Ejecutoria num. 1a./J. 42/2000 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26827217

Ejecutoria num. 1a./J. 42/2000 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 42/2000
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Enero de 2001
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 45/98. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEGUNDO Y TERCER TRIBUNALES COLEGIADOS, AMBOS DEL SEXTO CIRCUITO.DESPOJO, DELITO DE. EL TIPO PENAL PREVISTO EN EL ARTÍCULO 408, FRACCIÓN I, DEL CÓDIGO DE DEFENSA SOCIAL PARA EL ESTADO DE PUEBLA, TUTELA TANTO LA PROPIEDAD COMO LA POSESIÓN.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 45/98. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL SEGUNDO Y TERCER TRIBUNALES COLEGIADOS, AMBOS DEL SEXTO CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

PRIMERO

Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n es competente para conocer y resolver la presente denuncia de contradicci�n de tesis, de conformidad con lo dispuesto por los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, 197-A de la Ley de A. y 21, fracci�n VIII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, en virtud de que las ejecutorias en cuesti�n se refieren a la materia penal, cuyo conocimiento corresponde a esta Sala.

SEGUNDO

La resoluci�n pronunciada por el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, al resolver el amparo en revisi�n 465/88, relativo al juicio de amparo 1304/88, promovido por ... fallado el diez de enero de mil novecientos ochenta y nueve, en lo conducente dice:

TERCERO.-Son infundados los agravios hechos valer.-En efecto, el art�culo 408, fracci�n I, del C�digo de Defensa Social para el Estado de Puebla, establece: ?... Se impondr� prisi�n de tres meses a tres a�os y multa de cinco a ciento cincuenta d�as de salario: I.A. que, de propia autoridad, y haciendo violencia o furtivamente, o empleando amenaza o enga�o, ocupe un inmueble ajeno o remueva o altere sus l�mites o, de otro modo, turbe la posesi�n pac�fica del mismo o haga uso de �l, o de un derecho real que no le pertenezca ...?.-En el presente caso, el auto de formal prisi�n reclamado cumple cabalmente con todos los requisitos que exige el art�culo 19 constitucional, en relaci�n con el precepto transcrito, por los siguientes motivos: El cuerpo del delito de despojo por el cual se emiti� el acto reclamado, se encuentra comprobado con los siguientes elementos: a) la denuncia presentada por J.H.F., en la que sustancialmente se�ala que el veinte de septiembre de mil novecientos sesenta y cinco, adquiri� en propiedad un predio r�stico marcado con el n�mero mil trescientos dos, denominado ?Tepetla?, ubicado en el Pueblo de San Miguel Xoxtla, Puebla; que desde esa fecha se encuentra en posesi�n del referido inmueble; que el diecisiete de febrero del a�o pasado, como a las doce horas, se percat� que en una fracci�n de esa propiedad ... acompa�ado de cuatro personas m�s, procedieron a abrir zanjas para cimiento, acarreando material para construcci�n procediendo a construir en forma arbitraria sin su autorizaci�n; que al ver esto le solicit� una explicaci�n al mencionado ... y que �ste le contest� que �l lo hac�a ?por sus propios huevos?, ?que le val�a madre? lo que pensara, porque el terreno era suyo ya que se lo hab�a dado su pap� y que lo mejor era que se largara con sus acompa�antes porque si no ?les dar�a en la madre? a todos, pudiendo hacer lo que quisiera; y que no obstante que nuevamente lo inquiri� a que abandonara su terreno ... le dijo que se largara porque quien se atreviera a hacer algo en contra de �l y de las personas que lo acompa�aban ?se los cargar�a la chingada?; asimismo se�al� que la fracci�n de su propiedad invadida, aproximadamente tiene una extensi�n de quinientos metros.-b) Los testimonios de R.F.R. y J.P.H.�ndez (fojas cuarenta, cincuenta y seis y cincuenta y siete del juicio constitucional), mismos que sustancialmente coinciden en el d�a, hora y circunstancia en que se cometi� el delito, pues son contestes al se�alar que el diecisiete de febrero de mil novecientos ochenta y ocho, como a las doce horas, en el lote propiedad del se�or J.H.F., se percataron que ... acompa�ado de cuatro personas, descargaron material para construcci�n y empezaron a hacer trazos para construir; y que en el momento de que J.H.�ndez F. le reclam� a ... su actitud, �ste lo amenaz� y lo ofendi�.-c) Copia certificada de la escritura de compraventa (fojas cuarenta y seis a cuarenta y ocho del juicio de amparo), en la que consta que con fecha veinte de septiembre de mil novecientos sesenta y cinco el denunciante adquiri� el predio r�stico n�mero mil trescientos dos denominado ?Tepetla? que se encuentra ubicado en el Municipio de Xoxtla, Puebla.-d) Copia certificada de los recibos n�meros 18756 y 18757, expedidos por la Oficina Recaudadora de Rentas de Cholula, Puebla, en donde consta que J.H.F. pag� el impuesto de traslaci�n de dominio y los derechos de inscripci�n de la escritura de compraventa del predio r�stico n�mero mil trescientos dos denominado ?Tepetla?, ubicado en el Municipio de Xoxtla, Puebla; ambos recibos expedidos con fecha veintisiete de septiembre de mil novecientos setenta y cinco.-e) Inspecci�n ocular practicada por el agente del Ministerio P�blico de Cholula, Puebla, en la que se hace constar que en el predio r�stico n�mero mil trescientos dos, denominado ?Tepetla? ubicado en el Municipio de Xoxtla, Puebla, se encuentra una casa en construcci�n hecha de tabique y block con una extensi�n de veinte metros de largo por diez de ancho, alcanzando las bardas una altura de aproximadamente un metro treinta cent�metros y que en la parte de afuera de �sta, se localizaron diversos materiales para construcci�n.-f) El informe rendido por el agente n�mero setenta y uno de la Polic�a Judicial del Estado de Puebla, en el que se�ala que se entrevist� a los se�ores T.P.�rez y G.L., quienes coincidieron en mencionar que est�n construyendo en ese terreno por contrato que celebraron con el se�or ... y que saben que entre esta persona y J.H.�ndez existen problemas por el terreno pero ignorando los motivos de los mismos.-Con todos los elementos anteriormente se�alados, se encuentra plenamente comprobado el cuerpo del delito de despojo, contemplado por la fracci�n I del art�culo 408 transcrito, ya que a trav�s de ellos se prueba que ... por su propia voluntad y empleando amenaza, ocup� un inmueble propiedad de J.H.F., alterando sus l�mites sin el consentimiento de �ste.-Asimismo, la presunta responsabilidad del indiciado encuentra su apoyo en los mismos elementos descritos, pues es precisamente a ... a quien se le se�ala como la persona que invadi� y alter� los l�mites de un predio propiedad de J.H.�ndez F..-Por tanto, debe concluirse que el auto de formal prisi�n reclamado cumple cabalmente con los requisitos de fondo que para tal efecto exige el art�culo 19 constitucional, ya que el cuerpo del delito de despojo se encuentra plenamente probado y existen datos suficientes que hacen presumir la responsabilidad de ... como el activo de dicho il�cito.-Por otra parte, el acto reclamado tambi�n cumple con los requisitos de forma que el precepto constitucional invocado exige, pues en �l se precisan el delito que se imputa al acusado, los elementos que constituyen el il�cito, as� como el lugar, tiempo y circunstancias de su ejecuci�n, lo cual se puede corroborar por la simple lectura del auto de formal prisi�n materia de este juicio (fojas setenta y ocho a ochenta y cuatro del juicio constitucional).-En consecuencia, debe concluirse que el acto reclamado no es violatorio de garant�as y por ese motivo lo que procede es confirmar el fallo sujeto a revisi�n.-Por lo que toca al dicho del recurrente en el sentido de que la escritura privada de compraventa exhibida por el denunciante, es insuficiente para demostrar la propiedad y posesi�n del bien inmueble tantas veces citado, cabe mencionar que esto es inexacto, pues en primer t�rmino, en ning�n momento se ha demostrado la falsedad de dicho documento; y en segundo lugar, el mismo no debe valorarse en forma aislada, ya que si �ste se adminicula con los recibos expedidos por la recaudaci�n de rentas de Cholula, Puebla, y con el dicho de los testigos de cargo, quienes coincidieron que J.H.F. ha pose�do el mencionado lote, se colige que efectivamente esta persona es el propietario y por ende poseedor del inmueble mencionado. De ah� que lo argumentado por el inconforme carezca de fundamento legal.-Por otra parte, es inexacto que en el delito de despojo �nicamente se pretenda tutelar la posesi�n, pues basta analizar la fracci�n I del art�culo 408 del C�digo de Defensa Social para el Estado de Puebla, para estimar que en �sta tambi�n se hace referencia al derecho de propiedad, pues en ella claramente se se�ala que comete el delito de despojo quien ocupe un inmueble ajeno, lo que lleva a considerar que respecto a este il�cito la ley no s�lo pretende proteger la posesi�n, sino tambi�n la propiedad. Sirve de apoyo a lo anterior la tesis visible a fojas 212 de la Segunda Parte del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n y que a la letra dice: ?DESPOJO. TUTELA TANTO LA POSESI�N COMO LA PROPIEDAD DEL INMUEBLE. COMPETENCIA.-Si bien es cierto que el tipo de delito de despojo tutela la posesi�n o tenencia sobre un bien inmueble, tambi�n lo es que dicha figura hace referencia a la propiedad, pues la fracci�n I del art�culo 395 del C�digo Penal Federal establece que comete el delito quien ocupe un inmueble ajeno o haga uso de �l o bien de un derecho real que no le pertenezca. En conclusi�n, debe estimarse que el delito de despojo tutela, de manera fundamental, el derecho de posesi�n, pero tambi�n tutela cualquier otro derecho real, incluido entre �stos el derecho de propiedad. Sentado lo anterior, debe decirse que si los terrenos objeto del delito de despojo de los que un particular se diga despose�do son propiedad federal, resulta ser que en el caso hay dos sujetos pasivos de este delito, por una parte los particulares que se dicen despose�dos y por otra la Federaci�n, quien en este sentido se ve privada de su derecho posesorio original y de su derecho de propiedad, y si se concluye en el sentido antes apuntado, debe decirse que con vista en la fracci�n e) del art�culo 45 de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, en el caso es competente el Juez de Distrito para conocer del asunto.?.-En estas condiciones es irrelevante que el indiciado hubiese negado todos los hechos que se le imputaron al rendir su declaraci�n preparatoria, pues su dicho se encuentra desvirtuado con los elementos a trav�s de los cuales se comprob� el cuerpo del delito de despojo y que a su vez sirvieron de apoyo para determinar su probable responsabilidad, mismos que han quedado descritos en la parte inicial de este considerando.-Finalmente, tambi�n es inexacto que el dicho de los testigos de cargo R.F.R. y J.H.�ndez P�rez, sea insuficiente para apoyar la denuncia presentada por J.H.F., pues como ya se dijo, dichas personas coincidieron en se�alar la hora, d�a, lugar y circunstancias en que se cometi� el delito, precisando adem�s que el denunciante es el poseedor del bien materia del il�cito.-Finalmente, si bien es cierto que el recurrente se�al� que el bien inmueble multicitado es de su propiedad, tambi�n lo es que por el momento y dentro de la causa que se le sigue, no ha aportado prueba alguna que confirme su dicho y mucho menos con el que haya probado la posesi�n de �ste.-En consecuencia, y como ya qued� anotado en p�rrafos anteriores, lo que procede es confirmar la sentencia sujeta a revisi�n.-Por lo expuesto y con fundamento en los art�culos 83, fracci�n IV, 85, fracci�n II, 86, 88, 89, 90 y 91 de la Ley de A. y 43 y 44 fracci�n III del cap�tulo IV de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, se resuelve: PRIMERO.-Se confirma el fallo materia de esta revisi�n.-SEGUNDO.-La Justicia de la Uni�n no ampara ni protege a ... en contra del acto que reclam� del Juez de lo Penal del Distrito Judicial de Cholula, Puebla, mismo que ha quedado debidamente precisado en el resultando primero de la presente ejecutoria.

La anterior ejecutoria dio origen a la siguiente tesis:

"Octava �poca

"Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: VI, Segunda Parte-2, julio a diciembre de 1990

"P�gina: 515

"DESPOJO, DELITO DE. PROTEGE TANTO LA POSESI�N COMO LA PROPIEDAD (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE PUEBLA).-Es inexacto que en el delito de despojo �nicamente se pretenda tutelar la posesi�n, pues basta analizar la fracci�n I del art�culo 408 del C�digo de Defensa Social para el Estado de Puebla, para estimar que en �sta tambi�n se hace referencia al derecho de propiedad, pues en ella claramente se se�ala que comete el delito de despojo quien ocupe un inmueble ajeno, lo que lleva a considerar que respecto a este il�cito la ley no s�lo tutela la posesi�n, sino tambi�n la propiedad.

"TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO.

A. en revisi�n 465/88. 10 de enero de 1989. Unanimidad de votos. Ponente: J.M.M.�n Z.. Secretario: J.� de Jes�s E.C..

TERCERO

Por su parte, al resolver el toca n�mero RP. 17/98, derivado del juicio de amparo n�mero 1662/97, promovido por ... con fecha cuatro de febrero de mil novecientos noventa y ocho, el Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, sostuvo:

TERCERO.-Son infundados los agravios antes transcritos.-El recurrente sostiene que el Juez de Distrito a quo al emitir la sentencia que se revisa, omiti� valorar cabalmente el informe justificado rendido por la autoridad responsable, porque de �ste se desprende la existencia de un juicio sumario de usucapi�n tramitado en el Juzgado de lo Civil de Teziutl�n, Puebla, bajo el expediente 33/96, en el cual demand� al supuesto agraviado I.A.�s F., y el inmueble en disputa es tambi�n materia del despojo denunciado por �ste en el proceso de origen; que por tal motivo la procedencia de la acci�n penal debi� haberse ejercitado hasta que concluyera el procedimiento civil por sentencia porque adem�s de que se inici� primero, con ello se evitar�a el absurdo de dos sentencias contradictorias, en el supuesto de que se declarara demostrada la acci�n de usucapi�n en la contienda civil y al mismo tiempo se le condenara por el delito de despojo.-Al respecto, debe indicarse que si bien es cierto en autos del duplicado del proceso de origen, existen constancias de la demanda de usucapi�n de fecha diecis�is de mayo de mil novecientos noventa y seis, interpuesta por ... en contra de I.A.�s F. y otros, en relaci�n al inmueble que tambi�n es materia del despojo en la causa penal de origen; sin embargo, no menos cierto es que para que en este procedimiento civil el hoy quejoso obtenga sentencia favorable requiere probar los extremos de su acci�n en los t�rminos en que lo hizo valer en el escrito inicial correspondiente, es decir, justificar que el bien en cuesti�n lo adquiri� por compraventa de fecha siete de enero de mil novecientos ochenta y cinco, con I.A.�s F., pues en este acto hizo consistir su justo t�tulo, y que adem�s desde esa fecha tiene en posesi�n el propio inmueble de manera pac�fica, continua, p�blica y en car�cter de propietario; mientras que en el proceso de origen, a fin de acreditar su inculpabilidad o inocencia, deber� justificar hip�tesis similares, o sea, que efectivamente posee el inmueble materia del il�cito desde la fecha que indica, en car�cter de propietario por virtud de la compraventa que efectu� respecto de ese bien con el propio ofendido, y de esa forma hacer patente ante la autoridad judicial del proceso que en ning�n momento se ha despose�do del inmueble al agraviado en la forma que lo asegura.-En esos t�rminos, no podr�an existir sentencias contradictorias si, como lo asegura el hoy recurrente, demuestra su aserto en el sentido de que el inmueble controvertido lo posee desde tiempo atr�s a t�tulo de due�o por haberlo adquirido por compraventa del mismo sujeto pasivo. No obstante, por el momento, la existencia de esa demanda de usucapi�n, su admisi�n y su contestaci�n, que como constancias obran en autos, son insuficientes para probar que efectivamente es el titular de los derechos del bien inmueble en cuesti�n.-Independientemente de lo anterior, cabe se�alar que resulta intrascendente que el ofendido y el sujeto activo aleguen la titularidad de la posesi�n del bien inmueble materia del delito, a trav�s de la acci�n civil de usucapi�n, toda vez que lo realmente importante es que en la especie, con los datos que arroj� la averiguaci�n, se acreditan los elementos del tipo penal del delito de despojo en estudio y la probable responsabilidad de ... en su comisi�n, en los t�rminos precisados y consideraciones establecidas por el Juez de Distrito a quo en la sentencia que se revisa, al encontrarse demostrada la posesi�n material que sobre el bien inmueble ten�a el agraviado y el desapoderamiento que sufri�; esto es as�, en virtud de que el art�culo 410 del C�digo de Defensa Social para el Estado de Puebla establece que la configuraci�n del delito de despojo y la sanci�n del mismo se aplicar� aun cuando la posesi�n de la cosa usurpada sea dudosa o est� en disputa. Sirve de apoyo a lo anterior, por analog�a, la tesis sustentada por este Tribunal Colegiado al resolver el juicio de amparo en revisi�n 539/91, cuyo texto aparece publicado a p�ginas cuatrocientos ochenta y cinco y cuatrocientos ochenta y seis, T.I., de abril de mil novecientos noventa y dos, de la Octava �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n, que dice: ?DESPOJO, CUERPO DEL DELITO DE.-Es intrascendente que la ofendida y la sujeto activo aleguen la titularidad de los derechos posesorios de la parcela ejidal, materia del il�cito, pues lo realmente importante para comprobar el cuerpo del delito de despojo, es que en autos se encuentre demostrada la posesi�n que del inmueble ten�a aqu�lla, y que �sta de manera furtiva o por otros medios se haya apoderado del mismo, ya que la figura delictiva del despojo tutela la posesi�n quieta y pac�fica y no el derecho de propiedad de un inmueble ni tampoco los derechos preferenciales de los ejidatarios, para cuya soluci�n existen las autoridades agrarias correspondientes.?.-As� las cosas, en el proceso de origen existe la denuncia de I.A.�s F., en el sentido de ser el propietario de un predio r�stico localizado en la secci�n sexta del Municipio de Hueytamalco, Teziutl�n, Puebla, y que el mismo le fue despojado por ... y otras personas, al invadirlo de manera furtiva el seis de mayo de mil novecientos noventa y cuatro, aproximadamente a las cinco de la ma�ana aprovechando que por raz�n de enfermedad estuvo ausente de ese predio desde abril de aquel a�o, porque viaj� a esta ciudad de Puebla para que lo atendieran m�dicamente. Obran tambi�n las declaraciones de los testigos J.G.R.�rez y P.R.J.�n, quienes en t�rminos similares aseguraron que dicho predio es propiedad del ofendido y que lo posee desde hace tiempo en forma ininterrumpida, pero es el caso que el seis de mayo de mil novecientos noventa y cuatro, el hoy recurrente y otras personas se posesionaron del mismo aprovechando que I.A.�s F. se encontraba atendi�ndose m�dicamente en Puebla de sus malestares f�sicos.-Con tales datos se acredit� que el ofendido era el poseedor del inmueble materia del despojo, y que fue despose�do del mismo el seis de mayo de mil novecientos noventa y cuatro, por ... y otras personas.-Asimismo, el hecho de que el hoy recurrente se encuentre en posesi�n del propio predio, se justifica adem�s de aquellos datos, con su propia declaraci�n vertida ante el agente del Ministerio P�blico, por comparecencia hecha ante este funcionario el cuatro de febrero de mil novecientos noventa y siete, en que acept� estar en posesi�n del inmueble controvertido, afirmando que la causa de ello fue por la compraventa que de manera verbal celebr� el siete de enero de mil novecientos ochenta y cinco, con I.A.�s F. respecto de una fracci�n de ese bien, por la cantidad de dos mil quinientos pesos, a quien incluso entreg� la suma de mil quinientos pesos; sin embargo, al no estar acreditada en autos esta operaci�n, s�lo debe tenerse en cuenta su aceptaci�n deestar en posesi�n del inmueble en cuesti�n. Es aplicable en lo conducente, la tesis sustentada por este Tribunal Colegiado al resolver los juicios de amparo en revisi�n n�meros 246/97, 123/96 y 396/96, que dice: ?DESPOJO. LA PROBABLE RESPONSABILIDAD EN SU COMISI�N SE COMPRUEBA, SI EL INDICIADO NO JUSTIFICA EL DERECHO A POSEER EL BIEN OBJETO DEL IL�CITO.-Cuando el inculpado por el delito de despojo, manifiesta que tiene la posesi�n del bien materia del il�cito, alegando que su ocupaci�n es leg�tima en virtud de que celebr� contrato por el que se le transmiti� el derecho a poseerlo, pero no comprueba que quienes le cedieron los derechos posesorios contaban con facultades para hacerlo y adem�s el contrato referido es de fecha posterior a la posesi�n que del mismo inmueble justific� el denunciante, estos datos son suficientes para hacer probable la responsabilidad del indiciado, pues se pone de manifiesto que su posesi�n es de un inmueble ajeno y que el medio para obtenerlo fue a trav�s de la violencia, furtividad o enga�o.?.-Por otra parte, debe decirse que es irrelevante que el ofendido denunciara tambi�n como responsable del il�cito a una de las personas que aparece como testigo en el juicio civil de usucapi�n (seg�n afirma el recurrente), ya que lo trascendente es que como quiera que sea los datos que arroj� la averiguaci�n previa son suficientes para demostrar los elementos del tipo penal del delito de despojo y la probable responsabilidad de ... en su comisi�n, conforme a lo considerado por el Juez de Distrito a quo y al tenor de los anteriores razonamientos.-Las consideraciones que preceden conducen a confirmar la sentencia que se revisa.-Por lo expuesto y con fundamento en los art�culos 83, fracci�n IV, y 85, fracci�n II, de la Ley de A., 35 y 37, fracci�n IV, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, se resuelve: PRIMERO.-Se confirma la sentencia sujeta a revisi�n.-SEGUNDO.-La Justicia de la Uni�n no ampara ni protege a ... en contra de los actos que reclama del Juez de lo Penal y comandante de la Polic�a Judicial, ambos del Distrito Judicial de Teziutl�n, Puebla, los cuales quedaron transcritos en el resultando primero de esta ejecutoria.

El criterio anterior qued� plasmado en la siguiente tesis:

"Novena �poca

"Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: VII, junio de 1998

"Tesis: VI.2o.210 P

"P�gina: 639

"DESPOJO. ELEMENTOS DEL TIPO DEL DELITO DE (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE PUEBLA).-Es intrascendente que el ofendido y el sujeto activo aleguen la titularidad de los derechos de propiedad del bien inmueble materia del il�cito, pues lo realmente importante para comprobar los elementos del tipo del delito de despojo, es que en autos se encuentre demostrada la posesi�n material que sobre el inmueble citado ten�a el agraviado y el desapoderamiento que sufri�, ya que la figura delictiva de despojo tutela la posesi�n quieta y pac�fica, y no el derecho de propiedad de un inmueble.

"SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO.

A. en revisi�n 17/98. 4 de febrero de 1998. Unanimidad de votos. Ponente: J.M.M.C., secretario de tribunal autorizado por el Pleno del Consejo de la Judicatura Federal para desempe�ar las funciones de Magistrado. Secretario: H.S.R..

CUARTO

Por cuesti�n de orden sistem�tico, debe advertirse en principio, si en el caso existe contradicci�n de criterios entre los sustentados por el Segundo y Tercer Tribunales Colegiados, ambos del Sexto Circuito, con residencia en la ciudad de Puebla, Puebla, al resolver los amparos en revisi�n cuyas consideraciones han quedado transcritas.

Para que exista materia a dilucidar respecto a un criterio que prevalezca, debe existir cuando menos formalmente, una oposici�n de criterios jur�dicos en los que se controvierta la misma cuesti�n; es decir, que para que se surta su procedencia, la contradicci�n denunciada debe referirse a las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas vertidas dentro de la parte considerativa de las sentencias respectivas sobre un mismo tema.

En otros t�rminos, se da la contradicci�n cuando concurren los siguientes supuestos: a) Que al resolver los negocios se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten criterios discrepantes; b) Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Al respecto es aplicable la tesis jurisprudencial de la Cuarta Sala de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en su anterior integraci�n, que a continuaci�n se transcribe:

"Octava �poca

"Instancia: Cuarta Sala

"Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: 58, octubre de 1992

"Tesis: 4a./J. 22/92

"P�gina: 22

"CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA.-De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de A., cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia, o de la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) Que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y c) Que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos.

"Contradicci�n de tesis 76/90. Sustentadas por los Tribunales Colegiados Primero del Cuarto Circuito y Primero del D�cimo Noveno Circuito. 12 de agosto de 1991. Cinco votos. Ponente: I.M.�a C�rdenas. Secretario: N�stor G.D.�nguez.

"Contradicci�n de tesis 30/91. Sustentadas por los Tribunales Colegiados Tercero y Cuarto, ambos del Primer Circuito en Materia de Trabajo. 2 de marzo de 1992. Cinco votos. Ponente: I.M.�a C�rdenas. Secretario: P.J.�s H.�ndez M..

"Contradicci�n de tesis 33/91. Sustentadas por los Tribunales Colegiados Sexto en Materia de Trabajo del Primer Circuito y el actual Primer Tribunal Colegiado del D�cimo Tercer Circuito. 16 de marzo de 1992. Cinco votos. Ponente: J.D.�az R.. Secretario: R.�n G.A.�n.

"Contradicci�n de tesis 71/90. Sustentadas por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito y el Tribunal Colegiado del D�cimo Tercer Circuito. 30 de marzo de 1992. Cinco votos. Ponente: C.G.�a V�zquez. Secretario: El�as �lvarez Torres.

Contradicci�n de tesis 15/91. Sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado del D�cimo Noveno Circuito, el Segundo Tribunal Colegiado del S�ptimo Circuito y el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia de Trabajo del Primer Circuito. 17 de agosto de 1992. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: C.G.�a V�zquez. Secretario: El�as �lvarez Torres.

Realizado el estudio de las sentencias emitidas por los Tribunales Colegiados ya precisados, se obtiene como resultado que s� se dan los elementos que puntualiza la jurisprudencia transcrita, por las siguientes razones.

En efecto, esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, considera que s� existe contradicci�n entre las tesis sustentadas por los Tribunales Colegiados Segundo y Tercero del Sexto Circuito, pues los criterios estimados divergentes provienen del examen de los mismos elementos, y las sentencias respectivas difieren en los razonamientos, consideraciones e interpretaciones jur�dicas, no obstante que ambos tribunales analizaron y se pronunciaron sobre el mismo punto controvertido (delito de despojo).

El Tercer Tribunal Colegiado sostiene que es inexacto que a trav�s del delito de despojo �nicamente se pretenda tutelar la posesi�n, pues tambi�n protege la propiedad.

El criterio anterior lo expres� despu�s de haber examinado el auto de formal prisi�n dictado en contra del quejoso, al advertir dicho cuerpo colegiado que el acto reclamado cumple con todos los requisitos exigidos por el art�culo 19 constitucional, ya que se demostr� el cuerpo del delito de despojo as� como la probable responsabilidad del quejoso en su comisi�n.

Entre las pruebas examinadas, se relacion� la copia certificada de la escritura de compraventa en la que consta que el denunciante adquiri� el predio r�stico objeto del despojo, as� como copia certificada de recibos con los que se acredita el pago del impuesto de traslaci�n de dominio y los derechos de inscripci�n de la escritura correspondiente, lo cual lo condujo a negar el amparo por considerar que de las constancias del proceso correspondiente se advirti� que el indiciado invadi� y alter� los l�mites del predio propiedad del denunciante.

El dicho del quejoso en el sentido de que la escritura privada de compraventa exhibida por el denunciante es insuficiente para demostrar la propiedad y posesi�n del bien inmueble controvertido, el Tribunal Colegiado lo calific� de inexacto, por no haberse demostrado la falsedad del documento, el cual adminiculado con otras pruebas, como los recibos y las testimoniales, conducen a concluir que el denunciante es el propietario y poseedor del inmueble.

Por su parte, el Segundo Tribunal Colegiado del mismo circuito, parti� de un supuesto similar, pues en el juicio de garant�as respectivo, el quejoso reclam� el auto de formal prisi�n que se dict� en su contra por la probable comisi�n del delito de despojo, alegando que es propietario del inmueble objeto del il�cito.

De esta manera, el �rgano jurisdiccional federal examin� tanto las constancias del juicio sumario de usucapi�n exhibidas como prueba en el proceso, de las que se desprende que el inculpado demand� del denunciante la prescripci�n positiva respecto del inmueble materia del delito de despojo, como el argumento del quejoso en cuanto a que ante la tramitaci�n del juicio civil, la procedencia de la acci�n penal debi� haberse ejercitado hasta que concluyera aquel procedimiento por sentencia.

Al respecto, el referido tribunal consider� que hasta ese momento el indiciado no hab�a demostrado en el juicio de usucapi�n los extremos de su acci�n, y que en el proceso penal deber�a acreditar su inculpabilidad para justificar hip�tesis similares a las del juicio civil, o sea, que posee el inmueble materia del il�cito en car�cter de propietario por virtud de la compraventa, y de esa forma hacer patente ante la autoridad judicial del proceso que en ning�n momento ha despose�do del inmueble al agraviado en la forma que lo asegura.

El an�lisis anterior condujo al Segundo Tribunal Colegiado a establecer que, por el momento, la existencia de esa demanda de usucapi�n, su admisi�n y contestaci�n, son insuficientes para probar que efectivamente el procesado es el titular de los derechos del bien inmueble en cuesti�n, agregando que resulta intrascendente la titularidad de la posesi�n del bien inmueble materia del il�cito a trav�s de la acci�n civil de usucapi�n, porque lo importante es que con los datos que arroj� la averiguaci�n, se encontr� demostrada la posesi�n material que sobre el inmueble ten�a el agraviado y el desapoderamiento que sufri�.

Cabe destacar que en apoyo de su criterio, el aludido resolutor cit� el art�culo 410 del C�digo de Defensa Social para el Estado de Puebla, que es del tenor literal siguiente:

Art�culo 410. Lo dispuesto en los dos art�culos anteriores, se aplicar� aun cuando la posesi�n de la cosa usurpada sea dudosa o est� en disputa.

De manera que el criterio de este Tribunal Colegiado deriv� del supuesto en que se encuentra a discusi�n el derecho de propiedad o la titularidad del derecho de posesi�n respecto del inmueble materia del delito, y en ese sentido se encuentran orientadas las tesis que invoc� en su resoluci�n, lo cual no impide que se d� la contradicci�n de tesis, pues la discrepancia de criterios consiste en que un Tribunal Colegiado sostiene que a trav�s del delito de despojo no se tutela �nicamente la posesi�n, sino tambi�n la propiedad; en tanto que para el otro, resulta intrascendente la titularidad de la posesi�n del bien inmueble materia del il�cito, porque lo importante es que se encuentre demostrada la posesi�n material por parte del agraviado y el desapoderamiento que sufri�, de lo que concluye que con tal il�cito se protege �nicamente la posesi�n aunque sea dudosa.

QUINTO

En ese orden de ideas, y en raz�n de que ambos Tribunales Colegiados difieren en el sentido de determinar el bien jur�dicamente tutelado por la figura del delito de despojo, para que esta Primera Sala pueda arribar a una conclusi�n sobre cu�l criterio debe prevalecer, es conveniente tener presente lo que al respecto dispone el art�culo 408, fracci�n I, del C�digo de Defensa Social, que es el numeral que de forma diversa interpretan ambos �rganos jurisdiccionales; asimismo resulta ilustrativo invocar tambi�n los art�culos 409 y 410 de ese ordenamiento.

"Art�culo 408. Se impondr� prisi�n de tres meses a tres a�os y multa de cinco a cincuenta d�as de salario: I.A. que, de propia autoridad, y haciendo violencia o furtivamente, o empleando amenaza o enga�o, ocupe un inmueble ajeno o remueva o altere sus l�mites o, de otro modo, turbe la posesi�n pac�fica del mismo o haga uso de �l, o de un derecho real que no le pertenezca; y II.A. que de propia autoridad, haciendo uso de cualquiera de los medios indicados en la fracci�n anterior, ocupe un inmueble de su propiedad, en los casos en que la ley no lo permite por hallarse en poder de otra persona, o ejerza actos de dominio que lesionen derechos leg�timos del ocupante."

"Art�culo 409. Cuando el despojo se cometa materialmente por cinco o m�s personas, la sanci�n de prisi�n ser� de dos a siete a�os y la multa de quince a ciento cincuenta d�as de salario y se aplicar� a los invasores, a quienes dirijan la invasi�n y a su autor o autores intelectuales si los hubiere."

Art�culo 410. Lo dispuesto en los dos art�culos anteriores, se aplicar� aun cuando la posesi�n de la cosa usurpada sea dudosa o est� en disputa.

De conformidad con el texto legal primeramente citado, los elementos del delito de despojo est�n constituidos por:

  1. Los objetos materiales del delito, que pueden ser los inmuebles ajenos y en algunos casos los propios, y los derechos reales tambi�n ajenos;

  2. Las acciones delictivas, o sea la ocupaci�n del inmueble, su uso, o el uso de un derecho real; y

  3. Los modos de ejecuci�n de dichas acciones, a saber: la violencia, la furtividad, la amenaza o el enga�o.

La discrepancia de criterios se relaciona con el primer elemento, esto es, con el objeto del delito, pues mientras un Tribunal Colegiado sostiene que a trav�s del despojo se tutela �nicamente la posesi�n, el otro considera que tambi�n protege la propiedad.

Por ello, se estima necesario recordar lo que se entiende por posesi�n y derechos reales, elementos que se encuentran inmersos en la norma jur�dica materia de la presente contradicci�n de tesis, para lo cual se hace necesario acudir a lo que a este respecto opinan algunos autores.

En cuanto a la posesi�n, se ha sostenido que:

"?Es el poder f�sico que se ejerce sobre una cosa, con intenci�n de portarse como verdadero propietario de ella.?. F..-?Estado de hecho que consiste en retener una cosa en forma exclusiva, llevando a cabo sobre ella los mismos actos materiales de uso y de goce que si se fuera el propietario de la misma.?. P..-?Conjunto de actos por los cuales se manifiesta exteriormente el ejercicio de un derecho real o supuesto.?. Baudry-Lacantinerie.-?Hecho jur�dico consistente en un se�or�o ejercitado sobre una cosa mueble o inmueble, que se traduce por actos materiales de uso, de goce o de transformaci�n, llevados a efecto con la intenci�n de comportarse como propietarios de ella o como titular de cualquier otro derecho real.?. J.B..-?R.�n consciente y voluntaria de la apropiaci�n econ�mica de las cosas.?. S..-?Poder f�sico que se ejerce en forma directa y exclusiva sobre una cosa para su aprovechamiento total o parcial, o para su custodia, como consecuencia del goce efectivo de un derecho real o personal, o de una situaci�n contraria a derecho.?. R.R. V..-De la interpretaci�n del derecho romano parten las principales doctrinas que tratan de establecer los requisitos esenciales de la posesi�n."

(Diccionario Jur�dico Mexicano. M�xico. Instituto de Investigaciones Jur�dicas de la Universidad Nacional Aut�noma de M�xico. Ed. Porr�a. P�gs. 2463 y 2464).

El C�digo Civil en el art�culo 790 define como poseedor de una cosa: "El que ejerce sobre ella un poder de hecho ... Posee un derecho el que goza de �l.".-"Esta definici�n es resultado de una s�ntesis de las doctrinas cl�sicas sobre la posesi�n ... La tesis de S. y la de V.I. fijaron el concepto.-Ambas teor�as aceptan de principio que la posesi�n consta de dos elementos el corpus y el animus. Para S. el corpus es el poder de hecho a que se refiere el C�digo Civil mientras que para V.I. no es s�lo tal poder sino todos los hechos que conducen al aprovechamiento de la cosa, aunque de hecho no la tenga en su poder. Para S. el �nimo de la posesi�n es un animus domine, es decir, con intenci�n a t�tulo de due�o, s�lo es posesi�n la que tiene tal car�cter, los que tienen la cosa sin tal �nimo no son poseedores, son detentadores o precarios.-Para V.I. el animus es de poseer, es decir, tener la cosa no s�lo como propietario sino por cualquier otro t�tulo o intenci�n como el depositario o arrendatario. El que posee a t�tulo de propietario tiene una posesi�n originaria, el que tiene la cosa por entrega del primero tiene la posesi�n derivada.-Nuestro C�digo Civil parece tomar de S. el concepto de corpus y de V.I. la concepci�n de dos posesiones: la originaria y la derivada.-S�lo la posesi�n a t�tulo y con �nimo de propietario animus domine es �til para adquirir la propiedad por usucapi�n o prescripci�n positiva. Salvo prueba en contrario el que posee tiene a su favor la presunci�n de que posee como propietario. La posesi�n derivada se origina en el t�tulo por el que se entr� a poseer.-La posesi�n que sirve de base a la adquisici�n de la propiedad por el transcurso del tiempo debe ser a t�tulo de due�o, animus domine, continua, pac�fica, no perturbada ni interrumpida, p�blica y de buena o mala fe; es de buena fe el que posee por virtud de un t�tulo leg�timo o que ignora sus vicios, de mala fe es el que carece de t�tulo o conoce los vicios del mismo; la mala fe no impide la usucapi�n, s�lo aumenta el tiempo para consumarla.-El poseedor de buena o mala fe que es privado de la misma tiene derecho a los frutos, gastos o retiro de las mejoras tomando en cuenta el car�cter de la posesi�n y el tiempo transcurrido.".

(B.R., E.. Diccionarios Jur�dicos Tem�ticos. Derecho Civil. M�xico. Ed. H.. 1997. P.. 83 y 84).

Pueden ser, para la ley, objeto de posesi�n tanto las cosas materiales como los derechos. Posee un derecho quien realiza todos los actos atinentes a la titularidad de �l, aunque no sea su verdadero propietario. Pueden poseerse los derechos patrimoniales, los derechos reales y los personales.-La posesi�n puede adquirirse, seg�n el C�digo Civil, por la misma persona que va a disfrutarla, por su representante legal, por su mandatario y por un tercero sin mandato alguno, pero en este �ltimo caso no se entender� adquirida la posesi�n hasta que la persona a cuyo nombre se haya verificado el acto posesorio lo ratifique (art�culo795 del C�digo Civil).-La posesi�n se pierde por un acto voluntario del titular, por un hecho involuntario del mismo y aun contra su voluntad. Los supuestos de p�rdida de posesi�n est�n previstos en los art�culos 828 y 829 del C�digo Civil, y son: por abandono; por cesi�n a t�tulo oneroso o gratuito; por la destrucci�n o p�rdida de la cosa o por quedar �sta fuera del comercio; por resoluci�n judicial; por despojo, si la posesi�n del despojado dura m�s de un a�o; por reivindicaci�n del propietario; por expropiaci�n por causa de utilidad p�blica.-Se pierde la posesi�n de los derechos cuando es imposible ejercitarlos o cuando no se ejercen por el tiempo que baste para que queden prescritos.-Los efectos de la posesi�n, como un derecho real, producen diversos efectos seg�n sea la condici�n jur�dica de la misma, o seg�n la posesi�n subsista o se extinga para su titular y pueden desvirtuarse mediante prueba en contrario (juris tantum); son los siguientes: C. la presunci�n de propietario para todos los efectos legales (art�culo 798 del C�digo Civil).-La posesi�n de un inmueble hace presumir la de los bienes muebles que se hallen en �l (art�culo 802 del C�digo Civil).-El poseedor en el tiempo actual que prob� serlo en el pasado, tambi�n lo es en el intermedio (art�culo 801 del C�digo Civil).-Los copropietarios proindiviso han pose�do exclusivamente por todo el tiempo que dure la indivisi�n, la parte que al dividirse le tocare (art�culo 797 del C�digo Civil).-Se reputa como nunca perturbado o despojado quien judicialmente fue mantenido en la posesi�n (art�culo 805 del C�digo Civil).-La buena fe no se prueba, la mala, s� (art�culo 827 del C�digo Civil).-La posesi�n se disfruta en el mismo concepto, a menos que haya cambiado la causa (art�culo 827 del C�digo Civil).

(Diccionario Jur�dico Mexicano, op. cit. P�gs. 2465 a 2466).

En cuanto a lo que debe entenderse por derechos reales, la doctrina ha se�alado lo siguiente:

"Cuando la actividad econ�mica de un sujeto consiste en la explotaci�n de una cosa, en grado de exclusividad, los restantes miembros del grupo social deben respetar esa actividad si fuese ordenada y el derecho que entonces surge recibe el nombre de derecho real.-Las cosas materia de la relaci�n jur�dica pueden consistir en objetos que se cuentan, pesan o miden, cosas corporales o en servicios; en el primer caso la relaci�n jur�dica recibe el nombre de derecho real. Los romanos las denominaban jus in re porque recaen sobre una cosa determinada; los restantes miembros del grupo social tienen el deber de no poner obst�culos al ejercicio de esa actividad; si el derecho reconoce que el mecanismo para la actividad econ�mica puede consistir en la explotaci�n de un bien determinado la relaci�n jur�dica tiene car�cter de inmediatividad, cuya naturaleza es una especie de soberan�a sobre el bien. La relaci�n jur�dica no est� entre la persona y la cosa sino en una relaci�n contra cualquiera que pretenda hacer valer un inter�s contrapuesto al inter�s del titular de la cosa. Esa es la raz�n por la que se dice que los derechos reales son ejercitables contra todo mundo pues imponen la obligaci�n negativa de respetar su actividad. El derecho real se encuentra protegido con una acci�n real oponible frente a todo el mundo.-Los derechos reales est�n espec�ficamente precisados en la legislaci�n y por esta raz�n se dice que son de n�mero limitado: propiedad, usufructo, servidumbre, uso y habitaci�n y los que sirven de garant�a para un derecho de cr�dito, prenda e hipoteca; al contrario de lo que sucede con los derechos personales cuyo n�mero y forma no son s�lo los que est�n regulados por el legislador sino que pueden idearse en formas no denominadas o at�picas.-Tienen las caracter�sticas de preferencia y persecuci�n y generan la obligaci�n de no hacer." (J.� de Jes�s L�pez M.. Diccionario Jur�dico Mexicano. M�xico, Instituto de Investigaciones Jur�dicas de la Universidad Nacional Aut�noma de M�xico. Ed. Porr�a. P�gs. 1067 y 1068).-El derecho real es "el poder directo e inmediato sobre una cosa frente a cualquiera que est� obligado a respetar y no estorbar su ejercicio. El derecho real t�pico es la propiedad o dominio, del que se derivan otros menos amplios considerados como desmembramiento del mismo ...".-Caracter�sticas. Aspecto interno. "El titular no requiere de la intervenci�n de un tercero para ejercer sus facultades, pues el contacto con la cosa es directo e inmediato y el goce se traduce en la posibilidad de usar, disfrutar o hacer suyos los frutos y disponer o consumir la cosa (ius utendi, ius fruendi y ius abutendi), estas facultades propias del dominio pueden estar asignadas a diversos titulares, correspondiendo las de uso y disfrute a los t�tulos de los derechos reales de goce sobre cosa ajena en los casos de usufructo, uso, habitaci�n y servidumbre." Aspecto externo. "Se presenta como un poder con eficacia erga omnes, esto es, el sujeto pasivo de la relaci�n es todo el mundo obligado a respetar tal derecho, de lo que se derivan las facultades de persecuci�n, reinvindicaci�n y preferencia; en cuanto al titular puede perseguir el bien en poder de cualquiera que lo detente, para recuperar su posesi�n.". (B.R., E.. Diccionarios Jur�dicos Tem�ticos. Derecho Civil. M�xico. Ed. H.. 1997. P�gs. 33 y 34).-Son derechos reales: "Propiedad. Es el poder jur�dico que una persona ejerce en forma directa e inmediata sobre una cosa para aprovecharla totalmente en sentido jur�dico, siendo oponible este poder a un sujeto pasivo universal, por virtud de una relaci�n que se origina entre el titular y dicho sujeto.".-"Copropiedad. Hay copropiedad cuando una cosa o un derecho patrimonial pertenecen, proindiviso, a dos o m�s personas.".-"Usufructo, uso y habitaci�n. Es un derecho real, temporal, por naturaleza vitalicio, para usar y disfrutar de los bienes ajenos sin alterar su forma ni sustancia.".-"S.. Son grav�menes reales que se imponen a favor del due�o de un predio y a cargo de otro fundo propiedad de distinto due�o, para beneficio o mayor utilidad del primero.".-"Derechos de autor o propiedades intelectuales. Se comprende una serie de derechos, que se ejercitan sobre bienes incorporales, tales como una producci�n cient�fica, art�stica o literaria, un invento o la correspondencia. Se reserva el t�rmino propiedad industrial para los inventos, marcas y nombres comerciales y se regula por la ley especial de ese nombre." (R.R.V.. Derecho Civil Mexicano. Ed. Porr�a. 1995. P�gs. 289, 345, 433, 473 y 555).

H.�ndose precisado los conceptos de posesi�n y derechos reales utilizados por el legislador para se�alar el objeto del delito de despojo, toca ahora analizar doctrinariamente la naturaleza jur�dica de este il�cito.

"La denominaci�n ?delitos contra las personas en su patrimonio? es certera y clara; desde luego nos recuerda que el objeto de la tutela penal en estos delitos no es �nicamente el derecho de propiedad, sino, en general, la salvaguarda jur�dica de cualesquiera otros derechos que puedan constituir el activo patrimonial de una persona. En otras palabras, los bienes jur�dicos protegidos a trav�s de la represi�n penal son todos aquellos derechos de las personas que puedan ser estimables en dinero, o sea que forman su activo patrimonial, ya que el patrimonio es ?el conjunto de derechos y de cargas de una persona, apreciables en dinero.?.-El perjuicio resentido por la v�ctima en todos los delitos que afectan el patrimonio de las personas, constituye directamente una lesi�n a los derechos civiles sobre sus bienes que, por la infracci�n, se ven de hecho disminuidos; en otras palabras, todo delito patrimonial constituye un ataque il�cito contra los derechos civiles del ofendido, sobre sus bienes patrimoniales.-Considerando sus efectos en la persona que resiente la acci�n il�cita, todos los delitos patrimoniales tienen un rasgo com�n, una semejanza, consistente en el perjuicio patrimonial resentido por la v�ctima. La consecuencia directa de los delitos de robo, fraude, despojo, o da�o en propiedad ajena, es la injusta disminuci�n de los bienes patrimoniales del sujeto pasivo; para la integraci�n de estos tipos delictivos poco interesa que dicha disminuci�n sea total o parcial, reparable o irreparable, moment�nea o definitiva ... Garraud afirma ?esta disminuci�n del valor puede tomar formas diversas, ser realizada por medios distintos, pero es un elemento com�n de todos los delitos contra el patrimonio, cuyos efectos se caracterizan por un perjuicio.?.-Considerando los efectos de los delitos patrimoniales en el sujeto activo, ejecutante de la infracci�n, pueden clasificarse en dos grupos: a) Delitos patrimoniales de enriquecimiento indebido; y b) Delitos patrimoniales de simple injuria.-a) Entre los primeros se incluyen el robo, el abuso de confianza, los fraudes, el despojo, la extorsi�n y los de quiebra. En ellos los efectos del delito no se limitan al perjuicio resentido por las v�ctimas al disminuirse sus valores patrimoniales, sino que se traducen, de hecho, en un enriquecimiento il�cito del delincuente obtenido por la apropiaci�n del bien o derecho.-Esta apropiaci�n, que puede ser en el provecho propio del autor o de una tercera persona, se logra: por la ocupaci�n en el delito de despojo ..." (F.G.�lez de la Vega. Derecho Penal Mexicano. Ed. Porr�a. 1996. P�gs. 153, 159 y 163-164).

"... el despojo de inmuebles queda circunscrito al hecho de ocupar un inmueble ajeno o propio, cuando en este �ltimo caso la ley no lo permita, de propia autoridad y empleando alguna de las siguientes formas: la violencia, la furtividad, la amenaza o el enga�o, o bien cuando se usa de �l o de un derecho real que no pertenezca al usurpador. De ah� que de tiempo atr�s se haya estimado al despojo como un delito atentatorio de la propiedad o de la posesi�n de inmuebles, derivada �sta de alguno de los derechos reales como lo son los de uso, usufructo, habitaci�n, servidumbre, etc. ... En t�rminos sencillos, el despojo consiste en ocupar o hacer il�citamente uso de un inmueble ajeno o en ejercer indebidamente un derecho real que pertenece a otro ...". (P.�n V., F.. Delitos contra el Patrimonio. Ed. Porr�a. 1997. P�g. 411 y 412).

"C�digo Penal de 1871. En este c�digo, en el libro tercero, t�tulo primero, se denominaba ?Delitos contra la propiedad?, el cual conten�a los il�citos de robo, robo sin violencia, robo con violencia a personas, abuso de confianza, fraude contra la propiedad, quiebra fraudulenta, despojo de cosa inmueble o de aguas, amenazas, amagos, violencias f�sicas, destrucci�n o deterioro causado en propiedad ajena por incendio, destrucci�n o destierro causado por inundaci�n, deterioro y da�os causados en propiedad ajena por otros medios.-Gonz�lez de la Vega opina que es una ?denominaci�n equ�voca por dar a entender a primera vista al menos, que el �nico derecho protegido a trav�s de las normas represivas de estas infracciones lo era el de propiedad, cuando es evidente que por la v�a del robo, del abuso, del fraude, del despojo o del da�o, pueden lesionarse algunos otros patrimoniales, por ejemplo, los derechos de un poseedor, de un usuario, de un usufructuario, de un acreedor o, en general, de cualquier titular de derechos sobre los bienes en que recaiga el delito.?.-C�digo Penal de 1929. En este ordenamiento encontramos el t�tulo que estamos analizando en el t�tulo vig�simo ?De los delitos contra la propiedad?. No obstante que este c�digo fue producto de una revisi�n completa efectuada al C�digo Penal Federal de 1871, conserv� la deficiente denominaci�n como ya lo explicamos anteriormente, sin tomar en cuenta la observaci�n hecha por muchos autores, en el sentido de que ?los delitos comprendidos en este t�tulo no amparan �nicamente el derecho de propiedad, sino a todos los derechos patrimoniales de las personas?... C�digo Penal de 1931. En esta ley penal, este grupo de delitos, lo encontramos en el t�tulo vig�simo segundo ?Delitos contra las personas en su patrimonio?, del art�culo 367 al 369, y comprende los delitos de robo, abuso de confianza, fraude, delitos cometidos por los comerciantes sujetos a concurso, despojo de cosas inmuebles o de aguas y da�o en propiedad ajena.-Gramaticalmente, despojar quiere decir privar a uno de lo que goza y tiene; desposeerle de ello con violencia. En este mismo sentido, bienes inmuebles son los que no se pueden trasladar de un lugar a otro.-Otro delito vinculado con el despojo de bienes inmuebles o de aguas que define el maestro C., es el de ?perturbaci�n de la posesi�n?, explic�ndola como: ?El despojo consiste en el acto por el cual se ocupa o se invade un predio r�stico o urbano, pac�ficamente pose�do por otro, y contra su voluntad, para ejercer en �l derechos de propiedad, posesi�n o servidumbre, o por el cual se perturba al poseedor en el goce de esos derechos ...?. F.M.C., nos da la definici�n legal del delito de usurpaci�n en el derecho espa�ol, manifestando: ?Con el nombre de usurpaci�n se recogen en el cap�tulo III del t�tulo XIII dos figuras delictivas distintas: la del art. 517, referida a la ocupaci�n de un inmueble o a la usurpaci�n de un derecho real con violencia o intimidaci�n, y la del art. 518 de alteraci�n de t�rminos o l�mites y distracci�n del curso de las aguas. Com�n a ambas modalidades es el prop�sito lucrativo del sujeto activo, lo que distingue a estos delitos de otros estructuralmente parecidos como las coacciones, el allanamiento de morada o los da�os.?." (L�pez B., E.. Delitos en Particular. Ed. Porr�a. 1994. P�gs. 241, 242 y 353).

Precisado lo anterior, es necesario tener presente lo que en relaci�n con la propiedad y la posesi�n establece la legislaci�n poblana.

El C�digo Civil de esa entidad federativa define el derecho de propiedad de la siguiente manera:

Art�culo 984. La propiedad es el derecho real que faculta a su titular para usar, gozar y disponer de un bien, con las limitaciones y modalidades que fijan las leyes.

Debe recordarse que la propiedad es el derecho por virtud del cual una cosa se encuentra sometida, de manera absoluta y exclusiva a la acci�n y a la voluntad de una persona; y, aunque el legislador no la define directamente, pues se concreta a se�alar las facultades o atributos del propietario como son el gozar y disponer de la cosa, con las limitaciones y modalidades que marca la ley.

Sin embargo, la disposici�n legal transcrita contiene en forma impl�cita los tres elementos que desde el derecho romano se han atribuido a la propiedad: jus utendi, jus fruendi y jus abutendi (usar la cosa, aprovechar sus frutos y disponer de ella).

Estos tres atributos se encuentran todos en manos del propietario de la cosa, pero pueden separarse unos de otros. El uso, el derecho de disfrutar, puede pertenecer a una persona y el de disponer a otra. El propietario puede realizar ciertos actos que provocan consecuencias jur�dicas sobre el derecho de propiedad.

De lo anterior, se puede concluir que la propiedad es el derecho que tiene un particular, persona f�sica o moral de usar, gozar y disponer de un bien, con las limitaciones establecidas en la ley de acuerdo con las modalidades que dicte el inter�s p�blico y de modo que no se perjudique a la colectividad.

Tal derecho es protegido por el legislador, seg�n se constata de la lectura de los siguientes numerales de la legislaci�n procesal del Estado de Puebla:

"Art�culo 794. La acci�n reivindicatoria tiene por objeto que se declare que el demandante es due�o del bien cuya reivindicaci�n se pide, y que se condene al demandado a entregarlo con sus frutos y accesiones."

Art�culo 795. La acci�n reivindicatoria compete al propietario de un bien que no est� en posesi�n de �l.

Desde otro aspecto, en relaci�n con la posesi�n, el C�digo Civil en consulta, establece:

Art�culo 1344. Posesi�n es la tenencia o el goce, por nosotros mismos, o por otro en nuestro nombre, de un bien corp�reo, o de un derecho, respectivamente, con el �nimo de comportarnos como propietarios de ese bien o como titulares de ese derecho.

As�, la posesi�n es la tenencia de una cosa o el goce de un derecho por nosotros mismos o por otro en nuestro nombre. La posesi�n es una realidad, es un hecho, mientras que la propiedad es un derecho, y respecto de ella se dan, entre otras, las siguientes particularidades:

"Art�culo 1345. La posesi�n puede ser o no consecuencia de un derecho, y en ambos casos es protegida por la ley, de acuerdo con lo dispuesto en este cap�tulo."

"Art�culo 1350. Quien por disposici�n judicial o por otro acto jur�dico recibe un bien ajeno, con derecho de retenerlo temporalmente, en su poder, en calidad de interventor, depositario, arrendatario, acreedor prendario, comodatario u otro t�tulo an�logo, detenta ese bien a nombre del propietario o poseedor de �l, y a la vez posee a nombre propio el derecho, real o personal, creado por esa disposici�n judicial o acto jur�dico de que se trate."

"Art�culo 1351. Quien detenta un bien o goza de un derecho a nombre de otro es poseedor precario."

P. estima que "la posesi�n es un estado de hecho que consiste en detentar una cosa, de modo exclusivo, y ejecutar con ella los mismos actos materiales de uso y de goce que se ejecutar�an como si fuera propio." (F.�ndez A.A.; Derecho de los Bienes y de las Sucesiones; Ed. Cajica; M�xico 1963; p�gina 148).

Esto es, mientras la propiedad es el derecho que se tiene sobre una cosa, la posesi�n es el hecho de detentar la cosa como due�o de ella. Es decir, consiste en manejarse como si se fuera propietario aun cuando no lo sea.

La posesi�n es un hecho que implica, en el fondo, el ejercicio de un derecho. Lo normal es que el propietario de una cosa sea al mismo tiempo su poseedor, pero puede no suceder as�, sino que el propietario no tenga la posesi�n, al mismo tiempo que el poseedor no sea el due�o.

Para la adquisici�n de la posesi�n es preciso que concurran sus dos elementos; seg�n la doctrina tradicional en el derecho romano, la posesi�n mostraba un elemento material llamado corpus (o poder f�sico sobre las cosas), consistente en el hecho material de detentar, de usar un bien; y otro elemento psicol�gico, volitivo, el animus (o intenci�n de portarse como propietario).

Es dable decir entonces, que hay posesi�n cuando uno de los elementos es la tenencia de una cosa y otro el correspondiente al goce de ese derecho. El hecho de la posesi�n puede dar ciertas ventajas al poseedor, como es la presunci�n de propiedad. La posesi�n est� protegida jur�dicamente por ella misma.

La posesi�n tambi�n es protegida por el derecho, seg�n se constata con la lectura de los siguientes preceptos de la misma legislaci�n sustantiva:

"Art�culo 1356. El poseedor a nombre propio tiene derecho mediante el juicio de interdicto que reglamenta el C�digo de Procedimientos Civiles: I. A ser mantenido en su posesi�n siempre que fuere perturbado en ella; II. A ser restituido en su posesi�n si lo requiere dentro del plazo de un a�o, contado desde el d�a en que se le desposey�, si no se le ocult� a �l la desposesi�n, o desde aquel en que �sta llegue a su conocimiento si se hace furtivamente."

"Art�culo 1357. En el caso de la fracci�n II del art�culo anterior, son aplicables las siguientes disposiciones: I. La restituci�n procede contra cualquiera que tenga el bien en su poder, si el actor posey� �ste m�s de un a�o; II. Puede el actor pedir que la posesi�n le sea restituida a �l mismo o al poseedor precario."

"Art�culo 1360. Quien no haya promovido el interdicto de recuperar la posesi�n, o quien habi�ndolo promovido no haya obtenido sentencia favorable, puede ejercitar la acci�n plenaria, contra aquel cuya posesi�n no sea mejor."

Art�culo 1361. No procede la acci�n a que se refiere el art�culo anterior, contra el due�o del bien ni cuando ambas posesiones fueren dudosas.

Asimismo, elC�digo de Procedimientos Civiles de la referida entidad, contiene las siguientes disposiciones protectoras de la posesi�n:

"Art�culo 810. Compete el interdicto de retener al que, estando en posesi�n civil o precaria de los bienes o derechos a que se refieren los art�culos 803 y 804, es perturbado en dicha posesi�n o amenazado grave e ilegalmente de despojo."

"Art�culo 816. El interdicto de recuperar la posesi�n compete: I.A. que ha pose�do por m�s de un a�o, en nombre propio o ajeno y fue despose�do sin derecho; II.A. que haya pose�do por menos de un a�o en nombre propio o ajeno si fue despose�do con violencia o v�as de hecho; III.A. que se crea agraviado en sus derechos porque una persona ocupe un inmueble como si fuere arrendatario, sin haber celebrado el contrato respectivo."

Art�culo 843. En el juicio plenario de posesi�n se ejercitan las acciones sobre posesi�n definitiva y en �l se decide qui�n tiene, entre actor y demandado, mejor derecho de poseer y de ser mantenido o restituido en la posesi�n.

Por �ltimo, existen disposiciones procesales que protegen tanto a la propiedad como a la posesi�n, muestra de lo cual son las siguientes:

"Art�culo 179. Son acciones reales: I. Las que tienen por objeto la reclamaci�n de un bien propiedad del demandante; II. Las que tienen por objeto la reclamaci�n de una servidumbre; III. Las que tienen por objeto la declaraci�n de que un predio est� libre de una servidumbre o de un gravamen; IV. Las que tienen por objeto la reclamaci�n de los derechos de usufructo; V. Las hipotecarias ..."

"Art�culo 180. La acci�n real puede ejercitarse contra cualquier poseedor."

"Art�culo 768. Compete la acci�n confesoria al due�o o al poseedor del predio dominante, y al titular de un derecho real sobre este predio."

"Art�culo 775. Compete la acci�n negatoria: I.A. propietario del inmueble; II.A. poseedor civil; III.A. titular de un derecho real sobre el inmueble."

Retomando el tema de esta contradicci�n, cabe recordar que, mientras que el Segundo Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, admite que en la figura delictiva del despojo es intrascendente que el ofendido y el sujeto activo aleguen la titularidad de los derechos de propiedad sobre el bien inmueble, por estimar que �nicamente se debe demostrar la posesi�n material sobre el mismo as� como el desapoderamiento que el poseedor sufri�; el Tercer Tribunal Colegiado del mismo circuito, se�ala que comete dicho delito quien ocupe un inmueble ajeno, lo que lleva a considerar que respecto a este il�cito la ley no s�lo tutela la posesi�n, sino tambi�n la propiedad.

No puede aceptarse que la legislaci�n punitiva �nicamente tutele la posesi�n, si en la legislaci�n civil tanto la propiedad como la posesi�n son objeto de protecci�n.

Lo contrario equivaldr�a a desconocer la legitimaci�n del propietario para formular denuncia por despojo, cuando, de conformidad con el art�culo 1350, por disposici�n judicial o a virtud de un acto jur�dico se haya otorgado a un tercero la posesi�n de un inmueble, en calidad de interventor, depositario, arrendatario, acreedor prendario, comodatario u otro t�tulo an�logo, as� como en el supuesto que prev� el art�culo 1351, en el sentido de que quien detenta un bien o goza de un derecho a nombre de otro es poseedor precario.

Es decir, no puede aceptarse que s�lo el interventor, depositario, arrendatario, acreedor prendario, comodatario o el poseedor precario, que poseen a nombre del propietario, pudiesen denunciar el despojo del inmueble, y negar ese derecho al due�o, pues si la legislaci�n civil le concede la facultad de defender ese derecho, �ste no puede ser desconocido por el derecho penal.

A mayor abundamiento, el propio texto del art�culo 408, fracci�n I, del C�digo de Defensa Social para el Estado de Puebla (transcrito a fojas 28), se desprende, que el delito de despojo tutela no s�lo la posesi�n, sino tambi�n la propiedad, pues refiere como objetos del delito inmuebles ajenos o derechos reales que no le pertenezcan, de donde deriva la protecci�n a la propiedad.

Por ello, esta Primera Sala coincide en esencia con el criterio sostenido por el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, ya que es inexacto que la figura delictiva de despojo �nicamente pretenda tutelar la posesi�n, pues el estudio relacionado de las disposiciones civiles tanto sustantiva como adjetiva que existen sobre la materia, con la ya citada fracci�n I del art�culo 408 del C�digo de Defensa Social para el Estado de Puebla, lleva a considerar que respecto a este il�cito la ley no s�lo pretende proteger la posesi�n, sino tambi�n la propiedad.

Por los motivos antes expuestos, el criterio que debe prevalecer es el sustentado por esta Primera Sala, que coincide esencialmente con el sustentado por el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, con algunas precisiones que aqu� se agregan; por lo que, con fundamento en lo dispuesto en el art�culo 195 de la Ley de A., la tesis correspondiente debe quedar redactada con el siguiente rubro y texto:

DESPOJO, DELITO DE. EL TIPO PENAL PREVISTO EN EL ART�CULO 408, FRACCI�N I, DEL C�DIGO DE DEFENSA SOCIAL PARA EL ESTADO DE PUEBLA, TUTELA TANTO LA PROPIEDAD COMO LA POSESI�N.-De la interpretaci�n de lo dispuesto en la fracci�n I del art�culo 408 del C�digo de Defensa Social para el Estado de Puebla que establece: "Se impondr� prisi�n de tres meses a tres a�os y multa de cinco a cincuenta d�as de salario: I.A. que, de propia autoridad, y haciendo violencia o furtivamente, o empleando amenaza o enga�o, ocupe un inmueble ajeno o remueva o altere sus l�mites o, de otro modo, turbe la posesi�n pac�fica del mismo o haga uso de �l, o de un derecho real que no le pertenezca.", en relaci�n con las disposiciones de los C�digos Civil y de Procedimientos Civiles de la propia entidad federativa, que reglamentan tanto la propiedad como la posesi�n, puede concluirse que resulta inexacto que el delito de despojo �nicamente pretenda tutelar la posesi�n, pues adem�s que dicha disposici�n hace referencia al derecho de propiedad, al se�alar como objetos materiales del delito a los inmuebles ajenos o a los derechos reales que no le pertenezcan a quien lo cometa, aqu�l es un derecho reconocido por la legislaci�n civil, que otorga al propietario la facultad de defenderlo, y esto le da legitimaci�n para considerarlo sujeto pasivo del delito de despojo, lo que lleva a establecer que respecto a este il�cito la ley no s�lo tutela la posesi�n, sino tambi�n la propiedad.

Por lo expuesto y fundado, se resuelve:

PRIMERO

S� existe contradicci�n entre los criterios sustentados por los Tribunales Colegiados Segundo y Tercero del Sexto Circuito.

SEGUNDO

Se declara que debe prevalecer la tesis sustentada por esta Primera Sala.

TERCERO

R.�tase de inmediato la tesis que se sustenta en la presente resoluci�n, a la Coordinaci�n General de Compilaci�n y S.�n de Tesis, para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, a las Salas de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, Tribunales de Circuito y Jueces de Distrito, en acatamiento a lo previsto en el art�culo 195 de la Ley de A.. R.�tase, asimismo a la propia coordinaci�n la parte considerativa de la resoluci�n para su publicaci�n �ntegra en el Semanario.

N.�quese; con testimonio de esta resoluci�n, comun�quese a los Tribunales Colegiados sustentantes, y en su oportunidad arch�vese el expediente.

As�, lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cuatro votos de los se�ores Ministros: H.R.P., J.N.S.M., ponente O.S.C. de G.�a V. y presidente J.� de Jes�s G.�o P.. Ausente J.V.C. y C..