Ejecutoria num. 1a./J. 106/2006 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 28228731

Ejecutoria num. 1a./J. 106/2006 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 106/2006
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Febrero de 2007
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 94/2006-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS SEGUNDO Y TERCERO, AMBOS EN MATERIA CIVIL DEL SÉPTIMO CIRCUITO.RESPONSABILIDAD POR DAÑO MORAL. CUANDO LA VÍCTIMA DE UN ACTO ILÍCITO FALLECE, SU FAMILIA TIENE LEGITIMACIÓN ACTIVA PARA RECLAMAR EL PAGO DE LA INDEMNIZACIÓN RELATIVA, NO ASÍ SUS HEREDEROS POR MEDIO DEL ALBACEA DE LA SUCESIÓN (INTERPRETACIÓN DEL ARTÍCULO 1849 DEL CÓDIGO CIVIL PARA EL ESTADO DE VERACRUZ).RESPONSABILIDAD CIVIL DERIVADA DE LA COMISIÓN DE UN ACTO ILÍCITO. TIPOS DE DAÑO CUYA REPARACIÓN PREVÉ LA LEY (INTERPRETACIÓN DEL ARTÍCULO 1849 DEL CÓDIGO CIVIL DEL ESTADO DE VERACRUZ).

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 94/2006-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS SEGUNDO Y TERCERO, AMBOS EN MATERIA CIVIL DEL S�PTIMO CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

PRIMERO

Competencia. Esta Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n es competente para conocer y resolver la presente denuncia de contradicci�n de tesis, de conformidad con lo dispuesto por los art�culos 107, fracci�n XIII, p�rrafo primero, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos; 197-A de la Ley de Amparo; y 21, fracci�n VIII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n, en relaci�n con los puntos segundo y cuarto del Acuerdo General 5/2001, y punto segundo del diverso Acuerdo 4/2002 del Tribunal Pleno de esta Suprema Corte, en virtud de que se trata de una denuncia de contradicci�n suscitada entre criterios de Tribunales Colegiados de Circuito, en un tema inscrito en la materia civil en la que esta Primera S. est� especializada.

SEGUNDO

L.�n de los denunciantes. La denuncia de contradicci�n de tesis proviene de parte leg�tima, de conformidad con lo previsto por los art�culos 107, fracci�n XIII, segundo p�rrafo, constitucional y 197-A, p�rrafo primero, de la Ley de Amparo, pues la presente contradicci�n de tesis fue denunciada por el Magistrado presidente del Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito en representaci�n de ese tribunal, �rgano emisor de uno de los criterios en contienda.

TERCERO

Posturas contendientes.

  1. Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito. Al resolver el ocho de junio de dos mil seis el amparo directo 283/2006, el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito sostuvo, en lo que interesa, lo siguiente:

    "Hecha la precisi�n acabada de apuntar, se procede a explicar por qu� resulta fundado el primero de los motivos de inconformidad, lo cual obedece a que este Tribunal Colegiado no comparte la idea de tener por acreditado el inter�s del promovente del juicio natural con la exhibici�n del acta de matrimonio, pues al demandar el pago de la responsabilidad objetiva civil, tanto por los da�os causados por la muerte de ... como la reparaci�n moral correspondiente a dicho deceso, se considera que es una acci�n que corresponde ejercitar al titular de los derechos hereditarios de la occisa, con independencia de que en el caso pueda ser el propio actor, quien en este juicio no se ocup� de acreditar esa circunstancia.

    "Para mayor explicaci�n, la persona es titular de sus derechos y obligaciones hasta su muerte, pero a partir de ese momento, quien responder� de las cargas y representar� su patrimonio es el titular de su herencia, claro que en tanto no se hace la partici�n de los bienes, para eso existe la figura del albaceazgo, que en t�rminos de los art�culos 1638 y 1639 del c�digo en comento, es el albacea quien tiene la obligaci�n -entre otras- de deducir todas las acciones que pertenezcan a la herencia y representar a la sucesi�n en todos los juicios que hubieren de promoverse en su nombre; lo que ligado al concepto de herencia, derivado de lo se�alado en el cardinal 1214 del referido ordenamiento legal, entendida como la sucesi�n de todos los bienes del difunto, sus derechos y obligaciones que no se extinguen por la muerte, dentro de �sta se considera integrada la indemnizaci�n en caso de muerte; llevando a concluir que ante el fallecimiento de una persona con motivo de un acto il�cito, el legitimado para emprender las acciones para deducir cu�l ser� la masa hereditaria, es el albacea.

    "As� las cosas, al advertir que el actor en el juicio natural s�lo exhibi� copia certificada del acta de matrimonio celebrado el once de octubre de mil novecientos ochenta y nueve, que aun cuando lo liga con la v�ctima del accidente del que deriva la indemnizaci�n reclamada, ello se considera insuficiente para acreditar la titularidad del derecho para intentar dicha acci�n, lo que debi� ser verificado y constatado por la responsable.

    "Asimismo, no se comparte la interpretaci�n de la responsable, apoyada en el criterio que el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito plasm� en la tesis VII.3o.C.54 C, visible en la p�gina mil quinientos treinta y seis, Tomo XXI, mayo de 2005, Novena �poca del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, de rubro: ?RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA. LOS FAMILIARES DE LA V�CTIMA EST�N LEGITIMADOS PARA INTENTAR LA ACCI�N PARA OBTENER EL PAGO DE LA INDEMNIZACI�N RELATIVA (INTERPRETACI�N DEL ART�CULO 1849 DEL C�DIGO CIVIL VIGENTE EN EL ESTADO DE VERACRUZ).?, pues el precepto 1849 del que parte su an�lisis, no debe ser visto en forma aislada, sino vinculado a los numerales que regulan la sucesi�n, cuya interpretaci�n literal, y para ello se considera oportuno transcribirlo: ?Art�culo 1849. Independientemente de los da�os y perjuicios, el J. puede acordar a favor de la v�ctima de un hecho il�cito, o de su familia, si aqu�lla muere, una indemnizaci�n equitativa, a t�tulo de reparaci�n moral, que pagar� el responsable del hecho. Esa indemnizaci�n no podr� exceder de la tercera parte de lo que importe la responsabilidad civil. Lo dispuesto en este art�culo no se aplicar� al Estado en el caso previsto en el art�culo 1861.?, conduce �nicamente a la indemnizaci�n moral, mas no a la responsabilidad civil objetiva consistente en el pago de da�os y perjuicios a la v�ctima de un acto il�cito, y que aun cuando se acepte, como lo refiere aquel criterio, que la legislaci�n del Estado de Veracruz no habla de herederos, sino de familia, aqu� es donde respecto de la referida reparaci�n moral cobra relevancia la interpretaci�n sistem�tica, donde al traer a colaci�n la existencia de las figuras jur�dicas del albacea, herencia y sucesiones en general, se debe entender, que si bien puede ser que la familia -�nicamente- sea la destinada a recibir la reparaci�n moral, pues la civil corresponde a los herederos, ese derecho a ser resarcido moralmente por la muerte de un familiar proveniente de un acto il�cito, corresponde tambi�n accionarlo y defenderlo al albacea, quien una vez obtenido, deber� realizar su repartici�n, seg�n proceda conforme a derecho, recordando que los familiares tienen derecho seg�n su mayor o menor cercan�a en grado de parentesco con el de cujus, siendo unos preferentes a otros, como sucede con los hijos, c�nyuge, ascendientes o descendientes en l�nea recta, o parientes colaterales, y habiendo los m�s cercanos excluyen a los m�s lejanos; de ah� que no se comparta la opini�n contenida en el criterio en menci�n, y se estime acertado resolver de acuerdo a las consideraciones que se han sostenido a lo largo de esta ejecutoria, en el sentido de que es el albacea, como representante de la masa hereditaria, el legitimado para reclamar la indemnizaci�n civil y moral proveniente de la comisi�n de un acto il�cito.

    "No se estima de m�s mencionar que el concepto familia es extenso, en el sentido de que �ste no recae normalmente en un solo sujeto, por lo tanto, aceptar que la familia sea la legitimada para intentar la referida acci�n carece de un sustento f�ctico y jur�dico, pues no puede determinarse qui�n, dentro de ese n�cleo, ostenta la representaci�n de sus intereses; por tanto, ante el fallecimiento de la v�ctima, el albacea es el individuo que puede y debe ejercer esos derechos.

    Sirve de apoyo a esta decisi�n, interpretada en forma extensiva, la jurisprudencia 359, sustentada en la Octava �poca por la entonces Tercera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, al resolver la contradicci�n de tesis 9/92, visible en la p�gina trescientos dos, Tomo IV, Materia Civil, en el Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-2000, del tenor literal siguiente: ?RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA. LOS HEREDEROS DE LA V�CTIMA SON LOS LEGITIMADOS PARA RECLAMAR LA INDEMNIZACI�N RELATIVA (INTERPRETACI�N DE LOS ART�CULOS 1915 Y 1836 DE LOS C�DIGOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL Y EL ESTADO DE JALISCO, A PARTIR DE SUS REFORMAS DEL DIECIS�IS DE DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS SETENTA Y CINCO Y VEINTIOCHO DE DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS OCHENTA Y DOS, RESPECTIVAMENTE). Si del texto expreso de los art�culos 1915 y 1836 mencionados, se desprende con claridad que la intenci�n del legislador en cuanto a que quienes est�n legitimados para reclamar la indemnizaci�n a que esos preceptos se refieren son los herederos de la v�ctima, no ha lugar para hacer alguna interpretaci�n en sentido diverso; de tal suerte que no cualquier familiar est� legitimado para incoar la acci�n de responsabilidad civil objetiva sino precisamente los herederos, en su caso, por conducto del albacea de la sucesi�n, de acuerdo con lo dispuesto en el art�culo 1705 del C�digo Civil para el Distrito Federal y su correlativo 1620 del Estado de Jalisco.?.

  2. Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito. El referido colegiado, al resolver el amparo directo 697/2004 y por lo que respecta a la materia de esta contradicci�n de tesis, determin� lo siguiente:

    "En efecto, contrario a lo en ellos aducido, este Tribunal Colegiado considera objetivamente correcta la determinaci�n a la que arrib� la autoridad responsable en el sentido de confirmar el fallo de primera instancia apelado, por estimar, en esencia, que la parte demandada, aqu� quejosa, incumpli� con el deber procesal de justificar, en t�rminos de lo dispuesto por el art�culo 228 del C�digo de Procedimientos Civiles, la carga probatoria para acreditar las excepciones planteadas en el juicio natural.

    "En principio, debe decirse que no le asiste raz�n a la parte aqu� quejosa, cuando manifiesta que se dej� de valorar la excepci�n de falta de legitimaci�n activa -expuesto a t�tulo de agravios en la apelaci�n- pues, seg�n dice, la actora en el juicio natural no tiene personalidad para ejercitar la acci�n de responsabilidad objetiva civil al no ser titular de ese derecho. Lo anterior es as�, pues es suficiente imponerse de la sentencia reclamada, para advertir que la S. responsable, al respecto consider� que: ?... los recurrentes argumentan que el J. no estudi� la excepci�n de falta de legitimaci�n activa para reclamar, pues la demandante no era familiar ni heredera de la v�ctima, invocando el criterio jurisprudencial que transcriben en este apartado, pero no le asiste la raz�n, toda vez que el art�culo 1849 del C�digo Civil del Estado, es claro al establecer que la indemnizaci�n puede ser decretada a favor de la familia del que fallece, siendo indudable que la demandante en su car�cter de concubina tiene derecho a reclamar esa indemnizaci�n, pero adem�s est� demandando por s� y como progenitora del menor ... hijo del difunto ... y de la demandante, cuyo entroncamiento se acredita debidamente con la copia certificada del acta de nacimiento de dicho menor, visible a fojas cinco del expediente 656/08 del �ndice del juzgado del conocimiento, consistente en diligencias de jurisdicci�n voluntaria promovidas por ... para acreditar que vivi� en concubinato con el finado ... el cual fue ofrecido como prueba en este juicio, por lo que no existe duda acerca de la legitimaci�n de dicha se�ora, puesto que ella y su menor hijo fueron familiares del difunto.?, de aqu� que resulte infundado lo manifestado por la parte inconforme, ya que la responsable, contra lo esgrimido, se ocup� de la excepci�n planteada, al determinar que ... acredit� haber sido concubina del finado ... mediante las diligencias de jurisdicci�n voluntaria 656/2003 del �ndice del Juzgado Cuarto de Primera Instancia de Veracruz, Veracruz, ofrecidas como prueba en el juicio natural, as� como ser la madre del hijo del finado de conformidad con el acta de nacimiento del menor ... result�ndole a ella el car�cter de familiar y como consecuencia la legitimaci�n requerida; razonamiento que, contra lo argumentado por los impetrantes del amparo, resulta legal, ya que de la simple lectura de las constancias procesales, se advierte que la aqu� tercero perjudicada acudi� con el car�cter de concubina del finado ... tal como se hace constar en las diligencias de jurisdicci�n voluntaria n�mero 656/2003 del �ndice del Juzgado Cuarto de Primera Instancia de Poza Rica, Veracruz, ofrecidas como prueba en el juicio ordinario civil 1076/2003, mismas que mediante audiencia prevista por el art�culo 219 del C�digo de Procedimientos Civiles vigente en el Estado, se tuvieron por bien recibidas (foja 224 vuelta del juicio natural), adem�s de ser la progenitora del menor ... hijo del finado mencionado, lo cual se acredit� mediante el acta de nacimiento visible a foja cinco del expediente 656/2003 ya citado, por lo que en t�rminos del art�culo 1849 del C�digo Civil vigente en el Estado de Veracruz, el cual establece en la parte conducente que: ?... el J. podr� acordar a favor de la v�ctima de un hecho il�cito, o de su familia, si aqu�lla muere, una indemnizaci�n equitativa, a t�tulo de reparaci�n moral, que pagar� el responsable del hecho ...? la aqu� tercero perjudicada, all� actora, tiene la legitimaci�n necesaria para ejercitar la acci�n de responsabilidad objetiva correspondiente, al ser familiar del finado ...

    "De igual forma, en relaci�n a lo manifestado por la parte quejosa en el sentido de que la S. responsable no tom� en cuenta el material probatorio aportado, pues de las constancias ofrecidas en el juicio natural no se demuestra que la all� actora sea concubina del finado ... resulta inexacto; ya que la autoridad responsable valor� los medios de convicci�n ofrecidos en el juicio generador del acto reclamado (foja seis vuelta del toca 3629/2004), como lo son las diligencias de jurisdicci�n voluntaria n�mero 656/2003 del �ndice del Juzgado Cuarto de Primera Instancia de Poza Rica, Veracruz, as� como el acta de nacimiento del menor ... visible a foja cinco de dicho expediente, para determinar que le asiste el car�cter de concubina a ... por lo que deviene infundado dicho concepto de violaci�n esgrimido por la parte inconforme.

    No obsta a lo anterior, la tesis invocada por la parte aqu� quejosa, de rubro: ?RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA. LOS HEREDEROS DE LA V�CTIMA SON LOS LEGITIMADOS PARA RECLAMAR LA INDEMNIZACI�N RELATIVA.? y de cuyo texto transcrito por la misma se advierte que en t�rminos del art�culo 1915 del C�digo Civil Federal, los �nicos legitimados para incoar la acci�n de responsabilidad civil objetiva son los herederos del finado a trav�s, en su caso, del albacea de la sucesi�n correspondiente, pues en principio, al no cumplirse con lo dispuesto por el art�culo 196 de la Ley de Amparo, no es dable pronunciarse al respecto; sin embargo, si ello puede interpretarse como la jurisprudencia registrada con el n�mero trescientos cincuenta y nueve, publicada en la p�gina trescientos dos, Tomo IV, Materia Civil, del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n mil novecientos diecisiete a dos mil, de rubro y texto: ?RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA. LOS HEREDEROS DE LA V�CTIMA SON LOS LEGITIMADOS PARA RECLAMAR LA INDEMNIZACI�N RELATIVA (INTERPRETACI�N DE LOS ART�CULOS 1915 y 1836 DE LOS C�DIGOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL Y EL ESTADO DE JALISCO, A PARTIR DE SUS REFORMAS DEL DIECIS�IS DE DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS SETENTA Y CINCO Y VEINTIOCHO DE DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS OCHENTA Y DOS, RESPECTIVAMENTE). Si del texto expreso de los art�culos 1915 y 1836 mencionados, se desprende con claridad que la intenci�n del legislador en cuanto a que esos preceptos se refieren son los herederos de la v�ctima, no ha lugar para hacer alguna interpretaci�n en sentido diverso; de tal suerte que no cualquier familiar est� legitimado para incoar la acci�n de responsabilidad civil objetiva, sino precisamente los herederos, en su caso, por conducto del albacea de la sucesi�n, de acuerdo con lo dispuesto en el art�culo 1705 del C�digo Civil para el Distrito Federal y su correlativo del Estado de Jalisco.?; es de decirse que la misma va en funci�n de la legislaci�n civil federal y no respecto a la del Estado de Veracruz de contenido diverso, pues de un an�lisis comparativo se puede advertir claramente que ambas legislaciones en la parte espec�fica de qui�n o qui�nes est�n legitimados para reclamar la indemnizaci�n respectiva son diferentes, ello es as�, ya que mientras la norma federal establece que: ?Art�culo 1915. ... en caso de muerte la indemnizaci�n corresponder� a los herederos de la v�ctima ...? el diverso C�digo Civil local, en la parte conducente, se�ala que: ?Art�culo 1849. ... el J. podr� acordar a favor de la v�ctima de un hecho il�cito, o de su familia, si aqu�lla muere, una indemnizaci�n equitativa, a t�tulo de reparaci�n moral, que pagar� el responsable del hecho ...?, por tanto, en el Estado de Veracruz, se considera a la familia como la legitimada para ejercitar la acci�n tendente a obtener el pago de la indemnizaci�n relativa, esto es, el derecho a la indemnizaci�n en el Estado de Veracruz lo otorga la ley, cuando la v�ctima fallece, a favor de sus familiares y no as� a favor de los herederos como lo destaca la legislaci�n federal. De tal suerte que si ... le reviste el car�cter de concubina, como ya se expuso en p�rrafos anteriores, por haber tenido vida en com�n con el contrario, as� como progenitora del menor hijo del de cujus, �sta se encuentra legitimada para ejercitar la acci�n de responsabilidad objetiva civil mencionada. En todo caso resulta aplicable la diversa tesis jurisprudencial n�mero setecientos cincuenta y cinco, emitida por la entonces Tercera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, localizable en la p�gina quinientos cincuenta y uno, Tomo IV, del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n de mil novecientos diecisiete a mil novecientos noventa y cinco, de rubro y texto: ?RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA. QUI�NES EST�N LEGITIMADOS PARA RECLAMARLA. Para exigir la responsabilidad objetiva, no es necesario demostrar el entroncamiento con la v�ctima que fallece, porque el derecho a la indemnizaci�n no corresponde al occiso y, por tanto, sus causahabientes o herederos universales, sino que corresponde a su familia, como ordena el art�culo 1916 del C�digo Civil, o sea el conjunto de ascendientes, descendientes, esposa, concubina o quienes hacen vida en com�n con el finado y a quienes econ�micamente sosten�a. Sexta �poca. Amparo directo 168/54. Servicio de Transportes El�ctricos del Distrito Federal. 30 de abril de 1954. Cinco votos. Amparo directo 604/54. Servicio de Transportes El�ctricos del Distrito Federal. 5 de julio de 1954. Cinco votos. Amparo directo 1554/57. Alimentos Nacionales, S.A. 25 de julio de 1958. Cinco votos. Amparo directo 910/59. L.F.. 6 de enero de 1960. Cinco votos. Amparo directo 6602/65. Mar�a J.J.�rez. 11 de marzo de 1968. Mayor�a de cuatro votos. Nota: El criterio que acoge la jurisprudencia ya no es obligatorio, porque interpreta una norma que fue reformada a partir del 31 de diciembre de 1982. Anteriormente el art�culo 1916 establec�a que la indemnizaci�n correspond�a a la familia de la v�ctima; el criterio que se comenta interpreta lo que deb�a entenderse por familia. En la actualidad el art�culo 1916 establece que la acci�n correspondiente no es transferible a terceros por acto entre vivos y que s�lo pasa a los herederos de la v�ctima cuando �sta haya intentado la acci�n en vida. El art�culo 1915 establece que en caso de muerte la indemnizaci�n corresponder� a los herederos de la v�ctima; es decir, la acci�n ya no se otorga a los familiares de la v�ctima (cualquier familiar), sino s�lo a los herederos.?; texto obtenido del disco IUS de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n; la cual, aun cuando se considera como hist�rica y obsoleta, y no aplicativa por las razones que a prop�sito quedaron transcritas, trata de los aspectos que aqu� nos ocupan.

    De la anterior resoluci�n eman� la tesis aislada VII.3o.C.54 C, visible en la p�gina 1536 del Tomo XXI del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta (mayo de2005), de rubro y texto siguientes:

    "RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA. LOS FAMILIARES DE LA V�CTIMA EST�N LEGITIMADOS PARA INTENTAR LA ACCI�N PARA OBTENER EL PAGO DE LA INDEMNIZACI�N RELATIVA (INTERPRETACI�N DEL ART�CULO 1849 DEL C�DIGO CIVIL VIGENTE EN EL ESTADO DE VERACRUZ). Si bien es cierto que la jurisprudencia 359, localizable en la p�gina 302, Tomo IV, Materia Civil, del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n 1917-2000, de rubro: ?RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA. LOS HEREDEROS DE LA V�CTIMA SON LOS LEGITIMADOS PARA RECLAMAR LA INDEMNIZACI�N RELATIVA (INTERPRETACI�N DE LOS ART�CULOS 1915 Y 1836 DE LOS C�DIGOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL Y EL ESTADO DE JALISCO, A PARTIR DE SUS REFORMAS DEL DIECIS�IS DE DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS SETENTA Y CINCO Y VEINTIOCHO DE DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS OCHENTA Y DOS, RESPECTIVAMENTE).?, prescribe qui�nes son los legitimados para incoar la acci�n respectiva, tambi�n lo es que no es aplicable en el Estado de Veracruz, habida cuenta que, de conformidad con el art�culo 1849 del C�digo Civil vigente, el �nico requisito para intentar la acci�n tendente a obtener el pago de la indemnizaci�n correspondiente, es ser familiar de la v�ctima, car�cter �ste que debe quedar plenamente acreditado en el juicio de responsabilidad civil objetiva."

CUARTO

Procedencia. En primer lugar, debe precisarse que, como ha sostenido en reiteradas ocasiones esta Suprema Corte,(1) no es obst�culo para la procedencia de entrar al estudio de la presente denuncia de contradicci�n de tesis el hecho de que los criterios en disputa no constituyan jurisprudencia.

QUINTO

Existencia o inexistencia de la contradicci�n. Sentado lo anterior, entraremos a examinar si existe o no la contradicci�n de tesis denunciada.

  1. Para determinar que existe una contradicci�n de tesis, es necesario verificar, en primer lugar, que las posiciones comparadas se sit�en en un mismo plano de an�lisis, esto es, que en la resoluci�n de cada uno de los asuntos se hayan examinado cuestiones jur�dicas esencialmente iguales. Lo anterior significa que no basta atender a la conclusi�n de los razonamientos, sino que es necesario tener en cuenta las circunstancias f�cticas y jur�dicas que llevaron a los respectivos tribunales a asumir su criterio.

    En segundo lugar, es necesario comprobar que el tipo de contradicci�n existente entre los criterios evidencie que lo que uno de ellos afirma acerca de un problema, el otro lo niega, ya que seg�n el principio l�gico de no contradicci�n, dos enunciados referidos al mismo problema no pueden afirmar y negar el mismo contenido.

    En tercer lugar, es necesario que se trate de criterios que forman parte de los fundamentos jur�dicos de las resoluciones examinadas.

    En otros t�rminos, se actualiza la contradicci�n de tesis cuando concurren los siguientes supuestos:(2)

    1. Las cuestiones jur�dicas planteadas son esencialmente iguales, es decir, provienen del examen de los mismos elementos.

    2. Los criterios son, en t�rminos l�gicos, efectivamente contradictorios, es decir, se constata que lo que uno de ellos afirma acerca de un mismo problema, el otro lo niega.

    3. La diferencia de criterios se presenta en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas.

  2. A fin de determinar si en el presente asunto se acreditan los extremos referidos, es imprescindible sintetizar lo sostenido por los diferentes Tribunales Colegiados en liza, en t�rminos de lo que se desprende de las ejecutorias que han sido parcialmente transcritas en el apartado anterior.

    1. El Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito (AD. 283/2006), denunciante de la presente contradicci�n, sostiene esencialmente que la acci�n para reclamar en juicio ordinario civil la responsabilidad civil objetiva con motivo de la muerte de una persona, as� como el da�o moral producido por dicho deceso, en los t�rminos previstos en el cap�tulo XIV del C�digo Civil para el Estado de Veracruz, corresponde al titular de los derechos hereditarios. Este colegiado interpreta el alcance que a su juicio tiene el art�culo 1849 del citado cuerpo legal, que establece que el da�o moral, en caso de la muerte de la v�ctima, podr� ser decretado por el J. a favor de los familiares.

      Este Tribunal Colegiado sustenta su afirmaci�n en varias razones. En primer lugar, el �rgano juzgador se�ala que la persona es titular de sus derechos y obligaciones hasta el momento de su muerte, punto a partir del cual el titular de la herencia asume la responsabilidad por las cargas que conformaban el patrimonio del fallecido mientras se lleva a cabo la partici�n de los bienes integrantes de aqu�l. Los art�culos 1638 y 1639 del C�digo Civil local atribuyen esta responsabilidad, en tanto se efect�a la mencionada partici�n, a la figura del albacea, quien tiene la obligaci�n, entre otras, de promover todas las acciones que pertenezcan a la herencia y representar a la misma en todos los juicios que se promuevan a su nombre.

      A continuaci�n, el colegiado apunta que, seg�n el art�culo 1214 de ese cuerpo legal, la herencia es la sucesi�n en todos los bienes del difunto, en todos sus derechos y obligaciones que no se extinguen por la muerte. Entre los derechos que integran la masa hereditaria debe incluirse, se�ala, la indemnizaci�n que se genera con motivo de la muerte del causante de la sucesi�n. Por tanto, las acciones que se originen a causa del fallecimiento de una persona por un acto il�cito corresponden al albacea, a los efectos de integrar debidamente la masa hereditaria.

      El Segundo Tribunal Colegiado afirma no coincidir con el criterio sostenido por el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil de su mismo circuito, quien sostiene el criterio plasmado en la tesis aislada de rubro: "RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA. LOS FAMILIARES DE LA V�CTIMA EST�N LEGITIMADOS PARA INTENTAR LA ACCI�N PARA OBTENER EL PAGO DE LA INDEMNIZACI�N RELATIVA (INTERPRETACI�N DEL ART�CULO 1849 DEL C�DIGO CIVIL VIGENTE EN EL ESTADO DE VERACRUZ).". El Segundo Tribunal Colegiado considera que el art�culo 1849 del C�digo Civil local -que establece que el da�o moral podr� ser decretado por el J. a favor de los familiares de la v�ctima cuando �sta haya muerto- debe interpretarse, contra lo determinado por el Tercer Tribunal Colegiado de la misma materia y circuito, en relaci�n con los preceptos que norman la sucesi�n, no de forma aislada.

      El Segundo Tribunal Colegiado considera que el art�culo 1849, que llev� al Tercer Tribunal Colegiado de su misma materia y circuito a concluir que los familiares de la v�ctima fallecida, y no el albacea, pueden promover la acci�n para exigir la responsabilidad civil objetiva y la indemnizaci�n por concepto de da�o moral con motivo de este suceso, s�lo regula lo referente al da�o moral y no lo referente a la responsabilidad civil objetiva, esto es, al pago de los da�os y perjuicios a favor de la v�ctima de un acto il�cito.

      El Tribunal Colegiado denunciante considera que aun en el supuesto de que la legislaci�n aplicable a estas cuestiones hiciera referencia a los familiares como aquellos que tienen derecho a exigir la indemnizaci�n por concepto de da�o moral, como lo sostiene el otro colegiado, debe acudirse a una interpretaci�n sistem�tica que considere las figuras del albacea, la herencia y la sucesi�n general, interpretaci�n que arroja el siguiente resultado: aunque la familia de la v�ctima fallecida es quien tiene derecho a recibir la reparaci�n moral, mientras que los herederos tienen derecho al pago por concepto de responsabilidad civil objetiva, el derecho a accionar ambos pagos corresponde al albacea, quien, una vez haya obtenido los montos correspondientes, deber� proceder a su partici�n seg�n corresponda en derecho. En este punto, el Segundo Tribunal Colegiado trae a colaci�n la regla general seg�n la cual los familiares se sujetan a unas reglas de prelaci�n en la distribuci�n de derechos hereditarios seg�n su cercan�a con el de cujus.

      Finalmente, este Tribunal Colegiado argumenta que considerar lo contrario -que los familiares de la v�ctima fallecida tienen el derecho procesal a exigir la indemnizaci�n por concepto de da�o moral- implicar�a soslayar que el concepto de "familiares" a que hace referencia el art�culo 1849 citado, es demasiado extenso y de dif�cil individualizaci�n, al no poder determinarse qui�n es el representante de dichos familiares, raz�n que tambi�n aboga en pro de atribuir el derecho a exigir la indemnizaci�n mencionada al albacea. En su apoyo cita una tesis de jurisprudencia emitida por la Tercera S. de esta Suprema Corte, en la Octava �poca, de rubro: "RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA. LOS HEREDEROS DE LA V�CTIMA SON LOS LEGITIMADOS PARA RECLAMAR LA INDEMNIZACI�N RELATIVA (INTERPRETACI�N DE LOS ART�CULOS 1915 Y 1836 DE LOS C�DIGOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL Y EL ESTADO DE JALISCO, A PARTIR DE SUS REFORMAS DEL DIECISIETE DE DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS SETENTA Y CINCO Y VEINTIOCHO DE DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS OCHENTA Y DOS, RESPECTIVAMENTE)."

    2. El Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito (AD. 697/2004), por su parte, considera que tienen legitimaci�n activa para demandar la responsabilidad civil objetiva producida a ra�z de la muerte de una persona, los familiares de �sta, dado que el art�culo 1849 del C�digo Civil del Estado de Veracruz, establece que el J. podr� acordar en favor de la v�ctima de un hecho il�cito o de su familia, si aqu�lla muere, una indemnizaci�n equitativa a t�tulo de reparaci�n moral que pagar� el responsable del hecho. Por ello estima correcta la determinaci�n de la S. responsable por la que se reconoce legitimaci�n para promover la acci�n de responsabilidad objetiva a la concubina de la v�ctima, quien a su vez es madre de un hijo procreado con dicha persona.

      El Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito estima que no es aplicable en este punto la tesis de jurisprudencia emitida por la extinta Tercera S. de esta Suprema Corte, de rubro: "RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA. LOS HEREDEROS DE LA V�CTIMA SON LOS LEGITIMADOS PARA RECLAMAR LA INDEMNIZACI�N RELATIVA (INTERPRETACI�N DE LOS ART�CULOS 1915 Y 1836 DE LOS C�DIGOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL Y EL ESTADO DE JALISCO, A PARTIR DE SUS REFORMAS DEL DIECIS�IS DE DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS SETENTA Y CINCO Y VEINTIOCHO DE DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS OCHENTA Y DOS, RESPECTIVAMENTE).", porque la mencionada jurisprudencia analiza una disposici�n federal que no es coincidente con la del Estado de Veracruz bajo estudio. El art�culo 1915 del C�digo Civil Federal estudiado en el mencionado criterio jurisprudencial, se�ala, establece que en caso de muerte la indemnizaci�n corresponder� a los herederos de la v�ctima, mientras que el art�culo 1849 del c�digo estatal atribuye la facultad de exigir tal pago a la familia de la v�ctima.

      Dada la espec�fica regulaci�n civil en el Estado de Veracruz, considera aplicable la jurisprudencia emitida por la misma Tercera S. de esta Suprema Corte, de rubro "RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA. QUI�NES EST�N LEGITIMADOS PARA RECLAMARLA.", seg�n la cual, corresponde a los familiares de la v�ctima exigir la responsabilidad objetiva respectiva. Aunque este criterio, advierte, ya no resulta obligatorio, dado que las normas que interpret� fueron reformadas, cabe traer a colaci�n sus consideraciones porque la legislaci�n civil del Estado de Veracruz vigente, se asemeja al contexto normativo en que dicho criterio se emiti�.

  3. De lo expuesto hasta ahora se deduce que la contradicci�n de tesis denunciada existe.

    En efecto, los dos Tribunales Colegiados abordan el mismo problema jur�dico: determinar qui�n tiene legitimaci�n activa para exigir ante un tribunal civil la indemnizaci�n a t�tulo de reparaci�n moral que se genera en favor de los familiares de la v�ctima a ra�z de la muerte de �sta, en los t�rminos del art�culo 1849 del C�digo Civil para el Estado de Veracruz; este �ltimo precepto constituye la premisa jur�dica com�n que ambos tribunales toman en consideraci�n para la emisi�n de sus fallos.

    En segundo lugar, los Tribunales Colegiados llegan a conclusiones distintas. Mientras el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito, denunciante de la contradicci�n, atribuye legitimidad activa para exigir el pago indemnizatorio a t�tulo de reparaci�n moral generado en favor de los familiares de la v�ctima fallecida al albacea de la sucesi�n; el Tercer Tribunal Colegiado de la misma materia y circuito atribuye dicha legitimidad activa a los familiares de la v�ctima.

    Y en tercer lugar, las diferencias entre las posturas de los colegiados se hallan en sus consideraciones jur�dicas: si para el Tercer Tribunal Colegiado lo determinante es que el art�culo 1849 del C�digo Civil para el Estado de Veracruz establece en favor de los familiares de las v�ctimas el derecho a recibir un monto indemnizatorio y afirma que son ellos, consiguientemente, los que tienen el derecho procesal de exigirlo; para el Segundo Tribunal dicho derecho procesal o adjetivo no se deriva del tenor literal del art�culo estudiado; a juicio de este �ltimo, la interpretaci�n sistem�tica de este art�culo con el resto de la regulaci�n civil obliga a concluir que es el albacea de la sucesi�n de la v�ctima quien tiene la posibilidad de exigir la mencionada indemnizaci�n, que posteriormente habr� de distribuir entre los familiares de aqu�lla.

    De lo anterior se desprende que la contradicci�n de criterios existe y su resoluci�n exige determinar c�mo debe ser entendido el art�culo 1849 del C�digo Civil para el Estado de Veracruz, a los efectos de determinar qui�n puede exigir el pago de la indemnizaci�n que dicho precepto prev�. Espec�ficamente, est� en disputa si el derecho al pago indemnizatorio a t�tulo de reparaci�n moral establecido por el art�culo 1849 a favor de los familiares de una persona fallecida, a cargo de quien caus� tal deceso, puede ser exigido en la v�a jurisdiccional por ellos mismos, o bien, resulta s�lo exigible por medio del albacea de la sucesi�n de la v�ctima.

SEXTO

Resoluci�n de la contradicci�n. A continuaci�n, procederemos a precisar la materia del presente estudio y desarrollaremos la tesis que, a juicio de esta S., debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia, y que en esencia sostiene que son los familiares de una v�ctima que fallece, los que pueden por s� mismos exigir en la v�a judicial el pago del monto indemnizatorio a t�tulo de reparaci�n moral establecido en el art�culo 1849 del C�digo Civil para el Estado de Veracruz.

El art�culo 1849 del C�digo Civil para el Estado de Veracruz, establece lo siguiente:

"Art�culo 1849. Independientemente de los da�os y perjuicios, el J. puede acordar en favor de la v�ctima de un hecho il�cito, o de su familia, si aqu�lla muere, una indemnizaci�n equitativa, a t�tulo de reparaci�n moral, que pagar� el responsable del hecho. Esa indemnizaci�n no podr� exceder de la tercera parte de lo que importe la responsabilidad civil. Lo dispuesto en este art�culo no se aplicar� al Estado en el caso previsto en el art�culo 1861."

Como puede observarse, el pago indemnizatorio a t�tulo de reparaci�n moral -independiente de los da�os y perjuicios resultantes de la responsabilidad civil generada en cada caso- establecido en este art�culo, procede en dos supuestos: 1) en favor de la v�ctima de un hecho il�cito; y 2) en favor de sus familiares cuando �sta fallezca.

El problema jur�dico que nos ata�e se refiere s�lo al segundo de los supuestos de procedencia de dicha indemnizaci�n a t�tulo de reparaci�n moral: aquel en el cual puede decretarse en favor de la familia de la v�ctima de un hecho il�cito que ha fallecido a consecuencia del mismo. Por tanto, esta S. no se pronunciar� en general sobre la legitimaci�n activa en el contexto del r�gimen de responsabilidad civil en el que se inserta el art�culo 1849.

Sin embargo, este contexto regulativo m�s amplio es sin duda relevante a la hora de establecer el correcto entendimiento del art�culo alrededor del cual se estructuran las posturas de los dos Tribunales Colegiados contendientes. El art�culo 1849 del C�digo Civil para el Estado de Veracruz, forma parte del cap�tulo XIV del mencionado c�digo, denominado "De las obligaciones que nacen de los actos il�citos". Sus principales disposiciones son las siguientes:

"Art�culo 1843. El que obrando il�citamente o contra las buenas costumbres cause da�o a otro, estar� obligado a repararlo, a menos que demuestre que el da�o se produjo como consecuencia de culpa o negligencia inexcusable de la v�ctima."

"Art�culo 1844. El incapaz que cause da�o debe repararlo, salvo que la responsabilidad recaiga en las personas de �l encargadas, conforme lo dispuesto en los art�culos 1919, 1920, 1921 y 1922."

"Art�culo 1845. Cuando al ejercitar un derecho se causa da�o a otro, hay obligaci�n de indemnizarlo, si se demuestra que el derecho s�lo se ejercit� a fin de causar el da�o, sin utilidad para el titular del derecho."

"Art�culo 1846. Cuando una persona hace uso de mecanismos, instrumentos, aparatos o sustancias peligrosos por s� mismos, por la velocidad que desarrollen, por su naturaleza explosiva o inflamable, por la energ�a de la corriente el�ctrica que conduzcan o por otras causas an�logas, est� obligada a responder del da�o que cause, aunque no obre il�citamente, a no ser que demuestre que ese da�o se produjo por culpa o negligencia inexcusable de la v�ctima."

"Art�culo 1847. Cuando sin el empleo de mecanismos, instrumentos, etc�tera, a que se refiere el art�culo anterior y sin culpa o negligencia de ninguna de las partes se producen da�os, cada una de ellas los soportar� sin derecho a indemnizaci�n."

"Art�culo 1848. La reparaci�n del da�o debe consistir en el restablecimiento de la situaci�n anterior a �l, y cuando ello sea imposible, en el pago de da�os y perjuicios."

"Art�culo 1849. Independientemente de los da�os y perjuicios, el J. puede acordar en favor de la v�ctima de un hecho il�cito, o de su familia, si aqu�lla muere, una indemnizaci�n equitativa, a t�tulo de reparaci�n moral, que pagar� el responsable del hecho. Esa indemnizaci�n no podr� exceder de la tercera parte de lo que importe la responsabilidad civil. Lo dispuesto en este art�culo no se aplicar� al Estado en el caso previsto en el art�culo 1861."

"Art�culo 1861. El Estado tiene obligaci�n de responder de los da�os causados por sus funcionarios en el ejercicio de las funciones que les est�n encomendadas. Esta responsabilidad es subsidiaria y s�lo podr� hacerse efectiva contra el Estado, cuando el funcionario directamente responsable no tenga bienes, o los que tenga no sean suficientes para responder del da�o causado."

"Art�culo 1867. La acci�n para exigir la reparaci�n de los da�os causados en los t�rminos del presente cap�tulo, prescribe en dos a�os contados a partir del d�a en que se haya causado el da�o."

�stos son algunos de los pilares fundamentales en la regulaci�n del r�gimen de responsabilidad civil por da�o en el Estado de Veracruz. Aunque el encabezado del cap�tulo XIV del C�digo Civil en estudio se refiere a la responsabilidad "por actos il�citos", en realidad las disposiciones transcritas regulan tanto la responsabilidad subjetiva como la objetiva, esto es, tanto la responsabilidad por culpa y por negligencia, como la responsabilidad objetiva, en la que el deber de indemnizar se atribuye a quien desarrolla un cierto tipo de actividad o conducta y produce un da�o, con independencia de que dicha actividad no pueda calificarse de "il�cita". As�, el art�culo 1843 prev� la llamada responsabilidad subjetiva -que incluye toda responsabilidad cuya adjudicaci�n requiere un an�lisis del comportamiento del individuo, y que abarca tanto la responsabilidad por actos culposos como la responsabilidad por actos negligentes-, al establecer que quienobre il�citamente o contra las buenas costumbres y con su actuar cause da�o a otro, est� obligado a repararlo, a menos que demuestre que el da�o se produjo como consecuencia de culpa o negligencia inexcusable de la v�ctima; los art�culos siguientes regulan otros aspectos relativos a este tipo de responsabilidad. El art�culo 1846, por su parte, prev� la llamada responsabilidad objetiva, al establecer que quien utilice una serie de objetos intr�nsecamente peligrosos debe responder por el da�o que causen, aunque no obre il�citamente, a menos que demuestre que el da�o se produjo por culpa o negligencia inexcusable de la v�ctima.(3)

En el art�culo 1848, el legislador local establece que la responsabilidad civil tiene el prop�sito de reparar el da�o producido, disponiendo para ello dos posibilidades: la restituci�n de la situaci�n anterior al da�o realizado, y de resultar esto imposible, el pago de da�os y perjuicios. Hay que destacar que los preceptos transcritos no hacen distinci�n entre la responsabilidad contractual y la responsabilidad extracontractual (aunque las consecuencias del incumplimiento de obligaciones contractuales tienen su regulaci�n espec�fica en t�tulos y cap�tulos posteriores del c�digo, lo cual convierte a la responsabilidad extracontractual en el referente b�sico de dichas normas), ni distinguen entre la responsabilidad civil derivada de delito y la responsabilidad derivada de il�citos que no constituyen delito, de modo que su �mbito de aplicaci�n cubre las dos.

En el art�culo 1849, precepto que centra el problema jur�dico sometido a nuestra consideraci�n, el c�digo desarrolla el tipo o los tipos de da�o por los cuales una persona que ha cometido un acto il�cito debe responder ante la justicia civil en el Estado de Veracruz. Seg�n el tenor literal de este precepto, "independientemente de los da�os y perjuicios, el J. puede acordar en favor de la v�ctima de un hecho il�cito, o de su familia, si aqu�lla muere, una indemnizaci�n equitativa, a t�tulo de reparaci�n moral, que pagar� el responsable del hecho"; "esa indemnizaci�n no podr� exceder de la tercera parte de lo que importe la responsabilidad civil", prosigue el precepto, que posteriormente puntualiza que "lo dispuesto en este art�culo no se aplicar� al Estado en el caso previsto en el art�culo 1861."

La responsabilidad civil prevista en el Estado de Veracruz, por tanto, puede cubrir dos conceptos: el da�o patrimonial -a este tipo de da�o alude el art�culo 1849 cuando habla de "da�os y perjuicios" en su primera frase, y despu�s cuando habla del importe de la "responsabilidad civil", utilizando expresiones amplias que el encuadre normativo obliga a entender como una referencia exclusiva al da�o patrimonial o econ�mico- y el da�o moral. La indemnizaci�n por concepto de da�o moral, si se concede, ser� acordada en favor de la v�ctima, y cuando �sta fallezca, en favor de su familia.

Sin embargo, como hemos anunciado, los tribunales contendientes est�n en desacuerdo respecto de qui�n tiene legitimaci�n procesal activa para exigir la indemnizaci�n por da�o moral en este �ltimo supuesto. El Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito considera que el hecho de que la ley establezca el mencionado beneficio indemnizatorio en favor de la familia no implica que los miembros de la misma tengan la posibilidad jur�dica de exigir su cobro en la v�a judicial; la cuesti�n debe determinarse haciendo una interpretaci�n sistem�tica de esta previsi�n con el resto del ordenamiento legal, y en particular tomando en consideraci�n que cuando una persona muere, su patrimonio se transmite a los herederos en forma de herencia, la cual es representada y administrada, mientras se tramita el juicio sucesorio, por la figura jur�dica del albacea. En su opini�n, es el albacea quien debe exigir judicialmente el pago de la indemnizaci�n por da�o moral que el art�culo 1849 del C�digo Civil para el Estado de Veracruz, reconoce a los familiares de la v�ctima, lo cual aumenta a su juicio la seguridad jur�dica en torno a la cuesti�n al ser el concepto de "familia" en exceso indeterminado.

El Tercer Tribunal, por el contrario, considera que son los familiares los legitimados activamente, y a juicio de esta S., la interpretaci�n correcta es, en esencia, la sostenida por el mismo. El Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil de ese mismo circuito basa su posici�n en un entendimiento err�neo de la regulaci�n del da�o moral en el C�digo Civil indicado, y en una incorrecta apreciaci�n del �mbito de aplicaci�n de los precedentes en que se apoya.

En efecto, en primer lugar, y sea que se acuerde en favor de la v�ctima o en favor de su familia en caso de muerte, la indemnizaci�n prevista en el art�culo 1849, se dirige siempre a la cobertura de un da�o moral, pero al da�o moral experimentado por distintos sujetos en cada uno de los casos. Cuando a la v�ctima de un hecho il�cito se le reconoce el derecho a ser indemnizada tanto por los da�os en su patrimonio como por da�os morales, se est� reconociendo que, m�s all� de las p�rdidas materiales, la comisi�n del acto il�cito le reporta consecuencias ps�quicas negativas, someti�ndola a un sufrimiento que de alg�n modo puede ser traducido por el J. a un equivalente econ�mico -la reparaci�n por concepto de da�o moral-. El da�o moral puede ser independiente del da�o corporal o material experimentado por la persona a consecuencia del acto il�cito, o puede ser consecuencia precisamente de este tipo de da�o.

El da�o moral experimentado por la v�ctima es, por tanto, un perjuicio intr�nsecamente ligado a su experiencia personal que s�lo puede ser reclamado por ella, aunque, si una vez la indemnizaci�n ha sido judicialmente reconocida, la persona muere, la misma formar� parte natural de la herencia, pues seg�n el art�culo 1214 del C�digo Civil para el Estado de Veracruz, la "herencia es la sucesi�n en todos los bienes del difunto y en todos sus derechos y obligaciones que no se extinguen por la muerte".(4) El albacea velar� por la preservaci�n y el destino de estos recursos como parte integrante del patrimonio del de cujus que, seg�n el art�culo 1639 del mismo cuerpo legal, debe administrar y representar.(5)

Cuando la v�ctima de un acto il�cito muere, el da�o moral que la norma estudiada se orienta a cubrir es, por el contrario, el experimentado por su familia, no el experimentado por la v�ctima. El derecho reconoce en este caso la perturbaci�n espiritual que la muerte de una persona provoca en sus allegados -aunque los C�digos Civiles por regla general no atribuyen el derecho a reclamar indemnizaci�n por este tipo de afectaci�n a cualquier persona que de hecho la experimente, sino que t�picamente lo limita al c�rculo de su familia, como sucede en el caso del art�culo cuya interpretaci�n nos ocupa-.

En esta hip�tesis, el da�o moral no est� destinado a convertirse en una indemnizaci�n que forme parte de los bienes de la v�ctima; en ning�n momento entra a formar parte del patrimonio de la v�ctima porque quienes tienen derecho a reivindicarlo judicialmente son precisamente algunas de las personas que resienten las consecuencias no materiales de su muerte. Afirmar que la indemnizaci�n a que se refiere el art�culo 1849 de la legislaci�n civil del Estado de Veracruz, debe ser exigida por el albacea de la herencia de la v�ctima y no directamente por su familia, contradice centralmente esta correspondencia estructural b�sica entre el sujeto que puede reclamar la indemnizaci�n y la causa por la cual el ordenamiento la concede.

El hecho de que despu�s, seg�n las reglas de la sucesi�n correspondiente, la cantidad pudiera ser repartida por el albacea entre los familiares correspondientes, presupondr�a, de nuevo, afirmar que dicha indemnizaci�n ha ingresado o tiene el derecho de ingresar en el patrimonio de la v�ctima, cuando esta �ltima en ning�n momento est� ni podr�a estar en condiciones de reclamar la compensaci�n del da�o moral que su muerte provoca en sus familiares. Adem�s, un esquema seg�n el cual es el albacea el que reclama judicialmente la indemnizaci�n a que tiene derecho la familia y despu�s lo reparte a los miembros de �sta seg�n las reglas de prelaci�n aplicables en el derecho sucesorio no s�lo incurre en una extralimitaci�n de las atribuciones jur�dicas de un albacea -cuyas facultades se ejercen, como hemos subrayado, sobre el patrimonio de la v�ctima fallecida, no sobre el patrimonio de otras personas-, sino que propiciar�a con toda seguridad una discontinuidad entre los par�metros de conformidad con los cuales el J. habr�a decretado los montos por concepto de da�o moral a una serie de personas y su recepci�n �ltima por parte de esas personas. El da�o moral es un da�o con una dimensi�n fuertemente subjetiva, pues la reacci�n o el impacto emocional que experimentan las personas ante unas mismas circunstancias var�a mucho, y el J., m�s all� de los l�mites que una norma como el 1849 le puede imponer (en este caso, que la compensaci�n por ese concepto no sea superior a un tercio de lo acordado por concepto de da�os y perjuicios materiales), tiene discreci�n para ponderarla y cuantificarla de conformidad con las circunstancias de cada caso. El necesario car�cter espec�fico y personal�simo de este tipo de determinaci�n judicial es innecesariamente dificultado por un esquema en el cual es el albacea quien tiene la legitimaci�n procesal exclusiva para reclamar la compensaci�n por da�o moral que corresponde a la familia de la v�ctima.

Pero sobre todo, ser�a la equidad del sistema indemnizatorio dise�ado por la ley la que quedar�a seriamente cuestionada en un esquema procesal en el que las cantidades obtenidas por concepto de reparaci�n del da�o moral experimentado por los familiares les fueran repartidas posteriormente por el albacea, no ya seg�n los criterios tomados en cuenta por el juzgador a la hora de determinar el da�o moral sufrido por cada uno de ellos, sino seg�n los muy diferentes criterios que rigen el reparto de los bienes patrimoniales de una persona de conformidad con las reglas del derecho sucesorio.

No es obst�culo a lo anterior, la supuesta indeterminaci�n de la noci�n "familia" utilizada por el precepto interpretado, pues el juzgador tiene a su disposici�n las reglas legales ordinarias sobre determinaci�n del parentesco y los v�nculos familiares, que podr� usar en el proceso de determinar a qui�n y en qu� monto procede reconocer la compensaci�n en el caso concreto. Las siguientes tesis son ilustrativas del tipo de razonamiento que pueden ir desplegando los juzgadores, en los casos concretos:

"RESPONSABILIDAD OBJETIVA, A QUI�N CORRESPONDE LA INDEMNIZACI�N EN CASO DE (LEGISLACI�N DEL DISTRITO FEDERAL). Aunque es verdad que el C�digo Civil del Distrito Federal no precisa a quien corresponde el derecho a la indemnizaci�n en los casos de responsabilidad objetiva, se sobreentiende que al que resiente el da�o, puesto que indemnizaci�n no significa otra cosa que reparaci�n del da�o."(6)

"RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA, QUI�NES TIENEN DERECHO A LA INDEMNIZACI�N TRAT�NDOSE DE. La indemnizaci�n por responsabilidad objetiva, corresponde a toda persona que sufra el da�o, independientemente de otras consideraciones, como herencia, lazo de parentesco o dependencia econ�mica; y si el reclamante comprob� ser el padre de la v�ctima, a quien mantuvo en la escuela y formaba parte de su hogar, junto con sus dem�s hijos, en tales condiciones, debe estimarse que sufri� econ�mica y moralmente, al perder a su hijo, un da�o estimable en dinero, que toca a los tribunales fijar soberanamente, por el solo hecho de ser el padre de la v�ctima."(7)

Tampoco es obst�culo para arribar a las conclusiones anteriores que exista una tesis de la extinta Tercera S., invocada por el Segundo Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito, del tenor literal siguiente:

"RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA. LOS HEREDEROS DE LA V�CTIMA SON LOS LEGITIMADOS PARA RECLAMAR LA INDEMNIZACI�N RELATIVA (INTERPRETACI�N DE LOS ART�CULOS 1915 Y 1836 DE LOS C�DIGOS CIVILES PARA EL DISTRITO FEDERAL Y EL ESTADO DE JALISCO, A PARTIR DE SUS REFORMAS DEL DIECIS�IS DE DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS SETENTA Y CINCO Y VEINTIOCHO DE DICIEMBRE DE MIL NOVECIENTOS OCHENTA Y DOS, RESPECTIVAMENTE). Si del texto expreso de los art�culos 1915 y 1836 mencionados, se desprende con claridad que la intenci�n del legislador en cuanto a que quienes est�n legitimados para reclamar la indemnizaci�n a que esos preceptos se refieren son los herederos de la v�ctima, no ha lugar para hacer alguna interpretaci�n en sentido diverso; de tal suerte que no cualquier familiar est� legitimado para incoar la acci�n de responsabilidad civil objetiva sino precisamente los herederos, en su caso, por conducto del albacea de la sucesi�n, de acuerdo con lo dispuesto en el art�culo 1705 del C�digo Civil para el Distrito Federal y su correlativo 1620 del Estado de Jalisco."(8)

Esta tesis, como detallaremos a continuaci�n, se refiere a normas que regulan hip�tesis distintas a la regulada por el art�culo 1849 del C�digo Civil para el Estado de Veracruz. Si este �ltimo, como sabemos, regula espec�ficamente la reparaci�n por concepto de da�o moral reconocible en favor de la v�ctima de un delito, o en favor de su familia cuando fallece, los art�culos 1915 del C�digo Civil para el Distrito Federal y 1836 del Estado de Jalisco se refieren a la responsabilidad objetiva por da�os derivados de la comisi�n de actos que producen la muerte o la incapacidad de una persona. Resulta imprescindible al respecto la lectura de los art�culos 1915 y 1916 del C�digo Civil para el Distrito Federal en Materia Com�n y para toda la Rep�blica en Materia Federal, vigente en la �poca de la emisi�n de ese criterio jurisprudencial y que constituye, por tanto, lo que se interpretaba al emitir esos criterios:

"Art�culo 1915. La reparaci�n del da�o debe consistir a elecci�n del ofendido, en el restablecimiento de la situaci�n anterior, cuando ello sea posible, o en el pago de da�os y perjuicios.

"Cuando el da�o se cause a las personas y produzca la muerte, incapacidad total permanente, parcial permanente, total temporal o parcial temporal, el grado de la reparaci�n se determinar� atendiendo a lo dispuesto por la Ley Federal del Trabajo. Para calcular la indemnizaci�n que corresponda se tomar� como base el cu�druplo del salario m�nimo diario m�s alto que est� en vigor en la regi�n y se extender� al n�mero de d�as que para cada una de las incapacidades mencionadas se�ala la Ley Federal del Trabajo. En caso de muerte la indemnizaci�n corresponder� a los herederos de la v�ctima.

"Los cr�ditos por indemnizaci�n cuando la v�ctima fuere un asalariado son intransferibles y se cubrir�n preferentemente en una sola exhibici�n, salvo convenio entre las partes.

"Las anteriores disposiciones se observar�n en el caso del art�culo 2647 de este c�digo."

Art�culo 1916. Independientemente de los da�os y perjuicios, el J. puede acordar en favor de la v�ctima de un hecho il�cito, o de su familia, si aqu�lla muere, una indemnizaci�n equitativa, a t�tulo de reparaci�n moral, que pagar� al responsable del hecho. Esa indemnizaci�n no podr� exceder de la tercera parte de lo que importe la responsabilidad civil. Lo dispuesto en este art�culo no se aplicar� al Estado en el caso previsto en el art�culo 1928.

Como se aprecia claramente, el primero de los art�culos transcritos -el 1915, al cual hace referencia la tesis de la extinta Tercera S. de esta Suprema Corte- regulaba exclusivamente la reparaci�n del da�o patrimonial resentido por una persona, no la relativa al da�o moral.(9) La reparaci�n del da�o moral estaba regulada en el art�culo 1916 del mismo ordenamiento, y en id�nticos t�rminos regulan la responsabilidad por da�o patrimonial y por da�o moral, respectivamente, los art�culos 1848 y 1849 del C�digo Civil para el Estado de Veracruz. La presente contradicci�n de tesis, como es entonces claro, se centra en una disposici�n an�loga al segundo de los art�culos transcritos (el 1916, que regula la responsabilidad por da�o moral), no al primero (el 1915, que regula la responsabilidad por da�o patrimonial), que fue el interpretado en el criterio jurisprudencial de la extinta Tercera S. invocada por el Segundo Tribunal Colegiado. Si uno revisa, por el contrario, las tesis de la extinta Tercera S. relativas al art�culo 1916, se comprueba que las conclusiones a las que arriba son perfectamente an�logas a aquellas que, seg�n hemos apuntado, deben regir la resoluci�n de la presente contradicci�n de tesis. As� lo demuestra el texto de las tesis que a continuaci�n transcribimos, que aunque son rubricadas en t�rminos de responsabilidad civil objetiva en general, en realidad se refieren s�lo a aquella relativa al da�o moral, regulada en ese momento en el art�culo 1916.

"RESPONSABILIDAD CIVIL OBJETIVA. TITULARES DEL DERECHO A EXIGIRLA. El derecho a cobrar la indemnizaci�n de los da�os y perjuicios provenientes de responsabilidad objetiva no corresponde al occiso y por tanto a sus causahabientes o herederos universales, sino a su familia, como expresamente lo dispone el art�culo 1916 del C�digo Civil, o sea al conjunto de ascendientes, descendientes, c�nyuge, concubina y dem�s personas que hac�an vida en com�n con �l. De conformidad con esta tesis es claro que el padre de la v�ctima, sin necesidad de acreditar ser representante de sus sucesi�n, est� legitimado por su propio derecho, para ejercitar la acci�n tendiente a obtener el pago de la indemnizaci�n relativa, ya que el derecho a la indemnizaci�n lo otorga la ley, cuando la v�ctima fallece, en favor de sus familiares."(10)

"RESPONSABILIDAD OBJETIVA, A QUI�N CORRESPONDE LA INDEMNIZACI�N EN CASO DE (LEGISLACI�N DEL DISTRITO FEDERAL). Relacionando en su �ntima conexi�n los art�culos 1913, 1915 y 1916 del C�digo Civil del Distrito Federal, se deduce el derecho de los familiares a hacer efectiva la responsabilidad objetiva, como derecho que no les corresponde a t�tulo de sucesi�n, sino que encuentra su fuente inmediata en la ley. El derecho a la reparaci�n del da�o corresponde jur�dicamente a los parientes inmediatos, que son quienes lo resienten directamente. En un caso, ser� la madre, del menor a quien se caus� la muerte por atropellamiento, la titular del derecho a la indemnizaci�n, si fue ella quien reconoci� al hijo natural; la filiaci�n, y por ende la relaci�n familiar, s�lo queda demostrada con relaci�n a ella. De aqu� se sigue que el derecho a reclamar indemnizaci�n es propio y originario de la madre, y que no es verdad que necesitara recibirlo por sucesi�n; aparte de que malamente podr�a formar parte del acervo hereditario un derecho nacido con posterioridad a la muerte del ?de cujus?."(11)

Como subraya el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Civil del S�ptimo Circuito (en referencia al art�culo 1848 del C�digo Civil para el Estado de Veracruz) y en su momento subray� la Tercera S. de esta Corte (en referencia al entonces art�culo 1915 del C�digo Civil para el Distrito Federal), cuando la norma establece clara y expresamente que la indemnizaci�n objetiva por da�os y perjuicios derivados de acciones que causan la muerte o incapacidad se acordar� por el J. en favor de los herederos, hay que otorgar un peso preponderante al "texto expreso" de los art�culos interpretados, para subrayar que son los herederos, y no cualquier familiar, los legitimados para reclamar la indemnizaci�n por da�os y perjuicios patrimoniales, "no habiendo lugar para hacer una interpretaci�n en sentido diverso". En ese contexto resulta l�gico y obligado que dicha indemnizaci�n sea solicitada por medio del albacea de la sucesi�n. El albacea tiene que entrar porque, en este caso, el derecho o la indemnizaci�n la reconoce la ley a los herederos y la identidad y los derechos respectivos de estos todav�a no han sido determinados, no porque se trate de un derechoperteneciente al patrimonio de la v�ctima.

Del mismo modo, cuando el texto expreso del art�culo 1849 del C�digo Civil para el Estado de Veracruz, atribuye la indemnizaci�n por da�os morales a la familia (como suced�a con el art�culo 1916 del entonces C�digo Civil para el Distrito Federal, interpretado tambi�n en su momento por la extinta Tercera S. de esta Corte en tesis que tambi�n hemos tenido la oportunidad de transcribir), y no a los herederos, tampoco ha lugar a sacar conclusiones distintas de las que se desprenden de la literalidad de la ley. M�xime teniendo en cuenta, como hemos desarrollado en la primera parte de esta argumentaci�n, la perfecta coherencia del esquema legal que nos ocupa desde la perspectiva de las pautas generales de exigibilidad procesal de cada uno de los tipos de da�o: es coherente con la concepci�n jur�dica general del da�o patrimonial que la indemnizaci�n por ese concepto cuando la v�ctima fallece sea reclamada por los herederos mediante el albacea, y es coherente con el entendimiento general de da�o moral que la indemnizaci�n por ese concepto cuando la v�ctima fallece sea reclamable por la familia, no por el albacea.

Por todo lo expuesto, estimamos que debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia la siguiente tesis:

RESPONSABILIDAD POR DA�O MORAL. CUANDO LA V�CTIMA DE UN ACTO IL�CITO FALLECE, SU FAMILIA TIENE LEGITIMACI�N ACTIVA PARA RECLAMAR EL PAGO DE LA INDEMNIZACI�N RELATIVA, NO AS� SUS HEREDEROS POR MEDIO DEL ALBACEA DE LA SUCESI�N (INTERPRETACI�N DEL ART�CULO 1849 DEL C�DIGO CIVIL PARA EL ESTADO DE VERACRUZ).-La indemnizaci�n prevista en el art�culo 1849 del C�digo Civil para el Estado de Veracruz se dirige a la cobertura del da�o moral experimentado por dos categor�as distintas de sujetos. As�, cuando a la v�ctima de un hecho il�cito se le otorga el derecho a ser indemnizada tanto por da�os en su patrimonio como por da�os morales, se est� reconociendo que m�s all� de las p�rdidas materiales, la comisi�n del acto il�cito le reporta consecuencias ps�quicas negativas, someti�ndola a un sufrimiento que de alg�n modo puede ser traducido por el J. a un equivalente econ�mico -la reparaci�n por concepto de da�o moral-. Se trata de un da�o intr�nsecamente ligado a su experiencia personal que s�lo puede ser reclamado por ella. Sin embargo, cuando la v�ctima del acto il�cito muere, el art�culo 1849 prev� la cobertura del da�o moral experimentado por su familia a ra�z del suceso, no el experimentado por la v�ctima y son los miembros de aqu�lla, en consecuencia, quienes pueden reclamar esa indemnizaci�n. En esta hip�tesis, el da�o moral no est� destinado a convertirse en una indemnizaci�n que forme parte de los bienes de la v�ctima; en ning�n momento entra a formar parte del patrimonio de �sta porque no se relaciona con da�o alguno experimentado por ella, sino con las consecuencias no materiales que su muerte representa para su familia, que es quien tiene el derecho a reivindicarlas judicialmente. No procede, por tanto, sostener que la indemnizaci�n por da�o moral prevista en el art�culo 1849 del C�digo Civil de Veracruz debe ser exigida por el albacea de la herencia de la v�ctima, y no directamente por la familia, sin que sea �bice a ello la supuesta indeterminaci�n de este �ltimo concepto, pues el juzgador goza de criterios legales que le permiten determinar qui�nes son sus integrantes relevantes en cada caso concreto.

Por lo expuesto y fundado, se

resuelve:

PRIMERO

Existe la contradicci�n de tesis a que este toca se refiere.

SEGUNDO

Debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia la tesis sustentada por esta Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, en los t�rminos de la tesis redactada en el �ltimo considerando del presente fallo.

TERCERO

D�se publicidad a la tesis jurisprudencial a que se refiere el resolutivo anterior en los t�rminos del art�culo 195 de la Ley de Amparo.

N.�quese y, en su oportunidad, arch�vese el expediente como asunto concluido.

As� lo resolvi� la Primera S. de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por unanimidad de cinco votos de los se�ores Ministros: Jos� de Jes�s G.�o P., S.A.V.H.�ndez, J.N.S.M., O.S.C. de G.�a V. y presidente Jos� Ram�n Coss�o D�az (ponente).

_____________

  1. V�ase la tesis plenaria de esta Suprema Corte P. L/94, publicada en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n, tomo 83, p�gina 35, de noviembre de 1994 (Octava �poca), cuyo rubro establece: "CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA SU INTEGRACI�N NO ES NECESARIO QUE SE TRATE DE JURISPRUDENCIAS.- ... Contradicci�n de tesis 8/93. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Tercer Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del S�ptimo Circuito (en la actualidad Tribunal Colegiado en Materia Penal). 13 de abril de 1994. Unanimidad de veinte votos. Ponente: F.M.F.. Secretario: J.C.C.R.."

  2. V�ase la tesis jurisprudencial del Pleno 26/2001, consultable en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, T.X., p�gina 76 (Novena �poca, abril de 2001), de rubro: "CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA."

  3. V�ase al respecto la tesis aislada emitida por la Tercera S. de esta Suprema Corte, visible en la p�gina 166 de los Vol�menes 169-174, Cuarta Parte, del Semanario Judicial de la Federaci�n (S�ptima �poca), de rubro: "RESPONSABILIDAD CIVIL SUBJETIVA Y OBJETIVA, COEXISTENCIA DE LAS."

  4. En algunas ocasiones, la regulaci�n reconoce que la indemnizaci�n pasa a formar parte del patrimonio de la v�ctima cuando, en el caso de que ella fallezca, hubiera ejercido con anterioridad a ello la acci�n de responsabilidad por da�o moral. As� lo dispone, por ejemplo, el tercer p�rrafo del art�culo 1916 del C�digo Civil para el Distrito Federal, el que establece: "la acci�n de reparaci�n (por da�o moral) no es transmisible a terceros por acto entre vivos y s�lo pasa a los herederos de la v�ctima cuando �sta haya intentado la acci�n en vida."

  5. Este art�culo dispone:

    "Son obligaciones del albacea general:

    "I. La presentaci�n del testamento;

    "II. El aseguramiento de los bienes de la herencia;

    "III. La formaci�n de inventarios;

    "IV. La administraci�n de los bienes y la rendici�n de las cuentas del albaceazgo;

    "V. El pago de las deudas mortuorias, hereditarias y testamentarias;

    "VI. La partici�n y adjudicaci�n de los bienes entre los herederos y legatarios;

    "VII. La defensa, en juicio y fuera de �l, as� de la herencia como de la validez del testamento;

    "VIII. La de representar a la sucesi�n en todos los juicios que hubieren de promoverse en su nombre o que se promovieron contra de ella;

    IX. Las dem�s que le imponga la ley.

  6. Tesis de la extinta Tercera S., emanada del amparo directo 2500/56, fallado el 8 de abril de 1957, por unanimidad de votos. Visible en la p�gina 58 del Tomo CXXXII del Semanario Judicial de la Federaci�n (Quinta �poca).

  7. Tesis de la extinta Tercera S., emanada del amparo directo 145/41, fallado el 9 de septiembre de 1942, por mayor�a de votos. Visible en la p�gina 6560 del Tomo LXXVI del Semanario Judicial de la Federaci�n (Quinta �poca).

  8. Tesis de jurisprudencia de la Tercera S. 21/92, visible en la p�gina 18 del tomo 59 de la Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n (Octava �poca, noviembre de 1992).

  9. De forma similar estaba regulado el art�culo 1835 del C�digo Civil para el Estado de Jalisco, tambi�n objeto de interpretaci�n en la tesis jurisprudencial de la Tercera S. citada. Dicho art�culo dispon�a:

    "La reparaci�n del da�o consistir� a elecci�n del ofendido en el restablecimiento de la situaci�n anterior cuando sea posible o en el pago de da�os y perjuicios.

    "Cuando el da�o causado a las personas produzca la muerte o cualquier tipo de incapacidad, el grado de reparaci�n del da�o se determinar� atendiendo a lo dispuesto por la Ley Federal del Trabajo. Para calcular la indemnizaci�n que corresponda se tomar� como base cinco tantos del salario m�nimo general vigente en la zona donde se caus� el da�o y se extender� al n�mero de d�as de la incapacidad.

    "En caso de muerte la indemnizaci�n corresponder� a los herederos de la v�ctima.

    Los cr�ditos por indemnizaci�n o reparaci�n de da�o son intransferibles y se cubrir�n preferentemente en una sola exhibici�n, salvo convenio de las partes.

  10. Tesis de la Tercera S. emanada del amparo directo 5398/65, resuelto el 6 de febrero de 1967, por mayor�a de tres votos, siendo ponente J.C.E.. Visible en la p�gina 97 del tomo CXVI, del Semanario Judicial de la Federaci�n, Cuarta Parte (Sexta �poca). Tambi�n se cita como precedente el amparo directo 1554/57, resuelto el 25 de julio de 1958, por unanimidad de cinco votos, siendo ponente tambi�n J.C.E.. Visible en la p�gina 343 del volumen XIII, del Semanario Judicial de la Federaci�n, Cuarta Parte (Quinta �poca).

  11. Tesis de la extinta Tercera S. proveniente del amparo directo 2500/56, fallado el 8 de abril de 1957, por unanimidad de cinco votos, siendo ponente M.A.. Visible en la p�gina 58 del Tomo CXXXII del Semanario Judicial de la Federaci�n (Quinta �poca).