Ejecutoria num. 1a./J. 99/2004 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26824383

Ejecutoria num. 1a./J. 99/2004 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 99/2004
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Enero de 2005
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 22/2002-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL TERCER CIRCUITO Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO (ACTUALMENTE SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL SEXTO CIRCUITO) Y POR EL TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO SEXTO CIRCUITO.CAUSAHABIENCIA. NO SE SURTE RESPECTO DE UN BIEN ADQUIRIDO DESPUÉS DE EMBARGADO, PERO ANTES DE QUE LA TRABA SE INSCRIBA EN EL REGISTRO PÚBLICO DE LA PROPIEDAD.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 22/2002-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL TERCER CIRCUITO Y EL SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO (ACTUALMENTE SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL SEXTO CIRCUITO) Y POR EL TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL D�CIMO SEXTO CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

TERCERO

Las consideraciones del Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito, al resolver los amparos en revisi�n 297/88, 327/89 y 780/2000, son, fundamentalmente, las siguientes:

  1. A. en revisi�n 297/88.

    III. ... El hecho de que se haya inscrito en el Registro P�blico de la Propiedad el embargo practicado en el juicio natural respecto del inmueble controvertido, antes que la escritura mediante la cual la parte quejosa adquiri� dicho bien, no significa que la agraviada tenga el car�cter de causahabiente de sus vendedores, puesto que, no debe de perderse de vista que dicho inmueble lo adquiri� con anterioridad a que se registrara en la mencionada oficina ese embargo -tres d�as antes, mediante contrato de compraventa privado ratificado ante notario p�blico- y, por ende, para cuando se inscribi� el embargo, ya hab�a salido del patrimonio del deudor. Finalmente, adem�s de que la parte disconforme no explica por qu� al caso resulta aplicable el criterio judicial que invoca, visible bajo el rubro ?CAUSAHABIENTE. COMPRADOR DE UN INMUEBLE QUE REPORTA UN GRAVAMEN. TIENE EL CAR�CTER DE.?, en la p�gina seiscientos cincuenta y dos, de la Tercera Parte del Informe de labores rendido por el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, al terminar el a�o de mil novecientos ochenta y siete, si en el mismo se alude a quien adquiere un inmueble que soporta un gravamen de cr�dito hipotecario, sin conocimiento del acreedor, y en el caso que nos ocupa, el bien embargado sali� del patrimonio del deudor con anterioridad al embargo, el cual no constituye un derecho real que tenga por efecto vincular al pago de las obligaciones reclamadas, los bienes sobre los que recay�, sino que constituye un derecho general de prenda sobre los bienes del deudor, el que se singulariza y hace efectivo mediante el secuestro, de tal modo que �ste s�lo puede ser eficaz en cuanto recaiga sobre bienes que correspondan al demandado, de ah� que debe considerarse ilegal el embargo practicado en bienes que salieron del patrimonio del deudor para ingresar al de otro.

  2. A. en revisi�n 327/89.

    "III. ... El hecho de que, supuestamente, no hubiese existido a la fecha de inscripci�n del embargo, que constituye el acto reclamado, el registro del aviso preventivo del contrato de compraventa mediante el cual adquiri� el quejoso el inmueble embargado, resulta intrascendente para revocar la determinaci�n del a quo en el sentido de que el embargo reclamado no puede surtir efectos en relaci�n con el peticionario de garant�as; pues de la copia fotost�tica certificada de la escritura n�mero 6378, pasada ante la fe del notario p�blico n�mero 13 de esta ciudad (fojas 77 a 80 del juicio de garant�as), se desprende que el quejoso compr� el bien embargado con fecha veintis�is de agosto de mil novecientos ochenta y ocho, y si como se aprecia, tanto de los documentos p�blicos ofrecidos como prueba por el ahora recurrente, como de los remitidos por el jefe de la referida oficina del Registro P�blico de la Propiedad (folios 220 y 165), el embargo reclamado se inscribi� hasta el veinticinco de octubre de mil novecientos ochenta y ocho -registro que no se encuentra controvertido en la especie-, es incuestionable que, como atinadamente lo estim� el a quo, dicho gravamen no puede surtir efectos en relaci�n con el quejoso, pues, por una parte, no debe perderse de vista que el peticionario de garant�as no es parte en el juicio del que deriva el acto reclamado y, por la otra, la operaci�n de compraventa se verific� antes de que se inscribiera el pluricitado embargo.

  3. A. en revisi�n 780/2000.

    V. ... Aun cuando es puntualmente cierto que la diligencia de embargo se practic� cuando dicho inmueble a�n pertenec�a a la demandada S.M.H. y a su esposo Jes�s H.�ndez G.�a, de quienes adquiri� el quejoso y, por ende, no es factible sostener que el solo aseguramiento lesion� derechos del aqu� recurrente, en tanto que cuando se llev� a cabo el embargo, tres de junio de mil novecientos noventa y ocho, a�n no entraba a formar parte del patrimonio del quejoso, pues ello aconteci� hasta el doce de junio siguiente, al tenor de la escritura p�blica 1,955 antes referida. Empero, no debe perderse de vista, que el embargo de m�rito constituye en todo supuesto, el origen de la afectaci�n de que se queja la parte quejosa en la medida en que la inscripci�n del mismo ante el Registro P�blico de la Propiedad se verific� cuando dicho inmueble ya hab�a salido del patrimonio de la demandada en el juicio de origen y pertenec�a a la sociedad legal que el quejoso J.G.�a Valencia tiene establecida con su esposa L.L.G.�n, en virtud de la compraventa que aqu�llos celebraron con la demandada S.M.�nez de H.�ndez y su esposo Jes�s H.�ndez G.�a en la fecha en que aparece en la escritura de m�rito. Por tanto, si las constancias del juicio natural, ponen de manifiesto en lo que interesa, que el tres de junio de mil novecientos noventa y ocho se trab� embargo sobre la finca ya descrita; que la inscripci�n de dicho aseguramiento ante el Registro P�blico de la Propiedad se llev� a cabo el catorce de julio del propio a�o; esto es, cuando el inmueble ya era propiedad de la parte quejosa desde el doce de junio de la misma anualidad; que no obstante, el J. natural inici� el tr�mite de ejecuci�n correspondiente y finalmente se�al� fecha para celebrar el remate del mismo. Entonces, es evidente que tales actos resultan atentatorios del derecho de propiedad que ostenta el quejoso sin antes haber sido o�do y vencido en juicio.

    Con las primeras dos resoluciones, el �rgano colegiado de referencia plasm� la tesis aislada siguiente:

    "Octava �poca

    "Instancia: Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito

    "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

    "Tomo: IV, Segunda Parte-1, julio a diciembre de 1989

    "P�gina: 235

    "EMBARGO, CAUSAHABIENCIA INEXISTENTE. El hecho de que en el Registro P�blico de la Propiedad se inscriba el embargo practicado en un juicio sobre alg�n inmueble, antes que la escritura mediante la cual una persona ajena a tal procedimiento, adquiri� dicho bien del demandado, no significa que aquel individuo sea causahabiente del reo, si la adquisici�n se llev� a cabo con antelaci�n al registro de ese gravamen en la citada oficina, pues en tal evento, para cuando se realiz� esta inscripci�n, el bien ya hab�a salido del patrimonio del deudor.

    "A. en revisi�n 297/88. S.T.T. de Luna. 20 de enero de 1989. Unanimidad de votos. Ponente: J.A.L.D.. Secretario: G.M.A..

    A. en revisi�n 327/89. S.M.�a V.�zquez. 13 de octubre de 1989. Unanimidad de votos. Ponente: Jos� de Jes�s G.�o P.. Secretaria: A.M.S.R..

CUARTO

Las consideraciones del Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito (actualmente Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito), al resolver los amparos en revisi�n 27/90, 425/99, 199/2001 y 333/2001, son, fundamentalmente, las siguientes:

  1. A. en revisi�n 27/90.

    TERCERO. ... Es verdad que el embargo reclamado por los quejosos se efectu� el tres de septiembre del mismo a�o, o sea, antes de la fecha en que se otorg� su escritura, que fue el siete de mayo de mil novecientos ochenta y ocho; pero contrariamente a lo que afirma la inconforme, no por ello se puede considerar a los amparistas como causahabientes de D.H.R., pues como bien lo estim� el J. a quo, para reputar a una persona causahabiente de otra, en relaci�n con un bien, es indispensable que quien lo adquiera lo haga a sabiendas de la situaci�n en que el mismo se encuentra, y trat�ndose de inmuebles, como en el caso, el conocimiento de tal situaci�n se presume por la publicidad de la cual est� investida la inscripci�n en el Registro P�blico de la Propiedad, a fin de que satisfecho este requisito, cualquier gravamen o embargo que reporte el bien transmitido antes de la adquisici�n, surta sus efectos jur�dicos frente al adquirente; de tal manera que si en la especie el embargo del inmueble propiedad de los quejosos fue inscrito el diecinueve de octubre de mil novecientos ochenta y ocho y la operaci�n de compraventa mencionada tuvo lugar el siete de mayo del mismo a�o es incuestionable que no tuvieron oportunidad de conocer la existencia del pluricitado embargo.

  2. A. en revisi�n 425/99.

    TERCERO. ... Al no constituir el embargo, para el acreedor un derecho real, pues se trata de un derecho personal que �nicamente puede enderezarse contra la persona pero no al grado de perseguir los bienes con los cuales �sta no (sic) garantiz� el adeudo y que ya salieron de su patrimonio, ello da como resultado que el embargo trabado en un inmueble que no es del dominio del deudor, sea ilegal, por m�s que el acto traslativo de dominio no est� inscrito a favor del nuevo due�o, porque este requisito no es obligatorio para la validez de la compraventa, que por ser un contrato consensual se perfecciona con el solo consentimiento de las partes, el cual s� se considera indispensable en todo conflicto de derechos reales, pero de la omisi�n apuntada no pueden valerse los acreedores, por no otorgarles el embargo un derecho real sobre el bien embargado; por consiguiente, debe estimarse destruida la presunci�n legal que otorgue el registro respecto de la situaci�n jur�dica que guarda determinado inmueble, si se acredita en forma indudable que �ste sali� del dominio del deudor con anterioridad al registro del embargo, quedando en consecuencia sin efecto el mismo. En tales circunstancias, si el embargo no tiene car�cter real, y s�lo da al embargante un derecho personal derivado del t�tulo de cr�dito base de la acci�n en el juicio ejecutivo de que se trata, no le puede beneficiar la falta de registro del acto jur�dico mediante el cual se adquiri� el inmueble, en todo caso, debe establecerse que si el acreedor desea asegurar el pago del cr�dito con alguna propiedad del deudor, debe anotarlo como gravamen de �sta en el Registro P�blico de la Propiedad, para que as� los futuros adquirentes conozcan la situaci�n jur�dica del inmueble y les pueda ser oponible dicho embargo, pero no a quien compr� cuando el inmueble se encontraba libre de todo gravamen. Por consiguiente, debe indicarse que como correctamente lo aducen los inconformes, si en la fecha en que �stos adquirieron el bien inmueble afecto, el embargo trabado en los autos del juicio de origen sobre el mismo no hab�a sido inscrito en el Registro P�blico de la Propiedad, es incuestionable que no tuvieron oportunidad de conocer la existencia del pluricitado embargo.

  3. A. en revisi�n 199/2001.

    CUARTO. ... Si se parte de la base de que la hipoteca referida y el embargo trabado en el juicio generador del acto reclamado se inscribieron respectivamente en el Registro P�blico de la Propiedad el veinte de febrero y el diecis�is de marzo de mil novecientos noventa y dos, fechas posteriores al tres de diciembre de mil novecientos noventa y uno, en que los quejosos adquirieron por compra el inmueble antes mencionado, es incuestionable que no conoc�an la existencia de la hipoteca ni el embargo antes referidos; y si esto es as�, no pueden ser considerados causahabientes de los demandados en el aludido juicio natural, pues para reputar a una persona como causahabiente de otra, en relaci�n con un bien, es indispensable que quien lo adquiera lo haga a sabiendas de la situaci�n en que el mismo se encuentre. Y trat�ndose de inmuebles, como en la especie, el conocimiento de tal situaci�n se presume por la publicidad de la cual est� investida la inscripci�n en el Registro P�blico de la Propiedad, a fin de que satisfecho que sea este requisito, cualquier gravamen o afectaci�n que reporte el bien trasmitido antes de la adquisici�n, surta sus efectos jur�dicos frente al adquirente. De tal manera, si la hipoteca y el embargo que reporta el inmueble propiedad de los quejosos no hab�an sido legalmente inscritos en la fecha en que se formaliz� el contrato de compraventa, se insiste, es incontrovertible que no tuvieron oportunidad de conocer su existencia y, por ende, debe estimarse que en la fecha en que se transmitieron los derechos de propiedad del local afecto, �ste se encontraba libre de gravamen.

  4. A. en revisi�n 333/2001.

    TERCERO. ... Aun cuando el embargo trabado el trece de enero de mil novecientos noventa y nueve, en los autos del expediente 1164/98, se haya practicado con anterioridad al diecisiete de febrero y veintitr�s de septiembre siguientes, en que respectivamente se protocoliz� e inscribi� en el Registro P�blico de la Propiedad la operaci�n de compraventa del inmueble sobre el cual recay� dicho secuestro; lo cierto es que la inscripci�n de dicho secuestro judicial se solicit� hasta el doce de julio de dos mil, fecha en la cual, el inmueble ya hab�a salido del patrimonio del deudor y se encontraba inscrito a nombre de otras personas ajenas al procedimiento y, por ello, como bien lo estim� el J. de Distrito fue correcta la determinaci�n de la responsable en el sentido de que no procede la solicitud de inscripci�n del embargo, porque ese bien inmueble ya no puede garantizar de ninguna manera los derechos del acreedor y quejoso, precisamente por no pertenecer a su deudor, m�xime que al registrarse la propiedad de un inmueble a favor del que adquiri�, se cancela el registro relativo al que enajen�. Y en este orden de ideas, debe decirse que el ahora recurrente debi� solicitar con toda oportunidad que el embargo reca�do sobre el bien inmueble afecto, se inscribiera de inmediato en el Registro P�blico de la Propiedad, para que produjera efectos contra terceros, como pudieran ser los nuevos adquirentes y �stos pudieran tener el car�cter de causahabientes de su vendedor para responder a las resultas del juicio, pues para reputar a una persona como causahabiente de otra, en relaci�n con un bien, es indispensable que quien lo adquiera lo haga a sabiendas de la situaci�n en que el mismo se encuentre, y trat�ndose de inmuebles, como en la especie, el conocimiento de tal situaci�n se presume por la publicidad de la cual est� investida la inscripci�n en el registro mencionado, a fin de que satisfecho que sea este requisito, cualquier gravamen o afectaci�n que reporte el bien transmitido antes de la adquisici�n, surta sus efectos jur�dicos frente al adquirente; de tal manera que si el embargo del inmueble propiedad del quejoso no hab�a sido inscrito en la fecha en que se formaliz� el contrato de compraventa, se insiste, es incontrovertible que los nuevos propietarios del mismo no pueden ser considerados causahabientes.

    La primera ejecutoria de este Tribunal Colegiado dio origen al siguiente criterio:

    "Octava �poca

    "Instancia: Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito

    "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

    "Tomo: V, Segunda Parte-1, enero a junio de 1990

    "P�gina: 124

    "CAUSAHABIENTES. PERSONAS QUE TIENEN ESTE CAR�CTER. Para reputar a una persona causahabiente de otra, en relaci�n con un bien, es indispensable que quien lo adquiera lo haga a sabiendas de la situaci�n en que el mismo se encuentra, y trat�ndose de inmuebles, el conocimiento de tal situaci�n se presume por la publicidad de la cual est� investida la inscripci�n en el Registro P�blico de la Propiedad, a fin de que satisfecho este requisito, cualquier gravamen o embargo que reporte el bien transmitido antes de la adquisici�n, surta sus efectos jur�dicos frente al adquirente.

    A. en revisi�n 27/90. A.H.�ndez H. y otros. 9 de febrero de 1990. Unanimidad de votos. Ponente: J.G.�n Rojas. Secretario: J.N.R..

QUINTO

Las consideraciones del Tercer Tribunal Colegiado del D�cimo Sexto Circuito, al resolver el amparo en revisi�n 167/2001, son, fundamentalmente, las siguientes:

QUINTO. ... El solo hecho de que la quejosa haya adquirido el inmueble en cuesti�n, luego de que ya hab�a sido embargado en el juicio natural, es suficiente para considerarla causahabiente del demandado en el juicio de origen, m�s aun cuando, se reitera, �ste ya hab�a iniciado en el momento en que ella adquiri� la propiedad; adem�s de que debe apuntarse que, como ya se expuso en p�rrafos superiores, es irrelevante el hecho de que el embargo no se haya inscrito en el Registro P�blico de la Propiedad, sino hasta despu�s de que la quejosa compr� ese inmueble, dado que las inscripciones en ese registro no tienen m�s que efectos declarativos pero no constitutivos de derechos, de ah� que no pueda afirmarse que por el hecho de que el embargo se inscribi� en el Registro P�blico de la Propiedad, luego de que la quejosa ya hab�a celebrado el contrato de compraventa en virtud del cual adquiri� la susodicha finca, �sta ya hab�a salido del patrimonio de la deudora, habida cuenta que el embargo surte sus efectos desde el momento en que se practica, de modo que es v�lido afirmar que se realiz� cuando el bien inmueble a�n era propiedad de la demandada en el juicio natural. Asentado lo anterior y, toda vez que, como ya se dijo, la quejosa adquiri� la propiedad del inmueble en disputa luego de que ya se hab�a iniciado el juicio natural, incluso, con posterioridad a que el mismo fue embargo, en tal virtud se dio una sustituci�n procesal, es decir, la quejosa sucedi� jur�dicamente a la demandada en el juicio de origen, convirti�ndose en ese momento en su causahabiente y con tal car�cter no puede ser considerada como tercero extra�o al juicio.

SEXTO

Con el prop�sito de verificar si en el presente caso existe contradicci�n entre los criterios sustentados por los Tribunales Colegiados contendientes, se tiene presente el contenido de la jurisprudencia siguiente:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XIII, abril de 2001

"Tesis: P./J. 26/2001

"P�gina: 76

CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de A., cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

As�, se tiene que el Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito, en resumen, estima que el hecho de que el embargo trabado sobre el inmueble se hubiera inscrito en el Registro P�blico de la Propiedad, antes que la escritura mediante la cual la parte quejosa adquiri� dicho inmueble, no significa que la agraviada tenga el car�cter de causahabiente de sus vendedores, porque no debe perderse de vista, que el inmueble lo adquiri� con anterioridad al registro de embargo en la oficina mencionada. Por su parte el Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito (actualmente Segundo Tribunal Colegiado enMateria Civil del Sexto Circuito), sustancialmente, estima que si bien ten�a raz�n la recurrente en cuanto a que cuando se registr� la escritura de los quejosos ya se encontraba inscrito el embargo, no era raz�n suficiente para revocar el fallo porque no exist�a prueba que demostrara que los quejosos conocieron de la existencia del embargo; adem�s, porque si bien el embargo se efectu� antes de la fecha en que se otorg� la escritura, no por ello se puede considerar a los peticionarios de amparo como causahabientes, ya que para ello es indispensable que quien lo adquiera lo haga a sabiendas de la situaci�n en que aqu�l se encuentra, y en el caso de inmuebles, el conocimiento se presume por la publicidad a trav�s de la inscripci�n que se haga ante el Registro P�blico de la Propiedad, por lo que si el embargo fue inscrito con posterioridad a la compraventa, es incuestionable que no tuvo conocimiento del embargo trabado al momento de adquirir dicho inmueble, pues al no estar inscrito no pod�a surtir efectos contra terceros.

En lo que hace al Tercer Tribunal Colegiado del D�cimo Sexto Circuito, en esencia, considera que, en la misma situaci�n, s� se puede establecer el car�cter de causahabiente, porque las inscripciones en el Registro P�blico de la Propiedad tienen efectos declarativos y no constitutivos, de ah� que el embargo existe y surte sus efectos desde la fecha en que �ste se practic�; adem�s, de que dado que el inmueble se adquiri� con posterioridad al inicio del juicio de origen, por tanto, se dio una sustituci�n procesal.

De lo expuesto se advierte:

  1. Que al resolver asuntos similares puestos a su consideraci�n, los �rganos colegiados examinaron la misma cuesti�n jur�dica, es decir, si un tercero extra�o al juicio natural, comprador de un inmueble, es causahabiente o no del vendedor, cuando el contrato respectivo se celebr� despu�s de que el bien inmueble vendido hab�a sido embargado, pero antes de que la traba se inscribiera ante el Registro P�blico de la Propiedad.

  2. Que la diferencia de criterios, se presenta en las consideraciones de las resoluciones respectivas.

  3. Que los criterios provienen del examen de los mismos elementos, pues los Tribunales Colegiados al ocuparse de la figura de la causahabiencia en relaci�n con el momento en que surte sus efectos el embargo, arribaron a diferentes conclusiones.

De todo lo que se lleva dicho se llega a la conclusi�n de que en este caso s� existe contradicci�n de tesis, consistente en determinar si un tercero extra�o al juicio natural, comprador de un inmueble, es causahabiente o no del vendedor, cuando el contrato respectivo se celebr� despu�s de que el bien inmueble vendido hab�a sido embargado, pero antes de que la traba se inscribiera ante el Registro P�blico de la Propiedad.

Es decir que es un tema derivado de la fijaci�n de los efectos del embargo, en relaci�n con una figura como la causahabiencia, que si bien no est� regulada normativamente en forma expresa, s� es reconocida por la jurisprudencia, como se ver� m�s adelante.

No es obst�culo a lo anterior, la circunstancia de que los criterios en contraposici�n no constituyan jurisprudencia, porque los art�culos 107, fracci�n XIII, p�rrafos primero y tercero, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de A., que establecen el procedimiento para resolverla no imponen dicho requisito.

En relaci�n con este punto cobra aplicaci�n la jurisprudencia sustentada por el Tribunal Pleno, que es la siguiente:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XIII, abril de 2001

"Tesis: P./J. 27/2001

"P�gina: 77

CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA QUE PROCEDA LA DENUNCIA BASTA QUE EN LAS SENTENCIAS SE SUSTENTEN CRITERIOS DISCREPANTES.-Los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal, 197 y 197-A de la Ley de A. establecen el procedimiento para dirimir las contradicciones de tesis que sustenten los Tribunales Colegiados de Circuito o las S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n. El vocablo ?tesis? que se emplea en dichos dispositivos debe entenderse en un sentido amplio, o sea, como la expresi�n de un criterio que se sustenta en relaci�n con un tema determinado por los �rganos jurisdiccionales en su quehacer legal de resolver los asuntos que se someten a su consideraci�n, sin que sea necesario que est� expuesta de manera formal, mediante una redacci�n especial, en la que se distinga un rubro, un texto, los datos de identificaci�n del asunto en donde se sostuvo y, menos a�n, que constituya jurisprudencia obligatoria en los t�rminos previstos por los art�culos 192 y 193 de la Ley de A., porque ni la Ley Fundamental ni la ordinaria establecen esos requisitos. Por tanto, para denunciar una contradicci�n de tesis, basta con que se hayan sustentado criterios discrepantes sobre la misma cuesti�n por S. de la Suprema Corte o Tribunales Colegiados de Circuito, en resoluciones dictadas en asuntos de su competencia.

S�PTIMO

Debe prevalecer, con car�cter de jurisprudencia, el criterio sustentado por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en t�rminos de las consideraciones siguientes:

Como ya qued� establecido, la presente contradicci�n de tesis consiste en determinar si un tercero extra�o al juicio natural, comprador de un inmueble, es causahabiente o no del vendedor, cuando el contrato respectivo se celebr� despu�s de que el bien inmueble vendido hab�a sido embargado, pero antes de que la traba se inscribiera ante el Registro P�blico de la Propiedad.

Debe recordarse que el causahabiente es la persona que ha sucedido o se ha subrogado por cualquier t�tulo en el derecho de otra u otras, es decir que son personas que por un acontecimiento posterior a la realizaci�n de un acto jur�dico, adquieren en forma derivada los derechos y obligaciones de quienes fueron sus autores. Al respecto, es de tenerse en cuenta el siguiente criterio:

"Sexta �poca

"Instancia: Segunda Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Volumen: Tercera Parte, LXXX

"P�gina: 14

"CAUSAHABIENTES.-Trat�ndose de personas ligadas por un fen�meno de causahabiencia, afecta y beneficia a uno lo resuelto y hecho en el juicio en que intervino la otra.

Queja 610/48. J.�n G.�a A.. 12 de febrero de 1964. Cinco votos. Ponente: F.C.�o.

En consecuencia, es preciso tener en cuenta que, en lo general, la doctrina considera al embargo como la afectaci�n decretada por una autoridad competente sobre un bien o conjunto de bienes de propiedad privada, cuya finalidad es asegurar cautelarmente la eventual ejecuci�n de una pretensi�n de condena que se plantea en un juicio, o bien satisfacer directamente una pretensi�n ejecutiva.

Al respecto es aplicable el siguiente criterio:

"Quinta �poca

"Instancia: Tercera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: LXVII

"P�gina: 728

"EMBARGOS, EFECTOS DE LOS.-El embargo no otorga al ejecutante derechos reales sobre la cosa, porque no son esos los efectos del embargo, sino los de individualizar, mediante el se�alamiento de bienes, la garant�a que la totalidad del patrimonio de un deudor constituye, en lo general, para responder de las obligaciones personales de �ste.

A. civil directo 2875/38. Banco Nacional de Cr�dito Agr�cola, S.A. 30 de enero de 1941. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: F.B.. La publicaci�n no menciona el nombre del ponente.

De lo anterior se deduce que el embargo no tiene la naturaleza de un derecho real sobre los bienes embargados, sino s�lo la de afectar ciertos bienes del deudor para garantizar su obligaci�n, de donde se desprende que, necesariamente, los bienes embargados deben ser parte del patrimonio del sujeto a quien se embarga, siendo al respecto de tenerse en cuenta el siguiente criterio:

"Quinta �poca

"Instancia: Tercera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: CXI

"P�gina: 589

"EMBARGO, NATURALEZA JUR�DICA DEL.-El embargo no constituye un derecho real, ya que por virtud de �l la obligaci�n que tiene el deudor de pagar con todos sus bienes presentes y futuros, se singulariza mediante la designaci�n que hace de los bienes que deben quedar afectos al pago, y es claro que el embargo ser� leg�timo en tanto recaiga sobre bienes del deudor y no en bienes que hayan salido de su patrimonio, por m�s que no est�n inscritos a favor del nuevo due�o; porque si esta exigencia fuera necesaria, equivaldr�a a imponer dicha formalidad para la validez del contrato de traslaci�n de propiedad, que se perfeccion� por el solo consentimiento, y cuando de acuerdo con nuestra legislaci�n, el registro no tiene sustantividad, ya que sus efectos son de mera publicidad, referentes a la propiedad ra�z, de tal manera que los conflictos de preferencia s�lo pueden surgir entre acreedores de tal derecho, es decir, de derecho real.

A. civil directo 4677/51. P.�n M.M.. 24 de enero de 1952. Mayor�a de tres votos. Disidentes: V.S.G. y R.E.. R.: A.�n Mercado Alarc�n.

Ahora bien, el embargo debe ser inscrito ante el Registro P�blico de la Propiedad para que surta sus efectos legales ante terceros, requisito sin el cual, tales efectos no surgen, siendo al respecto de tenerse en cuenta el siguiente criterio:

"Quinta �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: XVII

"P�gina: 214

"EMBARGO.-El embargo es un acto que debe ser registrado, y la omisi�n de tal requisito, hace que no surta efectos contra tercero. Si el registro se hace, pero no oportunamente, los efectos del embargo principian en la fecha del registro.

Recurso de s�plica 8/24. V.E. �ngel y coagraviados. 20 de julio de 1925. Unanimidad de nueve votos. La publicaci�n no menciona el nombre del ponente.

As� pues, mientras el embargo no sea inscrito en el Registro P�blico de la Propiedad, el embargante no puede oponer sus derechos, respecto del bien embargado, frente a un tercero que s� los haya inscrito con anterioridad, siendo al respecto aplicable el siguiente criterio:

"Quinta �poca

"Instancia: Tercera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: CI

"P�gina: 1884

"EMBARGO DE INMUEBLES, FALTA DE REGISTRO DEL.-Para que el embargo de un inmueble surta efectos contra un tercero, es requisito indispensable que se inscriba en el registro; de otro modo, el embargante no puede alegar derechos frente a tercero que haya inscrito los suyos con anterioridad.

A. civil en revisi�n 5646/45. Gal�n A.. 24 de agosto de 1949. Unanimidad de cinco votos. La publicaci�n no menciona el nombre del ponente.

En consecuencia, si una persona adquiere un bien inmueble previamente embargado, pero sin que el embargo haya sido registrado, es dable considerar que lo adquiere libre de todo gravamen, seg�n lo establece el siguiente criterio:

"Quinta �poca

"Instancia: Tercera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: LXIX

"P�gina: 5182

"EMBARGOS NO INSCRITOS EN EL REGISTRO P�BLICO DE LA PROPIEDAD.-Si no se inscribi� en el Registro P�blico de la Propiedad el embargo que se hizo pesar sobre un bien, el mismo no pudo surtir efectos con relaci�n a un tercero, que hubiere adquirido posteriormente el propio bien; por lo que debe estimarse que dicho tercero lo adquiri� libre de todo gravamen, aun admitiendo la tesis, rechazada ya por la Tercera Sala de la Suprema Corte, de que el embargo confiere un derecho real.

A. civil directo 1351/38. Fuente viuda de T.S. de la. 8 de agosto de 1941. Unanimidad de cuatro votos. La publicaci�n no menciona el nombre del ponente.

No hay que perder de vista que los efectos publicitarios de la inscripci�n no conllevan por s� mismos el conocimiento general de la pr�ctica del embargo respecto de un determinado bien; lo cual ha sido reconocido en el siguiente criterio:

"Quinta �poca

"Instancia: Tercera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: LXVI

"P�gina: 744

"REGISTRO, EFECTOS DEL.-El hecho de que un embargo se inscriba en el Registro P�blico de la Propiedad, no implica que quien se interese en conocerlo, tenga realmente conocimiento de esa inscripci�n, pues no bastan los fines legales del mencionado registro, para que autom�ticamente se acredite el conocimiento individual.

A. civil en revisi�n 7798/39. Sociedad Civil Agr�cola M. e Hijo. 25 de octubre de 1940. Unanimidad de cinco votos. La publicaci�n no menciona el nombre del ponente.

En conclusi�n si un tercero extra�o al juicio natural, comprador de un bien inmueble, celebr� el contrato respectivo despu�s de que el bien vendido hab�a sido embargado, pero antes de que dicho embargo se inscribiera ante el Registro P�blico de la Propiedad, no puede considerarse como causahabiente del vendedor.

En estas condiciones, esta Primera Sala estima que debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia, el criterio redactado con los siguientes rubro y texto:

CAUSAHABIENCIA. NO SE SURTE RESPECTO DE UN BIEN ADQUIRIDO DESPU�S DE EMBARGADO, PERO ANTES DE QUE LA TRABA SE INSCRIBA EN EL REGISTRO P�BLICO DE LA PROPIEDAD.-En virtud de que el embargo s�lo tiene la naturaleza de afectar ciertos bienes del deudor para garantizar su obligaci�n, aqu�l debe inscribirse ante el Registro P�blico de la Propiedad para que surta sus efectos legales ante terceros, pues mientras no sea inscrito, el embargante no puede oponer sus derechos respecto del bien embargado frente a un tercero que s� los haya inscrito con anterioridad. En consecuencia, si una persona adquiere un bien previamente embargado, pero sin que la traba haya sido registrada, es indudable que lo adquiere libre de todo gravamen y, por ende, no puede considerarse como causahabiente del vendedor.

Por lo expuesto y fundado, se

resuelve:

PRIMERO

S� existe contradicci�n entre los criterios sustentados por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito (actualmente Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito), por una parte; y el Tercer Tribunal Colegiado del D�cimo Sexto Circuito, por la otra, a que este toca se refiere.

SEGUNDO

Se declara que debe prevalecer, con car�cter de jurisprudencia, el criterio sostenido por esta Primera Sala, de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en los t�rminos de la tesis redactada en el �ltimo considerando del presente fallo.

TERCERO

Rem�tase de inmediato la tesis jurisprudencial que se sustenta en la presente resoluci�n a la Direcci�n General de la Coordinaci�n de Compilaci�n y S.�n de Tesis para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, as� como al Tribunal Pleno y a la Segunda Sala de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a los Tribunales de Circuito y a los Jueces de Distrito, para su conocimiento.

N.�quese; c�mplase y, en su oportunidad, arch�vese el toca relativo a la presente contradicci�n de tesis, como asunto concluido.

As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cuatro votos de los se�ores Ministros Jos� de Jes�s G.�o P., J.N.S.M. (ponente), J.R.�n C.�o D�az y presidenta O.S.C. de G.�a V..