Ejecutoria num. 2a./J. 26/2004 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala - Jurisprudencia - VLEX 26825001

Ejecutoria num. 2a./J. 26/2004 de Suprema Corte de Justicia, Segunda Sala

Emisor:Segunda Sala
Número de Resolución:2a./J. 26/2004
Localizacion:JUAN DÍAZ ROMERO.
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Abril de 2004
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 143/2003-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO (ACTUALMENTE EN MATERIA CIVIL DEL MISMO CIRCUITO), TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL DÉCIMO CIRCUITO Y EL TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL SEGUNDO CIRCUITO.PATRÓN. TIENE OBLIGACIÓN DE CONSERVAR Y EXHIBIR EN JUICIO LOS DOCUMENTOS QUE ESTABLECE EL ARTÍCULO 804 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO, AUNQUE SE TRATE DE UNA PERSONA FÍSICA.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 143/2003-SS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO (ACTUALMENTE EN MATERIA CIVIL DEL MISMO CIRCUITO), TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL D�CIMO CIRCUITO Y EL TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA DE TRABAJO DEL SEGUNDO CIRCUITO.

MINISTRO PONENTE: JUAN D�AZ ROMERO.

SECRETARIA: ESTELA J.F..

CONSIDERANDO:

CUARTO

Del juicio de amparo directo 241/2003, resuelto por el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito, derivan los siguientes antecedentes.

  1. Ante la Junta Especial N�mero Dos de la Local de Conciliaci�n y Arbitraje, C.M.T.A. demand� de A.L.M.G.�a el pago de diversas prestaciones de car�cter laboral.

  2. Emplazada que fue la demandada, al contestar neg� la existencia de la relaci�n laboral y, por ello, neg� los hechos de la demanda.

  3. Seguido el juicio por sus tr�mites legales, la Junta dict� laudo en el que determin� que la actora acredit� la existencia del v�nculo laboral y conden� a la parte demandada al pago de las prestaciones reclamadas.

Inconforme con el laudo emitido, la demandada A.L.M.G.�a interpuso juicio de amparo directo, el cual correspondi� conocer al Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito con el n�mero DT. 241/2003, y en sesi�n celebrada el quince de mayo de dos mil tres emiti� la ejecutoria en que neg� el amparo, cuyas consideraciones se transcriben en lo que interesa a la materia del presente asunto.

IV. ... En efecto, refiere el quejoso que se violaron en su perjuicio los art�culos 14 y 16 constitucionales, as� como 337, fracci�n III, 840, 841 y 842 de la Ley Federal del Trabajo, porque seg�n su parecer, la responsable, al proveer lo relativo a la admisi�n de pruebas incurri� en violaciones al procedimiento, al haber admitido la inspecci�n ocular ofrecida por la actora, siendo que dicha prueba se objet� y se solicit� que para el indebido caso de que �sta fuera admitida, deb�a hacerse sin prejuzgar sobre la existencia de los documentos base de su desahogo, tomando en cuenta que desde su contestaci�n de demanda neg� la relaci�n laboral. Invocando como apoyo las tesis con los rubros: ?PRUEBA DE INSPECCI�N. ADMITIDA SIN PREJUZGAR SOBRE LA EXISTENCIA DE DOCUMENTOS, NO ES VIOLATORIA DE GARANT�AS, SI EL DEMANDADO NEG� EN FORMA LISA Y LLANA LA EXISTENCIA DE LA RELACI�N DE TRABAJO.? e ?INSPECCI�N OCULAR. CUANDO SE NIEGA RELACI�N DE TRABAJO NO PROCEDE EL OFRECIMIENTO DE LA.?. Es infundado el anterior concepto de violaci�n y para una mejor comprensi�n, es pertinente destacar que el actor en audiencia de nueve de mayo de dos mil dos, entre otras pruebas, ofreci�: ?Como numeral IV, la inspecci�n que se sirva practicar el actuario adscrito en el domicilio de los demandados ...? (se transcribe). Como se observa, dicha prueba se ofreci� en relaci�n con: a) n�minas, b) recibos de pago, c) altas y bajas ante el IMSS, d) cuotas de liquidaci�n obrero patronal, e) tarjetas checadoras, f) listas de asistencia, g) expediente personal de la actora, y h) muy en especial cualquier documento que acostumbre llevar la demandada en el rengl�n correspondiente de la actora. La parte demandada objet� tal probanza de la siguiente forma: ?... por lo que respecta a la inspecci�n que ofrece la parte actora en el numeral IV, dicha prueba se objeta en cuanto a su alcance y valor probatorio que la oferente pretende darle, primeramente por tratarse de una mera pesquisa prohibida por la ley y toda vez de que mi representada al estar negando la relaci�n laboral de trabajo y al no haber existido dicha relaci�n entre la actora y mi mandante no tiene la obligaci�n de contar con documentaci�n a la cual se refiere la parte actora y as� mismo, para el dado caso de que dicha probanza sea aceptada por esta Junta �sta deber� ser sin prejuzgar sobre la existencia de dichos documentos.?. La responsable al acordar lo relativo al ofrecimiento de dicha prueba, expuso: ?A la parte actora se le tienen por admitidas todas y cada una de las pruebas que ofrece ... A.�ndose a la demandada que para el caso de no exhibir los documentos que se refieren para el desahogo de dicha probanza, se le tendr�n por presuntivamente ciertos los extremos que se pretenden acreditar con esta probanza y a la parte actora por perdido su derecho para realizar manifestaciones y objeciones que estime procedentes con posterioridad respecto de los documentos exhibidos.?. Destacado lo anterior, debe mencionarse que la circunstancia de que el hoy quejoso mencione: 1) ser persona f�sica y, 2) haber negado la relaci�n laboral con el actor, ello no era suficiente para que la responsable no admitiera la inspecci�n ocular o la admitiera sin prejuzgar sobre los documentos base de su desahogo; m�xime que, como se advierte, fue ofrecida entre otros documentos, en relaci�n con: a) n�minas, b) recibos de pago, c) altas y bajas ante el IMSS, d) cuotas de liquidaci�n obrero patronal, y e) tarjetas checadoras y listas de asistencia; documentos que en t�rminos del art�culo 804, fracciones II, III y V, respectivamente, de la Ley Federal del Trabajo, el patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio; referente a las tarjetas checadoras y listas de asistencia, debe decirse que al objetar la prueba en cuesti�n no neg� contar con dichos documentos o bien que no acostumbra llevarlos en el centro de trabajo, ni tampoco aparece que en la contestaci�n de demanda ni en la objeci�n de referencia, hubiere negado ser el propietario o responsable de la fuente laboral, en donde dice prest� sus servicios la actora, por lo que, de conformidad con el art�culo 878, fracci�n IV, de la ley de la materia, en el cual se establece que ?el demandado en su contestaci�n opondr� sus excepciones y defensas, debiendo de referirse a todos y cada uno de los hechos aducidos en la demanda, afirm�ndolos o neg�ndolos y expresando los que ignore cuando no sean propios y que el silencio y las evasivas har�n que se tengan por admitidos aqu�llos sobre los que no se suscite controversia?, es que se debe entender acept� tal car�cter; pues s�lo se limit� en su objeci�n a referir que no ten�a la obligaci�n de contar con la documentaci�n porque no existi� relaci�n laboral con el actor. Con respecto a la inspecci�n ocular que se ofreci� sobre: a) n�minas, b) recibos de pago, c) altas y bajas ante el IMSS, d) cuotas de liquidaci�n obrero-patronal, y e) tarjetas checadoras, y listas de asistencia; debe entenderse que solicit� dicha prueba en t�rminos gen�ricos, comprendiendo los documentos que se refieren a todos los trabajadores del negocio y no s�lo referida al actor; pues de no estimarse as�, no se explica el porqu� tambi�n solicit� se practicara sobre ?el expediente personal de la actora y muy en especial cualquier documento que acostumbre llevar la demandada en el rengl�n correspondiente de la actora.?. Por tanto, la circunstancia de que el quejoso se atribuya el car�cter de patr�n como persona f�sica y que para sostener sus argumentos invoque las tesis con los rubros: ?RELACI�N LABORAL. LA FALTA DE EXHIBICI�N DE LOS DOCUMENTOS SOBRE LOS QUE DEBE DESAHOGARSE LA PRUEBA DE INSPECCI�N NO PRESUME SU EXISTENCIA CUANDO ES NEGADA POR EL PATR�N Y �STE ES UNA PERSONA F�SICA QUE NO CONSTITUYE UNA EMPRESA.? y ?PERSONA F�SICA. NO EST� OBLIGADA A EXHIBIR LOS DOCUMENTOS QUE REFIERE EL ART�CULO 804 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO, CUANDO NIEGA LA RELACI�N LABORAL.?, no lo exime de exhibir la documentaci�n que conforme a la ley est�n obligados a conservar y exhibir en juicio. Lo anterior se afirma con apoyo en los art�culos 10, p�rrafo primero y 804 de la Ley Federal del Trabajo que a la letra dicen: ?Art�culo 10. Patr�n es la persona f�sica o moral que utiliza los servicios de uno o varios trabajadores.?. ?Art�culo 804. El patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los documentos que a continuaci�n se precisan: I.C. individuales de trabajo que se celebren, cuando no exista contrato colectivo o contrato ley aplicable; II. Listas de raya o n�mina de personal, cuando se lleven en el centro de trabajo; o recibos de pago de salarios; III. Controles de asistencia cuando se lleven en el centro de trabajo; IV. Comprobantes de pagos de participaci�n de utilidades, de vacaciones, de aguinaldos, as� como las primas a que se refiere esta ley; y V. Los dem�s que se�alen las leyes. Los documentos se�alados por la fracci�n I deber�n conservarse mientras dure la relaci�n laboral y hasta un a�o despu�s; los se�alados por las fracciones II, III y IV durante el �ltimo a�o y un a�o despu�s de que se extinga la relaci�n laboral, y los mencionados en la fracci�n V, conforme lo se�alen las leyes que los rijan.?. Como es de apreciarse, el numeral mencionado en primer t�rmino, establece que patr�n es la persona f�sica o moral que utiliza los servicios de uno o varios trabajadores; luego entonces, partiendo de tal definici�n y atendiendo al principio general del derecho que establece que donde la ley no distingue el juzgador no tiene por qu� hacer ninguna distinci�n, es claro que al establecer, el art�culo mencionado en segundo t�rmino, que el patr�n tiene la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los documentos que ah� se precisan, sin hacer distinci�n alguna en el sentido de que s�lo las empresas est�n obligadas a ello, se debe entender que los patrones que sean personas f�sicas tambi�n tienen la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los referidos documentos, con el apercibimiento que de no hacerlo se tendr�n por ciertos presuntivamente los hechos que se tratan de probar; aunado a que conforme a lo dispuesto en los art�culos 2o., 3o. y 18 de la Ley Federal del Trabajo, la regla es que las normas de trabajo deben interpretarse atendiendo a las finalidades de esta rama del derecho y en caso de duda, por falta de claridad en las propias normas, prevalecer� la interpretaci�n m�s favorable al trabajador. De ah� que tampoco se compartan los criterios en que el quejoso apoya sus argumentos; m�s a�n cuando se advierte que no es exacto lo que se sostiene en el primero de ellos, en el sentido de que del texto de la jurisprudencia 2a./J. 38/95 de nuestro m�s Alto Tribunal, bajo el rubro: ?RELACI�N LABORAL, LA PRESUNCI�N DE SU EXISTENCIA SE ACTUALIZA SI CONFORME A LA PRUEBA DE INSPECCI�N, EL PATR�N NO EXHIBE LOS DOCUMENTOS QUE CONFORME A LA LEY EST� OBLIGADO A CONSERVAR.?, se derive que los patrones que sean personas f�sicas no est�n obligadas a conservar y exhibir en juicio los documentos de ley, puesto que del mismo se desprende que s�lo se refiere al patr�n, sin hacer distinci�n alguna. En relaci�n con que al haber negado la relaci�n laboral no debi� admitirse la inspecci�n ocular, debe mencionarse que dicha probanza es un medio de prueba establecido expresamente en la ley de la materia a favor de las partes, a trav�s de la cual el trabajador puede demostrar la existencia de la relaci�n laboral negada por el patr�n, tal como aconteci� en la especie. En lo conducente es aplicable la citada jurisprudencia n�mero 2a./J. 38/95 de la Segunda Sala, suscitada con motivo de la contradicci�n de tesis 28/94, visible en la p�gina 174, Tomo II, agosto de 1995, del Semanario Judicial de la Federaci�n, que a la letra dice: ?RELACI�N LABORAL, LA PRESUNCI�N DE SU EXISTENCIA SE ACTUALIZA SI CONFORME A LA PRUEBA DE INSPECCI�N, EL PATR�N NO EXHIBE LOS DOCUMENTOS QUE CONFORME A LA LEY EST� OBLIGADO A CONSERVAR. De conformidad con lo dispuesto por los art�culos 776, 777, 784, 804, 805, 827, 828 y 829, de la Ley Federal del Trabajo, la inspecci�n es un medio de prueba establecido expresamente en la ley a favor de las partes, y si mediante ella el trabajador pretende demostrar la existencia de la relaci�n laboral negada por el patr�n sin que �ste exhiba los documentos relativos, debe hacerse efectiva la presunci�n que como sanci�n a dicha omisi�n establece la legislaci�n laboral, no siendo permitido que tal presunci�n se deje de aplicar en favor del oferente por el juzgador bajo el pretexto de que se estar�a obligando al patr�n a lo imposible, ya que esa imposibilidad no puede darse porque conforme a la ley es �l quien debe tener en su poder esos elementos, los cuales, una vez mostrados al actuario que desahoga la diligencia o bien robustecer�n su dicho al no apreciarse, dentro de los trabajadores de la empresa, que figure como tal el actor, o coincidir�n con la presunci�n que se seguir�a conforme a la ley para el caso de que el patr�n no aportara los documentos referidos, a saber que el actor s� ten�a calidad de trabajador del demandado.?. No pasa inadvertido para este Tribunal Colegiado que la responsable indebidamente admiti� la inspecci�n ocular sobre documentos particularizados del actor, al exponer: debiendo revisar en el rengl�n correspondiente a ?C.M.T.A. en los documentos consistentes en n�minas, recibos de pago, altas y bajas ante el IMSS, cuota de liquidaci�n obrero patronal, tarjetas checadoras, listas de asistencia, expediente personal de la actora y cualquier otro documento que acostumbre llevar la demandada?; cuando, como ya se expuso, no fue ofrecida en esos t�rminos por el accionante sino de manera gen�rica, comprendiendo los documentos que se refieren a todos los trabajadores del negocio, como lo son: a) n�minas, b) recibos de pago, c) altas y bajas ante el IMSS, d) cuotas de liquidaci�n obrero patronal, e) tarjetas checadoras y f) listas de asistencia; sin embargo, como ya se apunt�, al no exponer el peticionario conceptos de violaci�n en ese sentido, esto es la discordancia entre los t�rminos en que fue ofrecida la prueba y la forma en que fue admitida, es que esta �ltima debe quedar firme en sus t�rminos al estar imposibilitado este Tribunal Colegiado a suplir la deficiencia de la queja, cuando el promovente del amparo sea la parte patronal. En lo conducente es aplicable la jurisprudencia de la anterior Cuarta Sala, marcada con el n�mero 83, p�gina 61 del Tomo V, Materia del Trabajo, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, que a la letra dice: ?CONCEPTOS DE VIOLACI�N INOPERANTES. Si los conceptos de violaci�n que hace valer el patr�n quejoso no combaten las consideraciones que rigen el sentido del laudo reclamado, dichos conceptos resultan inoperantes.?. Tambi�n en lo conducente es aplicable la jurisprudencia marcada con el n�mero 716, T.V., Materia Com�n, p�gina 482, del mismo Ap�ndice antes referido, que a la letra dice: ?CONCEPTOS DE VIOLACI�N QUE OMITEN COMBATIR ALGUNAS CONSIDERACIONES EN QUE SE APOYA EL ACTO RECLAMADO. SON INSUFICIENTES. Los conceptos de violaci�n deben estar relacionados directa e inmediatamente con los fundamentos del acto reclamado, para que de esta forma queden de manifiesto los vicios de que adolezca; por tanto si el quejoso omite hacerse cargo de algunas consideraciones en que se apoy� la autoridad responsable y no las combate, el Tribunal Colegiado no est� en aptitud de examinar la constitucionalidad de �stas y por consecuencia deben subsistir.?. Tambi�n es pertinente destacar que si bien cuando la inspecci�n se ofrece a cargo de la demandada sobre documentos particularizados del actor, pretendiendo demostrar la relaci�n laboral y/o circunstancias particulares de �sta y aqu�lla niega la relaci�n laboral, el apercibimiento deber� formularse con la condicionante de que s�lo se har� efectivo si se llega a demostrar la existencia del v�nculo laboral con cualquier otro medio de prueba; sin embargo, al tampoco haber expuesto el quejoso conceptos de violaci�n en ese sentido, en relaci�n con los documentos a inspeccionar en los incisos g) expediente personal de la actora y h) muy en especial cualquier documento que acostumbre llevar la demandada en el rengl�n correspondiente de la actora; es que la admisi�n de dicha prueba debe quedar intocada. En lo conducente es aplicable la jurisprudencia de este propio tribunal, visible en la p�gina 1206, Tomo XV, marzo de 2002, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, que a la letra dice: ?INSPECCI�N. SI EL PATR�N NIEGA LA RELACI�N LABORAL PERO ACEPTA SER PROPIETARIO DE LA FUENTE DE TRABAJO, EL APERCIBIMIENTO PREVISTO EN EL ART�CULO 828 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO, NO SIEMPRE DEBE SER LISO Y LLANO. La ley y la jurisprudencia establecen que la prevenci�n contenida en el citado numeral, consistente en que de no exhibir el patr�n los documentos que tiene en su poder, se presumir�n ciertos los hechos que el oferente de la prueba pretende acreditar con ellos, ha de realizarse en principio cuando el actor ofrece la inspecci�n sobre los documentos que el patr�n demandado est� obligado a conservar, de conformidad con el art�culo 804 del citado ordenamiento. Sin embargo, cuando el demandado no reconoce la relaci�n laboral, pero acepta ser propietario o responsable de la fuente de trabajo, o no niega serlo (lo cual se traduce en una aceptaci�n t�cita), s�lo proceder� formular el apercibimiento liso y llano si se propone en t�rminos gen�ricos, comprendiendo los documentos que se refieren a todos los trabajadores de la empresa (y no �nicamente referida al actor), con la finalidad de probar mediante su examen cuidadoso, que en ella s� figura el demandante y, por ende, el v�nculo laboral. Empero, si se ofrece sobre documentos particularizados del actor (su contrato de trabajo, su tarjeta de control de asistencias, las n�minas en el rengl�n en donde �l aparece, etc.), pretendiendo demostrar las condiciones y circunstancias de tal relaci�n, el apercibimiento deber� formularse con la condicionante de que s�lo se har� efectivo si se llegare a demostrar la existencia de la relaci�n laboral, a trav�s del examen antes se�alado (si es que la inspecci�n se ofreci� tambi�n en esos t�rminos), o con cualquier otro medio de prueba, o se derive de la no demostraci�n del demandado de que los servicios que le prest� el actor engendraron una relaci�n distinta a la laboral, si aqu�l, de tal manera, se excepcion�. Esto es as�, porque no resulta admisible que si el patr�n demandado niega la relaci�n laboral, la presunci�n de su existencia y de las condiciones y circunstancias que afirma el actor prevalecieron en tal v�nculo, se derive exclusivamente de la no exhibici�n de los citados documentos, a pesar de que su no elaboraci�n y consecuente no exhibici�n por el patr�n sea entendible y congruente con su negativa de m�rito. Pero por el contrario, si en este supuesto no se formulara apercibimiento alguno, se le impedir�a injustificadamente al actor prevalerse de esta prueba para demostrar las condiciones y circunstancias de su relaci�n laboral, no obstante ofrecerse sobre documentos que el patr�n s� estaba obligado a exhibir, en virtud de haber quedado evidenciado por otra v�a el referido nexo.?. Sin que obste para todo lo anterior, el hecho de que el quejoso en su objeci�n tambi�n se�alara que la prueba de inspecci�n ocular ofrecida por la parte actora, sea una pesquisa prohibida por la ley, porque dicha prueba se ajusta a los lineamientos ordenados por el art�culo 827 de la Ley Federal del Trabajo, esto es, se se�al� el objeto materia de la misma, el lugar donde deb�a practicarse, el periodo que abarcar�a y los documentos que ser�an examinados. Por otra parte, refiere el quejoso que al haber negado la relaci�n laboral y atendiendo al principio de que ?el que afirma debe probar?, a la trabajadora correspond�a la carga de probar el v�nculo laboral. Apoyando su argumento en las tesis con los rubros: ?RELACI�N LABORAL. DEBE ACREDITARLA EL TRABAJADOR CUANDO LA NIEGA EL PATR�N.?, ?RELACI�N LABORAL. NEGATIVA DE SU EXISTENCIA CUANDO ES LISA Y LLANA. CARGA DE LA PRUEBA.?, ?RELACI�N LABORAL, NEGACI�N DE LA. CARGA DE LA PRUEBA.? y ?RELACI�N DE TRABAJO. CARGA DE LA PRUEBA.?. Sobre el particular, debe exponerse que en ese aspecto no le causa perjuicio el laudo que se combate, puesto que la responsable al plantear la litis, expuso que la carga de la prueba sobre la existencia de la relaci�nentre patr�n y trabajador, correspond�a a este �ltimo, al haber negado el primero de manera lisa y llana el v�nculo laboral; por las mismas consideraciones son inatendibles las tesis en que sustenta sus argumentos. Finalmente, arguye el peticionario que la responsable no tom� en cuenta que la actora no logr� demostrar el v�nculo laboral y que la inspecci�n ocular por s� sola no es un elemento suficiente para condenar al demandado, ya que al haber negado la relaci�n laboral no existe obligaci�n a su cargo de probar un hecho negativo, por lo que estima se emiti� un laudo incongruente. Apoyando sus argumentos en las tesis con los rubros: ?LAUDOS INCONGRUENTES.?, ?LAUDOS INDEBIDAMENTE RAZONADOS.? y ?LAUDO INCONGRUENTE, POR FUNDARSE EN EXCEPCI�N NO OPUESTA.?. Al respecto debe decirse que, como ya se destac�, la responsable al plantear la litis estim� que a la parte actora era a quien correspond�a demostrar que existi� el v�nculo laboral, de ah� que no se pueda aducir, como lo arguye el quejoso, que se le est� obligando a probar un hecho negativo y, por otra parte, la trabajadora s� logr� demostrar la relaci�n laboral a trav�s de la presunci�n derivada de la inspecci�n, siendo �sta suficiente para demostrar tal relaci�n cuando no aparece desvirtuada por otra prueba, tal como aconteci� en la especie. En lo conducente es aplicable la jurisprudencia n�mero 2a./J. 12/2001 de la Segunda Sala, suscitada con motivo de la contradicci�n de tesis 86/2000-SS, visible en la p�gina 148, T.X., marzo de 2001, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, que a la letra dice: ?RELACI�N LABORAL. LA PRESUNCI�N DERIVADA DE LA PRUEBA DE INSPECCI�N SOBRE DOCUMENTOS QUE EL PATR�N DEBE CONSERVAR Y QUE NO PRESENT�, ES SUFICIENTE POR S� SOLA PARA ACREDITAR DICHA RELACI�N SI NO APARECE DESVIRTUADA POR OTRA PRUEBA. La inspecci�n es uno de los medios de prueba permitidos por la ley para que el juzgador pueda llegar al conocimiento real de la verdad de los hechos expuestos por las partes, y tiene por objeto que el tribunal verifique, por conducto del funcionario facultado para ello, hechos que no requieren de conocimientos t�cnicos, cient�ficos o art�sticos especiales, esto es, la existencia de documentos, cosas o lugares y sus caracter�sticas espec�ficas, perceptibles a trav�s de los sentidos. Por otra parte, de conformidad con lo dispuesto en el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo, el patr�n tiene la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio, entre otros documentos, los contratos individuales de trabajo que se celebren, cuando no exista contrato colectivo o contrato-ley aplicable; las listas de raya o n�mina de personal, cuando se lleven en el centro de trabajo, o los recibos de pago de salarios; los controles de asistencia, tambi�n cuando se lleven en el centro de trabajo, as� como los comprobantes de pagos de participaci�n de utilidades, de vacaciones, de aguinaldos y primas a que se refiere dicha ley; a su vez, el art�culo 805 del propio ordenamiento legal prev� que el incumplimiento a lo dispuesto en el citado art�culo 804, establecer� la presunci�n de ser ciertos los hechos que el actor exprese en su demanda, en relaci�n con tales documentos, salvo prueba en contrario. En ese tenor, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n en la jurisprudencia 2a./J. 38/95, que aparece publicada en la p�gina 174 del Tomo II, correspondiente al mes de agosto de 1995, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, sostuvo que la presunci�n de la existencia de la relaci�n laboral se actualiza, si para el desahogo de una prueba de inspecci�n, el patr�n no exhibe los documentos que conforme a la ley est� obligado a conservar. Por tanto, atendiendo a lo anterior y a los principios tuteladores que rigen en materia de trabajo a favor de quien presta sus servicios a un patr�n, necesariamente ha de concluirse que cuando la referida presunci�n no se encuentre desvirtuada con medio alguno de prueba aportado por el patr�n, por s� sola resultar� suficiente para acreditar la existencia de la relaci�n laboral.?. En las relatadas condiciones, lo que procede en la especie es negar el amparo y la protecci�n de la Justicia Federal solicitada.

La resoluci�n emitida por el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito gener� la tesis II.T.257 L, visible en la p�gina 1001 del Tomo XVIII, octubre de 2003, Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, cuyos rubro y texto dicen:

"DOCUMENTOS QUE EL PATR�N TIENE OBLIGACI�N DE CONSERVAR Y EXHIBIR EN JUICIO. LA CIRCUNSTANCIA DE QUE EL EMPLEADOR SEA UNA PERSONA F�SICA Y HUBIERE NEGADO LA RELACI�N LABORAL CON EL ACTOR, NO LO EXIME DE ESA OBLIGACI�N. El art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo establece que ?el patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio? ciertos documentos que detalla a trav�s de sus cinco fracciones. Por otra parte, el diverso numeral 10 del mismo ordenamiento define como patr�n a ?la persona f�sica o moral que utiliza los servicios de uno o varios trabajadores?; luego, conforme al principio general de derecho, seg�n el cual donde la ley no distingue al int�rprete le est� prohibido hacerlo, dicha obligaci�n la tiene tanto el empleador ?persona moral? como el empleador ?persona f�sica?. No invalida la anterior conclusi�n la circunstancia de que, adem�s, el patr�n persona f�sica niegue la relaci�n laboral, cuando el actor oferente de la prueba menciona esos documentos como base de la inspecci�n y se refiera a los de los trabajadores en general y no a documentos particulares del actor, puesto que de conformidad con la tesis jurisprudencial 2a./J. 38/95 ?RELACI�N LABORAL, LA PRESUNCI�N DE SU EXISTENCIA SE ACTUALIZA SI CONFORME A LA PRUEBA DE INSPECCI�N, EL PATR�N NO EXHIBE LOS DOCUMENTOS QUE CONFORME A LA LEY EST� OBLIGADO A CONSERVAR.?, la negativa del v�nculo laboral no imposibilita al patr�n, persona f�sica o moral (pues dicha tesis no excluye a la primera), a conservar y exhibir esos documentos."

QUINTO

El Tercer Tribunal Colegiado del D�cimo Circuito, al resolver los amparos directos 674/99, 650/99, 222/2000, 431/2000 y 501/2003, sostuvo la tesis jurisprudencial cuyos texto, rubro y datos de identificaci�n son del tenor siguiente:

"PERSONA F�SICA. NO EST� OBLIGADA A EXHIBIR LOS DOCUMENTOS QUE REFIERE EL ART�CULO 804 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO CUANDO NIEGA LA RELACI�N LABORAL. Es cierto que de conformidad con el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo el patr�n tiene la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los contratos individuales de trabajo, listas de raya o n�minas de personal, controles de asistencia, comprobantes de pago de participaci�n de utilidades, de vacaciones, de aguinaldo, de primas y los dem�s documentos que establezcan las leyes, y que en caso contrario se presumir�n ciertos los hechos que su contraparte se proponga acreditar con los documentos no exhibidos en la inspecci�n judicial, como lo prev� el diverso numeral 805 ib�dem; sin embargo, tal presunci�n no puede operar para el caso en que el patr�n se trate de una persona f�sica que al contestar la demanda laboral ha negado todo nexo contractual con el actor, pues de exigirse a la persona f�sica demandada la exhibici�n de documentos, ser�a tanto como obligarlo a lo imposible, ya que al negar la relaci�n de trabajo evidentemente no cuenta en su poder con ning�n documento de aquellos que se�ala el art�culo 804 citado. De ah� que la condena a la parte demandada, cuando es una persona f�sica, respaldada en la presunci�n que engendra la falta de exhibici�n de esta clase de documentos se torna violatoria de garant�as." (Tesis: X.3o. J/5, visible en la p�gina 1248 del Tomo XVIII, septiembre de 2003 del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca).

Los precedentes que integran la jurisprudencia inserta, son los siguientes:

? Amparo directo 674/99. I.V.�zquez G.�lez. 22 de febrero de 2000. Unanimidad de votos. Ponente: L.R.�guez Bastar. Secretaria: N.E.P.�n N..

? Amparo directo 650/99. A.V.C.. 29 de febrero de 2000. Unanimidad de votos. Ponente: L.R.�guez Bastar. Secretaria: N.E.P.�n N..

? Amparo directo 222/2000. G.C. G�mez. 11 de julio de 2000. Unanimidad de votos. Ponente: L.R.�guez Bastar. Secretaria: N.E.P.�n N..

? Amparo directo 431/2000. S.T.N. y otro. 8 de febrero de 2001. Unanimidad de votos. Ponente: F.C.R., Secretaria de Tribunal autorizada por el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal para desempe�ar las funciones de Magistrada. Secretario: I.�as C.C..

? Amparo directo 501/2003. J.O.B.. 8 de agosto de 2003. Unanimidad de votos. Ponente: C.M.B.S.. Secretaria: F.C.R..

Para mayor claridad de la tesis sustentada por el mencionado Tercer Tribunal Colegiado del D�cimo Circuito, resulta conveniente relatar los antecedentes de la tercer ejecutoria que le dio origen, as� como transcribir sus consideraciones, en la inteligencia que las dem�s reiteran el criterio en comento, por lo que es innecesaria su inserci�n:

Amparo directo 222/2000.

  1. G.C. G�mez demand� de J.�s �valos R.�guez por s� y como propietario de la combi de transporte p�blico n�mero 1102 de la ruta Tabasquillo-Centla, diversas prestaciones.

  2. Emplazado que fue el demandado neg� lisa y llanamente la relaci�n laboral.

  3. La Junta emiti� laudo y en la valoraci�n de las pruebas consider� que, en relaci�n con la prueba de inspecci�n que se llev� a cabo, no le trae beneficio alguno para acreditar la relaci�n de trabajo, en raz�n de que compareci� la demandada y exhibi� los documentos que le fueron requeridos, donde el actuario hizo constar que de las documentales exhibidas no se desprende que el actor haya sido contratado por los demandados, y no se desprende que le hayan cubierto las prestaciones de referencia, por lo que no se genera presunci�n alguna que le favorezca al actor para demostrar la existencia de la relaci�n laboral.

Inconforme con el laudo pronunciado, el actor promovi� juicio de amparo que correspondi� conocer al Tercer Tribunal Colegiado del D�cimo Circuito con el n�mero de amparo 222/2000, en cuyos conceptos de violaci�n expuso que la Junta indebidamente absuelve al demandado porque en relaci�n con el desahogo de la prueba de inspecci�n en ning�n momento exhibe la documentaci�n requerida, a pesar de encontrarse en el apercibimiento de ley y porque se exhibieron dos hojas de n�minas y, por otro lado, el demandado acept� con dichos documentos ser una fuente de trabajo y que, por tanto, se acredita la relaci�n laboral. En sesi�n celebrada el once de julio de dos mil, el citado �rgano colegiado resolvi� en los siguientes t�rminos:

VI. Son infundados los conceptos de violaci�n aducidos por el quejoso G.C.G.�mez, atento las consideraciones que enseguida se exponen: En el laudo reclamado, la Junta para declarar no probada la acci�n estim� que la litis se establec�a para efectos de resolver si existi� o no relaci�n de trabajo entre el actor y el demandado f�sico por s� y como propietario de la combi de transporte p�blico n�mero 1102 de la ruta Tabasquillo-Centla, con n�mero de placas 51093V, modelo 1986, por lo que correspond�a al actor la carga probatoria para demostrar la relaci�n de trabajo, misma que no hab�a satisfecho, porque dijo la Junta que las pruebas ofrecidas por el demandante no le beneficiaban para acreditar el v�nculo laboral ya que no demostraban la subordinaci�n o dependencia econ�mica que se requieren como elementos esenciales, conforme los art�culos 8o., 10, 20, 21, 134, fracci�n III, de la Ley Federal del Trabajo. Infundado, por cuanto a la valoraci�n de la prueba testimonial ofrecida por el actor a cargo de R.C.�stomo B.�os y Jos� Guadalupe P�rez Contreras, cabe decir que no obstante que habi�ndosele arrojado al actor la carga probatoria de demostrar que existi� v�nculo laboral, la Junta err�neamente sostuvo que tales testimoniales no acreditaban el despido injustificado, lo cual, como antes se dijo, no era el punto previo a dilucidar. Sin embargo, a nada pr�ctico llevar�a conceder la protecci�n constitucional para efectos que la autoridad responsable valorara esta prueba en cuanto a la relaci�n de trabajo, toda vez que del an�lisis del contenido de esta probanza se advierte que no logra su objetivo. Ello es as�, si se toma en cuenta que el primero de los testigos, R.C.�stomo B.�os, sostiene, entre otras cosas, que su presentante (actor) siempre ha trabajado como chofer de transporte p�blico en la ruta Tabasquillo-Centla y �ltimamente trabajaba en una combi propiedad del se�or J.�s �valos R.�guez, que le consta que el diecis�is de abril, como a las doce del d�a, cuando se dispon�a a abordar la combi, vio que este �ltimo bajaba a G.C. G�mez, dici�ndole que ya no quer�a que trabajara con �l y que quedaba despedido. Y, por su parte, el segundo de los testigos, Jos� Guadalupe P�rez Contreras, entre otras cosas, dijo que conoce al Sr. G.C.G.�mez, que siempre ha trabajado en una combi de transporte p�blico y �ltimamente trabajaba para el se�or J.�s �valos R.�guez, y que le consta que el diecis�is de abril del a�o pasado (1998) se dispon�a a abordar la combi 1102 de la ruta Tabasquillo-Centla, y como a las doce del d�a vio que el se�or J.�s �valos R.�guez bajaba al se�or G.C.G.�mez, dici�ndole que no quer�a que trabajara para �l y que quedaba despedido. Pero tales declaraciones, en modo alguno engendran convicci�n de la existencia de la relaci�n laboral, pues los testigos ni siquiera refieren acerca del inicio de ese v�nculo de trabajo, ni precisan los d�as en que el actor laboraba, ni el horario, d�as de descanso y menos el salario que diariamente devengaba por su jornada. Esto quiere decir que, efectivamente, aquellos testigos son ineficaces para acreditar que entre actor y demandado existi� nexo laboral, pues aquello de que �ltimamente laboraba en la ?combi de J.�s �valos R.�guez?, no es suficiente para presumir la existencia de la relaci�n laboral, dado que sus testimonios en esos t�rminos no son dignos de fe y credibilidad. Contrariamente a lo argumentado por el quejoso, la junta de trabajo estuvo en lo correcto al considerar que la inspecci�n ocular ofrecida por el actor, desahogada en documentos del demandado, no beneficiaba al oferente de la prueba, pues aunque el tercero perjudicado J.�s �valos R.�guez reconoci� ser propietario de la combi de servicio p�blico de pasajeros n�mero 1102, y que durante el desahogo de la diligencia de inspecci�n ocular exhibi� n�minas correspondientes del quince al treinta y uno de enero, y del uno al quince de abril todas de mil novecientos noventa y ocho, en las que aparecen los nombres de los choferes que laboraban a su servicio, lo que significa que el nombrado tercero perjudicado constituye una fuente de trabajo, y que conforme al art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo, el patr�n tiene la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio todos los documentos relativos a contratos individuales de trabajo, listas de raya o n�minas de personal, controles de asistencia, comprobantes de pago, de participaci�n de utilidades, de vacaciones, de aguinaldo, so pena que de no hacerlo se presumir�n ciertos los hechos que su contraparte se proponga acreditar con los documentos no exhibidos en la inspecci�n judicial, pero no debe perderse de vista que en trat�ndose de que el demandado es una persona f�sica que neg� el v�nculo laboral con el actor, no estaba obligado a cumplir con la inspecci�n ocular en los t�rminos en que se ofreci�, es decir, con la presentaci�n de los documentos respectivos por el periodo del quince de enero de mil novecientos noventa y cinco al diecis�is de abril de mil novecientos noventa y ocho. Esto en virtud de que habiendo negado toda relaci�n de trabajo no puede oblig�rsele a presentar documentos, pues ser�a tanto como impon�rsele algo imposible, ya que al negar la relaci�n laboral evidentemente no conservan documento alguno que demuestre v�nculo de trabajo. No obsta a la anterior circunstancia, el evento de que durante el desahogo de la inspecci�n ocular exhibiera las hojas de n�minas aludidas, pues estos documentos aun cuando demuestran que los diversos choferes P.C.J.�nez y E.H.�ndez Estrada estaban subordinados al demandado, en realidad no acreditan que esa relaci�n de trabajo fuese en relaci�n con la combi del servicio p�blico de alquiler. De manera que ante la negativa de la relaci�n de trabajo entre actor y demandado, consiguientemente este �ltimo no est� obligado a conservar documentos de un v�nculo laboral que no existe. Y en este sentido este �rgano colegiado se ha pronunciado en los amparos directos 650/99, resuelto el veintinueve de febrero de este a�o, y 674/99 de veintid�s de los mismos mes y a�o, al sustentar la tesis que dice: ?PERSONA F�SICA. NO EST� OBLIGADA A EXHIBIR LOS DOCUMENTOS QUE REFIERE EL ART�CULO 804 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO, CUANDO NIEGA LA RELACI�N LABORAL. Es cierto que de conformidad con el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo, el patr�n tiene la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los contratos individuales de trabajo, listas de raya o n�minas de personal, controles de asistencia, comprobantes de pago de participaci�n de utilidades, de vacaciones, de aguinaldo, de primas y los dem�s documentos que establezcan las leyes, y que en caso contrario, se presumir�n ciertos los hechos que su contraparte se proponga acreditar con los documentos no exhibidos en la inspecci�n judicial, como prev� el diverso numeral 805, ib�dem; sin embargo, tal presunci�n no puede operar para el caso en que el patr�n se trata de una persona f�sica, que al contestar la demanda laboral ha negado todo nexo contractual con el actor; pues de exigirse a la persona f�sica demandada la exhibici�n de documentos, ser�a tanto como obligarlo a lo imposible, ya que al negar la relaci�n de trabajo evidentemente no cuenta en su poder con ning�n documento de aquellos que se�ala el art�culo 804 citado. De ah� que la condena a la parte demandada, cuando es una persona f�sica, respaldada en la presunci�n que engendra la falta de exhibici�n de esta clase de documentos se torna violatoria de garant�as.?. En las condiciones apuntadas con antelaci�n y dado que el laudo impugnado no es violatorio de garant�as, lo que en la especie procede es negar la protecci�n constitucional solicitada.

SEXTO

Del juicio de amparo directo 658/96, promovido por F.P.Q. y otros, resuelto por el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito (ahora en Materia Civil), derivan los siguientes antecedentes.

  1. F.P.Q. y otros actores, demandaron de J.H.G. el pago de diversas prestaciones.

  2. Emplazado que fue el demandado neg� la relaci�n laboral.

  3. La Junta al pronunciar el laudo respectivo consider� que los actores no lograron demostrar el v�nculo laboral y al referirse a la prueba de inspecci�n expuso que no benefici� a su oferente, porque si bien es cierto que el demandado no exhibi� documentaci�n alguna, tambi�n es cierto que no pod�a hacerlo, toda vez que no se trat� de una empresa o negociaci�n donde se puede llegar al centro administrativo de pago de salarios y dem�s aportaciones y reclamaciones, que tampoco con dicha prueba se logra demostrar los elementos esenciales que dan origen a la relaci�n laboral, tales como subordinaci�n, fiscalizaci�n, dependencia econ�mica y que estuviesen sujetos los actores a un horario.

Inconforme con el laudo relacionado en el p�rrafo anterior, F.P.Q. y otros, en su car�cter de actores en el juicio laboral, promovieron juicio de amparo directo que correspondi� conocer y resolver al Tercer Tribunal Colegiado del SextoCircuito (actualmente en Materia Civil) con el n�mero DT. 658/96, cuyas consideraciones se transcriben en la parte que interesa para el presente asunto.

QUINTO. Son infundados los conceptos de violaci�n expuestos por los quejosos. Previamente es conveniente narrar los antecedentes del acto reclamado. 1. Mediante escrito presentado el veinticuatro de agosto de mil novecientos noventa y cuatro, ante la Oficial�a de Partes de la Junta Local de Conciliaci�n y Arbitraje del Estado, F.P.Q., H.P.M.�nez y M.R.G.�a, por su propio derecho, designando como representante com�n al primero de los mencionados, promovieron juicio laboral contra la persona f�sica o moral que resultara ser leg�tima propietaria del inmueble ubicado en el n�mero cincuenta y nueve de la calle P.�petl, de la colonia M. de esta ciudad, y en lo personal contra J.H.G., de quien reclamaron las siguientes prestaciones (se transcriben). Al efecto manifestaron que el seis de junio de mil novecientos noventa y cuatro comenzaron a prestar sus servicios para J.H.G., persona que se ostent� como propietaria del inmueble mencionado, con quien celebraron contrato verbal de trabajo por tiempo indeterminado; que F.P.Q. prest� sus servicios como oficial de alba�iler�a, H.P.M.�nez y M.R.G.�a como ayudantes de alba�iler�a y que laboraron a las �rdenes de J.H.G.; que lo hicieron con el mejor desempe�o; que dicha persona ejerci� en el centro de trabajo actos y funciones de direcci�n, supervisi�n y vigilancia; que su centro de trabajo lo tuvieron en la obra en construcci�n ubicada en el n�mero cincuenta y nueve de la calle P.�petl de la colonia M., de esta ciudad, que el horario de trabajo al que estuvieron sujetos comprendi� de las ocho a las dieciocho horas, diariamente, de lunes a s�bado de cada semana y por todo el tiempo que existi� la relaci�n laboral; que, por tanto, laboraron dos horas extras diariamente desde la fecha de su contrataci�n; agregaron que por la prestaci�n de sus servicios para los demandados percibieron como salario diario, F.P.Q., la cantidad de cien nuevos pesos; H.P.M.�nez y M.R.G.�a sesenta pesos, el cual les fue cubierto en forma personal por J.H.G.; que siempre cumplieron con sus obligaciones y que no obstante, el cuatro de julio de mil novecientos noventa y cuatro, a las ocho horas, en que se presentaron a laborar, en la puerta de entrada y salida del centro de trabajo el se�or J.H.G. les impidi� el acceso al inmueble y les manifest� que a partir de ese momento estaban despedidos, que se largaran porque no los quer�a ver en esos lugares, que estaban despedidos porque ya no los necesitaba, sin darles ninguna explicaci�n, lo cual consideran como un despido injustificado por lo que promovieron el juicio respectivo. 2. El nueve de diciembre de mil novecientos noventa y cuatro dio inicio la audiencia de demanda, excepciones, ofrecimiento y admisi�n de pruebas, d�ndose por fracasada la conciliaci�n. 3. En la etapa de demanda y excepciones la parte actora ratific�, reprodujo su escrito inicial. 4. El demandado J.H.G., al comparecer a la audiencia, otorg� en forma personal un poder al licenciado A.B.M. con facultades para representarlo en el juicio, por lo que solicit� se le reconociera tal personalidad. El compareciente por el demandado neg� todo nexo contractual con los actores por lo que adujo que no eran procedentes ninguna de las acciones que �stos ejercieron en su contra. 5. En la v�a de r�plica la parte actora pidi� que fueran desechadas las manifestaciones del apoderado del demandado, persona f�sica, que era falso lo sostenido por �ste, ya que la verdad de los hechos se encuentra plasmada en el escrito inicial de demanda y solicit� que a la persona que resultara leg�tima propietaria del inmueble se le tuviera por contestada la demanda en sentido afirmativo, dada su no comparecencia. 6. En v�a de contrarr�plica la parte demandada dijo que la manifestaci�n hecha al contestar la demanda se apegaba a la realidad y a la verdad de los hechos. 7. En la etapa de ofrecimiento y admisi�n de pruebas los actores, por conducto de sus apoderados, ofrecieron las siguientes: a) Confesional a cargo de la persona f�sica o moral que resultara ser leg�tima propietaria del inmueble demandado; b) Confesional a cargo de J.H.G.; c) Testimonial que deber�an desahogar R.J.A.D.�n, C.P.G.�a y P.A.D.�n; d) Inspecci�n ocular; e) Presuncional legal y humana; y, f) Instrumental p�blica de actuaciones. 8. La parte demandada, por su parte, ofreci� las siguientes pruebas: a) Confesional a cargo de F.P.Q., H.P.M.�nez y M.R.G.�a; b) Presuncional legal y humana y, c) Instrumental de actuaciones. 9. Seguido el juicio por los dem�s tr�mites legales el diez de mayo de mil novecientos noventa y seis, la Junta Especial N�mero Cuatro de la Local de Conciliaci�n y Arbitraje del Estado de Puebla dict� el laudo al tenor de los puntos resolutivos que quedaron transcritos en el resultando primero de esta ejecutoria y que constituye el acto reclamado en el presente juicio de garant�as. Ahora bien, en sus conceptos de violaci�n los quejosos aducen, sustancialmente: a) La responsable incurre en violaci�n de las leyes del procedimiento al dejar de apreciar con detenimiento la litis, as� como las pruebas ofrecidas por la parte actora, pasando por alto lo establecido en los art�culos 840, fracciones IV y VI, 841 y 842 de la Ley Federal del Trabajo; b) Es inaplicable a la litis planteada la tesis invocada por la Junta, pues no se trata de determinar si existi� o no el despido, a lo que se refiere dicha tesis, sino si sus mandantes prestaron o no sus servicios a la persona f�sica o moral que resulte ser leg�tima propietaria del bien inmueble, tanto en su ra�z como en su construcci�n, as� como para J.H.G. en virtud de un contrato individual de trabajo y, por tanto, si existi� o no relaci�n laboral; c) En ning�n momento la responsable apreci� los hechos en conciencia, ya que de hacerlo se habr�a percatado que el demandado J.H.G., al dar contestaci�n a la demanda, no manifest� que se tratara de una empresa o negociaci�n donde se pudiera llevar el control administrativo tanto de pago de salarios como de las prestaciones; d) Que la prueba de inspecci�n ocular s� benefici� a los actores puesto que los hechos que se narran en la misma se presumieron ciertos, sin que exista prueba en contrario que la destruya, lo cual debi� tener en cuenta la responsable; e) Que indebidamente la Junta aduce que el se�or R.J.A.D.�n jam�s estuvo enfermo durante la secuela procesal, pues no existe constancia alguna de ello; f) Del desahogo de la prueba testimonial se advierte que los testigos presenciaron los hechos sobre los que declararon ya que fueron uniformes y dignos de credibilidad, y que con ella se demuestra que estuvieron bajo las �rdenes, subordinaci�n y dependencia econ�mica de J.H.G., por lo que se acredita la existencia de la relaci�n laboral con la persona f�sica que resulte ser leg�tima propietaria del inmueble. Conviene destacar los hechos siguientes: I.R.�n A.G.�lez en calidad de apoderado de F.P.Q., H.P.M.�nez y M.R.G.�a, promovi� juicio laboral contra el propietario del bien inmueble y obra en construcci�n marcado con el n�mero cincuenta y nueve de la calle P.�petl, de la Colonia M., de esta ciudad y, en lo personal, contra J.H.G., reclamando las prestaciones y narrando los hechos que se precisaron con anterioridad. II. En la segunda etapa de la audiencia de ley el demandado J.H.G. neg� la existencia de la relaci�n laboral. III. En la fase de ofrecimiento y admisi�n de pruebas los actores ofrecieron como pruebas de su parte la confesional a cargo de los demandados, la testimonial, la inspecci�n ocular y la presuncional legal y humana, as� como la instrumental de actuaciones. IV. La junta responsable al emitir el laudo que constituye el acto reclamado circunscribi� la litis a dilucidar si los actores ten�an o no derecho al pago de indemnizaci�n constitucional por el despido injustificado, entre otras prestaciones, del que dijeron fueron objeto, o bien si existi� o no la relaci�n laboral entre las partes, por haberla negado el demandado. As� planteada la litis por la autoridad responsable, �sta hizo recaer en los demandantes la carga de la prueba para acreditar la relaci�n de trabajo con la parte demandada, determinaci�n que este tribunal considera ajustada a derecho, dado que si bien es cierto que de acuerdo a lo establecido en el art�culo 784 de la Ley Federal del Trabajo corresponde a la parte patronal probar su dicho, esto s�lo sucede cuando exista controversia sobre los t�rminos de una relaci�n laboral cuya existencia es aceptada por las partes, lo que de ninguna manera puede hacerse extensiva al caso de que se niegue en forma lisa y llana todo v�nculo laboral con los trabajadores, porque en este supuesto corresponde a �stos demostrar su existencia, pues de lo contrario se estar�a obligando al patr�n a demostrar un hecho negativo. Al respecto este tribunal comparte el criterio del Segundo Tribunal Colegiado del Quinto Circuito, publicado en la p�gina 353 del Tomo X, septiembre de 1992, Octava �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n que dice: ?RELACI�N LABORAL. EN EL TRABAJADOR RECAE LA CARGA DE LA PRUEBA CUANDO EL PATR�N NIEGA LISA Y LLANAMENTE LA. De acuerdo con lo estatuido por el art�culo 784 de la Ley Federal del Trabajo, corresponde al patr�n probar su dicho s�lo cuando exista controversia sobre los t�rminos de una relaci�n laboral cuya existencia es aceptada por las partes, pero de ninguna manera puede hacerse extensiva al caso en que se niega lisa y llanamente la existencia de esa relaci�n laboral o de un contrato de trabajo, porque en tales supuestos, la Junta no est� en aptitud de exigir al demandado la exhibici�n de alguna prueba que la lleve al conocimiento de los hechos, pues de hacerlo lo estar�a forzando a demostrar hechos negativos, lo cual es contrario a la t�cnica jur�dica.?. Respecto de las pruebas aportadas por la parte actora para acreditar la relaci�n laboral, las mismas, como lo consider� la responsable, resultan insuficientes para ese fin. ... Por lo que respecta a la prueba de inspecci�n que ofrecieron los actores, debe decirse que la misma tampoco les beneficia, como acertadamente lo estim� la responsable, contrariamente a lo que manifiestan los quejosos, toda vez que en el caso de que se trata tal probanza resulta inconducente para acreditar el extremo pretendido por su oferente. En efecto, es cierto que conforme a lo establecido por el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo, el patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los siguientes documentos: ?I.C. individuales de trabajo que se celebren, cuando no exista contrato colectivo o contrato ley aplicable; II. Listas de raya o n�minas de personal, cuando se lleven en el centro de trabajo; o recibos de pagos de salarios; III. Controles de asistencia, cuando se lleven en el centro de trabajo; IV. Comprobantes de pagos de participaci�n de utilidades, de vacaciones, de aguinaldo, as� como las primas a que se refiere esta ley; y V. Los dem�s que se�alen las leyes. ...?. Del escrito de ofrecimiento de pruebas se advierte que el actor ofreci� la inspecci�n ocular que se llevar�a a cabo en el inmueble y obra en construcci�n sobre los siguientes documentos: recibos de pago, tarjetas checadoras, listas de raya, n�minas de sueldo, avisos de afiliaci�n y modificaci�n ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, recibos de aportaciones ante el Infonavit y el SAR, por el periodo del seis de junio al dos de julio de mil novecientos noventa y cuatro. De la demanda laboral se advierte que los actores demandaron a la persona f�sica o moral que resultara ser propietaria del inmueble en construcci�n ubicado en el n�mero cincuenta y nueve de la calle P.�petl, Colonia M., de esta ciudad, y le otorgaron tal car�cter al demandado persona f�sica J.H.G., quien al dar contestaci�n a la demanda neg� la relaci�n laboral. Ahora bien, aun cuando es cierto que la existencia de un v�nculo de naturaleza laboral puede acreditarse con la prueba de inspecci�n ocular, como lo ha sostenido la Suprema Corte de Justicia, lo cierto es que, trat�ndose la parte demandada de una persona f�sica y por la construcci�n de un inmueble, seg�n aducen los propios actores, ser�a il�gico que se le exigiera la documentaci�n que los demandantes precisaron al ofrecer tal probanza, toda vez que como acertadamente lo consider� la responsable, la parte demandada no constituye una empresa o negociaci�n donde se llevan documentos como listas de raya, control de asistencia, tarjetas checadoras, aportaciones al Infonavit y al SAR, es por ello que en el caso a estudio la prueba de inspecci�n no tiene los alcances probatorios que le atribuyen los hoy quejosos. Este Tribunal considera que el criterio anterior no contradice lo sostenido por la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n en la jurisprudencia 2a./J. 38/95 que dice: ?RELACI�N LABORAL, LA PRESUNCI�N DE SU EXISTENCIA SE ACTUALIZA SI CONFORME A LA PRUEBA DE INSPECCI�N, EL PATR�N NO EXHIBE LOS DOCUMENTOS QUE CONFORME A LA LEY EST� OBLIGADO A CONSERVAR. De conformidad con lo dispuesto por los art�culos 776, 777, 784, 804, 805, 827, 828 y 829, de la Ley Federal del Trabajo, la inspecci�n es un medio de prueba establecido expresamente en la ley a favor de las partes, y si mediante ella el trabajador pretende demostrar la existencia de la relaci�n laboral negada por el patr�n sin que �ste exhiba los documentos relativos, debe hacerse efectiva la presunci�n que como sanci�n a dicha omisi�n establece la legislaci�n laboral, no siendo permitido que tal presunci�n se deje de aplicar en favor del oferente por el juzgador bajo el pretexto de que se estar�a obligando al patr�n a lo imposible, ya que esa imposibilidad no puede darse porque conforme a la ley es �l quien debe tener en su poder esos elementos, los cuales, una vez mostrados al actuario que desahoga la diligencia o bien robustecer�n su dicho al no apreciarse, dentro de los trabajadores de la empresa, que figure como tal el actor, o coincidir�n con la presunci�n que se seguir�a conforme a la ley para el caso de que el patr�n no aportara los documentos referidos, a saber que el actor s� ten�a calidad de trabajador del demandado.?. En efecto, del texto de la jurisprudencia transcrita se desprende que la misma se refiere a empresas o negocios de tal naturaleza en los que los patrones se encuentran obligados a guardar y exhibir los documentos que se establecen en el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo, antes transcrito, supuesto que no se da en la especie por el dicho de los propios actores que el demandado es una persona f�sica a la que le dieron el car�cter de propietario de un inmueble en el que afirman intervinieron en la construcci�n, pues en los t�rminos del art�culo 16 de la Ley Federal del Trabajo se entiende por empresa la unidad econ�mica de producci�n o distribuci�n de bienes o servicios, por lo que una obra en construcci�n no puede considerarse como tal. En las anteriores condiciones, debe concluirse que es correcto lo sostenido por la Junta responsable al valorar la probanza de m�rito, sin que en el caso se estuviera en la necesidad de que el demandado, al comparecer a juicio, expresara que no se trataba de una empresa o negociaci�n, dado que adem�s neg� toda relaci�n con los actores; por tal motivo, es evidente que, como ya qued� apuntado, la prueba de inspecci�n ocular tampoco benefici� a sus oferentes. En este orden de ideas es incuestionable que de las pruebas anteriormente citadas no se desprende ning�n dato que conduzca a tener por acreditados los elementos de la relaci�n laboral, y en las relacionadas condiciones la Junta responsable se ajust� a derecho al absolver a la parte demandada de las prestaciones que le fueron reclamadas y, por ende, lo que procede es negar a los quejosos el amparo que de la Justicia Federal solicitaron.

El criterio del Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito (actualmente en Materia Civil) propici� la emisi�n de la tesis VI.3o.16 L, visible en la p�gina 788 del Tomo V, febrero de 1997 del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, cuyos rubro y texto dicen:

RELACI�N LABORAL. LA FALTA DE EXHIBICI�N DE LOS DOCUMENTOS SOBRE LOS QUE DEBE DESAHOGARSE LA PRUEBA DE INSPECCI�N NO PRESUME SU EXISTENCIA CUANDO ES NEGADA POR EL PATR�N Y ESTE ES UNA PERSONA F�SICA QUE NO CONSTITUYE UNA EMPRESA. De conformidad con lo dispuesto por el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo, el patr�n tiene la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los contratos individuales de trabajo que celebre, las listas de raya o n�minas de personal, controles de asistencia, comprobantes de pago de participaci�n de utilidades, de vacaciones, de aguinaldo, de primas y los dem�s documentos que establezcan las leyes; en caso contrario, se presumir�n ciertos los hechos que su contraparte se proponga acreditar con tales documentos a trav�s de la prueba de inspecci�n, como lo ha establecido la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n en la jurisprudencia 2a./J. 38/95, bajo el rubro: ?RELACI�N LABORAL, LA PRESUNCI�N DE SU EXISTENCIA SE ACTUALIZA SI CONFORME A LA PRUEBA DE INSPECCI�N, EL PATR�N NO EXHIBE LOS DOCUMENTOS QUE CONFORME A LA LEY EST� OBLIGADO A CONSERVAR.?. Sin embargo, lo anterior debe entenderse as�, s�lo cuando el patr�n es una empresa, entendida �sta en los t�rminos de lo dispuesto por el art�culo 16 de la ley laboral citada, como se desprende del texto de la jurisprudencia indicada, y no cuando el patr�n es una persona f�sica que no constituye una empresa, y la fuente de trabajo consiste en la construcci�n de una casa, y se ha negado la relaci�n de trabajo, pues en estos casos, ser�a injusto que se exigiera la documentaci�n referida y de no entregarse, se aplicara la sanci�n consistente en presumir ciertos los hechos que se le atribuyen.

S�PTIMO

Atendiendo a los relacionadas ejecutorias, corresponde ahora verificar, previamente, si en el caso existe o no la contradicci�n denunciada entre los criterios sustentados por el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito (ahora Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Sexto Circuito), Tercer Tribunal Colegiado del D�cimo Circuito y el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito.

Para ello es necesario tener presente que la contradicci�n de tesis se presenta cuando los Tribunales Colegiados, al resolver los negocios jur�dicos que generan la denuncia, examinan cuestiones jur�dicas esencialmente iguales, adoptando posiciones o criterios jur�dicos discrepantes y que, adem�s, la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; requiri�ndose asimismo que los criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Es aplicable la jurisprudencia n�mero P./J. 26/2001 del Pleno de la Suprema Corte de Justicia la Naci�n, visible en la p�gina 76 del T.X., abril de 2001 de la Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n, Novena �poca, que es del tenor literal siguiente:

"CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de sucompetencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos."

OCTAVO

A fin de facilitar la resoluci�n del presente asunto, es conveniente sintetizar las resoluciones emitidas por el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito (actualmente en Materia Civil), Tercer Tribunal Colegiado del D�cimo Circuito y el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito, destacando s�lo los aspectos fundamentales que se dieron en cada caso y que pueden dar origen a la contradicci�n.

  1. El Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito al resolver el amparo directo 241/2003, calific� de infundados los conceptos de violaci�n enfocados a combatir la postura adoptada por la autoridad responsable que admiti� al actor la prueba de inspecci�n, e hizo efectivo el apercibimiento al demandado como persona f�sica, teniendo por presuntivamente cierta la relaci�n laboral que se pretend�a acreditar con dicha prueba; para ello consider� lo siguiente:

    1. La circunstancia de que el demandado quejoso haya mencionado ser persona f�sica y negado la relaci�n laboral con el actor no era suficiente para que la responsable desechara la inspecci�n ocular, o bien, la admitiera sin prejuzgar sobre los documentos base de su desahogo, m�xime que fue ofrecida respecto de documentos que, en t�rminos del art�culo 804, fracciones II, III y V, respectivamente, de la Ley Federal del Trabajo, el patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio, referentes a las tarjetas checadoras y listas de asistencia; al objetar la prueba en cuesti�n, no neg� contar con dichos documentos o bien que no acostumbrara llevarlos en el centro de trabajo, ni tampoco aparece que en la contestaci�n de demanda, ni en la objeci�n de referencia hubiere negado ser el propietario o responsable de la fuente laboral en donde se dice prest� sus servicios la actora, por lo que se consider� que se entiende que acept� tal car�cter, pues s�lo se limit� en su objeci�n a referir que no ten�a la obligaci�n de contar con la documentaci�n porque no existi� relaci�n laboral con el actor.

    2. Que por la circunstancia de que el quejoso sea persona f�sica y los documentos como base de la inspecci�n se refieran a los de los trabajadores en general y no espec�ficamente al actor, no lo exime de exhibir la documentaci�n que conforme a la ley est�n obligados a conservar y exhibir en juicio, conforme a los art�culos 10, p�rrafo primero y 804 de la Ley Federal del Trabajo, al disponer el primero de ellos que patr�n es la persona f�sica o moral que utiliza los servicios de uno o varios trabajadores; luego, partiendo de tal definici�n y atendiendo al principio general del derecho que establece que donde la ley no distingue el juzgador no tiene por qu� hacer ninguna distinci�n, opera este �ltimo precepto acerca de que el patr�n tiene la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los documentos que ah� se precisan, sin hacer distinci�n alguna en el sentido de que s�lo las empresas est�n obligadas a ello; por tanto, se debe entender que los patrones que sean personas f�sicas tambi�n tienen la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los referidos documentos, con el apercibimiento de que de no hacerlo se tendr�n por ciertos presuntivamente los hechos que se tratan de probar; aunado a que conforme a lo dispuesto en los art�culos 2o., 3o. y 18 de la Ley Federal del Trabajo, la regla es que las normas de trabajo deben interpretarse atendiendo a las finalidades de esta rama del derecho y, en caso de duda, por falta de claridad, en las propias normas prevalecer� la interpretaci�n m�s favorable al trabajador.

    3. Que el actor logr� demostrar la relaci�n laboral a trav�s de la presunci�n derivada de la inspecci�n, siendo �sta suficiente para demostrar tal relaci�n cuando no aparece desvirtuada por otra prueba y es aplicable la jurisprudencia 2a./J. 12/2001, de la Segunda Sala bajo el rubro: "RELACI�N LABORAL. LA PRESUNCI�N DERIVADA DE LA PRUEBA DE INSPECCI�N SOBRE DOCUMENTOS QUE EL PATR�N DEBE CONSERVAR Y QUE NO PRESENT�, ES SUFICIENTE POR S� SOLA PARA ACREDITAR DICHA RELACI�N SI NO APARECE DESVIRTUADA POR OTRA PRUEBA."

  2. El Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito (actualmente en Materia Civil) al resolver el amparo directo 658/96, calific� de infundados los conceptos de violaci�n expuestos por los quejosos en su car�cter de actores en el juicio laboral tendentes a impugnar la determinaci�n de la autoridad responsable de tener por no acreditada la relaci�n laboral y desestimar la prueba de inspecci�n respecto de la cual se�alaron los quejosos que les benefici�, porque los hechos se presumieron ciertos, sin que existiera prueba en contrario que la destruyera; para ello el citado �rgano colegiado consider�:

    1. Que la prueba de inspecci�n result� inconducente para acreditar el v�nculo laboral porque si bien es cierto que conforme a lo establecido por el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo el patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los documentos que dicho precepto enumera, y que la existencia de un v�nculo de naturaleza laboral puede acreditarse con la prueba de inspecci�n ocular, como lo ha sostenido la Suprema Corte de Justicia, lo cierto es que, trat�ndose la demandada de una persona f�sica y por la construcci�n de un inmueble, seg�n aducen los propios actores, ser�a il�gico que se le exigiera la documentaci�n que los demandantes precisaron al ofrecer tal probanza, toda vez que como acertadamente lo consider� la responsable, la parte demandada no constituye una empresa o negociaci�n donde se llevan documentos como listas de raya, control de asistencia, tarjetas checadoras, aportaciones al Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores y al Sistema de Ahorro para el Retiro y, por ello, la prueba de inspecci�n no tiene los alcances probatorios que le atribuyen los hoy quejosos.

    2. Tambi�n expuso el �rgano colegiado que el invocado criterio no contradice lo sostenido por la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n en la jurisprudencia 2a./J. 38/95 bajo el rubro: "RELACI�N LABORAL, LA PRESUNCI�N DE SU EXISTENCIA SE ACTUALIZA SI CONFORME A LA PRUEBA DE INSPECCI�N, EL PATR�N NO EXHIBE LOS DOCUMENTOS QUE CONFORME A LA LEY EST� OBLIGADO A CONSERVAR.", porque en su texto se refiere a empresas o negocios de tal naturaleza en los que los patrones se encuentran obligados a guardar y exhibir los documentos que se establecen en el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo, supuesto que no se da en la especie por el dicho de los propios actores, que el demandado es una persona f�sica a la que le dio el car�cter de propietario de un inmueble en el que afirman intervinieron en su construcci�n, pues en los t�rminos del art�culo 16 de la Ley Federal del Trabajo se entiende por empresa la unidad econ�mica de producci�n o distribuci�n de bienes o servicios, por lo que una obra en construcci�n no puede considerarse como tal y, en las relacionadas condiciones, la Junta responsable se ajust� a derecho al absolver a la parte demandada de las prestaciones que le fueron reclamadas.

  3. El Tercer Tribunal Colegiado del D�cimo Circuito al resolver los juicios de amparo 674/99, 650/99, 222/2000, 431/2000 y 501/2003, consider� que si bien es cierto que de conformidad con el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo el patr�n tiene la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los contratos individuales de trabajo, listas de raya o n�minas de personal, controles de asistencia, comprobantes de pago de participaci�n de utilidades, de vacaciones, de aguinaldo, de primas y los dem�s documentos que establezcan las leyes, y que en caso contrario se presumir�n ciertos los hechos que su contraparte se proponga acreditar con los documentos no exhibidos en la inspecci�n judicial, como lo prev� el diverso numeral 805 ib�dem; sin embargo, tal presunci�n no puede operar para el caso en que el patr�n se trate de una persona f�sica que al contestar la demanda laboral ha negado todo nexo contractual con el actor, pues exigirse a la persona f�sica demandada la exhibici�n de documentos ser�a tanto como obligarla a lo imposible, ya que al negar la relaci�n de trabajo evidentemente no cuenta en su poder con ning�n documento de aquellos que se�ala el art�culo 804 citado. De ah� que la condena a la parte demandada, cuando es una persona f�sica, respaldada en la presunci�n que engendra la falta de exhibici�n de esta clase de documentos, se torna violatoria de garant�as.

NOVENO

De acuerdo a los razonamientos que tuvieron en cuenta los �rganos colegiados para resolver, se configura la contradicci�n de tesis, ya que examinaron cuestiones jur�dicas esencialmente iguales que provienen del an�lisis de los mismos elementos, pues en las demandas que dieron pauta a los juicios laborales de donde derivan los laudos reclamados los trabajadores demandaron diversas prestaciones a las distintas personas f�sicas que figuraron como demandadas, quienes negaron la existencia de la relaci�n laboral. En los citados procedimientos se ofreci� por parte de los actores la prueba de inspecci�n con la que pretendieron demostrar la existencia de la relaci�n laboral y a partir de la valoraci�n de dicha prueba los Tribunales Colegiados emitieron criterios discrepantes, en cuanto examinaron si la obligaci�n contenida en el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo es de observancia obligatoria para personas f�sicas a las que atribuye el actor el car�cter de patr�n, con la consecuencia de que, en su caso, opere la presunci�n que establece el art�culo 805 del mismo ordenamiento.

En efecto, los Tribunales Colegiados Tercero del Sexto Circuito (ahora en Materia Civil) y Tercero del D�cimo Circuito sostienen que si bien de conformidad con el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo el patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los documentos que ah� se consignan y, en caso contrario, se presumir�n ciertos los hechos que su contraparte se proponga, ello debe entenderse s�lo cuando el patr�n es una empresa y no cuando es una persona f�sica, resultando injusto que se le exija la documentaci�n materia de inspecci�n cuando niega la relaci�n laboral y se le aplique la sanci�n de presumirse ciertos los hechos, se�alando adem�s el segundo de los citados �rganos colegiados que de exigirse a la persona f�sica la exhibici�n de la documentaci�n ser�a tanto como obligarla a lo imposible, por no contar con ella; mientras que el Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Segundo Circuito determina que conforme al principio general del derecho de que donde la ley no distingue al interprete le est� prohibido hacerlo y la obligaci�n de exhibir la documentaci�n que se�ala el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo es tanto para el patr�n persona moral como para el patr�n persona f�sica, lo cual no pierde validez por la circunstancia de que la persona f�sica niegue la relaci�n laboral y el actor oferente de la prueba mencione esos documentos como base de la inspecci�n referida a los trabajadores en general, ya que la no exhibici�n de los documentos no imposibilita al patr�n, persona f�sica o moral, a conservar y exhibir esos documentos.

Consecuentemente, la contradicci�n de tesis consiste en dilucidar si la obligaci�n que prev� el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo de conservar y exhibir en juicio los documentos que dicho precepto relaciona aplica para la persona f�sica que figura como demandada en el juicio laboral y neg� la existencia de la relaci�n de trabajo que se le imputa, o si es exclusiva de la persona moral.

D�CIMO

Al haberse configurado la contradicci�n de tesis en los t�rminos precisados, esta Segunda Sala procede a esclarecer el criterio que debe prevalecer con car�cter jurisprudencial, de acuerdo con el art�culo 197-A de la Ley de Amparo.

Previamente a dilucidar el punto contradictorio que ya qued� destacado, resulta conveniente hacer algunas precisiones en torno al tema que ocupa la materia de la contradicci�n.

Referente a las pruebas documentales reguladas en la Ley Federal del Trabajo, el art�culo 804, en concordancia con el 784, enumera las que el patr�n debe conservar y exhibir en juicio con arreglo a las leyes; y el 805 fija la sanci�n por el incumplimiento de esta obligaci�n al disponer la presunci�n de tener por ciertos los hechos expresados por el trabajador, salvo prueba en contrario.

Por lo que respecta a la inspecci�n, es uno de los medios de prueba permitidos por la ley para que el juzgador pueda llegar al conocimiento real de la verdad de los hechos expuestos por las partes, y tiene por objeto que el tribunal verifique, por conducto del funcionario facultado para ello, hechos que no requieran de conocimientos t�cnicos, cient�ficos o art�sticos especiales, esto es, la existencia de documentos, cosas o lugares y sus caracter�sticas espec�ficas, perceptibles a trav�s de los sentidos.

La Segunda Sala de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, al resolver la contradicci�n de tesis 28/94, sustent� el criterio de que la inspecci�n es un medio de prueba establecido expresamente en la ley a favor de las partes y si mediante ella el trabajador pretende demostrar la existencia de la relaci�n laboral negada por el patr�n sin que �ste exhiba los documentos relativos, debe hacerse efectiva la presunci�n que como sanci�n a dicha omisi�n establece la legislaci�n laboral, no siendo permitido que tal presunci�n se deje de aplicar a favor del oferente por el juzgador bajo el pretexto de que estar�a obligando al patr�n a lo imposible. As� fue sustentado dicho criterio en la jurisprudencia por contradicci�n de tesis n�mero 38/95, que aparece publicada en la p�gina 174 del Tomo II, agosto de 1995, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, que textualmente dice:

"RELACI�N LABORAL, LA PRESUNCI�N DE SU EXISTENCIA SE ACTUALIZA SI CONFORME A LA PRUEBA DE INSPECCI�N, EL PATR�N NO EXHIBE LOS DOCUMENTOS QUE CONFORME A LA LEY EST� OBLIGADO A CONSERVAR. De conformidad con lo dispuesto por los art�culos 776, 777, 784, 804, 805, 827, 828 y 829, de la Ley Federal del Trabajo, la inspecci�n es un medio de prueba establecido expresamente en la ley a favor de las partes, y si mediante ella el trabajador pretende demostrar la existencia de la relaci�n laboral negada por el patr�n sin que �ste exhiba los documentos relativos, debe hacerse efectiva la presunci�n que como sanci�n a dicha omisi�n establece la legislaci�n laboral, no siendo permitido que tal presunci�n se deje de aplicar en favor del oferente por el juzgador bajo el pretexto de que se estar�a obligando al patr�n a lo imposible, ya que esa imposibilidad no puede darse porque conforme a la ley es �l quien debe tener en su poder esos elementos, los cuales, una vez mostrados al actuario que desahoga la diligencia o bien robustecer�n su dicho al no apreciarse, dentro de los trabajadores de la empresa, que figure como tal el actor, o coincidir�n con la presunci�n que se seguir�a conforme a la ley para el caso de que el patr�n no aportara los documentos referidos, a saber que el actor s� ten�a calidad de trabajador del demandado."

Tambi�n esta Segunda Sala al resolver la contradicci�n de tesis 86/2000, el nueve de febrero del a�o dos mil uno, sostuvo, en relaci�n con el criterio anterior, que "... si para desvirtuar dicha presunci�n, el patr�n no aporta ninguna prueba en contrario, es incuestionable que, atendiendo a los principios tutelares que rigen en materia de trabajo a favor de la clase trabajadora, la misma resulta suficiente para acreditar la existencia del v�nculo laboral, ya que de no considerarlo as�, en el caso de que el accionante no contara con alguna otra prueba para acreditar tal circunstancia, aparte de la inspecci�n en los documentos que el patr�n tenga la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio, bastar�a con que �ste se negara a exhibirlos, para que no se pudiese justificar dicho v�nculo, pues no obstante de que se ver�a sancionado con la presunci�n de certeza de los hechos que con dicha probanza se pretendieran acreditar, al resultar insuficiente, el trabajador quedar�a imposibilitado para demostrar la existencia de la relaci�n laboral por carecer de otro medio convictivo.", la contradicci�n de tesis referida propici� la emisi�n de la jurisprudencia 2a./J. 12/2001 visible en la p�gina 148 del T.X., marzo de 2001, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, que textualmente dice:

RELACI�N LABORAL. LA PRESUNCI�N DERIVADA DE LA PRUEBA DE INSPECCI�N SOBRE DOCUMENTOS QUE EL PATR�N DEBE CONSERVAR Y QUE NO PRESENT�, ES SUFICIENTE POR S� SOLA PARA ACREDITAR DICHA RELACI�N SI NO APARECE DESVIRTUADA POR OTRA PRUEBA. La inspecci�n es uno de los medios de prueba permitidos por la ley para que el juzgador pueda llegar al conocimiento real de la verdad de los hechos expuestos por las partes, y tiene por objeto que el tribunal verifique, por conducto del funcionario facultado para ello, hechos que no requieren de conocimientos t�cnicos, cient�ficos o art�sticos especiales, esto es, la existencia de documentos, cosas o lugares y sus caracter�sticas espec�ficas, perceptibles a trav�s de los sentidos. Por otra parte, de conformidad con lo dispuesto en el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo, el patr�n tiene la obligaci�n de conservar y exhibir en juicio, entre otros documentos, los contratos individuales de trabajo que se celebren, cuando no exista contrato colectivo o contrato-ley aplicable; las listas de raya o n�mina de personal, cuando se lleven en el centro de trabajo, o los recibos de pago de salarios; los controles de asistencia, tambi�n cuando se lleven en el centro de trabajo, as� como los comprobantes de pagos de participaci�n de utilidades, de vacaciones, de aguinaldos y primas a que se refiere dicha ley; a su vez, el art�culo 805 del propio ordenamiento legal prev� que el incumplimiento a lo dispuesto en el citado art�culo 804, establecer� la presunci�n de ser ciertos los hechos que el actor exprese en su demanda, en relaci�n con tales documentos, salvo prueba en contrario. En ese tenor, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n en la jurisprudencia 2a./J. 38/95, que aparece publicada en la p�gina 174 del Tomo II, correspondiente al mes de agosto de 1995, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, sostuvo que la presunci�n de la existencia de la relaci�n laboral se actualiza, si para el desahogo de una prueba de inspecci�n, el patr�n no exhibe los documentos que conforme a la ley est� obligado a conservar. Por tanto, atendiendo a lo anterior y a los principios tuteladores que rigen en materia de trabajo a favor de quien presta sus servicios a un patr�n, necesariamente ha de concluirse que cuando la referida presunci�n no se encuentre desvirtuada con medio alguno de prueba aportado por el patr�n, por s� sola resultar� suficiente para acreditar la existencia de la relaci�n laboral.

Ahora bien, aunque ya se destac� que el punto de contradicci�n de tesis radica en determinar si la obligaci�n contenida en el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo la debe observar �nicamente el patr�n como persona moral, o tambi�n las personas f�sicas, resulta necesario transcribir tambi�n los art�culos 784 y 805 del mismo ordenamiento:

"Art�culo 784. La Junta eximir� de la carga de la prueba al trabajador, cuando por otros mediosest� en posibilidad de llegar al conocimiento de los hechos, y para tal efecto requerir� al patr�n para que exhiba los documentos que, de acuerdo con las leyes, tiene la obligaci�n legal de conservar en la empresa, bajo el apercibimiento de que de no presentarlos, se presumir�n ciertos los hechos alegados por el trabajador. En todo caso, corresponder� al patr�n probar su dicho cuando exista controversia sobre:

"I.F. de ingreso del trabajador;

"II. A.�edad del trabajador;

"III. Faltas de asistencia del trabajador;

"IV. Causa de rescisi�n de la relaci�n de trabajo;

"V. Terminaci�n de la relaci�n o contrato de trabajo para obra o tiempo determinado, en los t�rminos del art�culo 37 fracci�n I y 53 fracci�n III de esta ley;

"VI. Constancia de haber dado aviso por escrito al trabajador de la fecha y causa de su despido;

"VII. El contrato de trabajo;

"VIII. D.�n de la jornada de trabajo;

"IX. Pagos de d�as de descanso y obligatorios;

".D. y pago de las vacaciones;

"XI. Pago de las primas dominical, vacacional y de antig�edad;

"XII. Monto y pago del salario;

"XIII. Pago de la participaci�n de los trabajadores en las utilidades de las empresas; y

"XIV. I.�n y aportaci�n al Fondo Nacional de la Vivienda."

"Art�culo 804. El patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los documentos que a continuaci�n se precisan: I.C. individuales de trabajo que se celebren, cuando no exista contrato colectivo o contrato ley aplicable; II. Listas de raya o n�mina de personal, cuando se lleven en el centro de trabajo; o recibos de pagos de salarios; III. Controles de asistencia, cuando se lleven en el centro de trabajo; IV. Comprobantes de pagos de participaci�n de utilidades, de vacaciones, de aguinaldos, as� como las primas a que se refiere esta ley; y V. Los dem�s que se�alen las leyes.-Los documentos se�alados por la fracci�n I deber�n conservarse mientras dure la relaci�n laboral y hasta un a�o despu�s; los se�alados por las fracciones II, III y IV durante el �ltimo a�o y un a�o despu�s de que se extinga la relaci�n laboral, y los mencionados en la fracci�n V, conforme lo se�alen las leyes que los rijan."

Art�culo 805. El incumplimiento a lo dispuesto por el art�culo anterior, establecer� la presunci�n de ser ciertos los hechos que el actor exprese en su demanda, en relaci�n con tales documentos, salvo la prueba en contrario.

En la exposici�n de motivos que el titular del Ejecutivo envi� a la C�mara de Diputados con la iniciativa de decreto para modificar algunos art�culos de la Ley Federal del Trabajo publicada en el Diario Oficial de la Federaci�n el cuatro de enero de mil novecientos ochenta se expuso:

"Durante muchos a�os se han involucrado en las diversas ramas del derecho procesal dos principios que, relacionados entre s�, no pueden ser considerados como id�nticos: la obligaci�n de quien afirma de probar los hechos a que se est� refiriendo, como constitutivos de su acci�n, y la limitaci�n de los casos en que el que niega est� obligado a probar. Este principio, cuando se aplica r�gidamente, limita de manera considerable la actividad del tribunal, que en las sentencias o laudos debe formarse una idea clara y completa de los hechos que sirven de sustento a la aplicaci�n de las normas en las sentencias o laudos.

"En realidad, tanto el que afirma determinados hechos en calidad de demandante, como el que los afirma en situaci�n de demandado, deben aportar al tribunal los elementos de que dispongan para probar su dicho y, adem�s, deben se�alar la forma de obtener las pruebas de las que no dispongan en ese momento, si son documentales, para que las Juntas de Conciliaci�n y Arbitraje se las alleguen, exigiendo su presentaci�n a quien las tenga. Es el aspecto inquisitivo al que tienden los tribunales de trabajo, como �rganos del Estado destinados a impartir justicia con pleno conocimiento de los hechos, as� como a evitar formulismos que han desaparecido incluso en el derecho privado.

"Estar obligado a probar un hecho y disponer de todos los medios para hacerlo, son dos situaciones que no siempre coinciden. Es frecuente que la contraparte o que terceros ajenos al juicio, dispongan de m�s elementos que el actor para comprobar lo que �ste afirma. Por esa raz�n, en esta iniciativa se propone que la Junta podr� eximir de la carga de la prueba al trabajador, cuando por otros medios se est� en posibilidad de llegar al conocimiento de los hechos. Si el patr�n es requerido deber� exhibir la documentaci�n que tenga la obligaci�n de conservar en la empresa, bajo el apercibimiento de que, de no presentarlos, se presumir�n ciertos los hechos alegados por el trabajador. Corresponder� al patr�n probar su dicho cuando exista controversia sobre los hechos y actos en que el empleador est� obligado a disponer de sus antecedentes.

"De este modo se establece una modalidad m�s del sistema participativo, en base a la franca colaboraci�n de todos aquellos que intervienen en el juicio, para lograr el esclarecimiento de la verdad y para aportar a las Juntas de Conciliaci�n y a las de Conciliaci�n y Arbitraje todos los elementos que faciliten el desempe�o de sus importantes funciones sociales.

"Las Juntas apreciar�n libremente las pruebas, valor�ndolas en conciencia, sin necesidad de sujetarse a reglas o formalismos. Al respecto conviene repetir que el sistema de las pruebas tasadas no opera en el derecho del trabajo y que los c�digos de procedimientos civiles se han apartado tambi�n de este r�gido sistema. Ello no significa que al apreciarse las pruebas no deba razonarse el resultado de la evaluaci�n del �rgano jurisdiccional, sino solamente que, al realizar esa operaci�n, no est�n obligados a ajustarse a moldes preestablecidos.

"...

Se estipula que el patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio una serie de documentos vinculados con las relaciones de trabajo de sus colaboradores; que deber� conservarlos durante el tiempo que dura la relaci�n laboral de aqu�llos si se trata del contrato de trabajo y el �ltimo a�o y uno despu�s, si se trata de otros documentos.-Estos preceptos constituyen una consecuencia l�gica de lo que estipula el art�culo 774, comentado anteriormente. La consecuencia procesal del incumplimiento de la obligaci�n a que se refiere este art�culo, se traduce en la presunci�n que admite prueba en contrario, de considerar ciertos los hechos que el actor exprese en su demanda, en relaci�n con los documentos que deber�n conservarse. De este modo se coadyuva a que los patrones lleven un registro completo del cumplimiento de sus obligaciones, tanto en los aspectos de contrataci�n, salarios y participaci�n de utilidades, como en lo referente a sus obligaciones con el Instituto Mexicano del Seguro Social y el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores ...

En el proceso legislativo de discusi�n en la C�mara de Origen se expuso:

En todo caso corresponder� al patr�n probar su dicho. Asimismo, las Juntas apreciar�n libremente las pruebas valor�ndolas en conciencia y necesidad de sujetarse a reglas o formalismos; se estipula que el patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio documentos vinculados con la relaci�n de trabajo de sus empleados y colaboradores, que deber� conservarlos durante todo el tiempo que dure la relaci�n laboral.

Del texto de los art�culos transcritos y de la exposici�n de motivos, se observa que en relaci�n con el art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo no se hizo distinci�n en cuanto a la obligaci�n por parte de personas f�sicas y morales de contar con los documentos vinculados con las relaciones de trabajo; sin embargo, se destac� que la consecuencia procesal del incumplimiento de la obligaci�n que se traduce en la presunci�n, que admite prueba en contrario, de considerar ciertos los hechos que el actor exprese en su demanda, en relaci�n con los documentos que deber�n conservarse, coadyuva a que los patrones lleven un registro completo del cumplimiento de sus obligaciones.

Por tanto, de la interpretaci�n del art�culo 804 de la ley laboral, se concluye que impone como obligaci�n a cargo del patr�n conservar los documentos b�sicos normativos de las relaciones laborales, y refleja el principio de la obligaci�n probatoria que sustituye a la carga de la prueba, de manera que el patr�n debe llevar la documentaci�n requerida por la ley, cuyo incumplimiento conlleva a la presunci�n de ser ciertos los hechos que el actor expresa en su demanda, en los t�rminos del art�culo 805 de la citada ley, salvo prueba en contrario.

Por otra parte, el citado art�culo 804, al se�alar que el patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los documentos que el mismo precepto detalla, se entiende que dicha obligaci�n recae en el patr�n, como la persona f�sica o moral que utiliza los servicios de uno o varios trabajadores.

Lo anterior, si se toma en consideraci�n que el art�culo 10 de la Ley Federal del Trabajo dispone lo siguiente:

"Art�culo 10. Patr�n es la persona f�sica o moral que utiliza los servicios de uno o varios trabajadores.

"Si el trabajador, conforme a lo pactado o a la costumbre, utiliza los servicios de otros trabajadores, el patr�n de aqu�l, lo ser� tambi�n de �stos."

Consecuentemente, si la ley refiere al vocablo "patr�n" como la persona f�sica o moral, sin distinguir una de otra, obviamente que ambas personas tienen la obligaci�n de conservar y exhibir la documentaci�n relacionada en el referido precepto 804 de la Ley Federal del Trabajo, lo cual se confirma, adem�s, con la exposici�n de motivos antes transcrita, que refiere a que la sanci�n de considerar ciertos los hechos que el actor exprese en su demanda, en relaci�n con los documentos que deber�n conservarse, coadyuva a que los patrones lleven un registro completo del cumplimiento de sus obligaciones, lo que significa que la obligaci�n de llevar los documentos es en forma general, sin que se hubiese hecho alguna distinci�n, y sin que pueda considerarse injusta la exigencia de tales documentos cuando la persona f�sica niegue la relaci�n laboral y se haya admitido la prueba de inspecci�n y, por ello, no tenga en su poder aquellos que se�ala el art�culo 804 citado y, en relaci�n con ellos, se tenga establecida la presunci�n de ser ciertos los hechos reclamados, como lo invocan los Tribunales Colegiados Tercero del Sexto Circuito (ahora en Materia Civil) y Tercero del D�cimo Circuito.

Lo anterior es as�, toda vez que la presunci�n establecida en el art�culo 805 de la invocada ley laboral se contrae a que la parte patronal debe aportar al juicio una prueba de mayor eficacia convictiva para poder destruir la presunci�n que con su conducta omisa se gener� en su contra; as� lo sostuvo la otrora Cuarta Sala de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n al determinar el alcance del art�culo 805 en la tesis de jurisprudencia cuyos rubro, texto y datos de identificaci�n se citan a continuaci�n:

"DOCUMENTOS QUE EL PATR�N TIENE OBLIGACI�N DE CONSERVAR Y EXHIBIR EN JUICIO. ALCANCE DEL ART�CULO 805 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO, CUANDO NO LOS PRESENTA.-El art�culo 805 de la Ley Federal del Trabajo, establece que si el patr�n no exhibe los documentos que tiene la obligaci�n de conservar, se tendr�n por presuntivamente ciertos los hechos que el actor exprese en su demanda en relaci�n con tales documentos, salvo prueba en contrario. Ello quiere decir que a lo �nico que obliga la ley en caso de incumplimiento al establecer esa presunci�n, es a que la parte patronal debe aportar al juicio una prueba de mayor eficacia convictiva a fin de poder destruir la presunci�n que con su conducta omisa se gener� en su contra, pues sostener lo contrario, implicar�a admitir que bastar�a la no presentaci�n de los documentos respectivos, para tener plenamente acreditados los hechos a los que se refieren y no como una simple presunci�n, que es lo que realmente la ley prev�, ya que cualquier otro elemento de convicci�n presentado en contrario, por in�til, tendr�a que desecharse o bien carecer�a de la eficacia suficiente para desvirtuar la presunci�n." (Tesis 4a./J. 12/91, visible en la p�gina 69 del T.V.II, relativo al mes de julio de 1991 del Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca).

La Ley Federal del Trabajo en el art�culo 10 se�ala que el patr�n puede ser tambi�n una persona f�sica, por lo que esta calidad no conduce necesariamente a establecer que no tenga obligaci�n de llevar los documentos de que se viene tratando, pues no puede desconocerse la realidad en el sentido de que hay personas f�sicas que tienen actividades empresariales.

Cabe precisar que cuando el patr�n niega la relaci�n laboral y el actor, para desvirtuar la negativa, ofrece la inspecci�n ocular sobre la documentaci�n que aqu�l est� obligado a llevar, dicha inspecci�n debe ordenarse respecto de los documentos de todos los trabajadores del centro de trabajo o categor�a y no exclusivamente en relaci�n con el actor, porque al estar negada la relaci�n laboral, es l�gico que el patr�n carezca de los documentos que se refieran al oferente, mas de esa prueba incompleta no cabr�a obtener la presunci�n que establece el art�culo 805 de la Ley Federal del Trabajo.

Conviene precisar tambi�n que cuando el demandado no tiene la calidad de patr�n, porque no utiliza los servicios de ning�n trabajador, tambi�n resulta l�gico que carezca de la documentaci�n correspondiente a todo tipo de relaci�n laboral, por lo que en tal supuesto no tiene obligaci�n de exhibir documentaci�n alguna, ni puede, v�lidamente, producir efecto de presunci�n la no exhibici�n de documentos.

D�CIMO PRIMERO

En m�rito de lo hasta aqu� expuesto, en el caso debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia la tesis que sustenta esta Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en los siguientes t�rminos:

PATR�N. TIENE OBLIGACI�N DE CONSERVAR Y EXHIBIR EN JUICIO LOS DOCUMENTOS QUE ESTABLECE EL ART�CULO 804 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO, AUNQUE SE TRATE DE UNA PERSONA F�SICA.-El art�culo 804 de la Ley Federal del Trabajo establece que el patr�n tiene obligaci�n de conservar y exhibir en juicio los documentos que en �l se precisan; por otra parte, el art�culo 10 del mismo ordenamiento dispone que "patr�n" es la persona f�sica o moral que utiliza los servicios de uno o varios trabajadores. Consecuentemente, al tener la calidad de patr�n, tanto las personas f�sicas como las morales tienen obligaci�n de conservar y exhibir en juicio la documentaci�n correspondiente, sin que la negativa del v�nculo laboral por parte de los patrones, personas f�sicas, imposibilite su cumplimiento, por lo que la falta de exhibici�n de esa documentaci�n actualiza la presunci�n de tener por ciertos los hechos expresados por el trabajador que tienden a demostrar la existencia de la relaci�n laboral mediante la prueba de inspecci�n, presunci�n que opera cuando esta prueba no se contrae exclusivamente al requerimiento de los documentos que correspondan al actor; sino a todos los trabajadores que laboran en el centro de trabajo o categor�a, ello sin perjuicio de que la parte patronal pueda aportar pruebas para destruir la presunci�n que su conducta omisa genera en su contra. En cambio, cuando la negativa de la relaci�n laboral conlleve impl�cita o expresamente a estimar que el demandado no tiene la calidad de patr�n, porque no utiliza los servicios de ning�n trabajador, no tiene obligaci�n de exhibir documentaci�n alguna, ni se produce la presunci�n legal indicada.

En m�rito de lo expuesto y fundado, con apoyo en los art�culos 107, fracci�n XIII y 197-A de la Ley de Amparo, se resuelve:

PRIMERO

S� existe la contradicci�n de tesis que ha sido denunciada en autos.

SEGUNDO

Debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia el criterio sustentado por esta Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en los t�rminos que ha quedado precisado en el �ltimo considerando de esta resoluci�n.

Notif�quese; rem�tase la tesis jurisprudencial aprobada por esta Segunda Sala al Pleno y a la Primera Sala de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a los Tribunales Colegiados de Circuito que no intervinieron en la contradicci�n y al Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta para su correspondiente publicaci�n, y env�ese testimonio de la presente resoluci�n a los Tribunales Colegiados de Circuito que intervinieron en esta contradicci�n y, en su oportunidad, arch�vese este expediente como asunto concluido.

As� lo resolvi� la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cuatro votos de los se�ores Ministros G.D.G.�ngora P., S.S.A.A., G.I.O.M. y presidente J.D.R.. Fue ponente el se�or Ministro Juan D�az R..