Ejecutoria num. 1a./J. 39/99 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 26828088

Ejecutoria num. 1a./J. 39/99 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 39/99
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Octubre de 1999
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 74/97. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL TERCER CIRCUITO Y EL TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO.SUCESORIO. CUANDO UN POSIBLE HEREDERO NO FUERA LLAMADO A UN JUICIO DE ESA CLASE Y ÉSTE HUBIERE CONCLUIDO, PROCEDE EL AMPARO INDIRECTO (LEGISLACIONES ADJETIVAS DE LOS ESTADOS DE JALISCO Y TLAXCALA).

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 74/97. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR EL TERCER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA CIVIL DEL TERCER CIRCUITO Y EL TERCER TRIBUNAL COLEGIADO DEL SEXTO CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

SEGUNDO

En la sentencia de fecha diecinueve de junio de mil novecientos noventa y siete, pronunciada dentro del toca de improcedencia n�mero 533/97, los Magistrados integrantes del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito determinaron lo siguiente:

"... TERCERO.-Supliendo sus deficiencias con base en el art�culo 76 bis, fracci�n VI, de la Ley de Amparo, se estiman sustancialmente fundados los agravios hechos valer.

"La jurisprudencia 232 del T.V. del �ltimo Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n, establece: ?EJECUCI�N DE IMPOSIBLE REPARACI�N. ALCANCES DEL ART�CULO 107, FRACCI�N III, INCISO B), CONSTITUCIONAL.-De acuerdo con lo dispuesto por el art�culo 107, fracci�n III, inciso b), de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos procede el amparo indirecto �Contra actos en juicio cuya ejecuci�n sea de imposible reparaci�n ...�. El alcance de tal disposici�n, obliga a precisar que los actos procesales tienen una ejecuci�n de imposible reparaci�n, si sus consecuencias son susceptibles de afectar directamente alguno de los llamados derechos fundamentales del hombre o del gobernado que tutela la Constituci�n por medio de las garant�as individuales, porque la afectaci�n o sus efectos no se destruyen con el solo hecho de que quien la sufre obtenga una sentencia definitiva favorable a sus pretensiones en el juicio. Por el contrario no existe ejecuci�n irreparable si las consecuencias de la posible violaci�n se extinguen en la realidad, sin haber originado afectaci�n alguna a los derechos fundamentales del gobernado y sin dejar huella en su esfera jur�dica, porque tal violaci�n es susceptible de ser reparada en amparo directo.?.

"Conforme al criterio aludido, sustentado por la entonces Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, a fin de que proceda el juicio de garant�as en la hip�tesis a que ah� se alude, debe valorarse en cada caso si los efectos que produce el acto reclamado pueden subsanarse con el dictado de un fallo favorable a la parte que se duele del acto que combate. Luego, es indudable que el examen de ejecuci�n irreparable s�lo puede verificarse respecto de los actos que reclaman las propias partes que intervienen en un procedimiento, puesto que la sentencia definitiva �nicamente debe ocuparse de ellas. Por tanto, si en la especie la quejosa refiere que le afecta que no se le hubiera dado intervenci�n en el juicio sucesorio intestamentario a bienes de quien afirma fue su concubino, es obvio que debe equipar�rsele a una tercera extra�a al procedimiento. As�, es claro que la resoluci�n de adjudicaci�n que constituye la definitiva en los juicios sucesorios jam�s podr� ocuparse de la agraviada por no haber sido parte en el juicio, por lo que tampoco la violaci�n que alega podr�a ser reparada con el pronunciamiento de tal decisi�n y, en consecuencia, no se puede actualizar la hip�tesis de imposible reparaci�n a que hizo referencia el J. de Distrito.

"Cabe aclarar que no se comparte el contenido de la tesis que invoc� el J. Federal de la voz: ?INTESTADO, IMPROCEDENCIA DEL JUICIO DE AMPARO, CUANDO SE RECLAMA FALTA DE EMPLAZAMIENTO A ...?, debido a que el argumento que se da para estimar improcedente el amparo en ese supuesto descansa sobre la base de que no se ocasiona un perjuicio de imposible reparaci�n porque el interesado puede ejercitar el derecho de petici�n de herencia, sin embargo, ese razonamiento se considera incorrecto porque, seg�n lo explicado, no se ajusta al criterio de irreparabilidad emitido por el m�s Alto Tribunal del pa�s. Pero, adem�s, existen otras dos razones m�s para no aceptar dicha tesis: la primera, que el hecho de que la agraviada pudiera ejercitar la acci�n de petici�n de herencia, no constituye propiamente un recurso o medio ordinario de defensa que deba agotarse previamente al amparo, puesto que es indudable que la promoci�n de todo un juicio no conduce a la revocaci�n o modificaci�n de una resoluci�n; al respecto se invoca, por las razones que la informan, la ejecutoria visible en el Informe de 1976, primera parte, p�gina 501, que dispone: ?RECURSOS O MEDIOS DE DEFENSA QUE HACEN IMPROCEDENTE EL AMPARO ...? (la transcribe).

Procede entonces revocar el acuerdo que se revisa, hacer la correspondiente denuncia de contradicci�n de tesis y ordenar al J. de Distrito admita la demanda de garant�as.

El criterio sustentado en esta resoluci�n dio motivo a la elaboraci�n de la tesis n�mero III.3o.C.34 K, publicada en la p�gina 648, del T.V., del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, correspondiente a septiembre de mil novecientos noventa y siete, del tenor siguiente:

AMPARO INDIRECTO, PROCEDENCIA DEL, CUANDO SE PRIVA AL POSIBLE HEREDERO DE SU DERECHO DE INTERVENIR EN UN JUICIO SUCESORIO.-Conforme al criterio de irreparabilidad sustentado por la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n a fin de que proceda el amparo contra actos en juicio cuya ejecuci�n sea de imposible reparaci�n, debe valorarse en cada caso si los efectos que produce el acto reclamado pueden subsanarse con el dictado de un fallo favorable al promovente. As�, es obvio que el examen de ejecuci�n irreparable s�lo puede verificarse respecto de los actos que reclaman las propias partes que intervienen en un procedimiento, puesto que la sentencia definitiva �nicamente debe ocuparse de ellas. Por tanto, si la quejosa refiere que le afecta que no se le hubiera dado intervenci�n en el juicio sucesorio intestamentario a bienes de quien afirma fue su concubinario, es claro que debe equipar�rsele a un tercero extra�o al procedimiento, raz�n por la cual la resoluci�n de adjudicaci�n que constituye la definitiva en los juicios sucesorios jam�s podr� ocuparse de la agraviada por no haber sido parte, por lo que tampoco la violaci�n que alega podr�a ser reparada con el pronunciamiento de tal decisi�n, lo que significa que contra dicho acto s� procede amparo indirecto. Cabe aclarar que el hecho de que la interesada pudiera ejercitar el derecho de petici�n de herencia no hace improcedente el juicio de garant�as, debido a que no constituye propiamente un recurso o medio de defensa que debiera agotarse previamente, dado que es indudable que la promoci�n de todo un juicio no conduce a la revocaci�n o modificaci�n de una resoluci�n.

TERCERO

Por su parte, los Magistrados integrantes del Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, en sentencia de fecha trece de agosto de mil novecientos noventa y dos, dictada en el toca de revisi�n n�mero 372/92, relativo al juicio de amparo 577/992-2, determinaron lo que a continuaci�n se transcribe:

"TERCERO.-Independientemente de que se ajuste o no a derecho el fallo sujeto a revisi�n, no habr� de ser motivo de an�lisis, dado que este cuerpo colegiado estima que en la especie se surte una causal de improcedencia, la cual se invoca de oficio en los t�rminos de lo dispuesto por el �ltimo p�rrafo del art�culo 73 de la Ley de Amparo.

"En efecto los art�culos 73 fracci�n XVIII y 114 fracci�n IV de la Ley de Amparo disponen: ?73. El juicio de amparo es improcedente ... XVIII. En los dem�s casos en que la improcedencia resulte de alguna disposici�n de la ley.?. ?114. El amparo se pedir� ante el J. de Distrito: ... IV. Contra actos en el juicio que tengan sobre las personas o las cosas una ejecuci�n que sea de imposible reparaci�n;?.

"Por otra parte, el art�culo 2939 del C�digo Civil para el Estado de Tlaxcala, establece: ?El derecho de reclamar la herencia prescribe en diez a�os y es transmisible a los herederos.?.

"Asimismo la jurisprudencia 1830, visible a fojas 2948, Segunda Parte, del �ltimo Ap�ndice al Semanario Judicial, titulada ?SUCESIONES. PRESCRIPCI�N DE LA ACCI�N DE PETICI�N DE HERENCIA.?, establece que los elementos de la acci�n de petici�n de herencia, cuyos or�genes se encuentran en el derecho romano, son los siguientes: a) Que la herencia exista; b) Que se haya hecho la declaraci�n de herederos, donde se excluya u omita al actor; y, c) Que los bienes de la herencia sean pose�dos por el albacea de la sucesi�n, por el heredero aparente y excepcionalmente por personas distintas de las indicadas.

"Por otro lado cabe apuntar que, si el legislador en el transcrito art�culo 2939 de la ley sustantiva civil citada se refiere ?al derecho de reclamar herencia? es obvio que no s�lo otorga al heredero no reconocido la posibilidad de ejercitar una acci�n en contra de los detentadores de hecho de la herencia, sino que tambi�n le concede la acci�n para reclamar el reconocimiento de su calidad de heredero cuando dentro de un juicio sucesorio sus derechos hayan sido preteridos. En este sentido el Primer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito en la tesis visible a fojas 220 y 221, Segunda Parte-I, julio a diciembre de 1990, T.V., Octava �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n titulada ?PETICI�N DE HERENCIA, ACCI�N DE.?, sostiene el criterio de que en la acci�n de petici�n de herencia, el heredero puede ejercitar dos acciones distintas: la que persigue como finalidad la entrega de los bienes y la que tiene como objetivo que el declarante sea declarado heredero. En este orden de ideas cuando el Supremo Tribunal del pa�s alude al elemento relativo a la detentaci�n de los bienes hereditarios por una persona ajena al heredero, es evidente que se est� refiriendo a la acci�n real de petici�n de herencia, cuya finalidad es la de recuperar los bienes injustamente detentados, pero esto de ninguna manera significa que no se pueda plantear una acci�n tendiente al conocimiento de los derechos hereditarios de un heredero preterido que no hubiera sido o�do en el juicio sucesorio.

"En la especie, de la demanda de garant�as aparece que la quejosa S.M.�as viuda de F.�ndez reclam� todo lo actuado en el expediente 52/86, relativo al juicio sucesorio intestamentario a bienes de su esposo A.F.�ndez Mu�oz. En el cap�tulo de antecedentes de su demanda de garant�as, relat�, sustancialmente, que seg�n lo justifica con el acta de matrimonio que adjunta, era esposa del de cujus, por lo que ten�a derecho a la herencia. Adem�s en sus conceptos de violaci�n manifest�: ?Se viola en mi perjuicio las disposiciones contenidas en los art�culos 14 y 16 constitucionales y que al respecto establecen: �Nadie podr� ser privado de la vida, de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las leyes expedidas con anterioridad al hecho.�. �Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del procedimiento.�. Por otra parte los art�culos 94 y 98 del C�digo de Procedimientos Civiles vigente en el Estado establecen: �Igualmente deben designar los litigantes la casa en que ha de hacerse la primera notificaci�n a la persona o personas contra quienes promuevan.�, as� como �Cuando se ignore el domicilio de la parte demandada, la primera notificaci�n se har� por medio de tres edictos que se publicar�n consecutivamente en el Peri�dico Oficial del Estado y en el diario de mayor circulaci�n que se edite en la entidad.�. En efecto se violan las disposiciones legales, en virtud de que, suponiendo sin conceder que la tercera perjudicada M.�a T.P.F.�ndez Godos justificara ante la autoridad responsable ordenadora no saber mi domicilio, cierto es tambi�n que en el art�culo 98 del C�digo de Procedimientos Civiles vigente en el Estado establece que cuando se ignore el domicilio de la parte demandada se le notificar� por medio de tres edictos que su publicaci�n ser�, en el peri�dico oficial y el Sol de Tlaxcala, lo que no observa la responsable y al llevarse a cabo el juicio intestamentario a bienes de mi difunto esposo sin haber sido emplazada debidamente y concederle valor probatorio pleno a una constancia administrativa se viola flagrantemente en mi perjuicio las disposiciones legales invocadas.?

"De los p�rrafos anteriores se infiere, que la quejosa reclam� en la v�a constitucional, ostent�ndose como heredera del de cujus, todo lo actuado en el juicio generador de los actos reclamados y, en especial, la falta de emplazamiento, adem�s exhibi� el acta de matrimonio respectiva, con el fin de justificar su entroncamiento con el autor de la herencia y, por consiguiente, su derecho a heredar; sin embargo, el art�culo 2939 del C�digo Civil para el Estado de Tlaxcala establece la acci�n de petici�n de herencia que pueden instaurar los presuntos herederos, en contra de los detentadores de hecho de la herencia, con el prop�sito fundamental de que se declare heredero al demandante, que se le entregue la herencia en totalidad o en parte con sus accesiones, se le rindan cuentas y que se le indemnice, siendo una acci�n derivada de la misma, la nulidad de lo actuado en el intestamentario, as� como su reposici�n; de donde resulta, que si la ley civil concede exprofeso el ejercicio de esa acci�n, a una persona no citada al juicio sucesorio, como lo es el presunto heredero; resulta evidente que tal conflicto de intereses (el que se da entre la persona o personas herederas en el juicio sucesorio y la persona que, por no haber sido o�do en �ste, pretende ser reconocida y por ende, la modificaci�n, revocaci�n o nulificaci�n de tal declaratoria), est� reservado en forma exclusiva a las autoridades comunes, que conozcan del juicio de petici�n de herencia respectiva y, por lo mismo no debe decidirse en el juicio de amparo. De modo que s�lo es dable a los tribunales federales analizar la multicitada cuesti�n, en los amparos contra las resoluciones que se dicten en los juicios sobre petici�n de herencia.

De tal manera que si la quejosa considera tener el car�cter de heredera (sin que exista la declaraci�n respectiva de la autoridad competente) y con ese car�cter reclama el emplazamiento al juicio sucesorio intestamentario, es inconcuso que los actos que reclama no pueden estimarse de imposible reparaci�n ya que, se insiste, tiene a su alcance el ejercicio de la acci�n de petici�n de herencia, cuyos efectos quedaron se�alados con antelaci�n; de ah� que el presente juicio de garant�as resulte improcedente al tenor de la fracci�n XVIII del art�culo 73 de la Ley de Amparo, en relaci�n con el diverso 114 fracci�n IV del propio ordenamiento, lo que obliga a revocar el fallo sujeto a revisi�n y decretar el sobreseimiento en el juicio constitucional con apoyo en el art�culo 74 fracci�n III de la misma ley. Sobre el particular, se invoca la tesis 18 del Primer Tribunal Colegiado del Noveno Circuito, visible a fojas 924, tercera parte del Informe rendido a la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n por su presidente al terminar el a�o de 1989, que dice: ?INTESTADO. IMPROCEDENCIA DEL JUICIO DE AMPARO. CUANDO SE RECLAMA FALTA DE EMPLAZAMIENTO A.-El emplazamiento descansa en el principio de justicia de que nadie puede ser condenado sin haber sido o�do y siendo el intestado, un juicio universal, de jurisdicci�n mixta, en que ni la declaratoria de herederos, ni resoluci�n alguna pronunciada en el curso de su tramitaci�n, establece declaraci�n de condena o absoluci�n, siendo sus resoluciones provisionales y no definitivas, de manera que quedan a salvo los derechos de los interesados para deducirlos en la v�a ordinaria; es decir, pueden ser modificados por medio del ejercicio de la acci�n de petici�n de herencia, cuyo objeto es que se declare heredero al demandante, que se le entregue la herencia en totalidad o en parte con sus accesiones, se le rindan cuentas y que se le indemnice, siendo una acci�n derivada de la misma, la nulidad de lo actuado en el intestamentario as� como su reposici�n. Por ello, no puede decirse que sean de imposible reparaci�n los actos reclamados que se hagan consistir en la falta de emplazamiento a un juicio sucesorio intestamentario y como resultado de tal omisi�n, todo lo actuado, as� como las consecuencias derivadas de su tramitaci�n, como lo es la inscripci�n, en el Registro P�blico, de los bienes que pertenecieron al autor de la sucesi�n, en favor del denunciante. En consecuencia, el juicio de amparo en que se reclamen tales actos, es improcedente conforme a lo previsto por el art�culo 73, fracci�n XVIII en relaci�n con el art�culo 114, fracci�n IV de la Ley de Amparo.

El criterio sustentado en esta resoluci�n dio motivo a la elaboraci�n de la tesis, publicada en la p�gina 362, del Tomo X-Octubre, del Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, del texto y contenido siguiente:

INTESTADO, IMPROCEDENCIA DEL JUICIO DE AMPARO, CUANDO SE RECLAMA FALTA DE EMPLAZAMIENTO A.-El emplazamiento descansa en el principio de justicia de que nadie puede ser condenado sin haber sido o�do y siendo el intestado, un juicio universal, de jurisdicci�n mixta, en que ni la declaratoria de herederos, ni resoluci�n alguna pronunciada en el curso de su tramitaci�n, establece declaraci�n de condena o absoluci�n siendo sus resoluciones provisionales y no definitivas, de manera que quedan a salvo los derechos de los interesados para deducirlos en la v�a ordinaria; es decir, pueden ser modificados por medio del ejercicio de la acci�n de petici�n de herencia, cuyo objeto es que se declare heredero al demandante, que se le entregue la herencia en totalidad o en parte con sus accesiones, se le rindan cuentas y que se le indemnice, siendo una acci�n derivada de la misma, la nulidad de lo actuado en el intestamentario as� como su reposici�n. Por ello, no puede decirse que sean de imposible reparaci�n los actos reclamados que se hagan consistir en la falta de emplazamiento a un juicio sucesorio intestamentario y como resultado de tal omisi�n, todo lo actuado, as� como las consecuencias derivadas de su tramitaci�n, como lo es la inscripci�n, en el Registro P�blico, de los bienes que pertenecieron al autor de la sucesi�n, en favor del denunciante. En consecuencia, el juicio de amparo en que se reclamen tales actos, es improcedente conforme a lo previsto por el art�culo 73, fracci�n XVIII en relaci�n con el art�culo 114, fracci�n IV de la Ley de Amparo.

CUARTO

Previamente al estudio de las cuestiones que se plantean en las ejecutorias transcritas, las cuales motivan la denuncia de contradicci�n, es conveniente establecer cu�les son los presupuestos requeridos para que se considere que ha surgido contraposici�n de criterios entre Tribunales Colegiados.

Los requisitos de m�rito los establece la jurisprudencia n�mero 178, consultable en la p�gina 120 del Tomo I, Materia Constitucional, del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1995, Octava �poca, que textualmente indica:

"CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA.-De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de Amparo, cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia, o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) Que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y c) Que los distintos criterios provengan del examen de los mismoselementos."

Efectuada la anterior precisi�n, debe analizarse y, en su caso, determinarse si los criterios, cuya contradicci�n se denuncia, se ajustan a los requisitos que se contemplan en la jurisprudencia previamente transcrita.

En la sentencia pronunciada en el amparo en revisi�n n�mero 533/97, los Magistrados del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito sustentaron que es procedente el amparo indirecto cuando al posible heredero no se le hubiese dado oportunidad de intervenir en el juicio sucesorio correspondiente (al no haber sido llamado legalmente a juicio), por las siguientes razones:

1a. Conforme al criterio de irreparabilidad sustentado por la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, para que proceda el amparo contra actos en juicio, cuya ejecuci�n sea de imposible reparaci�n, debe valorarse en cada caso si los efectos que produce el acto reclamado pueden subsanarse con el dictado de un fallo favorable al promovente;

2a. El examen del concepto de "ejecuci�n irreparable" s�lo puede verificarse respecto de los actos que reclaman las partes que intervienen en un procedimiento, puesto que la sentencia definitiva �nicamente debe ocuparse de ellas;

3a. Si la quejosa refiere que le afecta el que no se le hubiera dado intervenci�n en el juicio sucesorio intestamentario a bienes de su concubinario, debe equipar�rsele a un tercero extra�o al procedimiento, en raz�n de que la resoluci�n de adjudicaci�n, que se llegara a dictar en el juicio sucesorio, jam�s se ocupar�a de la agraviada por no haber sido parte; por lo tanto, la violaci�n que alega tampoco podr�a ser reparada con el pronunciamiento de esa resoluci�n. En consecuencia, no puede actualizarse la hip�tesis de imposible reparaci�n y, por ello, contra dicho acto s� procede amparo indirecto;

4a. El hecho de que la interesada pudiera ejercitar el derecho de petici�n de herencia no hace improcedente el juicio de garant�as, debido a que la promoci�n del juicio respectivo no constituye propiamente un recurso o medio de defensa que debiera agotarse previamente, adem�s de que no conduce a la revocaci�n o modificaci�n de una resoluci�n; y,

5a. No se comparte el criterio que se sustenta en la tesis del rubro: "INTESTADO, IMPROCEDENCIA DEL JUICIO DE AMPARO, CUANDO SE RECLAMA FALTA DE EMPLAZAMIENTO A ..." (invocada por el J. a quo y que corresponde, precisamente, al Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito), en virtud de que el argumento en que se funda la improcedencia del juicio de amparo, descansa sobre la base de que no se ocasiona un perjuicio de imposible reparaci�n porque el interesado puede ejercitar la acci�n de petici�n de herencia.

Por su parte, los Magistrados del Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, al dictar resoluci�n en el amparo en revisi�n n�mero 372/92, sostuvieron que es improcedente el juicio de amparo contra la "falta de emplazamiento a un juicio sucesorio" (incluyendo sus efectos: nulidad de lo actuado y de las consecuencias derivadas de su tramitaci�n, como la inscripci�n en el Registro P�blico, en favor del denunciante, de los bienes que pertenecieron al autor de la sucesi�n), porque no se trata de actos de imposible reparaci�n, en atenci�n a los siguientes argumentos:

1o. En la especie, la quejosa considera tener el car�cter de heredera y con ese car�cter impugna el emplazamiento al juicio sucesorio intestamentario; sin embargo, los actos que reclama no son de imposible reparaci�n, ya que tiene a su alcance el ejercicio de la acci�n de petici�n de herencia;

2o. El intestado es un juicio universal, de jurisdicci�n mixta, en el cual ni la declaratoria de herederos, ni resoluci�n alguna pronunciada durante su tramitaci�n, establece declaraci�n de condena o absoluci�n; adem�s, sus resoluciones son provisionales y no definitivas; por lo que quedan a salvo los derechos de los interesados para deducirlos en la v�a ordinaria;

3o. Esos derechos pueden ser modificados por medio del ejercicio de la acci�n de petici�n de herencia, cuyos objetivos consisten en: a) Que se declare heredero al demandante; b) Que se le entregue la herencia en su totalidad o en parte, con sus accesiones; c) Que se le rindan cuentas; d) Que se le indemnice; y, e) Que se declare la nulidad de lo actuado en el juicio intestamentario, y se ordene su reposici�n; y,

4o. Efectivamente, la acci�n de petici�n de herencia (de conformidad con lo dispuesto en el art�culo 2939 del C�digo Civil para el Estado de Tlaxcala), abarca: a) La acci�n para reclamar el reconocimiento de la calidad de heredero, cuando dentro de un juicio sucesorio sus derechos hayan sido preteridos, porque el quejoso no hubiera sido o�do en aquel juicio; y, como esta acci�n tiene como objetivo que el demandante sea declarado heredero, cuando se le deduce se pretende tambi�n la modificaci�n, revocaci�n o nulificaci�n de la declaratoria de herederos; por lo tanto, el conocimiento del juicio de petici�n de herencia, est� reservado en forma exclusiva a las autoridades comunes; y, b) La acci�n en contra de los detentadores de hecho de los bienes hereditarios, que tiene como finalidad: la entrega de la herencia, en su totalidad o en parte, con sus accesiones, que se le rindan cuentas y se le indemnice.

En tales condiciones, debe concluirse que, en la especie, existe contradicci�n de criterios, entre los sustentados por ambos Tribunales Colegiados, en cuanto que el primero (Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito) estima que es procedente el juicio de amparo indirecto promovido cuando se priva al posible heredero de su derecho a intervenir en un juicio sucesorio (por no haber sido llamado legalmente a juicio) y el otro (Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito) considera que el amparo es improcedente contra la "falta de emplazamiento" del quejoso, como heredero, a un juicio sucesorio.

Para llegar a la determinaci�n de que, en la especie, existe contradicci�n de tesis, no constituye �bice el hecho de que ambos Tribunales Colegiados hubiesen utilizado diversa terminolog�a en cuanto a la denominaci�n del acto que se reclam� en cada una de las demandas de amparo, de las que respectivamente tuvieron conocimiento, atendiendo a los planteamientos que cada uno de los quejosos formul� en su propia demanda.

En efecto, los Magistrados del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito aludieron a la privaci�n del derecho a intervenir en un juicio sucesorio, en agravio de un posible heredero; y, al respecto, debe concluirse que esta situaci�n deriv� del hecho de que aqu�l no fue llamado legalmente al referido juicio. Por su parte, los Magistrados del Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito hicieron referencia a la falta de emplazamiento a un juicio sucesorio, aunque tambi�n abarcaron los posibles efectos de esa omisi�n, haci�ndolos consistir en la nulidad de lo actuado y en las posibles consecuencias derivadas de su tramitaci�n, como la inscripci�n en el registro p�blico, de los bienes que pertenecieron al autor de la sucesi�n, en favor del denunciante.

Ahora bien, la divergencia de criterios se produce porque los Magistrados del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito sostienen que el amparo (indirecto) es procedente para impugnar la privaci�n a un posible heredero del derecho a intervenir en un juicio sucesorio, por no haber sido llamado legalmente al mismo; en tanto que los Magistrados del Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito consideran que el juicio de amparo (indirecto) es improcedente en contra de "falta de emplazamiento a un juicio sucesorio".

Adem�s, se corrobora la existencia de contradicci�n de tesis, con el hecho de que los Magistrados del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito indicaron en su propia resoluci�n, en forma categ�rica, que no compart�an el criterio que invoc� el J. de Distrito a quo, contenido en la tesis del rubro: "INTESTADO, IMPROCEDENCIA DEL JUICIO DE AMPARO, CUANDO SE RECLAMA FALTA DE EMPLAZAMIENTO A ..."; ya que esta postura jur�dica corresponde, precisamente, a la adoptada por los Magistrados del Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, en el asunto que fue de su respectivo conocimiento, misma que se examina en el presente fallo de esta Primera Sala, y que fue publicada en la p�gina 362, del Tomo X-Octubre, del Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca.

A mayor abundamiento, se impone el estudio de los antecedentes en que se dict� cada una de las ejecutorias en las que, los Tribunales Colegiados discrepantes, llegaron a posturas contrapuestas, sobre la procedencia o improcedencia del juicio de amparo indirecto en las circunstancias que a continuaci�n se examinan:

  1. En el toca de improcedencia n�mero 533/97, los Magistrados del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito emitieron su sentencia, con motivo del recurso de revisi�n interpuesto por la quejosa en contra del auto de fecha veintid�s de abril de mil novecientos noventa y siete, en el cual el J. de Distrito a quo desech� de plano su demanda de amparo.

    En esa demanda, la quejosa reclam� del J. Primero Mercantil (antes J.C. Familiar) de la ciudad de Guadalajara, J., la sentencia de partici�n y adjudicaci�n, que dict� con fecha nueve de octubre de mil novecientos noventa y cinco, en el juicio sucesorio intestamentario n�mero 1431/91, a bienes de F.�n C.V..

    El auto de desechamiento se fund�, esencialmente, en las siguientes consideraciones:

    "... El acto reclamado se hace consistir, en que no se le llam� al juicio intestamentario a bienes de su concubino F.�n C.V., y como consecuencia de ello, el que se hayan adjudicado los bienes materia de la herencia, a los cuales estima tiene derecho.-As� las cosas, dicho acto no le causa un perjuicio irreparable para los efectos del juicio de garant�as biinstancial, toda vez que si estima tiene derecho a heredar a su concubino F.�n C.V., autor de la sucesi�n de donde derivan los actos reclamados, quedan a salvo sus derechos, para que los haga valer en la v�a ordinaria, a trav�s del ejercicio de la acci�n de petici�n de herencia, en el cual podr� obtener que se le declare heredera, y se le entreguen los bienes de la herencia a que tuviera derecho; por tanto, al no causarle los actos que reclama un perjuicio irreparable, lo que procede es desechar su demanda ...".

    Los Magistrados del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito, al emitir su correspondiente resoluci�n, partieron del examen de los conceptos de agravio, que fueron expuestos por la quejosa recurrente, en los siguientes t�rminos:

    �nico. Me causa agravios, la resoluci�n por la cual se desecha la demanda de garant�as interpuesta por la suscrita ... ya que ... el J. Federal no toma en cuenta en toda su extensi�n la demanda de garant�as como un todo indivisible, porque el motivo de mi inconformidad que origin� la interpretaci�n de la demanda de garant�as fue precisamente lo inserto en el apartado de ?actos reclamados?, que se refieren a un juicio sucesorio intestamentario ya concluido el cual contiene violaciones esenciales del procedimiento entre otras, la falta de emplazamiento a juicio, adem�s cabe observar que el juicio sucesorio reclamado ya fue concluido por todas sus etapas procesales, dejando de existir en el mundo jur�dico la figura del albacea porque la finalidad de dicho procedimiento se cumpli�, de ah� la procedencia del juicio de garant�as que propongo.-De otra parte, el J. de Distrito pierde de vista el hecho de que no s�lo reclamo la falta de emplazamiento a juicio, sino todas las resoluciones por las que los promoventes del juicio intestamentario vulneraron la ley al no dar cumplimiento a las formalidades esenciales del procedimiento; porque es indudable que cada una de las secciones en que se divide el juicio sucesorio, la legislaci�n local del Estado de J., no contempla, para el caso concreto un medio de impugnaci�n, ya que si bien es cierto que mi poderdante durante la tramitaci�n del juicio universal pudo haber deducido la ?petici�n de herencia?, no menos cierto es que ese procedimiento se contempla para el caso de que la sucesi�n se est� tramitando ante la autoridad jurisdiccional competente; sin embargo en el caso concreto dicho juicio ya concluy� con la declaratoria de adjudicaci�n de bienes en favor incluso de terceros, y dentro de ese procedimiento, por ende, se deja a mi mandante en completo estado de indefensi�n ... En las condiciones anotadas es preciso se�alar y enfatizar que las deficiencias de que adolezca la declaratoria de herederos pronunciada en un juicio sucesorio intestamentario y el hecho de que no se le hubiese llamado al procedimiento a quienes ejercitan la acci�n de petici�n de herencia, como lo dispuso acuerdo expreso, constituyen defectos de car�cter procesal, y por tanto s�lo pudieron argumentarse como apoyo de recurso o de incidentes, dentro del mismo juicio intestamentario; pero no pueden constituir base para el ejercicio de la acci�n de nulidad en un juicio aut�nomo.-La nulidad del procedimiento puede �nicamente dar origen a excepciones o recursos, como lo exige un claro principio de seguridad jur�dica, puesto que los derechos no deben estar en una situaci�n permanente de incertidumbre, por lo que al no existir en la ley sustantiva o adjetiva civiles vigentes para el Estado de J., un medio de impugnaci�n de las resoluciones que se han vertido en el juicio sucesorio a que hago referencia, imponen la procedencia del juicio de garant�as deducido, por lo que solicito se revoque la determinaci�n del J. de Distrito y se ordene se d� entrada a la demanda de garant�as propuesta ...

  2. Por su parte, los Magistrados del Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito emitieron su resoluci�n dentro del toca 372/92, con motivo del recurso de revisi�n que interpuso la tercera perjudicada en contra de la sentencia dictada por el J. de Distrito del Estado de Tlaxcala, en la cual otorg� el amparo a la quejosa, respecto de los actos reclamados que �sta hizo consistir en la falta de notificaci�n legal y en todo lo actuado dentro del juicio intestamentario n�mero 52/86, a bienes de A.F.�ndez Mu�oz.

    La sentencia de amparo recurrida se fund�, esencialmente, en las siguientes consideraciones:

    TERCERO.-Son fundados los conceptos de violaci�n que se hacen valer. El J. de Primera Instancia de lo Civil y Familiar del Distrito Judicial de J. con residencia en Huamantla, Tlaxcala, al rendir su informe remiti� los autos originales del expediente 52/985, documental p�blica que tiene pleno valor probatorio en t�rminos del art�culo 202, del C�digo Federal de Procedimientos Civiles de aplicaci�n supletoria a la Ley de Amparo. De la anterior documental aparece que T.P.F.�ndez Godos denuncia el juicio intestamentario a bienes del de cujus A.F.�ndez Mu�oz, y en el escrito inicial expone que ?el autor de la sucesi�n dej� c�nyuge sup�rstite e hijos?, pero que desconoc�a sus nombres y domicilio; tambi�n consta en dicha documental que se consulta que durante la sustanciaci�n de ese juicio sucesorio a petici�n del Ministerio P�blico la denunciante exhibi� una constancia expedida por el Presidente Municipal Constitucional de Villa Altzayanca de H., Tlaxcala, en la que se hace constar que S.M.�as viuda de F.�ndez ya no era vecina de ese lugar porque su domicilio no era localizado. Cabe advertir que en los autos del expediente que se consulta obran las publicaciones a que se refiere el art�culo 1202, del C�digo de Procedimientos Civiles; sin embargo, no puede considerarse que tales publicaciones surtan efectos respecto de la aqu� quejosa que es la c�nyuge sup�rstite del de cujus, raz�n por la que debe llam�rsele al juicio sucesorio intestamentario como presunta heredera seg�n lo dispone el art�culo 1198, de la codificaci�n citada, observando desde luego lo dispuesto por el art�culo 99 y 100 de dicho c�digo, es decir, la denunciante debe justificar las gestiones que hizo para averiguar el domicilio de S.M.�as viuda de F.�ndez y en principio de prueba seg�n lo establece el �ltimo de los art�culos citados lo constituye la certificaci�n de autoridades administrativas, siempre y cuando �stas, al expedir esas certificaciones hagan constar los medios de que se valieron o la fuente de informaci�n a que acudieron para basar su constancia, m�xime cuando se hace menci�n de que una persona no tiene su domicilio en determinado lugar. En tales condiciones, debe concluirse que en la especie, si bien es cierto que M.�a T.P.F.�ndez Godos manifest� ignorar el domicilio de S.M.�as viuda de F.�ndez, al denunciar la sucesi�n intestamentaria a bienes del de cujus A.F.�ndez Mu�oz, cierto es tambi�n que no est� justificado en el expediente generador del acto reclamado que haya hecho las gestiones necesarias para la b�squeda del domicilio de la aqu� quejosa y si bien exhibi� la constancia expedida por el Presidente Municipal Constitucional de Villa Altzayanca de H., Tlaxcala, la misma no re�ne los requisitos antes citados por lo que no tiene eficacia legal alguna ...

    En tal virtud, los Magistrados del Tercer Tribunal Colegiado del Tercer Circuito, al emitir su correspondiente sentencia, partieron del estudio de los conceptos de agravio que formul� la tercera perjudicada recurrente, al tenor siguiente:

    "PRIMERO.- ... la quejosa S.M.�as G.�a demand� con fecha siete de abril de mil novecientos noventa y dos, el amparo y protecci�n de la Justicia Federal en contra de actos del C. J. Mixto de Primera Instancia de la ciudad de Huamantla, Tlaxcala, Distrito Judicial de J., argumentando en sus conceptos de violaci�n el hecho de que en el juicio intestamentario n�mero 52/986 del cual emanan los actos reclamados, ... no se hab�an publicado los edictos correspondientes como lo ordenan los art�culos 94 y 98 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de Tlaxcala y que solamente ya hab�a yo exhibido una constancia administrativa y que por tal motivo al no haber emplazado debidamente a la hoy quejosa se violan en su perjuicio las garant�as individuales consagradas por los art�culos 14 y 16 de nuestra Carta Magna ... corren agregados en autos de dicho expediente, las publicaciones que en cumplimiento a lo ordenado por el J. natural se hicieron tanto en el Peri�dico Oficial del Estado y peri�dico de ?El Sol de Tlaxcala?, convocando a todo aquel que se creyera con derecho al juicio intestamentario que hoy nos ocupa.

    "SEGUNDO.-Constan en autos del expediente civil n�mero 52/986 que corre agregado en autos del presente juicio de amparo, el hecho de que la suscrita como hija natural que soy del de cujus A.F.�ndez Mu�oz, bajo protesta de decir verdad, ... ignoraba el domicilio de los familiares que pudo haber tenido mi difunto padre, raz�n por la cual en la segunda junta de herederos y por intervenci�n del Ministerio P�blico se me requiri� para que aportara yo el domicilio del c�nyuge sup�rstite, raz�n por la cual se difiri� la audiencia de la segunda junta de herederos y no se volvi� a llevar a cabo la misma hasta que la suscrita dio cumplimiento a lo ordenado por el art�culo 99 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de Tlaxcala que textualmente establece lo siguiente: ?El actor que ignore el domicilio del demandado para hacer la primera notificaci�n, debe de justificar que hizo gestiones para averiguar dicho domicilio.?. Ahora bien, consta en autos del expediente civil del cual emanan los actos que se reclaman y que obran en autos del presente juicio de amparo, el que la suscrita exhibi� una constancia de la autoridad administrativa (presidente municipal de Altzayanca, Tlaxcala) que es la cabecera del Municipio el cual pertenece la Rancher�a de San Antonio Pilanc�n en donde presumiblemente radica la hoyquejosa S.M.�as G.�a, y que luego entonces yo d� cumplimiento a lo ordenado por los art�culos 98, 99 y 100 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de Tlaxcala ...; m�xime que ella (se refiere a la quejosa) aun cuando no lo dice en su demanda de garant�as por no convenir a sus intereses, pero se deduce el hecho de que ella ten�a conocimiento de la tramitaci�n del juicio intestamentario, adjudicaci�n de bienes y lo que es m�s, de las ventas que se hicieron en cumplimiento a la �ltima voluntad de mi padre desde el d�a veintiuno de agosto de mil novecientos noventa y uno, pues si ella dice radicar en el Rancho de San Antonio Pilanc�n en donde se encuentran ubicadas las tierras que me fueron adjudicadas a trav�s del juicio intestamentario antes mencionado, obviamente que la hoy quejosa sab�a desde entonces de la tramitaci�n y adjudicaci�n de las tierras antes mencionadas, de las cuales cerca de veinticinco hect�reas les fueron dadas a los se�ores G.F.�ndez H.�ndez y G.E.F.�ndez ...".

    De lo hasta aqu� expuesto, se deduce que ambos Tribunales Colegiados se pronunciaron sobre: la procedencia e improcedencia del juicio de amparo indirecto, promovido por la respectiva quejosa, por no haber sido llamada como posible heredera (en su car�cter de concubina o c�nyuge sup�rstite), de conformidad con las reglas adjetivas aplicables, a un juicio sucesorio intestamentario (a bienes de su concubinario o su esposo, respectivamente).

    En tales circunstancias, es incontrovertible que, en el presente asunto, se ha producido una contradicci�n de tesis; y, por tanto, es necesario dilucidar el criterio que debe prevaler en cuanto a la procedencia o la improcedencia de la mencionada v�a constitucional biinstancial.

QUINTO

Para estar en aptitud de definir cu�l ser� la tesis que debe prevalecer en torno al tema antes precisado, es indispensable dilucidar si realmente opera la causal de improcedencia invocada por los Magistrados del Tercer Tribunal Colegiado del Tercer Circuito y, para ello es imprescindible examinar: la naturaleza jur�dica de los actos reclamados en las demandas de amparo que dieron origen a los recursos de revisi�n en que se han pronunciado los criterios divergentes; cu�l es la tramitaci�n del juicio sucesorio intestamentario (especialmente en cuanto a la regulaci�n de las notificaciones y emplazamiento); as� como la naturaleza jur�dica, elementos y efectos de la acci�n de petici�n de herencia; todo ello, a la luz de las disposiciones adjetivas aplicables en cada una de las entidades federativas en donde se tramitaron los juicios intestamentarios, de los que emanan los actos reclamados por las respectivas quejosas.

El C�digo Civil para el Estado de J. define, en su art�culo 2652, la herencia como: "... la sucesi�n de todos los bienes del difunto y de todos sus derechos y obligaciones que no se extinguen por la muerte.".

En su art�culo 2653, establece que: "La herencia se transfiere por la voluntad del testador o por disposici�n de la ley. La primera se llama testamentaria y la segunda leg�tima o intestamentaria.".

En su art�culo 2655, aclara que: "La herencia puede ser en parte testamentaria y en parte leg�tima.".

En cuanto a la sucesi�n leg�tima, ese ordenamiento sustantivo civil, en su art�culo 2908, dispone que se abre en los siguientes casos:

"Art�culo 2908. La herencia leg�tima se abre cuando:

"I. No hay testamento o el que se otorg� es nulo o perdi� su validez;

"II. El testador no dispuso de todos sus bienes;

"III. No se cumpla la condici�n impuesta al heredero; y

"IV. El heredero muere antes que el testador, repudie la herencia o es incapaz de heredar, si no se le ha nombrado sustituto."

En su art�culo 2911 se�ala que tienen derecho a heredar por sucesi�n leg�tima, entre otros: "I. Los descendientes, c�nyuge, ascendientes y parientes colaterales dentro del cuarto grado, y la concubina o el concubinario ...".

En cuanto a la sucesi�n de la concubina, el art�culo 2941 de este ordenamiento civil, contempla lo siguiente:

Art�culo 2941. T.� derecho a heredar, aplic�ndose las disposiciones relativas a la sucesi�n del c�nyuge, la persona con quien el autor de la herencia vivi� en el mismo domicilio como si fuera su c�nyuge durante los 3 a�os si tuvieron hijos en com�n o durante 5 a�os si no los hubieren tenido, siempre que ambos hayan permanecido libres de matrimonio durante el concubinato, en ambos casos se deber� entender los a�os que precedieron inmediatamente a su muerte. Si fueron varias las personas que vivieron con el autor de la sucesi�n como si �ste fuere su c�nyuge, ninguna de ellas heredar�.

Las disposiciones relativas a la sucesi�n por parte de la c�nyuge sup�rstite, aplicables al caso de la concubina por remisi�n del art�culo previamente transcrito, son del tenor siguiente:

"Art�culo 2930. El c�nyuge que sobrevive, concurriendo con descendientes, tendr� el derecho de un hijo, si carece de bienes o los que tiene al morir el autor de la sucesi�n, no igualan a la porci�n que a cada hijo debe corresponder. Lo mismo se observar� si concurre con hijos adoptivos del autor de la herencia.

"Los bienes que el c�nyuge viudo recibe con motivo de la liquidaci�n de la sociedad econ�mico-matrimonial se consideran como bienes propios."

"Art�culo 2931. En el primer caso del art�culo anterior, el c�nyuge recibir� �ntegra la porci�n se�alada; en el segundo s�lo tendr� derecho de recibir lo que baste para igualar sus bienes con la porci�n mencionada."

"Art�culo 2932. Si el c�nyuge que sobrevive concurre con ascendientes, la herencia se dividir� en dos partes iguales, de las cuales una se aplicar� al c�nyuge y la otra a los ascendientes."

"Art�culo 2933. Concurriendo el c�nyuge con uno o m�s hermanos del autor de la sucesi�n, estos �ltimos s�lo tendr�n derecho a alimentos si ordinariamente tuvieran derecho a recibirlos."

"Art�culo 2934. El c�nyuge recibir� las porciones que le correspondan conforme a los dos art�culos anteriores, aunque tenga bienes propios."

Art�culo 2935. A falta de descendientes y ascendientes, el c�nyuge suceder� en todos los bienes.

El C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de J., regula la tramitaci�n del juicio sucesorio intestamentario, en los siguientes t�rminos:

  1. Cuando se produzca la muerte del autor de una herencia, el c�nyuge que sobreviva continuar� en la posesi�n y administraci�n del fondo social, con intervenci�n del representante de la sucesi�n, mientras no se verifique la partici�n y mientras se presentan los interesados, el J. proceder�, con intervenci�n del Ministerio P�blico, a asegurar los bienes de la sucesi�n (art�culo 817).

  2. Si pasados diez d�as de la muerte del autor de la sucesi�n, no se presenta testamento, o si en �ste no se nombr� albacea, o si no se denuncia el intestado, el J. nombrar� un interventor, quien deber� otorgar fianza judicial para responder de su manejo (art�culo 819). El interventor recibir� los bienes por inventario y tendr� el car�cter de simple depositario, sin poder desempe�ar otras funciones administrativas que las de mera conservaci�n y las que se refieran al pago de las deudas mortuorias, con autorizaci�n judicial (art�culo 821). El interventor cesar� en su cargo luego que se nombre al albacea y entregar� a �ste los bienes, sin que pueda retenerlos bajo ning�n pretexto ni aun por raz�n de mejoras o de gastos de manutenci�n o de reparaciones (art�culo 822).

  3. El Ministerio P�blico representar� a los herederos ausentes (mientras �stos no se presenten o no acrediten su representante leg�timo), a los menores o incapacitados que no tengan representantes leg�timos y a la beneficencia p�blica, cuando no haya herederos leg�timos dentro de los grados que fija la ley y mientras no se haga reconocimiento o declaraci�n de herederos (art�culo 831).

  4. Los herederos o legatarios que no se presenten al juicio de sucesi�n, tienen derecho de pedir su herencia o legado, mientras no prescriba (la acci�n correspondiente), demandando en el juicio correspondiente al albacea si el juicio no hubiere concluido, o a los que hubieren adquirido los bienes sucesorios, si ya se hubiese verificado la partici�n (art�culo 834).

  5. Quien promueva un intestado, deber� presentar con la denuncia los justificantes de la muerte del autor de la herencia y los que acrediten su parentesco con �ste, si lo tuviere; adem�s, bajo protesta de decir verdad expresar� los nombres y domicilios de los parientes en l�nea recta y del c�nyuge sup�rstite o a falta de ellos el de los colaterales dentro del cuarto grado de que tenga conocimiento y, de serle posible, presentar� tambi�n certificado de las partidas del Registro Civil que demuestren el parentesco (art�culo 843).

  6. Efectuada la denuncia y una vez practicadas las diligencias de aseguramiento de los bienes, cuando as� proceda, el J. tendr� por radicado el intestado y mandar� notificarlo por c�dula o por correo con acuse de recibo a las personas que se hubieren se�alado como interesadas, haci�ndoles saber el nombre del finado, las dem�s particularidades que lo identifiquen, la fecha y el lugar del fallecimiento, para que en un t�rmino improrrogable de treinta d�as se presenten a deducir y justificar sus derechos a la herencia y a hacer el nombramiento de albacea. En todo caso, mandar� fijar y publicar los edictos correspondientes, haciendo saber a los interesados la radicaci�n del intestado y previni�ndoles que deber�n presentarse a deducir y justificar sus derechos en la forma y t�rminos que ordena el p�rrafo anterior (art�culo 844).

  7. Fijados los edictos y hechas las publicaciones de m�rito (lo cual certificar� en los autos el secretario), una vez concedido el t�rmino correspondiente a los interesados para presentarse a deducir y justificar sus derechos, que se computar� desde el d�a siguiente a la �ltima publicaci�n, el J. dictar� auto haciendo la declaraci�n de herederos en favor de quien lo estime pertinente en vista de los justificantes presentados o lo denegar� con reserva de sus derechos a los que la hubieren pretendido, para que los hagan valer en juicio ordinario; este auto ser� apelable en el efecto devolutivo (art�culo 845).

  8. Al hacerse la declaraci�n de herederos, en el mismo auto el J. citar� a los declarados a una junta que deber� verificarse dentro de los ocho d�as siguientes, para que en ella designen al albacea (se omitir� la junta cuando el heredero fuere �nico o cuando los interesados, desde su presentaci�n, hubiesen emitido ya su voto por escrito o en comparecencia); el J. aprobar� el nombramiento en favor del que obtuviere mayor�a o har� la designaci�n que corresponda; el albacea nombrado tendr� car�cter de definitivo (art�culo 847). Los herederos inconformes con el nombramiento de albacea podr�n nombrar interventor (art�culo 848).

  9. Si cualquier pretendiente o el Ministerio P�blico se opone a la declaraci�n de herederos o alega incapacidad de uno de ellos, el pleito que la oposici�n d� lugar, con el albacea o con el heredero, respectivamente, se sustanciar� en juicio ordinario; sin que se suspenda el juicio, excepto la adjudicaci�n de los bienes en la partici�n (art�culo 850).

  10. D.�s de vencido el plazo de treinta d�as, a partir de la �ltima publicaci�n del edicto respectivo, para que cualquier interesado se presente a deducir y justificar sus derechos a la herencia y a hacer el nombramiento de albacea, o de que el J. haya dictado el auto respectivo en el que haya denegado, con reserva, los derechos a quienes los hubieren pretendido; ya no ser�n admitidos aquellos que se presenten deduciendo derechos hereditarios; sin embargo, se dejar�n a salvo sus derechos para hacerlos valer en los t�rminos de ley contra los que hayan sido declarados herederos (art�culo 851).

    El propio C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de J., en sus art�culos 12, 13, 161, fracci�n VI, y 830, fracci�n III, regula la denominada acci�n de petici�n de herencia, en cuanto a su procedencia y objeto, la competencia del J. para su conocimiento y la acumulaci�n del juicio que se genere, respecto del sucesorio del que derive (si �ste no ha concluido), en los siguientes t�rminos:

    "Art�culo 12. La petici�n de herencia se deducir� por el heredero, por el legatario o por quien haga sus veces; y se da contra el albacea o contra el poseedor de las cosas hereditarias con el car�cter de heredero o cesionario de �ste, y contra el que no alegue t�tulo ninguno de posesi�n de bien hereditario, o dolosamente dej� de poseerlo."

    "Art�culo 13. La petici�n de herencia se ejercitar� para que sea declarado heredero el demandante, se le haga entrega de los bienes hereditarios con sus accesiones, sea indemnizado y le rindan cuentas."

    "Art�culo 161. Es J. competente:

    "VI. Aquel en cuyo territorio radique en juicio sucesorio, para conocer:

    "a) De las acciones de petici�n de herencia;

    "b) De las acciones contra la sucesi�n antes de la partici�n y adjudicaci�n de los bienes;

    "c) De las acciones de nulidad rescisi�n y evicci�n de la partici�n hereditaria;"

    "Art�culo 830. Son acumulables a los juicios sucesorios:

    III. Los juicios que sigan los herederos deduciendo la acci�n de petici�n de herencia, ya impugnando el testamento o la capacidad de los herederos presentados o reconocidos, o ya exigiendo su reconocimiento, siempre que esto �ltimo acontezca antes de hecha la adjudicaci�n.

    Adem�s, el art�culo 2993 del C�digo Civil para el Estado de J. se refiere al derecho a reclamar la herencia y fija el t�rmino para que opere la prescripci�n del mismo, al establecer:

    "Art�culo 2993. El derecho de reclamar la herencia prescribe en diez a�os a partir de la fecha del fallecimiento del autor de la sucesi�n y en el caso de declaraci�n de ausencia o presunci�n de muerte en la fecha en que el heredero aparente entr� en posesi�n de los bienes. Este derecho es transmisible a los herederos."

    Por su parte, el C�digo Civil y el C�digo de Procedimientos Civiles, ambos para el Estado de Tlaxcala, regulan estas instituciones jur�dicas en la forma y t�rminos que a continuaci�n se analiza:

    El art�culo 2596 del C�digo Civil, define la herencia como: "... la sucesi�n en todos los bienes del difunto y en todos sus derechos y obligaciones que no se extinguen por la muerte.".

    En su art�culo 2597, contempla que: "La herencia se defiere por la voluntad del testador o por disposici�n de la ley. La primera se llama testamentaria; la segunda, leg�tima.".

    En su art�culo 2598, precisa que: "La herencia puede ser en parte testamentaria y en parte leg�tima.".

    En cuanto a la sucesi�n leg�tima, el 2869 del C�digo Civil para el Estado de Tlaxcala dispone que:

    "Art�culo 2869. La herencia leg�tima se abre:

    "I. Cuando no hay testamento otorgado, o el que se otorg� es nulo o caduco;

    "II. Cuando el testador no dispuso de todos sus bienes;

    III. Cuando no se cumpla la condici�n impuesta al heredero, o �ste muera antes que el testador o repudia la herencia sin que haya sustituto.

    Los art�culos 2899 a 2905 regulan la sucesi�n del c�nyuge (sup�rstite), de la siguiente manera:

    "Art�culo 2899. El c�nyuge que sobrevive, concurriendo con descendientes, tendr� el derecho de un hijo, si carece de bienes o los que tiene al tiempo de abrirse la sucesi�n no igualan la porci�n que a cada hijo debe corresponder en la herencia."

    "Art�culo 2900. En el primer caso del art�culo anterior, el c�nyuge recibir� �ntegra la porci�n se�alada; en el segundo, s�lo tendr� derecho de recibir lo que baste para igualar sus bienes con la porci�n referida."

    "Art�culo 2901. Si el c�nyuge que sobrevive concurre con ascendientes la herencia se dividir� en dos partes iguales, de las cuales una se aplicar� al c�nyuge y la otra a los ascendientes, sean consangu�neos, sean adoptantes."

    "Art�culo 2902. Si el c�nyuge que sobrevive concurre con un hermano, a �ste corresponder� la quinta parte de la herencia y las otras cuatro quintas partes al c�nyuge."

    "Art�culo 2903. Si concurriere con dos o m�s hermanos el c�nyuge tendr� tambi�n las cuatro quintas partes de la herencia y los hermanos se dividir�n entre ellos, por partes iguales, la quinta parte restante."

    "Art�culo 2904. A falta de hermanos, el c�nyuge sucede en todos los bienes, con exclusi�n de todos los dem�s parientes del autor de la herencia."

    "Art�culo 2905. El c�nyuge recibir� las porciones que le correspondan conforme a los cuatro art�culos que preceden, aunque tenga bienes propios."

    El C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de Tlaxcala, regula la tramitaci�n del juicio de intestado, en los siguientes t�rminos:

  11. Cuando se produzca la muerte del autor de una herencia, el c�nyuge que sobreviva continuar� en la posesi�n y administraci�n del fondo social (con derecho a una remuneraci�n, que se fijar� por convenio con los herederos, o por resoluci�n judicial, en caso de que no exista acuerdo), con intervenci�n del representante de la sucesi�n (art�culo 70, fracci�n XIX, del C�digo Civil, al cual remite el ordenamiento adjetivo citado), mientras no se verifique la partici�n y mientras se presentan los interesados, el J. dictar�, con audiencia del Ministerio P�blico, las providencias necesarias para asegurar los bienes de la sucesi�n, incluyendo el nombramiento de un interventor (art�culo 1155).

  12. El interventor deber� tener bienes con los cuales asegurar su manejo y el resultado de su administraci�n; o a falta de �stos deber� otorgar fianza judicial (art�culo 1157, fracci�n IV); recibir� los bienes por "inventario solemne" y tendr� el car�cter de simple depositario, sin poder desempe�ar otras funciones administrativas que las de mera conservaci�n y las que se refieran al pago de las deudas mortuorias, ambas con autorizaci�n judicial (art�culo 1161); y cesar� en su cargo luego que se nombre al albacea, a quien deber� entregar los bienes; no podr� retenerlos bajo ning�n pretexto, ni aun por raz�n de mejoras o de gastos de manutenci�n o reparaci�n (art�culo 1162).

  13. El juicio hereditario (testamentario o intestado) se formar� por cuatro secciones, compuestas por los cuadernos necesarios (art�culo 1167), a saber: 1a. Primera secci�n: "De sucesi�n", la cual contendr�, entre otras constancias, seg�n el caso, las siguientes: a) El testamento o testimonio de protocolizaci�n; b) La denuncia del intestado; c) Las citaciones de los herederos y la convocaci�n de los que se crean con derecho a la herencia; y, d) Las actas de las juntas relativas a nombramiento y remoci�n de albaceas, declaraci�n de herederos, albaceas e interventores, y el reconocimiento de derechos hereditarios (art�culo 1168); 2a. Segunda secci�n: "De inventarios", que incluye los aval�os que deber� presentar el albacea, respecto de los bienes que forman la masa hereditaria (art�culo 1169); 3a. Tercera secci�n: "De administraci�n", que incluye las cuentas (sobre el pago de gastos, contribuciones y cargas hereditarias) que deben rendir los albaceas e interventores, su glosa y calificaci�n judicial (art�culo 1170); y, 4a. Cuarta secci�n: "De partici�n", relativa al proyecto de partici�n de los bienes hereditarios, los convenios, sentencias y aplicaci�n de los bienes (art�culo 1171).

  14. En la denuncia o promoci�n de intestado, se expresar� si el autor de la sucesi�n dej� c�nyuge, descendientes, ascendientes o colaterales, dentro del quinto grado (art�culo 1197). El J. citar� a los presuntos herederos que aparecieran en la denuncia o a sus leg�timos representantes, para una junta (art�culo 1198).

  15. Si los presuntos herederos acreditan, en esa junta, su derecho hereditario, el J. los declarar� herederos en la forma y porciones a que tuvieran derecho y se proceder� al nombramiento de un albacea provisional (art�culo 1200).

  16. Si los comparecientes a la junta no acreditan su derecho hereditario, el J. nombrar� un albacea, que s�lodurar� en su cargo hasta que lo nombren los herederos, una vez que se les reconozcan sus derechos hereditarios (art�culo 1201). Independientemente de las diligencias antes mencionadas, en el auto de radicaci�n, el J. mandar� publicar tres edictos, dentro del t�rmino de treinta d�as, en el lugar del juicio, en el que haya fallecido el autor de la sucesi�n, el de su �ltimo domicilio y en el de su nacimiento; as� como en el Peri�dico Oficial de la entidad y en un peri�dico de los que tengan mayor circulaci�n (art�culos 1193 y 1202), para convocar a quienes se crean con derecho a la herencia, a fin de que comparezcan a deducirlo dentro del t�rmino de treinta d�as (art�culo 1202), contado a partir de la publicaci�n del �ltimo edicto (art�culo 1203).

  17. Las personas que se presenten en virtud de la convocatoria justificar�n su parentesco en la forma legal, dentro del t�rmino que el J. les fije, el cual no exceder� de cuarenta d�as, a partir de la notificaci�n del auto que lo se�ale (art�culo 1205).

  18. El J. citar� a los interesados a una junta, en la que se discutir�n sus derechos a la herencia (art�culo 1206); en caso de que quedaren conformes, el J. har� la declaratoria de herederos y se proceder� a la elecci�n o nombramiento de albacea definitivo (art�culo 1207). Si los herederos no se pusieran de acuerdo, el J. designar� al albacea (art�culo 1208); lo mismo har�, en caso de que pasados treinta d�as se�alados en la convocatoria, no se presente ning�n interesado en la herencia (art�culo 1211).

  19. Si alg�n pretendiente o el Ministerio P�blico se oponen a la declaraci�n de herederos o alegan la incapacidad de alguno de ellos (art�culo 1212), o alguno de �stos no hubiese rendido o perfeccionado prueba, dentro del t�rmino legal que se le otorg�, para acreditar sus derechos hereditarios (art�culo 1213), el pleito a que diere lugar la oposici�n se sustanciar� en el juicio correspondiente.

    En cuanto a la denominada acci�n de petici�n de herencia, el C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de Tlaxcala regula su naturaleza, su procedencia y objeto, la competencia del J. que debe conocer de ella y la acumulaci�n del juicio que con su ejercicio se genere, respecto del juicio sucesorio del cual deriva, en los siguientes t�rminos:

    El art�culo 9o. clasifica las acciones, por raz�n de su objeto, en: I.R.; II. Personales; III. De estado civil.

    Entre las acciones reales, en su fracci�n VI, el art�culo 10 contempla: "... VI. Las de herencia.".

    En su art�culo 11 dispone que: "La acci�n real puede ejercitarse contra cualquier poseedor.".

    Al respecto, el art�culo 2939 del C�digo Civil para el Estado de Tlaxcala se refiere al derecho a reclamar la herencia y fija el t�rmino para que opere la prescripci�n del mismo, al disponer:

    Art�culo 2939. El derecho de reclamar la herencia prescribe en diez a�os y es transmisible a los herederos.

    Del contenido y an�lisis de los preceptos sustantivos y adjetivos, correspondientes a los respectivos ordenamientos de ambas entidades federativas (J. y Tlaxcala), se obtienen los siguientes datos:

    1o. El juicio sucesorio intestamentario se forma por cuatro secciones y cada una de ellas tiene un objeto especial; adem�s, en cada una de ellas se emite por separado la resoluci�n correspondiente; por lo tanto, en dicho juicio no se emite una sentencia definitiva que abarque todo el procedimiento.

    Al respecto, es aplicable -a contrario sensu- la jurisprudencia n�mero 377, publicada en la p�gina 253, del Tomo IV, del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1995, que a continuaci�n se transcribe:

    SUCESIONES. S�LO LA SENTENCIA DE ADJUDICACI�N TIENE EL CAR�CTER DE DEFINITIVA PARA LOS EFECTOS DEL JUICIO DE AMPARO DIRECTO.-La Suprema Corte de Justicia ha sostenido el criterio de que las sentencias que se pronuncien en las diversas etapas de un juicio sucesorio, con excepci�n de la que se refiere a la adjudicaci�n de los bienes, no son definitivas para los efectos del amparo, porque no resuelven el juicio sucesorio en lo principal.

    2o. El estudio comparativo de entre la regulaci�n de esta clase de juicios sucesorios, en los respectivos C�digos de Procedimientos Civiles para los Estados de J. y Tlaxcala, en cuanto a la forma en que deben ser llamados al juicio los posibles herederos, permite establecer las siguientes similitudes:

  20. En el c�digo adjetivo civil de J., se establece que el promovente del juicio intestado, al presentar la denuncia, debe exhibir los justificantes de la muerte del autor de la herencia; y, bajo protesta de decir verdad debe expresar los nombres y domicilios del c�nyuge sup�rstite y de los parientes en l�nea recta; a falta de �stos, el de los colaterales dentro del cuarto grado de que tenga conocimiento; incluso, si le es posible, debe presentar copia certificada de las partidas del Registro Civil que demuestren el parentesco de �stos.

    Por su parte, el c�digo similar de Tlaxcala precept�a que en la denuncia o promoci�n de intestado, el promovente expresar� si el autor de la sucesi�n dej� c�nyuge, descendientes, ascendientes o colaterales, dentro del quinto grado.

  21. En el C�digo de Procedimientos Civiles de J., se contempla que una vez efectuada la denuncia y practicadas las diligencias de aseguramiento de los bienes (cuando as� proceda), el J. dictar� un auto en el cual tendr� por radicado el intestado y mandar� notificarlo por c�dula o por correo con acuse de recibo a las personas que se hubieren se�alado como interesadas, a quienes conceder� un t�rmino improrrogable de treinta d�as para que se presenten a deducir y justificar sus derechos a la herencia.

    Al respecto, el ordenamiento adjetivo civil de Tlaxcala prev� que el J. cite a los presuntos herederos que aparecieran en la denuncia o a sus leg�timos representantes, para una junta. Si los presuntos herederos acreditan, en esa junta, su derecho hereditario, el J. los declarar� herederos en la forma y porciones a que tuvieran derecho. Si no acreditan su derecho hereditario, el J. nombrar� un albacea, que s�lo durar� en su cargo hasta que lo nombren los herederos, a quienes se les reconozcan sus derechos hereditarios.

  22. Adem�s de la notificaci�n (por c�dula o correo) a los interesados (que con ese car�cter aparezcan se�alados en la denuncia del intestado), el C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de J., dispone que el J. mande fijar y publicar por edictos el auto de radicaci�n correspondiente, para hacerlo saber a los interesados, a quienes prevendr� para que se presenten a deducir y justificar sus derechos.

    Por su parte, el ordenamiento similar del Estado de Tlaxcala prev� que, adem�s, de los citatorios a quienes hubiesen sido designados en la denuncia del intestado, el J. mandar� publicar tres edictos, dentro del t�rmino de treinta d�as (en diversos lugares: en el del juicio, en el que haya fallecido el autor de la sucesi�n, el de su �ltimo domicilio y en el de su nacimiento; as� como en el Peri�dico Oficial de la entidad y en un peri�dico de amplia circulaci�n en la entidad), para convocar a quienes se crean con derecho a la herencia, a fin de que comparezcan a deducirlo dentro del t�rmino de treinta d�as, contado a partir de la publicaci�n del �ltimo edicto.

  23. Adicionalmente, el c�digo adjetivo de J., dispone que, fijados los edictos y hechas las publicaciones (lo cual certificar� el secretario del juzgado), y vencido el t�rmino de treinta d�as concedido (desde el d�a siguiente a la �ltima publicaci�n) a los interesados para presentarse a deducir y justificar sus derechos, el J. dictar� auto en el que har� la declaraci�n de herederos, en vista de los justificantes presentados o lo denegar� con reserva de sus derechos a los que la hubieren pretendido, para que los hagan valer en juicio ordinario (petici�n de herencia).

    Al respecto, el c�digo hom�logo para el Estado de Tlaxcala, precept�a que las personas que se presenten ante el juzgado, en virtud de la convocatoria, justificar�n su parentesco en la forma legal, dentro del t�rmino que el J. fije, el cual no exceder� de cuarenta d�as, a partir de la notificaci�n del auto que lo se�ale.

  24. Ambos ordenamientos adjetivos contemplan la celebraci�n de una junta; el de J., alude a una junta de herederos, porque previamente el J. habr� dictado un auto en el que hace la declaratoria correspondiente, y la junta tiene la finalidad de que los herederos designen, por mayor�a, al albacea; en tanto que, en el ordenamiento adjetivo de Tlaxcala, se contempla que en la propia junta, a la que se haya citado a los interesados, se discutan sus derechos hereditarios; y, en caso de que hubiese conformidad, el J. har� la declaratoria de herederos y se proceder� a la elecci�n o nombramiento de albacea definitivo; en caso de que los herederos no se pusieran de acuerdo, el J. designar� al albacea (lo mismo har�, en el caso de que transcurrido el t�rmino se�alado en la convocatoria, no se presenten interesados en la herencia).

  25. En ambos c�digos adjetivos civiles, se concede el derecho a cualquier pretendiente (as� como al Ministerio P�blico) a oponerse a la declaraci�n de herederos o a alegar incapacidad de alguno de ellos; en cualquier caso, la oposici�n se sustanciar� en juicio ordinario.

  26. En el C�digo de Procedimientos para el Estado de J. tambi�n se prev� que despu�s de vencido el plazo de treinta d�as (contado a partir de la �ltima publicaci�n del edicto respectivo), para que cualquier interesado se presente a deducir y justificar sus derechos a la herencia, o de que el J. haya dictado el auto respectivo en el que haya denegado, con reserva, los derechos a quienes los hubieren pretendido, ya no ser�n admitidos quienes se presenten deduciendo derechos hereditarios. En estos supuestos, se les dejar�n a salvo sus derechos, mismos que podr�n deducir en la forma que establezca el propio ordenamiento citado (a trav�s de la acci�n denominada petici�n de herencia).

  27. Por su parte, el c�digo adjetivo civil para el Estado de Tlaxcala establece que si alguno de los herederos no hubiese rendido o perfeccionado prueba dentro del t�rmino legal que se le otorg�, para acreditar sus derechos hereditarios, el pleito a que diere lugar su oposici�n se sustanciar� en el juicio ordinario correspondiente.

  28. En los C�digos Civiles de ambas entidades, se reconoce el derecho a reclamar la herencia, en v�a de acci�n, misma que prescribir� en diez a�os.

    3o. El examen de las disposiciones de ambos ordenamientos adjetivos, previamente transcritas, conduce a la conclusi�n de que la acci�n de petici�n de herencia puede deducirse, aun cuando ya se hubiese dictado sentencia definitiva en la que se hubiese autorizado la partici�n y adjudicaci�n de los bienes que formaban parte de la masa hereditaria; en este caso, como la acci�n es real, se ha de deducir en contra de quienes tengan en su poder los bienes.

    Al respecto, es atendible el criterio sustentado por la extinta Tercera Sala de la Suprema Corte, en la tesis publicada en la p�gina 61, del Tomo 21, Cuarta Parte, del Semanario Judicial de la Federaci�n, S�ptima �poca, del rubro y texto siguientes:

    PETICI�N DE HERENCIA. SU PROCEDENCIA DESPU�S DE LA ADJUDICACI�N.-La acci�n de petici�n de herencia es de naturaleza real y universal, dado que se ejercita contra todo poseedor para reivindicar en general los bienes hereditarios y no para que le sean restituidos en forma individual, as� como para obtener en el actor preterido su reconocimiento como heredero del de cujus. Por otra parte, la acci�n de que se trata puede intentarse mientras la misma no prescriba, aun cuando ya se hubieren hecho tanto la partici�n como la adjudicaci�n de la herencia, pues �stas s�lo surten efectos entre quienes fueron partes, sin que perjudiquen al heredero que no hubiere sido o�do en el juicio sucesorio, o a quien obtiene en la acci�n de petici�n de herencia, por lo que deber� hacerse una nueva liquidaci�n, en la que se considere la porci�n que le corresponda, se le entreguen los bienes hereditarios a que tenga derecho con sus acciones, se le indemnice y se le rindan cuentas.

    4o. Con el prop�sito de delimitar los casos de procedencia, el objeto, la naturaleza jur�dica y los efectos de la acci�n petitoria que, en este asunto, se examina; es pertinente tomar en cuenta algunas tesis de la anterior Tercera Sala de la Suprema Corte, en cuanto a estos t�picos; con la aclaraci�n de que si bien los criterios sustentados se refieren a legislaciones adjetivas civiles de otras entidades federativas; sin embargo, debido a la coincidencia de algunos aspectos de su regulaci�n con el tratamiento que se da en los respectivos C�digos de Procedimientos Civiles para los Estados de J. y Tlaxcala, dichos criterios resultan aplicables, en cuanto a las caracter�sticas esenciales de la acci�n civil en estudio.

    Las tesis que se invocan son del tenor siguiente:

    "PETICI�N DE HERENCIA, ELEMENTOS DE LA ACCI�N DE.-Los elementos de la acci�n de petici�n de herencia son: a) que la herencia exista, b) que haya un heredero, y c) que los bienes sean pose�dos por el albacea de la sucesi�n o por un heredero aparente, y excepcionalmente por personas distintas de las indicadas." (Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta �poca, Tomo CXXXII, p�gina 413).

    "PETICI�N DE HERENCIA, PRESUPUESTOS PARA EL EJERCICIO DE LA ACCI�N DE (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE MICHOAC�N).-De conformidad con los art�culos 13 y 14 del C�digo de Procedimientos Civiles de Michoac�n, son presupuestos de la acci�n de petici�n de herencia: a) Que la herencia exista; b) Que se haya hecho la declaraci�n de herederos, donde se excluya u omita al autor; c) Que los bienes de la herencia sean pose�dos por el albacea de la sucesi�n, por el heredero aparente y excepcionalmente por personas distintas a las indicadas. Concretamente, en t�rminos del art�culo 1096 de aquel ordenamiento, los herederos o legatarios que no se presenten al juicio sucesorio tienen derecho de pedir su herencia o legado, mientras no prescriba, demandando en el juicio correspondiente al albacea si el juicio no ha concluido, o a los que hayan adquirido los bienes sucesorios, si se ha verificado la partici�n. Cabe agregar, asimismo, que el c�digo en consulta no concede recurso dentro del procedimiento sui generis que corresponde al juicio sucesorio, por medio del cual se pueda, propiamente hablando, modificar, revocar o nulificar la declaraci�n de heredero en favor de determinada persona; sin embargo, de acuerdo con las disposiciones invocadas, faculta a quienes tienen la calidad de presuntos herederos para instaurar el juicio aut�nomo de petici�n de herencia, con el prop�sito de alcanzar una declaraci�n judicial favorable a sus derechos, que entre otras consecuencias puede producir resultados equivalentes a los del recurso no conferido, ya que en dicho juicio habr�n de rendirse pruebas distintas de las estimadas por el J. del intestado, con miras a acreditar el parentesco y mejor derecho del pretendiente, aun para el efecto de excluir al heredero declarado. Consiguientemente, no es posible admitir que la declaratoria obtenida en la intestamentar�a causa estado, y que en esta virtud es oponible en el juicio de petici�n de herencia con los efectos de la cosa juzgada." (Semanario Judicial de la Federaci�n, Sexta �poca, Tomo CXXX, Cuarta Parte, p�gina 63).

    "PETICI�N DE HERENCIA, OBJETO DE LA ACCI�N DE.-La acci�n petici�n de herencia tiene dos objetos: primero, que sea declarado heredero la demandante y segundo, que sean declarados los derechos hereditarios que le correspondan." (Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta �poca, Tomo CXXVIII, p�gina 637).

    "PETICI�N DE HERENCIA, EJERCICIO DE LA ACCI�N DE.-Aun cuando con la petici�n de herencia se pretenda fundamentalmente el reconocimiento del derecho hereditario, s�lo puede ejercitarse despu�s de hecha la declaraci�n de herederos que excluya al demandante, toda vez que antes de aquella declaraci�n no es l�gico hablar de un desconocimiento de derechos hereditarios." (Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta �poca, Tomo CXXVII, p�gina 483).

    "PETICI�N DE HERENCIA, ACCIONES DERIVADAS DE LA ACCI�N DE.-Las acciones de nulidad de lo actuado en la intestamentar�a y su reposici�n con la intervenci�n de los quejosos, as� como la tildaci�n de las sentencias pronunciadas en ese juicio, la entrega de los bienes hereditarios, la rendici�n de cuentas y el pago de da�os y perjuicios, dependen de que la acci�n principal de petici�n de herencia prosperare y si �sta no se justifica resulta claro que las relacionadas acciones consecuentes carecen de base." (Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta �poca, Tomo CXXVI, p�gina 187).

    "HERENCIA, CONTRA QUI�N DEBE INTENTARSE LA ACCI�N DE PETICI�N DE, UNA VEZ CONCLUIDO EL JUICIO SUCESORIO. LEGISLACI�N DE TAMAULIPAS.-De acuerdo con lo dispuesto por el art�culo 618 del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de Tamaulipas, el albacea representar� a la sucesi�n, mientras concluyen las diligencias respectivas, y conforme a lo prevenido por la fracci�n I, del art�culo 2088 del C�digo Civil de la misma entidad, el cargo de albacea acaba por el t�rmino natural del encargo. Ahora bien, si el juicio sucesorio concluy�, por haberse hecho ya, partici�n y adjudicaci�n de los bienes hereditarios, es claro que termin� tambi�n el albaceazgo, y por lo mismo, la acci�n de petici�n de herencia no debe intentarse contra el albacea de la sucesi�n, sino contra el heredero poseedor de los bienes hereditarios, como lo establece el art�culo 175 del c�digo procesal citado; sin que importe que el heredero y el albacea sean una misma persona, pues en tal caso, la acci�n debe dirigirse contra el heredero, como tal, y no como albacea, y si se hace en esta �ltima forma, no obstante que concluy� ya el albaceazgo, la excepci�n de falta de personalidad en el demandado, que se haga valer en el juicio, debe estimarse arreglado a la ley." (Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta �poca, Tomo LXXVI, p�gina 3406).

    "PETICI�N DE HERENCIA, ACCI�N DE. ADJUDICADOS LOS BIENES SUCESORIOS DEBE SER EJERCITADA EN CONTRA DE LOS HEREDEROS.-Conforme a la interpretaci�n jur�dica de los art�culos 13, 14 y 802 del C�digo de Procedimientos Civiles de Durango (iguales a los n�meros 13, 14 y 813 del vigente en el Distrito Federal), es manifiesto que efectuada la adjudicaci�n de los bienes inventariados en la intestamentar�a, el albacea no est� legitimado para asumir el car�cter de demandado en el juicio de petici�n de herencia, si no los herederos reconocidos, quienes precisamente por efecto de la adjudicaci�n son los poseedores de las cosas hereditarias en nombre propio y en concepto distinto al del autor de la sucesi�n. Por lo tanto, en ese evento, la acci�n de petici�n de herencia debe entenderse en contra de los herederos favorecidos, con mayor raz�n si por haber entrado a su patrimonio las cosas hereditarias en forma desvinculada de la sucesi�n, la sentencia que se dicte en el juicio donde se ejercita aquella acci�n, puede tener por efecto desposeerlos para entregarlos parcial o totalmente al peticionario. De ah� la necesidad ineludible de que sean o�dos en dicho juicio, pues de otro modo se violar�an en su perjuicio las garant�as individuales." (Semanario Judicial de la Federaci�n, Sexta �poca, Tomo CXXXII, Cuarta Parte, p�gina 59).

    Del contenido de las tesis transcritas, se obtienen los siguientes datos caracter�sticos de la petici�n de herencia:

    1o. Los herederos que no sean llamados o que no se presenten al juicio sucesorio, tienen derecho de pedir su herencia o legado, mientras no opere la prescripci�n de la acci�n correspondiente.

    2o. El ejercicio de la acci�n petici�n de la herencia puede producir los siguientes efectos:

  29. Que el demandante sea declarado heredero;

  30. Que sean declarados los derechos hereditarios que lecorrespondan;

  31. Que el poseedor de los bienes hereditarios que correspondan al peticionario se los entregue a �ste, incluyendo el pago de da�os y perjuicios;

  32. Aunque el juicio de petici�n de herencia no es un recurso dentro del procedimiento que corresponde al juicio sucesorio, por medio del cual se pueda, modificar, revocar o nulificar la declaraci�n de heredero en favor de determinada persona, sin embargo se faculta a los presuntos herederos para instaurar ese juicio aut�nomo, a trav�s de la acci�n correspondiente, con el prop�sito de alcanzar una declaraci�n judicial favorable a sus derechos; incluso para el efecto de excluir al heredero ya declarado; y,

  33. Pueden derivar de la acci�n principal de petici�n de herencia, acciones de nulidad respecto de lo actuado en el juicio sucesorio intestamentario y su reposici�n para dar oportunidad a que el quejoso intervenga en dicho juicio, as� como la tildaci�n de las sentencias pronunciadas en ese juicio;

    3o. En cuanto al momento en que puede ejercitarse la acci�n de petici�n de herencia, debe considerarse que, como con ella se pretende, fundamentalmente, el reconocimiento del derecho hereditario; entonces su ejercicio s�lo es posible despu�s de que se haya efectuado la declaraci�n de herederos y, a condici�n de que el demandante hubiese sido excluido en ella. En el caso de que el juicio sucesorio ya hubiese concluido, por haberse realizado la partici�n y la adjudicaci�n de los bienes hereditarios, la acci�n de petici�n de herencia debe intentarse contra el heredero poseedor de los bienes hereditarios, y no en contra del albacea de la sucesi�n, en virtud de que en esas circunstancias el albaceazgo ya ha concluido, y por lo mismo, el albacea ya no est� legitimado para asumir el car�cter de demandado en el juicio de petici�n de herencia; dicha calidad corresponde a los herederos reconocidos, quienes por efecto de la adjudicaci�n son los poseedores de los bienes hereditarios en nombre propio y en concepto distinto al del autor de la sucesi�n.

    Al respecto, el C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de J. regula la acci�n de petici�n de herencia, en los siguientes t�rminos:

    "Art�culo 12. La petici�n de herencia se deducir� por el heredero, por el legatario o por quien haga sus veces; y se da contra el albacea o contra el poseedor de las cosas hereditarias con el car�cter de heredero o cesionario de �ste, y contra el que no alegue t�tulo ninguno de posesi�n de bien hereditario, o dolosamente dej� de poseerlo."

    "Art�culo 13. La petici�n de herencia se ejercitar� para que sea declarado heredero el demandante, se le haga entrega de los bienes hereditarios con sus accesiones, sea indemnizado y le rindan cuentas."

    Por su parte, el C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de Tlaxcala, aunque se concreta a clasificar las acciones en su art�culo 9o., en raz�n de su objeto, en: "I.R.; II. Personales; III. De estado civil."; en su art�culo 10, fracci�n VI, contempla: entre las acciones reales: "... VI. Las de herencia ..."; y, en su art�culo 11, agrega que: "La acci�n real puede ejercitarse contra cualquier poseedor.".

    En tales condiciones, se corrobora que la acci�n de petici�n de herencia se ejercita, fundamentalmente, para obtener el reconocimiento de sus derechos hereditarios, con sus consecuentes efectos: la declaratoria de que el demandante es heredero; la declaratoria de la porci�n de los bienes hereditarios que le corresponden y la entrega de esos bienes, incluyendo el pago de la indemnizaci�n respectiva; y si bien la sentencia que se dicte en el juicio de petici�n de herencia puede, eventualmente, producir la nulidad del juicio sucesorio intestamentario y dar lugar a su reposici�n para que el peticionario pueda intervenir en el juicio sucesorio, incluyendo la tildaci�n de las sentencias pronunciadas en ese juicio. Sin embargo, es incuestionable que como la acci�n de petici�n de herencia da origen a un procedimiento aut�nomo, no constituye para los efectos de la causal de improcedencia del juicio de garant�as prevista en la fracci�n XIII del art�culo 73 de la Ley de Amparo, un recurso ordinario o medio de defensa legal dentro del juicio sucesorio, por el cual pueda modificarse, revocarse o nulificarse la declaraci�n de heredero en favor de determinada persona; y menos a�n que, en cumplimiento del principio de definitividad que rige al juicio de amparo, deba agotar el quejoso, previamente a la promoci�n de la demanda de garant�as, cuando impugna en que no fue llamado legalmente a un juicio sucesorio intestamentario, como posible heredero, de acuerdo con las disposiciones del C�digo de Procedimientos Civiles aplicables, que regulan la forma en que, con ese car�cter, deben ser citados o convocados los interesados en la sucesi�n.

    En lo conducente el art�culo 73 de la Ley de Amparo, en su fracci�n XIII, establece:

    "Art�culo 73. El juicio de amparo es improcedente:

    "XIII. Contra las resoluciones judiciales o de tribunales administrativos o del trabajo respecto de las cuales conceda la ley alg�n recurso o medio de defensa, dentro del procedimiento, por virtud del cual puedan ser modificadas, revocadas o nulificadas, aun cuando la parte agraviada no lo hubiese hecho valer oportunamente, salvo lo que la fracci�n VII del art�culo 107 constitucional dispone para los terceros extra�os."

    En tal virtud, resulta admisible la postura adoptada por los Magistrados integrantes del Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito, en el sentido de que el juicio de petici�n de herencia constituye un recurso o medio legal (ordinario) que permita remediar a la parte quejosa el "ilegal emplazamiento" al juicio sucesorio del que emanan los actos reclamados; especialmente, si se toma en cuenta que en el juicio de amparo, la quejosa de m�rito no reclam� s�lo la falta de emplazamiento (lisa y llana), sino el "viciado emplazamiento" que se llev� a cabo en el juicio natural, porque no se cumplieron las formalidades previstas en la ley adjetiva correspondiente y, esta situaci�n, provoc� que aqu�lla no pudiera ejercer directamente en el juicio sucesorio intestamentario (ya concluido), sus derechos hereditarios; adem�s, de que en t�rminos de las disposiciones aplicables, tampoco pudo hacer valer las oposiciones que pudiera haber estimado procedentes, tales como: al nombramiento de otros herederos, a la designaci�n de albacea, a los inventarios, aval�os, rendici�n de cuentas y al proyecto de partici�n que el albacea hubiese presentado, entre otras.

    Sobre este t�pico (la naturaleza del juicio de petici�n de herencia), es atendible el criterio sustentado por la extinta Tercera Sala de la Suprema Corte que emana de la tesis publicada en la p�gina 2178, del Tomo XLVIII, del Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta �poca, misma que a continuaci�n se transcribe:

    HERENCIA, NATURALEZA DEL JUICIO DE PETICI�N DE.-El juicio contradictorio de petici�n de herencia, no puede considerarse como un recurso ordinario, ya que su finalidad es la de establecer, mediante una sentencia, el derecho a la sucesi�n del presunto heredero, cuando �ste no ha podido demostrar, de manera plena, su entroncamiento con el autor de la herencia, o cuando su capacidad legal hubiere sido impugnada; en otras palabras, dicho juicio se ha instituido en beneficio del presunto heredero, pero de ninguna manera puede considerarse como un recurso ordinario, puesto que no tiene las caracter�sticas de �ste, sino las de un verdadero juicio, al que no se est� obligado a ocurrir y agotar para los efectos del amparo, ya que si la resoluci�n que excluy� al interesado de la herencia ataca, en su concepto, las garant�as constitucionales que le otorga la Carta Magna, puede ocurrir al juicio constitucional de amparo.

    En consecuencia, no es posible considerar como un imperativo procedimental, que la parte quejosa tuviera que promover el citado juicio de petici�n de herencia, para impugnar que no fue llamada legalmente al juicio sucesorio correspondiente (ya concluido), debido a que el emplazamiento, la convocatoria o el citatorio de herederos no se haya ajustado a los lineamientos que establecen los preceptos adjetivos aplicables.

    En efecto, debe tomarse en consideraci�n que la parte final de la propia fracci�n XIII del art�culo 73 de la Ley de Amparo, dispone lo siguiente:

    "Art�culo 73. El juicio de amparo es improcedente:

    "XIII. Contra las resoluciones judiciales o de tribunales administrativos o del trabajo respecto de las cuales conceda la ley alg�n recurso o medio de defensa, dentro del procedimiento, por virtud del cual puedan ser modificadas, revocadas o nulificadas, aun cuando la parte agraviada no lo hubiese hecho valer oportunamente, salvo lo que la fracci�n VII del art�culo 107 constitucional dispone para los terceros extra�os."

    En atenci�n a la excepci�n (salvedad) que se�ala la propia fracci�n que se analiza, y la cual remite a lo dispuesto en la fracci�n VII del art�culo 107 constitucional, que precept�a en lo conducente: "Art�culo 107. Todas las controversias de que habla el art�culo 103 se sujetar�n a los procedimientos y formas del orden jur�dico que determine la ley, de acuerdo a las bases siguientes: ... VII. El amparo contra actos en juicio, fuera de juicio o despu�s de concluido, o que afecten a personas extra�as al juicio ... se interpondr� ante el J. de Distrito ..."; debe concluirse que el quejoso puede promover el amparo indirecto, como tercero extra�o, contra cualquiera de esos actos reclamados (previamente precisados), ya que si no ha sido legalmente llamado al juicio sucesorio, y en �l podr�a haber acreditado que era probable heredero, puesto que no se le ha permitido deducir los derechos inherentes a esa calidad, ni intervenir en ese juicio hereditario con dicho car�cter. Incluso, cabe precisar que, con independencia de que algunos de esos derechos pudieran ser deducidos a trav�s de la acci�n de petici�n de herencia, el afectado no est� obligado a ejercitarla.

    En todo caso, el ocurrir o no a esa v�a jurisdiccional resultar�a optativo para el reclamante, pues como no se trata de un recurso ordinario, legalmente establecido, no est� obligado a agotarlo y, por lo tanto, puede promover en forma inmediata su demanda de amparo, como tercero extra�o al juicio sucesorio correspondiente, para impugnar cualquiera de los actos omisivos que lo excluyeron de intervenir en el mismo.

    Para llegar a la adopci�n de esta postura, sirven de apoyo los criterios que emanan de las jurisprudencias y las tesis que a continuaci�n se transcriben:

    En cuanto a la posibilidad de reclamar a trav�s del amparo la falta de emplazamiento, sin necesidad de agotar alg�n recurso o medio de impugnaci�n, es aplicable la siguiente tesis:

    "EMPLAZAMIENTO, PROCEDENCIA DEL AMPARO EN CASO DE FALTA DE.-La fracci�n XIII del art�culo 73 de la ley reglamentaria del juicio de amparo, establece que el juicio de garant�as es improcedente contra las resoluciones judiciales, respecto de las cuales concede la ley alg�n recurso o medio de defensa dentro del procedimiento, por virtud del cual pueden ser modificados, revocados o nulificados, aun cuando la parte agraviada no lo hubiese hecho valer oportunamente, pero debe tenerse en cuenta que este precepto supone la existencia de un procedimiento normal en el que, cuando menos, ha sido o�da la persona que puede interponer recursos o hacer valer defensas contra las resoluciones dictadas en el mismo; de ah� que la omisi�n en cuanto a la interposici�n de tales recursos, tendientes a modificar, revocar o nulificar aquellas resoluciones, equivaldr�a a un consentimiento de las mismas, pero ello no sucede cuando se reclama todo un procedimiento, al cual ha sido extra�o el quejoso, porque la notificaci�n del emplazamiento no se le hizo legalmente, caso en el que si el interesado no pudo hacer valer las defensas que la ley le concede, dentro del procedimiento, por no haber sido o�do en el mismo, tampoco puede interponer los recursos legales contra las resoluciones dictadas sucesivamente en el juicio, y resultar�a absurdo estimar que el agraviado incurri� en una omisi�n, al no hacer valer determinado recurso, cuando en realidad ha permanecido extra�o a todo el procedimiento, el cual reclama precisamente por haberse seguido a sus espaldas, circunstancia por la que es improcedente el sobreseimiento, fund�ndolo en esa causa." (Tesis de la extinta Tercera Sala de la Suprema Corte, localizable en la p�gina 2453, del Tomo LVI, del Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta �poca).

    Respecto a la factibilidad de impugnar en v�a de amparo indirecto, adem�s de la falta de emplazamiento, cualquier acto procedimental subsecuente, es atendible la siguiente tesis:

    "EMPLAZAMIENTO, PROCEDENCIA DEL AMPARO INDIRECTO CONTRA LA FALTA DE, Y CONTRA TODOS LOS PROCEDIMIENTOS SUBSECUENTES DEL JUICIO.-Si bien es cierto que conforme a la fracci�n I del art�culo 159 de la Ley de Amparo, en los juicios civiles se considerar�n violadas las leyes del procedimiento y privado de defensa al quejoso, cuando no se le cite al juicio o se le cite en forma distinta de la prevenida por la ley, y que estas violaciones son reclamables en amparo directo, el que se promueva contra la sentencia definitiva, conforme al art�culo 158 de la propia ley, tales apreciaciones no son aplicables al caso en que la sentencia definitiva ya se dict� y caus� ejecutoria, y el amparo se endereza contra todo el juicio, desde el emplazamiento, aleg�ndose que �ste no fue practicado en la forma debida y que esta irregularidad sustancial impidi� al quejoso tener conocimiento del juicio iniciado en su contra, sin poder, por lo mismo, hacer valer recursos ordinarios contra las violaciones procesales, ni contra la sentencia misma. En efecto, esta Suprema Corte de Justicia ha resuelto en casos similares, que cuando se interpone el amparo contra todo el procedimiento, desde el emplazamiento hasta la sentencia y su ejecuci�n, y se invoca la falta o defecto de dicho emplazamiento, que impidi� al demandado tener conocimiento del juicio, y por tanto, hacerse o�r en defensa, el amparo debe ser promovido ante el J. de Distrito correspondiente." (Tesis de la extinta Tercera Sala de la Suprema Corte, visible en la p�gina 1089, del Tomo LXX, del Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta �poca).

    De igual manera, en torno a la procedencia del amparo indirecto en contra de la falta de emplazamiento, en el supuesto en que no es necesario o posible agotar alg�n medio de impugnaci�n o recurso ordinario, es aplicable por analog�a, la siguiente jurisprudencia:

    "EMPLAZAMIENTO, FALTA O ILEGALIDAD DEL, EN MATERIA CIVIL. CASOS EN LOS QUE �NICAMENTE ES PROCEDENTE EL AMPARO INDIRECTO.-Es cierto que esta Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en su tesis jurisprudencial que aparece publicada con el n�mero 781, en las p�ginas 1289 y 1290, de la Segunda Parte, de la compilaci�n de 1917 a 1988, bajo el rubro: ?EMPLAZAMIENTO, FALTA DE.?, sustent� el criterio siguiente: ?Cuando el amparo se pide precisamente porque el quejoso no ha sido o�do en juicio por falta de emplazamiento legal, no es procedente sobreseer por la raz�n de que existan recursos ordinarios que no se hicieron valer, pues precisamente el hecho de que el quejoso manifieste que no ha sido o�do en juicio, hace patente que no estaba en posibilidad de intentar los recursos ordinarios contra el fallo dictado en su contra, y de ah� que no pueda tomarse como base para el sobreseimiento el hecho de que no se hayan interpuesto los recursos pertinentes.?; sin embargo, tal criterio no debe entenderse en el sentido de que la parte quejosa no est� obligada a observar el principio de definitividad que impera en el juicio de garant�as, aunque tenga conocimiento del juicio natural antes de que se dicte sentencia definitiva, toda vez que lo establecido en dicha tesis jurisprudencial al se�alarse ?... el hecho de que el quejoso manifieste que no ha sido o�do en juicio, hace patente que no estaba en posibilidad de intentar los recursos ordinarios contra el fallo dictado en su contra ...?, debe entenderse en el sentido de que cuando se reclama la falta de emplazamiento legal, el juicio de amparo indirecto es procedente aunque existan recursos ordinarios previstos por el C�digo de Procedimientos Civiles correspondiente, si el quejoso no estuvo en posibilidad de intentarlos por haberse declarado ejecutoriado el fallo que le agravia. Por tanto, s�lo puede entablarse el amparo indirecto, en los t�rminos de lo dispuesto por el art�culo 114, en sus fracciones IV y V, de la Ley de Amparo, cuando la parte quejosa tiene conocimiento de la falta de emplazamiento o ilegalidad del mismo, despu�s de que la sentencia dictada en el juicio natural, caus� estado, o en su defecto, cuando el quejoso no es parte en el juicio de que se trate, pues en esas condiciones resulta claro que el quejoso est� impedido para hacer valer previamente los recursos ordinarios previstos por el c�digo adjetivo civil respectivo." (Jurisprudencia n�mero 17/92, de la extinta Tercera Sala de la Suprema Corte, al resolver por cinco votos la contradicci�n de tesis 6/92; publicada en la p�gina 15, del Tomo 58, de la Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n, Octava �poca, correspondiente a octubre de mil novecientos noventa y dos).

    En cuanto al concepto de "persona extra�a a juicio", debe tomarse en cuenta la jurisprudencia que a continuaci�n se transcribe:

    "PERSONA EXTRA�A A JUICIO, CONCEPTO DE.-Para los efectos del juicio de amparo, en los t�rminos del art�culo 114, fracci�n V, de la ley de la materia, persona extra�a es, en principio, aquella que no ha figurado en el juicio o en el procedimiento como parte en sentido material, pero que sufre un perjuicio dentro del mismo o en la ejecuci�n de las resoluciones, sin haber tenido la oportunidad de ser o�da en su defensa por desconocer las actuaciones relativas, quedando incluida en este concepto, asimismo, la parte que no fue emplazada o que fue emplazada incorrectamente." (Jurisprudencia n�mero 7/98, sustentada por el Tribunal Pleno, al resolver por unanimidad de diez votos, la contradicci�n de tesis 11/95; visible en la p�gina 56, del T.V.I, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, correspondiente a enero de mil novecientos noventa y ocho).

    Finalmente, antes de que esta Primera Sala fije la posici�n que habr� de adoptar para resolver la contradicci�n de tesis materia de estudio, respecto a la procedencia del juicio de amparo en aquellos casos en los que un posible heredero que no fue debidamente emplazado a juicio reclama su derecho a intervenir en un juicio sucesorio intestamentario, para ser declarado heredero, con todas sus consecuencias legales, es necesario analizar los diversos supuestos que podr�an dar lugar a que se promoviera el juicio de garant�as por parte una persona que se considera con derecho a participar de la masa hereditaria dejada por el de cujus, que en la especie son las siguientes:

  34. En primer lugar cabe mencionar aquellos casos en los que desde la denuncia del juicio intestamentario se se�ala a alguna persona familiar del de cujus, con derecho a participar en el juicio, respecto de la cual, el juzgador estar�a en la obligaci�n de ordenar que se le cite y de verificar que se d� cabal cumplimiento a las formalidades legales establecidas para ello, a efecto de que se haga del conocimiento del heredero se�alado la existencia del juicio sucesorio, para que est� en condiciones de acudir ante la autoridad judicial que conoce del juicio sucesorio a deducir sus derechos hereditarios, como ocurre en los casos expresamente se�alados en los art�culos 844, del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de J., 1197 y 1198 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Estado de Tlaxcala, que en lo conducente se�alan:

    "Art�culo 844. Efectuada la denuncia y una vez practicadas lasdiligencias de aseguramiento de los bienes, cuando as� proceda, el J. tendr� por radicado el intestado y mandar� notificarlo por c�dula o por correo con acuse de recibo a las personas que se hubiesen se�alado como interesadas, haci�ndoles saber el nombre del finado, las dem�s particularidades que lo identifiquen, la fecha y el lugar del fallecimiento, para que en un t�rmino improrrogable de treinta d�as se presenten a deducir y a justificar sus derechos, a la herencia y a hacer el nombramiento de albacea. En todo caso mandar� a fijar y publicar los edictos correspondientes, haciendo saber a los interesados la radicaci�n del intestado y previni�ndoles que deber�n presentarse a deducir y justificar sus derechos en la forma y t�rminos que ordena el p�rrafo anterior."

    "Art�culo 1197. En la denuncia o promoci�n de intestado, se expresar�, si el autor de la sucesi�n dej� c�nyuge, ascendientes, descendientes o colaterales, dentro del quinto grado."

    "Art�culo 1198. El J. citar� a los presuntos herederos que aparecieren de la denuncia o a sus representantes leg�timos, para una junta ..."

    Del contenido de los numerales transcritos de ambos ordenamientos legales citados, se advierte que en aquellos casos en que en la demanda de intestado se haga menci�n o se se�ale a alguna persona como familiar del de cujus, se genera la obligaci�n por parte del J. del conocimiento, de vigilar la correcta citaci�n de dicha persona, a efecto de que se haga de su conocimiento la existencia del juicio sucesorio, para que acuda a deducir sus derechos hereditarios.

    En este caso, de darse alguna irregularidad -deficiencia u omisi�n- en la citaci�n o llamamiento correspondiente, indudablemente el heredero en cuesti�n, se ver�a afectado en sus derechos fundamentales con las resoluciones que se dictaran en las diferentes etapas que integran el tr�mite del juicio sucesorio, pues las mismas no se ocupar�an del quejoso porque no fue parte en el mismo, luego entonces dicha afectaci�n no podr�a ser subsanada con el dictado de la resoluci�n definitiva (en un juicio sucesorio se entiende como tal la que determina la adjudicaci�n de bienes), pues no ser�a tomado en consideraci�n en dicha determinaci�n, por no haber sido parte en el juicio, raz�n por la que el interesado quedar�a en la posibilidad de promover el juicio de amparo indirecto ante un Juzgado de Distrito, dentro del t�rmino se�alado para ello por el art�culo 21 de la Ley de Amparo, a condici�n de que no haya operado en su perjuicio el t�rmino para la prescripci�n del derecho a reclamar la herencia a que se refieren los art�culos 2993 del C�digo Civil para el Estado de J. y 2939 del C�digo Civil para el Estado de Tlaxcala, los cuales son coincidentes en se�alar el t�rmino de diez a�os contados a partir de la muerte del de cujus.

    Sin que en las citadas condiciones, exista la obligaci�n, por parte del quejoso, de tramitar previamente el juicio de petici�n de herencia, en virtud de que �ste no tiene la calidad de un recurso ordinario, ya que se trata de un procedimiento aut�nomo y no de un recurso o medio ordinario de impugnaci�n, como ya se precis� con anterioridad.

    Tampoco ser�a exigible en las condiciones apuntadas, que el quejoso agotara los recursos ordinarios se�alados en los c�digos de procedimientos civiles, pues al no haber sido parte en el juicio no tendr�a acceso a agotarlos, por tener la calidad de tercero extra�o al juicio.

  35. Diversa circunstancia se presentar�a cuando a una persona que se considera posible heredera, no se le da intervenci�n alguna en el juicio sucesorio por omisi�n total de su se�alamiento en el tr�mite del procedimiento sucesorio y reclama su derecho a intervenir en dicho juicio, para ser declarado heredero, con todas sus consecuencias legales, circunstancia que dar�a lugar a dos situaciones diversas:

    1-b) La primera se actualiza cuando la persona interesada cuenta con un documento p�blico fehaciente que acredita su entroncamiento con el autor de la sucesi�n -en la especie el acta del Registro Civil correspondiente-, as� como el grado de parentesco id�neo para ser declarado heredero, lo que le permitir�a, sin prejuzgar sobre la primac�a o no de sus derechos hereditarios en relaci�n con las otras personas declaradas como herederos en el juicio sucesorio, establecer su derecho para ser llamado a juicio a trav�s del juicio de garant�as, siempre que no haya transcurrido el t�rmino de la prescripci�n de su derecho a reclamar la herencia.

    2-b) La segunda situaci�n se dar�a cuando la persona interesada en intervenir en un juicio sucesorio, no obstante que cuenta con un documento p�blico fehaciente -un acta del Registro Civil- para acreditar su entronque de parentesco con el autor de la sucesi�n, como base para promover el juicio de amparo, dicho documento sea insuficiente para acreditar su derecho a participar en el juicio sucesorio como ocurre en los casos en que en un juicio intestamentario ya se encuentran acreditadas como herederas personas con un grado de parentesco menor con el autor de sucesi�n, que el que acredita el quejoso, con el documento en cuesti�n, si se toma en consideraci�n que en todos los C�digos Civiles de las entidades federativas y del Distrito Federal, establecen en sus preceptos la regla que se�ala que los parientes cercanos excluyen a los parientes lejanos, en la preferencia al haber hereditario.

  36. Otra circunstancia diversa se presenta en el caso en que la persona interesada en intervenir en el juicio sucesorio, para que se le declare heredero, pretende demostrar su entroncamiento familiar con el autor de la sucesi�n, mediante el acopio de diverso material probatorio, por carecer del documento p�blico id�neo para ello -en la especie el acta del Registro Civil- en cuyo caso no ser�a procedente el juicio de amparo, pues se estar�a en la imposibilidad de hacer alguna declaraci�n en torno a la demostraci�n del v�nculo de parentesco, por no contarse con la prueba fehaciente requerida por los diversos C�digos Civiles para ello, en tales condiciones dicha pretensi�n deber� hacerse valer a trav�s de un juicio ordinario ante las autoridades correspondientes a trav�s del procedimiento de petici�n de herencia.

    Por todo lo anteriormente analizado, debe prevalecer, con car�cter de jurisprudencia, el criterio que adopta en el presente asunto, esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en los siguientes t�rminos:

    SUCESORIO, CUANDO UN POSIBLE HEREDERO NO FUERA LLAMADO A UN JUICIO DE ESA CLASE Y �STE HUBIERE CONCLUIDO, PROCEDE EL AMPARO INDIRECTO (LEGISLACIONES ADJETIVAS DE LOS ESTADOS DE JALISCO Y TLAXCALA).-Cuando el afectado impugne que no fue llamado legalmente al juicio sucesorio correspondiente, que ya concluy�, argumentando que el emplazamiento, la convocatoria o citatorio de herederos no se ajust� a los lineamientos que establecen los preceptos adjetivos aplicables, debido a que no constituye un imperativo el que tenga que ejercer previamente la acci�n de petici�n de herencia a que se refieren los art�culos 12, 13 y 834 del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de J. y 9o. fracci�n I, 10, fracci�n VI y 11 del C�digo de Procedimientos Civiles del Estado de Tlaxcala, el amparo indirecto ser� procedente, de acuerdo con la excepci�n al principio de definitividad prevista en la parte final de la fracci�n XIII del art�culo 73 de la Ley de Amparo, que establece que las personas extra�as al juicio del que emanan los actos reclamados puedan promover su demanda de amparo en forma inmediata, ante el J. de Distrito. Por lo tanto, si cuenta con los documentos p�blicos para probar la idoneidad de su parentesco con el de cujus que le permitir�a ser declarado probable heredero, el afectado no est� obligado a ejercer la acci�n de petici�n de herencia. En todo caso, el ocurrir o no a esa v�a jurisdiccional resultar�a optativo para el quejoso, siempre que no haya transcurrido el t�rmino de diez a�os para que opere la prescripci�n, se�alado en los art�culos 2993 del C�digo Civil del Estado de J. y 2939 del C�digo Civil del Estado de Tlaxcala.

    Por lo expuesto y con fundamento en los art�culos 197-A de la Ley de Amparo y 21, fracci�n VIII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, se

    resuelve:

PRIMERO

Existe contradicci�n de tesis entre lo sostenido por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del Tercer Circuito, al emitir resoluci�n en la improcedencia n�mero 533/97, y por el Tercer Tribunal Colegiado del Sexto Circuito, al resolver el amparo en revisi�n 372/92.

SEGUNDO

Debe prevalecer, con el car�cter de jurisprudencia, el criterio sustentado por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en la forma y t�rminos en que qued� plasmado en la parte final del considerando quinto de este fallo.

TERCERO

Rem�tase de inmediato la tesis que se sustenta en la presente resoluci�n, a la Coordinaci�n General de Compilaci�n de Tesis, para su publicaci�n en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta; as� como a los Tribunales Colegiados de Circuito y Juzgados de Distrito, en acatamiento a lo ordenado por el art�culo 195 de la Ley de Amparo.

N.�quese y c�mplase, y en su oportunidad, arch�vese el presente toca, como asunto concluido.

As�, lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros: presidente H.R.P., J.V.C. y C. (ponente), Jos� de Jes�s G.�o P., J.N.S.M. y O.S.C. de G.�a V..

Nota: La jurisprudencia 232, de rubro: "EJECUCI�N DE IMPOSIBLE REPARACI�N. ALCANCES DEL ART�CULO 107, FRACCI�N III, INCISO B), CONSTITUCIONAL.", citada en esta ejecutoria, aparece publicada en el Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1995, T.V., Materia Com�n, p�gina 157.

La jurisprudencia 1830, de rubro: "SUCESIONES. PRESCRIPCI�N DE LA ACCI�N DE PETICI�N DE HERENCIA.", citada en esta ejecutoria, aparece publicada en el Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1988, Segunda Parte, p�gina 2948.

La jurisprudencia 178, de rubro: "CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA.", citada en esta ejecutoria, aparece publicada en el Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-1995, T.V., Materia Com�n, p�gina 120.