Ejecutoria num. P./J. 6/93 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26933058

Ejecutoria num. P./J. 6/93 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:P./J. 6/93
Materia:Voto Particular de la Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Abril de 2007
RESUMEN

AUTO DE SUJECION A PROCESO, NO ES NECESARIO AGOTAR EL RECURSO DE APELACION PARA LA PROCEDENCIA DEL AMPARO QUE SE INTERPONE EN SU CONTRA.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

AUTO DE SUJECION A PROCESO, NO ES NECESARIO AGOTAR EL RECURSO DE APELACION PARA LA PROCEDENCIA DEL AMPARO QUE SE INTERPONE EN SU CONTRA.

VOTO PARTICULAR QUE FORMULA EL M.S.R.R..

M�xico, Distrito Federal. Acuerdo de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, correspondiente al d�a cuatro de septiembre de mil novecientos noventa.

VISTOS, para resolver los autos del expediente 14/89, relativo a la contradicci�n de tesis sustentada por el Primer y Segundo Tribunales Colegiados del Primer Circuito en Materia Penal, con residencia en esta capital; y,

RESULTANDO:

PRIMERO

Por oficio n�mero 243 de fecha veinte de abril de mil novecientos ochenta y nueve, dirigido al secretario de Acuerdos de la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, los M.J.J.�s D.C., G.B.T. y A.M.�n C., integrantes del Segundo Tribunal Colegiado del Primer Circuito en Materia Penal, con residencia en esta ciudad, denunciaron la contradicci�n de tesis sustentadas por dicho tribunal y el Primero del mismo circuito y materia, manifestando al efecto lo siguiente: "Con fundamento en los art�culos 24 fracci�n XII de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n y 197-A de la Ley de A., denunciamos la siguiente contradicci�n de tesis: Bajo el n�mero 28 en la p�gina 30 de la Tercera Parte del Informe rendido a la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n por su Presidente, al terminar el a�o de 1988, aparece publicada la tesis del Primer Tribunal Colegiado del Primer Circuito en Materia Penal, que a la letra dice:

'SUJECION A PROCESO, NO ES NECESARIO AGOTAR RECURSO DE APELACION PARA LA PROCEDENCIA DEL AMPARO CONTRA EL AUTO DE. Contra el auto de sujeci�n a proceso no es necesario agotar previamente el recurso de apelaci�n para que sea procedente el juicio de amparo, en virtud de que la H. Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, ha sostenido que trat�ndose de violaciones a los art�culos 16, 19 y 20 de la Constituci�n Federal, no es necesario agotarlo, y el auto de sujeci�n a proceso es regulado por el art�culo 19 constitucional mencionado, adem�s de que si bien es cierto que dicho auto no restringe la libertad en igual forma que el de formal prisi�n en sentido estricto, s� la perturba, en la medida en que quien est� sujeto a proceso, debe comparecer peri�dicamente ante el Juez instructor y no salir de su jurisdicci�n. A. en revisi�n 233/88. M.S.�nchez P�rez y Ricarda P�rez J.�nez. 30 de septiembre de 1988. Unanimidad de votos. Ponente: H.R.P.. Secretario: J.M.Y.C.. Precedente: S�ptima Epoca: Vol�menes 103-108, Sexta Parte. p�gina 273.'.

Los integrantes de este Segundo Tribunal Colegiado, tienen publicado bajo el n�mero 4 en la p�gina 19 del Informe correspondiente al a�o de 1987, Tercera Parte, el siguiente criterio:

AUTO DE SUJECION A PROCESO. Es improcedente el juicio de amparo que se intenta contra un auto de sujeci�n a proceso, si no se hizo valer antes el recurso de apelaci�n a que se refiere el art�culo 300, en relaci�n con el 418 fracci�n II del C�digo de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, toda vez que dicho acto no es restrictivo de la libertad personal, y si no se hace as�, no se cumple con el principio de definitividad que rige el acto, y surge entonces la causal de improcedencia prevista por la fracci�n XIII del art�culo 73 de la Ley de A. y debe sobreseerse el juicio de conformidad con el diverso numeral 74, fracci�n III de dicho ordenamiento legal. A. en revisi�n 248/87. H.A.�n O.. 15 de Octubre de 1987. Unanimidad de votos. Ponente: A.M.�n C.. Secretaria: E.M.F..'.

Por lo anterior denunciamos a ese Alto Tribunal, la contradicci�n de tesis existente a fin de que si se estima procedente, se resuelva el criterio que deba prevalecer sobre este particular. Para tal efecto acompa�amos copia certificada de la ejecutoria emitida por este tribunal, con fecha 15 de octubre de 1987, al resolver en el amparo de revisi�n n�mero 284/87."

SEGUNDO

Por acuerdo de nueve de mayo de mil novecientos ochenta y nueve, el presidente de esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n mand� formar y registrar el expediente relativo a la denuncia de contradicci�n de tesis y en el mismo prove�do, se previno al Primer Tribunal Colegiado del Primer Circuito en Materia Penal, a fin de que remitiera copia certificada de la resoluci�n dictada el treinta de septiembre de mil novecientos ochenta y ocho, en el amparo en revisi�n n�mero 233/88, promovido por M.S.P.�rez y Ricarda P�rez J., en la que se sostuvo la tesis rubrada "SUJECION A PROCESO, NO ES NECESARIO AGOTAR RECURSO DE APELACION PARA LA PROCEDENCIA DEL AMPARO CONTRA EL AUTO DE.", cuya contradicci�n fue denunciada por los integrantes del Segundo Tribunal Colegiado del Primer Circuito en Materia Penal.

Una vez que se cumpli� con el requerimiento aludido, por auto de dos de junio de mil novecientos ochenta y nueve el presidente de esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n tuvo por integrada la contradicci�n de tesis de m�rito y orden� pasar los autos al Ministerio P�blico Federal de la adscripci�n para que expusiera lo que a su representaci�n conviniese, quien formul� el pedimento n�mero 279/89 en el sentido de que deb�a prevalecer la tesis sustentada por el Primer Tribunal Colegiado del Primer Circuito en Materia Penal.

Mediante prove�do de doce de julio de mil novecientos ochenta y nueve, se turnaron los autos al se�or M.S.R.�guez R.�n para formularse el proyecto correspondiente.

CONSIDERANDO:

PRIMERO

Corresponde a esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, conocer de la presente denuncia de contradicci�n de tesis, de conformidad con lo dispuesto por los art�culos 197-A de la Ley de A. y 24, fracci�n, XII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, por tratarse de tesis sustentadas en juicios de garant�as en materia penal por Tribunales Colegiados de Circuito.

SEGUNDO

El Primer Tribunal Colegiado del Primer Circuito, al resolver el recurso de revisi�n n�mero 233/88, relativo al juicio de amparo 55/88 promovido por M.S.�nchez P�rez y Ricarda P�rez J.�nez, en lo conducente, consider� lo que a continuaci�n se transcribe: "SEXTO. Sin embargo supliendo la queja deficiente, en t�rminos del art�culo 76 bis, fracci�n II de la Ley de A., este tribunal advierte que s� se causa agravio a la quejosa Ricarda P�rez J.�nez, motivo suficiente para revocar el sobreseimiento que hace el Juez del amparo respecto del acto reclamado al a quo responsable por la quejosa Ricarda P�rez J., consistente en el auto de sujeci�n a proceso dictado en su contra por el delito de calumnias, atento las siguientes consideraciones:

El Juez del amparo sobresey� en el juicio de garant�as promovido por Ricarda P�rez J., respecto del auto de sujeci�n a proceso dictado por la autoridad responsable en contra de la aludida quejosa por el delito de calumnias, se�alado como acto reclamado, considerando que en la especie se actualizaba la causal de improcedencia prevista en la fracci�n XIII del art�culo 73 de la Ley de A., en virtud que la mencionada resoluci�n no es restrictiva de la libertad personal, no se cumple con el requisito de definitividad, por lo cual, previamente a su impugnaci�n por la v�a de amparo, debe agotarse el recurso ordinario que prev� la ley procesal aplicable.

La anterior conclusi�n del Juez de Distrito, es injustificada, dado que aplica inexactamente la fracci�n XIII del art�culo 73 de la Ley de A., ya que si bien es cierto que contra el auto de sujeci�n a proceso procede el recurso de apelaci�n, tambi�n lo es que, trat�ndose de violaciones a los art�culos 16, 19 y 20 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, no es necesario agotar previamente dicho recurso para ocurrir al amparo, en atenci�n a que en la especie, el auto de sujeci�n a proceso es regulado por el art�culo 19 constitucional; adem�s debe advertirse que aunque el auto de sujeci�n a proceso no restringe la libertad en igual forma que el de formal prisi�n en sentido estricto, s� la perturba, en la medida en que quien est� sujeto a proceso, debe comparecer peri�dicamente ante el Juez instructor y no salir de su jurisdicci�n territorial. La anterior conclusi�n encuentra apoyo en el criterio sustentado, por este Tribunal Colegiado del Primer Circuito, al resolver del amparo en revisi�n 61/76, promovido por la quejosa L.d.P.S.�nchez, consultable en la p�gina 273, Vol�menes 103-108 de la S�ptima Epoca que dice: 'SUJECION A PROCESO, SOBRESEIMIENTO INJUSTIFICADO CUANDO SE RECLAMA EN EL JUICIO DE AMPARO EL AUTO DE, SIN HABERSE AGOTADO PREVIAMENTE EL RECURSO DE APELACION. Al declarar improcedente el juicio de amparo, el Juez de Distrito aplica inexactamente la fracci�n XIII del art�culo 73 de la Ley de A., seg�n lo cual, es improcedente el juicio constitucional contra resoluciones judiciales combatibles mediante recursos ordinarios. Esta disposici�n no resulta aplicable al caso, pues, aunque es verdad que contra el auto de sujeci�n a proceso procede el recurso de apelaci�n debe tenerse en cuenta que trat�ndose a los art�culos 16, 19 y 20 constitucionales, no es necesario agotar previamente aquel recurso para ocurrir el amparo, de conformidad con la tesis jurisprudencial de la H. Suprema Corte de Justicia de la Naci�n que, con el n�mero cuarenta y tres aparece publicada en el �ltimo Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n, Segunda Parte, Primera Sala, que es del tenor siguiente: >.'

Es pertinente hacer notar que la tesis invocada por el Juez de Distrito para sostener que el auto de sujeci�n a proceso no es regulado por precepto constitucional alguno de los anteriormente citados, no fue elaborado por la H. Suprema Corte de Justicia, sino por el Tribunal Colegiado del Noveno Circuito, seg�n, aparece en el Informe rendido por el presidente de aquel Alto Tribunal, en el a�o de mil novecientos setenta y cinco, al que alude el propio Juez Federal, por lo dem�s, este tribunal disiente de la tesis arriba mencionada, pues considera que el auto de sujeci�n a proceso es regulado por el art�culo 19 constitucional y que por ende, puede impugnarse directamente mediante el amparo sin agotar previamente el recurso de apelaci�n. El prove�do a estudio no difiere esencialmente del auto de formal prisi�n en estricto sentido, en cambio, debe considerarse que ambas resoluciones son sustancialmente iguales, con la �nica diferencia de que no restringen la libertad en la misma forma, las dos, en efecto, constituyen la base del proceso, que no puede seguirse sino por el delito o delitos en ellas se�alados, y ninguna puede dictarse si no existen elementos suficientes para comprobar el cuerpo del delito y hacer probable la responsabilidad del inculpado, debe considerarse que, al referirse el Constituyente al auto de formal prisi�n, abarca en este concepto gen�rico a las dos resoluciones que se examinan, el llamado auto de sujeci�n a proceso no es sino un auto de formal prisi�n con distintos efectos del auto de formal prisi�n conceptuado en estricto sentido. As� lo considera impl�citamente el legislador com�n, pues, en el art�culo 301 del C�digo de Procedimientos Penales, apunta lo siguiente: 'cuando por tener el delito �nicamente se�alada sanci�n no corporal o pena alternativa, que incluya una no corporal, no pueda restringirse la libertad, el Juez dictar� el auto de formal prisi�n, para el solo efecto de se�alar el delito o delitos por los que se siga el proceso'. Pero, adem�s no deja de ser importante se�alar, en torno a la tesis invocada por el Juez del amparo, que, aunque el auto de sujeci�n a proceso no restringe la libertad en igual forma que el de formal prisi�n en estricto sentido, s� la perturba, en la medida en que quien est� sujeto a proceso, debe comparecer peri�dicamente ante el Juez instructor y no salir de su jurisdicci�n territorial. Finalmente, frente a la incertidumbre en cuanto al criterio a seguir para considerar definitivo o no el auto de sujeci�n a proceso para efectos del amparo, el sobreseimiento que al mismo tiempo produce indirectamente el efecto de impedir al inculpado acudir al recurso de apelaci�n, constituye una denegaci�n de justicia por privarlo de la oportunidad de impugnar una resoluci�n tan importante, como son aquellas por virtud de la cual queda una persona sometida a un proceso penal."

Por su parte, el Segundo Tribunal Colegiado del Primer Circuito en Materia Penal, al resolver el recurso de revisi�n 284/87, relativo al juicio de amparo 471/87 promovido por H.A.�n O., en la parte que interesa, se apoy� en las consideraciones siguientes: "TERCERO. De las anteriores transcripciones, se puede concluir, lo innecesario de transcribir los agravios que hace valer el defensor particular de la quejosa H.A.�n O. los cuales atacan el fondo de la resoluci�n del Juez de amparo.

En efecto, se estima pertinente analizar de oficio las causas de improcedencia del juicio de amparo, ya que ello debe hacerse primeramente, a�n cuando lo aleguen o no las partes, por ser estas cuestiones de orden p�blico, como lo ha sostenido la H. Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en la tesis jurisprudencial n�mero 168, visible a fojas 262 del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava Parte, de la jurisprudencia com�n al Pleno y a las Salas de los a�os 1917-1985, que a la letra dice: 'IMPROCEDENCIA. Sea que las partes la aleguen o no, debe examinarse previamente la procedencia del juicio de amparo, por ser esa cuesti�n de orden p�blico el juicio de garant�as.' (sic).

Ahora bien, el Juez Sexto de Distrito en el Distrito Federal en Materia Penal, debi� haber sobrese�do el juicio de amparo promovido por H.A.�n O., ya que por ser el acto reclamado un auto de sujeci�n al proceso, debi� de haber hecho valer antes de ocurrir al juicio de garant�as, el recurso de apelaci�n que prev� la fracci�n II del art�culo 418 del C�digo de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, para as� cumplir con el principio de definitividad, que rige al juicio de garant�as; lo anterior, toda vez que por no ser el auto de sujeci�n a proceso, un auto que restringe la libertad al quejoso, no opera para �ste el principio de que no es necesario que previamente se acuda al recurso de apelaci�n, antes de promover la instancia constitucional; debi�ndose hacer menci�n, que a�n cuando el auto de sujeci�n a proceso debe reunir los requisitos de toda formal prisi�n, no limita en su libertad al gobernado, pues no requiere de ninguna fianza para garantizar su presentaci�n ante el Juez del proceso, y no existe tal limitaci�n, por el hecho de que deba comparecer a la pr�ctica de diligencias, siendo as� en la especie, la situaci�n que se plantea no queda comprendida dentro de los dispuesto por el art�culo 19 constitucional, pero s� en lo que dispone el art�culo 18 de la citada Constituci�n General de la Rep�blica que dice, que s�lo por delito que merezca pena corporal habr� lugar a prisi�n preventiva. Las anteriores ideas son congruentes con el criterio de los tratadistas de la materia, pues entre otros, el Maestro de la Universidad Nacional Aut�noma de M�xico y Ministro jubilado de la H. Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, M.R.S., p�gina 173 en su obra el Procedimiento Penal, S.E.�n de la Editorial Porr�a, S.A. expone: 'El auto de sujeci�n a proceso es una resoluci�n que se dicta cuando se estima que hay base para iniciar un proceso, por estar comprobados el cuerpo del delito y la probable responsabilidad. La diferencia que tiene con el auto de formal prisi�n, reside en que el auto de sujeci�n a proceso se dicta cuando el delito imputado no tiene se�alada pena corporal. El fundamento legal de lo anterior, se encuentra establecido en el art�culo 18 constitucional, que manifiesta; S�lo por delito que merezca pena corporal habr� lugar a prisi�n preventiva. Este mismo pensamiento se reitera en los art�culos 301 del c�digo del Distrito y 162 del c�digo federal. El auto de sujeci�n a proceso tiene todos los requisitos medulares y formales del auto de formal prisi�n y en �l se ve claramente, que su objeto est� (como tambi�n del auto de formal prisi�n) en dar base a un proceso. El auto de sujeci�n a proceso surte todos los efectos del auto de formal prisi�n, con excepci�n del relativo a la prisi�n preventiva'. Adem�s el M.J.J.G.B. en su obra, Principios de Derecho Procesal Penal Mexicano en su Quinta Edici�n de la editorial antes mencionada, en la p�gina 184 dice: 'El auto de formal prisi�n no siempre es procedente dictarlo; puede suceder que el delito no merezca sanci�n corporal, sino sanciones alternativas o multa. Entonces, como no puede privarse de su libertad al inculpado, se dictar� el auto de sujeci�n a proceso que contendr� los mismos requisitos se�alados para el auto de formal prisi�n, y s�lo con el objeto de fijar el delito o delitos por los que debe seguirse el proceso, sin necesidad de ordenar el encarcelamiento del presunto responsable, que s�lo estar� obligado a comparecer ante el Juez de la causa cuando se requiera su presencia'. En las condiciones antes mencionadas, como el auto de sujeci�n a proceso no restringe la libertad personal, el juicio de amparo hecho valer resulta improcedente, porque la quejosa no hizo valer antes de presentar su demanda el recurso de apelaci�n a que se refiere el art�culo 300 en relaci�n con el 418 fracci�n segunda del C�digo de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, por lo que en la especie el Juez de Distrito, aplic� correctamente el contenido del art�culo 73 fracci�n XIII de la Ley de A., que impone la obligaci�n a los quejosos de agotar los recursos ordinarios o medios de defensa dentro del procedimiento, antes de promover la instancia constitucional y si no se hace se incumple con el principio de definitividad que rige el acto. Es cierto, que la Primera Sala de la H. Suprema Corte de Justicia de la Naci�n en la jurisprudencia n�mero 43 visible en la p�gina n�mero 98 de la Segunda Parte del �ltimo Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n, establece que cuando se trata de las garant�as que otorgan los art�culos 16, 19 y 20 constitucionales, no es necesario que previamente al amparo se acuda al recurso de apelaci�n, sin embargo, en la especie no es aplicable, porque las tesis que integran dicha jurisprudencia y de su rubro que dice: 'AUTO DE FORMAL PRISION, PROCEDENCIA DEL AMPARO CONTRA EL, SI NO SE INTERPUSO RECURSO ORDINARIO. As� como lo que dispone el art�culo 37 de la Ley de A., se llega a la conclusi�n que la jurisprudencia no es aplicable trat�ndose del auto de sujeci�n a proceso, porque no restringe la libertad del gobernado, lo que s� sucede en los casos que contemplan los art�culos 16 en materia penal, 19 y 20 fracciones I, VIII y X, p�rrafos primero y segundo de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, puesto que en su orden se refieren a los requisitos para dictarse una orden de aprehensi�n; las exigencias que debe contener todo auto de formal prisi�n; al derecho del inculpado de ser puesto en libertad bajo fianza, siempre que el delito que se le atribuye merezca ser castigado con pena cuyo t�rmino medio aritm�tico no sea mayor de cinco a�os de prisi�n; al derecho del gobernado a ser juzgado antes de cuatro meses si se trata de delitos cuya pena m�xima no exceda de dos a�os de prisi�n; y antes de un a�o si la pena m�xima excede de ese tiempo; al derecho que tiene el procesado de que no se le prolongue la prisi�n o detenci�n por falta de pago de honorarios de defensores o por cualquier otra causa de dinero, por causa de responsabilidad civil o alg�n otro motivo an�logo y por �ltimo se contempla la situaci�n relativa a que no podr� prolongarse la prisi�n preventiva del inculpado, por m�s tiempo del que como m�xime fije la Ley al delito que motivare el proceso. De lo antes expuesto no puede llegarse m�s que a la conclusi�n, que el auto de sujeci�n a proceso no queda comprendido en las garant�as enunciadas, porque no restringe la libertad del procesado y por ello debe agotar el recurso ordinario de apelaci�n, antes de intentar el amparo, criterio que sostienen la mayor parte de los Tribunales Colegiados de Circuito del pa�s y al respecto existe la jurisprudencia n�mero 127 visible en la p�gina 187 de la Sexta Parte del �ltimo Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n que dice: AUTO DE SUJECION A PROCESO.-

Es improcedente el juicio de garant�as que se intenta contra el auto de sujeci�n a proceso, si previamente no se agota el recurso de apelaci�n que al efecto establece la ley adjetiva aplicable, toda vez que dicho acto no es restrictivo de la libertad personal; en tal virtud, si no se hace valer ese recurso antes de ocurrir al juicio de garant�as, no se cumple con el principio de definitividad, surgiendo la causal de improcedencia prevista por la fracci�n XIII, del art�culo 73, de la Ley de A. y debe sobreseerse el juicio de conformidad con el diverso numeral 74, fracci�n III, de dicho ordenamiento legal.'"

TERCERO

Las transcripciones de las tesis de referencia, as� como de las ejecutorias en que se sustentan, ponen de manifiesto la contradicci�n de tesis denunciada por los Magistrados integrantes del Segundo Tribunal Colegiado del Primer Circuito en Materia Penal, pues mientras en �ste se sostiene que antes de promover un juicio de amparo contra un auto de sujeci�n a proceso, se debe agotar previamente el recurso ordinario de apelaci�n, en virtud de que no restringe la libertad del procesado, el Primer Tribunal Colegiado del Primer Circuito en Materia Penal considera lo contrario, o sea que se puede intentar el juicio de garant�as sin necesidad de agotar antes el recurso ordinario previsto en la ley de la materia.

Precisado lo anterior, es procedente que esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n se avoque al estudio de la presente contradicci�n de tesis, a fin de determinar cual de los dos criterios sustentados por dichos Tribunales Colegiados, y que motivan la denuncia formulada, es el que debe prevalecer.

En la especie se estima que la tesis sustentada por el Segundo Tribunal Colegiado del Primer Circuito en Materia Penal, es la que debe prevalecer por las consideraciones que a continuaci�n se exponen:

En primer t�rmino, cabe se�alar que uno de los principios que rigen en el juicio de amparo es el de definitividad, consistente en que antes de ocurrir en demanda de la protecci�n constitucional, es necesario agotar los recursos ordinarios que establece la ley de la materia que regula el acto reclamado.

Ahora bien, trat�ndose de la materia penal existen excepciones a dicho principio, pues el art�culo 73, fracci�n XIII, de la Ley de A. vigente hasta el 15 de enero de 1988 en su p�rrafo segundo establec�a: "Se except�an de la disposici�n anterior los casos en que el acto reclamado importe peligro de privaci�n de la vida, deportaci�n o destierro, o cualquiera de los actos prohibidos por el art�culo 22 de la Constituci�n."; asimismo, en innumerables jurisprudencias y ejecutorias esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, ha sostenido el criterio que cuando el acto reclamado lo constituye un auto de formal prisi�n, no es necesario que previamente al amparo se acuda al recurso de apelaci�n, y espec�ficamente esa excepci�n al principio de definitividad la consagra la tesis n�mero 64, consultable a fojas 99 de la Novena Parte del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1985, bajo el rubro:

AUTO DE FORMAL PRISION. PROCEDENCIA DEL AMPARO CONTRA EL. SI NO SE INTERPUSO RECURSO ORDINARIO.-

Cuando se trata de las garant�as que otorgan los art�culos 16, 19 y 20 constitucionales, no es necesario que previamente al amparo se acuda al recurso de apelaci�n."

As� pues, de lo expuesto cabe concluir que las excepciones al aludido principio de definitividad, se establecen por la gravedad de los actos reclamados, como son aquellos que importen peligro de privaci�n de la vida, deportaci�n o destierro o cualquiera de los prohibidos por el art�culo 22 constitucional (mutilaci�n, infamia, marcas, azotes, palos, tormentos, multa excesiva, confiscaci�n de bienes y cualesquiera otras penas inusitadas y trascendentales), asimismo trat�ndose de un auto de formal prisi�n cuya consecuencia es la prisi�n preventiva del reo, sin perder de vista que existen otras resoluciones judiciales o actos que tambi�n se pueden impugnar directamente por medio del juicio de amparo, como correctamente lo sostiene el Tribunal Colegiado denunciante, entre otros cuando se niegue al inculpado el beneficio de la libertad bajo fianza, siempre que el delito que se le atribuya merezca ser castigado con pena de prisi�n cuyo t�rmino medio aritm�tico sea inferior a cinco a�os; cuando se prolongue la prisi�n o detenci�n por falta de pago de honorarios a los defensores; pero esos actos o resoluciones judiciales desde luego se relacionan con el hecho material de la privaci�n de la libertad de una persona.

Por otra parte, cabe se�alar que tanto el auto de formal prisi�n como el de sujeci�n a proceso deben contener los requisitos medulares y formales que establecen los art�culos 19 constitucional y 297 del C�digo de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, y producen iguales efectos de dar base al proceso y fijar el delito o delitos por cuales habr� de seguirse el mismo al inculpado, sin embargo la diferencia entre uno y otro estriba en que el primero da lugar a la prisi�n preventiva del reo, mientras el segundo no, con base en lo que dispone el art�culo 18 de la Constituci�n General de la Rep�blica, que en lo conducente dice: "S�lo por delito que merezca pena corporal habr� lugar a prisi�n preventiva. El sitio de �sta ser� distinto del que se destinare para la extinci�n de las penas y est�n completamente separados ...", criterio que se robustece con el sustentado por esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en la ejecutoria relacionada en quinto lugar con la Jurisprudencia n�mero 61, visible a fojas 96 y 97 de la Novena Parte, Tomo de jurisprudencia y tesis relacionadas en materias en que cambi� el sistema de competencias, del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n correspondiente a los fallos de 1917-1985, que a la letra dice: "AUTO DE FORMAL PRISION.-

El art�culo 19 constitucional, se�ala como elementos de forma que deber�n expresarse en el auto de formal prisi�n: a) el delito que se imputa al acusado y sus elementos constitutivos; b) las circunstancias de ejecuci�n, de tiempo y de lugar; y, c) los datos que arroje la averiguaci�n previa; y como requisito de fondo, que los datos sean suficientes para comprobar el cuerpo del delito y hacer probable la responsabilidad del inculpado. Ahora bien, para que quede satisfecho el primero de los requisitos de forma enunciados, no basta que el auto de prisi�n preventiva contenga la denominaci�n gen�rica de la infracci�n, sino que es preciso citar, adem�s, el precepto de la ley penal que la defina, ya que s�lo de este modo podr�n fijarse concretamente los elementos constitutivos correspondientes. Esta conclusi�n se robustece, si se tiene en consideraci�n adem�s, que el art�culo 18 Constitucional, que rige igualmente los autos de bien preso, dispone que s�lo por delito que merezca pena corporal, habr� lugar a prisi�n preventiva; lo que indica, de manera indudable, que es forzoso atender el precepto que comprenda el hecho incriminado, ya que en muchos delitos, como el fraude, algunas de sus formas merecen penas corporales y otras solamente pecuniarias."; adem�s, trat�ndose de un auto de sujeci�n a proceso la autoridad judicial s�lo puede decretar el arraigo del inculpado en t�rminos de lo que dispone el art�culo 301 del invocado C�digo de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, que textualmente dice: "Cuando por la naturaleza del delito o de la pena aplicable, el imputado no debe ser internado en prisi�n preventiva y existan elementos para suponer que podr� sustraerse a la acci�n de la justicia, el Ministerio P�blico podr� solicitar al Juez fundada y motivadamente o �ste disponer de oficio, con audiencia del imputado, el arraigo de �ste con las caracter�sticas y por el tiempo que el juzgador se�ale, sin que en ning�n caso pueda exceder del t�rmino en que deba resolverse el proceso".

De lo anterior, se arriba a la conclusi�n de que si bien un auto de sujeci�n a proceso impone obligaciones al inculpado, como es la de comparecer ante el Juez del proceso cuantas veces sea requerido para la pr�ctica de alguna diligencia, o bien el arraigo que se le decrete, las mismas constituyen cargas procesales que existen en el procedimiento penal, similares a las de las materias civil, laboral y administrativa (obligaci�n de contestar una demanda; de no disponer de los bienes embargados; comparecer a absolver posiciones; medidas precautorias; etc�tera), pero no es posible considerarlo como acto que restrinja la libertad personal, pues esto �nicamente ocurre con motivo de la detenci�n, la aprehensi�n, la prisi�n preventiva y la pena que imponga una sentencia; por tanto, no es dable equiparar el auto de sujeci�n a proceso con el de formal prisi�n, ya que �ste �ltimo s� da motivo a la prisi�n preventiva y el primero no, como se dej� asentado l�neas atr�s, raz�n por la cual no queda comprendido en los casos de excepci�n al principio de definitividad que rige en el juicio de amparo, de los que se hizo alusi�n al inicio de este considerando, y es evidente que antes de ocurrir al mismo se debe de agotar previamente el recurso ordinario de apelaci�n que establecen los art�culos 300, en relaci�n con el 418, fracci�n II, del C�digo de Procedimientos Penales para el Distrito Federal.

De conformidad con las consideraciones anteriores, se impone decidir que de las tesis examinadas debe prevalecer la sustentada por el Segundo Tribunal Colegiado del Primer Circuito en Materia Penal, en los t�rminos: "AUTO DE SUJECION A PROCESO. ES NECESARIO AGOTAR PREVIAMENTE EL RECURSO DE APELACION, PARA LA PROCEDENCIA DEL AMPARO.-

Es improcedente el juicio de amparo que se intenta contra un auto de sujeci�n a proceso, si no hace valer antes el recurso de apelaci�n a que se refieren los art�culos 300, en relaci�n con el 418, fracci�n II, del C�digo de Procedimientos Penales para el Distrito Federal, toda vez que dicho acto, a diferencia de la formal prisi�n, no restringe la libertad al inculpado, pues s�lo le impone obligaciones como la de comparecer ante el Juez de proceso cuantas veces sea requerido para la pr�ctica de alguna diligencia, o bien el arraigo que se le decrete, mismas que constituyen cargas procesales que existen en el procedimiento penal, similares a las de las materias civil, laboral y administrativa (obligaci�n de contestar una demanda; de no disponer de los bienes embargados; comparecer a absolver posiciones; medidas precautorias; etc�tera), de ah� que no constituya una excepci�n al principio de definitividad que rige en el juicio de garant�as en materia penal, y en tal virtud se actualiza la causal de improcedencia prevista en la fracci�n XIII, del art�culo 73 de la Ley de A., debiendo sobreseerse en el juicio de conformidad con el diverso numeral 74, fracci�n III, del propio ordenamiento legal.".

Por lo expuesto y fundado, con apoyo adem�s en los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos y 24, fracci�n XII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, se resuelve:

PRIMERO

Se declara que con eficacia de jurisprudencia, debe prevalecer la tesis sustentada por el Segundo Tribunal Colegiado del Primer Circuito en Materia Penal.

SEGUNDO

De conformidad con la fracci�n III, del art�culo 195 de la Ley de A., h�gase saber la presente resoluci�n al Pleno y a las Salas de este Alto Tribunal, as� como a los Tribunales Colegiados de Circuito de la Rep�blica, para los efectos legales consiguientes.

TERCERO

Rem�tase de inmediato al Semanario Judicial de la Federaci�n, en t�rminos de la fracci�n II del art�culo 195 de la Ley de A., la tesis jurisprudencial que se sustenta, la que deber� identificarse con el n�mero que le corresponda, de conformidad con lo dispuesto en la fracci�n I del propio precepto.

N.�quese y c�mplase.

COMO VOTO PARTICULAR FIRMO EL PRESENTE PROYECTO EN LOS TERMINOS EN QUE FUE SOMETIDO A LA CONSIDERACION DE LA PRIMERA SALA DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACION.

Tesis:

N�mero tesis: 206187

Rubro: AUTO DE SUJECION A PROCESO, NO ES NECESARIO AGOTAR EL RECURSO DE APELACION PARA LA PROCEDENCIA DEL AMPARO QUE SE INTERPONE EN SU CONTRA.

Localizacion: 8a. �poca; 1a. Sala; S.J.F.; VIII, Agosto de 1991; P�g. 64; [J];