Ejecutoria num. 1a./J. 15/2005 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26824200

Ejecutoria num. 1a./J. 15/2005 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 15/2005
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Marzo de 2005
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 109/2004-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL TERCER CIRCUITO, PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO QUINTO CIRCUITO Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL TERCER CIRCUITO.DESPOJO. PARA QUE SE ACTUALICE LA FURTIVIDAD, COMO ELEMENTO NORMATIVO DE AQUÉL, ES IRRELEVANTE QUE EL OBJETO MATERIAL DEL DELITO ESTÉ O NO VIGILADO POR SU PROPIETARIO O POSEEDOR.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 109/2004-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL TERCER CIRCUITO, PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO DEL D�CIMO QUINTO CIRCUITO Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL TERCER CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

TERCERO

Las consideraciones del Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito, al resolver el cinco de abril de dos mil uno, el amparo directo n�mero 68/2001, son fundamentalmente las siguientes:

IV. ... Ahora bien, como ya se dijo, la sentencia que se examina resulta violatoria de las garant�as del quejoso, y para llegar a esta conclusi�n es pertinente establecer lo que jur�dicamente debe entenderse por ?furtivamente?. Inicialmente debe decirse que tal t�rmino constituye un elemento normativo (de valoraci�n cultural) que debe ser apreciado por la autoridad judicial para determinar si la conducta asumida por el sujeto activo del delito ten�a como finalidad que se produjese furtivamente. Por otra parte, el t�rmino en estudio es de uso com�n, por lo que se le debe dar la connotaci�n que el com�n de las personas le atribuye. Gramaticalmente (Diccionario de la Lengua Espa�ola, Real Academia Espa�ola, vig�sima primera edici�n, tomo I, abril 1992, p�g. 1006) significa: (del lat. Furtivus) Adj. Que se hace a escondidas y como a hurto. 2. D�cese del que caza, pesca o hace le�a en finca ajena, a hurto de su due�o. La significaci�n gramatical nos da la idea de que lo furtivo se produce cuando el sujeto activo realiza la acci�n a escondidas, oculto, sigilosamente, de forma inadvertida o procurando no ser descubierto por quien realiza una actividad vigilante para evitar que se produzca la conducta que el sujeto activo realiza en esos t�rminos. Puede decirse entonces que lo furtivo implica necesariamente la coexistencia simult�nea de dos actividades: la primera, de un sujeto vigilante que tiende a evitar que se realice una actividad por un tercero no deseada. Y por otra parte, la conducta que se hace en forma de hurto, a escondidas, sigilosamente por parte de quien pretende burlar la conducta vigilante. No puede entenderse, consecuentemente, que haya furtividad de un sujeto cuando no existe la correspondiente actividad de cuidado o de vigilancia o cuando la conducta es permitida y, desde luego, no se requiere el ocultamiento o lo escondido. Tal concepto traducido a la significaci�n que debe otorg�rsele como elemento normativo del tipo penal en estudio, implica que para que exista furtividad en el despojo requiere correlativamente la existencia de una conducta de vigilancia o de cuidado por parte del poseedor del inmueble, la cual no debe de ser o entenderse como formal, sino que tal vigilancia o cuidado debe materializarse en actos positivos que impliquen no solamente la ocupaci�n del inmueble, sino de aquellos tendientes a evitar que sea ocupado por un tercero sin su consentimiento. Los problemas posesorios tienen soluciones tanto a trav�s de la legislaci�n privada como a trav�s del derecho punitivo. Ahora bien, para distinguir cu�ndo un conflicto posesorio debe ser resuelto por una u otra legislaci�n, es importante atender a las conductas ilegales establecidas por el legislador en uno u otro ordenamiento jur�dico, y hecho lo cual advertiremos que la conducta regulada por el C�digo Penal resulta m�s compleja que la del derecho privado y m�s peligrosa o grave para los intereses de la colectividad. Esto es as�, en virtud de que el art�culo 262 del C�digo Penal para el Estado de Jalisco, establece en su tipo no s�lo la ocupaci�n del inmueble o del derecho real de propia autoridad, sino que se requiere que esa ocupaci�n sea valorada por la autoridad judicial para ser catalogada como producida a trav�s de la violencia f�sica o moral, o furtivamente o empleando amenazas o enga�o; esto es, que a diferencia de los conflictos posesorios regulados por el derecho civil, debe atenderse a una calificaci�n de la conducta que produce la ocupaci�n en los t�rminos exigidos por el legislador para separar de la legislaci�n privada y reservarla a la penal, s�lo aquellas que revelen una mayor peligrosidad (uso de violencia o amenazas) o sagacidad (furtividad o enga�o) por parte de su autor y que, por ende, causa un mayor peligro para la sociedad y requiere de la mayor intervenci�n represiva del Estado para prevenir ese tipo de conductas a trav�s de una sanci�n de naturaleza penal a su autor por la conducta calificada que produce la posesi�n. Conforme a tal interpretaci�n no es aceptable que la conducta furtiva se pueda producir cuando el inmueble se encuentra abandonado o cuando simplemente sus poseedores no realizan conductas positivas de vigilancia o de cuidado para evitar que un tercero los perturbe o despoje de sus leg�timos derechos sobre el bien inmueble, y por igual raz�n, debe concluirse que si los poseedores formales del inmueble se encuentran ausentes sin procurar de alguna manera la ejecuci�n por su cuenta de actos de vigilancia o de cuidado no es posible que la ocupaci�n en esas circunstancias se pueda producir furtivamente, pues no existe ninguna conducta de vigilancia o de cuidado que burlar por parte del sujeto activo.

Similares consideraciones a las anteriores fueron sostenidas por el Tribunal Colegiado de referencia, al resolver el primero de junio de dos mil uno, el amparo en revisi�n 51/2001, generando con ambos precedentes la siguiente tesis:

"Novena �poca

"Instancia: Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XIV, noviembre de 2001

"Tesis: III.1o.P.35 P

"P�gina: 509

"FURTIVIDAD. SU CONCEPTO EN EL DELITO DE DESPOJO (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE JALISCO). El art�culo 262 del C�digo Penal para el Estado de Jalisco establece en el tipo penal de despojo, no s�lo que la ocupaci�n de un inmueble o de un derecho real sea de propia autoridad, sino que se requiere que esa ocupaci�n sea valorada por la autoridad judicial para ser catalogada como producida a trav�s de la violencia f�sica o moral, o furtivamente, o empleando amenazas o enga�o; esto es, que a diferencia de los conflictos posesorios regulados por el derecho civil, debe atenderse a una calificaci�n de la conducta que produce la ocupaci�n, en los t�rminos exigidos por el legislador para separar de la legislaci�n privada (civil) y reservar a la penal s�lo aquellas que revelen una mayor peligrosidad (uso de violencia o amenazas) o sagacidad (furtividad o enga�o) por parte de su autor y que, por ende, causan un mayor peligro para la sociedad y requieren de la mayor intervenci�n represiva del Estado para prevenir ese tipo de conductas, a trav�s de una sanci�n de naturaleza penal a su autor por la conducta calificada que produce la posesi�n. Ahora bien, el concepto de furtividad es de uso com�n, por lo que se le debe dar la connotaci�n que el com�n de las personas le atribuye; luego, el Diccionario de la Lengua Espa�ola, de la Real Academia Espa�ola, respecto de la palabra furtivo dice: ?(Del lat. Furtivus) Adj. Que se hace a escondidas y como a hurto. 2. D�cese del que caza, pesca o hace le�a en finca ajena, a hurto de su due�o.?. Conforme a tal interpretaci�n, se requiere necesariamente la coexistencia simult�nea de dos actividades: la primera de un sujeto vigilante que tiende a evitar que se realice una actividad por un tercero no deseada; y, por otra parte, la conducta que se hace en forma de hurto, a escondidas, sigilosamente por parte de quien pretende burlar la conducta vigilante. No puede entonces entenderse que haya furtividad cuando no existe la correspondiente actividad de cuidado o de vigilancia o cuando la conducta es permitida y desde luego no se requiere el ocultamiento o lo escondido. Por tanto, no es aceptable que la conducta furtiva se pueda producir cuando el inmueble se encuentra abandonado, o cuando simplemente sus poseedores no realizan conductas positivas de vigilancia o de cuidado, para evitar que un tercero los perturbe o despoje de sus leg�timos derechos sobre el bien inmueble; conductas que no deben ser o entenderse como formales, sino que deben materializarse en actos positivos que impliquen no solamente la ocupaci�n del inmueble, sino aquellos tendientes a evitar que sea ocupado por un tercero sin su consentimiento; por tal raz�n, debe concluirse que si los poseedores formales del inmueble se encuentran ausentes, sin procurar de alguna manera la ejecuci�n por su cuenta de actos de vigilancia o de cuidado, no es posible que la ocupaci�n, en esas circunstancias, se pueda producir furtivamente, pues no existe ninguna conducta de vigilancia o de cuidado que burlar por parte del sujeto activo; de ah� que la furtividad a que se refiere el il�cito en comento, debe entenderse como lo que se hace a escondidas, tomado en forma clandestina, con la finalidad de que no pueda percatarse el ofendido del momento de la ocupaci�n y oponerse a su realizaci�n.

"A. directo 68/2001. 5 de abril de 2001. Unanimidad de votos. Ponente: A.C.O.. Secretario: F.J.R.G..

A. en revisi�n 51/2001. 1o. de junio de 2001. Unanimidad de votos. Ponente: A.G.C.P.. Secretaria: L.M.�a A.C.�s.

CUARTO

Las consideraciones del Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Quinto Circuito, al resolver el tres de agosto de dos mil cuatro, el amparo en revisi�n n�mero 254/2004, son fundamentalmente las siguientes:

CUARTO. ... No es obst�culo para arribar a la anterior conclusi�n, el contenido de la tesis III.1o.P.35 P, del Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito, que a su favor invoca el recurrente, cuyo rubro es: ?FURTIVIDAD. SU CONCEPTO EN EL DELITO DE DESPOJO (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE JALISCO).?, y la cual se encuentra visible en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, T.X., noviembre de 2001, p�gina 509, Novena �poca, la cual dispone como requisitos para acreditar la furtividad: 1) la existencia de un sujeto vigilante que tiende a evitar que se realice una actividad por un tercero no deseada; y, 2) que la conducta se haga en forma de hurto, a escondidas, sigilosamente por parte de quien pretende burlar la conducta del vigilante; criterio que este tribunal no comparte, en virtud de que para que se configure el elemento de la furtividad no se requiere que el sujeto pasivo se encuentre al pendiente o vigilando que no se realice una conducta delictiva en su contra, sino �nicamente que esa actividad se realice a escondidas y como a hurto, de modo que quien puede disponer de �l no se d� cuenta, tal como lo se�ala la propia definici�n del Diccionario de la Lengua Espa�ola de la Real Academia Espa�ola, a que se hace referencia en la propia tesis invocada por el recurrente, la cual se�ala que ?furtivo? significa: ?Que se hace a escondidas y como a hurto. 2. D�cese del que caza, pesca o hace le�a en finca ajena, a hurto de un due�o?; en consecuencia, y conforme a los razonamientos que han quedado expresados anteriormente, y con fundamento en lo dispuesto en los art�culos 196, fracci�n III y 197-A de la Ley de A., procede denunciar ante la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, la posible contradicci�n del criterio sostenido por este tribunal, con la tesis III.1o.P.35 P, del Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito, antes mencionada.

QUINTO

Las consideraciones del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito, al resolver el seis de junio de dos mil cuatro, el amparo en revisi�n n�mero 155/2004, son fundamentalmente las siguientes:

V. ... Es infundado lo que alega la inconforme en el sentido de que la finca estaba abandonada, sin ning�n impedimento para su libre acceso, no es una circunstancia que le favorezca, en la medida que para acreditar los elementos del delito de despojo cometido por furtividad, no se requiere que el ofendido hubiere tenido el inmueble habitado, vigilado o cuidado de alguna forma para evitar la ocupaci�n il�cita, como enseguida se ver�. En primer t�rmino, debe establecerse que, en general, la descripci�n objetiva del il�cito tiene como n�cleo la determinaci�n del tipo por el empleo de un verbo principal, el que en el caso del delito de despojo consiste en ocupar o usar. Sin embargo, el elemento objetivo de ese injusto presenta referencias en relaci�n con los medios y el objeto. En cuanto a los medios, la norma prev� que la acci�n principal (ocupar o usar) se realice haciendo violencia f�sica o moral, o furtivamente, o empleando amenazas o enga�o. Luego, la acci�n furtiva constituye lo que tambi�n se conoce como medio comisivo del delito, el que alude a una conducta o una circunstancia de la que se vale el agente para ejecutar la acci�n principal. En ese orden de ideas, al ser la acci�n furtiva un medio comisivo del despojo, su realizaci�n y consumaci�n es imputable s�lo al agente, de la que precisamente se vale para ocupar de propia autoridad, como en la especie sucedi�, un bien inmueble que no le pertenece, sin que para ello importe la postura que hubiere tenido la v�ctima en relaci�n con el bien ocupado, ya sea habit�ndolo o vigil�ndolo, en la medida de que quien ejecuta el medio de comisi�n es precisamente el primero. Tal consideraci�n es v�lida partiendo incluso de la definici�n com�n del adverbio ?furtivamente?. Dicho adverbio equivale a ?ocultamente?, lo que a su vez se concibe como con secreto y sin que se entienda ni perciba o escondidamente, sin ser visto ni o�do. De tal forma que la acci�n furtiva es aquella que se hace a escondidas, para lo cual es evidente que no se requiere ning�n tipo de intervenci�n de quien se quiere ocultar o esconder la conducta, sino que, por el contrario, el ejecutor de la acci�n aprovecha algunas omisiones del sujeto contra el que se dirige que le permiten ocultarla o esconderla a sus sentidos para que no la perciba ni la conozca; de ah� que el hecho de que el ofendido no hubiere tenido vigilado, cuidado o habitado el inmueble, lejos de ser un factor que impida tener por actualizada la acci�n furtiva, constituyen las omisiones que la quejosa aprovech� para que el ofendido no conociera de su actuar il�cito en relaci�n con el inmueble de su propiedad, esto es, para proceder furtivamente.

SEXTO

Con el prop�sito de verificar si en el presente caso existe contradicci�n entre los criterios sustentados por los Tribunales Colegiados de referencia, se tiene presente el contenido de la jurisprudencia siguiente:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XIII, abril de 2001

"Tesis: P./J. 26/2001

"P�gina: 76

CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de A., cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

As�, se tiene que el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito, en resumen, estima que el concepto de furtividad como elemento normativo del delito de despojo, atendiendo al Diccionario de la Lengua Espa�ola de la Real Academia Espa�ola, requiere necesariamente la coexistencia simult�nea de un sujeto vigilante que tiende a evitar que se realice una actividad no deseada, y que la conducta t�pica se despliegue en forma de hurto, a escondidas, sigilosamente por el sujeto activo, no pudiendo entonces entenderse que haya furtividad cuando no existe la correspondiente actividad de cuidado o de vigilancia.

Por su parte, el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Quinto Circuito, en esencia, considera que para que se configure el elemento de la furtividad no se requiere que el sujeto pasivo se encuentre al pendiente o vigilando que no se realice una conducta delictiva en su contra, sino �nicamente que esa actividad se realice a escondidas y como a hurto, de modo que quien puede disponer del objeto material del delito no se d� cuenta.

Y en lo que hace al Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito, fundamentalmente argument� que la acci�n furtiva es aquella que se hace a escondidas, para lo cual es evidente que no se requiere ning�n tipo de intervenci�n de quien se quiere ocultar o esconder la conducta, sino que, por el contrario, el ejecutor de la acci�n aprovecha algunas omisiones del sujeto contra el que se dirige que le permiten ocultarla o esconderla a sus sentidos para que no la perciba ni la conozca.

De lo expuesto se advierte:

  1. Que al resolver asuntos similares puestos a su consideraci�n, los �rganos colegiados examinaron la misma cuesti�n jur�dica, es decir, si para que exista furtividad, como elemento normativo del delito de despojo, es necesario o no que el objeto material del delito est� vigilado por parte del propietario o poseedor del mismo.

    Y si bien es cierto que los Tribunales Colegiados analizaron diferentes ordenamientos jur�dicos, en tanto que el Primero y Segundo Tribunales Colegiados en Materia Penal del Tercer Circuito interpretaron el art�culo 262, fracci�n I, p�rrafo primero, del C�digo Penal para el Estado de Jalisco, y el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Quinto Circuito precis� el alcance del art�culo 226, fracci�n I, del C�digo Penal para el Estado de Baja California, tambi�n lo es que ambos ordenamientos contienen los mismos elementos.

    En efecto, el art�culo 262, fracci�n I, p�rrafo primero, del C�digo Penal para el Estado de Jalisco, dice lo siguiente:

    Art�culo 262. Se impondr�n de tres meses a tres a�os de prisi�n y multa por el importe de dos a doce d�as de salario: I.A. que, de propia autoridad y haciendo violencia f�sica o moral, o furtivamente, o empleando amenazas o enga�o, ocupe o use un inmueble o un derecho real que no le pertenezca.

    Por su parte, el art�culo 226, fracci�n I, del C�digo Penal para el Estado de Baja California, reza:

    Art�culo 226. Tipo y Punibilidad. Se aplicar� de uno a seis a�os de prisi�n y hasta doscientos d�as de multa: I.A. que de propia autoridad y haciendo uso de violencia o furtivamente, ocupe un inmueble ajeno o haga uso de �l, o de un derecho real que no le pertenezca.

    Como puede apreciarse, ambas normas interpretadas contienen los mismos elementos, sobre todo el de la furtividad, que fue el se precis� por los Tribunales Colegiados de referencia.

  2. Que la diferencia de criterios se presenta en las consideraciones de las resoluciones respectivas.

  3. Que los criterios provienen del examen de los mismos elementos, pues los Tribunales Colegiados al ocuparse del estudio del elemento de la furtividad en el delito de despojo, arribaron a diferentes conclusiones.

    De todo lo que se lleva dicho, se llega a la conclusi�n de que en este caso s� existe contradicci�n de tesis, consistente en determinar si para que exista furtividad, como elemento normativo del delito de despojo, es necesario o no que el objeto material del delito est� vigilado por parte del propietario o poseedor del mismo.

    No es obst�culo a lo anterior, la circunstancia de que los criterios en contraposici�n no constituyan jurisprudencia, porque los art�culos 107, fracci�n XIII, p�rrafos primero y tercero, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de A., queestablecen el procedimiento para resolverla no imponen dicho requisito.

    En relaci�n con este punto, cobra aplicaci�n la jurisprudencia sustentada por el Tribunal Pleno, que es la siguiente:

    "Novena �poca

    "Instancia: Pleno

    "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

    "Tomo: XIII, abril de 2001

    "Tesis: P./J. 27/2001

    "P�gina: 77

    CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA QUE PROCEDA LA DENUNCIA BASTA QUE EN LAS SENTENCIAS SE SUSTENTEN CRITERIOS DISCREPANTES.-Los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal, 197 y 197-A de la Ley de A. establecen el procedimiento para dirimir las contradicciones de tesis que sustenten los Tribunales Colegiados de Circuito o las S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n. El vocablo ?tesis? que se emplea en dichos dispositivos debe entenderse en un sentido amplio, o sea, como la expresi�n de un criterio que se sustenta en relaci�n con un tema determinado por los �rganos jurisdiccionales en su quehacer legal de resolver los asuntos que se someten a su consideraci�n, sin que sea necesario que est� expuesta de manera formal, mediante una redacci�n especial, en la que se distinga un rubro, un texto, los datos de identificaci�n del asunto en donde se sostuvo y, menos a�n, que constituya jurisprudencia obligatoria en los t�rminos previstos por los art�culos 192 y 193 de la Ley de A., porque ni la Ley Fundamental ni la ordinaria establecen esos requisitos. Por tanto, para denunciar una contradicci�n de tesis, basta con que se hayan sustentado criterios discrepantes sobre la misma cuesti�n por S. de la Suprema Corte o Tribunales Colegiados de Circuito, en resoluciones dictadas en asuntos de su competencia.

S�PTIMO

Debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia, el criterio sustentado por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en t�rminos de las consideraciones siguientes:

Como ya qued� establecido, la presente contradicci�n de tesis consiste en determinar si para que exista furtividad, como elemento normativo del delito de despojo, es necesario o no que el objeto material del delito est� vigilado por parte del propietario o poseedor del mismo.

Al respecto, se tiene que la doctrina penal, en general, acepta que la furtividad consiste en una maniobra oculta o clandestina para ocupar o usar el objeto material del delito, lo que implica que el uso u ocupaci�n furtiva del mismo se realiza cuando el propietario o poseedor se encuentra ausente y el sujeto activo se aprovecha o se vale de dicha circunstancia.

En otras palabras, que por furtividad debe entenderse la ocupaci�n sin derecho de un inmueble ajeno, en ausencia de quien legalmente pueda impedirlo, o sea, sin el conocimiento del propietario o poseedor, es decir, que tal elemento normativo del delito de despojo consiste en la ocupaci�n de un inmueble sin autorizaci�n del propietario o poseedor, llevada a cabo a escondidas por el sujeto activo, con la finalidad de que el sujeto pasivo no pueda percatarse del momento de la ocupaci�n y, por ende, no se oponga a su realizaci�n.

Al respecto, es de tenerse en cuenta el siguiente criterio:

"Sexta �poca

"Instancia: Primera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Volumen: XII, Segunda Parte

"P�gina: 117

"DESPOJO (FURTIVIDAD).-La furtividad implica una oculta o clandestina maniobra desplegada en la ocupaci�n del inmueble, eludiendo el conocimiento de la misma a la parte ofendida.

A. directo 2604/56. C.O.�n T.. 20 de julio de 1957. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: G.R. de Ch�vez.

De lo anterior, se deduce que la furtividad utilizada por el sujeto activo del delito de despojo para desplegar la conducta t�pica, ocurre en funci�n del sujeto pasivo o del ofendido exclusivamente, de ah� que sea irrelevante, para efecto de la existencia de tal elemento normativo, el que alguna otra persona se entere de la existencia de la conducta en cuesti�n, siendo al respecto aplicable el siguiente criterio:

"Quinta �poca

"Instancia: Sala Auxiliar

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: CXXIII

"P�gina: 905

"DESPOJO DE INMUEBLE (FURTIVIDAD).-La Suprema Corte ha sostenido que en la ocupaci�n de un inmueble concurre el elemento relativo a furtividad, si sin conocimiento del ofendido se apodera el reo del inmueble, no obstante que, a la vista de otras personas haya realizado la ocupaci�n, que la furtividad del acto cometido por el agente del delito debe entenderse en relaci�n con quien ten�a la posesi�n del bien.

A. penal directo 4103/49. Laguna A. y coags. 15 de febrero de 1955. Unanimidad de cinco votos. La publicaci�n no menciona el nombre del ponente.

En tales condiciones, es evidente que el hecho de que el objeto material del delito est� o no vigilado por parte del propietario o poseedor del mismo, es irrelevante para la existencia de la furtividad, como elemento normativo del delito de despojo, en tanto que dicho elemento adquiere relevancia s�lo respecto del sujeto pasivo del delito, ante cuya ausencia se despliega la conducta t�pica.

Al respecto es aplicable, en la parte relativa, el siguiente criterio:

"Quinta �poca

"Instancia: Primera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: XCV

"P�gina: 579

"DESPOJO DE INMUEBLE, DELITO DE.-Si el quejoso confes� haber ocupado un terreno sin autorizaci�n y a sabiendas que es de la propiedad de los Ferrocarriles Nacionales, construyendo durante las horas del d�a y sin ocultarse de nadie, un tejab�n para destinarlo a su habitaci�n, y cuando se trat� de despojarlo, pidi� ayuda a un comit� posesionario, logrando permanecer en el lugar; debe decirse que cometi� el delito de despojo del inmueble, aunque sostenga que en la ocupaci�n del terreno no emple� violencia f�sica ni moral, ni amenaza o enga�o, ni que hubo furtividad porque la construcci�n del tejab�n la hizo sin ocultarse a plena luz del d�a; porque tal criterio no es correcto, ya que concurri� la ocupaci�n furtiva del inmueble, que consiste, conforme el significado del vocablo, a proceder ?a escondidas?, lo que innegablemente sucedi� porque los actos ejecutados por el quejoso, fueron a espaldas del propietario, quien tan luego como se dio cuenta, procedi�, sin conseguirlo, a que el quejoso desalojara el terreno. Adem�s, la furtividad no puede analizarse, en funci�n de la hora en que se verifica la ocupaci�n, puesto que eso es indiferente, trat�ndose de un bien inmueble, en el que no se encuentra presente el propietario ni amerita que est� sujeto a vigilancia; ni es tampoco �ndice de que no haya existido, lo ejecutado a posteriori, como fue en el caso, la construcci�n del tejab�n que el quejoso dice haber realizado en plena luz del d�a, puesto que esto es independiente del acto primitivo, que conserva su fisonom�a propia.

A. penal directo 4164/47. M.V.�zquez T.. 21 de enero de 1948. Unanimidad de cinco votos. La publicaci�n no menciona el nombre del ponente.

En estas condiciones, esta Primera Sala estima que debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia, el criterio redactado con los siguientes rubro y texto:

DESPOJO. PARA QUE SE ACTUALICE LA FURTIVIDAD, COMO ELEMENTO NORMATIVO DE AQU�L, ES IRRELEVANTE QUE EL OBJETO MATERIAL DEL DELITO EST� O NO VIGILADO POR SU PROPIETARIO O POSEEDOR.-La doctrina penal, en general, acepta que la furtividad en el delito de despojo consiste en una maniobra oculta o clandestina para ocupar o usar el objeto material del delito, lo que implica que la conducta se realice cuando el propietario o poseedor se encuentra ausente y el sujeto activo se aprovecha o se vale de dicha circunstancia, de lo que se deduce que la furtividad utilizada por el sujeto activo del delito ocurre en funci�n del sujeto pasivo exclusivamente, de ah� que la actualizaci�n de tal elemento normativo sea independiente al hecho de que alguna otra persona se entere de la conducta en cuesti�n; en tales condiciones, es evidente que la circunstancia de que el objeto material del delito est� o no vigilado por su propietario o poseedor, es irrelevante para la existencia de la furtividad.

Por lo expuesto y fundado, se

resuelve:

PRIMERO

S� existe contradicci�n entre los criterios sustentados por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito, por una parte; y por la otra el Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Quinto Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito.

SEGUNDO

Se declara que debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia, el criterio sostenido por esta Primera Sala, en los t�rminos de la tesis redactada en el �ltimo considerando del presente fallo.

TERCERO

Rem�tase de inmediato la tesis jurisprudencial que se sustenta en la presente resoluci�n a la Direcci�n General de la Coordinaci�n de Compilaci�n y S.�n de Tesis para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, as� como al Tribunal Pleno y a la Segunda Sala de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a los Tribunales de Circuito y a los Jueces de Distrito para su conocimiento.

N.�quese; c�mplase y, en su oportunidad, arch�vese el toca relativo a la presente contradicci�n de tesis como asunto concluido.

As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros: Jos� de Jes�s G.�o P., S.A.V.H.�ndez, J.N.S.M. (ponente), J.R.�n C.�o D�az y presidenta O.S.C. de G.�a V..