Tesis de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 27059110

Tesis de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Materia:Penal
RESUMEN

CONDENA CONDICIONAL.

 
CONTENIDO

CONDENA CONDICIONAL.

En la condena condicional, tal como se establece en el C�digo Penal, vigente en el Distrito y Territorios Federales, se excluye el arbitrio judicial, como facultad omn�moda del juzgador, puesto que dicha condena es simplemente una suspensi�n de la ejecuci�n, y no una verdadera condena condicional en la forma adaptada en otros pa�ses; ya que solamente se considera extinguida la sanci�n fijada en la sentencia, y no se determina que, cumplido el t�rmino de prueba, se anule o quede como no dictada la sentencia, en su integridad, desde su origen, haciendo desaparecer todo el contenido penal de la condena; y que en nuestra ley sustantiva, lo que en realidad existe, es una absoluci�n condicional, sui generis, y el auto de suspensi�n es una cosa distinta de la sentencia, un agregado de la misma; por tanto, la resoluci�n que se dicta no es jurisdiccional, porque no es una exteriorizaci�n de esa funci�n, sino un acto secundario, casi administrativo, en tr�mite de ejecuci�n, como funci�n ejecutiva accesoria de la jurisdiccional; tesis que se confirma con la lectura de la fracci�n I del art�culo 90 del C�digo Penal, que divide la sentencia de la orden de suspensi�n, y solamente exige, por conveniencia procesal, que la suspensi�n sea dictada al pronunciarse la sentencia. No puede deducirse l�gicamente y de acuerdo con el sistema general adoptado por nuestra ley penal, que la expresi�n "podr� suspenderse", quiera decir que es facultad de los Jueces, otorgar la condena condicional, en nombre del arbitrio judicial, porque en situaciones semejantes, el c�digo adopta esa forma gramatical de "posibilidad" que en la pr�ctica no ha dado lugar a aquella interpretaci�n, como sucede en el caso de la libertad preparatoria, establecida en el art�culo 84 del C�digo Penal y, en cambio, en otros casos, como en el de conmutaci�n para los delitos pol�ticos, por parte del Ejecutivo, y en el de conmutaci�n de ciertas penas de prisi�n por multa, (art�culo 73 y 74), se establece claramente la facultad discrecional de dichas autoridades. Por otra parte, el C�digo Penal establece que la condena condicional puede otorgarse a petici�n de parte y de oficio, y si se re�nen las condiciones establecidas por la ley, el Juez, cumpliendo con el inter�s social que entra�a la aplicaci�n condicional de ciertas penas, puede imponerlas suspendiendo la ejecuci�n, estando obligado a resolver motivadamente la procedencia o improcedencia del repetido beneficio. En resumen, la condena condicional, seg�n el sistema adoptado por nuestra ley, constituye una especializaci�n de la pena, que favorece a un determinado n�mero de delincuentes, pero no es una modalidad de la pena misma que se imponga por los Jueces, particularizando las condiciones del delincuente, y atendiendo a las circunstancias personales de su mayor o menor peligrosidad, seg�n sea la naturaleza del delito o el dolo empleado en su ejecuci�n; porque la ley excluyendo el arbitrio de los Jueces, ha considerado que por la sola falta de otras acciones delictuosas, por la buena conducta anterior y por el modo honesto de vivir, no s�lo es conveniente, sino necesaria la condicionalidad de la pena. Debe, tambi�n tenerse en consideraci�n que la constituci�n de la condena condicional tiene como fin primordial, evitar la reincidencia, y los perjuicios que acarrea para los delincuentes primarios, el ejemplo de los habituales y las p�simas condiciones en que funcionan nuestros reg�menes penitenciarios; y como los resultados de la condena condicional no pueden ser conocidos sino despu�s del tiempo de vigilancia sobre la conducta del delincuente, lo m�s probable es que el J. no se encuentra en posibilidad, con el llamado estudio psicol�gico y sociol�gico del delincuente, de prever con m�s o menos certeza, si determinado individuo no incurrir� en una nueva infracci�n, porque el tiempo subsecuente a la sentencia, es el de que en definitiva demuestra la utilidad de la condena condicional, y todo juicio previo es casi siempre aventurado respecto a la posibilidad de la regeneraci�n de un delincuente, aun en el caso de que se posean datos sobre su peligrosidad y sus tendencias criminales. Es, pues, violatoria de garant�as, la negativa de la condena condicional, cuando se han llenado las exigencias de ley y lo mismo puede decirse de la omisi�n de las autoridades responsables, sobre ese extremo, cuando no ha habido petici�n de parte interesada, porque deja sin defensa al reo.

Amparo penal directo 538/34. A.B.E.. 4 de marzo de 1936. Mayor�a de tres votos. Ausente: H. L�pez S�nchez. Disidente: R.A.�in. R.: D.G..