Tesis de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 27625894

Tesis de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Materia:Penal
RESUMEN

ALLANAMIENTO DE MORADA (CÓNYUGES).-

 
CONTENIDO

ALLANAMIENTO DE MORADA (C�NYUGES).-

En trat�ndose de c�nyuges no divorciados legalmente, no puede consumarse el delito de allanamiento de morada, porque existe justificaci�n tanto de parte de la esposa, como del esposo para penetrar en sus domicilios, entendi�ndose por �stos, el lugar en que habitan, cuando de hecho se hallan separados sin que exista ninguna resoluci�n judicial que hubiera autorizado esa separaci�n, porque en esas condiciones, el objeto de la b�squeda de un c�nyuge a otro, l�gicamente conduce a establecer que tratan bien de conciliarse o de arreglar sus situaciones, ya pecuniaria o de sus hijos si es que los hubieren tenido; de tal manera que cuando una esposa, no divorciada, ocurre a la casa en que mora su marido, no puede sostenerse que cometa el delito de allanamiento de morada, supuesto que existe justificaci�n de su parte para introducirse a esa casa, precisamente por ser su esposa, y tener derecho a ello, consideraci�n que se robustece con la simple observaci�n de que la mujer est� obligada a vivir con su marido, en el lugar en que se encuentre, y constituye tambi�n una obligaci�n del marido el proporcion�rselo; y el hecho de que el esposo se hubiere introducido a la casa de su esposa, sin el consentimiento de �sta, no puede estimarse constitutivo del delito de allanamiento de morada, por las consideraciones hechas, ya que tuvo derecho para introducirse a ese su domicilio, y en busca de su c�nyuge; y aun cuando el acusado se haya introducido a la casa de que se trata, por la fuerza, o sin el debido consentimiento necesario, falta el elemento constitutivo que se dej� puntualizado.

Amparo penal directo 215/49.-Gauc�n J.� �ngel H.-28 de marzo de 1952.-Unanimidad de cuatro votos.-Ausente: F. de la Fuente.-La publicaci�n no menciona el nombre del ponente.

Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta �poca, Tomo CXI, p�gina 2232, Primera Sala.