Ejecutoria num. 1a./J. 110/2006 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala - Jurisprudencia - VLEX 28228739

Ejecutoria num. 1a./J. 110/2006 de Suprema Corte de Justicia, Primera Sala

Emisor:Primera Sala
Número de Resolución:1a./J. 110/2006
Materia:Suprema Corte de Justicia de México
Fecha de Publicación: 1 de Febrero de 2007
RESUMEN

CONTRADICCIÓN DE TESIS 61/2006-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS DÉCIMO Y DÉCIMO CUARTO, AMBOS EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.TERCERÍA EXCLUYENTE DE DOMINIO. ES PROCEDENTE PROMOVERLA EN UN JUICIO ORDINARIO REIVINDICATORIO, SIEMPRE QUE HAYA UN EMBARGO TRABADO CON MOTIVO DE ESE JUICIO.

 
ÍNDICE
CONTENIDO

CONTRADICCI�N DE TESIS 61/2006-PS. ENTRE LAS SUSTENTADAS POR LOS TRIBUNALES COLEGIADOS D�CIMO Y D�CIMO CUARTO, AMBOS EN MATERIA CIVIL DEL PRIMER CIRCUITO.

CONSIDERANDO:

PRIMERO

Esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n es legalmente competente para conocer y resolver la presente denuncia de contradicci�n de tesis, de conformidad con lo dispuesto por los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos; 197-A de la Ley de A.; y 21, fracci�n VIII, de la Ley Org�nica del Poder Judicial de la Federaci�n; en relaci�n con los puntos segundo y cuarto del Acuerdo Plenario 5/2001, publicado en el Diario Oficial de la Federaci�n el veintinueve de junio de dos mil uno, por tratarse de tesis sustentadas por Tribunales Colegiados de Circuito al resolver juicios de amparo en materia civil.

SEGUNDO

La denuncia de contradicci�n de criterios proviene de parte leg�tima, en t�rminos de lo dispuesto por el art�culo 197-A de la Ley de A., ya que fue formulada por los Magistrados integrantes de uno de los Tribunales Colegiados involucrados en este asunto.

TERCERO

Con el prop�sito de establecer y delimitar la materia de la contradicci�n, se estima conveniente transcribir, en la parte que interesa, los asuntos sometidos al conocimiento de cada uno de los Tribunales Colegiados de Circuito mencionados.

  1. El D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver el dos de mayo de dos mil seis, el amparo directo DC. 133/2006, sostuvo en la parte que interesa, lo siguiente:

    "SEXTO. Son infundados los anteriores conceptos de violaci�n. Antes de dar contestaci�n a los argumentos del peticionario de amparo, es oportuno establecer que acorde a lo se�alado por los art�culos 652 al 654, 660 y 667 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, las tercer�as excluyentes, tanto material como formalmente, tienen la naturaleza de juicio y no de incidente, porque en ellas se ventila una acci�n distinta a la que se debate en el procedimiento principal, esto es, la materia de la controversia en la tercer�a es distinta a la del juicio preexistente, lo cual materialmente le da la calidad de un juicio con sustantividad propia. As�, el tercerista es ajeno a la controversia principal, con un inter�s propio y distinto a quienes son parte en el juicio principal, pues su objeto es excluir los bienes que con motivo del proceso fueron embargados y afirma tener el dominio, por ello, esta nueva pretensi�n de oposici�n se dirige en contra de las partes del juicio preexistente y a trav�s de esa v�a se da la oportunidad a las partes de plantear sus pretensiones, rendir pruebas y formular alegatos. Adem�s, la resoluci�n que se emite en una tercer�a excluyente, una vez que causa ejecutoria, no puede ser modificada o anulada por la que se dicte en el juicio que le da origen. Sirve de apoyo a lo anterior, por su contenido, la jurisprudencia 1a./J. 59/2004, emitida por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visible en la p�gina 83 del Tomo XX, septiembre de 2004, del Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, Novena �poca, que dice: ?TERCER�AS EXCLUYENTES TIENEN NATURALEZA DE JUICIO Y NO DE INCIDENTE.? (se transcribe). Tambi�n es oportuno citar algunas consideraciones que la doctrina ha establecido en relaci�n a las tercer�as excluyentes de dominio. C.G.�mez L. en su obra ?Derecho Procesal Civil?, segunda edici�n, junio de 1985, p�gina 203, menciona: ?Al hablar de las tercer�as excluyentes hemos advertido que debe presuponerse que en forma judicial se ha llevado a cabo alg�n tipo de ejecuci�n o de afectaci�n sobre bienes y, entonces, el tercerista (excluyente) se inserta en esa relaci�n procesal alegando mejores derechos sobre dichos bienes. A estas tercer�as se les llama excluyentes. ... La tercer�a excluyente de dominio, implica que en relaci�n con los bienes sobre los que se haya trabado ejecuci�n se presente al proceso un tercer sujeto alegando ser el due�o de los mismos, al respecto deber� probar la propiedad de dichos bienes plenamente, y si llega a hacerlo, el tribunal deber� levantar el embargo que sobre ellos exista y ordenar que los mismos sean devueltos a su leg�timo propietario ...?. Por su parte, E.P. en su libro ?Derecho Procesal Civil?, d�cima primera edici�n, M�xico, 1985, p�gina 600 a 607, dice: ?... a) Tercer�a significa la intervenci�n de un tercero en un juicio, ejercitando el derecho de acci�n procesal, sea que se trata de una intervenci�n voluntaria o forzosa. ... d) La tercer�a excluyente consiste en un juicio accesorio que se promueve para que la sentencia que en �l se pronuncie tenga efectos procesales en otro juicio preexistente ... R.P. sostiene que hay diversas clases de intereses que clasifica de la siguiente manera: inter�s propio, originario, directo y excluyente. Ejemplos: el inter�s del propietario de un bien que ha sido embargado en juicio en que no es parte, o el de un acreedor privilegiado sobre un inmueble, que va a salir en remate en juicio en el cual no haya sido o�do ... Tercer�as excluyentes. ?Las tercer�as excluyentes son de dos clases: las de dominio y las de preferencia. Las primeras tienen por objeto que se declare que el tercer opositor es due�o del bien que est� en litigio en el juicio principal, que se levante el embargo que ha reca�do sobre �l y se le devuelva con todos sus frutos y accesorios, o bien, que se declare que es el titular de la acci�n ejercitada en dicho juicio ...?. De lo anterior, se advierte que los tratadistas coinciden en establecer que las tercer�as excluyentes de dominio se promueven en un juicio preexistente y tienen por objeto que si el tercerista o promovente acredita tener pleno derecho sobre el bien que fue puesto en remate o se haya adjudicado al actor, el tribunal debe levantar el embargo existente y ordenar la devoluci�n de todos sus frutos y accesorios o que se declare la titularidad de la acci�n ejercida en ese juicio. Por otra parte, los art�culos 664 y 665 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal establecen: ?Art�culo 664.? (se transcribe). ?Art�culo 665.? (se transcribe). De lo anterior, se advierten dos supuestos para la procedencia de la tercer�a excluyente de dominio, la primera, consiste en que �sta puede oponerse en cualquier estado del juicio, con la limitante de que no se haya dado posesi�n de los bienes al rematante, es decir, que el inmueble haya sido ofrecido en remate y una vez aprobado no se haya dado posesi�n al postor favorecido. La segunda, consiste en que la tercer�a excluyente de dominio puede oponerse en cualquier estado del juicio, con la limitante de que no se haya dado posesi�n de los bienes al actor, es decir, que el actor favorecido en la contienda judicial, a�n no se le d� posesi�n del bien por medio de adjudicaci�n. Establecido lo anterior, se proceder� a dar contestaci�n a los conceptos de violaci�n del peticionario de amparo, en los que sostiene, en esencia, que se viola en su perjuicio el art�culo 14 constitucional, en virtud de que la sentencia no se encuentra dictada conforme a la letra o su interpretaci�n jur�dica, que es violatoria del precepto 81 del C�digo de Procedimientos Civiles al ser incongruente, ya que estima declarar inoperantes sus agravios, con lo que se realiza una apreciaci�n subjetiva, que de la lectura del contenido de sus agravios se advierte que s� expres� razonamientos l�gico-jur�dicos para controvertir los argumentos del J. de primera instancia. Que afirm� de manera clara y tajante, que la resoluci�n del J. de primera instancia era violatoria del art�culo 81 del C�digo de Procedimientos Civiles, en virtud de que no se aplic� el numeral 655 de la misma legislaci�n, que establece que proceden las tercer�as excluyentes de dominio en todo negocio, con la �nica limitante de que si son de dominio, como el caso, �sta se presentar� antes de entregar la posesi�n del inmueble objeto de la controversia, lo que de forma evidente controvierte el argumento del J. natural, en el sentido de que las tercer�as �nicamente proceden para levantar el embargo, por lo que si la ley establece lo contrario a lo afirmado por el juzgador, qu� mejor argumento para controvertirlo que esta situaci�n, lo que no fue atendido por la Sala responsable. Que el argumento de la responsable, consistente en que deben reunirse tres requisitos para la procedencia de la tercer�a excluyente de dominio, entre los que destaca que el bien haya sido sujeto a un secuestro, es infundado y alejado de la realidad, en virtud de que la ley es clara al establecer en el art�culo 664 del C�digo de Procedimientos Civiles, que la tercer�a excluyente proceder� en todo negocio, con la �nica limitante de que si se trata de dominio, �sta deber� presentarse hasta antes de que se entregue la posesi�n, supuesto en el que se ubica, por lo que si tal precepto no establece limitante alguna ni distingue, no es facultad de la autoridad hacerlo, en virtud de que la intenci�n del legislador fue que existiera la posibilidad jur�dica que toda persona que tenga inter�s jur�dico propio que se contraponga al de los contendientes en el juicio natural, pueda comparecer mediante la tercer�a excluyente, con independencia de la naturaleza del juicio. Que carece de fundamento el argumento de la responsable, en el sentido de que es necesario que el bien que se pretende excluir debi� estar sujeto a un secuestro, en virtud de que ese argumento es una interpretaci�n subjetiva de la ley. Lo anterior es infundado. Es necesario establecer que el quejoso M.R.H.�ndez, promovi� la tercer�a excluyente de dominio en el juicio ordinario civil reivindicatorio seguido por V. viuda de Narcia Cora Constandse en contra de J.E.S.V., respecto de la casa marcada con el n�mero ciento ochenta y uno, de la calle Cerro de Macuiltepec, lote diez, manzana sesenta y seis, de la secci�n cuarta, colonia C.C., D.�n C.�n en esta ciudad. En vista de lo anterior, no asiste la raz�n al quejoso al se�alar que las tercer�as excluyentes de dominio proceden en cualquier clase de asuntos, en virtud de que si bien el art�culo 664 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, establece que la tercer�a excluyente puede interponerse en toda clase de negocios, lo cierto es que esto no debe entenderse como que sea procedente en todos los asuntos, independientemente de la acci�n que se deduzca, toda vez que el referido numeral establece dos condiciones para su procedencia, la primera, que no se haya dado posesi�n de los bienes al rematante, y la segunda, que no se haya dado posesi�n de los bienes al actor, por medio de adjudicaci�n; aspectos que no se satisfacen en el presente asunto, en virtud de que el juicio en el que se pretende interponer la tercer�a excluyente se trata de un juicio ordinario civil reivindicatorio, que tiene como fin, de acuerdo con el art�culo 4o. del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, que quien no tiene posesi�n de la cosa de la cual tiene la propiedad, se declare que tiene dominio sobre ella y solicitar que el demandado se lo entregue con todos sus frutos y accesiones, de lo que se advierte que en el juicio reivindicatorio no existe embargo previo, ni con motivo de la ejecuci�n dictada en la sentencia definitiva, el bien inmueble fue puesto en remate, ni menos a�n fue adjudicado el bien litigioso al actor, por lo que si precisamente la tercer�a excluyente de dominio tiene como finalidad que se excluyan los bienes que con motivo del juicio principal fueron embargados, es claro que no procede la tercer�a dentro del juicio reivindicatorio, al no existir ning�n embargo que se tenga que destrabar en el juicio natural, ni adjudicaci�n en favor del actor, pues su finalidad es solamente declarar qui�n tiene dominio sobre tal bien. Sirve de apoyo a lo anterior, la tesis de la entonces Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, visible en la p�gina 2716, del Tomo LXXXI, del Semanario Judicial de la Federaci�n, Quinta �poca, que dice: ?TERCER�AS EXCLUYENTES DE DOMINIO.? (se transcribe). Asimismo, se considera que la sentencia que confirm� la resoluci�n de primera instancia, contrario a lo se�alado por el quejoso, no viola el art�culo 81 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, en virtud de que es clara y congruente al considerar que la tercer�a excluyente de dominio no es procedente para la clase de juicios en la que pretende interponerla el ahora peticionario de amparo, tal como se consider� con antelaci�n. Por otra parte, el quejoso aduce que en su escrito de agravios cit� en forma textual la tesis cuyo rubro es: ?TERCER�A EXCLUYENTE DE DOMINIO. PUEDE HACERSE VALER EN CUALQUIER TIPO DE JUICIO, SIEMPRE Y CUANDO NO SE HAYA DADO POSESI�N DE LOS BIENES AL REMATANTE O AL ACTOR, EN SU CASO, POR V�A DE ADJUDICACI�N (LEGISLACI�N DEL DISTRITO FEDERAL).?, que jam�s fue tomada en consideraci�n por la responsable, ni mereci� ning�n estudio, ya que no existi� expresi�n alguna tendente a manifestar por qu� no resultaba aplicable al caso. Lo anterior tambi�n es ineficaz, pues aun cuando la responsable nada consider� al respecto, lo cierto es que este Tribunal Colegiado no comparte la tesis que refiere el peticionario de amparo, en virtud de lo siguiente: La finalidad de la promoci�n de una tercer�a excluyente de dominio es que se excluyan los bienes que con motivo del proceso y de su ejecuci�n fueron embargados, esto es, que la persona llamada tercero que no form� parte de la contienda natural y que afirma tener dominio sobre el bien, por medio de esta figura pretenda comparecer al juicio, para el efecto de acreditar la propiedad que detenta sobre el bien embargado. En cambio, en el juicio reivindicatorio, se trata de una acci�n real que tiene el propietario de un bien, mueble o inmueble, contra el poseedor del mismo, para recuperarlo y obtener se le entreguen los frutos y accesiones de la cosa. Por tanto, no debe considerarse que el art�culo 664 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, establezca que proceda la tercer�a excluyente de dominio en toda clase de negocios, en virtud de que se llegar�a al extremo de que en la sentencia que se dicte en la tercer�a excluyente de dominio que se interponga dentro de un juicio reivindicatorio, tuviera que ocuparse de dilucidar el tema referente a la titularidad del bien inmueble, confrontando el t�tulo de propiedad que fue objeto de la sentencia dictada en el juicio principal, en donde el actor acredit� ser el leg�timo propietario del bien inmueble, contra el que se aporta en la tercer�a, lo cual pugnar�a con los principios de certeza y seguridad jur�dica con que cuenta el gobernado, y ser�a desconocer la verdad legal que prevalece en favor de quien obtuvo en aquel juicio. Adem�s, el dise�o jur�dico procesal con que se dota a la tercer�a, permite concluir, seg�n lo ya dicho, que se oponen por aquel que no siendo parte en la contienda principal, se ve afectado en su propiedad con motivo de los actos de ejecuci�n que se dicten en ese juicio, con el prop�sito de excluirlos, pero sin que con ello se vea afectada la decisi�n de fondo, ni tenga que discutirse o dilucidarse en ella el derecho que se encuentra ya tutelado en favor del actor, porque si a trav�s de dicha tercer�a es lo que se pretende, no tendr�a que ser deducido el derecho del tercerista a trav�s de esa v�a, sino de otra distinta y mediante el ejercicio de la acci�n respectiva, porque en el caso del reivindicatorio, precisamente la litis principal se centra en resolver sobre la propiedad de cierto bien inmueble y esto es lo que se pretende cuestionar ahora en la tercer�a propuesta, lo cual no resulta legalmente factible, dado que no s�lo se cuestiona la ejecuci�n indebida de la sentencia ah� dictada, sino el derecho que le sirvi� de sustento. Por tanto, este Tribunal Colegiado considera que no se comparte la tesis que se�ala el quejoso, adem�s de que no es de car�cter obligatorio, en virtud de que acorde a lo establecido por el art�culo 192 de la Ley de A., �nicamente la jurisprudencia establecida por el Pleno o las Salas de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, es obligatoria para los Tribunales Colegiados de Circuito. Por lo que al advertir que existe un criterio sustentado por el D�cimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, que es contrario a lo se�alado en el presente asunto, en el sentido de que la tercer�a excluyente de dominio procede en cualquier clase de juicios, siempre que no se haya dado posesi�n de los bienes al rematante o al actor por v�a de adjudicaci�n, es decir, no se contempla como limitante que la tercer�a se interponga dentro de un juicio reivindicatorio, interdicto de recuperar o retener la posesi�n y juicios sobre otorgamiento y firma de escritura, cuando este Tribunal Colegiado sostiene que si bien es cierto que la tercer�a excluyente de dominio procede en cualquier clase de negocios, con las limitantes ya referidas, lo cierto es que no se debe interponer dentro de un juicio reivindicatorio, en virtud de que no existe embargo previo, ni con motivo de la ejecuci�n dictada en la sentencia definitiva, el bien inmueble fue puesto en remate, ni mucho menos fue adjudicado el bien litigioso al actor. La tesis de referencia es la siguiente: ?No. Registro: 182,522. Tesis aislada. Materia(s): Civil. Novena �poca. Instancia: Tribunales Colegiados de Circuito. Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, T.X., diciembre de 2003, tesis I.14o.C.25 C, p�gina 1468. ?TERCER�A EXCLUYENTE DE DOMINIO. PUEDE HACERSE VALER EN CUALQUIER TIPO DE JUICIO, SIEMPRE Y CUANDO NO SE HAYA DADO POSESI�N DE LOS BIENES AL REMATANTE O AL ACTOR, EN SU CASO, POR V�A DE ADJUDICACI�N (LEGISLACI�N DEL DISTRITO FEDERAL).? (se transcribe). Por lo anterior y con fundamento en el art�culo 197 de la Ley Reglamentaria de los Art�culos 103 y 107 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos, h�gase la denuncia de contradicci�n de tesis ante la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, para que se resuelva lo que proceda."

    La anterior resoluci�n dio lugar a la tesis cuyos datos de identificaci�n, contenido y precedentes, a la letra dicen:

    "Novena �poca

    "Instancia: D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito

    "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

    "Tomo: XXIII, mayo de 2006

    "Tesis: I.10o.C.55 C

    "P�gina: 1887

    "TERCER�A EXCLUYENTE DE DOMINIO. NO PROCEDE DENTRO DE UN JUICIO REIVINDICATORIO, EN VIRTUD DE QUE EL BIEN INMUEBLE LITIGIOSO NO PUEDE SER OBJETO DE REMATE, NI LO OBTIENE POR ADJUDICACI�N EL ACTOR. La finalidad de una tercer�a excluyente de dominio consiste en que una persona que no fue parte de la contienda natural y que afirma tener dominio sobre el bien, por medio de ella pretende acreditar la propiedad sobre el bien embargado, se le reconozca su car�cter de propietario y se le excluya de la ejecuci�n del juicio principal; por su parte, el objeto del juicio reivindicatorio, de acuerdo con el art�culo 4o. del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, consiste en que, quien no tiene la posesi�n de la cosa de la cual es propietario, sea declarado dominador sobre un bien y que el demandado se lo entregue con todos sus frutos y accesiones. Por lo tanto, pese a que el art�culo 664 del c�digo adjetivo se�alado, establezca que proceda la tercer�a excluyente de dominio en toda clase de negocios, s�lo debe ser entendido en el sentido de que se refiere a aquellos en los que exista un bien embargado, puesto que, de otro modo, si se admitiera su procedencia en un juicio reivindicatorio, se traducir�a en que la sentencia de la tercer�a tuviera que ocuparse de dilucidar de nueva cuenta el tema referente a la titularidad del bien inmueble, confrontando el t�tulo de propiedad que fue objeto de tutela enla sentencia dictada en el juicio principal, en donde el actor acredit� ser el leg�timo propietario del bien inmueble, contra el que se aporta en la tercer�a, lo cual pugnar�a con los principios de certeza y seguridad jur�dica en perjuicio del actor, y ser�a desconocer la verdad legal que prevalece en su favor, pues ya obtuvo en aquel juicio. Adem�s, el dise�o jur�dico procesal con que se dota a la tercer�a, permite concluir que se opone por aquel que, no siendo parte en la contienda principal, se ve afectado en su propiedad con motivo de los actos de ejecuci�n que se dicten en ese juicio, con el prop�sito de excluirlos, pero sin que con ello se pueda ver afectada la decisi�n de fondo de ese mismo juicio, ni tenga que discutirse o dilucidarse en ella el derecho que se encuentra ya decidido en favor del actor, porque si a trav�s de dicha tercer�a eso es lo que se pretende, el derecho del tercerista no tendr�a que deducirse mediante esa v�a, sino en otra distinta, puesto que, en la tercer�a, solamente resulta factible cuestionar la ejecuci�n indebida de la sentencia dictada en el principal, pero no el derecho de fondo ya resuelto.

    "D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito.

    "A. directo 133/2006. M.R.H.�ndez. 25 de marzo de 2006. Unanimidad de votos. Ponente: J.J.�s P�rez G.. Secretario: R.M.S.L..

    Nota: Sobre el tema tratado existe denuncia de contradicci�n de tesis 61/2006-PS, en la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n.

  2. Por su parte, el D�cimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver el juicio de amparo directo 549/2003, sostuvo en la parte que interesa, lo siguiente:

    QUINTO. Son en un aspecto inoperantes y en otro fundados los motivos de inconformidad que se hacen valer en los cuatro conceptos de violaci�n. De las constancias de autos y de los documentos de prueba ofrecidos por la partes, mismas que son valoradas a la luz de los art�culos 129 y 202 del C�digo Federal de Procedimientos Civiles, de aplicaci�n supletoria a la Ley de A., se advierte lo siguiente. 1) Mediante escrito presentado en la Oficial�a de Partes Com�n 36 Civil-Familiar, del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, el (29) veintinueve de junio de (1998) mil novecientos noventa y ocho, B.O.C., por s� y como albacea de la sucesi�n a bienes de A.O.P., demand� de M.�a T.F. y L.I., ambas de apellidos R.Z., la reivindicaci�n de la casa y terreno ubicados en el n�mero (42) cuarenta y dos de la calzada Desierto de los Leones, colonia Tetelpan, D.�n �lvaro O.�n, de esta ciudad, la entrega y desocupaci�n del inmueble y el pago de gastos y costas. Adujo que el (4) cuatro de febrero de (1993) mil novecientos noventa y tres, en los autos del juicio intestado a bienes del se�or A.O.P., expediente 822/99, del �ndice del Juzgado Vig�simo S�ptimo de lo Familiar, se celebr� la junta de herederos y se nombr� al actor como albacea de la sucesi�n; que mediante sentencia de (9) nueve de julio de (1947) mil novecientos cuarenta y siete, dictada por el J. Mixto de Primera Instancia del Partido Judicial de Villa O.�n, en el procedimiento de jurisdicci�n voluntaria, debidamente inscrita en el Registro P�blico de la Propiedad y del Comercio del Distrito Federal, el de cujus adquiri� el inmueble en cuesti�n, siendo el caso que a partir del mes de mayo de (1993), las demandadas entraron en posesi�n del bien sin contar con t�tulo leg�timo y de mala fe, neg�ndose a entregarlo. 2) Con fecha (19) diecinueve de agosto de (1998) mil novecientos noventa y ocho, las demandadas contestaron, alegando ser propietarias del inmueble por virtud del contrato de compraventa de (23) veintitr�s de mayo de (1991) mil novecientos noventa y uno, que en su calidad de compradoras celebraron con M.C.M., quien a su vez lo adquiri� en virtud del contrato de cesi�n de derechos de (19) diecinueve de enero de (1991) mil novecientos noventa y uno, celebrado con la ya difunta se�ora D.G. viuda de Ortega. En ese escrito reconvinieron de la sucesi�n a bienes de A.O.P., el otorgamiento y firma de la escritura de propiedad en virtud de la prescripci�n positiva que adujeron oper� en su favor. 3) De tal juicio conoci� la J. Tercero de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, bajo el expediente n�mero 455/98, dentro del cual con fecha (22) veintid�s de abril de (1999) mil novecientos noventa y nueve, dict� sentencia declarando que la sucesi�n a bienes de A.O.P., representada por su albacea B.O.C., tiene el dominio sobre el inmueble en litigio, condenando a las demandadas a su entrega y desocupaci�n (fojas 183 a 190 del tomo de pruebas). 4) Inconformes, las demandadas M.�a T.F. y L.I., ambas de apellidos R.Z., interpusieron recurso de apelaci�n del que conoci� la Quinta Sala del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, bajo el n�mero de toca 1928/98/4, que fue resuelto el (1o.) primero de julio de (1999) mil novecientos noventa y nueve, confirmando la sentencia apelada (fojas 230 a 243). 5) En las fojas 110 y 229 del cuaderno de constancias, obran dos actuaciones de las que se desprende que en contra de la sentencia referida en el punto anterior, las demandadas en el natural promovieron juicio de amparo que conoci� el S�ptimo Tribunal Colegiado en Materia Civil de este Primer Circuito. La primera actuaci�n consiste en un oficio dirigido al J. Tercero de lo Civil, donde se transcribe un auto que dice: ?En el expediente del juicio de amparo DC. 8577/99, promovido por M.�a T.F.R.Z. y L.I.R.Z., por su propio derecho, se dict� un auto que a la letra dice: �M�xico, Distrito Federal, a veinticinco de agosto de mil novecientos noventa y nueve. Con fundamento en ... se admite en la v�a directa la demanda que se propone ... N.�quese. Ante la secretaria de Acuerdos quien da fe, lo provey� y firma M.E.S.V., presidente del S�ptimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito ...�. La segunda actuaci�n trata sobre otro oficio tambi�n dirigido al J. de primera instancia, apareciendo en el lado izquierdo de la foja los datos: �Quinta Sala. Toca: 1928/98/4. Expediente 455/98�; obrando una transcripci�n que dice: �C.J.T. de lo Civil. Presente. En el cuaderno de amparo relativo al juicio ordinario civil, seguido por O.C.B., en contra de M.�a T.F.R.Z. y/o esta Sala dict� un auto que a la letra dice: . En relaci�n con el aludido juicio de garant�as, en las fojas 86 y 87 del presente expediente de amparo, se aprecia que el indicado S�ptimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, registr� el asunto bajo el expediente 8577/99, dentro del cual con fecha (15) quince de octubre de mil novecientos noventa y nueve, se dict� resoluci�n neg�ndose el amparo a las quejosas M.�a T.F.R.Z. y L.I.R.Z., contra actos de la Quinta Sala del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal y otras autoridades, consistentes en la sentencia de primero de julio de mil novecientos noventa y nueve, pronunciada en el toca 1928/84 y de las restantes autoridades en la ejecuci�n de dicho fallo.?. 6) Con fecha (30) treinta de noviembre del citado a�o de (1999) mil novecientos noventa y nueve, el J. de primera instancia provey�: ?... Agr�guese a sus autos el escrito presentado por la parte actora y como lo solicita y toda vez que mediante resoluci�n emitida por los CC. Magistrados que integran la H. Quinta Sala del Tribunal Superior de Justicia, se confirm� la sentencia definitiva dictada en primera instancia, se declara que la misma ha causado ejecutoria por ministerio de ley ...? (foja 255). 7) Con base en lo anterior y a solicitud del albacea de la sucesi�n actora, el J. natural dict� un auto de (7) siete de diciembre de (1999) mil novecientos noventa y nueve, donde orden� al secretario actuario: ?... requiera a las se�oras M.�a T.F. y L.I., ambas de apellidos R.Z. para que hagan entrega a la parte actora el inmueble ubicado en ... y en caso de que no lo hagan en ese momento de la diligencia proc�dase a su lanzamiento ...?, y en otro diverso oficio reiter� el lanzamiento autorizando el rompimiento de cerraduras con el auxilio de la fuerza p�blica (fojas 257 y 259). 8) En la foja 268 obra un acuerdo de (6) seis de enero del a�o (2000) dos mil, donde el J. natural provey� una petici�n de la parte actora diciendo: ?... Por lo que hace a su segunda petici�n del escrito que se provee consistente en que se turnen los presentes autos al C.S. actuario ... para el efecto de que d� cumplimiento a lo ordenado en el auto de ejecuci�n, d�gasele al promovente que por el momento no ha lugar a acordar de conformidad lo solicitado, debiendo estar a lo acordado en diverso prove�do de fecha (sic) en donde informan a la suscrita que el C.J.T. de Distrito en el Distrito Federal concedi� al quejoso la suspensi�n provisional del acto reclamado ...?. 9) Los datos relativos al juicio de amparo incoado ante el J. Tercero de Distrito en Materia Civil en el Distrito Federal, mencionado en el p�rrafo que antecede, son los siguientes: a) por escrito de (10) diez de diciembre de (1999) mil novecientos noventa y nueve, �ngel A.R.R., por su propio derecho, promovi� amparo indirecto del que conoci� el J. Tercero de Distrito en Materia Civil en el Distrito Federal, bajo el expediente 763/99, reclamando del J. Tercero de lo Civil, el auto de siete de diciembre de mil novecientos noventa y nueve, dictado en el juicio ordinario civil reivindicatorio n�mero 455/98, seguido por B.O.C. en contra de M.�a T.F.R.Z. y L.I.R.Z., al cual dijo ser tercero extra�o, alegando que el lanzamiento ah� decretado fue sobre el bien inmueble ubicado en el n�mero (42) cuarenta y dos de la calzada Desierto de los Leones, en la colonia Tetelpan, en la D.�n �lvaro O.�n, siendo que tal orden se pretende ejecutar en el inmueble del que el quejoso tiene la posesi�n, ubicado en el n�mero 4988 (cuatro mil novecientos ochenta y ocho) (fojas 3 a 18), reclamando de las dem�s ejecutoras las �rdenes tendientes a cumplir con dicho mandamiento; b) con fecha (24) veinticuatro de diciembre de (1999) mil novecientos noventa y nueve, el J. federal concedi� la suspensi�n provisional, as� como la definitiva seg�n resoluci�n de (11) once de enero de (2000) dos mil; c) seguido el juicio constitucional, con fecha (10) diez de agosto de (2000), el J. Tercero de Distrito en Materia Civil, dict� sentencia que concluy� con el siguiente punto resolutivo: ?�NICO. Se sobresee en el presente juicio de amparo promovido por �ngel A.R.R.�rez contra actos del J. Tercero de lo Civil del Distrito Federal, de los actuarios ...? (fojas 295 a 308); d) inconforme, �ngel A.R.R., interpuso recurso de revisi�n del que conoci� el S�ptimo Tribunal Colegiado en Materia Civil de este Primer Circuito, bajo el n�mero de expediente RC. 4597/2000, dentro del cual con fecha (21) veintiuno de septiembre del a�o (2000) dos mil, se confirm� la resoluci�n recurrida, seg�n se obtiene de la fe actuarial que corre agregada en el presente juicio de amparo en las fojas 86 vuelta y 87 frente. 10) Mediante escrito presentado el (6) seis de diciembre de (2000) dos mil, el aludido �ngel A.R.R., promovi� ante el J. Tercero de lo Civil, tercer�a excluyente de dominio en el juicio ordinario civil reivindicatorio n�mero 455/98, admiti�ndose a tr�mite el siete de dicho mes y a�o orden�ndose correr traslado al ejecutante y al ejecutado para que dieran contestaci�n. Seguido el procedimiento relativo, con fecha (2) dos de enero de (2003) dos mil tres, el J. Tercero de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, dict� sentencia declarando improcedente la tercer�a excluyente de dominio. 11) Inconforme, �ngel A.R.R., interpuso recurso de apelaci�n del que conoci� la Tercera Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, bajo el toca 822/2003, dentro del cual con fecha (6) seis de mayo de la citada anualidad, se dict� sentencia confirm�ndose la de primera instancia. Dicho fallo es el que constituye el acto reclamado en el presente juicio de garant�as. Para resolver en esa forma, la Sala consider� que fueron infundados e inoperantes los agravios expuestos por el tercerista, en virtud de que de autos se apreciaba que en el juicio ordinario civil reivindicatorio seguido por B.O.C. en contra de M.�a T.F. y L.I. ambas de apellidos R.Z., n�mero 455/98, se dict� sentencia el (22) veintid�s de abril de mil novecientos noventa y nueve, declar�ndose procedente la acci�n reivindicatoria ejercitada por B.O.C., encontr�ndose el juicio en etapa de ejecuci�n. Que de esa manera, fue legal que el J. natural haya declarado improcedente la tercer�a excluyente de dominio promovida por �ngel A.R.R.�rez, por no encuadrar el caso dentro de los supuestos previstos por el c�digo adjetivo civil, al no constar en autos que se hubiese trabado embargo ni que se pretenda rematar un bien. Despu�s de transcribir los art�culos 652, 659, 661, 665, 667, 671 y 672 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, la responsable precis� que el prop�sito de establecer la figura jur�dica de la tercer�a excluyente de dominio, fue dar oportunidad de defensa a quien no siendo parte dentro de un juicio, viera afectado sus bienes por estar involucrados en un procedimiento de remate, pero no que esa acci�n pueda ser intentada en cualquier tipo de juicio como ser�a el reivindicatorio, interdicto de recuperar o retener la posesi�n, otorgamiento y firma de escritura, entre otros, porque ello pugna contra el principio de seguridad jur�dica. Que de esa manera, fue improcedente la tercer�a por haberse hecho valer dentro de un juicio ordinario civil reivindicatorio en donde ya se determin� que B.O.C. es el leg�timo propietario del inmueble materia del juicio, debi�ndosele restituir en el mismo, implicando que el J. que conoci� de ese procedimiento dict� sentencia definitiva donde examin� o estudio el t�tulo exhibido por aquel como fundatorio de la acci�n, consider�ndolo suficiente para tener por demostrada la propiedad del bien litigioso a su favor. Agreg� que de estimarse que deb�a entrarse al estudio del documento base de la acci�n exhibido en la tercer�a excluyente de dominio, en relaci�n con el presentado en aquel juicio principal, se estar�a contraviniendo el principio de seguridad jur�dica que debe observarse en todo proceso judicial, pues en aquel ya se dict� sentencia definitiva, misma que ha causado estado impidiendo al J. del conocimiento revocar o modificar sus propias determinaciones en t�rminos del art�culo 84 del c�digo adjetivo civil. Agreg� que adem�s en el caso se actualizaba la figura jur�dica de la cosa juzgada, la cual s�lo puede ser destruida mediante juicio diverso pero no mediante una tercer�a donde se pretende que se reconozca que un tercero tiene mejor derecho de dominio sobre el inmueble. Precis� la Sala que era inexacto que la tercer�a excluyente de dominio pueda hacerse valer en cualquier tipo de juicio, entre ellos el reivindicatorio, porque el art�culo 664 del citado c�digo procesal civil dispone que las tercer�as excluyentes pueden oponerse en todo negocio cualquiera que sea su estado, pero ello no significaba que pudieran oponerse en cualquier juicio, sino que la misma puede hacerse valer en todo juicio donde se est� llevando a cabo un procedimiento de remate o deban llevarse a cabo, para el efecto de dar oportunidad a quien no siendo parte en el juicio, que pueda excluir los bienes de su propiedad que pudieran verse afectados, mas no que esa disposici�n dificulte a los terceros para plantear tercer�a excluyente de dominio en cualquier tipo de juicio, por as� desprenderse de una interpretaci�n arm�nica a los art�culos 652, 659, 661, 664, 665, 667, 671 y 672 del C�digo de Procedimientos Civiles, conforme a los cuales se regula lo relativo a la tramitaci�n de la tercer�a excluyente de dominio dentro de los juicios en que se est� llevando a cabo un procedimiento de remate, o que habr� de llevarse a cabo, y no a cualquier otro tipo de juicio, pues de haber sido esa la intenci�n del legislador as� debi� plasmarse expresamente. Reitero que en t�rminos del numeral 672, si s�lo algunos de los bienes ejecutados fueren objeto de la tercer�a, los procedimientos del juicio principal continuar�an hasta vender y hacer pago al acreedor con los bienes no comprometidos en la misma tercer�a, de donde se apreciaba que el asunto en cuesti�n fue improcedente la tercer�a excluyente de dominio. Concluy� diciendo que al haber resultado improcedente la acci�n de tercer�a excluyente de dominio por la naturaleza del juicio donde se intent�, el inferior no estaba obligado a realizar la valoraci�n del material probatorio rendido por el tercerista, puesto que ning�n efecto pr�ctico traer�a consigo ya que el sentido de la resoluci�n ser�a el mismo y, por ende, ning�n perjuicio le irrog� el hecho de que el inferior se haya abstenido de exponer razonamientos l�gico jur�dicos sobre la valoraci�n del material probatorio. Como se dijo al inicio del presente considerando, son inoperantes en una parte y en otra, fundados los conceptos de violaci�n que se expresan contra las aludidas consideraciones. Ciertamente, previamente debe dejarse establecido que en ocasiones la ejecuci�n procesal puede llegar a afectar, por diversos motivos, algunos bienes o derechos de personas que no hayan intervenido como partes en el proceso del cual derive la ejecuci�n. En tales casos, esas personas (terceros extra�os a la relaci�n procesal) pueden oponerse a la ejecuci�n para defender sus bienes y sus derechos a trav�s de los procedimientos que la legislaci�n procesal adjetiva se�ala y denomina como tercer�as excluyentes, a trav�s de las cuales los terceros ajenos se oponen a la afectaci�n de sus bienes o de sus derechos, ya sea que dicha afectaci�n haya sido decretada como una medida cautelar (durante el proceso), o bien, que se haya llevado a cabo con motivo de la ejecuci�n procesal a trav�s de la v�a de apremio (despu�s del pronunciamiento de la sentencia definitiva). El tercerista es una nueva parte procesal cuya pretensi�n excluye las pretensiones y excepciones de las partes iniciales, al menos en lo que concierne a la afectaci�n de los bienes o derechos cuya propiedad o titularidad aduce. Las tercer�as pueden ser de dominio y de preferencia. A trav�s de la tercer�a excluyente de dominio, el tercerista reclama la propiedad de los bienes afectados por la ejecuci�n procesal o por la medida cautelar y pide, como consecuencia, el levantamiento o insubsistente del embargo decretado contra tales bienes. Sobre el particular, el art�culo 23 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, establece: ?El tercerista que intente excluir los derechos del actor y del demandado o los del primero solamente, tiene la facultad de concurrir al proceso o de iniciar uno nuevo en el caso de que ya se haya dictado sentencia firme en aqu�l.?. Asimismo, el numeral 664 del aludido c�digo,dispone: ?Las tercer�as excluyentes pueden oponerse en todo negocio cualquiera que sea su estado, con tal de que si son de dominio no se haya dado posesi�n de los bienes al rematante o al actor en su caso por v�a de adjudicaci�n, y que si son de preferencia no se haya hecho el pago al demandante.?. En uno de los apartados del primer concepto de violaci�n, la parte quejosa aduce textualmente: ?... resulta incongruente la sentencia impugnada, toda vez que de acuerdo en ning�n momento la presente tercer�a excluyente de dominio se promovi� en base a lo establecido en el art�culo 1292 del C�digo de Comercio; ni mucho menos en contra de embargo alguno trabado sobre el inmueble de mi propiedad antes referido, toda vez que como consta de mi escrito inicial de la referida tercer�a excluyente de dominio, la misma fue promovida por el suscrito en base a lo establecido por los art�culos 652, 653, 654, 659, 661, 664 y 665 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal ...?. Deviniendo en inoperante ese planteamiento, pues aun tanto en la materia civil como en la mercantil existen las tercer�as coadyuvantes, excluyentes de preferencia y excluyentes de dominio, apreci�ndose que en materia civil, las mismas est�n reguladas por los art�culos 652 a 673 del c�digo adjetivo procesal, y en materia mercantil, por los art�culos 1362 a 1376 del C�digo de Comercio. Sin embargo, tal planteamiento en forma alguna puede operar, toda vez que de la lectura cuidadosa de las consideraciones que sustentan el acto reclamado, no se aprecia que la Sala haya invocado o hecho alusi�n al art�culo 1292 del C�digo de Comercio que refiere el impetrante, puesto que, por el contrario, todos sus razonamientos se apoyaron o tuvieron como base en la aplicaci�n de los art�culos 84, 664, 652, 659, 661, 664, 665, 667, 671 y 672 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal. Por lo dem�s son fundadas las alegaciones relacionadas con la interpretaci�n del art�culo 664 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, en cuanto establece que las tercer�as excluyentes pueden oponerse en todo negocio cualquiera que sea su estado, con tal de que si son de dominio no se haya dado posesi�n de los bienes al rematante o al actor en su caso por v�a de adjudicaci�n. Contrariamente a lo aseverado por la Sala, el numeral de m�rito en forma alguna establece como limitante que para el estudio de la procedencia de la tercer�a excluyente de dominio, que las mismas queden excluidas cuanto se hacen valer dentro de juicios reivindicatorios, o bien, interdictos de recuperar o retener la posesi�n, y finalmente trat�ndose de juicios sobre otorgamiento y firma de escritura, apoy�ndose en que ello pugna con el principio de seguridad jur�dica. Se afirma lo anterior, en virtud de que en el juicio ordinario civil reivindicatorio seguido por B.O.C. en contra de M.�a T.F. y L.I. ambas de apellidos R.Z., bajo el juicio n�mero 455/98 del �ndice del Juzgado Tercero de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, se dict� sentencia el (22) veintid�s de abril de mil novecientos noventa y nueve, declar�ndose procedente la acci�n reivindicatoria ejercitada por el aludido actor B.O.C., encontr�ndose el juicio en etapa de ejecuci�n, concretamente en la etapa de lanzamiento dirigido a las demandadas M.�a T.F. y L.I., ambas de apellidos R.Z., a fin de que entreguen al actor B.O.C., el inmueble ubicado en el n�mero (42) cuarenta y dos, de la calzada Desierto de los Leones, colonia Tetelpan, D.�n �lvaro O.�n de esta ciudad de M�xico, Distrito Federal, conforme se aprecia de las actuaciones del aludido procedimiento, que concretamente obras de las fojas 257 y 259. Ahora bien, en torno al tiempo u oportunidad en que pueden oponerse las tercer�as excluyentes de dominio, el numeral en estudio dispone que las mismas pueden oponerse en todo tiempo, limit�ndose su oportunidad al hecho de que la posesi�n de la cosa no se haya otorgado v�a adjudicaci�n o remate. Conforme a la interpretaci�n sistem�tica, arm�nica, objetiva y literal de los art�culos 84, 664, 652, 659, 661, 664, 665, 667, 671 y 672 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, se sigue que existe posibilidad jur�dica de que una persona que alegue derecho sobre el bien controvertido pueda promover una tercer�a excluyente de dominio, es decir, que todo aquel que tenga inter�s propio que se contraponga al de los contendientes puede comparecer al juicio respectivo e intentar una tercer�a excluyente, con independencia de la naturaleza del principal, pues la ley no establece ninguna limitante y pueden hacerse valer siempre que el respectivo procedimiento de tercer�a se promueva mientras no se haya hecho entrega del bien al rematante o al actor en v�a de adjudicaci�n. Consecuentemente, de no admitirse una tercer�a excluyente de dominio, con el argumento de que en el juicio respectivo ya se dict� sentencia y la misma ha causado ejecutoria como asever� la Sala responsable, pero adem�s distinguiendo y estableciendo limitantes en cuanto a la naturaleza del juicio en que deben oponerse las tercer�as, sin que la ley as� lo establezca, tal determinaci�n contravendr�a las disposiciones procesales invocadas, al impedirse el derecho al tercerista de poder defenderse ampliamente en alg�n asunto donde merced a la sentencia relativa se ordenara la entrega o devoluci�n, o la realizaci�n de cualquier acto que permitiese que un bien entrare al dominio directo de alguna de las partes, sin que antes al posible afectado con ello se le haya o�do y vencido en juicio. De no estimarse as�, implicar�a la transgresi�n a la garant�a de audiencia consagrada por el art�culo 14 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos y se contravendr�a la naturaleza o el objeto perseguido por la tercer�as excluyentes de dominio, consistente en el medio que tiene a favor una persona ajena a la relaci�n jur�dica, que se dice afectado en su derecho de propiedad de los bienes sujetos a la ejecuci�n procesal o a la medida cautelar, vi�ndose nulificado su derecho para ser escuchado y o�do en el juicio para el levantamiento o insubsistencia de la adjudicaci�n o del embargo decretado sobre tales bienes. Sobre el particular, cabe invocar el criterio del Segundo Tribunal Colegiado del Segundo Circuito, Novena �poca, Instancia Tribunales Colegiados de Circuito, visible en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, T.X., octubre de 2002, tesis II.2o.C.369 C, p�gina 1463, que dice: ?TERCER�AS EXCLUYENTES DE DOMINIO. PUEDEN OPONERSE EN TODO TIEMPO, LIMIT�NDOSE SU OPORTUNIDAD AL HECHO DE QUE LA POSESI�N DE LA COSA NO SE HAYA OTORGADO V�A ADJUDICACI�N O REMATE (LEGISLACI�N DEL ESTADO DE M�XICO).? (se transcribe). Corrobora lo anterior, la diversa tesis n�mero I.6o.C.236 C, sustentada por el Sexto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, que corresponde a la Novena �poca, y que puede consultarse en el Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, T.X., marzo de 2002, foja 1473, que reza: ?TERCER�A EXCLUYENTE DE DOMINIO. PROCEDE SU PROMOCI�N SI EL O LOS BIENES MOTIVO DE LA MISMA NO HAN SIDO ENTREGADOS EN POSESI�N DEL REMATANTE O DEL ACTOR POR V�A DE ADJUDICACI�N.? (se transcribe). Sin que sea �bice a lo anterior lo aseverado por la Sala, en el sentido de que: ?... Adem�s de que nos encontramos ante un caso de cosa juzgada, la cual s�lo puede ser destruida mediante juicio diverso pero no mediante una tercer�a donde se pretende se le reconozca que tiene mejor derecho de dominio sobre el inmueble. Es inexacto que la tercer�a excluyente de dominio pueda hacerse valer en cualquier tipo de juicio, entre ellos el reivindicatorio, porque al establecer el art�culo 664 del ordenamiento legal en consulta que las tercer�as excluyentes pueden oponerse en todo negocio cualquiera que sea su estado, �nicamente implica que puede hacerse valer en todo juicio donde est� llevando a cabo un procedimiento de remate o deba llevarse a cabo, para el efecto de dar oportunidad a quien no siendo parte en el juicio, pueda excluir los bienes de su propiedad que pudieran verse afectados, mas no que esa disposici�n dificulte a los terceros para plantear tercer�a excluyente de dominio en cualquier tipo de juicio ...?. Se afirma lo anterior, en virtud de que el art�culo 426 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, dispone: (se transcribe). La figura de la cosa juzgada que se encuentra regulada en el numeral en cita, tiene por objeto, en t�rminos generales, evitar la duplicidad de procedimientos cuando en el primero de ellos se resuelve una misma cuesti�n jur�dica planteada en uno ulterior y para que surta efectos en otro juicio, es necesario que entre el caso resuelto por la sentencia y aquel en que �sta sea invocada, concurran identidad de cosas, causas y las personas de los litigantes, al igual que la calidad con que contendieron; as�, aunque en el caso exista identidad en las cosas o acciones ejercitadas, no puede negarse la influencia que ejerce la cosa juzgada del pleito anterior sobre el que va a fallarse, la cual es refleja. De modo tal que en trat�ndose de tercer�a excluyente de dominio, para que se surta la aplicaci�n o procedencia de la figura de la cosa juzgada, es necesario que se haya promovido un anterior juicio y despu�s uno posterior, pero que ambos sean iguales, precis�ndose que en ambos concurran identidad de cosas, causas y las personas de los litigantes, al igual que la calidad con que contendieron, aunque en el caso exista identidad en las cosas o acciones ejercitadas. Ello, en virtud de que la materia de la tercer�a es dilucidar si la cosa afectada por la adjudicaci�n o el embargo decretado en un juicio del que no form� parte el actor tercerista, es de su propiedad, y establecer si existe o no derecho del actor en ese procedimiento para afectar el bien y que �ste entre a su patrimonio y no al del tercerista. En las narradas condiciones, al haber resultado fundado el concepto de violaci�n materia de estudio en los p�rrafos precedentes, lo procedente es conceder a la parte quejosa el amparo y protecci�n de la Justicia Federal, para el efecto de que la Sala responsable deje insubsistente la sentencia reclamada, y en su lugar dicte otra, donde, tomando en cuenta las consideraciones establecidas en esta ejecutoria, resuelva sobre la procedencia o improcedencia de la tercer�a excluyente de dominio, con base en las pruebas que para tal efecto se ofrecieron en el juicio y a la luz de la valoraci�n de los t�tulos de propiedad ofrecidos por las partes, hecho lo cual resuelva lo que en derecho sea procedente. Tal pronunciamiento debe hacerse extensivo a los actos de ejecuci�n reclamados al J. Tercero de lo Civil y actuarios adscritos a dicho juzgado, del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, porque no se reclamaron por vicios propios, sino que su ilegalidad se hace depender de los actos de la autoridad ordenadora. Sirve de sustento, la jurisprudencia n�mero 102, sustentada por la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, publicada en la p�gina 66 del Tomo VI, Materia Com�n, del Ap�ndice al Semanario Judicial de la Federaci�n de los a�os 1917 a 2000, que dice lo siguiente: ?AUTORIDADES EJECUTORAS. ACTOS DE, NO RECLAMADOS POR VICIOS PROPIOS.? (se transcribe).

    La anterior resoluci�n dio lugar a la tesis cuyos datos de identificaci�n, contenido y precedentes, a la letra dicen:

    "Novena �poca

    "Instancia: D�cimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito

    "Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

    "Tomo: XVIII, diciembre de 2003

    "Tesis: I.14o.C.25 C

    "P�gina: 1468

    "TERCER�A EXCLUYENTE DE DOMINIO. PUEDE HACERSE VALER EN CUALQUIER TIPO DE JUICIO, SIEMPRE Y CUANDO NO SE HAYA DADO POSESI�N DE LOS BIENES AL REMATANTE O AL ACTOR, EN SU CASO, POR V�A DE ADJUDICACI�N (LEGISLACI�N DEL DISTRITO FEDERAL). El art�culo 664 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal establece que las tercer�as excluyentes pueden oponerse en todo negocio cualquiera que sea su estado, con tal de que si son de dominio no se haya dado posesi�n de los bienes al rematante o al actor, en su caso, por v�a de adjudicaci�n, y que si son de preferencia no se haya hecho el pago al demandante. El numeral de m�rito no contempla como limitante que la tercer�a excluyente de dominio se interponga dentro de alg�n juicio determinado, verbigracia, reivindicatorio, interdicto de recuperar o retener la posesi�n y juicios sobre otorgamiento y firma de escritura, puesto que las �nicas limitantes son a las que hace menci�n el numeral ya invocado. De ello se sigue que donde la ley no distingue no es factible que el juzgador lo haga, por lo que si se declar� la improcedencia de la tercer�a excluyente de dominio por haberse hecho valer en un juicio reivindicatorio bajo el argumento de que ello pugnar�a con el principio de seguridad jur�dica por haberse dictado sentencia ejecutoriada en el juicio principal que constituye cosa juzgada, donde ya se analiz� el t�tulo de propiedad del reivindicante que ya no puede examinarse frente al t�tulo del tercerista, es ilegal dicha determinaci�n, habida cuenta que conforme a la interpretaci�n sistem�tica, arm�nica, objetiva y literal de los art�culos 84, 652, 659, 661, 664, 665, 667, 671 y 672 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, existe posibilidad jur�dica de que toda persona que tenga inter�s propio que se contraponga al de los contendientes en el juicio natural pueda comparecer al mismo mediante la tercer�a excluyente con independencia de la naturaleza del principal y en cualquier tiempo con tal de que todav�a no se haya hecho entrega del bien al rematante o al actor en v�a de adjudicaci�n. Consecuentemente, de no admitirse una tercer�a excluyente de dominio, bajo el argumento de que en el juicio respectivo ya se dict� sentencia y la misma ha causado ejecutoria, distingui�ndose y estableci�ndose limitantes en cuanto a la naturaleza del juicio en que deben oponerse, se contravendr�an las disposiciones procesales invocadas al impedirse al tercerista el derecho de poder defenderse ampliamente en un procedimiento donde no ha sido parte, que es uno de los presupuestos de la cosa juzgada, declar�ndose procedente la acci�n reivindicatoria sin que todav�a se haya adjudicado el inmueble al actor, permiti�ndose, por virtud de esa sentencia que no le puede alcanzar, que el bien entre al dominio directo de alguna de las partes cuya propiedad reclama el tercerista, sin que antes se le haya o�do y vencido en el juicio con la consecuente transgresi�n a la garant�a de audiencia consagrada por el art�culo 14 de la Constituci�n Pol�tica de los Estados Unidos Mexicanos.

    "D�cimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito.

    A. directo 549/2003. �ngel A.R.R.�rez. 25 de septiembre de 2003. Unanimidad de votos. Ponente: M.E.S.V.. Secretaria: M.R.M..

CUARTO

Cabe se�alar que aun cuando los criterios sustentados por los Tribunales Colegiados contendientes no constituyen jurisprudencia debidamente integrada, ello no es requisito indispensable para proceder a su an�lisis y establecer si existe la contradicci�n planteada y en su caso cu�l criterio debe prevalecer.

Tienen aplicaci�n las tesis que a continuaci�n se transcriben:

"Octava �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: 83, noviembre de 1994

"Tesis: P. L/94

"P�gina: 35

"CONTRADICCI�N DE TESIS. PARA SU INTEGRACI�N NO ES NECESARIO QUE SE TRATE DE JURISPRUDENCIAS. Para la procedencia de una denuncia de contradicci�n de tesis no es presupuesto el que los criterios contendientes tengan la naturaleza de jurisprudencias, puesto que ni el art�culo 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal ni el art�culo 197-A de la Ley de A., lo establecen as�.

"Contradicci�n de tesis 8/93. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Tercer Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del S�ptimo Circuito (en la actualidad Tribunal Colegiado en Materia Penal). 13 de abril de 1994. Unanimidad de veinte votos. Ponente: F.M.F.. Secretario: J.C.C.R.."

"Novena �poca

"Instancia: Segunda Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XII, noviembre de 2000

"Tesis: 2a./J. 94/2000

"P�gina: 319

CONTRADICCI�N DE TESIS. SU EXISTENCIA REQUIERE DE CRITERIOS DIVERGENTES PLASMADOS EN DIVERSAS EJECUTORIAS, A PESAR DE QUE NO SE HAYAN REDACTADO NI PUBLICADO EN LA FORMA ESTABLECIDA POR LA LEY. Los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n General de la Rep�blica, 197 y 197-A de la Ley de A., regulan la contradicci�n de tesis sobre una misma cuesti�n jur�dica como forma o sistema de integraci�n de jurisprudencia, desprendi�ndose que la tesis a que se refieren es el criterio jur�dico sustentado por un �rgano jurisdiccional al examinar un punto concreto de derecho, cuya hip�tesis, con caracter�sticas de generalidad y abstracci�n, puede actualizarse en otros asuntos; criterio que, adem�s, en t�rminos de lo establecido en el art�culo 195 de la citada legislaci�n, debe redactarse de manera sint�tica, controlarse y difundirse, formalidad que de no cumplirse no le priva del car�cter de tesis, en tanto que esta investidura la adquiere por el solo hecho de reunir los requisitos inicialmente enunciados de generalidad y abstracci�n. Por consiguiente, puede afirmarse que no existe tesis sin ejecutoria, pero que ya existiendo �sta, hay tesis a pesar de que no se haya redactado en la forma establecida ni publicado y, en tales condiciones, es susceptible de formar parte de la contradicci�n que establecen los preceptos citados.

QUINTO

En primer lugar, debe determinarse si en el caso existe contradicci�n de criterios, pues s�lo en ese supuesto es dable determinar cu�l es el que debe prevalecer.

Para que exista materia a dilucidar respecto de cu�l criterio es el que debe prevalecer, debe existir, cuando menos formalmente, una oposici�n de criterios jur�dicos en los que se analice la misma cuesti�n, es decir, para que se surta su procedencia, la contradicci�n denunciada debe referirse a las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas vertidas dentro de la parte considerativa de las sentencias respectivas.

En otras palabras, existe contradicci�n de criterios cuando concurren los siguientes supuestos:

  1. Que al resolver los negocios se examinen cuestiones jur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes;

  2. Que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y,

  3. Que los diferentes criterios provengan del examen de los mismos elementos.

Al respecto, es aplicable la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, cuyos datos de localizaci�n, rubro y texto son los siguientes:

"Novena �poca

"Instancia: Pleno

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta

"Tomo: XIII, abril de 2001

"Tesis: P./J. 26/2001

"P�gina: 76

"CONTRADICCI�N DE TESIS DE TRIBUNALES COLEGIADOS DE CIRCUITO. REQUISITOS PARA SU EXISTENCIA. De conformidad con lo que establecen los art�culos 107, fracci�n XIII, primer p�rrafo, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de A., cuando los Tribunales Colegiados de Circuito sustenten tesis contradictorias en los juicios de amparo de su competencia, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n o la Sala que corresponda deben decidir cu�l tesis ha de prevalecer. Ahora bien, se entiende que existen tesis contradictorias cuando concurren los siguientes supuestos: a) que al resolver los negocios jur�dicos se examinen cuestionesjur�dicas esencialmente iguales y se adopten posiciones o criterios jur�dicos discrepantes; b) que la diferencia de criterios se presente en las consideraciones, razonamientos o interpretaciones jur�dicas de las sentencias respectivas; y, c) que los distintos criterios provengan del examen de los mismos elementos."

SEXTO

Establecido lo anterior, es procedente examinar si en la especie se da o no la contradicci�n de criterios.

El D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver el amparo directo DC. 133/2006, sostuvo el criterio de que pese a que el art�culo 664 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal establezca que procede la tercer�a excluyente de dominio en toda clase de negocios, esto s�lo debe ser entendido en el sentido que se refiere a aquellos en los que exista un bien embargado, puesto que, de otro modo, si se admitiera su procedencia en un juicio reivindicatorio, se traducir�a en que la sentencia de la tercer�a tendr�a que ocuparse de dilucidar, de nueva cuenta, el tema referente a la titularidad del bien inmueble, confrontando el t�tulo de propiedad que fue objeto de tutela en la sentencia dictada en el juicio principal, en donde el actor acredit� ser el leg�timo propietario del bien inmueble contra el que se aporta en la tercer�a, lo cual pugnar�a con los principios de certeza y seguridad jur�dica en perjuicio del actor, y ser�a desconocer la verdad legal que prevalece en su favor derivada de aquel juicio.

Los antecedentes que tom� en cuenta el referido Tribunal Colegiado para emitir el anterior criterio, fueron los siguientes:

  1. Con fecha veintitr�s de marzo de mil novecientos noventa y siete, el quejoso celebr� contrato privado de compraventa respecto de un bien inmueble en el Distrito Federal, ya que el vendedor era el leg�timo propietario en esa fecha.

  2. El precio del inmueble materia del mismo, ser�a la cantidad de $500,000.00 (quinientos mil pesos 00/100 M.N.).

  3. A partir del d�a veintitr�s de marzo de mil novecientos noventa y siete, el quejoso tom� posesi�n legal y material de dicho inmueble.

  4. Es el caso que el d�a catorce de noviembre de dos mil cinco, se present� una persona del sexo masculino en el inmueble respecto del cual se ostenta como propietario el quejoso, y le inform� que el inmueble de referencia era propiedad de diversa persona, en virtud de que en el juicio ordinario civil, seguido por ella, bajo el n�mero de expediente 701/03, se hab�a dictado una sentencia en la que se ordenaba la entrega del citado inmueble, motivo por el cual acudi� a promover la tercer�a excluyente de dominio para defender sus derechos y solicitar que el inmueble de su propiedad fuera excluido del juicio de referencia, ya que se pretend�a desposeerlo del mismo, cuando los efectos de la sentencia no lo alcanzaron por no ser parte del juicio.

Por su parte, el D�cimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito se�ala que el art�culo 664 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, no contempla como limitante que la tercer�a excluyente de dominio se interponga dentro de alg�n juicio determinado, como el reivindicatorio, interdicto de recuperar o retener la posesi�n y juicios sobre otorgamiento y firma de escritura, pues las �nicas limitantes son las que el propio precepto dispone y que son que las tercer�as excluyentes pueden oponerse en todo negocio cualquiera que sea su estado, con tal de que si son de dominio no se haya dado posesi�n de los bienes al rematante o al actor, en su caso, por v�a de adjudicaci�n, y que si son de preferencia no se haya hecho el pago al demandante, por lo que si la ley no distingue, no es factible que lo haga el juzgador.

El referido �rgano colegiado atendi� a los siguientes antecedentes:

  1. Mediante contrato de compraventa de veintiocho de junio de mil novecientos noventa y dos, el quejoso adquiri� un bien inmueble. Dicho bien fue enajenado por la vendedora, haciendo la aclaraci�n que el multirreferido bien carece en lo absoluto de antecedentes registrales, motivo por el cual, la transmisi�n de dominio y la entrega f�sica y material fueron hechas mediante contrato privado de compraventa, debidamente ratificado ante la presencia judicial por las partes contratantes y por los testigos del acto jur�dico que intervinieron en el mismo.

  2. Con fecha diecis�is de diciembre de mil novecientos noventa y nueve, el quejoso promovi� juicio de garant�as, mismo que bajo el n�mero 763/99-III, fue tramitado y resuelto en el Juzgado Tercero de Distrito en Materia Civil. Ello como consecuencia de que con fecha nueve del mes y a�o mencionados, se presentaron en su domicilio varias personas, entre ellas, un actuario del Juzgado Tercero de lo Civil del Distrito Federal, quien dijo al suscrito tercerista que ven�a a dar cumplimiento a la ejecuci�n de una sentencia definitiva dictada dentro de los autos del juicio ordinario civil reivindicatorio n�mero 455/98, y que dicha ejecuci�n fue ordenada mediante prove�do dictado el d�a siete de diciembre de mil novecientos noventa y nueve.

  3. Durante la secuela procedimental del referido juicio de garant�as, el actor en el juicio principal, quien acudi� al mismo una vez que fue notificado, debido a que fue se�alado como tercero perjudicado, expres� de manera categ�rica, constante y reiterada a la autoridad de amparo, que el inmueble de que se trata, que es el mismo del cual demand� su reivindicaci�n y que el promovente de la tercer�a (quejoso en el procedimiento constitucional), de manera fraudulenta, hab�a alterado y cambiado la numeraci�n oficial de los alineamientos.

  4. Con fecha diez de agosto del a�o dos mil, el J. Tercero de Distrito en Materia Civil en el Distrito Federal emiti� su fallo definitivo dentro del expediente de amparo n�mero 763/99-III, resolviendo sobreseer el juicio, por considerar que los actos reclamados, concretamente el acuerdo de fecha siete de diciembre de mil novecientos noventa y nueve, dictado dentro del sumario n�mero 455/98 del �ndice del Juzgado Tercero de lo Civil del Distrito Federal, no afectaba al inter�s jur�dico del quejoso, "... porque el requerimiento y orden de lanzamiento contenidos en el mismo no van dirigidos en su contra, ni se refieren al inmueble que posee, sino que se emiti� en contra de las demandadas y en relaci�n con el inmueble materia del juicio controversia reivindicatorio n�mero 455/98 ...", resoluci�n anterior que fue confirmada por el S�ptimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito.

  5. No obstante lo narrado, el quejoso insisti� en que el bien inmueble respecto del cual se pretend�a llevar a cabo la ejecuci�n de la sentencia definitiva dictada en el expediente n�mero 455/98, tratar�a de ser llevada a cabo en el inmueble de su propiedad mismo que actualmente pose�a, motivo por el cual se vio obligado a promover tercer�a y demostrar, con elementos de convicci�n id�neos, ante el �rgano jurisdiccional, el error en que se encuentra el actor en el principal, de querer realizar la ejecuci�n del aludido fallo en un inmueble distinto del que reclama.

Como se logra desprender de lo anterior, los antecedentes a los que tuvieron acceso ambos Tribunales Colegiados son similares, pues en ambos casos, se trata de juicios reivindicatorios, que se encontraban en estado de ejecuci�n y en los que el inmueble objeto de litigio est� en posesi�n de un tercero que promovi� tercer�a excluyente de dominio, la cual fue declarada improcedente por el juzgado del conocimiento y la Sala de apelaci�n, resoluci�n contra la cual se acudi� al juicio de garant�as uniinstancial y en el que los diversos �rganos colegiados resolvieron de forma contradictoria.

S�PTIMO

En ese orden de ideas, esta Primera Sala considera que, en la especie, s� existe contradicci�n de tesis y que el tema a dilucidar radica en determinar si la tercer�a excluyente de dominio procede o no en un juicio reivindicatorio que se encuentra en estado de ejecuci�n.

Una vez precisado el tema en contradicci�n, igualmente debe se�alarse que esta Primera Sala no coincide con el criterio de ninguno de los tribunales contendientes, sin embargo, ello no es obst�culo para que este �rgano colegiado fije su postura y el criterio que debe prevalecer, pues precisamente el objetivo de resolver las contradicciones de tesis es preservar la unidad en la interpretaci�n de las normas que integran el orden jur�dico, fijando su verdadero sentido y alcance a fin de generar seguridad jur�dica a los gobernados.

Lo anterior encuentra apoyo en la tesis cuyos datos de localizaci�n, rubro y contenido, se transcriben a continuaci�n:

"Octava �poca

"Instancia: Cuarta Sala

"Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federaci�n

"N�mero: 74, febrero de 1994

"Tesis: 4a./J. 2/94

"P�gina: 19

CONTRADICCI�N DE TESIS. NO TIENE QUE RESOLVERSE INVARIABLEMENTE DECLARANDO QUE DEBE PREVALECER UNO DE LOS CRITERIOS QUE LA ORIGINARON, PUESTO QUE LA CORRECTA INTERPRETACI�N DEL PROBLEMA JUR�DICO PUEDE LLEVAR A ESTABLECER OTRO. La finalidad perseguida por los art�culos 107, fracci�n XIII, de la Constituci�n Federal y 197-A de la Ley de A., al otorgar competencia a las Salas de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n para resolver las contradicciones de tesis que surjan entre los Tribunales Colegiados de Circuito, estableciendo cu�l tesis debe prevalecer, es la de preservar la unidad en la interpretaci�n de las normas que integran el orden jur�dico nacional, fijando su verdadero sentido y alcance, lo que, a su vez, tiende a garantizar la seguridad jur�dica; tan importante y trascendental prop�sito se tornar�a inalcanzable si se llegara a concluir que la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n est� obligada, inexorablemente, a decidir en relaci�n con el criterio que se establece en una de las tesis contradictorias, a pesar de considerar que ambas son incorrectas o jur�dicamente insostenibles. Por consiguiente, la Suprema Corte v�lidamente puede acoger un tercer criterio, el que le parezca correcto, de acuerdo con el examen l�gico y jur�dico del problema, lo que es acorde, adem�s, con el texto de las citadas disposiciones en cuanto indican que la Sala debe decidir ?... cu�l tesis debe prevalecer?, no, cu�l de las dos tesis debe prevalecer.

OCTAVO

Ahora bien, a fin de esclarecer el punto en contradicci�n, se estima necesario acudir, en primer t�rmino, al contenido del art�culo 664 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, que fue motivo de interpretaci�n por parte de los Tribunales Colegiados contendientes.

El art�culo de referencia se�ala:

Art�culo 664. Las tercer�as excluyentes pueden oponerse en todo negocio, cualquiera que sea su estado, con tal de que si son de dominio, no se haya dado posesi�n de los bienes al rematante o al actor, en su caso por v�a de adjudicaci�n, y que si son de preferencia no se haya hecho el pago al demandante.

Como qued� se�alado con anterioridad, los tribunales contendientes sostuvieron criterio distinto en cuanto a la interpretaci�n del precepto transcrito, pues mientras uno sostiene que la tercer�a excluyente de dominio puede ser promovida en cualquier tipo de juicio, incluyendo el reivindicatorio, atendiendo a la literalidad del precepto, el otro se�ala que dicho precepto no debe interpretarse textualmente, toda vez que dicha figura no es procedente en el juicio reivindicatorio, atento a que en �l no existe ning�n embargo que se tuviera que destrabar ni tampoco existe adjudicaci�n a favor del actor, pues su finalidad es solamente declarar qui�n tiene el dominio sobre tal bien, adem�s de que se desconocer�an los principios de certeza y seguridad jur�dica, al confrontar un t�tulo de propiedad que fue objeto de la sentencia dictada en el juicio principal, en donde el actor acredit� ser el leg�timo propietario del bien inmueble, contra el que se aporta en la tercer�a.

A fin de determinar el criterio que debe prevalecer, se estima conveniente hacer, previamente, una breve exposici�n sobre la figura de la tercer�a excluyente de dominio.

Por tercer�a se entiende el procedimiento que se abre con motivo del advenimiento al juicio de un tercero que alega derecho propio, distinto al del actor o al del demandado.

Las tercer�as, en raz�n de la �ndole del derecho que hace valer el tercerista y de la calidad del inter�s que lo mueve y que ha de ser distinto del de las partes en el juicio, son de varias clases: coadyuvantes del actor, coadyuvantes del demandado, excluyentes de dominio y excluyentes de preferencia o de prelaci�n en el pago.

En la especie, �nicamente nos ocuparemos de la tercer�a excluyente de dominio por ser respecto de la cual se suscit� la controversia de que se trata.

En principio resulta conveniente se�alar que la anterior Tercera Sala de este Alto Tribunal sostuvo que los elementos para la procedencia de la tercer�a excluyente de dominio son la propiedad sobre la cosa, y la identidad entre esa cosa y la que fue objeto de secuestro cuyo levantamiento se pretende.

Lo anterior lo hizo en las tesis que a continuaci�n se transcriben:

"S�ptima �poca

"Instancia: Tercera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: 79, Cuarta Parte

"P�gina: 79

"TERCER�A EXCLUYENTE DE DOMINIO, ELEMENTOS DE LA. Seg�n criterio de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, los elementos fundamentales para la procedencia de una tercer�a excluyente de dominio son: la propiedad sobre la cosa, y la identidad entre esa cosa y la que fue objeto del secuestro cuyo levantamiento se pretende.

"A. directo 1474/74. Mercantil Distribuidora de la Frontera, S.A. 4 de julio de 1975. Unanimidad de cuatro votos. Ponente: D.F.R.�guez."

"Quinta �poca

"Instancia: Tercera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: LXXXI

"P�gina: 2716

"TERCER�AS EXCLUYENTES DE DOMINIO. Los elementos fundamentales para la procedencia de una tercer�a excluyente, son el dominio sobre una cosa y la identidad entre esa cosa y la que fue objeto del secuestro cuyo levantamiento se intenta. Ambos elementos deben ser probados, de manera que la falta o deficiencia de prueba de cualquiera de ellos, hace improcedente la tercer�a.

A. civil directo 3580/43. R.�guez I. L. 3 de agosto de 1944. Unanimidad de cuatro votos. Ausente: C.I.M.�ndez. La publicaci�n no menciona el nombre del ponente.

Ahora bien, mientras el tercero no se vea afectado en sus derechos, no tiene inter�s alguno para intervenir en el pleito que sostienen actor y demandado, aun cuando el conflicto verse sobre una cosa que le pertenece, pues no se le puede oponer la sentencia que se dicte para despojarlo de ella.

Por el contrario, si se ve privado del bien o afectado en su posesi�n, la ley establece recursos para hacer respetar su derecho, como lo son las acciones posesorias o el juicio de garant�as.

La tercer�a excluyente de dominio guarda relaci�n con el procedimiento de ejecuci�n forzosa y se plantea frente a un embargo considerado, por el tercerista, como indebido, motivo por el cual persigue su alzamiento.

El embargo trabado en el curso de un juicio o del procedimiento de ejecuci�n forzosa de una sentencia firme, puede no ser l�cito por motivos de forma o de fondo, y puede darse el caso, entre otros, de que se embarguen determinados bienes como si su dominio, o mejor titularidad, correspondieran al deudor ejecutado, cuando en realidad pertenecen a otra persona, lo que implica que se ha producido un error en la atribuci�n de la titularidad de los bienes.

De lo anterior se desprende que la tercer�a excluyente de dominio puede interponerse sobre cualquier tipo de bien que pueda ser objeto de embargo o que lo haya sido, y su finalidad es precisamente levantar el indebidamente trabado en un procedimiento sobre bienes cuya titularidad corresponde al tercerista, como si fueran de la del ejecutado.

Por tanto, implica que la procedencia de la acci�n de tercer�a excluyente de dominio requiere como primera condici�n, la existencia de un embargo, cualesquiera que sean las circunstancias y oportunidad en que hubiese sido decretado.

La afirmaci�n que precede, encuentra apoyo en lo sustentado por la extinta Tercera Sala de este Alto Tribunal que a continuaci�n se transcribe:

"Quinta �poca

"Instancia: Tercera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: LXXXI

"P�gina: 3422

"TERCER�AS EXCLUYENTES DE DOMINIO, OPORTUNIDAD PARA PROMOVERLAS. El art�culo 23 del C�digo de Procedimientos Civiles vigente en el Distrito Federal, establece: ?El tercero que aduciendo derecho propio, intente excluir los derechos del actor o del demandado, o los del primero solamente, tiene la facultad de concurrir al pleito, aun cuando ya est� dictada sentencia ejecutoria?, y el art�culo 664 del mismo ordenamiento previene: ?Las tercer�as excluyentes pueden oponerse en todo negocio, cualquiera que sea su estado ...?. Bien es verdad que enseguida agrega: ?... con tal de que, si son de dominio, no se haya dado posesi�n de los bienes al rematante o al actor en su caso por v�a de adjudicaci�n ...?; pero esto no ha de entenderse en el sentido de que la posesi�n haya de darse de manera �nica y necesaria por remate o por v�a de adjudicaci�n, ya que si as� fuera, la tercer�a excluyente no ser�a admisible en todos los juicios, como lo quiere la ley, sino solamente en algunos, esto es, en aquellos en que la entrega de bienes rematados o adjudicados, forma parte del periodo de ejecuci�n. De la interpretaci�n arm�nica de los art�culos que en nuestro c�digo gobiernan la materia de la tercer�a, resulta que la intervenci�n, del tercero que intenta excluir los derechos del actor y del demandado, o solamente los del primero, es oportuna aun cuando ya est� dictada sentencia ejecutoria, mientras la posesi�n de los bienes no haya sido entregada, ora por remate o por v�a de adjudicaci�n, ora por acto que lo equivalga. Por tanto, si cuando se interpuso la tercer�a, ya se hab�a pronunciado sentencia ejecutoria en el juicio principal, pero no se otorgaba a�n la escritura traslativa de propiedad a favor de los actores, ni se les hab�an entregado los inmuebles, debe estimarse que el tercerista dedujo oportunamente su acci�n.

"A. civil directo 6913/42. A.�n M.. 15 de agosto de 1944. Unanimidad de cuatro votos. El Ministro C.I.M.�ndez no intervino en la resoluci�n de este asunto por las razones que constan en el acta del d�a. Ponente: E.P.A.."

Por otro lado, toda vez que el criterio a definir radica en determinar si dentro de un juicio reivindicatorio en estado de ejecuci�n, es procedente interponer la tercer�a excluyente de dominio, igualmente se estima necesario hacer unas breves consideraciones respecto de la acci�n reivindicatoria.

Desde el punto de vista hist�rico, la acci�n reivindicatoria o actio rei vindicatio, fue concebida originalmente en las doce tablas del derecho romano. En principio, el proceso de propiedad se desenvolv�a mediante la f�rmula de la legis actio sacramento in rem. En ella, las partes involucradas afirmaban el mismo derecho, es decir, el de propiedad, realizando una apuesta sacramental que tra�a como consecuencia para el vencido en juicio la p�rdida a t�tulo de pena del dinero de dicha apuesta.

Posteriormente, en la �poca cl�sica del derecho romano, la acci�n reivindicatoria pod�a ser ejercitada mediante la formula per formulam petitoriam, en �sta no se trata ya de un juicio entre pretensores de la propiedad, sino entre dos partes que ocupan una posici�n distinta, la de actor el propietario, y la del demandado el poseedor, cuyo objeto principal consist�a en restituir al propietario, si demostraba su pretensi�n, el bien en disputa m�s los frutos que entre tanto hubiere adquirido su poseedor.

En t�rminos generales, esta �ltima f�rmula fue acogida por los distintos pa�ses que adoptaron el sistema jur�dico romanista, conteniendoactualmente en nuestra legislaci�n los mismos elementos, requisitos y finalidades que desde entonces reun�a dicha instituci�n.

Doctrinalmente, existe unidad de criterios entre los diversos autores mexicanos al se�alar que la acci�n reivindicatoria es la acci�n real que tiene el propietario de un bien mueble o inmueble que se dirige contra el poseedor del mismo, para recuperarlo y obtener se le entreguen los frutos y accesiones de la cosa.

En efecto, la reivindicaci�n compete a quien no est� en posesi�n de la cosa de la cual tiene la propiedad, y su efecto ser� declarar judicialmente que el actor tiene dominio sobre ella y que el demandado se la entregue con sus frutos y accesiones en los t�rminos previstos por el c�digo civil aplicable. En otras palabras, la reivindicaci�n es la acci�n derivada de los hechos il�citos que impidieren absolutamente los derechos reales que puedan ejercerse por medio de la posesi�n, a efecto de que �sta se restituya.

El autor mexicano E.P., en su obra "Tratado de las acciones civiles" (Editorial Porr�a, p�gina ciento nueve), se�ala lo que debe entenderse por dicha figura al manifestar textualmente:

"La acci�n reivindicatoria es la acci�n real que compete al propietario contra quien posee la cosa para obtener la entrega de la misma, sus frutos y accesiones."

Posteriormente, al tratar el objeto de dicha figura, el mencionado autor establece:

"Puede ser objeto de esta acci�n cualquier cosa material mueble o inmueble, con tal de que est� determinada en forma tal que no haya duda sobre cu�l sea la cosa que el actor exige al demandado, salvo las siguientes excepciones:

"a) Las cosas que est�n fuera del comercio, sea por su intr�nseca naturaleza como el aire, el mar; por ser de uso com�n o por disposici�n de la ley;

"Las cosas fungibles no determinadas seg�n su naturaleza, es decir, por su peso, su calidad, su n�mero, su medida, etc�tera.

"b) Las cosas que pertenecen en copropiedad indivisa porque en tal caso lo que procede es la acci�n de divisi�n de la cosa en los t�rminos de los art�culos del C�digo Civil y no propiamente la reivindicatoria.

"c) La porci�n de un predio que confina con otro y otros y no ha sido debidamente deslindado. Lo mismo que en la especie anterior, el propietario debe acudir al procedimiento del apeo y deslinde, previsto en los art�culos 932 y siguientes del C�digo de Procedimientos Civiles, para precisar la parte que corresponde obtener la declaraci�n de que es propietario de ella, pero si hay oposici�n habr� de promover juicio ordinario de acuerdo con lo que dispone la fracci�n IV del art�culo 936. En otros t�rminos, en el caso que se examina, la acci�n de deslinde es prejudicial a la reivindicatoria.

d) En los casos de acci�n en que un bien se incorpora, mezcla, se confunde o se agrega a otro, tampoco es procedente ejercitar la acci�n reivindicatoria.

Otros autores mexicanos definen a la acci�n reivindicatoria en los siguientes t�rminos:

Es la acci�n mediante la cual el propietario que no posee materialmente su cosa, hace efectivo su derecho de persecuci�n contra el poseedor material, pero no propietario de la cosa.

De los conceptos antes se�alados, puede concluirse que la acci�n reivindicatoria constituye la m�s propia y eficaz defensa ordinaria de la propiedad, pues tiene como finalidad el reconocimiento del derecho de dominio y, en consecuencia, la restituci�n de la cosa que indebidamente retiene un tercero.

Por ello, la sentencia que se dicte en el proceso, si la acci�n se acredita, tiene un doble efecto, a saber:

1) Declarativo, en el sentido de que el actor tiene el dominio sobre la cosa.

2) C., en tanto que el demandado debe de restituir la cosa con todos sus frutos y accesiones en los t�rminos prescritos por el C�digo Civil aplicable.

Por �ltimo, igualmente resulta pertinente hacer referencia a las medidas cautelares dentro del juicio ordinario.

Como se sabe, las medidas cautelares son los instrumentos que puede decretar el juzgador, a solicitud de las partes o de oficio, para conservar la materia del litigio, as� como para evitar un grave e irreparable da�o a las mismas partes o a la sociedad con motivo de la tramitaci�n de un proceso.

Dichas medidas pueden tomarse tanto con anterioridad a la iniciaci�n del proceso como durante toda la tramitaci�n del mismo, en tanto se dicta la sentencia firme que le ponga fin, o cuando termina definitivamente el juicio por alguna otra causa.

La medida precautoria que en la especie nos incumbe es el embargo precautorio, cuyo objeto es la inmovilizaci�n del bien para que el actor pueda hacer efectivo su derecho una vez que le sea reconocido por sentencia. Con motivo del embargo, el demandado no puede vender ni ceder los bienes embargados y el actor tiene derecho a que se le pague con la entrega de la cosa embargada o con el importe de su remate, o bien, se le ponga en posesi�n de la cosa, seg�n el caso.

El embargo, como medida cautelar, procede en toda clase de juicios (ordinarios, sumarios, especiales) y cualquiera que sea la acci�n deducida, pues su objetivo consiste en el aseguramiento material del bien de que se trate, para que no se pueda ya disponer de �l y con �ste se garantice el cumplimiento de la sentencia que se dicte en el juicio correspondiente.

Ahora bien, de lo anterior se desprende que es procedente solicitar el embargo precautorio del bien mueble o inmueble en un juicio ordinario reivindicatorio, mientras dure el juicio. �ste puede pedirse antes o despu�s de iniciado el juicio y de acuerdo a lo que dispone el art�culo 239 del C�digo de Procedimientos Civiles del Distrito Federal, en el sentido de que el que pida la providencia precautoria deber� acreditar el derecho que tiene para gestionar y la necesidad de la medida que solicita.

En el caso, los Tribunales Colegiados al analizar la procedencia de la tercer�a excluyente de dominio, ambos lo hicieron en un juicio ordinario reivindicatorio en estado de ejecuci�n, en el que los bienes en litigio no se encontraban embargados; sin embargo, ello no es �bice para considerar que como qued� se�alado con antelaci�n, dentro de ese tipo de juicios, el reivindicante pueda solicitar el embargo del bien a fin de asegurar que el reivindicado no realice acciones respecto del bien que pudieran imposibilitar el ejercicio de su derecho, aun cuando ya se encuentre en estado de ejecuci�n, toda vez que dada la naturaleza del juicio de que se trata, no ser� sino hasta que el reivindicante recupere la posesi�n material del bien, que dejar� de existir peligro de que el reivindicado haga mal uso de �l, por lo que ser� en ese momento en el que el reivindicante podr� realizar las acciones necesarias para destrabar el embargo solicitado por el mismo, respecto de un bien de su propiedad, a fin de realizar los tr�mites de liberaci�n de grav�menes y de inscripci�n en el Registro P�blico de la Propiedad y del Comercio.

Una vez precisado lo anterior, a continuaci�n procede acudir al contenido de los preceptos que fueron materia de interpretaci�n de los Tribunales Colegiados contendientes, a fin de poder determinar si dentro de un juicio ordinario reivindicatorio en estado de ejecuci�n, proceder�a la oposici�n de una tercer�a excluyente de dominio.

El primero de ellos, al que resulta indispensable hacer referencia es el art�culo 664 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal que se�ala:

Art�culo 664. Las tercer�as excluyentes pueden oponerse en todo negocio, cualquiera que sea su estado, con tal de que si son de dominio, no se haya dado posesi�n de los bienes al rematante o al actor, en su caso por v�a de adjudicaci�n, y que si son de preferencia no se haya hecho el pago al demandante.

Asimismo, resulta indispensable acudir al contenido de los siguientes preceptos del mismo ordenamiento, que a su vez se�alan:

"Art�culo 652. En un juicio seguido por dos o m�s personas pueden venir uno o m�s terceros siempre que tengan inter�s propio y distinto del actor o reo en la materia del juicio."

Art�culo 23. El tercerista que intente excluir los derechos del actor y del demandado o los del primero solamente, tiene la facultad de concurrir al proceso o de iniciar uno nuevo, en el caso de que ya se haya dictado sentencia firme en aqu�l.

De la lectura conjunta de los preceptos antes transcritos, se desprende que la ley establece claramente que las tercer�as excluyentes se pueden oponer en todo negocio, siempre y cuando no se hubiera dado la posesi�n o se hubieran adjudicado los bienes de que se trata; que el tercerista tenga un inter�s propio y distinto al del actor o al del demandado; y que el tercerista puede concurrir al juicio aun en el caso de que se hubiere dictado sentencia firme.

Lo anterior tambi�n encuentra apoyo en la tesis que a continuaci�n se transcribe:

"Quinta �poca

"Instancia: Tercera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: LXXXI

"P�gina: 3422

"TERCER�AS EXCLUYENTES DE DOMINIO, PUEDEN INTERPONERSE EN CUALQUIER JUICIO.-De acuerdo con la legislaci�n espa�ola, la tercer�a s�lo es admisible en determinados juicios, lo que confirma la doctrina (Manresa y N. y V.A.); pero el legislador mexicano se apart� de su antecedente, y as�, don P.Z. comentaba como sigue el art�culo 1425 de nuestro c�digo de 1872: ?Las de dominio pueden oponerse en cualquier juicio y sea cual fuere la acci�n que en �l se ejercite; pero como son m�s comunes en el juicio ejecutivo, los autores han tratado de esta materia juntamente con dicho juicio?. Esta regla reaparece en el art�culo 909 del ordenamiento de 1884 y pasa sin padecer limitaciones, al art�culo 664 del vigente: ?Las tercer�as excluyentes pueden interponerse en todo negocio ...?. En consecuencia, debe estimarse que en nada influir�n para la procedencia o improcedencia de la acci�n de tercer�a, ni la naturaleza del juicio en que la misma se interpone, ni la circunstancia de que la sentencia pronunciada en el propio juicio, no haya sido de remate.

A. civil directo 6913/42. A.�n M.. 15 de agosto de 1944. Unanimidad de cuatro votos. El Ministro C.I.M.�ndez no intervino en la resoluci�n de este asunto por las razones que constan en el acta del d�a. Ponente: E.P.A..

Ahora, si bien es cierto que como lo se�ala el art�culo 664 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal y la tesis antes transcrita, las tercer�as excluyentes de dominio pueden oponerse en todo negocio, tambi�n lo es que debe tomarse en cuenta si en el negocio de que se trate existe como medida precautoria un embargo o secuestro del bien en litigio, lo anterior porque como qued� se�alado, el objeto de la tercer�a excluyente de dominio es precisamente que se levante el embargo o secuestro de referencia.

Es decir, si por la naturaleza del juicio principal no puede existir, o bien, no existe un embargo que afecte el bien cuestionado, la tercer�a excluyente de dominio resulta improcedente, pues no existe embargo que levantar; por el contrario, si derivado del procedimiento del juicio principal existe un embargo decretado como medida precautoria para asegurar el bien objeto del litigio de cualquier acci�n que pudiera afectar los derechos de las partes, entonces la tercer�a excluyente de dominio ser� procedente, siempre y cuando se cumpla con las formalidades que la propia ley adjetiva aplicable establezca.

En ese orden de ideas, si como ha quedado se�alado con anterioridad, en el juicio ordinario reivindicatorio el actor podr�a solicitar el aseguramiento del bien, v�a embargo, es claro que podr�a oponerse la tercer�a excluyente de dominio a fin de obtener el levantamiento correspondiente y �sta ser�a procedente de cumplirse los requisitos de ley.

Por otro lado, igualmente resulta conveniente se�alar que no obsta a la conclusi�n anterior, el hecho de que el juicio ordinario reivindicatorio se encuentre en estado de ejecuci�n, pues como de los propios art�culos 23 y 664 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal, le�dos de manera conjunta, se aprecia que la tercer�a excluyente de dominio se puede oponer aun cuando se hubiera dictado sentencia definitiva, siempre y cuando no se hubiera dado posesi�n de los bienes al rematante o al actor, en su caso, por v�a de adjudicaci�n, sin que ello se considere contrario al principio de cosa juzgada, pues para ello se requiere que se den tres condiciones: que el segundo litigio sea promovido entre las mismas personas; que tienda o afecte al mismo objeto; y que tenga la misma causa que el primero; en ese sentido, no puede decirse que se den estos elementos pues, por un lado, el litigio derivado de la tercer�a excluyente de dominio es opuesto precisamente por un tercero que no fue llamado al juicio original, y en segundo lugar, su objeto es distinto al buscado por el juicio ordinario reivindicatorio, pues como ya qued� precisado, su finalidad es el levantamiento del embargo trabado respecto del bien en litigio.

Apoya lo anterior, la siguiente tesis que a la letra dice:

"Quinta �poca

"Instancia: Tercera Sala

"Fuente: Semanario Judicial de la Federaci�n

"Tomo: CXXI

"P�gina: 2158

"TERCER�A, REIVINDICACI�N Y NULIDAD DEL T�TULO DEL EJECUTADO, PUEDEN EJERCITARSE SIMULT�NEAMENTE Y DEBE ACUMULARSE.-Si en un juicio de tercer�a se ejercita una verdadera acci�n reivindicatoria por el tercerista, el sujeto pasivo de la relaci�n procesal es un litisconsorcio formado por el actor y por el demandado, que pueden o no oponer una defensa com�n, y con respecto de quienes la sentencia definitiva estimatoria que se pronuncie en la tercer�a, que es un segundo juicio aut�nomo, no produce otro efecto que dejar fuera de la ejecuci�n al bien asegurado, por m�s que el juicio de tercer�a se relaciona con el llamado juicio principal. Ahora bien, si el tercerista ejercita simult�neamente las acciones reivindicatorias y de nulidad del t�tulo del ejecutado, para contradecir el dominio que �ste aleg� tener sobre el inmueble en disputa, conforme a lo estatuido por los art�culos 3008 y 3032 del C�digo Civil para el Distrito y Territorios Federales, tales acciones reivindicatorias y de nulidad, para hacer valer el derecho de propiedad del tercerista sobre la cosa objeto de la sentencia o del t�tulo ejecutivo que se halle en tr�mite de ejecuci�n, lejos de ser contrarias a la excluyente de dominio, son afines. Por tanto, como conforme al art�culo 31 del C�digo de Procedimientos Civiles para el Distrito y Territorios Federales, ?cuando haya varias acciones contra una misma persona, respecto de una misma cosa, y provengan de la misma causa, deben intentarse en una sola demanda? y como ?por el ejercicio de una o m�s quedan extinguidas las otras?, es claro que si el juzgador resuelve que no son acumulables las mencionadas acciones, y rehusa su examen y se niega a estudiar las pruebas rendidas, incurre en violaci�n de las disposiciones legales mencionadas.

A. civil directo 1244/52. M. G�mez G.. 8 de septiembre de 1954. Mayor�a de cuatro votos. Disidente: H.M.. Ponente: J.C.E..

En ese sentido, no puede sostenerse la improcedencia de la tercer�a excluyente de dominio en un juicio ordinario reivindicatorio, por estimar que ello ser�a contrario al principio de seguridad jur�dica por ir en contra de la figura de la cosa juzgada, pues como ya se dijo, los sujetos en uno y otro juicio son distintos, y el objeto de una y otra acci�n es diverso.

De lo expuesto con anterioridad, podemos concluir que s� es procedente la tercer�a excluyente de dominio en el juicio ordinario reivindicatorio, siempre y cuando en �ste se hubiera trabado el embargo del bien en litigio, con motivo del juicio.

Atento a lo expuesto, se considera que debe prevalecer con car�cter de jurisprudencia, la tesis que a continuaci�n se formula por esta Primera Sala:

TERCER�A EXCLUYENTE DE DOMINIO. ES PROCEDENTE PROMOVERLA EN UN JUICIO ORDINARIO REIVINDICATORIO, SIEMPRE QUE HAYA UN EMBARGO TRABADO CON MOTIVO DE ESE JUICIO.-De acuerdo a lo previsto en el art�culo 664 del C�digo de Procedimientos Civiles del Distrito Federal, las tercer�as excluyentes se pueden oponer en todo negocio, siempre y cuando no se hubiera dado la posesi�n al rematante o al actor, o bien, se hubieran adjudicado los bienes de que se tratan; sin embargo dicho precepto debe interpretarse en el sentido de que debe tomarse en cuenta si en el negocio de que se trate, existe como medida precautoria un embargo o secuestro del bien en litigio, lo anterior porque el objeto de la tercer�a excluyente de dominio es precisamente que se levante el embargo o secuestro de que se trate. Es decir, si por la naturaleza del juicio principal no puede existir, o bien, no existe un embargo que afecte el bien cuestionado, la tercer�a excluyente de dominio resulta improcedente, pues no existe embargo que levantar; por el contrario si derivado del procedimiento del juicio principal, existe un embargo decretado como medida precautoria para asegurar el bien objeto del litigio de cualquier acci�n que pudiera afectar los derechos de las partes, entonces la tercer�a excluyente de dominio ser� procedente, siempre y cuando se cumpla con las formalidades que la propia ley adjetiva aplicable establezca. En ese orden de ideas, si en el juicio ordinario reivindicatorio el actor solicita el aseguramiento del bien, v�a embargo, es claro que podr�a oponerse la tercer�a excluyente de dominio a fin de obtener el levantamiento correspondiente y �sta ser�a procedente de cumplirse los requisitos de ley.

Por lo expuesto y fundado, se

resuelve:

PRIMERO

S� existe contradicci�n de tesis entre las sustentadas por el D�cimo Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito y el D�cimo Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver los amparos directos n�meros 133/2006 y 549/2003, respectivamente.

SEGUNDO

Debe prevalecer el criterio sustentado por esta Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, que ha quedado precisado en el �ltimo considerando de esta resoluci�n.

TERCERO

Rem�tase el texto de la tesis jurisprudencial a que se refiere el resolutivo anterior, al Semanario Judicial de la Federaci�n y su Gaceta, para su publicaci�n; as� como a los �rganos jurisdiccionales que menciona la fracci�n III del art�culo 195 de la Ley de A..

N.�quese; con testimonio de la presente resoluci�n comun�quese a cada uno de los Tribunales Colegiados de Circuito cuyas ejecutorias se examinaron y, en su oportunidad, arch�vese este expediente como asunto concluido.

As� lo resolvi� la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Naci�n, por mayor�a de cuatro votos de los se�ores Ministros: S.A.V.H.�ndez, J.N.S.M., O.S.C. de G.�a V. (ponente) y presidente Jos� Ram�n C.�o D�az, en contra del voto emitido por el se�or Ministro Jos� de Jes�s G.�o P., quien manifest� que formular� voto particular.