Tesis de Suprema Corte de Justicia, Tercera Sala - Jurisprudencia - VLEX 27610119

Tesis de Suprema Corte de Justicia, Tercera Sala

Emisor:Tercera Sala
Materia:Civil
RESUMEN

CESION DE DERECHOS HEREDITARIOS.

 
CONTENIDO

CESION DE DERECHOS HEREDITARIOS.

La ley civil vigente en el Distrito Federal autoriza la cesión de derechos hereditarios, como se desprende del artículo 1291. La cesión es el efecto de un acto jurídico singular y su objeto está constituido por el patrimonio o la parte ideal del mismo, que el heredero cedente tenga derecho a recibir por causa de sucesión, universalidad que comprende un conjunto de derechos y obligaciones valuables en dinero. El cesionario no adquiere bienes determinados, sino una masa formada por elementos activos y pasivos que habrá de ser liquidada entre las personas llamadas a la sucesión. La cesión elimina en el goce de derechos a quien los transmite, sustituyéndose en aquéllas el cesionario, en la misma situación en que se encontraban al operarse la trasmisión, con todos los privilegios y garantías accesorias inherentes, quedando sólo exentos de la trasmisión, aquellos derechos que se excluyan de ella por disposición de las partes y los que estén excluidos por disposición de la ley, figurando entre estos últimos los que son inseparables de la persona del titular cedente, por ser estrictamente personales. En la cesión de derechos hereditarios, es evidente que no están incluidos los que son propios del heredero en su condición tal, ya que esta calidad no es cedible porque supone un beneficio otorgado por la voluntad soberana del testador, en mérito exclusivo de la persona, o que dicho heredero lo es por encontrarse en determinadas circunstancias rigurosamente personales fijadas por la ley para otorgarle el derecho de sucesión. El derecho de revocar el cargo de albacea establecido por la legislación civil del Distrito Federal en los artículos 1745 y 1746, no es rigurosamente personal del heredero, en términos de que sea inseparable de su condición de tal y permanezca en él no obstante la cesión de todos sus derechos hereditarios. Podría serlo en determinados casos de sucesión testamentaria, cuando sea nombrado el albacea por el testador, confiriéndole, como integrantes del ejercicio de tal función, determinados encargos cuyo desempeño, de acuerdo con la voluntad de aquél, sólo los herederos instituidos pudieran juzgar, por referirse a la familia; pero no así en la sucesión legítima en la cual el albacea es un verdadero administrador y liquidador de la herencia. Si la ley autoriza a los herederos, en determinados casos, a nombrar al albacea, ello obedece al interés que representan en la herencia y al derecho que tienen sobre el patrimonio hereditario, en el cual se reflejan, en beneficio o perjuicio, los buenos o malos manejos del designado y, por tanto, no puede estimarse el derecho de elegir como atributo propio del heredero, por su condición de tal. Si se desprende el heredero de sus derechos y los transmite, dejando de tener interés patrimonial en los bienes del acervo hereditario, lógicamente pierde la facultad de nombrar albacea, la que pasa al adquirente, supuesto que el ejercicio del cargo no puede ya interesarle en sus resultados, ni perjudicarle los manejos de quien lo desempeñe.

Revisión 3376/38. L.L.. 12 de agosto de 1940. La publicación no menciona el sentido de la votación ni el nombre del ponente.