Ejecutoria num. 2a./J. 159/2005 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala - Jurisprudencia - VLEX 26823330

Ejecutoria num. 2a./J. 159/2005 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala

Emisor:Segunda Sala
Número de Resolución:2a./J. 159/2005
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Enero de 2006
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 159/2005-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIGÉSIMO QUINTO CIRCUITO Y EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL TERCER CIRCUITO. SUCESIÓN EN MATERIA AGRARIA. SÓLO COMPRENDE LOS DERECHOS AGRARIOS DE LOS EJIDATARIOS Y NO LA POSESIÓN QUE EJERCEN QUIENES NO TIENEN ESE CARÁCTER.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 159/2005-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL TRIBUNAL COLEGIADO DEL VIG�SIMO QUINTO CIRCUITO Y EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA ADMINISTRATIVA DEL TERCER CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

TERCERO

A fin de estar en aptitud de resolver lo conducente, es preciso tener presentes las consideraciones que sustentan las ejecutorias pronunciadas por los �rganos colegiados que participan en la presente contradicci�n de tesis.

El Tribunal Colegiado del Vig�simo Quinto Circuito, en la sentencia que pronunci� en sesi�n de diecinueve de abril del dos mil cinco, al resolver el amparo en revisi�n 671/2004, promovido por P.R.�a Dom�nguez, en lo conducente, determin�:

"QUINTO. Uno de los agravios es sustancialmente fundado y la deficiencia que presenta la suple este tribunal, de acuerdo con la facultad que le confiere el art�culo 76 Bis, fracci�n III, en relaci�n con los numerales 227 y 212, fracci�n III, todos de la ley reglamentaria de los numerales 103 y 107 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, porque el juicio de amparo en an�lisis es de materia agraria y la quejosa lo promovi� con el prop�sito de que se le reconozca como sucesora y ejidataria de los derechos agrarios que en vida pertenecieron a su madre Felipa Dom�nguez R�os ... esto es, como aspirante a la calidad de ejidatario.

"Los art�culos 17, 18 y 78 de la Ley Agraria establecen, respectivamente:

"?Art�culo 17. El ejidatario tiene la facultad de designar a quien deba sucederle en sus derechos sobre la parcela y en los dem�s inherentes a su calidad de ejidatario, para lo cual bastar� que el ejidatario formule una lista de sucesi�n en la que consten los nombres de las personas y el orden de preferencia conforme al cual deba hacerse la adjudicaci�n de derechos a su fallecimiento. Para ello podr� designar al c�nyuge, a la concubina o concubinario en su caso, a uno de los hijos, a uno de los ascendientes o a cualquier otra persona.

"?La lista de sucesi�n deber� ser depositada en el Registro Agrario Nacional o formalizada ante fedatario p�blico. Con las mismas formalidades podr� ser modificada por el propio ejidatario, en cuyo caso ser� v�lida la de fecha posterior.?

"?Art�culo 18. Cuando el ejidatario no haya hecho designaci�n de sucesores, o cuando ninguno de los se�alados en la lista de herederos pueda heredar por imposibilidad material o legal, los derechos agrarios se transmitir�n de acuerdo con el siguiente orden de preferencia:

"?I.A. c�nyuge;

"?II. A la concubina o concubinario;

"?III. A uno de los hijos del ejidatario;

"?IV. A uno de sus ascendientes; y,

"?V. A cualquier otra persona de las que dependan econ�micamente de �l.

"?En los casos a que se refieren las fracciones III, IV y V, si al fallecimiento del ejidatario resultan dos o m�s personas con derecho a heredar, los herederos gozar�n de tres meses a partir de la muerte del ejidatario para decidir qui�n, de entre ellos, conservar� los derechos ejidales. En caso de que no se pusieran de acuerdo, el tribunal agrario proveer� la venta de dichos derechos ejidales en subasta p�blica y repartir� el producto, por partes iguales, entre las personas con derecho a heredar. En caso de igualdad de posturas en la subasta tendr� preferencia cualquiera de los herederos.?

"?Art�culo 78. Los derechos de los ejidatarios sobre sus parcelas se acreditar�n con sus correspondientes certificados de derechos agrarios o certificados parcelarios, los cuales ostentar�n los datos b�sicos de identificaci�n de la parcela. Los certificados parcelarios ser�n expedidos de conformidad con lo dispuesto por el art�culo 56 de esta ley.

"?En su caso, la resoluci�n correspondiente del tribunal agrario har� las veces de certificado para los efectos de esta ley.?

"Conforme a esos art�culos, los ejidatarios tienen el derecho de designar a las personas que los sucedan en sus derechos sobre su parcela y los dem�s inherentes a su calidad de ejidatario; y cuando no existe esa designaci�n, la ley contempla esa transmisi�n de derechos a favor de las personas m�s cercanas a �l, en un orden de preferencia previamente establecido.

"De acuerdo con el art�culo 78 de esa legislaci�n, los derechos de los ejidatarios sobre sus parcelas se acreditan con los correspondientes certificados de derechos agrarios o certificados parcelarios, donde se asientan los datos de identificaci�n de aqu�llas.

"La interpretaci�n de esas normas lleva a una conclusi�n estricta, en el sentido de que s�lo pueden transmitirse por sucesi�n los derechos de los ejidatarios sobre las parcelas formalmente tituladas; sin embargo, surge una inquietud al pensar por qu� razones el sucesor designado por un ejidatario o elegido de acuerdo con el orden de preferencia establecido por la ley, no puede continuar en la posesi�n, uso y disfrute de la parcela o parcelas asignadas en forma econ�mica o de hecho al autor de la sucesi�n, si finalmente a trav�s de ese ejercicio puede obtenerse la titularidad de un derecho agrario.

"En el art�culo 2o. de la Ley Agraria se contempla la posibilidad de aplicar en forma supletoria la legislaci�n civil federal y, en su caso, mercantil, seg�n la materia de que se trate.

"El art�culo 1281 del C�digo Civil Federal dispone:

"?Art�culo 1281. Herencia es la sucesi�n en todos los bienes del difunto y en todos sus derechos y obligaciones que no se extinguen por la muerte.?

"Como puede observarse, son susceptibles de transmitir por herencia, los bienes del autor de la sucesi�n, as� como los derechos y obligaciones que no se extinguen por la muerte.

"Para estar en aptitud de establecer si la posesi�n de hecho puede transmitirse por herencia y en qu� supuestos, es conveniente consultar el Tomo II del Compendio de Derecho Civil, relativo a los bienes, derechos reales y sucesiones, correspondiente a la vig�sima quinta edici�n, donde el autor R.R.V., expuso:

"?4. Transmisi�n de la posesi�n. H.�ndonos referido a los derechos subjetivos transmisibles por herencia, nos resta tratar la transmisi�n de la posesi�n que no es en nuestro concepto un derecho subjetivo. Estimamos que la posesi�n no es un derecho real; pero implica un valor patrimonial. La posesi�n constituye un poder de hecho, no un poder jur�dico, lo que no impide que, adem�s del poder de hecho, se re�nan en el poseedor las caracter�sticas de un poder jur�dico determinado, o que la posesi�n exista simplemente por virtud del poder de hecho. De esta suerte puede coincidir el poder de hecho con el jur�dico, o no coincidir. En la posesi�n del ladr�n, s�lo encontramos un poder de hecho, en la del propietario, usufructuario o usuario, existe un poder de hecho y un poder jur�dico, pero no se tiene la posesi�n por el poder jur�dico pues, puede �ste faltar y se tendr� por la existencia del poder de hecho. No siendo �ste el lugar para estudiar detenidamente la naturaleza de la posesi�n, basta citar por ahora el art�culo que la define, siguiendo la doctrina objetiva postulada por Ihering, y reconocida en los c�digos alem�n y suizo. (Art. 790) �Es poseedor de una cosa el que ejerce sobre ella un poder de hecho, salvo lo dispuesto en el art�culo 793. Posee un derecho el que goza de �l�. La posesi�n como poder de hecho es transmisible por herencia y su estudio lo debemos separar de la transmisi�n de los derechos reales y especialmente, de la propiedad. En otras palabras, los herederos adquieren la posesi�n animus dominio de los bienes de la herencia, aun cuando no adquieran la propiedad, si este derecho real no existe en el patrimonio del de cujus. Si el autor de la sucesi�n no es propietario, sino simplemente poseedor de ciertos bienes en concepto de due�o, los herederos son adquirentes de la posesi�n. Contin�a �sta para todos los efectos legales, y pueden llegar a adquirir el dominio por prescripci�n, cont�ndose en el tiempo de �sta el plazo transcurrido durante la posesi�n del autor de la herencia. Cuando el derecho de propiedad sobre los bienes heredados existe en el patrimonio del causante, �ste se transmite a los herederos y, consecuentemente, la posesi�n. De lo expuesto se deduce que la transmisi�n de la posesi�n puede realizarse en forma aut�noma, como simple poder de hecho, sin que exista un dominio en el de cujus, o en forma derivada, como consecuencia de la transmisi�n de la propiedad.?

"En ese punto de vista se sostiene, en t�rminos generales, la posibilidad de transmitir por herencia una posesi�n de hecho, sin distinguir la causa que le d� origen, es decir, si es legal o no.

"Sin embargo, a juicio de este tribunal s�lo debe ser susceptible de transmitirse por herencia la posesi�n que surge de una causa legal, aquella cuyo ejercicio puede derivar en la titularidad de un derecho, porque s�lo en esos casos es justo y t�cnico que el sucesor conserve la posesi�n, el uso y disfrute que ejerci� el autor de la sucesi�n, pues de otra manera se privar�a a aqu�l de la posibilidad de adquirir un derecho agrario, cuya expectativa dej� latente el de cujus al morir.

"Es preciso aclarar, que la cita de ese comentario se realiz� con apoyo en la tesis 2a. LXIII/2001, de la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, publicada en la p�gina cuatrocientos cuarenta y ocho, T.X., mayo de 2001, Novena �poca, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, que dice:

"?DOCTRINA. PUEDE ACUDIRSE A ELLA COMO ELEMENTO DE AN�LISIS Y APOYO EN LA FORMULACI�N DE SENTENCIAS, CON LA CONDICI�N DE ATENDER, OBJETIVA Y RACIONALMENTE, A SUS ARGUMENTACIONES JUR�DICAS.? (se transcribe su texto).

"Por otra parte, es conveniente analizar el art�culo 56 de la Ley Agraria, as� como los numerales 3, 19, 29, 30, 31, 36 y 37 del Reglamento de la Ley Agraria en Materia de Certificaci�n de Derechos Ejidales y Titulaci�n de Solares, que dicen respectivamente:

"?Art�culo 56. La asamblea de cada ejido, con las formalidades previstas a tal efecto en los art�culos 24 a 28 y 31 de esta ley, podr� determinar el destino de las tierras que no est�n formalmente parceladas, efectuar el parcelamiento de �stas, reconocer el parcelamiento econ�mico o de hecho o regularizar la tenencia de los posesionarios o de quienes carezcan de los certificados correspondientes. Consecuentemente, la asamblea podr� destinarlas al asentamiento humano, al uso com�n o parcelarlas a favor de los ejidatarios. En todo caso, a partir del plano general del ejido que haya sido elaborado por la autoridad competente o el que elabore el Registro Agrario Nacional, proceder� como sigue:

"?I. Si lo considera conveniente, reservar� las extensiones de tierra correspondiente al asentamiento humano y delimitar� las tierras de uso com�n del ejido;

"?II. Si resultaren tierras cuya tenencia no ha sido regularizada o est�n vacantes, podr� asignar los derechos ejidales correspondientes a dichas tierras a individuos o grupos de individuos; y

"?III. Los derechos sobre las tierras de uso com�n se presumir�n concedidos en partes iguales, a menos que la asamblea determine la asignaci�n de proporciones distintas, en raz�n de las aportaciones materiales, de trabajo y financieras de cada individuo.

"?En todo caso, el Registro Agrario Nacional emitir� las normas t�cnicas que deber� seguir la asamblea al realizar la delimitaci�n de las tierras al interior del ejido y proveer� a la misma del auxilio que al efecto le solicite. El registro certificar� el plano interno del ejido, y con base en �ste, expedir� los certificados parcelarios o los certificados de derechos comunes, o ambos, seg�n sea el caso, a favor de todos y cada uno de los individuos que integran el ejido, conforme a las instrucciones de la asamblea, por conducto del comisariado o por el representante que se designe. Estos certificados deber�n inscribirse en el propio Registro Agrario Nacional.?

"?Art�culo 3o. Son tierras formalmente parceladas aquellas que han sido asignadas individualmente a los ejidatarios mediante:

"?I.R.�n agraria administrativa;

"?II.R.�n jurisdiccional, o

"?III.R.�n de la asamblea, de conformidad con lo establecido en el art�culo 56 de la ley.

"?Las dem�s tierras ejidales, independientemente del r�gimen de explotaci�n a que est�n sometidas, siempre que no se trate de tierras donde se ubique el poblado ejidal o que hayan sido expresamente destinadas por la asamblea al asentamiento humano, se considerar�n tierras no formalmente parceladas. El parcelamiento que exista en estas tierras, tendr� el car�cter de econ�mico o de hecho.?

"?Art�culo 19. La asamblea podr� realizar, en los t�rminos del art�culo 56 de la ley, las siguientes acciones sobre las tierras no formalmente parceladas:

"?I.D. al asentamiento humano, al uso com�n o al parcelamiento;

"?II. Reconocer el parcelamiento econ�mico o de hecho;

"?III. Regularizar la tenencia de los ejidatarios que por cualquier causa carezcan del certificado correspondiente;

"?IV. Regularizar la tenencia de los posesionarios, o

"?V. Efectuar su parcelamiento.

"?En todo caso, al realizar estas acciones la asamblea deber� respetar los derechos existentes sobre las tierras de que se trate.?

"?Art�culo 29. La asamblea al destinar tierras al parcelamiento, podr�:

"?I. Reconocer el parcelamiento econ�mico o de hecho, o

"?II. Parcelar las tierras en las que no exista ning�n tipo de parcelamiento.?

"?Art�culo 30. Cuando la asamblea reconozca el parcelamiento econ�mico o de hecho, proceder� a regularizar la tenencia de los ejidatarios. Asimismo, podr� reconocer a los posesionarios y regularizar su tenencia en los t�rminos del cap�tulo tercero del presente t�tulo.

"?Si resultaren tierras vacantes, podr� asignar los derechos ejidales a individuos o grupos de individuos.?

"?Art�culo 31. A partir del reconocimiento del parcelamiento econ�mico o de hecho, la asamblea realizar� la asignaci�n de parcelas de acuerdo con el procedimiento siguiente:

"?I. Se identificar�n las parcelas en el plano interno del ejido, en los t�rminos de lo dispuesto por las normas t�cnicas aplicables;

"?II. Se relacionar�n cada una de las parcelas con sus respectivos beneficiarios, y

"?III. El plano a que se refiere la fracci�n I de este art�culo ser� puesto a consideraci�n de la asamblea para su aprobaci�n, debi�ndose efectuar con base en el mismo las asignaciones correspondientes.?

"?Art�culo 36. La asamblea podr� regularizar la tenencia de los posesionarios, debiendo delimitar las parcelas de que se trate y solicitar al registro la expedici�n de los certificados correspondientes, una vez que se haya observado, en lo conducente, el procedimiento establecido en el art�culo 31 de este reglamento.?

"?Art�culo 37. Los posesionarios reconocidos por la asamblea tendr�n los derechos de uso y disfrute sobre las parcelas de que se trate, a menos que la asamblea decida otorgar derechos adicionales sobre las dem�s tierras o bienes del ejido.?

"Con base en el estudio de esas normas es posible determinar que dentro de un ejido pueden existir dos clases de parcelamiento:

"a) El formal, a trav�s del que se asigna individualmente a los ejidatarios su parcela mediante una resoluci�n agraria administrativa; una resoluci�n jurisdiccional o una determinaci�n de la asamblea, en t�rminos de lo dispuesto por el numeral 56 de la Ley Agraria; y,

"b) El denominado econ�mico o de hecho, constituido por las dem�s tierras ejidales, independientemente del r�gimen de explotaci�n a que est�n sometidas, siempre que no se trate de tierras donde se ubique el poblado ejidal o que hayan sido expresamente destinadas por la asamblea al asentamiento humano.

"El derecho sobre las tierras formalmente parceladas, se acredita a trav�s del certificado de derechos agrarios o del certificado parcelario, seg�n lo dispuesto en el art�culo 78 de la Ley Agraria y por disposici�n expresa del numeral 17 ib�dem son transmisibles por herencia.

"En cambio, en las tierras asignadas a los ejidatarios mediante un parcelamiento econ�mico o de hecho, a�n no existe la titularidad del derecho de posesi�n, uso y usufructo de aqu�llas, s�lo un poder de hecho y la posibilidad de que la asamblea lo reconozca y lleve a cabo la regularizaci�n respectiva.

"Sin embargo, la posesi�n, uso y usufructo de esas parcelas est� previsto en la ley y su titulaci�n no depende exclusivamente del ejidatario interesado, entonces, no ser�a justo ni t�cnico prohibir la transmisi�n de aqu�llos por herencia, en los mismos t�rminos y alcances que los ejerc�a el autor de la sucesi�n, con los mismos riesgos de no ser reconocidos y las mismas posibilidades de que s� lo sean y en futuro exista una titulaci�n de esos derechos a favor del sucesor.

"El parcelamiento de hecho generalmente constituye uno de los pasos a seguir para la regularizaci�n de la tenencia de la tierra; est� previsto en la ley, de manera que la posesi�n, uso y disfrute a que da lugar es legal, entonces, no existe raz�n para desconocer la posibilidad de transmitir el ejercicio de aqu�llos por medio de herencia.

"Ahora bien, en el presente caso, el cuestionamiento en el juicio de amparo radica en la negativa de la autoridad responsable de reconocer a la inconforme como sucesora del uso de la parcela asignada de hecho al autor de la sucesi�n.

"En la sentencia recurrida, el se�or Juez de Distrito consider�, en esencia, que en el juicio sucesorio agrario s�lo son susceptibles de transmitirse por herencia los derechos agrarios legalmente reconocidos al titular de la sucesi�n; sin embargo, este tribunal no comparte ese criterio respetable, por las razones expuestas con anterioridad.

Entonces, es posible determinar que el acto reclamado infringe en perjuicio de la recurrente las garant�as de legalidad y seguridad jur�dicas contenidas en los art�culos 14 y 16 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, por ese motivo, procede revocar la sentencia impugnada y conceder el amparo solicitado, para el efecto de que el tribunal responsable deje insubsistente el acto reclamado y pronuncie uno nuevo, en el que, con plenitud de jurisdicci�n, valore las pruebas tendentes a demostrar el origen de la parcela en conflicto y resuelva el asunto de acuerdo con el criterio establecido en esta ejecutoria, pues s�lo de esa manera podr� restituir a la quejosa en el pleno goce de las garant�as individuales violadas, como lo previene el numeral 80 de la Ley de Amparo.

CUARTO

Por su parte, el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Tercer Circuito, al resolver el juicio de amparo directo 12/97, promovido por V.A.�a Zaragoza y C.B.S.�nchez, en sesi�n de veinte de febrero de mil novecientos noventa y siete, en relaci�n con el tema materia de la presente contradicci�n de tesis, sostuvo:

"IV. Es sustancialmente fundado y preponderante, el concepto de violaci�n en el que los ahora quejosos aducen que el tribunal responsable obr� contra derecho, al determinar en su sentencia que se adjudicaran a la aqu� tercera perjudicada, a trav�s del juicio sucesorio en cuesti�n, los derechos agrarios que en vida pertenecieron al de cujus J.B.S.�nchez, as� como que le fuera expedido el correspondiente certificado de derechos agrarios, ya que como �ste no ten�a legalmente reconocidos tales derechos, no pod�an ser materia de sucesi�n.

"En efecto, los art�culos 12, 14, 15, 16, 17 y 18 de la Ley Agraria, respectivamente dicen:

"?Art�culo 12. Son ejidatarios los hombres y las mujeres titulares de derechos ejidales.?. ?Art�culo 14. Corresponde a los ejidatarios el derecho de uso y disfrute sobre sus parcelas, los derechos que el reglamento interno de cada ejido les otorgue sobre las dem�s tierras ejidales y los dem�s que legalmente les correspondan.?. ?Art�culo 15. Para poder adquirir la calidad de ejidatario se requiere: I. Ser mexicano mayor de edad o de cualquier edad si tiene familia a su cargo o se trate de heredero deejidatario; y II. Ser avecindado del ejido correspondiente, excepto cuando se trate de un heredero, o cumplir con los requisitos que establece cada ejido en su reglamento interno.?. ?Art�culo 16. La calidad de ejidatario se acredita: I. Con el certificado de derechos agrarios expedido por autoridad competente; II. Con el certificado parcelario o de derechos comunes; o III. Con la sentencia o resoluci�n relativa del Tribunal Agrario.?. ?Art�culo 17. El ejidatario tiene la facultad de designar a quien deba sucederle en sus derechos sobre la parcela y en los dem�s inherentes a su calidad de ejidatario, para lo cual bastar� que el ejidatario formule una lista de sucesi�n en la que consten los nombres de las personas y el orden de preferencia conforme al cual deba hacerse la adjudicaci�n de derechos a su fallecimiento. Para ello podr� designar al c�nyuge, a la concubina o concubinario en su caso, a uno de los hijos, a uno de los ascendientes o a cualquier otra persona. La lista de sucesi�n deber� ser depositada en el Registro Agrario Nacional o formalizada ante fedatario p�blico. Con las mismas formalidades podr� ser modificada por el propio ejidatario, en cuyo caso ser� v�lida la de fecha posterior.?. ?Art�culo 18. Cuando el ejidatario no haya hecho designaci�n de sucesores, o cuando ninguno de los se�alados en la lista de herederos pueda heredar por imposibilidad material o legal, los derechos agrarios se transmitir�n de acuerdo con el siguiente orden de preferencia: I.A. c�nyuge; II. A la concubina o concubinario; III. A uno de los hijos del ejidatario; IV. A uno de sus ascendientes; y V. A cualquier otra persona de las que dependan econ�micamente de �l. En los casos a que se refieren las fracciones III, IV y V, si al fallecimiento del ejidatario resultan dos o m�s personas con derecho a heredar, los herederos gozar�n de tres meses a partir de la muerte del ejidatario para decidir qui�n, de entre ellos, conservar� los derechos ejidales. En caso de que no se pusieran de acuerdo, el tribunal agrario proveer� la venta de dichos derechos ejidales en subasta p�blica y repartir� el producto, por partes iguales, entre las personas con derecho a heredar. En caso de igualdad de posturas en la subasta tendr� preferencia cualquiera de los herederos.?

"Ahora bien, de la interpretaci�n arm�nica y sistematizada de dichos preceptos, se arriba a la conclusi�n de que, ciertamente, s�lo pueden ser materia de sucesi�n los derechos agrarios legalmente reconocidos al ejidatario, ya que la ley se�ala: que son ejidatarios los hombres y las mujeres titulares de derechos ejidales; que la calidad de ejidatario se acredita con el certificado de derechos agrarios expedido por autoridad competente, con el certificado parcelario, de derechos comunes o con la sentencia o resoluci�n relativa del tribunal agrario; que el ejidatario, es decir, quien sea titular de derechos ejidales, lo cual se demuestra con aquellos certificados o con la sentencia o resoluci�n correspondiente del tribunal agrario, tiene la facultad de designar a quien deba sucederle en sus derechos sobre la parcela y en los dem�s inherentes a su calidad de ejidatario, para lo cual bastar� que formule una lista de sucesi�n en la que consten los nombres de las personas y el orden de preferencia conforme al que deba hacerse la adjudicaci�n de derechos a su fallecimiento, para lo cual podr� designar al c�nyuge, a la concubina o concubinario en su caso, a uno de los hijos, a uno de los ascendientes o a cualquier otra persona; y, que cuando el ejidatario no haya hecho designaci�n de sucesores, o cuando ninguno de los herederos se�alados en la lista pueda heredar por imposibilidad material o legal, los derechos agrarios se transmitir�n de acuerdo al orden que el art�culo 18 de la referida Ley Agraria establece.

"Como puede verse, s�lo son susceptibles de transmitirse por herencia, los derechos agrarios legalmente reconocidos, esto es, los que pertenecen a quienes sean titulares de derechos ejidales, lo cual se acredita con los respectivos certificados de derechos agrarios, comunales, o con la sentencia o resoluci�n del tribunal agrario.

"Sin embargo, dado que en el juicio sucesorio agrario de donde emana la sentencia reclamada, ni siquiera existe controversia acerca de que el de cujus ten�a legalmente reconocidos los derechos que pudo haberle generado la posesi�n que mantuvo en vida sobre la unidad de dotaci�n en controversia, puesto que la aqu� tercera perjudicada, inclusive reconoce que aqu�l no tuvo t�tulo alguno al respecto, es claro que esos derechos, de acuerdo con lo antes precisado, no pueden ser legalmente materia de sucesi�n.

"Consecuentemente, como el tribunal responsable consider� lo contrario, esto es, que los derechos posesorios ejidales, aun cuando no hayan sido legalmente reconocidos, son susceptibles de ser transmitidos por herencia, es incuestionable que transgredi� en perjuicio de los ahora quejosos, las garant�as de seguridad jur�dica establecidas por los art�culos 14 y 16 constitucionales, al no haberse plegado a lo que sobre el punto controvertido mandan las citadas disposiciones de la Ley Agraria.

"En esas relatadas condiciones, lo que procede es conceder el amparo solicitado, para el efecto de que el citado tribunal agrario deje insubsistente la sentencia reclamada, y en su lugar emita otra en la que determine que los susodichos derechos posesorios que en vida tuvo J.B. S�nchez, no pueden ser materia de sucesi�n y, en consecuencia, decida la litis agraria que le fue planteada.

En virtud de que el aludido concepto de violaci�n acarrea la insubsistencia de la sentencia reclamada, es innecesario hacer el estudio de los restantes.

De las consideraciones que sustentan la ejecutoria anterior, se origin� la tesis aislada cuyo rubro, texto y datos de identificaci�n a continuaci�n se precisan:

"JUICIO SUCESORIO AGRARIO, S�LO PUEDEN SER MATERIA DEL, LOS DERECHOS AGRARIOS LEGALMENTE RECONOCIDOS. De la interpretaci�n arm�nica y sistem�tica de los art�culos 12, 14, 15, 16, 17 y 18 de la Ley Agraria, publicada en el Diario Oficial de la Federaci�n el veintis�is de febrero de mil novecientos noventa y dos, que entr� en vigor a partir del d�a siguiente, se concluye que s�lo son susceptibles de transmitirse por herencia los derechos agrarios legalmente reconocidos, es decir, los que pertenecen a quienes sean titulares de derechos ejidales, lo cual se acredita con los respectivos certificados de derechos agrarios, parcelario o de derechos comunes, expedidos por autoridad competente, o con la sentencia o resoluci�n relativa del Tribunal Agrario, ya que tales preceptos, respectivamente, se�alan: que son ejidatarios los hombres y las mujeres titulares de derechos ejidales; que la calidad de ejidatario se acredita con el certificado de derechos agrarios expedido por autoridad competente, con el certificado parcelario o de derechos comunes, o con la sentencia o resoluci�n del tribunal agrario; que el ejidatario tiene la facultad de designar a quien deba sucederle en sus derechos sobre la parcela y en los derechos inherentes a su calidad de ejidatario, para lo cual bastar� que formule una lista de sucesi�n en la que consten los nombres de las personas y el orden de preferencia conforme al que deba hacerse la adjudicaci�n de derechos a su fallecimiento, para lo cual podr� designar al c�nyuge, a la concubina o concubinario, en su caso, a uno de los hijos, a uno de los ascendientes o a cualquier otra persona; y que cuando el ejidatario no haya hecho designaci�n de sucesores, o cuando ninguno de los herederos se�alados en la lista pueda heredar por imposibilidad material o legal, los derechos agrarios se transmitir�n de acuerdo con el orden que el art�culo 18 de la referida Ley Agraria establece. Por tanto, el Tribunal Unitario Agrario responsable actu� incorrectamente al determinar que los derechos posesorios ejidales son susceptibles de transmitirse por herencia, aun cuando no hayan sido legalmente reconocidos." (Novena �poca. Instancia: Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Tercer Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta. Tomo V, mayo de 1997. Tesis III.1o.A.40 A. P�gina 637).

QUINTO

El an�lisis de las resoluciones transcritas revela la existencia de la contradicci�n de tesis denunciada.

Con el prop�sito de corroborar tal aserto, es pertinente precisar los supuestos esenciales que conforman el marco f�ctico dentro del cual se emitieron las determinaciones opositoras, de los cuales destaca que:

  1. El Tribunal Colegiado del Vig�simo Quinto Circuito emiti� su criterio al resolver un amparo en revisi�n en el que:

    1. La quejosa P.D.�nguez R�os, reclam� la resoluci�n dictada por el Tribunal Unitario Agrario responsable en las diligencias de jurisdicci�n voluntaria que la misma promovi�, en la parte que "no la reconoci� como sucesora de los derechos de la parcela de aproximadamente ocho hect�reas ... que seg�n refiri� ten�a en posesi�n la extinta ejidataria Felipa Dom�nguez R�os", con base en que "en la constancia de vigencia de derechos agrarios, expedida por el Delegado Estatal del Registro Agrario Nacional... se se�ala que a la extinta ejidataria... s�lo se le asign� el 0.269% de aprovechamiento sobre las tierras de uso com�n ... Se dejan a salvo los derechos de P.D.�nguez R�os, con respecto a la parcela que menciona".

    2. En la sentencia recurrida el Juez de Distrito determin� negar el amparo solicitado, por advertir que "aun cuando en el procedimiento natural se acredita la existencia de la parcela de que se trata, lo cierto es que no existe certificado de derechos parcelarios que ampare la designaci�n a la de cujus, pues como ya se dijo, s�lo son susceptibles de transmitirse por herencia los derechos agrarios legalmente reconocidos, es decir, los que pertenecen a quienes sean titulares de derechos ejidales".

    3. Al conocer del recurso de revisi�n interpuesto por la quejosa en contra de la determinaci�n anterior, el aludido Tribunal Colegiado analiz� lo dispuesto en los art�culos 17, 18 y 78 de la Ley Agraria, de cuya interpretaci�n dedujo que "lleva a una conclusi�n estricta, en el sentido de que s�lo pueden trasmitirse por sucesi�n los derechos de los ejidatarios sobre las parcelas formalmente tituladas; sin embargo, surge una inquietud al pensar por qu� razones el sucesor designado por un ejidatario o elegido de acuerdo con el orden de preferencia establecido por la ley, no puede continuar en la posesi�n, uso y disfrute de la parcela o parcelas asignadas en forma econ�mica o de hecho al autor de la sucesi�n, si finalmente a trav�s de ese ejercicio puede obtenerse la titularidad de un derecho agrario", y a fin de resolver lo conducente, esencialmente, acudi� a lo dispuesto en los art�culos 56 de la Ley Agraria y 3, 19, 29, 30, 31, 36 y 37 de su Reglamento en Materia de Certificaci�n de Derechos Ejidales y Titulaci�n de Solares, para sostener lo siguiente:

    ? Conforme al estudio de las normas en cita "es posible determinar que dentro de un ejido pueden existir dos clases de parcelamiento", a saber, el formal por el que se asigna individualmente a los ejidatarios su parcela mediante una resoluci�n agraria administrativa o jurisdiccional o una determinaci�n de la asamblea en t�rminos del art�culo 56 de la Ley Agraria, y el parcelamiento econ�mico o de hecho, constituido por las dem�s tierras ejidales, independientemente del r�gimen de explotaci�n a que est�n sometidas, siempre que no se trate de tierras donde se ubique el poblado ejidal o que en forma expresa hayan sido destinadas por la asamblea al asentamiento humano.

    ? El derecho sobre las tierras formalmente parceladas se acredita a trav�s del certificado de derechos agrarios o del certificado parcelario, en t�rminos de lo dispuesto en el art�culo 78 de la Ley Agraria, y son transmisibles por herencia conforme a la disposici�n expresa del numeral 17 del mismo ordenamiento.

    ? Respecto de las tierras asignadas a los ejidatarios mediante un parcelamiento econ�mico o de hecho, s�lo existe "un poder de hecho y la posibilidad de que la asamblea lo reconozca y lleve a cabo la regularizaci�n respectiva".

    ? Bajo ese contexto, concluy�, que si la posesi�n, uso y usufructo de las parcelas asignadas mediante el parcelamiento econ�mico o de hecho est� previsto en la ley y su titulaci�n no depende exclusivamente del ejidatario interesado "no ser�a justo ni t�cnico prohibir la transmisi�n de aquellos por herencia, en los mismos t�rminos y alcances que los ejerc�a el autor de la sucesi�n, con los mismos riesgos de no ser reconocidos y las mismas posibilidades de que s� lo sean y en lo futuro exista una titulaci�n de esos derechos a favor del sucesor", es decir, el referido parcelamiento, generalmente, "constituye uno de los pasos a seguir para la regularizaci�n de la tenencia de la tierra; est� previsto en la ley, de manera que la posesi�n, uso y disfrute a que da lugar es legal, entonces, no existe raz�n para desconocer la posibilidad de transmitir el ejercicio de aquellos por medio de herencia".

  2. Por su parte, el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Tercer Circuito, conoci� de un juicio de amparo directo en el que:

    1. Los quejosos reclamaron la sentencia dictada por el Tribunal Unitario Agrario responsable, mediante la que resolvi� desconocerles los derechos posesorios que dijeron tener sobre una parcela, respecto de la que reconoci� a la tercero perjudicada como sucesora de los derechos agrarios que pertenecieron a su finado esposo, por estimar acreditados los requisitos establecidos en el art�culo 18 de la Ley Agraria y, no obstante que "el finado no era ejidatario reconocido por alguna autoridad competente", ya que "�ste era reconocido por la asamblea de ejidatarios como campesino en posesi�n y usufructo de su parcela", es decir, que en autos qued� plenamente acreditado que aqu�l "es posesionario legalmente reconocido por la asamblea y que la actora es la c�nyuge sup�rstite", por lo que reconoci� a �sta el derecho a suceder los derechos posesionarios de m�rito "y la correspondiente adjudicaci�n de la parcela motivo del juicio sucesorio".

    2. El Tribunal Colegiado citado analiz� la legalidad de la determinaci�n anterior, a la luz de lo establecido en los art�culos 12, 14, 15, 16, 17 y 18 de la Ley Agraria, de cuya interpretaci�n arrib� a la conclusi�n de que "s�lo pueden ser materia de la sucesi�n los derechos agrarios legalmente reconocidos al ejidatario, ya que de la interpretaci�n arm�nica y sistematizada de los referidos preceptos legales, se desprende que:

    ? Son ejidatarios los hombres y las mujeres titulares de derechos ejidales; que la calidad de ejidatario se acredita con el certificado de derechos agrarios expedido por autoridad competente, con el certificado parcelario, de derechos comunes o con la sentencia o resoluci�n relativa del tribunal agrario; que el ejidatario, es decir, quien sea titular de derechos ejidales ... tiene la facultad de designar a quien deba sucederle en sus derechos sobre la parcela y en los dem�s inherentes a su calidad de ejidatario, para lo cual bastar� que formule una lista de sucesi�n en la que consten los nombres de las personas y el orden de preferencia conforme al que deba hacerse la adjudicaci�n de derechos a su fallecimiento ... y que cuando el ejidatario no haya hecho designaci�n de sucesores, o cuando ninguno de los herederos se�alados en la lista pueda heredar por imposibilidad material o legal, los derechos agrarios se transmitir�n de acuerdo al orden establecido en el art�culo 18 de la referida Ley Agraria.

    ? En esa medida, estim� violatoria de garant�as la sentencia reclamada, en cuanto declar� procedente la transmisi�n por herencia de derechos ejidales que no hab�an sido legalmente reconocidos al de cujus, ya que de conformidad con los preceptos legales en cita "s�lo son susceptibles de transmitirse por herencia, los derechos agrarios legalmente reconocidos, esto es, los que pertenecen a quienes sean titulares de derechos ejidales".

    Ahora bien, al tenor de dichos supuestos debe estimarse que existe la contradicci�n de tesis denunciada, toda vez que los mencionados Tribunales Colegiados de Circuito, al resolver los asuntos a que antes se hace referencia, examinaron cuestiones jur�dicas esencialmente iguales, esto es, la transmisi�n por herencia de derechos de posesi�n, usufructo y goce de una parcela ejidal, sin que el autor de la sucesi�n contara con la titularidad de ese derecho; cuesti�n que fue objeto de an�lisis conforme a la legislaci�n agraria en vigor, a fin de determinar si tales derechos posesorios son susceptibles o no de transmitirse por herencia, a cuyo respecto adoptaron criterios discrepantes con motivo de diversas interpretaciones jur�dicas de los mismos elementos de conocimiento, al establecer, uno de ellos, que con independencia de que son materia de sucesi�n agraria los derechos de los ejidatarios sobre sus parcelas formalmente tituladas, trat�ndose de tierras asignadas mediante el parcelamiento econ�mico o de hecho, tambi�n es posible jur�dicamente transmitir los derechos posesorios que derivan de esa asignaci�n, aun cuando el autor de la sucesi�n carezca de la titularidad de ese derecho y solamente cuente con un poder de hecho, pues de otra manera se privar�a al presunto heredero de la posibilidad de adquirir un derecho que es legal y que constituye uno de los pasos a seguir para la regularizaci�n de la tenencia de la tierra, de ah� que no exista raz�n para desconocer o prohibir su transmisi�n por herencia; mientras que el otro �rgano jurisdiccional adopt� una posici�n contraria, al determinar que exclusivamente pod�an ser materia de sucesi�n los derechos agrarios legalmente reconocidos, es decir, los que pertenecen a quienes son titulares de derechos ejidales.

    Luego, existe la contradicci�n de criterios en t�rminos de lo establecido en la tesis de jurisprudencia cuyo rubro, texto y datos de identificaci�n son los que a continuaci�n se precisan:

    "CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos." (Novena �poca. Instancia: Pleno. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta. Tomo: XIII, abril de 2001. Tesis P./J. 26/2001. P�gina 76).

    En esa tesitura, partiendo del contexto f�ctico y jur�dico antes rese�ado, en el caso se satisfacen los requisitos necesarios para resolver la presente contradicci�n de tesis, a fin de determinar si en materia agraria son susceptibles de transmitirse por herencia, exclusivamente, los derechos agrarios que pertenecen a los ejidatarios que son titulares de los mismos, o si tambi�n pueden ser materia de la sucesi�n, los derechos posesorios sobre tierras asignadas a quienes no tienen esa calidad, mediante un parcelamiento econ�mico o de hecho.

SEXTO

De conformidad con los argumentos que a continuaci�n se exponen, el criterio que debe prevaler con el car�cter de jurisprudencia es el que emite esta Segunda Sala, el que coincide en lo esencial con el del Primer Tribunal Colegiado enMateria Administrativa del Tercer Circuito.

Para estar en condiciones de llegar a una conclusi�n sobre el tema a dilucidar, relativo a determinar si en materia agraria son susceptibles de transmitirse por herencia, exclusivamente, los derechos agrarios que pertenecen a los ejidatarios que son titulares de los mismos, o si tambi�n pueden ser materia de la sucesi�n, los derechos posesorios sobre tierras asignadas mediante un parcelamiento econ�mico o de hecho, es conveniente realizar las siguientes precisiones:

La sucesi�n en materia agraria se instituy� solamente a favor de los ejidatarios y comuneros, a quienes el legislador ordinario otorg� la facultad de designar al heredero que debe sucederle en sus derechos agrarios o comunales (sucesi�n testamentaria), o bien, conforme al orden de preferencia en que los mismos se transmitir�n en caso de que no realice la designaci�n de sucesores (sucesi�n leg�tima), en la inteligencia de que carece de trascendencia jur�dica que en la regulaci�n de tal instituci�n no se incluya a los comuneros, ya que en lo conducente les son aplicables las disposiciones relativas, de conformidad con lo dispuesto en el art�culo 107 de la Ley Agraria.

En el caso, �nicamente se har� referencia a los ejidatarios, dada la materia de la presente contradicci�n de tesis.

Para obtener la calidad de ejidatario se requiere: 1. Ser mexicano mayor de edad o de cualquier edad si tiene familia a su cargo, o se trate de heredero de ejidatario; y 2. Ser avecindado del respectivo ejido, hecha excepci�n del heredero o, en su caso, cumplir con los requisitos que establezca el reglamento interno del ejido.

Lo antes precisado deriva de las disposiciones constitucionales y legales siguientes:

Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos

"Art�culo 27. ...

"VII. Se reconoce la personalidad jur�dica de los n�cleos de poblaci�n ejidales y comunales y se protege su propiedad sobre la tierra, tanto para el asentamiento humano como para actividades productivas.

"...

"La ley, con respeto a la voluntad de los ejidatarios y comuneros para adoptar las condiciones que m�s les convengan en el aprovechamiento de sus recursos productivos, regular� el ejercicio de los derechos de los comuneros sobre la tierra y de cada ejidatario sobre su parcela. Asimismo establecer� los procedimientos por los cuales ejidatarios y comuneros podr�n asociarse entre s�, con el Estado o con terceros y otorgar el uso de sus tierras; y, trat�ndose de ejidatarios, transmitir sus derechos parcelarios entre los miembros del n�cleo de poblaci�n; igualmente fijar� los requisitos y procedimientos conforme a los cuales la asamblea ejidal otorgar� al ejidatario el dominio sobre su parcela. En caso de enajenaci�n de parcelas se respetar� el derecho de preferencia que prevea la ley.

"Dentro de un mismo n�cleo de poblaci�n, ning�n ejidatario podr� ser titular de m�s tierra que la equivalente al 5% del total de las tierras ejidales. En todo caso, la titularidad de tierras en favor de un solo ejidatario deber� ajustarse a los l�mites se�alados en la fracci�n XV.

La asamblea general es el �rgano supremo del n�cleo de poblaci�n ejidal o comunal, con la organizaci�n y funciones que la ley se�ale. El comisariado ejidal o de bienes comunales, electo democr�ticamente en los t�rminos de la ley, es el �rgano de representaci�n del n�cleo y el responsable de ejecutar las resoluciones de la asamblea. ...

Ley Agraria

"Art�culo 12. Son ejidatarios los hombres y las mujeres titulares de derechos ejidales."

"Art�culo 14. Corresponde a los ejidatarios el derecho de uso y disfrute sobre sus parcelas, los derechos que el reglamento interno de cada ejido les otorgue sobre las dem�s tierras ejidales y los dem�s que legalmente les correspondan."

"Art�culo 15. Para poder adquirir la calidad de ejidatario se requiere:

"I. Ser mexicano mayor de edad o de cualquier edad si tiene familia a su cargo o se trate de heredero de ejidatario; y

"II. Ser avecindado del ejido correspondiente, excepto cuando se trate de un heredero, o cumplir con los requisitos que establezca cada ejido en su reglamento interno."

"Art�culo 16. La calidad de ejidatario se acredita:

"I. Con el certificado de derechos agrarios expedido por autoridad competente;

"II. Con el certificado parcelario o de derechos comunes; o

"III. Con la sentencia o resoluci�n relativa del tribunal agrario."

"Art�culo 17. El ejidatario tiene la facultad de designar a quien deba sucederle en sus derechos sobre la parcela y en los dem�s inherentes a su calidad de ejidatario, para lo cual bastar� que el ejidatario formule una lista de sucesi�n en la que consten los nombres de las personas y el orden de preferencia conforme al cual deba hacerse la adjudicaci�n de derechos a su fallecimiento. Para ello podr� designar al c�nyuge, a la concubina o concubinario en su caso, a uno de los hijos, a uno de los ascendientes o a cualquier otra persona.

"La lista de sucesi�n deber� ser depositada en el Registro Agrario Nacional o formalizada ante fedatario p�blico. Con las mismas formalidades podr� ser modificada por el propio ejidatario, en cuyo caso ser� v�lida la de fecha posterior."

"Art�culo 18. Cuando el ejidatario no haya hecho designaci�n de sucesores, o cuando ninguno de los se�alados en la lista de herederos pueda heredar por imposibilidad material o legal, los derechos agrarios se transmitir�n de acuerdo con el siguiente orden de preferencia:

"I.A. c�nyuge;

"II. A la concubina o concubinario;

"III. A uno de los hijos del ejidatario;

"IV. A uno de sus ascendientes; y

"V. A cualquier otra persona de las que dependan econ�micamente de �l. ..."

Art�culo 19. Cuando no existan sucesores, el tribunal agrario proveer� lo necesario para que se vendan los derechos correspondientes al mejor postor, de entre los ejidatarios y avecindados del n�cleo de poblaci�n de que se trate. El importe de la venta corresponder� al n�cleo de poblaci�n ejidal.

Del contexto constitucional y legal antes rese�ado, se desprende que los ejidos son los que tienen la propiedad de las tierras que les han sido dotadas o de las que hubieren adquirido por cualquier otro t�tulo, siendo los ejidatarios a quienes se les otorg� el derecho de uso y usufructo de las mismas, as� como de los dem�s que les corresponden conforme a la ley.

Asimismo, de las disposiciones en cita se infiere que el legislador ordinario instituy� la sucesi�n agraria, �nicamente respecto de los ejidatarios a quienes confiri� la potestad de designar al heredero que debe sucederle en sus derechos agrarios, sin que esa calidad pueda confundirse con la del campesino aspirante a serlo, como pueden ser los avecindados, ya que �stos no son titulares de derechos agrarios, como s� lo son aqu�llos.

La titularidad de los derechos agrarios de los ejidatarios comprende:

? El derecho de uso y disfrute sobre sus parcelas.

? Los derechos que el reglamento interno de cada ejido les otorgue sobre las dem�s tierras ejidales; y,

? Los dem�s derechos agrarios que legalmente les correspondan en su calidad de ejidatario.

En esa tesitura, cabe precisar que lo �nico que puede transmitirse por sucesi�n en la materia de que se trata son los derechos agrarios que asisten a los ejidatarios, derivados directamente de la Constituci�n y de la Ley Agraria, puesto que as� dej� plasmada su voluntad el legislador al regular dicha instituci�n en aquellas normas que, exclusivamente, rigen para los ejidatarios, cuya calidad les permite transmitir por sucesi�n los derechos agrarios que en t�rminos de lo antes puntualizado, no s�lo comprenden el derecho de uso y disfrute sobre sus parcelas, sino tambi�n los que el reglamento interno del ejido les otorgue sobre las dem�s tierras ejidales y los que legalmente les correspondan en su calidad de ejidatario.

Bajo ese contexto, es dable concluir que solamente los derechos agrarios que el ejidatario transmite por sucesi�n est�n regidos por la ley de la materia, por cuya raz�n los derechos distintos de los agrarios que adquiera un ejidatario, dentro o fuera del ejido, son transmisibles por herencia conforme a las reglas del derecho com�n, supuesto en el que se encuentran, entre otros, los relativos a las parcelas sobre las que, por autorizaci�n de la asamblea, los ejidatarios adquieren el dominio pleno en t�rminos de lo dispuesto en la fracci�n IX del art�culo 23 de la Ley Agraria, as� como cualesquiera otros bienes o derechos regidos por el derecho com�n.

Establecido lo anterior, y en relaci�n con la materia de la presente contradicci�n de tesis, cabe se�alar que los derechos posesorios sobre tierras asignadas a quienes no tienen la calidad de ejidatarios, mediante un parcelamiento econ�mico o de hecho, legalmente, no son susceptibles de transmitirse por herencia en t�rminos de las disposiciones de la ley de la materia que regulan dicha instituci�n.

En efecto, los avecindados son aspirantes a ejidatarios que pueden obtener, por acuerdo de la asamblea general de ejidatarios, la asignaci�n de una parcela, pero esta asignaci�n, por s� misma, no les confiere la calidad de ejidatarios ni, por ende, los derechos agrarios de que �stos son titulares, ya que para ello la propia Ley Agraria regula los requisitos que deben reunir para que la asamblea los acepte con la calidad de ejidatarios, como deriva del criterio sustentado por esta Segunda Sala en las tesis que llevan por rubro, texto y datos de identificaci�n, los siguientes:

"AVECINDADOS. COMPETE A LA ASAMBLEA DE EJIDATARIOS SU RECONOCIMIENTO Y EN CASO DE NEGATIVA, EL AFECTADO PUEDE DEMANDAR A DICHO �RGANO INTERNO ANTE EL TRIBUNAL UNITARIO COMPETENTE (INTERPRETACI�N DE LOS ART�CULOS 13 DE LA LEY AGRARIA Y 18, F.V., DE LA LEY ORG�NICA DE LOS TRIBUNALES AGRARIOS). Si se toma en cuenta que los avecindados pueden ser aspirantes a ejidatarios y que tendr�n derecho a ser reconocidos como tales quienes satisfagan los requisitos de ser mexicanos, mayores de edad y con residencia m�nima de un a�o en las tierras del n�cleo de poblaci�n, demostrando que se ha trabajado en ellas; y, por otra parte, que la atribuci�n encomendada a los �rganos jurisdiccionales en materia agraria debe ser compatible con la naturaleza del ejido y de las funciones atribuidas a los �rganos internos de �ste, es procedente concluir que la solicitud de reconocimiento de avecindado prevista en el art�culo 13 de la Ley Agraria debe presentarse y ventilarse ante la asamblea general de ejidatarios, la que como m�ximo �rgano interno del ejido tiene facultades para determinar el destino de las tierras que no est�n formalmente parceladas, efectuar y reconocer el parcelamiento econ�mico o de hecho, regularizar la tenencia de los posesionarios o de quienes carezcan de los certificados correspondientes; y s�lo en caso de una resoluci�n desfavorable, el interesado podr� hacer valer sus derechos en la v�a jurisdiccional ante el Tribunal Unitario Agrario competente, que conforme al art�culo 18, fracci�n VI, de la Ley Org�nica de los Tribunales Agrarios, tiene facultades para conocer de las controversias en materia agraria entre ejidatarios, comuneros, posesionarios o avecindados entre s�, as� como las que se susciten entre �stos y los �rganos del n�cleo de poblaci�n, de tal manera que s�lo en caso de que la asamblea niegue el derecho al interesado, �ste tiene acci�n para demandar a dicho �rgano ante el Tribunal Unitario Agrario, el que puede, v�lidamente darle la raz�n; as� debe entenderse el art�culo 13 de la Ley Agraria, cuando establece que el reconocimiento de avecindado proviene de la asamblea o del tribunal agrario competente; lo contrario implicar�a contravenir el principio general de derecho que establece que donde la ley no distingue, no se debe distinguir (ubi lex non distinguit nec nos dintinguere debemus)." (Novena �poca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta. Tomo XIV, octubre de 2001. Tesis 2a./J. 47/2001. P�gina 365).

"EJIDOS. LOS AVECINDADOS EN �L, SON SUJETOS RECONOCIDOS DE DERECHO AGRARIO Y DE LA CLASE CAMPESINA, AL LADO DE LOS EJIDATARIOS Y COMUNEROS, DE ACUERDO CON LA LEY AGRARIA. Del art�culo 13 de la Ley Agraria se desprende que el car�cter de avecindado de un n�cleo ejidal o comunal, se encuentra determinado por la concurrencia de ciertos requisitos equivalentes a la capacidad agraria individual, como son: a) Ser mexicano; b) M. de edad; c) Con residencia m�nima de un a�o en las tierras del n�cleo de poblaci�n; y d) Contar con el reconocimiento de la asamblea ejidal o del tribunal agrario. Satisfechos estos requisitos, por disposici�n del mismo art�culo 13, el avecindado goza de diversos derechos, entre otros, el de adquirir la calidad de ejidatario (art�culo 15, fracci�n II); el de adquirir los derechos parcelarios de ejidatarios del mismo n�cleo de poblaci�n (art�culo 80) y parcelas comunitarias (art�culo 101); el de ser preferido para comprar derechos agrarios provenientes de un titular fallecido sin que existan sucesores (art�culo 19) y para recibir tierras de uso com�n del n�cleo de poblaci�n (art�culo 57, fracciones II y III); adem�s, el de gozar del derecho del tanto respecto de la primera enajenaci�n de parcelas sobre las que se hubiere adoptado el dominio pleno (art�culo 84) y ser sujeto de derechos y obligaciones conforme al reglamento interno del ejido (art�culo 74). Con relaci�n a la defensa de sus intereses goza a su vez del derecho de que los tribunales agrarios unitarios conozcan y resuelvan las controversias que tenga con otros avecindados o con ejidatarios, comuneros y posesionarios, y de las omisiones de la Procuradur�a Agraria que le causen perjuicio, ejercitando la acci�n agraria gen�rica (art�culos 163 de la citada ley y 18, fracci�n VI, de la Ley Org�nica de los Tribunales Agrarios), as� como el de ser asistido y defendido por la Procuradur�a Agraria (art�culo 135). Es significativo que la propia Ley Agraria propicia la existencia de los avecindados en tanto que, por una parte, en su art�culo 68, establece que los aspirantes a recibir la calidad de avecindados tienen el derecho de adquirir un solar de los excedentes en la zona de urbanizaci�n del poblado y, por otra, en el art�culo 13 engendra la acci�n de reconocimiento del car�cter de avecindado ante el tribunal agrario, al se�alar ?... que han sido reconocidos como tales por la asamblea ejidal o el tribunal agrario competente ...?. En ese orden de ideas, resulta inconcuso que los avecindados son aspirantes a ejidatarios o comuneros, pues satisfechos los requisitos que les dan el car�cter de avecindados, que son equivalentes a los de capacidad agraria individual, tienen un derecho preferente para convertirse en tales, de surtirse alguno de los supuestos establecidos al respecto en la ley de la materia. Lo anterior demuestra que la Ley Agraria no s�lo reconoce la existencia de los avecindados, como la abrogada Ley de Reforma Agraria, sino que va m�s all�, pues reglamenta su condici�n sujet�ndola al reconocimiento de la asamblea ejidal o del tribunal agrario competente, adem�s de otorgarles un lugar dentro del n�cleo de poblaci�n y la correspondiente protecci�n mediante la precisi�n de derechos y obligaciones propios, acordes con el nuevo sistema agrario, convirti�ndolos en sujetos reconocidos de derecho agrario y de la clase campesina, al lado de los ejidatarios y comuneros." (Novena �poca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta. Tomo X, julio de 1999. Tesis 2a. XCVIII/99. P�gina 365).

Luego, si un avecindado que no ha obtenido la calidad de ejidatario, es poseedor de una fracci�n de terreno dentro del ejido, es claro que los derechos derivados de esa posesi�n no est�n comprendidos dentro de la sucesi�n en materia agraria, siendo similar la situaci�n de quien es reconocido por la asamblea como posesionario de tierras ejidales.

Debe significarse que desde la �poca en que estuvo vigente el C�digo Agrario hasta la actual Ley Agraria, la sucesi�n en materia agraria siempre ha regido para los ejidatarios, a cuyo respecto son ilustrativas las tesis en las que se trat� el tema de los derechos agrarios materia de la sucesi�n en esas distintas �pocas, que a continuaci�n se identifican:

"PARCELAS EJIDALES, TRANSMISI�N HEREDITARIA DE LAS. El C�digo Agrario vigente, sin olvidar las normas respectivas del C�digo Civil, cuando �ste tiene aplicaci�n federal, ha establecido un sistema especial por cuanto a testar, sin desconocer el principio de libre testamentificaci�n, sin duda como un medio de facilitar a los titulares de las parcelas el ejercicio del acto mediante el cual designan heredero o herederos; pero sin que de tal circunstancia se pueda establecer, que un titular de una parcela se vea restringido a mantener indebidamente la validez de la designaci�n que una vez hizo a favor de determinada persona o personas, sino que puede posteriormente, sea en el propio certificado de derechos agrarios o empleando los procedimientos establecidos en el C�digo Civil, designar a su sucesor o sucesores. Sin embargo, cuando ha habido designaci�n en el certificado de derechos agrarios y se presenta diverso documento posterior a la designaci�n de heredero contenida en el aludido certificado, debe establecerse el valor legal de ese medio de expresar la sucesi�n y sustituci�n en la posesi�n de la parcela correspondiente; y si la parte quejosa ha presentado una certificaci�n expedida por un delegado municipal, en copia fotost�tica y pretende darle el car�cter de testamento hecho en su favor por el due�o de la parcela, debe decirse, al respecto, que un documento de esa �ndole y en esas condiciones, carente de autenticidad, no puede considerarse como testamento y s�lo debe interpretarse como una certificaci�n hecha por quienes lo suscriben." (Quinta �poca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n. Tomo CXIV. P�gina 250).

"SUCESORES DE DERECHOS AGRARIOS. APLICACI�N DE LA LEY FEDERAL DE REFORMA AGRARIA, CUANDO EL TITULAR FALLECI� DURANTE SU VIGENCIA, NO SE HIZO LA DESIGNACI�N CORRESPONDIENTE Y EXISTEN DOS O M�S PERSONAS CON DERECHO A LA SUCESI�N EN EL MISMO GRADO DE PREFERENCIA. El derecho a heredar o suceder al titular de derechos agrarios que establec�a el art�culo 82 de la anterior Ley Federal de Reforma Agraria, subsiste, pero con cambios importantes en la nueva Ley Agraria en su numeral 18, pues aqu�l dispon�a que cuando resultaban dos o m�s personas con derecho a heredar, la asamblea de ejidatarios ten�a la facultad de opinar qui�n de entre los herederos deber�a ser el sucesor, quedando a cargo de la C.�n Agraria Mixta la resoluci�n definitiva; en cambio, en el art�culo 18 de la nueva Ley Agraria, para el mismo supuesto se establece un procedimiento diferente para dar soluci�n al conflicto, determin�ndose que, en principio, los sucesores gozar�n de tres meses a partir de la muerte del ejidatario titular para decidir qui�n, de entre ellos, conservar� los derechos ejidales y, en defecto de lo anterior, el tribunal agrario proveer� la venta de los derechos en subasta p�blica, debiendo repartir el producto por partes iguales entre los sucesores. Esto se traduce en considerar que lo previsto por el art�culo 82 de la Ley Federal de Reforma Agraria no es s�lo de naturaleza procesal, sino tambi�n de car�cter sustantivo, pues si el fallecimiento del ejidatario acaeci� cuando estaba vigente la Ley Federal de Reforma Agraria, �sta es la aplicable a fin de definir qui�n ser� el titular de los derechos ejidales, para lo cual se llevar� a cabo el procedimiento que la norma en comento prev� porque, en su esencia, no implica la instauraci�n de un mero procedimiento sino la adjudicaci�n de derechos, consistentes en que la asamblea deber� emitir la opini�n de qui�n de entre las personas con igual grado de preferencia es el sucesor, para lo cual queda a cargo del Tribunal UnitarioAgrario (en sustituci�n de la extinta C.�n Agraria Mixta), emitir la resoluci�n definitiva dentro del plazo de treinta d�as. Si dentro de los treinta d�as siguientes, el sucesor renuncia formalmente a los derechos, deber� hacerse una nueva adjudicaci�n, conforme al orden de preferencia prescrito por la ley. Tanto la opini�n que emita la asamblea como la resoluci�n que dicte el Tribunal Unitario Agrario, deber�n atender a la capacidad de los sujetos para obtener una unidad de dotaci�n y a los �rdenes de preferencia y exclusi�n, previstos por la Ley Federal de Reforma Agraria." (Novena �poca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta. Tomo X, julio de 1999. Tesis 2a./J. 71/99. P�gina 286).

"DERECHOS AGRARIOS. PARA SU TRANSMISI�N POR SUCESI�N TESTAMENTARIA BASTA SEGUIR EL PROCEDIMIENTO ADMINISTRATIVO QUE ESTABLECEN EL ART�CULO 17 DE LA LEY AGRARIA Y LOS DIVERSOS NUMERALES DEL REGLAMENTO INTERIOR DEL REGISTRO AGRARIO NACIONAL.-De conformidad con lo dispuesto en los art�culos 17 de la Ley Agraria; 72 a 74 del Reglamento Interior del Registro Agrario Nacional, en vigor hasta el nueve de abril de mil novecientos noventa y siete; y 9o., 13 y 84 a 88 del Reglamento Interior del Registro Agrario Nacional, vigente a partir del diez de abril de mil novecientos noventa y siete, para la transmisi�n y titulaci�n de bienes, derechos y obligaciones en materia agraria por sucesi�n testamentaria, basta seguir las etapas del procedimiento administrativo previsto en los ordenamientos mencionados, a saber: a) Que el ejidatario haya hecho designaci�n de sucesores de sus derechos en una lista en la que consten los nombres de las personas y el orden de preferencia conforme al cual se deba hacer la adjudicaci�n de derechos a su fallecimiento; b) Que esa lista se inscriba y deje en dep�sito del Registro Agrario Nacional, lo que supone que �ste verific� la autenticidad de la firma y la huella digital del ejidatario o comunero, o que se formalice ante fedatario p�blico; c) Que al fallecer el ejidatario o comunero, dicha dependencia, a petici�n de quien acredite tener inter�s jur�dico, consulte en el archivo de la delegaci�n de que se trate y, de ser necesario, en el archivo central, si el titular de los derechos realiz� el dep�sito de la lista de sucesi�n, en caso afirmativo, el registrador, ante la presencia del interesado y de por lo menos dos testigos de asistencia, abrir� el sobre en el que se contiene la lista de sucesores e informar� el nombre de la persona designada; d) Que �sta se presente; e) Que se asienten los datos en el folio correspondiente, de manera que quede as� inscrita la transmisi�n de derechos agrarios por sucesi�n y formalizada su adjudicaci�n; y f) Que el Registro Agrario Nacional expida el o los certificados respectivos, autorizados y firmados por la autoridad facultada para ello." (Novena �poca. Instancia: Segunda Sala. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta. Tomo XV, marzo de 2002. Tesis 2a./J. 20/2002. P�gina 197).

En esas condiciones, es dable concluir que los derechos derivados de la posesi�n de tierras ejidales por quienes carecen de la calidad de ejidatarios, no est�n comprendidos dentro de la sucesi�n en materia agraria y, por ende, no son susceptibles de transmitirse conforme a las normas que regulan esa instituci�n, misma que solamente rige para los ejidatarios, a quienes el legislador ordinario otorg� la facultad de designar al heredero que debe sucederle en sus derechos agrarios (sucesi�n testamentaria), o bien, conforme al orden de preferencia en que los mismos se transmitir�n en caso de que no realice la designaci�n de sucesores (sucesi�n leg�tima), en la inteligencia de que los derechos agrarios que asisten a los ejidatarios, no s�lo comprenden el derecho de uso y disfrute sobre sus parcelas, sino tambi�n los que el reglamento interno del ejido les otorgue sobre las dem�s tierras ejidales y los que legalmente les correspondan en su calidad de ejidatario.

En atenci�n a lo antes considerado, esta Segunda Sala establece, de conformidad con lo dispuesto en el art�culo 192 de la Ley de Amparo, que debe prevalecer con car�cter jurisprudencial el criterio que aqu� se sustenta, el cual queda redactado con el rubro y texto siguientes:

SUCESI�N EN MATERIA AGRARIA. S�LO COMPRENDE LOS DERECHOS AGRARIOS DE LOS EJIDATARIOS Y NO LA POSESI�N QUE EJERCEN QUIENES NO TIENEN ESE CAR�CTER.-De los art�culos 27 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos y 17, 18 y 19 de la Ley Agraria, se advierte que el legislador ordinario instituy� la sucesi�n en materia agraria �nicamente respecto de los ejidatarios, a quienes confiri� la potestad de designar a la persona que debe sucederlos y lo �nico que pueden transmitirles son los derechos agrarios que les asisten, los cuales no s�lo comprenden el derecho de uso y disfrute sobre sus parcelas, sino tambi�n los que el reglamento interno del ejido les otorgue sobre las dem�s tierras ejidales y los que legalmente les correspondan por tener esa calidad; de ah� que los derechos distintos de los agrarios que adquiera un ejidatario, dentro o fuera del ejido, son transmisibles conforme a las reglas del derecho com�n. Ahora bien, los derechos posesorios sobre tierras asignadas a quienes no tienen la calidad de ejidatarios como resultado de un parcelamiento econ�mico o de hecho, legalmente no son susceptibles de transmitirse por herencia en t�rminos de las disposiciones de la ley de la materia que regulan dicha instituci�n. Luego, si un avecindado que no ha obtenido la calidad de ejidatario es poseedor de una fracci�n de terreno dentro del ejido, es claro que los derechos derivados de esa posesi�n no est�n comprendidos dentro de la sucesi�n en materia agraria, siendo similar la situaci�n de quien es reconocido por la asamblea como posesionario de tierras ejidales.

Por lo expuesto y fundado, se

resuelve:

PRIMERO

Existe la contradicci�n de tesis entre las sustentadas por el Tribunal Colegiado del Vig�simo Quinto Circuito y el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Tercer Circuito, a que se refiere este fallo.

SEGUNDO

En t�rminos del �ltimo considerando de la presente resoluci�n, debe prevalecer con car�cter jurisprudencial el criterio que sustenta esta Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n.

Notif�quese y c�mplase; rem�tase al Semanario Judicial de la Federaci�n, la tesis de jurisprudencia que se sustenta en la presente resoluci�n, para los efectos establecidos en el art�culo 195, fracciones I y II, de la Ley de Amparo; env�ese testimonio de la misma a los Tribunales Colegiados de Circuito que participaron en esta contradicci�n para los efectos legales correspondientes y, en su oportunidad, arch�vese este expediente como asunto concluido.

As� lo resolvi� la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros: M.B.L.R., G.D.G.�ngora P., S.S.A.A., G.I.O.M. y presidente J.D.R.. Fue ponente el se�or M.G.I.O.M..