n reclamado y dicte otro, pero purgando los vicios formales de que adolec�a el anterior, es decir, precisando con exactitud el fundamento legal que prev� el delito de robo por el que se decreta auto de formal prisi�n a los procesados, a efecto de que �stos est�n en posibilidad de enderezar su defensa en la forma que lo consideren prudente; criterio que encuentra apoyo en la jurisprudencia n�mero 59/96, sustentada por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, al resolver la contradicci�n de tesis, entre las sustentadas entre el Primero y Segundo Tribunales Colegiados del Noveno Circuito, el diez de octubre de mil novecientos noventa y seis, por unanimidad de votos, de texto: ?ORDEN DE APREHENSI�N Y AUTO DE FORMAL PRISI�N. EFECTOS DEL AMPARO QUE SE CONCEDE POR FALTA O DEFICIENCIA DE FUNDAMENTACI�N Y MOTIVACI�N DE ESAS RESOLUCIONES.? (se transcribe)."

    B.6. Las anteriores resoluciones dieron lugar a la tesis I.4o.P. J/3, sustentada por el referido Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, que aparece publicada en el Semanario J. de la Federaci�n y su Gaceta, T.V., correspondiente a septiembre de mil novecientos noventa y siete, Novena �poca, p�gina 614, que a la letra dice:

    ROBO. EL P�RRAFO TERCERO DEL ART�CULO 371 DEL C�DIGO PENAL PARA EL DISTRITO FEDERAL PREV� UN TIPO ESPECIAL Y NO UNA CALIFICATIVA.-El p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal para el Distrito Federal, aplicable para toda la Rep�blica en materia federal, prev� un tipo especial de robo y no una calificativa, ya que �sta requiere necesariamente de la existencia del tipo b�sico o fundamental, previsto por el numeral 367 del citado ordenamiento legal, en tanto que el primero adquiere autonom�a y propia sustantividad, porque contiene todos sus elementos y punibilidad propia; es decir, el tipo especial excluye la aplicaci�n del b�sico, mientras que la calificativa no solamente no lo excluye, sino que presupone su presencia, a la que se agrega como suplemento.

  3. Por �ltimo, debe se�alarse que el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, al resolver el d�a treinta y uno de enero de mil novecientos noventa y siete, el amparo directo 2143/96, promovido por ... en la parte que interesa consider�:

    CUARTO.-Es infundado el concepto de violaci�n que se hace en favor del quejoso.-Es pertinente manifestar que aun cuando se hacen valer en la demanda de amparo violaciones relacionadas con la existencia de los elementos del tipo penal del delito de robo calificado, en el caso a estudio no hay agravio alguno que reparar en ese aspecto, en virtud de que le asiste la raz�n a la autoridad responsable al afirmar que s� se acreditaron en el sumario tanto los elementos del tipo penal del delito de que se trata, as� como la responsabilidad penal de ... en su perpetraci�n.-Del estudio del expediente se advierte que el J. Sexag�simo Tercero Penal del Distrito Federal, le dict� a ... sentencia condenatoria debidamente fundada y motivada, teniendo, en t�rminos del art�culo 122 del C�digo de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, correctamente por acreditados los elementos del tipo penal del delito de robo calificado, previsto y sancionado en los art�culos 367, 371, p�rrafo tercero y 381 bis, todos del C�digo Penal para el Distrito Federal; as� como su responsabilidad penal en la comisi�n del mismo en t�rminos del art�culo 13, fracci�n III, del ordenamiento sustantivo invocado, otorgando para ello eficacia probatoria plena a los elementos de convicci�n del sumario, de acuerdo con lo previsto por el precepto 261 del c�digo adjetivo de que se trata, ya que seg�n la naturaleza de los hechos, la prueba de ellos y el enlace natural, m�s o menos necesario que existe entre la verdad conocida y la que se busca, apreci� el valor de las presunciones, hasta poder considerar en su conjunto como prueba plena.-En efecto, el J. se�alado como responsable para emitir la sentencia que se reclama en el presente juicio de garant�as, se bas� en las constancias que anteriormente quedaron relatadas, entre las cuales por su relevancia jur�dica destacan: la declaraci�n del denunciante A.L.C., quien en su s�ntesis se�al� que el d�a veinticinco de junio de mil novecientos noventa y seis, se encontraba en su domicilio ubicado en la calle de Crest�n n�mero 145, de la colonia Jardines del Pedregal y aproximadamente a las siete horas con cincuenta minutos, su dom�stico F.S.H.�ndez le abri� la puerta del garage para que sacara su veh�culo, percat�ndose de que en esos momentos �ste fue empujado por tres sujetos armados con pistolas, los cuales los condujeron hasta el interior de su casa y al llegar a la cocina lo desapoderaron de su reloj y de la cantidad de doscientos pesos; que una vez que tuvo a la vista al que dijo llamarse ... lo reconoci� sin temor a equivocarse como el mismo sujeto que junto con otros dos entraron a su domicilio y lo desapoderaron de los objetos mencionados. La declaraci�n de Mar�a Z.D.�n de L., quien en lo sustancial manifest� que el d�a de los hechos la hizo despertar un fuerte golpe en la puerta de su rec�mara y al abrirse �sta, vio a un sujeto desconocido que portaba un arma de fuego, el cual le dijo ?es un asalto, d�me todo el dinero, los centenarios y alhajas?, por lo que la emitente camin� al closet y sac� un alhajero de piel que conten�a bisuter�a de plata, para enseguida entreg�rsela junto con su cartera en la que ten�a ochenta pesos aproximadamente; que tambi�n la desapoderaron de un reloj de la marca Omega de oro de dieciocho quilates, dos anillos y siete prendedores de plata; que una vez que tuvo a la vista al que dijo llamarse ... lo reconoci� plenamente y sin temor a equivocarse como el que entr� a su rec�mara dando un portazo y la amag�. El testimonio de F.S.H.�ndez, quien en lo esencial refiri� que se encontraba ayudando al se�or L. en la puerta de la calle, cuando se le acercaron dos sujetos desconocidos, los que le preguntaron d�nde quedaba la calle de Fuentes y al estarles indicando que m�s abajo, el que despu�s supo dijo llamarse ... lo oblig� a tirarse al suelo, apunt�ndole con una pistola, mientras que el otro sujeto amag� a su patr�n, para despu�s meterlos en la casa y al llegar a la sala de nueva cuenta los obligan a tirarse al piso y sin dejar de apuntarles le pidieron a su patr�n les entregara el dinero. La fe ministerial en la que se asent� haber tenido a la vista una pistola tipo escuadra, marca Colt, calibre 45, matr�cula 82992B70, as� como un veh�culo de la marca Ford, tipo C., modelo 1986, placas 805-EJX. La propia confesi�n del acusado ... quien admiti� que junto con sus amigos apodados ?el Cachis?, ?el Flaco? y ?el Pechas?, acordaron realizar un robo, por lo que a bordo del veh�culo de la marca Ford, tipo C., color azul marino, se trasladaron a la colonia Jardines del Pedregal, llegando a una casa de la que ignora su ubicaci�n, pero que ten�a el zagu�n abierto, procediendo a amagar a un se�or que estaba parado y otra persona que se encontraba dentro de un autom�vil, para despu�s introducirse al domicilio de �stos, lugar en el que los obligaron a tirarse al suelo, para despu�s dirigirse a una rec�mara en la que se encontraba una se�ora dormida, a la cual ?el Cachis? tambi�n amag� con el arma, desapoder�ndola de un reloj y una cadena que ten�a en la mano; que al darse cuenta de la presencia de la polic�a, sus amigos se escaparon por la barda y �l fue detenido; que al ser revisado se le encontr� la pistola calibre 45, de la marca Colt, misma que reconoci� plenamente como la que le dio su amigo ?el Cachis?.-Los anteriores elementos de convicci�n, debidamente adminiculados entre s�, alcanzan eficacia demostrativa plena que les confiri� el J. Sexag�simo Tercero Penal del Distrito Federal, por lo que resultan aptos y suficientes para evidenciar que el d�a veinticinco de junio de mil novecientos noventa y seis, aproximadamente a las siete horas con cincuenta minutos ... actuando conjuntamente con otros sujetos desconocidos apodados ?el Cachis?, ?el Flaco? y ?el Pechas?, pr�fugos hasta el momento, se constituyeron en el domicilio del ofendido A.L.C., ubicado en la calle Crest�n n�mero 145, de la colonia Jardines del Pedregal, siendo el caso que en el momento en que �ste se encontraba por salir con su coche del garaje, estando acompa�ado de su dom�stico F.S.H.�ndez, fueron amagados por el aqu� quejoso y coacusados con armas de fuego, de las que se identific� y se dio fe ministerial de la tipo escuadra, marca Colt, calibre 45, matr�cula 82992B70, para posteriormente introducirlos a la casa y estando en la cocina desapoderaron injustamente al ofendido de su reloj de la marca P.P. y de la cantidad de doscientos pesos, encontr�ndose en una de las rec�maras la tambi�n agraviada Mar�a Z.D.�n de L., a la que por medio de la violencia moral consistente en amagarla con un arma de fuego, lo que fue capaz de intimidarla y vencer su resistencia, la desapoderaron de su reloj marca Omega, Constelaci�n, de oro amarillo de dieciocho kilates, as� como de diversas joyas y numerario; por lo que la conducta dolosa llevada a cabo por el quejoso, conjuntamente con otros sujetos desconocidos y pr�fugos hasta el momento, actualiz� el delito de robo calificado, por el que debida y razonadamente lo acus� el agente del Ministerio P�blico, ya que por medio de la violencia moral, consistente en amagar con armas de fuego a las v�ctimas, dej�ndolas con ello en claras condiciones de desventaja, se apoderaron de cosas ajenas muebles, sin derecho ni consentimiento de quien pod�a disponer de �stas conforme a la ley, transgrediendo con ello el bien jur�dicamente tutelado que en el caso lo es el patrimonio de las personas; de ah� que en la especie quedaron acreditados los elementos del tipo penal del delito en comento, as� como la responsabilidad penal de ... en su comisi�n y en t�rminos del art�culo 13, fracci�n III, del C�digo Penal aplicable.-As� tambi�n, como correctamente lo se�al� el J. resolutor, de los elementos de prueba que obran en el sumario, no se advierte que el ahora quejoso hubiera actuado amparado por alguna causa de exclusi�n del delito que destruyera la antijuridicidad de su conducta con la que contravino la norma penal, pues se observa que pose�a la capacidad plena de comprender la ilicitud de su proceder y bien pudo conducirse de acuerdo con esa comprensi�n, ya que no existe en autos elemento de convicci�n alguno que demuestre lo contrario.-En otro orden de ideas, para individualizar las penas correspondientes al aqu� quejoso, el J. Sexag�simo Tercero Penal del Distrito Federal, verti� textualmente los siguientes argumentos: (se transcriben).-De lo antes transcrito, se advierte que el J. Sexag�simo Tercero de lo Penal del Distrito Federal, de manera correcta al individualizar las sanciones tom� en cuenta las circunstancias exteriores de ejecuci�n de los delitos en estudio y las peculiaridades de los acusados, apeg�ndose a lo que para el efecto determinan los art�culos 51 y 52 del C�digo Penal para el Distrito Federal.-En efecto, el J. se�alado como responsable al individualizar las penas us� de manera prudente y adecuada el arbitrio judicial que le confieren los art�culos arriba mencionados, pues para ello tom� en cuenta las circunstancias objetivas de comisi�n del delito de que se trata y las condiciones personales de ... entre �stas su edad, estado civil, ocupaci�n, grado de instrucci�n y el hecho de que no tiene ingresos anteriores a prisi�n, por lo que legalmente le estim� un grado de culpabilidad entre la m�nima y la media, m�s cercana a la primera, y en esas condiciones debido a la comisi�n del delito de robo calificado en t�rminos del art�culo 371, �ltimo p�rrafo, del C�digo Penal aplicable, como fundada y razonadamente lo solicit� el agente del Ministerio P�blico, le impuso con base en dicho precepto una pena de seis a�os, tres meses de prisi�n y ciento veinticinco veces el salario m�nimo vigente en la �poca y lugar de los hechos (veinticinco de junio de mil novecientos noventa y seis, que era de veintid�s pesos con sesenta centavos), equivalente a dos mil ochocientos veinticinco pesos; penas que aument� por la calificativa prevista en el art�culo 381 bis del c�digo punitivo mencionado relativo al robo en vivienda, tambi�n solicitada correctamente por el �rgano investigador, en un a�o tres meses, dos d�as de pena privativa de libertad; por lo que el total de las penas impuestas ascendi� a siete a�os, seis meses, dos d�as de prisi�n y multa de dos mil ochocientos veinticinco pesos, sustituible dicha sanci�n pecuniaria por ciento veinticinco jornadas de trabajo no remunerado en favor de la comunidad. Luego, se advierte que las penas impuestas son congruentes con el grado de culpabilidad estimado al quejoso y por ello no violan garant�as.-No obstante lo anterior, este �rgano colegiado advierte que el J. se�alado como responsable al establecer la equivalencia de la multa impuesta a ... no acat� lo dispuesto en el p�rrafo segundo del art�culo 29 del C�digo Penal aplicable, que determina que el d�a multa equivale a la percepci�n neta diaria del sentenciado en el momento de consumar el delito, por lo que si de la declaraci�n preparatoria del mencionado enjuiciado, se aprecia que dijo ganar doscientos pesos semanales, de lo que resulta un promedio de veintiocho pesos con cincuenta y siete centavos diarios, resulta evidente que para la equivalencia del d�a multa se debi� considerar dicha cantidad e imponerle una sanci�n pecuniaria acorde con los extremos se�alados en el citado precepto; sin embargo, como esa omisi�n benefici� al sentenciado y como de acuerdo a la t�cnica que rige el juicio de garant�as, no puede modificarse su situaci�n jur�dica en su perjuicio, tal consideraci�n aunque err�nea respecto al salario que debe prevalecer, sin embargo, en lo sucesivo la autoridad responsable deber� ajustarse a los lineamientos establecidos por la ley.-La anterior consideraci�n encuentra apoyo en la contradicci�n de tesis n�mero 7/95, entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado del Quinto Circuito y este Tercer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, en la que en sesi�n llevada a cabo el veintinueve de marzo de mil novecientos noventa y seis, la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, estim� que deb�a prevalecer con car�cter de jurisprudencia el criterio sustentado por este �rgano colegiado, bajo el tenor del rubro y contenido siguiente: ?MULTA, EL CRITERIO PARA IMPONERLA ES LA PERCEPCI�N NETA DIARIA DEL SENTENCIADO, SU DICHO TIENE VALOR DE PRUEBA PLENA, SI NADA LO DESVIRT�A.? (se transcribe).-De igual forma se advierte, que el J. de la causa al sustituir al quejoso la multa impuesta por ciento veinticinco jornadas de trabajo en favor de la comunidad, �nicamente se�al� que �stas deb�an prestarse en los t�rminos del art�culo 27 del C�digo Penal, lo que se traduce en una indeterminaci�n de dichas jornadas, ya que al otorgarse tal sustituci�n debe precisarse la extensi�n, t�rminos y condiciones de ejecuci�n de la misma, por lo que al no haberlo hecho as�, se violan las garant�as del quejoso y en esas condiciones procede conceder el amparo a ... para el �nico efecto de que el J. se�alado como responsable, dejando subsistentes los dem�s aspectos de la sentencia reclamada, se�ale la extensi�n, t�rminos y condiciones de ejecuci�n en que deber�n desarrollarse dichas jornadas de trabajo.-Tiene aplicaci�n en la especie la jurisprudencia n�mero 567, visible a fojas 347 del Ap�ndice al Semanario J. de la Federaci�n 1917-1995, Tomo II, Materia Penal, Segunda Parte, que dice: ?JORNADAS DE TRABAJO, INDETERMINACI�N DE LAS.? (se transcribe).-Por otro lado, no le asiste la raz�n al quejoso al se�alar que la pena impuesta es excesiva y que al no rebasar el valor de lo robado las quinientas veces del salario m�nimo, ten�an que aplic�rsele �nicamente las penas previstas en el art�culo 370, p�rrafo segundo, del C�digo Penal aplicable; al respecto debe decirse que correctamente el J. sentenciador aplic� el reci�n adicionado tercer p�rrafo del art�culo 371 del C�digo Penal, mediante decreto publicado en el Diario Oficial de la Federaci�n el trece de mayo de mil novecientos noventa y seis, el cual tiene por objeto sancionar los robos sin importar el monto, cuando �stos son realizados por dos o m�s sujetos, mediante la violencia, la acechanza o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en desventaja, hip�tesis que desde luego se actualiz� en la especie, tal y como anteriormente qued� puntualizado; luego entonces, si el mencionado precepto establece una nueva forma de sancionar los robos en forma detallada, resulta evidente que no es posible aplicar el art�culo 370, p�rrafo segundo, como lo pretende el inconforme, pues �ste se basa en criterios que estiman s�lo el monto de lo robado y no as� el n�mero de sujetos, su peligrosidad, la violencia empleada o el riesgo para la v�ctima.

    La anterior resoluci�n origin� la tesis I.3o.P.21 P, sustentada por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, consultable en la p�gina 844 del Semanario J. de la Federaci�n y su Gaceta, Tomo V, correspondiente a marzo de mil novecientos noventa y siete, Novena �poca, que a la letra dice:

    ROBO CALIFICADO. SON APLICABLES LAS PENAS CORRESPONDIENTES CON LAS DEL NUEVO TIPO PENAL PREVISTO EN EL ART�CULO 371, P�RRAFO TERCERO, DEL C�DIGO PENAL PARA EL DISTRITO FEDERAL.-La calificativa prevista en el art�culo 381 bis del C�digo Penal para el Distrito Federal, relativa a que el robo se cometa en casa habitaci�n, puede concurrir con el nuevo tipo penal previsto en el numeral 371, p�rrafo tercero, del mismo c�digo punitivo, el cual fue adicionado con el objeto de sancionar el delito de robo sin importar su monto, cuando se comete por dos o m�s sujetos mediante violencia, acechanza o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja, toda vez que dichos elementos constitutivos no se modifican ni se sustituyen con el hecho de que se actualice la calificativa en menci�n, ya que �sta s�lo viene a agravar las circunstancias en que se cometi� el delito, por lo que resulta procedente que ambas hip�tesis legales puedan concurrir.

TERCERO

Por cuesti�n de orden sistem�tico, debe establecerse en principio, si en el caso existe contradicci�n de criterios entre los sustentados por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito y Tercero y Cuarto Tribunales Colegiados, ambos de la misma materia y circuito, al resolver los amparos directos y recursos de revisi�n cuyasconsideraciones han quedado transcritas.

Al respecto, se ha establecido que existe materia a dilucidar respecto al criterio que debe prevalecer cuando surge al menos formalmente, una oposici�n de criterios jur�dicos en los que se controvierta la misma cuesti�n; es decir, que la contradicci�n denunciada debe referirse a las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas vertidas dentro de la parte considerativa de las sentencias respectivas.

En otros t�rminos, se da la contradicci�n cuando concurren los siguientes supuestos:

  1. Que al resolver los negocios se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten criterios discrepantes.

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas, y

  3. Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Al respecto, es aplicable la tesis jurisprudencial de la anterior Cuarta Sala de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n que dice:

"Octava �poca

"Instancia: Cuarta Sala

"Fuente: Gaceta del Semanario J. de la Federaci�n

"Tomo: 58, octubre de 1992

"Tesis: 4a./J. 22/92

"P�gina: 22

"CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA.-De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia, o de la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) Que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y c) Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

"Contradicci�n de tesis 76/90. Sustentadas por los Tribunales Colegiados Primero del Cuarto Circuito y Primero del D�cimo Noveno Circuito. 12 de agosto de 1991. Cinco votos. Ponente: I.M.�a C�rdenas. Secretario: N�stor G.D.�nguez.

"Contradicci�n de tesis 30/91. Sustentadas por los Tribunales Colegiados Tercero y Cuarto, ambos del Primer Circuito en Materia de Trabajo. 2 de marzo de 1992. Cinco votos. Ponente: I.M.�a C�rdenas. Secretario: P.J.�s H.�ndez M..

"Contradicci�n de tesis 33/91. Sustentadas por los Tribunales Colegiados Sexto en Materia de Trabajo del Primer Circuito y el actual Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Tercer Circuito. 16 de marzo de 1992. Cinco votos. Ponente: J.D.�az R.. Secretario: R.�n G.A.�n.

"Contradicci�n de tesis 71/90. Sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito y el Tribunal Colegiado del D�cimo Tercer Circuito. 30 de marzo de 1992. Cinco votos. Ponente: C.G.�a V�zquez. Secretario: El�as �lvarez Torres.

"Contradicci�n de tesis 15/91. Sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, el Segundo Tribunal Colegiado del S�ptimo Circuito y el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 17 de agosto de 1992. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: C.G.�a V�zquez. Secretario: El�as �lvarez Torres."

En el caso en estudio, el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, al resolver los amparos directos 1537/97, 1433/97, 2013/97, 2157/97 y 2065/97, estim� que el p�rrafo tercero del art�culo 371 del entonces C�digo Penal para el Distrito Federal, no se refiere a un nuevo delito de robo especial, aut�nomo o independiente del que describe el art�culo 367 del propio ordenamiento legal, sino que se refiere al delito de robo b�sico cometido por los medios y con las condiciones a que alude tal precepto, es decir, se constituye como una calificativa del delito, sin que considere que sea un obst�culo para tal determinaci�n el que el C�digo de Procedimientos Penales del Distrito Federal, incluya como delito grave al previsto por el citado tercer p�rrafo del art�culo 371, ya que lo mismo hace con referencia a otros robos calificados; igualmente considera que el hecho de que se prevea para esta calificativa del delito de robo una punibilidad diversa a la se�alada para el robo simple, no lo convierte en un tipo aut�nomo.

Adem�s, expresa que el estimar como delito aut�nomo a la figura prevista por el citado art�culo 371, p�rrafo tercero, ocasionar�a que en determinados casos, de no demostrarse en la secuela del procedimiento los "elementos constitutivos del tipo", ocasionar�a que se absolviera al inculpado, lo que no sucede si se estima como calificativa a dicha figura, pues de no acreditarse esta agravante podr�a condenarse por actualizarse el tipo de robo simple.

Por su parte, el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, al resolver los amparos directos 1436/97, 1372/97 y 1388/97, y los recursos de revisi�n 276/97 y 432/97, estim� que la figura prevista por el art�culo 371, p�rrafo tercero, del entonces C�digo Penal para el Distrito Federal, constituye un delito de robo especial, que si bien contiene en s� mismo los elementos del tipo penal de robo simple a que se refiere el numeral 367 del mismo ordenamiento, se le agregan otros elementos diversos que lo distinguen de aqu�l y que conforman un tipo especial aut�nomo, pues para que �ste se integre se requiere adem�s, que el robo se cometa por dos o m�s personas, sin importar el monto de lo robado y por medio de la violencia u otro medio que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la deje en desventaja, y tiene prevista una sanci�n espec�fica y no un simple aumento de pena sobre el delito b�sico.

El Tercer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, al resolver el amparo directo 2143/96, estim� que en el "nuevo tipo penal" previsto por el multicitado art�culo 371, p�rrafo tercero, del entonces C�digo Penal para el Distrito Federal, puede concurrir la calificativa prevista en el art�culo 381 bis del mismo ordenamiento legal, ya que los elementos constitutivos del delito en an�lisis no se modifican ni se sustituyen con el hecho de que se actualice la calificativa en menci�n, ya que �sta s�lo viene a agravar las circunstancias en que se cometi� el delito, por lo que resulta procedente que ambas hip�tesis legales puedan concurrir.

As� las cosas, esta Primera Sala considera que s� existe la contradicci�n de tesis denunciada, pero s�lo por lo que se refiere a los criterios sustentados por el Primero y el Cuarto Tribunales Colegiados en Materia Penal del Primer Circuito por las siguientes razones:

  1. Los dos Tribunales Colegiados mencionados examinaron el mismo t�pico referente a si la figura delictiva prevista por el art�culo 371, p�rrafo tercero, del C�digo Penal para el Distrito Federal se constituye como un delito aut�nomo o como una calificativa del robo simple.

  2. Ambos �rganos colegiados adoptaron criterios jur�dicos discrepantes ya que mientras que, por una parte el primer �rgano colegiado sostiene que el art�culo 371, p�rrafo tercero, del C�digo Penal para el Distrito Federal, prev� una calificativa del delito de robo simple; por la otra, el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, sostiene que tal precepto prev� una figura delictiva aut�noma.

  3. La diferencia de criterios se presenta en las consideraciones y razonamientos de las sentencias respectivas, y

  4. Los diferentes criterios provienen del examen de los mismos elementos, dado que los dos tribunales sostuvieron su criterio atendiendo a lo dispuesto por el art�culo 371, p�rrafo tercero, del C�digo Penal para el Distrito Federal.

Ahora bien, por lo que se refiere al criterio sostenido por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, al resolver el juicio de amparo directo que origin� la tesis cuyo rubro es: "ROBO CALIFICADO. SON APLICABLES LAS PENAS CORRESPONDIENTES CON LAS DEL NUEVO TIPO PENAL PREVISTO EN EL ART�CULO 371, P�RRAFO TERCERO, DEL C�DIGO PENAL PARA EL DISTRITO FEDERAL.", no puede formar parte del tema de contradicci�n que nos ocupa (en el que se controvierte si lo previsto por el art�culo 371, p�rrafo tercero, del C�digo Penal para el Distrito Federal, se constituye como un delito aut�nomo o como una calificativa de delito), en raz�n de que en esa ejecutoria no se analiza �ste, pues si bien en la tesis que dio origen se hace referencia a la figura prevista por el p�rrafo tercero del citado art�culo 371, como un "nuevo tipo penal", en ning�n momento se vierten razonamientos en el sentido de justificar tal tratamiento, sino que s�lo se hace alusi�n en ese sentido para acreditar la aplicaci�n de agravantes al delito que se prev�, el que resulta ser en s� el tema sobre el que en realidad se centran las consideraciones vertidas por el referido �rgano colegiado en la ejecutoria que emiti�.

CUARTO

Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n considera que debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia el criterio que se define en esta resoluci�n, atento a las siguientes consideraciones:

La materia de la presente contradicci�n consiste en determinar si la figura prevista por el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal para el Distrito Federal, se constituye como una calificativa del delito de robo simple que se regula en el art�culo 367 del propio ordenamiento, o es un delito aut�nomo con una penalidad propia, as� como las consecuencias que de ello derivan.

De manera previa al an�lisis de la presente contradicci�n, esta Primera Sala considera necesario precisar que hasta el momento no ha hecho pronunciamiento alguno en relaci�n al tipo previsto en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del C�digo Penal para el Distrito Federal, esto es, si es especial o es complementado, pues si bien al resolver la contradicci�n de tesis 5/94 se sostuvo la tesis identificada con el n�mero 25/96, cuyo rubro dice: "ROBO CON VIOLENCIA, ES UN TIPO ESPECIAL CALIFICADO (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE M�XICO).", lo cual pudiera conducir a considerar que se est� haciendo un pronunciamiento al respecto por parte de este �rgano jurisdiccional, lo cierto es que tal contradicci�n se analiz� bajo supuestos y ordenamientos diversos de los que ahora se trata.

Adem�s, el tema resuelto en la mencionada contradicci�n no consisti� en determinar si el delito de robo con violencia es un tipo especial o no, sino el relativo a la pena que debe aplicarse en la conducta establecida en el art�culo 300 del C�digo Penal del Estado de M�xico, lo cual se desprende del contenido de la tesis cuyo rubro se invoc� anteriormente, que a la letra dice:

"Novena �poca

"Instancia: Primera Sala

"Fuente: Semanario J. de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: IV, septiembre de 1996

"Tesis: 1a./J. 25/96

"P�gina: 39

"ROBO CON VIOLENCIA, ES UN TIPO ESPECIAL CUALIFICADO (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE M�XICO).-El C�digo Penal del Estado de M�xico prev� el delito de robo en el art�culo 295, y su penalidad de acuerdo al monto de lo robado en el 298. Al aplicar la clasificaci�n doctrinal del delito en orden al tipo, ese il�cito encuadra en los denominados fundamentales o b�sicos, caracteriz�ndose porque de ellos se desprenden otras figuras al agregarles nuevos elementos, como acontece con los tipos especiales, que surgen como figuras aut�nomas con su propia penalidad, ya sea agravada o atenuada en relaci�n al fundamental, lo que les subdivide en cualificados o privilegiados. Corresponden a esta clasificaci�n las hip�tesis previstas en el art�culo 300 de la ley citada, en la que al delito de robo se a�ade la circunstancia de que sea perpetrado con violencia; y el segundo p�rrafo del dispositivo 301 del mismo ordenamiento, que tambi�n toma en cuenta ese medio comisivo, cuando el robo se perpetra en casa habitaci�n, aposento, o cualquier dependencia de ella, para fijar penas severas en ambos casos, ya que para el legislador estatal constituye una conducta de enorme gravedad la utilizaci�n de ese medio. Los tipos conocidos en la doctrina como complementados, circunstanciados o subordinados, que pueden ser cualificados o privilegiados seg�n aumenten o disminuyan la pena del b�sico, se integran cuando a la figura fundamental se le adicionan otros elementos, sin que se forme un nuevo tipo aut�nomo, sino que subsiste el fundamental. Una nota de distinci�n de estos tipos, consiste en que el legislador precisa las hip�tesis en las que a la pena correspondiente a un delito se le puede aumentar otra. A este grupo pertenecen las previsiones de los art�culos 301, primer p�rrafo, 302 y 308 de la ley analizada, ya que en el primero se menciona la pena que puede agregarse al robo cuando se comete en una casa habitaci�n, aposento, o cualquier dependencia de ella. En el art�culo 302, primer p�rrafo, a la pena del robo se le agrega otra sanci�n, cuando para perpetrarlo se aprovecha la falta de vigilancia o la confusi�n ocasionados por un siniestro o desorden de cualquier tipo; pero si adem�s, de conformidad con el segundo p�rrafo, es cometido por elementos pertenecientes a una corporaci�n de auxilio, socorro u organismos similares, se decreta una pena adicional; esto es, que se trata de un tipo complementado doblemente calificado. El precepto 308 del ordenamiento en cita, prev� la pena agravada para el robo simple, de actualizarse cualquiera de las circunstancias a que se refieren sus diversas fracciones. Asimismo, en el C�digo Penal Federal, el robo calificado con violencia (art�culo 367 en relaci�n al 372), es un tipo complementado cualificado, de tal manera que a la sanci�n del robo, se suma la de la calificativa; a diferencia de la regulaci�n para esta hip�tesis en el C�digo Penal del Estado de M�xico, en el que �nicamente debe imponerse la pena espec�fica prevista para el robo con violencia, por tratarse de un tipo especial cualificado.

Contradicci�n de tesis 5/94. Entre las sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado y el Primer Tribunal Colegiado en Materias Civil y de Trabajo, cuya denominaci�n anterior fue Segundo Tribunal Colegiado, ambos del Segundo Circuito. 19 de enero de 1996. Cinco votos. Ponente: O.S.C. de G.�a V.. Secretaria: Ma. E.R.�rez de Vidal.

El referido art�culo 371, p�rrafo tercero, del C�digo Penal para el Distrito Federal dispone:

Cuando el robo sea cometido por dos o m�s sujetos, sin importar el monto de lo robado, a trav�s de la violencia, la acechanza o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja, la pena aplicable ser� de cinco a quince a�os de prisi�n y hasta mil d�as multa. Tambi�n podr� aplicarse la prohibici�n de ir a lugar determinado o vigilancia de la autoridad, hasta por un t�rmino igual al de la sanci�n privativa de la libertad impuesta.

Asimismo, conviene transcribir los art�culos 367 y 370 del citado C�digo Penal para el Distrito Federal, referentes al robo simple y a su penalidad, que expresamente se�alan:

"Art�culo 367. Comete el delito de robo: el que se apodera de una cosa ajena mueble, sin derecho y sin consentimiento de la persona que puede disponer de ella con arreglo a la ley."

Art�culo 370. Cuando el valor de lo robado no exceda de cien veces el salario, se impondr� hasta dos a�os de prisi�n y multa hasta de cien veces el salario.-Cuando exceda de cien veces el salario, pero no de quinientas, la sanci�n ser� de dos a cuatro a�os de prisi�n y multa de cien hasta ciento ochenta veces el salario.-Cuando exceda de quinientas veces el salario, la sanci�n ser� de cuatro a diez a�os de prisi�n y multa de ciento ochenta hasta quinientas veces el salario.

Ahora bien, es cierto que la doctrina clasifica los delitos en orden al tipo, a partir de los tipos b�sicos o fundamentales, en los cuales los elementos que los integran sirven de base para que de ellos se desprendan otras figuras t�picas; tal es el caso del art�culo 367 antes transcrito que prev� el robo simple y cuya sanci�n se regula en el precepto 370 del mismo ordenamiento.

Los tipos especiales se desprenden del fundamental o b�sico, al agregarle nuevos elementos, integr�ndose as� una nueva figura t�pica aut�noma, con su propia penalidad, y que pueden ser cualificados o privilegiados, seg�n la aumenten o disminuyan.

Por otra parte, la doctrina atiende a los llamados tipos complementados, tambi�n denominados circunstanciados o subordinados, que se integran cuando a la figura fundamental se le a�aden otros elementos, pero contrario a la anterior clasificaci�n, no se forma un nuevo tipo aut�nomo, sino que subsiste el mismo, dando lugar las circunstancias agregadas a que la penalidad se aumente o disminuya, por lo que tambi�n pueden ser cualificados o privilegiados.

Cabe se�alar que la anterior clasificaci�n de los delitos atendiendo al tipo, fue adoptada por esta Primera Sala, dentro de la tesis que a continuaci�n se transcribe:

"Sexta �poca

"Instancia: Primera Sala

"Fuente: Semanario J. de la Federaci�n

"Tomo: Segunda Parte, XV

"P�gina: 68

"DELITOS. AUTONOM�A DE LOS TIPOS.-Desde un punto de vista doctrinario en relaci�n con la autonom�a de los tipos, �stos se han clasificado en: b�sicos, especiales y complementarios. Los b�sicos se estiman tales en raz�n ?de su �ndole fundamental? y por tener plena independencia; los especiales ?suponen el mantenimiento de los caracteres de tipo b�sico, pero a�adi�ndole alguna otra peculiaridad, cuya nueva existencia excluye la aplicaci�n del tipo b�sico y obliga a subsumir los hechos bajo el tipo especial?, de tal manera que �ste elimina al b�sico; por �ltimo, los tipos complementarios ?presuponen la aplicaci�n del tipo b�sico al que se incorporar�n?. Como ejemplos, para apreciar el alcance de la clasificaci�n anterior, podemos se�alar, dentro de nuestra legislaci�n federal, el homicidio como un tipo b�sico; el homicidio calificado como tipo complementario y el infanticidio como tipo especial. El peculado es un delito de tipicidad especial, en raz�n de que el tipo contiene una referencia al ?sujeto activo?, de tal manera que s�lo pueden cometer este delito aquellos que re�nan las condiciones o ?referencias t�picas en el sujeto?; lo mismo sucede en los llamados delitos de funcionarios, los cuales s�lo pueden cometer las personas que tienen tal ?calidad?.

"Amparo directo 6551/55. R.V.V.�zquez. 19 de septiembre de 1958. Unanimidad de 4 votos. Ponente: R.C.S.

Ahora bien, resulta oportuno transcribir en lo conducente, la exposici�n de motivos relacionada con la reforma al art�culo 371 del enjuiciamiento de que se trata:

"... IV. Robo. El robo representa cerca del 70% de los hechos delictivos que se denuncian en el Distrito Federal. De ellos, poco m�s de la mitad son con violencia y cerca de la tercera parte comprende robos de cuant�a menor a $5,000.00 pesos, cometidos principalmente en contra de transe�ntes, cami�n repartidor y autopartes.-Cotidianamente se cometen una considerable cantidad de robos que no rebasan el monto de cien veces el salario m�nimo vigente en el Distrito Federal o bien, no es posible determinar su cuant�a, lo que ocasiona que los inculpados obtengan f�cilmente su libertad bajo cauci�n, en virtud de que estos delitos no son considerados como graves por la ley, a pesar del grado de violencia con que se llevan a cabo en la mayor�a de los casos. El sistema sancionador vigente para el caso del robo concede beneficios al delincuente, basados en criterios que estiman s�lo el monto de lo robado, y no as� el n�mero de sujetos, su peligrosidad, la violencia empleada o el riesgo parala v�ctima. La iniciativa propone adicionar el art�culo 371 del C�digo Penal con un p�rrafo, a fin de establecer una nueva forma para sancionar los robos que sean realizados por dos o m�s sujetos activos mediante la violencia, la acechanza, o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja. Para estas conductas se establece una sanci�n de cinco a veinticinco a�os de prisi�n y hasta mil d�as multa, sin importar el monto de lo robado.-La adici�n busca sancionar severamente estos delitos que frecuentemente llegan a da�ar la integridad f�sica y la dignidad del ciudadano. Bajo el supuesto que se propone, aun cuando el monto de lo robado sea de poca importancia, se atiende a las circunstancias del delito, a fin de imponer al delincuente sanciones considerables que inhiban su comisi�n.-Asimismo, se propone imponer a los delincuentes, adem�s de la pena de prisi�n, la prohibici�n de ir a lugar determinado o la vigilancia de la autoridad, cuyo quebrantamiento dar�a lugar a la imposici�n de penas m�s severas. De esta manera se tendr� una constante supervisi�n del delincuente para tratar de evitar que vuelva a delinquir. ..."

De lo anterior, se advierte que para el legislador reviste enorme gravedad, por su incidencia, el delito de robo que se ejecute por dos o m�s sujetos a trav�s de la violencia, acechanza o cualquiera otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa de la v�ctima o la ponga en condiciones de desventaja, estableci�ndose para tal conducta penas muy severas para quienes incurren en ella, y que en atenci�n a lo anterior no deben ser agregadas a la que corresponde a la figura b�sica, impidi�ndose con la nueva figura delictiva que por el monto de lo robado los sujetos activos de tal il�cito, fueran puestos en libertad bajo cauci�n u obtuvieran al ser sentenciados una sustituci�n de pena; sin embargo, tambi�n se advierte que el legislador no consider� las clasificaciones doctrinales para establecer esta conducta.

Ahora bien, se puede establecer que la penalidad propia prevista para la figura delictiva que regula el p�rrafo tercero del art�culo 371 del entonces C�digo Penal para el Distrito Federal, se evidencia como un elemento objetivo que de alguna manera permite derivar la intenci�n del legislador de sancionar la conducta que establece con su propia penalidad, lo que incluso puede desprenderse de su redacci�n en la que establece la pena aplicable a la conducta delictiva que satisfaga los elementos que prev�, se�alando adem�s que no importa el monto de lo robado, aspecto que evidencia la total independencia de dicha pena en relaci�n con la impuesta al robo simple que toma como referencia tal monto, para el efecto de cuantificar la pena.

As�, la disposici�n en an�lisis no ordena agregar la pena que prev� a la del robo, y por otra parte, al disponer que no se atienda al valor de lo robado, lo cual es esencial para regular la pena del robo simple, provoca que no se aplique tal sanci�n.

Al margen de la clasificaci�n doctrinaria que pudiera tener la conducta establecida en el tercer p�rrafo del art�culo 371 que se comenta, �sta siempre debe ser sancionada, contrariamente a lo que argumenta el Primer Tribunal Colegiado del Primer Circuito en Materia Penal; en el sentido de que "estimar como robo especial o espec�fico, el previsto en el p�rrafo tercero del art�culo 371 del c�digo punitivo, podr�a tener como consecuencia contraria al esp�ritu del legislador, que habi�ndose decretado formal prisi�n por dicho il�cito, si en la secuela procesal quedara probado que el il�cito no se cometi� bajo alguna de las circunstancias de ejecuci�n que establece dicho p�rrafo, no obstante que se acreditaren los elementos del tipo b�sico del robo, previsto en el art�culo 367 del C�digo Penal, al no acreditarse alguno de los elementos del ?tipo especial?, esto es, por el cual se fij� la litis, al momento de dictarse sentencia tendr�a en determinados supuestos que absolverse y ordenarse su absoluta e inmediata libertad, ya que no se podr�a aducir una simple variaci�n de grado del delito.".

Lo anterior en virtud de que tanto el delito complementado como el especial se integran por el b�sico o fundamental, el cual constituye su n�cleo, es decir, los elementos fundamentales no desaparecen, en un caso y en otro est�n presentes siempre, y el complemento o el requisito de especialidad vienen a presentar otro tipo de consecuencias que fundamentalmente son para la pena.

Tal afirmaci�n se robustece si del an�lisis de un caso concreto de perpetraci�n de un delito de robo, advertimos que las circunstancias que pudieran surgir para que se formase un tipo especial o complementado, en nada alterar�an el hecho constitutivo del delito en la figura fundamental, que se conservar�a en todo momento.

As�, en caso de que no se d� uno de los elementos del tipo ya sea complementado o especial, lo que se hace es regresar al b�sico, pues los elementos del robo siguen estando presentes como tipo fundamental, por tanto, la no integraci�n de alguno de los elementos del tipo, ya sea especial o complementado, solamente genera una traslaci�n de tipo, no as� la atipicidad.

En efecto, las figuras que se desprenden del fundamental o b�sico, ya sean especiales o complementadas, siempre contendr�n los mismos elementos del tipo del cual provienen, de tal manera que de no presentarse las circunstancias agregadas al b�sico, �ste subsiste; esto es, que la atipicidad que pudiera surgir por falta de los elementos agregados al fundamental, s�lo origina la no configuraci�n del especial o bien, del complementado, pero subsistiendo el b�sico; toda vez que la diferencia que existe entre tales tipos es �nicamente de grado.

La traslaci�n de la que se habla s�lo implica que al no darse todos los elementos de la conducta establecida en el multirreferido art�culo 371, tercer p�rrafo, se regrese al fundamental en el que se aplicar� la pena para �l determinada, es decir, la �nica consecuencia que esto acarrear� es que no se pueda aplicar la pena prevista en este p�rrafo, al presentarse una atipicidad, que no es absoluta, ya que s�lo originar� la adecuaci�n de la conducta al tipo regulado en el art�culo 367 del mismo ordenamiento, que contiene el robo simple. Tan es as�, que de darse el hecho generador del ejercicio de la acci�n penal por parte del Ministerio P�blico al actualizarse alguno de los casos previstos en el tercer p�rrafo del art�culo 371 en cuesti�n, la consignaci�n no se har�a �nicamente con base en este precepto, sino se invocar�a forzosamente el art�culo 367, que describe la conducta t�pica: "apoderarse de una cosa ajena, mueble, sin derecho ni consentimiento de la persona que puede disponer de ella con arreglo a la ley", en relaci�n al citado 371, que precisa al agravamiento del robo por cometerse por dos o m�s sujetos a trav�s de la violencia, acechanza o cualquier otra circunstancia que disminuya las posibilidades de defensa del pasivo o lo ponga en condiciones de desventaja.

En las relatadas condiciones debe concluirse que el delito establecido en el tercer p�rrafo del art�culo 371 del C�digo Penal para el Distrito Federal, es un delito que ante la no integraci�n de uno de sus elementos conduce a la traslaci�n de tipo, es decir, al fundamental o b�sico, no as� a la atipicidad.

Atento a lo expuesto, se considera que si bien deber� prevalecer en lo esencial el criterio sostenido por el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito, esta Sala formula la siguiente tesis:

ROBO. ART�CULO 371, P�RRAFO TERCERO, DEL C�DIGO PENAL PARA EL DISTRITO FEDERAL. LA NO INTEGRACI�N DE ALGUNO DE SUS ELEMENTOS, S�LO ORIGINA LA TRASLACI�N DE TIPO AL B�SICO Y NO LA ATIPICIDAD.-Al margen de la clasificaci�n doctrinaria que pudiera tener el delito establecido en el art�culo 371, p�rrafo tercero, del C�digo Penal del Distrito Federal, es de considerarse que �ste se constituye por el b�sico o fundamental de robo establecido en el art�culo 367 del se�alado ordenamiento, por tanto, la no integraci�n de alguno de los elementos del tipo de que se trata, esto es, de la conducta establecida y sancionada en el mencionado p�rrafo del art�culo 371, s�lo genera una traslaci�n de tipo al b�sico, no as� la atipicidad, sin que ello pueda considerarse como una reclasificaci�n, pues simplemente se trata de una cuesti�n de grado.

Por lo antes expuesto y fundado, se resuelve:

PRIMERO

No existe contradicci�n entre el criterio sustentado por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito y los de los Tribunales Colegiados Primero y Cuarto de la misma materia y circuito, en t�rminos del considerando tercero de este fallo.

SEGUNDO

S� existe contradicci�n entre los criterios sustentados por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito y el Cuarto Tribunal Colegiado de la misma materia y circuito, al resolver los asuntos anteriormente identificados.

TERCERO

Debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia, el criterio sustentado por esta Primera Sala, que aparece en la parte final del �ltimo considerando de esta ejecutoria.

CUARTO

Rem�tase el texto de la tesis jurisprudencial a que se refiere el resolutivo anterior, a la Coordinaci�n General de Compilaci�n y S.�n de Tesis para su publicaci�n en el Semanario J. de la Federaci�n y su Gaceta, as� como a los �rganos jurisdiccionales que menciona la fracci�n III del art�culo 195 de la Ley de Amparo.

N.�quese; y en su oportunidad arch�vese el toca como asunto concluido.

As�, lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cuatro votos de los se�ores Ministros: H.R.P., J.N.S.M., ponente O.S.C. de G.�a V. y presidente J.� de Jes�s G.�o P.. A.J.V.C. y C..